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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

DESIGUALDAD INADMISIBLE (Privilegios de políticos)

 

 Recién comienza febrerillo, el loco, los ánimos se encrespan y la razón se nubla. Acaso el esfuerzo de la cuesta de enero, llena de repechos insufribles, haya agotado nuestras energías físicas y mentales. Uno acepta parcialmente ese "acaso". Es una parte muy pequeña de una casuística muy grande. Verán. El artículo 14 de la Constitución -la Carta Magna que el Tribunal Constitucional lleva tres años manoseando para cargársela o para desvirtuarla con el fin de congraciarse con el Gobierno de Zapatero, preso de las huestes del tripartito catalán- es muy explícito. Largo y extenuante párrafo, pardiez. Pero había que decirlo, ¿no?

 Explicite, pues, articulista, y no se enrolle Charles Boyer. El dicho artículo 14, decía, consagra el derecho a la igualdad. Este derecho adjetiva a todos los demás derechos y libertades. Los adjetiva a todos. Sin él, la dogmática constitucional sería pura calamidad y la democracia, desvergonzada demagogia. -Pues, ¿qué dice? Así: "los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social". Mi interlocutor me arroja, acto seguido, toda una furibunda andanada verbal. -Bueno, eso dice, pero entre el dicho y el hecho hay un trecho. Es como identificar la España real con la España oficial. O la teoría y la práctica. Vamos, anda, a otro perro con ese hueso.

 Mire, prosigue entre cabreado y violento, fíjese en el tema de las jubilaciones y de las pensiones en general. No ya en el paro ni en la vivienda ni en el desequilibrio regional ni en la corrupción desoladora. Centre su mente en la inseguridad social que genera el anuncio de cambio de la edad de jubilaciones. 67 años para un españolito de a pie si quiere percibir el cien por cien. Sesenta y siete. Para los españoles en general. Para los españoles especiales, criterio distinto. ¿No se da cuenta, hombre de Dios, que la Constitución se está convirtiendo en una carta rota a pedazos, no por las Autonomías, que también, sino por los que rigen los destinos del pueblo? Que no, articulista, que no, que hay tanta igualdad como democracia. Es decir, un mojón de carretera en el desierto de los Monegros. Déjese, entonces, de monsergas y acepte que esta democracia es tan vergonzante porque así es el pueblo español. Se repite, ¿se entera bien?, el "viva las cadenas" aclamando a Fernando -Zapatero- Séptimo. ¿Se entera o se lo repito?

 Mire, articulista de las narices, y lea la prensa del día. Los políticos. Los padres de la patria. La grey de élite de los partidos. Los paniaguados que compensan su docilidad gregaria con pingües beneficios sociales y económicos. Mire. A ellos no afecta la subida de impuestos con que nos castigó el Gobierno a los ciudadanos. A nosotros, neo-súbditos, el cien por cien. A los diputados y senadores, la cuarta parte. Para ellos, exención fiscal. Para el pueblo, mayor gravamen. Nobleza privilegiada y pueblo avasallado. Revolución Francesa, qué lejos te quedaste.

 Pero le digo más, por si no le ha quedado claro, me fulmina con la mirada y endurece la voz. Ministros, diputados y otros altos cargos pueden compatibilizar varios tipos de pensiones. Los pobres trabajan tanto y tan duro que, al final de su vida política, aunque sean siete años, reciben una compensación por sus desvelos patrióticos. Los pobres. A los mineros, profesores, albañiles, fruteros y todos los gremios que quiera, ricos ellos, otro mojón kilométrico, esta vez del páramo mesetario. Para éstos, treinta y cinco años de cotización. Para los privilegiados, basta con siete. Están muy desgastados, comprenda, su arrastre diario provoca enfermedades graves como la reptilitis. Infatigables ellos.

 (...) No digo ni mú. El torrente dialéctico del interlocutor me disuade de pronunciar discurso alguno. La verdad es que poco mensaje cabe ante la evidencia. El pueblo, a pagar. Los políticos de altura no son el pueblo. Los de bajura, son de cabotaje. Atracan en puertos amigos sin alejarse demasiado de las sedes oficiales del partido que les dará de comer. Refería George Orwell: Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros". Verdad.

 Un saludo.

 

 

TERRORISMO LINGÜÍSTICO

 

   
 Decía Nebrija: "Lingua imperium est". Anda que sabía poco el humanista lebrijano del siglo XV. No acuñó la idea, sin embargo, nuestro compatriota. Es tan antigua como la filosofía. Sócrates consideró la mayéutica como la palabra que alumbra la enseñanza. Pero puede alumbrar tanto, que llega a convertir el verbo en azagaya envenenada. Lo saben muy bien algunos contertulios de Tele cinco que dicen aborrecer la violencia física pero incitan a ella con sus desmesurados ataques de cólera oral.

 La política lingüística de la Cataluña actual marcha por ese sendero. Dominar la lengua es el paso previo al logro de su afán independentista. Lo tienen tan claro que a ese objetivo subordinan la ley y a ese fin dedican los medios a su alcance. Que son muchos. La llegada de un cordobés, Montilla, al trono catalanista ha supuesto un impulso en este sentido. Que Puyol tiene seny, él, Montilla, el psoecialista avinagrado, tiene al Gobierno cogido por los perniles. Que Carod le echa una carrera hacia la sima del esperpento, él, Montilla, "esprinta" hacia la meta de las sanciones rotuladoras. Que un honrado comerciante publicita su negocio en castellano, allá va la tijera inquisidora de Montilla, él, el psoecialista, y le toca los bolsillos.

 Es el abuso del derecho institucional llevado a instancias de terrorismo. La cartelera, en catalán. Las inscripciones en catalán. Por la fuerza. No por "huebos", no. Por el terror a la multa millonaria. Montilla, el psoecialista, ampara esta política de inmersión que, en realidad, no es sino una política de terror, propia del más genuino Robespierre. Mientras tanto, Zapatero sonríe, labios y cejas circunflejos, la maldita gracieta de su aliado. Nos necesitamos, comentan entre ellos, bien ufanos por su incestuoso matrimonio de conveniencia. Se necesitan. Prebendas a destajo justifican el mantenimiento de esta política de acoso y derribo a lo español.

 El catalán les trae, al mismo tiempo, al cabo de la calle. Les importa un pimiento Cataluña. Es la venganza de los charnegos desclasados. La toman por el pito de un sereno. Poder y ambición. Ambición y poder. Zapatero y Montilla. Un par de gemelos engendrados en el útero desmochado de una ideología de bote. Al bote. Esta multa al bote. Ricos. Se están haciendo ricos. La lengua fuera, no por cansancio. La lengua fuera, como signo de burla. La lengua viperina que inocula veneno en vez de tender puentes de comunicación. La lengua bífida que atrapa a sus presas para engullirlas después.

 Terrorismo lingüístico, oigan. Lo peor es que no hay un grupo policial antiterrorista sobre la materia. Lo peor es que Zapatero, el prejubilado pensionista, acusa al viento de ser el dueño de la lengua. De la tierra, por supuesto. De la lengua, más que sí.

 Madre, están convirtiendo el tesoro-lengua en la lengua-alfanje. Qué pena.

 Un saludo.

 

CORRUPCIÓN EN SEVILLAMERCA

 

 La corrupción psoecialista es imparable. Se corrompen los valores y, a partir de ahí, los espíritus. ¿Qué queda de los cien años de honradez que llevaba como estandarte la muchachada de Felipe y Chaves? Ni la tortilla. Se la comieron. Con ella, se tragaron los sapos y culebras del arribismo, de la conveniencia interesada, del "mecalloquenosalgoenlafoto". Los intereses creados, que titulara Jacinto Benavente, toman razón de ser en el espacio generacional del siglo XXI. Los crispines y los leandros crecen como mala hierba en el reino mercasevillano de las malas artes.

 Con toda la gracia de Sevilla, y dejan el abasto en manos de estos pícaros del tardobarroco de las vanguardias. Murillo y Velázquez retrataron personajes de leyenda en una ciudad de nobles, bravucones, malandrines, hetairas, curas y mendigos. La genialidad de los pintores dulcificaba la dureza de aquellas vidas. Al cabo, pinturas, retratos, paisajes. Hoy, no. Hoy la imagen florece en las portadas de la prensa diaria y en los entresijos de las revistas de opinión.

 Monteseirín tendrá algo que ver. Pero Sevilla no es Fuenteovejuna. A una sólo van los que ponen el cazo. Abren la mano, la cierran y cosen la boca. Ni pío. Omertá. Chaves qué va a decir con su Matsa de cabecera. ¿Y Griñán? Griñán se estremece cuando escucha las pisadas de Pizarro. Griñán sabe más que Briján. De Andalucía la Bella hace su torre albarrana el presidente sin principio anunciado pero con final advertido. La torre almohade del oro se dedica a otros menesteres. No se encierran ya los caudales americanos. Sí las mangonetas de la corrupción, los sirimiris de los cursos de formación y las pañoletas de bordones con tentáculos. Crispín y Leandro aquí nacieron, de aquí volaron y aquí volvieron.

 Dinero negro mercasevillano. Ni que decir tiene que los tres mosquepsoeros se enteraron por la prensa. D´Artagnan Guerra, menos. El rey Felipe, equis. El bambi, aprendiendo inglés en Davos. Dinero negro y miladys. Muchas señoritas con y sin flor de lis tatuada. Da lo mismo que lo mismo da. Yo cohecho y tú condonas. La historia se repite. Pero ellos son inocentes. Lo juro por los muertos de Satán que somos inocentes, dice el curita mientras los otros le jalean.

 ¿Y la fiscalía? Rumores, ¿Y los jueces? Parole. ¿Y el Parlamento? Lamento. ¿Y la prensa? Presa. ¿Ninguna es libre? Alguna se la juega. Mercasevilla de Crispín y Leandro. Una más en la frente. Y van... Que no vengan Murillos ni Velázquez a llenar de arte el estercolero. Que no vengan. Basta con el fotógrafo que capta el frontal y el perfil y el tipógrafo que llena de tinta a los que tocan el piano. Arte, de verdad. Artistas, de altura. Crispines y leandros, de Benavente. El resto, a su sitio. ¿La pocilga? Más o menos.

 Un saludo.

 

 

MANUEL PIZARRO

 

 

 Hace años conocí personalmente a Manuel Pizarro. Fue un encuentro casual en el hall de un hotel de Madrid. Celebraba mi cumpleaños en compañía de unos amigos y, al oir mi edad, se acercó educadamente al grupo y me felicitó por mi 45º aniversario. -Tenemos la misma edad, dijo. Yo nací cinco días antes, prosiguió. Rechazó cortésmente la copa que le ofrecí, se disculpó por razones de agenda y salió.

 Manuel Pizarro es un señor de muchos quilates. A lo largo de su dilatada e intensa carrera profesional ha mostrado, y demostrado, su valía. Sin embargo, me quedo con dos botones que caracterizan al actor de carácter y al intérprete de altura. La primera muestra la ofreció a toda España en su defensa numantina de la compañía eléctrica que presidía. Defensa numantina pero de una inconmensurable brillantez estratégica. Triunfó en toda regla.

 La segunda manifestación de sapiencia y de saber estar, con ocasión del diálogo televisado que mantuvo con el entonces vicepresidente Solbes en la campaña electoral de 2008. Los medios -medios al fin- otorgaron al señor Solbes la victoria dialéctica escaparatista. Erraron. Se equivocaron hasta las trancas. La lección de Pizarro fue tan magistral, que, a día de hoy, se recuerdan sus palabras con el marchamo del augur, del arúspice, del gurú. Pieza a pieza, paso a paso. Profecía económica. Prospectiva como ciencia. Economía futura destripada en el presente.

 Después de dos años en el ostracismo político, este abogado del Estado deja su escaño como congresista. Demasiado junco para tan frágiles tallos en derredor. Mucha secuoya en el centro de tan livianas mimosas. La espada envidiosa cortó la sansoniana cabeza y selló su lengua de líder.

 Se va Pizarro y el PP pierde un activo irreemplazable. Si no vuelve, la jugada sería desastrosa para quien aspira a presidir el Gobierno de España. Uno lo lamenta. No andamos sobrados de cabezas pensantes y de espíritus independientes en este país de medianos encumbrados y de pequeños que se elevan en su docilidad gregaria. Muy escasos los Pizarro compatriotas.

 Deseo a Manuel Pizarro un futuro espléndido. Más anhelo que retorne a la arena política. Es lujo alcanzable. Basta con pulsar la tecla de "ayuda". Vendrá. Entonces, vendrá. El país lo necesita.

 

 Un saludo.

 

LOS PREJUBILADOS

 

 El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española no contempla el término "prejubilado". De uso más que corriente, los doctos académicos no han oficializado el concepto. Bueno. Aténgase a la palabra jubilado, que es quien ha dejado de trabajar y percibe una pensión. A veces, las inconcreciones sociales y políticas de la Academia empobrecen la língüística. Y viceversa. Marchan muy rezagados los academicistas respecto a la realidad social. Allá ellos.

 Lo cierto es que ahora el Gobierno quiere terminar con las prejubilaciones y retrasar la edad de jubilación. Ahora. La medida puede ser acertada. El "qué" tal vez sea aceptable. Sin embargo, en democracia, las formas son tan importantes como el fondo. Si el Gobierno no explica el "cómo", abre un torrente de inseguridades peligrosas.

  La ley, cuando es gravosa, no puede ser retroactiva. Ahora bien: ¿a partir de qué momento cursará esa irretroactividad? Porque, en modo alguno, bajo ningún concepto, puede afectar a los ya prejubilados. Menuda se liaría. Sentada esta premisa, ¿qué vacancia concederá la nueva ley antes de su vigencia? ¿Va a ser dicho y hecho, sin contemplación de vacatio alguna? ¿Qué colectivos verán mermadas sus esperanzas legales y lógicas de prejubilación? En el caso de los funcionarios docentes, ¿se prorrogará, de nuevo, la jubilación LOGSE? ¿Y en el caso de los estatutarios de Sanidad? Con perdón del desconfiado: ¿han previsto la incidencia de esta ley sobre el paro? Muchas preguntas que deberán encontrar cumplida respuesta en la normativa que se anuncia.

 Si usted, lector, se toma la molestia de leer el programa electoral de Zapatero para la actual legislatura, acaso se sonroje, quizás se cabree, a lo peor despotrica, si lo contrasta con la cruda realidad. Lo seguro es que cualquier semejanza, es pura coincidencia. No se cae la cara de vergüenza al Gobierno socialista cuando, en 2008, prometió a los españoles que el porcentaje del desempleo no sobrepasaría el 7%. Siete. El 20, oiga, el 20. Estamos en el 20 por ciento y subiendo. No se desprenden, a trozos, pelotones pétreos del duro rostro de estos gobernantes de la miseria cuando nos aseguraron una reducción fiscal de 400 euros que, a las primeras de cambio, han abandonado. No. Qué se les va a caer si están recosidos en las mazmorras telúricas de Frankestein. A prueba de bombas. Y, lo que es más lamentable, a recaudo de humanidad.

 Prejubilaciones. ¿Se preocupa usted por eso? Por favor. Si tiene empleo, trate de conservarlo. Si ya cumplió los sesenta, milagro será que se jubile cinco años después. Si puede prejubilarse hoy, agárrese a esa posibilidad como clavo ardiendo. No lo dude. -Pero hombre, no sea tan derrotista, que nos acongoja. -Derrotista, en absoluto; el pesimista no es sino un realista informado; el optimista es, en este marasmo español, un ignorante, un desvergonzado, un estafador o un zapatero. En cualquier caso, si la ley no precisa los criterios, se va a liar la de San Quintín. Un criterio, hombre, Corbacho, que no es mucho pedir. Por ejemplo, jubilación a los 65 y/o 35 años de cotización. Por ejemplo. Entre otros. Y Pacto. Mejor que el de Toledo. Los golpes de timón de ZP son las rabietas de un niño al que se avergüenza en público. Como le han hecho en Davos.

 Estamos en carta de ajuste. La avería se ha debido a problemas ajenos a la voluntad de esta tele. Permanezcan atentos a la pantalla. Mientras tanto, escuchen la Internacional. Los parados, que no salgan de casa, tendrán tarde de fútbol. Y mañana, más. Los prejubilados, a rezar. Nos vamos a la m. A la misma puñeta, que ya estamos empezando a sufrir.

 Un saludo.

 

EL PENSIONERO CORBACHO Y EL EDUCADOR GABILONDO

 Tres patas para un banco. -¿Quién falta? -Sigan leyendo. Banco inestable, porrazo seguro. Corbacho la lía con las pensiones. Gabilondo enreda todavía más la madeja educativa. Ni uno y otro tienen idea de lo que llevan entre dedos. -Será entre manos. -No, entre dedos. Entre los dedos, se les escapa el líquido de sus incontinencias. Como a Zapatero, ahí va, se le escurre la mentira por la lengua de hiel. Inmensos.

 Se dice que las hormigas taponan huecos cuando prevén las calamidades. Se comenta el instinto del perro que avisa, segundos antes, la inminencia de un terremoto. Se pondera el sentido común de quienes comienzan la casa por los cimientos. En este Gobierno destacan, por su ausencia, claro, las facultades sensitivas de los animales y la sensatez de las personas que se visten por los pies.  Director de orquesta, el admirador de Obama, el gran hacedor de la economía más regresiva de la eurozona, el máximo instigador de los nacionalismos independentistas, el orador cristianita defensor de la muerte de nascituri indefensos. Con ustedes, el gran José Luis Rodríguez, carnicerito de León.

 El Gobierno de ineptos que nos ha tocado en suerte, es un decir, nos aporta ingentes cantidades de inseguridad. Inseguridad laboral, jurídica y personal. Son unos astros de la incertidumbre. Así marcha nuestra economía y peor que va a cojear.

 Corbacho quiere cambiar el sistema de pensiones. Con o sin Pacto de Toledo. Gabilondo centra su capacidad metafísica en modificar el cuarto de la Secundaria. El ex alcalde, un dechado de sensibilidad, no especifica cómo va a materializar el cambio. El ex rector, cuota prisaica venida a menos, torero exquisito, de los que siguen la carrera del cornúpeta desde la barrera y sienta cátedra verbal ante los que se arriman.

 La comunidad de pensionistas está de enhoramala. La comunidad educativa, de enhorapeor. Uno viene avisando desde tiempo atrás. Una empresa, -y la pública, Zapatero, entérese, lo es- descansa en la satisfacción de sus clientes. Si éstos -que somos los ciudadanos todos- nos hallamos a disgusto, es que la dirección empresarial es muy mala, nefasta. La organización, lejos de ser jerárquica, es amontonada. Los productos, de muy escasa calidad. Los empleados, desmotivados, se adocenan. La productividad, caca de la vaca. Los recursos materiales, en vez de abaratados, más costosos. Y así. Si el objetivo de la empresa es la competitividad, aviados estamos. Nos damos de bruces en el mar de la insostenibilidad. Las aguas de este mar, tres patas de ese banco, son gélidas, profundas e insondables. Engullen cual dragón de fuego.

 Este articulista pide tres cosas -sólo tres- a este trío de ases cómicos que maldita la gracia que tienen. La primera, que vuelvan la mirada hacia los tecnócratas independientes. La segunda, que se reflejen en las virtudes raciales e intelectuales de británicos y alemanes. La tercera, que se enteren, de una vez por todas, que forman parte del Gobierno de España, que el PSOE no es el Gobierno. Estas tres solicitudes se resumen en una: si no las atienden, tengan la bondad de largarse con viento fresco.

 

 Dimitan, por compasión, dimitan.

 Un saludo.

 

INDIGNA MUERTE LABORAL

 

   
 Somos hijos de nuestro tiempo. Del presente y del pasado. De la educación represora y frustrante pero disciplinada y sólida de antes, y también de la época de relajación y pérdida de valores de nuestros días. Hijos de nuestro tiempo que no es el tiempo de nuestros hijos. Nuestros hijos se debaten, entre asustados y atónitos, en el fangal de la nueva realidad que viven.

 

-Escuela, no, gracias. Obligaciones de estudiante, menos. Dinero. Quiero dinero. Exijo parné. Mis amigos no ven un libro y tienen coche, ropa de marca y todos los caprichos que les da la gana. Ni uno estudia. Pero trabajan. -¿En qué trabajan, hijo? En lo que sea, en un burguer, en una estiba, en un bar, en un taller, en lo que les salga. Sin seguridad social ni de ningún tipo, hijo. Sin protección, hijo. Sin futuro, hijo. ¿Y qué, padre? Para seguro ya tengo el tuyo y para protección la que me regalas. Quiero dinero, padre. Quiero vivir ahora, padre. Y si no quiero estudiar, porque para qué, pues trabajo en lo que me salga. Que no, hijo, que debes labrarte ahora el porvenir, que el antojo de hoy se convierte mañana en necesidad y, entonces, será demasiado tarde. Estudia, hijo.

 Casi el cincuenta por ciento de jóvenes entre 16 y 24 años están en paro. La mitad de los chavales no tienen un trabajo con el que matar su angustia por los libros. Unos hacen una carrera, otros remolonean en los bachilleratos de adultos, los hay que hacen de la pídola una rutina y, en fin, los que de la molicie doméstica levantan su bandera. No hay trabajo ni horizonte. Si se sumergen en la economía del negro, algo pillarán. Capital escaso y efímero además de peligroso. -No hay trabajo, joder. Qué quieres que haga.

 -Hijo, que no debemos rendirnos. Que el David venció al Goliat. Que la supervivencia se forja en la lucha. Que la cosa va a cambiar, hijo. Que el desánimo es mal consejero. Calla, padre, que tú estás en el paro desde que cerraron Astilleros y mamá lo va a estar tan pronto la sucursal del banco se convierta en una oficina del INEM. Papá, que no me cuentes milongas. Que este Gobierno no crea, sólo destruye. Que los ministros y los consejeros, los alcaldes y los concejales no miran más allá de su bolsillo y del de sus familias. A los demás, padre, que nos den por allí. Que no, padre, que estudie Carracuca, que mi menda se buscará la vida como le venga. Porque quiero un coche, aunque sea usado, y un carnet para ver al Recre sin tener que colarme, y un par de billetes para irme con mi chavea a tomar dos copazos. Que no estudio más, padre, que para qué. Que el trabajo sólo es para los ricos o para los "enchufaos", padre.

 

  Déjate ya de monsergas y mira a tu lado. Mírate a ti. Mira a mamá. Que cuando se acabe el subsidio, os veo limpiando portales y escaleras. Que no, padre, que no. Que me voy a ganar el pan con el sudor de mi frente, pero no con la mentira de la esperanza. No hay esperanza, padre. Si tú, con 45 años, has perdido tu empleo, no te queda en la vida más que paro. Paro y paro. El Corbacho, maquillando. El Zapatero, orando. Vaya con ellos, padre, a ver si se les pega algo. Aunque no seas honrado, padre. Qué honradez ni qué niño muerto, padre, si no tenemos qué comer. Madre.

 Un saludo.

 

 

CADENA PERPETUA

 

  El Código Penal no la contempla. Nuestro ordenamiento constitucional no explicita su abolición pero advierte que "las penas privativas de libertad estarán orientadas hacia la reinserción social". Que en países vecinos, como Francia o Alemania, sí se aplica para delitos muy graves, es verdad. Que España rechaza su implantación, muy cierto. El problema de las leyes estriba en que su promulgación debe responder a una demanda de la sociedad. ¿La hay? Comme ci, comme ça, que dicen nuestros chauvinistas vecinos del norte. Explíquese. Verán. Los casos recientes de la niña Mariluz y de las adolescentes Sandra y Marta han provocado tal alarma social que ha sobrevenido una oleada de reclamaciones en este sentido.

 Actuar por oleadas es como estructurar por coyunturas. Una necedad y una contradicción. Sangre fria en corazones calientes hacen estadistas. Sangre gélida en corazón helado genera tiranos. Sangre caliente en corazón cálido es caldo de demagogos. Legislar es una actividad muy seria para dejarla en manos de dictadores y populistas de vía estrecha. Los asesinatos de estas muchachas han conmocionado a la sociedad española. Tanto por el despiadado actuar de los asesinos como, y quizás más, por la contumacia de su cinismo calculado. Mientras no haya pruebas, los indicios poco valen. Si no existe el corpus delicti, la presunción de inocencia se abre ancho camino.

 A este articulista preocupa el griterío del pueblo pero le asusta la actitud de los gobernantes. Preocupa el clamor advenedizo y asusta la omisión de los padres de la patria. Mariluz, Sandra, Marta, sí, como tantas otras víctimas inocentes. Por encimá del sí, está el "requetesí". Esta reafirmación se produce cuando el artículo 25 de la Constitución se aplica a los asesinos de ETA. Ni se reeducan ni se reinsertan. En ese contexto de terror continuado e ininterrumpido contra la sociedad, el requetesí se corporeíza. Cada asesinato de la banda exige una respuesta acorde a la magnitud de su crimen.

 Las respuestas de los gobiernos democráticos no pueden ser más débiles que las de los estados tiránicos o despóticos. Al contrario. Su contundencia se alimenta de la legitimidad que el pueblo concede a sus elegidos para defender, con uñas y dientes, esa democracia en la que han decidido vivir. La democracia no se impone. La democracia se gana. Las demostraciones de los que añoran tiempos pasados, de los que crispan para provocar, de los que acometen para dividir y de los que minan el diálogo para dinamitar el consenso, esas demostraciones digo, abonan la intención malévola de los antidemócratas.

 En el terrorismo de cualesquiera índole y procedencia halla cobijo la petición de la cadena perpetua. La reflexión y el diálogo debieran abrirse paso, entonces, para refrendarla. El castigo es demasiado severo como para tomarse las cosas a la ligera. Ni sí a priori ni lo contrario. En cualquier caso, actuar con responsabilidad. La omisión puede resultar irresponsable. Tiempo al tiempo y al análisis profundo, aire. Mucho aire.

 Un saludo.

 

 

YO COHECHO, TÚ CONDONAS

 

 Diversos medios se han hecho eco del informe del Tribunal de Cuentas sobre la financiación de los partidos políticos. -Pedazo de tocho, me apunta un lector. -Insufrible lectura, agrega otro. Poco a poco. A veces, las mejores entregas literarias se hallan en los lotes olvidados de libros de antiguo. Poco a poco.

 El Tribunal de Cuentas tiene una función técnica fiscalizadora. -Explíquese, articulista. Bien claro está: debe comprobar si el sector público cumple los principios de legalidad, eficiencia y economía en su actividad económica y financiera.  Posteriormente, desarrollará otra función, la  jurisdiccional. -¿Y? Pues que debe enjuiciar la responsabilidad contable de quienes manejan los fondos públicos. -O.K., y ¿dónde radica el interés de la noticia? Muy sencillo. Una vez más, este organismo constitucional deja entrever la posible condonación de una deuda al Partido Socialista por parte de algunos de sus acreedores bancarios. -¿Cómo se va a condonar una deuda a un partido si la banca persigue a los ciudadanos morosos hasta la extenuación? -Hombre de Dios, no se asombre, que el desconocimiento de un hecho no implica su inexistencia. Es justo eso lo que persiguen algunos grupos de poder: que se desconozca lo que existe a fin de que no se localice el foco de pestilencia.

 La condonación de una deuda a un partido político tiene visos de delito. El cohecho pasa por un pasillo similar. Por ahí anda la cosa, amigo, por esos derroteros. En ese terreno, el partido de Felipe y de Zapatero tiene un dilatado recorrido. No es la primera vez y ojalá que sea la última. La financiación irregular de los partidos se halla en la base de esta práctica corrupta. La falta de transparencia del PSOE choca, una vez más, con su eslogan de cien años de honradez. Qué trabajo le cuesta disipar las dudas que suscita si nada teme.

 Declaraba Aznar en reciente entrevista televisiva que, durante su mandato, no hubo "gales" ni "faisanes". No ha expresado que nadie podrá probar que se llevaron a cabo acciones tan ilegales como macabras. No. Lo que asevera es que no se llevaron a cabo. Por lo que, de presentarse pruebas, serían falsas. No se puede probar lo que no es. Aznar da la cara, aunque se la partan. Zapatero calla y si bien no otorga, tampoco desmiente. Es la confrontación entre talento y talante, entre esencia y apariencia, entre lo cristalino y lo opaco, entre la verdad desnuda y la mentira disfrazada.

 Si un Banco ha dispensado, eximido, indultado, perdonado o conmutado una deuda de, al parecer, 33 millones de euros (más de cinco mil millones de pesetas), no lo hace por amor al arte. No, no. Si un grupo político se deja dispensar, eximir, indultar, perdonar o conmutar una deuda de este carácter, puede estar sobornado, comprado  o untado o corrupto. No cabe otra posibilidad. El río suena. Otra cosa es que el sonido tenga las reverberaciones metálicas del dinero negro.

 Conjuguemos, en cualquier caso, el verbo que nos acaba de despertar el Tribunal de Cuentas: yo condono, tú cohechas, él calla, nosotros tapamos, vosotros no miráis, ellos se forran. Ellos son los que condonan  y cohechan. Los ciudadanos, los que pagamos. Cómo no. Como siempre.

Un saludo.

 

 

POBRE Y TRISTE GABILONDO

 

 Se va, se va, se va el caimán, se va para Barranquilla. Que se va. El gran caimán no comparte territorio con cocodrilos. El caimán es de agua dulce. El cocodrilo, de agua salada. Siempre hubo clases. El señor de Polanco no alterna con la muchachada de Vasile. Cuatro siempre fue antes que Cinco. Mucho antes. Cuánto va a parar. Se va Iñaki. El oráculo de los terroristas suicidas. El almuédano del 11-M. El vocero anti-Aznar. Iñaki Gabilondo.

 El que el Cinco se coma al Cuatro es un síntoma. Que Berlusconia invada Polanconia, otro. Que la invasión sea pacífica y pactada, más de lo mismo. El descubierto capitalismo de derecha devora, de un golpe, al oculto capitalismo acomplejado de izquierda de fachada. La vida social refleja la existencia selvática. El reino de la selección natural se prolonga en el espacio de la discriminación social. Hiere al ideólogo en lo más profundo de su convicción epidérmica. La izquierda queda a la altura del hidalgo: ha perdido su poder económico pero se aferra a la nobleza de sangre para seguir sin dar un palo al agua. Noble soy, noble muero. Matrimonio de conveniencia. Entre hijos y mediando pasta. La nobleza no se hereda. Cinco es la burguesía rampante.

 El vacío que su marcha provoca será imposible de llenar. Quién puede sustituir a tan extraordinario personaje mediático. Quién escuchará, con la devoción del adulador, las palabras de Zapatero. Quién propalará las consignas del imperio psoecialista. Quién.

 Anda triste y desconsolado. No quiere juntarse a los Jorge Javier ni a las Belén ni, mucho menos, a las mamachicho. Nada que huela a advenedizo admite. Pobre pero noble. Sin audiencia pero con pedigree. A CNN+, bueno. En aquel reducto puede esconder sus frustraciones. La radio le dio nombradía. La televisíón le quitó credibilidad. Nadie le odia. Nadie le teme. Nadie le recuerda. He ahí el dolor. El recuerdo. Qué fue de la estrella radiofónica. Qué de su influjo político. Qué de su presencia imponente. Polvo. Ceniza.

 Ni guerra de Irak ni terroristas suicidas. Sólo él cavó su propia tumba e ignora si su recién construido mausoleo será su sepulcro o, acaso, su cenotafio. Aquí yace el gran Iñaki. No yace, no. Ni recoge sus cenizas. La plaza de su memoria la colocó, noble de verdad, Federico. Los suyos tienen otras tareas más prosaicas que hacer: sembrar nuevas semillas de progresía en las tierras más oscuras. La progresía de Iñaki es directamente proporcional a su lamento. Cuanto más Boabdil asemeja, más conservador resulta su llanto de perdedor. El rey, destronado. Por el propio rey. Pena.

 Un saludo.

 

 

LA VORACIDAD RECAUDADORA DE HACIENDA

 


 Si Hacienda somos todos, algunos son más que otros. Las arcas están vacías. El descuidero monetario reina. Se precisa dinero. Mucho dinero. La quiebra técnica no está lejana. El responsable no aprendió economía. Ni en dos tardes pudo. Ni siete años después tiene ligera idea. Suele ocurrir cuando por carpintero se hace pasar quien no es sino un simple zapatero remendón. Y el remendón de medias suelas coló a su clientela, abducida por su talante buenista, su intrusismo profesional. Remendón él, remendones del remendón sus ayudantes de taller imposible. Hacienda son algunos.

 Con ser malos los indicadores de la empresa nacional que hemos dejado en manos de tan inepto personaje, el más elemental estudio de la prospectiva nos avisa de peligros cercanos. El desempleo no frena. El déficit prosigue su marcha y, a su lado, la deuda pública que no deja de crecer. La bolsa repica. Tilín-tilín. No hay dinero ni expectativas de que aparezca. Ahorro, ra, ra, ra. Al calcetín. Bajo el colchón. La vivienda nos aprisiona por vida. ¿Y qué hace el remendón y su tropa? ¿Qué hace? Sube los impuestos. Ahí tenéis. Manos arriba. La bolsa o la vida.

 Un detalle que muchos pueden ignorar. Un detalle de importancia extrema. ¿Han pensado en los miles de viviendas que, a los precios inflados de años atrás, no han encontrado comprador? ¿Han reflexionado acerca del descenso, en torno al treinta por ciento, del valor negocial de esos inmuebles? ¿Han cifrado el número de urbanizaciones vírgenes que se están pudriendo en el patrimonio de constructoras, de promotoras o de la banca financiadora? Seguro que han entrado y han llegado a conclusiones certeras. En cuyo caso, les pregunto: ¿se han dado cuenta de que si ustedes compran una vivienda a precio de 2009, precio ganga respecto a dos años antes, Hacienda va a pensar que intentan defraudar la ley? ¿Cómo nos vamos a dar cuenta de algo inimaginable?, me responden descarados los lectores.

 Imaginable, previsible y real. No potencial, no. Real y muy real. Si ustedes adquieren hoy una vivienda de segunda mano por ciento cuarenta mil euros, estando valorada dos años antes en doscientos mil, Hacienda no se lo cree. Tan no se lo cree que aplicará la cuota impositiva catastral pese a que su cuantía supere el precio de mercado. Es decir, en vez de adaptar el catastro al mercado, éste se sujeta al catastro. Con lo cual, sube el coeficiente multiplicador y, ale hop, el hecho imponible se convierte en voracidad recaudadora.

 ¿Y quién es el recaudador voraz? El Ministerio de Hacienda. ¿Y quién porta la cartera ministerial? La ministra Salgado. ¿Y quién ha nombrado a esa señora? El presidente Zapatero que sabe de economía, lo que un servidor de chino mandarín. ¿Y a qué viene esa voracidad? A que no hay un duro. Todo se va en propaganda falsa, en subsidio comprador de votos, en comilonas y coches oficiales, en planes E de engaño y en otras medidas de parecido cariz. Por eso no hay un euro. Porque no se invierte en empleo ni en educación ni en investigación. Porque detrás del escaparate, hay vacío y suciedad.

 Hacienda se aplica en tareas inicuas. Inicuas e injustas. Impone tasas de vértigo en épocas de crisis. Atribuye actitudes de fraude a contribuyentes honrados. Busca dinero en el patrimonio de los más débiles. Se pasa el mercado por la entretela del catastro. Necesita dinero. Mucho dinero. Pagamos justos por pecadores. Los del Ejecutivo y adláteres, a despilfarrar. Los ciudadanos, a pagar. Hacienda nos devora. O recauda o nos devora. Recauda y devora. Hacienda no somos todos.

 Un saludo.

 

INSEGURIDAD SOCIAL

 

La crisis económica de nuestro país sube y sube. Está alcanzando cotas elevadísimas. Tan altas, que si se dejara caer, el batacazo sería una  catástrofe. Ni la fuerza de la gravedad es capaz de atraer a tierra la imparable ascensión del globo. Hacia arriba. Cada vez que una empresa se cierra, el cielo se le acerca. Un Expediente de Regulación de Empleo, acelera la marcha. Un trabajador pensionado, lo remonta hacia cumbres celestiales. Prejubilaciones, no. Jubilaciones, tal vez. Pensiones tirando a fonduchos. Trepa que te trepa.

 La bolsa, efecto ascensor. Ascensor de movimientos compulsivos. Hoy salva un repecho, mañana topa con un saliente escarpado. Apariencia de dinamismo. Engañabobos. Detrás de esa energía oscilante, apenas hay motor. La carcasa es una antigualla y el cableado, pura hilacha. Bamboleos incontrolados, disimulados de acunado balanceo. Ingeníería de aficionados en escaparate de alta definición.

 Viviendas en stock. Impuestos al alza. Producción industrial, en retroceso. Cursos de bizantina formación, en pérdidas financieras. Subsidios de desempleo, especialmente costosos. Comercio, estrangulado. Deuda pública, como verdugón cutáneo del tamaño de un rinoceronte. Déficit pavoroso. Patronal y sindicatos, largamente subvencionados por el Gran Jefe. El gran jefe, en cuclillas, fumando la pipa de la paz entre civilizaciones. Corbacho, sumergido y Salgado, más fuera que dentro. De la Vega, con su levedad insoportable, entre la luna de Valencia y el búnker monclovita.

 Que Rodrigo Rato avisa sobre la urgencia de reformar el sistema de pensiones. Que están en peligro. Como la propia seguridad social. Del mismo modo que las finanzas. Tal cual la economía real. Si la seguridad se agrieta, la sumersión de la economía no se quedará en el 20 por ciento del casco. A pique, la nave se va al fondo. Y, con ella, nosotros. Zapatero, a la calle. Con su coche eléctrico. Con su pacto social. Con su alianza de alucinaciones. Inseguridad social.

 Un saludo.

 

 

FISCALES DEL FAISÁN

 

Las últimas revelaciones del periódico EL MUNDO sobre el chivatazo a ETA ponen de manifiesto una realidad que asusta. Asusta y aterroriza. Chivato es quien descubre algo oculto y por lo común reprochable. La policía utiliza, en el argot, a sus confidentes con la intención de seguir pistas y evitar posibles delitos. Se les llama soplones. Entre otros submundos, proceden del de los bajos fondos.  Hampa. Se podrá cuestionar la moralidad del acto. Incluso si los medios justifican el fin. Un fin, en este caso, plausible y digno de alabanza. Es la seguridad pública lo que, en definitiva, se pretende.


 Otra cosa es que el chivato sea un policía y se valga de esa condición y de la información que, en su virtud, posee, para cometer un delito. No para impedirlo. Para perpetrarlo. Elemento distorsionador es que, para mayor desvergüenza, la delación ponga en jaque la estrategia antidelictiva de jueces y la eficacia de las fuerzas de seguridad. El colmo de la jugada es que la intención del "chivo" sea sobreavisar a una banda de criminales terroristas. Y el no va más es que en esta indecente actuación policial intervenga, como mano que mece la cuna, un personaje del más alto rango político. Quién da más.

 Los antecedentes circunstanciados pudieran insertarse en una novela de Conan Doyle. Sin embargo, parecen ajustarse a una realidad cercana y noticiable como la del bar Faisán. Parecen. Una vez más, la ficción es superada por la realidad. ¿A dónde quiere llegar, articulista? Disculpe. En el contexto referido, el fiscal encargado de la investigación pidió que se archivara el caso. El fiscal. El artículo 3.1. de la Ley 50/1981, que regula su Estatuto Orgánico, explicita, entre sus funciones, la de "velar por que la función jurisdiccional se ejerza eficazmente conforme a las leyes y en los plazos y términos en ellas señalados, ejercitando, en su caso, las acciones, recursos y actuaciones pertinentes". Desconoce este relator las actuaciones del fiscal del caso Faisán. Lo que sí sabe es que consideró que la "hipótesis policial resulta inhábil para mantener una tesis acusatoria". Palmetazo para los investigadores encargados del caso. Puñetazo en su prestigio profesional. El Fiscal pide el archivo. Toma del frasco, carrasco.

 El Mundo ha vuelto a dar un soberano ejemplo de esa asignatura tan difícil que es el periodismo de investigación. Las últimas noticias publicadas por este diario ponen de relieve que las pruebas son clamorosas. Una de dos. O El Mundo posee una excepcional red de pesquisas que ridiculiza los costosos medios humanos y materiales del Estado, o el Estado no ha desplegado -por las razones que cada uno pueda maliciarse- los extraordinarios recursos de que dispone. Uno piensa que, cuanto menos, el fiscal demandante del archivo se ha precipitado. Es Fiscal del Estado, ojo. Del Gobierno no es fiscal. Algunos pensarán que es lo mismo, pero de eso, nada. Otros defenderán conjeturas diversas y dispares. Algún avisado comentará que, oh casualidad, este fiscal es el mismo que intervino en el juicio del 11-M.

 Los pensamientos son libres. La expresión, también, pero sujeta a requisitos anti-injuria y dispositivos contra-calumnia. Derecho al honor. Las pruebas ponen a cada uno en su sitio. Ahora bien: si servidor fuera el fiscal peticionario del archivo del Faisán, se dedicaría a otros menesteres. El ridículo me obligaría a dejar esta bendita profesión. Profesión. Ridículo. Estado. Derecho. Honor. Faisán.

 Un saludo.

 

 

REDUCIR SALARIOS Y DIGNIDADES

 La reducción del salario es un ataque al derecho. Lo es, como lo plantea el señor Blanco, todavía ministro de Fomento, si no fundamenta su decisión. Pura arbitrariedad si el acto no descansa en una casuística de peso. Factor desincentivador de la productividad de cualquier empresa. No se le ocurre ni al que asó la manteca. Es propio de un personaje snob, de un infiltrado de la empresa competidora o de un ignorante enredador. Acaso en Blanco se reúnen todas las disyuntivas señaladas.

 Si la masa salarial de los controladores de Navegación Aérea es la que cobran, no cabe duda de que alta es. Muy alta. En términos absolutos y, por supuesto, más en términos relativos. Desorbitada teniendo en cuenta titulaciones, responsabilidades y funciones. Sin embargo, no son los controladores quienes imponen el sueldo mensual. En absoluto. Es la empresa la que convenia y la que gestiona. La empresa pública que despilfarra el dinero de todos los contribuyentes.

 La empresa es pública. Tan pública como la institución que remunera al Ministro por desarrollar su puesto de trabajo. Un puesto de trabajo el suyo al que ha advenido, no por la vía del mérito opositor, de su capacidad administrativa, de su experiencia empresarial o de su pugna con otros posibles candidatos en un plano de igualdad. Nada de eso. El ministro Blanco ocupa un cargo de tan altísima responsabilidad sin someterse al tamiz de la categoría profesional en leal lid con otros españoles. Su acceso a rango tan distinguido y tan bien pagado sólo tiene una causa encadenada: su militancia en el PSOE, su cercanía al señor Zapatero y su obediencia ciega a las consignas que su partido marca a sangre y fuego. He ahí el mérito de Blanco por el que percibe una media de cien mil euros anuales. Gajes aparte.

 Para un empleador, el salario supone, sin duda, un coste, pero también un incentivo de productividad. Para el empleado, un horizonte de nivel de vida, una satisfacción por la eficiencia laboral desplegada y un subidón de la autoestima. La conjunción de bienestares se traduce en pujanza, progreso y desarrollo empresarial y personal. Excelente muestra de lo que es el paradigma de la empresa sostenible.

 Pero como a Blanco le molesta el bien ajeno, allá va el padre de la patria y, de un golpetazo, torna bien en mal, paz en lucha, derecho en arbitrariedad y ley en humo. Qué se puede esperar de un comisario político. Qué se puede sacar del páramo más desértico. Qué de Zapatero. Paro y ruina. Ruina y paro. ¿Propone, al menos, alternativas de futuro? Ni una. Lo tiene sencillo: que decuplique la oferta pública de los controladores aéreos. De esa manera, fomenta el empleo, normaliza los sueldos, rinde eficacia a los contenidos, garantiza la bondad de las funciones y no acuchilla el honor de los profesionales. Muy sencillo. ¿Lo entenderá? Sí, pero su muñeca, no.

 Me vienen a la cabeza dos reflexiones de Kahlil Gibran sobre conceptos antitéticos: la motivación y la arrogancia. Decía el poeta libanés que un poco de conocimiento que actúa es mucho más valioso que tener conocimiento y no actuar. Y agregaba: la generosidad es dar más de lo que puedes y la arrogancia es tomar menos de lo que necesitas. ¿Ha comprendido ministro de cuota...íntegra psoecialista? ¿Y su muñeca?

 Un saludo.

EUROVISIÓN

El festival de Eurovisión suscita la mayor atención en los medios televisivos. Entre los centenares de candidatos a representar a España, destaca un personaje popular de la prensa del corazón. Qué mas da el nombre. Se trata de una periodista "rosa" que aspira a defender la honra musical hispana entre los hostiles abanderados de la canción europea.

 Algo he leído y alguna crítica he escuchado al respecto. Que si la candidata tiene un oido frente al otro. Que si la sosería se encarna en ella. Que carece de los más elementales recursos para este fin. Y toda una retahíla de encadenados ditirambos. Todos, salvo los interesados en promocionar a la señora, coinciden en la conveniencia de elegir a la representante eurovisiva en virtud de sus cualidades específicas para el canto, la composición, la coreografía y la interpretación artística. Y qué mejor que un jurado de expertos independientes para esta finalidad tan concreta, tan funcional y tan prosaica. Ni un atisbo de democracia a la hora de designar. El pueblo puede resaltar sus preferencias, pero un asunto de esta importancia no pude dejarse en manos del vulgo, reiteran los ortodoxos.

 Democracia para la eurovisiva efemérides, nanay de la China. Seriedad, pericia, sabiduría, experiencia, prestigio y poderío, avalan, aunque no garanticen, resultados. Resultados tangibles, visibles y satisfactorios. En Eurovisión, sí. En la vida política, no. Habla, pueblo, habla. Que hable, pero sólo en el terreno político. Total.  O sea. Que al presidente del Gobierno español lo elige el pueblo soberano y a nuestra representante en un festival de dilatada historia continental pero de segundo orden en cuanto a calidad, no lo elige la ciudadanía. Algo falla en nuestra sociedad. Tan escrupulosos para lo accesorio y tan ultraflexibles para lo esencial. En el camino, veredas varias. Por ejemplo. Un director de hospital no es elegido entre la asamblea de sanitarios profesionales, sino a dedo. Del mismo modo que el Presidente del Gobierno o de las Cortes o del Tribunal Constitucional. Cierto que esta elección "digital" se produce en el seno de un proceso democrático, pero más verdad es que el nombramiento no recae en la persona con más méritos y capacidades, sino en la más próxima y dócil al poder constituido.

 Que el pueblo español otorgó la mayoría al PSOE, es un signo de legitimidad democrática y de confianza en el cumplimiento exhaustivo de un programa de gobierno. Parece un argumento inobjetable. Que los ciudadanos del Estado sabíamos quién ocuparía la cúspide del poder ejecutivo, tampoco induce a engaño, sea cual fuere la formación triunfadora. Lo que al pueblo español no se le explicó es si Zapatero tenía idea de economía, pues en dos tardes no se aprende. Lo que ignorábamos los electores es que el actual presidente pudiera poner en riesgo evidente la unidad de España conforme establece nuestra Carta Magna. Lo que se nos ocultó era la voluntad de hacer del partido psoecialista una especie de Movimiento Nacional donde el pensamiento único ocupara el espacio sociológico dejado por el franquismo dictatorial.  Lo que nunca pudimos intuir era que la crispación generada pudiera poner en riesgo el extraordinario equilibrio político consensuado durante la Transición. Y la tira en verso.

 Como corolario. Si exigimos que la candidatura festivalera se tamice en el crisol de los entendidos, habrá que reclamar un trato paralelo a los aspirantes presidenciales. Posteriormente, se obligará a éstos a formar gabinetes de "sabios" (políticos o tecnócratas) de un sexo u otro, en vez de a ministras de cuotas y a ministros comisarios políticos.  En suma: si a Zapatero lo ha elegido el pueblo, ¿por qué se priva al pueblo de designar su representante para el canticio? Y si al próximo presidente se designa, dentro del respeto a las urnas, en virtud de sus cualidades, dígasele que, en base a ese criterio, designe a los titulares de las carteras ministeriales. Evitaremos así nombres como Álvarez, Aído, Trujillo, Caamaño, Alonso y otros. -No ha nombrado usted a Blanco. -Pues no. Blanco puede ser un mentiroso de tomo y lomo pero, como Rubalcaba, es valioso para su partido y para su país, tenga, o no, titulación universitaria. El prestigio no es producto del título. Ni el título lo concede el prestigio.

 A Eurovisión, quien designe la ciudadanía. Como a la Presidencia del Gobierno. O todos moros, o todos cristianos. ¿o sólo cabe democracia en listas cerradas para que todo quede atado y bien atado?

 Un saludo.

LA PINZA DE CAIO LARA


La pinza es una herramienta. En modo alguno, salvo que se utilice para fines bastardos, es un instrumento de tortura. El nuevo coordinador de Izquierda Unida, el señor Caio Lara, se ha apresurado a ahuyentar cualquier pensamiento que permita creer que es posible un pacto con el Partido Popular. Anguita sólo hay uno. Los resultados electorales que obtuvo el cordobés son un imposible para Llamazares y, de seguir así, para quien le sucede.

 Cuando la ideología se tiñe de falsa pureza, la política se enfanga en la corrupción más abyecta. La pinza, como prevención. Caio Lara manifiesta, por encima del pueblo al que dice servir, una voluntad de permanencia en la idea de una izquierda que se mira el ombligo. La pinza es multifuncional: para coger sellos, para depilar, para tender ropa, para cascar nueces, para operar,... Excusatio non petita, accusatio manifesta, dice el brocardo latino. Ya teme Izquierda Unida la llegada del PP en Andalucía y en España. Prefiere la alianza con un partido que se dice de izquierda, pero que, en realidad, supone la cumbre de la hipocresía y de la demagogia. Dos que se acuestan en el mismo colchón, se vuelven de igual condición.

 La derecha insufla su aliento a la pseudo-progresía que viste pana de Versace, que se deja conducir por camaradas chóferes de Audis blindados, o que se nutre en restaurantes de 200 euros el cubierto. Entonces, sobreviene el miedo a perder las prebendas más asquerosamente burguesas. Que viene la derecha, gritan alarmados los zapateros de opereta bufa. Si la autoproclamada izquierda española no es sino derecha explotadora en su expresión más cruel. Si el pisoteo de la democracia no lo lleva a cabo el PP, que es el PSOE. Si quien permite estas actitudes antidemocráticas y estas aptitudes dictatoriales no es sino el silencio, a veces cómplice, de IU.

 La izquierda del golf y de la avioneta, de la querida y del montecristo, del palco y del palacete. La izquierda que niega el empadronamiento a los inmigrantes en la barcelonesa Vic y enmudece ante la irresistible ascensión del paro. La izquierda que tuerce el cuello, mirando a parte contraria y distante, ante la subvención a la Matsa de Paula Chaves. La izquierda que no ve el dislate del sistema educacional ni el desatino de la ruptura de la unidad del estado español.

 Caio Lara es un prisionero de sus palabras y de sus amistades peligrosas. Cautivo y desarmado Lara. Cautivo de sus contradicciones políticas y desarmado de la autoridad que confiere el predicar con el ejemplo. Lara no es Anguita. Ni de broma. Ni es ni puede serlo. Mucho Anguita. Lara pertenece a la rancia escuela de los fariseos que se golpean el pecho por la situación mísera de los trabajadores y contribuyen, por activa o pasiva, a la pérdida creciente de sus empleos.

 Si al menos tuviera un gesto de nobleza, actuaría como quienes se visten por los pies o comienzan el edificio por unos cimientos sólidos. En ese caso, bastaría con que uniese sus escaños a los de la fuerza política con mayoría simple. A la fuerza política a la que el pueblo ha prestado su voluntad. No es derecha o izquierda. Es la fuerza política. ¿Tendrá Caio Lara esa grandeza? Me temo que no. Habrá que esperarla de otros líderes de IU. Yo creo en ellos. Al menos, en algunos de ellos. Se verá.

 Un saludo.

MARCADORES ANDALUCES


 No. No va de fútbol. Por lo de los marcadores. Sevilla, Recre o Almería pueden ganar o perder en esta jornada. Entra en la lógica. Los marcadores son los económicos de Andalucía. Dan miedo. Goleadas a gogó. Perdemos como locales y para qué les cuento si nos desplazamos como visitantes. No se trata de una coyuntura. Ni hablar. Ni siquiera una estructura. ¿Entonces? Una pandemia, oiga, toda una pandemia. ¿Que no? Analicemos tan sólo dos muestras.

 Andalucía lidera el desempleo. Desde el advenimiento de la democracia y de forma ininterrumpida. En esta tesitura, la gestión de sus gobernantes (con perdón) debieran dirigirse a incrementar las políticas activas de fomento del empleo. ¿Sí o no? Pero claro, si la mayor parte del presupuesto se destina a la política pseudoactiva de preparar a los parados hacia un futuro trabajo que nunca llega, pasa lo que pasa. -Que no se crean más puestos que los públicos, los de funcionarios. -Algo es algo. Sí. Pero se corre el riesgo de sovietizar Andalucía. En algunos aspectos, los gobernantes (¡ejem!) son más dictadores que otra cosa y tan demócratas que se hartan de reir cuando se les habla de los principios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad. Entran los que tienen que entrar. ¿Quiénes? ¿Pertenece Vd. al partido? ¿No? Pues lo tiene difícil.  Por otra parte, si la política activa se desangra en la formación, la política pasiva arrambla con el grueso de la "papa" de los subsidios agrarios. Simple aritmética. Para crear empleo privado, la mitad de la mitad de la mitad de lo que sería preciso a tal finalidad. Todo lo demás, milongas. Por cierto, el consejero de empleo es el señor Antonio Fernández. Del PSOE.

 El segundo indicador es el educativo. Los hechos zon tozudos. Se estipula que el fracaso escolar en la comunidad andaluza ronda el 30%. Uno de cada tres estudiantes, se hunden en la miseria educacional. Sin remedio. Un año y otro. Los responsables del sector (¿he dicho responsables?), tan contentos y ufanos. Los profesores, esquilmados. Salarios antiguos y autoestima socio-profesional por los suelos. Programas TICs que ni siquiera logran la mínima mejoría o el menor incentivo. Ni se progresa en resultados ni se avanza en capacidades. Pero dinero que no falte. Para los chicos de Primaria, miles de ordenadores portátiles. Una millonada en una región pobre y endeudada. Parafernalia de última generación para un sistema decimonónico. Es triste y, a la vez, grotesco. Los sindicatos del ramo, ah, eso, pues nada, sindicatos. La consejera, la señora Mª del Mar Moreno. Del PSOE.

 Desde hace treinta años, el psoecialismo dicta en la región. Sin un paréntesis. Sin la menor concesión al turnismo. Es la grandeza de la democracia. El pueblo decide y elige. Las encuestas actuales otorgan al PP mayoría en las elecciones venideras. No las tengan en cuenta. Por más que la ineptitud prolongada de Chaves y la cautividad partidaria de Griñán al que lo designó como sucesor, sean causas eficientes de esta dramática situación social y económica, y se hagan acreedoras a un contundente castigo en las urnas, no se preocupen. Si el PP vence, ahí está Izquierda Unida. Una mano y las que se necesiten. Faltara más. La izquierda. Se cargan a Andalucía pero siguen explotando sus ubres. Los andaluces no se levantan. Que no. Mucho subsidio y mucha chapuza en sumersión. Que viva España.

 Un saludo.

MENTIRAS MILES


 La mentira tiene las patas muy cortas. Eso dicen. Muy cortas, pero tan veloces que no es fácil pillarla. Nunca se miente tanto, como antes de las elecciones, refería Bismarck, el canciller de hierro. No conocía a Zapatero. Miente el secretario general del PSOE sin tasa ni pausa. Sin efemérides. De tres frases, cuatro son falsedades. Las elecciones marcan el inicio de una carrera en la que el mejor entrenado es quién más practica la mendacidad. En esas lides, ZP es campeón mundial. No obstante, creció en una buena escuela donde el engaño era moneda de cambio. De cambio y de trueque.

 Si tú me dices ven, lo dejo todo. Barack ha invitado a José Luis a un acto religioso cristiano. Un acto público. En Estados Unidos. El gurú del laicismo. El azote de la Iglesia. El látigo de catolicos. Zapatero se ha tragado todos sus rebuznos dialécticos y ha engullido sus manifestaciones abortivas. Aborto, sí. Iglesia, culpable y retrógrada. Estado laico. Si tú me dices ven, será todo para ti. A Washington. A rezar en colectividad. Total. Un presidente es un presidente. De España y de la Unión Europea. No crean. -¿El qué no creamos, articulista, el qué? ¿A Zapatero o a usted?, apostilla un lector. A este servidor, ni cuenta. Al presidente que no sirve, miren, ni le escuche. Como Odiseo, amarradito al mástil de su entereza. Si no, le enredará. Ahora, como un san Pablo cualquiera, ha caido del caballo. Milagro. De talibán laico a extremista cristiano. Todo por una llamada.

 Miente más que habla. -Anda, que el gobierno. La misma doctrina, la misma escuela. De la Vega defiende al guapo. Si hay que ir, se va, dice, pero ir por ir... Como Cruz y Raya. Nada de Mr. Bean. Cruz y Raya. Humor a la española. Zapatero siempre fue cristiano. El Gobierno ha apoyado, en todo momento, a la Iglesia. Bibiana es del PP. El aborto legal fue instituido por Aznar. Munilla es un obispo progresista. Los psoecialistas son pobres y reparten entre los que nada tienen todo lo que poseen. Andalucía es la región locomotora económica de España gracias a Chaves. Por cierto, el ex virrey andaluz nunca subvencionó a la empresa de su hija. Zapatero se levantó el primero al paso de la bandera USA.

 Si tú me dices ven... Los Panchos interpretaban maravillosamente el tema. Reir contigo ante cualquier dolor, llorar contigo, llorar contigo será mi salvación. Barack seductor. Encantador Obama. Zapatero va. Feliz. Siempre se sintió cristiano. Bibiana, a la calle, por abortista. Rouco, a los altares. Con Juan Pablo II.

 Jules Renard: "De vez en cuando di la verdad para que te crean cuando mientes". Voy a Washington, no porque me invite Barack, sino por desagraviar a Bush. Con esta verdad, a lo mejor se creen mis próximas mentiras. ZP dixit.

 Un saludo.

HAITIANOS DE VIC

    

 Repugnante. La decisión del consitorio de Vic de no empadronar a los sin papeles, apesta. Aflora el consciente xenófobo tanto tiempo simulado. En Vic se ha dado cita la Cataluña profunda del burgués explotador con la Cataluña superficial del político dontancredo. Lamentable. Todo fascismo lo es. El de izquierdas, especialmente. Los de Artur Mas, en cónclave con los de Montilla y los de Carod. Menudo ejemplo. No se empadronan, ea.

 Si los hacedores de este acto vergonzante fueran los del PP, las reacciones hubieran sido estremecedoras, sísmicas. Las descalificaciones, al cielo. Aznar, culpable. De la guerra de Irak y del terremoto de Haití. Xenófobos y homófobos. Empiezan por atacar a los inmigrantes y terminar por lapidar a los homosexuales. De camino, se cargan a los discrepantes. Pensamiento único para dictadura triunviral. Los catalanistas de Convergencia junto a los "morrúos" de Montilla y los seguidores de Puigcercós. Negros a la calle. El Ayuntamiento impone la ley en vez de establecerla el Estado. Por menos, crucificaron al alcalde de El Ejido. Por mucho menos. Claro, entonces militaba en el PP.

 La Generalitat calla. El Gobierno, cremallera labial. Panda de fachas vestidos de demócratas. Ellos sí son los demócratas nacionales. Ellos. Repudian a Democracia Nacional por decir, sólo decir, lo que ellos ejecutan. Cuadrilla de tiranos. Caterva de segregacionistas. Tiran la piedra y culpan a otros de la agresión. No es que escondan la mano. Es que la muestran y con sus dedos índices señalan, perjuros, a otros. Zapatero, el laico, acaso viaje a Washington a rezar con Obama, el cristiano.

 El terremoto de Haití ha arrebatado la vida a miles de personas inocentes. La mayoría, negros y muy pobres. El terremoto de Vic quiere privar de sus derechos a un montón de inmigrantes. La mayoría, muy negros y pobres. La fuerza  mala bestia de la naturaleza no ha sido tan cruel como la mala leche de ciertas hienas. La Fiscalía no arrastra ahora las togas. Ahora no toca.

 Mi solidaridad con los haitianos de Vic. Mi defensa. Mi reconocimiento. Son los nuevos cristianos de las persecuciones del imperio catalanista antiespañol. Lo han hecho los catalanista de pega. Y de pena. Para pena, la de los seres humanos despreciados. Recapaciten unos. Actúen otros. Ya.

 Un saludo.

TOCADA Y SUMERGIDA, LA ECONOMÍA

 

14.E. Tocada y sumergida. Hundida, no. Parcialmente tocada. En parte, sumergida. La nave económica de España sufre un desgarro muy grave. Camino de las atarazanas. De los astilleros de Huelva, no, que el PSOE andaluz quiere cerrarlos. De las atarazanas. Como las viejas carabelas colombinas. La crisis ha maltratado el viejo navío que Aznar restauró hasta hacerlo transatlántico. Eran otros tiempos. Un gran armador puso al frente a un capitán brillante, Rodrigo. En la oficialidad, un grupo de marinos expertos y honrados. La marinería, ciudadanos libres y sacrificados. El antiguo carguero reconvertido en moderno bajel. Otra época, mecaschis.

 

El otro lado de la política. El bien y el mal. A la bonanza sucedió la tormenta. Del armador que azocaba, al advenedizo que apenas sujetaba los cabos. Del diestro oficial al inhábil grumete. La nave es un colador. Vías de agua penetran por doquier. Ni navega airosa ni cabalga lozana sobre las olas. Se sumerge y cabecea. Ausente la pericia política, el valor se torna cobardía. No hay incentivos y el horizonte no se otea. La tierra no se ve. Zapatero y Cándido son incapaces siquiera de cabrillear. Qué no harán en medio de una niebla espesa. El astrolabio y la brújula no se han hecho para ellos. Perdidos en el mar. Cómo si no podrán explicar lo que baja y lo que sube. Bajan la producción industrial, el consumo, el PIB y el crédito hipotecario. Suben el paro, los impuestos y los expedientes de regulación de empleo. Destino, el naufragio.

 

En medio de la tempestad, el ministro Corbacho, doctorado en ciencias psoecialistas, sitúa la economía sumergida en casi un 20% del PIB. Casi “ná”. Millones de euros que escapan de la hacienda pública. Carga extremada para los que soportamos la Seguridad Social. Como para competir con los “Queen Elysabeth” de otros países. Como para disputarles una carrera sostenible. Qué puede hacer un perdido Villeneuve ante un glorioso Nelson. Un Trafalgar. Eso, un Trafalgar. Nunca tan pocos hicieron tanto daño. La guerra de nuestro barco es intestina. En su seno anida el mal. Sí hay peor ciego que el que no quiere ver. Es quien no deja ver a los demás. Todos ciegos. Ciegos, sordos y mudos. A quien destaque, se le corte la cabeza.

 

A las atarazanas. La nave, a reparar. Los responsables, a destituir. Demasiada nave sumergida. Mucho lastre en los compartimentos estancos. Donde no hay competitividad, la sostenibilidad es una utopía. La economía no se aprende en dos tardes. A tal armador, tales oficiales. El barco, barcaza. La marinería, cada vez más cabreada. A formar. A formarse. ¿Los parados? También. Primero, el Gobierno. Antes que nadie, su presidente. Un tal Zapatero.

 

Un saludo.