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Francisco Velasco. Abogado e historiador

GUINDAN LOS SINDICALISTOS


 Valga el poco original cambio conceptual. Excusen la poca inspiración de este articulista. Las musas no acompañan cuando el día se levanta aciago. Presenciar la manifestación convocada por dos linces sindicalistos, provoca dolor. Los co-presidentes Toxo y Méndez, monta tanto, lucen sus escarapelas en un mar Muerto de liberados. Han desplegado toda la armada. No hay más. Toda la España sindical se reúne en Madrid. Sensación de multitud obrera. Realidad de panda de beneficiados. Afición profesionalizada de fans de un Gobierno de mercedes. De mercedes y de palos. Según convenga. A discreción.

 Mientras el paro atemoriza, primero, y después rae, la deuda del Estado se encarama a la copa del guindo. El problema de los españoles es que, una vez en lo más arriba de este cerezo bravío, nos da vértigo la altura y nos aferramos a sus ramas. Sólo cuando caemos del guindo, conseguimos madurar y escapamos de la prisión de ignorancia que nos encierra. Los españoles, en el guindo, bien quietecitos. Los sindicalistos, guindando. Con la anuencia del presidente, los sindicalistos afanan lo que pueden y quieren.

 España no tiene un euro. Debe hasta el saludo. Como dentro no hay, se busca fuera. Deuda. Venga deuda. A día de hoy, algó más de medio billón de euros. Nada, una bagatela. Una fruslería. El año que viene, 77.000 millones más. Lo mismo. Una birria. Una minucia. Baratijas. Luego, hay que sumar los intereses. 22.000 millones más a la vuelta de calendario. Porca miseria. Menudencias. -Oiga, que las deudas hay que pagarlas. Que nos van a exigir el último céntimo. Chucherías. Naderías.

 Gracias a la plata americana, el emperador Carlos V hizo del banquero Jacobo Fugger un hombre inmensamente rico. Con los préstamos del financiero alemán, el rey de España construia un imperio y hasta el mismo Papa León X le encargó la venta de indulgencias. El principal, y los intereses, marcaron, de forma indeleble, la economía de Castilla y la explotación de los indígenas.  Carlos endosó la deuda a su hijo y el llamado rey prudente afrontó la gran bancarrota de 1557. El imperio comenzó a hundirse y los Fugger iniciaron su imparable decadencia. Demasiada deuda.

 El imperio de Zapatero es la arcadia feliz de un narciso al que se adula. Entre los que más, y mejor, baten palmas, los sindicalistos y los bautistos de la SGAE. La deuda engorda y se atocina. No se ajamona. Se atocina. El jamón lo desgustarán unos cuantos. El tocino, ya rancio, se lo tragarán nuestros nietos y biznietos. En tanto, paro y crisis. Futilidades. ¿Verdad, presidente? Sindicalistos. Carga. Deuda. Déficit. Pasivo. Sindicalistos.

 Un saludo.

LIBERTAD DE AGRESIÓN


 Artículo único de la Constitución Fascista: "Todo facha tiene el deber de apalear a un periodista libre y el derecho a que el apaleado pase unos días en el hospital". Herman Tersch sabía el valor de la palabra. El periodista conocía el índice de audiencia de su programa. El presentador ponderaba el eco de su discurso. Por ello, al quirófano. Junto al cuerpo físico del ex articulista de El País, yace la libertad de expresión. El ataque a Tersch trasciende al individuo y se aposenta en un derecho fundamental.

  Uno de los mayores logros negativos de este Gobierno ha sido el de elevar la crispación a rango de cotidianeidad. Eso sí, con alevosía y ocultamiento en el ataque criminal. Guante de seda en mano armada. Media de terciopelo en pie de navaja. Sonrisa abierta en lengua amenazadora. Talante democrático en actitud nazi. Costillas rotas. Boca ensangrentada. Vísceras perforadas. La palabra es sepultada. La asesina mano pende como incansable espada de Damocles. La violencia halla su arraigo en tierra regada por los de la memoria histórica. Despierten odios y acallen concordias. La Transición fértil ha fenecido. Comienza la escalada a la Tercera República. La culpa, de la derecha, chillan los vampiros ávidos de sangre nueva.

 Aborto como interrupción voluntaria del embarazo. Solapan la causa en la consecuencia. Emplean la necesidad de la mujer en ariete contra la Iglesia. Escupen crucifijos. Tachan de asesinos a los de la Guerra de Irak. De valores perpetuos a los imputados del GAL. Acusan de Gürtel a unos cuando la corrupción anida en ellos. Dicen desaceleración a la fiera crisis y anuncian como brote verde al cardo borriquero. Se pliegan ante los fuertes y sacuden al débil. Aminatu, mártir. ¿Podría alguien acusar al Gobierno de tortura en el caso de la saharaui? ¿O de cómplice en la tortura? ¿O de cooperador necesario en la deportación? ¿O de secuestradora de un cuerpo o de unos derechos? ¿Podría alguien?

 La libertad de agresión ha expulsado a la libertad de expresión. Los violentos han coronado el Mont Ventoux de la cólera. Herman Tersch sufre. Los demócratas padecemos con él. Los fachas de izquierda imponen sus razones. No los argumentos. Las razones de su ferocidad. La maldad de sus razones. Derecho de agresión, no. De expresión. De expresión.

 Un saludo.

PRETTY WOMAN


 Veinte millones de euros vale la solvencia de Ezquerra Republicana de Catalunya. La credibilidad de un partido político cuesta al Gobierno veinte millones de euros. Pretty woman político. El servicio por un montón de euros. Tan vacío es el que da como el que recibe. El precio de ayer no compraba un voto. El de hoy, sí. Fascismo de izquierda. No sé quién supera a quién, si Alonso a Ridao o si Carod a Montilla.

 La credibilidad de un político no comporta, necesariamente, la del sistema. Políticos de izquierda y derecha, contumaces corruptos, sí enfangan la transparencia del modelo democrático. Los señores de la Ezquerra se dicen negociadores cuando son simples tramperos y tramposos. La panda gubernamental del presidente narciso se dice dialogante cuando no es sino ambición desmedida por conservar el poder. Se ríen de las instituciones y a los ciudadanos engañan. En tanto, más crisis, más paro, más delincuencia, menos consumo, más abandono, más miedo, menos esperanzas.

 Pretty woman. No hay un Richard Gere pigmalión ni una Julia Roberts redimida. En este mundo, que más parece el del hampa, no cabe redención posible. Sólo dinero. Dinero y poder. La solidaridad interterritorial se mide por la equidad distributiva. PSOE y ERC utilizan otras medidas: ¿a cuánto el voto? Zapatero y Puigcercós se aman por dinero. Amores de conveniencia. Amores interesados. Amores pródigos. La solidaridad con Andalucía o Extremadura pesa menos quilates que con Cataluña. Hasta este viernes, se simulaba. Desde este miércoles, se sale del armario. La retirada del veto de ERC en el Senado destroza la solidaridad regional y convierte el templo parlamentario en un mercadillo de estupefacientes.

 Cambio billones por veinte millones. Duros a peseta. El negocio del ladrillo tiene cabo. El de la política, carece de extremo. Las pensiones peligran a la par que la Seguridad Social vacía sus arcas. La economía sostenible es un cinturón sin hebilla. Reconozco que no se puede tipificar esta acción como delito. Pero tiene "delito" la cosa. Asumo que los dirigentes de la Ezquerra y del PSOE no sean imputados por presuntos usos delictivos. Lo asumo. Sin embargo, nadie me impide expresar mis sentimientos. En este punto, me siento estafado en lo económico, y humillado en lo moral. No hay valores. El fascismo se adueña de nuestras vidas. Por muy juncales que procuremos, hasta el bambú más resistente, acaba doblado. No hay caña que soporte el peso de esta corrupción.

 Pretty woman no es una persona. Pretty woman es una forma indecente de hacer política. Juana de Chaos libre vale esto. Un voto presupuestario, aquello. Un sí al Estatut, muy caro. Si quieres una reforma constitucional, un ojo de la cara. Si transigimos con la Corona, el otro globo ocular. Si una muerte abortiva, cuarto y mitad. Si la vida de Aminatu, nada, gratis total, que Marruecos es vecino y se nos puede enfadar. Pretty woman. ¡Puaf!

 Un saludo.

NARCISO ZAPATERO


 Espejito, espejito, ¿hay en el mundo dirigente más sabio, honrado, capaz, inteligente, listo y eficiente que yo? -¿Callas, espejito?

 El mito de Narciso se basaba en la flor del mismo nombre. Resume la idea de cómo el amor a la propia imagen, aunque tras ella el vacío sea absoluto, puede conducir a la muerte como consecuencia de la desmesurada vanidad. La persona narcisista es el estandarte de la fatuidad, de la presunción y del atildamiento formal.

 Espejito, espejito, ¿por qué no respondes a mi pregunta? Ya sé, porque sabes que quien calla otorga. Verás, espejito. Permaneces en silencio porque tu humildad, que es menor que la mía, te impide decirme que soy un presidente alto, juvenil, apuesto y sencillo, como jamás ha habido ni habrá. Te reservas, espejito, porque conoces el gran aprecio que los españoles me deparan desde que fui elevado a la máxima autoridad de la nación por mayoría absoluta, casi unánime, en 2004. Enmudeces, espejito, pues sabes como nadie la prosperidad económica que, desde mi nombramiento, florece en nuestro país. Tú mismo te amordazas, espejito, para no tener que proclamar a los cuatro vientos mi extraordinaria política de reconciliación nacional, desechando la intentona derechista de promulgar leyes como la de Memoria Histórica.

 Habla, espejito, habla. Susúrrame que he logrado el pleno empleo en España. Díme que he solucionado el problema independentista. Cántame que he desterrado ínfulas estatutarias soberanistas. Manifiesta que he sido implacable con los etarras a los que Aznar calificaba de "hombres de paz". Confiesa que he logrado el equilibrio soñado de relaciones con la Santa Madre Iglesia. Declara que defiendo la vida de los seres humanos a costa de rechazar el aborto que preconizan los malvados del Partido Popular. Anuncia que, bajo mi mandato, Marruecos nos teme, Gibraltar se prosterna ante Nos, la pérfida Albión se somete y Estados Unidos, bueno, Obama, me quiere, me quiere.

 Cuenta, espejito, cuenta a todos cómo doblego a los piratas. Expón cómo alejo a las pirañas. Recita en los versos más hermosos cómo desmonto la mentira de las balsas de fosfoyesos en Huelva. Grita hasta qué punto proscribo la corrupción en mi partido. Vocea mi defensa por la independencia de los tribunales, sobre todo del Constitucional. Comenta la excelencia de mi verbo florido, de mi discurso íntegro, de mi indumentaria justa, de mi sedoso cabello, de mis cejas fugitivas. Aclámame, espejito, como lo hacen los Bono, los Blanco, las Bibianas, las De la Vega, los Guerra y tantos otros a los que saqué de la nada para convertirlos en mi guardia de corps. No ocultes más tiempo, espejito, la majestad de mi mirada regia, que no borbónica. No disimules si, en el concierto internacional de los exquisitos, deslumbro por mi mensaje en la lengua de Shakespeare.

 Aminatu, espejito. Rajoy, espejito. Alakrana, espejito, Desempleo, espejito. Crisis, espejito. Cooperantes, espejito. Aznarote, espejito. Todos son feos, muy feos. ¿Verdad? Me acercaré más, espejito, para que te regodees en mi contemplación y reflejes la nítida figura alegre de quien constituye un hito en la historia de España.

 Espejito, contesta, te ordeno con todo el talante. Contesta. Rubalcaba, exígele que responda. -Está bien, José Luis, si quieres conocer mi pensamiento, ahí lo tienes. Hoy, tienes un competidor en Hugo Chávez. Ayer, en el Nerón que incendió Roma y en el Diocleciano que persiguió cruelmente a los cristianos. -Plaf, paff, catapán. Onomatopeyas de un cristal roto a zapatazos.

 Narciso Zapatero. Está despierto. Tal vez duerma. Narciso.

 Un saludo.

CONCEPCIÓN


 ¿Con cuál se quedan? ¿Con la de Murillo? ¿Acaso la de Ribera? ¿Tal vez la de Zurbarán? ¿La Inmaculada de Pacheco? ¿Mejor la de Alonso Cano? ¿Puede que la de Montañés? ¿Es la de Velázquez? La Concepción hecha dogma y la Inmaculada hecha arte. La Inmaculada Concepción, fruto de la cultura de un pueblo, de la religiosidad de unos hombres y de la fe de una sociedad. En realidad, no es sino la madre. La madre.

 La madre como mujer y la mujer como madre. Madre que ama y que sufre. Madre limpia como todas las madres. No es Inma ni Macu ni Conchi. Es concepción. Es concebir. Es engendrar. Es dar vida. Es proyectar. Es intuir. Es forjar.

 La madre que nos parió hecha imagen. La mujer que hizo de la concepción, concepto y del concepto, fruto. La madre que, estrella, prefiere el anonimato. La madre que nunca será perpetuada por la mano maestra del artista eterno. La madre.

 En esta sociedad española, mariana de creyentes y mariana de ateos, la Concepción es el icono por antonomasia. Es la Virgen madre. La madre virgen porque la madre nunca tiene tacha. Mi respeto a la mujer que no puede/quiere ser madre. Mi pena por ella porque jamás podrá sentir la grandeza única de la maternidad. Mi afecto hacia ella porque en su seno tiene la pena. Concepción. Siempre inmaculada. Inmaculada, siempre Concepción.

  "Un hombre hace lo que puede, una mujer hace lo que el hombre no puede" (Isabel Allende). Ocho de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción. Día de la madre.

 Un saludo.

AMINATU HAIDAR


 La máscara del talante se ha desprendido del rostro patibulario y deja al descubierto la verdadera cara del señor Zapatero. A su lado, la imagen cínica de los actores de la "ceja", que se ha ennegrecido al compás de su ambición desmesurada.  La política de progresía de la nada se ha desembarazado de su lengua meliflua y el demonio más atroz habla a través de su diafragma. Una sola mujer, Aminatu Haidar, ha hecho el milagro. Una activista solitaria de los derechos civiles ha dejado en evidencia a una multitud de esperpentos del Gobierno.

 Pero Aminatu Haidar se nos muere. Unos la expulsaron. Eran los fascistas de derecha. Otros se conmiseraron, cómplices por omisión y cobardía, a fin de no disgustar al sátrapa del país vecino. Eran los fascistas de izquierda.

 Se nos muere Aminatu. Zapatero y sus cómicos de la legua, los dedos sobre el ojo, para no ver su muerte. Miran, silentes y cómplices, la infame y paulatina ejecución. Advierten la tortura psicológica. Aprecian la lenta agonía física. Quietos. Compasivos. Yo diría miserables. Aminatu, valiente, nos mira a los ojos con una sonrisa. Es la alegría del heroísmo. Es el gozo del valor de los elegidos. Es la felicidad de la abnegación. Es la satisfacción del deber cumplido. Es la complacencia del ejemplo del saber ser, del querer estar y del poder vivir en paz consigo misma.

 La muerte besa a Aminatu. Viene a mi memoria un texto del gran Fernando de Rojas sobre la muerte. Dice así: El amor es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una fiera herida, una blanda muerte". Su amor causa su muerte. Su muerte la provoca el odio al amor. No ames tanto, Aminatu. No te mueras. Por favor, vive. Todos los que somos cobardes necesitamos tu valor y tu sufrimiento. No te mueras, Aminatu.

 Yo te saludo, Aminatu. Haidar.

CARTA ROTA


 Me recuerda el título de una película antigua. Carta Rota. La Carta es la Magna. La Carta es la Constitución. Hoy cumple 31 años. Los mismos que mi hijo mayor. Dicen que los niños nacen con un pan bajo el brazo. Ignacio me trajo el pan más dulce que jamás haya podido elaborarse. El pan de los derechos y de las libertades, después de cuarenta años muy duros y tras una historia previa más pavorosa todavía.

 Treinta y un años. La Carta más flexible y más consensuada de cuantas han jalonado la historia del constitucionalismo español, entra en la madurez. Una madurez joven, algo imberbe. Un poco ingenua. De tan abierta, inocente. La Carta que puso fin a una Dictadura, se nos hace mayor. Esta Carta no es una misiva al uso, o una correspondencia postal entre personas anónimas. La Carta es toda una Epístola, como el texto sagrado que leen los cristianos antes  de la literatura evangélica. Aunque algunos la quieren convertir en naipe de tahúres, la Carta es Magna. Los Carod y los  Ibarretxe de turno pretenden trocarla en esquela. Los impúdicos usureros de los nacionalismos chantajistas, hacen de ella una minuta. Los cocineros de la dictadura pretérita y porvenir, quieren incluirla en su menú de caníbales. Los deslenguados representantes de la caverna siniestra, persiguen reducirla a la condición de Estatuto. Carta, epístola, correspondencia, minuta, circular, instrucción, orden y la terminología de la sinonimia que se les ocurra, no cantan la excelencia de la palabra más hermosa de una democracia: Constitución.

 Constitución que recoge principios, derechos fundamentales, libertades individuales y colectivas, como pocos pueblos pueden disfrutar. Constitución como corona de leyes. Constitución como cima de Parlamentos del pueblo. ¡Habrá algo más bello, majestuoso, placentero y exquisito en el campo de la palabra como vehículo de diálogo y de entendimiento! Algunos quieren romperla. Algunos la rechazan. Algunos (Los "Otros" de Amenábar) la odian. Van a por ella. Halan de un lado y de otro. Intentan rasgar sus páginas y emborronar sus letras. Algunos de los padres que la redactaron ya murieron. Ayer falleció el gran Solé Tura. Seguramente se desprendió de su memoria para no recordar las iniquidades que su obra está padeciendo. Seguramente perdió la vida para no asistir a las tropelías que le hacen.

 Carta Rota. Enhiesta, arrogante, gallarda, limpia. Pero el rasgado es apreciable. Los que más tiran de ella, los ultranacionalismos montanos de los catalanistas de pena y de los etarratunas de metralleta. Los que menos la defienden, los zapateristas de talante sin talento y los corruptos de mano en Gürtel. No se miran en el espejo. No quieren mirarse. Si lo hacen, se dan cuenta de que la prueba máxima de valor es tener el mayor poder sin abusar de él. Si se miran, se descubre en sus ojos que se interesan por su facción, mas no por el pueblo. Si se contemplan, advierten, los miserables, cuán piratas y cuán déspotas son en su interior. Una  fea imagen. Una hermosa Constitución. Una Carta rota. Urge restaurarla. Urge. Para que los dictadores sean triste recuerdo de un pasado triste.

 Un saludo.

BOMBAZO INMOBILIARIO


Que si burbuja arriba, que si burbuja abajo. Que si viviendas caras, que si viviendas más caras. Que si especulación del suelo, que si suelo por las nubes. Se veía venir. Era la crónica de una explosión anunciada. El globito se ha inflado tanto que el reventón era inminente. El estampido ha dejado sordo a más de uno y ha descubierto las vergüenzas avariciosas de más de dos.

 El Ministerio de Economía del Gobierno de España, que no dirige Salgado, lanza bulo tras rumor y chisme antes que patraña sobre los brotes verdes. Que hay indicios de despegue, runrunean como gatas en celo, a ver si cae algún crédulo. Y caen. Y la Bolsa subibaja, como un tiovivo de feria. Separan, adrede, la economía real de la economía financiera. Lo hacen aposta, con toda la malévola intención de que son capaces. Retorno al engaño. Son floraciones rojas de un nuevo fraude legal. Si no se ha rectificado en el origen, si el mal sigue en la raíz, la floración será imposible.

 En los últimos veinte años, se ha construido de forma frenética, se ha urbanizado playa y monte, se han permitido proyectos insostenibles y se ha regulado mirando para Coria. La fiebre inmobiliaria ha dejado a unos cuantos como gallos de Morón, sin pluma y cacareando. La Banca se está comiendo miles de viviendas que financió sin tino y sin recato. La división inmobiliaria de los bancos está al rojo vivo. Descuentos, pregonan como vendedores ambulantes. A los ricos descuentos. 30% menos la vivienda sobre el precio de ayer. Nueva mentira. El precio de ayer estaba sobrevalorado ese porcentaje sobre su costo real. Si hablan de descuento, aplíquenlo a partir de la sobrecuota. No sigan engañando. No inflen otra vez el globito.

 Antes, el tipo de interés se salía del cuadro. Hoy, el euríbor vuelve a su ser. Ayer, la oferta superaba a la francesa y a la alemana juntas. Hoy, un millón de pisos esperan un dueño que les caliente. Meses atrás, el dinero negro hallaba el tinte blanco en ese refugio. En estos momentos, el negro peculio duerme otros sueños. El Gobierno, en vez de respaldar ardides y falacias, a velar por el bienestar de los ciudadanos. Los ayuntamientos, en lugar de recaudar lo que no les corresponde, a procurar precios justos. Estamos pagando el "pato" de tantos desmanes oficiales y oficiosos. Nos está costando un potosí. Y Potosí, aclaro, no es sino la sustantivación del nombre propio de la ciudad boliviana rica en metales preciosos.

 Si el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, se asume. Pero si el trompicón no es producto de nuestro despiste, sino de las zancadillas de otros, la réplica no se hará esperar. Aunque sea dialéctica y mentemos la memoria de sus antepasados.

 Un saludo.

PENSIONES EN PELIGRO


 Con Felipe González se firmó el Pacto de Toledo. Todo un hito en la política de conciliación social. Se recomendaba que la jubilación, con carácter flexible, fuera a los 65 años y se ponía de relieve la necesidad de sostener el sistema público de pensiones. En 2008, el gasto en pensiones, respecto del PIB, se había incrementado de forma alarmante. Lo cual es lógico en tanto ha aumentado la dependencia de los mayores de 65 años sobre la población en edad de trabajar y en tanto el desempleo muerde con desesperación.

 Hasta ahí, nada nuevo. Sin embargo, la crisis económica está haciendo estragos a la Seguridad Social. El sistema de pensiones puede caer hecho trizas de no corregirse el socavón. Hoy, es sostenible. Pero las grietas amenazan y hay que apuntalar. Como medida cautelar, es preciso entibar y las vigas han de ser aceradas. Ya lo advirtió el Gobernador del Banco de España y su declaración levantó ampollas de alarma. Zapatero y sus co-presidentes Méndez y Toxo siguen cantando, como las cigarras. Venga juerga. Poco trabajo. Mucho cachondeo.

 Las hormigas, especialistas en el tema, prevén calamidades si no se taponan los huecos. Si Zubiri demandaba un cambio en la financiación, so pena de reducir un 40% las pensiones, otros prestigiosos economistas profundizaron en esa línea. Aunque el presidente, ignaro y temerario, desmiente a los más destacados expertos españoles en esta materia, no duda, asimismo, en refutar a los mismísimos ministros de Finanzas de la Unión Europea. Éstos ya se han pronunciado con claridad: España ha de reformar el sistema de salud y de pensiones así como adoptar medidas que propicien un crecimiento económico. So pena.

  Este Gobierno crea inseguridad. Mucha inseguridad. Una enorme inseguridad. No sabe uno qué hacer ni a qué atenerse. Cuando esta inseguridad afecta a los más mayores, no hay un defensor que aleje su bruma. Al final de la vida laboral, las tormentas no pueden causar zozobra en una vida de trabajo por sí extremadamente dura. La jubilación ha de situarse en las antípodas de la tristeza. A estas alturas del camino, la incertidumbre no puede presidir la meta. Pues nada, viene el Gobierno de Zapatero, el peor de los que se han sucedido en la democracia, y, hala, a colocar piedras en la rueda del destino.

 Muchas deudas. Más que deudas, un "pedazo" de déficit. Más que déficit, un pozo oscuro. Más que un pozo, un hoyo profundo. Más que un hoyo, un inmenso agujero negro.

  Oiga, que no reclamamos un hotel siquiera de dos estrellitas. Ni un pequeño hostal céntrico. Ni una fonda en barrio periférico. Déjenos, al menos, en un fonducho. Mas no nos ponga en la calle. A este paso, o se genera empleo o muchos dormirán bajo las estrellas. Aparque su talante y ponga a funcionar su talento. Si le falta, pida la opinión de sabios. De sabios. De aduladores, no. De paniaguados, menos. De gorrones, ya basta. De piratas, por favor. De pirañas, cero. De sabios. En España los hay. Algunos militan en su propio partido. Fonducho, no. Riesgo de pensiones, tampoco. Tampoco.

 Un saludo.

REFORMA GUBERNAMENTAL


 Donde dije digo, digo diego y donde digo diego digo lo que me da la gana. Con talante, eso sí. Las mentiras, con talante. El café, con leche. "Saquivocao", hombre. "Erquetieneboca sequivoca". Que no hay crisis, pues bueno. Que no hay paro, pues pueno. Que no hay guerra, pues bueno. Que no hay reformas laborales, pues bueno. Que no hay corrupción, pues bueno. Porque Zapatero es bueno. Sólo que el pobre se equivoca. Pero es que no da ni una, jopé. Ya, pero ¿y la carita de bueno que pone? Se parece al Felipe maître del chef Guerra. Guerra, el malo. Felipe, el santo. De la Vega, brujilla. ZP, santito santón.

 Seamos serios. Este país que se llama España tiene el Gobierno, y el presidente, que se merece. Es la grandeza de la democracia. El pueblo elige libremente a sus representantes y, acierte o no, la esencia de la democracia no es otra. Habla pueblo, habla. Ahora bien: ojo al dato, que diría el popular José María García. La palabra del pueblo no se agota en la urna. La urna es el hito que corona un proceso. El proceso se encarna en la libertad de expresión. Si nos falta este derecho fundamental, la demagogia suplantaría a la democracia. Esto es lo que nos está pasando en España. La propaganda gubernamental ha adquirido tal difusión y ha obtenido tanto relieve, que se nos vende como nuevo lo que, además de viejo, ajado está.

 En el uso de este derecho que recoge nuestra Constitución, los españoles manifestamos nuestro parecer sobre la gestión política de aquéllos a quienes encomendamos el Gobierno de la nación. En este orden de cosas, si la Oposición no desarrolla su función de control con la contundencia debida, habrá que recordarle sus carencias. Si el Gobierno busca los votos nacionalistas a un coste inadmisible, habrá que demandarlo. Si el Presidente se muestra incapaz de asir las riendas del equino, habrá que reprochárselo. Si no admite su ignorancia, habrá que denunciarlo. Si, pese a todo, el Partido que triunfó en la jornada electoral, lo mantiene, habrá que castigarlo como las leyes explicitan.

 Lo que no puede ser es que la economía nos ahogue, que el desempleo nos asfixie, que los nacionalismos nos chuleen, que los piratas nos extorsionen, que los etarras nos burlen, que los sindicalistas nos gorroneen, que los empresarios nos aplasten, que la Administración nos esclavice, que las leyes nos sancionen, que las multas nos esquilmen, que las viviendas disparatadas nos quiten la vida, que la educación nos adoctrine o que la sanidad nos enferme. No puede ser.

 Y como no puede ser, o este Gobierno aprende su oficio, o habrá que mandarlo a la escuela. A la escuela elemental. Son tan generalistas los ministros, que rechazan la especialidad porque desvela su incompetencia. Son tan poco especialistas que les da igual que la cátedra de Derecho Civil de nuestras universidades recaiga en un bedel con estudios primarios. Lo importante es que milite en el Partido. O que Fomento, en vez de dirigirlo un ingeniero, lo haga quien quiera el Presidente. O reformamos el Gobierno o la ruina económica, intelectual y moral nos sumirá a todos. A todos. Luego, las quejas al maestro armero. Desde luego, al maestro Zapatero, no.

 Llegará el día en que ZP dirá: os lo dije, ya no ha crecido el paro. En efecto, Zp, ese día todos habremos perdido ya el trabajo.

 Un saludo.

DUDAS DISIPADAS

 El presidente del Gobierno, el señor Zapatero, ha vuelto a cojear del mismo pie. Miren que ha intentado simular. Nada que hacer. El hombre tiene el instinto que tiene, como el escorpión tiene el suyo. ¿Alguien puede cambiar el instinto? Es posible, pero la complejidad de esa operación es de las que se encuadra en el dicho de que "es peor el remedio que la enfermedad". ¿Y qué ha dicho ahora ZP para que el articulista le lance esta invectiva sobre el instinto? Buena pregunta. Procuraré dar una respuesta de nivel.

 A su expresión de que España es un concepto discutido y discutible, el presidente del Gobierno de España agrega otra perla de su cosecha: el concepto de nación referido a Cataluña ni le preocupa ni lo rechaza. Incluso le parece un acierto que se incluya en el Preámbulo del Estatut. Cuando la mitad de España se resguarda de los vendavales de independencia que rolan desde Cataluña y País Vasco, y la otra mitad avizora nuevas tormentas en los cardinales de Galicia y Baleares, el señor Rodríguez Zapatero que qué bien, que qué hermoso el día, que qué tiempo tan bueno disfrutamos, que qué malo es el cambio climático y que qué amistad me une con Obama. Maravillosa mente privilegiada la de este ínclito personaje.

 Tener a este señor como presidente del Gobierno me resulta tan peligroso como meter al enemigo en casa. Actúa como la termita que devora la caoba patria española y, a la vez, como el vencejo migratorio que anida gregariamente en casas ajenas. ZP parece, no ya catalán, que sería un mérito, sino catalanista "marrano" que quiere hacerse perdonar su origen castellano-leonés o que se alimenta de las migajas electorales de los psoecialistas de Cataluña. No hay interés más interesado que el suyo.

 El presidente espera una gran sentencia del Tribunal Constitucional. En su ambigüedad dialéctica calculada, no precisa si el "esperar" es sinónimo de "anhelar" y si la "gran" sentencia se refiere al fallo que satisfaga a los catalanistas de pena y de pega a los que tanto necesita para seguir en el poder. Me da que un orgasmo pleno asomaría en su rostro de producirse el anhelo satisfactor. Me da, me da. Zapatero. Dónde irás, buey, que no ares. Zapatero. Me da, me da. Y mientras, los Carod y los Montilla, dame, dame, que si no me das, me das, sin Gobierno te quedarás, quedarás.

 ¿Creen ustedes que ZP tiene valor para seguir el mandato constitucional? Me da que no. Ni en frio ni en caliente, que no. Ni por inteligencia ni por ética. ¿A dónde nos lleva este señor? A nada bueno, seguro. ¿Y Rajoy? Esperando el cadáver político de su enemigo. Pero que lo maten otros, dice don Mariano, el del avestruz.

 Un saludo.


EL AVESTRUZ RAJOY

La gran habilidad dialéctica de Rajoy se manifiesta en una pequeña estancia física por más que sea una importante caja de resonancia: el Congreso. Fuera de ese contexto, el presidente del Partido Popular incurre en el pecado de aquéllos que son sociables pero no frecuentables. Es decir, de aquellos inhabituales parroquianos de bares y tabernas que, poco dados a alternar, se toman cuatro "carajillos" mientras sus acompañantes siguen consumiendo el primero. Así viene el punto y, después, adviene la "tajá". Es cuestión  de práctica y ésta precisa, como todo, de ejercitación.

 Si se saca a Rajoy del hemiciclo o de las plazas de confianza donde el auditorio ya acude entregado, se muestra torpe como un pato "mareao". No es que Rajoy sea cobarde. Lo que le pasa es que su centro de acción es endogámico, como muy afín es su círculo de amistades. No es que rehúse abrirse a otros foros más populares, Lo que le ocurre es que allí donde la conversación no sea dirigista, naufraga porque su discreción le lleva a la actitud contemplativa. No es que sea prudente. Lo que sucede a don Mariano es que su inteligencia, indudable, se cuece en el análisis factorial. Es decir, sobresaliente en algunos aspectos pero apenas suficiente en otros.

 Esta exposición circunstanciada de algunos síntomas de su carácter, carecería de mayor relieve si el señor Rajoy fuera un simple registrador de la propiedad o un funcionario al uso o un carpintero de ribera. Mas como quiera que el señor Rajoy es el líder del principal partido de la Oposición, la notoriedad del síndrome no puede desdeñarse. Se trata de arrebatar el Gobierno de la Nación al Partido en el poder y, en esa procura, gobernar con la finalidad de servir a la ciudadanía. Fernando VII no lo tuvo tan fácil para reinar.

 En medio del oleaje que levanta la crisis económica y moral que padecemos, a sabiendas de que el capitán Zapatero no reúne las condiciones de mando que requiere la gobernanza de una nave, cuando todo parece indicar la inminencia del naufragio y el pasaje se aferra a los salvavidas, el señor Rajoy, a verlas venir. No puede ser, hombre. Hay que levantar la voz. Hay que advertir el peligro. Hay que hablar con la gente. Con tripulantes y tripulados. Con financieros y financiados. Con empresarios y empleados. Hay que animar el cotarro. En los camarotes, en los salones, en la cantina o en la cubierta. A cielo despejado o bajo una gran tormenta. Por doquier.

 El filo de una navaja es la frontera que separa al prudente del cobarde. Límite a veces imperceptible por su estrechez. El miedo al fracaso acrece a medida que se tienta el éxito. Sin embargo, cuando este triunfo inminente obedece más al demérito ajeno que al valor propio, entonces, Mariano, se incurre en la cobardía. Se deja de ser prudente para volverse cobarde. Sin paliativos. Es, señor Rajoy, la reedición de la política del avestruz. Con lo que de Guatemala se puede llegar a Guatepeor. Navegante, considérese avisado.

 Un saludo.

ECONOMÍA ENTIBABLE POR LEY


 Éramos pocos y parió la abuela. No tienen pajolera idea de cómo superar la crisis y se meten en un "fregao" descomunal. Es el sino de los propagandistas. Distraen la atención corriendo y descorriendo cortinas. Aquí las abren mostrando un paraíso tan falso como un Carod de feria. Allá las cierran para que nadie vea la suciedad acumulada. No hay trabajo en España. En vez de pensar fórmulas magistrales de creación de empleo, idean trucos para engañar a los que esperan ese ansiado puesto.

 Ahora se han sacado un nuevo as de la manga de tahúr. Se trata del proyecto de ley de la economía sostenible. Pan candeal en hogazas. Dinero para la patronal y para los copresidentes Méndez y Toxo. Agentes sociales de orden. Vuelve a fluir -subvenciones contantes y sonantes median- el diálogo social. Los fulleros quieren cambiar el modelo productivo. En vez de bienes de equipo, fabricarán bienes individuales. En lugar de grandes concentraciones empresariales, retorno al taller artesanal. Si ni siquiera definen el modelo productivo actual.

 Cambio climático y pacto por la educación. Mientras, en Copenhague se ultima un protocolo de contención de emisiones atmosféricas. Las grandes potencias económicas seguirán contaminando el aire con la cuota de los países pobres. Da igual que da lo mismo. El acta se ha redactado antes de la inauguración de la cumbre. Falta la firma de los comparsas. En cuanto al Pacto por la educación, se reducirá a entregar unos cuantos ordenadores portátiles. Se dirá, entonces, que ha comenzado la última generación de la modernidad.

 La pena es que ni ellos mismos se creen su engaño. El dolor es que los medios adictos al pesebre venderán el milagroso líquido anticalvicie con el entusiasmo del tramposo. La desgracia es que muchos serán víctimas de las trompetas de la victoria. País.

 Las galerías de la mina de oro a punto de desplomarse sobre los sufridos trabajadores y los dueños del yacimiento se niegan a entibar las paredes ruinosas. Ante el riesgo de muerte por asfixia y/o aplastamiento, los señores del Gobierno y sus mercenarios sociales hablan del sexo de la angélica economía sostenible. Que no, Zapatero, que la economía española no es sostenible. Que no. Que es una economía entibable. Apuntalable, señor presidente. Refuerce primero el muro. Ya habrá tiempo de subirlo. Como versificaba León Felipe: "sistema, poeta, sistema; empieza por contar las piedras, luego contarás las estrellas". Claro que Zapatero es lo que es y no de más carnes. La crisis nos va a durar la intemerata.

 Un saludo.

LA CONCIENCIA DE BONO


 Don José Bono es un activo del psoecialismo. Digo del psoecialismo y no del socialismo. No hemos de confundir ni confundirnos. El socialismo es una doctrina con un componente de solidaridad entre los trabajadores y los ciudadanos. Su repulsa al capitalismo de jungla le acerca al humanismo. La aflicción por los más débiles conlleva su posicionamiento junto a éstos contra los explotadores y contra la dictadura. En cambio, el psoecialismo es un sucedáneo de socialismo diluido en una batidora de ambición personal. Al psoecialismo le importa el trabajador justo lo que vale su voto electoral. Ni un miligramo más.

 Dentro de la hipocresía intrínseca a todo psoecialista, algunos dan un paso adelante y subrayan su condición de cristianos. Cristianos de boquilla. Plática de cristianos. Mas no cristianos de praxis. Mucha teología en sus palabras y ninguna teopraxis en sus vidas. Barnices en maderas innobles y estucos en paredes desmochadas.

 Don José Bono, el psoecialista, es un caso típico de esta casta política de la palabra justa en el contenido ademán. Además, amigo de obispos y frailes, beatifica a los que se rinden a su poder institucional y canoniza a los que llevan esa rendición a los extremos de la capellanía de corte. Sátrapa cristiano y jerarca psoecialista, Bono entregó su voto a Herodes Bibiana. Aborto, sí. Muerte de inocentes, sí. Admítalo, señor Bono. No justifique su voto en la vaciedad de argumentos que ofenden la inteligencia y la moral. No ahogue su conciencia en el licor espirituoso de sus demonios particulares. Sea humilde de corazón. No de labia. De sentimiento.

 Reconozca, don José, que ha carecido de valor incluso para lavarse las manos como un Pilatos de este terruño hispano. Examine su proceder y acate su propio veredicto interno. Pudo abstenerse. Manejó la opción de rechazar la ley. Prefirió, sin embargo, votar a favor del aborto. No pasa nada, hombre. Vd. ha hecho lo mismo que su jefe. Ha sido el Judas que ha vendido su conciencia por un puñado de monedas del partido. Es así, Bono. Es así.

 Pida perdón a los cristianos que sufrieron persecución por defender su fe. No emprenda ahora una ofensiva pinochetista con que si al dictador chileno le permitieron comulgar y a usted se le condena. No ponga el ventilador contra la jerarquía eclesiástica. Rebélese, si tiene bemoles, contra sus correligionarios civiles del PSOE. Yo prefiero a éstos que a usted. Ellos no beben en el cáliz de ese Cristo al que usted dice adorar. Son psoecialistas pero no van de cristianos. Usted es otra cosa. Usted es Presidente de las Cortes de España. Madre mía, lo que es usted.

 Decía el satírico Juvenal que el primer castigo del culpable es que jamás será absuelto por su conciencia. La ley del aborto ha dado un gran paso para su aprobación. Hecha realidad ésta, ya no habrá delito. No será usted un delincuente. Sin embargo, pudo, y no quiso, votar en contra. Pecó contra su conciencia y contra el Dios de los cristianos. Mas me malicio que usted de cristiano tiene lo que un servidor de psoecialista.

 Un saludo.

BARÇA-MADRID

De muy niño, jugaba mucho al fútbol. Lo hacía en el patio de mi casa con mi hermano Josan. Pateábamos una pelota de trapo. Solíamos jugar partidos interminables. Nos ocurría como a griegos y romanos. Éstos vencieron a los primeros en el terreno militar pero nunca pudieron sino copiarles su inmenso arte. Yo vencía por corpulencia y esfuerzo pero él me superaba en técnica.

 Conforme crecíamos, el estadio fue la calle. La calle Alfonso XIII, a escasos metros de la Plaza de la Merced. Allí los partidos adquirian una dimensión extrafamiliar. Los amigos de la calle, que constituían un apéndice fraterno, nos disputábamos una pelota de goma en equipos elegidos por el método del pie. Recuerdo cómo tanketa Curi jugaba en la media, y el muy fino Cani de extremo diestro. En la portería, gritón Galli volaba corto mientras Vieji, de cabeza gorda y llanto fácil, hacía de Santillana. Memorias de niñez.

Uno de los grupos era el Barcelona. El otro, el Real Madrid. Todos nos uníamos como una piña cuando una volea del patoso de turno "embarcaba" la pelotita en la azotea de cualquier casa. Se decía de todo, menos bonito, al tuercebotas. Acto seguido, se le obligaba a pedir permiso al dueño de la vivienda para recuperar el ansiado esférico.

 Los cuatro hermanos éramos del equipo de Di Stéfano. Algún otro formaba en nuestro grupo. Nos negábamos a pertenecer, siquiera en teoría, al equipo de Kubala. Si teníamos a la Saeta Rubia, para qué queríamos emular al astro húngaro. Eso sí, cuando ocupábamos puestos de defensa, nos gustaba ser Olivella y, si de portero, Ramallet era incuestionable. En aquellos años de transición entre los cincuenta de la escasez y los sesenta del desarrolismo, nuestra vida transcurría entre los toros (Litri era nuestro ídolo fetiche) y el fútbol (sin televisión). La de los niños y la de los mayores, tal era la sociología franquista del adormecimiento. ¿Les recuerda algo?

 En nuestra ingenuidad e ignorancia, en nuestra pobreza y carencias, éramos felices. Vivíamos la calle en libertad vigilada y en la seguridad de la ausencia de circulación de vehículos. Menudo cabreo pillábamos cuando el mecánico de un taller aparcaba en la puerta el único coche que se veía en esa vía pública.  Dos piedras o dos chalecos o dos palitroques nos servían de postes. El partido comenzaba sin horario de conclusión. En distintos momentos, se acercaba otro chico y pedía venia para incorporarse. -Búscate a otro, se le decía. Si no, se rehacía el equipo aun cuando se mascullara sapos y culebras por parte de quienes se veían obligados a alinearse en el equipo rival.

 Tiempos de calma. Mañana se juega el 58º Barça-Madrid de mi vida. Siento los mismos colores con la atenuación de la edad. Pero celebro la actitud personal y la excelencia futbolística de los Iniesta, de los Xavi Hernández o de los Casilla. No recuerdo, en mi dilatada vida, un concurso dialéctico de tanta calidad. Estos futbolistas del Madrid y del Barcelona son unos cracks, dentro y fuera del campo. Los aficionados debemos aprender de ellos. Categoría. Élite. Felicidades, muchachos. Ejemplo de niños, jóvenes y mayores. Que gane el mejor, pero si no, que gane mi equipo.

 Un saludo.

EL PUERTO HURRACO CATALANISTA


 La España profunda no es la de Puerto Hurraco. La España profunda es la de los catalanistas de gañote. La España más atrasada es la de los ultranacionalismos más aborrecibles. La España más terrible es la de los charnegos que, como Montilla, quieren hacerse perdonar su nacimiento en la liberal Andalucía. La España más servil es la de los que rechazan la libertad de una nación para instaurar un régimen jomeinista en la tierra de la creatividad.

 Montilla es el Mahmud Ahmadineyad de la Generalitat catalana. Carod, el Jamenei del fundamentalismo de la Ezquerra más fantoche de todos los tiempos. Puyol, el Chávez que mejor encarna el ansia por el poder omnímodo. Son los genuinos representantes de los Puerto Hurraco catalanistas. Hace casi veinte años, esa localidad pacense vivió el asesinato de varios vecinos a manos de unos descerebrados. Hoy, en pleno siglo XXI, los catalanistas de la gleba condal, con un cerebro discutido y discutible, buscan apuntillar la Carta Magna que recoge los derechos y libertades individuales de los españoles. De todos los españoles. No de los castellanos o de los extremeños o de los catalanes. De los españoles todos.

 Presionan, condicionan, coartan, manipulan. Los catalanistas de la política y de la prensa se alían en aras de un objetivo independentista. No hay más. Zapatero es el muñidor de este caos que nos revuelve las meninges y nos toca las narices. Zapatero es el ideólogo de este adarve andalusí. Zapatero es el irresponsable cooperador necesario de una situación que se complica por momentos. Zapatero es el generador de este secuestro de la verdad de España por unos piratas de la más baja política y del más alto egoísmo personal. Como en el Alakrana, ahora toca pagar. El Estado de derecho es pisoteado por el Estado de hecho. Una vez más.

 La pasión española. Gala equivocó el título de su famosa novela. Es la pasión española. La pasión del hermoso sentimiento del amor sojuzgada por la pasión del odioso sentimiento de la posesión de unos okupas de palacete y chófer. Los españoles no debemos pagar los desmanes de estos personajes de la farándula politiqueril. De nuevo, este articulista reclama, o mejor, pregunta: ¿es llegado el tiempo del artículo 155 de la Constitución? Tal vez no. Pero habrá que no echarlo en el olvido.

 Mientras tanto, Zapatero y sus Goebbels de salón, a la calle. Vía urnas, a la calle.

 Un saludo.

DESPRESTIGE


 Donde las dan, las toman. El refrán ofrece, más que una realidad, un deseo. Incluso un vituperio, una maldición. Este articulista trae a la memoria el escándalo del Prestige. El monocasco con más de setenta mil toneladas de petróleo que acabó hundido en las aguas del Atántico. La manipulación que sobre la catástrofe medioambiental realizó el PSOE, marca un antes y un después en la historia de la infamia humana y del odio político. El odio de un partido a otro se disolvió en la estrategia más cruel. El perro no abandonó la presa. Ni siquiera siete años después, la jauría permite que la pieza se le arranque entre sus colmillos. No obstante, la rehala se superó a sí misma en la interpretación indecente que hicieron de la guerra de Irak. Asesinos, gritaban los viles.

 Fago es un pequeño Puerto Hurraco en la España descarnada y fratricida si se compara con lo que levantaron las gentes del PSOE durante los años de Gobierno de José María Aznar.

 La rabia de la fiera salvaje se asomaba a tropel por el rostro de un Partido, entonces en la Oposición, que  ambicionaba, a toda costa, recuperar el poder en España. Precisaron, en ese intento paranoico, algo más fuerte que el Prestige e Irak. Necesitaron el 11-M. Hizo falta un atentado letal y masivo y una propaganda implacable. No importan los medios cuando el fin nos favorece, se decían. Asesinos, rugían los despreciables.

 La defensa de los homosexuales, la lucha contra la xenofobia, la lid contra la violencia de género no son, en su mentalidad, sino hitos de un camino especular y de imagen. Lo que ven en ese espejo no les gusta. Por eso, modifican el tono y afeitan el rostro. El rabioso can se torna, por fuera, dulce perrito y, por dentro, conserva la sed de sangre. Pero vale lo que por los sentidos entra. Los lacitos de colores, los pins conmemorativos, las frases amorosas, las caras compungidas. Los violentos, los homófobos y xenófobos, las plañideras malvadas, saben que en esos tics de adorno exterior hallan su coartada, su gran excusa, para seguir siendo, en su interior, malos, asesinos, sin entrañas. Violento el que no lleve el lacito, susurran.

 Del Prestige al Desprestige no dista más que un hato de falsedades. Del Prestige al Desprestige sólo media un cúmulo de mentiras. El injusto es quien vulnera la justicia. Prestigio significa, en su primera acepción, renombre. En su acepción cuarta, engaño, ilusión o apariencia. Es el prestidigitador que embauca. Es el "desprestige" que sucede al acto  de que alguien descubra públicamente los trucos. Las trampas. Desprestige.

 Un saludo.

EL GOEBBELS PSOECIALISTA


  Aunque una de las frases más célebres del propagandista de Hitler se refería a la repetición adecuada de una mentira hasta hacer creer que es verdad, lo cierto es que acuñó otra, entre tantas, que retrata admirablemente por dónde respiran los gurús del marketing psoecialista. Dice así: "gobernemos gracias al amor y no gracias a la bayoneta".

  El Gobierno de ZP es un nido de propagandistas goebbelsianos. La creatividad de sus consignas es nula. Se limitan a seguir el camino fascista de los que hacen política de una imagen. No pueden más que disfrazar la falsedad de su programas con el tul de una palabra dulce en una sonrisa beatífica.

 Apliquen el breve exordio que precede, a su diseño mediático del Estatut catalán. Lean. Montilla amenaza con la posible sentencia desfavorable del Tribunal Constitucional. Los medios de su pesebre sustituyen el infinitivo amenazar por otros más bonancibles: alertar, avisar, anunciar y otros de atenuada significación. Con posterioridad, para apuntalar las palabras maniobreras de su conmilitón, el ex juez Alonso no duda en afirmar, porque sí, sin más argumentos, que el Estatut es constitucional. Une Alonso a su contundencia expresiva un leve rictus labial que parece esbozar una sonrisa en su rostro de piedra pómez.

 Para completar el escenario angelical del "amor sí, guerra no", el presidente accidental se planta en medio de la obra y declama con engolada y sibilina voz: "confío en el Tribunal Constitucional". ¿Confía, acaso, en que el fallo satisfaga a una parte o, en cambio, espera una resolución conforme a Derecho? Yo no me creo lo segundo. Una vergüenza, oigan, un escarnio.

 El público no sólo oye al apuntador. Es que lo ven. La vice De la Vega no se queda en su concha de madera. Como una sombra fantasmagórica, abduce la personalidad de los actores y, con la voz de aquéllos, lanza el mensaje que mejor lacera. Apuntadora sin concha. Si el fin es que se apruebe el Estatut para asegurarse el voto del psoecialismo catalanista de los Montilla, pues que lo confiesen. Miren, queremos los Sudetes. O nos lo ceden por las buenas o nos quedamos con lo que rapiñemos. Mas no dirán tamaña barbaridad. La llevarán a cabo pero no lo publicarán. Dejarían de ser goebbelsianos. Y eso, en ellos, no es posible. No. Esperemos acontecimientos. En todo caso, uno siente vergüenza por la perversión democrática que se está perpetrando. Dolor.

 Un saludo.

EL PROBLEMA NACIONALISTA


 Porque es un problema. Que no es reciente, se sabe. Que viene de muy atrás, no se duda. Que había adquirido proporciones alarmantes con la primera y la segunda Repúblicas, claro es. Que en la dictadura franquista se amordazó sin dejar de existir, a la vista y al oído se ocultó. Que en nuestra democracia treintañera, la serpiente independentista ha recobrado bríos, basta con mirar las mordeduras venenosas vasca y catalana. Que la solución no es la represión violenta, lo suscribo. Que se precisa una mano de hierro legal en un guante de seda política, no dejo de admitirlo. Que la libertad de un pueblo no es incompatible a su propia seguridad, los más radicales han de aceptarlo.

 Por lo pronto, el ejército, a los cuarteles. La legalidad constitucional, como estandarte de las fuerzas armadas, pasa por garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Nada más y nada menos. La hora de los espadones pasó. La soberanía se dirime en las leyes y éstas, en las urnas. El poder civil es el poder legal. Los militares, a su sitio.

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i
cho lo cual, que se siga el camino constitucional. Que se siga, aunque moleste a los fascistas o a los totalitarios. Que se siga porque consagra un Estado libre, justo, igual y plural. Que se siga, porque hace recaer en el pueblo español la soberanía. Que siga, porque se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles. La violencia, el terrorismo, la amenaza nacionalista, la vía de hecho, el silencio de los tribunales, son atajos ilícitos y antijurídicos.

 
Los padres de la Constitución, plenos de consciencia jurídica e histórica, incluyeron un texto preventivo en el artículo 155. Se precisaba que, en caso de incumplimiento, el Gobierno puede adoptar medidas de reconducción a la legalidad y de protección del interés general. La ofensiva de los catalanistas, -rancios como Puyol, conversos de poder como Montilla, advenedizos sin ideología como Carod- y de los proetarras disfrazados de abertzales hiere la sensibilidad de los ciudadanos y vulnera nuestra Biblia laica.

 
Que, acaso, no ha llegado el momento de invocarlo, resulta coherente. Mas ahí está. Enhiesto en su legalidad constitucional. Democrático. Lo que no es constitucional ni democrática es la actitud de los nacionalistas radicales que aquí ponen el huevo y allí la bomba, aunque sea dialéctica. ¿Y el Gobierno? A mentir. ¿Y el corifeo mediático? A justificar por arriba y a cobrar por debajo.

 Un saludo.

LA TRAGEDIA DEL CAMPO ESPAÑOL


 La entrada de España en la Unión Europea no puede sino ser calificada como un éxito en toda regla. Desde Felipe González a José María Aznar. Éxito. Lo que pasa con Zapatero es otra cosa. Podemos pasar del éxito de sus predecesores en La Moncloa al "éxitus" que escriben los médicos para designar a la muerte. Al menos, la muerte del agro. Sobre todo, ahora que toca el turno al señor Rodríguez de presidir, por seis meses, la UE.

 La manifestación multitudinaria del pasado sábado escenifica el descontento generalizado de nuestros agricultores y ganaderos. De todos los rincones de España, pasaron por Madrid para dejar un recadito a la ministra Espinosa. Pero ni cuenta. El desdén hacia los campesinos es una de las tragedias del mundo rural. De ser la principal fuente de riqueza de nuestro país durante siglos, ha pasado al furgón de cola de la economía. La propia Andalucía, que agrupa casi un tercio de la producción agropecuaria, sufre en sus carnes la ruina que cae a chuzos.

 En la base del problema, los precios de origen frente a los precios de destino. Del campo al mercado, abismos de diferencia. En medio, un mar de incremento. Los productores, marginados. Los intermediarios, en beneficio. Los mercaderes, agitados por el oleaje tumultuoso del descenso del consumo. La exigencia de precios justos es el mínimo de cualquier reivindicación. Del mismo modo que la justicia es columna vertebral de toda sociedad humana. Entre tanto, pérdidas millonarias y paro parón. De inmediato, más subsidios de desempleo y menos rentabilidad.

 Competitividad, Gobierno, competitividad. Conciencia, Zapatero, conciencia. Conciencia de la importancia del sector y conciencia de que nada es, hoy, lo que no es competitivo. La competitividad requiere una mayor productividad y ésta precisa de explotaciones más amplias y de regímenes más intensivos. Lo que la UE quiere es que la propiedad y la producción se concentren, aunque salgan perjudicados los pequeños agricultores. No queda a éstos más salida que renunciar a su condición de pequeños propietarios y convertirse en asalariados. Ya sea un fresero de Huelva que un horticultor levantino. Las grandes multinacionales agroalimentarias están convirtiendo a los agricultores en simples proletarios a los que se instrumenta en aras de la competitividad.

 En el sector rural, los parámetros no son distintos a los que rigen en la industria. El romanticismo ya no tiene cabida en nuestro mundo globalizado. Es lo que hay. Se debe decir la verdad aunque duela. El engaño no debe tutelar la política. Ni la política ni la vida misma. Si no se entiende esta simpleza, imagínense Sitel. Otro drama. Otra tragedia.

 Un saludo.