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Francisco Velasco. Abogado e historiador

DESCERRAJADORES DE CAJAS

 

 Una de las grandes lacras de la política económica de nuestro país ha sido la intromisión de los políticos en los consejos de administración de las cajas de ahorro. La promulgación de la Ley de Órganos Rectores contempló una composición heterogénea que actuaba bajo el denominador común de las representaciones de partidos y organizaciones sindicales y empresariales. De este modo, se llegó a la conclusión de que la mejor finalidad social de las entidades cajistas era beneficiar al personal no profesional y satisfacer los intereses de la cleptomanía institucionalizada. Al menos, a juzgar por los escándalos destapados que han costado miles de millones de euros al erario público sin que el Banco de España, Hacienda o el Gobierno hayan tomado cartas en el asunto.

 

La desvergüenza ha sido la tónica general. Lo de Bankia, un ejemplo a tener en consideración. La presidencia de Blesa arroja un escandaloso índice de golfería: la coparticipación en el desfalco de los partidos de derecha e izquierda y de los dos grandes sindicatos, ya sea por acción o por omisión. La noticia recobra candencia en las postrimerías de este año trece del siglo a raíz de la adjudicación de Novagalicia al venezolano Banesco por apenas mil millones de euros. Mil millones tan sólo cuando rescatar a la entidad nos costó a los españolitos nueve mil millones. Una ganga al comprador y una estafa a los paganinis.

 

El Banco de España estima en más de sesenta mil millones el saneamiento de las cajas. Sin embargo, entre pitos y flautas y entre inyecciones y capitalizaciones, el cachondeo de la “representaleche” nos ha costado casi cien mil millones. Una cervecita con cianuro. Si ingerimos la bebida con su componente local, nos podremos ahorrar durante dos años el pago del desempleo.

 

Hay gente que, cuando escucha a Rajoy, engolado como un pavo real, le entran tentaciones avicidas, sobre todo en Navidad. Los brotes verdes de ZP y la superación de la crisis de don Mariano nos tocan las meninges. Las cajas o bancos rescatados van a devolver el dinero el día que las ranas críen pelos. Los ciudadanos estamos atravesando los mismos baches de miseria que ayer. Y si de vez en cuando aparece algún indicador despistado, vienen los ladrilleros y comienzan a soplar y sorber al mismo tiempo. Mira que es difícil, pero ellos lo consiguen. Nos sorben la teta de nuestros minúsculos ingresos y nos soplan el aliento fétido que producen al succionar. Los políticos y sindicalistas de tronío, cada vez más ricos.

 

Seguro que el gran fraude se reedita de nuevo. Cuestión de tiempo, de olvido, de delincuentes de cuello blanco y de cómplices de pantalones de pana o de trajes de Loewe. Seguro. Los descerrajadores no tienen límite.

 

Un saludo.

SECANTES Y NO TANGENTES

 

 A diferencia de la tangente (tangentópolis), que toca en un punto a la circunferencia, la secante corta a esa circunferencia en dos puntos. La enorme circunferencia desprovista de ética que es la Junta, sufre los efectos devastadores de los mangazos espectaculares de los sindicatos mayoritarios en el punto ugt y en el punto cc.oo. Por mucho que los dirigentes psoecialistas quieran irse por la tangente, la verdad es que la concesión indiscriminada de subvenciones a las organizaciones hermanas de su izquierda carterista constituye toda una secante. Una gran secante, fastidiosa y molesta, que gasta a manos llenas el líquido del caudal dinerario de los andaluces.

 

En este contexto de geometría financiera y política, es importante discernir una línea de otra. Así, el señor Gracia, presidente del Parlamento andaluz, no es partidario de que esa institución investigue al sindicato amigo. Es inadecuado, sostiene el prócer, que la Cámara se posicione acerca del uso fraudulento de fondos públicos. He ahí la primera premisa secante: que se admite el fraude. La segunda premisa, la tangente, es obvia: el partido de Chaves, Griñán y Susana rechaza cualquier pesquisa en este sentido a fin de que los detectives no señalen con el dedo el punto de unión entre la Junta y las organizaciones de índole mafiosa que vaciaron las arcas del pueblo a base de expedientes irregulares de despido, de inversiones a pérdida segura, de préstamos cajistas inverosímiles o de ayudas a la exportación e importación de basuras kilométricas entre la república bananera del Chollistán y el territorio feudal del Psoe.

 

La tangentópolis fue un escándalo de origen italiano que salió a los medios en 1992. Se trataba de un soborno continuado en toda regla en el que estuvo involucrado el difunto Bettino Craxi, primer ministro del país que había ganado las elecciones encabezando las listas del PSI, el Partido Socialista de Italia. El gran tenor de la cantata subsiguiente fue Chiesa, a la sazón presidente de un orfanato milanés. Reparen en la analogía o en el paralelismo con Luis Roldán y la desaparición de fondos del orfanato de la Guardia Civil. El aria de Chiesa provocó la condena de un montón de peces gordos de la política del país transalpino, algunos de los cuales prefirieron el suicidio antes de exponerse a la “vergogna”. Craxi tuvo que largarse con viento fresco, acompañado por Forlani, líder de la derecha demócrata cristiana.

 

Conocedor de la historia, Gracia entiende que el Parlamento está para investigar las responsabilidades políticas de la Junta, pero no las posibles fechorías de UGT, que es ajena al Gobierno autonómico. Mentira, señor Gracia. UGT es tan propia a la Junta que ésta ha venido pagando al sindicato viajes, fiestas, comilonas, pancartas y otras chucherías a partir de facturas falsas y de subvenciones millonarias jamás supervisadas. Fíjese si existe responsabilidad política. Empezando por usted que quiere huir de la quema –por la tangente- valiéndose de un subterfugio pueril.  

 

Un poco de respeto a la inteligencia de los ciudadanos. Un mínimo de coraje. Una pizca de solidaridad con los desahuciados, los desempleados y quienes están deseosos de justicia. A ver si de alguna vez, quedamos hartos. Satisfechos.

 

Un saludo.

EJEMPLARIDAD

 

 El discurso del rey de España ha sido importante. El monarca sabe que se la juega. El personal no está por perdonarle sus últimos modelos de conducta. La familia del Jefe del Estado se ha venido comportando como un paradigma de lo que no se debe ser. La pérdida de autoridad moral es un grifo abierto sobre bañera taponada. El agua se desborda y la humedad provoca daños en todo el edificio.

 

Las exigencias de ejemplaridad de Juan Carlos I suenan a huecas. Una oquedad que desvanece ilusiones. La ciudadanía está hasta el gorro de políticos corruptos. En el seno de este hartazgo, la Corona sintetiza el malestar común hacia todas las instituciones. Aquí nadie escapa al metrallazo. Para ser ejemplar, es necesario distinguirse por el rigor y esta cualidad sólo es posible si se cultiva la rectitud. Por esta vía, Su Majestad deja muchos flancos abiertos. Una cosa es el respeto a la justicia y distinta que se la obedezca a la fuerza.

 

La Constitución es un  marco flexible que ampara mucho a muchos. Mas no es la panacea. Las dificultades que comporta su reforma a fondo no pueden perpetuar los males detectados y señalados. El orden establecido puede ser injusto. En cuyo caso, alentar el desorden puede constituir un trompetazo a la venda de la justicia. Como decía Plutarco, la realeza se subordina a la justicia. Y es que justicia alguna debe someterse a la conveniencia del más poderoso.

 

Ortega y Gasset escribía en su obra “El espectador” que líder es quien destaca por una excelencia tal que atrae compulsivamente a los demás mediante un contrato mental de adhesión, incluso de secuacidad. A este fin, la ejemplaridad debe ser auténtica y no aparente. Aquí falla la prédica del rey de España. Su discurso me sabe a falso por genérico y a desvirtuado por inconcreto. Si alguien pulsa el interruptor de la luz, no coloca, como él ha hecho, la lámpara en el sótano abandonado.



La autoridad no se regala. Se conquista. El pueblo no elige a un vicioso para representar a su país ni a un macarra para gobernarlo. Las exigencias de ejemplaridad deben ampararse en hechos y no en huera palabrería de pusilánimes crismas navideños. Nada sobre Corinna. Ni sobre las comisiones. Ni sobre la infanta y su marido. Ni sobre las presiones a los jueces. Ni sobre los gastos suntuosos. Un tupido velo. Una gruesa capa que todo tapa. Falta la autoridad que proporciona el ejemplo y sobra la autoridad que emana del poder.

 

Así, no. No y no. Claro que el rey dirá: o todos los políticos moros o todos cristianos. Y así, el barco español no es que cabecee. Es que se escora de forma peligrosa. Hay que confiar en que no dé la vuelta de campana. Está por ver.

 

Un saludo.

NO SE CALLEN NI SEAN SUMISAS

 

 Las mujeres. A no ser que su sentido de la superioridad sea tan manifiesto que el silencio se convierta en una obra de caridad y la sumisión en un baluarte de su fortaleza. Las mujeres. Creo que se atribuye a la dama de hierro, Margaret Thatcher, una frasecita demoledora. Relacionaba la exprimera ministra británica la igualdad entre hombres y mujeres como referencia para consagrar la supremacía de las féminas. Qué quieren que les diga, servidor comparte ese pensamiento.

 

La publicación del libro “cásate y sé sumisa” está generando polémicas encendidas. Su autora, la italiana Miriano, entiende la obra como una ayuda para la salud del hombre y de la mujer que viven juntos. Sin embargo, a diferencia de los exégetas fundamentalistas, uno cree que el mensaje de la escritora es una oda desgarrada a la muerte del hombre y un canto épico a la mujer en cuanto diosa capaz de dar vida a una familia y consolidar esta empresa desde la advocación caritativa a los defectos del varón.

 

Pobrecicos nosotros. Sin la mujer, estamos más perdidos que el barco del arroz. Lo cual, en gran parte, es una verdad casi incuestionable. Las excepciones confirman la regla. Son las mujeres las actoras, que también actrices, de la celebración de la vida en pareja y de la unión feliz con los hijos habidos dentro y fuera de su relación. Actoras por procuradoras y abogadas del grupo y actrices en tanto se autoexigen ocultar sus espléndidas cualidades humanas a fin de no dejar fuera de juego a sus compañeros.

 

En la Grecia clásica, la mujer se dedicaba al cuidado del hogar. Aquella sociedad era un patriarcado. En ese mundo de hombres, el gran Tucídides acuñó una frase inconmensurable: “la mujer es algo mientras que el hombre es nada”.

 

Aspasia de Mileto y Pericles formaron una pareja extraordinaria. Desde Platón a Cicerón alabaron las virtudes intelectuales de la mujer, capaz de ser libre en un mundo de mujeres sometidas. Hay que preguntarse si la relación entre el líder y Aspasia fue fruto de un intercambio de seres iguales o resultado de una sumisión en aras al bien general. Ni se sabe.

 

Lo que sí está claro es que Aspasia defendió su independencia. Si alguna vez hizo votos de mudez, fue coyuntural. Y si abrazó la sumisión, se debió a razones de estado. En cualquier caso, la mujer debe ser igual. Si renuncia a este derecho y a su libertad, allá ella. Nunca será la recomendación de este articulista. El hombre debe conocer sus límites y no existe peor enemigo que la ignorancia prolongada de uno mismo y de su entorno.

 

La calidad(caridad) bien entendida comienza por uno/a mismo/a.

 

Un saludo.

LA CURIA

 

 No me gusta hablar de la iglesia católica. Hoy, día de nochebuena, me voy a permitir unos apuntes. Sobre la Curia.

 

La imagen del Papa Bergoglio con la curia me ha producido picazón y mal gusto. Por dos razones. En primer lugar, por el lugar de congreso. Oigan que no es en el salón de actos del Parlamento ni el hemiciclo de la Cámara Baja. Que hablamos de palabras únicas y joya de arte excepcional como pocas. En segundo lugar, por la Curia en sí misma, en su dimensión de corte regia que asiste al Papa en el desempeño de sus funciones.

 

Existen ilustraciones que retiran el brillo y se empapan de oscuridad. He aquí una de ellas. El Pontífice rodeado de una representación del gobierno de la Santa Sede reproduce una forma de vida obsoleta e incluso anacrónica. Estilo Rusia de los zares o Versalles en todo su esplendor. Los vientos de cambio se han ido al garete con la instantánea.

 

Si el Papa Francisco tiene que despachar con su gobierno, dispone de numerosas estancias para hacerlo. Con un aire de trabajo y de esfuerzo bien distinto a la pompa ceremonial. Como si Julio II hubiera extendido sus brazos desde el más allá y hubiera abrazado con su lujo de guerrero victorioso a cada uno de los padres de la iglesia de la misericordia. Una contradicción que hiere y que duele.

 

Sé que el Papa aporta voluntad de cambio. Que las transiciones deben realizarse con prudencia. Lo sé y defiendo esa tesis. Las revoluciones suelen acarrear gravísimas enfermedades a instituciones afectadas de un boato de siglos. Sin embargo, esta reunión de la curia papal constituye un contrasentido y un error mayúsculo. Al hambre de la ingente representación de miembros del gobierno, -ni en el país más poderoso de la tierra se luce a tantos ministros-, se une las ganas de comer de la desproporcionada grey. Para felicitar las pascuas, hubiera bastado una postal navideña.

 

La Iglesia es mucho más que una pléyade de cortesanos. Sin necesidad de reeditar la humildad del Portal de Belén ni las sayas de los pastores, las luces del espectáculo curial arruinan la necesaria mostración de una nueva vida de austeridad. No más Barroco. Uno de los aciertos de Juan Carlos I fue el desprenderse de la losa de la Corte que parasitó a la monarquía desde su nacimiento.

 

La nobleza radica en el comportamiento ejemplar, en el trabajo, en la sencillez, en la competencia, en el servicio a los demás. Mercaderes y banqueros, príncipes y curiales, están de más en la esfera terrenal de la que se tiene como un sacramento, como el signo que une a Dios con la Humanidad, en tanto esa Iglesia fue fundada por Cristo.

 

Mi deseo de paz a todos. Tengan buena o mala voluntad.

 

Un saludo.

¡PERO NO MENTÍAMOS SOBRE UGT!

 

 Algunos lectores de mis artículos han criticado con saña sus contenidos. Críticas que acompañaron a insultos al autor. Que todo eran mentiras e infundios, vociferaban. No aportaban argumentos que contrarrestaran los mensajes. Era imposible. Las denuncias eran tan evidentes y estaban tan documentadas que las ofensas ad hominem se convertían en la única arma de contraataque.

 

Años más tarde, se ha descubierto la verdad del pastel venenoso. Numerosos altos cargos y afiliados de UGT se han reunido para abordar una regeneración del sindicato. Si se admite la necesidad de regenerar, se acepta la existencia de una conducta reprobable. Si no, de qué. De dicha reunión, que acaso cristalice en un congreso, se sacarán conclusiones. Lo que pongo en duda, a priori, es que haya fumata blanca. Ni siquiera blanquecina o amarillenta. No puede ser.

 

La imposibilidad que manifiesto es subjetiva. Los secretarios generales de cada provincia, de cada región o el jerifalte máximo de la confederación ugetista están pringados hasta el tuétano por las corruptelas descubiertas. Unos, por acción. Otros, por omisión. En consecuencia, la permanencia en la cúpula de estos señores indica la pertinacia de la acción maquilladora en lugar de la actuación quirúrgica obligada por el alcance de la enfermedad.

 

Regenerar pasa por activar el desarrollo de un proceso que restaure las células, el tejido, el órgano y el cuerpo heridos. La regeneración es un antónimo de corrupción. Hay que detectar la dimensión de la metástasis antes de llevar a cabo medidas invasivas. Un congreso acelerado carece de vocación regeneradora en profundidad. Algunas tiritas, un par de vendas y, hala, a seguir la rehabilitación en casa.

 

La Generación del 98 y la Generación del 27 españolas compartieron el mismo prejuicio pesimista sobre España. Sin embargo, los segundos se decantaron por un procedimiento más científico y objetivo en tanto los primeros se dejaron llevar por connotaciones de calado artístico y literario. No es cuestión de apelar a Joaquín Costa ni a sus siete llaves al sepulcro del Cid. Tampoco de recurrir a cirujanos de hierro. Basta con un bisturí firme por sabia mano blandido.

 

No se trata de volver a confrontar a Espartero con Narváez ni a Zapatero con Rajoy. Sí es necesario comparar a Cándido Méndez con Nicolás Redondo. Uno de los dos es referencia de actitud y de aptitud constructivas. El otro, símbolo de los tiempos zapateriles del enriquecimiento rápido y del relativismo rompedor.


El objetivo es implantar una suerte de krausismo en el que la tolerancia y la libertad se opongan al dogmatismo. El dogma sindical descansa, hoy, en los mismos cimientos que los partidos políticos. Esos cimientos están afectados de males muy graves que tienen su origen en la voluntad de perpetuarse en el poder a costa de cualquier referente ético y legal. El primer paso, pues, hacia la regeneración, transita por el abandono de los cargos vitalicios, la limitación temporal de los puestos de responsabilidad y la ineludible vuelta al trabajo básico. Un problema añadido es determinar cuál era ese trabajo inicial. La mayoría de los dirigentes sindicales de la actualidad carecen del mismo o, si lo tenían, distaba años luz en posición y salario, del que ocupan dentro de la organización.

 

Y claro, eso de volver a Kandara, no está hecho para trepas. Decía Milan Kundera que "Los errores personales no son causa de vergüenza, lo que realmente humilla es que son vistos por todos". Mientras tanto, Susana Diaz sigue subvencionando al personal. Regenerar, sí, si. No se lo creen ni ellos.

 

Un saludo.

MARÍA ANTONIA

 

 Se puede ser profesora de Derecho Constitucional y ser una perfecta lega en humanidades. La señora Trujillo, que fuera ministra de Vivienda del gobierno de Zapatero, compatibiliza los dos términos de la proposición. Podría vincular el contenido a algunas de sus declaraciones públicas, pero me voy a referir en exclusiva a la penúltima trujillada de la eximia política. “Para qué asuntos importantes sirve saber catalán?, ha escrito en Twitter.

 

Con  la que está cayendo en Cataluña, Trujillo nos regala la tormenta perfecta. Los separatistas aguardan los improperios como agua de mayo que riegue sus reivindicaciones. La rajada de María Antonia les viene de perlas. El victimismo militante de los catalanistas de pega encuentra así el abono para sus majaderías sensibleras.  La exministra no puede ser tan torpe. O pretende fortalecer el proceso de independencia o no se explica.

 

Cualquier lengua se caracteriza por su receptividad y por su actitud amigable hacia otros idiomas. Y todas sirven para establecer puentes de comunicación, de entendimiento. Todas ellas poseen cualidades de elasticidad y capacidades de adaptación. Los británicos podrían hacer la misma pregunta respecto al castellano: para qué sirve si el inglés ha colonizado la aldea global.

 

Nadie olvide que el catalán es una lengua de España. De hacerlo, los agravios a ese territorio insignia de nuestro país serán concretos y objetivos. Los catalanoparlantes se identifican con su función emotiva o expresiva, con su cualidad representativa o referencial e incluso conativa. Por supuesto, emplean esa lengua españolísima desde la perspectiva poética o literaria, fática y metalingüística.

 

Una de las formas más soterradas del fascismo intelectual es reducir a la unidad la pluralidad de expresiones culturales. Arrinconar o eliminar las lenguas del territorio español constituye un inadmisible acto de barbarie. El castellano es la gran joya de la corona lingüística de nuestro país. Pero, por fortuna, no es la única. Catalán, gallego, euskera o bable, entre otras, son alhajas que deben ser lucidas y respetadas. De lo contrario, incurriremos en un error de considerables proporciones.

 

España es plural, diversa y varia. María Antonia, no. Reclama utilidad a lo que es, por encima de todo, disfrute de los sentidos.

 

Un saludo.

PADRASTROS DE LA C.E./78

 

                 Frente a quienes sostienen que la verdad es independiente de Agamenón  o de su porquero, los hay que defienden la idea de que la verdad del poderoso ha de imponerse sobre la del humilde, la de las mayorías sobre las minorías, la de las moscas cojoneras sobre los prudentes, la de los políticos secesionstas catalanes sobre los españoles en su conjunto. Es la eterna lucha entre objetivistas y relativistas.

 

                Escuchar el pseudodebate entre Herrero de Miñón y Roca sobre el problema catalán, me transporta al encontronazo dialéctico que mencionaba. Uno y otro son relativistas escatológicos. Escatología a medio camino entre las creencias referentes a la vida de ultratumba y entre el tratado de cosas excrementicias. A medio camino porque los dos juristas parecen olvidar el presente rabiosamente vivo y, a causa de esa desmemoria crucial, parlotean sobre detritus de olores insanos.

 

                Roca y Miñón se inscriben en el ámbito ideológico de la derecha económica y de la acomplejada burguesía separatista. Si a estos dos redactores de la Constitución les importan un higo los argumentos jurídicos y se apoyan en las conveniencias políticas del momento, no cabe interpretación distinta de sus palabras que la rendición, la claudicación y la entrega de llaves del portal de la casa común.  De esta manera, el absolutismo de Luis XIV se escenifica en el absolutismo antidemocrático de estos dos caballeros. Si nos saltamos las leyes a la torera, el desorden sustituirá a la injusticia.

 

                Herrero es autor de una obrita, “Idea de los Derechos Históricos”, en la que viene a ensalzar los privilegios medievales de unos cuantos que se configuran en sectas o mafias. Desde esta plataforma al golpismo, hay un paso. En una democracia que se presupone consolidada, las izquierdas extremas fomentan el frentismo guerracivilista y las extremas derechas alientan la misma canallería. Sople el viento sabiniano de Herrero o la tramontana de Roca. En ambos, la inteligencia se pone al servicio de Ibarretxe o de Oriol Junqueras. Uno y otro hacen causa común de la desmemoria histórica que alumbró la transición que, paradójicamente, alaban.

 

            Cómo es posible este cinismo. De manera singular en ellos que redactaron aquello de la justicia y la igualdad como valores superiores del ordenamiento o lo siguiente de que la soberanía nacional reside en el pueblo español o lo inmediato de la  indisoluble unidad de la Nación (con mayúsculas) española. Cómo pueden ser tan hipócritas y manipuladores. Hasta dónde llega el resentimiento de ambos personajes. Qué exacerbado nivel de cavernícolas es el suyo. Cuál es la solución que aportan si saben a ciencia cierta que las incógnitas no despejadas aportan más réditos a sus intereses. Si alguien cree que un talibán renuncia alguna vez a su fundamentalismo, es que ignora que Hitler fue un maldito bicho. Si los dos padrastros pretenden el choque de España con una parte de su territorio y que se  hurgue en el 155 para suspender la Autonomía, están presionando las teclas adecuadas.

 

                      En Aristóteles, la antropología de su ética se basaba en los valores. Si no se respetan, la política se vuelve inhumana. Si se reconocen, se observa lo más profundo e íntimo de la realidad. La democracia sólo puede perdurar si se respetan los valores en el marco de la libertad del pueblo. De todo el pueblo.

 

             Estos padrastros no son maridos de la madre respecto a los hijos anteriores de ésta. Son malos padres. Son obstáculos a la liberalidad. Son pellejos que se levantan entre las uñas de la libertad y la mano abierta de la solidaridad.

 

Un saludo.

INDULTAR A MATAS

 

 Escucho la petición y se me pone los pelos de punta. Si el Gobierno, su gobierno, decidiera indultar a Matas, a su Matas, mejor que no se presente a las elecciones. Sería la vergüenza más grande que vieron los siglos acerca de la corrupción de las instituciones y de la defensa de los valores antidemocráticos. Si ha de ir a la cárcel, a la cárcel con él. De nada debe valerle su condición de ex ministro, salvo para exigir severidad.

 

No se puede aceptar, como medida de contraprestación, el “y tú más” o el “vosotros, qué”. Los políticos, los sindicalistas, los empresarios sumidos en la golfería de la corrupción, tendrán que joderse, con perdón, con las fechorías que cometieron. Es inaceptable el indulto de quienes debieron dar ejemplo y se pasaron la representatividad por la entrepierna.

 

Con esta calaña no caben razones de justicia, de interés público ni de equidad. No se trata de dar lecciones de ejemplaridad o de escarmentar a nadie en la pira de la plaza del pueblo. Lo que se demanda es rechazar cualquier subterfugio legal que contradiga la resolución judicial firme.  Si el sujeto en cuestión hubiera mostrado el mínimo arrepentimiento, podría pensarse que el acto de contrición contiene un efecto de reparación moral y económica. Si hubiere constancia de que ha devuelto lo que injustamente ha ingresado en su patrimonio, podría argüirse un conato de reinserción en la ética del común. Nada de nada.


Ni indulto, para perdonar la pena ni amnistía para la indulgencia del delito. Ni acto administrativo para lo primero ni ley para lo segundo.  La sala de indultos de la Moncloa está saturada. Por decenas se acumulan los expedientes de políticos que los solicitan. Por cada infeliz al que se le niegue, los de la beautiful people deberían esperar el cumplimiento de toda la condena. Que los Matas, los del Nido, los Ortega, los Fabra o los sursum corda, que se pongan en fila.

 

El Estado de derecho tiene que mostrar las uñas a tanto desaprensivo. Esta gente no puede escapar a su destino judicial por la puerta de atrás del mandamás de turno. Lo que es una excepción no puede convertirse en una rutina de cachondeo entendiendo por tal la medida de gracia. Gracia, ninguna.

 

Indultar a Matas, por encima de la moral. Ni a él ni a otros figurantes que han ejercido de trileros con el pueblo y con sus impuestos.

 

Un saludo.

COLAPSO

 

 El consejero De Llera dice lo que no debe y debe lo que dice. Sus polémicas declaraciones sobre diversos temas de actualidad lo han convertido en foco de la noticia. El exfiscal ha dado muestras de agradecimiento a su mentor político al erigirse en fáctico abogado defensor de las causas perdidas de la Junta de Andalucía.

 

Cuando los medios denuncian el colapso de la justicia española, en Andalucía la situación llega a ser límite. Mira que las malhadadas tasas del ministro Gallardón están haciendo daño. Mira que los recortes del Gobierno están afectando a los servicios sociales. Mira que el derecho constitucional a la justicia gratuita hace aguas. Mira que los pagos a los abogados del turno de oficio están llegando tarde y mal. Mira que.

 

Miren y escuchen. La mismísima Comisiones Obreras, una de las “bien pagás” por la Junta, ha denunciado que la Consejería que lleva De Llera está empujando a los juzgados andaluces al colapso total. A título de ejemplo, de las 24 vacantes existentes en Huelva, sólo se han cubierto 5. Cómo no será el retraso, que los juicios de lo social relativos a despidos se están señalando para dentro de un año y en lo que concierne a demanda sobre reclamaciones de cantidad, ni les digo.

 

No sólo no se cumple el compromiso de mantener el empleo público. Es que se está alentando una justicia lenta que, por el mero hecho de serlo, aleja las cualidades que debe adornar a la justicia. De Llera ni se inmuta. Lo mismo confía en que las tasas gallardonescas disuadan de una vez por todas a los ciudadanos de recurrir a la Administración. En cuyo caso, mataría dos pájaros de un tiro. De una parte, ahorraría a su empresa el pago de los salarios de los funcionarios. De otra, tendría nuevos elementos de acusación al PP como consecuencia de su aberrante política de recortes.

 

La percepción general del ciudadano común revela una imagen negativa del sistema judicial español. En encuestas recientes, 8 de cada 10 ciudadanos han coincidido en afirmar que la Administración es tan lenta que siempre que se pueda, vale más evitar acudir a ella. Entonces no se conocía el maléfico influjo de las tasas. Ahora, a la lentitud hay que agregar el precio. Si encima echamos fuego al aceite, la Consejería elimina puestos de funcionarios y de jueces. Así, las subvenciones a los amigos no experimentarán mengua y las corruptelas se beneficiarán de las dificultades de los denunciantes.

 

Lo que digo, destrucción institucional, paralización, deformación de estructuras, extrema postración. Colapso. Todo muy edificante.

 

Un saludo.

EL DIFÍCIL ENCAJE DEL PUZZLE SOCIAL

 

 La caridad es enemiga de la justicia social. Aquella puede ser una virtud singular en tiempos de descosidos económicos y de rupturas éticas. En la excepcionalidad de su carácter no puede existir categoría de cotidiano. La persona que sobrevive gracias a la limosna o al auxilio paga un canon inadmisible, el de su propio sufrimiento como espita que mueve a la solidaridad ajena. Un colectivo basado en estos parámetros está afectado por el cáncer terminal de la pérdida de sangre de su equidad.

 

El que vive de la caridad sufre la indignidad de su desvalidez financiera y a ella une la necesidad de mendigar. Mala cosa. Dignidad reclama excelencia y decoro en el comportamiento. Si toda la conducta de las personas pierde esta cualidad por causa de la injusta distribución de la riqueza, vamos todos al garete.

 

En nuestros días, si hay una población vapuleada por la crisis, esa es la ancianidad. A su escuálida pensión, cuando existe, se agrega la angustia de la cercanía del final de sus vidas. Los políticos utilizan como coartada el ensanche del sector de los “viejos” para tomar medidas perjudiciales para ellos. Se recorta la ley de dependencia. Se cierran geriátricos. Se congelan sus ingresos mensuales. Y un largo etcétera. Y sin embargo, a ellos hay que agradecer que millones de españoles en paro no se encaramen a los leones del Congreso y hagan explotar las paredes del edificio.

 

El gran dique de la contención social es el poder de nuestros mayores. El poder de dar a los suyos. El poder de quitarse de la boca el alimento que entregan a sus hijos y nietos. El poder de compartir su casa con su familia. Un poder que descansa en la caridad es un poder injusto. Un poder que realimenta la canallada de un gobierno, del tipo que fuere, que se mira el ombligo. Un poder que concede aliento a la religión y desguarnece la ideología. Un poder que retrata la culpa pero perpetúa el mal. Un poder que fortalece la ignorancia, la humillación y otras limitaciones. Un poder que no nos libera de las cadenas universales de los súbditos.

 

Me quedo con la frase de Teresa de Calcuta: la justicia social no resuelve todos los problemas. Es cierto, pero alivia muchos de ellos. Y termino con Gandhi: cuando nos demos cuenta de que la indignidad humana se acrecienta conforme obedece leyes injustas, no habrá tiranía dominante.

 

Las piezas encajan con dificultad. Pero encajan. A poco que nos concienciemos que el amor no es un mono de feria de pusilánimes y sí un arma de construcción masiva de igualdades y de libertades.

 

Un saludo.

GUARDIOLADA

 

 Pep Guardiola es un español significado. Como profesional del fútbol, ha lustrado grandes pasajes de este deporte. Fue un magnífico jugador y es un entrenador excelente.

 

Guardiola es, sin embargo, un modelo del grupo representativo del principio de Peter. Es decir, es de las personas que se promocionan a un status de responsabilidad superior y dejan caer la excelencia de su oficio primigenio en la escombrera de la incompetencia del nuevo puesto. Si el internacional por España es, sin lugar a dudas, un formidable ejemplo de calidad en el terreno de juego y en el banquillo, desde el momento en que proyecta su poder influyente en otros ámbitos de la sociedad, entonces, la “caga”, con perdón. Y la caga porque, como decía el gran Ortega y Gasset, cuando un  empleado es ascendido se vuelve inepto.

 

El barcelonismo de Pep no es de mayor categoría que el de mi hijo mayor, furibundo culé. Pese a esa igualdad emocional hacia lo blaugrana, ninguno de los miles de aficionados repartidos por la piel de toro y por los archipiélagos se manifiesta a favor de la independencia de aquella región del noreste peninsular. Sienten sus colores, se apasionan por su equipo y ni siquiera entra en sus cabezas españoleadas la tentación de renunciar a su amor por el club. Ni uno.

 

Guardiola, sí. Cuando un ciudadano transita de lo racional a la iluminación, no lo hace caminando sobre los duros adoquines de lo cotidiano. Se sube a lomos del caballo de la alucinación y la esquizofrenia se apodera del alma individual hasta hacerle ver una realidad inexistente.

 

Me parece bien que Pep ansíe la independencia de Cataluña. Muy bien. La libertad de expresión es un derecho que no disfrutamos los que vivimos las etapas más represoras del franquismo. Guardiola es demasiado joven para conocerlas. Es su fortuna. Y demasiado ambicioso para satisfacer su orgullo separatista frente a su negativa a vestir la elástica de la selección española. Pudo y no quiso. Qué oportunidad perdió. A Guardiola le falta coraje democrático y le sobra filosofía autoritaria. Es de aquellos oscuros oficinistas siniestros que chivatean a los jefes de la banda.

 

El pueblo tiene derecho a decidir. Quién lo duda. Pero a través de los cauces legales. Si las leyes son la manifestación del pensamiento ciudadano, se erigen en cumbre del poder del pueblo. Si nos las saltamos, Pep, qué puñetas democráticas defendemos. ¿No será que Vd. es un dictadorzuelo de vía estrecha que oprime sus frustraciones machacando a los que opinan distinto? ¿No será?

 

Lawrence J. Peter no conoció a Guardiola ni a Pujol ni a Mas. Pero qué bien retrató a este subtipo de humanos.

 

Un saludo.

CUALQUIERA SE FÍA

 

                 A vueltas con la confianza. Si los mercados no son jilis, como refería don Montoro, los españoles no somos tontos. Por más que se manipule al personal, al cabo la verdad se hace hueco.  Aunque sea pequeño y tardío.

 

                El contundente apoyo de Rubalcaba a Rajoy en la consulta catalana no me convence. Tiene el equilibrio de un lapicero colocado de pie en un terraplén al aire libre. Bastará el soplo de una ligera brisa procedente del aliento seco de Pere Navarro para que ruede. Eso de que dónde irás, buey, que no ares, tiene vigencia universal. La traición es un puñal en la sonrisa de los falsarios.

 

                Con Gibraltar, como antes con Marruecos, las huestes psoecialistas ponen de manifiesto que traicionar es el verbo que conjugan los cobardes y los depravados. Los dirigentes del PSOE que se han reunido con Picardo, ministro Principal del Peñón, dan muestras de su cercanía ética a esos tipos de comportamiento desleal.

 

                Las colas en la verja son la excusa perfecta para que la Oposición torpedee la política del Gobierno. Prefieren el libre tránsito antes que la seguridad ciudadana. Si se permite el contrabando o el tráfico de drogas, poca cosa. Lo que interesa al personal de Susana Díaz es la apariencia de diálogo. Diálogo que es la rendición de las máximas de ética que deben sostener a un Gobierno honrado.

 

                Ya digo. Detrás de Picardo hay alguien de España. Aparte del Reino Unido. El patriotismo de algunos es inversamente proporcional a su involucración en temas de desfalco y de corrupción. No falla.

 

                El Pere Navarro es a Rubalcaba lo que Zarrías a Susana. Al tiempo.

 

                Un saludo.

FIESTAS PATRONALES

 

 De la patronal. De los empresarios. De la CEOE y de sus filiales de provincia. Fiestas diversas animadas por subvenciones públicas. Un gustazo.

 

Nadie crea que los grandes y exclusivos beneficiarios de las ayuditas estatales, autonómicas o locales son los partidos políticos y los sindicatos. No olviden a las patronales. Se llevan un buen  pellizco del buey, se lo guisan y se lo comen. Ellos solitos. Hasta ahora han conseguido situarse al margen de las embestidas de la prensa. Veremos cuánto tiempo permanece el silencio.

 

El presidente de los empresarios andaluces, jefe máximo de la CEA, ha anunciado su voluntad de dejar el cargo. Cuanto antes. Las renuncias de este tipo no suelen ser espontáneas. Arrastran un contingente de problemas susceptibles de complicarse a medida que asoma la patita de las informaciones. El señor Herrero tiene que dar explicaciones sobre la presunta estafa cometida por la Fundación para el Desarrollo del Sur de Europa. De igual manera que debe rendir testimonio de la crisis económica de la institución que preside así como del descalabro de la denominada, jaja, Concertación social. Entre otros temas de similar calibre.

 

El declive del imperio andaluz sindicalista afecta, y mucho, a la patronal. Sujetos a la filosofía y a la ética del Psoe, la corrupción destilada por la Junta ha podido mojar la ropa interior del colectivo de empresarios. Recuerden hasta dónde salpicaron a Ferrán, el mandamás de la Confederación Española, hoy en prisión. Los cursos de formación están a la orden del día.

 

Pocas noticias han salido a la luz sobre el destino de las subvenciones concedidas y acerca de la supervisión exigible. Muy pocas. Aquello de las barbas del vecino que se rasuran, se reencarna en la relación con UGT y CC.OO. La desconfianza hacia los llamados agentes sociales crece sin pausa pero con prisa. Muchos cientos, incluso miles, de millones sobrevuelan los cielos nublados de su política.

 

Por cierto, nadie ha desmentido las razones de protesta de los adjudicatarios de la promoción de viviendas de Régimen Especial junto al Polígono Aeropuerto de Sevilla. En las pancartas exhibidas por los manifestantes ante la vivienda particular del presidente de los empresarios, se podía leer: “Herrero, ¿dónde está el dinero?” ¿Cuánto dinero? Una insignificancia: alrededor de diez milloncejos de euros.

 

Es que la gente se queja por capricho. Total.

 

Un saludo.

SIMPOSIO

 

 Cobijados y amparados por el bipartito que mangonea en la Generalitat de Cataluña, algunos historiadores van a representar la consagración de un axioma no admitido: la reducción de la historia a la categoría de crónica política. El Instituto de Estudios Catalanes y el Centro de Historia Contemporánea de Cataluña, organismos vinculados estrechamente a Mas y Junqueras, son los responsables indirectos de la goebbelsiana operación de propaganda antiespañola promovida por los dirigentes autonómicos. El simposio, congreso, conferencia o reunión ad hoc defenderá como realidad histórica objetiva lo que constituye un ataque dialécticamente armado contra la objetividad de la Historia.

 

El simposio, que significa banquete, es el resultado de la voluntad de un grupo de amigos de congregarse en torno a una mesa para dar cuenta de manjares y bebidas so pretexto de una celebración cofradiera, académica o similar. Los griegos, cómo no, que acuñaron el término, excluían del ágape a las mujeres, excepción hecha de las camareras, de las cortesanas o de las aportadoras de encantos de distracción. El banquete catalán, pagado con fondos públicos, continúa la línea helena de invitación realizada por un patrocinador rico que corriera con los gastos del evento. De esta manera, antes como ahora, los advenedizos y los parásitos se colaban en juergas de este calibre.

 

Platón, en su obra “El banquete”, nos obsequiaba con estas palabras: “Toda acción en sí misma no es bella ni fea; lo que hacemos aquí, beber, comer, discurrir, nada de esto es bello en sí, pero puede convertirse en tal, mediante la manera como se hace. Es bello, si se hace conforme a las reglas de la honestidad; y feo, si se hace contra estas reglas”. No sé si los partidos catalanes no independentistas, es decir PP, UPyD y Ciutadans, han leído el texto del discípulo de Sócrates. Sea como fuere, es digna de alabanza su acción de denuncia ante la fiscalía acerca de la clara e inequívoca incitación al odio, a la violencia y a la discriminación contra la nación española que presupone la charla de mesa de estos “sabios”.

 

En su huida hacia adelante, los pirómanos de la historia quieren sentar las imposibles bases científicas de un mamotreto: la opresión española a Cataluña. De los decretos de Nueva Planta del primer Borbón a la Constitución democrática del penúltimo monarca de la dinastía. Como bien refiere Esperanza Aguirre, cualquier catalán mínimamente sensible que se crea los dicterios historiográficos de los asistentes al banquete, optará por el separatismo si no quiere ser tachado, pública y privadamente, de traidor. Como lo sufrieron los judíos a manos de los nazis.

 

A cuento de qué tanto rencor. Para qué combatimos contra la dictadura franquista. Por qué nuestros abuelos se batieron en la guerra fratricida. Dónde nos ha dejado el dulce sabor de una reconciliadora transición a la democracia. Algunos vainas no urden sino estrategias de destrucción a sabiendas de que en su envoltorio no cabe fruto alguno. Si ellos son impotentes y estériles, los demás habrán de serlo también.

 

El sino de los que se suman a banquetes privados con dinero público. Menudo simposio.

 

Un saludo.

LA NECESARIA COOPERACIÓN

José María del Nido ha sido condenado por el caso Minutas a siete años de cárcel. La causa, su cooperación necesaria en sendos delitos de malversación y prevaricación administrativa. Siete años de minutas.

 

Cuánto tiempo correspondería por falseadas subvenciones milmillonarias. Desde el Partido Popular, se considera que la Junta es el epicentro del terremoto de desfalco del dinero público de Andalucía. Numerosas organizaciones sin ánimo de lucro se han beneficiado de las mismas. Los dos sindicatos punteros de nuestro país se han forrado con ellas. Empresas interpuestas se pusieron las botas. La pregunta es: ¿supervisó la Junta el procedimiento legal o hizo la vista gorda? La prevaricación se comete a sabiendas pero también por ignorancia inexcusable.

 

Susana Díaz, la todavía desconocida presidente de Andalucía, prometió transparencia y nos ofrece más puentes chavesianos a Punta Umbría. O sea, nada. El fraude de dinero público es tan extenso que si destapara el velo de la realidad, el escándalo de sus predecesores sería brutal. El organigrama de la Junta estaba diseñado desde el principio para perpetuarse en el poder, que no para procurar la prosperidad de los ciudadanos. La trama organizativa pasaba por untar a UGT y a CC.OO. para fortalecer las relaciones con el equipo de gobierno. En absoluto para defender los intereses de los trabajadores.

 

Si alguna vez el caso ERE o el litigio Invercaria o el fétido asunto de las facturas falsas llegan a ser enjuiciados, la cooperación necesaria de la Junta va a dejar al expresidente del Sevilla F.C. a la altura de su apellido. Lo de los políticos psoecialistas que manejaron, y manejan, las arcas de Andalucía no es un nido de viborillas. Es una cumbre de buitres que devoran los restos de la democracia que mataron con sus zarpas las rapaces asociadas.

 

Queda por ver si la instrucción de tanto acto de pillaje termina alguna vez. Después vendrán el llanto y el crujir de dientes. Pero no se preocupen. Si fueran condenados, lo serían por defender la libertad. La libertad de robar con la impunidad privilegiada de casi cuarenta años de autoritarismo plutocrático.

 

Cooperadores necesarios en los delitos presuntos. Actores de la corrupción que ahoga al país.

 

Un saludo.

EL GARROTAZO

 

Goya. Apaleamiento, que no duelo. Paliza inmisericorde. A la gente desvalida. Lo de Méndez al mundo obrero, es una tunda, una escenificación de la leña al mono que es de goma. La cruel mentira de tanto años es insostenible. Por eso, la prensa está sacándole las entrañas a UGT. Las tornas han cambiado. Pícaros que se adaptan al signo de los tiempos. El sindicato deja de ser correa de transmisión del partido. Es el Psoe quien sirve de cinta continua al hermano  rico. Riqueza que se genera a medida que la tensión aumenta. La filiación se evapora. Las cuotas alcanzan su mínima expresión. Ni para pipas.

 

Ética inmoral. Cumbre del oxímoron. Los predicadores de la contrarreforma del PP son los pecadores del vicio de veinte días por año. Los trabajadores de la pública asientan su contabilidad en la caja b de la empresa privada. Obrero de día y empresario de noche. Pancarta callejera y negocio de alto standing. Conflicto laboral de la belle de jour. Apología de la opaca transparencia. Cursos sin formación. Subvenciones financieras. Comisiones de jeques. Gigantesca trama organizativa con visos de actitudes mafiosas. Activos asumidos e inaceptados pasivos.

 

Organización empresarial de UGT y de CC.OO. ¿A qué sindicato se afilian sus trabajadores? ¿Se permite a USO o a CSIF formar parte del comité de empresa del holding? ¿O se levantan estructuras caseras al estilo “cortinglés”? Silencio absoluto del casto pope pillado en la magnitud de su floreciente negocio burdel. Mudez cómplice de la Junta suministradora.

 

Garrotazo a la buena fe. Descarnado revés a la moralidad. Desprecio al pueblo llano. Identificación con la burguesía explotadora. Vendedores de vino barato en botella de marca exclusiva. Garrotazo. Garrote vil a la justicia, a la equidad y a la confianza.  Santos/as de día y putos/as de noche. ¿Quién puede jugarse los cuartos con la hidra de dos caras?

 

Entre Bárcenas y Méndez, me quedo con el primero. Entre Toxo y Urdangarín, me apiado del segundo. A los ricachos de la derecha se les ve venir. A los empresarios de la dizqueizquierda, ni están en ella ni se les espera. Sin embargo, no se puede demonizar a UGT pero sí se debe sacar de su organismo a los demonios dirigentes que han conducido a ese sindicato a la miseria moral que se ha convertido. Del mismo modo que no se debe culpar a la Iglesia de los delitos de pederastias de algunas de sus altas, y bajas, dignidades.

 

Garrotazo. A los espíritus impuros dueños de cuerpos exorcizables. Para que el cuerpo social siga creciendo. Por el bien de todos.

 

Un saludo.

LOS VOCALES DE RUBALCABA

 

 Será posible. El título del artículo indica una referencia catastrófica: la referencia de la posesión de una parte de los miembros del Poder Judicial. Una cosa es que nos maliciemos lo que ha de pasar, y cosa distinta, el que constatemos la dimensión  de nuestra malicia.

 

Los vocales de Rubalcaba son los designados por influencia del PSOE. En este sentido, cabe hablar de los inspectores de Hacienda del Psoe, de los abogados del estado del Psoe o de los representantes del Psoe en el Tribunal de Cuentas. Quien dice del Psoe, dice del Pp. Que lo mismo da el atún que el betún cuando se carece de paladar, olfato y vista. Y de respeto.

 

Antes de constituirse el CGPJ, don Alfredo se reunió con siete de los mandatarios del Tercer Poder. Se supone que para lanzar las consignas. Se entiende que para marcar el camino. Lo de Montesquieu muerto, queda como frase ingeniosa. Sin embargo, detrás de ella, existe un fangal inadmisible en una democracia. Los partidos políticos se erigen en el eje de la mala praxis del estado de derecho. Dominan el Ejecutivo, controlan el Legislativo y someten al Judicial. Entonces, dónde radica la división de poderes.

 

Los ciudadanos conocemos de antemano la adscripción política del nuevo presidente del Consejo. Es del PP o del Partido Popular. Como tienen mayoría parlamentaria, se arrogan asimismo la judicial. La cosa no da para más. Me da igual que se llame Lesmes I que Lesmes II. Que sea Álvaro Cuesta o Cuesta Álvaro. Todo este tinglado muestra que el sistema de representación está pringado. Se relega el voto al nivel de las simonías. Simón el Mago es, hoy, un prestidigitador duplicado: Simón de Rajoy y Simón de Rubalcaba. Uno y otro han comprado al demos la cracia a cambio de dinero y de transacciones indignas.  Los políticos otorgan la investidura de la toga a conmilitones seleccionados en virtud de sus méritos de sumisión, obediencia ciega y felpudo inmundo a los intereses de cada partido. Lo importante no es el pueblo. Lo esencial es el tráfico de votos para que ese pueblo tenga de soberano lo que servidor de Pontífice.

 

Oigan, es que ya no se recatan ni disimulan. Si quiero un obispo en el Senado, ya sé a quién tengo que meter en mis listas. Si un cardenal en el Congreso, apúntense al peloteo más bestial. Si a un testaferro en el CGPJ, háganse abogado, catedrático, juez y besen el escudo del equipo más potente.

 

Esta democracia se la van a cargar.

 

Un saludo.

LA ESTRATEGIA DE CÁNDIDO

 

                Tierra por medio. La dimisión del jefe de la UGT andaluza se llama destitución. Lo levantan del sillón. Igual que Pastrana. Por los mismos hechos y fundamentos. No hay dos sin tres. Don Cándido prepara ya su exilio.

 

                El cachondeo financiero de UGT no se territorializa en las fronteras entre los mares del sur y las montañas del norte. Salta Despeñaperros  y se encarama a la meseta basculada al oeste. En Madrid, Méndez agota los postreros discursos de súplica. Poco que hacer. El cómplice en la marranada de las facturas falsas, de los intrusos y de los reptiles, está soltando por la boca. Todo estaba consensuado, se defiende en público Fernández Sevilla. Todo era compartido. Los contenedores no eran estancos. La ósmosis dineraria constituía un modelo de fluidez de pareja bien avenida. Hablo con él más que con mi mujer, subraya el matafascistas.

 

                Por su parte, el barbado sindicalista del entramado estatal guarda silencio. Es preferible callar. Por el momento. A expensas de alguna coartada de cuernos. La pareja despechada se convierte en foco de deslumbramiento. Por lo pronto, ya se encendió el faro que muestra que la organización nacional ugetista cobró unos cien millones de pesetas por el negociete familiar de los expedientes de regulación. Eso sí, a través de empresas interpuestas para simular que el sindicato no tiene ánimo de lucro.

 

                Atención a los amantes. La nada extraña pareja se mueve en la tierra resbaladiza de los queridos y de las queridas. La ruptura del amor es consecuencia del desafecto pero también de las fotos de los paparazzis. Mantener una relación de este calibre exige grandes sumas de dinero. Si con las cuotas de los afiliados no tienen  ni para un hostal, cómo carallo pueden alojarse en hoteles de cinco estrellas y gran lujo. Existe un tercero. La Junta de Andalucía lo es. Pero no el único. Connivencia clarísima, afirma sin rubor Carlos Rojas. Que expliquen, si no, la concesión de subvenciones a troche y moche sin necesidad de justificación. Tiempo al tiempo. A la vez que reclaman el dinero malversado, concederán nuevas ayudas extraordinarias a la correa de transmisión del partido. Las organizaciones suelen rodearse de fuertes medidas de seguridad. Estilo mafia.

 

                La casa del pueblo nunca fue barrio sésamo. Pero vendieron el programa. La necesidad de amparo mediático les hizo recurrir al huésped de Izquierda Unida. Juntos y revueltos tocan a rebato las excelencias de una ideología desprestigiada por la mano de unos cuantos aprovechados. Ante la pasividad de la militancia, eso sí.

 

                Porque, como dice el dimisionario despedido, a la juez Alaya no le van a hacer el trabajo. Debe ser duro. Muy duro. Figurar durante años como adalid de la decencia y, de pronto, por mor de la vanidad y de la ambición, ser retratado en el burdel de los pecados y delitos más abyectos. Sic transit gloria mundi.

 

                Nadie, absolutamente nadie, está libre de caer en la misma trampa. Nadie. Aprendamos otras estrategias, distintas a las de Cándido. Por cierto, Bárcenas, Correa, Blesa, Conde o Díaz Ferrán han pisado la trena. Todos ellos, del mundo empresarial. Lo de las barbas del vecino...

 

Un saludo.

PENALIZAR LA CORRUPCIÓN

 

 Si corromper es un sinónimo de viciar, y vicio lo es de falsedad, no cabe duda que el término, verbal o sustantivo, es lo que se denomina un contravalor. Lo es porque al igual que se corrompen las costumbres, se abusa de las voces, se prostituye a menores  o se emplea de manera fraudulenta lo público en beneficio de lo privado. La corrupción es toda una diarrea mental que llena de inmundicia, que enmierda, con perdón, al sujeto agente y ensucia a su sociedad.

 

Hasta ahí, todos podemos estar de acuerdo. Las palabras las carga el diablo si no se emplean con la propiedad debida y para el fin deseado. En numerosas ocasiones, he leído que los etarras excarcelados o los violadores no reinsertados están en la calle gracias a la sentencia del Tribunal de Estrasburgo.  No. Ni hablar. Gracias a, ni que lo piensen. Será a causa de o como consecuencia de. Pero gracias a, en modo alguno. Pues eso. Si referimos que la corrupción pública en España está alcanzando cotas demoledoras merced a la inexistencia de un sistema legal adecuado, contestaré en una doble dirección. Por una parte, que sí, que la corrupción está favorecida por los vacíos del sistema legal. De otra, que no, que la corrupción acompaña a la humanidad desde que ésta comprende que la apropiación de lo ajeno sale más barato que la adquisición de lo propio.

 

En este sentido, un estado, sea dictatorial o democrático, tendrá que imponer normas a fin de que el desorden no impere y la injusticia provocada por el caos no exponencie sus efectos devastadores. ¿Hay leyes susceptibles de castigar a los corruptos? En absoluto. El código penal contempla una serie de penas que se diluyen en su propia retórica y carecen de proporcionalidad respecto al reproche exigible. El quid de la cuestión no reside en el número de leyes vigentes. El meollo radica en la necesidad de describir las figuras delictivas  de esas normas. Lo genérico constituye un excelente túnel de huida para los coincidentes con el perfil delictivo prediseñado.

 

Por ejemplo, el funcionario que dio el visto bueno a las subvenciones de los sindicatos o de los partidos políticos o de la patronal, responderá por la condición finalista de las mismas y por la supervisión inherente. De forma tal que si se conceden diez mil euros para formación de desempleados, se asegure que ni un céntimo escape al control del objetivo. No es más corrupto el cargo político que decide a quién se financia que el currito público que se intimida por la influencia del superior jerárquico y abdica de su facultad de garantía. Las condenas podrán diferir, pero uno y otro deben ponerse a buen recaudo.

 

Leyes sustantivas y procesales las hay a pares. Lo que falta es voluntad política de erradicar esta lacra. La impunidad encubierta que se ha revelado en tantos casos constituye un añadido. Cualquier actuación que quiebre la confianza pública es motivo suficiente para poner pie en la pared de los juzgados. La fiscalía debe dejar de estar al servicio del gobierno y la abogacía del estado debe sacudirse el polvo del mandato de los gobernantes de turno. Las cámaras de cuentas han de cambiar su composición y aligerar los plazos de sus informes. Los parlamentos, dar ejemplo. Las organizaciones políticas, sindicales y empresariales habrán de reconvertirse en formaciones al servicio del bien común en vez de nidos de empleo de amigotes y familiares.

 

En estos grupos se encuentra la llave del arreglo democrático. A falta de autorregulación, se benefician de los ríos revueltos de los despojos de la ética. Y así nos va. La corrupción es un vicio. Pero cuántas moscan caen en el olor de esa porquería.

 

Un saludo.