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Francisco Velasco. Abogado e historiador

VERTEDEROS

Se avecinan malos tiempos. Ya están aquí, me dirán ustedes. No obstante, vuelvo a subrayar el augurio. Épocas peores, preciso. Manifiestamente insoportables. Allá a finales del pasado mayo, una banda de asaltantes forzó las rejas de una ventana de mi casa en el campo. A través del hueco penetraron al interior. Se llevaron todo lo que les pareció de valor. El descubrimiento de los hechos me hizo montar en cólera. Maldije por activa y por pasiva. Con ser importante el robo, lo más lamentable fue el destrozo causado. Miles de libros y centenares de videos por los suelos. Muebles rotos. Ropa esparcida por los suelos. Desolación tras una batalla con enemigo ausente y ajeno. Hacer daño porque sí.

 

Acaso sea el síndrome de la sociedad que vivimos. Lo que no nos sirve, se destruye. Anunciada la pérdida del botín, se incendia la heredad. El que venga, apechugue. Convertir en un vertedero la piel de toro, parece el objetivo de los que están dejando el país hecho unos zorros. No se conforman con llevarse lo público. No consienten que alguien venga y reconstruya el páramo. Se niegan a dejar el cadáver con sus rasgos de identidad. Devastan y desfiguran.

 

Da miedo el porvenir. Descompone el ánimo pensar en la economía maltrecha. Desmoraliza contemplar la pérdida de los valores que siempre consideramos perennes. Asusta reflexionar sobre la ruptura imparable de la nación española. Acobarda a la mayoría el rodillo de la política ladrona. Desalienta la falta de garantías de la justicia. Fiscales al servicio del Gobierno, quién puede justificar esto. Jueces comprados por el postor más influyente. Políticos manchados por actuaciones turbias. Policías al servicio de la causa terrorista. Activistas de los partidos que ponen el cazo para remendar viejos agujeros. Educación desvencijada y Sanidad sin fuelle.

 

Entre la basura mediática y el hedor del Ejecutivo, pasea su figura deplorable el presidente en funciones. Gana dias a los meses. No ha generado bastante zozobra. La ruina ha de incrementarse. La división del país le resulta insuficiente. Las listas del paro, un accidente. El cierre de empresas, una bagatela. Los despidos incesantes, casualidad y coyuntura. Todo por tierra. Y lo que aún pende de las estanterías regionales. Deuda y fracaso. Fracaso y deuda. Más hondo. Se escarbará en el fango y los detritus aflorarán por momentos.

 

Este Gobierno del Psoe es, en sí, una cloaca. Una alcantarilla obstruida por la propia inmundicia de sus ministros. Un sumidero oscuro y pestilente al que los griñanes y chaves echan sus orines. Una Sgae diseñada por autores del ayer y mangones del hoy. Un festín de buitres insaciables. Elecciones inmediatas, no rotundo. No se ha derramado bastante ácido. Hay que dar tiempo a Rubalcaba para mear y marcar terreno. España se muere de asco. ETA, de éxito. Lo dicho: un muladar, un estercolero, un albañal. Tan grande, tan extenso, que el propio Felipe está perdiendo las simpatías por el partido que refundó. Vertedero. Verdadero.

 

Un saludo.

BONOS ANTIPATRIÓTICOS

 

 El instinto del escorpión es matar. Ténganlo en cuenta. El horizonte de la Junta de Griñán es prolongar su miserable vida política. Adviértanlo. El escorpión no puede enfrentarse a su naturaleza ni el griñanismo remontar su nefanda praxis.

 

Se han gastado lo que no tenían. Han permitido el latrocinio institucional. Ampararon la desigualdad social. Favorecieron a amigotes y familiares. Se rieron de las consejas de la oposición. Mangonearon a gusto. Disfrutaron de comidas pantagruélicas a costa del contribuyente. Lucieron coches oficiales conducidos por chóferes profesionales. Gustaron de ser magnates cuando no eran sino mafiosos de rancio cuño. Dilapidaron las arcas andaluzas y despilfarraron en orgías mediáticas el presupuesto de años. Se alquilaron a sí mismos inmuebles de los que eran propietarios. Abonaron viajes al extranjero en busca de placeres innombrables. Y qué pasa al cabo. Que no tienen un euro que echarse al bolsillo de su pantalón de alta costura.

 

Bonos patrióticos. La señora Aguayo, consejera se dice de Hacienda, está de mercadillo de valores. No sabe si acudir a la simonía de cargos públicos o, directamente, a la subasta de direcciones generales y de delegaciones. La dama de los EREs busca un nuevo fondo de ofidios para terminar el año. Lo tiene crudo. Tanta fiesta termina por pasar factura. Les queda empeñar el patrimonio de la comunidad, o subir los impuestos, o incrementar la voracidad recaudatoria y rapiñadora de los inspectores tributarios, o asaltarnos en plena calle como, otrora, los ladrones de Sierra Morena. Algo tiene que inventarse para que no se le subleven los buitres de turno que esperan la carroña obligada. Bonos patrióticos. Al estilo catalán, aunque sin idea de patria ni de nación ni de hogar. Lista la mujer y malvada su cara dura.

 

Servidor se permite aconsejarle en este sentido. Como ya sé que la primera recomendación, la de largarse con viento fresco lo más lejos posible de la caja de caudales, no la va a seguir, le avanzo una segunda que, acaso, tenga posibilidades de aceptación. Por ejemplo, negociar con los puestos de la Administración. De similar manera a como se actuó en el régimen feudal. Los señores medievales entendían que las iglesias y bienes formaban parte de su patrimonio privado. Necesitados aquellos nobles de dinero, no dudaban en vender capellanías, cátedras, parroquias, a los mejores postores. Los griñanistas, que están convencidos de que Andalucía es exclusiva propiedad del psoecialismo, pueden imitarlos en esta barbaridad. Así, por ser Delegado de Educación, tres millones de euros. Multipliquen esta cantidad por ocho provincias y por diez o doce consejerías, y reúnen una pasta. Los delegados adquirentes no harán las cosas peor que los elegidos por designio del amo. La educación, por ejemplo, no podrá retroceder más allá del último puesto que ya ocupa.

 

Eso sí, por la consejería de Aguayo, la puja comienza en los veinte millones de euros. En cuanto a la presidencia de Griñán, no se presenten plicas por menos de cien millones. Un dineral, oigan, una pasada. Se matarían dos pájaros de un tiro. En primer lugar, nos libraríamos de unos gestores infames y corruptos que no tienen idea -idea buena, quiero decir- de lo que se traen entre garfios, digo entre manos. En segundo lugar, arrimaríamos madera al fuego financiero que se apaga por minutos. Todo un negocio este de la simonía institucional.

 

Lo de bonos patrióticos, no, de verdad. No teníamos bastante con la banda de desharrapados políticos que nos ha tocado sufrir, que encima hemos de atender las malas copias de otras regiones que tienen un poco más de sentido común. Le compro, señora Aguayo, una maleta. Para que recoja sus pertenencias y ahueque el ala. Hasta el camión de mudanzas estoy dispuesto a facilitarle. Que no me echa cuenta, pues muy bien, que le compre quien usted sabe sus bonos antipatrióticos.

 

Un saludo.

Urban, el GODO SAbihondo

Érase una vez. Un cuento. Una historia. Una leyenda. Un mito. Una realidad. Una verdad. Una mentira. Un hombre. Una mujer. Un amor. Un interés. Una conveniencia. Un rédito atractivo. Un rendimiento fascinante. Una utilidad encantadora. Una fortuna seductora. Un lucro hechizante. Un provecho sugestivo. Dos hombres. Dos mujeres. Un hombre y una mujer. Qué más da. Cualquier parecido con la realidad puede ser pura coincidencia. O no. A saber. Juzguen ustedes.

 

Urban, el godo sabihondo, nació en aquella ciudad que los desafectos calificaban como culo del mundo. De niño pobre, supo hacer del humilde negocio familiar, una próspera industria. Aprovechó como pocos el boom del ladrillo. Ganó dinero pero la vivienda no consolaba bastante su gran ambición. Quería, además, poder, influencia. Constructores había muchos. Necesitaba brillar y el fulgor de los billetes no satisfacía su ansia de renombre. Más. Mucho más.

 

Educado desde la más tierna infancia en el catolicismo más bullanguero, entendió con rapidez la brillante ascua que la Iglesia era. El patrimonio clerical constituía una bendición en el campo de los cimientos y de los azulejos. Como trampolín, una plataforma innegable. Se aproximaba, así, a la derecha más tradicional y lanzaba sus cantos de sirena a la coronación canónica de su persona y de su negocio. Menudo arbotante encontró entre las filigranas procesionales de la muerte buena y de la consolación dolorosa. El hombre apostó por la religión y en ella encontró los paraísos reservados a los nobles de casta y a los burgueses de ideas. Ni el propio san Agustín predicó con tanto ahínco la palabra divina ni combatió con tamaño arrojo a los herejes y cismáticos que amenazaban la ortodoxia católica. Urban era así. Un godo sabedor y distinguido de la chusma invasora.

 

Adquirió fama de justo hombre. Incluso de hombre justo. No hay más que acercarse al alto clero para escalar la más elevada cumbre de la hermandad. Y de las cofradías todas. Lisonjas por aquí. Alabanzas por allá. Oronda de satisfacción su figura. Plena de orgullo su empresa. Aspiró a cátedras superiores pero civiles y dizque de izquierdas. Urban, el godo sagaz, erigió un nuevo arbotante para el edificio empresarial que crecía y crecía. La difusión de la doctrina de la egolatría debía sustentarse en la posesión de instrumentos de finísima precisión.

 

Los medios de comunicación tentaban a nuestro héroe. Invertir en prensa escrita y en televisión resultaba muy costoso. A no ser que... Subvenciones. Palabra mágica y milagrera que le susurraron desde la esquina del gremio de la Armani-izquierda de su costera sociedad. Si la Iglesia acoge al abortista, al pendenciero, al divorciado y al pecador, la Secta ofrecía su cobijo al empresario dócil y al esbirro fiel. Los extremos se juntan en Andalucía y en Huelva. Iglesia versus Paganismo. Que da igual, que lo mismo da. Fuentes de ingreso rápido y de ascenso de vértigo. Tinto y Odiel como ríos de oro oficial.

 

Urban no cabía en sí de gozo. La vida le era grata. La gente se arracimaba en su derredor. La fuerza del metal radica en el color natural de éste. Todo le sonreía. Hasta que la crisis del zangolotino rompió el odre de leche. Mantenía, sin embargo, buenos herrajes y excelentes anclas. Con todo, el horizonte se nublaba. Nubarrones negros aparecían por el Mediterráneo. Guardaba en la manga el as de la caja del sol. Símbolo de dominio. Cívica institución la presente que rescataba de los frentes venidos del Mare Nostrum los pecios hundidos por la recesión. Disminuyeron los agasajos. Descendió el caudal de su particular estero. Peligro. Poca liquidez. De pronto, los reptiles. El pozo sin fondo. El boto valverdeño. El suelo givsaniano. Gerencia conyugal. Mario. Mario. Mario. Noticias. Huelva. Canales. Ayuda. Nos ahogamos todos. (...). Urban soñó con ser Kane, el ciudadano, y se quedó en Xisco, el bien pagado.

 

Urban, el godo saltarín, rechaza que Unedisa y Vocento le retraten. Él ama el palio que sobre su testa principesca elevan los acólitos remunerados por las dádivas de Márquez, Guerrero, Jiménez y otros empresarios de pitiminí. Odiel y Atlántico se vinculan en el godo. En el godo salido. Salido de la nada.

 

Continuará. Cuándo. Continuará.

 

Un saludo.

CIUDAD SIN LEY

 

 Pretendo ser duro. Sin ofender. Mi intención es ejercer mi libertad de expresión. Sin insultar. Quiero criticar, cribar, acrisolar. Con elegancia. Estoy con Bocaccio cuando escribía que el lamento público por la ofensa recibida, lo único que logra es acrecer la vergüenza en vez de mitigar el dolor. El humanista italiano sabía latín. Tanto o más que el genial y maléfico Maquiavelo. El hombre ofende después al que teme y antes al que ama, refería el autor de El Príncipe. Y es que, siguiendo a Musset, la herida que provoca el amigo que te critica en la sombra es más cruel que el denuesto más espantoso que, en público, lanzan tus enemigos.

 

Noticia de alcance en ABC de Sevilla: “El fondo de reptiles financió a dos medios de comunicación de Huelva”. Antes de entrar en el contenido, servidor realizó un simplista ejercicio de descarte. No fue El Mundo Huelva Noticias, que dirigía Rafa Unquiles. Tampoco Canal Luz, cuyo programa estelar lo conduce el perseguido Paco Morán. Podría ser Canal Noticias Huelva, tan próximo, afín y dócil a Petronila y a Urbano, tanto monta que monta tanto. Desde luego, me inclino especialmente por Odiel. Como mínimo, por la televisión entonces denominada Atlántico. Qué acierto. Tan fácil era atinar como colar un balón de fútbol en una piscina olímpica situada a tres centímetros del lanzador.

 

Según ABC de Sevilla, el señor Juan Márquez, director general de Trabajo de la Consejería de Empleo que oKupaba ese artista de las bodegas jerezanas que era Antonio Fernández, concedió tres cuartos de millón de euros, en pesetas unos ciento cuarenta millones, al diario Odiel y a Atlántico TV. Cui prodest. Al Psoe, por favor. Lo de arrastarse informativamente era una ofensa explicable. O me subís al pedestal, o cantáis mis excelentes obras, o realzáis las excelsas figuras de vuestros sostenedores laborales, o marcháis juntitos al paro, al puto, con perdón, paro. Cómo que quiénes estaban detrás de esta operación. Apuesto de nuevo. Desde Mario hasta Petronila, desde Barrero hasta Griñán. No se mueve una hoja en las finanzas de la Junta sin que esta élite de la mala praxis política se entere. Ni un granito de arena. En todo caso, si los citados no manejaban los títeres, habría que pensar que han perdido influencia en la organización y que las marionetas están adquiriendo vida propia. Todo es posible en Graná.

 

Las mafias del Este actúan con más violencia física pero no con mayor eficacia recaudadora. Ni mucho menos. Dos medios de comunicación más psoecialistas que Pablo Iglesias se benefician de unas importantes sumas de dinero que, al parecer, debían utilizarse para atender los mil rotos del desempleo andaluz. Cosa triste. Varios delitos podrían haberse cometido. De una tacada. En tanto, la juez Alaya asegura en un Auto que se ha estado prescindiendo total y absolutamente del procedimiento administrativo adecuado, y que Griñán conocía los hechos. Como Viera y Vallejo. Ni el "Arriba" más franquista ni "El Alcázar" de los mejores tiempos alabaron con semejante entusiasmo las conquistas del régimen. Odiel ha batido en este campo a la prensa más cercana al régimen dictatorial. Claro que para dictadura, la que se ejercita desde el chalet del conquero. O conmigo o contra mí. Si no, que se lo digan a quienes gustan de ver y escuchar a los tertulianos de Debates en Antena que programa Canal Luz.

 

Ciudad sin ley. Al menos, sin más ley que la que dictan Mario y los suyos. Si pudieran, ay, que en ello están, al único empresario del sector que permitirían comunicar sería a Urbano. Por qué será. Pregunten en Valverde. Vean “Dodge, Ciudad sin ley”, un viejo filme en el que un cacique y unos ... controlan la población. Véanla. Como si fuera la señorita Pepis. O Martis. O Maribelis.

 

Un saludo.

ABSTENERSE

 

 Hoy, lunes, once de julio de dos mil once, se constituye la nueva Diputación de Huelva. Las elecciones municipales dictaron sentencia. Algo más de un millar de votos obtuvo el partido de Mario Jiménez y de Petronila sobre la formación popular. Trece diputados del Psoe frente a otros trece del PP. Paridad que ha de ser resuelta por el único diputado de Izquierda Unida. Todo apunta a que el señor Sánchez Rufo, o quien fuere designado por IU, se abstendrá. Es decir, no participará en una votación a la que tiene derecho. Se contendrá, se refrenará, se apartará. Es su facultad. Muy bien. Renuncia, se inhibe, se priva. Desde luego por desinterés, no. Con toda seguridad de que por conveniencia, sí. Por cobardía, desde luego. Por valentía, ni hablar. El señor ¿Sánchez Rufo? sacrificará su ideología, supuestamente de izquierda. El diputado de IU prescindirá de la justicia, en general propia de las organizaciones políticas obreras.

 

Que por qué todo este juego de figuras literarias. Muy sencillo. Porque donde las dan, las toman. Se es cobarde cuando se inventan argucias para no cumplir el deber moral. Se es valiente cuando no se ingenian tretas que simulen el arrastrarse ante la disciplina de los jerarcas de su partido. Se tiene ideología, cuando se respetan las libertades individuales. Se actúa por conveniencia cuando se somete al dictado del poderoso. El señor ¿Sánchez Rufo? compendiará en el acto constitutivo de la Diputación las cualidades que hacen de las personas dontancredos. Con su abstención, entregará a la señora Petronila Guerrero las llaves de la presidencia del máximo organismo supraprovincial. Hala, para que siga manejando los dineros públicos a su antojo y capricho. Para que pasee su cuerpo serrano en calesa oficial. Para que siga disfrutando las prebendas del palacio de invierno y del palacete entretiempo. Para que despilfarre los caudales públicos en su aeropuerto fantasma. Para que siga manteniendo la corte de asesores áulicos. Para seguir mostrando a sus camaradas del chalet del Conquero de qué manera se pueden vaciar las arcas de hacienda. Para contemplar, desde la balconada de las banderas, el paso de los miles de parados que pululan, desesperados, por las calles de nuestros pueblos y ciudades.

 

¿Sánchez Rufo? se abstiene y, desde su escondite de oro, permite que la emperaora de la plaza de las monjas mantenga su status de mujer fatal. Fatal en el sentido político de dirigente nefasta, fatídica, funesta, deplorable y desgraciada. Desdicha la de este pueblo onubense al que dan palos en el lomo y, a continuación, permite patadas en el culo hasta que ofrece las dos mejillas para que se las calienten a gusto. IU contempla el espectáculo y...se abstiene. Grandeza la de esta fuerza de izquierda que extrema su acercamiento a los fortines del vil metal. La abstención de IU estaría explicada si de esa forma dejara el camino abierto a la regeneración. Como no es así, sino todo lo contrario, IU llenará sus alforjas de basura radiactiva, la misma cuyo vertido rechaza a las empresas del Polo. La cúpula de los indignados no la corona Valderas. Qué va. El de Bollullos lo más que lidera es la clasificación de los partidos indignos por su demagogia. No se priven, señores, no callen. Griten: Viva Petronila. Viva la madre superiora que nos lleva de excursión y de farándula. Cuatro años con esta farsa es una penitencia desproporcionada para una ciudadanía exhausta.

 

De consumarse la traición de la omertá, los electores deberán aprender la lección y recitársela a los pasivos en las próximas generales y autonómicas. No se puede argüir lo llevado a cabo por IU en Extremadura. Los parlamentarios extremeños se abstuvieron para que no gobernase el partido de la corrupción. En Huelva, la abstención implica el apoyo al partido de la corrupción. La diferencia es evidente. Quien ampara a ladrones, ya se sabe. Quien recepta artículos robados, en delito incurre. El programa, programa, programa de Anguita es, en manos de sus sucesores, un folleto de sex shop. Absténganse curiosos.

 

Abstiénese IU en Huelva. A cambio de qué. De qué.

 

Un saludo.

EL MANDALA

 

 Imago mundi. El teólogo francés D´Ailly escribió, a principios del siglo XV, este libro que era, en realidad, un compendio de tratados. La imagen del mundo. Los alquimistas definen el concepto imago mundi como una interpretación del mundo mediante imágenes que lo representan de forma simbólica. Es lo que los orientales denominan mandalas. Se trata de un conjunto de diagramas que esquematizan el macrocosmos y el microcosmos. El centro del mundo es el espacio sagrado y se representa mediante un círculo inscrito en un cuadrado. La imagen del mundo.

 

La imagen de la Junta de Andalucía no puede ser representada de igual forma. El círculo es la perfección y el cuadrado es el orden. La Junta es una enorme cabeza hueca y rapada que luce un lanzallamas mortífero. No ofrece otra percepción. Es la alegoría de la guerrilla paramilitar uniformada de ejército regular. Dispone la vida de millones de personas y juega con los sentimientos e ilusiones de éstas. Decenas de años en el poder hacen de la institución una suerte de mafia que premia a los sumisos por indoctos y castiga a los rebeldes por inteligentes.

 

Mar Moreno, la niña del Panda, cobra por el mandala de consejera de presidencia. La mujer está contenta. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha resuelto -aunque solucionar es cosa distinta- que las actas que reclamara la juez Alaya sean devueltas a la sede gubernamental. Considera Moreno que el envío de las actas al juzgado hizo daño a la imagen de la Junta. No se quedó en tamaña estupidez la declaración de esta eximia política. Prosiguió mintiendo al expresar que, con este Auto, se devuelve a la Junta la imagen de un Gobierno serio y riguroso y de un poder del Estado que combate la corrupción como el que más. La señora se despachó a gusto. Ni un pedacito de fundamento ni una migaja de veracidad. Ella suelta por la boquita en idéntica medida a los bramidos del portavoz Mario Jiménez. Imago mundi.

 

La imagen, doña Mar, es una percepción sensorial. Cuando uno contempla en la televisión al presidente de la Junta -lo mismo me da Chaves que Griñán- la vista me ofrece el rostro de un individuo que se esfuerza por aparentar hombría de Estado, pero el consciente me devuelve la cara de un señor que hace del Estado su patio de monipodio particular. El olfato, el tacto, el gusto y el oído no mejoran la metáfora visual.

 

La corrupción no sólo no es combatida por la Junta, sino que es alentada por ella. Las irregularidades son tantas y tan diversas, que repugna relacionarlas. Las infracciones ocupan tan extensos territorios institucionales, que las normas son sepultadas por mor de los intereses privados del partido. Los derechos sociales son de tal forma ninguneados y recortados, que la simple mención de los destrozos educativos y sanitarios provoca alarma ciudadana. El desempleo adquiere tal nivel de fractura, que hiere las conciencias y ofende las inteligencias. El mandala.

 

No se puede tener menor vergüenza política, señora Moreno. En la dirigencia de su partido, ya no cabe más ignominia. Han arrasado Andalucía. Han asesinado las esperanzas de los andaluces. Han esquilmado a las empresas y empobrecido a los trabajadores. Han generado un clima de inseguridad que la desconfianza por todo y hacia todos ha hecho presa en el pueblo. Cómo se atreve a hablar de que la juez Alaya ha manchado la imagen de la Junta. La Junta, ella sola, sin necesidad de compinches, se ha labrado la imagen de matonismo zafio que hoy se ve.

 

El mandala representa la creación. El de la Junta es la destrucción de lo bello y la eliminación de lo perfecto. Esa imagen la construyeron los de su partido, señora Moreno. A fe que lo hicieron bien. Al descalabro me refiero. Mediten lo de la imagen. Traten de mejorar su mandala.

 

Un saludo.

PIJOS Y PIJAS

 

 Doña Leire Pajín, ministra de Sanidad y no sé de cuántas naderías más, nos ha salido pijín. Pijín la Pajín. Es cierto que ni por sus modales ni por su lenguaje ni por su vestuario, es propio aplicarle ese calificativo que adjetiva a la burguesía más repipi o a la aristocracia más decadente. Cosa distinta es su afición a comer, vivir y disfrutar de gorra. Gran amante del gratis total, como su ex compañera Magdalena Álvarez, la señora Pajín pijín se ha tomado unas vacaciones isleñas en Mahón en la exclusiva residencia que el Ministerio reserva para sus funcionarios. Con la señora ministra, sus dilectos papás, pues familia que gorronea unida, ya se sabe, unida permanece. Igualico, igualico, que el común de los españolitos.

 

El psoecialismo está impregnado de un chip especial. A medida que ascienden en la pirámide del faraón y acceden a cargos públicos que debieran otorgarse a funcionarios de carrera, se aproximan al status que les permite distinguirse de quienes forman la base de la militancia. Así, Leire no puede ir de copas a un chiringuito cualquiera como toda currita de su edad. Faltara más. Ella, que es ministra por designación digital del de la ceja, se codea con gente de su clase y tronío. Cuándo se ha visto a la reina de España viajar en aviones low cost. Ah, ¡que lo ha hecho! Bueno, y qué. Doña Sofía no ha sido elegida democráticamente. Doña Leire, sí. Para los republicanos que confunden el atún con el betún, la democracia es un sucedáneo de la voluntad del pueblo. Y si se constitucionaliza como monarquía parlamentaria, entonces es que... Doña Leire veranea en un bien de interés cultural y se broncea como las mahonesas. Para eso es amiga de ZP y a FG afecta.

 

Mi amigo Juan, en paro desde hace 18 meses y sin posibilidad de redención, me traslada su intención de pasarse de crucero todo el estío. ¿Cómo de crucero? Sí, en la playa del cruce, sita en la intersección de Punta Umbría con El Portil. Allá se va el hombre, los días que le llega para echar gasóleo a su mugriento Ibiza, y allí se marca una larga sentada después de la caminata de rigor entre miles de bañistas que pasean la orilla del Atlántico. De crucero. Qué felices que vamos a ser. Para eso no es ministro. Es que algunos se hartan de estudiar, -mi amigo es doctor ingeniero- pero nunca entraron en la política. Miren, por ejemplo, a Mario Jiménez, portavoz -¿o es portacoz?- del grupo del Psoe en el Parlamento de Andalucía. Sin oficio ni beneficio, el pijo moguereño ha llegado tan lejos en política que, a poco que avance, se extravía. Y este hombre, nada de crucero. Transatlántico de lujo. Y qué decirles de doña Petronila Guerrero. Ya mismo estamos admirando su inteligencia y su glamour en cualquier camping litoral.

 

El pijerío nacional está encontrando numerosos socios entre las tribus urbanitas del rojerío patrio. Los boys de Leire amaron siempre las gracietas de los niños bien. Como nunca fueron capaces de alcanzar el status económico de sus envidiados congéneres, buscaron la alianza de la política más rastrera para dar el salto en la movilidad social. Desde el mundo del trabajo, de la empresa, de los estudios universitarios, no se comían un colín. Así que, hala, a pelotear en la capilla sixtina del deleite que fundara Pablo Iglesias.

 

Pajín Pijín, unos días con papá y mamá -pronúnciese con la boca cerrada y un mohín de disgusto- en el Marivent balear de Mahón. Después, a navegar en el yate del banquero al que Rubalcaba y Valeriano quieren inflar a impuestos. A su término, ya veremos lo que Piluca y Anacris me tienen preparado. Son de ricas... Pijas. Pijos. Pijote. Esmeril.

 

Un saludo.

EL CHANTAJE DE LA MUERTE

 

 El gran problema de los débiles es su cobardía. La gran cobardía de los débiles es el cáncer de la sociedad en que viven. El miedo se infunde entre la población como un reguero de pólvora y hace explotar las bases de su arquitectura vital. Unos se apocan. Otros se amilanan. No pocos caen en la bajeza. España está cayendo de bruces en esta dialéctica. Lo cual constituye, cuanto menos, un peligro mortal.

 

La policía informa que ETA no tiene intención de matar. Una obviedad. En pocos meses, la banda etarra se ha encaramado a las cumbres de la política en el País Vasco y disfruta de un status informativo, económico y político que para sí quisiera Al Qaida. Qué necesidad tiene ahora de asesinar o de extorsionar si disfruta de todo cuanto ambiciona una mafia pérfida. La sociedad vasca se ha rendido a los pies de los terroristas. Bildu no ha triunfado en unas elecciones libres. Ha impuesto la eficacia de sus amenazas a un electorado sin arrojo y carente de la gallardía que siempre adornó a los habitantes de aquellos territorios. El canguelo se ha apoderado de su cuerpo como la heroína hace efecto en los adictos. Con tal de que no maten, se excusan.

 

Ilusos. Los ciudadanos, ciegos. El Gobierno de España, un excremento. Hombre, es que han cambiado. Ellos condenan la violencia a su modo y manera. Es cuestión de tiempo. Hoy lograron las instituciones. Mañana exigirán la independencia. Si dándoles ese gusto van a dejar las armas. El mes que viene, la cesión de fuerzas armadas para el nuevo Estado euskaldún. Tampoco pasa nada, porque toda nación tienen derecho a disponer de un ejército que defienda las fronteras. Al año próximo, el nuevo Estado reclamará a la imperialista España que le indemnice por los siglos de tortura padecidos. Ahí, va, es bueno que los países soberanos dialoguen, negocien y resuelvan viejas rencillas. Apenas un quinquenio más tarde, reivindicarán la creación de una federación de territorios del norte, desde Cataluña hasta Galicia, con ramificaciones por León, Burgos, Soria y otras provincias próximas a Bilbo. Pues mira, no es mala idea. La expansión de los intereses es legítima. Además, qué felices que somos los españoles porque, así, no nos pegan tiros en la nuca. Qué bien.

 

El miedo es el tanatorio de las libertades. Los derechos subjetivos se pierden cuando creemos que el Estado Goliat nos los garantiza. Un David cualquiera, tocado con una txapela y enmascarado con un pañuelo de seda, da tres vueltas al gigante borracho y acomodado que, con los años, se ha convertido en una piltrafa. Ese David no tiene necesidad de soltar la piedra de su honda. La muestra y el coloso Leviatán se acojona y cede. Las minorías violentas saben que el uso de la fuerza es instrumento poderoso para sus fines tiránicos. Mientras la mayoría es fuerte, le recriminan su desprecio hacia los desvalidos. A medida que el Estado hace dejación de sus funciones y se pudre en el estercolero de sus vicios, la minoría le arrebata la fuerza y la utiliza, con toda saña, para vengarse de tiempos pretéritos.

 

Fernando VII, el Borbón nefasto, hizo tal demostración de su potencia monárquica, que el pueblo español gritó el celebérrimo “vivan las caenas”. Quienes lucharon por las libertades sufrieron una persecución innoble. Las cadenas no son sino el miedo a la libertad. Como los niños que lloran en la noche. Como los esclavos que disfrutan de la servidumbre. Como los sojuzgados que se inclinan ante el amo. Como los jornaleros que se arredran frente a los señoritos. Como los pensionistas que se conforman con las carencias de su vejez. Como los funcionarios que abdican de sus justas pretensiones. Como los demócratas que sienten pesadillas de dictaduras recientes. Como los soldados que desertan. Como los oficiales que lloran.

 

El Gobierno de España, el que preside con deshonra Zapatero y vitupera con demagogia Rubalcaba, se ha ofrecido a colaborar con el invasor interno. Son los afrancesados que ayudaron al ejército napoléonico o los partidarios de Pétain que propiciaron la llegada de los nazis a París. ZP es el Godoy infame. Rubalcaba, el que mandó asesinar a Torrijos. De aquella España funesta y cobarde a esta España cobarde y funesta. El chantaje de la muerte.

 

Un saludo.

EL BANDO

 

 La alcaldesa de Valverde del Camino ha publicado un edicto. A la vieja usanza. Se trata de un bando solemne por el que da noticia de la deuda contraída por el anterior consistorio para que sea notoria a todos. El bando es transparente en cuanto se comprende sin duda o ambigüedad algunas. Cincuenta y cuatro millones de euros se traducen en nueve mil millones de pesetas. Los autores del desaguisado, que no delito, al menos por el momento, se instalan en la bandada de pájaros que anidan las torres eléctricas del chalet del conquero. En el Psoe, para que nos entendamos.

 

La señora Loles López, olé por ella, ha puesto el dedo en la llaga. Encontrarse con ese regalito al abrir los cajones del despacho de la alcaldía valverdeña es para ponerse a temblar. Con qué herencia se ha topado la nueva regidora. Esta herencia es todo un ejercicio de cinismo e impudor políticos. Indignados los ciudadanos que se enteran tarde de la ruina municipal. Cabreados los empleados que, a día de la fecha, no han cobfrado sus nóminas de los últimos meses. Mosqueados los proveedores y acreedores que no ven un euro de lo que se les debe. Enojadas Hacienda y la Seguridad Social que han ido admitiendo los impagos y, de esta forma, potenciando los mismos. Asqueados los contribuyentes, los autónomos y los pequeños y medianos empresarios que, por no liquidar a la Administración Pública, sufren las iras de la misma. Descompuesta la gente del pueblo a la que se le venía vendiendo una moto mil veces embargada.

 

Con todo, lo más sangrante es el debe acumulado por la empresa municipal de la vivienda. Según los datos de la Intervención municipal, más de veinte millones de euros. Gestión impresentable del suelo URBANO y gerencia inadmisible de la irresponsable URBANA. Déficit galopante que arrastra de un período muy anterior a la crisis, y que ya fue advertido de su carácter estructural.

 

Olé por Loles. Ya dio el primer paso. Debe acometer, a partir de ahora, el segundo. La reducción de la deuda resulta un objetivo inaplazable. Recortar gastos permitirá abonar a proveedores y evitar despidos. El tercer paso requiere un salto cualitativo, que no es sino crear confianza al electorado. En cuyo caso, deberá auditar las cuentas y poner en conocimiento directo del juzgado, que no de la fiscalía, cualquier atisbo de actuaciones delictivas.

 

Ya se sabe que Mario Jiménez saldrá a la palestra negando el importe de la deuda. Cómo no. A cualquiera que le pillen en casa ajena, mediando fuerza, escalo y nocturnidad, y en posesión de los bienes propios, va a negar el in fraganti. Pasaba por aquí, excusarán, vi luz, enseres revueltos, y entré por si podía ayudar. El secretario provincial del Psoe de Huelva rebatirá las acusaciones, menguará las cantidades debidas, lanzará un ataque a la mendacidad de la alcaldesa y, rostro serio pero pálido, dará por concluida la rueda de prensa. Sin preguntas, por supuesto.

 

Sin embargo, para defender su honorabilidad y la honradez de los dirigentes psoecialistas valverdeños, debería interponer una querella criminal contra la edil popular. No lo hará. No se atreve. Sabe, y lo tiene claro, que no sólo perdería la actio criminal, sino que la misma se revolvería contra los suyos. En cambio, Loles, respaldada por su partido, sí debiera encargar el caso a un bufete de prestigio. Analizado el caso, podrían hallar pruebas de delitos varios. Entonces, al bando primero se agregaría uno posterior. De orden del señor alcalde, se hace saber que el juzgado ha condenado a fulanito, a menganito, zutanito y otros por...

 

Ese bando acabaría con muchas bandas. En Valverde y en Hernani. Loles, ahí le echo un pulso.

 

Un saludo.

EL RAYO QUE NO CESA

 

 La Junta de Andalucía de Griñán y de Chaves es el rayo que no cesa. En la tormenta perfecta de vendavales de desempleados, de truenos funcionariales, de diluvio de recorte pensionistas, de ciclones maleducacionales, de frentes ocluidos sanitarios y de atmósfera social y económica incontrolable, el capitán del barco gubernamental de San Telmo se dedica a buscar las cosquillas a un comunicador honrado. Con la que está cayendo, Griñán no tiene otra cosa que hacer, el pobre, que llenar los juzgados de papeles con tal de cerrar la boca al presentador estrella de Canal Luz Televisión.

 

Se les ve el plumero a estos dirigentes de pacotilla. Se cuelan por los esfínteres de su propia incapacidad de micción para no echar gota. Quieren la cabeza de Paco Morán. El hombre que ha sabido poner contra las cuerdas de la opinión pública onubense y sevillana a toda una panda de desharrapados políticos, sufre la persecución injusta del poder instituido. Uno contra una caterva de poderosos. Ahí lo tienen. Enhiesta la vela del liviano balandro en porfía con el destructor acorazado.

 

En las dictaduras más crueles, el primer mástil que desarbolan es el de la libertad de expresión. Durante el franquismo, si los ciudadanos querían medio enterarse de qué iba la cosa política, no sintonizaban Radio Nacional. Buscaban en el dial, con todas las dificultades del mundo, Radio París. Si te pillaban escuchando aquella emisora, podías ser reo de alta conspiración. La situación está marchando por caminos regresivos. Los mandamases del partido que fue socialista y obrero están conduciendo al país a estados psicológicos de retroceso, a formas de conducta propias de etapas que pensábamos superadas. Como son incapaces de resolver sus conflictos internos y se evidencia la impotencia de sus tensiones partidarias, los tuercebotas de la Junta compensan sus frustraciones delictivas a través del acoso constante a un trabajador de los medios.

 

Me río del expediente abierto a la emisora de Paco Morán. Me río pero maldita la gracia que me hace. Hacen trizas los derechos de las personas y hasta que no disparan allá donde la muerte sea irreversible, no paran. Siendo imponente la fuerza de la Administración que controlan, buscan el amparo de la jurisdicción a ver si suena la flauta y algún juez de sus colores se atreve a colaborar en el intento maligno de cerrar un medio de comunicación. Son roedores infestos a la espera de un Hamelin lo bastante diestro para despeñarlos por los acantilados hacia el mar. El 22-M les ha puesto de los nervios y aceleran el paso a fin de aplastar con sus botas claveteadas de hierro a cualquiera que ose hacerles frente. Perder el poder sería tanto como ver esfumarse los privilegios innobles de los que gozan frente al sufrimiento del pueblo.

 

Cerrar una emisora de radio es la coartada que se buscan algunos pandilleros de la Junta. Lo que persiguen en realidad es que enmudezca el cantor. Miles de emisoras como la que dirige Paco Morán están abiertas por toda la geografía española. Ellos sólo atentan contra una: la del presentador director de Debates en Antena. Los jueces saben que el cierre de un medio de comunicación debe responder a elementos jurídicos de peso, de forma tal que exista apariencia de buen derecho, que no se cause un perjuicio irreparable y que no se vulnere ningún derecho fundamental. Las resoluciones de los jueces deben ser congruentes, motivadas y, por supuesto, proporcionadas. Los junteros saben bien que sus acusaciones no son sino pataletas de esbirros que han puesto una cruz de muerte en el casillero de un ciudadano valiente y cabal. Como no tienen lo que se ha de poseer, quieren que la justicia manipule las leyes y que desenvainen la espada de la prevaricación. Son actuaciones propias de los mariojimenez de turno.

 

Los ciudadanos libres defendemos las causas justas. La libertad y la justicia andan de la mano. No es posible una sin la otra. Por eso, condenamos a los liberticidas y a los injustos. Sobre todo si se sitúan entre las bambalinas de las instituciones democráticas. Contra golfos y canallas de esa ralea nos posicionamos. Junto a gente patriota y leal, como Paco Morán, nos alineamos.

 

Un saludo.

INDEFENSIÓN DE LA JUNTA: EL IMPERIO DEL MAL

 

 Es por días. Se superan a sí mismos. Quienes han hecho del Gobierno de Andalucía un almacén de receptación, se quejan porque no llegan bastantes productos robados. Elevan quejas a la superioridad judicial para que la judicatura local no se inmiscuya en sus negocios turbios. Que de esa manera se acrecienta el paro y pierden clientela electoral. Actúan como la mafia calabresa y se mueven como Capones en los callejones neoyorquinos. Una pasada. Con estos gobernantes, para qué condenamos a las bandas organizadas de países del este que vienen a España a firmar delitos de autor.

 

La Juez Alaya, atalaya de pocos y conciencia de muchos, los tiene hasta los cataplines. La mujer posee la entereza de las heroínas y la fuerza de los líderes. Ella solita arrincona contra las cuerdas del ring jurisdiccional a una tropa de maleantes que se han llevado a manos llenas los millones de la consejería de Empleo. Ella sola contra una aguerrida jauría de golfos que niegan -no puede ser de otra forma- estar con el carrito de los helados. Pues ahora, con la cooperación de los abogados del grupo de gobierno, acusan a la señora juez de causarles indefensión. Toma ya. Una mujer sola contra un ejército pertrechado y poderoso. Los pobres se sienten indefensos.

 

Ahora llaman así a los canallas. El Fiscal y el letrado de la Junta exigen la rendición de la magistrada y que el papeleo de las actas sea entregado al Tribunal Supremo. Ganan tiempo y evitan que los ciudadanos conozcamos la verdadera dimensión del latrocinio institucional. El mundo al revés. La Junta no vela por la justicia. Le pone una manta tupida sobre su cabeza, le arrebata la balanza y le clava la espada por el trasero.

 

La desesperación de Griñán es para hacérsela ver. Está desquiciado. Entre Chaves y Rubalcaba lo están apuntillando. Que se quedan sin el granero. A eso se reduce todo. Que les quitan el tesoro del rey pueblo y el pueblo rey lo entrega al enemigo mortal. No hay más ciencia. Con qué darán de comer a la soldadesca mercenaria. Qué trampas diseñarán si les retiran los recursos públicos. Si no manejan las cuentas, qué puñetas van a sobornar. Cómo se defenderán de la avalancha de denuncias que se avizoran. A tal extremo de miedo repugnante se acerca el sucesor de Chaves en la presidencia de la ignominia antigubernamental, que ahora nos espeta a todos que de denunciar a Alemania por los daños ocasionados con el tema de los pepinos, nada. Nada de nada. Que los alemanes nos pueden dar por donde les plazca, que para eso tienen derecho de pernada.

 

Un prenda. La infeliz camarilla juntera, millonaria por obra y gracia del saqueo de las arcas públicas, acusa de germanófobos a los que ataquen a Merkel y a sus compatriotas. Es curioso. Zapatero ofendía a quienes les reprochábamos su ineptitud y su incapacidad tildándonos de antipatriotas. El señor Griñán defiende a Alemania como pudiera hacerlo en plena guerra mundial, si él hubiera sido Franco. Cuestión de intereses. Por esa razón, agricultores, regalen la cosecha al país teutón. Confórmense con las pérdidas y, en adelante, susténtense con las hortalizas excedentes. Para que Griñán pelotee con arte a los del sacro imperio.

 

El destino de los truhanes es tozudo. Cuando se ven trincados, se abalanzan sobre los más débiles y se postran ante el pistolero invencible. Y si no es así, se consideran indefensos. La juez les acosa. Los agricultores les asfixian. Alemania no indemniza. Los únicos que pagamos el pato somos los ciudadanos. Y mientras, los del 15-M de camping en Sol y de peregrinaje pagado. En la luna. Allí los han mandado los indefensos políticos del Psoe. Especialmente a la luna de Valencia. Y de Esperanza. Y de Pedro Rodríguez. Indefensos. La Junta de Griñán y Chaves, indefensa. Y un jamón con chorreras.

 

Un saludo.

LA PUERTA DEL BUEY

 

Entre las varias puertas del recinto amurallado de la vieja villa de Niebla, la musulmana Lebla, la conocida como puerta del buey destaca por su ubicación frente al río Tinto y por ser portadora de una leyenda memorable. Se dice que, sitiada la ciudad por las tropas cristianas de Alfonso X el Sabio, el último rey taifa de Niebla quiso jugársela a su enemigo. Sin apenas víveres para prolongar el asedio de meses, Aben Mafot dejó escapar a través de esa puerta un buey bien alimentado. Pretendía disuadir a las tropas envolventes de la inutilidad de su empeño de derrotarlos por falta de provisiones. Estratagema inútil pues, al cabo, los invasores coronaron su conquista.

 

La puerta del buey es, hoy, todo un símbolo del querer y del no poder y peor saber. La puerta pasea su romántica historia entre siglos de olvidos. La búsqueda de engaños jalona las actividades de soldados, de políticos y del pueblo llano. Nadie puede desprenderse de la mentira en algún momento de su vida. Ocurre que, en ocasiones, el ardid se convierte en argucia tramposa que aplasta hasta el exterminio moral y físico a quienes creen que las soluciones no estriban en celadas militaristas ni en artimañas de tahúres, sino en manifestación de verdades objetivas y de realidades transparentes. Cuántos muertos nos hubiésemos ahorrado si, en vez de excusas perjuras y de coartadas esperpénticas, nos hubiésemos limitado a exponer los hechos en función de las circunstancias. Cuántos.

 

Es noticia una vez más la capacidad de Alfreddo -doble d- Pérez Rubalcaba para la asechanza. Artífice de las más pérfidas insidias políticas de los últimos veinte años de la historia de España, el hijo del señor Pérez y de la señora Rubalcaba acaba de sacar una nueva maquinación al mercado de los cepos. Asegura el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno de España que él posee la receta, el elixir mágico, para crear empleo y sacar al país de la recesión. Integrante de un ejecutivo que ha llevado a la ciudadanía a la sima mariánica de la desesperación y a la cumbre himaláyica del desempleo, don Alfreddo -doble d- garantiza que si es elegido presidente, se acaba el problema del paro. El niño ya no pregunta por qué el emperador camina desnudo. El chaval, el dedo entre los labios, se interroga por qué puñetera razón no ha aplicado su pócima laboral años antes. Que qué coño, con perdón, está esperando. Que qué leches, discúlpenme, ha mamado para que la rectitud de miras y de haceres sea fugitiva de su ser vital. Que qué carajo, más perdones, tiene que pasar en el Estado español para que el Merlín de las traiciones, de las zancadillas, de las conjuras y de los garlitos se retire de la vida pública y, a tomar por saco, mutis por el foro.

 

Pérez Rubalcaba, Alfreddo -doble d-, no reabre la fábula de la puerta del buey. Lo suyo es colocar una inscripción mortuoria en el cenotafio de la nación española. Un letrero contendrá la siguiente divisa: “aquí reposan los restos de un pueblo noble que sucumbió ante la palabra de un hombre que prometió unidad territorial, prosperidad económica, justicia social y no dejó sino ruina, miseria y discriminación”. Las mesnadas de Alfonso X el Sabio no se tragaron el cuento del buey. Se comieron al rumiante y, recobradas las energías, cargaron con todas sus fuerzas contra las huestes cercadas.

 

Permítanme que termine con una doble cita literaria en torno a la palabra niebla y acerca de la fuerza de la falsedad. Unamuno, en su “nivola” Niebla, pone en boca de Augusto la siguiente expresión: “Enhorabuena, se ha salido usted con la suya”, en alusión a la ficción del autor frente a la realidad del personaje. Por su parte, Pío Baroja, en su Ciudad de la niebla, aplasta su escepticismo vital y trata de buscar soluciones, como los regeneracionistas del 98, a los problemas endémicos de su España. Unamuno y Baroja amaban a España. Murieron por su defensa. Alfreddo -doble d- mantiene su arquitectura artera. Dice quererla cuando en realidad quiere decir sexo, digo niebla, neblina, oscuridad, sombra, confusión, velo. Puerta del buey. Puerta.

 

Un saludo.

EMPÁTICOS ANTIPÁTICOS

 

 Grecia arde en llamas. El incendio heleno de hoy poco tiene que ver con el fuego griego de quince siglos antes. El fuego griego era un arma defensiva. Los sitiados mezclaban petróleo, azufre, cal viva y otras sustancias que, en contacto con el agua, era capaz de infundir pánico a los tripulantes de los barcos enemigos. El incendio heleno de hogaño es fruto del estallido social que no puede soportar por más tiempo los embates de una política antisocial. En el siglo sexto, el fuego tuvo su papel y en el siglo veintiuno, el incendio se descontrola por días.

 

Es evidente que el Gobierno griego ha acumulado deudas que no puede pagar. La política de Papandreu es un ejemplo modélico de cómo no se ha de gobernar. Se ha adentrado en una espiral de cuyo remolino no puede salir. Es prisionero de su arrogancia. En vez de reducir el déficit y de presupuestar conforme a los ingresos, ha mantenido el rumbo equivocado. Hasta que la bancarrota ha golpeado sus arcas. Los errores contumaces del primer ministro han conducido a una frustración colectiva que sólo podrá ser detenida por la violencia de las fuerzas punitivas del Estado. No hay otra salida. La insolvencia de Grecia no permite sino apretarse el cinturón hasta cortar la respiración. Los indignados griegos son los precedentes de los del “quinceeme” español.

 

La Unión Europea atraviesa malos momentos por esta y otras razones análogas. Es un error de bulto separar la gestión económica de la actividad política. Especialmente en una sociedad globalizada en la que todos invierten en el mundo entero. El miedo al impago socava la confianza de los inversores y los bancos reclaman los réditos de sus depósitos. Los avisos de las entidades financieras en este sentido ponen firmes a las autoridades de la UE. O esto se arregla, o cerramos los créditos. El botón del pánico se materializa en la fuga de capitales. Los griegos habrán de aceptar los recortes sí o sí. En caso contrario, la precariedad de su economía traspasará el umbral de la miseria. Por las buenas o por las malas, no les queda otra opción.

 

En España, como antes en Portugal o en Irlanda, el problema es idéntico si bien las circunstancias conceden a nuestro país un paréntesis de reflexión. La empatía gubernamental ha llevado en andas el féretro de la prosperidad en ambos Estados. Los ciudadanos no nos hemos identificado mental y afectivamente con los otros perjudicados. No obstante, en la pérdida patrimonial y en la mutilación de derechos, sí cabe hablar de empatía. Las guerrillas callejeras no han aterrizado en nuestras ciudades. Pero es cuestión de tiempo. Por más que los parlamentos estén integrados por diputados sin escrúpulos, sus iniciativas se vuelven cenizas a las pocas horas. O se reduce el gigantesco déficit fiscal o las palabras tendrán el valor del aire expelido al pronunciarlas. Y el déficit, a tenor de la ajustada victoria del grupo socialista griego, no va a ser domesticado en el tiempo necesario. Es imposible. Los grandes remedios precisos a los grandes males exigen descomunales consensos. En Grecia, no es posible. La UE lo sabe pero parchea con el fin fraudulento de ganar tiempo y calmar a los mercados. Porca miseria.

 

La confianza es el factor clave. Los funcionarios no entienden cómo los golfos gobernantes de su país han conducido a la grey al actual redil. Los pensionistas se unen a la furibunda crítica. Más recortes en los salarios y en las pensiones suponen una quiebra del estado de derecho. No basta con cambiar a los ministros. Todo el Gobierno debe ir a la calle. Las elecciones pueden ser la plataforma a partir de la cual, el pueblo puede convertirse en protagonista de la administración estatal. Si se impide el acceso a las urnas, más carburante al matorral.

 

La confianza traerá empatía. La empatía propiciará medidas mejores. La recuperación arrastrará bloques de simpatía. Los ciudadanos podrán, así, confiar en sus representantes. ¿Lo ha captado, señor Zapandreu?

 

Un saludo.

OPIÁCEOS

 

 Fernando Savater es un personaje peculiar. No resto un ápice a su calidad intelectual. Sí formulo reparos a su actividad política y, en especial, a su intervencionismo mediático. Gurú de la izquierda, no gusta de ser adelantado por ese costado. Ocurre a muchos que se creen totems de esa ideología. La penúltima del filósofo donostiarra es que los indignados son un hatajo de mastuerzos. Pues muy bien, hasta ahí puedo estar de acuerdo, siempre que retire el descalificativo genérico. Hilando el mensaje anterior, me viene a la memoria otra frasecita célebre del autor de la formidable “Ética para Amador”. La religión es la cocaína de la sociedad, manifestó hace tiempo en un remedo poco ingenioso de la universal proposición de Carlos Marx: “la religión es el opio del pueblo”.

 

 Dos maneras de entender una media verdad que es la peor de las mentiras. Puede ser la religión una droga. Sin duda. En todo caso, es una droga que consume la mayor parte de la población mundial. No es un narcótico prohibido. Que, a veces, puede crear alucinaciones, pues vale pero según y cómo. De todas maneras, el fármaco espiritual no es un estupefaciente que cree adicción ni una dosis de caballo que engancha hasta causar la muerte en vida. Se trata de una necesidad de buscar en Dios lo que no encuentra en el prójimo. La filantropía de los ilustrados fue una religión laica a la que, sin embargo, por falta de apoyo, terminó dándosele de lado. Voltaire, el gran Arouet, murió abrazado al catolicismo al que tanto zahirió.



Mas si se busca una religión, mírese dentro el gran masón Zapatero, constructor de un universo tan desequilibrado que tiene por base la punta de un alfiler y por cúspide la mollera de un perturbado. El socialismo como opio es la manera más eficaz para ocultar la evidencia de una mentira colosal. Pregona paz y aporta violencia, sufrimiento y opresión.



En verano, el panis et circus no abunda. Deshecho el mundo de los toros que alimentara, antaño, a tanta gente, el pueblo ha recreado en el fútbol la aldea global que acuñara McLuhan. La liga, la copa, el campeonato mundial o continental, los clubes y las selecciones, la televisión y la prensa especializada han creado un nuevo deus ex machina. Los partidos de primera, de segunda o de regional se han convertido en la válvula de escape de los graves problemas que nos acucian. El fichaje de tal o los goles de cual nos hacen olvidar la crisis, el paro, la corrupción, la desvertebración de España, el terrorismo, los enchufes institucionales, y la ristra de invasores que acechan nuestra salud mental. Y si fuera poca la dosis de anestésico, ahí van cajas de somníferos con nombre de baloncesto, tenis o ciclismo. A más necesidad, el hipnótico del sálvame y el sedante de los telediarios de la primera.



Opiáceos los nombrados. Junto a los efectos aletargantes de éstos, la religión, una aspirinita. En el extremo del látigo adormecedor, el socialismo de manta y camilla. Los tertulianos del pesebre idean motivos de odio y venden carísimos elixires de amor. El voto se encarna en remedio contra el mal que ellos mismos engendraron. El propio vértigo de su ambición, imparable por desmedida, les lleva a sanar el odio con más odio. El cristianismo es símbolo de paz y mensaje de igualdad. Maldito el odio, adiós negocio. El zapaterismo irredento no puede soportar que nadie le arrebate el bastón del mando perpetuo. Iglesia, al paredón. La Iglesia no es el opio. El opio es el socialismo interpretado por una banda de negreros. Narcotraficantes.



Un saludo.



CONFIANZA

 

 El viejo dicho “las personas pasan, las instituciones quedan” no ha perdido su vigencia. Del mismo modo que la autoridad institucional descansa en el ejemplo de los hombres y de las mujeres que se sitúan al frente de los organismos oficiales. Autoridad es mucho más que poder que gobierna de hecho o de derecho. Autoridad es facultad, legitimidad. Es prestigio, crédito que se gana en virtud de una calidad o de una competencia. Autoridad conlleva ejemplo y ejemplo es sinónimo de modelo a seguir o imitar.

 

Este articulista es consciente de que, en sus discursos en pro de la justicia y de la igualdad, ha podido incurrir en el justicialismo, en el sentido más peronista del término. Y nunca fue su intención si bien sí su concepción errónea de la justicia. Rectificar es intentar reducir a lo exacto y a lo cierto los hechos. Incluso contradecirse a sí mismo en sus errores publicados o privados. Por más que se modifique la opinión anterior, el rectificar supone un paso adelante ya que pretende corregir los defectos de lo ya expuesto.

 

Es posible que mis dos artículos precedentes estén incursos en esta situación. Es muy posible. Uno sabe que la perfección es patrimonio de seres revestidos de divinidad y que su conciencia interna le aleja kilométricamente de ellos. No obstante, la humanidad es perfectible y la revocación de errores es facultad -no extendida por desgracia- de administraciones públicas. En cuanto articulista, por más que sus lectores sean reducidos en número, teme que sus mensajes se extravien en los ámbitos del error o de la maldad. De ahí que el presente constituya un ensayo de expresar opiniones y una voluntad de solicitar indulgencia por las mismas. Invoco la reacción de lo racional frente a la acción de lo pasional. De ahí que el título “confianza” sea esperanza firme de mejorar y aliento íntimo para obrar en pos del interés general.

 

En ese contexto, y a fuer de reiterativo, solicito la confianza del pueblo español hacia aquellos que pueden conducir al país por mejores derroteros. Me importa un bledo que la derecha o la izquierda ostenten los gobiernos. Lo que persigo es que las personas muestren sus categorías por encima del bosque confuso y difuso de las ideologías. En Huelva, y me ciño en exclusiva a mi ciudad natal y residencial, sin atacar a nadie, defiendo a quien lo está haciendo razonablemente bien. De la misma manera que he defendido, y en ello persisto, al alcalde Pedro Rodríguez, he subrayado la inmensa labor política de Pedro Jiménez. En ambos he depositado mi confianza como personas antes que como políticos. Es imposible acceder al status segundo sin ser garantes de su condición primera.

 

Es cierto que he podido mostrarme especialmente duro con el líder provincial de IU. Tan cierto como probable. En modo y momento alguno ha existido el menor atisbo de desacreditar. Todo lo contrario. No obstante, estoy convencido de que los mejores escribanos echan algún borrón. Que luego, eso sí, limpian. Los dos Pedro poseen las cualidades recomendables para desarrollar la actividad política local, regional o nacional. Sin duda. Lo único que se les exige, por parte de la ciudadanía confiada, es que satisfagan a quienes les han hechos merecedores de tan importante aval.

 

Las críticas vienen a ser como los cernidores o crisoles que separan el pedrusco de la fina arena. Se criba hasta dejar lo mejor de lo útil. La confianza es sinónimo de seguridad. Decía Aldous Huxley que existe un rincón del mundo susceptible de ser mejorado: uno mismo. En eso estamos.

 

Un saludo.

SENTIMENTALISMOS

 

 Las despedidas infames están desnudas de sentimientos positivos. Las infames despedidas rebosan sentimentalismos. Se apela a los sentimientos entendidos como estados de un ánimo afligido por sucesos tristes o dolorosos. Duele a ZP más que dejar el poder, ser desposeído del mismo por sus propios compañeros de partido.

 

La retirada de Zapatero es un movimiento pendular. Me voy porque me obligan pero me quedo porque mi soberbia pesa más que la presión. Sigo y si me tengo que ir, ya me iré. En ese intervalo, quién sabe, lo mismo se hunde el planeta. En cuyo caso será el último presidente de la democracia. Imposible mayor leyenda para un menor dirigente.

 

La vida es más dura de lo que algunos pretenden mostrar. El rostro y el cuello del señor Rodríguez Zapatero revelan los surcos del insomnio, del cansancio, de la extralimitación física, del desborde psicológico. Resalto el sentimiento por su deterioro. Sin embargo, destaco que esa merma, ese estropicio, no hallan su fundamento en el amor a la patria, como algunos de sus supremos apologetas quieren hacernos ver. Eso es sentimentalismo vacío. La degeneración somática del primer ministro de España no tiene más base que su propia egolatría. El sentimentalismo es la ausencia de amor a los demás. El sentimentalista erige un monumento a su propia autoestima, destrozada por la realidad de su impotencia. Las emociones desencauzadas forman estuarios de miles de esteros abandonados.

 

Las palabras de José Antonio Alonso y de la diputada Oramas se conforman como la lavativa cardial que trata de atemperar el mal olor de la suciedad política de un gobernante imposible. A falta de éxitos tangibles, pedestal levantado a la inconsistencia personal. Ante la contemplación de una economía arrastrada, manifestación de huera elocuencia sobre el afecto filial. A los hundidos por una gestión administrativa deficiente, que no le vengan con salmos reconfortadores para con el gran desfacedor. De pobre Zapatero, por todos zaherido, nada. Pobres los ciudadanos que han sufrido la memez de un desgobierno irresponsable. Infelices los españoles que sufrimos la incuria de unos canallas que han hecho de su actividad pública un baño turco privado. Desgraciados los trabajadores que ven cómo su empleo pende del hilo de una decisión entre neroniana y caligulesca. Misérrimos los pensionistas que malician tiempos peores en su actual vejez. Cómo pobre Zapatero.

 

José Luis Sampedro escribió hace casi veinte años “la sonrisa etrusca”. En esta obra, el veterano autor oponía a los viejos rencores la ternura de los afectos inocentes. Zapatero nos vende un rictus de ingenuidad que esconde un alma saturada de terribles odios. Acaso porque se conoce a sí mismo, que diría el gran Montaigne, dispone de artillería bastante para bombardear a los ajenos. Para ser divinos hay que ser humanos. El presidente Zapatero implora un reconocimiento mirífico que no se compadece con la maldad de sus actos terrenos. Su mirada atrás, a los avernos de su abuelo es todo un relato de una insatisfacción permanente.

 

Podría aplicarse a ZP la expresión famosa del británico Shemill: “la tragedia de las buenas intenciones”. Aplicación matizable: el leonés pudo tener buenas intenciones. Hace años que se desprendió de ellas. Vive sin vivir en él y tan alta vida espera que al pueblo desespera. Debiera irse con su familia. Si ella ha de pagar los platos rotos del protagonista con pies de barro, a ellos corresponde el deber. A la ciudadanía, no. Bastantes calamidades hemos soportado a causa de tan triste personaje.

 

Sentimientos, sí. Sentimentalismos, no. Amen a sus amigos. Defiéndanse de sus enemigos. Zapatero pertenece al grupo de quienes nos declaran la guerra del mal estar. Mal estar.

 

Un saludo.

DEBATE SOBRE EL EMBARAZO DE LA NACIÓN

 

 Se veía venir. Ayer, martes, el presidente Zapatero anunció el embarazo de la nación. No debatió acerca de las circunstancias que han rodeado la preñez. Se limitó a decir, orejeras altas, que la gestación se ha producido y que, por mucho que se le presione, no está dispuesto a abortar. Qué es eso de abortar. Él es un antiabortista convencido. Contrariamente a Bibiana y otras malas mujeres de su partido, el marido de Sonsoles siempre defendió el derecho a la vida.

 

Oiga, que el estado de gravidez de la nación es el resultado de una violación reconocida por parte de los independentistas de Bildu, Sortu, Batasuna y un sector afín a Eguiguren. Que no.

 

Pero hombre, que la madre ha recibido una agresión en toda regla y no puede hacerse cargo de un nasciturus malforme y fruto de la desafección. He dicho no.

 

Que la madre ha sido violentada por los guardianes de la legalidad. La vida es de Dios.

 

Que la madre ha sido desposeída de su patrimonio y de su dignidad. La virgen María parió en un pesebre.

 

Que la madre ha sido deshonrada por los amigos del Gobierno. El pueblo José soporta todo.

 

Que la madre carece de condiciones psicosomáticas para afrontar nueve meses de continuadas carencias alimentarias y médicas. Dios proveerá.

 

Que la gravidez de la madre es la consecuencia inexorable de un desfloramiento insano que ha mancillado la dignidad inherente a toda mujer. Debemos perdonar.

 

Aborto como necesidad. La muerte nunca es aceptable.

 

Interrupción del embarazo por vía de urgencia. No cabe.

 

El parto será en marzo del año que viene. Griten y reclamen, pero no hay vuelta atrás. El embarazo de la patria tiene muchos aspectos favorables. El más importante es la amorosa abnegación del abuelete Rubalcaba. Fíjense cómo defiende a los padres de la criatura, que no duda en transmitirles mensajes entre las patas de palomas y faisanes. Comprueben su entrega desinteresada a la causa a partir de su compromiso con los tedax del 11M. Asómbrense de su capacidad dialéctica en la medida que manda a Guerristán a muchos de los hijos mayores para que no se apunten al paro y mueran con honores en territorio talibán. Lo que tenga que ser, será. En su momento.

 

Rajoy se puede poner en cruz. Llamazares, en jarras. Erkoreka, con la mano como un cazo. Durán y Lleida, ascético. La nación está embarazada. Es verdad que ha sido a traición y a la fuerza, pero qué importa si el alumbramiento aliviará la extensión territorial y modificará la normación jurídica. De corroborarse los beneficios que obtendrán los transgresores, el estupro será el primero pero no el último. La madre, mientras tanto, capitidisminuida, desangelada, anémica y olvidada por sus hijos, irá languideciendo hasta la muerte.  Será el triunfo de la vida de los niños. Las mujer nación sacrificará su existencia para que sobrevivan otros. No serán, sin embargo, hijos humanos. Tendrán apariencia de lagartos. Pero qué belleza la de estos saurios. Qué hermosura.

 

España se muere. Los reptiles salen de su vientre moribundo. Zapatero oficia la ceremonia del entierro sacro. Miles de españoles lacrimógenos acompañarán el cortejo fúnebre. Llorarán porque no supieron amparar a la madre. Sus sollozos y gemidos serán motivo de gozo entre las familias de los golfos que la violentaron. Entonces, ya no cabrá debate sobre el estado de la nación. Por la sencilla razón de que el estado no genera esperanza. Buena esperanza. Desesperación, toda.

 

Zapatero, antiabortista. Zapatero, todo un sinvergüenza de la política más indeseable. A tal presidente, tal embarazo. Así está la nación. Sin debate.

 

Un saludo.

CORRUPCIÓN BRUTAL

 

 Las maniobras mafiosas de la cúpula psoecialista van saliendo a la luz. El tinglado ignominioso que levantó Chaves está a punto de venirse abajo como los indignados no lo eviten. La movilización de somatenes contribuye a desviar atenciones sobre las encías descarnadas por la piorrea de los dirigentes canallas de la Junta de Andalucía. El (ir)responsable de la Consejería de Empleo quiere hacer una tortilla sin romper huevos. Intenta un lavado de dientes con la escobilla del retrete. Litros de colutorio para alejar el olor a dedazo, a abuso, a enchufe, a soborno, a acoso, a coacción, a sexo, a mangancia. Ni introduciendo el cadáver en el hormigón de los puentes de la Cartuja han conseguido eliminar la fetidez. La mofeta deja rastro.

 

El señor Chamizo, que hace las veces de defensor del pueblo andaluz, viene a decir, ahora, ahora, ahora, que el oscurantismo reina en los procedimientos de selección de los golfos apandadores que huronean en el gobierno de nuestra comunidad. Pero hombre, Chamizo, usted es renuente a entender o remiso a actuar. Si esto lo sabían los niños de teta. Si se cuentan por miles las denuncias de agraviados y discriminados. Si la asesoría jurídica de la Administración Pública tiene más trabajo que el abogado de Al Capone. Cómo que oscurantismo. Noche cerrada, oiga, y con la anuencia de los ciegos, sordos y mudos que pululan por los estercoleros del poder. Váyase de paseo. Tiene menos autoridad que el zangolotino presidente Griñán. En esta vivienda sucia, Chamizo, los detergentes no sirven. La piqueta. La demolición es la única salida. Después, la retirada de escombros contaminados. Por último, la limpieza a fondo del solar. Después, unos buenos cimientos morales y la erección de un macroedificio de cristales constantemente limpios. Déjese, Chamizo, de más chapuzas.

 

La Consejería de (Des)empleo tiene todas las papeletas para el premio a la desvergüenza más universal. La rifa tiene dueño. En esto que el señor García Calderón, Fiscal Superior de Andalucía, informa que está preocupado por las nuevas formas de corrupción surgidas en la Consejería de Empleo. Qué gracioso el hombre del Ministerio Público. Otro que viene de nuevas. La juez Alaya se bate en solitario contra una tropa de malandrines y el señor Calderón que la deja como la una. El hombre debe tener algún problema sensorial. El clamor popular lo conoció anteayer. Por negligencia, indiligencia, dejación de funciones, conformismo, pasividad y todas las carencias que ustedes quieran, el señor Fiscal debiera dimitir. No es admisible en un Estado de derecho que el hecho consumado se imponga a la ley. No es aceptable. Quién va a creer en la justicia española. Y en la andaluza, ni les digo. Calderón aboga, a estas alturas del crimen, por la discreción y la eficacia. Miles de puñaladas atraviesan el cuerpo ensangrentado de la credibilidad judicial de este país y el Jefe de los fiscales preconiza prudencia. Hombre, por favor, el séptimo de caballería. Hay que enviar a los GEOS para desarticular a la banda de secuestradores y asesinos que han acabado con la vida de la democracia.

 

Y, como sostiene Javier Arenas, lo peor está por salir. Los muertos son, todavía, pocos. Las tumbas sin excavar son legión. Familias enteras se han beneficiado de la masacre. Millones de parados han sido condenados al ostracismo laboral. El cofre del tesoro no contiene una moneda. Recio es el último de una saga de directivos perversos. La corrupción es tan brutal que no resta sino hablar de saña. Chaves tartamudea. Griñán masculla. Rubalcaba impreca en arameo. Zapatero, bueno, ese hombre es un cáncer letal.

 

Todos a la calle. Una vez destituidos, a la cárcel. Si procede. Con garantías, pero a la trena. Que roben allí.

 

Un saludo.

MUERTOS EN GUERRISTÁN

 

 Quien a hierro mata, a hierro muere. El coro anti-Aznar con motivo de la intervención española en la guerra de Irak se escuchó en todos los rincones de nuestro país. Una multitud de ciudadanos mostraron el ultraje de un acto que ellos consideraron indigno y, por tanto, lamentable. Esgrimían la consigna diseñada ad hoc por los jerifaltes goebbelsianos del zapaterismo. Aznar, asesino, gritaban desaforados. Aznar, criminal de guerra, vociferaban. La ONU no aprueba la medida.

 

Afganistán es la otra cara de la moneda trucada. Tocó a Zapatero lidiar con este morlaco. Al efecto, se valió de una muleta, intervención de paz, y de una espada, la aquiescencia de Naciones Unidas. A partir de sendos instrumentos, hala, soldados para el país asiático y, toma ya, militares muertos o heridos de regreso a la patria.

 

Los últimos, ayer mismo. Los penúltimos, no hace ni un mes. Y así, en una campaña de mentiras institucionales sin precedentes, nuestros hombres cumplen en el territorio de los talibanes su increíble misión de paz. Precisamente porque hay paz, el ejército deja allí la vida de sus integrantes. Es la coronación de la imposible palinodia.

 

Los psoecialistas no se retractan de sus maldades del mismo modo que los malhechores no admiten sus fechorías. Insisten en que Afganistán necesita a España y España no puede defraudar a Obama. A Bush se le cuelga del mástil. A Obama se le ofrendan vidas. Vidas de nuestros conciudadanos. El sumo sacerdote, Zapatero. La gran vestal, doña Carme.

 

Es inútil hablar con una pared. Sin embargo, aunque no hay respuesta, sí expulsamos los demonios familiares que nos incendian el alma. Nos conformamos con echarlos fuera siquiera mientras nos cabreamos. El PSOE actual es una jaula de tigres hambrientos. Si ellos dicen que lo de Afganistán es un mandato del Consejo de Seguridad, los padres de los asesinados se acuerdan de los felinos salvajes y de su parentela. A la par, susurran conmigo: nuestros hijos han muerto en Guerristán. Guerristán.

 

Los soldados españoles son asesinados en Guerristán. Mientras esto ocurre, Rubalcaba prosigue su tournée electoral. Y ríe, ríe, ríe. Nosotros lloramos, lloramos, lloramos, entre otras muchas razones, por el asesinato impune de nuestros compatriotas en el territorio que algunos llaman Afganistán y que este articulista bautiza como Guerristán.

 

Honor a quienes fallecen por la patria. Desprecio hacia los que mandan a los jóvenes a una muerte casi segura. En misión de paz en Guerristán. Valiente canallería.

 

Un saludo.

FACTURAS SANITARIAS

 

Pasar factura. El Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva va a emitir facturas a los pacientes. Ojo. Las facturas, que hoy por hoy tienen un mero valor informativo, se dirigen a los enfermos, que no a los usuarios. En el mundo hospitalario, el paciente no es un usuario. No puede serlo. No usa ordinariamente el servicio sanitario. De manera extraordinaria, sí. Se trata de las personas que arrastran alguna patología y que, a causa de ella, se ponen bajo atención médica. Son usuarios a palos, como diría el gran Molière. Sufren las consecuencias de la enfermedad que azota sus cuerpos o sus mentes y, en previsión de la aparición de sus “goteras”, realizan unas prestaciones económicas muy elevadas. Pagan antes de comprar. No te sirven el café si no has abonado previamente la consumición.

 

Los barandas sanitarios de la Junta de Andalucía se lucen por jornadas. Recién dados de alta, un regalito. En papel debidamente timbrado y sellado, los directivos del Juan Ramón les obsequian con una facturita. Mire, por la operación de cataratas, tanto por ingresar, cuanto por cirugía, zapatín por atenciones radiológicas y así hasta rellenar un papiro. Al cabo, una palmadita en la espalda y un mensaje de jodienda: vea qué buenos somos y cómo no le pedimos dinero a cambio. Les suministran una cuenta detallada de la operación de comercio, como si el servicio social entrara en el capítulo de las relaciones mercantiles. Se quieren ir ya.

 

Mire, señora Rico, Delegada de Salud de la Junta de los EREs, vaya a tomar el pelo a otro sitio. Usted pasa factura a la ciudadanía porque malentiende que esa empresa -que servidor nunca hubiera encomendado a una persona de sus cualidades- es privada y, en contraprestación a sus servicios profesionales, los contribuyentes deben remunerarlos. No es así. No entra. No cabe. Molesta. Hiere. La gerencia de ese Hospital, de cuyos profesionales sanitarios no albergo duda alguna acerca de sus méritos, tiene tantas cosas que mejorar en el ámbito de atención a los enfermos, que en vez de dedicar todo su esfuerzo en este objetivo, se dedica a fabricar facturitas. Esto es de locos. En ese sentido, por qué no colocan en la mano de la señora que se va a someter a una mamografía el documento que la informa sobre el coste de esa actuación. La mujer estará más concienciada y, en el futuro, procurará que sus familiares reclamen la factura quirúrgica antes de ingresar en quirófano, por si el alto coste les disuade de disfrutar de los efectos relajantes del bisturí. Qué cielo de pacientes. Por no gastar, prefieren arrostrar sus males con la paciencia del santo Job.

 

Oiga, y no se hernian estos cabezones pensantes. Los enfermos acuden al recinto médico con la misma felicidad que gozan de los servicios de un hotel durante las vacaciones. Va el recepcionista, les entrega la cuenta y con el IVA les despide hasta la próxima. Cualquiera sabe que el Servicio de Salud cuesta mucho dinero. Mucho. Pero lo más gravoso es pagar un salario a una caterva de ineptos e incompetentes que, por enchufe, han accedido a gobernar una institución tan sensible sin más mérito que el del nepotismo o el de la militancia partidaria. Es posible que sean grandes médicos pero cuando les sacan de sus competencias básicas, son como patos mareados en una feria. La obligación de Salud, doña María José Rico, es velar por la atención al paciente y por respetar los derechos de los trabajadores que luchan denodadamente por el bienestar de los enfermos. Muchas veces sin los recursos necesarios.


La factura debe pasarse a la señora Delegada de la Consejería de Salud. Deberá abonar a la familia de los ingresados, tanto por esperar horas en urgencia, otra cantidad por la incomodidad del servicio, o por el error del diagnóstico o por la ineficacia de la gestión o por el contagio sobrevenido. Por encima de todo, por sufrir los efectos de un sistema perverso de elección de responsables. Si el Hospital fuera empresa privada de este articulista, usted no tendría la oportunidad de encontrar trabajo en el sector directivo. No consiento que hundan mi patrimonio. Como el techo del Infanta Elena. Facturas políticas.

 

Un saludo.