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Francisco Velasco. Abogado e historiador

TURBIDEZ Y MEMORIA

La dizque izquierda onubense es de pena. El otoño envuelve a la política en sombras. Sombras nacidas al sol de la fricción dolorosa que se acerca. El agua de Huelva corre túrbida. Toda una alegoría.


Algunos historiadores cerraron la Transición de manera anticipada. La voluntad de consenso del pueblo. Era necesario cerrar un capítulo. No de nuestra historia, sino de nuestra vida. El monstruo de odio y de muerte que fue la guerra sigue presente. Su presencia no es fantasmal. Es corpórea. En vez de aventar el espíritu bélico, se actualiza el ánimo revanchista.


La revancha comporta desquite. El desquite arrastra venganza. La venganza atiza el fuego del rencor. Y el rencor aviva la mala sangre. Mala sangre que persigue la revancha. Es el bucle del desamor. El círculo vicioso del odio más cainita. Intereses bastardos insuflan maldades nuevas para ensanchar la pira. Detrás de estos movimientos desestabilizadores no se encuentra la derecha. ¿Entonces?

un saludo

 No tengan duda. Es la izquierda. No la izquierda de convicciones rotundas, de limpia mano y de intachable recorrido. No. Esa izquierda era, y es, admirable. Es la izquierda extrema que ambiciona poder y dinero, que mece la cuna del desencuentro, que pretende la ruptura que no fue, en vez de la comprensión que sí floreció. Es la izquierda falsa que, hoy, provoca, bravuconea, hostiga, pincha y fanfarronea. La izquierda estomagante, árida de ideología y ávida de mando. La izquierda que no deja sitio para el apaciguamiento ni lugar para el sosiego, la serenidad y el diálogo. La izquierda que sólo cobija a la ofensa, al enojo y a la afrenta.


La izquierda mala, preñada de ideas satánicas. La izquierda charnega y maketa que implora el perdón por su pasado franquista. Izquierda de Mario, Javier o Zapatero, que esconde a sus ancestros de derechas. La izquierda conversa de la derecha que se convierte en Torquemada sanguinario. La izquierda cobarde que no promueve la república y no demanda la ruptura del Estado español por la vía legal. Por la vía legal, no se atreve esta izquierda de cartón piedra. Es la izquierda desmemoriada que no sabe leer para no avergonzarse de las palabras escritas. Es la izquierda cruel que llama a la ignorancia memoria y denomina historia al dolor presente de heridas no cicatrizadas.


Turbidez en la memoria. Agua clara.

 

Un saludo.

DOS SEMANAS

 

Primer día de septiembre. Servidor insistía sobre el tema de las pensiones. El tema como problema. Cualquiera puede avanzar un incendio si observa a unos domingueros preparar una barbacoa campestre en pleno verano. Cualquiera con dos dedos de frente. Zapatero. O no tiene frente o no tiene dedos. Las pensiones pueden incendiar este país. Incendiarlo y convertirlo en cenizas. Desde que inicié mi andadura con este blog, he puesto especial énfasis en la correlación economía-sociedad. Caminan tan estrechamente juntas que si cortas las alas a la abeja financiera, el cuerpo social se rompe la crisma. La abeja Maya pierde sus rayas.

 

Les invito a releer el susodicho artículo. Del mismo, reproduzco el siguiente párrafo: “El problema de las pensiones no es nuevo; por el contrario, siempre ha generado inquietud. No obstante, ese genio de la indiligencia dirigente que es Zapatero, ha convertido la inquietud en miedo. Es mucha la crisis que sufrimos por arte y gracia del partido del Gobierno de Rubalcaba o de Chacón. El temor se incrementa desde el momento en que el Presidente de la nada está vendiendo un producto social que se contradice con las declaraciones de MAFO, Gobernador del Banco de España, y que colisiona con las consignas de UGT y CC.OO en tanto han venido demandando jornadas laborales de cuatro días”.

 

Trece de septiembre. Zapatero ha hablado. En Oslo, aprovechando que el río de la reformita laboral pasaba por allí, al desarbolado presidente de este gobierno de mala jaez se le ocurre descubrir, ahora, el Pacífico. "Un gobernante que tenga los datos de los que nosotros disponemos sobre envejecimiento de la población y cambios demográficos en España debe tomar decisiones", ha dicho. Hasta hoy, barbacoa estival en el mes más tórrido de los últimos treinta años, el jefe del Consejo de ministros, no se ha enterado del peligro. Y del temor subsiguiente. Y del pánico que se se preconiza. El pobre. Con lo listo que es. Con lo bien que lleva el aborto. Con la defensa que hace del separatismo. Con la despreocupación que caracteriza la vertebración del Estado. Con la lucha que sostiene frente a la corrupción. Con la mano firme que conduce el cohete económico. El pobre. Con lo listo que es y no ve lo que tiene delante de las narices.

 

Suelo torcer el gesto cuando algunos tertulianos refieren el carácter optimista de Zapatero. La visión buenista del hombre. Por favor. El embaucamiento. El infinitivo es embaucar. Con un matiz. No engaña prevaliéndose del candor del engañado, que también. Engaña adoptando una imagen candorosa, un talante conciliador, una afable manera de hablar. Alucina. Se alucina. El optimismo del Secretario General de Pepiño no es el de un encantador de serpientes. Demasiado cobarde para andar entre reptiles. Si acaso un sérpido disfrazado de santo. Un áspid como el que mató a Cleopatra.

 

La reforma laboral. El ataque al salario de los funcionarios. La reforma de pensiones. Modifica pero no mejora. Enmienda pero los malos hábitos prosiguen. Restringe pero no disciplina. Se contiene pero dice lo contrario de lo que ejecuta. Qué pieza, madre, qué pieza. ¿Alguien conoce un rincón donde situar trastos inútiles?

 

Un saludo.

MATSA, MATSA

 

 Lo mismo después se queda en nada. Igualico. Aunque así fuere, algunos nos vamos a dar el pírrico gusto, pero gusto al fin y al cabo, de que el otrora virrey de Andalucía y hoy vicepresidente florero, digo tercero, del (des)Gobierno de Zapatero, se vea obligado a declarar por el célebre asunto MATSA. MATSA, sí el de la subvención de diez millones de euros a la empresa que apoderaba la hija del señor Chaves. Que se va a quedar en el limbo, vale, pero alguna satisfacción nos llevaremos quienes, va para un año, interpelamos en los medios a D. Manuel y presentamos denuncia contra él en sede administrativa.

 

Ya sé que, con anterioridad, la Junta de Andalucía -faltara lo contrario- archivó el caso. No podía ser de otra manera. Como, asimismo, llevó a cabo el Tribunal Supremo. Hala, casi sin alancear el toro, al sobreseimiento. Que la Fiscalía dice que nones y, ya está claro, el nivel de politización del Ministerio Público se halla en boca de todos. Pregunten, si no, a Pons.

 

Pues eso, amigos, que resulta que andaba por ahí el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y, no me explico si con el pie cambiado, ha decidido llamar a declarar al todopoderoso Condeduque de Olivares, perdón, de Chaves, -en qué estaré pensando- sobre la famélica ayuda oficial de más de mil seiscientos millones de pesetas a la sociedad en la que doña Paula, la niña, tenía manifiestos intereses. A declarar. A declarar. A galopar. A galopar. Todavía quedan resabios de los himnos de rebeldía que cantábamos los jóvenes contra las dictaduras de los años setenta. Del pasado siglo.

 

Lo que sí tiene claro este articulista es que ha podido incurrirse en prevaricación. Cosa distinta es que se pruebe. La prueba es difícil cuando los obstáculos son altos, abruptos y escarpados y, a la vez, el buscador de huellas apenas dispone de un poco de cuerda, un par de ganchos, mucha ansia y nula cooperación. A tenor de la doctrina de la propia Fiscalía, en el asunto MATSA se reúnen los elementos que tipifican el presunto delito. Qué cuáles son. Sigan leyendo.

 

Se producen dos elementos subjetivos: un altísimo cargo público e institucional, el máximo de la Junta de Andalucía, como es su Presidente, y un alto representante de la empresa favorecida, en este caso, su apoderada ad hoc. D. Manuel Chaves ocupaba, a la sazón, esa Presidencia y Dª Paula Chaves tenía el apoderamiento de MATSA para esos fines.

 

De igual manera, concurren dos elementos objetivos: los de parentesco. En primer grado de consanguinidad. Padre, don Manuel, de doña Paula.

 

El quinto elemento del grupo doctrinal es el temporal. Es decir, que coincidan en el tiempo la actuación de Chaves padre, como Presidente, y de Chaves, hija, como apoderada. No antes uno y después la otra. No. Ni al revés.

 

Se podrá argüir, por parte de la defensa de los Chaves y del Ministerio Fiscal, que al caso viene a ser lo mismo, que con todo el poder que ostentaba el papá en la Junta, le hubiera sido muy fácil abstenerse en la votación y, de esta manera, evitar cualquier conato de acusación. Podía. Claro que podía. Pero en la Andalucía de Chaves, antes, y ahora de Griñán, ya no se guardan ni las formas. Tal es el sentido de impunidad de que se orlan, que ni se molestan en disimular, Para qué. La oligarquía pública tiene asiento longevo en la Junta psoecialista. Ni se inmutan, oigan. La cara no se les cae ya de vergüenza. Han practicado tanto el enchufismo, y siguen en ello tan tranquilos, que aviados están los que piensan que, por vergüenza torera, el papá se iba a abstener. Ja, ja.

 

Cuando renquea la transparencia, enmudece la objetividad y se dictan resoluciones arbitrarias, esta democracia se prostituye hasta el límite de la dictadura. Así, el imperio de la ley que brota del pueblo se confunde con la ley que emana del tirano. Es igual que el déspota que confunde, contumazmente, su patrimonio personal con el patrimonio público.

 

A declarar, don Manuel. A declarar.

 

Un saludo.

GITANOS

 

 La historia no se repite. Imposible. Las reiteraciones de hechos, sí. Al igual que los seres humanos conservamos sentimientos de amor y odio no importa cuál sea la época que nos toque vivir, las acciones se reproducen en la fotocopiadora del presente. Miles de copias. Millones. Por más que perfecionemos la máquina, la fotofija no se modifica.

 

Las noticias echan las campanas al vuelo fúnebre. La Francia de la Revolución, la Galia del 68, la nación de las libertades está cayendo en los vicios que siempre criticaron los liberales. Expulsar a los gitanos es una vergüenza. Desterrar a los inmigrantes, otra. Enviar al ostracismo a los discrepantes o a los diferentes, una tercera. Romper el precepto universal de la igualdad entre las personas, y van cuatro. Podríamos seguir.

 

Gitanos y rumanos. Tropezar en la misma piedra. La piedra del fundamentalismo más atroz. El adoquín de la conducta más reprobable. En la España de los Reyes Católicos forjaron la leyenda negra. Judíos a la calle, como si la casa perteneciera sólo a los cristianos. Locura de los tiempos que fueron. Paroxismo del presente. Uno intenta no caer en el pecado del historicismo. Sin embargo, la sociedad de fines del siglo XV sí sabía lo que se hacía cuando los judíos emprendieron su cruel diáspora. Vaya que lo sabían. La excusa era la religión. La causa era la envidia. El motivo, la diferente mentalidad. La razón, ... No cabe razón en el odio o en la envidia o en la maldad. No cabe.

 

Francia ordena expulsar a los gitanos de Rumania. Por ser gitanos y por ser rumanos. La etnia gitana vuelve a vivir las persecuciones que genera el ser distintos. La nación rumana sufre los efectos de la miserable vida de unos cuantos de sus habitantes. Los ciudadanos rumanos gitanos viven con un plus de desigualdad política y social. El racismo brota a borbotones de la herida social que crea la crisis económica. Los ríos revueltos de la política son propensos a criar, entre sus aguas oscuras, pasiones canallas, sentimientos ruines, emociones despreciables, violencias indisimuladas. No falla. La historia es una ciencia social, sin duda. Sin embargo, cuando se tocan los resortes más débiles de la humanidad, entonces surge, como fenómeno exacto y preciso, la violencia.

 

El mullido colchón de las clases medias se resiente cuando la trastienda financiera pierde sus stocks después de haber consumido los productos del escaparate. Los ricos, muy ricos, frente a los pobres, muy pobres, sin que un cinturón social de amplio espectro y de mayor volumen sea capaz de evitar las tensiones del roce entre ambos polos de la sociedad.

 

La invasión de los bárbaros trasciende la idea del Imperio romano y supera el componente histórico de una época determinada. Los bárbaros siempre fueron los pobres de la tierra. Durante un tiempo, sirvieron de mercenarios a los poderosos. Al cabo, se imbuyeron de la realidad de la fuerza y cambiaron las monedas ridículas por la asunción del poder propio. Los rumanos gitanos son los bárbaros de nuestros días. Como los subsaharianos que se asoman por la frontera meridional. O los magrebíes que se mueren en pateras de hambre y sed. Del norte al sur y del este al oeste. Los pobres reclaman un poco de las sobras de los ricos. Éstos son víctimas de la avaricia y, lejos de contribuir a un reparto más equilibrado de recursos, se empecinan en aumentar su caudal.

 

Racismo, no. Gitanos, sí. De Rumania o de España. De todo el mundo. Las exclusiones de seres humanos constituyen una de las lacras heredadas de nuestro pasado. Los franceses no son racistas. Ni los españoles. Sólo que todos, por acción u omisión, participamos de la xenofobia de unos cuantos listos. Gitanos, sí. Racistas, no.

 

Un saludo.

FUEGOS ARTIFICIALES

 

 "Dueños de las tretas, de los engaños y de los artificios, los negociadores psoecialistas son expertos en relaciones amorosas ligeras, aunque caras, aventureros de charanga y pandereta, sastrecillos de vaporosas telas que revelan interioridades, amantes de todos, casaderos de conveniencia, zapateros remendones de calzado inservible, amigos, en fin, de componendas inverosímiles, sin importarles, en caso alguno, su cariz inmoral y censurable".

 

Va para un año. Escribía entonces que Letonia lideraba la clasificación de países de la eurozona con mayor tasa de desempleo. España ocupaba la segunda posición. Doce meses más tarde, la ministra Salgado ha superado la “pájara” y, en un esfuerzo brutal ha devuelto a nuestro país al primer lugar del campeonato. Somos los primeros de Europa. Corbacho se va sin alegría. Retorna a su Cataluña de acogida con la intención de recuperar la sonrisa que ha perdido durante su malhadado paso por el Ministerio de (des)Empleo. Eso sí, no se ha ido sin antes darnos la satisfacción de rebasar la barrera psicológica del 20% del paro. Qué tipo. Qué héroe.

 

Y esta hazaña -puro terrorismo social- sin contar los zetaformados. En sociología del trabajo -en Derecho laboral, todavía, no- los zetaformados,  definición inventada por el gran filólogo y excepcional demagogo Zapatero, son aquellos españoles que disfrutan del ocio forzado del desempleo cautivo y, además, se forman en los cursillos de la señorita Pepis o en las clases de mademoiselle martis. Cómo se aburren. Cómo maldicen. Los zetaformados. Cómo se forran. Los zetadirectivos de la formación sin fondo. Y del fondo sin formación. Qué vergüenza.

 

Zapatero ignora, a estas alturas de la película de miedo, si amortizará el ministerio, si lo englobará en el de Industria, si llevará a cabo una ingeniosa remodelación de cinco en uno o si él mismo tomará las riendas como ya hiciera con Deportes. Fenomenal la cabeza de este hombre. Tranquilos quedaron sus progenitores y ascendientes al alumbrar a tamaño cíclope de la política mundial.



Por cierto, la Andalucía que antes no regía el papá de Paula, la de MATSA, y que ahora trata Griñán de regir peor, precisa plato aparte. Andalucía no está ahora que subo y mañana que bajo. Fruslerías de voyvengo, ninguna. En la tierra de María Santísima, como decían los poetas florales del régimen franquista, nuestros políticos son más serios. Siempre en la cola. Los últimos de la fila del trabajo. Los primeros en paro. No hay quien nos frene. Parece mentira que la rica tierra que fue sede de los califas, de los almohades, de los nazaríes, se haya convertido en palacio-fortaleza, como el de La Calahorra, de ineptos, mangantes y nepotes.


Arte, lo que se dice arte, el de don Manuel Recio, sucesor a título de incapataz, sí, incapataz, del gran Antonio Fernández. Arte a espuertas. No quiere invertir el señor Consejero en I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) como hacen los gobernantes con responsabilidad. No. Por eso, digo, arte, el suyo. En Andalucía se ha puesto en marcha un programa de consultoría gratuita a las pymes. ¿Pero quedan pymes en Andalucía? Algunas que sobreviven. Todas ellas, o unas cuantas, porque se trata de un experimento, (con gaseosa, "pare", con gaseosa).


La "I" es de innovación en la igualdad. Las pymes, iguales todas ellas. ¡Qué es eso de unas más competitivas que otras! Todas iguales. Socialismo de última generación. En cuanto a la "D", de desarrollo conciliador. Sí, ¿qué pasa? Hay que buscar la paz, la concordia, la alianza entre las empresas. La felicidad pasa por la previa búsqueda del amor. La “i” de investigación de cómo seguir otros 30 años en el poder sin que el pueblo sienta cómo se le adormece. La productividad es otra cosa. Es que pedimos mucho. Los chiquillos gastan demasiado tiempo en pensar cómo mantendrán la cabeza del despropósito. Si, encima, exigimos rigor, hacemos sangre. Por cierto, ¿cuánta pasta se embolsa más Recio que Fernández? ¿O no es así?¿Y Pepis? ¿Y Martis?

 

Un saludo.

DIADA

 

Once de septiembre de dos mil diez. Diada. Cataluña, España. Cataluña, España, quiere separarse de España. Cataluña, Cataluña. El pulso de la región contra el estado. Pulsión separadora. Mientras el Partido de los socialistas de Cataluña, sucursal con capacidad jurídica del PSOE en aquel territorio, ha estado al frente de la Generalitat, el techo secesionista ha subido metros. No tantos como las torres de la Sagrada Familia pero sí tan llamativos como la decoración del Parque Güell.

 

Las cañas se tornan lanzas para Montilla. Arropado en el indefendible Estatut, quiso ser Tarradellas y Companys al mismo tiempo. El hombre no sabe historia pero es todo un experto en maquinaria propagandística. A diferencia del lenguaje catalanista de Aznar en la intimidad, el andaluz de Iznájar es todo un modelo de la docimología como ciencia de aprendizaje efímero, coyuntural y epidérmico. José Montilla habla catalán en público. Ha aprendido algunas reglas básicas, recita de memoria ciertas expresiones insustanciales, acompaña la fragilidad de su discurso vacío con el tono forzado de la fonética más propia de la Gerona profunda y, con esta carga cognoscitiva, aspira a convertirse en nativo, abortando gestos y pálpitos de su Andalucía natal sin reparar en gastos. Gestos y gastos. Gastos y gestos. Lo que cuesta a los españoles los gestos del gastoso Montilla.

 

Dispara con pólvora del rey. El rey es, en democracia, el pueblo. El pueblo paga al todavía president sus veleidades políticas y sus sueños imposibles. Diada. Fiesta catalana por excelencia. El poder se aleja de sus manos y amenaza con volver a Convergencia. Artur Mas, el burgués de derecha, retoma el mando tras el paréntesis cuatrienal del burgués de falsa izquierda psoecialista. El globo del soberanismo se ha adornado tanto que ahora resta inflarlo. Derecho a decidir, soplan con ahínco los catalanistas de la pela. Pena. El globo está pinchado y el poco aire que se le insufla sale por los orificios advertidos. Más ornato gaudiano pero el volumen es el mismo.

 

Los decretos de Nueva Planta sirven de pira. Los incendiarios tienen la misma catadura moral que el pastor norteamericano que amenazaba con prender fuego a los libros sagrados del islam. Panda de ignorantes. Si los catalanes no saben qué son/fueron estos decretos, leña al mono a la figura del Borbón. Se quema la efigie del rey de España. Juan Carlos I, descendiente de Felipe V, sufre las iras de los fundamentalistas destructores. A ellos sí cabe aplicar las declaraciones del Primer Borbón y de su esposa María Luisa de Saboya: “los catalanes son forajidos y pillastres”. No cabe duda que se referían a gente de esta ralea. Decían defender las libertades. Mentira. Sólo amparaban sus intereses particulares. Apostaron por el caballo perdedor, el archiduque, y arruinaron a todo un pueblo. Al contrario que los vascos, aquellos catalanes malgastaron el crédito de sus conciudadanos.

 

Pretender que el archiduque sería el protector de la libertad es lo mismo que creer que Zapatero es el gran forjador de una España plural y diversa pero fuertemente unida. Delirios. Cierto que muchos de los mártires de aquella guerra dieciochesca actuaron con la mayor buena fe. Igual de verdad que muchos de aquellos catalanes que perecieron en la fratricida contienda estaban convencidos de que su lucha no era la de los patriotas catalanes, sino la de todos los patriotas españoles. “Combatimos por toda la nación española”, afirmó el general Jefe de Cataluña.

 

Los catalanes de hoy y de ayer arriman el ascua a su sardina famélica: la Diada es la celebración de la nación catalana que pudo ser y que destripó el ansia incontrolable de la dictadura de España. Una mentira más que se suma a las Etimologías de la Arana institucional que han venido redactando algunos desde tiempos inmemoriales. Con tal de ser más, no se oponen a Castilla. Ni a Madrid. Los malos perdedores arremeten contra el todo. Diada es a Cataluña como el 28-F a Andalucía: fiesta de la comunidad. El 12 de octubre sigue siendo fiesta de la españolidad. Dos por el precio de una.

 

Larga trayectoria por el desierto, Montilla. Por más que la andadura te pille bien pertrechado. Diada, sí. Día nacional, también. Lo dicho: dos festividades para quienes son catalanes y españoles. A mucha honra.

 

Un saludo.

SEPARATA CANALLA

 La presión por la independencia de Cataluña aumenta. La secesión en el País Vasco se intensifica. El problema regional -decimonónico- se recrudece. Muchos años oculto o enterrado, retoma vida. Es la concepción dialéctica de la historia. No hay que darle más vueltas.



Ocupa y preocupa a este articulista la independencia de un territorio de España. Por muchas razones. Entre todas, y quizás porque a todas engloba, la desvergüenza de una clase política que es capaz abanderar la carrera disgregacionista con tal de no bajarse del coche oficial. Los Montilla o los Carod. Los Saura o los Pujol. Los Zapatero o los Pajín. Los Eguiguren o los Ibarretxe. Sagas. Dinastías. Estirpes. Raleas.



 ¿Qué les importa a ellos España? Nada. Cero.  A los españoles sí importa España. Como nación y como estado. Con mayúsculas. Por encima de España, quien a ustedes se dirige le interesa sobremanera la democracia. A muchos se les olvida que las naciones y los estados son pueblo. El español, pueblo es. España, España será. Con un régimen dictatorial o democrático. Será. El pueblo o es democrático o es esclavo. De esclavos, nada de nada. Pueblo al poder. Tiranos disfrazados de demócratas, al garete.

 

Los que juegan con los sentimientos del pueblo, malvados son. Quienes halagan los más bajos instintos de los ciudadanos, demagogos infames han de considerarse. Cuantos emprenden acciones encaminadas a destruir valores y patrimonios de una comunidad estatal, canallas se muestran.

 

En este contexto, el separatismo a través de la violencia o del chantaje fruto de la debilidad coyuntural de un Gobierno, es una canallada. En la extensión más propia que la Real Academia hace de ese término. Canallas han de ser tachados los individuos que ejecutan tamañas acciones.

 

Separatismo despreciable y ruín. Canalla.

 

Un saludo.

LA CARRERA

 

Pistoletazo de salida. Las municipales desafían al personal político. Los primeros pilotos de las escuderías se disputan la pole position. Pedro Rodríguez y Petronila Guerrero ocupan la primera fila de la parrilla de salida. Pedro Jiménez, desde atrás, busca la sorpresa. No obstante, Fernando Infante mantiene el tipo con UPyD. El partido de Rosa Díez tiene poco que perder y mucho que ganar. Es el único que parte de cero.


El coche de la candidata psoecialista corre con ventaja. Imponentes sus recursos. Si es por publicidad, a diario. Si es por imagen, lo que nos cuesta. Si es por corifeo, pónganse en fila para cobrar. Si es por talla de dirigente, no pesa. Si por acumuladora de cargos, ríanse de la señora esposa del “president” Montilla.


El problema que se suscita en la carrera es, sin embargo, más hondo. Es de pasta. Y de pacto. El dinero puede con todo. Compra conciencias e ideologías como el que adquiere una linterna. El elector sabe que votar a Petri es volver a la melillense cañada de la muerte. Dar el sufragio al PSOE es hurgar en la herida del desempleo más atroz. Creer, de buena fe, en la recuperación económica de la ciudad revelaría hasta qué punto la manipulación informativa se ha adueñado del seso de los ciudadanos. Lo sabemos los onubenses y lo tiene más que asumido el staff del chalet del Conquero.


Si algo caracteriza a estos personajes es el ansia de poder. Con mayúsculas. Ellos ponen cara al sol y nievan las montañas. Todo sea por su patria sectaria. La del partido. La de España, nada. Sus abrazos a la bandera se sustancian en réditos electorales. He ahí el quid de la cuestión. Si el gran jefe Zapatero tiene estómago para romper España negociando con los Urkullu y los Carod, los máximos exponentes del independentismo, con quién no pactará Mario Jiménez, el gran traidor de Astilleros, para ganar la carrera aunque el primero en llegar sea Perico.


Encontramos a la madre del cordero. ¿Serán capaces UPyD e IU de aceptar un enjuague que prive al ganador de su victoria legítima? Dicho en el román paladino de Gonzalo de Berceo: por más que uno confíe en la honorabilidad personal de sus líderes, ¿quién nos asegura que sus respectivas formaciones respetarán la voluntad del pueblo? Servidor desecha cualquier lealtad que provenga de los amigos de Rubalcaba. Y de sus mariachis.

 

Un saludo

VALENTÓN DE ESPÁTULA

 

 Así definiría Quevedo, don Francisco de, a Zapatero, José Luis R. De valentón de espátula. Y, además, gregüesco. Su espada es el talante de afilada lengua y de mala acción. Gregüesco, por su indumentaria que esmera hasta embaucar. Los valentones gregüescos y con espátula tienen eso que parodiaba Quevedo: ladran cuando el amo es fuerte y el oponente, infeliz, y se marchan con el rabo entre las patas cuando quien les hace frente tira de la espada de la autoridad moral.

 

Zapatero es un valentón quevediano. Exprime a los que puede y se arrastra ante quienes no debe. Es así este presidente que alardea de feminista porque se rodea de ministras que le sirven de parapeto ante ataques externos. Así es este politicastro de mala jaez que juega con España como el ludópata tira por la borda de su enfermedad no reconocida el pan de sus hijos. De esta manera es el ministro de deportes que se autoconvence de que en su persona reúne a Nadal, Fernando Alonso, Gasol e Iniesta. Las reúne en cuanto triunfan. Las destierra en el momento en que fracasan.

 

A Montilla, todo. Todo mientras le sirva. Luego, entrega a Mas el oro y el sarraceno. A Otegui, lo encarcela por imperativo, pero sólo un ratito. Cuanto antes, a la calle, no sea que estornude. Al sultán insultante del país vecino, Melilla, Ceuta y las Canarias rendirá a poco que el alauita alborote ligeramente su dedo índice. A las mujeres, lo que pidan, que el regalo se compensa en votos agradecidos. Lo que sea a las mujeres, pero a las policías de la frontera marroquí, ni un centavo. Los futuros dueños de nuestros territorios norteafricanos se sienten vilipendiados con presencias femeninas de guardias civiles vestidas. Repica la bolsa a Zapatero. Apoyos pretende pero no hay más cera que la poca que arde.

 

Y si limosna no alcanza, qué hará en tal querella. Partir más España. Navarra ya es vasca. Aragón limita el poniente catalán. Andalucía se queda sin Doñana. Madrid se dividirá en dos. Las Castillas, en cuatro: Castilla, la Nueva, Castilla la Vieja, León y La Mancha. Treviño se arrebata a Burgos y pasa a Álava. Algeciras se segrega de Cádiz y más provincias al bote. Extremadura, en tres. Cuantas más parcelas, más ventas. Divide y vencerás. Segrega y ya veremos mañana. Que cantones, en el momento procesal oportuno.

 

Habrá quien le plante cara ante tanto destrozo. Cuando tal ocurra, qué hará Zapatero. Lo mismo que el bravucón: irse a casa. Con el rabo de lagartijas coleteando tras desprenderse del cuerpo. 

 

Como tituló Summers una de sus películas más conocidas: “adiós, cigüeña, digo ZP, adiós”.

 

Un saludo.

CORÁN

 

 Guerras, no. Guerras por extensión, tampoco. Guerras por determinante, ni una. La guerra es siempre un mal que, rara vez, puede ser necesario. Muy rara vez.

 

Especialmente execrables resultan las llamadas, tristemente, guerras de religión. En nombre de un dios, se mata a seres humanos. Nada más falso, más demagógico y más criminal. En nombre del Dios, con mayúsculas, no cabe la guerra. Pero ahí están. Impelidas y materializadas unas veces por cristianos, que toman en vano el nombre de Dios y otras veces, iniciadas y ejecutadas por musulmanes que interpretan, a su antojo, el nombre de Ala´. En todos los casos, los seres humanos hacen del dios su paladín particular, su ariete celestial que barre en la tierra a todos los enemigos. Ese dios se pone de una parte. Habráse visto sandez.

 

En este sinsentido espiritual, en esta pantomima moral y en tamaña estupidez cívico-política, suele darse con frecuencia una paradoja. Los más antibelicistas de boquilla suelen ser los mayores detractores de la religión. Como si quisieran atribuir a la religión la causa de todas las guerras. Si la grandeza de su capacidad de análisis se cimenta en la confusión mental entre causa y excusa, los estados han caído en poder de mamarrachos que se hacen nombrar reyes, ministros, triunviros, césares o dictadores. Igual da que alcen el pendón republicano que el estandarte democrático. Un cretino no deja su condición por declararse de una religión o de otra, incluso ateo o agnóstico, como el dirigente incapaz lo es por sí mismo, sin necesidad de ponerse al mando de ejércitos armados o de tropas de oenegés turísticas. La estupidez no tiene límite.

 

Ahora resulta que éramos pocos y parió la abuela. He aquí que un descerebrado infunde ánimos a sus conciudadanos para quemar libros del Corán. Corán, libro sagrado. Sagrado para los musulmanes, pero también, por el respeto que se les debe, para todo el mundo. Como lo es la Biblia. Como lo puede ser el compendio de tradiciones, creencias y religiosidad en el que un pueblo deposita su fe.

 

He mantenido, con cierta insistencia, la idea de discernir conceptualmente el respeto de la tolerancia. Sostengo que la tolerancia es una virtud entre desiguales. En cuyo caso, si nos referimos, de entrada, a un mundo desigual, cuán tan bajo estaremos que hacemos del infinitivo tolerar un sustantivo ético. Subrayo, por el contrario, la importancia del respeto. Constituye la apoteosis de la igualdad de las personas aunque habiten territorios distintos, desarrollen economías antitéticas o pertenezcan a etnias históricamente alejadas. El respeto no hace iguales a los seres humanos porque la igualdad no es uniformidad. Lo especificativo del respeto se refiere a las relaciones entre los hombres y mujeres cualquiera que sea su sexo, religión, ideología o lugar de nacimiento. Ahí empieza, y ahí acaba, la erradicación de las discrepancias y de los conflictos que acaban en guerras inútiles. Ahí termina.

 

Quienes zahieren las religiones, quienes coartan la libertad de culto, quienes confunden, a sabiendas, aconfesionalidad con laicidad, son los malvados de la película. Se ponen a la altura de los incendiarios del Corán y de la Biblia. Utilizan las religiones para abrir brechas y no para cicatrizar heridas. Los dioses no quieren la guerra. Sí la paz. Y la prosperidad que de ella proviene.

 

Un saludo.

LA HUELGA TÁCTICA

Cinco millones de parados no fueron suficientes para justificar una protesta. Ni una queja. Cuánto menos, una huelga. Ni sectorial. Ni un pequeño paro. O una concentración simbólica. Comisionistas y ugetistas rieron las gracias al gran subvencionador. Ahora persiguen una huelga general. Para después de las vacaciones. Allá cuando octubre comienza su andadura.

 

Nadie duda de que el gobierno de ZP está desbordado. Todos constatan su incapacidad. Sin embargo, ahí lo tienen, quijote sobre rocinante impopular. Sus molinos de viento no alancean al jinete. Descabalgan al pueblo a un ritmo de 8.000 desempleados más cada día. Sangre del pueblo que se derrama sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza. Y los lacayos de Zp piden huelga.

 

El Gobierno que, hace unos meses, se hartaba y se jactaba, en un alarde de irresponsabilidad, de adoptar medidas de diálogo, ahora, intervenido el bastón de mando por los barandas de la UE, exige recortes, decretazos, bofetadas y pisoteos. Lo que fuere. Mantenerse en la pomada es el tema.  No tiene ni idea de lo que se cuece y no puede hallar la solución torniquete. Si acaso, el único torniquete que aplica es al cuello de los trabajadores, produciendo el ahogo de una población que, hasta ahora, como los corderos, se muestra silenciosa y ovina.

 

La huelga general no es la solución. Zapatero no la combate. Pero en el mundo de los necios, el que Felipe soportara más huelgas que él, le consuela. Si su convocatoria tiene como objetivo hacer llegar a Zapatero el descontento de la población, me parece absurdo porque el Jefe del PSOE no es que no se haya enterado, es que tampoco se sentirá aludido por ingente que fuere el número de huelguistas. ZP ignora lo que le desagrada y su ignorancia es supina.

 

La huelga sólo contribuirá a arreciar la tormenta. Sin embargo, a buen recaudo los ministros y los oligarcas de siempre, los daños se cebarán en los paganos de costumbre. En los trabajadores. En los pensionistas. En los desempleados. Si la huelga tiene vocación de aldabonazo, cosa inútil es. Ante un Ejecutivo repleto de sordos que el sordo se hacen para negar que alguna vez escucharon el clamor de los ciudadanos, el griterío es absurdo.


 Una huelga general comporta el paro en la mayoría de los sectores productivos de una economía maltrecha. ¿Qué sector será el adelantado, el de transportes, el de alimentación, el sanitario, el educativo...? ¿Qué credibilidad merecería una convocatoria propiciada por UGT y CC.OO. cuyos líderes han dado muestras cumplidas de su zapaterismo extremo? ¿Acaso pretenden añadirse a los artistas de la "ceja" en su función simuladora y/o encubridora para seguir chupando del bote a manos llenas?

 

No se pone en duda la necesidad de la huelga. Lo que se cuestiona es el derecho de huelga política, de huelga táctica.  Un parón de esta magnitud tendría consecuencias muy negativas para nuestra enfermiza industria y nuestro debilitado comercio, y en cualquier caso, la experiencia nos demuestra que la mayoría de las veces el resultado de la huelga es la nada. O peor que la nada, la negación de la esperanza a salir de esa nada.


 La solución no es la huelga. La solución es la reivindicación constante de la luz, la protesta sonora pero cívica y pacífica, la solicitud de medidas eficientes y lógicas, la exigencia de un gobierno capaz, la presentación de mociones de censura parlamentaria, la necesidad de un cambio democrático refrendado en las urnas. Sólo por esa senda se puede transitar ante un Presidente inane, vacuo, huero, vacío, inepto, inútil.


 La solución es trabajar para producir y producir para crear trabajo. No tiene Zapatero la solución. No la puede tener porque Zapatero es el problema. El problema.


 Un saludo.

PROFESOR NEIRA

 

En un país de tantos villanos, ser héroe es el mayor error. O ser guapo. O alto. O inteligente. O rebelde. O autosuficiente. Al tallo que sobresale, guadaña que te crió. Hay que rasar. Y si es posible, seccionar de raíz. No sea que vuelva a crecer y, de nuevo, superar la medianía. La mediocridad.

 

El profesor Neira se comportó como un héroe. En un momento concreto y en un ambiente de gran violencia, Neira actuó como un hombre, o una mujer, diferente del resto. La mayoría nos asustaríamos ante situaciones de gravedad conflictiva y, lejos de mediar, de frenar, de censurar, de reconducir, nos apartaríamos del escenario litigioso y, antes de que se escape un mamporro, nos retiraríamos a lugar seguro para, desde allí, justificar con argumentos miles nuestra cobardía, internamente reconocida. Se comportó como un héroe.

 

Un héroe, una heroína, nunca es. Esa esencia es imposible de sostener de forma permanente en los seres humanos. Alguna vez, todos podemos alcanzar esa categoría. En mayor o menor medida, podemos, incluso, enorgullecernos de una acción especial y distinguible. La continuidad de la misma nos llevaría a transportarnos de la humanidad a la deidad. Y eso, salvo lapsus mentales preocupantes, no es posible.

 

El profesor Neira actuó como muy pocos son capaces de hacer. Lo que entusiasmó al respecto de su intervención espectacular, fue la serie de alabanzas que se le prodigaron. Salvo las del atacante y las de la atacada, inmerso el primero en problema presuntamente delincuencial y la segunda en prototipo del síndrome de Estocolmo, las loas se sucedieron. Tantas fueron y tan continuadas, que demasiado tiempo el rosal perduró. Las rosas nacen para ser cortadas. Neira sufrió el sino de la bella flor.

 

Declararse próximo a ideologías de derecha fue el claxon que encendió la ira de los conductores enfervorecidos por los óbolos ensangrentados que reparte la secta de izquierda. El error de Neira fue alinearse en posiciones conservadoras. La jauría no puede soportar la grácil silueta del ciervo. De manera singular si los perros han sido privados de alimentos durante días.

 

A por Neira. Si hay que apellidarle Neura, se le apellida. A por él. No actuó en defensa de una mujer agredida por sentimiento de solidaridad con el mundo femenino y feminista. La defendió imbuido de un atávico sentido del patriarcado, del machismo más recalcitrante, de la violencia incontenida del hombre. Eso hay que decir. Y cuanto sea preciso para desmontar la grandeza humana de un hombre que estuvo a punto de morir por ser caballero de una dama desconocida.

 

La mezquindad de algunos tiene su sede en atalayas de izquierda o de derecha. La envidia y el odio tienen asiento allá donde reina la ambición e impera la ausencia de valores. Los grupos de izquierda no pueden soportar exhibiciones de valentía en un territorio de cobardes donde el más valeroso se hace rodear de una docena de escoltas armados hasta los dientes. Neira, al paredón.

 

La catástrofe se preveía. El error más nimio iba a costar caro a Neira. Desde luego, hay que reconocer que, en cuanto a errores, ya había cometido varios. Faltaba coronar esa cadena de equivocaciones. A su talante atrevido, radical a veces, incontrolable en ocasiones, Neira sumó un desliz condenable. Conducir bebido es un acto antijurídico. La bebida hace daño a la salud, es sabido. La ingestión alcohólica que realizó el profesor triplicó la tasa mínima permitida por la ley. Error personal aprovechado por las inmisericordes dentelladas de los dobermans que esperaban un mínimo traspiés.

 

La hecatombe surge cuando los elementos naturales o las conductas personales afloran de manera distinta a lo que cabe esperar de la normalidad. Recuerden ustedes el caso del diputado psoecialista Javier Barrero. Las fuerzas de izquierda lo defendieron a muerte. Las de derecha arremetieron contra él todo lo que pudieron. Entre unos y otros, los desinformados, los opinantes sin fundamento, los sabedores de todo y maestros de nada. Barrero salió, penalmente, indemne. ¿Y moralmente? Para mí, fatal, pero sus circunstancias son bien distintas. Y distantes. Otro día.

 

Un saludo.

TREGUA DE MUERTE

 

Vale la pena. Mostrarse. Hablar. Alto y claro. El diario Gara publica la penúltima declaración escrita de ETA. Con los etarras, las declaraciones no violentas siempre anteceden a la última. La última, y postrera, es la muerte.

 

Una vez más, la banda asesina indica una tregua. Van a dejar de matar, dicen. Siempre que seamos buenos, ellos dejarán la pistola en la gabardina y la bomba en el zulo. Se cubren la cara y colocan la txapela sobre la cabeza homicida. Pero tenemos que ser buenos. Hay que dejarles hacer lo que les viene en gana. Independencia como requisito. Tregua como mérito. Saben que es el momento. Estos demócratas del tiro en la nuca están bien informados. Zapatero busca un golpe de efecto y el golpe nos lo dan en la cara. Rubalcaba gana tiempo para justificar la continuidad de un Gobierno roto, maltrecho y sedicioso.

 

Bueno está que se hable con grupos terroristas. En democracia, el diálogo, la conversación y el entendimiento pueden ser legítimos por más que estas conductas repugnen a la ley. Monólogo, no. Extorsión, tampoco. Ni hablar de condiciones. Sin embargo, la tregua no la impone el Gobierno. La decide, unilateralmente, el Terror. El Terror domina al Estado de derecho.

 

La debilidad de Zapatero es el alimento del separatismo más virulento y la excusa de vecinos invasores. Siempre fue así. El primer ministro del Gobierno de España no es bueno. Ni buenista. Es, simplemente, un incapaz. Su traje directivo le cae demasiado grande. Mucha tarea para tan enclenque personaje. ETA le tira nueces del nogal que zarandea el PNV. Zapatero las recoge del suelo y las devuelve en bandeja de plata. Cortés, se autoloa. Servil, se le califica. Comprensivo, vende. Cobarde, se le acusa. España en cuadro. ETA le cuadra. Como al toro mareado, ETA se perfila para matar. La tregua es la retirada del estoque. Basta. Listo ya el descabello.

 

ETA no da tregua. Es mentira. La única paz que regalan los desalmados es la de las fosas. El sonido que les gusta escuchar, el de las metralletas. Su música, el llanto de los familiares de sus víctimas. Su brindis, por los muertos de la Guardia Civil o de la Policía. Tienen a Rubalcaba en un puño. Pepiño come de la mano de Erkoreka. Un año más de poder es un año de vida para quienes vivir es montarse sobre la miseria de un pueblo.

 

Si un español muere, no será un asesinato. Simple accidente, comentará lloroso el todavía presidente. Qué lleva a los seres humanos a semejantes cotas de indignidad. Miren, señores de ETA, si quieren tregua, dejen las armas, descubran sus rostros y entren en el templo de la democracia. Si quieren la independencia, a las urnas. En paz. Sin guerra.

 

En cuanto al Gobierno, qué gobierno, ley, ley, ley.

 

Un saludo.

VALIENTE Y SUCIA

 

 La Jiménez. La política. Dice lo contrario de lo que hace y hace lo opuesto a lo que dice. Valiente se muestra la Jiménez. Sucia la política que practica. Las primarias son la esencia del proceso democrático, declara hoy –a la fuerza ahorcan- cuando ayer aseguraba que sus funciones como ministra impedían funciones distintas a las de su institucional cargo. Pero si tú me dices “ven”, lo dejo todo. Ministra, no, Pepe Luis, que mola cantidad. Yo presento mi candidatura, dilecto duce, pero déjame el disfrute del ministerio. Y si Gómez gana, más tiempo en Sanidad. Los militantes no confiarán en mí, pero los españoles se tienen que fastidiar conmigo. El gozo orgásmico que produce el poder, Rodríguez. Mira, si estamos hecho el uno para el otro. Incluso los apellidos nos vinculan históricamente. Tú, hijo de Rodrigo, el Cid. Yo, de Jimena, hija, la mujer del Cid. Qué tontería, verdad. Pero bueno, como no tengo nada que hacer, te peloteo.

 

Mira, Pepe Luis, Tomasito es muy malo. No me deja jugar a las mariquititas. Quiere cromos nuevos, estampas sin marcar. Así cómo voy a ganar. No os respeta el nene de Parla. Ni a ti ni a Pepiño, con lo guapo que está el hombre recién operado. Es desobediente el Gómez. Pues ¡y no que pide el censo! Es que no se fía ni de los suyos. Anda que como me gane, menuda patá en el trasero. Hasta los dientes voy a perder. Cómo voy a sonreír así. Mi dulce acento andalusí –queda más fino, más moro y más intercultural que andaluz- se ahoga en el charco de la vulgaridad. O hacemos algunas trampitas, Jose, o nos vamos a comer un marrón glacé de los que provocan diarrea.

 

Hay que acusarle de machista. Eso. El que ataca a una mujer es un violento. Atenta contra la ley de violencia de género. El Tomasito es un landrú espía. Pepe Luis, por fa, que no se envalentone más. Que hasta el Ibarra y el Asunción le están dando carrete. Yo quiero seguir en Sanidad. Mira, fíjate que la gripe “A” desapareció en un rato. Gracias a mí. Hasta nos sobraron millones de vacunas. Y los millones que costaron sirvieron para socorrer a la ciencia farmacéutica, la pobre, que anda falta de Money. Yo sigo, Pepe, como Felipito Tacatún. Gane o pierda, yo quiero seguir jugando a médicos y negocios. Pepe…

 

Mira, díle a Pepiño que la operación le sale gratis si descalabra al Tomasito. ¿Sabes? Tomasito quiere ser Zapatero. Por eso, me pone la zancadilla. Me pega a mí y ya tiene el camino libre para pegarle a mi zapaterito de mi alma. Va a comparar. Con la cara de paleto que Dios le ha dado. Y lo guapo que es mi Pepe. Tan varonil. Tan leonés. Tan…

 

Valiente la Jiménez. Sucia la política. Se odian en silencio público y se alancean en privado clamor. Política sucia. Valiente política. Jiménez, hija de…

 

Un saludo.

LAS DOS ORILLAS

 

No fue casualidad lo de Anguita. El éxito electoral de Izquierda Unida coincidió con el tiempo en que asumió la portavocía de su grupo parlamentario en el Congreso. Su triunfo no se debió sólo a su teoría de equidistancia de PSOE y PP o a su pertinaz defensa del programa. Otra razón explica el por qué Anguita logró un techo electoral hoy imposible de reeditar.


La otra razón es su imagen. La imagen visual y auditiva de Anguita nos devolvía el interior de una persona capaz, brillante, honrada y buena. Cualidades difíciles de ensamblar en un político. Anguita poseyó el aura de los elegidos. Su Izquierda Unida nos ofrecía un óculo gótico -como su rala barba ojival- que permitía pensar que la honradez es una virtud de la clase política. Escasa, pero cierta. Su teoría de las dos orillas fue posible en una personalidad noble como la suya.


Hoy el panorama se vuelve desalentador. La gestión de Llamazares ha tocado fondo. Cayo Lara parece seguir la línea de su predecesor. En Andalucía, Valderas sigue al pie del escaño pero a merced del Gobierno socialista. La diferencia entre programa y pacto es que mientras el primero obliga a patear la calle, el segundo se conforma como un pateo a la calle. Del esfuerzo diario de los obreros a la cómoda berlina prestada por el socio mayoritario del contrato de adhesión. Zapatero establece las cláusulas, por más que abusivas, y Llamazares se arrima a ellas como náufrago de una nave que zozobra.



En Huelva, Pedro Jiménez, me parece un político formidable. Carece de la imagen de Anguita, pero sostiene su sentido del laboreo machacón y su probidad. Sin embargo, por mucho que sea apreciado extramuros su partido, el horizonte apenas se amplía. El Pacto se erige como imponente muro de contención. No se puede crecer en estas condiciones. La sociedad necesita un partido político que, como IU, sin renunciar a sus postulados ideológicos, los adapte al mundo del siglo veintiuno y, sobre todo, se presente como un rosetón de vidrieras abiertas por donde la luz de la calle penetre e irradie en el interior. Irradie de fuera adentro. Para esta labor, Pedro Jiménez cuenta con un valor añadido: es un excelente dominador de la pedagogía de la comunicación. Destila decencia. Parece que juega limpio. Atención al onubense. Cuánto cuesta dinamitar las dos orillas.

 

Un saludo.

CHANTAJE VASQUISTA

 

Mi intención primera fue la de titular “chantajismo” el presente artículo. La censura explícita de la Real Academia de la Lengua me lo ha impedido. Si quien escribe en medios de difusión, tiene como norma el saltarse la ortodoxia lingüística que preconiza la más importante institución de España, aviados van los lectores. De ahí que, en vez de chantajismo, palabro no reconocido por el Diccionario, les muestre cabecera distinta y más específica.

 

Editorialistas, columnistas, redactores y toda la tropa especializada que forma e informa a través de los medios de comunicación, han venido en llamar chantaje a la presión que aplica el PNV al PSOE si quiere su voto para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Antes de entrar en materia, dos pinceladas aclaratorias. La primera, que los actuales presupuestos son falsos en tanto no se cumplen y no se cumplen en tanto son falaces. La segunda, cómo es posible que el PNV se convierta en interlocutor del Gobierno en este tema a costa de sacrificar y humillar a Patxi López, lehendakari legítimo de aquella comunidad española. Dos pinceladas. Una respuesta. Al PSOE importa un comino caduco España, su gente, su militancia y la madre que parió a la democracia. El PSOE sólo tiene interés en el poder. Su ambición es tan desmedida que por mucho que la mona se vista de seda, mona se queda.

 

Chantaje. Miren ustedes. No estoy de acuerdo con mis ilustres opinantes sobre este tema. En absoluto. El chantaje, entendido como presión o amenaza, precisa dos partes y requiere un escenario presuntamente delictivo. En política puede haber muchos delincuentes, como en otras actividades de la sociedad, pero el término halla su definición legal en el código penal y se tipifica como delito. Así que, para empezar, estoy en desacuerdo con la idea de que el PNV incurra en un comportamiento ilícito. Otra cosa es que presione al Gobierno de Zapatero. Que lo hace. Distinto es que persiga obtener réditos económicos, políticos y electorales. Que por supuesto. En este sentido, que su objetivo le lleve a explorar los más recónditos rincones de la enfermedad psoecialista y, a partir de estas debilidades, aprovechar los espacios abiertos, el “colaero”, que Zapatero deja inermes en su obsesión por mantenerse en la presidencia de España. Eso es otro sentido.

 

Chantaje, no. Ni extorsión. Tratante político sí lo es el PNV. Como lo es el rubalcabismo del PSOE que trenza una tela de araña entre quienes se atreven a acercarse demasiado hasta dejarlos prendidos en la red. En el mundo de los tratantes, desde los caballos y burros hasta los de coches y motos, la negociación es todo un arte.  Quien vence no es siempre el que vende, sino el que compra. Zapatero vende restos de España, parcelas de soberanía nacional, dinero del contribuyente. Urkullu no paga en metálico. Remunera en falsa doma de etarras ya arrepentidos, en espera silenciosa de las elecciones autonómicas, y, sobre todo, en votos. Los sufragios que necesita el gobernante ramplón para que se aprueben unos presupuestos, tan falsos como los del año pasado, que tampoco se van a cumplir y que, de entrada, son manifiestamente inexactos.

 

Yo doy esto a cambio de que tú me facilites aquello. Dónde está el chantaje. En todo caso, se podrá hablar de incompetencia, de desvergüenza política, de impúdico relativismo moral. De chantaje, no. Uno defiende un patrimonio regional y el otro despieza el patrimonio nacional. Tal para cual. Si hablamos de chantaje, ambos serían extorsionistas de primera división. En realidad, son tratantes de territorios y de vidas humanas a los que la democracia les viene muy grande. Y, sobre todo, muy incómoda. Ellos se mueven mejor en su medio natural: la dictadura, la ley de la selva. Depredadores. Eso es lo que son. Salvajes sin remisión. Lobos con piel de cordero.

 

Un saludo.

PENSIONES

 

 Cantidades periódicas, ya temporales, ya vitalicias, que la Seguridad Social paga, entre otras personas, a las que, después de una vida de trabajo, habiendo, o no, cotizado, se han jubilado.  La pensión contributiva no tiene carácter asistencial. No es una dádiva. Ni el fruto de una política caritativa. Ni una limosna a los viejos. Nada de eso. Es un derecho del trabajador y un deber del Estado. Es el resultado de un contrato entre Administración y trabajadores de obligado cumplimiento merced a unas cláusulas explícitas y en virtud de unos Pactos sellados con los sindicatos más representativos.

 

Esas cantidades periódicas se hallan, a día de la fecha, en peligro. Un peligro cercano y cierto. Un peligro orillado por el Gobierno dentro de la fabulosa campaña de manipulación y engaño de que venimos siendo víctimas en los últimos años. La alarma se justifica por el hecho de que nuestros mayores pueden ingresar en un estado de inseguridad jurídica y económica que arruinaría los años de una vejez que soñaban disfrutar después de una vida dedicada a la sociedad.

 

 El problema de las pensiones no es nuevo; por el contrario, siempre ha generado inquietud. No obstante, ese genio de la dirigencia indiligente que es Zapatero, ha convertido la inquietud en miedo. Es mucha la crisis que sufrimos por arte y gracia del partido del Gobierno de Rubalcaba o de Chacón. El temor se incrementa desde el momento en que el Presidente de la nada está vendiendo un producto social que se contradice con las declaraciones de MAFO, Gobernador del Banco de España, y que colisiona con las consignas de UGT y CC.OO en tanto han venido demandando jornadas laborales de cuatro días.

 

Entre lo que Zapatero coloca en el escaparate, lo que piden unos sindicatos que están desvariando en estos momentos, y lo que dice MAFO, me quedo con las afirmaciones de éste. Y dentro del marco de credibilidad que concedo a Ordóñez, me atrevo a aventurar que apenas dice una cuarta parte de lo que sabe y de lo que se nos viene encima. ¿Y por qué?

 

Zubiri, catedrático de Hacienda Pública, no se ha cansado de recordarnos que las prestaciones no están garantizadas si la Seguridad Social se sigue financiando exclusivamente con cotizaciones sociales. La cosa es incontestable. Que no hay dinero suficiente.  Que de seguir así la financiación, "las pensiones se tendrían que reducir en un 40%". Que ese déficit no se enjuga con las rentas de nuestro trabajo, y en consecuencia, sólo cabe recurrir a financiarlo con rentas de capital, es decir, a los rendimientos patrimoniales mobiliarios e inmobiliarios.


 ¿Qué va a ocurrir, pues, a nuestros mayores ya jubilados? ¿Y a los prejubilados? ¿Y a quiénes nos hemos de jubilar? Zapatero calla. La mentira en este tema tiene una caducidad muy breve. Se descubre el embuste antes de las elecciones. Muchas bocas que cerrar. Demasiados bolsillos que llenar. Tantas amenazas veladas. Hay que resistir. A grandes males, mentiras hercúleas. No hay problema con las pensiones. Ni con el desempleo. Ni con ETA. Ni con el independentismo. Ni con el crecimiento económico. España es una balsa. La balsa del naufragio. En ella, los mayores no viajan. Son pasto de los tiburones. Les hemos quitado sus ahorros y ahora ya son demasiado viejos para disputar la vida a los más jóvenes y más fuertes.

 

Pensiones. Un gasto inútil e innecesario. Demasiado han vivido estos viejos. ¿Habrá que escuchar, resignados, estas barbaridades nazis? En público, no se atreven. En privado, sí. Se toman las pensiones a chufla como las leyes de dependencia. Mucho papel y poca ayuda. Pero ¡y lo bien que queda el Gobierno! Lo decía Góngora: “ande yo caliente y ríase la gente".

 

No pedimos a los PSOE que sean honrados y honestos. Nos conformamos con que engañen un poquito menos. Sobre todo con el tema de las pensiones. A este paso, ni una fonda de mala muerte. Ni una residencia geriátrica. Bajo un puente. En un crematorio. A los ancianos se les condena a una vida especialmente triste. Como si la vejez no fuera bastante amarga.

 

Un saludo.

LA MUERTE DE BRUNI

 

 Carla. Primero la llaman prostituta. Ahora, quieren su muerte. Carla Bruni. Todo por rechazar el castigo mortal a una mujer iraní. Carla se rebela contra la injusticia. La lapidación podrá ser legal en el país que fuera del sha. Podrá. En España, la pena de muerte está fuera del circuito penal que diseña nuestra Constitución. Igual que en Francia. Será, pues, legal, pero injusto e inicuo, sin duda. Los iraníes del régimen totalitario de Ahmadineyab gozan, con perdón, del privilegio, más excusas, de apedrear hasta la muerte a las mujeres. Valientes los iraníes. Muy valientes. Desdichado pueblo que no respeta a las personas. Infelices los que abusan de las mujeres. Canallas quienes asistimos en silencio a esta ceremonia de la desigualdad más infame. Sólo la que protesta, la que patalea, la que da la cara, se expone a que se la desfiguren. Como ha ocurrido a Carla.

 

La señora Bruni ha dado, una vez más, muestra de ser toda una mujer. Su posición política no la exime de ataques y ofensas. Todo lo contrario. Se coloca en el centro de la diana de los fanáticos y de las fanáticas. Carla Bruni. No sé si es feminista doña Carla. Sí se ve que es mujer de dos pares. Es evidente su rebeldía con causa. Es notoria su actividad pro igualdad de derechos. Los cobardes que la amenazan muestran su desprecio por la vida. Uno a uno o en tropel.

 

¿Y Bibiana? ¿Ha pronunciado la señora Aído su conocida proclama en defensa de la mujer y de sus derechos? Quizás no toque ahora. Irán no es España. La igualdad, bien vale una misa para las maltratadas en nuestro país. En el seno de la alianza de las civilizaciones, no. Hay que comprender que la Sharia es una ley respetada y respetable. Además, que dice Zapatero que Irán es un país amigo. Que en el Estado de los ayatollah, el cesaropapismo exige puntos de vista de mayor comprensión. Bibiana se calla porque no tiene los atributos morales de la Bruni. Morales. Atributos. Dios, qué palabras tan duras. Atributos morales. Carla Bruni y Bibiana Aído. ¿Y María Teresa de la Vega? No se la espera. Tiempo ha que hiberna en verano y meses lleva sometiendo su verbo cansino al régimen de estiaje que le ha impuesto su jefe.

 

Carla Bruni ha de morir, braman los fundamentalistas de Irán. Las mujeres, al paredón, sostiene la cohorte de amistades de nuestro Gobierno de entreguistas y desertores del deber político. Irán es el paraíso del machismo. Sí o sí. Bibiana. Silencio. Reserva. Mutismo. Mudez. Afasia. Mordaza. Burka.

 

Carla Bruni da la cara, muestra el rostro, mantiene el tipo. Mujer. Libre. Capaz. Bibiana se oculta. La dama se esconde. Carla, no. A Carla debieron referirse Nacho Goberna e Ignacio Valencia cuando compusieron: “Como sabe esa vieja amiga la manera que yo tengo de mirar, si uno mira a través de algo es seguro que algo verá”. Bibiana debería mirar a través de Carla. Acaso uno pueda percibir, al fin, que la igualdad es una responsabilidad y no una diadema.

 

La muerte de Bruni. La vida de la mujer. La fe en un futuro mejor. La esperanza de que alguna vez todos seremos iguales. Bruni. Carla.

 

Un saludo.

FACHAS AZULES Y ROJOS

 

El fascio se viste de azul y de grana. No de azulgrana, ojo. De azul. De grana. El fascismo es una ideología que se calza botas totalitarias, se enfunda calzones y bombachos autoritaristas, luce camisas de noche y de sangre y toca la cabeza con pañuelo de seda estatal que ahoga la libertad de pensar de las personas. Eso es el fascismo. De grana. De azul.

 

Noam Chomsky criticaba la ideología nazi de Goebbels y la mentalidad matarife de Stalin. Azul oscuro el primero, rojo de muerte el segundo. Distanciados en las ideas, se unían en el método. Ganar. Vencer. Derrotar. Aniquilar. Para ellos, sólo hay libertad de expresión cuando se comparten criterios. Las discrepancias se sitúan fuera del ámbito de libertad.

 

Comunismos sangrientos y dictaduras del ultraderecha son extremos que se tocan en muchos puntos. Toda la cremallera de encuentros sitúa al individuo bajo el borceguí de un Estado Leviatán. Liberticidio. Es el signo de los tiempos que corren. Las crisis suelen servir de punto de encuentro a movimientos convulsos de uno y otro frentes. Frentes no precisamente meteorológicos, pero frentes al fin y al cabo. Frentes de calor y de frio que terminan ocluyéndose para generar lluvias torrenciales y homicidas.

 

La guerra nunca es deseable. Demasiadas vidas humanas perecen en ellas. No por causa de la guerra. Tampoco debido a los Estados. Por culpa, sí, de los dirigentes miserables. Tratan de sortear su irresponsabilidad en escenarios de desolación. Durante mucho tiempo, se llorará a los muertos y se olvidará a los malhechores que gestaron la autoría intelectual de la masacre. Llegará el turno de los historiadores. Ya saben. La memoria es flaca y los documentos se manipulan o se reescriben a discreción. Los años terminarán de enterrar los recuerdos y los intérpretes acostumbran a mirarse el ombligo de su verdad única. Se sabe. Con ello se cuenta.

 

Malos tiempos. Buenos para la siembra de fascistas y de ultras. El mundo sufre el embate de la depresión económica como pocas veces ha padecido en los últimos cien años. Las malas cosechas de extremistas son puestas en el mercado de manera paulatina pero continuada. La prensa nos trae ejemplos cada vez más alarmantes sobre el particular. El último, en Alemania. La fiebre fascista sube de tono en un país que se lame todavía las heridas de las últimas dos contiendas mundiales. El diario Welt am Sonntag recoge unas declaraciones explosivas de Sarrazin: "Todos los judíos comparten un gen particular; los vascos comparten un gen particular que los distingue", afirma el ex consejero del Bundesbank.

 

Los genes no tienen religión ni raza ni ideología ni sexo. Las personas, sí. El determinismo de este sujeto priva al ser humano de su facultad de educación, de decisión, de libertad, de modificación. Son palabras que encuentran campo abonado para ultras de izquierda y de derecha. Palabras que agita el malvado para sacar tajada de la escasez. La opulencia no tiene escrúpulos. La carencia, sí. Los pobres del mundo se meten en el traje de harapos que, a medida, confeccionan los Sarrazin del universo. Se comienza maltratando a los inmigrantes y se termina gaseándolos. La culpa no es del Estado. La culpa es de los que tienen medios para detener esta perniciosa oleada y, a sabiendas, por miedo, por comodidad, la alimentan hasta el final.

 

El final es conocido. Millones de personas mueren para que unos cuantos cientos se sientan en la gloria de su infierno particular. Son los fachas. De rojo. De azul. Es el negro del luto.

 

Un saludo.

PLANES Y PLANICIES

 

 El emperador Zapatero, tal parece como actúa, ideó un Plan "E". El nombre del Plan, "E", se refiere a una intención, de naturaleza endeble y enfermiza que tiene una clara voluntad de engañar, mediante llamadas estentóreas al empleo, de resultado prácticamente estéril, ideado por un político, que debiera ser el segundo español, tras el rey, a fin de maquillar las listas del paro, manipular a la ciudadanía, jugar con las esperanzas de millones de desempleados, y procurar que el tiempo pase cuanto antes para que, sumidos todos en una atmósfera de sopor irresistible, advenga el período electoral más propicio a fin de que el caudillo imperial mantenga su dignidad personal aunque el resto de españoles perdamos la nuestra.

 

Pobre diablo. Ingenuo charlatán Lo cantaba Pablo Abraira. Mas no se refería a ZP. Éste es diablo, pero los pobres somos los españoles. Sí es charlatán pero los ingenuos somos los ciudadanos. Nos la da con queso. Ahora se va a sacar el Plan R, de recortazo de sueldos. A continuación, el plan C, de congelación de pensiones. A no tardar, el Plan I, de impuestos a tutiplén. Próximo en el tiempo, el plan H, de pasarse la huelga de sus amigos sindicalistas por el forro de sus caprichos. Después se sacará de la chistera el Plan X, y nos alimentará la líbido con sesiones de porno político y de política porno. El rey del Plan no es nadie. Lo que sabe.

 

Pena que no destine su fértil capacidad manipuladora al bien público. Lástima que siga enfangando al pueblo en las arenas movedizas del paro más atroz. Triste que la economía arrastre el polvo de los caminos. Lamentable que la sanidad y la educación se hallen en las horcas caudinas de la negligencia. Inadmisible que Defensa deje a nuestros soldados en pañales ante enemigos poderosos. Ilícito que Interior amenace a la guardia civil con sanciones si la inquisición de las multas no recupera cotas de antaño. Bananero que nuestros policías hayan de patrullar a pie por falta de carburante paras sus vehículos.

 

 Y mientras, el Plan A de alianza, sigue su curso de derroche. Y el Plan M de sumisión a Marruecos convierte a la democracia española en alfeñique bajo el manto del sultán alauita. El Plan O es la niña bonita de la estrategia de José Luis Rodríguez. Su corazoncito sensible se amasa en la blandenguería más repelente cuando de Obama se trata. Los españoles tenemos un plan. Es inútil. Nada podemos contra el soberano de los planes.

 

Comenzaremos a consolarnos si las elecciones catalanas que se antojan inminentes, arrojan un resultado electoral que condene a Montilla y a sus compañeros de juegos separatistas a la sima del Hades, al fuego del Infierno de Dante, al farolillo rojo de los dirigentes. Llegado ese momento, la fecha será memorable. Los españoles de Cataluña habrán pateado el trasero de cuantos  golfos han utilizado el nombre de ese pueblo para colmar su afán de riqueza, de influencia y de dinero.

 

Todos ellos quieren a España para eso. Para forrarse. En sentido literal o metafórico.

 

Un saludo.