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Francisco Velasco. Abogado e historiador

VENDER EL VATICANO

 

 La expresión “tonto contemporáneo” es de uso reciente pero designa a sujetos de mucha labia y pocas entendederas, de extraordinaria capacidad de manipulación y vulgar facultad lógica, de impar mala leche y reiterada animadversión hacia los discrepantes. Se hacen el gracioso pero rezuman sangre por la herida abierta de su débil cerebro. Son los que arreglan el mundo en un  periquete y destrozan la vida en un abrir y cerrar de ojos. Comulgan en la iglesia del conflicto y no confiesan ninguna de sus acres pasiones asesinas.

 

Los tontos contemporáneos son los que propugnan la venta del patrimonio de la Iglesia a fin de redimir la pobreza de los desahuciados del mundo que, oh, casualidad, nunca son ellos. Enajenan para llevarse las comisiones del intermediario. Son progres de tres a cuatro de la tarde y vísperas de guardar y sicarios curtidos a golpe de verborrea mental. Son los almodóvar y los bardem del gran teatro de la estupidez.

 

Si hay que parcelar el Vaticano y subastar la capilla sixtina, solucionado el problema del hambre. Serán desgraciados. Estos linces con caparazón deciden mañana desprenderse de la pinacoteca del Prado y quemar las pinturas para alumbrar las noches de sus desenfrenos. Y, por supuesto, de reclamar que las obras de Velázquez cuelguen, itinerantes, en las farolas de los pueblos a fin de difundir la cultura campesina. Eso sí, los picasso robados, los dalí de regalo, los manet extraviados que decoran los salones de sus casas, no se exponen, no sea que cualquier mendigo de “m” se apodere de ellos. Hasta ahí.

 

Son los idiotas que fustigan a los semanasanteros y vilipendian a los belenistas. Los que descalifican a los tontos de capirote y de nacimiento. Los que prohíben las manifestaciones religiosas del pueblo por la sencilla razón de que ellos están por encima del vulgo. Los que queman conventos y matan a curas por si acaso siguen envenenando a los votantes. Los que nombran a Jesús de Nazaret como el loco de la chilaba. Los carpetovetónicos sin cuernos que llaman Francisco al Papa y Benedicto al Sumo Pontífice. Aquellos indigentes de la España profunda que se sienten herederos de la sabiduría de la coca y del desvarío de la heroína. Cuantos ven la paja en ojo ajeno y no la viga que recorre sus occipitales.

 

A todos estos tontos contemporáneos que se visten de ateos o, con más fineza de agnósticos, y sin embargo participan del latrocinio institucional, del agravio a los semejantes, de las matanzas de indígenas y del cierra de puertas a los inmigrantes, los emplazo a pensar. A pensar de qué manera pueden superar la contemporaneidad de su tontura y exiliarla a la antigüedad de su primitivo existir.

 

Todos aquellos que se ríen de la religiosidad ajena, en cualquiera de sus expresiones populares, son más que tontos. Son tancredos.

 

Un saludo.

LIBERTAD DE PRENSA

 

Si en democracia permitimos los dichos y hechos de la dictadura, estamos dando pie a que el río encauzado se desborde e inunde las calles de la ciudad. Cualquier atentado contra la libertad de prensa es signo de la tiranía antidemocrática.

 

El pasado sábado tomaba café con dos personas muy conocidas en Huelva. Ambas de alto standing cultural y notorio reconocimiento profesional. Gente de la que se aprende siempre. Entre los temas de conversación de la espontánea tertulia se puso sobre la mesa el de la repetición del vídeo de la supuesta agresión de los guardias civiles a los inmigrantes que llegaban, a nado, a Ceuta.

 

La reiteración de las imágenes hasta hacerse recurrente, puede tener intenciones maléficas. Desde hacer caer al ministro del ramo hasta cargarse la credibilidad de la Benemérita. Vaya usted a saber lo que se pretende desde la cúpula de algunos medios audiovisuales. A pesar de la intención, lo que importa es el hecho. El análisis del hecho origina controversias a favor y en contra. Lo que elimina la facultad de pensar y subleva la capacidad de interpretar es la censura de la noticia y el corte manipulador de las imágenes.

 

Recuerdo cuando Garzón instruyó el caso de los GAL, de los fondos reservados y toda la guerra sucia contra ETA. Los psoecialistas de entonces pusieron el grito en el cielo contra el diario El Mundo. Hombre, sostenían como único argumento, el juez está lleno de rencor y se mueve por deseo de venganza. Este juicio no debe celebrarse porque supondría cargarse al Estado en beneficio de los asesinos de la banda. Los periódicos deben silenciar el proceso y los jueces, darle carpetazo. La instrucción de la juez Alaya en el escándalo del fondo de reptiles atenta contra la dignidad de los sindicatos y la autoridad moral de la Junta de Andalucía, refieren los interesados. Todo se reduce a un conjunto de deseos de encubrir lo que ha de ser público.

 

La labor de la prensa es tan esencial que, sin ella, la democracia sería pura filfa. Los contenidos publicados nos gustarán más o menos, pero el fantasma del pensamiento único se aparece a los defensores de la pluralidad de expresiones. La libertad de prensa es la libertad de opinión. Desde esa libertad, difundimos nuestro mensaje sin ánimo de imponer nuestro criterio. Un criterio que se rige por principios de civilización y de progreso y no por cañones de despotismo y oscuridad.

 

Mientras anime en nuestras almas el deseo de aplastar la expresión de los demás, la democracia que pretendemos vivir no acaba de salir del útero enfermo de la dictadura. Porque, al cabo, aquella es hija de ésta y ésta es la muerte de aquélla.

 

Libertad de prensa, sí, aunque muchos la esgriman como libertad de la empresa editora de esa prensa.

 

Un saludo.

CON TRATOS DE DIPUTACIÓN

En otro tiempo, con las monarquías autoritarias y absolutas, los contratos celebrados por la Corona con particulares se regían por la necesidad ineludible de garantizar la seguridad jurídica. En este sentido hay que situar las Capitulaciones de Santa Fe suscritas por los Reyes Católicos con Cristóbal Colón antes de su primer viaje a América. En el siglo XIX, las ideas liberales introdujeron algunos cambios en materia de contrato, como por ejemplo el que firmaba el Estado con alguna compañía ferroviaria. Ese contrato servía para realizar la política de nacionalización y privatización posterior de los bienes nacionales que se devuelven al mercado a través de ventas públicas masivas.

 

 En la actualidad se debiera seguir la vía liberal de adelgazamiento de las Administraciones Públicas en tanto éstas rechazan prestar determinados servicios que pueden ser desempeñados por personas privadas. Este adelgazamiento ha debido ir acompañado de una disminución proporcional del funcionariado afecto a tales funciones. Y sin embargo no ha sido así.


 La promulgación en 1995 de la Ley de Contratos pretendió un objetivo cercano que salpicaba de corrupciones a más de un político de la hégira socialista. Se trataba de frenar la contratación directa y abortar la proliferación de mangoneos. Pero la propia ley elaboraba su propia trampa. ¿Y por qué? Porque lejos de coger el toro por los cuernos (erradicar la corrupción y procurar un marco de transparencia), la Ley abrió una serie de grietas entre las que se escapaban los manejos de tantos pícaros que en el mundo son. Por ejemplo, la Ley es de aplicación plena, pero también parcial, mínima e incluso simulada y diferida.

 

Con tratos de Diputación y contratos de Diputación. No es lo mismo pero así, así. Servidor, que ha defendido, y defiende, la permanencia de las Diputaciones en el marco político de Autonomías, al nivel del Parlamento, se sobrecoge al pensar que del mismo modo que el palacio de las cinco mil llagas se está convirtiendo en un fortín de la izquierda de caviar, la Diputación viene representando, en los últimos 20 años, la institución que, lejos de representar a los onubenses, despierta el recelo fundamentado de la ciudadanía al completo. Desde Petronila, el organismo no había caído tan bajo. Y aunque es cierto que se ha producido un cambio de cara, el tufillo mafioso sigue castigando las narices –en el amplio sentido del término- de la gente de Huelva.

 

La arbitrariedad reina en repúblicas bananeras como la chavista/inmadura, o en apaños de los sindicatos corruptos y de las empresas sin escrúpulos, e incluso en algunos ayuntamientos regidos por el interés desvergonzado de unos cuantos rocas, julianes o pachecos. Sin embargo, allá donde impere el derecho y las leyes democráticas tengan valor, la arbitrariedad debe estar desterrada.

 

Pues bien: en la Diputación de Huelva, algunos no se enteran. Ni se quieren enterar. Luego, vendrá el aparato judicial a poner cierto orden, aunque tarde, en la orgía desenfrenada de políticos y funcionarios que juegan con el dinero público y los sentimientos privados.

 

Hasta cuándo. A saber.

 

Un saludo.

CRIMEA DE LESA HUMANIDAD

 

El pasado lunes acepté la invitación de José Francisco Fernández Jurado, el amigo “Iski”, y acudí gustosamente a su programa semanal en Canal Luz Huelva. Uno de los temas de la conversación que sostuvimos ante las cámaras fue el conflicto Rusia-Ucrania.  Debatimos sobre el problema y sobre sus posibles consecuencias. Ambos rechazamos cualquier desembocadura  en un mar de guerras.

 

Sin embargo, dentro de Ucrania, Crimea es una baza fundamental. Lo decíamos y lo argumentamos. Con una población mayoritariamente rusa, la península proclama sus afinidades y sus sentimientos hacia la patria de Putin que, ayer, fue la de Gorbachov, pero antes la de Stalin  y si nos remontamos, la de los Romanov. Y así. En este sentido, la chispa de Yanukovich va a incendiar la hierba seca del movimiento federalista impulsado desde el Kremlin.

 

El afán expansivo de los rusos no es flor de un día. Desde Catalina la Grande, hay que echarse a temblar. Eisenstein dirigió su obra maestra, “El acorazado Potemkin”, como un formidable acto de propaganda que magnificaba la figura de las muchedumbres, de las masas y convertía en epopeya las causas de la colectividad. El poder ruso sabe cómo tocar la conciencia política y la fraternidad revolucionaria. 1905 y 1917 son hitos históricos que refrendan este axioma.

 

A esta superestructura, los jerarcas de Moscú acompañan, a la chita gritando, su política geoestratégica. La demolición del telón de acero de 1989 sigue arañando el alma de los rusos. La pérdida de protagonismo no place a Putin. Las amenazas económicas que se ciernen sobre el país se incrementan a medida que el capitalismo desequilibra la balanza entre el este y el oeste. Las materias primas y las fuentes de energía determinan el peso de los platillos del poder.

 

A poco que Rusia reclame de verdad su papel de prima donna, si no la guerra caliente, sí la guerra fría. No nos olvidemos de Yalta. Nos jugamos muchos en este envite. Los lances no terminan en juegos y estas bromas ya son veras. De buenas a primeras, las razones han de imponerse a las vísceras. Si recurrimos a las locuciones verbales, observaremos que el término ahorrar envites significa acortar razones. Y razones, de mucho peso, no se deben escatimar. Al menos, si queremos que esta paz globalizada nunca se convierta en un conflicto universal. Porque de un estallido bélico no nos libra la lejanía al epicentro del escenario.

 

No lo olvidemos. No cabe una Crimea de lesa humanidad.

 

Un saludo.

PERITOS O INTERVENTORES

La juez Alaya es incombustible. De tan claras las ideas, de tan robusto su pensamiento jurídico y de tan frágil su aspecto externo, uno no sabe si arroparla o si dejarla a su aire. En todo caso, mi admiración por la espléndida labor de la magistrada.

 

Si la causa era de un volumen espectacular, la juez se mete en otro charco. El investigar el papel de la Cámara de Cuentas de Andalucía en el asunto de la partida 31L. A través de un Auto, Alaya quiere desvanecer la sospecha de que la Cámara pudo poner coto al fondo de reptiles. Y para este fin, encarga a peritos expertos, a la sazón interventores del Estado, un informe al respecto. Con este matiz, la juez desata el nudo gordiano esgrimido por los interventores. Que no van como tales, sino como peritos. Más sencillo, imposible.

 

Los peritos de la Intervención no tienen por qué exceder, así, sus funciones institucionales. Por el contrario, gracias a su sabiduría sobre la materia, son capaces como pocos de actuar con imparcialidad profesional y, al tiempo, ampliar el informe ya acometido. En tanto la Cámara de Cuentas era, y es, el órgano fiscalizador que daba el visto bueno cada año a las leyes de Presupuestos que incluía el programa con las ayudas sociolaborales, cómo es posible que la luz del Ejecutivo pudiera cegar a los integrantes del mismo para no advertir las irregularidades detectadas hasta que en 2012, estallado el escándalo, sí denunció el abuso de discrecionalidad –que no de arbitrariedad para no pillarse los dedos de las dos manos- en la concesión de subvenciones.

 

El intento de huida de los interventores ha sido frustrado. Uno no sabe si los interventores pretenden lavarse las manos o esquivar tan engorroso asunto o evitar cualquier enfrentamiento con los poderes fácticos. Cualquiera puede entender la diferencia entre Interventor del Estado como tal e Interventor del Estado destinado como perito. De igual manera que Abogado del Estado y Abogado del Estado que ampare al jefecillo de turno de ese Estado. O de esa Junta.

 

Un saludo.

EL CARDENAL DEL BOSQUE

 

 El señor Cardenal es Secretario de Estado. Nombrado por Wert. El señor Del Bosque es marqués. Por designación del Rey. La dupla de altos cargos se une en defensa del Barcelona. Hasta ahí, muy bien. Lo que no tengo por satisfacción es el planteamiento de ambos. Uno, por acción más que dudosa. El otro, por apoyo indebido.

 

Vender a un club de fútbol de la categoría del Barça como Marca España es justo y necesario. Tratar de confundir entidad con directivos, una barbaridad. El artículo del señor Cardenal como catedrático, tendría un pase. En su calidad de Secretario de Estado, un disparate. La intervención del señor del Bosque como marqués, pues vale. Como seleccionador español, una estupidez.

 

Ni España ni el Barcelona C.F. merecen defensa cuando sus responsables son autores de presuntos delitos. No se puede cuestionar al juez Ruz, a la Inspección tributaria o a la Fiscalía. Ni mucho menos a la prensa. La desmesura a la que se refiere Cardenal es predicable del contenido de su artículo. La política de paños calientes es más antigua que el mundo. Esa política es resultado de aplicar una solución inadecuada a un problema o a un mal. A falta de mejores argumentos, o de medicinas idóneas, el galeno receta placebo. El paciente se muere antes que después. Los parches, para el zapatero remendón y para el político de taberna.

 

A estas alturas, decir que en Corea del Norte se respetan las libertades a fin de congraciarse con el dictador, es una sandez inadmisible. O defender la política del Generalísimo Maduro de Venezuela como baluarte de los pobres del mundo. O dar explicaciones falaces acerca de la conveniencia de permitir la entrada por Ceuta y Melilla a cientos de miles de subsaharianos como prueba de que los españoles no somos racistas ni xenófobos ni tenemos nada contra los emigrantes.

 

Lo que se cuece tras las declaraciones de Cardenal y de Del Bosque es la voluntad de unir a los españoles y a los territorios de España. Pero hombre, si unidos ya están. Otra cosa es que se trate de evitar la ruptura. Pero hacerlo con las consideraciones desprovistas de fundamento de ambos señores, clama al cielo. O es que si Bárcenas o Blesa o Guerrero fueran catalanistas confesos, recibirían, asimismo, idéntica comprensión. Venga ya. Los brotes verdes de ZP afloraban en esa misma dirección de eufemismo de ignorancia y de desprecio a la ciudadanía.

 

La corrupción se sitúa en la base de todo este tinglado. O se la combate a muerte o nos vamos todos al reino de los paños calientes del infierno. Junto con el señor Cardenal y el señor Del Bosque. Ah, para los malpensantes, que España gane a Italia y que Xavi marque el gol de la victoria.

 

Un saludo.

AUTOCOMPLACENCIA

 

 Hay quienes, a falta de abuela, se solazan en la autocomplacencia. Extraordinariamente satisfechos por su manera de ser y por la calidad de sus actos, se miran el ombligo y en tan reducida superficie agotan su horizonte.

 

Existe en el PP un movimiento en este sentido. Todos apuntan hacia la superación de la crisis y de la recesión y, sin embargo, el común permanece cautivo en la cárcel de las deudas y de los recortes. La autocomplacencia se define, así, como la voluntad del partido dirigida a recuperar los votos perdidos después de dos años largos de austeridad espartana. El ciudadano sigue peleando a diario con el grifo que no abre el crédito, con la factura de la luz, con el estigma del paro y con el fantasma viviente de la desigualdad.

 

Si con este bagaje no arrastráramos suficiente peso, el sendero se hace abrupto e insufrible si lo recorremos en compañía de la legión de corruptos que han hecho del país una cueva de ladrones procedentes de la izquierda y de la derecha. Todo ello, en el marco de restricciones que nos sigue diseñando el Fondo Monetario Internacional. Al tapón le quedan algunas vueltas. Hasta que se pase de rosca, que es el paso previo al estallido.

 

Y por si fuera poco, parió la madre Rusia. El desafío de Ucrania terminó de acongojar al cobarde dinero. Las inversiones se refugian en las madrigueras de costumbre y el factor confianza ha hecho mutis por el foro de Crimea. Las divisas se desploman, las bolsas pintan bastos, las materias primas disparan precios de obús y la deuda pública anuncia rendimientos negativos. El termómetro del miedo volatiliza los beneficios y en la habitación del pánico sólo hay cabida para los de siempre.

 

Dónde la complacencia. Mucho menos la autocomplacencia. Salvo que el cretinismo político carezca de freno y de marcha atrás.

 

Un saludo.

REGRESO AL ATENTADO

 

En 1981, el rey de España recibió el abucheo de los parlamentarios vascos. En Guernica, el monarca refrendó entonces “su fe en la democracia y su confianza en el pueblo vasco”. Los batasunos aprovecharon la comparecencia del jefe del estado para boicotear la estancia de los monarcas en aquel territorio español. La izquierda abertzale consiguió un plus de publicidad gratis y, de alguna manera, preludió lo que ya se veía venir: el golpe de estado del 23-F.

 

De nuevo, don Juan Carlos se desplaza a tierras vascas. En Bilbao va a inaugurar el llamado Foro Global España 2014. Si treinta y tres años antes, los proetarras estaban escondidos en sus madrigueras y los nacionalistas mantenían aun las reglas de la cortesía, en la actualidad, las cosas han cambiado mucho y para mal. Cualquiera puede argumentar que esta visita institucional está en la nómina del Borbón. Y es verdad. Pero es una verdad a medias. En el sueldo del jefe del estado democrático y constitucional de España no está el recibir agravios que, en definitiva, se infligen al pueblo al que la Corona representa. Por este camino de divergencia, los discursos de los melifluos de la izquierda y los acomplejados de la derecha rinden mal servicio a la estabilidad política del país.

 

El himno de los “gudaris” encontrará una caja de resonancia que, entonces, estaba aplacada por la cercanía del adviento democrático. Hoy, los pitos aplastarán la escasez de aplausos. Los desplantes se sucederán y la normalidad institucional se pondrá de rodillas ante la fuerza de los amigos de los asesinos de niños. No va a haber policía ni ejército para proteger la integridad física y emocional del rey. Ayer, Garaicoechea. Hoy, Urkullu.

 

En 2012, Aralar registró una iniciativa para que el rey reconociese el daño causado a Guernica por los bombardeos de la guerra civil. Que reconociese el daño y que pidiera, de forma expresa, perdón. Los votos contrarios del PP, del PSOE y de UPyD pudieron evitar la aprobación. De repetirse hoy, no habría manera de hacerlo. Uno se pregunta acerca del anómalo mecanismo mental o jurídico de los filoetarras si al tiempo que rechazan la legitimidad de la monarquía, no dudan en exigir a la Corona su solicitud de perdón.

 

La Gran Vía bilbaína ya ha comenzado a calentar el Foro. A estas alturas del día, carezco de noticias sobre el desarrollo del evento. Mucho me temo que los defensores de los derechos humanos de los criminales de Eta no estén por la labor de respetar los derechos individuales y colectivos de los ciudadanos españoles. Por encima de las protestas por las causas economicistas de todos conocidas, los manifestantes buscarán la figura del rey. Ojalá me equivoque.

 

Un saludo.

HIJO PREDILECTO

 

 En Andalucía, la predilección se marca con  etiquetas del psoe. Ocurre como con  los jamones de Huelva. Los “patanegra” tienen un marchamo y no se hable más. Cualquier genio nacido en nuestra tierra sureña alcanzará los honores de la distinción emblemática siempre que pase por el tamiz de la marcación pseocialista.

 

Un buen músico. Mike Ríos es un músico distinguido. No llega a Beethoven ni a Mozart porque la luna sólo está al alcance de una calidad incuestionable. Ni un Lennon o un Springsteen. Algo así como un Víctor Manuel. Sin embargo, el hombre es un destacado ejemplo de la modernidad de los ochenta del pasado siglo. Se reconoce su personalidad.

 

Pero no es por su figura musical ni por su categoría cultural que se le otorga la medalla del cariño especial. Ni lo piensen. La preferencia hacia el señor Ríos nace y muere por su indiscutida proximidad ideológica, y crematística, al partido que malgobierna Andalucía desde que Franco palmara y surgieran las preautonomías allá por el último cuarto de la pasada centuria. Podemos darle vueltas al torno del convento, pero la clausura de la idea no permite un resquicio para rebatirla.

 

La predilección por el rockero granadino es cuestión de semántica. Favoritismo político. Privanza doctrinaria. Inclinación personal. Nepotismo encubierto. Propensión. En su propio discurso, don Miguel resume definiciones y rezuma agradecimientos. Si él es predilecto, su declaración de amor a la Junta de Susana compendia latría a la imagen y culto al poder. Si se hace merecedor a la singular dilección, propende un ataque al adversario encarnado en la derechona del partido popular. El mensaje del cantante es tan corto como la calidad de su obra y la universalidad de su repertorio.

 

Le ha faltado proclamar a los cuatro vientos del púlpito laico que Andalucía es lo que es gracias al socialismo. Ni una crítica al latrocinio institucional. Ni un pero a la manipulación de los medios. Ni una llamada a la realidad del desempleo. Ni una cita al fracaso escolar. Ni una apelación a los niveles de corrupción. Nada. El hombre, tan contento con su medallita y con su reconocimiento, aplaude con las orejas el mecenazgo de sus “amigüitos”. Qué más puede hacer el señor Ríos si con la música sólo ha llegado a donde está.

 

Olvidada la ciencia y despreciado el saber, Andalucía se rasca en los muros ariscos de la vulgaridad. Y qué vamos a hacer si este bendito pueblo de España, al que me honro en pertenecer y querer pese a sus politiquillos despreciables, sigue votando Psoe. Pues nada. A intentar sembrar votos de cambio y a felicitarme por una democracia como la que tenemos. Porque, eso sí, más vale la imperfección de las decisiones del pueblo, que la más perfecta dictadura impuesta.

 

Predilecto andaluz del psoe. Miguel Ríos. Cantante.

 

Un saludo.

UNIDAD A LA UNA, A LAS DOS Y…

… nunca. El pistoletazo de salida del armario del Psoe pasa por que la franquicia catalana apriete el gatillo y por que los dirigentes de esa formación limpien el arma de tanta palabra sucia y artera.

 

El Psoe ha mostrado hasta la saciedad que sí es un partido en todo regla pero que de socialista no pasa del nombre, que de obrero, lo que yo de ruso y que de español, a la hora convenida de pedir votos y chupar del bote. Quien le puso petenera a Dolores la feliz no supo ponerle nombre. La unidad de España no es predicable del partido de Rubalcaba por mucho que Susana Díaz se columpie con declaraciones falsas de españolismo de copla de canalsur.

 

Parece incontestable la necesidad de frenar la razzia independentista de Arturo y demás compañeros millonarios. Uno entiende que los sentimientos son respetables y que éstos se pueden aderezar con pimienta negra y banderillas de fuego para acometer con ellos cuando plazca al mayoral. Frente a ese entendimiento se sitúa la comprensión y la voluntad contrapuesta del respetable nacional que rechaza la prelación de emociones y se niega a que se maltrate a los cornúpetas. El debate no enfrenta a una parte del pueblo español con el resto. No. La polémica engendra la decisión firme de unos cuantos españoles nacidos en Cataluña de hacer un corte de mangas a la mayoría de los conciudadanos y largarse de farra hasta el momento en que, pródigos, vuelvan a reintegrarse en el redil familiar sin un euro, con más deudas que la Junta andaluza y con la intención de seguir conduciendo la locomotora estatal.

 

Como el estribillo habla de dinero y de juergas, el poema convoca al trabajo y al esfuerzo. Lo cual no es posible si la unidad no se fortalece como es debido. Una de las maldades de los federalismos es que algunos galgos no quieren compartir con podencos y, entonces, el jefe de la jauría no sabe si agradar a los patilargos o apuntarse al bando de los zanquicortos. La esquizofrenia psoecialista se resume en su decimonónico origen y en su indefinición identitaria. Si la organización es española, lo es en Extremadura y en Cataluña. Y pare usted de contar.

 

El sí pero o el no aunque son afirmaciones y negativas que se filtran por el adversativo y la concesiva. De tal manera que sí me caso pero y no me caso aunque. Defiendo la unidad de España pero los principitos de la región noreste y no defiendo la constitución aunque los cabreros andaluces…

 

Los rubalcabianos inventaron aquello de acepto el pulpo como animal de compañía. Lo admiten siempre que la imposición provenga de su camada y le reporte beneficios en forma de poder. Si no, ni pulpo ni pavo. A la una, a las dos y a las dos y una milésima de segundo. Lo de las tres queda lejos.

 

Un saludo.

DESPACHOS Y EMPACHOS


 Viva el lujo y el que lo “trujo”, que dice el castizo. Los despachos oficiales cantan la alegría del poder. Por poner un ejemplo de lo del trujo, el despacho del presidente del Senado. O el del mandamás del Congreso. O el del jerarca de cualquier Parlamento autonómico. O el del director general de no sé qué cosa. Zona noble donde aparcan sus posaderas gente de dudosa aristocracia personal. El despacho es el símbolo de una posición ganada a golpe de sufragio y pagada con el sudor de la frente de millones de contribuyentes anónimos.

 

Don Pío García Escudero ocupa la estancia principal del complejo administrativo de la Cámara Alta. Y bien. Forma parte del patrimonio del Estado español. Lo que no sé es si se trata del lugar adecuado para despachar los asuntos de gobierno. Viene a ser como el salón del trono de cualquier jefezuelo de sumergido país africano o del dictador de una república bananera estilo la Ucrania de Yanukovich.

 

En Andalucía, hace pocos años, siendo presidente de la Junta el insuperado Griñán, se llevó a cabo la redecoración de los despachos oficiales al tiempo que la tijera ejercía su papel destructor sobre el sueldo de los médicos. La ostentación particular por encima del servicio social. El desempleo puede esperar a que las fachadas recobren el esplendor exterior. El oropel del barroco se materializa en esta escenografía de sainete soso.

 

El despacho como oficina se confunde con el  despacho como entrega. Don Pío aparenta mucho pero expide poco y comunica menos. Lo de resolver, pronto y mal. En cinco minutos despejan la mesa. A la hora de despachar, entendida como despedir, auténticas figuras de record mundial.

 

Tanto despacho, tal empacho. A la pesadez y dolor de estómago se une la fatiga mental. Si no aparece el cólico, el vómito nos permite paliar los efectos perniciosos del mal. En todo caso, los escalofríos persisten, sobre todo si cometemos el error de ver algunos telediarios y de atender las patrañas contadas por algunos tertulianos de programas ad hoc de no importa qué cadena.

 

La conexión entre el despacho y el empacho es tan evidente como la que existe entre Rubalcaba y Zapatero, entre Bárcenas y Correa, entre Susana y Griñán o entre Moreno y Arenas. O entre Renfe y Adif o Psoe-Ugt. Nos quieren vender el despacho y nos traspasan el empacho. De tanta porquería que nos hacen tragar.

 

Un saludo.

EN QUÉ PAÍS VIVEN USTEDES

Se nos va de las manos. La democracia se escurre entre nuestros dedos como el agua que pretendemos apresar en las palmas. Las formas son importantes. A veces, casi tanto como el fondo. La razón se pierde cuando carecemos de fundamentos para defenderla. Pero también cuando prescindimos de los modales y del respeto.

 

El estado de la nación española es, a día de hoy, muy preocupante. Millones de ciudadanos pensábamos, tras las elecciones de 2011, que el partido popular iba a regenerar la vida pública de nuestro país y que la clase política asistiría, por fin, a las aulas de libertad y de honradez que deben pregonarse de ella. Craso error. Si pésimo fue el maldito período presidencial de Zapatero, la etapa gubernamental de Rajoy no le va a la zaga. El primero nos comió el pan de nuestros hijos y el segundo se burló de las ganas de comer de sus padres. Mentiroso el psoecialista y embustero el pepero.

 

La incertidumbre por el presente y la desconfianza en el futuro hacen al país vulnerable y débil. La descomposición del cuerpo social desmembra a los territorios. La invertebración del organismo constitucional relativiza al conjunto y el todo vale se adueña de la realidad. Los valores absolutos, entendidos como dogmas, valores o principios, duermen el sueño de los narcotizados.

 

España se puede amputar por efecto de la gangrena del odio. El problema regionalista reverdece las luchas fratricidas del pasado siglo. El silencio y la espera a ver si pasa la tormenta no son soluciones. O se agarra el toro por los cuernos, o las astas del morlaco se clavarán en el corazón del pusilánime y del temerario.

 

Es tiempo de telepredicadores. No importa el mensaje. Lo que apasiona al pueblo es la fuerza que se transmite y la sensación de veracidad que transporta. En los discursos de Rubalcaba y de Rajoy he llegado a una conclusión. El líder del Psoe ha sabido conectar con la escasa audiencia. El jefe del gobierno ha hartado a cifras al personal. Aquel ha sabido sacar punta a su ridícula alforja de argumentos. Éste se ha clavado el bolígrafo en el ojo con el mareo de números, estadísticas y cantidades. La frase clave ha estado en los labios de don Alfredo: ¿en qué país vive usted? Don Mariano ha seguido con la retahíla del empollón que defiende una tesis doctoral. Será muy inteligente, pero de listo y de pillo, el físico ha dado dos lecciones al registrador.

 

Servidor vive en España. Y de politicastros como los nombrados estoy hasta el gorro. Sin embargo, a fuer de pragmático, prefiero al gallego antes que a un sucesor del vallisoletano leonés. El gallego no da para más. El castellano invita al menos, al mucho menos. Monta el corcel de la destrucción.

 

Un saludo.

MÁS SISTEMA Y MENOS DOCTRINA

Una de las grandes fallas de cualquier política educativa es la confusión entre sistema y doctrina, entre procedimiento y erudición, entre método y religión.

 

Los sucesivos informes PISA retratan la fealdad de la educación en cualquier país. Los analistas hablan de un sistema educativo que no funciona. No es así. El sistema sí funciona pero lo hace rematadamente mal. Observen los resultados de fracaso escolar y de descomposición universitaria. Por miles. Se cuentan por miles los estudiantes abocados a la obtención de un título de Supermercados “Periquito”. El problema es que los políticos se olvidan del sistema y escenifican su doctrina.

 

La autonomía de los centros docentes es una falsedad tan grande como la democracia asamblearia. Todo se centraliza en el Estado o en las Autonomías. El Gobierno central ha transferido tanto que ha descapitalizado sus competencias. Las Comunidades han transformado sus territorios en pequeños reinos semi independientes. La medida de la calidad global nunca será la suma de las calidades regionales ni provinciales ni siquiera municipales. Incluso en las empresas multinacionales, donde la centralización es obligada, el rendimiento dista mucho entre unos territorios y otros. En consecuencia, el referente debe ser la fábrica matriz o las franquicias aventajadas.

 

En el terreno educacional, lo mismo. Si nos detenemos en centros docentes de cualquier nivel público, es fácil discernir cuáles entre ellos descuellan por sus resultados. A partir de ellos, podemos realizar un estudio sociológico de los mismos. El interno profesional, el entorno geográfico, el segmento clasista, el conjunto de recursos materiales y humanos y un largo etcétera, hasta incluso medir el índice de ponogenia de profesores y alumnos o la determinación de bajas laborales del personal.

 

Desde esta perspectiva de concreción del sistema y del método podemos encontrar soluciones a la ola de doctrinas asfixiantes, de ideologías trasnochadas, de religiones que lastran y de creencias impúdicas. Los políticos aprenderán, de una vez, que ellos son una poca leche en el universo de la razón y del saber. Y todos entenderán que los grandes realizadores de la educación son los profesionales de la instrucción y de la enseñanza, es decir, el profesorado. Si intentamos situarnos en esa atalaya de oficio y de sabiduría, los estudiantes se beneficiarán, los padres saldrán confortados y el sistema educativo, entonces sí, alcanzará el rango que una sociedad próspera y civilizada necesita. ¿O es que no existen en España centros modelo?

 

Lo dicho: más sistema y menos doctrina. Más ciencia  y menos ideales vanos. La igualdad real comienza a adjetivar a las libertades. Mientras el ministro o los consejeros del ramo, sean del partido que les dé la gana, no admitan este axioma, el aeropuerto de Castellón continuará cerrado entre telas de araña. Porque ha prevalecido la doctrina sobre el sistema de navegación aérea.

 

Un saludo.

BURRIFICADORES INTERNACIONALES

 

 País de charanga y pandereta. España, camisa negra de mi desesperanza. Los asesinos de la serpiente venenosa y del hacha cortacuellos quieren burrificar su proceso de desaparición. Como se creen que los españoles somos jodidos jumentos, nos tratan como a animales de carga en tiempos preindustriales.

 

Con la bendición preliminar del censurado Zapatero, con el apoyo interesado del tal Urkullu y con la ominosa ceguera de Rajoy, los malditos etarras elevan la estupidez a categoría  de ciencia exacta. Y lo malo es que saben lo que hacen y conocen a los bueyes con que aran.

 

Los integrantes de la Comisión Internacional de burrificación están más contentos que unas pascuas. A ver. Unos días en España, a gastos pagados y lujos rendidos, de p. madre. Se entrevistan con unos cuantos encapuchados, escuchan las sandeces del lehendakari, visualizan una caja de cartón con unas cuantas cargas de muerte y, hala, a hartarse de comer y de beber en los templos inimitables de la gastronomía vasca. Total, para no dar fe de que el armamento de la banda sigue intacto.

 

La marca España se está convirtiendo en producto de mercadillo de los lunes. Los sangrientos de ETA, los mamporreros afines, los burgueses corruptos de la Generalitat y la plebe diseccionadora del territorio constitucional se ponen de acuerdo a la hora de vender la ínfima calidad del mercado patrio.

 

En los foros internacionales, se frotan las manos. Descompuesto el país, airada la oposición y escapista el gobierno, los ciudadanos se consuelan en los partidos televisados, en los programas del cotilleo y en la certeza de que el mal de muchos no es consuelo de tontos, sino de asnos.

 

Los burrificadores internacionales somos nosotros. Los turistas extranjeros de mil euros/día son los listos de la obra. Ellos se aprovechan del menú que les pagamos los idiotas.

 

Que me hablen del estado de la nación. Me echo a llorar.

 

Un saludo.

VALDERITA TÚ ERES ROJA

Lo mismo era banderita y no valderita. Del drapeau francés al trapo castellano, una traducción interesada. Valderas está, al parecer, involucrado de alguna manera en el enojoso asunto de los EREs. Al menos, el gran Guerrero andaluz, exdirector general de la Casa Suya, ha pedido a la Juez Alaya que lo cite a declarar. Por qué será.

 

Con muy buen criterio, el abogado del "guerrero" se ampara en la reconocida honorabilidad de Valderas para que las actuaciones de su defendido se midan por el rasero del de Bollullos. El letrado sólo quiere saber si el gran hombre del condado onubense conoció o influyó en la concesión de fondos públicos.

 

Parece ser que don Diego ha intervenido activamente en ciertas ayudas con cargo a la partida 31L, la del fondo de reptiles. Mira que si… Juan Ignacio Zoido, alcalde popular de Sevilla, se ha apresurado a elogiar la decisión de la magistrada. Es evidente que en este maremágnum de imputados, se debe constatar los hechos. Con el mayor rigor.

 

Lo de Valderas respecto a la corrupción de los expedientes de empleo resulta llamativo. Otrora, cuando se sorbía las lágrimas en la Oposición, fustigaba al gobierno del que ahora forma parte. De pronto, ha cambiado la chaqueta de pana gastada por la de terciopelo grana. Su actitud no es la misma. Se muestra huidizo, silente y reclama su parcela de trabajo sin que el juzgado se inmiscuya. Bueno. Acaso deba exigir esclarecimiento y, en coherencia con su dignidad herida, abra las puertas de sus oficinas a cualquier investigación policial.  Sin embargo, me temo que no, que el comunista de ideología revuelta y de transparencia cero prefiere nadar y guardar su ropita.

 

La pregunta del millón es: ¿qué pintaba Valderas en el cuadro de la Junta si en 2004 estaba en la oposición? La respuesta: mucho. Valderas es, al estilo Lanzas, un conseguidor. Sus excelentes relaciones con el Psoe, sobre todo con el impar Zarrías, convertían al comunista de salón en intermediario idóneo para barrer para su casa, la de IU. Lo cierto es que su patrocinado se benefició del brazo torcido del genial Guerrero, el de la coca.

 

“Queremos ser el Gobierno que decide con el conjunto de la sociedad los temas más importantes de los próximos meses. Ese es el objetivo, eso lo vamos a hacer y la justicia a lo suyo”. Valderas dixit. Así va la sociedad andaluza. Dico. Y peor que irá, digo de nuevo.

 

Valderitas tú eres roja. Que no, que es banderita. Cómo anda el patio. Sucio y sin estropajos.

 

Un saludo.

LA PUERTA DEL PARAÍSO

 

 Hay que estar en Melilla para entender la oscuridad. Una humanidad desbordante de juventud acecha el momento. Carreras y escaramuzas mantienen  en vilo al vigilante. Es la lucha diaria entre el invasor superviviente y la policía a la expectativa del asalto. En medio de unos y otros, las alambradas franqueables. Horror de una sociedad que custodia privilegios seculares. Esperanza de otra que anhela horizontes de blancos. Maldita sea la estampa de la pobreza.

 

A la vera del camino, la Guardia Civil. Unos pocos uniformados que reciben órdenes. Frente a los héroes anónimos de la Benemérita, la creciente masa de ciudadanos convertidos en parias por el funesto determinismo de su lugar de nacimiento. En Madrid, desde el confort de los salones y pasillos de pasos perdidos de los políticos, la película se ve de forma diferente. Los parlamentarios están calientes y se ríen de la gente. Gobierno y Oposición se echan muertes a la cara con la asquerosa intención de captar votantes. Poco les importa, más allá de este interés, la noche de la negritud o la zozobra de los tricornios.

 

Las puertas del cielo están cerradas a los infieles no blancos. Los centinelas no pueden dar más de sí. El cerco se aprieta. La trinchera es insuficiente. Guardianes de un lado y reclusos del otro piensan en sus familias. La que dejan en sus casas del estado y la que abandonan en el solar de sus países del Sahara.

 

La Guardia Civil obedece mandatos. Servir con honor es la divisa del Cuerpo. Pocos y mal pagados para sofocar el incendio obligado de muchos. Las mafias hacen su agosto en cualquier estación. Esas mafias no son únicamente las que suministran pasaportes falsos o flotadores de plástico a cambio de un dinero imposible para la mayoría. Las mafias peores son las de los políticos que no legislan o no regulan bien o dejan que las leyes se incumplen o se ciscan en los derechos humanos. Los derechos de los trabajadores de la Guardia Civil y los derechos de los pobres que aspiran a un mundo levemente mejor. 

 

Cuando la atención se focaliza en el asalto, las rapídisimas narcolanchas consuman la otra parte del delito.

 

El paraíso se escribe con letras de sangre. No sé si vale la pena.

 

Un saludo.

FRANCISCO GRANADOS

 

 Entre Pilatos y Herodes, la competencia se mece en las cunas impresas de El País y El Mundo. Es evidente que PPilatos y PSOhErodes han colocado alto el listón de la desvergüenza y del choriceo. Igualmente cierto es que los dos grandes diarios nacionales sacan a la luz las técnicas de entrenamiento de uno y otro y, cuando procede/conviene, ponen titulares a sus atletas más distinguidos. Ha llegado el turno del senador Francisco Granados, del equipo pilatista. La primera página la facilita, en esta ocasión, el que fuera periódico de Pedrojota.

 

Parece acreditada la existencia de una cuenta millonaria de Granados en Suiza. Doscientos cincuenta kilos de pesetas es un pasote. En principio, nada dudo acerca de la procedencia legal del dinero. Al final, me cuestiono que qué puñetas hace esa cuantiosa suma en un banco helvético y no en uno español. A ver si no es para tentarse la ropa.

 

El cuestionado político asegura que jamás ha tenido un euro en Ginebra y contradice de plano el informe de la policía. Servidor cree a las fuerzas de seguridad salvo que el exconsejero de Madrid demuestre lo contrario. Una cosa es que el depósito esté demostrado taxativamente y cosa distinta es que el mismo tenga un origen ilícito. Sea como fuere, las dudas crean sospechas y éstas anuncian el estallido de un nuevo escándalo.

 

En manos de Francisco Granados se halla la solución. Puede comparecer públicamente y fundamentar su versión o, por el contrario, mantener el mutismo habitual u ofrecer a los tertulianos televisivos y radiofónicos la oportunidad de seguir engordando sus nóminas a cuenta del descubrimiento de esos (bajos/altos) fondos. También le queda, como a los nenes de Pujol, anunciar la existencia de un sujeto con idénticos nombre y apellidos. Sea como fuere, la credibilidad del PP sigue excavando el material de la roca madre.

 

Nos duele el cuello. Los ciudadanos corremos el riesgo de una grave tortícolis. Pelota mala de un lado y bola peor del otro lado de la pista. Derecha e izquierda. Izquierda y derecha. Sin embargo, nunca se ha diagnosticado a los jugadores la lesión del codo del tenista. De tanto darle a la raqueta de sus bastardos intereses, alguno podría anunciar la patología. Pero qué va. Las vacas suizas curan las enfermedades más raras.

 

Francisco Granados, senador, tiene usted la palabra. Cuanto más breve, mejor. En cualquier caso, hágase un  favor. Dimita.

 

Un saludo.

A RECULAR

 

 Retrocedemos. A ojos vista. Caminamos hacia atrás en la moviola de los estúpidos. Los memoriones de la historieta no ceden en sus opiniones destructoras. A mayor índice de fracaso educativo, más corporeidad de la mentecatez.

 

Determinados profesores andaluces siguen instalados en la procesión gordillista del alcalde de Marinaleda. Los docentes consideran que la izquierda sigue vistiendo la pana del Felipe de Suresnes y calzando la bota recia del campero tradicional. En esa imagen apagada por el progreso social, los melancólicos de tiempos peores dejan transcurrir sus días sombríos. No dan para más. Incapaces de crear, ponen todo su maligno entusiasmo al servicio del odio desintegrador.

 

Lo del Instituto de la sevillana Valencina de la Concepción es un paradigma de iniquidad. El mural colocado a la entrada del centro es un ejemplo de la semilla germinada de la irreconciliable lucha entre españoles del ayer.  Guardias civiles y falangistas asesinan a sangra fría a los republicanos valerosos que se batieron en un nuevo dos de mayo contra los golpistas del dieciocho de julio. El Príncipe Pío de Goya es la Macarena de un tal Garrido.

 

La lluvia de la concordia ha abandonado la región. Sobre el suelo calcinado por el sol abrasador de la maldad, cualquier cristalito provoca un incendio insuperable. La Junta aviva el fuego. A falta del pan de la prosperidad, el tortazo del despecho. Guerra civil rediviva. Decía Sender que todas las guerras civiles están irremisiblemente perdidas. Los mares de palabras del treinta y seis se oceanizan hoy.

 

Los tristes autores y los desgraciados mecenas del muralito no han leído a Neruda cuando versificó con su impar maestría aquello de: “¡Venid a ver la sangre por las calles/Venid a ver/ la sangre por las calles,/venid a ver la sangre/por las calles!”.

 

Sangre. Los desmemoriados de la historia quieren más sangre. La espada de la venganza se aleja del rescoldo de la revancha. Quieren sangre. Por las calles. La Junta ayuda en la tarea. Qué vergüenza.

 

Un saludo.

MASAJES PASTRANEROS

 

 No digo que sea verdad. No lo digo. Pero dicho está. Según un  antiguo miembro del staff directivo de UGT, Pastrana mangoneaba el sindicato desde hacía tres lustros. Lo cual no es novedad, noticia o sorpresa. Era una voz reducida a silencio de supervivientes.

 

El “garganta profunda” demarras cuenta que la maltrecha espalda de Pastrana necesitaba rehabilitación y masajes. A este fin, la persona encargada de realizarlos estaba en la propia casa. Se trataba de una señora con altas responsabilidades en la organización. Que Pastrana iba allá, con él se desplazaba la susodicha. Que se dirigía acullá, siempre acompañado de la experta manual. Una joya que había que llevar puesta constantemente.

 

A poco que se escarbe en el interno de la UGT, los trapos sucios pesarán toneladas de kilos. El nepotismo corre por las venas del sindicato psoecialista como la sangre por el cuerpo del donante. Gratis total a cambio de una cerveza.

 

Y, sin embargo, ahí los tienen. Los directivos del ente venden limpieza y moralidad en un burdel donde los masajes, las bebidas espirituosas, las pantagruélicas comidas y las escapadas de lujo forman parte del acervo empresarial más explotador. Las ácidas críticas a la reforma laboral del PP se saldaban con un fiel seguimiento a las prácticas que censuraban en esa derechona a la que odian pero a la que imitan de la manera más infame. Si un ERE a los trabajadores de la sindical, a rajatabla según la ley denostada. Ni un escrúpulo. Si dinero, subvenciones y ayudas, a la complaciente y connivente Junta. De Andalucía.

 

Suena a mafia. Parece mafia. Es mafia. Es grupo que se organiza para defender unos intereses. Tirar de la manta no es destrozar a la banda. Es mostrarla en su desnuda impudicia. Es revelar la necesidad de devolver al sindicato la vida que algunos han convertido en cáncer metastásico. No vale con las investigaciones de la juez Alaya. Desde dentro hay que dar la cara y cortar la sangría que conduce al tanatorio social. Desde dentro, Cándido calla y otorga. Desde dentro, la cúpula de Rubalcaba mira para otro lado. Desde dentro, las dagas desenvainadas, ahora que no hay pasta suficiente para untar a tantos callandones.

 

Y mientras tanto, mientras Alaya hace más de lo que resiste un ser humano, mientras la UE investiga al sindicato, la ministra de Empleo riega al tiesto y a la planta con agua y abono de millones de euros. Uno entiende que se destinen ayudas a verdaderas instituciones sin ánimo de lucro. Pero considerar que UGT no tiene ánimo de lucro es como clasificar a Bárcenas como padrino de honor de las hermanitas de la caridad.

 

O admitir que los masajes pastraneros forman parte de la recompensa por servicios prestados y por la omertá inherente a los mismos. Que qué quiero decir. Que como pastrana hable, y fundamente con  pruebas su discurso, el estado se derrumba. Pero no importa. En Andalucía seguirá triunfando el Psoe.

 

Un saludo.

GENOCIDIO ETARRA

 

 

La idea me parece excelente. La decisión, magnífica. Cosa distinta es que la resolución sea satisfactoria.

 

Una de las asociaciones de víctimas del terrorismo de ETA va a interponer una denuncia en la Corte Penal Internacional de La Haya contra la organización asesina. Por genocidio. Por ataque sistemático a la población civil. En tiempo de paz. En época de democracia representativa. Dentro de un modelo constitucional. Con la clara voluntad de eliminar a quienes, por su nacionalidad, etnia o raza, se enfrentaron a la banda criminal.

 

La asociación retoma la actio del abogado cacereño que firmó una denuncia penal en 2011 en la misma Corte contra Zurutuza Sarasola, alias “Capullo”, miembro de ETA e integrante de la formación acusada de crimen contra la humanidad y de tentativa de genocidio. Miles de españoles se han visto obligados a dejar el País Vasco y enclavar su residencia en otros lugares de España. El acoso y el miedo hicieron, y hacen, sus perversos efectos.

 

Resulta curioso porque pone los pelos de punta. La Audiencia Nacional ha dictado una orden internacional de detención contra el expresidente chino a causa de la represión comunista en el Tíbet. En España se ha de acudir a Holanda para denunciar el delito de genocidio por el principio de jurisdicción universal.

 

La Resolución 260 de la Asamblea General de la ONU aprobó la Convención para la prevención y sanción del delito de genocidio. Su contenido vincula a todos los países. Sin embargo, antes prosperará la acusación contra Jiang Zeming que la denuncia contra ETA. Salvo que el gigante oriental ponga sobre la mesa del tribunal las claveteadas botas de la bestia opresora. Las botas de ETA son más pequeñas pero respiran por la misma piel animal.

 

Un saludo.