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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

VOX: EXCOMUNIÓN

 

 La iglesia del pontífice Cebrián, máxima dignidad de El País, el periódico que ama al Psoe, ha excomulgado al nuevo partido político. El diario de Prisa se ha apresurado a situar a la formación de Abascal en la capilla derecha del rincón situado más a la diestra del transepto de la catedral de la democracia. Tan a la derecha, que se sale del edificio cubierto y pasa a formar parte de los contrafuertes y arbotantes. Puestos a descalificar, reduce el movimiento nacionalista español a la figura de Blas Piñar. Madre mía, qué desesperado deben estar en el que fuera periódico de Polanco. Sólo falta que le coloquen la escarapela de fascista. Yo creía que el fascista era quien calla a la vox.

 

En su desbarajuste ideológico/financiero, El País podía haber aludido a las organizaciones separatistas de Cataluña y del País Vasco en posición análoga, pero contraria. No. No se atreve. No sea que se escape algún bombazo y estalle en la cocorota del plumilla de turno. Los insultos, a la derechona, que es más tranquila y se somete con más facilidad.

 

Es una evidencia que el PP de Rajoy está dejando muchos amigos en la cuneta. Igual que su gobierno edulcora las actuaciones malignas de sus enemigos. Es el síndrome del cobarde que se desprende de los suyos para agradar a los ajenos. Ante semejante comportamiento, los agraviados buscan la comandita y tratan de recuperar su puesto. Nada nuevo bajo el sol. El diario cebrianita acusa a Vox de populismo. Lo de siempre. Ve la paja en el ojo ajeno y no se da cuenta de la viga que tiene en el suyo.

 

De soslayo, pero con una importante carga de dinamita, le meten un viaje a Aznar. Es que pasaba por allí, dicen. Con la excusa de considerarlo el gran  hacedor de la derecha, le pregunta, de manera capciosa, si está dispuesto a liderar el papel de rompedor. Así, cuanto más se ensanche el conflicto con Rajoy, más celebran el centrismo entregado de éste. No por convicción. Por conveniencia. Rajoy no se pliega ante Pedrojota pero se le fractura el espinazo y se le cae la baba cuando de Janli se trata.

 

El derecho fundamental a la información pasa por formar la voluntad del pueblo. Mas no por deformarla o manipularla. Es la gran diferencia entre una prensa democrática y otra que actúa al dictado del patrón. El patrón ha decidido excomulgar a Vox, de paso, abofetear a Aznar y, al tiempo, elevar al nuevo mentor: don Mariano.

 

Ya lo decía Cervantes: cosas veredes. Y con la iglesia de El País han topado.

 

Un saludo.

BLESA: PREFERENTE, PRETERIDO

 

 Si alguna estafa ha conmocionado a la sociedad española ha sido la de las preferentes. Junto a ella, la de las cláusulas hipotecarias. Una y otra han elevado a los bancos y a los organismos reguladores a la categoría de chorizos institucionales.

 

Al juez Elpidio le ha salido caro el haber ordenado enjaular al león de Bankia. Acaso por irregularidades procesales más que por razones de fondo. Sin embargo, Blesa no escapará impune del fangal que él contribuyó a generar. Uno piensa que el exbanquero se aprovechó de la credibilidad de la institución ante sus clientes para consolidar el capital cajista o para ocultar su insolvencia. Ello, a sabiendas de la calificación de las preferentes como bonos basuras. Mientras unos se han lucrado, otros han recibido la visita de la ruina.

 

Sin embargo, el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores se guarecen de la tormenta bajo el soportal del sistema. En 2012, el Servicio de Reclamaciones del Banco de España registró más de catorce mil reclamaciones y quejas. Y no se enteró.  El supervisor ni estaba ni se le esperaba. Todo se reduce a un punto: en la colocación se ha abusado de la confianza de los clientes. En cambio, los poderes públicos, lejos de tutelar a los consumidores y de cumplir con su función fiscalizadora, se han aliado en un infame coito de silencio con el poder de la banca y ha frustrado las esperanzas legítimas de miles de ahorradores.

 

La solución pasa por los tribunales de justicia. Lo de los arbitrajes es un híbrido que provoca escepticismo añadido. Salir del paso mediante quitas infames o esperas interminables no es solución. Es una nueva trampa en la que se atrapará a la mayoría de los pobres desesperados.

 

Blesa puede pagar por su actuación. Pero hay muchos Blesas. Muchos. Ninguno debería escapar a la acción ciega de la justicia. Es que los preferentes difícilmente llegan a preteridos.

 

Un saludo.

SERVICIOS PRESTADOS

Un pago suculento. Por los servicios prestados al Psoe, que no a España, el Partido de Rubalcaba pasaporta a Elena Valenciano a la esfera de la UE donde pueda dormir el sueño de la fidelidad. Anda que no se vive bien en Bruselas  con el sueldazo, las dietas y los gajes.

 

La huida de la bien pagá tiene otra lectura. Si es la número dos del partido, qué perspectiva de triunfo electoral manejan El país y la Fundación acerca de los registros electorales de dentro de un par de años. Es evidente que Valenciano se salta los telediarios porque las noticias asustan. Menos horizonte que el big bang de la luna. En el cementerio de elefantes, los paquidermos no saben qué monería hacer para que les regalen unas vacaciones parlamentarias bien remuneradas en la Europa de los veintisiete.

 

La irreparable pérdida para la causa patria de doña Elena sólo podrá ser compensada cuando desde el corazón de la Europa rica, nos traslade el sinfín de operaciones mágicas que pongan España en la cumbre de la legislación continental. Valenciano va a ser la Luis Aragonés y el Vicente del Bosque de la política. Para eso lleva desde los quince años subida al carro del far niente del partido. Hacer nada porque la eximia diputada no ha ganado unas elecciones en su vida.

 

En mayo, entrada la primavera cultural y anticultural, doña Elena Valenciano hará las maletas, cogerá el primer avión, pasará dos o tres días en la capital belga y, entre col y col, lechuga de vuelta a la madre nacional. Como no se opere un milagro, la vice calentará el sillón parlamentario durante años. Todo sea, murmuran algunos compañeros de Ferraz, para que abandone el navío que entre ella y don Alfredo están elevando a la categoría de Costa Concordia. Cómo será la cosa que su designación ha molestado mucho en los cuarteles de Rajoy. Cómo se va a ir una de las mayores generadoras de voto para la derecha. A ver. con Óscar López  y con Susana, todavía queda alguna esperanza. Pero no es lo mismo. Elena era más dadivosa.

 

En Europa, Valenciano va a mostrar las fronteras ilimitadas de su feminismo radical y opondrá su estilo a las prácticas más rudas de Bibiana y de Pajín. Por lo pronto, ya teje, como la nueva Mariana Pineda, la bandera del republicanismo español. Para eso da la vida por su país, admitiendo su destierro áulico a las frías tierras del francés y del flamenco.

 

No alboroten. Los entusiasmados por la marcha, conténganse.  

 

Un saludo.

EL GOYA Y EL ÓSCAR

 

El hábito no hace al monje. Ni el nombre al evento. Óscar es al cine lo que Einstein a la Física. Goya es todo a la pintura como bella arte. Como premio cinematográfico, demasié para los premiados. Si los premios norteamericanos llevaran el apellido del genio, las cosas irían algo más equilibradas. Conceder un Goya a Carlos Bardem es una pasada.

 

El hermano de Javier y cuñado de Penélope considera a Wert “ministro de anticultura”. Qué original. Entonces, qué es Carlos. Actor de qué además de familia de quién. Lo mismo nos sorprende con un guión cinematográfico al estilo de Apocalipsis now y nos calla la boca. O nos ofrece un rol mágico en alguna de las películas que dice interpretar. Acaso nos deje boquiabierto por producir un espectáculo de impacto audiovisual. O tal vez nos refiera una frasecita de tinte izquierdoso mientras nos echa el aliento del champán más caro.

 

Es verdad que España tiene el privilegio de contar con un excelente elenco de actores y de actrices de altísimo nivel. No menos cierto es que el público huye despavorido de las películas nacionales, temerosos de una proclama política estilo zapateril, o acobardados por la tempestad de necedades que se sueltan en el eterno género de la guerra civil, y, por supuesto, rebeldes con causa en la escasez de ingenio e imaginación de la mayoría de los directores.

 

Carlos Bardem lo mismo se cree Cristian Bale o Di Caprio. La mismísima Verdú, actriz de empaque patrio, nunca ha pasado de tercera fila mundial. Almodóvar parece haber agotado su vena creadora. En cuanto a Amenábar, basta comparar su “Ágora” con “El Médico” para meterse debajo de la cama.

 

Entonces, qué cultura. De qué cultura habla Bardem. Y qué anticultura atribuye a Wert. Igual si éste riega con millones, al aire ZP, las plantas improductivas de la industria cinematográfica española, los insultos se tornan ovaciones y las críticas, lisonjas. Entonces, sí.

 

Cultura es cultivo. Qué cultiva Bardem. Cultura es compendio de humanidades y de bellas artes en su estrato de excelencia. Qué arte realiza Bardem que supere el de un pequeño artesano que vende sus pulseras de alambre en un chiringuito ambulante de la Plaza Mayor. Cultura es conjunto de conocimientos, de conductas y tecnologías para establecer comunicación y resolver las necesidades del común. Bardem… Pues eso.

 

Wert es un tipo sobrado que se las da de listo. En vez de alterar su agenda y largarse a Londres, debería acudir a la fiesta mitinera que muchos de los amigüitos, con diéresis, de los Bardem le tienen preparado. A recibir los paramales del personal aburrido. Está en su nómina. Y en su cartera. Que se lleve el goyazo.

 

Un saludo.

DOCTORA RAHOLA

 

 A falta de cualidades que exhibir, doña Pilar, la inconmensurable señora Rahola, nos muestra su vanidad. La catalanista administra su papel rupturista merced a su capacidad para la adulación. De tan avariciosa, su maldad se escabulle entre las callejuelas del Raval una vez que ha cobrado los óbolos de su falta de conciencia.

 

En su curriculum vitae, la periodista y tertuliana incluía dos doctorados. Ahora resulta que no. Que es licenciada. Descubierto el pastel, doña Rahola quita importancia al tema y se despacha con el recurrente del error no advertido. Y que, al fin y al cabo, todo se reduce a un acto de vanidad. Inmenso el argumento de tan notable personaje. Si todas sus tesis a favor de la independencia de Cataluña quedan cercados por la soberbia de esta figurita de barro, aviados van los secesionistas.

 

El refrán castellano se hace filosofía una vez más. Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Pilar. Rahola sintetiza, como pocos, la soberbia y la vanidad. Ella necesita el halago para cubrir su Everest de vanidad y el reconocimiento explícito de ser especie única para rellenar su estruendoso ego.

 

En el epicentro del terremoto personal, la mentira. Pilar Rahola miente adrede. No es que omita la verdad. Directamente la sepulta. Su irrealidad se alimenta de una fantasía que le proporciona grandes dividendos. La falsedad en que baña sus atributos intelectuales termina por pasarle factura. Del España nos roba se pasa en un abrir y cerrar de ojos al mangamos a los españoles.

 

  La manipulación de la sentencia del Tribunal Internacional de Justicia sobre Kosovo volvió a desvestir las alegaciones pueriles de la escribidora. En una columnista, confundir noticia con bulo se paga con el descrédito profesional. Y si obligada por el peso de la verdad, se ve obligada a rectificar, vuelve a zambullirse en la mentira. Una cosa.

 

 Como para fiarse. Ella niega hoy a España pero mañana lo hará con Cataluña. Cuestión de euros. Por millares.

 

Un saludo.

EMBARAZADAS Y ABORTO

 

 Castilla La Mancha. Gobierno de Cospedal. Secretaria General del PP. El partido antiabortista por excelencia. Defensa del nasciturus por encima de la mujer. ¿Y la madre? A la madre que le den. Mucho hablar y poco hacer. Se hartan de predicar y no cooperan con un celemín. Tanta leche dialéctica y nulo apoyo al que lo necesita. Culmen de la contradicción demagógica.

 

La Consejería de Educación de la Junta de Castilla La Mancha ha dado un ejemplo de cinismo indeseable. Ha despedido a una profesora embarazada por solicitar la baja. Por solicitarla, que no por tomársela por su cuenta. Por ceñirse a la normativa, que no por saltársela.

 

El Gobierno de Cospedal discrimina a la mujer trabajadora. La relega al paro por ser interina y por no abortar. Si hubiera sido funcionaria, se tendría que fastidiar. Al ser interina, se la expulsa del sistema de igualdades. Pero, además, en un alarde de asquerosa hipocresía moral, maltratan a la mujer madre por ejercer su derecho a la vida del hijo que guarda en su vientre en vez de abortar y reclamar su derecho al trabajo. Se necesita tener mala leche. La economía, por encima de la dignidad humana.

 

Si alguien cree que la actitud es exclusiva de un gobierno de derechas, está equivocado. Recalen en las oficinas andaluzas y se darán cuenta del error. En Sevilla, la Junta de la izquierda del golferío de los EREs ha despedido a seis profesoras embarazadas. Se escudan los rectores acanallados en que las bajas no han sido sobrevenidas, sino que estaban en el objetivo picaresco de las docentes. Cree el ladrón que todos son de su condición. El artículo 29 de la Ley andaluza de Igualdad dice: “se considerará discriminación por sexo todo trato desfavorable a las mujeres, por embarazo o maternidad”.

 

Y los despidos se producen a pesar de una sentencia del Tribunal Constitucional. El Alto Tribunal interpreta que el despido no resulta amparado si es ejercido con motivación torpe, o con abierta vulneración de derechos fundamentales, como tratos desfavorables basados en el embarazo, que al afectar exclusivamente a la mujer, constituyen una discriminación por razón de sexo”.

 

La izquierda defiende el aborto y desde los gobiernos de su mano, a fe que desarrollan esta defensa. Si las profesoras no lo practican por iniciativa propia, la Consejería de Educación colabora en la desaparición del embrión poniendo a las madres en la puerta de la calle laboral. En cuanto a la derecha pro-vida, otra de archipiélago gulag. Dicen apoyar a la madre y a la familia. Mentira. En realidad, lo que persiguen es apoyar a la mujer con la pata quebrada y en casita sometida al maridito.

 

Fachas, que son unos fachas.

 

Un saludo.

LA ÚNICA VARA DE MEDIR COSTILLAS

 

La hipocresía. Decía Nietzsche que nada más hipócrita que la eliminación de la hipocresía. Menudo dicterio el del filósofo. Es como si el gran Bacon escribiera contra la homosexualidad. Algunos se arrogan la exclusiva de la moral pública mientras poseen la exclusiva del vicio privado.

 

La prensa de izquierda arremetió con una dureza inusitada contra el rey por su relación, supuesta, con Corinna. Qué bochorno, venían a concluir los plumillas de algunos periódicos del sector. Qué escándalo, repetían hasta convencer a su audiencia.

 

En el caso del Jefe del Estado francés, Monsieur Hollande, las lanzas se volvieron romas y las diatribas sentimentales se custodiaron en los archivos recónditos de los diarios amarillistas. Del presunto affaire amoroso del socialista galo con la actriz, nada que decir. Lo privado en la intimidad se queda. Claro que el código penal del país vecino mete una crujía de dos pares a quienes falten al respeto a la vida privada. En España, no. En nuestro país, hacen programas de contraeducación sentimental a fin de potenciar el verdulerismo e impulsar el uso de cámaras bajo enaguas y sábanas.

 

Los programas del corazón “revenío” de la cadena de las mamachichos atacan sin piedad el latrocinio de los jerifaltes hispanos de la derecha y, sin embargo, callan como esbirros eunucos las peripecias emocionales del gran Berlusconi. Como si “il cavalieri” fuera el gran patrón de la cadena. Los mastuerzos que sacan trapos sucios de la vivienda patria, se ciscan en la corona y en el resto de las instituciones porque sale gratis y proporciona enormes dividendos. Respecto a Hollande y Gayet, las referencias son, además de sucintas, livianas.

 

Doce meses y doce causas. Como si las causas fueran el tapón de descorche de domperignon. La sinceridad del mensaje es una explosión de cinismo en manos de estos viciosos que se rinden a la virtud. Una manifestación de cautividad y de vasallaje que está anclado en el acervo del servilismo de siempre.

 

Juan Carlos tuvo el valor de pedir perdón. Públicamente. Comiéndose su orgullo borbónico y exudando soberbia dinástica. El rey sucumbe ante el pueblo, su soberano. Hollande, el presidente de la república, ni pensarlo. El napoleoncito del Elíseo está por encima del bien y del mal. El pueblo es él y él es el emperador desnudo.

 

En España no existe Gayetgate. Los escribidores de la gauche silenciaron los posibles amoríos de Mitterand y hacen lo mismo con los romances de Hollande. Esa izquierda fantasma no aplica el mismo ungüento al rey de España ni a los presidentes españoles de la derecha política. A éstos, palo y tentetieso. Hipocritillas. Bandolerillos. Saltimbanquis del padrino.

 

La credibilidad del falso vale el helicóptero de Hollande. Su vara de medir es, en verdad, una estaca. La estaca del pensamiento único. Infelices.

 

Un saludo.

PRESIONALIDAD

 

La de los morancos no es personalidad. Es presionalidad. Qué arte. Qué categoría. Qué empaque. Qué talento. Qué tomates.

 

A los cómicos andaluces les ha entrado el síndrome de Estocolmo en la tele pública catalana que pagamos todos los españoles. Los morancos han  dado un espectáculo de credibilidad en huida. Los hermanos más famosos del chirigoteo hispano han declarado en TV3 que defienden el referéndum propuesto por Mas para decidir la independencia de la Comunidad. Ahí, con dos narices y unas pinturas de payasos de tercera. Es que su presionalidad es inmensa.

 

Cómo no será que a la vista de su posible contratación en el País Vasco, ya están preparados para su intervención televisiva. Que sí, que sí, que los vascos también tienen derecho a preguntar, ellos solos, por dónde cae la calle de la secesión esquina plaza de Sortu. En Sevilla se les va a conocer, a este paso, como los potrancos. Desde luego, si tienen previsto actuar en Carabanchel, la segregación de Madrid será una decisión firme. Y si en Burgos, Gamonal volverá a separarse de la capital.  Lo que sea con tal de satisfacer al anfitrión pagador de turno y evitar polémicas allá donde el poder político atemorice, de una manera u otra, a la sociedad civil.

 

No sé si algún empresario gibraltareño los tiene en su agenda para las fiestas patronales del Peñón. De ser así, la televisión local podrá presumir de la soberanía de la colonia británica y de su exclusión de la historia española. Este dúo tiene una gracia para todos, para todos y para el teto. Es que me harto de reír.

 

Menos mal que la cantante Tamara manifiesta personalidad a raudales. Las presiones mediáticas penetran por un oído y salen por el otro. Si Cataluña se independiza, ha dicho, me largo. Se siente catalana y es culé hasta la médula, pero de independencia, res de res. Eso sí, a pesar del acoso, la señora, con dos bemoles. Ella tiene personalidad y no pechonalidad. Los morancos se quedan en presionalidad. Lo de siempre, a falta de pan, el candeal ajeno.

 

Un saludo.

FAFFE NO ES FEA. GUAPÍSIMA

 

 Si algún lector dispone de tiempo y tiene valor para bucear en los archivos de este blog, comprobará, sin que nadie se lo diga, que este articulista denunció hace años el entramado de la FAFFE, Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo.

 

Al cabo del tiempo, acabamos de inaugurar febrero de 2014, la andaluza Cámara de Cuentas publica un informe fiscalizador acerca del paradero de casi cincuenta millones de euros que la guapa Faffe recibió en ayudas para los años 2009 y 2010. Cómo que no sabe dónde está el dinero de las ayudas. Si no lo sabe, que las busque. Y si no las encuentra, que denuncie la pérdida en los juzgados o en el Ministerio Público. Cómo se puede extraviar ese pastizal en el páramo del empleo de nuestra Comunidad. Cuánto tiempo hay que esperar para acusar en los juzgados a los dirigentes que, por acción o por omisión, han permitido este nuevo escandalazo.

 

Más cabreante resulta, si cabe, el que el Consejero Sánchez Maldonado se apresure a poner la tirita en la profunda herida abierta. Las ayudas son legales, nos escupe dialécticamente el nuevo prócer de Susana Díaz; lo que pasa, añade el sabihondo, es que el trámite de liquidación de las subvenciones es muy complicado. Hay que tener descaro. Cuatro años para liquidar los trámites y treinta años para arruinar Andalucía. A este paso, nos los desempleados van a seguir tragándose las hieles del paro durante décadas.

 

Que no, señor Consejero, que no. Que los trámites se retrasan porque no quieren admitir las responsabilidades administrativas, contables, acaso civiles y posiblemente penales. Que la Junta está llena de suciedad desde los pies hasta la cabeza. Que, en aras de la complicidad de Comisiones y de UGT, se han concedido créditos nominativos a estos sindicatos de la izquierda del derroche por millones y millones de pesetas. Y que los cursos subvencionados nunca llegaron a comenzar y los que se iniciaron, no están concluidos. Que el desbarajuste no es casual. Es causal. Que muchos listos se han paseado en coches oficiales con chóferes, han viajado en primerísima clase, han desvestido camas de hoteles de lujo, ha degustado platos de restaurantes prohibitivos por el precio, han cobrado dietas exclusivas de altísimos ejecutivos y han regado sus juergas con caldos de calidad incontestable.

 

 Y todo su mundanal ruido a costa de los curritos andaluces desesperados con sus despidos laborales, sus desahucios judiciales, sus carencias seculares y su conformismo irredento. Es posible que el texto manifieste indignación. Lo parece. Y así es.

 

Los responsables/culpables del desaguisado permanecen tan tranquilos y sonrientes. A ver si se atragantan.

 

Un saludo.

HASTA DÓNDE LLEGA EL ODIO

 

 Un campeón catalán es un dios de barro. Por ejemplo, Carles Puyol. Algún día se atreverán con Xavi y con la mismísima Moreneta. En la guerra abierta por los sectores más fanáticos del catalanismo rompedor, todo está permitido. Hay que borrar a España del globo terráqueo. Cualquier alusión al Estado se considera un acto de beligerancia. Hasta ese punto llega la visceralidad de muchos sujetos de la sociedad que se desarrolla en la actual Cataluña. Los españoles están siendo tratados de similar manera a cómo los de Hitler hicieron con los judíos.

 

Penoso. El que los independentistas de aquel territorio español debatan sobre el nombre de la hija del formidable futbolista, es una pincelada más en el óleo esquizofrénico que pintan los “artistas” de la mala fe. Eso de llamar Manuela en vez de Neus o Montserrat a la criatura es un feo inadmisible. Si Erika o Elisabeth o Aixa, pues bueno. Pero Manuela. Un insulto, oigan.

 

Menudo traidor el central del Barça. Los independentistas del hígado muestran una puntita en sus narices que desvela el origen de la enfermedad. En adelante, el gran Puyol tendrá que dedicarse a menesteres más dialécticos que los puramente profesionales del deporte. O contrata guardaespaldas para preservar su integridad física y moral o habrá de apañarse con los gritos de sus iracundos detractores. Pobre Carles. Él no lleva los pantalones en casa, le recrimina el ejército taliban que se rearma a orillas del Mediterráneo peninsular.

 

Lo que le queda que aguantar a la criaturita. Con la mala milk que se gastan algunos, si yo fuera el padre, o me mudaba a barrios cosmopolitas o le cambiaba el nombre. La niña no tiene que soportar los alaridos de los descerebrados. Porque no.

 

Un saludo.

EL MUNDO DE PEDROJOTA

 

Algo ha cambiado. O todos estamos equivocados. Pedro J. Ramírez ha sido relevado. O ha dimitido. O qué. La noticia ha recorrido la geografía nacional alentada por los serenos de las tertulias radiofónicas y televisivas. ¡Quién va!

 

Y, sin embargo, la eterna paradoja. La libertad de expresión del periodista, sojuzgada por el mutismo interesado del periódico. El Mundo no había dicho esta boca es mía a las 13 horas del día 30 de enero. Las redes sociales se ceban, mientras tanto, con el tema.

 

Habrá que ver. Lo que ya está visto es que marino alguno está al resguardo de los vientos dominantes y mucho menos de las tormentas pluscuamperfectas. El gran almirante que es Pedro Jota sufre los embates de las crisis políticas y económicas. Como los padeció el gran Cristóbal Colón. Nadie es imprescindible.

 

Con todo, en la cocorota de cada lector bulle la idea de la conspiración. Es verdad que los tiempos actuales escriben necrológicas de empresas que, en un otrora muy cercano, fueron pabellones de prosperidad. Y más cierto que la crisis financiera se ha cobrado millones de cadáveres de todos los segmentos económicos. Y que el cofre áureo de la publicidad está completamente vacío. Muy bien. Todo está muy bien. Pero no.

 

La supuesta defenestración de Pedro Jota es un acontecimiento casi planetario. Estamos hablando de un ciudadano Kane a la española que se ha llevado por delante a presidentes del gobierno y a gabinetes ministeriales al completo. Nos referimos a un personaje que se encumbra en altares superiores a los periodistas que se cargaron al todopoderoso Nixon. Pedro Jota es la estrella española del periodismo de investigación en toda su historia. Por encima del Primera Plana cinematográfico y mucho más allá de los viejos directores de los imaginarios rotativos de Supermán o de Spiderman.

 

La prensa en general podrá escribir los obituarios que quiera. El Mundo, no. Por respeto a su brillante historia, la deslumbrante cabecera del Grupo Editorial debe dar la cara. De lo contrario, escribirá un epitafio de urgencia en la estela de su tumba: con él acabó la expresión. Muerto el director, viva el periodista.

 

Las seis “w” han de esclarecer la noticia. Los demás pueden desarrollarlas a su gusto. El Mundo tiene el compromiso moral de explicarlas conforme a la verdad. Por el bien de la institución y de las libertades.

 

Un saludo.

PSOEUGT UGTPSOE

Dónde empieza el partido político y dónde acaba el partido sindical. Porque la organización que fundó Pablo Iglesias es una hidra de dos cabezas. Dos bocas para alimentar un solo cuerpo. Mil dedos que dan de comer a las dos bocas.

 

Si alguien tenía dudas acerca de la limpieza ética de la nueva Presidente de la Junta de Andalucía, que las disipe. En 2011, presidiendo Griñán el gobierno autonómico, doña Susana emborronó una de las pocas páginas que las instituciones regionales conservaban limpias en su astroso cuaderno de bitácora. Ese año, doña Díaz firmó un acuerdo con Fernández Sevilla, recién elegido Jefe Supremo de la UGT andaluza, por el cual existiría una cuenta conjunta en la que se ingresaría el alquiler del aula destinada a los cursos de formación. Toma ya. Una cuenta al modo de custodia compartida.

 

Ménage à trois, que dicen los franchutes. La Junta subvenciona al sindicato y el sindicato hace manitas con el partido. Susana, en medio del affaire amoroso. Luego vendrán los voceros a replicar que esa cuenta no llegó a abrirse y que no existe sede alguna que compartan a medias, de mutuo acuerdo, la cabeza grande con la testa más pequeña. A la hora de mentir, algunos son expertos trogloditas. Por negar, el sol que tapan con el dedo. Sin embargo, los hechos son tozudos y las firmas, indelebles. Del mismo modo, que rechazarán cualquier alusión a la barcenada de la KGB. Y en modo alguno admitirán la certeza de que en la jiennense Torreperogil, un o de los feudos de Zarrías, se han celebrado cursos de formación a troche y moche.

 

Uno entiende que los encartados por la publicación del convenio regulador, se mantengan en sus trece mil. A ver quién es el guapo que reconoce, por las buenas, un latrocinio aunque sea de guante rojo. Nadie. Pero dónde está la policía funcionarial de la Junta que no pesquisa la realidad más candente. Si es que la herida sangra desde hace mucho tiempo. Y dónde el PP, que se la cuelan entre las piernas a pesar del largo de la sotana.

 

Celebro que UPyD, que no es una formación que me deslumbre, se haya dirigido a Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, para que el Alto Órgano de la UE inste a doña Susana a seguir el camino marcado respecto a las ayudas a UGT. Que se suspenda de inmediato toda subvención. De manera cautelar y responsable. Por lo menos hasta que la investigación concluya. Es que en este fangal, se aprecia algo más que una infracción administrativa. Que entre el húmedo y pestilente fango se distinguen las patas largas de un posible delito contra la administración pública. Que la cosa es muy seria.

 

El humilde y austero Pablo Iglesias se moriría otra vez del sonrojo ante tanta tropelía de sucesivo tracto. El monstruo bicéfalo se formó después de la muerte del padre. Pero mancharon su nombre. Hasta qué punto. Pena.

 

Un saludo.

CUÁNTO CUESTA LA VIDA DEL PRÍNCIPE

 

 O la del rey. O la del presidente del Gobierno. En menos de dos meses, el avión en el que viajaba don Felipe, dos averías. Dos chocazos morales. Dos bofetadas con mano de tecnología a la marca España. Dos sinsentidos más en la culata de los despropósitos de un país que aparenta riqueza y custodia las pústulas del subdesarrollo.

 

Las fuentes bien informadas de cómo ocultar la verdad, nos tranquilizan. La seguridad del Príncipe nunca ha estado en peligro, pregonan  los filibusteros oficiales. Tan preocupados como estamos por el escaparate nacional, los decoradores sin título nos ofrecen lecciones de trastiendas sucias. O habrá que pensar en que tras las averías se cierne una mano negra, visible pero camuflada. Tanta coincidencia resulta anormal.

 

Desde luego, Aznar no tiene la culpa. Por más que algunos insidiosos quieren imputar al expresidente el estado de conservación del avión. Lo que nadie puede entender es cómo funcionan los equipos de revisión y mantenimiento. Incluso Zapatero tuvo que soportar las molestias del Falcon con el que pretendía viajar desde Togo.

 

Ayer como hoy, algún irresponsable debe ser destituido. Por menor que se califique el problema técnico, lo cierto es que don Felipe ha dejado colgados a sus anfitriones hondureños. Así se enriquece la leyenda negra de España. No teníamos bastante con Felipe II, que echamos leña al fuego con el Airbus de las narices.

 

Lo peor de todo no es que estemos quedando a la altura del betún. Lo peor es que, además de haber perdido el tren de la modernidad, estamos recuperando el avión de la segunda guerra mundial. De seguir así, nuestros gobernantes se desplazarán en carrozas, a la velocidad con que Carlos V se retiró a Yuste. El emperador sufrió de gota. El Príncipe suda la gota gorda con tantos ineptos a su alrededor. Mejor que sude a que vierta su sangre el día pensado que la máquina voladora se trague toda la tierra.

 

Un saludo.

LENGUA VEHICULAR

 

 A ninguna parte. Por mucha sentencia que dé a conocer el Tribunal Supremo, la Generalitat de Cataluña, a lo suyo. Mas y Junqueras juegan en otra liga. Lo de impartir educación en castellano, no se lo cree el mismísimo Carlos Lesmes.


La lingua franca en Cataluña no intercomunica a los colectivos lingüísticos. No porque las habilidades de los ciudadanos sean escasas. Porque no les da la gana.  El Supremo puede pedir al Govern lo que quiera. El Govern no atenderá reclamación alguna salvo que se ejercite por la puerta de toriles de la ejecución militar. Lo saben. Los catalanistas y los jueces. Entre unos y otros, la casa por barrer.

 

En Cataluña, antes se aprenderá el chino que el castellano. Al menos, de manera oficial en los centros de enseñanza. Sin embargo, uno cree que el problema radica, aparte de la demostrada búsqueda de confrontación, en la ausencia de eficaces agentes de venta de lo español. Aquí se está dando por hecho la pretensión secesionista.

 

Si el Gobierno de España diera los pasos para reducir competencias, el acceso a los puestos de trabajo público en todo el Estado pasaría por el estrecho de los méritos de conocimiento del castellano. De una vez por todas, se pondría fin  a la confusión entre mérito y requisito. En Cataluña o en el País Vasco o en Galicia, el conocimiento del castellano es un requisito pero, al mismo tiempo, el dominio de la lengua oficial de España sería un mérito decisivo a la hora de fabricar baremos.

 

El vehículo está para transportar y no para entorpecer. Rajoy no se ha enterado de que vender españolidad forma parte de un proceso comercial. Y la verdad, ni el staff de don Mariano ni su tropa de vendedores han aprobado el primer curso de Ciencias Mercantiles.

 

Todavía estamos a tiempo de que la orquesta nacional de España releve a la banda regional de Cataluña. Pero no por imposición o veto. Sencillamente por calidad de los músicos y por el mérito de la composición. Los menos capaces sucumben, ellos solitos, ante la fortalece de la clase. Es así y el debate da para poco más.

 

Un saludo.

QUÉ PASA EN EL S.A.S.

La Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía es un  caos. Perdón: es un caos y era un desastre. En la gestión del vendaval, la Junta de Andalucía. Dentro de la Junta, la consejera anterior,  sus predecesores y la actual. En el núcleo duro del huracán de malas praxis, el anterior gerente del Servicio Andaluz de Salud.

 

Las políticas sociales de María Jesús Montero y de María José Sánchez Rubio están cortadas por el mismo patrón. El patrón del sastre que diseña el gobierno que el PSOE coloca a dedo. Y ese patrón no rige por criterios  hospitalarios. En absoluto. El tejido resultante es de pésima calidad. Los parámetros que prevalecen son el oscurantismo, el amiguismo y el entreguismo al partido político que gobierna la Autonomía desde hace más de treinta años.

 

Un informe de fiscalización del Tribunal de Cuentas de Andalucía comparó las diferencias económicas entre un hospital gestionado por una empresa pública y otro hospital dirigido bajo los auspicios del S.A.S. La conclusión del Alto Organismo no admite lugar a dudas: la empresa pública logra resultados económicos muy superiores a los del Servicio Andaluz de Salud. ¿Cuál es la diferencia fundamental entre ambos hospitales públicos? La estructura y régimen jurídico del personal. Uno dispone de la competencia y capacidad de selección de los profesionales que entran a formar parte de la organización. El otro dispone de  una estructura de personal impuesta a su dirección.  

 

Hablamos de dos hospitales públicos. No se confrontan datos entre uno público y otro privado. ¿Dónde reside, pues, el problema? En la administración de las entidades. Mucha gente habla, y seguramente yerra, que de los hospitales salen grandes cantidades de suministros farmacéuticos hacia manos privadas. Igualmente se dice que determinados médicos realizan operaciones quirúrgicas que se remuneran según el horario de actuación. Y que algunos coordinadores de centros de salud prescriben botiquines  a enfermos sin  necesidad de realizar las preceptivas visitas domiciliarias. Se ha dado el caso, incluso, que por imperfección del sistema informático o por voluntad de fraude de algún sanitario sin escrúpulos, se ha recetado medicinas a pacientes que habían fallecido meses atrás.

 

Que no sé si será cierto o fruto de una maledicencia extendida por todas partes. Lo que sí es inequívoco es que el servicio esencial que es la sanidad no se halla en manos de los mejores. Ni mucho menos. Cuando un organismo tan esencial cojea del factor dirección eficaz y eficiente, los privatizadores encuentran en su seno la excusa para acudir a la externalización. Después se quejan que es cosa del PP. Y no. El PP no pretende sino racionalizar el gasto público y evitar que los millones de euros anuales que se despilfarran cada año pasen a engrosar las arcas del erario en vez de llenar los bolsillos de los que cobran sin operar, se llevan gasas sin deber, compran a precios superiores a los del mercado, o encargan suministros innecesarios a empresas del pariente o del correligionario. 

 

El cambio de gerente del SAS no obedece, como dice la nueva Consejera, a un cambio lógico. No. Hay toda una gatera detrás. Y apuesto que los nuevos servidores públicos, ja, van a reeditar viejos evangelios laicos. Los "paganos" del cachondeo partidista, los pacientes, usuarios, familiares y personal estatutario y laboral de a pie. Como siempre. 

 

Qué pasa en el S.A.S. Que algunos administran el organismo público como si fuera un cortijo privado que se subvenciona con el dinero del ciudadano. Y claro, así cualquiera.

 

Un saludo.

VÉRTIGO

 

La caída del empleo por el acantilado no ha terminado. Cierto que la velocidad se ha reducido y los frenazos impiden que las heridas sean tan mortales como en los malditos años del zapaterismo. Sin embargo, a fuer de magullados y traumatizados, las víctimas se cuentan por millones. Y todavía no hemos aterrizado.

 

El desplome de Lehman Brothers hizo sonar las campanas anunciando la guerra contra los incautos. Los incautos somos el noventa por ciento de la población mundial. Entre ellos, grupo en el que me incluyo, los más afligidos son los más pobres. Y entre los más pobres, los desempleados. Los de ayer y los de hoy.

El paro se ha detenido en una cornisa del farallón. A los pies, el mar del empleo precario de temporalidad mestiza y de parcial rompiente. Las medias jornadas se venden a precio de lunas llenas. Y todos tan contentos. Menos es nada.  Mejor un salario mínimo que un desahucio máximo. Y preferible una esclavitud consentida que una servidumbre forzada. Entre tanto, la economía sumergida esconde lamentos.

 

En el conjunto del estado español, veintiséis ciudadanos de cada cien en edad de trabajar, no pueden hacerlo. En la Andalucía del psoecialismo ininterrumpido, diez puntos más de vergüenza nacional. Ni siquiera el empleo precario tapa las partes pudendas del gobierno autonómico.

 

El reto de la sociedad española pasa por tragar. Por engullir lo que nos metan por la boca hasta morir como las ocas. Es nuestro sino. El PSOE nos despoja y el PP nos cubre de andrajos. Cuando consideremos la ropa usada, aunque limpia, como un regalo, vendrán otra vez los de los EREs y nos darán nuevas lecciones de cómo arruinar un país.

 

Es el vértigo del voto mal empleado. No es cuestión de ignorancia. No. Sencillamente de democracia mal entendida. Pasamos del arrebato a la abulia en menos que miente un gobernante corrupto. Así nos luce el pelo. Quienes lo conserven.

 

Un saludo.

MARCA ESTÚPIDA

 

En Canal Sur, Toñi presentaba un programa de los que ponen al sistema de “chupa de domine”. Excusando a la Junta, inculpaba al Gobierno de Rajoy. Algunas veces contemplé escenas de una calidad insultante. Todo el programa respondía al mismo esquema de la lágrima fácil, de la compasión insolidaria, de la cooperación malsana y de la pobreza reinante.

 

Con el tiempo, la joyita televisiva regional se trasladó al ámbito nacional. La jugada fue magnífica. Los mismos protagonistas desnudan sus oficios para encabezar la gran jugada maestra de la Oposición: cargarse al Gobierno. La TVE del Gobierno cañonea la política de la TVE de ese Gobierno. Los habrá tontos pero los que se dan patadas, una y otra vez, en su propio culo, trascienden esa calificación y se encaraman en la de la necedad manifiesta no discriminada.

 

El ministro de Exteriores, señor Margallo, se ha dado cuenta de la chapuza y ha pedido a la dirección de RTVE que deje de emitir este programa por el Canal Internacional. Para el adláter de Rajoy, el programa muestra una realidad que no sólo no vende la marca España ni atisba la recuperación económica del país. Es que está concebido por el peor enemigo del presidente. O bien por Rubalcaba o por Urkullu o por Artur Mas. Con razón, éste aprovecha la denigrante escena para publicitar la burrada del “España nos roba”. Es que el programita se las trae. Nos transporta a la España negra del franquismo más depauperado. A la tele de reina por un día. Al limosneo de las portadas de iglesias y catedrales.

 

Hasta ahí, Margallo tiene razón. Una razón parcial. Porque se necesita ser zoquete para reclamar la no difusión internacional del llanto y, sin embargo, nos propina una patada en la tibia en tanto no se apiade de los asuntos internos de su país. Oiga, ministro, si su colega de Interior o su compañero de Educación y Cultura no se aperciben de este puñal en la credibilidad de España, sáquelos usted de su ignorancia. El programa no debe emitirse y punto.

 

Ya les digo. ¿A qué llorar si la pena al corazón le pone más grillos y más cadenas? Vaya marca y vaya marcajes. En cuanto a los marcadores, del dineral que se embolsan.

 

Un saludo.

LA ESPAÑA REPROBADA DE GAMONAL

 

 He leído una entrevista a Punset en El País. Punset es un tipo de envergadura. El científico ha dicho: "la ciencia ha demostrado que la intuición y las emociones son el cimiento del aprendizaje, muy por encima de la razón". Madre mía. En la España de los inquisidores, que no hemos superado, a este señor lo condenan a la hoguera, como al gran Servet.

 

En cualquier caso, la frase que me anima a redactar este artículo refiere: "la infrainteligencia une a los psicópatas y a los corruptos". Lo que no expresa, pero matiza servidor, es que la proposición tiene carácter ucrónico. Se aplica a los majaderos, envidiosos, mediocres, frustrados y demás especificativos del ser humano que han sido/son/serán a lo largo de la historia mundial. La clasificación se extiende por el espacio universal y allende lo que se denomina civilización.

 

Los sucesos burgaleses de Gamonal son ejemplares, modélicos. No como referencia a imitar. Como aviso a navegantes de la tempestad que se cierne. Uno es de los que creen que la guerra fratricida del treinta y seis fue resultado, entre otras cosas, de dos acciones maléficas. Por una parte, de la violencia institucionalizada y volcada en las calles, promovida desde los centros de poder y recogida por las masas más manipulables. De otra parte, por el desprecio al parlamento, considerado éste como el Congreso, el Consistorio o la Asamblea (con mayúsculas) representativa.

 

La paralización de las obras de Gamonal podría considerarse un éxito del sentido común y de la solidaridad vecinal. Sin embargo, no es así. Desde mi punto de vista, es un fracaso rotundo. Del Ayuntamiento de la ciudad viejo castellana y de los habitantes del municipio. Fracaso porque la victoria de los insurrectos no se ha gestado en la razón de la democracia. Ha sido la victoria de los violentos y de los grupos políticos alentadores del movimiento. Se ha querido advertir, urbi et orbi, que la crisis española no es sólo económica. Que es, sobre todo, social y política. Y si para consagrar esa tesis, se ha de acudir al crimen o al terror, adelante.

 

En los panfletos incendiarios de la preguerra civil se leía: “todo lo que impulse la lucha, es justo; todo lo que frena la lucha, es falso”. Los panfletos de ayer son las consignas mediáticas de hoy. Los telediarios y las tertulias lanzan un nuevo formato de guerrilla y de fundamentalismo. Los psicópatas se amparan en los charcos de los corruptos y éstos acaparan riquezas e influencias en el fango de la psicopatía creciente.

 

El fantasma del totalitarismo vaga por las ondas de España. Mucho dios, mucha libertad y mucho pueblo. Mentiras. El poeta José Ángel Valente resumía con estos versos su desesperanza por los hechos: “Para que nunca seas pasto sólo del rito y las palabras ni caigas nunca de tu inmensa muerte ni nazcan de ella más que hombres armados, votivo rompo el verso indigno de ti y de esta hora”.

 

Los fanáticos, apasionados por la victoria de su fe segregadora, nos llevarán de nuevo a la derrota. La derrota de la ciencia, de la razón, de la intuición y del aprendizaje. De qué nos servirá la historia si la acribillamos con balas de pistoleros a sueldo.

 

Un saludo.

LA GRAN ESTAFA ESPAÑOLA

 

 Parodiando que es gerundio. De la gran estafa americana al estafón español. El fraude patrio es un pulpo gigante de enormes tentáculos y de potentes tienta narices.

 

Por un lado, tenemos el engaño masivo de las promesas electorales de los partidos políticos. Entre Zapatero y Rajoy, vaya par de embusteros, Rubalcaba, que miente hoy con más intensidad que ayer pero con menos soltura que mañana.

 

En segundo lugar, el cachondeo posibilista de la recuperación económica. De los brotes verdes de la infumable ministra Salgado al fin  de la recesión del yuppy De Guindos, Dios los cría y ellos se pelean, el océano de falsedades ahoga a los españolitos en el fango del desempleo.

 

No se puede olvidar, en este macabro juego de titulares, la puñalada trapera de las preferentes y la introducción de cláusulas abusivas, ilegales, en los préstamos hipotecarios. Aquí los bancos han sido los artífices del desaguisado nacional. Desaguisado del que no escapan ni el gobierno del PP ni el gobierno del PSOE, por más que pretendan desmarcarse de la operación de latrocinio contra los pequeños inversores y ahorradores.

 

Afectados también por el tipo jurídico de nuestro Código Penal, los politicastros que juraron o prometieron  la Constitución y se saltan la misma a poco que la Carta Magna entorpezca mínimamente sus intereses privados. Todos los independentistas de España se achicharran en el agua hirviendo de sus babas asquerosas.

 

Y qué decir de los fanáticos religiosos y antirreligiosos que llevan a su dios de amor/odio en la espada de sus resentimientos personales.

 

La gran estafa americana es una película oscarizada. La gran estafa española es un engaño de película. En este caso, como a los filmes del país, los cines están vacíos y, sin embargo, los productores, directores y actores siguen forrándose a costa de un público que ni siquiera acude a las salas.

 

Preferentes y clausulistas. Vayan a robar a sus puñeteras casas. Políticos y demás gentes de dudosa ética: podridos, marranos.

 

Un saludo.

ENTRE LE PEN Y MAS, MARONI.

 

 Qué marrón el de Maroni y Le Pen. La Liga Norte y Ciu vinculados por la extrema derecha francesa. El soberanismo de Convergencia es una rambla que desemboca en un aparcamiento callejero. Sólo las lluvias torrenciales pueden anegar, fugazmente, la tierra asfaltada.

 

El cabreo de escaparate de ERC es de época. No obstante, Junqueras y Rahola silencian el contubernio ideológico. Quien calla, otorga. Los de Ezquerra huyen del compromiso social con igual empeño que se abrazan al calor del dinero público. En Italia, los nacionalistas lombardos beben las mismas aguas de los catalanistas del Ferrari. Coche deportivo, carburante gratis y dietas ilimitadas componen el kit de los campeones del secesionismo de los ricachones. La xenofobia y el racismo que se imputan a Maroni tienen eco en la acogida personal e institucional por parte expresa de Mas y latente de Junqueras.

 

Al menos, los charnegos mediáticos deberían poner el grito en el cielo. Si todavía queda algún espécimen en la prensa catalana de este segmento social. Y si no los charnegos, los demócratas natos en Cataluña. O acaso no se atreven a piar.

 

Allá por el invierno de 2010, Ignacio Camacho, formidable columnista de ABC, tituló “Camisas grises” un artículo sobre Puigcercós, entonces líder del grupo antiespañol que se hace llamar ERC. El catalanista bien “surtido” declaraba que “en Andalucía no paga impuestos ni Dios”. En respuesta a la estupidez verbal del politiquillo, el periodista le reprochaba que decía las mismas lindezas demagógicas de la Liga Norte. Tenía toda la razón.

 

Maroni y Mas han oficiado la misa negra de la xenofobia y han dictado el sermón fascista de la ultraderecha más rancia y casposa. Con el servicio de los acólitos de Rahola y compañía. De esta forma, han elevado la fantasiosa Padania a la categoría de Cataluña. O dicho de otra manera: han rebajado a la perla catalana al nivel de bisutería más ramplona.

 

Qué sería de ese territorio español si alguna vez los descerebrados que persiguen independizarla logran sus fatales propósitos. Ya les digo. De la ultraderecha más cerril al fascismo más mussoliniano. Y no da para más.

 

Un saludo.