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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

EFECTO ALAYA

 

 En cenáculos de abogados, se está comenzando a acuñar un nuevo término: efecto Ayala. Se refiere a la Juez Ayala. Con mayúsculas. La titular del Juzgado de Instrucción número seis de Sevilla tiene más valor que el Guerra. Y más redaños que todo un ejército de fiscales y magistrados. Realiza la función de instruir una causa y lo hace con la seguridad que otorga el conocimiento de la ley. Instruir es tramitar un procedimiento administrativo o judicial. Esto es, realizar cada uno de los estados y diligencias que hay que recorrer en un negocio jurídico hasta su conclusión. Y la señora juez Alaya lo hace sin aspavientos pero con una fortaleza profesional que da que pensar. Pensar en lo que se hace y en lo que se omite. A partir de ahí, reflexionar por qué unos, muy pocos, sí, y otros, la mayoría, por desgracia, no.

 

Las medidas coactivas que contempla la ley para reducir la negativa de la Administración a remitir a los juzgados los expedientes administrativos, son claras. Claras pero escasas. Escasas y poco eficientes, en tanto se reducen a una multa que, a la postre, no paga el funcionario de turno puesto que, al cabo, éste no hace sino cumplir órdenes. De la superioridad. Hasta tres veces y hasta tres multas. La Ley de la jurisdicción contenciosa ya avanzaba la nula rectitud de ciertos procederes. Hasta tres. A la primera, a la segunda y a la tercera. A la cuarta, se pone los hechos de desobediencia, de burla y mofa, en conocimiento del Ministerio Fiscal. La Juez Alaya, la del efecto de su nombre. Cómo que la Junta del Psoe no va a entregar los expedientes. Cachondeos los justos.

 

La Administración no se descompone, no. Ella, a lo suyo. Es como un búfalo ciego que arrolla a cuanto se le enfrenta. A falta de los jueces, de algunos, los funcionarios, los secretarios judiciales y algunos que otros fiscales se hallan en la órbita de su fuerza bruta. Contra el vicio de pedir, la virtud de no dar, se dicen los directores generales y toda esa patulea de advenedizos que, de la nada de su oficio, si lo tienen, pasan de golpe al todo de un poder omnímodo. El efecto Alaya ha puesto a algunos jerifaltes del cargo público sobrevenido en el lugar que les corresponde. Expediente mutilado, incompleto o nunca entregado. Ya se cansarán. La demanda ha de empezar por la ausencia de documentos.

 

El efecto Alaya es un golpe de mano legal que la jurisdicción ha asestado en pleno rostro a unos administradores públicos corruptos que hacen y deshacen a voluntad. Que les multen, que paga el contribuyente. Faltara más. Y les da igual un juzgado de pueblo que un tribunal superior de justicia, un Supremo que un Constitucional. La facultad de autotutela se convierte en potestad de autocorruptela. Así va el país. Con esta Administración golfa, para qué queremos administrados.

 

Administrar, señores de la Junta psoecialista, es ejercer la autoridad. Y autoridad, conmilitones del partido de Griñán, es legitimidad, prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su calidad y competencia. Autoridad de la Junta, ninguna o muy poca. Mando, un montón. Ordeno, tela. El efecto Alaya es un aldabonazo en la conciencia de los jueces, de los abogados y de los fiscales. El efecto Alaya es un respiro de democracia pura. Un alivio para la moral.

 

Un saludo.

EL MALVADO RUBALCOV

Me recuerda uno de los personajes cinematográficos salidos de la pluma extraordinaria de Dickens. El anciano jefe de una banda de ladrones infantiles. Fagin. Un lado cómico que no escondía la poliédrica crueldad de un hombre desalmado. Los bajos fondos del genial novelista británico asoman en la cara impasible e imperturbable de un sujeto de condición bajuna.

 

Durante un tiempo aguardó su oportunidad. Cuando los problemas de España amenazaron al partido, quiso, y logró, formar parte del gobierno de Zapatero. Rubalcaba previó los sucesos graves que se cernían sobre su gente. Se adelantó, astuto, para lograr artificiosamente su fin. Cuestión de tiempo pues la suerte estaba echada. De factótum en el Consejo de Ministros a candidato único para las elecciones cantadas. A la luz de los sondeos, ordenó al presidente el adelanto de los comicios. Nada al azar. Ninguna experiencia incontrolable. Todo, cuando y como conviene.

 

Ninguneado el líder, renegó de su talante y se apresuró a proclamar su óbito político. El que manda, oficialmente, a partir de ya, es Alfreddo. Cuesta arriba las encuestas, al taimado personaje de las calles londinenses no queda sino la treta en su más alta traición. Hay que ganar como sea. Como en 2004. Si es preciso llamar asesinos a los populares, se hace. Si hundir tres Prestiges, sin vacilar. Si no Atocha, Chamartín o El Prat. O el Palacio Real, a imagen y semejanza del noruego Breivik.

 

Ha pasado del “los españoles no merecen un Gobierno que les mienta” al “a los españoles los embauca mi menda lerenda”. Posee talento pero le falta imagen y le sobra maldad. El viejillo de aspecto pretende rejuvenecer sus canas pero sus ojos lacerantes le delatan cuando impone a los flashes su meliflua sonrisa. Es el rey de la trampa. Muestra sus redondeces mentales porque carece de principios y desconoce sus finales.

 

Teme la derrota pero rechaza el derrotismo. Alborota el cotarro para que el polvo del camino altere las señales y confunda a los viajeros. Se acerca a Democracia Real el propagandista y agitador de los indignados. Utiliza a los muertos como votos lázaros de una misión que se antoja imposible. Lanza mensajes de concordia para compensar el efecto morigerado de Rajoy. Pura entelequia. Tiene nombre y está bautizado. Este Fagin dickeniano se ahoga en su propio vómito verbal. Sin embargo, cuidado con él. Rubalkov es un privilegiado del dios Marte.

 

“Se ofrecen cinco guineas a quien ofrezca noticias acerca de Oliver Twist, en paradero desconocido desde el pasado jueves”. El Oliverio Twist de este Fagin de carne y hueso es la nación española. Ofrezco mi patrimonio a cambio de quien me facilite cómo encontrarla. Tan pérfido el desactivado ZP como taimado y vil el activista Rb.

 

Aviados estamos. Si fuera creyente, terminaría con el ritual “Dios nos coja confesados”.

 

Un saludo.

VATICINIOS

Hay  predicciones fáciles. Adivinaciones sencillas. Pronósticos claros. Vaticinar la conmoción social que nos acecha a la vuelta de la esquina, es tarea al alcance de cualquier observador atento. Las protestas estudiantiles y obreras del pasado serán cosa de niños con las reivindicaciones de los universitarios, de los parados y de los afrentados del presente. Se dice que de la pobreza, se sale. De la miseria, es casi imposible. Si hay que estudiar, se estudia, pero estudiar para nada, pues… Es la alusión a la frase ingeniosa de cierto grupo cómico español: si hay que ir… Lo que no se conjuga es el si hay que trabajar. Porque aunque se quiera, que se anhela, no hay curro.

 

La situación socioeconómica es tan peliaguda que una de dos, o se dice la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad al pueblo, o las mentiras continuadas harán hervir la marea de rabia contenida de la gente. Dar esperanzas falsas de curación a un enfermo terminal no hace sino engendrar enfermedades nuevas. La realidad es la que es y su interpretación maliciosa no hace sino deformarla. Esto es lo que hay. Se toma o se deja. En el segundo caso, los efectos serán caóticos. Si se toma, hágase con las debidas fórmulas. La Bolsa está cantando la traviata. Los voceros del pesebre se quedan con el culo al aire por más que traten de subirse sus sucios calzones.

 

La nave económica zozobra y arrastra en su hundimiento a los demás navíos sociales. Hacer emerger los pecios cuesta muy caro. Es preferible intervenir antes de que el mar se trague a toda la flota. Se precisa cirugía. Lo venimos anunciando desde hace años. Si se asume esta premisa, comenzaremos a cambiar el rumbo. No se trata de recortar derechos, sino de configurarlos a la luz de nuestras posibilidades. Tampoco es cuestión de mutilar libertades, sí de adaptarlas a unas necesidades distintas.

 

Libertad y seguridad forman parte de una misma soga. Cuerda que une pero que también ahorca. Tirar de un extremo lleva consigo minorar la superficie del otro. En las estaciones de ferrocarril, no ha mucho tiempo, los familiares solíamos despedir a nuestros seres queridos desde el mismo andén. Se era libre para abrazar a los familiares a la llegada del convoy. Razones de seguridad hacen imposible, actualmente, esa práctica. Nadie se lleva las manos a la cabeza cuando se aducen motivos de peso. En los aeropuertos, las medidas son más extremas. Se acaba comprendiendo que, a veces, la seguridad de todos comporta la incomodidad de unos cuantos.

 

De esta crisis maldita que sufrimos, saldremos. No se sabe con exactitud el momento. Pero se superará el bache. El cataclismo económico era previsible. Sin embargo, en vez de explicar el estallido del fenómeno, los gobernantes priorizaron la conveniencia del voto antes que el interés de los votantes. Engaño artero que beneficiaba a los políticos desvergonzados a costa del sacrificio de una población ingenua que, por otra parte, cierra los ojos y se esconde cuando alguien les apunta con… un simple chorro de agua que sale disparado del orificio pequeño de un botijo.

 

Advertir el peligro supone, de alguna manera, adelantarse a sus consecuencias y, en esa previsión, atemperar sus peligros. No se trata de amenazar. Basta con llamar la atención, hacer notar, amonestar si es menester. Bajo ningún concepto conviene silenciar, omitir, censurar. El sistema democrático cuenta, entre sus imperfecciones, la ambición de los candidatos a ganar su escaño de forma fraudulenta y a no dar cuenta del incumplimiento de sus promesas.

 

La cercanía de las elecciones generales debería hacer reflexionar a los partidos. Miren ustedes, España atraviesa tal crisis, que si queremos sacarla del hoyo en que la hemos metido, habrá que sudar sangre. Todos habremos de arrimar el hombro. Lo que hasta ahora nos costaba tres, a partir de mañana, y hasta no se sabe cuándo, costará seis. Despidos, salarios, pensiones, impuestos, derechos sociales, libertades públicas y otras necesidades básicas habrán de supeditarse a la exigencia de sacar al carro del atasco. Si no, el fango se apoderará del bien. Y entonces, ni habrá trabajo ni ingresos ni derechos ni  libertades.

 

El sacrificio de todos llevará a la rendición de cuentas de quienes nos gobernaron. Eso, en el futuro. Lo que pasa es que, en el presente, la mentira ha tomado tal carta de naturaleza, que a los estafadores se les piden responsabilidades desde ya. De ahí el vaticinio. O aprendemos a decir no o el tren de la miseria nos aplastará a todos. La miseria se llamará insurrección, pillaje, pistolerismo, atentado y guerra. De la pobreza, se sale. De la miseria, no. Vaticino.

 

Un saludo.

VÁNDALOS JUVENILES

 

 Mala fama la de los vándalos. El antiguo pueblo germano que se estableció en parajes de las actuales Galicia y Andalucía hacia el siglo quinto de la era cristiana, cobró reputación a causa de su brutalidad, de su violencia y de su espíritu destructor. Hasta hoy.

 

Los actos vandálicos resumen la esencia de aquel antiguo pueblo. La prensa se hace eco, de tarde en tarde, de las actuaciones incívicas de determinados grupos de muchachos encaminadas a hacer daño por el placer mismo de causarlo. No es la kale borroka porque la ideología es distinta. No obstante, sus métodos aniquiladores se asemejan bastante. Su campo de acción son las plazas urbanas. Rompen a placer, incendian a discreción y despedazan la tranquilidad de los vecinos. Una joya. Lo mismo en España que en Gran Bretaña. Allá donde crean que esto es Jauja.

 

El problema no es baladí. Descansa en una casuística bien concreta. Se puede explicar desde un punto de vista psicológico o sociológico. Ahora bien: cada vez que se quiere justificar esta ristra de atropellos a los derechos y libertades de los demás, se está abonando el terreno para que la cosecha de estos malhechores de baja estofa sea más abundante. Los actos señalan a sus autores. Vándalos, sí. Gamberros, también. Delincuentes, por supuesto. No me vale el discurso huero del progre y del pureta acerca de la desafección familiar, escolar y social de estos individuos. Yo los pondría en el vestíbulo de sus casas durante una semanita. Ni dos horas transcurrirían antes de implorar apoyos coercitivos. La policía en casa. Si les apuramos un poco, hasta los GEOS.

 

Urge tomar medidas. Cierta es la relación causa-efecto entre el paro, la pobreza, las desigualdades asumidas y la inseguridad ciudadana. Pese a ello, si no se pone pie en pared, qué ocurrirá en nuestro país si las legiones de desempleados quieren tomarse cumplida venganza y se dedican, durante las madrugadas, a romper farolas, quemar contenedores, echar ácido a los coches estacionados, a obstruir cerraduras y a cometer otras lindezas por el estilo. Lo fácil es echar la culpa a lo que en el presente no tiene solución por más que sirva de aviso para impedirlo en el futuro. Los sucesos de Tottenham reflejan una patología hasta ahora silente. Al mal, el remedio. Al problema, soluciones. Ya.

 

Erradicar la idea de impunidad debe ser el punto de partida de esta batalla por la convivencia colectiva. Algunos jueces Catalayud desempeñan en este punto un rol esencial. Firmeza y respeto conducen a situaciones de equilibrio y proporción. Dejadez, apatía e incuria comportan leña al fuego del abandono. Una legislación específica debe enfrentar este fenómeno que va desbordando sus cauces naturales. De acuerdo con que hay que concienciar a los jóvenes. Pero y quién calma a los que padecen los insultos, los tirones, las heridas, los arrastres y las ofensas de estos grupitos de desencantados que se complacen en proyectar a sus semejantes la inanidad de sus cortas vidas.


Estamos asistiendo, impávidos, resignados e incluso cabreados, a un espectáculo lamentable. La rendición del cuerpo social ante las invasiones de pueblos que nada tienen que perder y mucho que ganar, hace germinar nuevos brotes de apocalipsis. O la ciudadanía impele a sus instituciones a conservar lo que tanto costó construir, o los vándalos de hoy harán trizas la cultura occidental de manera análoga a lo que perpetraron los bárbaros de la antigüedad con el decadente imperio romano. El “limes” está más cerca de lo que se pueda pensar. El vandalismo indica un cambio de sistema. Si la civilización carece de instrumentos para preservar sus valores, la barbarie usucapirá el bien descuidado. Es un axioma. Luego que vengan los teóricos de la noche a explicarnos el movimiento rotación de la Tierra. En cuanto al de traslación, es que ni llegaron a esa lección cuando iban a la escuela.

 

En cuyo caso, vándalos los violentos, bárbaros los pasivos.

 

Un saludo.

DE ATOCHA VENGO

 

 Equivocarse y no rectificar. De sabios es enmendarla. Dícese que de humildes es corregir. Del valor de la ética y de la cualidad de la inteligencia, están ayunos los políticos. Su orfandad ética e intelectual halla uno de sus máximos exponentes en las leyes que ellos redactan y que, a la luz de sus defectos o de sus carencias, no revocan. Clama al cielo. La angustia del pasado se recrudece en el presente y su amenaza se abre hueco en el futuro.



El aliento independentista es demasiado fuerte para que el Gobierno, débil hasta la náusea, se enfrente con valentía a esta lacra que no busca sino la ruptura de la unidad de España. Por más que esté escrito en la Carta Magna que todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado, Bildu se ríe, se burla y se mofa de Zapatero. Ni éste ni Rubalcaba ni el mismísimo Rajoy, en su caso, van a tener narices de aplicar esa Constitución que juraron o prometieron cumplir. Ni País Vasco ni Cataluña van a ceder un centímetro de lo birlado a España. Al menos, por las buenas. Por más que se requiera a los presidentes de ambas Autonomías. La autodeterminación se encuentra tan cerca que casi la disfrutan. Se ve desde Atocha y desde Santa Justa.



La monarquía parlamentaria se apellida juancarlista. Es el culto a la personalidad. Enorme error el de la sinécdoque regia. Se minimiza, una vez más, al pueblo. Qué más dan Austrias que Borbones si los ciudadanos quedamos relegados a la condición de aquel Sebastián de Morra que inmortalizara Velázquez. Monárquicos o republicanos, pero con la vitola egregia de demócratas. Una cosa es que la sociedad esté en crisis y otra, la crisis de la sociedad.



Penden carteles por todo Madrid anunciando la visita del Papa. La prensa capitalina que cobra del Gobierno ya calienta las críticas. Los indignados sin dignidad se suman al abucheo planificado. La libertad religiosa queda para los papeles. Aunque algunos no disimulan su afección al republicanismo, muchos se la tienen jurada al suegro de doña Letizia. Jáuregui, ministro de la NO presidencia de ZP amenaza al Santo Padre católico. Ojo con atacar la ley del aborto.


Las romerías del 15-M de primeros de agosto de dos mil once nos parecerán inocentadas dentro de muy poco. Se va a armar un cisco de mil pares de demonios. El grupito de un par de miles que el pasado viernes volvió a tomar la Puerta del Sol salpimenta un plato gigantesco. Interesa al Ejecutivo cualquier cosa con tal de distraernos del aburrimiento del paro, de la deuda y de los despidos laborales. Hasta que empiece la liga de fútbol, la gran adormidera.



Desde Atocha, las cosas se ven distintas. Lo de Sol es algo más que un lema o una consigna. Sol quema. De cerca, mucho más. Vamos a ponernos crema. Cuanto antes.



Un saludo.

GÓMEZ EN LAS BERMUDAS

 

Hijo de Bermudo. Como de Rodrigo o de Jimeno. El sufijo ez significa hijo de. Nada más que eso. Y nada menos. Un hijo de Bermudo ejerce de juez. Eso parece.

 

Conocí personalmente a Javier, hijo de Gome y de Bermudo, en una charla que se celebró, años atrás, en el auditorio principal de la Casa Colón de Huelva. Era uno de los conferenciantes estrella que José Antonio Gómez Marín presentaba todos los viernes para regocijo de muchos onubenses que acudíamos encantados a escuchar a gente importante de los Madriles. Organizaba el acto, de elevada categoría cultural y política, el Mundo Huelva Noticias, que dirigía de forma extraordinaria ese gran periodista que es Rafael Pérez Unquiles.

 

Tocaba el turno a Gómez. En aquellos momentos, el magistrado que dictó la sentencia del 11-m andaba en trifulcas profesionales. Gente cercana al Psoe procuraba, por todos los medios, que este juez no presidiera la sala de lo penal de la Audiencia Nacional. Pedrojota se puso de su lado y articuló fórmulas para que triunfara la independencia. O dicho de otra forma: el segundo periódico más difundido de España se posicionó en favor de las tesis de Bermúdez. Se apostó por la capacidad de este hombre joven, de aspecto a lo Yul Brynner, que ofrecía aliento a la desmadejada ciudadanía que suspiraba por el esclarecimiento del atentado criminal de Atocha.

 

No pudo ser. La consolidación del puesto hizo sonar la alerta. Se le había dado la vuelta a su pensamiento como a un calcetín. Lo de caminito de Jerez se quedó en peregrinación al Rocío de Ferraz. De la gloria del héroe a la fama del convenido. Poca chicha. Menos limoná. Puro escaparate. De adelante hacia atrás sin freno.

 

La última ha sido reciente. Don Javier ha tomado parte en el escándalo del faisán. No conforme con la resolución de Ruz, Gómez quiere elevar al Pleno el escándalo del chivatazo a ETA. Prejuzga un empate en los votos de los jueces -dónde queda la objetividad de la ley y qué lejos la calidad de los juzgadores- y, por si acaso la cosa deriva en condena de los policías amigos de Rubalcaba, se cura en salud. A pleno. El caso, a manos de catorce, que veintiocho ojos ven más que seis.

 

Maliciosos hay que sostienen que Bermúdez teme lo peor. Que la condena de los Ballesteros, Hidalgo y Pamies, tiene visos de realidad. Demasiado para el body. Imposible para la cuarta y la sexta. Demoledor para Cebrián. Insoportable para la vieja guardia felipesca. Puntilla para los estertores postreros de la esperanza rubalcabiana. Que no, que no. Ese riesgo deja en mantillas al que califican Moody´s o Ficht.

 

Es posible que Gómez, Javier, ande desorientado. Por aquello del triángulo de las Bermudas. Ya se sabe la leyenda que rodea a este área atlántica. Lo mismo el hombre necesita una brújula más moderna y una moral más recia. Por si acaso, propongo un brindis. Por la justicia que nunca se logró en la masacre de Atocha. Por la garantía de imparcialidad de los tribunales. Por la necesaria independencia del poder judicial. Por la defensa de los valores.

 

En suma, por don Javier. El hijo de Gome y de Bermudo. A ver si consigue, al fin, recuperar el rumbo. Si alguna vez lo tuvo.

 

Un saludo.

CONTRA LOS CRISTIANOS

 

 Qué tendrán en la cabeza quienes persiguen al cristianismo. Qué les pasa. ¿Es odio a una confesión, inquina a una Iglesia o ausencia de virtud? Desde mi reconocido descreimiento, me pregunto y no hallo respuesta. No es cosa de ideología, pues la doctrina de Cristo es seguida por personas allende su militancia política. Tampoco es caso de fundamentación teológica, ya que los dioclecianos de hoy no confinan en catacumbas a los seguidores de Jesús. Qué ocurre entonces cuando en un Estado aconfesional se ataca de manera tan injustificada los símbolos e iconos de esta religión.

 

En Mérida, a falta de creatividad, la puesta en escena de la Antígona de Sófocles recurre al tópico de la Guerra Civil española. Difuminada la causa de la tragedia griega, se pretende despertar el interés del público a partir de hechos pretéritos pero dolorosos, buscando abrir las llagas de un conflicto que debiera estar cicatrizado. Cuando los artistas se refugian en el escándalo fácil y en la ofensa burda, mal andan de genio. La exposición de una fotografía en la que un actor aparece desnudo, caracterizado de hijo de José y de María, constituye un claro ejemplo de cuanto digo. Si la comprensión y respeto al artista ha de pasar por el desprecio y por la vulneración de las sensibilidades religiosas del pueblo, apaga y vámonos.

 

La delegada en Extremadura del (mal)Gobierno del Psoe pide respeto y tolerancia de los cristianos hacia los artistas. A los cristianos. A los manipuladores chabacanos de los clásicos griegos, no. Están por encima del bien y del mal. Y digo yo: qué obsesión embarga a estos directores teatrales y nefastos adaptadores de guiones para escapar del texto y zaherir a los creyentes. ¿No será que sus ofensas verbales y gráficas a los cristianos se enmarcan en la propia prédica de no violencia de sus principios y de su fe? ¿Se atreverían estos cobardes a escenificar la figura desnuda de Mahoma?

 

La cosa es epatar, asombrar. Sin duda, lo consiguen. Jamás serán admirados, sin embargo, por su talento innovador o revolucionario. Es más: su popularidad se impone sobre su fama en tanto los medios recogen lo accesorio como noticiable mientras reducen a la nada el principal argumentario de la obra literaria. Se conforman con meter ruido una vez constatan que las ovaciones son imposibles. Reaccionan frente al progreso. Retroceden ante la fuerza del clásico entendido como modelo y arquetipo. Como carecen de ideas, rompen crismas y se dedican a herir creencias.

 

Contra los cristianos. Únicamente contra los seguidores de esa figura que unos consideran divina y que servidor no alcanza sino a denominar singularmente histórica. Se comportan como las fieras de la selva. Atacan a los más indefensos. Se arredran ante los poderosos o los que tienen sed de venganza. No son tigres o leones. Simples hienas, buitres carroñeros. En su torpeza, ignoran que en el mundo de la justicia, incluso los que no participamos de los dones de la fe, nos ponemos de lado de los perseguidos, de los más necesitados, de los que sufren acoso injusto. La estupidez mental y moral de estos timoratos del demonio sirve para que los creyentes consoliden sus convicciones y certidumbres.

 

Así, si su acción ambicionaba otros objetivos, aparte de sacarle la pasta gansa al psoecialismo que mandaba, hasta ayer, en Extremadura, se van a tener que ir con el rabo entre las patas. O a rabear por ahí. Como los animalitos que menean su apéndice rectal hacia una parte y otra. Buscando un consuelo, una caricia, una dádiva, una subvención. Porque si no la consiguen, muerden.

 

Un saludo.

NO LO ENTIENDO

Algunas palabras me desconciertan. Determinados gestos me resultan provocadores. Ciertas oportunidades que se pierden por falta de atención, terminan por cabrearme. De estas emociones me embargó ayer Rajoy, Que quien se postula como nuevo presidente del Gobierno tras las elecciones del 20-N, cometa errores de bulto a estas alturas de la película, me parece lamentable. España no se puede permitir el lujo de estar en Babia. Siete años de ensueños locos y de pesadillas cuerdas es demasiado tiempo de aflicción y de tortura. O Mariano se pone las pilas o Rubalcaba se le cuela por la derecha en la carrera hacia la Moncloa. En cuyo caso, habríamos escapado de Pilatos para ser atrapados por el maligno Herodes Pérez.

 

Rajoy afirmó ayer algo que me escandalizó. “Zapatero dice ahora la verdad”, declaró el hombre de Génova. Y se quedó tan ancho. No midió el alcance de su frase. Tendió un salvavidas humanitario al bandido a costa de ahogar a España. ZP no ha dicho la verdad en su vida. Cuando refiere, ahora, entre los restos del naufragio, que la situación española es muy complicada, falta de nuevo a la verdad. Con más propiedad: vuelve a mentir alevosamente.     España se encuentra en situación extrema, agónica. Muchísimo peor de lo que se publica. La crisis económica se nutre de la necedad del todavía primer ministro calamidad pero las provisiones le llegan por conducto interno y por contrabando exterior.

 

La economía sufre el desgarro de los mercados. Nada nuevo. Nada malo si a estos mercados se inyecta las pastillas de la confianza que tan bien les sienta. Mas si en vez de suministrarle dosis de expectativa, les aplicamos grajeas de incertidumbre, pues la demanda se viene abajo y la oferta se coloca al amparo del fortín. Se compra para ganar. Para perder, se vende. Cuanto antes. La Unión Europea no va a rescatar a España. La va a intervenir. Merkel ha dictado sentencia. Como Zapatero es un inútil incapaz de conducir el transporte español, vendrá ella a hacer los deberes. Eso sí, a precio de pérdida de la soberanía española. Nadie trabaja por nadie salvo que la paga lo merezca. Por tanto, señor Rajoy, la situación económica está marcada por la cesión de soberanía a un Estado extranjero. Vergonzante e indigno.

 

En este contexto, no hay que maliciarse lo que es un secreto a voces. Las concesiones a los independentistas vascos y catalanes se insertan en esta espiral de fragmentar España a trocitos. En un par de años, si no se opone una resistencia firme, pero respetuosa, la unidad de España será un concepto engullido por el devenir inexorable de la historia. Los europeos nos arrebatan la soberanía. Los ultranacionalistas, más de lo mismo. Complicada, un cuerno. Premoriente.

 

La verdad, señor Rajoy, es que España se halla en quiebra. Rota en lo político, destrozada en lo económico, arrastrada en lo moral. Un guiñapo, oiga. Y si los tocapelotas del PSOE se atreven a exponer la idea de devastación general, es que el panorama está marcado por campos llenos de sal en los que ni el menor brote verde puede surgir. Calamitoso el campo. Arruinada la ciudad. Con tan hermosos exponentes de grandeza, el angelote Mariano otorga al satánico José Luis la posibilidad de escabullirse de sus fechorías y, a la par, deja un resquicio al diabólico Alfredo para que los últimos vestigios de lo que fuera una hermosa hacienda sean repartidos entre los de la secta.

 

No lo entiendo, Rajoy. No lo entiendo. España se juega algo más que su status económico. Su unidad política. Su soberanía nacional. Recuerde: Zapatero nunca dice la verdad. Nunca.

 

Un saludo.

 

NOTICIAS DEL MUNDO

Rupert Murdoch está en la picota. Bueno, todo lo que un magnate de su poder pueda estarlo. Mucho ruido y pocas nueces. Escuchas ilegales. Acaso, también pirateo informático. Les suena lo de SITEL. ¿O no? Aquí solemos escandalizarnos de lo de fuera y arrullar con viento fresco lo de dentro.

 

Va para dos años. Noviembre de dos mil nueve. La prensa española se hizo eco, hasta que la sordina oficial apagó el fuego, del sistema de escuchas SITEL. Recuerden las palabras del ministro del Interior, refiriéndose a Carlos Floriano, diputado del PP: “veo y oigo todo lo que haces y dices”. Rubalcaba. Después lo negó. También Pedro negó tres veces a Cristo. Y Felipe apostató del marxismo. Lo mismito que el comunista Carrillo se convirtió, como un Paulo de Tarso de papel de fumar al socialismo que más calienta. Alfreddo es que no admite hoy lo que dijo tres segundos antes. Por eso lo de P punto. SITEL era ilegal hasta la náusea. Lo mismito que el chivatazo a los etarras. Idéntico a las acciones de la comandita de Intxaurrondo. Igualico, igualico. Detrás de todo el tinglado, el mismo de siempre. La esperanza verdinegra que reemplaza a la fuerza al fraude negriverde de Zapatero.

 

El grito en el cielo. Los socialistas quieren involucrar a la derecha toda en los delitos presuntos de que acusan al tabloide británico. Ven la paja en el ojo ajeno y no ven a Txeroki o De Juana Chaos en el propio. Si ya era una temeridad dejar a Pérez Rubalcaba al mando de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, convendría pensar, un poquito, sólo un poquito, qué será de este país si las urnas nos sorprenden con un triunfo electoral de este señor. Servidor suele hablar por teléfono en clave. No me fío de que esté pinchado. No ha mucho sorprendí a un colega entrando en mi correo electrónico particular. Denuncia penal al canto. Hasta la fecha, las diligencias juiciales van lentas, muy lentas. Es posible que sean seguras. No las tengo todas conmigo.

 

En un país en el que la justicia la dirige Caamaño, en que la Fiscalía sigue las órdenes jerárquicas de Conde Pumpido y el ministerio del Interior se halla en las manos de Alfreddo, concédanme un voto de desconfianza. Yo proclamo que alguien, conocido e identificado, ha penetrado, sin mi consentimiento, en mi e-mail privado. Garantizo que la justicia tiene conocimiento de los hechos. Aseguro que, de comprobarse, estamos ante un delito tipificado. Pues nada. Las cosas de palacio, sobre todo del palacio de justicia, van despacio. Ya sé que no hay recursos. Qué me van a contar. Pero vergüenza, menos.

 

A Murdoch pueden empapelarlo. A Rubalcaba, podrían investigarlo. A Caamaño, no estaría de más que se le exigiera explicaciones. A Conde Pumpido, que siga enlodando la toga. A los ciudadanos, que les espíen. Ni en el franquismo más azul oscuro se vieron estos descalabros de libertades y estos pisotones a los derechos.

 

Me reitero. Si me piratean mi correo informático, y sostengo la acusación sin dudas, por qué he de creer que mis teléfonos no están pinchados. Claro que me lo creo. El artículo 197 del Código Penal dice en su apartado primero: “El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales o intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses”. Por su parte, el artículo 408 refiere: “La autoridad o funcionario que, faltando a la obligación de su cargo, dejare intencionadamente de promover la persecución de los delitos de que tenga noticia o de sus responsables, incurrirá en la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis meses a dos años”.

 

O sea, menos Murdoch y más Rubalcaba, más Caamaño, más Conde Pumpido. No sé si me explico.

 

Un saludo.

CLARO DE LUCES

 

 Izquierda Unida juega a lo más de lo mismo. El referente de honradez que debió ser, nunca fue. Salvo casos muy contados. Las andanzas de Llamazares han sido de lo más comentado. Lo que ha tragado ese hombre con la excusa, falsa como un real de madera, de la ideología. O los festines con que Torrijos ha agasajado su estómago agradecido con la coartada de Bruselas y otras visitas al Oriente medio y al cercano Occidente. Y qué decir de las fiestas públicas de ese político cavernario, nacido en Bollullos, que responde al nombre de don Diego. Valderas. Y en cuanto a Pedro, Jiménez, cómo nos tenía engañados. Seríamos ingenuos que hasta creímos que luchaba por el medio ambiente. En realidad, lo que buscaba era el ambiente adecuado para hacer del debate municipal un trampolín desde el que realizar el salto de la carpa.

 

Pez de agua dulce, la carpa habita también en aguas salobres, siempre poco profundas y con densa cubierta vegetal. Claro de luces. Allá donde ha sido introducida, amenaza al ecosistema. Tal es su predilección por el plancton. Ahora, que si se ponen a tiro no hace ascos ni a los peces muertos ni a los artrópodos. Todo es según se presente la ocasión. Va y me entero de que la alcaldesa de Manilva, qué más me da cómo se llame, que, ni corta ni perezosa, se deja caer con sendas colocaciones, vía corriente eléctrica pública, de una hermana de sangre y, por afinidad, de una hermana política. A ver, si lo hacen los socios del pacto de progreso, por qué no ellos. Los socios están para eso, para ser solidarios en la salud y en la enfermedad, para los enchufes y los privilegios, hasta que la muerte cainita los separe. Luces y claros.

 

La continuidad de doña Petronila Guerrero en la presidencia de la Diputación de Huelva es un magnífico ejemplo de cómo se las gasta la izquierdona señoritinga. IU de Huelva ha pasado de enemigo acérrimo de las golferías del palacete de la plaza de las Monjas a comprensivo abogado defensor del alquiler más caro del mundo local. Un cambio de parecer capaz de provocar la fractura de todas las neuronas de la coherencia. Claro como la luz del día. A cuánto se despacha un cuarto de kilo de poder. Según como se postule el mercado. Hoy cuesta un ojo de la cara y mañana a lo peor todo el rostro. Y qué me importa lo que me digan. Ande yo caliente y ríase la gente.

 

El líder de la independencia cubana, José Martí, afirmaba que ayudar al que lo necesita es parte de la felicidad, pero no del deber. La gente de Caio Lara ha seguido bien su prédica. En Manilva, la felicidad de la alcaldesa de IU pasa por ayudar a los más menesterosos. Da la puñetera casualidad que en su pueblo, los que precisan un amparo más urgente son los familiares de la primera edil. Qué tienen que objetar acerca de la objetividad y sentido de la equidad de tan insigne miembro -miembra para la señora Bibiana- del consistorio. Le da la gana y basta. Y si quieren justicia, voten a la derecha. Qué tropa, dios mío, qué cabila, qué tribu.

 

Estos días del inicio agosteño en que disfruto de mis vacaciones, no puedo dejar de acordarme de las palabras de los jefazos de IU. Miren que admiro a las bases por aquello de su fidelidad a sus ideas. Pero qué fatiga me producen los de la cúspide en virtud de su deslealtad a sus votantes y seguidores. Cada día más. Son capaces de vender ideología en Las Vegas de la corrupción. Aquí no vale el "do ut des". En IU, voto que les regalas, mariscada que se meten entre pecho y espalda. Cuestión de luces. Claro. Calvo. Atunes. Carpas.

 

La convocatoria de elecciones generales me anima a trasladar a los sugragistas este pensamiento. Si depositan sus votos en las unas, sepan a quiénes benefician. Si estiman que IU es distinto a PSOE, alguna vez acertarán. No digo lo contrario. Pero hilen muy fino porque la mayoría de las veces es más de lo mismo. El mismo perro de luces con distinto collar de claros.

 

Un saludo.

FISCALES INSTRUCTORES

 

 Es obligado reconocerlo. Nobleza obliga. Ciertamente tendenciosa, mi opinión sobre las estrategias del partido de Pablo Iglesias es que son modelos a estudiar por más que disten mucho de valores a seguir. El papel del poder judicial en un sistema democrático resulta crucial. Supone la coronación del imperio de la ley sobre los deslices democráticos, las corrupciones de electores y elegidos, las manipulaciones demagógicas de los medios de (des)información o el clientelismo secular que atropella las virtudes políticas de nuestra madre patria. En la tienda de todo a cien del Psoe no se ciñe corona distinta a la de la secretaría general. Las demás testas regias permanecen en tanto se acerquen al despliegue de la cadena de mando.

 

Cuando Guerra, don Alfonso, asesinó a Montesquieu, tiraba a matar. No hizo un simulacro de ametralladora verbal. La cuerda, cortita a los jueces. Qué es eso de que los hombres de la toga y de las puñetas están por encima del Gobierno, fruto de la voluntad soberana del pueblo. Lo dijo y se quedó tan ancho. Y tan rico. Además, como había expresado el antiguo alcalde de Jerez, había que erradicar la idea de que la justicia es un cachondeo. Al menos, en lo que respecta a según qué personas, personajes y parientes. En todo caso, los tribunales están a lo que el pueblo mande y el pueblo, sépase, es votante incondicional de la secta de los descamisados de alta costura.

 

Consumado el ascenso de la escalinata de las ideas perturbadoras, se imponía la materialización de las mismas. Si los jueces estaban ya bastante divididos en asociaciones varias, seguían disfrutando del secular carisma. Un juez es un sujeto a tener en cuenta. Había que limar, pues, las bases de su jurisdicción. La primera base tenía solución simple. Los funcionarios están acostumbrados a doblar la cerviz bajo el arco del no sabéisconquiénestáishablando. Cosa distinta era el rol de los secretarios judiciales. Señorías ellos y ellas, no se sustraían, sin embargo, al influjo omnipresente del magistrado de turno. El frotar se va a acabar. La creación de la Oficina Judicial crea una figura distinta y distante. Se les faculta para señalar fecha y hora de juicios, se les otorga el derecho a la autoridad funcional, allende la de fe pública y se les encarga la dirección técnico procesal de su oficina judicial.

 

La relevancia del secretario judicial preocupa conforme a este puesto se puede promocionar vía interna. Las oposiciones libres dejan paso a los concursos de méritos y oficiales veteranos con acendrada afinidad al partido gubernamental aspiran a lo que otros lograron a base de estudio constante y de esfuerzo denodado. Con lo cual, si ya se hacen de mangas capirotes, ahora, las trampas se olisquean como los radares móviles en las carreteras.

 

La tercera pata del banco que se quiere quebrar es la de los fiscales instructores. El acabóse. Imaginen a miembros del Ministerio Público siguiendo disciplinadamente las órdenes jerárquicas del Conde Pumpido de turno. Para temblar. No teniamos bastante con los Garzón, los Bermúdez, los Pedraz y algunos otros de cuyo nombre no me quiero acordar, para que, en el colmo de la dependencia, la justicia deje de ser una virtud para convertirse en un desvalor. En este sentido, llegaremos a decir antes que pronto: el crimen como valor. Oxímoron más sangrante acaso no sea posible. Pero no está lejos. En las escuelas se educará en desvalores. Como el robo, el asesinato, el cohecho, la prevaricación y la estafa. Entre otros.

 

Y es que algunos confunden educar con instruir. Sus diferencias son tan notorias como la presidencia de Aznar y la de Zapatero. No comparen al primero con el segundo. El último lo es no en razón de la cronología, sino de la eficacia y del patriotismo. Fiscales. Instructores. Qué miedo.

 

Un saludo.

ARRIBA EL TELÓN

Maestros en el arte del fraude, los jefezuelos psoecialistas manejan los hilos de los tiempos y de las personas con pericia singular. Ustedes, y yo mismo, creemos que son las presiones ciudadanas las que modifican el trazado de nuestros políticos. Craso error.

 

Son ellos los que manipulan la realidad a partir, eso sí, de las tendencias "tuiteras" que recogen las redes sociales. Dan la vuelta a la democracia con idéntica habilidad que se cambian de chaqueta. Escuchan los sones del pueblo y, cual tañido de campanas, allí erigen la torre y, si cabe, edifican el templo.

 

Han mantenido, con espartana disciplina, que el presidente decide la fecha de las elecciones. Han asegurado, con la fría sonrisa de la hiena, que el adelanto electoral no estaba en la mente de ZP. Han aseverado que España va bien y, en consecuencia, no se contemplan modificaciones de tipo alguno. Todo llegará conforme a la normalidad, han mentido.

 

Las elecciones nacionales ya tienen fecha bien distinta a la de marzo de dos mil doce. Las cábalas han tomado asiento de certeza. Zapatero ha claudicado. La situación es caótica. Allende las aspiraciones independentistas de vascos nacionalistas y catalanes de relumbrón, la parálisis económica ha llevado a los mercados a izar la bandera pirata. Ya saben. Las agencias de calificación desconfían del Gobierno español que maldirige, todavía, el marido de Sonsoles. La bolsa baja. El paro se contiene, mínimamente, en verano a base de apósitos coyunturales. En septiembre, la sangre del desempleo volverá manar con fuerza. Y entonces, o se acude a la cirugía o estallará un volcán de verdaderos indignados.

 

En este marco de estrategia partidista que relega el interés general de los españoles, Griñán defiende en sus cuarteles de San Telmo la normalidad electoral. En marzo, enfatiza el sucesor de Chaves a título de Barón de los EREs. En marzo. Andalucía muestra síntomas distintos a los que presenta el Estado. En España ya no queda tela que cortar ni rincón donde esconder miserias. En la comunidad andaluza, más de lo mismo, pero la picaresca de la Junta sigue esquivando los lances, blanditos y suaves, de Arenas y los suyos. Mientras los arietes peperos no actúen con la contundencia de los mercados financieros, no habrá forma humana de poner en aprietos urinarios al griñanato.

 

Es posible, perdón, es seguro, que la Plana Mayor de Ferraz deje a la joya de la corona psoecialista a buen recaudo, como último reducto del mangoneo de la sectaria formación política. La tierra de Felipe y de Guerra, de Chaves y de los de la foto de la tortilla siempre fue mariana, sede de María santísima. Hoy, Andalucía es el Fuerte Álamo de la desvergüenza. En su interior no se atrincheran héroes, sino fugitivos, renegados, clientes, pesebristas, estafadores y un sinfín de gente de reputación dudosa. Por ellos, y por él mismo, por supuesto, Griñán dilata las pausas. Si Andalucía cae en poder del PP, y la nueva Junta barre con eficiencia la porquería acumulada tras tres décadas de dictadura fáctica, más de uno va a pisar los suelos de algunas penitenciarías de la región.

 

Griñán dice que habrá que esperar a marzo. Pues nada, quien espera lo más, aguarda lo menos. Ya veremos cuántos ataúdes pasan por el portal de la Oposición. El teatro está lleno a reventar. Sin embargo, el telón sigue bajado. Se escuchan rumores tras el cortinaje. Nadie se decide a levantar el bastidor para que veamos a los protagonistas ubicados en el escenario. Es una urgencia que se eleve el telón. Ea, ea, ea, la gente se cabrea.

 

Un saludo.

FRANCO VOLVIÓ A MORIR

 

 Treintaiséis años después, Franco ha vuelto a morir. El veinte de noviembre de mil novecientos setenta y cinco, falleció el gran dictador, parodiando el título de la película del genial Chaplin. El veinte de noviembre de dos mil once, el país abre una nueva puerta en la azarosa historia que ha escrito el presidente menos demócrata -salvo boquillas múltiples- de los que han presidido el Ejecutivo desde la coronación de Juan Carlos Primero. Zapatero se larga. La convocatoria de elecciones es toda una llamada a la cordura después de más de siete años de frenesí descontrolado. ZP se marcha. Al fin, la montaña se movió. El profeta de las alianzas incivilizadas y de los paripés igualitaristas, ha movido la ficha que le faltaba. Ha costado. No obstante, al final, lo inevitable se consumó. Ha sido necesario que el país se rompiera en pedacitos para que el primer ministro de una España hecha polvo, advirtiera -o le obligaran a advertir- que el camino emprendido no lleva a parte distinta del despeñadero.

 

La convocatoria de elecciones generales deja en el aire un interrogante esencial. ¿Seguimos en la senda democrática porque así dictaminan las normas formales o, en cambio, se pronostica un cambio de rumbo en lo que es fundamental para nuestro sistema constitucional, la voluntad formada -y no deformada- del pueblo?

 

No creo, bajo concepto alguno, que el hecho de tirar la toalla sea fruto de una reflexión del líder de la familia Zapatero. Sí sostengo que la decisión ha sido dolorosa para el leonés de Valladolid porque ha cedido ante las presiones internas de un partido que, ni en las aguas cenagosas del Felipe GAL, se tentó tanto las ropas y se palpó los bolsillos ante la debacle que se avecinaba. Siempre tuve dudas acerca de la determinación presidencial de adelantar las elecciones. Su sociopatía política casa con la desmesura de su soberbia. Demasiado peso visceral para equilibrar una necesidad racional. Al cabo, el golpe de estado psoecialista ha mandado a la eme, la política neroniana del hombre de la ceja. K.O. Zapatero ha perdido el combate por K.O. De forma similar a la paliza moral y legal sufrida por Bautista y los titiriteros que encumbraron al jefe de la Moncloa.

 

Franco murió y su obra persiste. Nadie nos devolverá los años de represión que sufrimos quienes padecimos la ausencia de libertades. Nadie podrá justificar, por más que se vuelque en explicar majaderías miles, el miedo al poder, la angustia por la rebeldía, la facultad de defender los derechos individuales. Nadie. No es el nadie del Ulises ante Polifemo. Es el nadie del cíclope ciego de su único ojo. Sin embargo, nadie pudo prever que la transición ejemplar que supimos llevar adelante los españoles de entonces, acabaría en una lesión colectiva. Se transitó a pequeño pasos, andando despacio, intentando no alborotar, procurando que el sueño de los golpistas fuera eterno y, de pronto, desde dentro del pacifismo que nos caracterizó, llega un iluminado, se alza con el poder merced, entre otros motivos, al vil atentado de Atocha y, de entrada, se apresta a descomponer la España que debía consolidar. El angelito hizo esto y peor. Este querubín voló demasiado alto con tan escasitas alas y tan débiles entendederas. Que se estrellara, era previsible. Lo mismo que estrelló a quienes lo votaron y a quienes sufrieron esos votos.

 

Comienza el 20-N una segunda transición. La nación está en peores condiciones que cuando el caudillo militar la dejó. El caudillismo guerracivilista del duce Zapatero ha realizado la proeza impensable de hacer bueno al general golpista del treintaiséis. Todo lo que se construyó con inigualable mimo e impar discreción, se ha ido al garete por obra y gracia, maldita, de este individuo bien nacido y mal vivido que es el todavía presidente de España.

 

Atención. No obstante, ojo, mucho ojo. Tras el rey dimisionario se alza la aleve mano armada del apóstol del Gal y del Faisán. Los comicios pueden deparar sorpresas. Si triunfa Rubalcaba, comiencen a recordar oraciones. Entre Nerón y Calígula, prefiero a ambos antes que a Stalin. No sé si me explico. Entre el genocida soviético y el dictador español, me quedo con éste. 20-N. Ojo, mucho ojo. Que Franco vuelve a morir. Nos viene la mundial.

 

Un saludo.

DONDE LAS DAN, ...

 

 Está claro, aunque rechine. Quien hizo la ley, hizo la trampa. Tantos ejemplos. Me limitaré a uno. Acaso el último. Esperanza Oña, que es portavoz de los populares en el Parlamento andaluz, ha propuesto a Griñán una idea que, en buena lid, éste debiera aceptar. Al menos si, como ha repetido hasta la saciedad, le pareció buena en un momento dado. No se trata sino de pagar al Gobierno con la misma “monea”. Si la Junta adeuda la tira de millones a la Hacienda nacional, sírvase entregarle los solares e inmuebles que, con motivo de la deuda histórica, Zapatero endiñó a Chaves con la complacencia de éste.

 

Es de justicia. ¿O acaso Andalucía ha de estar presta siempre a que la den por allí donde al Psoe interesa y no devolver el paño cuando a la ciudadanía de esta región conviene? ¿O es que esas prácticas se ciñen a los momentos contados en que el PP ha ostentado el Gobierno de la nación? La señora Salgado, émula a peor del inepto Solbes, deberá admitir la réplica por el mero principio de que la Administración no puede ir contra sus propios actos. Lo que era bueno para los andaluces, debe serlo para los españoles todos. Aquí no vale el cambio de reglas de juego porque el tahúr de la Moncloa esté más colgado cada día.

 

Tirita la caja pública. La de Estado y la de los ayuntamientos. Repica la bolsa nacional. Las autonómicas, qué decirles. Un concierto de platillo. En cuanto a la de los municipios, un solo de trompeta. Se anuncia el óbito y se descarta la recuperación. Cómo se puede, siquiera, atisbar horizontes de claridad cuando los acreedores externos retuercen las partes pudendas de la hombría y de la feminidad del país. En almoneda. España se encuentra en situación de venta pública con licitación predeterminada y puja teatral. Los postores independentistas acompañan a los compradores foráneos. Si Grecia está a punto de permutar el Partenón por una mareante cantidad de millones de euros, España se dispone a imitarla con la puesta en el mercado de la propia mezquita cordobesa. Y así.

 

Donde las dan, las toman. Hará pero que muy bien la Junta -aunque dudo de sus reales voluntades- en saldar la deuda con la devolución de los bienes que sirvieron para compensar la histórica deuda. Qué gracia lo de la deuda, lo de la historia y lo de la compensación. Una gracia maldita. Ahora, si el Psoe de Córdoba respalda la iniciativa y la superioridad de la jerarquía andaluza no se opuso a la misma, parece coherente que se satisfaga en medida similar lo que sus correligionarios defienden con tanto ahínco. Que ya sabemos que en política dos y dos son lo que me da la gana, que sí. Y que en el psoecialismo político, dos más dos, son veintidós, veintidós, como el dúo sacapuntas. Pero alguna vez habrá que situar al trilero ante su espejo de fraude y de maldad. Que se enteren lo que vale una mentira y que conozcamos cómo se castiga la falsificación monetaria.

 

Lo dicho. Que si Zapatero nos apremia al pago de lo que se debe, pues hoy paz y mañana, gloria. Que si acabaron con el botín, que lo digan y que se echen a la sierra. Se constatará, de una vez por todas, quiénes son los serranos, quiénes los morenos, quiénes los bandidos y quiénes los ropavejeros. Ahora. Que las elecciones están al despeñarse y si los amigos de los EREs pierden la silla, entonces será demasiado tarde para Andalucía.

 

Griñán, ahí queda eso. Que donde te la dan, pues a saber.

 

Un saludo.

ROMÁN PALADINO

 

 “Quiero fer una prosa en román paladino/en el qual suele el pueblo fablar a su veçino...”. Gonzalo de Berceo. “Yo, Gonzalo por nomne, clamado de Berçeo, de Sant Millán criado, en la su merced seo...”.

 

Román paladino. El riojano medieval depuró la lengua castellana. Vaya, que se alejó de los cultismos de la clerecía y se acercó a la lengua de los juglares, que no es sino la del pueblo. Vaya, que en lugar del término corrupto, empleó el de chorizo para designar a los que robaban a los pobres para dárselo a los ricos. Vaya, que no escribía “carretera sin señalización horizontal”, sino “carretera sin pintar”. Vaya, que al pan, pan y al vino, vino. Vaya. Que como se chotea Antonio Burgos, en España se está estudiando filología tertulianística en vez de practicarse charlas de taberna o conversaciones de puticlub. O como Juaristi “gongorinea” al referir que el Gobierno no cantará la canción de la palinodia cuando en realidad bastaba afirmar que el gobierno no se retractará con lo de Bildu. Ay, la riqueza del castellano hace cultos a los que adolecemos de genio y posterga a la condición de simples a los que poseen la ciencia de la comunicación con el pueblo sabio y llano de aldeas, pueblos y barrios urbanos.

 

Largo exordio, pardiez. Prosaico coñazo, joder. Todo para presentar la noticia archirrepetida del año. Que un organismo público de la Junta de Andalucía está acusado de malversar fondos públicos por la Fiscalía. Se sospecha de un tal Fernando No Sé Qué y de un alto funcionario de Educación apellidado Cuánto Sé. El Ente Público de Infraestructuras y Servicios Educativos es el medio para trincar más de seiscientos millones de pesetas. Que, en propiedad, pueden ser malversadores, bueno. En román paladino, ladrones de corbata y carnet. En tanto, Hacienda, que detecta la falta de veinte céntimos de euro en la declaración fiscal de cualquier mileurista, no se ha enterado de la desaparición de una burrada de billetes de curso legal. Y la Fiscalía ha tardado la tira de años en denunciar lo que era un secreto a voces.

 

Hace dos décadas, este que les escribe ya denunció que la Delegación de Educación de Huelva era el patio de monipodio. Cursitos de formación bien pagados y mal administrados; asesores de la vergüenza que cobraban dobles sueldos por el mismo trabajo; obras públicas no acabadas y remuneradas a precio de lujo; responsables directivos que colocaban a dedo a amigotes pandilleros; falsificadores de documentos públicos que engañaban a la propia justicia; destructores de pruebas que siguen haciendo de su oficina pública un corral de gandules; generadores de deudas eternas... La poca vergüenza y la nula honradez sentaron cátedra en muchas instituciones oficiales. A tal punto, que yo digo: la coordinación provincial de formación de la Delegación de Educación de Huelva jamás podrá recaer en la candidata que reúne los mayores méritos y capacidades para esa función. Cómo que por qué. Porque con esa señora en el referido puesto no se escapa un céntimo ni se otorga una prebenda ni se escaquea un miserable.

 

En román paladino. Se busca cargo público. Absténgase la gente honrada y capaz. En román paladino: el imperio del Psoe acumula tanta mierda que se necesitarán lustros para dejar los despachos como los chorros del oro.

 

Un saludo.

COPAGO Y COPARO

 

 Permítanme la gracieta de palabras. Copago. Coparo. Bueno. A ver si consigo explicarme y que ustedes me entiendan.

 

El problema del paro tiene una cara sucia social y una cruz ensangrentada económica. Son el anverso y el reverso de una moneda política tan falsa como los dirigentes que la acuñaron. No cabe mencionar, en este caso, el socorrido tópico de qué fue antes el huevo o la gallina. No ha lugar. En España, la precariedad reina por doquier. Teníamos una gallina de huevos de oro. Otrora. De pronto, el despilfarrador Zapatero puso a la ovípara a hacer horas extraordinarias. Tantos huevos echó que el animalito quedó para el arrastre. Así y todo, todavía proporciona pingües beneficios. Lo que pasa es que el zangolotino presidente mantiene la perturbada idea de que Caperucita Roja puede con el lobo feroz. No se da cuenta el insensato de que el lobo es él, que la encarnada caperuza se la puso su desmesurada soberbia de ególatra irredento, y que su camarilla asiente sus chistes malos con la falsa sonrisa de los reptiles más venenosos.

 

Pues sí. Como no hay dinero, se busca. Se vende España a trocitos. Se multiplica la deuda hasta lo imposible. Se suben los impuestos. Y si hay que pagar la sanidad, ojo, más de lo que ya se abona, pues se hace y santas pascuas. De ahí el copago. Por visita al médico de ambulatorio, un eurito. Si se rinde saludo al galeno de urgencias, de tres a cinco machacantes europeos. Que urge una operación quirúrgica, qué menos de veinte a cien euros en virtud de la gravedad. Un negocio, oigan. Lo del copago es la salida vil de una administración deleznable. De todas formas, de qué nos podemos sorprender. Es la consecuencia lógica y certera de la colocación en puestos de responsabilidad a los amigotes y parientes de los elegidos democráticamente. La elección es la patente de corso que los dictadores esgrimen para justificar todos sus desmanes e incluso sus delitos. Y así nos va. La gallina ya casi no pone huevos y reponer el déficit va a costar a los españoles al menos uno de los dos con que la naturaleza dotó al género masculino. En cuanto a las mujeres, háganse la idea.

 

Que no es suficiente con el copago para amainar la tormenta financiera. Pues nada, a por más brillantes salidas. Atacar el paro. Los subsidios de cinco millones de parados suponen un gasto que, en boca del castizo sin ánimo de blasfemia, cuesta la biblia en pasta. Como el presidente oscuro, sí, Rubalcaba, don Alfreddo, no tiene en su mente ni en su lengua más que un hato de mentiras, no inventa estratagema más artera que sacarse de la manga un nuevo contrato de trabajo. Qué me dice. Lo que oyen. El exportavoz del GAL y afamado criador de faisanes quiere reducir el paro oficial en más de seiscientas mil unidades. Por arte de mafia, el prestidigitador de Ferraz es capaz de reducir la demoledora cifra de desempleados por medio de tan sucio ardid. El contrato de trabajo es sacar de las listas del INEM a todos aquellos jóvenes, menores de treinta años, y reingresarlos en centros de formación ocupacional. Hala. De igual forma que los jóvenes que han besado la arena de la pérdida de su empleo, han debido regresar a casa de sus padres, la chavalería retorna a los pupitres de sus tiempos adolescentes. Qué rico el señor Pérez. Qué cosita.

 

Entre tanto, unas referencias amables al 15-M. Enmedio de la canícula de la desesperación, palabritas de salutación a los indignados de la factoría partidista y sindical propias. Mientras se realizan encuestas preelectorales, una pasadita por el bulo de adelanto de los comicios. Total, a falta de fútbol de competición, trofeítos de verano para mantener la adicción.

 

Copago, no. Co-paro, tampoco. Contigo, ZP, ni a recoger billetes de quinientos. Con Pérez, ni a por agua en pleno desierto. Eso sí. Si preguntan cuánto estamos dispuestos a remunerar al Psoe para que estos dos irresponsables políticos se vayan allá donde no hagan más daño, que me avisen, que estoy dispuesto a pedir un préstamo personal para animarles en su diáspora. Que me avisen.

 

Un saludo.

QUIÉN HEREDARÁ LA TAIFA DE CHAVES

 

 Conmocionado por la criminal acción del loco cuerdo noruego, me resisto a escribir sobre este individuo animalizado. Sabía lo que hacía. Vaya que si lo tenía bien planeado. Pero lo peor es que hizo lo que sabía. Matar. Asesinar. En su cuerda locura y en su locura cuerda, sus ojos señalaban el objetivo y sus manos abatían la presa hasta asegurarse de que muerta, y bien muerta, la había dejado. No valen excusas. Explicaciones psicológicas, sociológicas y del tipo que quieran, todas. Justificaciones, ninguna. Sólo la frialdad y el respeto a la vida humana nos obliga a rebajar el calor de la sangre para no descejarrar dos tiros de gracia a semejante alimaña. Si hay dios, que se lo lleve pronto a su seno. Antes que la furia humana ejercite funciones predadoras.

 

Lo de Noruega es un episodio más de una película de terror basada en hechos reales. Los amigos nórdicos se creían a salvo de cafres. En la era de la globalización, el instinto asesino se cría al lado del raciocinio más gélido. Ningún pueblo está libre de incubar en su seno a bárbaros descontrolados. Desdeñar los sucesos ajenos es un mal extendido que, sin embargo, debe combatirse. De acuerdo que la educación en valores es un arma positiva en este sentido. De acuerdo. Pero tan poco efectiva, tan lenta, tan en desuso, que, mientras se enseña a los ciudadanos cómo se circula por esa dirección, hacia nosotros avanza, con paso militar, toda una tropa de descerebrados portantes de una infernal maquinaria de guerra. Nos encontramos, entonces, entre dos fuegos. El fuego que nace de la voluntad de entendimiento entre los seres humanos. Y el incendio que brota de la colilla ardiendo que algunos despreocupados bien atentos lanzan, dizque distraídos, a la hierba seca de nuestros campos amarillos por el estío. El segundo fuego arrasa al primero. No cabe duda.

 

Hace treinta años, vengo diciendo, sin más interés que el de la alerta emocional, que el mundo camina hacia una tercera guerra mundial. Reitero mi tesis al respecto. Los desencuentros bélicos no surgen por motivos únicos y simplistas. No es suficiente argumento una frontera territorial. Como no lo es una pugna religioso-ideológica entre fundamentalismos ultraicos de la izquierda o de la derecha. En modo alguno es la oposición de contrarios capitalistas y comunistas. Mentira cochina. Dinero. Bienestar. Nivel de vida. Esperanza de desarrollo. Prosperidad que se goza. Búsqueda de equilibrios sociales. Economía en la base del problema. Sistema social lleno de agujeros. Políticas neuróticas. Cultura alejada de los pueblos. Líderes de audiencia pero no de eficiencia. Mundo que se ahoga en las arenas movedizas de su propia saliva inútil e inconsecuente.

 

Nos estamos dedicando a contar las estrellas mientras destripamos las piedras que aplastan nuestros pies. Ya lo decía León Felipe: sistema, poeta, sistema, empieza por contar las piedras, que luego contarás las estrellas. La sociedad está demasiado esclerotizada. Las tentaciones de san Jerónimo que pintara, entre otros, el gran Valdés Leal, son minúsculas lujurias al lado de las atracciones de la droga fácil, del dinero negro, del delito rápido, de la televisión hipnotizadora, de los sortilegios de la publicidad, del olvido del alma. Ya lo avisaba el gran François Fenelon, a caballo entre los siglos diecisiete y dieciocho. “Demasiada autoridad corrompe a los reyes. El lujo empozoña a toda una nación”. Huimos de la austeridad como el niño implora la luz del sol para conjurar los miedos de la noche. Queremos las cosas hechas y el esfuerzo mínimo. Que lo hagan otros.

 

No queremos inmigrantes. Perseguimos esclavos. En la cúspide de la pirámide de nuestro vacío humano, queremos ser amos. Y explotadores. Y escandalosamente ricos e influyentes. Predicamos igualdad y, sin embargo, cultivamos la semilla diabólica de la discriminación. Bueno, mientras no nos toquen el bolso. Oiga. Y a qué viene el título. Cómo que quién heredará la taifa de Chaves. Les parafraseo al señor De Salignac de la Mothe, en referencia a Chaves y Griñán: “Vuestro nombre se ha hecho odioso... mientras vuestros pueblos mueren de hambre, el cultivo de las tierras está casi abandonado, las ciudades y el campo se despueblan, todos los oficios languidecen, Andalucía entera no es más que un gran hospital desolado y desprovisto".

 

Así se quiere seguir. Nada cambia. El cansancio disuadirá. Todo antes que la libertad del pueblo. Todo.

 

Un saludo.

 

LAS HORMIGAS NEGRAS

 

 En verano y en primavera, las hormigas se convierten en los grandes enemigos de los árboles. Bien conocida es la habilidad de estos insectos sociales para trabajar en equipo. Cuando el camino se torna abrupto y los baches dificultan el tránsito, las hormigas soldados utilizan sus propios cuerpos para taponar los agujeros y facilitar el paso de sus compañeras. Son maestras en el trabajo en grupo y eficaces en el cumplimiento de los objetivos. La eficiencia de su conducta para con su colonia es directamente proporcional al mal que causan a la sociedad humana. Nada les importa, por otra parte, sino la propia supervivencia del hormiguero.

 

Este grupo de formícidos himenópteros y predadores viven en pequeñas cavidades naturales o habitan grandes territorios. Esopo escribió la famosa fábula de la cigarra y la hormiga que, más tarde, recrearon La Fontaine y Samaniego. Trabajo, trabajo y trabajo como requisito indispensable para vivir. Su vida depende de ello. Trabajar para vivir y vivir para trabajar. La analogía con el psoecialismo director es más que evidente, aunque los soldados y las obreras son los que se parten el abdomen mientras cantan las cigarras interiores. La reina madre es, a día de hoy, Zapatero. No obstante, se siente amortizada y una sucesora, de mayor edad, se postula para ocuparse de los inmediatos planes.

 

La reina ZP está cumpliendo los últimos mandatos del hormiguero. Transmutado Rubalcaba, designa como fertilizadores del puesto a Blanco y a Camacho. No cabe sorpresas. La reina entrante quiere que todo esté cubierto y bien cubierto. Blanco supone la fidelidad ciega a la idea social. Camacho, la continuidad del mal a los humanos. El Psoecolonia mantendrá la tónica de las obreras y el papel de los machos. A la política antiterrorista se la volverá a llamar faisán y el gal dejará de mencionarse. Todo atado y bien atado. Al menos, hasta que el ácido fórmico de las elecciones inevitables lleve al traste toda la parafernalia taponadora.

 

La reinona Rubalcaba necesita tiempo para sortear la debacle electoral. En primer lugar, para hacer creer a sus congéneres de base que, deshecho el zapaterismo perturbado, es posible el rubalcabismo agitador y geobbelsiano. En segundo lugar, porque el globo sonda de la recuperación económica genera expectativas entre los más fanáticos. Por último, en tanto la creación de empleo deja de ser misión imposible y deviene utopía irrealizable. Algo es algo. La colonia de Ferraz busca senderos de falso suelo a fin de trampear a las cigarras de Génova Street. La tarea pertinaz no se interrumpió después de la depuración de las municipales y autonómicas. La capacidad de engaño trasciende el horizonte de cansancio. La facultad de inventarse señuelos forma parte intrínseca de estos vividores de la política.

 

Las hormigas negras aprovechan los ruidos de las cigarras. Éstas se limitan, por ahora, a ver pasar el cadáver de sus enemigos. Hacen mal. La acción del líquido incoloro y picante que se desprende de la secreción, puede tener su antídoto. El medicamento contra el veneno será inocuo si se administra tarde y mal. Rubalcaba, reinona, se ha retirado a sus cuarteles de estío. Aguarda que las cigarras se confíen en sus hoteles de descanso. Mientras, las hormigas negras siguen adueñándose de tierras pobladas de valores, hasta destruirlos completamente. Y es que las cigarras, aunque se limiten a cantar, no causan los destrozos de sus antagonistas de fábula. Los desgarros sociales provocados por las reuniones de Rubalcaba son antológicos. Si se olvidan, vendrán más. Algunos, irreversibles.

 

Contra las hormigas negras, los amplios huecos de la libertad. Ahí se pierden. Y ácido fórmico en lingotes de transparencia y honradez. Insuperables remedios.

 

Un saludo.

FUNCIONARIOS CUMPLIDORES

 

 Rosell, el presidente de la patronal, ha malogrado una gran oportunidad para callarse y no decir tonterías. Una magnífica oportunidad. Pero no. Se le calentado la boca a don Juan y se ha puesto a arreglar el país. Sin ayuda. Su receta mágica es la de cargarse a los funcionarios incumplidores. En un país en el que la política se supedita al olimpo económico, el empresario catalán culpa a los más débiles de los males del Estado. Caen mal los funcionarios. Muy mal. La leyenda negra se cierne sobre ellos desde épocas inmemoriales.

 

El “vuelva usted mañana” que Mariano José de Larra acuñara hace dos siglos, sigue teniendo plena vigencia. Es muy posible que Rosell no haya leído al genial escritor, pero algo habrá escuchado sobre el particular. Funcionarios, dice. No alude a empleados públicos. A todos los introduce en la misma bolsa de desempleo. Con especial saña a los incumplidores y a los prepotentes. Lo hace, sin embargo, con tan escasa fortuna, que cuelga a todos ellos el mismo sambenito. El bombero de un consorcio provincial es un chulo. El médico de la seguridad social, un expendedor de recetas inútiles y caras. La profesora de su hija, una cantamañana sin recursos. El guardia civil que vigila las fronteras, un presunto colaborador de los narcos. Se pone uno a enumerar actividades y no se salva ni el sursum corda.

 

El pobrecito hablador retrataba a una sociedad. Rosell se fotografía a sí mismo. No se digna a mirar la callada labor de la enfermera de la UCI. Ni al celador que empuja camillas por los pasillos de un hospital saturado. Tampoco se detiene a calcular la eficacia del maestro de pueblo que itinera entre escuelas a cambio de un mísero salario y a costa de un gañafón por carreteras imposibles. Qué decir del policía nacional que arrastra sus pasos entre delincuentes detenidos y puestos en la calle un par de horas después. O de los jueces que se resisten a las presiones de los gobernantes y no ceden al chantaje de los bilduanos. Debiera referir la hazaña de los administrativos que sobreviven entre el acoso de unos jefezuelos nombrados a dedo y el mileurismo de su triste paga. En cuanto a quienes rigen los destinos de las cárceles de nuestro país, ni mu.

 

Todos los colectivos laborales del mundo tienen garbanzos oscuros. Todos. En el universo empresarial, no andan huérfanos de esta horda. Para tres emprendedores honrados, cuántos son explotadores. Los incumplidores, señor Rosell, no son los funcionarios. Los prepotentes visten trajes de mil euros y habitan áticos de millón. Suelen ingresar merced a una influencia. Militan en partidos y en organizaciones sociales en las que se eternizan. Acostumbran a hacer uso de sevicia perpetua. En nada coadyuvan a la prosperidad general pero son peritos en generar dividendos privados.

 

Incumplidor y prepotente lo será usted, señor Rosell. No sabe arreglar sus cuitas y quiere reparar levedades ajenas. Los funcionarios son gente honrada. Y garante. Si tiene lo que se ha de tener, antes de proferir majaderías, señale con nombre y apellidos. Comprobará, no estupefacto, que los identificados son gente conocida o familiares de. Ya verá. En cuyo caso, deberá meterse la lengua en salva sea la parte y, a partir de ahí, a ver si con las subvenciones millonarias que le da el Gobierno, es capaz de crear uno o dos puestos de trabajo.

 

Un saludo.

EXPLICAR NO ES JUSTIFICAR

Hay días en que uno no está para nadie. Ni para nada. El cabreo alcanza a ti mismo. La aculturación es un fenómeno de efectos perversos. Aculturar es recibir y asimilar elementos culturales de grupos humanos distintos y, en general, pretéritos. En general. Hay que tener cuidado con las digestiones. Algunos sufren ardores y úlceras por no asimilar debidamente ciertos alimentos del alma.

 

Entre los grandes catedráticos de Historia de España, hay quen reseñar a don Luis Suárez. Nada que ver con el genio del fútbol que fue Luisito Suárez. El historiador ya sufrió las iras de los nuevos inquisidores del zapaterismo y de la memoria histórica. Crece como hongos esta muchachada de la escuela torquemadiana. No dejan pasar ni una. Como la economía andaluza marcha tan bien, en tanto la corrupción moral y política desapareció totalmente, puesto que se ha alcanzado el pleno empleo y, en fin, todo marcha sobre ruedas en nuestro país, los aburridos del bienestar se entretienen recordándonos tiempos mejores. Aquellos años que condujeron a un fallido golpe de Estado y que, por ende, hizo estallar una indecente guerra civil en España.

 

Los memoriones interesados no admiten el trabajo científico de los miembros de la Real Academia de la Historia. En su afán por la ortodoxia más totalitaria, han denunciado ante la Fiscalía Superior de Andalucía las informaciones injuriosas y la difusión de ideas justificadoras del delito de genocidio que, dicen, han hallado en el Diccionario Biográfico Español. Sic. Gonzalo Anés, otro científico egregio de la ciencia de la Historia, es uno de los denunciados. Es que don Gonzalo, aseguran, parece erigirse en arquitecto del restablecimiento del régimen franquista. Ya les digo.

 

Orwellianos ellos, el colectivo denunciante quiere que la historia sea reescrita. El palimpsesto es común a las dictaduras. Donde Tucídides escribió, el agitador y propagandista de turno se empeña en recrear lo que conviene a su peculio. Las descripciones de Estrabón serán miradas con lupa por esta asociación de castigadores. Los únicos libros permitidos por este movimiento neocensorial son los que atacan sin compasión a Franco. Y a los franquistas. Franquistas fuimos todos los que vivimos durante la dictadura del general. Algunos hablan con ligereza insultante de alcaldes, de concejales y de funcionarios franquistas. Serán lelos. Tendrán maldad. No hay posibilidad humana de no ser condenado por esta agrupación goebbelsiana por haber nacido entre 1936 y 1975. Quienes han vivido durante esos años, son reos de cruel afinidad y connivencia con las torturas y la represión. No se libra nadie. Por el mero hecho de nacer cuándo y dónde.

 

La ley de la memoria histórica es un cohete nuclear en manos de unos desaprensivos. Pueden causar una mortandad terrible. Mientras tanto, amenazan y “querulan”. Algo similar ocurre con la Ley de Igualdad. O se cumplen las proporciones o aquí no es posible el progreso. En un certamen para elegir, hoy, al mejor futbolista de la década de los sesenta, el jurado deberá incluir señoras, al menos en un porcentaje del cuarenta por ciento. Aunque nunca vieran un partido de fútbol ni sepan qué es un córner ni quién era Ramallet. Así es -parafraseando a Pirandello- si así les parece a estos veedores de sombras. Cuando relean “Doce Hombres sin Piedad”, de Reginald Rose, magistralmente dirigida por Lumet y excepcionalmente interpretada por Henry Fonda, contacten con la exministra Bibiana Aído. Que secuestren la obra. Cómo doce hombres. Y las mujeres, qué.

 

Si Azaña levantara la cabeza o si permitieran la publicación de las memorias de Alcalá Zamora, lo que íbamos a descubrir. Una cosa queda clara. Los zapateristas de medio pelo y los demagogos de cuerpo entero quieren trasladar a la ciudadanía la idea de que la República fue el edén y que Franco la serpiente que destruyó el paraíso terrenal. Y ello, por la sencilla razón de que como España se arrastra por el barrizal, los cómicos de la subvención gubernamental buscan distraer nuestra atención de los problemas de la calle. A falta de fútbol durante el verano, el opio se extrae de las memorias de algunos ordenadores anticuados.

 

Entiéndanlo. Explicar no es justificar. De ser así, cuántos jueces serían acusados de asesinos, ladrones, golpistas y autores de delitos mil. Explicar sólo es justificar cuando se exculpan palabras o acciones, declarando que no hubo en ellas intención de agravio. Por ello, en vez de decir: ¿me he explicado?, escribiré: ¿me han entendido?

 

Un saludo.