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Francisco Velasco. Abogado e historiador

MARCA CATALANA

A fines del siglo VIII, se denominaba Marca Hispánica al territorio fronterizo comprendido entre el imperio carolingio, Al-andalus y la cordillera pirenaica. Los francos, que no franceses, dividieron administrativamente ese territorio en condados que dependían directamente del rey y abarcaba desde Barcelona hasta Pamplona. La Marca Hispánica nunca fue, pues, Marca Catalana.  La hegemonía del condado de Barcelona sobre sus vecinos no se tradujo en la formación de un Estado propio ni en la elevación de fronteras autonómicas. Eso fue entonces y esto es ahora. La Hispania medieval traía causa del carácter propio que se paseaba desde siglos antes.

 

Uno entiende que los políticos de la discordia abonen el campo de la disrupción constitucional y de la discriminación de los ciudadanos. El mero hecho de hacer prevalecer el privilegio de los territorios sobre los derechos de las personas, describe la mentalidad fascista de aquellos que anteponen la búsqueda de rupturas a la persecución del bienestar general. En este sentido, fascistas se proclaman las declaraciones secesionistas de la derecha (léase Pujol o Mas) o de la izquierda (por todos, Oriol Junqueras). No muy lejano a estas posiciones, la del PSC, entiéndase Navarro y la bancada de “tirolapiedraescondolamano”.

 

Estoy de acuerdo con Fernández Vara y con otros dirigentes de la cuerda española del partido que fundara Pablo Iglesias cuando defienden la existencia en Cataluña –y en cualquier otra comunidad de la nación- de una marca propia del PSOE: el PSOE de Cataluña, al igual que el PSOE de Andalucía o el PSOE de Extremadura. Las siglas de PSC o PSE son manifestaciones sospechosas de ruptura con el Estado y, lo que es peor, con la Constitución.

 

Si a Rubalcaba le queda un mínimo de vergüenza política torera, debería convocar a los órganos de su partido para poner coto a esta actitud inadmisible de ambigüedad de sus conmilitones catalanes. Son tan majaderos que piensan que no nos damos cuenta de su rastrera estrategia de nadar en aguas independentistas y guardar la ropa de la indisoluble unidad de España. Por si pierden o por si ganan, lo fundamental es abrazar el éxito a costa de la ideología y evitar el fracaso cueste lo que cueste.

 

            Si el PSC es partidario/partidista del derecho a decidir, es muy libre de hacerlo y de expresarlo con publicidad y sin ambages. El PSOE, sin embargo, no. Que deje la E de España como ya abandonó la O de Obrero, la S de Socialista e incluso la P de Partido, para convertirse en Secta multinacional que proclama la santa hermandad de los trapisondistas, piratas y demás corsarios de bajeles de podredumbre.

 

            Rubalcaba, Valenciano y toda la “harca”, pronúnciese “jarca”, al frente del timón averiado y del rumbo a la deriva del barco psoecialista, aprendan de una vez que la unidad de España no es cuestión de fronteras, sino de solidaridades humanas y de un derecho territorial íntimamente unido a la historia y a las leyes democráticas. Por una vez.

 

            Este articulista ni se muestra a favor ni en contra de la independencia de los pueblos. Lo que sí exijo es el respeto a las leyes que de ese pueblo emanan. De todo ese pueblo. Y no de una porción del mismo. En todo caso, si las normas que nos hemos dado los españoles no gustan al colectivo, empléense los mecanismos establecidos para modificarlas. De hacerlo por la fuerza, señala al golpista dictatorial.

 

            No sé si me han entendido. Los del PSOE, algunos. Los otros no hablan el lenguaje de la democracia. Ni entienden ni quieren entender. Son fachas en el peor sentido del término.

 

Un saludo.

LA CULTURA DEL OLA

 

 Guste más o menos, la revista HOLA marca la distinción en el cotilleo patrio. Ese toque de clase en las malas artes del critiqueo subraya la tendencia de la cultura popular hispana, que materializa su hundimiento ético en programas telecinqueños del sálvese quien pueda. En el colmo de la estupidez, conocí a un individuo que se lamentaba de la incultura del hermano de su esposa refiriendo a ésta que le había saludado por la calle con un sucinto ola. Sin hache, subrayó.

 

Una concejal de Izquierda Unida ha enviado una carta al director del Teatro Español en  la que se quejaba de sus producciones. En la carta se puede leer: “ha donde va el teatro español”. Sic. Ha donde en vez de “A dónde”. Pues muy bien. Para que se hagan una idea de la finura intelectual de esta dama, les circunstancio su cualidad de portavoz del área de cultura de la coalición de Lara y Llamazares. Genial.

 

Si alguna vez leen las frases escritas que aparecen en la pantalla del televisor cuando los locutores de continuidad avanzan las noticias informativas, las erratas campan como cucarachas por el fondo de reptiles de la Junta de Andalucía. Lo mismo se encuentran “imágen” en vez de imagen o “Formula 1” en vez de Fórmula 1. Hasta hace unos pocos años, los medios de prensa incluían en su plantilla a los correctores, tanto de estilo como de ortografía. A tenor de los latigazos al lenguaje oral y escrito, parece que los recortes canallas se han cebado con la propiedad del léxico. Total. Si se maltrata a los débiles, la palabra nunca se sale de su cárcel expresiva.

 

Pues eso, la señora concejal debe ser una formidable política. Lo que es, sin duda, es una impía emborronadora de folios y una grandísima amante de la obra mal hecha. Como aquel que aplaudía la nomenclatura callejera de Vía Romana porque el imperio de los césares y de los emperadores fue una muestra de tolerancia, respeto territorial y pax, sí con equis. La credibilidad de unos gobernantes se debate entre sus gestiones a pie de realización y sus discursos responsables en el fondo y airosos en la forma. Aquí no. Cuanto más zoquete el edil, el parlamentario, el consejero o el ministro, mayor el agujero moral que se hace ver en la oquedad mental de cada sujeto.

 

Y a ellos, qué. Coche oficial en ristre, móviles de última generación, tarjetas oro o platino para bancos de postín, pases gratuitos a recintos privados inaccesibles al vulgo, y un largo etcétera de elementos materiales denotan al personaje y al grupo en que se inscribe.

 

Cicerón  definió la cultura como cultivo del alma. Don Marco Tulio no pudo entrever la mala relación de los agricultores con los ganaderos. La concejal de IU podría darle una lección de cómo destruir el alma en dos representaciones dentro del Teatro Español.

 

A dónde vas, Remedios, triste de ti. Sin tilde.

 

Un saludo.

CAÑETE, DE GUINDOS Y EL SEGURA

 Las aguas de Agricultura están revueltas como las del río Segura en época de inundaciones. Cuando sube el nivel de la marea nepótica, los campos se anegan, la igualdad se hunde y la administración pública ahoga a sus representantes honorables.

 

Eso de que los parientes de los ministros asuman altas responsabilidades de gobierno en organismos del Estado es que me toca las narices. A la sobrina de De Guindos la quieren  nombrar Directora de Competencia. Su anterior cargo de subdirectora de Industria y Energía va a ser ocupado por una hija de Cañete. Los puestos se ventilan en sede de partido como si esto fuera una república bananera. Nada tengo contra la capacidad de estas señoras. Lo que reprocho es el apartamiento de otros funcionarios con iguales o superiores méritos a las susodichas.

 

La ley de Transparencia que redacta el Gobierno se puede convertir en una charlotada más si no va acompañada de una ley antinepotismo. En caso contrario, se pondrá de manifiesto, por enésima vez, el dicho de "hecha la ley, hecha la trampa". El gobernante designa a su familiar directo como jefe del organismo regulador tal y lo hace a plena luz, pero obviando los requisitos de igualdad, mérito y capacidad que exige el procedimiento de provisión de puestos. De esta manera, tan simple, se acogen a la ley de transparencia pero se cargan la de procedimiento administrativo y la propia Constitución.

 

La hija del césar debe ser honrada y, además, parecerlo, por mucho que el propio papá ministro afirme que él desconoce la meteórica carrera de la hija. Una cosa es la transparencia autoexigida y otra, bien distinta, la transparencia surgida de la acción limpiacristales de los medios de comunicación. De Guindos puede llevar su asignatura gubernamental como le venga en gana, pero lo que no puede hacer es elevar a su sobrina a los altares del poder estatal. Y Arias Cañete, ídem de ídem.

 

En la Confederación del Segura hay empleados públicos extraordinariamente eficaces que, acaso, ocupen departamentos subordinados a pesar de su brillante curriculum. En consecuencia, ciertos destinos de relieve pueden estar en manos de amigotes del partido, de ángeles síseñor o de parientes ociosos. Si Arias Cañete no se entera de la estructura jerárquica de los organismos dependientes de su ministerio, cómo leches va a tener pajolera idea de lo que se cuece en las cocinas y en las trastiendas de los trabajadores más modestos.

 

La confusión es tan grande que mañana, un jefezuelo amigo del gran jefazo puede acusar a un peón de tocarse las narices durante un año entero, cobrando sin trabajar, sin tener en cuenta que los mecanismos de control del absentismo son tan falsos como los resortes de control de las designaciones a dedo. Tan nepote es el familiar como la amante, el amigo como el vecino de toda la vida.

 

De Guindos y Cañete debieran darse un  garbeo por las oficinas del Segura. Y de su afluente, el Mundo. Al tiempo, regar el territorio, abonarlo y detenerse a contemplar cuánto mangante crece en las inmediaciones y en sus prolongaciones madrileñas. Como las malas hierbas.

 

Un saludo.

DE LA BOLA A LA NULIDAD

 

 El Palacete de la onubense Plaza de las Monjas sigue dando que hablar. El sueño faraónico de doña Petronila se está convirtiendo en una pesadilla interminable para el Psoe. Lo que mal comenzó, peor puede acabar. El destierro dorado de la expresidente de la Diputación de Huelva en un recóndito escaño del Senado, no frena la inercia de los acontecimientos. Resulta que la conocida como Casa de la Bola está haciendo honor a su apelativo. No como bola que corona el edificio. Como bola o burbuja. Como bola o canica. Como mentira urdida en las cloacas del poder. Como encarnación de la persona inepta o incapaz. O, como dicen en Cuba, como cambio de una disposición que modifica el orden previo.

 

El palacete de Petri sigue coleando. A la sede imperial hay que darle bola. La bola de la atención porque en el interior de ese inmueble de apodo esférico los arqueólogos del Derecho pueden encontrar las huellas de una vergüenza perdida.

 

El Consejo Consultivo de Andalucía ha evacuado un dictamen por el que declara nulo el acuerdo de aprobación del contrato de opción de arrendamiento del Hotel París. Arrendamiento que costó una pasta a los onubenses. Arrendamiento que se mantuvo durante años para desdoro de la clase política psoecialista de Huelva. Arrendamiento falaz en su forma y mendaz en algunos de sus contenidos. Arrendamiento que se realizó prescindiendo del procedimiento. Arrendamiento, en suma, que se vincula a las mil atrocidades perpetradas políticamente por el Partido que fuera de Zapatero y que ahora gallea con Rubalcaba en su penúltimo canto del cisne. Arrendamiento que pone de manifiesto que por cada gürtel o Bárcenas, los de Griñán, Susana o Chaves aportan cientos de concavidades donde se refugian fondos de reptiles, aún  por extraer de las simas de la tierra.

 

Las dictaduras nunca son democráticas por más que los intrusos calcen las sandalias del pueblo llano o vistan la humilde saya de los menesterosos. Las dictaduras actuales disfrazan sus carnes fascistas con las túnicas de cristales que impiden que el interior sea apreciado desde fuera. Cuando al cabo sobreviene el desenmascaramiento, nadie pedirá perdón por sus fechorías. Nadie devolverá lo despilfarrado. Nadie restituirá al pueblo la honra mancillada. Nadie presentará su dimisión irrevocable. Todos se ampararán en el primo zumosol del partido. Todos correrán a esconderse bajo la falda de la mesa de camilla del chalecito.

 

Millones de euros. La Casa de la Bola ha costado al erario público millones de euros. Lo mismito que las subvenciones a la prensa afín al partido de Mario Jiménez. Si alguien cree que a esta gente le importa la legión de ciudadanos amargados y deprimidos por la crisis maldita, pierda la fe. Porque con este tipo de sujetos, el coche de lujo que conducen vale lo que el combustible del vehículo o lo que la mansión que habitan o lo que las comilonas que se meten entre pecho y espalda.

 

La bola es el engaño. Es el acto. Detrás no hay procedimiento. En el fondo, no hay más ley que la del territorio de hienas y buitres. Así nos va.

 

Un saludo.

EL COBRE

 

 Sobre la explotación del cobre, los cartagineses y romanos tienen mucho que agradecer al yacimiento de Rio Tinto. Guerras aparte, la economía del cobre contempla en estos días una administración bien diferente. Es la explotación del robo. El latrocinio del cable.

 

Los amigos del cobre, asociados con evidentes fines de apropiación de lo ajeno, se multiplican. La Guardia Civil se las ve y se las desea para frenar la imparable marcha de los buscadores de tendidos telefónicos. Los gastos de reparación se disparan. Y lo que es peor de todo: la inseguridad prende en todos los rincones de la sociedad. Hoy quedan  incomunicados estos pueblos y mañana aquellos otros. A este paso, ciertos inversores verán recompensados sus esfuerzos económicos. A costa de muertos, heridos, permisividad a las mafias, daños a los legítimos propietarios y corte de mangas al estado de bienestar social.

 

El Ministerio del Interior debe tomar cartas en el asunto. La delincuencia organizada se extiende y los capos de estas redes conocidas desafían a las fuerzas de seguridad. En el marco de una sociedad vapuleada por tantos fracasos económicos, el Gobierno no puede distraer la atención mirando hacia otro lado. Urge emprender medidas de control.

 

La credibilidad de la clase política se encuentra bajo mínimos. En este terreno pueden hallar un trampolín de regeneración. No considero de recibo atribuir a los cuerpos y fuerzas de seguridad el estado de alarma creciente. Menos con los medios de que disponen. Al Gobierno, sí. El Gobierno debe terminar con esta lacra con toda la viveza  y el empeño. Que se bata el cobre. Que trabaje. Que martillee. Que suene y que sus golpes guarden el compás.

 

El palo de las olimpiadas a Madrid tiene mucho que ver con el  cobre. El cobre de la crisis. El cobre de los desahucios. El cobre de los comedores escolares para niños mal nutridos. El cobre de los cables de los tendidos. El cobre de la delincuencia no apagada. El cobre del trabajo eficaz y eficiente. El cobre.

 

Un saludo.

MURCIA, SEGURA Y CAÑETE

 

Estoy convencido de que Arias Cañete es un buen ministro. El hombre une a su notable formación académica una indudable categoría humana que le sitúa en la categoría de proscritos de la demagogia imperante entre los de la clase política. Sin embargo, una persona no hace colectivo por muy importante que sea o se tenga.

 

En Murcia va a estallar la enésima guerra del agua. De la mano de los psoecialistas de aquella comunidad, la campaña de desmoronamiento del Plan Hidrológico del Tajo se vincula a la defensa del trasvase Tajo-Segura. En este contexto se ubica el quid de la cuestión. La Confederación del Segura responde al nombre del río pero no hace honor al concepto de certeza empresarial, jurídica, social o económica. Ni siquiera laboral.

 

Cañete puede tropezar y darse de bruces con la dura realidad de sus compañeros de viaje. La imputación del alcalde de Caravaca y los registros efectuados por la UCO de la Guardia Civil en la mismísima sede de la Confederación del Segura dan que pensar. La política del agua y la política urbanística están tan próximas que algunos confunden estas realidades como una sola actuación gubernamental. La ocultación como sistema es el síntoma definidor de la vía de hecho.

 

La reclasificación urbanística de El Roblecillo agrega más noche a la tiniebla. Cualquier intento de corrupción merece la condena unánime. Cuando para este fin alguien se quiere valer del agua para satisfacer intereses espurios, al hambre se le juntan las ganas de comer. En este sentido, los jefes de la Confederación Hidrográfica del Segura tendrán que dar explicaciones. Y muy claras. No sea que pensemos que se persigue el archivo en vez de investigar Archivel.

 

Y, señor Cañete, si no había recursos hídricos suficientes para la megaurbanización proyectada, de qué planes hidrológicos y de qué trasvases queremos hablar. Menuda seguridad nos promete la presidencia de ese ente público. Menuda garantía la que nos regala el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente.

 

Por último, señor Cañete, recuerde el refrán de a dios rogando y con el mazo dando. En esa Confederación del Segura debieran ocultar menos y aclarar más. El agua es incolora, inodora e insípida. Parece que a algunos les interesa que adquiera colores partidistas, olores mefíticos y sabores provocados por la adulteración. Y así no se puede seguir. Ni con el PP ni con el PSOE.

 

Un saludo.

LA DEVOLUCIÓN PENDIENTE

 

 

No se trata de la revolución pendiente que nunca llega. Me refiero a la devolución colgada que así morirá.

 

Resulta que la Junta de Susana reclama, ahora, cuando la soga de la justicia aprieta levemente el cuello de ciertos pajaritos fritos, unas cantidades que nunca debió conceder a determinadas empresas. Entre ellas, a algunas empresas onubenses. Así, a la editora de la prensa que servía de boletín parroquial y libelo ideológico del Psoe de Huelva. O a la portavocía audiovisual psoecialista, mimada por don Mario Jiménez, ese hombre, este nombre.

 

Qué casos. Qué cosas. Esta Junta del fondo de reptiles ha prescindido del procedimiento como el que se quita la corbata. Despechugado uno, enguantado el otro. Los amigos de lo público han limosneado entre los mendigos de la iglesia del partido con la libérrima actitud de quien dispara con la pólvora del rey pueblo. Uno se pregunta: si estaban tan seguros de la legalidad de las ayudas, a qué viene ahora la solicitud de reintegro de las mismas. Tantos años después, tanta farfulla mediática en el camino y tantas elecciones contaminadas. O sea, los que acusaban a la oposición de mentir, están admitiendo que los mendaces eran ellos mismos.

 

De qué y de cuándo van a devolver el dinero. No se lo cree nadie. El dinero defraudado está más perdido que la cocaína consumida por uno de los imputados por la juez Alaya. Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita. Y a quien dios Jiménez se la dé, el cara de piedra de Mario se la bendiga. La familia es la familia y los padrinos pueden ser corleones. En el entramado, desde la Diputación hasta alguna entidad de ahorro. El protagonismo, en la persona del senador español, ayer parlamentario andaluz, sempiterno urdidor de campañas de propaganda pagadas por el erario público, con independencia de que el contribuyente simpatice con el Psoe, el Pp o Iu. Cui prodest. Psoe. Y más Psoe. Psoe y más Prisa. Psoe y más godos. Psoe y menos islas. Psoe y rompe España.

 

Lo que cayó en el conquero van a devolver. Ya está gastado y bien  gastado. En cuanto al aceite goebbelsiano vertido en las elecciones, a ver quién es el guapo/la guapa que lo recoge. Los resultados electorales sí que no tienen devolución.

 

Un saludo.

EL DESCALABRO MONÁRQUICO

 

 Los meteprisas y los rompetechos saben tocar las teclas de la confusión con una gran maestría. Lo mismo incendian el mapa autonómico que se inventan el derecho a decidir de las naciones españolas que nunca existieron. Saben que cuanto peor al conjunto, mejor a sus intereses privados.

 

El rey está en el punto de mira de estos benditos del demonio. Ni que decir tiene que el monarca ha cometido unos errores inadmisibles en quien ostenta la representación del Estado y de la nación española. Sin embargo, los destructores de iconos y los mitificadores de sistemas, dale que dale con el martillo pilón del derribo. Lo mismo se llaman republicanos que progresistas sin tener idea de lo que la cosa pública es y dentro de la ignorancia de lo que por progreso se entiende. Como estos sujetos están a lo suyo, que no es sino arruinar al país en cualquiera de los territorios que lo forman, pues distraen la atención de sus vergüenzas, atribuyendo a D. Juan Carlos el mal de España, ya a través de los elefantes de Corinna, por medio de las fechorías empresariales del yerno o a causa de su ascendencia Borbón.

 

Que debe pasar por quirófano. Pues muy bien. Esa ventaja tiene el rey de no soportar las listas de espera ni ponerse a la cola como todo quisque. De elegir sanidad pública o privada porque dispone de medios para acudir a una u otra. De reclamar a los mejores cirujanos. Privilegio del cargo. Los mismos de los que disfrutaría, de ser constitucional, el presidente de la República. No sea que alguien piense que esta diferenciación es producto del poder del soberano.

 

Si la operación quirúrgica va a exigir la abdicación regia, es el punto de debate de todos los botarates que, a falta de argumentos, esgrimen en las tertulias multirrepetidas de los canales de televisión y de radio. Morbo a espuertas. Que si la cadera es un montaje. Que si la infección es una manifestación del cáncer. Que este hombre ya está muy mayor. Que si el príncipe está preparado para el relevo. Que si Leticia es una bruja que tiene soliviantado al heredero de la Corona. Que si la monarquía, aunque sea parlamentaria y superdemocrática, es un  atavismo de un pasado que no debe volver. Chorradas miles que sólo sostienen al cuerpo caliente de los comentaristas de la porra.

 

Más vale que arreglemos los movimientos de la húmeda, que controlemos a la loca de nuestra testa sin coronar, que dejemos de creer que somos entrenadores de la selección deportiva y que nos convenzamos de que cada cabeza no puede ser una sentencia.

 

Ojalá que el rey salga recuperado y la democracia siga su camino por la senda de la paz. Ahí radica el diagnóstico más certero de la eficacia de la monarquía. Es el pueblo, silente o gritón, el que pone los puntos sobre las íes. Y no los gobernantes tunantes ni los voceros tramperos.

 

Un saludo.

TORRIJOS Y TORRIJAS

 
Antonio Rodrigo Torrijos es un señor que equivocó el oficio. Del actor consagrado que pudo ser, se conformó con  el político rastrero que es. No obstante, el arte de Talía no le hubiera cosido los costurones de su alma de la orilla izquierda de la capital hispalense.
 
Verán, Torrijos, famoso por sus actuaciones sobradas al lado de Monteseirín al monte se irán, fue trending topic a consecuencia de su fotografía bruselense degustando una pantagruélica mariscada en la capital belga a costa del erario de los españolitos de a pie. Claro que el que la hace una, repite. Y el señor Torrijos, el de las torrijas melosas, acompaña su careto de abogado de desvalidos para pleitear por una vida de sobrado burgués explotador.
 
La Fiscalía de Sevilla lo ha llamado a declarar como imputado. Al pobre hombre. Parece ser que la idea de corrupción como uso y abuso de lo público en provecho propio encarna en el hombre de Izquierda Unida su sentido pleno definitorio. Su gestión en la fundación “DeSevilla” ha sido tan oscura que no hay luminaria capaz de encontrar el milloncejo de euros que se han extraviado en no se sabe qué bolsillos. Que la acusación  no parte de la derecha malvada que persigue hasta el trullo a sus opositores. Ni del sindicato “manos Limpias” por ser ultraconservador. No, no, De la Fiscalía de Delitos Económicos. Y es que Torrijos, el de las torrijas dulcísimas, era delegado de asuntos institucionales de la entidad y firmante del convenio. O sea, que los tiros llevan un rumbo correcto.
 
Las relaciones políticas medio incestuosas entre el hermano Psoe  y la hermanita de la caridad Iu terminan como el rosario de la aurora. Los frutos del apareamiento ideológico, que no carnal, no son comestibles a causa del cianuro existente en la pulpa. De la pulpa a la culpa. Culpa de querer vender alimentos en m al estado bajo la apariencia de una piel tersa, unos colores atracativos, sí, atracativos, de atracar, por encima del atractivo de la seducción visual, y de unos olores que cautivan a los amantes del decir mucho y del hacer nada.
 
A ver qué pasa con la instrucción de este nuevo caso de mangancia institucional de la llamada izquierda torera que se pasa al toro de la decencia por la faja de sus caprichos. Habrá que esperar a que la juez Alaya intervenga y ponga los puntos sobre las íes. Una vez más.
 
Un saludo.

SOCIOS DE CAMPANILLA

Me va a perdonar mi amigo Paco Morán por meterme en su terreno. Sin embargo, aunque manifiesto por anticipado mi recelo a poner los pies en charco futbolístico en general porque mi sapiencia en esta materia es equiparable a mi dominio del camboyano, sí quiero apuntar algunas consideraciones sobre la decisión de la directiva del Recreativo de Huelva de reclutamiento de nuevos espectadores a los partidos.

 

En principio, la campaña me parece excelente. La directiva ha sabido apreciar que esta Huelva de nuestras entretelas mantiene su mentalidad tradicional. Y partiendo de esta premisa, se ha lanzado al ruedo de los emprendedores. La empresa ha tenido en cuenta el negocio y el fomento de la afición al tiempo que la potenciación de la actividad motivadora al equipo. Un campo como el del Recre apenas cubierto en una cuarta parte de su aforo resulta desconsolador. Por consiguiente, las ideas encaminadas a duplicar o triplicar el número de espectadores son dignas de aplauso. Ideas que conjugan con el conocimiento de la idiosincrasia del onubense y que se armonizan con la crisis económica que atenaza los ímpetus derrochadores del colectivo social de la provincia.

 

Algunos se manifestarán contrarios. Es lógico si parten de la idea de que el precio de los pases es escandalosamente inferior al de los que adquirieron el abono a principios de temporada. Sin embargo, no se puede hablar de cacicada o de cambio de las reglas de juego una vez comenzado el partido. Es necesario contemplar la iniciativa como un regalo al socio fiel que apuesta por el conjunto de sus sueños. Los pases no son un brindis a la arbitrariedad sino una recompensa a la lealtad.

 

El socio recibe una recompensa y la misma se concreta en un descuento generoso para que el hijo acceda al partido junto a su padre o beneficie al hermano desempleado con escasos recursos o, incluso, al amigo desmotivado por la larga travesía del desierto de la segunda división. Un acto de liberalidad y de agradecimiento. Así es como lo veo.

 

Ignoro el alcance de la adquisición de pases por parte de los parientes y deudos de los socios "fetén" de campanillas. En cualquier caso, la afluencia de ciudadanos al estadio nos dará la medida del éxito. No puedo nombrar el fantasma del fracaso. La venta de un solo pase comportará la presencia de un aficionado más que prestará su voz en apoyo del club y de los jugadores. A poco que multipliquemos las ventas, los resultados redundarán en provecho de todos.

 

Por tanto, mi felicitación. Insisto, nada sé lo que sobre este particular opina el experto Paco Morán. Tampoco he querido preguntarle a fin de que mi interpretación tenga el carácter subjetivo que procuro dar a mis comentarios. En cualquier caso, si coincido con él, mejor que mejor. Algo de objetividad imprimo a este artículo.

 

Un saludo.

TODOS CONTRA ELLA

 

 La mujer juez los tiene de los nervios. Cómo será que hasta el infumable Valderas está recomponiendo la figura y matizando el mensaje. La barcenada es un juego de niños comparado con  lo que ha de venir en la Junta. Eso si antes no se cargan a doña Mercedes.

 

La imputación de Lozano, que fuera viceconsejero de Presidencia con doña Susana, preludia tempestades más perfectas. La comparecencia de Maleni Álvarez, doña Magdalena, que ustedes no saben lo grande que es Barajas, constituye uno de los puntos fuertes que los medios ya preparan con fruición.

 

Alaya no es una magistrada al uso. Posee tres cualidades de las personas nobles: autoridad, que no poder; sabiduría jurídica que no es leguleya; y valentía de mujer sensata que amarra su oficio a la pata de su cama. Tiene muy en cuenta el decir de la Audiencia y el hacer del Tribunal Superior de Justicia. Modos procesales exquisitos sin los cuales todo se iría al traste para gozo de los prevaricadores y malversadores. El propio TSJ de Andalucía ya advirtió que la Junta estaba prescindiendo total y absolutamente del procedimiento. Advertencia no por obvia menos trascendente.

 

La Junta del Psoe está tan habituada a los actos administrativos sin procedimiento como a tomar decisiones sin normas. La leyenda de la ciudad sin ley se escenifica en las distintas consejerías de la comunidad desde que Ojeda asumió la presidencia preautonómica. En los contenciosos, Educación suele mandar los expedientes un  día antes de la Vista a ver si de esa manera se suspende el juicio. Y si lo envía con anterioridad suficiente, lo hace de manera incompleta para que el letrado de la demandante se “joda”, con perdón y, de camino, que el administrado se coma un roscón de reyes con tachuelas dentro.

 

Si la juez Alaya consigue desnudar a tanto embozado juntero, el motín de Esquilache pasará a la historia como una anécdota de segundo interés. La revolución aláyica podría ser el punto de partida de una nueva era en la sociedad andaluza. Después de treinta años de despotismo y de subdesarrollo, puede haber llegado el momento de un radical cambio en la mentalidad de los ciudadanos del sur de España.

 

Ese cambio llegaría de la mano de una mujer con  más bemoles que la aragonesa Agustina. Esta nos defendió de los gabachos y la juez nos puede liberar de los mamarrachos que han destrozado la posibilidad de progreso de nuestro territorio. Es mucha tela la que se ha cortado y poca la pasta para vestirse mejor.

 

Por eso, los malvados la asedian, la cercan, la acosan, la “putean”, de nuevo perdón,  y si, pueden, la pasaportarán a una vida más celeste. Que no hay cuerpo que soporte tanta fatiga. Y, además, sin  ayuda del pueblo.

 

Un saludo.

LAS TAPADERAS DE LA OLLA PODRIDA

 

 Grisham publicó una novela que bajo el mismo título de “la tapadera” fue llevada al cine en 1993, dirigida por Sydney Pollack. Tapadera como pieza que que se ajusta a la boca de un puchero o de una tinaja o de un pozo. Tapadera como persona que sirve para encubrir o disimular algo. Tapadera como fórmula de ocultación de vistas, olores o gritos. Tapadera de ollas podridas.

 

El supercatalanista e hiperindependentista Jordi Pujol, hijo, -del papá ni siquiera hablo-, es un multimillonario que ha amasado una fortuna a base de negocios cuanto menos extraños. Al parecer, sus fondos se esconden en paraísos fiscales controlados por algún testaferro que asume los riesgos de las operaciones a cambio de comisiones indecentes. Cuanto más mimetizada la tapadera con el cerramiento cerámico o metálico, más hermético el contenido. A mayor habilidad del sujeto que cierra la vasija, más dificultad para descifrar su contenido. Y si el monigote de oro encuentra un zulo bancario ideal, la jugada es maestra. Me da igual que sea Suiza o Panamá. LO importante es que nadie descubra el caudal.

 

 Por su parte, los dirigentes andaluces de la UGT –y de los nacionales poco voy a decir porque todo se sabe- andan enredados en una carrera meteórica para taponar los efluvios mefíticos del cántaro descomunal de la malversación de dinero público. Una cosa. Pastrana ha dejado a los andaluces una herencia y un legado. La herencia, millones desplazados al servicio de sus compañeros de banquetes. El legado, la obligación de presionar a la Junta para que sean los andalucitos de a pie quienes paguen los platos rotos del desaguisado sindical. Decir que los pagos de los expedientes de regulación son legales, es tanto como afirmar que la Cibeles se esculpió en el Pleistoceno o que la Dama de Baza fue obra del siglo XX o que España limita al sur con los Estados Unidos de América.

 

Si hay que tapar, se tapa. En Cataluña, el escape del tres por ciento se rellenó con miles de toneladas de cemento a fin de borrar las huellas del gigantesco socavón, símbolo de seis entre dos son cuatro y me llevo ocho. Las pantagruélicas comidas celebradas por los ugetistas de contra se podrán pagar con fondos de los contribuyentes sin que éstos se den cuenta del mangoneo; sin embargo, ocurre como con las mofetas, que pasan a tu lado y te tienes que tapar las narices si no quieres vomitar. Ollas podridas por todas partes. Tapaderas prestas para que la mierda, con perdón, no supere el hermetismo del recipiente. Decía un chiste del TBO que una persona era tan guarra, tan guarra, que construyó redondas todas las habitaciones de la casa para no tener que limpiar las esquinas. Que ya.

 

Pues eso, tapaderas. Menuda suciedad impera en la calle. De guante blanco o de mono obrero impoluto. Si no es cuestión de clases. Es cosa de clase. Y ésta, por desgracia, es una exigencia que apenas se expone en el mercado.

 

Un saludo.

¿PERO UGT FALSIFICABA FACTURAS?

 

No me lo puedo creer. La franquicia sindical del Partido más socialista de Ferraz falseando facturas. Es como si dijeran que ha pasaportado a curas. Cómo voy a pensar en la veracidad de esa acusación. La correa de transmisión de las igualdades sociales no puede arrastrarse a esos extremos. Cosa distinta es que mutatis mutandis recibiera subvenciones a troche y moche o que introdujera sin querer, ech, sin querer queriendo, a intrusos en los expedientes de regulación del desfalco, digo del empleo, o que tuviera lanzas de guerra entre su arsenal de despiece del enemigo del maldito capital. Pero que algunos se dedicaran a descerrajar la caja de caudales del pueblo, me parece excesivo.

 

Ya sé que algún juez que otro está abriendo diligencias previas por presuntos delitos de malversación, falsedad y apropiación indebida, entre otras lindezas, pero ya verán cómo estos paladines de la transparencia ajena logran demostrar que la oscuridad de la noche se desarrolla igual durante el día y que se puede mentir con toda impunidad al vecino, al esposo, al hijo, al amante o a la judicatura en pleno. Serán errores. No seamos maledicentes. Que Pastrana vive pobre en una casita modestísima que paga con su reducido salario y que come lo que le permite estirar de higo a breva la raquítica cantidad que ahorra todos los santos meses.

 

Y no me digan que la Hacienda es igual para los pobres que para los ricos. A los asalariados nos mete una inspección y nos degüella con la carta de aviso. A los sindicalistas que nada tienen, ni que cobran dietas iguales, ni almuerzan en restaurantes de postín, a esos desgraciados ni los mira. A usted y a mí, la Inspección tributaria nos despelleja en segundos que nos demoremos en declarar los impuestos. A estos líderes de los sindicatos, ni se entretienen pues conocen bien que nada poseen. Espíritus puros, nuevas teresas de Calcuta que desarrollan su filantropía entre los sectores más deprimidos de la Andalucía virreinada de Chaves, Griñán y Susana.

 

Que si falseó facturas de pancartas en vez de cursos de formación. Que si cargó comilonas a los presupuestos del hermano mayor de la Junta. Que si se mete en el bolsillo indemnizaciones por su caseta de feria de Sevilla. Cuánta maldad de los periodistas y de la gente en general. Para malo, Bárcenas. Para perverso, Gürtel. La izquierda política y sindical no roba, traslada dividendos. UGT no falsifica, yerra. La Junta no es cómplice de fraude, tan solo cooperadora de desempleo. UGT es el mejor sindicato del mundo mundial psoecialista. Y el peor. Pero esa es otra historia.

 

Un saludo.

CASTILLA QUIERE SU ESTADO

 

 En Castilla, el grito por la independencia es unánime. Castilla no es España. La consigna está dada y los castellanos quieren ser tan libres como los catalanes. Hay que derribar los muros y las paredes del loft nacional. Si hay que segregar, los ciudadanos de las dos Castillas, de Madrid y de otras comunidades que se sienten castellanas, quieren una puerta exclusiva para ellos. Ya está bien, dicen, de compartir mesa y mantel, llavín y aldabilla, con unos y otros españoles. Se acabó el entrar y salir, el gastar mucho e ingresar poco. Hasta aquí hemos llegado.

 

El PP será federal o no será. Igual que el PSOE abandonará las siglas españolas y tomará las del PSCA. CA de Castilla. O todos moros  todos cristianos. En cuanto a leoneses, murcianos, extremeños, gallegos, andaluces o vascos, más de los mismo. Esos territorios, arguyen, no son España.

 

Rubalcaba reivindica una España federal que quiere integrar a todos los pueblos de España y va a conseguir todo lo contrario. Que España se desintegre en tantos territorios como sentimientos o emociones surjan a medida que la histeria se colectivice. He ahí la madre del cordero. A falta de autoridad real sobre el conjunto, los rubalcabiñas zapateriles se agarran a un clavo ardiendo. Como resulta que la facción secesionista de Cataluña es la más incendiaria, pues adelante con los faroles, a quemar las naves de la unidad y de la solidaridad. Qué locura.

 

Ya les digo. Castilla quiere su Estado. Y si los psoecialistas reivindican el diálogo con los de Mas y Junqueras, preparen el cuaderno de apuntes para conocer las pretensiones estatales de los albaceteños, salmantinos o abulenses. Ellos tienen su identidad propia como Santander o Asturias exigen su cuota de gobierno soberano. España dejará de ser y pasará a convertirse en una comunidad sin bienes. El territorio será un solar en el que los taifas pseudodemocráticos instalarán sus chiringuitos a mayor gloria de los visires de turno. En cuanto a los contratos, mejor no se firmen. No sea que mañana aparezca el espadón y se lleve por delante a los fascistas que prendieron  fuego a la Constitución.

 

En cualquier caso, Castilla no es España y, por tanto, el casado casa quiere. O es que unos van a ser menos que otros. En cuanto a Andalucía, qué quiere Andalucía. O mejor, en qué se está convirtiendo Andalucía. En las cuevas de Luis Candelas. Pues las cuevas, otro Estado.  Qué alegría. Éramos pocos y parió la abuela destructora.

 

En vez de la escopeta, el cachondeo nacional. Fascista.

 

Un saludo.

PARIDAD Y PARIDA

 

 Poco tiene que ver el par con el parir, salvo el juego lexicográfico, que da para escribir artículos como el presente.

 

Resulta que doña Susana Díaz, la novísima presidente de la Junta de Andalucía, quiere ser fiel apóstol del profeta ZP y, en la doctrina del peor primer ministro español de la democracia, se apunta a la fantasmagoría de la paridad. Paridad que quiere significar igualdad pero que, en realidad, es una cacofonía aplicada al conjunto melódico de una orquesta política bien instruida. Más hombres que mujeres, no, porque sería perpetuar la discriminación histórica de las féminas. A la inversa tampoco, pero con menos énfasis. Se coloca, pues, la falsa igualdad de sexos en lugar de la designación por méritos y capacidades. Y qué si los consejeros son todos varones o todas señoras. Qué pasa si se atiende al interés general que debe ser el servicio público,

 

Pues no. El pueblo es el escenario de todas las fantochadas de estos déspotas no ilustrados ni ilustres. En su nombre se adoptan las medidas más peregrinas con el único afán de colocar en lo alto al caballero más fiel o a la dama más leal. Siempre y cuando, claro está, el partido se fortalezca por encima de cualquier otra meta.

 

Manos a la obra con la parida de igualdad, por qué no se aplica la norma para dividir equitativamente las consejerías entre los aliados de la broma, cuales son Psoe e Iu. Y siguiendo con el carrito del helado, sería necesario que todas las provincias andaluzas tuvieran su representante en el Consejo de Gobierno. Pero qué va. A Huelva o a Almería, se las ignora en aras de la voluntad zapateril de la presidente. Díaz no tiene bemoles para apear a Sevilla de la preponderancia en las esferas del poder. De igual forma que careció de arrojo para estar presente en el acto de designación de Griñán como senador.

 

A esta gente se le va la fuerza por la boca. No tienen talento, carecen de prestigio, se amparan en la tropa y a la hora de decidir, muerden al pez por la cabeza. La parida de la paridad de género a ultranza es la muestra inequívoca de que las formas "putean", con perdón, olvidando el fondo. Es decir, se priman los modales por encima de los hechos y derechos. De ahí el despropósikto y la simpleza.

 

El gobierno de doña Susana ha empezado mal, se está desperezando peor y va a defraudar en mayor medida de lo que cabía esperar. Así, así, así. Así se reconfortarán los anteriores. Los sucesores los hacen buenos. Qué lástima.

 

Un saludo.

APOLOGÍA DE LA “VIRTUS” POLÍTICA

 Escribía Platón en su “Apología de Sócrates”: ¿No te avergüenza, Sócrates, de  verte metido en estos líos a causa de tu ocupación, que te está llevando al extremo de hacer peligrar tu propia vida? En la obra, el filósofo contestaba: un hombre con un mínimo de valentía no debe estar preocupado por esos posibles riesgos de muerte, sino que debe considerar sólo la honradez de sus acciones, si son fruto de un hombre justo o injusto.

 

Los casos de corrupción política en España afloran por momentos. No es que en la actualidad existan más. Es que son más conocidos. La presunción de inocencia no se puede convertir en salvoconducto para la impunidad. Ya que la moral se diluye en el ácido del poder a toda costa, debe reclamarse el amparo de la justicia a fin de que la honorabilidad de los gobernantes permanezca como principio democrático insustituible. En caso contrario, qué más da la dictadura.

 

El presente exordio es fruto del recuerdo a un personaje y de la constatación de un hecho. El personaje es el político José Carlos Hernández Cansino. El hecho se refiere a la lucha continuada del exalcalde de Punta Umbría por llevar ante los tribunales a quienes hacen de su cargo público un palco privado de lujo y se pasan el interés general por el arco de sus más insanas apetencias particulares. 

 

El político, y abogado, Hernández Cansino lleva años metido en el  ejercicio de adecentamiento de los charcos sucios de la gobernanza provincial. A pesar de los obstáculos y por más que le llueven ofensas y agresiones de los afectados por sus acusaciones, denuncias y querellas. No sé cuántos representantes del Psoe han sido condenados, procesados e imputados merced a la postulación de este hombre. Me da igual. Sí me consta que, gracias a su gestión diligente y a sus argumentos fundados, los jueces han debido tomar cartas en los asuntos de presunta y/o acreditada corrupción.

 

Por centenares se cuentan los ataques que ha recibido, sobre todo por parte de los dirigentes del partido de Mario Jiménez. Sin embargo, no recuerdo intervención alguna de la cúpula del Partido Popular en defensa de uno de sus más distinguidos dirigentes. Ni una sola. Cómo es posible esta ausencia dialéctica a sabiendas del fragor de las batallas que José Carlos está librando en soledad. Dónde el apoyo al compañero en asuntos tan trascendentes como el palacete de la Plaza de las Monjas y los litigios contra significados ediles del partido que mueve todos los hilos institucionales en Andalucía desde la Preautonomía. No es explicable.

 

Cuando el pueblo no comprende ciertas reacciones de sus gobernantes, tiende a preguntarse, como el filósofo, la causa última de estas oscuridades. El problema es que no responde como el filósofo, sino como el sofista y, claro, a partir de esta idea la especulación sustituye a la realidad y el bulo reemplaza a la noticia. Mal asunto. Qué problemas internos tiene el PP si en vez de posicionarse públicamente a favor de Hernández Cansino, escurre el bulto y lo deja a la intemperie política y al alcance de sus enemigos políticos. Es más: ante la inminencia del próximo congreso local de Punta Umbría, qué rumbo está tomando el presidente Manuel Andrés González. A este paso, me pregunto si se persigue su apartamiento o, en cambio, se procura afianzarlo en su puesto. Hay dudas y sospechas. Sobre el caso, ambas inseguridades me asaltan y nadie contribuye a sacarme del atolladero emocional. Sería conveniente abrir alguna ventana informativa toda vez que las puertas aparecen herméticamente cerradas.

 

A este respecto, dos avisos a mis lectores. El primero, que nunca he pertenecido al partido, por más que en las últimas legislaturas he sido votante del mismo, especialmente por resaltar la pureza de quienes se han opuesto al rodillo de Petronila, Barrero, Mario y otros adalides de la Huelva opaca. El segundo, que no soy amigo ni socio ni siquiera compañero de copas, comidas o celebraciones. En mi vida me he tomado una cerveza con él. Lo cual no desdice mis simpatías hacia el personaje  en virtud de los méritos acumulados por su forma de hacer política. La “virtus” es tan rara avis que nos toca evitar su extinción.

 

De ahí mi pequeña contribución a la conservación de la especie.

 

Un saludo.

INSTRUMENTALES

 

Con el comienzo del nuevo curso académico a la vuelta de la esquina, uno constata que el curso político sigue su andadura sin la discontinuidad vacacional. Cosas del acoso al PP. Hasta en verano, las turbulencias de Bárcenas y las iras hacia Wert priorizan la actividad desgastadora de la oposición.

 

A veces, es preferible despreciar mostrando el rostro del no aprecio. A veces. Acaso ésta sea una de ellas. La educación española adolece de debilidad acumulada. Los partidos en el poder se tiran la pelota unos a otros con la intención de descargar su responsabilidad en el desaguisado. Craso error. Sucede que cuando llega un ministro y decide intervenir en el ovillo, todos cargan las tintas contra el desfacedor de entuertos. Qué se habrá creído el tipo este, vociferan  los turiferarios del predecesor en la cartera. Acaso se cree que va a reparar la avería y todavía pensará, tan necio, que vamos a consentir que pueda hacerlo. Así está el mercado de la política y a tales niveles de bajeza estamos asistiendo.

 

En este sentido, mi comentario se concreta en un punto. Las disciplinas instrumentales, esto es, las matemáticas y el lenguaje, como requisito indispensable para que los alumnos pasen  de curso. Estoy absolutamente a favor. Desde el primer año de la Primaria. Si se espera al segundo curso, el árbol de la firmeza científica crecerá doblado. Item más si el establecimiento de la medida se deja para la Secundaria.

 

Matemáticas y Lenguaje exhiben su valor instrumental a partir de sus cualidades estructurales y formativas.  Y ello porque garantizan fundamentos sólidos, procedimientos seguros, resultados fiables y actitudes trascendentes. La enseñanza es una actividad de medios pero también de resultados. No basta en adquirir conocimientos, hábitos y técnicas. Es preciso implantar mecanismos que midan estos progresos. No basta con hablar de capacidades, sino que se debe concretar el nivel de decisiones, iniciativas, laboriosidades o colaboraciones solidarias. Todo ello hasta conseguir una transformación de la conducta.

 

La idea no sólo me parece excelente, sino que, como tal, debe ser potenciada. La felicidad de los alumnos que preconizan algunos exégetas del dolce far niente debe ser reemplazada por la satisfacción del deber hecho y de los resultados apetecidos. La ciencia y la política van de la mano cuando hay voluntad de superación. En caso contrario, PISA pone a los eternos obstaculizadores al pie de sus propias pezuñas.

 

Un saludo.

EN FILA DE UNO, AR.

 

 Suboficiales y oficiales eran muy dados a las órdenes al pelotón o a la compañía de soldados. Eran, y son, por supuesto. En el mundo militar, la jerarquía no se expresa en galones o estrellas. En órdenes. A menor rango, más gritos y menos motivo. A mayor antigüedad chusquera, qué les cuento acerca de la mala leche que destilaban algunas voces aumentadas por la fuerza del uniforme.

 

En el mundo judicial, las decisiones se toman merced a procedimientos de garantías que, pese a ellas, son susceptibles de elevarse a instancias superiores. Un diez por ciento de las apelaciones encuentra acogida en los tribunales ad quem. El resto se queda como está.

 

Si mezclamos el mundo del durísimo juego de los simulacros bélicos con el tenebroso panorama de la justicia española, obtendremos un resultado peculiar. Un resultado que se mide en unidades de recelo ciudadano y que se glosa en la frase célebre de un político asido al duro banco de la galera de las sentencias: la justicia es un cachondeo.

 

Doña Mercedes Alaya, profesional ilustre donde las haya, ha solicitado la imputación de dos expresidentes de la Junta, de varios consejeros de sus gobiernos y de la tira de ciudadanos que se lucieron en el vergonzante proceso de los fraudulentos expedientes de regulación de empleo. Con doscientos mil obstáculos a babor y tropecientos mil a estribor, la magistrada sevillana sigue al mando de su velero bergantín cuyo rumbo permanece firme a pesar de los cañonazos de las torpederas piratas institucionales. Todos en fila de a uno, dice Su Señoría. Pero no a la voz de ya. Al sonido de las motivaciones y de las investigaciones de rigor. Arbitrariedades, ni una.

 

Alguien dirá que si este articulista se alegra del follón que se ha levantado a costa de esta indecencia concebida, nacida, desarrollada, multiplicada y consumada por altísimos cargos de la Junta. La respuesta es sencilla. Me alegro hasta el infinito. Durante muchos años, una unidad mixta de cargos públicos ha estado saqueando miles de millones de euros para beneficio propio, de su partido, de sus parientes y amigos con la sensibilidad de un reptil que trata al pueblo como si fuera un plato de caracoles: babosos, arrastrados y cornudos. Cómo no voy a regocijarme si esta caterva de mangantes termina contando sus caudales en la cómoda celda de una penitenciaría de la región. Cómo no voy a mostrar mi felicidad si, además, devuelven el parné expropiado para que se destine a los desempleados, a los desahuciados o a los más desvalidos. Cómo no. Por supuesto que sí.

 

Y cómo no voy a estar contento si durante largos años he sufrido los ataques de los ahora imputados que no me perdonaron, ni me perdonarán, las críticas feroces, pero fundadas, al traje del emperador desnudo. Es que puede haber alguien de bien que no se complazca de que la justicia funcione aunque sea tarde y lenta. De pensar en la pobreza de miles de familias andaluzas que puede mitigarse si los ladrones restituyen lo que no era suyo, se me alegra el alma.

 

Eso sí. Que la justicia ponga en juego todos los mecanismos de presunción de inocencia y los recursos necesarios para que la instrucción y el proceso sigan el sendero de la legalidad y de la equidad. Si esto ocurre y los desarrapados morales son absueltos por la justicia española, pues nada, que todos a la calle y los demás paguemos las evaporaciones esotéricas de tanto dinero. En caso contrario, si son condenados, que se cumpla el código. A ver si alguna vez podemos decir aquello de que la justicia no se cachondea de nosotros.

 

Lo dicho: los imputados, en fila de a uno.

 

Un saludo.

EL TIMO DE LA ESTAMPITA

 

 Susanita tiene un reloj chiquitín. Susana ha formado un gobierno pequeño. Igual que el anterior. Solo que con los cromos cambiados. El cacique gaditano, tantas veces vapuleado por Teófila, se hace con la foto y la cartera de la nueva presidente. Mientras tanto, la jiennense Víboras se responsabiliza, ejem, de las relaciones con Cañamero y Gordillo en el campo andaluz. De Llera repite consejería, a ver cómo se puede defender la zona del ataque de Ayala. En cuanto al grupo de IU, los mismos, que están haciendo una excelente labor de achique de los balones fétidos que apestan al banquillo psoecialista.

 

Algunas caras nuevas para que el equipo no cambie, no cambie, no cambie. La Junta unida, jamás será sometida. Me llama la atención la movida de Montero y la quedada de Alonso. De Salud y Recorte Social a Hacienda y Administración Pública. El acabose. Todo llega a su extremo. Después de la paralela, sobreviene la administración tangencial. Lo que significa que un leve roce de algún enchufado con algún organismo público valdrá como requisito y mérito incontestable de acceso. Ni oposiciones ni leche. Ahí, con dos narices. En cuanto a Luciano, quietecito que está más guapo. Si Montero es el anverso, Alonso es el reverso de la misma moneda que Chaves coló en San Telmo antes de iniciar la hégira madrileña.

 

La Junta de Susana tiene un péndulo desajustado, tic tac, tic tac. Y guarda un elemento en común con el anterior. Está pringado hasta las cejas. Si alguien se cree que con quitarse de en medio a Griñán, a Aguayo y a Ávila y pasaportarlos a la Cámara Alta Vacía, ya está superada la fase de corrupción a espuertas, es que no entiende la fuerza de las relaciones políticamente incestuosas de CC.OO. y UGT con el PSOE.

 

Moro, De la Chica y Espadas dejan el Senado. Por la vía rápida. No es que se vayan a Sevilla y hayan perdido su silla. Es que se las arrebatan sí o también. A ver dónde se van a sentar los apuntados en la lista del proceso de los “eres”. A los desocupados ya les llegará la fortuna en forma de asesoría bien “pagá”.

 

Me falta Mario. Jiménez está a la sombra. Mascullando y zigzagueando al mejor estilo sérpido. De Sevilla a Madrid. Qué tendrá la capital de Botella y del café relax cuando en la ciudad desembocan todos los rebotados de Andalucía. Unos se van y otros que llegan. El álbum tiene las fotos más rancias que los discos de doña Concha.

 

La Junta era una estampa. La de Susana, un timo. Las mismas poses con algunas caras desconocidas. Un motor gripado en el interior de un coche viejo, viejo, viejo. Y “averiao”.

 

Un saludo.

EL EFECTO POSTRE

 

 Los nutricionistas suelen coincidir en que la obesidad viene a ser, en no pocas ocasiones, resultado de lo que llaman “efecto postre”. El homenaje de dulce que suele subseguir al almuerzo, por opíparo que sea, es el desencadenante de calorías que terminan por inyectar grasa en nuestro flotador abdominal.

 

En la vida social y política, ocurre algo parecido. Un negocio no se cierra en el transcurso de las negociaciones ni en las mesas de comidas de trabajo. El éxito del contrato tiene lugar en las carnestolendas finales. Del mismo modo, en las transacciones políticas. Si alguien cree que los grandes acuerdos entre los partidos se forjan en el hemiciclo del Congreso, apéese del error. La trastienda de cualquier tipo de pacto es la cafetería de un prestigioso hotel de cinco estrellas o el boudoir reservado de un establecimiento chic o el salón de la mansión privada del intermediario de turno. En las Cortes se oficializa el trato. Las ceremonias tienen eso que el Barroco supo elevar a la categoría de arte: la escenografía del dorado.

 

Algunos titulares de prensa trasladan a sus lectores la idea general de tristeza por la decisión del Comité Olímpico Internacional de eliminar a Madrid como sede de los Juegos de 2020. La decepción puede ser compartida como síndrome de un engaño multitudinario que se ha basado en la idea de que la capital de las Españas se revelaba como el templo ideal para albergar a la élite del deporte mundial. Hasta ahí, bien. Sin embargo, que algunos periodistas desinformadores aludan a las inescrutables razones de la Corte Olímpica, suena a cachondeo. De inescrutable, nada. Los ajustes y las componendas comportan arreglitos y las cláusulas del concierto se redactan en los camarotes de los yates de lujo o en las suites presidenciales de los siete estrellas de Dubai.

 

Los arrogantes miembros del COIU pueden visitar Madrid, Estambul o La Conchinchina. El turismo pagado en residencias suntuarias es un acicate más en la función de los sátrapas del olimpismo. Cuánto vale su voto es la cuestión a dilucidar. Ese precio no se presenta en plica cerrada ni se modifica en razón de los mensajes que se lanzan en el oficio solemne de la designación de sede. Por favor. Las estipulaciones del compromiso han sido firmadas con notorio adelanto. La noticia es el postre de un pantagruélico festín que se ha ido degustando durante años.

 

Si Madrid persiste en su intención de convertirse en sede, aprenda esta lección. Y si, por el contrario, confunde el oro con su apariencia, se pegará de bruces con la dura consistencia del hormigón armado que envuelve la cara de los sujetos del comité que se pasan la verdad por el aro de sus intereses personales.

 

Ya les digo. El efecto postre es el reconocimiento de un festival gastronómico de altísimo standing. La puesta en escena final recompone los efluvios de los gastrónomos. Así nos va.

 

Un saludo.