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Francisco Velasco. Abogado e historiador

APOLOGÍA DE LA INCONSCIENCIA

 

 Uno de mis hijos me decía, con apenas tres años, que a él no le gustaba el dinero. Sí, papá, es verdad, aseguraba cuando, incrédulo, le preguntaba que cómo podía afirmar semejante cosa. Porque no me gusta, me lo gasto, concluía tan orondo y satisfecho. La peregrina teoría se proyecta a mayores con muchos años a sus espaldas.

 

El diario prozapaterista “Público” ama a los trabajadores. Mucho. La empresa periodística va a despedir a un montón de empleados. Alegan los ejecutivos de Roures que todo el mundo tiene derecho al paro, al descanso, al ocio. Y aunque algunos de entre ellos no quieren cesar en su labor, se les obliga. Por su bien. El País, boletín parroquial de la muchachada felipista y rubalcabiana, idem de idem. En latín, que da más culto. A descansar, queridos, que la vida es corta y el pastel para todos no engorda. Cebrián es la madre coraje de los patronos. Entre el de la Sexta y el exjefazo de Cuatro hay feeling. Defienden a los trabajadores poniéndolos en la puta calle. Los beneficios son intocables. El discurso del método cartesiano reedita una nueva dimensión en el stajanovismo malsano de estos dos pobres de solemnidad.

 

Alfonso Guerra ha manifestado por activa y por pasiva su cariño hacia los descamisados. De ahí que su corbata anude su impoluta camisa. Ponerse esa prenda no es efecto de una tendencia indumentaria, pues su aliño sigue el canon del autorretrato de Antonio Machado. Por el contrario, se coloca la camisa como el penitente sufre el cilicio. Como signo de cercanía a los desheredados. Y si tiene un “peazo” de vivienda en Sevilla, la habita por respeto a quienes viven bajo los puentes, al aire libre, en contacto con la naturaleza, gozando de los mágicos efluvios del medio. Aunque le asquean los mercados, coloca su hucha en la alcancía de los bancos malignos, para que los pobres se liberen del peso de estas relaciones satánicas.

 

Zapatero dona el dinero de los españoles a la alianza de las incivilizaciones porque con el suyo tiene que construir el chamizo que cubra el pequeño solar que adquirió en León. Pero por rellenar ese suelo vacío. No por razón distinta. Pepe Blanco no estaba dormido en la cama turca de la rueda de prensa del zangolotino presidente del Gobierno, como mostraban las fotografías. Ni lo piensen. Oraba. Rezaba, los ojos cerrados, por la miseria que se avecina si Rajoy llega a La Moncloa. El Ministro de Fomento, jejeje, es maestro en la ciencia de las prospectiva. Dice que si el PP gana el 20-N, España tendrá cinco millones de desempleados. En horas. Qué agudeza intelectual y cuánta astucia adivinatoria.

 

En Andalucía, Griñán admite su placer por los EREs. A tal punto su dilección, que se los guarda todos para él y entrega a la juez Alaya unos poquitos para que se distraiga. Admira de tal modo a su portacoz parlamentario, Mario Jiménez, que lo eleva a edecán sin ser siquiera guardia de corps. Ni Godoy con María Luisa.

 

La Huelva del abandonismo histórico ha dado otra muestra de la gente que desgobierna su Diputación. Petronila odia la presidencia de la institución y, para que la echen, alquiló el palacete de la plaza de las monjas por tres mil euros mensuales. Se sacrificó la señora Guerrero. No es que quisiera malgastar los impuestos de los onubenses. Quería perder las elecciones en un alarde de buena voluntad política. Las urnas la descalabraron. No era bastante. Por eso, Barrero, Javier, la ha catapultado hacia el jubileo de los sexagenarios. Pero no porque sea mala gestora, que lo es con mala uva, sino por respeto hacia alguien que lleva tantos años dando el callo. No se sabe en qué oficio. Tampoco tiene las manos curtidas por el azadón. Mas si lo declara el amigo de Mohedano, seguro que es mentira.

 

No es que sean inconscientes. Es que son apologetas de la falta de conciencia.

 

Un saludo.

EL "PETRIMONIO"

 

 O el mariomonio. Caraballomonio. Y así. Permítanme la licencia del juego de palabras, "demonios". Algunos sustantivan de chafardería, cotilleo, chisme o análogos la noticia de la publicación del patrimonio de nuestros políticos más conocidos. Que si Zapatero tiene una vivienda, que si Rajoy acumula tal capital, que si el comunista Llamazares invierte en fondos queridos por sus aborrecidos mercados. Toda una historia y mitad de un cuarto de verdad.

 

El patrimonio es el conjunto de los bienes propios adquiridos por cualquier título. Así lo recoge una de las acepciones que, acerca del término, contempla la Real Academia de la Lengua Española. Pues bien, este articulista asume la publicación de esa hacienda personal de estos padrastros de la patria y, sin embargo, no se cree la mayor. Que no y que no. Por ejemplo, ¿qué es eso de que Alfonso Guerra posee dos viviendas? Me explico: mi amigo Ruperto, mecánico de profesión, también tiene dos casas. Una, en Huelva, en la barriada de La Orden, de apenas 84 metros cuadrados; otra, en un campo de Gibraleón, donde el hombre cultiva algunas verduras los fines de semana. Ruperto posee, en consecuencia, el mismo patrimonio que el sempiterno congresista del Psoe sevillano. Y una leche. Cuando se dice vivienda, ha de referirse su ubicación, su superficie y otras cualidades exigibles al más ingenuo de los vendedores inmobiliarios.

 

Lo mismito es vivir en un pisito de una zona suburbial de cualquier ciudad que en un imponente chalet de Puerta de Hierro. Idéntico precio tiene una colmena en las sevillanas Tres Mil Viviendas que una mansión en la madrileña Puerta de Hierro. Venga ya, hombre. Cuando se publica una noticia, es preciso aquilatarla y ahormarla en un contexto que vehicule verdades y no medias mentiras. Para eso, mejor dejar paso a la imaginación. Dos kilos de oro pesan igual que dos mil gramos de arena. Sin embargo, el listillo dueño del oro se limitará a decir que su propiedad se reduce a dos kilos, sin mencionar al áureo metal.

 

En cuanto a la fortuna cuentacorrentista, otra de otra. Que de Madrid al cielo. Que podemos ser ingenuos, pero nada tontos. Desde que el mundo es mundo, en España se ha criado el dinero en nidos. Mi abuela, la pobre, distribuía sus escasos ahorros de viuda de funcionario del grupo C entre calcetines que, después, escondía bajo el colchón, en una esquina de algún armario, en los bolsillos de su abriguito de paño de invierno y cosas de ese estilo. ¿Quién se puede creer que Chaves sea dueño de tan escasa y congrua fortuna bancaria? Quien no lo conozca, que lo compre. O que lo vote, que para el caso es lo mismo. Unos aman el capital en privado y lanzan denuestos en público contra el mismo. Ah. Y qué decir contra la política del ladrillo que tanto atacan nuestros psoecialistas y amigos/aliados/compinches de Izquierda Unida. Hala, ahí los tienen. El que no deja sus euros en el Fondo tal, gasta en inmuebles enladrillados que no tienen narices de desenladrillar. Qué malo el capitalismo y qué bueno el socialismo comunista de otros.

 

Por último y para terminar, una reflexión postrera: ¿se ha cuantificado la diferencia patrimonial de la pléyade de diputados desde que accedieron al cargo hasta el día de la fecha? Pudiera ser que algunos entraran en política con una mano delante y otra detrás y salieran de la misma con ambas manos aguantando el peso de los bolsillos y tratando de llegar a la esquina de San Jerónimo, alejadas las cámaras y micrófonos, con la intención de soltar la carcajada que les aflora y que se esfuerzan en contener por el qué diran. Cuánto demagogo. Por cierto, me gustaría conocer el "petrimonio" de la defenestrada señora Guerrero y el del incansable trabajador de no sé qué oficio que es don Mario Jiménez. O el del señor Barrero, que dejó la toga, lustros atrás, para dedicarse al servicio de la humanidad. El hombre. ¿Qué bienes poseía entonces, cuando trabajaba en el bufete laboralista, y cuáles disfruta ahora, que vive del gabinete estatal?

 

De Petri, petrimonio. De padre, patrimonio. De padrastro, mentiras. Y dominación.

 

Un saludo.

TIEMPOS DUROS

 

 La crisis global golpea a España de manera local. Ya está bien de generalizar. Todos admiten las consecuencias pero pocos se detienen a explicar las causas.

 

La situación política de España es una maraña de intereses económicos y de ambiciones segregacionistas. La reforma constitucional escuece al Psoe. Ha enseñado la patita derecha. Los compañeros de viaje se amotinan contra el gran subvencionador. Zapatero se escuda en el escaso tiempo de legislatura. Blanco asegura que se siente mal por no haberse convocado un referéndum. Rubalcaba se recome con la jugarreta del pistolero amigo.

 

Detrás de esta escenificación, la extrema izquierda relame sus heridas. Se desespera. El río de dinero apenas lleva agua. El cierre de la compuerta está haciendo pupa. Años de despilfarro conducen a esto. La máquina de moneda chirría. Con el cuento de atender los servicios sociales, los agentes de IU y de los dos sindicatos compinchados han vivido a cuerpo de rey. Demasiado gasto inútil. La hucha rota, los gorrones piden otra. No hay otra. No hay más. Si acaso calcetines donde preservar los ahorros.

 

Los gobiernos autonómicos de la nueva derecha han puesto blanco sobre negro. Las deudas reconocidas no son tales. Se multiplican por muchas cifras. El engaño de los administradores únicos ha sido descubierto. Tarde. La caja de caudales está vacía. Los nuevos regidores deben atender necesidades básicas. Esta atención pasa por recortar gastos. De manera brutal. Es lo que están haciendo Cospedal, Aguirre y otros dirigentes del PP.

 

Cuando Solbes derogó la ley de techo presupuestario, abrió la espita del oro líquido y los buscadores del metal amarillo se forraron. Hubiera bastado con mantener la norma, y cumplirla, claro, para que la reforma constitucional fuera innecesaria. El gobierno pródigo quiere volver a casa. Sin embargo, la vivienda familiar sufre los efectos de años de abandono y de cantos de cigarra. La herencia es deuda y más deuda. Papel y tijera. No hay más.

 

Los ciudadanos, descontentos, no piden explicaciones. Se resigna la mayoría. Algunos se indignan. Pero no contra los hijos de las noches de fiestas, de las romerías exóticas y de los coches de lujo. Se rebelan contra los herederos de los restos de la interminable bacanal.

 

Tiempo de reflexión. Todos creímos que el Amazonas de la prosperidad regaba las orillas de nuestra tierra. Nos animaron a gastar lo que no teníamos. Difundieron la idea de progreso en pleno retroceso económico. Se emborracharon en sus mentiras. El pueblo recibió los vómitos del disparate. En vez de mejoras, los ciudadanos limpiamos los residuos de la orgía. Nuestro río es un simple estero.

 

Toca apretarse el cinturón. Y maldecir. Sí sería justo que las imprecaciones se dirigieran hacia el autor de la desgracia. Hacia el presidente y hacia su partido. Equivocarse en esta dirección sería como repetir la mala historia presente. Ya está bien de confusiones. La necesidad de creer ha de ser compatible con la voluntad de saber la verdad. La fe en el embuste está detrás de estos duros tiempos.

 

Un saludo.

CONSENSO CONSTITUCIONAL

 

Un títere. Algunos poderes fácticos manejan a la sociedad como a un tropel de peleles. El gobierno, y sus aliados de sol y sombra, ha convertido al pueblo español en un monigote, en una marioneta, en un infeliz guiñol. Nos manipulan cuando y como les da la gana. Ni se arredran en sus maniobras desvergonzadas ni se sonrojan ante la envergadura de la acción.

 

El País informaba, es un decir dada su versatilidad camaleónica, sobre la ruptura del modélico consenso que amparó el éxito de la Constitución de 1978. El consenso de ese año era fruto obligado de una situación insostenible de frágil puente entre los residuos del franquismo y los brotes verdes de la democracia. Así y todo, Arzallus no se sumó al generalizado acuerdo. El precio de aquel consenso fue bien costoso. Treinta y tres años después, seguimos pagando aquella deuda. Entonces resultaba necesario. Hoy se está utilizando como moneda de nuevo cuño/cambio.

 

El abandono del hemiciclo por parte de las minorías parlamentarias y de los dobermans independentistas nos agranda la imagen de una realidad que se pretende ocultar. El consenso acabó con el golpe de Estado del 23-F. Se mantiene la Constitución pero su espíritu murió con la dimisión de Suárez y el acceso a la presidencia de Calvo Sotelo. Olvidar los hechos siempre fue un mal asunto. Hacerlo ex profeso nunca condujo a la transparencia. CiU lo sabe y se aprovecha. PNV empuja a España al precipicio de su fractura. La izquierda mamarracha de Llamazares quiere pescar gusanos en el cenagal de los indignados por horas. No hay consenso. Y como no lo hay, invocarlo en estos momentos en que por una vez los dos grandes partidos del Estado han decidido operar de consuno, se configura como un ataque fascista a postulados liberales.

 

Las conversaciones privadas han reducido el parlamentarismo a política de saloon del oeste. Los diputados hacen las veces de tahúres y de mirones. Mientras se juega al despiste, Puigcercós recuerda que la inmersión lingüística es una realidad consumada en Cataluña, diga lo que diga la Justicia. Caamaño, el ministro, se apunta al desacato.

 

La reforma constitucional emprendida por PSOE y PP, en este orden, vincula a casi el noventa por ciento de la representación de la soberanía nacional. Es el nuevo consenso. Lástima que sea coyuntural e impuesto desde la Unión Europea como consecuencia del desastre económico al que nos ha llevado el inmoral Gobierno de Zapatero, amigos y amigotes.

 

Esta reforma sí ha traído un consenso constitucional. Por las causas que ustedes quieran. Pero ahí está. Sin necesidad de referéndum porque cuando el buque hace aguas, no se puede pedir la opinión del pasaje. Lo deseable sería la inmediata reforma de la ley electoral. Quitar fuerza a los independentistas es una obligación de quienes tanto dicen querer a la Carta Magna. Otra cosa será que se cumpla con ese deber de mantener unida a España. Ese consenso sí sería plausible sin condiciones. Ahí veríamos ante notario quiénes pretenden la autodeterminación y quiénes defienden la estructura actual de nuestro Estado. Lo veríamos. Con tanta nitidez como contemplamos el frustrado golpe del señor Tejero. Consenso.

 

Un saludo.

DRAGO

 

 El derecho de autodeterminación vuelve a ser objeto de debate. El problema no viene generado por la construcción de un foro de diálogo. El quid de la cuestión reside en la voluntad de que la vía del parlamento desemboque en el mar de los hechos consumados. En cuyo caso, nos adentraríamos en el océano de la independencia.

 

Me dirán que el derecho de autodeterminación tiene su origen en la necesidad de algunos seres humanos de alcanzar sus aspiraciones y de garantizar la igualdad de los ciudadanos. Y es verdad. Pero no toda la verdad. Debajo de ese derecho está la idea de nación. Y en esa idea mágica pero tramposa no puede caber todo. Los límites a los derechos de unos vienen dados por los derechos de los otros. De todas formas, en ningún caso, desde mi particular punto de vista, los derechos colectivos pueden imponerse a los derechos individuales. En ningún caso.

 

Cuando sucede lo contrario, el concepto pueblo se desprende de su sentido de libertad y adopta la forma de grey humana. Es más: de seguir esta línea de pensamiento y lo, que es peor, de ejecución de ese albedrío, cualquier minúscula aldea, la más pequeña pedanía de la geografía local está legitimada para ejercer ese derecho de autodeterminación. De esta forma, la globalidad se rinde a la tribalidad y retrocedemos en el tiempo hasta la prehistoria. Clanes y tribus. Pues muy mal. O muy bien. Quién sabe, a la postre, lo que el destino que el hombre fabrica depara a este mismo hombre metido a constructor y también a destructor. Quién sabe.

 

Drago. Ministro argentino de principios del siglo XX, enunció una teoría que lleva su apellido. Básicamente dice: ningún poder extranjero puede utilizar la fuerza contra una nación a los fines de hacer efectivo el cobro de una deuda. A una nación de América se refería. A Venezuela, en este caso, cuyo presidente rechazaba pagar a las potencias europeas la deuda contraída con ellas. Coincidía en el tiempo con la doctrina Monroe, la de América para los americanos. América del Norte, claro. Porque Estados Unidos no apoyó el impago, como era de esperar en un país acreedor de medio mundo.

 

Las deudas se pagan. Son reglas de juego sagradas. Zapatero podía pasarse la deuda por la taleguilla de su discurso vacío. Sin embargo, en el póker como en los naipes en general, lo que se debe, ha de apoquinarse o asumir las consecuencias de la defección. Reembolsar un montante hipermillonario, exige midas drásticas de ahorro y de recorte. Salvo que los ingresos del deudor sean tales que hagan innecesario cualquier tijeretazo. O a no ser que la solvencia permita satisfacer el débito con elementos del patrimonio. Lo cual no es de aplicación en las dichas salvedades.

 

América para los americanos, sí, espetaba Monroe, pero siempre que algún colonizador del siglo XX ambicionara dominar fronteras y territorios del nuevo continente. Pero por no pagar las deudas, anda y que les zurzan.

 

En la España de Zapatero, el gobierno boqueante que todavía preside, ha aprendido tarde y con palos que o abona lo que debe o que se atenga a lo que habrá de venir. Le han visto las orejas al lobo. Han pasado de Drago y se han convertido en monroístas. Ya les digo. La reforma constitucional es el resultado único de un partido que estaba perdido desde que a ZP le tocó la lotería el 14-M de 2004. A los españoles, ni la pedrea. Ahora padecemos la fuerza de la Unión Europea. El derecho colectivo de los pueblos unidos se impone al derecho individual de cada uno de ellos. En España, mientras la Constitución no diga otra cosa, también. Independencia, ni una. Nación, una. España para los españoles mientras los ciudadanos libres, libres, no decidamos lo contrario. Una sola. Drago, Drago, paga lo que debes. 

 

Un saludo.

VÍBORAS Y COBRAS

 

 Venenosos. Lo de los reptiles del fondo de los EREs no son culebras. Cobras y víboras. Letales. Todo un monumento a la metáfora de cómo se arrastra por el lodo a la Administración y al Estado de derecho. Es que mienten tan rematadamente bien que viven instalados en el embuste organizado. Se la pegan a los administrados y se la dan con queso a la justicia. Jamás conocí ilegalidad tan continuada durante el franquismo. El triste record se lo apunta la Junta de Andalucía. Pero ojo, la Junta que preside Griñán, y antes Chaves, con la más desvergonzada política que se pueda urdir.

 

Antonio Sanz, secretario general del PP andaluz, ha acusado a la VíboraJunta de ocultar a la juez Alaya, más de trescientos expedientes. Uno se sorprende con pocas cosas. La presente no es, desde luego, una de ellas. Sin embargo, sí manifiesto mi pesar por estos gravísimos hechos que forman ya parte del sistema. La Constitución, en su artículo 9.3., garantiza el principio de legalidad, la seguridad jurídica y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos. Pues bien: la seguridad jurídica es violentada, en este caso, por la propia Administración que ha de servir los intereses de los administrados. Basta acudir a la definición que de este concepto hace el Diccionario de la Real Academia Española: “Cualidad del ordenamiento jurídico, que implica la certeza de sus normas y, consiguientemente, la previsibilidad de su aplicación”. En España es un principio constitucional y un derecho fundamental. Sólo las leyes nos protegen de la arbitrariedad, deslindan lo que es lícito de lo que es sancionable y permiten en ese ámbito de lo lícito desplegar la libertad, apoyada en la predictibilidad firme sobre los límites en que la actividad pública puede incidir sobre la vida de cada uno. Caca de la vaca, con perdón. Miseria, porca miseria.Lo que les importan las leyes a estos facinerosos.

El artículo 3.1. de la Ley 30/92 explicita que los Poderes Públicos no pueden defraudar la legítima confianza que los ciudadanos aprecian objetivamente en su actuación, de manera que es legítimo -jurídicamente exigible- que el ciudadano pueda confiar en la Administración. Lo que pasa es que dicha confianza debe desprenderse en todo caso de signos externos, objetivos, inequívocos. Esos signos o hechos externos deben ser suficientemente concluyentes como para que induzcan racionalmente al administrado a confiar en la apariencia de legalidad de una actuación administrativa concreta. La confianza del ciudadano en la eficacia de los actos administrativos se está defraudando cada día. Hoy más que nunca, cuando el desorden jurídico es tal que ni jueces ni compiladores, ni profesores se ponen de acuerdo con las normas vigentes, los grandes principios jurídicos constituyen un referente ineludible en el intento de luchar contra las arbitrariedades del poder.

 

El Psoe no sabe ni contesta. Sigue en su línea sinuosa de decenios. Quiere presas fáciles para mantener su status de corrupción. El temor al batacazo del 20-N les quita el sueño. A los demás nos arrebatan derechos y libertades. A los demás, nos hunden en la miseria. A los demás, nos cantan nanas con un pico de cloroformo. A los demás, que les vayan dando.

 

Que dónde están los fiscales. Vaya usted a saber. O recurriendo absoluciones a exdirigentes populares, o embarrando alguna que otra toga, o “manriquean” contemplando cómo se pasa la vida y cómo se viene la muerte tan callando. Antes la jerarquía que la legalidad. Antes mudos que cumplidores. Ya lo saben, el que no “víbora”, no “cobra”. Y viceversa. Siempre, reptiles.

 

Un saludo.

SE VA DOÑA PETRI. DON MARIO, NO.

 

 Dos meses y medio para las elecciones generales y el Psoe de Huelva mueve ficha. Pone en la calle Fernando el Católico a doña Petronila. Por Gran Vía, no. Por la parte de atrás de la Diputación. Las últimas apariciones públicas de la señora presidenta del Hotel París dan que pensar. Como ausente. Ha escarbado tanto en el hoyo de su incapacidad que la piqueta ha tocado la roca madre. Derrotada por el alcalde Pedro Rodríguez. Denostada por el despilfarro. Acorralada por los suyos. Perdida en su obcecación. No hay más tela que cortar. Marcha. Destituida.

 

El presente artículo se limita a reproducir, con algunas variaciones, el publicado allá por el pasado mes de mayo. Venía a decir: estoy convencido de que el chalet del Conquero es una cueva. Allí se gestó una política de charlatanería y de derroche. Festines, banquetes, coches de lujo, dietas escandalosas, contratos a dedo, actuaciones corruptas. Una joyita. Los irresponsables de la juerga siguen instalados en el lujo, en el destete, en el vicio. Fuera Petronila, Dentro Mario. Ávido trepa, detestable gestor. Camaleónico rostro para inmodificable actitud. Reiterado Nini. Ni lucha ni aprende ni trabaja ni busca la virtud.

 

Petri, al Senado. Con Bella. Dios los cría y en la Cámara Alta se jubilan. Santa democracia. Cuántos dislates en tu nombre. Muerto el perro, no se elimina la rabia. El equipo de desgobierno de la Diputación mira a otra parte. Asesores por doquier. Nada ilustran pero cuánto reciben. Esperanza Ruiz pone el cazo como cada año desde la traición sonada. Se engrosa la nómina de vividores del erario público. Adelgaza el peculio. Ochenta kilos al año. Milagrosa dieta. Hasta el hijo de Valderas se beneficia de sus efectos. 

Mario se cree impune. Sin embargo, tanta manipulación le pasará factura. Ojalá conserve su vida muchos años. Lo deseo. Del mismo modo que, sin ánimo de venganza, pero sí de equidad, anhelo que, sentado allá donde viva, sufra de alguna manera los padecimientos económicos de quienes vivimos en Huelva. Cazar al cazador no significa querer esa presa. Simplemente, se pretende inhabilitarlo. La veda a Mario Jiménez. Para cargo público alguno. Que se ponga a trabajar y a producir en pro de esta sociedad. Que no deprede más.

Pasa la gloria. Nos ciega la soberbia. Pero un día... Pasa la gloria. (Pata Negra). O quam cito transit gloria mundi. Qué rápido pasa la gloria del mundo. (Tomás de Kempis, Imitación de Cristo).


Un saludo.

PROFESORES CABREADOS

 

Profesores hay a los que disgusta ser llamados maestros. Este segundo término comporta una carga de profundidad que merece un análisis más exhaustivo. En todo caso, y por resumir, me quedo con el profesor en lo que se refiere a rango social y con maestro, en cuanto a la potencialidad pedagógica que suele adornarle.

 

La efervescencia juvenil en la España de la democracia va en aumento. En proporción inversa a la autoridad de los docentes. A mayor rebeldía, intransigencia, pasotismo y desprecio de los alumnos por los estudios, la fatiga laboral, la ponogenia, del docente se dispara. Cualquier estudio sociológico nos muestra hasta qué punto el desánimo cunde en el oficio. El cansancio no nace del número de horas lectivas. En absoluto. Su origen se halla en el estrés que origina la dificultad creciente de desarrollar un programa curricular en un foro distraído, a peor, aburrido y, en no pocos casos, hostil y disruptor.

 

Ante tamaño problema, profesores y maestros han de lidiar un morlaco de cuernos más finos y largos. Se trata de la incomprensión de la comunidad educativa, por un lado, y la soledad en que la Administración Educativa los deja. Desde un punto de vista de la seguridad personal y profesional están desasistidos e incluso abandonados. Desde el interno y desde el entorno, sufren críticas acervas e injustas. Carecen del incentivo económico que les permita sobrevivir en la jungla de los mercados laborales y financieros. Sus carreras universitarias no les permiten competir, en situación de igualdad de nóminas, con otros trabajadores de oficios manuales. En épocas de bonanza, los salarios de los docentes se antojan ridículos respecto a los de un operador fabril, de un fontanero, de un albañil o de un ingeniero. A la contra, cuando la crisis genera paro a mogollón, los gobernantes se refocilan en la medida anexa de recortar su minusválido sueldo.

 

Estoy en contra, absolutamente en contra, de la decisión de la Comunidad de Madrid de incrementar el número de horas lectivas. Que es legal, no lo pongo en duda. Que es ilegítima, en las condiciones de supervivencia actuales, también. El esfuerzo que realiza un docente por cada hora lectiva supone un fortísimo desgaste de energía física y psicológica. Insisto: no ya por los canales de comunicación que se despliegan en virtud de la heterogeneidad cognoscitiva de los alumnos, sino por el torpedeo constante que algunos de estos discentes dispensan a sus profesores.

 

En cuanto al sueldo mensual, es rotundamente falso que un profesor con la Oposición recién aprobada supere los dos mil euros. Absoluta falsedad. Conozco a muchos docentes que, al cabo de treinta años de profesión, no alcanzan los tres mil euros. A ello, se han de unir las diferencias remuneratorias entre las distintas comunidades autónomas, lo que, por ejemplo, deja a los andaluces en el farolillo rojo de la clasificación. El manido alegato a los dos meses de vacaciones, tan discutidas como discutibles, ejemplifica hasta qué punto la sociedad manifiesta su fobia a este cuerpo de profesores. Pocos colectivos laborales pueden enorgullecerse de la honradez, de la probidad y de la generosidad solidaria de estos profesionales. Siempre se toma a los buenos por tontos y a los tontos por buenos.

 

El gran pecado de la Administración es que mete a todos sus funcionarios en el mismo saco. A los funcionarios del montón, a los callados, a los respetuosos, a los vocacionales, a los responsables. A ellos, que les den... Un tijeretazo a sus derechos. A los conmilitones, a los reprobables, a los pelotilleros, a los manipuladores, a esta caterva minoritaria, un plus de productividad. En cuanto a los inspectores de educación, más bien inquisidores y fiscales mercenarios. Porque de educación, ni saben pero sí contestan. Los desgraciados.

 

Una sociedad que no respeta a los profesores, está condenada a vivir en el tercer mundo de la cultura. A lo peor, esto es lo que interesa a muchos gobiernos. La incultura. Como en los regímenes dictatoriales. Una bendición. Leches.

 

Un saludo.

LA PARÁBOLA DEL NUEVO PRÓDIGO

 

 Nos lo cuenta el evangelista Lucas: Un hombre tenía dos hijos. El menor pidió a su padre su parte de la herencia y el padre se la entregó. A los pocos dias, el hijo reunió todo lo suyo, se fue a un pais lejano y alli gastó toda su fortuna llevando una mala vida. Cuando se lo habia gastado todo, volvió al seno de la familia (...). Al final, ya saben ustedes. Que muy bien.

 

Leído en Huelvaya: “Los derechos no los garantiza la derecha sino gente normal como los socialistas” (Javier Barrero). Su maletinero de antaño y vocero de hogaño nos ha dejado, para no quedar a la zaga, otra perla: “ los tres pilares fundamentales sobre los que se va a trabajar de cara a las próximas elecciones del 20 de noviembre son la generación de riqueza y empleo, la defensa del estado del bienestar y más democracia”. No conforme con la verbalización de tamaña barbaridad, ha apuntillado al toro de la verdad: “Rubalcaba sabe perfectamente lo que se debe hacer para salir adelante”.

 

Dicho de una persona, pródigo es quien desperdicia y consume su hacienda en gastos inútiles, sin medida ni razón. No confundan al pródigo con el saqueador, que no es sino el que se apodera de todo o la mayor parte de aquello que hay o se guarda en algún sitio. Ni se equivoquen con el término despilfarrador, que se aplica a quien consume el caudal en casos desarreglados. Podríamos seguir invocando la riqueza del lenguaje castellano y mantener una interminable lista de sinónimos.

 

Pues bien: el gobierno psoecialista nos ha enseñado algo que, cara al futuro, no debemos olvidar. Nos ha exteriorizado que, en vez de generar riqueza y empleo, nos han legado miseria y paro; que el estado del bienestar ha perdido su carácter universal para reducirlo a la posición de particular de los dirigentes del partido; y que la democracia es algo que se predica pero que ellos se pasan por el arco de su rodillo electoral. Derrochada la fortuna que los ciudadanos pusimos en sus manos, retornan a la casa del Estado. Dicen que, ahora sí, vienen a dejarse la piel en aras del bien común. Porque, apunten, sólo ellos, la gente normal, garantizan los derechos. Arrasan la propiedad, la desguazan y, de pronto, en la inminencia de su desdicha en las urnas, aparentan voluntad de contrición. Aparentan.

 

El remate del tomate viene dado por las declaraciones esperpénticas de doña Petronila, la presidenta de la Diputación porque así lo quiso Izquierda Unida. La dama del palacete de la Plaza de las Monjas no siente sonrojo ante el desdoro que supone pagar lo que se paga por el alquiler de un capricho. Mientras el pueblo se las ve y se las desea para sobrevivir, ella amenaza con el paso atrás que supondría el triunfo de la derecha.

 

Miren ustedes. La parábola del hijo pródigo tiene muchas interpretaciones. Desde el punto de vista del padre, puedo entenderla. Justificarla, no. Desde la óptica de los hijos, la herida sangra con abundancia. El Estado es el padre y permite que el Psoe, en vez de que algunos de los dirigentes acaben en la cárcel, presente a los mismos candidatos a las elecciones. Muy bien. Para eso están las leyes, para respetarlas. Sin embargo, los ciudadanos que votamos no somos los padres. Somos los hermanos, aunque más propio sería decir los primos. En cuyo caso, como hermano sojuzgado y malherido, y como persona que rechaza el ser un primo, me niego públicamente a entregar mi voto a esta partida de pródigos del dinero público. Pródigos y disipados que malgastan y desperdician. Corruptos de cuello blanco y corbata roja que se aprovechan de los recursos públicos en beneficio propio. Lucas. Parábola. Pródigos. Corruptos. Golfos.

 

Un saludo.

ACOSO PROFESIONAL

Los acosadores -presuntos delincuentes revestidos de gente de bien- presionan a sus víctimas hasta la tortura. En general, su malévola acción se produce en un entorno/interno de complicidad y compinchería. Siempre hay gentuza que coopera en esa retorcida asfixia al alma de la persona damnificada. Hay corifeos que se manifiestan con pancartas que piden la cabeza del mártir. Y muchedumbres masivas que hacen de su silencio, un pilatesco lavado de manos. Y autoridades administrativas que intensifican la rueda del suplicio moral y físico. Es la vida, señores y señoras, pero esto no es vida.

 

Cuando alguien se sale del carril que marca el poder, ha de atenerse a las consecuencias de su rebeldía. No importa que pretenda ensanchar el camino para el bien general, ni que trate de elevar la calidad de una obra pública, ni de oponerse al despilfarro de que hace gala la clase dirigente, ni de intentar iluminar las oscuridades reinantes. Da igual. Esa persona distinta y singular se hace Cristo y como él (con minúsculas) padecerá la cruz de su propia personalidad.

 

Este mundo está lleno de pilatillos, de herodíades y de iscariotes. Proliferan como setas. Tan venenosas como la amanita phalloides, se disfrazan de boletus aereus. En tiempos de recesión, aumenta el excedente de estos esporocarpos que crecen en la humedad de los árboles que pueblan terrenos húmedos de baba y faltos de luz.

 

Las callampas psicoactivas humanas no dudan en marginar, evaluar de forma torticera, acusar con falsedad, menspreciar, ningunear, aislar, avasallar y rendir a la seta distinta. Por ello, se la convierte en enemiga. Enemiga a la que se abandona inerme, en la charca fangosa, de la discriminación más atroz. Se atreven a firmar pasquines exigiendo que el boletus pinophilus sea erradicado del lugar. No reclaman que se condecore a una. Exigen que se degrade a otra. Se llame Antoñita o Peperina.

 

Como insista en permanecer allá donde le corresponde, se urge a las compañeras para que se aparten de su lado. Se la coacciona para que se vaya bajo amenaza de degüello. Se la desacredita, se atenta contra su dignidad, se difunden rumores malintencionados, se predica de locura lo que es genialidad, se la grita para intimidarla, se la agrede en foros públicos. Es la enemiga.

 

Ni agua. A la enemiga, ni agua. A los cuatreros los linchaban. Sin proceso ni juicio. Es la decisión de la turbamulta que odia y se deja arrastrar por sus más viles pasiones. Pocos se atreven a defenderla. La apalean sin mazas y la lapidan sin piedras. Su espíritu sufre pero no se resquebraja. La instan a arrojar la toalla mas resiste en su rincón con los segundos del ring. Terminarán acabando con ella. Luego vendrá el llanto y el crujir de dientes. Me repugnan estos sepulcros blanqueados. Me asquean estos reductos de la demagogia más anticristiana. Aborrezco su cobardía. Villanos de corazón y huérfanos de sentimientos.

 

La angustia y la aflicción de la atormentada satisfacen al maltratador y a sus sicarios. Lejos de atribularse, se sienten más hienas que nunca. Fustigan hasta el sacrificio consumado. Después, respiran de alivio y ríen satisfechos. Mobbing. El delito se llama mobbing. No se preocupen. No habrá pruebas. Los jueces mirarán para otro lado. Los verdugos se golpearán el pecho. Así es y así estamos. Y peor que se apunta. A mucho peor.

 

Un saludo.

 

PRODUCTIVISMO

 

 La Real Academia de la Lengua Española define la productividad como la relación entre lo producido y los medios empleados, tales como mano de obra, materiales, energía, etc. Una empresa se considera productiva si es competitiva. Toma ya. Lo productivo ha de ir ligado a lo competitivo. Es decir, que si esa empresa no contiende con otra en sus objetivos y resultados, no cabe decir con propiedad que existe productividad porque el mercado exige rivalidad entre ellas. Voy más allá. Si una empresa no mima la calidad de su producción, o no logra bajar sus costos y sus tiempos, si no introduce métodos laborales y tecnológicos innovadores, podrá sobrevivir, sin duda, mas nunca podrá ser productiva. Cómo que por qué. Porque su rentabilidad deja mucho que desear. Y no hay más ciencia.

 

Hablar de productividad en el sistema público me resulta chocante. Y no porque no esté convencido de la necesidad de dotar a la Administración de los recursos que precisa para que sus servicios puedan competir, en el terreno de la igualdad, con la empresa privada. Desecho las romanzas de los tenores huecos que niegan la libertad de empresa y excluyen a los empresarios privados del ancho campo de la participación en la vida ciudadana. Esos tenores son la hez de una dictadura solapada que refugia en el Estado la estrechez de sus capacidades y de sus esfuerzos personales. Cuando determinados tiranos disfrazados de lagarteranas de aldea niegan el pan y la sal a la escuela privada, reflejan su voluntad de aplicar un cordón sanitario a la pluralidad de ideas. De qué manera se evaluará la potencialidad de un hospital público si no se mide en consonancia con otros sufragados por el Estado y, sobre todo, en relación a los de titularidad pública. Qué decir del éxito de gestión de las televisiones autonómicas -léase Canal Sur, por ejemplo- si se analiza friamente el número de sus empleados, la audiencia diaria de sus programas, la calidad conceptual de sus contenidos o la aportación cultural de sus mensajes. Que sus resultados son tan nefastos en materia de productos como los de telecinco o de antenatres, por supuesto.

 

Tan amplio exordio se constituye en antesala del comentario que subsigue. El Gobierno de Zapatero alardea de sus recortes y dice, ahora, que disminuirá en un dieciséis por ciento el plus de productividad de algunos de sus funcionarios. Un escándalo, oigan. Un escándalo tumultuoso. Veamos. Qué complemento cabe añadir al sueldo de algunos irresponsables de un organismo público (universidad, hospital, ministerio, etc.) cuyo rendimiento se mide en unidades de reclamaciones por minuto y en magnitudes de recursos contenciosos por días. Además de su salario ya elevado para lo que merecen, se les premia con cantidades adicionales. La pregunta es en virtud de qué criterio de eficiencia, de ahorro energético, de calidad de prestaciones o de optimización de recursos se les obsequia con una pasta que, por otra parte, se niega a los trabajadores de a pie y a la mayoría de los mandos intermedios. Si el plus de (inadmisible) productividad depende de los barandas de las instituciones, todos ellos nombrados a dedazo, resulta esclarecedora la deficiencia de sus rendimientos. Vayan a hacer puñetas los chicos y las chicas de la productividad menos competitiva. A los funcionarios de la contestación, la productividad se les niega el plus y se les otorga el minus. Dónde irás, buey, que no ares.

 

El dieciséis por ciento es una bagatela. Un insulto a la inteligencia de los empleados públicos. Cómo le van a pagar más a un inspector de hacienda o de trabajo o de educación, si el primero pesquisa sólo a los más pobres, el segundo defiende los intereses de la empresa y el tercero admite índices de fracaso escolar superiores al cincuenta por ciento. Qué plus ni qué leche se destinan al director médico o al gerente del Hospital “Juan Ramón Jiménez” si no saben cuántos pacientes podrán ser intervenidos quirúrgicamente cada día e ignoran el tiempo de las listas de espera.

 

Productividad, sí. Pero al que se lo merezca. A la mayoría de los ejecutivillos de nuestras administraciones de la vergüenza, ni un euro. Qué digo. Aplíquenles la acción de regreso por su desastre profesional en base a los perjuicios que causan, a los objetivos que incumplen, a los gastos superfluos que no evitan y a la inutilidad de sus presencias. Por improductivos, que cobren menos. En su lugar, colóquese a los que realmente contribuyen a realizar un servicio público bueno, bonito y barato. Se es productivo cuando la mente y la acción se coordinan para alcanzar el bien general. Mientras los resultados no acompañen, el plus de productividad, tachado de las nóminas. Ahí sí que ahorraríamos la tira.

 

Un saludo.

FASCINACIÓN Y VERDAD

 

 Dicen que la meditación es el ojo del alma. La enfermedad del alma más peligrosa es la ignorancia, por más que la más terrible sea la pasión de dominar. En Egipto, las bibliotecas eran consideradas el tesoro de los remedios de estas enfermedades. El ignorante es débil per se. Especialmente cuando tiene miedo a parecerlo. Es frecuente este mal entre la clase política. Muchos de los que quieren entrar en este mundo percuten contra aquellos que se resisten a salir. Éstos se apegan al mundo de la fascinación de estar porque el encanto del momento huye de la verdad.

 

La verdad está fuera. En la calle. En medio de la soledad acompañada de la muchedumbre mansa. La vida de los hombres y de las mujeres discurre por un camino flanqueado por precipicios horrorosos. Mientras permanezcan atentos al recto caminar, su vida no corre peligro. Cuando se aspira a la riqueza, el riesgo produce lazos invisibles en los que el corazón se enreda y las piernas trastabillan. Decía Voltaire que la ignorancia afirma o niega rotundamente, mientras que la ciencia duda.

 

Cuando la ignorancia se coaliga con la pasión de dominar, el espíritu se hace añicos. Sólo hierro y violencia, sangre y crueldad. Fuerza en suma.

 

La pasional relación entre la ministra, que es, Rosa Aguilar, y la ministra que fue, Carmen Calvo, pone de relieve la confrontación entre el mundo embrujado de la política y el universo de a pie de la pedregosa calle. La ciencia ni la sabiduría acompañaron a estas damas cuya ilustración quedó en el zaguán del brillo artificial de sus cargos públicos. Ambas ratifican lo que todos intuíamos. La obediencia es una virtud tan excepcional en el mundo de los partidos, que perderla equivale a morir políticamente. La envidia no es un atributo negativo misántropo ni misógino. La envidia es una hoja de planta salvaje que si se mastica, puede causar efectos letales. Como el extramonio.

 

La fascinación se rompe cuando la verdad hace acto de presencia. La televisión seduce mas la cultura aplasta. Aguilar y Calvo están protagonizando un conflicto que, no por insólito, nos lleva a reflexionar. Se reedita la lucha por el poder entre un hombre, Rubalcaba, y una mujer, Chacón. La llaga sangra cada vez que Zapatero se venga de la autoproclamación de dos Alfreddo como líder oficial de un grupo que se descompone. En el escaparate se coloca el cartel de “liquidación” aunque en la trastienda los stocks fueron saqueados tiempo antes.

 

Ignorantes ambas. Apasionadas por el ultradominio las dos. Ambiciosas sin pausa y con causa. Peligrosas y terribles una y otra. No se trata de dualidades singulares. Muy al contrario. Creen que el glamour del cargo a dedo les confería el glamour que su valía personal les negaba. Pensaba el tonto, pensaba, rezaba la cancioncilla tradicional. Calvo y Aguilar. Aguilar y Calvo. Dos patas demasiado delgadas para una mesa desequilibrada. Floreros de una organización cuya cabeza visible es un hombre zangolotino y cuyo sucesor a título de visir es un conspicuo representante de la verdad prefabricada, de la gran mentira maquillada. Fascinación que palidece ante la luz de la verdad.

 

Un saludo.

FRENTE DE IZQUIERDAS

 

Recua de parásitos. La extrema izquierda, que no trabaja porque no produce y no produce porque no da un palo al agua, piensa organizar una nueva tangana bélico-política. Un frente. No crean que me refiero a la parte superior de la cara, que en el caso de algunos de ellos apenas mide dos dedos. Tampoco hablo de una coalición de partidos, porque ya me dirán qué es IU, qué el BNG, qué ERC y qué otros grupitos fascistas de porra e insulto. Nada de esto. Por su interacción con la gente del 15-M, los de Democracia Irreal, el nuevo frente alude necesariamente a la primera fila de la tropa acampada en Sol, al estilo de las milicias.

 

Sí señores, sí. El señor Llamazares, al que apenas quedan dos “sálvame” congresuales, quiere seguir en la brecha, en la herida parlamentaria, e impedir como sea que las heridas del guerracivilismo cicatricen de una vez. A este fin espurio que sólo interesa a unos cuantos mamones desubicados y llenos de odio, cuyas llagas esparcen pus a través de sus desdentadas bocas, ponen manos a la obra los intelectuales del Reader´s Digest que siguen la estela de don Gaspar. Hay que tener estómago y destilar poca vergüenza. Un frente.

 

En cualquier caso, esta pataleta, nacida al socaire de la decisión de ZP, obediente a Merkel, de aliarse por un momento, a Rajoy, esta pataleta, digo, deja desnudo a los travestidos integrantes de la compañía de cómicos “Los indignados”. Sería bueno que los Lara, Torrijos, Valderas, Cándido, Toxo y demás amigotes de la subvención a precio de silencio mortal, se manifestaran y dieran a conocer sus verdaderas intenciones disruptivas en las próximas elecciones generales. Existen, a estas horas de la historia reciente, probos ciudadanos que creen en la buena fe de Pedro Jiménez cuando actúa de llave que permite que la gobernanza de la Diputación de Huelva continúe en manos de la gran despilfarradora, la señora Petronila Guerrero. Yo, no.

 

El gran frente, y ahí sí hay más de cuatro y cinco dedos de anchura, es el de Lara con Rubalcaba en estos momentos de descomposición del Psoe. Alfreddo ha perdido dos grandes batallas ante un Zapatero herido que saca su veneno de escorpión al verse rodeado por las huestes del nuevo líder no coronado. Le ha sentado mal al de las alianzas de civilizaciones que un mindundi como el del faisán le arrebate lo que años de alfombra le ha costado obtener. Y eso no. Conviene a ZP que Pérez Rubalcaba se vincule políticamente a la izquierda más violenta y cruel. Desde hace un par de meses, Rajoy encuentra a su gran valedor en el marido de Sonsoles. Cosas veredes, amigo Sancho.

 

Para hacer frentes, es preciso tener partido. Llamazares no lo tiene. Rubalcaba, tampoco. Lo de los galleguistas y catalanistas son escaparates cutres de tiendas obsoletas que se caen ellas solitas. Mas si quieren enfrentar, si buscan la bronca, si necesita sobresaltos callejeros, lo tienen más fácil. Pidan la colaboración de Bildu y de Sortu, de CiU y del PNV, que ellos conservan inmejorables relaciones con algunos etarras de mucho fuste y pesadas parabellum. Menudo frente. No será de izquierdas, pero la que podrían liar sería de aúpa.

 

Me atrevo a aconsejar a Llamazares e incluso a Lara. Búsquense un oficio. Hagan un esfuerzo y pónganse a trabajar. Cuando lo hagan, es posible que de su frente ruede un líquido viscoso y suave, algo cálido. Se llama sudor. De esa manera, acaso logren asimilar el mensaje evangélico del padrenuestro. La frente sudorosa, llamazares, he ahí su reto, su desafío. Déjese de majaderías y doble el lomo. La lengua ya está bastante podrida.

 

Un saludo.

 

LA CARA, LA CARETA, LA CAROTA

 

 Que me duermo, me voy a tomar un café. Palabritas de Rubalcaba a Zapatero en el edificio del Congreso de los Diputados con motivo de la reforma constitucional de la estabilidad presupuestaria. Se duerme. La tensión entre el macho alfa derrocado y el macho alfa por derrocar se masca. Ni siquiera se esfuerzan por disimular. La cara de uno y otro muestran los surcos de la derrota y los espasmos del abatimiento. Mantienen la táctica de las mil caretas pero el verbo les delata. El verbo y los gestos. La carota se impone a la cara y se superpone a la careta. Qué mal andan las cosas en el partido que fuera de Pablo Iglesias.

 

La cara amable de ZP fue sustituida, a medida que la galanura de su ingenuidad marchitaba, por la careta sociable que ocultaba la descomunal carota del presidente septenal. La cara taimada de Rubalcaba nunca pudo ser escondida por la careta de sabio con que algunos cercanos pretendían simular la careta malévola y usurera del nuevo liderzuelo del grupo con sede en la madrileña calle de Ferraz.

 

Cara, careta y carota se solapan en la mímica y en las expresiones de tan inicuos politiquillos de mucho pico y poca chicha. Es el sino de los incapaces. Mientras pueden, dan una imagen falsa como su ideología. La pompa del chicle les estalla en la cara y la mascada goma se funde con la careta del momento. Nada que hacer. Están retratados y la etopeya les marca como Velázquez pintó a los Austria.

 

Rubalcaba se duerme y Zapatero permanece insomne. El primero pierde la consciencia de la realidad al ritmo del retroceso en el manejo de los mecanismos electorales de su partido. Acude al café como atenuación de las ganas de colocarse con otras sustancias más activas. Desaparece del escenario donde se rueda la película del triunfo de la derecha. Se refugia en la cafetería a fin de que sus ojos no vean lo que el corazón -si lo tiene- ya presiente.

 

Su cara de avaro irredento no admite careta que desfigure su enfermedad espiritual. Las caretas de los independentistas han dejado de cubrir los estragos que el mal anímico han causado en su carota de piedra granítica. ZP le ha chafado su estrategia burda y traidora de vender a España en el mercado gadafista de Urkullu y de Mas. La posible cooperación interesada de Llamazares, de Cándido y de Toxo se ha ido a hacer puñetas. Aliarse con el PP es un mandoble a la yugular del prestamista miserable, mezquino y roñoso que anticipa una parte del Estado con intereses imposibles de satisfacer. La señora Valenciano no tiene manos con las que taponar las mil brechas que dejan ver el sanguinolento cerebro de su fugaz jefe de filas.

 

La Armada psoecialista navega por mares procelosos. Sin embargo, la deblacle no se explicará por las tempestades como se excusó con Felipe II. El revolcón del “veinteene” traerá causa de hechos más humanos y menos meteorológicos. El principal de ellos es la ineptitud de los almirantes y la incompetencia de los jefes de la marinería. La corrupción suele anidar allá donde los gobernantes se dan de bruces contra el muro de la transparencia. A falta de luces, las oscuridades se adueñan del territorio. A poco que arda una pequeña llama, todos verán que la cara de la vergüenza era sólo una. Las caretas, mil. Los y las carotas se resumen en dos, como los mandamientos de la ley de Dios: desconfía de Zapatero; de Rubalcaba, más o menos.

 

Un saludo.

GANSADAS

 

 El diario HuelvaYa recogía en titulares, el pasado viernes, una de las últimas gracias del señor Javier Barrero. Barrero, que permanece agazapado en su cubil de supervisor de Mario Jiménez, está de coña con el tema de las viviendas. Como si la solución a un problema tan grave radicase en los chistes. Se ha dejado caer el eterno congresista con una chufla del tamaño de su dura cara. Afirma el ínclito psoecialista, con vivienda en rincón de lujo y privilegio, que las últimas medidas de ZP podrían rebajar a la mitad el stock de casas sin vender.

 

Lo de este político es de hartazgo. Cansa el hombre. Angustian sus palabras. Molesta su tono. Disgusta su actitud. Con la cantidad de familias que han sido desahuciadas por no tener con qué pagar su hipoteca, el cliente de José María Mohedano en la STS 3/1999, de 3 de diciembre, nos cuenta una milonga sin más fundamento que su santa voluntad de seguir llamando pan a cualquier cosa. Con la misma facha e idéntica impostura que, escudado en su condición de parlamentario, se negó a someterse a una prueba de detección alcohólica. Que no, se posicionó entonces, muy digno, ante la Guardia Civil. Lo del alcoholímetro es una afrenta imposible para tan célebre representante de la Patria. Que salió absuelto de delito penal, ya se sabe y sobradamente escandalizó. El Alto Tribunal entendió que su desobediencia se enmarcaba, sobre todo, en el ámbito del derecho administrativo sancionador. Al final, ni una cosa ni otra. Ustedes no saben con quién están hablando.


Ahí lo tienen. Tan ufano de haberse conocido. Habría que preguntar al Supremo si las declaraciones sobre las situaciones habitacionales a las que alude el abulense podrían ser objeto de fraude electoral. Pero para qué. Si un ciudadano es capaz de comprarse una vivienda porque ha creído las patochadas de tan insigne caballero, y después no tiene posibilidades de abonar las cuotas bancarias estipuladas, habrá picado el anzuelo de las estadísticas manipuladas y luego vendrá a quejarse al maestro armero. El Mohedano de turno alegará, más tarde, que se trataba de un vaticinio, de una predicción bonancible, de un pronóstico alentador, de un augurio positivo, de una previsión infeliz, pero, en ningún momento, malintencionados. Por Dios. Ver mala intención en Barrero es una ignominia. Como la de la Benemérita que no se le cuadró al detener el vehículo que conducía.

 

Qué quieren que les diga. Este articulista no se compraría ni una chabola si la decisión de adquirirla tuviere causa de las palabritas estúpidas de tan destacado prohombre. Ni una chabola. No obstante, cada uno es muy libre de creer al mentor de doña Petri y don Mario. Por si les sirve de consuelo, miles de personas honradas han confiado en el señor Barrero. Entre ellas, conozco a unas cuantas que sigue maldiciendo el día que lo conocieron y siguieron sus consejas. En fin, que a la fuerza ahorcan.

 

Si don Javier mantiene su optimismo “mentirológico”, allá él. La sociopatía se proyecta en mil direcciones. No obstante, recuerden el refrán: tonterías, las justas; memeces, las precisas; boberías, las necesarias. Gansadas, gansadas, las dichas por Barrero, don Javier.

 

Un saludo.

A-CUARENTA Y NUEVE

 

Sí. La A-49. Esa vía de autos que discurre entre Huelva y Sevilla. Ni autovía ni autopista. El alcalde de La Palma del Condado reclama al Gobierno de Zapatero -o lo que queda de él- que construya urgentemente un tercer carril. Que con los dos que tiene -como si en treinta años todo hubiera quedado igual- no se satisface el contingente normal de vehículos. En este sentido, de comenzar las obras, se ruega un poco de prospectiva. Cuatro carriles. De cara a veinte años, son necesarios cuatro carriles en cada sentido.

 

Basta ya de parches. Ya está bien de andar a la zaga de las necesidades sobrevenidas. Es previsible el incremento exponencial de la circulación por carretera. Si el AVE va a sobrevolar las cabezas de los onubenses y dejará sobre sus testas sin corona un reguero de defecciones; si el TALGO va a mantener su ronroneo cansino en el duermevelas de la media docena de viajeros diarios que se someten a la tortura psicológica de cubrir el trayecto con Sevilla en noventa minutos cuando podría hacerlo en media hora; si el aeropuerto es una guasa, un fraude, una maldita broma de doña Petri y compinches; si no existe mar ni río que nos vincule con la capital de la Giralda; si no tenemos la infraestructura mínima que requiere un pueblo para prosperar económica y culturalmente, cómo podremos superar algún día nuestra postración como sociedad y como población. Cómo.

 

La A-49 es el cordón umbilical que nos liga con la civilización. Recluidos en el rabo de la piel de toro, servimos como espantamoscas. Así que lo de tres carriles, nada de nada. Cuatro con vistas al mar Atlántico. Los atascos, para las madronas. Los emplastos, para Fomento y para Pepe Blanco. Los empachos, para quienes se comen el menú de cinco tenedores y se beben el Cristal de mil euros la botella con el dinero de los impuestos. Los “simpa” no son tres rusos que estafan a Briatore. En España, los que no pagan se cuentan por miles. Desde alcalde a concejales pasando por diputados y senadores a presidentes de organismos inanes y de vacías fundaciones. Estamos tan discriminados que no contentos con tocar el fondo de la desigualdad, escarbamos para alcanzar el subsuelo de la marginación. Segregados somos. Y estamos.

 

La nacional con Badajoz es un excremento resbaladizo que provoca accidentes a destajo. La idea de doblarla se colapsó en la mente estafadora de unos políticos que arreglan todo mientras se pudren en la Oposición y se olvidan de sus promesas cuando toman posesión del Ministerio. Unos granujas que no conocieron la vergüenza más allá de que echaran los primeros dientes. Del tren a la sierra, qué les digo. Como el que se arrastra hasta el Guadalquivir pero a paso más lento. Así nos luce el pelo. En tanto, la Diputación de Huelva se mira el ombligo. No sabe qué hacer antes. Si presentar sus respetos a la seño Petronila o si discutir cuántos asesores sobran. Con lo fácil que es el dilema. La señora Petronila merecerá respeto político cuando deje de malgastar el dinero público. En cuanto a los asesores, sobran todos. Sin excepción. Con los funcionarios, muy buenos, tienen para “tirar y jalar”.

 

Comunicaciones. Sólo pedimos un poco de comunicación. Que estamos más solos que la una. Que nadie quiere venir a Huelva porque se llega tarde, caro y mal. Y una vez en la capital, las balsas de fosfoyesos y las chimeneas del Polo llevan a más de un turista a taparse la nariz. Así no se puede seguir. Con tantas carencias, al menos que la Cuarenta y nueve disponga de cuatro carriles. Una limosnita, por Dios. Una limosnita. Cuatro carriles para la A-49.

 

Un saludo.

REFLEXIONES TARDOVACACIONALES

 

 

 

Último domigo de un agosto que dicen inhábil. Ay de la inhabilidad tan diestra de este mes. Todo parece dormitar pero la vida se revuelca en las aguas y en las arenas, en los asfaltos y en las graveras. Tiempo de infidelidades y de desleales. Agosto engañabobos.

 

Afirmaba Jaime Balmes que el argumento es la base en que descansa el sentido común. El sentido común requiere conciencia (que se piensa), evidencia (que no admite contradicción) e instinto intelectual (que relaciona idea y realidad). Los avisados de la política y de los negocios tienen un extraordinario sentido común. Ellos son conscientes de la posibilidad de salir adelante sin más honor que vivir a costa de quien sea. Agosto es tiempo de listos.

 

Los buscadores de empleo marchitan sus sopores en esta agosteña siesta de distraídos. Les da igual todo. Apuran sus penúltimos subsidios. Se quejan pero nada de nada. Para ellos, ni agua. Alguna fórmula habrá para salir de este laberinto de inutilidades. Desde luego. Lo que no hay es científico que las componga en el laboratorio de las ideas ni mecánico que las materialice en el taller de la política. En cualquier caso, si los hay, no están en el Gobierno. Y si están, se callan como muertos. De tener alguna magistral a mano, ¿de cuándo la reforma constitucional en plena canícula congresual?, ¿o es que el mandato del Banco Central Europeo ha puesto punto final al angustioso déficit acumulado, a la asfixiante deuda pública, a la morosidad aplastante, a la dosificación de créditos o al chorreo de cierre de empresas?

A ZP no le ha quedado sino copietear (como los males estudiantes) a Merkel. Como no ha visto los libros ni por el forro, va y fusila el examen de la germana. Tiene narices la cosa. Sin idea de nada, quiere saber de todo. Repite como loros pero ignora el significado.


Socialismo de puñalada y bajonazo, como critican los taurinos. Ni arte ni ciencia. Ni sentido de la empresa ni mínimo de respeto al sentido común. Estocada al toro viejo. Prefiere al enemigo inocente que al amigo del fuego propio. La izquierda de ZP se viste con playeras y se desnuda en casa ajena, la del PP. El otoño se acerca tan caliente que la torridez del estío nos va a parecer el fresquito primaveral.

 

Un saludo.

 

 

LA BANCA ROTA

 

 Nos hemos cansado de escuchar que la permanencia del sistema depende de la fortaleza de la banca. Es muy posible que el archirrepetido mensaje sea una falacia como la copa de un Lehman Brothers. Lo cierto es que la mentira se ha adueñado de la clase política hasta la náusea. Nunca el mercado mandó de forma tan descarada sobre los Estados. Los gobiernos de la Unión Europea creían estar por encima de la bomba financiera. Ilusos. Les ha estallado en los pechos y en los cerebros de los ciudadanos más pobres. Se nos vendió la idea de que la banca española era un modelo de funcionamiento y la realidad nos vierte sobre el rostro el aceite hirviendo del nuevo embuste.

 

No es que España y otros países de la zona euro estén cercanos a la bancarrota. Es que la propia banca está rota, destripada. El desmoronamiento de la imagen de esta banca prepotente no afecta a sus beneficios, que prosiguen. Repercuten en el porcentaje de los mismos. Si cada año ganaban trescientos mil, no se conforman con quedarse en trescientos un mil. Quieren quinientos mil. A costa de lo que sea. Poniéndonos a todos en la balanza de o te sumas o te ahogas. Con la complicidad de los gobiernos títeres. O se ponen más recursos en sus manos o nos chantajearán hasta el día del juicio final.

 

Los valores bancarios se traducen en problemas de liquidez. O se les inyecta dinero gratis o van a prestar lo que cayó en el conquero. No es que la Bolsa se caiga. Es que la están despeñando por etapas. Hoy se rompe un hueso y se abandona el diez mil. Mañana, se da un poco de vidilla a los incautos y se eleva al diez mil dos. Pasado, un batacazo espectacular, recuperable en parte, a fin de que la gente se entere quién maneja mi barca, quién. La banca está a la espera de noticias políticas que musiquen sus melómanos espíritus. Si recortan los sueldos de los funcionarios, una charanga de feria. La congelación de pensiones, una fanfarria verbenera. Los sueldos. Los despidos. Los contratos. Los convenios. He ahí la sinfonía con la que gustan regalarse. En España y en Estados Unidos. Cuando se habla de mercados, dígase bancos financieros. Y si de crisis del sistema, atiéndase la exigencia de recuperar inversiones.

 

Quién garantiza al sector bancario que van a cobrar los préstamos griegos. Ni con todo el patrimonio histórico artístico de los helenos hay suficiente para saciar la voracidad de estos emporios plutocráticos. Mientras los bancos no tengan asegurado el festín de siempre, la serpiente no arrojará al exterior la pieza que se ha tragado viva. La crisis empeorará, no lo duden.

 

La avaricia rompe el saco. La banca está estirando demasiado el elástico. Se va a romper antes que después. La bancarrota de los Estados traerá consigo males previsibles. Cuando esto ocurra, los bancos sufrirán en sus delicados tímpanos el estruendo de la barbarie social. Los banqueros huirán, teretes, a paraísos conocidos por su seguridad. Los bancarios recibirán el estipendio de la patada en las posaderas. Los clientes clamarán por sus ahorros. Será en vano. El corralito argentino exigirá la intervención de contingentes militares.

 

Botín no se fía de González ni éste de Ron ni Fainé de Rato ni ellos entre sí se prestan un euro. Cada uno defiende su finca por miedo a que el predio modifique sus fronteras. Sabida es la escasa valentía del dinero. Hoy no se fía; mañana, sí. La bancarrota será efecto de la banca rota. Y viceversa.

 

Ahora bien, para rotos, los bolsillos de los ciudadanos. Qué digo rotos. Despedazados. Hendidos. Triturados.

 

Un saludo.

SOCIOLOGÍA DE UNA LOCURA

 

 Algunos no se han enterado todavía de la derrota del Psoe en las recientes elecciones municpales y autonómicas. Ni se quieren enterar, ye, ye. Han perdido gobiernos regionales, ayuntamientos postineros y diputaciones bien ricas. Nada importa. Siguen verbeneando la política como si el batacazo no fuera con ellos. Se agarran al autobús renqueante de La Moncloa pese al desencuentro entre el conductor defenestrado y el chófer de relevo. Cosa de locos. Pero de locos, locos.

 

Nadie piense que el Partido casi único ha perdido la razón. Ni que sus dirigentes tienen poco juicio o que son propensos al disparate o a la imprudencia o que funcionan sin control. No lo crean. Lo que sí está claro es que se pasan de lo ordinario, de lo cabal, de lo lógico, de lo regular, de lo ilegal, de lo legítimo y hasta de lo sensible. Su razón es el poder del dinero y la influencia de la fuerza. Son los motivos que animan cualquier dictadura. Tiranos de fundamento, sí, pero locos por dictar, también. Los demás, a seguir el ritmo de la lectura y a copiar la letra de las órdenes.

 

A veces, es preferible callar a ser bocazas. A veces. A la gente del Psoe no afecta esta prédica. Ellos aciertan hasta que dicen la burrada del siglo. Al rato se desdicen y atribuyen a otro la parida insufrible. Rubalcaba, que se burlaba, ladino, de la propuesta de Rajoy sobre la imposición de un techo de gasto, se mete su sapo en la boca, lo mastica, lo salpimenta y, antes de tragárselo, lo expele con la fuerza de un esputo. A otro perro con ese batracio, que Alfreddo sólo degusta ancas de ranas en restaurante vasco de muchos tenedores.

 

Don Alfreddo sabe que don José Luis le va a hacer la cama más de una vez antes de abandonar su actual cometido de hacer como que preside. Zapatero es un individuo vengativo y cobarde. Abraza sonriente, en público, al autonombrado sucesor a título de líder del partido de la corrupción, pero en la sombría y solitaria sobremesa de palacio teje el estramonio/extrademonio que ha preparado para el impostor. Lo de la reforma constitucional, a estas horas de la película, no es un acto de estadista al uso ni de político capaz de rectificar sus memeces crónicas, no. Ni hablar. La reforma de la Constitución, con ser una imposición de Merkel, es, ante todo, una patada en los testículos a Rubalcaba y los suyos, por atreverse a ocupar el trono imperial del neroniano secretario general.

 

El modelo alemán de contención del déficit de las administraciones es una coartada. Zapatero ha legado a Rajoy un pellizquito de lo poco que se ha conservado. De esta manera, amputa uno de los ejes de la política de Rubalcaba de concierto con catalanistas y vasquistas. Reformar la Constitución por consenso de los dos grandes partidos nacionales es un éxito de oportunidad y un paradigma del odio cainita. No obstante, el loco no para hasta que la vara está completamente pelada. Por ello, el señor Pérez Rubalcaba le ha dicho a Alonso, el amigo de ZP, que para negociar, él y sólo él. Que si el exministro de Defensa quiere prestarse a la portabilidad de la cartera, buen botones será. Pero ni un pasito adelante más, María.

 

Don Alfreddo ha de cuidarse mucho de que, consumado el estropicio, esta reforma no comportará más recortes sociales. En este punto, o el PP elogia la locura de ZP y se vale de ella o el cuerdo loco de Rubalcaba se la mete doblada. Los acercamientos de Urkullu y Duran y Lleida hay que cogerlos con papel de fumar. Sus votos nada valen en cuanto Psoe y PP deciden de forma holgada. Lo que habría que temer es la salida extralimitada de algunos diputados psoecialistas reacios a la boda de conveniencia de la derecha centrada con la izquierda sin rumbo. El hombre del faisán lanza un aviso a don Zapatero el Navegante: no se incluirán cifras concretas. Si se sale con la suya, reformar la Constitución será para nada.

 

De lo que se trata, locos y cuerdos, es de que los poderes públicos garanticen el Estado del bienestar. Lo cual, queridos lectores, está muy lejos de asegurarse. No ya por el paro ni el déficit ni la deuda ni la economía en general. Por la corrupción de este Gobierno que agoniza pero que, en el fin de su putrefacta vida, sigue diciendo “aña”, “eta”. Que no es a favor de España ni contra ETA. Ni siquiera la caña y la escopeta. A España, la sopa. Al partido, la teta. Que en la boca de Alfreddo sí cabe la sopa y la teta, el Gal y el Gol, la zeta y la meca. Como él no paga.

 

Un saludo.

TABERNARIOS/AS

 

 Más allá de los conceptos de nación y patria, se encuentra el Estado. Éste -que escribo con mayúscula- se constituye como tal cuando existe su elemento básico. Y su elemento básico es el pueblo, el conjunto universal de personas que integran ese Estado. No puede existir el Estado sin pueblo aunque exista el pueblo sin Estado. España existe como Estado porque así lo determinan la historia, la tradición, las leyes y, sobre todo, la voluntad soberana de su pueblo. De todo su pueblo.

 

El Estado Español se ha configurado como un Estado de las Autonomía, en base al Título VIII de nuestra Carta Magna. La Carta Magna, amigos de los vaivenes desestabilizadores, es la Constitución. Esta Ley suprema del Estado de España, insisto, de España, es sagrada porque manifiesta, de un lado, la voluntad de los españoles y, de otro, en tanto fue votada favorablemente por más del noventa por ciento de los ciudadanos que, en 1978, teníamos derecho a voto. En el marco de un sistema democrático recién nacido contra el muro de una Dictadura de cuarenta años. Bajo el brazo, derechos y libertades como pan ácimo, bendito.

 

Vivimos tiempos de revuelta y de retroceso. Parecía que la Transición política nos hacía más responsables. A todos. No es exactamente así. A algunos se les ha olvidado la historia. O nunca la vivieron. O prefieren repetir hechos amargos que nunca debieron existir. O se alimentan de los odios de algunos descerebrados que, a falta de raciocinio, cultivan vísceras purulentas. Aquí no valen las remembranzas segundorrepublicanas ni aspiraciones a monarquías de regímenes antiparlamentarios. No valen. Como se reprueba a los golpistas de cuartel, de finanzas o de política. Tras los espadones se movieron oligarcas conocidos y políticos de vuelo gallináceo. Toca el imperio. El imperio y la autoridad de la ley.

 

A uno le preocupa que el Estadoespañol se desgaje. Sin embargo, en esta preocupación se confunden un sentimiento y una razón. El sentimiento comporta una voluntad particular por más que sean millones quienes coincidan en la manifestación de este sentir y de esta volición. Ahora bien: la razón induce a liberarse de pasiones de todo tipo e invita a radicar en la ley. La fuerza de esa razón que se impone a los excesos sentimentales. La Constitución, por más que no sepamos o queramos o podamos asumir su enorme importancia, se instituye como el resultado de la soberanía de un pueblo que vota, decide y elige en libertad.

 

Si este pueblo español soberano decide un día, en uso de esa su libertad, conceder la independencia a las regiones del Estado que la reclamen de manera legal y no violenta, uno sentirá que parte de su alma se ha perdido, pero comprenderá que la ciudadanía ha dicho su última palabra y aceptará la indeseada fractura. Es la ley, elaborada y aprobada en libertad, la que impera y la que obliga, en definitiva, a ese pueblo que ha mandado hacerla. Eso es democracia. Lo demás son cuentos nacionalistas bélicos.

 

El mensaje es tan sencillo como peliagudo. Alguna vez, todos nos hemos saltado un semáforo y rebasado la norma de velocidad máxima. Esta infracción personal no comportará jamás un cambio general del código de la circulación. Es cierto que la Constiución requiere ciertas modificaciones. Cierto y necesario. Lo que es indudable es que lo que sobran son las actitudes tabernarias, propias de gente baja, grosera y vil. Frente a lo tabernario, la altura de miras, la fineza de comportamientos y la nobleza de espíritus. No de sangre. De espíritu. Tabernarios y tabernarias, ya está bien.

 

Un saludo.