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Francisco Velasco. Abogado e historiador

NO SE LO CREE NI ÉL


 Día dos de enero. A los deseos de regeneración se enfrenta la pesada losa de su objeto. A finales del siglo XIX, el movimiento regeneracionista español se quedó en aguas de borraja, por más que multitud de opiniones surcaran los cielos de las páginas impresas. En realidad, sabían que sus ideas eran meras florituras verbales con marchamo de lucimiento personal. ¡Quia!

 Comienza la presidencia española de la UE. El Díaz Ferrán del Gobierno español va a dirigir, durante medio año, el destino de 27 países. Puede ser -si no lo es ya- el hazmerreír del continente. El más inepto entre los incompetentes se coloca al mando del pelotón. Ocupa el furgón de cola del tren de marcha renqueante. Por arte de azares, toma el volante de la locomotora, sin repajolera idea de lo que supone conciliar lenguas y ánimos. Si no tiene carnet para ese tipo de vehículos. Mas véanlo, ufano el hombre, como el Napoleón cruzando los Alpes del gran Jacques Louis David. Se lo cree. Aunque alucina. Cabalga nuestro presidente desde el 11-M un jamelgo sanchopancesco y nos transmite su ilusión febril de montar brioso corcel árabe. Bisturí. Bisturí o aterrizaje pronto. El Carlos II de la irrealeza democrática nos va a llevar al catapúm o al cataclás.

 Díaz Ferrán ni siquiera tenía las riendas de Air Comet. Tanta deuda y tanta cara. Rodríguez Zapatero, tanto rostro y tanto déficit público. Que quien nos arruina, no lleve a Europa a las cavernas económicas de España. Que lo detengan. Que es peligroso. Es un Díaz Ferrán sin control. Una aeronave sin freno. Una mente prodigiosa de mentiras. Una máquina infernal de alucinaciones. Que lo detengan. Que nos estrella. De estrellitas y de azul ha iluminado algunos edificios. Espléndido comienzo. Luces de colores que realcen el paisaje urbano. Extraordinaria iniciativa. No tenemos un euro y se lanza, como los ludópatas, al juego de la decoración lumínica. Confía que los astros le sean propicios. La suerte debe amparar al señor del talante. Pero si no compra el boleto, hombre. Si gasta en reconstruir aceras lo que no invierte en ahuyentar la hiena hambrienta del paro. Venga cotillones. Muebles alemanes de diseño para decorar. Escaparate de Loewe para género de mercadillo.

 Que lo detengan. Que Europa no puede caer en las redes del furtivismo nacionalista de montillas de teatrillo y de ibarretxes de opereta. Que es capaz de vender la Tour Eiffel a Erdogan y el Big Ben a Mohamed. Que a la mejor de la clase, a la más trabajadora y lúcida, la deja fuera del circuito. Merkel, la hormiga, dale que te dale y José Luis, la cigarra, canta que te canta. Que lo detengan. Que quiere plagiar el idealista pensamiento de Alonso Quijano cuando no destila un mililitro de la categoría realista de Sancho. Que lo detengan.

 Va a ser que no, articulista. Los ultranacionalistas periféricos le tienen agarrado por salva sea la parte. Hasta que no le saquen el último céntimo, no soltarán la presa. Lo peor es que al extorsionado parece gustarle la dolorosa presión. No es el médico a palos. Es una vara. Dirige La Paz y cree que ésta es la Plataforma de Apoyo a Zapatero que levantaron los "amigüitos" de la ceja. Vanidad viene de vacío. Vacío, como nuestro tarro de expectativas. Vacío como su bote de creatividad. Vacío como el bote del tonto. Vacío como el tonto del bote.

 Les cambio una presidencia de seis meses por un voto. Pero que no se cargue a Europa. Virgencita, que deje a Europa tranquila. Si la esquilma, quién redimirá a esta España agostada y marchita. Les cambio lo que sea. Lo que quieran menos que me vuelva a engañar. Ni él se lo cree.

 Un saludo.

AÑO NUEVO, FELICES DIEZ


 Un año diez. Deseo a todos un año sobresaliente. De matrícula de honor. ¿Será posible que la ventura nos depare a todos  un año diez? Por lo menos, compremos los boletos. Hagamos los deberes. Invirtamos en esfuerzo. Tengamos fe. De ilusión también se vive. Por lo pronto, el temporal meteorológico nos concede una tregua y la resaca de la nochevieja apenas ha hecho mella. Bien se empieza.

 No quiero mirar atrás. Ni retroceder en el espacio. Hoy es festivo en el mundo entero. Los que trabajan, nos lanzan una buena señal. Trabajan para servirnos. Mi deseo de felicidad es innegociable. Confío en que la política se conduzca, al fin, por el sendero recto. Que España preserve su unidad. Que se reforme la ley electoral para que, por ejemplo, Izquierda Unida no sea discriminada en escaños por los votos nacionalistas.

 Quiero más. Que las dovelas de la economía se ahormen en la cimbra de la confianza. Que la cúpula de la educación se sustente en pilares de entendimiento lingüístico. Que la planta del edificio sanitario responda a la fortaleza traspasable de la basílica romana. Que la tecnología se imponga como recurso necesario y no como fin prescindible. Que la igualdad de hombres y mujeres haga realidad el sueño de siglos.

 Y más. Que la libertad, en la igualdad, y la igualdad, en libertad, sean sustantivos y adjetivos indisolubles. Que las ideas triunfen. Que el respeto igualitario derrote definitivamente a la tolerancia vasallesca. Que las fobias "homos" y "xenos" no devengan filias, basta con que desaparezcan de la cámara de los horrores de nuestra civilización...

 -Nada ha dicho, articulista, sobre sostenibilidad y cambio climático. -Claro, ya dije que anhelaba un año diez. Para ello, debo comenzar de cero. Si nos fijamos en los déficits acumulados, no hay medio de creerse los buenos deseos. De ilusión se vive. Aunque las quimeras se desvanezcan.

 Termino con un extracto de uno de los poemas menos recordados de Juan Ramón Jiménez, acaso el mayor lírico de la poesía española. Con el mismo, apelo a los hados. Dice así: "No es nadie. Era el viento/-¿Nadie?/¿No es el viento nadie?/ No hay nadie. Ilusión./¿No hay nadie?/¿Y no es nadie la ilusión?".

 Un saludo. 

ZAPATEAMIENTOS: VIVA "AÑA"


 Palabro. Neologismo. Dícese de planteamientos que, como los del señor Zapatero, permiten  pisotear y mentir a la vez sin que las cejas circunflejas se alteren ni la faz se sonroje.  El presidente Zapatero se supera cada día. Miente tanto y de forma tan continuada, que uno se pregunta cuándo dirá una verdad. Verán.

 En 2010 se creará empleo neto, dice. Omite explicar en qué mes se producirá ese fenómeno milagrero. De igual manera que no expresa el número de unidades de puestos de trabajo que se generarán. Nos prometió pleno empleo. Nos concede paro completo.

 La advertencia de Rubalcaba sobre un posible atentado etarra obedece a una estrategia antiterrorista, excusa con voz misteriosa. Por supuesto. No obstante, dada su veleidad, dentro de un rato nos puede lanzar una nueva soflama. No olviden que los etarras pueden ser hombres de paz. Ni un rictus en el rostro, oiga. Ni un leve temblor en la comisura de los labios. El método Stanislavsky es una antigualla. La revolución teatral pasa por la escuela psoecialista de teatro.

 La ministra Trujillo cedió su cartera a la ministra Corredor. En España, gracias a este cambio ministerial, la vivienda dejó de ser un problema. Ni se vende ni se alquila. Muerto el perro, la rabia acabó. Gran éxito de estas gobernantes. Excelente relevo. Triunfo del cambio. De Badajoz a Madrid. Eficacia.

 Para cambio, el de Fomento. De Magdalena a Blanco. De una santa inocente a un santón faltón. Dónde va a parar. El señor Blanco ha impulsado las obras públicas y ha frenado el cachondeo. Lo que no se le puede discutir al ministro gallego es su  pedigrí educativo. Ejemplo de universitarios. Modelo de esfuerzos en el estudio y en el trabajo. Paradigma de la carrera profesional. Gente militante/militar de partido.

 Eso sí. El gran éxito del zapaterismo es la erradicación de la corrupción y del tranfuguismo. Ni el más humilde edil psoecialista ha sido imputado por actos de prevaricación. Ni uno solo. ¿Tránsfugas? Esa especie ruín no se conoce en el  PSOE. Los Gürtel no anidan en esa formación, ¿se entera, articulista?

 Podríase desplegar tan gran abanico de excelencias gubernamentales, que el marco del artículo sería insuficiente. Acabaré, pues, citando el zapateamiento más ejemplificante. Me refiero a la permanencia en el poder. ZP no ama el poder. El poder ama a ZP. Si por él fuera, tiempo ha que volvería a la venturosa vida pastoril de cunero. Lo que pasa es que el hombre se sacrifica. Por Dios se sacrifica. Bueno, por Dios, no, pero por la Alianza, sí. Por España se humilla. Bueno, por España, no, que Montilla y Patxi... Bueno por España menos Cataluña y País Vasco. ¡Eh, que Navarra, va en el lote. ¡Cucha, que els paisos mediterráneos, entran en la hucha. Bueno, por lo que quede. Entonces, por Aña. Todo por el PSOE. Por el PSOE, sí me arrodillo, ea. Bueno, pero mandadme a Felipe bien lejos de Madrid. Allá por Huelva. Que se entretenga en Doñana. Jefe, que el director del parque nacional es un biólogo de gran prestigio. Lo mandáis a un acuario de delfines. No te digo. Felipe, a Doñana. Está deseando.

 ZP se queda con De la Vega, que le llama guapo. Con Bibiana, que practica la zp-latría. Con Leire, que es muy graciosa. Con Salgado, la obediente sin rechistar. Con Gabilondo. ¿El del 11-M? No, su hermano, don ángel siseñor. Y, sobre todo, con Chaves. ¿El de Matsa? El mismo. Mismamente. Masmimente. Memamente. Bueno, Manolo, dí el mismo y se acabó.

 Zapateamientos. ¡Qué carga, opaíto, qué lastre! De España a Aña, tiene cojera la cosa.

 Un saludo y un año más feliz que el que dejamos atrás.

 

 

 

LA ARAÑA NEGRA


 No lo puedo evitar. Ver a Rubalcaba me retrata el triste personaje protagonista de una de las obras más polémicas de Blasco Ibáñez. La araña negra. El Papa Negro. Jesuitas. No lo puedo evitar. Los veo. Los confundo. Los relaciono. Los vinculo y los enlazo.

 Astucia, sabiduría, habilidad y trapacería juntas en un muy explosivo cocktail. Cocktail molotov en estado primitivo y en sofisticado envase. Interés puro y grande rédito. No dan duros a peseta. Sí cambian pesetas por duros. Para ellos, los duros en moneda de a veinte. Para la araña negra, el fin teórico es  “la perfección cristiana, propia y ajena, para gloria y servicio de Dios”. Sin embargo, el fin práctico es el servicio de uno mismo. Igual pasa al ministro del Interior. El servicio a la patria es el favor a su partido y, a su través, su vanagloria personal. Tremendo Alfredo. Lo que urde. Lo que trama.

 En plena crisis política, económica, social y cultural de España, el ministro oscuro lanza al cielo una fulgurante bengala de auxilio. El enemigo ETA prepara un terrible atentado. Excelente maniobra de distracción. Miles de alfombras que tapan el paro, el déficit, la inoperancia, la corrupción. De un golpe, todos los males pasan a segundo plano. El peligro inminente es el atentado del 11-M. No hay trenes explosionados, pero puede haberlos. Nos mete el miedo en el cuerpo. Nos pone los congojos en la garganta. Nos zarandea con el terror de lo conocido. Nos aleja del chivatazo en el Faisán. Echa tierra sobre Gal, Filesa, Malesa y la madre que parió a la corrupción. Incluso silencia a Gürtel. ETA. ETA. ETA. A ver quién es el guapo que no cree a Rubalcaba. Si se discrepa, te atacará, ofendido, calificándote de partidario de la banda asesina. Si no se discrepa, y el atentado, por fortuna, no se produce, nos recordará cuán eficaz es su política de seguridad. Juega don Alfredo con una baraja de cartas marcadas. Lo que sabe. Lo que maquina.

 El cuento no era el de Pedro y el Lobo. No. Su título era Alfredo, el lobo. Dos en uno. O Rubalcaba, el faisán. Uno en dos. Enorme el ministro. Pudo prohijar política quasi gansteril en los casos Lasa y Zabala. Justificó las mayores aberraciones en los asesinatos de los mencionados. Acompañó, en presencia o ausencia, a Barrionuevo y Vera a la puerta de la prisión. Escudó a Mister X. Lo respaldó. Lo salvó. Con ZP, par de par. Nunca hubo chivatazo a ETA. Gobierno no chivateó. Ni hablar con ETA. Mucho menos negociar. Cómo se atreven a acusar a ZP de esta infamia.
 
 Aquí todo el mundo se cabrea. Desde los partidos a las fuerzas de seguridad. Se enteran por los medios. A mayor agitación visceral, más beatífica la sonrisa etrusca de don Alfredo. Que crea inseguridad ciudadana, que va, se trata de transparencia informativa. Que genera alarma social, que tampoco, que los españoles tienen gran madurez democrática. ¿Y la discreción, el tiento y la cautela que pide Zapatero cuando los piratas secuestran a nuestros compatriotas? Cada caso es un  mundo, replica el clon de jesuita. Entonces, ¿cómo se va a llamar al niño? Muy sencillo. Don alfreddo. ¿Con doble d? Ajá. Con d doble. Oiga, que va a parecer italiano. Pues sí. De Sicilia. O de Nápoles. ¿Qué pasa? La araña negra nos tiene pillados en su red. La leche.

 Un saludo.

VIOLENCIA DE GÉNERO/SEXO


 La tragedia de las buenas intenciones. Es el resultado de la ley de violencia de género. El propósito del legislador es prevenir y erradicar la violencia sobre la mujer. A lo largo de la historia, la mujer ha sido relegada a situaciones de subordinación y de inferioridad que no se compadecen con los derechos fundamentales que preconiza nuestra Constitución. Chirría su rol secundario cuando su actividad es prevalente y multifuncional. Duele el maltrato físico que muchas de ellas reciben. Enerva la pasividad de algunas instituciones ante esta discriminación constante y continuada.

 Zapatero y los suyos se quedan en las palabras, en el escaparate. Compañeros y compañeras. En la expresión agotan todo su caudal igualitario. Verbo vacío. Obras son amores. Los exégetas de la igualdad parlotean pero no materializan. Critican actitudes pero no censuran actos. Culpan a la tradición judeocristiana de todos los males de la mujer por mantener a la fémina en el sub-nivel de dependencia respecto al varón. Callan, sin embargo, ante los desmanes que sobre ellas ejerce el colectivo machista islámico. No se me enfaden los musulmanes, susurran.  Esposa te doy, que no esclava.

 En los países de civilización judaica y cristiana, el papel de la mujer se está equiparando al del hombre. La esclava se ha manumitido después de siglos de lucha incesante contra una discriminación horrible. Hoy reclama justo rango de igualdad de derechos y libertades en el marco de la lógica desigualdad biológica. Los mismos derechos y las mismas libertades. En el hogar, en el trabajo, en la calle, en el vestir, en el amar, en el elegir, en el nanear. Así, desde la idea de búsqueda de la igualdad libre. Mas no desde la ideología aviesa de la discriminación positiva. Mucho menos desde la exigencia de fundir los sexos en uno mientras destripan los géneros gramaticales. No cabe un sexo único. No se puede obligar a un chico a jugar a las muñecas ni a la niña a patear un balón. Si su tendencia es la que se señala, adelante. Es su naturaleza. Naturaleza en libertad. 

 Ahí radica el gran agujero negro de la ley de la violencia de género. En que se condena al hombre sin atender su presunción de inocencia. En que se juzga al macho por el hecho de serlo. En que la boca se llena de prejuicios y condicionantes históricos. En que se lincha al varón desde el momento en que la más mínima fricción calienta las relaciones de pareja. En que se ataca a la pareja heterosexual pero no a la homosexual.  En que se pasa de la nada al todo y del todo a la nada. Extremistas leguleyos. Leguleyos extremistas. Políticos demagogos y desvergonzados.

 La ley de violencia de género incumple el precepto básico de toda norma: el mandar o prohibir algo en consonancia con la justicia. Con la justicia. No hay justicia cuando no se da a cada uno lo que le corresponde. No hay justicia cuando se desnuda a un santo para vestir a otro. La ley jurídica ha dejado paso a "la Ley de Murphy": si algo puede salir mal, saldrá mal. Aunque, bien pensado, la ley de Murphy se aplica sobre todo a quienes se enredan en lo que se llama "Principio de Peter": con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones. El nivel de incompetencia del Gobierno de Zapatero es tan sublime como incuestionable. Así nos va.

 He ahí la tragedia de la buena intención de la ley de violencia de género: la ineptitud. Por buena intención que tengan, la incompetencia de algunos transforma la voluntad en horror. Esposa te doy. Esposo te doy. Esclavo, nadie. Iguales. Libres. Libres e iguales.

 Un saludo.

SANTAS INOCENTES


 Por aquello de guardar a las mujeres su papel, el que les habla dedica a ellas el presente artículo. Sólo a ellas. A las santas inocentes. -Si usted, articulista, es de los que no hacen concesiones a la diferencia de sexo y defienden la expresión gramatical del género. -Así es, no tengo reparos en admitirlo. Sin embargo, hoy quiero discernir la santidad de las inocentes y no la de los inocentes. Santidad. Inocencia. Femenino, singular.

 Voy a comenzar recordando a la santa inocente Régula, el personaje creado por Miguel Delibes. Seguiré con la Tula de Unamuno. Después, atenderé a la Regenta de Clarín. Y con la Bernarda de Lorca. Santas inocentes. Reivindico a la Pardo Bazán y a la Mercé Rodoreda, a la Matute y a Laforet. Me pido, prime, destacar a las Mari Carrillo y a las Aurora Redondo, a la Gutiérrez Caba y a la Rafaela Aparicio. Santas Inocentes. Santas inocentes que trabajan más que los hombres y, por la misma función, cobran menos que ellos. Santas inocentes que concilian vida laboral con familiar sin que la sociedad se descubra ante ellas. Santas inocentes maltratadas y muertas sin que la riada de asesinatos encuentre su dique. Santas inocentes.

 La enseñanza y la sanidad. Inocentes y santas, mártires de los Herodes de la pluma  sin tinta y del bisturí romo. Defiendo la política y la democracia, malheridas por la acción de las que pisotean su ser y baladronean de su mal uso. Reclamo la escuela y la universidad, víctimas de unos cuantos menesterosos de mente y de algunos menestrales sin escrúpulos. Convoco a la maternidad consentida y a la ley consensuada. Requiero la vivienda accesible y la seguridad antiterrorista. Solicito la laboriosidad hurtada y la empleabilidad ausente. Interpelo a la empresa pujante y a la economía libre. Santas inocentes desventuradas.

 La madre, la esposa, la hija, la hermana, la prima, la sobrina, la suegra, la compañera, la amiga, la querida, la amante. Santas e inocentes maldichas y murmuradas.

 La vida. Sobre todo, la vida. Porque la vida, al fin y al cabo, es la santa inocente que nos hace reconocer la venida de la parca y porque la muerte nos recuerda la felicidad gozada, o destripada, de nuestra vida. Podemos tenerla y disfrutarla. La vida es la santa inocencia. Santa e inocente desde la concepción hasta la despedida mortal.

 Santas inocentes. Femenino y plural. Sujetas. Agentes y pacientes. Por ustedes.

 Un saludo.

PUENTES Y PONTAZGOS DE HUELVA


 Este articulista, regularmente crítico con las trolas del Ejecutivo andaluz, vuelve sobre la carga. O sobre la recarga. La carga nos la deja la consejera Rosa Aguilar. Los puentes electorales de Chaves durmieron el sueño de las justas. De las justas patrañas. Ahora, la antigua comunista reconvertida en psoecialista de toda la vida, vuelve con la invectiva. Dicen que no hay mejor defensa que un buen ataque. De ahí que la señora Aguilar nos recrimine la incredulidad. Los onubenses, incrédulos. Pobres onubenses.

 En realidad, el ex presidente Chaves, el del caso Matsa, prometió a Huelva tres puentes. Claro, que las promesas en campaña electoral son como el tener un tío en Graná. Puentes, ja. Ni una pasarela. Ni un viaducto de la señorita Pepis. Ni un pontón de barcas. Puentes, los vacacionales. Y va que chuta. Ni puentes, ni AVE, ni aeropuerto, ni perrito que les ladre. A los de Huelva, mentiras sin riesgo. Impuestos, un montón. Cadenas. Muchas cadenas.

 Huelva siempre fue feudo. Ahora, en tiempos de democracia, también. El derecho medieval del pontazgo se ha reconvertido, hoy, en un tributo nuevo. El tributo de la obediencia debida a los mariojiménez de turno, a las petronilas de tanda y a los javierbarrero de cuota. Antes, el pontazgo financiaba a los nobles, como el diezmo a la Iglesia. Ahora, el pontazgo es un arancel de engaño electoral. Un impuesto muy caro. Cuesta cuatro años de vida democrática este peaje que nos cuelan Chaves y Griñán. A ver quién da menos. Veamos quién miente más.

 El abandonismo de Huelva es su sino. Su sino y su signo. Su signo y su cruz. Su cruz y su raya. Ya. Basta de engaños y de mentiras. Ni una carretera. La nacional 435, tampoco. Lo del desdoble de la carretera a Badajoz es un cuento chino. Una película de miedo en la que los accidentados se aparecen como fantasmas. La N-435 es un puente más. Un puente a ninguna parte. Un puente a la eternidad. Un puente al infierno de la paciencia imposible.

 Permítanme una sugerencia para terminar. Si la Psoe-Junta nos quiere vender el fosfoyeso como producto de reciclaje, aboguemos por que Manterola les haga el puente de su vida. El puente de su vida privada y de su muerte política. El puente que les marque el camino a seguir en adelante. El puente que aleje de los onubenses a tanto mentiroso compulsivo y a tanto paniaguado sin entrañas. Pagaremos con gusto ese puente y sus pontazgos.

 Un saludo.

LA FIESTA DE LA CABRA

 Vargas Llosa escribió una obra maestra: "La fiesta del chivo". Toda una apología de la perversidad del dictador Leónidas Trujillo. Si exceptuamos a Costa Rica, y algún otro país, la dictadura ha sido pan nuestro de cada día en la Hispanoamérica independiente. No podía ser de otra forma. De tal tronco político, estas ramas.

 En nuestros días, por más que la democracia es feliz sistema de gobierno, la acción política sigue prendida de resabios tiránicos y prendada de regustos pasados. Se entienden los vicios heredados. Sobre todo en la clase gobernante. Se entiende. De la misma forma que se comprende cómo la ciudadanía no ha asumido aún su condición de soberana. El problema es que no termina de creerse eso de la soberanía. Igual que a la mujer no se la engaña con lo de ser la reina de la casa.

 La democracia española me recuerda a una cabra. La cabra es un animal de valía poco reconocida al que, por ello, se presta poca atención. Come de todo. Todo engulle. Nuestra democracia tiene un poco de los caprinos. Mas como éstos, ofrece buenos productos. No nos da una leche excelente ni una lana de calidad ni caro cuero. Sin embargo, nos regala unos derechos individuales, unas libertades golosas, unos horizontes de festividad. La democracia es una fiesta. La fiesta democrática es la fiesta de la cabra.

 Es la fiesta de la cabra pero no la fiesta del chivo. Aunque algunos usos democráticos dejen mucho que desear, se avanza haciendo camino. Poco a poco. A pasitos. Nuestra democracia no está como una cabra. Tiene la cordura de la cabra y la humildad de todas las cabras. Hay que conservarla. Hay que protegerla. Hay que presevarla. Es el tesoro que nunca disfrutamos los españoles. Aprendamos a gozarla. Es la fiesta de la cabra.

 Un saludo.

DE NATIVITATE


 En mi tierra, Huelva, se habla, sin maldad pero con picardía, de dos clases de tontos. Uno, de nativitate (sic). Otro, de capirote. Ambas expresiones designan actitudes de embeleso, de afición, de manía o de querencia hacia algo.

 Distante una semana del cambio de década, este articulista mira el calendario y comprueba cómo esta sociedad dobla la esquina de la serenidad y se dirige al rincón de los conflictos. Uno, que no es creyente, ha recibido una educación enmarcada en principios básicos del cristianismo. En la vista atrás de sus muchos años, aunque la fe le sea esquiva, la razón asume protagonismo. Y esa razón dice que la doctrina de Cristo resume y rezuma unos valores que trascienden su doctrina y se ecumenizan. Amor, solidaridad, igualdad, perdón, cooperación, justicia.

 Uno no cree en la familia como unidad religiosa, y sin embargo la defiende como insustituible célula social. Uno no cree en la cruz como símbolo de redención, pero sí comparte la idea de sacrificio por el pueblo. Uno no cree en la divinidad del nacimiento de Belén y, no obstante, reivindica la emoción de los que dan su vida por la no muerte.

 La navidad es algo más que un sentimiento religioso. La navidad es la lucha por la vida de los más débiles e indefensos. La navidad es un canto de esperanza. El que escribe será tonto de nativitate, pero ambiciona la navidad como bandera. El que se comunica con sus lectores, parecerá tonto de capirote, mas defiende la muerte del que nació como el culmen de la nueva vida.

 A quienes lanzan denuestos contra el mesías y los mesías, este tonto de nativitate y de capirote les invita a mirar dentro de sus conciencias en las que, seguro, encontrarán ese salvador que no encuentran fuera. Si el mesías no aparece, ya lo hará. En cualquier momento, se mostrará. Nunca será demasiado tarde.

 Mi respeto y mi comprensión a quienes, como los cristianos, hacen de la Navidad (con mayúsculas) una fiesta. Nace, nada más y nada menos que su Mesías (con mayúsculas también).

 Un saludo.

AIRCOMETAZO


 Cuestión de credibilidad. El problema del señor Díaz Ferrán no es sólo de crédito. Es, sobre todo, de credibilidad. O sea, es cuestión de creerse o de aceptar lo que proviene del presidente, todavía, de los empresarios.
 
 Este articulista considera que, en estas circunstancias, el señor Ferrán debe presentar su dimisión con carácter irrevocable. De manera resuelta y definitiva. No caben excusas ni coartadas ni estrategias dilatorias. Mucho menos, los subterfugios. Su representatividad como interlocutor social del Gobierno resulta, objetivamente, despreciable. Carga con el baldón del fracaso propio, el estigma del despido colectivo y el oprobio de viajeros abandonados a su suerte. Demasiado peso para tan poco cimiento. Mucho volumen y poca calidad.

 Para el Gobierno, sin embargo, el señor Ferrán se ha convertido en un muñequito de Navidad, en un caganet belenista, en una marioneta que se puede manejar, precisamente ahora, a voluntad del señor Zapatero. Una ganga, oiga. La ministra Salgado, en la gloria. A los sindicatos paniaguados se les une el paciente social del mundo empresarial. En vez de agentes sociales, pacientes económicos. Ellos, pacientes. Los parados, impacientes. Los trabajadores, ay los trabajadores. Con tanto paciente, más pensiones, más impuestos, más latigazos sobre sus espaldas. Ay los trabajadores.

 El "aircometazo" de Ferrán golpea en la frente de todas las empresas. Qué no habrá escondido, que sus "coequipiers" se resisten a su marcha. Qué mentira patronal se esconde tras este anclaje al sillón de mando. Qué responsabilidades no deben aflorar para mantener el status de empresario. La crisis ha desnudado a los banqueros y ha enfangado al Gobierno. La recesión se ceba en los desfavorecidos, que son legión, de esta España de nuestras culpas. El affaire Madoz supera la idea de especulación financiera. La economía real esta muy mal, mucho peor de los que nos temíamos. Demasiadas bicocas.

 El Gobierno de Zapatero ha encontrado en el aircometazo la herramienta que desteje toda la red de supuestos empresarios, de simpáticos emprendedores y de graciosos magnates de la trola.

 Las canonjías. Tras el aircometazo, jauja empieza a desmoronarse. Crédito cero. Credibilidad nula. El golpe ha sido mayor que la roncha. Y, para colmo, dentro de unos días, Zapatero, presidente de la UE. El Ferrán europeo se dispone a enseñar a los alemanes cómo se gestiona una crisis. Vivir para ver. El segurata realizando transplantes de córnea. Aircometazo sideral.

 Un saludo.

EL GORDO Y EL FLACO


 Por antonomasia. El Gordo siempre fue Oliver Hardy. El flaco, Stan Laurel. Hollywood creó, en el período de entreguerras, a unos personajes capaces, en la ficción fílmica, de revivir el sueño americano de la justicia universal. El supermán hecho calamidad. Pero supermanes que permitían albergar esperanzas en un mundo triste y apagado.  Pocos años antes, la crisis de 1929 había roto la locura de los años veinte y se había llevado, incontenible vendaval, la euforia desmedida creada por los malignos vendedores de humo.

 El gordo y el flaco simbolizaban el valor, el optimismo, la superación, la ingenuidad, la sempiterna lucha contra los reveses de la vida. La amistad de estos dos esqueletos antagónicos representaba el movimiento que genera la lucha de contrarios. La humanidad que desprendían estos tontos tan tontos compensaba la miseria que atenazaba a gran parte de aquella sociedad malherida por el paro, la inseguridad y la miseria. No importaba su apariencia ridícula, su astucia ausente o su falta de habilidad manual. No importaba. Era su propio físico el mayor rival de la pompa, de la soberbia, de la furia, de la dominación, de la intolerancia. El accidente de la vida se imponía a la vida accidentada. La realidad de la vida nunca fue desautorizada por la irrealidad del cine.

 Cuando escribo este artículo, acaba de comenzar el sorteo de El Gordo de la Lotería Nacional. Millones de españoles estamos pendientes de los sonsonetes de unos bombos llenos de bolitas, de los canticios de unos chicos pobres y de las participaciones adquiridas en el supermercado, en el bar de Manuel o al lotero ambulante. La ilusión se adueña, por un rato, de todos. La decepción se camuflará en el mar infinito de los no afortunados. El gordo y el flaco se suceden sin solución de continuidad.

 Si no me toca, diré lo que siempre pedimos a la vida cuando el metal no nos es propicio: salud y amor. Al menos, salud y amor. Que ya es un gordo excepcional. El dinero es el flaco. Lo que pasa es que, en la vida real, el perdedor flaco de las películas era el mandamás fuera de las bambalinas. Una vez más, la vida misma.
 
 Mis felicidades a todos. Que no alcanzamos la pasta que pretendemos, conservemos el amor y la salud que nos animan a seguir viviendo. La vida es maravillosa, como decía el singular Andrés Montes. Lo es, Andrés. Puede serlo y lo es.

 Gordos y flacos. A todos.

 Un saludo.

DERECHOS HUMANOS


 ¿Qué terremoto político se hubiese levantado en España si el "caso Aminatu" hubiese pillado en el Gobierno a Aznar? Basta con acudir a la memoria reciente o, para mayor objetividad, a las hemerotecas, para hacerse una idea de cómo se las gasta el actual Gabinete zapateril y su cohorte mediática. Recuerdo que el día 14 de marzo de 2004, después de votar, me trasladé, por razones familiares, a un pueblo cercano a Huelva. Decenas de balcones exhibían pancartas en las que se podía leer: "PP asesino". El mismo día de la votación. Asesino el PP. Ninguna autoridad exigió la retirada inmediata de los pasquines insultantes. Nadie. Ni civil ni militar. La ofensa campaba a sus anchas en el pueblo.

 Derechos humanos. La guerra en Irak, en la que España no participó, sirvió de coartada para que el insulto se hiciese miel en la boca de los asnos. PP asesino. ¿También los votantes del PP eran asesinos? A esos ofensores se les aguaba el paladar defendiendo los derechos humanos. Hasta la baba se les caía sólo de mencionar el concepto. La práctica es otra cosa. Derechos humanos los míos, los nuestros. Lo primero es lo primero. Los demás ya son otra cosa. Los explotadores indianos afirmaban, listos ellos, que los negros carecían de alma. Para algunos habitantes del pueblo en cuestión, los simpatizantes del PP no tenían derechos por ser inhumanos y embarcarse/enredarnos en la guerra de Irak. Asesinos, se arengaban a sí mismos en busca del valor colectivo que la cobardía individual les hurtaba. Asesinos, coreaban. Asesinos, propagaban y propalaban.

 El 11-M fue el antes. El 14-M fue el después. El 15-M es el hoy que sufrimos desde entonces. Derechos humanos, reclamaban los difusores de calumnias. Se pasaban la ley por el forro de su maldad y por la entretela de su odio. Asesinos. Inhumanos.

 -Articulista, que los derechos humanos son universales e inalienables. -Claro, en el texto. -Articulista, que son interdependientes e indivisibles. -Que sí, en la boquilla de los que se autoencomian. -Articulista, que no caben la discriminación ni la desigualdad. -Pregunten a los miles de funcionarios desplazados por los méritos de los que militan en el partido que gobierna. Los derechos humanos no son para los de derecha. Para la derecha, el rencor, el encono, la puya. Rejón de castigo para ellos. Banderillas negras en el coso barcelonés. Aguijón venenoso que desfigure sus rostros. Diana de pistoleros. Asesinos. Derecha sin derecho. Derechas sin derechos.

 La verdad y el error distinguen a unos de otros sin dejar de ser iguales. Como iguales somos aunque seamos buenos y malos. O si elegimos con acierto o erramos al escoger. El que yerra, el que se comporta mal o el que selecciona con desatino goza de los mismos derechos humanos que sus contrarios en el hacer. Los mismos. Incluso los asesinos poseen esos derechos. Y los de la derecha. ¿O no? Derechos humanos. El PP, no. El Polisario, menos. PSOE, sí. Marruecos, también. Claro.

 Un saludo.

¿LOS BORBÓN COMO LOS ROMANOV?


 En algún artículo de este blog relacioné las imágenes y vinculé los destinos. Los destinos, que no los pasados. Los destinos. El fatum.

 Recién nombrado presidente, Zapatero y el Rey (en este orden) posaron para los medios. Los rostros destilaban cierto patetismo, una dosis de melancolía, una pincelada de miedo. Pura sensación. Sencilla estimulación sensorial que se transmitió al sistema nervioso. Compleja percepción que organizó e interpretó lo sentido. Zapatero y el monarca, circunspectos y desconfiados, exhibían semblantes oscuros, inquietos.

 A partir del triunfo electoral del PSOE tras el monstruoso atentado del 11 de marzo de 2004, la vida política española sufrió un extraordinario vuelco. Las consecuencias de todo tipo -sólo se me ocurren un par positivas- están dejando una profunda huella de desánimo en la dermis y en el "nous" de los españoles. Nous como espíritu. Fatum como azar  fatalista. Pathos como dolor de Laoconte.

 La familia del Rey don Juan Carlos no ha sido ajena a esos efectos malsanos. El republicanismo se abre paso en la voz y el gesto de la izquierda. La voz en el mensaje limpio y abierto de Julio Anguita. El gesto, en la mano crispada de los ultranacionalistas catalanes de Ezquerra. Voz y gesto contra trono. Gesto y voz contra altar. Monarquía e Iglesia vuelven a unir su suerte en la confusión que nos abruma.

 Sensaciones de frio y de oscuridad. Emociones fácilmente identificables pero difícilmente descriptibles. Presentimientos crueles. Intuiciones de muerte y de fin. Leyes gestálticas. Ya de cierre, ya de proximidad, ya de semejanza, ya de continuidad, organizo mi percepción sobre dos dinastías reinantes. A los Romanov se les acusó de chupadores de la sangre del pueblo. A los Borbón se les acusa. Se les acusa.

 ¿Por qué, articulista, retoma la misma percepción? La imagen, lector. He contemplado con detenimiento la postal navideña de los Príncipes de España. Barbado e informal el hijo del Rey. Sedente y cercana su esposa abrazando a sus hijas. A su lado, el Belén. Familia, nacimiento, vida. Mucha ternura junta. Demasiada. El subconsciente trae a mi memoria el rostro de una Bibiana feliz con el aborto, la retirada pública de los crucifijos, la reescritura de una historia, la ofensiva anticlerical, el latrocinio de algunos políticos, el chantaje sugragista de otros, la debilidad mezquina de unos cuantos, la hipócrita acción de no pocos.

 Me asalta, recurrente, la bestialidad del 11-M. Me hiere, impotente, la voluntad de tapar a la bestia. Me ofende la actitud del Gobierno. Llagas me causa el abandono de las víctimas. Erisipela me provoca la conexión hispano-francesa-marroquí en el caso Aminatu. Me escarnece la burla democrática. Me lastima el disparo a los derechos fundamentales. Me duele la burla a la Constitución
. No tenemos más asidero que esta Carta rota. La Familia real, tampoco.

 Un saludo.

LA GRAN RONCHA


 La deuda es un golpe. La deuda de los españoles es el golpe, el gran golpe. El batacazo. Algunos artículos de este blog han recibido como títulos: "deudas y deudos", "más crisis", "paro parón", "crear empleo", economía entibable", etc. Venga porrazos.

 Hemos pasado de la petulancia ("hemos superado a Italia y vamos tras Francia") a la soberbia ("de crisis, nada, sólo desaceleración"). Ese tránsito se ha efectuado por el carril del cinismo más clamoroso. Sin embargo, el decidor de estas voces es tan agudo como un caracol y tan ingenioso como una vaca pastueña. El señor de tales ocurrencias, en un alarde de chusquería y de malas chanzas, en vez de corregir el rumbo, ha seguido conduciendo el todoterreno de la mentira y, de perdidos al río, se ha adentrado -gracioso él-  en la autopista de la hipocresía.

 Mientras tanto, la casa sin barrer y las telarañas pendiendo del techo. Más jamón de jabugo. Más centollas de Sada. Más Vega Sicilia. Esto es jauja. Todo tiene solución. Además, como decía Schopenhauer, si las cosas no tienen arreglo, a qué preocuparse; y si lo tienen, a qué preocuparse igualmente. A gastar, que son tres días.

 Moody´s viene avisando. El que avisa no es traidor. -Sí es traidor y antipatriota. -Oiga, que esta agencia no es española. -Y qué, y ¿quién va a conjuntarse planetariamente con Obama dentro de unos dias? Moody´s es antipatriota porque, a partir de enero, la patria es la Europa Unida que presidirá este que sabe que el viento es el dueño de la tierra.

 -Que gastamos demasiado, jefe, que nos comen las deudas. -Que no, una simple ronchita. -Jefe, que la ronchita es todo un verdugón. Que ni pomada ni bálsamo fierabrás. O se cierra la pupa o se nos abren las carnes. Que mire usted los catalanes, que con la bromita de las embajadas, de los convolutos, de los palaus y del Quijote en pasta, la roncha no es un verdugón, sino un cerrito. Un cerrito que crece para colina. Jefe, que hay que apretarse el cinto. Que la verruga tiene mala cara. Que las Autonomías compiten por el liderazgo en número de acreedores. -Anda, yo debo más que tú. -Bueno, contesta la otra, pero yo debo hoy más que ayer aunque menos que mañana.

 Hasta los ojos. Estamos hasta los ojos. Los parados, hasta la coronilla. Cría cuervos. Especialistas, jefe. Más especialistas y menos pelotilleros. No dejes, jefe, que los trasplantes los realice el pediatra o el enfermero o el celador. No obstante, a falta de cirujano especializado, que operen ellos. Pero el segurata de la puerta, no. Que no operen los seguratas, jefe.

 ¡Qué castañazo, mare, que castañazo! La deuda no es un golpe. Un golpe es el paro. La deuda es el gran golpe. La gran roncha.

 Un saludo.

BALTASAR GARZÓN, MUCHACHO

 

Si la carta que ayer reprodujo el diario El Mundo es auténtica, las aguas fecales de la Audiencia corren más sucias y fétidas de lo que podría pensarse. Tanto, que el hedor sería insoportable. Si la misma no es falsa. Si la misiva no se ha obtenido de forma ilegal. Si el escrito de marras se corresponde a la certeza más sublime. Si concurren estas condiciones, me temo que nos encontramos ante uno de los escándalos más sonados de la historia de la democracia. La gresca política alcanzaría decibelios no permitidos por ley.


 De ser cierto el contenido, el señor Garzón, muchacho, podría incurrir en un delito muy grave. Éste que les escribe publicó, meses atrás, un artículo que titulaba "¿Prevaricadores? La tira". Del mismo, reproduzco textualmente el siguiente párrafo:
"Algo se está avanzando en este sentido cuando el Tribunal Supremo ha confrmado la admisión de la querella que, contra él, interpuso el sindicato "Manos Limpias". Se le acusa de un presunto delito de prevaricación, es decir, de dictar, a sabiendas, sentencia o resolución injusta (art. 446 Código Penal) o dictarla por imprudencia grave o ignorancia inexcusable (art. 447). La primera defensa de Garzón no ha sido negar la mayor, sino atacar al denunciante. Lo ha tachado de franquista. Como si ser franquista fuera un delito o como si la denuncia fuere una acción privativa de todos menos de los franquistas. Hay que recordar a Garzón que la verdad es la verdad, la diga el rey Agamenón o su porquero.

 Entonces, corría el mes de junio y el verano entraba a empujones en los cuerpos y en las almas, el alboroto mediático no pasó de la categoría de tumulto controlado. Apenas el altercado dialéctico adquirió consistencia. Garzón sobrevivió al vocerío de unos pocos medios que otros se encargaron de atemperar. Ante el Consejo General del Poder Judicial, don Baltasar, muchacho, aseguró "no haber relación directa, ni indirecta, ni de carácter económico con la entidad". La entidad, lectores, es el Banco de Santander. El presidente del banquito (como los caballitos famélicos que argumentaba Juan Guerra) es nada menos, y nada más, que el Sr. Botín. Botín, sin segundas.

 Don Felipe González, con ocasión del estallido de los casos GAL, Fondos Reservados, Lasa y Zabala, y un largo etcétera, quería quitarse el muerto de encima arguyendo excusa tan simple como: "ni hay pruebas, ni las habrá". Es decir, el ex presidente, en vez de negar la esencia, la inexistencia de los delitos, advertía de la imposible probatoria de los mismos. Se equivocó la paloma, se equivocaba.

 La inmoralidad se acerca, a veces, al precipicio de la gresca. La disputa se mece en la cuna de la desvergüenza. El griterío no puede reducirse a sordina cuando el clamor aspira a advenir abucheo. Garzón, muchacho, ha podido mentir al órgano superior del poder judicial. Si, repito, es cierto el contenido de estas cartas, al parecer en poder del Tribunal Supremo, don Baltasar debe tentarse la ropa de civil y el ropón de juez. A veces, los desenfrenos verbales acompañan a las resoluciones falaces, del mismo modo que las acusaciones arteras (va por usted, Gómez de Liaño) arrastran barrizales de revancha.


 Me van a permitir que acabe con el texto final del artículo susodicho: "
Prevaricar debe ser un acto orgásmico. El orgasmo del poder que trasciende la satisfacción del dinero. Prevaricar es la consagración del ego, el reconocimiento de la fuerza, la corona de la ley, la deificación de lo humano. El yo freudiano hecho público.  Prevaricar es enchufar. Prevaricar es comprar palacios con dinero público pese a las necesidades del pueblo. Prevaricar es comprar a constructores. Prevaricar es un asco. Los prevaricadores, asquerosos.  Algún día caerán todos en la misma red de su infamia. Lo veremos".

 
Pues eso. Uno presume la inocencia de don Baltasar, muchacho. Ahora toca a Garzón, muchacho, rebatir posibles acusaciones injustas y falsas denuncias. Le toca, muchacho, Garzón.


 Un saludo.

 

MARRUECOS NOS TIRANIZA


 Nadie discute que el sultán de Marruecos ha deportado a una mujer saharaui. Nadie rechaza que esta expulsión ha sido manifiesta, pública y alevosa. Nadie cuestiona que Aminatu Haidar ha sido desterrada de su país por orden del sátrapa alauí. Nadie duda que el extrañamiento de esta señora se debe a razones políticas, que no penales.

  Nadie titubea, a la hora de entender la tiránica actitud de nuestro vecino del sur, que su relación bilateral con el Gobierno de Zapatero descansa en la debilidad de nuestro presidente. Nadie refuta que si el avión que transportaba a la señora Haidar hubiera provenido de París, las autoridades magrebíes no hubieran tenido el coraje de devolver la aeronave a Francia. Nadie objeta que Mohamed VI no se atreve a hacer a Sarkozy lo que sí perpetra con el Secretario General de los psoecialistas españoles.

 Nadie rebate la debilidad del Ejecutivo español en el terreno exterior, de la misma forma que nadie contradice la incompetencia del mismo en materia económica, en asuntos de empleo y en temas de nacionalismos. Nadie alberga posibilidad de errar si se acusa a Interior de culpar a la policía de una decisión que ésta no ha tomado sin autorización del cargo político. Nadie. ¿O sí? 

 Marruecos es un Estado soberano. Sin duda. Marruecos se ha convertido en un interesado escudo del orbe occidental frente al avance de los fundamentalismos islámicos. Como Turquía en el oriente del Mediterráneo. Uno y otro están obteniendo importantes réditos de su estrategia. Alivian el luto de su retraso económico y social con el color del euro y del dólar. Acallan el empuje verbal de los que demandan una transición democrática con la advertencia de la retroacción a posiciones afganas. Se benefician de su condición de cuello de botella para exigir compensaciones desmedidas. Con amigos como Marruecos, para qué se necesita enemigos.

 Nuestros vecinos del sur nos están haciendo la "pascua". La pascua y la puñeta. Si Gibraltar se permite el lujo de los desplantes más vaporosos a nuestro país, sin que Zapatero reaccione, qué techo no se planteará Marruecos en la seguridad de la inacción del primer ministro español. "Do ut des", reza el brocardo jurídico. Doy para que des. España da a Marruecos las dos manos y su rey se apodera hasta el hombro. Eso sí, no tiene reparos en pasaportarnos miles de inmigrantes ni se cansa la vista en avizorar la salida de pateras. Ojo, nos dicen. Ojito, que desde Melilla a las Canarias, la amenaza está latente.

 Desde la Marcha Verde hasta la expulsión vergonzosa de Aminatu, los marroquíes nos quieren torear. Con Aznar no pudieron. Peregil fue un regüeldo. Los olores bucales siguen percibiéndose años después. Los tiranos se ensañan con los débiles. Sobre todo con los enclenques de espíritu. ¿O sí, don José Luis?

 Un saludo.

EGUNKARIA LIBRE


 El cierre del diario vasco fue un atentado contra la libertad de expresión. Quien así se expresa es Joan Ridao, uno de los irresponsables de ERC en su lucha a brazo partido y sueldo completo para independizar a Cataluña de España. El separatista Ridao critica al juez y califica su resolución de atentatoria contra un derecho fundamental. O sea, que para este señor, el magistrado pudo delinquir. Sin embargo, no denunció el caso ni se querelló contra este miembro de la jurisdicción. O sea, que este diputado tampoco lo va a hacer ahora. O sea. Hombre valiente y de gran coherencia el compañero de Tardá y de Puig, de Carod y Puigcercós.

 Junto al gran Ridao, el no menos grande Erkoreka. Su homónimo en el PNV ha denunciado el tratamiento injusto sufrido por los procesados y ha explicitado que sólo cabe la absolución de todos. Los demócratas Ridao y Erkoreka son ciudadanos ejemplares. Erkoreka, el sustituto de Anasagasti, está en la cuerda de Arzallus y de Ibarretxe. "Ezquerristas" y "peneuvistas" unidos, nunca serán vencidos. Lo que saben. Lo que dicen. Lo que conocen. Lo que resuelven. Lo que fallan. Lo que manipulan. Lo que inventan. Lo que presionan. Lo que odian.

 Carpetazo a la causa judicial porque ellos, sólo ellos, no los jueces, son la ley. El primero establece la conexión independentista del Parlament con el Congreso. El segundo, más de lo mismo.  Se sienten indispensables para Zapatero y Montilla. Han seguido la imagen del gurú del talante y, cual jefe del PSOE, modulan su voz hiriente de la inteligencia y de los sentimientos de los sufridos electores. Sus servicios son algo más que muy valiosos. Son imprescindibles para mantener en el poder a ambos dos jerarcas psoecialistas. A los ciudadanos nos cuesta un piño el satisfacer las veladas extorsiones de estas aves políticas de rapiña. Ahí están. Uno y otro, a favor de Egunkaria. Un interés muy desinteresado el suyo.

 "No estaban contaminados con la lucha armada de ETA", manifiesta la Fiscalía. No sé si la de la toga embarrada o la del ropón inmaculado. Por favor, estos caballeros no estaban contaminados. Los malos de la película son los pérfidos denunciantes. En el caso de Tersch, éste es el malvado. Con Berlusconi, la víctima es el lanzador de "duomos". Egunkaria, libre. Así lo dicen personas de la catadura intelectual y moral de Ridao y Erkoreka. ¡Qué más se puede pedir! Que pongan las esposas, directamente, a los acusadores. Que amordacen, sin más, a los discrepantes. Libertad de expresión para los proetarras. Para los debeladores de ETA, ni pan. Agua y ajo nos dan la tira. Por aquello de aguantarse y de ... Egunkaria libre. Pobrecitos.

 Que cierren Intereconomía, ABC, Cope y, por supuesto, a Jiménez Losantos. A Federico, allá donde esté y allí donde vaya. Pero los de Egunkaria, libres, como canarios en la jaula de oro de Zapatero.

 Un saludo.

TRABAJADORES MILITARES


 La Segunda República Española trató de ser todo lo pragmática que humildes quisieron mostrarse algunos de sus dirigentes. Como quiera que esta última virtud no acompañó a los Azaña y compañía, el valor del pragmatismo quedó en aguas de borrajas. No obstante, se intentó corregir errores del pasado y sanar males endémicos. Uno de estos males fue el del golpismo, el de los pronunciamientos, el de las asonadas, el de los espadones. La mutua antipatía y la recíproca desconfianza que se profesaban los líderes del Gobierno republicano y, en general, el estamento militar, condujeron a la promulgación de la "Ley Azaña". Con ella, se pretendía "capitidisminuir" la abultada nómina de oficiales (alrededor de uno por cada nueve soldados) incentivando el retiro, con el sueldo íntegro, de los que no quisieren jurar fidelidad a la recién advenida República. La respuesta llegó poco después con el fallido golpe sevillano del general Sanjurjo.

 El problema militarista, pandemia ignominiosa que padeció España a partir del siglo XIX, halló su continuidad a todo lo largo del siglo XX. Más atemperado, sí, pero igualmente desastroso. La sombra de Franco se alargó al esperpento del "tejerazo".

 Preocupa a este articulista que el Estado español se desgaje. Le preocupa y mucho. En esta preocupación se funden el sentimiento de respeto hacia la mayoría nacional (sin desdeñar a la minoría) y la posición racional que se deriva del texto constitucional. Mas en esa fusión, la razón debe imponerse a cualquier veleidad sentimental o sentimentaloide. Cosa distinta es que, conforme a la ley en vigor y de acuerdo a la mayoría democrática, el soberano pueblo español, en libertad, decida modificar la Carta Magna y redactarla en términos distintos a los actuales. Eso es democracia. Lo demás, cuentos nacionalistas bélicos y/o totalitarismos de mala laya y peor conciencia.

 En consecuencia, por mucho que catalanistas de avaricia y falsos abertzales de salón propugnen la independencia, el imperio de la ley señala la indisoluble unidad de España, y al ejército encomienda, entre otras, esta noble misión. Ahora bien: tambores de asonada, ni uno. Ni el más quedo. El poder civil es el poder legal. Que el Gobierno es nefasto, el pueblo español sabrá cambiar el sentido de su voto donde se debe: en las urnas. En España, no caben ya el terror ni la apología del terror. Venga de donde venga.

 Ahora bien: los nostálgicos de la nada y los buitres de la miseria no pueden engañar a los españoles de bien ni manipular a la opinión pública. Las reivindicaciones de los militares no son avisos de pronunciamiento. En absoluto. Se trata, simplemente, de exigencias laborales, de peticiones profesionales, de pretensiones sociales. El protagonismo histórico de unos cuantos barandas del ejército no nos debe dejar caer en la trampa de meter a todos los militares en el mismo saco. Ni mucho menos. Un ejército profesional eleva su rol y su rango a medida que esos trabajadores, funcionarios como tantos otros, son dignamente tratados por el Estado y en cuanto el Gobierno de turno respeta escrupulosamente sus derechos. Ahí quiero ver a los sindicatos semiverticales y a los sindicalistos más enfervorizados.

 La clasificación entre militares leales a la República y fieles a la Monarquía es una aculturación. Militares respetuosos al imperio de la Ley. Ley que respeta los derechos de todos los militares. En el obligado plano de igualdad y de proporcionalidad. La norma debe procurar ciudadanos justos para que la no ley no engendre españoles justicieros.

 Un saludo.

RUINA MORAL Y ECONOMICA


 La ruina económica es la consecuencia de la debilidad técnica de una administración. La ruina moral es el resultado de la falta de fe de los administradores. Una y otra ruinas comportan caida, decadencia o perdición. La mentira puede causar la ruina de un gobierno, del mismo modo que la ruina de un gobierno es la causa de males generales. En este punto, cuando el mal se generaliza, la ruina preludia la devastación y, a su vez, ésta anuncia una destrucción más extendida.

 Contradice a su señor Zapatero. El señor Almunia pone en evidencia la fragilidad argumental del presidente del Gobierno. Asegura éste que la salida de la crisis es inminente. Desmiente el Comisario europeo y se enroca en un discurso más realista: "todavía quedan años de tasas de paro muy elevadas". Tararí, ZP, trompetea don Joaquín. Tararí que te vi, tamborea el antiguo líder psoecialista. El partido desnuda al emperador. El emperador no se atreve a fustigar al disidente. Estamos iniciando la hecatombe de una mentira insostenible. La economía española se halla en estado de shock. Circula por un carril de tierra y baches en un camión de amortiguadores rotos y con un conductor que ni siquiera obtuvo el carnet para turismos.

 El acabóse de la nulidad. El colmo de la negligencia. El súmmum de la estulticia. La cúspide de la incapacidad. La coronación de la indigencia política. En 2010, no se verá una recuperación por sí misma sostenible. 

 

Almunia afirma que en 2010 no se verá una recuperación que "se sostenga por sí misma". Y abunda en que, así y todo, se va a requerir años de políticas "acertadas" (sic). Es decir, políticas con tino y no estrategias desatinadas. Es decir, estrategias adecuadas y no prácticas "Esperpénticas". Es decir, empresas que se sostengan en virtud de un nivel de competitividad indiscutible. Es decir, una banca solvente que financie el progreso y no la retroacción. Es decir, unas autopistas de la información y de la innovación que traspasen campos trillados por la rutina. Es decir, una voluntad indomable de reducir la ratio de endeudamiento. Y así. Que no, la ruina económica empobrecerá a todos y la indigencia campará por barrios hasta ahora acomodados. Que no, diremos que nos hemos labrado nuestra ruina económica con el yugo de la torpeza y de la impericia.

 En cuyo caso, lectores, el sistema educativo mostrará las entrañas de su fracaso y el régimen democrático exhibirá la dimensión de sus carencias y de sus vergüenzas. Una ruina económica suele descansar sobre bases blandas, huecas, mullidas, esponjosas. Estas bases se iteran, y reiteran, en el camino de la inmoralidad más despreciable. ¿Por qué, articulista? Porque se juega con la vida de los demás, lector. Porque la vida de los demás es sagrada. Porque todos tenemos derecho a construirnos nuestro futuro. Porque nadie puede esclavizar nuestros cuerpos, nuestras mentes y nuestro espíritu. Por eso. Por eso, la ruina, lejos. Económica y/o moral, la ruina, muy lejos.

 Un saludo.

 

ESTALINISTAS


 La culpa. Aminatu Haidar está en España de forma legal. Así lo dice el Gobierno que nunca yerra, que jamás mete la pata ni, por supuesto, la mano. En esos términos se pronuncian el señor Zapatero y la gran señora que es De la Vega. Asentada la primera premisa del silogismo, que es la legalidad, estos dos estadistas de La Moncloa admiten que Aminatu está en España. Y, por cierto, muy bien cuidada, muy protegida de las arenas del desierto. Dicho lo cual, nuestros próceres gubernamentales, -guapo él, hermosa ella, inteligente uno, astuta la otra, cortesano el jefe, maquiavélica la abanderada-, agregan que la culpa es de Aminatu. Que con lo bueno que es Mohamed, cómo puede ser tan desagradecida. La culpa.

 Chivato el último. La estancia de Aminatu en España, siendo legal, no se debe a un desliz del Gobierno, ni a un incumplimiento de la legalidad. En absoluto. Si llega sin pasaporte, eso no tiene importancia. Que Aminatu se queja de haber sido secuestrada, lamento injurioso de la mártir saharaui. Que Marruecos y España somos hermanos. Que Perejil es un peñón reconquistado por Aznar pero que, si Aminatu lo pide, se lo cede gustosamente al Polisario para que allí formen un Estado propio. A ver, para qué quieren un desierto como el Sáhara. Un peñón está bien. Como los pisitos de 30 metros de la ex ministra Trujillo. Un pisito donde formar la República Independiente Saharahui. Paz. Por favor.

 Ah, y que, en todo caso, es la policía de fronteras la responsable de que Aminatu "se colara" de rondón. Vaya policía. Su falta de diligencia es recriminable. Un delito. Menos mal que este Gobierno es de izquierdas. Si no, en vez de empapelar a unos cuantos funcionarios, los pasaban directamente por el gulag. La culpa es de todos. De todos, menos de este Gobierno de la ceja y de la pestaña.

 El presente es un caso de libro. Si quieren explicar el totalitarismo soviético, no hallarán mejor ejemplo de leninismo ideológico (la mentira y la negación constituían su consigna) ni de estalinismo ejecutor. La represión se torna cada día más cruel. Todo se controla. Todo se vigila. Todo se censura. Todo se monopoliza. Todo pasa por el tamiz del Partido (casi) único. Todo se persigue. Todo se aliena. Todo se deporta.

 A todos nos culpan. Por todo somos acusados. Nos inyectan sentimientos de responsabilidad por lo que no hemos hecho y de remordimiento por ofensas no realizadas. Pero es lo mismo. El sentimiento se inocula. Sea imaginario o real, nos hacen sentir culpables y réprobos. Hemos de callar. Papá Stalin cuida de su prole. La propaganda más sutil martillea nuestras sienes
y la voz de la conciencia del Leviatán suena en el interior de cada uno como si fuera propia. La luz se enciende para calmar el miedo del niño. Sed dóciles. Papá Estado vela por vosotros. Criaturas. Silencio. Duerman tranquilos. Aminatu se mece en el regazo de un padre amantísimo.

 La culpa, de la policía. La culpa, de la derechona cavernaria. La culpa, de la prensa ultracatólica al servicio de la Conferencia Episcopal. La culpa. Narciso Ibáñez Serrador dirigió en 2006 una película con este título. Culpa y aborto. Aborto y culpa. Abortan las libertades. Lo que es peor: abortan el pensamiento. Estalinistas.

 Un saludo.