Blogia
Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

LA GAUCHE NUE

 

 Desnuda. La izquierda. Del eurocomunismo de Berlinguer a la globalzurda de Lara. De la izquierda posible a la desunida e improbable izquierda. Un salto atrás en la calidad. Lo de Lara es de traca verbenera. Discípulo del más intransigente Gramsci, reniega del maestro y levanta barricadas contra la iglesia católica. Toma posiciones jacobinas pero no es sino un Robespierre de opereta. La única guillotina que se abatirá sobre su cuello es la ranura de las urnas veintenovembrinas. Vive en democracia pero echa de menos las checas y los gulags al más puro estilo soviético. Se pasa el derecho fundamental a la igualdad por la bufanda de su gañote a lo Valderas.

 

A nuevos tiempos, recursos distintos. El siglo XXI va a reproducir clichés decimonónicos. Las libertades huyen de la sociedad al ritmo del felipismo y del zapaterismo más atroces. Los amigos de los terroristas de Estado y los socios del cordón sanitario contra la derecha muestran sus partes íntimas llenas de llagas. Nada queda de la herencia de Marchais. Lo mismo que de la sociedad común de Carrillo. Estertores de una política que soñó con cambiar dictaduras por democracias sin saber cómo. Experiencias dolientes que se deslizaron por la pendiente de su demagogia insana.

 

La izquierda española está desnuda de valores. Mucho ruido y en vez de nueces, cáscaras. La alianza con el poder ha arrancado el velo de sus heridas. No hay cicatrices. Sí, y mucha, pus. El tripartito catalán rompe aguas e inunda de subvenciones a Roures. El rubalcabismo cose a todo trapo el himen de la decencia mil veces desflorado. Zapatero acude a su funeral en busca del llanto de algún distraído o de sus beneficiados. Eguiguren concede canonjías a los verdugos y abre fosas a las víctimas. Llamazares se coloca las ropas talares de la secta a la que ha de adherirse en breve. El Papa Guerra se prende la tiara capitalista con la fuerza del iluminado. Los sindicatos del paro disfrutan del festín de los empresarios más despiadados. Es la izquierda, estúpidos. La izquierda que prefiere la carroña del amo antes que el pan fresco del trabajador.

 

La justicia se deja en manos de sicarios. A la educación pública acuden los hijos de la derecha y de la izquierda pobres porque los vástagos de los ricos de izquierda ingresan, sabihondos, en los salones de la privada. La sanidad padece los excesos de años de rapiña y compadreo. Los servicios sociales se derrumban de forma paralela al incremento del paro. La cultura del esfuerzo que los funcionarios lideran se escurre por los sumideros de los cantos de la cigarra más molesta. Persiguen una banca pública quienes abominan del capital y quienes siembran de enchufismo las instituciones. Asaltan las televisiones de las Autonomías pero desdeñan los periódicos públicos a sabiendas de que la civilización de la izquierda pasa por la imagen y por la palabra vociferada pero no por la lectura silenciosa. La SER, el País y demás portavoces del poder izquierdoso silenciaban antes los males de los bancos entregados.

 

Treinta años de izquierdas en Andalucía han traído miseria moral y económica a la tierra de califas y tartesios. Chaves y Valderas han roto los vínculos del poder con el pueblo. En vez de lazos, grilletes. En lugar de trabajo, desempleo. No hay igualdad de oportunidades pero sí conveniencia de discriminaciones. Se cierran empresas pero se unta a administradores. Corrompen lo que tocan en la garantía de su impunidad. Los cargos públicos devienen banderas piratas.

 

En las elecciones que están al venir, los ciudadanos coincidirán en el destino de su voto. Les pido que observen las desnudeces de los partidos que se dicen de izquierdas. Despojados de su ropa, muestran la realidad de su cuerpo marcado por años de fiestas, borracheras y orgías. De ahí la crisis. La crisis económica. La crisis de valores. Analicen a la izquierda desnuda. Luego, voten. En conciencia.

 

Un saludo.

RESPONSABLE PRINCIPAL

 

 José Luis Rodríguez Zapatero reconoce en un mitin de precampaña que se siente "el principal responsable ante la falta de trabajo". Tan nostálgico y débil se mostró el todavía presidente del desgobierno de España, que no dudó en abrazarse, hasta dos veces, al ministro Don Pepe Blanco, el del caso Dorribo/Derribo. Hasta dónde alcanzan la desesperanza, la inquietud y el miedo.

 

ZP se siente responsable y, sin embargo, no responde ni por la ruina y el paro ni por los ineptos que colocó dentro de su gabinete presidencial. Se siente responsable y el zangolotino señor no ha puesto cuidado ni atención en lo que ha hecho o ha decidido no hacer. Se siente responsable y ni ha dirigido ni vigilado las tareas a él encomendadas por la ley. Se siente responsable y ni piensa restituir, reparar o indemnizar por las consecuencias de su delito político. Por el contrario, espera con ciertas ganas su definitiva destitución para dedicarse a menesteres cuyas consecuencias se extiendan únicamente a la esfera de su persona y/o de su familia más próxima. Para responsables como este individuo o como su abrazado/abrasado Blanco, prefiero irresponsables que paguen por sus trampas.



En su diáspora de la política estatal, el descabalgado señor de las incivilizaciones sigue dejando ríos de sangre. El paro alcanzó las cotas más altas que contemplaron los siglos. La cohesión territorial boquea y agoniza. Mares de chapapote de deuda ennegrecen el futuro de la nación. La corrupción institucional psoecialista despedaza los valores patrios y dinamita el Estado de derecho. El terrorismo ha impuesto sus condiciones al Gobierno rendido. Siete años de vacas flacas han seguido, ay José, a ocho años de vacas engordadas por un Aznar trabajador, serio y riguroso. Toca rehacer lo que algunos canallas han derrumbado.



Difícil tarea. El Banco de España advierte la posibilidad de recesión. El ligerísimo avance en el consumo de los hogares y en la inversión de las empresas no compensan, ni de lejos, el recorte del gasto público. Ni siquiera el turismo sirve como tabla de salvación. Aumenta el desempleo, se seca el crédito y se pierde el poder adquisitivo de las familias. El incremento del número de subsidiados da al traste con la recuperación del consumo y de la demanda interna. Si a esto unimos el alza de la morosidad, quién va a tirar del carro de la economía. La cuestión no puede simplicarse a la dicotomía austeridad sí o no. Ni impuestos no o sí. O exportaciones más o menos.

 

La solución al problema comienza por determinar cuál es el dilema. El enigma no es sino un acertijo bien fácil: la responsabilidad de Zapatero en el desaguisado infernal que vivimos. Las expectativas forman parte de la dinámica de cualquier economía. La sustitución del leonés de Valladolid es prioritaria. Junto a él deben largarse al destierro la banda de sinvergüenzas políticos que le han acompañado en esta razzia maligna que ha arrasado a España. Entonces, se verá que el túnel tiene fin. A partir de esa visión, advendrá la confianza. Ya se sabe: la fe mueve montañas. Zapatero no puede liderar sino una turbamulta despendolada. Hace falta un nuevo jefe. Líbranos, señor, de Don Alfreddo, a quien no creo.



Por oposición a accesorio, Zapatero es el principal, el esencial, el fundamental responsable de la gravísima situación social, económica, política y cultural de España. Tiene que irse. Por el bien de todos, que se vaya. Si no a la cárcel, destino sobre el que debiera reflexionarse tras un proceso garantístico, sí al ostracismo. Allá donde no pueda hacer más daño el Joker de Batman. Ni el cara de avaro y usurero.



Un saludo.

EL CACHÉ

 

 A diferencia de su acepción primigenia, distinción o elegancia, hoy día el artisteo se cataloga en virtud de su cotización en programas ante el público. Las televisiones privadas carecen de finura y estilo y esta carencia acrece conforme cultivan el morbo social como modus vivendi. Me da igual la tele de Berlusconi que la de Lara, la del cinco que la del tres. En cuanto a la que fuera de Polanco y a la que manipula Roures, el caché se diluye entre los cuatro hongos de los seis políticos más infames de la izquierda burguesa. La una y la dos se suman a las autonómicas en bajarse al moro para buscar la droga más gubernamental.

 

El share manda y marca los tiempos. Da igual que la imagen repugne. Lo que importa es que la audiencia engorde. Los crímenes son el gran comedero de programas de ocio que hacen del suceso sangriento el descanso espiritual de sus productores. Nauseabunda la entrevista de Jordi González en “La Noria” de T-5 a la mamá de “El Cuco”. La señora ya tiene bastante con lo que es. No se puede esperar de semejante personaje alienación distinta a la que consume su humanidad marginal. Además, no va de otra cosa. Es y está y a cobrar. La disquisición ética recae sobre el conductor del espacio televisivo. El señor se postula como sello de una progresía social y la pantalla arroja la figura de un pillo de voz meliflua que vende bajezas a una multitud ansiosa de ruindades ajenas. A fin de no ver las propias, se consuelan con las vilezas del lumpen. Los mercaderes del templo vuelven a hacer su agosto entre las tripas de los más necesitados.

 

El caché de la mamá del delincuente subirá a poco que prometa decir tres ideas que silenció en el primer asalto. Y así sucesivamente. El señor Jordi González oficia de predicador pero sus ojos delatan su afán por rellenar la cartera y el cepillo. A su lado, dos o tres dizque periodistas de la nada que, lejos de informar formando, deforman engañando. Suelen ser primeros espadas de los medios zapateristas. El barroco vuelve a tomar cuerpo en las iglesias y en los camposantos, entre las ruinas del bombardeo rosa y a partir de los incendios provocados por sicarios de don Capone.

 

La niña Mariluz, la adolescente Marta, los chiquillos onubenses desaparecidos, todos ellos son tratados como mercancías narcóticas que despiertan neuronas de placer dormido, a sabiendas de que se habla de menores, de sentimientos profundos y de repugnantes mensajes cargados de malignidad. Nada comparable el asco que me producen los perpetradores de esta basura de programas con la doctrina socialista que dicen amparar. Constituyen el contrapunto de lo que quieren y de lo que no desean. Persiguen aparecer como padres de una moral de la redención y rechazan esa aparición si la redención no viene cargada de fajos de billetes.

 

Los que se lucran son los vicarios de los programas basura. Los delincuentes invitados o sus familiares sólo cobran una parte pequeñísima por prestarse a protagonizar la sesión doble diaria del escándalo. La proliferación de reality show trae causa de la generación de estiércol suficiente para los espectáculos de opinantes, debatientes y macarras calvos o de medio pelo que se erigen en héroes modernos de nuestros días. A mayor analfabetismo y vocerío, más alto el índice de atracción. En la economía de mercado, la ley de la oferta y de la demanda sigue bien vigente. La continuidad de estos espectáculos babosos depende, en exclusiva, de los ciudadanos que los sintonizan. Cuando se produce coincidencia de ideas y opiniones, adviene el éxito. Por mucho que, en público, todos nieguen la contemplación de la mugre.

 

Los telepredicadores hallan su asiento catedralicio en la televisión de los Jorge. Ambos tienen en común ciertos rasgos que les hacen triunfar en la sociedad actual. Sonrientes y beatíficos despachan vicios a precio de oro. Su caché se eleva hasta las calderas del infierno que, por arte de magia, ellos han situado donde antes se encontraba el cielo. Sin embargo, su distinción profesional y humana descansa en la paz del humus. Los pobres se creen ricos. Menos share y más respeto.

 

La presente es una sencilla crítica fruto de la libertad de expresión. En modo alguno, pretendo despreciar ni escupir ni perseguir a don Jordi y demás repartidores de carnets de demócratas.

 

Un saludo.

CHAQUETEROS DE PANA

 

 Doña Elena es peletera. De tronío. Alemania, Japón o Alemania han ovacionado sus pasarelas. Mujer rica, se conoce su cercanía a Felipe González y a toda su troupe. Vive bien y se relaciona mejor. A la hora del dinero, que se quiten las ideologías. De la pana al visón en un vertiginoso cambio de chaqueta. Benarroch es la maestra de ceremonias de la fiesta de la confusión. Banqueros y menesterosos de la política toman un cocktail junto con los cómicos de la compañía de Almodóvar. El director de cine es tan de izquierdas que siempre le entran por el mismo sitio. Igual que la Preysler. Gente de carnet y posibles.

 

Una psoecialista de gratis total y de ministra fatal gusta asimismo de formar parte de esta farándula de la riqueza y del pavoneo. La aristocracia del pueblo llano viste pieles en privado. No se muestran en cueros pero sí en pellejos. Pellejos morales. El presidente del Gal no pudo acudir a la fiesta. Tanta pana pesa mucho. Sí estuvo su actual compañera. El Madrid del lujo y del pijerío se concentra en salones de moda. En la era de los Borbones, los nobles hacen como si fueran plebe y la chusma se cree, por un rato, parte de los apellidos ilustres. Cretinos de marca y vitola. En el mundanal ruido, el gran Gabilondo. No el ministro. El serhermano. El urdidor de patrañas como la de los pañales de los terroristas suicidas. El hombre de arrogante aspecto y de desmadejado espíritu.

 

Cosas de casa rica. Casa de cosas pobres. Gente sensible y minuciosa como la orfebrería que diseña el exvaquero de Dos Hermanas. Marcan tendencia y se dejan acunar por la jactancia del poseedor. A la fiestecita no están invitados Rajoy o Aznar. No cuadran en el ambiente de jolgorio y de estudiado descuido de los presentes. Demasiado serios y coherentes para aquella parafernalia de señores, bufones y busconas. La gente de derecha vive de su trabajo y de su empresa. Crean empleo y esperanzas. Pieza a pieza y nudo a nudo construyen su proyecto. Doña Benarroch no se siente a gusto entre la burguesía emprendedora y capaz. Sus clientes forman parte del universo de la riqueza del moño.

 

El sarao está servido. La diseñadora de pieles modela joyas. Trata de no ostentar y sin embargo el lujo deslumbra. Los ecologistas no están. Tampoco se les espera. Miles de animalitos han muerto para satisfacer a los empresarios que engordan sus cuentas a costa de su piel. Algunos son taurófobos y sacian su gula con el paté de la oca predilecta. La piel engancha. Si hay que sacárselas a tiras, incluso si están vivos. Que sufran los animales. Pero que nadie vea la masacre. Ojos que no ven. Granjas del horror. El real de la feria de la piel se asienta en Benarroch. Don Felipe está presente. Y los de la ceja no se pierden el evento de la hipocresía.

 

Los chaqueteros son seres serviles y aduladores que cambian al compás de su conveniencia. Cuando el salto es muy brusco, el problema se acrecienta. De la pana campesina a la piel cortesana, hay todo un abismo. Felipe González cubre el precipicio con lianas de oro en forma de joyas.

 

Chaquetero. Felipe, chaquetero. ¿Y Alfonso? Lo mismito. Chaqueteros bien forrados. Pero que muy forrados. Pobrecicos.

 

Un saludo.

EL ENTE EDUCATIVO

 

 ISE. El ente/engendro público de Andalucía se conoce como ISE. Las siglas responden, bastante mal por cierto, a la Infraestructuras y Servicios Educativos de la Junta. Se trata de una de las famosas Agencias Públicas Empresariales que forman parte del entramado organizado por la tropa de Chaves para escapar del control del Derecho Administrativo por más que se adscriba a la Consejería de Educación. Goza el engendro/ente de personalidad y capacidad jurídicas y comenzó sus malhaceres hace media docena de años. Si me preguntan que a qué se dedica en realidad, mi respuesta es clara: a hacer lo que hasta antes de 2005 realizaban los funcionarios de las Delegaciones de Educación. Con la diferencia que de tres o cuatro empleados públicos se ha pasado a una montonera de enchufados. Y con el agravante de que los contratos y convenios pueden escapar a la vigilancia de la propia Administración.

 

El Ente/Engendro venía precedido de bastante mala fama. La fotografía de una profesora y de unos niños sentados en el suelo de un aula desnuda de pupitres y demás mobiliario indispensable en la escuela, ha sido la coronación de su bien labrado desprestigio. O sea, el Ente mal engendrado ni adquiere el equipamiento docente ni contrata como es debido las instalaciones necesarias para que los niños y sus profesores realicen sus deberes en el marco de un centro educativo normalito. Hala, todos al suelo. Y como no les gusta la fotito, lejos de decir la verdad, pues toca arremeter contra la fotógrafa. Ya les digo, hablar de vergüenza en la política educativa andaluza es como pedirle a los ministros psoecialistas que dejen de mentir en vísperas de las elecciones. Un imposible metafísico porque la mendacidad forma parte de su esencia y ni en período electoral ni fuera de él es posible la sinceridad en esta jarca de impúdicos.

 

El Ente/Engendro constituye todo un síntoma del deterioro del sistema educativo andaluz. Fracaso escolar galopante, deterioro de la convivencia escolar, incremento del absentismo, cúmulo de agresiones sufridas por el profesorado. Cosa fina. El Consejero De la Chica debe estar contento. Como heredero de una de las mayores fortunas de la Autonomía, asiste impávido e incluso sonriente al vertiginoso ascenso del paro juvenil y al desmoronamiento de los pilares sociales. En la cúspide de la corrupción, su concepción dogmática y patrimonialista de la Educación.

 

Lejos de dimitir e irse con la banda a otra parte, De la Chica destituye al irresponsable -ahora se entera de su ineptitud- y nombra como directora general del Ente/Engendro a una señora que, a tenor de su curriculum, no es economista ni licenciada en dirección de empresas ni experta en temas de gestión de recursos humanos. Sí es, y con ser mucho no basta para este desempeño, maestra de Infantil y Primaria. De lo que no cabe duda es de su adscripción al Partido/Secta. Si no, de qué y de cuándo. Igualico que su Consejero. Con estos mimbres, qué vamos a pedir al cesto de la enseñanza pública en nuestra Andalucía natal y de adopción.

 

No pretendo hacer un catálogo de centros públicos faltos de las infraestructuras mínimas. Sería tan extenso que trascendería la dimensión del presente artículo. Les voy a referir un ejemplo sin expresar el nombre del Centro docente. En verano el calor es tan agobiante como terrible el frio que invade sus paredes en invierno. Los departamentos no reciben dinero ni para comprar los elementos imprescindibles para su funcionamiento. De no ser por la calidad extraordinaria de su claustro de profesores y de su equipo directivo, ese Centro estaría, a día de la fecha, cerrado. Gracias a sus profesionales, abre todos los días.

 

¿Y el Ente/Engendro? ISE. Ignorantes. Serviles. E... Pongan ustedes el epíteto, sí el epíteto, que les guste. No se priven. Bastantes privaciones padecen nuestros profesores y alumnos.



Un saludo.

SUPREMO BLANCO

 

 Calidad suprema. Como el turrón. Blanco es supremo. El Supremo espera a Blanco. Mantiene su presunción de inocencia pero se halla en el turno de espera del Alto Tribunal. El refrán castellano debió inspirarse en cierta gentuza para glosar aquello de que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Y si, además de embustero, es un demagogo coercitivo, pues se desemboca necesariamente en los gobiernos del Psoe. Dentro de la catalogación global de éstos, en dos de sus más celebérrimos ministros: Rubalcaba y Blanco. Par de hachas.

 

Filtraciones del sumario dan por sentado que las acusaciones a Pepe Blanco tienen base amplia y sólida. Su querido primo telefoneó al todavía portavoz del Ejecutivo de España para propiciar una entrevista con el empresario gallego. Con portavoces como el presente, el primer poder de esta democracia vergonzante debiera calificarse de Ejecutor y no de Ejecutivo. En una gasolinera puso su despacho oficial el trepa lucense. Como si su Ministerio careciese de sedes oficiales para atender las solicitudes de los ciudadanos. Ahí, en un surtidor de carburante, previo pago, el Ministro de Autofomento recibió posibles coimas. Ejemplar el mozo de estoques.

 

Despacio. Despacito. Que Blanco es aforado. Que a él no le puede juzgar una juez cualquiera. Los diputados disfrutan de un fuero que les evita la comparación judicial con el resto del pueblo. Son como el turrón, bien duro, supremo. A esto hay que agregar lo que se cuece entre bambalinas de la Fiscalía. En este sentido, se dice que Conde-Pumpido ya está medrando a fin de convencer, ejem, a la señora Estela San José para que ordene nuevas pruebas y, de esta manera, prolongar las investigaciones hasta después de las elecciones del veinte de noviembre. Don Cándido es de los que confunden poder con autoridad y se queda tan ancho con su moralidad capilar. Mujer, que Blanco es amigo y cómo vas a permitir un escándalo de estas dimensiones a medio mes de la cita con las urnas. Mujer.

 

Blanco, ese hombre, mujer, sigue sin querellarse con nadie. Ni una simple denuncia. En la comisaría de la esquina. No le hace falta ni abogado. O un escrito ante el Fiscal. Qué va. Le queman los papeles. Son como boomerangs que se vuelven contra él por aquello de la “exceptio veritatis”. Es como el efecto foehn. La topografía de Blanco es popografía y la descomposición intestinal obliga a su masa de poder a subir en busca del favor de las alturas terrenas y celestiales, hasta que se condensa el vaho de su ansiedad contenida y se precipita en forma de lágrimas bajo el diluvio. No sea cagueta, señor ministro. El pavor desmedido conduce a diarreas incontroladas.

 

Es el sino de estas izquierdas falsas como judas genuinos y como jesús apócrifos. Encima el muchachito se sirve respaldar al irresponsable Zapatero y se atreve a criticar a su compañero de juergas griegas, el señor Papandreu. Para una decisión correcta que toma el presidente heleno, la del referéndum, lo pone de chupa de dómine. Al menos esta vez, la democracia es representativa en la Hélade. El pueblo decidirá algo más que si aprueba, o no, el rescate. Los griegos determinarán si pueden seguir instalados en un sistema en el que reina la corrupción institucional, en el que los presupuestos se falsean a ritmo de sirtaki, donde las pensiones y los impuestos se dirigen por la senda del fraude más despendolado, o en el que el cohecho en los cargos públicos es tan corriente como el almorzar y donde las reformas laborales tienen como norte el larriano vuelva usted mañana. Pepe Blanco compendia los pecados mortales de la política griega. Papandreu se ha frenado en seco. Tarde pero bien. Blanco arrastrará por las plazas su penosa agonía.

 

Blanco, no. Erre que erre. La leninista consigna del “resiste y vence” se hace carne en la estrategia anticarcelaria del artista de Palas de Rey. Se esconde tras gigantescos valladares. Ya veremos cómo se corta este duro turrón, si ante el Supremo o se va a quedar en producto de feria.

 

Un saludo.

OJALÁ

 

 Una nueva ceja para un no renovado arco superciliar. Las cosas ruedan tan mal a Rubalcaba que, además de González y Guerra, la penúltima legión de jubilatas del Psoe ha entrado en liza para buscar votos extraviados. Un grupo de veinte o treinta artistas de medios indefinidos han creado una nueva plataforma electoral. Después de una vida postrados ante el poder de la izquierda de lata, los pensionistas de oro siguen amarrados al duro banco de su galera felipista. No cruzan el mar ni vuelan pero ansían un minuto del fulgor perdido. Se hacen llamar “Ojalá”. Ojalá que suceda, corean. Cómo que a quién apoyan. A Rubalcaba. Cela va sans dire, que dicen los franceses. Por supuesto.

 

Cantan a la alegría. Al menos eso proclaman. La alegría de la orgía pantagruélica con la que Felipe, Zapatero y el ubicuo don Alfreddo les ha regalado durante años de subvenciones. A falta de ideas innovadoras, regreso a lo retro. La moda tiene ese diezmo. Entre los figurantes de la enésima farsa publicitaria, dos nombres. Uno, Rosa María Mateo. Otro, Federico Mayor Zaragoza. Junto a ellos, los hinchas de la rive gauche de los más exquisitos restaurantes del Sena. Ana Belén y el marido, Sabina y Ríos. La new wave de la cultura hispana. Grandes genios de la SGAE que presidieran Teddy Bautista y otros canariones de  su jaula de oro.

 

La plataforma “Ojalá” ha manifestado su apoyo a Rubalcaba por ser el líder progresista más fiable y más capacitado para dirigir España. Fiable como una hiena cuya sonrisa no es explicable si tenemos en cuenta que se alimenta de carroña. Y capacitado como ZP, cuyo rictus bucal es justificable cada vez que se acuerda de cómo ha dejado al país. Lo de estos españoles es para hacérselo mirar. Más que sobre una plataforma se han elevado sobre un podio de tan frágil tarima que, a poco que se empujen, amenaza con tragarse sus otrora bien cebados cuerpos. “Ojalá” es una peana sin santos. Un andamiaje sin albañiles. Una causa sin rebeldes. Un programa sin horizontes. Un transbordador al pasado más desastroso.

 

Están desesperados. No concilian el sueño. Sustantivan la victoria democrática del PP como plebiscito del miedo. Desprecian la verdad. La ciudadanía se va a limitar a pulsar el botón del pánico. Horror al vacío de valores y de esperanzas. La herencia de Rubalcaba travestido de Zapatero trasciende las ideologías. Es cuestión de vida o muerte. Trasunto de empleo o de paro. Contenido de deuda a la griega o de corrupción a la calabresa. Fondo de reptiles de EREs andaluces o de españoles galetarras.

 

Me da que los del Ojalá sufren de angustia vitalicia, que no vital, de exasperación vital, que no vitalicia, de impaciencia, de aflicción. Conforman un estrado de plañideros y de llorones que cambian las reglas del juego en pleno partido y, derrotados pese a todo, intentan manipular las actas del árbitro.

 

Todos ellos denotan un vivo deseo de que suceda algo. Ese algo, si es Rubalcaba o su pandilla, sería más pernicioso para España que dejar a Otegi en la presidencia del país o recolocar a Barrionuevo y Vera al frente del Ministerio del Interior. Ojalá suceda lo contrario de lo que esta muchachada anda cocinando. Ojalá. Lo contrario.

 

Un saludo.

EL SÉPTIMO SELLO

 

 El libro del Apocalipsis es el último de los que componen el Nuevo Testamento. Es la Nueva Alianza que forma parte de la Biblia cristiana. Se cree que fue escrito en el siglo I coincidiendo con las cruentas persecuciones de Domiciano. El Apocalipsis habla de siete sellos y de cuatro jinetes. La cuestión es la filosofía de la existencia. La muerte, el hambre, la enfermedad y la muerte nos hacen plantear hechos trágicos que afectan a nuestras creencias personales. Entre los sellos, el fanatismo religioso. Para los cristianos, la fe capaz de soportar las angustias de un mundo hostil.

 

El jinete del cuarto caballo tenía por nombre Muerte. Seguía a la Muerte el Hades, la morada de los espíritus tras la muerte. Es fe. O sea, una proposición ni evidente ni demostrada pero que se acepta porque no existe otro principio al que podamos referirnos. Por consiguiente, la fe hace crecer una fuerza interior que mezcla voluntad, esperanza y creencia en la autoridad directa de alguien. Ahí está y ahí queda. Sin imposiciones ni amenazas. En cualquier caso, la fe no es una fuerza bruta exenta de directrices racionales. En la Carta a los Hebreos, se define la fe como la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve.

 

En 1989 cayó el muro de Berlín. El muro alemán era un símbolo de división entre dos bloques irreconciliables. El muro se derrumbó y no se derramó sangre. Como afirmaba Benedicto XVI, la voluntad de ser libres es más fuerte que el miedo a la violencia. La violencia en la historia ha tenido muchas veces su asiento en la fe cristiana. Sin embargo, esta fe es fruto de una interpretación abusiva. Se produce cuando el ser humano deja de reconocer normas y jueces por encima de su propia autosuficiencia. La verdadera naturaleza de la fe huye de la guerra pero no hace ascos a la razón.

 

Abjurar de la espiritualidad es renegar de la humanidad. Hoy se conmemora en gran parte del mundo el día de los muertos. La teología es auténtica cuando se considera como ciencia que se interroga sobre la razón de la fe. El ateísmo más feroz debe preguntarse las razones de su hostilidad. El culto a los muertos es algo más que un acto de fe y más que una liturgia religiosa. La fiesta, de origen pagano, no es una exclusividad del cristianismo. Hunde sus raíces en las civilizaciones más antiguas.

 

Acaso la desidia ante Dios sea paralela a la apatía emocional. De tan cercanas las calamidades, de tan acostumbrados a la muerte de la inocencia y a los horrores de la guerra, los hombres hemos creído que el ser supremo está en nosotros mismos. Salvo cuando la parca acecha y se desmorona su fortaleza. Entonces todos se acuerdan de Santa Bárbara.

 

Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo. Apocalipsis, 8.1.

 

Un saludo.

SANTITOS

 

 San Tito fue obispo. Compañero de Paulo de Tarso. No aludo, sin embargo, al personaje cristiano. Sí apunto al diminutivo plural de santo. Santitos. En la acepción que quieran. Que buenos, beatos. Que virtuosos, venerables. Que inmaculados, puros. Que dibujos, viñetas. Que imágenes, ídolos. Que onomástica, fiesta. Que consigna, salvoconducto. Hay para todos.

 

El día uno de noviembre tenemos una cita con los santos. Celebración cristiana que todos los años se materializa en España. Días de reflexión y de morriña. Santos que preceden a los muertos. Vidas admirables que no escapan al humus. Se conmemora el nombre de aquellos que no tienen sitio en el santoral. Tosantos, sí. Tosantitos, no.

 

Los santitos son una especie a la que se da de comer aparte. Forman una comunidad de puretas a los que se reconocen méritos y cualidades formales que en nada se compadecen con el fondo de sus almas ni con la bondad de sus acciones. Pasan por bienaventurados pero hacen infelices a parroquias enteras. Alaban la paz pero fomentan acciones bélicas. Descansan en hamacas algodonosas entre muchedumbres de famélicos. Dicen indignarse junto a los desvalidos pero pisan alfombras persas de carísimos hoteles. Se presentan como apóstoles de los obreros y no son sino iscariotes del sudor de su frente. Santitos.

 

En un mundo en crisis, imputan a los demás los yerros y las maldades propios. Se apropian lo público para su disfrute particular. Doblan sus rodillas ante un Cristo al que crucifican a diario. Dicen una cosa y defienden la contraria. Caras de beatitud ocultas bajo el manto que cortó Esquilache. Santitos.

 

En todas partes se hallan. Cuestión de observarlos. En el clero y en la clase política. Dentro de los nobles y entre los villanos. En las cámaras de representación y en los observatorios carcelarios. Santitos.

 

Día de fiesta. Que no nos engañen. El reino de los cielos aguarda la llegada de algunos. Los otros se benefician de los loores de la tierra. Muchos se quemarán en los infiernos de Pepe Botero.

 

Hoy, sin embargo, nos acordaremos de los que, en verdad, han actuado como santos. Como ejemplos. Como modelos a seguir. Estén, o no, canonizados. Se les rinda, o no, culto. Estén, o no, consagrados a Dios. Los que han luchado de verdad por la paz, la igualdad y la libertad. He ahí los santos. Los que dicen que han peleado por ellas y, en realidad, se han escondido como ratas, ellos son los santitos. Santitos.

 

Un saludo.

EL CHULO

 

 Me lo contaron. Creo los relatos. Dos fuentes distintas para un mismo sujeto y un hecho idéntico. Como no puedo contrastar las circunstancias, no referiré el nombre del pecador. Me limitaré a contar el pecado.

 

Érase una ciudad española. Andaluza por más señas. En ella, el parlante y mangoneante por excelencia era el conocido cacique de un partido político de trabajadores. Hombre joven, aprendió casi de niño la carrera. Buenos maestros tuvo. Sólida formación adquirió. Pocos valores pero grandes despreciables cualidades. Malencarado y brutal. Vocinglero y provocador. Tinte fascista en su tez de sonrisa forzada.

 

Niño bonito criado a la sombra de feo hombre. Patriarca éste de una larga saga de cabecillas políticos sonoros y sonados. Nombra gobernantes y destituye autoridades sin necesidad de motoristas. Una ceja enarcada. Una tos acuciante. Una mirada torva. Una mano que señala. Aleluya. A la calle el interfecto. Elevado el tocado por la mano del diosecillo local. Desde la mansión de la Mojonera. Allí gestaba desmanes y atizaba ciscos y carbones. Allí le rendían pleitesía constructores roñosos, empresarios mediáticos de pesebre alto, profesionales de toda laya que ambicionaban un cargo público. Toda la clase meretriz de la baja política pasaba por el arco de su puerta.

 

Qué te contaron, articulista. Al grano. Verán. En esa ciudad de la Andalucía más pobre y abandonada, había una Caja. Al frente de ella, un director. Por encima, un Consejo de Administración. La cúspide, ocupada por el político designado a dedo por el partido que reparte el bacalao electoral. Nuestro hombre. Ni economista ni abogado ni empresario ni leche. De oficio, su beneficio. Convocatoria. Sesión extraordinaria. Asiste el gran jerifalte. Conduce su lujosa berlina de pijo. El defensor del obrero viste de Armani y se desplaza en Audi cabrio.

 

Jactancioso, llega tarde. Traspasa la puerta del garaje de la entidad bancaria. Desciende del haiga. Las llaves en la mano, cierra displicente la puerta. Echa una mirada a la reluciente carrocería. Un gesto de indisimulada satisfacción asoma en su ridícula boca. Echa un vistazo a su peluco de oro. Pulsa el botón del ascensor interior. Entra, triunfante, en el amplio salón de reuniones. Todos le esperan. Preside. El Director de la Caja se le aproxima solícito. Reverente sonrisa. Extiende la mano y le deja caer la llave. Abajo. El coche. Apárcalo.

 

Se sienta. Qué tal, dice. Perdonadme el retraso. El trabajo, ya sabéis. De nuevo el director. La llave, compañero. El coche, en el sitio de preferencia. Preparado para salir. Puño cerrado. Rosa dentro. Comienza otro sainete.

 

Chulo el político. Preterido el profesional. Historia de siempre. Historia interminable.

 

Un saludo.

BROMAS CON CATALUÑA

 

 Los que amamos a Cataluña no dejamos de admirarla. Es una de las joyas de la corona de España. Destacada en tanto gavilla sobresaliente, son muchos quienes, asimismo, quieren cortar de un tajo su altiva presencia. En el país de las desigualdades, ser demasiado distinto es un problema añadido. Eso ocurre con Cataluña. Es parte de una España de la que algunos quieren separarla mientras otros se empecinan en atarla corto y hacerla cautiva de una mediocridad lacerante. Cataluña es historia de España y España no entenderá jamás su historia sin Cataluña.

 

El señor Peces Barba, uno de los papás de la Constitución, tiene poca gracia y bastante mala leche. El infortunado Comisionado anti-víctimas del terrorismo y defensor de la normalización política de sumisión a ETA se ha pasado dos pueblos con unos comentarios que, acaso, pretendieran ser jocosos, pero revelan, por el contrario, la poca calidad chistosa del político psoecialista. Ha aprovechado para desbarrar su intervención en el X Congreso Nacional de la Abogacía. Qué risa. Los abogados, sobre todo los catalanes, es que se partían. La majadería pone un piso más en el castellet de inestable equilibrio en la difícil coyuntura que atraviesa aquella comunidad autónoma. Decir que “nos habría ido mejor si Olivares hubiera preferido Portugal a Cataluña”, es una comicidad de inmersión lingüística a la inversa.

 

Si tamaña estupidez se hubiera dirigido hacia los vascos, hoy los de Amaiur estarían brindando con champán por el impulso gratis que hacia su ansiada secesión les propina Peces Barba. De referirse a los andaluces, nada pasaría. Para eso están los mastines conmilitones de Griñán, para quitar hierro a la memez dialéctica. Especial, la carcajada de don Mario Jiménez, que, a no dudar, contraatacaría echando vinagre al silencio de Javier Arenas. Torpe el constitucionalista. Muy torpe. No sé si los años han restado lucidez a su proverbial capacidad. O lo mismo que su inteligencia era más fruto de la propaganda que de factores vectoriales tipo Spearman.

 

Uno no sabe si su intención era buena en el sentido de propender a la defensa de la unidad de España, seriamente amenazada por las concesiones de su amigo Zapatero a los mamporreros de la banda etarra. La fractura de la nación española significaría el fracaso de Peces Barba y de los redactores de la Carta Magna. Corolario de la metedura de pata fue su alusión a los históricos bombardeos de Barcelona y a la interpretación de sus derrotas militares como festividades simbólicas. Es que los catalanes son muy susceptibles, se queja el prohombre, que no sé si chochea o padece algún desvarío pasajero. Hombre, don Gregorio, si sus teorías constitucionalistas son tan acertadas como sus comicidades, mejor que prepare varios volúmenes de actualización.

 

Paradigma del bombero pirómano, Peces Barba hace un llamado a la unidad de España. A la vez que prevé la oleada fiera que de Vascongadas se aproxima. En su Constitución hay elementos que previenen hechos como los que se avizoran en la cercanía del tiempo. Entre ellos, las fuerzas armadas. Para poner en marcha ese mecanismo, habría que haber evitado jueguecitos como los de Eguiguren, Urkullu, Ibarretxe o Rubalcaba. Si el senior catedrático habla de la independencia de Portugal, está echando toneladas de leña a la pira vasco-catalana. Una monada de señor. Una nonada. Esta persona es una nonada.

 

No dan una a derechas. A la izquierda, sí, en forma de pasta, de mucha pasta. Horreur.

 

Un saludo.

FERIANTE

De feria en feria y de mano en mano. Así anda el candidato Rubalcaba por los caminos de la España preelectoral. El hombre mira al cielo y no pronostica el chaparrón que habrá de soportar. Mercadea votos con dinero del pueblo y celebra fiestas aprovechando el negociete. Ha instalado un gigantesco carrusel en el que montan los amigachos, ha levantado una gran carpa de circo mediático subvencionado y ha suprimido las casetas del tiro al Blanco. Los puestos de dulces y chucherías han sido restringidos porque engordan.

 

Ayer tocaba La Rioja. Se personó, séquito incluido, en Logroño. En la capital del vino, vendió su candidatura a las mujeres rurales por un puñado de votos. Fiesta pagada a escote por los contribuyentes. Invitaba Medio Ambiente pero se rascaban sus bolsillos los ciudadanos. No tienen cara. Así nos van las cosas. El pillín nos ha salido un mucho golferas. Se cuela en las bodas y bautizos a cuenta del tumulto y, encima, se presenta como padre de la novia y padrino del sacramentado. Joya de político. Menos escrúpulos que el Herodes bíblico.

 

William M. Thackeray escribió su famosa “Feria de las vanidades”, una obra realista alejada del sentimentalismo de Dickens. En ella, el escritor nos ofrece una descripción admirable de la debilidad humana, de cómo los seres humanos se arrojan por la pendiente irrefrenable de la degeneración hasta caer, de forma inexorable, en el abismo de la indolencia sin solución. La inteligencia y la ambición entran en liza contra la dulzura y la ingenuidad, transportándonos a la eterna lucha de contrarios que, según la filosofía epicúrea, hace mover al mundo. A este respecto, recreo una alusión de Somerset Maugham: “prefiero ser un monstruo de perversidad que un monstruo de estupidez. El feriante Rubalcaba tiene bien aprendido el discurso. Las intenciones las poseía de mucho antes. Frente a la inocencia del pueblo llano, él atraviesa, sí, atraviesa, la crueldad del tahúr más descarnado. Su feria no trasciende las fronteras de la diversión. Se encierra entre los muros del fraude.

 

De la feria de las mujeres de Logroño a la feria del pulpo en Lugo. En el Real de la feria y en la feria internacional del libro. Feriante es el que vive de las ferias. Feriado el que disfruta de ellas. Feriante y feriado candidato. No en vano, los cubanos conjugan el verbo feriar para designar la acción de quienes dilapidan los bienes, especialmente el dinero. El problema es que Rubalcaba derrocha el patrimonio del pueblo y guarda celosamente, bajo mil candados, el propio peculio.

 

El envanecimiento de la feria se forja en la arrogancia del mercader. Conoce el comerciante que las cosas de este mundo fenecen al ritmo trepidante en que el mercadillo caduca su estancia acá y acullá. Cuestión de días. Al cabo, se cambia de paraje y nuevo público para las mismas ventas. La feria es una representación vana, una fantasía, una ilusión. Engreído y soberbio, don Alfreddo nos ofrece idéntico drama, a la misma hora, con idénticos personajes, en el teatro único de esta aldea global. Todos conocen el desenlace. Resta por adivinar el número de incautos que sucumbirán a la florida mentira del asustaviejas y del espantaniños. En ese terreno, advienen las encuestas. Pero esa es otra feria. Como distinta es la feria que se erige dos horas después del escrutinio.

 

La gran feria es la declaración oficial de los resultados. En ella, los más abatidos argumentarán los éxitos de su fracaso estrepitoso. Reirán de amargura y celebrarán el dulce sabor de su derrota. Ahí estamos.

 

Un saludo.

POLÍTICA PENITENCIARIA

 

 A vueltas con el carro de las bombas. Rediez. Puede resultar tedioso. Cargante. Pero tantas veces acude el cántaro a la fuente que, al final, se rompe. El comunicado de falsa paz que traslada ETA al pueblo español es una mano al Psoe para que no se estrelle en el precipicio electoral. Una banda de asesinos y de torturadores no presta sino a un interés usurero y mafioso. A cambio de qué, pues, la ayuda cuando su práctica es echar la mano al cuello. He ahí el meollo de la apoyatura.

 

La nueva marca blanca del secesionismo etarra se llama Amaiur. Su compromiso primero es Euskal Herria. Y el segundo. Y el tercero. Y así. Es la nación vasca que persigue ser dueña de su futuro. El PNV no pasa de la tercera marcha en la carrera de la independencia. Se sabe. Amaiur es la marcha sexta. La paz es una condición impuesta. Se mantiene si hay contraprestación. Mientras la muchachada del Psoe sucumbe a la extorsión, las juventudes de Segi apuestan por no quemar autobuses. O el zapaterismo rubalcabista respeta la palabra de los vascos o la mano se abre y deja caer el paquete. La normalización política es, en el cerebro perturbado de estos criminales, la rendición de las fuerzas democráticas.

 

El ministro Caamaño, de Justicia nombrado, ya les ha dicho que, por favor, no les suelten. Que las listas de Amaiur no serán impugnadas. Que decenas de etarras presos van a abandonar en breve las prisiones. Que no suelten. Que descartan, por ahora, una ley de amnistía pero que todo se andará si ellos conservan La Moncloa. Que, paso a paso. Hoy, a tomar por saco la doctrina Parot. Mañana, algunos indultos finos. Pasado, excarcelaciones masivas por epidemia de enfermedades terminales de los etarras o de las madres que, sin culpa, los parieron. Que la Audiencia Nacional pasará a la historia. Que lo del iluminado Otegi es cuestión de tiempo. Que el futuro lehendakari verá muy pronto la luz de la resurrección. Que las víctimas se joderán, como está mandado. Que el Pp acabará comiendo del cazo porque no tiene los relicarios precisos para oponerse.

 

Urkullu se ha montado en el "formulauno" de Iñaki Antigüedad. Colocada la semilla en el trasero de don José Luis ZP, la flor crecerá en breve. Se apuntan a un bombardeo ideológico con tal de romper el Estado español. Patxi López tiene los días contados. Basagoiti tropieza con una frecuencia que estremece. Las fichas se mueven en el mismo sentido. Todos reman en torno a la meta de la secesión. Todos.

 

La política penitenciaria está marcando el ritmo. Por cada preso de ETA que se beneficie de la paz unilateral, un mes menos de unidad de España. Calculen. Tantos criminales terroristas en la cárcel, a la España constitucional no le quedan tres meses de telediarios. La balcanización del país nos echa su aliento. Elijan. O España constitucional sin paz o España sin Constitución.

 

La política penitenciaria nos apena. No es la mano que mece la cuna. Es la mano que deja caer. Ay, secta socialistak. Ay.

 

Un saludo.

EL OBSTÁCULO DEL RÉGIMEN

 

Julen Agirre, pseudónimo de Eva Forest, publicó un libro, “Operación Ogro”, sobre la preparación y ejecución del atentado contra el almirante Luis Carrero Blanco, delfín de Francisco Franco. Fue ETA. Lo que no se sabe, aunque se sospecha, es quiénes fueron los cómplices de la banda terrorista. El “cui prodest” se dibuja siempre en este tipo de acciones criminales. Entonces, en diciembre de 1973, como en marzo de 2004. La cuestión es dinamitar los obstáculos al proceso que algunos pretenden abrir antes que después. O nunca. Proceso contra un régimen.

 

En plena decadencia de la dictadura, el proceso era eliminar la continuidad del franquismo. En el declive de una democracia incapaz de superar su adolescencia, el proceso pasa por lograr la ambición independentista de los asesinos etarras. Ayer y hoy, la violencia condiciona la vida política. Troya delenda est. Los guerreros asaltantes no se esconden en las entrañas del caballo de madera. Son más sutiles y menos arriesgados. Se confunden en las máximas instituciones. Condicionan con sus votos la continuidad de un Gobierno corrupto. Utilizan cabezas de puente mediáticas que se inclinan, menesterosos, ante el botín prometido. Se juramentan en el silencio. Esconden como “carcaños”, “cucos” y “samueles” el cuerpo del delito. Niegan hasta la eternidad cual discípulos desdichados de un Lenin ibérico. Fuera el obstáculo. Al precio que sea.

 

La muerte, -muerte, dónde está tu victoria- deja sabores amargos. La violencia estigmatiza las mentes. El pueblo busca en la dialéctica verdulera y morbosa del puntopelota o del sálvame la válvula de escape a la ansiedad de su fracaso económico. La brutalidad física es repelida de consuno por votantes de derecha y de izquierda. Hoy se vende el “matoyluegopido perdón”. Las excusas son el bálsamo de Fierabras que nada cura pero que para todo sirve. Ya lo recogía magistralmente Cervantes. La neurastenia colectiva de la izquierdona española utiliza el potingue para justificar su ineptitud. Los servicios sociales del Estado del Bienestar sufren los recortes sanguinarios de la tropa directiva infame que sigue a Zapatero. Los capitostes de Psoe e Iu, a falta de argumentos asertivos, atacan a la derecha y al catolicismo, ofenden a las víctimas masacradas por los verdugos, tildan de perros rabiosos al conservadurismo que ha de venir y atribuyen a la burguesía tradicional los defectos que, en realidad, sobresalen de los propios injuriadores.

 

Si la derecha lleva a cabo una verdadera y eficaz política social, qué cuarteles permanecen en poder de la izquierda. Si el Pp consigue prosperidad económica, qué trasunto puede defender la secta de Rubalcaba. Si Rajoy alcanza su objetivo de reducir drásticamente el problema maldito del paro, dónde se coloca la credibilidad de los seguidores de Pablo Iglesias. En democracia, la derecha es la fuerza que construye. En cambio, la izquierdona prostituida es el vendaval que arrasa y saquea. En la dictadura, las cosas funcionaban al revés. Algunos no han superado el “Babia” que sufrimos durante cuarenta años. No eran los fascistas quienes vivían mejor con Franco. Eran los que utilizaban el socialismo y el comunismo como coartada quienes se aprovechaban del mar revuelto de la ignorancia y del miedo.

 

El psoecialismo está obsesionado por controlar el poder. Todos los poderes. El Psoe es uno y trino en su interpretación terrenal y luciferina. Gobernantes, parlamentarios y jueces forman una piña indisoluble. No hace concesiones a la pluralidad ni siquiera de pensamiento. En su demencia neurótica, quema en la hoguera de la prensa subvencionada a los herejes, cualquiera que sea la facción en que se encuadren. La ortodoxia del Psoe es la reedición del Santo Oficio más perturbado. En aras a no perder ese poder, no dudan en remover cualquier obstáculo, incluso el sistema democrático. Veremos muchas de sus maquinaciones pérfidas y malignas de aquí a unos cuantos meses. Porque el régimen es el del Psoe, hay que triturar cualquier piedrecita que lo haga rechinar. Cuestión de escrúpulos.

 

Un saludo.

KAGAN

 

 Pronuncien “keigan”. Califíquenlo en el grupo de los “neocons”. A partir de su nombre y de su ideología, vamos situándonos. Kagan defiende una política exterior agresiva. Frente a Obama, Bush. Como reacción al liberalismo, conservadurismo. En contraposición a la izquierda pusilánime, la derecha más entera. Así es, si así os parece, que decía Luigi Pirandello. Sus tesis son claras. Se les ve venir. Expresan, sin complejos, su aborrecimiento por las formaciones ultras de un extremo al otro del espectro jurídico.

 

El ejercicio de análisis de los textos lleva a conclusiones sobresalientes. Fíjense en el siguiente ejemplo. La Constitución española de 1978 explicita que España “se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan”. Por su parte, la Constitución francesa de 1958 refiere que “Francia se divide administrativamente en regiones, departamentos, distritos, cantones, y municipios (o comunas)”. Entre organizar y dividir hay un mundo de connotaciones. Organizar significa poner algo en orden. Dividir es separar en partes. Caben interpretaciones. Las que quieran. Ahí va una. España ordena lo que pudiera ser un dislate. Francia separa lo que ya está bien controlado. Aprecien matices y agreguen comentarios.

 

Fuente de sabidurías y de experiencias, de todo tipo, es nuestro vecino allende los Pirineos. La Francia de Luis XIV es también la Francia de Sarkozy. En medio, la Revolución de 1780, y las alternancias Imperio-República. Allons enfants. Con una democracia veterana más que estructurada, la France nos muestra el camino de una ley electoral bien distinta y contraria a la nuestra. La circunscripción es la base del voto y de la representación. La vecindad como plataforma impar de la soberanía popular. Los diputados al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio del Parlamento. El cambio de ley electoral se antoja como bisagra armoniosa de los intereses enfrentados de partidos nacionales y nacionalistas. Bisagra que se ha de colocar con urgencia. Al estilo francés.

 

Urge modificar las normas y procedimientos que transforman los votos en escaños. Es preciso apuntarse al sistema mayoritario a doble vuelta. Me objetarán que este sistema favorece el bipartidismo. Es posible. Sin embargo, salvo que la corrupción vuelva a enseñorearse de la escena política, no se corre el peligro del turnismo caciquil de la Restauración borbónica. Su gran ventaja, aparte de eliminar las extorsiones de los separatistas, es que el ganador goza de la mayoría absoluta, lo cual, lejos de provocar tentaciones totalitarias, abre un horizonte de gran estabilidad política. Lo cual no es moco de pavo.

 

En vez de una vuelta, doble. En dos momentos. La dispersión ideológica hace prácticamente imposible la mayoría absoluta en la primera vuelta. Los resultados primeros auspiciarán alianzas posteriores y la presencia multipartidista se materializará en un voto útil que se entregará a la formación más potente. Se garantizaría, así, una representatividad mayor porque se fomenta la relación entre sugragistas activos y pasivos de forma que los primeros pueden revocar, cuando toque, el voto de confianza otorgado a los segundos.

 

Algunos van a tener que ganarse el escaño con el sudor del trabajo para su pueblo. Cuántos. El chantaje independentista acabaría bien pronto. Qué será de ellos, entonces. Kagan en estado puro.

 

Un saludo.

Y SI FUERA INOCENTE...

 

 Huelva padece mal de menores. En los últimos años, las desapariciones y posteriores muertes de niños onubenses han sacudido a la sociedad. Qué está pasando. No nos habíamos repuesto del caso Mariluz y nos golpean el rostro con el caso de los hermanos Ruth y José. Diluvian lágrimas sobre una ciudad azotada por la sequía. Y mientras, todos acusan al padre.

 

Algo estamos haciendo mal. La justicia basada en el derecho es la columna vertebral de un país civilizado. Acaso falle la base jurídica. Tal vez, en consecuencia, la justicia sea un asteroide hecho pedazos al chocar contra el planeta ley. Las fuerzas de seguridad desempeñan un papel sublime que no se reconoce. Los delincuentes campan a sus anchas por los pasillos de las comisarías y entre los legajos amontonados de los juzgados. Funcionarios judiciales no dan abasto. Letrados que se parten el alma en defensa de sus representados. Tanto personal y, sin embargo, pobres resultados. Algo estamos haciendo mal.

 

Los medios de comunicación son garantes del derecho fundamental a la información. Loable papel el suyo. El de la información, el del entretenimiento, el de la investigación, el de la búsqueda de transparencia. Admirables los profesionales de este sector. Sin embargo, cuando el vicio del morbo sustituye a la virtud del saber, una bala cruza el espacio audiovisual y se aloja, mortal, en el cerebro del público. Una bala por una parabellum disparada. Las cámaras registran notarialmente la realidad cercana. El pueblo alimenta su inanidad cultural, su desesperación laboral y su aburrimiento televisivo con noticias deformantes. La policía busca a un asesino y millones de ciudadanos engendran en sus lenguas a otras tantas Agathas Cristies. Los programas basuras se frotan las manos en este lupanar de tendenciosidades. La audiencia da dinero. Impulsemos la audiencia. Cultivemos los instintos más primarios del ser humano.

 

Todos acusan al padre de los dos niños desaparecidos en Córdoba. Los hechos se ponen en su contra. Las circunstancias le señalan. El juez lo manda a prisión. Su abogado defensor sostiene que no hay motivos suficientes para esta privación de libertad. Las redacciones de los periódicos echan humo. Periodistas y fotógrafos realizan guardias eternas. Centenares de curiosos se agolpan para ver pasar al culpable presunto por la alfombra roja de la ignominia popular. Asesino, le gritan. No se entiende por qué la reconstrucción de los hechos se ha llevado a cabo en pleno día. A este paso, podrían pagarse spots publicitarios para que la multitud invada el parque Cruz Conde. La canallesca reina en épocas de crisis y de carencias. A falta de pan, retorcimiento emocional. El carcaño, el cuco y el samuel pasean sus miserias a la luz de los flashes. La jauría disecciona sus rostros con el bisturí más afilado. Todo vale. Cualquier cosa menos la prudencia y la discreción. Hay que vender.

 

La inocencia no es noticia. El boom es la culpabilidad. Nadie compra rutina ni normalidades. El negocio no es sino la negación del ocio. Dos niños han desaparecido. Ojalá estén vivos. El visor del bazooka mediático apunta al padre. Las pedradas ofensivas de los linchadores de turno ofician contra el hombre. La revuelta no deja serenar los ánimos. Mala cosa eso de las pasiones descontroladas. Ciegan la mente y torturan al espíritu. Pueden caer justos por pecadores.

 

Yo me pregunto: y si el padre fuera inocente. Respondan ustedes. La presunción se refiere a la inocencia. Este derecho no está en el mercado. El crack es la culpa. Cuanta más escarnecedora, más alto el precio. Silencio. Se rueda.

 

Un saludo.

INDEPENDÍCENSE, COÑO

 
Pistola en mano. Cual Tejero golpista. Zapatero ha levantado la banderola de salida. La carrera a la independencia está en su recta final. El teniente coronel de la Benemérita fue la cara visible de una asonada brumosa. El presidente psoecialista del Gobierno es la cabeza roja de una traición esperable.

Es tiempo de llantos. Lloró, contenido, ZP. Moqueó, inconsolable, Carles Francino. Lagrimea, lagartón, Rubalcaba. Son las expresiones emulgentes de un personal con sangre de horchata. Es el llanto fingido de una alegría sangrienta. Huellas rojas del viscoso líquido que los asesinos de ETA sacaron a tiros del cuerpo de sus víctimas. Lloran ahora. Por qué. No es por la paz. Ni por los muertos. Gimen con hipidos de triunfo. Son los sollozos de las plañideras a tanto la hora.

El Psoe buscaba un clavo ardiendo al que asirse para evitar la debacle anunciada de noviembre. El clavo presagia un incendio. España en llamas. Como la Roma de Nerón. El komintern pirómano cuenta con el beneplácito de los bomberos secesionistas del País Vasco y de Cataluña. Quemad, que ya apagaremos. Cuando convenga, sofocaremos el fuego purificador.

La llave de la seguridad del Estado ha cambiado de manos. Con nocturnidad y alevosía, el sereno desleal ha dejado el clavero en la percha viperina de Bildu. Los filoetarras han accedido a las instituciones sin forzar la puerta. Gratis et amore. Con gusto y cariño. La cara del Gal se ha convertido en el pico torvo de un faisán carroñero. De Felipe a Zapatero, una misma ilegalidad y dos diferentes interpretaciones. Por las malas o por las buenas. La ley, hecha humo.

En tanto, los jueces resolverán y absolverán. Qué salida les dejan. La policía evitará detener. Para qué. La meta está en la autodeterminación. Por las peores o por las pésimas. ZP lo hubiera tenido más sencillo. Suspiros de cocodrilo para romper a España. Los abertzales se mofan de los guardias civiles y los asesinos se ciscan en la democracia. Si el destino es la secesión y si el medio es la paz del cobarde, entréguenle ya el estatuto del separatismo. A qué aguardar.


Diga como Tejero: independícense, coño. El asco aumentará en dimensión pero no en grado. Coño, independícense. Entre golpistas anda el juego. Ninguno suspira por España. Rompan el país, la nación y el estado. Al tiempo escupan lágrimas por lo buena que es ETA. Gadafis de fortuna.

Un saludo.

¿GORA ETA?

 

 El cese definitivo de la lucha armada por parte de ETA está causando furor en la sociedad española. Furor. En unos, arrebato triunfalista. En otros, prisa. En los más, cólera. En España, las polémicas se mueven en espectros de violencia verbal extremas. Nada nuevo. Lo que sí resalto es que en este abanico de posiciones encontradas, el vocero mayor y el correbullas más destacado es ZP -deleznable representación la suya- que se ha empeñado en formar parte de la historia como impulsor de la paz de conventos y necrópolis. Es lo suyo. En este sentido, Gadafi, Mubarak y otros sátrapas engrosarán las páginas de los libros históricos.

 

El comunicado de ETA es creíble. Los enmascarados de la chapela cesan la lucha armada. Lo dicen en presente. Omiten los crímenes del pasado salvo para reivindicar derechos para los gudaris de la muerte. Cesa la violencia, es cierto. Pero se trata de un cese condicionado. Mañana será otra cosa. Si el Estado medroso y pusilánime legaliza a los cabecillas de la banda, la guerra fria permanecerá latente pero no incendiará al país. En cambio, si el Estado se fortalece y de la ley hace su bandera, es evidente que no aceptará el chantaje inadmisible de los asesinos etarras ni las amenazas de las formaciones políticas que vehiculan este engañoso proceso. El porvenir se hace actualidad como nunca.

 

ETA, insisto, dice la verdad por mas que se trate de una banda de terroristas confesos y convictos. Ha sido fiel a la hoja de ruta que había negociado con el Gobierno de Zapatero, ya directamente, ya a través de mediadores designados al efecto. El que ha sido desleal, felón y embustero ha sido Zapatero, quien ha negado, desde la a hasta la z, la existencia de negociaciones con estos bandidos desalmados.

 

El cese de la lucha armada es la consecuencia de las negociaciones previas. La conferencia de paz de San Sebastián fue el acto telonero que precedió al concierto orquestado de la Filarmónica socialistak. ETA no se rinde, avisa. ETA no entrega las armas, enfatiza. ETA no pide perdón a sus víctimas, anuncia. ETA no se disuelve, precisa. Luego ETA sigue siendo una banda terrorista y asesina cuyos crímenes no han prescrito. Si el razonamiento inductivo es correcto, enaltecer a los etarras es un delito penal. Gritar Gora ETA se inscribe en la tipificación de apología del terrorismo. ¿O no, señor Rubalcaba? ¿O sí, señor Conde Pumpido? ¿O no, señor Ministro Caamaño? ¿O sí, señor Dívar?

 

La escenificación de los tres enmascarados con chapela es una evidente manifestación de la fortaleza de ETA. Las Fuerzas de Seguridad del Estado habrán debilitado su maquinaria burocrática, financiera y bélica, pero el Gobierno y adláteres han procurado consistencia a su aparato político a fin de que la banda no muera merced a la victoria del Estado de Derecho. A ZP y los suyos les conviene que esta derrota no se produzca en términos de eficacia de nuestra policía. A este (des)Gobierno le interesa difundir que el abandono coyuntural de la violencia etarra trae causa de la política de mano tendida del gabinete zapateril. Ellos han comprado una lotería premiada el día anterior y pasan al Gobierno del PP que ha de venir la patata caliente de solucionar el problema del décimo falsificado y, sobre todo, de comerse las tripas crudas de un indigerible animal salvaje.

 

Cambio de cromos. Yo te doy un anuncio de fin pasajero del terror y tú me das licencia para asaltar las instituciones del Estado. Trueque maligno. Cuando las partes etarras no vean colmadas sus aspiraciones, volverán a su instinto de escorpión y las calles se llenarán de cadáveres. Otra vez. Pretender convertir el País Vasco en un Kosovo ibérico es un acto demasiado canallesco y repugnante. Al Psoe le da igual. Si los ciudadanos le retiran el mandato presidencial, llenarán de minas el espacio que ha de ocupar Rajoy. Esto es lo que hay.

 

Pero a ver si me contestan los triunfalistas: ¿Ya no es delito decir públicamente Gora Eta? Si lo es, ¿dónde está el éxito, dónde?

 

Un saludo.

LABERINTO DE INFORTUNIOS

 

 Juan de Mena escribió en el siglo XV “El laberinto de Fortuna”. Los griegos consideraban a Fortuna la diosa de la buena o de la mala suerte. Sin embargo, preferían asociarla con el fasto y con lo fértil en contraposición a la adversidad del infortunio. En esta obra de tránsito histórico, el autor reflejaba cómo las ruletas del pasado y del futuro son inmóviles en tanto la del presente se muestra en constante movimiento. Delante de la Fortuna, el laberinto. Complejidad intencionada para confundir a quienes se adentren en su interior. Especialmente difícil si analizamos el laberinto barroco plagado de adarves y con una sola vía correcta para salir del mismo.

 

La España de principios del siglo XXI es un laberinto ultrabarroco cuya salida no ha sido encontrada. Multitud de vías muertas obstaculizan el camino y obligan a volver atrás. Una vez y otra y otra. El ayer y el mañana no se mueven. Ya, ya.

 

La Banca es, por sí misma, un dédalo infernal. Cambia las paredes del trayecto en plena caminata. Las reglas del juego se modifican a placer porque los grandes príncipes de las finanzas predeterminan quiénes atravesarán la encrucijada de callejuelas sinuosas. Por si acaso algún Gobierno pretende regular los parámetros de su recapitalización, Botín hace declaraciones admonitorias y aboga por un mayor celo en la supervisión. Y, por supuesto, advierte, de cargar con más impuestos a la Banca, nanay de la China. Zapatero ya se ha enterado de la dimensión del aviso. Rubalcaba rechaza, con la boca chica, como un susurro, y mirando al infinito, las presiones. Rajoy sigue en su puesto sedente del umbral hasta que pase el cadáver del enemigo. Laberinto de posiciones que desembocará en la Fortuna de los más ricos.

 

Laberinto de Fortuna de los tiranos y de los demagogos. El ministro del Interior -léase Psoe- ha ordenado a la policía que libere a los dos individuos que penetraron en el domicilio de Esperanza Aguirre, o séase, el PP. Dónde está la misma vara de medir respecto a aquellos dos manifestantes que nunca agredieron a Bono, La noche de los valores no tiene sol que ilumine. Oscuridad. Para luz, la de las linternas del partido/secta que ocupa el poder. Fuera de ese artificio lumínico no cabe otra realidad. Es la caverna de Platón. Las sombras son reales.

 

Sin embargo, para infortunio laberíntico, el de la conferencia de paz que han parido los bilduetarras y otros fantoches del extranjero llegados. Si Eguiguren es del psoecialismo vasco, perdonen, pero más parece un infiltrado de Josu Ternera en las filas de Patxi López. Con todo, para desgracia, la de Rubalcaba. Sí y no y todo lo contrario. Ante las estupideces malignas del presidente del Psoe vasco, el candidato empalador respeta el albedrío de su conmilitón y correligionario político. La tormenta perfecta es aquella que se proyecta en pantallas de tres dimensiones sin necesidad de gafas al hoc. Zapatero ha hecho su fortuna personal a costa de dejarnos a los españoles en el centro de un tornado que parece no tener fin. En su maníaca personalidad de aparecer como hombre de paz, se humilla ante los asesinos y vilipendia a las víctimas, encumbra a los verdugos terroristas y entierra a los familiares de los asesinados. Nos pone grilletes en las manos y bozales de cuero impiden el movimiento de los labios.

 

A falta de acierto, ensayos repetidos con fracaso seguro. Algún día, conseguirá su propósito. La dictadura volverá y los españoles comenzaremos la dialéctica de los hierros, de las balas y de los garrotes. En ese instante, los conferenciantes de la paz de una guerra que nunca existió, nos dirán a todos, como tontos de solemnidad: os lo dijimos. No queríais que ETA y la Banca se salieran con la suya, pues ahí tenéis el conflicto. Con lo cómodo que es disfrutar la paz de los cementerios.

 

Un saludo.

GOLFOS Y VÍCTIMAS

 

 He sido víctima de una golfería, se lamenta José Blanco, todavía Ministro de Fomento del Gobierno de Zapatero. De una golfería. Él, el gran atizador de los pillos, sufre los efectos de unos deshonestos. No se lo cree nadie. En el totum revolutum de los desvergonzados de la política, Blanco se encarama a una de las posiciones más cercanas a la cúspide de esa pirámide faraónica. Había procurado mantenerse en posiciones de base pero, como se coge antes a un mentiroso que a un cojo, el pilluelo ha saltado hasta la cima en un quítame allá esa gasolinera.

 

Blanco, la víctima negra. Se destina al sacrificio porque se arriesgó en obsequio de su partido. Sufre daños por culpa ajena. Angelito. Será que se hace la víctima y sus quejas buscan desesperadamente a la Susan compasiva que se apiade de sus desdichas. Algunos medios han publicado datos poco concretos sobre el patrimonio acumulado -acaparado- por este muchachito que un día salió de un pueblo de Lugo, mano delante y mano detrás, y rindió pleitesía en Madrid, coronado como todopoderoso jefazo del clan de los psoecialiñas. Milagrosa ascensión a fe mía.

 

Dícese que posee un chalet de lujo en elitista urbanización de la capital de España. Que accedió asimismo a la compra de una vivienda en el litoral gallego. Que sus niños, los pobres, se ven privados de sus derechos a ingresar en la escuela pública y, mohínos y pesarosos, acuden cada día a un centro docente bilingüe, o trilingüe, por culpa de Esperanza Aguirre, que es que la tiene tomada con él. Pepe Blanco es uno de los más eximios pensadores de esta España en la que la universidad se reserva para los que desayunan en el esfuerzo y cenan en la austeridad, mientras el partido que fundara Pablo Iglesias se constituye en cueva de promoción política y económica de trepas promiscuos. Ay, mi José Blanco. De la nada al todo y de lo absoluto al relativismo más cruel. Parece que lo han pillado con las manos en las masa de sesenta millones de pesetas.

 

Eso sí, Blanco niega el alborear. De lo poco que aprendió en la escuela de ideas de Jesús Caldera, fue el negar la mayor, rechazar cualquier acusación, blindarse ante toda evidencia. Leninista de método pero zarista de privilegios. Bolchevique de lengua y redomado burgués de praxis. Lo que sabe este Ministro. Se reboza en harina de mercadillo fraudulento y aparece como un pan clerical. Santificado a divinis. Sólo que esta vez lo han fotografiado con el carrito de los dorribos.

 

En tanto de su boca emergen palabras de dolor, entre sus sílabas le delatan bisbiseos teatrales. Golferías. Gol el que le han marcado por chulo y ferías de las fechorías que ha soltado a mandobles. Con lo fácil que es acercarse al Juzgado y endosarle una denuncia penal por calumnias al acompañante casual de la causalidad más lubricada. Una denuncia. Si ha sido maltratado por un golfo, denuncia al canto y que se deje de historietas de tebeos y de milongas de arrabal bonaerense. Cuando se levante el secreto de sumario y pueda acceder al contenido exacto de las declaraciones de Dorribo, entonces querella que te crió. Mas déjese de gaitas gallegas y acuda, presto, a reivindicar su honor. Dé la cara, hombre, muestre su figura con o sin lentes. Vístase por los pies como hacen los hombres y las mujeres que llevan pantalones.

 

Por último, tome una tacita, el culito de una, del vinagre que hizo engullir a Camps. Si tiene un poco de valentía, siga el camino que señaló a su adversario valenciano. No le vamos a tener ganas. Con la que lió. Con la que lía. Con la que arma. Al final, va a resultar que la víctima era el golfo y que el golfo era la víctima. En fin, el cazador de jirafas cazado por un venado. De vena.

 

Un saludo.