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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

SETENTA Y UN MIL EUROS

 

 Las elecciones de noviembre consagrarán un cambio de gobierno. Ignoro el signo del mismo. Es la esencia de la democracia. Sin embargo, bien sé quién no presidirá el Ejecutivo. Zapatero, no. Lo cual ya supone un respiro. Un aliento. Una esperanza.

 

Zapatero se va con vientos leoneses. Lo que haga de su vida, me importa bien poco. Me conformo con que no haga más daño a España y a los españoles. Hará bien en retirarse de cualquier actividad pública. Si tuviera dignidad, renunciaría a ser miembro del Consejo de Estado. Que no aconseje más, por Dios, que no pronostique ni vaticine.

 

Retírese con los 71.000 euros que la ley le concede, graciosamente, por no haber sido lo que debió ser. Presidente de España. Pero retírese. Bien dados están con tal de que no haga más estropicios. A Rubalcaba le entregaría la misma cantidad si acompañara a su compañero de ruinas en la salida silenciosa. Y a Blanco. Y a Salgado. Y a todo el gabinete del Fernando VII sin corona pero con análoga perfidia.

 

Al Psoe. no. El Psoe debe seguir. Despojado de sus ropas tiránicas y libre de sus resabios antidemocráticos. Luciendo la indumentaria habitual de pantalones libres, camisas de igual, saya de ley, calzado de derecho y cayado de justicia. Hace falta. El de los gales y faisanes, sobra.

 

Setenta y un mil euros. Todos para que la camarilla de la deshonra abandone los salones de la vida política sana. Toxo y Cándido pueden entrar en la brega de cesantes. Comisiones y UGT, no. Los sindicatos han de permanecer. En su papel de defensa de los trabajadores. Alejados de las relaciones espurias del zapaterismo. Subvenciones fuera. Liberados, menos y lejos.

 

La regeneración de España pasa por la salida del mal. El hombre ZP es sólo la pústula de la enfermedad. Extirparla no comporta superarla. La cirugía requiere un ámbito más extenso. Mucha metástasis. Hay que llegar al fondo. Limpiar y limpiar. Sólo así Nostradamus profetizará con acierto.

 

Setenta y un mil euros. Con mucho gusto. Pero a descansar a León. O a Huelva. Que me da igual. Pero quietecito.

 

Un saludo.

EL GOZO Y EL POZO

 

 A caballo entre la década pobre de los cincuenta y del decenio esperanzador de los sesenta del pasado siglo, -hablamos de siglos con la ligereza de días recientes-, Torrente Ballester publicó una de sus novelas de mayor éxito. Los gozos y las sombras. Era un retrato de la sociedad gallega de los años de la guerra civil que ponía de manifiesto la lucha entre los últimos restos del régimen nobiliario caciquil de la Restauración y los primeros conatos de la burguesía emprendedora para imponerse sobre los anteriores. El escritor se hace eco del gozo, de la alegría por el cambio y participa su emoción por ello.

 

Las redes sociales recogían, ha pocos días, la intención del único representante de IU en la Diputación de solucionar el triste espectáculo del Hotel París. Ese palacete lujoso que la psoecialista Petronila Guerrero ordenó alquilar, casi por precio de venta, en pleno corazón del casco histórico de Huelva. Uno de los mayores despilfarros que este onubense ha contemplado en la historia provincial. Recuerdo el enfado mayúsculo, la indignación creciente de Pedro Jiménez, ante la decisión de la presidenta Guerrero. No puede ser, repetía allá y acullá. Después, silencio. Mutismo estruendosamente roto cuando, tras las elecciones municipales de este mismo año, su grupo político otorgó la presidencia del organismo supramunicipal a la misma persona que contrató lo que no debía a un precio indecente por lo astronómico. No se puede ser más incoherente. Aunque, visto lo visto, sí. Sí se puede.

 

Sin embargo, algunos meses después, IU parece reconsiderar su postura. El señor Sánchez Rufo, cooperador necesario del exalcalde José Martín en la nefanda y ruinosa gestión del ayuntamiento de Aljaraque, descorrió un pestillo del búnker. Rufo declaró en el programa “Diálogo Social” que dirige Ramón López en Antena Huelva Radio, que sí, que su grupo no va a retirar su voto a Petronila pero que va a revisar las condiciones del contrato y que, de ser viable, apoyaría la rescisión del mismo. Bueno. Compás y espera. Más vale tarde que empecinarse en la porquería.

 

Ilusión vana. Regate engañoso. Finta tramposa. Que es mejor esperar hasta 2013 porque la indemnización sería, de tan elevada, especialmente gravosa. Que el remedio empeoraría la enfermedad. Aparte de no conocer los elementos básicos de la aritmética, estos políticos de IU ignoran los principios elementales de la economía. Y lo peor es que están convencidos de que los ciudadanos de Huelva somos tontos. Estúpidos de balsa de fosfoyesos e imbéciles de cenizas radiactivas de Mendaña.

 

Ante la basta, tosca y grosera propuesta de los amiguitos del alma del Psoe, el Partido Popular ha tenido reflejos y ha sabido responder a la contraparte. La señora Céspedes refuta la tesis de Jiménez y de Rufo. Los contratos del palacete de Petronila no incluyen cláusula de penalización. En cuyo caso, por qué esperar dos años para resolverlos. A tres mil euros diarios que nos cuesta la chocita de lujo, embolsaríamos a los afortunados arrendadores la bonita suma de más de dos millones de euros. O lo que es igual: más de trescientos millones de pesetas. La megalomanía de una señora que se ampara -y la defienden- bajo las siglas de un partido que se dice socialista y obrero es digna de análisis. La demagogia de una formación que se postula como paradigma de la izquierda más social se perfuma en los baños de algunas instituciones públicas. No es de recibo la primera ni de entrega la segunda. El gozo se difumina en la sombra de la certeza más descarnada. Irrumpe, entonces, el pozo.

 

El pozo de la soledad es una novela con la que su autora, Marguerite Radclyffe, quiso generar, allá por el período de los felices 20, un sentimiento de tolerancia hacia la homosexualidad femenina. Pese a las presiones de los puritanos y fundamentalistas de entonces, su voz se escuchó por doquier. El pozo se llenó de gozo. La sombra cedió un metro a la luz.

 

Si el Psoe e Iu hacen de la corrupción un valor, nunca habrá gozos y sombras ni pozo de la soledad. Los dirigentes de esta izquierda, que se viste de Armani y se elige por el tercio familiar, habrán arrojado al pozo de la ilegitimidad el gozo de la honradez. O es que alguien se creyó alguna vez que Petronila iba a ceder la presidencia y que el nombramiento de José Martín como portavoz era fruto de los méritos contraídos como consecuencia en su enorme labor de crecimiento de la deuda municipal de Aljaraque. Venga. El tándem Martín-Rufo prosigue su razzia. Quien no los conozca, que los compre. Lo dicho. Al título.

 

Un saludo.

 

JUVENTUDES PSOECIALISTAS

 

 Alfonso Guerra, por Sevilla. Manuel Chaves, por Cádiz. Javier Barrero, por Huelva. Griñán. La nueva ola del psoecialismo encabeza las candidaturas en las principales provincias andaluzas. Una nueva hornada que cierra el paso al hermano de Juan, al papá de los niños subvencionados, al amigo mentor del distinguido profesional Mario Jiménez y al padrastro de los EREs y de Mercasevilla. El Psoe corrige en su partido el desconsolador desempleo juvenil de la comunidad más pobre de España. Postula para el Congreso de los Diputados a miembros de la Gerusía que se han hecho casi ancianos a la candela de los leones de San Jerónimo. Al frente de los nada seniles magistrados, el renuevo más espectacular: Rufiáncaba. En fin, que viva el poder y la democracia real asamblearia.

 

Jóvenes y nada implicados en la corrupción que asuela al Psoe. Qué tiene que ver Alfonso con el uso de un despacho oficial por Juan Guerra. A ver, que me lo expliquen. Nada se puede reprochar a Manuel porque el presidente de la Junta tuviera un detalle, un insignificante óbolo, con una empresa a la que apoderaba, por méritos propios, que se enteren, su Paula Chaves del alma. No piensen que JB insidió para que el palacete del Hotel París se alquilase por la ridícula suma de tres mil euros diarios, por más que ochenta mil parados sufrieran los efectos devastadores del paro en Huelva. José Antonio -él prefiere que le llamen Pepe por aquello de Primo de Rivera- compendia la lealtad y la transparencia de la Administración andaluza -de la oficial y de la para lelos- hacia la justicia, a la que facilita cuantos expedientes reclaman los jueces. Con respecto a Alfreddo, qué, qué de qué por ser aficionado a la cinegética y, en particular a la de “ahogaetarras” y “liberafaisanes”.

 

Juventud y pureza en los personajes citados. Grandes próceres de una España endeudada y desprestigiada por el señor de los vientos. El futuro del país en manos de estos señores es toda una garantía del porvenir aciago que las urnas pueden ofrecernos a poco que el electorado caiga de nuevo en la trampa saducea de estos benditos de mentiroso verbo. Otro José Antonio, apellidado Viera -tampoco tuvo nada que ver con el fondo de reptiles- y próximo a cumplir los setenta, un adolescente casi impúber, se encarga de los mítines en pos del rescate de los clásicos. Lástima del fallecimiento de Largo Caballero o de Indalecio Prieto y del fundador Iglesias. En ese caso, pondrían en valor hasta los dólmenes de El Pozuelo. Qué pena. Hubiera sido esencial contar con ellos a la hora de volver a conectar con los ciudadanos. ¿Por qué éstos han vuelto la espalda al partido de los descamisados? Los malos son los de Rajoy. Ha sido Aznar el que ha propiciado la ruina de la nación y no Zapatero, sencillo urdidor de burros volando.

 

Todos ellos han alzado la voz, desde sus cochazos oficiales y sus chóferes de confianza, para reclamar una democracia más participativa e igualitaria. Con una condición sine qua non: que ellos, los de siempre, sean las partes protagonistas y mangoneantes y que los demás luchen para ser iguales entre sí pero no con los líderes, que esa igualdad es imposible. Están dispuestos, contritos estos muchachos sin tierras ni patrimonio, a reconocer el par de errores que han podido cometer. Ahora, eso de devolver lo que se ha extraviado sin darse cuenta, eso no, que una cosa es meter la pata y otra introducir las dos manos en la caja.

 

Mientras la chavalería candidata goza del botellón de cinco estrellas y planifica la enésima modernización de la Andalucía que agoniza, los astilleros cierran, los autónomos se mueren de asco, los funcionarios y pensionistas hacen juegos malabares con sus magros ingresos, los desempleados pasan la semana a la intemperie y los sindicatos saborean los euros recibidos por la defensa de sus privilegios que, desde luego, son, únicamente, para ellos. Paso a la juventud política y sindical. El nuevo mundo alborea. Impíos.

 

Un saludo.

A LAS DURAS

 

 Corría el locuelo febrero. Algún día de ese mes, dediqué un artículo a Juan José Cortés. Decía entonces, entre otras cosas, que este hombre se apellidaba como en esencia era: atento, comedido, afable, sensato, prudente, educado sin obsequiosidad e inteligente sin petulancia. Ejemplo de comportamiento. Sombrerazo ante la actitud y la aptitud del personaje.

 

Afirmaba, entonces, que la cultura y la sabiduría se cosechan en los campos del respeto ajeno y del amor propio. Y que era una pena la España profunda de los hurracos y de los eleuterios, que la grandeza es parida en el útero de la categoría humana, con independencia de su cuna, de su hábitat o de su entorno.

 

Terminaba mi escrito con estas palabras: dejemos a los jueces hacer su trabajo. Juan José Cortés es un ciudadano demócrata.

 

Las noticias sobre los incidentes de El Torrejón han provocado expectación social. Imágenes diversas nos han mostrado al ciudadano Cortés en dependencias policiales y judiciales. Los rumores se disparan y las viperinas lenguas pueden crear una imagen distorsionada de un hombre que, en circunstancias dificilísimas, supo ser y estar.

 

A Juan José le pido. Que actúe. Que hable. Que de su boca salgan vientos que alejen las nubes de la confusión. Que sus palabras diseñen un marco de transparencia. Que calle a los agoreros y a los iconoclastas. Sería importante para esta sociedad que pierde valores por el sumidero del egoísmo, que Juan José Cortés volviese a impartir pedagogía.

 

Desde estas breves letras de afecto, le animo a perseverar en su voluntad de justicia y, a su través, de concordia.

 

Un saludo.

JUNTASUNA O BILDUJUNTA

 

 Lo veo y no me lo creo. Lo escucho y el vómito asoma. Cada vez que los barandas de la Junta de Griñán -juntasunos o bildujunteros- efectúan declaraciones, se me aparece la madre Otegui de ETA o el Hijo Cuidator de LAB-Usabiaga. Resulta inevitable la comparación personal. No es, sin embargo, sino la actitud irredentista del psoecialismo patrio, hundido hasta las cachas en el estiércol inorgánico de sus ambiciones fascistas. Seca su lengua tras las horas extraordinarias de rellenar ditirambos contra Esperanza Aguirre por aquello de las 21 horas lectivas, vuelven a humidificarla para negar la acusación que le formula uno de sus sindicatos de cabecera, CC.OO, cuando asegura que en muchísimos centros educativos andaluces el establecimiento de ese horario es una realidad incuestionable. Pero claro, si Otegui niega ser un terrorista, los juntasunos se apuntan a la misma escuela de falsedades.

 

El sicarioconsejero De la Chica pone a Rajoy a los pies de los jumentos. No se revuelve contra los compañeros de Comisiones. Reprueba a Mariano y le exige que rectifique por decir lo que es tan cierto como que Parrot es un asesino o que Antonio Fernández está imputado por la estafa de los expedientes de regulación de empleo. Tan verdad es lo de las veintiuna horas, que no lo discute ni el mismísimo líder de la UGT. A pesar de que caen chuzos de punta y de que la economía sufre la mayor crisis del período democrático, algunos sindicatos apoyan movilizaciones para rechazar la política de recortes. Se confía en que las protestas públicas se manifiesten ante las instituciones regidas por la militancia sortusocialista y no frente a los ayuntamientos ganados recientemente por los populares merced a los votos de millones de desesperados con los bandarras de Mercasevilla y otros muy turbios negocios.

 

En cualquier caso, la demagogia aflora con independencia de quiénes sean los destinatarios de las reivindicaciones florales. Constituye una desvergüenza supina el esgrimir como pretexto para este paripé sindical de acciones teatrales, el grave asunto del fracaso andaluz. Más de un 35%, se quejan los liberados. Pues peor me lo ponen. Si con los recursos humanos y materiales despilfarrados hasta la fecha, la tasa de suspenso y de abandono de los estudiantes era la que ellos cifran, lo mismo se dispara hasta el doble si dejan de contratar a interinos, si no sustituyen a los compañeros en baja laboral o si optan por elevar las horas lectivas hasta un máximo de treinta. En el mundo de los juntasunos y de los bildujunteros, todo es posible. Hasta que De la Chica sea consejero de Educación, o que Gutiérrez ocupe la dirección general de recursos humanos o de que el etarra Josu Ternera ostentara la presidencia de la comisión de derechos humanos en el Parlamento vasco.

 

Gracias a la vida, que me ha dado tanto. Así recitaba el cantor. Gracias a los profesores, que tanto se entregan, dice este que firma. De no ser por los realizadores educativos, cuales son los docentes, no sé qué sería de la educación en España. Funciona, aunque bastante mal, merced a su labor profesional y a pesar de la ineptitud patológica de los irresponsables nombrados a dedazo. Con salarios amputados por la Juntasuna, con devaluado prestigio social al que no es extraña la falta de respeto de los bildujunteros, ahí los tienen, soportando agresiones, amarrados al duro banco de las agresiones verbales y físicas, desafiando las iras de una sociedad que los desprecia. Ahí están, ahí están. Los profesores. Contra ellos, los bildujunteros y los juntasunos.


Por cierto. El Supremo sentencia sobre las actas, declaradas secretas por la juntasuna, que a la vista. Que para secretas las deliberaciones del Consejo de Ministros. Que se dejen de maldades y golferías y que muestren el verdadero rostro de terrorismo administrativo que ocultan. Si es que se niegan a enseñar hasta las actas que reclaman los opositores de una prueba de selección. Lo mismo ni las hacen, seguros de su impunidad y de su infamante actitud. Angelitos. De los avernos del Dante. Una temporadita con los amigos de Bildu y de Batasuna les vendría de bien.



Un saludo.

ACTAS: ASTILLAS

 

 Las actas del Consejo de Gobierno de Andalucía son públicas. Así ha dictaminado el Tribunal de Conflictos Jurisdiccionales del Supremo. No son, pues, secretas, señor Griñán. Públicas. Se acabó la broma. Ha bastado que una magistrada ejercite su función para doblar el brazo ejecutor de unos políticos matones que han hecho de una institución democrática una casa de hetairas. Ya era hora. Basta de mafiosos.

 

La sentencia es firme. No cabe recursos contra ella. Es más. El Alto Tribunal ha considerado improcedente el requerimiento que los inquilinos del garito de San Telmo hicieron a la juez Alaya para que se inhibiera. Que quiénes son ellos. Que sí, que se enteren, que las actas son públicas y pueden ser consultadas. Que no te enrolles Griñán "Bóyer". Ahora, eso sí, que si la muchachada de la presidencia de la Junta estima que en esas actas existe información sobre las canalladas perpetradas por los irresponsables de la Consejería de Empleo acerca de los expedientes de regulación de empleo, y que, para evitar que más de un alto cargo visite la cárcel, la declaran secreta, pues nada, que lo digan y que se vuelvan a negar a entregarla a la señora Alaya. De ahí a la querella criminal, un paso.

 

Cuánto engaño desarrollan quienes tienen la obligación de decir la verdad. Como recriminaba Rufiancaba a Aznar, los psoecialistas demagogos se tienen que beber un cubo del veneno que ellos mismos destilan. La petición de las actas por parte de la juez eran, por tanto, razonables y proporcionadas. La actuación de Griñán, pura filfa.

 

La investigación de la trama corrupta de las prejubilaciones fraudulentas toma otros derroteros. La sospecha de responsabilidades políticas del más alto nivel toma el carril de las certezas. Es preciso, en este punto, que el tren de las actas no pierda su raíl y, como por casualidad causal, la documentación se extravíe, se robe, se queme o desaparezca misteriosamente. No sería la primera vez. De las actas, astillas. De documentos de referencia oficial, fragmentos de la cara de pedernal o del corazón de madera de los junteros. Querían sacar beneficio, lucro o ganancia. Se ponen en el bando de personas que han regido con ánimo maligno las riendas de una Administración Pública.

 

Actas y astillas. Quienes se han esforzado en tapar las primeras han podido ser astillas del mismo palo de delincuentes comunes. Edificante la Junta de Griñán. Por qué algunos la denominan Juntasuna o Bildujunta? ¿Por qué será?

 

Un saludo.

PROGROMS

 

 Tengo por principio y por norma controlar mis impulsos más viscerales. Es posible que este control me pueda provocar, algún día, una enfermedad irreversible y especialmente dura. Lo asumo y me atengo a lo que la vida me depare. Los sentimientos y las emociones me los guardo para mi ámbito de esfera privada a fin de que mis cabreos no perjudiquen a nadie. Pretendo hacer de la razón estilo dialéctico y del argumento, forma de diálogo entre personas dignas. Me duele la injusticia. En general. Si no damos a cada uno lo que le corresponde, me agobio. Igual que me hiere el abuso de los poderosos y de los fuertes. O me lacera sin pausa la discriminación. Del mismo modo que reniego de quienes engañan a los inocentes y de los ingenuos hacen su riqueza. Tantas cosas. Cuántos casos.

 

En la españolísima Cataluña, una jauría de lobos independentistas, armados de odio e instrumentados de violencia, están resucitando los progroms. Reeditan la acción de linchar, de forma multitudinaria y premeditada, a un grupo que ellos consideran distinto. Lo mismito que los nazis hicieron con los judíos durante la “noche de los cristales rotos”. Muy parecido a la diáspora que sufrió el pueblo semita durante la Edad Media por parte de diferentes reinos cristianos: desde Felipe Augusto de Francia a Eduardo I de Inglaterra pasando por la España de los Reyes Católicos. Del progrom a la diáspora, un instante de soledad y un siglo de angustias.

 

Incurrir en la aculturación es un defecto de muchos historiadores. No quiero incurrir en ello. Es un error incorporar elementos de una nueva cultura a patrones de comportamiento labrados en épocas distintas, con mentalidades alejadas y en un contexto sociopolítico y económico insospechado en los momentos actuales. Las juventudes fascistas de Ezquerra Republicana de Cataluña están defendiendo una posición que, en nuestro mundo, repugna al derecho y a las declaraciones universales de defensa de la humanidad. En su empeño inicuo por imponer la política de inmersión lingüística, estos cachorros herederos del militarismo de Hitler fomentan el apartheid dentro del marco del racismo más espeluznante. “Al compañero español, intégralo o margínalo”, dicen estos nacionalistas malnacidos. Por las buenas, que se catalanicen. Por las malas, que se les trate como a leprosos y apestados. Y todo ello, con el silencio cómplice de CiU o el mutismo aquiescente del PSC.

 

Al paso que vamos, los catalanes que también se sienten españoles terminarán abandonando el “pequeño país del noreste” y afincando sus enseres -los pocos que nos les han sido expoliados previamente- en tierras al sur del Duero. Los etarras ya experimentaron con enorme éxito esta forma de devastación y se cuentan por miles los vascos que se vieron obligados a dejar el terruño para huir de la bomba terrorista. La fundamentación de los independentistas, ya se ve, descansa en la fuerza de la palabra y en la palabra de la fuerza.

 

Cabe, por otro lado, recluir a los españoles vascos y a los vascos españoles en barrios exclusivos para ellos. En vez de juderías, españolerías. El histórico barrio gótico de Barcelona fue una judería. A los españolistas podrían aislarlos en el extremo opuesto a Montjuich, al Nou Camp, a la Sagrada Familia o al Puerto. En suburbios extremos donde el hacinamiento comporte un sufrimiento mayor a los condenados a la ostraka.

 

Qué bien. Qué buenos son Mas y Pujol, Ridao o Carod, Montilla y Chacón. Qué izquierda tan desnaturalizada y qué derecha tan financiera. A los españoles, el progrom y, a su través, la diáspora. Contengo las ganas de decirles lo que pienso. Aunque reviente, no les diré lo que les deseo. Que cada uno se exprese como guste. Ustedes mismos.

 

Un saludo.

DEL PP Y DEL PSOE

Dividir puede ser una buena acción. Es repartir o distribuir, entre otras cosas. Salvo que se anime a la discordia. Romper es distinto. Implica separar con violencia las partes de un todo, deshacer uniones, hacer pedazos algo, destrozar, abrir heridas, y así.

 

El cuerpo social de España comenzó a dividirse en autonomías. Se interpretó como una entidad perfectamente articulada en conjuntos solidarios. El tiempo condujo a la fractura. El egoísmo llevó a la repulsa y el rencor añejo al necio enfrentamiento. No ya entre regiones o territorios al albur de postulados nacionalistas. Entre partidos políticos.

 

En la travesía de las aguas tranquilas y acidulentas de la ría de Huelva, la piragua gubernamental del Psoe interrumpe la carrera de la falúa del PP. Desde la Junta de Griñán se torpedea el normal avance de los remeros populares. Al sevillano Zoido, piedras que le tiran. Al onubense Pedro Rodríguez, fosfoyesos en la cara. A la valverdeña Loles, guardias civiles que toman la ciudad abandonada a su suerte por la policía local. Todo un ejemplo para los jóvenes que se forman en las escuelas públicas. Mucho hablarles de cooperación y de valores y, en la práctica mostrenca, peleas, ingratitudes y cochino el último que llegue.

 

Días atrás, el personaje principal de la trama corrupta de los EREs, el todavía presidente Griñán, se dio una vueltecita por la capital de Huelva. Venía el hombre a hacer campaña. Se le había exigido su presencia en la ciudad regida por el incombustible y carismático alcalde pepero. Había que evitar, a toda costa, que el Ayuntamiento recabara los honores y los aplausos de los vecinos agradecían la entrega de llaves en la barriada de La Navidad. En el cortejo juntero, Josefina Cruz, consejera de no sé qué y, sobre todo, esposa de un señor que, por lo que sabe y lo que gana, tiene línea directa con la plana mayor psoecialista. Un tal señor Javier, de cuyo nombre no me quiero acordar por aquello de la repugnancia que me producen algunas conductas innobles. A la compañía llegada de la hispalense villa, se agregó, cómo no, doña Petronila. Faltara más. Si no había enredado bastante con la ruina del palacete, si no engañó asaz en la construcción de la estación fantasmona del AVE, si calló maliciosa en el imposible levantamiento de los tres puentes, si no ha hecho el ridículo hasta lo grotesco, pues allá posó ella, cual floripondio de pronto marchitar.

 

Toda la banda de música fúnebre de la desgobernanza andaluza del Psoe se concentró en la ciudad más contaminada de España. Un ratito. Mucho tiempo, no. Para hacer crecer a la ciudad, tampoco. Para molestar y hacer un pressing de lucha libre al consistorio capitalino. Los del palacio de San Telmo vienen a banalizar los contenidos. A hacerse la foto. Tres pepinos les interesa el bienestar de una barriada tan popular como la presente. El verdadero impulsor de esta barriada que, en los años setenta carecía de agua corriente en muchas de sus viviendas, es Pedro Rodríguez. Qué si, que es de la derecha. Un orgullo ser de esta adscripción política cuando, además de crear empleo, realiza actuaciones sociales que ya quisiera llevar a cabo la izquierda falsa que utiliza en vano la representación de las clases trabajadoras más deprimidas. Ya quisieran Psoe y su adlater compinchado de IU.

 

Por una vez. Al menos por esta vez. Si los poderosos recursos que instrumenta el Psoe que okupa -con legitimidad pero con negligencia ilícita- la Junta de Andalucía no se ponen al servicio de las instituciones, de todas ellas, regidas por socialistas o por populares, estaremos asistiendo al enterramiento de la dignidad de la democracia. Sitiar los fortines del adversario en la oposición es un delito de lesa majestad. Se hiere al pueblo soberano. Se cerca la voluntad de la ciudadanía. Se persigue hundir los derechos e inhumar las libertades. Se reedita el fascismo más atroz. ¿Verdad que sí? Verdad.

 

Un saludo.

LAS DE CAÍN

 

 La cosa está mal. El equipo habitual del desgobierno ha emitido un  nuevo parte. España progresa adecuadamente. Adecuadamente a los matarifes de las Administraciones de las romerías, verbenas y enchufes. Doña Elena Salgado pasa la pelota al infiltrado Valeriano. Éste, previa consulta con Cándido y con la aquiescencia de los indignados patéticos, banderillea la reforma laboral y pega un estoconazo en el bajo vientre al astifino de los funcionarios. Desde estas páginas, este analista vaticinaba un septiembre tórrido, pero fresquito en relación con el otoño/invierno que se nos venía encima. Fácil la predicción. Basta ponerse las pilas y repasar los artículos de los trencillas primeros espadas de los distintos medios/instrumentos de comunicación/tergiversación.

 

El futuro de los trabajadores todos está comprometido. El salario de los que pueden trabajar pende de un hilo. La pensión de los jubilados tiene el equilibrio del canto de un euro en día de tempestad. El estado de bienestar ha fenecido. La cuadrilla zapateril que ahora regenta el mago Rufiáncaba ha puesto la puntilla a decenios de avances sociales. Sin embargo, el matador sin alternativa culpa al respetable de la matanza del animalito. Manos arriba, esto es un atraco. Han cogido la hucha y la han desvencijado. No se devuelven entradas. Se abre la taquilla para la becerrada del próximo veinte de noviembre. Reservado el derecho de admisión. O se aplaude al candidato del GAL o no se entra.

 

Las empresas privadas entonan el réquiem. Los ochocientos mil directores de las bandas públicas atemperan los gritos con pasodobles toreros. Mi Huelva ya no tiene una ría. Que no, que no la tiene. Los altos cargos muestran su bien cubierto riñón. Audis de lujo y Mercedes todoterreno. Los recortes, para los tres millones de indios que aprobaron la oposición. Serán desgraciados que son capaces de quemarse las cejas mientras Griñán los cuela a millares por la puerta de atrás. En Madrid, se cerca a Esperanza. En Andalucía, Chaves y Griñán saludan desde el centro del coso. Dónde va a parar. Cómo va a ser igual un recorte del PP con una guillotina del Psoe. La mala leche de los populares es infinitamente superior a la putrefacta baba de quienes cortan cabezas. Por favor. La izquierda decapita pero con buena fe. La derecha quita de acá y de allá pero con toda la maldad. La derecha es Caín. La izquierda, Abel.

 

Lo que pasa es que los hechos son tozudos. Aplastan a las palabras cuando éstas carecen de sustancia. La izquierda que se dice Abel es, en realidad, cainita. Los cainitas veneraban a Caín porque el dios de los judíos reprobó a este personaje bíblico. Forman una secta con gran número de partidarios. El llamado Evangelio de Judas no es sino el mensaje de los cainitas gnósticos que despreciaban a Abel por ser débil. La debilidad es la coartada de los lobos. Ya lo dijo el Papa Juan. Los ciudadanos medrosos siempre serán víctimas del predador sin escrúpulos. Estamos pasando las de Caín porque, en verdad, somos Abel. Y lo repito hasta la saciedad. Hermanos, sí pero no primos. Buenos, sin duda; tontos, no. Y así.

 

La moda otoño/invierno circula al ritmo del tiempo político. Y créanme. Desértico. Flama de día y gélido de noche. Una delicia, vaya.

 

Un saludo.

LEGITIMADOS

 

 Felipe González esgrimía con mucha facilidad el brocardo “qué más da la especie si de lo que se trata es de llegar al objetivo”. De ahí el GAL, claro. Entre otras cosas del mismo zapatito. El qué ha de acompañar siempre al cómo. Y viceversa. Al fondo de los asuntos se llega a través de un procedimiento garante. El Santo Oficio arrancaba confesiones a cambio de estiramiento de huesos. La ley divina apoyaba en las justas medievales al vencedor del espadazo. Se trataba de justificar la existencia de Dios por medio de la victoria de los más diestros campeones. Si lo que importa es que los etarras canten, tortúreseles, pareció ordenar el sevillano de los bonsais. Y no. No señor.

 

Legitimado no quiere decir facultado. El presidente Zapatero está legitimado para presidir el Gobierno de España pero resulta obvio que las facultades propias no le acompañan en tal alta misión. Que tiene derecho, sí. Qué está dotado intelectual y profesionalmente para ello, no. Zapatero es de los que creen, en su incapacidad mental manifiesta, que la mejor manera de combatir el calor es destripar los termómetros que informa sobre la elevación de las temperaturas. No hay termómetro, no se padece el sofoco de los centígrados. Así es la cara del hombre y de esta guisa la cruz de los españoles. Zapatero podría estar legitimado para ser dueño de un inenso rascacielos si bien nadie daría un duro por encargarle el diseño y construcción del mismo. Por razón sencilla: no sabe hacer la o con un canuto.

 

En el caso MATSA de ese genio del matusalenismo político que es Chaves, no estaba legitimado ni facultado para conceder una subvención de diez millones de eurazos a la empresa que apoderaba su hija Paula. Y miren si la otorgó o no. Que dicen los tribunales que no delinquió, pues bien. También dice la Sala que se le debió incoar un expediente administrativo. Pues mal. Para eso está el Supremo. Para no entrar en el fondo del asunto y para sí desestimar el recurso del PP argumentando la falta de legitimación activa de Antonio Sanz. Es el proceso, releche, es el proceso. Cuantas más garantías, mejor. Cuantos menos chinitos a los ejes de la rueda de la verdad, la excelencia.

 

La sentencia de la más alta magistratura del país hará sentir a Chaves como el que rompe el termómetro. ¿Ven? Como Sanz no está legitimado, yo soy inocente. ¿Se dan cuenta? Como es de noche, no hay sol, sólo estrellas. La verdad resplandece, agrega el falaz exvirrey andaluz, capaz de confundir la luna con un planeta y Venus con una estrella. Lo suyo es dar a propios lo que pertenece a ajenos. Es así de libérrimo y de desprendido el señorito. Que el Supremo no exime a Chaves de la acusación. Se limita a rechazarla porque el acusador carece de legitimación ad hoc. La jauría de voceros psoecialistas saldrán ahora a cantar las mañanitas del rey David. Sin embargo, más valdría que entonaran el requiem por la muerte de la razón.

 

Claro, que a la gente del GAL, de Filesa, de los huérfanos de la Guardia Civil, de Roldán, de Sánchez y de tantos otros amigos de la corruptela, les importa una higa la verdad de la razón y la razón de la verdad. Ellos quieren el tesoro. Su tesoro. El día que lo pierdan, caerán chuzos de punta. Afilados. Mortales. No están legitimados, pero a ellos qué. Diabólica hermandad de mangantes, chorizos y canallas. Las urnas no les legitiman para matar. Ellos opinan lo contrario. País.

 

Un saludo.

CORROÍDOS

 
El desgaste lento de las cosas es la corrosión. Resultado de una persistente acción roedora que termina deformando el objeto o incluso destruyéndolo. El semblante también se corroe y la salud se arruina al compás de los efectos de las penas, de los odios, de las envidias o de los remordimientos. Un rosario de emociones, en fin, puede convertir a las personas en guiñapos irreconocibles hasta para la madre que las parió.

Decía Ortega que la novela picaresca es en su forma extrema una literatura corrosiva. El filósofo consideraba que este género novelesco sólo puede ser realista en cuanto a medida que leemos el libro, levantamos los ojos para contrastar lo leído con la realidad. Contrastada la verosimilitud, aseguraba, nos gozamos en la confirmación de su exactitud pues, al cabo, concluía, es arte de copia. El pícaro barroco era una suerte de gusarapo humano capaz de curarse al sol sobre un estercolero, perdonavidas de muchos amos y cronista subjetivo de una sociedad ridícula en la que los estamentos sociales mostraban sus interiores deshojados por la miseria, la vanidad, la intriga o la farsa. El pícaro actual participa de casi todos los rasgos de su precedente, ya cervantino, ya anónimo, ya de cualquier otro escritor. De casi todos. Los amos han cambiado. El estiércol que abonaba sus actos y hacía sobrevivir su esquelético cuerpo ha sido modificado.

El pícaro Mario presenta análogos rasgos al Guzmán de Alfarache. Sin embargo, el paisano de Juan Ramón no mira estamentos, sino clases; no analiza de abajo arriba sino que odia de arriba abajo; no dispensa favores a varios patronos; niega su condición ínfima. La movilidad social del nuevo pícaro se conduce por raíles de partido. De la misma forma que los antiguos botones de la banca escalaban categorías hasta alcanzar la caja. Acróbatas de la lisonja y forzados del maletín del poderoso, los marios de hoy corean insultos que la distinción del jefe rechazan emitir en público. Estrategas de una guerra cruenta por el control de los bajos fondos y de los altos copetes, estos muchachotes sin más oficio que la farándula de la política y sin otro beneficio que el que provee su docilidad, se entregan a la causa de la destrucción con la fiereza de quienes se juegan la vida. Porque se la juegan. De no cumplir aquello que propició su primer ascenso, la caída de estos dioses de barro sería inminente. El pícaro de ayer torna sicario de hoy.

Todos se montan en el tren desequilibrado de un pueblo que mira hacia todos los lados y no se asombra ante la erosión de la montaña enhiesta que días atrás referenciaba el paisaje ni del río hecho rambla donde aparcan los coches. Desorientados y estupefactos, los ciudadanos miran pero no ven. Ven pero no deslindan. Territorio ideal para los elementos que roen y corroen. Son los encargados de lanzar soflamas de descalificación a los adversarios de sus señores. Se acuña el término indignados y se transforma en 15-M. Se pide democracia real a la Oposición y no al Gobierno. Exigen menos recortes sociales a los herederos de la política de tierra quemada practicada por zapaterinos y rubalcabianos. Esperan al cuarto de hora siguiente a la victoria electoral de la derecha para imputar a ésta la existencia de cinco millones de parados. Organizan un pifostio a la señora Aguirre por un quítame allá unas horas lectivas y pasean su mansedumbre subvencionada ante la orgía de tijeretazos a los salarios de los funcionarios.

Estos pícaros no engañan para sobrevivir entre las capas de su pobreza. Mienten para ostentar el poder, mantener su influencia, conservar sus privilegios y mangonear los caudales públicos. Mientras esto sea posible, la paz callejera está garantizada. Tóquenles los “corrojones” y comprobarán de inmediato la brutalidad de sus cargas violentas. Corroídos. Corroídas. Lo malo es que nos carcomen, nos consumen y nos transmiten su repulsiva caries bucal y espiritual.
Eso es lo malo.

Un saludo.

CURSO POLÍTICO

 

 El curso comienza oficialmente en la segunda quincena de septiembre. La vendimia es la festividad que lo anuncia. El final de la recolección es tiempo de alegría. Se ha sacado a la madre diosa tierra el fruto cultivado y atendido. El vino fue siempre un puente entre la humanidad y los dioses. Muy pronto el mosto satisfará el paladar de los buenos bebedores de zumo de uva. Más o menos allá por noviembre.

 

Hasta entonces, dos meses de corto día e invasora noche aguardan. Octubre se nos anuncia brillante y astillable como el ópalo pero también vistoso, discoidal, pubescente y amarillo como la caléndula. Todo vuelve a la normalidad interrumpida por las dulces vacaciones de verano. Tiempo de estudios y de retorno a la rutina confortante. En política, la carrera adquiere este año el tinte púrpura de la cosecha democrática. El evangelista Mateo nos dice: “los hijos del reino serán echados a la oscuridad de afuera. Allí es donde será su llanto y su crujir de dientes”. Excelente resumen de una soledad anunciada. Zapatero marcha solo al destierro con su derrota a cuesta. Derrota labrada con el cincel de la impiedad y con el martillo de la destrucción. El vino se hizo vinagre en falsa botella de Lacrima Christi.

 

Las elecciones avizoran un cambio de rumbo. Salvo hecatombe no descartada y con el requisito de humildad exquisita, la ciudadanía relevará al peor gobierno que el pueblo ha sufrido en la historia de la democracia. Ha sido reprobado en todas y cada una de las asignaturas y reprendido por el universo de instancias presentes. No aprueba ni las “marías”. A uno le cuesta destacar lo peor entre tanto mal. Sin embargo, a fuer de analítico, refiere la inseguridad jurídica como el factor más desintegrador. El derecho vertebra a cualquier sociedad civilizada. El imperio de la ley se yergue sobre la exuberancia salvaje de la selva. Si se renuncia a una libertad esencial para enrocarse en una efímera seguridad, se pierde la libertad y se debilita la seguridad. La libertad no equivale a locura ni es cordura la seguridad. Sus fronteras son tan finas que el territorio de una y de otra se difumina al ritmo de emociones.

 

Conócete a ti mismo, que decía Michel de Montaigne. A tu través llegarás a entender el mundo que te rodea y a las personas que se acercan a tu vida. Es momento de promesas imposibles y de borrones y nuevas cuentas. Mas no toca olvidar. Es período de saneamiento, sí, pero no por ocultación de las suciedades sino por retirada del estercolero. Los competidores en el periplo electoral podrán decir misa. Incluso en latín. Sobre todo en latín. Escúchenlos. A todos. Identifiquen personajes y voces. Si nos dicen que van a crear empleo, asegúrense de que el embustero no es el que ha destruido miles de puestos de trabajo. Si nos aseguran que desterrarán el enchufismo de la Administración, comprueben que no son los mismos que han colocado a sus parientes y amigotes. Si nos dan su palabra de que el despilfarro será enterrado, constaten que los hermanos fosores no son intrusos. Hilen con fina rueca. Los amantes del embaucamiento son peritos en dislocamientos. Los capos jamás renuncian a la maldad.

 

Comienza el curso político. El vino nuevo se ofrecerá a todos. Sin embargo, debemos ser muy prudentes. Si entregamos las llaves del nuevo Ejecutivo a los borrachos del anterior, nos convertiremos en cómplices de un desastre sin límite. Será democrática la decisión. En cualquier caso, nos mereceremos las consecuencias de la misma. Respeto y firmeza. Lo escribió el romano Cicerón: La felicidad suele habitar en la triste entereza y en la austera constancia. La alegría, la lascivia, la ligereza o la burla no son sino humo.

 

Premiemos el esfuerzo. Combatamos las frívolas lisonjas. El nuevo curso ha de depararnos expectativas de cambio real. Trabajo. Prosperidad. Libertades y derechos. Igualdad.

 

Un saludo.

PSOEFASCISMO

 

 Un partido fascista busca, ante todo, el apoyo social manifestado a través del movimiento de masas. Al igual que el comunismo, el fascismo echa sus redes pescadoras en períodos de graves crisis. La burguesía es un río con meandros cuyo caudal recibe aguas de los afluentes de la izquierda y de la derecha, a convenir. Partidos, sindicatos, organizaciones sociales juegan el rol democrático. Pura imagen. Observen, por ejemplo, cómo el Rubalcaba ministro lustraba el parquet de la banca y, en cambio, el Rubalcaba candidato aplica cera a los banqueros. Cuestión de demagogia. Acto fascista por excelencia.

 

A las masas se las mima hasta que se cierran los colegios electorales. Durante la campaña, se anima a la ciudadanía a transformar la sociedad. A partir del escrutinio, se alaba su soberanía pero se guillotina su regia testa según el modelo Luis XVI. Los nazis eran maestros en esta bochornosa representación. Goebbels manejó con pericia los cauces de información para extraer, de entre los votantes, aquellos indignados capaces de ampliar los círculos concéntricos del descontento. A continuación, aquellos indignados formaban grupos combatientes que atentaban contra los propietarios, los capitalistas, los mercados o los judíos. Les daba igual. Su intención no era sino hacer creer que defendían los intereses de la mayoría desamparada por la clase dominante. Rubalcaba se ha travestido de líder obrero y luce su utilitario Skoda con la misma maña que Lerroux se descorbataba segundos antes de interpretar sus mítines.

 

Millones de españoles en paro. Cientos de miles de pequeños empresarios cierran las puertas de sus negocios famélicos. Desde tenderos de ultramarinos a comerciantes de zapatos. Funcionarios castigados por el hecho de haberse ganado una plaza en propiedad. Pensionistas pendientes de los gestos del Gobierno. Caldo de cultivo ideal para reprimir, apalizar, incendiar, violentar, torturar o asesinar. O se admite el pensamiento único o los discrepantes sufrirán los efectos de la milicia organizada. La izquierda y la derecha más extremas comparten estos esquemas. La revolución no es un medio. Es una amenaza. La represión es un instrumento idóneo para alcanzar el objetivo de mantener el poder. Los sindicatos son destruidos o se autodestruyen con interés victimario.

 

En Andalucía, llevamos más de treinta años de revolución psoecialista ininterrumpida. En esta espiral laberíntica que no lleva a parte alguna, Canal Sur ha tenido un papel clave. Ha lanzado mensajes de innovación tecnológica con personal que nunca abandonó el achelense. Se habla de parlamentarismo para designar el vocerío ofensor de los canes de presa del licenciado Griñán. Males y dolores sufre el cuerpo social andaluz. Aumenta el paro al ritmo en que disminuye la posibilidad de crear puestos de trabajo. Se rompe la economía y los intrusos hacen su agosto de mangoneo institucional. Yerran en sus vaticinios y hacen autoloas de estos errores. Las Consejerías de la nada culpan a lo que ha de venir del desastre propio. La mentira política toma carta de naturaleza. La exministra Calvo acusa a la excomunista Aguilar de chaquetera. La diputada Trujillo no escribe tan poco sino tampoco. El fomentador de enredos Pepe Blanco dormita. Es la historia interminable del sopor de los líderes fascistas que se dicen de izquierdas. Nos aguardan meses de tensión.

 

Los fascios de combatimento están prestos. Las televisiones del pesebre redoblan la calidad de sus milongas. Los sindicatos de Toxo y Méndez cercan a Aguirre. Se habla de “labase” y, en realidad, se trata de “peinase”. Fasciopsoe. Psoefascio. Se olisquea su miedo a volver al oficio que nunca tuvieron.

 

Un saludo.

APOLOGÍA DE LA INCONSCIENCIA

 

 Uno de mis hijos me decía, con apenas tres años, que a él no le gustaba el dinero. Sí, papá, es verdad, aseguraba cuando, incrédulo, le preguntaba que cómo podía afirmar semejante cosa. Porque no me gusta, me lo gasto, concluía tan orondo y satisfecho. La peregrina teoría se proyecta a mayores con muchos años a sus espaldas.

 

El diario prozapaterista “Público” ama a los trabajadores. Mucho. La empresa periodística va a despedir a un montón de empleados. Alegan los ejecutivos de Roures que todo el mundo tiene derecho al paro, al descanso, al ocio. Y aunque algunos de entre ellos no quieren cesar en su labor, se les obliga. Por su bien. El País, boletín parroquial de la muchachada felipista y rubalcabiana, idem de idem. En latín, que da más culto. A descansar, queridos, que la vida es corta y el pastel para todos no engorda. Cebrián es la madre coraje de los patronos. Entre el de la Sexta y el exjefazo de Cuatro hay feeling. Defienden a los trabajadores poniéndolos en la puta calle. Los beneficios son intocables. El discurso del método cartesiano reedita una nueva dimensión en el stajanovismo malsano de estos dos pobres de solemnidad.

 

Alfonso Guerra ha manifestado por activa y por pasiva su cariño hacia los descamisados. De ahí que su corbata anude su impoluta camisa. Ponerse esa prenda no es efecto de una tendencia indumentaria, pues su aliño sigue el canon del autorretrato de Antonio Machado. Por el contrario, se coloca la camisa como el penitente sufre el cilicio. Como signo de cercanía a los desheredados. Y si tiene un “peazo” de vivienda en Sevilla, la habita por respeto a quienes viven bajo los puentes, al aire libre, en contacto con la naturaleza, gozando de los mágicos efluvios del medio. Aunque le asquean los mercados, coloca su hucha en la alcancía de los bancos malignos, para que los pobres se liberen del peso de estas relaciones satánicas.

 

Zapatero dona el dinero de los españoles a la alianza de las incivilizaciones porque con el suyo tiene que construir el chamizo que cubra el pequeño solar que adquirió en León. Pero por rellenar ese suelo vacío. No por razón distinta. Pepe Blanco no estaba dormido en la cama turca de la rueda de prensa del zangolotino presidente del Gobierno, como mostraban las fotografías. Ni lo piensen. Oraba. Rezaba, los ojos cerrados, por la miseria que se avecina si Rajoy llega a La Moncloa. El Ministro de Fomento, jejeje, es maestro en la ciencia de las prospectiva. Dice que si el PP gana el 20-N, España tendrá cinco millones de desempleados. En horas. Qué agudeza intelectual y cuánta astucia adivinatoria.

 

En Andalucía, Griñán admite su placer por los EREs. A tal punto su dilección, que se los guarda todos para él y entrega a la juez Alaya unos poquitos para que se distraiga. Admira de tal modo a su portacoz parlamentario, Mario Jiménez, que lo eleva a edecán sin ser siquiera guardia de corps. Ni Godoy con María Luisa.

 

La Huelva del abandonismo histórico ha dado otra muestra de la gente que desgobierna su Diputación. Petronila odia la presidencia de la institución y, para que la echen, alquiló el palacete de la plaza de las monjas por tres mil euros mensuales. Se sacrificó la señora Guerrero. No es que quisiera malgastar los impuestos de los onubenses. Quería perder las elecciones en un alarde de buena voluntad política. Las urnas la descalabraron. No era bastante. Por eso, Barrero, Javier, la ha catapultado hacia el jubileo de los sexagenarios. Pero no porque sea mala gestora, que lo es con mala uva, sino por respeto hacia alguien que lleva tantos años dando el callo. No se sabe en qué oficio. Tampoco tiene las manos curtidas por el azadón. Mas si lo declara el amigo de Mohedano, seguro que es mentira.

 

No es que sean inconscientes. Es que son apologetas de la falta de conciencia.

 

Un saludo.

EL "PETRIMONIO"

 

 O el mariomonio. Caraballomonio. Y así. Permítanme la licencia del juego de palabras, "demonios". Algunos sustantivan de chafardería, cotilleo, chisme o análogos la noticia de la publicación del patrimonio de nuestros políticos más conocidos. Que si Zapatero tiene una vivienda, que si Rajoy acumula tal capital, que si el comunista Llamazares invierte en fondos queridos por sus aborrecidos mercados. Toda una historia y mitad de un cuarto de verdad.

 

El patrimonio es el conjunto de los bienes propios adquiridos por cualquier título. Así lo recoge una de las acepciones que, acerca del término, contempla la Real Academia de la Lengua Española. Pues bien, este articulista asume la publicación de esa hacienda personal de estos padrastros de la patria y, sin embargo, no se cree la mayor. Que no y que no. Por ejemplo, ¿qué es eso de que Alfonso Guerra posee dos viviendas? Me explico: mi amigo Ruperto, mecánico de profesión, también tiene dos casas. Una, en Huelva, en la barriada de La Orden, de apenas 84 metros cuadrados; otra, en un campo de Gibraleón, donde el hombre cultiva algunas verduras los fines de semana. Ruperto posee, en consecuencia, el mismo patrimonio que el sempiterno congresista del Psoe sevillano. Y una leche. Cuando se dice vivienda, ha de referirse su ubicación, su superficie y otras cualidades exigibles al más ingenuo de los vendedores inmobiliarios.

 

Lo mismito es vivir en un pisito de una zona suburbial de cualquier ciudad que en un imponente chalet de Puerta de Hierro. Idéntico precio tiene una colmena en las sevillanas Tres Mil Viviendas que una mansión en la madrileña Puerta de Hierro. Venga ya, hombre. Cuando se publica una noticia, es preciso aquilatarla y ahormarla en un contexto que vehicule verdades y no medias mentiras. Para eso, mejor dejar paso a la imaginación. Dos kilos de oro pesan igual que dos mil gramos de arena. Sin embargo, el listillo dueño del oro se limitará a decir que su propiedad se reduce a dos kilos, sin mencionar al áureo metal.

 

En cuanto a la fortuna cuentacorrentista, otra de otra. Que de Madrid al cielo. Que podemos ser ingenuos, pero nada tontos. Desde que el mundo es mundo, en España se ha criado el dinero en nidos. Mi abuela, la pobre, distribuía sus escasos ahorros de viuda de funcionario del grupo C entre calcetines que, después, escondía bajo el colchón, en una esquina de algún armario, en los bolsillos de su abriguito de paño de invierno y cosas de ese estilo. ¿Quién se puede creer que Chaves sea dueño de tan escasa y congrua fortuna bancaria? Quien no lo conozca, que lo compre. O que lo vote, que para el caso es lo mismo. Unos aman el capital en privado y lanzan denuestos en público contra el mismo. Ah. Y qué decir contra la política del ladrillo que tanto atacan nuestros psoecialistas y amigos/aliados/compinches de Izquierda Unida. Hala, ahí los tienen. El que no deja sus euros en el Fondo tal, gasta en inmuebles enladrillados que no tienen narices de desenladrillar. Qué malo el capitalismo y qué bueno el socialismo comunista de otros.

 

Por último y para terminar, una reflexión postrera: ¿se ha cuantificado la diferencia patrimonial de la pléyade de diputados desde que accedieron al cargo hasta el día de la fecha? Pudiera ser que algunos entraran en política con una mano delante y otra detrás y salieran de la misma con ambas manos aguantando el peso de los bolsillos y tratando de llegar a la esquina de San Jerónimo, alejadas las cámaras y micrófonos, con la intención de soltar la carcajada que les aflora y que se esfuerzan en contener por el qué diran. Cuánto demagogo. Por cierto, me gustaría conocer el "petrimonio" de la defenestrada señora Guerrero y el del incansable trabajador de no sé qué oficio que es don Mario Jiménez. O el del señor Barrero, que dejó la toga, lustros atrás, para dedicarse al servicio de la humanidad. El hombre. ¿Qué bienes poseía entonces, cuando trabajaba en el bufete laboralista, y cuáles disfruta ahora, que vive del gabinete estatal?

 

De Petri, petrimonio. De padre, patrimonio. De padrastro, mentiras. Y dominación.

 

Un saludo.

TIEMPOS DUROS

 

 La crisis global golpea a España de manera local. Ya está bien de generalizar. Todos admiten las consecuencias pero pocos se detienen a explicar las causas.

 

La situación política de España es una maraña de intereses económicos y de ambiciones segregacionistas. La reforma constitucional escuece al Psoe. Ha enseñado la patita derecha. Los compañeros de viaje se amotinan contra el gran subvencionador. Zapatero se escuda en el escaso tiempo de legislatura. Blanco asegura que se siente mal por no haberse convocado un referéndum. Rubalcaba se recome con la jugarreta del pistolero amigo.

 

Detrás de esta escenificación, la extrema izquierda relame sus heridas. Se desespera. El río de dinero apenas lleva agua. El cierre de la compuerta está haciendo pupa. Años de despilfarro conducen a esto. La máquina de moneda chirría. Con el cuento de atender los servicios sociales, los agentes de IU y de los dos sindicatos compinchados han vivido a cuerpo de rey. Demasiado gasto inútil. La hucha rota, los gorrones piden otra. No hay otra. No hay más. Si acaso calcetines donde preservar los ahorros.

 

Los gobiernos autonómicos de la nueva derecha han puesto blanco sobre negro. Las deudas reconocidas no son tales. Se multiplican por muchas cifras. El engaño de los administradores únicos ha sido descubierto. Tarde. La caja de caudales está vacía. Los nuevos regidores deben atender necesidades básicas. Esta atención pasa por recortar gastos. De manera brutal. Es lo que están haciendo Cospedal, Aguirre y otros dirigentes del PP.

 

Cuando Solbes derogó la ley de techo presupuestario, abrió la espita del oro líquido y los buscadores del metal amarillo se forraron. Hubiera bastado con mantener la norma, y cumplirla, claro, para que la reforma constitucional fuera innecesaria. El gobierno pródigo quiere volver a casa. Sin embargo, la vivienda familiar sufre los efectos de años de abandono y de cantos de cigarra. La herencia es deuda y más deuda. Papel y tijera. No hay más.

 

Los ciudadanos, descontentos, no piden explicaciones. Se resigna la mayoría. Algunos se indignan. Pero no contra los hijos de las noches de fiestas, de las romerías exóticas y de los coches de lujo. Se rebelan contra los herederos de los restos de la interminable bacanal.

 

Tiempo de reflexión. Todos creímos que el Amazonas de la prosperidad regaba las orillas de nuestra tierra. Nos animaron a gastar lo que no teníamos. Difundieron la idea de progreso en pleno retroceso económico. Se emborracharon en sus mentiras. El pueblo recibió los vómitos del disparate. En vez de mejoras, los ciudadanos limpiamos los residuos de la orgía. Nuestro río es un simple estero.

 

Toca apretarse el cinturón. Y maldecir. Sí sería justo que las imprecaciones se dirigieran hacia el autor de la desgracia. Hacia el presidente y hacia su partido. Equivocarse en esta dirección sería como repetir la mala historia presente. Ya está bien de confusiones. La necesidad de creer ha de ser compatible con la voluntad de saber la verdad. La fe en el embuste está detrás de estos duros tiempos.

 

Un saludo.

CONSENSO CONSTITUCIONAL

 

Un títere. Algunos poderes fácticos manejan a la sociedad como a un tropel de peleles. El gobierno, y sus aliados de sol y sombra, ha convertido al pueblo español en un monigote, en una marioneta, en un infeliz guiñol. Nos manipulan cuando y como les da la gana. Ni se arredran en sus maniobras desvergonzadas ni se sonrojan ante la envergadura de la acción.

 

El País informaba, es un decir dada su versatilidad camaleónica, sobre la ruptura del modélico consenso que amparó el éxito de la Constitución de 1978. El consenso de ese año era fruto obligado de una situación insostenible de frágil puente entre los residuos del franquismo y los brotes verdes de la democracia. Así y todo, Arzallus no se sumó al generalizado acuerdo. El precio de aquel consenso fue bien costoso. Treinta y tres años después, seguimos pagando aquella deuda. Entonces resultaba necesario. Hoy se está utilizando como moneda de nuevo cuño/cambio.

 

El abandono del hemiciclo por parte de las minorías parlamentarias y de los dobermans independentistas nos agranda la imagen de una realidad que se pretende ocultar. El consenso acabó con el golpe de Estado del 23-F. Se mantiene la Constitución pero su espíritu murió con la dimisión de Suárez y el acceso a la presidencia de Calvo Sotelo. Olvidar los hechos siempre fue un mal asunto. Hacerlo ex profeso nunca condujo a la transparencia. CiU lo sabe y se aprovecha. PNV empuja a España al precipicio de su fractura. La izquierda mamarracha de Llamazares quiere pescar gusanos en el cenagal de los indignados por horas. No hay consenso. Y como no lo hay, invocarlo en estos momentos en que por una vez los dos grandes partidos del Estado han decidido operar de consuno, se configura como un ataque fascista a postulados liberales.

 

Las conversaciones privadas han reducido el parlamentarismo a política de saloon del oeste. Los diputados hacen las veces de tahúres y de mirones. Mientras se juega al despiste, Puigcercós recuerda que la inmersión lingüística es una realidad consumada en Cataluña, diga lo que diga la Justicia. Caamaño, el ministro, se apunta al desacato.

 

La reforma constitucional emprendida por PSOE y PP, en este orden, vincula a casi el noventa por ciento de la representación de la soberanía nacional. Es el nuevo consenso. Lástima que sea coyuntural e impuesto desde la Unión Europea como consecuencia del desastre económico al que nos ha llevado el inmoral Gobierno de Zapatero, amigos y amigotes.

 

Esta reforma sí ha traído un consenso constitucional. Por las causas que ustedes quieran. Pero ahí está. Sin necesidad de referéndum porque cuando el buque hace aguas, no se puede pedir la opinión del pasaje. Lo deseable sería la inmediata reforma de la ley electoral. Quitar fuerza a los independentistas es una obligación de quienes tanto dicen querer a la Carta Magna. Otra cosa será que se cumpla con ese deber de mantener unida a España. Ese consenso sí sería plausible sin condiciones. Ahí veríamos ante notario quiénes pretenden la autodeterminación y quiénes defienden la estructura actual de nuestro Estado. Lo veríamos. Con tanta nitidez como contemplamos el frustrado golpe del señor Tejero. Consenso.

 

Un saludo.

DRAGO

 

 El derecho de autodeterminación vuelve a ser objeto de debate. El problema no viene generado por la construcción de un foro de diálogo. El quid de la cuestión reside en la voluntad de que la vía del parlamento desemboque en el mar de los hechos consumados. En cuyo caso, nos adentraríamos en el océano de la independencia.

 

Me dirán que el derecho de autodeterminación tiene su origen en la necesidad de algunos seres humanos de alcanzar sus aspiraciones y de garantizar la igualdad de los ciudadanos. Y es verdad. Pero no toda la verdad. Debajo de ese derecho está la idea de nación. Y en esa idea mágica pero tramposa no puede caber todo. Los límites a los derechos de unos vienen dados por los derechos de los otros. De todas formas, en ningún caso, desde mi particular punto de vista, los derechos colectivos pueden imponerse a los derechos individuales. En ningún caso.

 

Cuando sucede lo contrario, el concepto pueblo se desprende de su sentido de libertad y adopta la forma de grey humana. Es más: de seguir esta línea de pensamiento y lo, que es peor, de ejecución de ese albedrío, cualquier minúscula aldea, la más pequeña pedanía de la geografía local está legitimada para ejercer ese derecho de autodeterminación. De esta forma, la globalidad se rinde a la tribalidad y retrocedemos en el tiempo hasta la prehistoria. Clanes y tribus. Pues muy mal. O muy bien. Quién sabe, a la postre, lo que el destino que el hombre fabrica depara a este mismo hombre metido a constructor y también a destructor. Quién sabe.

 

Drago. Ministro argentino de principios del siglo XX, enunció una teoría que lleva su apellido. Básicamente dice: ningún poder extranjero puede utilizar la fuerza contra una nación a los fines de hacer efectivo el cobro de una deuda. A una nación de América se refería. A Venezuela, en este caso, cuyo presidente rechazaba pagar a las potencias europeas la deuda contraída con ellas. Coincidía en el tiempo con la doctrina Monroe, la de América para los americanos. América del Norte, claro. Porque Estados Unidos no apoyó el impago, como era de esperar en un país acreedor de medio mundo.

 

Las deudas se pagan. Son reglas de juego sagradas. Zapatero podía pasarse la deuda por la taleguilla de su discurso vacío. Sin embargo, en el póker como en los naipes en general, lo que se debe, ha de apoquinarse o asumir las consecuencias de la defección. Reembolsar un montante hipermillonario, exige midas drásticas de ahorro y de recorte. Salvo que los ingresos del deudor sean tales que hagan innecesario cualquier tijeretazo. O a no ser que la solvencia permita satisfacer el débito con elementos del patrimonio. Lo cual no es de aplicación en las dichas salvedades.

 

América para los americanos, sí, espetaba Monroe, pero siempre que algún colonizador del siglo XX ambicionara dominar fronteras y territorios del nuevo continente. Pero por no pagar las deudas, anda y que les zurzan.

 

En la España de Zapatero, el gobierno boqueante que todavía preside, ha aprendido tarde y con palos que o abona lo que debe o que se atenga a lo que habrá de venir. Le han visto las orejas al lobo. Han pasado de Drago y se han convertido en monroístas. Ya les digo. La reforma constitucional es el resultado único de un partido que estaba perdido desde que a ZP le tocó la lotería el 14-M de 2004. A los españoles, ni la pedrea. Ahora padecemos la fuerza de la Unión Europea. El derecho colectivo de los pueblos unidos se impone al derecho individual de cada uno de ellos. En España, mientras la Constitución no diga otra cosa, también. Independencia, ni una. Nación, una. España para los españoles mientras los ciudadanos libres, libres, no decidamos lo contrario. Una sola. Drago, Drago, paga lo que debes. 

 

Un saludo.

VÍBORAS Y COBRAS

 

 Venenosos. Lo de los reptiles del fondo de los EREs no son culebras. Cobras y víboras. Letales. Todo un monumento a la metáfora de cómo se arrastra por el lodo a la Administración y al Estado de derecho. Es que mienten tan rematadamente bien que viven instalados en el embuste organizado. Se la pegan a los administrados y se la dan con queso a la justicia. Jamás conocí ilegalidad tan continuada durante el franquismo. El triste record se lo apunta la Junta de Andalucía. Pero ojo, la Junta que preside Griñán, y antes Chaves, con la más desvergonzada política que se pueda urdir.

 

Antonio Sanz, secretario general del PP andaluz, ha acusado a la VíboraJunta de ocultar a la juez Alaya, más de trescientos expedientes. Uno se sorprende con pocas cosas. La presente no es, desde luego, una de ellas. Sin embargo, sí manifiesto mi pesar por estos gravísimos hechos que forman ya parte del sistema. La Constitución, en su artículo 9.3., garantiza el principio de legalidad, la seguridad jurídica y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos. Pues bien: la seguridad jurídica es violentada, en este caso, por la propia Administración que ha de servir los intereses de los administrados. Basta acudir a la definición que de este concepto hace el Diccionario de la Real Academia Española: “Cualidad del ordenamiento jurídico, que implica la certeza de sus normas y, consiguientemente, la previsibilidad de su aplicación”. En España es un principio constitucional y un derecho fundamental. Sólo las leyes nos protegen de la arbitrariedad, deslindan lo que es lícito de lo que es sancionable y permiten en ese ámbito de lo lícito desplegar la libertad, apoyada en la predictibilidad firme sobre los límites en que la actividad pública puede incidir sobre la vida de cada uno. Caca de la vaca, con perdón. Miseria, porca miseria.Lo que les importan las leyes a estos facinerosos.

El artículo 3.1. de la Ley 30/92 explicita que los Poderes Públicos no pueden defraudar la legítima confianza que los ciudadanos aprecian objetivamente en su actuación, de manera que es legítimo -jurídicamente exigible- que el ciudadano pueda confiar en la Administración. Lo que pasa es que dicha confianza debe desprenderse en todo caso de signos externos, objetivos, inequívocos. Esos signos o hechos externos deben ser suficientemente concluyentes como para que induzcan racionalmente al administrado a confiar en la apariencia de legalidad de una actuación administrativa concreta. La confianza del ciudadano en la eficacia de los actos administrativos se está defraudando cada día. Hoy más que nunca, cuando el desorden jurídico es tal que ni jueces ni compiladores, ni profesores se ponen de acuerdo con las normas vigentes, los grandes principios jurídicos constituyen un referente ineludible en el intento de luchar contra las arbitrariedades del poder.

 

El Psoe no sabe ni contesta. Sigue en su línea sinuosa de decenios. Quiere presas fáciles para mantener su status de corrupción. El temor al batacazo del 20-N les quita el sueño. A los demás nos arrebatan derechos y libertades. A los demás, nos hunden en la miseria. A los demás, nos cantan nanas con un pico de cloroformo. A los demás, que les vayan dando.

 

Que dónde están los fiscales. Vaya usted a saber. O recurriendo absoluciones a exdirigentes populares, o embarrando alguna que otra toga, o “manriquean” contemplando cómo se pasa la vida y cómo se viene la muerte tan callando. Antes la jerarquía que la legalidad. Antes mudos que cumplidores. Ya lo saben, el que no “víbora”, no “cobra”. Y viceversa. Siempre, reptiles.

 

Un saludo.

SE VA DOÑA PETRI. DON MARIO, NO.

 

 Dos meses y medio para las elecciones generales y el Psoe de Huelva mueve ficha. Pone en la calle Fernando el Católico a doña Petronila. Por Gran Vía, no. Por la parte de atrás de la Diputación. Las últimas apariciones públicas de la señora presidenta del Hotel París dan que pensar. Como ausente. Ha escarbado tanto en el hoyo de su incapacidad que la piqueta ha tocado la roca madre. Derrotada por el alcalde Pedro Rodríguez. Denostada por el despilfarro. Acorralada por los suyos. Perdida en su obcecación. No hay más tela que cortar. Marcha. Destituida.

 

El presente artículo se limita a reproducir, con algunas variaciones, el publicado allá por el pasado mes de mayo. Venía a decir: estoy convencido de que el chalet del Conquero es una cueva. Allí se gestó una política de charlatanería y de derroche. Festines, banquetes, coches de lujo, dietas escandalosas, contratos a dedo, actuaciones corruptas. Una joyita. Los irresponsables de la juerga siguen instalados en el lujo, en el destete, en el vicio. Fuera Petronila, Dentro Mario. Ávido trepa, detestable gestor. Camaleónico rostro para inmodificable actitud. Reiterado Nini. Ni lucha ni aprende ni trabaja ni busca la virtud.

 

Petri, al Senado. Con Bella. Dios los cría y en la Cámara Alta se jubilan. Santa democracia. Cuántos dislates en tu nombre. Muerto el perro, no se elimina la rabia. El equipo de desgobierno de la Diputación mira a otra parte. Asesores por doquier. Nada ilustran pero cuánto reciben. Esperanza Ruiz pone el cazo como cada año desde la traición sonada. Se engrosa la nómina de vividores del erario público. Adelgaza el peculio. Ochenta kilos al año. Milagrosa dieta. Hasta el hijo de Valderas se beneficia de sus efectos. 

Mario se cree impune. Sin embargo, tanta manipulación le pasará factura. Ojalá conserve su vida muchos años. Lo deseo. Del mismo modo que, sin ánimo de venganza, pero sí de equidad, anhelo que, sentado allá donde viva, sufra de alguna manera los padecimientos económicos de quienes vivimos en Huelva. Cazar al cazador no significa querer esa presa. Simplemente, se pretende inhabilitarlo. La veda a Mario Jiménez. Para cargo público alguno. Que se ponga a trabajar y a producir en pro de esta sociedad. Que no deprede más.

Pasa la gloria. Nos ciega la soberbia. Pero un día... Pasa la gloria. (Pata Negra). O quam cito transit gloria mundi. Qué rápido pasa la gloria del mundo. (Tomás de Kempis, Imitación de Cristo).


Un saludo.