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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ESPAÑA, A PEDAZOS

 

Me preocupa España. Mucho. Cada vez más. Vientos de rotura del Estado y vendavales de ruptura entre españoles. La Constitución, por más que no sepamos o queramos o podamos asumir su enorme importancia, se manifiesta como el resultado de la soberanía de un pueblo que vota, decide y elige en libertad. Si este pueblo español soberano decide un día, en uso de esa su libertad, conceder la independencia a las regiones del Estado que la reclamen de manera legal y no violenta, uno sentirá que parte de su alma se ha perdido, pero comprenderá que la ciudadanía ha dicho su última palabra y la aceptará. Es la ley, elaborada y aprobada en libertad, la que impera y la que obliga, en definitiva, a ese pueblo que ha mandado hacerla. Eso es democracia.

 

Confieso mi admiración por Cataluña. Forma parte de España. No de Castilla. No de Madrid. De España. El Gobierno de Zapatero está enfermo. Los españoles debemos pedir la incapacitación de un Ejecutivo que se tira “patas abajo” lo suyo y lo ajeno y al que nada importa la integridad territorial del país mientras conserve las manijas de la caja fuerte.



La clase política reúne unos caracteres de servicio y de objetividad que, lacayos y mangantes aparte, son ajenos a esta caterva que, hoy por hoy, conforman el tripartito de la Generalitat. Miren. A Carod y a Puigcercós se les ve venir. Artur Mas recorre un camino similar a los anteriores si bien su paso es más cauto, más seguro. Dentro de esa panoplia, están fotografiados. Saldrán con mejor o peor cara, pero la dureza facial es apreciable sin esfuerzos.

 

Otra cosa es el PSC. El Partido Socialista de Cataluña es un totum revolotum, un canto a lo más cutre, un revuelto caduco, una amalgama informe, una secta político-religiosa, una banda mercenaria, una ideología sin principios ni finales. Más españoles en el resto de España que nadie. Más catalanes en esta parte de España que todos. Agua y aceite dentro de un recipiente ya transparente, ya opaco. Del Madrid y del Barça, según el viento sople. Zapatero es un ejemplar conspicuo de esta idiosincrasia partidista/partidaria/parcial/subjetiva, hija de la amoralidad y de la alegalidad.

 

Zapatero es preso de su ambición y cautivo de Montilla. El andaluz converso catatán es un genio maligno con una increíble voluntad de alfombrarse, con sublime capacidad para la reptación, y con inverosímil facilidad para trepar o con su indiscutible predisposición camaleónica. Escupe declaraciones y amasa contubernios para procurar su incompetencia en el tema del Estatut. Eso, ahora. Mañana esculpirá la Carta Magna de Cataluña porque la de España no sirve a su interés espurio. Dios y demonio adorados por el tahúr de cartas marcadas y jugadores entregados. España está en manos de gente como la señalada. O se frena a estos burguesillos de medio pelo metidos a estadistas, o el jarrón estatal se romperán en trocitos mil. O más.Y después, qué. Ozú.

 

Un saludo.

LOS NUESTROS

 

Nuestros son los emperadores Trajano y Adriano, los geniales Picasso y Goya, Ramón Berenguer y Ordoño II, Francisco Gento y Andrés Iniesta. Y tantos otros. Son nuestros. De España. No importa su patria chica ni la fecha en que vivieron. Nuestros.

 

Uno de los nuestros. Muchos recordarán la película del mismo nombre que dirigió, allá por 1990, el gran Martin Scorsese. Relataba, de forma magistral, los tortuosos caminos de ascenso al poder del hampa mediante la violencia. Se pertenecía al grupo de manera indiscutible. Así se lograba la distinguible condecoración de ser de los nuestros.

 

En los últimos años, la expresión “es de los nuestros” se ha apoderado de los partidos políticos. En Andalucía o Extremadura o Castilla la Mancha, donde el dominio psoecialista ha sido exclusivo, y excluyente, en las últimas décadas, el latiguillo “es de los nuestros” se ha convertido en un salvoconducto de libre tránsito, en una credencial de discriminación positiva, en una carta de presentación para el empleo, en un naipe ganador de ascensos profesionales. Los nuestros son los nuestros.

 

La frase constituye todo un referente de la bastarda política que ensucia el cristal democrático y hace del pueblo soberano una soberana grey impelida por pastores proxenetas. Chulean al pueblo, prostituyen sus derechos y explotan su esfuerzo. Ser de los nuestros es pertenecer al partido/bandería que detenta el poder y que, por mor del mismo, crea una clientela de obedientes que, a su vez, garantizarán la continuidad del pervertido sistema.

 

Facilitadle las cosas, que es de los nuestros. La mafia hecha política y la política hecha mafia. La depredación de los servicios y la mamandurria de la teta estatal. El Jefe señala a los beneficiados por su dedo magnánimo.

 

La vida deja de pertenecernos. El futuro depende de dónde te adscribas. El esfuerzo no es una virtud, ni de izquierdas ni de derechas, sino un requisito para satisfacer al duce de los nuestros. Ser libre deja de ser un derecho porque no se admite que todos seamos iguales. Libertad e igualdad se relativizan en razón de integrarse, o no, en la banda. Si no estás en ella, contra ella te posicionas. Por tanto, ojito con lo que dices, lo que haces, lo que omites o lo que piensas. Si te enganchas en la dinámica, deberás revalidar, sin tregua, tu renuncia a la libertad.

 

Que por qué. Porque la menor desobediencia, la más simple discrepancia, la herejía doctrinal más inocente, el mohín aparentemente rebelde pueden costarte muy caro. Nadie que no secunde, a pies juntillas, los deseos del mandamás, está expuesto a la condena privada, al fuego inquisidor de los medios de cobertura y a la reprobación pública por fechorías innúmeras.

 

Los nuestros no somos los españoles. O los europeos. O las personas en general. No. Los nuestros son los que callan lo que conviene, oyen lo que interesa y dejan de ver lo que se quiere. Los deseos del jefe son órdenes. Las órdenes recibidas no admiten un pero. Si se quiere ser de los nuestros, debes apostatar de la condición de ciudadano y zambullirte en el cenagal del sicario.

 

Los nuestros son los de ellos. Los de ellos no son los nuestros. Más vale pobre y honrado que ser de “los nuestros”. Maldita sea. Porca miseria.

 

Un capone, digo, un saludo.

BLANCO DE FOMENTO

 

El ministro de Fomento se llama José Blanco. Uno diría que Blanco es el ministro cataplasma. Blanco es pesado, fastidioso, embustero. Aplica la pomada calmante o emoliente a su política. Ahora. Antes, no. Antes se presentaba como la cara eficaz de la cruz inoperante que resultaba Magdalena Álvarez. Hasta que Zapatero se enteró de lo que vaile el peine económico, Blanco gastaba a manos llenas. Derroche y despilfarro en su cuerpo de blanda consistencia y en su alma modelable a golpe de dedo.

 

Blanco ya no promueve, ni impulsa ni vivifica. Blanco se dedica, ahora, a poner obstáculos, a sembrar campos de minas, a entorpecer el desarrollo de las infraestructuras. Y así.

 

Maestro en la ofensa y perito en el insulto, Blanco echa la culpa al PP del macro-recorte que va a perpetrar en la obra pública. Ya ha avisado que, hasta el año que viene, no dispone de un euro para pagar las certificaciones de obra. Ha tirado el dinero y ahora no tiene ni para pipas. Mucho festejo, exceso de propaganda, tira de clientela, demasiado viajecito, promesas a troche y moche, alharaca partidista y, al final, qué. Al final, eso. Ni una moneda para pagar a las empresas. A rescindir contratos.

 

Qué va a pasar con las obras en curso. Qué depara el ministro cataplasma a las empresas que ya están en el tajo. Qué sucederá en 2011 si la crisis va a seguir un lance paralelo al actual. Qué. La respuesta es sencilla. Se atenderá, a bajo ritmo, las infraestructuras que desarrollen territorios en los que el nicho de votos sea mayor. Sensu contrario, allá donde el saco de votantes esté asegurado o su cuantía sea insignificante, parálisis total. Item más: en feudos peperos, el ministro antifomento mermará los recursos hasta la nada. La política del PSOE tiene de estructura lo que Zapatero de esencia. Ni un ápice. Ni una coma. Ni un bledo.

 

Hasta el año 2017, casi ná, se pueden deslizar los pagos. Las carreteras y las autovías se quedarán como están. Se arreglará algún bache para que no se diga. Las carreteras deficitarias, a los pueblos más pobres. Como son pobres, no se darán cuenta, dicen fuentes insolventes del Ministerio, todas ellas extraídas del manantial madre de la militancia psoecialista. Peor estaban con Franco, nos aseguran.

 

El fomento de Blanco es, en realidad, negra obstrucción. En las cocinas del partido ya han puesto al fuego el nuevo asado. Tiene poca carne y mucho hueso. Con unos injertos de silicona y un añadido de tocino ahumado, dan el pego. Siempre tienen el recurso a despedir a más funcionarios, a sugerir que se contraten pensiones privadas, a privatizar más servicios públicos.

 

Me pregunto si ustedes, lectores, compartirían conmigo la siguiente idea. Propongo privatizar a todo el Gobierno. Pero me explico. El Consejo de Gobierno que haga como si. Sólo cara al público. En la trastienda, que gobiernen profesionales de la gestión, de la administración, de la empresa, del amor a España. Los éxitos que se los apunten los Zapatero y los Blanco de turno. Pero, al menos, que el país esté gobernado por gente de bien. ¿O sí?

 

Un saludo.

ARBITRARIOS/FULLEROS

La Ley de Bases de Régimen Local define los municipios como entidades básicas de la organización territorial del Estado, y explicita, respecto a la provincia, que su Gobierno corresponde a la Diputación. Con el mismo carácter presidencialista concibe esta norma las figuras del alcalde y del máximo responsable de la Diputación, pero mientras la elección de aquél, por ejemplo, Pedro Rodríguez, es de forma directa, el de éste, caso de Petronila Guerrero, se realiza de modo indirecto.

Nuestro Ordenamiento proscribe la arbitrariedad, entendida como forma de actuar dictada por la voluntad o el capricho. Arbitrarias serían, pues, las subvenciones que reparte la seño Petronila a algunos medios, como Odiel, en torno a cien millones de pesetas. Lo serían en cuanto no fundamenta la concesión que, por otra parte, niega a El Mundo Huelva Noticias. ¿Cómo es posible tamaña desigualdad si el criterio de difusión no es determinante? Doña Petri incumple los principios de transparencia y de objetividad que preconiza la ley.

¿Que es pedir peras al olmo? Entonces, ¿qué pasa?, ¿que la arbitrariedad reina en el templo del (des)Gobierno provincial?, ¿o es que las decisiones políticas se toman en razón de la sumisión más incívica a los dictados del poder talibán, o, simplemente, que el modus actuandi se incardina con el adoptado para alquilar, a precio de Versalles, el palacete de la plaza de las monjas?

Cuando renquea la transparencia, enmudece la objetividad y se dictan resoluciones arbitrarias, esta democracia se prostituye hasta el límite de la dictadura. Así, el imperio de la ley que brota del pueblo se confunde con la ley que emana del tirano. Es igual que el déspota que confunde, contumazmente, su patrimonio personal con el patrimonio público.

En Huelva, como en Andalucía toda, llevamos treinta años padeciendo déficit democrático. Las elecciones son legítimas. Los actos de los vencedores en las urnas dejan mucho que desear. La discriminación dice mucho, y malo, de un demócrata. ¿Verdad, Mario, Petronila, adláteres? Repitan conmigo: Petri y Cejudo son, para este propio, arbitarios; en la calle se les llama fulleros.

Fulleros. En cuanto hacen trampa en el juego democrático y en tanto son artistas en el engaño a los ciudadanos. Aviados estamos con quienes convierten la política en un antro. Fulleros, repito. Fulleros.

OFENSAS A ESPAÑA

 

 Montilla es del PSOE. No puede ser de otra manera. Si no, sería imposible entender tanta sandez seguida. El problema catalán existe porque la casta política de aquella región española así lo quiere. Su afán de protagonismo es directamente proporcional a su capacidad para generar mala praxis. El Estatuto de Cataluña constituye buena muestra de cuanto digo. Los nacionalistas del seny han apoyado el codo en el ojo de los nacionalistas de boina que, como Montilla, pretenden ser indultados por nacer fuera de aquella tierra de oro fino. Áurea, sí por más que algunos de sus dirigentes quieran enlodarla a fuer de ambiciosos sin escrúpulos.

 

Montilla es psoecialista y leninista. Pillado in fraganti, niega el delito televisado incluso con cámaras cenitales. Yo no he sido. Nada tengo que ver. Estaba de paso. Ha sido otro. La culpa del fracaso del Estatut es del PP, que lo ha recurrido. El Tribunal Constitucional ha ofendido con su sentencia al pueblo. Cataluña no se merece un trato así. Y vuelta la burra al trigo. Todos somos culpables. Salvo él y los suyos.

 

Desandar lo andado, no. No se trata de rectificar. Se persigue atajar el Estado de Derecho. Lo que no se consigue por las buenas, por como sea. Bueno es Zapatero para agraviar a Montilla. En realidad, Montilla preocupa un pepino al presidente pequeño. Lo que a él interesa, además de poner loctite en sus tentáculos de poder, son los votos catalanes. Nada más. Y nada menos. La continuidad de la secta al precio de cuatro y de sexta, de ser y de panfletos. Se ofende la inteligencia del pueblo y, lo que es peor, su dignidad.

 

El Estatut se mostraba como embrión de un Estado catalán. Porque sí. Porque la demagogia acrece conforme la política se empequeñece de la mano y del ánimo de unos dirigentes desvergonzados que desdeñan al pueblo una vez lo asaetean a tributos. La manifestación del sábado, señera al frente, apenas reunió a sesenta mil catalanes. La mayoría de ellos, transportados en autocares, para engrosar una masa que se temía escuálida. Montilla no tiene apoyos. Pero posee capacidad de amenaza y de disuasión ante el Gobierno central.

 

La Sentencia del Tribunal Constitucional es un modelo de perversión jurídica y un exponente de cómo la justicia se supedita a la política. No basta tan nefanda resolución a Montilla. Quiere todo. Si hay que modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial, se cambia y que salga el sol por Antequera.  El sol se tapa con un dedo. Dicen una verdad, “la España plural”, como caballo de Troya en el que se esconden emisarios felones que quieren hacer añicos una nación y un sentimiento. Impúdicos.

 

No aman a Cataluña. Ofenden a España. No se enteran. No se quieren enterar de que España es la Nación. No una nación. España es la Nación. Cataluña o Murcia son nacionalidades que enriquecen a España. Los intentos separatistas no tienen más razón de ser que alentar dictaduras. La nación española no merece políticos que la ofendan. Los españoles necesitamos un Gobierno honrado. Honrado y capaz. Las bandas son malos equipos. Muy malos.

 

Un saludo.

DESACATERO

Licencia lingüística de este relator. Desacato por Zapatero significa desacatero. Si un fullero es, en términos vulgares, el artista del engaño, el desacatero es la acción del tramposo a fin de saltarse a la torera las resoluciones judiciales.

 

Zapatero está alcanzando cotas de tiranía muy próximas a las de su homónimo venezolano. El zapaterismo, como movimiento que sigue las prédicas más dialécticas de Lenin, recurre al desacato para bochorno de los demócratas. Precisa Zapatero los votos de los psoecialistas catalanes para no soltar el poder. Una burla a la democracia. Peor que burla, mofa. Peor que mofa, escarnio. Ha perdido toda impronta de contención gestual y de oratoria. Desacata porque puede, porque quiere y porque sabe lo que le espera una vez los electores lo apeen de su pedestal de reconocido demagogo. Desacata. El berrinche del PSOE se atenúa conforme comienza a dar patadas en culos ajenos.

 

El Tribunal Constitucional ha declarado parcialmente inconstitucional el Estatuto de Cataluña. Zapatero culpa al PP de la sentencia. Pero, sobre todo, de haber acudido al Alto Tribunal. Es decir, Zapatero estaba dispuesto a aceptar y pretendía apoyar un Estatuto inconstitucional. Del mismo modo que el TC podía demorar la publicación de su sentencia setecientos años más, permitiendo que durante ese tiempo la inconstitucionalidad actúe, a modo y manera, sobre un Estado enmarcado por una Carta Magna. Desacato, en fin, al mandato constitucional y a la exigencia legal. Instituciones que, por activa o por pasiva, se oponen al imperio de las leyes emanadas del pueblo soberano.

 

Con ser preocupante el acto, lo verdaderamente negativo está por llegar. Si el Estado de las Autonomías se adentra en la deriva federalista, allá va Zapatero a remar. Si el federalismo no colma, que ni hablar, las apetencias concupiscentes de los Montilla y Carod, independentismo que te crió. Qué pasa. Se pasan las sentencias de los tribunales por el forro de sus atributos. Está por llegar el desastre. Se desacata lo que sea con tal de que las cloacas del Estado no se desatasquen. Desacato y no desatasco.

 

Zapatero no vive en un mundo de ficción. No crean esa patraña. Tampoco es un optimista permanente. Falso. Zapatero es un Rasputín del siglo XXI que ha raptado a la zarina democracia y pone trampas al zar judicial. Se cree un iluminado. Sin embargo, no es sino un embaucador con mucha suerte. Es el paradigma del que pisotea a los débiles y lisonjea a los que le pueden. Es gótico de alma siniestra enfundado en terno clásico. Se alimenta del miedo supersticioso para imponer su voluntad de demiurgo de totem. No tiene escrúpulos. Se alía, hoy, con la víbora y, mañana, la aplasta para sellar otra alianza con el vampiro.

 

Aplaudo las palabras de Rosa Díez cuando asevera que “es gravísimo ver a los responsables del gobierno alentando a los ciudadanos contra el orden constitucional", y añade que “es un desacato inconcebible en un Estado de Derecho". Inconcebible, sí, en una democracia. Esperable, no obstante, en este personaje que abusa del derecho, lo pervierte y se pone por montera al mismísimo estado constitucional. Está levantando demasiadas fronteras y destruyendo demasiados referentes para no percibir la amenaza de la tiranía.

 

Los españoles nos jugamos algo más que una elecciones cercanas. Rifamos el valor de la democracia, hoy devaluada por una buena palabra y una nefasta acción de este presidente falaz. La desgracia está por llegar. Hasta ahora, sólo encontramos ronchitas, como el desacato. Desacatero.

 

Un saludo.

LA NACIÓN DEL ESTADO

 

La nación del estado o el estado de la nación. Las dos cosas. La primera es una estructura jurídica constitucionalizada que algunos tratan de hacer saltar desde sus trampolines políticos. La segunda es una coyuntura política que no se puede judicializar.

 

Los hay que ponen en duda que el Estado español sea la forma de organización de la Nación que España es. El mismo presidente zangolotino aseveraba que la nación es un concepto discutido y discutible. El dictador revestido de demócrata y abducido como demagogo otorgaba razón al Estatut antes de que el Tribunal Constitucional publicara su polémica sentencia. Qué sabe el político si sólo se quiere enterar de lo que a su interés conviene. En la cháchara más trivial encuentra Zapatero la esencia de un discurso huero. Distrae la atención en memeces dignas de peor causa a fin de dar una larga cambiada a lo que hoy se está cociendo en España.

 

El magnífico, excepcional y emocionante triunfo del equipo de fútbol que ha representado a España en los campeonatos mundiales de Sudáfrica, simboliza algo más que un sentimiento nacional o patrio. Mucho más. Significa la victoria de la profesionalidad, de la calidad técnica, de la abnegación física e intelectual, del espíritu de grupo, de la humildad de trato, de la excelencia competitiva, de la virtud del trabajo en común, de la voluntad de servir a la sociedad toda. Toda. Sin parcialidades discriminatorias, sin partidismos segregadores, sin actitudes sectarias, sin acompañantes turiferarios, sin mercenarios de la loa inmerecida, sin compañías facciosas. El éxito radica en la sabiduría, en la voluntad y en la potencia traducidos al acto. Entre el equipo de fútbol y la panda del Gobierno, un talud vertical, abrupto y escarpado. Del Bosque, arriba. Zapatero, abajo.

 

Cree el pequeño presidente pequeño que ojos que no ven, cardias que no siente. Se lo quiere creer. Confunde, de nuevo, deseo con realidad. Ahora le toca debatir. El estado de la nacion preocupa. A España entera. El Estado y el estado. Ambas nociones se hallan en peligro. Denostado el primero, enfermo el segundo. En el Congreso, corresponde negar la mayor. Toca mentir, como casi siempre. Es el turno del mentiroso compulsivo. Es la vez del embuste manipulador. Se trata de recetar aspirina cuando urge medicina invasiva.

 

Zapatero se apresta a llevar adelante una mala gesta de la anti-heroicidad. Renegar de la verdad. No nos quiere hacer libres. Nos quiere ver en la jaula de la inmoralidad, del relativismo, de la ley cambiable y de la modificabilidad de los principios y de las reglas de la democracia. Lo que pueda decir Rajoy, es fruto del victimismo de la derechona. La consigna es clara: el PP quiere que España vuelva a tiempos pasados de la rancia dictadura. La consigna pasa por desmontar a los grupos opositores que se atrevan a criticar la gobernanza zapateril. Las consignas siempre son lemas araneros. Carecen de argumentos y escarban en la arena movediza. No tienen otra.

 

El equipo de Del Bosque posee las virtudes que debe exigirse al de Zapatero. Uno es profesional. El otro, mal aficionado. Los resultados cantan. La dicha y la tristeza de los españoles definen. El equipo humano se distingue, en cualquier caso, de la banda. La voz se aleja del eco. Nunca el eco es la voz. Si acaso, el reflejo distorsionado de la palabra. España es la voz. La voz. La voz del pueblo.

 

Un saludo.

EL EMBOZO

 

Cubrir el rostro por la parte inferior hasta las narices o los ojos. Eso significa embozar. Camuflar. Embozar es sinónimo de camuflar, de ocultar, de engañar. Disfrazar.

 

El burka es un embozo. Ya religioso, ya cultural, ya social, ya místico, ya bélico. Embozo al cabo. Podríase analizar las causas de su existencia y de su esencia. Sin embargo, no es el caso. No se trata de un estudio histórico o antropológico. Lo que se pretende es centrar el tema en su vertiente de actualidad en España y en otros países de Occidente. Ni siquiera se aludirá a la inmigración como origen del fenómeno. Nada de eso.

 

El burka es una prenda femenina. Se ciñe el embozo a la mujer. Sólo la mujer oculta el rostro. Que por voluntad propia o imposición ajena. Mas la mujer es sujeto portador de la caperuza. El hombre, no. El burka es el cíngulo que abraza la cintura del hábito monjil. El burka es el silicio que lacera los pies del penitente. El burka es la máscara veneciana que se exhibe fuera de las fiestas carnestolendas. El burka es el copago añadido por nacer mujer. El burka es la consagración laica de la fuerza bruta del macho. Sólo para la mujer. La mujer como posesión. La mujer como objeto. La mujer, dependiente, sumisa y silente. La mujer prisionera del hombre dominator.

 

No cabe mentalidad ni religión ni cultura cuando el ser humano es sojuzgado, oprimido o masacrado. El ser humano. La persona igual y libre, respetuosa y respetada. La mujer. No la mujer madre, esposa o hija. La mujer.

 

Libertad y seguridad son valores irrenunciables en cualquier sociedad civilizada y democrática. Los regímenes cesaropapistas convierten a su dios particular en el dios cruel que todo ve y a todos amenaza. Las mujeres han sido las víctimas propiciatorias de esos falsos dioses de masculina apariencia. Son falsos ídolos que pueblan altares en los que sacrifican a los más débiles como aviso de la fuerza de una divinidad execrable. Burka como cárcel. Cárcel como castigo. Castigo como sanción. Sanción al precepto que se ingringe. Infracción. Por ser mujer. No. No cabe.

 

La democracia es la fuerza del pueblo. La soberanía del pueblo se representa en la doble y par corona: la mujer y el hombre. El hombre y la mujer. Pares. Iguales. Burka, para nadie. Cárcel para quien se haga acreedor a ella. Democracia es ley. Ley, para todos igual. Las medias palabras son eslabones que se quitan a la cadena que maltrata a la mujer y más corto la ata. Como las vacilaciones. Como los miedos. Como las imposturas. Burka, no. Que no.

 

Un saludo.

LA ROJIGUALDA

La filia democrática de algunos dirigentes nacionalistas vascos y catalanes nada tiene que ver con la idea ateniense del demos. Nada. Charnegos y maketos sólo son ciudadanos en cuanto depositadores de votos. En los períodos interelectorales, son quasi ilotas a los que se utiliza para trabajar la tierra o arrancar a la mina sus frutos o servir de mano de obra dócil en la hostelería.

 

Patxi resiste, a duras penas, los efectos del síndrome de Estocolmo. Pero resiste. Montilla, no. El andaluz sufre las consecuencias perversas del influjo del secuestrador y los padecimientos morales del judeoconverso. La fuerza de la raza aplasta a la raza de los fuertes. El poder del entorno se impone a la autoridad del pueblo. La ikurriña y la senyera ondean por encima de la bandera del Estado. La rojigualda se abandera en el precipicio de los recuerdos fascistas del franquismo.

 

No hay banderas en la España constitucional que superen el enarbolamiento independentista de las enseñas catalanas y vascas. Ni en el campo del club de fútbol “Español” de Barcelona se permite que la rojigualda recuerde que aquel estadio y aquel territorio forman parte de la Nación española.

 

Que la bandera es un símbolo sin importancia, no se discute cuando quienes reclaman su exhibición son españoles de Extremadura o de León. La importancia del símbolo es incontestable si las banderas preponderantes representan el nacionalismo que lideran Urkullu y Mas. Una, no. Otras, sí. Fascista la primera. Democráticas, las segundas. El demos sí discrimina. Cuando el pueblo soberano se abraza al miedo, proporciona coartada al lobo dictatorial para arrebatar a la ciudadanía la libertad que nace de su condición de iguales.


Algunos politicastros demagogos de Cataluña y del País Vasco quieren hacerse perdonar su ociosidad profesional. Otros se escudan en la coraza xenófoba para justificar su origen. Entre todos fingen defender el terruño y amparar a su gente. Mentira. Como los ilotas, nunca serán manumitidos si, en lugar de reclamar el imperio de la ley, se arrojan en los brazos de la lisonja de los patricios.

 

Si la selección española de fútbol gana, mañana, el campeonato del mundo de naciones, la bandera del Estado español lucirá incluso en feudos separatistas. Se la llamará “la roja” para, en la estupidez de los totalitarios que se dicen de izquierda, invocar el llamado de la progresía. Mas si el equipo español pierde, entonces, no se hablará de la roja, sino de la rojigualda, y ésta será un trapo (drapeau) y no una insignia.

 

Es el sino de la inconsistenca, de la flacidez, de la condición más amorfa de algunos seres humanos. Antes, hoy y siempre, mientras la Constitución sea nuestra carta Magna, la bandera española nos acoge a todos, tanto a los que de fuera se establecieron como a los que aquí nacimos. Es la rojigualda. Rojigualda.

 

Un saludo.

EL CHAPAPOTE QUE VIENE

La canícula ya escenifica su reinado. El calor sienta sus lares. No se anda con chiquitas el moreno. Así que, ojo. Algunos combatirán el fuego con el ocio más refrescante. Otros soportarán la agresión térmica abrazados al trabajo esquivo, no sea que huya. Muchos, perdidos en la mar océana del paro, varados cual nave que encalla en un banco de arena. Los hay, en fin,...

 

Ya lo decía el sabio: detrás de ti otro vendrá que se coma las cáscaras que acabas de tirar. Inmigrantes sin tierra, sin papeles, sin hogar y sin más patria que su instinto de supervivencia. Miro atrás por no amargar el presente. La memoria puede ser triste pero, al cabo, es historia, agua pasada. La actualidad trasciende el recuerdo, lo reviste de dolor mitigado o de eufórica dicha y abre una puerta a la realidad más dura. En los inmigrantes que arrastran su negritud por las playas de nuestras ciudades y su fortaleza por los recogederos de fresas, la soledad es su única compañera. Son deudos del lugar donde nacieron y cautivos de la cuna de tierra y ramas que sólo el viento acuna.

 

A los españoles nos asfixia el calor sin distinguir a ricos de pobres, a viejos de jóvenes y a trabajadores de desempleados. El calor, sí. La canícula, no. La canícula echa las dos manos al cuello del inmigrante hasta hacerlo desfallecer. Como perros sin aliento, en medio de la nada aunque esta nada sea el vergel que su África natal les hurta.

 

Mazagón atrae a todos en estos meses de estío furibundo. Desde hace cincuenta años, esa playa conserva en su arena, antaño rubia, hogaño desteñida, las huellas negras del carburante que marineros sumisos a las órdenes de patronos despiadados, vertieron al limpiar los depósitos de los petroleros. Negras trazas que añaden vetas de suciedad a la rizada cabellera que se moja al contacto con la orilla. Las olas empujan el chapapote residual. A Mazagón. No a Punta Umbría, a La Antilla o a Matalascañas. Romper la imagen. Pero los cristales rotos crearán el arte cubista del chapapote contemplado desde la perspectiva poliédrica.

 

Ahora, más. Cuando se han dado pasos de gigantes para lavar la suciedad pringosa que afea el paisaje, ahora más. Una nueva amenaza se cierne sobre el litoral palermo y moguereño. Balboa. El oleoducto que arranca desde Badajoz y que perturba, a lo largo de cientos de kilómetros, la lozanía incomparable de la sierra y de la campiña onubense, quiere desembocar, como un río de muerte, en el mar de Mazagón. De la mano de la Junta y subido en los hombros del PSOE. Desde los Santos de Maimona hasta Huelva en un recorrido sinuoso de corrupciones y golferías.

 

La gente de Huelva tiene que decir no. El error que cometimos durante la dictadura no puede repetirse en la democracia. Por más que el partido casi único presione e intimide.

 

Oleoducto, no. Basta ya. No.

 

Un saludo.

PSOENCHUFAR

Colocar en un cargo o destino a alguien que no tiene méritos para ello, por amistad o por influencia política. He ahí el significado, coloquial y despectivo, del verbo enchufar. ¿Y psoenchufar? Sencilla licencia literaria. La identificación entre sujeto y predicado puede pecar de imprecisa pero no, por ello, deja de ser radiografiable.


En este sentido, el PSOE andaluz ha construido toda una catedral de clientelismo. La colocación de nepotes en todas las esferas de la Administración Pública se convirtió en objetivo esencial para solidificar el río de infiltrados por y entre los distintos organismos de la Junta. Actuaban con vocación de futuro y la contumacia presidía el quehacer funcional de los agraciados. No caben coyunturas, salvo algunas improvisaciones derivadas de actos sobrevenidos. Por ejemplo, el famoso caso Ollero o el más cercano asunto Parralo. Cuando movimientos aislados de esta índole agreden el cortejo majestuoso y justinianeo del protocolo psoecialista, el enjambre se mueve ágil y raudo en defensa de la reina de la secta.


El enchufismo no es un acto aislado, excepcional. Muy al contrario. El actual Director General de Recursos Humanos de la Consejería de Educación es un nefando paradigma. El otrora Delegado en Huelva gestó el escandaloso enchufe de la hija de la candidata del PSOE a la alcaldía de Huelva.


La democracia halla en la igualdad el derecho que adjetiva a las libertades. La igualdad otorga consistencia a la democracia porque entroniza el respeto y deja en un segundo estrato a la tolerancia. Así, el rico respeta al pobre, el empresario al obrero, el autóctono al inmigrante, el gobernante al administrado o el hetero al homosexual. Y viceversa. Igualdad y respeto se convierten en valores indiscutibles de un pueblo que se proclama soberano y que repudia la condición de súbditos.


El enchufismo es la vulneración más sangrienta y escandalosa del derecho a la igualdad y, por tanto, la ofensa más cruel al respeto que se preconiza. Si la democracia no acude a sus armas legales y jurídicas para anatematizar a los golfos que la mancillan, la dictadura se hace dueña.


¿Y la fiscalía? Rumores, ¿Y los jueces? Parole. ¿Y el Parlamento? Lamento. ¿Y la prensa? Presa. ¿Ninguna es libre? Alguna queda. Se la juega. Que pregunten en esta casa el precio de su independencia. Pregunten.

 

Un saludo.

EL TODO VALE

 

Ojo con el PSOE. Para muchos de sus dirigentes, el poder es una obsesión. De la misma forma que una organización mafiosa persigue sus objetivos sociales, económicos y políticos sin reparar en legalidades, ciertos responsables de este partido lo dirigen como una empresa de alcance estatal en la que hay tantos intereses espurios que no se pueden permitir el lujo de perder el gobierno (donde lo tienen) y utilizan todos los recursos que poseen para obtener el gobierno (donde no lo tienen). ¡Ay de quienes se oponen a la maquinaria psoecialista! ¡Ay de los que osan poner chinitas en su aparato mediático! ¡Ay de cuantos contribuyen, siquiera sea con sus críticas -qué digo ya de sentencias judiciales-, a roer la ambición de esta estirpe tiránica!


El caso Filesa pudo costar la vida a un juez honrado como Marino Barbero. La cacería que abatió a otro juez de raza, como fue Gómez de Liaño, tuvo su origen en su intromisión en la esfera mediática de ese partido. Todo quien se atreva a hacer frente al Imperio psoecialista entra de lleno en el catálogo de bienes a desafectar. Los neoconversos dejaron la gomina de los viejos tiempos para vestir a la usanza de los combatientes de la izquierda antifascista. El poder es el mismo con Franco que sin él. El poder carece de ideología y de escrúpulos. Por el poder, se miente, se acosa, se ofende y se mata.

 

Las expresiones de ciertos personajes públicos revelan hasta qué punto pueden estar afectados por algún tipo de complejo. Desde los "aquilianos" que tienden a ocultar su propia debilidad bajo una máscara de fortaleza, a los "aristotélicos", que dirigen todo su esfuerzo a subrayar la importancia de su función para situarse por encima de quienes les precedieron, pasando por los “cresistas”, que se caracterizan por manifestar una superioridad a base del despilfarro de sus riquezas, que no son suyas.



Zapatero busca granjearse, una vez más, la simpatía de los sindicatos y de la patronal. Como los donjuanes de opereta, busca seducir en tanto es incapaz de convencer. Mover los sentidos, ya que la razón se muestra firme. Lisonjas, subvenciones, promesas, prebendas, son instrumentos ad hoc. Con dinero público que escasea. Emitiendo deuda, que se encarece por días. No hay diálogo, sino coimas o sobornos encubiertos. Adhesiones inquebrantables.


¿Y la justicia? Para Camps o Ripoll, una. Para Bono y asociados, otra. Ley del embudo. Liberticidio. De la mano de Zapatero, el país desintegra su esqueleto moral, arruina su arquitectura territorial y se adentra en el submundo de las economías en quiebra. Mientras, gasta todo lo que tiene. Lo que tiene España. Lo que pagamos los contribuyentes. ZP tira con pólvora del rey. La democracia es ZP. Sólo ZP.


En realidad, todo vale. Todo. Con tal de aferrarse al poder. No descarten nuevas ofensivas antidemocráticas. Las ofensas, ni les cuento. Y las que les contaré.


Un saludo.

EL CRACK LLEGA AHORA

 

La vida nos enseña lo que los libros nos soplan. Abrazar una columna dórica del Partenón es acercarse al Fidias que conocimos a través de láminas impresas. Por mucho colorido que los ilustradores incrustasen en ellas, la proximidad a la pieza originaria forma parte del acervo vital que todos pretendemos alguna vez. Cuando niños, aprendimos a amar a "Gilda" Hayworth a través de la pantalla grande del cine de barrio sin que en nuestro horizonte más fantasioso cupiese la simple idea de tenerla cerca. Lo imposible se hacía mito y el mito se diseñaba en aquellas mágicas sábanas murales que azuzaban nuestras fértiles imaginaciones infantiles.

 

Es verdad que la crisis económica nos acucia. A unos más que a otros. A los parados de largo recorrido, les sobrecoge la ruina que se cierne. A los pensionistas, la fragilidad de su mísera paga les aporta pesadillas diurnas. Los empleados públicos sufren el castigo de haber superado unas Oposiciones muy duras. Acaso éste sea el sino más doloroso de la época. La medalla al valor no es una condecoración de premio. Se carga con más peso al que cumple, al abnegado, al que se esfuerza. Por eso es que Dios castiga a los malos y premia a los buenos, y no al revés.

 

La economía actual se arrastra. Es sabido y no discutido, salvo que algún otro cretino reentronice la demagogia más zapateril. La administración de nuestras finanzas está en manos nefastas y en testas desquiciadas. Se rehúye el control y se abraza a las farolas sindicalistas. Se atiza el sueño independentista y se traspasan enormes sumas a los caciques de las tribus autonómicas. La reconstrucción de aceras se convirtió en leif motiv de la política más esperpéntica. De la noche al día.

 

El demócrata dialogante de dos meses antes se ha tornado tirano que gobierna por decreto. Ha cambiado de opinión veinticinco veces en el plazo de unas semanas. Reducir el déficit no pasa por eliminar ministerios escorias, asesorías infestas, embajadas separadoras, salarios de sátrapa, cajas politizadas, bancos ruinosos, subvenciones disparatadas y un largo etcétera de horrendas medidas de cartón piedra. Reducir el déficit significa aplastar al contribuyente con impuestos de señor feudal, recortar salarios a los funcionarios  y empleados públicos, reducir pensiones a nuestros mayores y abaratar despidos en la clase obrera. Un desatino, Moratinos.

 

Hasta ahí. Hasta el fondo. No. Hasta el fondo, no. A partir de septiembre, España se va a enfrentar al otoño más tórrido de los últimos cincuenta años. La izquierda de broma representada por el PSOE considera un disparate a la izquierda de circo que se encarna, asimismo, en el PSOE. Ellos mismos, los pirómanos de Zapatero, rechazan que los bomberos de Zapatero tengan la más mínima posibilidad de potenciar el empleo. No sólo va aumentar el paro, es que se precarizará el trabajo, se restará disponibilidad a la renta de los trabajadores, se irá al traste la seguridad social y los roces entre ricos y pobres tomarán carta de naturaleza.

 

En el mundo de la farándula, se desea “mucha mierda” al debutante. En la vida real, ese deseo no es de recibo, máxime cuando la economía expele esos olores y el servicio de limpieza, lejos de cumplir su función de asepsia, se empeña en expandir los excrementos.

 

Urge un cambio directivo. Vía democrática, pero sin dilación. La pandilla que desgobierna debe dejar paso a un equipo que administre. Será la primera muestra de patriotismo que uno aprecie en Zapatero. Cual afectado por el síndrome de Estocolmo, le agradeceré eternamente el gesto. Caso contrario, que Dios nos coja confesados. Tras el verano, nos acecha una vida de estiaje. Ni agua.

 

Un saludo.

ABORTO DE MUJER

 

Un cínico no es sino un descarado hasta lo obsceno o un mentiroso desvergonzado o un despreciable defensor de prácticas vituperables. Por su parte, el hipócrita es el que actúa de una manera en público y de otra contraria en privado. El cínico se ve, pues venir, en tanto sus defectos son conocidos, mientras el hipócrita deambula entre acciones de simulación, en las que muestra sólo lo que le conviene, y entre gestos de disimulo, en los que oculta lo que le interesa. Aunque ambos arquetipos se instalan en el engaño, el cínico presenta una cierta base filosófica en oposición al hipócrita en el que la moralidad se ofrece como sucia pantalla de ficción.

 

Desde la idea previa a la que recurro, analizo el tema de la nueva ley del aborto. La recién estrenada ley va a traer cola. Según la Abogacía del Estado, al servicio del Gobierno, el Tribunal Constitucional no puede suspenderla cautelarmente. Interpretación estimable pero discutible. El problema no es, sólo, de constitucionalidad. La cuestión reside en la confusión de valores y desvalores. Siempre el derecho a la vida guió la vida de los pueblos. Hasta ahora, el aborto legal conjugaba requisitos tasados y términos. La violación, la malformación del feto o el daño psicofísico para la madre establecían tiempos diferentes que, de alguna manera, limitaban la decisión de interrumpir el embarazo. Sin embargo, el legislador introdujo el término madre. ¿Pero existe madre sin nasciturus?

 

El Diccionario de la Lengua define abortar como interrumpir, de forma natural o provocada, el desarrollo del feto durante el embarazo. La ley obvia, lógicamente, la causa natural y se centra en la forma inducida. La Real Academia introduce un matiz de enorme valor social y moral al respecto del concepto semántico. Este matiz es: “dicho de una hembra”. Una hembra. Es decir, de un animal del sexo femenino. No se refiere a una mujer y, mucho menos, a una madre. En este contexto, el aborto no distingue el animal de la persona ni discrimina a la mujer de la madre. En Derecho, son numerosos los códigos que tipifican el aborto como la expulsión prematura del fruto de la concepción y su destrucción dentro del claustro materno. El jurista llama madre, pues, a la hembra humana. Sin embargo, no existe el término madre si no hay hijos. No se contempla esta posibilidad en la lengua española.

 

Habrá que convenir, entonces, que por muy legal que sea el aborto, la mujer que interrumpa el embarazo no podrá ser considerada madre en tanto el ser que se desarrolla en su seno no es su hijo. Es un ser vivo, sin duda. Es un ser humano, sin discusión. Mas bajo ningún concepto es su hijo porque la madre es la hembra que ha parido. Si no hay parto, no cabe maternidad. Y si la hubiere, el caso arrostraría peores consecuencias éticas en cuanto la “madre” provoca la muerte del hijo que ha de nacer.

 

La ley del aborto otorga, en consecuencia, un derecho a las mujeres que, en su condición de hembras, deciden, conforme a derecho, interrumpir el embarazo de seres vivos que custodian en su vientre. Nada que objetar en cuanto la ley positiva es una disposición votada por las Cortes y sancionada por el jefe del Estado. Lo que sí es objetable es en cuanto ley natural. A diferencia de la hembra de animales no humanos, la mujer provoca, con dolo pero sin culpa, la muerte del ser humano del que se ha quedado embarazada, acaso queriendo, tal vez de forma indiligente. La mujer es consciente, -y si no lo es, hay que echarse a temblar-, de las consecuencias de sus relaciones sexuales. Del mismo modo que sabe que esas consecuencias pueden ser legalmente irreprochables. La culpa desaparece de su espectro moral y mental. Mas si el sentido del remordimiento persistiera, no tiene dudas de que la posible sensación de culpa del embarazo es infinitamente mayor que la culpa que se le atribuye por contribuir a matar al ser que ha engendrado. ¿Por qué? Porque de esa muerte es inimputable. La ley la ampara.

 

Uno podrá poner reparos morales y éticos, pero la ley es la ley. ¿Lo entienden? Yo sí, pero la muñeca de mi nieta, no.

 

Un saludo.

BONO EN EL POZO

Mi gozo en el pozo. O mejor, Bono, del gozo al pozo. A ver si el pocero no era Hernando. Podría resultar que fuere Bono. Cualquiera sabe.

 

Las revelaciones publicadas por El Mundo sobre el actual presidente del Congreso de los Diputados han descubierto vestigios sorprendentes de la arqueología moral del señor Bono, durante su prolongada etapa de presidente de Castilla-La Mancha. Se excavó en Madrid. Se cuadriculó la tierra de Albacete. Se hurgó en los archivos registrales de la propiedad. En todas partes se encontraron restos. No se halló, sin embargo, el nudo gordiano de la “Bonocopia”. Ahora, sí. Parece que la huella generadora estuvo en Toledo y que el rastro se siguió hasta Seseña. Desde allí al universo mundo. De confirmarse la teoría, el católico y socialista Bono, el honrado “a machamartillo” Bono, pudiera avalar la tesis de que las virtudes que proclamaba -y de las que se autoloaba- no sólo no eran tales, sino oropeles que envolvían una costra repugnante.

 

Hace tres años, Izquierda Unida denunció ante la Fiscalía Anticorrupción la presunta relación cónnive entre la Junta de Castilla-la Mancha y el Ayuntamiento de Seseña, instituciones ambas regidas, qué casualidad, por el PSOE. Tiempo después, la Cámara de Cuentas publicó un informe harto crítico con la Junta, a la que acusaba de mala praxis administrativa, especialmente en funciones legales de control y de intervención en las irregularidades detectadas en Seseña. Se estaba levantando el velo. No obstante, el tejido permitía desvirtuar la imagen que ya se adivinaba.

 

Desde un punto de vista de la contundencia de la práctica de la prueba, el documento oficial desvelado por El Mundo, es demoledor. La Intervención General del Estado rechazó el modus operandi de la Consejería de Urbanismo de la Junta que, a la sazón, presidía Bono, respecto a la adjudicación de terrenos de Seseña. La Intervención reprochaba a la Junta grave dejación de responsabilidades o protección de intereses ilegítimos. O sea, a la luz de la normativa vigente, la actuación de la Junta castellano-manchega, constituía todo un disparate jurídico, toda vez que la recalificación de los terrenos rústicos para construir más de trece mil viviendas, iba a generar plusvalía superiores a mil millones de euros.

 

La relación entre Bono y Hernando, el “pocero” ha sido bien conocida. Tanto, que el propio presidente de la Junta encargó al millonario constructor una serie de obras en el negocio hípico propiedad de su familia. Recalificaciones, sospechas, negocios, dinero, amistades, influencias. Todo propio de gente honrada, socialista, obrera y cristiana. Algunos cuerpos caminan a través de la luz, aunque su alma deambule por el infierno del más oscuro pozo.

 

Uno se pregunta acerca del papel de la Fiscalía. Cuánto en algunos asuntos y qué poco en otros. Si la pestilencia es la misma, cómo explicar la desigualdad. ¡Ah! Les remito a otro artículo de este servidor: “Las aguas fecales de la Fiscalía”. Demasiado mal olor. Demasiado. Pónganse pinzas nasales y mascarilla facial. No sea que vomiten.

 

Un saludo.

¿ES MONTILLA UN FACHA?

En los regímenes fascistas, el Estado interviene en todos los ámbitos de la vida privada y pública, recortando y condicionando la libertad de los ciudadanos. Sociedad, política, mentalidad y pensamiento son conducidos por la educación y, en defecto de ésta, por la propaganda de los medios de comunicación. La aspiración de los partidos de izquierda prosoviética es arrinconar al adversario de derecha al que acusa, entre otras lindezas, de guerracivilista, fascista, xenófobo, homófobo, fundamentalista clerical y encarnación de la animadversión hacia las clases obreras. Ambiciona el control de los trabajadores a través de sindicatos subvencionados hasta la clámide. La meta es el poder omnímodo.

 

La Cataluña del tripartito que preside Montilla pero gobierna Carod se conduce por derroteros como los citados, a poco que se siga con mínima atención la política de esa coalición segregadora. Tanto en política lingüística como educativa, la actuación de estos trileros de la caverna más oscura se caracteriza por hacer en contra de. No a favor de su comunidad. En contra de la idea y de la concreción de España. No a favor de la libertad. En contra de los derechos fundamentales. Por las buenas o por las malas. Con todos los instrumentos que puedan disponer, incluidos la ciencia y la tecnología que, como aseveraba Habermas, se destinan, en vez de a la búsqueda desinteresada de la verdad, a perpetuar las instituciones del estado y a despolitizar a los ciudadanos. La ciudadanía sumida en una burbuja de plástico hasta asfixiar sus meninges o idiotizar sus neuronas por falta del oxígeno que proviene del exterior.

 

El Estatut no es la norma rectora de los principios democráticos de una comunidad autónoma. El estatut es el arma arrojadiza que se dispara contra la Constitución del Estado español y, sobre todo, contra la Nación que España es. Si el marco constitucional, mayoritario, abierto, consensuado, flexible, descansa en la fuerza de la razón, el diseño del Estatut se resume en una flecha envenenada que se pretende clavar en el corazón vivo de ese Estado que avanza. Es la recreación de la antinomia que Sófocles planteó en su Antígona: la fuerza de la razón que quiere ser hundida por la razón de la fuerza. La pluralidad, pisoteada por la vil bota de hierro del totalitarismo más stalinista. Creonte se impone a Antígona sin otro argumento que su fuerza bruta.

 

El tripartito de Montilla que conduce Carod se incrusta en comportamientos análogos. La ideología es la coartada del psoecialista para justificar lo que nunca podrá justificarse: la represión de las libertades y la opresión de los ciudadanos. Servidor opina que Montilla es un fascista. Integral. Carod, ni les digo. Zapatero, qué voy a contarles. Una pena y una vergüenza.


Un saludo.

RESABIOS TIRÁNICOS

En nuestros días, por más que la democracia es feliz sistema de gobierno, la acción política sigue prendida de resabios tiránicos y prendada de regustos pasados. Se entienden los vicios heredados. Sobre todo en la clase gobernante. Se entiende. De la misma forma que se comprende cómo la ciudadanía no ha asumido aún su condición de soberana. El problema es que no termina de creerse eso de la soberanía. Igual que a la mujer no se la engaña con lo de ser la reina de la casa. Se entiende. No se justifica.

La democracia española tiene un poco de los caprinos. Como éstos, ofrece buenos productos. No nos da una leche excelente ni una lana de calidad ni caro cuero. Sin embargo, nos regala unos derechos individuales, unas libertades golosas, unos horizontes de festividad. Cierto es que algunos usos democráticos dejen mucho que desear. Es cuestión de práctica, de mimo, de consciencia de su valor. Hay que conservarla. Hay que protegerla. Hay que presevarla. Es el tesoro que nunca disfrutamos los españoles de edad avanzada.

 

Se dice que la corrupción psoecialista es, hoy por hoy, imparable. Se corrompen los valores y, a partir de ahí, los espíritus. ¿Qué queda de los cien años de honradez que llevaba como estandarte la muchachada de Felipe? Nada. Aquello, como esto, fue puro teatro. Los pícaros tienen difícil regeneración. Los golfos, más complicada todavía. En cuanto a los piratas, sólo llegan a “sires” en Inglaterra. En España, el polo opuesto al quijotismo es el bandolerismo. Algunos, excepcionales, pusieron sus conocimientos al servicio de la patria y del pueblo. Casi todos vieron en la patria y en el pueblo el negocio seguro para blanquear sus fechorías morales y delictivas.

 

Convivir con la delincuencia es tarea imposible. O te recluyes en el caparazón de las cuatro paredes de tu miserable casa, o te integras en la dinámica golfa de la calle. En ambos casos, la cárcel doméstica y la cárcel callejera forman parte de la misma prisión, por más que los barrotes físicos no coincidan. Lo mismo sucede con los usos tiránicos y las prácticas dictatoriales del PSOE. Nadie te pone un florete en la garganta para que abraces su militancia, pero te dejan claro que o estás conmigo o contra mí.

 

Las prédicas de pluralidad quedan en el vacío del púlpito de los medios adictos, todos sobornados en mayor o menor medida bajo la coartada de la publicidad discriminatoria. La lectura de El País, de Público o de El Plural, y de otras cajas de resonancia de carácter provinciano, ponen de manifiesto la relación ideológica y mercantil entre el Partido de Zapatero y los ejecutivos empresariales de las editoras. No hay vuelta atrás. Ni paso adelante. Tampoco es atribuible el mal a cuarenta años de dictadura. Está en los genes de los gobernantes. La maldad se abre camino cuando el alma tiene disposición de abrirlos.

Refiero, como paradigma de lo que se expone el caso Monteseirín. Dinero negro mercasevillano. Vicio manifiesto en Mercasevilla. Imputados a manta. El alcalde se mantiene para frenar deserciones y cantes.
De ahí la caverna, señor Sopena, Enric. Vd. y los que como usted manipulan la información con tanto descaro como ignominia, sólo ven sombras. No tienen el don del conocimiento racional. Si lo poseyeran, no querrían estar en esa caverna tan deprimente. Lo que pasa es que el maldito parné... Democracia perdida en el páramo de la tiranía que alientan los más sinvergüenzas.

 

Terminaré con la reproducción textual de un párrafo que, a su vez, culminaba uno de los artículos de este blog. "¿Y la fiscalía? Rumores, ¿Y los jueces? Parole. ¿Y el Parlamento? Lamento. ¿Y la prensa? Presa. ¿Ninguna es libre? Alguna se la juega. Mercasevilla de Crispín y Leandro. Una más en la frente. Y van... Que no vengan Murillos ni Velázquez a llenar de arte el estercolero. Que no vengan. Basta con el fotógrafo que capta el frontal y el perfil y el tipógrafo que llena de tinta a los que tocan el piano. Arte, de verdad. Artistas, de altura. Crispines y leandros, de Benavente. El resto, a su sitio. ¿La pocilga? Más o menos.

 

Un saludo.



LA CANDIDATA

La armada psoecialista de Huelva ha alineado en un plano ortogonal sus campamentos. Retícula a retícula, todo está planificado. La plana mayor, en El Conquero. El cardo y decúmano se cruzan en la Diputación, donde se centra el aparato logístico y financiero. Allí sienta sus reales la presidente Petronila. No le agrada demasiado el envite. Dar la cara ante Pedro Rodríguez es jugada en la que puede perder demasiado para su rubia teñida ambición. Ella prefiere medrar en la sombra. Su relación con Barrero es buena pero ni de lejos la que otrora fue. Se siente segura en la Diputación. La alcaldía de Huelva es un plato de caviar envenenado.


La soldadesca está bien pagada. Asesores mercenarios se multiplican. La conquista del Ayuntamiento de la ciudad es prioritaria. Desgastar al popular Rodríguez es una de las consignas. Maniatar a la prensa independiente, otra. Engrasar con holgura a los medios adictos, imprescindible. Dejar en la inanición dineraria a los municipios rebeldes, estrategia ejemplarizante. Socavar las gestiones del partido del alcalde, otra clave.


De ahí la siembra de minas en el Ensanche. Si el PP urbaniza esa zona privilegiada y el Recre retorna a la división de honor, la candidata Petronila rubricará el fracaso anunciado de un partido descompuesto de valores y sumido en la convulsión desesperada de la crisis que cultivó Zapatero. Impedir la construcción de la ciudad de la justicia, abatir a pedradas el AVE de Mario, o convertir a Calatrava en diseñador de apeaderos decimonónicos, son labores perentorias. Mantener el fosfoyeso, alentar el chapapote Balboa y subvencionar a la prensa más cafre, bombas sin espoleta son. Asedio a Pedro.


La candidata sonríe sin ganas. La carísima batalla por reforzar su imagen resulta tan inútil como contraproducente. La ciudadanía sabe que por mucho escaparate de Loewe que erija doña Petri, el interior es basura, residuo, desvalor e inmundicia morales.


El palacete de la plaza de las monjas recorta votos. En medida similar a la imputación judicial de dirigentes amigos. La presidente sí tiene quién le escriba. De lo que carece es de personas que la pongan en su sitio. (?). La calle. El destierro político. Donde no dañe. A la democracia, primero. A la ciudad de Huelva, después. Adiós, candidata, adiós. Petronila. Tirana bandera. Del PSOE.

 

Un saludo.

FRENTEPOPULISMO

Tomarse la justicia por su mano es una mala acción y una perversa intención. Comporta el desprecio a la ley y el desdén por el Estado de derecho. Recrea épocas de barbarie que confiábamos superadas. No es así. Por desgracia, la dialéctica reproduce sucesos y pone de relieve que la historia no se repite. A pesar de los pesares, la historia no se repite. Lo que se recrea son sucesos, mas no existe identidad de sujetos, objetos y hechos.

 

Los últimos acontecimientos anuncian tiempos peligrosos. Cuando las crisis económicas son causa de crisis morales, habrá que hurgar en la herida para procurar respuestas. Sin embargo, cuando es la desnudez ética la que engendra la recesión económica, entonces el problema se agrava porque en lo tocante a valores y virtudes, las discusiones generan engreimientos y confusiones sociales. A falta de referencias precisas, cualquier poste no vale. Los extravíos hacen perder el norte, calentar las pasiones y recurrir a instrumentos desaconsejables.

 

Durante la Segunda República española, los enfrentamientos ideológicos llegaron a tal extremo que las facciones en liza no dudaron en esgrimir, como todo argumento, pistolas y puñales, palizas y apaleamientos para convencerse de que Dios estaba en el bando vencedor. Quien más mataba y hería, más seguro estaba de que la razón personal era designio divino. Que se asesinaban a curas y monjas, victoria. Que las víctimas eran milicianos, triunfo. Todo se fraguaba en la forja del odio y nadie se atrevía a quitar carbón al infierno del empecinamiento cainita.

 

Montilla no es Companys. Ni de coña, con perdón. Pero aspira a pasar a la historia como el primer charnego que se hace perdonar, vía esquizofrénica, la desgracia, para él, de haber nacido en Andalucía. El independentismo catalán encuentra un apéndice enfermo en la gestión política de un español que abjura de su nación para encabezar un movimiento de rebelión contra las sentencias de los tribunales. Tiene que hacerse perdonar este “marrano” inquisidor, totalitario y fascista que entierra las virtudes de la ideología de izquierda en el cenagal de sus ambiciones personales.

 

No hay Estado. Ni Constitución. Ni leyes democráticas. Nada que se oponga a la verdad oficial de un iluminado sin luces y de un violento del alfanje mayéutico. A continuación, saldrán a escena los manifestantes. Luego, irrumpirán los alborotadores. Más tarde, algún saboteador que otro. Al tiempo, pistoleros de gomina y de facha okupa. Por último, la calle se convertirá en campo de batalla. El camino del frentepopulismo ha abierto, de nuevo, brecha en esta España democrática.

 

Nada de esto ocurriría si, hoy, Zapatero y Felipe no secundaran un pacto antiderechista como el que suscribieron Indalecio Prieto y Largo Caballero. El frentepopulismo es el peor de los estilos, la más nefasta de las decisiones. Un ejemplo a no seguir.

 

Un saludo.

DEUDA A LA CARTA

El G-20 ha propuesto medidas de rigor. Pero a la carta. El menú de control del déficit no es el mismo para todos los comensales. Algunos se han de someter a dietas más estrictas que otros y no pocos han de medir el alcance del precio de cada plato. A la carta.

 

A la carta. So pena de retardar la recuperación. Eso recomienda el G-20. Por el contrario, el Banco Central demanda medidas de urgencia a fin de no arriesgarse a una nueva caída por la pendiente. Sobre Grecia pende la espada de Damocles de la quiebra total y la economía de la potencia mundial por excelencia rema contra corriente. El índice de confianza desciende por días. Incluso el cacareado crecimiento de China se está revisando a la baja.

 

Ante panorama tan desalentador, el paisaje español se llena de nubarrones amenazantes. La Bolsa depende demasiado de la Banca y el viento zarandea a capricho. España no sólo no escapa a una nueva zambullida europea en la recesión, sino que el peso muerto de nuestra economía sigue la ley física de un hundimiento más profundo. Si falta el rigor presupuestario, la credibilidad de los inversores se esfuma y, en consecuencia, el consumo y el crecimiento seguirán haciendo mutis por el foro.

 

Sí es preciso matizar la compatibilidad entre el binomio rigor/austeridad-inversión pública. Son compatibles. Lo son siempre y cuando el recorte del gasto se limite a la eliminación de lo superfluo y a la justa valoración de los activos en exceso inflados. La economía requiere una llamada a la autoridad. La autoridad entendida como modelo de administración de una buena gestión familiar. En vez de tres casas, dos. Y de cuatro coches, también dos. Y de siete fiestas, una. Y de quinientos invitados, ni uno. Dos copas y no cinco. Asesores fuera del ring.

 

La teta fiscal no puede engordar. Contraerá el consumo e incentivará el ahorro a la espera de tiempos mejores. Los salarios deben mantenerse conforme al IPC porque, en su defecto, la inseguridad laboral creará prisioneros de la improductividad. Para ser competitivos, se debe escarbar en la tierra de la innovación. En la competitividad se halla la clave del progreso.

 

Aquellos países que controlen, pues, el gasto e inviertan en empresas competitivas, habrán acaparado los platos más suculentos del menú a la carta. Los demás se conformarán con platos de segunda mesa. No hay café para todos. El whisky se restringe. La suite del ministro, que la pague el ministro, pero no su ministerio. Los vuelos, en líneas regulares. Los pluses de productividad indiscriminados, punto y final. Las dietas de viaje y manutención se acabaron.

 

Sólo el control y la austeridad permitirán reducir el déficit. Más todavía si la inversión echa una manita. Si no se compadecen medidas conservadoras con otras neoliberales, la deuda se va a comer el restaurante completo. Los camareros irán a la calle. El maître y el chef servirán peseteros en la mugrienta barra de la cantina. Que no se lo creen, allá ustedes. Estado y monopolios no caben en la boca. Salvo que se corten en trocitos y se sirvan a la carta. A la carta.

 

Un saludo.