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Francisco Velasco. Abogado e historiador

SUELDOS, TASAS Y OTRAS MANDANGAS

 

                               Los enemigos de la descentralización cargan, a la menor oportunidad de desquite, contra la España constitucional de las Autonomías. Ser centralista se convierte, así, en hilo conductor de la fiebre autonomófaga. Servidor siempre se mostró partidario de una España diversa, plural y rica en lenguas, tradiciones e idiosincrasia. No obstante, temí desde el principio que la política centrífuga generaría miles de problemas si los encargados de llevarla a cabo carecían de sabiduría, de capacidad y, sobre todo, de voluntad. Y en este sentido, mis temores se han confirmado.

 

                               Desde un punto de vista de la economía, parece incuestionable la diferencia de poder adquisitivo de unos territorios frente a otros. Entre La Rioja o Navarra y Andalucía o Extremadura, median varios tortazos en las mejillas de estos últimos. Cierto es que en el período preconstitucional, por no aludir a la era franquista, las desigualdades regionales eran casi idénticas. Lo que se pone de manifiesto, ahora, es que nada cambió y que la política del autócrata, llámenle dictador al mismo tiempo, no era la causa de discriminaciones.

 

                               En plena madurez constitucional y democrática, la situación de insolidaridad regional preocupa a muchos. Preocupación que se incardina en la política llevada a cabo por quienes han obtenido el refrendo del pueblo en las elecciones. La política democrática no está comportando cambios económicos, al menos en lo que al bienestar de los pueblos se refiere. La gente de Huelva, por ejemplo, sigue transida por su situación geográfica, sujeta a la calamidad de sus gobernantes y varada en la mentalidad conformista de siglos pretéritos. Cualquier repaso a la geografía, nos proporcionará datos que, comparados con la década de los setenta, nos resultarán elocuentes.

 

                               Observen, si no, la relación de universidades de nuestro país. O la de los aeropuertos. Por qué los universitarios de Madrid pagan tasas más elevadas que los de Cádiz o los de Tenerife. Por qué el salario de un funcionario vasco o catalán es notoriamente superior al de un  murciano o un castellano. A quién culpamos de que el sueldo de un policía local destinado en Sevilla sea bastante superior al de un policía nacional o un guardia civil residente en esta misma localidad. La disparidad alcanza el infinito. Y digo yo que cómo un país democrático se permite estos saltos cualitativos de bienestar que, en vez de atender a la solidaridad, persiguen escalar el muro de la discordia.

 

                               El asunto no es baladí. La vasija suele romperse cuando menos se espera. En España, pocas cosas sorprenden ya. Menos ahora que los catalanes quieren canjear, por unos meses, la estampita de la independencia por el cromito de los millones de euros. Cuando se acabe el chorro, una nueva manguera. Y la diversidad hace de la discriminación su bandera. Y las mandangas de los políticos bananeros se suben el sueldo de su incompetencia crónica. Y así nos va. Y peor lo que se avecina.

 

Un saludo.

LOS FRENTES DE RAJOY

                El presidente del Gobierno de España interpreta un papel difícil de entender. Está centrando toda su política en la recuperación económica. Y ésta, lejos de visitarnos, nos esquiva. Qué invitado de fuste quiere acercarse a una casa con millones de desempleados y cuatro milmillonarios. Es, de entrada, llamar al conflicto. Pero, además, y de salida, toda cita con la prosperidad requiere un ambiente de paz y de confianza inexistente en estos momentos. Con estas premisas, en lugar de progreso, estancamiento de trincheras y prolongación de una guerra política sin visos de término.

 

                Resulta peculiar el estilo de Rajoy. El exregistrador cree que la vida se encauza en libros. Craso error. Dar fe de una realidad es, sencillamente, un acto jurídico pero no una dinámica social. Los medios de comunicación han abierto una guerra contra el Ejecutivo de centroderecha. Salvo ABC y unos pocos de escuálida difusión, la prensa que parte el bacalao, tradicionalmente de ideología enfrentada, está firmando alianzas contra don Mariano.

 

            Todo un récord. Lograr que El Mundo y el País se alineen contra el PP es una hazaña al alcance de muy pocos. De hecho, ni Felipe González ni José María Aznar alcanzaron ese nivelazo. Pedro Jota arrea cada zambombazo al personal que tiemblan desde el primero hasta el último. Y todavía no ha puesto banderillas ni ha desnudado el estoque de matar. Alguna puya que otra y el toro que se tambalea. En cuanto al diario de Prisa, si no se la clava al entrar, aguijonea al salir. Es su instinto y por ahí no cuelan otras verónicas que el llanto lastimero.

 

            La verdad es que las artes propagandísticas del PP se han caracterizado por su malajá. No conozco un período de su historia democrática en el que los asesores, bien pagados, del partido hayan dado una a derechas. Si acaso a izquierdas, a los que han  beneficiado con su política errática. No obstante, de cuando en cuando, El Mundo daba la cara por ellos y contrarrestaba con acierto los furibundos ataques de las huestes de Cebrián. Pero ahora…

 

            El electorado huye despavorido. Si el capital es cobarde, el voto huye con el rabo entre las papeletas. Al ejército de  los indecisos se une la tropa de los escépticos, de los confusos, de los sacrificados y de los hartos. La ideología es víctima de una ola gigantesca de sentimentaloides devoradores de novelas baratas. La estrategia informativa brilla por su aspereza y por la ausencia de pedagogía.

 

            La única baza que puede jugar el PP es el descrédito del Psoe y, en especial, de Rubalcaba y de sus colaboradores síndico-fascistoides. Al acecho están la izquierda más extremista y los nacionalismos iconoclastas. Por la ventana, asoman, cucos ellos, Rosa Díez y Albert Rivera. Los restos del naufragio contienen, en general, cofres cargados de tesoros ansiados por los piratas.

 

            Rajoy debe cerrar los frentes abiertos por su impericia. El primero de ellos, la comunicación con los ciudadanos. Resuelto éste y de la mano de los medios, a por la crisis política reflejada en el final de la soluble España y a por la crisis económica concentrada en millones de parados.

 

            He ahí la prelación. En la era de las tecnologías, no caben otros caminos.

 

Un saludo.

LA SENTENCIA PARABELLUM

 

 

Oigan, es que no quepo en mí de indignación. Es que trato de encontrar el ovillo de la ley en la sentencia de la Audiencia Nacional y no hay manera. Lo de colaborar con banda armada es delito según quién lo cometa. Bomba lapa al principio fundamental de igualdad ante la ley. Si los autores son policías al servicio del siniestro régimen de Zapatero y de Rubalcaba, entonces no hay tal. Si se perpetrare en tiempos de Aznar o de Felipe, al trullo con ellos. En nuestros días de desorden y de relativismo morales, se trata de un acto de heroísmo que enaltece a los servidores públicos del político privado a fin de que la negociación con los etarras fructifique en un proceso de paz de cementerios y en una bajada sincronizada de pantalones y de faldas ante las hordas que amenazan la convivencia en nuestro país. Pues nada, que muy bien, que así nos luce el pelo y que así, un cualquiera como el tal Albert Pla puede decir, con absoluta impunidad, que le da asco ser español.

 

La banda terrorista manda en el País Vasco. Si no se lo creen, den una vuelta por el territorio y verán lo que vale el peine de la ametralladora asesina. Tienen a la gente acongojada. Los lobos hacen su campaña devoradora con  la carne servida en bandeja de iniquidad por los que deben velar el cumplimiento del bien común.

 

La policía tiene un  marrón imposible de solventar. Los agentes que se pliegan al poder político del gobierno de turno reciben un trato diferenciado de quienes cumplen rigurosamente con su obligación. Ya me imagino a un infiltrado de las fuerzas de seguridad en las filas de ETA descubierto en el cumplimiento de su servicio. Se le puede caer el pelo y perder todos los dientes. Por la misma razón, Galindo, Amedo y otros compañeros del GAL, liberados de toda responsabilidad en cuanto pretendían poner fin al proceso de matanza indiscriminada por parte de la banda criminal.

 

Pero es más, cómo se digiere la declaración de no colaboracionismo con los asesinos y, sin embargo, se admite la revelación de secretos. El chivatazo se sustenta, sobre todo, en razón de los beneficiados por el mismo. Si no, de qué. Ahora resulta que el proceso político de lograr el cese de la actividad de ETA es la coartada del tribunal para absolver a los acusados. Tiene narices.  Si así fuere, por qué los dos altos cargos sentenciados no quieren dar el nombre del gobernante que les ordenó esa misión. Total, eran unos mandados al servicio del Estado. En cuyo caso, que salgan Rubalcaba y Zapatero a asumir la autoría de la orden y, a continuación, ofrézcase a los dos policías la gran cruz de oro al mérito de la nación.

 

Como para fiarse de la justicia española. Al menos, de algunos y de algunas jueces.

 

Un saludo.

RECUPERAR EL ESCAÑO O LA RÍA

 

 La muerte no es el final. El fallecido José Pablo nos dejó. Así fue por desgracia. Al mismo tiempo, nos legó su obra y su entrega por una causa justa: la recuperación de la ría para el pueblo de Huelva. Sin embargo, nos legó también un problema: el de la sucesión como concejal del Ayuntamiento.

 

Los militantes de la Mesa de la Ría son conscientes de la grave situación, por otra parte anunciada desde la confección de las listas municipales. A ellos, y sólo a ellos, es atribuible que la número dos del partido por Huelva fuera una outsider. A quién se le ocurre tal barbaridad. No les queda, pues, sino apechugar con la decisión  de la señora Cabezas. De tomar posesión de su acta de concejal. Insisto: de su acta. Cualesquiera manifestaciones acerca de la personalidad de esta mujer son legítimas pero irrelevantes desde un  punto de vista legal. Su acta. Podrán decir que si es una decisión inmoral o una estafa democrática. Lo que les parezca. Nadie puede restringir el derecho al pataleo. Pero la ley es clara: se trata de su acta.

El partido Mesa por la Ría tiene derecho a celebrar cuantas asambleas convenga a fin de reivindicar la representatividad democrática de designar a otro compañero como concejal de relevo. Pero llueve sobre mojado. Nada que hacer. Por mucho que el señor Romero concite en su persona las simpatías de los militantes.  Doña Yolanda tiene en su mano la posibilidad de suceder al exdecano de los arquitectos o de renunciar a su derecho en beneficio de terceros.

 

Sea como fuere, a este ciudadano le queda la duda del cui prodest. Cuál es la causa eficiente y la causa final de esta pugna –que se extiende desde hace dos años- por el acta. Será el dinero o, por el contrario, es el ánimo decidido por realizar una política mejor. De ser esta segunda parte de la proposición, bastaría con que la señora Cabezas actuara conforme a las pretensiones de la base social y aquí paz y mañana gloria. Si, por el contrario, el vil metal es el desencadenante de la polémica, entonces poderoso caballero. Nadie mencione, pues, legitimidad democrática si casi cien mil euros del ala se hallan en la base del conflicto. Que es un pastizal. Sobre todo, hoy.

 

De ahí el título.

 

Un saludo.

VIVIDORA BIBIANA

 

 

Un informe de fiscalización del Tribunal de Cuentas nos ilustra sobre los tejemanejes de la ministra Bibiana. Exministra lo será ahora. El informe se refiere al personaje autor del “papá, soy ministra”. Una lotería. Tan improbable como confundir el sorteo con  la monja Sor Teo.

 

Que durante el reinado ministerial de la gaditana se han detectado deficiencias a go go. Cómo es posible con lo modosita que se mostraba y lo garantista que presumía. Esta señora escondía… Igualdad, poca. Discriminación, a espuertas. Transparencia, cero. Publicidad, qué es eso. Contratos públicos, por un tubo. Método, el de urgencia. Beneficios, para empresa determinada. Justificación de las prisas, ninguna. Los disparates contables corrieron paralelos al desatino político y al despilfarro económico. Una bendición, la moza.

 

En una empresa privada no hubiera pasado de administrativa o de secretaria de negociado. En la Pública, ministra. Y a barrer para casa que la escoba dura dos días. Heredera del zapaterismo más basto, Bibiana es causahabiente de la política tosca servida en carita de ángel. Como el leonés. Entraron en nuestras vidas y elevaron la medianía a la categoría de Nobel. Cazaron la fortuna y se lucraron a costa del papanatismo patrio. Mantenidos por el pueblo, disfrutan de una vida de lujos y dispendios. Introducidos en un círculo social impensable, simulan desenvolverse en él como tiburón en una ducha.

 

Vive mucho. Trabaja poco tirando a lo justo. Carece de complejo e ignora la responsabilidad. Sus escasos escrúpulos hacen de esta especie un colectivo inacabable. Su descaro dialéctico suple las carencias de su gestión laboral. Si te pillan, se niega y punto. La sensiblería y el oportunismo se visten de ideología para tapar el ansia material.

 

El Tribunal de Cuentas ha sacado los colores a Bibiana. Ella ha hecho uso del maquillaje blanqueante facial. No sea que los ojos delaten su estado de ánimo y desde fuera se advierta la dureza escondida.

 

Bibiana, Bibiana.

 

Un saludo.

PORQUE NO ENGRASO LOS EJES…

 

 …me llaman “abandonao”.  Así cantaba el inmenso Atahualpa Yupanqui. La grasa y el engrasado. Soborno. Cohecho. Corrupción. General. Institucional.

 

                El conseguidor Lanzas, uno de los grandes artífices del fraude de los expedientes de regulación perpetrado por altos cargos de la Junta de Andalucía presidida por Chaves y griñán, ha declarado, eso dicen, que él pedía comisiones porque nadie sabe lo que tiene que engrasar para conseguir subvenciones.

 

                Lo mismo, tal como está la ley y cual funciona la administración de justicia, el juicio, si se llega a celebrar, nos ofrece la sutil imagen de la inocencia total de los implicados en la trama. Desde el primero hasta el último. Desde el intruso al gestor, desde las aseguradoras a los consejeros, desde la mamá del alcalde al primo del director general. Todos a la calle. Mala, la juez Alaya que ha instruido como los de CC.OO. la acusaron a fuer de abucheos.

 

                Interesa el silencio y se anima la obstaculización. Se levantan muros que arrebaten la luz al interior. Nadie quiere preservar el buen funcionamiento de la Administración mediante la evitación de influencias del interés privado en el ejercicio de las funciones públicas. De lo que se trata es de cobijar el negocio privado en las oquedades de la ley. Qué importa la cualidad de garantía del funcionario si los jefes son unos chorizos irredentos.  Nada que hacer. Si un director general se pone ciego a rayas y a copas, es normal. Si un sindicalista unta la manteca en la rebanada de unos y de otros, forma parte de la cotidianeidad. Si un muerto de hambre se enriquece de la mañana a la noche, entramos en el contexto propio de la especulación  capitalista.

 

                Si a esta gentuza le gusta que suenen, para qué los quieren engrasar. Aquí no paga nadie. Salvo la magistrada, que está sufriendo la marea roja de la pseudoizquierda más criminal desde que se restaurara la democracia. La tela que hay que cortar.

 

Un saludo.

NI SEPARACIÓN NI DIVORCIO

 

 Sigan viviendo en la misma casa. A compartir. De no mediar los sentimientos hogareños/patrios de una minoría, aténganse a las vinculaciones económicas de la gran mayoría. Aquí no cabe divorcio. Ni demanda de inventario. Ni liquidación de bienes.

 

Es necesario, ahora más que nunca, la cooperación entre los administradores de la casa común del estado y los extraños directivos del aparato central de la patria en las minúsculas territorialidades habitacionales que la integran. Las intenciones de eliminar las zonas comunes del edificio nacional son malévolas porque persiguen romper el bienestar de todos aunque se perjudique a los defensores de la parte. Como asevera el castizo: algunos dan patadas a los demás en el culo propio.

 

El sonsonete del divorcio amistoso es una entelequia surgida de la mente calenturienta de algunos padres de la división de España. El divorcio amistoso pasa por la firma de un convenio regulador imposible porque, aparte de que los hijos son numerosos y muchos de ellos menores de edad, no cabe posibilidad de segregar el inmueble. La única solución amistosa pasa por la salida voluntaria del hogar de los que perdieron la afectio maritalis y decidieron disfrutar su vida en la soledad de su independencia. A ellos no les queda sino arrendar un  pisito barato o okupar alguna vivienda deshabitada o irse a vivir bajo un puente cantando a la luna de su sentimiento nacionalista o abrigándose de la intemperie o lanzando mordiscos al hambre enemiga.

 

No hay divorcio amistoso. No es posible. En todo caso, una ruptura belicosa bajo los auspicios de la ultraizquierda sentimentaloide y de la pseudoizquierda psoecialista que nada y guarda la ropa. Si esta gente quiere balcanizar España, allá ella. La mayoría española es multitud no españolista. Multitud que atraviesa malos momentos económicos pero que sabe determinar el alcance de destrozar la hucha familiar.

 

Uno admitiría, no obstante, la posibilidad de divorcio, si cada español disfrutara del derecho a decidir. Cada español. No cada catalán. Al fin y al cabo, dos no pelean si uno no quiere. Al cabo y al fin, uno puede dejarse apalear hasta que a la mayoría silenciosa se le hinchan las narices y comienza a repartir mamporros entre los chulitos que creían que la actitud prudente de la ciudadanía era producto de su cobardía cuando, en realidad, era la manifestación de una moderada y discreta actitud de respeto hacia la minoría despendolada.

 

Todo terminó cuando alguien dijo: “hasta aquí hemos llegado”.

 

Un saludo.

AEROPUERTO

 

 Mal asunto. La resurrección de las iniciativas por el aeropuerto de Huelva tiene mucho que ver con las ganas de engañar al personal. Que el PSOE, a través de Caraballo, y la FOE, Ponce mediante, retomen la coña aeroportuaria en estos momentos de la crisis, nos indica que la sed de dinero no se sacia y que la voluntad de vendernos burras moribundas sigue en la mente de los trileros.

 

Los dos personajes susodichos se han propiciado una rueda de prensa para aventar las cenizas de la idea del aeropuerto al más genuino estilo castellonense. Si está muy bien que estos personajes políticamente desvencijados quieran sacudirse el alcanfor del olvido y de la dejación. Lo que está rematadamente mal es que pretendan salir del armario de la inanidad con las polillas encima. Se necesita tener una irrelevancia intelectual del tamaño del cañón del Colorado para poner de manifiesto que Huelva adolece de infraestructuras. Anda. De eso y de burguesía histórica. Y de empresarios locales. Y de inversores potentes. Y de políticos honrados. Y de dirigentes capaces…

 

Por una vez, voy a celebrar en público las reacciones de la izquierda y de la derecha provinciales. En cuanto al PP, me alegro de que reclame el estado de cuentas de la Sociedad Cristóbal Colón. Si se fía sin más, recaiga sobre ellos el rigor de las subvenciones peridas y despilfarradas. Respecto a IU, ha utilizado con acierto la expresión del teatrillo. No se puede decir más con menos gasto dialéctico.

 

Aeropuerto a estas alturas de la película de terror, no. Aeropuerto reclamado por estos agentes del miedo, no. Aeropuerto resucitado por los bretones de algunos gobernantes, no. Aeropuerto “made in Fabra”, no.

 

Antes que el aeropuertito societario, nos expliquen la parálisis del AVE, el desdoble nonato de la carretera a Badajoz, el parto imposible de los puentes a Punta. Y así.

 

Aeropuerto.

 

Un saludo.

FEA

 

 El sindicalismo hispano se resume en el calificativo de fea. Todo su argumentario pasa por dicho término. Fea. La juez Alaya es fea. Le gritan, recriminándola, su ausencia de belleza. Fea, fea.

 

Pobre gente rica. Pobre de alma, rica de trabajo y de posesiones materiales. Pobre de espíritu y rica de improperios. Pobre de sustancia y rica de poderes.

 

Sindicalistas liberados de trabajo y de ética. Defensores de los cubos de basura propios en portales ajenos. Mefistófeles de vía ERE que desprecian al dios del respeto. Faustos practicantes de magia negra que invocan al diablo de la corrupción.

 

El bien es reconocible porque existe el mal. La libertad se disfruta cuando se padece el cautiverio. La igualdad es el refugio social de las mismas oportunidades. La verdad se forja en el yunque de la buena fe que, a su vez, proviene de la confianza.

 

Fea. La juez Alaya es bella. Y lo es, porque a su hermosura externa une la bondad de la ley, la independencia de su cargo, la fidelidad a los principios y el respeto a valores idénticos para todos.

 

Estúpido sindicalismo español. Irracionales representantes de la mafia corleónica. Desgraciados habitantes de una España que se desmorona. A falta de pan, arrojan a los mendigos de la justicia las tortas de la credibilidad huida.

 

Fea. La dictadura de los liberados. Esa sí que es fea. Y mala. Y golfa. Y canalla. Sicarios de la inmoralidad. Gentuza.

 

Un saludo.

BRIGADAS DE LO SOCIAL

 

 

He olvidado tantas cosas de mi infancia e incluso de mi primera juventud... Algunas, no. Imposible. Entre mis recuerdos negativos, están la imagen y el sonido que los niños de los cincuenta y de los sesenta poseíamos del cuartel de la policía en el Paseo Santa Fe. El imaginario popular difundía, sotto voce, que en sus calabozos se hallaban encerrados peligrosos delincuentes cuyo delito era subvertir el orden público. Del mismo modo, corría el rumor de las palizas que recibían los reclusos y cómo sus gritos de dolor reverberaban por las calles aledañas. Entre nosotros, “la secreta” aportaba un halo de terror y, al mismo tiempo, de admiración. “La secreta” era la brigada de lo social de la Policía Nacional, división de élite de la represión franquista, cuya cabeza más visible fue el tristemente recordado comisario Conesa. Eran tiempos de postguerra especialmente duros. Ya durante mi adolescencia, las andanzas de la brigadita de las narices seguía acompañando gestos, olores y sabores de sangre y de muerte.

 

Cincuenta años después de aquellos infelices días de miedo y de necesidades, alguien ha venido a mentar a la bicha. Alguien con muy mala leche y peores intenciones. Me refiero a Toxo, el líder de Comisiones Obreras. El sindicalista ha comparado la actuación de la policía judicial democrática con aquella otra de infausta memoria. En un alarde de demagogia, soberbia, prepotencia y maldad, don Toxo ha criticado la detención de algunos compañeros de CC.OO. en el marco de la operación Heracles por los EREs fraudulentos. Se necesita desvergüenza política. Qué sabrá él lo que era la brigada de lo social de Huelva o de Madrid, de Sevilla o de Bilbao. Quienes nos opusimos al franquismo, sí conocimos cómo se las gastaban algunos de aquellos individuos.

 

El compañero de aventuras financieras de Méndez debiera hablar menos y hacer más. Partiendo de su propio ejemplo que, al cabo, es la base de su autoridad moral, Toxo tendría que poner patas arriba su propia situación económica y patrimonial. En una palabra, mostrar sus ingresos. Todos. Desde los salariales a las dietas. De los recibidos en metálico a los percibidos en especie. Que descubra el valor de sus pertenencias inmobiliarias y muebles. Las propias y las familiares. A continuación, que revele a la clase obrera, a la que desprecia con sus silencios egolátricos pero de la que chupa, la cuantía de las subvenciones que recibe del erario, las cantidades aportadas por las empresas levantadas bajo la falda de su organización, las indemnizaciones ofrecidas a los trabajadores externos despedidos a causa de los recortes, las cifras de liberados que trabajan en su circuito laboral. Y así hasta escudriñar el último nido donde el pájaro esconde sus huevos.

 

El delfín andaluz de Toxo, Carbonero, se ha dado prisa en subrayar las declaraciones del jefe de Madrid. Miren. La policía judicial democrática tiene de brigada social lo que Toxo y Carbonero tienen de Marcelino Camacho. Nada. Qué más quisieran estos dos vividores del obrerismo de “güisqui” de veinticuatro años que asemejarse en el forro del chaleco a aquel defensor de la clase trabajadora. El pueblo ya ha dictado sentencia al respecto en forma de desafiliación masiva y de rechazo a las prácticas mafioso-capitalistas de este grupo de sujetos que levanta polvaredas de confusión y siembra campos de cocaína de la indefensión ciudadana.

 

Más le valdría levantar las alfombras de lo que en sus comienzos fue un sindicato limpio e íntegro. Más le valdría disolver sus órganos de gobierno y convocar elecciones internas a fin de regenerar una organización imprescindible en la vida española. Más le valdría devolver al obrero la dignidad que él ha contribuido a incendiar con las golferías de numerosos de sus dirigentes. Más le valdría largarse con viento fresco. Más le valdría.

 

La brigada social del franquismo, señor Toxo, no se la deseo a nadie. Ni a usted ni a quienes como usted quieren destapar la memoria histórica para mutilar la corteza prefrontal del cerebro de los españolitos. No riegue con  más detritus el jardín de la libertad y de la igualdad.

 

Váyase, señor Toxo. Váyase.

 

Un saludo.

TRATO DIFERENCIADOR

 

 País de locos. La clase política española ni tiene clase ni sabe de política ni quiere a España. Los políticos se sienten como una casta aparte constituida por arte, gracia y magia de los partidos y de los resultados electorales. Así. El acceso a esta élite de cartón piedra viene configurado por la pertenencia a un ente no democrático en su andadura. La sujeción/sumisión a los prebostes de la organización marca el día y la hora de la permanencia en las esferas del poder. Esto es así en el PP, en el PSOE o en los Independientes de mi Barrio.

 

Uno entiende que en los comicios autonómicos o municipales, los partidos regionalistas y localistas pongan toda la carne en el asador a fin de que el fuego de la financiación dore las partes más sabrosas. Sin embargo, que estas facciones territoriales pretendan arrimar a su hogar las hogueras de la patria, roza lo totalitario en tanto se confunde la parte con el todo. Es la eterna sinécdoque de la política. Y no.

 

Si algunos creían que la paranoia del  Partido Socialista Catalán era un estigma a investigar y a cortar de raíz, se equivocan. La señora Camacho, que lidera las huestes del PP en la tierra de Montserrat, está afectada de las mismas máculas epidérmicas y viscerales de su compañero de fatigas rupturistas. La diferencia es que los síntomas de la señora son más benignos que los del caballero. No obstante, uno y otra se olvidan de España, de los ciudadanos, del principio de solidaridad estatal y de la madre que parió a Peneque. Pero cómo es posible tanta estupidez y tamaña ambición.

 

Las comunidades del PP y del PSOE deben tocar los tambores de guerra interna. La marca catalana de los dos grandes partidos debe desaparecer. El estado español debe estar representado en cada uno de sus territorios, desde Euskadi a Canarias y desde Murcia a Galicia. Tan españoles son los asturianos como los leoneses o los extremeños. Quienes pagan impuestos son los vecinos y no las feligresías. Si Alicia Sánchez Camacho intenta vendernos la burra mansa de la diferenciación regional, váyase con la pollina cerril a los pastos del destierro patrio. El colectivo de trileros va en aumento y se nos antoja reducible a cotas muy inferiores.

 

Un madrileño paga impuestos en Madrid por el hecho de su empadronamiento en la capital de España. Lo mismo que hace el de Albacete o el de Santander en sus respectivas ciudades. Ninguno de ellos chantajea al Gobierno con la bolsa de la financiación o la vida de la independencia. Faltaría más. Los favoritismos y los privilegios son propios de sociedades desarrolladas en las llamas de la dictadura. El oscense es tan español como el de Tarragona o el de Baracaldo. Y si es preciso acuñar este lema en los frontispicios de las instituciones, hágase. De esta manera, aprenderán a leer, o a descifrar, como hacían los iletrados en la España oscura de las invasiones bárbaras.

 

La señora Camacho debe callarse y no aprovechar que Pere Navarro pide ocho para justificar su moderada exigencia de tres. Ni ocho ni tres. Solidaridad. Señores, y señoras, de partidos democráticos. Silabeo: de-mo-crá-ti-cos. De la fuerza del pueblo. De todo el pueblo. No del pueblo rico.

 

Trato diferenciador, para los ancianos y para los niños. Para los más dependientes.

 

Un saludo.

LA UCO

 

 La Guardia Civil del siglo XXI adquiere un protagonismo similar al del siglo XIX. Los bandoleros de hoy no son los de antes, eso sí. Ni los agentes actuales recuerdan a los de antaño. Salvo en sus deficiencias salariales y en sus excelencias de honradez.

 

La UCO investiga a la UGT. La noticia sembraría el pánico en los anales de la historia. Que la Benemérita persiga al sindicalismo puede ser interpretada, por los propagandistas del régimen psoecialista, como una muestra del ataque a las libertades y a los derechos de la clase obrera. Nada más lejos de la realidad. La Guardia Civil actúa por orden de los jueces y para la defensa de la legalidad de los propios trabajadores.

 

En el marco de la operación Heracles, la Unidad Central Operativa ha detenido a un dirigente de UGT y a otros dos exdirectivos de Comisiones Obreras. Todos ellos, presuntamente implicados con la colocación de intrusos en los expedientes de regulación de empleo. Los sindicatos de clase no han podido caer más bajo ni los agentes de la Guardia Civil han llegado tan dentro. Tan dentro del propio sistema de corrupción generalizada enfangado por determinados capitostes de la Junta de Andalucía y destacados líderes de los sindicatos hermanos. Todo queda en casa.

 

En casa. Así se sentía Magdalena Álvarez cuando compareció ante aquel bodrio de comisión parlamentaria instado por Izquierda Unida para sacudirse el polvo del camino del fondo de reptiles. En casa y en familia. Sin más invitado díscolo que la representación del PP. La señora Álvarez ha dejado el vestuario local y juega en campo neutral. La juez Alaya le toma declaración como imputada por el mismo caso que ha llevado a prisión a numerosos compañeros y amigotes de la exministra y exconsejera.

 

Se está instruyendo en el núcleo de la trama de perversión del Ejecutivo andaluz de Chaves y de Griñán. Según el Auto de Su Señoría, ella "fue la persona que dictó las normas en las que se recogía el concepto presupuestario de las transferencias de financiación a través de la Orden de 4 de junio de 2003". Y ello, porque tanto ella, primero, como Griñán, después, en tanto responsables de Hacienda, tenían el deber  de velar por la ejecución del presupuesto y por los derechos económicos de la Hacienda de la comunidad.  

 

En el papel de esclarecimiento de los hechos, la UCO. Funcionarios. Oiga, funcionarios sencillos con un salario mileurista. Funcionarios garantes. Bendita palabra de seguridad jurídica y emocional. Entre ellos, no cabe la administración paralela. Un ejemplo a seguir.

 

Un saludo.

JAMONES CON CHORRERAS

 

Resulta que la grasa de la Administración andaluza tiene mucho que ver con las chorreras del jamón. El vicepresidente de la Junta, don  Diego Valderas, parece ser un consumado experto en jamones de denominación de origen. La práctica de la cata del jamón tuvo su auge en las postrimerías del franquismo y en los inicios de la democracia. Hoy día, el dinero calentito se estila más.

 

Conocí a un alto funcionario de la Delegación de Educación de Huelva agraciado con una de las patas de cochino más gruesas que jamás conocí. Procedía del regalo de un  administrado que agradecía de esta manera su gestión en asunto de interés personal. Un par de semanas más tarde, el donante de extremidades de bellota reclamó la devolución de la pata negra porque el privilegio, que pensó consolidado, fue tan efímero como el tiempo en que la carne dejó huérfana al hueso.

 

Ignoro si se confirmará, o es un simple bulo, el que don Diego Valderas, recibió dádivas de esta sabrosa especie animal por enchufar a un familiar de un conmilitón comunista en alguna empresa pública en las que un alcalde tiene voz, mando y mano.  Que lo ignoro, repito. Sin embargo, informadores me subrayan la existencia de un video en el que su portavoz de prensa se refiere al hecho con estas palabras, acaso textuales: “"Yo no le voy a recordar todos los jamones que le ha llevado su padre y su madre para que le colocaran a su hermano”.

 

Siempre tuve simpatía por la izquierda política y social. No obstante, mi repugnancia hacia quienes tomaban en vano esta doctrina, ha sido, también, legendaria. Repugnancia de vómito. Y es a causa de la táctica cortoplacista del voto generado a base de miedo y de hambre. Voto que les lleva a abdicar de su patronímico de “comunista” para engrosar las filas de una ambigua izquierda unida o de una parlamentaria izquierda plural que persigue ocultar la corrupción y el genocidio imperantes en los países del telón de acero. Oiga, que ser comunista de verdad es una joya de la solidaridad y de la filantropía. ¿Por qué se prescinde de tamaña bondad? Porque en los arcanos del socialismo, sólo se pone en común con el pueblo lo que no se tiene. Lo que se posee es para mí y sólo para mí.

 

Los Valderas que en el mundo de la política son, carecen de la ética más elemental. Hay gente de bien entre ellos. Pero cada vez menos. Marcelino Camacho formaba parte de este grupo de elegidos. Don Diego, no. Valderas es un lobo de derechas con piel de cordero de la izquierda más facha que reconozco. Lo mismito que Griñán e igualico que Lara. Izquierda Unida huye de la consideración de partido comunista porque le aleja de los votos de la clase trabajadora. Si tuvieran agallas, lucirían su enseña de partido real y se dejarían de trucos efectistas.

 

Los jamones delatan a sus consumidores. Cuestan mucho dinero y un currito de a pie no se puede permitir ese lujo. Salvo que esté invitado en ciertas comilonas organizadas por UGT a cuenta del erario público.

 

Valderas debería explicar esta anécdota con ribetes de certeza. Más que nada para que nadie le espete cuando implore el voto en las elecciones: ¡Y un jamón con chorreras!

 

Un saludo.

ASESOR ETARRA. QUIÉN DA MÁS.

 

 Otegi es un terrorista. Juzgado y en prisión. Lo mismo  que a Josu ternera, otro que tal, se le nombró no sé qué barbaridad de derechos humanos en el Parlamento vasco, a Otegi se le ha propuesto como asesor en el Parlamento catalán. Nos falta que Felipe sea designado comisionado general contra el GAL y que a Bárcenas lo eleven a la categoría de ministro de Hacienda. Cosas que nadie entiende. Casos de dislocamiento institucional.

 

Los dirigentes de Ciu, de Ezquerra e incluso del Partido socialista de Cataluña se han lanzado al ruedo del terrorismo dialéctico por la vía de hecho de hacer lo que fuere con tal de poner una bomba de doscientos mil megatones a la estructura del estado español. Que salte por los aires. Ya se vienen dando pasos en este sentido. La contratación de Otegi va más allá. Significa poner a un  terrorista en el púlpito de la iglesia de la ruptura de la soberanía nacional. A diferencia de los vascos, estos catalanistas descerebrados ponen una vela al dios de la paz y otra al diablo de la guerra sucia. Si ésta sale mal, siempre quedará la indulgencia de la bondadosa divinidad gótica.

 

Esta gente no entiende de democracia ni quiere entender. A ellos les resbala el derecho a decidir del pueblo. Su intención no es otra que levantar una plataforma de fracking social, inyectar gases y aguas, esperar los seísmos subsiguientes y, por último, esperar las reacciones de los habitantes afectados por el terremoto de la escisión. Que ríanse de los movimientos de tierra en la comunidad valenciana.

 

Presentar a Otegi como un mediador de paz, toca las narices a cualquier bien nacido. No se puede tener más mala leche y menos corazón. Puestos a la maldad, que asalten el penal de Logroño donde está recluido el antiguo etarra y, como en las películas, liberen al redentor de Cataluña. En tanto, que Jorge Fernández se toque la nariz y que Rajoy prosiga con su costumbrita cabreante del no sé no contesto.

 

Es cierto que, a veces, el silencio resulta beneficioso. Sin embargo, en esta ocasión, la mudez del gobernante se confunde con la cobardía del que tiene que poner pie en pared. En derecho administrativo, el silencio es una coartada de la Administración para no resolver lo que sabe que puede perder o le interesa demorar. En este caso, el silencio está dando alas a los fascistas que pretenden cargarse nuestra Constitución. Y por ahí, ni mijita. Nadie me hable de estrategias a largo plazo cuando los cañones del enemigo apuntan a la frente de la sociedad de derecho. Que nadie me refiera movimientos tácticos a corto plazo si el ejército del mal ha traspasado el dintel de la puerta de acceso a la plaza fuerte de la ley.

 

El mero acto de proponer a Otegi como asesor, demuestra la insultante avanzada de las tropas de la secesión. Si el Gobierno, el de Rajoy –que el de Zapatero ya se encargó de derrumbar las murallas de la unidad de la patria-, el de Rajoy, digo, no toma cartas en el asunto, cartas democráticas, cartas legales, se estará convirtiendo en cómplice de su antecesor. Para este juego de naipes, no queremos tahúres ni mercenarios. Ni siquiera hace falta movilizar al ministerio de Defensa. Basta una sencilla resolución que ponga en marcha el oxidado artículo 155 de la Carta Magna. Que comiencen a pulir la orden de desarrollo. Por último, que pongan esa bala de paz en la re-cámara del parlamento catalán. No hay que pegar tiros. Simplemente, lanzar dosis de legalidad y de firmeza.

 

Tan sencillo como eso. Siempre, claro, que el Gobierno conozca sus fuerzas. Si no sabe, búsquese un atajo para salir corriendo.

 

Un saludo.

EL PROFESOR DURAN, SIN TILDE

 

 

                Los hay vainas y los hay Duran, sin tilde. Y los hay que se adornan la personalidad con los dos significados a la vez.


                El señor Duran i Lleida es un tipo de derechas de toda la vida que se pega como una lapa al gobierno de turno a cambio de unos euros de nada. El tipo no se hospeda en Madrid en un piso alquilado o en un hotelito sin vistas. No. Eso queda para los diputados pobres. Horror. Pobre él. Nada más lejos de su realidad y de sus perspectivas. Duran es hombre de cinco estrellas que abonamos los contribuyentes, claro.

 

Ahora que Mas inicia una salida hacia la desventura, el socio del Carmelo aproxima su trasero a la derecha española. El independentismo tiene un precio que él no está dispuesto a pagar. No. Duran seguirá en la política española porque esta actividad le proporciona réditos inmensos.

 

Alguien le ha preguntado si ha pensado en volver a la enseñanza. Se ha puesto tan nervioso que la sandez le ha aparecido por los ojos. Cómo voy a cobrar lo que un miserable docente con el salario de lumpen que perciben. Por favor. Que llevo años y años vinculado a la oligarquía política y económica para distraer mi atención en reflexiones del populacho.

 

La desgracia del pueblo se concentra en politicastros de este calibre. Y no censuro al catalanista de medio pelo e independentista de alto copete, no. A quien no me resisto a recordar en mis oraciones laicas es a quien  comulga con estas ruedas de molino.

 

En tanto, los docentes se tapan sus partes con las manos a fin de que los recortes no dejen al aire su naturaleza íntima. Y los parados, no tienen ya manos con que taparse las narices de tanto demagogo andante. Y así.

 

Mientras la democracia descanse en sujetos como el presente, bendito sea el pueblo. Algún día comprenderá que las listas han de ser abiertas. Y que los nombramientos electorales, revocables.

 

Ya les digo. Hay vainas y duranes. Ambas personalidades se concentran en un mismo sujeto. Que, encima, tiene poder. Dictadura de guante blanco y alma de piedra.

 

Un saludo.

MUERTE DE UN MUCHACHO

 

                Qué está pasando. Dónde estamos. Cuál es el camino de la humanidad. Los cimientos de nuestra sociedad se desmoronan. No por viejos. Por débiles. No por antiguos. Por inconsistentes. Cuando las sensiblerías suplen  a las sensibilidades y el escaparate deslumbra al espectador inconsciente de la miseria interna del establecimiento, entonces se explica la tormenta de sentimientos encontrados.

 

                La muerte de un chico polaco de 23 años a causa de un cuadro agudo de desnutrición, clama al cielo. Al cielo pedirán explicaciones el muchacho y los que crean en su existencia. A la tierra. Yo reclamo al poder de la tierra. Yo denuncio al gobierno andaluz. Yo nombro a los difuntos de quienes debieron ayudarle y lo pusieron de patitas en la calle. Yo exijo al Servicio Andaluz de Salud que investigue el alta hospitalaria del joven. Yo acuso al SAS. Al SAS que viene de deSAStre. Al  SAS que confecciona trajes de pino. Al SAS de pandereta que se quita al muerto de en medio. Al SAS de urgencias imposibles. Al SAS de directivos calvos de vergüenza y de ética. Al SAS.

 

                Muerte de un muchacho en una sociedad que se dice de bienestar pero que no puede tapar su úlcera institucional. Alta médica a un casi niño de 23 años y 30 kilos de peso. Alta médica. Harto de médicos sin entrañas y de burócratas automatizados. Harto de asesores de salud mental y coordinadores de sanidad selvática. Harto de consejeros y de vicepresidentes que pelean por una vara de mando con la que golpear a los demás. Harto de altas sin sentido y de bajas sin fundamento. Harto de esta tropa de famélicos morales que hacen desvanecerse al ejército de desnutridos físicos. Harto.

 

                La Junta te exprime, te oprime y te suprime. Te promete servicios grandiosos y te concede la gracia de no quejarte. Te hace creer que la educación de tus hijos será de calidad extra y compruebas que, al cabo, es de suprema miseria. Te vende una asistencia sanitaria de ensueño y, al final, termina con la pesadilla de tu vida. Pagas en oro y te devuelve hojalata.

 

                Un muchacho ha muerto. De hambre. En el seno de una orgía de mamones de la teta pública.  Golpes de pecho.  A los mangones no les queda sino el luto de la foto. Mañana, más. Y así. Muerte de un muchacho. Por hambre. Qué pena.

 

                Un saludo.

TEATRO, PURO TEATRO

 

             La coalición de PSOE e IU en la Junta de Andalucía no constituye un nuevo frente popular. Es un  Frente Antipopular. Contra el Partido Popular. Dos grupos de izquierda sucedánea que se alían no para gobernar la comunidad, sino para evitar que lo haga la formación de derechas. Mientras tanto, ese gobierno proporciona réditos extraordinarios a los de Valderas y a los de Susana. El primero, que tenía cogido a Griñán por los cogollos, ha prendido a Díaz por los alfileres de su continuidad. De no ser así, la presidente de los psoecialistas sería la más efímera del mundo mundial.

 

            Se necesitan. No se quieren pero la vida de uno supone la existencia del otro. De vez en cuando, llevan a cabo actuaciones efectistas para mostrar una imagen fingida de discrepancia política. No presten atención. Quieren que piquemos el anzuelo. La sociedad limitada está de tal modo consolidada, que fuera de ella, sólo aguarda el caos, el paro directivo, la pobreza económica de los líderes, el retorno a la nada mediática, el fin de sus nefandas influencias.

 

            En el libreto de la asociación a palos, que diría Molière, toca a los personajes secundarios exportar encontronazos entre el don Juan y la doña Inés. El tema del libelo es el presupuesto para el año 2014. La idea es culpar a Rajoy de la disminución de transferencias a la región. Esta coartada sirve de trampolín a estos ramplones de San Telmo para justificar los inminentes, e inmisericordes, recortes a los empleados públicos andaluces. Como si fuéramos tontos, por más que nos reconozcamos pasivos hasta la náusea cívica.

 

            La consejera de Hacienda, la señora Montero, hace mutis por el foro y, acto seguido, irrumpe en las tablas el inefable Castro, del grupo financiado de Izquierda Unida. Que no, que no, asegura, circunspecto, con un deje de forzada simulación, el actor secundario del sainete. Que hay que debatir en el Parlamento eso de los recortes, asegura. Hay que ser cretino para convencernos de que la cocina presupuestara se encuentra en la sede de la soberanía popular. Todo el mundo sabe que la caja de caudales, el almacén de víveres, el fuego del hogar y el horno de cremación están ubicados en la casa que fue residencia palaciega de los duques de Montpensier. La consejera Montero cocina y sirve. Es lo que hay. Los invitados, a tragar. Si no, se rompe el encanto y aparece la bruja Zoido. A partir de ahí, el miedo, el terror, el espanto.

 

            Y por ahí, no. Por ahí no pasan. Con lo que ha costado a la ideología de los valderitos el entrar en la pomada gubernamental, van a tirar por la borda lo que años de desierto y de hambre han supuesto. La señora Montero dice, con toda la cara, que no hay grasa. IU afirma que sí la hay y mucha. Da igual. Aunque la haya, porque la hay a espuertas, se declarará la existencia absoluta de músculo. Músculo y sólo músculo. Apuesten. El sistema administrativo paralelo, las fundaciones y las empresas públicas/privadísimas del PSOE no son grasa. Y es verdad. Por no ser, ni son. Simplemente están y chupan y chupan y chupan.

 

La obra termina con el consabido "fueronfelicesycomieronperdices". The end.

 

Un saludo.

LA CURIA

 

 

Bergoglio, el Papa Francisco, es un problema. Para la curia. Para la curia de la incuria. Para la curia del ombligo propio. Para la curia como logia y para la curia como secta.

 

Sin embargo, el sucesor de Pedro se puede equivocar. No tanto en los modos como en el contenido. La curia no es la iglesia como el gobierno no es la administración ni el estado es el pueblo. No creo que la curia sea la lepra del papado. De lo contrario, se estigmatizaría a los pontífices y, de esta forma, a la cabeza del rebaño.

 

Bergoglio debe reflexionar y tomar asiento. En la silla más humilde. Pero sentadito. Los mensajes los carga el diablo aunque el arma sea un modelo de inocencia. La cuestión radica en los intérpretes. No se puede decir que la iglesia debe volver a ser una comunidad del pueblo de dios y quedarse tan ancho. Entonces, qué ha sido hasta ahora.  Y desde cuándo se ha venido tutelando a la grey fuera de dios. Muchas preguntas y respuestas embarazosas que lesionan el corpus christi terrenal.

 

Está muy bien el ecumenismo pero el proselitismo no se consigue con propagandas publicitarias. Es preciso mostrar una realidad basada en el amor a la riqueza temporal que nos haga dejar de ser pobres entre pobres. La idea de pobreza como santidad es una memez cualquiera. Si se quiere ayudar a los desvalidos, no se deshagan del patrimonio vaticano. Todo lo contrario. Conviertan la sede monumental en fuente inagotable de ingresos para los necesitados.

 

Nadie me hable de humildad y de ambición. Son términos demagógicos que no sostienen un asalto dialéctico. Ser humilde no es ser menesteroso. La humildad, como la juventud, es un mal que se cura con los años. Modestias falsas.

 

Bergoglio puede convertirse en la víctima religiosa de la tragedia de las buenas intenciones. La iglesia católica es una enferma con una salud de hierro. La enfermedad que la corroe son sus dirigentes. Todos ellos. Si el nuevo Papa entiende que la curia está sobredimensionada, tiene fácil la solución. Sin embargo, esta solución debe ser pausada. No sea que genere un problema mayor, mucho mayor. Al fin y al cabo, todos son humanos.

 

A mucha gente contentaría una reedición del casoJuan Pablo I o el surgimiento de un Ali Agca reconocido. Luces y sombras forman parte de nuestra lucha diaria por creer en nosotros. Aprendamos a vivir en soledad y a pesar de las curias.


Un saludo.

NO HAY DINERO

 

 El ministro Montoro juega con fuego. La expresión de “no hay dinero” para tratar de justificar la pérdida de cientos de miles de empleos públicos, es incendiaria. Qué pasa, que cuando haya dinero, se van a recuperar los puestos de trabajo en la Administración. Qué quiere decir, que antes sí lo había y el dispendio se consideró algo normal dentro de la calamidad que es, per se, la dirigencia del Gobierno de turno. Qué mensaje nos quiere trasladar, que se va a seguir quitando de en medio a los funcionarios.

 

Es temible. Que los empleados públicos sean los paganos de todas las crisis generadas por la panda de inútiles designados por sus partidos, manda narices. Mire, señor Montoro. Si de verdad quiere reducir el gasto de las administraciones, no tiene más que eliminar de un  plumazo a los miles que se han colado por la puerta de atrás, a los enchufados de los políticos con mando en plaza, a los asesores asezorros, a los miembros de fundaciones, empresas públicas y demás corporaciones de guasa, a los que se pasan la ley de incompatibilidad por el arco de sus fechorías y así, hasta decir basta. De otro lado, elimine las subvenciones a los dos sindicatos del bote, del tonto del bote y de las subvenciones del bote. Vigile las financiaciones de su partido, el del otro y el de más allá. Supervise el absentismo de los jefes de los empleados públicos porque si éstos faltan o son impuntuales, tenga claro que lo hacen porque el superior tiene menos vergüenza que una babosa.

 

La clave es la Jota. La jota de jefe. Si la jerarquía se conforma en base a criterios de autoridad moral y no de docilidad respecto al gran maestre de la logia partidaria, todo funcionará de acuerdo a lo regulado. Si falla el factor humano, como escribía Graham Greene, el establecimiento se desmorona como castillo de arena.

 

Los funcionarios, Montoro, son la garantía de un estado de derecho. Si el nivel de profesionalidad no alcanza el hito deseado, no es por su mala praxis. Se debe a la ineptitud y a la golfería de quienes tienen  la obligación de cumplir y de hacer cumplir y prefieren entretenerse en el campo de golf, en la charla de cafetería a primera hora o en la copa refrigerio previa al almuerzo. Y la mayoría de estos mangantes no provienen de la oposición al puesto, sino de la posición de connivencia con el que otorga el puesto. A dedo.

 

Si no hay dinero, que no lo haya para nadie. Y si lo hay para unos, que se reparta equitativamente entre los demás. Ya está bien de pasar factura a los únicos trabajadores de este país que acceden a su empleo a través de una formidable carrera de obstáculos, infranqueables para la mayoría de los que militan en la empresa privada.

 

Si no hay dinero, Montoro, no permita el déficit desbocado de las comunidades autónomas, de las diputaciones, de los ayuntamientos y de cualesquiera entidades que, en manos de tanto canalla, provocan la ruina del país y, sobre todo, de su paisanaje.

 

No hay dinero. Lo que no hay es decencia. Sobre todo, decencia política.

 

Un saludo.

MOSTRENCOS

 

 En Derecho, los bienes mostrencos son  una cosa y el calificativo mostrenco sigue un concepto distinto según la Real Academia de la Lengua. Servidor se quedará con la definición de torpe e ignorante que atribuye el cualificado diccionario al término.

 

La interpretación dialéctica de la historia se impone, en general,  al menos desde un  punto de vista intelectual, sobre la cíclica o la de sucesión cronológica. Es lógico que así sea si tenemos en cuenta a Hegel y su triángulo expresivo de tesis, antítesis y síntesis.  El resurgir de los movimientos totalitarios es una tesis que se enmarca en la antítesis de la regresión democrática y de la recesión económica. Queda por verificar si la síntesis se concreta, de nuevo, en un período de luchas por el poder que concluye, como siempre, en  la ruptura del bienestar social a cuenta de ultraderechistas y gente de ultraizquierda que gustan pescar en el río revuelto de los pescadores sin prejuicios.

 

En Alemania, Merkel ha obtenido un excelente triunfo electoral. En ese país, la crisis ha cuidado el lomo del toro financiero y las banderillas ultraicas ni siquiera han podido arañar la piel del morlaco. Sin embargo, en la vecina Austria, los argumentos son bien diferentes. La economía no es tan boyante y las carencias hacen mella en el electorado. El cuerpo social se aferra a la indecisión y ningún partido tiene asegurada la victoria ni siquiera en los sondeos. Con todo, preocupa, y mucho, la tempestad de nerviosismo y de agresividad que se dibuja en el horizonte.

 

El ascenso imparable del ultranacionalismo pone en peligro la dinámica progresista del voto. Austria es un estado federado -federado, Rubalcaba.- en el que Alta Austria sigue la línea secesionista de otros territorios de occidente. Allí nació Hitler, un ultranacionalista montano y  urbano erigido en jefe de un ejército de desmandados.

 

Los mostrencos son políticos que nunca aprendieron de la historia ni tienen el menor interés en conocer los efectos de sus decisiones. Ellos arman el pitote y, más tarde, procuran salir airosos del caos dejando a los de siempre sumidos en el laberinto de su infortunio. En este saco, metan a catalanistas sin sentimientos, a vasquistas descerebrados, a corsos pronapoleónicos, escoceses ansiosos, venecianos, flamencos y tantos otros. Mostrencos que confunden sentimiento con sensiblería y desunión con poder de la cola de león.

 

Qué le vamos a hacer. La estupidez es una asignatura de autodidactas nacidos en el frente de la discordia innata. Qué se puede contra el mostrenco. Para empezar, el arte de la enseñanza. Después, la enseñanza del arte.

 

Un saludo.