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Francisco Velasco. Abogado e historiador

¿ETAtut? SÍ, ETATUT

Lo creyó. Creyó todo cuanto le prometió. Pero se demostró que mentía. Una vez más. Se demostró que mentía. El Estatut de Cataluña, el "Etatut" es el golpito. A poco, llega el golpazo de la Cataluña independentista que viene.

 

Cuando alguien, que dice servir al pueblo, reduce su periplo gubernamental a un resumen de hincha futbolístico, revela su inopia cultural, la calidad de su veneno intelectual y su nihilismo argumental. Rubalcaba se ha retratado. Una vez más. El portavoz del Gobierno del GAL y el gallináceo del Faisán se cuece en su propia salsa de hipocresía y nos da lecciones de cómo estar en la política sin ser un político de verdad. Rubalcaba nos regala un ejemplo inimitable de cómo por la boca muere el pez.

 

En cualquier caso, lo que me aturde y me desalienta es la posición "pilatesca" de algunos que se lavan las manos para no comprometerse. Las víctimas del “ETATUT” no son inocentes. Los inocentes son sus verdugos. Entre unos y otros, quienes no son inocentes, sino renegados, son los que se golpean el pecho, se laceran las espaldas, se visten con túnicas penitenciales, arrastran sus desnudos pies sobre el frio asfalto, arrastran pesadas cruces de madera, y luego callan, silencian, enmudecen ante el poder de los nuevos herodes.

 

Tentación de los totalitarios es crear una vida utópica, huérfana de miserias y de enfermedades del pasado y temerosa de las oscuridades del futuro conformista. El británico Huxley representó, de forma magistral, esta voluntad en su "Un mundo feliz". Constituye la lucha perpetua entre la verdad y la ficción, por más que, como ocurría con el platónico mito de la caverna, el mundo irreal trae la felicidad, sean los habitantes esclavos o estén presos en la cárcel de su mente.


El palimpsesto es el exponente de una clase política que quiere convertir en utópico lo que es distópico. Es decir, se quiere mostrar como modelo de felicidad (utopía) lo que es el resultado de una sociedad oprimida controlada por un gobierno autoritario (distopía). O lo que es lo mismo: si la utopía es el mejor de los mundos, el sueño de todo ciudadano hecho realidad, la distopía es el peor de los mundos, la sumisión definitiva y absoluta, el sueño de todo gobernante hecho realidad, y será tanto más efectiva cuanto mayor grado de satisfacción produzca en el ciudadano.


Cuando el borrado se realiza con una finalidad económica, se puede entender que la escasez de soporte material es causa eficiente para materializar una nueva escritura, y otra y otra. Cosa distinta es el borrado con intención política o moral. En esa circunstancia, el borrado presenta una connotación aviesa en tanto se quiere reescribir la historia a conveniencia del régimen en el poder, despreciando la objetividad científica y manipulando, a gusto, la conciencia de los protagonistas.


 A este intríngulis lo denominó Orwell "doblepensar". Si Zapatero asegura que la crisis (una vez que ha reconocido su existencia) finalizó en abril, su partido y su gabinete ministerial deberán adquirir la habilidad mental (autoengaño) necesaria para convencerse a sí mismos de que en abril terminó. Y para ello, Orwell recurre a la creación de ministerios singulares: el de la Verdad (que se encarga de manipular la mente de los ciudadanos), el de la Abundancia (para gestionar los escasos recursos), el de la Paz (para movilizar tropas) y el del Amor (que coacciona, física y mentalmente a la población).

 

Así, el  doblepensar es un estado mental por el cual se crea un lenguaje artificial a fin de que el partido modele a discreción la mentalidad de los súbditos. En este sentido, el Estado es el Gran Hermano (Dios o Leviatán) que todo sabe y todo controla. Y si alguien muestra desvaríos que recuerden tiempos pretéritos borrados, esa persona sufrirá la "vaporización", se convertirá en "no persona" a la que nadie recordará. 

 

 ¿Les suena? Les invito a que establezcan paralelismos actuales. Les transmito mi propia impresión, a vuela pluma: todos los ministerios los dirige el Gran Hermano Zapatero, y al frente de cada uno sitúa a Blanco (Verdad), Salgado (Abundancia), Chacón (Paz) y Rubalcaba (Amor). Falta uno. El ministerio de relaciones con la nación catalana. El Etatut la ha venido liando. Se va a liar más. Más aún. Mucho más. Zapatero se supera en la maldad y le importa un bledo el patriotismo.

 

Un saludo.

EL SIN PAÍS

Un Estado con dos naciones. España se ha convertido en un Estado con dos naciones. Por obra (mucha) y gracia (poca) del Tribunal Constitucional, la nación catalana Estado va a querer, de la misma forma que el casado casa quiere. Cataluña es una nación. Toma del frasco, carrasco. El máximo intérprete de la Constitución ha admitido, por mayoría, el estribillo inicial de la canción estatutaria catalana. O no tienen oído, o nada saben sobre derecho constitucional o escasa vergüenza política demuestran.

 

El artículo 1.2. de la Constitución española enuncia el siguiente texto: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Por su parte, el artículo 3 se expresa de la siguiente forma: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. El compositor del texto sólo habla de una soberanía nacional, la del pueblo español, que no la catalana, y de una nación, la española, en cuyo seno se integran nacionalidades autonómicas.

 

El Preámbulo no forma parte del contenido dispositivo de una norma, pero al incrustarse en un Estatuto autonómico, de valor quasi constitucional, desvirtúa su importancia. En cualquier caso, es un texto jurídico de profundo alcance político. Por ello, el texto del preámbulo pone en marcha la aplicación de la idea de que Cataluña es una nación.

 

El pueblo llano debe distinguir entre nación y nacionalidad y, sobre todo, ha de saber que ahora se deja abierta la puerta del autogobierno. Como refería Azaña, los nacionalistas catalanes son como la hiedra, por lo que enredan y embrollan. Él mismo sufrió los enredos de aquella casta política que, hoy, recobra la impostura de sus antecedentes cercanos, durante las dos repúblicas. En ambas ocasiones, la de 1873 y la del período 1931-1936, la catástrofe política se enseñoreó de España y sus consecuencias han trascendido a nuestros días. En ambas efemérides, la Cataluña independentista arrebató la batuta al pueblo soberano y se cobró venganza por la mano.

 

El concepto de nación comprende un aspecto político que recoge el ámbito jurídico y la soberanía constituyente, y el aspecto cultural, que alberga elementos étnicos, lingüísticos, tradiciones, etc. A partir de la sentencia del Tribunal Constitucional, Cataluña integra en su territorio los dos aspectos mencionados y establece una potente plataforma para acceder a la independencia de iure que ya posee quasi de facto. La normalidad del catalán como lengua institucional y doméstica en aquel territorio de España, todavía de España, sirve de ignición al cohete que lanzará al espacio europeo un nuevo país. En principio, un país sin Estado. Por algún tiempo.

 

Si Zapatero prosigue su razzia a lo Atila, España perderá su naturaleza jurídica. O el PSOE frena y da marcha atrás, o la transgresión se apoderará de la calle. En cuyo caso, los guerracivilistas más furibundos se encontrarán a sus anchas en medio del caos. La vida política que ha actualizado el partido que fuera de Pablo Iglesias ha pervertido la democracia. En vez de un sistema fuerte, han procurado una democracia débil, una democracia de cartón-piedra, una democracia soluble en aguas de la corrupción y del separatismo y, a la vez, manoseada por la piedra pómez de la cara de los psoecialistas dirigentes.

 

España está perdiendo el Estado constitucional. El país no es ya tal. España es un “simpaís”. Por contra, Cataluña alcanzó la categoría de país. El sin país frente al país. El mundo al revés.

 

Un saludo.

ENTRE PAJÍN Y BONO

La demagogia es a la democracia lo que la propaganda a la información. Los demagogos, al igual que los propagandistas, acuden a la lisonja para atraer adeptos por más que sólo sirvan para obtener el voto fácil o el apoyo menos racional. En esta vía de la demagogia y de la propaganda se mueve el partido de Zapatero como pez en agua. Dos de sus más conspicuos y periodísticos representantes son la señora Pajín, senadora (?), y el señor Bono, congresista (?).

 

Mujer y hombre. Hombre y mujer. Qué más da si pertenecen a esa casta política que hace de la sinécdoque figura propia y del hipérbaton estilo ajeno. La hípica de Bono no alberga nosécuantos equinos de pura sangre, sino acoge algunas cabezas de ganado. La sinécdoque difumina la propiedad conceptual a fin de favorecer los mensajes de interés. Versificaba Garcilaso: “con tanta mansedumbre el cristalino Tajo en aquella parte caminaba que pudieran los ojos el camino determinar apenas que llevaba". La retórica al servicio de la poesía y el verso sujeto a la idea que trasciende. Es más que posible que Bono y Pajín desconozcan lo que la sinécdoque o el hipérbaton sean, pero el desconocimiento del nominalismo no priva al ignorante de la sabiduría de la realidad más rabiosa. Ambos pueden aparentar honradez pero acaso sean verdugos -víctimas, ni hablar- de su ficción.

 

Son psoecialistas. Los dos. Que no socialistas. Éstos suelen ser gente que actúa con la coherencia de la ideología y que defienden causas del común y no del propio. Son psoecialistas que reniegan del pueblo cuando éste les vuelve la espalda y que ensalzan al vulgo si lleva a las urnas la papeleta idónea. Cuanto más iletrado, mejor. Cuanto más analfabeto funcional, fácil la manipulación.

 

Bono ve peligrar su puesto en la hípica. Cómo va a mantener un negocio tan lucrativo si se demuestra que se valió de sus influencias parlamentarias y juntistas. Echar a Bono del Congreso no es un problema. Es la solución. El problema radica en desposeerlo de la hípica. La solución estriba en ponerlo al frente del negocio familiar a fin de que lo administre “comme il faut”, con la diligencia del buen padre de familia. Debe ser traumático predicar austeridad y no poder justificar el boato con el rango de la presidencia del Congreso. El cargo es la coartada para soportar un lujoso ave de vida.

 

Leire ha fracasado. No podía ser de otra manera. La señora Pajín se alinea -sin alienarse- en la costra dura del roquedo facial del partido casi único. Junto a Bibiana Aído, conforma el ala gótica del pensamiento familiar de Zapatero. Modosita la prohijada de Chaves, farota la donostiarra. Inepta una, incompetente la otra. Psoecialistas de cuota ambas. En Pajín abulta un forúnculo institucional añadido. Doña Leire es imagen de la grave decadencia intelectual que se expande por toda España al compás que se acepta la preocupante pérdida de valores que, no ha mucho, caracterizaba a los jóvenes de nuestro país. Quiso ser Secretaria de Estado, y lo fue. Secretaria General del Partido del Movimiento, y ahí la tienen. Senadora por Valencia, a costa de lo que fuere. No sirve. En parte alguna el éxito es su compañero de resultados. Por doquier revela su escaso bagaje cultural. ¿Entonces? Nada. Se la postula para ministra en la inminente crisis de Gobierno que prepara pero no se decide a perpetrar su jefe de filas.

 

¿No sería mejor que, -nunca es tarde si la dicha es buena-, Zapatero destituyera a Bono y relevase a Leire, a fin de dar un poco de credibilidad a su ya desgastada imagen presidencial? Por favor, cómo va a pedir peras al olmo. El marido de Sonsoles nos metió en la crisis y es imposible, imposible de todo punto, que nos saque de ella. Se limitará a hundirnos un poquito más. Un poquito.

 

Un saludo.

ACTORES CEJIJUNTOS

Se queja. La pandilla de la Ceja se lamenta. Que por qué se les relaciona con Zapatero. La vida es una tómbola sin sorpresas. Se rifan productos inútiles para gente ociosa y feriada. Bosé y CIA dicen ahora que lo del gesto prozapateril era una broma. Ni hablar. Ellos nunca fueron al Pardo a agasajar al caudillo y siempre mantuvieron su equidistancia política en la democracia. Al menos, como colectivo. Después que cada palo aguante su vela.

 

El barco se hunde y las ratas lo abandonan con el rabo entre las patas entre chillidos de roedor de cloaca. Sabina es cantante. Canta. Mas nada comparado con cómo huele si se agrega a la nueva disidencia. Conchita, la Velasco, tampoco fue franquista ni se ha caracterizado por su apoyo incondicional al marido de Sonsoles. En igual medida, Ana Belén, la mujer del asturiano que loó a Franco desde la entraña del corazón y que, de pronto, trocó el cardias por la pelvis.

 

La intelectualidad española está dolida. Los cerebros literarios de nuestro país no son el fallecido Delibes, el meticuloso Reverte o la catedrática eximia de la universidad. No. La literatura es cosa de actores de izquierda que gastan sicavs y de actrices progres que no hacen destape. Bardem y Almodóvar viven la derechona e interpretan la memoria histórica. Creíbles en lo primero, se estrellan en el olvido del presente. Ni siquiera convencen. Les sacan de la gran pantalla, más solitaria que la tenia, y sólo provocan morbo en el Hola. Grandes creadores estos artistas de la cultura milenaria de bufones y aduladores petimetres. Hasta que las finanzas fallan y buscan nuevo dueño al que rendir la pleitesía de sus antiuos chuscos.

 

La caverna del espectáculo cinematográfico ve sombras en forma de subvenciones multimillonarias. Las figuras negras se desvanecen en la claridad y no tienen más opción que tocar en el metro, apuntarse a la nómina del Sálvame, imitar a la maestra Belén Esteban y ofrecerse a La Noria por un puñado de intimidades. Intelectuales y cultos estos artistazos del arrastre.

 

Ya no quieren alinearse entre los que se instalaron en la parte prominente y curvilínea cubierta de pelo, que se sitúa sobre la cuenca del ojo. Prefieren alienarse en la pieza que sujeta el mástil de la guitarra. Cejilla en vez de ceja. La cejilla eleva el tono del instrumento musical. La ceja ha perdido la arboleda pilosa y no les permite adherirse con la fuerza de antaño. No venden discos, no estrenan las costosas películas que les sufragamos, ni hacen bolos en ayuntamientos del frentepopulismo, ni acuden a la telebasura por el qué dirán. De qué va a comer la basca. De qué.

 

Los de la ceja amaban la cejijunta. Cuanto más poblada, más agarre. La junta de la ceja de Chaves ha degenerado en la junta de un Griñán vencido por la crisis. Al artisteo y a la panda del politicastro, la economía les ha colocado en una situación poco airosa. Tanta ceja antes. Ceñudos, del disgusto, ellos. Ellas, ceñudas.

 

Ay Conchita, Conchita. Resulta que los tramposos no eran Leblanc y otros genios, éstos sí, del celuloide de entonces. La tramposa fue la Velasco.

 

Un saludo.

CORTIJO PSOECIALISTA

La causa de la corrupción, aseguraba Aristóteles, se hace materia cuando el gobernante de turno supedita el interés general del pueblo al bien particular de un grupo. Dogma del estagirita. Pleno de la filosofía. Ejemplos, multitud.


España es el cortijo del PSOE, su granero de votos y su banca financiera. Una derrota electoral es tan funesta para la empresa que gestiona el cortijo, que pone en peligro las arcas de los señoritos y deja en entredicho la lealtad de los manijeros. De ahí la importancia de la presencia física. Escribía Manuel Burgos cuando gobernaba Felipe: "no se les puede dejar solos (...)”.


Desde las elecciones de 2008, el cortijo anda revuelto. La crisis que ZP negó le ha dado un zurriagazo en plena dentadura y la sonrisa tornóse rictus. Ya no deslumbra a nadie. Los vascos se le rebelan y los catalanes le chantajean. Los capataces han dejado de entenderse con los caciques de las baronías, y el negocio sufre. Encima, el apaleador Roures suspende pagos y es reprobado en la asignatura de objetividad periodística.


Los dueños se ponen en acción, consultan al Areópago y los eupátridas deciden que la tríada de Ferraz se calce los botines, vista la ropa gubernamental y afronte la situación con todos los medios a su alcance. -Pero, verán todos que somos señoritos, se quejaba Barrero, el cacique onubense. No, respondió, raudo, ese estratega genial que es Mario Jiménez. Basta con que nos vistamos de albañiles, de arquitectos, de espíritus altruistas y filantrópicos, de modelos de moralidad. Pero ¿no es eso la logia masónica?, terció la señora Guerrero. Que no, Petronila, que no. Nuestra logia es nuestro partido y, para conservarlo en su cénit, rico, fuerte, poderoso, influyente, haremos lo imposible para que el Gobierno siga funcionando como hasta la fecha: como sostén del mismo. Fíjate la labor de zapa y de mina que han realizado Chaves, Bono e Ibarra. En sus comunidades, las más pobres de España, el Partido es el primero del Estado. No podemos perder el control de las Cajas. De ninguna. Como pasen al PP, apagamos y nos largamos.


Pero ¿no es la transparencia el principio democrático por excelencia? Para los demás, compañero, para los demás. Sólo de cara a la galería. El cortijo se conserva si la logia se sostiene. ¿Se enteran ustedes? Pues eso. La muñeca, también. Cajasol.

 

Un saludo.

SE RIFA UN GOLPITO

Pintan bastos electorales al partido de Zapatero. Para éste, espadas. Demasiado para el body, que dicen los castizos. Mucho marrón junto. Tanta mentira. Tantas veces. La proximidad de los comicios electorales tiene de los nervios a ZP. Cerrado el esperpento, la fantasmagoría, de la presidencia semestral europea, al caudillo psoecialista se le acabó el jueguecito. La dura realidad española reclama atención urgente. De un político cirujano. No de un matasanos político. Pero, en fin, mientras las cosas estén así, se confiará en un vuelco que haga concebir esperanzas de regeneración democrática. Esperanzas que no ciegan malos augurios. Otros 11-M pueden estar en el horizonte. Ojalá no tan sangrientos pero tal vez más impactantes. El caso es chapapotear el tiempo del sufragio.

 

En esto, que dos frentes independentistas pisan el pedal de la aceleración. Los de Montilla y compañía, a vueltas con un Estatuto que les dé la categoría de nación, libre de España. Los de Otegi o Usabiaga, en conversaciones con Eguiguren para buscar una enésima vía de oprobio a la ciudadanía. La propuesta va en serio, editorializa el diario Gara. En serio, a dónde. En serio, a qué. No cabe seriedad en un entorno proetarra, salvo que el independentismo militante y violento haga causa común con el separatismo de crucero psoecialista. Eguiguren se pasea entre ambos lados de esa plaza. Es un peligro el hombre. Lo mismo estrecha la mano de Basagoiti que se abraza a De Juana.


A ver, déjese de pamemas, qué puñetas quiere ahora Eguiguren. Satisfacer a los abertzales. Están acorralados por la policía española y por la gendarmería francesa. No tienen un maldito euro con el que perpetrar sus fechorías de asesinos mercenarios. O la financiación llega pronto o los disparos van a producirse entre ellos mismos. Por eso, están desesperados buscando la llave de la legalidad. Poder presentarse a las elecciones es una necesidad vital para esta banda de doble rostro enmascarado. Eguiguren facilita el camino. Rubalcaba dice que nones con firmeza pero se le nota el embuste como cuando aseguraba desconocer lo del Faisán. Maestro embustero el portavoz del Gobierno de los GAL.

 

Ya se derramó el aceite. Hay que experar cómo, y hasta dónde, se extiende la mancha. Patxi López protesta. Zapatero calla. Eguiguren es desautorizado formalmente. El engendro de la nueva estafa política se está cociendo, una vez más, en la olla del período electoral. Los psoecialistas son las hormigas que taponan todos los huecos antes de que el tsunami les ahogue. El tapón etarra no ha sido colocado todavía. Así, adrede. El agujero tiene la suficiente dimensión como para que todo salte en pedazos. Como los trenes de Atocha. Entonces, los coches portaban centenares de explosivos. En estos momentos, se modifica el conducto, pero persiste la intención.

 

Niegan a Eguiguren pero no le patean el trasero político. En vez de ponerlo de patitas en la calle, paños calientes al negociador de la hez etarra. Los del PSOE son maestros en cirios. Siempre lo fueron. Uno a Dios y otro a Satán. No sea que uno u otro les pasen factura. Poli angelical y poli diabólico son las dos caras de su sempiterna imagen política.


No lo olviden. Les importa un bledo lo que a ETA ocurra. Igual que España. Cero de cero. Su cui prodest tiene un sustantivo: poder. Y un verbo: mandar. Y un adverbio: siempre. Lo demás, chácharas, juegos de monopoly. Presten atención porque si, tras el verano, Zapatero anticipa la cita con las urnas, servidor se espera cualquier cosa. Cualquiera.

 

Un saludo.



SOCIOPATÍA POLÍTICA

FUNCAS acaba de hacer un vaticinio: España vuelve a la recesión en la segunda mitad de este año. Mientras Zapatero saca pecho y practica la soberbia más desmedida, la Fundación de Cajas de Ahorros limpia la lengua a los profesionales de la mentira. El dato puede sorprender a algunos, pero no a los lectores avisados. En absoluto.

 

El carácter sistémico de la estructura económica mundial comporta una sólida base sustentante y un exigente reparto de los pesos. Como los camiones, la economía tiene una tara y un peso máximo. Si la carga que se agrega al transporte es demasiado pesada, puede ocurrir que el vehículo se estanque, derrengado, y sea incapaz de proseguir su marcha. Lo mismo que ocurriría a una catedral gótica a la que eliminaran sus arbotantes.

 

La crisis que estamos padeciendo proporciona lecciones de economía incluso a quienes jamás administraron un capitalito. Se aprende por necesidad ya que no por virtud. FUNCAS pone de manifiesto una elemental norma de comportamiento doméstico. Por mucha fuerza que se posea, los sobrepesos acaban por romper los riñones más poderosos. Tan sencillo el mensaje, tan ilustrativa la estampa, que sólo si nos faltan dos dedos de frente o un palmo de sensatez, podemos dejar de comprenderlo.

 

Julio nos espera a todos con una batería de problemas. Los empleados públicos accederán a sus vacaciones con salarios mermados. Los pensionistas mirarán la moneda con ojos de pavo navideño. Los trabajadores de la privada se tientan la ropa pendientes del atajo legal que los empresarios pergeñan. El sector hostelero tiembla pese a la canícula que va a caer. Los consumidores atan con velcro los bolsillos para combatir el incremento del IVA. Los emprendedores se fían nada del Gobierno. Lo mismo que la ciudadanía toda. El temor al por venir se apodera de ricos y de pobres. Aquéllos temen el desastre y hacen circular sus capitales por territorios foráneos. Éstos se arraciman en torno al subsuelo de la loseta del dormitorio. Los subsidios animan el sobrepeso.

 

Se ingresa poco y se carga mucho. El crack se adivina. La fábrica frena la producción. Los precios enflaquecen. Deflación. Deflación más paro. Recesión. Más déficit. Solvencia en retirada y liquidez a la desbandada.


Quién pone el cascabel al gato. El camión es antiguo. Más parece una de las camionetas destartaladas que atravesaban las polvorientas carreteras provinciales de la España de los cincuenta. Demasiados pasajeros y exceso de equipaje. Ruedas estrechas y poco infladas. Del pinchazo a las llantas. De éstas al piso. No se avanza. Qué esperaban. Parálisis total. El Gobernante no sabe. Y como no sabe, ni puede ni quiere aprender. Sin embargo, se cree lo contrario. Sociopatía política se llama eso. Desconfianza, lo que responde a la llamada.

 

Un saludo.

EUROFINAL

Zapatero no es un estadista. Un político del Estado, sí. Entre un concepto y otro hay una gran diferencia. La misma que entre el genio y el ingenio, la inteligencia y la picardía o la imaginación y la fantasía.

 

Se van a cumplir seis meses desde que Zapatero accediese a la presidencia semestral de la Unión Europea. Se preveía la calamidad que se ha demostrado. Era el hazmerreír y se ha encaramado a la categoría del hazmellorar. Colocar, siquiera por sorteo, al mando del pelotón eurozonal al más inepto entre los incompetentes, es una osadía. Aunque su mandato sea honorífico. No es de recibo que el Díaz Ferrán del Gobierno español dirija el destino de 27 países. No es admisible que el personaje que ha colocado a España en el furgón de cola de los creadores de empleo se erija en representante de las economías más prósperas del mundo. Cómo va a pilotar la locomotora europea un sujeto que no tiene carnet y se cree Michael Schumacher. Se nos presenta como Libertad al Pueblo cuando ni siquiera alcanza a ser el Carlos II de la irrealeza democrática.


Quien nos arruina, no ha podido llevar a Europa a un destino semejante. Merkel lo ha evitado. Sarkozy lo ha frenado. Obama lo ha secado. Hasta Berlusconi le ha puesto deberes. El mismo Cameron simula la carcajada al sentirse aconsejado por tan melifluo señor. Confía que los astros le sean propicios. La suerte debe amparar al señor del talante. Pero si no compra el boleto, hombre. Si gasta en reconstruir aceras lo que no invierte en ahuyentar la hiena hambrienta del paro. Venga cotillones. Muebles alemanes de diseño para decorar. Escaparate de Loewe para género de mercadillo. Aviones Falcon para paseo de ministros...

Merkel, la hormiga, dale que te dale y José Luis, la cigarra, canta que te canta. Quiere plagiar el idealista pensamiento de Alonso Quijano cuando no destila un mililitro de la categoría realista de Sancho. Los ultranacionalistas periféricos le tienen agarrado por salva sea la parte. Hasta que no le saquen el último céntimo, no soltarán la presa. Lo peor es que al extorsionado parece gustarle la dolorosa presión.

 

No se entera. Los recortes a pensiones y salarios son malos, tardíos, inoportunos y desproporcionados. O hace las cosas de otra manera, especialmente en materia de financiación, o las pensiones se reducirán un 40% y los salarios seguirán un camino similar. Demasiados agujeros en un barco sin rumbo. En julio, transcurrido el parto europeo del presidente, urge convocar elecciones. La Ley le otorga esa facultad. Al menos, más vale tarde que nunca, que muestre un talante constructivo. Aunque sea postrero. España necesita elecciones democráticas. Sin 11-M o desgracias análogas.

 

Un saludo.

FIN DE CURSO

El tiempo es el tigre “borgiano” que nos autodevora. Ayer fue septiembre. La rapidez de los días responde al cambio de trayecto. Parece que se transita de otoño a verano, de forma directa, sorteando el trayecto obligado del invierno y la primavera que le sucede. Se corre por el atajo que la Tierra ha aprendido a hacer en su eclíptica solar.

 

Acaso en esta finta astronómica radique el fracaso de la educación. Dos meses no bastan para llevar a cabo un proyecto educativo de envergadura modesta. El calendario se hace cómplice de la inoperancia y de la impericia de quienes diseñan el marco educativo. Si no, cómo explicar la derrota educativa en que nos coloca el Plan PISA. Cree Gabilondo y asiente De la Chica, tal para cual en un partido sectario, que la educación se retrata en la pantalla de un ordenador portátil. Piensan como acémilas y comen como sultanes.

 

Se jactan, estos capitostes de empeine, de la tarea educativa del Gobierno o de la Junta. Serán embusteros. Serán demagogos. Serán bandidos de banda del tirachinas. Los analfabetos vuelven a la escena académica española. Como enjambres de abejas, se meten en el panal. No son analfabetos de estructura porque saben leer y escribir. Son analfabetos de función porque la lectura y la escritura se oxidan por la herrumbre del olvido.

 

Siempre les bastó la publicación estadística. La democracia de la Junta de (mala)Educación ha erradicado el endémico analfabetismo que hirió, durante siglos, a la comunidad andaluza. La estadística, ahora, se vuelve en su contra. España, y Andalucía en su seno, ocupan los últimos puestos de la clasificación educacional europea. Qué vergüenza. Si nuestros niños saben leer y escribir, dicen los muchachitos del PSOE designados, a dedo, para regir los destinos sagrados del sistema educativo. Si les damos libros gratis, matrícula gratis y ordenadores gratis. Si damos todo a todos.

 

Mentira. Tapan huecos para ocultar los sumideros. Embuste, hacen como si a sabiendas de que no. Arana. Repiten los guiños del chavismo y hunden en la miseria el mundo de la enseñanza pública. Una reciente sentencia del mediático juez Calatayud ha “condenado” a un joven de 19 años a aprender a leer y escribir. Hasta es posible que este adolescente analfabeto posea, incluso, el Título de estudios primarios. Hasta es posible. Nadie culpe al profesorado. Sin más. Ya aprenderá, argumenta el inspector pureta de turno, porque los niños van a la escuela a ser felices. Hoy las cañas se tornan lanzas. El esfuerzo no tiene premio. Se aúpa a los más vagos, a los más absentistas, a los más alborotadores, a los que saben que, más temprano que tarde, aprobarán por el camino del procedimiento legal lo que las pruebas de aptitud les niegan.

 

Esta Inspección educativa dice defender a los menores suspendidos. Lo dice y los aprueba, pese al equipo docente. Sin embargo, lo que no hace es detectar las causas del suspenso. En esa casuística, amplia, fundada y compleja casuística, la desmotivación del profesorado es esencial. Carece de autoridad legal; se le ha arrebatado, casi manu militari, la autoridad moral; ha sido marginado en la toma de decisiones colectivas; está sufriendo el recorte salarial de una forma angustiosa; se le relega a la subcategoría docente de guardián de niños cuando su rol y su formación son diametralmente distintos.

 

La solución pasa por la rehabilitación del papel de los enseñantes. A partir de ahí, por la promulgación de una nueva normativa que regule, conforme a Derecho y no en virtud de Política, las relaciones educacionales en el seno de una sociedad democrática. En tercer lugar, por la desaparición de una Inspección lacaya, rendida al mando de dirigentes ineptos que, lejos de pertenecer a la nobleza del saber, se instalan en la aristocracia del partido. Lo cual, como todo el mundo sabe, pasa por el aro de la sumisión más vergonzante.

 

Este socialismo no es libertad. Es fascismo. Es el totalitarismo que mueve los gobiernos de Chávez o de Castro y que llama a la educación adiestramiento y a las personas, animales. No se educa. Ni siquiera se instruye. Cada vez se enseña menos. Todo es adiestramiento. Así, el analfabetismo reina. Es el sino de los regímenes que castran, no ya la expresión, sino el propio pensamiento. Analfabetos.

 

Un saludo.

EL MINISTRO MENESTRAL

José Blanco es un ministro menestral. Su oficio mecánico es apretar tuercas. Sobresaliente el gallego en la tarea. Recién nombrado por Zapatero como menestral mayor de Fomento, abrazó la consigna de priorizar las obras públicas que ayudaran a salir de la crisis económica. Se estaba postulando como paladín del entendimiento y del diálogo. Otra cosa es que nos creamos lo que nos dijera el látigo viperino que es su lengua. Hay que crear empleo como medida primera para salir de la crisis, decía. Incluso abundaba sin concretar nada: "se trata de gastar donde más se favorezca a los territorios y a las personas".


Pepiño da miedo. Cuando estruja, es que apisona de verdad. Sin embargo, se le ve el plumero. La mentira se urde en la mente de los poderosos sin más escrúpulos que los necesarios para devaluar una moneda. Entonces, el gran menestral se decantaba, en vez de aumentar los impuestos, por reordenar las prioridades del gasto público. Y, ¡oh, casualidad!, qué nos encontramos! Ni más ni menos que ante la segunda de las políticas del programa general del "Consenso de Washington".


Este programa, diseñado por Williamson, se considera el estandarte del neoliberalismo, esa ideología político-económica tan odiada por Zapatero y su cohorte de puretas y que utilizan con tanta frecuencia como frivolidad para descalificar a Bush y a sus seguidores. ¿Puede creer alguien que Blanco se haya pasado al neoliberalismo de su odiado Kagan, el máximo representante de los neocons? ¿Tan voluble y veleta es Zapatero para entender un tan radical cambio ideológico? ¿Se comportarán, uno y otro, como Felipe González, que no dudó en desembarazarse del pesado lastre del marxismo del PSOE, cuando le hizo falta para gobernar?


No olvidemos lo que significa gasto público. Es el que realiza el sector público (la Administración estatal, autonómica y local) en un período determinado, incluyendo en el mismo el gasto fiscal. Así, si aumenta la renta de los consumidores, disponen de más dinero para gastar y, casi siempre, gastan más y ahorran menos porque el estímulo del consumo actúa como efecto multiplicador que hace que el dinero pase de mano en mano e incremente la producción. Si no aumenta la renta porque las empresas despiden trabajadores, o el paro acrece o se congelan los salarios, lo más sensato es aplicar una política fiscal expansiva, haciendo uso de sus dos mecanismos esenciales: aumentar el gasto público (para incrementar la producción y reducir el paro) y bajar los impuestos (se consumirá más y las empresas invertirán más). ¿Cuál es el inconveniente? Que al haber mayor gasto público, y menores impuestos, el presupuesto del Estado es deficitario.


En este caso, cabe preguntarse cuánto déficit puede soportar un Estado y en qué manera afectará a los gastos sociales que, con la boca grande y el ánimo chico, pregonaba Zapatero. Hasta cuándo resistirá el Estado español con las reivindicaciones económicas y financieras de los nacionalistas, los altos gastos de la Seguridad Social y el bienestar educativo y sanitario. Tetas y sopas no caben en la boca. Las preferencias de los españoles para superar la crisis pasan, en este orden, por reducir los impuestos, bajar las cotizaciones sociales, preservar el gasto en sanidad y educación y limitar el intervencionismo estatal en la economía. En este sentido, los ciudadanos estiman que la obra pública es lo más aconsejado para crear empleo, del mismo modo que consideran urgente no aumentar el ya grueso núcleo de funcionarios y, sobre todo, eliminar de raíz el despilfarro.


El ministro menestral ha cambiado el discurso. Ahora sube impuestos, recorta salarios, congela pensiones, facilita el despido, impone el copago sanitario y mata las libertades económicas. De la noche a la mañana, Digo ha pasado a llamarse Diego. No obstante, aunque las obras públicas han sido frenadas en seco, el gasto excesivo y superfluo se ha disparado. El hombre confunde obra pública con gasto público. De ahí que paralice la construcción de autovías. Por eso, incrementa el derroche en aviones, cochecitos, caviares, televisiones, y en compensaciones a amigotes y agradecidos.


Claro, que el hombre no es ingeniero. No daba más de sí. Lo malo es que tampoco practicó la mecánica. Demasiado esfuerzo. Pero apretar tuercas, lo hace muy bien. Tan bien como estruja meninges. Las nuestras. Dónde irás, buey...


Un saludo.

 

MAYOR OREJA ACERTÓ

El viejo rockero de la política española sigue vivo. Muy vivo. Hay que serlo cuando, además de la etarra muerte, hay que lidiar con la envenenada semilla que alienta a la muerte etarra. Semilla que crece en el erial abertzale. Desde Aralar a EA, pasando por el PNV y el ala facciosa del partido de Patxi. Eguiguren no ceja. Ceja.

 

Posee el animal la cualidad del instinto. La serpiente y el escorpión matan. Como ETA. Ni son amaestrables ni domesticables ni reinsertables. Tiene el Estado el deber de utilizar la fuerza legal y el poder punitivo para eliminar a las bandas terroristas, mafiosas y criminales. Como ETA. El Gobierno refrendará su desvergüenza si, después de los males que ha provocado con su conducta antipatriótica, vuelve al despropósito de la negociación con esa tropa armada. Si el excarcelamiento de Usabiaga daña la dignidad de cualquier bien nacido y la ministra Aído no se estremece ante esta violencia de género institucional, los españoles no nos merecemos a un Consejo de Ministros tan indeseable. Empezando por Zapatero y terminando por Corredor.

 

Policía. Contra ETA, los cuerpos de seguridad del Estado. Los Eguiguren de turno son ramas del árbol envenenado psoecialista. La inmoralidad corroe la madera más rica. Policía contra ETA. Policía despreciada por la copa de ese árbol. Policía agraviada por la política nefasta de un Rubalcaba que muere en la palabra. Así no se acaba con ETA. A los argumentos hay que añadir la acción y ésta precisa medios y recursos. La policía no tiene ni para uniformes ni para carburante ni para personal. Los sindicatos, sí. La policía, no. Las comunidades autónomas, sí. La policía, no. Las ONGs, sí. La policía, no. El mapa del clítoris, sí. La policía, no.

 

Cómo se atreve el Gobierno del PSOE a seguir esta línea de maldad y, si me apuran, de malevolencia. El Faisán es la entronización de la golfería institucional. Ni siquiera el GAL cavó hoyo más inmundo. Mayor Oreja acertó. El Gobierno y ETA, aliados potenciales, pero cada vez más cercanos al acto. Eguiguren ya no niega. Rubalcaba reniega.

 

La proximidad de las elecciones hace esperar desatinos de cualquier índole. Sangrientos o no, me preocupan los instintos asesinos. Sobre todo de bípedos implumes de hacha y serpiente. Enmascarados o no. Ilegales o legales. Forman parte de la misma tramoya letal. Cualquier cosa es posible en esta España de Zapatero. El reino de la mentira acusa de embustero al heraldo de la verdad. En casa del herrero, cuchillo de palo.

 

Nietszche y Pope acuñaron dos frases legendarias sobre la palabra humana. El alemán no conoció a Rubalcaba cuando escribió: “lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti”. Por su parte, el inglés subrayó: “el que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera”. Pope no conoció, tres siglos atrás, a Zapatero. Salvo que se tratara de algún ancestro que se hubiese reencarnado.

 

Mayor Oreja dijo la verdad. El Gobierno, a lo suyo. A su instinto.

 

Un saludo.

APEADERO

 

La Real Academia define el apeadero como el sitio de la vía preparado para el servicio público, pero sin apartadero ni los demás accesorios de una estación. Apeadero. La estación que diseñara Calatrava para ser término y partida de la Huelva del AVE, se va a quedar en un apeadero.



Entonces, qué pasa con las campañas orquestadas y difundidas por la defenestrada Magdalena Álvarez y el emergente José Blanco. Pasa que han mentido. Una vez más. Y van. Como con el Aeropuerto, la Nacional a Badajoz, el Banco de España o los puentes a Punta Umbría.


La Huelva del abandonismo fue, otrora, factoría; después, colonia; hoy, apeadero. Es el sino de la ciudad y de los onubenses. Tierra de paso. Parada y fonda. Nudo de frustraciones y nido de golfantes. Fenicia y tartésica, romana y árabe, todos los pueblos hollaron el territorio y humillaron a sus habitantes. Todos esquilmaron nuestra riqueza y arruinaron nuestra identidad.


La Huelva contaminada que perturbara el Polo franquista es, hoy, la Onuba desconsolada que muere víctima de su historia irredenta. La neomudéjar estación de Sevilla se jacta, en su largo centenario, de su categoría artística y de su dimensión arquitectónica. La Restauración coliderada por Alfonso XII la materializó. Signo de los tiempos. La Transición que entronizó a Juan Carlos I la mitifica. Tiempo de signos. La estación de Sevilla es el mito. El apeadero es la pesadilla. La democracia que nos brinda el PSOE en escudilla de madera desvencijada, trata al ciudadano como súbdito.


Si la llaga no fuera estigma y si el infortunio no causare suficiente pesadumbre, la mano que lacera, el puño que golpea, la rosa que pincha, se ensañan en su crueldad y de su mentira propia quieren hacer verdad infame. El AVE llegará a Huelva cuando el PP realoje a los vecinos de Las Metas, declara Mario Jiménez en uno de sus más insidiosos alardes de mentira a granel. La coartada de que la estación sea un apeadero es el realojo. Se necesita ser desalmado.


El AVE no vendrá a Huelva. Nunca. Ni de Huelva tomará camino de Faro. Jamás. Huelva dejará de ser estación término. Los psoecialistas la han degradado a apeadero de aldea. Las marismas del fosfoyeso son el apeadero en el que dejaron su conciencia para subir al tren del poder. Del poder no se apean. A menos que los onubenses votemos. Soberanos por una vez. Estación.


Un saludo.

 

 

LAS RECTIFICACIONES DEL NECIO

Pasa de un lado a otro sin ton ni son. Se bandea porque sí. Zangolotea. Lo que digo hoy vale el tiempo que sea menester. Ningún valor absoluto reside en el cerebro de un soberbio enfermizo. Incluso Felipe distinguió entre la sabiduría del que rectifica cuando yerra alguna vez, de la necedad del que rectifica constantemente porque jamás acierta.


 Hacerla y no enmendarla. Equivocarse y no rectificar. Errar y enfangarse en el error. Estas expresiones, tan humanas, adquieren una dimensión gigantesca en la clase política. El problema es que las susodichas expresiones manifiestan actitudes y las actitudes son la antesala del acto. Acto. Acción. Ser o no ser. He ahí la cuestión. Dícese que de sabios es rectificar. Dícese que de humildes es corregir. Inteligencia y ética. Ética e inteligencia. De un valor -la ética- y de una cualidad -la inteligencia- están ayunos los políticos. Su orfandad ética e intelectual halla uno de sus máximos exponentes en las leyes que ellos redactan y que, a la luz de sus defectos o de sus carencias, no revocan.


El camaleonismo político podría interpretarse como flexibilidad. Es cierto. Sin embargo, cabe esa acepción cuando se supera la rigidez a base de una buena dosis de diálogo y de negociación. Mas en defecto de lo anterior, el camaleonismo se instala en la volubilidad, en la arbitrariedad, en el capricho. Y cuando esto ocurre, el Estado de derecho deja la luz, se adentra en la oscuridad de la caverna y allí, entre las rejas de la prisión, contempla cómo la tiranía guarda la llave. Siete llaves al sepulcro del Cid, demandaba el regeneracionista Joaquín Costa. Tradición frente a modernidad. Falacia inmunda. Como si fueran conceptos incompatibles.


En España, gran parte de la llamada intelectualidad ha bailado al son de la política. Así nos ha ido. Así nos va. Siete llaves, como siete días a la semana o siete días de la creación o siete sacramentos o siete notas musicales o siete pecados capitales o... Setenta veces siete perdones, refería el Evangelio. No basta. Rectificar comporta asumir el error. Siete llaves al Cid, sí. Siete llaves a la justicia, no. Algunos saben más que siete. No más que los siete sabios de Grecia. No. Más que los 40 ladrones de Ali Babá. Sésamo abre las puertas. La palabra es la llave del tesoro. Pero el tesoro no es la palabra. El tesoro es el poder. Alí Babá nos ha robado el poder al pueblo. El gran tesoro del pueblo es su soberanía. Nos la han arrebatado los siete mil hijos de la gran política ladrona. Qué van a rectificar.


Ni la miseria les lleva a la contrición. Nos han despojado del tesoro y, en nuestro nombre, yantan, liban y folgan, que dirían los clásicos del Dieciséis. En nombre del pueblo, hablo, miento, peco o delinco. Ahora y siempre. Por los siglos de los siglos. Rectifica alguna vez el listillo y mil el golfo. Cuántas veces lo hizo Zapatero. Es el sabio. Es el necio. Es el listillo. Es el golfo. No han sido siete. Ni setenta veces siete. Acaso lo hubiéramos perdonado como buenos samaritanos. Al menos, el doble. Lo malo es que si sigue, la cifra traspasará el nivel conceptual y alcanzará la categoría de bandido. De banda. Que no rectifique más. Será la señal de que se fue. Nos hará ese favor a los españoles. Me temo, como advierte el presidente cántabro, que éste no se va.


Siete pares. Siete suelas. Un siete en el bolsillo y otro en el corazón. Zapatero que no enmienda, menos remienda. Por más que, en realidad, sea eso: un zapatero remendón pero mendaz.


Un saludo.

 

 

CLÁUSULA DE DESCUELGUE

 

Canción triste de la demagogia. Demagogia. Política por la que un gobernante se gana, mediante halagos, el favor del pueblo. Demagogia. Degeneración democrática que lleva al político de turno a mantenerse en el poder, o a alcanzarlo, a través de la lisonja que remueve los sentimientos más elementales de los ciudadanos. Demagogia.


Perlas. Muchas perlas. "No habrá recortes sociales". "Defendemos los derechos de los trabajadores". "Rechazamos cualquier intento de la patronal contra la clase obrera". "La banca española es la más sólida del mundo." "Mientras yo sea presidente, no habrá reformas drásticas que comporten recortes salariales o congelación de pensiones." Lisonjas que esconden mentiras y mentiras encubiertas de lisonjas. Zapatero dixit. Ayer. Hoy, no. Hogaño “dicit” cosa distinta y perpetra un tijeretazo jurídico. El Gobierno. Del PSOE. No el de Rajoy. Ni antes el de Aznar. El de los psoecialistas.


Al recortazo a la función pública y a la clase pensionada, se va unir ahora el decretazo contra el mundo obrero. Se consuma una traición anunciada. Sabida por el traidor y sospechada por la ajusticiada. Sindicatos cooperantes de la felonía que, descubierta la trama, reniegan de sus cómplices de ideología y de subvención. Descuelgue. Y cuelgue. Cuelgue y descuelgue. Qué vergüenza. Ahora. El 16 de junio, César ha caído apuñalado por los suyos. Los derechos sociales yacen víctimas de sus más cercanos de boquilla.


Era el estío desconsolador. Era el verano sofocante. Era la estación adormecedora. Era el Fútbol y su mundial. Era el circus que consuela la falta de pan. Era el opio laico. Era el druida de pócima infame. Era el abono del envenenado árbol. Era el momento para el flagelo cruel. Cláusula de descuelgue. España pierde ante Suiza. Era el fin. Ni siquiera el circo. El equipo gobernante habitual ha dictaminado la muerte del moribundo. El obrero no se puede, ya, sujetar al convenio colectivo. La cláusula estipula que el patrono puede modificar, motu proprio, las condiciones de trabajo de sus empleados. Cambio a malo. Tránsito a peor. Se vuelve al ámbito predemocrático. Se cisca el espíritu, que no la letra ignota, del Estatuto del Trabajador. Sólo para empresas en crisis. Sólo. No hay soledad. La excepcionalidad se halla en la empresa no sujeta a la crisis. No hay. Toda empresa sufre la crisis.


La necedad demagógica del Gobierno ha llevado a la necesidad impúdica del Consejo de Ministros. De la necedad a la necesidad. Amago histriónico de diálogo social acallado por los decibelios de las disputas entre los agentes en pugna. El Estado pudo intervenir antes. Mucho antes. El salario determina el consumo, la inversión, la balanza de pagos, la inflación y, por supuesto, el empleo. Tres millones de parados más tarde, Zapatero echa mano del descuelgue. Tarde, mal y caro. Retorno a 1979 y al Acuerdo Nacional sobre el Empleo de 1981. En 2010, tres años después de que la crisis nos estallara en la cara y el vendaval del paro se llevase los sueños de millones de españolitos, se acude a la cláusula de descuelgue. Ineptos, sí. Incompetentes, también. Sobre todo, demagogos.


Si es imprescindible en estos instantes, más lo era en 2006. El ovillo hodierno es la conciencia falsa del hilo de antaño. Los empresarios van a optar por el despido antes que por el recorte de salarios. Lo sabe el más lerdo. Economía de guerra. Estado de emergencia. Gobierno sumergido y subrepticio. El convenio colectivo ha muerto. De tanto abusarlo. Por continuado maltrato. El carácter normativo del convenio cuelga de la cláusula levantada en la plaza mayor del Boletín Oficial del Estado. Crucificado. A su derecha, la cruz de los empleados públicos. A su izquierda, la cara rota de los que entregaron su vida laboral a la fe de unos dirigentes impúdicos y golfos. Políticos, eso sí. Pero golfos, cantidad de descuelgue.


Un saludo.

 

 

LA QUIEBRA

Me encanta el español de América. Agrega a la propiedad de la lengua materna el colorido expresivo de aquellas tierras. En España, podemos denominar quebrado al negocio que se halla en la ruina y al individuo de enorme suerte. Sin embargo, los salvadoreños utilizan el especificativo para designar al que ha perdido la vida. Los costarricenses, al triturado, al molido. Y los venezolanos, al réprobo que no ha superado un examen. En este abanico semántico, la conclusión final es que la quiebra es el fruto de un proceso censurable por maldad o por inoperancia o por pereza.


España está prácticamente en quiebra. En quiebra. Sin paliativos. En la ruina. En generalizada, permanente e insalvable situación de insolvencia, a no ser que, vía sumaria, se tomen medidas drásticas para evitarla. En bancarrota. El fallido es Zapatero. La administración socialista ha sido inhabilitada para gobernar la nave económica del país. Sigue haciendo como si. De otra manera, la UE hubiera lesionado la soberanía del Estado. Pero el equipo de gerencia es una simple marioneta. Los jefes de la eurozona han dejado como síndico al fallido. Por pudor pero sin recato.


El gesto puede salir caro. Dejar al pirómano como jefe de bomberos es una temeridad. Se le concede un plus de confianza pero, a poco que nos descuidemos, el foco del incendio surgirá en cualquier sitio. En el Imperio romano de Oriente, los bizantinos emplearon un arma naval entonces mortífera. Era el fuego griego. Chorros de fluido ardiente que causaba estragos en las naves enemigas y que disuadía a los asaltantes de sus propósitos de conquista. Era un arma poderosa que unía a su composición secreta un componente de miedo supersticioso, acaso producto de prácticas brujiles. El síndico fallido o el fallido síndico de España utiliza una especie de fuego griego. Con distintos elementos pero con similar eficacia.


Carme Chacón gasta millones de euros en adquirir y remodelar un edificio de oficinas. Chaves y Griñán derrochan millones en restaurar el Palacio de San Telmo y en subvencionar la enseñanza del árabe en Andalucía. Los sindicatos son regalados con millones para (de)formación continua y para (in)acción sindical. A la troupe de Almodóvar y amigos, carburante gratis para películas que nunca verán el estreno. A los indendentistas catalanes y vascos, salsa monetaria para mantener su insaciable concupiscencia secesionista. Fuego hispano que ensucia todo y que abre frentes belicistas que distraen la atención sobre el problema principal: la quiebra y el paro.


El síndico fallido, inasequible al desaliento, erre que erre. Recorta salarios con las tijeras de la Comisión. Congela pensiones con el hielo del Parlamento Europeo. Retira apoyos a la dependencia con la pala del Congreso. Destripa el terrón de las ayudas a las mamás con el martillo pilón del Senado. Incendios, recortes, tijeretazos. Todo vale. Nada arregla. El problema es ganar tiempo. Hacer creer que la insolvencia es temporal y soluble. El timo de la estampita. La estafa continuada. La negación de la quiebra.


La quiebra. Pueden negarla tres veces. Como Pedro hizo con Cristo. O trescientas. Como Zapatero ha hecho con los españoles. Pero esa mentira, tropecientos mil veces repetidas, jamás devendrá verdad. Es imposible. La cruda realidad nos trae una imagen imborrable. Ni con fuego griego ni con propaganda nazi. Cinco millones de parados son muchas almas para esconder. Y más que vendrán. Un formidable iceberg de economía sumergida indica el volumen del fraude de impuestos que no se puede obviar con el desmedido incremento fiscal. Un déficit transgresor multiplica los intereses. La teta económica está más chupada que la pipa de un sioux. Quiebra.


El problema no es España. Es la España de Zapatero. La solución es Europa. Pero no la Europa del euro que tira la piedra y esconde la mano. La piedra que quiebra. Es la Europa que ordena, que regula, que avanza, que prospera, que encauza, que endereza, que arregla. El qué. La quiebra.


Un saludo.

 

HUELGAS Y JUERGAS

La incapacidad del Gobierno para detener la hemorragia del paro ha sido, y es, manifiesta. A juzgar por las medidas emprendidas, se puede conjugar en futuro sin miedo a equivocarse. Es decir, será manifiesta.

 

Hace un año, el Fondo Monetario Internacional vaticinaba que el desempleo afectaría a cuatro millones de españoles. Erró. Nos acercamos a los cinco millones y nada induce a pensar que el vértigo vaya a desaparecer. Sangre obrera que se derrama sin que a los sindicatos se les haya caído la cara de vergüenza. Entonces, Toxo pasaba del problema y se limitaba a apuntar que Zapatero no caería en la trampa de los empresarios y que, de flexibilizar el despido, nada de nada. El diario amigo, El País, tampoco tuvo complejo en señalar la anorexia económica de España y la ineptitud del Consejo de Ministros.

 

El tirón de orejas ha dolido al Presidente narciso. Más por narciso que por presidente. Por vía del decretazo, recorta derechos sociales a millones de empleados públicos y de pensionistas. Él, el sumo sacerdote de la iglesia roja del talante. Pues sí, él. No basta, le amenaza Merkel. Más, mucho más, le exigen los amos del cotarro europeísta. Reforma laboral que flexibilice el mercado laboral, de forma urgente. Amén. A gusto de los sindicatos, ni se te ocurra. A satisfacción de los empresarios, no se atreve. Al dictado de Europa. No le queda otra. Dónde quedó la soberanía de España con tan petimetre personaje. El prolongado romance con Toxo y Méndez ha terminado mal. Se están devolviendo las cartas de amor eterno. Las subvenciones millonarias, no. El dinero, no. Lo que se da, no se quita, Rita, Rita.

 

El ataque de cuernos puede costarle caro al zangolotino gobernante. Tantos bandazos, tanta insulsa palabrería. Pues ahora, te vas a enterar. Te vamos a hacer una huelga general de dos pares. Está bien que engañes al país en pleno, pero a nosotros, que hemos dado la cara (dura) por ti, no. Eso sí que no. Huelga general, ya. Cuándo. Mañana te lo diré. Acaso en octubre. De este año o del siguiente. A determinar quién gana las elecciones.

 

¿Es la huelga general la solución? Si su convocatoria tiene como objetivo hacer llegar a Zapatero el descontento de la población, me parece absurdo porque el Jefe del PSOE no es que no se haya enterado, es que tampoco se sentirá aludido por ingente que fuere el número de huelguistas. ZP ignora lo que le desagrada. Si con la huelga se pretende advertir al Gobierno que las medidas tomadas sólo benefician a los banqueros, pero no al pueblo, saldrá a la palestra la señora De la Vega, para rematar una faena de aliño con el estoque de atribuir a Aznar la causa de todos los males presentes y futuros. Si la huelga tiene vocación de aldabonazo, cosa inútil ante un Ejecutivo repleto de sordos que el sordo se hacen para negar que alguna vez escucharon el clamor de los ciudadanos.


Una huelga general comporta el paro en la mayoría de los sectores productivos de una economía maltrecha. ¿Qué sector será el adelantado, el de transportes, el de alimentación, el sanitario, el educativo...? ¿Qué credibilidad merecería una convocatoria propiciada por UGT y CC.OO. cuyos líderes han dado muestras cumplidas de su zapaterismo extremo? ¿Acaso pretenden añadirse a los artistas de la "ceja" en su función simuladora y/o encubridora para seguir chupando del bote a manos llenas?

 

Que la huelga es un derecho constitucional fundamental amparado en el artículo 28 de nuestra Carta Magna, no se duda. Lo que este articulista pone en solfa es la conveniencia de la misma, pues un parón de esta magnitud tendría consecuencias muy negativas para nuestra enfermiza industria y nuestro debilitado comercio y, en cualquier caso, la experiencia nos demuestra que la mayoría de las veces el resultado de la huelga es la nada. O peor que la nada, la negación de la esperanza a salir de esa nada.


 La solución no es la huelga. La solución es la reivindicación constante de la luz, la protesta sonora pero cívica y pacífica, la solicitud de medidas eficientes y lógicas, la exigencia de un gobierno capaz, la presentación de mociones de censura parlamentaria, la necesidad de un cambio democrático refrendado en las urnas. Sólo por esa senda se puede transitar ante un Presidente inane, vacuo, huero, vacío, inepto, inútil.  La solución es trabajar para producir y producir para crear trabajo. No tiene Zapatero la solución. No la puede tener porque Zapatero es el problema. El problema.


 Un saludo.

MILITANCIA PURA Y DURA

 

Revuelto. El gallinero anda embrollado. Felipe excusa la depresión que Zapatero rehúsa. Zapatero rechaza la estulticia que Felipe le atribuye. Mamarrachos por aquí, zangolotinos por allá. Como los pajaritos de María Jesús y su acordeón. Poco poso. Escaso sedimento. Enredos y trastornos por doquier. Con estos artesanos, el producto no deja de ser una lamentable chapuza. Encaran a los críticos. Se enfrentan a los discrepantes. Reaccionan ante la oposición. Resisten. Leninistas hasta el final. Admitir el error, ni hablar. Aceptar la incompetencia, de ningún modo. Como el calamar, arrojan tinta para ocultar el camino de su huida.


Meses atrás, Chaves, el “andasulista”, ordenó posición de combate. Hoy, González, el felipista, el amigo de Vera y Barrionuevo, exige militancia. Mílites. Soldados. No partidarios. Soldados. Beligerantes. Combatientes. Para qué. Contra quién. En ese punto, callan. Pero dejan entrever. Del rodillo pasaron a la trinchera. Conservar el poder. Como sea. Prolongar la batalla a costa de lo que se ponga por delante. Caiga quien caiga.


La situación en España se complica por días. Al partido en el Gobierno le da igual. Ellos, a los suyo. La clientela es extensa. Perder el poder comporta un coste demasiado gravoso. ETA acerca posturas para intervenir en las autonómicas vascas. El Gobierno tiende una mano a los amigos de los asesinos y, con la otra, tapa los ojos de Basagoiti. Un par de detenciones, para acallar bocas y hacer estadísticas manipuladas. Laporta cede el Nou Camp a los independentistas. Mes que un club. Y tanto. Mes que un president. Desde luego. Mes que una región. No les quepa duda. Penuvistas y convergentes unidos nunca serán vencidos. Hoy apoyo a Zapatero, apunta Urkullu. Mañana nos toca, apostillan Mas y Durán. Como los malos toreros marean al toro para que ruede después de que el acero no haya fulminado al cornúpeta.


Vasquistas y catalanistas ven el cielo abierto. El separatismo cede ante la voluntad secesionista. La presión aumenta. Sin pausa pero con prisas. O aprovechan la debilidad del leonés o no encontrarán bicoca similar en sexenios. O exprimen la naturaleza caligulesca del nacido en Valladolid o aparece el Claudio que restablezca el orden. Ahora o nunca. El cadáver político puede deparar victorias a los abanderados de la ruptura de España. Romper la nación y el Estado es la consigna. Ahora o nunca. Elecciones anticipadas, no.


Rebus sic stantibus. Las cosas están así. Cómo. Una España invertebrada por el fraude del Estado de las Autonomías. No es así. Así no se concibió. Se temía, no obstante, dislate como el que tenemos. El artículo 155 de la Constitución no se integró por gusto, sino por temor. No se aplica. Me pregunto si se aplicará. Con Zapatero, no. Antes muerto que dimitido. Una España despojada de su unidad de país y convertida en alfombra persa educativa que ni registra lengua única ni escribe una historia común. Una España sin valores definidos que crece hacia abajo en el relativismo más viciado y que se envenena conforme escala hacia la esfera de la partitocracia. Una España que, de nuevo, no debate sino disputa, que no conversa sino ofende. Rebus sic stantibus. Una España administrada económicamente desde Europa porque los milites del PSOE han saltado de la trinchera a la rendición más vil. España se destroza pero el partido casi único se acomoda. Ande yo caliente y ríase la gente.


Pacta sunt servanda. Hay que cumplir lo que se pacta. Eso es cosa de personas cívicas. No vale el Principio para sujetos tiránicos. Se cumple lo que interesa al Partido. Los Pactos de Toledo son perjudiciales para Zapatero. Se pisotean. El Acuerdo de la Función Pública no sirve al dictador del talante. Se quema. ¿Y la palabra de ese hombre? ¿Palabra ese hombre? Ese hombre no tiene palabra. Tiene ambición. Toda la soberbia. Es la consigna chavista: Posición de combate. Es la advertencia felipista: Militancia pura y dura. No lo olviden. Servidor lo tiene en cuenta.


Un saludo.

 

 

ALCALDE PEDRO

Se ha convertido en un enemigo a batir. Desde hace años, Pedro Rodríguez es la bestia negra del PSOE. No hay manera de echarlo de la alcaldía. Se tiran de los pelos cada vez que miran atrás y, pudiendo ficharlo, no lo hicieron. El triunfo de Pedro Rodríguez ha sido clamoroso. Ha derrotado en las urnas, con una claridad apabullante, a cuantos candidatos ha colocado el Jefe Barrero.

 

El inolvidable “Perico Rodri” de nuestra juventud ha destilado calidad democrática pese a los ejércitos mediáticos que el partido del padrastro Zapatero puso en liza. Los agravios electorales han soliviantado a una formación socialista que alinea a demasiados suplentes. Los titulares no se atreven. Se ocultan. Han sacado a la palestra a Mario Jiménez. ¿Como candidado? Por favor. Mario no gana ni a Petete. Mario ha postulado a Petronila, la señora feudal del palacete de la Plaza de las Monjas. Dos pájaros cazados a la vez. Un enemigo menos y un poder más. Desde su “dominio” y desde el anexo “manso”, la todopoderosa presidente de la Diputación coordina, con dinero público, la campaña de su imagen privada.

 

Propaganda institucional que rige los movimientos de asedio, cerco y asalto a la alcaldía de Pedro Rodríguez. Dispone de la cooperación casi absoluta de la prensa televisiva, radiofónica y escrita de la provincia. Subvenciona bien la doña. Con la pasta de los contribuyentes. Pero su objetivo es crucial. No se puede consentir que en este imperio socialista que es Huelva, la capital sea un fortín irreductible que se aferra a las prédicas del PP.

 

Desde su caja de caudales institucional, la señora presidenta maneja a su antojo los hilos económicos. Se procura sitiar al intruso Pedro Rodríguez. Hay que rendirlo por hambre y por sed. Por asfixia financiera. El cerco es a muerte. La primera medida es eliminar sus apoyos. Uno de los más conspicuos es el de El Mundo Huelva Noticias. Quitar de enmedio a este referente de independencia y libertad periodísticas urge. Hay que doblegar a estos rebeldes. O a favor del PSOE o contra él. Si es en contra, que pidan cuentas al maestro armero.


 En este contexto, clara la estrategia atacante, el PP debe organizar la defensa. Con el mismo celo que los atacantes emplean. Éstos persiguen no sólo derrotar a Pedro, sino a quien discuta la supremacía del Partido casi único. El PSOE, claro.

 

Un saludo.

PSOECIALISTAS

"Sistema, poeta, sistema. Empieza por contar las piedras. Luego, contarás las estrellas". León Felipe. Rememoro esos versos a raíz de las palabras de Mario Jiménez, príncipe del reino socialista de El Conquero: “el objetivo del PSOE es alcanzar una mayoría suficiente en Europa que le permita configurar un Parlamento para humanizar el capitalismo". Sic. Madre mía.

 

 Humanizar, Mario, significa hacer a alguien o algo más humano, familiar y afable. Y así, pulir y acercar a todo lo que, por esencia, se presenta tosco, duro y cruel. Humanizar es armonizar el progreso material con el mundo del espíritu. Humanizar él, Mario, que subordina el interés general al de su partido, que nada aporta al mundo de la ciencia o de la cultura o de la filantropía, que no se distingue como mecenas ni como líder de los desfavorecidos. Él.

 

Ayuno de humanismo, Mario rebosa poder capitalista. Si no, qué mueve la economía española. De qué se llena los bolsillos sino de vender pócimas de capitalismo brutal en frascos con la etiqueta PSOE. Al igual que usted, lo que busca el capitalista es dinero y, contrario a lo que usted hace, lo que pretende el obrero es trabajar.

 

El capitalismo, Mario, no tiene más ideología que el mercado, más leyes que la oferta y la demanda, y más credo que la maximización del beneficio. Vd. me comprende porque nada tiene de ignorante por más que se comporte como un demagogo, un mentiroso compulsivo, un insultador resultón, un pandillero político y unas cuantas cosas más, todas ellas susceptibles de matiz. Y claro, en esa sabiduría de pilluelo barroco, en esa chalanería de truhán de feria, en esa vocería preelectoral, es capaz de vendernos la estufa en Darfur y la nevera en Laponia. Su capitalismo es el de comprar y vender votos que le proporcionen réditos electorales y políticos.

 

Su amigo Zapatero, el factótum de un país que se desangra por la herida de casi cinco millones de parados, le marca el camino. Dice su caudillo que de la crisis se saldrá por la vía social. Será psoecialista. La vía social es la defensa del empleo, la reactivación de la economía, la ayuda financiera a las empresas, la financiación sin contrapesos de los bancos, la más justa distribución de la riqueza. Ahí radica la humanización, Mario. Déjese de amparar a tanto mamarracho.

 

Su psoecialismo huele muy mal. Qué tal un baño de humanidad.

 

Un saludo.

 

MÉNDEZ Y TOXO

Líderes sindicales. Guías de los trabajadores. Campeones del mundo del trabajo. Toxo y Méndez. Que ayer, dicen, cenaron en el Villamagna -sí, uno de los más lujosos hoteles del mundo-. No explican, a ciencia cierta, si después se tomaron, o no, unas copichuelas. Lo que sí parece acreditado es que, tras la frugal u opípara cena, cada uno subió a su coche oficial y los respectivos chóferes condujeron a no se sabe dónde a los abnegados obreros. Mucha barba y escasa corbata. Pero en el Villamagna. Casi ná.


Es el síndrome del socialismo en general y el epítome de la golfería política hispana. Visten la pana y viven el tafetán. Abanderan el obrerismo del siglo XXI estos descamisados de la demagogia más grosera. El Villamagna es el signo de la opulencia empresarial, de la burguesía más exclusiva. Allá van ellos.


Sufren del complejo de la sangre. Persiguen encaramarse al estamento aristocrático y no saben las monerías que hacen para conseguirlo. Es es vano. Cual la burguesía del Antiguo Régimen que vivía por y para alcanzar la nobleza privilegiada y, en ese afán, entregaban a sus vástagos herederos para sacar de la ruina al noble más empobrecido. Su riqueza es su cargo. Los comisionistas y ugetistas ascienden peldaños de la escalinata verticalizada para codearse con los odiados empresarios y con la patronal a la que tanto desprecian. Ellos, los representantes del obrero y del parado, no pueden establecer posada en cualquier establecimiento del camino. No. En el Villamagna. Ni se dejan tocar por síndicos que no sean los de clase. Sindicatos de clase. Sin estilo ni distinción, pero de clase. Dede clase obrera, no. De clase burguesa y empresarial.


En la cúspide de la pirámide social. Uno y otro. Constituyen la excelencia del trabajo. No en la mina. Ni en el mar. Ni en el campo. Ni en la hostelería. Ni en el taller. La excelencia del trabajo sindical reside en la cúpula de los dos grandes. Coche oficial y Villamagna. Igualico. Igualico que Marcelino Camacho o que Nicolás Redondo. La degeneración de un sistema se puede explicar en las imágenes de los dos almuédanos de la sindical departiendo en el Villamagna. Mientras, millones de parados se consumen en la penuria. Del mismo modo, millones de trabajadores penden de la espada afilada del despido libre. Entretanto, millones de pensionistas mueren poco a poco en la miseria de su escuálida paga mensual. Igualmente, miles de familias pierden la casa para la que hipotecaron sus vidas. Ellos, en el Villamagna. La élite hotelera para la cima laboral.


Dios los cría y ellos se juntan. Así va el país. Así está España. Regida en el Gobierno por un exponente destacado del mundo de los zangolotinos. Coaccionada por los sindicalistas de áticos dobles y de ética indefinible. Echan la culpa a la patronal, como si no supieran que el gran patrono es, hoy, su amigote del alma, Zapatero. Se cargan la moral y echan a perder los valores. El Diccionario dice que golfo es el deshonesto y que deshonesto es el que actúa en disconformidad con la razón o con las ideas recibidas por buenas, el grosero, el descortés o el indecoroso.


En este sentido, Toxo y Méndez me traen a la lengua, o al pensamiento, la definición empleada por los grandes de la Lingüística española. Éstos sí son grandes pero no creo que se puedan permitir el lujo del Villamagna ni del coche oficial con chófer. Aquéllos, sí. Pagamos nosotros, los ciudadanos. Subvenciona Zapatero. Con nuestros impuestos. Méndez y Toxo. Villamagna. Mécaschis.


Un saludo.