Blogia
Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

DUDAS DISIPADAS

 El presidente del Gobierno, el señor Zapatero, ha vuelto a cojear del mismo pie. Miren que ha intentado simular. Nada que hacer. El hombre tiene el instinto que tiene, como el escorpión tiene el suyo. ¿Alguien puede cambiar el instinto? Es posible, pero la complejidad de esa operación es de las que se encuadra en el dicho de que "es peor el remedio que la enfermedad". ¿Y qué ha dicho ahora ZP para que el articulista le lance esta invectiva sobre el instinto? Buena pregunta. Procuraré dar una respuesta de nivel.

 A su expresión de que España es un concepto discutido y discutible, el presidente del Gobierno de España agrega otra perla de su cosecha: el concepto de nación referido a Cataluña ni le preocupa ni lo rechaza. Incluso le parece un acierto que se incluya en el Preámbulo del Estatut. Cuando la mitad de España se resguarda de los vendavales de independencia que rolan desde Cataluña y País Vasco, y la otra mitad avizora nuevas tormentas en los cardinales de Galicia y Baleares, el señor Rodríguez Zapatero que qué bien, que qué hermoso el día, que qué tiempo tan bueno disfrutamos, que qué malo es el cambio climático y que qué amistad me une con Obama. Maravillosa mente privilegiada la de este ínclito personaje.

 Tener a este señor como presidente del Gobierno me resulta tan peligroso como meter al enemigo en casa. Actúa como la termita que devora la caoba patria española y, a la vez, como el vencejo migratorio que anida gregariamente en casas ajenas. ZP parece, no ya catalán, que sería un mérito, sino catalanista "marrano" que quiere hacerse perdonar su origen castellano-leonés o que se alimenta de las migajas electorales de los psoecialistas de Cataluña. No hay interés más interesado que el suyo.

 El presidente espera una gran sentencia del Tribunal Constitucional. En su ambigüedad dialéctica calculada, no precisa si el "esperar" es sinónimo de "anhelar" y si la "gran" sentencia se refiere al fallo que satisfaga a los catalanistas de pena y de pega a los que tanto necesita para seguir en el poder. Me da que un orgasmo pleno asomaría en su rostro de producirse el anhelo satisfactor. Me da, me da. Zapatero. Dónde irás, buey, que no ares. Zapatero. Me da, me da. Y mientras, los Carod y los Montilla, dame, dame, que si no me das, me das, sin Gobierno te quedarás, quedarás.

 ¿Creen ustedes que ZP tiene valor para seguir el mandato constitucional? Me da que no. Ni en frio ni en caliente, que no. Ni por inteligencia ni por ética. ¿A dónde nos lleva este señor? A nada bueno, seguro. ¿Y Rajoy? Esperando el cadáver político de su enemigo. Pero que lo maten otros, dice don Mariano, el del avestruz.

 Un saludo.


EL AVESTRUZ RAJOY

La gran habilidad dialéctica de Rajoy se manifiesta en una pequeña estancia física por más que sea una importante caja de resonancia: el Congreso. Fuera de ese contexto, el presidente del Partido Popular incurre en el pecado de aquéllos que son sociables pero no frecuentables. Es decir, de aquellos inhabituales parroquianos de bares y tabernas que, poco dados a alternar, se toman cuatro "carajillos" mientras sus acompañantes siguen consumiendo el primero. Así viene el punto y, después, adviene la "tajá". Es cuestión  de práctica y ésta precisa, como todo, de ejercitación.

 Si se saca a Rajoy del hemiciclo o de las plazas de confianza donde el auditorio ya acude entregado, se muestra torpe como un pato "mareao". No es que Rajoy sea cobarde. Lo que le pasa es que su centro de acción es endogámico, como muy afín es su círculo de amistades. No es que rehúse abrirse a otros foros más populares, Lo que le ocurre es que allí donde la conversación no sea dirigista, naufraga porque su discreción le lleva a la actitud contemplativa. No es que sea prudente. Lo que sucede a don Mariano es que su inteligencia, indudable, se cuece en el análisis factorial. Es decir, sobresaliente en algunos aspectos pero apenas suficiente en otros.

 Esta exposición circunstanciada de algunos síntomas de su carácter, carecería de mayor relieve si el señor Rajoy fuera un simple registrador de la propiedad o un funcionario al uso o un carpintero de ribera. Mas como quiera que el señor Rajoy es el líder del principal partido de la Oposición, la notoriedad del síndrome no puede desdeñarse. Se trata de arrebatar el Gobierno de la Nación al Partido en el poder y, en esa procura, gobernar con la finalidad de servir a la ciudadanía. Fernando VII no lo tuvo tan fácil para reinar.

 En medio del oleaje que levanta la crisis económica y moral que padecemos, a sabiendas de que el capitán Zapatero no reúne las condiciones de mando que requiere la gobernanza de una nave, cuando todo parece indicar la inminencia del naufragio y el pasaje se aferra a los salvavidas, el señor Rajoy, a verlas venir. No puede ser, hombre. Hay que levantar la voz. Hay que advertir el peligro. Hay que hablar con la gente. Con tripulantes y tripulados. Con financieros y financiados. Con empresarios y empleados. Hay que animar el cotarro. En los camarotes, en los salones, en la cantina o en la cubierta. A cielo despejado o bajo una gran tormenta. Por doquier.

 El filo de una navaja es la frontera que separa al prudente del cobarde. Límite a veces imperceptible por su estrechez. El miedo al fracaso acrece a medida que se tienta el éxito. Sin embargo, cuando este triunfo inminente obedece más al demérito ajeno que al valor propio, entonces, Mariano, se incurre en la cobardía. Se deja de ser prudente para volverse cobarde. Sin paliativos. Es, señor Rajoy, la reedición de la política del avestruz. Con lo que de Guatemala se puede llegar a Guatepeor. Navegante, considérese avisado.

 Un saludo.

ECONOMÍA ENTIBABLE POR LEY


 Éramos pocos y parió la abuela. No tienen pajolera idea de cómo superar la crisis y se meten en un "fregao" descomunal. Es el sino de los propagandistas. Distraen la atención corriendo y descorriendo cortinas. Aquí las abren mostrando un paraíso tan falso como un Carod de feria. Allá las cierran para que nadie vea la suciedad acumulada. No hay trabajo en España. En vez de pensar fórmulas magistrales de creación de empleo, idean trucos para engañar a los que esperan ese ansiado puesto.

 Ahora se han sacado un nuevo as de la manga de tahúr. Se trata del proyecto de ley de la economía sostenible. Pan candeal en hogazas. Dinero para la patronal y para los copresidentes Méndez y Toxo. Agentes sociales de orden. Vuelve a fluir -subvenciones contantes y sonantes median- el diálogo social. Los fulleros quieren cambiar el modelo productivo. En vez de bienes de equipo, fabricarán bienes individuales. En lugar de grandes concentraciones empresariales, retorno al taller artesanal. Si ni siquiera definen el modelo productivo actual.

 Cambio climático y pacto por la educación. Mientras, en Copenhague se ultima un protocolo de contención de emisiones atmosféricas. Las grandes potencias económicas seguirán contaminando el aire con la cuota de los países pobres. Da igual que da lo mismo. El acta se ha redactado antes de la inauguración de la cumbre. Falta la firma de los comparsas. En cuanto al Pacto por la educación, se reducirá a entregar unos cuantos ordenadores portátiles. Se dirá, entonces, que ha comenzado la última generación de la modernidad.

 La pena es que ni ellos mismos se creen su engaño. El dolor es que los medios adictos al pesebre venderán el milagroso líquido anticalvicie con el entusiasmo del tramposo. La desgracia es que muchos serán víctimas de las trompetas de la victoria. País.

 Las galerías de la mina de oro a punto de desplomarse sobre los sufridos trabajadores y los dueños del yacimiento se niegan a entibar las paredes ruinosas. Ante el riesgo de muerte por asfixia y/o aplastamiento, los señores del Gobierno y sus mercenarios sociales hablan del sexo de la angélica economía sostenible. Que no, Zapatero, que la economía española no es sostenible. Que no. Que es una economía entibable. Apuntalable, señor presidente. Refuerce primero el muro. Ya habrá tiempo de subirlo. Como versificaba León Felipe: "sistema, poeta, sistema; empieza por contar las piedras, luego contarás las estrellas". Claro que Zapatero es lo que es y no de más carnes. La crisis nos va a durar la intemerata.

 Un saludo.

LA CONCIENCIA DE BONO


 Don José Bono es un activo del psoecialismo. Digo del psoecialismo y no del socialismo. No hemos de confundir ni confundirnos. El socialismo es una doctrina con un componente de solidaridad entre los trabajadores y los ciudadanos. Su repulsa al capitalismo de jungla le acerca al humanismo. La aflicción por los más débiles conlleva su posicionamiento junto a éstos contra los explotadores y contra la dictadura. En cambio, el psoecialismo es un sucedáneo de socialismo diluido en una batidora de ambición personal. Al psoecialismo le importa el trabajador justo lo que vale su voto electoral. Ni un miligramo más.

 Dentro de la hipocresía intrínseca a todo psoecialista, algunos dan un paso adelante y subrayan su condición de cristianos. Cristianos de boquilla. Plática de cristianos. Mas no cristianos de praxis. Mucha teología en sus palabras y ninguna teopraxis en sus vidas. Barnices en maderas innobles y estucos en paredes desmochadas.

 Don José Bono, el psoecialista, es un caso típico de esta casta política de la palabra justa en el contenido ademán. Además, amigo de obispos y frailes, beatifica a los que se rinden a su poder institucional y canoniza a los que llevan esa rendición a los extremos de la capellanía de corte. Sátrapa cristiano y jerarca psoecialista, Bono entregó su voto a Herodes Bibiana. Aborto, sí. Muerte de inocentes, sí. Admítalo, señor Bono. No justifique su voto en la vaciedad de argumentos que ofenden la inteligencia y la moral. No ahogue su conciencia en el licor espirituoso de sus demonios particulares. Sea humilde de corazón. No de labia. De sentimiento.

 Reconozca, don José, que ha carecido de valor incluso para lavarse las manos como un Pilatos de este terruño hispano. Examine su proceder y acate su propio veredicto interno. Pudo abstenerse. Manejó la opción de rechazar la ley. Prefirió, sin embargo, votar a favor del aborto. No pasa nada, hombre. Vd. ha hecho lo mismo que su jefe. Ha sido el Judas que ha vendido su conciencia por un puñado de monedas del partido. Es así, Bono. Es así.

 Pida perdón a los cristianos que sufrieron persecución por defender su fe. No emprenda ahora una ofensiva pinochetista con que si al dictador chileno le permitieron comulgar y a usted se le condena. No ponga el ventilador contra la jerarquía eclesiástica. Rebélese, si tiene bemoles, contra sus correligionarios civiles del PSOE. Yo prefiero a éstos que a usted. Ellos no beben en el cáliz de ese Cristo al que usted dice adorar. Son psoecialistas pero no van de cristianos. Usted es otra cosa. Usted es Presidente de las Cortes de España. Madre mía, lo que es usted.

 Decía el satírico Juvenal que el primer castigo del culpable es que jamás será absuelto por su conciencia. La ley del aborto ha dado un gran paso para su aprobación. Hecha realidad ésta, ya no habrá delito. No será usted un delincuente. Sin embargo, pudo, y no quiso, votar en contra. Pecó contra su conciencia y contra el Dios de los cristianos. Mas me malicio que usted de cristiano tiene lo que un servidor de psoecialista.

 Un saludo.

BARÇA-MADRID

De muy niño, jugaba mucho al fútbol. Lo hacía en el patio de mi casa con mi hermano Josan. Pateábamos una pelota de trapo. Solíamos jugar partidos interminables. Nos ocurría como a griegos y romanos. Éstos vencieron a los primeros en el terreno militar pero nunca pudieron sino copiarles su inmenso arte. Yo vencía por corpulencia y esfuerzo pero él me superaba en técnica.

 Conforme crecíamos, el estadio fue la calle. La calle Alfonso XIII, a escasos metros de la Plaza de la Merced. Allí los partidos adquirian una dimensión extrafamiliar. Los amigos de la calle, que constituían un apéndice fraterno, nos disputábamos una pelota de goma en equipos elegidos por el método del pie. Recuerdo cómo tanketa Curi jugaba en la media, y el muy fino Cani de extremo diestro. En la portería, gritón Galli volaba corto mientras Vieji, de cabeza gorda y llanto fácil, hacía de Santillana. Memorias de niñez.

Uno de los grupos era el Barcelona. El otro, el Real Madrid. Todos nos uníamos como una piña cuando una volea del patoso de turno "embarcaba" la pelotita en la azotea de cualquier casa. Se decía de todo, menos bonito, al tuercebotas. Acto seguido, se le obligaba a pedir permiso al dueño de la vivienda para recuperar el ansiado esférico.

 Los cuatro hermanos éramos del equipo de Di Stéfano. Algún otro formaba en nuestro grupo. Nos negábamos a pertenecer, siquiera en teoría, al equipo de Kubala. Si teníamos a la Saeta Rubia, para qué queríamos emular al astro húngaro. Eso sí, cuando ocupábamos puestos de defensa, nos gustaba ser Olivella y, si de portero, Ramallet era incuestionable. En aquellos años de transición entre los cincuenta de la escasez y los sesenta del desarrolismo, nuestra vida transcurría entre los toros (Litri era nuestro ídolo fetiche) y el fútbol (sin televisión). La de los niños y la de los mayores, tal era la sociología franquista del adormecimiento. ¿Les recuerda algo?

 En nuestra ingenuidad e ignorancia, en nuestra pobreza y carencias, éramos felices. Vivíamos la calle en libertad vigilada y en la seguridad de la ausencia de circulación de vehículos. Menudo cabreo pillábamos cuando el mecánico de un taller aparcaba en la puerta el único coche que se veía en esa vía pública.  Dos piedras o dos chalecos o dos palitroques nos servían de postes. El partido comenzaba sin horario de conclusión. En distintos momentos, se acercaba otro chico y pedía venia para incorporarse. -Búscate a otro, se le decía. Si no, se rehacía el equipo aun cuando se mascullara sapos y culebras por parte de quienes se veían obligados a alinearse en el equipo rival.

 Tiempos de calma. Mañana se juega el 58º Barça-Madrid de mi vida. Siento los mismos colores con la atenuación de la edad. Pero celebro la actitud personal y la excelencia futbolística de los Iniesta, de los Xavi Hernández o de los Casilla. No recuerdo, en mi dilatada vida, un concurso dialéctico de tanta calidad. Estos futbolistas del Madrid y del Barcelona son unos cracks, dentro y fuera del campo. Los aficionados debemos aprender de ellos. Categoría. Élite. Felicidades, muchachos. Ejemplo de niños, jóvenes y mayores. Que gane el mejor, pero si no, que gane mi equipo.

 Un saludo.

EL PUERTO HURRACO CATALANISTA


 La España profunda no es la de Puerto Hurraco. La España profunda es la de los catalanistas de gañote. La España más atrasada es la de los ultranacionalismos más aborrecibles. La España más terrible es la de los charnegos que, como Montilla, quieren hacerse perdonar su nacimiento en la liberal Andalucía. La España más servil es la de los que rechazan la libertad de una nación para instaurar un régimen jomeinista en la tierra de la creatividad.

 Montilla es el Mahmud Ahmadineyad de la Generalitat catalana. Carod, el Jamenei del fundamentalismo de la Ezquerra más fantoche de todos los tiempos. Puyol, el Chávez que mejor encarna el ansia por el poder omnímodo. Son los genuinos representantes de los Puerto Hurraco catalanistas. Hace casi veinte años, esa localidad pacense vivió el asesinato de varios vecinos a manos de unos descerebrados. Hoy, en pleno siglo XXI, los catalanistas de la gleba condal, con un cerebro discutido y discutible, buscan apuntillar la Carta Magna que recoge los derechos y libertades individuales de los españoles. De todos los españoles. No de los castellanos o de los extremeños o de los catalanes. De los españoles todos.

 Presionan, condicionan, coartan, manipulan. Los catalanistas de la política y de la prensa se alían en aras de un objetivo independentista. No hay más. Zapatero es el muñidor de este caos que nos revuelve las meninges y nos toca las narices. Zapatero es el ideólogo de este adarve andalusí. Zapatero es el irresponsable cooperador necesario de una situación que se complica por momentos. Zapatero es el generador de este secuestro de la verdad de España por unos piratas de la más baja política y del más alto egoísmo personal. Como en el Alakrana, ahora toca pagar. El Estado de derecho es pisoteado por el Estado de hecho. Una vez más.

 La pasión española. Gala equivocó el título de su famosa novela. Es la pasión española. La pasión del hermoso sentimiento del amor sojuzgada por la pasión del odioso sentimiento de la posesión de unos okupas de palacete y chófer. Los españoles no debemos pagar los desmanes de estos personajes de la farándula politiqueril. De nuevo, este articulista reclama, o mejor, pregunta: ¿es llegado el tiempo del artículo 155 de la Constitución? Tal vez no. Pero habrá que no echarlo en el olvido.

 Mientras tanto, Zapatero y sus Goebbels de salón, a la calle. Vía urnas, a la calle.

 Un saludo.

DESPRESTIGE


 Donde las dan, las toman. El refrán ofrece, más que una realidad, un deseo. Incluso un vituperio, una maldición. Este articulista trae a la memoria el escándalo del Prestige. El monocasco con más de setenta mil toneladas de petróleo que acabó hundido en las aguas del Atántico. La manipulación que sobre la catástrofe medioambiental realizó el PSOE, marca un antes y un después en la historia de la infamia humana y del odio político. El odio de un partido a otro se disolvió en la estrategia más cruel. El perro no abandonó la presa. Ni siquiera siete años después, la jauría permite que la pieza se le arranque entre sus colmillos. No obstante, la rehala se superó a sí misma en la interpretación indecente que hicieron de la guerra de Irak. Asesinos, gritaban los viles.

 Fago es un pequeño Puerto Hurraco en la España descarnada y fratricida si se compara con lo que levantaron las gentes del PSOE durante los años de Gobierno de José María Aznar.

 La rabia de la fiera salvaje se asomaba a tropel por el rostro de un Partido, entonces en la Oposición, que  ambicionaba, a toda costa, recuperar el poder en España. Precisaron, en ese intento paranoico, algo más fuerte que el Prestige e Irak. Necesitaron el 11-M. Hizo falta un atentado letal y masivo y una propaganda implacable. No importan los medios cuando el fin nos favorece, se decían. Asesinos, rugían los despreciables.

 La defensa de los homosexuales, la lucha contra la xenofobia, la lid contra la violencia de género no son, en su mentalidad, sino hitos de un camino especular y de imagen. Lo que ven en ese espejo no les gusta. Por eso, modifican el tono y afeitan el rostro. El rabioso can se torna, por fuera, dulce perrito y, por dentro, conserva la sed de sangre. Pero vale lo que por los sentidos entra. Los lacitos de colores, los pins conmemorativos, las frases amorosas, las caras compungidas. Los violentos, los homófobos y xenófobos, las plañideras malvadas, saben que en esos tics de adorno exterior hallan su coartada, su gran excusa, para seguir siendo, en su interior, malos, asesinos, sin entrañas. Violento el que no lleve el lacito, susurran.

 Del Prestige al Desprestige no dista más que un hato de falsedades. Del Prestige al Desprestige sólo media un cúmulo de mentiras. El injusto es quien vulnera la justicia. Prestigio significa, en su primera acepción, renombre. En su acepción cuarta, engaño, ilusión o apariencia. Es el prestidigitador que embauca. Es el "desprestige" que sucede al acto  de que alguien descubra públicamente los trucos. Las trampas. Desprestige.

 Un saludo.

EL GOEBBELS PSOECIALISTA


  Aunque una de las frases más célebres del propagandista de Hitler se refería a la repetición adecuada de una mentira hasta hacer creer que es verdad, lo cierto es que acuñó otra, entre tantas, que retrata admirablemente por dónde respiran los gurús del marketing psoecialista. Dice así: "gobernemos gracias al amor y no gracias a la bayoneta".

  El Gobierno de ZP es un nido de propagandistas goebbelsianos. La creatividad de sus consignas es nula. Se limitan a seguir el camino fascista de los que hacen política de una imagen. No pueden más que disfrazar la falsedad de su programas con el tul de una palabra dulce en una sonrisa beatífica.

 Apliquen el breve exordio que precede, a su diseño mediático del Estatut catalán. Lean. Montilla amenaza con la posible sentencia desfavorable del Tribunal Constitucional. Los medios de su pesebre sustituyen el infinitivo amenazar por otros más bonancibles: alertar, avisar, anunciar y otros de atenuada significación. Con posterioridad, para apuntalar las palabras maniobreras de su conmilitón, el ex juez Alonso no duda en afirmar, porque sí, sin más argumentos, que el Estatut es constitucional. Une Alonso a su contundencia expresiva un leve rictus labial que parece esbozar una sonrisa en su rostro de piedra pómez.

 Para completar el escenario angelical del "amor sí, guerra no", el presidente accidental se planta en medio de la obra y declama con engolada y sibilina voz: "confío en el Tribunal Constitucional". ¿Confía, acaso, en que el fallo satisfaga a una parte o, en cambio, espera una resolución conforme a Derecho? Yo no me creo lo segundo. Una vergüenza, oigan, un escarnio.

 El público no sólo oye al apuntador. Es que lo ven. La vice De la Vega no se queda en su concha de madera. Como una sombra fantasmagórica, abduce la personalidad de los actores y, con la voz de aquéllos, lanza el mensaje que mejor lacera. Apuntadora sin concha. Si el fin es que se apruebe el Estatut para asegurarse el voto del psoecialismo catalanista de los Montilla, pues que lo confiesen. Miren, queremos los Sudetes. O nos lo ceden por las buenas o nos quedamos con lo que rapiñemos. Mas no dirán tamaña barbaridad. La llevarán a cabo pero no lo publicarán. Dejarían de ser goebbelsianos. Y eso, en ellos, no es posible. No. Esperemos acontecimientos. En todo caso, uno siente vergüenza por la perversión democrática que se está perpetrando. Dolor.

 Un saludo.

LA TRAGEDIA DEL CAMPO ESPAÑOL


 La entrada de España en la Unión Europea no puede sino ser calificada como un éxito en toda regla. Desde Felipe González a José María Aznar. Éxito. Lo que pasa con Zapatero es otra cosa. Podemos pasar del éxito de sus predecesores en La Moncloa al "éxitus" que escriben los médicos para designar a la muerte. Al menos, la muerte del agro. Sobre todo, ahora que toca el turno al señor Rodríguez de presidir, por seis meses, la UE.

 La manifestación multitudinaria del pasado sábado escenifica el descontento generalizado de nuestros agricultores y ganaderos. De todos los rincones de España, pasaron por Madrid para dejar un recadito a la ministra Espinosa. Pero ni cuenta. El desdén hacia los campesinos es una de las tragedias del mundo rural. De ser la principal fuente de riqueza de nuestro país durante siglos, ha pasado al furgón de cola de la economía. La propia Andalucía, que agrupa casi un tercio de la producción agropecuaria, sufre en sus carnes la ruina que cae a chuzos.

 En la base del problema, los precios de origen frente a los precios de destino. Del campo al mercado, abismos de diferencia. En medio, un mar de incremento. Los productores, marginados. Los intermediarios, en beneficio. Los mercaderes, agitados por el oleaje tumultuoso del descenso del consumo. La exigencia de precios justos es el mínimo de cualquier reivindicación. Del mismo modo que la justicia es columna vertebral de toda sociedad humana. Entre tanto, pérdidas millonarias y paro parón. De inmediato, más subsidios de desempleo y menos rentabilidad.

 Competitividad, Gobierno, competitividad. Conciencia, Zapatero, conciencia. Conciencia de la importancia del sector y conciencia de que nada es, hoy, lo que no es competitivo. La competitividad requiere una mayor productividad y ésta precisa de explotaciones más amplias y de regímenes más intensivos. Lo que la UE quiere es que la propiedad y la producción se concentren, aunque salgan perjudicados los pequeños agricultores. No queda a éstos más salida que renunciar a su condición de pequeños propietarios y convertirse en asalariados. Ya sea un fresero de Huelva que un horticultor levantino. Las grandes multinacionales agroalimentarias están convirtiendo a los agricultores en simples proletarios a los que se instrumenta en aras de la competitividad.

 En el sector rural, los parámetros no son distintos a los que rigen en la industria. El romanticismo ya no tiene cabida en nuestro mundo globalizado. Es lo que hay. Se debe decir la verdad aunque duela. El engaño no debe tutelar la política. Ni la política ni la vida misma. Si no se entiende esta simpleza, imagínense Sitel. Otro drama. Otra tragedia.

 Un saludo.

ALAKRANISTAS DE BERMEO


 Más vale una roja que cien amarillas. La roja es el quid de la cuestión. La roja es el secuestro del Alakrana. La roja es la liberación de los marineros españoles por parte del Estado español. La roja es la intervención de España en defensa de nuestros conciudadanos. La roja es la bandera española que ondea en los buques de nuestro país. La roja es el valor de los que dan la cara. La roja es la sangre de los que dan su vida por sus principios y valores. Éstas, y muchas más, son las caras de la roja. Roja de arrojo. Roja de roca. Roja de rompe y rasga.

 La amarilla es el atajo desleal. La amarilla es el sucedáneo de vericueto. La amarilla es la epidermis del problema. La amarilla es el silencio de liberados cobardes. La amarilla es la excusa para no agradecer el servicio prestado. La amarilla es el izado clandestino de la ikurriña en vez de la enseña rojigualda. La amarilla es la cobardía de los judas. La amarilla es la palidez de los que ponen una vela a Dios en la intimidad del alma tranquila y otra al diablo en la publicidad de los que linchan. La amarilla es el vampirismo de muertos vivientes.

 Un marinero de Huelva. Unos pescadores de Galicia. Arrantxales del País Vasco. Éstos rechazaron regresar a España en un avión de nuestro ejército. Sí admitieron el pago del rescate por parte de los españoles. Sí aceptaron la intervención de las fragatas del Estado. Sí pidieron la custodia de nuestra Armada. Sí exigen la ayuda de nuestro Gobierno. Sí quieren ser de España para lo que les conviene y sí repudian a la nación española cuando a ellos interesa. Idólatras del amarillo. Quienes se rigen por normas de esta moralidad ambigua son amarillistas. Tan amarillistas como los que tienen el deber de hacer cumplir las leyes y hacen la vista gorda.

 Amarillistas los bermeotarras que no actúan conforme a la gallardía arquetípica de los vizcaínos. Amarillistas aquellos vecinos de Bermeo que, lejos de expresar con claridad su expresión de gratitud o de condena, callan en una mudez cómplice. Amarillistas los que se dicen abertzales y, en verdad, sólo son antiespañoles. Amarillistas los que no se atreven a enfrentar la presión infame de los nacionalistas radicales y la violencia de los proetarras asesinos. Amarillistas los que ponen la secular hidalguía vasca, el histórico señorío de Vizcaya, a la altura del siervo más adulador y desvergonzado. Amarillistas del mismo tono que los ministros de un Gobierno que a todo dice sí con tal de no mostrar su verdadero rostro exangüe. Amarillista como un Gobierno que, al pagar a unos piratas, fomenta el delito. Amarillistas que se alimentan de sensaciones y desdeñan razones.

 Este articulista odia el amarillismo, como rechaza el meter a todos en el mismo saco. Atenta contra el principio de la igualdad. No son de Bermeo los alakranistas. Algunos alakranistas sí son de Bermeo. A cada uno lo suyo.

 Un saludo.

RECATADO RESCATE

Si no lo entienden, lo explico. España, como país, no ha pagado rescate. Caamaño, ministro de Justicia, lo ha dicho. Lo que ya no sé, es qué entiende este señor por país. Si patria o estado o reino o paisaje o nación. Desde luego, si se ha referido a potencia, por ahí sí que no trago. Salvo que aluda a España como potencia mitad bananera mitad patatera. Si la precisión lingüística de tan distinguido padre de la patria es parecida a su sabiduría jurídica, prefiero la orfandad de los tribunales. Como país. ¡Habráse visto inconcreción!

 Si no se lo creen, yo tampoco. España no ha pagado ningún rescate. De la Vega, vicetodo primera del presidente por accidente, así lo ha declarado. La señora, más recatada, ha omitido lo de país. Simplemente España. -Articulista, precise usted ahora lo de recato y expréselo con la propiedad debida. -Donde las dan, las toman. -Miren, cuando escribo recatada, no digo que esta señora sea más púdica, decorosa u honesta que su conmilitón psoecialista. En absoluto. Vengo a destacar su mayor capacidad de encubrimiento, de ocultación, de disimulo patatero y, si me apura, de modosidad y de anti-lujuria. Más lista, e incluso más taimada la "seña" que el "seño".

 Juego de palabras. Parole, parole. Cuando no hay argumentos, palabrería. Nos toman por tontos. La ilustre dama del psoecialismo nos pone el dedo en la boca. Como tontos. No se ha pagado rescate. Repitan cien veces: España no ha pagado rescate. Así.

 -Entonces, seña, ¿quién ha pagado a los piratas somalíes para que nuestros compatriotas fueran, al fin, liberados? Porque entrega de dinero sí ha habido. Ustedes lo dan por hecho. La redención de los cautivos españoles no se ha producido por un milagro. No. Los señores de la guerra han dejado marchar a los marineros del Alakrana porque alguien ha "apoquinao". Uno se pregunta en su estolidez más sonora: ¿no se avergüenza el Gobierno de Zapatero de dejar en la estacada, a merced de unos delincuentes y durante cuarenta y siete días, cuarenta y siete, a ciudadanos españoles indefensos?

 Si al menos el Gobierno confesara ser autor indirecto del pago del rescate, podría justificar la ilegalidad del acto en función de un sobrevenido estado de necesidad. Se puede perdonar. El Alakrana es capturado hoy y mañana sus tripulantes son liberados. Estado de necesidad.

 Lo que no es de recibo es que se haya pagado el rescate y se haya permitido que unos piratas golfos martiricen, durante un mes y medio, a unos trabajadores inocentes. No es el dinero lo que se lamenta. No. Es el ejemplo nefasto que se da como estado soberano. Es la parábola cívica del abandono de la dignidad como valor nacional. Es el paradigma del "ande yo caliente y ..." que se jod.. los marineros y sus familias. Es la apología del disparate político. Es el dechado de la mala praxis gubernamental. Es el molde que no ha de cuajar. Es el recatado rescate de las rojas posaderas del Gobierno, lo que, realmente, está en juego. No hay más. Que no.

 Un saludo.

DISIMULO PATATERO


 Me refería mi amigo Luciano una anécdota aplicable al presidente del Gobierno. Cuando el examen que los alumnos sufren se caracteriza por su dificultad extrema, los hay que llegan a sacar un notable, un aprobado raspón e incluso un suspenso. Forma parte de la normalidad académica. En esa normalidad se incluye, también, el que no tiene ni idea y opta entre dejar en blanco la prueba o escribir sandeces a fin de emborronar el folio y dar una apariencia de esfuerzo. Si el examen es de lengua, mucha letra insulsa. Si de matemáticas, números desordenados por doquier. El caso es simular la cortedad. Hasta ahí, la anécdota. A juicio de este articulista, en esta última casilla se encuadra el señor Patatero Tero.

 Que se habla de recesión, Bibiana nos distrae con el aborto. Que se mal administra la economía, De la Vega lanza misiles envenenados contra la Conferencia Episcopal. Que se espía a los ciudadanos, los cómicos de la "ceja" se alinean con el no a la guerra. Que se paga a los piratas, Gürtel a todas horas. Cuando se ignora la respuesta, se suspende el examen. No valen más tretas. Hay que asumir la ausencia de ideas y de conocimientos. Incluso hay que confesar la pereza, la desidia y la holgazanería propias. A falta de otros méritos, un poco de honradez. Todo lo contrario. Disimulo Patatero.

 Porque el desempleo se agrava. Porque la crisis se hace más aguda. Porque las empresas cierran. Porque el consumo se arrastra. Porque el futuro amenaza vendavales. Porque el (des)Gobierno aumenta. Porque los nacionalismos se encrespan. Porque los abertzales campan a placer. Porque la democracia se corrompe. Porque los valores se diluyen. Porque la corrupción invade. Porque la educación naufraga. Porque a la sanidad se la ayuda a morir. Porque el ejército no defiende la unidad. Porque se pervierte el Derecho. Porque... Disimulo Patatero.

 La juerga de ministros. El gesticulante corifeo de esta comedia de final trágico. La compra de voluntades parlamentarias. El control policial de la ciudadanía. La pérdida de libertades cívicas. El imperio del gran hermano sitel. El vertedero de los parlamentos regionales. La dudosa credibilidad de algunos tribunales. La unificación antidemocrática de poderes. La ineficiencia de una mastodóntica Administración Pública. Disimulo Patatero.

 Allá por 2020 acaso la crisis se supere. D. José Blanco acerca el aprobado a 2017. No da igual. Esperemos que, para entonces, Disimulo Patatero se dedique a labores distintas. Y alejadas de donde pueda hacer daño. Unas vacaciones pagadas. Bien pagadas. Pero lejos. Muy lejos.

 Un saludo.

ESCUDO DE LOS ABERTZALES COBARDES

  Los lobos se ponen piel de cordero. Los etarras de Batasuna y los batasunos de ETA se vuelven a vestir de demócratas. Los peneuvistas de Arzallus y los ibarretxistas del PNV les ceden el disfraz. Quieren ocultar su instinto de bestezuelas lobunas en su indumentaria ovina. Al menor descuido, garra al cuello. Se sabe, se siente, el lobo está presente. En tanto, los corderos callan y el alma borreguil es alimentada por el pastor. El líder no es el pastor. Quien marca al ganado es el lobo.

 Compadre del pastor, Rubalcaba agarra el cayado de SITEL. Te veo y te escucho, parece haber dicho. La araña negra del psoecialismo se llama Rubalacaba. Le acusan de delinquir y niega. No se querella. Sólo niega. Niega y reniega. El oscuro ministro del Interior sigue la definición de política de Duverger: "combate para conquistar un poder del que puedo aprovecharme". El compadre del pastor supera a éste en inteligencia, le iguala en soberbia y no le importa que su imagen siniestra contraste con la ingenua bondad del que aparenta ser jefe de la manada.

 Sin embargo, el rebaño se disgrega. Cuando el poder nace de la basura, la basura persigue al poder. La tribu catalana establece sus lares, sus manes y sus penates. La aldea vasca iza la ikurriña y arría la bandera española. Detrás, el tiro en la nuca o la bomba. El pastor, flauta en mano, canta: "España es un concepto discutido y discutible". El rebaño se le va de las manos. Unos cuantos abertzales imponen su absoluta minoría. La mayoría se aterra. Aquéllos escudan su violencia cobarde en la coraza de un pueblo noble. Éstos sufren el canguelo del ovejero.

 Ayer, el Playa de Bakio. Hoy, el Alakrana. ¿Y mañana? Mañana, los catalanistas de pena y de pega intimidarán al mayoral de salón. En tanto, los abertzales sin piedad y sin clemencia, achantarán al rehalero. El guía les sirve de faro y de escudo. El miedo del pastor es el escudo de los lobos. Donde hay patrón, no manda marinero.

 En el puerto de Bermeo no ondea la bandera de España. El farero lanza el haz de luz a otra parte. Que no se vea, que no se sienta, que no se note. Bermeo es España, boyero. Y España, boyero, no es un pueblo de bueyes, que decía Miguel Hernández. Y los corderos, pastor, son leones pacientes. Al cabo, leones.

 Un saludo.

SINDICATOS GORRONES

 El poder sindical se moviliza. Los co-presidentes de ZP, señores Méndez y Toxo, se mueven. Para que todo siga igual, hacen como si. Igual de mal, claro. No se atreven a disgustar al dispensador de subvenciones. Simulan una manifestación de papel higiénico. Para limpiar sus vergüenzas. Por otra parte, imposibles de asear. Mucha mugre acumulada. Demasiados trabajadores desempleados. Excesiva pobreza acumulada. Enorme corrupción permitida. No hay desengrasante que, al menos, adecente esta suciedad.

 Ahora, cuando los brotes verdes marchitan, cuando la crisis se recrudece, cuando el paro repunta, ahora, los ugetistas del puño cerrado y los comisionistas de mano ávida quieren promover una movilización. Basta con que saquen a la calle a sus miles de liberados para que la manifestación sea multitudinaria. Que no se aprovechen de la crisis, van a corear los voceros de los co-presidentes. Hay que dar cariño al Jefe, que lo necesita el "probe". Mucho cariño. A la patronal, que le vayan dando. Empresarios sin escrúpulos, eso es lo que son.

 Nos ponen de modelo a la Alemania de la derechona Merkel. Derechona social la Merkel. Izquierdona caciquil el ZP. La mujer muestra y demuestra su sensibilidad ciudadana. El hombre muestra y demuestra su narcisismo personal. Los germanos salen de la crisis gracias a las medidas eficaces de un pragmático Gobierno de derechas. Los españoles seguimos escarbando el hoyo de nuestra recesión merced a la ausencia de medidas serias de un inepto Gobierno de izquierda blandita. Vivir para ver.

 Toxo y Méndez advierten/amenazan de las consecuencias de la desconfianza y de la ruptura del diálogo social. Ahora se percatan. En Huelva, la empresa de Astilleros está a punto de cerrar. Más trabajadores a la calle. UGT y CC.OO callan. La Junta impone una hoja de ruta. Mientras no hay dinero para el reflote empresarial, miles de millones para las fundaciones psoecialistas. ¿No es verdad, secretario de Estado López Garrido?

 Sindicatos. Jo. Cada día, más gorrones, aprovechados, sacacuartos y vividores. A trabajar, señores, a trabajar. Cada vez parecen más verticales. Franquistas.

 Un saludo.

VIVIENDAS LIBRES

  Eran otros tiempos. El consumidor podía optar entre una vivienda de protección oficial y otra de renta libre. Eso era antes. Se podía elegir. Había dinero. Hoy, ni un duro. Ni lo tienes ni te lo prestan. Demasiada burbuja para tan poco inmueble. El sobrevalor superaba el treinta por ciento. De largo. Tanto va el cántaro a la fuente...

 El globo estalló. Se veía venir. Les pondré un ejemplo. Año 1996. Calle muy céntrica, y muy castiza, de una capital de provincia. Piso de ocasión y renta libre de 500 metros cuadrados con dos plazas de garaje. Algo menos de 120.000 euros, el equivalente a 19 millones de pesetas de entonces. Un año después. Piso de protección oficial de 80 metros cuadrados, sin garaje, en lugar distante doscientos metros del primero. 120.000 euros. Se pasaron en el inflado de la burbuja. Abusaron. Con la connivencia de  la Banca y de la Administración, abusaron. Siguieron abusando durante años. El boom inmobiliario hizo rico a muchos y concedió apariencia de riqueza a no pocos. Era una quimera. Un castillo de naipes.

 La crisis de 2007 estaba cantada. Miles de pisos sin vender porque, entre otras razones, los precios eran escandalosos. PP y PSOE. PSOE y PP. Uno por otro y la casa sin barrer. Que los dirigentes de ambas (de)formaciones políticas dejen de acusarse entre sí. Callen, que están más guapos.

 Hoy, cercana la cifra de cinco millones de desempleados, en alza la economía sumergida, agobiados de trabajo las organizaciones de caridad, incrementado el número de morosos, saturados los juzgados de EREs, y en manos de un Gobierno de ineptos, es fácil responder a una pregunta. ¿Por qué no se venden pisos si la oferta es enorme, si los precios están bajando y si el euríbor arrastra sus mínimos? Del preámbulo se extrae la respuesta. Si se ha engañado a tanta gente, ¿quién les dice ahora que el fraude no va a continuar? Que si stocks, que si medidas fiscales, que si ofertas tentadoras, que si alquileres... Palabrería.

 La economía se mueve, en gran medida, por la confianza y por las expectativas. ¿Alguien puede tragarse las mentiras de un presidente que desconoció la crisis, que la negó, que acabó renegando de la recesión, que maldijo a los especuladores, que nos viene contando la milonga de brotes verdes, que nos lanza embuste tras falsedad, que no cesa en su empeño de vendernos la burra...? ¿De verdad alguien puede creerse más fantasmadas? Pues eso. Faltan la confianza y las expectativas.

 Mientras tanto, a ver el mileurista guapo que se atreve a comprar un pisito. Ni aunque me lo jure, creeré a Zapatero.

 Un saludo.

EL PÚLPITO DE BIBIANA


 Bibiana Aído ostenta la titularidad del Ministerio de Igualdad del Gobierno más desigual de los que se han sucedido en España desde la muerte de Franco. Hace gala y boato doña Bibiana de su condición pero le está luciendo el pelo. Como no sabe de la película la media, la joven ministra protegida de Zapatero cuenta otra película que se inventa para justificar su pingüe salario. En ese momento, además de ostentar, detenta su cargo. Lo retiene entre sus brazos y en la boca encuentra la fuerza para que nadie se dispute su ministerio. Ministerio no sacerdotal, por supuesto. Por más que pudiera ser sacerdotisa del templo abortivo.

 La señora ministra de la desigualdad psoecialista sólo tiene dos mensajes en su boca: la violencia de género y el aborto. Dos mensajes. En la violencia de género, sus palabras denotan intención de terminar con ella. Apenas adelanta en su empeño, pero se le reconoce voluntad. En cuanto al aborto, ya no denota, sino que connota. Por eso, le chorrea la dosis de subjetividad. Cada aborto que se ejecuta (sic), muesca en su revólver de abortadora mayor del reino. En su objetivo de conservar tan dudoso galardón, la señora Aído ha topado con gran parte de la sociedad civil y con la Iglesia toda.

 Cómo se atreven los curas a rechistar a la muchachita de Cádiz. Qué osadía la de los obispos carcas que refutan una ley psoecialista. Al púlpito, grita la señora ministra. Al púlpito. Yo legislo, que para eso me han nombrado. Vosotros, a rezar. El Gobierno no comete delito. Ni siquiera pecado. Una psoecialista es tan pura que no cabe mácula.

 Cuando sea destituida, algún día, doña Bibiana puede aspirar a un Obispado. No obstante, a tenor de su meteórica carrera de enchufismo electrostático, debiera apuntar directamente al Pontificado. De hecho, cuando habla, no dialoga, sino que dogmatiza y pontifica. Papisa Bibiana. Trecho adelantado. Qué carrera. Mata fetos y te dan un premio. Cría cuervos y te sacarán los ojos. Te cierran el ministerio y te crean una iglesia. Ya en la Iglesia, Papisa. Carrerón. Bibiana. Igualdad.

 Este articulista no tiene hijas. De haberlas tenido, y se parecieran a ésta, el patatús no me lo quita nadie. Nadie.

 Un saludo.

LA PESTE "AZP" (Berlín, 20 años)

 Enfermedad infecto-contagiosa, la peste ha sido -es en algunos reductos- una de las principales causas de diseminación de las poblaciones. A un lado, los no afectados. Al otro, los contagiados. Entre ellos, un muro.

 La Segunda República trajo una peste de revanchas. El franquismo acabó con la pandemia a base de cañonazos. Peor el remedio que la enfermedad. La muerte del dictador fue levantando otra terrible pared de venganzas, odios y rencores. No obstante, el furor cainita se atenuó un tiempo. Suárez, Calvo Sotelo, González y Aznar contribuyeron a la atemperación.

  Hasta que llegó el virus AZP. El virus de la denominada memoria histórica llevaba un gen singularmente maligno: el desentierro de los muertos, la recuperación de los olvidos de la supervivencia, el desescombro de la mala leche. Con el pretexto de homenajear a la víctimas, se pisoteó a los verdugos. Sin saber, sin discernir, sin reflexionar, cuáles fueron las víctimas y quiénes los verdugos. Porque víctimas fuimos todos, los que murieron y los que nacimos de aquellos muertos. En un bando y otro. Dos bandos. Un muro. Una epidemia letal. Los verdugos, sin embargo, sí tienen nombre. No se sitúan en la bandería triunfante ni en la derrotada. Se colocan en ambos lados de la contienda. Ellos ordenaron erigir el muro de la vergüenza. Ellos fueron la peste. Ellos llamaron fascistas a unos y comunistas a otros. Los verdugos fueron, son, la peste. Siguen alejando. Continúan diseñando falsos cordones sanitarios.

 La mujer de Lot rediviva. Estatua de sal eterna. De sal contaminada de rabia es la memoria histórica que porta el virus AZP. Memoria histórica de capuletos y montescos. La historia contada y cantada por Shakespeare no es sino la alegoría de la vergüenza de las memorias históricas. Romeo y Julieta son los dos amores que rompió la tragedia de las malas intenciones. Isabel de Segura y Juan Martínez de Marcilla, amantes de Teruel, nos recuerdan los límites del empecinamiento en el rencor. Abeles y Caínes que en el mundo han sido y son. Es el virus AZP que hace de las suyas. Otra vez. Y otra. A pesar de la asepsia, de los antibióticos, las ratas siguen portando el mal.

 Albert Camus escribió una de las novelas más fuertes, recias, duras e impactantes de la historia. La peste. "La ciudad estaba llena de dormidos despiertos", decía el formidable autor francés. Y subrayaba: "sentía ganas de gritar para desatar el nudo violento que le estrujaba el corazón". La peste es el símbolo de la guerra y la materialización de mal. La peste tiene un introductor: el virus de la rabia maldita. Algunos lo llaman AZP.

 Un saludo.

ESTADO POLICIAL ESPARTANO

 El de Zapatero. Estado, en cuanto conjunto de órganos de gobierno del país soberano que España es. Policial en lo que respecta a la preeminencia de algunos cuerpos de seguridad que se extralimitan en las funciones de vigilancia y control de los ciudadanos. Espartano, entendido como subordinación de la estructura democrática a una élite aristocrática que, en realidad, impera sobre la sociedad toda. El de Zapatero.

 Oculto bajo la careta amable de la democracia más social, el rostro del nuevo estado zapateril muestra rasgos abyectos, propios de una aristocracia rancia y antigua. La cada vez mayor intromisión del estado en la esfera privada de los ciudadanos, es uno de sus síntomas definidores. La indiferencia, cuando no el entorpecimiento, del PSOE en el esclarecimiento de los atentados criminales del 11 de marzo de 2004, otro elemento a tener en cuenta. Las negociaciones con la banda terrorista ETA, a pesar de la voladura de la terminal aeroportuaria de Barajas, nuevo indicio a agregar. En este sentido, no es de menor valor la intervención de presuntos funcionarios en el vuelo del faisán vasco. La actitud restrictiva de las garantías en el cambio de la normativa sancionadora de Trafico, aspecto que no pasa inadvertido. Podemos seguir.

 Con todo, la noticia del SITEL levanta ampollas y provoca erisipela. Que el Gobierno se escude en el Estado de derecho para vigilar a los ciudadanos, lesiona los derechos constitucionales. La Esparta psoecialista acusaba, y en ello se sigue esmerando, a la Esparta popular aznarista de dinamitar las libertades y de entregarse en los brazos de los imperialistas yanquis. Mas una vez la victoria electoral en su mano, el puño golpeó con saña las libertades que decia proteger y las espinas de la rosa herian las pieles de los demócratas. El estado policial corregía, a lo underground, la crisis económica y la inseguridad juridica. SITEL se convertia en el Gran Hermano que a todos vigila y a cuyo ojo nada se escapa.

 La Ley general de Telecomunicaciones es escandalosa porque se quiere reglamentar la interceptación legal de las comunicaciones. Ninguna ley puede oponerse al texto de la Constitución. Ninguna. Es un derecho fundamental el secreto de las comunicaciones. El teniente fiscal de Madrid asegura que SITEL se encuentra huérfano de norma alguna que lo defina y regule.

 De la Vega y Rubalcaba, erre que erre. Que el sistema lo compró el PP, insisten. Que todo es legal, reiteran. Dónde irán los bueyes que no aren, digo. SITELefonean ustedes, lectores, sepan el riesgo de que sus conversaciones sean grabadas. Uno lo tiene claro. La policía no es tonta y vigila. Algunos policías, claro. Unos cuantos, por supuesto. SITEL, radares, móviles, todo un mundo de la tecnologia detentado por unos esbirros para sojuzgar a todo un pueblo. Mal asunto. Malo. Y mientras, etarras, narcos y otros criminales, en la calle. SITEL. SITELavaras la lengua, Rubalcaba.

 Un saludo.

MÁS CRISIS


 Con esta pandilla, la crisis no va a menos. No. Va a más. La crisis. La pandilla Z no quiso advertir la enfermedad económica y financiera. Cuando admitió lo tangible, la mutación del mal caminaba hacia profundos derroteros. Empeoramiento general. Ni siquiera un síntoma de mejoría por más que algunos voceros insistieran en la mentira impía de los brotes verdes. La inestabilidad económica quitaba el velo tupido que ocultaba una política sin rumbo. La pandilla médico-curandera sonreía al sentirse descubierta. Son intrusos. Intrusos. No saben de medicina. La delicada situación del paciente no puede dejarse en manos de unos indocumentados.

 El cirujano jefe ZP, cuyo título lo adquirió en un curso de dos horas vespertinas en la tómbola de su pueblo, se ha quitado de enmedio al que sabe y se apoya en la que casi todo ignora pero que a todo asiente. Ha nombrado co-líder a Méndez, eminencia gris de la economía ugetista, y "coco-líder" a Toxo. Las esperanzas se pierden en este maremágnum de los sin ideas. Mientras, ríen. No hay conflicto. Ríen porque la calle está tranquila. Fármacos a espuertas para evitar la catatonia. Ansiolíticos a granel para conjurar el estado depresivo. Opio deportivo a oleadas para insuflar un poco de ánimo. Palabras de falso aliento como síndrome placebo.

 El mal avanza. Los equipos médicos a los que se consulta son despreciados cuando diagnostican lo que no les interesa. El FMI, a un lado. BBVA, a otro. Banco de España, más guapo calladito. Empresarios, culpables. Dinero a los bancos. Para los bancos. Dé créditos, oiga. No los devuelven. No presto. ¡Cómo vamos a prestar si no hay confianza en el ciudadano ni en la empresa ni en el Gobierno! No presto. Presta tú. Si racionas, presagio más recesión. Buen presagio. Observa la Bolsa. Un pasito "palante", María, dos pasitos "patrás".

 ¿Qué hace Obama? No hace. Le crece el paro y la industria no mejora. Ved, derechones, si Obama no obra el milagro, yo tampoco, dice el Jefe de la alegre pandilla. -Mal de muchos..., jefe, ya sabe, musita un atrevido peón. -Además, nosotros estamos el doble peor que los americanos, susurra el compañero del anterior. -Opiniones, corta el gran jefe. ¿Verdad, Cándido, que tengo razón? -Sí, bwana, siempre tener razón. Mira los coches que ha vendido Sebastián gracias a nuestras inyecciones. -Bueno, lo malo es que lleguen a pagar las cuotas mensuales. Que como no paguen, nos pondremos los güitos de corbata.

 Por huebos. Por huebos hay que prescindir del equipo curanderista. Por huebos. No se trata de una expresión insultante aunque mal suene. Ya un colega tuvo oportunidad de poner en evidencia a un miembro de la judicatura y a otro de la fiscalía que le acusaron de desacato. Por huebos. El término, castellano antiguo que sigue vigente aunque en desuso, se remonta, cuanto poco, al siglo XII. En referencia al destierro del Cid Campeador, se puede leer en el Cantar de Mio Cid: "Nos huebos avemos en todo de ganar algo".
 
 Un saludo.

ACAPARADORAS DE CARGOS

Que dicen, qué barbaridad, que doña Anna Hernández, la esposa del "molt honorable" Montilla, acumula cargos y cargos. Que dicen. Incluso reprochan a esta señora. Por ser señora. Por ser consorte de. Por ser catalana. Por ser mujer. Malos. Perversos. Misóginos. Anticatalanes. Mieses de la derechona más cavernaria. ¡Cómo va a ocupar esta mujer 15 cargos públicos! Embusteros. ¡15 cargos! Vamos, 15 cargos y sin enterarse el cordobés más catalanista del mundo. "No siéndolo, ni falta que mimporta", brama de ira la afectada.

 Que no, que no, señor Puig, don Felip, que no. La pobre Anna no acumula. Si acaso, acapara. -¿Y no es lo mismo? -Pues no. Acaparar es agrupar una cantidad de puestos, de tareas, de billetes, como un tesoro, una carga o un paquete/convoluto. La señora de Montilla junta y amasa, pero no se queda con todos por muchos que reúna. Sin embargo, acaparar posee un contenido más peyorativo en cuanto egoísta, avaricioso y pleno de codicia. Acaparar comporta monopolizar o, cuanto menos, apropiarse de casi todo en perjuicio de los demás.

 En la dictadura, se acapara. En las oligarquías, se acumula. En las democracias, se corrompe el sentido de pueblo, de la igualdad y de la transparencia. Salvo, eso sí, que la acaparadora sea mujer, sea psoecialista, sea catalanista, sea esposa del president y se llame Anna Hernández. -La señora de Montilla es muy inteligente, muy valiosa, muy capaz, muy eficiente y muy indiscutible, panda de envidiosos reptiles, me espeta un enfurecido sicario montillano. Y sigue: "si quienes la rodean no alcanzan su nivel, ¿cómo va a confiar el destino de Cataluña a ser distinto de la máxima aptitud y de la mas incondicional actitud? Que estamos hablando de Cataluña, no de España. Mucho ojo. Allí los Millet, los Bartomeu, los Prenafeta y Alavedra, los Benach, los Carod, no son ciudadanos cualesquiera. Son próceres. Tienen el seny. Intocables.

 De todas formas, no entiendo por qué se rasgan las vestiduras. Hay más de una dama que compite con doña Anna en eso de la acaparación. Si lanzan una diagonal imaginaria desde Barcelona hasta Huelva, comparen los extremos. En el suroccidental, hallamos otra señora que disfruta de tantos cargos, o más, como la susodicha. Se trata de la presidenta de la Diputación de Huelva, doña Petronila Guerrero. -Ya estamos. Si el acaparador fuera un hombre y del PP, calladito estaría usted, articulista.

 Es que no puede ser, no pasa nada porque sea mujer, ni psoecialista. No pasa nada. Ahí tienen a doña Leire o a doña Bibiana. Son mujeres, del PSOE y apenas tienen un par de carguitos de nada. Haga estadísticas, hombre y deje de atacar a las huestes zapateriles, máxime si se trata de mujeres tan mujeres como éstas. Viven de su cargo y gracias a su cargo viven mejor.

 No sigo. No sea que, como la señora Salgado, a falta de argumentos de peso, recurran a la fuerza más letal y echen una lagrimita. Su efecto sobre mi persona puede parangonarse a un misil directo al corazón. Algunas chicas del Partido casi único, sólo unas pocas, tienen una estrategia bien montada. Igual que la de algunos hombres. Unos cuantos. Pero no sigo. Dicho queda.

 Un saludo.