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Francisco Velasco. Abogado e historiador

REFINAR

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define este infinitivo, entre otras acepciones, como hacer más fino o puro algo, separando las heces y materias heterogéneas o groseras. En este sentido, se orienta la actividad de las refinerías de petróleo que en el mundo son. Abundando en el tema, una vez que la gestión económica se impone, las empresas rizan el rizo y avanzan en una segunda acepción: la de perfeccionar algo adecuándolo a un fin determinado. O sea, se propende a armonizar la maximización del beneficio empresarial con la creación de empleo, la mejora de las relaciones laborales en un marco de rectitud moral, y el respeto al medio ambiente. Con estos parámetros, ¡ale hop!, nos subimos a la azotea del desarrollo sostenible.


Uno se congratula de que en la exigencia de refinamiento de la economía sostenible onubense existan dos asociaciones -a falta de una, dos- que coincidan en su defensa de la ría de Huelva. Por más razones de peso que los agentes sociales expongan, debe prevalecer la salud de la ciudadanía. Todo. Y en pos de ese objetivo, las disensiones tácticas o las discrepancias dialécticas deben rendirse.


El enclave periurbano de la ría de Huelva es tan rico, tan hermoso, tan prometedor y tan feraz, que resulta imprescindible que a la acción recuperadora se asocien la prudencia y el respeto a los puestos de trabajo que la zona congrega. De no cumplirse estas premisas, ni sostenibilidad ni monsergas. En este contexto, debe ponerse en solfa, y en "dorremí", la peculiar moralidad de nuestros dirigentes psoecialistas. Cómo si no explicar su apoyo a la construcción de un oleoducto desde la pacense localidad de Santos de Maimona hasta nuestras tierras ribereñas de conjunción del Tinto y del Odiel. Peligro a la vista. Imaginen una serpiente de más de doscientos kilómetros que atraviesa nuestra provincia de norte a sur portando un veneno negro y arrasando zonas de crucial valor ecológico. Imaginen. Irredentismo ambiental se llama eso.


La destituida, felizmente, Consejera de Medio Ambiente, Cinta del Castillo, era partidaria de la ejecución de este proyecto. Priorizaba la calañesa. Primero, agradar a los jerifaltes de su propio partido. Después, el interés general del pueblo de Huelva. Junto a ella, su correligionaria Teresa de la Vega declaraba que el Gobierno de Zapatero perseguía acelerar la tramitación del proyecto. Los del recortazo social y económico no se detienen ante nada ni nadie con tal de satisfacer sus ilegítimas ambiciones. Quien se oponga al rodillo de la cúpula, a la calle. De ahí el silencio cómplice de algunos Javieres, Marios, Petronilas y Juanjosés.


Refino. Requetefino. Refinería Balboa, no. Eso sí que no. No es económica. Ni sostenible. Como el Gobierno de Griñán. O como el de Zapatero. Despilfarradores sin escrúpulos que venden austeridad trapense. Estameña de quita y pon sobre seda de Versace. Que hay ropa tendida, la saya monjil. Horizonte despejado, coche oficial y chófer. Se las dan de finos. Sólo son productos de desecho que aparecen tras la acción de refinar.


Balboa no es Refinería. Y como no lo es, no podrá seguir la estela de ésta. La refinería tiene ya su sede en Huelva. Y todos los indicadores muestran la misma temperatura: la del desarrollo sostenible. Desarrollo. Y sostenible. La de Balboa ni desarrolla ni se sostiene. Experimentos ajenos, en La Moncloa. O en el chalet de El Conquero.


Un saludo.

 

RIADA DE IMPUESTOS

 Nos va a freír a impuestos. El Gobierno de ZP. Los brotes verdes de la miseria los va a regar con nuestro bíblico sudor. Quiere alentar el consumo y nos sube los impuestos. Los directos, no. Los impuestos que afectan a los más ricos, no. Los indirectos, los que pagamos pobres y ricos en la misma medida aunque en cantidad y calidad distinta.  De mentira. Las palabras de Salgado son un reguero de mentiras. El paro sigue creciendo aunque disminuya la velocidad de destrucción de empleo. Hace pocos días, José Blanco aseguraba que fomentará allí donde más se favorezca a los territorios y a las personas. Hoy dice lo mismo. A pesar del recortazo. Se recortará menos en Cataluña que en Cantabria. Dónde va a parar Revilla con Montilla. Cosa de cohesión territorial, balbuceará Chaves. El timo se urde en la mente de los poderosos sin más escrúpulos que los necesarios para devaluar una moneda.



  No olvidemos lo que significa gasto público. Es el que realiza la Administración en un período determinado, incluyendo en el mismo el gasto fiscal. Así, si aumenta la renta de los consumidores, disponen de más dinero para gastar y, casi siempre, gastan más y ahorran menos porque el estímulo del consumo actúa como efecto multiplicador que hace que el dinero pase de mano en mano e incremente la producción. En este caso, parece que lo más sensato sea aplicar una política fiscal expansiva, haciendo uso de sus dos mecanismos esenciales: aumentar el gasto público (para incrementar la producción y reducir el paro) y bajar los impuestos (se consumirá más y las empresas invertirán más). ¿Cuál es el inconveniente? Que al haber mayor gasto público, y menores impuestos, el presupuesto del Estado es deficitario. En este caso, cabe preguntarse cuánto déficit puede soportar un Estado y en qué manera afectará a los gastos sociales que, con la boca grande y el ánimo chico, pregonaba Zapatero. Hasta cuándo resistirá el Estado español con las reivindicaciones económicas y financieras de los nacionalistas, los altos gastos de la Seguridad Social y el bienestar educativo y sanitario. Tetas y sopas no caben en la boca. Los ciudadanos de a pie, ni sopa ni teta. Tras el recortazo, ni agua. La UE ha puesto a Rodríguez las orejas de burro.


Mientras la economía griega haga aguas por todas partes y la dirección de la política española siga en las manos de Zapatero y su cohorte, esas aguas seguirán bajando oscuras y revueltas. Sin concesiones a la claridad, a la serenidad y, menos, a la potabilidad. Vivimos en el imperio de la mentira. Gobierno cínico. En vez de desprenderse de miles de asesores inútiles y en lugar de ahorrar en mariscadas, coches oficiales, embajadas, y demás golfadas, manga parte de su salario a los funcionarios, congela su pensión a nuestros abuelos y, de postre, quita la ayuda a las mamás y a sus bebés.



La ministra Salgado es, de la arana, dueña. Zapatero, de la estafa política, faraón. A costa de los más débiles. A costa de lo que sea. Con tal de adherirse, cual sello de correos, a la poltrona del poder.  Cuestión de cambiar el Gobierno. Cuestión de Estado. Cuestión de supervivencia. Siempre por las buenas. Siempre con la bandera de la ley. Siempre atentos a que la ley no sea un nuevo cepo. Siempre. Zapatero, váyase.



Un saludo.

 

CORRELIGIONARIAS

 

Zapatero y Bibiana son correligionarios. Correligionarias, no, Bibiana. ¿Lo entiende usted? Porque, aunque le cueste entender, no es lo mismo sexo que género. Usted es correligionaria de Zapatero. Le aclaro. Lo es porque, supongo, comparten la misma opinión política, especialmente porque están inscritos -no inscritas, Bibiana- en el mismo partido. Se descarta, pues, toda referencia -no se contempla “todo referencio”- a profesar la misma religión.


Bibiana y De la Vega sí son correligionarias. ¿Va captando la idea, señora Aído? Comparten la idea del aborto. No se oponen a la eliminación de ciertos nascituri. Defienden el derecho -legítimo- de algunas mujeres como si fuera una potestad. Ambas denominan interrupción voluntaria del embarazo a esta muerte legal del embrión humano.Y así. No creemos que integren secta o corriente religiosa alguna. Pudiera ser. Pero no. Secta política, sí, sin duda. Si no, cómo se enmarca esta frase de la vice María Teresa Fernández: “con nuestra actitud -sobre el aborto- nos jugamos nuestra dignidad como sociedad”.


¿Y Bono? Bono no es correligionaria. Es, simplemente correligionario. De partido político. De secta ideológica. De corriente de pensamiento. De comunión de intereses económicos. De profesión religiosa, no. Al menos porque Bibiana no se ha manifestado al respecto. Don José Bono, sí. Se ha confesado -nunca mejor dicho- como español, socialista y cristiano. Servidor tiene sus dudas sobre la autenticidad de sus palabras, pero las admite. ¿A qué vienen las dudas?


Verán. Ser español en el PSOE resulta sospechoso, sobre todo si corroboramos las alianzas de Zapatero con los Carod y los Otegi. Socialista, de nombre, vale. De obra, poco. Salvo que se refiera a las que se realizan en sus propiedades inmobiliarias, que forman legión. En cuanto a cristiano, mire, mejor me callo. Si español y socialista se aceptan, igual nos tragamos el pulpo como animal de compañía. Lo de cristiano, es “demasié”, donjosé.


No matarás. No mentirás. No dirás falso testimonio. Amarás a Dios sobre todas las cosas. Cuántos preceptos. Demasiados mandamientos para un hombre solo. Al confesor que le cuente sus pecados. A este articulista, que se prive. Rollos, ni uno. Este hombre es psoecialista. No le cuadra mejor ni más concisa definición. Correligionario de Bibiana, la de igual da. Pero correligionaria, no. Correligionaria, no. Correligionario. El presidente del Congreso de Diputados es correligionario de Bibiana. En las dos acepciones que contempla el DRAE.


Un saludo.

 

LA IRA DE LAS UVAS

Antipatriotas. Así descalificaba Zapatero, el pequeño presidente pequeño, a quienes disentían de su versión manipuladora del estado real de la economía española. Antipatriotas. Nos ofendía a diestro y a siniestro, sin distinción de edad, sexo o argumentos. El patriotismo es patrimonio de Zapatero. Y de los suyos. Los demás, reos de traición a la patria. Por el mero hecho de discrepar, no crean. Como durante el franquismo. Como ahora en Cuba o en Venezuela. Pensamiento único. Uvas.


Aznar no nos llevó a Irak. Zapatero, que sí, mientras su coro sobredimensionaba el eco. El PSOE nos condujo a la guerra de Afganistán. Zapatero, que legal, en tanto sus secuaces mediáticos subían la voz del líder. Acaudilla Zapatero la España cañí que se viste de amor patrio a medida que rae las costuras autonómicas. Cataluña se rige por un Estatut separatista y Zapatero, que muy bien. ETA se envuelve en el paño mojado de la negociación y Txutxito alaba la técnica de la ventana abierta cuando la puerta se cierra. Por medio, miles de víctimas. Ira.


John Steinbeck escribió en 1939 “Las uvas de la ira”, crónica de la eterna lucha de los pobres contra los abusos de los poderosos. Crueldad frente a desamparo. Las secuelas de la Gran Depresión eran notorias en aquel Estados Unidos que se preparaba para la segunda guerra mundial. El capitalismo más feroz no se detenía ante los efectos devastadores de la gran crisis sobre millones de familias. La máquina de la guerra generaba riquezas. Nada se regulaba contra la frenética actividad económica de aquellos años. Los pobres padecieron en sus carnes la dureza del rebrote financiero que se apoyaba en una economía que miraba a la Europa bélica. Especialmente, los granjeros. Los campesinos. Expulsados de sus propiedades por no pagar las hipotecas, muchos de ellos emprendieron un éxodo hacia el espacio infinito de una tierra muy dura que desembocaba en la dulce pero lejana California. Abuelos, niños y mujeres, los más desvalidos, hallaron la muerte en esa caravana que huía del hambre para caer en la pesadilla del no retorno. No hallaron el puesto de trabajo ansiado. Uvas e ira.


Aquellos inmigrantes en su propia patria recorrieron el mismo camino de desprecio de los inmigrantes de territorios extraños. El hambre arrastra al egoísmo más atroz. Sentirse extranjero en el propio país resulta más lacerante que verse distinto en el marco de otras fronteras. La vida pide paso a menor ritmo que la supervivencia. Agitar o morir. Solidaridad de lo oprimidos u opresión de los insolidarios. Cinco millones de personas no encuentran trabajo en la España de 2010. Un millón de mujeres y hombres pisan el umbral de la pobreza. Cientos de miles de jubilados ven en peligro las pensiones por las que pelearon toda su vida laboral. Nascituri mueren sin derecho a la defensa de su vida porque se hace del aborto casi indiscriminado un derecho. Se recortan derechos y se matan libertades. En la mesa económica de los más depauperados, escasean los alimentos. La sociedad se polariza en colores rabiosamente clasistas a la par que los cromatismos intermedios aparecen desvaídos. Ira y uvas.


No se vislumbra un cambio de rumbo. Algunos se fijan en los vaivenes de la Bolsa. Otros se aferran al salario fijo de un trabajo permanente. Los menos hacen ostentación de sus riquezas. ¿Y los líderes? Los socialistas pacen entre las hierbas del poder. Los sindicales se mecen entre las cunas del Gobierno. ¿Y la solidaridad? Palabra. ¿Y la igualdad? Mito. ¿Y la libertad? No, sin la anterior. ¿Entonces? Rebelión. Pacífica pero contundente. ¿Es posible? Lo es. La patria comienza en el territorio soberano del cuerpo de cada persona. Las uvas de la ira.


El vino no es el remedio. Ni la droga. Ni el engaño de los medios. La solución es nuestro patriotismo corpóreo. No hay más.


Un saludo.

NERÓN ZAPATERO

Relataba Suetonio que Nerón quería llamar al mes de abril "Neroniano" y a Roma, Nerópolis. La historiografía ha situado a este emperador en el epicentro de la inicial ruina del Imperio y los filmes de género han abundado largamente sobre el tema. Mas las películas se ruedan sobre historias y no al revés. La confusión entre historias y filmes es una muestra palpable de alucinación andante. Lo mismo ocurre con las crisis de gobierno. Que no se pueden confundir con los Gobiernos en crisis. Las crisis de gobierno son las películas que se venden al pueblo para ocultar la crisis -de desarrollo- de un Gobierno desvencijado, roto, caduco, vetusto, apagado, sucumbido, moribundo,...


De la misma manera que Calígula quiso nombrar cónsul a su "Impetuoso", Zapatero nos ha querido vender un Gobierno capaz de dar un impulso a la crisis, sin especificarnos hacia dónde se orienta ese impulso: si hacia delante, para huir con el botín del tesoro público; si hacia atrás, para enrocar su posición entre los guardias pretorianos del Partido al que sirve; si hacia arriba, para despeñarse por el propio peso de su insustancialidad espiritual; o si hacia abajo, a fin de sepultarse con su ajuar faraónico antes de testar a sus causahabientes.


Zapatero no ha nombrado ministro a un caballo de Bono ni siquiera ha elevado al presidente del Congreso a la vicepresidencia económica, dada la capacidad del castellano manchego en  impulsar los negocios hípicos o inmobiliarios. Debiera hacerlo como última medida drástica a plantear ante Merkel y Obama. En cualquier caso, algo sí debiera idear en torno a Manuel Chaves, vicepresidente último de su Gabinete. El tortuoso pensamiento político del marido de Sonsoles se resume en la permanencia numantina del papá de Paula, la de Matsa, en tan alto cargo institucional.

 

Tácito nos describió el gran incendio de Roma. Cebrián permanece tácito para no contarnos el incendio de la Hispania de Nerozapatero. Su filia interesada se impone a su fobia no menos altruista. Hispania se quema. En cualquier caso. No culpen los augures de la ultraizquierda a los cristianos del PP de la tragedia. El pirómano es Nero...Zapaterus.

 

Venga recortar derechos a los ciudadanos más desvalidos y Rodríguez Zapatero alienta la gestión del esclarecido Chaves. Fortunón. La razón es bien sencilla: su carácter dócil, obediente y servil. En ese sentido, nadie como él para hacer lo que convenga a su partido. A su partido. A España, que le den. Y a los españoles, también. Pena. Fuego destructor. Si al menos purificase...


Un saludo.

CUESTIÓN DE DESCONFIANZA

Después de los tumultuosos movimientos políticos y económicos que nos ha deparado la actualidad de estos días medianeros de mayo, la serenidad no se ha aposentado en nuestro país. Ni de broma. Lo de Garzón ha engallado al personal más fanático de lo que llaman izquierda. Lo de Bono ha provocado nuevos conflictos entre el sector felipista encarnado en El País/Cuatro y el sector zapateril que lideran Público/la Sexta. Lo del recortazo ha sido tan fuerte que ha dejado a Aznar como un santo varón comparado con el golpe de tijera perpetrado por el presidente más pequeño de toda la historia de la democracia. Con estos mimbres tan permeables y con personajes tan malencarados, es imposible que la Bolsa pueda hacer otra cosa que deslizarse entre alambres de espino.


La certeza, la credibilidad, la confianza, la seguridad son los sustantivos claves que procuran la paz social de un Estado. En su defecto, la España de Zapatero y sus mariachis. Es cuestión, pues, de desconfianza. En consecuencia, se plantea el dilema de la moción de censura, más traumática, y la cuestión de confianza, más bonancible.


De la Vega, la gran muñidora del desastre monumental de la política de Zapatero, apuesta por seguir sea como sea. No quiere dejar las cosas a medias. El problema es que como quiera completarlas, la debacle será irreversible. Así, dentro del daño causado por estos mal hechores, será mejor, virgencita, que nos quedemos como estamos. Es preferible que no sigan. Que no nos salven del fuego estos pirómanos consumados. Que este Cuerpo de bomberos se ha formado por la vía del enchufe, sin más preparación que la de la obediencia debida y la sumisión al más puro estilo esclavista. Que no sigan. Que vengan otros.


Si uno tuviera que asesorar a Zapatero, le diría que no a la cuestión de confianza. Sería tan inútil como degollar a un toro con un dentrífico de plástico. Si Rajoy solicitase mi concurso en estas lides, procuraría disuadirle de la moción de censura, por más que tampoco tendría que esforzarme mucho en dicha tarea. Ni cuestión de confianza ni moción de censura. El recortazo ha tenido la virtud de armonizar ambas iniciativas constitucionales. El Decreto Ley por el que se sustrae dinero al salario de los empleados públicos, por el que se congela las pensiones de nuestros mayores jubilados y por el que se suprime el cheque bebé a nuestras mujeres madres, puede ser determinante para advertir que el Gobierno ha perdido el poder y la administración de España. Merkel y Obama han colocado en nuestro país un administrador concursal, por más que, para no hacer leña del arbusto caído, hayan dejado a Zapatero como si.


Como figurín. Como maniquí. Zapatero administra España como un títere cuyos hilos manejan la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Cómo van a dejar al presidente pequeño la gestión de tan complejos quehaceres. Ni de coña. El Decreto Ley del recortazo debe ser validado. No se puede olvidar que, en el plazo de un mes, el Congreso debe ratificar su contenido o rechazarlo. En cuyo caso, el recortazo se habría convertido en el golpe de efecto que subsume la cuestión y la moción. Si fuere ratificado, deberíamos conocer el precio a pagar por unos cuantos votos. Cuánto de lo que Zapatero quita a los humildes se destinaría a pagar los despilfarros de algunos políticos sin alma. Si no se valida, entonces Zapatero no tendría más salida que la dimisión. La arbitrariedad de este leonés nacido en Valladolid, con ser ilimitada, no bastaría para culminar la fechoría subisguiente. No sería desplazado por el Parlamento, ni por el pueblo. Sería descabalgado por los acreedores extranjeros, que no se fían ni un pelo de este pequeño mal gestor.


Antes de que le echen, señor Zapatero, váyase con dignidad. No haga como su amigo Garzón. No deje que le suspendan -el cate ya lo tiene- con deshonor. Disuelva las Cortes y deje al Rey que sancione la convocatoria de elecciones generales. Por una vez, sea patriota, aunque nos diga que subordina su interés propio al bien general de los españoles. Pero váyase, hombre. Por favor.


Un saludo.

 

 

SABOTAJE AL PP

Conforme las elecciones se aproximan, la actividad propagandística se funde en el frenesí. El despliegue es furibundo. Hay que ganar. Como sea. No hablemos de crispación. Utilicemos el sustantivo tensión. No refiramos agresividad, sino pasión. Rechacemos la violencia y acojamos la serenidad. Condenemos el sabotaje y ovacionemos el juego limpio. De cara al exterior, lo dicho. Entre nosotros, el lado oscuro de la ley. Sabotaje. Por supuesto, que sí. Daño continuado a todo y a todos. Sin miramientos para quienes nos hagan frente. Palabras de Zapatero.


El PP es el enemigo a batir. No es el adversario. El PP es el enemigo implacable al que hemos de derrotar y de humillar. Mas disimulemos y simulemos. ¿No es lo mismo? Ni hablar. El lenguaje es un arma de destrucción tan afilada como el alfanje. Hemos de disimular para tapar y encubrir nuestros errores, para disculpar o tolerar los desmanes de los nuestros, y para disfrazar las caóticas acciones de Zapatero y demás compañeros de fatigas. Cuando simulemos, la ficción continúa pero con otro sentido. Simulamos para representar un papel que no nos corresponde pero que tenemos que usurpar. Simulamos cuando vestimos a Zapatero de líder con talante y, en vez, de rey traidor, le hacemos interpretar el Romeo que muere por amor a España.


Sabotaje y muerte. Las elecciones no son una fiesta de la democracia. Fiesta, para el que gana. Sepelio para los que pierden. Las elecciones son un conflicto social de primera magnitud. El conflicto es la suavización del combate, de la pelea, del enfrentamiento armado. Expresemos, en público, la idea de conflicto. Mas, en privado, lucha a muerte. La supervivencia en el poder depende de la victoria final. La batalla se hace más dura y violenta. Al enemigo, ni agua, salvo que esté envenenada. Cara de santo por delante y satánica por detrás. Sin que nadie perciba nuestro juego. Consignas de Zapatero.


El PP ha comprado la mayoría de los décimos para que le toque el bono loto del sufragio municipal, la primitiva del comicio autonómico y el euromillones de la cita general. Sabotaje. Hurto o robo, a discreción. Falsificación de billetes, a capricho. Calumnias e injurias, sin temores al Fiscal. Congestión de la red, por momentos. Manipulación de antenas, a conveniencia. Inserción de neuras, angustias y agonías. Obstrucción de las fuentes de financiación, a lo Al Qaida. Jirones de la memoria histórica, a sangre. Rememoranzas sesgadas del franquismo, a tutiplén. Sabotajes mil. Al PP. Contra el PP. Órdenes de Zapatero.


Mucho Prestige, toneladas de Irak, centenares de gürtel. Aznar y Hitler. Zapatero con Obama. Matas, corrupto y Bono, cristiano. Rubalcaba, ermitaño y Trillo, burgués. Rajoy, avestruz y Felipe, dios. Soraya, madrastra y De la Vega, Blancanieves. Salgado, que entra y Cospedal que sale. Garzón, mártir y Luciano, muerto. A Luciano, como a Marino, muerte. La verdad no es la verdad la diga el rey o su cochinero. No. La verdad es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios. Y quién es Dios. Dios es el poder. El poder del PSOE. Los demás, almas demoníacas. Al infierno. Propaganda de Zapatero.

 

La que nos va a caer con... Zapatero.

 

Un saludo.

GARZÓN Y LA EMPERAORA


Garzón ha sido suspendido. Cautelarmente. De sus funciones. También ha sido reprobado. Decía Goethe que el comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen. La imagen presenta una parte de fantasía y una parte de experiencia sensorial. Es, en suma, un escaparate. Acaso la vaina refulgente de un producto de valor extraordinario o el mero envoltorio de lujo tras el cual se oculta una realidad poco grata, incluso despreciable. Mucho escaparate en Garzón y escasa trastienda. El Juez estrella ha resultado ser un satélite. En vez de irradiar luz, precisa los focos de los medios para no morir inane en la oscuridad.


Petronila Guerrero, presidenta de la Diputación de Huelva, va de progre y de honrada. Lo será. Sin embargo, su comportamiento dista mucho de compadecer la rectitud de su valor moral. Paseíto por aquí, comidita por allá, viajecito a gastos pagados acá y dieta fortificante acullá. Vive Petri. Muy bien, Petri.


 Garzón y Petronila. Petronila y Garzón. Mucho en común. Comparten, además, un cobijo/cueva de babaalí. La casa psoe. Dios los cría y allí se juntan. La Casa del Pueblo la llaman. La Casa de Alibabá es. Por lo de las alianzas de civilizaciones, claro. Qué va a ser por lo del cuento de las mil y una noches y por lo del rollo de los cien años de honradez.


Uno llora, desconsolado, el piro de la Audiencia. Es un Boabdil de pacotilla. Es un magistrado sin magisterio. La otra se retrata cada vez que habla. Como el ilustre Bono -patriota, cristiano y socialista- atribuía a la rocosa Esperanza Aguirre, Petri besa de día y muerde de noche. Por la mañana, sonríe. Al desaparecer la luz, te desangra.


Garzón, el jeremías, de presunto inocente a imputado pasó sin perder el rango constitucional. Ahora ya no es imputado. Ha sido elevado a la categoría de acusado. Carrerón el suyo. Mañana puede ser condenado o absuelto. La ley no es la justicia. Ni Garzón es un pobre españolito. Doña Petronila, la emperaora de la Gran Vía, pasea su serrano cuerpo por la Huelva donde el aeropuerto no es -ni será-, por los corredores del AVE que no anida -ni lo hará-, por los vericuetos asesinos de la nacional a Badajoz que no se desdobla -ni se duplicará- o por las balsas de fosfoyeso que no se retiran -ni se almacenarán-.


Es el sino de la demagogia, de la frivolidad y de la superficialidad. Petronila y Garzón representan a toda una clase política ideológicamente corrupta. Son el ethos de una política desdichada. Forman el coro de la impunidad y del neo cacicato. Mucha propaganda para tan débiles productos. Se abre el convoluto y, dentro, sólo dinero. Dinero y poder. Poder e influencia. Influencia y chantaje. O conmigo o contra mí.


Garzón. Petri. Con vosotros, nunca. Servidor no se junta con ustedes ni a recoger los tesoros de Filesa. Vayan con Dios. No ha sido un placer conocerles. La justicia no os une ni os reúne. La ley, tal vez. La ambición, sí. Sin duda.


Un saludo.

 

 

 

PEQUEÑO PRESIDENTE PEQUEÑO

  

El señor Zapatero es un gobernante pequeño en un país grande. Se las da de limpio e inocente cual el principito de Saint Exupéry, pero es sucio y avieso. Impenitente en el engaño y compulsivo en la ausencia de verdad. Su instinto político le impele a la mentira de una manera obsesiva. O recurrente. Lo mismo que ocurre al estudiante pillado con “chuletas” o al sicario con la parabellum entre las manos. Todos niegan lo evidente.


Ha cantado la gallina. La defensa, tantas veces cantada, de su política social era pura hipocresía. Mediante el decreto-ley que tanto reprochara a Aznar, ha apuñalado a miles de mujeres y de mayores. Al resto, los ha estafado. Tijeretazo de tomo y lomo en el bolsillo pero traición en el alma. Se carga a los pobres.


Con tantos ministerios inútiles, tanto paniaguado asesor, tantas fanfarrias de latón, tantas Autonomías insaciables, tanto gorrón y tanto parásito, lo de la austeridad es un chiste. Un chiste malo. Muy malo. Dice la Cámara de Cuentas que, en 2008, la Junta de Andalucía tenía en nómina de enchufados a más de veinticinco mil. Veinticinco mil enchufados en empresas públicas (del PSOE) y en fundaciones (del Partido Socialista), frente a los veinticuatro mil funcionarios que, por oposición, ingresaron legalmente en la Administración andaluza.


Estos psoecialistas postineros y estos izquierdosos de tronío son así. Trileros de la política. Te dan el cambiazo en un suspiro. Primero, te acercan el señuelo. Una vez picas, sube la bolsa. Aumentas la inversión y, hala, timo que te crió. Como el del tocomocho. Como el de Dubai de 600 euros albañil/día. El PSOE trata a los españoles como simios de experimento.


El socialismo rechaza a la condición humana, a Dios e incluso al orden natural. El psoecialismo reduce todo a cenizas para que, tras la derrota, el vencedor no pueda aprovechar los campos ni el ganado ni cualquier riqueza. La nada. La tierra quemada es la nada. El perdedor no quiere dejar al adversario ni un gramo de facilidades para llevar adelante lo que él no pudo hacer. Es el odio llevado a las últimas consecuencias. Caiga quien caiga y muera quien muera. La teoría de la tierra quemada se subsume en la política económica de Zapatero.


Recorta derechos y niega la evidencia. No le gusta el rostro de la realidad. Zapatero es un símbolo. El símbolo del desvalor. La representación del árbol envenenado. Mala educación, en suma. Peor ralea. Qué lastima. Váyase, presidente insignificante.


Un saludo.

 

EL RECORTAZO

Hace años, cuando don ZP era líder de la Oposición, el hoy presidente del Desgobierno de España declaró su decisión de otorgar al Parlamento el control efectivo y eficaz del Gobierno.  Efectivo y eficaz. Claro que, entonces, el Gobierno era de Aznar y la Oposición de Rodríguez. La cantinela de siempre. No se puede admitir que las Cortes se conviertan en un órgano cautivo del Gobierno, argumentaba. Es cuestión de pedagogía política, insistía el señor. De valores, remachaba. Predicaba el hombre, predicaba. Ahora, dar trigo, sólo a los secuaces. A los demás, ni un cuartillo de un cuartillo de celemín.

 

Gobernar por decretazo es el mayor dislate de una democracia, refería el vallisoletano para descarnar la figura de Aznar. Cuando, tras la masacre de Atocha, Zapatero se convirtió en el Napoleón español, la pedagogía se fue arrinconando. A la palestra saltó la verdadera didáctica del Pestalozzi hispano. Como carecía de principios morales, improvisó un talante de feria. A todo que sí. Siempre que él pudiera lucir su escarapela de revolucionario. No tenía qué enseñar y optó por refugiarse en los doctrinarios del siglo XIX. Carecía de espíritu emprendedor y volvió los ojos a la historia más doliente. Adolecía de conocimientos culturales y se amparó en las clases particulares de la señorita Pepis.


Eso sí. Como todas las personas sin “chicha ni limoná”, se rodeó de una camarilla –como el rey felón- de jijijajá. Los Zerolo, los Méndez, las Aídos, los Corbachos, las Leires, los Blancos, entre otros fenómenos de la intelectualidad patria, eran sus acompañantes de francachelas politiqueriles. Venga prestaciones sociales. Avalancha de subsidios. Subvenciones a discreción. Asesores golfos. Coches oficiales de lujo. Dietas millonarias. Ministerios inútiles. Ministros lacayos. Vicepresidentes desnutridos de capacidad. Los tengo en mi mano, bromeaba con sus amigotes de secta. No vamos a dejar ni un euro de los que nos legó el del bigote, se carcajeaban. Talante que no falte, eh, que no falte.

 

Es lo que pasa con los mentirosos y con los demagogos. Es el destino de los pródigos desvergonzados. Que vacían las arcas familiares y, bramante el estómago, vuelven al hogar en busca del perdón paterno y, de paso, de nuevos recursos para necesidades imperiosas. La eterna parábola. Patrimonializan la herencia y socializan los perjuicios. Qué hacer si ya no tengo crédito y las ubres están exhaustas. Resistir. Ande yo caliente… Que los proveedores no nos prestan más. Que los socios se plantan. Que el sucesor de Bush se cabrea. Que la Merkel ha puesto el candado. Que estamos como los griegos. Reformaremos, vale, venga, pero sin aprietos. Medidas drástica, ni una. Sin prisas y sin brusquedades.

 

Doce de mayo de dos mil diez. Zapatero comparece en el Congreso. Recortazo. Decretazo. Golpetazo. Latigazo. A los funcionarios. A los pensionistas. A las familias. A las mujeres. ¿Es posible? Grabaciones por doquier. Y si no se fían, lean el Diario de Sesiones. Sí. Dice que existen, hoy, razones de extraordinaria y urgente necesidad. Ayer, no. Hoy, sí. Pedagogía política. Categoría moral. Lo de Zapatero es una glosa de la demagogia más tiránica. Nos ha pegado con el decreto ley en toda la cara. El pedagogo es un maltratador. Vaya, vaya. Lo que se descubre. De todas formas, una golondrina no hace verano. Es que no es la primera golondrina. Antes hubo varias revoloteando. Lo que pasa es que la del día de la fecha es un golondrino. Tan enorme que está haciendo la puñeta a millones de ciudadanos. A Bibiana, no. Ni a Sonsoles. Ni a sus respectivas parentelas. A los funcionarios, a los pensionistas, a las mujeres.

 

Lo dicho. Los cobardes son como los siervos aduladores. Se inclinan ante el poderoso y “putean”, con perdón, a los más desvalidos. A los funcionarios, a los pensionistas y a las mujeres y niños. A ver si se pincha con la tijerita.

 

Un saludo.

 

GARZÓN SE ESCURRE

Qué ha de temer un hombre tan cabal y con tantos partidarios. Nada. Debe buscar que la verdad resplandezca. Su estrella brillará, entonces, como nunca. Si se escuda en la forma del proceso en vez de salir a pecho descubierto dando la batalla a sus denunciantes, estará ingresando en el saco de los malayos o de los astapos.  Qué pena. Quién lo vio y quién lo ve. Inocente. Sin duda. Pero cobarde, un montón”.

 

El párrafo precedente, que entrecomillo, está extraído de otro artículo de este blog. Precede y procede. Cobarde es quien carece de ánimo y de valor. Cobarde es quien se escurre. Se escurre quien se esconde. Escurrido es lo caduco y lo que desaparece con facilidad. Garzón pide el traslado. Ha dejado de solicitar licencia por estudios. Ahora se traslada. En plena vorágine judicial, don Baltasar se muestra esquivo ante el riesgo. Dicen que quien a hierro mata, a hierro muere. Dicen. Pero no siempre es así.

 

Este articulista se acuerda de Gómez de Liaño. Mi admiración hacia el hombre. Mi alabanza hacia el ser humano. Nunca apartó la cara. Se la rompieron. Pero no fintó el golpe. Declaró su inocencia y lo sentenciaron culpable. Garzón fue uno de los judas que traicionaron a este hombre bueno. Al final, demostró su verdad y los infames que asesinaron su honor, como infames quedaron.

 

Garzón, no. Garzón se escuda en los muertos de la guerra, en los favores de Prisa, en la mudez del PSOE. Se escuda tras las amplias espaldas del poder. Poder y fuerza. Autoridad, poca. De la misma manera que Bono, su patrocinador de antaño, se parapeta en su condición de patriota, de cristiano y de socialista para justificar su inexplicable incremento patrimonial. Cómo son estos obreros. Cómo se las arreglan estos psoecialistas. Cómo.

 

El Tribunal Penal Internacional espera a Garzón. Una huida a tiempo puede evitarle la suspensión cautelar. Se va Garzón. Hasta luego. Hasta pronto. Hasta que la Justicia haga honor a su nombre. Ay, Pacheco, Pacheco, lo del cachondeo se inscribió a fuego en el frontispicio de los tribunales. Ay, Garzón. Puente de plata, no, porque no eres mi enemigo. Puente de lata, sí, pues, al cabo, todos tienen derecho a la escapatoria. El destino nos dirá durante cuánto tiempo se prolonga la huida, digo, el traslado. Anguila. Sérpido.


Un saludo.

 

 

ESPAÑA SE LA JUEGA

Dicen que la Historia se repite. Sí y no, afirmo. No, en tanto el determinismo restaría cualquier intento de maniobra a los seres humanos. Sí, en cuanto la mentalidad de las personas choca más de una vez en la misma piedra. Por más que se considere la Historia como una sucesión líneal o cíclica de acontecimientos, este articulista entiende que la Historia tiene un componente marcadamente dialéctico. Es decir, la Historia es el resultado de la interacción de los hombres entre ellos y con su entorno. En esta interacción, la economía es un factor de primerísima fila. Ahora bien, no olvidemos que la economía real está unida a la economía financiera. Esta última se sustenta sobre los bienes y sobre el trabajo que produce dichos bienes. La carencia de trabajo hipoteca todo el sistema. No hay vuelta de hoja. De primerísima, pero no de categoría exclusiva. Fíjense, si no, en la Primera Guerra Mundial. Los obreros mostraron su patriotismo antes que la defensa de las aspiraciones predicadas por la Segunda Internacional. Patria por encima de intereses concretos de los trabajadores.



La gravísima crisis económica que afecta a la aldea global no es, hoy por hoy, discutida. Todavía queda algún pope desnortado y malintencionado que atribuye al capitalismo la culpa del desaguisado económico. Como si Cuba escapase a la crisis por ser un país comunista. La crisis se está cebando, con especial saña, en algunos países de la Eurozona. Grecia, Portugal y España están atrapadas entre arenas movedizas. Los movimientos de descontrol no hacen sino hundirlas más en la ciénaga sin reverso. El auxilio que demanda la Hélade debe ser respondido de inmediato por el club de los 27. Mas no nos engañemos. Por mucha cooperación que se quiera prestar al país que mal dirige Papandreu, si el pueblo heleno no se agarra con toda la fuerza a la cuerda que le lanzan, no hay salvación posible. Como no la hay si la locomotora alemana deja de soltar euros para rescatar a unos inconscientes que se han metido en un pozo bien señalizado. Alemania va a imponer a sus socios un catálogo de deberes, pero también una importante fianza dineraria. Un fondo que cubra desidias, negligencias o inoperancias de dirigentes pueriles e ineptos.


En este contexto, España. Zapatero, más chulo que un ocho, lanza bravatas. No somos como Grecia, reprocha urbi et orbi. Los griegos están hasta el cuello. Los españoles, sólo por las rodillas. Buenos somos nosotros, se lamenta ante las críticas internacionales, para que se nos compare con los del Partenón. Tan bien nos encontramos, que vamos a empujar al Gobierno socialista griego, aunque nos hundamos hasta las ingles. Iluso. El subidón de la Bolsa será flor de unos días. Ilusiones, sí. Alucinaciones, no.


La llave, matarile, se llama Alemania. Si los germanos no tiran del carro, más de uno se iba a hartar de lodo. Si Ángela Merkel no arrima el hombro, las cigarras socialistas serían pasto de los camaleones del chavismo bananero. Como la teutona no ponga de su parte lo que ha prometido, la Unión Europea se puede ir a hacer puñetas. Por pasitos, no. De un golpe. De la política de pequeños pasos seguida para su formación, pasaremos a la política del chocazo que conduzca a su desaparición. Si Alemania dice no, apriétense los cinturones, que vienen curvas. La derrota electoral sufrida en Renania puede dejar a Merkel en la estacada. La fuerza de los renanos es incontestable. Muchos alemanes han abogado por la austeridad y el sacrificio para superar cuanto antes la crisis. Mientras, los griegos, los portugueses y los españoles, de romería continua. A quién extraña, entonces, que los alemanes se sientan estafados.


Puede que, a pesar de todo, la UE tenga su razón de ser . Sin embargo, o se corrigen los defectos estructurales y se crean vínculos políticos obligatorios, o la estructura se rompe en mil pedazos. La UE terminará tutelando a los Gobiernos nacionales, so pena de descomponerse. Si un miembro de la comunidad está incapacitado, habrá que ponerle tareas de aggiornamiento. La UE, no lo olvidemos, tiene su razón de ser en un sistema capitalista y no en una hermandad de scouts. No en una alianza de revolucionarios de pacotilla. Tampoco en una comuna de demagogos. La solidaridad alemana tiene su límite en la generación de beneficios para su propio país. Que no es así, nos queda pedirle a Obama que nos convierta en Estado asociado. Zapatero, tan contento.


Un saludo.

GOBIERNO DE EMERGENCIA


Cuando la derecha catalanista se decanta, el gato acecha algún ratoncillo. Si no, de qué. Habría que remontarse a los últimos días del cerco a Adolfo Suárez, para contemplar un epifenómeno similar. Treinta años atrás. Este articulista cree poco en los azares y mucho en los sistemas. La UCD nunca fue el refugio de Suárez. Sin embargo, en los prolegómenos -cantados- del 23-F, UCD se convirtió en el potro de tortura del primer presidente de la democracia juancarlista. O dimitía o lo ejecutaban. No había más opciones. La petición, entonces, de un Gobierno de emergencia nacional tenía letra y música de Felipe/Guerra. La interpretación corría a cargo de los barones ucedeos, atrapados en su complejo de inferioridad y deseosos de agradar al coloso emergente (juego de palabras) que era el PSOE.


El partido emergente buscaba un Gobierno de emergencia. Presten atención a las palabras. El PSOE no se atrevía a la definitiva moción de censura. Demasiado miedo al sumergido efecto franquista. Anda que dan puntadas sin hilo los de Felipe. Lo adecuado era acongojar a la figura, convencer de la lidia al sobresaliente, permanecer a la espera de la cornada del morlaco y, libre el ruedo de torerillos, clausurar la corrida, devolver el dinero al respetable y anunciar un nuevo festejo que acallase las protestas. Al milímetro. La trama funcionó como un reloj. Suárez se audodefenestró. Tejero corneó las tablas. Calvo Sotelo no duró un aviso. El presidente disolvió la reunión y la nueva cita electoral se produjo al poco tiempo. El partido emergente cortó las dos orejas y el rabo al Gobierno de emergencia. Se salió con la suya. Felipe fue coronado rey de la plaza. Ah, las emergencias de los emergentes.


Durán y Lleida no es un político emergente. Bien al contrario. Está tan amortizado como Alfonso Guerra. Sin embargo, quiere ganar una batalla postrera antes de su muerte política. La recuperación de la Generalitat pasa por descabalgar a Montilla y a sus mariachis. Antes es preciso mover la silla a Zapatero. Moción de censura, pide, a estas alturas, el de Unió. De eso, nada, rectifica, raudo, Mas, el de Convergencia. No hay mayoría aritmética. Mejor, agrega don Artur, Gobierno de emergencia. Zapatero está más “chupao” que la pipa de un comanche, subraya el catalanista y otro político de su cuerda ha de ocupar la presidencia del Gobierno de España. Rajoy, no, expresa llevando al cornúpeta al tendido del siete. No, salvo que...


La capacidad negociadora de Artur Mas es harto conocida. Tanto, que nadie se fía de él. Salvo, Mariano, que retires la demanda contra el Estatut. Si tal gesto hicieras, Mariano, te acompañamos en la moción de censura y, encima, te garantizamos el voto peneuvista y hasta el galego. Lo que significaría, Mariano, que quitaras al Tribunal Constitucional el marrón de dictar sentencia. La puerta grande, Mariano. A hombros y, si quieres, bajo palio. La situación de emergencia la obviamos a cambio de tu renuncia a la inconstitucionalidad del Estatut. Si no, Mariano, ni moción de censura ni Gobierno de emergencia. Que España se va al garete con el inútil de Zapatero, que vaya empezando la marcha. Pero la culpa, Mariano, será también tuya que has preferido cargarte la posibilidad de independencia de Cataluña con tal de arruinar al resto del Estado. Mariano.


Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio. Mariano. La vanidad es una mala consejera. Hace del león un conejillo y del gallo, otro faisán de Rubalcaba. Más vale una roja que cien amarillas. Los señuelos de Lleida y de Mas son trampas saduceas. Si quieren independencia, que protagonicen un golpe de Estado. A ver si tienen bemoles. O que creen una ETA Lliure financiada con fondos reservados de la Generalitat. No tienen lo que hay que tener. No saben “ná”.


La emergencia nacional ya está. Si quieren Gobierno de emergencia, que lo pacten con los sumergentes en horas bajas. Si Zapatero es una birria, que la barran. Ellos contribuyeron sobremanera a entronizar al títere. Ahora que carguen con el mochuelo. Mariano, envíalos lejos. Muy lejos. A los títeres y a los fantoches. Firmeza y respeto. Respeto y firmeza. No hay otro antídoto ante tanto villano y tanto felón.


Un saludo.

 

 

 

 

FELIPE NO ES LA EQUIS

Nada de la equis. La “Y”. La que antecede a la “Z”. Salvo que hablemos de “X” y “Z”. En cuyo caso, me lo replantearía. O sea, Felipe y Zapatero. A rey muerto, rey puesto.


Anson ha laureado a Felipe como el mejor presidente de la democracia. Se ha pasado el escritor. Pudo haberlo sido. En torno a su figura de dirigente honrado y cabal se congregó toda una generación de españoles que ansiaban el cambio. Millones de personas le perdonaron sus renuncias ideológicas mientras otros tantos saludaron su decidida apuesta por la modernización de España. El mismísimo Alfonso Guerra quiso atemperar su creciente popularidad y su extraordinario carisma. Felipe es el maître, declaraba el perito sevillano, pero servidor es el que maneja los fogones y establece el menú. González le pagó en igual forma cuando acuñó la celebérrima “dos por el precio de una”. Quien dimitió fue Guerra. Quien no lo hizo, González.


Ahí empezó el final de una película tópica de poli bueno, poli malo. Felipe el hermoso y Alfonso el maligno. Uno tiró de la sábana, primero, y de la manta después. La corrupción generalizada en el partido no fue descubierta por azar. Las investigaciones de El Mundo se nutrieron de fuentes bien caudalosas. De la misma forma que el chorreo sobre Bono no tiene su origen en manantiales externos. Ni mucho menos. El GAL fue un descorche avieso. En igual medida, el FAISÁN no ha volado por iniciativa del ave. Observen el paralelismo. Suena a revancha y sabe a vendetta. Lucha de familias por el poder.


Felipe creía tener al partido en su puño. La rosa se le marchitó como consecuencia de la ceguera que el poder provoca en los avariciosos. El talante de Zapatero se ha evaporado como una colonia barata que no deja huella sensitiva alguna. Gales y Faisanes. Felipe y José Luis. Maître y Bambi. En medio, Alfonso. Todos han nadado en un piélago de poder inmundo. La honorabilidad se volatilizó con el contacto de las verdades.


No es gratuita la advertencia del presidente del Congreso: “la verdad es un arma de destrucción masiva”. Más que aviso, es una amenaza. A unos y a otros. La irrupción del periódico de Roures, el heraldo de ZP, en el cofre del tesoro “boniato”, ha disparado la alarma. Se atravesó la línea roja. La actitud circunspecta de El País, el acorazado amigo de Felipe, puede cambiarse a poco que Cebrián no reciba, ya, lo que ha pedido. Felipe es el muñidor de un plan que va a sacudir las mugrientas alfombras del psoecialismo.


La aristocracia del PSOE anda preocupada. Los chivatazos están a la orden del día. No les importa los zurriagazos dialécticos de la militancia de base, de la plebe necesaria. Lo que les encocora es la revolución que guillotina testas coronadas. Felipe es un socialista pobre. Muy pobre. El “probe” Felipe. Zapatero, más pobre aún. El “probe” marido de la soprano Sonsoles.


Zapatero es la “Z”. La “ZP”. Felipe es la “Y”. No puede ser la EQUIS. La “X” puede estar grabada a fuego en el Juez que nunca quiso despejar la incógnita. No descarten que si las cosas se tuercen, el cazador y conferenciante “bien pagao” se tome algunas presas inesperadas. Por mucho que esta fauna esté protegida por ley al tratarse de especies en peligro de extinción. La vanidad es muy propia de cazadores y de charlistas. Mira que si Felipe fuera la equis...


Un saludo.

 

ALFONSO GUERRA, EL TRÁNSFUGA

 

Se mantiene Alfonso. Guerra prosigue en la vida política. Ha huido del comité ejecutivo y se esconde entre bambalinas ideológicas y doctrinarias. Su escapada tiene que ver con su cobardía. Después de la patada que le propinara Felipe González, no se ha atrevido a oponerse a Bamby Zapatero. Huye hacia atrás. Ni siquiera disimula su derrota. Agazapado en la trastienda, aparece de vez en cuando para presidir alguna comisioncita de compasión.


Sigue perteneciendo al Partido. Por supuesto. Dónde irá este Rasputín de vía estrecha fuera de la marca PSOE. A parte alguna. Sigue viviendo del pesebre socialista y se conforma picoteando ora aquí, ora allá. De alpiste para palomas se alimenta ahora el que fuera halcón perseguidor de un pichón feriado. Tránsfuga de ideas y tránsfuga de ideales. Ha estado el hombre en Nueva York. Con la actual titular de la vicepresidencia de la que él fue expulsado. Por su hermano Juan, no. Por su transfuguismo ético. Por su ceguera, mudez y sordera políticas, propias de los nepotes. No se enteró don Alfonso de las “mangalas” de sus hermanos. Qué ignorante siendo tan perspicaz.


No es tránsfuga de partido pero sí de ideologías, ideales y éticas. Incluso para ser tránsfuga de partido, hay que tener conciencia y liberalidad, galanura y sangre caliente. Él, no. Él no abandona el hogar paterno. Allí tiene su acogida vitalicia y en la casa del pueblo amasa la fortunita que nunca tendrá el prejubilado o el pensionista.


Alfonso defiende la Transición. Hombre, faltara más. Incluso dice, lejos de España, que la Constitución del consenso lo es por ser la Constitución de la renuncia. Sin embargo, el pepito grillo del psoecialismo neoconstituconal no matiza. No le interesa especificar. La renuncia fue la de los franquistas. Ellos seguían blandiendo el mango de la sartén. Los demócratas de nuevo cuño no renunciaron a privilegios. Al contrario, se subían por las paredes, contentos y alegres, al convencerse de que los partidarios del dictador desistían de sus propósitos continuistas. Carrillo, como unas castañuelas. Guerra, como una tuba carnavalera.


La memoria de estos personajes zarzueleros se conduce por los vericuetos del “medalagana”. Para Guerra, la Constitución fue un armisticio de la guerra cainita. O sea, don Alfonso, que no vivió la Guerra Civil, no depuso las armas hasta 1978, cuatro décadas más tarde. Pero hombre, don Alfonso, diga qué armas esgrimió usted a lo largo de su vida, salvo las de la dialéctica de lengua bífida en escenarios ignotos y recónditos. No sea que le vieran y se descubriese el alcance de su valentía. Qué cara.


En cuanto a los herederos del franquismo, no los sitúe en el PP. Aznar y Rajoy son más jóvenes que usted. Si le hago una lista de compañeros psoecialistas hijos del franquismo, comprobaría que es más extensa que la relación pepera. Mucho más extensa. Dónde va a parar. Doña De la Vega pertenece a la misma. Igual que el señor Jiménez Villarejo, el defensor de Garzón y el nuevo insultador oficial de la basca del artisteo. Franquistas hasta la médula. No mariposee más, hombre. Siga libando y yantando. Como suele. Disfrute de la vida, como hasta ahora. No se merece tanto goce, pero a nadie le deseo mal ni dolor ni tristeza ni amargura. Mas si le queda una migaja de justicia, denuncie a su jefe Zapatero. Millones de parados sufren la condena de haber confiado en un partido que ni es socialista, menos obrero y nada español. Sólo es partido. En el sentido de secta, banda, tropa. Alfonso, Alfonso. Y su “mienmano” Juan.


Un saludo.

 

MANUAL DEL PSOECIALISTA

 

El presidente del partido casi único, a cuyo servicio se halla el Gobierno español, ha hablado al respecto de la Bolsa y de los mercados financieros. El hombre ha dicho que la culpa de la situación de los mercados financieros la tienen… los mercados financieros. Fina reflexión la suya. ZP hila basto pero tapa su grosería intelectual con la cuidada puesta en escena de un mesurado tono expresivo. En cambio, el padre de Paula Chaves confunde Andasulía con Andalucía y todos conocen la dimensión de su excepcional "torpeléctica". En uno y otro casos, nunca nos enteramos de lo que dicen.

 

 Quien expresa lo insulso con aire de solemnidad filosofal, sin apercibirse de que la forma no puede esconder el mensaje, es incapaz de discernir la coherencia del discurso más pueril. Y su praxis, ¿cómo la califica? Por favor, qué praxis ni qué aporía. ZP es pura entelequia.

 

El Manual del buen psoecialista constituye todo un compendio de consignas, de estilos y de acciones. Glosa exhaustiva de protagonistas, de situaciones y de enemigos. El decálogo goebbelsiano se resume en dos preceptos: hacer verdad de la mentira propia, y difundir la mentira de la verdad ajena. O sea, no caben la rectitud, la imparcialidad, la objetividad en la política. El fin es aniquilar al adversario.

 

La situación que atraviesan los trabajadores de  Astilleros de Huelva es crítica. Ayer, el PSOE, con doña Petronila, la presidente de la Diputación al frente, encabezaban las manifestaciones de apoyo, pancartas en ristre, a la continuidad de la empresa. De esta manera, segura de la concesión de ayuda por parte de la Junta, se colgaba no sé cuantas medallas. Lo que pasa es que no se puede vender la piel del oso antes de cazarlo. Antes dijo sí y ahora se entrega al no. La Junta, del PSOE de toda la vida, se descuelga de sus promesas y se retracta. Ni un euro. Trabajadores a la calle. Total, si hay cinco millones, unos cientos más ni se nota. Cómo salir del trance. Acudan a la página primera del Manual. Allí se explicita: “en situaciones como ésta, mentir, mentir y mentir y atribuir la mentira a la Oposición”. Con estilo, con clase, con parsimonia.Al final, cuela. Vaya que cuela.

 

Astilleros está en coma. El personal, en estado de ira. El PSOE les ha tomado el pelo. IU y PP salen en defensa de los despedidos. Doña Petronila bufa y rebufa. Se agazapa en su Palacete de la Plaza de las Monjas o se refugia en el búnker de la Gran Vía. Allí acuden los obreros españoles. A manifestarse con sus pancartas. A exigir que se cumpla la palabra dada. A pedir la caridad –que justicia no hallarán- del empleo que les redima de la pobreza amenazante. ¿Y qué se encuentran? La escena podría pintarse en la paleta de Millet o en la pluma de Zola. Petronila, que nones. Que pancartas, fuera. Pancartas, cuando ella se sitúe detrás y no en frente. Que la ley es ella y también la virtud. Los trabajadores no son tales sino populacho comprado por la derechona. La Diputación es el Parlamento provincial, sede de la soberanía municipal, protesta la mujer. Siempre que en la Dipu manden los psoecialistas. En caso contrario, la Dipu es Tación.

 

Petronila. Intransigente e intolerante Petronila. Pancartas fuera. No toca. Viva la democracia. Desalojo fulminante. El pueblo, a la calle. ¿Y la fuerza del pueblo? ¿Qué pueblo? La culpa, del PP. No tengo noticias de que ningún diputado provincial de partido alguno abandonara el Pleno en señal de solidaridad por el pisoteo a los derechos de la ciudadanía. No tengo noticias. No se enteran. El Manual dice: todo para el pueblo pero sin el pueblo. Traducido: el buen gobierno es el del PSOE. El de los demás, no.  

 

¿Lo entienden? Yo, tampoco. .  “No penséis ni creáis que por un amigo, hacen algo los hombres que les sea un peligro” (D. Juan Manuel, “Conde Lucanor”).

 

Un saludo.

 

 

POCAS BROMAS FEDERALISTAS

 

El Estatut de Cataluña está vivito y coleando. La Generalitat se plantea su vida política como un estado federal. Cada año que pasa, los del tripartito consolidan el grado federalista. Mientras, el Tribunal Constitucional hace alarde de ineficacia. No sé cuantos ponentes. Los hombres sin piedad están que no les llega la toga al cuerpo. Son capaces de urdir varios fallos en una misma ponencia, a gusto del catalanismo independentista. Se quedan tan tranquilos. Sobre todo, su Presidente, la señora doña Emilia Casas. Sí, la que recibiera un chaparrón de advertencias por parte de la Vice De la Vega.



La España que se rompe es la España débil y pobre que pretenden sus enemigos. En plena época del paneuropeísmo, los catalanes y vascos quieren atomizar la España de Zapatero. Trepan los chicos de la bandería de Montilla por las ramas del árbol viejo. Se asientan en la copa. Dicen que es suya. La copa es del árbol, Como las propias ramas. Si se tala el árbol, la vida de éste prosigue. No así la existencia de las ramas cortadas.


Montilla dice que él no es españolista. Oiga, ni españolista ni español. Si me apuran, antipatriota. Si me insisten, antiespañol. Se pasa el hombre la Constitución por el forro de sus conveniencias. Que son las del PSOE. No nos equivoquemos. Son las mismas. Por más que se deslinden desde un punto de vista jurídico, PSC y PSOE comparten identidad de intereses. La proximidad de las elecciones es el factor que determina la exposición pública de sus discrepancias. El federalismo que defiende Montilla es el de Zapatero. Igualico. La sentencia del Tribunal Constitucional debe poner de manifiesto que el Estatut es el umbral, el vestíbulo y el salón del estado federal que Cataluña ya es de facto. No así de iure. Pero, repito, los grados se consolidan, las costumbres se hacen leyes y la dejación de la “actio” por parte del Estado comporta la usucapio.


Las bromas federales tienen muy poca gracia. Ya Pepote de la Borbolla se atrevió a darlas en los años en que fue virrey de Andalucía. Sus correligionarios ordenaron silencio y el hombre enmudeció. No era el silencio del asentimiento ni la orden de la defensa del Estado unitario. Era la proclama del voto, el eco de las elecciones. Zapatero dice que, pese al Estatut, todo va razonablemente bien. Perdónalo, Señor, que no sabe lo que habla. Un Estado federal no es un salto atrás en el tiempo. No constituye una regresión a los postulados de la II República.  Mucho más. Mucho peor. Es una caída de espaldas en la España de la Primera República, en el cantonalismo más exacerbado y en la disgresión más irracional. A los independentistas les importa una higa el descuartizamiento de España. En tanto saquen tajada de sus incursiones antijurídicas, la reclamación por los destrozos, al maestro armero.


Cada día que pasa, el Tribunal Constitucional se hace cómplice de la diferenciación federalista catalana. Montilla quiere ser, a la vez, Pi y Margall y Companys. Claro que nunca alcanzará la categoría intelectual del primero. Por supuesto que ojalá no acabe sus días como el segundo. Las bromas federalistas son de muy mal gusto. La broma puede ser diversión y definirse, también, como burla. En lo que respecta a las palabras de Montilla y Zapatero, la idea de federalismo no es divertida. Sí es una burla infame, una chanza excesivamente molesta.


Con lo fácil que es acudir a las fuentes del Derecho. Vaya, señor Montilla, a la Ley. Si sabe leer, en ella encontrará la fórmula para llevar a buen término la fórmula federal e incluso la meta independentista que persigue. Mediante la ley. No vadeando las normas. Respetando el Estado de Derecho. Salvo que usted sea un golpista. En cuyo caso, recibirá lo que merecen estos individuos infames, capaces de ciscarse en la propia democracia.


Un saludo.

 

 

ZAPATERO, DIMISIÓN

Lo decía Franklin: "Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco". El barco económico de España no tiene un agujero, es un queso gruyère. La bolsa, un tiovivo de aldea. Amaga subir y, de pronto, catacrás. En diciembre de 2009, apenas cuatro meses, la bolsa acariciaba los doce mil puntos. Hoy, apenas se sostiene en los nueve mil. ¿Especuladores? Anda ya. ¿Rumores falsos? Ni hablar. Ley de la gravedad. Lo que se erige sin base, como pelele se desmorona.

Si el (des) Gobierno de Zapatero no admite las causas del desplome bursátil, no cabe diagnóstico de superación del mal. Es imposible. De esta manera, pierden los grandes inversores y se arruinan los españolitos que colocan en el IBEX sus ahorros de toda la vida. En el mundo de los trileros, el engaño es su vida a la vez que la tumba del incauto.

La secta de Zapatero sigue a lo suyo. Manipula, que aguantamos. Cada día de resistencia en el poder, dinero para el partido. El Gabinete de "agitpro" está reunido. Adelante. Siempre que llueve, escampa. No les importa su incapacidad ni su inoperancia. Pasan de vergüenza y de sentido del ridículo. Dignidad, ni la conocen. No necesitamos más medidas. No es preciso un cambio de rumbo. Entre Zapatero y Salgado, el (des)control está garantizado.

No caben más excusas ni coartadas. La situación es tan grave que puede ser irreversible. No somos Grecia pero podemos escarbar más hondo. Zapatero ha tocado techo. Podía presumir de talante, pero en estos momentos, su talante es como su talento. Puro escaparate. Nada en la trastienda. Ni moral ni mental.

La democracia está en peligro. A la crispación política se une la revuelta separatista de los nacionalismos. Si se agrega el revolcón económico, ya tenemos el caldo perfecto para que proliferen los fascismos y los totalitarismos. La paz social se halla en peligro. Por eso y por muchas cosas más, elecciones anticipadas antes de Navidad. Mucho antes. Desde ya.

Señor Zapatero, dimita. Sería el único gesto democrático que le habría visto hacer en los últimos diez años de su vida política. Háganos el favor, hombre. Dimita.

Un saludo.

HEREDEROS DEL FRANQUISMO

La propaganda nacional psoecialista es el rayo que no cesa. Desde el gabinete central de Ferraz, todo está bajo control. Que sube el paro, caso Gürtel a toda página. Que la deuda acrece, Garzón a todo trapo. Que Zapatero arrastra su impopularidad, ETA que te crió. Que las encuestas cantan el avance de los populares, artisteo masivo a la calle. Que el descontento se generaliza, pasta para Méndez y Toxo. Que la situación amenaza tsunami social, fútbol por un tubo y programas basura a espuertas. Al milímetro. Los medios afines o engordados por la larga mano del Gobierno se encargan de repartir manteca. Son maestros en el arte de la propaganda. Genios de hacer de la mentira propia, verdad y de la verdad ajena, mentira absoluta.


Goebbels no lo hubiera hecho mejor. Ni mucho menos. Ni Hitler hubiera soñado con el despliegue del Gabinete Zapatari. Las cosas ruedan tan mal al presidente narciso, que un “onceeme” no puede sacarse otra vez de la chistera iraquí. Olería demasiado. El asesino siempre vuelve al lugar del crimen. No. Poco ingenio para tanto talento maligno. Otra cosa. Otro hecho impactante capaz de distorsionar los sondeos y de modificar la basculación del voto. Saben que para comer ranas cocidas, lo mejor es echarlas vivas en un gran recipiente de agua fresca. En su ambiente. Los batracios, en su salsa acuosa. Paulatinamente, el fuego. Cuando quieran darse cuenta del calor, éste ya será definitivo. Las ranas habrán quedado atrapadas en el engaño de su propio medio. Como hacen con los ciudadanos. El PSOE trata a los españoles como ranas de experimento. Los sociólogos del doctor Mal saben de la rebeldía del pueblo cuando se les obliga por las malas. Igual que conocen la docilidad ovina de los españoles si se les trata con mansedumbre.


Herederos del franquismo. Es el lema. Los dirigentes del partido Popular son los hijos y nietos de la dictadura. No se les seca la lengua repitiendo mil veces el mensaje. Ni se les sonroja la pétrea faz de estafadores cuando atribuyen a los de la derecha unos orígenes que se producen en la izquierda. Basta mirar los ecos de sociedad de la infancia de Zapatero, de Felipe González o de Griñán. Entre tantísimos otros. Raigambre azul falangista o caqui militar. Cómo lucían aquellos hombres y cómo mostraban a sus hijos en sus endogámicas reuniones. Fastuosa sociedad aquella.


Goebbel sistematizó sus postulados propagandísticos. El PSOE los ha perfilado y enriquecido de tal manera, que los del alemán han quedado obsoletos. El enemigo único no es ya el PP. Lo es el franquismo, que se corporeíza en Rajoy, Aznar y los suyos. Simplificación, transposición y contagio de un solo golpe. Tres en uno. Franquismo del PP. Desarrollada la primera parte, un nuevo “hat trick” goleador: desfigurar hasta el chascarrillo el éxito del enemigo pepero, vulgarizar el mensaje para que se olvide pronto el éxito ajeno, y orquestar el ataque dialéctico de forma que la sinfonía parezca de Mozart aunque la compusiera Macaquito de León. Felizmente resuelta la segunda parte, lo demás es coser y cantar. Acusar sin freno, envenenar sin tasa, silenciar a los mensajeros oponentes y difundir, con reiteración torturante, que si el PP gana las elecciones, Franco resucitará entre los muertos e impondrá una nueva era de terror y de apocalipsis.


En ese momento supremo y sublime, roturada, abonada y regada la tierra, seleccionada la semilla más perniciosa y aislado el campo, chantatachán, chantatachán, se recoge la cosecha. Unanimidad. Si no todos, la mayoría admite como verdad la mentira. Victoria de la falacia. Auge del desvalor. Triunfo de la iniquidad. Franco retorna. Pobre España.


Lo dicho. Nos hacen creer que el paro es mentira, que España no se rompe, que la economía marcha viento en popa, que el gobierno de Zapatero es honrado y eficiente a carta cabal, que esto es jauja y que los demás somos unos jilipuertas. Si nos la meten así, tal vez en lo último acierten. Tal vez.


Un saludo.

 

OBLIGAR A INVERTIR

Hay que obligar a invertir. Así declaraba, en el transcurso de la mini-manifestación del primero de mayo, uno de los sindicalistas liberados que acompañaban la escuálida marcha. Obligar a invertir. Es todo un síntoma. Los nervios se disparan. Se dice lo que se siente. No sabemos si se siente lo que se dice. En cualquier caso, las palabras desquiciadas preceden a las acciones perturbadas.


Se empieza maldiciendo y se termina violentando. En un Estado, sea democrático o dictatorial, la inversión es una iniciativa empresarial. Pública o privada, la inversión se realiza en virtud de tres factores complementarios. De un lado, que el emprendedor obtenga un rendimiento, una rentabilidad, que compense el sacrificio económico materializado. De otra parte, la extensión del riesgo que comporta destinar determinadas cantidades en un negocio a sabiendas de que en otros, la ventura es más factible. Por último, el período que se extenderá la inversión. Nadie da duros a pesetas. Nadie. En un sistema capitalista, no hay más ideología que el mercado ni más credo que la maximización del beneficio.


Desde esta perspectiva ortodoxa de la inversión, el verbo deber no es conjugable. En todo caso, el infinitivo poder. Por encima de los anteriores, se imponen los sustantivos voluntad, intención, interés, tesón, incluso perseverancia u obstinación. Son los estandartes de un Estado en el que la libertad subsigue a la igualdad y en el que la ley impera por más que los gobernantes sean unos tiranos o la ciudadanía haya sido engullida por el populacho. La inversión se concilia con la iniciativa. La esfera de lo privado es intocable, con las excepciones que disponga el interés general y dentro de un marco muy restrictivo. De no ser así, de no regularse las relaciones socioeconómicas, retornaríamos al dominio de la barbarie. No se puede, pues, obligar a invertir.


De igual modo que no se puede obligar a prestar. Culpar a los empresarios o a la Banca de los males derivados de la crisis económica que sufrimos, es tanto como responsabilizar a los médicos de las operaciones legales de aborto. Un ejercicio infinito de hipocresía. No es el médico autor de una interrupción del aborto si la ley así lo recoge. No lo es. Ni se puede atribuir a la Banca su enroque en posiciones antiprestatarias. Ni al empresario  se le puede reprochar el recoger sus bártulos y capitales para ponerlos a buen recaudo. Es condición sine qua non de la actividad económica la certidumbre, la certeza, la fiabilidad, la confianza. En su defecto, el desarrollo se contrae y la prosperidad toma las de villadiego. Una sociedad contingente, insegura, plena de escollos, y fatalista, está condenada a la fuga de capitales, a la ausencia de inversiones y al retraimiento del crédito. No hay vuelta de hoja. No caben doctrinas. Las especulaciones políticas están de más. El dinero no tiene más amigos que el propio dinero. No hay derechas e izquierdas en el mercado monetario. Hay ganancias.


En un escenario democrático, las normas deben determinar los cauces de las relaciones laborales. El gran objetivo es la creación de empleo. Si esto no es posible, la fatalidad se enseñorea del territorio. En España, la España que desgobierna Zapatero y arruina el PSOE, el destino social y el futuro económico se ennegrecen por momentos. La razón es bien simple. No es que la cifra de parados se encarame a la cota de los cinco millones. Ni que la destrucción de empleo prosiga su fatídica marcha ascendente. Ni que las pensiones se balanceen cual elefantes sobre una tela de araña. Ni que la educación y la sanidad sufran tambaleos preocupantes. Ni tantas otras cosas. El gran problema es que el Presidente Zapatero genera desconfianza, inseguridad, trance, atolladero, aprieto, brete o agonía. Y de tal señor, tales vasallos ministeriales.


Quién puede obligar a invertir en estas condiciones. Se les puede expropiar. Se les robará. Se les matará. Pero obligarlos a invertir, no. Eso, no. Ni las turbas más desesperadas. Ni los Gobiernos más disparatados. Como el que padecemos.


Un saludo.