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Francisco Velasco. Abogado e historiador

REFORMA LABORAL

Deseo y realidad. No confundan. Una cosa es lo que se quiere y otra lo que se puede. Los sueños, aún despiertos, sueños son. O pesadillas. Como la reforma.


La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, reza la canción. Zapatero, no. Zapatero no sorprende. Directamente engaña. Rara vez se le pilla, tal es su destreza en la artimaña. Se enfunda la facha, que dicen los mexicanos, y disfraza de ideología progre su verdadera mentalidad reaccionaria. Que invierta el vecino. Que investigue el otro. Que reforme Rajoy. El esfuerzo, para los demás. El laude, para él. Cuestión de talante sin talento. Cosa de vaina sin fruto.


Esta vez, el tiro le puede salir por la culata. En el recortazo a funcionarios y pensionistas, le salvó la facción catalanista. Su decreto-ley salió adelante por un solo voto. Quienes deseaban verle doblar la testud, se quedaron con las ganas de aplaudir su derrota parlamentaria. La huelga subsiguiente se enmarca en el ferial que levantaron los sindicatos de la comisión y de la correa. Cosa sabida. Representación de pésimos titiriteros. Sin embargo, la ciudadanía sigue a la espera de verdades. Que el Gobierno cuente el número de crédulos y que los sindicatos computen la cifra de seguidores. Carreras paralelas en vidas simbióticas. No puede ser de otra forma. Ahora viene el segundo acto de la comedia trágica, del melodrama con mucho de miel embadurnada. Miel en forma de millones de euros en formación o en acción sindical. Qué mas da.


Se agotan los últimos días de diálogo de sordos. Los verticalistas Méndez y Toxo sentados, de lado, con los empresarios de la CEOE. ¿Y el Gobierno? Como en tiempos de Primo de Rivera. Comités paritarios. Que acuerden ellos, dice Corbacho y apostilla Zapatero. Que se muerdan entre sí. Cuando se despedacen, volvemos al decretazo. Esta vez pueden pintar bastos. Pueden. Deseo y realidad confundidos. Llamazares, el rojillo, se escandaliza por el poco valor de la palabra de su tan poderoso aliado gubernamental. Durán, el nacionalista catalán de Huesca, tan charnego como Montilla, anuncia ya que, en esta ocasión, no se abstendrá. ¿EL PNV? Suspense garantizado. Lo que ayer negó, mañana puede otorgar. Depende del precio. Coalición Canaria y UPN, votos de aluvión. Inútiles para el fin que se persigue: aprobar el nuevo decretazo. Dar el visto bueno a la puñalada a los trabajadores de la función privada.


Las alianzas para este menester se antojan complicadas. Ponerle el cascabel al gato de la empresa privada es tarea ardua. Zapatero necesita un cómplice para este asesinato moral. Si no lo consigue, el poco crédito que conservaba se irá a la quinta puñeta. El presidente planetario era ya el hazmerreir de Europa. De consumarse su fracaso, se convertiría, por derecho propio, en el bufón de las cortes financieras del mundo. El Banco Mundial alerta de la gravedad de la situación en nuestro país. Los iluminados y los antipatriotas son los protagonistas de la degeneración moral de España. Iluminados por ideologías de milonga y antipatriotas sin más interés que el personal.

 

No bastará con llevar a cabo una crisis de gobierno y cambiar a cuatro ministrillos por otros tantos ministeruelos. No será suficiente reducir algunas carteras. Se exige la reforma laboral. Reforma drástica. ¿Se entera, señor presidente? Drástica. Vd. es especialista en el camaleonismo político y perito en culpas ajenas y disculpas propias. Experto en estafas y en golferías políticas. Sin embargo, el elástico ya estiró en demasía. La rosca del tapón se ha pasado. O busca apoyos o el Parlamento va a echarle el toro al corral. El decretazo sería, entonces, el boomerang que le rompería los piños.

 

El deseo de tantos españoles, entre los que me incluyo, se cumpliría. Por el bien de España, usted debería dimitir y, en el plazo legal mínimo, convocar elecciones. Se le ataca a Vd. y a su Gobierno. Se defiende a España. La defendemos de sus tropelías y de las fechorías de quienes con usted se han venido alineando. Es nuestro deseo. Ojalá se haga realidad. Cuanto antes. Por el bien de España.

 

Un saludo.

DÉFICIT DEMOCRÁTICO

Lo adelantábamos. Era el anuncio de una realidad presente tantas veces contrastada en el pasado. Nada excepcional si se conoce a los protagonistas y se descubre su sempiterno modus actuandi. Sabotaje al PP, titulaba el último artículo sobre cómo se las gasta el PSOE y qué espera a los populares. Ana Matos y Gonzalez Pons lo advierten ahora. Ni una confianza. Qué temerán. O mejor, qué no temerán. En las sociedades democráticas, el miedo resta sustancia a las libertades ciudadanas. Miedo al adversario que, en realidad, es el enemigo político.


La Oposición se queja, pero no denuncia. Se halla en estado de alerta, a la defensiva, pero no previene con la eficacia debida el ataque psoecialista. Al respecto, dispone de recursos que no utiliza o que emplea de forma deficiente. Por ejemplo, el caso Bono. O el caso Garzón. O las pruebas aparentemente ocultadas del caso Camps. O las conversaciones entre Eguiguren y el entorno etarra. O la derrama de sangre del paro infamante. Tantos.


La deuda de España aterra. El Desgobierno de Zapatero ingresa la mitad de los que gasta. El plan de austeridad es para los funcionarios y para los pensionistas. No se aplica a los dirigentes políticos ni a sus camarillas. Los inversores huyen escaldados y los compradores de deuda nos exigen intereses de usura. Al diálogo social, tantas veces reivindicado, lo han pateado. Los sindicatos, después de meses de complicidad con el presidente, hablan ahora de huelga general. Me descubro ante tanto cinismo. Ea, pues te vas a enterar, amiguito del alma subvencionada. Te voy a liar una gorda.


Gorda la vista. Toxo y Méndez han hecho la vista gorda. Gordísima. Venga gastar en lo superfluo. Tarjeta oro para compras insustanciales. Línea abierta para dietas, hoteles y coches oficiales. Empresas a disposición de la militancia fiel. A tomar por allí los principios administrativos. Gorda la vista y flaca la ética. Agujeros presupuestarios tan rebeldes como el chorreo de petróleo que la British Petroleum es incapaz de restañar. Diputaciones manirrotas y Autonomías neronianas. Totum revolutum que se enmaraña por momentos.


El gran enredador, Zapatero, al que hay que atribuir la responsabilidad del caos. A quien si no. El caudillo psoecialista parte y reparte el bacalao. Entrega y quita. Otorga honores y los retira a voluntad. El gran deshacedor de la concordia entre españoles y el vengador de agravios inexistentes. El pertinaz optimista de pega que se negaba a reconocer la realidad que nos cercaba. El presidente de una democracia se comporta como el tirano que rige una dictadura. Deficitaria su figura. Descarnada su democracia. Quiebra economica y quiebra moral. Se ahuyenta la cultura ciudadana y se apela al lema del “panis et circum” para llamar paz social a los que, en verdad, es sopor producto de la droga. De la droga. De las drogas. Ay, Zapatero.


Un saludo.

FACHAS DEL MUNDO

Fachas. Así apelan los chilenos a los jactanciosos, los mexicanos a los que andan vestidos de máscara y los nicaragüenses a quienes visten de manera inadecuada. En Hispanoamérica se denomina así, pues, a quienes muestran un defecto de virtud moral o de forma social. En España, se denomina de esta guisa a los fascistas y, en general, a quienes son de una ideología política reacionaria. Pura objetividad semántica a la luz del Diccionario de la Lengua Española. Facha designa a hombres y mujeres. No existe, pues, el facho, Bibiana. No existe.


Ideología reaccionaria. El gran Engels afirmaba que la ideología es un proceso fruto de una conciencia falsa. ¿Falsa? En efecto, toda vez que se concibe como una cosmovisión que pretende arrebatar la libertad a los seres humanos para incrustarlos en una masa informe y fácilmente moldeable, manipulable y controlable. No cabe ideología más reaccionaria que aquélla que persigue restaurar un sistema previamente existente. Entonces, ¿Es facha el PP cuando intenta retornar al franquismo? Lo sería si fuera verdad. Sin embargo, basta observar la realidad política actual para desechar esa aseveración. Salvo Fraga, dirigente alguno de ese partido vivió la guerra civil y tenía edad como para defender los postulados de aquella dictadura. ¿Cómo se explica, pues, que los del PSOE descalifiquen como fachas a los populares de Rajoy? De la misma manera que denominan “rojos” a los de Izquierda Unida cuando se atreven a disentir de sus consignas o tachan de “comunistas” a los que se oponen, por la izquierda, a los postulados del Gobierno de Zapatero.


Es un hecho común. La sociología de la política más reaccionaria pasa por ingresar en el club de los fachas a toda la derecha. A poco que se desvíe ligeramente del plan trazado, hala, al antro del facherío. Carecen de argumentos y acuden al insulto. Una vez y mil. Siempre de esta manera. Permítanme diversos ejemplos a partir de la gravísima situación política, social, económica y cultural que atraviesa España. Las encuestas anuncian un inminente vuelco electoral que, vía democrática pura, devolverá el Gobierno de España a las huestes populares. La voz del pueblo hace un preaviso de ruptura del contrato que selló en las urnas. Todo dentro de la legalidad. Ahí hace su aparición la ideología en el concepto “engelsiano”. El preaviso pone de los nervios a los Rubalcaba y compañía. Inician, por consiguiente, la campaña de ofensas indiscriminadas. Fachas, gritan. ¿Por qué, responden los aludidos? Porque sí, porque queréis retornar al franquismo y privar de libertad a los españoles. Porque queréis gobernar por decreto y recortar el sueldo a los funcionarios y congelar las pensiones de nuestros mayores. Porque estáis dispuestos a dejar que los trabajadores sean despedidos gratis o con una indemnización de miseria. Porque estáis fomentando el independentismo de vascos y catalanes, rompiendo la unidad de España, con tal de haceros con el poder. Porque sois amantes de la guerra y os hundís en el fango de la corrupción. Por eso, y porque me da la gana.


Noticias de alcance. Primera: El 86% de los españoles no confía en el presidente del Gobierno. Segunda: Zapatero declara que el Estatut de Cataluña es positivo y que España es un concepto discutido y discutible. Tercera: la deuda del Estado español ha hecho que la Unión Europea obligue al Gobierno a adoptar medidas de calado. Cuarta: Zapatero se retracta y, a pesar de sus ataques a Aznar, decide gobernar mediante decretazos y vulnera los derechos de obreros, de funcionarios y de jubilados. Quinta: Otros dos soldados españoles, víctimas de la guerra de Afganistán. Sexta: José Bono, el presidente del Congreso de los Diputados, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Y sigue. Y sigue.


Si Vd., lector, es joven, demócrata, no figura en formación política alguna, se atreve a quejarse de los efectos de la crisis y critica en público la actitud del Gobierno, será llamado facha. A bote pronto y de volea. Facha. Oiga, que yo hablo desde la realidad que sufrimos. Facha. Que... Facha. Déjeme hacer uso de mi libertad de expresión. (Plás, bofetada). Facha. A falta de argumentario, leches. Me recuerda la conducta del PSOE. ¿A ustedes no?


Un saludo.

 

DE LA RAPSODIA HÚNGARA AL AMOR BRUJO

 

De Liszt a Falla. De Hungría a España. En la película “El deseo de Wakko”, la rapsodia húngara número 2 suena en la carrera hacia la estrella de los deseos. La música de “El amor brujo” contiene, entre otras partes, la danza del terror. Carrera y miedo. Miedo y huida. La economía mundial se precipita entre estos dos abismos. En Grecia y Hungría, el talud de la quiebra está engullendo el parqué. El viernes, anteayer, de infarto. Qué, si no, entre la escapada y el horror vacui. Como España. Como España, Zapatero.


Tres factores se conjuraron para abatir la ya tortuosa marcha de los mercados mundiales. En primer lugar, la publicación de las cifras del paro en el país de Obama. Ni comparables con el desempleo español pero menos buenas de lo que se esperaba. En segundo lugar, la caída del euro por debajo de 1,21 dólares. Este retroceso no se producía desde la primavera de 2006, fecha de anuncio de la crisis que todos se negaron a reconocer, especialmente el gobierno mendaz del partido socialista. Por último, los temores de quiebra en Hungría. Tres factores económicos y una constante política: el gobierno de países de órbita filosocialista.


Las aguas ya bajaban negras. Las Bolsas se desesperaban en la incertidumbre de la volatilidad. Los especialistas, entre ellos Standard and Poor´s, ponían de relieve que billones (con b de barbaridad) de euros se han evaporado de los mercados más importantes del mundo. Las expectativas no son. La confianza no está. Ni se la espera. La tendencia a la baja se aposenta por más que, a veces, los amagos de subida nos hagan creer en sueños inalcanzables. Rapsodia húngara. El menor rumor provoca la espantada.


El G-20, mientras Liszt y Falla componen, se reúne. Hay que devolver credibilidad al mercado, declara. Si no, la recuperación económica será una quimera. Al menos, a nivel global. En el sur de Europa va para largo. En esta zona, las finanzas públicas se tambalean y los presupuestos se maquillan. Así, es imposible devolver la seguridad a la economía. El crecimiento económico es misión imposible. La tragedia griega se representa en Grecia y se anuncia en España. La deuda es una roncha enorme y fétida.


Tan grande la deuda y tan hartos algunos socios de los derroches y engaños de otros, que los 20 han abandonado la idea de crear un fondo bancario mundial. Cosa lógica en un negocio en el que los accionistas más desvergonzados juegan a socialismo de salón con el capital de las hormiguitas. Canadá y Australia se han opuesto a la olla común que unos pocos cocinan y otros devoran.


Es sabido que las mentiras tienen las patas cortas. Lo que no se dice es el perjuicio que causan. Sobre todo si son dichas, y defendidas, y repetidas de forma contumaz, por quienes tienen el sagrado deber de decir la verdad. Los ciudadanos sufren perjuicios que no tienen el deber de soportar. Hace dos semanas, Hungría no era el problema. Ni siquiera existía. Quince días más tarde, la Bolsa baila al son de Liszt. El amor brujo sigue su marcha racial.


El marco económico se apoya sobre un escenario político renco. He ahí el problema. La globalización económica va a deparar, antes que antes, un susto del que tardaremos e recuperarnos. Un susto para los ingenuos. Los avisados serán los encargados de dárnoslo. El susto va a dejarnos patidifusos. Para estas rapsodias, ni las húngaras. Para amores brujiles, ni los de Falla.


Un saludo.

 

 

PUNTA DEL SEBO

 

Aprovechando el descanso de los días finales de mayo, he paseado, largamente, apenas amanecía, por la avenida que recorre la ría de Huelva, desde un puente a otro. Promete soleado. Vientecillo de poniente. Soledad buscada de caminante. Agua remansada y cercana. Silencio apenas roto por algunos automóviles en dirección a la Punta del Sebo, camino de las playas. Paisaje idílico. Idílico, sí, a condición de que la mirada se perdiera entre las ondas del agua y ahuyentara la curiosidad de escudriñar el lado oscuro del camino. Ni el olor azufrado mermó la belleza del cuadro soñado.


 Por un momento, recordé los años de la infancia. La placidez del paseo entre árboles. El traqueteo alegre del trenecito que cubría aquella ruta. Los bañistas pobres que ni siquiera nos disputábamos un trozo de arena. Las familias, numerosas de hijos, que daban buena cuenta de tortillas con más patatas que huevos. La hondura de un aire limpio que entraba por la boca y alimentaba. Días de rosa y de pobreza. Días de piedad y dictado. Limpieza no prevenida sino impuesta por la carencia de opciones.

 La vida cambia. Para mejor y para peor. El equilibrio de la balanza nunca resulta gratis. El Polo químico cumple este año su cuarenta y seis aniversario. En medio, la encendida defensa de los puestos de trabajo y la contundente respuesta a la contaminación que nos mata. Las crisis de asma y de alergia se agudizan. El fantasma del cáncer se hace corpóreo por más que la oficialidad rechace su presencia con  la misma inseguridad que se rebate a las meigas.
¿Quién pone, Petri, el cascabel al Balboa que amenaza? ¿Quién, Pepe Juan Trillo, se lleva de las marismas la inmundicia del fosfoyeso?¿Cuántos puestos de trabajo, Mario Jiménez, generaría, y durante cuánto tiempo, el transporte de tan  indeseables residuos?

Si esos millones de metros cuadrados que se extienden desde el muelle del Tinto hasta el Colón de Miss Withney repelieren, algún día no lejano, el cúmulo de polución que destroza nuestras aguas, nuestro suelo y nuestro aire, ¿qué será de ese terreno que dueño tiene? La especulación sería reina, me respondo. No estaríamos ante una milla de oro. No. Ante una legua de platino. La zona es paradisíaca. El suelo, de valor incalculable. Negocio. Lucro. Tráfico. Encarecimiento. Compraventa.


 El speculum no reflejaría las aguas entonces limpias de la ría. Especular se hará sinónimo único de acaparar. El acaparar, resultado de la codicia de oligarcas sin alma. Al cabo, la contaminación se apoderará de cuerpos distintos. O mejor, de espíritus. La ría debe volver a Huelva. Limpia y saludable.

 

Un saludo.

 

 

LE TOCA A HUNGRÍA

El capital proyecta su importancia en diversos e importantes aspectos. Uno de ellos es el dominio que ejerce la empresa propietaria de los medios de producción sobre los trabajadores. O lo que es lo mismo, la tendencia del empresario a abusar de su posición predominante respecto a los asalariados. El abuso y la explotación van de la mano en el mundo de las relaciones. De todas las relaciones sociales y no sólo de las que nacen en el mundo laboral. El efecto del desequilibrio conduce, no pocas veces, al roce y, a continuación, a la violencia. Decía Carlos Marx que la tasa de ganancia decrece a largo plazo y cuando esto ocurre, sobreviene la crisis y decaen la producción y el empleo.



En este contexto, la carencia de trabajo hipoteca todo el sistema. Las tasas de desempleo de España, con ser las más elevadas de la eurozona, no distraen la atención acerca de la sangre que mana de la herida de la economía financiera. La deblacle helena, donde el paro no asusta en la misma medida, nos muestra el lado malo del capitalismo. Prevalece la economía de las finanzas sobre la economía del trabajo y ello comporta un desajuste letal: la impaciencia desordenada en pos de los beneficios más rápidos y fáciles a costa de imponer el trabajo muerto de la plusvalía sobre el trabajo vivo de la productividad. Es la constante del desastre económico mundial: la búsqueda desenfrenada del dinero fácil en perjuicio de la sosegada construcción de una estructura capitalista sólida.



Este articulista reclamaba, en reciente publicación de este mismo blog (“España se la juega”), el auxilio del club de los 27 a la Hélade. A la par que advertía de la necesidad de apretarse el cinturón y seguir los dictados de la impenitente Alemania. Si tal orientación se despreciaba, el efecto dominó se cobraría una nueva pieza. Hungría. En la tela de araña de la red ha caído Hungría y, de resultas, la Bolsa ha vuelto a sufrir un temblor de cuidado. Con lo cual, el tinglado toma carta de naturaleza.


El tinglado suple a la estructura y, como todo tablado ligeramente armado, es víctima del más leve terremoto. Los subidones de la Bolsa se convierten en pasajeras alucinaciones que articulan el batacazo inmediato. Los artificios, los enredos, las maquinaciones, los barullos, sólo en la inconsistencia tienen su templo.


Insisto en la idea tantas veces expresa: o se derriban los tinglados o se corrigen los defectos estructurales y se crean vínculos políticos obligatorios, o todo se va a pique. O se rompe la Europa actual. O se acepta el vehículo continental de dos o más velocidades. O se cede la soberanía nacional a fin de que la UE tutele a los más perezosos y menos comprometidos.



Hoy, Hungría ingresa, de iure, en el club de los reprobados. ¿Y mañana? Dónde estará España. En sitio recomendable, no. Al menos mientras el zangolotino Zapatero siga confundiendo los ministerios con los dicasterios, éstos con los falanterios y así. Zangolotino, en cuanto da bandazos, en tanto rectifica cada tres por dos y puesto que se mueve de una parte a otra sin concierto ni propósito. Hungría, capital, Buda y Pest. Pest y Buda.



Un saludo.

 

CUARTO AMBIENTE MENGUANTE

Ni es medio. Ni, mucho menos, entero. El cuarto ambiente menguante.Y bien menguante. Volver al debate de las balsas de fosfoyeso puede resultar cansino. Sin embargo, es necesario. La sostenibilidad de una población pasa por la estabilidad de su gobierno, por la procura de la paz social, por la prosperidad de su economía y por la reconquista de una cultura ciudadana imprescindible para transitar por los anteriores pilares.


En el espacio de la cultura cívica, posicionarse frente a las tiranías es la lección primera del “catón”. La ciudad de Huelva está marcada por las adversidades sociales. Dentro de un enclave geográfico singular, distinguida por su reconocimiento geoestratégico, en medio de un clima bonancible, privilegiada por sus paisajes marítimos y serranos, hollado su suelo desde la antigüedad más remota, Huelva fue una colonia y, lo que es peor, sigue siendo una colonia. En pleno siglo XXI no ha conseguido desembarazarse de este marchamo que portan los productos de extraordinario valor que, en vez de ser explotados por sus cultivadores, son comercializados por pueblos extraños, foráneos, extranjeros o no, que buscan el beneficio fácil, pronto y elevado.


La tierra que acaso fuese Tartesos y tal vez la Atlántida se debate en el mensaje huero y hueco de los tiempos futuros, sin pensar que el presente nos presiona y nos humilla. El tiempo es un tigre que me devora y ese tigre soy yo, refería el inigualable Borges. Huelva es un tigre viejo y bueno cuyos colmillos nunca despertaron el miedo ni el respeto de otros carnívoros depredadores. Ha sobrevivido a los siglos como una pieza de museo o de circo que interesa para vender entradas a turistas amontonados. Las ganancias, para fuera.


Cómo si no se puede explicar el deterioro medioambiental que sufre esta ciudad de cabezos y estuarios. Entre las heridas dolientes, la más severa es la de las balsas de fosfoyesos. Hectáreas de inmundicias en la vecindad de la urbe. Las marismas de la milenaria Onuba convertidas en un estercolero nocivo. Nadie, salvo unos pocos rebeldes, se atreve a levantar la voz. Nadie.


La polémica interesada que han suscitado algunos colectivos empresariales y ciertos medios de comunicación comprados es tan banal como falsa. Industria, sí. Pues claro. Puestos de trabajo, sí. Sin duda. Medio ambiente limpio, por supuesto. La retirada de las balsas es una necesidad vital que, en nada, minora la creación de empleo. Muy al contrario. Esos residuos radiactivos deben hallar nuevo acomodo allí donde se regule al efecto. No son inocuos y, por tanto, no pueden estar expuestos, ni simuladamente sepultados, en las tierras por donde hoy se extienden. No.


La existencia de esta escoria ciclópea debe tener las horas contadas. Cientos, miles, de camiones deben transportar esa basura a lugares reservados para su almacenamiento. El saneamiento del suelo, del agua y del aire constituye el umbral de la confianza en el progreso económico. O lo que es lo mismo: no es posible la prosperidad ni la riqueza si, con anterioridad, los ciudadanos no han asumido el rol de soberanía nacional. La virtud democrática por excelencia es el civismo que descansa en la pluralidad de pensamiento y en la unanimidad de respeto a las leyes. A partir de esta premisa mayor, el silogismo encuentra su conclusión. La conclusión no es otra que la gente de Huelva será la responsable de lo que Huelva sea. Si hemos de lucir la triste vitola del colonialismo, qué le vamos a hacer. Mas si, en cambio, pretendemos el rango de polis, no cabe más que asumir nuestra responsabilidad, matar al viejo y desdentado tigre y parir la criatura tantas centurias abortada. Parirla ya.


En ese contexto, el medio ambiente buscará, como la luna, su ciclo de plenitud.


Un saludo.

ANDALUCÍA PSOECIALISTA

El Presidente del PSOE, el señor Chaves, y su Secretario General, el señor Zapatero, por fin admiten -ya era hora- la crisis que nunca existió en abril de 2008. Ahora dicen que la culpa es de Aznar. Ahora. Cuando el partido ha dilapidado la hacienda legada. Lo pudieron advertir seis años antes. Dispusieron del derecho a heredar a beneficio de inventario, es decir, de aceptar la herencia hasta donde cubran los bienes de la misma. En el momento presente, no. Claro, que la mentira sería innombrable. ¿Y si callaron entonces por sentido de la solidaridad a su predecesor? Por favor. Solidaridad en Zapatero es imposible. Solidaridad en el almuédano del Prestige, en el vocero del 11-M, en el Bautista del cordón sanitario, en el inventor de la guerra de Irak... Buenos son los psoecialistas para excusar acción alguna del partido Popular.

 

La verdad es que Zapatero se asió al importante activo económico y financiero que le legó Aznar y lo mostró como propio, al tiempo que se apresuraba a desvincularse de toda relación con la actividad internacional del ex presidente popular. Así que de beneficio de inventario, nada de nada.

 

Griñán, sí. Pepe o José Antonio sí hubiera podido rechazar la herencia de Chaves. El marrón económico andaluz está teñido de negro. El paro se dispara por más que la estación estival atempere las cifras, las empresas cierran, los subsidios se resienten, el malestar social se incrementa. Las Cajas. Uf, las Cajas. Entre el Pinto de la de Castilla la Mancha y el Valdemoros de Cajasur.


Uno se pregunta cuándo los políticos del PSOE dejarán su demagogia (a veces innata, a veces aprendida), reconocerán públicamente sus errores y renegarán de sus corruptelas. Cuándo. Por ejemplo, ¿será capaz Zapatero de admitir, como mínimo, que el anuncio de retirada de Kosovo fue una "boutade" de su ministra Carme Chacón, esposa de su otrora asesor áulico, el sr. Barroso, hoy dedicado a pingües negocios privados? Otro: ¿tendrá Griñán la gallardía de reconocer que Andalucía ocupa el último lugar, según el Informe PISA, entre las Comunidades Autónomas españolas, o que las empresas públicas andaluzas han perdido, según la Cámara de Cuentas, cantidades multimillonarias, casi un cuarto de billón de pesetas en 2008?

 

El día que ese cambio de mentalidad se produzca, este articulista creerá que el PSOE reacciona contra la mentira, contra la demagogia, contra el engaño, contra la manipulación, contra la propaganda nazi, contra la corrupción, contra la degeneración democrática,... Me temo, sin embargo, que mis ojos no verán ese día.

 

La regeneración es una intención que cabe esperar de todo el mundo. Dentro del Partido que fundara Pablo Iglesias, también. El que espera, desespera. Ya, pero la paciencia es virtud de los filósofos. Y de los ingenuos.

 

Un saludo.

 

 

DE LA NECESIDAD, VIRTUD

Tiempo ha tenido. Más de dos años. Para cambiar el discurso. Para enmendar el mensaje. Pertinaz el Gobierno. Narciso el gobernante. Vacío de contenido. Exento de recursos. Más de dos años para admitir el error. Admitirlo por la convicción del palo. A causa del zurriagazo que la UE ha propinado donde más duele. Nuevo decorado. Ahora, mensaje novedoso. El Gobierno está haciendo lo que debe. ¿Y antes? El ayer sólo existe cuando es favorable. Como la retroactividad de las leyes. Menudos son los nazis postmodernos para arredrarse por una dialéctica del tres al cuarto.


Que quiénes son los más débiles en la escala social. A ver, en fila y por vagones. En el furgón de cola, los funcionarios. Chitón. Tres pelagatos rebeldes cuyas voces ahogará el miedo de los demás. Dos pitidos sonoros bastarán para recomponer la paz. Dos pitidos y un zapatazo. Expediente que te crió. Como Franco. Así actuaba el antiguo Jefe del Estado. Falleció, Garzón, falleció. Por mis muertos, que se fue al otro mundo hace la tira de años. En el coche siguiente, los pensionistas. Gente mayor. Pocas contemplaciones. Alguna amenaza. Mucho juanimedio, eso sí. El que rechiste, ojo, que en vez de congelar se recorta. Un Montes por aquí y un geriátrico por allá. Ya está. Miles de millones ahorrados. Esto es gobernar. Fortaleza. Seriedad. Sin concesiones a la galería. Sin fintas electoralistas.


Jefe, y con la reforma laboral, qué. Toxo, el del ático y Méndez, el co-presidente, saben el qué. Y el cómo. Hasta el cuándo y el cuánto. El por qué, por supuesto. Está pactado. Un par de concentraciones. Muchas pancartas contra el PP. Multitud de banderas republicanas. Imágenes televisadas de ministros cariacontecidos, extenuados por el esfuerzo de tanto coche oficial. Noticias a tropel que confirmen el fracaso de la huelga. Piquetes. Gente malencarada. Sacadla del barrio que sabéis. Violencia y presión contra los trabajadores que no se suman a la “vaga”. ¿Entendés? Que no se sumen.


Jefe, que no va a colar. Que los del PP son tontos pero no hasta ese punto. Que los peneuvistas nos la tienen jurada. Prometed la lehendakaritza y el euskera como lengua oficial única. Romped la "Y". Eliminad a López y a Basagoiti. Recordad que Roma no paga a traidores. ¿Y con los de Convergencia? A ellos, la luna. A Durán y Lleida, también, pero la de Valencia. Incluso els paisos catalans. Los demás no cuentan. Llamazares es más nuestro que Indalecio. Caio Lara, igual que Rosa Aguilar. Están en el bote.


¿Y Aznar? ¿Qué hacemos con Aznar? Jefe, que el del bigote nos la da con queso. Que el tipo es duro de roer. Una de Agag. Dos de Bush. Tres de Irak. Cuatro Prestiges. Cinco atochas. Y si no... Entonces, cables, muchos cables, más disimulados. (?).


Lo dicho. Pepiño, de poli muy malo. Alonso, cara de póker. De la Vega, ..., bueno, que siga como hasta ahora. ¿Y de poli bueno? Idiota. El de siempre, el del talante, el nene, el guapo, el nietazo. Con los colegas de la UE, calma. Si advierten la mano dura, nos creerán un par de meses. ¿Y luego? Luego, a tomar por saco. Este “tinglao” no dura más de un iva. Tres meses como mucho. Estamos tan asfixiados que diremos que el ahogo es producido por nuestro denuedo. Pero no por el estrangulamiento del déficit, o de la deuda, o del paro, o de la bolsa. De la necesidad, virtud. Para eso somos psoecialistas. Goebbels españoles. Pasada.


Un saludo.

DERRIBAR AL GOBIERNO

El decreto ley del recortazo nos ha desvelado hasta qué punto el Gobierno es una piltrafa. Su presidente, un pellejo político. El Consejo de Ministros, un colectivo de ínfima consistencia moral que todos desechan. La soledad de Zapatero se escenificó delante de millones de personas. El hombre quería mantener la sonrisa de conejo pero el ímpetu de la soberbia herida sepultaba el mohín forzado. Todas las formaciones quieren demoler el tinglado falaz que el PSOE ha erigido, desde hace un sexenio, en torno a un sujeto sin predicado y merced a un predicado letal cuyo sujeto no se ha explicitado. Todavía.


Derribar al Gobierno es, en realidad, un requisito. La condición sine qua non para que ese Gobierno no arruine al pueblo cuyo interés juró, o prometió, defender. Nuestra economía se devalúa a medida que aumenta nuestra deuda. La prosperidad que, otrora, gozamos, se diluye cual azucarillo en aguardiente. El pleno empleo que un quinquenio atrás se alcanzó, en sueño de una noche de verano se ha convertido. No hay sustancialidad en un Gobierno que carece de esencia y no hay carisma en un presidente tahúr.


La vida nos pone a cada uno en nuestro sitio. Antes o después, la mentira acaba por engullir a quienes la emplean como arma contra el pueblo. Sí se manipuló la información cuando se culpó a Cascos del desastre del Prestige. Sí se calumnió a mansalva cuando se llamó asesino al Aznar que no nos envió a la guerra de Irak. Sí se injurió al encausar la masacre de Atocha con los asesinos de Al Qaeda. Sí se difamó cuando se imputó al PP el secuestro de la democracia y cuando se instó a rodear a la derecha de un cordón sanitario. Detrás de toda esta panoplia de falsedades, el PSOE, con Rubalcaba de maestros de ceremonias y con Zapatero de inocente niño jesús. Con perdón.


Construir un Gobierno sobre tanta estafa es una tarea, no crean, muy complicada. La dificultad estriba en que la edificación no se cimentó con pilotes de garantía estructural, sino sobre el fango de una propaganda tan malsana como cruel. No se creaba. Se plagiaba. No se generaba riqueza. Se derrochaba el pingüe legado popular. No se producía una administración honrada. Se elaboraba una burocracia paralela, adicta y lacaya. No se perseguía el bien público, sino el interés partidario. No se premiaba la capacidad y el mérito. Se alababa la obediencia al régimen. No se puede mentir a todos tanto tiempo.


La gestión de Zapatero no es que se caracterizara por la impericia, es que discurría por la inoperancia. El presidente por accidente desvió la atención de todos a base de Estatutos, de leyes de Memoria histórica y de insulsas alianzas de incivilizaciones. Toda una horda mediática soportaba la ficción del discurso político del intruso. El impostor de la política antiaznar. Ebrio de soberbia. Hinchado de pestilente pus que él denominaba ideología.


Los restos del naufragio están llegando a las playas de los trabajadores y de los jubilados. Tablones de salarios recortados. Miserables pensiones encapsuladas entre cubos de hielo polar. Cuadernas destrozadas de vidas obreras que aspiraron, un día, a comprarse su propia vivienda. El Gobierno de Zapatero se ha arrojado sobre los arrecifes. Dice que también se hundió el Titanic. Al Titanic lo hundió la miseria de los indeseables. La misma miseria que ahogará a esta sociedad si los oficiales no mandan al capitán a donde la corresponde. A las graveras de derribo. Cuanto antes.


Un saludo.

TELECARROÑA

En la cadena trófica, el buitre ocupa un lugar importante. La actividad de esta rapaz carroñera en un ecosistema refleja el grado de conservación de un patrimonio natural. Natural. En el patrimonio social, el buitre indica cosa distinta. Y opuesta. Social. Representa el triunfo del desvalor frente al esfuerzo, el arribismo oportunista y despiadado contra la buena fe del que hace del trabajo su único modus vivendi. Natural y social. Sepan que en el mundo de la economía, los “ buitres” son fondos de capital riesgo que invierten en la deuda pública de una entidad débil o casi en bancarrota. Ay la bolsa. Ay la deuda. Ay España. Entre lo natural y lo social. Ay.

 

En la vida política, el carroñerismo se adueña de grandes ámbitos de poder. Se forman auténticas bandas de estas rapaces bípedas e implumes. Se las considera agrupaciones ignorantes, miserables e incompetentes. Incompetentes porque no pueden más que aprovecharse de la muerte ajena. Miserables, en cuanto quieren la destrucción del entorno. Ignorantes, puesto que no conocen otra forma de ganarse la vida. Querer, poder y saber. Cualidades encomiables si se dirigen al bien común y despreciables cuando se orientan al exclusivo, y excluyente, interés propio.

 

Rapaces carroñeras son, por ejemplo, las televisiones públicas que se alimentan de la muerte intelectual de los ciudadanos y devoran su seso. Carroñeras son las televisiones privadas que hacen del mal ajeno la fuente nutritiva de sus estómagos omnívoros. Como buitres vulgares se comportan los directivos de estos entes mediáticos que animan los más bajos impulsos (muerte, dolor, desgracias y un largo etcétera) con la aviesa intención de aumentar el share y, al tiempo, abultar la cuenta de resultados. Doce días, doce causas, publicita una de estas cadenas carroñeras para engrosar la mentira de las estadísticas. Con todo, el buitrismo de las públicas es más escandaloso que el de las privadas. De esta forma, el patrimonio social entra en una crisis mayor, en cuanto es la dministración la que, en vez de retirar la chasca del campo, contribuye a aumentar el peligro de incendio.

 

Pondré un ejemplo proyectable a cualquier comunidad política, local, regional o nacional. La Junta de Andalucía sostiene con fondos públicos a esa empresa que conocemos como Canal Sur. Su posición de privilegio respecto a las emisoras privadas lesiona el principio de igualdad de oportunidades y destroza la ley de competencia. El déficit de la televisión psoeandaluza se incrementa año tras año. En 2008, las pérdidas globales ascendieron a más de 1.200 millones de euros. Esta cantidad equivaldría a la que resulta de no congelar las pensiones de los españoles durante dicho año. Ojo. No la de los andaluces. La de todos los pensionistas de España. La carroña televisiva se ceba, pues, sobre todas las clases sociales aunque incide especialmente en los más desvalidos. Ni siquiera se constituyen en vehículos de cultura o de educación. Salvo que los “pájaros” dirigentes del ente consideren como tales dos raciones de coplas rancias, tres platos de intestinas vidas de ancianos o tres mil tapas de deportes varios.

 

¿Cui prodest? Al PSOE. No lo duden. En Canal Sur hallan el chavismo y el griñanismo la más formidable arma propagandística que alguien pueda imaginar. Que el gasto es vergonzoso, también. Los carroñeros se lanzan a descarnar las infraestructuras, ya viarias, ya educacionales, ya sanitarias. Ya. Recortan la piel de los funcionarios y se disponen, pico en ristre, a esperar que la congelación se haga líquida para abatirse sobre las nuevas víctimas. Si les faltara el alimento, los buitres de la sociedad perecerían en la inanidad de su esencia. Tendrían que ponerse a trabajar en algo productivo. Depredan la carne muerta. O la que está a punto de fenecer.

 

 

Señor Griñán. Que Zapatero sea malo, no quiere decir que usted sea bueno. A que no. No olvide que en una democracia, ¿le suena?, si reina la opacidad, el partido deviene banda, el gobernante, mamarracho, y el imperio de la ley cede ante la ley de la mafia. Es preciso limpiar la sociedad, que no la naturaleza, de aves carroñeras y de otros animales de esa especie.

 

Un saludo.

 

 

CADENA PERPETUA

El Código Penal no la contempla. Nuestro ordenamiento constitucional no explicita su abolición pero advierte que "las penas privativas de libertad estarán orientadas hacia la reinserción social". Que en países vecinos, como Francia o Alemania, sí se aplica para delitos muy graves, es verdad. Que España rechaza su implantación, muy cierto. El problema de las leyes estriba en que su promulgación debe responder a una demanda de la sociedad. ¿La hay? Comme ci, comme ça, que dicen nuestros chauvinistas vecinos del norte. Explíquese. Verán. Los casos recientes de la niña Mariluz y de las adolescentes Sandra y Marta han provocado tal alarma social que ha sobrevenido una oleada de reclamaciones en este sentido.

 Actuar por oleadas es como estructurar por coyunturas. Una necedad y una contradicción. Sangre fria en corazones calientes hacen estadistas. Sangre gélida en corazón helado genera tiranos. Sangre caliente en corazón cálido es caldo de demagogos. Legislar es una actividad muy seria para dejarla en manos de dictadores y populistas de vía estrecha. Los asesinatos de estas muchachas han conmocionado a la sociedad española. Tanto por el despiadado actuar de los asesinos como, y quizás más, por la contumacia de su cinismo calculado. Mientras no haya pruebas, los indicios poco valen. Si no existe el corpus delicti, la presunción de inocencia se abre ancho camino.

 A este articulista preocupa el griterío del pueblo pero le asusta la actitud de los gobernantes. Preocupa el clamor advenedizo y asusta la omisión de los padres de la patria. Mariluz, Sandra, Marta, sí, como tantas otras víctimas inocentes. Por encimá del sí, está el "requetesí". Esta reafirmación se produce cuando el artículo 25 de la Constitución se aplica a los asesinos de ETA. Ni se reeducan ni se reinsertan. En ese contexto de terror continuado e ininterrumpido contra la sociedad, el requetesí se corporeíza. Cada asesinato de la banda exige una respuesta acorde a la magnitud de su crimen.

 Las respuestas de los gobiernos democráticos no pueden ser más débiles que las de los estados tiránicos o despóticos. Al contrario. Su contundencia se alimenta de la legitimidad que el pueblo concede a sus elegidos para defender, con uñas y dientes, esa democracia en la que han decidido vivir. La democracia no se impone. La democracia se gana. Las demostraciones de los que añoran tiempos pasados, de los que crispan para provocar, de los que acometen para dividir y de los que minan el diálogo para dinamitar el consenso, esas demostraciones digo, abonan la intención malévola de los antidemócratas.

 En el terrorismo de cualesquiera índole y procedencia halla cobijo la petición de la cadena perpetua. La reflexión y el diálogo debieran abrirse paso, entonces, para refrendarla. El castigo es demasiado severo como para tomarse las cosas a la ligera. Ni sí a priori ni lo contrario. En cualquier caso, actuar con responsabilidad. La omisión puede resultar irresponsable. Tiempo al tiempo y al análisis profundo, aire. Mucho aire.

 Un saludo.

DI(s)PUTACIÓN

 

Nos desprecia. A la democracia como sistema, a la ciudadanía como colectivo humano revestido de derechos y libertades. Nos desprecia. Petronila nos desprecia. O nos toma por tontos. Nos engaña como a pazguatos. La "seño" nos ve cara de bobalicones y, hala, a maximizar el engaño y a optimizar el beneficio. Sin dar un palo al agua. Sin arriesgar un euro de su patrimonio. La señora Guerrero dispara con pólvora del rey, como el Gran Capitán. Padece el síndrome de Creso, a tenor del despilfarro de que hace gala, a sabiendas de que los gastos corren a cuenta de los contribuyentes. Ominoso, oigan.

El desarrollo sostenible descansa sobre una plataforma sistémica de cuatro columnas: el medio ambiente, el libre mercado, el bienestar social y el principio moral. Basta que falle uno de estos pilares para que toda la estructura se tambalee. Cualquier gestor lo sabe, excepto los/las señoritingos/as que sólo se preocupan por su peculio y no por el interés general.



Respecto a la política medioambiental, doña Petri nos deja sin habla. Si se opone, por razones ecológicas, a la vía Doñana que permita ir a Cádiz sorteando Sevilla, ¿cómo es posible que se muestre partidaria de la vía rápida de la sierra de Aracena, de la construcción del oleoducto Balboa o del degradante espectáculo de las balsas de fosfoyesos? En cuanto al libre mercado, una economía real que no cree trabajo y que no produzca, está condenada a la ruina. El fracaso de una sociedad con más de sesenta mil desempleados sólo es comparable a la incuria de sus gobernantes. Y Vd., Petronila, pasa por aparecer, al menos mediáticamente, por una de ellos. Lo peor de todo es que, como en el caso Astilleros, estafa infamante donde las haya, la posibilidad de un futuro se ahoga en la hez de este presente psoecialista. Imposible de todo punto la regeneración con esta camarilla de caudillitos.



El bienestar social tiene tela que cortar. Petronila alaba el sistema como si de una esbelta columna de fuste corintio y capitel con caulículos llamativos se tratare. Alucina, vecina. El bienestar social es víctima de la enfermedad de la aluminosis. La columna no es sino una mala pilastra que se deteriora al ritmo que se congelan las pensiones y se recortan los salarios. Por último, el principio moral. La moral rige los comportamientos individuales. Es el faro que hace confiar en la rectitud de unos y abominar de la injusticia de otros. Los casos de corrupción y de despilfarro preocupan a la ciudadanía y lesionan el Estado de derecho. Esa senda sólo lleva a la miseria económica y a la moralidad más abyecta.



Atienda, señora presidente, porque cuando en una sociedad los muelles que evitan los roces de clase y las fricciones sociales, se rompen, la alteración callejera se produce antes que después. El socavón ya se ve, ya se siente, ya se teme. Cientos de familias acuden a los economatos de Cáritas. Tema el hartazgo de los ciudadanos. La fuerza del demos adquiere la fortaleza del tsunami. Deje su soberbia en la sombra, reconozca sus errores, despójese del corifeo mediático al que subvenciona con tanta generosidad interesada. Gestione teniendo en cuenta los principios de eficiencia y economía, eficacia y racionalidad, transparencia y publicidad, concurrencia y objetividad. Recuerde que traicionar es renegar, con dichos o con actos, un compromiso de lealtad. Háganos el favor, mujer.

 

Un saludo.

 

PERCEPCIONES

 

Que dice Trillo que no. Que no y no. Que el sondeo realizado por el Centro de Investigación Social de la Universidad de Huelva no responde a la realidad. Lo refiere Díaz Trillo.

 

Las declaraciones de José Juan son una bomba de manipulación dialéctica. Se le da bien al señor Trillo lo de hacer poesía. Otra cosa es la política. Salvo su obediencia servil y lacaya al partido que no fue de sus ascendientes, la actividad de Juan José no ha destacado por la eficacia. Ahora que le ha tocado el premio a la docilidad, agradece a su valedor la confianza depositada en su persona y se presta a perpetrar una de las mayores ofensas a la inteligencia del pueblo de Huelva. ¿Ofensa? Sí, ofensa. Afirmar, sin palidecer ni sonrojarse, que nuestra ciudad goza de una gran calidad ambiental, constituye un ejercicio de cinismo sólo equiparable al que despliega el lustroso -que no ilustrado- Pepiño Blanco. Dios los cría.

 

Si la señora Del Castillo colocó alto el listón de incompetencia política en virtud de su defensa del fosfoyeso y del oleoducto Balboa, Díaz Trillo eleva el nivel a la categoría del virtuosismo. Se transita del vahído al espasmo, de la necedad a la estulticia. Sin solución de coninuidad. Aplica Trillo la estadística a sabiendas de su mentira. Mete en el mismo saco a Marismas del Odiel y a las infamantes balsas de fosfoyeso.

 

Los onubenses, subraya Trillo, padecemos de una patología sensorial grave: nuestra percepción no distingue entre lo objetivo y lo subjetivo. Qué tara la de los ciudadanos de Huelva. Mira que creer que los efectos perniciosos de la contaminación son reales. Psicológicos. Las emisiones atmosféricas, los vertidos a los acuíferos y ríos, la polución del suelo, son ensueños. Cuando los vecinos de Pérez Cubillas salen a pasear, no tropiezan con un piélago de fosfoyeso radiactivo, no. Es una inmensidad blanca tan placentera como la nieve pirenaica. Dan ganas de regalarle un par de toneladas a Mario Jiménez para que la cultive en el chalet de El Conquero. Ganas dan.

 

Este articulista se malicia que Díaz Trillo confunde adrede y miente a conciencia. Confusión interesada la suya. O el neoconsejero se pasa de listo o el hombre nos toma por tontos. Perciba, señor Trillo, lo que opina la ciudadanía. Oígala. Reclama más atención a los problemas medioambientales que a la destrucción de empleo. Que ya tiene tela la cosa.

 

Un saludo.

 

 

 

BLANCO PEPIÑO

 

Algunos no hablan. Berrean. La pérdida de la hegemonía en la manada provoca las disputas de los machos. Depende del rebaño. En las filas de la grey psoecialista, los poderosos no luchan entre sí. Temen que las heridas sean incurables y carecen de fuerza para fundar otras familias. Más vale tesoro en mano.


El nuevo jefecillo de la tropa es el señor Blanco. Don Pepiño. Se calza las botas de siete leguas, enmanga el bastón de mando y, hala, a repartir palos. A los de su partido, no. A éstos los hace callar con la mirada de Guerra. A quien lanza sus mandobles es al PP. No puede soportar el tañido fúnebre de las campanas que auguran una escandalosa derrota electoral. Sabotaje al PP. El poder es del PSOE. Haga lo que haga. Yerre lo que yerre. Robe lo que robe. Estafe lo que estafe.


Don Pepiño lanza contra Camps denuestos tras imprecaciones. Le aconseja -él, Pepiño, el jefe de la panda más sectaria- que asuma su responsabilidad. Él, el más ilustrado universitario que jamás piso Facultad alguna, se atreve a exigir responsabilidad a la Oposición en vez de demandar a su jefe de filas por conducir a España a la quiebra constitucional. El ministro de Fomento más bananero, junto a la ínclita Magdalena Álvarez, no se detiene en su arrogancia estúpida y acusa a Rajoy de no aplicar en su partido el código ético. Que Pepiño hable de ética es como pedirle a Guerra que abjure de sus hermanos o a Felipe que reniegue de la difunta Pilar Miró.


El problema de la España de Zapatero es Zapatero. No hay otro. Junto a Zapatero, los parásitos -y parásitas- que viven a costa del país que mal regenta el adalid de la cultura del artisteo y de la ceja. Zapatero es el problema. Las elecciones, la solución. Solución a corto plazo. Solución en cuanto ventana que permite la entrada de aire fresco que se lleve la inmundicia acumulada en las esferas de la Administración más rufianesca de las que han existido en treinta años de democracia. Solución en tanto se permita poner coto a la riada de gastos superfluos generados por unos gobernantes tan corruptos como incompetentes. Solución en cuanto deje vislumbrar la ilusión de eliminar del contubernio mafioso de algunos sectores de la política a personajes tan rastreros e indeseables como Aído, De la Vega, Pajín, Chaves, Bono y, por supuesto, don Pepe Blanco. Solución, en ese sentido y en ese contexto. Luego, que el pueblo hable y que su voz sea soberana aun cuando se equivoque como los monarcas del sol.


Nos queda un consuelo. La UE es el solaz. De no tener la fiscalización -tardía pero celadora- de la Eurozona, Zapatero hubiera puesto en marcha la maquinita de fabricar billetes de todo tipo y argentinizar a España al más genuino estilo peronista. La devaluación de la peseta hubiera transportado a la economía española a la autovía de Zambia o de Togo. Mientras tanto, Blanco hubiera activado el reloj de arena de la miseria inacabable.


Las amistades peligrosas que son Castro, Chávez, Morales, Correa o Kirchner han contribuido, sí, pero no son la causa del desastre. Dios los cría y ellos se juntan. Los mandamases del subdesarrollo aspiran a ser los caudillos de la democracia dictada. Manosean los resortes electorales para establecerse en la seguridad del perpetuo poder. Pepiño Blanco quiere ser como ellos. El gran macho. Blanco. Pepiño.


Un saludo.

 

GARZÓN, ZP Y BONO: RECTIFICADOS

Es propio del sabio el rectificar. Enmendar el proceder erróneo, inconveniente o defectuoso caracteriza al prudente, al humilde y al juicioso. La tozudez de los hechos del presidente del Gobierno español alejan a este señor de las cualidades apuntadas. Ni falta que le hacen, me dirán sus incondicionales. Mucha necesidad, arguyen los ciudadanos. Mucha. El hombre sigue, erre que erre, asido al poder legítimo que los españoles le otorgamos en las urnas. Nada que objetar al respecto, salvo que haya mentido. La espectacular modificación de su programa electoral induce a pensar que o nos ha timado a todos o que todos somos tan ingenuos que merecemos a un gobernante como él. Así, si se desvía de su cauce, los votantes tenemos derecho a efectuarle un rectificado, como al motor de los coches.


De similar pelaje es Garzón. La irregularidad detectada en la gobernanza judicial de algunos de los casos que le pueden llevar al banquillo de los acusados -imputado ya está- nos indica que ha podido incurrir en conductas presuntamente delictivas. Su reciente suspensión cautelar refrenda cuanto decimos. El Tribunal Supremo se equivoca como todo el mundo. Garzón, no. El juez del GAL y de la X no yerra. Es normal que se dirija, de su puño y letra al señor Botín en demanda de financiación para unos cursos. Entra dentro de la rutina judicial que no se abstenga en una resolución que dictara a favor del presidente del Santander. Nada de particular en que se dirigiera por escrito, empleando el tuteo, al responsable de una petrolera instándole a contribuir a la realización de los Diálogos Transatlánticos de la Universidad de Nueva York, por él codirigidos. Actuación correcta la suya por más que insignes juristas discrepen y hallen indicios comprometedores contra el jiennense. El Consejo General del Poder Judicial puede rectificar al que se sale de las normas establecidas.


De calaña no lejana a los anteriores es José Bono. El todavía Presidente del Congreso se nos presenta como el paradigma de la honorabilidad política. El más nimio ataque a su honradez semicentenaria le hace saltar como un tigre de Bengala. Su comportamiento es intachable. El de su familia, más. Sus cercanos no son amiguitos del alma. El patrimonio que ha acumulado no admite dudas acerca de su legitimidad. Ni cohecho ni condonación. Cristiano, socialista y español, Bono es calderoniano. Acude, pronto y presto, a la Fiscalía para mostrar su transparencia. A la Fiscalía de Conde Pumpido. A la Comisión del Estatuto del Diputado, no. Al notario, tampoco. En una convocatoria de rueda de prensa, no se lo cree la canalla. Regalos, dádivas, intercambios, sí, pero sobornos, ni hablar. Sus acciones son tan límpidas como el agua del río Tinto a su paso por Nerva. ¿Que son rojizas? Ah. No me lo creo. Compruébelo. Tan fácil como verlo. ¿Y Anticorrupción? Tan sencillo como investigarlo. ¿O no interesa rectificar?



Zapatero, Garzón y Bono. Tres patas para una bancada. Dicen que son hombres irreprochables. Qué van a rectificar si la perfección les adorna. Ellos, no. Los demás, sí. Rectificantes, ni pensarlo. Rectificados, obligatorio. Por vergüenza democrática, rectificados. Los tres. Uno, dos y tres. De Manuel Benítez Carrasco: «Uno, dos y tres/Tres banderilleros en el redondel/Sin las banderillas/tres banderilleros;/sólo tres monteras/tras los burladeros».


Un saludo.

 

ESTADO DE MALESTAR

 

"Un miserable, incompetente e ignorante". Sobre Zapatero, no. Palabras de Rita Barberá, incombustible alcaldesa de Valencia, sobre el presidente del Gobierno de España. “El más inepto gobernante que España ha padecido desde los Reyes Católicos, incluidos Fernando VII y Godoy”. Palabras de este articulista.


En cualquier faceta de la vida, el ser negativo constituye una losa insoportable. La carga espiritual que afecta al personaje se distribuye por toda su idiosincrasia y hace de su actividad una especie de catastrofismo andante. Se siente tan inseguro, que talla a cincel todos y cada uno de los aspectos externos de su personalidad. Risueño por fuera, tétrico por dentro. Zapatero entra dentro de esta composición del “ethos”. Muchos años de cunero hacen del más estólido un Cicerón. Aprenden en la soledad de su contrahechura a mimetizarse en la esfera pública de los más brillantes del colectivo. Imitan a los líderes hasta reproducir con fidelidad cada uno de sus tics. Como clones de escaparate que ocultan la fealdad interna. Se postulan como líderes mesiánicos contra algo o contra alguien. Están pero no son. Aparecen pero no conducen. Copistas sin genio creador. Amanuenses de creaciones ajenas. Suplen con fingido talante su reducido talento. Son Loperas que buscan Betis a los que esquilmar sin escrúpulo. Son remedios contra el rigor aznarista.


Los loperas y zapateros que en el mundo son, dicen defender los intereses de la sociedad. Afectados por el complejo de Creso, despilfarran la hacienda ciudadana con la intención de hacer creer que todo su ser se proyecta al fomento de las prestaciones sociales. En torno a este discurso gira todo su mensaje. Una corte de aduladores forma parte del séquito oficial. El sistema de salud, gratuito. Los inmigrantes, sagrados. Los sindicatos, hitos del progreso. Los ancianos, columna vertebral del sentimiento de la gratitud. Los jóvenes, semilla de un futuro esplendoroso. La educación, plataforma de paz. La guerra, deriva ideológica de la derechona cavernaria. España, adelantada de la Europa como superpotencia económica y cultural. Los loperas y zapateros mienten una sobre otra y otra sobre una. Han empeñado desde las cuevas de Altamira hasta la Sagrada Familia, al igual que los papandreus helenos han pignorado el Partenón y la Acrópolis ateniense toda.


El Estado del bienestar del siglo XIX se concibió como un Estado Providencia. Erradicar la guerra y la pobreza, la enfermedad y el dolor, la esclavitud y la discriminación, la desigualdad de oportunidades y las rígidas diferencias de clase, eran sus objetivos inamovibles. En pos de los mismos se dirigió la política de una Europa occidental que, merced a una burguesía poderosa y explotadora, alcanzó inimaginables cotas de felicidad en los últimos años del siglo XX.


En nuestros días, la hucha estatal repica. Los manijeros del pastizal han metido la pata, sin duda, pero, lo que es peor, la mano. Las manos. A manos llenas se han forrado los amigotes de loperas y zapateros que, unidos, nunca serán vencidos. Y claro, donde fueres, haz lo que vieres. El Estado del bienestar se ha reducido tanto que la alcancía ni suena. ¿Entonces? Se despiden trabajadores sin indemnización alguna, se recortan salarios, se congelan pensiones, se pisotea el derecho a la educación, se establece el copago sanitario, se funcionariza el mercado, se subvenciona a los sicarios, se inyectan millonadas a los Bancos, se corrompe a las Cajas, se pide préstamos a países vecinos a intereses usureros y se cede al chantaje de los separatistas vascos y catalanes. Los loperas y los zapateros. Lopera, que paguen los béticos. Con Zapatero, pagamos los españoles. Que somos unos cuantos más.


La ruina no viene. La ruina está. El Estado del Bienestar murió. Aznar nos lo dejó vivo y coleando. Zapatero se lo ha cargado. Sin embargo, en su obsesión contra Aznar nos ha dejado una herencia letal: el Estado del Malestar. En su etapa inicial, no crean. Luego irrumpirá el Estado del Molestar. Más tarde, el Estado del Muladar. Y en eso está Zapatero.


Un saludo.

 

HUELGA POLÍTICA

 

Las personas informales que, por su actitud arbitraria, ilógica o contraproducente, no se hacen merecedores de respeto, son calificadas de mamarrachos. Por extensión, se denomina mamarrachada a una actuación imperfecta, defectuosa, extravagante, grotesca o ridícula. Sic.


La política desarrollada –o mejor, perpetrada- por Zapatero y su Gabinete puede encuadrarse en esta calificación semántica del mamarracho. El Presidente de este Desgobierno de España mostraba, con la flatulencia propia del engreído, que estaba dispuesto -al cabo de dos años y de millones de cadáveres laborales- a tomar medidas para frenar el déficit. A reformar, sí. Pero de manera drástica, no. Ni hablar. Así lo refirió en su entrevista monclovita con Rajoy. En este sentido enfatizó a continuación tras comparecer ante los periodistas. De manera drástica, no.


Pensaba el tonto, pensaba, que yo por él me moría. Así era el estribillo de una antigua cancioncilla popular. Pensaba -y declaraba- que de reformas drásticas, nada de nada. Contundentes palabras en tan veleidoso personaje huelen a chamusquina y preludian un infierno de fuego. El incendio, voraz, lo provocó el presidente y él solito lo propagó a velocidad vertiginosa. Diligente el hombre.


De la vida millonaria, España ha pasado, gracias a las mamarrachadas continuas del sucesor de Aznar, a la quiebra técnica. De la cima a la sima en pocos años de prodigalidad. Nadie se atrevió a incapacitarlo en su momento y ahora pagamos las consecuencias. Recorta que te recortó. De un tajo. Derechos de los más débiles seccionados. Aspiraciones truncadas a los más desvalidos. Es el socialismo zapateril. La equiparación por abajo. Junto a cinco millones de parados, nueve millones más de funcionarios y de pensionistas. Igualados en la desgracia.


UGT y CC.OO han considerado oportuno, ahora, alzar la voz. Méndez, el grán cómplice, y Toxo, el tonto útil, dicen que ya está bien. No les bastaba aplaudir el deleznable espectáculo de la destrucción masiva de empleo. No. Ovacionaban el coraje del presidente. Tan miopes o tan cínicos que no podían entrever la fatalidad que acechaba. Desoían las voces de alarma de los más sabios y el grito de los más desnudos. La copiosidad era su única compañera de francachelas. Ebrios de subvenciones y hartos de poder, nada podían avizorar. Desgraciados.


Pretenden, a buenas horas mangas verdes, convocar una huelga general contra los autores del caos económico y social. Mala intención. Ellos saben, tras la resaca de la borrachera de vino y de rosas, que no hay vuelta atrás en el decretazo. Lo saben. No es que tengan remordimientos por lo que debieron hacer y no hicieron. No. Es que quieren limpiar la sangre derramada con más sangre. Huelga. Para qué la huelga. Es inútil en estos momentos. No es posible ya fomentar y defender los intereses de los trabajadores. No lo es. Así lo expresa el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo. Demasiado tarde.


Vendetta. Venganza. Resarcimiento. No es posible lavar el alma con salterios si los actos se enfangan en la maldad. Huelga política. Se decantan por la huelga política. Está proscrita. Es ilegal. Lo omiten. Sagaces y malévolos optan por tirar de la soga que se anuda en el cuello de los humildes. Huelga política y saqueo salarial. Para expulsar a este Gobierno mamarracho del títere Zapatero no es preciso romper más los bolsillos obreros. Basta reunir a la ciudadanía. Invitarla a manifestarse. Todos los días. Un ratito diario. En todos los pueblos y ciudades de la geografía nacional. Sin traumas. Con paciencia y arrojo. Todos juntos y a la vez, gritando: elecciones, ya. Elecciones, ya. Hasta que la callosidad endurezca nuestras gargantas. Elecciones, ya.


Habla, pueblo, habla. Habla. No perturbemos los servicios. No cooperemos con los actores de la gran estafa. A la huelga, los sindicatos. Los ciudadanos, al trabajo que nos queda. Después, unos minutos al clamor. Diario.


Un saludo.

 

 

 

EL COSTE DEL DECRETAZO

 

España en almoneda. España se vende a precio de saldo. El pasivo de la Administración es tan gravoso que los números tiñen de rojo la contabilidad. La empresa España se halla en quiebra técnica. La deuda pública sólo se compra fuera a intereses de usura. Hay momentos en que ni siquiera el Shilock del Mercader de Venecia prestaría una libra. Ni en la seguridad de que Shakespeare cambiase el final de su obra maestra.


La intervención del Banco Central Europeo pone sobre el tapete un asunto escabroso. Por vez primera desde que se instituyera, la Unión Europea se entromete en un asunto hasta ahora intocable: la soberanía estatal. Antes de partirse en mil pedazos, la comunidad cuya creación propiciara hace más de medio siglo Schuman, ha metido las manos en hogar ajeno. La situación es tan grave que o se amputa o la Unión se va al garete. La Europa unida y fuerte defensora de la paz, descalabrada. La Europa que se ha ido construyendo pasito a pasito para no despertar alarmas entre los estados miembros, descoyuntada por el traspiés. La Europa económica que no cedía cancha a la intromisión política, mancillada en su honor de independencia patria. Cómo estarán las cosas para haber traspasado la gruesa línea roja. Cómo.


La voz de Zapatero en el Congreso anunciando el recortazo, es, en realidad, la del ventrilocuo. El presidente español ha abierto la boca pero el mensaje le ha sido dictado desde arriba. El primer ministro español se ha convertido en una marioneta cuyos hilos maneja el ente supranacional. Nadie esperaba que el Consejo y la Comisión llegaran tan lejos y tan hondo. La gravedad del paciente hubiera provocado una metástasis invasora de todo el cuerpo. O se amputa el déficit o la ruina campeará. Zapatero ha dicho, pero quien ha hablado ha sido la cirujana Merkel.


O Zapatero aprende o se entera. Ni aprende ni se entera. Ha dicho, pero no ha hecho. Todavía no sabe cuánto va a recortar por aquí, qué va a congelar por allá, si apretará más los tornillos fiscales o a qué recurrirá para frenar la sangría del desempleo. No sabe ni se entera, pero se empeña en seguir al mando de la desvencijada caravana. Si la UE le dicta y no comprueba el efecto del dictado, es como si tuviera un tio en Graná. Por mucho que dejen a Zapatero como administrador concursal de figurín, el leonés de Valladolid se comportará como un niño. Querrá seguir jugando, inconsciente de lo que le han puesto en las manos. O se le ata corto o el nene pulsa el botón de la bomba financiera. En cuyo caso, el títere se ríe del autor y el enfermo finta a su médico. Tanto dolor para nada.

 

El Congreso debe validar el tardío decreto ley. Hay que echarle bemoles para someter al Parlamento una decisión ayer innecesaria y hoy excepcionalmente urgente. O Zapatero mentía ayer o ahora nos estafa o es víctima de una impostura. O las tres cosas a la vez. Y si, pese a todo, el jefe psoecialista obtiene el apoyo -o la abstención- de los nacionalistas vascos y catalanes para validar el decretazo, habrá que echarse a temblar. A cuánto nos habrá salido el voto o la abstención. ¿Se legalizará a ETA o se devolverá a Urkullu la lehendakaritza en bandeja de oro? ¿Se modificará el Tribunal Constitucional o, directamente, se les regala el Estatut independentista?


El prisionero de la Moncloa es un hombre roto. Despedazado en su honor por sus consocios de la Europa que debía presidir este trimestre y violentado en su ambición por sus prestamistas cortesanos, Zapatero es la viva imagen de la derrota. El fracaso de lo que quiso ser. El abatimiento del despilfarro de una gloria tan inesperada como efímera. El sometimiento a un destino previsto. Nunca nadie con tan pocos méritos llegó tan lejos en España sin ser de sangre azul. Ni Godoy.


Por causa de aquél, España vivió la muerte. Por el desbarato de éste, España se vende. Muy barata. La burbuja inmobiliaria preludia el estallido de la casa nacional. O suspendemos la subasta o nos la compra el mismísmo Carod o el extraordinario Otegi. Elecciones, ya. Antes de que sea demasiado tarde.


Un saludo.

 

 

EL BOTÓN DEL PÁNICO

 

Si el futuro de un país se cimenta sobre su calidad educacional, la Andalucía del mañana está “aviá”. Como resulta que a una sociedad mal educada sólo aguarda un porvenir deprimente, o Gabilondo y sus homónimos autonómicos toman medidas, o España toda se despeña. Más alto se puede decir, pero más claro, no.

 

Que el PSOE se deje de Pactos y de zarandajas. Que gobierne. Que bien toma medidas cuando huele votos. La Junta de Andalucía no necesita Pactos de Estado sobre Educación y, ahí está, en el furgón de cola. No puede atribuir a un problema de lengua su atraso. Ni a la historia del país su desorientación. Ni a que las matemáticas de nuestra región son más difíciles que en el País Vasco. Por culpar a elementos ajenos de la incompetencia propia, no quedará. Pero la verdad del status educativo andaluz radica en quien ha venido gobernando el territorio desde que falleciera Franco. Sin interrupción.

 

En este sentido, cuando el Estado se conmueve por la gravedad de la crisis económica, hay que recurrir al botón del pánico. Es todo un diagnóstico. El presidente de la Junta, el señor Griñán, no es el piloto adecuado. Mucha dependencia del partido y escasos reflejos auguran tiempos peores. La educación se le ha ido de las manos como una aeronave sin motores. La Consejería de Educación es una caverna en la que se reúnen amiguetes para hablar de cómo debería ser el sistema educativo. No se congregan para analizar y resolver los múltiples problemas del alumnado ni el descomunal desaliento de los profesores. No. Lo que debe ser. Pero, hombre, cuente primero las piedras que ya llegará el tiempo de contabilizar las estrellas. Botón del pánico.

 

El día que el Gobierno psoecialista se atreva a pulsarlo, estaremos en el suelo, doliéndonos del golpe del batacazo. En ese instante, volverán a repetir, como conejitos de duracel, cómo será el sistema educativo. Si ustedes no hubieran hecho de la Junta un cortijo. Si no hubieran delinquido tantas veces como han pisoteado los principios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad. Si no se hubieran forrado unos cuantos listos a través de la promoción del enchufismo más desvergonzado. Si hubiera otorgado a los profesores la autoridad que nunca debieron robarle. Si administrasen los fondos públicos con la eficiencia con que algunos se apropian de los recursos ajenos. Si, en vez de formar camarillas de conmilitones, hubiesen creado equipos multidisciplinares de pensamiento plural y única gestión. Si... Entonces, señor Griñán, otro gallo nos cantaría.

 

Sin embargo, conservado el mando, el dinero dispuesto. Miles de funcionarios han sido discriminados por una política partidaria. Miles. A millones de ellos les van a recortar sus salarios y a ciscarse en su dignidad. Con tal de repartir cargos entre los amigotes y de recaudar impuestos entre los paniaguados. A fin de seguir practicando su impune y repugnante práctica del despilfarro. Lo demás es secundario. Para qué quiere usted un Pacto de Estado. Para perder el tiempo y hacer creer a la ciudadanía que está interesado en una reforma verdadera del sistema. Basta de engaños. Ni la educación ni la sanidad ni la justicia ni el fomento ni el sursum corda tienen arreglo en la hacienda psoecialista donde los caciques suplen a los directivos y donde los oligarcas han ninguneado a los demócratas. Con el recorte impuesto por la UE, veremos cómo se restringen los gastos sociales en Educación. Apuesten a que será así.


Pánico el de los españoles. Botón, el suyo. Miedo, a perder el chorro de privilegios. Qué vergüenza. Qué desvergüenza.


Un saludo.