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Francisco Velasco. Abogado e historiador

LA PAPISA AGUAYO

 

 La señora Martínez Aguayo es consejera de Hacienda y Administración Pública de la Junta de Andalucía que preside -jajaja- José Antonio Griñán. De Hacienda y de Administración Pública. Con consejeras como la susodicha, para qué queremos enemigas. Así está la Comunidad. Así está el paro. Así está Andalucía.

 

Los presupuestos que han destripado, cocido y guisado los psoecialistas de San Telmo se lo van a comer los andaluces. Poca carne y mucho pan. Apenas pescado, pero salsa la que quieran. Para seguir mojando calamidades. El Parlamento va a aprobar estos presupuestos para 2012 con un par de lamentos por cada uno de los genitales golpeados. Regalar más de ocho millones de euros a los “jefesitos” de Comisiones y de Ugt es una patada en las partes pudendas de los desempleados, de los funcionarios, de los pensionistas y de todo el pueblo andaluz. En época de recorte sanitario y educativo, se entrega un sobre lleno a los cómplices de la bestia parda que esta Junta es.

 

Con estos mimbres monetarios, Pastrana y Carbonero muestran su contento y desbordan sus alabanzas. Cómo no. No es extraño, pues, que los sindicatos sin clase se pertrechen para un futuro que no resulta nada halagüeño para la clase obrera. Si, como todo indica, el Pp triunfa en las elecciones generales y en los comicios autonómicos, los osos tendrán que buscarse alimento distinto a la miel líquida que les proporciona la harca de Griñán. Así y sólo así se puede explicar el apoyo incondicional de los pesebristas al Gobierno del Psoe. Qué vergüenza.

 

En esta lucha diaria por enrocarse en el poder, la señora Aguayo es la suma pontífice de las trampas legales. Lo mismo se marca unas rumbas paralelas que unas sevillanas falaces o un tango de la corrupción más arrabalera. Es infalible. La señora organiza tinglados que le tiran los tribunales. Pero ella no desfallece. Si los jueces la ponen en entredicho, no se arredra. Más artificios administrativos y puñado de maquinaciones a la palestra. Qué va a poder el judicial sobre el ejecutor. Ella es vicaria de Blanco y de Chaves en tierra andaluza. Ya saben. En el país de los EREs, Blanco es majestad.

 

En tanto la mona se viste de seda en los vestuarios amigos, los trabajadores miran el cochazo oficial de la papisa Aguayo mostrando un mohín de asco y arrastrando la lengua entre chasquidos de desprecio. En la comitiva, los lujosos vehículos de los líderes sindicales. Escoltan a la sacerdotisa máxima de las componendas dinerarias. Bendicen su careto y besan sus manos. Todos se dirigen al templo de las ceremonias malditas. Allí donde los comerciantes de la piltrafa cambian escaños por euros, trocan derechos por docilidades y blanquean cargos a costa de dignidades.

 

La papisa está contenta. Cumple la misión que le encomendara la secta. Cuela por izquierdo lo que al derecho repugna. Es una papisa aventurera y sin piedad. No es la controvertida papisa Juana. Es la despreciable papisa Carmen. Adoratriz de ídolos de barro y vestal del becerro de oro.

 

Un saludo.

 

ENORMEMENTE SATISFECHOS

 

 Jean Baptiste Poquelin, dit Molière, es uno de los grandes de la literatura mundial de todos los tiempos. Una de sus obras más emblemáticas es el Tartufo. En ella, como en tantas otras, el francés universal supo, como pocos, atacar la pedantería, la ignorancia y la pretenciosidad como bases públicas de una hipocresía privada. El Tartufo es un canto desgarrador a la manipulación consciente del poder.

 

Heine, el último poeta romántico, expresó de forma elocuente qué era la hipocresía. La hipocresía, afirmaba, es una mentira performativa, transformadora. Refería que los hipócritas son maestros en predicar agua en público mientras a escondidas toman vino. Del mismo modo que se anatematiza en el púlpito a los que sucumben a los deseos de la carne y calman sus ansias sexuales en lupanares. O los que instan a no robar y son ladrones de amplia trayectoria. Todos ellos son mentirosos performativos bien alejados de los embustes en legítima defensa o en estado de necesidad.

 

El falaz presidente del Congreso de los Diputados ha defendido a su correligionario José Blanco de las acusaciones que se vierten sobre el Ministro en el caso “Campeón”. Ha hecho gestiones, subraya el adalid de la moral más cínica. De tráfico de influencias o de cohecho, ni por asomo. Bono es de los que se apoyan en los mandamientos de la ley de Dios o de la Iglesia hasta que los intereses particulares imponen sendas que él no admite en otros. Está enormemente satisfecho de lo bien que ha quedado con su compañero de armas políticas.

 

Por su parte, el pinochesco Blanco asegura que su intervención en el caso Dorribo tenía una clara intención de crear empleo allá donde exista el mínimo resquicio. Que él no se ha lucrado con los taratantos mil euros. Que cómo se le puede calumniar con semejantes infundios. Que él es muy devoto de Santa Bárbara y se acuerda de ella, como Dios manda, cuando truena. Que de dimitir, por qué. Eso queda para el corrupto de Camps y la gente del Pp.

 

La Junta de Andalucía es un nido ovíparo y vivíparo de hipócritas. Ovíparos porque se reproducen por huevos y vivíparos porque amamantan a sus crías hasta que llegan a la edad de colocarse a dedo en el sancta sanctorum de los enchufados. La consejera de la presidencia, la señora Mar Moreno, ha declarado, en un alarde tartufesco que supera al personaje de ficción, que el Ejecutivo de Griñán está enormemente satisfecho con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en la que se refleja que “el procedimiento seguido por el Gobierno andaluz para repartir el dinero del ’fondo de reptiles’ supone "un desprecio al Derecho y a los trámites exigidos legalmente". ¿Hipócrita ella? Para nada.

 

En este orden de corrupción, el señor Rubalcaba ocupa uno de los puestos de renombre. En el debatito televisado, se olvidó de los cinco millones de desempleados españoles para atacar el programa de Rajoy cuando, si los españoles lo legitiman, se convierta en presidente del Gobierno español. Está muy preocupado por lo que ha de suceder y ahoga en lava volcánica la podredumbre que él y su íntimo Zapatero han producido.

 

La lista de triunfadores de la hipocresía más vomitiva sería interminable. Permítanme que termine con Machado: El único vicio que no puede perdonarse es la hipocresía. El arrepentimiento del hipócrita es de por sí la hipocresía. Alfonso Guerra es el dios tartufo. Lo que ha dicho sobre la juez Alaya le descalifica per saecula saeculorum.

 

Un saludo.

LA MANTA

Una buena manta todo lo tapa. Durante un tiempo. Hasta que el grosor de lo escondido comienza a escamar. O cuando la pituitaria husmea olores poco gratos. O cuando la abundancia de abrigos levanta fundadas sospechas. O cuando los mantas de la ocultación se lían la manta a la cabeza y cometen errores a manta. La manta de palos que les espera. En esos extremos de prepotencia e impunidad, alguien comienza a tirar de la manta. La manta.

La manta de golfos que manipula el gobierno andaluz ha nombrado a dedo a una manta de amigos, familiares y enchufados de estirpe ideológica. Los más mantas. A mantazo limpio. A manotazo sucio. La tropa de Griñán necesita hormigas soldado dóciles para taponar los agujeros del queso roído por las ratas. Después de los latigazos morales del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, el Supremo ha aumentado el sonrojo. Más de un centenar de altos cargos de la Junta han sido anulados. Los magistrados han entendido que el sistema de libre designación debe ser excepcional y motivado, a fin de no apartarse del camino que señala la ley. En este caso, los abogados de la Junta no podrán recurrir la sentencia porque es tan firme como dura la cara de sus patronos. De risa lo que a esta estirpe de mangones les importa la ley o la justicia. De risa y de llanto.

El enchufe es la conexión de la manta a la electricidad. A veces, la manta da calambres y en ocasiones, el susto es bastante mayor. Nadie crea, sin embargo, que las condenas variarán los sentimientos y que la contrición hará acto de presencia. El nepotismo y el favoritismo forman parte de la identidad más ancestral de las bandas mafiosas. Los padrinos son muchos y los sicarios, multitud de arrastrados.

El Titanic de la corrupción no soporta el peso de tantas mantas ni el lastre de mantas tan malos. Por mucho que Griñán arengue a su ejército de chupaores para contener la ola conservadora, su discurso caerá en el barrizal de su saliva inútil. Ni el mitin de Felipe y Alfonso revolverá la decisión de millones de agraviados y vilipendiados por las hordas del huno RubalcAtila. No hay encuestas remontables a estas alturas del curso electoral. Salvo que el chispazo intencionado en la manta gigante que cubre la piel de toro, prenda fuego en cortinas, muebles y demás enseres combustibles. Una catástrofe salvaría al terrorista del ostracismo que le aguarda.

La manta se cierne sobre millones de cabezas. Si no pueden tapar, asfixiarán. En caso de varapalo judicial, a iniciar de nuevo el procedimiento. No cejarán en su intento malvado de convertir el vergel en un baldío. Amenazan con recortes y tijeras cuando ellos podan con hachas y motosierras. Coaccionan a la ciudadanía con mensajes de una prosperidad imposible. Son impermeables a la angustia del paro y a la cultura de la libertad. La gruesa y confortable manta que les cubre les aisla del mundo real. Desde su palacio de invierno, al calor de su lujo y de su espacio vital, miran entre sonrientes y divinos a la muchedumbre que se agolpa al fuego de las candelas combatiendo el frio inmisericorde que penetra entres sus falcas carnes.

Después, se lamentarán del estallido social. Propondrán a la derecha para ser quemada en la pira. La desvergüenza tiene género femenino. Como la Junta. La manta admite la ambigüedad. Lo que no es cuestionable es que Griñán y los suyos están consumiendo al país en la lumbre de sus chimeneas particulares de sus mansiones de señoritos.

Destapemos la manta. Antes y después. De seguir gobernando estos impresentables, no quedará ladrillo sobre ladrillo en el edificio institucional de Andalucía. Mantas fuera. Todos y todas. Mulillas de arrastre para los revolcados, postrados, genuflexos, envilecidos, humillados, lameculos y besapiés.


Un saludo.

LA GAUCHE NUE

 

 Desnuda. La izquierda. Del eurocomunismo de Berlinguer a la globalzurda de Lara. De la izquierda posible a la desunida e improbable izquierda. Un salto atrás en la calidad. Lo de Lara es de traca verbenera. Discípulo del más intransigente Gramsci, reniega del maestro y levanta barricadas contra la iglesia católica. Toma posiciones jacobinas pero no es sino un Robespierre de opereta. La única guillotina que se abatirá sobre su cuello es la ranura de las urnas veintenovembrinas. Vive en democracia pero echa de menos las checas y los gulags al más puro estilo soviético. Se pasa el derecho fundamental a la igualdad por la bufanda de su gañote a lo Valderas.

 

A nuevos tiempos, recursos distintos. El siglo XXI va a reproducir clichés decimonónicos. Las libertades huyen de la sociedad al ritmo del felipismo y del zapaterismo más atroces. Los amigos de los terroristas de Estado y los socios del cordón sanitario contra la derecha muestran sus partes íntimas llenas de llagas. Nada queda de la herencia de Marchais. Lo mismo que de la sociedad común de Carrillo. Estertores de una política que soñó con cambiar dictaduras por democracias sin saber cómo. Experiencias dolientes que se deslizaron por la pendiente de su demagogia insana.

 

La izquierda española está desnuda de valores. Mucho ruido y en vez de nueces, cáscaras. La alianza con el poder ha arrancado el velo de sus heridas. No hay cicatrices. Sí, y mucha, pus. El tripartito catalán rompe aguas e inunda de subvenciones a Roures. El rubalcabismo cose a todo trapo el himen de la decencia mil veces desflorado. Zapatero acude a su funeral en busca del llanto de algún distraído o de sus beneficiados. Eguiguren concede canonjías a los verdugos y abre fosas a las víctimas. Llamazares se coloca las ropas talares de la secta a la que ha de adherirse en breve. El Papa Guerra se prende la tiara capitalista con la fuerza del iluminado. Los sindicatos del paro disfrutan del festín de los empresarios más despiadados. Es la izquierda, estúpidos. La izquierda que prefiere la carroña del amo antes que el pan fresco del trabajador.

 

La justicia se deja en manos de sicarios. A la educación pública acuden los hijos de la derecha y de la izquierda pobres porque los vástagos de los ricos de izquierda ingresan, sabihondos, en los salones de la privada. La sanidad padece los excesos de años de rapiña y compadreo. Los servicios sociales se derrumban de forma paralela al incremento del paro. La cultura del esfuerzo que los funcionarios lideran se escurre por los sumideros de los cantos de la cigarra más molesta. Persiguen una banca pública quienes abominan del capital y quienes siembran de enchufismo las instituciones. Asaltan las televisiones de las Autonomías pero desdeñan los periódicos públicos a sabiendas de que la civilización de la izquierda pasa por la imagen y por la palabra vociferada pero no por la lectura silenciosa. La SER, el País y demás portavoces del poder izquierdoso silenciaban antes los males de los bancos entregados.

 

Treinta años de izquierdas en Andalucía han traído miseria moral y económica a la tierra de califas y tartesios. Chaves y Valderas han roto los vínculos del poder con el pueblo. En vez de lazos, grilletes. En lugar de trabajo, desempleo. No hay igualdad de oportunidades pero sí conveniencia de discriminaciones. Se cierran empresas pero se unta a administradores. Corrompen lo que tocan en la garantía de su impunidad. Los cargos públicos devienen banderas piratas.

 

En las elecciones que están al venir, los ciudadanos coincidirán en el destino de su voto. Les pido que observen las desnudeces de los partidos que se dicen de izquierdas. Despojados de su ropa, muestran la realidad de su cuerpo marcado por años de fiestas, borracheras y orgías. De ahí la crisis. La crisis económica. La crisis de valores. Analicen a la izquierda desnuda. Luego, voten. En conciencia.

 

Un saludo.

RESPONSABLE PRINCIPAL

 

 José Luis Rodríguez Zapatero reconoce en un mitin de precampaña que se siente "el principal responsable ante la falta de trabajo". Tan nostálgico y débil se mostró el todavía presidente del desgobierno de España, que no dudó en abrazarse, hasta dos veces, al ministro Don Pepe Blanco, el del caso Dorribo/Derribo. Hasta dónde alcanzan la desesperanza, la inquietud y el miedo.

 

ZP se siente responsable y, sin embargo, no responde ni por la ruina y el paro ni por los ineptos que colocó dentro de su gabinete presidencial. Se siente responsable y el zangolotino señor no ha puesto cuidado ni atención en lo que ha hecho o ha decidido no hacer. Se siente responsable y ni ha dirigido ni vigilado las tareas a él encomendadas por la ley. Se siente responsable y ni piensa restituir, reparar o indemnizar por las consecuencias de su delito político. Por el contrario, espera con ciertas ganas su definitiva destitución para dedicarse a menesteres cuyas consecuencias se extiendan únicamente a la esfera de su persona y/o de su familia más próxima. Para responsables como este individuo o como su abrazado/abrasado Blanco, prefiero irresponsables que paguen por sus trampas.



En su diáspora de la política estatal, el descabalgado señor de las incivilizaciones sigue dejando ríos de sangre. El paro alcanzó las cotas más altas que contemplaron los siglos. La cohesión territorial boquea y agoniza. Mares de chapapote de deuda ennegrecen el futuro de la nación. La corrupción institucional psoecialista despedaza los valores patrios y dinamita el Estado de derecho. El terrorismo ha impuesto sus condiciones al Gobierno rendido. Siete años de vacas flacas han seguido, ay José, a ocho años de vacas engordadas por un Aznar trabajador, serio y riguroso. Toca rehacer lo que algunos canallas han derrumbado.



Difícil tarea. El Banco de España advierte la posibilidad de recesión. El ligerísimo avance en el consumo de los hogares y en la inversión de las empresas no compensan, ni de lejos, el recorte del gasto público. Ni siquiera el turismo sirve como tabla de salvación. Aumenta el desempleo, se seca el crédito y se pierde el poder adquisitivo de las familias. El incremento del número de subsidiados da al traste con la recuperación del consumo y de la demanda interna. Si a esto unimos el alza de la morosidad, quién va a tirar del carro de la economía. La cuestión no puede simplicarse a la dicotomía austeridad sí o no. Ni impuestos no o sí. O exportaciones más o menos.

 

La solución al problema comienza por determinar cuál es el dilema. El enigma no es sino un acertijo bien fácil: la responsabilidad de Zapatero en el desaguisado infernal que vivimos. Las expectativas forman parte de la dinámica de cualquier economía. La sustitución del leonés de Valladolid es prioritaria. Junto a él deben largarse al destierro la banda de sinvergüenzas políticos que le han acompañado en esta razzia maligna que ha arrasado a España. Entonces, se verá que el túnel tiene fin. A partir de esa visión, advendrá la confianza. Ya se sabe: la fe mueve montañas. Zapatero no puede liderar sino una turbamulta despendolada. Hace falta un nuevo jefe. Líbranos, señor, de Don Alfreddo, a quien no creo.



Por oposición a accesorio, Zapatero es el principal, el esencial, el fundamental responsable de la gravísima situación social, económica, política y cultural de España. Tiene que irse. Por el bien de todos, que se vaya. Si no a la cárcel, destino sobre el que debiera reflexionarse tras un proceso garantístico, sí al ostracismo. Allá donde no pueda hacer más daño el Joker de Batman. Ni el cara de avaro y usurero.



Un saludo.

EL CACHÉ

 

 A diferencia de su acepción primigenia, distinción o elegancia, hoy día el artisteo se cataloga en virtud de su cotización en programas ante el público. Las televisiones privadas carecen de finura y estilo y esta carencia acrece conforme cultivan el morbo social como modus vivendi. Me da igual la tele de Berlusconi que la de Lara, la del cinco que la del tres. En cuanto a la que fuera de Polanco y a la que manipula Roures, el caché se diluye entre los cuatro hongos de los seis políticos más infames de la izquierda burguesa. La una y la dos se suman a las autonómicas en bajarse al moro para buscar la droga más gubernamental.

 

El share manda y marca los tiempos. Da igual que la imagen repugne. Lo que importa es que la audiencia engorde. Los crímenes son el gran comedero de programas de ocio que hacen del suceso sangriento el descanso espiritual de sus productores. Nauseabunda la entrevista de Jordi González en “La Noria” de T-5 a la mamá de “El Cuco”. La señora ya tiene bastante con lo que es. No se puede esperar de semejante personaje alienación distinta a la que consume su humanidad marginal. Además, no va de otra cosa. Es y está y a cobrar. La disquisición ética recae sobre el conductor del espacio televisivo. El señor se postula como sello de una progresía social y la pantalla arroja la figura de un pillo de voz meliflua que vende bajezas a una multitud ansiosa de ruindades ajenas. A fin de no ver las propias, se consuelan con las vilezas del lumpen. Los mercaderes del templo vuelven a hacer su agosto entre las tripas de los más necesitados.

 

El caché de la mamá del delincuente subirá a poco que prometa decir tres ideas que silenció en el primer asalto. Y así sucesivamente. El señor Jordi González oficia de predicador pero sus ojos delatan su afán por rellenar la cartera y el cepillo. A su lado, dos o tres dizque periodistas de la nada que, lejos de informar formando, deforman engañando. Suelen ser primeros espadas de los medios zapateristas. El barroco vuelve a tomar cuerpo en las iglesias y en los camposantos, entre las ruinas del bombardeo rosa y a partir de los incendios provocados por sicarios de don Capone.

 

La niña Mariluz, la adolescente Marta, los chiquillos onubenses desaparecidos, todos ellos son tratados como mercancías narcóticas que despiertan neuronas de placer dormido, a sabiendas de que se habla de menores, de sentimientos profundos y de repugnantes mensajes cargados de malignidad. Nada comparable el asco que me producen los perpetradores de esta basura de programas con la doctrina socialista que dicen amparar. Constituyen el contrapunto de lo que quieren y de lo que no desean. Persiguen aparecer como padres de una moral de la redención y rechazan esa aparición si la redención no viene cargada de fajos de billetes.

 

Los que se lucran son los vicarios de los programas basura. Los delincuentes invitados o sus familiares sólo cobran una parte pequeñísima por prestarse a protagonizar la sesión doble diaria del escándalo. La proliferación de reality show trae causa de la generación de estiércol suficiente para los espectáculos de opinantes, debatientes y macarras calvos o de medio pelo que se erigen en héroes modernos de nuestros días. A mayor analfabetismo y vocerío, más alto el índice de atracción. En la economía de mercado, la ley de la oferta y de la demanda sigue bien vigente. La continuidad de estos espectáculos babosos depende, en exclusiva, de los ciudadanos que los sintonizan. Cuando se produce coincidencia de ideas y opiniones, adviene el éxito. Por mucho que, en público, todos nieguen la contemplación de la mugre.

 

Los telepredicadores hallan su asiento catedralicio en la televisión de los Jorge. Ambos tienen en común ciertos rasgos que les hacen triunfar en la sociedad actual. Sonrientes y beatíficos despachan vicios a precio de oro. Su caché se eleva hasta las calderas del infierno que, por arte de magia, ellos han situado donde antes se encontraba el cielo. Sin embargo, su distinción profesional y humana descansa en la paz del humus. Los pobres se creen ricos. Menos share y más respeto.

 

La presente es una sencilla crítica fruto de la libertad de expresión. En modo alguno, pretendo despreciar ni escupir ni perseguir a don Jordi y demás repartidores de carnets de demócratas.

 

Un saludo.

CHAQUETEROS DE PANA

 

 Doña Elena es peletera. De tronío. Alemania, Japón o Alemania han ovacionado sus pasarelas. Mujer rica, se conoce su cercanía a Felipe González y a toda su troupe. Vive bien y se relaciona mejor. A la hora del dinero, que se quiten las ideologías. De la pana al visón en un vertiginoso cambio de chaqueta. Benarroch es la maestra de ceremonias de la fiesta de la confusión. Banqueros y menesterosos de la política toman un cocktail junto con los cómicos de la compañía de Almodóvar. El director de cine es tan de izquierdas que siempre le entran por el mismo sitio. Igual que la Preysler. Gente de carnet y posibles.

 

Una psoecialista de gratis total y de ministra fatal gusta asimismo de formar parte de esta farándula de la riqueza y del pavoneo. La aristocracia del pueblo llano viste pieles en privado. No se muestran en cueros pero sí en pellejos. Pellejos morales. El presidente del Gal no pudo acudir a la fiesta. Tanta pana pesa mucho. Sí estuvo su actual compañera. El Madrid del lujo y del pijerío se concentra en salones de moda. En la era de los Borbones, los nobles hacen como si fueran plebe y la chusma se cree, por un rato, parte de los apellidos ilustres. Cretinos de marca y vitola. En el mundanal ruido, el gran Gabilondo. No el ministro. El serhermano. El urdidor de patrañas como la de los pañales de los terroristas suicidas. El hombre de arrogante aspecto y de desmadejado espíritu.

 

Cosas de casa rica. Casa de cosas pobres. Gente sensible y minuciosa como la orfebrería que diseña el exvaquero de Dos Hermanas. Marcan tendencia y se dejan acunar por la jactancia del poseedor. A la fiestecita no están invitados Rajoy o Aznar. No cuadran en el ambiente de jolgorio y de estudiado descuido de los presentes. Demasiado serios y coherentes para aquella parafernalia de señores, bufones y busconas. La gente de derecha vive de su trabajo y de su empresa. Crean empleo y esperanzas. Pieza a pieza y nudo a nudo construyen su proyecto. Doña Benarroch no se siente a gusto entre la burguesía emprendedora y capaz. Sus clientes forman parte del universo de la riqueza del moño.

 

El sarao está servido. La diseñadora de pieles modela joyas. Trata de no ostentar y sin embargo el lujo deslumbra. Los ecologistas no están. Tampoco se les espera. Miles de animalitos han muerto para satisfacer a los empresarios que engordan sus cuentas a costa de su piel. Algunos son taurófobos y sacian su gula con el paté de la oca predilecta. La piel engancha. Si hay que sacárselas a tiras, incluso si están vivos. Que sufran los animales. Pero que nadie vea la masacre. Ojos que no ven. Granjas del horror. El real de la feria de la piel se asienta en Benarroch. Don Felipe está presente. Y los de la ceja no se pierden el evento de la hipocresía.

 

Los chaqueteros son seres serviles y aduladores que cambian al compás de su conveniencia. Cuando el salto es muy brusco, el problema se acrecienta. De la pana campesina a la piel cortesana, hay todo un abismo. Felipe González cubre el precipicio con lianas de oro en forma de joyas.

 

Chaquetero. Felipe, chaquetero. ¿Y Alfonso? Lo mismito. Chaqueteros bien forrados. Pero que muy forrados. Pobrecicos.

 

Un saludo.

EL ENTE EDUCATIVO

 

 ISE. El ente/engendro público de Andalucía se conoce como ISE. Las siglas responden, bastante mal por cierto, a la Infraestructuras y Servicios Educativos de la Junta. Se trata de una de las famosas Agencias Públicas Empresariales que forman parte del entramado organizado por la tropa de Chaves para escapar del control del Derecho Administrativo por más que se adscriba a la Consejería de Educación. Goza el engendro/ente de personalidad y capacidad jurídicas y comenzó sus malhaceres hace media docena de años. Si me preguntan que a qué se dedica en realidad, mi respuesta es clara: a hacer lo que hasta antes de 2005 realizaban los funcionarios de las Delegaciones de Educación. Con la diferencia que de tres o cuatro empleados públicos se ha pasado a una montonera de enchufados. Y con el agravante de que los contratos y convenios pueden escapar a la vigilancia de la propia Administración.

 

El Ente/Engendro venía precedido de bastante mala fama. La fotografía de una profesora y de unos niños sentados en el suelo de un aula desnuda de pupitres y demás mobiliario indispensable en la escuela, ha sido la coronación de su bien labrado desprestigio. O sea, el Ente mal engendrado ni adquiere el equipamiento docente ni contrata como es debido las instalaciones necesarias para que los niños y sus profesores realicen sus deberes en el marco de un centro educativo normalito. Hala, todos al suelo. Y como no les gusta la fotito, lejos de decir la verdad, pues toca arremeter contra la fotógrafa. Ya les digo, hablar de vergüenza en la política educativa andaluza es como pedirle a los ministros psoecialistas que dejen de mentir en vísperas de las elecciones. Un imposible metafísico porque la mendacidad forma parte de su esencia y ni en período electoral ni fuera de él es posible la sinceridad en esta jarca de impúdicos.

 

El Ente/Engendro constituye todo un síntoma del deterioro del sistema educativo andaluz. Fracaso escolar galopante, deterioro de la convivencia escolar, incremento del absentismo, cúmulo de agresiones sufridas por el profesorado. Cosa fina. El Consejero De la Chica debe estar contento. Como heredero de una de las mayores fortunas de la Autonomía, asiste impávido e incluso sonriente al vertiginoso ascenso del paro juvenil y al desmoronamiento de los pilares sociales. En la cúspide de la corrupción, su concepción dogmática y patrimonialista de la Educación.

 

Lejos de dimitir e irse con la banda a otra parte, De la Chica destituye al irresponsable -ahora se entera de su ineptitud- y nombra como directora general del Ente/Engendro a una señora que, a tenor de su curriculum, no es economista ni licenciada en dirección de empresas ni experta en temas de gestión de recursos humanos. Sí es, y con ser mucho no basta para este desempeño, maestra de Infantil y Primaria. De lo que no cabe duda es de su adscripción al Partido/Secta. Si no, de qué y de cuándo. Igualico que su Consejero. Con estos mimbres, qué vamos a pedir al cesto de la enseñanza pública en nuestra Andalucía natal y de adopción.

 

No pretendo hacer un catálogo de centros públicos faltos de las infraestructuras mínimas. Sería tan extenso que trascendería la dimensión del presente artículo. Les voy a referir un ejemplo sin expresar el nombre del Centro docente. En verano el calor es tan agobiante como terrible el frio que invade sus paredes en invierno. Los departamentos no reciben dinero ni para comprar los elementos imprescindibles para su funcionamiento. De no ser por la calidad extraordinaria de su claustro de profesores y de su equipo directivo, ese Centro estaría, a día de la fecha, cerrado. Gracias a sus profesionales, abre todos los días.

 

¿Y el Ente/Engendro? ISE. Ignorantes. Serviles. E... Pongan ustedes el epíteto, sí el epíteto, que les guste. No se priven. Bastantes privaciones padecen nuestros profesores y alumnos.



Un saludo.

SUPREMO BLANCO

 

 Calidad suprema. Como el turrón. Blanco es supremo. El Supremo espera a Blanco. Mantiene su presunción de inocencia pero se halla en el turno de espera del Alto Tribunal. El refrán castellano debió inspirarse en cierta gentuza para glosar aquello de que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Y si, además de embustero, es un demagogo coercitivo, pues se desemboca necesariamente en los gobiernos del Psoe. Dentro de la catalogación global de éstos, en dos de sus más celebérrimos ministros: Rubalcaba y Blanco. Par de hachas.

 

Filtraciones del sumario dan por sentado que las acusaciones a Pepe Blanco tienen base amplia y sólida. Su querido primo telefoneó al todavía portavoz del Ejecutivo de España para propiciar una entrevista con el empresario gallego. Con portavoces como el presente, el primer poder de esta democracia vergonzante debiera calificarse de Ejecutor y no de Ejecutivo. En una gasolinera puso su despacho oficial el trepa lucense. Como si su Ministerio careciese de sedes oficiales para atender las solicitudes de los ciudadanos. Ahí, en un surtidor de carburante, previo pago, el Ministro de Autofomento recibió posibles coimas. Ejemplar el mozo de estoques.

 

Despacio. Despacito. Que Blanco es aforado. Que a él no le puede juzgar una juez cualquiera. Los diputados disfrutan de un fuero que les evita la comparación judicial con el resto del pueblo. Son como el turrón, bien duro, supremo. A esto hay que agregar lo que se cuece entre bambalinas de la Fiscalía. En este sentido, se dice que Conde-Pumpido ya está medrando a fin de convencer, ejem, a la señora Estela San José para que ordene nuevas pruebas y, de esta manera, prolongar las investigaciones hasta después de las elecciones del veinte de noviembre. Don Cándido es de los que confunden poder con autoridad y se queda tan ancho con su moralidad capilar. Mujer, que Blanco es amigo y cómo vas a permitir un escándalo de estas dimensiones a medio mes de la cita con las urnas. Mujer.

 

Blanco, ese hombre, mujer, sigue sin querellarse con nadie. Ni una simple denuncia. En la comisaría de la esquina. No le hace falta ni abogado. O un escrito ante el Fiscal. Qué va. Le queman los papeles. Son como boomerangs que se vuelven contra él por aquello de la “exceptio veritatis”. Es como el efecto foehn. La topografía de Blanco es popografía y la descomposición intestinal obliga a su masa de poder a subir en busca del favor de las alturas terrenas y celestiales, hasta que se condensa el vaho de su ansiedad contenida y se precipita en forma de lágrimas bajo el diluvio. No sea cagueta, señor ministro. El pavor desmedido conduce a diarreas incontroladas.

 

Es el sino de estas izquierdas falsas como judas genuinos y como jesús apócrifos. Encima el muchachito se sirve respaldar al irresponsable Zapatero y se atreve a criticar a su compañero de juergas griegas, el señor Papandreu. Para una decisión correcta que toma el presidente heleno, la del referéndum, lo pone de chupa de dómine. Al menos esta vez, la democracia es representativa en la Hélade. El pueblo decidirá algo más que si aprueba, o no, el rescate. Los griegos determinarán si pueden seguir instalados en un sistema en el que reina la corrupción institucional, en el que los presupuestos se falsean a ritmo de sirtaki, donde las pensiones y los impuestos se dirigen por la senda del fraude más despendolado, o en el que el cohecho en los cargos públicos es tan corriente como el almorzar y donde las reformas laborales tienen como norte el larriano vuelva usted mañana. Pepe Blanco compendia los pecados mortales de la política griega. Papandreu se ha frenado en seco. Tarde pero bien. Blanco arrastrará por las plazas su penosa agonía.

 

Blanco, no. Erre que erre. La leninista consigna del “resiste y vence” se hace carne en la estrategia anticarcelaria del artista de Palas de Rey. Se esconde tras gigantescos valladares. Ya veremos cómo se corta este duro turrón, si ante el Supremo o se va a quedar en producto de feria.

 

Un saludo.

OJALÁ

 

 Una nueva ceja para un no renovado arco superciliar. Las cosas ruedan tan mal a Rubalcaba que, además de González y Guerra, la penúltima legión de jubilatas del Psoe ha entrado en liza para buscar votos extraviados. Un grupo de veinte o treinta artistas de medios indefinidos han creado una nueva plataforma electoral. Después de una vida postrados ante el poder de la izquierda de lata, los pensionistas de oro siguen amarrados al duro banco de su galera felipista. No cruzan el mar ni vuelan pero ansían un minuto del fulgor perdido. Se hacen llamar “Ojalá”. Ojalá que suceda, corean. Cómo que a quién apoyan. A Rubalcaba. Cela va sans dire, que dicen los franceses. Por supuesto.

 

Cantan a la alegría. Al menos eso proclaman. La alegría de la orgía pantagruélica con la que Felipe, Zapatero y el ubicuo don Alfreddo les ha regalado durante años de subvenciones. A falta de ideas innovadoras, regreso a lo retro. La moda tiene ese diezmo. Entre los figurantes de la enésima farsa publicitaria, dos nombres. Uno, Rosa María Mateo. Otro, Federico Mayor Zaragoza. Junto a ellos, los hinchas de la rive gauche de los más exquisitos restaurantes del Sena. Ana Belén y el marido, Sabina y Ríos. La new wave de la cultura hispana. Grandes genios de la SGAE que presidieran Teddy Bautista y otros canariones de  su jaula de oro.

 

La plataforma “Ojalá” ha manifestado su apoyo a Rubalcaba por ser el líder progresista más fiable y más capacitado para dirigir España. Fiable como una hiena cuya sonrisa no es explicable si tenemos en cuenta que se alimenta de carroña. Y capacitado como ZP, cuyo rictus bucal es justificable cada vez que se acuerda de cómo ha dejado al país. Lo de estos españoles es para hacérselo mirar. Más que sobre una plataforma se han elevado sobre un podio de tan frágil tarima que, a poco que se empujen, amenaza con tragarse sus otrora bien cebados cuerpos. “Ojalá” es una peana sin santos. Un andamiaje sin albañiles. Una causa sin rebeldes. Un programa sin horizontes. Un transbordador al pasado más desastroso.

 

Están desesperados. No concilian el sueño. Sustantivan la victoria democrática del PP como plebiscito del miedo. Desprecian la verdad. La ciudadanía se va a limitar a pulsar el botón del pánico. Horror al vacío de valores y de esperanzas. La herencia de Rubalcaba travestido de Zapatero trasciende las ideologías. Es cuestión de vida o muerte. Trasunto de empleo o de paro. Contenido de deuda a la griega o de corrupción a la calabresa. Fondo de reptiles de EREs andaluces o de españoles galetarras.

 

Me da que los del Ojalá sufren de angustia vitalicia, que no vital, de exasperación vital, que no vitalicia, de impaciencia, de aflicción. Conforman un estrado de plañideros y de llorones que cambian las reglas del juego en pleno partido y, derrotados pese a todo, intentan manipular las actas del árbitro.

 

Todos ellos denotan un vivo deseo de que suceda algo. Ese algo, si es Rubalcaba o su pandilla, sería más pernicioso para España que dejar a Otegi en la presidencia del país o recolocar a Barrionuevo y Vera al frente del Ministerio del Interior. Ojalá suceda lo contrario de lo que esta muchachada anda cocinando. Ojalá. Lo contrario.

 

Un saludo.

EL SÉPTIMO SELLO

 

 El libro del Apocalipsis es el último de los que componen el Nuevo Testamento. Es la Nueva Alianza que forma parte de la Biblia cristiana. Se cree que fue escrito en el siglo I coincidiendo con las cruentas persecuciones de Domiciano. El Apocalipsis habla de siete sellos y de cuatro jinetes. La cuestión es la filosofía de la existencia. La muerte, el hambre, la enfermedad y la muerte nos hacen plantear hechos trágicos que afectan a nuestras creencias personales. Entre los sellos, el fanatismo religioso. Para los cristianos, la fe capaz de soportar las angustias de un mundo hostil.

 

El jinete del cuarto caballo tenía por nombre Muerte. Seguía a la Muerte el Hades, la morada de los espíritus tras la muerte. Es fe. O sea, una proposición ni evidente ni demostrada pero que se acepta porque no existe otro principio al que podamos referirnos. Por consiguiente, la fe hace crecer una fuerza interior que mezcla voluntad, esperanza y creencia en la autoridad directa de alguien. Ahí está y ahí queda. Sin imposiciones ni amenazas. En cualquier caso, la fe no es una fuerza bruta exenta de directrices racionales. En la Carta a los Hebreos, se define la fe como la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve.

 

En 1989 cayó el muro de Berlín. El muro alemán era un símbolo de división entre dos bloques irreconciliables. El muro se derrumbó y no se derramó sangre. Como afirmaba Benedicto XVI, la voluntad de ser libres es más fuerte que el miedo a la violencia. La violencia en la historia ha tenido muchas veces su asiento en la fe cristiana. Sin embargo, esta fe es fruto de una interpretación abusiva. Se produce cuando el ser humano deja de reconocer normas y jueces por encima de su propia autosuficiencia. La verdadera naturaleza de la fe huye de la guerra pero no hace ascos a la razón.

 

Abjurar de la espiritualidad es renegar de la humanidad. Hoy se conmemora en gran parte del mundo el día de los muertos. La teología es auténtica cuando se considera como ciencia que se interroga sobre la razón de la fe. El ateísmo más feroz debe preguntarse las razones de su hostilidad. El culto a los muertos es algo más que un acto de fe y más que una liturgia religiosa. La fiesta, de origen pagano, no es una exclusividad del cristianismo. Hunde sus raíces en las civilizaciones más antiguas.

 

Acaso la desidia ante Dios sea paralela a la apatía emocional. De tan cercanas las calamidades, de tan acostumbrados a la muerte de la inocencia y a los horrores de la guerra, los hombres hemos creído que el ser supremo está en nosotros mismos. Salvo cuando la parca acecha y se desmorona su fortaleza. Entonces todos se acuerdan de Santa Bárbara.

 

Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo. Apocalipsis, 8.1.

 

Un saludo.

SANTITOS

 

 San Tito fue obispo. Compañero de Paulo de Tarso. No aludo, sin embargo, al personaje cristiano. Sí apunto al diminutivo plural de santo. Santitos. En la acepción que quieran. Que buenos, beatos. Que virtuosos, venerables. Que inmaculados, puros. Que dibujos, viñetas. Que imágenes, ídolos. Que onomástica, fiesta. Que consigna, salvoconducto. Hay para todos.

 

El día uno de noviembre tenemos una cita con los santos. Celebración cristiana que todos los años se materializa en España. Días de reflexión y de morriña. Santos que preceden a los muertos. Vidas admirables que no escapan al humus. Se conmemora el nombre de aquellos que no tienen sitio en el santoral. Tosantos, sí. Tosantitos, no.

 

Los santitos son una especie a la que se da de comer aparte. Forman una comunidad de puretas a los que se reconocen méritos y cualidades formales que en nada se compadecen con el fondo de sus almas ni con la bondad de sus acciones. Pasan por bienaventurados pero hacen infelices a parroquias enteras. Alaban la paz pero fomentan acciones bélicas. Descansan en hamacas algodonosas entre muchedumbres de famélicos. Dicen indignarse junto a los desvalidos pero pisan alfombras persas de carísimos hoteles. Se presentan como apóstoles de los obreros y no son sino iscariotes del sudor de su frente. Santitos.

 

En un mundo en crisis, imputan a los demás los yerros y las maldades propios. Se apropian lo público para su disfrute particular. Doblan sus rodillas ante un Cristo al que crucifican a diario. Dicen una cosa y defienden la contraria. Caras de beatitud ocultas bajo el manto que cortó Esquilache. Santitos.

 

En todas partes se hallan. Cuestión de observarlos. En el clero y en la clase política. Dentro de los nobles y entre los villanos. En las cámaras de representación y en los observatorios carcelarios. Santitos.

 

Día de fiesta. Que no nos engañen. El reino de los cielos aguarda la llegada de algunos. Los otros se benefician de los loores de la tierra. Muchos se quemarán en los infiernos de Pepe Botero.

 

Hoy, sin embargo, nos acordaremos de los que, en verdad, han actuado como santos. Como ejemplos. Como modelos a seguir. Estén, o no, canonizados. Se les rinda, o no, culto. Estén, o no, consagrados a Dios. Los que han luchado de verdad por la paz, la igualdad y la libertad. He ahí los santos. Los que dicen que han peleado por ellas y, en realidad, se han escondido como ratas, ellos son los santitos. Santitos.

 

Un saludo.

EL CHULO

 

 Me lo contaron. Creo los relatos. Dos fuentes distintas para un mismo sujeto y un hecho idéntico. Como no puedo contrastar las circunstancias, no referiré el nombre del pecador. Me limitaré a contar el pecado.

 

Érase una ciudad española. Andaluza por más señas. En ella, el parlante y mangoneante por excelencia era el conocido cacique de un partido político de trabajadores. Hombre joven, aprendió casi de niño la carrera. Buenos maestros tuvo. Sólida formación adquirió. Pocos valores pero grandes despreciables cualidades. Malencarado y brutal. Vocinglero y provocador. Tinte fascista en su tez de sonrisa forzada.

 

Niño bonito criado a la sombra de feo hombre. Patriarca éste de una larga saga de cabecillas políticos sonoros y sonados. Nombra gobernantes y destituye autoridades sin necesidad de motoristas. Una ceja enarcada. Una tos acuciante. Una mirada torva. Una mano que señala. Aleluya. A la calle el interfecto. Elevado el tocado por la mano del diosecillo local. Desde la mansión de la Mojonera. Allí gestaba desmanes y atizaba ciscos y carbones. Allí le rendían pleitesía constructores roñosos, empresarios mediáticos de pesebre alto, profesionales de toda laya que ambicionaban un cargo público. Toda la clase meretriz de la baja política pasaba por el arco de su puerta.

 

Qué te contaron, articulista. Al grano. Verán. En esa ciudad de la Andalucía más pobre y abandonada, había una Caja. Al frente de ella, un director. Por encima, un Consejo de Administración. La cúspide, ocupada por el político designado a dedo por el partido que reparte el bacalao electoral. Nuestro hombre. Ni economista ni abogado ni empresario ni leche. De oficio, su beneficio. Convocatoria. Sesión extraordinaria. Asiste el gran jerifalte. Conduce su lujosa berlina de pijo. El defensor del obrero viste de Armani y se desplaza en Audi cabrio.

 

Jactancioso, llega tarde. Traspasa la puerta del garaje de la entidad bancaria. Desciende del haiga. Las llaves en la mano, cierra displicente la puerta. Echa una mirada a la reluciente carrocería. Un gesto de indisimulada satisfacción asoma en su ridícula boca. Echa un vistazo a su peluco de oro. Pulsa el botón del ascensor interior. Entra, triunfante, en el amplio salón de reuniones. Todos le esperan. Preside. El Director de la Caja se le aproxima solícito. Reverente sonrisa. Extiende la mano y le deja caer la llave. Abajo. El coche. Apárcalo.

 

Se sienta. Qué tal, dice. Perdonadme el retraso. El trabajo, ya sabéis. De nuevo el director. La llave, compañero. El coche, en el sitio de preferencia. Preparado para salir. Puño cerrado. Rosa dentro. Comienza otro sainete.

 

Chulo el político. Preterido el profesional. Historia de siempre. Historia interminable.

 

Un saludo.

BROMAS CON CATALUÑA

 

 Los que amamos a Cataluña no dejamos de admirarla. Es una de las joyas de la corona de España. Destacada en tanto gavilla sobresaliente, son muchos quienes, asimismo, quieren cortar de un tajo su altiva presencia. En el país de las desigualdades, ser demasiado distinto es un problema añadido. Eso ocurre con Cataluña. Es parte de una España de la que algunos quieren separarla mientras otros se empecinan en atarla corto y hacerla cautiva de una mediocridad lacerante. Cataluña es historia de España y España no entenderá jamás su historia sin Cataluña.

 

El señor Peces Barba, uno de los papás de la Constitución, tiene poca gracia y bastante mala leche. El infortunado Comisionado anti-víctimas del terrorismo y defensor de la normalización política de sumisión a ETA se ha pasado dos pueblos con unos comentarios que, acaso, pretendieran ser jocosos, pero revelan, por el contrario, la poca calidad chistosa del político psoecialista. Ha aprovechado para desbarrar su intervención en el X Congreso Nacional de la Abogacía. Qué risa. Los abogados, sobre todo los catalanes, es que se partían. La majadería pone un piso más en el castellet de inestable equilibrio en la difícil coyuntura que atraviesa aquella comunidad autónoma. Decir que “nos habría ido mejor si Olivares hubiera preferido Portugal a Cataluña”, es una comicidad de inmersión lingüística a la inversa.

 

Si tamaña estupidez se hubiera dirigido hacia los vascos, hoy los de Amaiur estarían brindando con champán por el impulso gratis que hacia su ansiada secesión les propina Peces Barba. De referirse a los andaluces, nada pasaría. Para eso están los mastines conmilitones de Griñán, para quitar hierro a la memez dialéctica. Especial, la carcajada de don Mario Jiménez, que, a no dudar, contraatacaría echando vinagre al silencio de Javier Arenas. Torpe el constitucionalista. Muy torpe. No sé si los años han restado lucidez a su proverbial capacidad. O lo mismo que su inteligencia era más fruto de la propaganda que de factores vectoriales tipo Spearman.

 

Uno no sabe si su intención era buena en el sentido de propender a la defensa de la unidad de España, seriamente amenazada por las concesiones de su amigo Zapatero a los mamporreros de la banda etarra. La fractura de la nación española significaría el fracaso de Peces Barba y de los redactores de la Carta Magna. Corolario de la metedura de pata fue su alusión a los históricos bombardeos de Barcelona y a la interpretación de sus derrotas militares como festividades simbólicas. Es que los catalanes son muy susceptibles, se queja el prohombre, que no sé si chochea o padece algún desvarío pasajero. Hombre, don Gregorio, si sus teorías constitucionalistas son tan acertadas como sus comicidades, mejor que prepare varios volúmenes de actualización.

 

Paradigma del bombero pirómano, Peces Barba hace un llamado a la unidad de España. A la vez que prevé la oleada fiera que de Vascongadas se aproxima. En su Constitución hay elementos que previenen hechos como los que se avizoran en la cercanía del tiempo. Entre ellos, las fuerzas armadas. Para poner en marcha ese mecanismo, habría que haber evitado jueguecitos como los de Eguiguren, Urkullu, Ibarretxe o Rubalcaba. Si el senior catedrático habla de la independencia de Portugal, está echando toneladas de leña a la pira vasco-catalana. Una monada de señor. Una nonada. Esta persona es una nonada.

 

No dan una a derechas. A la izquierda, sí, en forma de pasta, de mucha pasta. Horreur.

 

Un saludo.

FERIANTE

De feria en feria y de mano en mano. Así anda el candidato Rubalcaba por los caminos de la España preelectoral. El hombre mira al cielo y no pronostica el chaparrón que habrá de soportar. Mercadea votos con dinero del pueblo y celebra fiestas aprovechando el negociete. Ha instalado un gigantesco carrusel en el que montan los amigachos, ha levantado una gran carpa de circo mediático subvencionado y ha suprimido las casetas del tiro al Blanco. Los puestos de dulces y chucherías han sido restringidos porque engordan.

 

Ayer tocaba La Rioja. Se personó, séquito incluido, en Logroño. En la capital del vino, vendió su candidatura a las mujeres rurales por un puñado de votos. Fiesta pagada a escote por los contribuyentes. Invitaba Medio Ambiente pero se rascaban sus bolsillos los ciudadanos. No tienen cara. Así nos van las cosas. El pillín nos ha salido un mucho golferas. Se cuela en las bodas y bautizos a cuenta del tumulto y, encima, se presenta como padre de la novia y padrino del sacramentado. Joya de político. Menos escrúpulos que el Herodes bíblico.

 

William M. Thackeray escribió su famosa “Feria de las vanidades”, una obra realista alejada del sentimentalismo de Dickens. En ella, el escritor nos ofrece una descripción admirable de la debilidad humana, de cómo los seres humanos se arrojan por la pendiente irrefrenable de la degeneración hasta caer, de forma inexorable, en el abismo de la indolencia sin solución. La inteligencia y la ambición entran en liza contra la dulzura y la ingenuidad, transportándonos a la eterna lucha de contrarios que, según la filosofía epicúrea, hace mover al mundo. A este respecto, recreo una alusión de Somerset Maugham: “prefiero ser un monstruo de perversidad que un monstruo de estupidez. El feriante Rubalcaba tiene bien aprendido el discurso. Las intenciones las poseía de mucho antes. Frente a la inocencia del pueblo llano, él atraviesa, sí, atraviesa, la crueldad del tahúr más descarnado. Su feria no trasciende las fronteras de la diversión. Se encierra entre los muros del fraude.

 

De la feria de las mujeres de Logroño a la feria del pulpo en Lugo. En el Real de la feria y en la feria internacional del libro. Feriante es el que vive de las ferias. Feriado el que disfruta de ellas. Feriante y feriado candidato. No en vano, los cubanos conjugan el verbo feriar para designar la acción de quienes dilapidan los bienes, especialmente el dinero. El problema es que Rubalcaba derrocha el patrimonio del pueblo y guarda celosamente, bajo mil candados, el propio peculio.

 

El envanecimiento de la feria se forja en la arrogancia del mercader. Conoce el comerciante que las cosas de este mundo fenecen al ritmo trepidante en que el mercadillo caduca su estancia acá y acullá. Cuestión de días. Al cabo, se cambia de paraje y nuevo público para las mismas ventas. La feria es una representación vana, una fantasía, una ilusión. Engreído y soberbio, don Alfreddo nos ofrece idéntico drama, a la misma hora, con idénticos personajes, en el teatro único de esta aldea global. Todos conocen el desenlace. Resta por adivinar el número de incautos que sucumbirán a la florida mentira del asustaviejas y del espantaniños. En ese terreno, advienen las encuestas. Pero esa es otra feria. Como distinta es la feria que se erige dos horas después del escrutinio.

 

La gran feria es la declaración oficial de los resultados. En ella, los más abatidos argumentarán los éxitos de su fracaso estrepitoso. Reirán de amargura y celebrarán el dulce sabor de su derrota. Ahí estamos.

 

Un saludo.

POLÍTICA PENITENCIARIA

 

 A vueltas con el carro de las bombas. Rediez. Puede resultar tedioso. Cargante. Pero tantas veces acude el cántaro a la fuente que, al final, se rompe. El comunicado de falsa paz que traslada ETA al pueblo español es una mano al Psoe para que no se estrelle en el precipicio electoral. Una banda de asesinos y de torturadores no presta sino a un interés usurero y mafioso. A cambio de qué, pues, la ayuda cuando su práctica es echar la mano al cuello. He ahí el meollo de la apoyatura.

 

La nueva marca blanca del secesionismo etarra se llama Amaiur. Su compromiso primero es Euskal Herria. Y el segundo. Y el tercero. Y así. Es la nación vasca que persigue ser dueña de su futuro. El PNV no pasa de la tercera marcha en la carrera de la independencia. Se sabe. Amaiur es la marcha sexta. La paz es una condición impuesta. Se mantiene si hay contraprestación. Mientras la muchachada del Psoe sucumbe a la extorsión, las juventudes de Segi apuestan por no quemar autobuses. O el zapaterismo rubalcabista respeta la palabra de los vascos o la mano se abre y deja caer el paquete. La normalización política es, en el cerebro perturbado de estos criminales, la rendición de las fuerzas democráticas.

 

El ministro Caamaño, de Justicia nombrado, ya les ha dicho que, por favor, no les suelten. Que las listas de Amaiur no serán impugnadas. Que decenas de etarras presos van a abandonar en breve las prisiones. Que no suelten. Que descartan, por ahora, una ley de amnistía pero que todo se andará si ellos conservan La Moncloa. Que, paso a paso. Hoy, a tomar por saco la doctrina Parot. Mañana, algunos indultos finos. Pasado, excarcelaciones masivas por epidemia de enfermedades terminales de los etarras o de las madres que, sin culpa, los parieron. Que la Audiencia Nacional pasará a la historia. Que lo del iluminado Otegi es cuestión de tiempo. Que el futuro lehendakari verá muy pronto la luz de la resurrección. Que las víctimas se joderán, como está mandado. Que el Pp acabará comiendo del cazo porque no tiene los relicarios precisos para oponerse.

 

Urkullu se ha montado en el "formulauno" de Iñaki Antigüedad. Colocada la semilla en el trasero de don José Luis ZP, la flor crecerá en breve. Se apuntan a un bombardeo ideológico con tal de romper el Estado español. Patxi López tiene los días contados. Basagoiti tropieza con una frecuencia que estremece. Las fichas se mueven en el mismo sentido. Todos reman en torno a la meta de la secesión. Todos.

 

La política penitenciaria está marcando el ritmo. Por cada preso de ETA que se beneficie de la paz unilateral, un mes menos de unidad de España. Calculen. Tantos criminales terroristas en la cárcel, a la España constitucional no le quedan tres meses de telediarios. La balcanización del país nos echa su aliento. Elijan. O España constitucional sin paz o España sin Constitución.

 

La política penitenciaria nos apena. No es la mano que mece la cuna. Es la mano que deja caer. Ay, secta socialistak. Ay.

 

Un saludo.

EL OBSTÁCULO DEL RÉGIMEN

 

Julen Agirre, pseudónimo de Eva Forest, publicó un libro, “Operación Ogro”, sobre la preparación y ejecución del atentado contra el almirante Luis Carrero Blanco, delfín de Francisco Franco. Fue ETA. Lo que no se sabe, aunque se sospecha, es quiénes fueron los cómplices de la banda terrorista. El “cui prodest” se dibuja siempre en este tipo de acciones criminales. Entonces, en diciembre de 1973, como en marzo de 2004. La cuestión es dinamitar los obstáculos al proceso que algunos pretenden abrir antes que después. O nunca. Proceso contra un régimen.

 

En plena decadencia de la dictadura, el proceso era eliminar la continuidad del franquismo. En el declive de una democracia incapaz de superar su adolescencia, el proceso pasa por lograr la ambición independentista de los asesinos etarras. Ayer y hoy, la violencia condiciona la vida política. Troya delenda est. Los guerreros asaltantes no se esconden en las entrañas del caballo de madera. Son más sutiles y menos arriesgados. Se confunden en las máximas instituciones. Condicionan con sus votos la continuidad de un Gobierno corrupto. Utilizan cabezas de puente mediáticas que se inclinan, menesterosos, ante el botín prometido. Se juramentan en el silencio. Esconden como “carcaños”, “cucos” y “samueles” el cuerpo del delito. Niegan hasta la eternidad cual discípulos desdichados de un Lenin ibérico. Fuera el obstáculo. Al precio que sea.

 

La muerte, -muerte, dónde está tu victoria- deja sabores amargos. La violencia estigmatiza las mentes. El pueblo busca en la dialéctica verdulera y morbosa del puntopelota o del sálvame la válvula de escape a la ansiedad de su fracaso económico. La brutalidad física es repelida de consuno por votantes de derecha y de izquierda. Hoy se vende el “matoyluegopido perdón”. Las excusas son el bálsamo de Fierabras que nada cura pero que para todo sirve. Ya lo recogía magistralmente Cervantes. La neurastenia colectiva de la izquierdona española utiliza el potingue para justificar su ineptitud. Los servicios sociales del Estado del Bienestar sufren los recortes sanguinarios de la tropa directiva infame que sigue a Zapatero. Los capitostes de Psoe e Iu, a falta de argumentos asertivos, atacan a la derecha y al catolicismo, ofenden a las víctimas masacradas por los verdugos, tildan de perros rabiosos al conservadurismo que ha de venir y atribuyen a la burguesía tradicional los defectos que, en realidad, sobresalen de los propios injuriadores.

 

Si la derecha lleva a cabo una verdadera y eficaz política social, qué cuarteles permanecen en poder de la izquierda. Si el Pp consigue prosperidad económica, qué trasunto puede defender la secta de Rubalcaba. Si Rajoy alcanza su objetivo de reducir drásticamente el problema maldito del paro, dónde se coloca la credibilidad de los seguidores de Pablo Iglesias. En democracia, la derecha es la fuerza que construye. En cambio, la izquierdona prostituida es el vendaval que arrasa y saquea. En la dictadura, las cosas funcionaban al revés. Algunos no han superado el “Babia” que sufrimos durante cuarenta años. No eran los fascistas quienes vivían mejor con Franco. Eran los que utilizaban el socialismo y el comunismo como coartada quienes se aprovechaban del mar revuelto de la ignorancia y del miedo.

 

El psoecialismo está obsesionado por controlar el poder. Todos los poderes. El Psoe es uno y trino en su interpretación terrenal y luciferina. Gobernantes, parlamentarios y jueces forman una piña indisoluble. No hace concesiones a la pluralidad ni siquiera de pensamiento. En su demencia neurótica, quema en la hoguera de la prensa subvencionada a los herejes, cualquiera que sea la facción en que se encuadren. La ortodoxia del Psoe es la reedición del Santo Oficio más perturbado. En aras a no perder ese poder, no dudan en remover cualquier obstáculo, incluso el sistema democrático. Veremos muchas de sus maquinaciones pérfidas y malignas de aquí a unos cuantos meses. Porque el régimen es el del Psoe, hay que triturar cualquier piedrecita que lo haga rechinar. Cuestión de escrúpulos.

 

Un saludo.

KAGAN

 

 Pronuncien “keigan”. Califíquenlo en el grupo de los “neocons”. A partir de su nombre y de su ideología, vamos situándonos. Kagan defiende una política exterior agresiva. Frente a Obama, Bush. Como reacción al liberalismo, conservadurismo. En contraposición a la izquierda pusilánime, la derecha más entera. Así es, si así os parece, que decía Luigi Pirandello. Sus tesis son claras. Se les ve venir. Expresan, sin complejos, su aborrecimiento por las formaciones ultras de un extremo al otro del espectro jurídico.

 

El ejercicio de análisis de los textos lleva a conclusiones sobresalientes. Fíjense en el siguiente ejemplo. La Constitución española de 1978 explicita que España “se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan”. Por su parte, la Constitución francesa de 1958 refiere que “Francia se divide administrativamente en regiones, departamentos, distritos, cantones, y municipios (o comunas)”. Entre organizar y dividir hay un mundo de connotaciones. Organizar significa poner algo en orden. Dividir es separar en partes. Caben interpretaciones. Las que quieran. Ahí va una. España ordena lo que pudiera ser un dislate. Francia separa lo que ya está bien controlado. Aprecien matices y agreguen comentarios.

 

Fuente de sabidurías y de experiencias, de todo tipo, es nuestro vecino allende los Pirineos. La Francia de Luis XIV es también la Francia de Sarkozy. En medio, la Revolución de 1780, y las alternancias Imperio-República. Allons enfants. Con una democracia veterana más que estructurada, la France nos muestra el camino de una ley electoral bien distinta y contraria a la nuestra. La circunscripción es la base del voto y de la representación. La vecindad como plataforma impar de la soberanía popular. Los diputados al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio del Parlamento. El cambio de ley electoral se antoja como bisagra armoniosa de los intereses enfrentados de partidos nacionales y nacionalistas. Bisagra que se ha de colocar con urgencia. Al estilo francés.

 

Urge modificar las normas y procedimientos que transforman los votos en escaños. Es preciso apuntarse al sistema mayoritario a doble vuelta. Me objetarán que este sistema favorece el bipartidismo. Es posible. Sin embargo, salvo que la corrupción vuelva a enseñorearse de la escena política, no se corre el peligro del turnismo caciquil de la Restauración borbónica. Su gran ventaja, aparte de eliminar las extorsiones de los separatistas, es que el ganador goza de la mayoría absoluta, lo cual, lejos de provocar tentaciones totalitarias, abre un horizonte de gran estabilidad política. Lo cual no es moco de pavo.

 

En vez de una vuelta, doble. En dos momentos. La dispersión ideológica hace prácticamente imposible la mayoría absoluta en la primera vuelta. Los resultados primeros auspiciarán alianzas posteriores y la presencia multipartidista se materializará en un voto útil que se entregará a la formación más potente. Se garantizaría, así, una representatividad mayor porque se fomenta la relación entre sugragistas activos y pasivos de forma que los primeros pueden revocar, cuando toque, el voto de confianza otorgado a los segundos.

 

Algunos van a tener que ganarse el escaño con el sudor del trabajo para su pueblo. Cuántos. El chantaje independentista acabaría bien pronto. Qué será de ellos, entonces. Kagan en estado puro.

 

Un saludo.

Y SI FUERA INOCENTE...

 

 Huelva padece mal de menores. En los últimos años, las desapariciones y posteriores muertes de niños onubenses han sacudido a la sociedad. Qué está pasando. No nos habíamos repuesto del caso Mariluz y nos golpean el rostro con el caso de los hermanos Ruth y José. Diluvian lágrimas sobre una ciudad azotada por la sequía. Y mientras, todos acusan al padre.

 

Algo estamos haciendo mal. La justicia basada en el derecho es la columna vertebral de un país civilizado. Acaso falle la base jurídica. Tal vez, en consecuencia, la justicia sea un asteroide hecho pedazos al chocar contra el planeta ley. Las fuerzas de seguridad desempeñan un papel sublime que no se reconoce. Los delincuentes campan a sus anchas por los pasillos de las comisarías y entre los legajos amontonados de los juzgados. Funcionarios judiciales no dan abasto. Letrados que se parten el alma en defensa de sus representados. Tanto personal y, sin embargo, pobres resultados. Algo estamos haciendo mal.

 

Los medios de comunicación son garantes del derecho fundamental a la información. Loable papel el suyo. El de la información, el del entretenimiento, el de la investigación, el de la búsqueda de transparencia. Admirables los profesionales de este sector. Sin embargo, cuando el vicio del morbo sustituye a la virtud del saber, una bala cruza el espacio audiovisual y se aloja, mortal, en el cerebro del público. Una bala por una parabellum disparada. Las cámaras registran notarialmente la realidad cercana. El pueblo alimenta su inanidad cultural, su desesperación laboral y su aburrimiento televisivo con noticias deformantes. La policía busca a un asesino y millones de ciudadanos engendran en sus lenguas a otras tantas Agathas Cristies. Los programas basuras se frotan las manos en este lupanar de tendenciosidades. La audiencia da dinero. Impulsemos la audiencia. Cultivemos los instintos más primarios del ser humano.

 

Todos acusan al padre de los dos niños desaparecidos en Córdoba. Los hechos se ponen en su contra. Las circunstancias le señalan. El juez lo manda a prisión. Su abogado defensor sostiene que no hay motivos suficientes para esta privación de libertad. Las redacciones de los periódicos echan humo. Periodistas y fotógrafos realizan guardias eternas. Centenares de curiosos se agolpan para ver pasar al culpable presunto por la alfombra roja de la ignominia popular. Asesino, le gritan. No se entiende por qué la reconstrucción de los hechos se ha llevado a cabo en pleno día. A este paso, podrían pagarse spots publicitarios para que la multitud invada el parque Cruz Conde. La canallesca reina en épocas de crisis y de carencias. A falta de pan, retorcimiento emocional. El carcaño, el cuco y el samuel pasean sus miserias a la luz de los flashes. La jauría disecciona sus rostros con el bisturí más afilado. Todo vale. Cualquier cosa menos la prudencia y la discreción. Hay que vender.

 

La inocencia no es noticia. El boom es la culpabilidad. Nadie compra rutina ni normalidades. El negocio no es sino la negación del ocio. Dos niños han desaparecido. Ojalá estén vivos. El visor del bazooka mediático apunta al padre. Las pedradas ofensivas de los linchadores de turno ofician contra el hombre. La revuelta no deja serenar los ánimos. Mala cosa eso de las pasiones descontroladas. Ciegan la mente y torturan al espíritu. Pueden caer justos por pecadores.

 

Yo me pregunto: y si el padre fuera inocente. Respondan ustedes. La presunción se refiere a la inocencia. Este derecho no está en el mercado. El crack es la culpa. Cuanta más escarnecedora, más alto el precio. Silencio. Se rueda.

 

Un saludo.

ECTOPLASMA Y CATAPLASMA

 

Dicen que a José Bono le han regalado un cochazo. El “peazo” coche está. Comentan que Gallardón dispone de un mayordomo que pagan los madrileños. El empleado no es un invento. Se procesa a Camps por la aceptación de unos trajecitos a medida. Parece que lo confeccionaron bien. El caso existe y el objeto del mismo es una realidad. La corrupción se ejerce efectivamente. Esto es, es una práctica real y no quimérica. El corrupto lo es por la concreción de sus actos. Pero no siempre. No se lo creen, ¿verdad? Pues sigan leyendo, por favor.

 

En la Diputación de Huelva han nombrado asesor al señor Rodríguez Donaire. Les refresco la memoria. El referido político militó, no ha mucho, en las filas de Izquierda Unida. Como tantos otros tránsfugas, fatigado de enviar vacíos mensajes a favor de la clase obrera, entendió que el atajo es el camino más corto para olvidarse de los trabajadores. Ni corto ni perezoso, Donaire, ese hombre, fichó por el partido psoecialista. Valverdeño de afincamiento pero no de industriosidad, don Donaire se convirtió en mano derecha del exalcalde Cejudo, desgraciadamente fallecido. Muerto el rey, sirvió al monarca nuevo. Qué más da el edil si los fondos públicos se saquean igual con una persona u otra.

 

Doña Petronila Guerrero, que al día de la fecha es candidata por su sectaria formación política al Senado de España, sigue mangoneando los caudales de la institución supramunicipal y mantiene los hilos de sus marionetas con una habilidad reconocida, por repugnante que sea. Ella sabe como nadie la importancia de convenir con el partido de Pedro Jiménez. La alianza fascista que se gestó en Aljaraque proporcionó a José Martín la alcaldía del municipio y a su amigote Sánchez Rufo la gerencia de urbanismo. Casi ná. Veintitantos millones de deuda en cuatro años. Extraordinarios gestores de la ruina estos capitostes de la izquierda más totalitaria que nunca vio la provincia de Huelva. Descabalgados ambos por decisión de la ciudadanía, han sido acogidos, por sus deméritos públicos aunque por sus logros privados, en la Diputación. Premio a los caballeros. Un sueldecito, una medallita y, hala, a seguir construyendo el país.

 

En esta tesitura pactista transaccional, Doña Petronila se apiada del derrotado Donaire y guarece al pobre entre las altas paredes de su taifa onubense. Venga, chico, a la casa del pueblo. Y lo coloca de asesor. Qué se van a creer ustedes. De asesor. Y ahí viene el problema principal. De qué va a asesorar el referido concejal si ha dejado las arcas de Valverde más chupadas que la pipa de un comanche. Fácil respuesta, pardiez. De nada. Que cobre pero que no administre. A este inteligente e innoble fin, se crea la asesoría de Carreteras, Grandes Infraestructuras/Aeropuerto, Vivienda y Mantenimiento. Casi seis millones de pesetas al año. Pero vamos a ver, qué grandes infraestructuras son competencias de la Diputación. Y qué aeropuerto tiene Huelva si ni siquiera posee unas vías férreas medio decentes. Por eso, lectores, por eso. Se corrompe al personal por nombrarle asesor de aeropuertos pero resulta que el aeropuerto ni está ni se le espera.

 

Donaire, asesor. Miguel Ángel Domínguez, su exjefe en la alcaldía de la capital del calzado y del mueble, en Obras Públicas. De esta manera, el primero asesora al segundo sobre el modo de construir un aeródromo de Lego con las piezas de la Delegación de la señorita Pepis Públicas. Cobran ambos del erario y viven a cuerpo de emperaora de la plaza de las Monjas.

 

Señora Petronila, disimule un poco, mujer. Si quiere favorecer a Donaire como a la madre que parió a peneque, tenga más estilo. Ya sabemos que se cree impune. Pero no se pitorree de la gente de Huelva. Si practica la corrupción, al menos hágalo en base a argumentos. Basta de espíritus y de fantasmas. Donaire es un ectoplasma político, pero el aeropuerto no tiene apariencia, al menos, de parking. Cataplasmas, que son ustedes unos cataplasmas ectoplásmicos.

 

Un saludo.