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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

FUNCIONARIOS MILEURISTAS


    Díme de qué presumes y te diré de qué careces. Como anillo al dedo viene el refrán al señor Zapatero. De demócrata se jacta, de tirano ejerce. De dialogante se autocalifica, de dictador le sustantivan. De estadista alardea, de politiquillo le tachan. Podríamos seguir.

    El señor presidente del dinitrotolueno que nunca existió, es experto, sin embargo, en explosivos globos sonda. Experimentado en estas lides de ver qué piensa el prójimo para posar del perfil que más le agracie. Así es Zapatero. El pensionazo, burda equivocación de alguna ministrilla torpe. La reforma laboral, mera broma a los sindicatos transmisores de su política. Ahora le toca el turno del rumor y el tono del bulo al Secretario de Estado Ocaña. Que hay que revisar el salario pactado para los funcionarios. Desmentido total a poco que el globo se fue inflando y a mucho que los empleados públicos  se dieron por enterados.

    Funcionarios. Paganos de todas las crisis y parias de todas las crestas económicas. Mártires de una oposición dura y víctimas de una envidiada estabilidad laboral. Mileuristas en su inmensa mayoría, disfrutan de la seguridad de su empleo cuando cinco millones de parados lamentan el día en que fueron despedidos del trabajo. Funcionarios mileuristas. En épocas de vacas gordas, a ver cómo los demás se benefician de sueldos más golosos. Cuando advienen las vacas flacas, se convierten en chivas expiatorias a las que aprietan sus ubres a fin de no incitar el malestar de otros. Mileuristas y funcionarios.

    Funcionarios de Sanidad, de Educación o de la Administración General. Casi todos, mileuristas. A estos olvidados de los Gobiernos, se les quiere congelar el sueldo. Otra vez. Ocaña, que sí. Salgado, que no. Zarandeados por unos y vilipendiados por otros. Porca miseria. Que no dan un palo al agua, les ofenden. Que ellos sí deben jubilarse a los setenta, azuzan. Que no, respondo. Que no. Que nadie sabe, salvo ellos, lo que es tener un jefe a dedo nombrado. Que nadie puede imaginar el acoso que reciben de algunos malnacidos que les presionan sin piedad. Que nadie se da cuenta del esfuerzo de aguantar ocho horas ininterrumpidas entre montañas de papeles, en medio de un montón de historiales clínicos y al albur de las agresiones de unos menores sin control. Que nadie se quiere enterar.

    Congelar el sueldo a los funcionarios. Ya lo hicieron Felipe y Aznar. Tuvieron coraje y éxito. Zapatero quiere pero no se atreve por el qué dirán. Pero qué le van a decir, hombre de Dios, que no le hayan mentado ya. Que maneja su Gobierno como un cura que yo me sé que se publicita en Internet. Una cara para dentro y otra para fuera. Un discurso angélico en el púlpito y un vulcano en la entrepierna. Dé la cara, presidente. No maltrate, más, a los funcionarios. Que son mileuristas. En tanto, sus asesores, sin seso para el trabajo pero con cerebro para poner el cazo, a vivir a costa del país. Déjelos en paz, presidente. A los funcionarios mileuristas. Y a los demás.

    Un saludo.

TRAIDOR, INCONFESO Y VERDUGO

  El drama romántico que Zorrilla publicara en 1849, bajo el reinado de Isabel II, puede encontrar hoy, siendo rey Juan Carlos I, su continuidad argumental. Cambio mártir por verdugo y, a medida que lean el artículo, entenderán el por qué.

    Qué se puede pensar de un presidente que afirma, sin pudor, que el concepto de nación, referido a España, es discutido y discutible. Qué. O que impulsa, de alguna manera, el separatismo fáctico y jurídico de regiones españolas como Cataluña o el País Vasco. Qué. O que sostiene, un mes y otro, sin avergonzarse de su falso pronóstico, que la economía española está a punto de salir de la recesión. Qué.

    Cuándo tendrá el señor Zapatero la gallardía de admitir sus errores. Cuándo. Cuándo reconocerá, contrito, sus mentiras y anunciará su propósito de enmienda. Cuándo. Cuándo aceptará que sus actuaciones y sus palabras conducen a la crispación por más que alardee de talante? Cuándo.

    ¿Por qué Zapatero antepone su interés personal al de la ciudadanía? Por qué. ¿Por qué el secretario general del PSOE no se rodea de un verdadero equipo de gobierno en vez de una camarilla al estilo de la que se congregaba en torno a Fernando VII, el rey felón? Por qué. ¿Por qué se empecina el jefe del (des) gobierno en abrir las heridas del país con leyes como la de la memoria histórica o la del aborto? Por qué.

    La respuesta a las cuestiones se resumen en tres. Una, porque en vez de servir a la patria, la traiciona en los aspectos de concordia, de progreso y de unión. Dos, porque en vez de asumir yerros y, seguidamente, rectificarlos, rechaza cualquier culpa y niega todas las acusaciones. Y tres, porque él no va a padecer las consecuencias de sus "maldades"; él será el verdugo que nos haga sufrir los efectos de su felonía y de su no confesión.

    El Zorrilla decimonónico no encontraría, siglo y medio después, al presunto rey de Portugal. Sí hallaría, en cambio, una España sumida en la misma desgracia económica de los portugueses.

    Un saludo.

ELEGÍA OBRERA NEOFRANQUISTA


    Adelantaron/las lluvias, y el Gobierno,/reunido en consejo de ministros,/no se sabe si estudia a estas horas/el subsidio de paro/o el derecho al despido,/o si sencillamente,/ aislado en un océano,/se limita a esperar que la tormenta pase/y llegue el día, el día en que, por fin,/las cosas dejen de venir mal dadas.


    Canción triste de un poema del que no soy autor. Qué más quisiera. Pocas líneas expresan mejor un sentir. No se refieren al Gobierno de Zapatero, pero da igual.  Lo refleja como un autorretrato de Rembrandt. A verlas venir. Siempre que ha llovido escampó, nos atizaba Felipe con el vendaval del GAL. La tormenta de la recesión desaparecerá, suplica un presidente vencido por la fuerza de su inabarcable ego. Paro subsidiado o abaratado despido o descarnada pensión. Qué mas da. La furia del viento se llevará todos los pesares. Por ensalmo. La magia de la oración laica de un náufrago a una cucaña pringosa asido.

    Les despejo la incógnita. El poema se titula "Noche triste de octubre, 1959". Lo escribió uno de los grandes: Gil de Biedma. En pleno auge franquista. Antes de que Eisenhower se paseara, como el Marshall que nunca llegó, junto al dictador por las calles de Madrid. El Consejo de Ministros del Régimen zozobraba. No tenía rumbo. Su estrella polar y su brújula fue la América del Norte. A partir del ahí, el despegue económico. El desarrollismo. La década prodigiosa.

    El Consejo de Ministros de Zapatero se ahoga, no en un océano de aislamiento, no. Se asfixia en el vaso de agua de su torpeza ejecutiva y en la copa de veneno de su ideología corrupta. No es Obama, el icono zapateril, quien nos insuflará aliento monetario a cambio de bases militares. Nos convertirá Zapatero en guardianes de Guantánamo pero a cambio de una palmadita en la espalda y de una sonrisa regalada. Con Franco se superó la crisis. Con Zapatero, no. Que no.

    Y en la seguridad de cuanto afirmo, recordaré las palabras del ilustrado Voltaire: "es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado".

    Un saludo.


DEL CAPITÁN "CONSIGNAS" A ESPERANZA

 

 La marinería está lista, heil, y presta a sus órdenes. La consigna de la semana es Esperanza. Mucha fe y poca caridad. Esperanza es. La semana comienza dura. El objetivo no es nuevo. Pero hasta ahora se revela inalcanzable. O ella o nosotros. Rajoy es batible. Esperanza, rocosa. Ni se amilana ni cede un paso. La dama de acero -el hierro se oxida- de la política española lleva con firme mano las riendas de la economía madrileña. Ni un Gallardón cualquiera ni una Pajín ha sido, ya conocéis su distinguido aliño indumentario, que diría don Antonio Machado. Pero recibió las flechas que le asignó el destino de Tamayo y guió cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

    Mientras el turismo nacional apenas subió el uno por ciento, el madrileño se encaramó seis puntos por arriba. Su potente economía se afianza, pese a la crisis, en tanto mantiene a raya el desempleo, gasta con holgura en investigación, se desarrolla a mayor ritmo que Cataluña y destaca por el alto valor añadido de sus servicios. Madrid. Esperanza.

    Durante la Guerra Civil, Madrid fue siempre la referencia. Hoy, también referencia electoral. Hay que ir por Madrid. Hay que echar a la presidenta. Esperanza es el objetivo. Encima, se permite el lujo de opinar con fundamento, de zaherir con gracejo y de adivinar los movimientos del capitán "Consignas".

    El Ministerio de Economía, para el PP, acaba de pedir al socaire de la solicitud de apoyo que Zapatero demanda a los populares. Para el Pepé, Economía. Ahí va nuestra ayuda. Dejamos la presidencia a Zapatero, pero que el leonés nos asigne el control de la política económica. Si poca ayuda es, también aceptaremos Trabajo. En lugar de Corbacho, colocaremos a un especialista de verdad. Y en vez de Salgado o Solbes, una eminencia en la materia. Con Economía y Trabajo, nos comprometemos a sacar adelante el pastel envenenado de las finanzas patrias, asegura la que fuera Presidenta del Senado. Ahí va la mano de la Oposición. ¿Aceptan?

    Más que oposición, lo de Esperanza es una "Opiosición". Nos aturde y nos alborota. Nos zarandea sin cuento. A por ella. Madrid bien vale una misa. Que era París. No, la misa se celebra en Madrid. Nada que hacer el párroco Gómez con la papisa Esperanza. Nada.

    Aislar a Esperanza. Una vez sola, abordarla por los cuatro puntos cardinales. También por el orto y el cénit. Hasta procurar su ocaso. La pieza a cazar es ella. Esperanza. Si ella cae, los demás irán detrás, como corderos al degüello. Así, Santos Campano, el presidente de la patronal del comercio, nunca más dirá que en Madrid la crisis se deja sentir menos gracias a la intervención de la Aguirre. Tiene apellido vasco y la reciedumbre, en cuerpo frágil, de las mujeres de aquella tierra. Esta madrileña es un peligro, alerta el capitán "Consignas" mientras arenga furiosamente a los suyos. Leire no se entera bien. Aído, menos. De la Vega calla mientras se come las uñas. ¿Y Zapatero? Zapatero. Maldita sea la Espe, se le escucha farfullar. Maldita sea.

    Un saludo.

 

 

 

DAÑAR LA IMAGEN DE ESPAÑA

 

   El capitán "Consignas" es un lince. El tío. Al mando de la compañía de zapadores goebbelsianos del Partido de Zapatero, el capitán "Consignas" constituye un ejemplo de cómo se defiende una causa bastarda. La causa bastarda es la mentira masiva y continuada de una idea para que parezca cierta y verdadera. A tal causa, tal sujeto mercenario.

    La peineta de Aznar ha dado pie al oficial "Consignas" para movilizar a su tropa. Tropa y tropelías. Hay que cortar el dedo a Aznar. Y la lengua. Y la cabeza. A esto que la adelantada de la cuadrilla paramilitar, doña Teresa de La Vega, grita a los cuatro vientos que el gesto del ex presidente español daña la imagen de España. Habráse visto lengua tan viperina. Matar con veneno. Como en Gran Hermano. Antes de que se escape un guantazo, "Consignas" arenga para asesinar con el alfanje de la palabra más atómica. Aznar daña la imagen de España, dice la señora vicepresidenta con toda la mala uva y con su ingente escualidez argumental. Ante la pitada al Rey y al Himno nacional, la señora "sigueconsignas" calla. Tanto con tan poco y nada con tanto. Secuaces de la ofensa y del insulto.

     Señora mía. Sus palabras sí vulneran la sensibilidad del espíritu más tosco. Quien daña la imagen de España es usted con sus trucos de la KGB. La imagen económica del país se la ha cargado Zapatero con su inopia intelectual. Aznar, no. Por favor. No ofenda la inteligencia. No ampare el insulto teledirigido de unos presuntos estudiantes de pacotilla. Sea, por una vez, limpia de alma política. Si está despechada por su apartamiento del tripartito trilerista de Salgado, Sebastián y Blanco, vaya a llorar en silencio el apagón de su estrella.

    La imagen de España no la daña Aznar. Ni la prensa. Ni los mercados financieros. Ni la Bolsa que no se sostiene en pie. Es el gobierno, al que Vd. pertenece, el que hace trizas la imagen del Estado y de la Administración Pública. La imagen y, lo que es peor, el contenido y la idosincrasia de todo un pueblo. El capitán "Consignas" es un monstruo hitleriano. Se dedica a parir engendros sofisticados en una operación de ingeniería dialéctica. Sus soflamas vienen a ser como los niños de Berlín que concibieran los oficiales de las SS. Siguen similar modus actuandi. ¿Por qué será?

    Termino con una anécdota, macabra pero ilustradora, de mi tierra onubense. En la capital, apenas distante quinientos metros del núcleo urbano, se amontona un basurero, contaminado, de millones de toneladas de fosfoyesos. Basura al aire libre. La empresa responsable de ese inmundo vertido trata de tapar esos desperdicios con algunas capas de arcilla. La Junta de Andalucía lo sabe y lo excusa. Desalmados. Si alguien se atreve a denunciar la existencia de esa cloaca medioambiental que repugna a cualquier bien nacido, sale el representante provincial del capitán "Consignas" y lanza una andanada de improperios contra el mensajero. Está dañando la imagen de Huelva, acusa el Mario Jiménez de turno. Atenta contra los puestos de trabajo del Polo Químico, enfatiza. En todo este océano de atrocidades verbales, dos aspectos despuntan. Uno, la corrupción moral del partido en el Gobierno. Otro, la convulsión que agita a sus irresponsables políticos. Hienas parecen.

    La imagen de España, señora De la Vega, o la de Huelva, señor Mario Jiménez, se la han cargado ustedes. Ustedes con sus maléficas consignas. Ustedes con su boca desdentada de tanta mariscada y tanta cacicada. Ustedes con su uniforme de pana obrera en diseño de Armani. Ustedes son los hacedores de la indecencia. La peineta de Aznar no pasa de error. Lo de ustedes es un horror. No una película de miedo. Una realidad terrorífica.

    Un saludo.

 

ECONOMÍA NO SUJETABLE

 

    Huelva. Primera década del siglo XXI. En las marismas de Mendaña se levanta el mayor basurero del mundo. ¿Basurero? Basurero. Vertedero de residuos industriales. A poco más de dos kilómetros del casco urbano.


   Que no son residuos, responde ofendida la Consejera de Medio Ambiente. Que no son residuos, repite. Que son subproductos. Que las balsas de fosfoyeso son una fuente de riqueza para la ciudad y para la provincia. Ya basta de mentiras, agrega encolerizada. Que no se puede admitir esta campaña sistemática contra el Polo químico, tercia airada la presidenta de la Diputación. Que todo es una infame campaña de comunistas y de ecologistas, apunta el líder ugetista provincial. Que detrás de estas maniobras se encuentra la derechona, subraya el secretario general de los psoecialistas. Que existe toda una conjura para cerrar los puestos de trabajo y dejar en la calle a muchos padres de familia, apostilla la Delegada de Innovación de la Junta.


   Pero, vamos a ver, si todos queremos lo mejor para Huelva, susurra un observador de la polémica. Vamos a imaginar por un momento, comenta este ciudadano con temor a la reprimenda furibunda, que esas balsas no son perjudiciales para la salud. Creamos lo que dicen las autoridades, continúa. Pero si existe una Sentencia prohibiendo que continúen los vertidos, ¿por qué no se atiende el mandato judicial? Y si tan inocuas son esas basuras industriales, ¿cómo es que no se comercializan? Si los subproductos son valiosos, ¿cómo es posible que no se expongan en el Corte Inglés para su venta al público?


    Este articulista carece de pruebas sobre la peligrosidad de ese vertedero. Tampoco puede establecer una relación de causa-efecto entre la acumulación de esa basura y la existencia de enfermedades cancerígenas. Sin embargo, existe una clara voluntad de tapar esa vergüenza. Del mismo modo que al aborto se le denomina interrupción del embarazo, a esta basura inmunda (insalubre o no) se la quiere calificar de almacén de subproductos. La fuerza de los conceptos. El poder de la palabra. La prepotencia de los que tienen el látigo de mando.


   Con estos mimbres quieren promulgar la ley de sostenibilidad. De esta forma, quieren generar empleo. Así quieren reforzar la economía. Menudo cachondeo se traen los mozos. La recesión está servida. Y más que vamos a padecer. Sin embargo, será un caramelito si se compara con la contaminación que nos tragamos la gente de Huelva. En cualquier caso, el bombón contaminante afecta sólo al cuerpo. Lo que más enferma es tragarse, además del aire polucionado, las mentiras de tanto gañán de la política.


  Apuesten conmigo y ojalá que me equivoque. La economía no sólo no va a experimentar un ligero avance. La economía va a explorar nuevos hoyos. O lo que es lo mismo, que vamos para atrás, como los cangrejos. ¿Que en qué me baso? En la realidad observable y en las patrañas que nos coloca la tropa del capitán “Consignas”. Observen y analicen. Analicen y observen. Llegaremos a idéntica conclusión.


  Un saludo.

 

EL CHIRINGUITO BURSÁTIL

 

 Se te ha caído el tinglado, decía, con todo su gracejo, mi amigo Ignacio a su compadre, mi también amigo, Pepe. El tinglado se ha venido abajo. El tinglado era un chiringuito de tres al cuarto situado sobre lugar no permitido. Vamos, algo así como el comportamiento de la Bolsa española. Parece un tiovivo de feria antigua. Sube con lentitud y cuando se piensa que va a elevarse definitivamente, fallan los muelles y, catacrás, brusco descenso. Los chiquillos se reían, pero a los dueños del negocio poca gracia les hacía el artilugio.

 En septiembre del pasado año, recuerdo, la Bolsa había superado el listón de los 11.000 puntos. A finales de 2009, se movía por encima de los 12.000. Hace una semana, apenas coqueteaba con los diez mil. Mañana pega un leve estirón de disimulo. Pasado, el elástico vuelve a su resistencia natural. No se fuerce demasiado, que la cuerda se rompe. Pura ficción. Tiovivo cacharrito. Entelequia generada por la gran banca y, cómo no, por Telefónica. Operación de marketing diseñada, tal vez, por el Gobierno. Ni cimientos ni estructura. El edificio, al aire. Cuando los amarres cedan, todo se desbarata. Movimientos especulativos tan groseros que cualquier juez calificaría de engañabobos. Y es que con Zapatero de presidente, la ingeniería financiera no pasa de juguete de Lego.

 

 Si no admiten las causas del desplome bursátil, no cabe diagnóstico de superación del mal. Es imposible. Ni efecto placebo ni efecto ricino. Las manos al bolsillo. No se jueguen los ahorros de toda una vida. Alguien se forra con el dinero de los pequeños inversores. Le da igual tres que tres mil. En el mundo de los trileros, el engaño es su vida a la vez que la tumba del incauto.

 ¿Y el Gobierno? El de Zapatero no es un Gobierno. Es una secta. Con tal de colmar su ambición de poder, arrastran carros y carretas. La progresión de la Bolsa les envalentona. Pasa el tiempo y su castillo de naipes no se desmorona. Es el sino de los no numerarios. De los interinos adocenados. Oposiciones, no, que llegan los libres y nos funden con su muestrario de sabiduría. Elecciones, no, que viene el PP y nos da clases de administración en un par de semanas. Inflad la autocartera, es una orden. Manipulad los indicadores, exigimos. No hay forma.

 

  La gravedad de la Tierra atrae sobre ella a todos los cuerpos de su entorno. La flaccidez se apodera de la masa financiera y la tersura no se retoma a base de colágeno alguno. Que no. Que no es cuestión de vejez. Es cosa de confianza, de credibilidad, de ánimo, de motivación.

 Pepe Blanco, el del zapaterazo en trasero de los controladores aéreos, está al acecho. Su interés por España es secundario. Su referente es el Partido Capitalista de ex Obreros de España (antes PSOE). No hay tu tía. La Bolsa es su escaparate. Si las órdenes son de compra, el respiro a su política es alimento. Si se generaliza la venta, hay que cerrar el escaparate. No debe verse que el almacén está vacío y que las cajas que se exponen carecen de contenido. Como los aviones de cartón de Sadam Husseim. Así vienen anunciándose los resultados de Bolsa. Y encima el CNI haciendo como que persigue a malvados especuladores. Como si no supiera el Centro Nacional de Inteligencia (dirigida) quién especula. Venga ya.

 O se convocan elecciones o la economía vivirá una agonía insoportable. Y no hay un doctor Montes que la libere de su sufrimiento. Mientras tanto, no se dejen estafar.

 Un saludo.

 

EL REY REPUBLICANO

  Confieso que no soy monárquico. También que la república no me seduce. De lo que no tengo dudas es de que soy, y me siento, demócrata. Hoy, la res publica apenas difiere de la res monárquica parlamentaria. Tan del pueblo es un régimen como el otro. Sin embargo, lo que sí es una exclusiva ciudadana es la democracia. ¿Habrán leído algún concepto de tal enjundia? Fuerza del pueblo como asamblea de ciudadanos. Soberanía del pueblo. Grandioso suceso.

 Acaso me repita con los del paralelismo Borbón-Romanov. Es posible. Pero siento en la nuca el peligro que se cierne. Conforme el Gobierno y el PSOE se convulsionan en su nadería gestora y se ahogan en su baño-maría ideológico, se acrecienta mi desconsuelo patrio.

 El rey es el Jefe del Estado español. El Estado se legitima en la Constitución y ésta, a su vez, en el refrendo del pueblo. La Carta Magna no deja lugar a interpretaciones. España es, como forma política, una monarquía parlamentaria. Como fondo político, se intitula Estado social y democrático de Derecho. Forma y fondo que se congregan en torno a la soberanía nacional encarnada por el pueblo. Por el pueblo español, señor Caamaño, señora Casas, por el pueblo español. No por los vascos, por los catalanes o los extremeños. Se resalta la unidad indisoluble, señor Zapatero. No discutan esa unidad.

 Las declaraciones de quienes defienden la idea de un Juan Carlos de Borbón como réplica de Simeón de Bulgaria, no son sino muestras de un interés bastardo. Las expresiones, libres, de los partidos de izquierda respecto al deseo de advenimiento de la III República son legítimas, pero deben precisarse. El deseo de los Caio Lara y de otros comunistas de pro no debe confundirse con realidad. Es deseo de unos pocos. Uno desearía que las consignas de Izquierda Unida se convirtieran, alguna vez, en ideologías. Sin embargo, las actitudes de sus dirigentes rozan en la orden verbal en vez de navegar en la idea limpia. Si confunden consigna con idea, cómo no habrán de solapar el deseo con la realidad. Puro materialismo dialéctico de unos mediopensionistas intelectuales que, a falta de recursos y de grandeza moral, prefieren hablar del sexo de los ángeles antes que de los problemas gravísimos que se abaten sobre la ciudadanía.

 El "embolao" en que Zapatero ha metido a Su Majestad con ocasión de la crisis que el Gobierno es incapaz de abordar, constituye una trampa saducea. Una bomba política de efectos letales y previsibles. El descrédito moderador de D. Juan Carlos, debidamente sazonado con la actuación obstaculizadora de la derecha, se servirá como plato envenenado que obre el milagro de olvidar el desamparo económico que padecemos. De nuevo reaparece el fantasma del 11.M. Esta vez bajo la túnica política del alineamiento del monarca con la derecha más ultramontana. El lema de la izquierda hundida y del PSOE vendido reza por esos términos. Queremos la República, dirán. El Rey no ha puesto empeño en arbitrar y ha fracasado en su neutralidad, gritarán en caso de que la crisis persista. Y de lograrse el pacto por la mediación real, el eslogan podrá leerse en otros términos: "el camarada Juan Carlos se arroga facultades de Gobierno que la Constitución le prohíbe".

 No queremos un Rey absolutista y anticonstitucional, difundirá en grandes titulares la prensa de extrema izquierda. D. Juan Carlos, como Alfonso XIII o como Isabel II, está propiciando un golpe de Estado encubierto, aullarán los medios del pesebre psoecialista. Trampa saducea. Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio. El Rey cayó en el charco de lodo que sus enemigos le habían preparado para que el batacazo fuera irreversible.

 Majestad, no pise esas aguas. Resbalará y el trompazo herirá el corazón mismo del sistema. La ambición del PSOE y el complejo de IU quieren destruir la monarquía. No porque se sientan, realmente, republicanos. En absoluto. Con la República actuarían de modo similar. A ellos lo que les va es la dictadura. La tiranía. El totalitarismo.

 D. Juan Carlos, niéguese a ser rey republicano. Su función y su labor descansan en la Constitución. Mande bien lejos, con toda la cortesía, eso sí, a quienes se esfuerzan en montarle en el caballo golpista que ellos mismos criaron y alimentaron. Bien lejos.

 Un saludo.

DESCONFIANZA SIN LÍMITE

 

  En reciente debate televisado, el director del programa preguntó al candidato del Partido Andalucista sobre su posicionamiento en caso de que sus escaños fueran decisivos a la hora de elegir al presidente andaluz en las próximas elecciones autonómicas. La pregunta tenía miga. La respuesta del político fue rauda y escueta: se actuará en función del programa que se nos presente. La réplica de otro contertulio, el alcalde palermo del Partido Popular, fue igual de ágil y de contundente: ¿programa?, ¿es que no os basta la serie de hechos deleznables del partido que, desde hace 30 años, gobierna Andalucía? Entre palabras y hechos, demasiado, y fangoso, trecho.

 Uno, que asistió a la discrepancia puntual entre ambos dirigentes, insistió en la necesidad de que los partidos no gubernamentales -que son todos, menos el PSOE- eludieran la crispación mutua y evitaran la tentación de los ataques recíprocos. Es lo que conviene al partido de Chaves y de Griñán, agregué. En el río revuelto de contendientes, gana el gran pescador de votos. De todas formas, desde la independencia que proporciona la no militancia ideológica, política o económica a partido alguno, no tengo más remedio que suscribir las palabras del primer edil de Palos de la Frontera. Suscribirlas pero fundamentándolas. Fundamentarlas mas organizándolas. Organizarlas en tres planos. A ver.

 En la esfera de la política del Estado, a la luz de los actos -no de las promesas- de los presidentes Felipe González y José Luis R. Zapatero. En cuanto al primero, bajo cuyo mandato se sucedieron casos de corrupción económica (Fondos reservados, Luis Roldán...), de corrupción política (Casos Segundo Marey, asesinato de Lasa y Zabala,...) o social (nepotismo incesante), cómo puede nadie fiar en el presidente sevillano por más que jure y perjure que iba a cambiar España. Cómo. En lo que respecta a Zapatero, quién puede creer al hombre que negó la crisis, que rechazó la recesión, que elevó hasta la inconsciencia el número de parados y que es capaz, incluso, de involucrar al mismo rey de España, con tal de sacar adelante su mentira. Quién.

 En el ámbito andaluz, sólo los psoecialistas de carnet en boca y de cargo remunerado pueden defender, sin que se les caiga la cara de vergüenza, a Chaves o a Griñán. Cuántos pueden justificar que el ex presidente tenga el patrimonio que dice poseer después de casi tres décadas en el rango más elevado de la clase política. Cuántos. Cómo es posible que Chaves defienda la escuela pública pero haya educado a sus hijos en los centros privados más elitistas. Cómo. Dónde se escenifica la subvención de diez millones de euros a una empresa privada que, por casualidad, apodera su hija. Dónde. Con Griñán, lo mismo me da que me da lo mismo. Por qué calla ante el legado del treinta por ciento de paro, de la educación maltrecha, de la sanidad en barrena, del PIB tambaleante, de la industria herida de muerte y del negro horizonte social que sepulta a los ciudadanos. Por qué.

 En el terreno político local, el de Huelva por más señas, ¿alguien puede defender el alquiler del palacete de la Plaza de las Monjas por una cantidad millonaria en estos tiempos de crisis económica lacerante? Acaso ese alguien sea doña Petronila. Cuál de los prebostes del onubensismo psoecialista, don Mario Jiménez o don Javier Barrero por ejemplo, nos puede ilustrar sobre la estación del AVE (de una edificación de diseño Calatrava, a la construcción de un apeadero propio de una ciudad de tercera), o sobre el aeropuerto del nunca jamás, o sobre la inauguración repetida del edificio del Banco de España, o sobre la carretera asesina que une la provincia con Badajoz.  Cuál.

 Podemos ir desgranando planos y desglosando programas. Está en nuestra libertad de expresión fundamentar lo que decimos en vez de desnudar, sin base, las mentiras del barquero. Expresamos y fundamentamos. Lo hago sin permitir que partido alguno, institución cualquiera o persona física o jurídica de índole varia me presione, condicione, extorsione o amenace. Pierden el tiempo.


 Recorra el camino inductivo o persiga el método deductivo, al cabo, el resultado es siempre el mismo. (?). La mentira, la falta de compromiso, el incumplimiento de la sagrada labor de gobernar con limpieza y con equidad se congregan, todos, en el partido psoecialista. De ahí mi desconfianza ilimitada hacia ellos. He ahí el por qué de mi incredulidad hacia sus programas, su retórica, sus ditirambos y sus orates donjuanescos. He ahí el por qué. Otros libres son para confiar. Allá ellos.

 Un saludo.

 

 

ELECCIONES Y LECCIONES

  Mejor. Lecciones y elecciones. El descontento con el Gobierno se generaliza. No conoce geografía. En Orense y Almería. Desde Girona a Badajoz. Ni sus propios militantes suscriben la política del Gobierno socialista. ¿Qué está pasando?


  A Zapatero, lo mismo que a Felipe. Creían morir de éxito. Confundieron la imagen con la realidad. Ideología. Mucha ideología. Detrás, poco. Como los actores de un culebrón venezolano, los dos dirigentes del PSOE ponían carisma televisivo en vez de trabajo a conciencia. El éxito les duró lo que a Obama el mito. Cuestión de meses.


  Ideología como opio del pueblo. Me refería uno de mis hijos que un conocido dirigente “psoecialista” (el socialismo es otra cosa más seria) lamentaba que no compartiéramos ideas políticas. Me limité a sonreir y a precisar las palabras a mi hijo dirigidas. Se comparten ideas cuando ambos interlocutores poseen ideas. El señor que espeta semejante sandez, carece de ideas, hijo, maticé. Si alguna vez las tuvo, en el arcón de las reliquias quedaron. Hoy se limita a obedecer consignas. Consignas, no ideas. De la capacidad de cumplimiento de los obligados eslóganes, depende su continuidad en el cargo que le permite casa oficial, coche con chófer, dietas importantes y otras prebendas. Tu padre, hijo, sigue defendiendo ideas. Por eso, vive de su sueldo. Sólo de su salario profesional. Nada debe a nadie y a nadie se supedita.


  La gente del PSOE actúa como el maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela. Miren a Pepe Blanco o a José Montilla. No tienen qué decir y aluden a la ideología como salvavidas de sus ineptitudes y de sus inutilidades. Oigan a Leire. No, mejor no pierdan el tiempo.


  El aborto como derecho, afirma Aído. La retirada de los crucifijos, como obligación constitucional, sostiene Gabilondo. La negociación con ETA como valor político, defiende Alonso. El desprecio a la autoridad de los profesores, necesaria para defender los derechos de los alumnos, asegura Caamaño. La subida de los impuestos, amparo a los más pobres, proclama Salgado. El aumento del paro, preocupación por los subsidios y las prestaciones. El envío de tropas a Afganistán, respeto a la legalidad internacional. La recesión, muestra inequívoca de la solvencia económica de España. Todo eso revela el peso de la ideología, corean los ministros de cuota. Ideología, la llaman.


  No es ideología, señores. No es ideología. Es incapacidad. Es falsedad sobre mentira. El aborto es muerte del débil. El crucifijo, persecución de Diocleciano Zapatero. ETA, refugio de terroristas y de políticos sin honra. Profesorado, víctima de la demagogia más infesta. Impuestos, losa que aprisiona al trabajador. Paro, insufrible tortura del desempleado. Afganistán, cinismo sin límite. Recesión, resultado de la “ideología psoecialista”. Los paganos, los españoles. Los verdugos, los gobernantes de la ideología mendaz. O de la mentirosa ideología. Al pan, pan.


Si no recitan esa lección, los seguidores -¿o son secuaces?- de Zapatero deben irse. Con su ideología de opereta bufa a cuestas. A la calle. Lejos. Bien lejos. Por las buenas. Sin violencia. Sin insultos. Sin descortesía. Por la vía del diálogo constitucional. Por el camino que marca la ley. Por la senda de la democracia más transparente. Por la libertad de las urnas. Por la palabra del pueblo. Al pueblo lo que del pueblo es. He ahí la ideología. He ahí la ley. Esa lección exige elección. Elecciones.

Un saludo

 

SOCIEDAD DE JUECES Y FISCALES

 

    Bordear la ley es un ejercicio de equilibristas. Muchos mantienen la estabilidad y, por milímetros, permanecen en la cara transparente. Otros, menos diestros o más arriesgados, quedan atrapados en la faz oculta. Los hay, la mayoría, que se postulan, sin necesidad de tentar al demonio, en territorio exclusivo de la legalidad.

 Me preocupa cómo el asociacionismo de los jueces y fiscales se puede convertir en un sindicalismo manierista o en un atajo a la política. La Constitución y la Ley veta a estos profesionales la pertenencia a un sindicato o a un partido, mas les permite acogerse al derecho de asociación de su artículo 127.1, con la única limitación de no poder llevar a cabo actuaciones políticas ni tener vinculaciones con partidos o sindicatos. Hasta ahí, las cosas claras. El asociacionismo profesional de la magistratura suple, de alguna manera, las carencias de libertad de la no sindicación, a fin de defender sus legítimas reivindicaciones laborales. La huelga es un derecho y una libertad no vetados, explícitamente, a estos colectivos.


La claridad se emborrona cuando algunas asociaciones toman posiciones políticas.  El reciente Auto del señor Varela, magistrado del Tribunal Supremo, sobre el posible procesamiento del juez Garzón, está propiciando un clima tempestuoso que afecta a la jurisdicción pero, sobre todo, al Estado de Derecho. Si ponemos en duda la seguridad jurídica consagrada en nuestra Carta Magna, apaga y vámonos. La prensa está poniendo de relieve este fenómeno. La prensa es el mensajero. No la matemos, pues. Sí reflexionemos sobre el papel de las asociaciones.

 Al respecto, la Unión progresista de Fiscales o la Asociación Jueces para la Democracia han criticado con dureza el Auto del señor Varela. Un servidor se ha leído con detenimiento el auto del magistrado del Supremo y, por ello, tiene conocimiento de causa. Ignora, sin embargo, los fundamentos de la crítica acerva de los fiscales. En cualquier caso, uno se pregunta hasta qué punto los fiscales pueden tener razón en sus argumentos y desposeer de la suya, por la propia fuerza del Derecho, a quien ha tomado la difícil decisión de dictar un Auto de procesamiento. Llama la atención, por otra parte, que el señor Conde Pumpido se haya manifestado, asimismo, en contra, sin que a él competa, y sí a la Fiscalía del Alto Tribunal, pronunciarse sobre el tema. Así, el Fiscal General condiciona a su inferior jerárquico en el informe no vinculante que deberá evacuar. Cualquiera puede pensar, a la luz de los embarradas togas de ciertos fiscales, que éstos se pasan el principio de legalidad por la suela del principio de obediencia. Con lo cual, ofrecen una imagen confusa, distorsionada y tendenciosa de la ley. En cuyo caso, se viene a la memoria la celebérrima frase del cachondeo de la justicia que se atribuye al ex alcalde de Jerez.

 Si la aplicación de la ley descansa en la subjetividad de intérpretes tan dispares, una de dos: o la ley es de una ambigüedad insufrible, o los jueces hacen de ella un sayo. En esta corriente inundadora, distinguiremos a los jueces como a los evangelistas. Unos evangelios son los admitidos en tanto otros, son apócrifos. Con la diferencia de que los Evangelios se quedan en la esfera privada de los ciudadanos y la ley obliga a todos en el ámbito público. De la lectura de un evangelio u otro se inferirá un posible pecado. De la lectura y ejecución de la ley con un exégeta o el contrario cabe que un ciudadano dé con sus huesos en la cárcel, pague una multa, deba indemnizar o sea inhabilitado.

 El espectáculo es penoso.  Todo un síntoma de parcialidad es que dos jueces de los autodenominados demócratas, Belloch y Alonso, hayan sido ministros con el PSOE en el Gobierno. Y que el mismo Garzón fuera de número dos de Felipe González en la candidatura de Madrid. ¿Recuerdan a Marino barbero? Se atrevió a investigar la corrupción socialista. Pasó el calvario. Murió. Ojalá que el magistrado Varela corra mejor suerte. Y es que, lectores, disgusta mucho a ciertos estamentos eso del juez predeterminado por la ley. Prefieren el juez designado a dedo por el Ejecutivo. Todo queda en casa. Lo dicho: de separación de poderes, ni mijita.

¡Qué vergüenza, madre, que vergüenza! ¡Qué espectáculo! Esto sí que es un reality show y no el de Gran Hermano.

 Un saludo.

 

 

DE RECESIÓN, DOS TAZAS

 

 Que si no quieres arroz, Catalina. Maquiavelo, el defensor de la idea de la razón superior del Estado, ha tenido legión de seguidores. El diplomático renacentista florentino retrató, como pocos, el alma de los políticos. De su tiempo, de los pretéritos y de los venideros. Refería el autor de "El príncipe" que la naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en tiempos de prosperidad y humildes cuando la corriente les es adversa. Ni Velázquez pintó con tanta finura al Borbón.

 Zapatero ha podido leer a Maquiavelo. Sin embargo, no ha aprendido lo que es ser estadista. Cegado por la soberbia de su espíritu y envilecido por la prepotencia de su poder, el presidente convulso sigue cayendo en el pozo de su ceguera política. Actúa como el niño mimoso y mimado que rechaza airado las indicaciones constructivas de sus padres y de sus profesores. Reedita Zapatero la etopeya del rey sol. Su Fouquet no fue Solbes. Ni lo es Salgado. Él mismo es rey de su Gobierno y ministro de hacienda de su delirante reino. Un cromo, vaya.

 Una vez más ha vuelto a anunciar la inminente salida de la recesión. Y van. El presidente del Gobierno de España quiere rescatar a Grecia. Él, que precisa ser liberado de su propia prisión mental, quiere recobrar, para Europa, al vecino heleno. Él, que se proclama campeón de la masa de desempleados españoles, adoctrina sobre cómo crear empleo. Él, cautivo de los independentistas catalanes y vascos, imparte lecciones de unidad nacional. Él, adalid del desplome económico e impulsor del bombazo inmobiliario, se ofrece como salvavidas bursátil europeo. Él, orate laico, reza en cristiano y fustiga en musulmán. Él, soberbio e ingrato, ofende la inteligencia de los españoles que le votaron e insulta la razón de los que no lo hicieron. Él.

 Crédito cero. Confianza nula. ¿Quién presta un euro a Zapatero a sabiendas de que no lo va a devolver? Está hinchado de vanidad y vacío de sensatez. Puede parecer grande pero no está sano. Los contrafuertes del pesebre mediatico no bastan. Ni los arbotantes de la tropa partidaria. El amianto del edificio genera un cáncer que se extiende por la ciudad. Metástasis. Hay que abrir. Abrir y limpiar. A fondo. Y quemar. Abrir, limpiar y quemar. Ese cáncer es la soberbia irredenta  y la corrupción que con ella forma simbiosis.

 La solución pasa por conocer la recesión, analizar sus causas y , acto seguido, contundente mano quirúrgica. Zapatero cree suficiente una o dos aspirinas. Aplicaré el proverbio hindú: ¿qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?

 Un saludo.

 

 

CONVULSIÓN EN EL PSOE

 

 La caída del imperio psoecialista es cuestión de días. Aunque la frase de Aznar es demoledora, sólo la suscribo en parte. Estoy de acuerdo con que nadie hizo tanto daño a España como Zapatero. En lo que discrepo es en la segunda parte: en tan poco tiempo. Seis años de desgobierno de un país constituye una eternidad, una cadena perpetua sin revisión de condena. Mucho daño y mucho tiempo. Tanto desprestigio y tanta ruina. Cantidad de terrorismo y cantidad de corrupción. Paro enorme y crisis bestial. Todo ello en un sexenio antidemocrático y contra-revolucionario, pleno de errores, ignorancias, empecinamientos y talantes desprovistos de sentido común. Un daño excesivo en un tiempo interminable. Interminable, pues el "terror" a lo Robespierre no ha llegado, aún, a su fin.

 Se tiran de los pelos. La guardia de corps expele malos olores de odio y vomita culebras de ofensas. Blanco firma decretazos como Franco condenas de muerte. Leire Pajín se llena los bolsillos mientras millones de desempleados se arraciman en las colas del INEM. A un Solbes ineficaz sucede una ministra que a todo dice sí, bwana. La señora Aído, ministra, es, per se, una calamidad y una catástrofe juntas. Chacón juega a generala y toca a rendición antes de la lucha. Chaves hace como si lo de MATSA fuera agua de colonia en vez de aguas teñidas con diez millones de euros. De la Vega, empadronada en Beneixidá por su santa voluntad, viaja y viste, viste y viaja. Alucinan en colores. Alianza de alucinados. No se bajan del burro. Erre que erre. La culpa, del PP. A ver, voceros de la ultraizquierda, que bien os lleváis la pasta, a ver, digo, si propagáis la conspiración urdida por Rajoy y el Financial Times, reclama la portavoz del (des)Gobierno. No hay manera. El mercado se ha saturado de mentiras, engaños y tropelías.

 Las Autonomías, a la caza de trenes independentistas, se envalentonan al abrigo de un presidente absentista de la nación española. Los casos de corrupción económica se multiplican al socaire de la ruina moral que se ha adueñado del país. Sanidad y educación pugnan en retrocesos cívicos a la vista del fracaso general de los resultados. El Ministerio de Justicia, a los pies del Fiscal General del Estado y éste, mudo, se parapeta no sea que el morlaco de Baltasar Garzón le cornee en un descuido. La vivienda ni se vende ni se abarata lo que debe. La Bolsa, entubada, apenas late. La deuda del Estado como un globo, dos globos, tres globos, a punto de explotar.

 En tanto los problemas se acumulan, las soluciones se quedan en el estrato de la promesa vacía. Brotes verdes de la esperanza ficticia sucumben ante los rebrotes rojos de la sangre del paro. La culpa, del mundo, rugen los milicianos ministros que se aterrorizan por que la poltrona de poder se les escapa del mullido trasero. Ojos iracundos, labios contraídos, puños encrespados. Convulsión. El PSOE no quiere que nadie le expropie el tesoro, su tesoro. Mi tesoro, mi tesoro, mi tesoro, repiten, los ojos extraviados, mirando el infinito. Mi tesoro. E.T.

 Un saludo

 

MIEDO A VOLAR


 El decretazo del ministro Blanco recuerda la patada en la puerta de su compañero Corcuera. Tal para cual. Pasa el tiempo, pero los hábitos antidemocráticos marcan a fuego a algunos dirigentes del PSOE. Son señales indelebles de un sectarismo inserto en los genes políticos.

 El problema de los controladores aéreos no está, ni de lejos, solucionado. Si acaso, aparcado. No me refiero a los múltiples coletazos que propinará el cetáceo acorralado. No. Lo que apunto es a la seguridad aérea que proporcionará al viajero una posición tan encontrada como la que se refleja. La pregunta no es: ¿se estima que en Semana Santa puede haber huelga? Con ser importante el tema, no deja de ser coyuntural, puntual, estacional. La cuestión es de mayor calado. Se aposenta en la estructura. ¿Se añade un plus de peligrosidad a los vuelos?

 Me explicaré a fin de no provocar alarma. Mao, el histórico líder de la revolución comunista china, creyó que la laboriosidad de su numeroso pueblo bastaba para acometer las grandes empresas económicas que precisaba el país. Convocó, pues, a millones de compatriotas a un trabajo extenuante que propiciara el desarrollo económico de su pueblo. Se equivocó. No es suficiente el querer. No triunfa, siquiera, el que puede. Es imprescindible el saber. Si falla éste, el derrumbe es total. Se manifiesta, una vez más, la tragedia de las buenas intenciones. El gran salto adelante de los chinos se tradujo en un batacazo de mil pares. No es posible el desarrollo  económico, cultural, educativo, etc. sin técnicos, sin expertos, sin científicos, sin peritos. Un albañil al uso podrá construir una casa pero nunca se responsabilizará de las torres Petronas. El tema, de tan obvio, es un axioma.

 Pepe Blanco es de los que piensan que si él, que carece de estudios universitarios, ha llegado a ministro, es debido a su valía intelectual. Yerra. Blanco se equivoca como los pigmeos Mao que en el mundo son. Blanco podrá ordenar y mandar en virtud de su poder legal. Sin embargo, como carece de autoridad, nunca podrá dar ejemplo. Que los controladores aéreos se arriscan, mazazo en salva sea la parte. Liberalizo la función y asunto terminado. Que no, Blanco, que no. Que los controladores, como los pilotos, los ingenieros o los profesores no se nombran a dedo como se hace con los ministros. Que no. Que la cosa es mucho más seria. Que los controladores son personas muy preparadas y su misión es clave en el incesante tráfico aeroportuario. Que se le meta en la cabeza, ministro. Que se deje de grandes saltos adelante, no sea que tengamos una desgracia de la que nos condolamos todos para muchos años, Nosotros nos condoleremos, pero usted se iba a enterar.

 Los pasajeros de aviones ya tenemos suficiente con el miedo a volar. No agregue usted otros componentes a ese miedo. Miedo a despegar y a aterrizar. Mas no porque se dude de la pericia del piloto o de la calidad del avión. No. Miedo a causa de que los controladores aéreos sustitutos no sepan hacer su labor con la aseidad de los sustituidos. Miedo a que los controladores de ciertos aeropuertos sean suplidos por aparatitos tecnológicos que, en modo alguno, son de todo fiar.

 Lo dicho. Uno está harto de aficionados. Pero de dictadores de porra, hasta la coronilla, oigan. Hasta la coronilla. Les aseguro que ni siquiera conozco de vista a controlador aéreo alguno. A controladores inquisidores y censores, a muchos. Blanco, por ejemplo.

 Un saludo.

 

PRENSA DE ULTRAIZQUIERDA

 

   
 Cierta prensa. Se autoloa como progresista. Pura mentira. Está al servicio del Gobierno psoecialista. Oigan, sí, al servicio. Así, cuando en éste no hay ideas, descalifica las del adversario. Cuando les falla el  líder, asalta la dignidad del otro. Cuando la gestión gubernamental fracasa, arroja bombas fétidas contra el ejecutivo opositor que avanza. Cuando la izquierda toma el poder, rinde culto al jefe en la confianza de recibir las monedas que premian sus bufonadas escritas u orales. Cuando el señor feudal busca, y paga, a un payaso más dependiente y servil, se siente preterida y amenaza con los infiernos de la venganza más caliente. Cuando suenan tambores y cornetas que anuncian el desembarco de la derecha, esta prensa vasallática se apresta a cargar las pistolas del odio. Es el sino del mercenario. Da igual que esgrima florete, empuñe daga o del procesador de texto haga apédice manual. Da igual. Lo que importa es atacar sin tregua, hasta hundir, al contrincante. Que ya no es un simple adversario. Que en enemigo se convierte.

 Al enemigo, ni agua, gritaba desaforado cierto argentino antrenador de fútbol. Ni agua, recriminaba, bravo, al jugador que se compadeciera de la sed del compañero del equipo contrario. He ahí la táctica del vencedor. La izquierda en el poder, la prensa acólita denomina "derecha" al partido de la Oposición. A medida que las encuestas otorgan al Rajoy de turno posibilidades de conquista, ya deja el sustantivo derecha y se decanta por el despectivo, y peyorativo, "derechona". Sin embargo, si los sondeos aprietan hasta cercar la torre gubernamental, entonces ni derecha ni derechona son términos propios para golpear debidamente a los sitiadores. En ese instante, utiliza el concepto "fascista" y comienza, frenética, a sembrar dudas entre los posibles votantes. Mas, si llegado el momento, los defensores a ultranza de la fortaleza que cobija sus tesoros, ven todo perdido, afilan la garra dialéctica y sueltan su famoso grito de "ultraderechas". ¡Que viene la ultraderecha!

 De la derecha de la Oposición pasan, a pasitos cortos  y picados pero endiabladamente seguros, a la ultraderecha del posible nuevo Gobierno. Los actores de la pluma y del noticiario audiovisual, dizque demócratas, lo hicieron con Adolfo Suárez, se ensañaron con José María Aznar y se disponen a repetir hazaña con el futurible inquilino de La Moncloa. La estrategia, cien veces empleada, no deja de dar sus frutos. Si no logran derrotar a los que les privarán, parcialmente, de su pesebre, tratarán por todos los medios de advertirles que, de hacerse con el poder de las urnas, tendrán que contar con la vileza envenenada de sus lenguas de víboras. Sólo si la ofendida "ultraderecha" cede al chantaje, volverá a ser llamada derecha. Simplemente María. Ah, la prensa.

 ¿Y quién es, articulista, esa facción tan poderosa capaz de dominar al Partido Popular? Fácil respuesta: el cuarto poder. La prensa. La prensa mercenaria. La prensa que recibe dádivas en forma de subvenciones y prebendas. La prensa que subordina el derecho a la información veraz a la capacidad de llenarse los bolsillos a cambio de la información más tendenciosa. Pero, ¿es posible que haya, en nuestros días, medios  que actúen de esta manera tan vergonzante? Por favor, los hay a docenas. Por un puñado de euros, mienten. Por dos montones, apuñalan. Por más, son capaces de matar. Yo, por dinero,  ma-to, MA-TO. ¿Comprenden? Pues eso. Lean la prensa local o nacional. Reflexionen a continuación, sobre lo leído. Juzguen, pero no condenen. Basta con que  analicen y, posteriormente, voten en conciencia. Descubrirán que la ultraderecha no es tal. Que es la derecha vencedora en buena lid. En buena lid. Sin atentados del 11-M ni nada parecido.

Si el artículo se titula “ultraizquierda”, ¿por qué insiste en lo de ultraderecha? Porque es la ultraizquierda la que descalifica, sin fundamento, a la derecha que está o que viene, a fin de deslegitimar lo que la ciudadanía le ha concedido: su voto. El sufragio limpio. Por eso, pertenecen, ellos, sí, a la ultraizquierda. A la ultraizquierda cavernaria que sólo ve sombra en el Partido Popular y luces en el de Zapatero. Luces remuneradas, eso sí. Y muy bien. Con la pólvora del rey. Con el dinero del pueblo.


 Un saludo.

 

 

EL BARÇA ES DE ESPAÑA

 

 Algunos trepas catalanistas, que se alinean en la derecha o en la izquierda, da igual que da lo mismo, se arropan en símbolos para esconder su nadería, su escasa entidad personal. En Cataluña, el principal monumento de catalanidad es la lengua. En Barcelona lo es, sin embargo, el Barça. El Fútbol Club Barcelona. La cosmopolita Barcelona, orgullo de la burguesía má avanzada, se deja conquistar por la fuerza de un club de fútbol. Más que un club, perdone, mucho más que un club.

 Sempre he cregut que lo més valios de qualsevol cultura es el seu idioma, me dice Joan. Y yo, replico de volea. La lengua es la base cultural de un pueblo. La base. Los catalanes tienen gran suerte. Como los valencianos, los vascos o los gallegos. Asientan su cultura sobre dos bases lingüísticas. El catalán y el castellano son dos caudalosos ríos que enriquecen la humanidad y la humanística de un pueblo. Qué suerte.

 Un servidor, que es andaluz y que se enorgullece de su cuna, bebe, sin embargo, sólo de las aguas del Amazonas castellano. No obstante, aspira a bucear en las otras riveras que riegan España. A veces, confundimos los términos, los conceptos, las expresiones, y los prejuicios nos hacen cortos de entendederas. Para este articulista, tan español es el castellano como el catalán. Los británicos sólo tienen una lengua. Y los poderosos alemanes, otra. Nosotros, varias. Rica cultura en un culto pueblo.

 Y si el catalán es una lengua de España, el Barça es un club español. Tan español como el andaluz Betis o el valenciano Hércules. Uno reivindica la riqueza y la variedad de España, se jacta de la potencialidad comunicativa del castellano y se muestra todo lo arrogante que se puede al defender el patrimonio cultural de nuestro país.

 Oiga, me dicen, que el artículo 3 de la Constitución nos anuncia que el castellano es la lengua oficial del Estado. Perfecto, le respondo con prontitud. Lo es el castellano. Y si desde un punto de vista político o jurídico, convenimos en denominar español a la lengua oficial de España, pues muy bien. Pero desde la perspectiva de la lingüística, hablamos castellano. Españolas son, por supuesto, todas las lenguas que hacen diversa y plural a nuestro tierra, a nuestra nación y a nuestro Estado.

 Si yo fuera catalán, me agraviaría escuchar que se confunde el español con el castellano. Se discriminaría al catalán o al vascuence o al gallego, por tener un ámbito de difusión más reducido. Los ríos, como las lenguas, no por tener menos longitud dejan de ser más caudalosos ni más rápidos. La España de los mayorazgos dejó de ser hace tiempo. En las herencias, las hijuelas prevalecen. Hijos, todos por igual. Catalán español como el mismísimo bable. Venga riqueza lingüística, ya que la económica nos da la espalda.

 Y el Barça, de Barcelona, nada. De Laporta, menos. De los Montilla, Carod, Mas y otros Millet, res de res. El Barça, de mi hijo, de los barcelonistas de Aracena y de Ferrol, de Almagro y de Alcaudete. Barça de España. Visca el Barça. Visca Espanya. Vivan. Lenguas que unen y nos dan vida. Joyas. Tesoros. Rica España. Y varia. Y diversa. Qué suerte.

 Un saludo.

 

 

ALIANZA DE BLANQUEADORES: EL ZAPATERAZO


 Un servidor es demócrata desde 1978, cuando el pueblo aprobó la Constitución. Antes, me sentía demócrata, pero serlo era imposible. En una dictadura no se puede ser demócrata. Sentirlo ya era cosa grave. Si expresabas tu sentimiento, estabas perdido. Nadie te quería. -Rojo, comunista, te insultaban. La gente huía de ti como un apestado. Vestías pana y, quasi barbilampiño, dejabas crecer la barba y la cabellera. Te distinguías en el fondo y remarcabas la forma. Tiempos de Franco. Años de dictadura. Décadas de necesidades. Vida sin libertad.

 El “ordeno y mando” no era expresión exclusiva del dictador que murió en la cama. Que va. El ordeno y mando era el latiguillo del padre, del maestro, del jefe de centuria, del comisario, del gobernador. Ordeno y mando. Cuanto menor el rango público, más represor el dictado del ordeno y mando. La dictadura es un mar de aguas sucias. La ciudadanía que surca a nado esas aguas, no puede sino tragarla de una vez o beberla a buches. De una manera u otra, nos bautizamos civilmente y matrimoniamos en lo político en ese oscuro piélago. No cabía la posibilidad de atravesarlo en barco. En la dictadura no navega buque republicano o monárquico alguno. Sólo las galeras tienen licencia.

 La Constitución logró el milagro de que los demócratas de sentimiento alcánzaramos la gloria de gritar a los cuatro vientos la bienvenida al ser. Gran trecho ese del sentir al ser. Al ser demócrata. Del platonismo democrático a la consumación democrática. De ese armario salieron, en rebaños informes, otros que se proclamaron demócratas cuando ayer bebían del licor de la dictadura. Los neoconversos dejaron la gomina de los viejos tiempos para vestir a la usanza de los combatientes de la izquierda antifascista. Los marranos que se cambiaron de chaqueta en milésimas de segundo, buscaron con igual prontitud el poder. El poder es el mismo con Franco que sin él. El poder carece de ideología y de escrúpulos. Por el poder, se miente, se acosa, se ofende y se mata.

 Los delitos de la dictadura se siguieron cometiendo. Eso sí, con sutileza, con talante, con disimulo, con taimada astucia. De pronto, afloraron los Zapatero, los Blanco, los Bermejo, los Bono, que en España fueron, y son, apostataron del origen franquista de sus padres y parientes, y abrazaron la democracia como el que se aferra al tesoro que les facilitará su vida. De esta manera, ocultaban en la forma la dictadura que bebieron a granel. O eso creían, que no se les notaban las reminiscencias de antaño. Se equivocaron. Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.

 Ejemplos de este cinismo impenitente, los que quieran. Les citaré dos como más ilustrativos. El primero, RUMASA. La gracia costó a los españoles un ojo de la cara y el otro está a punto de perderse. El dictador que promulgó el decretazo anti Ruiz Mateos fue don Felipe González. El segundo, ocupa titulares de prensa en estos días. El decretazo anti controladores aéreos. El dictador que se lo sacó de salva sea la parte, el señor Zapatero. Lo que pueda costar a España esta acción va a ser un pico. Un pedazo de pico. Si no, al tiempo. Es el pico, y la pala que, como resultado de la acción de regreso, este articulista entregaría al señor Blanco y a la señora De la Vega, para que penaran, en amor y compaña, el pecado de lesa arbitrariedad que acaban de cometer.

 Decretazo que te crió. Después vendrán el pensionazo, el congelazo salarial, el bombazo etarra, el golazo a los impuestos y el subsidiazo. A los que no obedezcan, el paredón. Salieron del armario vestidos de bailarinas democráticas. Sin embargo, bajo los tutús se les veía el armatoste de pegar, la porra de sacudir, la barra de torturar. No se puede engañar a tanta gente tanto tiempo. Les supura la mala leche.

 Un saludo.

 

RIESGO PAÍS, PAÍS EN RIESGO

 

 Íntimamente ligadas las expresiones, sí, pero distintas. Los economistas han acuñado el concepto "riesgo país" y lo han definido con gran propiedad: el que entraña un país para los inversores extranjeros. O lo que es lo mismo: cada día que desgobierna Zapatero, la inversión foránea huye despavorida. Cosa lógica. Ningún empresario invierte por amor al arte. Quiere beneficios. Un descenso de las ganancias previstas les pone de los nervios.

 España ocupa un alto lugar en el índice riesgo país. ¿Por qué? Porque la deuda pública desmesurada que está emitiendo el señor Zapatero ha conducido a España a un riesgo casi inasumible. Me explicaré. Si la deuda española se ha incrementado de manera desorbitada, ¿cómo vamos a pagar a nuestros acreedores? Si seguimos emitiendo deuda y determinados países nos la compra, van a elevar el interés que exijan por dicho préstamo. Si por cada mil euros de deuda, el índice nos situaba en un interés del siete por ciento, cuanto menos confianza inspiremos a los prestamistas, mayor interés nos exigirán en el futuro. De esta forma, si por cada mil euros, abonábamos mil setenta, a partir de ahora, pagaremos mil ochenta, mil noventa y más y más.

 En el marco de una economía saneada, con una tasa de desempleo en torno al ocho o el diez por ciento, el Estado se puede permitir el lujo de emitir puntualmente más deuda. Pero en España, cercano el paro al 20% de la población activa, disparados como cohetes los subsidios de desempleo, clausuradas miles de empresas, en polvorosa los pies de los inversores internos y foráneos, derrumbado el sector inmobiliario, inflada la Administración Pública, desterrada la política de innovación, fracasado el sistema educativo, cautivos los sindicatos, y rota la confianza en el equipo gubernamental, en España, digo, la calificación de riesgo país se va a las nubes. Así, éramos pocos y parió la abuela.

 Las pasarelas por donde transitan las economías real y financiera, no tienen por qué ser paralelas. Sus caminos pueden seguir una relativa divergencia. Relativa, mas no absoluta. Relativa, pero no opuesta. La plausible convergencia, ligeramente desviada, ha desembocado en una divergencia escandalosa. Cuando esto ocurre, el sistema tiene los cimientos de barro y por mucho cuidado que pongas, el tortazo no lo evita nadie.

 Este articulista no quiere culpar al presidente Zapatero del desbarajuste del sistema. No. Sería mentira y, por tanto, injusto. No obstante, sí responsabiliza a este señor de la escoliosis de esa columna vertebral de la sociedad española. Sí le imputa el engaño continuado, pertinaz, intencionado y electoralista de vender como pura sangre lo que era uno de los caballitos famélicos de Juan Guerra. Sí le imputa su malsana soberbia política de querer ser Aznar a pesar de carecer de los atributos de su predecesor. Sí le acusa de convertir el Estado en un cortijo verbenero donde reina el jolgorio, imperan los caciques, mangonean los oligarcas, padecen los jornaleros, sufren los parados y se satisfacen los corruptos.

 El riesgo país, señor Zapatero, nos lleva a un país en riesgo de quiebra. Y mientras, usted, tonteando en la tierra de la NBA. Por mí, como si quiere quedarse. Favor el que nos haría a los españoles. El problema es que sus seguidores, o secuaces según qué casos, van a seguir vendiéndonos la vespa como una Harley Davidson. Donde irás, buey, que no ares, decía un amigo. Dónde.

 Un saludo.

 

 

CONGREGACIÓN ZAPATERIANA

 

  Una de las acepciones del verbo rezar es decir por escrito una cosa. No es aplicable este significado al rezo que, es de suponer, practicará el señor Zapatero en Estados Unidos. Más bien, debe referirse a la idea de dirigir alabanzas o peticiones en señal de culto. Culto entendido ya como homenaje que se tributa a Dios, a la Virgen o a los santos, ya como devoción que se siente hacia alguien o algo. Rezar con Obama, sí. Por las víctimas de ETA, no. Por el soldado asesinado en Afganistán, menos. Con Obama, sí reza. Con grandes empresarios, también. Con la soldadesca, va a ser que otro día.

 Zapatero, el todavía presidente, se ha publicitado como acérrimo adalid del Estado laico, es decir, de un estado independiente de cualquier organización o confesión religiosa. Lo cual me parece, en principio, bien. Sin embargo, nuestra Constitución no habla de Estado laico. Sí afirma que ninguna confesión tendrá carácter estatal, lo que se deriva del respeto al derecho fundamental de libertad religiosa. Libertad religiosa. Libertad. La confusión de mosén Zapatero entre lo laico y lo confesional hace que uno albergue dudas sobre la capacidad comprensiva e intelectual del secretario del PSOE y/o sobre la tragedia de sus buenas/malas intenciones. ¿Que por qué? Sus ataques a la Iglesia católica han sido reiterados, constantes y contumaces a lo largo de sus seis años de desgobierno. ¿O no? La defensa del aborto como un derecho, en vez de como una facultad contemplable, revela su catadura moral y su voluntad de afrenta a las más esenciales ideas cristianas. ¿O sí? Tantos ejemplos...

 La presencia del presidente del Gobierno español en el tradicional acto religioso al que ha sido invitado por Obama es, sin duda, polémico. No sé si hablará de Dios. De la religión como sistema de creencias sagradas. De la Iglesia como Asamblea de fieles. No lo sé. Mas me aventuraré a pronosticar el contenido de su discurso basándome en la sensiblería del personaje que atribuye al viento la propiedad de la tierra.

 El poco ilustrado Zapatero, que dice haber releído en Navidad a Keynes, aludirá a la filantropía como su religión civil. El amor a la humanidad. A toda ella, sin distinción de ideas, razas o convicciones. Filántropo Zapatero. Tan filántropo, que legisla cuándo y cómo pueden morir los nascituri. Tanto ama a la humanidad, que rechaza la presencia de crucifijos (símbolo del amor al prójimo) en espacios públicos. Su amor a los seres/seras humanos/humanas (que diría Bibiana) le impulsa a fomentar la igualdad entre los ciudadanos, dentro del partido, por supuesto. La prosperidad moral y económica de la sociedad es el motor que alienta su política de paro, a fin de que el trabajo no interrumpa la oración constante. Seguro que, a la vista de "El rezo del Angelus" de Millet, ZP se  molesta. No por la oración puntual de los trabajadores. Por su trabajo. Quietecitas, en paro, gusta más al presidente por accidente.

 

 Filántropo y aliancista. En su persona se re-ligan la espiritualidad del ser atormentado y la sensibilidad del verdugo atormentador. Confluyen en su figura Hyde y Jekyll, ángel y demonio, guerra y paz, noche y día, odio y amor. Encrucijada de caminos en oposición. Eso es Zapatero. Punto de encuentro. Como creyó serlo Rasputín. Rasputín. Revolución rusa. Romanov. Borbones. Ya estamos: los Borbones como los Romanov. La burra al trigo.

 Un saludo.

 

 

BOLSA SIN VIDA

 

 Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo. Así se expresaba, según la leyenda, Arquímedes de Siracusa. Un punto de apoyo real. Muy real. No ficticio. Con la palanca, se mueve el mundo. El problema es el punto de apoyo. En su hallazgo reside el éxito. El punto de apoyo es la credibilidad. El crédito. El crédito, no entendido como préstamo (que sería una consecuencia) ni como una deuda (otro efecto). El crédito en su acepción de confianza hacia una persona en la seguridad de que va a cumplir los compromisos que contraiga.

 Le voilà, que dicen los franceses. El quid de las operaciones bursátiles radica en la certeza, no exenta de riesgo, por los valores a los que se apuesta. Es como el póker. Cabe el farol y, a veces, se gana. Son las menos. El triunfo lo proporciona la confianza en la gestión y en la seguridad del producto. Cuando una empresa cotiza en bolsa, debe descubrir el cofre de su estado financiero. Revelarlo sin cubrirse, sin alterarse, sin contaminarse, sin simularse. Esos informes son la llave matarile que precisa la Administración reguladora para desarrollar su función de control y que necesita el interesado para asegurarse la dimensión de su juego. Si los estados financieros se maquillan o, simplemente, se someten a la cirugía de la estética, la desconfianza se apodera del mercado.

 El petróleo muerde la economía. Hasta qué punto. Los fabulosos beneficios de las empresas petroleras están disminuyendo. ¿Cómo es posible si el oro negro es la fuente energética por antonomasia? ¿Es que ha descendido la demanda de ese carburante? La respuesta es no. Un rotundo no. Las petroleras distribuyen y surten, pero tardan en cobrar. No hay un euro en las empresas suministradas. Los préstamos, por los suelos, dada la morosidad rampante. Los bancos se retraen y contraen. Los promotores compensan su descalabro entregando miles de viviendas a las entidades que las financiaron. La industria, en retroceso. No hay crédito porque hay morosidad y hay morosidad porque no hay palanca.

 Fallan, pues, la palanca y el punto de apoyo. No hay, entonces, movimiento. La quietud económica es el vicio del estancamiento muscular del mercado. Un mercado atrofiado termina su vida en la quiebra técnica. Como los Függer en la Edad Moderna. No hay pulso. No hay vida. Las oscilaciones del mercado (sube poco y baja más) hacen pensar en una cierta salud del paciente. Sin embargo, los latidos no son nada firmes. El cliente no pone de su parte. El hospital carece de medios. Los médicos no se atreven. ¿Y el regulador estatal? Ni está ni se le espera. No está porque no tiene credibilidad ni inspira un poco de confianza futura. No se le espera porque, de venir, el estropicio sería de campeonato.

 Bolsa sin vida. Actuación inane. Regulador oculto. Se espera el milagro de la reactivación. El milagro. A ver si Zapatero, en su oración obamaniana, reza lo bastante. Mas no tiene fe. Lo mismo que le ocurre a la economía española con él. Ni un ápice de confianza. El gerente del hospital es, a la vez, el cardiólogo jefe. No hay nada que hacer. Salvo un desembarco electoral que traiga aires nuevos y gestores valiosos. Que no, al garete nos vamos todos. Si el mercado languidece, la bolsa se queda sin vida. No es la bolsa o la vida. Es la bolsa sin vida.

 Un saludo.