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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

HIJOS PUTATIVOS

 

 Dícese de los hijos que se tienen por tales aunque no lo sean. No confundan con adoptivos, que son aquellos que no lo son naturalmente pero se reciben como hijos con los requisitos y solemnidades legales. Conocí a un amigo que tiene por hermana putativa a una joven, cuyos padres la dejaron recién nacida bajo el amparo de su familia y fue criada, educada y querida como una hija más si bien nunca tuvo sus apellidos. La diferencia es social y jurídicamente clara.

 

Garzón fue nombrado hijo adoptivo de Valverde del Camino. El consistorio valverdeño, regido en ese tiempo por el Psoe, tomó la decisión de otorgar esa filiación al juez estrella. Sin encomendarse a nadie, el tristemente fallecido José Cejudo, alcalde de la localidad en 2010, asió la vara de mando y, ea, a condecorar a don Baltasar con la excelencia de una condecoración tan distinguida. La motivación falaz descansó en circunstancia tan efímera como el ejercicio de su actividad judicial en la capital de la industria del calzado y del mueble. El fundamento real, dar por saco al Pp y a la derecha. Cuando los actos de gobierno se conducen por vericuetos fangosos, los zapatos dejan las huellas del barro y es fácil seguir la pista de los dirigentes procaces.

 

Doña Dolores López es la nueva alcaldesa de Valverde. Por mayoría absoluta arrasó la moza en un pueblo que se jactaba de contener el mayor clan socialista de Andalucía y de erigirse en el feudo más potente de España. Anda que se ensoberbecían, que si no, el castigo de los valverdeños hubiera llegado a niveles de humillación pública. Loles López no está por la labor de distinguir a Garzón. Hace muy bien. Si don Baltasar tuviera el ius solis, pues nada a comerse con patatas el marrón. Moguer se felicita por el nacimiento en su seno de Juan Ramón y muchos moguereños se cabrean por tener que compartir patria chica con don Mario. Son cosas del nacer. Unos tienen la suerte de venir al mundo en un sitio y algunos terruños padecen el mal de parir a sujetos de prestigio indeseable.

 

Tener a Garzón como hijo natural de Valverde, pues qué vamos a hacer, se apechuga y adelante. Pero nombrarlo hijo adoptivo, eso duele. El número 2 que fuera de Felipe y que contra él se volvió en un movimiento felino de hambre insaciable, nos ofrecía una imagen de dudosa lealtad. El Titular del Juzgado quinto de la Audiencia Nacional que no impulsó la investigación del Faisán, genera dudas acerca de su comportamiento funcionarial. La contumacia del señor Garzón en el asunto de la Memoria Histórica le hizo olvidar que la ley determina quién tiene, o no, competencia sobre determinados asuntos. Choclán y Peláez han puesto de relieve que las escuchas ilegales presuntamente ordenadas por don Baltasar pueden constituir un delito de prevaricación. En cuanto a la universidad de Nueva York, qué puedo comentar que ustedes no se escandalicen. Dinero, influencia, poder. Triángulo mágico. Círculo maldito. En su interior ha quedado encerrado el magistrado jiennense.

 

Si el Juez Garzón resultara condenado por el Tribunal Supremo, quedaría inhabilitado por mucho tiempo. De verdad, es para plantearse el problema. Es diferente a lo de Zoido en Sevilla con la calle que los socialistas dedicaron a Pilar Bardem. Que se sepa, esta señora no está imputada en cuestiones sucias. Lo que sí está es clasificada como una de las adalides del cordón sanitario contra la derecha. Lo cual refiere que el honor no se debió a su categoría como actriz ni a su actividad pública de enaltecimiento de la ciudad ni a su entroncamiento con la capital de Andalucía. El honor recibido le fue regalado por una ideología próxima a Monteseirín y contraria a Javier Arenas.

 

Loles hace bien en despojar a Garzón de un tan destacado privilegio. Al tiempo que lucha contra la Junta para que le facilite créditos con que cerrar los agujeros que le dejaron sus predecesores, incluido el último, el de las copitas en bar de carretera pagadas con tarjeta municipal.

 

Así que si los socialistas quieren adoptar, vayan al Juzgado y sigan los trámites que, al respecto, marca la ley.

 

Un saludo.



CHAVES VS. GRIÑÁN

La elección de Rubalcaba como Secretario General del Psoe comprende numerosas lecturas. Una de ellas es la victoria de la vieja guardia heredera del “llopismo” ante los sicarios del zapaterismo. El Psoe histórico se prolonga en el felipismo mientras el partido renovado se identifica en la figura continuista de Chacón, la “Zapatero con faldas” en expresión tan descriptiva como inicua y desacertada de Ibarra, el expresidente de la Junta de Extremadura. Con todo, la pugna se ha centrado en un territorio, Andalucía, y en dos sujetos agentes que se muelen a garrotazos dialécticos embarcados en una guerra sin cuartel para no perder la cueva de Ali Babá y los cuarenta mil ladrones.

 

Chaves y Griñán protagonizan la conflagración latente que, de vez en cuando, cual Guadiana político, aflora por los ojos de la corrupción. Chaves ha ganado con Rubalcaba y Griñán ha salido perdedor junto a Chacón. El pulso era un secreto a voces en la sordina comunicativa sociata. Griñán intentó frenar la escalada hacia el precipicio emprendida y desarrollada por Chaves pero incurrió en el error de poner una vela al santo y otra al diablo. Una situación degenerada no la recupera el compinche del autor. Y mucho menos éste. Piratas hubo que fueron rescatados para la cosa pública por obra y gracia del pragmatismo político de los ingleses. Se volvieron más oficialistas que los funcionarios de carrera del Foreign Office. Cosa distinta al revés. Probos servidores del Estado se dedicaron al mercadeo filibustero con poco éxito.

 

Griñán pretendió quitar el polvo a la Junta chavista en vez de liderar una comanda de limpieza con lejía y amoníaco. O se creía que éramos tontos o estaba convencido de la estupidez del pueblo. En este mismo sentido, el apoyo a la candidatura de la catalanista descansaba en su confrontación y distanciamiento del padre de Paula e Iván. No obstante, jugaba con ventaja. Dispone de dos meses de poder absolutista en la Comunidad andaluza. Dos meses de consumación de rapiñas y de consolidación de colocaciones a impostores de toda laya. El que quiera un cargo, que se pliegue al señor de los enchufes. Eso es lo que hay. Y si no, a atravesar el penoso desierto del oficio nunca ejercido o de vivir del magro sueldo del empleado público, si no del subsidio de los desempleados que se comen la tarta de los presupuestos de la Autonomía.

 

Chaves ha ganado en Rubalcaba. Sin embargo, el reino no ha sucumbido ante el asedio de las elecciones. Ganar tiempo al tiempo puede ser un arma estratégica de gran importancia. Los sitiadores pueden cometer errores imperdonables y los cercados se defenderán como en Niebla, dejando salir el buey de la honradez a ver si los ciudadanos confían el día 25 de marzo en ese rasgo inédito. Viera, uno de los artífices del escándalo de los EREs, se ha decantado rubalcabista y se ha despachado a gusto con los griñanistas gañanes a los que ha acusado de presionar de forma ilegal, inmoral e ilícita. Qué cara la de este muchacho. No se preocupa en medir el alcance de sus palabras ni mirar en el espejo la deformación de su lengua.

 

Chaves ha ganado por la mano a Griñán. Menudo bofetón. Político nefasto uno, perverso el otro. Por el momento, "donmanué" ha llegado primero a la línea de meta congresual. Veremos si ambos festejan algo a finales de marzo o encaran como caballeros su previsible debacle. Lo comentaremos.

 

Un saludo.

LA HUELVA SENCILLA DE VIVIENDAS HUMILDES

 

 Nací en Huelva allá cuando se abría la página de la segunda mitad del siglo XX. No conocí, por consiguiente, los baldones de las páginas postreras de la primera parte del libro de esa centuria. Al menos, no fui testigo directo. Sí conviví con los protagonistas de la guerra fratricida del treinta y seis. Mis padres fueron niños de la contienda civil. Soportaron las inclemencias de su estallido antes de cumplir los once años y debieron tragarse todas las miserias que este tipo de refriegas acarrea. Al final de la miseria, el hambre. Después, la penuria. En ese estrato de degradación económica vino servidor al mundo.

 

La calle Alfonso XIII fue mi patria y la calle mi patio de armas, mi campo de fútbol, mi coso taurino y mi estadio olímpico. Mío, sí, y de todos los pilluelos que conquistamos la madurez a base de carreras, de mocos sorbidos, de juegos inocentes, de escuelas gélidas, de bollos grandes de pan con un trocito de chocolate. La calle era un paraíso, no crean. Sin coches y sin contaminación. Con todas las carencias materiales pero henchidos de solidaridad y de vecinal amistad. Huelva sencilla de humildes casas de una o, a lo mucho, dos plantas. Gente cercana y limpia que sobrevivía del pluriempleo mal pagado y del conformismo con el destino.

 

Esa Huelva está desapareciendo. Mas todavía permanecen muchos restos. Son pervivencias de un pasado que se superó en lo material pero que jamás será desbordado en lo espiritual y en lo afectivo. La arquitectura típica respondía a la idiosincrasia de sus habitantes. Gente buena, amable, acogedora, sujeta al duro banco de su pobreza por las cadenas que ellos mismos se colocaban. Miedo. Mucho miedo al qué diran. Las mujeres, con velos y medias, acudían los domingos a la tempranera misa de la catedral. Los chavales acompañábamos a nuestras madres después de lavarnos la cara con el agua helada de la mañana. Vestíamos el traje de fiesta, no crean. El de los domingos. El barrio entero se congregaba en la iglesia. Venían gente de la Vega y de la Plaza de toros, incluso del Molino. El párroco celebraba otra misa a las doce. Este oficio revestía mayor solemnidad. Después del mismo, los más pudientes se acercaban al centro de la ciudad, paseaban a los niños y, mientras estos jugaban en la plaza de las Monjas, los progenitores se tomaban una cervecita, con una tapa para los dos, en el Telefónica o en el Pelayo. Era el lujo más especial que se podía permitir un trabajador en esos años. Algunos trabajadores. Muy pocos.

 

Recuerdo los frios invernales que combatíamos en las solanas del Paseo de la Independencia o en los braseros de cisco y carbón que comprábamos en la cercanía. Las lluvias asolaban nuestras vidas. Nos colocaban unas botas de agua, un impermeable ligero como la pluma y en los charcos competíamos como soldados de un ejército de marcianos. Y el barro. El eterno lodo que nos afluía del cabezo. La Huelva de entonces nos ha legado algunos “cerros testigos” de su urbanismo pobre y humilde.

 

Nos quedamos con la memoria. Aquellos tiempos. Aquellas familias. Ilusiones rotas. Esperanzas de un mundo mejor. Preguntemos a los abuelos de hoy. La respuesta está en la realidad. La solución no existe. No anhelamos el lujo aunque pretendemos un poco de confort. Claro que hemos perdido la calle. Esta calle. Signo de los tiempos. La de nuestra infancia permanece.

 

“Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante hoy esté por siempre oculto a mis miradas, aunque nada pueda hacer volver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos, pues encontraremos fuerza en el recuerdo en aquella primera simpatía que habiendo sido una vez, habrá de ser por siempre, en los consoladores pensamientos que brotaron del humano sufrimiento y en la fe que mira a través de la muerte, y en los años, que traen consigo la filosófica mente”.(William Wordsworth).

 

Un saludo.

TRABAJO FIJO


Monti es un hombre bueno, estoy seguro. Lo cual no obsta para que, desde el punto de vista político, sea todo un cretino. Si no está preparado para gobernar Italia, que se vaya. Lo que ha declarado sobre la monotonía, puede ser objeto de una tesis doctoral. Si Beyoncé se va a convertir en materia de estudio, qué voy a decirles sobre las posibilidades de análisis del fenómeno social del trabajo.

Acostumbrarse al trabajo. Ya lo quisieran millones de jóvenes. El señor Monti debiera conocer la cultura mediterránea de las migraciones. A poco que haya buceado un poco en la historia de su país, se habrá dado cuenta de la diáspora que, en busca de un empleo y de una mejora del nivel de vida, protagonizaron sus conciudadanos desde el norte hasta el sur y desde la costa tirrenia al litoral adriático. Los italianos han buscado el trabajo lejos de casa y los que se quedaron, se conforman con lo que les echen. El problema es que los echan. Vamos, que los despiden.

Es posible que el primer ministro del país transalpino quiera agarrarse a la cuerda de la movilidad funcional y territorial. Lo cual es cosa distinta y caso distante. Y ello con matices. Porque, a ver, qué pinta un siciliano que repone productos en un hipermercado de Catania en otra empresa del ramo situada en Milán para cobrar un salario idéntico. Como si en Milán no hubiera miles de desempleados empeñados por reponer lo que sea con tal de llevar unos euros a sus hijos. Si hay que ir, se va pero la partida no puede tener efectos disuasorios de abandono del destino ni convertirse, de hecho, en una medida velada para quitarse de enmedio a ciertos trabajadores. El cajero de una sucursal bancaria de Turín nada tiene que hacer en Siracusa si el puesto que se le ofrece no comporta ventaja organizativa para la entidad financiera. Por consiguiente, si la empresa entiende que su trabajo es aburrido, enviarlo al otro lado del país sólo puede entenderse como un castigo.

La movilidad laboral puede ser, y en algunas ocasiones lo es, un factor económico de enorme importancia. Eso sí, siempre que la decisión empresarial conlleve beneficios para el empleador y el empleado. Nuestro Estatuto de los Trabajadores contempla la movilidad funcional y la geográfica. Respecto a la primera, requiere poseer titulaciones académicas y profesionales con el fin de que la nueva prestación responda a razones técnicas y solventes, subrayándose el carácter de finitud temporal, respetando la dignidad del trabajador y justificándose por necesidades perentorias o imprevisibles de la actividad productiva. En cuanto a la movilidad geográfica, todo traslado habrá de motivarse. Los cambios de residencia se apoyarán en una intención demostrada de incrementar la productividad de la empresa y su articulación competitiva en el mercado a fin de dar respuesta a las exigencias de la demanda.

El discurso barbián, desenvuelto y arriscado de don Mario, vaya por Dios, Monti, no tiene que envidiar al de Berlusconi. Con todo, el magnate televisivo arrojaba ciertas sales a sus declaraciones. Lo de su sucesor es, además de simplista, desaborido. El despropósito es absoluto. En la forma y en el fondo. Un chico joven se apuntará a una peoná aunque sea en Argentina. Los que ya no cumplen los cuarenta, se tendrán que fastidiar con la monotonía de su trabajo, si lo tiene. En cuyo caso, pagarán la hipoteca de sus viviendas, consumirán para satisfacción de los comerciantes y dotarán de estabilidad a la vida social y política del Estado. Y así hasta impartir un curso de sociología de la movilidad.

Señor Monti: cuide sus palabras. Dicen muy poco de usted. Por el bien de todos, piense antes de hablar.

Un saludo.

ANDALUCISTAS


El Partido Andalucista se resiste a morir. En una tierra de sentimientos “jondos”, el afecto nacionalista no arraiga ni en la epidermis del pueblo. Muchas razones, que no pueden ampararse en la brevedad de un artículo, explican el fenómeno. Ni aceituneros altivos de Jaén ni marineros bravíos de Isla. La emoción andaluza se detiene en la familia, en las vírgenes, en los cristos, en los olores a muerte y a primavera, en tantas cosas. Los andaluces nos sensibilizamos con los pobres, nos conmiseramos de la desgracia, manifestamos nuestra piedad por los muertos, la tristeza por la enfermedad, amamos con pasión a los hijos y con delicadeza a las madres, nos conmocionamos ante crímenes innobles y nos condolemos con los males propios y ajenos. Somos un pueblo de afectos que, en ocasiones, nos precipitamos en la sensiblería y un pueblo de raza que no pocas veces se deja caer, abandonado, en las redes arácnidas de su destino.

Así somos. Así hemos sido. Lo que el futuro nos depare, queda por ver. La idea de los andalucistas de instaurar un ardor político en los que no pasa de un furor de sensaciones marcadas a fuego, es todo un error. Mi respeto hacia el partido que defiende la tesis nacionalista de nuestra Comunidad. Mi aliento para quienes impulsan un equilibrio entre el peso de las tradiciones y la gravidez del progreso basado en el raciocinio y en la ciencia. Sin embargo, mi discrepancia respecto a las tesis que parten de premisas falsas. Sí a la ciencia y sí a la tradición. Sí. Lo que rechazo es la tradición disfrazada de ciencia. Y viceversa.

El Partido Andalucista no quiere seguir el camino de otras formaciones fagocitadas por la vaciedad de sus presupuestos y el totum revolutum de sus programas. En el acervo de nuestras expresiones, figura en lugar destacado la que dice que más vale una "colorá" que cien amarillas. Verdad incomensurable que, sin embargo, no comparten muchos dirigentes de ese grupo. Si son nacionalistas, su ideología habrá de decantarse por su significación a la derecha o a la izquierda o al centro. Pocos tienen claro qué posición es la del P.A. Sí se sabe cómo su tejido político se ha ido deshilachando a lo largo de los años. Sus acercamientos al Psoe han sido clamorosos. Sus conflictos con el PP, sonados. La equidistancia suele traducirse en el descubrimiento de malos agrimensores. No se trata de estar conmigo o frente a mí. El debate reside en la conveniencia de trascender a los sujetos para analizar los objetos. Qué une y qué separa por encima de con quiénes hemos de matrimoniar.

En el último programa de “Debates en Antena”, se suscitó este problema. En Niebla, tras el “golpe de estado”, -como Paco Morán gusta calificarlo-, protagonizado por el Psoe -no podía ser otro- y el PA contra el PP para desalojarlo de la alcaldía, arroja luz sobre el tema. Parece que, por motivos políticos, la nueva alcaldesa socialista puso en la calle a cuatro trabajadores que habían sido contratados, meses antes, por el primer edil del PP. Es muy posible que el despido obedeciera a motivos políticos. Igual de probable que dicha razón propiciare su contratación. En un caso y otro, la llave de la politización del empleo estaba en manos del PA de Niebla. Ojo, y repito, del PA de Niebla. Es fácil culpar a los demás por sus actos. Lo difícil, pero aleccionador, es admitir los errores  propios. El PA pudo, entonces y después, gobernando el PP o el Psoe, exigir a sus socios coyunturales que cualquier contrato respondiera a un procedimiento administrativo principiado por la igualdad, la objetividad, la transparencia y la publicidad. Y no lo hizo.
 
En ese nadar entre dos aguas puede hallarse uno de los misterios de la escuálida remesa de votos que recibe el PA. Uno de ellos. Otro, además de los apuntados. En las filas andalucistas hay gente muy valiosa, muy mesurada y extraordinariamente honrada. Como Paco Ramos. La cuestión reside en el mensaje. Que la melodía no cala en el pueblo y que la letra deja mucho que desear. Con todo, les deseo suerte. La suerte, en cualquier caso, sólo llega cuando compramos los boletos.


Pues eso.

Un saludo.

CONVOCATORIA ELECTORAL

Al fin. Griñán ha firmado el Decreto por el cual se convocan las elecciones autonómicas del veinticinco de marzo. Por fin. A partir del día 31 de enero, el BOJA publicará la disolución del Parlamento andaluz.

Arenas, Griñán y Valderas. Tres hombres y un destino. Destino: la gobernanza de la región. Los hombres, sin misterio. Por sus obras son conocidos. Digan lo que digan, el mal está hecho. Y la autoría del mal sólo tiene un nombre, Psoe, y un responsable, Griñán. Si el Partido socialista se ha servido del territorio como latifundio de señoritos durante treinta años ininterrumpidos de caciquismo infame, no parece coherente que disponga de una legislatura más para convertir el erial en un campo fangoso. Si Valderas ha actuado como socio listo de los listos socios, habrá que convenir que los votos entregados a Izquierda Unida engordarán la bolsa repiqueteante de dinero de los correligionarios del todavía presidente de la Junta. Nos queda Arenas. Durante la última década ha realizado un productivo esfuerzo de consolidación del PP regional y se ha convertido en látigo de la galopante corrupción proveniente de San Telmo. El destino de los tres hombres no comporta, necesariamente, su porvenir. Ni personal ni político.

Porque la situación real de la economía pasa por el análisis de las cuentas. Arenas esgrime la suspensión de pagos. Griñán le tilda de mentiroso pero no soporta la carga de la prueba. Resultaría extremadamente fácil responder al líder de PP con cifras en la mano. A lo que se ve, Griñán prefiere recurrir a la descalificación verbal. Armamento dialéctico muy empleado, de otra parte, por los contingentes psoecialistas. Cuando se carece de fundamentos fácticos y jurídicos, la solución atraviesa el desierto de la ofensa. Que no está de acuerdo mi buen amigo, el arquitecto Enrique G.A., que repase las declaraciones sobre los expedientes de regulación de empleo. Y si no le bastan, procure escudriñar el sumario judicial acerca de las deposiciones del exdirector general de empleo. Si ustedes se convencen de la fortaleza probatoria de los testimonios de los imputados, lo mismo acuerdan conmigo en que los autores de la felonía y del latrocinio institucional son, cuanto menos, choricetes, mangantes, golfillos y canallas de diversa índole.

Frente a lo que arguye Griñán de que Arenas perjudica la credibilidad de Andalucía, cualquier analista con un mínimo de probidad denunciaría que la Comunidad no pierde crédito por palabras veraces sino por silencios procaces. Si determinados prohombres y promujeres próximos al Psoe han hecho de la Junta una cueva alibabesca, la oposición en particular y la ciudadanía en general tiene la obligación de echar en cara la desnudez del emperador. En caso contrario, se contribuiría a perpetuar un estado psicofísico lamentable de la casta del poder y, lo que es peor, a mantener el silencio de los corderos en un pueblo que cree vivir en un sistema democrático y no en una reedición castiza de Corea del Norte. Lo insólito es creer que disfrutamos de un régimen de libertades y no osamos decir en voz alta lo que murmuramos con pavor en círculos de confianza. Insólito y muy grave.

El mismo señor Valderas, don Diego, considera a la octava legislatura como un fracaso y lamenta el incumplimiento masivo de las promesas electorales por parte del Psoe. Tras estas reflexiones altisonantes del líder contestado de IU en Andalucía, se esconde toda una política de hechos consumados que se resume en una consigna: apoyar al Psoe. En cuyo caso, nos traslada la crónica de su anunciado aval a los griñanistas y su rechazo incondicional a los de Arenas. Con lo cual, -antes se pilla a un mentiroso que a un cojo-, Valderas contribuirá a que el Partido Socialista siga malgobernando la Comunidad y malogrando su futuro.

Nos convocan. Es decir, nos citan y emplazan, nos reúnen y congregan, nos llaman y nos requieren. Nos invitan. Lo que pasa es que quieren que la convidada la paguemos los votantes. Y las mariscadas que se la coman los de siempre. Tenemos el deber de elegir y la necesidad moral de hacerlo pensando en el bien general. La memoria es clave para distinguir a los buenos de los malos, a los pillos de los honrados, a los del Psoe de los del Pp. A Griñán de Arenas. En cuanto a Valderas, ya saben.

Un saludo.

DOS BILLONCEJOS


Griñán sitúa la deuda andaluza en dos billoncejos de nada. La Cámara de Cuentas -y de cuentos para no dormir- entiende que bastante más de dos billoncejos. Javier Arenas, que de cuatro billoncitos para arriba. Quién da en el clavo. Ya saben el refrán: piensa mal y acertarás.

El problema de la deuda es, claro está, pagarla. Queda por conocer al sabio capaz de conseguirlo sin machacar más la renta disponibles de los andalucitos. La deuda, a diferencia de la luna, no atraviesa por fases menguantes. Crecientes y muy crecientes. Deuda llena y deuda nueva. En la deuda, la ley de la gravedad es directamente proporcional a la avaricia de los gobernantes: a más intrusos en los expedientes de regulación, mayor el desfalco al Patrimonio regional. Hay que alejarse del centro de la corrupción institucional para escapar de la fuerza centrípeta de guerreros, vieras, fernández y otros formidables luchadores de la ideologia del saqueo.

Qué extraño puede parecernos que la deuda de nuestra Comunidad haya aumentado un cuarto de billón de pelas en dos mil once. Nadie se asombre que, por cabeza, corresponda a los andaluces casi trescientas mil pesetas. Una familia de cuatro miembros tendría que aportar siete mil euritos para saldar el gigantesco déficit. Ya digo, nuestras arcas públicas están mltrechas pero como esto siga así el estropicio va a alcanzar niveles de estratosfera.

Eso sí, lo que no se le ocurre a Griñán, lo piensa Aguayo. Y si no hay espacio para la reflexión analítica para estos mozos, se copia y punto. Los bonos patrióticos son una de las añagazas más sucias de algunos gobernantes. Treta similar a la de urdir cualquier trampa para no pagar a proveedores y trasladar adeudos de un año para el siguiente. El que venga, que arree con la más fea.  En Cataluña, patria de nacionalistas de pega, estos bonos tienen su qué. Pero en la Andalucía menos nacionalista de las Autonomías españolas, suena a broma. Con todo, el componente demagógico se inserta en la emisión. Los que compran bonos lo hacen en función de su amor por el terruño y no por los altos intereses que la Junta habrá de dispensar. Será posible. Patriotas, pues, los muy ricos. Los pobres, antipatriotas incapaces de malvender el pisito hipotecado para conseguir liquidez a los administradores de nuestra miseria.

Pero hombre, si hay otras formas más elocuentes de patriotismo. Por ejemplo, perseguir el fraude fiscal y vigilar las huidas a paraísos fiscales. O reducir la financiación pública de las televisiones. Incluso eliminar las subvenciones a los dos grandes sindicatos y, por supuesto, a la patronal. Para más abundamiento, prescindir de los gastos suntuarios y de los sueldos siderales de algunos ejecutivillos de opereta. En cualquier caso, aupar la austeridad de los políticos a niveles de ejemplaridad social. Parlamentarios, alcaldes, concejales, diputados provinciales, asesores de sí mismos, delegados de Consejerías, cargos de libre designación y otros arribistas de la política bien “pagá”, con el sueldo a la mitad o, si me apuran, sin dietas de manutención, de viaje, de protocolo y otros pluses añadidos.

En cuatro años de control de las riendas del gasto innecesario, el mordisco a la deuda se va a sentir y va a sentar precedente. El mordisco acabaría con tanta mordida. Igual los cuatro billoncejos de don Javier se minoran hasta lo que considera Griñán. Menudo éxito se apuntaría el Gobierno del Pp si consigue ese objetivo. Dos billoncejos.

Un saludo.

SOBRE EL CONGRESO DE LA DERROTA

 Rubalcaba o Chacón. Felipe González ya ha dicho que en el terreno de la elección política, los afectos no intervienen. Mucho te quiero, Chacón, pero el voto para Rubalcaba. Las amistades son peligrosas hasta donde los intereses permitan. Con apenas treinta y dos años, Suresnes elevó a Felipe a la cúspide del Psoe. Desde entonces hasta ahora, ya ha llovido. Si se desembarazó del marxismo y se arrimó a la socialdemocracia “made” in Olof y en Kohl, a qué no se aferrará el sevillano. Anda que no se protegía bien el expresidente. Uno puede ser cobarde, pero  listo, cantidad. Cada niño se busca su padrino y, si cabe, al primo de zumosol.

En los partidos democráticos, el peso de la militancia es tan liviano como la sinceridad de sus ideologías. O sea. Cuando decide el sátrapa, el listillo acoquinado se refugia en los búnkeres mediáticos de los afines. No obstante, a la primera de cambio, se zafarán del influjo extraño e introducirán su propio marchamo. Mucho te quiero, cordero, pero no te doy mi dinero.

Para los partidos, la democracia se viste por la cabeza visible y no por los pies. Los líderes nos hacen ver colores e imágenes radiantes como los rompimientos de gloria del Barroco. Los grandes hacedores políticos imponen el camino a seguir como los Galliano sancionan la moda. De esa forma, se nos hurta el conocimiento de la corrupción, de las perversiones de la jerarquía, del machismo imperante o de la psicología más alienadora.

La falta de motivación de las resoluciones humanas conduce a la desdicha de los interesados por las mismas. Se dictan sentencias presididas, la mayoría de ellas, por el fallo. Producir como churros decisiones, de cualquier origen social, constituye un craso error del sistema. Los paganos son siempre los más desventurados, quienes confunden aprobados con conocimientos y los que no quieren ver que ser suspendido es ser reprobado. Se pasa página y adelante. Que el tarro cognoscitivo ya se llenará el próximo años. Equivocación más indecente.

 

El congreso socialista de febrero se mece en la telaraña frágil donde reposan los elefantes que se resisten al cementerio. Léase la mesnada felipista. La generación joven que encarna doña Carme -dígase Karma- anda obsesionada con alzar otra voz aunque el eco sea el mismo. Buscan inmolar en la pira a las vestales de otrora y a la gerontocracia a lo Llopis. En Andalucía se guarda el sufragio de la victoria de uno o de otra. En nuestra Comunidad, sin embargo, no se preserva el bienestar del pueblo. Sólo se disecan dinosaurios y se guardan en formol ejemplares de aves rapaces.

No importa quién gane. Cinco millones y medio de desempleados seguirán saboreando la hiel de su destino. La única posibilidad que nos queda a los españoles es que la plutocracia chavesista y griñanista toque a su fin. Si triunfa Chacón, para ella. Si el éxito sonríe a Rubalcaba, todo suyo.

A los españoles y a los andaluces, el congreso del Psoe no es el de la regeneración, sino el de la ratificación de una tragedia gobernante. En cualquier caso, me voy a mojar. Debiera salir elegida la catalanista. A pesar de serlo. Si venciera don Alfredo, entregará las elecciones marceñas a Javier Arenas. En bandeja. Y ellos lo saben.
 
Un saludo.

NIDO DE SERPIENTES


Me voy a poner puntilloso. Aunque sea en este párrafo. La Constitución otorga a la Administración el poder de autotutela. Cuando es declarativa de derechos, se la distingue como ejecutividad y cuando coacciona a los administrados, se la denomina ejecutoriedad. Así es y así se escribe la norma. Que le digan a Hacienda el camino que se ha de recorrer entre el reconocimiento de una deuda y el apremio para su pago. Breve como una noche de solsticio de verano.

Con los expedientes sancionadores, pasa algo parecido. Hay funcionarios que se hacen merecedores de una información reservada previa a la incoación de un expediente y, por causas bien espurias, jamás se someten a esa instrucción. Del mismo modo que algunos empleados públicos, a poco que estornuden, sufren en sus carnes las iras de un batallón de inspectores dispuestos a saciar la sed de venganza de los superiores de turno. Una vergüenza, oigan.

Al señor Guerrero, hasta hace unos meses director general de Empleo de la Junta de Griñán, no le permiten retornar a su puesto de trabajo en la función pública. Cómo es posible, se dirán, si tiene derecho a ello conforme a la normativa vigente. La respuesta es sencilla: mejor fuera que dentro. Si tiene que destapar la manta, que lo haga desde la calle no sea que en el interior se produzca una congelación súbita de quienes temen la rociada verbal y fundamentada del presunto consumidor de cocaína a costa del dinero de los ciudadanos.

Y va a ser que sí. Que el señor Francisco javier Guerrero, a cuentagotas, va a destapar el contenedor verde de basura. Ya ha comenzado a admitir que él no emprendía nada sin la aquiescencia de sus jefes. Que los consejeros Viera y Fernández sabían más que Briján y que éstos eran los que repartían el bacalao. Por si alguien tenía dudas sobre la trama, vayan disipándolas. Otra cosa será determinar aspectos de intendencia y de suministros. Pero el fondo de reptiles no se funda ni se organiza si no media la mano poderosa de un altísimo cargo del Psoe y si no se confía ciegamente en el estrabismo sobrevenido o en la ceguera espontánea del máximo responsable del Gobierno y, sobre todo, del Partido. Guerrero no niega que esté “pringao”. Lo que traslada a quien tenga interés en desvelar este indecente asunto, es que actuó en compañía de.

Los expedientes de regulación de empleo están llenas de irregulares y de intrusos. En la tramitación de los mismos, no se puede desdeñar la cooperación de los sindicatos mayoritarios, de los delegados provinciales de Empleo y, por supuesto, de ciertos empleados públicos que, ya por miedo, ambición o lo que fuere, hicieron la vista gorda y de su deber de garantía un cocido de serpientes. Así que Guerrero, por supuesto. Pero que un tinglado de esta envergadura no se puede acometer en la soledad del cocainómano o en la adicción del copero, es un axioma.

En el salón de lujo del Parlamento andaluz, los miserables escoltas del pivot Griñán aplauden al infame arquitecto de la economía andaluza. Qué digo aplauden. Lo ovacionan de forma estruendosa al tiempo que ensanchan sus sonrisas de profidén caro para testimoniar su adhesión inquebrantable al sucesor de Chaves. Se ríen y hacen palmas como si la fiesta fuera eterna. Como si el millón y medio de parados de nuestra región fueran melones sin calar. Como si la deuda que hemos de soportar no fuera superior a cuatro billones, si billones, de pesetas.

Esta pandilla de palmeros y abrazadineros guardan en sus manchadas manos la potestad de autotutela. Y en seguir conservándola se empecinan. El 25 de marzo, cuando los andaluces acudamos a las urnas, habremos de pensar a quién prestamos nuestro voto. Después de treinta años de mangoneo continuado del Psoe, los andaluces debemos poner pie en pared y decir: basta. Basta. Que se abra un expediente judicial a los expedientadores. Y, tras un proceso garantista, óbrese en consecuencia. Ya está bien de inquisidores fundamentalistas. El tiempo del Santo Oficio ya pasó.

Un saludo.

GORRA ETA

Nada de Gora ETA. Eta, de gorra. Por la gorra. A gorrazos. Las hazañas bélicas de los etarras han dado paso a las chulerías de sus miembros. La membresía asesina. La sentencia del Constitucional ha dado alas a la panda de criminales. La pasividad de Zapatero ha proporcionado carburante al motor de dos tiempos -el de la parabellum y el de la bomba lapa- de la armada terrorista. Están que se salen. Los verdugos se chulean de las víctimas y cogen carrerilla en su marcha hacia el status del me he salido con la mía.

Son los dueños de la Audiencia Nacional. De más está que el tribunal les indique las normas a seguir. Como van de gorra, gritan el gora Eta. Y no les pasa nada. Como se pasan la ley por el gorro, insultan a las fuerzas del orden y a los mismos magistrados. Y no les pasa nada. Como saben que tienen la sartén de la paz por el mango de la rendición, se cachondean de todo lo que suene a norma y a sentimiento. Y no les pasa nada. Como son así y dominan la cancha, tildan a los fiscales de torturadores. Y sigue sin pasarles nada.

El Ministro del Interior, Fernández Díaz, declara que la banda criminal puede estar reconstruyendo su aparato logístico. Anda, y yo. Y millones de españoles que, tuturú, han confiado en la paz del ultimátum de estos golfos. Pues claro que van armados. Quién puede pensar que esta gentuza ha ordenado el cese definitivo de la violencia. El impuesto revolucionario ha dejado paso, parcial y temporal, al tributo de las instituciones y, claro, ya no tienen la urgencia de antaño en descerrajar dos tiros al empresario faltón o en abrir el tórax a un guardia civil. No se puede esperar una sola proposición ética de estos miserables.

Subvenciones oficiales para gorra Eta. El Estado concede ayudas para que la canalla etarra dinamite sus propios pilares. Yo te pago para que me mates. Menuda idea. Me recuerda la chorrada que soltó el señor Bono al Secretario de Estado norteamericano: “prefiero que me maten antes de matar”. Y ser pobre antes que rico. Y no tener casa a poseer cuatro chalets. Y pedir limosna antes que regentar un negocio de caballos. Y tomarse unas copichuelas con el portero de su inmueble antes que con el pocero de Seseña. Si es que son la logia más embustera que masón alguno pudo alguna vez fundar. Pues eso, se subvenciona a Amaiur para gastos de seguridad frente al terrorismo. Por idéntica razón se debiera dotar a los comandos vivos para que prosigan su actividad de rearme. La gorra, ya digo.

De gorra. A costa ajena. Ni siquiera tienen que echarse al monte. Eta se homenajea como el ladrón que brinda por el éxito de su robo. La víctima del atraco puede yacer malherida a sus pies pero el delincuente campa a sus anchas. Enaltecer a Eta se ha convertido en grito de pulsión. Español el último, se jalean entre ellos. España es la última. Los nazis se enseñorearon de Alemania de esta manera totalitaria. A base de provocar miedo y de mostrar horrores. Los señoritos de la democracia están demasiado ocupados en discutir el sexo de los ángeles como para detenerse a pensar que el avance de los independentistas es irrefrenable. Nadie sale a pararles los pies.

Será tarde. Demasiado tarde. Cuando nos demos cuenta de la equivocación, la oleada habrá asfixiado a miles. El crujir de dientes. Por la leche que dieron a algunos, el resto vamos a tener gorra Eta hasta en los telediarios de Extremadura. Basta ya de gorra Eta. Con la banda, a gorrazos. Por las buenas y por las legales. Pero a gorrazos. No duelen pero sí imponen. No es cuestión de reprimir sino de imprimir. Leyes y carácter. No es tan difícil. Se llama respeto.

Un saludo.

LEY DE TRANSPARENCIA


Madrid, veintiuno de enero. Soraya Sáenz de Santamaría paseaba tranquilamente con su marido y su bebé por una céntrica calle de la ciudad. Discreción absoluta. La vigilancia brillaba por su inidentificación. La vicepresidenta repartía sonrisas ante las felicitaciones de los transeúntes. Brillaba el sol y la primavera parecía haber suplantado al invierno. Quietud, claridad, normalidad, evidencia, manifiesto. Sin trampas ni cartón.

La señora Sáenz de Santamaría sorprende. Me asombra. A veces hasta me entusiasma. Rompe moldes de inteligencia, de categoría y de saber estar. Lo penúltimo, su defensa de la Ley de Transparencia. Puede ser la orfebre que labre, como una Ghiberti o un Cellini de nuestra política, la joya imposible de la responsabilidad de los gobernantes. Han de responder. Los españoles electos han de explicar sus acciones ante sus votantes y ante la sociedad toda. Ya basta de tomar con una mano y golpear con  la otra. Dolo y culpa. Acreditados. A continuación de las infracciones probadas, las sanciones tipificadas. Los gestores públicos no podrán irse de rositas como vienen haciendo en un número escandaloso. La buena praxis habrá de refrendarse en la ley de buen gobierno. Antes, un cuadro legal previo, cierto y escrito. No puede ser de otra manera. El que avisa, no es traidor.

Soraya lo ha anunciado. Se cocina una norma sobre transparencia. Si hay que ampliar el Código Penal, que la mano no le vacile ni la mayoría democrática tiemble. Si cabe inhabilitación, a efecto con todas las garantías. Si la pena comporta privación de libertad, bienvenida sea. Todo con tal de que la clase política no sufra los desmanes mafiosos de cierta laya de sus miembros. Lo preciso para que si alguien abre la puerta del mangoneo, encuentre la reja que impida su salida. De manera nítida. Con luz y taquígrafos.

La autoridad reside en el ejemplo. Soraya ha comenzado por su propia formación. Cualquier cargo público del PP encausado en un procedimiento judicial, perderá su silla. Compromiso que se firmará a priori como carta de adhesión a un contrato de cláusulas límpidas y no abusivas. Los indeseables, a la calle. Cuestión de ética, de deontología y de estética. Desterrados privilegios y tratos de favor. Imagen y honorabilidad, indemnes. Las de la persona y las del partido. La corrupción pierde sustancia vampírica al paso de la luz de la moral. Nada por encima del interés general. La sociedad que desprecia los valores cava la tumba de su decadencia. No son posibles los buenos jueces en país de malos legisladores.

La Administración dejará de ser una jungla espesa, oscura e intrincada. De cristal. Acero reforzado para la protección de datos. Fin de la oficina siniestra en la que el lumpen altofuncionarial destroza la credibilidad de los empleados garantes. Cuánto tengo y cuánto gano. Del inicio al final. Es el derecho ciudadano a la información y a la participación.

La palabra de Soraya Sáenz tiene peso. Su actitud, honrada y sencilla, también. La ley de transparencia iluminará más a ella y a su gobierno. Si la misma nunca se aprobase, acarreará a la vicepresidente los efectos contrarios. Sería la contrapartida. Porque, señoras y señores, obras son amores. Transparencia. Luz.

Un saludo.

CAMPS NO ES CULPABLE


O sea, que es inocente. Un alambique, un mortero y un mazo. Destilar culpabilidades es tarea complicada. Destripar inocencias, juego de niños. El jurado popular considera no probada la recepción de los trajeados obsequios. Por mucho que la fiscalía clamase por su condena, los nueve  hombres buenos han considerado su absolución. Sidney Lumet dirigió aquella obra maestra del cine norteamericano: doce hombres sin piedad. En la historia de Camps no ha habido asesinato. Simplemente, casi nada, un linchamiento moral y político. Muchos detractores y difamadores nunca tuvieron su duda razonable. Son los dioses de la verdad y reserva de la inhumanidad. Es el síndrome enfermizo de los que se manifiestan sin lugar a dudas.  

Reducir la realidad a un concepto es un problema grave. Sobre todo porque la realidad es demasiado compleja y diversa como para ser reducida a una formulación lingüística. Sin embargo, los guardianes de la estampilla democrática se atreven a eso y a mucho más. La rectitud, la reflexión, la inteligencia, la inquietud e incluso la compasión constituyen cargas demasiado pesadas para soportarlas más allá de un improperio o de una descalificación. Si los medios vuelcan su potencial sobre un personaje, acaban convirtiéndolo en un ídolo de barro o en un monigote de feria. Eso de formar a la opinión pública es una idea doctrinaria. La intención es deformar cuanto más mejor. Manipular. A sabiendas. ¿Y si fuera inocente? Imposible.

La justicia democrática pasa por tener en la calle a un culpable antes que enchironar a un inocente. Guste, o no, el derecho obliga a pasar por ese arco. La contundencia de la fiscalía -qué cosas tienen algunos fiscales- colisiona con la decisión del jurado. El pueblo no ha visto la película filmada por Anticorrupción. Que si tantos trajes, cuantas americanas y no sé qué calzado. A ver si el ministerio público ha contemplado una serie de la ceja y el jurado no ha caído en la trampa tendida por los maniobreros. Los juzgadores del presunto delito han desestimado la existencia de una red de tráfico de prendas de vestir, como enfatizaban los acusadores. Que no hay pruebas, señores, que no las ha habido.

Y en esta tesitura de inocencia, la realidad vuelve a superar la ficción. El gran Garzón, que destapara la trama Gürtel, es devorado por su propia ambición. Los seguidores que se arracimaban para defender la inocencia del juez estrellado, han aprovechado la estancia para abuchear a los seguidores de Camps. Si hay que ir, se va, pero ir para nada.

Inocentes. Camps y Costa. Dos por el precio de una. Veredicto absolutorio. Lo siguiente ya se perfila en el horizonte inmediato. La jugada ha salido mal a los autores intelectuales de la misma. Una solicitud de culpabilidad hubiera permitido la prórroga en las elecciones andaluzas. Griñán y Chaves tienen que tragarse el sable de los EREs, la espada de la administración paralela, el puñal de los enchufes, la daga de las comisiones irregulares y el alfiler envenenado de las macrosubvenciones sindicales. No tenían corruptelas suficientes y absuelven al valenciano.

Lo dicho. Camps no es culpable. Es inocente. Mientras tanto, ningún jerifalte de la Junta de Andalucía se ha sentado siquiera en el banquillo. Acaso porque los fiscales estaban pendientes de la luna de Valencia. Se les ha ido el reo al cielo.

Un saludo.

PATXI SE PREOCUPA

Son de medalla. Los dirigentes del Psoe merecen una medalla. Al ingenio del filibustero. A la maldad del pirata. A la falta de escrúpulos del bucanero. Una medalla con insignia. Y en el metal, grabada la siguiente frase: contra los delitos del PP.

Si no la dan a la salida, la lían a la entrada. Necesitan un exorcismo democrático. Las convulsiones, los gritos, los espasmos, las blasfemias salen sin freno de las bocas macilentas de algunos de los políticos sociatas. Patxi López, que no agradece su permanencia en la lehendakaritza al popular Basagoiti, pisotea la estrategia conciliadora del líder conservador. Lejos de eso, ya se sabe qué son los no agradecidos, clava puyas aceradas en el lomo del aliado.

El señor López, cuyo patronímico castellano trata de ocultar con lo de Patxi (Paco), califica de absurda la intención de Cristóbal Montoro de perseguir por la vía penal a los políticos que se salten el déficit tasado. Fiel a la política de tirar la propia basura en predio ajeno, pone la guinda al pastelito de su malicia preguntándose si el Ministro de Hacienda y de Administraciones Públicas pretende llevar a medio PP a la cárcel. Sembrado. Don Patxi está sembrado. Con la garrocha acosa y con el verbo azuza. La viga que atraviesa el ojo del maléfico gabinete de Zapatero ha dejado tuerto al país y, en su afán de destacar la mota de polvo en el Gobierno de Rajoy, hala, a cebarse en el otro.

Más de media España sufre los embates de la ruina colectiva. En esta selva del caos económico, Patxi acusa al bombero de los fuegos que provocó el pirómano. Se necesita tener poca vergüenza política y tan débil entidad moral. Pero hombre, si hemos recibido una herencia de más de cinco millones de parados y unas deudas de pterodáctilus horribilis, habrá que activar alguna medida de ajuste para salvar el pozo en el que la camarilla psoecialista nos ha tirado sin consideraciones. Pues no. A seguir despilfarrando, a continuar con el saqueo, a secar la ubre de los impuestos que pagamos los españolitos y a seguir chupando del bote público.

Me permito recomendar al señor López, don Patxi, la lectura de una noticia que deja estupefactos a toda Andalucía. Su amigo de farras gobernantes, el señor Griñán, es el artífice de una nueva barbaridad gestora. A fin de dar una apariencia de austeridad y de hacer creer que tiene bien asidas las riendas del déficit, ha instado a la Intervención General a comenzar “procesos de traspaso masivo de remanentes comprometidos y anualidades futuras”. O sea, que hasta que estos traspasos no sean totales, “no se contabilice nueva propuesta de documento contable con cargo al ejercicio 2012”. En román paladino, que la Junta de Griñán suspende pagos. En la jerga del cheli: que se jodan los acreedores y que apechugue el PP si gana las elecciones. Lindo gatito.

Y Patxi tiene la cara de decir que se preocupa por el PP. Inquiétese, primero, por sus cuentas; luego, alármese por el polvorín de corrupción generado por Chaves y Griñán; a continuación, recele de Blanco, Garzón y algunos de los implicados en la caja de resonancia Gürtel; por último, lávese la boca y no profiera más necedades.

El gran Julián Marías prologó la reedición de "España como preocupación", libro escrito por su esposa Dolores Franco. Del mismo, extraigo el siguiente párrafo: “la guerra civil, que nos hirió profundamente, pero no consiguió arrastrarnos en su estúpido y fratricida viento de discordia, fue una terrible sacudida para nuestras esperanzas españolas. Pero no nos resignamos; no estábamos dispuestos a creer que España era lo que acababa de ser, lo que estaba siendo; pensábamos que aquello era una locura -una locura consentida-, un mal sueño estimulado interesadamente por algunos, de dentro y de fuera. Teníamos presente lo que había sido España durante siglos, su historia dramática y llena de gracia, sus empresas creadoras, sus desmayos, sus tristezas, su vitalidad siempre renovada”.

Preocúpese, señor López, don Patxi, por España, por los españoles, por la justicia social, por la verdad y el respeto. Por los principios y los valores. Contribuya y ayude a sacar el carro del fangal en que lo abandonó Zapatero. Preocúpese por ello. Hágame el favor.

Un saludo.

QUIÉN MIENTE

 
Un hecho. Dos noticias. Distintos medios. Muchos lectores. Alguien miente. Y, desde luego, no son estos últimos. Periodista Digital, por ejemplo. Otra muestra, el Correo de Andalucía. Tema: José Blanco ante el Supremo. Lean y juzguen. Alguien miente.

Titular de Periodista Digital: “El juez cita a declarar al ex ministro José Blanco a finales de enero”. Titular de El Correo de Andalucía: “Blanco declarará ante el TS el 26 de enero por el caso Campeón”. Hasta ahí, cierta similitud. El periódico madrileño concede la iniciativa al juez en tanto el diario andaluz transmite que esa declaración se efectúa por voluntad directa del que fuera Ministro de Fomento. Interpretaciones válidas realizadas por cualquier lector sin que de las misma se infiera intención de engaño.

 

Bien. Acerquemos las entradillas para alumbrar. El digital escribe: “El ex titular de Fomento comparece como imputado”. Por su parte, el Correo precisa: “lo hará a petición propia, sin esperar a que la corte solicite suplicatorio al Congreso de los Diputados”. Y ahora qué.

Sigamos leyendo. El periódico que dirige Alfonso Rojo señala que el magistrado José Ramón Soriano, instructor de la causa, ha dictado una providencia mediante la cual cita al vicesecretario general del Psoe. En sentido contrario, Diego Suárez, director de El Correo, decano de la prensa sevillana, pone el énfasis en  la solicitud de Blanco para declarar, a petición propia.

Con toda seguridad, las tácticas convergerán en el conocimiento de las diligencias ordenadas por la juez de Lugo, Estela Sanjosé. A partir de ese momento, las movilizaciones abogaciales irrumpirán como elefante en cacharrería y los medios afines a una tesis u otra mostrarán su patita y comprobaremos qué intereses ocultos salen a la luz. Sin embargo, no es preciso esperar tanto. Basta, por ejemplo, saber qué grupo empresarial se encuentra detrás de la noticia del Correo de Andalucía y qué posiciones próximas a La Gaceta ocupa el señor Rojo. El Correo pertenece al grupo de Alfonso Gallardo. ¿Les suena? El creado por el empresario extremeño, tan cercano al partido que fuera de Felipe González, dueño de un microimperio de comunicación y gran impulsor del oleoducto entre Los Santos de Maimona y Huelva.

Una vez más, la cortina que controla la noticia sirve de parapeto al holding financiero cuyos tentáculos avanzan y avanzan. Del fundador, el cardenal Spínola, a finales del siglo XIX, al propietario actual, el industrial Gallardo, a principios del siglo XXI, ya ha llovido. En principios, en ética, en ideas, en fines, en personalidad. Allá cada cual. Servidor no quiere entrar en el juego de las moralinas. Lo que no está dispuesto a pasar es que le den gato por liebre.

Cuando esto ocurre, alguien miente. No les quepa duda. Incluso el defraudado. En modo alguno quiere aparecer como el tonto del comedor.

Un saludo.

LA DERECHA AL PODER


Con mucha honra. Al poder. La derecha, al poder. Es la grandeza de la democracia. La fuerza del pueblo justifica su soberanía y legitima su poder. La izquierda se ha apropiado, de manera indecente, del voto de los ciudadanos y utiliza tan poderosa arma para beneficio de algunos golfos entre sus dirigentes. Eso, si aceptamos que Psoe es izquierda y que IU es su pedúnculo. Lo cual viene a ser lo del anuncio televisivo de admitir, so pena de abandonar el juego, que pulpo es un animal de compañía. La derecha juega limpio. El Pp es la derecha española. Conclusión del silogismo: ergo el Pp actúa con limpieza.

Los españoles nos hemos dado cuenta, tarde pero algo es algo, que la llamada izquierda zapateril y su epígono la siniestra felipista representan la hez del Estado de derecho. Utilizan a las personas como conejillos en los que experimentar sus canallerías políticas y emplean el dinero de los contribuyentes en sórdidas operaciones ilegales cuales regalar joyas a esposas de ciertos cargos, untar con fuertes sumas a policías corruptos, desposeer a los desempleados de los subsidios de paro, engrosar el caudal de los camellos y, en fin, descerrajar dos tiros a presuntos etarras para después enterrarlos en cal viva. Tarde y mal pero para qué vamos a quejarnos si, a la postre, los hemos apeado del caballo de la corrupción.

En Andalucía, la dictadura del Psoe más mafioso se prolonga treinta años. Tres décadas de abandono de la verdad, de escapada de la ley, de huida del derecho y de pisoteo de la libertad. Ningún dictador norcoreano hizo menos en favor de su pueblo en tan dilatado espacio de tiempo. Chaves se ha coronado como el factótum de una Andalucía podrida que cubre sus andrajos y sus llagas con la manta hecha jirones de la demagogia de Griñán. El último baluarte de la droga, de la fiesta, del clientelismo y de la miseria del poder reside en la Junta del Psoe. El último.

No es extraño, pues, que descompuesta la armada sociata y desvalijada por ellos mismos las otrora pobladas arcas de la hacienda regional, Chacón y Rubalcaba vuelquen su dialéctica mentirosa en Andalucía. Por una vez, nuestra Autonomía importa a los dirigentes del Psoe más allá de servir de paraíso de orgías y de lujos pagados a costa del currito indígena. Los andaluces hemos sufrido diversas colonizaciones a lo largo de nuestra historia. Acaso ninguna tan cruel y humillante como la que han conducido don Alfonso Guerra y don Manuel Chaves.

A fin de esquilmar todavía más el territorio, el candidato Rubalcaba se ha presentado en Málaga y Almería para recaudar votos -que mañana serán tributos- e impedir como sea que la derecha limpia alcance la presidencia de nuestra Comunidad. Silencia el maldito vocero de la indignidad que esa derecha que lidera Javier Arenas es el antídoto contra el cáncer moral, social y económico que ha provocado esa falsa izquierda del hermano de Juan Guerra y del padre de Paula e Iván. No hay otra solución para atajar el mal que confinar en el ostracismo a los asesinos de las prosperidad y del progreso y, al tiempo, abrir la puerta de la esperanza al partido popular. No nos queda otra.

De conservar un hálito de vergüenza, el Psoe debiera retirarse a sus cuarteles de invierno, rumiar el mal que han hecho, concentrarse en la búsqueda de propuestas constructivas y dejar el campo abierto a la derecha para que ésta, exenta de historia de corruptelas y mangancias en la región andaluza, ponga manos a la ingente obra de reconstruir la Autonomía. Si en vez de mostrar, siquiera una vez, las buenas maneras que sus padres trataron de imbuirles, deciden arrasar los fundamentos elementales de la moral, agárrense que vienen curvas mortales. Con una mano al asidero y la otra a la papeleta del voto. Deposítenla en la casilla de la derecha. Los otros están, además de pringados, enfurecidos y medio locos. A las urnas y a la derecha. Con mucha honra.

Un saludo.

MADRIDISTA

Por razones personales, estoy en Madrid. Me encanta la ciudad. Tenía 17 años la primera vez que pisé la capital. Me pareció maravillosa. Hoy, también.

Aprovecho las últimas horas de la noche para escribir mi artículo de hoy. Mañana regreso a mi Huelva y aprovecho estos minutos de descanso para hilvanar algunas ideas. Decido sustraerme a la situación política del país. Incluso a las ofertas culturales de la metrópolis. Madrid puede parecer provinciana pero de eso nada. Cosmopolita como pocas. Castiza como ninguna. Acogedora siempre. Libre de prejuicios nacionalistas. Amante de la belleza, progresista en las ideas y conservadora de las libertades. Si algo me subyuga de la antigua Magerit es su espíritu libertario y moderno.

Aunque los detractores critiquen a sus gobernantes y los sitúen en la derechona más temible, lo cierto es que Gallardón y Aguirre son intérpretes de una concepción urbana que trata de conciliar el ayer con el mañana en un alarde de genio, de creatividad y, paradojicamente, de tradiciones. Mucho Madrid.

He leído los comentarios acerca del partido de fútbol del pasado miércoles entre el Real y el Barça. A través de los mismos, ya en periódicos de información general ya en la prensa deportiva, existe un sentir casi unánime. El Barcelona es un equipo sensacional. Un equipo, un grupo, un conjunto. Enorme. Dicho desde la ciudad de los derrotados, el elogio se agiganta. Constituye una muestra de la grandeza de alma de sus habitantes. Una sensación de alivio me invade cuando compruebo que el madrileño no ha perdido su alma de nobleza y su hidalguía. Se rinden a la realidad por más que duela.

Rememoro la guerra de las ideologías. Los ideólogos construyen sus teorías a partir de la realidad que viven. A partir de sus ideas "novísimas", quieren transformarla de raíz o, cuanto menos, revisar los mecanismos de su sistema. Durante un tiempo dan la tabarra a diestro y siniestro con tal de alcanzar la inmortalidad de la tesis. Vano intento. La realidad pudre sus doctrinas y éstas acaban abonando campos que seguirán sumidos en la esterilidad. En ese instante, el pensador descerebrado mira hacia otros que se pegaron un tortazo similar y, antes de admitir su inanidad, inventan un truco manido. Falsifican la realidad. Como no pueden modificarla, se la inventan. Bingo. La ideología ha servido, una vez más, de coche fúnebre que transporta las libertades individuales para enterrarlas en el panteón de la colectividad supuestamente libre.

Esa ideología fascista y totalitaria no arraiga en los Madriles. El chauvinismo franchute no puede triunfar en la bohemia del barrio de los Austria ni en los suburbios finales donde llega el metro. Este Madrid es la patria de los simpatrias y la nación de los que no nacimos en ella pero en la que habitan familiares de los que hemos oído hablar a nuestros abuelos. Todos somos de Madrid. De alguna forma.

Uno se siente en su casa. No obstante, demasiado palacio para los que solemos movernos entre los muros de nuestra pequeña Onuba. Si, aparte, uno se identifica como madridista, entonces la emoción crece. Porque antes el Madrid ganaba nueve y medio sobre diez. En estos tiempos en que el Barcelona nos vapulea en lo futbolístico y nos alecciona en la virtud del saber estar, los madridistas reconocemos la superioridad del eterno rival y ovacionamos sus aptitudes y su actitud. Es lo que hace grande a Madrid. No es fácil ser un señor o una señora. Ser un gañán, sí.

En mi onubensismo de entrañas, confieso mi amor por Madrid y mi admiración por el club de la Castellana. Desde Madrid lo escribo. En Huelva lo ratifico.

Un saludo.

ERES UGT

Unión General de Trabajadores. Expedientes de Regulación de Empleo. Quien despide es UGT. Los afectados por el despido, los trabajadores de la empresa de Cándido. Oiga, que se van a la calle. Con viento fresco. A ver si alguien se ha creído que el sindicato tiene más miramientos con sus obreros que una empresa cualquiera. Para nada. La patronal sindical se quita de enmedio al personal por menos de una subvención fallida. Pues qué se creían. Por ahora.

A medida que el Gobierno se mantenga firme y se niegue a seguir la senda -que nunca se ha de volver a pisar- de la genuflexión ante las dos grandes centrales, Méndez y Toxo van a recortar más que todos los afiliados a la CEOE. Hoy despiden a sus trabajadores externos. Qué harán mañana cuando se les cierre el grifo de los miles de liberados. Y qué pasados dos días si las subvenciones se reducen a la mitad. Y qué dentro de tres semanas si la Ministra del Ramo les retira el chollo de los cursos de formación. La que se puede armar.

Sin embargo, a poco que la señora Báñez muestre temple y el ministro Fernández disponga la seguridad con firmeza y respeto, las reivindicaciones serán tan huecas como las palabras de Zapatero y las movilizaciones, tan minoritarias como los votantes de Pajín. Tiempo al tiempo. La empresa UGT manda al paro a sus trabajadores. El notición. Se suponía que las cuotas de los afiliados sostenían a la correa de transmisión del Psoe. De igual modo que era sabido que los salarios de los liberados eran abonados por el Estado o por las Autonomías para uso y disfrute de la cúpula sindicalista. En la misma medida que los inmuebles que usufructúan y disfrutan los ugetistas nunca fueron adquiridos con las aportaciones de sus miembros, sino por graciosa donación de los gobiernos de turno.

Uno es acérrimo defensor de los derechos y libertades en general y de los sindicales en particular. Pese a ello, o mejor, precisamente por ello, rechacé en toda época cualquier tipo de conversión de los sindicatos en entes de presión política que se retroalimentan de la acción de los partidos. Con dinero público y libre de salarios, monto yo diez imperios como Zara. Menudo montón de empleos que iba a crear. Reducía el paro a la nada.

Para este viaje no se necesitan alforjas. Se resucita la esclavitud y ni EPA ni leches. Pleno empleo. Sindicatos como UGT escarnecen las leyes y vituperan la justicia. Despedir a sus trabajadores porque han mermado sus ingresos oficiales daña el sentido de la ética y de la estética. Como un patrón cualquiera, lleno de crueldad y carente de escrúpulos. Pues que bien.

Desde mi punto de vista, los liberados de UGT debieran salir a la calle, concentrarse en las puertas de todas sus sedes, airear pancartas, sacar altavoces, corear consignas y reivindicar la inmediata readmisión de sus propios despedidos. Al frente de la manifestación, Méndez y Toxo portarían el macropanfleto principal. Con el siguiente lema: UGT y CC.OO. Maltratan a sus trabajadores. La culpa es de los trabajadores. Y del PP. Junto a ellos, los amiguetes de Almodóvar y demás compañeros de trola, gritando, eso sí con arte declamativo, No a la Guerra de Irak. Aznar, al paredón.

ERES UGT. Se dicen de izquierda. Son pura entelequia. Eres de ser. ERES UGT.

Un saludo.

EL GÜRTEL ES UN BOOMERANG

Baltasar Garzón se sienta en el banquillo. No en el de los suplentes porque, hasta la fecha, no ha perdido la titularidad. En el banquillo de los acusados. Por más que ha tratado de eludir la fatídica posición sedente en tan desagradable taburete, casi un cadalso, la maquinaria procesal ha terminado imponiendo sus normas ante las maniobras escapistas del magistrado. La gloria de las estrellas se hace cenizas al contactar con la atmósfera de la realidad. La línea imaginaria del Gürtel ha descrito una curva inopinada y ha retornado a la posición del lanzador que se creía omnisciente y todopoderoso.
 
He dedicado varios artículos en este blog a la actividad pública y funcionarial del señor Garzón. En alguna ocasión, defendí su intervención protagonista en el feo asunto de los GAL. Entendía entonces, y ahora reconozco mi equivocación, que actuaba guiado por una voluntad férrea y bien intencionada de hacer justicia y no justicierismo. Craso error. El transcurrir del tiempo modifica la interpretación y las campanas de la revancha tocaron a muerte del estadista político que pudo ser. Un buen Maquiavelo debe tener la conciencia sucia y prístinas las acciones. No olvidemos que los actos nos hablan de la organización del cerebro y de las angustias del alma.
 
Un grupo de personas ha hecho causa con el señor Garzón. Entre ellas, jueces y fiscales. No podían faltar entre los adeptos la actriz Pilar Bardem y el diputado Llamazares. Todos parecen entender que la Vista es un auto de fe escenificado por la Inquisición Judicial contra el último guerrillero antifranquista. El desconocimiento de las causas revela, además de ignorancia, maldad. El señor Garzón no ha sido imputado en este proceso por su incompetencia en la investigación de los crímenes durante el régimen de Franco. Ni hablar. El juicio oral se ha abierto por la posible comisión de sendos delitos de prevaricación y contra las garantías constitucionales. A tenor de lo que se conoce del sumario, don Baltasar, en su afán de machacar a Correa y Crespo, cabecillas supuestos de la Gürtel, autorizó intervenir el teléfono para informarse de qué hablaban estos señores con sus abogados. Y claro, esa interceptación es ilícita a no ser que concurran circunstancias tasadas por la propia ley. Estas circunstancias no se daban y el señor Garzón no es un ignorante en esta materia.

El ascenso a ciertas alturas de los ochomiles puede obnubilar las mentes hasta el punto de que los escaladores se sienten diosecillos inalcanzables. La efímera permanencia en la cúspide antecede a la dura y terrenal bajada a la humanidad. No pocas veces, el resbalón mortal se produce en la confianza del descenso. Ay, cuando las ilusiones nos hacen alucinar.

Este articulista escribió allá por 2009 un artículo en este mismo blog. Analizaba las consecuencias del caso “Escuchas”. Decía en el mismo que Garzón nos sumía en el estupor. De escándalo en escándalo. Y expresaba textualmente: “el tema de las presuntas escuchas ilegales a abogados defensores en el caso Correa/Gürtel, va a traer cola” (...) Sería lamentable, de creer que el sumario del caso Gürtel es lo bastante garantista, que el don Vito hispano se librase del rosario de imputaciones por mor de una chapuza como la que se atribuye al juez Garzón. Si éste quebrantó las garantías constitucionales, recogidas en el artículo 536 del Código Penal por autorizar escuchas no fundamentadas o insuficientemente motivadas, podemos golpearnos de bruces con el muro de la nulidad de las actuaciones. En cuyo caso, el autor del presunto delito incurriría en la pena de inhabilitación especial para cargo público”.

Un juez, señor Garzón, ha de ser, antes que nada, garante y, después, impulsor de las investigaciones. De alterar esta prelación, se convertiría en arte y parte. A partir de ahí, a tomar por saco el deber de tutelar los derechos de los imputados. Y es que, amigos, no hay peor cuña que la de la misma madera. Dicho de otro modo: donde las dan, las toman. Me lo repito constantemente para mi acción particular. Para que no se me olvide.

Un saludo.

DE ROMPE Y RASGA

La expresión que da título al presente artículo se suele utilizar para designar a mujeres de físico imponente. Créanme que no es mi intención aludir al aspecto físico de las señoras a las que me dirijo. En absoluto. Me refiero en exclusiva a la capacidad de ambas exministras psoecialistas por romper y rasgar. Romper en lo que respecta a quebrar y despedazar las arcas públicas. Rasgar en lo que concierne a desgarrar y hender la economía del país. Ya verán, entre tantas razones no expresas, por qué lo digo.

Doña Trinidad Jiménez, Ministra de Asuntos Exteriores porque así le salió del dedo nombrador al señor Zapatero, constituye uno de los modelos a no seguir en asuntos de diplomacia internacional. Una cosa hiriente lo de esta excelsa mujer. A falta de gastos miles durante su nefasto mandato, la dama no ha tenido ocurrencia más trituradora que, estando en funciones, adjudicar más de diez mil millones de pesetas, diez mil millones, para proyectos de interés ¿social? Me niego a referir el destino de algunas de estas subvenciones otorgadas por tan egregia fémina, por más que la lectura de las mismas llenarían de satisfacción a mi buen amigo Paco Morán. Diez mil millones de pesetas repartidas en el extranjero porque aquí en España no hay necesidades, el trabajo sobra y la prosperidad invade todos y cada uno de los hogares españoles. Una cosa indigerible por lo vergonzante. Antes de que me echen, se habrá dicho la sobrina de Villarejo, limpio la caja de caudales. Que se fastidien los de Rajoy.

Por su parte, doña Cristina Garmendía, exministra de Ciencia e Innovación con ZP, con quién si no, ha puesto su granito de arena al Kilimanjaro de la corrupción nacionalsocialista. Años atrás, la señora Garmendia fichó como alto cargo a un señor que, con anterioridad, había sido señalado (sic) por desviar dinero público. Una de las primeras decisiones del nuevo fichaje fue contratar con una empresa que, ¡oh, dioses del averno!, había sido fundada por su espectacular y querida esposa. La cantidad abonada era más modesta. Alrededor de sesenta millones de pelas. La actividad en el ramo de la ciencia y de la innovación apenas ha tenido repercusión en la vida social y económica de España. Eso está claro. Pero... ¡y el dineral que se ha embolsado la señora unida por la afectio maritalis al secretario general de ese ministerio! Beneficiar a la familia se llama eso, se disculpa señá Cristina. Familia que se enriquece unida, permanece junta. Si es que de cristianos se pasan.

El tercer “pieza” de los rompe y rasga, dentro de los más modositos del gabinete de Zapatero, es el señor Sebatián. Menudo el caballero. En noviembre, apenas cuatro días antes de las elecciones que hundieron al desgobierno del leonés errante en la miseria de la derrota electoral, el ministro de Industria (de pitiminí) y Energía (bien flaca) rubricó un contrato de casi quinientos millones de pesetas con un despacho de abogados de asesoramiento a la Abogacía del Estado. A los abogados del Estado, ni más ni menos. Trescientos euros, más IVA, cuesta, por hora, al contribuyente la supuesta ignorancia en materia de energía fotovoltaica de profesionales tan expertos como nuestros abogados del Estado. Con este precio, las minutas de Del Nido se quedan en juego de juristas de segunda clase. Claro. Clarísimo.

Tres dirigentes ineptos de rompe y rasga. Doña Trinidad. Doña Cristina. Don Miguel. Mientras los españoles se aprietan el cinturón y las empresas se apelotonan en las oficinas de Empleo, en tanto el número de parados acrece a medida que la recesión avanza, los señoritos y señoritas del (des)Gobierno zapateril compiten por llevarse la Gran Cruz del Despilfarro en su categoría de tierra quemada. Los angelitos. De rompeempleos y de rasgamorales. A ver si se atragantan con los provechos del banquete.

Un saludo.

LATO SENSU

Mi amigo Álvaro, clásico donde los haya, trompica en la tendenciosidad en un grado similar al autor de este artículo. La diferencia radica no tanto en las ideas como en las posiciones políticas que defendemos. Él aprovecha los fallos del contrario para remar a favor del viento de su partido. El saludador critica con cierta vehemencia los pecados del otro para abrir los ojos a los ciudadanos que se empeñan en cerrarlos.

Lato sensu. Acaso mi interpretación abarque la rival. Tal vez mi no adscripción a formación política alguna me distancie de intereses de cualquier tipo. Sentido amplio. Lo desapasionado no tiene por qué comprender lo desinteresado. Ni el apasionamiento absorbe el interés. En cualquier caso, la objetividad ha de medirse en magnitudes económicas o de influencia social.

Algunos cargos electos en las recientes elecciones generales y, anteriormente, en las autonómicas, han recibido tal alud de abrazos, de felicitaciones, de apretones de mano que, una de dos, o las  expresiones de alabanza manifiestan sinceridad o, detrás de ellas, existe un desfile de rostros que se hacen notar por ver si les toca el reintegro. Lato sensu. En sentido estricto, estoy convencido de que son muy pocos los que actúan con la naturalidad propia de una relación verdaderamente afectuosa.

La proximidad de los comicios autonómicos andaluces está llevando a tejer una urdimbre de conocimientos de toda la vida. Si, como es relativamente predecible y, para servidor que no para Álvaro, absolutamente necesario, Javier Arenas consigue la mayoría absoluta, el veterano político se va a a convertir en campeón de amistades peligrosas. Le puede ocurrir como a De Guindos con Carmen Vela. Lato sensu, Carmen Vela subsume en la cara de su categoría profesional la cruz de su manifiesto prozapateril. Stricto sensu, el nombramiento de esta señora es una afrenta a los simpatizantes del PP y una bofetada con guante de boxeo a los discrepantes con los manipuladores de la ceja. En un sentido u otro, la llegada de la señora Vela a los altares ministeriales me parece un error y un horror.

Javier Arenas no metió la pata cuando hizo de Manuel Pimentel su segundo de a bordo en el Ministerio de Trabajo. La dimisión de Pimentel pudo deberse bien a la política de Aznar respecto a la guerra de Irak, bien a partir de saber que la esposa del director general de Migraciones era propietaria de una empresa de formación que obtuvo fondos públicos. Pimentel no se valió de Arenas. Carmen Vela ha podido utilizar a De Guindos. Lo peor es que el neoministro haya sido víctima de algún tipo de complejos.

Lato sensu, el saqueo protagonizado, que no dirigido ni realizado, por el exdirector general de Empleo de la Junta de Chaves y de Griñán puede ser un delito. Los tribunales se manifestarán al respecto. En sentido estricto, el presunto delito es un acto innegable de corrupción. He escuchado a algún periodista de El País decir que a él no le preocupa en qué se han gastado miles de euros el citado exalto cargo y su chófer. Lo que le saca de quicio es que hayan malversado caudales públicos. Lato sensu, la declaración es aceptable. Stricto sensu, resulta inadmisible. Y es que el plumillas se pone la venda para no ver que, tras el trinque, viene la tranca y que la cogorza puede ser de alcohol o de droga. El consumo de estupefacientes está prohibido por las normas administrativas. La posesión de ciertas cantidades, un delito. El saqueo puede ser un delito medial para la comisión de otros. Sin embargo, el columnista/opinador prefiere el lato sensu. Y ello porque beneficia al infractor, que pertenece al partido del que recibe, cuanto menos, parabienes.

Stricto sensu, mi familia está constituida por mi esposa e hijos. Lato sensu, por todos mis parientes y afines. En sentido amplio, deseo que Arenas se lleve de calle las elecciones andaluzas. En sentido estricto, lo anhelo para que lleve una política limpia y eficaz. Esta última no integra a la primera. La anterior puede no englobar a la segunda. Lato sensu.

Un saludo.