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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

EL PROFESOR DURAN, SIN TILDE

 

 

                Los hay vainas y los hay Duran, sin tilde. Y los hay que se adornan la personalidad con los dos significados a la vez.


                El señor Duran i Lleida es un tipo de derechas de toda la vida que se pega como una lapa al gobierno de turno a cambio de unos euros de nada. El tipo no se hospeda en Madrid en un piso alquilado o en un hotelito sin vistas. No. Eso queda para los diputados pobres. Horror. Pobre él. Nada más lejos de su realidad y de sus perspectivas. Duran es hombre de cinco estrellas que abonamos los contribuyentes, claro.

 

Ahora que Mas inicia una salida hacia la desventura, el socio del Carmelo aproxima su trasero a la derecha española. El independentismo tiene un precio que él no está dispuesto a pagar. No. Duran seguirá en la política española porque esta actividad le proporciona réditos inmensos.

 

Alguien le ha preguntado si ha pensado en volver a la enseñanza. Se ha puesto tan nervioso que la sandez le ha aparecido por los ojos. Cómo voy a cobrar lo que un miserable docente con el salario de lumpen que perciben. Por favor. Que llevo años y años vinculado a la oligarquía política y económica para distraer mi atención en reflexiones del populacho.

 

La desgracia del pueblo se concentra en politicastros de este calibre. Y no censuro al catalanista de medio pelo e independentista de alto copete, no. A quien no me resisto a recordar en mis oraciones laicas es a quien  comulga con estas ruedas de molino.

 

En tanto, los docentes se tapan sus partes con las manos a fin de que los recortes no dejen al aire su naturaleza íntima. Y los parados, no tienen ya manos con que taparse las narices de tanto demagogo andante. Y así.

 

Mientras la democracia descanse en sujetos como el presente, bendito sea el pueblo. Algún día comprenderá que las listas han de ser abiertas. Y que los nombramientos electorales, revocables.

 

Ya les digo. Hay vainas y duranes. Ambas personalidades se concentran en un mismo sujeto. Que, encima, tiene poder. Dictadura de guante blanco y alma de piedra.

 

Un saludo.

MUERTE DE UN MUCHACHO

 

                Qué está pasando. Dónde estamos. Cuál es el camino de la humanidad. Los cimientos de nuestra sociedad se desmoronan. No por viejos. Por débiles. No por antiguos. Por inconsistentes. Cuando las sensiblerías suplen  a las sensibilidades y el escaparate deslumbra al espectador inconsciente de la miseria interna del establecimiento, entonces se explica la tormenta de sentimientos encontrados.

 

                La muerte de un chico polaco de 23 años a causa de un cuadro agudo de desnutrición, clama al cielo. Al cielo pedirán explicaciones el muchacho y los que crean en su existencia. A la tierra. Yo reclamo al poder de la tierra. Yo denuncio al gobierno andaluz. Yo nombro a los difuntos de quienes debieron ayudarle y lo pusieron de patitas en la calle. Yo exijo al Servicio Andaluz de Salud que investigue el alta hospitalaria del joven. Yo acuso al SAS. Al SAS que viene de deSAStre. Al  SAS que confecciona trajes de pino. Al SAS de pandereta que se quita al muerto de en medio. Al SAS de urgencias imposibles. Al SAS de directivos calvos de vergüenza y de ética. Al SAS.

 

                Muerte de un muchacho en una sociedad que se dice de bienestar pero que no puede tapar su úlcera institucional. Alta médica a un casi niño de 23 años y 30 kilos de peso. Alta médica. Harto de médicos sin entrañas y de burócratas automatizados. Harto de asesores de salud mental y coordinadores de sanidad selvática. Harto de consejeros y de vicepresidentes que pelean por una vara de mando con la que golpear a los demás. Harto de altas sin sentido y de bajas sin fundamento. Harto de esta tropa de famélicos morales que hacen desvanecerse al ejército de desnutridos físicos. Harto.

 

                La Junta te exprime, te oprime y te suprime. Te promete servicios grandiosos y te concede la gracia de no quejarte. Te hace creer que la educación de tus hijos será de calidad extra y compruebas que, al cabo, es de suprema miseria. Te vende una asistencia sanitaria de ensueño y, al final, termina con la pesadilla de tu vida. Pagas en oro y te devuelve hojalata.

 

                Un muchacho ha muerto. De hambre. En el seno de una orgía de mamones de la teta pública.  Golpes de pecho.  A los mangones no les queda sino el luto de la foto. Mañana, más. Y así. Muerte de un muchacho. Por hambre. Qué pena.

 

                Un saludo.

TEATRO, PURO TEATRO

 

             La coalición de PSOE e IU en la Junta de Andalucía no constituye un nuevo frente popular. Es un  Frente Antipopular. Contra el Partido Popular. Dos grupos de izquierda sucedánea que se alían no para gobernar la comunidad, sino para evitar que lo haga la formación de derechas. Mientras tanto, ese gobierno proporciona réditos extraordinarios a los de Valderas y a los de Susana. El primero, que tenía cogido a Griñán por los cogollos, ha prendido a Díaz por los alfileres de su continuidad. De no ser así, la presidente de los psoecialistas sería la más efímera del mundo mundial.

 

            Se necesitan. No se quieren pero la vida de uno supone la existencia del otro. De vez en cuando, llevan a cabo actuaciones efectistas para mostrar una imagen fingida de discrepancia política. No presten atención. Quieren que piquemos el anzuelo. La sociedad limitada está de tal modo consolidada, que fuera de ella, sólo aguarda el caos, el paro directivo, la pobreza económica de los líderes, el retorno a la nada mediática, el fin de sus nefandas influencias.

 

            En el libreto de la asociación a palos, que diría Molière, toca a los personajes secundarios exportar encontronazos entre el don Juan y la doña Inés. El tema del libelo es el presupuesto para el año 2014. La idea es culpar a Rajoy de la disminución de transferencias a la región. Esta coartada sirve de trampolín a estos ramplones de San Telmo para justificar los inminentes, e inmisericordes, recortes a los empleados públicos andaluces. Como si fuéramos tontos, por más que nos reconozcamos pasivos hasta la náusea cívica.

 

            La consejera de Hacienda, la señora Montero, hace mutis por el foro y, acto seguido, irrumpe en las tablas el inefable Castro, del grupo financiado de Izquierda Unida. Que no, que no, asegura, circunspecto, con un deje de forzada simulación, el actor secundario del sainete. Que hay que debatir en el Parlamento eso de los recortes, asegura. Hay que ser cretino para convencernos de que la cocina presupuestara se encuentra en la sede de la soberanía popular. Todo el mundo sabe que la caja de caudales, el almacén de víveres, el fuego del hogar y el horno de cremación están ubicados en la casa que fue residencia palaciega de los duques de Montpensier. La consejera Montero cocina y sirve. Es lo que hay. Los invitados, a tragar. Si no, se rompe el encanto y aparece la bruja Zoido. A partir de ahí, el miedo, el terror, el espanto.

 

            Y por ahí, no. Por ahí no pasan. Con lo que ha costado a la ideología de los valderitos el entrar en la pomada gubernamental, van a tirar por la borda lo que años de desierto y de hambre han supuesto. La señora Montero dice, con toda la cara, que no hay grasa. IU afirma que sí la hay y mucha. Da igual. Aunque la haya, porque la hay a espuertas, se declarará la existencia absoluta de músculo. Músculo y sólo músculo. Apuesten. El sistema administrativo paralelo, las fundaciones y las empresas públicas/privadísimas del PSOE no son grasa. Y es verdad. Por no ser, ni son. Simplemente están y chupan y chupan y chupan.

 

La obra termina con el consabido "fueronfelicesycomieronperdices". The end.

 

Un saludo.

LA CURIA

 

 

Bergoglio, el Papa Francisco, es un problema. Para la curia. Para la curia de la incuria. Para la curia del ombligo propio. Para la curia como logia y para la curia como secta.

 

Sin embargo, el sucesor de Pedro se puede equivocar. No tanto en los modos como en el contenido. La curia no es la iglesia como el gobierno no es la administración ni el estado es el pueblo. No creo que la curia sea la lepra del papado. De lo contrario, se estigmatizaría a los pontífices y, de esta forma, a la cabeza del rebaño.

 

Bergoglio debe reflexionar y tomar asiento. En la silla más humilde. Pero sentadito. Los mensajes los carga el diablo aunque el arma sea un modelo de inocencia. La cuestión radica en los intérpretes. No se puede decir que la iglesia debe volver a ser una comunidad del pueblo de dios y quedarse tan ancho. Entonces, qué ha sido hasta ahora.  Y desde cuándo se ha venido tutelando a la grey fuera de dios. Muchas preguntas y respuestas embarazosas que lesionan el corpus christi terrenal.

 

Está muy bien el ecumenismo pero el proselitismo no se consigue con propagandas publicitarias. Es preciso mostrar una realidad basada en el amor a la riqueza temporal que nos haga dejar de ser pobres entre pobres. La idea de pobreza como santidad es una memez cualquiera. Si se quiere ayudar a los desvalidos, no se deshagan del patrimonio vaticano. Todo lo contrario. Conviertan la sede monumental en fuente inagotable de ingresos para los necesitados.

 

Nadie me hable de humildad y de ambición. Son términos demagógicos que no sostienen un asalto dialéctico. Ser humilde no es ser menesteroso. La humildad, como la juventud, es un mal que se cura con los años. Modestias falsas.

 

Bergoglio puede convertirse en la víctima religiosa de la tragedia de las buenas intenciones. La iglesia católica es una enferma con una salud de hierro. La enfermedad que la corroe son sus dirigentes. Todos ellos. Si el nuevo Papa entiende que la curia está sobredimensionada, tiene fácil la solución. Sin embargo, esta solución debe ser pausada. No sea que genere un problema mayor, mucho mayor. Al fin y al cabo, todos son humanos.

 

A mucha gente contentaría una reedición del casoJuan Pablo I o el surgimiento de un Ali Agca reconocido. Luces y sombras forman parte de nuestra lucha diaria por creer en nosotros. Aprendamos a vivir en soledad y a pesar de las curias.


Un saludo.

NO HAY DINERO

 

 El ministro Montoro juega con fuego. La expresión de “no hay dinero” para tratar de justificar la pérdida de cientos de miles de empleos públicos, es incendiaria. Qué pasa, que cuando haya dinero, se van a recuperar los puestos de trabajo en la Administración. Qué quiere decir, que antes sí lo había y el dispendio se consideró algo normal dentro de la calamidad que es, per se, la dirigencia del Gobierno de turno. Qué mensaje nos quiere trasladar, que se va a seguir quitando de en medio a los funcionarios.

 

Es temible. Que los empleados públicos sean los paganos de todas las crisis generadas por la panda de inútiles designados por sus partidos, manda narices. Mire, señor Montoro. Si de verdad quiere reducir el gasto de las administraciones, no tiene más que eliminar de un  plumazo a los miles que se han colado por la puerta de atrás, a los enchufados de los políticos con mando en plaza, a los asesores asezorros, a los miembros de fundaciones, empresas públicas y demás corporaciones de guasa, a los que se pasan la ley de incompatibilidad por el arco de sus fechorías y así, hasta decir basta. De otro lado, elimine las subvenciones a los dos sindicatos del bote, del tonto del bote y de las subvenciones del bote. Vigile las financiaciones de su partido, el del otro y el de más allá. Supervise el absentismo de los jefes de los empleados públicos porque si éstos faltan o son impuntuales, tenga claro que lo hacen porque el superior tiene menos vergüenza que una babosa.

 

La clave es la Jota. La jota de jefe. Si la jerarquía se conforma en base a criterios de autoridad moral y no de docilidad respecto al gran maestre de la logia partidaria, todo funcionará de acuerdo a lo regulado. Si falla el factor humano, como escribía Graham Greene, el establecimiento se desmorona como castillo de arena.

 

Los funcionarios, Montoro, son la garantía de un estado de derecho. Si el nivel de profesionalidad no alcanza el hito deseado, no es por su mala praxis. Se debe a la ineptitud y a la golfería de quienes tienen  la obligación de cumplir y de hacer cumplir y prefieren entretenerse en el campo de golf, en la charla de cafetería a primera hora o en la copa refrigerio previa al almuerzo. Y la mayoría de estos mangantes no provienen de la oposición al puesto, sino de la posición de connivencia con el que otorga el puesto. A dedo.

 

Si no hay dinero, que no lo haya para nadie. Y si lo hay para unos, que se reparta equitativamente entre los demás. Ya está bien de pasar factura a los únicos trabajadores de este país que acceden a su empleo a través de una formidable carrera de obstáculos, infranqueables para la mayoría de los que militan en la empresa privada.

 

Si no hay dinero, Montoro, no permita el déficit desbocado de las comunidades autónomas, de las diputaciones, de los ayuntamientos y de cualesquiera entidades que, en manos de tanto canalla, provocan la ruina del país y, sobre todo, de su paisanaje.

 

No hay dinero. Lo que no hay es decencia. Sobre todo, decencia política.

 

Un saludo.

MOSTRENCOS

 

 En Derecho, los bienes mostrencos son  una cosa y el calificativo mostrenco sigue un concepto distinto según la Real Academia de la Lengua. Servidor se quedará con la definición de torpe e ignorante que atribuye el cualificado diccionario al término.

 

La interpretación dialéctica de la historia se impone, en general,  al menos desde un  punto de vista intelectual, sobre la cíclica o la de sucesión cronológica. Es lógico que así sea si tenemos en cuenta a Hegel y su triángulo expresivo de tesis, antítesis y síntesis.  El resurgir de los movimientos totalitarios es una tesis que se enmarca en la antítesis de la regresión democrática y de la recesión económica. Queda por verificar si la síntesis se concreta, de nuevo, en un período de luchas por el poder que concluye, como siempre, en  la ruptura del bienestar social a cuenta de ultraderechistas y gente de ultraizquierda que gustan pescar en el río revuelto de los pescadores sin prejuicios.

 

En Alemania, Merkel ha obtenido un excelente triunfo electoral. En ese país, la crisis ha cuidado el lomo del toro financiero y las banderillas ultraicas ni siquiera han podido arañar la piel del morlaco. Sin embargo, en la vecina Austria, los argumentos son bien diferentes. La economía no es tan boyante y las carencias hacen mella en el electorado. El cuerpo social se aferra a la indecisión y ningún partido tiene asegurada la victoria ni siquiera en los sondeos. Con todo, preocupa, y mucho, la tempestad de nerviosismo y de agresividad que se dibuja en el horizonte.

 

El ascenso imparable del ultranacionalismo pone en peligro la dinámica progresista del voto. Austria es un estado federado -federado, Rubalcaba.- en el que Alta Austria sigue la línea secesionista de otros territorios de occidente. Allí nació Hitler, un ultranacionalista montano y  urbano erigido en jefe de un ejército de desmandados.

 

Los mostrencos son políticos que nunca aprendieron de la historia ni tienen el menor interés en conocer los efectos de sus decisiones. Ellos arman el pitote y, más tarde, procuran salir airosos del caos dejando a los de siempre sumidos en el laberinto de su infortunio. En este saco, metan a catalanistas sin sentimientos, a vasquistas descerebrados, a corsos pronapoleónicos, escoceses ansiosos, venecianos, flamencos y tantos otros. Mostrencos que confunden sentimiento con sensiblería y desunión con poder de la cola de león.

 

Qué le vamos a hacer. La estupidez es una asignatura de autodidactas nacidos en el frente de la discordia innata. Qué se puede contra el mostrenco. Para empezar, el arte de la enseñanza. Después, la enseñanza del arte.

 

Un saludo.

MARCA CATALANA

A fines del siglo VIII, se denominaba Marca Hispánica al territorio fronterizo comprendido entre el imperio carolingio, Al-andalus y la cordillera pirenaica. Los francos, que no franceses, dividieron administrativamente ese territorio en condados que dependían directamente del rey y abarcaba desde Barcelona hasta Pamplona. La Marca Hispánica nunca fue, pues, Marca Catalana.  La hegemonía del condado de Barcelona sobre sus vecinos no se tradujo en la formación de un Estado propio ni en la elevación de fronteras autonómicas. Eso fue entonces y esto es ahora. La Hispania medieval traía causa del carácter propio que se paseaba desde siglos antes.

 

Uno entiende que los políticos de la discordia abonen el campo de la disrupción constitucional y de la discriminación de los ciudadanos. El mero hecho de hacer prevalecer el privilegio de los territorios sobre los derechos de las personas, describe la mentalidad fascista de aquellos que anteponen la búsqueda de rupturas a la persecución del bienestar general. En este sentido, fascistas se proclaman las declaraciones secesionistas de la derecha (léase Pujol o Mas) o de la izquierda (por todos, Oriol Junqueras). No muy lejano a estas posiciones, la del PSC, entiéndase Navarro y la bancada de “tirolapiedraescondolamano”.

 

Estoy de acuerdo con Fernández Vara y con otros dirigentes de la cuerda española del partido que fundara Pablo Iglesias cuando defienden la existencia en Cataluña –y en cualquier otra comunidad de la nación- de una marca propia del PSOE: el PSOE de Cataluña, al igual que el PSOE de Andalucía o el PSOE de Extremadura. Las siglas de PSC o PSE son manifestaciones sospechosas de ruptura con el Estado y, lo que es peor, con la Constitución.

 

Si a Rubalcaba le queda un mínimo de vergüenza política torera, debería convocar a los órganos de su partido para poner coto a esta actitud inadmisible de ambigüedad de sus conmilitones catalanes. Son tan majaderos que piensan que no nos damos cuenta de su rastrera estrategia de nadar en aguas independentistas y guardar la ropa de la indisoluble unidad de España. Por si pierden o por si ganan, lo fundamental es abrazar el éxito a costa de la ideología y evitar el fracaso cueste lo que cueste.

 

            Si el PSC es partidario/partidista del derecho a decidir, es muy libre de hacerlo y de expresarlo con publicidad y sin ambages. El PSOE, sin embargo, no. Que deje la E de España como ya abandonó la O de Obrero, la S de Socialista e incluso la P de Partido, para convertirse en Secta multinacional que proclama la santa hermandad de los trapisondistas, piratas y demás corsarios de bajeles de podredumbre.

 

            Rubalcaba, Valenciano y toda la “harca”, pronúnciese “jarca”, al frente del timón averiado y del rumbo a la deriva del barco psoecialista, aprendan de una vez que la unidad de España no es cuestión de fronteras, sino de solidaridades humanas y de un derecho territorial íntimamente unido a la historia y a las leyes democráticas. Por una vez.

 

            Este articulista ni se muestra a favor ni en contra de la independencia de los pueblos. Lo que sí exijo es el respeto a las leyes que de ese pueblo emanan. De todo ese pueblo. Y no de una porción del mismo. En todo caso, si las normas que nos hemos dado los españoles no gustan al colectivo, empléense los mecanismos establecidos para modificarlas. De hacerlo por la fuerza, señala al golpista dictatorial.

 

            No sé si me han entendido. Los del PSOE, algunos. Los otros no hablan el lenguaje de la democracia. Ni entienden ni quieren entender. Son fachas en el peor sentido del término.

 

Un saludo.

LA CULTURA DEL OLA

 

 Guste más o menos, la revista HOLA marca la distinción en el cotilleo patrio. Ese toque de clase en las malas artes del critiqueo subraya la tendencia de la cultura popular hispana, que materializa su hundimiento ético en programas telecinqueños del sálvese quien pueda. En el colmo de la estupidez, conocí a un individuo que se lamentaba de la incultura del hermano de su esposa refiriendo a ésta que le había saludado por la calle con un sucinto ola. Sin hache, subrayó.

 

Una concejal de Izquierda Unida ha enviado una carta al director del Teatro Español en  la que se quejaba de sus producciones. En la carta se puede leer: “ha donde va el teatro español”. Sic. Ha donde en vez de “A dónde”. Pues muy bien. Para que se hagan una idea de la finura intelectual de esta dama, les circunstancio su cualidad de portavoz del área de cultura de la coalición de Lara y Llamazares. Genial.

 

Si alguna vez leen las frases escritas que aparecen en la pantalla del televisor cuando los locutores de continuidad avanzan las noticias informativas, las erratas campan como cucarachas por el fondo de reptiles de la Junta de Andalucía. Lo mismo se encuentran “imágen” en vez de imagen o “Formula 1” en vez de Fórmula 1. Hasta hace unos pocos años, los medios de prensa incluían en su plantilla a los correctores, tanto de estilo como de ortografía. A tenor de los latigazos al lenguaje oral y escrito, parece que los recortes canallas se han cebado con la propiedad del léxico. Total. Si se maltrata a los débiles, la palabra nunca se sale de su cárcel expresiva.

 

Pues eso, la señora concejal debe ser una formidable política. Lo que es, sin duda, es una impía emborronadora de folios y una grandísima amante de la obra mal hecha. Como aquel que aplaudía la nomenclatura callejera de Vía Romana porque el imperio de los césares y de los emperadores fue una muestra de tolerancia, respeto territorial y pax, sí con equis. La credibilidad de unos gobernantes se debate entre sus gestiones a pie de realización y sus discursos responsables en el fondo y airosos en la forma. Aquí no. Cuanto más zoquete el edil, el parlamentario, el consejero o el ministro, mayor el agujero moral que se hace ver en la oquedad mental de cada sujeto.

 

Y a ellos, qué. Coche oficial en ristre, móviles de última generación, tarjetas oro o platino para bancos de postín, pases gratuitos a recintos privados inaccesibles al vulgo, y un largo etcétera de elementos materiales denotan al personaje y al grupo en que se inscribe.

 

Cicerón  definió la cultura como cultivo del alma. Don Marco Tulio no pudo entrever la mala relación de los agricultores con los ganaderos. La concejal de IU podría darle una lección de cómo destruir el alma en dos representaciones dentro del Teatro Español.

 

A dónde vas, Remedios, triste de ti. Sin tilde.

 

Un saludo.

CAÑETE, DE GUINDOS Y EL SEGURA

 Las aguas de Agricultura están revueltas como las del río Segura en época de inundaciones. Cuando sube el nivel de la marea nepótica, los campos se anegan, la igualdad se hunde y la administración pública ahoga a sus representantes honorables.

 

Eso de que los parientes de los ministros asuman altas responsabilidades de gobierno en organismos del Estado es que me toca las narices. A la sobrina de De Guindos la quieren  nombrar Directora de Competencia. Su anterior cargo de subdirectora de Industria y Energía va a ser ocupado por una hija de Cañete. Los puestos se ventilan en sede de partido como si esto fuera una república bananera. Nada tengo contra la capacidad de estas señoras. Lo que reprocho es el apartamiento de otros funcionarios con iguales o superiores méritos a las susodichas.

 

La ley de Transparencia que redacta el Gobierno se puede convertir en una charlotada más si no va acompañada de una ley antinepotismo. En caso contrario, se pondrá de manifiesto, por enésima vez, el dicho de "hecha la ley, hecha la trampa". El gobernante designa a su familiar directo como jefe del organismo regulador tal y lo hace a plena luz, pero obviando los requisitos de igualdad, mérito y capacidad que exige el procedimiento de provisión de puestos. De esta manera, tan simple, se acogen a la ley de transparencia pero se cargan la de procedimiento administrativo y la propia Constitución.

 

La hija del césar debe ser honrada y, además, parecerlo, por mucho que el propio papá ministro afirme que él desconoce la meteórica carrera de la hija. Una cosa es la transparencia autoexigida y otra, bien distinta, la transparencia surgida de la acción limpiacristales de los medios de comunicación. De Guindos puede llevar su asignatura gubernamental como le venga en gana, pero lo que no puede hacer es elevar a su sobrina a los altares del poder estatal. Y Arias Cañete, ídem de ídem.

 

En la Confederación del Segura hay empleados públicos extraordinariamente eficaces que, acaso, ocupen departamentos subordinados a pesar de su brillante curriculum. En consecuencia, ciertos destinos de relieve pueden estar en manos de amigotes del partido, de ángeles síseñor o de parientes ociosos. Si Arias Cañete no se entera de la estructura jerárquica de los organismos dependientes de su ministerio, cómo leches va a tener pajolera idea de lo que se cuece en las cocinas y en las trastiendas de los trabajadores más modestos.

 

La confusión es tan grande que mañana, un jefezuelo amigo del gran jefazo puede acusar a un peón de tocarse las narices durante un año entero, cobrando sin trabajar, sin tener en cuenta que los mecanismos de control del absentismo son tan falsos como los resortes de control de las designaciones a dedo. Tan nepote es el familiar como la amante, el amigo como el vecino de toda la vida.

 

De Guindos y Cañete debieran darse un  garbeo por las oficinas del Segura. Y de su afluente, el Mundo. Al tiempo, regar el territorio, abonarlo y detenerse a contemplar cuánto mangante crece en las inmediaciones y en sus prolongaciones madrileñas. Como las malas hierbas.

 

Un saludo.

EL COBRE

 

 Sobre la explotación del cobre, los cartagineses y romanos tienen mucho que agradecer al yacimiento de Rio Tinto. Guerras aparte, la economía del cobre contempla en estos días una administración bien diferente. Es la explotación del robo. El latrocinio del cable.

 

Los amigos del cobre, asociados con evidentes fines de apropiación de lo ajeno, se multiplican. La Guardia Civil se las ve y se las desea para frenar la imparable marcha de los buscadores de tendidos telefónicos. Los gastos de reparación se disparan. Y lo que es peor de todo: la inseguridad prende en todos los rincones de la sociedad. Hoy quedan  incomunicados estos pueblos y mañana aquellos otros. A este paso, ciertos inversores verán recompensados sus esfuerzos económicos. A costa de muertos, heridos, permisividad a las mafias, daños a los legítimos propietarios y corte de mangas al estado de bienestar social.

 

El Ministerio del Interior debe tomar cartas en el asunto. La delincuencia organizada se extiende y los capos de estas redes conocidas desafían a las fuerzas de seguridad. En el marco de una sociedad vapuleada por tantos fracasos económicos, el Gobierno no puede distraer la atención mirando hacia otro lado. Urge emprender medidas de control.

 

La credibilidad de la clase política se encuentra bajo mínimos. En este terreno pueden hallar un trampolín de regeneración. No considero de recibo atribuir a los cuerpos y fuerzas de seguridad el estado de alarma creciente. Menos con los medios de que disponen. Al Gobierno, sí. El Gobierno debe terminar con esta lacra con toda la viveza  y el empeño. Que se bata el cobre. Que trabaje. Que martillee. Que suene y que sus golpes guarden el compás.

 

El palo de las olimpiadas a Madrid tiene mucho que ver con el  cobre. El cobre de la crisis. El cobre de los desahucios. El cobre de los comedores escolares para niños mal nutridos. El cobre de los cables de los tendidos. El cobre de la delincuencia no apagada. El cobre del trabajo eficaz y eficiente. El cobre.

 

Un saludo.

MURCIA, SEGURA Y CAÑETE

 

Estoy convencido de que Arias Cañete es un buen ministro. El hombre une a su notable formación académica una indudable categoría humana que le sitúa en la categoría de proscritos de la demagogia imperante entre los de la clase política. Sin embargo, una persona no hace colectivo por muy importante que sea o se tenga.

 

En Murcia va a estallar la enésima guerra del agua. De la mano de los psoecialistas de aquella comunidad, la campaña de desmoronamiento del Plan Hidrológico del Tajo se vincula a la defensa del trasvase Tajo-Segura. En este contexto se ubica el quid de la cuestión. La Confederación del Segura responde al nombre del río pero no hace honor al concepto de certeza empresarial, jurídica, social o económica. Ni siquiera laboral.

 

Cañete puede tropezar y darse de bruces con la dura realidad de sus compañeros de viaje. La imputación del alcalde de Caravaca y los registros efectuados por la UCO de la Guardia Civil en la mismísima sede de la Confederación del Segura dan que pensar. La política del agua y la política urbanística están tan próximas que algunos confunden estas realidades como una sola actuación gubernamental. La ocultación como sistema es el síntoma definidor de la vía de hecho.

 

La reclasificación urbanística de El Roblecillo agrega más noche a la tiniebla. Cualquier intento de corrupción merece la condena unánime. Cuando para este fin alguien se quiere valer del agua para satisfacer intereses espurios, al hambre se le juntan las ganas de comer. En este sentido, los jefes de la Confederación Hidrográfica del Segura tendrán que dar explicaciones. Y muy claras. No sea que pensemos que se persigue el archivo en vez de investigar Archivel.

 

Y, señor Cañete, si no había recursos hídricos suficientes para la megaurbanización proyectada, de qué planes hidrológicos y de qué trasvases queremos hablar. Menuda seguridad nos promete la presidencia de ese ente público. Menuda garantía la que nos regala el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente.

 

Por último, señor Cañete, recuerde el refrán de a dios rogando y con el mazo dando. En esa Confederación del Segura debieran ocultar menos y aclarar más. El agua es incolora, inodora e insípida. Parece que a algunos les interesa que adquiera colores partidistas, olores mefíticos y sabores provocados por la adulteración. Y así no se puede seguir. Ni con el PP ni con el PSOE.

 

Un saludo.

EL DESCALABRO MONÁRQUICO

 

 Los meteprisas y los rompetechos saben tocar las teclas de la confusión con una gran maestría. Lo mismo incendian el mapa autonómico que se inventan el derecho a decidir de las naciones españolas que nunca existieron. Saben que cuanto peor al conjunto, mejor a sus intereses privados.

 

El rey está en el punto de mira de estos benditos del demonio. Ni que decir tiene que el monarca ha cometido unos errores inadmisibles en quien ostenta la representación del Estado y de la nación española. Sin embargo, los destructores de iconos y los mitificadores de sistemas, dale que dale con el martillo pilón del derribo. Lo mismo se llaman republicanos que progresistas sin tener idea de lo que la cosa pública es y dentro de la ignorancia de lo que por progreso se entiende. Como estos sujetos están a lo suyo, que no es sino arruinar al país en cualquiera de los territorios que lo forman, pues distraen la atención de sus vergüenzas, atribuyendo a D. Juan Carlos el mal de España, ya a través de los elefantes de Corinna, por medio de las fechorías empresariales del yerno o a causa de su ascendencia Borbón.

 

Que debe pasar por quirófano. Pues muy bien. Esa ventaja tiene el rey de no soportar las listas de espera ni ponerse a la cola como todo quisque. De elegir sanidad pública o privada porque dispone de medios para acudir a una u otra. De reclamar a los mejores cirujanos. Privilegio del cargo. Los mismos de los que disfrutaría, de ser constitucional, el presidente de la República. No sea que alguien piense que esta diferenciación es producto del poder del soberano.

 

Si la operación quirúrgica va a exigir la abdicación regia, es el punto de debate de todos los botarates que, a falta de argumentos, esgrimen en las tertulias multirrepetidas de los canales de televisión y de radio. Morbo a espuertas. Que si la cadera es un montaje. Que si la infección es una manifestación del cáncer. Que este hombre ya está muy mayor. Que si el príncipe está preparado para el relevo. Que si Leticia es una bruja que tiene soliviantado al heredero de la Corona. Que si la monarquía, aunque sea parlamentaria y superdemocrática, es un  atavismo de un pasado que no debe volver. Chorradas miles que sólo sostienen al cuerpo caliente de los comentaristas de la porra.

 

Más vale que arreglemos los movimientos de la húmeda, que controlemos a la loca de nuestra testa sin coronar, que dejemos de creer que somos entrenadores de la selección deportiva y que nos convenzamos de que cada cabeza no puede ser una sentencia.

 

Ojalá que el rey salga recuperado y la democracia siga su camino por la senda de la paz. Ahí radica el diagnóstico más certero de la eficacia de la monarquía. Es el pueblo, silente o gritón, el que pone los puntos sobre las íes. Y no los gobernantes tunantes ni los voceros tramperos.

 

Un saludo.

TORRIJOS Y TORRIJAS

 
Antonio Rodrigo Torrijos es un señor que equivocó el oficio. Del actor consagrado que pudo ser, se conformó con  el político rastrero que es. No obstante, el arte de Talía no le hubiera cosido los costurones de su alma de la orilla izquierda de la capital hispalense.
 
Verán, Torrijos, famoso por sus actuaciones sobradas al lado de Monteseirín al monte se irán, fue trending topic a consecuencia de su fotografía bruselense degustando una pantagruélica mariscada en la capital belga a costa del erario de los españolitos de a pie. Claro que el que la hace una, repite. Y el señor Torrijos, el de las torrijas melosas, acompaña su careto de abogado de desvalidos para pleitear por una vida de sobrado burgués explotador.
 
La Fiscalía de Sevilla lo ha llamado a declarar como imputado. Al pobre hombre. Parece ser que la idea de corrupción como uso y abuso de lo público en provecho propio encarna en el hombre de Izquierda Unida su sentido pleno definitorio. Su gestión en la fundación “DeSevilla” ha sido tan oscura que no hay luminaria capaz de encontrar el milloncejo de euros que se han extraviado en no se sabe qué bolsillos. Que la acusación  no parte de la derecha malvada que persigue hasta el trullo a sus opositores. Ni del sindicato “manos Limpias” por ser ultraconservador. No, no, De la Fiscalía de Delitos Económicos. Y es que Torrijos, el de las torrijas dulcísimas, era delegado de asuntos institucionales de la entidad y firmante del convenio. O sea, que los tiros llevan un rumbo correcto.
 
Las relaciones políticas medio incestuosas entre el hermano Psoe  y la hermanita de la caridad Iu terminan como el rosario de la aurora. Los frutos del apareamiento ideológico, que no carnal, no son comestibles a causa del cianuro existente en la pulpa. De la pulpa a la culpa. Culpa de querer vender alimentos en m al estado bajo la apariencia de una piel tersa, unos colores atracativos, sí, atracativos, de atracar, por encima del atractivo de la seducción visual, y de unos olores que cautivan a los amantes del decir mucho y del hacer nada.
 
A ver qué pasa con la instrucción de este nuevo caso de mangancia institucional de la llamada izquierda torera que se pasa al toro de la decencia por la faja de sus caprichos. Habrá que esperar a que la juez Alaya intervenga y ponga los puntos sobre las íes. Una vez más.
 
Un saludo.

TODOS CONTRA ELLA

 

 La mujer juez los tiene de los nervios. Cómo será que hasta el infumable Valderas está recomponiendo la figura y matizando el mensaje. La barcenada es un juego de niños comparado con  lo que ha de venir en la Junta. Eso si antes no se cargan a doña Mercedes.

 

La imputación de Lozano, que fuera viceconsejero de Presidencia con doña Susana, preludia tempestades más perfectas. La comparecencia de Maleni Álvarez, doña Magdalena, que ustedes no saben lo grande que es Barajas, constituye uno de los puntos fuertes que los medios ya preparan con fruición.

 

Alaya no es una magistrada al uso. Posee tres cualidades de las personas nobles: autoridad, que no poder; sabiduría jurídica que no es leguleya; y valentía de mujer sensata que amarra su oficio a la pata de su cama. Tiene muy en cuenta el decir de la Audiencia y el hacer del Tribunal Superior de Justicia. Modos procesales exquisitos sin los cuales todo se iría al traste para gozo de los prevaricadores y malversadores. El propio TSJ de Andalucía ya advirtió que la Junta estaba prescindiendo total y absolutamente del procedimiento. Advertencia no por obvia menos trascendente.

 

La Junta del Psoe está tan habituada a los actos administrativos sin procedimiento como a tomar decisiones sin normas. La leyenda de la ciudad sin ley se escenifica en las distintas consejerías de la comunidad desde que Ojeda asumió la presidencia preautonómica. En los contenciosos, Educación suele mandar los expedientes un  día antes de la Vista a ver si de esa manera se suspende el juicio. Y si lo envía con anterioridad suficiente, lo hace de manera incompleta para que el letrado de la demandante se “joda”, con perdón y, de camino, que el administrado se coma un roscón de reyes con tachuelas dentro.

 

Si la juez Alaya consigue desnudar a tanto embozado juntero, el motín de Esquilache pasará a la historia como una anécdota de segundo interés. La revolución aláyica podría ser el punto de partida de una nueva era en la sociedad andaluza. Después de treinta años de despotismo y de subdesarrollo, puede haber llegado el momento de un radical cambio en la mentalidad de los ciudadanos del sur de España.

 

Ese cambio llegaría de la mano de una mujer con  más bemoles que la aragonesa Agustina. Esta nos defendió de los gabachos y la juez nos puede liberar de los mamarrachos que han destrozado la posibilidad de progreso de nuestro territorio. Es mucha tela la que se ha cortado y poca la pasta para vestirse mejor.

 

Por eso, los malvados la asedian, la cercan, la acosan, la “putean”, de nuevo perdón,  y si, pueden, la pasaportarán a una vida más celeste. Que no hay cuerpo que soporte tanta fatiga. Y, además, sin  ayuda del pueblo.

 

Un saludo.

LAS TAPADERAS DE LA OLLA PODRIDA

 

 Grisham publicó una novela que bajo el mismo título de “la tapadera” fue llevada al cine en 1993, dirigida por Sydney Pollack. Tapadera como pieza que que se ajusta a la boca de un puchero o de una tinaja o de un pozo. Tapadera como persona que sirve para encubrir o disimular algo. Tapadera como fórmula de ocultación de vistas, olores o gritos. Tapadera de ollas podridas.

 

El supercatalanista e hiperindependentista Jordi Pujol, hijo, -del papá ni siquiera hablo-, es un multimillonario que ha amasado una fortuna a base de negocios cuanto menos extraños. Al parecer, sus fondos se esconden en paraísos fiscales controlados por algún testaferro que asume los riesgos de las operaciones a cambio de comisiones indecentes. Cuanto más mimetizada la tapadera con el cerramiento cerámico o metálico, más hermético el contenido. A mayor habilidad del sujeto que cierra la vasija, más dificultad para descifrar su contenido. Y si el monigote de oro encuentra un zulo bancario ideal, la jugada es maestra. Me da igual que sea Suiza o Panamá. LO importante es que nadie descubra el caudal.

 

 Por su parte, los dirigentes andaluces de la UGT –y de los nacionales poco voy a decir porque todo se sabe- andan enredados en una carrera meteórica para taponar los efluvios mefíticos del cántaro descomunal de la malversación de dinero público. Una cosa. Pastrana ha dejado a los andaluces una herencia y un legado. La herencia, millones desplazados al servicio de sus compañeros de banquetes. El legado, la obligación de presionar a la Junta para que sean los andalucitos de a pie quienes paguen los platos rotos del desaguisado sindical. Decir que los pagos de los expedientes de regulación son legales, es tanto como afirmar que la Cibeles se esculpió en el Pleistoceno o que la Dama de Baza fue obra del siglo XX o que España limita al sur con los Estados Unidos de América.

 

Si hay que tapar, se tapa. En Cataluña, el escape del tres por ciento se rellenó con miles de toneladas de cemento a fin de borrar las huellas del gigantesco socavón, símbolo de seis entre dos son cuatro y me llevo ocho. Las pantagruélicas comidas celebradas por los ugetistas de contra se podrán pagar con fondos de los contribuyentes sin que éstos se den cuenta del mangoneo; sin embargo, ocurre como con las mofetas, que pasan a tu lado y te tienes que tapar las narices si no quieres vomitar. Ollas podridas por todas partes. Tapaderas prestas para que la mierda, con perdón, no supere el hermetismo del recipiente. Decía un chiste del TBO que una persona era tan guarra, tan guarra, que construyó redondas todas las habitaciones de la casa para no tener que limpiar las esquinas. Que ya.

 

Pues eso, tapaderas. Menuda suciedad impera en la calle. De guante blanco o de mono obrero impoluto. Si no es cuestión de clases. Es cosa de clase. Y ésta, por desgracia, es una exigencia que apenas se expone en el mercado.

 

Un saludo.

¿PERO UGT FALSIFICABA FACTURAS?

 

No me lo puedo creer. La franquicia sindical del Partido más socialista de Ferraz falseando facturas. Es como si dijeran que ha pasaportado a curas. Cómo voy a pensar en la veracidad de esa acusación. La correa de transmisión de las igualdades sociales no puede arrastrarse a esos extremos. Cosa distinta es que mutatis mutandis recibiera subvenciones a troche y moche o que introdujera sin querer, ech, sin querer queriendo, a intrusos en los expedientes de regulación del desfalco, digo del empleo, o que tuviera lanzas de guerra entre su arsenal de despiece del enemigo del maldito capital. Pero que algunos se dedicaran a descerrajar la caja de caudales del pueblo, me parece excesivo.

 

Ya sé que algún juez que otro está abriendo diligencias previas por presuntos delitos de malversación, falsedad y apropiación indebida, entre otras lindezas, pero ya verán cómo estos paladines de la transparencia ajena logran demostrar que la oscuridad de la noche se desarrolla igual durante el día y que se puede mentir con toda impunidad al vecino, al esposo, al hijo, al amante o a la judicatura en pleno. Serán errores. No seamos maledicentes. Que Pastrana vive pobre en una casita modestísima que paga con su reducido salario y que come lo que le permite estirar de higo a breva la raquítica cantidad que ahorra todos los santos meses.

 

Y no me digan que la Hacienda es igual para los pobres que para los ricos. A los asalariados nos mete una inspección y nos degüella con la carta de aviso. A los sindicalistas que nada tienen, ni que cobran dietas iguales, ni almuerzan en restaurantes de postín, a esos desgraciados ni los mira. A usted y a mí, la Inspección tributaria nos despelleja en segundos que nos demoremos en declarar los impuestos. A estos líderes de los sindicatos, ni se entretienen pues conocen bien que nada poseen. Espíritus puros, nuevas teresas de Calcuta que desarrollan su filantropía entre los sectores más deprimidos de la Andalucía virreinada de Chaves, Griñán y Susana.

 

Que si falseó facturas de pancartas en vez de cursos de formación. Que si cargó comilonas a los presupuestos del hermano mayor de la Junta. Que si se mete en el bolsillo indemnizaciones por su caseta de feria de Sevilla. Cuánta maldad de los periodistas y de la gente en general. Para malo, Bárcenas. Para perverso, Gürtel. La izquierda política y sindical no roba, traslada dividendos. UGT no falsifica, yerra. La Junta no es cómplice de fraude, tan solo cooperadora de desempleo. UGT es el mejor sindicato del mundo mundial psoecialista. Y el peor. Pero esa es otra historia.

 

Un saludo.

CASTILLA QUIERE SU ESTADO

 

 En Castilla, el grito por la independencia es unánime. Castilla no es España. La consigna está dada y los castellanos quieren ser tan libres como los catalanes. Hay que derribar los muros y las paredes del loft nacional. Si hay que segregar, los ciudadanos de las dos Castillas, de Madrid y de otras comunidades que se sienten castellanas, quieren una puerta exclusiva para ellos. Ya está bien, dicen, de compartir mesa y mantel, llavín y aldabilla, con unos y otros españoles. Se acabó el entrar y salir, el gastar mucho e ingresar poco. Hasta aquí hemos llegado.

 

El PP será federal o no será. Igual que el PSOE abandonará las siglas españolas y tomará las del PSCA. CA de Castilla. O todos moros  todos cristianos. En cuanto a leoneses, murcianos, extremeños, gallegos, andaluces o vascos, más de los mismo. Esos territorios, arguyen, no son España.

 

Rubalcaba reivindica una España federal que quiere integrar a todos los pueblos de España y va a conseguir todo lo contrario. Que España se desintegre en tantos territorios como sentimientos o emociones surjan a medida que la histeria se colectivice. He ahí la madre del cordero. A falta de autoridad real sobre el conjunto, los rubalcabiñas zapateriles se agarran a un clavo ardiendo. Como resulta que la facción secesionista de Cataluña es la más incendiaria, pues adelante con los faroles, a quemar las naves de la unidad y de la solidaridad. Qué locura.

 

Ya les digo. Castilla quiere su Estado. Y si los psoecialistas reivindican el diálogo con los de Mas y Junqueras, preparen el cuaderno de apuntes para conocer las pretensiones estatales de los albaceteños, salmantinos o abulenses. Ellos tienen su identidad propia como Santander o Asturias exigen su cuota de gobierno soberano. España dejará de ser y pasará a convertirse en una comunidad sin bienes. El territorio será un solar en el que los taifas pseudodemocráticos instalarán sus chiringuitos a mayor gloria de los visires de turno. En cuanto a los contratos, mejor no se firmen. No sea que mañana aparezca el espadón y se lleve por delante a los fascistas que prendieron  fuego a la Constitución.

 

En cualquier caso, Castilla no es España y, por tanto, el casado casa quiere. O es que unos van a ser menos que otros. En cuanto a Andalucía, qué quiere Andalucía. O mejor, en qué se está convirtiendo Andalucía. En las cuevas de Luis Candelas. Pues las cuevas, otro Estado.  Qué alegría. Éramos pocos y parió la abuela destructora.

 

En vez de la escopeta, el cachondeo nacional. Fascista.

 

Un saludo.

PARIDAD Y PARIDA

 

 Poco tiene que ver el par con el parir, salvo el juego lexicográfico, que da para escribir artículos como el presente.

 

Resulta que doña Susana Díaz, la novísima presidente de la Junta de Andalucía, quiere ser fiel apóstol del profeta ZP y, en la doctrina del peor primer ministro español de la democracia, se apunta a la fantasmagoría de la paridad. Paridad que quiere significar igualdad pero que, en realidad, es una cacofonía aplicada al conjunto melódico de una orquesta política bien instruida. Más hombres que mujeres, no, porque sería perpetuar la discriminación histórica de las féminas. A la inversa tampoco, pero con menos énfasis. Se coloca, pues, la falsa igualdad de sexos en lugar de la designación por méritos y capacidades. Y qué si los consejeros son todos varones o todas señoras. Qué pasa si se atiende al interés general que debe ser el servicio público,

 

Pues no. El pueblo es el escenario de todas las fantochadas de estos déspotas no ilustrados ni ilustres. En su nombre se adoptan las medidas más peregrinas con el único afán de colocar en lo alto al caballero más fiel o a la dama más leal. Siempre y cuando, claro está, el partido se fortalezca por encima de cualquier otra meta.

 

Manos a la obra con la parida de igualdad, por qué no se aplica la norma para dividir equitativamente las consejerías entre los aliados de la broma, cuales son Psoe e Iu. Y siguiendo con el carrito del helado, sería necesario que todas las provincias andaluzas tuvieran su representante en el Consejo de Gobierno. Pero qué va. A Huelva o a Almería, se las ignora en aras de la voluntad zapateril de la presidente. Díaz no tiene bemoles para apear a Sevilla de la preponderancia en las esferas del poder. De igual forma que careció de arrojo para estar presente en el acto de designación de Griñán como senador.

 

A esta gente se le va la fuerza por la boca. No tienen talento, carecen de prestigio, se amparan en la tropa y a la hora de decidir, muerden al pez por la cabeza. La parida de la paridad de género a ultranza es la muestra inequívoca de que las formas "putean", con perdón, olvidando el fondo. Es decir, se priman los modales por encima de los hechos y derechos. De ahí el despropósikto y la simpleza.

 

El gobierno de doña Susana ha empezado mal, se está desperezando peor y va a defraudar en mayor medida de lo que cabía esperar. Así, así, así. Así se reconfortarán los anteriores. Los sucesores los hacen buenos. Qué lástima.

 

Un saludo.

INSTRUMENTALES

 

Con el comienzo del nuevo curso académico a la vuelta de la esquina, uno constata que el curso político sigue su andadura sin la discontinuidad vacacional. Cosas del acoso al PP. Hasta en verano, las turbulencias de Bárcenas y las iras hacia Wert priorizan la actividad desgastadora de la oposición.

 

A veces, es preferible despreciar mostrando el rostro del no aprecio. A veces. Acaso ésta sea una de ellas. La educación española adolece de debilidad acumulada. Los partidos en el poder se tiran la pelota unos a otros con la intención de descargar su responsabilidad en el desaguisado. Craso error. Sucede que cuando llega un ministro y decide intervenir en el ovillo, todos cargan las tintas contra el desfacedor de entuertos. Qué se habrá creído el tipo este, vociferan  los turiferarios del predecesor en la cartera. Acaso se cree que va a reparar la avería y todavía pensará, tan necio, que vamos a consentir que pueda hacerlo. Así está el mercado de la política y a tales niveles de bajeza estamos asistiendo.

 

En este sentido, mi comentario se concreta en un punto. Las disciplinas instrumentales, esto es, las matemáticas y el lenguaje, como requisito indispensable para que los alumnos pasen  de curso. Estoy absolutamente a favor. Desde el primer año de la Primaria. Si se espera al segundo curso, el árbol de la firmeza científica crecerá doblado. Item más si el establecimiento de la medida se deja para la Secundaria.

 

Matemáticas y Lenguaje exhiben su valor instrumental a partir de sus cualidades estructurales y formativas.  Y ello porque garantizan fundamentos sólidos, procedimientos seguros, resultados fiables y actitudes trascendentes. La enseñanza es una actividad de medios pero también de resultados. No basta en adquirir conocimientos, hábitos y técnicas. Es preciso implantar mecanismos que midan estos progresos. No basta con hablar de capacidades, sino que se debe concretar el nivel de decisiones, iniciativas, laboriosidades o colaboraciones solidarias. Todo ello hasta conseguir una transformación de la conducta.

 

La idea no sólo me parece excelente, sino que, como tal, debe ser potenciada. La felicidad de los alumnos que preconizan algunos exégetas del dolce far niente debe ser reemplazada por la satisfacción del deber hecho y de los resultados apetecidos. La ciencia y la política van de la mano cuando hay voluntad de superación. En caso contrario, PISA pone a los eternos obstaculizadores al pie de sus propias pezuñas.

 

Un saludo.

EN FILA DE UNO, AR.

 

 Suboficiales y oficiales eran muy dados a las órdenes al pelotón o a la compañía de soldados. Eran, y son, por supuesto. En el mundo militar, la jerarquía no se expresa en galones o estrellas. En órdenes. A menor rango, más gritos y menos motivo. A mayor antigüedad chusquera, qué les cuento acerca de la mala leche que destilaban algunas voces aumentadas por la fuerza del uniforme.

 

En el mundo judicial, las decisiones se toman merced a procedimientos de garantías que, pese a ellas, son susceptibles de elevarse a instancias superiores. Un diez por ciento de las apelaciones encuentra acogida en los tribunales ad quem. El resto se queda como está.

 

Si mezclamos el mundo del durísimo juego de los simulacros bélicos con el tenebroso panorama de la justicia española, obtendremos un resultado peculiar. Un resultado que se mide en unidades de recelo ciudadano y que se glosa en la frase célebre de un político asido al duro banco de la galera de las sentencias: la justicia es un cachondeo.

 

Doña Mercedes Alaya, profesional ilustre donde las haya, ha solicitado la imputación de dos expresidentes de la Junta, de varios consejeros de sus gobiernos y de la tira de ciudadanos que se lucieron en el vergonzante proceso de los fraudulentos expedientes de regulación de empleo. Con doscientos mil obstáculos a babor y tropecientos mil a estribor, la magistrada sevillana sigue al mando de su velero bergantín cuyo rumbo permanece firme a pesar de los cañonazos de las torpederas piratas institucionales. Todos en fila de a uno, dice Su Señoría. Pero no a la voz de ya. Al sonido de las motivaciones y de las investigaciones de rigor. Arbitrariedades, ni una.

 

Alguien dirá que si este articulista se alegra del follón que se ha levantado a costa de esta indecencia concebida, nacida, desarrollada, multiplicada y consumada por altísimos cargos de la Junta. La respuesta es sencilla. Me alegro hasta el infinito. Durante muchos años, una unidad mixta de cargos públicos ha estado saqueando miles de millones de euros para beneficio propio, de su partido, de sus parientes y amigos con la sensibilidad de un reptil que trata al pueblo como si fuera un plato de caracoles: babosos, arrastrados y cornudos. Cómo no voy a regocijarme si esta caterva de mangantes termina contando sus caudales en la cómoda celda de una penitenciaría de la región. Cómo no voy a mostrar mi felicidad si, además, devuelven el parné expropiado para que se destine a los desempleados, a los desahuciados o a los más desvalidos. Cómo no. Por supuesto que sí.

 

Y cómo no voy a estar contento si durante largos años he sufrido los ataques de los ahora imputados que no me perdonaron, ni me perdonarán, las críticas feroces, pero fundadas, al traje del emperador desnudo. Es que puede haber alguien de bien que no se complazca de que la justicia funcione aunque sea tarde y lenta. De pensar en la pobreza de miles de familias andaluzas que puede mitigarse si los ladrones restituyen lo que no era suyo, se me alegra el alma.

 

Eso sí. Que la justicia ponga en juego todos los mecanismos de presunción de inocencia y los recursos necesarios para que la instrucción y el proceso sigan el sendero de la legalidad y de la equidad. Si esto ocurre y los desarrapados morales son absueltos por la justicia española, pues nada, que todos a la calle y los demás paguemos las evaporaciones esotéricas de tanto dinero. En caso contrario, si son condenados, que se cumpla el código. A ver si alguna vez podemos decir aquello de que la justicia no se cachondea de nosotros.

 

Lo dicho: los imputados, en fila de a uno.

 

Un saludo.