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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

VA DE FISCALES

 

 Los fiscales están sacando los pies del tiesto. Algunos, claro está. La actualidad nos obsequia con las declaraciones de dos de ellos. Uno, Horrach, protagonista del caso Nóos. Otro, De Llera, que hace las funciones de consejero de justicia y guardián defensor de la Junta de Andalucía.

 

El segundo es todo un ejemplo, mal ejemplo,  de miembro del ministerio público volcado en labores políticas. El primero, representante de un formato indeseable de interpretar las relaciones de respeto con la judicatura. Ambos se erigen en estandartes de discriminación de los segmentos sociales más desfavorecidos y, por tanto, en pendones del enaltecimiento del poder.  

 

De Llera asegura que los tribunales no están para criticar al Gobierno. Para alabarlo, debe ser que sí. En todo caso, si optan por el reproche al condenado, que se libren muy mucho de amonestar a su Junta. Por mucho que los consejeros de Susana actúen como defraudadores y prevaricadores, los jueces no han de efectuar comentario alguno sobre la moralidad del poder. Quién moño es un juez para decir que el gobierno andaluz persigue la apariencia de legalidad pero no muestra un mínimo interés en restablecer la justicia. Qué milk importa a un magistrado si la Junta no reclama a UGT las subvenciones no justificadas o por qué no suspende pagos al sindicato amigo hasta que aclare la falsedad de las facturas. El juez, pie quebrado y a casa.

 

Qué será de este señor el día que sea destituido y tenga que volver a la fiscalía. Lo mismo comienza a seguir las andanzas de su colega Horrach. Otro que tal. Acusar de teoría conspiratoria al juez que ha imputado a la Infanta Cristina, es el absurdo elevado a lo incomprensible. Los ciudadanos seguiremos pensando que doña Cristina es extremadamente superior a Periquita, la pobre, que besó la cárcel por unos eurillos extraídos de un cajero con tarjeta ajena.

 

En el mate del remate, la politización de la justicia. La independencia del poder judicial se la cree el político en ejercicio. El resto de los españoles, no.

 

De Llera y Horrach buscan más bien desacreditar la labor judicial y defender a la Jefa y a la Infanta. De esa manera, uno y otro se hacen acreedores a medallas al mérito de la desigualdad entre los españoles. Unos benditos. Son unos bendecidos por el poder.

 

Un saludo.

COCHES OFICIALES

 

 A todo tren. Los fantasmones que ocupan los puestos del dedo gordo de la Administración pasan de la crisis y de las apariencias. Lujo, boato y caudales a cargo del pueblo.

 

Esa eminencia grisácea que es Susana Díaz, presidente a dedo (flaco) de la Junta, ha ofrecido una conferencia en un organismo bancario. Al olor de la miel, cientos de moscones acudieron  a la cita para escuchar a la eximia oradora. Políticos de alto sueldo, sindicalistas de la pasta gansa y empresarios del cazo se congregaron para no perderse el crucial evento.

 

Como es propio de los mandamases de menor ética, todos se presentaron en la puerta del auditorio en sus coches oficiales y con sus chóferes de confianza. De qué y de cuándo van a ir en taxi, en autobús o a pie como si fueran curritos o parados. En coche oficial y no sé si alguno con escolta. Por si fuera poco, los señoritos de la derecha y de la izquierda no pusieron obstáculo alguno para que sus conductores aparcaran allí donde nadie estaciona. Que para eso son columnas de esbelto fuste aunque sin basa y sin capitel.

 

En esta España del XXI deslucen los mismos sátiros que en la del Diecisiete. No es que “Toda España va de rota” como antaño. Es que toda España es una derrota. Entonces, como ahora, lo militar no ejerce, lo político lo estorba, los que pierden nos gobiernan, los que ganan se arrinconan. Hoy no se acierta en España acción humilde ni heroica: desdicha es errar algunas, malicia es errarlas todas.

 

En esta Andalucía deshonrada por la corrupción institucional no es sorpresa el manejo de los cochecitos oficiales. Es constatación. Constatación de la iniquidad de los que malgobiernan esta Autonosuya.

 

Un saludo.

MIAR

 

 Maullar. Los gatos. Lo hacen para comunicarse. Los maullidos reclaman la atención de los humanos pero también para distinguir su camada felina.

 

En la biosfera etarra, los miembros de la gatera no emiten sonidos humanos. Para nada. Expelen palabras de miedo. De tal forma, que niegan la mayor, la menor y la regularcita. Como si hay que invocar al ogro español.

 

El valiente senador Goioaga se ha quitado de en medio por si acaso. Luego, revestido con su coraza parlamentaria, ha permitido que la policía registre su despacho. Con una admonición excusatoria previa: que nada de lo que en él se encuentre, le pertenece. Ni una foto de su familia. Ni un fajo de billetes de quinientos. Ni el manual de presos de la banda. Ni la información contenida en soporte escrito o informatizado. Nada es nada. No vaya a creerse el juez que él tiene algo que ver con la organización terrorista y asesina. Tipo valeroso donde los haya el tal.

 

Las cosas del aforamiento. Es legal, sí, pero cómo toca los cataplines. Es legal, sí, pero cuánta desvergüenza encierra el privilegio. Es legal, sí, pero cómo se parapetan los corruptos, los batasunos y otra gente de nada ejemplar vida. Fíjense si se acorazan, que doña Mintegi, parlamentaria de Bildu, ha instado al lehendakari para que la Ertzaintza no diera cobertura a la Guardia Civil. Adviertan la fortaleza de Urkullu que el tío ha sufrido un ataque de tembleque al escuchar a la susodicha.

 

Los abogados de ETA son. Y están. Goioaga lo ha sido. Por lo menos hasta hace un año. Zulueta, también. Y digo yo: ¿nada de lo que hay en el despacho de este gallardo caballero es suyo? ¿O es que pone la venda antes que sangre la herida abierta?

 

Los mininos son muy listos. Algunos son llevados al agua. Otros se dejan poner el cascabel. Otros se acurrucan en las faldas del ama. Son felinos domésticos para unos menesteres y fieras salvajes a la hora de matar a sus víctimas.

 

Lo dicho: miar.

 

Un saludo.

ENTRE HORMIGOS Y MALENI

UGT ha hecho uso de su derecho a elegir lideresa. Por el atajo antidemocrático del dedo zumbón. Que no por el camino del congreso.

 

La nueva Secretaria General del sindicato del Psoe parece no tener abuela. En su primera declaración pública, la atractiva señora pone especial énfasis sobre dos aspectos de su persona. En primer lugar, se refiere a su intelecto y resalta el carácter científico de su pensamiento en cuanto, suponemos, sublime precisión de sus diagnósticos como especialista en sanidad. En segundo lugar, alude directamente a su físico. En este sentido, subraya la apariencia juvenil que la adorna y, al mismo tiempo, lanza el mensaje subliminal de que las rubias no son tontas. De ahí que mi cabeza se haya ido por los cerros del símil y Doña Carmen me haya recordado cómo dentro de la izquierda existe multitud de mujeres valiosas, interesantes, preparadísimas, liberales y dueñas de un gran patrimonio moral. Y económico, por supuesto.

 

Doña Carmen Castilla ha comenzado, además, lanzando chinitos a la cara de su correligionaria, la presidente de la Junta. Si Susana nos demanda firmeza y transparencia, nosotros, dice, le reclamamos a ella reciprocidad. Este contenido es susceptible de malinterpretarse. Claro. Parece como si amenazara a la sucesora de Griñán. Si tú me cortas el grifo de las subvenciones, ayudas y prebendas, y si pesquisas mis facturas, servidora va a descubrir el material de ese grifo y sacará a la luz los chismes ocultos de la organización que su homónima preside. Lo mismo, no, pero las sospechas me asaltan.

 

En cualquier caso, la señora Castilla nos advierte sobre su beligerancia. La dama está dispuesta a acabar con todos los fascistas de la derecha reaccionaria. Nada nos traslada sobre su decisión científica de poner fin a la corrupción intestina que se expande por la organización sindical. Ni una mención honorífica a su participación en los hechos execrables del saqueo de caudales públicos. Ni un reproche ni una contrición ni un arrepentimiento.

 

El parche no es de tuertos. De ciegos con irreversible invidencia. Lo único que me anima a seguir creyendo en el cambio es que doña Carmen Castilla es toda una mujer, científica, atractiva, que aparenta treinta y pocos años y que me recuerda una mixtificación entre Hormigos y Maleni, grandes políticas ellas. Hechas a sí misma a base de esfuerzo e inteligencia.

 

El primer paso, restituir lo que procede. Y luego, ya sabe.

 

Un saludo.

EL HIJO DE BUENA MADRE

 

La madre, a la que no conozco, tiene que ser una santa. El hijo, cuanto menos, un” flipao”. Hay que estar muy mal de la cabeza para que un individuo exprese la atrocidad del cáncer de Zerolo. Si, además, el dicente es un sacerdote y forma parte de la Iglesia cristiana, entonces el sujeto en cuestión necesita tratamiento médico inmediato. No se puede tener tan mala leche ni odiar de manera tan especial.

 

Cualquier persona que sufra los efectos de un maldito cáncer es digna de apoyo y de comprensión. Cualquiera. Incluso tu peor enemigo. Y, sin embargo, un cura insano se atreve a relacionar la causa de lo que él llama pecado de  la homosexualidad con la consecuencia del castigo del cáncer. Para colmo de burradas, el mamarracho, con o sin sotana, atribuye el mal a la sanción dictada por la providencia divina. Como si la divina providencia dispusiera sus designios a la carta de la paranoia de sus becerros.

 

Se necesita ser canalla. Como quienes se posicionan contra el aborto y demandan la pena de muerte contra sus defensores. O la de los proabortistas que niegan cualquier derecho al nasciturus por el hecho de encontrarse a merced del vientre de la madre, en vez de estar a salvo en su seno.

 

Los maximalismos son propios de personas esencialmente sin escrúpulos. Diálogo. Sensatez. Singularidad. Las declaraciones estúpidas hacen necios a sus autores. Lo del cura de las narices es un ejemplo de maldad, de perversión y de desprecio a la virtud de la caridad. En un sacerdote, esta última cualidad debe ser exigida. El Obispo pertinente debe incoarle un expediente al referido siervo de su dios de odio.

 

Un saludo.

OBLIGACIONES NEGATIVAS

 

 El filósofo Thomas Pogge es uno de los apóstoles del término “obligaciones negativas”. Para el pensador alemán, la bondad no consiste en beneficiar a los demás, que también. La clave radica en no causarles perjuicios. Es la responsabilidad colectiva que nos exige la democracia.

 

Pogge nos habla de obligaciones, que no de deberes. Las primeras son singulares. Los segundos, generales. Un hijo puede tener el deber general de atender a sus desvalidos padres ancianos y pasarse por el arco de su grandeza social y económica la obligación de atenderlos en sus necesidades siquiera afectivas.

 

Ese hijo se rige por el derecho civil de reclamar la herencia y, abyecto en su pozo de ambición, reniega de cultivar, siquiera un rato, el trato emocional a sus causahabientes. O sea, ni los respeta ni los protege ni cumple con ellos. Se trata de una síntesis apresurada de lo que expresaba el Comité sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas en su Observación General 12.

 

El cumplimiento de los derechos humanos se ve muy afectado por las instituciones sociales. La familia es una de ellas, la más importante. Es correcto reconocer los deberes y participar en sus obligaciones. Cuando esto no ocurre, se infringe el derecho de respetar y el deber de no colaborar. Con lo cual, del incumplimiento a la violación, sólo dista un paso.

 

El anciano, el adulto mayor, posee derechos incardinados en la estructura general de los derechos humanos y deben ser íntegramente respetados. Como ciudadanos que son. Como receptores de apoyo familiar necesario para garantizarles una vida saludable, segura, útil y agradable. Como acreedores de un trato digno y no discriminatorio. Como beneficiarios de la comprensión y cariño de sus descendientes directos.

 

Si Fulanito impide a sus padres asistir a una conferencia pública porque su presencia le incomoda, Fulanito no sólo incumple sus deberes y obligaciones, sino que viola los derechos de sus progenitores. Fulanito es, en realidad, un fulano mal nacido. Mucha misa, mucho puño en pecho, mucho sermón y ninguna chicha religiosa o ética. Sus deberes comienzan en el minuto en que afloran sus obligaciones. Tanto las imposibles positivas como las erradicadas negativas.

 

Fulanito no tiene identidad. Los fulanos, menos.

 

Un saludo.

EL JUANCARLISMO

 

El juancarlismo atraviesa el desierto. Abandonó su particular oasis de cariño ciudadano para echarse en brazos del borbonismo de sus predecesores. Los genes pueden ser imbatibles si el ánimo es débil. Don Juan Carlos I, rey de España, debiera meditar sobre su presente. Un presente que, en realidad, es su futuro inmediato. Antes de que las olas del vendaval de vísceras y odios se lleve consigo a la propia monarquía.

 

La familia real carga sobre sus espaldas el lastre de una década de desenfrenos. Alguien tiene que pagar por ello. El sujeto agente del atropello a la Corona no es otro que el propio monarca. Por acción y por omisión. Es al Jefe del estado a quien se debe presentar la factura.

 

Los abucheos contra Doña Sofía forman parte del anecdotario de las noticias de cada día. De las cerradas ovaciones a los pitos. Muy fuerte debe soplar el viento en España para que el brusco cambio emocional se produzca. Nefastas las actitudes de los miembros de la real familia para acaparar tantas hostilidades.

 

Y, sin embargo, la monarquía no es autoritaria. Ni despótica. Mucho menos, absoluta. Es, por fortuna, parlamentaria. Hija, pues, de la democracia. He ahí la cuestión. Si las corrupciones de la clase política no consiguen rendir a esta democracia, por qué hemos de blandir la espada de plastilina a la hora de defender a nuestro sistema constitucional y a la primera institución del Estado.

 

La democracia es intocable. Debe serlo. Nostálgicos de la dictadura y zombies del comunismo totalitario escarban la tierra que pisamos. Los primeros pretenden reeditar el franquismo más feroz. Los segundos siguen empeñados en volver a las checas y a los gulags. El señuelo de un rey debilitado, enfermizo, cocido en el propio jugo de sus familiares más cercanos, constituye un alimento para las extremas derechas y para las izquierdas extremas.

 

Lo peor es el ambiente belicoso que se extiende por doquier. El Rey Juan Carlos personifica  la Corona y ésta es la organización política de España. En las actuales circunstancias, dudo muy mucho acerca de la facultad del rey en prestigiar las funciones que le concede la Constitución. Ni las simbólicas de unidad, permanencia, moderación o arbitraje, ni las representativas de mando general de las Fuerzas Armadas ni las atribuidas dentro de los marcos del Ejecutivo, del Legislativo o del ámbito de la política internacional.

 

Ángel Pestaña, histórico líder sindical, escribió que lo peor que puede haber, el mayor peligro de fascismo para España, era tener una República gobernada y dirigida por un Gobierno cuyos componentes tengan un arraigado sentimiento monárquico. No le faltaba razón.

 

En reciente conversación de sobremesa en casa de un amigo, alguien sostuvo la siguiente tesis: la resurrección artificiosa del carlismo como medida para falsificar las identidades. Y por qué razón. En los años previos a la dictadura de Primo de Rivera, los liberales eran absolutistas a más no poder. ¿Y los carlistas? Más nacionalistas que nadie y anticentralistas a conciencia. La contradicción puede hacernos cavilar. Sin embargo, sobrevuelen las palabras.

 

 Alfonso XIII acabó destituyendo al General. Éste no asumió definitivamente el signo fascista. La monarquía se cargó a la dictadura desde una óptica republicana. El falseamiento de identidades aboca a la confusión. Los padres de la Constitución del 78 no previeron -¿o sí?- la formidable presencia republicana silenciosa que condicionaba a la nueva monarquía.

 

Don Juan Carlos no se ha querido enterar. Ahora es demasiado tarde. Su camino se estrecha conforme se aleja. La decisión debe estar tomada. Hoy mejor que mañana. La Corona está por encima del personaje. La democracia mucho más alto que la Corona. Si la República ha de venir, será bien recibida. Siempre que no se pisotee al pueblo ni se transgreda la Constitución.

 

Y si la abdicación es la fórmula, adelante con los faroles.

 

Un saludo.

ANTISEMITAS

 

 El cómico del odio es un gracioso de la mala leche. El oxímoron es claro pero la realidad supera a la figura literaria. El chistoso francés Dieudonné, tradúzcanlo como Deodato o Diosdado, es un malaje integral. Sus bromas contra los judíos preludian las veras de un conflicto.

 

Algunos esgrimirán la libertad de expresión. Y servidor, también. Pero esa libertad limita por los cuatro puntos cardinales con el mar del respeto al genos. Insisto: al genos. De lo contrario, el racismo tomaría carta de naturaleza y, hala, de nuevo a las malditas cruces gamadas.

 

Los hitlermaníacos condenaron a la raza judía. Las cámaras de gas forman parte del recuerdo colectivo de una perversión sin límites. Millones de semitas perecieron en los campos de concentración nazis. La infamia contra los judíos no es una novedad. Se ha perpetrado en América contra los indígenas y los negros. Y en África, qué les voy a contar.

 

La destrucción de grupos humanos es más que un delito. Es la institucionalización de una barbarie inaceptable. Cualquier sujeto que se ría de un hecho tan execrable debe ser puesto a la sombra. A la sombra de su discurso y a la sombra de sus acciones.

 

Me da igual que sea blanco que negro. Judío o palestino. Me da igual.

 

Gracietas de este calibre, ni una. Mire usted. Ni una.

 

Un saludo.

LOS JUECES SATÉLITES

 

 

El caso del juez Pedraz es acongojante. Amigo de Garzón, Pedraz medra en derredor del exmagistrado. Sus resoluciones suelen ser despampanantes. Pasmosas. Personalmente, me dejan atónito. Y no precisamente por sus buenas cualidades.

 

El Juez de la Audiencia Nacional ha escrito en alguna red social. Ha dicho, refiriéndose a la reunión de etarras, que hubiera prevaricado si la hubiera prohibido. Pues muy bien.

 

Del mismo modo, si incumbiera a su juzgado tomar medidas acerca de un congreso nacional sobre pederastia, violadores de mujeres o asociados al culto idolátrico de Hitler, la parte dispositiva de su Auto iría en la misma dirección. ¿O no?

 

El problema de los jueces estrellas es que no son más que satélites que giran en derredor de algún planetilla desventajado. En su afán de adquirir la luz de los astros, algunos sujetos de la toga y de las puñetas no dudan en reclamar a sus sastres tejidos fosforescentes. Terminan creyéndose su propia estupidez.

 

Invito a Pedraz a conferenciar sobre el Ku klux Klan y los derechos de los negros en la América de Misisipi. Veríamos por dónde le saldrían los asteroides al cuerpo celeste opaco. Sobre todo en los años sesenta del pasado siglo.

 

Un saludo.

VALOR A LA TAZA

 

 Me ha dejado perplejo. Lo del periodista Minuesa tiene tela. Intervenir en la rueda de prensa de Kubati, el asesino, es de narices.

 

Me quito el sombrero con el plumilla. Con más borbones que el equino de Espartero. Los etarras excarcelados sufrieron en sus carnes de granito el cincel del escultor genial.

 

Los amasadores de palabras ni siquiera hacen pan. Se limitan a criticar desde el tendido siete de los enterados. Minuesa ha bajado al ruedo y le ha dicho a las fieras que si conocen el color del perdón. Qué van a saber esos bichos salvajes.

 

Grande Minuesa. Grande por espectacular. Me pregunto cuántos cientos de Minuesa deambulan a diario por los confines de los proetarras y se atreven a salir a la calle pese al miedo en el cuerpo.

 

O callas o estás muerto. En el País Vasco de Bildu y demás amiguetes de la banda terriorista, la paz es un epitafio en la lápida de un  camposanto. O te trastierras o callas.

 

Desde otros rincones de España, cada espectador del drama que no se conmueve ante el atropello o justifica la barbarie de los matones, merecería el castigo de una semanita por los bares de la zona. Mejor que sonrían, que no mencionen su españolidad, que canten las loas de la izquierda abertzale y que defiendan la independencia del territorio foral. Una semanita. Para que sientan el peso del terror en su propio cuerpo. No se les condena in aeternum. Siete días de nada.

 

Muniesa, bien. Que viva su santa madre.

 

Un saludo.

REYES MÁGICOS


 Un año catorce. Deseo a todos un año de prosperidad. Con un ruego: compremos las entradas. Nadie regala ilusiones. Hagamos los deberes. Invirtamos en esfuerzo. Tengamos fe. Confiemos en nosotros mismos.


 No quiero mirar atrás. Ni retroceder en el espacio. Los que trabajan, nos lanzan una buena señal. Trabajan para servirnos. Mi deseo de felicidad es innegociable. Confío en que la política se conduzca, al fin, por el sendero recto. Que España preserve su unidad. Que se reforme la ley electoral para que, por ejemplo, Izquierda Unida no sea discriminada en escaños por los votos nacionalistas.

 

 Quiero más. Que las dovelas de la economía se ahormen en la cimbra de la confianza. Que la cúpula de la educación se sustente en pilares de entendimiento lingüístico. Que la planta del edificio sanitario responda a la fortaleza traspasable de la basílica romana. Que la tecnología se imponga como recurso necesario y no como fin prescindible. Que la igualdad de hombres y mujeres haga realidad el sueño de siglos.


 Y más. Que la libertad, en la igualdad, y la igualdad, en libertad, sean sustantivos y adjetivos indisolubles. Que las ideas triunfen. Que el respeto igualitario derrote definitivamente a la indecente tolerancia vasallesca. Que las fobias "homos" y "xenos" no devengan filias, basta con que desaparezcan de la cámara de los horrores de nuestra civilización. Aunque las quimeras se desvanezcan.


Un saludo.

LA SEDE DE CDC

Gritos de guerra fría. En País Vasco y Cataluña, el palo se esconde bajo las banderas. El hacha, entre las serpientes. Nadie piense que la consulta del derecho a decidir es un objetivo finalista. Sencillamente medial. Las estrategias catalana y vasca tienen en común las fuerzas de policía autonómica. Pero también, no se olvide, la presencia juncal de la Guardia Civil. El ejército está pero nadie debe esperarlo.

 

Ibarretxe comprobó en sus carnes el látigo del parlamentarismo. Mas ha aprendido la importancia de evitar el mismo dolor en el cuerpo de su excompañero de andanzas. Cobardica el hombre, despreciable el político que desprecia el escenario central de una democracia. Apuñala desde lejos y vitupera en el horizonte.

 

Es el sino de los mediocres. Medianías que expulsan a los excelentes. Mindundis al fin y al cabo. Mas se está enriqueciendo al cobijo del tren secesionista. Como antes hizo Montilla y qué decir de lo que acaparó don Jordi. Algunos convierten las enseñas en trapos, en la acepción fonética francesa del término. En sábanas pintarrajeadas.

 

Qué podemos esperar de Arturo. Qué déficit económico y moral está llevando a su Comunidad si es incapaz de mantener la propia sede de su partido. Con quién se juegan los cuartos los catalanistas de pega. A dónde van los independentistas si todo su bagaje se reduce a la expresión de sus deudas. Hasta cuándo Papá Estado va a soportar las prodigalidades del hijo necio e insolidario.

 

La sede de CDC. He ahí una de las pistas. Tiren del hilo y verán la dimensión del intrincado ovillo. Al final, el embargo. A continuación, el desahucio. Confiemos que el pueblo español acreedor exija el abandono de la casa común de los catalanes golfos que, en vez de pagar lo que debían, se tiraban los millones por las patas abajo de sus canalladas.

 

Embargo. Lo de Mas es confiscación, quita, secuestro, requisa. Ni devuelve ni restituye. Simplemente defrauda.

 

Menuda gentuza.

 

Un saludo.

CÁMARA (de cuentas) DEL HORROR

 

La Cámara de Cuentas de Andalucía será propia de un sistema democrático. Que muy bien. Sus funciones de control se incardinan más, sin embargo, en un régimen bananero. Que peor. Si los andaluces confiáramos en los informes del alto órgano autonómico, tendríamos más fe que un misionero cristiano en territorio de Al Qaeda.  Si a su través quisiéramos conocer la correcta utilización de los recursos públicos, ni en la película de Alí Babá y los cuarenta mil ladrones. Si su ámbito de actuación se circunscribiera a la administración de la Junta, de sus organismos y de sus empresas, resulta evidente que los “camaristas” han estado viviendo en el mundo de Yuppie. Los fondos públicos se han paseado por las narices de los contadores como Periquillo de los palotes por las facturas de cocaína del exdirector general de Empleo. Una cosa. Lo de fiscalización de este grupo, un esperpento, un coladero, un bolsillo roto, un sumidero de aguas sucias. Una pena.

 

La prensa nos regala por navidad la noticia del informe de cuenta general de 2012 que pretendían meternos los consejeros psoecialistas para evitar cualquier alusión a las transferencias de financiación. Que cara más dura. De no ser por la coincidencia de PP e IU en impedir este desmán, nos hubiéramos comido el podrido chuletón. Las transferencias constituyen el quid de la cuestión del tinglado que se montó para saquear el erario. Si no se mencionan en el informe, aquí no se entera nadie de la fechoría.

 

Y menos mal que la Intervención General del Estado ha entrado al quite. Este órgano nacional ha puesto de manifiesto cómo se había engañado al Parlamento regional por parte de la Junta a partir de la voluntad de no contabilizar las transferencias del diablo. Pero no habíamos quedado en que Susana Díaz nos iba a dar lecciones magistrales de transparencia. A ver si resulta que la presidente quería trasladarnos su confusión entre este concepto y el de transferencia basándose en su rima en consonante. Mientras tanto, la Cámara de Cuentas remolonea y mira por el ojete de la aguja de amasar pasta. Hay que ser muy ineptos para que este órgano especializado no detectara en tiempo y forma el desvío de cientos de millones de euros a IDEA con la aviesa intención de pasarse los mecanismos de control por los pantalones del más puro estilo Blesa, Bárcenas, Urdangarín o líderes de UGT.

 

Ya tienen que andar mal las cosas en palacio para que Valderas ordene cambio de rumbo. Es la primera vez que el socio comunista de lomo se desmarca del aliado psoecialista de tomo. Las preimputaciones de Chaves y Griñán están poniendo los pelos de punta a más de un  izquierdoso de toda la vida. Lo que nos depara el destino.



En fin, las cuentas, de cuento. La Cámara, un horror.

 

Un saludo.

TELE-VISONES PÚBLICAS

 

 

Me da igual que sean nacionales, autonómicas o municipales. Son públicas. Invita el gobierno turnista/tunante y paga el contribuyente. Así cualquiera. La televisión es un inadmitido tele-visón. Lujo de piel a costa de sacrificio.

 

Si las televisiones ofrecieran la cultura, la educación o los servicios sociales que no prestan las privadas, pues habría que ajotarse y subordinar el déficit al interés general. Pero, quiá. Desde TVE a Canal Sur pasando por ETB o TV3 y recalando en los engendros televisivos de cientos y cientos de ayuntamientos, el interés es particular, privado, colocado a las órdenes del grupo dominante a fin de mantenerse en el poder a cambio de una manipulada propaganda electoral. El debate no da para más. La estructuración de la democracia subvierte sus propios valores. Lejos de formar la voluntad del pueblo, se deforma adrede. Si hay déficit, pues que bien, que el turrón supremo pase a las manos blancas. Que para televisiones artificiosas, clausuras razonadas.

 

Cómo es posible que en Andalucía, donde el paro es un funeral interminable, la Junta de Susana Díaz aporte cientos de millones de euros cada año al canal cumbre del folklore más rancio. Cómo se puede consentir una empresa de este tipo que arroja pérdidas anuales superiores a los tres mil millones de pesetas. No hay más solución que desmantelar este pésimo servicio público. Por mucho que las críticas dejen tocado al partido de marras y de morros. Ya está bien de cargar con el problema de medio millón de empleados públicos que atiborran las plantillas de empresas públicas, consorcios, sociedades o fundaciones.

 

Si desaparecieran todas las televisiones/televisones públicos, todos, nos ahorraríamos seis mil millones de euros al año y nos liberaríamos del sonrojo creciente de sus contenidos. Una televisión no es un hospital o una escuela o un centro de acogida. La sanidad y la educación públicas son esenciales. La televisión, no. Por el contrario, es un agujero económico, una nebulosa estelar y una noche oscura de mala suerte.

 

El ejemplo forzado de la tele valenciana debería marcar la senda de lo que ha de venir. No se puede seguir gastando en lujos y fastos el dinero de médicos, farmacias y desempleo. No hay derecho al trinconeo de los políticos.

 

Si hasta ahora no ha existido control, llegado es el momento de hacerlo. Por encima de los partidos en el poder. Si hay déficit, cierre inmediato. Todos a la calle. Y los responsables de los déficits inexplicables, un proceso y si cárcel, cárcel. Que ya está bien que bien está. Y que el 2014 nos traiga estabilidad. A todos.

 

Un saludo.

DESCERRAJADORES DE CAJAS

 

 Una de las grandes lacras de la política económica de nuestro país ha sido la intromisión de los políticos en los consejos de administración de las cajas de ahorro. La promulgación de la Ley de Órganos Rectores contempló una composición heterogénea que actuaba bajo el denominador común de las representaciones de partidos y organizaciones sindicales y empresariales. De este modo, se llegó a la conclusión de que la mejor finalidad social de las entidades cajistas era beneficiar al personal no profesional y satisfacer los intereses de la cleptomanía institucionalizada. Al menos, a juzgar por los escándalos destapados que han costado miles de millones de euros al erario público sin que el Banco de España, Hacienda o el Gobierno hayan tomado cartas en el asunto.

 

La desvergüenza ha sido la tónica general. Lo de Bankia, un ejemplo a tener en consideración. La presidencia de Blesa arroja un escandaloso índice de golfería: la coparticipación en el desfalco de los partidos de derecha e izquierda y de los dos grandes sindicatos, ya sea por acción o por omisión. La noticia recobra candencia en las postrimerías de este año trece del siglo a raíz de la adjudicación de Novagalicia al venezolano Banesco por apenas mil millones de euros. Mil millones tan sólo cuando rescatar a la entidad nos costó a los españolitos nueve mil millones. Una ganga al comprador y una estafa a los paganinis.

 

El Banco de España estima en más de sesenta mil millones el saneamiento de las cajas. Sin embargo, entre pitos y flautas y entre inyecciones y capitalizaciones, el cachondeo de la “representaleche” nos ha costado casi cien mil millones. Una cervecita con cianuro. Si ingerimos la bebida con su componente local, nos podremos ahorrar durante dos años el pago del desempleo.

 

Hay gente que, cuando escucha a Rajoy, engolado como un pavo real, le entran tentaciones avicidas, sobre todo en Navidad. Los brotes verdes de ZP y la superación de la crisis de don Mariano nos tocan las meninges. Las cajas o bancos rescatados van a devolver el dinero el día que las ranas críen pelos. Los ciudadanos estamos atravesando los mismos baches de miseria que ayer. Y si de vez en cuando aparece algún indicador despistado, vienen los ladrilleros y comienzan a soplar y sorber al mismo tiempo. Mira que es difícil, pero ellos lo consiguen. Nos sorben la teta de nuestros minúsculos ingresos y nos soplan el aliento fétido que producen al succionar. Los políticos y sindicalistas de tronío, cada vez más ricos.

 

Seguro que el gran fraude se reedita de nuevo. Cuestión de tiempo, de olvido, de delincuentes de cuello blanco y de cómplices de pantalones de pana o de trajes de Loewe. Seguro. Los descerrajadores no tienen límite.

 

Un saludo.

SECANTES Y NO TANGENTES

 

 A diferencia de la tangente (tangentópolis), que toca en un punto a la circunferencia, la secante corta a esa circunferencia en dos puntos. La enorme circunferencia desprovista de ética que es la Junta, sufre los efectos devastadores de los mangazos espectaculares de los sindicatos mayoritarios en el punto ugt y en el punto cc.oo. Por mucho que los dirigentes psoecialistas quieran irse por la tangente, la verdad es que la concesión indiscriminada de subvenciones a las organizaciones hermanas de su izquierda carterista constituye toda una secante. Una gran secante, fastidiosa y molesta, que gasta a manos llenas el líquido del caudal dinerario de los andaluces.

 

En este contexto de geometría financiera y política, es importante discernir una línea de otra. Así, el señor Gracia, presidente del Parlamento andaluz, no es partidario de que esa institución investigue al sindicato amigo. Es inadecuado, sostiene el prócer, que la Cámara se posicione acerca del uso fraudulento de fondos públicos. He ahí la primera premisa secante: que se admite el fraude. La segunda premisa, la tangente, es obvia: el partido de Chaves, Griñán y Susana rechaza cualquier pesquisa en este sentido a fin de que los detectives no señalen con el dedo el punto de unión entre la Junta y las organizaciones de índole mafiosa que vaciaron las arcas del pueblo a base de expedientes irregulares de despido, de inversiones a pérdida segura, de préstamos cajistas inverosímiles o de ayudas a la exportación e importación de basuras kilométricas entre la república bananera del Chollistán y el territorio feudal del Psoe.

 

La tangentópolis fue un escándalo de origen italiano que salió a los medios en 1992. Se trataba de un soborno continuado en toda regla en el que estuvo involucrado el difunto Bettino Craxi, primer ministro del país que había ganado las elecciones encabezando las listas del PSI, el Partido Socialista de Italia. El gran tenor de la cantata subsiguiente fue Chiesa, a la sazón presidente de un orfanato milanés. Reparen en la analogía o en el paralelismo con Luis Roldán y la desaparición de fondos del orfanato de la Guardia Civil. El aria de Chiesa provocó la condena de un montón de peces gordos de la política del país transalpino, algunos de los cuales prefirieron el suicidio antes de exponerse a la “vergogna”. Craxi tuvo que largarse con viento fresco, acompañado por Forlani, líder de la derecha demócrata cristiana.

 

Conocedor de la historia, Gracia entiende que el Parlamento está para investigar las responsabilidades políticas de la Junta, pero no las posibles fechorías de UGT, que es ajena al Gobierno autonómico. Mentira, señor Gracia. UGT es tan propia a la Junta que ésta ha venido pagando al sindicato viajes, fiestas, comilonas, pancartas y otras chucherías a partir de facturas falsas y de subvenciones millonarias jamás supervisadas. Fíjese si existe responsabilidad política. Empezando por usted que quiere huir de la quema –por la tangente- valiéndose de un subterfugio pueril.  

 

Un poco de respeto a la inteligencia de los ciudadanos. Un mínimo de coraje. Una pizca de solidaridad con los desahuciados, los desempleados y quienes están deseosos de justicia. A ver si de alguna vez, quedamos hartos. Satisfechos.

 

Un saludo.

EJEMPLARIDAD

 

 El discurso del rey de España ha sido importante. El monarca sabe que se la juega. El personal no está por perdonarle sus últimos modelos de conducta. La familia del Jefe del Estado se ha venido comportando como un paradigma de lo que no se debe ser. La pérdida de autoridad moral es un grifo abierto sobre bañera taponada. El agua se desborda y la humedad provoca daños en todo el edificio.

 

Las exigencias de ejemplaridad de Juan Carlos I suenan a huecas. Una oquedad que desvanece ilusiones. La ciudadanía está hasta el gorro de políticos corruptos. En el seno de este hartazgo, la Corona sintetiza el malestar común hacia todas las instituciones. Aquí nadie escapa al metrallazo. Para ser ejemplar, es necesario distinguirse por el rigor y esta cualidad sólo es posible si se cultiva la rectitud. Por esta vía, Su Majestad deja muchos flancos abiertos. Una cosa es el respeto a la justicia y distinta que se la obedezca a la fuerza.

 

La Constitución es un  marco flexible que ampara mucho a muchos. Mas no es la panacea. Las dificultades que comporta su reforma a fondo no pueden perpetuar los males detectados y señalados. El orden establecido puede ser injusto. En cuyo caso, alentar el desorden puede constituir un trompetazo a la venda de la justicia. Como decía Plutarco, la realeza se subordina a la justicia. Y es que justicia alguna debe someterse a la conveniencia del más poderoso.

 

Ortega y Gasset escribía en su obra “El espectador” que líder es quien destaca por una excelencia tal que atrae compulsivamente a los demás mediante un contrato mental de adhesión, incluso de secuacidad. A este fin, la ejemplaridad debe ser auténtica y no aparente. Aquí falla la prédica del rey de España. Su discurso me sabe a falso por genérico y a desvirtuado por inconcreto. Si alguien pulsa el interruptor de la luz, no coloca, como él ha hecho, la lámpara en el sótano abandonado.



La autoridad no se regala. Se conquista. El pueblo no elige a un vicioso para representar a su país ni a un macarra para gobernarlo. Las exigencias de ejemplaridad deben ampararse en hechos y no en huera palabrería de pusilánimes crismas navideños. Nada sobre Corinna. Ni sobre las comisiones. Ni sobre la infanta y su marido. Ni sobre las presiones a los jueces. Ni sobre los gastos suntuosos. Un tupido velo. Una gruesa capa que todo tapa. Falta la autoridad que proporciona el ejemplo y sobra la autoridad que emana del poder.

 

Así, no. No y no. Claro que el rey dirá: o todos los políticos moros o todos cristianos. Y así, el barco español no es que cabecee. Es que se escora de forma peligrosa. Hay que confiar en que no dé la vuelta de campana. Está por ver.

 

Un saludo.

NO SE CALLEN NI SEAN SUMISAS

 

 Las mujeres. A no ser que su sentido de la superioridad sea tan manifiesto que el silencio se convierta en una obra de caridad y la sumisión en un baluarte de su fortaleza. Las mujeres. Creo que se atribuye a la dama de hierro, Margaret Thatcher, una frasecita demoledora. Relacionaba la exprimera ministra británica la igualdad entre hombres y mujeres como referencia para consagrar la supremacía de las féminas. Qué quieren que les diga, servidor comparte ese pensamiento.

 

La publicación del libro “cásate y sé sumisa” está generando polémicas encendidas. Su autora, la italiana Miriano, entiende la obra como una ayuda para la salud del hombre y de la mujer que viven juntos. Sin embargo, a diferencia de los exégetas fundamentalistas, uno cree que el mensaje de la escritora es una oda desgarrada a la muerte del hombre y un canto épico a la mujer en cuanto diosa capaz de dar vida a una familia y consolidar esta empresa desde la advocación caritativa a los defectos del varón.

 

Pobrecicos nosotros. Sin la mujer, estamos más perdidos que el barco del arroz. Lo cual, en gran parte, es una verdad casi incuestionable. Las excepciones confirman la regla. Son las mujeres las actoras, que también actrices, de la celebración de la vida en pareja y de la unión feliz con los hijos habidos dentro y fuera de su relación. Actoras por procuradoras y abogadas del grupo y actrices en tanto se autoexigen ocultar sus espléndidas cualidades humanas a fin de no dejar fuera de juego a sus compañeros.

 

En la Grecia clásica, la mujer se dedicaba al cuidado del hogar. Aquella sociedad era un patriarcado. En ese mundo de hombres, el gran Tucídides acuñó una frase inconmensurable: “la mujer es algo mientras que el hombre es nada”.

 

Aspasia de Mileto y Pericles formaron una pareja extraordinaria. Desde Platón a Cicerón alabaron las virtudes intelectuales de la mujer, capaz de ser libre en un mundo de mujeres sometidas. Hay que preguntarse si la relación entre el líder y Aspasia fue fruto de un intercambio de seres iguales o resultado de una sumisión en aras al bien general. Ni se sabe.

 

Lo que sí está claro es que Aspasia defendió su independencia. Si alguna vez hizo votos de mudez, fue coyuntural. Y si abrazó la sumisión, se debió a razones de estado. En cualquier caso, la mujer debe ser igual. Si renuncia a este derecho y a su libertad, allá ella. Nunca será la recomendación de este articulista. El hombre debe conocer sus límites y no existe peor enemigo que la ignorancia prolongada de uno mismo y de su entorno.

 

La calidad(caridad) bien entendida comienza por uno/a mismo/a.

 

Un saludo.

LA CURIA

 

 No me gusta hablar de la iglesia católica. Hoy, día de nochebuena, me voy a permitir unos apuntes. Sobre la Curia.

 

La imagen del Papa Bergoglio con la curia me ha producido picazón y mal gusto. Por dos razones. En primer lugar, por el lugar de congreso. Oigan que no es en el salón de actos del Parlamento ni el hemiciclo de la Cámara Baja. Que hablamos de palabras únicas y joya de arte excepcional como pocas. En segundo lugar, por la Curia en sí misma, en su dimensión de corte regia que asiste al Papa en el desempeño de sus funciones.

 

Existen ilustraciones que retiran el brillo y se empapan de oscuridad. He aquí una de ellas. El Pontífice rodeado de una representación del gobierno de la Santa Sede reproduce una forma de vida obsoleta e incluso anacrónica. Estilo Rusia de los zares o Versalles en todo su esplendor. Los vientos de cambio se han ido al garete con la instantánea.

 

Si el Papa Francisco tiene que despachar con su gobierno, dispone de numerosas estancias para hacerlo. Con un aire de trabajo y de esfuerzo bien distinto a la pompa ceremonial. Como si Julio II hubiera extendido sus brazos desde el más allá y hubiera abrazado con su lujo de guerrero victorioso a cada uno de los padres de la iglesia de la misericordia. Una contradicción que hiere y que duele.

 

Sé que el Papa aporta voluntad de cambio. Que las transiciones deben realizarse con prudencia. Lo sé y defiendo esa tesis. Las revoluciones suelen acarrear gravísimas enfermedades a instituciones afectadas de un boato de siglos. Sin embargo, esta reunión de la curia papal constituye un contrasentido y un error mayúsculo. Al hambre de la ingente representación de miembros del gobierno, -ni en el país más poderoso de la tierra se luce a tantos ministros-, se une las ganas de comer de la desproporcionada grey. Para felicitar las pascuas, hubiera bastado una postal navideña.

 

La Iglesia es mucho más que una pléyade de cortesanos. Sin necesidad de reeditar la humildad del Portal de Belén ni las sayas de los pastores, las luces del espectáculo curial arruinan la necesaria mostración de una nueva vida de austeridad. No más Barroco. Uno de los aciertos de Juan Carlos I fue el desprenderse de la losa de la Corte que parasitó a la monarquía desde su nacimiento.

 

La nobleza radica en el comportamiento ejemplar, en el trabajo, en la sencillez, en la competencia, en el servicio a los demás. Mercaderes y banqueros, príncipes y curiales, están de más en la esfera terrenal de la que se tiene como un sacramento, como el signo que une a Dios con la Humanidad, en tanto esa Iglesia fue fundada por Cristo.

 

Mi deseo de paz a todos. Tengan buena o mala voluntad.

 

Un saludo.

¡PERO NO MENTÍAMOS SOBRE UGT!

 

 Algunos lectores de mis artículos han criticado con saña sus contenidos. Críticas que acompañaron a insultos al autor. Que todo eran mentiras e infundios, vociferaban. No aportaban argumentos que contrarrestaran los mensajes. Era imposible. Las denuncias eran tan evidentes y estaban tan documentadas que las ofensas ad hominem se convertían en la única arma de contraataque.

 

Años más tarde, se ha descubierto la verdad del pastel venenoso. Numerosos altos cargos y afiliados de UGT se han reunido para abordar una regeneración del sindicato. Si se admite la necesidad de regenerar, se acepta la existencia de una conducta reprobable. Si no, de qué. De dicha reunión, que acaso cristalice en un congreso, se sacarán conclusiones. Lo que pongo en duda, a priori, es que haya fumata blanca. Ni siquiera blanquecina o amarillenta. No puede ser.

 

La imposibilidad que manifiesto es subjetiva. Los secretarios generales de cada provincia, de cada región o el jerifalte máximo de la confederación ugetista están pringados hasta el tuétano por las corruptelas descubiertas. Unos, por acción. Otros, por omisión. En consecuencia, la permanencia en la cúpula de estos señores indica la pertinacia de la acción maquilladora en lugar de la actuación quirúrgica obligada por el alcance de la enfermedad.

 

Regenerar pasa por activar el desarrollo de un proceso que restaure las células, el tejido, el órgano y el cuerpo heridos. La regeneración es un antónimo de corrupción. Hay que detectar la dimensión de la metástasis antes de llevar a cabo medidas invasivas. Un congreso acelerado carece de vocación regeneradora en profundidad. Algunas tiritas, un par de vendas y, hala, a seguir la rehabilitación en casa.

 

La Generación del 98 y la Generación del 27 españolas compartieron el mismo prejuicio pesimista sobre España. Sin embargo, los segundos se decantaron por un procedimiento más científico y objetivo en tanto los primeros se dejaron llevar por connotaciones de calado artístico y literario. No es cuestión de apelar a Joaquín Costa ni a sus siete llaves al sepulcro del Cid. Tampoco de recurrir a cirujanos de hierro. Basta con un bisturí firme por sabia mano blandido.

 

No se trata de volver a confrontar a Espartero con Narváez ni a Zapatero con Rajoy. Sí es necesario comparar a Cándido Méndez con Nicolás Redondo. Uno de los dos es referencia de actitud y de aptitud constructivas. El otro, símbolo de los tiempos zapateriles del enriquecimiento rápido y del relativismo rompedor.


El objetivo es implantar una suerte de krausismo en el que la tolerancia y la libertad se opongan al dogmatismo. El dogma sindical descansa, hoy, en los mismos cimientos que los partidos políticos. Esos cimientos están afectados de males muy graves que tienen su origen en la voluntad de perpetuarse en el poder a costa de cualquier referente ético y legal. El primer paso, pues, hacia la regeneración, transita por el abandono de los cargos vitalicios, la limitación temporal de los puestos de responsabilidad y la ineludible vuelta al trabajo básico. Un problema añadido es determinar cuál era ese trabajo inicial. La mayoría de los dirigentes sindicales de la actualidad carecen del mismo o, si lo tenían, distaba años luz en posición y salario, del que ocupan dentro de la organización.

 

Y claro, eso de volver a Kandara, no está hecho para trepas. Decía Milan Kundera que "Los errores personales no son causa de vergüenza, lo que realmente humilla es que son vistos por todos". Mientras tanto, Susana Diaz sigue subvencionando al personal. Regenerar, sí, si. No se lo creen ni ellos.

 

Un saludo.