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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

LABOR DE ZAPA


 Mira que nos costó traer la Constitución. Casi tanto como restablecer la democracia. Con igual suspense. Democracia y Constitución se funden en un concepto esplendoroso: pueblo soberano. Si se ataca a uno solo de estos tres monumentos jurídicos, ya sabemos de dónde proviene la ofensiva: o de fascistas, o de totalitarios de izquierdas o de derechas, o de ignorantes, o de perversos, o de malintencionados, o de  belicistas, o de añorantes de la Dictadura.


La nuestra es una Constitución avanzada en derechos y libertades. Muy progresista. Muy sensata. Muy de concordia.  La libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político son principios esenciales de la misma. También es una Constitución flexible, ambigua incluso, interpretable en algunos conceptos, diáfana y rotunda en otros. Del pueblo español emanan los poderes del Estado, proclama. No del catalán ni del extremeño ni del castellano ni del balear. El pueblo español es el soberano.


 Los padres de la Constitución del 78 eran conocedores de la tortuosa historia de la España de los siglos XIX y XX y, desde esta sabiduría, quisieron dejar muy claro que esta Ley Suprema "se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles". Sin por ello omitir ni silenciar ni ocultar que "reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas".  La gran novedad y la mayor originalidad de  nuestra Carta Magna fue el Título Octavo: el Estado de las Autonomías.

 

Sin embargo, a nadie se escapaban las aspiraciones independentistas de algunos. Aspiraciones absolutamente legítimas cuya legalidad sólo será posible en el marco de la Constitución. En su defecto, ni legalidad ni legitimidad, porque la violencia, el terrorismo, la política de hechos consumados, la vía de hecho, el solapamiento de unas leyes de menor rango en otras de más categoría jurídica, la perversión del derecho, etc., son atajos ilícitos, antijurídicos y anticonstitucionales. De estos atajos y de estas aspiraciones éramos conscientes muchos españoles y más todavía los redactores de esta Biblia laica que es una Constitución.

 

En esta consciencia jurídica e histórica, Solé Tura, Gabriel Cisneros, Peces Barbas, por citar a tres de los siete ponentes, no dudaron en redactar un párrafo advertidor en el marco de un artículo muy interior, el 155. "Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general". El peso de la historia sobre los hombros de los españoles ha llegado a ser tan insoportable y tan condicionador, que todas las cautelas son pocas.

 
 Lo que no imaginaban los constitucionalistas es que el peligro de vasquistas y catalanistas se podía acrecentar hasta el infinito con la irresponsabilidad de un Zapatero y de un Montilla de tres al cuarto pero con más ambiciones que la princesa de Éboli.  

 

 A vueltas con las dos caras. Una vez más poner una vela a Dios y otra al demonio. De nuevo, la marcha sobre el filo de la navaja. Se repite la historia del quiero y no puedo. El fantasma del artículo 155 toma posiciones. Atención a los duendes. No se les ve, pero enredan, lían, confunden, traicionan, atentan. Atención.

 

Un saludo.

LA SEGURIDAD Y LA ECONOMÍA

Que, desde hace medio siglo, la playa de Mazagón ha venido sufriendo los efectos del derrame de carburante, lo sabemos cuantos onubenses hemos elegido aquella zona como rincón de baños y de descanso. Todavía en la arena, pese a los esfuerzos de limpieza, se observan huellas negras. Desde la orilla, los bañistas contemplamos en el cercano horizonte cómo buques de gran calado se suceden en su ruta petrolífera. El problema -porque es un problema de envergadura- no es tal en Punta Umbría, La Antilla o Matalascañas. Se centra en Mazagón. Lo cual, por otra parte, entra dentro de la lógica más elemental de la proximidad territorial del lugar de destino.


Nada más hipócrita que cerrar los ojos y morderse la lengua cuando la Junta de Andalucía parece decidida a dar el visto bueno a un oleoducto extremeño que pretende pisotear, hollar, suelo andaluz. Oleoducto como negocio en el que tiene grandes intereses un empresario muy cercano al PSOE. Partido el psoecialista en cuyo favor gobiernan los Ejecutivos de España, de Extremadura y de Andalucía. No hay casualidad. Si los dirigentes de la era zapateril quieren que el oleoducto en ciernes atraviese la provincia de Huelva, lo lograrán. En cuyo caso, desde el norte hasta el sur, una multikilométrica serpiente de acero y asfalto reptará por el variado paisaje de nuestra provincia. En su vientre portaría tal cantidad de veneno negro que, de evacuarlo accidentalmente fuera de lugar, provocaría un daño irreparable a la sierra, a la comarca andevaleña, al condado y a la costa.



Mazagón es la desembocadura. Otra vez. No cabe. Mazagón tiene que salir a flote. Balboa, no. Ni Balboa ni Vasco de Gama ni Cortés ni Pizarro. Oleoducto, no. La gente de Huelva tenemos que aprender a decir no. No supimos oponernos en la dictadura. ¿Sabremos hacerlo en la democracia, o sucumbiremos a los cantos desafinados del psoecialismo más activo?

 

No obstante lo cual, tengamos como referencia la importancia, hoy por hoy incuestionable, del petróleo. Si falta el crudo, la economía se paraliza; si su precio se incrementa, la inflación espera a la vuelta de la esquina. Aunque algunos apuntan a China y a India como responsables del movimiento especulativo, este articulista entiende que hay que mirar en los países en desarrollo los posibles subterfugios. ¿Quién nos asegura que, al igual que José en el Egipto bíblico de los faraones, no se está haciendo acopio avaricioso del oro negro para venderlo posteriormente mucho más caro?


Sea como fuere, nuestra economía está en manos de esa fuente de energía. Nos muerde el petróleo. Mientras esto ocurra, despidámosnos de un desarrollo sostenible. ¿Es el Gobierno consciente de la envergadura del problema que nos acecha? En lo que respecta a ZP, estará en Babia. La crisis contribuye a que sus engaños se descubran antes. El subsidio último a los parados está provocando mordidas en los parados que no tienen derecho a su cobro. Si el petróleo muerde, los parados están para bromitas. Nos van a devorar a todos. Al tiempo.



Negro el petróleo. Negra la poca conciencia que algunos conservan. La economía sostenible no pasa por construir más oleoductos, sino por garantizar que sus sistemas de seguridad no dañen, más, el medio. La avaricia rompe el saco. Bristish Petroleum sabe de esto un montón. Economía sostenible, de verdad. Las mentiras de la ley del mismo nombre que se sacó de la manga el tahurcillo de León, que se las trague. Que se las coma él.



Un saludo.

PARA, PARO

Que el Desgobierno de ZP mal administra, lo sabe el más fanático de sus favorecidos. Y claro, si la administración falla, los sujetos a esa economía tienden a ser pobres y desdichados. Lo avanzaba Adam Smith y constituye ciencia infusa en los más ignorantes. No es preciso ser empresario ni economista para entender esta máxima. ZP no se entera, sin embargo, ni se quiere enterar. Estadísticas oficiales publicadas por la UE ponen de relieve que la pobreza infantil en España se aproxima a los dos millones. Dos millones de niños. Dos millones.


O se cambia la administración o se cambia al administrador. Mientras España no modifique, de un lado, su modelo productivo y comercial, la solución es imposible. En tanto el país siga aferrado a una normativa antiliberal, intervencionista y constreñidora, el túnel no acabará. Es más: hasta que la economía no logre crear empleo, el déficit y la deuda seguirán aprisionando al país. Los salarios se batirán a la baja, las pensiones sufrirán el rigor de la nevera y el consumo hibernará durante varios estíos. No nos engañemos. El paro determina el desarrollo económico y viceversa. Pura aritmética. Propiedad asociativa de los conjuntos.


Los conjuntos. Refería Borges que el conjunto de los conjuntos no es un conjunto porque si incluye a todos ellos, no está entre ellos. Por tanto, se puede concluir que el conjunto de los conjuntos no es un conjunto. Será otra cosa. Si ZP es el presidente del Gobierno de los españoles, o no es presidente o no es gobernante o no es español. De qué manera, si no, podemos clasificar a un señor que recibe una herencia multimillonaria y, seis años después, accede al infierno de los números rojos. La solución a los problemas radica en la asunción de su existencia. Si en vez de eso, se marea a la perdiz con brotes verdes, con economía sostenible, y con otros nominalismos sin bagaje, lo más lejos que se llega es a poner letras refulgentes en un escaparate de cine, por más que la película nunca llegue, siquiera, a rodarse.



El Gobierno es tan incapaz, tan nefasto administrador, tan indigno albacea, que por más oportunidades que se le ofrezcan para redimir sus culpas, sigue improvisando. Y mintiendo. Con altanero talante. Miente. Como lo hace el sofista que se intitula filósofo. O el trovero que se atribuye la cualidad de poeta. O el presidente que lo es por accidente y se postula como estadista elegido por el Olimpo democrático. Derrumbe. Desplome. Batacazo. Parpajaso. Zarpajaso. Economía que se sumerge. La economía doméstica del Estado sufre lo que antecede. En grado superlativo. Si fuera una empresa privada, los administradores marcharían al ostracismo. Para siempre. No puede Zapatero con la economía. Ni con el país. Ni con su propio peso. Calamidad.

 

El debate sobre los Presupuestos para 2011 va a crear una nueva brecha en la remendada compostura de la economía. Como el señor Zapatero no remunere con liberalidad a los independentistas catalanes y vascos, no será posible su aprobación. Y es que dos no debaten si uno se hace el sordo, el ciego y el mudo. Todo se gesta, amaña y apaña extramuros del hemiciclo. La puesta en escena achara, azora, azara, confunde y avergüenza. Se estrena una obra que ya se ha representado. La trama de esta representación es burda, grosera, tosca, ordinaria y vasta. Entre el público, los incondicionales aplaudirán con el entusiasmo de quienes acuden gratis a cambio de esas ovaciones retribuidas.



 El parlamento en las Cortes enmudecerá ante la irreversibilidad del tinglado que ha montado el PSOE con el PNV, CiU y Coalición Canaria. De nada sirve que las demás formaciones se pronuncien contrarias. Papel mojado es el informe del Instituto de Estudios Económicos que prevé el mantenimiento de la recesión y el incremento del paro y que califica las cuentas públicas como las peores de la democracia debido a su falta de credibilidad. Inservibles, aparte de su función testimonial, serán las enmiendas a la totalidad que se presenten. Compuestos, y sin novia, quedan los partidos de izquierda ante la fructífera veleidad del gran patrono psoecialista, cuya promiscuidad política sólo es parangonable a la vaciedad de su discurso.



 Parados y clases medias, en este orden, van a experimentar en sus carnes la ambición del presidente del Gobierno. Que el endeudamiento del Estado se dispara, y qué. Que la fiscalidad ahoga, un rábano importa. Que la economía sumergida reflota, mejor, calles vacías. Alea jacta est. El nuevo César compra y vende adhesiones a su antojo con el dinero de los demás.



Pobre España. En manos de estos administradores, nos vamos, los españoles, al pairo. Como un barquito de velas extendidas, que permanece quieto, sin avanzar. Al pairo. Al paro, por supuesto. Al paro, que no cesa de crecer. Y crece. Y crece. Y crece. Para, paro. Ni cuenta. Pobre España.


Un saludo.

LA TRAICIÓN

 

El presente va a ser un artículo muy breve. Cuando uno sufre en sus carnes la traición, el dolor agasaja a la tristeza y ésta ridiculiza a la sorpresa. Las declaraciones del venezolano Pérez Vivas, Gobernador de Táchira, han arrancado océanos de repugnancia a este articulista. El asco que origina la certeza de la felonía temida pero no cercana. La repulsión que provoca la constatación de la infidelidad más vomitiva.

 

Un delito. O una falta. Eso es la traición. El traidor, en cualquier caso, es la persona que quebranta la lealtad jurada. O prometida. El quebranto puede atentar contra la seguridad de la Patria, el honor de la Nación y la independencia del Estado.

 

Es traición arruinar la economía del país vendiendo falsos brotes verdes. Y lo es fomentar la desigualdad entre pueblos y hombres de España a fin de procurarse votos miserables. Y potenciar una deleznable tolerancia que, en realidad, oculta la muerte del respeto debido. Y llamar interrupción del embarazo a lo que es, en muchos casos, una muerte consentida por la ley. Y liberar a asesinos etarras con el pretexto de una falaz voluntad de reinserción social. Y permitir la elusión de impuestos merced a la torticera ignorancia del trabajo sumergido y del capital oculto en paraísos fiscales. Y subvencionar a organizaciones y a personas sin otro ánimo que el de captar prosélitos en forma de clientes paniaguados. Y atajar la norma constitucional para beneficiar, en provecho propio, a sus aliados más antipatriotas. Y ofrecer Navarra a ETA. Y desmembrar la organización territorial del Estado arguyendo motivos de rancios sentimientos históricos.

 

Traicionar es llamar Nueva Transición a lo que no es sino una venta fraudulenta y a plazos del país que se ha jurado, o prometido, salvaguardar.

 

Traidor es quien actúa de esa guisa. Cómplice de traición es quien calla, por miedo o por conveniencia, ante tamaño desmán.

 

Disgusta hasta la arcada la traición. Dios aborrece al pecado pero no al pecador. Uno se limita a odiar la traición y a manifestar su náusea ante el traidor.

 

A los que actúan contra los españoles y contra España, mi animadversión. A los que, para mayor deshonra, escudan su cobardía en la inocencia del pueblo, mi más expresiva sensación de grima.

 

En el imperio de la ley, los traidores tienen su castigo. Deben tenerlo.

 

Un saludo.

NO HAY LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

 

La tesis de los señoritos de la televisión psoecialista, que pagamos todos, es recurrente. Sirve para un roto como para un descosido: el franquismo alentó el folklore vulgar, el artisteo afín y solícito, el humor más chabacano, la copla, las corridas de toros. El andalucismo más hiriente, de charanga y pandereta. De esta manera, el dictador amansaba a las masas, engañaba al hambre, distraía a las fieras, esquivaba al pueblo, adormecía, adormecía, adormecía.

 

Griñán, hoy, y Chaves, ayer mismo, se decían: es que si no los hartamos de tele, lo mismo se manfiestan pidiendo trabajo. Más tele. Tele hasta hartarse. Mientras, vivimos como maharajás. Después Dios dirá. Dios o Alá. El que sea.

 

Acabo de comenzar las vacaciones y ya los escaparates te recuerdan la cercanía de septiembre. La moda se adelanta al cronos. Las rebajas quedan atrás poco a poco. Se descuelgan como el farolillo rojo del tour. Como la situación social. El otoño promete calor humano y térmico. Calor humano negro, oscuro, confuso, turbio. El Plan "E" de estafa se ha convertido en el plan "R" de rencor. La caída de las hojas arrastrará en su ruina la catátrofe de una economía perdularia y crítica. No menos crítica por esperada ni por esperada, menos crítica. En los estertores del zapaterismo, la prensa no se atreve a decir la tórrida temperatura social del nuevo y tiznado Otoño que se nos asoma.


El Gobierno se cura en salud. El mismo Corbacho, que aparenta mostrarse imperturbable, reconoce y avanza que el otoño no será positivo. Lo malo es que se queda tan ancho. Le importa un bledo lo que se avecina. Cara de póker. Al igual que su jefe, el mago de las finanzas, Zapatero. Carita de ángel. ¡Qué digo del Gobierno! ¡Hasta los sindicatos subvencionados admiten la inminencia de tensiones! CC.OO. y UGT anuncian una huelga general que se quedará en sargento.



A verlas venir. Aquí el que no corre, vuela. Tras la tempestad, viene la calma, repetía Felipe González. La tempestad acabó volteándolo en la dulce derrota de 1996. La calma vino después, cuando la ciudadanía expulsó a un incapaz PSOE del Gobierno de la nación. ZP espera la calma. La calma no llega. Él se inventa treguas y alecciona sobre cómo distraer al pueblo. Para distracciones está el pueblo. Sobre todo después de que agosto se convierta en pasarela a la dureza del mileurista y de campanilla de extremaunción de los parados y de los que han de alimentar a la fiera insaciable del desempleo.

 

Zapatero sigue de vacaciones. Su cachondeo del pueblo español no tiene cercas. Desde León escribo. Aquí se le espera hoy para celebrar su cumpleaños. Viva  su Valladolid que lo vio nacer pero se liberó de tan triste personaje. Viva León, que sufre su adopción. Viva.

 

Un saludo.

ZAPACHÁVEZ, ANTIESPAÑOL

Zapatero ha sacado adelante la reforma laboral. Como decía el segundo de mis hijos, cuando muy pequeño, la “porqueriosa” reforma laboral que le ha impuesto la Intervención de la Unión Europea. Qué pena de presidente y qué angustia de secretario general psoecialista. Qué asco.

 

El triste triunfo reformador del mercado de trabajo es la exégesis de la miseria populista de un caudillo bananero que sólo se distingue del venezolano en la fachada. El bolivariano se reviste de lo que es y el carrillista se disfraza de San Isidoro de León. Ni uno es Bolívar, qué más quisiera, ni el otro es santo, qué argucias utiliza el diablo para engañar al común.

 

Con todo, la reforma laboral del antipatriota ZP hubiera sido imposible sin la ayuda ultrainteresada de dos de los más grandes enemigos que ha parido la democracia juvenil española. Esta cooperación se diseña en términos de abstención. No tienen valentía estos separatistas españoles para blandir el pendón del independentismo y se agazapan en la estela de necedad del zapaterismo para, al cabo, culpar a este movimiento sectario de todos los males que están causando la fragmentación sensible de esta España de nuestras cuitas. Urkullu, bajo Erkoreka, y Mas, tras Durán Lleida, no dicen sí ni no. Se limitan a callar. Saben que el valor de su silencio se mide en pasta y en tierras.

 

Etarras a la calle. Etarratuna, en Nanclares. Zapatero, en Moncloa. Rubalcaba, alentando multas. Bono, a la escapada. La niña, suspensa. León, hermosa. Blanco, haciendo terrorismo sectarista de su partido. Carod, forrándose. Montilla, como la hiena Pepa. ¿Y el pueblo?

 

El pueblo pinta menos cada día. Su voto tiene el valor de una milésima de segundo. Los recortes sociales amenazan la bolsa de los trabajadores. La panza mengua por momentos. La vida se encoge al ritmo de incremento del paro. La ciudadanía es víctima de la perfidia de un Gobierno atroz.

 

A la espera de mayores calamidades, los españoles nos inclinamos ante el empuje del fútbol y sucumbimos ante la propaganda nazi de la telebasura, del “futboltelevisado”, del "deporteatodashoras” y del “engañasiempreporsiempreyparasiempre”.

 

La verdad hará libres a algunos. La mayoría claudica ante el peso de su chantaje. El gran dictador lo representó, maravillosamente, Chaplin. El Charlot de hoy no tiene gracia. Más que expresar al dictado, suelta lo que le soplan. El  que se jactaba de ser el más grande defensor de los derechos sociales es, hoy, el máximo recortador de los mismos. La probatio diabólica de los juristas halla su sede en este político al que todo da igual con tal de no reconocer su ineptitud, su mala leche gubernamental y su enfermiza obsesión por seguir subido al caballo de Rocinante. Lo que ignora es que él confunde su libertad faraónica con la libertad de los oprimidos. Él vive cual faráon y se autopostula como siervo. A su muerte política, que la otra no se le desea, será embalsamado entre momias como Stalin o Ceausescu. Franco tenía fe en España. Su enterramiento será distinto. Y distante.

 

Algunos dictadores mueren en la cama. Otros, a saber. Unos tienen la fama. Otros cultivan la lana. ZapaChávez está entre unos y otros. Dictador ecléctico. Tirano inconfeso. Traidor irredento. Antipatriota generador de mártires. Zapachávez. Horreur.

 

Un saludo.

INTERCEPTAR EL EMBARAZO

 

Habermas afirmaba que la ciencia y la tecnología persiguen, en vez de la búsqueda desinteresada de la verdad, el perpetuar las instituciones del Estado y el hurto de la vis política de los ciudadanos. Así, si se convierten en herramientas de dominación y no de emancipación, en breve tiempo la comunicación humana estará sujeta al poder castrador del Estado y los ciudadanos perderán su libertad.

 

El exordio nos lleva al recurso crítico de la nueva ¿ley? del aborto. De entrada, la ley, por decir algo, ha mostrado su zafiedad en la promulgación. Se ha mostrado como todo un paradigma de la mala praxis. Si Bibiana ha pretendido contentar a una minoría, puede estar satisfecha. A la inmensa mayoría la ha sumido en el desapego y en la antipatía. Al fin y al cabo, es el sino de los cobardes. Se arriman a los pocos animales lobunos, a los que temen, y desprecian a la numerosa grey que calla y respeta.

 

En esa línea, la señora De la Vega ha asegurado que el aborto nos afecta a todos. Y un pirulí. “Con nuestra actitud nos jugamos nuestra dignidad como sociedad", ha remarcado. Ojo a la vice que no dice una verdad a medias. Las suyas son mentiras completas, absolutas, taimadas, pérfidas, brujilmente paridas, manzanas de mil blancanieves. De ahí que su insidiosa acusación sobre lo retrógrados que son -somos- quienes se oponen -nos oponemos- a la ley del aborto bibianesco no tenga más valor que la persona que las profiere. Pésima praxis. La peor.



El presidente del partido casi único, a cuyo servicio se halla el Gobierno español, ha hablado al respecto del aborto. ¿Qué ha dicho? Ha dicho. Pero no nos hemos enterado. ZP expresa lo insulso con aire de solemnidad filosofal, sin apercibirse de que la forma no puede esconder el mensaje. Es incapaz de discernir la coherencia del discurso más pueril. Y su praxis, ¿cómo la califica? Por favor, qué praxis ni qué aporía. ZP es pura entelequia.



Ninguno de estos prebostes de la nada demuestra valentía para decir que la promulgada ley se llama del aborto. Del aborto. No de la interrupción del embarazo. La ley intercepta el embarazo. Lo frena. No lo interrumpe. Lo ataja. Sin posibilidad de continuidad. El aborto, a diferencia de la prescripción, no se interrumpe. Lo suprime de raíz. Es como desconectar de la respiración asistida a quien no puede respirar por sí mismo. Lo peor es que esta desconexión no es momentánea, sino definitiva. Se intercepta el nacimiento de un ser vivo y humano. Se corta al embrión la posibilidad de nacer. No se defiende a la madre. Se condena al débil. Al débil. Los cobardes. Hijos de mala praxis.


Un saludo.

EL PESO DEL PASADO

El pasado no es la memoria. La memoria sí es el pasado. Son los hechos los que nos identifican. La memoria se limita a reconocerlos. Nuestro pasado nos acompaña hasta el final. Los recuerdos, los nuestros y los de los demás, nos desvelan el peso de un pasado que, algunas veces, queremos aligerar o, mejor, borrar.

 

La vida de Pío Moa es una sucesión de escenas, algunas de las cuales hoy le pasan factura. Ser del Grapo en un tiempo de su vida, es una cruz. Así lo decide la prensa al poder pegada que, a la vez que dispara a matar al enemigo, coloca el chaleco antiobuses al amigo. El embudo se capilariza hasta la cerrazón. El ancho se amplía hasta el escándalo. Pio Moa perteneció al GRAPO. Incluso penó por ello. Cuántos etarras y cuántos cooperadores necesarios del GAL son aclamados por los mismos que censuran esa parte negra de la vida de Pío Moa. Vara de medir que, en realidad, calibra al sujeto mensor y no al objeto mensurado.

 

Todos. Todos tenemos algo que distraer de la memoria ajena. Simplezas en muchos casos. Graves asuntos en otros. Si la vida se rige por el túnel del tiempo, nadie escaparía a la influencia maléfica de nuestro ayer. En mi juventud conocí a falangistas de carnet en boca que fueron padres de políticos que, en nuestros días, se jactan de su sempiterna lucha contra el franquismo. Franquistas de tomo y lomo asidos, ahora, al yugo del nuevo poder que se esconde del sol que, antaño, ennegreció el rostro, y el alma, de sus progenitores. Renegados que sepultan su atrás y exhuman la retaguardia evocadora de los otros.

 

Si hiciéramos una lista, ni uno se salvaba de los kilos de su cuerpo y de los gramos de su espíritu. Ni uno. Es preferible mirar hacia delante. Lo deseable es que los años nos descubran nuestros errores y, a la vez que los aceptamos, nos sirvan de corrección futura y, sobre todo, de comprensión a los actos de los demás. Lo importante es cambiar para bien. Lo indecente es hacer que se cambia y mantener la suciedad dentro. Lo inadimisible es blanquear la imagen de nuestro sepulcro interno.

 

Pío Moa hizo lo que hizo y fue lo que fue. Como tantos cuyos nombres no vienen a cuento. Sin embargo, Pío Moa no puede ser descalificado intelectual y profesionalmente por sus gestos y malas gestas. En absoluto. Pío Moa podrá ser censurado como demócrata si se comporta como un tiranuelo. Y deberá someterse a la crítica por su condición de historiador. No es de recibo que a Pío Moa se le denigre como escritor, articulista, conferenciante o tertuliano por sus errores pretéritos. No es de recibo. Los que así operan, se descalifican a sí mismos. Viven de la venganza hacia los discrepantes porque entienden que la mejor defensa de sus efemérides más vergonzosas es el ataque a los éxitos de aquéllos.

 

Si se fijan, descubrirán qué periodistas, qué personajillos, que famosetes, esgrimen tan miserables útiles de matar sin sangre. Están retratados. Pero si tienen que unirse con el cinco, pues muy bien, que nueve es más que nada. La nueva empresa dictará las consignas. Pío Moa seguirá a lo suyo. Con su pasado a cuestas, es verdad, pero con su presente alado. Pío: el mundo es de los que rectifican a tiempo y de los que luchan contra la canalla.

 

Un saludo.

MAFO BUENO, MAFO MALO

Gracias a la plata americana, el emperador Carlos V hizo del banquero Jacobo Fugger un hombre inmensamente rico. Con los préstamos del financiero alemán, el rey de España construia un imperio y hasta el mismo Papa León X le encargó la venta de indulgencias. El principal, y los intereses, marcaron, de forma indeleble, la economía de Castilla y la explotación de los indígenas. Carlos endosó la deuda a su hijo y el llamado rey prudente afrontó la gran bancarrota de 1557. El imperio comenzó a hundirse y los Fugger iniciaron su imparable decadencia. Demasiada deuda.

El imperio de Zapatero es la arcadia feliz de un narciso al que se adula. Entre los que más, y mejor, baten palmas, los provisionados sindicales. A MAFO lo odiaban. Lo agraviaban. Lo marginaban. Se oponía, el atrevido, al despilfarro y cansaba con tanta alarma y tanto miedo. Ahora, cuando los brotes verdes marchitan, cuando la crisis se recrudece, cuando el paro repunta, ahora, los ugetistas del puño cerrado y los comisionistas de mano ávida callan. El héroe de las finanzas hispanas es MAFO. La banca ha superado el test de stress con nota. Salgado y su panda se anotan el tanto. Oiga, que el partido se ha ganado gracias al gobernador del Banco de España. Y a pesar del Gobierno. Los ministros, de jarana. Ordóñez, aplicando un punto de rigor al trabajo. El corifeo gubernamental, a la compra y soborno de voluntades parlamentarias. El Gobernador, ordenando las cuentas y poniendo firme a la banca.

 

En el contexto de progresivo empobrecimiento económico y ético, que los parados sigan cobrando una prestación, me parece bien. Lo que me parece inadmisible es que el futuro de España esté en manos de estos señores. Madre mía la que nos queda por ver. Si hacen del subsidio una artimaña electoral, toda España padecerá el síndrome andaluz de la cultura del paro y de la economía sumergida. Cuando España se europeíza a trancas y barrancas, ahora no puede “andalucizarse” en el terreno de la política caciquil y de la economía subsidiada.

 

En nuestro país, MAFO lanzó también nítidos mensajes de preocupación sobre las pensiones. -Pero MAFO es más del PSOE que el puño y la rosa, me espetan algunos psoescépticos. Así es, respondo. Zapatero lo nombró por ser técnico de prestigio pero sobre todo por ser del Partido, sin ni siquiera pedir la aquiescencia del Partido Popular. Lo que pasa es que tiene vergüenza y pundonor. Consideró llegado el momento de apretar el "botón del pánico". Y sigue presionándolo por más que sobre él han lanzado sus zarpas de trepas ignaros los Corbacho, los Toxo y los Méndez. ¡Qué locura!, claman. ¡Qué se apuestan, expongo, a que el Gobernador del Banco de España no yerra en su predicción!

 

¿Y el Gobierno? Desgobierno. ¿Y los sindicatos? Verticales. ¿Y España? Mal, muy mal. MAFO sólo hay uno. Ya se sabe, uno ante tropa tan inútil... MAFO, bueno. ZP, malo.

 

Un saludo.

EL JOLGORIO DEL CHAVES

De “la fiesta del chivo”, la genial obra de Vargas Llosa, al jolgorio del Chaves, fruto verbenero de un político crecido a la sombra de González. Treinta años lleva el ceutí en primera línea de la política bien “pagá”. Incluso en su etapa de presidente de la Junta de Andalucía -decir que fue presidente de Andalucía es cosa distinta-, se mantuvo al cobijo del poderoso. Su gran valedor fue siempre Felipe, el del GAL. La obediencia sumisa caracterizó a este profesional del psoecialismo. Zapatero, el defensor del estatut con minúsculas y el gran dinamitador del texto constitucional, reconoció este valor y se lo llevó de vicepresidente florero en un Gobierno de jarrones de tiendas chinas. Qué más quisieran los Corbacho, Aido y otros apellidos ilustres del movimiento trepa andaluz que ser jarrones de China. Qué más quisieran estar hechos de la riquísima porcelana de la antiquísima Cathay. Qué más quisieran.

 

Después de haber dejado a la comunidad andaluza en la estacada, Chaves ha contribuido muy seriamente a empeorar la pésima imagen de José Luis Rodríguez. Es un as. En este sentido, su actuación ha sido sensacional. No obstante, entre ambos se disputan el triunfo en la antipatriótica carrera de desmantelamiento del Estado español. Cataluña no quiere ser Kosovo pero, de la mano de estos señores tan respetables como incompetentes, todo se andará. Van de juerga en juerga y, en este capítulo, don Manuel aporta una experiencia de la que carece el leonés de Valladolid. Después del guateque catalán, acaso pongan pie la obra y fomenten la separación de Castilla y León. Total.

 

Don Chaves, eso sí, nunca se distinguió por su nepotismo. Hombre, algo sí, algo de nepote parece caracterizarle. Que si los hermanos, al estilo Guerra. Que si la hija crecida a los pechos de MATSA. Que si el apoyo electoral a conmilitones asidos a la soga del enchufismo más vergonzante. En esta materia, el componente del clan de la tortilla sí merece honores de virtuosismo. Halagos de todo tipo acompañan sus celebraciones partidarias, pagadas, por supuesto, por la caja única que llenamos los que pagamos impuestos.

 

Sin embargo, el convite con el que se agasaja Chaves lega a la apoteosis cuando nos detenemos en la observación de su patrimonio. Qué personaje. Mirífica su facultad economicista. Su administración doméstica hace reflexionar a la Fed y al mismísimo Bernanke. Cómo es posible que esté limpio después de décadas en la cúpula de mando y con remuneraciones tan pingües como las percibidas como ministro, presidente juntero y vicepresidente de las flores.

 

Ahora está a punto de dar el penúltimo golpe. Con su diligencia de cartero de La Moncloa, ha susurrado a Gómez, Tomás, que no es el candidato idóneo para oponerse a Esperanza Aguirre. Zapatero no quiere ensuciarse las manos. Blanco está enfrascado en perfeccionar su habilidad con la tijera pública y en humillar más si cabe al sector de los controladores aéreos. Pajín pulula entre la vía láctea y el camino que jubile a su señora madre. Quién queda pueses. El gran fiestero. Tomás Gómez no es el ideal para Aguirre. El showman Chaves nos da un espectáculo diario. Cómo le envidian unos. Cuánto le desprecian otros.

 

Servidor no están entre los primeros. Tampoco entre los segundos. Me quedo en el camino de quienes le compadecen por tan triste trayectoria profesional. Andalucía, España. La siguiente. Que no lo nombren embajador en la ONU. Por favor.

 

Un saludo.

ZAPATERO LLORARÁ

 Sotto voce, confesó a Iñaki, uno de sus valets mediáticos, que a medida que las elecciones se acercaban, iba a provocar tensiones. Zapatero. El hombre del talante sin talento para el bien estaba dispuesto a tensar lo que fuere menester con tal de seguir en La Moncloa. Eran tiempos difíciles pero bien alejados del hoyo en que hoy se encuentra. Zapatero viene a ser el carterista que aligera el bolsillo ajeno al tiempo que su afligida cara parece compadecerse del despojado.

 

Permítanme, lectores, un ejercicio de observación. Los últimos tiempos han sido especialmente penosos para la enfermiza soberbia del pequeño presidente pequeño. Los decretazos a estilo de su odiado Aznar le han granjeado la enemistad de millones de funcionarios y pensionistas, que se suman a la legión de quienes, por añadidura, no podían verlo ni en pintura. El escudo antisocial que encontraba en sus cómplices sindicales le ha sido arrebatado, por la misma sensación de vergüenza que él ha tenido para no entrevistarse con el presunto genocida de Ruanda. El paraguas protector de los dictadores de Cuba y Venezuela se ha vuelto del revés como consecuencia del vendaval generado por la deportación de algunos presos políticos y por la exhumación de los restos del libertador Bolívar. El nacionalismo catalán, exacerbado, como no puede ser de otro modo, por el ultramontano Montilla, está levantando polvaredas insanas. La soledad parlamentaria del leonés no deja de preocupar a sus satélites, menos preocupado por la ruina económica que por satisfacer, con los pocos recursos que hay, el ansia sin escrúpulos de los que le prestan sus votos.

 

Está solo. Zapatero. Más solo que la una. Náufrago de su malicia y cautivo de su ambición. Tan mal le van las cosas al presidente, que -ahí entra el juego de la observación- que sus gestos faciales se suavizan hasta la compasión, sus manos de ablandan hasta el desmadejamiento, sus ojos se tornan acuosos anunciando lágrimas de pena, y su voz se modula hasta arrancarle registros de imploración de socorro. Sus últimas intervenciones públicas en el Debate sobre el estado de la Nación y en el Comité Ejecutivo de Ferraz son un clásico del teatro más estereotipado y más vulgar. Intenta dar el pego como los actores de los cincuenta que interpretaban a las grandes figuras históricas: El Cid desterrado, la reina Isabel abnegada, el Viriato traicionado, el Cristo crucificado.

 

Observen, observen. Coincidirán conmigo en que las medidas gubernamentales de Zapatero se resumen en una: acentuar el sentimiento del niño huerfanito, ahondar en las emociones que suscita la mujer maltratada, profundizar en las conciencias culposas por los hijos abandonados. Y todo un catálogo de actitudes que persiguen la nobleza a partir de los procedimientos más viles e innobles de los seres humanos. El triunfo de la caridad frente a la justicia.

 

A este paso y a tal ritmo de decadencia moral, Zapatero acabará llorando en público. Dijo haberlo hecho con ocasión de la victoria futbolística de nuestra selección nacional, con perdón, ante Holanda. Lo dijo pero no se le vio. Pronto tendremos la oportunidad de verlo en directo. Lágrimas de cocodrilo que inundarán los corazones más compungidos. Es el único recurso de mal actor que queda a tan nefasto personaje para no abandonar el escenario del poder. Aunque el teatro arda en llamas, él dejará entre el fuego el mensaje desgarrador de su discurso vacío. Mas siempre se recordará su llanto. Como el beso de Iker a la Carbonero.

 

Las próximas elecciones pasarán entre los mares de lágrimas de Zapatero. Llorará el pequeño presidente pequeño. Llorará. Es lo único que tiene para seguir. Que le compadezcan. Es una pena. Pero qué le vamos a hacer. Nos ha tocado. Qué cruz. Con perdón.

 

Un saludo.

MULTAZOS

La multa es el efecto de una sanción. La sanción es la pena que se establece por infringir una norma. La norma es la regla a la que se deben ajustar las conductas. El punto de partida es la ley. La sanción es la causa. La multa, la consecuencia. Otra cosa son los tipos y las proporcionalidades. Pero hablar de derecho en serio no parece lo más adecuado cuando algunos individuos se pasan la legalidad por el forro de sus calzones.

 

En Cataluña, los hay que multan por rotular en español. También quienes defienden la multa por lucir en los turismos banderolas de España. Suena extraño. Es raro. Sabe mal. Pero existir, existe. No en Venezuela. En España. ¿Y la sanción en qué ley se sustenta? ¿Y la ley de que mandato se nutre? La respuesta se escribe en clave de sol. Del sol que más calienta. La igualdad de la ley depende del primo de Zumosol o del hampón más poderoso. El reyezuelo más infame recarga las baterías de su poder en la fuerza bruta. A ti te multo porque tu cara no me gusta. Se vende huevos. En Cataluña, Carod te endosa un multón nada más que por escribirlo en la lengua de Cervantes. Y, ojo, que te agrega el impuesto revolucionario si entiende que el objeto de la venta no coincide con el germen del embrión que producen las aves y sí con alguna manifestación testicular. Carod multa porque le sale. Y le sale porque el voto delicuescente de los subyugados otorga consistencia al tiranillo que es.

 

En Cataluña, el taifa emergente es el resultado de la descomposición del Estado. Ser español en la España de Zapatero se ha convertido en un baldón. Los españoles que nos enorgullecemos públicamente de serlo en la Cataluña de Montilla, somos unos parias. Tan parias por nuestra ínfima condición social como por nuestra exclusión de las ventajas de los que se intitulan catalanes. El rodillo arrasa. Que no te doblegas, multa. ¿Sin sanción? La rebeldía ya es, por sí, infracción. Multa.

 

La multa es la nueva manifestación del asalto tradicional. La bolsa o la vida, te gritaba el ladrón de tebeo y de película que caricaturizaban los del hermano lobo. O rotulas como quiero o te fundo el bolsillo, españolista de m... No es conducta propia de catalanistas sin escrúpulos. Nada de eso. Se trata de una práctica extendida por todo el país. Incluso la Guardia Civil ha podido ser instruida en este sentido. Las noticias apuntan por ahí. Que multas caro, condecoraciones premiadas a la solapa del agente dúctil. Que no, a vivir de la famélica soldada. No hay otra.

 

Con el profesorado, las aguas bajan igualmente revueltas. La ley de calidad que se inventaron los podagogos -será pedagogo, no?. No, digo podagogos y digo bien- andaluces para aliviar el luto de tan vergonzoso fracaso escolar, ha sido tumbada por el Tribunal Superior de Justicia. La calidad es la sanción. La multa, la pérdida de complemento por no acogerse a la ración de pan y de agua del aprobado indiscriminado. Los que no aceptaron el chantaje institucional sufrieron la vendetta del padre padrone. Ni un euro para los que se resisten a la presión. La multa. Qué ley ni qué niño muerto.

 

En la España de Zapatero, como pájaros sin plumas, los españoles de bien estamos sometidos a la brutalidad del voto extorsionador. La ley deja de ser democrática. La infración se apoya en la referencia de la brutalidad. La multa es el tributo que los súbditos del siglo de la play station pagamos a los nuevos señores del burdel.

 

El demos, no. El crátos, sí. Por separado. Hoy por hoy, ni se hablan. Se excluyen. Es la España de Zapatero. Chitón o multazo. Evasión (de capitales) o derrota. Vivir para ver.

 

Un saludo.

MILITARIZAR RODIEZMO

 

Sí. Militarizar Rodiezmo. Qué pasa. El Gobierno sastre/desastre urdido para mantenimiento “sine die” ad maiorem gloriam duci Zapatero, militariza lo que quiera, cuando quiera y como quiera. Porque quiere. Las órdenes se le discuten, cierto. Calla unos instantes. A continuación, dejada la impronta de un carácter tolerante y afable, el jefe del clan lanza a sus tigres sobre el discrepante. Pues no que le dicen que, con la que está al caer, se abstenga de presentarse en Rodiezmo junto a sus mineros del alma. Habráse visto atrevimiento. A él, al César. Prohibirle estar junto a los más dilectos de sus paisanos y lo más granado del mundo obrero. A él, al trabajador por excelencia, al Martín de Porres de los oprimidos, al Padre Leopoldo de los marginados, al Mandela de los Castro y de los Chávez.

 

Si quiere militarizar Rodiezmo, lo militarizo y ya está. A ver, Blanco, envíame a Rodiezmo a los miles de parados que van a engrosar las listas del INEM a causa de los recortazos en infraestructuras. Tú, Rubalcaba, llévate a otros tantos de los desertores de ETA que se acomodan en Nanclares. Tú Aido, lidera el contingente de aborteros y abortistas que has subvencionado para nuestra causa a costa de los legalmente asesinados sin defensa. En cuanto a ti, De la Vega, tú solita. Con los dos o tres funcionarios de La Moncloa que te respeten. Los que te teman, no, que serían demasiado. A todos ellos, ministros míos, a todos, sin excepción, uniformadlos con el pañuelo rojo al cuello y ensayad la subida del brazo con el puño en alto.

 

A Cándido, que tenga cuidado. Que si se atreve a contrariarme en público, no va ni una vez más al Villamagna. Si quiere acompañarnos, ya sabe, a poner cara de esforzado líder obrero, como si fuera Marcelino Camacho o Nicolás Redondo. Y si quiere hablar, facilitadle el discurso. Ponedlo firme, no sea que tenga alguna tentación disparatada. En cuanto a Guerra, pasadle por escrito dos o tres de esos chistecillos sin gracia con los que todos nos reímos para salir bien en los telediarios.

 

Firmes. Todos. A la voz de “ar”. Se militariza Rodiezmo y lo que haga falta. Ahora bien, aviso, sin que cunda entre nuestros súbditos el contenido de las presentes instrucciones. Todos, además del uniforme y del puño en alto, mostrando sonrisas de apoyo y rostros de seres curtidos por la dureza extrema de sus vidas. Avisad a los medios adictos bien pagados que acudan en masa a perpetuar la escena. Cuatro, Sexta, Cinco, Tres, Una y Dos, en este orden, con todos sus pertrechos de comunicación, para que saquen a este líder, que lo soy, con las ojeras del trabajo fatigante y escarnecedor, con la sonrisa tierna de quien se conforma con nada para él, con el rictus sereno del que soporta la cruz opositora de un Rajoy envilecido por el dinero, con el sudor que baña la frente de quien dedica su vida a la causa de los más desvalidos. Todos. Militarizados.

 

En cuanto a los controladores aéreos, se les militariza también. Muchos de ellos ya están acoquinados. Un poco más de presión y terminarán afiliándose al Partido. Ya lo veréis. Entonces, les volveremos a dar cancha y dinero. Para que convoquen huelgas el día que gobierne la derechona. Está por ver que esto ocurra, pero el diablo siempre está despierto.

 

A Rodiezmo, oe, a Rodiezmo, oe. Zapatero es Rodiezmo. Oe, oe oe.

 

Un saludo.

TERMITAS DEL SEPARATISMO

España está en peligro. Nunca antes, desde 1975, he visto tan mal a nuestro país. Nunca. El independentismo envenena el espíritu de concordia de la Transición. La democracia, ansiada tras cuarenta años de dictadura, asiste a un momento delicado de su todavía joven existencia. El frentepopulismo vuelve a la carga con más ímpetu y con menos escrúpulos. Los resabios históricos resurgen en este maremágnum de cabezas desquiciadas. La primera, la de Rodríguez Zapatero. La primera y la más temible.

 

Con Felipe González, el Estado sufrió las presiones nacionalistas. Sin embargo, Arzallus y Pujol se cuidaron muy mucho de manifestar su voluntad segregadora. Se limitaron a manifestar su diferenciación en el marco de una España, felizmente, plural y diversa. Nada que objetar pues la libertad de expresión forma parte esencial de los derechos fundamentales que nuestra Constitución consagra.

 

José María Aznar tuvo, durante sus ocho años de mandato, similar sentido de responsabilidad en este terreno que su predecesor. PSOE y PP actuaron con la sensibilidad propia de hombres de Estado y no como jefecillos de tribus partidistas. Nunca hubieran permitido en Cataluña a un Montilla cualquiera. Jamás hubieran maliciado que, tras ellos, la presidencia del Gobierno español recayera en personaje tan políticamente sociópata como Rodríguez Zapatero. Nunca dejarían en manos de tan nefando gobernante el futuro de España.

 

Un dirigente se hace líder cuando prescinde de la rutina y se lanza, a tumba abierta pero con paracaídas, contra los enemigos de la nación española. Rodríguez Zapatero se pone del lado de los que procuran la destrucción de España. Cueste lo que cueste, declaró. Me cueste lo que me cueste, remachó. Él por delante del Estado. Él, por encima de los españoles. Él, sobre la democracia. Él, rebanando de una cuchillada su programa electoral. ¿Y Rajoy? Rajoy no es Aznar.

 

En el momento en que los dirigentes suben al pedestal y dejan de pisar el suelo, -que nunca se ha de dejar de hollar-, creen mutar su carisma de obrero por su aura de patrón. Es un hecho que ha acompañado a tantos prohombres a lo largo de la historia. Rajoy está esperando que otros paseen el cadáver de su adversario político delante del umbral donde espera, sentado, el cortejo. Mientras tanto, el país se desangra. Mala cosa. El vértigo desequilibra hasta el extremo de turbar, de forma pasajera e incluso repentina, el juicio de los más cualificados, el raciocinio de los mejores.

 

No cabe, ahora, el “perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen”. Sí que lo saben. Zapatero, por acción. Rajoy, por omisión o por diligencia mínima. El mal de las termitas independentistas está más extendido de lo que parece. O la democracia se defiende a sí misma o ella misma será víctima de su propia inanidad. Tiempo al tiempo. Que es poco. Ya verán.

 

Un saludo.

BONOFISCALES

 

Buenos Fiscales. Otra cosa es lo de bonofiscales. Por ahí se escucha el término para designar la aparente afinidad entre algunos fiscales y el señor Bono. Bonofiscales. El archivo de la denuncia interpuesta por el PP contra el gran psoecialista que preside el Congreso de los Diputados está dando que hablar. Y no muy bien, precisamente, de las actividades del Ministerio Fiscal. Y no muy bien, por cierto, del Fiscal General del Gobierno. Y no muy bien, sin duda, de la diligencia investigadora de los inferiores jerárquicos de Conde Pumpido. Y no muy bien, por supuesto, de la desigual vara de medir según el personaje se posicione en una u otra formación política.

 

Que no y que no, remarcan los fiscales del caso Bono. Que no aprecian delito. Que "no se ha acreditado que haya habido entrega de dádiva o regalo, y consecuentemente, tampoco que haya habido contraprestación por parte del denunciado". Que "no hay prueba, ni directa ni indiciaria, que permita aseverar que se han cometido los delitos a los que se alude en la denuncia". Que no y no.

 

Lo que no dice la Fiscalía es qué pesquisas ha llevado a cabo, motu proprio, con independencia de la documentación aportada por el denunciante. Si ha ahondado en las obras de construcción y de mantenimiento de la Hípica toledana. Si ha entrado a fondo en el estudio de la Cámara de Cuentas o en el Informe de la Intervención. Si ha establecido relaciones entre los mandamases de las distintas empresas implicadas en las obras. Si ha habido interacciones extrañas entre algunos empresarios y el Bono presidente. Si existen maniobras de ocultamiento patrimonial por parte de la familia. Si la todavía esposa del que fuera Ministro de defensa mantiene alguna relación no laboral con determinados sujetos de esta trama que algunos presumen ilegal o éticamente dudosa. Eso no lo dice la Fiscalía. Ante tantas supuestas carencias de gestión inquisitiva, que no inquisitorial, uno se explica el por qué del archivo.

 

A cuántas personas ha entrevistado el fiscal. En qué documental ajena a la entregada ha buceado. Qué explicación se da al súbito cambio del régimen matrimonial del señor Bono. Cómo se sustenta la arquitectura defensiva del importante patrimonio acumulado por los integrantes de su núcleo familiar. En qué modo se ha contribuido a despejar las dudas acerca de la honorabilidad del señor Bono tanto como ciudadano como, especialmente, altísima autoridad del Estado español. De qué manera se erradican dudas acerca de la corrupción política.

 

Estas preguntas sólo pueden ser respondidas por la Fiscalía. Me limito, en consecuencia, a reproducir lo que dice el Estatuto del Ministerio Fiscal: en su artículo tres, explicita, entre sus funciones, las que siguen: velar por el respeto de las instituciones constitucionales y de los derechos fundamentales y libertades públicas con cuantas actuaciones exija su defensa o tomar parte, en defensa de la legalidad y del interés público o social, en los procesos relativos al estado civil y en los demás que establezca la ley.

 

Las dudas que la realidad tangible de los tribunales llevan a la mente de todos los ciudadanos la idea de que la Fiscalía puede mostrar una toga absolutamente cubierta del polvo del camino, en algunos casos, y otra toga significativamente impoluta en otros. En la investigación sobre el patrimonio de Bono, la apariencia, acaso por su cercanía ideológica al señor Conde, se aproxima más al segundo elemento del precitado binomio. En cuyo caso, se pasa de la duda a la sospecha. Las sospechas empañan el sentido de la justicia en singular y de la Justicia como pilar básico de las instituciones. ¿O sí? ¿Se levanta el velo o, más bien, se enfunda el burka?

 

Un saludo.

ESPAÑA, A PEDAZOS

 

Me preocupa España. Mucho. Cada vez más. Vientos de rotura del Estado y vendavales de ruptura entre españoles. La Constitución, por más que no sepamos o queramos o podamos asumir su enorme importancia, se manifiesta como el resultado de la soberanía de un pueblo que vota, decide y elige en libertad. Si este pueblo español soberano decide un día, en uso de esa su libertad, conceder la independencia a las regiones del Estado que la reclamen de manera legal y no violenta, uno sentirá que parte de su alma se ha perdido, pero comprenderá que la ciudadanía ha dicho su última palabra y la aceptará. Es la ley, elaborada y aprobada en libertad, la que impera y la que obliga, en definitiva, a ese pueblo que ha mandado hacerla. Eso es democracia.

 

Confieso mi admiración por Cataluña. Forma parte de España. No de Castilla. No de Madrid. De España. El Gobierno de Zapatero está enfermo. Los españoles debemos pedir la incapacitación de un Ejecutivo que se tira “patas abajo” lo suyo y lo ajeno y al que nada importa la integridad territorial del país mientras conserve las manijas de la caja fuerte.



La clase política reúne unos caracteres de servicio y de objetividad que, lacayos y mangantes aparte, son ajenos a esta caterva que, hoy por hoy, conforman el tripartito de la Generalitat. Miren. A Carod y a Puigcercós se les ve venir. Artur Mas recorre un camino similar a los anteriores si bien su paso es más cauto, más seguro. Dentro de esa panoplia, están fotografiados. Saldrán con mejor o peor cara, pero la dureza facial es apreciable sin esfuerzos.

 

Otra cosa es el PSC. El Partido Socialista de Cataluña es un totum revolotum, un canto a lo más cutre, un revuelto caduco, una amalgama informe, una secta político-religiosa, una banda mercenaria, una ideología sin principios ni finales. Más españoles en el resto de España que nadie. Más catalanes en esta parte de España que todos. Agua y aceite dentro de un recipiente ya transparente, ya opaco. Del Madrid y del Barça, según el viento sople. Zapatero es un ejemplar conspicuo de esta idiosincrasia partidista/partidaria/parcial/subjetiva, hija de la amoralidad y de la alegalidad.

 

Zapatero es preso de su ambición y cautivo de Montilla. El andaluz converso catatán es un genio maligno con una increíble voluntad de alfombrarse, con sublime capacidad para la reptación, y con inverosímil facilidad para trepar o con su indiscutible predisposición camaleónica. Escupe declaraciones y amasa contubernios para procurar su incompetencia en el tema del Estatut. Eso, ahora. Mañana esculpirá la Carta Magna de Cataluña porque la de España no sirve a su interés espurio. Dios y demonio adorados por el tahúr de cartas marcadas y jugadores entregados. España está en manos de gente como la señalada. O se frena a estos burguesillos de medio pelo metidos a estadistas, o el jarrón estatal se romperán en trocitos mil. O más.Y después, qué. Ozú.

 

Un saludo.

BLANCO DE FOMENTO

 

El ministro de Fomento se llama José Blanco. Uno diría que Blanco es el ministro cataplasma. Blanco es pesado, fastidioso, embustero. Aplica la pomada calmante o emoliente a su política. Ahora. Antes, no. Antes se presentaba como la cara eficaz de la cruz inoperante que resultaba Magdalena Álvarez. Hasta que Zapatero se enteró de lo que vaile el peine económico, Blanco gastaba a manos llenas. Derroche y despilfarro en su cuerpo de blanda consistencia y en su alma modelable a golpe de dedo.

 

Blanco ya no promueve, ni impulsa ni vivifica. Blanco se dedica, ahora, a poner obstáculos, a sembrar campos de minas, a entorpecer el desarrollo de las infraestructuras. Y así.

 

Maestro en la ofensa y perito en el insulto, Blanco echa la culpa al PP del macro-recorte que va a perpetrar en la obra pública. Ya ha avisado que, hasta el año que viene, no dispone de un euro para pagar las certificaciones de obra. Ha tirado el dinero y ahora no tiene ni para pipas. Mucho festejo, exceso de propaganda, tira de clientela, demasiado viajecito, promesas a troche y moche, alharaca partidista y, al final, qué. Al final, eso. Ni una moneda para pagar a las empresas. A rescindir contratos.

 

Qué va a pasar con las obras en curso. Qué depara el ministro cataplasma a las empresas que ya están en el tajo. Qué sucederá en 2011 si la crisis va a seguir un lance paralelo al actual. Qué. La respuesta es sencilla. Se atenderá, a bajo ritmo, las infraestructuras que desarrollen territorios en los que el nicho de votos sea mayor. Sensu contrario, allá donde el saco de votantes esté asegurado o su cuantía sea insignificante, parálisis total. Item más: en feudos peperos, el ministro antifomento mermará los recursos hasta la nada. La política del PSOE tiene de estructura lo que Zapatero de esencia. Ni un ápice. Ni una coma. Ni un bledo.

 

Hasta el año 2017, casi ná, se pueden deslizar los pagos. Las carreteras y las autovías se quedarán como están. Se arreglará algún bache para que no se diga. Las carreteras deficitarias, a los pueblos más pobres. Como son pobres, no se darán cuenta, dicen fuentes insolventes del Ministerio, todas ellas extraídas del manantial madre de la militancia psoecialista. Peor estaban con Franco, nos aseguran.

 

El fomento de Blanco es, en realidad, negra obstrucción. En las cocinas del partido ya han puesto al fuego el nuevo asado. Tiene poca carne y mucho hueso. Con unos injertos de silicona y un añadido de tocino ahumado, dan el pego. Siempre tienen el recurso a despedir a más funcionarios, a sugerir que se contraten pensiones privadas, a privatizar más servicios públicos.

 

Me pregunto si ustedes, lectores, compartirían conmigo la siguiente idea. Propongo privatizar a todo el Gobierno. Pero me explico. El Consejo de Gobierno que haga como si. Sólo cara al público. En la trastienda, que gobiernen profesionales de la gestión, de la administración, de la empresa, del amor a España. Los éxitos que se los apunten los Zapatero y los Blanco de turno. Pero, al menos, que el país esté gobernado por gente de bien. ¿O sí?

 

Un saludo.

OFENSAS A ESPAÑA

 

 Montilla es del PSOE. No puede ser de otra manera. Si no, sería imposible entender tanta sandez seguida. El problema catalán existe porque la casta política de aquella región española así lo quiere. Su afán de protagonismo es directamente proporcional a su capacidad para generar mala praxis. El Estatuto de Cataluña constituye buena muestra de cuanto digo. Los nacionalistas del seny han apoyado el codo en el ojo de los nacionalistas de boina que, como Montilla, pretenden ser indultados por nacer fuera de aquella tierra de oro fino. Áurea, sí por más que algunos de sus dirigentes quieran enlodarla a fuer de ambiciosos sin escrúpulos.

 

Montilla es psoecialista y leninista. Pillado in fraganti, niega el delito televisado incluso con cámaras cenitales. Yo no he sido. Nada tengo que ver. Estaba de paso. Ha sido otro. La culpa del fracaso del Estatut es del PP, que lo ha recurrido. El Tribunal Constitucional ha ofendido con su sentencia al pueblo. Cataluña no se merece un trato así. Y vuelta la burra al trigo. Todos somos culpables. Salvo él y los suyos.

 

Desandar lo andado, no. No se trata de rectificar. Se persigue atajar el Estado de Derecho. Lo que no se consigue por las buenas, por como sea. Bueno es Zapatero para agraviar a Montilla. En realidad, Montilla preocupa un pepino al presidente pequeño. Lo que a él interesa, además de poner loctite en sus tentáculos de poder, son los votos catalanes. Nada más. Y nada menos. La continuidad de la secta al precio de cuatro y de sexta, de ser y de panfletos. Se ofende la inteligencia del pueblo y, lo que es peor, su dignidad.

 

El Estatut se mostraba como embrión de un Estado catalán. Porque sí. Porque la demagogia acrece conforme la política se empequeñece de la mano y del ánimo de unos dirigentes desvergonzados que desdeñan al pueblo una vez lo asaetean a tributos. La manifestación del sábado, señera al frente, apenas reunió a sesenta mil catalanes. La mayoría de ellos, transportados en autocares, para engrosar una masa que se temía escuálida. Montilla no tiene apoyos. Pero posee capacidad de amenaza y de disuasión ante el Gobierno central.

 

La Sentencia del Tribunal Constitucional es un modelo de perversión jurídica y un exponente de cómo la justicia se supedita a la política. No basta tan nefanda resolución a Montilla. Quiere todo. Si hay que modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial, se cambia y que salga el sol por Antequera.  El sol se tapa con un dedo. Dicen una verdad, “la España plural”, como caballo de Troya en el que se esconden emisarios felones que quieren hacer añicos una nación y un sentimiento. Impúdicos.

 

No aman a Cataluña. Ofenden a España. No se enteran. No se quieren enterar de que España es la Nación. No una nación. España es la Nación. Cataluña o Murcia son nacionalidades que enriquecen a España. Los intentos separatistas no tienen más razón de ser que alentar dictaduras. La nación española no merece políticos que la ofendan. Los españoles necesitamos un Gobierno honrado. Honrado y capaz. Las bandas son malos equipos. Muy malos.

 

Un saludo.

DESACATERO

Licencia lingüística de este relator. Desacato por Zapatero significa desacatero. Si un fullero es, en términos vulgares, el artista del engaño, el desacatero es la acción del tramposo a fin de saltarse a la torera las resoluciones judiciales.

 

Zapatero está alcanzando cotas de tiranía muy próximas a las de su homónimo venezolano. El zapaterismo, como movimiento que sigue las prédicas más dialécticas de Lenin, recurre al desacato para bochorno de los demócratas. Precisa Zapatero los votos de los psoecialistas catalanes para no soltar el poder. Una burla a la democracia. Peor que burla, mofa. Peor que mofa, escarnio. Ha perdido toda impronta de contención gestual y de oratoria. Desacata porque puede, porque quiere y porque sabe lo que le espera una vez los electores lo apeen de su pedestal de reconocido demagogo. Desacata. El berrinche del PSOE se atenúa conforme comienza a dar patadas en culos ajenos.

 

El Tribunal Constitucional ha declarado parcialmente inconstitucional el Estatuto de Cataluña. Zapatero culpa al PP de la sentencia. Pero, sobre todo, de haber acudido al Alto Tribunal. Es decir, Zapatero estaba dispuesto a aceptar y pretendía apoyar un Estatuto inconstitucional. Del mismo modo que el TC podía demorar la publicación de su sentencia setecientos años más, permitiendo que durante ese tiempo la inconstitucionalidad actúe, a modo y manera, sobre un Estado enmarcado por una Carta Magna. Desacato, en fin, al mandato constitucional y a la exigencia legal. Instituciones que, por activa o por pasiva, se oponen al imperio de las leyes emanadas del pueblo soberano.

 

Con ser preocupante el acto, lo verdaderamente negativo está por llegar. Si el Estado de las Autonomías se adentra en la deriva federalista, allá va Zapatero a remar. Si el federalismo no colma, que ni hablar, las apetencias concupiscentes de los Montilla y Carod, independentismo que te crió. Qué pasa. Se pasan las sentencias de los tribunales por el forro de sus atributos. Está por llegar el desastre. Se desacata lo que sea con tal de que las cloacas del Estado no se desatasquen. Desacato y no desatasco.

 

Zapatero no vive en un mundo de ficción. No crean esa patraña. Tampoco es un optimista permanente. Falso. Zapatero es un Rasputín del siglo XXI que ha raptado a la zarina democracia y pone trampas al zar judicial. Se cree un iluminado. Sin embargo, no es sino un embaucador con mucha suerte. Es el paradigma del que pisotea a los débiles y lisonjea a los que le pueden. Es gótico de alma siniestra enfundado en terno clásico. Se alimenta del miedo supersticioso para imponer su voluntad de demiurgo de totem. No tiene escrúpulos. Se alía, hoy, con la víbora y, mañana, la aplasta para sellar otra alianza con el vampiro.

 

Aplaudo las palabras de Rosa Díez cuando asevera que “es gravísimo ver a los responsables del gobierno alentando a los ciudadanos contra el orden constitucional", y añade que “es un desacato inconcebible en un Estado de Derecho". Inconcebible, sí, en una democracia. Esperable, no obstante, en este personaje que abusa del derecho, lo pervierte y se pone por montera al mismísimo estado constitucional. Está levantando demasiadas fronteras y destruyendo demasiados referentes para no percibir la amenaza de la tiranía.

 

Los españoles nos jugamos algo más que una elecciones cercanas. Rifamos el valor de la democracia, hoy devaluada por una buena palabra y una nefasta acción de este presidente falaz. La desgracia está por llegar. Hasta ahora, sólo encontramos ronchitas, como el desacato. Desacatero.

 

Un saludo.

LA NACIÓN DEL ESTADO

 

La nación del estado o el estado de la nación. Las dos cosas. La primera es una estructura jurídica constitucionalizada que algunos tratan de hacer saltar desde sus trampolines políticos. La segunda es una coyuntura política que no se puede judicializar.

 

Los hay que ponen en duda que el Estado español sea la forma de organización de la Nación que España es. El mismo presidente zangolotino aseveraba que la nación es un concepto discutido y discutible. El dictador revestido de demócrata y abducido como demagogo otorgaba razón al Estatut antes de que el Tribunal Constitucional publicara su polémica sentencia. Qué sabe el político si sólo se quiere enterar de lo que a su interés conviene. En la cháchara más trivial encuentra Zapatero la esencia de un discurso huero. Distrae la atención en memeces dignas de peor causa a fin de dar una larga cambiada a lo que hoy se está cociendo en España.

 

El magnífico, excepcional y emocionante triunfo del equipo de fútbol que ha representado a España en los campeonatos mundiales de Sudáfrica, simboliza algo más que un sentimiento nacional o patrio. Mucho más. Significa la victoria de la profesionalidad, de la calidad técnica, de la abnegación física e intelectual, del espíritu de grupo, de la humildad de trato, de la excelencia competitiva, de la virtud del trabajo en común, de la voluntad de servir a la sociedad toda. Toda. Sin parcialidades discriminatorias, sin partidismos segregadores, sin actitudes sectarias, sin acompañantes turiferarios, sin mercenarios de la loa inmerecida, sin compañías facciosas. El éxito radica en la sabiduría, en la voluntad y en la potencia traducidos al acto. Entre el equipo de fútbol y la panda del Gobierno, un talud vertical, abrupto y escarpado. Del Bosque, arriba. Zapatero, abajo.

 

Cree el pequeño presidente pequeño que ojos que no ven, cardias que no siente. Se lo quiere creer. Confunde, de nuevo, deseo con realidad. Ahora le toca debatir. El estado de la nacion preocupa. A España entera. El Estado y el estado. Ambas nociones se hallan en peligro. Denostado el primero, enfermo el segundo. En el Congreso, corresponde negar la mayor. Toca mentir, como casi siempre. Es el turno del mentiroso compulsivo. Es la vez del embuste manipulador. Se trata de recetar aspirina cuando urge medicina invasiva.

 

Zapatero se apresta a llevar adelante una mala gesta de la anti-heroicidad. Renegar de la verdad. No nos quiere hacer libres. Nos quiere ver en la jaula de la inmoralidad, del relativismo, de la ley cambiable y de la modificabilidad de los principios y de las reglas de la democracia. Lo que pueda decir Rajoy, es fruto del victimismo de la derechona. La consigna es clara: el PP quiere que España vuelva a tiempos pasados de la rancia dictadura. La consigna pasa por desmontar a los grupos opositores que se atrevan a criticar la gobernanza zapateril. Las consignas siempre son lemas araneros. Carecen de argumentos y escarban en la arena movediza. No tienen otra.

 

El equipo de Del Bosque posee las virtudes que debe exigirse al de Zapatero. Uno es profesional. El otro, mal aficionado. Los resultados cantan. La dicha y la tristeza de los españoles definen. El equipo humano se distingue, en cualquier caso, de la banda. La voz se aleja del eco. Nunca el eco es la voz. Si acaso, el reflejo distorsionado de la palabra. España es la voz. La voz. La voz del pueblo.

 

Un saludo.