¿GORA ETA?
El cese definitivo de la lucha armada por parte de ETA está causando furor en la sociedad española. Furor. En unos, arrebato triunfalista. En otros, prisa. En los más, cólera. En España, las polémicas se mueven en espectros de violencia verbal extremas. Nada nuevo. Lo que sí resalto es que en este abanico de posiciones encontradas, el vocero mayor y el correbullas más destacado es ZP -deleznable representación la suya- que se ha empeñado en formar parte de la historia como impulsor de la paz de conventos y necrópolis. Es lo suyo. En este sentido, Gadafi, Mubarak y otros sátrapas engrosarán las páginas de los libros históricos.
El comunicado de ETA es creíble. Los enmascarados de la chapela cesan la lucha armada. Lo dicen en presente. Omiten los crímenes del pasado salvo para reivindicar derechos para los gudaris de la muerte. Cesa la violencia, es cierto. Pero se trata de un cese condicionado. Mañana será otra cosa. Si el Estado medroso y pusilánime legaliza a los cabecillas de la banda, la guerra fria permanecerá latente pero no incendiará al país. En cambio, si el Estado se fortalece y de la ley hace su bandera, es evidente que no aceptará el chantaje inadmisible de los asesinos etarras ni las amenazas de las formaciones políticas que vehiculan este engañoso proceso. El porvenir se hace actualidad como nunca.
ETA, insisto, dice la verdad por mas que se trate de una banda de terroristas confesos y convictos. Ha sido fiel a la hoja de ruta que había negociado con el Gobierno de Zapatero, ya directamente, ya a través de mediadores designados al efecto. El que ha sido desleal, felón y embustero ha sido Zapatero, quien ha negado, desde la a hasta la z, la existencia de negociaciones con estos bandidos desalmados.
El cese de la lucha armada es la consecuencia de las negociaciones previas. La conferencia de paz de San Sebastián fue el acto telonero que precedió al concierto orquestado de la Filarmónica socialistak. ETA no se rinde, avisa. ETA no entrega las armas, enfatiza. ETA no pide perdón a sus víctimas, anuncia. ETA no se disuelve, precisa. Luego ETA sigue siendo una banda terrorista y asesina cuyos crímenes no han prescrito. Si el razonamiento inductivo es correcto, enaltecer a los etarras es un delito penal. Gritar Gora ETA se inscribe en la tipificación de apología del terrorismo. ¿O no, señor Rubalcaba? ¿O sí, señor Conde Pumpido? ¿O no, señor Ministro Caamaño? ¿O sí, señor Dívar?
La escenificación de los tres enmascarados con chapela es una evidente manifestación de la fortaleza de ETA. Las Fuerzas de Seguridad del Estado habrán debilitado su maquinaria burocrática, financiera y bélica, pero el Gobierno y adláteres han procurado consistencia a su aparato político a fin de que la banda no muera merced a la victoria del Estado de Derecho. A ZP y los suyos les conviene que esta derrota no se produzca en términos de eficacia de nuestra policía. A este (des)Gobierno le interesa difundir que el abandono coyuntural de la violencia etarra trae causa de la política de mano tendida del gabinete zapateril. Ellos han comprado una lotería premiada el día anterior y pasan al Gobierno del PP que ha de venir la patata caliente de solucionar el problema del décimo falsificado y, sobre todo, de comerse las tripas crudas de un indigerible animal salvaje.
Cambio de cromos. Yo te doy un anuncio de fin pasajero del terror y tú me das licencia para asaltar las instituciones del Estado. Trueque maligno. Cuando las partes etarras no vean colmadas sus aspiraciones, volverán a su instinto de escorpión y las calles se llenarán de cadáveres. Otra vez. Pretender convertir el País Vasco en un Kosovo ibérico es un acto demasiado canallesco y repugnante. Al Psoe le da igual. Si los ciudadanos le retiran el mandato presidencial, llenarán de minas el espacio que ha de ocupar Rajoy. Esto es lo que hay.
Pero a ver si me contestan los triunfalistas: ¿Ya no es delito decir públicamente Gora Eta? Si lo es, ¿dónde está el éxito, dónde?
Un saludo.
LABERINTO DE INFORTUNIOS
Juan de Mena escribió en el siglo XV “El laberinto de Fortuna”. Los griegos consideraban a Fortuna la diosa de la buena o de la mala suerte. Sin embargo, preferían asociarla con el fasto y con lo fértil en contraposición a la adversidad del infortunio. En esta obra de tránsito histórico, el autor reflejaba cómo las ruletas del pasado y del futuro son inmóviles en tanto la del presente se muestra en constante movimiento. Delante de la Fortuna, el laberinto. Complejidad intencionada para confundir a quienes se adentren en su interior. Especialmente difícil si analizamos el laberinto barroco plagado de adarves y con una sola vía correcta para salir del mismo.
La España de principios del siglo XXI es un laberinto ultrabarroco cuya salida no ha sido encontrada. Multitud de vías muertas obstaculizan el camino y obligan a volver atrás. Una vez y otra y otra. El ayer y el mañana no se mueven. Ya, ya.
La Banca es, por sí misma, un dédalo infernal. Cambia las paredes del trayecto en plena caminata. Las reglas del juego se modifican a placer porque los grandes príncipes de las finanzas predeterminan quiénes atravesarán la encrucijada de callejuelas sinuosas. Por si acaso algún Gobierno pretende regular los parámetros de su recapitalización, Botín hace declaraciones admonitorias y aboga por un mayor celo en la supervisión. Y, por supuesto, advierte, de cargar con más impuestos a la Banca, nanay de la China. Zapatero ya se ha enterado de la dimensión del aviso. Rubalcaba rechaza, con la boca chica, como un susurro, y mirando al infinito, las presiones. Rajoy sigue en su puesto sedente del umbral hasta que pase el cadáver del enemigo. Laberinto de posiciones que desembocará en la Fortuna de los más ricos.
Laberinto de Fortuna de los tiranos y de los demagogos. El ministro del Interior -léase Psoe- ha ordenado a la policía que libere a los dos individuos que penetraron en el domicilio de Esperanza Aguirre, o séase, el PP. Dónde está la misma vara de medir respecto a aquellos dos manifestantes que nunca agredieron a Bono, La noche de los valores no tiene sol que ilumine. Oscuridad. Para luz, la de las linternas del partido/secta que ocupa el poder. Fuera de ese artificio lumínico no cabe otra realidad. Es la caverna de Platón. Las sombras son reales.
Sin embargo, para infortunio laberíntico, el de la conferencia de paz que han parido los bilduetarras y otros fantoches del extranjero llegados. Si Eguiguren es del psoecialismo vasco, perdonen, pero más parece un infiltrado de Josu Ternera en las filas de Patxi López. Con todo, para desgracia, la de Rubalcaba. Sí y no y todo lo contrario. Ante las estupideces malignas del presidente del Psoe vasco, el candidato empalador respeta el albedrío de su conmilitón y correligionario político. La tormenta perfecta es aquella que se proyecta en pantallas de tres dimensiones sin necesidad de gafas al hoc. Zapatero ha hecho su fortuna personal a costa de dejarnos a los españoles en el centro de un tornado que parece no tener fin. En su maníaca personalidad de aparecer como hombre de paz, se humilla ante los asesinos y vilipendia a las víctimas, encumbra a los verdugos terroristas y entierra a los familiares de los asesinados. Nos pone grilletes en las manos y bozales de cuero impiden el movimiento de los labios.
A falta de acierto, ensayos repetidos con fracaso seguro. Algún día, conseguirá su propósito. La dictadura volverá y los españoles comenzaremos la dialéctica de los hierros, de las balas y de los garrotes. En ese instante, los conferenciantes de la paz de una guerra que nunca existió, nos dirán a todos, como tontos de solemnidad: os lo dijimos. No queríais que ETA y la Banca se salieran con la suya, pues ahí tenéis el conflicto. Con lo cómodo que es disfrutar la paz de los cementerios.
Un saludo.
GOLFOS Y VÍCTIMAS
He sido víctima de una golfería, se lamenta José Blanco, todavía Ministro de Fomento del Gobierno de Zapatero. De una golfería. Él, el gran atizador de los pillos, sufre los efectos de unos deshonestos. No se lo cree nadie. En el totum revolutum de los desvergonzados de la política, Blanco se encarama a una de las posiciones más cercanas a la cúspide de esa pirámide faraónica. Había procurado mantenerse en posiciones de base pero, como se coge antes a un mentiroso que a un cojo, el pilluelo ha saltado hasta la cima en un quítame allá esa gasolinera.
Blanco, la víctima negra. Se destina al sacrificio porque se arriesgó en obsequio de su partido. Sufre daños por culpa ajena. Angelito. Será que se hace la víctima y sus quejas buscan desesperadamente a la Susan compasiva que se apiade de sus desdichas. Algunos medios han publicado datos poco concretos sobre el patrimonio acumulado -acaparado- por este muchachito que un día salió de un pueblo de Lugo, mano delante y mano detrás, y rindió pleitesía en Madrid, coronado como todopoderoso jefazo del clan de los psoecialiñas. Milagrosa ascensión a fe mía.
Dícese que posee un chalet de lujo en elitista urbanización de la capital de España. Que accedió asimismo a la compra de una vivienda en el litoral gallego. Que sus niños, los pobres, se ven privados de sus derechos a ingresar en la escuela pública y, mohínos y pesarosos, acuden cada día a un centro docente bilingüe, o trilingüe, por culpa de Esperanza Aguirre, que es que la tiene tomada con él. Pepe Blanco es uno de los más eximios pensadores de esta España en la que la universidad se reserva para los que desayunan en el esfuerzo y cenan en la austeridad, mientras el partido que fundara Pablo Iglesias se constituye en cueva de promoción política y económica de trepas promiscuos. Ay, mi José Blanco. De la nada al todo y de lo absoluto al relativismo más cruel. Parece que lo han pillado con las manos en las masa de sesenta millones de pesetas.
Eso sí, Blanco niega el alborear. De lo poco que aprendió en la escuela de ideas de Jesús Caldera, fue el negar la mayor, rechazar cualquier acusación, blindarse ante toda evidencia. Leninista de método pero zarista de privilegios. Bolchevique de lengua y redomado burgués de praxis. Lo que sabe este Ministro. Se reboza en harina de mercadillo fraudulento y aparece como un pan clerical. Santificado a divinis. Sólo que esta vez lo han fotografiado con el carrito de los dorribos.
En tanto de su boca emergen palabras de dolor, entre sus sílabas le delatan bisbiseos teatrales. Golferías. Gol el que le han marcado por chulo y ferías de las fechorías que ha soltado a mandobles. Con lo fácil que es acercarse al Juzgado y endosarle una denuncia penal por calumnias al acompañante casual de la causalidad más lubricada. Una denuncia. Si ha sido maltratado por un golfo, denuncia al canto y que se deje de historietas de tebeos y de milongas de arrabal bonaerense. Cuando se levante el secreto de sumario y pueda acceder al contenido exacto de las declaraciones de Dorribo, entonces querella que te crió. Mas déjese de gaitas gallegas y acuda, presto, a reivindicar su honor. Dé la cara, hombre, muestre su figura con o sin lentes. Vístase por los pies como hacen los hombres y las mujeres que llevan pantalones.
Por último, tome una tacita, el culito de una, del vinagre que hizo engullir a Camps. Si tiene un poco de valentía, siga el camino que señaló a su adversario valenciano. No le vamos a tener ganas. Con la que lió. Con la que lía. Con la que arma. Al final, va a resultar que la víctima era el golfo y que el golfo era la víctima. En fin, el cazador de jirafas cazado por un venado. De vena.
Un saludo.
CREYENTES Y CREÍDOS
Paraíso de los creyentes. Lo de José Blanco es de estudio. Habla mucho. Nada hace. De falsedad en falsedad, hasta llegar a la cadena. Cadena sin condena. Condena sin cadenas. No desmiente. El apacentador de un rebaño de hienas calla. Y espera. Ya escampará. Mientras la lluvia arrecie, se pone a cubierto. No sea que un rayo le atraviese su alma de creído. Se las daba de ser todo un campeón. Sin embargo, Dorribo le derriba. El parlamentario de taberna no quiere explicarse. Menos en el Congreso. Le entra tiritera. La sonrisa torva de tiempo atrás conserva su amenazador gesto pero muestra síntomas de miedo. Se mantiene huraña y aviesa aunque sus ojos delatan ansiedad y ganas de huir. El creyente Blanco.
Se resiste a la querella y a la denuncia. Acaso espere que el empresario amigo se retracte. En el ínterin, procura un atajo por donde evadir su cruz. ¿O no se trata de la cruz? Porque dice creer pero no concreta qué. En la existencia de caminos prohibidos, sí. En su pasado de cazapeperos, vaya. En su conciencia laxa, relajada como un elástico roto, cualquiera sabe. Él dice creer. Y como cree, no se arrepiente. De qué tendría que arrepentirse si no ha mentido. En todo caso, el contrito debiera ser el presunto calumniador. Resulta curioso. Habla de falsedades, pero omite el término calumnia. Con lo que es Blanco y se desayuna con la víbora del delito. Cómo estará ese cuerpo que hasta la lengua se le contrae, reprimida.
Lejos de comparecer ante la Diputación Permanente de las Cortes, se esconde bajo el faldón opaco de su partido. Mucho menos se atreve a una rueda de prensa. Por quitarse de enmedio, hasta del desfile militar puso pies en polvorosa. No consintió en sumarse a los abucheos de su bienamado Zapatero. Creyente Blanco. Creído Pepiño. Dónde su arrogancia. Dónde su prepotencia. Dónde su tiranía. La gente lista, afirmaba Shermer, cree en cosas raras porque está entrenada en defender creencias a las que ha llegado por razones poco inteligentes. No le falta razón. De ahí la súbita proclamación de fe del todavía ministro.
El biólogo Rostand, ateo autodeclarado, enfatizaba sobre la presencia del Dios entre los que no creen en Él. Dios está más presente en un ateo que en un creyente. Lo que olvidaba Rostand era el citar a Voltaire. Demandaba éste, cuando la vida le abandonaba, la presencia de un cura en su lecho final. Para morir, decía, el cristianismo. Todo un ilustrado sometido a la dictadura de la fe y renegando de su razón. Ejemplo de ciencia y modelo de creencia. Blanco es creyente como el Arouet del final de sus días. La pérdida de su ministerio, no precisamente sacerdotal, le conduce a la fe. La fe de los carboneros ricos. La fe de los petroleros millonarios. La fe de los clérigos gordos.
Tentación. El creyente tentado. Blanco es el Savonarola de la España del siglo XXI. El italiano de Ferrara congregó en su contra a los arrabiatti o enojados por su fanatismo inquisidor. El español de Lugo ha alentado a los indignados de Sol a rebelarse, no contra los corruptos de su banda, sino contra los enemigos de la corrupción. El poder y el lujo son serpientes seductoras que inducen a los hombres a pecar. En su carta a los Corintios, Paulo de Tarso refería: Satanás se transforma en ángel de luz. Blanco, de tan creyente y creído, sigue siendo Satanás. La luz no acompaña al ángel cuando éste repta por la oscuridad y teme la transparencia. Blanco. Creyente. Y Torquemada, también.
Un saludo.
HOME IS SPAIN
Qué trabajo cuesta. Una cosa que hace y cuatro que destroza. Se le entiende todo pero nada se comprende. La lógica huye de su verbo y de las acciones, ni una es buena. Es, señoras y señores, Zapatero. El gran disruptor. El pequeño tirano.
Nadie lo quiere ya. Los españoles se lo toman a chufla. Los psoecialistas lo arrinconan, junto al desván de la abuelita, para que nadie los relacione. Lo que influye. De manera negativa, claro. A este santo no se le puede pasear. Ni siquiera mantener en la peana. Ni conservar en el ángulo oscuro de la cripta. Al ático de las coronas de flores. Se avergüenzan de él quienes antes parieron al engendro político. Las risas de la alianza de incivilizados tornáronse llanto y crujir de dientes con el escudo antimisiles. Se ha colocado a la altura militar del Generalísimo Franco. Bases militares norteamericanas en Rota. Medio siglo después, los yankys vuelven gloriosos.
El escudo del señor Obama lo porta Zapatero. Con toda su alma blanca de ídolo de barro negro. Si no salvó a Occidente vía pacífica, logrará su propósito por el camino de las armas. Americanos go home. Home is Spain. Zp hace suyo el programa de su odiado Bush y ondea la bandera del imperio por el madrileño Paseo de la Castellana. Los agravios a Estados Unidos se han trocado en lisonjas alfombradas de guerra. La estrategia de la disuasión se ha transformado en nueva carrera de armamentos.
Home is Spain. Más propiamente Andalucía. Griñán anda como sonámbulo. Llora por las esquinas el desasoiego. Podía haber esperado a las elecciones autonómicas de 2012. A ver qué mentiras vendo para justificar que nuestra Comunidad es la primera en arrostrar peligros que otras rechazan. En Cataluña, ni un escudo ni una espada de madera. Los residuos atómicos para Huelva. Los misiles, a Cádiz. Eso de las bombas que tiran los fanfarrones y aquello de los tirabuzones, suena a antiguo y mordaz, pero en este caso no cuela. Mucho riesgo a cambio de nada. Por qué no en Madrid. Por qué. Salven, primero, a la capital. O a la costa mediterránea. Los andaluces ya hemos padecido lo suyo con lo ajeno. Que otros pueblos tomen el relevo.
El problema no es Zapatero. La solución no pasa por echar al presidente. Estriba en convertir al Psoe en una formación democrática pequeñita, muy pequeñita, incapaz, por lo reducido de su dimensión, de inflar el globo de su avaricia sin que le estalle en plena cara. Radica en votar a un nuevo gobierno que sepa, que pueda y que quiera hacer de España una nación plural y digna de respeto. Reside en llevar a cabo una política de Estado y no un batiburrillo de diecisiete taifas ambiciosos. Se halla en entender la Constitución. España no está dividida en comunidades autónomas. España se organiza en comunidades. Se organiza, que no se fractura.
Zapatero, el escudero, se va pero nos deja el programa de los misiles. Abandonó Irak para vergüenza cobarde de muchos. Nos envió a Afganistán en un intento de borrar aquella imagen. Por último, nos regala juguetes bélicos. Especialmente a los andaluces. A partir de ahora, cuando se diga Yankys go home, tengan en cuenta que la casa de esos estadounidenses es Andalucía, con sede en Rota. Así que ojito. Que se ha de especificar. A su casa de América. Y Zapatero, a la suya. Cuanto más lejos, mejor.
Un saludo.
COMO UN PINO
Un bicho. El picudo rojo. Alejandro Márquez, no. El insecto palmericida. Alejandro Márquez no deja de pertenecer a la especie de metepatas sin fronteras. El actor Federico Luppi, uno del club de la ceja, no se recató en pedir un cordón sanitario para el PP. Sanitario, como si fueran apestados. La calidad democrática de este histrión no vale un “videla de lata”. Lo que ya preocupa más es la virtud intelectual de algunos de los grandes creadores de guettos. Monsieur Márquez, del equipo de desgobierno de la Diputación de Huelva, ha lanzado una perla que se recogerá en los “Annales” del disparate provincial. Ha comparado a un insecto, el picudo, con una persona, la que ha talado varias docenas de pinos y eucaliptos, algunos de ellos con más de cien años de vida. Sabida es la inteligencia del coleóptero de la palmera. Lo que no atribuíamos al diputado psoecialista es ese nivel de cultura y ese grado de discernimiento. Es que no se puede caer más bajo.
Las fuerzas taladoras de la Diputación que, todavía, preside doña Petronila, han lanzado una ofensiva mortífera contra una masa arbórea en lugar histórico. Pertrechados hasta los dientes, los mílites leñadores han procedido a limpiar el campo de enemigos de madera. Operación Petri del Márquez han venido en bautizarla. Como no tienen otra cosa que hacer, pues la diligencia de la institución ha colocado a toda su tropa, se han sacado de la manga el proyecto Redescubrir a fin de dar a La Rábida un repasito de limpieza. Por supuesto que la hazaña bélica se ha perpetrado sin declarar la guerra al consistorio de Palos. Carmelo Romero se ha despertado con los cañonazos de las fuerzas asaltantes. Si por lo menos hubieran pedido licencia municipal. Que va. Van a pedir ellos, los dueños de todo el país, permiso para hacer lo que les salga de las narices. Desde cuándo los amos de España piden autorización a sus súbditos para arramplar por doquier. Derecho de pernada, oigan. Puro y duro abuso de poder.
Sánchez Rufo ha pedido, muy serio, responsabilidades. No se tiene certeza de a quién las exige. Lo mismo culpa a David Toscano del desaguisado. Seguro que a José Martín, no, pues el portavoz de la nada se limita a asentir, cabeza arriba y abajo, o a negar, carrillo derecho a izquierdo y viceversa. A la señora Guerrero, es que ni la menciona, no sea que le suelte una fresca. Lo mismo ha sido al alcalde de Huelva, que es la sempiterna pieza a abatir. Qué más da que don Pedro nada tenga que ver con la materia y la competencia. La Rábida pertenece al término municipal de Palos de la Frontera y allí es Carmelo Romero el que corta el bacalao. El edil palermo, eso está acreditado, no ha cortado cuantos eucaliptos se le han puesto delante. La culpa, por negligencia e ineptitud, se asienta en terrenos petronilos. No le den más vueltas a la noria de los “y tú más”.
Lo de siempre. El psoecialista Márquez llevaba varios días dando la tabarra al grupo municipal del PP de Huelva acerca de su gestión medioambiental, cuando el boomerang de su mala uva se vuelve contra el avieso lanzador y le alcanza en la cocorota. Para gestión, pésima, indecente, infame, la tala de La Rábida. Siempre habla un cojo. Patrulla de inanes e inútiles. Son los “campeones” del “dorribo”. Predican pero de trigo, ni un celemín. Rubalcabean pero no pueden simular el blanqueo circunflejo. Pican como rojos pero dictan como azules falange.
Felipe Arias, concejal pepero, ha estado listo y presto. Aplaudo sus palabras sobre el parque Moret: “Una utopía hecha realidad. El sueño de una ciudad cumplido en el mayor parque urbano de Andalucía: 30 hectáreas de bosque en el corazón de la capital onubense, más de 90 millones de euros de inversión y un futuro abierto para lograr un Pulmón Verde para Huelva”. Que Carmelo permanezca atento. Que el paraje rabideño se puede ir al traste si no pone a un par de guardas en la zona bombardeada. La gente de Petri, Márquez a la cabeza, no distinguen un lugar histórico de una historieta del lugar. Como la copa de un pino. Su ignorancia es sólo parangonable a su osadía de señores feudales.
Un saludo.
DISCIPLINA Y ORGANIZACIÓN
En algunos centros de enseñanza y en ciertas carreras, existía el llamado consejo de disciplina. Su misión era proponer sanciones conforme al reglamento. Hoy día, se atenúa la dureza militar del término y las instituciones docentes han establecido, en su lugar, las comisiones de convivencia. Entonces como ahora, la disciplina no es sino la observancia de las normas. Siempre se funciona igual: desde fuera hacia dentro. Sin novedad. Es el marco propio de una asociación de personas que se regulan en función de determinados fines. Partidos políticos. Se mueven en esa onda. Cada vez más. Si quieren salir en la foto, ya saben los que van de disidentes y por libres. O tragan o se ahogan. Ya lo advirtió, respecto al Psoe, el interminable Alfonso Guerra: el que se mueva no sale en la foto.
Al hilo de algunos comentarios sobre la decisión del PP de no llevar a Juan José Cortés en las listas al Congreso o al Senado, me veo en la obligación de replicar. Por sentido común. Ni me va ni me viene. Los comités electorales eligen candidatos conforme a sus voluntades de llevarse el gato de las urnas al agua de su interés. Ocurre, sin embargo, que hay candidatos a palos y candidatos que empalan. Entre los primeros, algunas excepciones que se sacrifican en pos de formaciones políticas con media docena de militantes. Entre los segundos, políticos que hacen valer sus años de oficio y su capacidad de influjo so pena de pasar factura a los disciplinadores. O entro o hablo. En el caso del señor Cortés, me pregunto qué ha pasado. Si estaba prevista su inclusión en las candidaturas, sería bueno conocer por qué ha sido desalojado de las mismas. Si, en cambio, nunca se le prometió señalamiento de representación, a qué viene este galimatías.
Decía Schopenhauer que si las cosas tienen solución, a qué preocuparse, y si no la tienen, a qué preocuparse también. Juan José Cortés es un zoon politikon en el sentido más aristotélico del término. Su dimensión social ayuda a constituir la base de una educación colectiva y su dimensión política ayuda a difundir y extender esa educación. Cortés se realiza plenamente en la sociedad. Nada tiene que añadir a su trayectoria pública. Mucho se puede restar en este campo. Se le mira con lupa. De ahí que, pese a sus méritos, no se le dé lo que pueda corresponderle acaso porque no haya pedido con la insistencia necesaria.
Tranquilo, Juan José, tranquilo. Es preferible, en ocasiones, pecar de confiado a creer en la lealtad. La memoria sube y baja como la bolsa. Cuando se avistan ganancias, se compra y, para recoger beneficios, se vende. Estoy convencido, pese a mis lagunas informativas, que el PP no te ha traicionado. Es más, apuesto a que sus dirigentes te han arropado como hermanos. Por eso, vuelvo a solicitar de tu nobleza declaraciones públicas que arrojen luz sobre el tema. Son muchos los que quieren pasar factura a Arenas por los sucesos de El Torrejón y los que buscan darte pasaporte por tu presunta participación en ellos. En tus manos se guarda la llave de la verdad. No es un acto de disciplina impuesta por la superioridad. Es una defensa de la verdad que nace de las entrañas de los bien nacidos. Tú no te mueves en la órbita de José Blanco. No amenazas ni coaccionas. Estás y eres.
Ten en cuenta, Juan José, que algunos amigos son sinceros. Muy pocos. Si eliges bien, sabrás seguir sus recomendaciones. Sin embargo, la sinceridad de tus enemigos es incuestionable: aunque guste a aceite de ricino, aprende de sus censuras. Te conocerás mejor y sabrás sacar de ti lo óptimo. Por encima de disciplinas y de organizaciones. Nunca más allá de la verdad.
Un saludo.
ImPERtinentes
Dicho lo dicho, a por el autor. Duran Lleida se ha convertido en el pimpampún. Cortejado por el Psoe y el Pp, el unionista catalán se ha hecho acreedor a críticas personales. En este país, cuando algo no nos gusta, tiramos del alfanje lenguaraz y hacemos picadillo al personaje. En vez de refutar tesis y de argumentar de forma objetiva, hala, a cazar bisontes con cartuchos de goma2. El socio de Artur Mas se aloja en el Palace. Menuda fundamentación. El portavoz de CiU en el Congreso frecuenta barras americanas. Madre mía. A este paso, las murgas gaditanas vestirán al político catalanista de travestido con agujeros. No es eso, no es eso. Impertinente es el que molesta de palabra u obra. También designa al anteojos con manija que solían usar las señoras. Sus dioptrías pueden distorsionar la realidad. De qué manera.
Siempre me pareció el señor Durán Lleida un tipo listo cuyos escrúpulos patinan sobre pistas de hielo derretido. Aunque bese el suelo, le salva el airbag nacionalista. Cómo será que el propio Zapatero le ofreció un ministerio. Claro que ZP promete el paraíso de Alá y el cielo bíblico a cualquiera con tal de ganarlo para su causa. Lo cierto es que Durán ha metido la pierna allá donde no era menester. Este hombre es tan distinguido que no tiene patas. Piernas. Además, se lo tiene creído. El andalucismo militante ha entrado en cólera a raíz de las declaraciones del diputado. Y cómo. Cual manada de búfalos cabreados. Sin embargo, a ninguno escuché alegaciones de peso. El problema, el quid, es saber si el PER es un subsidio necesario u otra cosa más próxima a la compra de votos. He ahí la cuestión. Lo primero es reflexionar. Después vendrán las acciones.
Andalucía y Extremadura han sido, desde que el Psoe malgobierna estas comunidades, uno de sus principales silos de votos. Eso no lo duda el más novato de los sociólogos de cabecera de Alfonso Guerra. Más de treinta años condicionando la vida política de ambas regiones sureñas de esta España que se descompone. Desde que Felipe I de Sevilla lo instituyera, miles de campesinos se han beneficiado de esta ayuda. Algunos pícaros hicieron de la ayuda un negocio y del subsidio cautivo una imponente catapulta de poder e influencia. Los controles desaparecieron en la práctica y los inspectores miraban a otro lado cuando las denuncias de fraude llegaban a la prensa. No es la primera vez que salta la liebre sobre este asunto que tanto encocora.
Las declaraciones de Durán Lleida son, de toscas y gruesas, insultantes. Los psoecialistas se han lanzado a los ojos de su gran cómplice en las dos legislaturas zapaterianas. Los peperos no quedaron atrás en su invectiva contra el gran cacique. Ni unos ni otros han rebatido sus palabras. Se han limitado a descalificar y han embarrado las tesis en el charco de los insultos. La verdad. Basta la verdad. La historia del PER se escribe en trazos torcidos por oligarcas de turno y por capataces de vez. Dosis de transparencia y aluviones de datos contribuirían a silenciar los exabruptos de este hombre que se nos presenta como ejemplo de moderación cuando, en realidad, no es sino un funambulista mercenario que arranca a los gobiernos de España las uñas de sus debilidades. Es preciso aportar pruebas de convicción que arrinconen al eterno segundón de la derecha de Cataluña. Sobran deslegitimaciones de charanga y pandereta.
Que si frecuenta burdeles y que si habita lujosos hoteles, nada añaden al tema. Lo que interesa al pueblo y al sentido común son acreditaciones, certificados. Es la única forma de no distraer la atención sobre el tema clave: la crisis que llegó y no se quiso admitir. La parca termina visitando. Nadie escapa a su competencia. Ni nada. Las crisis se arreglan con fórmulas. Se agravan con rezos supercheros y con absurdos conjuros. A ver quién es el impertinente.
Un saludo.
MANDATO CLARO
PACTAR CON PETRONILA
Que sí, que el diablo sabe más por viejo que por diablo. Se pacta entre caballeros y entre damas y entre unos y otras. Se trata de contratantes que se comprometen a cumplir lo estipulado. A fuer de responsables, antes de rubricar, se conviene, se transige, se ajusta y se avienen al texto y al espíritu de lo apalabrado. Uno, que ya lleva tiros dados en este campo de batalla de los incumplimientos, se rebeló siempre contra los corruptos. Quién se atreve a poner su patrimonio particular bajo la gestión personal de Mario Jiménez. Servidor, ni loco. ¿Y de Petronila o de Barrero? Ni se me ocurre. A los hechos de su pésima praxis política me remito. Bueno, pues vienen los del grupo popular en la Diputación de Huelva y celebran un acuerdo con la susodicha señora para rescindir el negociazo del palacete parisino de la plaza de las monjas. Los hay...
Y claro, a otro perro con ese hueso. Uno tira de hemeroteca y se encuentra con un comunicado del Partido Popular, fechado en febrero del pasado año. El comunicado toma como base una fotografía en la que aparecen, en derredor de una mesa de camilla, una serie de personajes públicos. Preside la imagen el impar José Blanco, todavía Ministro de Fomento, cuando se desconocía todo sobre las acusaciones del emprendedor/empresario, Dorribo. Junto al gallego de oro, Javier Barrero y Mario Jiménez. En lugar destacado entre estos “chevaliers de la table ronde”, un señor que me distingue con sus sentimientos y emociones más viscerales. Me refiero a D. Francisco Urbano, empresario/emprendedor conocido en la ciudad, merced a sus manifestaciones de fervor semanasantero, a sus buenas artes como constructor, y a su cercanía financiera y mediática, léase Odiel Información y Canal Huelva Noticias, con algunos prebostes del Psoe de Huelva. Un elenco de actores. Entre las actrices, al aparecer de espaldas, no reconozco a ninguna. Lástima. Todo ello, ad maiorem gloriam politicorum del Psoe.
A sabiendas de con quiénes se juegan los cuartos y los créditos, el PP de Huelva vende como un éxito su participación, junto a Petronila y Sánchez Rufo, en la rescisión del contrato del Hotel capricho de la emperaora. Como un éxito que cuesta al contribuyente la nada despreciable suma de más de trescientos millones de pesetas y al electorado dudas crecientes acerca de la esperanza en el partido que se postula como modelo del cambio. Es que se las ponen a las huestes de Rubalcaba como a Fernando VII. Serán ingenuos. David Toscano, al que tengo como un alcalde eficiente y limpio, ha caído en la enésima trampa que le han tendido Pepe Martín y Sánchez Rufo. Pero hombre, David, lo de la caducidad en 2013 es un decir. De aquí a entonces, a saber qué nos depara el destino. No obstante, ya nos podemos hacer una composición de lugar y de tiempo.
La prensa onubense -HuelvaYa y Huelva Información- recoge en titulares de portada que Petronila ha ordenado acometer nuevas obras en su preciado retiro monjil por valor de ochenta mil eurazos. O sea, que de aquí a dos años, todos calvos. David, no vale hoy quejarse de lo que ayer admitiste. Se veía venir. Austeros los del Psoe, dené, que decíamos los de Huelva cuando niños. Cumplidores los del Partido de Petri, pregunten, entre otros afectados, a los trabajadores despedidos de Astilleros. Imparciales los del chalet del Conquero, pidan datos a los directores de El Mundo Huelva Noticias, de Canal Luz, de Antena Huelva, y otras emisoras discriminadas por la mano justiciera de la presidente de la Diputación.
Pactar con Petronila no es pactar. Es perder el tiempo y el crédito. Con lo fácil que hubiese sido desmarcarse del complot urdido por psoecialistas e izquierdaunidos. La firmeza es una virtud difícil. Si el PP no combina esa cualidad con el respeto e impulsa una política de compromiso con el pueblo, decepcionará profundamente a quienes, como quien firma, han confiado en los de Rajoy y Aznar la prosperidad de nuestro país y de nuestra provincia. Una cosa es pactar y otra, pastar, o sea, pacer.
Un saludo.
MANZANA PODRIDA
Mordida, la manzana de Steve Jobs. Podrida, la manzana que tentó la fragilidad del paraíso de dos. La política es un cesto de manzanas limpias. No me cabe la menor duda. Basta echar una ojeada a los miles de concejales de pueblecitos perdidos por la geografía nacional. La existencia de la podredumbre manzanil desmerece la cosecha pero no la invalida.
León Felipe escribía, allá por el año que nació este articulista, que si hay una manzana sin gusanos, no está detrás de mí, sino delante. El poeta zamorano decía al respecto: la libertad es la voluntad de mecerse de izquierda a derecha, de ir en sordos y rítmicos vaivenes, de una manzana podrida a otra manzana podrida, porque más allá de este balanceo no está sino el muro negro y espeso. Cuando un pueblo, moralizaba, se levanta y estrella sus sesos contra ese muro, le gritan que es un loco o un violento.
Manuel Azaña es autor de una frase limpia que a muchos sonará a irreverente: el Museo del Prado es más importante para España que la República y la Monarquía juntas. Sencillamente iconoclasta. Lástima que su intelecto sublime no estuviera a la altura de su clase política. La putrefacción no radicaba, según el que fuera presidente de la II República, en el Arte con mayúsculas, sino en el arte de lo posible que decía Cánovas. Tremenda confusión el identificar los conceptos. La letra grande impone diferencias.
La manzana de oro, transmite la leyenda, estuvo en la base de la guerra de Troya. La perfidia suele arrastrar discordias.La manzana de Blancanieves echa sus redes en el mar de las envidias. La manzana es la alegoría eterna de la corrupción. Simboliza el abuso autoritario del poder que hace de la autoridad, tiranía. El gusano reviste formas de manejos deshonestos. Desde la apropiación indebida al tráfico de influencias. Del cochecho a la malversación. En el fondo, la prevaricación resultante del ejercicio tecnificado de cinismos e hipocresías. La manzana simplifica el poder. La tersura del fruto desaparece poco a poco hasta convertirse en desagradable e informe despojo.
La corrupción es una lacra no superada. Desde las actuaciones gansteriles norteamericanas a la tangentópolis que arrasa a Italia pasando por las “mordidas” roldanianas que acabaron con la prepotencia de Felipe González. Mala fama la de la manzana. Tan tentadora como abominada. Que le pregunten a José Blanco. Puede crecer en el árbol oculto del ministerio o entre los efluvios colocantes de un surtidor de gasolina. Entre los papeles de una Consejería de Empleo o en los contratos públicos de operaciones amañadas. El sarcófago está lleno de gusanos. Hasta que fagocitada la carne muerta, vuelven por donde llegaron. En busca de nuevas putrideces.
En el viacrucis del laico ministro de Autofomento, la estación resulta crucial. El adorador de la manzana refulgente podía llevar el gusano en las proximidades de su insaciable lengua. Qué se puede hace cuando uno ignora ser portador de enfermedades contagiosas. En principio, ser prudente. Al final, apartarse. Si la precaución no distinguió al transmisor, la cordura debiera alejarle del núcleo de infección. En caso contrario, el grupo debe actuar con diligencia. Mala acción la de quienes pueden inmunizar a la población y, por intereses espurios, potencian la figura emponzoñada del envenenador. Algunos padres no pueden estar satisfechos de sus hijos. Ni algunos hijos de colegios bilingües manifestar su contento por la lengua bífida de sus poderosos ascendientes.
Lo dicho. Manzanas vendo. Las mordidas de Jobs, lustrosas y ricas. Las podridas de tantos, mordidas de muchos. Vaya con la manzana.
Un saludo.
ODIO IDEOLÓGICO
De no ser por su desvergüenza, Rubalcaba sería un payaso de trapo. Pero claro, habla, sube el pan y arroja aceite hirviendo a la audiencia. He leído el artículo de Carlos Carnicero en el que declara sobre cómo se las gasta el candidato psoecialista. Y da miedo. Dónde ha llegado. Harto conocido. Gal y Faisán nos golpean en el rostro. El hombre de Felipe, impertérrito, se pone dos duracell y lengua que te lengua.
Lo último de este tipo oscuro es su voluntad de resucitar el odio ideológico. Como si esa abominable emoción hubiese muerto alguna vez. En la boca de tan maléfico personaje, el odio forma parte de la cotidianeidad de sus acciones. Amaga con la derecha para descerrajar un tiro mortal con la izquierda. Uno de los mayores defensores del cordón sanitario al PP se saca de la chistera una nueva amenaza. Quiere reformar el Código Penal para castigar el delito de odio y discriminación. El summum de la enfermedad del alma. El anticristo se hace Cristo por medio del verbo envenenado. El Gobierno de Zapatero no ha hecho otra cosa desde la malhadada fecha del atentado de Atocha. Ha urdido cuantas maldades atravesaron su enferma mente para incriminar a Aznar y a los suyos. Qué habla este señor con pinta de usurero descarnado que acusa de engaño al que fuera mejor presidente de la democracia. Dónde vas, Satanás.
Se salta a pídola la Constitución y quiere impartir lecciones de ciudadanía. Ha convertido la ley de memoria histórica en un arma de enfrentamiento sin otra intención que sangrar la herida que ya cauterizaba. El gran provocador se erige en apóstol de las víctimas. El acosador de viejecitos se nos vende como ángel exterminador de mercados y de sicav. Ya navega, a bordo del barco de su dictadura, por aguas procelosas de tiburones corruptos. Y nos viene con el cuento de la ideología. Será mamarracho. Si hubiera leído a Engels, hubiera simulado un poco. Rubalcaba ha hecho de la ideología el resultado de una conciencia falsa. La conciencia de introducir, a la fuerza, a los ciudadanos en el bosque de las libertades colectivas a fin de arrebatarles sus derechos individuales. Este hombre es como el picudo que arrasa los palmerales.
A falta de argumentos, esperpentos. No alcanza su malicia el genio creador de Valle Inclán. Con todo, sí es un mal remedo del Bono que jura ser pobre como las ratas. Si España decide ser cristiana, él anima las contraofensivas laicas. Si hay libertad religiosa, propugna la fricción con la Iglesia católica. Si las Fuerzas Armadas defienden la unidad de España, potencia los independentismos. Proteger a la nación puede ser, si se le da pábulo, un delito contra la ideología nacionalista excluyente de catalanistas y vasquistas. La pluralidad de este especimen de la más rastrera política se reduce a El País y a dos o tres medios que le dan cuerda y rollo.
Los sondeos otorgan un amplio margen de ventaja a Rajoy. No pasará mucho tiempo antes que esta araña negra que recreara magistralmente Blasco Ibáñez, convoque a los miembros del Tribunal de la Inquisición, digo Constitucional, para dilucidar si el gran jefe de la calle Génova ha firmado pactos antisistema con el mismísimo Franco, con el rey Lear o con la máscara de Primo de Rivera. En cuyo caso, el nuevo Santo Oficio instará al futuro presidente de España a dimitir si no quiere terminar en la hoguera como los brujos bajomedievales.
Odio ideológico el tuyo, Rufián. Cava. Cuaba. Que qué es cuaba. El término con que los dominicanos definen, con desprecio, a los problemas y a los disgustos.
Un saludo.
MAL MENOR
Cuando elegimos, sabemos distinguir el mal del bien. Diferenciamos el eco de la voz. Apreciamos lo auténtico frente a lo fingido. Las personas forjamos nuestras decisiones en el yunque de nuestras posibilidades por mucho que la bondad se ausente y por más que nos apartemos de lo lícito o de lo honesto. El mal menor se configura así, eufemismos aparte, en una calamidad de efectos atemperados. Pero, al fin y al cabo, en un desastre, una desgracia que se quiere excusar en función de unas cicunstancias atenuantes pero nunca eximentes.
La doctrina del mar menor nos convierte en entes indistintos. Todo da igual. Los políticos son todos unos sinvergüenzas, sea del partido que sea. Al saco. Y no. No me vale esa premisa pues falsea el silogismo. La Transición democrática no puede degenerar a niveles de la restauración borbónica tras la fallida Primera República. Tampoco puede retroceder a esquemas de la Segunda República que llevaron al país a un escenario guerracivilista. No. La Restauración fue un mal menor ante el mal inmenso que fue el experimento de 1873. Se pretendió un bien pero se amasó un mal. No es compartible, en este sentido, la idea de que el Alzamiento Nacional fuera un bien. Si acaso un mal mayor que rivalizaba en magnitud con el mal que hicieron crecer los fanáticos desde Azaña a Negrín. Mal uno y mal otro. El bien, por parte alguna.
Las excepciones confirman la regla pero no son norma. Si lo fuera, la subversión del bien moral sería un hecho consumado. El mal menor es una aberración porque consagra la sepultura del bien. Si la verdad es un valor, la mentira, aunque se disfrace de mentirijilla, se clasifica como desvalor. Intentar convencer al pueblo de que el apaleamiento de una víctima es un bien y no un mal menor en comparación con la mutilación de sus órganos genitales, contribuye a justificar la maldad de los autores. Y no, no es eso.
No cabe el mal menor cuando se pacta o se consensúa en contra del bien común. La concesión de la independencia al País Vasco como remedio contra el terrorismo de ETA y de sus fuerzas políticas extorsionadoras, es un mal mayor que el problema que se quiere sortear. La política de inmersión lingüística en Cataluña, que comporta el desprecio hacia la lengua castellana, es un mal no menor porque el Estado se pone de rodillas ante el chantaje de los catalanistas. ¿Dónde está el bien? Si el bien está marcado en la norma constitucional que se ha dado el pueblo soberano, cualquier atentado contra esa norma es un mal. Y de menor, nada. La robustez de las leyes descansa en la fuerza de voluntad de su democracia. He ahí el bien.
No existe el concepto medio muerto o medio embarazada. O se está muerto o se está vivo. La preñez no admite discusiones objetivas. Si la ley es la referencia moral, lo que esté prohibido por ella, es un mal. Y si no lo prohíbe, aunque no lo admita, el bien está presente. El mal menor es tan repudiable como el mal a secas. Terrorismo y antiterrorismo son, por definición, males. El primero, porque violenta el Derecho. El segundo, porque convierte al Estado en forajido que se pone al margen de la ley. La mejor arma de la democracia es el poder moral de soportar el odio y la venganza y la fuerza ética para no ser esclavo de la corrupción.
La rescisión inmediata del contrato del Hotel París, del palacete/capricho “petrimonial” de la onubense plaza de las Monjas, hubiera sido un bien. Un bien sin paliativos. Las exigencias del Psoe y de Iu de Huelva a este respecto han llevado al PP a un camino erróneo. Pactar con los partidos del odio ideológico a la derecha supone tanto como firmar un acuerdo con los grandes derrochadores que se han comido y bebido la economía de la provincia. Es una equivocación grave. Ellos lo llaman un mal menor. El mal no pierde su naturaleza por su dimensión. Lo es por sí mismo. No hay satanes buenos. Todos son malos.
El PP debería dar ejemplo de categoría moral y de valor ético. Procurar el bien general, el interés del pueblo. No sea que éste lo vote hoy como mal menor en contraposición al delito nefando de los políticos del Psoe. De hacerse así, el cambio de sentido sería tan efímero como pobre. Si los populares de Rajoy no se postulan como artífices de una política bien hecha, se sitúan en la misma órbita errática y corrupta de los de Zapatero, Rubalcaba, Blanco y otros impúdicos de su ralea. No puede ser. Si quieren manga, al Mar Menor. Los males menores, como la mangancia, no deben recalar en puertos de confianza. No.
Un saludo.
CAAMAÑO
El señor Caamaño es ministro de justicia. En principio, el cargo y la función nos llevan a pensar en toda una autoridad del Estado español. A bote pronto, así sería. Mas si contextualizamos su figura y la ubicamos en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, la cosa cambia. Sentarse en el Consejo y compartir responsabilidades con Pajín, Aído, Álvarez, Blanco y otras ejemplaridades de esta jaez, invita a reflexionar sobre nuestra primera impresión.
Entre Caamaño y Benítez, su predecesor, la justicia ha llegado a tocar fondo. Es que no pueden ser más badulaques. Su inconsistencia política corre paralela a su necedad funcional. Están pero no son. Entes licuables que adoptan la forma del recipiente en que se alojan. Algo así como su colega Conde Pumpido. Si de colorear la toga con el ocre del barro, allá van. Que interesa al partido ennegrecer las puñetas con la legalización de los filoetarras, a la piscina que se tiran. Cuando deciden modernizar el aparato judicial, mucho hablar y poco hacer. En caso de polémicas doctrinales, son capaces de convertir el principio de contradicción en un sofisma versión “no hay caso ni lo habrá” del pequeño José Blanco.
El tema de la cadena perpetua está adquiriendo nuevos tintes. Caamaño podría esgrimir argumentos en vez de lanzar denuestos y descalificar al adversario. Quiá. Mucho pedir a quien apenas practica más allá del exabrupto. El pensamiento cartesiano o la filosofía kantiana suenan a este ministro como Kelsen a un analfabeto. Ná de ná. Podría haber aludido a la dudosa constitucionalidad de la misma. O bien matizar las dificultades de revisabilidad de lo perpetuo. Incidir en el análisis de la reinserción. Arañar las posibilidades de la reeducación. Cosas de ese estilo. Un poco de asertividad en este producto del dedazo de ZP es pedir que el cielo reubique su techo. Misión imposible. En lugar de construir, arrasa con los discrepantes y los coloca en el barrio de los retrógrados. Los desprecia como defensores de instituciones sociopolíticas obsoletas. Una patada con la lengua constituye todo el bagaje intelectual de este mozo. A imitar. Mecaschis.
El abordaje del Código Penal es una necesidad insoslayable. El estado de la justicia española no puede ser más preocupante. Magistrados que archivan con la ligereza de un gun-man y jueces que firman autos de libertad antes de que la policía ponga a su disposición al ladronzuelo o al estafador de medio pelo. La calle está dividida sobre el tema de la cadena perpetua. Y si, además, es revisable, la madeja se enreda. Sin embargo, los alemanes, los británicos y los franceses la tienen instituida. Al cabo de 30 años, los penados salen a la calle. La revisión procura la reducción. La perpetuidad es un mal demasiado perverso como para ejercitarlo con crueldad. Condenar de por vida a alguien, sin posibilidad de redención, equivale a matar cualquier esperanza de perdón. La ley existe porque la sociedad demanda unas normas de convivencia e incluso de supervivencia. La ley es, pues, resultado de una petición colectiva. Al revés, no. La ley no debe condicionar la soberanía del pueblo y mucho menos suplirla.
Caamaño llama retrógrado a todo bicho viviente que diga esta boca es mía. Suele ocurrir que el agente se convierte en paciente. Acaso sea él partidario de retornos a dictaduras fascistas y, avergonzado de su intención, atribuya al PP la defensa de valores innobles. Caamaño realiza, como algunos astros, un movimiento retrógrado. Cómo que qué es esto. El que se realiza en sentido contrario al movimiento directo. Dicho en román paladino: que se opone al movimiento de avance de los demás y denuncia que el resto del mundo marcha por camino equivocado. Cosita de ministro. Lo que sí debiérase revisar es el modo de provisión de los ministerios. Tanto de los del Gobierno como los de la Fiscalía. Si mantenemos el status actual, el trompazo es seguro.
Un saludo.
A POSTA: BOTO Y BOTOX
Entre diversas acepciones de posta, elijo una. En los juegos de envite, porción de dinero que se envida y pone sobre la mesa. Dinero, juego y envite. Dinero ajeno, juego ilegítimo, ofrecimiento amañado. A costa del país. A posta.
HuelvaYa recogía en sus páginas una información que firmaba José Carlos Aguado -periodista grande- en El Mundo Andalucía. Por lo visto el angelito que fuera alcalde de la muy psoecialista Valverde del Camino, se gastó, en pocos meses, antes de que los electores le pusieran de patitas en la calle, algo así como dos millones de pesetas con la visa platinum del Ayuntamiento. Con la Visa del Ayuntamiento. La suya particular, si la tenía, que para qué, ni la aireaba no fuera que se contagiase de la pública. El hombre tiraba de la platinum con la rapidez y el tino de Billy el niño. Muchacho, qué habilidad y qué falta de escrúpulos. Endeudado el consistorio valverdeño hasta las orejas, el edil del botox -de botos y de muebles, el señor Domínguez sabe bien poco- se inflaba los labios a golpe de marisco, de curado jabugo, de espumosos y de alguna que otra bebida cara de malta. A posta.
Ahí tienen al genio de la lámpara y factótum del Instituto Municipal de la Vivienda más ruinoso que pensarse pueda. Que el pueblo le retira su aval democrático, la Psoesecta lo eleva al altar de los servidores desahuciados. Roma no paga a traidores pero compensa opíparamente a los reptiles. Y ahí lo tienen. Barrero premia al derrochón con la Delegación Provincial de Obras Públicas y Vivienda. Otra visa del mismo metal y no se rellena ni un bache en cualquier carretera comarcal. Y Barrero lo nombra a posta. Remarca José Carlos Aguado la cenita del honorable Domínguez en Savini. El restaurante milanés se ubica en el arrabal como quien dice. Ni más ni menos que en pleno corazón de la ciudad, entre la catedral gótica y el teatro de La Scala, en plena Galería Victor Manuel II. Anda que se come mal en la tabernita de varios tenedores y que el servicio es de los de tocar las palmas. En todo caso, si se pusieron ciegos en ese templo de la carne, no fue por llenarse las panzas. No. Fue a posta. Que con el dinero de los valverdeños, se come uno un buey a base de pan. Ya del bolsillo propio, la manduca está más restringida. A posta.
Qué quieren que les diga del "probe" Migué. Yo me inclino por la tesis del hambre. Porque vamos a ver. Si Viera, que fue Consejero de (des)Empleo de la Juntasuna, está implicado hasta los ojos en el fondo de reptiles de los expedientes de regulación de empleo, y no se ha gastado las millonadas del conmilitón en esos banquetes, será porque o bien no se han descubierto las facturas o bien porque el hombre, pese a su carita sonrosada por los buenos yantares o folgares, entretenía sus penas de dinero en menesteres de otra índole. Por ejemplo, evitar la obesidad entre los cientos de miles de parados andaluces. Es que Viera tiene un gran respeto por la sanidad autonómica. Con decirles que el señorito se jacta de su patrimonio personal. Lo van a comparar con el exregidor valverdeño, que bastante tiene con masticar a dos carrillos. Y todo, reitero, a posta.
Herodoto elogió con enusiasmo el sistema de postas implantado por el persa Ciro. Pero la historia no pasa por envíos de correo por uno u otros medios. La historia no para en este asunto. Más bien se detiene. El peso de la poca vergüenza llega a asfixiar. No por que falte aire limpio a los pulmones. Sencillamente porque la avaricia rompe el saco. Los ofidios se tragan enteras y vivas a sus presas. Los reptiles humanos, también. Ocurre, a veces, con alguna gente corriente y moliente que han hecho del partido, una partida. Partida: conjunto poco numeroso de gente armada, con organización militar u otra semejante. Coloquialmente, en Cuba, partida es persona hambrienta. Lo que les digo: el hambre de Miguelete Domínguez y de Josantoñito Viera.
A posta. Lo hacen a posta.
Un saludo.
MAFIA NEGRA, BLANCO MAFIA
La sorpresa tiene escaso asiento en mi forma de entender la política. Sin embargo, aunque pocas noticias me causen estupor, la reiteración en los escándalos sí me genera alarma. Por mucha templanza que se posea, el botón del pánico se aprieta con cierta frecuencia. Nos vamos a estrellar. Se están pulverizando las marcas mundiales de actividades mafiosas. En España. La Cosa Nostra ha dejado Italia como subsede y ha establecido la oficina matriz en territorio patrio.
El Gal, los fondos reservados y Luis Roldán sacudieron los cimientos de la política española durante la presidencia de un psoecialista, Felipe González. El faisán, las negociaciones con ETA y la corrupción de altos cargos del partido/secta vuelven a poner una bomba en la línea de flotación del buque democrático. Lo penúltimo, porque surgirán revelaciones increíbles, es lo del Ministro de Fomento de su propio Patrimonio. Dorribo acabará derribando a este jerifalte de los miedos. El encuentro de la gasolinera va a ser su tumba.
Todo ello, sin embargo, peccata minuta. Si es verdad lo que publica La Voz de Galicia, las presiones a los jueces son de tal magnitud que vulnera la independencia de estos magistrados. Chicago años veinte. Hampa institucional si se demuestra que agentes del Centro Nacional de Inteligencia están siguiendo a algunos miembros de la judicatura. Y si resultara cierto que los encontronazos de la Fiscalía con los jueces están adquiriendo categoría de gresca, entonces, mano sobre mano, posición fetal y a buscar la protección natural del cuerpo ante la explosión que viene.
Mientras el caso Blanco, en realidad el affaire mafia psoecialista, ocupa titulares de algunos periódicos -El País y otros de las subvenciones callan como zorros-, la juez Alaya sigue destapando las vergüenzas de Griñán y de la Consejería de Empleo de la Junta. Los enchufes han modificado de facto el Derecho administrativo. Los concursos de méritos se miden en términos de carnet de partido. El desembarco de cualquier funcionario en puestos de responsabilidad hace hervir la olla del dinero. Dejar la caja de caudales en poder de un funcionario probo sería la ruina denla financiación psoecialista. La ética voló hace muchos años del libro de estilo del Gobierno de Zapatero.
Las delegaciones provinciales de las distintas consejerías de la Junta de Chaves y de Griñán son un nido de nepotes y de chapuceros que se creen impunes. En ellas se refugian los desbancados por el pueblo en las últimas elecciones municipales. Si se produce overbooking en estos organismos, ahí están las diputaciones provinciales para recoger los restos del naufragio electoral.
Esta gente no está dispuesta a rendirse ante la ley. Si son desalojados, dejarán tras de sí un reguero de muertos, un vacío de liquidez, una tropa de intrusos y un colosal caballo de Troya del que descenderán, en la quietud sombría de la noche, toda una legión de mercenarios del mal.
El nuevo Gobierno tiene ante sus narices una ímproba tarea: la exigencia de recuperar la moralidad. Siendo lo de Blanco un incendio provocado por su propia avaricia, lo del CNI es más grave. Implicaría que Interior y Defensa estuviesen pringados como, años atrás, pudo estarlo Manglano. La historia se repite cuando los protagonistas ponen en escena las malas artes que utilizan los capos de la droga, del dinero blanco, digo negro, y de la compraventa de almas. ¿Se refiere a los traficantes de armas? No. Hablo de los negreros/blanqueros de almas, de espíritus, de conciencias. Algunos forman parte de este Gobierno. Mafia negra. Blanco mafia.
Un saludo.
BLANCOHECHO
Quiero creer que es inocente de un delito penal. Sin embargo, desde un punto de vista de la moralidad política, considero que José Blanco, ministro del Gobierno de España, es un individuo de dudosa reputación. El caso “Campeón” lo ha puesto en el disparadero de la corrupción más infame. Por más que niegue las acusaciones del empresario Dorribo y por mucho que anuncie la interposición de una querella criminal, pintan bastos para este gallego sin más oficio que el partido y sin otro beneficio que el de pertenecer al mismo.
Excusatio non petita, accusatio manifesta. No falla. La pata -la mano es otro cantar- la ha metido Rubalcaba. Cómo no. Es el estilo Psoe. La defensa de los acusados -y suele entrar en la técnica jurídica de los penalistas- pasa por arrancar a tiras los defectos de los denunciantes. Nada extraño. El candidato ha ido directo a la yugular del empresario Dorribo: “parece que estuvo en la cárcel unos meses y eso a uno le da que pensar”. Se echan toneladas de tierra sobre uno hasta sepultarlo en vida. De esta forma, se hunde la credibilidad del inhumado. Así funciona la historia. Y como tal, los protagonistas repiten las mismas consignas. En su día, con el chaparrón de los fondos reservados y otras lindezas, Felipe González exclamó: siempre que llueve, escampa. Los socialistas gallegos han optado por una versión idéntica: en unos días amainará la tormenta.
Estrategas de mesa de camilla y de gañanes de aldea. Acuden a la meteorología para tapar a los satélites descontrolados, o muy controlados, a saber, que se estrellan contra la atmósfera de limpieza política. El imperativo categórico de Kant les suena pero que lo toquen otros. Si el afectado por la denuncia fuera del PP, las campanas tocarían a muerte. El caso Gürtell fue aireado por los medios afines como si los amigos de Rajoy hubiesen saqueado el Banco de España. Dimisión, atronaban los halcones asustagaviotas. Dimisión. La derecha, al paredón.
Pepe Blanco, no. Cómo va a ser eso. De los tres señalados por el dedo del empresario, el popular y el "galeguista" dimitieron. El psoecialista, que ni lo piensen. Los otros son sospechosos de hedor. Pepe Blanco es inocente sin presunción. No es que presuma de inocencia. Es que chulea y bravuconea. Si el ministro quiere pararse en una gasolinera para charlar con Dorribo, pues es normal. Para eso es ministro y para eso es discípulo de la escuela más sectaria que contempló la historia. Ni mú. A don Blanco, ni chistarle. Que te pone una querella en menos que pasan unos cuantos días. El hombre tiene que pensar qué va a decir no se le pille en un renuncio.
Extraco y Campeón. Dos caballos que pueden hacer perder la cabeza a Pepe Blanco. Iban de ganadores y saltó la chispa de la derrota. Si es que cuando las cosas vienen mal rodadas, por mucha pendiente que haya, la cuesta puede ser un precipicio. En el partido de Rubalcaba, -qué fue de ZP-, las cabezas van a caer en tropel. Es que estaban hasta los ojos de corruptos y parió el de Fomento. Yo creo que lo de portavoz ha sido la puntilla de D. Pepe. Por la boca, Blanco, muere el pez. Hay perros que deben salir a pasear con el bozal puesto. Esto del cohecho contra Camps ha degenerado en blancohecho.
Ay de mi Alhama.
Un saludo.
DESDICHA LABORAL
El trabajo nace con la persona. Y muere. Uno ha pasado del status emocional de la irritación al ente visceral de la cólera. Septiembre ha matado las esperanzas de casi cien mil españoles por mantener su empleo. Rubalcaba, que sabe cómo arreglar este desaguisado, se guarda la receta para nunca. Desgraciado personaje que procura la infelicidad de un pueblo a costa de manipular sus más primarias necesidades. Cien mil parados más por obra y malas artes de este Gobierno del horror y del polvo. Se puede ser peor, pero esta contingencia se arracima en los estantes podridos del partido de Zapatero.
De tal Estado, tal provincia. Nos acercamos a la denigrante cifra de sesenta mil desempleados onubenses. De nuevo, el síndrome de culo del mundo se hace cuerpo en las clasificaciones del paro. Superamos, -qué éxito, Mario Jiménez; qué triunfo, Petronila Guerrero- la media andaluza. Lo peor es que seguimos hurgando en el barrizal del problema. Sólo ciento noventa mil huelvanos están afiliados a la Seguridad Social. Ante este cúmulo de despropósitos, el 15-M calla. Comisiones se queja pero no remueve la niebla no sea que la transparencia muestre sus debilidades subvencionadas. En Madrid, la de Dios. En Andalucía, los santos inocentes. Vivo ejemplo de autoridad inmoral y de arrastramiento sindical. La otra, sí, Ugt, recita la misma consigna. Pide que se solucione el problema. Sin embargo, ni un meneíto, que se cierra el grifo del dinero corriente. Las manifestaciones y las huelgas, contra Esperanza Aguirre. Pandilla.
Alguno me argumentará que, al menos, reconocen el estado agonizante del enfermo. Algo de dignidad sí les queda. No mucho. Algo. Nada, lo que se dice cero patatero, lo del Delegado de Empleo. El comisario político de la Consejería donde se parieron los malformados expedientes de regulación de empleo, asegura que el dato del paro hay que mirarlo en positivo. En positivo. Es que en 2010 fue peor. Y en 2009, lo mismo. No obstante, la moraleja es que hay que decir un embuste por más que se note la falsedad.
En tanto la ciudadanía se muere de asco, la élite psoecialista sigue chupando del bote de los organismos públicos. Al famoso tránsfuga Rodríguez Donaire, uno de los artífices de la degeneración económica de Valverde del Camino, lo premian. Petronila lo acaba de contratar como Asesor de no sé qué carreteras y no sé cuantos aeropuertos provinciales. Seis millones de pesetas al año. Dietas y gajes aparte. O sea, destroza la economía del pueblo y lo ascienden a consejero de la miseria. Mucho pasta por medio. Que esta gente no mueve un músculo, siquiera para derruir, si no la colocan bien. Una deuda de cincuenta millones de euros no la alcanza cualquiera. Hay que ser especialmente pernicioso. Pepe Martín y Sánchez Rufo no le van a la zaga. De no ser por David Toscano, los dos edilicios aljaraqueños pudieran haber llegado, en la presente legislatura, a la cima del pitote más pendenciero.
Nos faltan los resultados de la Encuesta de Población Activa. Ya sabemos que sobre cinco millones de parados. Ochocientos mil por encima de los datos que ofrece el INEM. Y tanto. La EPA distingue entre ocupados y parados. Éstos son los mayores de dieciséis años que, durante la semana en que se realiza la encuesta, estaban disponibles para trabajar, buscaban obsesivamente un empleo y se han tenido que comer sus ganas de actividad. Cinco millones.
No se preocupen. Ya que no ZP, Rubalcaba encontrará la solución. Van a enchufar a los votantes, a sus hijos en edad y a las madres que los parieron. No habrá luego dinero para pagarles. Eso es lo de menos. Lo de más es que sigan tomando al país como el pito de un sereno. El pito somos los ciudadanos. El sereno. Eso del sereno... No sé, no sé.
Un saludo.
SE JUBILA
A veces, me decía Antonio, hemos de querernos un poquito. Mi amigo también se quiere. Pero muy de tarde en tarde. Ahora, sexagenario, se jubila. Deja el trabajo que ejerció durante cuatro décadas. Ama, me dice, su oficio aunque abomine de horarios y burocracias. Ya es hora, insiste como si quisiera remachar que su decisión no es un error. Es hora. Tiempo de "candalitos" y no estrés es tres, tres. Octubre y cuatro. Clave y requisito.
Dice que siempre quiso ser honrado. Acaso sea mi único mérito, apunta. Desecha la idea del dolce far niente. A su edad, eso sería perjudicial para una persona criada en los entresijos de la pluriactividad. Sin embargo, sé que intentará dosificar esfuerzos. Pensará en los nietos que, alguna vez, sus hijos le regalen. Y tratará de compensar cuanto se privó antaño.
Atrás, pero cercanos, quedaron, porque la memoria los conserva felices, los recuerdos del Calasanz calañés y de los onubenses del que fuera José Antonio, del impar Vázquez Díaz, de la entrañable familia "donanita", del recio Neruda, del fuentepiña juanramoniano, y del cariñoso León Ortega.
Se jubila. Mi amigo se jubila. Brindo por él. Por que su felicidad sea completa. Me insiste que agradezca a todos quienes contribuyeron a enriquecerle su trabajo y su vida. Dicho. Hecho.
Sus amigos, sus hermanos, sus padres, sus "IgnaGuilleGonza" y su mujer siempre estuvieron. Y están.
Un saludo.