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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

EL SUSTENTO DEL ESCRITOR

 

 Si alguien no ha leído a Lucía Echevarría, vaya mi recomendación para que rectifique. Su literatura es una gozada.

 

Me ha sorprendido a medias la irrupción de la premio Planeta en el mundo del famoseo y del reality estilo sálvame/salsa rosa. A medias digo porque los mitos se derrumban cuando la diferencia entre la realidad narrada y la realidad vivida constituye un abismo tal que se adentra en el terreno de la virtualidad.

 

No me refiero ya al relato novelesco. Acudo a la vida doméstica del autor. A la mujer que vive, se alimenta, calza y viste, sale de fiestas, copea, va al cine y se mueve en una burbuja de intelectualidad que, la mayoría de las veces, no es sino un alejamiento acomplejado de la sociedad que habita, a la que dice comprender y en la que se parapeta para lanzar sus diatribas éticas y su ideología de bolsos de Buitton, con b para no publicitar el lujo asiático de los occidentales.

 

La vida de Echevarría ha transcurrido en un universo ficticio desde el que se ha asomado, desde su altura de erudición, para mirar al populacho en general, despreciar a la plebe televisiva, tanto a la  que protagoniza esperpentos mediáticos como a la chusma que se sienta horas y horas frente del plasma, y elevar un altar al dios de los diferentes. Como ella.

 

Tantos eximios colegas suyos de todos los tiempos han tenido que pasar por las horcas caudinas de su necesidad de comer todos los días. Echevarría no es una excepción. Y como todos los que se deben al estómago antes que al seso, ha de comulgar con las ruedas de molino de la chabacanería si, como es su excusa principal, que no me lo creo, quiere saldar sus cuentas con el fisco.

 

Lucía Echevarría se moverá a partir de esta experiencia entre los matorrales que ocultan poco, arañan mucho y nunca llegarán a ser bosque. Ni frondoso ni pelado.

 

Si Lucía quiere ser independiente de verdad e insumisa sin trastero, tendrá que equilibrar las altas letras de sus amigos de siempre con la difícil travesía de un desierto en el que el agua es la picaresca y la supervivencia es el resultado de adaptarse a los obstáculos que jalonan el camino. A ver si así se entera de lo que vale un peine. Y de que nadie es más que nadie. Ni menos.

 

Un saludo.

DE PEONES CAMINEROS

 

 Con todo mi respeto a las personas del oficio. Si es cierta la información del diario con el que Cebrián hace política y finanzas, o Pérez de los Cobos debe dimitir o este país deja la justicia al alcance de cualquiera.

 

Cosa distinta es que sea falsa o esté manipulada. Con lo cual se pondrá de manifiesto, una vez más, que algunos medios escritos que se erigen en adelantados de la democracia, no son sino instrumentos de poder al servicio de un grupo de presión, ya sea político ya económico ya social ya militar.

 

En caso de duda, me abstengo de opinar sobre el comportamiento del presidente del Tribunal Constitucional. En cuanto a la credibilidad del periódico ya me he manifestado.

 

En cualquier caso, si el señor Pérez incurre en incompatibilidad en tanto miembro del TC y militante en activo –que comporta  pago de cuotas- del Partido Popular, debe dimitir por la vía del ipso facto. En cambio, si dejó de serlo con anterioridad a su nombramiento para tan alta y digna función, no caben estupideces en este sentido. Su independencia no se pone en duda. Al menos desde el punto de vista legal. Si así fuere, podemos hacer una lista de magistrados que haría saltar por los aires la teoría de Montesquieu.

 

Comenzaríamos por Pascual Sala y terminaríamos por Margarita Robles o el propio Moliner. Y es que cuando el necio habla, o hacemos oídos sordos o nos convertimos en hijos de la madre de todos los males, la tontería.

 

Un saludo.

NACIONALISMO ESPAÑOL

 

En España hay nacionalistas como gente gorda o flaca, esbelta o rechoncha. Faltara más. El argumento del nacionalismo español que esgrimen algunas damas y ciertos caballeros es tan inconsistente como su propia vida política. Toca decir algo que epate y lo sueltan como el desgraciado que abandona al perro o al padre anciano cuando se va de vacaciones en verano. Es su vida y no existe más allá.

 

Si los españoles fueran la mitad de la mitad de nacionalistas que los políticos, periodistas y tertulianos nacidos, y no nacidos, que estos son peores, en Cataluña, nos enfrentaríamos a graves problemas de odios. Anda ya. Un servidor siempre fue aficionado a analizar las reacciones de la gente corriente con la que te cruzas en la calle, con el vecindario, con los compañeros de trabajo y un largo etcétera a la hora de advertir sus emociones cuando el Barcelona gana campeonato tras campeonato y partido tras partido. Da igual en Huelva que en Rentería. El Barça es, más que un club, la enseña del independentismo catalán. Y ese símbolo se lo pasa por debajo del bigote el castellano más culé y, al tiempo, más cidiano.

 

La fortaleza de la derecha de nuestros días es que no aspira, como antaño, a modelar el alma del pueblo a imagen y semejanza de los segmentos más retrógrados –que existen- de la sociedad. El plus de la derecha actual es que no uniformiza ni militariza a sus prosélitos. Lo mejor de esta derecha es que ha aprendido que el progreso es diálogo sin renunciar a principios éticos. Ocurre a esta derecha lo mismito que a los curas de nuestro siglo y a la iglesia católica en general: que muestra una tolerancia ovacionable con todos aquellos ciudadanos que visitan sus templos como turistas o participan, por cortesía, de las celebraciones litúrgicas sin necesidad de sumarse al rito de los fieles practicantes. Esta derecha no necesita bandera del águila para enarbolar ni tricolor para mostrarse republicana.

 

El nacionalismo español no se detiene en los niñatos que lucen tirantes rojigualdas o se arman de pistolas y navajas. Gente de esa laya no define sino a grupúsculos de pirados que hacen de su vida una apoteosis de necedad. El nacionalismo español no es patrioterismo de lacayos y de siervos.  Por fortuna. Constituye el indicativo de que esta nueva derecha está aprendiendo que la izquierda almacena toda su ideología en la cháchara vacía de políticas demagógicas y que después de esa fachada de tolerancia, hay fanáticos que con tal de romper lo que sea, apoyan el catalanismo secesionista o el macarrismo bilduetarra.

 

De nacionalista españoles, unos cuantos. De nacionalistas regionales del país, la tira. Alentados por los pujolistas y otros semejantes de la barcenitis y por la izquierda destroyer de las comunidades del resto de España.

 

Un saludo.

MOCIÓN DE AUTOCENSURA

 

                 La paja en el ojo ajeno. La viga en el propio. Así es la vida. Me han dicho que me han contado que me están vacilando que la baronía psoecialista está a punto de iniciar una empresa que, de culminarse, elevaría a su cúpula dirigente a los altares de lo civil y de lo sacro y a la organización, a niveles de Olimpo de los dioses. Me lo pueden decir en arameo que jamás creería que ese partido, desde sus comienzos hasta la actualidad, tenga en mente una limpieza estatutaria, un final letal de sus estrategias torticeras o cualquier innovación que trascienda el maquillaje más vulgar y efectista. Ya digo, en sánscrito o en euskera.

 

                A la vista de que España inicia una levísima recuperación económica, repito lo de levísima y si quieren, casi imperceptible, los dirigentes sucesores de Felipe y de Guerra están dispuestos a cualquier barrabasada con tal de que la corrección positiva de la crisis no se produzca y si se llevare a cabo, cañonear las fuentes de financiación y, sobre todo, la fortaleza de credibilidad que, todavía, custodia el Pp.

 

El problema que se les plantea es cómo diseñar el asalto sin hacer el ridículo más allá de su inveterada falta de respeto hacia los demás y hacia el mínimo sentido de la dignidad. En este sentido, sus compañeros de rueda de molino, con los que comulgan cuando han de triturar el trigo recién cosechado, ya han apuntado a una moción de censura contra Rajoy con la excusa del caso Bárcenas. Si algo me consta en esta parte de mi análisis, es que se mueren de ganas y prefieren tragarse el interés antes de recibir un puyazo en todo el lomo. Cuando los toros mansean, los del tendido siete de Las Ventas dividen sus opiniones sobre la suerte del varilarguero. Sin embargo, en este tema no hay debate. Saben que la moción está más perdida que la honorabilidad de Valderas respecto a los desahucios o de los senos de algunas féminas conocidas.

 

La moción de censura es un fracaso tan previsto que sólo se ampara en el amago estúpido. No obstante, algunos se aferran a la estupidez como el náufrago al palillo mondadientes. Por ejemplo, esa autoridad moguereña que es Mario Jiménez ya se mete la lengua en lugar oscuro y se conforma con una comparecencia de Rajoy. En cuanto a la futurible Susana Díaz, se arrima a tablas diciendo que es preciso pedir explicaciones al Gobierno sobre los escándalos de corrupción y supuesta financiación ilegal en el Pp.

 

Pero almas de cántaro de cartón, qué puñetas de explicaciones puede pedir Bretón al individuo que fue condenado por la desaparición y asesinato de sus hijos. Si tienen una migajita de pudor, callen y si ni siquiera les queda un gránulo de pan, tráguenselo antes de seguir sobando la muñeca del deshonor. Con lo fácil que sería autoplantearse en Andalucía una moción de censura a la Junta.

 

Griñán: autocensúrese.

 

Un saludo.

EL DIABLO COJUELO

 

                 Vélez de Guevara es el autor de la obra que da título a este artículo. Encuadrado entre los grandes referentes del siglo de oro de la literatura española, nunca alcanzó a Lope ni a Quevedo o a Calderón. Sin embargo, pocos discuten su enorme categoría como escritor. Como escritor satírico debelador de la hipocresía y como escritor a dos velas capaz de rescatar virtudes de personajes cínicos a cambio de unas monedas. El que con niños se acuesta, mojado se levanta, que dice el refrán castellano. Vivir entre hipócritas tiene eso, que o te apuntas al carro del cinismo o te subes al coche de sanfernando, que ya saben, un poquito a pie y otro andando.

 

                El diablo cojuelo de hoy es el eminente pícaro Alfredo Rubalcaba, la araña negra del jesuitismo más inquisidor y el extraordinario faisán, mascota de etarras. La penúltima bromita de este psoecialista es  demoníaca. No puede ser de otra forma. El buey tiene que arar allí donde vaya. El secretario general del partido del GAL, de FILESA y MALESA, de los EREs y de cuantísimos atropellos a la honradez, no tiene empacho en criticar a la persona de Rajoy y al Rajoy presidente del Gobierno. Él dispara y si acierta en pleno corazón, mejor que mejor. Después dispondrá de tiempo para alegar atenuantes, eximentes y presencias.

 

                Pues no que el ínclito belcebú afirma que Mariano está sentado sobre los volcanes del paro, de Bárcenas y de Cataluña. Sin pestañear. Los ojos abiertos. Al estilo bretónico. Con una mezcla de desfachatez y villanía digno de los mayores dictadores. Dicen que no hay mayor mentira que la media verdad. Estoy de acuerdo.

 

                El volcán del paro que lanza lava candente contra el Pp fue activado por el forense Zapatero, incapaz de distinguir entre unos huesos de animal y unos huesos de niño. Escurre el bulto y, hala, la factura al maestro mariarmero. En cuanto a Bárcenas, le doy toda la razón a don Alfredo. Ese volcán ha nacido y crecido en el seno de su historia política. Está loco por apagarlo pero en su intento, puede caer en el interior por los siglos de los siglos. Claro que el cráter de la montaña de fuego es un pequeño orificio con la dimensión de la boca de la Junta de Andalucía. Y respecto a Cataluña, se necesita tener poca vergüenza para atribuirle el problema a Rajoy. Acabará atribuyendo la amenaza de escisión del PSC a las maquinaciones de los populares. Pero hombre, si éstos del Psoe aprenden a mentir antes que a gatear. Si le sale el rabo del infierno antes que los dientes de leche.

 

                Diablejo Rubalcaba. Todos sabemos que cojea de los dos pies. Igual que conocemos su desviación mental hacia la farándula más subvencionada. Gusta de rodearse de sabandijas que no dudan en dejar en la cuneta a quienes obstaculicen la marcha triunfal del emperador del mal. Si alguien puede creer en dios, no es por fe, sino por experiencia. El diablo existe. Alguna divinidad que se le oponga no puede ser descartada. Aunque padezca de cojera.

 

Un saludo.

METER LA PATA

 

 

Si alguien me encomendara la defensa jurídica del partido popular, no cabe duda que, como requisito esencial, para aceptar la responsabilidad, impondría la obligatoriedad del silencio de todos los dirigentes. Ante la prensa y, por supuesto, en el Congreso y en el Senado. Mudez total. Como abogado, claro. Las declaraciones, ante el juez. La credibilidad de la formación que sustenta al Gobierno de España reclama un comportamiento de discreción que no puede romperse ni en sede mediática ni en foro parlamentario. La estabilidad del sistema está en solfa. Algunos altísimos miembros del Consejo de Ministros podrían acabar en la cárcel. Frente a las acusaciones, las defensas deben hacer un trabajo de contención y de rigor.

 

Sin embargo, como ciudadano, las querencias son distintas. Estoy convencido de que Bárcenas es un pedazo de canalla que se ha enriquecido a manos llenas. Mi convicción no disminuye un miligramo acerca de la veracidad de muchos de sus apuntes contables. Me los creo a pie juntillas. Del mismo modo que la evidencia de la financiación ilegal del partido es una bomba de relojería en la santabárbara del acorazado popular. Bárcenas podrá ser un golfo pero ese golfo ha estado protegido durante décadas por la cúpula del Pp, desde Fraga hasta Rajoy. Es decir, si los desarropados por la manta de la que tira Bárcenas lo califican hoy de chorizo, me inclino a pensar que la golfería de éstos es equiparable a la del tesorero, por más que éste les haya dado sopa a la hora de amasar capitales.

 

En cualquier caso, como español, la situación me provoca náuseas. Ganas incontenibles de vomitar mi asco por la corrupción del Pp,  por la corrupción del Psoe y por la corrupción de Iu. De los partidos nacionalistas, ni les digo. Cuando escucho a determinados personajillos hablar de ética, de transparencia y de honradez, los demonios me llevan. Conforman un hato de sinvergüenzas políticos que no debieran representar al pueblo. Pero ahí los tienen. Cobrando la pasta gansa y rascándose la oronda panza.

 

Es posible que Rajoy sea reelegido. Me puedo creer que el tándem Psoe-Iu vuelva a ganarse la confianza de los electores andaluces. Lo que sí les manifiesto es que por más que se liberen todos de las penas subsiguientes a sus presuntos crímenes, la comandita debiera ser eliminada, por ley, de la res pública. Inhabilitados a perpetuidad. Porque meten la mano y, además la pata. Sólo dejan a cubierto el rabo del demonio que les delata al ambicionar el dinero ajeno.

 

Un saludo.

EL VITA DE INDALECIO PRIETO

 

Dicen de Indalecio Prieto. Y de Largo Caballero. Malas lenguas. Lenguas malas. Vete a saber.

 

Si algún día, uno de mis biznietos –que espero conocer- me comenta que en su clase de historia el profesor le ha hablado del papel de Felipe González en la España del siglo XX, mi réplica siempre será la misma. Hijo, la historia la hacen los vencedores pero la ganan los vencidos. Felipe es el exponente reiterado de una buena forma de vender al político y de un estilo malo de ejercer la política. La corrupción alcanzó, durante los catorce años de su ininterrumpido gobierno, la más alta cumbre de la democracia. Nunca superada. Ni siquiera en los años desgraciados del caligulesco Zapatero. Que hizo cosas buenas, sin duda. Que tuvo rasgos de buen dirigente, también. Que llevó a España a Europa, con la misma fortuna con que se cargó la credibilidad de la nación.

 

Con Indalecio Prieto viene a pasar un poco de lo mismo. Se aureola de una bondad nacida del mito del exilio y de su melancolía por la debacle del frente popular. Sin embargo, el mito se deshace entre las gotas de la penicilina de los documentos. Prieto fue un político corrupto. Se podrían decir mil cosas de él. La última me basta para situarlo en su sitio. El “Vita”. Cuál era su cargamento. Qué intervención se atribuye al señor Prieto en la gestión del mismo. Cómo vivía el prócer en México mientras sus compatriotas morían en la guerra civil. Por qué no quiso inventariar las maletas.

 

Si rebuscamos entre los papeles, encontraremos los excrementos de la realidad moral de algunos. Indalecio no se escapa. El Vita de Prieto indica, por enésima vez, la catadura del personaje.

 

La guerra desvirtúa los acontecimientos. Franco dice que la ganó. Y es cierto. Pero sólo desde el punto de vista militar. La guerra civil vio el triunfo de los republicanos. Derrotados, supieron difundir la idea de que la cultura era patrimonio exclusivo de la izquierda. Así siguen. Y la derecha, panoli, estúpida, prosaica, no se entera.

 

El Vita de Indalecio Prieto no es el Fortuna de Juan Carlos I. El barco del monarca actual ha pasado a manos de sus donantes. El Vita fue expoliado por las manos de todos los que se lo agenciaron. También republicanos. Españoles exiliados que sacaron de España el oro y el moro de nuestro acervo histórico y artístico.

 

Ite, vita (missa) est.

 

Un saludo.

SIN FUNDAMENTO

 

 El río suena con fuerza. Baja bravo. Se ven las aguas y se escucha su rumor. Se teme. Las autoridades decretan el desalojo de la población. Muchos se resisten a ser evacuados. El abandono puede significar el final de sus vidas.

 

El auto de imputación contra Magdalena Álvarez tiene de los nervios a los barqueros y al dueño del pontazgo. Los accionistas del negocio se tiran de los pelos y echan mano del alfanje dialéctico para herir a la juez. Desde Felipe a Chacón. Desde el último mono con aspiraciones de trepa hasta el primer mandril con miedo a la inundación que se acerca.

 

El gran/pequeño Rubalcaba sostiene que la resolución carece de fundamento jurídico.  Y si no lo tiene, pregunto, por qué se preocupa. Mejor para él. Saldrá fortalecido del error. Pero no. Las bombas, contra Alaya. De todos los confines del partido/mafia. El delito del fraude de los ERE es, en realidad, un invento de la juez.

 

No hay fundamento. Y Griñán es inocente. Y Bretón, un santo varón. Y el violador del Eixample, un hombre casto. Y Maleni, una señora austera. Y Rubalcaba, jamás comió un faisán. Y el GAL, una patraña de El Mundo. Y Felipe González no era la equis.

 

Sin fundamento. España no está en crisis. El Psoe nunca se ha corrompido. Bárcenas es modelo de cumplimiento legal. La capital de España, Pamplona. Huelva, la cabeza económica del país. Cebrián, un demócrata. Prisa no tiene deudas. Berlusconi no ha sido condenado. Maduro, premio Nobel.

 

Sin fundamento. Rubalcaba adolece, además, del mal de la compulsión estafadora. Asco me produce.

 

Un saludo.

EL DESASTRE SANITARIO ANDALUZ

 

 Desastre no viene de SAS. Pero como si viniera. Dejar la sanidad en manos del Servicio Andaluz de Salud es como pedir estudios a Elena Valenciano. Un imposible actual.

 

Los sindicatos de médicas y de enfermeros se echan las manos a la cabeza. Nadie enferma en verano. La consejera de Salud garantiza la actividad asistencial con la misma credibilidad con que Griñán niega su intervención en el fondo de reptiles. Cierran camas y clausuran ambulatorios y la señora nos cuenta el rollo macabeo de que los ciudadanos podemos estar tranquilos. A esta gente le importa un cominero la atención al paciente. Y un angelito caído la calidad del servicio.

 

Doña Montero  se queja de los recortes de Mato mientras emplea la tijera con el entusiasmo del más neurasténico podador. Nos venden después la burra de la sanidad pública. El jumento está cojo y con  cicatrices por todas las partes de su cuerpo. Los que pueden se apuntan a los seguros de medicina privada. Los que no pueden, también. Antes que comer tres veces al día, se quitan la cena pero se aseguran la atención sanitaria. Antes que colapsar las urgencias hospitalarias, a la clínica de pago. Antes el ayuno que el dolor de la inseguridad.

 

Serán malos. Los andaluces no nos merecemos esta administración del Psoe. Si es que ya no saben qué tecla tocar para incrementar la factura del empeoramiento. Acudan a la etimología del término. Desastre significa sin estrella. Estrellados. Perdidos en la inmensidad del universo astral.

 

Permítanme la frase: que dios nos coja confesados. Sobre todo en verano. En tanto, Montero y su pléyade analfabeta, disfrutando de los mejores paraísos estivales. Toma psoecialismo patrio.

 

Un saludo.

QUÉ VERGÜENZA, PAPI

 

Nueve de cada diez españoles sostenemos que los partidos políticos son la principal fuente de corrupción de España. Décimas arriba, décimas abajo. La cifra es desconsoladora. La democracia no se lamenta de la pluralidad ideológica. La democracia llora por la unicidad de quienes hacen de ella un trapo sucio. La democracia de partidos ha perdido el respeto al pueblo. Los ciudadanos sólo servimos para que nuestro voto legitime, cada cuatro años, la continuidad de un sistema de vicio.

 

Llámese Pesoe o nómbrese Pepé o refiérase de Iu. Sus bases sociales nada tienen que ver con las cúpulas dirigentes. La pirámide de poder marea a los que se han situado en lo más alto. Quieren más y más. Los impuestos de los españoles se utilizan para construir una autovía que sirva de coartada al enriquecimiento de ciertas empresas y a la financiación de la formación que sustenta al gobierno, sea nacional, autonómico o local. Construir un hospital cuesta el doble de su valor. La mitad inflada se emplea en el relleno de maletines que, estilo ollero, justifican los latrocinios de la gürtel, de la barcenada, de los blancos y dorribos o de la granujería chavesista y griñanera.

 

Todos los perros con distintos collares participan del festín de la carne. Los huesos quedan para el común de desempleados, pensionistas y funcionarios. Si algún ingenuo considera que esto tiene solución, me apunto a su bando. El único requisito que pongo es que los rajoys, los rubalcabas, los valderas y todo el séquito de mangantes que arrastran terminen, qué digo, comiencen por dar explicaciones válidas y fundadas ante la justicia. Ninguno de ellos tiene la gallardía de autoimputarse. Para satisfacer sus ambiciones personales, los primeros. Cuando de dar la cara se trata, no están ni se les espera. Son tan cobardes como traidores y tan indecentes como ineptos.

 

La democracia española es una cima que nos ha costado sudor, lágrimas y porrazos alcanzar. Una vez lograda, la golfería institucional quiere expulsarnos del paraíso con tal de erigir en la cumbre los versalles de la casta patricia. Estos padres de la patria no son sino bretones que nunca, -se defienden-, nunca, nunca, quemaron las esperanzas de sus hijos. Ahora bien: éstos ni se encuentran ni se encontrarán.

 

Me repito: qué vergüenza, papi.

 

Un saludo.

PLAÑIDERAS

 

 Las lloronas de oficio hacen su agosto en las horas fúnebres. El sueldo depende de la intensidad del llanto. En tiempos de recortes económicos y sociales, las lágrimas recuerdan el polvo en que nos convertiremos. Las plañideras de la política están perfectamente representadas en las figuras de los asesores.

 

El PP, envuelto en la vorágine de las declaraciones de Bárcenas, ha aprendido las malas prácticas del Psoe. Cuanto más calienta el infierno de las acusaciones, más veloces se muestran a la hora de usar los extintores. Entre las cortinas de agua y las nubes de humo, los pirómanos se hacen bomberos para recabar escenarios noticiables que distraigan la atención del incendio gigantesco.

 

Ahora nos vienen con la idea peregrina de suprimir los cargos de confianza. No se lo creen ni ellos. Los miles de asesores que se buscan nuestros estúpidos gobernantes cobran, en realidad, la mitad de lo que sus nóminas revelan. La otra parte se utiliza para financiar a los partidos. De qué van a vivir estas formaciones si la mayoría de sus militantes no pagan cuotas. Quién va a pagar los sobresueldos a estos dirigentes canallas que se embolsan miles de euros cada mes. Nadie puede creer, en su sano juicio, que los Toxo y Méndez del panorama político sindical puedan mantener su tren de vida si la financiación se redujera a las aportaciones de sus doce afiliados.

 

Vayan a hacer puñetas. Para reformar algo, es preciso tener un diagnóstico. Y luego, un buen cirujano capaz de meter el berbiquí, que no el bisturí, para limpiar las pústulas del sistema. Dicen que se van a ahorrar miles de millones de euros. Si fuera así, cómo es posible que no emprendieran mucho antes esta medida. Porque es mentira. Porque es sabido que la política se practica en un coche de lujo y mantener el dispendio pasa por la continuidad de los asesores y la cooperación de las empresas. A cambio de licitaciones encubiertas.

 

Nadie crea que lo de Bárcenas o lo de los EREs es una singularidad. En absoluto. Los nombrados son ejemplos de una corrupción generalizada. Éstos han sido pillados con las manos en la masa. Por ello, tendrán que apechugar con lo que les venga. Que será poco si se compara con lo que han pillado. Sin embargo, la trama financiera sigue creciendo sin  pausa y con prisas.

 

Observen el panorama. A medida que aumenta el número de políticos, disminuye la vocación de servicio altruista y crece la riada de intención, que  es la de forrarse al poco tiempo. Si no, díganme por qué hay tan pocos seminaristas, menos sacerdotes y más concejales, diputados, parlamentarios y altos cargos. Pues por eso. Porque los entregados de verdad a la obra de dios en los demás son cuatro limpios de espíritu. Los rendidos al becerro de oro de la política más rastrera constituyen una multitud.

 

 Dos y dos, cuatro. O veintidós.

 

Un saludo.

LA PIEL DE LA DISCORDIA

 

 Curzio Malaparte escribió sobre la miseria compartida de vencedores y vencidos. Porque la guerra, decía, es una vergüenza. Una vergüenza moral, más allá de la devastación y la ruina. El ser humano es capaz de todo con tal de salvar su pellejo. Por la victoria, el hombre, y la mujer, qué caray, ascienden a lo sublime y bajan a la muerte infame.

 

En Egipto, los militares reeditan sus misiones salvíficas. Los egipcios se mueven entre los héroes libertadores de uno u otro signos políticos. Sin embargo, no se fían. Sus libertades se estrechan en la fina epidermis de una democracia tan endeble que se impregna de la víscera de la dictadura. No pocas veces, el imperio de los muertos atropella a los vivos. Los valores se deslíen como azúcar en la leche hirviendo. Los fascismos se acercan a los barrios alentados por los olores de la depravación. Igual que los coyotes se alejan del bosque seducidos por los residuos de los pobladores cercanos.

 

Tiempo de confusiones. La grandeza y la bajeza humanas se reúnen poseídas de un instinto animal que cae en la abyección, en el envilecimiento. Basta girar la cabeza y lanzar una mirada en derredor. Estamos solos. Enfangados en nuestro presente y temerosos del mañana. La enfermedad es el miedo a elegir, a plantarse. La ciudad se cierra y los guardianes se aíslan en torres de marfil. El individuo abdica de su soledad y se introduce en el frasco del colectivismo que hace disuadir al pensamiento.

 

Acaso no haya más verdad que el silencio. Ni más felicidad que la afasia. Ni más dicha que la renuncia. Sin embargo, siempre nos queda la esperanza. La esperanza es eterna y se llama María de la solidaridad. Cuando la niña nace, se erigen nuevos pilares en la tierra. Poco a poco atisbamos luces de encuentros. La cuarentena deja paso a la vida exterior.

 

La risa de Bretón. Me repugna. Es el extranjero sin compasión. No se arrepiente. Pero lucha por su vida. Existe porque está muerto. Vivimos esperando su hundimiento. Queremos su cabeza. La venganza la reclamamos caliente. El proceso se retransmite entre anuncios de colonia cara y en ambiente festivo de vacaciones. Asistimos al final de un miserable al que se odia más que a su crimen.

 

Entonces…La piel de la discordia.

 

Un saludo.

MELCHOR, BALTASAR Y ZARRÍAS

 

 Rey Mago. Don Gaspar es el mayor E-Regalador de Andalucía. El hombre es un conseguidor de bajos vuelos y altos presupuestos. El visir de Chaves es el ojo que todo lo ve. Nada se mueve en la Junta sin que pase por el tamiz de su visto bueno. Negar esta cuestión es no entender la importancia del sol en la fotosíntesis. Un imposible científico.

 

Los niños desobedientes no reciben reyes. Están castigados porque los magos de San Telmo premian a los malos dóciles y castigan a los buenos críticos. Los intrusos  de los expedientes de regulación se han colado de rondón porque el pesquisidor Zarrías así lo ha querido. De otra manera, ni pensarlo. Si encuentran entre este ejército de despreciables estafadores una sola persona rebelde al Psoe, presento mi dimisión. El casting final es muy reservado y don Gaspar no permite que una mota de polvo manche su impoluta hoja de servicios como seleccionador nacional de golferas.

 

Eso sí. Zarrías seguirá a lo suyo. Mandando y organizando desde la sombra. Lo que daríamos algunos para que a este padrino le pusieran el agua bautismal de la justicia y de la ley. No le deseo la cárcel. A nadie. Salvo, claro está, que algún juez lance la caña al caladero apropiado y pesque al pez gordo de la corrupción general. Entonces, sí. Tras un juicio con todas las garantías, si tiene que ir a prisión, será el Estado de derecho el que ha puesto fin a las villanías de un servidor público que se ha hartado de servirse de lo público.

 

Un saludo.

VALDERAS AL AIRE

 

 Me quiere. No me quiere. Será verdad. Será mentira. Me lo creo. No me lo creo. Deshojo el trébol de cuatro hojas de don Diego mientras sopeso el poder del muchacho.

 

Dice el diario ABC que el vicepresidente de la Junta de Andalucía adquirió su segunda residencia a precio de saldo gracias al desahucio de su vecino. Será posible. De serlo, dónde está el límite. Por mucho que el anterior propietario de la vivienda ratifique la noticia, me cuesta encajar la burrada moral.

 

 Bueno, tal vez el quid de la cuestión radique en que, en aquella fecha, Valderas fuera un trabajador agobiado por su propio infortunio económico y aprovechara una coyuntura como la que se le presentó. Pero no. Monsieur Valderas era entonces presidente del Parlamento andaluz. Y antes había ejercido 15 años como alcalde de Bollullos. Es decir, que no era un desempleado ni percibía un salario basura. Que tenía poder, influencia y amigos.

 

He criticado con acidez el desarrollo político de Valderas. He fundamentado mi crítica en la coherencia de su ideología con la realización de sus actos políticos. Jamás he atacado a la persona a la que, por otra parte, no tengo el gusto de conocer. Pero si lo que cuenta el diario de Vocento se ajusta a la realidad documental y testimonial, el disgusto es mayor. Cuando un ser humano cae en charcos tan fétidos, el mal olor se prolonga hasta la eternidad.

 

Valderas no es Mgdalena. Desde luego. Ni tiene, eso me dicen, la tosquedad ni la tropeza dialéctica de la exministra. Ni tampoco los gustos exquisitos, y carísimos, de la hoy imputada en los EREs.

 

Deben ser las compañías. Cuando al gran jefe de Izquierda Unida se le abre la portezuela de un pacto con el Psoe gran hermano, es que se revoluciona. El color y el olor del dinero le pueden. Manda sus ideas a la eme y sale de la eme para emporcacharse con los más cerdos del lugar. Así le va. Tiene oficinas propias y herederos legales.

 

Esta izquierda es la que quiere regenerar el país. Por favor.

 

Un saludo.

MI MALENI

 

 Cómo es la juez Alaya. Pues no que ha imputado a Magdalena Álvarez, mi nunca bien ponderada Maleni, exconsejera de la Junta de Chaves y exministra de Zapatero, por el tema de los Expedientes de Regulación de Empleo. Qué pasa. A ver si va a resultar que esta señora también forma parte de la trama del fondo sin pozo -que no pozo sin fondo- de reptiles. Ella, que no declaró que el dinero público no es de nadie.  Que fue su compañera y conmilitona Carmen Calvo la autora de esta perla. Ella, que nunca ha viajado gratis total. Ella, que se sorprendía de la dimensión del aeropuerto de Barajas. Ella, que de Hacienda sabe poco o escucha menos, que jamás se enteró de la estafa de los EREs. Ella, que es un modelo de supervivencia política. Por favor.

 

Cómo es la juez Alaya. Imputar a toda una vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones. Dónde vamos a llegar. Aquí cae hasta el apuntador. Por qué ella. Si la meritoria dirigente no fue más que responsable de la Hacienda andaluza durante unos cuantos años. Si ella ha declarado que jamás despachó con el expresidente “don Manué” sobre ese tema de los dineros defraudados. Ella, que no se enteraba de los desfases presupuestarios, cómo iba a conocer las advertencias del interventor. Ella, que jamás mantuvo reunión alguna con su compañero Viera ni, mucho menos, con el directorcillo general de Empleo. Si ni se acuerda de su careto. Puestos a ignorar, es que la señora Álvarez  no se acuerda ni del programa 31-L ni del 45-G ni del HP-1. Agua. A ella, a la que todos los tiros le pasan cerca pero no la tocan ni la hunden.

 

Cómo es la juez Alaya. Emitir un Auto de imputación contra esta heroína de nuestro tiempo. La mujer campechana que deja su elitismo social y profesional, para enriquecernos con sus frases lapidarias. Ella, que es capaz de referirse a una integrante de la Comisión parlamentaria con la confianza de “hija”. Ella, que pierde la salud trabajando por España fuera de España. Que se queda afónica cuando el aire de la sospecha se cuela por la ventana de sus pulmones. La gobernante que toma decisiones sin consultar al oráculo. Ella, que, de desmemoriada, ha olvidado los pasillos del Parlamento por el que tantas veces resonaron sus pisadas y sus voces.

 

Cómo es la juez Alaya. Ataláyica e himaláyica. Pero Señoría, si Maleni sólo estuvo una década de nada al frente del aparato de la Hacienda autonómica. Si ella seguía fielmente los dictados de su presi. Pobre Maleni. Pero pobre. Débil Maleni. Pero débil. Lo que tiene que soportar para llevarse toda la vida bordando banderas de libertades y maletines de poder. Ella, que mira la grandeza de la juez Alaya. Ella, la cobarde que se esconde tras la jauría que se tira a la yugular de la valiente magistrada.

 

Ella. Mi Maleni. La tuya.

 

Un saludo.

CAUSA GENERAL

 

 ¿En qué se parecen Carlos Floriano, el baranda del Pp nacional y Mario Jiménez, el mayoral del Psoe andaluz? En muchas cosas. Entre las más recientes, destaco una. La frasecita de la causa general.

 

Al pepero le parece injusto que los casos Gürtel y Bárcenas estén derivando en una causa general contra su partido. Al psoecialista, lo mismo pero a través de la intervención de la juez Alaya en el bandidaje institucional del fondo de reptiles.

 

Políticos ambos, manipuladores los dos, participan en la gran carrera de culpar a los demás de la corrupción propia. Carentes de argumentos, echan mano al alarido y patean el sentido común de los españoles.

 

Serán infelices. Con botarates de este tino, cuándo podremos espantar a la crisis asesina. Qué leches de empleo van a crear estos pesos muertos que lastran la prosperidad del país. Dónde queda la transparencia con la que se llenan la boca desdentada y cariada si con ella tapan la luz del día.

 

Patéticos. Penosos. La causa general es la que el pueblo debe emprender cuando toque renovar el voto electoral. La causa general será una verdad incuestionable en el justo momento de hacer rendir cuentas a los mangantes y embusteros a los que prestamos nuestro sufragio en las pasadas elecciones.

 

Si de mí dependiera, ni don Mario Jiménez ni don Carlos Floriano recibirían más voto que el del castigo. Está uno de defraudadores hasta las orejas. Y de tapaderas, que ni les cuento.

 

Que ambos sujetos se coman los marrones y dejen de ser los mamarrachos políticos que estamos despreciando.

 

Causa general, no. La causa de la golfería no es general. Es degenerar.

 

Un saludo.

MOCHILEROS

 

 La actualidad sociopolítica andaluza se centra en tres ejes. El primero, la Junta de los griñanes y valderas. El segundo, los juzgados (Alaya y pocos más). El tercero, la Guardia Civil. Sobre este trípode se alza la plataforma metálica en la que se queman los papeles de la corrupción institucionalizada y se carbonizan las entrañas de quienes sufrimos la desventura de compartir país con seis millones de españoles desempleados. Es una vergüenza que, lejos de remediarse, se encallece.

 

Invercaria/Invercaries, la sociedad de capital riesgo que se inventó la Junta para afanar por otras vías distintas a las de empleo o educación o sanidad, viene siendo investigada por presuntos delitos de malversación, tráfico de influencias y falsedad. Con independencia de que su director financiero fuera nombrado a dedo sin tener ni siquiera estudios de Bachillerato, los gestores del invento dieron una vuelta de rosca a la porquería. Se contrató a mochileros. Esto es, a empleados que cobraban nóminas de esta empresa pública, pero no trabajaban en su sede.

 

Estos individuos de mochilas repletas fueron detectados en 2009. Pues bien: durante años siguieron cometiendo las tropelías de rigor consentidas por los irresponsables de la política Juntabandidos. Forman parte de la Consejería de Innovación (para seguir mangando), Ciencia (en las tesis del latrocinio) y Empresa (entendida como filial del fondo de reptiles y caimanes).

 

Dicen que Bárcenas se forró. En Andalucía hay barcenitas, lanceritos y cristobitas que, a lo tonto de la izquierda floja, se embolsan millones bajo la apariencia de todo para el pueblo pero que le den por saco al pueblo.

 

Lo de Andalucía no es una llaga ni una úlcera ni una herida. Lo de Andalucía es una canallería general en la que los mochileros son unos, los maleteros otros y los portadores de baúles de la Piquer, los que tienen la voz de mando. A este paso, mochila a mochila, trolley a trolley, valija a valija, los apandadores del tío Gilito van a dejar la nevera más vacía que el ojo del tuerto de la Administración cómplice.

 

Y Griñán, sin terminar de largarse.

 

Un saludo.

EL DESAYUNO DE LOS SICARIOS

 Atribuyen a Bárcenas, la siguiente frase: "Antes de caer yo, me los llevo a todos por delante". Las palabras vienen rodadas. La pendiente se escarpa a medida que la erosión modela las formas del lenguaje jurídico. La bola de nieve se va a convertir en un alud. El signo de este fenómeno comporta el derrumbamiento estrepitoso y violento. Una avalancha incontrolada que puede llevarse por delante a autores intelectuales, cómplices, cooperadores indirectos e incluso a inocentes sabedores de la magnitud del desastre.

 

 La honradez es una virtud que imprime grandeza a quien la practica. En política, la honradez ha dejado de presumirse. Hay que probarla. Es inconstitucional pero tan real como la vida misma. Si este articulista se maliciaba hace cuatro años la catadura del personaje hoy en prisión y calculaba por lo bajo la magnitud de su fortuna, cómo es posible que en Madrid se ignorara lo que sabe un abogadillo de provincia. No se lo cree nadie. Muchos compañeros de fatigas del extesorero áureo llevan tiempo en vilo. Inquietos. En zozobra creciente.

 

La omertá. Código siciliano de silencio. El que cante ópera escuchará “jondo”. Sentimiento profundo que se paga con la muerte. La omertá es la hombrada, la masculinidad, el símbolo fálico que parangona la humildad con el miedo. El sello indeleble de labios. Dicen, y servidor entre ellos, que la avaricia rompe el saco. El desordenado afán de atesorar riquezas por parte del señor Bárcenas ha terminado por cascar el voluminoso talego de tantos millones de euros. La ambición desmedida por el dinero se ha juntado con la obsesión por el poder hasta retroalimentar al monstruo. No ha sabido poner límites y la desproporción de su patrimonio se ha engullido al portador.

 

El gran Cicerón aseguraba que el lujo es el padre de la avaricia. Bárcenas perdió el oremus de la distinción cuando cayó en la charca de la vulgaridad. Vivía, vestía, comía y viajaba como aquellos zoquetes que no perciben que su apariencia de ricos es el hilo conductor que desvela la pobreza de su origen. A partir del error del soberbio cavan su tumba con la pala de su propia imbecilidad.

 

Bárcenas viene a ser el “Brochant” de “la cena de los idiotas”. Con una singularidad: que no se reía del tonto de turno. Luis se carcajeaba de quienes se hacían el tonto porque era más conveniente no advertir algo que darse por enterado. Si Veber hubiera conocido a Bárcenas, la descripción de su personaje sería ejemplar: se pondría tan tonto que nadie superaría el nivel de petulancia y de vanidad. Hasta el punto, que por no desprenderse de su terquedad, acaba por estrellar sus huesos en el piso de la prisión. Los idiotas no son tales y los listos dejan arrastran más estupidez de lo que la inteligencia aconseja.

 

Que hable o no, es la cuestión a debatir pronto. Algunos tienen los congojos en la garganta. Sicarios y jefezuelos se levantan  sin ganas de desayunar.

 

Un saludo.

CORRER

El expresidente ZP asegura que está enganchado al correr. Al deporte de correr, matizo. No obstante, don José Luis salpimenta su declaración con la siguiente bomba: he mantenido la regularidad corriendo, sobre todo en los últimos seis años, es decir, durante buena parte de mi estancia en Moncloa. Así estaba España, ahogadita.

 

Para qué seguir. Zapatero es el español Forrest Gump de la película tragicómica estadounidense. La diferencia es que Tom Hanks borda el personaje y Rodríguez lo descose. El primero interpreta. El segundo es pura naturaleza. Aquél es un personaje de ficción. Éste, de carne y hueso. El norteamericano nos inundaba de ternura. El leonés, no. Uno generó millones para su productora. Otro, degeneró la millonada en “E” planes.

 

No me importa Zapatero. El mal está hecho. Aunque seguimos pagando las inconsecuencias del psoecialista, al menos la ola de descrédito no ha crecido. Mientras se dedique al running, no hace más daños a la sociedad española. El hombre disfruta de su nueva vida. Se levanta, calienta, corre y, después, al mus del Consejo. Qué más quiero, Baldomero.

 

Chitón. No molesten al atleta. Está corriendo mientras sueña y sueña que está corriendo. La carrera presidencial terminó. Dejen que duerma. Si se despierta, será peor. Mediomarathon man.

 

Un saludo.

LA SUPERCOMUNISTA DE MANILVA

 

 Fuera todos. Atrás. Dejen paso a la mujer más comunista de las que han defendido esta ideología. La alcaldesa de Manilva es la number one. Poner en común es el santo y seña de esta prócer de la política malagueña y española. Ni la Ibárruri ni la Luxemburgo. Antonia. Antonia Muñoz. Su comunidad de bienes es ferozmente elitista: parientes, amigos y conmilitones. Qué envidia no despertará en su coalición que la señora ha abandonado la disciplina del partido.  Eso sí, de la alcaldía que consiguió en nombre de su formación, no se despega ni con agua hirviendo.

 

Cómo va a abandonar el Ayuntamiento si en él registra su fuente de ingresos y de influjos. Las sentencias de los jueces son papel mojado. La dama de fango y de barro de la política de IU enchufa a quien le viene en gana. Los contratos irregulares no llegan al tobillo a las ilegalidades de la Junta de su jefe Valderas. Y ahí está el bollullero, coco con codo con Griñán y su tropa.

 

Los desbarajustes de una señora edil. Si no puede estar en la izquierda por principio ético, los finales de supervivencia la colocan en el grupo mixto. Mixtificación tan taimada como su comunismo de salón de plenos. Y mientras, Cayo Lara se quiere personal en la Gürtel. En el escándalos de los EREs, no, que se quema. En la participación de Comisiones en el fraude del fondo de reptiles, tampoco, que arde en la pira de los gordillos de Marinaleda. En el caso de Manilva, ni hablar de la peluca, que doña Antonia puede cantar la traviata. IU se persona en cualquier juicio que perjudique a la derecha.

 

La justicia vale el peine de los vientos de Chillida. La frase  resulta muy poética pero nada objetiva. IU destapa vendavales que despeinen a Rajoy o a Aznar. Sin embargo, los tornados que se lleven las casas de plástico de sus ideas colectivistas, lejos de ellos, muy lejos.

 

La alcaldesa de Manilva es más comunista que nadie. Pero menos demagoga que la cúpula de la que fuera su organización mafiosa, digo política.

 

Un saludo.