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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

WIKIFISCALES

 

 Cándido, Cándido. Que de ingenuo, nada y de inocentón, menos. Que lo de la toga manchada por el polvo del camino, es toda una declaración de intenciones. Que somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestros silencios. Cándido, no cándido. No ingenuo. Ni hablar.

 

Los papeles secretos de la diplomacia estadounidense cantan que el Fiscal General del Estado, digo del Gobierno, ha asesorado al país de Bush y de Obama sobre cómo archivar el llamado caso Couso. Mentira, ha espetado a los preguntones el señor Conde. No admito que nadie piense que mis inferiores jerárquicos, ha subrayado el magnificente Fiscal Capitán General, hayan recibido "presiones" e "injerencias" en la toma de sus decisiones. Ni él ni don Javier -felicidades por su santo- Zaragoza. Faltara más. Tan excepcionales personalidades no se arredran ante nadie a la hora de cumplir con su deber en asuntos como las torturas de Guantánamo y demás actos execrables del otrora enemigo norteamericano. Dios. Cómo el tiempo zarandea a los parloteadores y escuchimiza a los falsos profetas. Cómo.

 

Don Conde está preocupado. No por él. Todo transparencia y pureza. Por la opinión pública. Los ciudadanos qué van a pensar, se lamenta contrito y dolorido. Se van a creer que la Fiscalía es podredumbre moral y penal. Y no, eso no. Lo de Wikileaks no es sino un montón de informes parciales y unilaterales que no tienen apoyatura, se excusa sin que nadie se lo haya pedido. Luego se autoacusa de forma manifiesta. El hombre. Ni se deja influir por Zapatero, va a dejar que se entrometa el enemigo yanky. Él toma sus decisiones en base a motivos estrictamente jurídicos, por el mar corren los peces y por el monte las sardinas. Que sí.

 

Que me lo creo. Que tan confío en el buen funcionamiento de la Justicia, que me trago hasta que Zapatero es el mejor presidente del mundo. Será por deglutir o por engullir. Será. Qué será, será. Hay que ver estos compañeros de Prisa la que están liando. Darle pábulo a cables confidenciales en vez de echarle un cable, como solían, a la asosiación de amigos beneficiados por el Psoe. Cómo son estos chicos. Con Polanco no pasaba esto. Zamora no se tomó en una hora. Y Zaragoza nada tiene que ver con Palafox. El que se apellida Zaragoza se hubiera rendido al menor embate. Este Zaragoza gusta de explorar, al parecer, con detalle la opción de no reclamar la jurisdicción universal, como pretendía Garzón.

 

Y ahora, qué. Garzón calla. Por el momento. Acaso pase factura. Tal vez sea demasiado tarde para ello. La familia Couso anda que se las tienta de indignación. Los gritones de “asesinos” no piden cuentas al hacedor de consignas contra la guerra de Irak. Han perdido la voz de tanto calumniar a Aznar y los suyos. La Fiscalía, presa en el principio de jerarquía, no se plantea, por favor, abrir una investigación. Anticorrupción ni está ni se le espera. Ah, la justicia. Ah, la ley. Qué estrecha para unos y que laxa y disoluta para la mayoría. A hacer puñetas Montesquieu. La igualdad de pitiminí se adueña de las libertades de las democracias vergonzantes.

 

Me conduelo. Me fastidio. Me jeringo y me jorobo. Todavía me expreso. El que no se consuela es porque no quiere. El Ministro de justicia, bien, gracias, y ustedes? Pues eso, que nos vayan dando. Cables, claro. Si por lo menos, Candi, hubiera sido La Gaceta la acusica. Pero el fuego amigo lo ha lanzado El País. País.

 

Un saludo.

JÚBILO

 

 Valeriano es ministro de Trabajo del último gobierno del señor Zapatero. No se le cayó la cara de vergüenza cuando el 29-S se sumó a la huelga general contra la reforma y, al poquito, aceptó el nombramiento de defensor máximo de la reforma. Si al menos fuera la zorra cuidando el gallinero. Pero no. Valeriano fue la zorra ayer y el gallo del gallinero hoy. Aquí el que no corre, vuela. Mi temor es que el hombre se fracture el brazo con uno de estos bruscos cambios de chaqueta. A ver luego cómo firma las sentencias que condenan a los pensionistas. Trauma, digo.

 

Sabe el nuevo ministro que noventa y cuatro de cada cien españoles están en contra de ampliar hasta los 67 años la edad de jubilación. Y qué. Le importa a Valeriano una higa el parecer de sus súbditos. El padecer, cero. A él, con que le voten los de siempre, más chulo que un ocho.

 

Si la amiga Merkel nos invita a apretarnos el refajo, los pensionistas tendrán que renunciar a parte de la paguita con la que pensaban sobrevivir después de decenas de año de duro trabajo. Vivir para ver. En el mundo mágico de la señorita Pesois, qué es un jubilado. Nada. Un paria que ya no rinde. Un desahuciado sin ilusiones. Un estorbo. Toda la vida en el curro para que te ahoguen en lodazal ajeno. El Estado Leviatán se reedita y devora a sus hijos. Después, caerá la generación siguiente. Insaciable y voraz el Ogro.

 

A juntar unas perras más. El trasfondo de la cuestión es privarse de unos chatos y de unas cañas y meter un par de euritos diarios en la hucha de las aseguradoras. Total. Quien manda, manda. Polifemo sólo ve por el ojo de la codicia y Valeriano mira según qué espectáculo guste al César. Las pensiones son tan bajas que, si no te arrimas al economato, la vejez que nos viene te fundirá en el “mato”. Mato porque muero y muero porque no mato. No mato. Eco. Voces y ecos. Silencio.

 

Años de penuria. Escasez. El pueblo no está sojuzgado por las armas. Está preso de sus errores provocados por el engaño. Pierde dinero. Júbilo en rebeldía. Años finales de una vida que muere entre inseguridades. No hay un alma caritativa que le inyecte alegría. O esperanza de recuperar lo poco que tenían. O fe en un futuro más halagüeño. El júbilo se fue a Sevilla y el temor ocupó su silla.

 

Cosas de la vida. Dios. Dónde está la justicia de la tierra. Dónde. Tantos años en el tajo. Tajo al cuello. Pena. Se nos fue el júbilo.

 

Un saludo.

EL PARTIDO PROMISCUO

 

La frase de Ortega y Gasset acerca de que España es el problema y Europa, la solución, tuvo su tiempo y su espacio. Ortega no acertó. Al menos, no en su plenitud. España es, más que un problema, un riesgo. Siempre ha sido así. El riesgo como proximidad de un daño. El riesgo como contingencia que puede ser objeto de un contrato de seguro. Los españoles somos un grupo de riesgo en tanto nuestra idiosincrasia nos hace más propensos a un padecimiento concreto. El riesgo de España estriba en su clase gobernante. Con Zapatero y el Psoe, que niega cualquier responsabilidad en el batacazo electoral de Montilla y de su cohorte de mequetrefes directivos, el riesgo alcanza categoría de certeza. Como la promiscuidad eleva el peligro de contagio. Nada toca el indolente secretario general del Psoe que no resulte afectado por la impericia de su mano rompelotodo.

 

El Nobel de Economía, Paul Krugman, refuta a Ortega y afirma que el problema de España -que no la solución- es el euro del que está cautiva. Si España no hubiese adoptado el euro, ahora podría devaluar la pesetas y recortar salarios y precios. Y un jamón con chorreras. Y si Hitler no hubiese sido tan furibundo nazi, la historia se hubiese escrito de otra manera. La filosofía de Krugman no sirve. Si acaso los datos estadísticos.

 

El llamado gurú de la crisis, el augur del desastre económico, Nouriel Roubini, avisa a Portugal de la inminencia de su crack. En tanto, advierte a Rubalcaba de la urgencia de convencer al endiosado número uno para que, a la vista del afeitado que se presume inminente del vecino lusitano, ponga su mentón a remojar. Tras Irlanda, Portugal. A continuación, España. Y España es el mastodonte que, un otrora cercano dominaba el territorio, se encamina hacia el cementerio de los elefantes.

 

La crisis económica es un concepto. La crisis económica es, asimismo, un proceso con crestas y valles. Dentro de la crisis hemos estado anclados en el risco de la cima. Nos movemos ahora en dirección a la vaguada. Un desequilibrio en Lisboa repercutirá en Madrid con la fuerza propagadora de un aleteo de mariposa. Estamos asomados al pretil del abismo. No obstante, el funambulista que emboza al pueblo y le machaca sus sentidos auditivos y visuales, persiste en su afán de invertebrar a España y espeta a quien quiera oirlo, que todo va bien. Muy bien. Dita sea.

 

Promiscuo. El Partido. Promiscua, su politica. Ayer y hoy. Y mañana. Se mezcla de forma confusa o indiferente. Derecha, centro e izquierda. Lo mismo da que le da lo mismo. Sus relaciones explican su modo de vida. Ortega no supo darse cuenta de esta circunstancia. En Cataluña se enreda con la extrema izquierda. En el Pais Vasco, con la derecha más civilizada y constructiva. El requisito es mandar. “Es preciso que este partido, escribía el filósofo, que es un partido de clase (ja), nos va enterando de cómo lograr articular su interés de partido de clase con el complejo y orgánico interés nacional. Porque gobernar -precisaba el filósofo-, sólo puede un partido por su dimensión de nacional; lo otro es una dictadura”. Ya durante la República y respecto al Estatut, el problema catalanista de su particularismo no se puede resolver, sólo conllevar.

 

El problema no es España. Ni la solución pasa por Europa. El Psoe siempre apuntó maneras. Siempre. Con Zapatero, la promiscuidad se asocia al riesgo y el riesgo, sin seguro, rinde pleitesía a la locura. Al final, decimos lo de costumbre. Bendita la locura del que a nadie perjudica. No es el caso del promiscuo político que es ZP. ZP. Váyase. ZP.

 

Un saludo.

LA CULPA

 

El que la hace, la paga. Salvo, claro, que se impute al inocente lo que otro hizo. Tú, Rajoy, acusa Zapatero, tienes la culpa de la falta de credibilidad financiera de España. Tú, Rajoy, eres la causa de los cinco millones de parados que siembran de desesperanza el alma de nuestro país. Tú, Rajoy, debieras pedir público perdón ante la crisis que has agigantado. Tú, Rajoy, debes reconocer la dimensión negativa que para el país han generado tus actos políticos. Tú, Rajoy, eres un antipatriota que te doblegas ante el tirano marroquí y desprecias a nuestro glorioso ejército y a nuestros esforzados cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Tú, Rajoy, has de expiar tu culpa. Tú, Rajoy.

 

Zapatero imputa a Rajoy la nefasta situación a la que su Gobierno nos ha conducido. Se comporta como el pederasta irredento, pillado en pleno fregado delictivo, que atribuye al menor la responsabilidad del ominoso acto. La lluvia no se arruina por culpa de la cosecha. Es al revés, señor presidente. La credibilidad del Gobierno es la causa de la desconfianza. La mínima credibilidad. Credibilidad y confianza son conceptos directamente proporcionales. En Derecho, la omisión de la diligencia exigible a un gobernante, implica que el hecho injusto o dañoso resultante motive su responsabilidad civil o penal. Al gobernante en ejercicio aunque en desuso. Al líder de la Oposición no son trasladables imputaciones falsas.

 

Está desesperado el señor Rodríguez. Zapatero no sabe contra quién arremeter en su alocada huida hacia la descarga de responsabilidades. La desesperanza provoca en la persona afectada la sensación de sentirse acorralado. Mala cosa un sujeto cercado por su propia inopia emocional y perseguido por la gravedad de los sucesos que hostigan a su entorno. Puede ser terrible. Las salidas de pata de banco pueden traer efectos perversos. La mentira como arma tiene un filo que se vuelve romo y se achata conforme el embuste se perpetúa como herramienta de uso desviado. Romo o punzante, hacer rutina de la ausencia de verdad equivale, antes que después, a eliminar la autenticidad del mensaje.

 

La culpa. Si no se reconoce, es imposible el remordimiento. Si se admite, y se acepta la magnitud del fracaso, hay que preguntarse antes que el quién, el por qué. Si el Presidente se desprendiera alguna vez de esa mezcla amarga de narcisismo y de egocentrismo que le adorna, podría contemplar, sin apasionamiento, hasta qué punto la culpa es suya, sólo suya y nada más que suya. Para llegar a tal resultado, se precisaría un puntito de honradez y una gotita de humildad. Un poquito. Ni eso. Zapatero carece hasta de esa migaja.

 

La culpa, señor, no es de Rajoy. Ni de los especuladores. Ni de aquéllos a los que usted ofende llamándoles antipatriotas. En general, las personas que tienen esos sentimientos poseen una muy baja autoestima y ellas mismas se consideran inadecuadas.

 

Su culpa. Su turno. Su salida.

 

Un saludo.

 

AUTOPLAGIO

 

La vida nos enseña lo que los libros sugieren. Cuando niños, aprendimos a amar a “Gilda” Hayworth a través de la pantalla grande del cine de barrio sin que en nuestro horizonte más fantasioso cupiese la simple idea de tenerla cerca. Lo imposible se hacía mito y el mito se diseñaba en aquellas mágicas sábanas murales que azuzaban nuestras fértiles imaginaciones infantiles.


La crisis económica no pasa de largo. No se va con viento fresco. Nos apalea. A unos más que a otros. A los parados, por desencanto y hastío. A los pensionistas, por el difícil equilibrio en que los coloca. A los empleados públicos, por el recorte de sus ya míseras pagas.


La economía actual se arrastra. La administración de nuestras finanzas está en manos nefastas y en testas desquiciadas. Se rehúye el control y se abraza a las farolas sindicalistas. Se atiza el sueño independentista y se traspasan enormes sumas a los caciques de las tribus autonómicas. Hoy quiero plagiarme. Me levanté, bien temprano, con el pie torcido. Me acordé de la familia del demócrata dialogante que gobierna por decreto. De los parientes de los ministros síseñor que sólo niegan a sus padres después de renegar tres veces de sus madres.


Reducir el déficit no pasa por eliminar ministerios escorias, asesorías infestas, embajadas separadoras, salarios de sátrapa, cajas politizadas, bancos ruinosos, subvenciones disparatadas y un largo etcétera de horrendas medidas de cartón piedra. Reducir el déficit significa aplastar al contribuyente con impuestos de señor feudal, recortar salarios a los funcionarios y empleados públicos, reducir pensiones a nuestros mayores y abaratar despidos en la clase obrera.


Las elecciones en Cataluña tienen lugar hoy. Celebrarse, ya veremos. Trompazo el que se van a dar algunos. No se preocupen por ellos. Tienen el bolsillo bien lleno, la panza alimentada, la caja de caudales repleta y la vergüenza bajo mínimos. La izquierda de broma considera un disparate a la izquierda de circo. Los pirómanos de Zapatero rechazan que los bomberos de Rodríguez tengan la más mínima posibilidad de potenciar el empleo. No sólo va aumentar el paro, es que se precarizará el trabajo, se restará disponibilidad a la renta de los trabajadores, se irá al traste la seguridad social y los roces entre ricos y pobres tomarán carta de naturaleza.


Urge un cambio directivo. Vía democrática, pero sin dilación. La pandilla que desgobierna debe dejar paso a un equipo que administre. Será la primera muestra de patriotismo que uno aprecie en Zapatero. A Montilla, el  electorado le ha dado un buen revolcón. Cual afectado por el síndrome de Estocolmo, le agradeceré eternamente el gesto. Caso contrario, que Dios nos coja confesados.

 

Un saludo.

TRANSPARENCIA

La actividad del poder público exige transparencia. Es un requisito de control y el control es un requisito de democracia. Transparencia es, cuanto menos, accesibilidad. Transparencia es claridad, evidencia.

 

La Administración Pública debe seguir el mandato constitucional recogido en el artículo 103: “someterse plenamente a la ley y al derecho, servir con objetividad los intereses generales”. Y a este fin, deberá enfocarse hacia el logro de los grandes principios del ordenamiento jurídico: la libertad, la igualdad, el pluralismo, la equidad y la búsqueda del bienestar colectivo. Si se salta a la torera el Ordenamiento jurídico, incurre en la prevaricación o en la desviación de poder, toda vez que si no motiva sus actos y, lo que es más reprochable, si tapa sus vergüenzas, satisfará intereses espurios propios y privados. La transparencia pasa por la motivación. Motivación libre de rutina y de tópicos recurrentes y cansinos.

 

La carga de la prueba está en el poder público. La crisis de desconfianza sobre la deuda pública obliga a reiterar la exigencia de luz. Los llamados tests de estrés no parecen ser prueba fiable. Más que lupa, es preciso analizarlo con microscopio. Si no, cómo se explica que la banca irlandesa superara, poco ha, la nota de suficiencia. Ocultación. He ahí la causa del desajuste.

 

Zapatero anuncia a bombo y platillo que el rescate financiero de España no cabe en cabeza humana. Descarta cualquier posibilidad en ese sentido. Defiende su mensaje con el mismo énfasis que rechazó la existencia de crisis. Asegura la fortaleza de nuestro sistema económico con la intensidad que Salgado nos mostraba sus alucinógenos brotes verdes. Nunca expusieron las razones que amparaban la defensa de estas tesis. Nunca. Nos quedamos tan tranquilos. O tan cabreados. O tan rebosantes de justa indignación. Nunca motivó su discurso inconsecuente. La inconsecuencia carece de fundamento lógico. Ni hay ciencia ni se realiza la mínima evaluación. Esto es lo que hay. Lo tomas o lo dejas. Y así nos va.

 

Almunia, que no es sospechoso de ser del PP, y cuya integración en el Psoe nadie discute, pone en duda el optimimo mentiroso de Zapatero. Lejos de arredrarse ante el ataque de su conmilitón, el Presidente le conmina a aclarar el por qué duda. No lo tacha de antipatriota como al líder de la Oposición. Se limita a exigirle una explicación convincente. A todos impele para su propia conveniencia. A todos. Excepto a él mismo. El líder es objeto de culto. El endiosamiento del gran jefe requiere obediencia ciega. Dogma de fe. Se le cree y basta.

 

La antítesis de la democracia, de la ley y del derecho. Un pueblo que retorna al arcano de la secta sustituye sus referentes morales por el tótem de la férrea disciplina externa. Se acabó.

 

Como se acabó, apuesto por lo que nos va a caer encima. La Bolsa seguirá bajando. El paro continuará cotizando, desgraciadamente, al alza. La crisis se nos hará familiar y aprenderemos a vivir con sus miserias. España deberá ser rescatada. El rescate será tan descomunal, que el euro se irá a tomar vientos alemanes. Mientras tanto, el niño de León seguirá cantando su estribillo pornográfico: no hay rescate.

 

Socorro. Una camisa de fuerza. Ya.

 

Un saludo.

LA HORA DE CATATONIA

 

 Las elecciones autonómicas de Cataluña están provocando catatonia. Acaso el síndrome esquizofrénico sea muy anterior. La rigidez del músculo cardial y la barrera de estupor mental que se observan en los grupos políticos independentistas, les sume en un estado de máxima excitación. Cataluña se está convirtiendo en Catatonia. Hasta dónde y hasta cuándo.

 

Uno analiza la componente catatónica del Partido Soecialista que dirige el triste pero listillo Montilla y se hace cruces, con perdón, al escuchar sus proclamas de dependencia independiente, de nacionalismo extranacional de la internacionalidad más ultranaciente. No se entiende, ya lo creo que no, pero de eso se trata. De elevar a nivel de estupidez de gran calado lo que no es sino una estupidez epidérmica.

 

En cuanto a Convergencia i Unió, qué voy a referirles. Artur Mas y Durá i Lleida se baten en vanguardia del soberanismo trasnochado. Marchan en cabeza de los sondeos. Se distancian de la debacle que se presume del montillismo pero no lo bastante como para reconquistar la Generalitat que les arrebató el tripartito de Saura, Carod y, cómo no, Montilla. El trío calavera se la puede meter doblada otra vez. En tanto la mayoría absoluta no sea una realidad, el burgués Mas y mosén Durá hincarán los apéndices en la roca del Montseny. A cara de perro y con patas de caimán, los uniconvergentes se aprestan a echar el resto. Jordi, el ex banquero político y el político ex banquero, mide los tiempos y cuenta los días para la cita del veintiocho. PP, musita. Camacho, susurra. Incluso Vidal, cuadra. Juego de palabras, guerra de intenciones.

 

La Ezquerra de cine malo italiano medita, junto al soviet putiniano, acerca de su futuro inmediato. Benat se resiste a dejar las prebendas de derechas que un izquierdista más falso que una moneda de latón disfruta a su pesar. Qué sacrificios hace este hombre por los catalanes sin techo. Coche de lujo, chófer servil, asientos de palco, restaurantes de no sé cuántas estrellas y tantas incomodidades del cargo. Por favor. Puigcercós, agotado el crédito de Carod, apela a la épica de la libertad del gulag y de la igualdad de la checa soviética. De los nervios. Están que se la cogen con papel de fumar. Ahora, eso que conste, que si, a fuer de dar la vida por Cataluña, se ven obligados a pactar con la derecha de los Ríus, se humillan y qué se va a hacer.

 

Peor lo tiene Laporta. El barcelonista de chequera fácil es un artista de la demagogia. Iniesta, Xavi y Messi se funden en este hombre con cara de niño pillo y estómago ferruginoso. Independentismo es su bandera de enganche etílico,y odio a España el pendón de su mensaje desventurado. Llama la atención en un estadio semivacío y ante un público aburrido del fútbol cansino de un equipo acabado.

 

Catatonia catalana o Cataluña catatónica. Los resultados electorales sacarán a unos de ese estado febril. A otros les sumirá en una desesperación irreversible. En cualquier caso, Cataluña perderá. Se consuelan con los triunfos del Barça sobre el Madrid a sabiendas de que Aguirre les está dejando muy atrás en la carrera de la economía, del progreso, de la competitividad y del crecimiento. El espectáculo me recuerda la Italia de Vittorio de Sica. ¿Y el duce? Está en Madrid, descansando en la Moncloa y haciendo footing por el Patrimonio Nacional.

 

Un saludo.

COMISARIOS Y CHIVATOS

 

La maquinaria psoecialista es silenciosa e incansable. Su funcionamiento es como el del reloj de pilas atómicas. Marcado el camino, toca recorrerlo. Treinta años consecutivos mandando en Andalucía han hecho del sistema democrático un despojo. De tan hollado el carril, las ruedas de los carros siguen la vía como el tren los raíles. No hay andenes ni estaciones. Sólo apeaderos en los que se enganchan los acólitos y se bajan los críticos. La Junta es el gran hermano. Los andaluces, los grandes primos.

 

A la Administración General de la Junta la quieren desmantelar. El “Griñandecreto” es una guirnalda de malvas. La transparencia y la objetividad mueren, han de morir, si se quiere mantener el control de todo lo que se menea en la Comunidad. Los principios de igualdad, mérito, capacidad e igualdad padecieron tortura en tiempos de Poncio Chaves. Es el turno de la traición. Miles de trabajadores de empresas públicas, contratados a dedo por el Relojero, pretenden subirse en el caballo de Troya de la Oposición y acceder, por las malas, al empleo fijo que los funcionarios de verdad se ganaron a pulso, arrebatando miles de horas al ocio, al sueño y a la familia. El régimen psoecialista no insituyó el enchufismo. Esta corruptela moral y legal alcanzó, sin embargo, su madurez y su auge con los Marios y Rafaeles, con los Gaspares y Petronilas, con los jerifaltes comisionistas y con los familiares de la ugeté.

 

El control ahorra recursos con el previo agradecimiento. Pasa un poco como con la religión. Decía Anaxágoras que el Estado se beneficiaba de la religión en tanto la doctrina predicada disuadía a muchos de malas obras y se evitaba un gasto enorme en seguridad. Los tropecientos miles de trabajadores de las fundaciones y de las empresitas públicas que se han sacado de la manga los faraones de San Telmo, inyectan votos a las desnudas encuestas. Se prevé un descalabro que hay que paliar como sea. A costa de blanquear puestos de trabajo. A base de sacar del desempleo a cientos de miles de parados que serán convenientemente deformados en cursos de manipulación preparados al efecto. Como sea. Con chivatos y comisarios. Con sobornos y con amenazas.

 

Administración paralela de intereses convergentes con el Partido del Hermano que todo lo sabe. O pasan por el aro o ya saben lo que les aguarda. Sean de Izquierda Unida o de UpyD, del PP o del Partido Andalucista. El Psoe no puede aceptar que la conciencia social triunfe. No duda en vender su producto adulterado como conciencia social. No tienen conciencia y les falta un mínimo de hálito social. Halitosis fascista. El que no está conmigo, me combate, dice el Jefe del Fascio. Hay que agradecer a Hurtado de Mendoza sus santos bemoles al frente del CSIF para rechazar las suculentas ofertas que buscan aligerar su honrada beligerancia contra esta lacra. El llamado sindicato de los funcionarios se está portando y comportando.


El Decreto-Ley 5/2005 quiere crear agencias públicas y solapar en ellas a los opositores con los enchufados. En dos años, todos revueltos. Se borran las huellas y se pierde el rastro. La golfería se ha consumado. Corresponde, ahora, el tiempo de perfeccionarla. Los cargos ejecutivos pasarán a manos de los advenedizos. Ser del Psoe será requisito principal. Los demás, méritos vadeables. El río del poder es caudaloso. Si no bailan el agua a los jefes, el desdén, el acoso y el despido son fantasmas de carne y hueso. Los enchufados. La Administración caerá definitivamente en manos del pesebre.

 

Lo que no es de recibo es el error conceptual. La democracia es sagrada. Nadie debe culpar al sistema de la maldad de los caciques que lo adulteran. A los caciques, jaque. A la corrupción, mate. Mañana, los de la seguridad privada, funcionarios de los Cuerpos y de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Qué más da. Oficina de empleo: hay plazas de comisarios y de chivatos.

 

Un saludo.

LA HILARIA

 

En la onubense playa de Mazagón, una mujer, Hilaria, es la referente del comercio. La Hilaria, así la conocen, es toda una institución en esa hermosa localidad del litoral de Huelva. Su popularidad se reduce a un ámbito geográfico muy reducido pero su fama trasciende las fronteras de la provincia.

 

Hilaria no es la Clinton. Pero sabe lo que no está escrito. Clinton, Hillary, léase Jílari, es la Secretaria de Estado del gran Obama, el ídolo de ZP. Aprovechando que el Odiel atraviesa Huelva, la sucesora de Moratinos ha recuperado su sonrisa de vendedora de “Avon llama” para fotografiarse con la norteamericana en la cumbre de Lisboa. Después del té y las pastas, o antes, qué más da, la española ha interpelado a la esposa de Bill sobre el asunto del Sahara occidental. Seguro que, con anterioridad, le ha explicado por dónde cae ese territorio que perteneciera a España y que ahora administra a sus cojonces, cojonces, reitero, Marruecos. Igual de acreditado que ha minimizado los incidentes (sic) allí producidos a causa de la funesta manía que presentan los saharauis de atacar con sus pechos desnudos las bayonetas de los fusiles del sultán. También son violentos los hijos del Sáhara.

 

España está muy preocupada, le ha dicho la señora ministra del Psoe a su homónima USA. Mira, Jílari, que la prensa española está criticando al Mojamé, que si es un dictador, que los plumillas hispanos se están inventando el conflicto, que acusan de genocidio a Marruecos, que si mi Presidente Zapatero está acollonado, acollonado, insisto, que si el Frente Polisario no sé qué pretende, que con lo bien que estarían todos en paz y compaña con los vecinos del sur, que si quieren Ceuta y Melilla, también se les ofrece, que todo lo que quieran nuestros hermanos magrebíes, que Zapatero regala lo que no es suyo y lo que haga falta. Menos lo suyo, que eso es de él y no se toca, que lo tienen que heredar sus niñas. Y, además, como destapen lo del 11-M, se va a liar la mundial.

 

Venga, Jílari, vamos a reunirnos todos los amigotes del Sáhara para decir que lo del Aaiún no es nada, que más se perdió en Cuba, que esto es una escaramuza como la que hizo Aznar en Peregil, que dónde va a parar, que ni el Consejo de Seguridad quiere saber nada del tema. Podemos organizar un partido entre los Amigos de Zidane del Polisario contra los Amigos del Zidane de Marruecos. Verás que bien lo pasamos. Los hoteles en Rabat son un sueño y los baños de Marrakech, un paraíso, que tú no los conoces Jílary, anda, vamos y así mi jefe me perdona mi visita a Morales.

 

Lo de la violación de los derechos humanos es una tontada, que te lo digo yo y te lo dicen Moratinos y Pepiño y hasta Rubalcaba. En el Sahara no ha pasado nada, mujer, que me da que todo es una invención de la derechona española que no sabe cómo agarrar el despacho de mi amado Zapatero.



No hay más que hablar, Trini, que yo te ayudo a lo que tú me pidas. Hasta te invito a verme en Guashintón. A cambio, ya sabes, mándame tropas a Afganistán, que nos hace falta que maten a otros que no sean yankys. Y si podéis retrasar vuestra salida, mejor que mejor, que Barack se pondrá muy contento y se jugará unas pelotas con Joseluí, que sí, Joseluí. Besos muchos.


Adiós, Hilaria, digo, Jílari.



Un saludo.

DE BENDITOS Y MALDITOS

 

 Bendito, el santo y el bienaventurado. Maldito, el perverso, el malintencionado, el ruin, el miserable. Bendito el que viene en nombre de la paz. Maldito el que trae la guerra en nombre de su paz.

 

Se ve venir. A medida que las elecciones se acercan, el canguelo cerca a los detentadores del poder. En Andalucía, una dictadura de más de treinta años puede caer como se derribó el muro de la vergüenza. En Extremadura y Castilla la Mancha, eternos feudos sociatas, pueden terminar de poner de los nervios a los psoecialistas. Las tres comunidades menos desarrolladas de España, las que tienen un índice de pobreza infantil superior a la de Rumania, están a punto de poner en la calle a los Chaves/Griñanes, a los Ibarra/Vara y a los Bono/Barreda. Se marchan pero con el riñón bien forrado. No van a cobrar los 33 días por años.

 

Con ser una satisfacción democrática, un triunfo del sufragio universal, la decadencia de los imperialistas de España no es el problema. El problema es otro y mucho más grave. Los perdedores con nobleza admiten la derrota y felicitan/facilitan a los victoriosos. No es el caso. Cuando en el horizonte se vislumbra la debacle y las malas intenciones asoman sin reparo, los apoltronados del poder levantan barricadas, sueltan a las jaurías de rottweilers cruzados con pit bull y diseñan toda una estrategia desestabilizadora con el fin de asustar, de amedrentar, de aterrorizar y de “etarrar”.

 

La voladura pretendida del Valle de los Caídos es una muestra más de las aviesas voluntades de esta pandilla de terroristas mentales. La coartada es el respeto a que los muertos yazcan en tierra querida. La excusa es que el monumento es un símbolo de discordia, de tortura y de muerte. Pretextos vanos. Subterfugios de malditos. Lo que persiguen estos hacedores de desgracias colectivas es crispar, llamar a la violencia, convocar, como almuédanos del infierno, a los que han de morir para que el hambre de prepotencia no se sacie.

 

Aluden a la memoria histórica para despertar enterrados odios y para alentar recelos trasnochados. De la historia sólo toman el cainismo, del mismo modo que los perros famélicos se arrojan sobre el montón de basura que hallan a su paso.

 

El anticlericalismo vuelve a tener carta de identidad. Los ataques a la Iglesia se multiplican. Asaltan la figura del Papa y a su doctrina lanzan denuestos continuados. La derecha se convierte en diana de sus disparos dialécticos. De nuevo. Buscan reeditar tiempos pasados que nunca deben volver. Lanzan cañonazos de humo letal para que el fétido olor de la corrupción que ellos cultivaron quede ahogada por el mortífero gas. Les falta emular a Espartero y reprimir a sangre y fuego el derecho de manifestación. O seguir a Azaña para quitarse de enmedio a los seisdedos de hoy.

 

Benditos los que soportan tanta incuria y resisten tanta bajeza. Malditos los íncubos y los súcubos. Malditos lo que agreden, amenazan, torturan y provocan. Malditos los que, a sabiendas, lo permiten y azuzan. Malditos los que procuran el enfrentamiento entre españoles.

 

Benditos los que no pican el señuelo que lanzan estos fascistas que hacen de la memoria, pesadilla y de la historia, un cuento de miedo. Éstos, malditos. Malditos. Maldita sea que no nos dejan vivir en paz y en progreso. Bendita la democracia que permite al pueblo hablar. Bendita sea.

 

Un saludo.

LOCO

 

Lo dice Leguina. Sobre Zapatero. Que no es de ahora. Viene de antes. Lo dice Leguina. O dicen que le dijo: "Los presidentes españoles se vuelven todos locos. Por ejemplo, el nuestro enloqueció durante su segunda legislatura, pero es que el vuestro ya venía loco".

 

No precisa Leguina. Si con lo de loco se refiere al molusco, al que ha perdido la razón, al que por lo disparatado, ha perdido la prudencia y el juicio, al que se conduce de manera descontrolada, al que actúa de forma inútil, al homosexual, a la mujer informal y ligera en sus relaciones con hombres, a la voz argentina que designa a la prostituta o a quien comenta algo con excesiva insistencia. O acaso pretende englobar todas estas acepciones en una misma persona. Cualquiera sabe. Pero decirlo, recogido está.

 

Leguina dejó de matizar si quería decir que se haya privado del uso de razón, o si es protagonista de un cúmulo de acciones desacertadas, o autor de dichos y hechos tan anómalos que causan sorpresa, o sujeto de ánimo exaltado susceptible de atribuirse a falta de afecto, ausencia de raciocinio, carencia de madurez o desmedida ambición de poder.

 

Locura de amor. No es Juana la Loca. Ni el Gran Inquisidor que, en defensa de la ortodoxia del cristianismo, encarceló a mismísimo Jesús. Ni el exterminador que arrebata vidas de feto. O el gran animador de la eutanasia porque la vida feliz no le acompaña. Ni un brujo, ni un poseído ni un endemoniado.

 

Jean Dominique Esquirol entendía que la perturbación mental capaz de llevar al suicidio podía ser consecuencia de prácticas onanistas. El psiquiatra equiparaba la locura con la enajenación mental y la definía como una afección cerebral que se caracterizaba por trastornos de sensibilidad, de entendimiento, de inteligencia y de voluntad.

 

Locura de poder. Vivian Green escribió “La locura en el poder”. El poder enloquece. Los gobernantes suelen estar, o terminar, presos de determinadas psicopatologías. El virus es tan agresivo que hace del cuerdo, raro y del raro, desquiciado. Eso es lo malo. Lo bueno es que tiene término. En democracia, tiene fecha de caducidad. El problema persiste si el demócrata de ficción engaña a todos hasta el punto de destapar al demócrata de verdad. Los ciudadanos pueden a sumirse de tal forma en el embuste, que entregan su voto al loco que nunca fue cuerdo aunque aparentara la sensatez que jamás se desveló. El protagonismo impele a la ansiedad y la ansiedad a la desmemoria.

 

Erasmo de Rotterdam, el gran humanista, nos legó una de las obras maestras de la literatura de todos los tiempos. La tituló Elogio de la locura. En su capítulo IX, escribe: “Ésta que veis con las cejas arrogantemente erguidas es el Amor Propio. Allí esta la Adulación, con ojos risueños y manos aplaudidoras. Ésta que veis en duermevela y que parece soñolienta, es el Olvido, Ésta, apoyada en los codos y cruzada de manos, se llama Pereza. Ésta, coronada de rosas y ungida de perfumes de pies a cabeza, es la Voluptuosidad. Ésta de ojos torpes y extraviados de un lado para otro, es la Demencia. Ésta otra de nítido cutis y cuerpo bellamente modelado, es la Molicie. Veis también dos dioses, mezclados con esas doncellas, de los cuales a uno llaman Como y al otro «Sublime modorra». Con los fieles auxilios de esta familia, todas las cosas permanecen bajo mi potestad y ejerzo autoridad incluso sobre las autoridades”.

 

Locura. Elogio. Lamento. Insulto. Desprecio. Locura. Leguina dice que le dijeron. Loco. Precise, señor. Sí. Es necesario. La virulencia del término no se envuelve en la personalidad del individuo. El individuo es el virulento. Ponzoñoso. Maligno. Con pus. Sañudo. Qué. Leguina. ZP.

 

Un saludo.

LA PUÑALADA

 

 Se las dan de catalanes. Y de demócratas. De caballeros. De socialistas. De ángeles buenos. De salvadores de la patria. Se presentan así. Pura miseria. Porca.

 

Confiar en Montilla es como creer a Josu ternera. Mienten más que hablan. Traicionan a su padre si a su interés aprovecha. El todavía presidente catalán y candidato del PSC a la reelección tiene las de perder el próximo 28-N. Después de su infausta gestión al frente tricéfalo de la Generalitat de Cataluña, don José, el de Iznájar, nacido andaluz y criado allá donde la pela más vale, lanza dentelladas de odio a Artur Mas, el de Ciu, digno discípulo de Pujol. Para empezar, una acusación sobrevenida por obra y gracias de su interés más bastardo. Que dice Montilla que CiU "guarda facturas en el cajón" por valor de 3.000 millones de euros en 2003.

 

No se ha dado cuenta hasta ahora. Será la miopía. Será la edad. Hasta este momento no ha acusado al líder de la derecha catalana de guardar esa cantidad de plata. Y de no pagar, atiza el muchacho. No como él, que pagaba con el erario público y que a la hacienda de todos dejaba una roncha secular. Qué gran tipo este Montilla. Lo mismito que Carod o que Saura, sus adanes del govern.

 

Sin embargo, no acusen de traidor y de correveidile a este señor. Corren el riesgo de que, ipso facto, les propine un exabrupto del tamaño de un anticatalanista. Las críticas a Montilla son mostraciones palmarias del odio a Cataluña. Que se enteren. Las elecciones autonómicas están a la vuelta de la esquina. Los catalanes, al cabo de la calle de lo que hace y puede seguir deshaciendo el corresponsal de la empresa Ferraz S.A. en la ciudad condal. Cómplice nacionalista, hoy. Mañana, avinagrado españolista si sus objetivos espurios coinciden con los resultados improrrogables.

 

La acción de los traidores se mide por unidades de lealtad. La de este hombre, como la de su jefe inmediato, no tiene patria. El jefe de Montilla no es Zp. No vayan a creerlo por un momento. El dios de Montilla es el poder. En cuanto fuente de ingresos. De ingresos líquidos. En euros. En dólares, también. No le hace ascos. Éste no vomita ni comiendo aquello que se suele pinchar en un palo. De cemento. Armado. Así es el estómago de este señor. La mano, para blandir el puñal. En fila. Amigos y enemigos. Puñaladas para todos. A discreción. Don Giuseppe.

 

Un saludo.

JAJORGE Y NOFRANCI

 

 Se dice, se cuenta, se escribe, se rumorea, se afirma, y así, que Carlos Francino, el hombre de Prisa, se negó a entregar a Jorge Javier, el sálvame de Pela 5, el premio Ondas (de la onda que más interesa) que, cada año, concede el grupito de Cebrián a determinados famosos del mundo del arte y de la comunicación. Nofranci a Jajorge. El primero se cataloga de izquierda de pata negra, del staff más perfumado y serio de la empresa que fuera del difunto Polanco. El segundo se coloca en la izquierda menos glamurosa, más alegre y fiestera, pero más fecunda para la economía de Vasile.

 

De izquierdas los dos. Mucho cisco y poco carbón hacen una mala candela. Nofranci y Jajorge forman un dúo imposible. La pareja resulta tragicómica. Y sin embargo, están condenados a la convivencia más coexistente y a la coexistencia más vividora. La izquierda del seny se arrebuja, cosas del dinero, con la izquierda del ultrarrelativismo moral. Si la moral es el principio rector que dirige los comportamientos individuales, esta izquierda de pitiminí ha construido un palafito en medio lacustre tirando a pantanoso. La nobleza rancia de Cuatro esposa a Cinco. Esposa. No se trata de una solución progresista que pretenda mixtificar la sociedad neoestamental. En absoluto. Es el precio de una ruina de empresa, de estirpe y de ideología.

 

Janli se desmaya en los brazos de Paolo. Jajorge se acerca peligrosamente a Nofranci. La aristocracia de la comunicación enlaza con la fuerza mediática más plebeya por vulgar y más vulgar por pesetera. Sin embargo, Cebrián no es Mafalda ni Vasile se parece a Manolón. Acaso los extremos no sean tales porque la vara sea demasiado corta. Es muy posible que Pela 5 excave en pos de un pequeño hueco de nobleza formal que les cede la Cuatro de Felipex y de Alfreddo. Nobleza y burguesía se arrebujan en los trigales de las tierras de secano. Duelo en uno y fiesta en el otro.

 

Así y todo, la absorción, que de fusión se quiere revestir, exige un paso más. Janli quiere endosar Digital plus a Telefónica. Lo conseguirá. Mientras, la Comisión Nacional de Competencia se estruja las meninges para ver cómo lo permite sin que se note demasiado que no cumple su obligación. O echa una mano Zp o las dos las pone Rubalcaba. Pero autorización habrá. No me cabe la menor duda. Los favores prisaicos al Psoe y al Gobierno del partido casi único deben ser recompensados con largueza.

 

A partir de ahora, la programación mantendrá las sesudas reflexiones de Jajorge y los comentarios políticos hueros de Nofranci. Nada de sexo. Ni de chismes. De hurgar en la vida privada, cero. La respuesta se escribe en euros. A más audiencia, la izquierda triunfa. Que baja el share, derecha en acción. Pela 5 aspira a ser Pela 9. En caso contrario, rodarán cabezas. La burguesía siempre se impuso a la nobleza autocoronada. Como Prisa.

 

Si Jajorge y Nofranci no producen, Nofranci y Jargorge, a la calle irán. Si no, a la Cope, con los de deportes. Vivir para ver.

 

Un saludo.

EL VETO

 

 Prohibir. Permitido prohibir. Se gratificará a quien mejor conjugue el infinitivo prohibir. Impersonal. No es como aquello de "el frotar se va a acabar". Es preferible elidir sujetos. Prohibir, a secas. Queda mal la personalización del acto. Sin embargo, la acción es fantástica. Prohibir. Zapatero.

 

Vedar. El Congreso ha vetado las enmiendas de la Oposición. El PSOE de Zapatero. Felipe se contuvo de alguna manera en la represión verbal de los parlamentarios. Aznar mantuvo una posición absolutamente liberal y permisiva. Jamás hizo valer su derecho del artículo 134.6 de la Constitución. Zapatero es el rey del veto. Dieciséis veces ha pulsado el botoncito de la prohibición. Al rey de La Moncloa no se le tose. A fin de eludir la realidad, se droga con el vicio de prohibir. Privilegio de dictadores. Exigencia de los cómplices. Manda el PNV. Si yo te digo veta, prohíbelo todo, dice Urkullu.

 

Impedir. En una moral dudosa, la inercia del condenar siempre está presente. Se estigmatiza a Reverte por sus declaraciones, poco afortunadas desde un punto de vista de la corrección política, respecto al ex ministro Moratinos. No es así. Se perturba al genial escritor y académico no por lo que ha dicho sino por atreverse a decir lo que muchos piensan del partido psoecialista. La causa de la proscripción es ésta, la subjetiva, no aquélla, la objetiva. A Reverte se le excluye de los salones del poder y de los abrazos solidarios de ZP. En cuanto a Sánchez Dragó, anatema. Al autor de Gárgoris y Habidis, condena directa. De todo. Desde pervertidor a pederasta. De granuja a malvado. Lo que ha dicho. Que es novela. Que no, que es autobiografía. El problema real, que no es del PSOE y con Esperanza Aguirre se alinea.

 

Anular. La acción de los tiranos halla en ese verbo uno de los referentes básicos que justifican la llegada al poder y la permanencia en el mismo. No se concibe el totalitarismo sino con el látigo de la aniquilación. Reducir a la nada. Nulidad plena. Como si no existiera el individuo o el grupo. La pugna electoral Trini-Gómez, que se saldó con la victoria del primero, nos ofrece un ejemplo impagable de esto mismo. A la perdedora se la recompensa por su obediencia al líder. El vencedor se toma la revancha y hace desaparecer de los órganos de mando de la formación madrileña a cualquiera que se significara en el apoyo a la ministra de sana nada y ahora de risa exterior a todas horas.

 

Reprimir. En definitiva, todos los infinitivos de la destrucción se resumen en éste. Reprimir. Esto es, contener, detener o castigar, por lo general desde el poder y con el uso de la violencia, actuaciones políticas o sociales. Hermosa lección de cacicato burgués. Deleznable ejemplo de espíritu democrático.

 

Reprimir, anular, impedir, vedar, prohibir. Los cinco jinetes del apocalipsis escatológico. En épocas de crisis, los extremismos hunden sus feas raíces en el fango más fértil para cosechar los productos más miserables. El sembrador está en su latifundio mientras el cosechador recibe las caricias lacerantes en su espalda encorvada.

 

Nunca las dictaduras murieron en la cama. ¿Y Franco? Era dictador. El régimen evolucionó hacia posiciones más suaves. Si no de qué la transición iba a lograr lo que satisfizo a la mayoría de los españoles. Ni Franco vetó al pueblo que suspiraba por la democracia. El régimen quiso retrasarla. Demasiado tarde. Por fortuna.

 

No canten victoria. El gran Zapatero, el del veto congresual multirrepetido, está dispuesto a todo, a todo, con tal de darse el alegrón de revalidar su ignominioso gobierno. Cuestión de tiranos. Cosa de dictadores. Costumbre de psoecialistas infames. Urnas, por favor. Cuanto antes. No sea que las rompan en pedazos miles. El Psoe está en el veto. PNV maneja las cuerdas de la marioneta desgraciada.

 

Un saludo.

ROSTRO PÁLIDO

 

 Los sioux se referían a los hombres blancos que se apoderaron de su territorio como rostros pálidos. Por el color de la piel. El título que encabeza este artículo sirve de pretexto para introducir en su contenido la capacidad de embuste del señor Ministro de Fomento del Partido casi Único. Asombra cómo puede decir una cosa y la contraria sin que su cara revele una leve coloración sonrosada. No es rostro blanco. Es pálido, pues tal parece que humilla la sangre que le corre por sus venas hasta perder su cromatismo normal.

 

El señor Blanco, don Pepiño, que es bachiller, no crean, dice que congelar las pensiones es la respuesta lógica a las necesidades de España. Educación para la ciudadanía: el valor de la verdad, la defensa de nuestros mayores, la administración correcta de los caudales públicos. Mandamientos de la ley de Dios: no mentirás, no dirás falsos testimonios, no robarás.

 

La Lógica -ah, la lógica- es una ciencia formal que estudia los principios de la demostración y de la inferencia válida. Carecer de lógica viene a significar que la deducción o la demostración de una idea que se quiere vender como cierta, es, en realidad, una sarta de incoherencias destinadas a vender como joven al burro que de viejo se cae. Peor que carecer de lógica, es despreciarla. De ahí que las inferencias válidas se solapen en evaluaciones torticeras. Torticeras, cuya raíz semántica es tuerto, o lo que es lo mismo, falto de vista en un ojo, pero también de vista torcida.

 

Pepe Blanco debe ser tuerto de alma. Porque la voluntad de engaño comporta un perjuicio muy grave, a veces insoportable, a los ciudadanos, sobre todo a los más débiles y a los más necesitados. Como, sin duda, lo son los pensionistas. Congelar a nuestros conciudadanos jubilados sus ya exiguas pensiones es, además de una inmoralidad, un asalto a la normativa que los pactos son. Y norma, que obliga y vincula, es el Pacto de Toledo. Pacta sunt servanda, señor rostro pálido. No deje caer sobre los jubilados una carga que debe echar usted sobre sus hombros y sobre las espaldas de los gañanes de la política que han conducido a España al estado de postración económica y moral en que se encuentra.

 

Ahora, eso sí, se reconoce al rostro blanquísimo, que no empalidece por miedo o por vergüenza, sino por naturaleza posiblemente congénita, una voluntad indesmayable de proseguir en su línea de abuso  de poder y de manipulación informativa. ¡Pues no y que depone públicamente que lo positivo y lo razonable es alcanzar un consenso con todas las fuerzas sociales y políticas para reformar el sistema público de pensiones! Para reformarlo, -de postre, acíbar, esto es, amargura, sinsabor, disgusto- y para mejorarlo. Si no fuera por las funestas consecuencias de este exceso demagógico, habría que declararle un genio nacional del fraude político.

 

Sin embargo, ahí lo tienen. Impertérrito. No se intimida ante los denuestos que recibe de la legión de afectados por sus trampas. Le sirven, al parecer, de acicate para superarse a sí mismo. Si ha llegado a tan alto cargo con tan escaso bagaje, pensará que, a poco que aumente su caudal de estafa política, por lo menos a Jefe del Estado. Que hay una monarquía. Y qué. Al rostro pálido no lo detendrán ni los pieles rojas ni las sangres azules. Eso me temo.

 

Un saludo.

OTEGUIGUREN

 

 A pares. Batasuna nos proporciona noticias por partida doble. Dos al precio de una. Hoy por ti, mañana por mí. Otegui, a juicio. Eguiguren, de testigo. De la defensa. No crean que sus declaraciones vayan a perjudicar al caudillo batasuno. Ni al caudillo ni a los batasunos. Faltara más. Eguiguren es del Partido Socialista de Euskadi por accidente meditado. Sus amigos son poderosos. Cara de bueno a las doce, cara de malo dos horas después. Hoy cena con Patxi. Mañana pasea su serrano cuerpo por el Madrid que Rubalcaba recorre con su porra.

 

Por medio, ETA. Las polémicas abren horizontes que algunos escrutan con interés inusitado. La irrupción de Otegui en la espiral de las elecciones se convierte en el eje del nuevo buenismo. Al Psoe le es familiar su actitud de indulgencia en momentos en que se siente “beau dieu. Del mismo modo que se erige en románico pantocrator si se trata de dar lecciones de justicia universal a la derecha. Que los dirigentes de un bando, de cualquier banda, se muevan por estos tan enlodados terrenos de la demagogia más horripilante, bueno está, se vive con ello como hay que acostumbrarse a la reforma laboral que nos han metido por la fuerza. Ahora bien, que la casta periodística de sí sé qué signo sirva de contrafuerte mediático a tanta mentira política, ya me parece un disparate insoportable en un país democrático.

 

En los estados totalitarios, da igual que sean de derechas o de izquierdas porque el totalitarismo sólo conoce la ideología del poder y ejecuta a los discrepantes, la prensa es la mamporrera del dictador. Siempre fue así y nada va a cambiar en este sentido. Do ut des. Apéndice indeseado de un mundo cruel. Sin embargo, allá donde la democracia es sistema y la ley, imperio, la prensa es la garante de la pluralidad política y de la imparcialidad informativa. Se ve que no. Que ese discurso forma parte de la utopía.

 

Resulta sensacional, por lo repulsivo, analizar los programas de tertulias televisivas. Periodistas del Gobierno que actúan como abogados defensores de los gobernantes. Mercenarios de una guerra incruenta que azota las democracias vergonzantes. Tantos años repudiando la dictadura y, he aquí, que los resabios franquistas tienen huellas tan hondas que los brotes verdes de la objetividad son engullidos por el suelo fangoso del pantano de intereses. La verdad liberadora importa tanto como la mentira que encarcela. El fin es el medio. La mentira o la verdad son disquisiciones maniqueas en un mundo donde el dinero, la influencia y el poder son la trinidad formal del deux ex machina que todo lo ve y todo controla.

 

Oteguiguren es uno aunque parezcan dos. Batasuneta es una porque dos no parecen. Rubalcaba es dos por más que aparente uno. Rubalcaba defiende a Eguiguren y Eguiguren sale valedor de Otegui. Tres por uno que no lubrica, pero sí engrasa. Rubalcabax y Felipex, unidos por Lasa y Zabala, por Marey y Brouard, por fondos reservados (a algunos) y por brillantes formas que se comercian en joyerías caras. Todo forma parte del conglomerado de virutas. Se arrollan en espiral. Como las serpientes pitones. Como éstas, estrangulan a sus víctimas. A veces, de forma física. En otras ocasiones, destrozando su moral.

 

La fe de los españoles en sus gobernantes está hundida en un buen socavón. El oleaje que ha destrozado los paseos marítimos de San Sebastián es un pequeño charco si se compara con el tsunami que está amenazando los cimientos del País Vasco. Nos llevan al descalabro. Descoyuntados, ya estamos.

 

Un saludo.

ZAPATINOS MORATERO

 

 Recuerdo un gag de una antigua película que protagonizara el actor norteamericano Jerry Lewis. Acudía el protagonista a una “premiere” cinematográfica y mientras veía pasar a las estrellas del celuloide, las nombraba con satisfacción. Con satisfacción, pero con los nombres alterados. Así, podía saludar a Richard Taylor y a Robert Burton. O a Lauren Gabor y a Eva Bacall. Le daba igual. Lo importante es que distinguía a los artistas.

 

A uno le pasa lo mismo con los ministros del Gobierno del presidente narciso. Qué mas da que nombre a uno y destituya a otro si, al cabo, va a seguir haciendo lo que le venga en gana y los jubilosos/desencantados se mostrarán dispuestos a prostenarse ante el líder, como hiciera Miguel VI ante el pantócrator después de la crisis iconoclasta que, durante un siglo, hirió al arte de Bizancio. Qué más da el sexo de los ángeles si el bizantinismo dialéctico de este Gabinete, y del anterior, presiden el protocolo diplomático y ejecutivo. Palabrería vana como remedio inocuo a macizas enfermedades políticas.

 

La nueva ministra de Exteriores se halla muy ocupada. Anda repartiendo sonrisas y distribuyendo millones al “rompepelotas” futbolístico Evo Morales. Tantas patadas está dando el boliviano que, claro, al final se ha roto el menisco. Pobrecico. Allí está, sin embargo, doña Trini cumpliendo con una de las obras de misericordia: visitar al enfermo. Qué abnegación cristiana la de esta mujer que defiende el laicismo del Estado y vota a favor de que las chicas menores de edad puedan abortar sin ni siquiera tener derecho a votar.

 

En tanto, el antiguo ministro de la cosa internacional, defenestrado por ZP entre lloriqueos lastimosos, ha sido comisionado por su presidente madrastra de Blancanieves para ir, con toda urgencia, a Tánger y quitar hierro al genocidio saharaui. Contento y riente se ha visto a Moratinos. Como chico con zapatos nuevos al que le habían arrebatado injustamente el calzado de Reyes Magos. Allá que se ha reunido con el mandatario marroquí para mostrar su preocupación por este asunto tan enojoso. Preocuparse, sí, ha dicho el presidente. Condenar, no. Cómo va a condenar el genuflexo Zapatero a su amado sultán, el vecino de abajo que le tiene pillado por salva sea la parte.

 

Los derechos humanos pueden esperar. Como el cielo. Basta un poco de árnica por un costado, un muletazo por otro y unas gotitas de bálsamo bebé para la testiculina afectada. Derechos humanos, según y cómo. Estos saharahuis es que son unos rebeldes indómitos. Total, por unos cuantos muertos, unos centenares de heridos, miles de deportados, cómo se ponen. Y la prensa española, vendida al partido de la derecha. Porque, no lo duden, es Aznar el instigador de este movimiento que comanda el Frente Polisario. Bush, detrás. Obama y Zapatero, por la paz. Mohamed, por las buenas relaciones vecinales. Al Qaida, al fondo. En un escenario dorado, para que la iconografía bizantina se muestre en todo su esplendor.

 

Mucho protocolo. Rigidez extrema. Mostración de soberanía. Jerarquía. Zapatero es a Moratinos lo que Trinidad Jiménez a ella misma. Renuncian a la dignidad de la nación, desprecian los derechos humanos de los débiles y, para recochineo, hacen apología verbal -difundida por el corifeo mediático subvencionado- de su tesón y de su denuedo en defensa de los más débiles.

 

Trini con Morales. Moratinos con Fasi Fihri. Zapatero en Seúl. España en Babia. Los españoles esperan. Las urnas, por favor, las urnas.

 

Un saludo.

EL EMBARGO

 

 Retención, traba o secuestro de bienes por mandamiento de juez o autoridad competente. Así define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española el embargo. Así nos tiene el Gobierno. Embargados. Los bienes. Y el alma. Hasta que el trueno estalle. Atendemos antes el estrépito de la onda sonora que las trayectorias sinuosas del rayo. Ruidos y nueces.

“Señol jues, pasi usté más alanti/y que entrin tos esos,/no le dé a usté ansia/no le dé a usté mieo…/Si venís antiayel a afligila /sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s’ha muerto!/Embargal, embargal los avíos,/que aquí no hay dinero:/lo he gastao en comías pa ella/y en boticas que no le sirvieron(...)”.

Ahora, contra el Papa. Blanco y Pérez arremeten contra un Jefe de Estado que es el Sumo Pontífice de la Iglesia católica. Si fuera islámica, qué se iban a atrever. Pues no saben bien ellos dónde tienen que comerse la lengua y cuándo deben destilar el veneno glandular de sus negras bocas. Les da igual el orbe cristiano. Son imparciales de cobardía y parciales de conveniencia. Tocan lo que pueden. Desperdician lo que quieren. Destruyen lo que no saben.
“¡Pero a vel, señol jues: cuidaíto/si alguno de ésos/es osao de tocali a esa cama/ondi ella s’ha muerto:/la camita ondi yo la he querío/cuando dambos estábamos güenos;/la camita ondi yo la he cuidiau,/la camita ondi estuvo su cuerpo/cuatro mesis vivo/y una nochi muerto!(...)”.
La caterva ministerial que rodea a Zapatero ha hincado el colmillo a Benedicto XVI. Como carroñeros se han lanzado contra el octogenario Papa. A por él. Simboliza la santidad de la Iglesia que cuida su rebaño. Representa la lucha por la vida, por la libertad y por la igualdad. Todo lo que asusta y revienta a los del Psoe. Vida, libertad e igualdad. Sin ellas, qué nos queda.
“¡Señol jues: que nenguno sea osao/de tocali a esa cama ni un pelo,/porque aquí lo jinco/delanti usté mesmo!/Lleváisoslo todu,/todu, menus eso,/que esas mantas tienin/suol de su cuerpo…/¡y me güelin, me güelin a ella/ca ves que las güelo!…"
Benedicto, el Papa Ratzinger, ha criticado la laicidad del Gobierno. Zapatero se queja amargamente por tan certeras palabras. Los ministros niegan que España ocupe el primer puesto del ranking del laicismo en el mundo. Lo que sigue es declarar a Su Santidad persona non grata. Han desterrado al cristianismo. Ahora toca reprobar al Papa. Los cristianos sufrieron persecuciones del Imperio. Y muertes. Nuevos viejos tiempos nos traen como vendavales a viejos nuevos perseguidores. A los cristianos, no por ser débiles, sino por ser cristianos. A los musulmanes, no. A ellos, por las “bofetás” que devuelven a poco que se les pise levemente el dedo chico del pie izquierdo.
“Embargal esi sacho de pico,/y esas jocis clavás en el techo,/y esa segureja/y ese cacho e liendro…/¡Jerramientas, que no quedi una!/¿Ya pa qué las quiero?/Si tuviá que ganalo pa ella,/¡cualisquiá me quitaba a mí eso!”
A Gabriel y Galán, el salmantino autor de estos versos del alma. Del alma. Del pueblo.

Un saludo.

PACIFISMO

 

Década de los treinta del pasado siglo. El peso de la Primera Guerra Mundial fue imposible de soportar. La vencedora Francia se debatió en el período de entreguerras entre el ojo por ojo a Alemania y la mano tendida a los teutones con la esperanza de diseñar un escenario de concordia que la Sociedad de Naciones nunca logró. El péndulo en política suele indicar debilidad en vez de flexibilidad y cobardía en lugar de prudencia. La nueva Alemania que se erigía en torno a la figura de Hitler llegó a la conclusión de que Francia preconizaba la paz por razones de concesión a la fuerza. Gran Bretaña, por su parte, mostró especial énfasis en cultivar una diplomacia pacifista que se aproximaba más a una entente con los nazis, a pesar de que el rearme de éstos no hacía presagiar canciones románticas. El pacifismo que se invocaba fue un excelente incentivo para Hitler y los suyos.

 

Las dictaduras no hallan mejor coartada para su continuidad que el fomento de movimientos pacifistas. Guerra a la guerra y a la violencia. Ahí radica el quid del pacifismo, tanto el moderado como el radical. La objeción de conciencia y la educación para la paz son subterfugios que, elevados al nivel de colectividad, manejan los democratas que ocultan la verdadera esencia de su tiranía simulada. En el fondo, una limitada cultura, un desprecio por el pueblo, una filosofía de autoritaria rudeza, un sólido aparato partidario, y una espectacular propaganda de culto al líder.

 

El verdadero teórico del racismo nazi, Alfred Rosenberg, ejerció de Reichsleiter, el más alto nivel paramilitar, a la altura de Hess o de Goebbels y sólo debajo de Adolf Hitler. Ellos fueron los autores intelectuales de un desastre como nunca hubo en la historia de la humanidad. Conocían la dimensión del miedo ajeno y la magnitud de la estupidez política que dice abrazar la democracia cuando, en realidad, desprecia el voto del pueblo al que niegan la capacidad de acertar o de equivocarse. El éxito tenía su base en el “Volkstum”, entendido como élite, como estirpe, como aristocracia del poder y del dinero.

 

Las incursiones alemanas en el centro de Europa no fueron suficientes avisos. La fuerza arrolladora de las divisiones del Führer alarmaba a los biempensantes y eran desactivadas por los pacifistas. Nada de nada. La paz, lo primero. Hasta que.

 

Marruecos. Perogil, nada. Ceuta y Melilla, cosa de chicos. El Aaium, leve escaramuza. El Gobierno no tiene datos suficientes. Relaciones de vecindad. Mañana, más. Qué apuestan. Los pacifismos son átomos positivos cuando se integran en la molécula paz. Fuera de ésta, son bombas de neutrones a punto de estallarnos en las manos. A punto. O la molécula se impone o los átomos nos darán para el pelo. Tiempo al tiempo. Me gustaría decir: ojalá yo no lo vea. Lo veré. Y lo malo que también lo sufrirán nuestros hijos y nietos. Penoso.

 

Más vale una roja que cien amarillas. Respeto pero firmeza. Firmeza y respeto. Equilibrados.

 

Un saludo.

APOLOGETA DEL TERRORISMO

 

Mal. Muy mal deben andar las cosas “chez Felipe”. Para decir lo que ha contado a Millás, algo muy oscuro se ha de mover en el fondo del alma del que fuera presidente del Gobierno español. O se siente tan “God”, como le llamó Benegas, o sufre una desviación neurónica que le impele a confesar lo que nunca admitió, o le duele la conciencia por no haber acompañado a la cárcel, al interior de la cárcel, a sus amigos Vera y Barrionuevo. O quién sabe qué está pasando por la cabeza de este hombre que, un día, aseguró que se puede morir de éxito en el poder.

 

Algo huele a podrido. Uno hablaba de catarsis en reciente artículo de este blog. Y explicitaba: “La catarsis, como efecto de una tragedia capaz de suscitar horror, temor o, al menos, compasión, y la catarsis como eliminación de recuerdos que perturban la conciencia o que desequilibran el sistema nervioso”. Catarsis. En Felipe, más que de catarsis hay que hablar de paroxismo. No entra en lógica humana la autoconfesión sobre el GAL.

 

El Código Penal castiga el enaltecimiento de acciones terroristas. Acaso Felipe pudiera haber incurrido en ese delito o moverse en la periferia del mismo. Sería deseable que el Fiscal General del Estado abriera una investigación al respecto de las declaraciones del gran pope del psoecialismo patrio. El antiguo dirigente de IU, Antonio Romero, así lo reclama. Que se mida su acción, y su palabra, con la misma vara con que se procesó a algunos dirigentes de Batasuna y de Eta. Estoy de acuerdo.

 

Acaso por deformación profesional, tanto como abogado como historiador, sitúo en la cabecera de la investigación el signo “cui prodest”. Qué pretende Felipe, descartadas motivaciones paranoicas aparentes, con ese mensaje. A quién quiere beneficiar o a quiénes manda un recadito el sevillano de la foto de la tortilla. Es Felipe de los que tienen en la boca aquello tan manido de que no se puede hacer tortilla sin romper huevos. Resta por saber qué tipos de huevos ha despachurrado. O qué intereses contrarios está pretendiendo hacer jirones. Está Rubalcaba entre los nominados o es Zapatero el objeto de las iras incontenidas del gran burgués que González nunca reconoció ser por más que así se manifestaba, a divinis, desde que pisó las aulas de Derecho de la Universidad de Sevilla.

 

Algo se cuece en el Psoe y el caldo está experimentando súbitas subidas de calor a medida que el ascua electoral se aproxima a la fecha indicada. González era el chef, recuerden, al que Guerra hacía servir los platos elaborados. Guerra era el Bulli. González, el actor que seguía el guion (lo escribiré como ya preconiza la Real Academia, sin tilde) del “mienmano” Juan. A Pajín la han catapultado a Sanidad para dejar el quirófano de Ferraz al cirujano Iglesias. Leire, a vender pastillas de goma. Marcelino, a cabecear a la red los centros de la derecha que le manda el Pereda de Moncloa.

 

Zapatero, mientras, calla. Como un muerto. Viviente. Los zombies son como las meigas. Existir no existen, pero las hay. La meiga está a buen recaudo, allí donde el daño es menor. El zombi sigue ahí. Si fuera un vampiro, una buena estaca en el pecho haría un gran favor a la humanidad. Como se trata de un pésimo político y de un caracterizado antipatriota, el remedio es más pedestre y más demócrata: basta una urna llena de votos de castigo. Al Psoe en general y a los psoecialistos como Zapatero en particular. Santa compaña. Santa Dura Faz.

 

Un saludo.