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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

EL EMBOZO

 

Cubrir el rostro por la parte inferior hasta las narices o los ojos. Eso significa embozar. Camuflar. Embozar es sinónimo de camuflar, de ocultar, de engañar. Disfrazar.

 

El burka es un embozo. Ya religioso, ya cultural, ya social, ya místico, ya bélico. Embozo al cabo. Podríase analizar las causas de su existencia y de su esencia. Sin embargo, no es el caso. No se trata de un estudio histórico o antropológico. Lo que se pretende es centrar el tema en su vertiente de actualidad en España y en otros países de Occidente. Ni siquiera se aludirá a la inmigración como origen del fenómeno. Nada de eso.

 

El burka es una prenda femenina. Se ciñe el embozo a la mujer. Sólo la mujer oculta el rostro. Que por voluntad propia o imposición ajena. Mas la mujer es sujeto portador de la caperuza. El hombre, no. El burka es el cíngulo que abraza la cintura del hábito monjil. El burka es el silicio que lacera los pies del penitente. El burka es la máscara veneciana que se exhibe fuera de las fiestas carnestolendas. El burka es el copago añadido por nacer mujer. El burka es la consagración laica de la fuerza bruta del macho. Sólo para la mujer. La mujer como posesión. La mujer como objeto. La mujer, dependiente, sumisa y silente. La mujer prisionera del hombre dominator.

 

No cabe mentalidad ni religión ni cultura cuando el ser humano es sojuzgado, oprimido o masacrado. El ser humano. La persona igual y libre, respetuosa y respetada. La mujer. No la mujer madre, esposa o hija. La mujer.

 

Libertad y seguridad son valores irrenunciables en cualquier sociedad civilizada y democrática. Los regímenes cesaropapistas convierten a su dios particular en el dios cruel que todo ve y a todos amenaza. Las mujeres han sido las víctimas propiciatorias de esos falsos dioses de masculina apariencia. Son falsos ídolos que pueblan altares en los que sacrifican a los más débiles como aviso de la fuerza de una divinidad execrable. Burka como cárcel. Cárcel como castigo. Castigo como sanción. Sanción al precepto que se ingringe. Infracción. Por ser mujer. No. No cabe.

 

La democracia es la fuerza del pueblo. La soberanía del pueblo se representa en la doble y par corona: la mujer y el hombre. El hombre y la mujer. Pares. Iguales. Burka, para nadie. Cárcel para quien se haga acreedor a ella. Democracia es ley. Ley, para todos igual. Las medias palabras son eslabones que se quitan a la cadena que maltrata a la mujer y más corto la ata. Como las vacilaciones. Como los miedos. Como las imposturas. Burka, no. Que no.

 

Un saludo.

LA ROJIGUALDA

La filia democrática de algunos dirigentes nacionalistas vascos y catalanes nada tiene que ver con la idea ateniense del demos. Nada. Charnegos y maketos sólo son ciudadanos en cuanto depositadores de votos. En los períodos interelectorales, son quasi ilotas a los que se utiliza para trabajar la tierra o arrancar a la mina sus frutos o servir de mano de obra dócil en la hostelería.

 

Patxi resiste, a duras penas, los efectos del síndrome de Estocolmo. Pero resiste. Montilla, no. El andaluz sufre las consecuencias perversas del influjo del secuestrador y los padecimientos morales del judeoconverso. La fuerza de la raza aplasta a la raza de los fuertes. El poder del entorno se impone a la autoridad del pueblo. La ikurriña y la senyera ondean por encima de la bandera del Estado. La rojigualda se abandera en el precipicio de los recuerdos fascistas del franquismo.

 

No hay banderas en la España constitucional que superen el enarbolamiento independentista de las enseñas catalanas y vascas. Ni en el campo del club de fútbol “Español” de Barcelona se permite que la rojigualda recuerde que aquel estadio y aquel territorio forman parte de la Nación española.

 

Que la bandera es un símbolo sin importancia, no se discute cuando quienes reclaman su exhibición son españoles de Extremadura o de León. La importancia del símbolo es incontestable si las banderas preponderantes representan el nacionalismo que lideran Urkullu y Mas. Una, no. Otras, sí. Fascista la primera. Democráticas, las segundas. El demos sí discrimina. Cuando el pueblo soberano se abraza al miedo, proporciona coartada al lobo dictatorial para arrebatar a la ciudadanía la libertad que nace de su condición de iguales.


Algunos politicastros demagogos de Cataluña y del País Vasco quieren hacerse perdonar su ociosidad profesional. Otros se escudan en la coraza xenófoba para justificar su origen. Entre todos fingen defender el terruño y amparar a su gente. Mentira. Como los ilotas, nunca serán manumitidos si, en lugar de reclamar el imperio de la ley, se arrojan en los brazos de la lisonja de los patricios.

 

Si la selección española de fútbol gana, mañana, el campeonato del mundo de naciones, la bandera del Estado español lucirá incluso en feudos separatistas. Se la llamará “la roja” para, en la estupidez de los totalitarios que se dicen de izquierda, invocar el llamado de la progresía. Mas si el equipo español pierde, entonces, no se hablará de la roja, sino de la rojigualda, y ésta será un trapo (drapeau) y no una insignia.

 

Es el sino de la inconsistenca, de la flacidez, de la condición más amorfa de algunos seres humanos. Antes, hoy y siempre, mientras la Constitución sea nuestra carta Magna, la bandera española nos acoge a todos, tanto a los que de fuera se establecieron como a los que aquí nacimos. Es la rojigualda. Rojigualda.

 

Un saludo.

EL TODO VALE

 

Ojo con el PSOE. Para muchos de sus dirigentes, el poder es una obsesión. De la misma forma que una organización mafiosa persigue sus objetivos sociales, económicos y políticos sin reparar en legalidades, ciertos responsables de este partido lo dirigen como una empresa de alcance estatal en la que hay tantos intereses espurios que no se pueden permitir el lujo de perder el gobierno (donde lo tienen) y utilizan todos los recursos que poseen para obtener el gobierno (donde no lo tienen). ¡Ay de quienes se oponen a la maquinaria psoecialista! ¡Ay de los que osan poner chinitas en su aparato mediático! ¡Ay de cuantos contribuyen, siquiera sea con sus críticas -qué digo ya de sentencias judiciales-, a roer la ambición de esta estirpe tiránica!


El caso Filesa pudo costar la vida a un juez honrado como Marino Barbero. La cacería que abatió a otro juez de raza, como fue Gómez de Liaño, tuvo su origen en su intromisión en la esfera mediática de ese partido. Todo quien se atreva a hacer frente al Imperio psoecialista entra de lleno en el catálogo de bienes a desafectar. Los neoconversos dejaron la gomina de los viejos tiempos para vestir a la usanza de los combatientes de la izquierda antifascista. El poder es el mismo con Franco que sin él. El poder carece de ideología y de escrúpulos. Por el poder, se miente, se acosa, se ofende y se mata.

 

Las expresiones de ciertos personajes públicos revelan hasta qué punto pueden estar afectados por algún tipo de complejo. Desde los "aquilianos" que tienden a ocultar su propia debilidad bajo una máscara de fortaleza, a los "aristotélicos", que dirigen todo su esfuerzo a subrayar la importancia de su función para situarse por encima de quienes les precedieron, pasando por los “cresistas”, que se caracterizan por manifestar una superioridad a base del despilfarro de sus riquezas, que no son suyas.



Zapatero busca granjearse, una vez más, la simpatía de los sindicatos y de la patronal. Como los donjuanes de opereta, busca seducir en tanto es incapaz de convencer. Mover los sentidos, ya que la razón se muestra firme. Lisonjas, subvenciones, promesas, prebendas, son instrumentos ad hoc. Con dinero público que escasea. Emitiendo deuda, que se encarece por días. No hay diálogo, sino coimas o sobornos encubiertos. Adhesiones inquebrantables.


¿Y la justicia? Para Camps o Ripoll, una. Para Bono y asociados, otra. Ley del embudo. Liberticidio. De la mano de Zapatero, el país desintegra su esqueleto moral, arruina su arquitectura territorial y se adentra en el submundo de las economías en quiebra. Mientras, gasta todo lo que tiene. Lo que tiene España. Lo que pagamos los contribuyentes. ZP tira con pólvora del rey. La democracia es ZP. Sólo ZP.


En realidad, todo vale. Todo. Con tal de aferrarse al poder. No descarten nuevas ofensivas antidemocráticas. Las ofensas, ni les cuento. Y las que les contaré.


Un saludo.

EL CRACK LLEGA AHORA

 

La vida nos enseña lo que los libros nos soplan. Abrazar una columna dórica del Partenón es acercarse al Fidias que conocimos a través de láminas impresas. Por mucho colorido que los ilustradores incrustasen en ellas, la proximidad a la pieza originaria forma parte del acervo vital que todos pretendemos alguna vez. Cuando niños, aprendimos a amar a "Gilda" Hayworth a través de la pantalla grande del cine de barrio sin que en nuestro horizonte más fantasioso cupiese la simple idea de tenerla cerca. Lo imposible se hacía mito y el mito se diseñaba en aquellas mágicas sábanas murales que azuzaban nuestras fértiles imaginaciones infantiles.

 

Es verdad que la crisis económica nos acucia. A unos más que a otros. A los parados de largo recorrido, les sobrecoge la ruina que se cierne. A los pensionistas, la fragilidad de su mísera paga les aporta pesadillas diurnas. Los empleados públicos sufren el castigo de haber superado unas Oposiciones muy duras. Acaso éste sea el sino más doloroso de la época. La medalla al valor no es una condecoración de premio. Se carga con más peso al que cumple, al abnegado, al que se esfuerza. Por eso es que Dios castiga a los malos y premia a los buenos, y no al revés.

 

La economía actual se arrastra. Es sabido y no discutido, salvo que algún otro cretino reentronice la demagogia más zapateril. La administración de nuestras finanzas está en manos nefastas y en testas desquiciadas. Se rehúye el control y se abraza a las farolas sindicalistas. Se atiza el sueño independentista y se traspasan enormes sumas a los caciques de las tribus autonómicas. La reconstrucción de aceras se convirtió en leif motiv de la política más esperpéntica. De la noche al día.

 

El demócrata dialogante de dos meses antes se ha tornado tirano que gobierna por decreto. Ha cambiado de opinión veinticinco veces en el plazo de unas semanas. Reducir el déficit no pasa por eliminar ministerios escorias, asesorías infestas, embajadas separadoras, salarios de sátrapa, cajas politizadas, bancos ruinosos, subvenciones disparatadas y un largo etcétera de horrendas medidas de cartón piedra. Reducir el déficit significa aplastar al contribuyente con impuestos de señor feudal, recortar salarios a los funcionarios  y empleados públicos, reducir pensiones a nuestros mayores y abaratar despidos en la clase obrera. Un desatino, Moratinos.

 

Hasta ahí. Hasta el fondo. No. Hasta el fondo, no. A partir de septiembre, España se va a enfrentar al otoño más tórrido de los últimos cincuenta años. La izquierda de broma representada por el PSOE considera un disparate a la izquierda de circo que se encarna, asimismo, en el PSOE. Ellos mismos, los pirómanos de Zapatero, rechazan que los bomberos de Zapatero tengan la más mínima posibilidad de potenciar el empleo. No sólo va aumentar el paro, es que se precarizará el trabajo, se restará disponibilidad a la renta de los trabajadores, se irá al traste la seguridad social y los roces entre ricos y pobres tomarán carta de naturaleza.

 

En el mundo de la farándula, se desea “mucha mierda” al debutante. En la vida real, ese deseo no es de recibo, máxime cuando la economía expele esos olores y el servicio de limpieza, lejos de cumplir su función de asepsia, se empeña en expandir los excrementos.

 

Urge un cambio directivo. Vía democrática, pero sin dilación. La pandilla que desgobierna debe dejar paso a un equipo que administre. Será la primera muestra de patriotismo que uno aprecie en Zapatero. Cual afectado por el síndrome de Estocolmo, le agradeceré eternamente el gesto. Caso contrario, que Dios nos coja confesados. Tras el verano, nos acecha una vida de estiaje. Ni agua.

 

Un saludo.

ABORTO DE MUJER

 

Un cínico no es sino un descarado hasta lo obsceno o un mentiroso desvergonzado o un despreciable defensor de prácticas vituperables. Por su parte, el hipócrita es el que actúa de una manera en público y de otra contraria en privado. El cínico se ve, pues venir, en tanto sus defectos son conocidos, mientras el hipócrita deambula entre acciones de simulación, en las que muestra sólo lo que le conviene, y entre gestos de disimulo, en los que oculta lo que le interesa. Aunque ambos arquetipos se instalan en el engaño, el cínico presenta una cierta base filosófica en oposición al hipócrita en el que la moralidad se ofrece como sucia pantalla de ficción.

 

Desde la idea previa a la que recurro, analizo el tema de la nueva ley del aborto. La recién estrenada ley va a traer cola. Según la Abogacía del Estado, al servicio del Gobierno, el Tribunal Constitucional no puede suspenderla cautelarmente. Interpretación estimable pero discutible. El problema no es, sólo, de constitucionalidad. La cuestión reside en la confusión de valores y desvalores. Siempre el derecho a la vida guió la vida de los pueblos. Hasta ahora, el aborto legal conjugaba requisitos tasados y términos. La violación, la malformación del feto o el daño psicofísico para la madre establecían tiempos diferentes que, de alguna manera, limitaban la decisión de interrumpir el embarazo. Sin embargo, el legislador introdujo el término madre. ¿Pero existe madre sin nasciturus?

 

El Diccionario de la Lengua define abortar como interrumpir, de forma natural o provocada, el desarrollo del feto durante el embarazo. La ley obvia, lógicamente, la causa natural y se centra en la forma inducida. La Real Academia introduce un matiz de enorme valor social y moral al respecto del concepto semántico. Este matiz es: “dicho de una hembra”. Una hembra. Es decir, de un animal del sexo femenino. No se refiere a una mujer y, mucho menos, a una madre. En este contexto, el aborto no distingue el animal de la persona ni discrimina a la mujer de la madre. En Derecho, son numerosos los códigos que tipifican el aborto como la expulsión prematura del fruto de la concepción y su destrucción dentro del claustro materno. El jurista llama madre, pues, a la hembra humana. Sin embargo, no existe el término madre si no hay hijos. No se contempla esta posibilidad en la lengua española.

 

Habrá que convenir, entonces, que por muy legal que sea el aborto, la mujer que interrumpa el embarazo no podrá ser considerada madre en tanto el ser que se desarrolla en su seno no es su hijo. Es un ser vivo, sin duda. Es un ser humano, sin discusión. Mas bajo ningún concepto es su hijo porque la madre es la hembra que ha parido. Si no hay parto, no cabe maternidad. Y si la hubiere, el caso arrostraría peores consecuencias éticas en cuanto la “madre” provoca la muerte del hijo que ha de nacer.

 

La ley del aborto otorga, en consecuencia, un derecho a las mujeres que, en su condición de hembras, deciden, conforme a derecho, interrumpir el embarazo de seres vivos que custodian en su vientre. Nada que objetar en cuanto la ley positiva es una disposición votada por las Cortes y sancionada por el jefe del Estado. Lo que sí es objetable es en cuanto ley natural. A diferencia de la hembra de animales no humanos, la mujer provoca, con dolo pero sin culpa, la muerte del ser humano del que se ha quedado embarazada, acaso queriendo, tal vez de forma indiligente. La mujer es consciente, -y si no lo es, hay que echarse a temblar-, de las consecuencias de sus relaciones sexuales. Del mismo modo que sabe que esas consecuencias pueden ser legalmente irreprochables. La culpa desaparece de su espectro moral y mental. Mas si el sentido del remordimiento persistiera, no tiene dudas de que la posible sensación de culpa del embarazo es infinitamente mayor que la culpa que se le atribuye por contribuir a matar al ser que ha engendrado. ¿Por qué? Porque de esa muerte es inimputable. La ley la ampara.

 

Uno podrá poner reparos morales y éticos, pero la ley es la ley. ¿Lo entienden? Yo sí, pero la muñeca de mi nieta, no.

 

Un saludo.

BONO EN EL POZO

Mi gozo en el pozo. O mejor, Bono, del gozo al pozo. A ver si el pocero no era Hernando. Podría resultar que fuere Bono. Cualquiera sabe.

 

Las revelaciones publicadas por El Mundo sobre el actual presidente del Congreso de los Diputados han descubierto vestigios sorprendentes de la arqueología moral del señor Bono, durante su prolongada etapa de presidente de Castilla-La Mancha. Se excavó en Madrid. Se cuadriculó la tierra de Albacete. Se hurgó en los archivos registrales de la propiedad. En todas partes se encontraron restos. No se halló, sin embargo, el nudo gordiano de la “Bonocopia”. Ahora, sí. Parece que la huella generadora estuvo en Toledo y que el rastro se siguió hasta Seseña. Desde allí al universo mundo. De confirmarse la teoría, el católico y socialista Bono, el honrado “a machamartillo” Bono, pudiera avalar la tesis de que las virtudes que proclamaba -y de las que se autoloaba- no sólo no eran tales, sino oropeles que envolvían una costra repugnante.

 

Hace tres años, Izquierda Unida denunció ante la Fiscalía Anticorrupción la presunta relación cónnive entre la Junta de Castilla-la Mancha y el Ayuntamiento de Seseña, instituciones ambas regidas, qué casualidad, por el PSOE. Tiempo después, la Cámara de Cuentas publicó un informe harto crítico con la Junta, a la que acusaba de mala praxis administrativa, especialmente en funciones legales de control y de intervención en las irregularidades detectadas en Seseña. Se estaba levantando el velo. No obstante, el tejido permitía desvirtuar la imagen que ya se adivinaba.

 

Desde un punto de vista de la contundencia de la práctica de la prueba, el documento oficial desvelado por El Mundo, es demoledor. La Intervención General del Estado rechazó el modus operandi de la Consejería de Urbanismo de la Junta que, a la sazón, presidía Bono, respecto a la adjudicación de terrenos de Seseña. La Intervención reprochaba a la Junta grave dejación de responsabilidades o protección de intereses ilegítimos. O sea, a la luz de la normativa vigente, la actuación de la Junta castellano-manchega, constituía todo un disparate jurídico, toda vez que la recalificación de los terrenos rústicos para construir más de trece mil viviendas, iba a generar plusvalía superiores a mil millones de euros.

 

La relación entre Bono y Hernando, el “pocero” ha sido bien conocida. Tanto, que el propio presidente de la Junta encargó al millonario constructor una serie de obras en el negocio hípico propiedad de su familia. Recalificaciones, sospechas, negocios, dinero, amistades, influencias. Todo propio de gente honrada, socialista, obrera y cristiana. Algunos cuerpos caminan a través de la luz, aunque su alma deambule por el infierno del más oscuro pozo.

 

Uno se pregunta acerca del papel de la Fiscalía. Cuánto en algunos asuntos y qué poco en otros. Si la pestilencia es la misma, cómo explicar la desigualdad. ¡Ah! Les remito a otro artículo de este servidor: “Las aguas fecales de la Fiscalía”. Demasiado mal olor. Demasiado. Pónganse pinzas nasales y mascarilla facial. No sea que vomiten.

 

Un saludo.

¿ES MONTILLA UN FACHA?

En los regímenes fascistas, el Estado interviene en todos los ámbitos de la vida privada y pública, recortando y condicionando la libertad de los ciudadanos. Sociedad, política, mentalidad y pensamiento son conducidos por la educación y, en defecto de ésta, por la propaganda de los medios de comunicación. La aspiración de los partidos de izquierda prosoviética es arrinconar al adversario de derecha al que acusa, entre otras lindezas, de guerracivilista, fascista, xenófobo, homófobo, fundamentalista clerical y encarnación de la animadversión hacia las clases obreras. Ambiciona el control de los trabajadores a través de sindicatos subvencionados hasta la clámide. La meta es el poder omnímodo.

 

La Cataluña del tripartito que preside Montilla pero gobierna Carod se conduce por derroteros como los citados, a poco que se siga con mínima atención la política de esa coalición segregadora. Tanto en política lingüística como educativa, la actuación de estos trileros de la caverna más oscura se caracteriza por hacer en contra de. No a favor de su comunidad. En contra de la idea y de la concreción de España. No a favor de la libertad. En contra de los derechos fundamentales. Por las buenas o por las malas. Con todos los instrumentos que puedan disponer, incluidos la ciencia y la tecnología que, como aseveraba Habermas, se destinan, en vez de a la búsqueda desinteresada de la verdad, a perpetuar las instituciones del estado y a despolitizar a los ciudadanos. La ciudadanía sumida en una burbuja de plástico hasta asfixiar sus meninges o idiotizar sus neuronas por falta del oxígeno que proviene del exterior.

 

El Estatut no es la norma rectora de los principios democráticos de una comunidad autónoma. El estatut es el arma arrojadiza que se dispara contra la Constitución del Estado español y, sobre todo, contra la Nación que España es. Si el marco constitucional, mayoritario, abierto, consensuado, flexible, descansa en la fuerza de la razón, el diseño del Estatut se resume en una flecha envenenada que se pretende clavar en el corazón vivo de ese Estado que avanza. Es la recreación de la antinomia que Sófocles planteó en su Antígona: la fuerza de la razón que quiere ser hundida por la razón de la fuerza. La pluralidad, pisoteada por la vil bota de hierro del totalitarismo más stalinista. Creonte se impone a Antígona sin otro argumento que su fuerza bruta.

 

El tripartito de Montilla que conduce Carod se incrusta en comportamientos análogos. La ideología es la coartada del psoecialista para justificar lo que nunca podrá justificarse: la represión de las libertades y la opresión de los ciudadanos. Servidor opina que Montilla es un fascista. Integral. Carod, ni les digo. Zapatero, qué voy a contarles. Una pena y una vergüenza.


Un saludo.

RESABIOS TIRÁNICOS

En nuestros días, por más que la democracia es feliz sistema de gobierno, la acción política sigue prendida de resabios tiránicos y prendada de regustos pasados. Se entienden los vicios heredados. Sobre todo en la clase gobernante. Se entiende. De la misma forma que se comprende cómo la ciudadanía no ha asumido aún su condición de soberana. El problema es que no termina de creerse eso de la soberanía. Igual que a la mujer no se la engaña con lo de ser la reina de la casa. Se entiende. No se justifica.

La democracia española tiene un poco de los caprinos. Como éstos, ofrece buenos productos. No nos da una leche excelente ni una lana de calidad ni caro cuero. Sin embargo, nos regala unos derechos individuales, unas libertades golosas, unos horizontes de festividad. Cierto es que algunos usos democráticos dejen mucho que desear. Es cuestión de práctica, de mimo, de consciencia de su valor. Hay que conservarla. Hay que protegerla. Hay que presevarla. Es el tesoro que nunca disfrutamos los españoles de edad avanzada.

 

Se dice que la corrupción psoecialista es, hoy por hoy, imparable. Se corrompen los valores y, a partir de ahí, los espíritus. ¿Qué queda de los cien años de honradez que llevaba como estandarte la muchachada de Felipe? Nada. Aquello, como esto, fue puro teatro. Los pícaros tienen difícil regeneración. Los golfos, más complicada todavía. En cuanto a los piratas, sólo llegan a “sires” en Inglaterra. En España, el polo opuesto al quijotismo es el bandolerismo. Algunos, excepcionales, pusieron sus conocimientos al servicio de la patria y del pueblo. Casi todos vieron en la patria y en el pueblo el negocio seguro para blanquear sus fechorías morales y delictivas.

 

Convivir con la delincuencia es tarea imposible. O te recluyes en el caparazón de las cuatro paredes de tu miserable casa, o te integras en la dinámica golfa de la calle. En ambos casos, la cárcel doméstica y la cárcel callejera forman parte de la misma prisión, por más que los barrotes físicos no coincidan. Lo mismo sucede con los usos tiránicos y las prácticas dictatoriales del PSOE. Nadie te pone un florete en la garganta para que abraces su militancia, pero te dejan claro que o estás conmigo o contra mí.

 

Las prédicas de pluralidad quedan en el vacío del púlpito de los medios adictos, todos sobornados en mayor o menor medida bajo la coartada de la publicidad discriminatoria. La lectura de El País, de Público o de El Plural, y de otras cajas de resonancia de carácter provinciano, ponen de manifiesto la relación ideológica y mercantil entre el Partido de Zapatero y los ejecutivos empresariales de las editoras. No hay vuelta atrás. Ni paso adelante. Tampoco es atribuible el mal a cuarenta años de dictadura. Está en los genes de los gobernantes. La maldad se abre camino cuando el alma tiene disposición de abrirlos.

Refiero, como paradigma de lo que se expone el caso Monteseirín. Dinero negro mercasevillano. Vicio manifiesto en Mercasevilla. Imputados a manta. El alcalde se mantiene para frenar deserciones y cantes.
De ahí la caverna, señor Sopena, Enric. Vd. y los que como usted manipulan la información con tanto descaro como ignominia, sólo ven sombras. No tienen el don del conocimiento racional. Si lo poseyeran, no querrían estar en esa caverna tan deprimente. Lo que pasa es que el maldito parné... Democracia perdida en el páramo de la tiranía que alientan los más sinvergüenzas.

 

Terminaré con la reproducción textual de un párrafo que, a su vez, culminaba uno de los artículos de este blog. "¿Y la fiscalía? Rumores, ¿Y los jueces? Parole. ¿Y el Parlamento? Lamento. ¿Y la prensa? Presa. ¿Ninguna es libre? Alguna se la juega. Mercasevilla de Crispín y Leandro. Una más en la frente. Y van... Que no vengan Murillos ni Velázquez a llenar de arte el estercolero. Que no vengan. Basta con el fotógrafo que capta el frontal y el perfil y el tipógrafo que llena de tinta a los que tocan el piano. Arte, de verdad. Artistas, de altura. Crispines y leandros, de Benavente. El resto, a su sitio. ¿La pocilga? Más o menos.

 

Un saludo.



FRENTEPOPULISMO

Tomarse la justicia por su mano es una mala acción y una perversa intención. Comporta el desprecio a la ley y el desdén por el Estado de derecho. Recrea épocas de barbarie que confiábamos superadas. No es así. Por desgracia, la dialéctica reproduce sucesos y pone de relieve que la historia no se repite. A pesar de los pesares, la historia no se repite. Lo que se recrea son sucesos, mas no existe identidad de sujetos, objetos y hechos.

 

Los últimos acontecimientos anuncian tiempos peligrosos. Cuando las crisis económicas son causa de crisis morales, habrá que hurgar en la herida para procurar respuestas. Sin embargo, cuando es la desnudez ética la que engendra la recesión económica, entonces el problema se agrava porque en lo tocante a valores y virtudes, las discusiones generan engreimientos y confusiones sociales. A falta de referencias precisas, cualquier poste no vale. Los extravíos hacen perder el norte, calentar las pasiones y recurrir a instrumentos desaconsejables.

 

Durante la Segunda República española, los enfrentamientos ideológicos llegaron a tal extremo que las facciones en liza no dudaron en esgrimir, como todo argumento, pistolas y puñales, palizas y apaleamientos para convencerse de que Dios estaba en el bando vencedor. Quien más mataba y hería, más seguro estaba de que la razón personal era designio divino. Que se asesinaban a curas y monjas, victoria. Que las víctimas eran milicianos, triunfo. Todo se fraguaba en la forja del odio y nadie se atrevía a quitar carbón al infierno del empecinamiento cainita.

 

Montilla no es Companys. Ni de coña, con perdón. Pero aspira a pasar a la historia como el primer charnego que se hace perdonar, vía esquizofrénica, la desgracia, para él, de haber nacido en Andalucía. El independentismo catalán encuentra un apéndice enfermo en la gestión política de un español que abjura de su nación para encabezar un movimiento de rebelión contra las sentencias de los tribunales. Tiene que hacerse perdonar este “marrano” inquisidor, totalitario y fascista que entierra las virtudes de la ideología de izquierda en el cenagal de sus ambiciones personales.

 

No hay Estado. Ni Constitución. Ni leyes democráticas. Nada que se oponga a la verdad oficial de un iluminado sin luces y de un violento del alfanje mayéutico. A continuación, saldrán a escena los manifestantes. Luego, irrumpirán los alborotadores. Más tarde, algún saboteador que otro. Al tiempo, pistoleros de gomina y de facha okupa. Por último, la calle se convertirá en campo de batalla. El camino del frentepopulismo ha abierto, de nuevo, brecha en esta España democrática.

 

Nada de esto ocurriría si, hoy, Zapatero y Felipe no secundaran un pacto antiderechista como el que suscribieron Indalecio Prieto y Largo Caballero. El frentepopulismo es el peor de los estilos, la más nefasta de las decisiones. Un ejemplo a no seguir.

 

Un saludo.

DEUDA A LA CARTA

El G-20 ha propuesto medidas de rigor. Pero a la carta. El menú de control del déficit no es el mismo para todos los comensales. Algunos se han de someter a dietas más estrictas que otros y no pocos han de medir el alcance del precio de cada plato. A la carta.

 

A la carta. So pena de retardar la recuperación. Eso recomienda el G-20. Por el contrario, el Banco Central demanda medidas de urgencia a fin de no arriesgarse a una nueva caída por la pendiente. Sobre Grecia pende la espada de Damocles de la quiebra total y la economía de la potencia mundial por excelencia rema contra corriente. El índice de confianza desciende por días. Incluso el cacareado crecimiento de China se está revisando a la baja.

 

Ante panorama tan desalentador, el paisaje español se llena de nubarrones amenazantes. La Bolsa depende demasiado de la Banca y el viento zarandea a capricho. España no sólo no escapa a una nueva zambullida europea en la recesión, sino que el peso muerto de nuestra economía sigue la ley física de un hundimiento más profundo. Si falta el rigor presupuestario, la credibilidad de los inversores se esfuma y, en consecuencia, el consumo y el crecimiento seguirán haciendo mutis por el foro.

 

Sí es preciso matizar la compatibilidad entre el binomio rigor/austeridad-inversión pública. Son compatibles. Lo son siempre y cuando el recorte del gasto se limite a la eliminación de lo superfluo y a la justa valoración de los activos en exceso inflados. La economía requiere una llamada a la autoridad. La autoridad entendida como modelo de administración de una buena gestión familiar. En vez de tres casas, dos. Y de cuatro coches, también dos. Y de siete fiestas, una. Y de quinientos invitados, ni uno. Dos copas y no cinco. Asesores fuera del ring.

 

La teta fiscal no puede engordar. Contraerá el consumo e incentivará el ahorro a la espera de tiempos mejores. Los salarios deben mantenerse conforme al IPC porque, en su defecto, la inseguridad laboral creará prisioneros de la improductividad. Para ser competitivos, se debe escarbar en la tierra de la innovación. En la competitividad se halla la clave del progreso.

 

Aquellos países que controlen, pues, el gasto e inviertan en empresas competitivas, habrán acaparado los platos más suculentos del menú a la carta. Los demás se conformarán con platos de segunda mesa. No hay café para todos. El whisky se restringe. La suite del ministro, que la pague el ministro, pero no su ministerio. Los vuelos, en líneas regulares. Los pluses de productividad indiscriminados, punto y final. Las dietas de viaje y manutención se acabaron.

 

Sólo el control y la austeridad permitirán reducir el déficit. Más todavía si la inversión echa una manita. Si no se compadecen medidas conservadoras con otras neoliberales, la deuda se va a comer el restaurante completo. Los camareros irán a la calle. El maître y el chef servirán peseteros en la mugrienta barra de la cantina. Que no se lo creen, allá ustedes. Estado y monopolios no caben en la boca. Salvo que se corten en trocitos y se sirvan a la carta. A la carta.

 

Un saludo.

¿ETAtut? SÍ, ETATUT

Lo creyó. Creyó todo cuanto le prometió. Pero se demostró que mentía. Una vez más. Se demostró que mentía. El Estatut de Cataluña, el "Etatut" es el golpito. A poco, llega el golpazo de la Cataluña independentista que viene.

 

Cuando alguien, que dice servir al pueblo, reduce su periplo gubernamental a un resumen de hincha futbolístico, revela su inopia cultural, la calidad de su veneno intelectual y su nihilismo argumental. Rubalcaba se ha retratado. Una vez más. El portavoz del Gobierno del GAL y el gallináceo del Faisán se cuece en su propia salsa de hipocresía y nos da lecciones de cómo estar en la política sin ser un político de verdad. Rubalcaba nos regala un ejemplo inimitable de cómo por la boca muere el pez.

 

En cualquier caso, lo que me aturde y me desalienta es la posición "pilatesca" de algunos que se lavan las manos para no comprometerse. Las víctimas del “ETATUT” no son inocentes. Los inocentes son sus verdugos. Entre unos y otros, quienes no son inocentes, sino renegados, son los que se golpean el pecho, se laceran las espaldas, se visten con túnicas penitenciales, arrastran sus desnudos pies sobre el frio asfalto, arrastran pesadas cruces de madera, y luego callan, silencian, enmudecen ante el poder de los nuevos herodes.

 

Tentación de los totalitarios es crear una vida utópica, huérfana de miserias y de enfermedades del pasado y temerosa de las oscuridades del futuro conformista. El británico Huxley representó, de forma magistral, esta voluntad en su "Un mundo feliz". Constituye la lucha perpetua entre la verdad y la ficción, por más que, como ocurría con el platónico mito de la caverna, el mundo irreal trae la felicidad, sean los habitantes esclavos o estén presos en la cárcel de su mente.


El palimpsesto es el exponente de una clase política que quiere convertir en utópico lo que es distópico. Es decir, se quiere mostrar como modelo de felicidad (utopía) lo que es el resultado de una sociedad oprimida controlada por un gobierno autoritario (distopía). O lo que es lo mismo: si la utopía es el mejor de los mundos, el sueño de todo ciudadano hecho realidad, la distopía es el peor de los mundos, la sumisión definitiva y absoluta, el sueño de todo gobernante hecho realidad, y será tanto más efectiva cuanto mayor grado de satisfacción produzca en el ciudadano.


Cuando el borrado se realiza con una finalidad económica, se puede entender que la escasez de soporte material es causa eficiente para materializar una nueva escritura, y otra y otra. Cosa distinta es el borrado con intención política o moral. En esa circunstancia, el borrado presenta una connotación aviesa en tanto se quiere reescribir la historia a conveniencia del régimen en el poder, despreciando la objetividad científica y manipulando, a gusto, la conciencia de los protagonistas.


 A este intríngulis lo denominó Orwell "doblepensar". Si Zapatero asegura que la crisis (una vez que ha reconocido su existencia) finalizó en abril, su partido y su gabinete ministerial deberán adquirir la habilidad mental (autoengaño) necesaria para convencerse a sí mismos de que en abril terminó. Y para ello, Orwell recurre a la creación de ministerios singulares: el de la Verdad (que se encarga de manipular la mente de los ciudadanos), el de la Abundancia (para gestionar los escasos recursos), el de la Paz (para movilizar tropas) y el del Amor (que coacciona, física y mentalmente a la población).

 

Así, el  doblepensar es un estado mental por el cual se crea un lenguaje artificial a fin de que el partido modele a discreción la mentalidad de los súbditos. En este sentido, el Estado es el Gran Hermano (Dios o Leviatán) que todo sabe y todo controla. Y si alguien muestra desvaríos que recuerden tiempos pretéritos borrados, esa persona sufrirá la "vaporización", se convertirá en "no persona" a la que nadie recordará. 

 

 ¿Les suena? Les invito a que establezcan paralelismos actuales. Les transmito mi propia impresión, a vuela pluma: todos los ministerios los dirige el Gran Hermano Zapatero, y al frente de cada uno sitúa a Blanco (Verdad), Salgado (Abundancia), Chacón (Paz) y Rubalcaba (Amor). Falta uno. El ministerio de relaciones con la nación catalana. El Etatut la ha venido liando. Se va a liar más. Más aún. Mucho más. Zapatero se supera en la maldad y le importa un bledo el patriotismo.

 

Un saludo.

EL SIN PAÍS

Un Estado con dos naciones. España se ha convertido en un Estado con dos naciones. Por obra (mucha) y gracia (poca) del Tribunal Constitucional, la nación catalana Estado va a querer, de la misma forma que el casado casa quiere. Cataluña es una nación. Toma del frasco, carrasco. El máximo intérprete de la Constitución ha admitido, por mayoría, el estribillo inicial de la canción estatutaria catalana. O no tienen oído, o nada saben sobre derecho constitucional o escasa vergüenza política demuestran.

 

El artículo 1.2. de la Constitución española enuncia el siguiente texto: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Por su parte, el artículo 3 se expresa de la siguiente forma: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. El compositor del texto sólo habla de una soberanía nacional, la del pueblo español, que no la catalana, y de una nación, la española, en cuyo seno se integran nacionalidades autonómicas.

 

El Preámbulo no forma parte del contenido dispositivo de una norma, pero al incrustarse en un Estatuto autonómico, de valor quasi constitucional, desvirtúa su importancia. En cualquier caso, es un texto jurídico de profundo alcance político. Por ello, el texto del preámbulo pone en marcha la aplicación de la idea de que Cataluña es una nación.

 

El pueblo llano debe distinguir entre nación y nacionalidad y, sobre todo, ha de saber que ahora se deja abierta la puerta del autogobierno. Como refería Azaña, los nacionalistas catalanes son como la hiedra, por lo que enredan y embrollan. Él mismo sufrió los enredos de aquella casta política que, hoy, recobra la impostura de sus antecedentes cercanos, durante las dos repúblicas. En ambas ocasiones, la de 1873 y la del período 1931-1936, la catástrofe política se enseñoreó de España y sus consecuencias han trascendido a nuestros días. En ambas efemérides, la Cataluña independentista arrebató la batuta al pueblo soberano y se cobró venganza por la mano.

 

El concepto de nación comprende un aspecto político que recoge el ámbito jurídico y la soberanía constituyente, y el aspecto cultural, que alberga elementos étnicos, lingüísticos, tradiciones, etc. A partir de la sentencia del Tribunal Constitucional, Cataluña integra en su territorio los dos aspectos mencionados y establece una potente plataforma para acceder a la independencia de iure que ya posee quasi de facto. La normalidad del catalán como lengua institucional y doméstica en aquel territorio de España, todavía de España, sirve de ignición al cohete que lanzará al espacio europeo un nuevo país. En principio, un país sin Estado. Por algún tiempo.

 

Si Zapatero prosigue su razzia a lo Atila, España perderá su naturaleza jurídica. O el PSOE frena y da marcha atrás, o la transgresión se apoderará de la calle. En cuyo caso, los guerracivilistas más furibundos se encontrarán a sus anchas en medio del caos. La vida política que ha actualizado el partido que fuera de Pablo Iglesias ha pervertido la democracia. En vez de un sistema fuerte, han procurado una democracia débil, una democracia de cartón-piedra, una democracia soluble en aguas de la corrupción y del separatismo y, a la vez, manoseada por la piedra pómez de la cara de los psoecialistas dirigentes.

 

España está perdiendo el Estado constitucional. El país no es ya tal. España es un “simpaís”. Por contra, Cataluña alcanzó la categoría de país. El sin país frente al país. El mundo al revés.

 

Un saludo.

ENTRE PAJÍN Y BONO

La demagogia es a la democracia lo que la propaganda a la información. Los demagogos, al igual que los propagandistas, acuden a la lisonja para atraer adeptos por más que sólo sirvan para obtener el voto fácil o el apoyo menos racional. En esta vía de la demagogia y de la propaganda se mueve el partido de Zapatero como pez en agua. Dos de sus más conspicuos y periodísticos representantes son la señora Pajín, senadora (?), y el señor Bono, congresista (?).

 

Mujer y hombre. Hombre y mujer. Qué más da si pertenecen a esa casta política que hace de la sinécdoque figura propia y del hipérbaton estilo ajeno. La hípica de Bono no alberga nosécuantos equinos de pura sangre, sino acoge algunas cabezas de ganado. La sinécdoque difumina la propiedad conceptual a fin de favorecer los mensajes de interés. Versificaba Garcilaso: “con tanta mansedumbre el cristalino Tajo en aquella parte caminaba que pudieran los ojos el camino determinar apenas que llevaba". La retórica al servicio de la poesía y el verso sujeto a la idea que trasciende. Es más que posible que Bono y Pajín desconozcan lo que la sinécdoque o el hipérbaton sean, pero el desconocimiento del nominalismo no priva al ignorante de la sabiduría de la realidad más rabiosa. Ambos pueden aparentar honradez pero acaso sean verdugos -víctimas, ni hablar- de su ficción.

 

Son psoecialistas. Los dos. Que no socialistas. Éstos suelen ser gente que actúa con la coherencia de la ideología y que defienden causas del común y no del propio. Son psoecialistas que reniegan del pueblo cuando éste les vuelve la espalda y que ensalzan al vulgo si lleva a las urnas la papeleta idónea. Cuanto más iletrado, mejor. Cuanto más analfabeto funcional, fácil la manipulación.

 

Bono ve peligrar su puesto en la hípica. Cómo va a mantener un negocio tan lucrativo si se demuestra que se valió de sus influencias parlamentarias y juntistas. Echar a Bono del Congreso no es un problema. Es la solución. El problema radica en desposeerlo de la hípica. La solución estriba en ponerlo al frente del negocio familiar a fin de que lo administre “comme il faut”, con la diligencia del buen padre de familia. Debe ser traumático predicar austeridad y no poder justificar el boato con el rango de la presidencia del Congreso. El cargo es la coartada para soportar un lujoso ave de vida.

 

Leire ha fracasado. No podía ser de otra manera. La señora Pajín se alinea -sin alienarse- en la costra dura del roquedo facial del partido casi único. Junto a Bibiana Aído, conforma el ala gótica del pensamiento familiar de Zapatero. Modosita la prohijada de Chaves, farota la donostiarra. Inepta una, incompetente la otra. Psoecialistas de cuota ambas. En Pajín abulta un forúnculo institucional añadido. Doña Leire es imagen de la grave decadencia intelectual que se expande por toda España al compás que se acepta la preocupante pérdida de valores que, no ha mucho, caracterizaba a los jóvenes de nuestro país. Quiso ser Secretaria de Estado, y lo fue. Secretaria General del Partido del Movimiento, y ahí la tienen. Senadora por Valencia, a costa de lo que fuere. No sirve. En parte alguna el éxito es su compañero de resultados. Por doquier revela su escaso bagaje cultural. ¿Entonces? Nada. Se la postula para ministra en la inminente crisis de Gobierno que prepara pero no se decide a perpetrar su jefe de filas.

 

¿No sería mejor que, -nunca es tarde si la dicha es buena-, Zapatero destituyera a Bono y relevase a Leire, a fin de dar un poco de credibilidad a su ya desgastada imagen presidencial? Por favor, cómo va a pedir peras al olmo. El marido de Sonsoles nos metió en la crisis y es imposible, imposible de todo punto, que nos saque de ella. Se limitará a hundirnos un poquito más. Un poquito.

 

Un saludo.

ACTORES CEJIJUNTOS

Se queja. La pandilla de la Ceja se lamenta. Que por qué se les relaciona con Zapatero. La vida es una tómbola sin sorpresas. Se rifan productos inútiles para gente ociosa y feriada. Bosé y CIA dicen ahora que lo del gesto prozapateril era una broma. Ni hablar. Ellos nunca fueron al Pardo a agasajar al caudillo y siempre mantuvieron su equidistancia política en la democracia. Al menos, como colectivo. Después que cada palo aguante su vela.

 

El barco se hunde y las ratas lo abandonan con el rabo entre las patas entre chillidos de roedor de cloaca. Sabina es cantante. Canta. Mas nada comparado con cómo huele si se agrega a la nueva disidencia. Conchita, la Velasco, tampoco fue franquista ni se ha caracterizado por su apoyo incondicional al marido de Sonsoles. En igual medida, Ana Belén, la mujer del asturiano que loó a Franco desde la entraña del corazón y que, de pronto, trocó el cardias por la pelvis.

 

La intelectualidad española está dolida. Los cerebros literarios de nuestro país no son el fallecido Delibes, el meticuloso Reverte o la catedrática eximia de la universidad. No. La literatura es cosa de actores de izquierda que gastan sicavs y de actrices progres que no hacen destape. Bardem y Almodóvar viven la derechona e interpretan la memoria histórica. Creíbles en lo primero, se estrellan en el olvido del presente. Ni siquiera convencen. Les sacan de la gran pantalla, más solitaria que la tenia, y sólo provocan morbo en el Hola. Grandes creadores estos artistas de la cultura milenaria de bufones y aduladores petimetres. Hasta que las finanzas fallan y buscan nuevo dueño al que rendir la pleitesía de sus antiuos chuscos.

 

La caverna del espectáculo cinematográfico ve sombras en forma de subvenciones multimillonarias. Las figuras negras se desvanecen en la claridad y no tienen más opción que tocar en el metro, apuntarse a la nómina del Sálvame, imitar a la maestra Belén Esteban y ofrecerse a La Noria por un puñado de intimidades. Intelectuales y cultos estos artistazos del arrastre.

 

Ya no quieren alinearse entre los que se instalaron en la parte prominente y curvilínea cubierta de pelo, que se sitúa sobre la cuenca del ojo. Prefieren alienarse en la pieza que sujeta el mástil de la guitarra. Cejilla en vez de ceja. La cejilla eleva el tono del instrumento musical. La ceja ha perdido la arboleda pilosa y no les permite adherirse con la fuerza de antaño. No venden discos, no estrenan las costosas películas que les sufragamos, ni hacen bolos en ayuntamientos del frentepopulismo, ni acuden a la telebasura por el qué dirán. De qué va a comer la basca. De qué.

 

Los de la ceja amaban la cejijunta. Cuanto más poblada, más agarre. La junta de la ceja de Chaves ha degenerado en la junta de un Griñán vencido por la crisis. Al artisteo y a la panda del politicastro, la economía les ha colocado en una situación poco airosa. Tanta ceja antes. Ceñudos, del disgusto, ellos. Ellas, ceñudas.

 

Ay Conchita, Conchita. Resulta que los tramposos no eran Leblanc y otros genios, éstos sí, del celuloide de entonces. La tramposa fue la Velasco.

 

Un saludo.

SE RIFA UN GOLPITO

Pintan bastos electorales al partido de Zapatero. Para éste, espadas. Demasiado para el body, que dicen los castizos. Mucho marrón junto. Tanta mentira. Tantas veces. La proximidad de los comicios electorales tiene de los nervios a ZP. Cerrado el esperpento, la fantasmagoría, de la presidencia semestral europea, al caudillo psoecialista se le acabó el jueguecito. La dura realidad española reclama atención urgente. De un político cirujano. No de un matasanos político. Pero, en fin, mientras las cosas estén así, se confiará en un vuelco que haga concebir esperanzas de regeneración democrática. Esperanzas que no ciegan malos augurios. Otros 11-M pueden estar en el horizonte. Ojalá no tan sangrientos pero tal vez más impactantes. El caso es chapapotear el tiempo del sufragio.

 

En esto, que dos frentes independentistas pisan el pedal de la aceleración. Los de Montilla y compañía, a vueltas con un Estatuto que les dé la categoría de nación, libre de España. Los de Otegi o Usabiaga, en conversaciones con Eguiguren para buscar una enésima vía de oprobio a la ciudadanía. La propuesta va en serio, editorializa el diario Gara. En serio, a dónde. En serio, a qué. No cabe seriedad en un entorno proetarra, salvo que el independentismo militante y violento haga causa común con el separatismo de crucero psoecialista. Eguiguren se pasea entre ambos lados de esa plaza. Es un peligro el hombre. Lo mismo estrecha la mano de Basagoiti que se abraza a De Juana.


A ver, déjese de pamemas, qué puñetas quiere ahora Eguiguren. Satisfacer a los abertzales. Están acorralados por la policía española y por la gendarmería francesa. No tienen un maldito euro con el que perpetrar sus fechorías de asesinos mercenarios. O la financiación llega pronto o los disparos van a producirse entre ellos mismos. Por eso, están desesperados buscando la llave de la legalidad. Poder presentarse a las elecciones es una necesidad vital para esta banda de doble rostro enmascarado. Eguiguren facilita el camino. Rubalcaba dice que nones con firmeza pero se le nota el embuste como cuando aseguraba desconocer lo del Faisán. Maestro embustero el portavoz del Gobierno de los GAL.

 

Ya se derramó el aceite. Hay que experar cómo, y hasta dónde, se extiende la mancha. Patxi López protesta. Zapatero calla. Eguiguren es desautorizado formalmente. El engendro de la nueva estafa política se está cociendo, una vez más, en la olla del período electoral. Los psoecialistas son las hormigas que taponan todos los huecos antes de que el tsunami les ahogue. El tapón etarra no ha sido colocado todavía. Así, adrede. El agujero tiene la suficiente dimensión como para que todo salte en pedazos. Como los trenes de Atocha. Entonces, los coches portaban centenares de explosivos. En estos momentos, se modifica el conducto, pero persiste la intención.

 

Niegan a Eguiguren pero no le patean el trasero político. En vez de ponerlo de patitas en la calle, paños calientes al negociador de la hez etarra. Los del PSOE son maestros en cirios. Siempre lo fueron. Uno a Dios y otro a Satán. No sea que uno u otro les pasen factura. Poli angelical y poli diabólico son las dos caras de su sempiterna imagen política.


No lo olviden. Les importa un bledo lo que a ETA ocurra. Igual que España. Cero de cero. Su cui prodest tiene un sustantivo: poder. Y un verbo: mandar. Y un adverbio: siempre. Lo demás, chácharas, juegos de monopoly. Presten atención porque si, tras el verano, Zapatero anticipa la cita con las urnas, servidor se espera cualquier cosa. Cualquiera.

 

Un saludo.



SOCIOPATÍA POLÍTICA

FUNCAS acaba de hacer un vaticinio: España vuelve a la recesión en la segunda mitad de este año. Mientras Zapatero saca pecho y practica la soberbia más desmedida, la Fundación de Cajas de Ahorros limpia la lengua a los profesionales de la mentira. El dato puede sorprender a algunos, pero no a los lectores avisados. En absoluto.

 

El carácter sistémico de la estructura económica mundial comporta una sólida base sustentante y un exigente reparto de los pesos. Como los camiones, la economía tiene una tara y un peso máximo. Si la carga que se agrega al transporte es demasiado pesada, puede ocurrir que el vehículo se estanque, derrengado, y sea incapaz de proseguir su marcha. Lo mismo que ocurriría a una catedral gótica a la que eliminaran sus arbotantes.

 

La crisis que estamos padeciendo proporciona lecciones de economía incluso a quienes jamás administraron un capitalito. Se aprende por necesidad ya que no por virtud. FUNCAS pone de manifiesto una elemental norma de comportamiento doméstico. Por mucha fuerza que se posea, los sobrepesos acaban por romper los riñones más poderosos. Tan sencillo el mensaje, tan ilustrativa la estampa, que sólo si nos faltan dos dedos de frente o un palmo de sensatez, podemos dejar de comprenderlo.

 

Julio nos espera a todos con una batería de problemas. Los empleados públicos accederán a sus vacaciones con salarios mermados. Los pensionistas mirarán la moneda con ojos de pavo navideño. Los trabajadores de la privada se tientan la ropa pendientes del atajo legal que los empresarios pergeñan. El sector hostelero tiembla pese a la canícula que va a caer. Los consumidores atan con velcro los bolsillos para combatir el incremento del IVA. Los emprendedores se fían nada del Gobierno. Lo mismo que la ciudadanía toda. El temor al por venir se apodera de ricos y de pobres. Aquéllos temen el desastre y hacen circular sus capitales por territorios foráneos. Éstos se arraciman en torno al subsuelo de la loseta del dormitorio. Los subsidios animan el sobrepeso.

 

Se ingresa poco y se carga mucho. El crack se adivina. La fábrica frena la producción. Los precios enflaquecen. Deflación. Deflación más paro. Recesión. Más déficit. Solvencia en retirada y liquidez a la desbandada.


Quién pone el cascabel al gato. El camión es antiguo. Más parece una de las camionetas destartaladas que atravesaban las polvorientas carreteras provinciales de la España de los cincuenta. Demasiados pasajeros y exceso de equipaje. Ruedas estrechas y poco infladas. Del pinchazo a las llantas. De éstas al piso. No se avanza. Qué esperaban. Parálisis total. El Gobernante no sabe. Y como no sabe, ni puede ni quiere aprender. Sin embargo, se cree lo contrario. Sociopatía política se llama eso. Desconfianza, lo que responde a la llamada.

 

Un saludo.

EUROFINAL

Zapatero no es un estadista. Un político del Estado, sí. Entre un concepto y otro hay una gran diferencia. La misma que entre el genio y el ingenio, la inteligencia y la picardía o la imaginación y la fantasía.

 

Se van a cumplir seis meses desde que Zapatero accediese a la presidencia semestral de la Unión Europea. Se preveía la calamidad que se ha demostrado. Era el hazmerreír y se ha encaramado a la categoría del hazmellorar. Colocar, siquiera por sorteo, al mando del pelotón eurozonal al más inepto entre los incompetentes, es una osadía. Aunque su mandato sea honorífico. No es de recibo que el Díaz Ferrán del Gobierno español dirija el destino de 27 países. No es admisible que el personaje que ha colocado a España en el furgón de cola de los creadores de empleo se erija en representante de las economías más prósperas del mundo. Cómo va a pilotar la locomotora europea un sujeto que no tiene carnet y se cree Michael Schumacher. Se nos presenta como Libertad al Pueblo cuando ni siquiera alcanza a ser el Carlos II de la irrealeza democrática.


Quien nos arruina, no ha podido llevar a Europa a un destino semejante. Merkel lo ha evitado. Sarkozy lo ha frenado. Obama lo ha secado. Hasta Berlusconi le ha puesto deberes. El mismo Cameron simula la carcajada al sentirse aconsejado por tan melifluo señor. Confía que los astros le sean propicios. La suerte debe amparar al señor del talante. Pero si no compra el boleto, hombre. Si gasta en reconstruir aceras lo que no invierte en ahuyentar la hiena hambrienta del paro. Venga cotillones. Muebles alemanes de diseño para decorar. Escaparate de Loewe para género de mercadillo. Aviones Falcon para paseo de ministros...

Merkel, la hormiga, dale que te dale y José Luis, la cigarra, canta que te canta. Quiere plagiar el idealista pensamiento de Alonso Quijano cuando no destila un mililitro de la categoría realista de Sancho. Los ultranacionalistas periféricos le tienen agarrado por salva sea la parte. Hasta que no le saquen el último céntimo, no soltarán la presa. Lo peor es que al extorsionado parece gustarle la dolorosa presión.

 

No se entera. Los recortes a pensiones y salarios son malos, tardíos, inoportunos y desproporcionados. O hace las cosas de otra manera, especialmente en materia de financiación, o las pensiones se reducirán un 40% y los salarios seguirán un camino similar. Demasiados agujeros en un barco sin rumbo. En julio, transcurrido el parto europeo del presidente, urge convocar elecciones. La Ley le otorga esa facultad. Al menos, más vale tarde que nunca, que muestre un talante constructivo. Aunque sea postrero. España necesita elecciones democráticas. Sin 11-M o desgracias análogas.

 

Un saludo.

FIN DE CURSO

El tiempo es el tigre “borgiano” que nos autodevora. Ayer fue septiembre. La rapidez de los días responde al cambio de trayecto. Parece que se transita de otoño a verano, de forma directa, sorteando el trayecto obligado del invierno y la primavera que le sucede. Se corre por el atajo que la Tierra ha aprendido a hacer en su eclíptica solar.

 

Acaso en esta finta astronómica radique el fracaso de la educación. Dos meses no bastan para llevar a cabo un proyecto educativo de envergadura modesta. El calendario se hace cómplice de la inoperancia y de la impericia de quienes diseñan el marco educativo. Si no, cómo explicar la derrota educativa en que nos coloca el Plan PISA. Cree Gabilondo y asiente De la Chica, tal para cual en un partido sectario, que la educación se retrata en la pantalla de un ordenador portátil. Piensan como acémilas y comen como sultanes.

 

Se jactan, estos capitostes de empeine, de la tarea educativa del Gobierno o de la Junta. Serán embusteros. Serán demagogos. Serán bandidos de banda del tirachinas. Los analfabetos vuelven a la escena académica española. Como enjambres de abejas, se meten en el panal. No son analfabetos de estructura porque saben leer y escribir. Son analfabetos de función porque la lectura y la escritura se oxidan por la herrumbre del olvido.

 

Siempre les bastó la publicación estadística. La democracia de la Junta de (mala)Educación ha erradicado el endémico analfabetismo que hirió, durante siglos, a la comunidad andaluza. La estadística, ahora, se vuelve en su contra. España, y Andalucía en su seno, ocupan los últimos puestos de la clasificación educacional europea. Qué vergüenza. Si nuestros niños saben leer y escribir, dicen los muchachitos del PSOE designados, a dedo, para regir los destinos sagrados del sistema educativo. Si les damos libros gratis, matrícula gratis y ordenadores gratis. Si damos todo a todos.

 

Mentira. Tapan huecos para ocultar los sumideros. Embuste, hacen como si a sabiendas de que no. Arana. Repiten los guiños del chavismo y hunden en la miseria el mundo de la enseñanza pública. Una reciente sentencia del mediático juez Calatayud ha “condenado” a un joven de 19 años a aprender a leer y escribir. Hasta es posible que este adolescente analfabeto posea, incluso, el Título de estudios primarios. Hasta es posible. Nadie culpe al profesorado. Sin más. Ya aprenderá, argumenta el inspector pureta de turno, porque los niños van a la escuela a ser felices. Hoy las cañas se tornan lanzas. El esfuerzo no tiene premio. Se aúpa a los más vagos, a los más absentistas, a los más alborotadores, a los que saben que, más temprano que tarde, aprobarán por el camino del procedimiento legal lo que las pruebas de aptitud les niegan.

 

Esta Inspección educativa dice defender a los menores suspendidos. Lo dice y los aprueba, pese al equipo docente. Sin embargo, lo que no hace es detectar las causas del suspenso. En esa casuística, amplia, fundada y compleja casuística, la desmotivación del profesorado es esencial. Carece de autoridad legal; se le ha arrebatado, casi manu militari, la autoridad moral; ha sido marginado en la toma de decisiones colectivas; está sufriendo el recorte salarial de una forma angustiosa; se le relega a la subcategoría docente de guardián de niños cuando su rol y su formación son diametralmente distintos.

 

La solución pasa por la rehabilitación del papel de los enseñantes. A partir de ahí, por la promulgación de una nueva normativa que regule, conforme a Derecho y no en virtud de Política, las relaciones educacionales en el seno de una sociedad democrática. En tercer lugar, por la desaparición de una Inspección lacaya, rendida al mando de dirigentes ineptos que, lejos de pertenecer a la nobleza del saber, se instalan en la aristocracia del partido. Lo cual, como todo el mundo sabe, pasa por el aro de la sumisión más vergonzante.

 

Este socialismo no es libertad. Es fascismo. Es el totalitarismo que mueve los gobiernos de Chávez o de Castro y que llama a la educación adiestramiento y a las personas, animales. No se educa. Ni siquiera se instruye. Cada vez se enseña menos. Todo es adiestramiento. Así, el analfabetismo reina. Es el sino de los regímenes que castran, no ya la expresión, sino el propio pensamiento. Analfabetos.

 

Un saludo.

EL MINISTRO MENESTRAL

José Blanco es un ministro menestral. Su oficio mecánico es apretar tuercas. Sobresaliente el gallego en la tarea. Recién nombrado por Zapatero como menestral mayor de Fomento, abrazó la consigna de priorizar las obras públicas que ayudaran a salir de la crisis económica. Se estaba postulando como paladín del entendimiento y del diálogo. Otra cosa es que nos creamos lo que nos dijera el látigo viperino que es su lengua. Hay que crear empleo como medida primera para salir de la crisis, decía. Incluso abundaba sin concretar nada: "se trata de gastar donde más se favorezca a los territorios y a las personas".


Pepiño da miedo. Cuando estruja, es que apisona de verdad. Sin embargo, se le ve el plumero. La mentira se urde en la mente de los poderosos sin más escrúpulos que los necesarios para devaluar una moneda. Entonces, el gran menestral se decantaba, en vez de aumentar los impuestos, por reordenar las prioridades del gasto público. Y, ¡oh, casualidad!, qué nos encontramos! Ni más ni menos que ante la segunda de las políticas del programa general del "Consenso de Washington".


Este programa, diseñado por Williamson, se considera el estandarte del neoliberalismo, esa ideología político-económica tan odiada por Zapatero y su cohorte de puretas y que utilizan con tanta frecuencia como frivolidad para descalificar a Bush y a sus seguidores. ¿Puede creer alguien que Blanco se haya pasado al neoliberalismo de su odiado Kagan, el máximo representante de los neocons? ¿Tan voluble y veleta es Zapatero para entender un tan radical cambio ideológico? ¿Se comportarán, uno y otro, como Felipe González, que no dudó en desembarazarse del pesado lastre del marxismo del PSOE, cuando le hizo falta para gobernar?


No olvidemos lo que significa gasto público. Es el que realiza el sector público (la Administración estatal, autonómica y local) en un período determinado, incluyendo en el mismo el gasto fiscal. Así, si aumenta la renta de los consumidores, disponen de más dinero para gastar y, casi siempre, gastan más y ahorran menos porque el estímulo del consumo actúa como efecto multiplicador que hace que el dinero pase de mano en mano e incremente la producción. Si no aumenta la renta porque las empresas despiden trabajadores, o el paro acrece o se congelan los salarios, lo más sensato es aplicar una política fiscal expansiva, haciendo uso de sus dos mecanismos esenciales: aumentar el gasto público (para incrementar la producción y reducir el paro) y bajar los impuestos (se consumirá más y las empresas invertirán más). ¿Cuál es el inconveniente? Que al haber mayor gasto público, y menores impuestos, el presupuesto del Estado es deficitario.


En este caso, cabe preguntarse cuánto déficit puede soportar un Estado y en qué manera afectará a los gastos sociales que, con la boca grande y el ánimo chico, pregonaba Zapatero. Hasta cuándo resistirá el Estado español con las reivindicaciones económicas y financieras de los nacionalistas, los altos gastos de la Seguridad Social y el bienestar educativo y sanitario. Tetas y sopas no caben en la boca. Las preferencias de los españoles para superar la crisis pasan, en este orden, por reducir los impuestos, bajar las cotizaciones sociales, preservar el gasto en sanidad y educación y limitar el intervencionismo estatal en la economía. En este sentido, los ciudadanos estiman que la obra pública es lo más aconsejado para crear empleo, del mismo modo que consideran urgente no aumentar el ya grueso núcleo de funcionarios y, sobre todo, eliminar de raíz el despilfarro.


El ministro menestral ha cambiado el discurso. Ahora sube impuestos, recorta salarios, congela pensiones, facilita el despido, impone el copago sanitario y mata las libertades económicas. De la noche a la mañana, Digo ha pasado a llamarse Diego. No obstante, aunque las obras públicas han sido frenadas en seco, el gasto excesivo y superfluo se ha disparado. El hombre confunde obra pública con gasto público. De ahí que paralice la construcción de autovías. Por eso, incrementa el derroche en aviones, cochecitos, caviares, televisiones, y en compensaciones a amigotes y agradecidos.


Claro, que el hombre no es ingeniero. No daba más de sí. Lo malo es que tampoco practicó la mecánica. Demasiado esfuerzo. Pero apretar tuercas, lo hace muy bien. Tan bien como estruja meninges. Las nuestras. Dónde irás, buey...


Un saludo.

 

MAYOR OREJA ACERTÓ

El viejo rockero de la política española sigue vivo. Muy vivo. Hay que serlo cuando, además de la etarra muerte, hay que lidiar con la envenenada semilla que alienta a la muerte etarra. Semilla que crece en el erial abertzale. Desde Aralar a EA, pasando por el PNV y el ala facciosa del partido de Patxi. Eguiguren no ceja. Ceja.

 

Posee el animal la cualidad del instinto. La serpiente y el escorpión matan. Como ETA. Ni son amaestrables ni domesticables ni reinsertables. Tiene el Estado el deber de utilizar la fuerza legal y el poder punitivo para eliminar a las bandas terroristas, mafiosas y criminales. Como ETA. El Gobierno refrendará su desvergüenza si, después de los males que ha provocado con su conducta antipatriótica, vuelve al despropósito de la negociación con esa tropa armada. Si el excarcelamiento de Usabiaga daña la dignidad de cualquier bien nacido y la ministra Aído no se estremece ante esta violencia de género institucional, los españoles no nos merecemos a un Consejo de Ministros tan indeseable. Empezando por Zapatero y terminando por Corredor.

 

Policía. Contra ETA, los cuerpos de seguridad del Estado. Los Eguiguren de turno son ramas del árbol envenenado psoecialista. La inmoralidad corroe la madera más rica. Policía contra ETA. Policía despreciada por la copa de ese árbol. Policía agraviada por la política nefasta de un Rubalcaba que muere en la palabra. Así no se acaba con ETA. A los argumentos hay que añadir la acción y ésta precisa medios y recursos. La policía no tiene ni para uniformes ni para carburante ni para personal. Los sindicatos, sí. La policía, no. Las comunidades autónomas, sí. La policía, no. Las ONGs, sí. La policía, no. El mapa del clítoris, sí. La policía, no.

 

Cómo se atreve el Gobierno del PSOE a seguir esta línea de maldad y, si me apuran, de malevolencia. El Faisán es la entronización de la golfería institucional. Ni siquiera el GAL cavó hoyo más inmundo. Mayor Oreja acertó. El Gobierno y ETA, aliados potenciales, pero cada vez más cercanos al acto. Eguiguren ya no niega. Rubalcaba reniega.

 

La proximidad de las elecciones hace esperar desatinos de cualquier índole. Sangrientos o no, me preocupan los instintos asesinos. Sobre todo de bípedos implumes de hacha y serpiente. Enmascarados o no. Ilegales o legales. Forman parte de la misma tramoya letal. Cualquier cosa es posible en esta España de Zapatero. El reino de la mentira acusa de embustero al heraldo de la verdad. En casa del herrero, cuchillo de palo.

 

Nietszche y Pope acuñaron dos frases legendarias sobre la palabra humana. El alemán no conoció a Rubalcaba cuando escribió: “lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti”. Por su parte, el inglés subrayó: “el que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera”. Pope no conoció, tres siglos atrás, a Zapatero. Salvo que se tratara de algún ancestro que se hubiese reencarnado.

 

Mayor Oreja dijo la verdad. El Gobierno, a lo suyo. A su instinto.

 

Un saludo.