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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

AGUIRRE, LA PATA DE DIOS

 

Lo de Esperanza Aguirre es de nota. No sé si es un chocheo, una arcada emocional, un lapsus mental o un escape incontrolado de serotonina. Sea lo que fuere, su metedura de pata supera la mano goleadora de Maradona.

 

El incidente de Aguirre con la policía municipal de Madrid deja boquiabierto a muchos. Entre los que me encuentro. Las formas y fondos de esta señora le habían granjeado el apoyo de millones de ciudadanos. Servidor se incluye entre sus defensores. El acto callejero la sitúa, sin embargo, al pie de los caballos de la ley y de la justicia.

 

Que la referida señora me venga ahora con cuentos de que los agentes de movilidad pretendían hacerse una foto con ella, me resulta vomitivo. Pero qué sabrá ella del trabajo de estos empleados públicos. Si la han retenido cinco minutos más que a cualquier otro ciudadano en sus mismas condiciones, pues tendrá derecho a quejarse por la prolongación del mal trago. Pero nada más. Y si en su pensamiento oculto afloró la idea de la intocabilidad del personaje, mal entendemos la vida propia como para comprender los “quejíos” de la ajena.

 

La reacción de Aguirre parece situarse en los umbrales de la depresión o de la falta de sueño o incluso del pánico. La fuga con tocata de Esperanza no es equiparable a la de Lolita. Derribar la motocicleta del guardia y tomar las de villadediego es una decisión reprobable que se puede justificar por un déficit hormonal, una sensación nerviosa irrefrenable, un miedo insuperado a la presencia de extraños no debidamente identificados, un deseo sobrevenido de desaparecer del mapa o un no sé qué puñetas. Sea lo que fuere, nos debe una explicación. La expresidente de la Comunidad de Madrid tiene que darla.

 

Pedir perdón por las acciones irreflexivas, irregulares e incluso ilegales constituye una terapia magnífica contra el exceso de arrogancia y de soberbia. Si de una política de altos vuelos se trata, mejor que mejor. No se puede ir por la calle con la cantinela del “no sabe Vd. con quién está hablando”.

 

Doña Esperanza ha metido la pata hasta el corvejón, modificando la precisión de cuadrúpedo y sustituyéndola por lo de bípedo. Y si se ha puesto a la altura de algún jumento, solicite disculpas a los policías por su estúpido actuar y a los ciudadanos en general por su nefasto ejemplo.

 

Un saludo.

EL INMADURO OBIANG

 

El señor presidente de Venezuela es la viva representación de un espectáculo político lamentable. Ser primer actor es tarea difícil cuando apenas se ha traspasado el umbral de meritorio. Querer convertirse en estrella porque sí, constituye un acto de voluntarismo de recorrido tan fugaz que el propio vértigo de la velocidad puede conducir al accidente sin vuelta atrás. El problema no es la muerte moral del sujeto, sino la cantidad de gente que se lleva por delante.

 

El sino de las izquierdas bravuconas pasa por desarrollar roles de interpretación no tan difícil por su desempeño cuanto por la continuidad en la cartelera. Ocurre a estos grupos como a quienes fingen enfermedades psíquicas para eludir la rutina del trabajo y no resisten la tentación del garbeo al sol, de la copichuela del mediodía o de la tertulia de dominó junto a sus amigos. Al cabo, se descubre el fraude y cada uno a pechar con sus consecuencias.

 

Las izquierdas del lumpen quieren ser las derechas enriquecidas por los negocios o por los pelotazos del euromillón. Y como ni saben ni pueden, por más que quieran se pegan de bruces con su propia vulgaridad. Y dictan, dictan, dictan. Son los grandes dictadores del orbe. No hay mayor tirano que quien no asume su función. En el caso de Obiang, reyezuelo sin corona, no hay ficción que valga. El hombre despliega la teoría del despotismo analfabeto con una fruición indiscutible. Se relame de ser como es y se jacta del poder que se le permite. Y si su pueblo está en la miseria permanente, él a lo suyo, que es seguir viviendo como si todo fuera de su maldita propiedad.

 

Maduro, en cambio, va de progre. Sabe que su carrera depende de su discurso maloliente y falso. Su proclamación como defensor de los desfavorecidos impulsa el aliento de sus correligionarios de occidente. Mientras tanto, la dura realidad nos descubre que los venezolanos escarban el pozo de su precariedad económica y hunden el pico en la tierra hasta convencerse de la inutilidad de sus esfuerzos. Su dictadura es un calco de la guineana pero con libreas de flores y camisas rojas de sangre del pueblo. No obstante, venden su revolución bolivariana a peso de petróleo que encharca su negra conciencia.

 

Las críticas a Obiang en el funeral a Suárez han sido acérrimas. El dictador ha aparecido como tal. De haberse atrevido Maduro, o Castro, a sentarse en el transepto de La Almudena, los mismos feroces detractores del africano hubieran ensalzado las virtudes del hispanoamericano. No es lo mismo, se defenderían imperturbables. No es lo mismo, reiterarían hasta el hartazgo de sus interlocutores. Y sí lo es. La dictadura es un mal ucrónico y sin ideologías. Cualquiera que intente justificarlo es un cretino cuando no un hijo de su madre.

 

No existen dictaduras de primera o de segunda. Lo mismo da la autocracia y el totalitarismo de un grupo que controla todos los aspectos de la vida de sus conciudadanos que el totalitarismo y la autocracia de quienes se dicen representantes de un proletariado que cada vez engendra menos prole. Nadie debe estar por encima del pueblo. Nadie.

 

Demasiados inmaduros obiang. Demasiados complacientes con el estilo de uno y con el estilo del otro. Ambos, pura filfa moral.

 

Un saludo.

CONSPIRACIÓN DEL 23-F

 

 El libro de Pilar Urbano atiza el fuego de las ascuas de la memoria. En España, hay miedo a saber. Desde siempre. Cuanto menos se venda el paño de la verdad, más tiempo perdurará el viejo arcón donde se guarda el secreto.

 

Recordemos el 11-M. Los defensores de las tesis no oficiales son tachados de conspiranoicos. Así, directamente, sin cortarse un pelo. Si eso fue ayer como quien dice, a ver el guapo que se atreve a desempolvar las viejas telas del ochentayuno.

 

La muerte de Suárez nos ha ofrecido una de las películas de ciencia ficción más cutres. El expresidente tenía amigos por todas partes. De ahí la reveladora frase bélica del “fuego amigo” o el refrán de “líbrame señor de mis amigos, que de mis enemigos me libro yo”. El cortesanismo de la clase política, dirigente o no, es más antiguo que el oficio de las hetairas. Ninguna ha sido prostituta en su vida como nadie traicionó al de Cebreros. Y un jamón con chorreras.

 

Antes que la muerte, el diablo del alzheimer impregnó con el manto del olvido las andanzas de Adolfo. La memoria fugitiva se distingue de la memoria cautiva. La primera hace preso al guardián de los recuerdos. La segunda libera de recuerdos pesados a quien esgrime el “no me acuerdo” con la hipocresía del “mucho gusto que te apropelle un camión”.

 

Servidor está a favor de la investigación. Del 11-M, del 23-F y del 1 de enero. Ahora bien: una investigación sin políticos. Bien a través de la policía más experimentada o de los periodistas más punteros o de los historiadores más sesudos. Que se busque la verdad a través de la desclasificación de documentos y de los testimonios vivos más relevantes. Si esperamos que mueran algunos de los que vivieron el entorno y el interno del golpe de Estado, habremos arrojado toneladas de cal viva sobre la actual democracia. Hay que actuar desde ya. Mientras los estudiosos de la materia resucitan recuerdos, que los tertulianos del lugar sigan manipulándolos.

 

Al final, la verdad será la que dicte el escaparate de los comentaristas televisivos. El trabajo de los investigadores será sepultado por el movimiento de los trileros/voceros de los grupos de poder. Si las conclusiones favorecen las tesis de la derecha,  sus autores estarán comprados por el oro del fascismo. Si la izquierda es la que se entusiasma, dispónganse a tirar por lo alto los hurras del castrismo o del chavismo.

 

Al final, así será si así les parece, con permiso de Pirandello.

 

Un saludo.

ARISTOCRÁTICOS

 

 El título nobiliario define la condición de aristocracia pero no le distingue por razón de su excelencia personal. El aristócrata es el mejor. El monarca puede ser aristócrata pero ser un mediocre e incluso el peor. Es en democracia, entre la multitud de ciudadanos, donde la aristocracia alcanza su más alto sentido.

 

Adolfo Suárez fue un plebeyo que demostró que su aristocracia nacía del valor de su persona y que moría en el título de compensación que le concedieron como limosna al fin de sus días políticos. Como decía Aristóteles, era de los menos, de los pocos que poseen capacidad para gobernar.

 

Como contrapeso a la aristocracia de personalidad, que no de sangre o de linaje, Adolfo Suárez sufrió la envidia de los suyos y de los ajenos. Entre los extraños, el odio. Entre los propios, el desprecio. Sus compañeros de partido tenían clavada la espina del ceniciento ascendido a príncipe. No se podía soportar esa afrenta entre abogados del estado, titulares de bufetes millonarios, catedráticos de reconocimiento general o notarios enriquecidos. El hombre de Ávila no formaba parte de su cuña social y económica. Era un “pringao” al que la suerte colocó en el lugar adecuado en el momento oportuno. Un advenedizo sonreído por la diosa fortuna de Su Majestad.

 

La vida en las corralas, en los patios de vecinos, en los centros de trabajo y en los partidos políticos y sindicatos se desarrolla conforme a unos parámetros de poder y de fuerza. En estos ámbitos, la micropolítica marca las distancias, los tiempos y las esferas de influencia. El jefe de un departamento universitario no tiene por qué ser el catedrático. En una oficina del registro de la propiedad, no podría serlo el administrativo más popular entre sus compañeros. En un juzgado, el bastón de mando lo ejerce el magistrado. En un partido o en un sindicato, quien templa las gaitas y maneja los hilos es el que elabora las listas electorales.

 

Adolfo Suárez no era el más culto de los ucedeos. Ni el más inteligente. Ni el que más simpatías despertaba entre sus cercanos de gobierno. Era el más capaz. Por ello, no le perdonaban su desclasamiento entre la selecta turba de funcionarios de élite. La falta de indulgencia hacia su persona condujo a su marginación y luego a su destierro. El mesías de la derecha fue crucificado por sus correligionarios, celosos del carisma del de Cebreros.

 

Es la diferencia entre los aristócratas de nacimiento y de vida y los oligarcas de desarrollo. Estos últimos rechazan la fuerza del demos y el valor del aristos. Ellos defienden que el sistema se degenere por la vía del demérito, de la herencia, de la inmoralidad y del vicio. Son los oligarcas que se cargaron a Suárez y a todos los Suárez que en el mundo son.

 

Aristocráticos raídos por la ambición del poder y de la influencia. Personajillos.

 

Un saludo.

 

 

CINETA

 

El Western creó género. Y el “suspense”. Qué les digo sobre el cine de terror. O las comedias rosas. Norteamérica regó la industria, primero, y el arte después, con cientos de producciones inolvidables.

 

En España, la línea de batalla se gestó en el cine histórico, singularmente rancio, y en las muestras de humor, costumbrista, facilón y, por supuesto, simpático y tremendamente gracioso. No obstante, algunas películas se consideran obras maestras por su originalidad, si bien pocas pueden presumir de taquillas millonarias.

 

 Sin embargo, la progresía de la subvención tuvo la habilidad de gestar un género, el guerracivilismo, que inundó las carteleras sin otro interés que hacer gala de su precaria salud creativa, de su afán de mirar hacia atrás con cólera y de su voluntad de “joder” la democracia a fuer de entregarse a la orgía de la discordia entre los malos, los de derecha, y los superbuenos, los de izquierda. De esos polvos, los lodos de la cinematografía nacional de nuestros días.

 

En tiempos de memoria torticera, más de lo mismo pero en clave de actualidad. El mundo de ETA ya se lució con algunos filmes de vómito. Siete Apellidos Vascos intenta, con buena fe y éxito dinerario, una política de distensión. Sin embargo, las gracietas se imponen al problema social y resta crédito a la inversión política. De ahí que los productores vuelvan la mirada al mundo abertzale.

 

En este sentido, tomando como directriz el odio y la venganza, el director de “Fuego” relata la historia de una víctima del terrorismo asesino de ETA. Ojo por ojo y diente por diente es la expresión definidora de la ley del Talión. Los lasa y zabala de Felipe vuelven a tomar cuerpo de la mano de otro exagente de los Cuerpos de Seguridad. Si los talibanes iletrados que en Euskadi defienden la muerte del español con el mismo entusiasmo que degustan los sublimes platos de la gastronomía vasca, ya me dirán con que intensidad se opondrán a que un charlesbronson hispano se tome la justicia por su mano en el barrio viejo de Lekeitio.

 

Servidor está en contra de herir sensibilidades. Las cosas, a la cara y la mirada prendida en los ojos del de enfrente. Estas armas de la pseudointelectualidad las carga el diablo. Pasado mañana tendremos que soportar el relato de la vendetta al revés. No se hizo la miel para la boca del burro pero en el consciente de los mulos humanos, la violencia se denomina justicia y el odio es un amor desmesurado.

 

Estar contra ETA no consiste en acordarse todos los días, a todas horas, de la madre que parió a los asesinos que parieron. Estar contra ETA significa ponerse al lado de las leyes. De las leyes democráticas.

 

Esperemos que los progres del caviar no nos metan etarrismo fílmico por los ojos hasta provocarnos la misma diarrea mental que con la guerra civil española.

 

Un saludo.

NARCOSUELO

 

En Mercasevilla, el suelo era un factor importante del desarrollo. Suelos cosa fina. Suelos de baldosas rojas al turrón de jijona. Suelos al fino desbaste. Suelos de písame que tengo más. Suelos de facturas modelo pulido. Suelos nuevos por tres veces a la lonja más pija del mundo. Y pagos. Muchos pagos.

 

Este Lanzas, el super esbirro de Gaspar, era una azagaya. Allí donde se clavaba no se retiraba sin llevarse por delante carne, tendones, arterias e incluso huesos. Qué tío. Lo difícil es que con esa habilidad pudiera ser cazado.

 

Dipuhuelva tiene un suelo resbaladizo. El suelo de la relación de puestos de trabajo ha costado un riñón y mitad del otro. El Tribunal Superior de Andalucía avisa al Psoe que qué clase pavimento ha colocado que no tiene la calidad del funcionariado. Un suelo no homologado por la justicia. Para qué quieren tantos asesores si al final no meten el hilo en la aguja adecuada.

 

Para suelo con brillo el hipotecario. Los bancos guardan el liderato en la competición de cláusulas. Los magnates del chanchullo ofrecen préstamos imposibles a personal sin recursos. A cambio del suelo. Que no pagas, desahucio y a la p. calle. Con la sonrisa de los gobiernos, la complacencia de la ley y el llanto de los pobres.

 

Suelos palaciegos que terminan sepultados por estratos de polvo de olvido. Suelos narcotizadores de escrúpulos. Suelos en los que nos partimos la crisma para que nos enteremos de que echar a volar el pájaro de la igualdad es un delito muy castigado. Suelos. Blandos, costosos, flotantes, de parquet, laminados, duros, caros. Forestales, rústicos, urbanos, céntricos, barriobajeros.

 

Suelos. Fondo. A partir de ahí, roca madre.

 

Un saludo.

DE SUÁREZ A AZNAR

 

 La culpa es de Aznar. A Suárez se lo cargó Aznar. La crisis es atribuible en exclusiva a Aznar. Y la crispación antes, en y después de la Constitución, paternidad de Aznar. A ver quién da más.

 

Los lamentos por la muerte de Suárez son lágrimas de cocodrilos de los mandriles del escarnio. En vida le dieron a diestro y siniestro. Desde dentro y desde fuera. El hombre sobrevivió a los denuestos merced a no sé qué hados mágicos. Ahora, en la hora de su muerte, se suceden los cánticos funerarios en loor del extraordinario político que fue.

 

Sin embargo, los demócratas de toda la vida lanzan pétalos de condolencia y odas de pésame al Suárez al que tildaron, como franquista, tahúr y tantas barbaridades. El País se suma a la turba de turiferarios. El forjador de la democracia, titula el periódico de Cebrián. Los hay con caparazón. Alfonso Guerra se suma al obituario y, muerto el hombre, recupera la memoria del estadista que él nunca pudo ser.

 

El Psoe llora su muerte. Ja. Y pone muros al recuerdo de sus ataques. Para que, tras el paredón, nadie escuche las risas de los que, en vida, le sangraron el corazón.

 

La Transición fue posible por Suárez. La consolidó Felipe González. Aznar la elevó a categoría de democracia occidental y Zapatero jugó con ella a base de memorias asesinas. El consenso de Suárez quedó hecho añicos con los movimientos de democraciaya y otras corrientes del mismo estilo.

 

Lo hecho poco importa más allá del formalismo. Muerto Suárez, las ofensivas a Aznar. Porque, al fin y al cabo, son de derechas. Y como todo el mundo sabe, los males del mundo nacen en la derecha y terminarán cuando la derecha fenezca. Es la lógica de los maltratadores de la historia.

 

Y a Aznar, ni agua. Ese no se libra de las armas de destrucción masiva de sus millones de enemigos.

 

Un saludo.

CARRERA DE INDIGNOS GUERRILLEROS

 

No hay que ser un genio para acertar. Aprovechando la pacífica marcha de la dignidad, entre los corderos avanzaban, infiltrados, los lobos. Las fieras salvajes de la ultraizquierda. Los vampiros chupasangres del independentismo radical. Las hienas sonrientes de la destrucción del sistema democrático. No es preciso mostrar credenciales de prospectiva ni salvoconductos de nostradamus de tres al cuarto. Con leer y escuchar un poco y reflexionar una “mica”, basta.

 

Quienes no vivimos los prolegómenos de la guerra civil española, podíamos maliciarnos los sucesos miserables que los españoles padecieron. De la imaginación al hecho, hay un trecho. Este trecho se ha evaporado con las imágenes de los telediarios. A pedradas, a palos y a patadas. Los guerrilleros del mal han escenificado un ataque premeditado y brutal contra los agentes de la ley. De la Ley. Agresiones violentas propias del sicario más desalmado. Y no son de derechas ni de ultraderecha. Pertenecen a la ultraizquierda más belicosa que existe.

 

Una ultraizquierda que se escuda, cobarde y facinerosa, entre la multitud de españolitos que reclaman, de forma noble, pacífica y loable, sus derechos y sus libertades. Entre los caminantes de la dignidad, los corredores de la bomba. Decenas de policías han sufrido el ataque de estos cafres. La justicia debe hacer, a partir de ahora, su trabajo. Al pie de la letra y a la cabeza del espíritu. Sin pedraces justicieros ni garzonitas estrellados. Código en la derecha, lecrim en la izquierda y constitución al frente.

 

Con todo respeto, con las mayores garantías pero con la firmeza innegociable. No cabe sino actuar con la severidad de las normas. Antes de que las calles se conviertan en territorios de guerra.

 

La libertad general se mide por las libertades de cada ciudadano. So pena de emergencia social y de estado de excepción. Demasiada leña seca se acumula en los campos y ciudades para que se permita el uso de bengalas, mecheritos y cerillas. Demasiado sufrimiento y demasiada pobreza están padeciendo millones de compatriotas como para permitir atrocidades de estos golfos. La justicia social pasa por el respeto a la gente.

 

Algunos no quieren democracia. La dictadura les es más grata. A esta “partía de c.” hay que vigilarla de cerca. De muy cerca. Está en juego nuestra paz. Nuestra vida.

 

Un saludo.

NO LO ENTIENDO

Que la prensa se haya hecho eco del comunicado sobre la inminente muerte de Adolfo Suárez, sí lo entiendo. Lo que no entiendo es el comunicado del hijo sobre la inminencia de la muerte del expresidente.

 

Nunca me gustó nombrar a la parca. Si llega, aquí estamos todos. Pero de anuncios, ni uno. Hasta ahí podíamos llegar. Las honras fúnebres no pueden realizarse en vida. O se espera que la guadaña corte la vida o llamamos al diablo antes de tiempo.

 

Y si la medicina levanta una barrera, qué. Y si la llamada de la inmediatez no encuentra línea, qué. Y si el desenlace se retrasa por fortuna, qué. Qué. Uno entiende la aflicción del hijo. Pero no sostiene su rueda de prensa.

 

Hay que ser optimista. Dentro del realismo que la edad y la enfermedad imponen. El día del fallecimiento, que llegará, habrá tiempo para llorar por el político excepcional que fue. Ahora, no. Mientras hay vida, la esperanza existe.

 

Estoy harto de malos augurios. Adolfo Suárez vive. Rodeado de cariño. Pues eso. No nos adelantemos. Disfrutemos de su presencia antes que de su recuerdo.

 

Un saludo.

SABINOVASCOS

 

 Pureza de sangre. Los inquisidores del ultranacionalismo vasco perfeccionan sus métodos nazis. O muestras los dos apellidos de rancia estirpe o eres sospechoso de españolismo. Un solo apellido invita a dudar del origen de la tierra.

 

Los de Gara han puesto el grito en el apellido para atacar al vecino que se ha atrevido a rodar la película que relata los amores entre un andaluz y una vasca. Sobre todo sin que la actriz haya nacido y porte el escudo del territorio. Para encarnar a un vasco, hay que ser vasco, sostiene el lumbreras del periódico radical. Y si es andaluz, viene a decirnos el ínclito plumilla cinematográfico, qué más da.

 

La respuesta del guionista ha sido la que corresponde: "Gara se califica a sí mismo". El Santo Oficio se llenó de gloria con las torturas, los destierros y las muertes de los “infieles”. Para salvar el alma de los desgraciados, les despojaban de su cuerpo. El martillo de herejes aporreaba la cabeza de los infelices. O te conviertes o a la otra vida.



El sabinismo/aranismo vasco recorre los mismos senderos de intolerancia, de analfabetismo y de burrología que los clérigos de la muerte. Pero con un matiz exponencialmente más cruel. Los inquisidores creían de alguna manera en la bondad de sus actos. Los abertzales etarras son tan sanguinarios que o no eres maketo o abandonas el país. En medio de la Inquisición talibán, el estatuto de limpieza de sangre muestra un texto implacable. Al igual que en Toledo de mediados del siglo XV.

 

Del mismo modo que los agitadores y propagandistas de aquella época no escatimaron palabras y discursos cargados de calumnias contra los judíos y de delirios de conspiración de éstos, la prensa afecta al independentismo no ahorra mensajes de división, de segregación y de racismo. Los españoles, y si son andaluces, el doble, son sujetos a extinguir o a expulsar. En vez de o conversión o exterminio, en el sentir de los locos sabinianos, la conversión viene dada por el apellido. Un Rodríguez Jiménez es una patología contagiosa. El Pérez Belascoain es síntoma de enfermedad parcial susceptible de metástasis. O los patronímicos pasan por Aguirre Bengoechea o Erkoreka Belaustegi y así, o el maridaje comporta mixtificación y ésta conduce a la inevitable impureza de la raza aria, digo vasca.

 

Entre la España de los Reyes Católicos, la Alemania de Hitler y la creciente cruzada de Bildu, el común del terror y del horror, del racismo infame y tenaz. Pero a diferencia de los monarcas españoles, ni con Adolfo ni con Sabino es posible la integración. Todo intento de flexibilizar por ese lado desemboca en la caída de la cama. Los antiespañoles de Euskadi son insaciables. Y patibularios.

 

Qué le vamos a hacer. Si los pobres no dan más de sí. O sí hay mucho que hacer.

Un saludo.

DAR LA CARA Y NO EL CARETO

 

 Me llama la atención la fiebre de las redes sociales. Algunos ven en ellas el bosque regalado para perderse y ocultar durante un tiempo sus vergüenzas. En las redes habitan las arañas que se comen a las mosquitas muertas que callan delante y muerden detrás.

 

En un diario “online” atribuyen a Bautista, fiscal de la Audiencia Nacional, el uso de un perfil mediante el cual se permite la burla de algunos de sus compañeros y colegas de la judicatura y del Ministerio Público. No sé si es cierto o se trata de una trola. En cualquier caso, si reclamamos la veracidad de lo escrito, el fiscal de casos tan importantes como el atentado de Atocha es un cobarde como los autores intelectuales y materiales de la muerte de casi dos centenares de personas.

 

Si Bautista ataca a sus compañeros a través de los tuits incendiarios y de un nombre falso, por qué no tiene las narices de mantener sus acusaciones por la vía oficial del escrito firmado y dirigido por conducto reglamentario. Si critica a Torres Dulce por los sucesos de Ceuta, cómo es posible que no se comporte como un defensor del principio de legalidad. El que mucho teme, poco puede.

 

En el mismo sentido, don Carlos actúa con respecto al colega que “defiende” a la Infanta Cristina. Si su desacuerdo con Horrach es tan clamoroso, cómo se explica su inhibición oficial en un tema tan de justicia. Si censura a su compañero de puñetas su dependencia y subordinación al jefe del Estado, qué clase de representante tenemos en las filas de la fiscalía, que prefiere cotorrear antes que exigir el cumplimiento de las leyes. Y, por último, si se escandaliza como un verdulero de las “dormidas” del juez Andreu, dónde ha dejado sus “colones” si ni siquiera se atreve a emitir un comunicado interno de protesta por absentismo y gandulería laborales.  Es como para fiarse de sus investigaciones en el Faisán.

 

Y si tan  preocupado se muestra por las preferentes, debiera proponer una acción de la Fiscalía tendente a resolver un tema tan candente que sufren miles de ahorradores españoles. O acercarse al padecer de los damnificados por las cláusulas abusivas. O reconvenir a De la Llera por su actuación como abogado defensor de la Junta de Andalucía en Invercaria o como cincel que pretende modelar la figura enhiesta de la Juez Alaya. Y así.

 

Bautista, si es verdad lo de los tuits, más te valdría tirar de apostura y de gallardía. Que se te vea la cara. Y no el careto. La jeta, la máscara.

 

Un saludo.

DEL CHORIZO AL SALCHICHÓN

 

 Son únicos. Los gobernantes de la Junta de Andalucía no dan una a derechas ni a izquierdas. Dar, sí, a ellos mismos y a los suyos. Meten la pata, el pie y la mano. Todo queda entre ellos. Susana Díaz no enmienda la plana a sus antecesores ni pone orden en el páramo jurídico y administrativo de su competencia presidencial.

 

Un hombre de confianza de doña Susana ha sido nombrado Director General de la Agencia Andaluza de la Energía. Jopé. El susodicho debe tener un currículum técnico de categoría y una ética personal de enjundia para acceder a dicho cargo sin traicionar las expectativas en él depositada por la señora presidente de nuestra Comunidad. Parece ser que no. Que el hombre es un gran maestro de Primaria, un opositor sin suerte a destinos más elevados, un desconocedor manifiesto de la materia y, eso sí que otorga rango, un gran amigo de Susana Díaz. Y es que los deseos van por un sendero y la realidad recorre el precipicio abrupto del despeñamiento.

 

La prensa recoge que el altísimo dignatario, cuyo sueldo pagamos con el sudor de nuestros impuestos, tiene una casa de recreo, como tantos otros españoles, en una parcela sita en los alrededores de la malagueña localidad de Yunquera. Hasta ahí, nada que alegar. Que la disfrute en amor y compaña. Cosa distinta son las circunstancias que envenenan la propiedad del inmueble.  Ay Ortega y sus circunstancias. Pues resulta que la autoridad energética de nuestra Autonomía es dueño de esa casa que, mecaschis, carece de papeles, y, según, informan, tiene el agua y la luz pirateadas.

 

Con razón lo de la dirección de la Agencia de Energías. Energías gratis, pero robadas. Si se mantiene en el puesto, tenemos asegurada una denuncia de las empresas del sector que nos va a fulminar. Si el jefe piratea, qué no harán los indios. Según fuentes municipales, la casa es ilegal a todas luces y desde cualquier sombra.

 

A este señor se le ha encomendado la redacción del decreto-ley de proyecto de construcción responsable. Endesa debe estar contenta. Tiene por dónde tirar de la cuerda. UGT, el sindicato del que proviene el gran personaje, también. Y Sánchez Maldonado, el nuevo factótum de la Junta, qué les voy a decir.


Y es que este decreto ley quiere potenciar “una construcción no especulativa, sino productiva y homologable dentro del modelo productivo de futuro”, donde se respete el medio ambiente, la habitabilidad, y coloque a las personas como objetivo de la construcción, elevando el nivel de vida de las personas.

 

El señor director ya se ha adelantado al decreto. Lo mismo convierte el pirateo en acción legalísima y mañana se concede un homenaje a sí mismo por lo listo que ha sido. Su construcción es un modelo de futuro exportable a los de siempre. Al resto, palo en el lomo.

 

Horizonte idílico antes de las elecciones europeas. Como Venezuela. Estilo Maduro.

 

Un saludo.

FAFFEANDO, QUE ES GERUNDIO

 

El caso de la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (Faffe) es una antología del disparate de la Administración Pública andaluza, de Chaves y de Griñán. Susana se libera del regodeo impúdico.

 

Faffe fue, desde sus comienzos, hasta que pereció, un nido de nepotes. Allí entraba la amiga, el familiar, el amante, el conmilitón. Del Psoe, naturalmente. A ver si con el “y tú más”, van a echar las culpas al Pp de beneficiarse ni siquiera un par de horas del festival del enchufismo.

 

Como era de esperar, un juzgado ha condenado a la fundación de las narices, en la persona jurídica del Servicio Andaluz de Empleo, a soltar casi treinta millones de pesetas por impago de alquiler.

 

Podemos seguir. Según me cuentan, lo de alquileres de locales para cursos de formación es otro negocio de pasta tomar. Me dicen que más de un alto directivo experto en faffear alquilaba al Fondo su propio local a cambio  de un suculento adelanto dinerario. Yo me alquilo mi local y me cobro el arrendamiento con el dinero público que, a través de Faffe, me proporciona la Junta. Todo queda en casa.

 

Al final, nadie ha hecho nada ilícito. Errores, dicen los encartados. Maledicencias, apuran los defensores de los cobros ilegales de la UGT. Desde Cándido a la “jefa” –que no mandona- andaluza del sindicato, todos tiran la pelota contra la pared de los ciudadanos.

 

Nadie es culpable ni responsable de robo, malversación, cohecho o lo que sea. Excepto los del Pp, braman los psoecialistas y afines. La derecha es la mala, aunque sea más ingenua que una rana de san Antón.

 

La izquierda de la Faffe tiene mala suerte. Para no sé cuántos miles de millones de pesetas que tiene, por quedarse doscientos millones, los pillan con las manos en el marisco.

 

Mientras tanto, a faffear, que es infinitivo.

 

Un saludo.

ME LO EXPLIQUEN

 

 Descuajaringada. Cuando el personal de la pública mete sus manos en la privada y los ingresos de una y otra en su propio bolsillo, la polémica eterna entre la defensa de lo público y el apoyo a lo privado deja de tener base ética e incluso jurídica.

 

Uno entiende a quienes se manifiestan en pro de los servicios públicos y de su calidad. No sólo lo entiende sino que respalda sus intereses legítimos. Lo que hay que preguntarse es cuándo los intereses dejan de ser legítimos. Veamos.

 

En un hospital de Tarragona, cierto médico cirujano que trabaja en un hospital público ha operado a una paciente en ese mismo centro sanitario como si fuera una clínica privada. De esta manera, la señora beneficiada por el “favor” se ha saltado, a golpe de talonario, la interminable cola de espera.

 

Desconozco si el galeno se encuentra entre los golpeados por la privatización de la gestión de la sanidad pública o si ha acompañado a sus colegas en las marchas contra el Gobierno. Me da igual. Ahora bien: si se confirma el hecho de que el estatutario ha llevado a cabo una operación en el hospital cobrando por ello una pasta, resulta evidente que, por una parte, se ha infringido todas las normas habidas y por haber, se ha pisoteado el código deontológico y se ha puesto de manifiesto, por enésima vez, que la Administración es un cachondeo.

 

La legitimación del médico en cuestión es nula. A ese médico hay que preguntar por el número de operaciones que realiza como sanitario público y el número que lleva a cabo como autónomo de la privada. No vaya a ser que esgrima el protocolo por un lado y, por el otro, el de empresario, se lo pase por las narices.

 

La paciente ha declarado que ya no podía soportar los dolores y que no era capaz de moverse de la cama. Así hasta catorce meses de sufrimiento por mor de las listas de espera. La señora ha discernido ante la coacción: la bolsa o la vida. La bolsa, claro. La vida que le resta, para pagar los intereses de la deuda contraída.

 

Servidor denunció, hace años, a un  profesor que suspendía a sus alumnos de la pública en junio y, luego, en septiembre, previo paso por su academia particular de pago, compensaba el esfuerzo del chaval y de su padre, con una muy elevada calificación, certificada, sin duda, por el centro educativo público.

 

Si queríamos legitimación, dos tazas. Pero haber,  un montón más.

 

Un saludo.

Y AHORA QUÉ

 

 El Partido Popular de Huelva debe dar explicaciones. Más allá de la consabida frasecita del “ya no son del partido”. Desde este córner de la crítica social y política, hemos censurado con acritud las tramas corruptas urdidas alrededor de algunas organizaciones. El caso de Aljaraque antes de la llegada del gobierno municipal de José Martín daba ganas de vomitar. Este articulista no va a descomponer su discurso. Las acusaciones del Ministerio Fiscal a Orta y Pino son escalofriantes.

 

El problema del PP es que venden limpieza y tras las orejas de algunos de sus dirigentes aparece la indignidad del “yomeloquedo”. El caso Bárcenas ha sido una explosión en la santabárbara de la formación de Rajoy por más que se quieran desmarcar de las peripecias del esquiador. Gürtell se aparece en los altares de la justicia lenta española y hace levitar a los corruptos locales hasta que, difuminado el momento mágico, caen y besan el duro suelo.

 

Los pelotazos urbanísticos se unen al latrocinio generalizado de los cursos de formación y uno por la izquierda y el otro por la derecha, la casa sin barrer. Así no se puede seguir. La gente está pasándolo muy mal para que los chorizos peperos o psoecialistas escalen el Kilimanjaro de la corrupción.

 

David Toscano tiene la obligación de realizar una declaración institucional. A propósito de Orta y de Pino. Debe condenar los hechos y no limitarse a dar un capotazo a los mismos. De igual modo, Manuel Andrés González. Esto es una vergüenza de la que no escapan los mudos sobrevenidos ni los ciegos de conveniencia ni los cínicos que atacan las golfadas atribuidas al Psoe.

 

Y ahora, qué, repito. Ahora, dar la cara. Después, fumigar en los rincones del partido. Comprobar, más tarde, que los bichitos patógenos han pasado a mejor vida. Desinfectada la casa, a mantenerla pulcra aunque sea humilde y modesta. Así la ciudadanía creerá en el político que se obliga al servicio público. En caso contrario, a paseo. Desde el primero del PP al último votante.

 

David y Manuel Andrés, un paso adelante. Para acabar de una vez con el ahora qué.

 

Un saludo.

ENTRE UNOS POCOS

 

 

La bicicleta no se comparte. Es mía. El chiste fácil del comunista es, en realidad, una expresión macabra. Del consejo vendo que para mí no quiero a la solidaridad de los pobres pero yo soy rico. Toñi Moreno representa esa casta entre política y figuranta que dice lo que gusta a la mayoría pero que hace lo que place a ella y sólo a ella.

 

El programa de la 1, “Entre todos”, es un bodrio de Canal Sur adaptado al territorio nacional. No cabe mayor sucesión de lucecitas en el marco de la pantalla estúpida. Si acaso la aportación de Juan Imedio se acerca, en lo grotesco, al engendro de la presentadora.

 

Era de esperar. Algún espectador de la cosa debía poner los puntos sobre las íes y colocar un bozal en la boca de algunos demagogos. Si la moza cobra un pastón por programita, qué menos, le reclamó el televidente, que colaborara con un porcentaje de su descomunal sueldo.

 

Si aplicamos esta solicitud al salario de los políticos que se dejan la baba reclamando apoyo del común a los más desfavorecidos, obtendríamos el mismo resultado de balbuceo, de explicación desmadejada y de carita blanqueada por el peso de la luz de los focos. Pandilla de hipócritas.

 

Asistimos a un desarrollo de los telepredicadores como jamás lo hubo en la historia de la humanidad. Los curas se refugiaban en su púlpito. Los alcaldes buscaban el amparo de las paredes consistoriales y de los alguaciles. Los trileros mangoneaban en medio de los grupos de pilluelos avisados. Cada uno tenía su clasificación social y a ella se ajustaban. Estaban retratados y asumían la fotografía. Hoy día, no.

 

Los falsantes de hoy son los profesionales de la televisión más cutre desde la primera emisión. Los actorzuelos del no a la guerra que cenan en El Bulli y arrastran su condescendencia social en las tabernas del barrio más humilde sin entrar en ellas. Por supuesto. No se les pegue la miseria de los tertulianos sin carnet de partido.

 

Entre todos no debe seguir. La señora Toñi Moreno, menos. Los responsables de la maldad disfrazada de cooperación social, destituidos. Por mentirosos y demagogos. Por promotores de paraísos enfermos.

 

Un saludo.

VÉRTIGO

 

 A medida que transcurre el tiempo y la instrucción judicial de los EREs se perfila, la sensación de vértigo se apodera de este articulista.

 

La juez Alaya ha confirmado el papel de relumbrón de Magdalena Álvarez, exconsejera de la Junta y exministra de Zapatero, en el turbio asunto. Cómo no será su rol que se le ha impuesto una fianza civil de casi 30 millones de euros. Cantidad que afecta a cualquier ciudadano pero que pocos como la señora Álvarez, actual responsable del Banco Europeo de Inversiones, puede ahormar en la estructura de su pensamiento economicista. Salvo que le salga el ramalazo chistoso de que el dinero público no es de nadie.

 

A juicio de la Instructora, Dª Magdalena usó transferencias de financiación para pagar ayudas sociolaborales “al margen de la normativa reguladora”. Casi nada al aparato. Y todo ello, salvo que desde instancias judiciales superiores se diga lo contrario, sin que Manuel Chaves y José Antonio Griñán se enteraran de nada, pues, al parecer, ni siquiera hacían la o con un canuto.

 

No tengo duda de las alegaciones de protesta de la exresponsable de Economía y Hacienda de la Junta: nunca fui consciente del contenido íntegro de los Presupuesto ni tampoco llegué a dimensionar la magnitud de la T-4 del Aeropuerto de Barajas. Respuestas a lo Jaimito acerca de la maldad del profesor de matemáticas que se atrevía a exigir la respuesta mental del dos más dos sin permitir el uso de la calculadora.

 

Pobre Magdalena. Si ella es incapaz de viajar gratis total en vuelos nacionales o internacionales. Si su conciencia le impide crear nada ilegal. Si ella rehúsa cualquier modificación presupuestaria. Si jamás conoció al señor Guerrero, el otrora director general de la coca, digo de empleo. Y que no recuerda haberse reunido con Viera, compañero en otra Consejería, para tratar temas farragosos de números y cantidades.

 

Mujer de frágil memoria. Bienaventurados los olvidadizos porque ellos alcanzarán el edén terrenal.

 

Mi respeto se dirige, como viene siendo habitual, a la juez Alaya. Esta mujer me impresiona. Sus resoluciones me provocan vértigo. No quiero pensar que termine como el malogrado juez barbero. Ni imaginarlo.

 

Un saludo.

VENDER EL VATICANO

 

 La expresión “tonto contemporáneo” es de uso reciente pero designa a sujetos de mucha labia y pocas entendederas, de extraordinaria capacidad de manipulación y vulgar facultad lógica, de impar mala leche y reiterada animadversión hacia los discrepantes. Se hacen el gracioso pero rezuman sangre por la herida abierta de su débil cerebro. Son los que arreglan el mundo en un  periquete y destrozan la vida en un abrir y cerrar de ojos. Comulgan en la iglesia del conflicto y no confiesan ninguna de sus acres pasiones asesinas.

 

Los tontos contemporáneos son los que propugnan la venta del patrimonio de la Iglesia a fin de redimir la pobreza de los desahuciados del mundo que, oh, casualidad, nunca son ellos. Enajenan para llevarse las comisiones del intermediario. Son progres de tres a cuatro de la tarde y vísperas de guardar y sicarios curtidos a golpe de verborrea mental. Son los almodóvar y los bardem del gran teatro de la estupidez.

 

Si hay que parcelar el Vaticano y subastar la capilla sixtina, solucionado el problema del hambre. Serán desgraciados. Estos linces con caparazón deciden mañana desprenderse de la pinacoteca del Prado y quemar las pinturas para alumbrar las noches de sus desenfrenos. Y, por supuesto, de reclamar que las obras de Velázquez cuelguen, itinerantes, en las farolas de los pueblos a fin de difundir la cultura campesina. Eso sí, los picasso robados, los dalí de regalo, los manet extraviados que decoran los salones de sus casas, no se exponen, no sea que cualquier mendigo de “m” se apodere de ellos. Hasta ahí.

 

Son los idiotas que fustigan a los semanasanteros y vilipendian a los belenistas. Los que descalifican a los tontos de capirote y de nacimiento. Los que prohíben las manifestaciones religiosas del pueblo por la sencilla razón de que ellos están por encima del vulgo. Los que queman conventos y matan a curas por si acaso siguen envenenando a los votantes. Los que nombran a Jesús de Nazaret como el loco de la chilaba. Los carpetovetónicos sin cuernos que llaman Francisco al Papa y Benedicto al Sumo Pontífice. Aquellos indigentes de la España profunda que se sienten herederos de la sabiduría de la coca y del desvarío de la heroína. Cuantos ven la paja en ojo ajeno y no la viga que recorre sus occipitales.

 

A todos estos tontos contemporáneos que se visten de ateos o, con más fineza de agnósticos, y sin embargo participan del latrocinio institucional, del agravio a los semejantes, de las matanzas de indígenas y del cierra de puertas a los inmigrantes, los emplazo a pensar. A pensar de qué manera pueden superar la contemporaneidad de su tontura y exiliarla a la antigüedad de su primitivo existir.

 

Todos aquellos que se ríen de la religiosidad ajena, en cualquiera de sus expresiones populares, son más que tontos. Son tancredos.

 

Un saludo.

LIBERTAD DE PRENSA

 

Si en democracia permitimos los dichos y hechos de la dictadura, estamos dando pie a que el río encauzado se desborde e inunde las calles de la ciudad. Cualquier atentado contra la libertad de prensa es signo de la tiranía antidemocrática.

 

El pasado sábado tomaba café con dos personas muy conocidas en Huelva. Ambas de alto standing cultural y notorio reconocimiento profesional. Gente de la que se aprende siempre. Entre los temas de conversación de la espontánea tertulia se puso sobre la mesa el de la repetición del vídeo de la supuesta agresión de los guardias civiles a los inmigrantes que llegaban, a nado, a Ceuta.

 

La reiteración de las imágenes hasta hacerse recurrente, puede tener intenciones maléficas. Desde hacer caer al ministro del ramo hasta cargarse la credibilidad de la Benemérita. Vaya usted a saber lo que se pretende desde la cúpula de algunos medios audiovisuales. A pesar de la intención, lo que importa es el hecho. El análisis del hecho origina controversias a favor y en contra. Lo que elimina la facultad de pensar y subleva la capacidad de interpretar es la censura de la noticia y el corte manipulador de las imágenes.

 

Recuerdo cuando Garzón instruyó el caso de los GAL, de los fondos reservados y toda la guerra sucia contra ETA. Los psoecialistas de entonces pusieron el grito en el cielo contra el diario El Mundo. Hombre, sostenían como único argumento, el juez está lleno de rencor y se mueve por deseo de venganza. Este juicio no debe celebrarse porque supondría cargarse al Estado en beneficio de los asesinos de la banda. Los periódicos deben silenciar el proceso y los jueces, darle carpetazo. La instrucción de la juez Alaya en el escándalo del fondo de reptiles atenta contra la dignidad de los sindicatos y la autoridad moral de la Junta de Andalucía, refieren los interesados. Todo se reduce a un conjunto de deseos de encubrir lo que ha de ser público.

 

La labor de la prensa es tan esencial que, sin ella, la democracia sería pura filfa. Los contenidos publicados nos gustarán más o menos, pero el fantasma del pensamiento único se aparece a los defensores de la pluralidad de expresiones. La libertad de prensa es la libertad de opinión. Desde esa libertad, difundimos nuestro mensaje sin ánimo de imponer nuestro criterio. Un criterio que se rige por principios de civilización y de progreso y no por cañones de despotismo y oscuridad.

 

Mientras anime en nuestras almas el deseo de aplastar la expresión de los demás, la democracia que pretendemos vivir no acaba de salir del útero enfermo de la dictadura. Porque, al cabo, aquella es hija de ésta y ésta es la muerte de aquélla.

 

Libertad de prensa, sí, aunque muchos la esgriman como libertad de la empresa editora de esa prensa.

 

Un saludo.

CRIMEA DE LESA HUMANIDAD

 

El pasado lunes acepté la invitación de José Francisco Fernández Jurado, el amigo “Iski”, y acudí gustosamente a su programa semanal en Canal Luz Huelva. Uno de los temas de la conversación que sostuvimos ante las cámaras fue el conflicto Rusia-Ucrania.  Debatimos sobre el problema y sobre sus posibles consecuencias. Ambos rechazamos cualquier desembocadura  en un mar de guerras.

 

Sin embargo, dentro de Ucrania, Crimea es una baza fundamental. Lo decíamos y lo argumentamos. Con una población mayoritariamente rusa, la península proclama sus afinidades y sus sentimientos hacia la patria de Putin que, ayer, fue la de Gorbachov, pero antes la de Stalin  y si nos remontamos, la de los Romanov. Y así. En este sentido, la chispa de Yanukovich va a incendiar la hierba seca del movimiento federalista impulsado desde el Kremlin.

 

El afán expansivo de los rusos no es flor de un día. Desde Catalina la Grande, hay que echarse a temblar. Eisenstein dirigió su obra maestra, “El acorazado Potemkin”, como un formidable acto de propaganda que magnificaba la figura de las muchedumbres, de las masas y convertía en epopeya las causas de la colectividad. El poder ruso sabe cómo tocar la conciencia política y la fraternidad revolucionaria. 1905 y 1917 son hitos históricos que refrendan este axioma.

 

A esta superestructura, los jerarcas de Moscú acompañan, a la chita gritando, su política geoestratégica. La demolición del telón de acero de 1989 sigue arañando el alma de los rusos. La pérdida de protagonismo no place a Putin. Las amenazas económicas que se ciernen sobre el país se incrementan a medida que el capitalismo desequilibra la balanza entre el este y el oeste. Las materias primas y las fuentes de energía determinan el peso de los platillos del poder.

 

A poco que Rusia reclame de verdad su papel de prima donna, si no la guerra caliente, sí la guerra fría. No nos olvidemos de Yalta. Nos jugamos muchos en este envite. Los lances no terminan en juegos y estas bromas ya son veras. De buenas a primeras, las razones han de imponerse a las vísceras. Si recurrimos a las locuciones verbales, observaremos que el término ahorrar envites significa acortar razones. Y razones, de mucho peso, no se deben escatimar. Al menos, si queremos que esta paz globalizada nunca se convierta en un conflicto universal. Porque de un estallido bélico no nos libra la lejanía al epicentro del escenario.

 

No lo olvidemos. No cabe una Crimea de lesa humanidad.

 

Un saludo.