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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL

ESPERANZA: EL CÁNCER ES LA CORRUPCIÓN

 

 Esperanza. La señora Aguirre es la promesa cumplida. Es la madre de guante espartano y ateniense mano. La presidenta de Madrid transmite confianza, seguridad e ilusión. Dicen que se ha sometido a una operación para extirpar un cáncer de mama. De un tajo. A los tres días, fuera. Esperanza es agente y paciente.

 

No se da tregua. Ni la concede. Ella sabe que en Madrid como en el resto de España, el verdadero cáncer social es la corrupción. El pecado de hacer privado el patrimonio del pueblo se extiende por todas partes de nuestra geografía. Esperanza es el freno. Esperanza es el efecto. Es la derecha hecha izquierda y la izquierda del hacer que reniega de la izquierda de la ideología máscara. Es la mujer hecha heroína en un mundo de cobardes. Es la exigencia hecha dama y el trabajo en persona. La responsabilidad del líder se encarna en Esperanza y se sustancia en Aguirre.

 

Noble de casta, pero más de condición. Española de raza, muestra la tozudez limpia de su ascendencia irlandesa. La humildad de su persona en su origen se corona. Viene de arriba y es labriega de abajo. Viste de mercadillo como una rey luce el armiño. No precisa a Dior para que se advierta su elegancia innata. Riega su sensibilidad de Gil de Biedma con el agua evangélica de a dios rogando y con el mazo dando. Lee a Feuerbach pero refuta su praxis.

 

Es Esperanza. Aguirre. Que se presenta a las elecciones autonómicas en Madrid. Bueno. Pues muy bien para los habitantes de aquella provincia/comunidad. Incombustible e incorruptible. Los atentados de Bombay hicieron de su fortaleza un mito. Supera el accidente del helicóptero y sobrevuela las bombas terroristas. Incólume del accidente y del incidente, que diría Zapatero. Incidente entre charcos de sangre. Descalza en medio del rojo y doliente líquido.

 

Y, sin embargo, ahí sigue. Al pie del cañón de la libertad. El cáncer es la corrupción, dice. A ras del terrorismo, de la xenofobia, de la desigualdad, de la ausencia de libertades individuales. La enfermedad es la mentira y el engaño.

 

Esperanza es el antídoto. Los madrileños lo saben. Y los andaluces. Y los psoecialistas españoles, más que nadie. La vacuna es personal e intransferible. No se inocula. Debe ser vaca. Vaca. La esperanza es la vaca que extermina la corrupción. Habrá que clonarla. Mejor, no. No.

 

Un saludo.



EL SOÑADOR DORMILÓN

 

 Hijo predilecto de Andalucía. El Gobierno del Psoe que detenta, ostenta, regenta y que se pavonea de gobernar la Junta con las mismas malas artes que el señorito su coto de caza, ha concedido a D. Alfonso Guerra el título honorífico de Hijo Predilecto. Predilecto. Preferido, querido, favorito, distinguido, protegido, mimado.

 

Preferido por el poder psoecialista, al que sirve y del que se sostiene desde hace casi cuarenta años. Querido por el partido psoecialista en el que se enroca para seguir mamando de la ubre política el tiempo que pueda hasta jubilarse nunca. Favorito de Felipe y privilegiado del felipismo por más que sus amistades se truncaran cuando el expresidente le arrebató la cocina. Distinguido en tanto su sobresaliente dominio del chascarrillo compite en excelencia con su extraordinario dominio del insulto al adversario de la derecha. Protegido y escudado en unas siglas hermosas adulteradas por algunas de sus actuaciones y prostituidas por acciones delictivas de algunos de sus más caracterizados compañeros de panda sectaria. Mimado por malcriado en el seno de una familia honrada y malacostumbrado en el marco de una organización que defendió la guerra sucia, los fondos reservados, los expedientes de regulación de empleo y la corrupción en sevillamerca.

 

Predilecto Alfonso. El humilde Guerra, así se autocalificó el otrora mandamás de la transición, tiene la sencillez y la modestia del más altanero de los personajes esperpénticos de Valle Inclán. O sea, ninguna. Se conduce, en ciertos foros, de modo despótico y cruel manteniendose en el poder, cual Santos Banderas, gracias al terror que su poder en la sombra inspira y a la opresión que con su verbo inmisericorde ejerce. Su humildad es la del santo de Asís pasado por los lobos de las redes sociales. La soberbia y la altivez se hacen diminutos gnomos en la mente desvalida y proletaria del “henmano” de Juan Guerra. De escándalo, oigan, la conspiración de la dialéctica de vendedor de perfumes falsos en tarros de marca.

 

Un soñador, se autoloa. Sueño de una Andalucía, exclamó, capaz de borrar a la élite indolente y codiciosa de otro tiempo. Si así fuere, el sueño quimérico y utópico del diputado eterno se convertiría en pesadilla visionaria de la propia realidad presente. No quiere despertar Alfonso. Su poesía machadiana huele a rancio. Se apropia del carisma del egregio lírico y se cree heredero de su obra y de su singular legado literario. Nunca perserguí la gloria, versificó el sevillano nacido con la Restauración borbónica. En la gloria bendita sigue viviendo el impar líder del sector guerrista del Psoe. Y qué disfruta de su preciosa imagen. Alucinante su discurso: "Andalucía es mi tierra y es tierra de soñadores, y yo soñé una Andalucía que debería estallar de luz y color y sentar su dignidad, y supe acompañarte a levantar tu dignidad". Sin pestañear. Pocas veces Zapatero superó una rapsodia tan impostora.

 

El presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados se enorgullece de su Andalucía y de su España al tiempo que ni un mohín de disgusto surca su frente al enfrentar el problema separatista de la Cataluña de Montilla y del País Vasco de Eguiguren. Es único Alfonso. Hasta tiene momentos de ingenio. Gracia, lo que se dice gracia, maldita la que me hace. Inteligencia se le supone. Listeza, como astucia de viejo zorro. Luchó por su libertad con el mismo entusiasmo que por su patrimonio. Por su libertad, que no la del pueblo. Por su patrimonio, que al ciudadano, ni agua. En similar medida que dejó su sangre por el patrimonio y la libertad de cinco millones de parados. Exánime está el hombre a causa de su esfuerzo.

 

Me parece que Guerra ha visto “el dormilón” que protagonizara allá por los años setenta el genial Woody Allen. El neoyorquino satirizó el mundo futurista. El hispalense esquilma el pasado de la historia reciente de Andalucía con la misma celeridad que olvida el presente de nuestra tierra. Líder en desempleo y farolillo rojo en educación. Alfonso, Alfonso. Quien no te conozca, que te compre.

 

Un saludo.

TELE 5: SÍNTESIS NO ES RESUMEN

 

 La vida no es un resumen. En unas horas se puede, únicamente, abreviar lo esencial de un recorrido de años. Sintetizar es otra cosa. El compendio de la materia es la composición de un todo por la suma de sus partes. La confusión entre resumen y síntesis genera equívocos añadidos. El resumen bebe del extracto, de la sinopsis, de la recopilación. La síntesis es el fruto de la composición de un cuerpo o de un conjunto a partir de sus elementos, previamente separados en un proceso de análisis. En el campo jurídico, la síntesis se produce cuando integra en su texto todos los contenidos analizados en el transcurso del procedimiento.

 

La sentencia no es, necesariamente, la síntesis. Se ha podido llevar a cabo un análisis pormenorizado y exhaustivo de cada una de las piezas de la investigación y del sumario, pero ciertos aspectos han podido quedar desnaturalizados, desvaídos u olvidados. En cuyo caso, se dictará sentencia a sabiendas de su aproximación a la verdad, pero sin ser la verdad misma. En ese contexto, la sentencia incurrirá en lo injusto.

 

El caso Mariluz. Todavía no hay sentencia. Ésta ha podido dictarse y publicarse días atrás. No ha sido así. El tribunal resolverá una vez haya conformado un corpus jurídico que le proporcionan, durante el juicio, los documentos, los testimonios y los peritajes presentados. Sin embargo, en todos ellos repta el fantasma de la falsedad, de la comedida declaración, del informe pericial retenido. Pese a esos contingentes, el juez falla. Su fallo nunca será síntesis. Si acaso, resumen de lo vivido, de lo experimentado, de lo aprehendido, de lo intuido, de lo supuesto. Uno acepta, pero no está convencido.

 

El descubrimiento de la verdad no es admisible si no se tiene en cuenta la licitud de los medios. El fin sólo justifica los medios en regímenes fascistas y totalitarios. Los estados de derecho renuncian a la verdad a cambio de la defensa de las garantías. De manera legal, pues, la síntesis se desvanece en beneficio de otros conceptos. Hay que reconocer que los jueces no son dioses ni los ciudadanos, borregos. De igual modo es preciso enunciar que la sociedad que se da a sí misma un sistema jurídico, no puede modificar un día sí y otro también sus reglas de juego.

 

La polémica, tan antigua como el mundo, recobra actualidad a raíz de las declaraciones de Isabel Delgado, la esposa del principal acusado de la muerte (homicidio, asesinato, a saber) de la niña Mariluz Cortés. Lo que en sede judicial declaró la inefable señora es diametralmente distinto a lo que ha respondido a una periodista de Tele 5. Estuve en la sesión presencial en la que testificó la esposa de Santiago del Valle. Desde mi experiencia vital y profesional, no albergué duda alguna sobre la mendacidad de su testimonio. Ninguna. Sabía qué decir y cómo hacerlo. Incluso mostró su raza de actriz mundana al evidenciar según qué estados de ansiedad. Sus palabras en la Vista son las que determinarán, entre otras conclusiones parciales, la resolución judicial. A tal punto, que su marido podría salir indemne de los cargos si no aparecen pruebas incriminatorias o indicios de envergadura.

 

A esto, que la cadena Tele 5 emite una entrevista con la susodicha Isabel. Al aire libre. Con cámaras de espectáculo y sin grabaciones de Audiencia pública. La mujer confiesa. Señala al autor del crimen. Se desdice de cuanto manifestó en el palacio de justicia de Huelva. Ya no vale. Sus revelaciones televisivas no han de repercutir en el animus decidendi. La sentencia que se pronuncie nunca será, por tanto, una auténtica síntesis. Como mucho, un resumen adosado.

 

La cadena privada de televisión ha tenido un importante papel en el conocimiento de la verdad del caso. Puede no ser útil para determinar la catadura del autor del crimen. Sin embargo, sí es valioso a fin de demostrar a todos que aunque el fin no justifica los medios, los medios sí son necesarios para lograr ese fin. Cualesquiera que acusen a los periodistas de falta de deontología, deben mirarse su interior y reflexionar sobre la hipocresía de sus almas. Aun cuando salga absuelto el criminal, todos sabremos a qué atenernos -y él, el primero- ante la contemplación de este individuo. En cuanto a los tribunales, deberán proceder por sendas en los que sus sentencias sean síntesis, pero no resúmenes.

 

Un saludo.

JUAN JOSÉ CORTÉS

 

 Cortés. Juan José hace honor a su apellido. Aquí no vale el recurrente “quien te puso peteneras no supo ponerte nombre”. Todo lo contrario. Juan José se apellida como en esencia es: atento, comedido, afable, de buen modo, sensato y prudente, educado sin obsequiosidad e inteligente sin petulancia. Culto de mente y refinado de alma. Cual quijote de hoy, ha paseado su triste figura por todos los puntos de la geografía española, dando ejemplo de comportamiento, de saber estar y de savoir faire. Qué difícil. La actitud de este ciudadano se confunde con aptitud. Sombrerazo.

 

Del Torrejón al cielo. La cultura, como la sabiduría, no crece en los barrios altos. Se siembra allá donde la generosidad sienta sus lares. Se cosecha en los campos del respeto ajeno y del amor propio. No necesita la cuna del palacio de Liria ni los salones del palacio real. La humildad de su domicilio onubense exhala nobleza allende la aristocracia de sangre azul. Lástima que arquetipos como Juan José hayan de ser conocidos por causas tan dolorosas. Es una pena que la España profunda de los hurracos y de los eleuterios no perciba que, ya en el interior más ruralizado, ya en la urbe de barrios más denostados, la grandeza es parida en el útero de la categoría humana. Luego se enriquece en la relación con sus semejantes. Por último, se reconoce, extrañamente, en las situaciones límites.

 

Juan José Cortés es noble de esencia y aristócrata de existencia. Pocos como este singular conciudadano podrán ofrecer nunca una muestra tan diamantina. La pena de muerte. Pide la pena de muerte. Muy bien. Está en su derecho. No comparto su tesis, pero respeto su idea. No vive de ideologías hueras y falsas, y por ello admiro su imagen real de hombre de bien. Defiende la pena de muerte con idéntica galanura que soporta las infamias contra su persona. Su hija ha muerto. A estas alturas de la película, no se ha dictado sentencia. No sé si asesinato u homicidio. Lo que no cabe duda es que le han arrebatado a su pequeña de cinco años. El sufrimiento de la niña se proyecta en los padres y nos estremece a la sociedad toda.

 

Dios, que no sé si es, asista al matarife inhumano. El Estado, se precie o no, actúe conforme a las leyes que el pueblo se ha dado. El proceder recto de la conciencia se armoniza con el derecho de la justicia. La ley puede ser errónea e incluso pecar de torticera. La justicia se adecuará, con todo, a ella. No cabe el talión ni el leviatán. Frente al Pantócrator, el Beau Dieu. Frente a la theotokos, la hodegetria. Frente a la barbarie, la sensatez. Frente a la destrucción, el ave fénix de la vida que resurge de las cenizas de la maldad.

 

Dejemos a los jueces hacer su trabajo. Uno confía en ellos. Se equivocarán como lo hacemos los que paseamos nuestra imperfección por los suelos del planeta azul. Si lo hacen, habrá que corregir su error. Se recurrirá su decisión. Se hará uso de los medios que la norma nos otorga. Presionarlos, no. No podemos actuar como los amigos de los etarras o los cómplices de los fascismos nacionalistas o los cooperadores necesarios de los corruptos que se apropian del patrimonio público. El totalitarismo es la ideología capital de los deshonrosos, de los indecorosos, de los indignos.

 

Juan José es un demócrata. Un ciudadano. La palabra me llena la boca. Ciudadano. Ciudadana. Me suena a música celestial. A igualdad de hombres y mujeres. De ricos y pobres. A libertad de aromas salvajes y dulces. Ciudadano. Juan José. Muchos tenemos que agradecerte tu compostura. Y tu talento. Tantos.

 

Un abrazo para él. Para los demás, como siempre,

 

un saludo.

CON CHAVES BASTA Y SOBRA

 

La capacidad fabuladora de los voceros del Psoe halla su máximo exponente en la Junta de Andalucía. La última en poner la puntillita al tablón roído es doña Mar Moreno, que parece que actúa como Consejera de Presidencia. No se nota las bondades de su ejercicio, pero ahí está, oronda, grácil, deslumbrante y cautivadora. Cautivadora, no porque atraiga la voluntad por medio de su verbo florido y fundamentado. Tampoco a causa de la irresistible influencia de su comportamiento moral. Doña Mar cautiva porque aprisiona y priva de libertad. Sojuzga, domina y somete. Por las buenas o por las malas.

 

Otra cosa no tendrá la poderosa señora. Pero lo que es lengua, un cortinón. La penúltima pieza literaria de la asesora presidencial, gran gurú de don Griñán, es acusar al PP, a quién va a ser, de eternizar la tarea de manchar el buen nombre de don Manuel Chaves, el padre de Paula Matsa. Uno se pregunta en la ingenuidad de sus muchos años de observador de la vida política, que si eso es así, cómo es posible que el bravo vicepresidente florero de La Moncloa no ponga una querella a cualquier mancillador del honor de tan ilustre prócer. Cómo se contiene esta eminente figura de la oratoria patria, tan próxima a Castelar y tan afín a Demóstenes pero sin piedrecitas en la boca. No se comprende a don Manuel de Paula.

 

Don Manuel no tiene que abstenerse de conceder subvenciones a su hija. Acaso los padres no entregan a sus vástagos una paga mensual para sus gastos. Entonces. La señora hija tiene que vivir, que comer, que salir. O se va a quedar todo el día en casa por mor de una subvención piojosa de mil seiscientos millones de pesetas. Hasta ahí. Un padre, por su hija, mata. Mata. Y el que tenga bemoles en la Junta que le haga un expediente, que verá por dónde entra y por qué orificio le sale el procedimiento de las narices. Y si lo dice el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, qué pasa. A ver quién manda más. No te digo. Es que le cierra el grifo y el programa Adriano retrocede a tiempos de Viriato.

 

Doña Mar, de verdad, serene sus palabras perturbadoras. Sosiegue su alma. Reflexione un momento. Don Chaves se macula él solito. No precisa de compañía para deslustrar la buena fama que alguna vez cosechó. Como Juan Palomo, yo me pringo, yo me lamo. El empleo, ciego. Los EREs, bizcos. La sanidad, en carrito de ruedas. La educación, “pisateada”. La deuda, a chorros. El déficit sangra. El horizonte de cambio, como la boca del lobo. La confianza, qué es eso. La corrupción, parte de su manteca.

 

Cantaba el poeta: “te voy a hacer un rosario con tus dientes de marfil”. Llevó a cabo su amenaza. La pobre mujer murió desdentada. El protagonista rezaba los dolorosos, los gozosos y los gloriosos con caninos e incisivos, molares y premolares. Todos del marfil de la boca linda de su amada. Chaves se ha hecho un cenotafio en el que una placa indica al espectador: aquí yace el recuerdo de la muerte de la economía, de la prosperidad, de la ética, de la democracia. Sus cuerpos se enterraron en lugar ignoto. No sea que los del PP los desentierren y devuelvan a Andalucía por la senda del progreso.

 

Y eso sí que no. La Rochefoucauld apuntaba en una de sus máximas: “El daño que hacemos no nos trae tantas persecuciones y odios, como nuestras buenas cualidades”. Don Chaves no puede tolerar que don Arenas sea más listo, más bueno, más honrado, más eficaz y más limpio que él. No lo puede ver. Y mira que le ha perjudicado. Nada. Su odio se debe a que la gavilla del popular es más alta y juncal. De ahí, la hoz y la guadaña.

 

Dejemos solo a Chaves. Él se pregunta, se entiende y se responde. Tres en una. Un monstruo de talento y de moralidad.

 

Un saludo.

SORTU

 

 Bilbao, España, sábado, 19 de febrero de 2011. Cinco y media de la tarde. Manifestación de algunos miles de personas. Aitor Bezares, juntero de ANV: “«esta ola que se levanta hoy puede convertirse en la inundación de mañana». Lo recoge el diario Gara. En la cita, PNV y Eusko Alkartasuna. Justifican su presencia con el recurrente tópico de su defensa a principios como la democracia, el derecho a la libertad de expresión y participación». Ni ellos se lo creen. Ni tampoco Joan Ridao, diputado de Ezquerra en el Congreso.

 

Discursos de recorrido fascista. Frases de este tenor: “eco ensordecedor ha de retumbar allá donde corresponda”, “la esperanza comienza a entrar de nuevo en la sociedad vasca”. De la esperanza a la amenaza: “lo que defendemos hoy representa sólo un paso”. El siguiente, ETA. Si quieres la paz, legaliza a la banda. Que no lo dude el estado español: ETA será Sortu porque Sortu es ETA. Por las buenas o por las malas. Los asesinos etarras necesitan financiación y la mejor bolsa la proporciona el contribuyente público. No admitiremos un no por respuesta. El órdago está lanzado.

 

El Gobierno tiene la palabra. Los ingenieros del quiebro y del recoveco, del atajo y del laberinto, diseñan el modo de esquivar el peligro que se cierne. La legalización de la marca legal de ETA supondrá un traslado chorreante de votos al PP. El informe de la Fiscalía que dirige el sumiso Conde Pumpido, pasará la pelota al Supremo. Luego, vendrá el recurso ante el Constitucional. Será éste el que decida legalizar. Zapatero tira la piedra y esconde la mano. Que se mojen los magistrados. Como si no supiéramos quiénes eligen a esos intérpretes de la Carta Magna. Los tres poderes en uno. Lubricante asegurado.

 

Lo aseguran la Policía Nacional y la Guardia Civil. Sortu heredará el patrimonio sangriento de Batasuna y de ETA. El patrimonio y la nuca de los españoles. Un instrumento más de acoso a la ciudadanía. Se enfundan la saya del proceso democrático y esconden bajo los faldones la magnum, la parabellum, la trinitroglicerina y todo el arsenal de los asesinos más rabiosos.

 

ETA fusila unos Estatutos. El texto más jurídico del mundo. Confome a la Ley de partidos. Tan veraz como Jomeini adorando al dios de los cristianos. Sólo se lo cree el Tribunal Constitucional. Tan independiente del Gobierno como la Fiscalía General. Cualquier banda internacional de narcotraficantes adaptaría a la legalidad su código secreto con tal de seguir con el negocio sin temer la intervención de las fuerzas de seguridad. Así, cualquiera.

 

La cosa es más sencilla que todo esto. Celebraríamos que Sortu manifestara una intención auténtica de condenar el asesinato, el chantaje y la violencia. No condena. Se limita a rechazar. Ni siquiera repudia o repele. Eufemismo innoble y cobarde. ETA es su arma letal. Sin ella, no tienen “cojonces” para jugar este encuentro. Su horizonte cercano de independencia radica en la fortaleza del primo etarra de zumosol. Si no, de qué. Esta gentuza vive de la cobardía de unos y del miedo de los otros. Forman gangs que condicionan la vida de todo un pueblo.

 

El Gobierno está con ellos. Por acción cooperadora o por omisión cómplice. Toda institución que apoye al grupo de bandidos, traidora es. Desde el Gobierno a los tribunales. Para este viaje, necesitamos alforjas de estado serio y comprometido. En caso contrario, España dejará de ser el estado. Sortu, ilegal. Ilegal. ETA, fuera. O que entregue las armas y ajuste sus cuentas con las leyes.

 

Un saludo.

CHACÓN, PRESIDENTA DEL GOBIERNO

 

Lo ha dicho doña Carme. O doña Carmen. Que España está preparada para tener una presidenta del Gobierno y también para que ésta sea catalana, igual que si fuera de cualquier otra comunidad autónoma. Pues claro. Faltaba más. Los militantes del Psoe tienen la primera palabra. Si se respeta la deseada democracia interna. Lo cual pongo en duda. No por desconfianza hacia la esencialidad democrática de los socialistas. Todo lo contrario. Ellos son el palo que aguanta la vela y abona el velorio.



Mi recelo se centra en el sanedrín psoecialista. Qué digo recelo. Temor, desasosiego, aprensión. Jugar al póker de farol, cabe. Alguna vez. Hacerlo con trampas, no. Ellos admitirán primarias cuando les pillen con el carrito de los helados. Como a Tejero y demás compañeros golpistas el 23-F de hace treinta, treinta, años. Si pueden eludir esas horcas caudinas, la sortearán. Pronto se presta la señora Chacón a una humillación tan degradante como el que dentro de su propio grupo la marginen. De inmediato, articulará el conjuro mágico de los vencidos sin pretexto: porque soy mujer, porque soy catalana. Que no, que no. La derrota, como la victoria, adviene en unos comicios cuando los electores se manifiestan en libertad.



La “rubalcabada”, especie de vicalvarada sin O´Donnell, ha perdido puntos en la escala de la sucesión. El rey Zapatero no soporta al listo de la clase. Lo utiliza hasta que la gavilla del delfín crece más que la del entronizado. La gran venganza del monarca políticamente moribundo será abdicar de su rango -de sus funciones ya dimitió hace años- para legarlo, sin beneficio de inventario, a una camarada afín. Venderá el gesto como un brindis a su amada Cataluña, a la que tanto quiere y tanto debe. La odiada Cataluña pone al frente de España a una de sus hijas.



La jugada es propia de mentes ofuscadas. En los últimos aleteos antes del ahogo definitivo, se zafa del abrazo del faisán y entrega su flotador a la sirena mediterránea. La señora Chacón ha declarado: “Yo tengo muy claro que debo respetar su decisión y el momento en el que quiera anunciarla". Se desnuda de alma, pero esconde el corazón. Se saca un as de la manga y es descubierta. Decir que Zapatero “ha sido siempre un "hombre de integración y de unidad" es una pasada inadmisible. Para cualquiera que no haga de la obediencia, felpudo y de la amistad, turbio negocio.



El posible nombramiento de Carme Chacón como presidenta del Gobierno de España sería un acto feliz si en un procedimiento democrático tuviere causa. De esta forma, los socialistas, primero, y los españoles, en último término, engrandecerían la democracia. Lo que sería aciago, impresentable y desdichado es proceder a nombrarla primera ministra de España, sin el concurso del pueblo. En este caso, sería tomar la soberanía nacional como el patrimonio de un individuo. En realidad, es lo que hay. Lo que más de uno cree. Contra España. A favor de Cataluña para atacar a España. Porque los méritos políticos de Chacón caben en el dedal de un tirano que designa a quien le sale del Gadafi, del Mubarak o del Chávez. O del Griñán o del último consejero del ERE.



Montilla se proyecta en Chacón. Zapatero multiplica el efecto lupa. Se blinda ante la araña negra. Eso piensa. La presidenta catalanista, que no catalana, tiene proyectos bien diferentes. Parecidos a los de Laporta, Ridao y personal de la misma calaña. Partía.



Un saludo.

UPYD: EL MISTERIO

 

 Va para dos años. El Mundo Huelva Noticias había convocado a Rosa Díez para pronunciar una conferencia en la Casa Colón. Se trataba de uno de los oradores estrellas entre los excelentes charlistas que el periódico de Rafael Unquiles nos ofrecía a los onubenses. Lleno casi absoluto. Apoteosis final de la señora Díez. La sala, puesta en pie, la ovacionó con largueza. Entre todos los asistentes, conocí a uno, sentado en segunda fila de butacas, distante apenas tres metros de la dicente, que ni se movió del asiento ni siquiera aplaudió. Al término, algunos de quienes le acompañaban al acto, le cuestionaron su actitud. Toda su vida ha sido del Psoe y, como consejera del lehendakari Ardantza, más de una vez cerró los ojos ante la presión abertzale, respondió nuestro desconocido amigo. No se fiaba de la marca Psoe. Está impresa, a fuego, en los modos y fundamentos de los que en esa organización han militado.

 

La portavoz/portadora de Unión, Progreso y Democracia sabe cómo llegar. Dotada de un verbo grato y de un mensaje adecuado, Rosa reivindica la unidad de España y culpa a ZP, "señor de las mercedes", de que no pocos de los males de nuestro país se deben a la fragmentadora política territorial que él lidera. Le acusa de gobernar un país más injusto, menos cohesionado y menos igualitario. El discurso marca la estrategia de una mujer que, día a día, va ganando autoridad porque sabe conjugar el verbo progresar de manera simultánea al infinitivo conservar, sin que ambos conceptos puedan entenderse contradictorios ni, mucho menos, excluyentes. Rosa Díez pone de relieve cómo el Ejecutivo es una informe mezcolanza de "puro voluntarismo y de retórica hueca". Tira a la alcantarilla el falso talante del Jefe del que fuera su partido.

 

Doña Rosa dice lo que la mayoría de los españoles quiere oir acerca de la unidad del Estado español. Reprocha a Zapatero y a su Ejecutivo su política de rendición. Sin embargo, jamás escuché de sus labios crítica alguna ni a Felipe, el señor del Gal, ni al propio partido, el Psoe. Las acusaciones se ciernen sobre Zapatero. Podríase pensar que, en realidad, pretende establecer la marca españolista de un psoecialismo que se ahorca él solito en Euskadi, Cataluña y otros. Señala diferencias respecto al Gobierno pero no muestra las discrepancias entre sus formaciones.

 

A pesar de este análisis, uno quiso creer en la verdadera intención política de Rosa Díez. Es más: el conocimiento de sus líderes en Huelva contribuyó a ahuyentar dudas y a disipar sospechas. Fernando Infante y Ramón López aparecían en la escena política con un bagaje de honradez y de transparencia, poco usuales en este mundillo singular de la partitocracia. A partir de la jugarreta a estos dos magníficos dirigentes, el componente de reciente confianza trocóse desengaño pretérito. El estilo Psoe volvía a la escena y el presunto fraude planeaba, cual buitre hambriento, sobre la pieza joven y pujante que se vaticinaba. Descabalgados los líderes locales, UpyD Huelva se diluye en la líder vasca. Demasiado protagonismo para un demócrata. El culto al líder invoca recuerdos totalitarios de ideologías de signos extremos.

 

No obstante lo cual, sigo defendiendo la tesis nacional -que no nacionalista- de Rosa Díez. Me complace, incluso, su instancia al Ejecutivo -no al Partido, reitero, que lo sustenta y dirige- para que promulgue su estrategia de seguridad citando expresamente a Ceuta y Melilla. Me gratifica que aluda al Tratado de la OTAN en caso de agresión armada marroquí. Me entusiasma que esta proposición se realice en estos momentos en que la contestación del pueblo vecino del sur a su monarca, pueda ser contrarrestado por éste a costa de nuestros territorios enclavados en el norte de África. El respeto a Marruecos pasa por la defensa y protección de nuestra extensión nacional extrapeninsular.

 

Rosa Díez debiera posicionarse de una vez por todas. La defensa de la unidad de España es una bandera con millones de seguidores. Una coartada perfecta para restar votos al PP, el gran valedor de una España diversa pero unida. El gran beneficiario del envite sería el Psoe, una vez haya dimitido el presidente ausente. Rosa: la democracia se cocina en muchos platos. El de la España constitucional pasa por el fogón de la democracia interna. Sin democracia, no juego. No quiero.

 

Un saludo.

REVUELTAS CALLEJERAS

 

 La explosión de rebeldía cívica no ha hecho más que empezar. Allá donde el Mediterráneo se orientaliza, el héroe Mubarak, socialista, ha sido relegado al rango de traidor, socialista. Desde oriente a occidente, el Mare Nostrum de los romanos va contemplando el efecto dominó, a modo de riadas incontrolables, hasta la misma Mauritania. Allende el cuerno de oro de la Turquía pujante, el tren de la pobreza marcha hacia el suroeste de Asia. África y Asia tiemblan a medida que los pueblos humillados se niegan a soportar la dura vida terrena a expensas de los “ríos frescos, árboles de dátiles y mujeres hermosas... para hacerles compañía” que les aguarda a su muerte.

 

Revueltas callejeras de gente sin esperanza y de sentimientos de continua desdicha. Las voces sobre el riesgo de que el conflicto social alcance a España, no dejan de resonar. No es el sonido del trueno pero sí avisan la llegada de la tormenta. Cerrar el futuro a los jóvenes constituyó uno de los grandes errores de Occidente a lo largo de su dilatada y fecunda historia. España marcha, hoy,  en brazos del zapaterismo irredento, en esa peligrosa dirección. La alarma existe. No cabe duda de que el paro juvenil se ha subido al tejado del rascacielos y el agua del vaso se derrama cuando supera el borde. Podrá ocurrir en España. Sin embargo, mientras el Psoe detente el poder, las olas no amenazan males mayores. El elemento agitador en el poder, sosiega los intentos de cruenta desestabilización social.

 

Los conmilitones de González, Guerra y otros Amedo de la guerra sucia han aportado mucha leña al fuego de la chimenea. La crujía es posible pero no probable por ahora. Las elecciones distan un año y doce meses forman una barrera importante para el régimen de la ruina económica. Saben que el Partido Popular, por cultura, por civismo, por responsabilidad, por patriotismo, nunca insuflará aliento a actos de violencia. Nunca. El salvavidas de la vorágine social que se extiende entre nuestros vecinos del sur, lo proporciona la derecha de Rajoy.

 

Las elecciones de 2012 se convertirán en punto de inflexión de la trayectoria. Si las trampas del futuro perdedor no hacen el efecto pretendido, el partido popular triunfará en los inmediatos comicios. El gobierno de la derecha heredará una deuda imposible: ciega creación de empleo, corrupción torticera, sanidad comatosa, “pisa”teada educación, déficit sangrante, horizonte perdido y confianza bajo cero. Los conservadores habrán de apagar el fuego encendido por los pirómanos, limpiar el bosque, regenerar el suelo, sembrar de nuevo y a esperar que las semillas fructifiquen. Precisarán arrojo y templanza, constancia y sabiduría a destajo. No menos de cuatro años para que el negro vaya dejando paso al alba de la prosperidad. Años de crisis pero años de certidumbre e ilusión.

 

En ese ínterin, se exigirá a la ciudadanía esfuerzo, abnegación, sacrificio y comprensión. Lo destruido ha sido gigantesco. En los evangelios de Mateo se puede leer: “A la verdad, la mies es mucha, mas los obreros pocos”. En la España del postzapaterismo, como ocurrió en el postfelipismo, el trabajo es inmenso pero cinco millones de trabajadores menos restan lo que ha de ser sumatorio.

 

He ahí el caldo de cultivo. La hora de la solidaridad ha llegado. El PP en el Gobierno tendrá enfrente el peso de la crisis y el lastre de una oposición capaz, en tan frágiles momentos, de sacar a la gente a la calle. Van a protestar contra la política de los populares. Como si ellos fueran el origen del drama social. Las van a pagar, dirán las trompetas del apocalipsis. Es la hora de la revolución. El instante ha llegado. La gente, a la calle. Como los egipcios, yemeníes o libios. La culpa, del Gobierno, vocearán. Y es verdad, del gobierno. Del anterior. Del defenestrado por la soberanía popular. Pero eso es historia. Y la historia tiene memoria cuando interesa al pirómano y al golfo.

 

Revueltas callejeras. Probablemente, pronto. Bastará con que el Psoe se traslade al rincón de los castigados. Desde allí urdirán las mayores atrocidades bajo la bandera de la defensa del pueblo. Al tiempo. Lo veremos. Nunca tuvieron la cultura patriótica del PP. Los fascistas, como los demonios, pescan en el mar de los más desesperados y de los más pecadores.

 

Un saludo.

96 KILÓMETROS, 96 MESES, 96 MINUTOS

 

Un kilómetro, un mes. Ave. Por lo menos, ocho años. La vía del Ave a Sevilla estará lista para el 2020. Lento, pero seguro. Ave precavida vale por dos. Qué prisas. Ya llegará. No se conforman con el rápido de Irún. Desde la estación neomudéjar a Santa Justa, hora y media. Lo que tardaba mi Seat 600 allá por los sesenta a través de la carretera de los pueblos. Una tartana, vamos. Para ir haciendo boca, Renfe nos pone un rápido diario a la capital andaluza. Velocidad, precio y seguridad al alcance de quelonios. En la era del vértigo de la comunicación, el ferrocarril emplea noventa y seis minutos en recorrer noventa y seis kilómetros. Inmensa Renfe. Y Adif.

 

Las Metas, ya. Como no derriben las viviendas, el Ave será imposible. Qué cosas se oyen. La máquina de mentir echa humo. Días atrás, que no demolían. Ahora, que el derrumbe es tardío. Hoy te odio más que ayer pero menos que mañana. Lo del Psoe de Huelva es de echar de comer aparte. Recuerdan al bicho devora-palmerales. Son como el picudo rojo. Insaciables y destructores. Hasta que no talan el estípite, no desaparece el gorgojo. Como una marabunta que no se detiene hasta que el despeñadero las estrella.

 

La señá Petronila no tiene argumentos. De ahí, la táctica perversa. Las Metas no son el final. Para ella, y los suyos de la plataforma, las Metas es el inicio del conflicto. El Ave comienza por el final. Como la forma de dirigir la Diputación. Se comienza por el techo y alguna vez se administrará los cimientos. Los noventa y seis kilómetros de vías, lo último. Primero, echar a los vecinos, a ver si protestan y desgastan electoralmente a Pedro, el alcalde. Frustrada la malvada intentona, a procurar que la nave industrial de conocida marca paralice la acción de abatimiento. Lo que sea, antes de reconocer que los populares están resolviendo con nota el sudoku infernal.

 

El Ave llegará. Es posible. Lo que jamás advendrá es la vergüenza de algunos. Milagros entre algunos políticos, contaditos. Qué mayor prodigio que Mario haya alcanzado la portavocía parlamentaria de un partido obrero sin haber pasado por la universidad ni haber desempeñado algún tiempo oficio conocido. Portento el de doña Petri, que saltó de Ecorub a Diputación, sin despeinarse y sin clembuterol. Taumaturgia la del palacete de la plaza de las Monjas. Experiencia increíble la de los puentes o la del banco de España. En cuanto a la estación de Calatrava, mágico suceso. En el mundo de los espectros, los fantasmas psoecialistas son líderes indiscutibles.

 

Si mayo va a convertir el mes de las flores en la regla de las coronas, el dos mil doce se avizora fúnebre. No dependerá de la reelección de Pedro Rodríguez el emprender con ánimo y limpieza la obra de la vía férrea. Mientras Zapatero mantenga su corporeidad en la Moncloa y el Psoe tenga en su puño a la población de funcionarios, pensionistas y desempleados, el Ave no podrá volar. Pepe Blanco, Valeriano Gómez y Elena Salgado han recortado las alas al faisán y degollado al pájaro de metal y catenarias. El PP podrá ganar todos los retos municipales. Seguirá en manos de los inquilinos de Ferraz, más furiosos y resabiados que nunca. Ni agua. A fuego con los peperos de la derecha.

 

El cambio de sujetos comportará una modificación sustancial del predicado. Por ejemplo: “El Psoe tardará noventa y seis meses para levantar los noventa y seis kilómetros de vía y recorrerlos en Ave en menos de los noventa y seis minutos actuales”. El PP no tardará ese tiempo. Al menos, dirá la verdad. Todos vemos por dónde vienen y nos anuncian dónde quieren ir. No defraudarán nuestras expectativas. Dicho de otra forma: no nos meterán las trolas rubalcabianas ni las zapateriles.

 

Tres veces noventa y seis. Kilómetros. Meses. Minutos. Abróchense los cinturones.

 

Un saludo.

POLICÍA EN LAS CALLES

 

 Acudí el pasado miércoles, por la tarde, al palacio de la Audiencia. Tenía interés en analizar el interrogatorio al que el fiscal Alfredo Flores iba a someter a Isabel, esposa de Santiago del Valle, principal acusado en el caso Mari Luz. Impecable. Magistral. Desde mi punto de vista, Alfredo Flores elevó muy alto el listón de la sociología criminalística.

 

Poco público entre los asistentes a la sesión vespertina. Muchos profesionales de la prensa, varios abogados y pare usted de contar. En la calle, los curiosos se limitaban a mirar de soslayo sin detener el paso. El edificio judicial estaba tomado por la policía nacional. La seguridad era completa. Hasta ahí, uno se congratula de que el responsable de Interior actuara con firmeza y precaución. Hasta ahí. Lo que este abogado no puede explicarse es el despliegue de policías ante los alrededores de la Casa Colón, a causa de la presencia de apenas una docena de funcionarios que pitaban la indeseada presencia de algún jerarca del Psoe. Tanto ejército para tan escuálida manifestación sí provoca alarma social.

 

Los silbatos deben ser armas de destrucción masiva. A juzgar por el cerco a que fueron sometidos por las fuerzas de seguridad, hay que apartarse de tan crueles enemigos. No era la primera vez. Ni fue la última. En Sevilla, en sede retroparlamentaria, un millar de funcionarios manifestantes fueron controlados por un enorme contingente de uniformados. En la España de Zapatero, los gobernantes del escándalo de Mercasevilla, de Matsa, de EREs reunidos y de tantos agujeros negros, no se preocupan por lo que tienen el deber de vigilar y se mueven desencajados para abortar cualquier mínima protesta del pueblo. Policías contra los funcionarios. Habráse visto tamaña locura.

 

La policía está para menesteres tasados. No cabe en cabeza humana que mientras el número de delitos comunes se incremente, los (ir)responsables del desgobierno andaluz destinen a centenares de efectivos a coartar el libre ejercicio de expresión de unos pocos funcionarios públicos cuyo único pecado es haberse partido el alma para aprobar unas oposiciones. Con la cantidad de etarras que siguen metiendo el miedo en el cuerpo. Pues nada. Lo primordial es que los empleados públicos no manifiesten su santa cólera de manera civilizada contra los autores del mayor atentado contra la Función Pública que se ha producido en la historia de España.

 

El derecho a la igualdad ha muerto en nuestro país. O eres psoecialista o te ganarás el pan con el bíblico sudor de la frente. Y, hoy día, ni eso. No hay trabajo. Simplemente. Pero mientras unos desfallecen en la ruina del desempleo, otros engordan en el emporio del saqueo a la hacienda pública. El nepotismo es acción propia de Papas. Y de popes corruptos. Y de diputados envilecidos. Y de liberticidas profesionales. El tráfico de influencia es el medio. El tráfico de narcóticos, el camino. El tráfico de seres humanos, la autovía. El tráfico contiene, en este sentido peyorativo, el charco en el que los golfos se encuentran más a gusto que un cochino en barrizal..

 

La cueva de Alí Babá y de los cuarenta mil ladrones está abarrotada. Viven del éxito de burlar el derecho administrativo. Se enraízan en el seno de una Administración paralela como la que estableciera el angelito Videla. Mientras, Viera sigue en su cargo. Y Mario Jiménez. Y Recio. Y Griñán. Y Chaves. Si continúo contando, en un rato llego al medio centenar de miles. De golfos. Sólo en Andalucía. Y los que tendrán que aparecer. Pero claro, mientras manden a la policía a vigilar a peligrosos niños de teta y a sanguinarias mamás trabajadoras, cómo c... van a investigar a los malos. A los verdaderos malos. País.

 

Un saludo.

CONSUMATUM EST

 

Se consumó. Se ejecutó. Se perpetró. El Parlamento de Andalucía no representa a los andaluces. Apodera al Psoe. Su mayoría absoluta, legítima e indiscutida, no le concede bula democrática. De ningún modo. La Izquierda Unida de Valderas se ha lavado las manos. Como Pilatos. Que rematen a los funcionarios. IU no se mete. Si despedazan al débil, que muy bien. Para adular, al poderoso. A los trabajadores los defiende la derecha. El Partido Popular, la denostada derecha que adelanta por la zurda a la degradada izquierda, se ha opuesto al Decretazo de Griñán.

 

A partir de ahora, el Psoe enarbola el pendón de su democracia de alcoba para prostituir, todavía más, el sentido de grandeza de la voluntad del pueblo. Habla, pueblo, habla, cantaba Jarcha en los momentos dulces de la modélica Transición. Habla, pueblo, pero poco y suavecito. Sin pasarse en la expresión y morigerando el gesto. Como a un cornúpeta templa el Parlamento a la ciudadanía. Al natural en la diestra, tiene mérito. La muleta en el zurdo no es natural. Es ventaja.

 

El Psoe ha ejecutado al derecho administrativo y en volandas pútridas ha lanzado los derechos y sentimientos de los funcionarios. Prestigitadores de Boja, se han sacado de la chistera una ley de cobertura del fraude. El Decreto de requeteordenación del sector público ha sacado del templo de la democracia un mustélido tipo visón al que han arrancado la preciada piel. Piel de funcionario valioso y sufrido en mil batallas al que sacrifican en la plaza pública. La agencia suple a la empresa pública. En ésta se entra a dedo. En aquélla se mezcla el oro con la paja. Se divide entre dos y tiro porque me toca. Las hormigas taponan huecos. Las hormigas carnívoras devoran sapos venenosos. El Partido único se alía con los sapos directores de los sindicatos verticales y crucifican a los funcionarios en el monte de las cinco llagas.

 

La recua psoecialista acude, ágil, de un foro a otro tratando de explicar la bondad de su infinita maldad. Pueden con todo. Silencian al universo. Aplastan al mundo. Funcionarios al paredón. Nepotes del Papa Zapatero. El fondo de reptiles se consagra en la legalización de las agencias públicas como receptoras de enchufes privados. De la bolsa de la formación al botín de los expedientes de regulación de empleo. No basta. La secta quiere más. Sin pausa pero con prisas.

 

Cuanto más lejos los funcionarios independientes de las potestades administrativas, puente de plata para el asalto a la ciudad de la justicia. La autotutela, reducida a tutela de otros. La Administración ha dejado de ser pública para estar privatizada. Se ha nacionalizado la función pública. El Parlamento de Andalucía se rinde a la dictadura psoecialista. La fe pública ha muerto y la esquela se promulga en el boletón oficial de la Psoejunta andaluza. Es el nuevo BOPJA.

 

Tanto luchar contra el franquismo represor para darnos de bruces con el zapaterismo reduccionista. Si el ferrolano resucitara, se afiliaba a este engendro político de Rubalcaba y faisanes. Nunca atisbó el caudillo que la España que creyó atada y bien atada, terminaría anudada en los congojos del grupo que fundara Pablo Iglesias. Marx moriría de nuevo a consecuencia del susto de cómo el proletariado de Mercasevilla o de Matsa interpreta sus tesis obreristas.

 

A extinguir. El de los funcionarios de la Administración del Estado es un cuerpo a exterminar. Demasiada aristocracia del mérito y de la igualdad. La democracia es la de los cuarenta mil ladrones. En ella no tiene cabida la nobleza del esfuerzo, del juego limpio, del respeto a las normas. La mirada especular nos devuelve una imagen blasfema de un gobierno torcido. Antes de enderezar la arquitectura, se rompe el espejo.

 

Los funcionarios no tienen otra opción que difundir el mensaje de esperanza que todos los ciudadanos entendemos: el voto al que lo merece. El castigo, a quien se hace acreedor. La justicia es distributiva. Premiemos a los buenos. Los malos, al rincón. Los bolsillos, fuera.

 

Un saludo.

EL FACHERÍO DE SOPENA

 

Miro hacia atrás. Sin ira. Las palabras de Rubalcaba resuenan en el hemiciclo. El vicepresidente oscuro del Gal y del Faisán escucha las palabras del portavoz del PP. Intenta permanecer impertérrito, pero resulta difícil digerir tanta andanada dialéctica. Contiene el rostro, esboza una ligera sonrisa pronto sofocada por el rictus de la venganza. Los escorzos faciales nos delatan. El sonrojo es un chivato del estado interior. El mohín rebelde, un vocero de nuestra incapacidad para controlar la cólera que nos invade. Don Alfreddo tiene una justa fama de histrión y de embaucador. Si no, de qué su longeva trayectoria política.


Pérez, por parte de madre, y Rubalcaba, por su padre, no pierde puntal al chorreo dialéctico de Gil Lázaro. Tiene aprendida de memoria la respuesta del día. No improvisa. No importa el mensaje. Le molesta el nuncio y hacia él dirige sus flechas previamente envenenadas. Niega por enésima vez toda vinculación con la vergüenza del faisán y, a continuación, asesta la pantomima defensiva del día: lo que pretende es lucirse en las tertulias de los medios de la extrema derecha. El presidente in pectore, últimamente promocionado a órganos más intestinales, reduce a sus adversarios a la categoría de ultras. De un sablazo mayéutico. Hala, a los infiernos de la radicalidad. No percibe en su cansino movimiento aristocrático de un Fermín de Pas en la Vetusta de Clarín, que su imagen socialista está manchada de lúbrica ambición y de incontenido celo por la Ana Ozores que ama a otro.


Los sentimientos implacables del Fermín Rubalcaba no se compadecen con la descripción que del magistral hizo Leopoldo Alas. De cuerpo enjuto y rostro cetrino, el jerarca de la catedral de Ferraz odia. Tanto es su aborrecimiento por todo lo que no se le humilla, que arremete contra tirios y troyanos. Soporta al Obispo de la Moncloa en la esperanza de ocupar el sillón episcopal. Quiere y no puede. Se frustra y arrea. Conoce su miseria de alma y ayer niega la guerra sucia y hoy la asquerosa paz. Su exacerbado autoritarismo es proverbial. Insulta con el fino veneno de una lengua bífida de verdulero procaz. Si ofende él, todo va bene. Si quienes le imprecan son otros, el fascismo es la señal de identidad de los demás. Fachas, espeta mientras chasquea la lengua.


Indispuesta por el sesgo de los gravísimos acontecimientos, la horda mediática, que diría el republicanista Blasco Ibáñez, saca las uñas y, a la voz seca de su amo, se sitúa en posición de combate. El País, en horas de despido colectivo, truena. Público no le va a la zaga. Sin embargo, la vanguardia ninja del psoecialismo más totalitario tiene un dueño: el director de El Plural. Quién le puso petenera, sabía de qué pie cojeaba el diario digital. Enric, ese hombre, ha declarado: "La política del PP y el periodismo del PP en muchas ocasiones son una política y un periodismo de extrema derecha. Hay que frenar al facherío. Eso sí, siempre por la vía legal y pacífica (…) A veces, la Justicia mira la realidad sólo con un ojo. Por lo general, el derecho". Uy, qué mentira. Uy, qué peligro. Uy, que dislate. Uy, qué periodista. Uy, que manipulador. Uy, qué interesado. Uy, es Sopena.


Don Enric, inténtelo. Se condenará en las calderas de Pepe Botero por incitar al odio con tanta insidia. La noria de su vida da vueltas tan rápidas y bruscas que, acaso, sea usted víctima de esos giros bien pagados. Uno lo entiende. No lo justifica. Por una vez, diga la verdad. Anime, asimismo, a Rubalcaba hacia el umbral de ese valor. Tanto embuste no puede ser bueno. Se está convirtiendo, por ello, en el fascista del que acusa a sus enemigos. Diga adió a su facherío espiritual. No me recuerde al Celedonio. El del beso. Alas. Clarín.


Un saludo.

QUE NO, VIERA, QUE NO

 

 Viera. José Antonio. Fue profesor. Hace treinta años que abandonó tal desempeño. El hombre se afilió al Partido y, ya saben, por la ideología, se desprende de su vocación serena e ingresa en la orden de la santa mangancia. Desde 1983, el hombre ha dedicado su vida y su salud a las Consejerías de (mala)Educación, de (dura)Gobernación y de (des)Empleo. Ruda carrera. A fe que el caballero debe estar agotado de tan arduas actividades públicas. Lo que hace la fe y lo que reporta la vergüenza. Incalculable.

 

Que él está involucrado en el fraude de los EREs, él, viva imagen del minarete almohade de Sevilla. Anda ya. Me cuentan que la pasada semana se fue a rumiar su disgusto por tan injusta acusación, a un restaurante de postín de la capital de Andalucía. Ya saben, las penas con pan, son menos. Se lava las manos. Pone a remojar las lenguas de los demás. Ni trama ni drama. Todo es legal. La juez y la policía no saben de qué hablan. Ni con quien se la juegan. Le sale de las entrañas el alma fascista que le acompaña desde su adolescencia y, voto a bríos, que fusila al amanecer.

 

Vamos a ver, dice iracundo el Reichskanzler. Prestemos atención, ordena entre colérico y furioso. Lo diré una vez más. Será la última. Aquí nadie se ha quedado con setecientos millones de euros. Nadie. El Psoe no tiene fondo de reptiles. Fondo de caridad, sí. Reptiles, también, pero constriñen lo justo. Sin embargo, fondo de reptiles, no. Bajo ningún concepto. El dinero se guardaba para agilizar las ayudas a los pobres parados. El Psoecialismo es la patria del paro y del para... “los nuestros” Si se ha colado algún prejubilado en cualquier ERE, es por error. Claro, con tanto cierre patronal, quién no se equivoca y comete alguna errata. La de impactos laborales dramáticos que ha evitado el ínclito desertor de la tiza. La de suspensos que ha sorteado al alejarse, contrito, de la docencia. Todo entrega al prójimo. Eso es Viera. Como Juan Guerra. Igualico. Dos gotas de agua.

 

En cuanto a Guerrero, subordinado en la campaña masiva de desempleados que acomete con simpar eficacia nuestro héroe juntero, fue un magnífico Director General de Trabajo. He dicho, apostilló el hombre al término de una de sus declaraciones públicas de inocente presunto como el jamón cocido portugués. Presunto como antinomia del ibérico. Por otra parte, matiza con la severidad del asceta pillado ante pantagruélica cena, Guerrero se refería a fondo de apuros. Por si algún paradillo/paradilla se quedaba sin cuartos para un chato y se le acercaba un par de billetes al bolsillo. Hacienda lo sabía, que conste. Porque Hacienda somos todos y todos han elegido democráticamente a Chaves presidente de la arrecogía de santa maría de Paula Matsa.

 

Los informes vinculantes se los pasa por la entrepierna cuando de arrimar un sostén a la prójima y al prójimo se trata. Los no vinculantes, ni siquiera se miran. Todo lo que yo hago es legal, ¿passa algo? Y a mi cuñado, ni tocarlo, que la familia es sagrada y don Alfreddo está detrás. Lo de Cuerotex explica la desnudez de su pariente y la piel del reptil que sale por entre sus dientes de marfil.

 

Si Viera sigue en su cargo, yo me sé por qué. Lo que puede soltar ese hombre que miente tan mal y conserva tan bien. Chaves y González andan con el paladar ardiente. Ajo y agua ya no anuncian los a joderse y a aguantarse. La modernidad nos trae una gracieta más funky: rajo al que me agua la fiesta. Qué carácter.

 

La convención municipal de Sevilla ha colocado la guillotina en lugar visible. La cabeza de algunos pende de un chivatazo. De Viera o de su porquero. No vayan a pensar que el desliz comienza en el muchachito y termina en Recio. Ni por un momento. La pringue está cercando a más de un Griñán y de dos Zarrías. Lo que llega a manchar la manteca suelta. Así que, señor Viera, déjese de ostras, que sus EREs ensucian más que el chapapote del Prestige. Vd. Viera, es el Desprestige.

 

Un saludo.

LA CONVENCIÓN Y EL TERROR

 

 La Revolución francesa tuvo uno de sus hitos en la Convención Nacional. Se formó en 1792 tras las elecciones. Se trataba de una asamblea constituyente que pretendió redactar una Constitución que supliera a la de 1791 y establecer, sin éxito, el sufragio universal. Lo que sí votó fue la sentencia a muerte de Luis XVI. La guillotina seccionó el cuello del monarca. Era el punto álgido del movimiento revolucionario cuyo estallido descansó en una causa múltiple. Desde el punto de vista político, las ideas ilustradas de libertad, igualdad, propiedad y fraternidad, fueron decisivas. La deuda del Estado, la crisis agraria, la presión fiscal y la extrema desigualdad sustentaban el factor económico-social. Crisis del Antiguo Régimen. Resentimiento generalizado. Demasiado peso para un régimen caduco y un sistema insostenible. Revolución y muerte. Venganza y terror.

 

La historia es dialéctica. No se repiten los hechos. Lo que se salmodia es la interlocución de los autores y la interpretación de los sucesos más conflictivos. Deuda, carestía, desempleo, pobreza, desigualdad, desconfianza. La Convención mal maridó la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano con el reinado del Terror que impuso Robespierre. La guillotina presidía la Primera República y el Comité de Salvación Pública dejó la salud en manos de verdugos inasequibles al desaliento de la cuchilla.

 

En un clima social de dificultad extrema, la convención municipal que el Psoe ha celebrado en Sevilla cara a las próximas elecciones de mayo ha levantado la bandera del socialismo. Blanco, dentro de su natural política de extender el aceite de sus interminables trapacerías, confunde socialismo con psoecialismo y hace de la bandera un pendón. Ya me entienden. Como el prestigio moral no se presta, a fondo perdido, en las cajas que ellos mangonean, se ven obligados a recurrir al pasado para sacar a flote el pecio lastrado por la corrupción. En Sevilla, Espadas no es Monteseirín pero le ayuda a soportar el olor de su desastrosa gestión. Chaves se empecina en poner sordina al estrépito de Mercasevilla y de los expedientes de regulación de empleo de Viera, Fernández y demás compañeros de tratos y de tratas.

 

Zapatero ha venido a clausurar la convención. A estas alturas de la película, no sé si la decapitación desgajará el cuerpo de alguna testa regia. No lo sé. Lo que sí conozco es que ninguno de los más significados golfos de la defraudación, del cohecho, de la falsedad documental y de tantos otros presuntos delitos, va a ser destituido. No se atreven. No sea que se les vaya la lengua y, como Javier Guerrero, acaben cantando “el barbero de Sevilla”. El máximo defensor de la continuidad de la memoria histórica de la foto de la tortilla es el padre de Paula. Es el sino de los implicados. Se significan en los actos que censuran los crímenes y, al cabo, se logra acreditar su vinculación con los mismos.

 

El pasado más remoto, lo suficiente para olvidar la mala bilis actual, se armoniza con el sueño juvenil de un futuro renovado. El sevillano Espadas o la onubense Guerrero viven del caudal del ayer y vierten los residuos del transporte sobre los hombros de la muchachada que se presta a cargarla con la esperanza de una recompensa rápida. Los jóvenes pueden significar renovación pero también, cursados en la obediencia ciega, más de lo mismo. Las juventudes pueden ser “labase” y el “peinase”. En una España con más de un 45% de desempleo juvenil, los chicos de la renovación buscan un jabón y un peine. Para disimular la suciedad. Poco más. Tienen la lección bien aprendida. Si se mueven, la foto aparece movida.

 

¿Y Viera, el que fuera consejero de empleo? ¿Y su sucesor, don Fernández? ¿Y Recio, el que se enteró por los periódicos? El Robespierre del Psoe no corta cuellos propios. Se dedica a los ajenos. Terror redivivo en la conciencia política del que pierde la silla y  en la angustia personal reeditada en la desaparición de uno de los fondos de reptiles. Uno de ellos. Hay más. Muchos más. A ver si alguien cree que la convención se ha caído de un nido. Los nidos son incontables y no hay un sésamo que los localice. A no ser que la delación se manifieste como continuidad de la pérdida de poderes individuales. O me colocas o me chivo. Ser o no ser. El Terror de la Convención. La convención del terror. La República de los villanos.

 

Un saludo.

JUNTA DE BUEYES

 

 A dónde irás, buey, que no ares. Un amigo de antiguo, como los libros, tenía constantemente esa frase en su boca. Era un latiguillo irreprimible. Cabe extrapolar esa idea al psoecialismo patrio que nos ha tocado en desgracia. Dónde irá este grupo de descamisados que la corrupción no le persiga. Hic et nunc. Aquí y siempre. Es una epidemia que afecta la salud moral del cuerpo social. Muy peligrosa. Se recomienda la cuarentena pero hay que esperar que las elecciones prescriban ese tiempo de absentismo. No se pide un cordón sanitario para ellos. Ni mucho menos. Basta con que se les aleje unos años del poder, origen real de todos los males del alma.

 

Yunta de bueyes. El gobierno de Fidel y de Raúl, los Castro, ha lanzado un programa para adiestrar miles de yuntas de bueyes que suplieran en los campos del país la falta de tractores y gasolina. A falta de tractores, animales. Al campo. Yunta de bueyes en España. A falta de ley cumplida, orgía de abusos. No hay fronteras precisas. La geografía peninsular se alía con los territorios insulares para conformar un todo nacional en el que la golfería triunfa.

 

Al Norte, en el País Vasco, PNV hace su agosto, ETA cuela su marca blanca terrorista, Basagoiti se estrella en la muralla facial de Patxi López y el gobierno zapateril unta con enormes cantidades de pasta monetaria las aristas de los votos que permiten la continuidad.

 

Al Sur, Andalucía es la casa solariega del partido/secta. Desde Escuredo a Griñán, más de tres décadas de placer/autocomplacerse contemplan la degradación de la Junta. El paro galopa mientras en el resto de España avanza al trote. De cortijo a coto de caza. La nueva consejera de presidencia, Mar Moreno, niega y reniega de las prejubilaciones falsas. Con el mismo énfasis que Chaves tiraba pelotas fuera en el caso Paula/Matsa. Y de igual forma que Monteseirín dice ignorar el tema de Mercasevilla. Yunta.

 

Al Este, se entremezclan el Palau catalán, el Estatut de Montilla, la gindama independentista, el Gürtel valenciano, las agresiones al consejero de Murcia y el mare nostrum. Bueyes.

 

Al Oeste, Portugal...

 

En todas las salsas, el Psoe. Del Gal al Faisán, Rubalcaba. Mientras, la yunta de bueyes andaluza toma ventaja en la carrera contra el reloj. La avaricia rompe el saco y, con las elecciones a la vuelta de dos meses, se taponan agujeros a velocidad de vértigo. Demasiado grandes los hoyos. Apesta en exceso la pringue. Las prejubilaciones andaluzas salpican incluso a los dos sindicatos amigos que se llevan un extra por el gaje de los EREs y un plus por el apoyo comprado. CGT denunció los hechos de la presunta complicidad.

 

Delphi cerró la fábrica y las bocas se sellaron conforme la Junta aflojaba cientos y cientos de millones de euros. Silencio. La Junta canta la traviata. En Huelva construyen puentes de paja y carreteras de serrín. Griñán se escapa. La vida se va por los bolsillos agujereados de un generoso colectivo de gobernantes que, tiempo ha, perdieron la vergüenza política.

 

Pero, claro, dónde irás, buey, que no ares. A la Yunta. De Andalucía. Del Psoe.

 

Un saludo.

JUECES PARCIALES

 

La judicatura atraviesa un momento difícil. Muchos jueces tardan en asumir el cambio de una sociedad dictatorial a una democrática. En democracia, las formas son esenciales. En dictadura, se diluyen en la propia negación del fondo, que no es sino la libertad. En los cercanos tiempos del franquismo, el status de los jueces, como el de los altos mandos militares, copaba los más elevados niveles de la sociedad. Inatacables. Inalcanzables. En nuestros días, las cosas han cambiado hasta el extremo de que su condición de otrora se ha convertido en una realidad diametralmente opuesta.

 

A esta nueva situación no ha sido ajena la politización de la carrera judicial. Del mismo modo que ha influido la desmitificación de quienes, en definitiva, son funcionarios públicos cuya excelencia se les supone pero cuya categoría debe sustentarse en el trabajo diario. La creciente falta de independencia de la magistratura está en la base del problema. De ahí al descrédito de su probidad, un paso. Las asociaciones judiciales contribuyen en gran medida a hacer de las resoluciones de sus miembros un compendio de oscuridades. Non liquest, reza el brocardo romano. No está claro, se traduce al castellano. Las sentencias de instancia son rebatidas por las de los tribunales superiores en una proporción escandalosa. Ello, sin contar con la irrazonabilidad de muchos fallos nunca recurridos. O sin computar los defectos que acompañan, en no pocas oportunidades, al proceso.

 

Matar a Montesquieu es el síndrome de la pérdida de influencia de los jueces. La separación de poderes que preconizaba el ilustrado francés se ha convertido en piltrafa teorética. Nadie cree en esa doctrina vivificadora porque demasiada vida pone de relieve la poca sangre de un sistema que bascula todo su peso por la vertiente del Ejecutivo. La justicia ya no es poder. Su influencia encuentra la oposición de los damnificados por ella. Su imparcialidad raya la subjetividad y la proscrita arbitrariedad de sus decisiones toma impulso en cuanto se monta en el yate del oficialismo político.

 

“Yo lo sabía”, dijo la juez Murillo en el transcurso de un juicio contra Otegui que ella presidía. El delincuente batasuno se había negado a declarar. Era, es, su derecho. Quien carecía de ese derecho era la señora juez. Sus palabras fundían lo connotativo con lo denotativo. Interesaban una cierta preconcepción de los hechos y un manifiesto prejuicio del acusado. En consecuencia, y en aras al respeto a un proceso con todas las garantías, el Tribunal Supremo ha anulado el juicio y ha ordenado a la Audiencia Nacional que celebre una nueva vista con otro tribunal. Lo cual celebro.

 

Son las formas, señora Murillo. Es el respeto, juez Murillo. Es el saber estar, doña Ángeles. Si Otegui no estuviera encarcelado por otra asunto penal, a estas horas podría estar en la calle. Los etarras también son ciudadanos. Ellos, al igual que muchos delincuentes -comunes y de frac-, utilizan los medios de defensa que consideran apropiados para su particular provecho. Los jueces deben estar al loro para no picar el anzuelo de los golfos.

 

Desde José Antonio Alonso, portavoz del Psoe en el Congreso, a Baltasar Garzón, excongresista efímero del mismo partido, hasta un sinfín de jueces en activo o en excedencia, echan leña al fuego de la sospecha. Uno solicitaría amparo si, por azares de la vida, tuviera que afrontar un litigio ante uno de estos políticos que vistieron toga. Me fiaría de su intervención como de una víbora. Deploro estas acciones que afean la función jurisdiccional y sirven de catapulta a la excarcelación de asesinos. Sin embargo, prefiero un proceso con garantías, que prestigia al Estado de derecho, a un proceso maleado, que hunde al derecho y al Estado.

 

Jueces imparciales. No partidarios. No quiero jueces así. No. Cabales.

 

Un saludo.

JEFATURA CENTRAL DEL ESTADO

 

 Lo están pensando. Los del Gobierno van a trasladar a las Comunidades Autónomas de su butre la idea de cambio de nombre de la Administración. Manejan con interés la denominación de Jefatura. Suena más recio y autoritario. Más a verdad. Menos a engaño. Como ya han sido desenmascarados, se ofrecen como son. Así de chulos.

 

Administrar contiene un rasgo de buen gobierno, de sana autoridad, de adecuada dirección, de esmerado desempeño, de recto ordenamiento, incluso de correcta dosificación. El término, de tan elevado y sutil, les queda ancho. En el alborear del mayo que se espera florido, el administrar no vale. Se necesita ir troquelando una nueva moneda de cambio. La jefatura les va como anillo al dedo. La Administración Pública como jefatura comporta elementos de poder. La autoridad como ejemplo es relevada por el mando como imposición. En vez de administrador, jefe. En lugar de director, patrón. Caudillo como jerarca omnímodo. Amo en la relación con los administrados súbditos. Patriarca que realza el machismo de la ideología que palpita.

 

La cúpula psoecialista se abre al mundo de la realidad interior. Décadas de simulación conducen a la inevitable salida del armario de su realidad interna. Son totalitarios a rabiar. La prolongada ocultación castrante de su verdadera identidad hace aparecer al monstruo con su rostro más cruel. Lo de la Administración paralela ha sido el aviso al navegante confiado en su impunidad de años. Se han dado cuenta de que la farmacia estaba abierta pese a que el licenciado ni siquiera se matriculó en la facultad. La avaricia rompe el saco y la parafarmacia no se rige por las normas que se establecen al efecto. Advertida la infracción, los responsables pillados in fraganti urgen a destruir cualquier rastro. Eso, cuando cierto temor permanece en ellos. En caso contrario, les importa un faisán toda maniobra de distracción.

 

La Administración Pública andaluza se ha configurado como una bestia de dos cabezas. Una, oficial, muestra las cicatrices de una vida curtida en mil batallas contra la ciudadanía. La jerarquía política, que no superioridad jurídica, se hacía hueco a golpe de decreto, orden, instrucción o circular. La arbitrariedad se imponía pero encorsetada por el miedo a la justicia. Para eludir la acción de los tribunales y la vereda del derecho administrativo, era preciso que el cabecilla del pronunciamiento civil modificara la estructura. Había que crear la paraadministración. La otra cara. En esta vocación delictiva se sitúa el colectivo de fundaciones y de empresas públicas. Lugares de acogimiento de amigos, parientes y amantes del partido psoecialista y de los sindicatos afines. La administración paralela que cursó en la Argentina de Videla y persistió en la de los Kirchner.

 

Los corruptos no distinguen entre sistemas. Les da igual. Ellos defienden el régimen que alimente su peso. No cabe la dieta de adelgazamiento. El objetivo es el engorde del patrimonio. Si se mantiene contenta a la banda, el botín se repartirá entre los jefes. Entre los jefes. Los paramilitares asistirán contentos a una campaña de la que únicamente caben beneficios. Griñán, con el acomodo de Pastrana y de Carbonero, va a convertir en marinos del rey a piratas del partido. Ni siquiera a partir de reglamentos, como Romanones, se va a alterar el estado de la cuestión. Griñán está tan amparado, que utiliza la reserva de ley como si se tratara de una nota de la comunidad de vecinos. No quiere, a estas alturas de la batalla, administración paralela, ni parafarmacia. Se siente lo bastante fuerte como para ningunear a los funcionarios que opositaron su plaza en la Administración oficial y para agradecer los servicios prestados -y que deberán prestar- a los miles de estómagos agradecidos que accedieron a la función pública por la puerta falsa de las instituciones.

 

Así que de Administración Pública, nada. En Andalucía, por decretazo, Jefatura Pública del Movimiento Psoecialista. Los paralelos engullen a los legales. La parafarmacia deja sin contenido a la farmacia. En vez de boticarios, mancebos iletrados. En vez de administradores, de fedatarios o de cualificados funcionarios, masa de albóndigas amasadas en la harina de la corrupción y bañadas en la salsa de la dictadura.

 

Lo dicho. Jefatura Pública. Griñán, el gran capo. Por qué será.

 

Un saludo.

EL HOCIQUITO

La foto monclovita es el guiño de un tuerto. Se ve la nada. Archidifundida la imagen, capitidisminuido su significado. Cuanto más se busque equiparar el Acuerdo de mínimos con los Pactos de La Moncloa, máxima se observa la diferencia entre un suceso capital, el de Suárez, y un accidente aldeano, el de Zapatero.

 

Cómo estará de mal la situación que cuando llegó Fräulein Merkel, el niño de la foto sufrió un ataque de nerviosismo bucal. Como el chavalito al que se pilla en un renuncio. The Economist -acaso por la traducción/traición semántica que inmortalizara Sender en “la tesis de Nancy”- llegó a afirmar que la canciller alemana tenía cogido al presidente español por el hocico. Hocico. Hociquito. Morro. Morrito.

 

La sonrisa de Zapatero se desdibuja al son de su creciente vacuidad política. Al ritmo del aumento del paro. Al compás de la meteórica corrupción de los suyos. De forma paralela a la constatación de la falsedad de sus juramentos sobre prestaciones sociales. Triste vida la del gobernante que se baña en las heces de sus promesas incumplidas. Desdichado el hombre que desprecia el consejo de Montaigne y, en vez de conocerse a sí mismo, quiere transmitir a los demás la falsa idea que de sí mismo se hace. Cae de bruces en su propia lenidad moral.

 

Preocupa, y mucho, la situación económica. La depauperación del país impide cualquier atisbo de prosperidad. La renta disponible se recorta conforme la estanflación se enseñorea y la presión fiscal nos oprime. Miedo a salir de casa. No ya por la caterva incesante de ladronzuelos y de delincuentes que te aligeran de la cartera, del reloj o de cualquier joyita. No. Miedo a salir por no tener con qué gastar. En la principal calle comercial de mi ciudad, el viernes noche estremece. Bares y cafeterías semivacías. Gente que se refugia en el calor barato del consumo doméstico. La cerveza y la tapa, en la cocina, mientras se mira a la caja tonta con la cara de automisericordia.

 

En tanto, Toxo y Méndez hacen valer sus influencias. Se habla de que su caché se cotiza a mil quinientos millones por la peliculita de la firma. Apenas representan a un siete por ciento de la clase trabajadora y se arrogan derechos de autores de best sellers millonarios. Con ellos, la patronal de Rosell que fuera de Díaz Ferrán. El casting está completo.

 

Todo presto para hacer creer que el peligro del rescate se ha esfumado. Nueva, y burda, creencia. Merkel ha venido a insuflar ánimo a la Bolsa. Doña Ángela trata de suavizar los modos públicos al tiempo que ha endurecido su discurso privado. Lo de las pensiones es una catetería que no conduce a parte alguna. Las reformas siguen el sueño de los justos del limbo. Son tardías, incompletas y desequilibradas. A imagen y semejanza de la coyuntura política que atraviesa quien debe ponerlas en marcha. O los empresarios abaratan el despido, o va a crear empleo quienes ellos dicen. O se vincula el salario a la productividad, o el paro se asomará a los seis millones de sufridores. O la banca encuentra asideros para la concesión de créditos, o el consumo se buceará en las profundidades de las Marianas.

 

Y ello, sin olvidar que el Estado gasta lo que no ingresa y que las Autonomías siguen en poder de unos dilapidadores natos y netos. En cuanto a los ayuntamientos y a las diputaciones, más de lo mismo.

 

El hociquito. El hocicón. Boca demasiado saliente de tanto mentir. Hocicudo. Barracudas. Marrajos.

 

Un saludo.

LA PAZ SUCIA CON ETA

 

 De la sucia guerra de Felipe y Rubalcaba a la paz sucia de Rubalcaba y Zapatero. Está en todos los floripondios de las necrópolis. El Psoe no se pierde una. Don Alfreddo, tampoco. Dios crió al segundo y al primero lo parió Iglesias.

 

El escándalo faisán se sumerge hasta el cuello en las arenas movedizas de la paz sucia con los asesinos de ETA. El cambio de estrategia no puede ocultar la auténtica realidad. El Psoe se alía con el diablo si el demonio rojo le garantiza el poder. El Fausto de Rubalcaba no persigue la sabiduría. Quiere el poder. El poder abre la puerta del dinero y, sobre todo, de la influencia. Mandar es mucho más que dar órdenes. Mandar es influir en todo y sobre todos. El pacto satánico del faisán se muestra en la conjugación de ambos infinitivos. El presente, el pretérito o el futuro se personalizan en la voluntad del gobernante tirano.

 

Cuando la policía del Estado se convierte en guardia de corps del ministro de turno y del presidente de especie y vez, lo público se privatiza. El Faisán es el ejemplo más paradigmático de la corrupción de un Gobierno. La muestra desvergonzada de una Administración Pública en manos de abyectos esbirros.

 

Las esperanzas en el Juez parecen difuminarse de súbito. El que espera, desespera. Uno entiende la soledad del corredor de fondo y se apiada del magistrado que trata de impartir justicia en el seno de una banda de terroríficos narcotraficantes. En este caso, la piedad es compatible con el ruego. Si Ruz es incapaz de llevar adelante una investigación seria y rigurosa del asunto del chivatazo, es preferible que confiese sus limitaciones y comunique a la sociedad que se halla preso de un insuperable ataque de miedo. O de invencible impotencia. A Rubalcaba y a los suyos. Siempre será más conveniente admitir la cruda realidad que cocinar la vida en la olla a presión de las salvajadas. Un juez maniatado es un juez perjudicial. Si la función no se realiza, o se cambia al funcionario o se enerva la función. Tetas y sopas no caben en la boca.

 

Felipe González tronaba en sede parlamentaria que, respecto al GAL, ni había pruebas ni las habrá. Nunca dijo que los hechos no se produjeron. Jamás rechazó la inexistencia de robo de los fondos reservados. Tampoco que en los asesinatos de Lasa y Zabala no estuvieren inmersos las alcantarillas de su Gobierno. Simplemente, que no habría pruebas. El rodillo de la prepotencia psoecialista se animaba a recorrer el estrecho corredor de la prensa independiente. La tozudez de los hechos encuentra su materialización en la pequeñez de las pruebas que, a simple vista, no se perciben. Y del hilo al ovillo. Alfreddo articulaba mentiras al tiempo que el number one distribuía órdenes leninistas de resistencia armada y de silencio envuelto en el italianismo de la omertá.

 

El Faisán es Rubalcaba en versión buenista. Guerra, no, que perdimos y nos hundimos. Paz. Eso, paz. Suena bien y nos granjea la amistad de los violentos. Si no puedo con los etarras, me alío con ellos. Las víctimas. Qué víctimas. Como el holocausto nazi a los judíos. Fruto de la fantasía delirante de los enemigos de Hitler. Por más que protesten, que reclamen, que exijan el cumplimiento de la ley, las víctimas están muertas. Sus familiares vivos no son víctimas. Se hacen las víctimas. Serán sinvergüenzas y delincuentes los que desprecian el dolor y se mofan de los dolientes. El Faisán es un comando. Al frente del mismo, el ministro. En tanto no defienda su honor, en tanto no colabore en el esclarecimiento del delito, el autor es el ministro. Por acción o por omisión. Por padrino o por padrastro.

 

Esta paz con ETA es tan sucia como retorcida. Torticero Gobierno. El impuesto revolucionario que plantea Batasuna lo ha de pagar el Estado. La franquicia ilegal de ETA quiere que el Gobierno admita su reinserción legal. Nadie puede creer esta mentira anunciada. Nadie. Salvo el Gobierno del faisán.


Psoecialismo vidente. Será ciego. No. Vidente. No hay más ciego que el que no quiere ver. Paz sucia. Asco. Como el que me produce la declaración de los de Otegui. Como la de quienes se empeñan en vendernos la veracidad de Rufi Echevarría.

 

Un saludo.