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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

AIRCOMETAZO


 Cuestión de credibilidad. El problema del señor Díaz Ferrán no es sólo de crédito. Es, sobre todo, de credibilidad. O sea, es cuestión de creerse o de aceptar lo que proviene del presidente, todavía, de los empresarios.
 
 Este articulista considera que, en estas circunstancias, el señor Ferrán debe presentar su dimisión con carácter irrevocable. De manera resuelta y definitiva. No caben excusas ni coartadas ni estrategias dilatorias. Mucho menos, los subterfugios. Su representatividad como interlocutor social del Gobierno resulta, objetivamente, despreciable. Carga con el baldón del fracaso propio, el estigma del despido colectivo y el oprobio de viajeros abandonados a su suerte. Demasiado peso para tan poco cimiento. Mucho volumen y poca calidad.

 Para el Gobierno, sin embargo, el señor Ferrán se ha convertido en un muñequito de Navidad, en un caganet belenista, en una marioneta que se puede manejar, precisamente ahora, a voluntad del señor Zapatero. Una ganga, oiga. La ministra Salgado, en la gloria. A los sindicatos paniaguados se les une el paciente social del mundo empresarial. En vez de agentes sociales, pacientes económicos. Ellos, pacientes. Los parados, impacientes. Los trabajadores, ay los trabajadores. Con tanto paciente, más pensiones, más impuestos, más latigazos sobre sus espaldas. Ay los trabajadores.

 El "aircometazo" de Ferrán golpea en la frente de todas las empresas. Qué no habrá escondido, que sus "coequipiers" se resisten a su marcha. Qué mentira patronal se esconde tras este anclaje al sillón de mando. Qué responsabilidades no deben aflorar para mantener el status de empresario. La crisis ha desnudado a los banqueros y ha enfangado al Gobierno. La recesión se ceba en los desfavorecidos, que son legión, de esta España de nuestras culpas. El affaire Madoz supera la idea de especulación financiera. La economía real esta muy mal, mucho peor de los que nos temíamos. Demasiadas bicocas.

 El Gobierno de Zapatero ha encontrado en el aircometazo la herramienta que desteje toda la red de supuestos empresarios, de simpáticos emprendedores y de graciosos magnates de la trola.

 Las canonjías. Tras el aircometazo, jauja empieza a desmoronarse. Crédito cero. Credibilidad nula. El golpe ha sido mayor que la roncha. Y, para colmo, dentro de unos días, Zapatero, presidente de la UE. El Ferrán europeo se dispone a enseñar a los alemanes cómo se gestiona una crisis. Vivir para ver. El segurata realizando transplantes de córnea. Aircometazo sideral.

 Un saludo.

EL GORDO Y EL FLACO


 Por antonomasia. El Gordo siempre fue Oliver Hardy. El flaco, Stan Laurel. Hollywood creó, en el período de entreguerras, a unos personajes capaces, en la ficción fílmica, de revivir el sueño americano de la justicia universal. El supermán hecho calamidad. Pero supermanes que permitían albergar esperanzas en un mundo triste y apagado.  Pocos años antes, la crisis de 1929 había roto la locura de los años veinte y se había llevado, incontenible vendaval, la euforia desmedida creada por los malignos vendedores de humo.

 El gordo y el flaco simbolizaban el valor, el optimismo, la superación, la ingenuidad, la sempiterna lucha contra los reveses de la vida. La amistad de estos dos esqueletos antagónicos representaba el movimiento que genera la lucha de contrarios. La humanidad que desprendían estos tontos tan tontos compensaba la miseria que atenazaba a gran parte de aquella sociedad malherida por el paro, la inseguridad y la miseria. No importaba su apariencia ridícula, su astucia ausente o su falta de habilidad manual. No importaba. Era su propio físico el mayor rival de la pompa, de la soberbia, de la furia, de la dominación, de la intolerancia. El accidente de la vida se imponía a la vida accidentada. La realidad de la vida nunca fue desautorizada por la irrealidad del cine.

 Cuando escribo este artículo, acaba de comenzar el sorteo de El Gordo de la Lotería Nacional. Millones de españoles estamos pendientes de los sonsonetes de unos bombos llenos de bolitas, de los canticios de unos chicos pobres y de las participaciones adquiridas en el supermercado, en el bar de Manuel o al lotero ambulante. La ilusión se adueña, por un rato, de todos. La decepción se camuflará en el mar infinito de los no afortunados. El gordo y el flaco se suceden sin solución de continuidad.

 Si no me toca, diré lo que siempre pedimos a la vida cuando el metal no nos es propicio: salud y amor. Al menos, salud y amor. Que ya es un gordo excepcional. El dinero es el flaco. Lo que pasa es que, en la vida real, el perdedor flaco de las películas era el mandamás fuera de las bambalinas. Una vez más, la vida misma.
 
 Mis felicidades a todos. Que no alcanzamos la pasta que pretendemos, conservemos el amor y la salud que nos animan a seguir viviendo. La vida es maravillosa, como decía el singular Andrés Montes. Lo es, Andrés. Puede serlo y lo es.

 Gordos y flacos. A todos.

 Un saludo.

DERECHOS HUMANOS


 ¿Qué terremoto político se hubiese levantado en España si el "caso Aminatu" hubiese pillado en el Gobierno a Aznar? Basta con acudir a la memoria reciente o, para mayor objetividad, a las hemerotecas, para hacerse una idea de cómo se las gasta el actual Gabinete zapateril y su cohorte mediática. Recuerdo que el día 14 de marzo de 2004, después de votar, me trasladé, por razones familiares, a un pueblo cercano a Huelva. Decenas de balcones exhibían pancartas en las que se podía leer: "PP asesino". El mismo día de la votación. Asesino el PP. Ninguna autoridad exigió la retirada inmediata de los pasquines insultantes. Nadie. Ni civil ni militar. La ofensa campaba a sus anchas en el pueblo.

 Derechos humanos. La guerra en Irak, en la que España no participó, sirvió de coartada para que el insulto se hiciese miel en la boca de los asnos. PP asesino. ¿También los votantes del PP eran asesinos? A esos ofensores se les aguaba el paladar defendiendo los derechos humanos. Hasta la baba se les caía sólo de mencionar el concepto. La práctica es otra cosa. Derechos humanos los míos, los nuestros. Lo primero es lo primero. Los demás ya son otra cosa. Los explotadores indianos afirmaban, listos ellos, que los negros carecían de alma. Para algunos habitantes del pueblo en cuestión, los simpatizantes del PP no tenían derechos por ser inhumanos y embarcarse/enredarnos en la guerra de Irak. Asesinos, se arengaban a sí mismos en busca del valor colectivo que la cobardía individual les hurtaba. Asesinos, coreaban. Asesinos, propagaban y propalaban.

 El 11-M fue el antes. El 14-M fue el después. El 15-M es el hoy que sufrimos desde entonces. Derechos humanos, reclamaban los difusores de calumnias. Se pasaban la ley por el forro de su maldad y por la entretela de su odio. Asesinos. Inhumanos.

 -Articulista, que los derechos humanos son universales e inalienables. -Claro, en el texto. -Articulista, que son interdependientes e indivisibles. -Que sí, en la boquilla de los que se autoencomian. -Articulista, que no caben la discriminación ni la desigualdad. -Pregunten a los miles de funcionarios desplazados por los méritos de los que militan en el partido que gobierna. Los derechos humanos no son para los de derecha. Para la derecha, el rencor, el encono, la puya. Rejón de castigo para ellos. Banderillas negras en el coso barcelonés. Aguijón venenoso que desfigure sus rostros. Diana de pistoleros. Asesinos. Derecha sin derecho. Derechas sin derechos.

 La verdad y el error distinguen a unos de otros sin dejar de ser iguales. Como iguales somos aunque seamos buenos y malos. O si elegimos con acierto o erramos al escoger. El que yerra, el que se comporta mal o el que selecciona con desatino goza de los mismos derechos humanos que sus contrarios en el hacer. Los mismos. Incluso los asesinos poseen esos derechos. Y los de la derecha. ¿O no? Derechos humanos. El PP, no. El Polisario, menos. PSOE, sí. Marruecos, también. Claro.

 Un saludo.

¿LOS BORBÓN COMO LOS ROMANOV?


 En algún artículo de este blog relacioné las imágenes y vinculé los destinos. Los destinos, que no los pasados. Los destinos. El fatum.

 Recién nombrado presidente, Zapatero y el Rey (en este orden) posaron para los medios. Los rostros destilaban cierto patetismo, una dosis de melancolía, una pincelada de miedo. Pura sensación. Sencilla estimulación sensorial que se transmitió al sistema nervioso. Compleja percepción que organizó e interpretó lo sentido. Zapatero y el monarca, circunspectos y desconfiados, exhibían semblantes oscuros, inquietos.

 A partir del triunfo electoral del PSOE tras el monstruoso atentado del 11 de marzo de 2004, la vida política española sufrió un extraordinario vuelco. Las consecuencias de todo tipo -sólo se me ocurren un par positivas- están dejando una profunda huella de desánimo en la dermis y en el "nous" de los españoles. Nous como espíritu. Fatum como azar  fatalista. Pathos como dolor de Laoconte.

 La familia del Rey don Juan Carlos no ha sido ajena a esos efectos malsanos. El republicanismo se abre paso en la voz y el gesto de la izquierda. La voz en el mensaje limpio y abierto de Julio Anguita. El gesto, en la mano crispada de los ultranacionalistas catalanes de Ezquerra. Voz y gesto contra trono. Gesto y voz contra altar. Monarquía e Iglesia vuelven a unir su suerte en la confusión que nos abruma.

 Sensaciones de frio y de oscuridad. Emociones fácilmente identificables pero difícilmente descriptibles. Presentimientos crueles. Intuiciones de muerte y de fin. Leyes gestálticas. Ya de cierre, ya de proximidad, ya de semejanza, ya de continuidad, organizo mi percepción sobre dos dinastías reinantes. A los Romanov se les acusó de chupadores de la sangre del pueblo. A los Borbón se les acusa. Se les acusa.

 ¿Por qué, articulista, retoma la misma percepción? La imagen, lector. He contemplado con detenimiento la postal navideña de los Príncipes de España. Barbado e informal el hijo del Rey. Sedente y cercana su esposa abrazando a sus hijas. A su lado, el Belén. Familia, nacimiento, vida. Mucha ternura junta. Demasiada. El subconsciente trae a mi memoria el rostro de una Bibiana feliz con el aborto, la retirada pública de los crucifijos, la reescritura de una historia, la ofensiva anticlerical, el latrocinio de algunos políticos, el chantaje sugragista de otros, la debilidad mezquina de unos cuantos, la hipócrita acción de no pocos.

 Me asalta, recurrente, la bestialidad del 11-M. Me hiere, impotente, la voluntad de tapar a la bestia. Me ofende la actitud del Gobierno. Llagas me causa el abandono de las víctimas. Erisipela me provoca la conexión hispano-francesa-marroquí en el caso Aminatu. Me escarnece la burla democrática. Me lastima el disparo a los derechos fundamentales. Me duele la burla a la Constitución
. No tenemos más asidero que esta Carta rota. La Familia real, tampoco.

 Un saludo.

LA GRAN RONCHA


 La deuda es un golpe. La deuda de los españoles es el golpe, el gran golpe. El batacazo. Algunos artículos de este blog han recibido como títulos: "deudas y deudos", "más crisis", "paro parón", "crear empleo", economía entibable", etc. Venga porrazos.

 Hemos pasado de la petulancia ("hemos superado a Italia y vamos tras Francia") a la soberbia ("de crisis, nada, sólo desaceleración"). Ese tránsito se ha efectuado por el carril del cinismo más clamoroso. Sin embargo, el decidor de estas voces es tan agudo como un caracol y tan ingenioso como una vaca pastueña. El señor de tales ocurrencias, en un alarde de chusquería y de malas chanzas, en vez de corregir el rumbo, ha seguido conduciendo el todoterreno de la mentira y, de perdidos al río, se ha adentrado -gracioso él-  en la autopista de la hipocresía.

 Mientras tanto, la casa sin barrer y las telarañas pendiendo del techo. Más jamón de jabugo. Más centollas de Sada. Más Vega Sicilia. Esto es jauja. Todo tiene solución. Además, como decía Schopenhauer, si las cosas no tienen arreglo, a qué preocuparse; y si lo tienen, a qué preocuparse igualmente. A gastar, que son tres días.

 Moody´s viene avisando. El que avisa no es traidor. -Sí es traidor y antipatriota. -Oiga, que esta agencia no es española. -Y qué, y ¿quién va a conjuntarse planetariamente con Obama dentro de unos dias? Moody´s es antipatriota porque, a partir de enero, la patria es la Europa Unida que presidirá este que sabe que el viento es el dueño de la tierra.

 -Que gastamos demasiado, jefe, que nos comen las deudas. -Que no, una simple ronchita. -Jefe, que la ronchita es todo un verdugón. Que ni pomada ni bálsamo fierabrás. O se cierra la pupa o se nos abren las carnes. Que mire usted los catalanes, que con la bromita de las embajadas, de los convolutos, de los palaus y del Quijote en pasta, la roncha no es un verdugón, sino un cerrito. Un cerrito que crece para colina. Jefe, que hay que apretarse el cinto. Que la verruga tiene mala cara. Que las Autonomías compiten por el liderazgo en número de acreedores. -Anda, yo debo más que tú. -Bueno, contesta la otra, pero yo debo hoy más que ayer aunque menos que mañana.

 Hasta los ojos. Estamos hasta los ojos. Los parados, hasta la coronilla. Cría cuervos. Especialistas, jefe. Más especialistas y menos pelotilleros. No dejes, jefe, que los trasplantes los realice el pediatra o el enfermero o el celador. No obstante, a falta de cirujano especializado, que operen ellos. Pero el segurata de la puerta, no. Que no operen los seguratas, jefe.

 ¡Qué castañazo, mare, que castañazo! La deuda no es un golpe. Un golpe es el paro. La deuda es el gran golpe. La gran roncha.

 Un saludo.

MARRUECOS NOS TIRANIZA


 Nadie discute que el sultán de Marruecos ha deportado a una mujer saharaui. Nadie rechaza que esta expulsión ha sido manifiesta, pública y alevosa. Nadie cuestiona que Aminatu Haidar ha sido desterrada de su país por orden del sátrapa alauí. Nadie duda que el extrañamiento de esta señora se debe a razones políticas, que no penales.

  Nadie titubea, a la hora de entender la tiránica actitud de nuestro vecino del sur, que su relación bilateral con el Gobierno de Zapatero descansa en la debilidad de nuestro presidente. Nadie refuta que si el avión que transportaba a la señora Haidar hubiera provenido de París, las autoridades magrebíes no hubieran tenido el coraje de devolver la aeronave a Francia. Nadie objeta que Mohamed VI no se atreve a hacer a Sarkozy lo que sí perpetra con el Secretario General de los psoecialistas españoles.

 Nadie rebate la debilidad del Ejecutivo español en el terreno exterior, de la misma forma que nadie contradice la incompetencia del mismo en materia económica, en asuntos de empleo y en temas de nacionalismos. Nadie alberga posibilidad de errar si se acusa a Interior de culpar a la policía de una decisión que ésta no ha tomado sin autorización del cargo político. Nadie. ¿O sí? 

 Marruecos es un Estado soberano. Sin duda. Marruecos se ha convertido en un interesado escudo del orbe occidental frente al avance de los fundamentalismos islámicos. Como Turquía en el oriente del Mediterráneo. Uno y otro están obteniendo importantes réditos de su estrategia. Alivian el luto de su retraso económico y social con el color del euro y del dólar. Acallan el empuje verbal de los que demandan una transición democrática con la advertencia de la retroacción a posiciones afganas. Se benefician de su condición de cuello de botella para exigir compensaciones desmedidas. Con amigos como Marruecos, para qué se necesita enemigos.

 Nuestros vecinos del sur nos están haciendo la "pascua". La pascua y la puñeta. Si Gibraltar se permite el lujo de los desplantes más vaporosos a nuestro país, sin que Zapatero reaccione, qué techo no se planteará Marruecos en la seguridad de la inacción del primer ministro español. "Do ut des", reza el brocardo jurídico. Doy para que des. España da a Marruecos las dos manos y su rey se apodera hasta el hombro. Eso sí, no tiene reparos en pasaportarnos miles de inmigrantes ni se cansa la vista en avizorar la salida de pateras. Ojo, nos dicen. Ojito, que desde Melilla a las Canarias, la amenaza está latente.

 Desde la Marcha Verde hasta la expulsión vergonzosa de Aminatu, los marroquíes nos quieren torear. Con Aznar no pudieron. Peregil fue un regüeldo. Los olores bucales siguen percibiéndose años después. Los tiranos se ensañan con los débiles. Sobre todo con los enclenques de espíritu. ¿O sí, don José Luis?

 Un saludo.

EGUNKARIA LIBRE


 El cierre del diario vasco fue un atentado contra la libertad de expresión. Quien así se expresa es Joan Ridao, uno de los irresponsables de ERC en su lucha a brazo partido y sueldo completo para independizar a Cataluña de España. El separatista Ridao critica al juez y califica su resolución de atentatoria contra un derecho fundamental. O sea, que para este señor, el magistrado pudo delinquir. Sin embargo, no denunció el caso ni se querelló contra este miembro de la jurisdicción. O sea, que este diputado tampoco lo va a hacer ahora. O sea. Hombre valiente y de gran coherencia el compañero de Tardá y de Puig, de Carod y Puigcercós.

 Junto al gran Ridao, el no menos grande Erkoreka. Su homónimo en el PNV ha denunciado el tratamiento injusto sufrido por los procesados y ha explicitado que sólo cabe la absolución de todos. Los demócratas Ridao y Erkoreka son ciudadanos ejemplares. Erkoreka, el sustituto de Anasagasti, está en la cuerda de Arzallus y de Ibarretxe. "Ezquerristas" y "peneuvistas" unidos, nunca serán vencidos. Lo que saben. Lo que dicen. Lo que conocen. Lo que resuelven. Lo que fallan. Lo que manipulan. Lo que inventan. Lo que presionan. Lo que odian.

 Carpetazo a la causa judicial porque ellos, sólo ellos, no los jueces, son la ley. El primero establece la conexión independentista del Parlament con el Congreso. El segundo, más de lo mismo.  Se sienten indispensables para Zapatero y Montilla. Han seguido la imagen del gurú del talante y, cual jefe del PSOE, modulan su voz hiriente de la inteligencia y de los sentimientos de los sufridos electores. Sus servicios son algo más que muy valiosos. Son imprescindibles para mantener en el poder a ambos dos jerarcas psoecialistas. A los ciudadanos nos cuesta un piño el satisfacer las veladas extorsiones de estas aves políticas de rapiña. Ahí están. Uno y otro, a favor de Egunkaria. Un interés muy desinteresado el suyo.

 "No estaban contaminados con la lucha armada de ETA", manifiesta la Fiscalía. No sé si la de la toga embarrada o la del ropón inmaculado. Por favor, estos caballeros no estaban contaminados. Los malos de la película son los pérfidos denunciantes. En el caso de Tersch, éste es el malvado. Con Berlusconi, la víctima es el lanzador de "duomos". Egunkaria, libre. Así lo dicen personas de la catadura intelectual y moral de Ridao y Erkoreka. ¡Qué más se puede pedir! Que pongan las esposas, directamente, a los acusadores. Que amordacen, sin más, a los discrepantes. Libertad de expresión para los proetarras. Para los debeladores de ETA, ni pan. Agua y ajo nos dan la tira. Por aquello de aguantarse y de ... Egunkaria libre. Pobrecitos.

 Que cierren Intereconomía, ABC, Cope y, por supuesto, a Jiménez Losantos. A Federico, allá donde esté y allí donde vaya. Pero los de Egunkaria, libres, como canarios en la jaula de oro de Zapatero.

 Un saludo.

TRABAJADORES MILITARES


 La Segunda República Española trató de ser todo lo pragmática que humildes quisieron mostrarse algunos de sus dirigentes. Como quiera que esta última virtud no acompañó a los Azaña y compañía, el valor del pragmatismo quedó en aguas de borrajas. No obstante, se intentó corregir errores del pasado y sanar males endémicos. Uno de estos males fue el del golpismo, el de los pronunciamientos, el de las asonadas, el de los espadones. La mutua antipatía y la recíproca desconfianza que se profesaban los líderes del Gobierno republicano y, en general, el estamento militar, condujeron a la promulgación de la "Ley Azaña". Con ella, se pretendía "capitidisminuir" la abultada nómina de oficiales (alrededor de uno por cada nueve soldados) incentivando el retiro, con el sueldo íntegro, de los que no quisieren jurar fidelidad a la recién advenida República. La respuesta llegó poco después con el fallido golpe sevillano del general Sanjurjo.

 El problema militarista, pandemia ignominiosa que padeció España a partir del siglo XIX, halló su continuidad a todo lo largo del siglo XX. Más atemperado, sí, pero igualmente desastroso. La sombra de Franco se alargó al esperpento del "tejerazo".

 Preocupa a este articulista que el Estado español se desgaje. Le preocupa y mucho. En esta preocupación se funden el sentimiento de respeto hacia la mayoría nacional (sin desdeñar a la minoría) y la posición racional que se deriva del texto constitucional. Mas en esa fusión, la razón debe imponerse a cualquier veleidad sentimental o sentimentaloide. Cosa distinta es que, conforme a la ley en vigor y de acuerdo a la mayoría democrática, el soberano pueblo español, en libertad, decida modificar la Carta Magna y redactarla en términos distintos a los actuales. Eso es democracia. Lo demás, cuentos nacionalistas bélicos y/o totalitarismos de mala laya y peor conciencia.

 En consecuencia, por mucho que catalanistas de avaricia y falsos abertzales de salón propugnen la independencia, el imperio de la ley señala la indisoluble unidad de España, y al ejército encomienda, entre otras, esta noble misión. Ahora bien: tambores de asonada, ni uno. Ni el más quedo. El poder civil es el poder legal. Que el Gobierno es nefasto, el pueblo español sabrá cambiar el sentido de su voto donde se debe: en las urnas. En España, no caben ya el terror ni la apología del terror. Venga de donde venga.

 Ahora bien: los nostálgicos de la nada y los buitres de la miseria no pueden engañar a los españoles de bien ni manipular a la opinión pública. Las reivindicaciones de los militares no son avisos de pronunciamiento. En absoluto. Se trata, simplemente, de exigencias laborales, de peticiones profesionales, de pretensiones sociales. El protagonismo histórico de unos cuantos barandas del ejército no nos debe dejar caer en la trampa de meter a todos los militares en el mismo saco. Ni mucho menos. Un ejército profesional eleva su rol y su rango a medida que esos trabajadores, funcionarios como tantos otros, son dignamente tratados por el Estado y en cuanto el Gobierno de turno respeta escrupulosamente sus derechos. Ahí quiero ver a los sindicatos semiverticales y a los sindicalistos más enfervorizados.

 La clasificación entre militares leales a la República y fieles a la Monarquía es una aculturación. Militares respetuosos al imperio de la Ley. Ley que respeta los derechos de todos los militares. En el obligado plano de igualdad y de proporcionalidad. La norma debe procurar ciudadanos justos para que la no ley no engendre españoles justicieros.

 Un saludo.

RUINA MORAL Y ECONOMICA


 La ruina económica es la consecuencia de la debilidad técnica de una administración. La ruina moral es el resultado de la falta de fe de los administradores. Una y otra ruinas comportan caida, decadencia o perdición. La mentira puede causar la ruina de un gobierno, del mismo modo que la ruina de un gobierno es la causa de males generales. En este punto, cuando el mal se generaliza, la ruina preludia la devastación y, a su vez, ésta anuncia una destrucción más extendida.

 Contradice a su señor Zapatero. El señor Almunia pone en evidencia la fragilidad argumental del presidente del Gobierno. Asegura éste que la salida de la crisis es inminente. Desmiente el Comisario europeo y se enroca en un discurso más realista: "todavía quedan años de tasas de paro muy elevadas". Tararí, ZP, trompetea don Joaquín. Tararí que te vi, tamborea el antiguo líder psoecialista. El partido desnuda al emperador. El emperador no se atreve a fustigar al disidente. Estamos iniciando la hecatombe de una mentira insostenible. La economía española se halla en estado de shock. Circula por un carril de tierra y baches en un camión de amortiguadores rotos y con un conductor que ni siquiera obtuvo el carnet para turismos.

 El acabóse de la nulidad. El colmo de la negligencia. El súmmum de la estulticia. La cúspide de la incapacidad. La coronación de la indigencia política. En 2010, no se verá una recuperación por sí misma sostenible. 

 

Almunia afirma que en 2010 no se verá una recuperación que "se sostenga por sí misma". Y abunda en que, así y todo, se va a requerir años de políticas "acertadas" (sic). Es decir, políticas con tino y no estrategias desatinadas. Es decir, estrategias adecuadas y no prácticas "Esperpénticas". Es decir, empresas que se sostengan en virtud de un nivel de competitividad indiscutible. Es decir, una banca solvente que financie el progreso y no la retroacción. Es decir, unas autopistas de la información y de la innovación que traspasen campos trillados por la rutina. Es decir, una voluntad indomable de reducir la ratio de endeudamiento. Y así. Que no, la ruina económica empobrecerá a todos y la indigencia campará por barrios hasta ahora acomodados. Que no, diremos que nos hemos labrado nuestra ruina económica con el yugo de la torpeza y de la impericia.

 En cuyo caso, lectores, el sistema educativo mostrará las entrañas de su fracaso y el régimen democrático exhibirá la dimensión de sus carencias y de sus vergüenzas. Una ruina económica suele descansar sobre bases blandas, huecas, mullidas, esponjosas. Estas bases se iteran, y reiteran, en el camino de la inmoralidad más despreciable. ¿Por qué, articulista? Porque se juega con la vida de los demás, lector. Porque la vida de los demás es sagrada. Porque todos tenemos derecho a construirnos nuestro futuro. Porque nadie puede esclavizar nuestros cuerpos, nuestras mentes y nuestro espíritu. Por eso. Por eso, la ruina, lejos. Económica y/o moral, la ruina, muy lejos.

 Un saludo.

 

ESTALINISTAS


 La culpa. Aminatu Haidar está en España de forma legal. Así lo dice el Gobierno que nunca yerra, que jamás mete la pata ni, por supuesto, la mano. En esos términos se pronuncian el señor Zapatero y la gran señora que es De la Vega. Asentada la primera premisa del silogismo, que es la legalidad, estos dos estadistas de La Moncloa admiten que Aminatu está en España. Y, por cierto, muy bien cuidada, muy protegida de las arenas del desierto. Dicho lo cual, nuestros próceres gubernamentales, -guapo él, hermosa ella, inteligente uno, astuta la otra, cortesano el jefe, maquiavélica la abanderada-, agregan que la culpa es de Aminatu. Que con lo bueno que es Mohamed, cómo puede ser tan desagradecida. La culpa.

 Chivato el último. La estancia de Aminatu en España, siendo legal, no se debe a un desliz del Gobierno, ni a un incumplimiento de la legalidad. En absoluto. Si llega sin pasaporte, eso no tiene importancia. Que Aminatu se queja de haber sido secuestrada, lamento injurioso de la mártir saharaui. Que Marruecos y España somos hermanos. Que Perejil es un peñón reconquistado por Aznar pero que, si Aminatu lo pide, se lo cede gustosamente al Polisario para que allí formen un Estado propio. A ver, para qué quieren un desierto como el Sáhara. Un peñón está bien. Como los pisitos de 30 metros de la ex ministra Trujillo. Un pisito donde formar la República Independiente Saharahui. Paz. Por favor.

 Ah, y que, en todo caso, es la policía de fronteras la responsable de que Aminatu "se colara" de rondón. Vaya policía. Su falta de diligencia es recriminable. Un delito. Menos mal que este Gobierno es de izquierdas. Si no, en vez de empapelar a unos cuantos funcionarios, los pasaban directamente por el gulag. La culpa es de todos. De todos, menos de este Gobierno de la ceja y de la pestaña.

 El presente es un caso de libro. Si quieren explicar el totalitarismo soviético, no hallarán mejor ejemplo de leninismo ideológico (la mentira y la negación constituían su consigna) ni de estalinismo ejecutor. La represión se torna cada día más cruel. Todo se controla. Todo se vigila. Todo se censura. Todo se monopoliza. Todo pasa por el tamiz del Partido (casi) único. Todo se persigue. Todo se aliena. Todo se deporta.

 A todos nos culpan. Por todo somos acusados. Nos inyectan sentimientos de responsabilidad por lo que no hemos hecho y de remordimiento por ofensas no realizadas. Pero es lo mismo. El sentimiento se inocula. Sea imaginario o real, nos hacen sentir culpables y réprobos. Hemos de callar. Papá Stalin cuida de su prole. La propaganda más sutil martillea nuestras sienes
y la voz de la conciencia del Leviatán suena en el interior de cada uno como si fuera propia. La luz se enciende para calmar el miedo del niño. Sed dóciles. Papá Estado vela por vosotros. Criaturas. Silencio. Duerman tranquilos. Aminatu se mece en el regazo de un padre amantísimo.

 La culpa, de la policía. La culpa, de la derechona cavernaria. La culpa, de la prensa ultracatólica al servicio de la Conferencia Episcopal. La culpa. Narciso Ibáñez Serrador dirigió en 2006 una película con este título. Culpa y aborto. Aborto y culpa. Abortan las libertades. Lo que es peor: abortan el pensamiento. Estalinistas.

 Un saludo.

GUINDAN LOS SINDICALISTOS


 Valga el poco original cambio conceptual. Excusen la poca inspiración de este articulista. Las musas no acompañan cuando el día se levanta aciago. Presenciar la manifestación convocada por dos linces sindicalistos, provoca dolor. Los co-presidentes Toxo y Méndez, monta tanto, lucen sus escarapelas en un mar Muerto de liberados. Han desplegado toda la armada. No hay más. Toda la España sindical se reúne en Madrid. Sensación de multitud obrera. Realidad de panda de beneficiados. Afición profesionalizada de fans de un Gobierno de mercedes. De mercedes y de palos. Según convenga. A discreción.

 Mientras el paro atemoriza, primero, y después rae, la deuda del Estado se encarama a la copa del guindo. El problema de los españoles es que, una vez en lo más arriba de este cerezo bravío, nos da vértigo la altura y nos aferramos a sus ramas. Sólo cuando caemos del guindo, conseguimos madurar y escapamos de la prisión de ignorancia que nos encierra. Los españoles, en el guindo, bien quietecitos. Los sindicalistos, guindando. Con la anuencia del presidente, los sindicalistos afanan lo que pueden y quieren.

 España no tiene un euro. Debe hasta el saludo. Como dentro no hay, se busca fuera. Deuda. Venga deuda. A día de hoy, algó más de medio billón de euros. Nada, una bagatela. Una fruslería. El año que viene, 77.000 millones más. Lo mismo. Una birria. Una minucia. Baratijas. Luego, hay que sumar los intereses. 22.000 millones más a la vuelta de calendario. Porca miseria. Menudencias. -Oiga, que las deudas hay que pagarlas. Que nos van a exigir el último céntimo. Chucherías. Naderías.

 Gracias a la plata americana, el emperador Carlos V hizo del banquero Jacobo Fugger un hombre inmensamente rico. Con los préstamos del financiero alemán, el rey de España construia un imperio y hasta el mismo Papa León X le encargó la venta de indulgencias. El principal, y los intereses, marcaron, de forma indeleble, la economía de Castilla y la explotación de los indígenas.  Carlos endosó la deuda a su hijo y el llamado rey prudente afrontó la gran bancarrota de 1557. El imperio comenzó a hundirse y los Fugger iniciaron su imparable decadencia. Demasiada deuda.

 El imperio de Zapatero es la arcadia feliz de un narciso al que se adula. Entre los que más, y mejor, baten palmas, los sindicalistos y los bautistos de la SGAE. La deuda engorda y se atocina. No se ajamona. Se atocina. El jamón lo desgustarán unos cuantos. El tocino, ya rancio, se lo tragarán nuestros nietos y biznietos. En tanto, paro y crisis. Futilidades. ¿Verdad, presidente? Sindicalistos. Carga. Deuda. Déficit. Pasivo. Sindicalistos.

 Un saludo.

LIBERTAD DE AGRESIÓN


 Artículo único de la Constitución Fascista: "Todo facha tiene el deber de apalear a un periodista libre y el derecho a que el apaleado pase unos días en el hospital". Herman Tersch sabía el valor de la palabra. El periodista conocía el índice de audiencia de su programa. El presentador ponderaba el eco de su discurso. Por ello, al quirófano. Junto al cuerpo físico del ex articulista de El País, yace la libertad de expresión. El ataque a Tersch trasciende al individuo y se aposenta en un derecho fundamental.

  Uno de los mayores logros negativos de este Gobierno ha sido el de elevar la crispación a rango de cotidianeidad. Eso sí, con alevosía y ocultamiento en el ataque criminal. Guante de seda en mano armada. Media de terciopelo en pie de navaja. Sonrisa abierta en lengua amenazadora. Talante democrático en actitud nazi. Costillas rotas. Boca ensangrentada. Vísceras perforadas. La palabra es sepultada. La asesina mano pende como incansable espada de Damocles. La violencia halla su arraigo en tierra regada por los de la memoria histórica. Despierten odios y acallen concordias. La Transición fértil ha fenecido. Comienza la escalada a la Tercera República. La culpa, de la derecha, chillan los vampiros ávidos de sangre nueva.

 Aborto como interrupción voluntaria del embarazo. Solapan la causa en la consecuencia. Emplean la necesidad de la mujer en ariete contra la Iglesia. Escupen crucifijos. Tachan de asesinos a los de la Guerra de Irak. De valores perpetuos a los imputados del GAL. Acusan de Gürtel a unos cuando la corrupción anida en ellos. Dicen desaceleración a la fiera crisis y anuncian como brote verde al cardo borriquero. Se pliegan ante los fuertes y sacuden al débil. Aminatu, mártir. ¿Podría alguien acusar al Gobierno de tortura en el caso de la saharaui? ¿O de cómplice en la tortura? ¿O de cooperador necesario en la deportación? ¿O de secuestradora de un cuerpo o de unos derechos? ¿Podría alguien?

 La libertad de agresión ha expulsado a la libertad de expresión. Los violentos han coronado el Mont Ventoux de la cólera. Herman Tersch sufre. Los demócratas padecemos con él. Los fachas de izquierda imponen sus razones. No los argumentos. Las razones de su ferocidad. La maldad de sus razones. Derecho de agresión, no. De expresión. De expresión.

 Un saludo.

PRETTY WOMAN


 Veinte millones de euros vale la solvencia de Ezquerra Republicana de Catalunya. La credibilidad de un partido político cuesta al Gobierno veinte millones de euros. Pretty woman político. El servicio por un montón de euros. Tan vacío es el que da como el que recibe. El precio de ayer no compraba un voto. El de hoy, sí. Fascismo de izquierda. No sé quién supera a quién, si Alonso a Ridao o si Carod a Montilla.

 La credibilidad de un político no comporta, necesariamente, la del sistema. Políticos de izquierda y derecha, contumaces corruptos, sí enfangan la transparencia del modelo democrático. Los señores de la Ezquerra se dicen negociadores cuando son simples tramperos y tramposos. La panda gubernamental del presidente narciso se dice dialogante cuando no es sino ambición desmedida por conservar el poder. Se ríen de las instituciones y a los ciudadanos engañan. En tanto, más crisis, más paro, más delincuencia, menos consumo, más abandono, más miedo, menos esperanzas.

 Pretty woman. No hay un Richard Gere pigmalión ni una Julia Roberts redimida. En este mundo, que más parece el del hampa, no cabe redención posible. Sólo dinero. Dinero y poder. La solidaridad interterritorial se mide por la equidad distributiva. PSOE y ERC utilizan otras medidas: ¿a cuánto el voto? Zapatero y Puigcercós se aman por dinero. Amores de conveniencia. Amores interesados. Amores pródigos. La solidaridad con Andalucía o Extremadura pesa menos quilates que con Cataluña. Hasta este viernes, se simulaba. Desde este miércoles, se sale del armario. La retirada del veto de ERC en el Senado destroza la solidaridad regional y convierte el templo parlamentario en un mercadillo de estupefacientes.

 Cambio billones por veinte millones. Duros a peseta. El negocio del ladrillo tiene cabo. El de la política, carece de extremo. Las pensiones peligran a la par que la Seguridad Social vacía sus arcas. La economía sostenible es un cinturón sin hebilla. Reconozco que no se puede tipificar esta acción como delito. Pero tiene "delito" la cosa. Asumo que los dirigentes de la Ezquerra y del PSOE no sean imputados por presuntos usos delictivos. Lo asumo. Sin embargo, nadie me impide expresar mis sentimientos. En este punto, me siento estafado en lo económico, y humillado en lo moral. No hay valores. El fascismo se adueña de nuestras vidas. Por muy juncales que procuremos, hasta el bambú más resistente, acaba doblado. No hay caña que soporte el peso de esta corrupción.

 Pretty woman no es una persona. Pretty woman es una forma indecente de hacer política. Juana de Chaos libre vale esto. Un voto presupuestario, aquello. Un sí al Estatut, muy caro. Si quieres una reforma constitucional, un ojo de la cara. Si transigimos con la Corona, el otro globo ocular. Si una muerte abortiva, cuarto y mitad. Si la vida de Aminatu, nada, gratis total, que Marruecos es vecino y se nos puede enfadar. Pretty woman. ¡Puaf!

 Un saludo.

NARCISO ZAPATERO


 Espejito, espejito, ¿hay en el mundo dirigente más sabio, honrado, capaz, inteligente, listo y eficiente que yo? -¿Callas, espejito?

 El mito de Narciso se basaba en la flor del mismo nombre. Resume la idea de cómo el amor a la propia imagen, aunque tras ella el vacío sea absoluto, puede conducir a la muerte como consecuencia de la desmesurada vanidad. La persona narcisista es el estandarte de la fatuidad, de la presunción y del atildamiento formal.

 Espejito, espejito, ¿por qué no respondes a mi pregunta? Ya sé, porque sabes que quien calla otorga. Verás, espejito. Permaneces en silencio porque tu humildad, que es menor que la mía, te impide decirme que soy un presidente alto, juvenil, apuesto y sencillo, como jamás ha habido ni habrá. Te reservas, espejito, porque conoces el gran aprecio que los españoles me deparan desde que fui elevado a la máxima autoridad de la nación por mayoría absoluta, casi unánime, en 2004. Enmudeces, espejito, pues sabes como nadie la prosperidad económica que, desde mi nombramiento, florece en nuestro país. Tú mismo te amordazas, espejito, para no tener que proclamar a los cuatro vientos mi extraordinaria política de reconciliación nacional, desechando la intentona derechista de promulgar leyes como la de Memoria Histórica.

 Habla, espejito, habla. Susúrrame que he logrado el pleno empleo en España. Díme que he solucionado el problema independentista. Cántame que he desterrado ínfulas estatutarias soberanistas. Manifiesta que he sido implacable con los etarras a los que Aznar calificaba de "hombres de paz". Confiesa que he logrado el equilibrio soñado de relaciones con la Santa Madre Iglesia. Declara que defiendo la vida de los seres humanos a costa de rechazar el aborto que preconizan los malvados del Partido Popular. Anuncia que, bajo mi mandato, Marruecos nos teme, Gibraltar se prosterna ante Nos, la pérfida Albión se somete y Estados Unidos, bueno, Obama, me quiere, me quiere.

 Cuenta, espejito, cuenta a todos cómo doblego a los piratas. Expón cómo alejo a las pirañas. Recita en los versos más hermosos cómo desmonto la mentira de las balsas de fosfoyesos en Huelva. Grita hasta qué punto proscribo la corrupción en mi partido. Vocea mi defensa por la independencia de los tribunales, sobre todo del Constitucional. Comenta la excelencia de mi verbo florido, de mi discurso íntegro, de mi indumentaria justa, de mi sedoso cabello, de mis cejas fugitivas. Aclámame, espejito, como lo hacen los Bono, los Blanco, las Bibianas, las De la Vega, los Guerra y tantos otros a los que saqué de la nada para convertirlos en mi guardia de corps. No ocultes más tiempo, espejito, la majestad de mi mirada regia, que no borbónica. No disimules si, en el concierto internacional de los exquisitos, deslumbro por mi mensaje en la lengua de Shakespeare.

 Aminatu, espejito. Rajoy, espejito. Alakrana, espejito, Desempleo, espejito. Crisis, espejito. Cooperantes, espejito. Aznarote, espejito. Todos son feos, muy feos. ¿Verdad? Me acercaré más, espejito, para que te regodees en mi contemplación y reflejes la nítida figura alegre de quien constituye un hito en la historia de España.

 Espejito, contesta, te ordeno con todo el talante. Contesta. Rubalcaba, exígele que responda. -Está bien, José Luis, si quieres conocer mi pensamiento, ahí lo tienes. Hoy, tienes un competidor en Hugo Chávez. Ayer, en el Nerón que incendió Roma y en el Diocleciano que persiguió cruelmente a los cristianos. -Plaf, paff, catapán. Onomatopeyas de un cristal roto a zapatazos.

 Narciso Zapatero. Está despierto. Tal vez duerma. Narciso.

 Un saludo.

CONCEPCIÓN


 ¿Con cuál se quedan? ¿Con la de Murillo? ¿Acaso la de Ribera? ¿Tal vez la de Zurbarán? ¿La Inmaculada de Pacheco? ¿Mejor la de Alonso Cano? ¿Puede que la de Montañés? ¿Es la de Velázquez? La Concepción hecha dogma y la Inmaculada hecha arte. La Inmaculada Concepción, fruto de la cultura de un pueblo, de la religiosidad de unos hombres y de la fe de una sociedad. En realidad, no es sino la madre. La madre.

 La madre como mujer y la mujer como madre. Madre que ama y que sufre. Madre limpia como todas las madres. No es Inma ni Macu ni Conchi. Es concepción. Es concebir. Es engendrar. Es dar vida. Es proyectar. Es intuir. Es forjar.

 La madre que nos parió hecha imagen. La mujer que hizo de la concepción, concepto y del concepto, fruto. La madre que, estrella, prefiere el anonimato. La madre que nunca será perpetuada por la mano maestra del artista eterno. La madre.

 En esta sociedad española, mariana de creyentes y mariana de ateos, la Concepción es el icono por antonomasia. Es la Virgen madre. La madre virgen porque la madre nunca tiene tacha. Mi respeto a la mujer que no puede/quiere ser madre. Mi pena por ella porque jamás podrá sentir la grandeza única de la maternidad. Mi afecto hacia ella porque en su seno tiene la pena. Concepción. Siempre inmaculada. Inmaculada, siempre Concepción.

  "Un hombre hace lo que puede, una mujer hace lo que el hombre no puede" (Isabel Allende). Ocho de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción. Día de la madre.

 Un saludo.

AMINATU HAIDAR


 La máscara del talante se ha desprendido del rostro patibulario y deja al descubierto la verdadera cara del señor Zapatero. A su lado, la imagen cínica de los actores de la "ceja", que se ha ennegrecido al compás de su ambición desmesurada.  La política de progresía de la nada se ha desembarazado de su lengua meliflua y el demonio más atroz habla a través de su diafragma. Una sola mujer, Aminatu Haidar, ha hecho el milagro. Una activista solitaria de los derechos civiles ha dejado en evidencia a una multitud de esperpentos del Gobierno.

 Pero Aminatu Haidar se nos muere. Unos la expulsaron. Eran los fascistas de derecha. Otros se conmiseraron, cómplices por omisión y cobardía, a fin de no disgustar al sátrapa del país vecino. Eran los fascistas de izquierda.

 Se nos muere Aminatu. Zapatero y sus cómicos de la legua, los dedos sobre el ojo, para no ver su muerte. Miran, silentes y cómplices, la infame y paulatina ejecución. Advierten la tortura psicológica. Aprecian la lenta agonía física. Quietos. Compasivos. Yo diría miserables. Aminatu, valiente, nos mira a los ojos con una sonrisa. Es la alegría del heroísmo. Es el gozo del valor de los elegidos. Es la felicidad de la abnegación. Es la satisfacción del deber cumplido. Es la complacencia del ejemplo del saber ser, del querer estar y del poder vivir en paz consigo misma.

 La muerte besa a Aminatu. Viene a mi memoria un texto del gran Fernando de Rojas sobre la muerte. Dice así: El amor es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una fiera herida, una blanda muerte". Su amor causa su muerte. Su muerte la provoca el odio al amor. No ames tanto, Aminatu. No te mueras. Por favor, vive. Todos los que somos cobardes necesitamos tu valor y tu sufrimiento. No te mueras, Aminatu.

 Yo te saludo, Aminatu. Haidar.

CARTA ROTA


 Me recuerda el título de una película antigua. Carta Rota. La Carta es la Magna. La Carta es la Constitución. Hoy cumple 31 años. Los mismos que mi hijo mayor. Dicen que los niños nacen con un pan bajo el brazo. Ignacio me trajo el pan más dulce que jamás haya podido elaborarse. El pan de los derechos y de las libertades, después de cuarenta años muy duros y tras una historia previa más pavorosa todavía.

 Treinta y un años. La Carta más flexible y más consensuada de cuantas han jalonado la historia del constitucionalismo español, entra en la madurez. Una madurez joven, algo imberbe. Un poco ingenua. De tan abierta, inocente. La Carta que puso fin a una Dictadura, se nos hace mayor. Esta Carta no es una misiva al uso, o una correspondencia postal entre personas anónimas. La Carta es toda una Epístola, como el texto sagrado que leen los cristianos antes  de la literatura evangélica. Aunque algunos la quieren convertir en naipe de tahúres, la Carta es Magna. Los Carod y los  Ibarretxe de turno pretenden trocarla en esquela. Los impúdicos usureros de los nacionalismos chantajistas, hacen de ella una minuta. Los cocineros de la dictadura pretérita y porvenir, quieren incluirla en su menú de caníbales. Los deslenguados representantes de la caverna siniestra, persiguen reducirla a la condición de Estatuto. Carta, epístola, correspondencia, minuta, circular, instrucción, orden y la terminología de la sinonimia que se les ocurra, no cantan la excelencia de la palabra más hermosa de una democracia: Constitución.

 Constitución que recoge principios, derechos fundamentales, libertades individuales y colectivas, como pocos pueblos pueden disfrutar. Constitución como corona de leyes. Constitución como cima de Parlamentos del pueblo. ¡Habrá algo más bello, majestuoso, placentero y exquisito en el campo de la palabra como vehículo de diálogo y de entendimiento! Algunos quieren romperla. Algunos la rechazan. Algunos (Los "Otros" de Amenábar) la odian. Van a por ella. Halan de un lado y de otro. Intentan rasgar sus páginas y emborronar sus letras. Algunos de los padres que la redactaron ya murieron. Ayer falleció el gran Solé Tura. Seguramente se desprendió de su memoria para no recordar las iniquidades que su obra está padeciendo. Seguramente perdió la vida para no asistir a las tropelías que le hacen.

 Carta Rota. Enhiesta, arrogante, gallarda, limpia. Pero el rasgado es apreciable. Los que más tiran de ella, los ultranacionalismos montanos de los catalanistas de pena y de los etarratunas de metralleta. Los que menos la defienden, los zapateristas de talante sin talento y los corruptos de mano en Gürtel. No se miran en el espejo. No quieren mirarse. Si lo hacen, se dan cuenta de que la prueba máxima de valor es tener el mayor poder sin abusar de él. Si se miran, se descubre en sus ojos que se interesan por su facción, mas no por el pueblo. Si se contemplan, advierten, los miserables, cuán piratas y cuán déspotas son en su interior. Una  fea imagen. Una hermosa Constitución. Una Carta rota. Urge restaurarla. Urge. Para que los dictadores sean triste recuerdo de un pasado triste.

 Un saludo.

BOMBAZO INMOBILIARIO


Que si burbuja arriba, que si burbuja abajo. Que si viviendas caras, que si viviendas más caras. Que si especulación del suelo, que si suelo por las nubes. Se veía venir. Era la crónica de una explosión anunciada. El globito se ha inflado tanto que el reventón era inminente. El estampido ha dejado sordo a más de uno y ha descubierto las vergüenzas avariciosas de más de dos.

 El Ministerio de Economía del Gobierno de España, que no dirige Salgado, lanza bulo tras rumor y chisme antes que patraña sobre los brotes verdes. Que hay indicios de despegue, runrunean como gatas en celo, a ver si cae algún crédulo. Y caen. Y la Bolsa subibaja, como un tiovivo de feria. Separan, adrede, la economía real de la economía financiera. Lo hacen aposta, con toda la malévola intención de que son capaces. Retorno al engaño. Son floraciones rojas de un nuevo fraude legal. Si no se ha rectificado en el origen, si el mal sigue en la raíz, la floración será imposible.

 En los últimos veinte años, se ha construido de forma frenética, se ha urbanizado playa y monte, se han permitido proyectos insostenibles y se ha regulado mirando para Coria. La fiebre inmobiliaria ha dejado a unos cuantos como gallos de Morón, sin pluma y cacareando. La Banca se está comiendo miles de viviendas que financió sin tino y sin recato. La división inmobiliaria de los bancos está al rojo vivo. Descuentos, pregonan como vendedores ambulantes. A los ricos descuentos. 30% menos la vivienda sobre el precio de ayer. Nueva mentira. El precio de ayer estaba sobrevalorado ese porcentaje sobre su costo real. Si hablan de descuento, aplíquenlo a partir de la sobrecuota. No sigan engañando. No inflen otra vez el globito.

 Antes, el tipo de interés se salía del cuadro. Hoy, el euríbor vuelve a su ser. Ayer, la oferta superaba a la francesa y a la alemana juntas. Hoy, un millón de pisos esperan un dueño que les caliente. Meses atrás, el dinero negro hallaba el tinte blanco en ese refugio. En estos momentos, el negro peculio duerme otros sueños. El Gobierno, en vez de respaldar ardides y falacias, a velar por el bienestar de los ciudadanos. Los ayuntamientos, en lugar de recaudar lo que no les corresponde, a procurar precios justos. Estamos pagando el "pato" de tantos desmanes oficiales y oficiosos. Nos está costando un potosí. Y Potosí, aclaro, no es sino la sustantivación del nombre propio de la ciudad boliviana rica en metales preciosos.

 Si el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, se asume. Pero si el trompicón no es producto de nuestro despiste, sino de las zancadillas de otros, la réplica no se hará esperar. Aunque sea dialéctica y mentemos la memoria de sus antepasados.

 Un saludo.

PENSIONES EN PELIGRO


 Con Felipe González se firmó el Pacto de Toledo. Todo un hito en la política de conciliación social. Se recomendaba que la jubilación, con carácter flexible, fuera a los 65 años y se ponía de relieve la necesidad de sostener el sistema público de pensiones. En 2008, el gasto en pensiones, respecto del PIB, se había incrementado de forma alarmante. Lo cual es lógico en tanto ha aumentado la dependencia de los mayores de 65 años sobre la población en edad de trabajar y en tanto el desempleo muerde con desesperación.

 Hasta ahí, nada nuevo. Sin embargo, la crisis económica está haciendo estragos a la Seguridad Social. El sistema de pensiones puede caer hecho trizas de no corregirse el socavón. Hoy, es sostenible. Pero las grietas amenazan y hay que apuntalar. Como medida cautelar, es preciso entibar y las vigas han de ser aceradas. Ya lo advirtió el Gobernador del Banco de España y su declaración levantó ampollas de alarma. Zapatero y sus co-presidentes Méndez y Toxo siguen cantando, como las cigarras. Venga juerga. Poco trabajo. Mucho cachondeo.

 Las hormigas, especialistas en el tema, prevén calamidades si no se taponan los huecos. Si Zubiri demandaba un cambio en la financiación, so pena de reducir un 40% las pensiones, otros prestigiosos economistas profundizaron en esa línea. Aunque el presidente, ignaro y temerario, desmiente a los más destacados expertos españoles en esta materia, no duda, asimismo, en refutar a los mismísimos ministros de Finanzas de la Unión Europea. Éstos ya se han pronunciado con claridad: España ha de reformar el sistema de salud y de pensiones así como adoptar medidas que propicien un crecimiento económico. So pena.

  Este Gobierno crea inseguridad. Mucha inseguridad. Una enorme inseguridad. No sabe uno qué hacer ni a qué atenerse. Cuando esta inseguridad afecta a los más mayores, no hay un defensor que aleje su bruma. Al final de la vida laboral, las tormentas no pueden causar zozobra en una vida de trabajo por sí extremadamente dura. La jubilación ha de situarse en las antípodas de la tristeza. A estas alturas del camino, la incertidumbre no puede presidir la meta. Pues nada, viene el Gobierno de Zapatero, el peor de los que se han sucedido en la democracia, y, hala, a colocar piedras en la rueda del destino.

 Muchas deudas. Más que deudas, un "pedazo" de déficit. Más que déficit, un pozo oscuro. Más que un pozo, un hoyo profundo. Más que un hoyo, un inmenso agujero negro.

  Oiga, que no reclamamos un hotel siquiera de dos estrellitas. Ni un pequeño hostal céntrico. Ni una fonda en barrio periférico. Déjenos, al menos, en un fonducho. Mas no nos ponga en la calle. A este paso, o se genera empleo o muchos dormirán bajo las estrellas. Aparque su talante y ponga a funcionar su talento. Si le falta, pida la opinión de sabios. De sabios. De aduladores, no. De paniaguados, menos. De gorrones, ya basta. De piratas, por favor. De pirañas, cero. De sabios. En España los hay. Algunos militan en su propio partido. Fonducho, no. Riesgo de pensiones, tampoco. Tampoco.

 Un saludo.

REFORMA GUBERNAMENTAL


 Donde dije digo, digo diego y donde digo diego digo lo que me da la gana. Con talante, eso sí. Las mentiras, con talante. El café, con leche. "Saquivocao", hombre. "Erquetieneboca sequivoca". Que no hay crisis, pues bueno. Que no hay paro, pues pueno. Que no hay guerra, pues bueno. Que no hay reformas laborales, pues bueno. Que no hay corrupción, pues bueno. Porque Zapatero es bueno. Sólo que el pobre se equivoca. Pero es que no da ni una, jopé. Ya, pero ¿y la carita de bueno que pone? Se parece al Felipe maître del chef Guerra. Guerra, el malo. Felipe, el santo. De la Vega, brujilla. ZP, santito santón.

 Seamos serios. Este país que se llama España tiene el Gobierno, y el presidente, que se merece. Es la grandeza de la democracia. El pueblo elige libremente a sus representantes y, acierte o no, la esencia de la democracia no es otra. Habla pueblo, habla. Ahora bien: ojo al dato, que diría el popular José María García. La palabra del pueblo no se agota en la urna. La urna es el hito que corona un proceso. El proceso se encarna en la libertad de expresión. Si nos falta este derecho fundamental, la demagogia suplantaría a la democracia. Esto es lo que nos está pasando en España. La propaganda gubernamental ha adquirido tal difusión y ha obtenido tanto relieve, que se nos vende como nuevo lo que, además de viejo, ajado está.

 En el uso de este derecho que recoge nuestra Constitución, los españoles manifestamos nuestro parecer sobre la gestión política de aquéllos a quienes encomendamos el Gobierno de la nación. En este orden de cosas, si la Oposición no desarrolla su función de control con la contundencia debida, habrá que recordarle sus carencias. Si el Gobierno busca los votos nacionalistas a un coste inadmisible, habrá que demandarlo. Si el Presidente se muestra incapaz de asir las riendas del equino, habrá que reprochárselo. Si no admite su ignorancia, habrá que denunciarlo. Si, pese a todo, el Partido que triunfó en la jornada electoral, lo mantiene, habrá que castigarlo como las leyes explicitan.

 Lo que no puede ser es que la economía nos ahogue, que el desempleo nos asfixie, que los nacionalismos nos chuleen, que los piratas nos extorsionen, que los etarras nos burlen, que los sindicalistas nos gorroneen, que los empresarios nos aplasten, que la Administración nos esclavice, que las leyes nos sancionen, que las multas nos esquilmen, que las viviendas disparatadas nos quiten la vida, que la educación nos adoctrine o que la sanidad nos enferme. No puede ser.

 Y como no puede ser, o este Gobierno aprende su oficio, o habrá que mandarlo a la escuela. A la escuela elemental. Son tan generalistas los ministros, que rechazan la especialidad porque desvela su incompetencia. Son tan poco especialistas que les da igual que la cátedra de Derecho Civil de nuestras universidades recaiga en un bedel con estudios primarios. Lo importante es que milite en el Partido. O que Fomento, en vez de dirigirlo un ingeniero, lo haga quien quiera el Presidente. O reformamos el Gobierno o la ruina económica, intelectual y moral nos sumirá a todos. A todos. Luego, las quejas al maestro armero. Desde luego, al maestro Zapatero, no.

 Llegará el día en que ZP dirá: os lo dije, ya no ha crecido el paro. En efecto, Zp, ese día todos habremos perdido ya el trabajo.

 Un saludo.