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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ENERGÚMENOS

 

 Las maldades de la reforma. Hay quienes, interesados en convertir la normalidad democrática en un diario conflicto callejero, culpan a la ley de reforma laboral de todas las desgracias de los trabajadores. Esperpento en su más desabrida acepción. Ni piensan ni quieren que se piense.

 

Si un empresario se desprende de un trabajador, meses antes de la reforma, en virtud de un escrito falsificado de baja voluntaria, no cabrá atribuir a esta reforma la mala leche de aquél. Bueno, pues también. Los que viven de la falacia y hacen del caos su medio natural de vida, fustigan cualquier voluntad racionalizadora de los hechos. Gente malévola y desleal que se alimenta de la carroña. Entre ellos, surge una especie de facinerosos que se caracterizan por la violencia y la bronca, la intimidación y la amenaza. A estos actos de soldadesca mercenaria agregan la perpetración de daños. Estamos hablando de los energúmenos. Demoníacos, furiosos, alborotadores.

 

Estos sujetos son los que desvanecen las esperanzas en la acción sindical como defensa de los derechos de los trabajadores. Si la confianza en los dirigentes sindicales decrece a la velocidad de los neutrinos, el apoyo desinteresado a los Toxo y a los Méndez se mide en unidades de ingenuidad rayana en el cretinismo. Los enégúmenos, como todos los factores de desestabilización social, tienen su antídoto. El remedio a este mal se despacha en las boticas del Ministerio del Interior y se consolida en los tribunales de justicia. Agentes de seguridad que actúen de manera contundente contra los piquetes desbocados que amedrentan a la ciudadanía y se parapetan, cuales cojomantecas de kale borroka, en la muralla de impunidad que les dispensan determinadas formaciones políticas.

 

Los amigos de la silicona en las cerraduras, los pintores de brocha gorda antiescaparates, los pancarteros de listones afilados y punzantes, arremeten contra rótulos comerciales, toldos hosteleros, puertas comerciales y todo aquello que huela a libertades. Y ello porque, huérfanos de representatividad obrera, se ofrecen como matones de lumpen, a los dirigentes barbados del aperitivo en el Villamagna.

 

Los energúmenos son una especie difícil de erradicar. Se reproducen a través de euros y se desarrollan, se reproducen y crecen mediante inyecciones de talones con fondos bien repletos. El mercenario cobra por dañar o por matar. El contratista de estos soldados de fortuna paga por sembrar discordias y cosechar estragos.

 

Contra ellos no cabe la porra ni los antidisturbios. Basta aplicar la ley. Previa identificación y detención de los malhechores, denuncias que te crió. A partir de ahí, los jueces de lo penal tienen la palabra. Condenas subsiguientes, después de un proceso con todas las garantías, y exigencia de responsabilidades civiles. A indemnizar a los perjudicados.

 

Estos elementos se vuelven muy blandos cuando se les toca el bolsillo y se secan sus fuentes de ingresos. Aprenden. Vaya que si aprenden.

 

Un saludo.

YO NO HAGO HUELGA. ¿Y VD.?

 

 Ni piquetes ni la madre que los parió. No hago huelga. La cosa está como para saraos. Seis millones de parados se escandalizan por ello. Los convocantes del 29-M, no conformes con el estropicio en el empleo, quieren humillarlos un día más. Es que tienen la sensibilidad de las hienas.

 

No hago huelga. El país no puede soportar más lastre. Toxo y Méndez son los comandantes de un ejército de mercenarios que cobran del Estado y sirven a los sindicatos. Tiene narices. Los críticos con la oligarquía de la tierra y del capital se despachan a gusto con el caciquismo de los liberados. Si es que no son más fascistas porque no se entrenan. A punto de echar el cierre, los demagogos de CC.OO y UGT animan a no invertir. Los consumidores, que no gasten, que se queden en casita porque a los trabajadores de los pequeños comercios y de las grandes superficies les sobra el dinero. Hoy no venden, mañana no cobran.

 

Eso sí, desde bien temprano, los bares abiertos. Que no les falte un café con tostada y un pucherito a los piqueteros. Bote de pintura en derecha y atascador de cerraduras en izquierda, los representantes de la minoría se erigen en arquitectos del descontrol. Habrán ensayado la pose de la foto en el cortinglés. Cierran unos minutos las persianas metálicas, y perpetuada la imagen, hala, a abrir que ya han cumplido. Viven de estadísticas y nos matan con datos falsos. Tienen respuestas para las censuras y no preguntan a nadie. Les viene en gana decretar un paro en el país del desempleo.

 

No hago huelga. Sí pido respeto. Para aquellos que les sale del alma ir a trabajar. Para quienes disienten de actos violentos y bronquistas. Para los que se atreven a desafiar a los matones de esquina. Para los que llaman esquiroles. Por supuesto, para los huelguistas de buena fe y actitud pacífica. Un país es libre si todos ejercitan sus derechos en paz.

 

Pero yo no hago huelga. Si me quieren dar una paliza o pegarme un tiro, ya saben dónde me encuentran. Después de vivir mis primeros veinticinco años de vida en la dictadura, los totalitarios de aquellas fechas nada tienen que envidiar de los soviéticos que se declaran demócratas. Una leche de demócratas. Estalinistas de tomo y lomo.

 

Así que, ya saben, por si no lo he dicho, que yo no hago huelga. Porque no me sale de mi Constitución.

 

Un saludo.

EL BARCO QUE SE HUNDE

 

 El alcalde de Marinaleda no es un sujeto típico. Es todo un arquetipo decimonónico insertado en la era de los mega y de los bytes. El mismísimo McLuhan se pensaría su tesis de la aldea global si hubiera conocido a este personaje. Estrafalario no tanto por el aparente desaliño de su vestido campesino como por su extravagante modo de pensar. Extravagancia que, por otra parte, encumbra su coherencia política por extraña, desacostumbrada y peculiar que se nos antoje su forma de obrar.

 

El alcalde podrá ofrecer una imagen de otro tiempo. No obstante, lo que me vale es su actitud pública y su aptitud moral. Lejos de preocuparme por su vida privada, penetro en los comportamientos de su vida pública. En este sentido, me pregunto sobre su posición acerca de las miles de corruptelas protagonizadas por sus socios de dizque izquierda. Me parece bien que sondee a las bases de IU en torno a un posible Pacto de gobierno con el Psoe de Griñán. Lo que no comparto, e incluso deploro, es que no haya mostrado su contundencia sobre la canallería de los dirigentes responsables de los EREs y otras desvergüenzas del mismo tenor.

 

El señor Sánchez Gordillo puede ser un referente de moralidad, entendida como conformidad de una acción con los preceptos de la moral, y de moral, interpretada como principio que rige su comportamiento individual. Puede serlo. Pero en su esfera de privacidad. Donde ha de serlo es, sin embargo, en el ámbito de lo público que, para eso, es alcalde y parlamentario. Y en este terreno, señoras y señores, lo extravagante o lo estrafalario han de concretarse en denuncias ante los medios y ante los juzgados de lo penal. Al respecto, salvo error o ignorancia por mi parte, el señor alcalde no ha movido un dedo.

 

El regidor de Marinaleda no se chupa el pulgar. Piensa en clave de partido antes que en esencia de comunidad y de pueblo. Si no, a qué preocuparse por las consecuencias adversas de convenir con los compañeros de farra del encarcelado señor Guerrero, exdirector general de Empleo de la Junta de Andalucía. Por qué, entonces, establece condiciones a posteriori al Psoe, que ha perdido las elecciones, y no las impone antes de elevarlos al altar laico de la Junta. Acaso piensa que podemos creer que la política psoecialista dejará el cauce capitalista de décadas para abrazar el comunismo. Venga ya. De perfiles vanos estoy hasta el gorro. De proclamas contra la derecha troglodita, hasta la coronilla. De cinismos palestinoides, hasta las ingles.

 

Si Gordillo pacta con la gentuza que nos ha metido en el pantanal, habrá que decirle que más trigo y menos ideología. Menos lobo, caperucita. Que es difícil dejar de ser comparsa de una banda cuando se la ha parasitado tanto tiempo. Ahí sí valdría lo del agua y el aceite. Ahí sí. Ahí sí valdría lo de repudiar las tetas gordas de una señora en vez de llamarla por su nombre o por su cargo. Ahí sí valdría lo de rechazar la mayoría absoluta. Pero claro, el señor Sánchez Gordillo sabe que el paquebot socialista se hunde y, lejos de subirse en él, a él se adosa. Como una lapa. Siempre puede despegarse y quitarse las pulgas del vecino.

 

El barco se hunde, señor alcalde. Se ponga usted como quiera. Lo malo es que a Andalucía van a terminar de asfixiarla. Y eso, señor Sánchez Gordillo, son palabras mayores.

 

Un saludo.

RE (CORTES) RE (FORMA)

 

 Uno se cansa. De repetir y de escuchar lo mismo. Es una tortura. Que si las encuestas, que si las urnas, que si las comparativas de resultados, que si las acciones, que si los cánticos, que si las amargas victorias y las dulces derrotas. Cantinelas estúpidas que tratan de justificar fracasos y de fomentar el autoengaño.

 

Oiga, que el Pp no va a gobernar en Andalucía. Que jamás lo tuvo tan cerca, pero la miel se quedó en las pituitarias. Ni siquiera se aproximó a los labios. Que Griñán ha sido el perdedor más triunfante que se ha conocido en Andalucía desde que los tribunales respaldaron la subvención de Chaves a su hija. Que los dimes y diretes están muy bien, pero la tozuda realidad no nos consuela de la pesadilla. Alguna vez, los políticos tendrán que reconocer sus errores y las consecuencias de los mismos. Arenas ha cavado su propia tumba política. Cierto es que el hombre se ha desmelenado recorriendo los pueblos. Más cierto, en cambio, que no ha vuelto la vista atrás y no ha querido ver al sabio que se comía las cáscaras que él arrojaba. El Psoe ha mostrado, y demostrado, que su necesidad por conservar el poder era más angustiosa, verídica y auténtica que la que manifestaba el líder de los populares para alcanzarlo al fin. El pueblo andaluz, tan ingenuo como comedido, tan rebelde como vengativo, ha clavado las banderillas negras al toro negro de la reforma laboral.

 

La mentira tiene las patas muy cortas. Los humildes de boquilla enseñan por el espacio interdental la soberbia de su corazón. Ser humilde no es parecerlo. Los psoecialistas lo han interpretado a la perfección. Como actores descomunales que son, han convencido a la parroquia de que la re(forma) de Rajoy lleva aparejada el re(corte) de salarios y pensiones. En cambio, los histriones aficionados han negado en Andalucía lo que sus hermanos de militancia han destinado a España entera. Mira que. Con todo, la cuestión no es que se seduzca, persuada o disuada a los votantes sobre unas intenciones políticas. Nada de eso. El tema es convencer de que las reformas y los recortes son inevitables o no. El PP ha nadado entre el sí español y el no andaluz. Indecisión que invita al engaño. El Psoe ha sido contundente: menos salarios, menos empleos, más recortes, más copago, más calamidades. Pues toma ya: en casa del menesteroso, no más calamidades.

 

La política española de Rajoy debe tener su continuidad en Andalucía. De excepciones, nada. Que sí, que los griñanes y chaves han dejado la hucha vacía y el frigorífico sin un huevo. Que o utilizamos las tijeras o las cuchillos de la miseria nos van a cortar en pedacitos. Que si hay que sumar una cantidad a la que ya pagamos por médico y receta, habrá que hacerlo. Basta de monsergas. Que Andalucía está en la ruina más espantosa porque sus dirigentes la han esquilmado a fondo. Y si esta pandilla de canallas se mantiene en la Junta, sepan a dónde podemos ir a parar. Si la situación es de emergencia nacional, el mensaje electoral ha de ajustarse a la realidad y no al deseo de los votantes. En este contexto, la derrota descansará en la rectitud del que todo lo entrega y la victoria se apoyará en la confianza de un pueblo que comprende el alcance del caos. Paños calientes, ni uno. La política está que arde. Por ello, si hay que reformar, adelante. Y si se debe recortar, hasta el uno o el cero. El pelo crece más fuerte. La política se haría más noble. Los gobernantes dejarían de ser unos “cacho” mentirosos.

 

Un saludo.

LA DURA DERROTA

 

Terminaba mi artículo de ayer con el siguiente párrafo: "Estaré pendiente del escrutinio. Especialmente de la cuenca minera. Si se juegan el pan de sus hijos por un juego de ideologías frustrantes, allá cada uno con sus actos".

 

La Andalucía más pobre, la más necesitada, se refugia en los caminos por recelo a las autopistas. La política de taberna cuenta con más adeptos en nuestra región que la política de parlamento. Los corifeos de las ideologías de izquierda saben llegar a la gente sencilla. Bastan tres palabras: abuelos, tierra y derecha. Está todo dicho. Eso sí, son palabras multirrepetidas que hienden las almas. 

 

Las elecciones andaluzas admiten pocas lecturas y un montón de análisis. Muchas causas y una sola consecuencia. Multitud de interpretaciones y una situación calamitosa. Uno apostó por la victoria del PP. De forma clara y pública. Sin pertenecer al partido ni mantener con sus dirigentes nexo comercial o de interés material alguno. Entendía, entonces, y defiendo, ahora, que Andalucía necesitaba un cambio urgente de Gobierno. No ha sido así. Como ya pronosticaba, era preciso demostrar el acierto del voto por encima de la fuerza del sufragio. No ha sido así. Ha ganado la fuerza. En cualquier caso, la democracia triunfa.

 

Me pueden decir, y no mienten, que el PP ha sido la formación más votada. Lo que nadie me objetará es que la Junta va a seguir en manos de Griñán. Resulta incuestionable que Psoe e Iu no han engañado a nadie con lo de su coalición postelectoral. Votar a Iu, decíamos, es votar a Psoe. Pues ya vemos. El pueblo opinaba lo mismo que nosotros. Convendrán, asimismo, que los despilfarros, las corrupciones, los enchufes, la desvergüenza gobernante, el paro y todas las desgracias que se ceban en nuestra Comunidad, no han inclinado la balanza de las voluntades de los andaluces en pos de la limpieza. Sobre estos argumentos ha podido la fuerza del miedo, de los recortes, de la pérdida de las pensiones, del fin de los subsidios agrarios.

 

Y este desequilibrio tan llamativo, ¿por qué? Miren, por muchas razones. No obstante, las voy a centrar en una que he reiterado hasta la pesadez. La política de comunicación del Pp se encarga a su peor enemigo. No se explica. O estamos rodeados de necios o los dirigentes populares no conocen los bueyes con los que han de arar o para qué bueyes si hay tractores y para qué bares de barrio sin hay lujosas cafeterías. Comunicación, divino tesoro.

 

La dura derrota del 25 de marzo va a costar digerirla. Pero para debacle, la que se avizora de inmediato en el arreglo cabellero de Griñán con Valderas. Si Griñán va a seguir presidiendo la Junta, andalucitos que en el mundo estamos, nos guarde Dios. Y si es Valderas el que ha de regir los destinos de Andalucía, directamente Encarna. Encarna la demagogia más indeseada que una democracia puede temer.

 

En cualquier caso, la derrota se supera con la a de aprendizaje, con la v de verdad y la c de comunicación. Mientras esto ocurre, quien tenga poder para ello,que aplique la reforma laboral a los irresponsables de comunicación del Pp. Y a los andaluces, que nos cojan confesados. Lamentábamos la bazofia psoecialista y ahora se puede agregar la pobredumbre de Iu.

 

Qué habremos hecho los de Huelva para merecer esto. O mejor, qué no habremos hecho. Sea como fuere, que viva mil veces esta democracia. Esta democracia. Nos coloca a cada uno en nuestro sitio.

 

Un saludo.

 

 

 

 

 

 

 

EL VOTO DE LA CUENCA MINERA

 

Este artículo verá la luz cuando proceda. Está escrito varios días antes del 25 de marzo. Es una reflexión personal gestada al socaire de la terrible crisis que afecta a la cuenca minera de Huelva, y que puede tener su correlato tras el escrutinio de los votos.

 

En el programa Debate en Antena, de Paco Morán, intervino como invitado el representante de una Plataforma de desempleados del territorio minero. Este señor expuso la problemática del sector y solicitó ayuda. Expuso que hasta la fecha, sólo PP y PA habían alentado sus pretensiones y hecho público su compromiso en busca de soluciones. Obviamente, esa responsabilidad se debía acrisolar en las urnas. Si la Junta seguía en manos del Psoe, ni Pedro Rodríguez ni Paco Ramos podían atravesar la frontera de las buenas intenciones. Por su parte, IU, Comisiones Obreras y UGT secundaban la política de los psoecialistas y censuraban la actitud de los mineros encerrados. Ya les digo, el mundo al revés.

 

Este articulista ha recorrido ya muchos kilómetros. Muchos. No es fácil que las soflamas me emocionen y mucho menos que me convenzan. O se presentan argumentos o nombro a la madre que parió a  quienes tratan de hacerme ver lo blanco negro. La cuenca minera, como gran parte de los pueblos de nuestra sierra, sigue anclada en el puerto abandonado de las ideologías de antaño. Miran a su alrededor y no ven el cambiante panorama de paisanos y ciudades de su entorno. Las luchas de clase y los padecimientos del proletariado se ahogan hoy en las aguas de la democracia participativa. La derecha de la dictadura se ha reconvertido. Puede ser socialmente tan de izquierdas como cualquier formación que se autocalifique de tal. Sin necesidad de levantar el brazo con el puño cerrado ni cantar la internacional. Los tiempos no perdonan a los santos sin corona.

 

La palabra ideología se halla tan dentro de sus neuronas ancestrales que les impide ver que dentro del bosque, los árboles tienen vida propia y libertades y derechos que reclamar dentro y fuera de la colectividad. Ser de izquierdas es una falacia desde el momento que reducen a ese concepto una realidad muy compleja. La falacia deviene fanatismo o ausencia de personalidad en el momento en que el pueblo rememora la historia negra de los telares y no se rebela contra la oscura maniobra de Corta Atalaya. El que más del sesenta por ciento de la población activa de la cuenca minera esté en el paro, no les hace reaccionar. Qué dirán si me ven votando al PP o al PA en vez de a los socialistas o a los comunistas como defendieron nuestros abuelos y nuestros padres. Complejos no superados que acarrean efectos devastadores.

 

Si la ciudadanía minera vota “izquierdas” y de esos votos depende la continuidad del partido de Griñán, habrán decidido su suerte y firmado su entierro. Nadie entenderá su decisión. Las ideas, como las creencias, se manifiestan en el interno individual. Las manifestaciones de unas y otras procesionan en el entorno democrático. Que si derechos mineros, que si Emed Tartessus, que si quejas y lamentos con lágrimas de cocodrilo. El valor minero se agota en el desierto de la izquierda gobernante. Llega su cima cuando es la derecha la que tiene las riendas del poder.  Aberrante pero cierto.

 

Estaré pendiente del escrutinio. Especialmente de la cuenca minera. Si se juegan el pan de sus hijos por un juego de ideologías frustrantes, allá cada uno con sus actos.

 

Un saludo.

SILENCIO, SE RUEGA

 Será se rueda. Se ruega. Se ruega reflexión. Las voces a un lado. Los ecos, a otro. Tiempo de silencio.

Mañana nos jugamos cuatro años de nuestra vida. Un día por más de mil cuatrocientos. Observen. Lean. Escuchen. Palpen. Sientan. Cuántos familiares tiene en el paro. Cómo le afecta el seco grifo de ingresos. Si el enchufismo le ha perjudicado. En qué medida la corrupción le indigna. Qué centros educativos quiso y no pudo. Analice el grado de satisfacción con la  sanidad. Si ha sido víctima de algún atraco o entiende que la seguridad ciudadana deja mucho que desear.

Silencio, se ruega. Mañana, domingo, los andaluces tenemos derecho a votar y disfrutamos de libertad para que lo hagamos sin miedos. Sin condiciones. Sin violencias. Cierren los ojos y miren hacia atrás. Sin cólera pero con rigor.

Busquen en esa memoria frágil que desnuda nuestros recuerdos ingratos. Retraten en su interior las caras de los que nos han gobernado y de los que aspiran a hacerlo. Si recuerdan algún aspecto de sus respectivos programas, compárenlos. En términos absolutos de lo que han hecho y han dejado de hacer, de lo que prometieron e incumplieron, de lo que malversaron o invirtieron con justicia. En términos relativos con las intenciones de cada candidato.

Se ruega silencio. El pueblo decide por sí mismo. Lo mejor de la política es la democracia. Aunque no votemos, optamos por lo que nos parece más adecuado.

Aunque votemos desde la desinformación, porque pagaremos las consecuencias de nuestro yerro. Aunque entendamos la idoneidad de nuestro sufragio, porque la realidad nos hace trizas nuestras previsiones. Acertemos o nos confundamos, vivimos en democracia.

Silencio. Se ruega. Eso sí. Conciencia. Corazón, también. Cerebro, sin duda. Pero si falta conciencia, malo. No sentimos en nuestros estómagos el ruidillo de nuestro interior que nos avisa de que algo no se ajusta a nuestros principios ni a nuestros comportamientos. Ahí sí se manifiesta la moral. Nuestra moral. Ese principio que rige nuestros comportamientos ndividuales. Esa facultad que muchos de nuestros políticos han despreciado porque prefieren un bolso lleno a una limpieza plena.

Tómense la cosa con calma. Salgan y disfruten. De vez en cuando, dediquen un minuto a la intención de su voto. No es sólo asunto suyo. Ni de los suyos. De todos.

 

Un saludo.

DOCENTES A SUS AULAS

 

 Una de las primeras medidas que debe tomar Arenas si, al cabo, triunfa en las elecciones andaluzas, es recortar la nómina de funcionarios. No se precipiten. Me explico. No considero tales a quienes han entrado en la Administración por la puerta falsa. Los miles de personas que se ha colado merced al ojo tuerto y a la vergüenza coja de Griñán y los suyos, deberán salir por donde entraron. Con la misma opacidad e idéntico silencio. Salvo, claro está, quienes hayan superado las pruebas de rigor como son preceptivas en Derecho Administrativo. Sin embargo, el presente artículo no se dirige a ellos. Ni mucho menos. El mensaje se dispara hacia aquellos profesores, de Primaria, Secundaria o del Cuerpo que sea, que dejaron la dureza de las clases para acomodarse en el confort de los despachos. Va por ellos.

 

Dejen a los delegados sindicales en sus tareas de defensa. Su concurso es necesario. Hoy, más que ayer y menos que mañana. No restrinjan sus derechos a no ser que carezcan de los mismos. Que esa es otra. Fuera de este colectivo, todos aquellos docentes que usurpan funciones propias de los empleados públicos de la Administración General, a sus centros. A la escuela, al instituto o a la facultad. Largo. Estos ejecutivillos de pacotilla sembrados como marihuana prohibida, no deben seguir un minuto más en el ejercicio de actividades burocráticas. Si prefieren seguir en esta vida, que opositen a ella con arreglo a las bases de convocatoria de los demás.

 

Cualquier delegación de Educación en Andalucía cuenta, al menos, con cien maestros destinados en oficinas. Desde coordinadores de la leche a asesores del café. De jefes de servicios unipersonales a servidores de jefes dictatoriales. Responsables de bilingüismo enchufista a irresponsables de tecnologías inaplicadas. A ver qué pintan en puestos de administrativos esta caterva de desertores de la tiza. Eso, desertar. Incapaces de satisfacer las necesidades de los alumnos, se complacen en satisfacer las propias. Ineptos y desvergonzados. Hace años que no se acercan por los centros pero lustros que no pisan una clase. Se acabó el chollo. A recuperar los destinos.

 

En cuanto a los delegados provinciales de las distintas Consejerías, de vuelta a la realidad. Como figuras decorativas, son jarrones malos de tiendas baratuchas. Como comisarios políticos, inicuos ejemplos de épocas de derroche. Como gestores, nulidades andantes que circulan en coches oficiales y chófer de confianza y cuestan un ojo de la cara al erario. A sus puestos de trabajo. Si los tienen. En caso contrario, a comerse la cola del paro como todos los infelices que han perdido su curro. En Andalucía, se computarían por miles los afectados de esta enfermedad escolafóbica. Pues nada, a tratarse. Luego, un reciclado. Es necesario si no queremos que los alumnos sufran el mal de Chaves que quiere volver a la Universidad después de cuarenta años de desentrenamiento.

 

Si queremos recortes en los gastos, ahí tienen un primer contingente. Para salir de la crisis, hay que desafiarla. Sin necesidad de fantasías. Afrontando la realidad y calculando ahorros. Lo de chupar del bote es como lo de esnifar cocaína. Una mala praxis que debe extirparse de inmediato. Pasito a pasito, el déficit se repliega. Con un mínimo de disciplina y unas gotas del perfume del rigor, las reformas son menos y las finanzas, más.

 

Los demás, a seguir cumpliendo. Como hasta ahora. Con su horario. Con sus objetivos. Con los administrados. Arenas, si lo consigue, tardará poco en comprender la importancia de ser funcionario. Es la garantía de la objetividad, de la imparcialidad, de la excelencia. Son garantes. Son fe pública. Si no los elevamos a la categoría que merecen, profundizaremos en la injusticia de seguir relegándolos a puestos secundarios. Los docentes, pues, a sus aulas. Y van que chutan.



Un saludo.

PARA QUE NO SE OLVIDE

 

 Es martes. Mediada la sobremesa. El frugal almuerzo no reclama descanso. Escribo mi artículo de todos los días. El temor al olvido aviva mi recuerdo. Tomo algunas notas que quiero destilar a través del alambique de la química de las neuronas que se enfrentan a tu voluntad. No quiero que se me pase. La vergüenza que el Psoe nos ha hecho pasar a los ciudadanos durante más de treinta años de maldito gobierno andaluz, no puede ser víctima de la desmemoria. Los holocaustos de honradez machacada no deben ser negados por los autores de la ignominia ni por los historiadores fascistas del régimen de Chaves o de Griñán.

 

Si el domingo se abre el cielo y caen chuzos de punta, creeremos que la redención política es posible. En cambio, si la sequía maltrata los campos secos, la esperanza en el mañana se difuminará en las cenizas de los ninots esparcidas al aire. Tiempo de cambio. Ánimo de mudanza. Contra lo que afirmó Santa Teresa, en tiempos de tribulación sí se ha de hacer mudanza. En caso contrario, la muchedumbre de atribulados moverá los motores del desahogo.

 

Miren si no. El Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía abre diligencias penales contra otra de las empresas manejadas a huevo por la Junta de Griñán. No es que roben. Es que nos fulminan con la mirada por el hecho de contemplar sus desfalcos. Es que amenazan con infiernos de rechazo a los que censuran sus actos oprobiosos. Es que ordenan falsear cuentas e informes y desafían a los que nos escandalizamos. Es que nos aplastan con sus tanques de papeles, con su ejército de mercenarios y con sus legiones de estómagos agradecidos.

 

Recuerden. En el desierto del paro, de la miseria y de la recesión de Andalucía, se levanta un oasis de lujurias, de despilfarros, de orgías y de desenfrenos. Los expedientes de regulación de empleo son un monumento al diablo de la maldad y de la insolidaridad. Familiares, vecinos, amigos y traficantes se aprovechan de la feria montada por la Junta. Miles de andalucitos han perdido sus casas y sus empleos. Qué más les da. Ellos siguen disfrutando del paseo a lomos de alazanes comprados con los impuestos de los ciudadanos. Pescaíto frito congelado para el votante. Fresquísimos bogavantes y langostas para los señoritingos de la horda psoecialista..

 

Tengan en cuenta. Mientras sus hijos muerden el fango del desempleo o se queman las cejas en pos de un puesto en la Administración, los vástagos de los jefes de la Junta reciben subvenciones milmillonarias o se apuntan a las ramas más elevadas de los negocios ilícitos.

 

No echen en saco roto las enseñanzas del presente. Si los amos del cortijo piden su voto, ofrézcanle su veto. Si los señores del palacio suplican su ayuda, muéstrenles las imágenes hirientes de las colas del paro. Y si imploran su perdón, díganle que esa es tarea de dios. Como el futuro. Con la salvedad de que los curritos de a pie estamos dispuestos a cooperar en la reconstrucción.

 

Aprendamos. El domingo, veinticinco de marzo de dos mil doce, puede ser una efemérides gloriosa. El pueblo está en condiciones anímicas y morales para decir no a la dictadura, para rechazar el fascismo de las izquierdas corruptas, para oponerse definitivamente a la ola negra de corrupción, para abrir puertas y ventanas de fe en un mundo mejor. Andalucía está herida. No la confiemos un día más a los causantes de sus llagas y de sus úlceras. El mal sería irremediable.

 

Necesitamos el cambio. Si el Psoe triunfa de nuevo, pálpense las carteras. Nos habrán dado el cambiazo.

 

Un saludo.

EL EXPOLIO

EL EXPOLIO

 

 Así se llama a una de las obras cumbre de El Greco. El expolio. La multitud enloquecida arrebata a Cristo su ropa. Si tienen la oportunidad, observen el cuadro. A través de Internet aunque sea. Sobrecoge. La imagen nos deja sin aliento. Se despoja con violencia y con iniquidad. Al hijo del hombre. Al Hijo de Dios.

 

Andalucía. El expolio. El despojo. Una chusma de mangantes le ha arrancado su vestido. Le han extirpado su corazón. Han desraízado sus principios. La desencajaron. Descuajaron su naturaleza. La desposeyeron de sus bienes. Andalucía. El expolio. Treinta años de democracia no tienen la culpa. Mentira. La democracia no roba. La culpa la tienen los canallas que hicieron del sistema democrático un régimen fascista. La recriminación, a los desvergonzados que convirtieron a la Junta en un prostíbulo. La censura, para los criminales que asesinaron la confianza del pueblo andaluz.

 

A nuestra Comunidad la han dejado como a un Cristo. Los pilatos y los centuriones, los judíos y los palestinos. Los que actuaron y los que omitieron. Los romanos colonizadores y los fariseos independentistas. Los que debimos socorrer y decidimos callar. Es la hora de la rectificación. No es momento del ojo por ojo y del diente por diente. Nada de venganzas inútiles. Toda la pasión ha de volcarse en soluciones. Sólidas y justas. Responsables de respuesta fáctica. En el marco de transparencia que genere confianza y haga florecer expectativas de optimismo. Desde la base de la verdad del desaguisado. Luz y taquígrafos. Sin prepotencia. Lo que no empece la firmeza de la actuación legal.

 

Malas consejeras las demoras injustificadas. Desde los titulares de las Consejerías a los Jefes de servicio de las Delegaciones provinciales, a la calle. Un día más de permanencia en el puesto, puñalada a la voluntad de cambio. Todos los cargos políticos, incluidos los mandos intermedios, a Sierra Morena. La limpia, rápida y con pulso. La profundidad del pozo ciego se equipara a los gases letales que desprende. La sociedad cooperará con el nuevo Gobierno en la medida que se cerciore de sus buenas intenciones. Todos estarán dispuestos a apretarse la correa dos orificios más si el sacrificio nos devuelve al estado de bienestar que los griñanes gañanes y los chaves nepotes nos birlaron. Los ciudadanos secundaremos las propuestas que se dirijan a desmantelar administraciones paralelas, a retirar subvenciones innecesarias a sindicatos jumentos y a empresarios muleros. El pueblo necesita silencio para pensar. Y ejemplos a seguir. Rectitud gobernante.

 

El nuevo verbo ha de conjugarse, frente al expolio, por la primera de reintegrar, por la segunda de devolver y por la tercera de restituir. Reintegrar lo que nos robaron mediante violencia y engaño. Devolver el producto del atraco a miedo armado. Restituir la dignidad de aquellos a quienes defraudaron.

 

Si Arenas consigue, por fin, la mayoría absoluta el próximo domingo, 25 de marzo de dos mil doce, anoten la fecha histórica, tiene por delante una tarea de campeonato. A partir del día siguiente, todo su afán debe concretarse en un pensamiento -regeneración- y en una acción- regenerar-. A este fin, el pacto social. Ojo. Pacto social en su sentido más amplio. No con las formaciones empresariales y sindicales, que también. Pacto social con los andaluces. Para que nos levantemos de una vez por todas y reclamemos la tierra limpia que llenaron de cenizas y exijamos la libertad que pisaron con las botas claveteadas de los dictadores.

 

Dios perdona. Los seres humanos, también. Siempre que haya arrepentimiento, contrición, perdón por las fechorías, propósito de enmienda y voluntad de construir. La paz no se gana con la rendición. La paz es fruto del entendimiento. Y al buen entendedor, ya saben.

 

Un saludo.

VENDEDORES DE INFORTUNIOS

 Cada vez que habla, sube el pan. Diego Valderas implica a IU en la lucha contra la reforma laboral de Rajoy. Para el político bollullero, la reforma va a traer más paro. Augur el buen señor. Si se preocupara realmente de las causas ciertas y no de los efectos improbables, lo mismo tendría un plus de credibilidad. Que por qué carece de crédito político, porque uno se remite a los hechos. El Psoe ha elevado el vergonzante listón del paro a seis millones de obreros y Valderas mantiene con los irresponsables de ese partido unas relaciones que trascienden lo afectivo.

 

La victoria del PP en las autonómicas de marzo sería un hito en la historia de la democracia española. Tres décadas después de Ojeda y de Escuredo, de Borbolla y de Chaves, Griñán es la guinda del pastel podrido que se cae a cachos. Uno festeja la democracia como acontecimiento singular. Sobre todo después de mamarse veinticuatro años de dictadura. El franquismo no me provocó traumas ni síndromes ni patologías. Mi rechazo a la tiranía es congénito de igual manera que mi amor por la libertad. Mi rebeldía ante los abusos del poder forma parte de las ideas natas que refería Platón. Si durante tanto tiempo, el pueblo votó mayoritariamente Psoe, viva el pueblo. Desde mi punto de vista, la mayoría se equivocó en la elección pero y qué, es el sentir de los ciudadanos el que ha de prevalecer. Y si no nos gusta, agua y ajo. Carretera y manta hacia el barco o el avión camino a Cuba.

 

El problema de la democracia es como el de Dios. Los que creen, suelen tomar su nombre en vano. Utilizan a Dios como fetiche privado y bautizan como fuerza del pueblo a la demagogia más irritante. Valderas acaso no sea creyente, pero desde luego en la democracia, menos. Un ateo o un agnóstico muestran más argumentos que las motivaciones torticeras que esgrime don Diego contra la reforma laboral. Especialmente en lo tocante a sus alianzas políticas y en sus cordones sanitarios anticonstitucionales. IU no es la marca blanca o el genérico del medicamentazo Psoe. En absoluto. Es la marca negra, que se confunde en la noche, del oscuro túnel del despilfarro, del desprecio a las libertades y de la corrupción que encarna su organización compinche.

 

La involución nunca la puede traer el triunfo electoral del PP. La involución tomó carta de naturaleza con Zapatero. Llamazares la bendijo en ceremonia solemne. Valderas otorgó su plácet. La involución está ya. La gente de IU la encarna en gran medida. El ventilador encendido que esparce basuras no logra esconder el vertedero.


La basura acumulada se llama Junta de Chaves y de Griñán. El señor Arenas sólo se vislumbra como el gran barrendero que limpie las calles. Con todo, nunca podrá blanquear las malas conciencias de los autores de este atentado a la moral. La reforma laboral lleva consigo la revisión de un sistema de valores trucados y de un régimen de corrupción parangonable al estalinismo.


Más desperdicios, no, señor Valderas. No nos venda infortunios. No haga negocios con ellos. Ya que no nos desea buena suerte, al menos no nos cobre por la mala fortuna. Un favor.

 

Un saludo.

LA BATALLA DE ASTURIAS

 

 Las elecciones andaluzas acaparan la atención. Sin embargo, en Asturias se está librando una sorda batalla de resonancias contenidas. Pero muy importantes. La derecha se autofagocita en una lucha estúpida por mostrar quién la tiene más grande. Enfangados en esas lides, Cascos y Rajoy incurren en bizantinismos propios de majaderos. Aprovechando que se la ponen como a Fernando VII, el Psoe avanza terreno al compás del baile de vampiros. Serán mastuerzos.

 

Si no se pone coto a tamaño descontrol, la derecha asturiana pondrá el gobierno de la región en las manos manchadas de algún discípulo aventajado de Rubalcaba. Ya que son incapaces de llegar a un acuerdo previo, será necesario un convenio postrero. La ciudadanía no perdonará al PP su soberbia desmedida ni comprenderá el límite de la ambición del Álvarez Cascos. Es que no son más inmaduros porque no se entrenan.

 

Lo mismo que Pelayo pudo ser el origen de la reconquista cristiana, el principado puede proporcionar al Psoe el aire que necesita para remontar el vuelo. El problema no reside en cursar los aires, sino en bombardear desde las alturas. Cualquier intento de regeneración democrática en Asturias pasa por apartar del poder a los de Álvarez Areces. En caso contrario, nadie se queje del deterioro económico creciente de la Autonomía. En la Asturias de mis amores, el “arecismo” no se contentó con lanzar brotes verdes ficticios, sino que embaucó a toda España con el mensaje de la superación de la crisis. Mentirosa la ministra Salgado, Areces dirige tesis doctorales de embustes.

 

Como si nada. PP y Foro Asturias, impertérritos. Retrocede el producto interior bruto, se desploma la industria, se empantana la construcción, se triplica la deuda pública y el paro dobla campanas por los desempleados. La derecha asturiana, en tanto, se dedica a hablar del sexo de los ángeles. Cascos equivoca el enemigo. Rajoy yerra en el diagnóstico. Asturias padece y ellos se instalan en la refriega personal y en cuitas particulares. La zorra, al acecho. Alterado el corral, los gallos enzarzados, el Psoe busca huecos para el asalto.

 

Los focos se centran en Andalucía. Es mucho lo que se juega en el sur de España. En cambio, Asturias vive una involución perniciosa. Lo va a pagar muy caro el partido de Rajoy si no advierte la dimensión del escenario.

 

Ya les digo. El haré lo que pueda no se puede confundir con el "aré lo que pude". Algunos aran lo que pueden hacer otros.

 

Un saludo.

TAMBORES DE GUERRA

 

 Las desgracias nunca vienen solas. Es más, se citan unas a otras por las redes antisociales del más infame interés económico. Los fuegos internos de las potencias europeas expelen algo más que humos negros. Avisan de problemas externos que encontrarán su acomodo en las luchas intestinas de los países más convulsionados por la crisis. Avistado el problema, prevista la solución. Los gritos, las manos duras, los aspavientos y las salidas de pata de banco nunca fueron soluciones. Acrecieron los males.

 

Mariano Rajoy habrá aprendido muchas cosas en su larga carrera política. Una de ellas, de Aznar. La economía se sujeta en perchas de aluminio flexible y no en ganchos de matarifes de carnicería. Jamás. Otra de ellas, de Aznar. Las mayorías absolutas revelan un estado de ánimo de la ciudadanía. En absoluto dictan una forma prepotente de gobernar. Desconfío de quienes al amparo del poder legítimo de las urnas, hacen tabula rasa para mostrar a todo quisque quién es el gallo del corral.

 

La firmeza es fiel aliada del respeto y las formas muestran la cara amable del fondo democrático. Actitudes chulescas, ni una. Manifestaciones verbales, comedidas y pensadas antes de ser publicadas. Si la reforma laboral es un asunto de urgencia indiscutible, las declaraciones del Gobierno habrán de discurrir por la senda de la inevitabilidad. No cabe otra estrategia si se quiere sacar del pozo a quienes a esa sima han sido arrojados por la desvergüenza del Gobierno anterior. Cuestión de vida o de muerte. Primero, es preciso rescatar a las víctimas. Después, cerrar el agujero. En tercer lugar, inspeccionar largamente el terreno para que estas desgracias colectivas no vuelvan a acaecer.

 

Con arreglar el laberinto interior, se alcanza una meta parcial. El mundo se solivianta cuando las diferencias se hacen demasiado notorias. No nos cabreamos tanto por ver cómo unos pasean su Rolls Royce como porque desde el mismo nos hagan cortes de manga. En la era de las telecomunicaciones, las peinetas adoptan maneras sofisticadas. Las guerras del petróleo del Oriente Medio esconden motivaciones religiosas que no son ninguna tontería. Y viceversa. Las rebeliones populares de Egipto, Libia y otros territorios musulmanes amenazan con algo más que simples escaramuzas para cambiar a unos dirigentes corruptos. Se anuncia un cambio de era. El tiempo de los esclavos no ha muerto y, por desgracia, no morirá. Sin embargo, nadie quiere ser llamado de esta manera.

 

Irán e Israel nos van a meter en un estrecho de Ormuz mucho más achicado que la distancia real entre las tierras que permiten acceder al Mar de Arabia. O sobrevive uno o fenece el otro. La geoestrategia de tan conflictiva zona atraviesa momentos de peligro indescriptible. En cuanto a Siria, nos jugamos algo más que conservar el Damasco cultural e histórico. Apostamos allí por la repugnante Persia corrupta del sha derrocado o por el despreciable fundamentalismo islámico que encabeza Mahmoud Ahmadinejad.

 

Estalle lo que haya de estallar, lo que veo venir como una inmensa bola de fuego, el papel de España ha de estar muy bien definido. Repetir las amargas experiencias de Irak en Irán o en Siria significaría que El PP no sólo no ha aprendido nada de la historia, sino que se empeña en reeditar estúpidas políticas exteriores. Si hay una oportunidad única para buscar la tiranía de consenso con el Psoe y las demás formaciones democráticas del Congreso, la encontraremos en el Ministerio de Margallo.

 

No hace falta ser muy listo para saber que la Mesopotamia de ubérrima agricultura secular y cuna de una civilización extraordinaria, puede ser hoy, por mor de intereses negros, leáse petróleo, y mentalidades oscuras, entiéndase guerra de religiones, la tumba de una cultura única. La occidental.

 

Un saludo.

PROPORCIONALIDAD

 

 Desde que el arte clásico mostró su preocupación estética por las proporciones humanas, el canon se convirtió en modelo de perfección. Para cada época, claro. La proporción no es sino la disposición, conformidad o correspondencia debida de las partes de una cosa con el todo o entre cosas relacionadas entre sí. Del mismo modo que se entiende proporción, asimismo, por la igualdad entre dos razones, hasta el punto de distinguir la proporción aritmética de la geométrica. Se puede trasladar las acepciones desde una base racional a un sustrato empírico. Así podemos referirnos al canon escultórico egipcio en contraposición al griego, o al canon de relaciones entre una algarada callejera y la correspondiente actuación de las Fuerzas de Seguridad.

 

Resulta obvio que una manifestación de estudiantes pacíficos no puede reprimirse a cañonazos. Ni siquiera mediante disparos de chorros de agua. Mucho menos con porras. Sería desproporcionado. Cosa distinta es que entre los manifestantes cívicos se cuelen maleantes profesionales de la desestabilización que, mercenarios del alboroto, se escudan en los derechos y libertades legítimos para perpetrar sus insanas malevolencias. En cuyo caso, la policía debería tomar medidas oportunas que pasan, primero, por localizar e identificar a los intrusos sociales y, después, por apartarlos del grupo, detenerlos con las garantías del protocolo de actuación y ponerlos a disposición del juez. Proporcionalidad respecto a los sujetos, a los hechos y a los preceptos. No cabe duda de que si un cojomanteca cualquiera se excede en desobedecer a los Cuerpos de Seguridad, en ofenderlas, en provocar daños y en agredirlas, los agentes deberán, sin necesidad de utilizar armamento desproporcionado, reducirlo con la mayor diligencia y eficacia.

 

El comentario acerca de la desproporcionalidad trasciende las relaciones entre policía y manifestantes violentos. Se acerca al terreno de las informaciones mediáticas y al campo de las interpretaciones de los editoriales de prensa. Me explico. Si los bronquistas atizan a Intereconomía, de inmediato surgen las voces flautas de los compañeros de profesión periodística que de alguna manera justifican las agresiones por el carácter derechista de esa empresa editora. Cuando los disruptores de la paz social lanzan sus invectivas verbales y sus ataques físicos a Tele 5 o a Antena 3, por citar a televisiones que se autoerigen en modelos de moderación y de objetividad, entonces los golfantes que impiden el normal desempeño de la actividad informativa se convierten en golfos apandadores contrarios al derecho fundamental a la libertad de información. Dónde radica, pues, la proporcionalidad de estas televisiones privadas, en su bondad incontestable o en la maldad inexcusable de los compañeros. No será más sensato ubicar el mal allá en el que lo produce a sabiendas de que los golpes son más efectivos y noticiosos que las palabras y que éstas llenan más telediarios que los silencios de las masas.

 

Proporcionalidad. Razón y experiencia. Experiencia y razón. Trasladado a otro orden de cosas. Cientos de miles de andaluces están en paro. Miles de ciudadanos de nuestra Autonomía se encuentran en el umbral de pobreza. Los dirigentes psoecialistas ocupan el top 10 de la corrupción institucional. En este contexto lamentable, la desproporción entre la limpieza y la suciedad es de época. El Doríforo de Policleto sería de 231 cabezas. Para cabeza, la del Director General de Interior de la Junta de Andalucía. No sólo provoca gastos al erario público por sus asistencia a innumerables cursos, jornadas y encuentros a curso de lo que sea, sino que, al parecer, su señora esposa, que le acompañaba en estos menesteres, también cargaba a los contribuyentes su asistencia por aquello de consolidar la afectio maritalis. En este señor descansaba todo lo relativo a la seguridad andaluza. Bastaría que su santa repartiera al alimón las instrucciones para sofocar las barrabasadas de los profesionales del caos. Proporcionalidad.

 

Qué fácil es emplear el término cuando se aplica a los demás. Vayan a paseo los desproporcionados que ven la paja en ojo ajeno y lo la viga en el propio.

 

Un saludo.

CLASES DE URBANIDAD

 

En mis años de niñez, cuando acudía a la escuela “amiga” situada cerca de la plaza de toros, una de las asignaturas que se nos impartía era la de urbanidad. Materia importante en aquellos años en que la urbe era, además de muy pobre, bien pequeñita. La urbanidad se convirtió en una disciplina de cierto interés porque, a falta de buenos alimentos, se nos enseñaba, por ejemplo, cómo comerlos en la mesa. Tiempos de zozobra social y económica que no captábamos los chiquillos de aquellos años.



La urbanidad como cortesanía, agrado, comedimiento, buenos modos. Entonces, y ahora, algunos confunden la urbanidad con la educación. Craso error. Es lo mismo que entender que los buenos modales (forma) constituyen el culmen de la educación (fondo) si consideramos esta acción como el desarrollo y perfección de las facultades intelectuales y morales. La urbanidad es siempre educación pero la educación no se agota en la urbanidad.



De urbanidad a urbano. Perteneciente o relativo a la ciudad. Cortés, atento, perteneciente a la milicia de la urbe. Así reza el diccionario. Nada refiere a un oficio de constructor o empresario ni a una actividad para-religiosa ni a un posicionamiento ideológico afín al partido que más calienta. Tampoco a una influencia política poderosa. Ni al esposo de una señora bien remunerada por no sé que instituto arruinado de vivienda en Valverde cuando el Psoe gobernaba, bien mal, en aquella localidad.



Lo cierto es que ayer me desayuné, como siempre, con la prensa. Esta vez, el café y las tostadas me sentaron mal. Parece ser, informa El Mundo, que el señor Barrero, gran cacique de la política onubense en los últimos 20 años, también ha metido los pies -no digo nada sobre sus manos- en la charca podrida del fondo de reptiles. A este paso, vamos a descubrir que Griñán ha llegado a firmar documentos comprometedores en este sentido, al estilo de los que ABC nos ilustra. Bueno, pues el señor Barrero -por cierto, muy amigo de ese empresario modélico que es D. Francisco Urbano, onubense excepcional, esposo ejemplar y padre amantísimo-, pudo influir para que la Dirección General de Trabajo -sí, la del señor Guerrero y la del señor Márquez- concediera a la empresa editora de Odiel Información -hoy “El Periódico” de Huelva- una ayudita de cincuenta millones de pesetas para el bien de la libertad de expresión.



Ignoro quién es el presidente de la editora de Odiel Información. No creo que sea el señor Urbano, porque entonces sería para echarse a temblar. Huyo de la malicia de quienes encuentran relaciones de causa-efecto entre don Francisco Urbano y el señor Barrero por aquello de la obrita realizada en la sede psoecialista de El Conquero. En este sentido, no me puedo creer que el referido preboste urbano/urbanístico haya sido beneficiado también, a través de la empresa matriz del canal de televisión CNH, de otros treinta y tantos millones de pesetas por la susodicha Dirección General de Cachondeo, digo Empleo. Cómo me voy a creer que esa perfección de ciudadanía que es el señor Urbano se deje arrastrar por tentaciones pecuniarias de dudoso e ilegal origen.



En tanto controlo mis vómitos provocados por tan desdichados sucesos, me acuerdo de don Mario Jiménez. ¿Se habrá enterado tan inocente e ingenuo político de los desmanes que se atribuyen a sus conmilitones? Yo diría que no, pues de saberlo, dada la honradez del personaje, lo hubiera denunciado. Con la misma contundencia con que ofende al PP.



Entre don Mario, don Javier y don Francisco -urbanísimos ellos- escriben un manual de urbanidad onubense y lo subvenciona la Diputación de Caraballo. Las clases particulares, eso sí, a cargo del fondo. De reptiles, tal vez.

Un saludo.





MENOS MAL QUE LE ASQUEA

 

 Menos mal. El ingrávido Griñán siente asco. No de su obesidad política malsana. Es que ni se mira a sí mismo. Su repugnancia nace de la corrupción ajena. Este bendito no percibe sobre su cuerpo las ratas de cloaca ni observa a su alrededor más íntimo la legión de cucarachas. Qué vamos a hacer. Anda que si no le dieran asco estos bichos, qué sería de nosotros. Los mil millones y medio defraudados con los expedientes de regulación de empleo hubiesen servido para crear muchos puestos de trabajo. Claro que como el hombre sólo se entera de lo que le conviene, pues la hediondez se apodera de palacio sin que nadie ponga coto a la misma. Toda la culpa, de Guerrero. Los consejeros y otros halcones, libres son en tanto el silencio sea compañero de viaje por los cruceros gratis total por el pantano de la Junta.

 

Menos mal que siente asco. De no experimentar esa sensación, se pasearía por las calles de Sevilla de la mano de los mangantes más renombrados del siglo XX, desde Al Capone a Roldán. Incluso presidiría en un palco institucional el paso de las procesiones de la Semana Santa, porque su ataque a la Iglesia no se cobra el peaje de eludir el fastuoso espectáculo religioso. Este señor es de los que se casa en sede clerical y apostata al cuarto de hora de finalizar la ceremonia solemne. Desprecia la fanfarria pero forma parte de la chirigota de San Telmo. No soporta a la burguesía sevillana y con algunos de sus más conspicuos representantes se convida unos vinos en restaurante de etiqueta.

 

Menos mal que el asco no le hace vomitar. En el debate televisado de Canal Sur, era constatable la debilidad estomacal del todavía presidente de la Junta. Eruptaba palabras indigeribles como si nada. Lanzaba mensajes inicuos y la sonrisa, forzada, no le desaparecía de la dura cara. Enviaba sucedáneos de refriegas verbales a su compañero de chiringuito y se complacía en las misivas. El coordinador de IU, qué desgracia para la izquierda, devolvía a su mentor político alguna acritud calculada para que los tres espectadores y medio que contemplaron el programa de la televisión de Juan Imedio no les abuchearan al grito del que se besen, que se besen.

 

Menos mal que los vómitos asquerosos no se produjeron. Hubiéramos acabado chorreando. Tal es la garbanzada con chorizos, o de chorizos con garbanzos, que engulleron. Griñán no siente asco de sí mismo ni de su gestión. Para qué. Si come de eso. De lo que no hace, de lo que deja hacer, de lo que permite y de lo que prohíbe con la boca chica. Y con el fin de perpetuar ese aristocrático nivel de vida, se alía con quien sea. Hasta con Mario Jiménez. Los dardos, en cambio, contra Arenas. Don Javier, que nunca ha tenido oportunidad de gobernar en Andalucía, es la diana de los disparos a matar del Psoe. Eso no le produce asco. Difamar a inocentes, le reconforta. Preparar el asalto a calles y plazas, bocado afrodisíaco. Desvencijar las arcas públicas, privilegio de los señores de Desempleo S.A.

 

El asco que no siente viviendo como un rey en un palacio barroco. El empacho que no estalla por el paro generado o por los desahucios en cascada de los más humildes y menesterosos. Las arcadas que no afloran al contemplar la pobreza de su pueblo, la decadencia de la educación o el trompazo de la sanidad.

 

El asco. El que yo siento cuando escucho a Griñán y a los suyos decir: “despreciamos a quien se aprovecha de la política para beneficiarse personalmente”. Pues comiencen, señores, comiencen. El autodesprecio. Por no tener que escuchar estas cosas, vomito. Tengo la suerte de expeler lo que me sienta mal. Yo sí siento asco por el político que se apellida Griñán. Por sus palabras y por sus actos. Asco. Insuperable. Al menos, puedo vomitar.

 

Un saludo.

DERECHOS O EMPLEO

 

Derechos y empleo. Copulativa, que no disyuntiva. La bolsa o la vida. Que no. La bolsa y la vida. Los apocalípticos de la pancarta protagonizan el o yo o nadie y recitan o conmigo o contra mí. Son así de fascistas. Totalitarios. Sátrapas de territorios subdesarrollados. Son los líderes conniventes del desempleo zapateril. Toxo y Méndez. Ejemplos a no seguir de una sociedad que aspira a la democracia y, a su través, a la pluralidad.

 

Como Óscar López, flamante y flamenco Secretario de no sé qué del Psoe de Rubalcaba. Modelo inimitable para jóvenes si queremos que la juventud sea la vanguardia moral de mañana. Peritos en el arte de dividir para vencer, aplican al PP la vieja táctica por ellos desarrollada. Ora bien, cuando los hados son propicios, recurren al tópico de la unión hace la fuerza. De ahí su complicidad con UGT y Comisiones a la hora de alentar la tumultuaria invasión de la calle. No hay palabras ni parlamentos ni diálogos ni negociaciones que resistan la pérdida de un trono. Cuando el poder vuela, las pistolas asoman y los dictadores acopian chusma incendiaria que realice los trabajos sucios.

 

La reforma de Rajoy hubiera sido un contrasentido en condiciones de normalidad. Como dicen los físicos, en condiciones normales de presión, humedad y temperatura. Pero la normalidad huyó de nuestra sociedad el infausto día en que Zapatero se hizo con la presidencia del gobierno de España. La situación es de emergencia, casi de excepción y, si no se remedia, hasta de sitio. En el sitio. En la sien. El Psoe pretende dejarnos en estado de catatonia económica. Con tal de blandir la espada del despropósito, atribuyen al PP infamias tales como las de no garantizar los derechos de los trabajadores o de recortar los derechos de las mujeres y de los homosexuales. Habráse visto.

 

El nuevo lobo feroz es el despido libre. Dónde está que no lo veo. Cierto es que algunos empresarios infames aprovecharán la turbulencia para poner en la calle a los empleados menos productivos o a los más díscolos. Ahora y antes. La chapa de la infamia se diseñó en el Paleolítico inferior. Entonces no existía la ideología de la derecha ni la confrontación entre agricultores y vaqueros. Pero les da igual a estos de la secuela de Óscar López. Si ellos dicen que los primeros ganaderos fueron neandertales del Neolítico, a qué convencerles de lo contrario. Nadie puede advertir a la pared su condición de muro ni avisar al cangrejo sobre su esencia de artrópodo. Qué más da. Ellos cultivan la semilla cainita del odio y riegan la tierra hasta cosechar la brutalidad de las ideologías soviéticas. Siempre fue así. Siempre será. No es el Psoe la única formación que practica semejantes estrategias. No lo es. Sí son sus dirigentes altos especialistas en esta materia. Vaya que sí.

En definitiva, el problema radica en la solución. Lo que los sindicatos del Psoe y de IU temen es que las políticas sociales y económicas del PP logren, en el espacio de un año, contener la deuda, minorar el déficit, amarrar a los bancos, incentivar a las empresas y, oh, la la, crear empleo. A base de conocimiento, de transparencia, de austeridad, de gastos necesarios, de solidaridad de los trabajadores con los parados y de los jubilados con los que nunca accedieron al mercado del empleo. El gran tragón logró comerse el jabalí a base de pan. De no ser por el pan.


Derechos o trabajo, no. Derechos y trabajo. Porque no hay mayor verdad hoy día que escuchar y atender el derecho al trabajo y el trabajo con derechos. Ya les digo. Oración copulativa. Ni disyuntivas ni adversativas. Para adversarios del progreso nos sobra y basta con el Psoe y sus coaliciones sindicales.

 

Un saludo.

LA GUERRA SOCIAL

 

 

Las manifestaciones de Toxo y Méndez son auténticas declaraciones de guerra. Si el Gobierno de Rajoy no atiende el clamor de los pancarteros, que se atenga a las consecuencias. De la huelga general y de lo que haya de venir. No sé por qué, o sí lo sé, me he acordado de Amaiur. O legalizáis al partido o la guerra proseguirá. No digo yo que sea Otegi el de Comisiones o el de UGT. Sí confieso que he asociado ideas. Lo mismo que pensando en Rubalcaba, se me ha aparecido el espectro de su amigo Eguiguren. Esto de la guerra pone de los nervios a más de uno.

 

En tiempos de tempestad, calma y buena mano. Brocardo de gente de bien. Para quienes hacen del conflicto, negocio, el dicho más adecuado es el de en río revuelto, ganancia de pescadores. La huelga general es una bandera de rendición. Los convocantes sucumben a su propia inanidad argumental y recurren a espolear los más bajos instintos. No les viene bien la ley y varan el barco de la legalidad entre los escollos del océano de sus turbios intereses. Siempre fue así. Piensen, si no, en la revolución asturiana del 34. O en el manejo de los acontecimientos que rodearon el golpe de Tejero. Sin ir más lejos, sitúense en la España de los atentados de Atocha.

 

Retomen, -y solicito su indulgencia-, la España de Zapatero. Pesadilla inacabable y no terminada. El campeón alucinado de la “champion´s” imposible podría haber dado con sus posaderas en el banquillo de acusados, como el presidente de Islandia. Junto al desnortado e incapaz político, los seleccionadores nacionales del Paro. Los mismitos que ahora rechazan las reformas de Rajoy. Con tal de seguir chupando del bote, que los destrozos permanezcan y que los escombros no se retiren. Alertábamos sobre un otoño caliente pero la primavera se antoja tórrida. Tórrida y seca. Callejera. Sin árboles como refugio ni fuentes para mitigar la sed.

 

El último, que cierre la puerta. La pieza final del puzle autonómico está a punto de caramelo. Si la pierden, morirán en su laberinto de ambiciones. Andalucía es el postrero estandarte de unos politicastros pendones y pellejos. Griñán conserva la máscara de la serenidad porque tras el disfraz le hierve la sangre de su derrota. Un hilo finísimo le une a la esperanza improbable de retener su fortaleza privada. Izquierda Unida se llama el sedal de pesca. Valderas, el carrete. Si Arenas es previsor, no entrará en el juego de rol del debate en Canal Sur. Sería un suicidio. Como si Mariano accediese a una entrevista con Iñaki Gabilondo en la tele de Roures.

 

Griñán y Valderas pueden seguir galleando. Sus discursos son de chicha y nabo. Valen lo que su respeto hacia seis millones de parados. Nada. De la maltratada clase trabajadora, sacan los jugos finales. A ellos escamotearon los expedientes de regulación de empleo. Y las mariscadas. Y los puentes escabrosos a Punta Umbría. Y el AVE que nunca volará. Y el desdoble a Badajoz por una carretera de muerte. Y el aeropuerto fantasmagórico de una Huelva que abandonaron a su mala suerte. Como están perdiendo por goleada, se llevan el esférico, apalean a los árbitros, cambian el marcador, secuestran a los periodistas y a tomar por allí las reglas de juego democráticas.

 

A ver, elijan. Si quieren paz, voten al Psoe. Si guerra, al PP. El que avisa, no es traidor. El tema es que acaso no sea un aviso, sino una amenaza. Por qué será que, de nuevo, Amaiur asalta mi recuerdo.

 

Un saludo.

Y AHORA QUÉ

 

 Ya lo anunciábamos. Las serpientes podrán ser animales de compañía, pero reptar, reptan, Arrastrarse, se arrastran. Enroscarse, se enroscan. El fondo de víboras que definiera el señor Guerrero, exDirector General de Empleo de la Junta de Andalucía, con Chaves y Griñán, se prolongaba a través de madrigueras múltiples de longitud interminable. Cuando menos te lo espera, el hurón asalta el habitáculo subterráneo y los envilecidos del inmundo subsuelo huyen despavoridos. Intentan taponar huecos pero la rapidez de la juez que averigua y descubre lo escondido y secreto, aborta su tarea de destrucción añadida. Ay, Guerrero.

El hombre del Psoe en la infame trama de los EREs no se quiere comer solito el marrón "trop glacé". En su ánimo de reparto, ha dispuesto que la tarta de la ignominia institucional sea compartida por los dos grandes jefes apaches. Que es verdad, que él habrá hecho lo que le ha salido de allí, pero que los mecedores de la cuna han sido los mandamases de la Junta. Y que si uno pisa la cárcel, pude haber cola tras él. Todo será que exhiba los documentos que correspondan y pulse las teclas adecuadas. Se puede constituir una orquesta inédita de pianistas. Ya saben, de gente que toca el piano con las manos tintadas.

La Juez Alaya es que tiene bemoles. Ha puesto patas arriba a un Gobierno acostumbrado al mangoneo moral más desaprensivo. El ingreso en prisión del autor material, que no intelectual, supone un antes y un después de la gran infamia. Los griñanistas, a falta de argumentos más sólidos, lanzan cañonazos contra el chivato. La campaña electoral añade un ingrediente más al debate entre la izquierda podrida y la derecha sin mancha. Al cabo de dos semanas de dimes y diretes, la respuesta final vendrá dada por el resultado de las urnas. Es la respuesta a un proceso, pero no la verdad de ese proceso. Triunfe el PP o salga victorioso el Psoe, la batalla por la justicia habrá de dirimirse en los juzgados. Las elecciones legitiman los nombramientos pero no absuelven a los nombrados.

 

El señor Guerrero tiene que cantar la Traviata. Sin desafinar. Cualquier nota discordante marcará el significado del concierto. Entre el público, hay más enchufados que espectadores que han pagado sus entradas. Se prevé, pues, predominio del abucheo. De ahí que uno se pregunte: y ahora qué.

 

Ahora el señor Griñán nos dirá que la regeneración de Andalucía pasa por los candidatos del partido que degeneró a la Comunidad. Anunciará que la modernización de la región sólo será posible si continúa el Psoe. Que el fin del desempleo será imposible si la derecha llega al poder. Que el estado de bienestar de los ciudadanos se diluirá una vez Arenas asuma el mando. Ahora qué.

 

Ahora, más de lo mismo. Si este pueblo no reacciona, no habrá paz. Ni justicia. Ni equidad. Si la mafia no es erradicada, la camorra seguirá rigiendo los destinos de nuestra gente. El gran desafío de la democracia no es la fuerza del voto, sino el acierto del sufragio. Al respecto, los manipuladores de los medios hacen temblar los brazos más robustos y las mentes más claras.

Ahora qué. Pues eso, esperar. Y gane quien gane, griten conmigo: viva la democracia. No lo olviden. Nos queda el derecho a la exclamación y a la pataleta. En dictadura, ni eso. He ahí el ahora qué.

 

Un saludo.

AL RICO COMUNISTA

 

 Si atendemos a la etimología del término, comunista es el que pone en común. En una sociedad de pobres, éstos no existirían o serían mucho menos pobres, si los comunistas ricos compartieran sus fortunas. La realidad nos muestra una imagen bien distinta. Ni los comunistas ponen en común su patrimonio privado, que para eso está el público, ni los ricos entrarán en el reino del cielo salvo que antes los camellos logren colarse por el ojo de una aguja. A no ser que se trate de un camello de juguete y de una aguja gigantesca.

 

La controversia cristianismo-comunismo nunca deja de estar presente. Las doctrinas religiosas y civiles pueden ser hermosas. De hecho, algunas son tratados de bondades humanas. No obstante, cuando el ensayo se sumerge en la praxis, ay, entonces la enseñanza teórica se hace un callo indigerible. Es el momento del auge de los voceros y de los doctrinarios que, a falta de autoridad moral, elevan sus preces al “demagogus altisimus”. Ejemplos, los que quieran. En la vida religiosa y en la vida civil.

 

En la China de los emperadores y del maoísmo, el dinero rompe todas las esquelas ideológicas. Nunca como en estos casos adquiere más fuerza la teoría de Engels acerca del secuestro colectivo de las libertades individuales en la prisión de los derechos colectivos. Pues claro, el bosque impide distinguir a los árboles y en su espesura puede extraviarse el más orientado. La noticia cubre titulares de la prensa digital. En la Asamblea Popular China, 70 de sus delegados, sólo setenta, acopiaron el pasado año casi sesenta y siete mil millones de euros. Dicho en otros términos, estos comunistas magnates poseen una renta quinientas mil veces por encima de la media de su país. Toma igualdades y puestas en común.

 

Frente a estas riquezas, las de los asquerosos capitalistas yankys opresores del proletariado es pura migaja. Y si me refiero a los parlamentarios españoles, caca de la vaca. Así se queja tanto Llamazares. Para comunistas, los chinos. Para libro rojo, el de Mao. Para lujo, el asiático. Para gloria, la terrena. Para ricos, los de la capital en Pekín. Para privilegios, los de la élite del partido.

 

China se está urbanizando con inusitada rapidez. No obstante, las diferencias socioeconómicas entre la ciudad y el campo son insultantes. Como ofensivos son los desequilibrios entre unos muchos habitantes y unos pocos residentes en las mismas. En el marco de un mercado milmillonario de consumidores, la desigualdad es reina. Reina hasta el extremo y emperatriz hasta la náusea.

 

En la China del autoritarismo se abre la portezuela de las libertades. Para algunos. Para el resto, el oprobio. Qué se creen. El comunismo cristiano es un pastel trufado de cianuro. El cristianismo comunista es un cocktail de estricnina que no hay quien se trague. La pobreza no es una virtud. Es una necesidad. La que tenemos de ser ricos pero que, virtuosos, no salimos de pobres. El que no se consuela es porque no quiere.

 

Puño cerrado. Hoz y martillo. Para que los trabajadores suden el pan que les tiran los dueños de los perros. Mao, Mao. Qué me cuentas.

 

Un saludo.