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Francisco Velasco. Abogado e historiador

TRABAJADORES DE SEGUNDA

 

                 Patronio contó al conde Lucanor lo sucedido a un hombre que comía altramuces. Tal era su pobreza. Del relato, Calderón de la Barca escribió estos versos: Cuentan de un sabio que un día tan pobre y mísero estaba, que sólo se sustentaba de unas hierbas que cogía. ¿Habrá otro, entre sí decía, más pobre y triste que yo?; y cuando el rostro volvió halló la respuesta, viendo que otro sabio iba cogiendo las hierbas que él arrojó.

 

                En Bilbao, los parados han protestado por la gestión de las obras del nuevo campo de fútbol. Se quejan por las condiciones de contratación de trabajadores. La mayoría de ellos vienen de Portugal y de Rumania. Son más baratos. Trabajan más horas. La economía vasca descansa en sus empresas pero no en sus ciudadanos. Si el Athletic es bandera de la región, la demagogia burguesa se ha apoderado de los sentimientos y se está cachondeando del nacionalismo.

 

                Los españoles que emigran en busca del sustento reciben fuera el mismo trato que rumanos y portugueses dentro. Imperativo categórico.

 

                Cuando la reforma laboral sigue suscitando animadversiones, lógicas, en el cuerpo laboral español, las grandes empresas tiran del granero foráneo para ahorrarse costos salariales y conflictos sociales. Es el sino. La eterna dialéctica que impulsa a la historia hacia su formulación cíclica.

 

                Podemos cansarnos y explicar mi veces lo mismo. Sin embargo, nada cambia. Al final, nuestra condición de negreros puede sobre la defensa del abolicionismo de la esclavitud. Basta con que nos llevemos el puño al pecho y confesemos nuestro pecado. Todo termina en la absolución.

 

                Lo peor es que los trabajadores de segunda no son la legión. Ésta se halla integrada por hombres y mujeres de la regional no preferente. Todos nos conmiseramos de nosotros mismos. No advertimos el círculo de miseria que nos rodea. Ni advertimos ni queremos advertirlo.

 

                El sabio, el conde y el consejero. Detrás, el silencio cómplice.

 

Un saludo.

EL DURO PRECIO DEL DIVORCIO

 

 El cese efectivo de la convivencia conyugal es, por sí, una decisión muy dura. En general y en todas partes. En Huelva, la situación resultaba más complicada. Un solo juzgado de familia. Uno solo. A partir de hoy, el procedimiento se agrava. Un mínimo de nueve meses de retraso para la adopción de medidas cautelares. Casi nada.

 

El éramos pocos y parió la abuela cobra actualidad en nuestra ciudad.  La juez titular de este juzgado abandona su puesto merced a su participación en el oportuno concurso de traslados. Ella se va a Sevilla con todo su derecho. La plaza de Huelva queda vacante. Por el momento. El magistrado sustituto no ha sido nombrado. Las causas acumuladas atascarán las cañerías de la justicia. El Consejo General del Poder Judicial tiene la palabra y la diligencia de gestión. A poco que sea previsor, no se conformará con un nombramiento. Firmará dos. Un titular y un refuerzo. A mucho que se precie de nociones elementales de prospectiva, apoyarán la creación de un segundo juzgado de familia.

 

Las cosas de palacio van despacio. Los sufrimientos de las familias discurren a velocidad de vértigo. Las medidas provisionales solicitadas se revuelcan en demoras inexplicables. Nadie culpe a jueces o a funcionarios. Supino error. El gobierno. Los gobiernos. Aquí nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que los truenos acoquinan a los pastores.

 

Los asuntos de familia siguen la senda de la propia institución. A la cola. Una sociedad en la que la familia deja de ser columna vertebral, se coloca en el disparadero. No sé cuántas revueltas habrían estallado en nuestro país si los padres no mojan la pólvora seca del estallido derivado de esta mala crisis. No toquemos a la gallina de los huevos de alimentos.

 

Un aspecto esperanzador en el túnel de los desalientos. Que los problemas de disolución conyugal pasen por el tamiz del mutuo acuerdo. No hay obstáculo que frene la velocidad imparable de estos procedimientos. Son los contenciosos, como la vida misma, los que roban los raíles de la comunicación judicial.

 

Un saludo.

HUÉSPEDES

 El tándem Pepe Martín-Sánchez Rufo es temible. Constituyen la mejor referencia de la política más desastrosa. Ejemplo a desterrar. Para agujero negro galáctico, el que estos señores dejaron en Aljaraque. Destituidos por el pueblo, se colaron en otra institución a la que acabarán desangrando. Pero ahí está la pareja. Vivita, coleando e impartiendo lecciones de ética bananera.

 

Las andanzas consistoriales del dúo cara de cemento se podrían desglosar en apartados miles. No obstante, constreñido por los límites del artículo, me detendré en la penúltima hazaña de estos señores. Según denuncia Yórquez, portavoz del actual gobierno del Ayuntamiento aljaraqueño, los dos jetas políticos pudieron perpetrar una irregularidad más en su larga lista de atrocidades al Derecho. Me refiero a la casa de huéspedes. El equipo I, de izquierda indecente, desvió, parece ser, algo así como veinticinco millones de pesetas del fatídico Plan E del presidente Zapatero. En vez de aplicarse a construir la pasarela para la que se había destinado la cantidad, los pupilos de Pepiño Blanco y de otros grandes imputados, decidieron que era preferible recuperar un edificio representativo de la arquitectura británica en Corrales. Y ya está. Porque sí. Una cosa es la ley y otra bien distinta, el retorcer con ella el arcón de los caprichos. Y de paso, se favorece a amigos del partido.

 

Huéspedes ellos. Gorrones, los dos. Comensales de una sociedad pública que se cae a pedazos. Qué cosas. A todo esto, la denuncia del Pp no debe quedarse en su difusión mediática. O se dirigen a la Fiscalía con todos los documentos a su alcance, o pueden meterse la información donde les quepa. Una cosa es la voluntad de restablecer la legalidad y de poner a buen recaudo a los presuntos delincuentes y otra es utilizar a la prensa como altavoz de las maldades del adversario. En este segundo caso, mejor harían en callar. La gente no quiere a jueces que encarcelen de forma arbitraria a los Blesas de esta España de mis culpas. La gente reclama justicia. Que la paguen, conforme a código y sentencia, el ladronzuelo que arranca un móvil de la mano de una señora mayor, y el sinvergüenza político que utiliza los dineros públicos para su provecho y el de sus banda.

 

Unos y otros deben ser huéspedes del centro que corresponda. Penitenciario, por supuesto. Y antes, con un juicio garante. Ya lo decía Confucio: Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.

 

Un saludo.

EL CÓNCLAVE ANDALUZ

 

 Por mi madre. Que juro que con lo de cónclave no me refiero a la Iglesia católica ni a la elección de Papa de Roma. Utilizo el concepto para designar a un congreso en el que se va a dilucidar algún asunto de interés.

 

En esto que José Antonio Griñán quiere que el Psoe nacional sea regido por un político andaluz de su cuerda de presos. De presos politizados. El elegido es Mario Jiménez. Un onubense de Moguer criado a la vera, verita tuya, de Javier Barrero. Un hombre nacido para la política, gran experto en estrategias de manipulación y avezado conocedor del diccionario panhispánico-guerrista de chistes malos e insultos ladinos. Militante desde su más tierna adolescencia del partido que fundara Pablo Iglesias, ha ascendido la cordillera de su organización de la mano de los sherpas más prestigiados de la misma: desde don Gaspar a don Viera, desde Márquez a Guerrero y desde Aguayo a Recio.

 

El presidente de los EREs ha declarado que su delfín parapeto es mejor candidato que los introducidos por la cúpula madrileña. Dónde va a parar. Bueno. Ni Madina ni Chacón ni Patxi López tienen la preparación cultural y universitaria del paisano de Juan Ramón. No sé si don Mario ha leído alguna vez la prosa poética o los versos del poeta universal. Si lo ha hecho, no se le ha adherido ni una brizna de la sensibilidad y de la belleza léxica del autor de Platero y yo. Y qué más da que sea galgo o podenco. Lo que importa es que cace conejos o liebres. El interés radica en salvaguardar la casa de su señor.

 

Desde este punto de vista, la elección es impecable. Este dirigente/dirigista de la Autonomía andaluza “verbaliza muy bien la acción de la Junta”. Sic. Y tanto. Pocos mintieron con igual e infame caudal lingüístico. No obstante, el cancerbero del negro futuro de los responsables de la corrupción institucional tiene menos porvenir que Blas Piñar en Guipúzcoa.

 

Cada uno organiza su defensa al estilo de su moral. Si los psoecialistas quieren seguir llenando de mugre el saco de sus acciones, son muy libres. En cambio, si aspiran a convertirse en referente de autoridad en España, mejor acudan a un psiquiatra de la Seguridad Social. Por el camino que van, ni el mejor Freud puede modificar la deriva neuronal de estos políticos de banda estrecha y amplia bolsa.

 

Fíjense que los trabajadores de Astilleros todavía esperan, a estas alturas, que Jiménez cumpla su promesa de reactivar la empresa y evitar el despido. Fíjense que el títere Carmona mueve la boca como el cuervo de Moreno/Mario. Fíjense. Categoría la de este cónclave andaluz. Clase la del congreso nacional. Menos que Pepiño Blanco en la Liga de las Estrellas.

 

Un saludo.

 

 

EL “SPECIAL MISTER”

 
 
Por si alguien no se había enterado, un intruso no es una persona que se ha introducido sin derecho en algún asunto. Un intruso es un señor especial. Un señor que alterna con personas de condición superior y que aspira a confundirse con ellas.

 
En los EREs, que sí, que le coloco la ese del plural aunque no se recomiende, en los EREs digo, los señores especiales eran aquellos que, por no pertenecer a la plantilla de la empresa, se hacían pasar fraudulentamente como miembros de la misma y, de esta manera, se beneficiaban del pastizal a percibir. No sé si se van dando cuenta de la modificación léxica. Un prejubilado falso es, pues, un señor especial.

 
Muy bien. Si los facinerosos que asumieron la intrusión son señores especiales, qué categoría ostentan los creadores, impulsores y autores materiales de esta canallada sin precedentes. La V.S.M. Very special misters. Así, Guerrero, el desenmascarado del Psoe, o Lanzas, el conseguidor de la Ugt, se clasifican en ese status. Entonces, en qué estrato de la arqueología de los paleogolfos situamos a los responsables de la Consejería de Empleo. Y, a fin de perfeccionar el protocolo de tratamiento a tan distinguidos homines sapiens, ayúdenme a buscar emplazamiento señorial para la cúspide de la Junta de Andalucía.

 
Una cosa es evidente. Si esta panda de corruptos son especiales, habrá que reclamar a los académicos de la Lengua una nueva definición de este término. El rasgo de singular o particular, su diferencia de lo común o general, ha perdido actualidad. Los hay por miles. La única especial de verdad, la que se entrega a un fin concreto y peligroso, la que pone en juego su salud en defensa del interés público, es la juez Alaya. Ella sí es especial. Porque es cumbre nívea en una montaña de basuras y de residuos sólidos.

 
Un saludo.

TRECE AÑOS DE VAGUADA

 

                A Valderas no lo ponen en la calle. Se va. Abandona la coordinación de Izquierda Unida. Pocas veces una crisis había reportado tanto dividendo a un comunista con capital. Ha chupado de la teta del Psoe y ha aprovechado las malas inversiones del Pp. Gracias a esa habilidad, se ha subido al carro del Gobierno andaluz. A la postre, los grandes dictadores saben que su futuro echa sus raíces en el poder. Cuanto más corrupto, mejor.

 

                Valderas se va. Pero no al destierro de la política como lo hiciera el bueno de Anguita. Nadie lo piense. La comparación entre don Julio y don Diego resulta especialmente odiosa. El cordobés destila coherencia. El de Huelva, mezquindad. Aquel perseguía justicia. Éste siluetea el perfil de la arbitrariedad. Valderas reina en el palacio del sultán de San Telmo. Su vicepresidencia de la Junta es el regalo más espléndido que jamás pudiera soñar.

 

                Izquierda Unida se ha empapado de la política de este señor. La izquierda de verdad se ha untado con las maneras de la izquierda de mentira. La alianza con Griñán, el capo de los EREs, ha supuesto el fin de un partido necesario para la sociedad. Las prédicas de honradez se tiñen de negro fascista. Los sucesores ya visten la saya de Evo, calzan las sandalias de Fidel y atruenan los medios con la voz simulada del fallecido Chávez. Una ola de presagios funestos se abate sobre la España adormecida.

 

                Ni siquiera el valioso Pedro Jiménez posee facultades para devolver a IU el pedestal del que nunca debió apearse. Las ansias por el poder lastran sus intenciones. La democracia premiará sus esfuerzos con un puñado de votos. Pírrico triunfo para quien lucha por cambiar una sociedad. Al día siguiente, o se refuerza el pacto de hierro con los corruptos del Psoecialismo o se merendará los sufragios en la soledad de un desengaño previsto. No hay vuelta de hoja.

 

                Después de trece años de depresión de los valores de la izquierda, nadie aspire sino a escarbar. Ascender la montaña de la transparencia es tarea de atletas de la integridad moral. No conozco a ninguno entre los que se postulan como continuadores de la excavadora de Valderas. Después de tantos años de vacas enclenques, otros tantos de vacas muertas.

 

No hay otra. Ojalá que así fuera.

 

Un saludo.

LOS QUE ASARON LAS VACAS

 

Madre no hay más que una. La de Juan Lanzas es una enciclopedia del saber. Esa frase de asar la vaca constituye un  compendio de sabiduría. Su hijo tiene dinero para asar la vaca. Anda. Lo mismo dirán las señoras que parieron a los beneficiados por la corrupción de los EREs o de Invercaria/caries. Meten la mano en el bolsillo y encienden con billetes de quinientos la cosecha de los mejores habanos del siglo. Tienen  tanta gracia que me encorvo.

 

Parece ser que el lancero ugetí manejaba los miles de euros con la galanura del ricachón que nunca dio un palo al agua. Al Guerrero sin antifaz y a tantos mecenas de la malversación, los obsequió con creces. Casi seis millones de euros para que el director de Empleo del Psoe viajara con su santa y se alojara en hoteles de un lote de estrellas. El conseguidor era un fenómeno. Cómo no sería que guardaba casi quince millones de pelas en el colchón de su casa familiar. Lo que no se ha descubierto, al menos todavía, es cuántos de estos niditos había construido el cuco.

 

Mientras, la agustina de Sevilla estudia la solicitud de fianza que pide el Ministerio Público al de la barbacoa vacuna. Ciento cuarenta y tantos millones. Pero de euros. Otros cuantos a su señora esposa. Nada se sabe sobre la mamá. Qué mala es Alaya que busca la ruina de tan desprendidos ciudadanos. Porque Lanzas era una flecha. Lo mismo incluía decenas de intrusos en un ERE que le buscaba un trabajo al primer currito que se lo pidiera. Nada salía gratis. Don Juan era el Zarrías sindical. Podía con todo y con todos. Igual fueron cooperadores de la juerga y no nos hemos enterado.

 

A los españoles nos pasa lo mismo una vez y otra y la de en medio. Asar la vaca es patrimonio exclusivo de algunos chorizos. El común no es que no ase la vaca. Es que no degusta ni las pezuñas del animal. No obstante, se conforma con ver en Canal Sur el programa lucecita de los pobres. Para ellos no hay vaca. Pero qué buenos son los del Psoe que nos venden solidaridad mientras dan cuenta del festín.

 

Qué listas algunas madres y que hijos de listas sus vástagos.

 

Un saludo.

LA DIALÉCTICA DEL DEMONIO

 

 Vive en España. Un señor que se llama Antonio y se apellida Carmona. Parece ser que es profesor universitario. No sé si se dedica a la enseñanza o emplea su tiempo laboral en investigación. Lo que resulta evidente es su afición a las tertulias políticas. En la cadena televisiva que sea. No hace distingos. Su objetivo es parlar. Incluso parlotear. Lo que sea, con tal de influir. Políticamente correcto. Moralmente, otro cantar. Veremos por qué.

 

Este señor, parlamentario psoecialista, es un virtuoso de las charlas unidireccionales. El hombre convence poco pero deforma un montón. Se le atribuye la frase maldita que definió, años atrás, la estrategia subvertidora del Psoe. “Si hace falta, hundimos otro Prestige”. O algo así. Al hombre le importaba un comino la pérdida del buque y la contaminación de los mares. Lo que perseguía era cargarse al Gobierno del PP. Por la altruista razón de servir el mando en bandeja a sus correligionarios del chapapote. Las manchas negras del crudo derramado fueron una pequeña mota de polvo en el océano de petróleo de su discurso infernal. En otro país, estaría inhabilitado para los restos de cualquier actividad política, social y humanitaria. En España, no. Es más, en su partido se aprecia su valía. De intrigante diabólico.

 

El que la hace una vez, la repite cien. A la hora de urdir infamias, el infatigable vocero de pleitos ricos, es un número uno. El hombre se pierde por la boca, por donde muere el pez. Resulta que la última cantada vuelve a poner de manifiesto su aversión por la justicia y su repugnancia por la defensa de valores como verdad, respeto, solidaridad y otras cualidades que no practica porque nunca las conoció. En campo amigo, abrió la caja de los truenos de su perfidia. En el marco de una charla a conmilitones madrileños, metió la pata hasta la ingle. Dijo una verdad secreta y, mira por donde, se desveló la naturaleza del error. Relataba el señorito lo siguiente: "El otro día tuvimos una experiencia muy interesante en Tele 5. Teníamos el problema del ERE, de los EREs de Andalucía. Fui porque me mandó el Partido". Y remató la faena con la siguiente aporía: “estaba, lo puedo decir aquí sin que nadie me grabe, teledirigido, nunca mejor dicho, por José Antonio Griñán. Tan teledirigido que me mandaban mensajes todo el tiempo, como es natural". Te cazaron, furtivo. Te pillaron con la sucia lengua disparando maldades.

 

Algunos se ahogan solos en su propia saliva. Este individuo pertenece a esta casta. De la ralea del sujeto, las emisoras que, a partir de la fecha en que supieron los tejemanejes del señor y de su partido, sigan invitando al personaje para disertar sobre las mil y una maneras de engañar a los ciudadanos. Y es diputado. Y economista. Y no sé qué tipo de docente.  Lo que tengo claro es que me lo encuentro por la calle y no le doy la hora. No sea que me desaparezca el reloj. En cuanto a las televisiones contratantes, les traspaso la náusea que me provocan ellas, en cuanto fomentadoras de los contravalores, y él, en cuanto desecho de la cualidad democrática.

 

Gentuza así genera dictaduras y alienta conflictos. Vergüenza de sicarios. Y de mafias.

 

Un saludo.

LOS EXTRAS DE LA JUNTA

 Van sobrados. Una vez que se pierde la vergüenza, qué más da el color. En el mundo del aire acondicionado, no hay calor o frio que se opongan al peso del dinero. Tanto tienes, tanto vales. En la Junta de Andalucía hay algunos protagonistas, cientos de actores de reparto y millones de extras. La productora, que es la Andaluza Elecciones S.A., puede con todo. A base de impuestos. Y si no es suficiente, mantecada de recortes.

 

Ahora que llega el veranito, los funcionarios van a disponer de menos ingresos. A Griñán y a Valderas les ha salido del alma –deben tenerla- que se les elimine el complemento adicional de sus pagas extras de junio y diciembre. Porque sí. Porque donde hay patrones, no mandan remeros. Cómo andarán los caponatos de la banda juntera, que ni se sonrojan. Que los funcionarios y sus familias se callen. La sostenibilidad de la golfería institucional del bipartito sólo es posible de esta forma. Cómo carallo van a esnifar los chóferes si no es a costa de estos pringados. De qué puñetas van a vivir los Guerrero y compañeros de farras si la chusma no tributa como es debido.

 

Los sindicatos se indignan. Sobre todo los dirigentes de las comisiones y de las ugetés. Con los millones que disfrutaban. Y los liberados que complacían. Tanta austeridad, se quejan. Más externalización, reclaman. Menos funcionarios, gritan. Los últimos son pendencieros. Los externos, sumisos. Protestan lo más mínimo y a la calle con sus huesos.

 

Lo que no me explico es el silencio de los corderos. Los balidos se escuchan cercanos. Sin embargo, la rebeldía ni se ve ni se nota ni se espera. Los corrales aparecen llenos. El matadero es el fin del camino. Antes, la temporada de esquilo. Esquilo. De esquilar. Esquilo. De tragedia. Por mucho que se diga que el sistema está desmantelado, es mentira. El montaje es tan excepcional que la deconstrucción es casi imposible. La calidad del servicio es tan mala como antes de la poda.

 

El problema no es el sistema. El problema es el salario. Los funcionarios, como los trabajadores todos, deben luchar por los ingresos de sus hijos. Y dejarse de pamplinas. La plaza que ocupan se la han ganado a pulso. No como los enchufados de la Paralela ni como los asesores de la Cosa Nostra ni como los políticos arrastrados ni como los parlamentarios lujuriosos. Los funcionarios tienen el aura. La banda, el áureo.

 

La rebelión de los extras. He ahí la solución. Si no se produce, los bandidos se empotrarán para siempre en su reino de latrocinio. Y claro, si para dominar al redil bastan unos pocos perros, o se echan a los canes o se instruye a la grey.

 

Extras de mi vida.

 

Un saludo.

DE LA HARTURA AL HARTAZGO

 

 La necesidad de regeneración de la política viene dada por la creciente demanda ciudadana. El pueblo se mueve entre la hartura y el hartazgo. Esto es, entre el suministro de falsedades tan continuadas como abundantes y el cansancio psicofísico derivado de este rosario de mentiras impenitentes.

 

La democracia puede morir por una causa de éstas. La gente se da cuenta de que el "demos" es un concepto vaciado y el "kratos", una canija entelequia. Cuando se constata sin lugar a dudas que el sistema está corrupto, las reacciones atraviesan el umbral de la cólera o, cuanto menos, del desencanto vitalicio. Nada hay peor que mirarse uno mismo y comprobar que lo que creía su propiedad no es sino un precario y que la vivienda familiar, una cueva de ladrones.

 

La Ley de Transparencia puede ser una nueva trampa que se agrega a la celada. Su promulgación formal llenaría de ripio la construcción de otra marrullería. A título de ejemplo: si el Tribunal de Cuentas funcionara con los medios legales y competenciales que debe, sus resoluciones sería prontas y vincularían a los partidos. Menos normas y más aplicaciones. Las que existen protocolizan el amplio y preexistente abanico de corrupciones. Pero no. Para fomentar la opacidad institucional, otro preceptito de pitiminí.


 

He leído las declaraciones de Pedro Jiménez acerca del resorte estatutario de Izquierda Unida que le permite presentarse, por cuarta vez, a la reelección. Uno lo celebra porque, pese a sus discrepancias con el líder de la izquierda onubense, se congratula en reconocer sus cualidades. Si los estatutos se conducen por ese derrotero, la validez de la ley rompe cualquier dicterio de sus contrincantes respecto a la falta de palabra o la existencia de argucias, chanchullos o trampantojos. 

 

Lo que vale para Pedro Jiménez, también sirve de asiento a la candidatura de Pedro Rodríguez. Anda que tienen apellidos no castellanos. La diferencia es que Rodríguez es alcalde longevo y triunfante de una ciudad pequeñita y Jiménez es concejal de ese Ayuntamiento que no sufre el desgaste del primer edil. El hartazgo de la calle se dirige contra quien tiene la vara de mando. Es verdad, pero el rechazo es general hacia todos los integrantes del consistorio. Jiménez reúne posibilidades para desbancar a Rodríguez. No obstante, tendrá que esperar un par de años.

 

En cualquier caso, la espera no se producirá si quiere formar gobierno. Ya sabe, a priori, que o pacta con el Psoe de Mario Jiménez y Valderas,sí de Valderas, o volverá a engrosar las listas de la Oposición. En cuyo caso, al amparo de la realidad, habrá que concluir que Pedro acordará con Mario lo que sea a pesar de lo que la ley de transparencia preconice sobre los autores del fraude de los EREs, de Invercaria, del enchufismo institucional, de las condonaciones bancarias de préstamos y un etcétera tan largo como el sumatorio de los cursos de todos los ríos y afluentes de Andalucía y de España, incluidos Euskadi y Cataluña.

 

No hay más cera que la que arde. Por tanto, la transparencia no resiste al deslumbramiento del poder. Mientras el Psoe se siga pasando el interés de España, por el arco del partido, qué digo anuncio de amanecer. Noche oscura. La ausencia de luz es la coartada del cromatismo ennegrecido.

 

Ya les digo: de la hartura al hartazgo. Y viceversa.

 

Un saludo.

EL DESFILADERO

 

 El día de las Fuerzas Armadas de España. El desfile conmemorativo marca la tendencia. Poca fuerza, menos armas. El homenaje a los caídos, una afrenta. La plaza de la lealtad, el vacío. El desfiladero. La garganta angosta.

 

Malos tiempos para España. El experimento de las ranas de Bolonia adquiere carta de naturaleza política. Todos estamos sumergidos en el agua fría de una sociedad de batracios. Insensiblemente, acabaremos cocidos en nuestro propio  jugo.

 

La educación se recorta pero no se defiende. La defensa de unos intereses oscuros. Miles de profesores menos. Millones de euros arrancados del presupuesto. Charlatanes de ferias que encabezan manifestaciones callejeras y portan pancartas decimonónicas. Y, sin embargo, el fracaso escolar es igual de lamentable que en la época de derroche masivo. Las ranitas no se dan cuenta de la tristeza de su destino y del engaño del medio.

 

En sanidad, los hados de la maldad sobrevuelan espacios aéreos turbulentos. Las medidas de los gobiernos tienden a la privatización. Las mareas blancas tiñen de leche las ciudades pero, al cabo, todos acaban en la gran tina de agua fresquita. El calor se apoderará de las voluntades. Poco a poco. Hasta que la calidez creciente del líquido nos lleve al sopor y éste a la lenta muerte de las voluntades.

 

En Defensa, lo mismo. En Justicia, qué les voy a decir. El conformismo, por una parte, y las escasas entendederas, por otra, son factores de adormecimiento universales. En nuestro país, el cloroformo consigue resultados increíbles si se aplica con unas gotas de fútbol, un perejil de tertulianos bien pagados y peor concebidos, y un poquito de ginebra barata para ahogar recuerdos.

 

Ranas. Y sapos. Anuros. Anfibios. Formamos la cara oculta del poder. Cuando llega el momento, nos visten de gala, nos invitan a la piscina mágica y, en el descuido de nuestro efímero placer, no advertimos la nubecilla de vapor que escapa del agua. Tendida la implacable trampa, el festín sigue al desfile de los incautos que quisimos chapotear en las aguas aparentemente limpias de la pileta.

 

España ha metido los dos pies en la gran alberca de la diversidad territorial. El próximo paso es declarar soluble la unidad del país. El resultado final, qué es España. Una unidad de destino en el sabor de nuestras ancas.

 

El comandante Marianico pactó ayer con el traidor coronel Alfredín la división del país. El desfile de las impotencias desarmadas así lo confirmó. Desfiladero.

 

Un saludo.

QUIÉN LO HA VISTO…

 

 Alberto Recarte puede ser un buen economista. Profesionalmente, él sabrá lo que es y a dónde ha llegado. He leído con detenimiento muchos de sus artículos y algunos de sus libros. Muy interesantes. Sigo en algunos aspectos las prédicas del liberalismo económico y Recarte es un abanderado de la doctrina. Lo que pasa es que hay liberales que esconden, tras sus palabras y bajo sus escritos, un mundo sórdido de conservadurismo enfermizo.

 

El gran Voltaire nos ilustró a miles de lectores con su gigantesca obra intelectual. Arouet reivindicaba en su tiempo la valía del negociante, capaz de enriquecer a su país por encima del ministro casposo de la nobleza en declive. Menos Estado y más iniciativa individual, reclamaba. La libertad económica tiene su base en el conocimiento de la realidad que sólo los empresarios y comerciantes tienen.

 

Siempre se ha criticado las dos caras del liberalismo. En Estados Unidos, lo liberal social o político se amasa en la panadería del partido demócrata. Por el contrario, la defensa de las libertades económicas es un pastel exclusivo del republicanismo más inveterado. Así es y con esas reglas se juegan los votos. Ahora, que Alberto Recarte tenga dos caras ya es otro cantar. Servidor se ha quedado estupefacto con el posicionamiento de este señor en materia de subida de impuestos. Un liberal partidario de la presión fiscal es como Almodóvar blandiendo las tesis de Aznar. Ojo, no porque en su fuero interno disienta de ellas, sino porque los prejuicios de su discurso anterior lo colocarían en el umbral de la incoherencia más latifundista. Algo parecido ocurre con Recarte.

 

Quién lo explica. Acaso sea el expreso Miguel Blesa. Tal vez la incombustible Esperanza Aguirre tenga la llave del misterio. Lo mismo se trata de un sorprendente cambio de chaqueta. Algunos se dislocan la clavícula a causa de la velocidad del chaqueteo. Recarte parece que se ha roto la crisma. Y quién lo ve.

 

Un saludo.

PARTIBLUF

 

 Parlamento andaluz. Diputados. Funcionarios. En la sede de la representación del pueblo, la igualdad es un boquerón en mal estado. Los funcionarios no cobran su paga extra de navidad ni la complementaria de julio. Así lo ha decidido el Partibluf de Griñán y Valderas. Así lo expresa el sindicato CGT.

 

Sin embargo, los diputados, sí. Los recortes, como las vaquillas, son ajenas. A los propios, la austeridad les importa un carallo. La autoridad no es sólo poder. Es, también, legitimidad. Y prestigio. Los junteros andaluces tienen la autoridad de un tirano. Todo el poder. Ninguna legitimidad.

 

La justicia social se promete. No se cumple. La igualdad se programa. Se pisotea. El nepotismo se combate en la forma. Se potencia en el fondo del armario. La política al servicio de los ciudadanos. Otra mentira. Las partidas, de acuerdo al presupuesto. Malversación continuada. Se vende libertad y se compra silencio sumiso y cobarde.

 

El partibluf no tiene autoridad moral. Ni la tiene ni la conoce. Ni es de esperar. Nadie medianamente noble de espíritu da crédito a las palabras de esa autoridad de conveniencia. La verdad es la verdad aunque provenga de un ignorante. Ellos son ignorantes mentirosos. Además, carecen de moral.

 

La paga para los poderosos. El hambre para el pueblo. Partibluf.

 

Un saludo.

LA GUERRA DE GARZÓN

 

 Lo he referido alguna vez que otra. El pasado nos proporciona luces y sombras no deseadas. Somos esclavos de nuestras palabras y de nuestros hechos. Per saecula saeculorum. Los hechos de la historia reverberan ideologías rastreras y políticas demagógicas. Nada cambia cuando al ser humano afecta.

 

La guerra de los Rose encarna algo más que una ruptura matrimonial. El principio de una nueva película y el final de un sistema de convivencia. La relación conyugal entre Garzón y Guerra nunca fue buena. Se habían tirado los trastos a la cabeza con cierta discreción. Con el tiempo, ambos se han subido a la lámpara y los dos se van a dar de bruces contra el duro suelo de la casa común de la izquierda de señoritos andaluces.

 

En plena efervescencia de los papeles de Bárcenas, aprovechando que El País de Cebrián ha perdido su estrella mediadora, el exvice de Felipe González se ha montado en el caballo de feria de sus chascarrillos y, desde lo alto del jumento de cartón, ha disparado varias flechas envenenadas al exjuez Baltasar. Uno y otro están uncidos al yugo de su connivencia. El hombre del avión portugués, del hermano conseguidor, el masterchef de la cocina felipista, ha colocado una ficha inestable en el dominó de las ventas de libros. A falta de calidad literaria y de interés social, ración de morbo al estilo más salsarrosa.

 

Según don Alfonso, don Baltasar quiso cobrar con dinero negro. Se puede creer. La mentira o la verdad no se calibran en función de la categoría moral del declarante, sino en virtud de la verosimilitud del relato. El niñato que asesinó a Marta ha contado tantas mentiras que, alguna vez, puede cambiar el curso de los embustes y dejar caer una verdad. Aunque, como a Pedro, no se le crea. Lo mismo pasa con Guerra. Su facilidad para los chismes y los bulos es proverbial. En realidad, la mayor parte de su carrera política ha descansado en estos mojones de carretera. De Garzón es predicable algo similar. Sólo que el jiennense se reviste con la toga andrajosa de una autoridad revocada y aparenta ser justo cuando no se comporta sino como un justiciero a sueldo de algunos poderes fácticos. El hombre rechaza el ataque y contragolpea al ofensor.

 

Y digo yo. Si es mentira, qué le impide querellarse contra el calumniador. Con lo bien que se le dan las escuchas, por qué no se inclina por las evidencias. O acaso prefiere no enfurecer al viejo tigre de medidos zarpazos. Las secuelas de los Gal, de los fondos reservados, de la cal viva y de tantos otros delitos siguen mojando a mucha gente del Psoe. De antes y de ahora. Este vis a vis debe resolverse por la vía del acuerdo convencional. Que no es otro que tú te callas y yo no hablo. Dicho en Román paladino: como sigas largando, vamos a repartir ostiones. A ver quién se lleva la peor parte. Esas herencias, a beneficio de inventario. La Guerra de Garzón se ha de confundir con la garzonada de Guerra.

 

Un saludo.

EL VERDADERO RECORTE: EL DE LIBERTADES

 

 Somos más tontos que Abundio. En vez de darnos tortas del Casar, nos dan un casar de tortas. En las dos mejillas. Y si cabe, entre los ojos.

 

Ruiz Gallardón es un tipo listo. Taimado y cursi. Cazador hábil que persigue a la presa allá donde sea menester. Con los tasazos, ha tenido éxito real. El número de demandas contenciosas ha disminuido de manera drástica. Multas de tráfico, casi a cero. Los derechos de las personas, anulados. El triunfo de un político de esta suerte se mide por el infortunio de los demás.

 

En el terreno de los recortes, los económicos duelen. Sin embargo, después que antes, uno se consuela a base de analgésicos. Las libertades no se curan con medicinas ni con química. Los liberticidas se cuidan muy mucho de que la hierba del derecho no vuelva a crecer por donde pisan.

 

La nueva gallardonada, con el apoyo de Rajoy, consiste en eliminar a los jueces de instrucción y sustituirlos por fiscales. Fiscales que responden al principio de jerarquía. General de los fiscales que es designado por el Gobierno de turno. La objetividad se va a ir a beber leches. Con los jueces nos quedaba la sombra de la sospecha. Sin embargo, con el Ministerio Público del Gobierno, la subjetividad va a campar a sus anchas. El principio de la llamada oportunidad reglada permitirá a fiscal acusar o dejar de acusar según qué delitos y según qué condiciones. Y según qué personas, Cristina, que se te ve venir, Gallardón.

 

Maniobra discutible y discutida. Con todo, la manipulación se produce en la mordaza a la prensa. Los periodistas tendrán que morderse la lengua pues tendrán vedada la difusión de declaraciones y periciales. He ahí el meollo del asunto. Lo que quiere Ruiz Gallardón es reponer el sistema de censura previa. De Iñaki de Borbón  van a publicar lo que cayó en el Conquero. De Cris Urdangarín, rien de rien. De los papeles de Bárcenas y de los expedientes de Griñán, blanco y en botella.

 

En general, nos enfrentamos ante fuerzas poderosas de derecha e izquierda que han sellado un pacto antidemocrático para ocultar los latrocinios de ambos frentes. Nadie crea que el núcleo incandescente es la fiscalía. Nada. La fiscalía es el manto. La corteza es la ley contrainformativa. A partir de ahora, los volcanes comenzarán a arrojar lava por sus cráteres. El Vesubio gallardonado se va a llevar por delante a los ciudadanos que creyeron que la democracia trascendía el concepto político y se erigía en gobierno del pueblo. Todos ellos, entre los que me incluyo, moriremos sepultados por las cenizas incandescentes de la nueva dictadura. Las libertades han sido secuestradas. Gallardón ha puesto otra cruz a uno de sus más codiciados objetivos. Valiente caca.

 

Un saludo.

GIN TONIC

 

 En la España amargada de la segunda década del siglo, la mala leche que se nos pone a los ciudadanos, lejos de decrecer, aumenta exponencialmente. Cómo un currito puede poner una sonrisa en sus labios con la que está cayendo y con la que nos tiran encima los llamados padres de la patria. Dita sea.

 

Los muchachos y las muchachas diputados/as del Congreso de la Nación no pueden vivir con sus sueldos ni con sus sobresueldos. A la hora de tomarse una copita en la cafetería de la augusta casa del pueblo desahuciado, los representantes legales de la ciudadanía disfrutan de precios inferiores que los expuestos en las cafeterías cercanas. Competencia desleal se me antoja en principio. Verán por qué. La empresa concesionaria es más chula que un ocho. Pero para chula, la Mesa del Congreso. Es que no tienen escrúpulos ni para subvencionar con fondos públicos la diferencia de precios. Esto es la monda. Se me ocurre otra comparación más callejera pero mis principios me impiden referirla.

 

Los españoles no diputados seguiremos abonando las copas, las tapas, los menús del día y los pasteles de sobremesa al precio de mercado. Sin más subvención que los ingresos que nos proporciona el trabajo. Los que tenemos la fortuna de tenerlo.

 

La marimorena. Se va a liar. Noticias tan domésticas como ésta hacen rechinar los dientes y mentar los demonios familiares de nuestros políticos. No hablo de indignados. Sí aludo a la indignación. Como esto siga por el camino de cabras y cabrones por el que nos obligan a transitar, llegará un momento en que la polvareda del verano se convierta en humo de incendios no arbóreos.

 

Los diputados que quieran un gin tonic o un café de media mañana, que lo paguen. Como cualquiera. Al precio de la calle. Después de habitar en la caja de cristal de la carrera de san Jerónimo, quieren tomar el aperitivo al precio de garrafón de barrio de las afueras. Los hay con cara y con poca vergüenza. Los que subvencionan estas prácticas forman parte de ambas posiciones detestables.

 

Un saludo.

SUPREMA CRISIS

Como un dogma. Una reciente sentencia del Tribunal Supremo considera la crisis económica como un hecho que no necesita demostración. Algo tan notorio que no precisa ser probado. Así lo dice la mismísima Ley de Enjuiciamiento Civil. La suprema crisis. Hemos tenido que lamer la maldita calle para que el Supremo admita las heridas en la lengua colectiva. Tarde, sí, pero peor sería que nunca se hubiera enterado.

 

Miren. Desde el año 2006, la banca española conocía perfectamente el poder del afilado cuchillo que cortaba la manteca del ladrillo. El negocio es el negocio al igual que la pela es la pela. Por tanto, silencio. Miles de incautos estaban dentro de las redes de los préstamos desmesurados y de las cláusulas abusivas. Dos o tres años más de recogida en los caladeros de la insolidaridad cívica y política proporcionarían excelentes dividendos a los modernos alarifes de la usura. La complicidad del gobierno de turno, en este caso el de Zapatero, era un factor decisivo en la consumación del fraude.

 

Los bancos concedían préstamos de ciento ochenta mil euros para comprar una vivienda que valía la tercera parte a un matrimonio sin más ingresos que los mil quinientos euros de salario del marido que trabajaba de encofrador en una empresa de construcción en quiebra. Si no quieres arroz, Catalina. Esta práctica se ejecutaba en un tiempo en el que la Banca conocía de primera mano la crisis que invadía al país y que no era ajena a los profesionales y entidades que estaban especializados en la construcción, los créditos y los asuntos económicos en general. Se constituía formalmente un préstamo hipotecario pero se hacía a sabiendas de la hondura material del mismo. Expresado en otros términos: la entidad sabía lo que prestaba y a quiénes lo prestaba. Y pese a ello, propiciaba lo que es todo un contrato de adhesión en el que la ignorancia de la parte más necesitada era pieza fundamental en el resultado. Resultado que se concreta en el descalabro como crónica anunciada.

 

La situación de abuso de derecho por parte del banco contaba con la complacencia del poder instituido. Esta trágica situación ha de ser tenida en cuenta a la hora de interpretar las normas vigentes pues, de conformidad con lo establecido en el Código Civil, las normas jurídicas han de interpretarse con arreglo “a la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas”, lo que en nuestros días exige una clara visión pro ciudadano.

 

Hay que frenar los desahucios interpretados a la luz de la problemática generalizada. Pero no hagamos demagogia con la casuística. De la misma manera que se aplaude la supresión de la tarjeta del bonobús para jubilados con altas pensiones, hay que oponerse a que los más desvergonzados del patio se alineen en los barracones de aquellos que, sí, efectivamente, no pagan sus deudas porque quieren vivir de la miseria de los demás. Para estos alacranes sociales, qué digo desalojo de sus viviendas de ricos. Para éstos, inspectores del patrimonio. Víboras venenosas.

 

Un saludo.

MOLINERITOS SON

 

La que está liando la juez Alaya. No es que tenga descompuesta a la cúpula del Psoe. Es que solivianta a todo bicho viviente que al partido de Griñán y de El País tenga que rendir cuentas. Entre los más significados defensores de quitarse de en medio a la Himalaya de la justicia, sus propios compañeros de profesión. Los jueces, los más politizados y comprometidos por su designación, los primeros en lanzar la piedra. Fíjense hasta dónde llega la desesperación, que ni se molestan en esconder la mano. Si alguna vez escuchan a uno de estos figurones disertar sobre la independencia del poder judicial, no se molesten en replicar ni en cabrearse. Escupan. Sin más. De forma literal o de manera alegórica. El asco de algunas palabras produce vómitos y la expulsión de la saliva puede prevenir el cáncer. En algunos casos.

 

El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ya se despachó, días atrás, contra la atalaya de los magistrados. Deprisa. ¿De Prisa? Que ya es hora de que se impute a Viera. Tienen tantas ganas de que el aforado incendie los papeles de los EREs, que van a inmolar a uno de los capitostes del latrocinio institucional, con tal de que la señora Alaya deje de meter miedo a los griñanes/gañanes/truhanes de turno.

 

Como no hay dos sin tres, el gran jefe indio del Consejo General, el impar Moliner, se ha unido a la procesión de orugas que, en fila monocolor, cercan la gestión de la titular del juzgado sevillano. Cuánto tiempo va a estar esta señora sin imputar a quien interesa al partido que lo designó para cargo tan importante. El hombre que azuza a la mujer y que se postra ante el hombre. Horreur. Inútiles ante la superwoman las presiones externas, echan mano de las injerencias internas. Si no desde fuera, el asesinato se gestará desde dentro. Pero la juez tiene que desaparecer.

 

El objetivo está claro. Los francotiradores esperan la orden definitiva. Si Kennedy no se libró del mortal disparo, Alaya caerá víctima de su honorabilidad y de la perfidia de ciertos malhechores. Al tiempo. Pero, bueno, molineritos somos y en la piedra giratoria se hace la harina.

 

Un saludo.

AJUSTE DE CUENTAS

 

Los enfrentamientos dialécticos en programas de política televisada recuerdan las confrontaciones vulgares de los programas del bolsicorazón. No hay debatientes sino combatientes. En vez de razonadores, pendencieros. En lugar de argumentos, majaderías. Ni un filósofo. Sólo sofistas.

 

Las izquierdas manipulan la historia con la misma mala leche que las derechas. Los historiadores se guardan en los anaqueles de algunas academias. No interesa la genética de los acontecimientos. Ni la pragmática que defendiera Toymbee. La lucha a gritos entre muchachos talludos que se escupen a la cara la saliva de su descontrol mental.

 

Unos son franquistas desde antes de nacer. Otros, comunistas sin que la madre que los parió tuviese conciencia de lo que engendraban. Los primeros, asesinos. Los segundos, criminales. Sin causas. Porque sí. Los vástagos de los fascistas y de los antifascistas vienen al mundo con la machadiana advertencia. Que dios os guarde, españolitos, que una, no, las dos Españas van a helarte el corazón.

 

Serán desgraciados. Lo que hacen por un puñado de euros. Son malos payasos que hacen llorar a costa de enterrar la intelectualidad y elevar en su fosa la estela del odio perpetuo. Infelices de la vida y de la muerte. Gladiadores de patricios sin padres.

 

Los medios se hacen extremos. Mercenarios de una audiencia a la que amarran con las cadenas de los gritos. La porquería que nace por las bocas se convierte en alimento de reprimidos. Todo vale si la gente mira. Las cuentas no se ajustan en el país de los comedores de deudas. Ajuste de cuentas. Un infierno que terminará por abrasarnos.

 

Un saludo.

PORNOPOLÍTICA

 

Luminarias. Auspicios. Hay gente que necesita fulgores externos. Apagados interiores que buscan estrellas fugaces. Garzón.

 

Amenaza con volver a la palestra política. Se lamenta del bochornoso panorama del PP. En la España de sus amores y odios, vierte su frustración incontenida e incontenible. Salta a la cámara con la cantinela repetida de las víctimas del franquismo. Mentira. Ama el espectáculo de su poder. Víctimas en la Argentina de su amiga Kirchner. Corrupción la del entorno de la presidente. Allí no pía. Es consciente de que los silencios valen oro.

 

Condenado por desconfiado. No. Condenado por voyeur de escuchas. Condenado por saltarse la ley.

 

Yo le condeno en el juicio de mi libertad de expresión. Por parcial, subjetivo, pornopolítico. Por eso, Garzón debiera seguir en la cárcel de la calle sin focos de estrellas del celuloide. Para algunos, las portadas son el pan que se ganan con el sudor de su firma.

 

Un saludo.