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Francisco Velasco. Abogado e historiador

MAYORÍAS Y FECHORÍAS

 

 Todo un torrente de intenciones. Artur Mar invoca a la gracia divina para que el PP no obtenga mayoría absoluta. La mayoría de la derecha nacional incomoda a la derecha nacionalista catalana. Derecha contra derecha. Por qué será. La fechoría. La respuesta se halla en la fechoría. En la mala acción, allende la acción maliciosa. La diferencia entre un malhechor y un bienhechor se sitúa en la palabra y en el acto. Una mayoría absoluta del PP puede llevar a evitar una fechoría de CiU. Si el partido de Mas y de Durá rechaza el absoluto triunfo del partido de Rajoy en los próximos comicios electorales, se debe a que el barbado candidato de Aznar podría chafar la arquitectura separatista que han diseñado los convergentes con la complicidad del Psoe catalán.

 

La mayoría absoluta como parapeto contra la fechoría del independentismo. La Constitución como abrigo contra la dictadura de los hechos consumados. Rajoy, bienhechor, frente al catalanismo malhechor y anticonstitucional. El plato está servido.

 

La necesidad imperiosa de que el Partido Popular se lleve de calle las elecciones generales se concreta en varios puntos. En primer lugar, en mandar un mensaje de esperanza en la recuperación económica de España, después de las invectivas psoecialistas contra la prosperidad de nuestro país. En segundo lugar, la introducción de un cauce de diálogo social capaz de frenar la corrupción moral que asuela España desde que la marea negra de los Rubalcaba y adláteres entraron a saco en la Hacienda pública y en la Administración. En tercer lugar, en anclar la Carta Magna en los retenes de su propia letra y de su espíritu de conciliación y de unidad. En cuarto término, en la voluntad de poner coto a los desmanes de catalanistas y vasquistas que aprovechan la debilidad ética del señor Zapatero para alcanzar sus espurios fines segregadores. En quinto, en arraigar una filosofía de trabajo, de esfuerzo, de superación, de productividad y de competitividad que haga posible una nueva plataforma de progreso real.

 

Si el PP no alcanza mayoría absoluta, los Mas, Montilla y demás politicastros de esta jaez verán cumplidas sus metas más demagógicas. Romper el Estado español en minúsculos estados taifas en los que los reyezuelos de turno se disputarán el cetro de la bazofia más repugnante.

 

Por estas y muchas cosas más, o el Partido Popular gana los próximos comicios o los españoles dejaremos de formar la Nación que forjaron los Reyes Católicos. y que categorizó la Constitución de 1812. En el siglo XXI, a diferencia del siglo XIX, España se verá inmersa en un proceso de disgregación, opuesto al de unificación liderado en Italia y Alemania por los Garibaldi y los Bismarck.

 

En España, los nacionalismos reman a contra corriente. Cuentan con la inestimable ayuda de alguna gentuza psoecialista que disparan contra el cuerpo nacional con tal de satisfacer las ansias del riñón bien cubierto.

 

Es preciso que los españoles sepamos decir a Artur Mas: no tomes el nombre de Dios en vano. Ni te escudes en la española Cataluña para satisfacer tus ambiciones particulares. Más te valiera, Mas, procurar el desarrollo de tu región en vez de dinamitar los pilares de tu Patria. Tu patria, Mas, es España. España. Lo demás son majaderías de malhechores.

 

Mas. Menos.

 

Un saludo.

COSAS DE CASA

 

La gripe. La maldita gripe. Nos pilla y nos deja baldados. Esta semana me tocó el turno. Desde el lunes, presentía los síntomas del flagelo. El miércoles soporté el chaparrón de los dolores pero la fiebre me venció a partir de la sobremesa. La voz era un lamento de ultratumba y la arquitectura ósea, un edificio vencido.

 

Aparté mi trabajo y me refugié entre las mantas. El virus es implacable. Como el propio destino, que nos zarandea a placer. Porque uno conoce sus pequeñeces, prefiero prevenir qure curar. Llevo adelantados mis deberes en dos o tres días. De esta forma, dispongo de ese espacio de tiempo para no caminar a expensas. Mis asuntos profesionales, al día, no se resienten. Mis tareas vocacionales, como este blog, se rellenan en la acción. Mi mujer se encargó, como casi siempre, de colgar en Blogia y en Facebook el artículo de la jornada. Ella misma notificó a Paco Morán mi precario estado físico para explicar y justificar mi ausencia de su programa de televisión.

 

Cosas de casa. Diversas llamadas telefónicas, sobre todo de familiares y amigos, se sucedieron. Que por qué no había ido a Debates en Antena. Qué estaba ocurriendo. Las explicaciones son sencillas cuando la verdad reina. Todos entienden la evidencia. Quienes nunca admiten la certeza de una conducta son los sujetos de comportamientos dudosos. Algunas de las personas que telefonearon a mi casa, manifestaron a mi esposa su temor a que mi desaparición del programa de los jueves tuviera que ver con presiones políticas externas para quitar de enmedio a este crítico articulista. El pensamiento es libre. La expresión, también. El botón del pánico se pulsa en momentos distintos. No existe una ley matemática que nos envuelva a todos los humanos en el celofán de la reacción aritmética.

 

No obstante lo cual, conviene que aclare a los lectores dos cosas. Una, propia. Otra, ajena. Comienzo por la personal porque aunque los modelos no son extrapolables, sí diseñan el inicio del trazado que se ha de recorrer. Mi familia lo sabe y también mis amigos. La presente temporada es la cuarta que acudo al programa del señor Morán. Paco me invita y yo acepto la oferta. En tan largo período de tiempo, creo que es la tercera vez que he dejado de sentarme en la tertulia nocturna. Tres veces bien justificadas en tan dilatado curso televisivo. Soy lo bastante serio como para llamar al pan, pan y al vino, vino. Mis intervenciones en el programa del señor Morán son absolutamente gratuitas. Nunca cobré por ellas. Dedicar un par de horas semanales a defender la democracia, no me parece un compromiso desmedido. En consecuencia, pienso lo que digo y digo lo que pienso.

 

En cuanto a la manifestación de ajenidad, me refiero a la empresa que patronea Canal Luz. Jamás, bajo ningún concepto, nadie se ha inmiscuido en mi discurso público. Nadie. A la defensa de la libertad, a la lucha contra la corrupción, el señor Morán añade una cualidad poco común: su exquisito respeto por las opiniones de los demás. Se coincida, o no, con sus posiciones políticas, jamás espectador alguno podrá reprochar al conocido presentador su calidad de anfitrión esmerado del espectáculo que, al cabo, es un debate político.

 

Cosas de casa. Lo que no se conoce, existe. Lo que se ignora, tiene vida en otros planetas del conocimiento. El respeto es el nexo que une a personas de distintas edades, profesiones e intereses. Servidor tiene tanto afecto a la democracia, que no puede sino cooperar con aquellas personas que contribuyen a enaltecer la importancia del pueblo llano. El pueblo en concreto. El pueblo. De casa.

 

El Duque de Rivas escribió, allá por 1835, una obra cumbre del romanticismo: don Álvaro o la fuerza del sino. El Romanticismo fue la revolución entre dieciochesca y decimonónica que acuñó dos principios que hoy son esenciales: la libertad y la democracia. Esenciales para algunos.

 

Un salu do.

PROGRESISTAS DE INVOLUCIÓN

 

 Improvisar es hacer una cosa de pronto, sin preparación alguna y con los medios de que se dispone en ese momento. La improvisación como coyuntura se explica y se justifica. La improvisación como estructura exige un análisis de quien enarbola esa acción como ejercicio de irresponsabilidad. La improvisación estructural es la consagración del repentinar. Improvisar en ese contexto supone el más artero empleo del verbo inventar. Esto es, crear excusas no verdaderas para engañar a alguien.


El peor problema del mentiroso es creerse sus propias mentiras. Se pasa de la ilusión a la alucinación en menos que canta un gallo. Lo que parece gracioso se torna preocupante. Zapatero puede ser un maestro de la improvisación. También del engaño. De serlo, ha confundido a la audiencia y no rectifica. Claro, que rectificar es de sabios. Zapatero improvisa pero no es imprevisible.

 

Por más que los tiranos incurran, una y otra vez, en el error estratégico de creerse que pueden engañar a todos todo el tiempo. Se creen instalados en la impunidad. A partir de ahí se abre el agujero por el que el globo de su impostura comienza a desinflarse. Los tiranos de hoy son los progresistas de ayer. Ayer, de boquilla. Hoy, de manteca. Untados hasta el fondo de su alma. El tirano de verdad sabe de qué va el tema. Es un profesional como la copa de un pino. Indeseable, pero se ajusta milimétricamente a su papel y nunca reniega de su posición.

 

Los tiranos in pectore son los que se autocalifican de progresistas y tienen en la lengua el constante estribillo de fachas de la derechona. Cuanto más presumen, más revelan sus carencias democráticas. Simple cuestión de táctica. Ahí tienen al psoecialismo que se reviste de progresismo de sálvamedeluxe y le desnuda su participación en el programa basura. Son progres de la noria y villanos reaccionarios del dinero que cobran por rellenar espacios de desvergüenza.

 

Los progresistas traen empleo a la sociedad y, merced al trabajo, crean prosperidad, aseguran el éxito laboral, impulsan el crecimiento económico, desarrollan el tejido social y hacen crecer al país en su globalidad. Los progresistas. Los psoecialistas, no. Los de verdad acercan la riqueza y la bonanza al pueblo llano. Los de salsa rosa se empeñan en hacernos creer que la involución ética es progreso de la modernidad y que el retroceso cultural equivale a socialización del analfabetismo más atroz.

 

Los recortes sociales del Psoe entran de lleno en esta estructura sociológica. Como la política de decretazos irrumpe como un misil en el seno del parlamentarismo. De la misma forma que la militarización coyuntural responde a una vocación latente de hacer de la disciplina coactiva una conciencia de seguridad que pisotee las libertades individuales. Zapatero es el hacedor de este Gólgota de sufrimientos. Rubalcaba, la erre de rabia, rencor y rejas. Blanco, la be de bajeza, bronca y bramido. Progresistas de seda. Tiranos de la estirpe más profunda.

 

Lo de ETA es la nueva bromita de estos descamisados con brillantes. Batasuna es un nuevo cebo. No para desenmascarar a los etarras. Eso es secundario porque no les garantiza rédito electoral. Lo de ETA es el señuelo para pescar votos en el banco de peces más confiados. El poder. Los progresistas de involución supeditan todo a su ambición enfermiza e irrefrenable. Qué asco.

 

A la calle con ellos. Fuera.

 

Un saludo.

CHANTAJISTA, TÚ, MARIO

 

Mario Jiménez es uno de los tipos cuya vergüenza política detesto. Repugnante la declaración del portavoz psoecialista en el Parlamento de Andalucía. El gran hombre ha calificado de fascistas a los funcionarios. Por el mero hecho de defender sus derechos y las libertades públicas, el líder -ja, qué gracia- del Psoe huelvano no duda en denominar chantajistas a los empleados públicos. Cree el ladrón que todos son de su condición.

 

Acostumbrado como está el señor Jiménez a besar las manos de la jerarquía, cual Rubalcaba ante el sultán marroquí, don Mario está que trina con los ciudadanos que han accedido a la función pública a través de la puerta de la ley. Qué se creen estos sans culottes, piensa sin saber el significado del término francés. Tarea difícil la del prohombre onubense. Cuánto ha debido reptar para llegar a la más alta cima de la miseria moral. Los otros se han limitado a estudiar como fieras corrupias. Eso no tiene mérito. Capacidad la del “recogemaletín” de Barrero. Cómo van a ser iguales a él estos individuos mileuristas. Mario Jiménez se codea con la aristocracia más nauseabunda del enchufismo patrio. Un respeto.

 

Además, qué les importa a estos trabajadores de la Administración andaluza que se cuele por la puerta falsa la muchachada de las empresas públicas. Hay sitio para todos. Es que no me tienen paciencia, que diría el chavo del ocho. Por qué tienen que manifestarse contra el inmenso Griñán. Qué clase de respeto dispensan estos asalariados hacia quien les da de comer. El dueño de la empresa administrativa regional es el presidente de la Junta. Ahora, José Antonio. Antes, Rafael, Pepote y Manolo. Y como dueño que es, hace lo que le viene en gana. Si quiere crear una administración paralela, y qué. Como si quiere levantar dos pirámides truncadas.

 

Esta gente no sabe con quién se juega los cuartos, asegura el ínclito. Los que se oponen al poder totalitario de la Junta son, qué notición, los fascistas. Jiménez dixit. Y con los fascistas, purgas. Como Stalin. El gran demócrata soviético que mandó asesinar a millones de opositores se asombraba de que éstos se resistieran al asesinato. Ingratos. Es un honor morir a manos del líder único. Mario no prevarica. Mario hace directamente lo que le sale del forro de sus axilas.

 

El Decretazo del Psoe se erige en pendón de la injusticia más repugnante. Con la complicidad de los líderes de los sindicatos subvencionados y con el silencio aquiescente de sus bases de afiliados, el Gabinete goebbelsiano que extiende el desempleo y la pobreza en Andalucía, está decidido a colocar a sus nepotes como sea.

 

Mario. No hay más salida que la derogación del Decreto. Decreto derogado, decreto enterrado y a criar malvas. Los empleados públicos reclaman con toda razón. Los que carecen de ella son ustedes. Los que se empecinan en hacer comulgar con ruedas de molino son la jauría partidista. Los fascistas son los que acusan. Bien mirado, más que fascistas, son ustedes zapateristas, rubalcabistas, pajinistas, eguigurenistas. Griñanistas. Con todo, lo peor es ser mariojimenista. Supone la representación más excelsa del vacío y del vano.

 

Mario. Haz un favor, hombre. Ten un momento de dignidad y márchate. Si te quedas, porque a dónde irás a doblar el espinazo, cállate. Respeta la libertad de expresión de los que han sido vilipendiados por quien tiene el deber de amparar la legalidad.

 

Los funcionarios andaluces no son fascistas. Tú sí actúas como un fascista. Debería caérsete la cara. Para eso hay que tener vergüenza. Política. Y de eso, andas muy cortito. Mario. Fascista.

 

Un saludo.

PRAT

 

 María José García. De la privada a la pública. De la pública a la privada. María José es la oca del juego. Cuando los dados designan su casilla, se pega un salto a la de más adelante y se vuelve a tirar porque toca. Mario Jiménez y los suyos la tienen como una saltibamqui. El problema de la señora Prat es suyo, muy suyo. No se puede ser tan profesional en un mundo de aficionadillos. De ganarse mil plácemes en la gestión de la refinería onubense, ha pasado a ser criticada con indecente acritud por quienes no resisten a mirarse en su espejo.

 

Ahora quiere largarse por donde vino. No se marcha Eduardo Muñoz, el que fuera alcalde nefasto de Nerva. Ni se destierra Barrero, el gran hacedor de componendas psoecialistas en Huelva. Nadie mostró la ostraka a Mario, el más fino carrilero que nunca pisara universidad alguna. Aquí se divierten todos con el dinero del contribuyente. Vengan fiestas, mítines, escaramuzas y vanas convocatorias. Vengan. Necesitan treinta años más de poder en Huelva para seguir chupando del bote presupuestario. Asesores -y asesoras, si no eres un carca- para colmar de regalos a los amigotes.

 

Y mientras el Parque Científico y Tecnológico de Aljaraque se ahoga en su propia sangre. O acaso muere por falta de humor circulatorio. Lo más seguro es que su muerte se venda como resultado de la ineficiencia de la señora Prat para generar empleo. Son capaces de eso y de más. Y capataces. Si Prat vuelve a la empresa privada, un valor seguro se añadirá a su cartera de recursos humanos. Mas si el aparato del partido llegara a convencerla para vestir los santos de Maimona, -ejem-, pondría en el debe de la onubense toda su autoridad moral. Los Santos de Maimona y los ángeles refineros de Palos no se llevan bien. Resulta duro imaginarse que algún directivo de la empresa que presidiera Pérez de Bricio se pasara al competidor petrolero.

 

Las huestes de Gallardo son numerosas. Su poder, indiscutible. Su influencia en la cúpula de los Felipe y de los Ibarra, enorme. Algo se mueve en el entorno del oleoducto. Oscuro como el viscoso elemento que lubrica bolsillos y voluntades. Si Prat retorna al macrocomplejo industrial de la ciudad paleña, habrá que agradecer a la economista su decisión personal. Toda actividad política que realizare en compaña de doña Petronila, don José Juan, doña Antonia y demás representantes del núcleo duro del partido, mancharía su trayectoria moral.

 

El Centro Tecnológico de Aljaraque recibirá todos los millones que Zapatero y Griñán quieran inyectarle. Diputación de Huelva puede vender la bondad de tanta inversión. Sin embargo, toda la propaganda adolece de lenidad empresarial. Es, hoy por hoy, un carísimo juguete que los del Psoe instalaron en el municipio de Pepe Martín, el alcalde del partido que antes fue Secretario General del sindicato afín.

 

María José García Prat debe defender su curriculum profesional. Impoluto. Hasta donde uno conozca, brillante. La política no es oficio de profesionales de la privada. El principio de Murphi toma asiento una vez más. Todo lo que haya de pasar, pasará. A la señora Prat no era difícil vaticinar que su concurso sería efímero. Ella tiene madera de eficacia. Qué van a decir sus correligionarios si ella despliega su competitividad profesional en el ámbito público como lo hiciera en la empresa privada.

 

Huelva ha ganado un buen motor con el abandono de la señora Prat. Sin embargo, la ciudad y la provincia se descargarían de un terrible lastre si el retiro de la política devorase a la multaturba de ineficientes, de gorrones, de ineptos y de badulaques que viven a expensas del pueblo. Qué peso, señor.

 

Un saludo.

LA DESNUDEZ DEL CIUDADANO

 

Uno, dos y tres. A la de tres. Desnudez. Sin vestido. Sin nada que cubra la piel. Sin recursos o sin bienes. Ausencia de inmaterialidad. La ciudadanía, desnuda, desvestida, desarropada, desabrigada, desposeída, expoliada.

 

Uno ha tenido la voluntad, y la suerte, de no verse obligado a utilizar teléfono móvil. De una parte, porque me fastidia el control ajeno sobre mi persona. Cuando alguien quiere localizarte, mueve los resortes que conducen a tu encuentro. Más temprano que tarde. De otra parte, porque las dependencias de artefactos supuestamente imprescindibles hoy -no ayer- crean adicciones muy caras. Y no solo en sentido pecuniario. Por último, porque si eludes los controles y superas las dependencias, tienes la seguridad de que se es dueño de tu abrigo y de tu cobijo. Así y todo, hasta cierto punto.

 

El cesaropapismo constituye un ejemplo de todo lo contrario pero el polo opuesto del mismo cordel. Los gobernantes que se engalanan con la corona del poder civil y con la tiara de la religión aparecen completamente ataviados. Ataviados y emperifollados. Nada muestran al vulgo, salvo que el emperador desnudo sea descubierto por la inocencia del niño.

 

Los titulares periodísticos del día recogen las revelaciones que el CNI ha hecho a Rubalcaba acerca de los controladores aéreos. Un organismo público desnuda a unos ciudadanos para vestir de gloria, maldita su gloria, a un inquisidor gubernamental. El estado contra los ciudadanos. Rubalcaba es un pontífice talibán y un tirano sin escrúpulos que emplea medios de todos para entrar en las entrañas de sus enemigos. De sus enemigos. No se trata de enemigos de la patria. Excepción hecha que su patria levante sus fronteras en el reducto de su partido. Son sus enemigos. Y luego, no contento con dejarlos en cueros, en picada pelota, los despelleja a fin de bucear en lo más recóndito de sus vidas privadas.

 

Ya los tiene. A su merced. Se vale de un ejército oculto, cauteloso, disimulado, sigiloso y solapado para cometer su crimen contra la intimidad. SITEL se manifiesta una vez más. Los crímenes contra la esfera del honor son tan deshonrosos como los crímenes contra la vida. La ley no habla de crímenes buenos y malos. Se limita a penalizarlos con sanciones diferentes. Introducir submarinos en las casas de los adversarios es un delito que sitúa al estado a la altura de los peores malvados.

 

Si tal como la prensa denuncia, la prensa independiente, -bien sûr que dicen los franceses-, Rubalcaba se ha valido del espionaje para aplastar a los controladores, habrá que convenir que la crisis española excede el ámbito económico, financiero, laboral, sindical, educativo, sanitario, constitucional y un larguísimo etcétera, para aposentarse en la azotea de la más atroz dictadura. A poco que nos confiemos, Rubalcaba ordena que se nos introduzca un chip subcutáneo y precardial con objeto de no perderse ni una de nuestras pulsaciones de miedo, rubor, alegría o euforia. Un chip para cada español. Incluso para los de su partido, no sea que alguna vez caigan en la tentación de pensar por sí mismos.

 

El exordio podrá parecer exagerado. Sin embargo, no lo es. En absoluto. Repasen la historia. Relean la literatura de ciencia ficción. Contemplen el alma dormida. Y despierten. Al cabo, reaccionen. La acción física requiere una reacción contra la presión so pena de acabar planchados en sentido literal. De igual modo, la reacción política es el único bálsamo que puede curar la afición malsana de desnudar a todos que caracteriza a césares y a fundamentalistas laicos. Ni siquiera podemos tapar las ligerezas de nuestro pensamiento. Ni las profundidades de nuestras creencias. Ni las picardías de nuestras malicias interiores. Rubalcaba nos vigila. Nos controla. Nos domina. Estamos desnudos.

 

Un saludo.

LA GRUESA LÍNEA ROJA

 

La raya colorá. La raya verde, de Matisse, es otra cosa. Lo de la obligadísima reforma de las pensiones es de psiquiátrico. Roja y expulsión. El movimiento de cambio de chaqueta de algunos, despide un aliento fétido cuando tratan de explicar la operación retórica. Tira de espaldas. Basta acudir a la hemeroteca. Este Gobierno no recortará ni un derecho social. Ni uno. Quien con esta firmeza se expresaba, un par de meses atrás, era, quién si no, el increible Hulk de la mentira continuada. El hombre imprescindible más reemplazable del mundo. El campeón de la demagogia barata. El gran Zapatero.

 

Si, además de ver y de oler, escuchamos los argumentos, -desde lejos para sobrevivir a la bocanada mefítica-, entonces es que el tacto entra en el juego sensorial. Nos tocamos la frente por si la fiebre nos invade y la ropa por si la embestida de alguien nos llega al hueso. Ayer, no. Hoy, sí. En abril del año pasado, la población española no envejecía al ritmo de octubre. De pronto, todos nos hemos dado cuenta de que la esperanza de vida supera la octogenaria edad. Ni el físico Rubalcaba, con lo listo que es, había percibido esta mutación demográfica. Qué descubrimiento de la ciencia.

 

La recua ya no puede con la carga de tanto embuste. Los palafreneros de guardia la traspasan a lomos del populacho. Son muchos y sumisos, alegan. Total. Pondrán cara de póker. Pasarán la mano por el lomo del portante y a seguir viviendo, que son dos días. Entre los reptiles, no se ha de confundir los saurios con las serpientes. Los primeros tienen las patas muy cortas pero se desplazan con rapidez. Los segundos se arrastran directamente y ni el rozamiento les lleva a desplazarse con lentitud. Los ministros son los sérpidos. Los sindicalistas testaferros ugetistas y comisionistas, saurios. Los quelonios, algunos representantes de la prensa que avanzan a golpe de cuánto quieres.

 

Estoy convencido de la necesidad de reformar las pensiones. Es, si me apuran, una urgencia. Sin embargo, lo que se antoja perentorio es hablar con claridad a la gente. Transmitir seguridad jurídica a jóvenes y mayores. Así, deberás cumplir sesenta años y cotizar 35. Recibirás por tan dilatado historial de trabajo un cien por cien. A partir de ese parámetro, resta porcentaje o incentiva al pensionista. Lo de los sesenta y siete o los setenta y nueve años es, hoy por hoy, secundario. Lo que interesa al trabajador es tener certeza del cuándo y del cuánto. Lo demás son accesorios engañabobos.

 

No obstante lo anterior, un mensaje debe quedar claro a este incompetente colectivo psoecialista que nos desgobierna. Constituye una muestra asqueante de indecencia política el aplastar a los más débiles. Que los jubilados admitan su parte alícuota de cooperación, valga. Pero que las Autonomías despilfarradoras, que los Ayuntamientos desvergonzados, que las Diputaciones prostituidas, que los políticos canallas, que los Bancos derrochadores, que las Cajas dilapidadoras y que el personal responsable acepten la suya. Si no, ni un euro menos ni un año más. Si el socialismo pasa por la justa redistribución de derechos y deberes, el psoecialismo se apoltrona en el injusto reparto de ingresos y pagos.

 

Si Valeriano Gómez es el portavoz ministerial para debatir con Méndez y Toxo el problema de las pensiones, ya empezamos mal. El recordman mundial de cambio de hábito en menor tiempo no puede llevar las riendas de las negociaciones. A las doce de la mañana, dirá una cosa distinta a la que proferirá cinco minutos después. A la calle con él si pretendemos credibilidad. Si Rubalcaba hará las veces de portacoz -sí, portacoz- corcuerino de Zapatero, échense a temblar porque el faisán sobrevuela de nuevo. Y si el imprescindible más vano que contemplaron estos ojos sigue de jefe de la secta, apaguen y acuéstense. Yo lo haré de inmediato.

 

Si la partida de golfos sigue deambulando por Sierra Morena, Luis Candelas será jefe del estado. Y eso no. Más no. Pensionemos a los forajidos. Al retiro con ellos. La raya. Hasta ahí habéis llegado. Punto y raya. Mimen a su pueblo. Mímenlo.


Un saludo.

HACER EL CHINO

Será hacer el indio. El chino, el chino. Hacer el indio equivale, en nuestro lenguaje coloquial, a hacer tonterías con o sin ánimo de provocar la hilaridad de los demás. O dicho de otro modo, nos referimos a que está haciendo el indio a quien se comporta con poco juicio. Sin embargo, aquí nos referimos a hacer el chino. La connotación es bien diferente como distintos son los habitantes de uno y otro países del oriente lejano.

 

Hacer el chino resume la actitud del Gobierno groggy de Zapatero. Ver al presidente políglota comunicarse con el viceprimer ministro de China resulta grotesco. Sonríe el marido de doña Sonsoles y gesticula en la creencia de que el talante le sirve de puente de significación. Seria la actitud de la ministra sucesora de Moratinos. Y Sebastián, el de las bombillas y el de los coches eléctricos, qué papelón el suyo. Cosa de chinos. Que no hay forma de entenderse.

 

Sí hay maneras de actuar con los chinos, sobre todo con los comerciantes. Forma parte del acervo cultural de aquel país asiático la sagacidad de sus negociantes. Dicen de ellos que si te venden algo es que están ganando dinero contigo. En caso contrario, no dan ni las buenas tardes.

 

La estancia de Li Keqiang en nuestro país viene a conducirse por este camino. Resulta gracioso, claro que en su papel, las declaraciones de su embajador en Madrid: “Creemos que España superará las dificultades económicas actuales y nosotros, como uno de los mejores amigos de España, haremos lo que podamos para cumplir nuestras responsabilidades y obligaciones". Pues claro. Por medio, 7.500 millones de dólares norteamericanos.

 

El refrán castellano de que nadie da duros a pesetas se puede aplicar perfectamente a los herederos de los constructores de la gran muralla. A ver qué ha prometido Zapatero a cambio. No me creo que se trate de una búsqueda de mayores dosis de confianza. Sí, en cambio, que se intensifique la cooperación en finanzas, telecomunicaciones, infraestructuras, energías renovables y turismo. No me trago que se persiga consolidar la base popular de las relaciones amistosas entre las dos naciones. Todavía menos que los chinos tengan el interés que dicen en que España salga del actual atolladero económico. Los chinos son, como poco, tan listos como los españoles y, como mínimo, mil veces más sabios que nuestros dirigentes zapateriles.

 

Esta última perspectiva nos debe llevar a abrir los ojos. Muy abiertos. Muy despiertos. Muy centrados. El comercio chino se expande en todo el mundo. En España, a poco que miren a su alrededor, los establecimientos regentados por ciudadanos de la antigua Catai inundan los cascos históricos y los arrabales de las capitales hispanas. La inmigración asiática aumenta por días. Nadie se da por aludido. El silencio preside las acciones de estos ciudadanos. Uno defiende sus derechos pero también reclama sus obligaciones. Dar patente de corso vulnera el imperio de la ley.

 

Trabajar como un chino compendia toda una filosofía admirable. Incluso digna de alabanza si la moral de este pueblo no colisionara con la de los españoles. Muchos ignoran que Cobo Calleja (Madrid) es la principal puerta de entrada de “lo chino” en España. Allá en Fuenlabrada se almacenan millones de productos made in China que se repartirán por toda la geografía. Trabajan tanto y tantas horas que, por ejemplo, la tercera parte de los que viven en Madrid son empresarios autónomos y tal es su esfuerzo que, pese a la crisis, constituye el único colectivo extranjero que ha aumentado su filiación a la Seguridad Social.

 

La competitividad que se exige a la economía española para superar el socavón pasa por el "especulum chino". Como esto es imposible, ya saben. O curramos como ellos o estamos más perdidos que el barco del arroz. Arroz. Chino. Y valenciano. Bien. Pero el Gobierno puede seguir instalado en la luna de Valencia mientras el de Pekín se come la producción paellera. En cuyo caso, además del indio, están provocando la carcajada de los mandatarios herederos de Mao.

 

Li Keqiang no es Marco Polo. No. Zapatero sí parece una sombra chinesca. Teatro de sombras. Nos la van a dar con queso. El ratón no es Pixi. Ni Dixi. Eso sí, el gato es enorme, amarillo y de ojos...

 

Un saludo.

LA PASCUA

 

 La influencia de la Iglesia en la sociedad española no admite dudas. Entre tantas manifestaciones, la de la Pascua es bien significativa. Para los cristianos, la Pascua es la celebración religiosa que evoca la resurrección de Jesucristo pero también su nacimiento.

 

En la civilización judeocristiana que enmarca a Occidente, la Pascua celebra la libertad y el fin de la esclavitud del pueblo hebreo en el Egipto de los faraones. Si se detienen en un mero análisis de las festividades, el nexo que las engarza  se viste de libertad. Libertad frente a la muerte. Libertad de la eclosión de la vida humana. Libertad derivada de la igualdad que entierra la servidumbre de unos hombres a otros. Libertad, en fin. Eso es, en definitiva, la Pascua. Alegría de ser libres. Contento de estar como unas pascuas. Desgraciado cuando te hacen la pascua. Como no se trata de seguir profundizando en la etimología, santas pascuas. Y así.

 

Cosa distinta, pero relacionada, es la pascua militar. Allá por el último cuarto del siglo XVIII, el llamado Mejor alcalde de Madrid, el rey Carlos III, el de la Puerta de Alcalá, instituyó una ceremonia castrense para conmemorar la reconquista de Menorca a la pérfida Albión. Desde entonces, la efemérides constituye un alarde, un a modo de recopilatorio de la situación política y geoestratégica de España. El Palacio Real de Madrid, sede del evento. El Rey Juan Carlos preside el acto. No siempre lo protagoniza. El Gobierno suele hacer la pascua durante la ceremonia militar al rey y, por supuesto, al pueblo. El Gobierno de Zapatero se caracteriza, entre otras maldades, por ser perito en pascuas de este calibre. La ministra Chacón, sí, la catalanista al frente de la Defensa de España, toda una experta en desviación de objetivos y de intereses nacionales.

 

Poner a la señora Chacón al mando de nuestras fuerzas armadas es como dejar a la zorra al cuidado del gallinero. Además de una temeridad, un despropósito. A la vista de que el presidente que la ha nombrado es el señor Zapatero, la geografía del disparate y del desatino ha sido reproducida en todas las cartas de navegación del independentismo. En vez de estar felices como Nación, los españoles bebemos el vino amargo del cáliz del separatismo. Brindar con Zapatero y Chacón es tanto como inmolarse en las llamas destructoras del incendio estatal.

 

La Pascua militar no contemplará el peligro del secesionismo patrio. Ni lo piensen. Este artículo se escribe veinticuatro horas antes de la ceremonia. No se trata de adivinación ni de augurio ni de vaticinio. Pura reflexión. Basta con ver la posición de las fichas para conocer quién será el ganador de la partida. El Rey, secuestrado por la estrategia psoecialista, se limitará a trazar las líneas maestras de la arquitectura viciada de aluminosis que amenaza con derrumbarse sobre los moradores de la casa nacional. El Rey no se entera. O no se quiere enterar. Se deja llevar por el discurso buenista y triunfalista que le escriben los mercenarios del poder y lanza a los aires el rosario de generalidades vanas y de banalidades genéricas que le marca el yunque del herrero de Ferraz.

 

En medio, la prensa distraerá al personal con el atuendo de los invitados, el snobismo puntual de la ministra, la irreflexiva cara de concentración del presidente, la graciosa última mentira de la araña negra, o el papel extraordinario que la ONG ejército español desarrolla en todos los confines del orbe. Humaredas albinegras que ocultan la luz rojigualda de los militares.

 

La pascua militar no es un canto a la libertad del pueblo. La pascua militar es una epopeya lírica del compositor más melifluo que vieron los habitantes de Hispania. Ya quisiera Pemán parecerse al vate Zapatero. La pascua. Nos la han hecho bien. La pascua.

 

Un saludo.

LA HUELVA DEL DESEMPLEO

 

La orilla de las tres carabelas. Qué lejos queda. La ciudad factoría que fue a lo largo de la historia, cercana prosigue. Territorio de contaminación. Dónde, Huelva, está tu ancestral belleza. Abandonada por los hombres, mimada por la naturaleza. Ya ni eso. A perro flaco...

 

Huelva es ahora capital del desempleo. Qué gracia. Triste liderazgo. Mario Jiménez se quitó de enmedio a una profesional espléndida, la señora Prat, y en su lugar colocó a un político de su misma catadura. La Delegación de Empleo es, más que nunca, paraíso del paro. Nunca tan pocos hicieron tanto daño. Pese a todo, allí están. Cantando la gallina. Como si los onubenses fuéramos tontos de capirote y de nacimiento. A la fábula inicial, la trola continuada. Al final, la moraleja: no te fíes del que dice la verdad; escucharla es muy duro. Confía en quien miente; la mentira es piadosa.

 

El mundo al revés. Huelva ha incrementado su producción de personas desempleadas. En un año, casi 6.000 onubenses han engrosado las colas inhumanas que se forman ante las Oficinas del INEM. Mientras, Mario Jiménez y los suyos, de comilonas y de palabras fáciles. Ellos andan calientes mientras la gente llora. Los datos no los aporta el PP. Es el mismísimo Ministerio de Trabajo el que las refiere. La marca de los sesenta mil ciudadanos de Huelva que no tienen trabajo, debiendo tenerlo, crece y crece. La Junta compensa con funcionarios a dedo la falta de creación de empleo. Las Agencias serán la seña de identidad de la izquierda más derechizada que contemplaron los Anales. Empresas públicas hecha carne  de horca de publicidad, transparencia, objetividad, mérito e igualdad como quien saca un conejo de la chistera. Pobre Andalucía. Andalucía pobre.

 

Pobre, pobre, Huelva. Mantenerse a cabeza del paro laboral es una carga de profundidad que puede hacer volar el navío. No se contratan marineros. Se despide a los pocos que van quedando. Mientras, el capitán y la oficialidad del buque se agasajan a destajo con la soldada que dejan de retribuir. Los armadores se cargan los astilleros y subvencionan prejubilaciones de amigos. Entre ellos, las penas son menos. Se socorren mutuamente. Yo te nombro Portavoz y tú financias la empresa de la mujer de tal. Tú traicionas al PP y te regalo una asesoría en Diputación. Él es de la izquierda complaciente y se lleva un regalo seguro.

 

Pobre Huelva. Lo que le cuesta reaccionar ante el engaño. Una, dos y tres mil veces se la meten doblá. La proximidad de las elecciones hará redoblar la oferta de promesas vanas del Psoe. Asegurarán que el trabajo es cosa de un par de meses. Que el desempleo es un mal recuerdo introducido por la derecha más rancia. Que la industria no contamina y que las balsas de fosfoyeso son el icono de la ciudad en progreso. Que Petronila es la alcaldesa que necesitamos. Que el Delegado de Empleo es un excelente gestor. En vez de 70.000 parados, hay diez mil menos. Que Mario es el líder que los onubenses aman. Que la ideología de izquierda es un aldabonazo en el corazón de la sociedad. Sin embargo, la ideología del Psoe actual es un estacazo en la cabeza de la ciudadanía.

 

La Huelva del desempleo duele. Se duele. Estar en el furgón de cola nunca es una buena noticia. Ni siquiera, por desgracia, es noticia. La noticia en Huelva sería crear empleo. De tan imposible que parece, de producirse ocuparía los titulares de toda la prensa. Imposible. Sobre todo con los politiquillos que se jactan de ser de izquierdas cuando la propia derecha les pasa tres pueblos en la defensa de los intereses sociales. A Mario hay que preguntarle quién le puso petenera. Para izquierda, la derecha de Pedro Rodríguez. Para derecha, la izquierda de Mario y Petronila.

 

Las aguas bajan turbias. Algunos las ensucian aún más. Por aquello de la ganancia de pescadores.

 

Un saludo.

LA SOTANA DE CARLOS HERRERA

 

El conocido periodista busca sotana. Abotonada hasta los pies. Fue mucho el regate que el presidente Zapatero, tuercebotas por antonomasia, le propinó. Le coló el balón entre las piernas más de dos veces. Patético el radiofonista. Qué manera de no meter la pata. Miedo, señor Herrera.

 

Don Carlos Herrera es un magnífico torero de salón. Imprime a su capote una amplia gama de colores y de posturas. Pinturero al muletear, perfila demasiado antes de que se note la descomposición del cuerpo enhiesto. Desde la barrera de las ondas, luce más el antiguo locutor de Radio Sevilla. La pluma se viste de seda cuando se asoma al palco escrito del ABC. Crítico mordaz, alcanza altura si de mostrar gracejo se trata. Con la muleta, es otra cosa. La entrevista al personaje público poderoso es una asignatura pendiente del famoso escritor coplero. Nada nuevo nos descubrió en su entrevista radiada del pasado martes en La Moncloa. Mantiene la forma sevillana del señorito andaluz pero no abandona el canguelo currorromerista cuando toca enfrentarse a un victorino.

 

El victorino monclovita está herido. Cientos de banderillas adornan su lomo y la sangre se desparrama por su testuz. Ni así. Inválido el astado, inútil el mataor. Zapatero se regodeaba en su mentira de cobijo junto a las tablas. Herrera lo citaba de lejos, no sea que se escapase una corná. El cornúpeta, las cejas circunflejas, tomaba aire y sus mugidos hacían retroceder al manolete de las ondas. Hasta el paro era una buena noticia. Pero hombre..., protestaba desde lejos el espada. El resoplido de la res tornóse bramido y el lidiador sudaba por todos los poros. Vale, le acepto lo del paro como éxito de su Gobierno, musitó bañado por la orina de su insuperable terror.

 

Carlos Herrera se tragó el estoque de la creación de empleo, echó fuego por la boca como fakir de tres al cuarto, se descalzó como platanito y hasta se arrodilló por haber puesto en duda la política etarra de Rubalcaba y los suyos. Excepcional el desplante. Enorme Carlos cuando despachó el natural de la supresión de los 426 euros con la pértiga que le facilitó su mozo. Muy bien, presidente, muy bien. Menos dinero y más cursillos de formación. Que aprendan. Que estos parados malgastan en vino, tabaco y malas mujeres el caudal del subsidio.

 

Que si va a presentarse como candidato a las próximas elecciones generales, mi Zapatero, acertó a enhebrar la húmeda mientras ponía cara de póker. ¡Qué! Palideció el diestro. No, señor presidente, si es por saciar la curiosidad del vulgo. A ver, por mí como si quiere reinar, digo gobernar, veinte años más. Nada. Me presentaré si me da la gana. Aunque mi ganadería pierda las municipales y las autonómicas, este par que dios me ha dado decidirá en su momento, por convicción y no por circunstancias, si me presento. Y si me presento, que Rajoy se prepare, que va a temblar más que este estoqueador de vía estrecha. Oiga, es que los acoquino.

 

Del copago, plis. De la ley antitabaco, plas. De la pobreza generalizada, plusplasqui. De la desvertebración de España, nanay. De la deuda pública y del déficit, que dené. Y de los toros, que por él no se hubiese prohibido la fiesta en Cataluña. Por él. Con maestros como este no hay toro que pase por el matadero.

 

Una sotana para Carlos. Una armadura para Herrera. Toledana. Chau, chau, Carlos. Chau.

 

 

Un saludo.



CON MONTESEIRÍN AL MONTE SE IRÁN

 

Los del Psoe andaluz. Los de la Junta de Andalucía. Todos ultramontanos. Acompañarán a Monteseirín en la travesía del desierto que les aguarda. A ver si alguien creyó que la escapada madrileña del vicepresidente florero fue un ascenso político. Quiá. Chaves se fue con su escudero de Jaén a la capital del reino huyendo de la quema. Pues no sabe nada el señor de la estirpe de Matsa.

 

Monteseirín forma parte de esa cúpula psoecialista que entendió el poder municipal como la franquicia sevillana de La Moncloa. Lo importante es que la organización supra-regional que el Partido es, tenga sedes y subsedes abiertas con la inestimable cooperación y complicidad de ediles, delegados, altos cargos, empresarios públicos, fundaciones sin más ánimo de lucro que el sueldazo de sus directivos y el “do ut des” de hoy para mañana. Casi ná al aparato. Con tantos medios, el club más millonario pierde el partido. Ni siquiera la parcialidad del árbitro va a ser suficiente para evitar la derrota en las próximas autonómicas y municipales. Salvo, eso sí, que cierren el estadio, impidan por las malas el acceso del club visitante, encharquen el terreno de juego o pongan una docena de bombas incendiarias en el club de Arenas.

 

La experiencia de Monteseirín en Sevilla es un compendio de corrupciones. Desde Mercasevilla a las facturas sin contenido. Sevilla tiene un color especial. Y un olor a excremento y a suciedad con el que no puede el azahar de los naranjos en flor. La Sevilla de las mariscadas huele a podrido. Del tripartito catalanista al bipartito sevillano. En común, la izquierda más falaz y sacrílega. La izquierda de Montesirín y de Torrijos ha convertido la decencia política en barrizal. Todo vale. Odian a la derecha de siempre y a los burgueses sempiternos imitan con dinero público. Los pobres ricos y los ricos pobres.

 

Monteseirín se va y al monte de las ánimas marchará con la santa compaña de sus socios de desgobierno. Tantos años de mentira pasan albaranes firmados. Las tarjetas oro de los bancos no dan más de sí. Las encuestas cantan por sevillanas el final de más de treinta años de la feria de abril que el Psoe convirtió en juerga perpetua de casetas, caballos, olorosos, toros y albero. Los mandamases no se han desgastado. Lo que sí han conseguido es despellejar a la ciudad y a la región. Mucho hablar de los pobres y el Ferrari les acercó a los ricos. Chaves se fue de Sevilla y a Griñán dejó su silla. Descompuesto, desvencijado y sin asientos, legó a su amigo -con estos amigos, para qué enemigos- el trono virreinal.

 

Y falta la acción de la justicia. Con el reguero de causas pendientes, se puede confeccionar un rosario judicial. Y eso que la política presiona a la judicatura y que la judicatura se afana en llevarse bien con los políticos. Amores de conveniencia. Bellos de día. Como la buñuelesca Belle de jour. Sin Catherine Deneuve. Con Canal Sur.

 

La cabra tira al monte. Con Monteseirín al monte se irán. A ese monte en el que construyeron sus palacetes a la espera de lo que algún día sería inevitable. Tanto va el cántaro a la fuente... Por si acaso, edificaron su futuro. Al monte se irán con la gorda panza y la mala bilis. Hasta que llegue el momento de volver. Quieren salvar a los andaluces de su desgracia. Desgraciados.

 

Un saludo.

ACOSTUMBRAR

 

 La costumbre como método bucea en la ilegalidad. Se comienza habituando a repetir algunos actos y se termina instruyendo y, lo que es peor, adoctrinando. Lo que se inicia por hábito se culmina en precepto. Ya saben que las costumbres se hacen leyes. El carácter o la propensión o el miedo o la violencia pueden conducirnos a hacer común lo que debe ser excepcional. El lavado de cerebro de las personas se genera a partir de pequeñas repeticiones más o menos sutiles y la ejercitación constante de las mismas hasta que adquieren categoría de necesidad.

 

Acostumbrarse a fumar o a no fumar forma parte de este rito de la creación artificial e impuesta de disciplinas externas rayanas en la imposición más dictatorial. La Ley contra el tabaco que ha redoblado sus esfuerzos represores es un claro ejemplo de convertir el behaviorismo animal en conducta humana. No vale la autoconvicción para repeler el ataque del tabaco. Tampoco se desecha la abolición legal de la venta de cigarros no sea que la industria del ramo ponga de patitas en la calle a miles de trabajadores que viven de ella. Por supuesto, que no se prohíbe la venta de cajetillas pues, en su caso, se privaría al Estado de una importante fuente de recursos tributarios.

 

La ley antihumo es, en realidad, una nueva fórmula de la ley seca que sacudió la América del primer tercio del siglo XX. Entonces, la prohibición del alcohol causó problemas mayores a los que se quería evitar. La ausencia de libertades y el fomento de vetos provocan efecto boomerang. El surgimiento de bandas de traficantes y la aparición de nuevos alcapones es uno de ellos. Condenen las religiones y nacerán apóstoles de la confesionalidad del Estado. Ejecuten a los líderes revolucionarios y nuevos mártires llenarán las hornacinas de la memoria del pueblo. Defiendan la salud por encima de la intención de cada persona y ella misma se rebelará contra los misioneros de la sanidad.

 

La Ley antihumos es, por otra parte, muestra universal, que no española, de la infinita hipocresía de nuestros gobernantes mundiales. Cinismo desmedido que, acaso, encuentre en nuestro país rasgos de especial perturbación social. En la sociedad española, el número de establecimientos hosteleros per capita es formidable. En la misma callejuela nos topamos con dos o tres bares que sacian las necesidades sociales y de frecuentabilidad de nuestros compatriotas. Desde el amanecer hasta casi el alba, las cafeterías, tabernas y demás tiendas de venta de alcohol y de consumo de tabaco lanzan al "azur" el brillo de los neones. Hay clientela y la oferta no sucumbe a la crisis.

 

Fumar es un placer, cantaba Sarita Montiel a la expectativa de Carlos Gardel. Como lo es dejar de fumar. La libertad de cada uno colisiona con la libertad de cada otro. He ahí el principio de actuación de las leyes. Y de comprensión de las mismas. Y de justificación de los parlamentos. Cuando se legisla a medias, una parte queda a merced de otra. Es la marca de los demagogos.

 

Miro a mi alrededor a través de la planta ático del edificio que me cobija. Veo a apenas medio kilómetro de mi casa una inmensa superficie blanca. No es una plataforma de sal, pese a la proximidad de la ría. Ni una meseta nívea porque las precipitaciones blancas son muy improbables en el sur del meridión. Ni un descomunal cauce fluvial cercano a la ciudad porque su caudal no se compadece con la raquítica aportación de lluvias. Nada de eso. Se trata de una superficie gigantesca formada por una colosal balsa de fosfoyesos. De fosfoyesos.

 

En Huelva, se prohíbe fumar mientras se permite que elementos nocivos para la salud se almacenen junto al núcleo urbano. En Huelva se rechaza el humo del cigarrillo en tanto las chimeneas de las fábricas inundan la atmósfera con vapores nauseabundos. En Huelva, el Psoe defiende la ley antitabaco y reprime a los ecologistas que se oponen a la polución del aire. En Huelva rige la ley del más fuerte. Del que utiliza la ley según el viento sople hacia la playa, hacia la montaña o hacia el propio bolsillo. En Huelva nos han acostumbrado.

 

No debemos acostumbrarnos. La salud moral está por encima de la salud física. Si nuestra moral enferma, lo sufre nuestra psique y, a partir de ella, el "somas" resulta afectado. Libertad para fumar. Libertad para no fumar. Busquemos espacios no conflictivos. He ahí la cuestión.

 

Servidor, lo digo por si acaso, no ha fumado en su vida. Si muero, que sea por el tabaco de los fumadores, que no por las radiaciones de los fosfoyesos.

 

Un saludo.

EL SENADO

 

 La Cámara Alta. Cámara, que no camarilla. Aunque lo parezca. Alta, que no elevada, porque adolece de talla política. El Senado español. Retiro de segundones. Otrora, las familias nobles colocaban en la Iglesia a sus vástagos no primogénitos. O los alistaban en la oficialidad del ejército. Mantener el tipo. De eso se trataba. La hidalguía se resumía en un blasón familiar. La nobleza no era cualidad de ilustre o de generoso. Simplemente, de cuna.

 

El Senado quiere pero no puede. Se quiere emparentar con la historia pero no pasa de arrejuntarse con el lumpen. Senado es sinónimo de cuerdo, juicioso o de sensato. El Senado de España es caverna que sirve de refugio a políticos pesebreros. Su posición se halla bien lejana de una junta o concurrencia de personas graves y respetables. Distancias siderales separan al Senado de la concepción senatorial por excelencia. Quiere pero no puede y puede pero no quiere. La anfibología halla en ese órgano colegislador su naturaleza ambigua. Las palabras o los comportamientos de sus miembros velan o no definen claramente sus actitudes u opiniones. Amasijo deforme de grupos que hacen de la política burla y escarnecen la representación del pueblo.

 

El sino de la democracia no es su naturaleza. No. Su destino es la perversión del sistema. Si odias la democracia, no la tumbas a través de un golpe militar. En absoluto. La mejor manera de tirar el poder del pueblo por la borda del paquebote democrático, es hacerse con el timón de la nave. A partir de la acción, la corrupción. Desde dentro se abre la puerta con facilidad. Desde el exterior, la falta de llave conduce a la ganzúa, al ariete o al explosivo. Mejor que asalto, treta. Caballo troyano que cual virus informático destruye cuanto toca.

 

La prensa de estos últimos días coloca como noticia de portada el gasto de traductores. Traductores traidores. Senadores traicioneros. Parlamentarios felones y desleales. Sepulcros blanqueadores de la negra crisis que hiere mortalmente a la ciudadanía. Renegados alevosos de la gente que ni para comer tiene. Apóstatas de la filantropía cuando no de su confesión religiosa. Traductores para el Senado de España que aplastan la lengua oficial del Estado. La idea malvada de disgregar a España pasito a pasito. Para que no se note mucho la voluntad separatista. El Senado, como plataforma de convertir el Estado de las Autonomías en la España federal que ha concedido la independencia a Galicia, País Vasco y Cataluña.

 

Doce mil euros por Pleno. Dos millones de pesetas tiradas a la calle para satisfacer la necedad necesaria de los segregadores. Regalo malsano de un Gobierno títere que se mueve al socaire de unos votos prostituidos. Y mientras, el Senado, a lo suyo. A seguir recortando los salarios de los empleados públicos. A mantener el mínimo nivel adquisitivo de millones de pobres. A enfangarse en la misérrima lucha por congelar las pensiones de nuestros mayores. A pasarse por el arco del triunfo la austeridad que se exige a los demás. Senado sin próceres. Próceres sin Senado. Quién da más.

 

El presidente zangolotino pasea, mientras tanto, su oprobio por Moncloa y aledaños. La economia se mide en apoyos nacionalistas. La política psoecialista se referencia en sondeos de opinión. El Senado es el mejor ejemplo de un Gobierno tirano. Juegan a senadores y no a sanadores. El Senado está cavando la tumba de la democracia. Con la ayuda de los antipatriotas. Este que les habla no admitirá la dictadura. Con cuarenta años tuvimos basante. El Senado reúne todos los males de las Cortes orgánicas del franquismo. Ninguno de sus bienes. Una desgracia como otra cualquiera.

 

Senatus populusque romanus. San Pedro quiere roscos (S.P.Q.R.).

 

Un saludo.

BOLLULLOS, PAR

 

 Par, de alta dignidad. Bollullos, par del condado de Niebla. Igual. Nobleza de Huelva. Alcurnia. Distinción. Bollullos, par.

 

No podía ser de otra forma. Cuando las llamadas fuerzas de derecha e izquierda deciden unirse en pos de la moral y de la ley, alguna razón de peso se desvela. No vale el pacta sunt servanda para atrancar la puerta de la transparencia. En Bollullos, se dio un ejemplo de honradez política cuando se retiró la confianza al alcalde socialista del Psoe. No hubo un pacto de transfuguismo. Fue un acuerdo pro-natura de la observancia de la ética. Los hechos han dado la razón a los ediles bollulleros.

 

Con un par. La señora juez de la Palma, también del Condado, ha dictado Auto de procesamiento del exalcalde psoecialista de Bollullos. Parece que ha podido incurrir en el delito de prevaricación. Parece. Hasta que el Auto no sea firme, no es posible hablar de juicio. Una cosa es evidente. Que la Juez ha resuelto en ese sentido. Otra cosa es palmaria. Que el Psoe mantiene su línea de hacer y no rectificar. Una tercera cosa es obvia. Que Mario Jiménez niega la luz del día. Por último, en fin, que el destituido alcalde de la ciudad se aferra a las cadenas de la falta de decoro para retirar su candidatura en las inminentes elecciones municipales. Tantas cosas.

 

La catadura de las personas se mide en términos de comportamiento. La categoría de las organizaciones, en unidades de decencia. Los líderes políticos se someten a la crítica del pueblo en virtud de sus acciones públicas. Si en Bollullos se va a procesar al señor Sánchez, los bollulleros ya lo condenaron al quitarle la máxima representación de su municipio. Una roja es mejor que cien amarillas. La roja es la coloración de la sangre y del esfuerzo del trabajador. Las amarillas son las coartadas de los delincuentes que quieren justificar con vanas palabras su desvergonzada actuación.

 

Ya fue imputado. Ahora puede ser procesado. Mañana, acaso, acusado. Al cabo, tal vez condenado. Por último, puede acabar reo. El exalcalde. Con él, sus cómplices políticos. Cuánto hay que ocultar para soportar la mancillación pública. Lo propio de los déspotas ilustrados siempre fue el todo para el pueblo pero sin el pueblo. Lo común a los déspotas no ilustrados es todo para mí que al pueblo ni agua. Listillos. Prevaricadores. El exalcalde, todavía, no. Por el momento, no. Le presumimos inocente penal.

 

Inocente político, no. Políticamente, su inocencia deja mucho que desear. A ver si el nuevo año trae un poco de respeto a algunos dirigentes. Un poquito.

 

Un saludo.

LUCES DEL NUEVO AÑO

 

Feliz año nuevo. Feliz. La felicidad es la autosuficiencia, que decían los estoicos, la autorrealización, que defendía Aristóteles, o el placer epicúreo. Eso. Los filósofos no se ponen de acuerdo. Mucha sabiduría. Demasiada.

 

Yo me conformo con que los españoles sepamos encontrar el camino. Ya hemos explorado bastante. Toca ahora acertar. Y recorrer. Aplicar la fórmula del progreso económico. Resolver el problema del desempleo. Defender el estado del bienestar. Abrir las ventanas plurales de la casa nacional única. Aventar el demonio etarra. Conjurar la malhadada corrupción de los políticos malvados. Conocemos los medios. No hay sino que utilizar los instrumentos.

 

Luces. Para ver lo que se tiene y para no anhelar aquello que se carece. Luces frente a tinieblas. La riqueza se ampara en el bien. La abundancia se mece en la cuna del pobre. Repartir a todos y a todos beneficiar. He ahí el bien de los iguales y la igualdad de los libres.

 

Estas breves líneas saludan al nuevo año. El año de la luz será el que inauguramos con las campanadas de medianoche. Nos resta esperar que lo bueno inunde los corazones y que éstos contagien de generosidad a la razón.

 

Un saludo.

ADIÓS AL AÑO, ADIÓS

 

 La primera década del siglo XXI toca a su fin. Cien años antes, casi nadie vaticinaba la primera de las dos guerras que destrozarían al mundo. Los años diez anuncian dificultades. Muy graves. Como siempre, el pueblo paga las facturas de gobernantes infames. Se nos avecina una época de especial dificultad. Todo el mundo está sumido en problemas. España no es ajena a los mismos.

 

Dicho lo cual, quiero despedir el año con esperanza. Incluso con optimismo. La fe es un valor inquebrantable. Atrás quedan Himalayas. Cerca nos esperan Everets impenetrables. Pero ya metidos en la escalada, los montañeros nos aprestamos a la lucha contra los elementos.

 

Una cosa sí. El guía no sirve. Los sherpas, tampoco. Con ellos, lo más fácil, será dar tumbos por ausencia de oriente. Los reyes son magos pero no taumaturgos. El laberinto de obstáculos es sorteable. Basta con cambiar por chinitas de colores las migajas de pan que las aves se llevan. Las chinitas gustan de control austero. Las migajas hablan de corrupciones a base de millones de tabletas de chocolate del loro.

 

Ojalá que la felicidad se ponga de nuestro lado. Esa felicidad colmaría nuestros deseos de salud, trabajo y amor.

 

Permítanme un brindis. Por Zapatero. Con todo respeto. Brindo por el peor presidente de la historia de España. Brindo por que un rayo de luz ilumine su conciencia y dimita. Brindo porque un aura angelical alumbre, si no se va, sus decisiones gubernamentales. Brindo, en cualquier caso, por que rectifique, por enésima vez, y que esta última ofrezca muestras de sabiduría, para que piense en lo mal que lo está pasando el pueblo y en el bien que haría a este pueblo si sus decisiones descansaran en convicciones y no en alucinaciones.

 

Despido con ustedes el año dos mil diez. Al tiempo, les deseo mi ferviente propósito de ser un poco mejor en dos mil once. A mi familia, a mis amigos, a mis conciudadanos, felicidad para el próximo año.

 

Mucha felicidad.

 

Un saludo.

LEY ANTI-INTERNET

 

Que sí, que sí. Que cualquier excusa es válida si de suprimir libertades se trata. Que la libertad florece en una autopista solitaria. Cuando los vehículos circulan por la vía, la expresión libre se convierte en un profundo vergel. Cuando decimos amar la libertad, nos referimos a la nuestra. A la de los demás, ni un centavo. Los autores. Ah, los autores. Cuánto de original no tienen sus composiciones. Qué poco de inédito cubre sus obras. Cientos de mixtificaciones inundan su texto. El demonio del plagio tienta una y otra vez sus realizaciones. Autores. Libres. Y una leche.

 

La ley antidescargas es una coartada maldita. Vientos de secreto soplan con vehemencia. Vendavales antilibertarios descienden por doquier. Músicos y poetas. Poestas y músicos cantan a la libertad de su dinero. Aquí no paga nadie, parodio a Darío Fo. Sí, Darío, sí. Pagan los de siempre. La economía se contrae en su reducto fortificado y, fuera del mismo, libres son los pájaros y las flores. Las personas no pueden huir de la cautividad en sus mausoleos de ciudad cerrada. O sí. A través de la realidad virtual, que nos ayuda a escapar de la prisión de cemento y de frustración.

 

La ministra Sinde finde. Fin de libertades. Sin defensa. Finde y sinde. Antidescargas. En arquitectura, la descarga es el aligeramiento de un cuerpo cuando se teme su derrumbamiento por un peso excesivo. En el edificio de la vida, la libertad es grávida. Mucho. Demasiado. La ley de descarga es un freno a la libertad individual. De cada individuo, en el seno de un colectivo. Es el sino de la ideología versión Engels. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. La idea es obstruir sin que se note que la sangre afecte el funcionamiento de la arteria principal. Allá donde el Estado totalitario percibe el peligro de la fuerza popular, allí el Gobierno que articula ese Estado se muestra en su máscara áurea. Esa careta no es de oro. Es de papel. De papel de estraza. Con un envoltorio de defensa de derecho de propiedad intelectual. Mentira el convoluto. Falso el nuncio.

 

La ley antidescargas será. No lo duden. Demasiados intereses en juego. Las presiones de Obama no se pueden resistir. Es sí o también. La figura del acólito surgió en la umbría de un poder original. Su proyección es. Está. Está y es. Donde el jefe manda, el monaguillo obedece. Siempre fue. Será siempre.

 

Puestos a reprimir libertades, ley anti-internet. De una vez. Total. Los sustos, cuanto antes. Liberen a los ciudadanos de su carga de libertad y de su derecho a la comunicación. De una vez y para siempre. Nada de internet. Nada de libertad. Igualdad, qué es eso. Internet, una carga. La señora Sinde, otra. Acólita ella. Sacristán, él. ¿Él? Sí, Zapatero. Zapatero. El expresidente. El de las subvenciones. Sindecoro. Se autosubvenciona.

 

Un saludo.

LA VERDAD DE LAS ARMAS

 

 Las armas de ETA son de verdad. De las que matan. Armas de muerte y de dolor. La verdad de las armas pasa por la mentira de las promesas. ETA es sanguinaria. Su sangre se escribe con la parabellum. Parabellum. Prepara la guerra. Si vis pacem, para bellum. Julio César. Acaso Vegecio. La condicional es la búsqueda de la paz. La paz imposible en una selva de fieras.

 

Las palabras del delincuente Otegi sobre condena de la violencia huelen a rancia traición. Decía Schopenhauer que con ciertas personas es preferible la traición a la desconfianza. Antes, casi dos siglos antes, La Rochefoucauld afirmaba que la debilidad genera más traiciones que la voluntad renegadora.

 

Miedo y debilidad se dan la mano en el Gobierno de Zapatero. Debilidad del traidor que se quiere justificar como generosidad de diálogo. Mentira. Cada palabra de Rubalcaba se acuña en la horma de su interés partidista. La paz de ETA sólo vale si los réditos electorales se presumen cuantiosos. Que no, tres pitos importan al exportavoz del Gobierno de los GAL que la banda etarra firme un armisticio. Sería allanar el camino a la derecha que viene. No. Los débiles y los traidores comen del mismo mísero plato de lentejas.

 

Creer es sencillo. La credulidad se esponja en el charco de la certeza tangible. Creer es tener fe y ésta nace del mismo vientre que la caridad y la esperanza. La fortaleza se aloja en el castillo de la duda. He leído las declaraciones de Monseñor Blázquez. No se sustrae el obispo de Bilbao al determinismo geográfico e histórico de la sede de su apostolado. Entiende el prelado lo que Freud opinaba sobre la fe. Que confundimos deseo con realidad y que la confusión es producto de nuestra necesidad de hacer un dios a nuestra medida y de construir un orden moral a imagen y semejanza de la necesidad perentoria.

 

Todos hablan de que la organización matarife que ETA es, deje las armas. Sería la palabra hecha providencia. Las armas son verdad recurrente. Recurso de paso y útil de mano. El recurso es un bien, un acción, un procedimiento. Ni más ni menos. Se exige a ETA que entregue sus recursos armados. Se la insta a condenar la violencia. Pura palabrería engañabobos. A ETA hay que rendirla. Rendirla con el fragor de la ley y la fuerza de la coherencia política. Si Otegi y su tropa asesina no renuncian a la independencia del País Vasco, todo lo demás huelga. Luces de neón que consumen energía a cambio de escasa luz.

 

Zapatero y sus seguidores deben exponer esta máxima: no cabe la independencia de ninguna región de España. En el estado de derecho que España es, no tiene cabida el chantaje segregador. Que puede hacerse un espacio a la intención separatista, nada que objetar si se modifica la Carta Magna. En caso contrario, la democracia debe oponerse con firmeza. Es muy fácil. Se cambia la Constitución mediante la vía contemplada al efecto y, hala, independencia para Euskadi. Muy bien. El pueblo español, que es soberano, ha hablado. Albricias.

 

En tanto eso ocurra, las armas se entregarán o no. Sin embargo, lo realmente importante es que ETA renuncie a la independencia. Si no declara la mayor, el resto de evacuaciones verbales serán gaitas. Gaitas. Tamboriles de nuevas guerras. Y no. Eso, no. Las armas no dicen verdad pero la imponen.

 

Un saludo.

JUVENTUD DESEMPLEADA

 

 Alberto tiene 22 años. Terminó el Bachillerato no sin ciertos problemas. Chico de gran fortaleza interior, su indudable capacidad intelectual nunca caminó de la mano de su caudal académico de conocimientos. Cuando el río sufre el estiaje del verano y no se nutre de las lluvias vivificadoras de los equinoccios, su cauce se pelea con el vacío de agua y con el desierto de piedras y arena. Alberto venía a ser como ese afluente. Por más que se empeñe, si no recibe las aportaciones naturales de otros fluyentes, lo tiene crudo. El esfuerzo personal contribuye a mantener su rica vida interior. Necesita, sin embargo, el apoyo externo.

 

Durante años, la escuela primaria o el instituto de secundaria se limitaron a decirle que progresaba adecuadamente sin detenerse a explicar en qué consistía el progreso y qué se entendía por adecuado. La falta de motivación de las resoluciones humanas conduce a la desdicha de los interesados por las mismas. Se dictan sentencias presididas, la mayoría de ellas, por el fallo. Producir  como churros decisiones, de cualquier origen social, constituye un craso error del sistema. Los paganos son siempre los más desventurados, quienes confunden aprobados con conocimientos y los que no quieren ver que ser suspendido es ser reprobado. Se pasa página y adelante. Que el tarro cognoscitivo ya se llenará el próximo años. Equivocación más indecente.

 

El Informe PISA refiere la catastrófica situación educativa de España en general y más singularmente de Andalucía. El informe PISA miente. Engaña y embadurna de edulcorante la realidad. Los datos son mucho peores de lo que se publica. A los propios evaluadores repugna mostrar la auténtica dimensión del fracaso. Los Gabilondo y los De la Chica, como antes hicieron sus predecesores, culpan a todos para salvarse ellos. Cínicos gárrulos portantes de ministeriales carteras y de almas corruptas. La juventud española no merece, Rubalcaba dixit, a unos golfos políticos que trampeen las cartas y se comporten cual cuatreros. La juventud española exige adquirir un nivel de conocimientos académicos de tan amplio volumen que inunde sus vidas y riegue sus posibilidades de encontrar un puesto de trabajo.

 

El desempleo juvenil en España, cercano al cincuenta por ciento de la población, constituye una de las vergüenzas más escandalosas del gobierno de Zapatero. Un chico puede definirse como gótico y vestir como punky si así se siente a gusto. El problema nace cuando la vestimenta o el escaparate son la manifestación de una disconformidad insuperable y alienante. No tienen estímulos. Sus padres nunca supieron conciliar la vida laboral con la familiar. Una playstation tiene más valor que un libro. Películas de dibujos animados entretienen a los más pequeños algunas horas a fin de que los padres se relajen durante el mismo tiempo. Los profesores expenden titulaciones a golpes de desencanto por alumnos que no leen ni quieren leer. Alma de fugitiva la familia y cuerpo de escapista la docencia.

 

Los Albertos y las Albertinas del mundo se cuentan a millones. Y crece el número. Los gobiernos de turno venden que la solución estriba en cambiar al búho de árbol, en modificar las pastas del programa educativo, en suministrar miles de portátiles inútiles, en hacer propaganda de la tecnología de última generación o en inflar presupuestos inanes. Los gobiernos que así actúan demuestran la degeneración de sus titulares. En cualquier caso, los jóvenes pagan el pato de tamaña incuria. El esfuerzo y la abnegación son consustanciales a la raza humana desde su más temprana edad. Suplir esas cualidades por una felicidad del rien faire y sustituir el esfuerzo por la renuncia al sudor de la frente, se convierten en otro de los ejes del mal.

 

El mal se reproduce en un cuerpo que aterra: el paro. Cuando cumplan los treinta y más años, estos jóvenes podrán tener acceso a un puesto de trabajo. Poco cualificado y peor pagado. Los engendros que dieron lugar a esta dramática realidad tienen a sus hijos bien protegidos. A los demás, bastante jodidos. Partía. Ahora, los engendros susodichos querrán paliar los errores sistemáticos y sistémicos con cursillitos de formación que llevan más dinero a sus arcas privadas sin proporcionar un mínimo de ayuda a los destinatarios. Generación perdida de jóvenes y pérfida generación de golfos politicos. La herencia es de aúpa. A beneficio de inventario.

 

Sin jóvenes, no es posible el desarrollo. Las reformas estructurales urdidas en la caverna siniestra de la Moncloa de Zapatero son inmunda basura. Aquí no hay quien viva. Sin jóvenes, no hay futuro.

 

Un saludo.