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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

MATONES VIOLENTOS

 

La palabra, ay, la palabra. Un alto cargo psoecialista acusa a la derecha, mirando al Partido Popular, de matar, sin  hacer prisioneros ni heridos. Canela fina. Objetividad a prueba de cuchillo. Fundamentación propia de. De.

 

El mandatario del PSOE pertenece a la causa del difama que el aceite no se recoge. El hombre arremete contra los tribunales manipulados por la derecha y salvaguarda la impoluta redacción de las resoluciones judiciales favorables para él y para su partido. Respecto a la juez Alaya, la pone de chupa de “domine”.

 

La escuela andaluza mariojimenista es el apéndice de la que fundara treinta años antes el sevillano Alfonso Guerra, uno de los mayores villanos de la política nacional en cuanto su conocimiento de las actuaciones de su hermano, mienmano, Juan. A fe que la escuela tiene éxito dialéctico.

 

Claro que con estos personajes de la telebasura rosa, la política no puede aspirar a cumbres celestes. Todo lo más, a borrascas de altiplanicies de lumpen. En Córdoba, los electores deben estar contentos. Ellos no se someten a la resolución del problema del voto indeciso. Al menos, ya saben a quién no regalar el sufragio. Cómo se va a otorgar representación a un sujeto que se atreve a decir las barbaridades de matar, apresar o herir sin que medie un ápice de raciocinio.

 

Las declaraciones del visir partidario andaluz de la ciudad de los califas expelen odio. Rencor a raudales. Maldad incontenible. Actitud violenta de matones marselleses. Como sigamos por esta vía, los adoradores del guerracivilismo se van a salir con la suya. Las pìstolas y las bombas animarán a los extremistas descerebrados y reeditaremos la hora 25. Con todas sus consecuencias. Y ninguna, buena.

 

Pues nada, a seguir adelante con estos barriobajeros del  partido que sea. En este caso, de la escuela psoecialista de Guerra y Jiménez.

 

Un saludo.

MINEROS

Pola de Gordón. León. España. Seis trabajadores de la mina muertos. El grisú. La fuga. El aire. ¿El grisú?   Que en pleno siglo XXI el grisú siga cobrándose víctimas, no me encaja. La revolución tecnológica desmiente causalidades propias de siglos anteriores. Accidente incidental, tampoco. Riesgos y prevención. Una fórmula inaplicada.  

 

Si la mina era grisuosa, cómo se aseguraba la ventilación principal. ¿Y la secundaria? Qué mediciones y qué controles grisumétricos se llevaron a cabo en los últimos días. ¿Se ha potenciado la medida periódica de extracción del grisú, que dicen inevitable y que se presume radical y brutal?

 

  Intereses económicos. Procura de silencios sociales. Expedientes de regulación de empleo minero mal resueltos. Ayudas públicas, subvenciones o aportaciones gestionadas al albur de dividendos criminales. La incontestable inercia de la muerte. El dolor irremediable de los compañeros y familiares. La política de pésames oficiales. El llanto gubernamental que quiere burlar la apatía de dirigentes.

 

  Mineros muertos en la guerra sucia del carbón. Turiferarios del poder que halagan la vida no defendida debidamente. Acólitos del incensario que no suprime el olor de la desidia. Abuelos difuntos del 34, padres que fallecieron en el 62, hijos caídos en el 13. Qué ha cambiado en la España de nuestra vida si la naturaleza resiste el embate del hombre sobre ella.

 

  Hay que reflexionar. Los accidentes del presente son sorteables si las medidas son garantes. Hay que pensar. Los cacahuetes pueden saciar el hambre pero no alimentan. La minería reclama atención continuada y rechaza medidas de saltimbanquis políticos y sindicales. Si no hay dinero para prevenir, mejor cerrar. Uno no puede jugarse la vida propia al azar de los recortes ajenos. A ver si no pasa nada. Y pasa. Vaya si pasa.

 

  Un saludo.

A VER SI NOS ENTERAMOS.

 

 La ética, en la izquierda. La política social, en la izquierda. Las pancartaciones, en la izquierda. La verdad, en la izquierda. Todo en la izquierda. Incluso la corrupción más abyecta y la demagogia más insoportable.

 

Hasta ayer mismo, el escrache era cosa de la gauche méchante. Si el movimiento envolvente lo realiza la derecha, el sicario de turno aparece raudo para calificarlo de kale borroka. La Iglesia en manos de la derecha es fundamentalista. Manipulada por la izquierda, eminentemente social. El dios de la derecha es el dinero. El ídolo de la izquierda, también. Sólo que éstos lo engalanan con andrajos de la milla de oro parisina.

 

Mario Jiménez ha montado un pollo mediático a los alcaldes del PP que se han atrevido a molestar a la nueva faraona andaluza. Pues no que estos ediles tuvieron la malhadada ocurrencia de plagiar los haceres y los gestos de los psoeboys. Serán malajes. Que a la cleopatra andalusí sólo cabe pleitesía e hinojos. Si la suprema entidad política de la comunidad supervisa sus territorios, nadie puede alterar su periplo. Porque ella es intangible. Cosa distinta es que el trabajo de calle lo realicen Rajoy o Soraya Sáenz de Santamaría. Bazofia. Perversos derechistas de una España caduca. Tiro al blanco. Gracietas y justificaciones.

 

No cabe duda de que los populares son bastante torpes en lo que es gestión de la política de comunicación. Sin embargo, ya queno saben hacer la o con un canuto, a ver si se enteran de que las huestes goebbelsianas de don Mario y de don Diego están siempre prestas, con un ingenio demoledor, para comerse al caballo saltarín con algún alfil apostado y al acecho de posibles incursiones. Y lo que es un escrache se convierte, por capacidad de los chisteros, en una copia radicalizada de las agitaciones callejeras etarrófilas.

 

A ver si se enteran los del PP y se dan unas cuantas vueltas por los barrios más castizos de cada población. O que se tomen unas cervecitas con los vecinos más alejados del casco histórico. O que participen con los ciudadanos en celebraciones a pie de barriada. Porque si siguen enrocados en las torres del centro urbano, van a ganar las elecciones quienes yo me sé.

 

Que nos enteremos.

 

Un saludo.

ABOGADOS DE OFICIO

De oficio, abogado. De oficio, mal pagado. Turno de oficio y tunos de oficio. Profesionales como una casa que cobran a precio de covacha. Justicia gratuita merced a la liberalidad del letrado. Que no gracias a la instancia de la Administración.

 

El consejero De Llera no cumple con el calendario de pagos. Sin embargo, él percibe religiosamente su salario. Echa balones fuera y expulsa del campo de juego a las asociaciones de turno de oficio. La representación, en los colegios, espeta el exfiscal, que son más acomodaticios.

 

De Llera merece un suspenso. Por mal consejero y por peor político. Si como parte del ministerio público se conducía de esta guisa, algo ha ganado la justicia con su permuta temporal.

 

Por parte de los abogados de oficio, dignidad. Para decir que no. Para rechazar el escarnio. Para mostrar al poder de la fuerza institucional que la garantía del defendido está por encima de las dádivas pero por debajo de la propia supervivencia.

 

Y mientras tanto, al tajo. Los colegios de abogados, a lo suyo, que es defender a los letrados. Menos política de saludos y más política de reivindicaciones. Si no, para qué. La eterna canción del espinazo doblado ante la presencia del fuerte no debe casar con  la representación de quienes se baten el cobre en las forjas de los juicios y en los yunques de los cuarteles policiales.

 

Abogado es el llamado en auxilio. En socorro de la justicia. Que no en la justicia del socorro. Si alguien le hurta su derecho a los emolumentos establecidos, a los tribunales. O a la Fiscalía. A imagen y semejanza de la acción emprendida por la Delegación del Gobierno ante las reiteradas negativas del Colegio de Abogados granadino a prestar el servicio de turno de oficio en los tribunales. Si los políticos pueden, los abogados, también. Todos tenemos derecho a comer y a vivir.

 

Un saludo.

IMPERATIVO ÉTICO

 

 Categóricamente ético. Imperativamente categórico. Éticamente imperativo. En política se debe actuar como en las resoluciones de los tribunales de justicia. Con base en la verdad de la ley y en la ley de la verdad. Ya basta de predicar lo que no se practica.

 

Elena Valenciano es la actual número dos del PSOE. La mujer, aquejada de alguna enfermedad tratable, ha ingresado en un hospital para su curación. ¿Y? Que se trata de un hospital privado. ¿Y? Que Elena defiende a ultranza la sanidad pública. ¿Y? Que antier reprochó al rey de España su intervención quirúrgica en una clínica privada. ¿Y? Que el libidinoso tocapartes no puede dar lecciones de castidad. ¿Y? Que la demagogia es la expresión fascista de la democracia.

 

Y todo esto y mucho más. Hasta las narices. De tanto deslenguado está uno hasta la coronilla. Demasiado mentiroso a tu alrededor. La señora Valenciano pertenece a la casta de los psoecialistas trepas que jalean lo público mientras recurren a lo privado y, especialmente, a la élite. Muestran su empeño por la escuela y la universidad públicas pero llevan a sus retoños a los más caros y distinguidos colegios privados. Se descamisan en sus mítines y visten el Armani o el Versace en sus reuniones a puerta cerrada. Descorchan Domperignon de reserva en fiestas íntimas mientras brindan con un sencillo cava en sus celebraciones televisadas.

 

Afirmaba Kant que ser parte de la naturaleza nos hace ser un ínfimo punto en el universo (“No somos nada”), pero la ley moral que llevamos dentro nos hace superiores a todo lo creado. No se equivocaba el filósofo prusiano. Si Valenciano apela a un obrar válido para todo el mundo, su discurso sería bueno desde un punto de vista moral. Sin embargo, como quiera que su ejemplo desdice y reprocha a su mensaje, la moral de la compañera de Rubalcaba se arrastra por el fango.

 

No obstante, si la sociedad estima que la conducta adecuada es el engaño, el robo, el crimen, en tanto se alcanzan unos objetivos, nadie eche las manos a la cabeza, que estará ejerciendo la moral basada en que el fin justifica los medios. Y no. No vale todo.

 

En política se debe actuar conforme a la máxima de la universalidad. Lo que Valenciano quiere para sí, que lo procure para los demás. Claro que no sé por qué trato de recoger las peras del alcornoque.

 

Un saludo.

DESCONTROL Y FRAUDE

 

 Este Manuel Chaves es un chistoso. Sin pizca de gracia, pero el hombre rellena periódicos. Qué joyita de políticos nos regala su partido. Entre él, Griñán y el impar Zapatero alegran nuestras aburridas sobremesas otoñales. Qué sería de las tertulias televisadas sin la fuerza motivadora de estas figuras del show estilo gran hermano. Si no, comprueben la última perla gilista del expresidente de Andalucía, el papá de Paula la de Matsa.

 

 

Para qué tanto control, dice, si hay un director general que quiere robar, roba. Irisdiscente. Nuestro personaje es una mina de simpatía circense. Lo malo es que su trabajo es otro y su destino, distinto al de los fabulosos payasos. De vez en cuando, le sale la vena Maleni T-4 de  Barajas y suelta la cantinela de la exministra: una administración como la Junta, con miles de funcionarios y cientos de directores generales, "es muy difícil de controlar". Y tanto. No obstante, a los curritos se les mete una puya de vez en cuando para que no se desvíen y a los directores amigotes se les invita a costa del pueblo. Y cuando se trata de supervisar el uso adecuado de miles de millones de los desempleados, el entorno se llena de ciegos, sordos y mudos.

 

Y si no, lean la prensa del día: dos alcaldesas, dos, las dos del PSOE, ni controlan ni se autocontrolan. A la que fuera primera edil de Jerez de la Frontera, psoecialista of course, le piden prisión por un quítame allá esas pajas. La pobre edil se limitó a defraudar unos diecisiete milloncejos de euros destinados al Plan E de las narices. Total. Por su parte, la regidora cordobesa de Peñarroya, correligionaria ella de los descontrolados, ha sido detenida por la Guardia Civil por otra tontería de subvenciones.

 

Para terminar con las actuaciones, nos hemos enterado que alguna entidad bancaria de esas que no prestan ni a su padre, ha condonado una porrá de millones al partido de Rubalcaba. Al infeliz españolito de a pie, lo desahucian con dos patadas en el trasero. A los dichosos muchachitos de la política de zurda mano, se les perdona el crédito y, además, se le pone un chalecito en La Finca.

 

Gracias al descontrol, el fraude. Merced al fraude, los poderosos viven, las clases medias malviven y el resto sobrevive. Los menos fuertes o los más sensibles mueren directamente.

 

Chaves, Chaves.

 

Un saludo.

RIVERA: SOLUCIÓN O PROBLEMA

 

 Albert Rivera se está convirtiendo en todo un líder. El joven político se ha abierto camino entre el intrincado follaje de partidos liana y de organizaciones hojarasca. Ciudadanos es su bandera pero su imagen serena, seria y fiable constituye el motor de su avance. El discurso del catalán ha conseguido calar en amplios sectores de la sociedad y, lo que es más significativo, del electorado español. Su candidatura a los próximos comicios trae de cabeza a muy altos dirigentes del Partido Popular y del PSOE. Algunos lo están erigiendo en el pendón de una deseada regeneración de España. Albert como solución. Rivera como problema. O al revés.

 

En el seno del reto secesionista de Cataluña, un oriundo de la tierra destaca por la defensa de la unidad de España. Por encima del verbo azucarado y acaso melifluo de la señora Camacho, adelantada del PP, Albert Rivera se presenta como la voz de quienes ansían una nación española plural en la que la conjugación del verbo corromper sólo pueda ser factible en las salas de Vista de los juzgados. La izquierda y la derecha temen a esta figura emergente del escenario teatral patrio. Hasta ahí, Albert es solución. A muy largo plazo y con muchas reticencias en cuanto a su fortaleza, pero sí, es remedio.

 

Sin embargo, y al mismo tiempo, es problema. Problema de credibilidad colectiva. Al calor y a la humedad que emanan de sus intervenciones, surgen frutos del bosque de feliz apariencia comestible pero que, en realidad, ocultan enormes cargas de veneno. El partido “Ciudadanos” se está convirtiendo en la UPyD de Rosa Díez. Detrás de la psoecialista vasca, unos cuantos paseantes que se benefician de la inercia de la exconsejera en Euskadi. Algo similar se está produciendo bajo el manto aureolado de limpieza de Albert. La cercanía de las elecciones está poniendo alas en los pies de barro de dioses mercuriales de la prensa, del desencanto partidista, de la farándula o de actividades sin resonancia, que persiguen un lugar en el olimpo del Congreso o del Senado donde transcurrir con placidez los próximos cuatro años de su frustrada vida. Y aquí reside el quid de la cuestión. Rivera no puede avalar el rosario de advenedizos y de parientes que brotan al sonido del premio de la bonoloto electoral.

 

Albert Rivera puede alcanzar ciertas cotas de notabilidad. Pero en la soledad de su organización mitad amateur mitad profesionalizada. Sin embargo, cuando su grupo esté engullido por el ogro de los préstamos y consiguientes condonaciones bancarias, entonces, el muchacho de frente despejada y mirada firme, se aliará con las odaliscas del descrédito y enfangará su impoluto terno con  los barros de la praxis política. Porque no cabe otra opción.

 

De ahí mi reflexión. Albert Rivera es su propio problema si quiere abanderar el partido que fundó y llevarlo a cotas inabarcables para él y sus seguidores. En cambio, Albert Rivera sería una magnífica solución si, en lugar de enhebrar la aguja de Rosa Díez, se decide a fichar por un equipo de los grandes. Podría ser el Garzón del PP, siempre que abdique de las tentaciones que arrastraron al juez a su propia tumba y siempre que reclame de Rajoy y de los suyos un folio de condena a los Bárcenas que en su partido son.

 

Hay que pensar.

 

Un saludo.

DOCTRINA TERROT

Doctrina del terror. España ha violado el artículo 7 del Convenio de Derechos Humanos. Así lo ha sentenciado el Tribunal de Estrasburgo. La doctrina Terrot pone contra las cuerdas la credibilidad del Tribunal Supremo y la del Tribunal Constitucional. Y lo que es peor: además de poner en la calle a etarras sanguinarios, excarcelará a violadores de mugriento espíritu no susceptibles de regeneración. Eso que ganarán los reclusos que permanezcan en prisión y batracios inmundos que habremos de tragar los ciudadanos en libertad.

 

La duda que plantean muchos agentes sociales e incluso no pocos operadores jurídicos es si se ha de acatar esta sentencia. Al respecto, mi opinión es contundente: por supuesto que sí. Me repugne o no, la respuesta no admite interpretaciones. Si los jueces han resuelto, por abrumadora mayoría, sobre este particular, cabrán disensiones pero no desobediencias.

 

La verdad es que se veía venir el fallo. Al Alto Tribunal europeo le da igual que el condenado haya perpetrado uno o veinte crímenes. Las condenas no pueden tener carácter retroactivo. Y punto. Así que a aflojar la bolsa y a temer por la vida. Los excarcelados no sólo se van de rositas sino con el riñón bien forrado por las indemnizaciones que habrán de venir.

 

Bildu y company están de fiestas. Aparte de ciscarse en el estado español, le van a sacar las mantecas a sus ciudadanos honrados. Es el triunfo de la doctrina Terrot. Que dice que las redenciones de pena deben aplicarse sobre el máximo legal de 30 años de permanencia en prisión que contemplaba el derogado Código del 73 y no sobre el total de las condenas impuestas. O sea, que a un etarra autor de sesenta asesinatos, le cuesta la matanza seis meses de encarcelamiento.

 

Ya estoy viendo un nuevo txupinazo sin ser fiesta grande en el País vasco. Terrot de doctrina.

 

Un saludo.

LA DOCTRINA DEL VACÍO

 

 Zapatero no resiste un debate. Si ayer salió indemne de la entrevista de Ana Pastor, es porque ésta amagaba pero no propinaba. Ocurre cuando los interlocutores pertenecen a una misma línea de conveniencia ideológica y, especialmente, de intereses políticos y económicos compartidos.

 

Ana Pastor ataca con fiereza a José María Aznar. A Zapatero, apenas un par de palmaditas en la espalda para justificar su agresividad remunerada. Escuchar a José Luis Rodríguez Zapatero negando la posibilidad de secesión de Cataluña me pone de los nervios. Dicho por el mayor dinamitador del estado español en la historia reciente del país, clama al cielo. Sus argumentos son tan débiles como selectiva su desmemoria. Pocas veces he tenido el disgusto de conocer a un tipo cuya demagogia me produzca tantas arcadas.

 

No contempla la secesión  de Cataluña pero, eso sí, que la Constitución se adapte al Estatut y que a Cataluña se la eleve a categoría de Estado Libre Asociado y que las demás autonomías asuman su rol de caterva de pobres figurantes. No para ahí el mensaje ofensivo del expresidente. Ni siquiera lee la prensa ni calibra el alcance de los sentimientos que él mismo puso a hervir en la olla de la pócima mágica del populismo más infantiloide. No se entera el leonés de Valladolid que la jauría independentista tiene hambre de ruptura y que el regalo de nuevas competencias  no sacia las ansias devoradoras de Arturito y de Oriol y otros bichitos de sensiblería inmunda. Que buscan su propio estado, leche.

 

El estado de bienestar que, entre todos nos hemos cargado, constituye hoy una entelequia. Durante los últimos 30 años hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora pagamos las consecuencias del desfalco realizado al pueblo. Políticos manchados de sangre, de torturas y de robos. Sindicalistas forrados de dinero que disfrutan de la gran vida merced a la bandera sucia de los trabajadores despedidos. Instituciones putrefactas a causa de las infecciones inoculadas por quienes tienen el deber de mantenerlas intactas. Un país roto por los golpes de los canteros de catedrales construidas con los restos de antiguos templos.

 

La doctrina del vacío. España se muere y el simplón renegado de Zapatero exhibe en público su nulidad política y humanística. Vaya a paseo, hombre. Y llévese a Ana con usted.

 

Un saludo.

SUELDOS, TASAS Y OTRAS MANDANGAS

 

                               Los enemigos de la descentralización cargan, a la menor oportunidad de desquite, contra la España constitucional de las Autonomías. Ser centralista se convierte, así, en hilo conductor de la fiebre autonomófaga. Servidor siempre se mostró partidario de una España diversa, plural y rica en lenguas, tradiciones e idiosincrasia. No obstante, temí desde el principio que la política centrífuga generaría miles de problemas si los encargados de llevarla a cabo carecían de sabiduría, de capacidad y, sobre todo, de voluntad. Y en este sentido, mis temores se han confirmado.

 

                               Desde un punto de vista de la economía, parece incuestionable la diferencia de poder adquisitivo de unos territorios frente a otros. Entre La Rioja o Navarra y Andalucía o Extremadura, median varios tortazos en las mejillas de estos últimos. Cierto es que en el período preconstitucional, por no aludir a la era franquista, las desigualdades regionales eran casi idénticas. Lo que se pone de manifiesto, ahora, es que nada cambió y que la política del autócrata, llámenle dictador al mismo tiempo, no era la causa de discriminaciones.

 

                               En plena madurez constitucional y democrática, la situación de insolidaridad regional preocupa a muchos. Preocupación que se incardina en la política llevada a cabo por quienes han obtenido el refrendo del pueblo en las elecciones. La política democrática no está comportando cambios económicos, al menos en lo que al bienestar de los pueblos se refiere. La gente de Huelva, por ejemplo, sigue transida por su situación geográfica, sujeta a la calamidad de sus gobernantes y varada en la mentalidad conformista de siglos pretéritos. Cualquier repaso a la geografía, nos proporcionará datos que, comparados con la década de los setenta, nos resultarán elocuentes.

 

                               Observen, si no, la relación de universidades de nuestro país. O la de los aeropuertos. Por qué los universitarios de Madrid pagan tasas más elevadas que los de Cádiz o los de Tenerife. Por qué el salario de un funcionario vasco o catalán es notoriamente superior al de un  murciano o un castellano. A quién culpamos de que el sueldo de un policía local destinado en Sevilla sea bastante superior al de un policía nacional o un guardia civil residente en esta misma localidad. La disparidad alcanza el infinito. Y digo yo que cómo un país democrático se permite estos saltos cualitativos de bienestar que, en vez de atender a la solidaridad, persiguen escalar el muro de la discordia.

 

                               El asunto no es baladí. La vasija suele romperse cuando menos se espera. En España, pocas cosas sorprenden ya. Menos ahora que los catalanes quieren canjear, por unos meses, la estampita de la independencia por el cromito de los millones de euros. Cuando se acabe el chorro, una nueva manguera. Y la diversidad hace de la discriminación su bandera. Y las mandangas de los políticos bananeros se suben el sueldo de su incompetencia crónica. Y así nos va. Y peor lo que se avecina.

 

Un saludo.

LOS FRENTES DE RAJOY

                El presidente del Gobierno de España interpreta un papel difícil de entender. Está centrando toda su política en la recuperación económica. Y ésta, lejos de visitarnos, nos esquiva. Qué invitado de fuste quiere acercarse a una casa con millones de desempleados y cuatro milmillonarios. Es, de entrada, llamar al conflicto. Pero, además, y de salida, toda cita con la prosperidad requiere un ambiente de paz y de confianza inexistente en estos momentos. Con estas premisas, en lugar de progreso, estancamiento de trincheras y prolongación de una guerra política sin visos de término.

 

                Resulta peculiar el estilo de Rajoy. El exregistrador cree que la vida se encauza en libros. Craso error. Dar fe de una realidad es, sencillamente, un acto jurídico pero no una dinámica social. Los medios de comunicación han abierto una guerra contra el Ejecutivo de centroderecha. Salvo ABC y unos pocos de escuálida difusión, la prensa que parte el bacalao, tradicionalmente de ideología enfrentada, está firmando alianzas contra don Mariano.

 

            Todo un récord. Lograr que El Mundo y el País se alineen contra el PP es una hazaña al alcance de muy pocos. De hecho, ni Felipe González ni José María Aznar alcanzaron ese nivelazo. Pedro Jota arrea cada zambombazo al personal que tiemblan desde el primero hasta el último. Y todavía no ha puesto banderillas ni ha desnudado el estoque de matar. Alguna puya que otra y el toro que se tambalea. En cuanto al diario de Prisa, si no se la clava al entrar, aguijonea al salir. Es su instinto y por ahí no cuelan otras verónicas que el llanto lastimero.

 

            La verdad es que las artes propagandísticas del PP se han caracterizado por su malajá. No conozco un período de su historia democrática en el que los asesores, bien pagados, del partido hayan dado una a derechas. Si acaso a izquierdas, a los que han  beneficiado con su política errática. No obstante, de cuando en cuando, El Mundo daba la cara por ellos y contrarrestaba con acierto los furibundos ataques de las huestes de Cebrián. Pero ahora…

 

            El electorado huye despavorido. Si el capital es cobarde, el voto huye con el rabo entre las papeletas. Al ejército de  los indecisos se une la tropa de los escépticos, de los confusos, de los sacrificados y de los hartos. La ideología es víctima de una ola gigantesca de sentimentaloides devoradores de novelas baratas. La estrategia informativa brilla por su aspereza y por la ausencia de pedagogía.

 

            La única baza que puede jugar el PP es el descrédito del Psoe y, en especial, de Rubalcaba y de sus colaboradores síndico-fascistoides. Al acecho están la izquierda más extremista y los nacionalismos iconoclastas. Por la ventana, asoman, cucos ellos, Rosa Díez y Albert Rivera. Los restos del naufragio contienen, en general, cofres cargados de tesoros ansiados por los piratas.

 

            Rajoy debe cerrar los frentes abiertos por su impericia. El primero de ellos, la comunicación con los ciudadanos. Resuelto éste y de la mano de los medios, a por la crisis política reflejada en el final de la soluble España y a por la crisis económica concentrada en millones de parados.

 

            He ahí la prelación. En la era de las tecnologías, no caben otros caminos.

 

Un saludo.

LA SENTENCIA PARABELLUM

 

 

Oigan, es que no quepo en mí de indignación. Es que trato de encontrar el ovillo de la ley en la sentencia de la Audiencia Nacional y no hay manera. Lo de colaborar con banda armada es delito según quién lo cometa. Bomba lapa al principio fundamental de igualdad ante la ley. Si los autores son policías al servicio del siniestro régimen de Zapatero y de Rubalcaba, entonces no hay tal. Si se perpetrare en tiempos de Aznar o de Felipe, al trullo con ellos. En nuestros días de desorden y de relativismo morales, se trata de un acto de heroísmo que enaltece a los servidores públicos del político privado a fin de que la negociación con los etarras fructifique en un proceso de paz de cementerios y en una bajada sincronizada de pantalones y de faldas ante las hordas que amenazan la convivencia en nuestro país. Pues nada, que muy bien, que así nos luce el pelo y que así, un cualquiera como el tal Albert Pla puede decir, con absoluta impunidad, que le da asco ser español.

 

La banda terrorista manda en el País Vasco. Si no se lo creen, den una vuelta por el territorio y verán lo que vale el peine de la ametralladora asesina. Tienen a la gente acongojada. Los lobos hacen su campaña devoradora con  la carne servida en bandeja de iniquidad por los que deben velar el cumplimiento del bien común.

 

La policía tiene un  marrón imposible de solventar. Los agentes que se pliegan al poder político del gobierno de turno reciben un trato diferenciado de quienes cumplen rigurosamente con su obligación. Ya me imagino a un infiltrado de las fuerzas de seguridad en las filas de ETA descubierto en el cumplimiento de su servicio. Se le puede caer el pelo y perder todos los dientes. Por la misma razón, Galindo, Amedo y otros compañeros del GAL, liberados de toda responsabilidad en cuanto pretendían poner fin al proceso de matanza indiscriminada por parte de la banda criminal.

 

Pero es más, cómo se digiere la declaración de no colaboracionismo con los asesinos y, sin embargo, se admite la revelación de secretos. El chivatazo se sustenta, sobre todo, en razón de los beneficiados por el mismo. Si no, de qué. Ahora resulta que el proceso político de lograr el cese de la actividad de ETA es la coartada del tribunal para absolver a los acusados. Tiene narices.  Si así fuere, por qué los dos altos cargos sentenciados no quieren dar el nombre del gobernante que les ordenó esa misión. Total, eran unos mandados al servicio del Estado. En cuyo caso, que salgan Rubalcaba y Zapatero a asumir la autoría de la orden y, a continuación, ofrézcase a los dos policías la gran cruz de oro al mérito de la nación.

 

Como para fiarse de la justicia española. Al menos, de algunos y de algunas jueces.

 

Un saludo.

VIVIDORA BIBIANA

 

 

Un informe de fiscalización del Tribunal de Cuentas nos ilustra sobre los tejemanejes de la ministra Bibiana. Exministra lo será ahora. El informe se refiere al personaje autor del “papá, soy ministra”. Una lotería. Tan improbable como confundir el sorteo con  la monja Sor Teo.

 

Que durante el reinado ministerial de la gaditana se han detectado deficiencias a go go. Cómo es posible con lo modosita que se mostraba y lo garantista que presumía. Esta señora escondía… Igualdad, poca. Discriminación, a espuertas. Transparencia, cero. Publicidad, qué es eso. Contratos públicos, por un tubo. Método, el de urgencia. Beneficios, para empresa determinada. Justificación de las prisas, ninguna. Los disparates contables corrieron paralelos al desatino político y al despilfarro económico. Una bendición, la moza.

 

En una empresa privada no hubiera pasado de administrativa o de secretaria de negociado. En la Pública, ministra. Y a barrer para casa que la escoba dura dos días. Heredera del zapaterismo más basto, Bibiana es causahabiente de la política tosca servida en carita de ángel. Como el leonés. Entraron en nuestras vidas y elevaron la medianía a la categoría de Nobel. Cazaron la fortuna y se lucraron a costa del papanatismo patrio. Mantenidos por el pueblo, disfrutan de una vida de lujos y dispendios. Introducidos en un círculo social impensable, simulan desenvolverse en él como tiburón en una ducha.

 

Vive mucho. Trabaja poco tirando a lo justo. Carece de complejo e ignora la responsabilidad. Sus escasos escrúpulos hacen de esta especie un colectivo inacabable. Su descaro dialéctico suple las carencias de su gestión laboral. Si te pillan, se niega y punto. La sensiblería y el oportunismo se visten de ideología para tapar el ansia material.

 

El Tribunal de Cuentas ha sacado los colores a Bibiana. Ella ha hecho uso del maquillaje blanqueante facial. No sea que los ojos delaten su estado de ánimo y desde fuera se advierta la dureza escondida.

 

Bibiana, Bibiana.

 

Un saludo.

PORQUE NO ENGRASO LOS EJES…

 

 …me llaman “abandonao”.  Así cantaba el inmenso Atahualpa Yupanqui. La grasa y el engrasado. Soborno. Cohecho. Corrupción. General. Institucional.

 

                El conseguidor Lanzas, uno de los grandes artífices del fraude de los expedientes de regulación perpetrado por altos cargos de la Junta de Andalucía presidida por Chaves y griñán, ha declarado, eso dicen, que él pedía comisiones porque nadie sabe lo que tiene que engrasar para conseguir subvenciones.

 

                Lo mismo, tal como está la ley y cual funciona la administración de justicia, el juicio, si se llega a celebrar, nos ofrece la sutil imagen de la inocencia total de los implicados en la trama. Desde el primero hasta el último. Desde el intruso al gestor, desde las aseguradoras a los consejeros, desde la mamá del alcalde al primo del director general. Todos a la calle. Mala, la juez Alaya que ha instruido como los de CC.OO. la acusaron a fuer de abucheos.

 

                Interesa el silencio y se anima la obstaculización. Se levantan muros que arrebaten la luz al interior. Nadie quiere preservar el buen funcionamiento de la Administración mediante la evitación de influencias del interés privado en el ejercicio de las funciones públicas. De lo que se trata es de cobijar el negocio privado en las oquedades de la ley. Qué importa la cualidad de garantía del funcionario si los jefes son unos chorizos irredentos.  Nada que hacer. Si un director general se pone ciego a rayas y a copas, es normal. Si un sindicalista unta la manteca en la rebanada de unos y de otros, forma parte de la cotidianeidad. Si un muerto de hambre se enriquece de la mañana a la noche, entramos en el contexto propio de la especulación  capitalista.

 

                Si a esta gentuza le gusta que suenen, para qué los quieren engrasar. Aquí no paga nadie. Salvo la magistrada, que está sufriendo la marea roja de la pseudoizquierda más criminal desde que se restaurara la democracia. La tela que hay que cortar.

 

Un saludo.

NI SEPARACIÓN NI DIVORCIO

 

 Sigan viviendo en la misma casa. A compartir. De no mediar los sentimientos hogareños/patrios de una minoría, aténganse a las vinculaciones económicas de la gran mayoría. Aquí no cabe divorcio. Ni demanda de inventario. Ni liquidación de bienes.

 

Es necesario, ahora más que nunca, la cooperación entre los administradores de la casa común del estado y los extraños directivos del aparato central de la patria en las minúsculas territorialidades habitacionales que la integran. Las intenciones de eliminar las zonas comunes del edificio nacional son malévolas porque persiguen romper el bienestar de todos aunque se perjudique a los defensores de la parte. Como asevera el castizo: algunos dan patadas a los demás en el culo propio.

 

El sonsonete del divorcio amistoso es una entelequia surgida de la mente calenturienta de algunos padres de la división de España. El divorcio amistoso pasa por la firma de un convenio regulador imposible porque, aparte de que los hijos son numerosos y muchos de ellos menores de edad, no cabe posibilidad de segregar el inmueble. La única solución amistosa pasa por la salida voluntaria del hogar de los que perdieron la afectio maritalis y decidieron disfrutar su vida en la soledad de su independencia. A ellos no les queda sino arrendar un  pisito barato o okupar alguna vivienda deshabitada o irse a vivir bajo un puente cantando a la luna de su sentimiento nacionalista o abrigándose de la intemperie o lanzando mordiscos al hambre enemiga.

 

No hay divorcio amistoso. No es posible. En todo caso, una ruptura belicosa bajo los auspicios de la ultraizquierda sentimentaloide y de la pseudoizquierda psoecialista que nada y guarda la ropa. Si esta gente quiere balcanizar España, allá ella. La mayoría española es multitud no españolista. Multitud que atraviesa malos momentos económicos pero que sabe determinar el alcance de destrozar la hucha familiar.

 

Uno admitiría, no obstante, la posibilidad de divorcio, si cada español disfrutara del derecho a decidir. Cada español. No cada catalán. Al fin y al cabo, dos no pelean si uno no quiere. Al cabo y al fin, uno puede dejarse apalear hasta que a la mayoría silenciosa se le hinchan las narices y comienza a repartir mamporros entre los chulitos que creían que la actitud prudente de la ciudadanía era producto de su cobardía cuando, en realidad, era la manifestación de una moderada y discreta actitud de respeto hacia la minoría despendolada.

 

Todo terminó cuando alguien dijo: “hasta aquí hemos llegado”.

 

Un saludo.

FEA

 

 El sindicalismo hispano se resume en el calificativo de fea. Todo su argumentario pasa por dicho término. Fea. La juez Alaya es fea. Le gritan, recriminándola, su ausencia de belleza. Fea, fea.

 

Pobre gente rica. Pobre de alma, rica de trabajo y de posesiones materiales. Pobre de espíritu y rica de improperios. Pobre de sustancia y rica de poderes.

 

Sindicalistas liberados de trabajo y de ética. Defensores de los cubos de basura propios en portales ajenos. Mefistófeles de vía ERE que desprecian al dios del respeto. Faustos practicantes de magia negra que invocan al diablo de la corrupción.

 

El bien es reconocible porque existe el mal. La libertad se disfruta cuando se padece el cautiverio. La igualdad es el refugio social de las mismas oportunidades. La verdad se forja en el yunque de la buena fe que, a su vez, proviene de la confianza.

 

Fea. La juez Alaya es bella. Y lo es, porque a su hermosura externa une la bondad de la ley, la independencia de su cargo, la fidelidad a los principios y el respeto a valores idénticos para todos.

 

Estúpido sindicalismo español. Irracionales representantes de la mafia corleónica. Desgraciados habitantes de una España que se desmorona. A falta de pan, arrojan a los mendigos de la justicia las tortas de la credibilidad huida.

 

Fea. La dictadura de los liberados. Esa sí que es fea. Y mala. Y golfa. Y canalla. Sicarios de la inmoralidad. Gentuza.

 

Un saludo.

TRATO DIFERENCIADOR

 

 País de locos. La clase política española ni tiene clase ni sabe de política ni quiere a España. Los políticos se sienten como una casta aparte constituida por arte, gracia y magia de los partidos y de los resultados electorales. Así. El acceso a esta élite de cartón piedra viene configurado por la pertenencia a un ente no democrático en su andadura. La sujeción/sumisión a los prebostes de la organización marca el día y la hora de la permanencia en las esferas del poder. Esto es así en el PP, en el PSOE o en los Independientes de mi Barrio.

 

Uno entiende que en los comicios autonómicos o municipales, los partidos regionalistas y localistas pongan toda la carne en el asador a fin de que el fuego de la financiación dore las partes más sabrosas. Sin embargo, que estas facciones territoriales pretendan arrimar a su hogar las hogueras de la patria, roza lo totalitario en tanto se confunde la parte con el todo. Es la eterna sinécdoque de la política. Y no.

 

Si algunos creían que la paranoia del  Partido Socialista Catalán era un estigma a investigar y a cortar de raíz, se equivocan. La señora Camacho, que lidera las huestes del PP en la tierra de Montserrat, está afectada de las mismas máculas epidérmicas y viscerales de su compañero de fatigas rupturistas. La diferencia es que los síntomas de la señora son más benignos que los del caballero. No obstante, uno y otra se olvidan de España, de los ciudadanos, del principio de solidaridad estatal y de la madre que parió a Peneque. Pero cómo es posible tanta estupidez y tamaña ambición.

 

Las comunidades del PP y del PSOE deben tocar los tambores de guerra interna. La marca catalana de los dos grandes partidos debe desaparecer. El estado español debe estar representado en cada uno de sus territorios, desde Euskadi a Canarias y desde Murcia a Galicia. Tan españoles son los asturianos como los leoneses o los extremeños. Quienes pagan impuestos son los vecinos y no las feligresías. Si Alicia Sánchez Camacho intenta vendernos la burra mansa de la diferenciación regional, váyase con la pollina cerril a los pastos del destierro patrio. El colectivo de trileros va en aumento y se nos antoja reducible a cotas muy inferiores.

 

Un madrileño paga impuestos en Madrid por el hecho de su empadronamiento en la capital de España. Lo mismo que hace el de Albacete o el de Santander en sus respectivas ciudades. Ninguno de ellos chantajea al Gobierno con la bolsa de la financiación o la vida de la independencia. Faltaría más. Los favoritismos y los privilegios son propios de sociedades desarrolladas en las llamas de la dictadura. El oscense es tan español como el de Tarragona o el de Baracaldo. Y si es preciso acuñar este lema en los frontispicios de las instituciones, hágase. De esta manera, aprenderán a leer, o a descifrar, como hacían los iletrados en la España oscura de las invasiones bárbaras.

 

La señora Camacho debe callarse y no aprovechar que Pere Navarro pide ocho para justificar su moderada exigencia de tres. Ni ocho ni tres. Solidaridad. Señores, y señoras, de partidos democráticos. Silabeo: de-mo-crá-ti-cos. De la fuerza del pueblo. De todo el pueblo. No del pueblo rico.

 

Trato diferenciador, para los ancianos y para los niños. Para los más dependientes.

 

Un saludo.

LA UCO

 

 La Guardia Civil del siglo XXI adquiere un protagonismo similar al del siglo XIX. Los bandoleros de hoy no son los de antes, eso sí. Ni los agentes actuales recuerdan a los de antaño. Salvo en sus deficiencias salariales y en sus excelencias de honradez.

 

La UCO investiga a la UGT. La noticia sembraría el pánico en los anales de la historia. Que la Benemérita persiga al sindicalismo puede ser interpretada, por los propagandistas del régimen psoecialista, como una muestra del ataque a las libertades y a los derechos de la clase obrera. Nada más lejos de la realidad. La Guardia Civil actúa por orden de los jueces y para la defensa de la legalidad de los propios trabajadores.

 

En el marco de la operación Heracles, la Unidad Central Operativa ha detenido a un dirigente de UGT y a otros dos exdirectivos de Comisiones Obreras. Todos ellos, presuntamente implicados con la colocación de intrusos en los expedientes de regulación de empleo. Los sindicatos de clase no han podido caer más bajo ni los agentes de la Guardia Civil han llegado tan dentro. Tan dentro del propio sistema de corrupción generalizada enfangado por determinados capitostes de la Junta de Andalucía y destacados líderes de los sindicatos hermanos. Todo queda en casa.

 

En casa. Así se sentía Magdalena Álvarez cuando compareció ante aquel bodrio de comisión parlamentaria instado por Izquierda Unida para sacudirse el polvo del camino del fondo de reptiles. En casa y en familia. Sin más invitado díscolo que la representación del PP. La señora Álvarez ha dejado el vestuario local y juega en campo neutral. La juez Alaya le toma declaración como imputada por el mismo caso que ha llevado a prisión a numerosos compañeros y amigotes de la exministra y exconsejera.

 

Se está instruyendo en el núcleo de la trama de perversión del Ejecutivo andaluz de Chaves y de Griñán. Según el Auto de Su Señoría, ella "fue la persona que dictó las normas en las que se recogía el concepto presupuestario de las transferencias de financiación a través de la Orden de 4 de junio de 2003". Y ello, porque tanto ella, primero, como Griñán, después, en tanto responsables de Hacienda, tenían el deber  de velar por la ejecución del presupuesto y por los derechos económicos de la Hacienda de la comunidad.  

 

En el papel de esclarecimiento de los hechos, la UCO. Funcionarios. Oiga, funcionarios sencillos con un salario mileurista. Funcionarios garantes. Bendita palabra de seguridad jurídica y emocional. Entre ellos, no cabe la administración paralela. Un ejemplo a seguir.

 

Un saludo.

JAMONES CON CHORRERAS

 

Resulta que la grasa de la Administración andaluza tiene mucho que ver con las chorreras del jamón. El vicepresidente de la Junta, don  Diego Valderas, parece ser un consumado experto en jamones de denominación de origen. La práctica de la cata del jamón tuvo su auge en las postrimerías del franquismo y en los inicios de la democracia. Hoy día, el dinero calentito se estila más.

 

Conocí a un alto funcionario de la Delegación de Educación de Huelva agraciado con una de las patas de cochino más gruesas que jamás conocí. Procedía del regalo de un  administrado que agradecía de esta manera su gestión en asunto de interés personal. Un par de semanas más tarde, el donante de extremidades de bellota reclamó la devolución de la pata negra porque el privilegio, que pensó consolidado, fue tan efímero como el tiempo en que la carne dejó huérfana al hueso.

 

Ignoro si se confirmará, o es un simple bulo, el que don Diego Valderas, recibió dádivas de esta sabrosa especie animal por enchufar a un familiar de un conmilitón comunista en alguna empresa pública en las que un alcalde tiene voz, mando y mano.  Que lo ignoro, repito. Sin embargo, informadores me subrayan la existencia de un video en el que su portavoz de prensa se refiere al hecho con estas palabras, acaso textuales: “"Yo no le voy a recordar todos los jamones que le ha llevado su padre y su madre para que le colocaran a su hermano”.

 

Siempre tuve simpatía por la izquierda política y social. No obstante, mi repugnancia hacia quienes tomaban en vano esta doctrina, ha sido, también, legendaria. Repugnancia de vómito. Y es a causa de la táctica cortoplacista del voto generado a base de miedo y de hambre. Voto que les lleva a abdicar de su patronímico de “comunista” para engrosar las filas de una ambigua izquierda unida o de una parlamentaria izquierda plural que persigue ocultar la corrupción y el genocidio imperantes en los países del telón de acero. Oiga, que ser comunista de verdad es una joya de la solidaridad y de la filantropía. ¿Por qué se prescinde de tamaña bondad? Porque en los arcanos del socialismo, sólo se pone en común con el pueblo lo que no se tiene. Lo que se posee es para mí y sólo para mí.

 

Los Valderas que en el mundo de la política son, carecen de la ética más elemental. Hay gente de bien entre ellos. Pero cada vez menos. Marcelino Camacho formaba parte de este grupo de elegidos. Don Diego, no. Valderas es un lobo de derechas con piel de cordero de la izquierda más facha que reconozco. Lo mismito que Griñán e igualico que Lara. Izquierda Unida huye de la consideración de partido comunista porque le aleja de los votos de la clase trabajadora. Si tuvieran agallas, lucirían su enseña de partido real y se dejarían de trucos efectistas.

 

Los jamones delatan a sus consumidores. Cuestan mucho dinero y un currito de a pie no se puede permitir ese lujo. Salvo que esté invitado en ciertas comilonas organizadas por UGT a cuenta del erario público.

 

Valderas debería explicar esta anécdota con ribetes de certeza. Más que nada para que nadie le espete cuando implore el voto en las elecciones: ¡Y un jamón con chorreras!

 

Un saludo.

ASESOR ETARRA. QUIÉN DA MÁS.

 

 Otegi es un terrorista. Juzgado y en prisión. Lo mismo  que a Josu ternera, otro que tal, se le nombró no sé qué barbaridad de derechos humanos en el Parlamento vasco, a Otegi se le ha propuesto como asesor en el Parlamento catalán. Nos falta que Felipe sea designado comisionado general contra el GAL y que a Bárcenas lo eleven a la categoría de ministro de Hacienda. Cosas que nadie entiende. Casos de dislocamiento institucional.

 

Los dirigentes de Ciu, de Ezquerra e incluso del Partido socialista de Cataluña se han lanzado al ruedo del terrorismo dialéctico por la vía de hecho de hacer lo que fuere con tal de poner una bomba de doscientos mil megatones a la estructura del estado español. Que salte por los aires. Ya se vienen dando pasos en este sentido. La contratación de Otegi va más allá. Significa poner a un  terrorista en el púlpito de la iglesia de la ruptura de la soberanía nacional. A diferencia de los vascos, estos catalanistas descerebrados ponen una vela al dios de la paz y otra al diablo de la guerra sucia. Si ésta sale mal, siempre quedará la indulgencia de la bondadosa divinidad gótica.

 

Esta gente no entiende de democracia ni quiere entender. A ellos les resbala el derecho a decidir del pueblo. Su intención no es otra que levantar una plataforma de fracking social, inyectar gases y aguas, esperar los seísmos subsiguientes y, por último, esperar las reacciones de los habitantes afectados por el terremoto de la escisión. Que ríanse de los movimientos de tierra en la comunidad valenciana.

 

Presentar a Otegi como un mediador de paz, toca las narices a cualquier bien nacido. No se puede tener más mala leche y menos corazón. Puestos a la maldad, que asalten el penal de Logroño donde está recluido el antiguo etarra y, como en las películas, liberen al redentor de Cataluña. En tanto, que Jorge Fernández se toque la nariz y que Rajoy prosiga con su costumbrita cabreante del no sé no contesto.

 

Es cierto que, a veces, el silencio resulta beneficioso. Sin embargo, en esta ocasión, la mudez del gobernante se confunde con la cobardía del que tiene que poner pie en pared. En derecho administrativo, el silencio es una coartada de la Administración para no resolver lo que sabe que puede perder o le interesa demorar. En este caso, el silencio está dando alas a los fascistas que pretenden cargarse nuestra Constitución. Y por ahí, ni mijita. Nadie me hable de estrategias a largo plazo cuando los cañones del enemigo apuntan a la frente de la sociedad de derecho. Que nadie me refiera movimientos tácticos a corto plazo si el ejército del mal ha traspasado el dintel de la puerta de acceso a la plaza fuerte de la ley.

 

El mero acto de proponer a Otegi como asesor, demuestra la insultante avanzada de las tropas de la secesión. Si el Gobierno, el de Rajoy –que el de Zapatero ya se encargó de derrumbar las murallas de la unidad de la patria-, el de Rajoy, digo, no toma cartas en el asunto, cartas democráticas, cartas legales, se estará convirtiendo en cómplice de su antecesor. Para este juego de naipes, no queremos tahúres ni mercenarios. Ni siquiera hace falta movilizar al ministerio de Defensa. Basta una sencilla resolución que ponga en marcha el oxidado artículo 155 de la Carta Magna. Que comiencen a pulir la orden de desarrollo. Por último, que pongan esa bala de paz en la re-cámara del parlamento catalán. No hay que pegar tiros. Simplemente, lanzar dosis de legalidad y de firmeza.

 

Tan sencillo como eso. Siempre, claro, que el Gobierno conozca sus fuerzas. Si no sabe, búsquese un atajo para salir corriendo.

 

Un saludo.