Blogia
Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

PROFESORES CABREADOS

 

Profesores hay a los que disgusta ser llamados maestros. Este segundo término comporta una carga de profundidad que merece un análisis más exhaustivo. En todo caso, y por resumir, me quedo con el profesor en lo que se refiere a rango social y con maestro, en cuanto a la potencialidad pedagógica que suele adornarle.

 

La efervescencia juvenil en la España de la democracia va en aumento. En proporción inversa a la autoridad de los docentes. A mayor rebeldía, intransigencia, pasotismo y desprecio de los alumnos por los estudios, la fatiga laboral, la ponogenia, del docente se dispara. Cualquier estudio sociológico nos muestra hasta qué punto el desánimo cunde en el oficio. El cansancio no nace del número de horas lectivas. En absoluto. Su origen se halla en el estrés que origina la dificultad creciente de desarrollar un programa curricular en un foro distraído, a peor, aburrido y, en no pocos casos, hostil y disruptor.

 

Ante tamaño problema, profesores y maestros han de lidiar un morlaco de cuernos más finos y largos. Se trata de la incomprensión de la comunidad educativa, por un lado, y la soledad en que la Administración Educativa los deja. Desde un punto de vista de la seguridad personal y profesional están desasistidos e incluso abandonados. Desde el interno y desde el entorno, sufren críticas acervas e injustas. Carecen del incentivo económico que les permita sobrevivir en la jungla de los mercados laborales y financieros. Sus carreras universitarias no les permiten competir, en situación de igualdad de nóminas, con otros trabajadores de oficios manuales. En épocas de bonanza, los salarios de los docentes se antojan ridículos respecto a los de un operador fabril, de un fontanero, de un albañil o de un ingeniero. A la contra, cuando la crisis genera paro a mogollón, los gobernantes se refocilan en la medida anexa de recortar su minusválido sueldo.

 

Estoy en contra, absolutamente en contra, de la decisión de la Comunidad de Madrid de incrementar el número de horas lectivas. Que es legal, no lo pongo en duda. Que es ilegítima, en las condiciones de supervivencia actuales, también. El esfuerzo que realiza un docente por cada hora lectiva supone un fortísimo desgaste de energía física y psicológica. Insisto: no ya por los canales de comunicación que se despliegan en virtud de la heterogeneidad cognoscitiva de los alumnos, sino por el torpedeo constante que algunos de estos discentes dispensan a sus profesores.

 

En cuanto al sueldo mensual, es rotundamente falso que un profesor con la Oposición recién aprobada supere los dos mil euros. Absoluta falsedad. Conozco a muchos docentes que, al cabo de treinta años de profesión, no alcanzan los tres mil euros. A ello, se han de unir las diferencias remuneratorias entre las distintas comunidades autónomas, lo que, por ejemplo, deja a los andaluces en el farolillo rojo de la clasificación. El manido alegato a los dos meses de vacaciones, tan discutidas como discutibles, ejemplifica hasta qué punto la sociedad manifiesta su fobia a este cuerpo de profesores. Pocos colectivos laborales pueden enorgullecerse de la honradez, de la probidad y de la generosidad solidaria de estos profesionales. Siempre se toma a los buenos por tontos y a los tontos por buenos.

 

El gran pecado de la Administración es que mete a todos sus funcionarios en el mismo saco. A los funcionarios del montón, a los callados, a los respetuosos, a los vocacionales, a los responsables. A ellos, que les den... Un tijeretazo a sus derechos. A los conmilitones, a los reprobables, a los pelotilleros, a los manipuladores, a esta caterva minoritaria, un plus de productividad. En cuanto a los inspectores de educación, más bien inquisidores y fiscales mercenarios. Porque de educación, ni saben pero sí contestan. Los desgraciados.

 

Una sociedad que no respeta a los profesores, está condenada a vivir en el tercer mundo de la cultura. A lo peor, esto es lo que interesa a muchos gobiernos. La incultura. Como en los regímenes dictatoriales. Una bendición. Leches.

 

Un saludo.

LA PARÁBOLA DEL NUEVO PRÓDIGO

 

 Nos lo cuenta el evangelista Lucas: Un hombre tenía dos hijos. El menor pidió a su padre su parte de la herencia y el padre se la entregó. A los pocos dias, el hijo reunió todo lo suyo, se fue a un pais lejano y alli gastó toda su fortuna llevando una mala vida. Cuando se lo habia gastado todo, volvió al seno de la familia (...). Al final, ya saben ustedes. Que muy bien.

 

Leído en Huelvaya: “Los derechos no los garantiza la derecha sino gente normal como los socialistas” (Javier Barrero). Su maletinero de antaño y vocero de hogaño nos ha dejado, para no quedar a la zaga, otra perla: “ los tres pilares fundamentales sobre los que se va a trabajar de cara a las próximas elecciones del 20 de noviembre son la generación de riqueza y empleo, la defensa del estado del bienestar y más democracia”. No conforme con la verbalización de tamaña barbaridad, ha apuntillado al toro de la verdad: “Rubalcaba sabe perfectamente lo que se debe hacer para salir adelante”.

 

Dicho de una persona, pródigo es quien desperdicia y consume su hacienda en gastos inútiles, sin medida ni razón. No confundan al pródigo con el saqueador, que no es sino el que se apodera de todo o la mayor parte de aquello que hay o se guarda en algún sitio. Ni se equivoquen con el término despilfarrador, que se aplica a quien consume el caudal en casos desarreglados. Podríamos seguir invocando la riqueza del lenguaje castellano y mantener una interminable lista de sinónimos.

 

Pues bien: el gobierno psoecialista nos ha enseñado algo que, cara al futuro, no debemos olvidar. Nos ha exteriorizado que, en vez de generar riqueza y empleo, nos han legado miseria y paro; que el estado del bienestar ha perdido su carácter universal para reducirlo a la posición de particular de los dirigentes del partido; y que la democracia es algo que se predica pero que ellos se pasan por el arco de su rodillo electoral. Derrochada la fortuna que los ciudadanos pusimos en sus manos, retornan a la casa del Estado. Dicen que, ahora sí, vienen a dejarse la piel en aras del bien común. Porque, apunten, sólo ellos, la gente normal, garantizan los derechos. Arrasan la propiedad, la desguazan y, de pronto, en la inminencia de su desdicha en las urnas, aparentan voluntad de contrición. Aparentan.

 

El remate del tomate viene dado por las declaraciones esperpénticas de doña Petronila, la presidenta de la Diputación porque así lo quiso Izquierda Unida. La dama del palacete de la Plaza de las Monjas no siente sonrojo ante el desdoro que supone pagar lo que se paga por el alquiler de un capricho. Mientras el pueblo se las ve y se las desea para sobrevivir, ella amenaza con el paso atrás que supondría el triunfo de la derecha.

 

Miren ustedes. La parábola del hijo pródigo tiene muchas interpretaciones. Desde el punto de vista del padre, puedo entenderla. Justificarla, no. Desde la óptica de los hijos, la herida sangra con abundancia. El Estado es el padre y permite que el Psoe, en vez de que algunos de los dirigentes acaben en la cárcel, presente a los mismos candidatos a las elecciones. Muy bien. Para eso están las leyes, para respetarlas. Sin embargo, los ciudadanos que votamos no somos los padres. Somos los hermanos, aunque más propio sería decir los primos. En cuyo caso, como hermano sojuzgado y malherido, y como persona que rechaza el ser un primo, me niego públicamente a entregar mi voto a esta partida de pródigos del dinero público. Pródigos y disipados que malgastan y desperdician. Corruptos de cuello blanco y corbata roja que se aprovechan de los recursos públicos en beneficio propio. Lucas. Parábola. Pródigos. Corruptos. Golfos.

 

Un saludo.

ACOSO PROFESIONAL

Los acosadores -presuntos delincuentes revestidos de gente de bien- presionan a sus víctimas hasta la tortura. En general, su malévola acción se produce en un entorno/interno de complicidad y compinchería. Siempre hay gentuza que coopera en esa retorcida asfixia al alma de la persona damnificada. Hay corifeos que se manifiestan con pancartas que piden la cabeza del mártir. Y muchedumbres masivas que hacen de su silencio, un pilatesco lavado de manos. Y autoridades administrativas que intensifican la rueda del suplicio moral y físico. Es la vida, señores y señoras, pero esto no es vida.

 

Cuando alguien se sale del carril que marca el poder, ha de atenerse a las consecuencias de su rebeldía. No importa que pretenda ensanchar el camino para el bien general, ni que trate de elevar la calidad de una obra pública, ni de oponerse al despilfarro de que hace gala la clase dirigente, ni de intentar iluminar las oscuridades reinantes. Da igual. Esa persona distinta y singular se hace Cristo y como él (con minúsculas) padecerá la cruz de su propia personalidad.

 

Este mundo está lleno de pilatillos, de herodíades y de iscariotes. Proliferan como setas. Tan venenosas como la amanita phalloides, se disfrazan de boletus aereus. En tiempos de recesión, aumenta el excedente de estos esporocarpos que crecen en la humedad de los árboles que pueblan terrenos húmedos de baba y faltos de luz.

 

Las callampas psicoactivas humanas no dudan en marginar, evaluar de forma torticera, acusar con falsedad, menspreciar, ningunear, aislar, avasallar y rendir a la seta distinta. Por ello, se la convierte en enemiga. Enemiga a la que se abandona inerme, en la charca fangosa, de la discriminación más atroz. Se atreven a firmar pasquines exigiendo que el boletus pinophilus sea erradicado del lugar. No reclaman que se condecore a una. Exigen que se degrade a otra. Se llame Antoñita o Peperina.

 

Como insista en permanecer allá donde le corresponde, se urge a las compañeras para que se aparten de su lado. Se la coacciona para que se vaya bajo amenaza de degüello. Se la desacredita, se atenta contra su dignidad, se difunden rumores malintencionados, se predica de locura lo que es genialidad, se la grita para intimidarla, se la agrede en foros públicos. Es la enemiga.

 

Ni agua. A la enemiga, ni agua. A los cuatreros los linchaban. Sin proceso ni juicio. Es la decisión de la turbamulta que odia y se deja arrastrar por sus más viles pasiones. Pocos se atreven a defenderla. La apalean sin mazas y la lapidan sin piedras. Su espíritu sufre pero no se resquebraja. La instan a arrojar la toalla mas resiste en su rincón con los segundos del ring. Terminarán acabando con ella. Luego vendrá el llanto y el crujir de dientes. Me repugnan estos sepulcros blanqueados. Me asquean estos reductos de la demagogia más anticristiana. Aborrezco su cobardía. Villanos de corazón y huérfanos de sentimientos.

 

La angustia y la aflicción de la atormentada satisfacen al maltratador y a sus sicarios. Lejos de atribularse, se sienten más hienas que nunca. Fustigan hasta el sacrificio consumado. Después, respiran de alivio y ríen satisfechos. Mobbing. El delito se llama mobbing. No se preocupen. No habrá pruebas. Los jueces mirarán para otro lado. Los verdugos se golpearán el pecho. Así es y así estamos. Y peor que se apunta. A mucho peor.

 

Un saludo.

 

PRODUCTIVISMO

 

 La Real Academia de la Lengua Española define la productividad como la relación entre lo producido y los medios empleados, tales como mano de obra, materiales, energía, etc. Una empresa se considera productiva si es competitiva. Toma ya. Lo productivo ha de ir ligado a lo competitivo. Es decir, que si esa empresa no contiende con otra en sus objetivos y resultados, no cabe decir con propiedad que existe productividad porque el mercado exige rivalidad entre ellas. Voy más allá. Si una empresa no mima la calidad de su producción, o no logra bajar sus costos y sus tiempos, si no introduce métodos laborales y tecnológicos innovadores, podrá sobrevivir, sin duda, mas nunca podrá ser productiva. Cómo que por qué. Porque su rentabilidad deja mucho que desear. Y no hay más ciencia.

 

Hablar de productividad en el sistema público me resulta chocante. Y no porque no esté convencido de la necesidad de dotar a la Administración de los recursos que precisa para que sus servicios puedan competir, en el terreno de la igualdad, con la empresa privada. Desecho las romanzas de los tenores huecos que niegan la libertad de empresa y excluyen a los empresarios privados del ancho campo de la participación en la vida ciudadana. Esos tenores son la hez de una dictadura solapada que refugia en el Estado la estrechez de sus capacidades y de sus esfuerzos personales. Cuando determinados tiranos disfrazados de lagarteranas de aldea niegan el pan y la sal a la escuela privada, reflejan su voluntad de aplicar un cordón sanitario a la pluralidad de ideas. De qué manera se evaluará la potencialidad de un hospital público si no se mide en consonancia con otros sufragados por el Estado y, sobre todo, en relación a los de titularidad pública. Qué decir del éxito de gestión de las televisiones autonómicas -léase Canal Sur, por ejemplo- si se analiza friamente el número de sus empleados, la audiencia diaria de sus programas, la calidad conceptual de sus contenidos o la aportación cultural de sus mensajes. Que sus resultados son tan nefastos en materia de productos como los de telecinco o de antenatres, por supuesto.

 

Tan amplio exordio se constituye en antesala del comentario que subsigue. El Gobierno de Zapatero alardea de sus recortes y dice, ahora, que disminuirá en un dieciséis por ciento el plus de productividad de algunos de sus funcionarios. Un escándalo, oigan. Un escándalo tumultuoso. Veamos. Qué complemento cabe añadir al sueldo de algunos irresponsables de un organismo público (universidad, hospital, ministerio, etc.) cuyo rendimiento se mide en unidades de reclamaciones por minuto y en magnitudes de recursos contenciosos por días. Además de su salario ya elevado para lo que merecen, se les premia con cantidades adicionales. La pregunta es en virtud de qué criterio de eficiencia, de ahorro energético, de calidad de prestaciones o de optimización de recursos se les obsequia con una pasta que, por otra parte, se niega a los trabajadores de a pie y a la mayoría de los mandos intermedios. Si el plus de (inadmisible) productividad depende de los barandas de las instituciones, todos ellos nombrados a dedazo, resulta esclarecedora la deficiencia de sus rendimientos. Vayan a hacer puñetas los chicos y las chicas de la productividad menos competitiva. A los funcionarios de la contestación, la productividad se les niega el plus y se les otorga el minus. Dónde irás, buey, que no ares.

 

El dieciséis por ciento es una bagatela. Un insulto a la inteligencia de los empleados públicos. Cómo le van a pagar más a un inspector de hacienda o de trabajo o de educación, si el primero pesquisa sólo a los más pobres, el segundo defiende los intereses de la empresa y el tercero admite índices de fracaso escolar superiores al cincuenta por ciento. Qué plus ni qué leche se destinan al director médico o al gerente del Hospital “Juan Ramón Jiménez” si no saben cuántos pacientes podrán ser intervenidos quirúrgicamente cada día e ignoran el tiempo de las listas de espera.

 

Productividad, sí. Pero al que se lo merezca. A la mayoría de los ejecutivillos de nuestras administraciones de la vergüenza, ni un euro. Qué digo. Aplíquenles la acción de regreso por su desastre profesional en base a los perjuicios que causan, a los objetivos que incumplen, a los gastos superfluos que no evitan y a la inutilidad de sus presencias. Por improductivos, que cobren menos. En su lugar, colóquese a los que realmente contribuyen a realizar un servicio público bueno, bonito y barato. Se es productivo cuando la mente y la acción se coordinan para alcanzar el bien general. Mientras los resultados no acompañen, el plus de productividad, tachado de las nóminas. Ahí sí que ahorraríamos la tira.

 

Un saludo.

FASCINACIÓN Y VERDAD

 

 Dicen que la meditación es el ojo del alma. La enfermedad del alma más peligrosa es la ignorancia, por más que la más terrible sea la pasión de dominar. En Egipto, las bibliotecas eran consideradas el tesoro de los remedios de estas enfermedades. El ignorante es débil per se. Especialmente cuando tiene miedo a parecerlo. Es frecuente este mal entre la clase política. Muchos de los que quieren entrar en este mundo percuten contra aquellos que se resisten a salir. Éstos se apegan al mundo de la fascinación de estar porque el encanto del momento huye de la verdad.

 

La verdad está fuera. En la calle. En medio de la soledad acompañada de la muchedumbre mansa. La vida de los hombres y de las mujeres discurre por un camino flanqueado por precipicios horrorosos. Mientras permanezcan atentos al recto caminar, su vida no corre peligro. Cuando se aspira a la riqueza, el riesgo produce lazos invisibles en los que el corazón se enreda y las piernas trastabillan. Decía Voltaire que la ignorancia afirma o niega rotundamente, mientras que la ciencia duda.

 

Cuando la ignorancia se coaliga con la pasión de dominar, el espíritu se hace añicos. Sólo hierro y violencia, sangre y crueldad. Fuerza en suma.

 

La pasional relación entre la ministra, que es, Rosa Aguilar, y la ministra que fue, Carmen Calvo, pone de relieve la confrontación entre el mundo embrujado de la política y el universo de a pie de la pedregosa calle. La ciencia ni la sabiduría acompañaron a estas damas cuya ilustración quedó en el zaguán del brillo artificial de sus cargos públicos. Ambas ratifican lo que todos intuíamos. La obediencia es una virtud tan excepcional en el mundo de los partidos, que perderla equivale a morir políticamente. La envidia no es un atributo negativo misántropo ni misógino. La envidia es una hoja de planta salvaje que si se mastica, puede causar efectos letales. Como el extramonio.

 

La fascinación se rompe cuando la verdad hace acto de presencia. La televisión seduce mas la cultura aplasta. Aguilar y Calvo están protagonizando un conflicto que, no por insólito, nos lleva a reflexionar. Se reedita la lucha por el poder entre un hombre, Rubalcaba, y una mujer, Chacón. La llaga sangra cada vez que Zapatero se venga de la autoproclamación de dos Alfreddo como líder oficial de un grupo que se descompone. En el escaparate se coloca el cartel de “liquidación” aunque en la trastienda los stocks fueron saqueados tiempo antes.

 

Ignorantes ambas. Apasionadas por el ultradominio las dos. Ambiciosas sin pausa y con causa. Peligrosas y terribles una y otra. No se trata de dualidades singulares. Muy al contrario. Creen que el glamour del cargo a dedo les confería el glamour que su valía personal les negaba. Pensaba el tonto, pensaba, rezaba la cancioncilla tradicional. Calvo y Aguilar. Aguilar y Calvo. Dos patas demasiado delgadas para una mesa desequilibrada. Floreros de una organización cuya cabeza visible es un hombre zangolotino y cuyo sucesor a título de visir es un conspicuo representante de la verdad prefabricada, de la gran mentira maquillada. Fascinación que palidece ante la luz de la verdad.

 

Un saludo.

FRENTE DE IZQUIERDAS

 

Recua de parásitos. La extrema izquierda, que no trabaja porque no produce y no produce porque no da un palo al agua, piensa organizar una nueva tangana bélico-política. Un frente. No crean que me refiero a la parte superior de la cara, que en el caso de algunos de ellos apenas mide dos dedos. Tampoco hablo de una coalición de partidos, porque ya me dirán qué es IU, qué el BNG, qué ERC y qué otros grupitos fascistas de porra e insulto. Nada de esto. Por su interacción con la gente del 15-M, los de Democracia Irreal, el nuevo frente alude necesariamente a la primera fila de la tropa acampada en Sol, al estilo de las milicias.

 

Sí señores, sí. El señor Llamazares, al que apenas quedan dos “sálvame” congresuales, quiere seguir en la brecha, en la herida parlamentaria, e impedir como sea que las heridas del guerracivilismo cicatricen de una vez. A este fin espurio que sólo interesa a unos cuantos mamones desubicados y llenos de odio, cuyas llagas esparcen pus a través de sus desdentadas bocas, ponen manos a la obra los intelectuales del Reader´s Digest que siguen la estela de don Gaspar. Hay que tener estómago y destilar poca vergüenza. Un frente.

 

En cualquier caso, esta pataleta, nacida al socaire de la decisión de ZP, obediente a Merkel, de aliarse por un momento, a Rajoy, esta pataleta, digo, deja desnudo a los travestidos integrantes de la compañía de cómicos “Los indignados”. Sería bueno que los Lara, Torrijos, Valderas, Cándido, Toxo y demás amigotes de la subvención a precio de silencio mortal, se manifestaran y dieran a conocer sus verdaderas intenciones disruptivas en las próximas elecciones generales. Existen, a estas horas de la historia reciente, probos ciudadanos que creen en la buena fe de Pedro Jiménez cuando actúa de llave que permite que la gobernanza de la Diputación de Huelva continúe en manos de la gran despilfarradora, la señora Petronila Guerrero. Yo, no.

 

El gran frente, y ahí sí hay más de cuatro y cinco dedos de anchura, es el de Lara con Rubalcaba en estos momentos de descomposición del Psoe. Alfreddo ha perdido dos grandes batallas ante un Zapatero herido que saca su veneno de escorpión al verse rodeado por las huestes del nuevo líder no coronado. Le ha sentado mal al de las alianzas de civilizaciones que un mindundi como el del faisán le arrebate lo que años de alfombra le ha costado obtener. Y eso no. Conviene a ZP que Pérez Rubalcaba se vincule políticamente a la izquierda más violenta y cruel. Desde hace un par de meses, Rajoy encuentra a su gran valedor en el marido de Sonsoles. Cosas veredes, amigo Sancho.

 

Para hacer frentes, es preciso tener partido. Llamazares no lo tiene. Rubalcaba, tampoco. Lo de los galleguistas y catalanistas son escaparates cutres de tiendas obsoletas que se caen ellas solitas. Mas si quieren enfrentar, si buscan la bronca, si necesita sobresaltos callejeros, lo tienen más fácil. Pidan la colaboración de Bildu y de Sortu, de CiU y del PNV, que ellos conservan inmejorables relaciones con algunos etarras de mucho fuste y pesadas parabellum. Menudo frente. No será de izquierdas, pero la que podrían liar sería de aúpa.

 

Me atrevo a aconsejar a Llamazares e incluso a Lara. Búsquense un oficio. Hagan un esfuerzo y pónganse a trabajar. Cuando lo hagan, es posible que de su frente ruede un líquido viscoso y suave, algo cálido. Se llama sudor. De esa manera, acaso logren asimilar el mensaje evangélico del padrenuestro. La frente sudorosa, llamazares, he ahí su reto, su desafío. Déjese de majaderías y doble el lomo. La lengua ya está bastante podrida.

 

Un saludo.

 

LA CARA, LA CARETA, LA CAROTA

 

 Que me duermo, me voy a tomar un café. Palabritas de Rubalcaba a Zapatero en el edificio del Congreso de los Diputados con motivo de la reforma constitucional de la estabilidad presupuestaria. Se duerme. La tensión entre el macho alfa derrocado y el macho alfa por derrocar se masca. Ni siquiera se esfuerzan por disimular. La cara de uno y otro muestran los surcos de la derrota y los espasmos del abatimiento. Mantienen la táctica de las mil caretas pero el verbo les delata. El verbo y los gestos. La carota se impone a la cara y se superpone a la careta. Qué mal andan las cosas en el partido que fuera de Pablo Iglesias.

 

La cara amable de ZP fue sustituida, a medida que la galanura de su ingenuidad marchitaba, por la careta sociable que ocultaba la descomunal carota del presidente septenal. La cara taimada de Rubalcaba nunca pudo ser escondida por la careta de sabio con que algunos cercanos pretendían simular la careta malévola y usurera del nuevo liderzuelo del grupo con sede en la madrileña calle de Ferraz.

 

Cara, careta y carota se solapan en la mímica y en las expresiones de tan inicuos politiquillos de mucho pico y poca chicha. Es el sino de los incapaces. Mientras pueden, dan una imagen falsa como su ideología. La pompa del chicle les estalla en la cara y la mascada goma se funde con la careta del momento. Nada que hacer. Están retratados y la etopeya les marca como Velázquez pintó a los Austria.

 

Rubalcaba se duerme y Zapatero permanece insomne. El primero pierde la consciencia de la realidad al ritmo del retroceso en el manejo de los mecanismos electorales de su partido. Acude al café como atenuación de las ganas de colocarse con otras sustancias más activas. Desaparece del escenario donde se rueda la película del triunfo de la derecha. Se refugia en la cafetería a fin de que sus ojos no vean lo que el corazón -si lo tiene- ya presiente.

 

Su cara de avaro irredento no admite careta que desfigure su enfermedad espiritual. Las caretas de los independentistas han dejado de cubrir los estragos que el mal anímico han causado en su carota de piedra granítica. ZP le ha chafado su estrategia burda y traidora de vender a España en el mercado gadafista de Urkullu y de Mas. La posible cooperación interesada de Llamazares, de Cándido y de Toxo se ha ido a hacer puñetas. Aliarse con el PP es un mandoble a la yugular del prestamista miserable, mezquino y roñoso que anticipa una parte del Estado con intereses imposibles de satisfacer. La señora Valenciano no tiene manos con las que taponar las mil brechas que dejan ver el sanguinolento cerebro de su fugaz jefe de filas.

 

La Armada psoecialista navega por mares procelosos. Sin embargo, la deblacle no se explicará por las tempestades como se excusó con Felipe II. El revolcón del “veinteene” traerá causa de hechos más humanos y menos meteorológicos. El principal de ellos es la ineptitud de los almirantes y la incompetencia de los jefes de la marinería. La corrupción suele anidar allá donde los gobernantes se dan de bruces contra el muro de la transparencia. A falta de luces, las oscuridades se adueñan del territorio. A poco que arda una pequeña llama, todos verán que la cara de la vergüenza era sólo una. Las caretas, mil. Los y las carotas se resumen en dos, como los mandamientos de la ley de Dios: desconfía de Zapatero; de Rubalcaba, más o menos.

 

Un saludo.

REFLEXIONES TARDOVACACIONALES

 

 

 

Último domigo de un agosto que dicen inhábil. Ay de la inhabilidad tan diestra de este mes. Todo parece dormitar pero la vida se revuelca en las aguas y en las arenas, en los asfaltos y en las graveras. Tiempo de infidelidades y de desleales. Agosto engañabobos.

 

Afirmaba Jaime Balmes que el argumento es la base en que descansa el sentido común. El sentido común requiere conciencia (que se piensa), evidencia (que no admite contradicción) e instinto intelectual (que relaciona idea y realidad). Los avisados de la política y de los negocios tienen un extraordinario sentido común. Ellos son conscientes de la posibilidad de salir adelante sin más honor que vivir a costa de quien sea. Agosto es tiempo de listos.

 

Los buscadores de empleo marchitan sus sopores en esta agosteña siesta de distraídos. Les da igual todo. Apuran sus penúltimos subsidios. Se quejan pero nada de nada. Para ellos, ni agua. Alguna fórmula habrá para salir de este laberinto de inutilidades. Desde luego. Lo que no hay es científico que las componga en el laboratorio de las ideas ni mecánico que las materialice en el taller de la política. En cualquier caso, si los hay, no están en el Gobierno. Y si están, se callan como muertos. De tener alguna magistral a mano, ¿de cuándo la reforma constitucional en plena canícula congresual?, ¿o es que el mandato del Banco Central Europeo ha puesto punto final al angustioso déficit acumulado, a la asfixiante deuda pública, a la morosidad aplastante, a la dosificación de créditos o al chorreo de cierre de empresas?

A ZP no le ha quedado sino copietear (como los males estudiantes) a Merkel. Como no ha visto los libros ni por el forro, va y fusila el examen de la germana. Tiene narices la cosa. Sin idea de nada, quiere saber de todo. Repite como loros pero ignora el significado.


Socialismo de puñalada y bajonazo, como critican los taurinos. Ni arte ni ciencia. Ni sentido de la empresa ni mínimo de respeto al sentido común. Estocada al toro viejo. Prefiere al enemigo inocente que al amigo del fuego propio. La izquierda de ZP se viste con playeras y se desnuda en casa ajena, la del PP. El otoño se acerca tan caliente que la torridez del estío nos va a parecer el fresquito primaveral.

 

Un saludo.

 

 

LA BANCA ROTA

 

 Nos hemos cansado de escuchar que la permanencia del sistema depende de la fortaleza de la banca. Es muy posible que el archirrepetido mensaje sea una falacia como la copa de un Lehman Brothers. Lo cierto es que la mentira se ha adueñado de la clase política hasta la náusea. Nunca el mercado mandó de forma tan descarada sobre los Estados. Los gobiernos de la Unión Europea creían estar por encima de la bomba financiera. Ilusos. Les ha estallado en los pechos y en los cerebros de los ciudadanos más pobres. Se nos vendió la idea de que la banca española era un modelo de funcionamiento y la realidad nos vierte sobre el rostro el aceite hirviendo del nuevo embuste.

 

No es que España y otros países de la zona euro estén cercanos a la bancarrota. Es que la propia banca está rota, destripada. El desmoronamiento de la imagen de esta banca prepotente no afecta a sus beneficios, que prosiguen. Repercuten en el porcentaje de los mismos. Si cada año ganaban trescientos mil, no se conforman con quedarse en trescientos un mil. Quieren quinientos mil. A costa de lo que sea. Poniéndonos a todos en la balanza de o te sumas o te ahogas. Con la complicidad de los gobiernos títeres. O se ponen más recursos en sus manos o nos chantajearán hasta el día del juicio final.

 

Los valores bancarios se traducen en problemas de liquidez. O se les inyecta dinero gratis o van a prestar lo que cayó en el conquero. No es que la Bolsa se caiga. Es que la están despeñando por etapas. Hoy se rompe un hueso y se abandona el diez mil. Mañana, se da un poco de vidilla a los incautos y se eleva al diez mil dos. Pasado, un batacazo espectacular, recuperable en parte, a fin de que la gente se entere quién maneja mi barca, quién. La banca está a la espera de noticias políticas que musiquen sus melómanos espíritus. Si recortan los sueldos de los funcionarios, una charanga de feria. La congelación de pensiones, una fanfarria verbenera. Los sueldos. Los despidos. Los contratos. Los convenios. He ahí la sinfonía con la que gustan regalarse. En España y en Estados Unidos. Cuando se habla de mercados, dígase bancos financieros. Y si de crisis del sistema, atiéndase la exigencia de recuperar inversiones.

 

Quién garantiza al sector bancario que van a cobrar los préstamos griegos. Ni con todo el patrimonio histórico artístico de los helenos hay suficiente para saciar la voracidad de estos emporios plutocráticos. Mientras los bancos no tengan asegurado el festín de siempre, la serpiente no arrojará al exterior la pieza que se ha tragado viva. La crisis empeorará, no lo duden.

 

La avaricia rompe el saco. La banca está estirando demasiado el elástico. Se va a romper antes que después. La bancarrota de los Estados traerá consigo males previsibles. Cuando esto ocurra, los bancos sufrirán en sus delicados tímpanos el estruendo de la barbarie social. Los banqueros huirán, teretes, a paraísos conocidos por su seguridad. Los bancarios recibirán el estipendio de la patada en las posaderas. Los clientes clamarán por sus ahorros. Será en vano. El corralito argentino exigirá la intervención de contingentes militares.

 

Botín no se fía de González ni éste de Ron ni Fainé de Rato ni ellos entre sí se prestan un euro. Cada uno defiende su finca por miedo a que el predio modifique sus fronteras. Sabida es la escasa valentía del dinero. Hoy no se fía; mañana, sí. La bancarrota será efecto de la banca rota. Y viceversa.

 

Ahora bien, para rotos, los bolsillos de los ciudadanos. Qué digo rotos. Despedazados. Hendidos. Triturados.

 

Un saludo.

SOCIOLOGÍA DE UNA LOCURA

 

 Algunos no se han enterado todavía de la derrota del Psoe en las recientes elecciones municpales y autonómicas. Ni se quieren enterar, ye, ye. Han perdido gobiernos regionales, ayuntamientos postineros y diputaciones bien ricas. Nada importa. Siguen verbeneando la política como si el batacazo no fuera con ellos. Se agarran al autobús renqueante de La Moncloa pese al desencuentro entre el conductor defenestrado y el chófer de relevo. Cosa de locos. Pero de locos, locos.

 

Nadie piense que el Partido casi único ha perdido la razón. Ni que sus dirigentes tienen poco juicio o que son propensos al disparate o a la imprudencia o que funcionan sin control. No lo crean. Lo que sí está claro es que se pasan de lo ordinario, de lo cabal, de lo lógico, de lo regular, de lo ilegal, de lo legítimo y hasta de lo sensible. Su razón es el poder del dinero y la influencia de la fuerza. Son los motivos que animan cualquier dictadura. Tiranos de fundamento, sí, pero locos por dictar, también. Los demás, a seguir el ritmo de la lectura y a copiar la letra de las órdenes.

 

A veces, es preferible callar a ser bocazas. A veces. A la gente del Psoe no afecta esta prédica. Ellos aciertan hasta que dicen la burrada del siglo. Al rato se desdicen y atribuyen a otro la parida insufrible. Rubalcaba, que se burlaba, ladino, de la propuesta de Rajoy sobre la imposición de un techo de gasto, se mete su sapo en la boca, lo mastica, lo salpimenta y, antes de tragárselo, lo expele con la fuerza de un esputo. A otro perro con ese batracio, que Alfreddo sólo degusta ancas de ranas en restaurante vasco de muchos tenedores.

 

Don Alfreddo sabe que don José Luis le va a hacer la cama más de una vez antes de abandonar su actual cometido de hacer como que preside. Zapatero es un individuo vengativo y cobarde. Abraza sonriente, en público, al autonombrado sucesor a título de líder del partido de la corrupción, pero en la sombría y solitaria sobremesa de palacio teje el estramonio/extrademonio que ha preparado para el impostor. Lo de la reforma constitucional, a estas horas de la película, no es un acto de estadista al uso ni de político capaz de rectificar sus memeces crónicas, no. Ni hablar. La reforma de la Constitución, con ser una imposición de Merkel, es, ante todo, una patada en los testículos a Rubalcaba y los suyos, por atreverse a ocupar el trono imperial del neroniano secretario general.

 

El modelo alemán de contención del déficit de las administraciones es una coartada. Zapatero ha legado a Rajoy un pellizquito de lo poco que se ha conservado. De esta manera, amputa uno de los ejes de la política de Rubalcaba de concierto con catalanistas y vasquistas. Reformar la Constitución por consenso de los dos grandes partidos nacionales es un éxito de oportunidad y un paradigma del odio cainita. No obstante, el loco no para hasta que la vara está completamente pelada. Por ello, el señor Pérez Rubalcaba le ha dicho a Alonso, el amigo de ZP, que para negociar, él y sólo él. Que si el exministro de Defensa quiere prestarse a la portabilidad de la cartera, buen botones será. Pero ni un pasito adelante más, María.

 

Don Alfreddo ha de cuidarse mucho de que, consumado el estropicio, esta reforma no comportará más recortes sociales. En este punto, o el PP elogia la locura de ZP y se vale de ella o el cuerdo loco de Rubalcaba se la mete doblada. Los acercamientos de Urkullu y Duran y Lleida hay que cogerlos con papel de fumar. Sus votos nada valen en cuanto Psoe y PP deciden de forma holgada. Lo que habría que temer es la salida extralimitada de algunos diputados psoecialistas reacios a la boda de conveniencia de la derecha centrada con la izquierda sin rumbo. El hombre del faisán lanza un aviso a don Zapatero el Navegante: no se incluirán cifras concretas. Si se sale con la suya, reformar la Constitución será para nada.

 

De lo que se trata, locos y cuerdos, es de que los poderes públicos garanticen el Estado del bienestar. Lo cual, queridos lectores, está muy lejos de asegurarse. No ya por el paro ni el déficit ni la deuda ni la economía en general. Por la corrupción de este Gobierno que agoniza pero que, en el fin de su putrefacta vida, sigue diciendo “aña”, “eta”. Que no es a favor de España ni contra ETA. Ni siquiera la caña y la escopeta. A España, la sopa. Al partido, la teta. Que en la boca de Alfreddo sí cabe la sopa y la teta, el Gal y el Gol, la zeta y la meca. Como él no paga.

 

Un saludo.

TABERNARIOS/AS

 

 Más allá de los conceptos de nación y patria, se encuentra el Estado. Éste -que escribo con mayúscula- se constituye como tal cuando existe su elemento básico. Y su elemento básico es el pueblo, el conjunto universal de personas que integran ese Estado. No puede existir el Estado sin pueblo aunque exista el pueblo sin Estado. España existe como Estado porque así lo determinan la historia, la tradición, las leyes y, sobre todo, la voluntad soberana de su pueblo. De todo su pueblo.

 

El Estado Español se ha configurado como un Estado de las Autonomía, en base al Título VIII de nuestra Carta Magna. La Carta Magna, amigos de los vaivenes desestabilizadores, es la Constitución. Esta Ley suprema del Estado de España, insisto, de España, es sagrada porque manifiesta, de un lado, la voluntad de los españoles y, de otro, en tanto fue votada favorablemente por más del noventa por ciento de los ciudadanos que, en 1978, teníamos derecho a voto. En el marco de un sistema democrático recién nacido contra el muro de una Dictadura de cuarenta años. Bajo el brazo, derechos y libertades como pan ácimo, bendito.

 

Vivimos tiempos de revuelta y de retroceso. Parecía que la Transición política nos hacía más responsables. A todos. No es exactamente así. A algunos se les ha olvidado la historia. O nunca la vivieron. O prefieren repetir hechos amargos que nunca debieron existir. O se alimentan de los odios de algunos descerebrados que, a falta de raciocinio, cultivan vísceras purulentas. Aquí no valen las remembranzas segundorrepublicanas ni aspiraciones a monarquías de regímenes antiparlamentarios. No valen. Como se reprueba a los golpistas de cuartel, de finanzas o de política. Tras los espadones se movieron oligarcas conocidos y políticos de vuelo gallináceo. Toca el imperio. El imperio y la autoridad de la ley.

 

A uno le preocupa que el Estadoespañol se desgaje. Sin embargo, en esta preocupación se confunden un sentimiento y una razón. El sentimiento comporta una voluntad particular por más que sean millones quienes coincidan en la manifestación de este sentir y de esta volición. Ahora bien: la razón induce a liberarse de pasiones de todo tipo e invita a radicar en la ley. La fuerza de esa razón que se impone a los excesos sentimentales. La Constitución, por más que no sepamos o queramos o podamos asumir su enorme importancia, se instituye como el resultado de la soberanía de un pueblo que vota, decide y elige en libertad.

 

Si este pueblo español soberano decide un día, en uso de esa su libertad, conceder la independencia a las regiones del Estado que la reclamen de manera legal y no violenta, uno sentirá que parte de su alma se ha perdido, pero comprenderá que la ciudadanía ha dicho su última palabra y aceptará la indeseada fractura. Es la ley, elaborada y aprobada en libertad, la que impera y la que obliga, en definitiva, a ese pueblo que ha mandado hacerla. Eso es democracia. Lo demás son cuentos nacionalistas bélicos.

 

El mensaje es tan sencillo como peliagudo. Alguna vez, todos nos hemos saltado un semáforo y rebasado la norma de velocidad máxima. Esta infracción personal no comportará jamás un cambio general del código de la circulación. Es cierto que la Constiución requiere ciertas modificaciones. Cierto y necesario. Lo que es indudable es que lo que sobran son las actitudes tabernarias, propias de gente baja, grosera y vil. Frente a lo tabernario, la altura de miras, la fineza de comportamientos y la nobleza de espíritus. No de sangre. De espíritu. Tabernarios y tabernarias, ya está bien.

 

Un saludo.

JUSTICIA PARA POBRES

 Hace años, un cliente me indicaba la posibilidad de interponer un recurso contencioso en Almería, y no en Huelva, a la vista de cómo los juzgados de aquella provincia resolvían asuntos como el que se litigaba en nuestra capital. Ignoraba el recurrente aquello del juez predeterminado por ley. La ignorancia no le quitaba razón. Ponía el dedo en la llaga. Ante identidad de objeto, hechos y fundamentos jurídicos, por qué en el levante andaluz se sentenciaba de una manera bien distinta a la del occidente de la región.

 

Muchas veces he criticado el compadreo en cualquier estamento de la vida pública. He visto a jueces compartir cafés, cervezas, almuerzos y algunas otras festividades más íntimas con abogados, procuradores y personal vario. Qué tendrá que ver el atún con el betún, me responden airados los pillados en este tipos de contubernios gastronómicos. Mucho. Tiene que ver mucho. Y si no, por recurrir a un ejemplo vulgar pero cercano, ya me dirán qué pensará la afición del Madrid si los árbitros que dirimirán la final de Copa contra el eterno rival han pasado horas de convivencia inocente en la madrugada valenciana junto a directivos del club adversario. El grito en el cielo. La justicia es ciega pero los que en ella intervienen saben más que Briján. Quién asegura a un profesional de la abogacía que su caso no ha sido colocado el último en la fila o, de convenir, ha experimentado un adelanto para su emplazamiento judicial. Nos pondríamos las manos en la cabeza si determinados funcionarios de la Administración de Justicia se compincharan para hacer desaparecer documentos del rollo, o para reemplazar unos por otros o, acaso, para atender la insistencia de algún letrado que ha perdido el plazo de alegaciones. Qué.

 

Alguna vez, hace años de esto, he sido testigo presencial de algunas francachelas de esta jaez. Como me pareció infame y como mis sospechas quedaban en la duda metafísica, siempre opté por retirarme de las citas jurídicoprivadas y apostar por otro tipo de encuentros. Me repugna el corporativismo. En general. Ya de abogados, de profesores, de médicos, de arquitectos o de masones, ya me entienden. Constituyen una mafia que viste trajes talares para ocultar su vilipendio. Con todo, el intercorporativsmo me toca el alma. Se erige esta figura como un cartel de bandas en pos de invertir influencias para obtener beneficios mutuos. Fíjense, si no, el papel de algunos medios de comunicación. Lamentables.

 

Cuando esta irregularidad andante se generaliza, la justicia se quita la venda de los ojos y se coloca un yelmo de cemento armado que cubre toda su cara. De la vergüenza que la embarga. Así, se permite que los ricos disfruten de unas connivencias favorables y que los pobres se ajoten al mundo del turno de oficio. Los abogados que prácticamente viven de estas minutas, se las ven y se las desean para sacar adelante su profesión. Para más retranca, los de la justicia gratuita son retribuidos cuando hay algo de dinero. Lo cual, en estos días de crisis galopante, es nunca, hasta el punto de acumularse retrasos insostenibles.

 

La justicia para pobres se escribe con g de gratuidad y con o de oficio. Excelentes profesionales que trabajan a destajo a pesar de los pesares. Mas qué ocurriría si, como han hecho los futbolistas de la AFE, deciden ponerse en huelga. ¿Serían apoyados por los grandes bufetes o se hundirían aún más en la miseria que les acecha? Me temo que se quedarían más solos que la una. Cuanta menos competencia, más beneficios. Lo que pasa es que si se reduce el número de árboles del bosque, las reuniones de armonía serían más visibles y la evidencia dejaría a muchos listos con el código penal al aire y con la ley de enjuiciamiento donde la espalda pierde su casto nombre. Justicia para pobres.

 

Un saludo.

ELEGIR A DEDO

 

 Qué arte. Quince figuras del Flamenco se han reunido en la sede del Instituto Andaluz para criticar a la Junta de Andalucía que preside, es un decir, José Antonio Griñán. Los artistas de este gremio reprochan al (des)gobierno de nuestra Comunidad Autónoma que no actúan con equidad a la hora de repartir el trabajo y, sobre todo, que siempre contratan a los mismos, por supuesto a dedo recio, a garganta firme o a pies volanderos, ya se trate de guitarristas, cantaores o recreadores del baile.

 

Qué arte el de Pansequito y los agraviados. Ahora se enteran cómo se las gasta el griñanismo. Pero señores míos, qué ciegos, qué sordos y qué mudos han debido estar ustedes para que una conducta tan discriminatoria no les haya llegado. Después de más de treinta años de rodillo psoecialista en Andalucía, el sistema no ha variado un ápice. Por el contrario, se ha perfeccionado de tal manera que, a día de hoy, adjudican con toda la cara a la familia entera. Ahí tienen a Chaves y las millonarias subvenciones otorgadas a sus queridísimos hijos. De vez en cuando se sacan del BOJA algunos procedimientos selectivos “low cost”, concienzudamente manipulados, para acallar murmullos. Pero el dedo sigue funcionando a todo tren. Sin pausa pero con prisa, con mucha prisa, que la debacle electoral que se otea, puede seccionar más de una falange. Falange, de dedo y de ideología, que no están tan lejanos los antecedentes parentales de las actuaciones presentes.

 

Qué arte el del Instituto Andaluz de Flamenco. Fíjense en los méritos digitalizados de doña Bibiana Aído. Nombrada, a dedo, claro, directora de la Agencia Andaluza del Flamenco. Querubina ella y tan buena en lo suyo que, al poco, Ministra de Igualdad. Eso es arte y lo demás, envidia. Hasta Pilar Távora, tan afín a los postulados felipistas, va a protestar ante el Parlamento. Cómo estará la cosa pública que el Patrimonio Inmaterial de la Humanidad se pone en solfa. Y si la rebeldía sube de calor, la llave del oro del cante se quita y se gana.

 

Qué arte. Manejar el índice con inigualable soltura y hacer creer que hablan con el corazón. A ver quién es el guapo o la guapa capaz de conocer el número de personas unidas por vía de amistad, de partido o de familia, que han sido colocadas en la Administración legal y en la Administración paralela de la Junta de Chaves y de Griñán. No hay manera. Más de cien mil, sin duda. Estos artistas del flamenco juegan en la infantil de la liga de la información escrita.

 

Qué arte. El del flamenco supera toda manifestación sociocultural asociada, generalmente, al pueblo gitano. Arte flamenco, el de la Junta del dedo. Los dedos se le hacen huéspedes. Arte. Mucho arte. Artistas. Una cosa es cantar y otra cantar las gracias al poder. Una cosa es bailar y otra bailarle el agua al jefazo. Una cosa es tener arte y otra ser artista. Las candideces y las ingenuidades son, como las inocentadas. Se dan a los más despistados. Y a los que se hacen el distraído.

 

Un saludo.


DIPUTACURVAS

 

 Bandazos. Dontancredismo que no cesa. Veletas que mueven sus flechas allá donde el viento las dirija. Cuando sopla el vendaval, ni les digo los cambios. El que ya es veleidoso, del capricho hace ley. De la inconstancia, volubilidad. De la conveniencia, sistema. El tema de las diputaciones provinciales es un recurso a exprimir en épocas de vacas flacas. La importancia de estos organismos públicos radica en que la gobernanza de los mismos corresponda al partido psoecialista. Que son ellos quienes tienen las riendas, pues nada, benditas sean estas instituciones que construyen puentes de solidaridad intermunicipales. Giraldillos airosos y banderolas festivas. Cuando el signo de las elecciones es propicio para el PP, se alzan catavientos de izquierda que reclaman un cambio sustancial en las diputaciones.

 

El malvado Rubalkov ya está pidiendo a gritos una revisión del papel de los entes provinciales. Incluso su desaparición. Con la Federación de municipios y provincias no se han enzarzado todavía, al menos mientras mantengan el mango de la sartén. Si lo perdieran, a sartenazos limpios con la FEMP y La FAMP. En esta oscura forma de entender la política, más cercana a una organización mafiosa que a una formación democrática, Griñán se deja caer asegurando la posibilidad de cambiar algunas de las funciones de las diputaciones. Coincidirán conmigo en que el gran hacedor de la Administración paralela más infame que vieron los siglos, es un modelo de incoherencia respecto al interés general y de coherencia suprema en lo que concierne al bienestar de su partido/banda.

 

Este articulista ha entrado con frecuencia en el debate sobre la desaparición de las diputaciones. En todas sus intervenciones se ha mostrado partidario de su conservación. Siempre me gustó distinguir las voces de los ecos y las coyunturas de las estructuras. En todo momento defendí a estos mal llamados ayuntamientos de ayuntamientos. No obstante, exigía que los dirigentes políticos actuaran con honradez y con eficacia. Primero, con honradez. La eficacia vendría después. Con estos dos tan sencillos pilares de gestión, las diputaciones transcenderían su actual papel de servicio a la presidencia de turno y se aposentarían en el rol auténtico de atender las necesidades de los pueblos más necesitados. ¿Verdad, Petronila?

 

Cómo está el país. Revuelto. La marea negra que acompaña los movimientos pendulares del Psoe amenaza con los infiernos. Ganen o pierdan las elecciones, ellos quieren mandar. Lo de las urnas es un truco manido, dicen, ideado por los liberales para proteger a los plutócratas. La defensa de los ciudadanos pasa, en exclusiva, por la orden de “ar”. Está muy bien que el 20-N vuelva a arrasar el programa del PP. Muy bien. Pero el Gobierno es una cosa seria que debe estar manejado por los amigos de los descamisados. Diputaciones, sí, pero... Elecciones, por supuesto, mas a condición de que... Estos angelitos son así y no de más carne. Mucho bolsillo para tan escaso y agujereado pantalón.

 

Agárrense que vienen curvas. El coche oficial va a derrapar y se va a dar un castañazo de no te menees. El “safety car” ya está presto a detener la carrera. Les importa un higo que las normas del circuito proclamen otras opciones. O ganan los del 34 o se rompe la baraja.

 

Son diputacurvas. Antidemócratas. Chaqueteros. Un lujo que desearíamos bien lejos.

 

Un saludo.

LA LIGA DE LOS LÍOS

 

 Me gusta el fútbol. Lo jugaba, de niño, en el empedrado de mi calle Alfonso XIII. Como no había coches aparcados ni en circulación, nuestros sueños se escenificaban en aquel largo y estrecho escenario. Allí jugábamos partidos interminables. Nos daba igual que la pelota fuera de papel, de trapo, de goma, o una simple piedra. El caso era jugar. Y si podíamos, ganar. Hemos ganao, hemos ganao la copa de meao. Los que han perdio, se la han bebío. Dios, como pasa el tiempo.

 

Era la época de esplendor del Madrid de Diestéfano. El fútbol llenaba nuestras vidas hasta el punto de olvidar nuestras hambres y torear las carestías que nos corneaban a cada paso. Yo era, y soy, muy madridista. Lo éramos todos en mi familia. Queríamos al Madrid con la misma vehemencia que temíamos al Barcelona. Digo temíamos porque nunca lo odiamos. Kubala era la otra cara del fenómeno. Un húngaro frente a un argentino.

 

Hoy día, hay un Diestéfano y un Kubala. El primero responde al nombre de Messi. El segundo sería Cristiano. Messi es el Diestéfano del Barça. Nos hemos de convencer de este axioma si queremos entender la pasión por la gresca y el barullo que invaden las confrontaciones entre los dos mejores equipos del mundo.

 

Desde mi humilde punto de vista futbolero, el Barça está creando escuela. Escuela con estilo. Estilo con clase. Clase llena de técnica. Técnica mojada en un humeante tazón de exquisiteces y de filigranas. Habrá otros estilos y otras formas de entender el deporte del balón. Pero coincidirán conmigo en que este Barça es diferente. Del mismo modo que Guardiola ha sabido imprimir al juego un marchamo de grupo con señas de identidad pata negra. Messi es el referente que trabaja para un equipo que se vuelca con su líder. Todos defienden y todos atacan. Pocos volean el cuero para quitárselo de encima. Tratan el esférico con el virtuosismo de un Rostropovich. Messi Diestéfano impone unas cláusulas que en la selección albiceleste se niegan a firmar.

 

El Barcelona de hoy es una empresa solvente que halla en la jerarquía un bálsamo de humildad y en los trabajadores el cariño de quienes quieren y se sienten amados. Retorna al deporte la idea iluminada que Cataluña siempre tuvo para con sus negocios. La felicidad se expande para disfrute de millones y para infelicidad de otros tantos. Como que por qué.

 

Uno anhela los triunfos del club de sus amores. Valora al adversario de toda la vida y admira su gusto por el arte. Con todo, desea fervientemente que el Madrid alce la copa de los triunfos. En esto, y para esto, se contrata a Mourinho. Me cae bien el portugués. Pese a sus incontinencias, el luso es un tipo de grandísima personalidad. Está organizando al club más laureado del mundo con fórmulas inglesas. El muchacho cae en la propia trampa de la calidad. Quiere vencer a un Barça de Guardiola con un estilo que no es capaz de destruir la plasticidad y eficacia de aquél. Ahí radica su error. A este Barcelona de Messi -en el que Iniesta sería una especie de Gento y Xavi un Puskas de altura- no se le puede superar más que jugando parecido. Imitándolo en lo posible. Los futbolistas azugranas han acumulado tal destreza posicional que no se van a Sevilla ni un momento. Saben que pueden perder la silla.

 

En el Madrid actual, al que reconozco méritos de superación y al que quiero insuflarle huracanes de aliento, ser segundo es una hazaña importante. La proeza sería ganar. Si lo consigue esta temporada, me alegraré como hincha pero tendría que analizar el tema con la reflexión que merece. Bajo ningún concepto, admitiría que se intentase con Messi lo que algunos desgraciados hicieron con Diestéfano. Lesionarlo. Para que el cazo dé la vuelta, no hay otra solución que quitar de enmedio al Leo. Al León. Y así, no. No y no. Respetemos, al menos, el arte. Este Barça lo tiene. Al menos, esto reconoce este humilde seguidor del Real Madrid.

 

Un saludo.

SOBERANÍA, PERO MENOS

 

Se veía venir. Lo habíamos anunciado. La pérdida de soberanía de un Estado supone, de hecho, la razón de ser de ese Estado. Se podrá hablar de otra cosa, pero de Estado, en el sentido definidor del término, no. Soberanía es la cualidad de quien posee la autoridad suprema e independiente. Esa cualidad reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos.

 

Merkel y Sarkozy han decidido otra cosa. El francés y la alemana han dado un salto de gigante en la destrucción de Europa. Se han pasado por el fajín de su generalato la política escrupulosa y prudente de los “pequeños pasos” diseñada por los padres de la Unión Europea. Gobierno auténtico para la zona euro, demandan los grandes impulsores de la economía de este continente, tan viejo que se cae a pedazos. En el país de Obama, es que ni disimulan del contento. No porque piensen que los Estados Unidos de Europa es una realidad de alguna forma temida. Al contrario. Los norteamericanos saben que la propuesta de los líderes deja abierta una puerta a la deconstrucción de la realidad política que se avizoraba para bastante más tarde.

 

En España todavía podemos darnos con un canto en los dientes. Acaso sea preferible delegar una parte de nuestra soberanía en la formación de una entidad supranacional, que rendirla a manos de unos etarras asesinos confesos. Los de Bildu y Sortu se frotaban las manos. De confirmarse esta posibilidad, la independencia se les frustra de raíz. La base económica prevalece sobre los vértices políticos. Aquí y en Berlín. En cualquier caso, la situación es compleja y peliaguda. O se compone un Gobierno económico en la Europa de la moneda única, o el tren de la prosperidad pasará de largo por nuestras estaciones. Ya no habrá siquiera un Plan Marshall mirífico. La ley de la jungla reinará en cada rincón de la aldea global. Los más perjudicados, como siempre, los más débiles.

 

A dónde irá España, sin la asistencia germana y el apoyo de los galos. Qué será de Portugal, Irlanda, Grecia o Italia. Inglaterra pactará con el mismísimo diablo con tal de no ceder un fleco de su historia de siglos. En cuanto a los demás componentes de la Unión, a su suerte. Es sencillo adelantarse a las conmociones sociales que agitarán las poblaciones de los países más abandonados. O se federan o se aislan. No hay más opciones. La barbarie iza la bandera de la rebelión. Las revoluciones estallaron por motivos de menor peso.

 

No se trata sólo de buscar disquisiciones entre soberanía nacional y popular al albur del concepto que se acuñó en la Francia de 1789. No. Se está tejiendo una idea novísima: la soberanía supranacional. Atender las aportaciones teóricas de doña Ángela y de don Nicolás nos conducirá irremisiblemente a ello. Y entonces, España, que nos duele, pasará a formar parte de una confederación de estados relativamente dependientes. Dependientes, sí, de la Gran Alemania. Tiene narices la cosa. Lo que no se logró mediante la guerra, se puede convertir en amarga realidad a causa de la desesperanza económica. De todas formas, el conflicto bélico es el término de este tren que ha perdido el control de su velocidad.

 

Termino con una cita del dictador Fidel Castro: “En el mundo actual, ningún problema social se resuelve por generación espontánea”. Se refería el octogenario líder cubano a que el futuro de una nación no puede dejarse en manos de los financieros o de los magnates. ¿O sí? La Bolsa no puede ser la vida, pero marca las pulsaciones de una economía mentirosa. Cómo que no. Ayer, casi cinco puntos menos. Mañana, un respiro asistido. Pero la enferma no podrá recibir el alta. Así, menos soberanía y más Alemania.

 

Un saludo.

BENDITO DIECISÉIS

 

 

La influencia de la Iglesia católica sigue al alza. Basta con observar el número de críticos destructivos que han sacado sus alfanjes a relucir con la llegada del Papa. Eso de la JMJ les pone de los nervios. El fundamentalismo es un mal a extinguir. Toda religión y, por cultura y civilización, la religión cristiana, es digna de respeto. Toda. El cristianismo fue decisivo en su doctrina de igualdad de los seres humanos. Con todas las imperfecciones que se quiera, pero una feliz realidad. Ni siquiera la revolución francesa aseguró la igualdad jurídica. Y menos las constituciones democráticas actuales. En esa diatriba nos encontramos.


La historia como confrontación de buenos y malos es maniqueísmo de baja estofa. Juan Pablo II cumplió un papel estelar en el mundo católico y Benedicto XVI, que carece del carisma de su predecesor, realiza una labor sorda de singular importancia por más que pase inadvertida. La Iglesia es necesaria en la medida que administra los asuntos de los fieles. Guste o no, es así. Se tenga, o no, fe, la evidencia aplasta. Que los editoriales de algunos periódicos subvencionados por Zapatero lanzan soflamas de repudio, pues muy bien, están en su derecho e incluso forma parte de sus obligaciones. Ni las discuto ni las reprocho. Lo que sí rechazo frontalmente es el ataque político a una persona que, aparte de otras connotaciones, es el Jefe del Estado del Vaticano.

 

Que no hable del aborto, bramó amenazante Jáuregui, uno de los del GAL. Que no se inmiscuya en la política española. Él si puede hacerlo en la labor pastoral de la Iglesia. A sabiendas de su situación de superioridad. No haría lo mismo con el Dalai lama o con el Arzobispo de Canterbury y qué decir con algún alto dirigente islámico. Pero, bueno, con la Iglesia todo vale. País.

 

Si la Iglesia condena el aborto, forma parte del mensaje del Sumo Pontífice recordar el pecado. No el delito, si lo hubiere. El pecado. Las intervenciones del Gobierno sobre este tema no es ya que denoten, sino que connotan. Le chorrea la dosis de subjetividad. Cada aborto que se ejecuta (sic), muesca en su revólver de abortador mayor del reino. En su objetivo de conservar tan dudoso galardón. Cómo se atreve la Conferencia Episcopal a rechistar. Qué osadía la de los obispos carcas que refutan una ley psoecialista.

 

El Gobierno sí pontifica. Y dogmatiza. Descorren cortinas de estancias ajenas al tiempo que telones herméticos censuran problemas candentes. Porque el desempleo se agrava. Porque la crisis se hace más aguda. Porque las empresas cierran. Porque el consumo se arrastra. Porque el futuro amenaza vendavales. Porque el (des)Gobierno aumenta. Porque los nacionalismos se encrespan. Porque los abertzales campan a placer. Porque la democracia se corrompe. Porque los valores se diluyen. Porque la corrupción invade. Porque la educación naufraga. Porque a la sanidad se la ayuda a morir. Porque el ejército no defiende la unidad. Porque se pervierte el Derecho. Porque...

 

Juerga de ministros descabezados. Gesticulante corifeo de una tragedia de final previsible. Compra de voluntades parlamentarias. Control policial de la ciudadanía. Pérdida de libertades cívicas. Indignados de prédicas oficiales. Imperio del gran hermano Sitel. Vertedero de los parlamentos regionales. Dudosa credibilidad de algunos tribunales. Unificación antidemocrática de poderes. Ineficiencia de una mastodóntica Administración Pública.

 

Bendito Dieciséis viene a España en son de concordia. Alguno españoles le reciben con aires de guerra. Qué males padeceremos en esta patria nuestra que los valores cívicos se transforman en desgracias alentadas. Bienvenido Ratzinger. Bendito Dieciséis.

 

Un saludo.

El naufragIU

Puro espejismo. El éxito electoral de IU en las elecciones municipales onubenses es una entelequia. El pequeño salto cuantitativo –de dos a tres concejales- en el consistorio de Huelva era fruto de una creencia falsa. Se pensaba, se creía, que Pedro Jiménez era la fuerza personal capaz de devolver credibilidad a una formación desautorizada por las infamantes acciones políticas de algunos desaprensivos sectarios que mientras besaban a su esposa en público, metían mano a la mujer de otro con fines lascivos, lúbricos, concupiscentes y obscenos. Mostraban la careta de honradez en sus nucas cubiertas al tiempo que sus rostros se dirigían, babeantes, hacia la rica cónyuge del amigo de progreso.

 

Lo tienen crudo. Los “amigüitos” de Llamazares van de cráneo. Procuran, en estos momentos de confusión social y de revoltijo político, acercarse a los “indignados”. Utilizan la vieja táctica fascista y policial de infiltrar en el grupo del 15-M a una serie de sujetos perfectamente preparados para la manipulación asamblearia. Manual de libro de la dinámica de grupos acerca de cómo reconducir los movimientos espontáneos del pueblo en organizaciones pertrechadas al servicio de los granujas de turno.

 

El grupúsculo director de Democracia Real Ya ha convertido el descontento generalizado de los ciudadanos contra Zapatero y su banda psoecialista en un movimiento de repulsa a la derecha. El autor de la fechoría financiera y económica no es el Ejecutivo de Rubalcaba. Para este hato de pandilleros de la crispación, el responsable de la debacle es Aznar, como líder máximo de una derecha que sigue anclada en el franquismo trasnochado. A partir de esta falacia, se aprestan a levantar un monumento, una torre de Babel de la infamia, a la mentira. En eso están. No hacen sino entrenarse para lograr la conjunción táctica necesaria para acometer al Gobierno que se avecina. La acogida que se prevé al Papa, forma parte de la recepción que se dispensará a la derecha triunfante. La izquierdona política y sindical moviliza a sus bases para frenar la victoria democrática impecable de la derecha social.

 

Esta gente del 15-M asemeja a los paramilitares de las guerrillas urbanas. Llamazares tiende sus manos anchadas de tinta a estos mafiosos que viven gracias a las aguas revueltas de la política más impúdica. No cabe atribuirles buenas intenciones. La tragedia de los buenos propósitos no es de aplicación. De ninguna forma.


Cómo es posible que se comparta la idea de regeneración en la IU de Pedro Jiménez si el 21 de marzo mostraba la candidez de su alma y veinticuatro horas después se intitulaba señor de las llaves del palacete de la plaza de las Monjas. Tetas y sopas no caben en la boca. A Pedro Jiménez se le estiró la sonrisa de retrato de la “enciclopedia Álvarez” una vez las comisuras de sus labios quedaron ocultas tras la poblada, cetrina y adusta barba blanquinegra que cubre su cara. Sin rubor. Piel curtida por años de preparación escénica. Una voz alta y rotunda y un mensaje de limpia apariencia son vehículos de corto engaño. Ya se sabe: se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

 

Ahí tienen al superviviente Valderas. Más de siete legislaturas ininterrumpidas al servicio de sí mismo. Triste record, a fe mía. Sin embargo, ahí lo tienen, orondo y colorado como un tomate (toma té, elector confiado) de invernadero. Viviendo del cuento parlamentario durante décadas. Qué sorpresa nos depara, entonces, con mimbres como los citados, el amigo Torrijos. Amigo de lo público, claro, porque de lo privado, de lo suyo, como mal comunista, no toca un céntimo. Las mariscadas con dinero particular le sientan mal. Es preferible el gratis total con peculio del Estado. Debe saber a elixir de dioses eso de yantar y de libar, acaso de folgar, a cuenta del país. Torrijos es a Monteseirín como sálvame de luxe a salsa rosa. Disfrutan rajando de lo ajeno y nutriendo la moral del percebe como la gula adorna al pecador. Los trabajadores como excusa. Se admite pulpo como animal de compañía. Los trabajadores como defensa, según y cómo. El Juzgado de lo Social -¡qué paradoja!- de Sevilla ha condenado al jefezuelo Torrijos por acosar laboralmente a una empleada. Toma ya. Si el varapalo judicial hubiera recaído sobre Zoido, estarían cantando aleluyas los telediarios vergonzantes de Canal Sur.

 

Los antecedentes sindicales del señor Torrijos, como los de don Pedro Jiménez, se sitúan en la estela (funeraria) de Comisiones Obreras. Pobre Marcelino Camacho. Lo que le costó construir un sindicato para los trabajadores. El disgusto que se llevaría si pudiera ver su extraordinaria obra convertida en guarida perpetua de magnates, digo de mandantes, digo de mangantes, ya no sé lo que digo. Pero no, los COCOs son una cosa, el PC, otra, y en lo que respecta a IU, la adulteración clamorosa de una bella idea. Los Torrijos y los Valderas son los grandes deshacedores de la doctrina del común. El “paquebot” que pudo ser se ha quedado en una falúa de reyes. Reyes. Ellos que se las dan de republicanos. La vida. El naufragIU.

 

Un saludo.

 

 

EL ENEMIGO EN CASA

 

 Estilo. Bueno, si el modo de comportarse revierte en interés general. Malo, si los usos o las prácticas revelan un dechado de maldades. De un signo o de otro, maniqueísmo simplista, el estilo marca gusto, elegancia o distinción.

 

El señor Duran (sin tilde) Lleida presume de estilo. Claro, que no precisa la tendencia. Va de amable y gentil, cual Bono sin tupé, pero como el presidente del Congreso atribuía a Esperanza Aguirre, sonríe al amanecer, junta el entrecejo al mediodía y chupa la sangre de sus víctimas cuando la luna reina en el cielo. Estilo, sí, pero no digno de ser imitado. El amigo Duran Lleida ha declarado que el PP logrará mayoría absoluta porque el Psoe ha arruinado al país. Inmenso. El portavoz de los catalanistas de CiU en la Carrera de San Jerónimo es un portento de sabiduría. Ya digo. Carácter de Bono. Pónganle un peluquín, añadan un frenillo a su voz y, hala, a dar el pego. Españoles de boquilla, cristianos católicos de confesión, políticos de oficio y escorpiones de instinto.

 

Pues es verdad lo de la ruina de España a causa de la banda psoecialista de Zapatero. Lo que oculta el astuto maquiavelín es que su coalición independentistas de tragos cortos ha contribuido en gran medida al descalabro económico del Estado y, sobre todo, al descrédito moral de la nación. Don Duran, sin tilde, es un cómico de la legua. Se ha aprendido un papel menor y, eso sí, supo colocarse en lugares destacados del proscenio gubernamental. Su rol se reduce a aparentar españolismo a fin de atemperar las ínfulas segregadoras de los nacionalistas de Jordi Pujol y de Artur Mas. Se presenta como el poli bueno de la película de chinos mafiosos. El hombre ha sobrevivido pese a todo.

 

Las ratas son las primeras en abandonar el barco. Primera lección de una clase de ciencias naturales y de sociología de la conducta humana. Mosén Duran ha roto su idilio septenal con el zapaterismo. Tiempo de amoríos rotos como los romances de Corín Tellado. El papá de la novia es desahuciado y el galán, trémulo de ira por tener que soportar a una pobre española, prefiere lanzar los anzuelos en bancos genoveses, cuyos caladeros se adivinan repletos. Pacto fiscal con Cataluña, desliza el noviete de fortuna. Con la de banquetes que ha presidido y con la de despilfarros que ha protagonizado, el Bono catalán sin bisoñé se erige en defensor de las clases medias y de los jóvenes.

 

Lo malo de tanta memez publicada es el silencio de los nuevos interlocutores. Uno considera que, a veces, las palabras nos hacen esclavos de nuestros actos. Hasta ahí de acuerdo con la prudencia. Sin embargo, lo que está fuera de discusión es que a un charlatán de feria aldeana se le permita moverse por palacio como juglar desafinado de damas indefensas. Alguien tiene que decirle a Duran que el disfraz está anticuado y que sus cantos de sirena no son sino onomatopeyas del croar de sapos y del crepitar de tablones incendiados. Cuanto antes.

 

El majete Duran quiere dinero. Mucha pasta. A cambio de qué. De nada, por supuesto. De que Cataluña prosiga la ruta separatista con los medios y recursos del nuevo padre de la novia. Si Rajoy tiende la mano, en vez del puño, a Duran Lleida, volverá a repetir el brocardo de que no hay peor cuña que la de la misma madera. Se habrá metido al enemigo en casa. Entonces, si el PP se deja seducir por el estilillo puntillero del maletilla, éste le clavará el estilete envenenado en el mismo costado que al vallisoletano de León. Vaya, y que un gallego, con la retranca que atesora, se deje atrapar por el fulanismo de un individuo así, es que manda bemoles la cosa.

 

Para amigos como Duran, para qué necesitamos enemigos. Ya tenemos a Rublacaba, a Pepe Blanco, etc., etc., etc.

 

Un saludo.

NOVIEMBRE, VEINTE

 

 Rajoy halla en el Congreso la caja de resonancia que se le escapa fuera de la sede parlamentaria. La vida, don Mariano, es un universo más amplio que la sede española de la soberanía popular. El pueblo delega allí su poder. Sin embargo, la fuerza de la gente se manifiesta en sus escenarios cotidianos: el lugar de trabajo, la cola del paro, la charla de bar, el encuentro con los vecinos del barrio, el sofocón en los campos de fútbol. Y así. Rajoy olvida esta circunstancia. Y si la tiene en cuenta, poco hace por construir una estrategia más efectiva de aproximación a los ciudadanos.

 

Zapatero sabe perdidas las elecciones novembrinas. En la misma medida que Rubalcaba trata de rebajar la dimensión de la cantada derrota. Tanto mal a tanta gente pasa lógica factura. El coche de la pandilla de Ferraz se desliza sin control por esta pendiente abrupta. Mientras el vehículo del adversario va del encontronazo al porrazo y del golpe a la culada, el presidente del Partido Popular se limita a observar. No discutiré la bondad política de esa posición. Lo que sí reprocho es la actitud poco elegante de la misma. Ver los toros desde la barrera es carácter del aficionado, mas no calidad del matador. El albero es el destino natural del lidiador.

 

En medio del oleaje que levanta la crisis económica y moral que padecemos, a sabiendas de que el capitán Zapatero ha sido relegado del mando, cuando el pasaje se aferra a los salvavidas, el señor Rajoy, a verlas venir. No puede ser, hombre. Hay que levantar la voz. Hay que advertir el peligro. Hay que hablar con la gente. Con tripulantes y tripulados. Con financieros y financiados. Con empresarios y empleados. Hay que animar el cotarro. En los camarotes, en los salones, en la cantina o en la cubierta. A cielo despejado o bajo una gran tormenta. Por doquier.



El filo de una navaja es la frontera que separa al prudente del cobarde. El miedo al fracaso acrece a medida que se tienta el éxito. Sin embargo, cuando este triunfo inminente obedece más al demérito ajeno que al valor propio, entonces, Mariano, se incurre en la cobardía. Se deja de ser prudente para volverse cobarde. Sin paliativos. Navegante, considérese avisado.

 

La crisis económica está haciendo estragos. El sistema de pensiones puede caer hecho trizas. Las hormigas prevén calamidades si no se taponan los huecos. España ha de reformar efectivamente y no sobre el papel. La inseguridad del (des)Gobierno se extiende a la Oposición. Tres meses de angustia esperan a los españoles antes de decidir un cambio de rumbo. Si los mensajes no son diáfanos, la niebla oscurecerá la visión. Ya se sabe el alcance de los de Ferraz. Lo que todavía desconocemos es el horizonte de los dirigentes de Génova.

 

O se aclaran o se votará contra Zapatero. El PP perderá legitimidad si su victoria en las elecciones descansa en el demérito de sus adversarios. El éxito pasa por la evaluación positiva de las ofertas. Rajoy debe dejar los arcanos de la fecha electoral y manejarse en clave de asertividad ciudadana. Los sondeos son simples tendencias de opinión. La gran encuesta se publica el veinte de noviembre. Veinte ene.

 

Un saludo.