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Francisco Velasco. Abogado e historiador

DINERO ENNEGRECIDO

 

 Los que ordenan el cotarro en el partido Popular deberían sentarse a reflexionar. Por encima de sujetarse al sillón, su obligación es el interés general, tanto el de su organización como, sobre todo, el del electorado.

 

Por muchas capas de cemento armado que echen sobre el cadáver de la corrupción en el seno de su formación, los olores traspasan el material e inundan la calle. Quieren repetir la instructa de Convergencia en Cataluña y tapar los socavones a base de hormigón. Como si los ciudadanos fuéramos tontos. Y de eso,  cada vez menos.

 

El que una mayoría muy cualificada de votantes del Pp esté convencida de que el partido se financió de forma ilegal con dinero oscuro, es un toque de atención muy serio a la cúpula de Rajoy que está asfixiando al presidente del Gobierno por más que se eche mano al cuello para protegerlo de la soga. La gente alberga cada vez menos dudas y alimenta paulatinamente las sospechas. No es creíble que el santo Luis de hace cuatro meses se haya convertido, de pronto, en el delincuente Bárcenas. Es imposible que los merodeadores del despacho del extesorero no se hayan enterado del valor del peine con el que el nuevo residente de Soto del Real ordena su poblada cabellera. En cualquier caso, nadie se traga el hueso de que este directivo se haya forrado con cincuenta millones de euros gracias a sus virtudes empresariales, sin empresa que valga y sin financiaciones bancarias.

 

Cada uno es libre de hacer de su capa el sayo que diseñe su gurú de cabecera. Desde la esquina provincial de una ciudad española, este articulista sigue insistiendo en que más vale una roja que cien amarillas. Admitir, aunque sea por error, el cobro de sobresueldos puede costar un cargo pero puede ganar una libertad.

 

Si yo fuera Rajoy, habría tirado, desde el primer momento, la toalla con que se tapa la cara para que no se advierta su sonrojo. Afortunadamente no lo soy ni quiero serlo. Lo que sí recomendaría al todavía jefe del Ejecutivo es que aliente la moción de censura de la panda de Rubalcaba. Estoy seguro de que los ciudadanos, al ver el facherío de quienes pretenden ponerlo en la calle, le otorgarán un voto de confianza diciendo que más vale un presunto corrupto que dos mil corruptos convictos.

 

Pero bueno, arriolitas somos y en el camino se refregarán.

 

Un saludo.

VEREDICTO SOBRE MEDEA

 

 Leí la Medea de Eurípides siendo adolescente. Releí la tragedia en la treintena cuando mis tres hijos ya estaban en el mundo. La he leído por tercera vez recientemente. En estas tres etapas de mi vida, el sentimiento ha sido idéntico.

 

Déjenme de mitos y de leyendas. La figura de la griega es tan actual como el amor y tan prehistórica como la pasión del celo. No estamos ante héroes o semidioses. Seres humanos vivitos y coleando. Las emociones siempre son primarias. Si logras contenerlas, el alma domina al cuerpo pero pierdes la noción del vértigo. Aquí no hay hechiceras que valgan ni divinidades posibles. Sólo instinto.  Instinto y posesión. Es mío. Y como lo es porque lo he parido, lo elimino de la luz que vio al nacer y lo arrojo a la oscuridad de su muerte.

 

Temor, locura, desesperación, llanto, amargura. Horror. La venganza es el alimento del dolido, la cara triste de la cruz, el reconocimiento de una vergüenza. Los hijos como comercio de trueque. La bolsa de tu presencia torturada o la vida de una amargura perpetua. No hay elección. Se destruye lo propio para conseguir la victoria de la desdicha. Las heridas abiertas no cicatrizan si el agresor no pisa el infierno que ha creado.

 

Goethe nos dejó una frase admirable pero desprovista de las vísceras de la humanidad más perversa. El alemán decía que la venganza más cruel es el desprecio de toda venganza posible. Racionalismo puro que huele a felicidad artificiosa. No hay color. La Medea forma parte de nuestra esencia anímica. Suena a desgracia fatídica, es verdad, pero la musiquilla está muy arraigada en nuestros corazones. El tránsito del amor al odio es un periplo imposible. Romeo y Julieta fueron la Medea que Shakespeare nos regaló después del clásico. Los Montesco y los Capuleto fueron los creontes de ayer. Sin embargo, la pasión no disminuye. Los rencores tienen largas y profundas raíces que se nutren en la guerra y no se agostan en la paz.

 

Al final, el lúgubre lamento. El entierro de los cuerpos no arrastrará a su fosa el odio de las familias. Malos bichos los humanos que ensalzan las pasiones para blasonar la debilidad de sus sentimientos.

 

Mi veredicto no es el del jurado. Es particular. No obstante, coincido con el tribunal del pueblo. Medea es una mujer y un hombre. Un cobarde lleno de vilezas. No vale colgarlo del cuello hasta recoger su último suspiro. Sí es necesario que pague en la soledad de unos muros inhóspitos el crimen de los inocentes. Los santos inocentes.


Después del veredicto, la sentencia. Nazarenos de la cofradía de la sentencia.

 

Un saludo.

SUSANA, LA BÚLGARA

 

 Griñán, el norcoreano. Susana, la búlgara. La interpretación psoecialista de la democracia no pasaría la primera prueba de solista o de grupo coral en ningún país civilizado. Los ecos de cuarenta años de dictadura se hacen sentir a estas alturas del siglo veintiuno. Con lo que censuraron a Aznar con la designación de Rajoy. Pues ahí tienen a Joe Tony Griñán coronando heredera a Susana Díaz. Con todos los avales apañados. Sin votación. La esencia de esta democracia orgánica es que el pueblo o las bases no emitan sufragio. A dedo y por unanimidad.

 

Planas y Rodríguez Salas están bebiendo la pócima elaborada por los sumillers de su propio grupo político empresarial. Ahora se quejan del amargo regusto del líquido que, antes, dieron  de beber a otros incautos. Si se sienten defraudados, que se fastidien. Casi nadie aprende en cabeza ajena. La única persona que, oficialmente, representa a los militantes del Pesoe es Susana. Así que, para pedir regeneración, pónganse en la cola de Génova, que allí el valor de la demagogia sale gratis. Las repulsas a Griñán se expenden en los chiringuitos montados por Rubalcaba y Lara a las puertas de la sede madrileña del Pp con el regalo de tomates y huevos para arrojar a Mariano. La izquierda frustrada por dentro se desahoga por fuera contra la derecha papanata.

 

La democracia orgánica española recuerda, cada día más, a la ley de sucesión franquista. Yo te nombro, tú me sucedes y nosotros nos repartimos la herencia. Para que nada cambie y nada se limpie. Susana la búlgara iniciará un nuevo período en Andalucía. No cabe duda de que, en adelante, el fondo de reptiles pasará a llamarse cumbre de buitres y/o cueva de ladrones. El cambio de collar en el mismo gato resume la praxis de los manijeros de San Telmo.

 

Un saludo.

EL SUSTENTO DEL ESCRITOR

 

 Si alguien no ha leído a Lucía Echevarría, vaya mi recomendación para que rectifique. Su literatura es una gozada.

 

Me ha sorprendido a medias la irrupción de la premio Planeta en el mundo del famoseo y del reality estilo sálvame/salsa rosa. A medias digo porque los mitos se derrumban cuando la diferencia entre la realidad narrada y la realidad vivida constituye un abismo tal que se adentra en el terreno de la virtualidad.

 

No me refiero ya al relato novelesco. Acudo a la vida doméstica del autor. A la mujer que vive, se alimenta, calza y viste, sale de fiestas, copea, va al cine y se mueve en una burbuja de intelectualidad que, la mayoría de las veces, no es sino un alejamiento acomplejado de la sociedad que habita, a la que dice comprender y en la que se parapeta para lanzar sus diatribas éticas y su ideología de bolsos de Buitton, con b para no publicitar el lujo asiático de los occidentales.

 

La vida de Echevarría ha transcurrido en un universo ficticio desde el que se ha asomado, desde su altura de erudición, para mirar al populacho en general, despreciar a la plebe televisiva, tanto a la  que protagoniza esperpentos mediáticos como a la chusma que se sienta horas y horas frente del plasma, y elevar un altar al dios de los diferentes. Como ella.

 

Tantos eximios colegas suyos de todos los tiempos han tenido que pasar por las horcas caudinas de su necesidad de comer todos los días. Echevarría no es una excepción. Y como todos los que se deben al estómago antes que al seso, ha de comulgar con las ruedas de molino de la chabacanería si, como es su excusa principal, que no me lo creo, quiere saldar sus cuentas con el fisco.

 

Lucía Echevarría se moverá a partir de esta experiencia entre los matorrales que ocultan poco, arañan mucho y nunca llegarán a ser bosque. Ni frondoso ni pelado.

 

Si Lucía quiere ser independiente de verdad e insumisa sin trastero, tendrá que equilibrar las altas letras de sus amigos de siempre con la difícil travesía de un desierto en el que el agua es la picaresca y la supervivencia es el resultado de adaptarse a los obstáculos que jalonan el camino. A ver si así se entera de lo que vale un peine. Y de que nadie es más que nadie. Ni menos.

 

Un saludo.

DE PEONES CAMINEROS

 

 Con todo mi respeto a las personas del oficio. Si es cierta la información del diario con el que Cebrián hace política y finanzas, o Pérez de los Cobos debe dimitir o este país deja la justicia al alcance de cualquiera.

 

Cosa distinta es que sea falsa o esté manipulada. Con lo cual se pondrá de manifiesto, una vez más, que algunos medios escritos que se erigen en adelantados de la democracia, no son sino instrumentos de poder al servicio de un grupo de presión, ya sea político ya económico ya social ya militar.

 

En caso de duda, me abstengo de opinar sobre el comportamiento del presidente del Tribunal Constitucional. En cuanto a la credibilidad del periódico ya me he manifestado.

 

En cualquier caso, si el señor Pérez incurre en incompatibilidad en tanto miembro del TC y militante en activo –que comporta  pago de cuotas- del Partido Popular, debe dimitir por la vía del ipso facto. En cambio, si dejó de serlo con anterioridad a su nombramiento para tan alta y digna función, no caben estupideces en este sentido. Su independencia no se pone en duda. Al menos desde el punto de vista legal. Si así fuere, podemos hacer una lista de magistrados que haría saltar por los aires la teoría de Montesquieu.

 

Comenzaríamos por Pascual Sala y terminaríamos por Margarita Robles o el propio Moliner. Y es que cuando el necio habla, o hacemos oídos sordos o nos convertimos en hijos de la madre de todos los males, la tontería.

 

Un saludo.

NACIONALISMO ESPAÑOL

 

En España hay nacionalistas como gente gorda o flaca, esbelta o rechoncha. Faltara más. El argumento del nacionalismo español que esgrimen algunas damas y ciertos caballeros es tan inconsistente como su propia vida política. Toca decir algo que epate y lo sueltan como el desgraciado que abandona al perro o al padre anciano cuando se va de vacaciones en verano. Es su vida y no existe más allá.

 

Si los españoles fueran la mitad de la mitad de nacionalistas que los políticos, periodistas y tertulianos nacidos, y no nacidos, que estos son peores, en Cataluña, nos enfrentaríamos a graves problemas de odios. Anda ya. Un servidor siempre fue aficionado a analizar las reacciones de la gente corriente con la que te cruzas en la calle, con el vecindario, con los compañeros de trabajo y un largo etcétera a la hora de advertir sus emociones cuando el Barcelona gana campeonato tras campeonato y partido tras partido. Da igual en Huelva que en Rentería. El Barça es, más que un club, la enseña del independentismo catalán. Y ese símbolo se lo pasa por debajo del bigote el castellano más culé y, al tiempo, más cidiano.

 

La fortaleza de la derecha de nuestros días es que no aspira, como antaño, a modelar el alma del pueblo a imagen y semejanza de los segmentos más retrógrados –que existen- de la sociedad. El plus de la derecha actual es que no uniformiza ni militariza a sus prosélitos. Lo mejor de esta derecha es que ha aprendido que el progreso es diálogo sin renunciar a principios éticos. Ocurre a esta derecha lo mismito que a los curas de nuestro siglo y a la iglesia católica en general: que muestra una tolerancia ovacionable con todos aquellos ciudadanos que visitan sus templos como turistas o participan, por cortesía, de las celebraciones litúrgicas sin necesidad de sumarse al rito de los fieles practicantes. Esta derecha no necesita bandera del águila para enarbolar ni tricolor para mostrarse republicana.

 

El nacionalismo español no se detiene en los niñatos que lucen tirantes rojigualdas o se arman de pistolas y navajas. Gente de esa laya no define sino a grupúsculos de pirados que hacen de su vida una apoteosis de necedad. El nacionalismo español no es patrioterismo de lacayos y de siervos.  Por fortuna. Constituye el indicativo de que esta nueva derecha está aprendiendo que la izquierda almacena toda su ideología en la cháchara vacía de políticas demagógicas y que después de esa fachada de tolerancia, hay fanáticos que con tal de romper lo que sea, apoyan el catalanismo secesionista o el macarrismo bilduetarra.

 

De nacionalista españoles, unos cuantos. De nacionalistas regionales del país, la tira. Alentados por los pujolistas y otros semejantes de la barcenitis y por la izquierda destroyer de las comunidades del resto de España.

 

Un saludo.

AVISO A ELECTORES DE NAVEGANTES

 

                 La crisis que acogota a España no suelta el cuello de Huelva. Aunque faltan casi dos años para las municipales, los ejércitos están prestos para la batalla. La última guerra sonrió, una vez más, a Pedro Rodríguez. Sin embargo, el triunfo fue por escaso margen. Las acometidas de los demás candidatos  se multiplicaron aunque no fueron suficientes para desbancar al eterno primer edil.

 

                Psoe e Iu, la pinza de una izquierda avara y retrógrada, tienen la estrategia muy bien diseñada. Al menos en el papel. Que las cosas reales llevan a tachones múltiples que dejan el dibujo sucio e irreconocible. Gabriel Cruz y Pedro Jiménez cuentan con casi todas las bendiciones de sus jefecillos jerárquicos para liderar las listas del desembarco de la playa de la Constitución. UPyD cuenta poco en nuestra ciudad y su futurible número uno es desconocido. El Pp se mantiene en la trinchera. Toca recuperar fuerzas, reconstruir posiciones dañadas y sustituir a mandos malheridos.

 

                En el alineamiento de los soldaditos de plomo, los electores podemos contemplar de todo menos orden, disciplina y capacidades. Por mucho que quieran vender las excelencias del señor Cruz, la gente sabe que la estrella del joven político es un artificio comercial sostenido por el empresario de la política que es Mario Jiménez. El de Moguer mueve los hilos de la marioneta socialista. Ocurre a los títeres que tienen gracia y que gusta a los niños. Más allá de ese aplauso fácil, todos escrutan los movimientos del dueño del guiñol.

 

            Por su parte, Pedro Jiménez considera factible alcanzar su sueño de la alcaldía de Huelva. Según declara, es tal su confianza, que ha rechazado acompañar a Valderas en los salones cortesanos de la Junta. En qué quedamos. Rechaza la oferta aristocrática del bollullero por coherencia con su mensaje anterior o en virtud de las expectativas de victoria que contempla. Uno quiere entender a Pedro Jiménez pero los actos de complicidad con el Psoe ponen al desnudo el esqueleto ético que se esconde tras su ideología.

 

                Al otro lado del campo de combate, Pedro Rodríguez. Me dirán que está muy gastado, que es un cadáver político o que ha llegado el momento del relevo generacional. Son muy libres de argumentar lo que quieran. No obstante, si el Pp comete el error de sustituir a su capitán general, no quiero pensar el desastre que se avecina para el centroderecha. Pedro Rodríguez gana los comicios a pesar de los desvaríos cometidos por su grupo municipal en los últimos tiempos. Para ello, los cambios en su equipo son improrrogables. No pocos de sus concejales deben buscarse otras vías de financiación salarial fuera de la política. El alcalde necesita nuevos e ilusionantes fichajes desde ya. Y a continuación, dar un giro a la gobernanza del ayuntamiento. Dispone de tiempo suficiente para subvertir el resultado de los sondeos y de las encuestas que se publican.

 

                Ya sé que el caso Bárcenas salpica y remoja a todos los populares. Y en ese sentido, el desmarque de los dirigentes onubenses debe ser inmediato. Con todo, la presencia de Pedro Rodríguez genera un plus de confianza al electorado del que andan huérfanos Pedro Jiménez y Gabriel Cruz. No por causa imputable directamente a ellos. Sencillamente en función del despropósito institucional que surge de la alianza innoble de Psoe e Iu en la Diputación de Huelva y, muy especialmente, en la Junta de Andalucía de los EREs, de Invercaria y de tantas marranadas asqueantes.

 

                De ahí que el aviso se dirija a los electores. Que los navegantes en las canoas de la política local están más señalados que el antiguo “Chimbito”.

 

Un saludo.

MOCIÓN DE AUTOCENSURA

 

                 La paja en el ojo ajeno. La viga en el propio. Así es la vida. Me han dicho que me han contado que me están vacilando que la baronía psoecialista está a punto de iniciar una empresa que, de culminarse, elevaría a su cúpula dirigente a los altares de lo civil y de lo sacro y a la organización, a niveles de Olimpo de los dioses. Me lo pueden decir en arameo que jamás creería que ese partido, desde sus comienzos hasta la actualidad, tenga en mente una limpieza estatutaria, un final letal de sus estrategias torticeras o cualquier innovación que trascienda el maquillaje más vulgar y efectista. Ya digo, en sánscrito o en euskera.

 

                A la vista de que España inicia una levísima recuperación económica, repito lo de levísima y si quieren, casi imperceptible, los dirigentes sucesores de Felipe y de Guerra están dispuestos a cualquier barrabasada con tal de que la corrección positiva de la crisis no se produzca y si se llevare a cabo, cañonear las fuentes de financiación y, sobre todo, la fortaleza de credibilidad que, todavía, custodia el Pp.

 

El problema que se les plantea es cómo diseñar el asalto sin hacer el ridículo más allá de su inveterada falta de respeto hacia los demás y hacia el mínimo sentido de la dignidad. En este sentido, sus compañeros de rueda de molino, con los que comulgan cuando han de triturar el trigo recién cosechado, ya han apuntado a una moción de censura contra Rajoy con la excusa del caso Bárcenas. Si algo me consta en esta parte de mi análisis, es que se mueren de ganas y prefieren tragarse el interés antes de recibir un puyazo en todo el lomo. Cuando los toros mansean, los del tendido siete de Las Ventas dividen sus opiniones sobre la suerte del varilarguero. Sin embargo, en este tema no hay debate. Saben que la moción está más perdida que la honorabilidad de Valderas respecto a los desahucios o de los senos de algunas féminas conocidas.

 

La moción de censura es un fracaso tan previsto que sólo se ampara en el amago estúpido. No obstante, algunos se aferran a la estupidez como el náufrago al palillo mondadientes. Por ejemplo, esa autoridad moguereña que es Mario Jiménez ya se mete la lengua en lugar oscuro y se conforma con una comparecencia de Rajoy. En cuanto a la futurible Susana Díaz, se arrima a tablas diciendo que es preciso pedir explicaciones al Gobierno sobre los escándalos de corrupción y supuesta financiación ilegal en el Pp.

 

Pero almas de cántaro de cartón, qué puñetas de explicaciones puede pedir Bretón al individuo que fue condenado por la desaparición y asesinato de sus hijos. Si tienen una migajita de pudor, callen y si ni siquiera les queda un gránulo de pan, tráguenselo antes de seguir sobando la muñeca del deshonor. Con lo fácil que sería autoplantearse en Andalucía una moción de censura a la Junta.

 

Griñán: autocensúrese.

 

Un saludo.

EL DIABLO COJUELO

 

                 Vélez de Guevara es el autor de la obra que da título a este artículo. Encuadrado entre los grandes referentes del siglo de oro de la literatura española, nunca alcanzó a Lope ni a Quevedo o a Calderón. Sin embargo, pocos discuten su enorme categoría como escritor. Como escritor satírico debelador de la hipocresía y como escritor a dos velas capaz de rescatar virtudes de personajes cínicos a cambio de unas monedas. El que con niños se acuesta, mojado se levanta, que dice el refrán castellano. Vivir entre hipócritas tiene eso, que o te apuntas al carro del cinismo o te subes al coche de sanfernando, que ya saben, un poquito a pie y otro andando.

 

                El diablo cojuelo de hoy es el eminente pícaro Alfredo Rubalcaba, la araña negra del jesuitismo más inquisidor y el extraordinario faisán, mascota de etarras. La penúltima bromita de este psoecialista es  demoníaca. No puede ser de otra forma. El buey tiene que arar allí donde vaya. El secretario general del partido del GAL, de FILESA y MALESA, de los EREs y de cuantísimos atropellos a la honradez, no tiene empacho en criticar a la persona de Rajoy y al Rajoy presidente del Gobierno. Él dispara y si acierta en pleno corazón, mejor que mejor. Después dispondrá de tiempo para alegar atenuantes, eximentes y presencias.

 

                Pues no que el ínclito belcebú afirma que Mariano está sentado sobre los volcanes del paro, de Bárcenas y de Cataluña. Sin pestañear. Los ojos abiertos. Al estilo bretónico. Con una mezcla de desfachatez y villanía digno de los mayores dictadores. Dicen que no hay mayor mentira que la media verdad. Estoy de acuerdo.

 

                El volcán del paro que lanza lava candente contra el Pp fue activado por el forense Zapatero, incapaz de distinguir entre unos huesos de animal y unos huesos de niño. Escurre el bulto y, hala, la factura al maestro mariarmero. En cuanto a Bárcenas, le doy toda la razón a don Alfredo. Ese volcán ha nacido y crecido en el seno de su historia política. Está loco por apagarlo pero en su intento, puede caer en el interior por los siglos de los siglos. Claro que el cráter de la montaña de fuego es un pequeño orificio con la dimensión de la boca de la Junta de Andalucía. Y respecto a Cataluña, se necesita tener poca vergüenza para atribuirle el problema a Rajoy. Acabará atribuyendo la amenaza de escisión del PSC a las maquinaciones de los populares. Pero hombre, si éstos del Psoe aprenden a mentir antes que a gatear. Si le sale el rabo del infierno antes que los dientes de leche.

 

                Diablejo Rubalcaba. Todos sabemos que cojea de los dos pies. Igual que conocemos su desviación mental hacia la farándula más subvencionada. Gusta de rodearse de sabandijas que no dudan en dejar en la cuneta a quienes obstaculicen la marcha triunfal del emperador del mal. Si alguien puede creer en dios, no es por fe, sino por experiencia. El diablo existe. Alguna divinidad que se le oponga no puede ser descartada. Aunque padezca de cojera.

 

Un saludo.

METER LA PATA

 

 

Si alguien me encomendara la defensa jurídica del partido popular, no cabe duda que, como requisito esencial, para aceptar la responsabilidad, impondría la obligatoriedad del silencio de todos los dirigentes. Ante la prensa y, por supuesto, en el Congreso y en el Senado. Mudez total. Como abogado, claro. Las declaraciones, ante el juez. La credibilidad de la formación que sustenta al Gobierno de España reclama un comportamiento de discreción que no puede romperse ni en sede mediática ni en foro parlamentario. La estabilidad del sistema está en solfa. Algunos altísimos miembros del Consejo de Ministros podrían acabar en la cárcel. Frente a las acusaciones, las defensas deben hacer un trabajo de contención y de rigor.

 

Sin embargo, como ciudadano, las querencias son distintas. Estoy convencido de que Bárcenas es un pedazo de canalla que se ha enriquecido a manos llenas. Mi convicción no disminuye un miligramo acerca de la veracidad de muchos de sus apuntes contables. Me los creo a pie juntillas. Del mismo modo que la evidencia de la financiación ilegal del partido es una bomba de relojería en la santabárbara del acorazado popular. Bárcenas podrá ser un golfo pero ese golfo ha estado protegido durante décadas por la cúpula del Pp, desde Fraga hasta Rajoy. Es decir, si los desarropados por la manta de la que tira Bárcenas lo califican hoy de chorizo, me inclino a pensar que la golfería de éstos es equiparable a la del tesorero, por más que éste les haya dado sopa a la hora de amasar capitales.

 

En cualquier caso, como español, la situación me provoca náuseas. Ganas incontenibles de vomitar mi asco por la corrupción del Pp,  por la corrupción del Psoe y por la corrupción de Iu. De los partidos nacionalistas, ni les digo. Cuando escucho a determinados personajillos hablar de ética, de transparencia y de honradez, los demonios me llevan. Conforman un hato de sinvergüenzas políticos que no debieran representar al pueblo. Pero ahí los tienen. Cobrando la pasta gansa y rascándose la oronda panza.

 

Es posible que Rajoy sea reelegido. Me puedo creer que el tándem Psoe-Iu vuelva a ganarse la confianza de los electores andaluces. Lo que sí les manifiesto es que por más que se liberen todos de las penas subsiguientes a sus presuntos crímenes, la comandita debiera ser eliminada, por ley, de la res pública. Inhabilitados a perpetuidad. Porque meten la mano y, además la pata. Sólo dejan a cubierto el rabo del demonio que les delata al ambicionar el dinero ajeno.

 

Un saludo.

EL VITA DE INDALECIO PRIETO

 

Dicen de Indalecio Prieto. Y de Largo Caballero. Malas lenguas. Lenguas malas. Vete a saber.

 

Si algún día, uno de mis biznietos –que espero conocer- me comenta que en su clase de historia el profesor le ha hablado del papel de Felipe González en la España del siglo XX, mi réplica siempre será la misma. Hijo, la historia la hacen los vencedores pero la ganan los vencidos. Felipe es el exponente reiterado de una buena forma de vender al político y de un estilo malo de ejercer la política. La corrupción alcanzó, durante los catorce años de su ininterrumpido gobierno, la más alta cumbre de la democracia. Nunca superada. Ni siquiera en los años desgraciados del caligulesco Zapatero. Que hizo cosas buenas, sin duda. Que tuvo rasgos de buen dirigente, también. Que llevó a España a Europa, con la misma fortuna con que se cargó la credibilidad de la nación.

 

Con Indalecio Prieto viene a pasar un poco de lo mismo. Se aureola de una bondad nacida del mito del exilio y de su melancolía por la debacle del frente popular. Sin embargo, el mito se deshace entre las gotas de la penicilina de los documentos. Prieto fue un político corrupto. Se podrían decir mil cosas de él. La última me basta para situarlo en su sitio. El “Vita”. Cuál era su cargamento. Qué intervención se atribuye al señor Prieto en la gestión del mismo. Cómo vivía el prócer en México mientras sus compatriotas morían en la guerra civil. Por qué no quiso inventariar las maletas.

 

Si rebuscamos entre los papeles, encontraremos los excrementos de la realidad moral de algunos. Indalecio no se escapa. El Vita de Prieto indica, por enésima vez, la catadura del personaje.

 

La guerra desvirtúa los acontecimientos. Franco dice que la ganó. Y es cierto. Pero sólo desde el punto de vista militar. La guerra civil vio el triunfo de los republicanos. Derrotados, supieron difundir la idea de que la cultura era patrimonio exclusivo de la izquierda. Así siguen. Y la derecha, panoli, estúpida, prosaica, no se entera.

 

El Vita de Indalecio Prieto no es el Fortuna de Juan Carlos I. El barco del monarca actual ha pasado a manos de sus donantes. El Vita fue expoliado por las manos de todos los que se lo agenciaron. También republicanos. Españoles exiliados que sacaron de España el oro y el moro de nuestro acervo histórico y artístico.

 

Ite, vita (missa) est.

 

Un saludo.

SIN FUNDAMENTO

 

 El río suena con fuerza. Baja bravo. Se ven las aguas y se escucha su rumor. Se teme. Las autoridades decretan el desalojo de la población. Muchos se resisten a ser evacuados. El abandono puede significar el final de sus vidas.

 

El auto de imputación contra Magdalena Álvarez tiene de los nervios a los barqueros y al dueño del pontazgo. Los accionistas del negocio se tiran de los pelos y echan mano del alfanje dialéctico para herir a la juez. Desde Felipe a Chacón. Desde el último mono con aspiraciones de trepa hasta el primer mandril con miedo a la inundación que se acerca.

 

El gran/pequeño Rubalcaba sostiene que la resolución carece de fundamento jurídico.  Y si no lo tiene, pregunto, por qué se preocupa. Mejor para él. Saldrá fortalecido del error. Pero no. Las bombas, contra Alaya. De todos los confines del partido/mafia. El delito del fraude de los ERE es, en realidad, un invento de la juez.

 

No hay fundamento. Y Griñán es inocente. Y Bretón, un santo varón. Y el violador del Eixample, un hombre casto. Y Maleni, una señora austera. Y Rubalcaba, jamás comió un faisán. Y el GAL, una patraña de El Mundo. Y Felipe González no era la equis.

 

Sin fundamento. España no está en crisis. El Psoe nunca se ha corrompido. Bárcenas es modelo de cumplimiento legal. La capital de España, Pamplona. Huelva, la cabeza económica del país. Cebrián, un demócrata. Prisa no tiene deudas. Berlusconi no ha sido condenado. Maduro, premio Nobel.

 

Sin fundamento. Rubalcaba adolece, además, del mal de la compulsión estafadora. Asco me produce.

 

Un saludo.

EL DESASTRE SANITARIO ANDALUZ

 

 Desastre no viene de SAS. Pero como si viniera. Dejar la sanidad en manos del Servicio Andaluz de Salud es como pedir estudios a Elena Valenciano. Un imposible actual.

 

Los sindicatos de médicas y de enfermeros se echan las manos a la cabeza. Nadie enferma en verano. La consejera de Salud garantiza la actividad asistencial con la misma credibilidad con que Griñán niega su intervención en el fondo de reptiles. Cierran camas y clausuran ambulatorios y la señora nos cuenta el rollo macabeo de que los ciudadanos podemos estar tranquilos. A esta gente le importa un cominero la atención al paciente. Y un angelito caído la calidad del servicio.

 

Doña Montero  se queja de los recortes de Mato mientras emplea la tijera con el entusiasmo del más neurasténico podador. Nos venden después la burra de la sanidad pública. El jumento está cojo y con  cicatrices por todas las partes de su cuerpo. Los que pueden se apuntan a los seguros de medicina privada. Los que no pueden, también. Antes que comer tres veces al día, se quitan la cena pero se aseguran la atención sanitaria. Antes que colapsar las urgencias hospitalarias, a la clínica de pago. Antes el ayuno que el dolor de la inseguridad.

 

Serán malos. Los andaluces no nos merecemos esta administración del Psoe. Si es que ya no saben qué tecla tocar para incrementar la factura del empeoramiento. Acudan a la etimología del término. Desastre significa sin estrella. Estrellados. Perdidos en la inmensidad del universo astral.

 

Permítanme la frase: que dios nos coja confesados. Sobre todo en verano. En tanto, Montero y su pléyade analfabeta, disfrutando de los mejores paraísos estivales. Toma psoecialismo patrio.

 

Un saludo.

QUÉ VERGÜENZA, PAPI

 

Nueve de cada diez españoles sostenemos que los partidos políticos son la principal fuente de corrupción de España. Décimas arriba, décimas abajo. La cifra es desconsoladora. La democracia no se lamenta de la pluralidad ideológica. La democracia llora por la unicidad de quienes hacen de ella un trapo sucio. La democracia de partidos ha perdido el respeto al pueblo. Los ciudadanos sólo servimos para que nuestro voto legitime, cada cuatro años, la continuidad de un sistema de vicio.

 

Llámese Pesoe o nómbrese Pepé o refiérase de Iu. Sus bases sociales nada tienen que ver con las cúpulas dirigentes. La pirámide de poder marea a los que se han situado en lo más alto. Quieren más y más. Los impuestos de los españoles se utilizan para construir una autovía que sirva de coartada al enriquecimiento de ciertas empresas y a la financiación de la formación que sustenta al gobierno, sea nacional, autonómico o local. Construir un hospital cuesta el doble de su valor. La mitad inflada se emplea en el relleno de maletines que, estilo ollero, justifican los latrocinios de la gürtel, de la barcenada, de los blancos y dorribos o de la granujería chavesista y griñanera.

 

Todos los perros con distintos collares participan del festín de la carne. Los huesos quedan para el común de desempleados, pensionistas y funcionarios. Si algún ingenuo considera que esto tiene solución, me apunto a su bando. El único requisito que pongo es que los rajoys, los rubalcabas, los valderas y todo el séquito de mangantes que arrastran terminen, qué digo, comiencen por dar explicaciones válidas y fundadas ante la justicia. Ninguno de ellos tiene la gallardía de autoimputarse. Para satisfacer sus ambiciones personales, los primeros. Cuando de dar la cara se trata, no están ni se les espera. Son tan cobardes como traidores y tan indecentes como ineptos.

 

La democracia española es una cima que nos ha costado sudor, lágrimas y porrazos alcanzar. Una vez lograda, la golfería institucional quiere expulsarnos del paraíso con tal de erigir en la cumbre los versalles de la casta patricia. Estos padres de la patria no son sino bretones que nunca, -se defienden-, nunca, nunca, quemaron las esperanzas de sus hijos. Ahora bien: éstos ni se encuentran ni se encontrarán.

 

Me repito: qué vergüenza, papi.

 

Un saludo.

PLAÑIDERAS

 

 Las lloronas de oficio hacen su agosto en las horas fúnebres. El sueldo depende de la intensidad del llanto. En tiempos de recortes económicos y sociales, las lágrimas recuerdan el polvo en que nos convertiremos. Las plañideras de la política están perfectamente representadas en las figuras de los asesores.

 

El PP, envuelto en la vorágine de las declaraciones de Bárcenas, ha aprendido las malas prácticas del Psoe. Cuanto más calienta el infierno de las acusaciones, más veloces se muestran a la hora de usar los extintores. Entre las cortinas de agua y las nubes de humo, los pirómanos se hacen bomberos para recabar escenarios noticiables que distraigan la atención del incendio gigantesco.

 

Ahora nos vienen con la idea peregrina de suprimir los cargos de confianza. No se lo creen ni ellos. Los miles de asesores que se buscan nuestros estúpidos gobernantes cobran, en realidad, la mitad de lo que sus nóminas revelan. La otra parte se utiliza para financiar a los partidos. De qué van a vivir estas formaciones si la mayoría de sus militantes no pagan cuotas. Quién va a pagar los sobresueldos a estos dirigentes canallas que se embolsan miles de euros cada mes. Nadie puede creer, en su sano juicio, que los Toxo y Méndez del panorama político sindical puedan mantener su tren de vida si la financiación se redujera a las aportaciones de sus doce afiliados.

 

Vayan a hacer puñetas. Para reformar algo, es preciso tener un diagnóstico. Y luego, un buen cirujano capaz de meter el berbiquí, que no el bisturí, para limpiar las pústulas del sistema. Dicen que se van a ahorrar miles de millones de euros. Si fuera así, cómo es posible que no emprendieran mucho antes esta medida. Porque es mentira. Porque es sabido que la política se practica en un coche de lujo y mantener el dispendio pasa por la continuidad de los asesores y la cooperación de las empresas. A cambio de licitaciones encubiertas.

 

Nadie crea que lo de Bárcenas o lo de los EREs es una singularidad. En absoluto. Los nombrados son ejemplos de una corrupción generalizada. Éstos han sido pillados con las manos en la masa. Por ello, tendrán que apechugar con lo que les venga. Que será poco si se compara con lo que han pillado. Sin embargo, la trama financiera sigue creciendo sin  pausa y con prisas.

 

Observen el panorama. A medida que aumenta el número de políticos, disminuye la vocación de servicio altruista y crece la riada de intención, que  es la de forrarse al poco tiempo. Si no, díganme por qué hay tan pocos seminaristas, menos sacerdotes y más concejales, diputados, parlamentarios y altos cargos. Pues por eso. Porque los entregados de verdad a la obra de dios en los demás son cuatro limpios de espíritu. Los rendidos al becerro de oro de la política más rastrera constituyen una multitud.

 

 Dos y dos, cuatro. O veintidós.

 

Un saludo.

LA PIEL DE LA DISCORDIA

 

 Curzio Malaparte escribió sobre la miseria compartida de vencedores y vencidos. Porque la guerra, decía, es una vergüenza. Una vergüenza moral, más allá de la devastación y la ruina. El ser humano es capaz de todo con tal de salvar su pellejo. Por la victoria, el hombre, y la mujer, qué caray, ascienden a lo sublime y bajan a la muerte infame.

 

En Egipto, los militares reeditan sus misiones salvíficas. Los egipcios se mueven entre los héroes libertadores de uno u otro signos políticos. Sin embargo, no se fían. Sus libertades se estrechan en la fina epidermis de una democracia tan endeble que se impregna de la víscera de la dictadura. No pocas veces, el imperio de los muertos atropella a los vivos. Los valores se deslíen como azúcar en la leche hirviendo. Los fascismos se acercan a los barrios alentados por los olores de la depravación. Igual que los coyotes se alejan del bosque seducidos por los residuos de los pobladores cercanos.

 

Tiempo de confusiones. La grandeza y la bajeza humanas se reúnen poseídas de un instinto animal que cae en la abyección, en el envilecimiento. Basta girar la cabeza y lanzar una mirada en derredor. Estamos solos. Enfangados en nuestro presente y temerosos del mañana. La enfermedad es el miedo a elegir, a plantarse. La ciudad se cierra y los guardianes se aíslan en torres de marfil. El individuo abdica de su soledad y se introduce en el frasco del colectivismo que hace disuadir al pensamiento.

 

Acaso no haya más verdad que el silencio. Ni más felicidad que la afasia. Ni más dicha que la renuncia. Sin embargo, siempre nos queda la esperanza. La esperanza es eterna y se llama María de la solidaridad. Cuando la niña nace, se erigen nuevos pilares en la tierra. Poco a poco atisbamos luces de encuentros. La cuarentena deja paso a la vida exterior.

 

La risa de Bretón. Me repugna. Es el extranjero sin compasión. No se arrepiente. Pero lucha por su vida. Existe porque está muerto. Vivimos esperando su hundimiento. Queremos su cabeza. La venganza la reclamamos caliente. El proceso se retransmite entre anuncios de colonia cara y en ambiente festivo de vacaciones. Asistimos al final de un miserable al que se odia más que a su crimen.

 

Entonces…La piel de la discordia.

 

Un saludo.

MELCHOR, BALTASAR Y ZARRÍAS

 

 Rey Mago. Don Gaspar es el mayor E-Regalador de Andalucía. El hombre es un conseguidor de bajos vuelos y altos presupuestos. El visir de Chaves es el ojo que todo lo ve. Nada se mueve en la Junta sin que pase por el tamiz de su visto bueno. Negar esta cuestión es no entender la importancia del sol en la fotosíntesis. Un imposible científico.

 

Los niños desobedientes no reciben reyes. Están castigados porque los magos de San Telmo premian a los malos dóciles y castigan a los buenos críticos. Los intrusos  de los expedientes de regulación se han colado de rondón porque el pesquisidor Zarrías así lo ha querido. De otra manera, ni pensarlo. Si encuentran entre este ejército de despreciables estafadores una sola persona rebelde al Psoe, presento mi dimisión. El casting final es muy reservado y don Gaspar no permite que una mota de polvo manche su impoluta hoja de servicios como seleccionador nacional de golferas.

 

Eso sí. Zarrías seguirá a lo suyo. Mandando y organizando desde la sombra. Lo que daríamos algunos para que a este padrino le pusieran el agua bautismal de la justicia y de la ley. No le deseo la cárcel. A nadie. Salvo, claro está, que algún juez lance la caña al caladero apropiado y pesque al pez gordo de la corrupción general. Entonces, sí. Tras un juicio con todas las garantías, si tiene que ir a prisión, será el Estado de derecho el que ha puesto fin a las villanías de un servidor público que se ha hartado de servirse de lo público.

 

Un saludo.

EL PRECIO DE SUSPENDER

 Si algunas sentencias judiciales te ponen los pelos de punta, las correcciones de exámenes por parte de ciertos docentes prueban el correcto funcionamiento de algún corazoncito débil.

 

Los estudiantes madrileños de la Universidad a Distancia acusan a nombrados profesores de fraude masivo, de prácticas deplorables y de prevaricación continuada. Toma ya. El problema que la acusación es, poco importa si se demuestra que está fundada o, por el contrario, se concluye la falsedad de la misma. En ese itinerario, la universidad española vuelve a sacar sus trapos sucios y pone de manifiesto que la élite intelectual del país se confunde con una gran máquina expedidora de títulos estilo grandes superficies baratas.

 

En las facultades universitarias españolas, uno ha visto, y ve, de todo. Desde profesores estúpidos que restan puntos a los alumnos a los que detectan faltas de ortografía al tiempo que exponen en los tablones de anuncios la causa por la que han suspendido el referido “EXÁMEN”. Sic. De puño y letra del docente al que le hace falta una gruesa capa de estilo y de sabiduría pedagógica. Del mismo modo, que te encuentras con catedráticos, fastidiados por su condena académica a impartir dos clases durante un par de días a la semana. Existe toda una casuística de la docencia superior, que trae causa de la secundaria pero que se encumbra hasta la imbecilidad cuando se aposenta en el terreno de la mayor jerarquía.

 

Uno abominó siempre de las mafias, de las corporaciones secretas, de las administraciones corruptas y… de la política clientelar de los departamentos universitarios. La oscuridad es la nota que preside muchos de estos guetos. Los catedráticos se envuelven en la bandera de su poder –que de autoridad, poco- y manejan los tiempos y los futuros de sus colaboradores como los caciques de la oligarquía decimonónica.

 

En este contexto de iniquidad profesional en el que se demanda excelencia pero se expende deficiencia, servidor escribió, hace años, un opúsculo en el que criticaba el déficit garantístico de las evaluaciones en cierta universidad española. Ensayo muy fundamentado que venía acompañado de pruebas concretas que ponían a muchos profesores y decanos al pie de los caballos. Los estudiantes madrileños podrán protestar lo que quieran, querellarse contra quien decidan, contratar a un bufete de abogados de la mayor categoría. Es su derecho. Sin embargo, las puertas blindadas del aparato departamental se cerrarán con la eficiencia de una caja fuerte de ultimísima generación. Y si su ingenuidad les lleva a confiar en la bondad del servicio de inspección, mejor que abandonen su vocación y soliciten entrar en un convento de clausura. El corporativismo académico tiene un peso excepcional. Constituye su defensa frente a las imputaciones sobre lex artis.

 

Conozco a tres profesores que motivan sus exámenes. A tres. Casi todas son mujeres. En el departamento denostado de la UNED, los acusados son hombres. El precio de un aprobado no está regulado por la ley objetiva de la calidad. En absoluto. Depende de la delictiva subjetividad profesional de algunos mamelucos metidos a enseñantes universitarios.

 

Mientras tanto, Wert sigue cargando las tintas contra los alumnos. Las tintas que, en su escapada del peligro, expelen muchos profesores. La cuerda, ministro, no se puede romper por la parte menos guarnecida. Las becas, don Wert, las becas. No se ponga del lado de los primos de zumosol. Arremeta contra los botes/botarates caducados.

 

Un saludo.

VALDERAS AL AIRE

 

 Me quiere. No me quiere. Será verdad. Será mentira. Me lo creo. No me lo creo. Deshojo el trébol de cuatro hojas de don Diego mientras sopeso el poder del muchacho.

 

Dice el diario ABC que el vicepresidente de la Junta de Andalucía adquirió su segunda residencia a precio de saldo gracias al desahucio de su vecino. Será posible. De serlo, dónde está el límite. Por mucho que el anterior propietario de la vivienda ratifique la noticia, me cuesta encajar la burrada moral.

 

 Bueno, tal vez el quid de la cuestión radique en que, en aquella fecha, Valderas fuera un trabajador agobiado por su propio infortunio económico y aprovechara una coyuntura como la que se le presentó. Pero no. Monsieur Valderas era entonces presidente del Parlamento andaluz. Y antes había ejercido 15 años como alcalde de Bollullos. Es decir, que no era un desempleado ni percibía un salario basura. Que tenía poder, influencia y amigos.

 

He criticado con acidez el desarrollo político de Valderas. He fundamentado mi crítica en la coherencia de su ideología con la realización de sus actos políticos. Jamás he atacado a la persona a la que, por otra parte, no tengo el gusto de conocer. Pero si lo que cuenta el diario de Vocento se ajusta a la realidad documental y testimonial, el disgusto es mayor. Cuando un ser humano cae en charcos tan fétidos, el mal olor se prolonga hasta la eternidad.

 

Valderas no es Mgdalena. Desde luego. Ni tiene, eso me dicen, la tosquedad ni la tropeza dialéctica de la exministra. Ni tampoco los gustos exquisitos, y carísimos, de la hoy imputada en los EREs.

 

Deben ser las compañías. Cuando al gran jefe de Izquierda Unida se le abre la portezuela de un pacto con el Psoe gran hermano, es que se revoluciona. El color y el olor del dinero le pueden. Manda sus ideas a la eme y sale de la eme para emporcacharse con los más cerdos del lugar. Así le va. Tiene oficinas propias y herederos legales.

 

Esta izquierda es la que quiere regenerar el país. Por favor.

 

Un saludo.

MI MALENI

 

 Cómo es la juez Alaya. Pues no que ha imputado a Magdalena Álvarez, mi nunca bien ponderada Maleni, exconsejera de la Junta de Chaves y exministra de Zapatero, por el tema de los Expedientes de Regulación de Empleo. Qué pasa. A ver si va a resultar que esta señora también forma parte de la trama del fondo sin pozo -que no pozo sin fondo- de reptiles. Ella, que no declaró que el dinero público no es de nadie.  Que fue su compañera y conmilitona Carmen Calvo la autora de esta perla. Ella, que nunca ha viajado gratis total. Ella, que se sorprendía de la dimensión del aeropuerto de Barajas. Ella, que de Hacienda sabe poco o escucha menos, que jamás se enteró de la estafa de los EREs. Ella, que es un modelo de supervivencia política. Por favor.

 

Cómo es la juez Alaya. Imputar a toda una vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones. Dónde vamos a llegar. Aquí cae hasta el apuntador. Por qué ella. Si la meritoria dirigente no fue más que responsable de la Hacienda andaluza durante unos cuantos años. Si ella ha declarado que jamás despachó con el expresidente “don Manué” sobre ese tema de los dineros defraudados. Ella, que no se enteraba de los desfases presupuestarios, cómo iba a conocer las advertencias del interventor. Ella, que jamás mantuvo reunión alguna con su compañero Viera ni, mucho menos, con el directorcillo general de Empleo. Si ni se acuerda de su careto. Puestos a ignorar, es que la señora Álvarez  no se acuerda ni del programa 31-L ni del 45-G ni del HP-1. Agua. A ella, a la que todos los tiros le pasan cerca pero no la tocan ni la hunden.

 

Cómo es la juez Alaya. Emitir un Auto de imputación contra esta heroína de nuestro tiempo. La mujer campechana que deja su elitismo social y profesional, para enriquecernos con sus frases lapidarias. Ella, que es capaz de referirse a una integrante de la Comisión parlamentaria con la confianza de “hija”. Ella, que pierde la salud trabajando por España fuera de España. Que se queda afónica cuando el aire de la sospecha se cuela por la ventana de sus pulmones. La gobernante que toma decisiones sin consultar al oráculo. Ella, que, de desmemoriada, ha olvidado los pasillos del Parlamento por el que tantas veces resonaron sus pisadas y sus voces.

 

Cómo es la juez Alaya. Ataláyica e himaláyica. Pero Señoría, si Maleni sólo estuvo una década de nada al frente del aparato de la Hacienda autonómica. Si ella seguía fielmente los dictados de su presi. Pobre Maleni. Pero pobre. Débil Maleni. Pero débil. Lo que tiene que soportar para llevarse toda la vida bordando banderas de libertades y maletines de poder. Ella, que mira la grandeza de la juez Alaya. Ella, la cobarde que se esconde tras la jauría que se tira a la yugular de la valiente magistrada.

 

Ella. Mi Maleni. La tuya.

 

Un saludo.