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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

BACHILLERES

 

 Para la irreal Academia de la Lengua Española, muy española, el bachiller es la persona que ha cursado, o cursa, estudios de enseñanza secundaria. Definición bastante inexacta, que induce a error y que precisaría un retoque con la piedra sílex de la lasca lingüística. En fin, si un bachiller es, también, el instruido o experto, o la instruida o experta, porque, Pajín, Aído y otros destrozaléxico, no se contempla el término bachillera, salvo que les dé la gana emplearlo con el nivel de disparate con que hiceron uso de sus sillones ministeriales, en fin, digo, si se admite esta segunda acepción, habrá que reconvenir de no bachilleres a los ocupantes de las letras de la citada y reluciente institución. Salvo que me atribuyan el ser bachiller por hablar mucho y hacerlo con impertinencia.

 

Ahora que parece que los zombies del zapaterismo han pasado a la categoría de fallecidos y enterrados o incinerados, podemos referirnos a la propuesta de Rajoy sobre el establecimiento de un tercer curso de Bachillerato. El nuevo presidente del Gobierno ha lanzado una magnífica idea que, ojalá, se materialice y fructifique, que ahí radica la cuestión. Los experimentos, con gaseosa. En cualquier caso, el cambio educacional supone un duro golpe al sistema educativo que inició el Psoe. Ya era hora. No obstante, es esencial disponer de talento, de sensatez y de seriedad para acometer esta transformación imprescindible.

 

La Educación Secundaria que vienen padeciendo los profesores y alumnos de España no se puede estirar ni un milímetro más. La Logse ha provocado más víctimas que un tsunami. Ha llegado el momento de eliminar la pésima cualidad sin afectar a la cantidad. Por más que era una vieja aspiración del Pp, nadie le había puesto el cascabel al gato. La oposición de las dizque izquierdas y de los pseudosindicatos de las subvenciones será intensa. Sin embargo, carecen de fundamento y lo único que ansían es aflorar problemas donde asoman soluciones.

 

La restauración del tercer curso de bachillerato es un triunfo. Recuerdo que, en los años sesenta, ya existían dos bachilleratos, el elemental y el superior, los cuales sólo se superaban si se aprobaba el difícil y pertinente examen de reválida. En pleno franquismo, las exigencias de una enseñanza de prestigio acompañaban a los valores de esfuerzo, entrega y responsabilidad. Los bachilleres de los años del Preu, de ciencias o de letras, lucían titulaciones de una valía inmensa. De similar categoría que la que exhibieron los estudiantes del BUP (Bachillerato Unificado y Polivalente). Canela fina que se vendía a precio barato. Los profesores y los alumnos competían por distinguirse en sus funciones. Unos se jugaban el respeto y otros dependían de la beca para continuar su formación universitaria. Pocas veces se amparó tanto la propedéutica.

 

La Logse, con ser una ley de enorme rango intelectual, incurría en el defecto de sus autores. Demasiados horizontes para tan poco recorrido. Mucho motor para tan escuálida carrocería. Exceso de demagogia a costa de los paganos de siempre. La educación es un arte que comprende multitud de estilos y de interpretaciones. El arte es libertad. Si a los artistas de la docencia se les hace pasar por la superficie estrecha del embudo, se mutila su creatividad y se uniformiza el mensaje dado. Es lo que ha pasado, en gran medida, con la enseñanza felipista. A los psoecialistas se les llena la boca de soflamas libertarias pero practican el liberticidio como los caudillos norcoreanos.

 

Dos años de bachillerato dejan poco margen para erradicar hábitos extendidos del “sé feliz”, “promociona de curso aunque suspenda” y un largo etcétera de estupideces acuñadas por una banda de desahogados que llevaban a sus hijos a centros privados en los que la constancia formaba parte del curriculum. El tercer curso supone ganar dos años. Uno, el que se quita a la triste etapa de la ESO. Otro, el que se suma a la feliz fase del bachillerato que conduce al mundo universitario o al ámbito laboral. Eso sí. Digo como José al faraón de Egipto. Conocimiento del medio, prospectiva mediática, capacidad de gestión y administración de recursos. No hace falta más dinero. El único requisito es rigor de gobierno. Y abolición de la ignorancia.

 

Un saludo.

LA HUELGA INÚTIL

 Es bien justo, y necesario, el derecho a la huelga. Delacroix nos legó una obra imperecedera tanto en el plano artístico como en el estadío sociopolítico: La Libertad Guiando al Pueblo. La huelga es una de las manifestaciones más excelsas del pueblo trabajador que se libera de las cadenas de la patronal y del Estado leviatán y se lanza hacia adelante en busca del aire de dignidad que se le niega. Por eso, la huelga se configura como la legítima suspensión colectiva de la actividad laboral con ocasión de reivindicar mejores condiciones en el trabajo o con el fin de evitar recortes sociales.

 

La crisis que se abate sobre el mundo occidental nos dispara misiles de destrucción. El siglo XXI se ha levantado díscolo y rebelde. Ha cumplido los primeros diez años en un ambiente de contradicciones capaces de provocar seísmos. Tal es el choque entre las placas tectónicas del Estado de bienestar heredado de la centuria anterior y del Estado de “peorestar” que se cierne amenazante. Los movimientos sociales no son movimientos estancos. Nacen, se nutren y viven de la realidad total de cada territorio. Con la diferencia, que lúcidamente expresó McLuhan, de que el mundo se ha convertido hoy en una aldea global en la que los aleteos de la periferia retumban los oidos de los más poderosos que residen en los palacios de cristal de la acrópolis. Aquí no se mueve una hoja sin que el leve sonido del aire se deje sentir a miles de kilómetros.

 

En este marco de comunicaciones se mueve la sociedad actual. No se puede olvidar la idea del gran hermano. Un gran hermano que desprecia los sentimientos fraternos si los mismos ponen en peligro una pequeña dosis de su seguridad y de su riqueza. La existencia de una amplia y mullida clase media mitiga y atempera los ruidos sociales. La huelga es el contrapunto final al redoble de campanas de muerte. Lo que pasa es que esas campanas tocan a rebato circunstancial o avisan de arrebatos de calado imprevisible. Es en este momento cuando estalla la revolución que no por predecible deja de generar profundos, súbitos y violentos radicalismos. El cambio revolucionario rompe con el orden establecido y su trascendencia se mide en unidades de destrucción de las estructuras vigentes.

 

Las huelgas que se avecinan sobre el orden socioeconómico de los privilegiados prevén una encrucijada de intereses. Si el frentismo se queda en simples modificaciones o incluso en revueltas, todo queda en casa. Se limpian los jarrones rotos y a otra cosa, mariposa. Los indignados y los “quinceemes” son livianas muestras de este enfrentamiento de juguete. Mas si la pugna discurre por derroteros descontrolados, entonces a ver quién para una revolución que, es verdad, cambiará la faz de la tierra pero que, y no es menos cierto, dejará tanta ruina a su paso que muchos no verán la operación de cirugía estética y la mayoría se preguntará si el nuevo rostro ha valido la pena.

 

En Grecia han convocado la séptima huelga general del año. Siete huelgas generales inútiles a la luz de sus resultados. Se protesta contra los recortes sociales, contra la subida de impuestos y contra el despido fácil. Sus peticiones son, desde un punto de vista de la justicia, incontrovertibles. Pecan, sin embargo, de extemporáneas. Los griegos llevan años dejándose mecer por la brisa del psoecialismo más demagogo. Ciegos, sordos y mudos que, de repente, se sorprenden por la tempestad que había de venir. Lloran por un presente que no es sobrevenido. Muy al contrario: anunciado desde tiempo atrás con inmensas luces de neón.

 

Las huelgas generales de un día crearán problemas, atrasos, atascos, dificultades y feria. Pero el Gobierno heleno dejó de ser soberano y está sometido a los dictados de la confederación. Si los huelguistas paralizan el país, han de saber que todo es inútil. Que cada huelga general arrastra kilotones de rabia desencauzada. Pero que no hay “tutía”. Les queda por discernir si siguen jugando a los obreros decimonónicos, si tragan con los sables del nuevo imperio, si la revolución les compensa o, en fin, si todos se conforman y echan una mano para reconstruir la gran pirámide. Habrán de elegir, pero no deben caer en la trampa de la tómbola. Les puede tocar una pelota. Muy dura. Muy pesada. Aplastante.

 

Un saludo.

FACTURA SOCIAL

 

Caio Lara alerta, publica la prensa, sobre una creciente fractura social. Se lamenta el novel congresista del aumento de la desigualdad en España a causa del paro y de la precariedad. Sic. En los dichos términos. El nuevo parlamentario, aunque veterano polemista y viejo vocero de la izquierda mitad cubana mitad soviética, exhibe sus quejas ahora. Ahora que su aliado Zapatero ha sido despedido del Gobierno y en el mismísimo momento en que Rajoy ha sido ascendido a la máxima magistratura democrática del país merced al voto mayoritario de los ciudadanos. Ahora viene el demagógico llanto del señor Lara.

 

Lara, como casi todos los sofistas de la palabra, que confunden verso con poesía y vate con bate, avisa de la inminente fractura social pero silencia, el pícaro tiranuelo, qué parte de protagonismo se va a arrogar su formación política en la desestabilización de la sociedad durante el mandato del Partido Popular. Porque, a ver si nos enteramos, las izquierdas, aunque sean las puestas a macerar en el alcohol del pesebre psoecialista, sólo atisban rupturas cuando la muchachada de esta coalición saca tijeras y cuchillos. Nunca antes ni después. Es la sintonía de los compinches que rezan a Marx, ofenden a Engels, adoran al becerro de oro de la corrupción y elevan sus plegarias a san fidelcastro al tiempo que lucen, lerrouxianos ellos, sus chaquetas de pana y se toman el aperitivo en hoteles de cinco estrellas.

 

La fractura social, de venir, la habrá propiciado la comisión conjunta de Lara y Rubalcaba. Lo que no dice el coordinador que relevó a Llamazares -lo que dios te dé sampedro te lo bendiga- es el monto de la factura social que él ha venido consintiendo a los titiriteros de La Moncloa en órbita zapateriana. De esa factura, ni palabra. Romper, lo que sea. Justificar los gastos e ingresos, ni mediante albaranes sin firma ni sello. Hombre, Caio, si Vd. reconoce, a destiempo y mal, que la política de sus amiguitos del alma ha sido injusta e inútil y no ha traído sino crisis y paro, tenga la decencia de admitir que las reformas neoliberales -así las califica Vd.- de Mariano Rajoy pudieran mostrarse en un futuro inútiles e injustas. En un futuro.

 

Cualquier persona sensata, no dominada por el odio a la derecha o por el aborrecimiento a los discrepantes, sabe que una administración no descansa en ideologías sino en actitudes, aptitudes y resultados. A Zapatero le dan un balón y, después de reclamar el nombre de balona, nombra una ministra que legisle el maltrato a los esféricos que se utilizan en deportes ad hoc y subsume la nueva ley en la memoria histórica de las pelotas de badana que golpearon los ilustres futbolistas que vivieron durante la guerra civil y que pertenecieron al bando republicano. A los peloteros franquistas, ni agua. Lo mismo Rajoy no es un virtuoso de la finta ni un Pau Gasol de la técnica, pero sí es un Mourinho o un Guardiola de la buena praxis. Seguro que tiene calidad y a ella une el esfuerzo que nunca poseyó el tuercebotas de León. Y, además, dispone de equipo en vez de camarilla como el cretino de Fernando VII.

 

Con esa estructura mental, moral e intelectual, si hay fractura social no será imputable a Mariano. Habrá de atribuirse a la herencia ruinosa que recibió de sus compañeros de malgobierno y a las diligencias rompedoras que llevan a cabo los que juran la Constitución por imperativo legal. En España, señor Lara, sí que hay una factura social de coste ciclópeo. Sobre todo, porque ese monto deudor es contemplado por el único ojo que parece mostrar Vd. en su rostro político. Y claro, de los tuertos, lo torticero. Que Vd. no aprueba la investidura de Rajoy, pues muy bien, es su derecho y su libertad. Derechos y libertades que nos otorga esta Carta magna que Vd. acata pero no promete o jura. Claro, la libertad se gana a pulso. Y cuesta. Acaso Vd. prefiera que la libertad de los demás sea decidida por los suyos. Estilo Corea. Del Norte, claro. Allí sí hay fractura y factura.

 

Un saludo.

ESTADO DE MALESTAR

 

 Los grandes problemas precisan grandes remedios. Es de cajón. No existen sortilegios mágicos que conviertan al sapo en príncipe. La inenarrable andanza de Zapatero y amigotes en el gobierno de España ha llegado a confundir la dificultad de una gestión con la complicación de la digestión. Gestión y digestión como partes de un bocado incomible. De ahí el tránsito intestinal del Estado de bienestar al de malestar.

 

No queda sino hacer los deberes. El maestro Rajoy nos dictará las tareas para casa y nos indicará el camino a seguir en el trabajo. Para los que tengan trabajo, que esa es otra. Los trabajadores felices por serlo deberán arrostrar las cargas que comporta enderezar el desaguisado. Las medidas de Rajoy serán ingratas. En cualquier caso, uno se pregunta si caben otras y, en su caso, me digan la bonanza de estas otras. Que no me lo creo. El patio ha quedado en tal estado de deterioro, que no basta con limpiar. Hay que desembarazarse de la basura acumulada, remover los adoquines levantados, cimentar la superficie exfoliada, echar una gruesa capa de asfalto, reconstruir muros y pintar paredes. La casa está hecha una ruina. Los inquilinos se han cebado con ella.

 

Solucionar la asfixia financiera es lo primero de lo primero. Desde el puente de mando, el nuevo Gobierno habrá de meter mano a la multiplicidad de instituciones. Gastan demasiado para tan flacos servicios. No se trata tanto de suprimir organismos como de organizar sus funciones con un mínimo sentido de productividad empresarial. Es cuestión de trazar la línea roja de lo superfluo para que ni un euro se desvíe del objetivo previsto. El despido de miles de empleados públicos no contribuiría a reducir el ahogo prersupuestario sino a ocluir los orificios de aireación social. Este colectivo puede someterse a un reciclado funcional pero no debe convertirse en el felpudo de zapatos embarrados.

 

La reforma fiscal atravesará el estrecho del puerto del fraude. Aunque España no es Grecia, sí es evidente que los ciudadanos más pobres no pueden sostener el ingente peso que eluden los miles de millonarios que adelgazan sus pingües patrimonios. Si no, cómo ofrecer a los trabajadores la idea de volver a regular la contratación si los empresarios no se aprietan la correa de sus exagerados beneficios. Qué dimensión ha alcanzado el déficit de la seguridad social y si, a este paso, el sistema de reparto asegurará las pensiones. Impuestos y salarios determinan, de forma relevante, la renta disponible. En cuyo caso, será imprescindible acabar con la millonada que, en materia de subvenciones, el Ejecutivo saliente ha tirado por la cloaca maloliente de sus “maolillos mamporreros”.

 

Para abordar con un atisbo de éxito el vasto cometido que aguarda a Mariano Rajoy, urge sentar el principio de la confianza. Un pueblo puede prestar votos pero si recela del prestatario, termina exigiendo su desahucio. El nuevo presidente debe comenzar su periplo gobernante subido en la peana de su autoridad moral. Para ello, ha de erradicar el engaño de su discurso y de sus decisiones. Si duelen, que duelan. Los españoles sabemos estar a las duras. Lo que nos negamos es a que nos vendan el actual estado de malestar como el estado de bienestar que, hace años, disfrutamos. Vamos a peor, pero podemos evitar el abismo. El embarazo bien llevado puede traernos un alumbramiento feliz.

 

Un saludo.



EL DESPACHO OFICIAL

 

 Pepe Blanco es uno de mis personajes favoritos. Por muchas razones. Especialmente por sus cualidades de mozo de tebeo. Se puede situar entre Carpanta, hambriento de poder, y el caco Bonifacio. Qué ricos. Una diferencia fundamental entre el ministro y los héroes de tiovivo. Éstos llenaban de sonrisas nuestras vidas infantiles. El inicuo carterista de Fomento atiborra sus bolsillos con las angustias de los adultos.

 

El personaje José Blanco es perverso de alma y pérfido de acto. El señor de Lugo resume la esencia del socialismo zapateril. Nada hay tras las pastas lujosas de su libro de miserias. Pillado in fraganti con la violación, reniega de los mensajeros que contemplaron la escena. El colmo de la canallería es un estalinista de método bajo la piel de un leninista de opereta.

 

El señor Blanco dice que pone la mano en el fuego por su primo. Se sobreentiende que por el que, supuestamente, contribuyó a henchir su orgullo con billetes de Dorribo en aquella gasolinera que recordaba el camarote de los hermanos Marx. A ver. Que diga lo contrario. Está a lo que pueda largar su pariente por el que se inmola. Tipo siniestro el primo.

 

En la cadena de los prisa, el locutor Francino le coloca la alcachofa podrida para que el de Fomento se explaye y saque fuera todos los traumas. No sea que el pobrecito deje el Gobierno sólo con un fajo delante y otro detrás. Blanco no recibió a Dorribo, se excusa el de la cartera, en una gasolinera. Nada de eso. Lo acogió en su coche oficial. Que es distinto. Las circunstancias del depósito vacío -acaso de carburante, tal vez de bin laden- le condujeron a un lugar tan democrático donde es imposible contravenir ley alguna. Sobre todo por la presencia cercana de agentes de la Guardia Civil. Cómo va a cometer delito alguno en una estación de servicios de combustible. Para eso, tiene su despacho oficial.

 

El caricaturizado Blanco, mitad Carpanta, mitad Bonifacio, fija la mirada en un punto perdido de la emisora subvencionada amiga y, esbozando un ridículo mohín de broma, suelta la machada del día. Para delinquir, ya tengo mi despacho oficial, asevera. O sea, que de la eventualidad de Guitiriz pasa a la sólida estructura del Ministerio. Porque, de creer lo que consta en el sumario judicial, el empresario amigo le untó con cientos de miles de euros que, traducidos a pesetas, son varios millones.

 

El mantra de Blanco es la poción mágica de Astérix. Cuanto más miente, más pronto cava la tumba de su credibilidad. Si él, cual Obélix de grasa y colesterol, se bebió un tonel de la corrupción cuando de jovencito correteaba entre los matorrales de su partido. Más que un galo patriota, es un gallito en corral ajeno con un espolón como azagaya. El despacho oficial del Ministerio era, en realidad, el negociado de la manteca, la tienda del todo a cuatrocientos mil, el comercio de la mafia, el estudio del tráfico de influencias. Gatito lindo.

 

Don José nos ilustra diariamente a los idiotas españoles que no comprendemos su altura de miras. En la gasolinera, se recibe a los administrados. En el despacho oficial, a los aspirantes al cohecho. Es que no nos enteramos. Carpantas de carne y Cacos Bonifacios de hueso. Blanco negro. Negro Blanco.

 

Un saludo.

LLAMAN LOS ZARES

 

 Cuando las musas me abandonan, sustituyo la idea creadora por la finta pseudoingeniosa. Es el caso. Llamazares. El extodo de IU jugaba a zar de la izquierda y, desde su búnker blindado del Congreso, anatematizaba a la derecha al tiempo que coqueteaba con el capital. Llamazares es un vivo ejemplo de la frustración del tirano al que le han asignado el rol de demócrata. Demasiado papel para tan torpe personaje. Busca autor pero no hay quien pierda el tiempo en guiones improbables. El hombre se sentía único cuando en realidad estaba solo. Confundir soledad con singularidad puede ser una patología a tratar por psiquiatras.

 

En esto que don Gaspar es descabalgado de la coordinación de IU gracias al voto democrático en el que nunca creyó la ideología comunista, fanática defensora de la dictadura del proletariado. Pajaritos por aquí, mariposas por allá, igualitarismo por un lado, capitalito del otro costado. Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro diablillos me dan la tabarra. Es que no se lo creen ni ellos. Lara promete la Constitución por imperativo legal. Claro, para él, la mejor constitución es el libro rojo de Mao y la sociedad más feliz es la que se somete al poder y a éste presta obediencia ciega. Claro. Reivindica la república como coartada antidemócrata. Caio es republicano como si dicha esencia fuera incompatible con el poder del pueblo. Que no, hombre, que no, que si no se es demócrata no se puede ser republicano. No les entra en la mollera a estos ventajistas discípulos de Marx.

 

Abierta la X Legislatura, Llamazares protesta ante su situacion de ninguneo por parte de su partido y, a semejanza del niño celoso que se manifiesta díscolo, aporrea la puerta con las punteras de sus zapatos y grita al cielo clamando atención. Se ha cabreado el apóstol de las inconsecuencias porque Lara no ha consentido nombrarlo portavoz de su grupo parlamentario. A ver cómo dará rienda suelta a su verborrea el inflamado diputado. Se comporta como el chavo del ocho: no me tienen paciencia, se queja. Pues no que me ponen detrás de Centellas y de Coscubielas. Gaspar llora con la amargura del príncipe destronado. Como me traten así, me largo. Pues anda que no me deben favores los del Psoe.

 

Penoso. Lo de Llamazares produce grima. De zar reinante a rey sin corona. El asturiano, residente en Madrid, protesta por todo y ante todos. Reclama protagonismo el que fuera hijo único y se rebela contra el advenimiento de hermanos en la fe laica. Con lo bien que estaba don Gaspar. No le queda otra que avivar broncas y alentar movilizaciones callejeras. En su afán por destacar, mete fuego al pajar y al ajuar. La sidra se le ha subido a la cabeza y si tiene que dejar al coloso en llamas, se hace lo que con el Windsor y, luego, a procurar la indemnización.

 

Llamazares, Llamazares, llamaradas, llamaradas, ascuas, ascuas, cenizas, cenizas. Ideológicamente perfecto.

 

Un saludo.

 

 

 



QUIEN CONTAMINA...

 

 Paga. Así lo dice la Directiva 35/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo en relación a la responsabilidad medioambiental. En caso de previsible y/o inminente daño, la autoridad competente de cada Estado miembro obligará al operador a adoptar las medidas preventivas necesarias, o las tomará ella misma y recuperará más adelante los gastos derivados de tales medidas. De sentido común, pero no había que esperar a la legislación comunitaria para actuar en este sentido. En 1998, “reinando” Chaves, no existía la referenciada Directiva pero sí sobrevolaba, amenazante, el problema de la rotura de la balsa de Bolidén. ¿Y quién no estuvo diligente para prevenir? La Junta de Andalucía. ¿Y quién se tocaba las narices en esa Junta? Don Manuel, que ya estaba diseñando el camino para sus hijos.

 

Es verdad que la contaminadora fue Bolidén. Como cierto es que la indiligencia corrió a cargo de la Administración chavista que debió supervisar de cerca las actuaciones de la multinacional. Verdad es que quien debe pagar es la empresa sueca. Como cierto es que Chaves demostró ser un incompetente al reclamar el débito ante instituciones no válidas para ello. Verdad es que el desastre asoló la zona. Como cierto es que la broma nos costó a los andaluces miles de millones de pesetas. Trece años han transcurrido desde la catástrofe. Trece. Trece años de pérdidas económicas y de desprestigios sonados. Trece años durante los cuales no ha pagado el contaminador, sino el pueblo.

 

En este orden de cosas, la Consejería de Ambientazo de la Juntita andaluza se muestra satisfecha. Coloca unas gotas de sudor en la frente del inepto de turno, le enseñan a jadear ante las cámaras para que recojan el cansancio fingido del guerrero y, con cara contrita e incluso llorosa, se ofrece mártir a la ciudadanía. Doña Cinta Castillo ya lo hizo rematadamente mal en su desnorte orientativo. De Huelva tenía que ser para permanecer como una esfinge cuando el huracán de la contaminación levantaba fosfoyesos y cenizas. A falta de pan, vinieron las tortas.

 

Otro militante -he ahí el requisito sine qua non para encaramarse a puestos de tan elevada responsabilidad por más que sus titulares carezcan de los mínimos fundamentos para acceder a ellos- se subió al nido de los “sí bwana”. Don José Juan Díaz Trillo se coronó emperador de las balsas y señor de los residuos. Con el mismo éxito de sus predecesores. O sea, más polución, más peligros para la salud y más hartazgo de tipos tan políticamente despreciables.

 

A Trillo le importan un bledo los avisos de Ecologistas en Acción acerca de una posible repetición de lo de Aznalcóllar. A él le pagan para decir que no y para desmentir a quien acuse de descontrol institucional. Él soporta el descrédito con tal de subirse al carro de la ignominia y de mantener el status y la riqueza inherente al mismo. Le basta con lanzar mensajes mentirosos de tranquilidad imposible.

 

Marzo está muy cerca. Los sillones poltroneros de los potreros consejeros comienzan a moverse de manera indisimulada. El cambio de signo político planea sobre sus cabezas. El Psoe carece de puestos para colocar a tanto amante del dolce far niente. Mira que si Trillo vuelve a la dura cadena de la pizarra y al áspero contacto de las aulas, él que lleva décadas calentando sus finas posaderas en nobles asientos de regios tronos.

 

Lo que sí está claro es que él no va a pagar. Para eso ya estamos los curritos. Sus poemas venideros llamarán a la luz, al aire, a la madre tierra, al agua generosa. Y pintará todo de rosa. De rosa espinosa. No pague, Trillo, no pague, pero aléjese. Verlo me hace vomitar. Me recuerda lo que debió hacer por su ciudad y no hizo. Aléjese. Aunque no pague. Y no cobre. No cobre.

 

Un saludo.

EL FINAL DE LA PESADILLA

 

 Dicen que la distancia es el olvido. Dicen. Tiene algo de verdad. Del mismo modo que el roce hace el cariño. Como si no existieran más afectos que los próximos. Las grandes frases se corrompen en su concreción doméstica. Fíjense: si terminas abandonando algo, ese algo terminará abandonándote a ti. O esta otra: se es joven mientras los recuerdos no arrinconen a los proyectos. Pues queda muy bien, pero todo es discutible.

 

Lo que para este cronista no es discutible es la herida presente. Derrame regueros de sangre o asome la cicatriz, la herida existe. Se discutirá sobre las causas de la misma, acerca del tratamiento a seguir o de los tiempos de descanso. Lo que no admite contestación es la certeza de su existencia.

 

Doña Petronila Guerrero deja su cargo en la Diputación. Su gestión en la presidencia de esa institución provincial ha sido limpia, sencilla, clara. Limpia, sencilla y claramente nefasta. Se puede hacer peor aunque no es fácil imaginar la comisión de tantas tropelías. La veterana militante del Psoe constituye todo un ejemplo de cómo no se debe actuar en la vida pública. Sin embargo, y esa es una de las miserias de su formación sectaria, los tiranuelos de su partido le dan con una puerta en las narices al tiempo que la ¿encumbran? al balcón de la jubilación senatorial. O sea, que en vez de castigar su funesta actividad, la premian por ello.

 

El modelo de actuación se repite una vez y otra. Roma paga a traidores y coloca a leales. Allá donde un vano se abra en el macizo, el espacio es ocupado de inmediato. El problema que se les presenta es la ausencia de huecos en los que las palomas sin alpiste se refugien de las carencias que se vaticinan. La señora Guerrero encontró su columbario y allí aspirará a enquistarse durante los cuatro próximos años. En el Senado se intuye su desvaída figura legisladora. Al menos, en su calentamiento global del climatizado escaño no justificará balsas de fosfoyesos ni despreciará las reivindicaciones de los bomberos ni engañará a los despedidos de Astilleros ni se agasajará con caprichos de palacetes burgueses.

 

Servidor reitera que jamás habló con doña Petri, que la conoce de vista desde hace muchos años, que ninguna intención personal cabe en sus comentarios y que todas las críticas se dirigen hacia la persona pública que tejemaneja los destinos de hombres, mujeres, dineros y recursos varios que la democracia ha puesto en sus manos. No hay más. Ni menos.

 

Doña Petronila abandona la Diputación de Huelva. Nunca debió acceder a ella. Sufrió la derrota electoral más humillante que uno recuerda. Su “odiado” Pedro Rodríguez le demostró que se puede ser pobre y feliz. Sin embargo, la intrigante dama del Hotel París, contenido a duras penas el gesto y fruncido el ceño, como si lloviera en hemisferio distinto. La Cámara alta de las Cortes saludará su llegada. A partir de ahí, confío en que su tarea sea fructífera. Si no sabe, al menos que calle. Si busca consensos, que se aparte de las claques, de los aplaudidores profesionales que jalean a los suyos y abroncan a los adversarios.

 

En Huelva nos libramos de ella. Estoy convencido de que su sucesor a título de cacique no lo hará mejor. Igual de seguro que difícilmente logrará aventajarla en sus tristes decisiones. No obstante, me pueden sorprender. Entre las cuadernas de este barco varado podemos descubrir maderas nobles. Ojalá así fuere. Vaya usted, señora. No le digo vaya usted con Dios no sea que tomemos su nombre más allá de la fórmula común de cortesía.

 

La sorpresa vendría de la banda estrecha de IU. Mira que si Sánchez Rufo entregara su voto a Guillermo García de Longoria. Entonces sí que se podría hablar de final de la pesadilla. Entonces, sí. En vez de pesadilla, un despertar feliz.

 

Un saludo.

LA SECTA DESPIADADA

 

 La rala barba de Griñán se puebla de gnomos. Duendecillos malignos que corretean entre el bosquecillo de vellos que blanquean su cara. El rojez de la ira hace destacar la cara imberbe sobre el níveo mentón del presidente andaluz. Arde San Telmo. El neroniano político pretende incendiar la palabra discrepante. Ya no le basta con marginarla. Su intención decidida es aniquilarla.

 

La prensa recoge sus perversas maniobras. Ahora es tarde. Temprano la emprendió con la emisora más independiente de Huelva. Su odio hacia el adelantado de las críticas radiofónicas y televisivas se plasmó, tiempo ha, en un inicuo acoso administrativo y judicial a fin de exterminar al hombre y de hundir su pequeña/grande empresa de comunicación. En ello gatea el sucesor de Chaves y protector de Mario Jiménez. Anda a cuatro manos como neandertal redivivo. Mas sin éxito. Intenta aplastar la verdad pero los pies ligeros de la libertad impiden su crimen. Busca clausurar la expresión disidente aunque el número de los que han abierto los ojos obstaculiza muy mucho su meta.

 

Desde El País a Público, desde Correo de Andalucía a El Periódico, desde Canal Sur a UNA, la prensa canta en clave Psoe a base de gargantas tragaderas de subvenciones. A los adictos e incondicionales, el cielo. A los rebeldes, el fuego del infierno. No es cierto que Griñán boicotee a las emisoras de la empresa de Federico Jimñenez Losantos. No es cierto que sólo a ellas. La persecución que sufre Antena Huelva Radio es mucho más atroz que las que se ciernen sobre EsRadio. Dónde va a parar.

 

La Dirección General de Comunicación Social de la (shhhhishh)Junta acomete contra Libertad Digital. Qué novedad. Contra Paco Morán no es que haya acometido. El popular presentador onubense ha sido víctima de una embestida que, de no ser por su habilidad estilista, le hubiera mandado al otro barrio. El morlaco juntero, cornilargo y astifino, muestra la mala leche de los mansos y la pachorra de los cabestros. Su mayoral es perito en artes homicidas y arquitecto de necrópolis de demócratas.

 

Sin compasión ni perdón. Desde estas líneas, saludo a Ramón López. Es el artífice de la malla defensiva que sirve de burladero ocasional ante los ataques del Ratón gigante. No me venga nadie con que EsRadio es la única sufriente del poder maléfico de Griñán. No me cuenten historias. La verdadera nació en Huelva, se sigue escribiendo en Huelva y se espera culmine satisfactoriamente en Huelva. En Huelva se plantó cara al matonismo de los mercenarios de Griñán. En Huelva. No se puede cerrar una emisora sin resolución judicial. Juez alguno dictará resolución de clausura que mutile un derecho fundamental. Ningún tribunal se prestaría a tamaña barbaridad máxime cuando la emisora viene comunicando con toda notoriedad, transparencia, publicidad y máxima audiencia.

 

El mérito es mucho y el reconocimiento, poco. Las Termópilas fue un juego de niños comparado con la batalla que se libra en los medios de comunicación. Los invasores persas se llaman enchufados de la Junta. Se cuentan por millares. Los resistentes griegos, menos de trescientos, apenas tres o cuatro. Con todo, no pasan. No, no, no pasarán. La secta despiadada no se saldrá con la suya.

 

Un saludo.

LA DIMISIÓN DE RAJOY

 

 Cómo. Por qué. Aré lo que pude. Haré lo que pueda. Observen la diferencia escrita respecto a la sonoridad que se escucha. Algunos hacen lo que pueden. Otros aran lo que son capaces. Aré. Haré. No es lo mismo pero suena igual.

 

A los enemigos de la realidad les ocurre lo que a los listos que oyen campanas pero no distinguen tañidos. Antes de que Rajoy sea investido como presidente del Gobierno erial que le ha dejado el inicuo Zapatero, antes de que las Cortes procedan a nombrarlo de manera solemne, antes de todo eso, ya se han levantado las voces huecas y carroñeras de sus enemigos exigiendo su dimisión.

 

Se necesita ser malvado. Las redes sociales aventan miles de mensajes preñados de odio hacia el líder del PP. Acaso no puedan acometer un atentado como el que ciertos asesinos prepararon a José María Aznar, pero ya polucionan el aire con sus llamadas a la insumisión. Consignas ponzoñosas salidas de las entrañas de gente mal parida y peor crecida. No por imprevisibles, estos lemas dejan de provocar náuseas democráticas. Constituyen todo un cántico estalinista de apoyo a las dictaduras.

 

Letra y música compuestas y arregladas por sujetos pagados por la izquierda fascista. El "onceeme" se traviste de facebook y de twiter con análogas intenciones desestabilizadoras y traicioneras. Dicen defender a los parados y a los desahuciados cuando contribuyeron durante el zapaterismo a su incremento desmesurado. Amenazan con la calle. En el Madrid de Esperanza Aguirre ya dieron muestras de sus bravuconadas. Muchos liberados sindicales atizan el fuego de la discordia social. Culpan al inocente de las fechorías del judas. Psoecialistas de Rubalcaba, izquierdosos de Lara, esbirros de Toxo y Méndez esperan el momento adecuado. Qué pasaría si Rajoy saca a España de las aguas movedizas en que la hundió el Psoe.

 

La proximidad del próximo veintiuno de diciembre está poniendo nerviosos a los jefezuelos de las pandillas de descerebrados que pululan por Sol y San Jerónimo. Rajoy debe dimitir. Ahora mismo. La derecha liberal les da miedo. No por ser derecha. Por defender las libertades. Lo propio. Quienes invocan la carga histórica del franquismo caen en la demagogia de los tiranos. Los bombarderos planean destruir la democracia. Es el sino de los desleales.

 

Rajoy será presidente del Gobierno de España. Por obra, gracia y arte de un pueblo que crece cariñoso y firme. Si antes no disparan a su corazón, Mariano regirá el país al menos durante los cuatro años que vienen. Y si no lo matan los asesinos a sueldo, administrará con prudencia y sabiduría. Los asustacalles y los espantaviejos acosarán todo lo que su rencor inhumano les posibilite. No pasarán. La muralla de la ciudadanía se levanta contra los invasores.

 

Rajoy: abre la muralla de la transparencia, seca los pozos del desempleo, iza la bandera de la prosperidad, despierta la confianza de los incrédulos, construye los puentes del entendimiento, otorga al Parlamento la voz que otros cegaron. Haz lo que debas, Mariano. No renuncies. Millones de personas han depositado en usted su esperanza de una España mejor, más igual, más justa y más libre. Con arreglo a la ley y al derecho.

 

Un saludo.

REGALÍAS

 

 En Roma se llamaba derecho natural al conjunto de primeros principios de lo justo y de lo injusto, inspirados por la naturaleza. Los romanos lo admitían entre todos los hombres, a diferencia del que era peculiar de sus ciudadanos. La suprema potestad del Estado soberano le lleva a adoptar prerrogativas. Así era y así es.


Los parlamentarios disfrutan de privilegios. Sabido era y conocido es. En tiempos de bonanza, sus fueros pasan inadvertidos. En épocas de crisis, sus mercedes encuentran contestación universal. Cayo Lara ya hizo amago de desprendimiento. En el líder de la izquierda pro-Amaiur, sus movimientos suenan a cascos equinos de la demagogia andante y a sabor fétido de dictaduras latentes. Caso distinto es el de UpyD. La pequeña formación política de Rosa Díez se ha apuntado a esta cartilla de gavilleros de un trigal sordo. Toni Cantó ha dado, claro, el cante. Mala cosa para el actor metido a diputado el colocar frente a la audiencia el espejo oblongo que refleja personalidades de dudosa honradez.



El actor/diputado Cantó quiere renunciar a algunas de las preeminencias que el Estado le otorga. Ni adeseele ni pensiones ni hoteles. Si los demás aceptan las regalías, allá ellos. Su compañera de partido y de escaño, la periodista Irene Lozano, no ha querido quedarse atrás y se ha sumado al carro de los curritos. Muy, pero que muy, bien.



Sin embargo, ni una ni los otros han hecho ascos a su inmunidad parlamentaria. Cabe esperar, no obstante, que, en caso de imputación, se alejen de los dichos, hechos y desdichas de Pepe Blanco, torquemada de cabecera de los cristianos viejos y de los neoconversos. En este sentido, la iniciativa es digna de alabanza y encomiables las actitudes de todos los congresistas, de izquierda o de derecha, que van de las palabras a las materializaciones.



La democracia se justifica, aparte de por sus resultados, por el contrato electoral que vincula a electores y elegidos así como por la proscripción de la arbitrariedad que repugna al derecho. De esta manera, se llega a establecer la igualdad de todos como adjetivación de la libertad universal. Este contrato se perfecciona a partir de la constitución de las nuevas Cortes. Los que añaden cláusulas particulares al mismo se comprometen a su cumplimiento.



Uno se complace en destacar acciones constructivas provenientes de la clase política, aunque sea de una minoría absoluta, sí, pero totalmente significativa. La distancia entre puntos muy alejados comienza a salvarse a base de pequeños pasos. Algunos ya sembraron la semilla. Acaso, algún día, otros rieguen la planta con el sudor del abandono de sus regalías institucionales. Acaso.



Un saludo.



LA PEOR EDUCACIÓN

 

 Con la educación sucede lo mismo que con la sanidad. Miles de profesionales de categoría en manos de cientos de mequetrefes políticos que confunden el logaritmo con un baile antiguo y creen que la estomatología es una técnica sobre los estómagos agradecidos. Los suyos.

 

La peor educación y la peor sanidad. El más cotizado caballo de carreras nunca ganará un derby si su jinete pesa doscientos kilos y monta mirando hacia las manos traseras. Es imposible. Pues eso es lo que reina en España desde que al perverso Zapatero le regalasen la presidencia y desde que en Andalucía mangonean los que, por lo menos hasta marzo de dos mil doce, siguen desvalijando los bolsillos de los ciudadanos.

 

Aparte de ineptos y golfos, recortadores de derechos y amputadores de libertades. No se puede tener más poca vergüenza política. La Consejería de Educación ha sido un campo de batallas intestinas entre psoecialistas progres, psoecialistas puretas, psoecialistas canallas, psoecialistas lascivos, psoecialistas buitres y pseocialistas eunucos. Miles de puñaladas traperas han precedido al reparto continuado de la tarta que se retroalimenta todos los años. Fíjense que al frente de la Dirección General de Recursos Humanos colocaron al muñidor de los grandes enchufes que se teledirigen desde aquel despacho.

 

Si desde la central lechera andaluza se dictan consignas bandarras, qué no se ordenará desde la sucursal de Huelva. En la onubense, se apoltrona el conseguidor mayor de la secta. Pasan los delegados y él permanece, imperturbable, con cara de tonto, como quien no quiere la cosa, manejando con habilidad los hilos del tejemaneje.

 

Aquí no pasa nada, dicen los que no nacieron en Cabra y nunca aprendieron latín ni español. Nada bueno, claro está. A estas alturas de la película, los directores de los centros públicos se escandalizan porque no han recibido ni un euro para los gastos de funcionamiento. Dónde está el escándalo. Si los jerifaltes de Torretriana se han gastado el oro y el moro en el moro y el oro. El curso académico cubre su tercer mes y la Junta/Yunta no ha dispensado ni una sola partida presupuestaria. Los profesionales de la enseñanza lidian con el toro castrado de la iniquidad institucional. No hay ni para gasto corriente. Lo mismo les cortan la luz, el teléfono o el crédito de la papelería vecina. Lo de la calefacción, la natural y mucho es. Para calentarse, un plumón de IKEA o de mercadillo de los viernes.

 

La calle es un clamor. La gente trata de salir de paseo y de consumir un café para justificar su asiento de horas en el establecimiento hostelero del centro de la ciudad. La educación sufre los embates de la crisis. El profesorado soporta a duras penas las inclemencias de la tempestad que se abate sobre ellos en los últimos años. No se puede entender semejante despliegue de solidaridad y de responsabilidad. Se están convirtiendo en oenegés ambulantes que tiran “palante” el coche pinchado de la actividad educativa. Menguan sus sueldos y crecen sus obligaciones. Así están. Estresados, cansados, desmadejados. Y pese a ello, no desmayan.

 

Desde la atalaya de los años y el conocimiento que la experiencia proporciona, este articulista asegura que ni en tiempos del franquismo más aterrador, los profesores vivieron peor. Con todo, la calidad de la enseñanza se salva gracias al esfuerzo de los docentes. Qué buenos resultados si contaran con ejecutivos honrados en vez de con gañanes impúdicos.

 

Un saludo.

EL RIESGO

 

 A vueltas con la (in)dirigencia de la Junta del Psoeandalucía. A la entrada y a la salida. Las veinticuatro horas de los trescientos sesenta y seis días entre años bisiestos. Con la misma facilidad que mienten, meten la pata y la mano. Especímenes únicos de una cuatrebanda.

 

La penúltima es lo de la autotutela. Vamos a ver, autotutela es la prerrogativa de la Administración por la que es el ciudadano disconforme con sus decisiones el que debe impugnarlas ante los tribunales. Si no lo hace, los actos administrativos son absolutamente válidos, obligatorios y eficaces. En este sentido, la autotutela que desarrolla el (des)gobierno andaluz puede llegar a ser objeto de tanto abuso que los tribunales no dan abasto a miles de recursos. Es más, parece ser que el propio Tribunal Constitucional ha destacado que ciertas técnicas de autotutela pueden ser inconstitucionales. De ahí que cuando la autotutela tenga carácter sancionador o ejecutivo, deba interpretarse de forma restrictiva, pues ha ocurrido, y ocurre, que los máximos (ir)responsables de la Junta llegan a coaccionar bajo amenaza de males personales y profesionales de difícil reparación moral.

 

Me sé de una funcionaria de probada honradez y de intachable conducta que sufre los rigores malignos y manipuladores de una Inspección de servicios a la que molesta la categoría profesional de la trabajadora. Una entre un elenco de mujeres extraordinarias en el desarrollo de su puesto laboral. La superioridad utiliza la autotutela como un arma incendiaria que aniquila al disidente, al discrepante, al sobresaliente y al terete. La (pseudo)dirección de la Junta se aprovecha de su fuerza y sacude al que se atreva a rechistar o a estornudar. Es el síndrome de los "espaldas ciclistas", que se agachan ante los fuertes pero dan patadas en los pedales de los más débiles. Hasta que surge el francotirador, el outsider o el ejército bien pertrechado. A partir de ahí, los lloros de impotencia de los tuteladores.

 

El caso de Bolidén, la multinacional sueca, es clarividente. Mira que lo tenían fácil. Para que la empresa responsable de los vertidos en Aznalcóllar restituyese o reparase lo destrozado, la (dis)Junta no tuvo mayor ocurrencia que esgrimir su fusil de autotutela a sabiendas de que carecía de esta competencia para este tema. Si los servicios fúnebres, digo antijurídicos, de la (arre)Junta ignoraban el dato, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía se ocupó de que lo supieran a través de una Resolución -¡de 2004!- contundente. Con todo, los de Chaves, como los que cuando cogen una vara no se detienen hasta que la dejan totalmente pelada. A pesar de la parte dispositiva del TSJA, recurrieron al Supremo. Y el alto tribunal ha dictado un Auto -¡en 2011!- remarcando la incompetencia de la (contra)Junta.

 

El señor Mario Jiménez, uno de los mayores trepas políticos que ha parido nuestra Autonomía, perito en descalificaciones y doctor en carencias universitarias, ha declarado al respecto que “es inexplicable la sentencia del Supremo”. Toma ya. Para él, como si la redactan en chino mandarín o en arameo. Ni se entera Mario Jiménez ni se quiere enterar, ye-ye, porque la falta de entendederas no es óbice para ser portavoz de su partido en el Parlamento andaluz. No es que la (chula)Junta yerre en el procedimiento, es que se los pasa todos por el arco de sus arbitrariedades. Hubiera bastado que donmanué, el papá de Paula y de Iván, hubiera interpuesto una denuncia ante la jurisdicción en vez de hacer lo que, como acostumbra, le sale de sus partes blandas. A la elocuencia de Jiménez se agrega la abracadabrante respuesta del señor Trillo, consejero de un cuartito de Ambiente. Ausencia de leyes claras, reprueba el profesor que ha olvidado, por el tiempo sin ejercer, el color y la textura de una tiza.

 

Mientras los magnates del dinero del contribuyente compiten en desaciertos verbales y en tropiezos actuantes, los de Bolidén se pitorrean. Ni un euro. A ver si dentro de cincuenta años, se olvidan de la catástrofe. Habrá que esperar a las elecciones de marzo. Si triunfa el PP, mantendremos posibilidades de que el asunto se encauce por donde debe. En caso de victoria electoral de los de siempre, habrá que indemnizar a los suecos por daños morales. Las costas, aparte. Es el riesgo de que la lotería toque a unos cuantos ineptos y a unos muchos miserables. Es el riesgo.

 

Un saludo.

 



REAL FAMILIA

 

 El caso Urdangarín anuncia fuego. La humareda indica el lugar del incendio. Mas únicamente avanza la posición de las hogueras. Los cronistas se hacen eco de las funestas repercusiones que la posible imputación del yerno del trey supondría para la institución regia. La familia real española integra, además del monarca, a su esposa Sofía, al príncipe y a las infantas con sus respectivos cónyuges e hijos. Los demás parientes forman lo que se denomina familia del rey.

 

El matrimonio de los hijos de Juan Carlos es un asunto de Estado. Así lo contempla la Constitución cuando explicita en su artículo 54 que ha de ser aprobado por el propio rey y por las Cortes. Ello, so pena de perder los derechos sucesorios. Cualquier renuncia en el orden de sucesión habrá de resolverse mediante ley orgánica. No obstante lo anterior, la única persona inviolable y no sujeta a responsabilidad es la del rey. La única y va que chuta.

 

La ley diseña un marco y delimita el ámbito público de la institución aunque la esfera de privacidad de la familia está presente y bien presente. Comentaristas diversos han expresado su parecer sobre cómo han de actuar los reyes en el caso Nóos. La mayoría no duda en preservar la honorabilidad de la institución por encima de la unión de la familia. Se invita a la infanta Cristina a romper su matrimonio a fin de no perjudicar a la Corona. Se critica a la reina consorte por su reciente visita a su hija y a su yerno en Washington. A la primera se la anima a defender su deber filial por encima del de consorte. A la segunda se reprocha su imagen de madre antes que la de esposa del rey. Ojito.

 

Tiempo atrás escribí la analogía que servidor observaba entre los Borbón de España y los Romanov de Rusia. La nuestra es una gran nación aficionada a la sangre y adicta al dolor. Derribar ídolos es un deporte de masas. Hoy se reivindica la República más por fracturar el país que por convicción ideológica. La diana se ha puesto, hace años, sobre las cabezas de la monarquía. Un euro la tirada. Barato. Casi gratis. Pasearse por el precipicio no es una práctica recomendable. La escalada hay que dejarla en manos de especialistas. Los accidentes son frecuentes entre los aficionados a subir montañas y rocas peladas. El esfuerzo del rescate se une al precio en vidas y dinero de la operación. Dirimir responsabilidades es un ejercicio vano cuando los sujetos agentes van de progres o de carcas.

 

La monarquía sufre déficit de popularidad. La crisis ha contribuido a depreciar la alta consideración que, en general, se tiene del rey y de su familia. Filósofos ha que se manifestaron juancarlistas antes que monárquicos. Sofistas destacan su pasión por la república antes que declarar su respeto a la democracia coronada. Dice la leyenda que el godo Wamba ordenó decapitar a su chambelán por gritar silencio a los cortesanos que hablaban en las proximidades del dormitorio regio. No fueron los nobles parlanchines los que despertaron al rey. El causante del desvelo fue su hombre de confianza. La buena intención del consejero acabó en tragedia.

 

Uno piensa, desde la mentalidad del hombre mayor, que la infanta debiera renunciar a sus derechos al trono e incluso a la pertenencia a la familia real. En ningún caso, habría de romper la suya propia. Al menos por esta causa. Los motivos de ruptura matrimonial deberán discurrir por asuntos diferentes. La ciudadanía está ávida de grandeza moral y harta de noblezas de título. Si Urdangarín es un villano, que pague por sus hechos. Abandonar a su marido por las posibles fechorías de éste sería razón de peso si mediare engaño. En su ausencia, la malhechora sería ella. O su vínculo matrimonial vale un griñán de lata. Es preferible que proteja a su real familia que a la familia real. Sería todo un síntoma de normalidad democrática sin que se deteriore la figura del Jefe del Estado.

 

Y el discurso alcanza desde el primero al último. Lo que importa a la democracia es que sus más altos representantes sean un ejemplo de autoridad moral y de amor por su patria. El pueblo entiende deslices. Lo que no soporta son marionetas corruptas.

 

Un saludo.

EL CERCO SE CIERRA

 

 Va de dirigentes indignos, de mandatarios ilegítimos, de regentes ilegales, y de gobernantes no ejercientes. Va de presidentes andaluces arbitrarios, prepotentes, antigarantistas y corruptos. Tanto monta, monta tanto el chavismo como el griñanando. Amargura de Andalucía. Sobra a Chaves desvergüenza política y adolece Griñán de gallardía tuteladora. Vaya par de gemelos.

 

Si los apoyos institucionales a su hija Paula han dado pábulo a toda suerte de críticas y de denuncias, los impulsos económicos a su otro vástago, Iván, han llenado los titulares de la prensa independiente. No, en Canal Sur nada se dice al respecto. En los medios subvencionados, tampoco. Saben que la conservación de sus empresas depende en exclusiva de la sumisión al camisa vieja de la foto de la tortilla. Un promotor inmobiliario apellidado Rodríguez ha reconocido el empujón benefactor de la Junta que presidiera donmanué para sus proyectos golfoturísticos. Con lo cual, de ratificarse el sosias patronímico de Zp en sus declaraciones judiciales, estaría abriendo la puerta del delito tipo tráfico de influencias.

 

Influencia que lleva a crédito. Crédito que traslada el dominio. Dominio que comporta poder. Poder que conduce al peso. Peso que aplasta a base de ascendencia. Ascendencia de hijos a padres y descendencia de progenitores a prole. Pero al revés para que me entiendan. En medio, palanca de desprestigio democrático que se nutre de rancios caciquismos, sujeciones con mano férrea de recomendaciones soberanas, y presiones indiscutidas de oligarcas sin escrúpulos. La goma elástica de donmanué está a punto de romperse. A poco que la Fiscalía se tome en serio su función, el extensor puede propinar un duro golpe en el rostro del abusón.

 

De rodillo a rodillo y tiro porque me da la gana. De tal causahabiente, tamaño heredero. De semejante virrey, tal delfín. Griñán es el rostro menos duro de una forma fascista de gobernar. Don josantonio es el lado menos oscuro de unas tácticas mafiosas. Los fondos de reptiles se generaron en plena era Chaves con el conocimiento de quien sería su sucesor a título de padrino. La Intervención General de Hacienda notificó a los capitostes de algunas Consejerías la cadena de irregularidades y deficiencias detectadas en el traspaso de fondos a la Agencia Idea. Mala idea la de la Agencia. Peor ejecución. En Hacienda mandaba entonces, y mucho, dongriñán, que no se dio cuenta, cegato él, sordo él, mudo él, de que se habían transferido más de treinta mil millones de pesetas despreciando el criterio de contabilización establecido. Casi ná.

 

Con esta casuística y otros fundamentos similares, la Juez Alaya/Atalaya ha tenido los redaños y el brío de hacer frente a estas prácticas indecentes hasta poner a unos en fuga, a otros en proceso y a terceros escapistas a punto de cantar la gallina. El siguiente paso es Griñán. El jefe de Recio, Mar Moreno, Aguayo, Mario Jiménez y otras indignidades actuantes se escuda tras unas consignas leninistas del peor estilo delincuencial. Ni hay pruebas ni las habrá. Como donfelipegonzález con el escándalo de la corrupción que marcó su época final y su decadencia. Sin embargo, los informes están ahí. Es posible que el proceso quede en aguas de borrajas porque los destructores de pruebas y los incendiarios de documentos son muchos y expertos. Lo que no podrán eliminar es el tufo a corrupción. Huele que apesta. Paredes, muebles, telas, cueros y forjas están imbuidos del olor a quemado.

 

Los afectados somos los andaluces. Los golfos y canallas, los autores y cooperadores de la supermillonaria estafa. Sobre ellos se está cerrando el cerco de la justicia y de la ley. Lo mismo acaban confesando o, como el escorpión, se clavan su aguijón para no sentir el fuego de las condenas.

 

Un saludo.

OTEGUIGUREN

 

 Es que no sé. Es que me confundo. Es que me “trompico”. Es que con tanta trola, ya no sé si me hablan de Otegui, de Eguiguren, de Zapetaro o de Etazapa. Sueño o me colocan. En todo caso, las pesadillas se hacen realidad. Lo de Etapsoe se confirma. ¿O es Psoeta? Qué casta la de estos golfos. Menuda ralea la de los mentirosos del Desgobierno. Lengua miserable la del portavoz Blanquinegro. Jauría de indeseables.

 

Que sí, que sí, que Eguiguren ya está aquí. Que ha confesado. Que negoció con Eta. Antes y después de la T-4. Que ha firmado la rendición de España. Que Mayor Oreja tenía más razón que un santo. Que la golfería psoecialista no se ha limitado a dejar el país como un páramo. Que las huestes de Alizetapé han consumado su felonía respecto a la nación española. Que cuando abandonen el poder nos vamos a encontrar cadáveres dentro de cada cajón ministerial.

 

Toda la batahola de la paz de Eta era un cuento chino. Las lágrimas del presidente zangolotino rezumaban falsedad. Es el último regalo del subgobierno psoecialista a la banda de asesinos. Los criminales etarras estaban acabados, desnutridos, famélicos. A partir del 11-M, la secta que abjura del socialismo ha engordado a la bestia. La alianza infame se ha materializado a espaldas de la ciudadanía. Otegui pena, por poco tiempo, su complicidad en los asesinatos. Eguiguren ríe las maldades y se jacta de su cinismo. Los batasunos se crecen y las víctimas lloran. Zapatero nos hunde y Felipe nos pisotea.

 

Y ahora, qué. La cuestión no es que el partido/secta quiera rentabilizar la paz de los muertos. El problema es que llaman paz a la firma de un pacto lóbrego y lúgubre. El asunto radica en el precio que habremos de pagar. El contubernio psoe-independentista tiene nombre de Arnaldo y se apellida Oteguiguren. Arnaldo no es el conde del romance. Es el esconde del jueguecito infernal de rol rompeestado. Aquel Arnaldos iba a la caza, halcón en mano. Este Arnaldo se distingue por el hacha que mata y la serpiente que estrangula.

 

Quedarán para la posteridad. Las maniobras innobles del presidente villano se escribirán en góticas letras negras con ribetes colorados de sangre inocente. La historia recogerá la dimensión del delito contra la nación. El artículo 2 de la Constitución se corresponde con el 543 del código penal. Lo de Oteguiguren es un ultraje a España. La tipicidad del delito se manifiesta en unirse a sus enemigos prestándoles ayuda o socorro.

 

Se impone la reflexión. La paz armada no es paz. No puede haber armisticio porque nunca hubo declaración bilateral de guerra. Un gobierno democrático no puede negociar con chantajistas asquerosos que han hecho trizas la palabra y encumbrado la parabellum y la bomba. Lo que pasa es que Oteguiguren ni es demócrata ni es persona. Como máximo, un miserable que saca tajada del miedo colectivo. Es un lobo con hambre de poder. Acaso un etarra infiltrado en la cueva de ladrones que se ha excavado al amparo de una formación política.

 

Una vez Zp abandone el altísimo cargo que jamás debió tener, debieran acompañarle todos los faisanes canallas que con él ensuciaron el poder del pueblo. ZP es el soberano de la ruina. Oteguiguren, su visir. Les vayan dando. A los dos.

 

Viva la Constitución de España. Viva.

 

Un saludo.

NO TIENEN REMEDIO

 

 Cuando el diablo se aburre, mata moscas con el rabo. El instinto del demonio es, al igual que el del escorpión, matar. Da igual como te pongas. Al final, todo se reduce a lo mismo. A llevarse a un prójimo al otro mundo. No caben perdones ni excusas.

 

El informe no vinculante de un grupo de expertos nos deja boquiabiertos. Veintisiete grupos de expertos diferentes al nombrado por el Gobierno podrían emitir otros tantos informes notoriamente opuestos al señalado. Basta con disentir en el punto de origen de la historia que se esté fraguando.

 

El Valle de los Caidos es un símbolo de la historia reciente de España. En el interior de la Basílica yace el cuerpo del que fuera Jefe del Estado de España, el señor Franco Bahamonde. Sepultura distinguida para quien fue un santo y seña de la dictadura europea durante el siglo XX. Paradojas de la vida: su cadáver ocupa un lugar más amplio de tierra que los restos mortales de quienes combatieron por la República durante la Guerra Civil. Qué mayor ejemplo de igualdad que la muerte. El cementerio acoge a ricos y pobres, a buenos y malos, a demócratas y tiranos, al Generalísimo y al soldado más desconocido. Lo que la vida enfrentó, la muerte vincula.

 

Erigido en su momento como exaltación de la victoria del bando nacional, el Valle de los Caidos duerme el sueño de los olvidos. Despertar los recuerdos cainitas constituye una mala praxis. Si algo ha caracterizado al Gobierno de Zapatero ha sido, precisamente, su perversa intención de avivar fuegos de los que apenas quedaban cenizas. Cuando Machado escribió lo de “españolito que al mundo vienes te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”, presagiaba la venida de apocalítpcos que desayunan rencores y cenan venganzas.

 

Franco pasó a la historia del colectivo y ni los libros de texto del Bachillerato prestan demasiada atención a su figura. La aburrida izquierda antisocial construye fárragos de odio en vez de levantar quintaesencias de concordia. Persiguen trasladar, de abuelos a nietos, el enfrentamiento belicista que condenan con la boca chica y alientan con los hocicos de vampiro. En lugar de concentrar sus fuerzas y sus voluntades en contribuir a recuperar el estado del bienestar que se ha ido perdiendo, ellos, erre que erre, sacando brillo a la dictazurda del proletariado con menos hijos que ha contemplado el devenir de los pueblos. Qué importará a esta gente del psoe lo que sus políticas mafiosas han dispensado a los curritos de este país. Les basta con seguir chupando del bote público mientras canturrean la musiquilla de la internacional cuya letra ignoran.

 

Si lo que molesta es el nombre, cambiemos el de Valle de los Caidos y, en su lugar, bautícesele con otro que satisfaga a todos. Pero no cambiemos la historia. Interpretémosla con rigor pero sin fanatismos. Al paso que marca el escuadrón negro de los nostálgicos de la crispación permanente, en poco tiempo reclamaremos al Papa que venda a los magnates del petróleo la basílica de San Pedro del Vaticano y con los dólares recaudados se mitigue el hambre en el mundo. De esta forma, los mercenarios fascistas satisfarán otro de sus chacras vitalicios: eliminar a la Iglesia católica de la faz de la tierra.

 

No tienen remedio. No lo hay para quienes precipitan al pueblo entre los acantilados de su ignorancia. Sólo reconociendo las culpas, surtirá efecto el remedio. A esta banda de andrajosos de corazón, las razones tienen el color del dinero. Fuera del vil metal, Franco.

 

Un saludo.

LA JUNTACHULA

 

 A base de pan. Cuenta el chiste que Romualdo consiguió comerse, él solito, el buey a base de pan. La Juntachula es como el Romualdo del chascarrillo. Atiende las peticiones de los jueces cuando agota los plazos y pende la espada de la justicia. Así por siempre y ojalá que no para siempre.

 

Hace falta más de uno y de dos mandamientos judiciales para que los chulijuntas entreguen los expedientes exigidos. El juez puede esperar meses a que la juntasecta le salga de allí remitir la documental pretendida. Si quien lo solicita es un particular, apagamos y nos vamos. Misión imposible ocho. Las multas de 600 euros las paga el contribuyente pero no el funcionario a dedo de turno que se limita a obedecer las órdenes del superior que lo nombró, como si de esta manera hiciera decaer su responsabilidad. Por eso, estirado el elástico del tiempo y antes de que se deduzca testimonio a la Fiscalía en pos de posibles derivaciones penales, los junteros chuleones terminan por entregar, tarde y casi siempre mutilado, el expediente administrativo. Son los “mascas” de la mili particular del Psoe. Los más caras.

 

Entre la maraña de barbaridades perpetradas por esta Chulajunta, destaca, por mérito propio, la consejera de Presidencia, la simpar señora Mar Moreno. Esta mujer es que se pone a la cabeza en cuanto a engreímiento se refiere. Menos mal que es licenciada en Derecho, que si su doctorado se restringiese a los estudios de servilismo teledirigido como el de su compañero Mario Jiménez, no calculo a dónde podrían llegar sus invectivas. La susodicha politiquilla considera normal el follón de demandas contenciosas a consecuencia de la política de blanqueo de trabajo llevada a cabo en el sector público con el fin de beneficiar a unos cuantos miles de amigos y familiares a los que se convertirán en esbirros paniaguados por los siglos de los siglos. Chulapa que es ella. Y recurrirá cuantas sentencias se le pongan por delante hasta agotar los recursos. Juececitos/as a la más caleidoscópica representante del far niente institucional. Vamos, vamos.

 

Qué nivel de bravata y de jactancia ha alcanzado la Chulajunta que pasa de la imputación del director general de empleo y de la petición de una fianza millonaria a su suegra por la ñoñería de las prejubilaciones fraudulentas. Envidia cochina. A ver por qué la suegra no va a tener derecho a prejubilarse con la ayuda de su yerno. Después se quejan de las malas relaciones familiares con las suegras. Hombre, que la mamá política del político director general de la leche ha cobrado lo que corresponde a toquisque por trabajar en la galletera. Bueno, sí, pero es que la inteligente dama nunca trabajó en esa empresa. Bueno, y qué. Como si fuera exfutbolista. Pa chulanga, la griñajunta y pa puteado el administrado.

 

Y en cuanto a las elecciones, allá por marzo ventoso. Antes se afilan alfacas y se ocultan pruebas. Después será el crujir de dientes. De los chulos, ni rastro. La única herencia será el campo de minas y el entorno de ruina. Anden ellos calientes y que se joda la gente. Versión libérrima de la expresión de Góngora. “Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías, mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno; y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente”.

 

Un saludo.

ODIAIUR

 

 Hay nombrecitos que duelen y que hieren. Uno de ellos, Amaiur. El que la coalición independentista vasca apadrinada por ETA porte los fonemas “ama” ya escuece. Otra cosa es lo de “odia”. Odiaiur sería más propio a este grupo proetarra o filoetarra que, merced al Psoe y al Tribunal Constitucional, puede llevarse el dinero del Estado del que pretende separarse por las buenas o por las malas. Odiaiur, sí. Cosa distinta es el Amaiur, Maya del Baztan, vivo ejemplo de la heroicidad de un pueblo que se resiste a ser anexionado aunque, al final, sucumbe. Aquellos navarros sí amaban. Los coaligados de Amaiur odian.

 

La democracia es tan imperfecta pero a la vez tan hermosa que admite en su seno a grupos políticos que persiguen demolerla. La Constitución es tan libre que no pone trabas a las formaciones que alientan su eliminación. Odiaiur ha dispuesto de muchos votos en el País Vasco, tantos como para obtener seis escaños en el Congreso. Hay que rendirse a la evidencia. Lo que uno no debe hacer es conformarse con la injusticia ni con la ilegalidad que suele ser antesala de la primera. España sabe que tiene al enemigo en casa y el respeto a las normas la impele a obrar rectamente. Esa rectitud no debe derivar en atajo para que exista un grupo parlamentario si no alcanza el porcentaje que el reglamento establece. Al pan, pan y a ETA, disolución y entrega de armas.

 

La lucha soterrada de algunos partidos vascos por la independencia del territorio ha asomado su cabeza de serpiente mortífera y lo que era una aspiración se ha convertido en una exigencia. El PNV ha sabido imprimir a sus acciones el acierto político de ir desgarrando las bases institucionales del Estado hasta debilitarlo lo bastante como para hacer rutinario lo que es un consumado acto de fuerza. Urkullu ha pedido a Rajoy que no discrimine a Odiaiur en lo que se refiere a la tanda de conversaciones que el nuevo presidente del Gobierno va a emprender con las fuerzas políticas democráticas. Democráticas, sí. Antidemocráticas, no. El dirigente peneuvista se ha marcado tres objetivos que se resumen en uno. El primero, separar al País Vasco a la vez que responder a la crisis que él ha contribuido a agravar; el segundo, independizar a Euskadi al tiempo que llama a la paz de los cementerios llenos de víctimas del terrorismo; el tercero, patalear las posaderas de España al ritmo del nuevo status político que reivindica. Una joya el hombre. Y si no hay magdalenas, pues se pide magdalenas.

 

Odiaiur se regocija de satisfacción. Si Rajoy no cede a lo del grupo en la cámara baja, ya vendrán los salvadores de Otegi a prestarle un diputado y lo que haga falta porque dos que se acuestan en el mismo colchón es que ya eran de la misma condición. Pero apuesten a que la basca vasquista conseguirá la basca española. Dicho en términos menos crípticos: la pandilla de Euskadi logrará que los españoles sufran un estado tal de ansiedad que terminemos vomitando. De ahí lo de Odiaur.

 

Un saludo.

LA DERECHA NO SOCIAL

 

 Por sus obras los conoceréis. Por sus ideas los identificaremos. La demagogia supone la degeneración de la democracia. Un programa político que persigue el halago o la concesión para alcanzar el poder o mantenerse en el mismo se sitúa en el polo contrario a la verdadera intención fáctica. Que una cosa es predicar y bien distinta el dar trigo.

 

Haber mamado la dictadura durante veinticuatro años de una vida sexagenaria marca a fuego. Al menos con Franco sabíamos a qué atenernos. Corríamos ante los grises y conspirábamos en las catacumbas no secretas. Escuchábamos Radio París y soñábamos con la desaparición del régimen a partir de la muerte de su caudillo. Caudillo que no era demagogo porque la implantación social no era sometida a estudio ni a discrepancia abierta.

 

Con la democracia, -felices quienes podemos disfrutarla pese a sus agujeros negros-, advienen los caudillos demagogos. Ejercen el poder de forma imprudente, léase la segunda legislatura de Aznar; de forma caprichosa, mírese hacia el zangolitinismo de ZP; e incluso temeraria, baste recordar el terrorismo de estado perpetrado por el felipismo. Una vez alcanzada la aprobación pasional de las masas, emprenden su ansiada meta de ejercicio de una voluntad despótica y absoluta. No se trata de derechas ni de izquierdas. Hablamos de partidos, de formaciones políticas. Y si no, les cito dos ejemplos candentes.

 

En Cataluña, la derecha independentista encarnada por CiU ha comenzado a gobernar a mandoble libre contra los derechos sociales. Artur Mas mantiene sus embajadas y sus televisiones con millonarios costes sin perturbarles el cerrar centros de salud ni el apretar el cinturón a las escuelas públicas. Su conseller de Salud quiere reformar el sistema sanitario de España. La Seguridad Social deja paso a una póliza básica de obligado seguro en virtud de un determinado nivel de renta. Como la sociedad ha vivido mejor de lo que le correspondía, ahora, afirma el politicastro de derecha antisocial, toca vivir peor aunque no por ello se viva mal. Tócate las narices. La intemerata. De aquí a los pensionistas de lujo frente a los jubilados de aluvión.

 

En el resto del estado español, la izquierda menos social que ha conocido la historia de nuestra democracia ha congelado las pensiones. Un recorte singular y único al que IU no opuso la resistencia que se requería y al que Comisiones Obreras ni UGT respondieron con una estudiada pasividad cómplice. Esos pensionistas han perdido un tres por ciento de poder adquisitivo, que corresponde a la inflación existente. Los pactos de Toledo se han ido al garete y al garito.

 

Las declaraciones programáticas de Rajoy son contundentes: no se recortará en sanidad, en educación ni en servicios sociales. De otra parte, se instará a la patronal y a los sindicatos a llegar a un acuerdo sobre la imprescindible reforma laboral. Se vigilará estrechamente la comisión de delitos de fraude fiscal y se luchará con denuedo contra la corrupción institucionalizada que ha prendido en los faldones del partido psoecialista. La creación de empleo se convierte en la prioridad número uno del nuevo Gobierno.

 

Si el PP hace lo que ha prometido, el Ejecutivo de derechas realizará una encomiable política social. De vendernos una burra medio muerta, habrá incurrido en el pecado mortal de la demagogia más infame. En cuyo caso, habrá que obligarle a rendir cuentas. Sin esperar cuatro años. La presión del pueblo, cuando es cívica y legal, consigue milagros. Nuevas elecciones democráticas y a esperar que alguien nos saque del atolladero.

 

En cualquier caso, el empeño es bien difícil. Por culpa de la izquierda no social que ha liderado ZP.

 

Un saludo.