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Francisco Velasco. Abogado e historiador

FOBIAS AJENAS

 

Analizar los fenómenos sociales es todo un desafío. Se requiere observación fina y continuada. Es precisa capacidad de clasificación y de taxonomía de los sucesos y de sus  protagonistas. Se exige la renovación constante de las informaciones. Resulta ineludible contrastar hechos, explicar textos e insertar el verbo y la acción en el tablón de anuncios de la actualidad. En definitiva, la paciencia y la objetividad han de formar parte del analista.

 

Les invito a repasar el libro de estilo de El País. Hoy es el mismo del de hace veinte años. A lo largo de sus renglones torcidos, una escritura de alto nivel arropa consignas de la más espuria procedencia. Si para arrastrar la imagen de Aznar, es preciso desplegar el paraguas del articulista más reconocido, se encarga a éste una columna acerca de la geoestrategia de la OTAN y su convergencia en la economía del euro. El interés del escrito pretexta el ataque al expresidente español. Si miramos el otro puntal de la prensa psoecialista, el diario Público, la diferencia de categoría formal es mayúscula. En la prensa de Roures, ni siquiera gastan dinero en toldos impermeables ni miramientos corteses. Se va directo a la yugular. Cualquiera que critique estas conductas de los referidos medios de prensa, es tachado, por la propia inercia de sus andaduras inquisitoriales,  de homófobo, xenófobo y, por supuesto, de perteneciente a la derecha más extrema.

 

Trasladen la crítica más constructiva al partido que alimenta el fuego monetario de estos periódicos. Si se hace referencia a la política del Gobierno en Cataluña y País Vasco, la acusación de ultranacionalistas españoles precederá a la de anticatalanes y de cainitas del pueblo de Euskadi. Si se cuestiona la actividad ministerial en las relaciones internacionales, a continuación portas el sambenito de hacer terrorismo de estado. Que aludes al tratamiento de Zapatero al tema de la memoria histórica, reo de franquismo eres. Desde el momento en que entreveras el rumbo errático y zangolotino de la nave económica, anatematizado quedas como sujeto pasivo que no cooperas en la lucha contra la adversidad originada en todo el orbe. Cuando te sumas al coro de cabreados por el paro y las pensiones, te arrojan al caldero hirviendo de enemigos de la patria. Basta con que declares tu horror por la corrupción del Gal, del Faisán, de los fondos reservados o de los expedientes de regulación de empleo, para formar parte de la nómina de judíos marcados por la máquina sangrienta de los nazis.

 

La profundidad y el espesor del bosque no deben impedir al analista que se detenga a contemplar el paso de la vida en uno de los arbolitos de esa foresta. De ahí que les relate el resultado de una reciente anécdota. El exministro de Justicia del Psoe, Juan Fernando López Aguilar, hoy europarlamentario, ha descalificado a una colega británica por el hecho de denunciar que la psoecialista Eider Gardiazábal fichaba la entrada en su trabajo como diputada a las nueve de la mañana y, cobrados sus emolumentos por ir a trabajar, se encontraba, media hora después, en el aeropuerto, camino de España. El hecho recrea el chiste de la velocidad más vertiginosa. La ocurrencia infame del señor López Aguilar es llamar eurófoba a la denunciante. Eurófoba para empezar. Luego, como prescribe el manual de ataques de la banda al mundo exterior, de fascista y similares aderezos.

 

Ante cualquier duda sobre el submundo de la cúpula psoecialista, les recomiendo prudencia, modulación del tono oral, ausencia de gesticulación, aditamento indumentario de apariencia desaliñada y pobre, por más que Armani etiquete su vestuario, y, por último, rostro de honradez a machamartillo. De esa manera, evitarán, cuanto menos, el escupitajo de …fobo y de franquista. De rojo y comunista, no se libran. Pero bueno, para esta gente/gentuza, ser comunista es un estadío intermedio entre el cielo zapateril y el infierno aznarista.

 

Lo dicho. Al Psoe, bendiciones. Caso contrario, antidemócratas, antipatriotas y la leche. Las ofrendas florales de los herederos de Pablo Iglesias me importan un ERE. Por eso, repito: los eurófobos, los antipatriotas, los rabiosamente fóbicos, son ellos, los que roban los que pervierten, los que corrompen, los que hacen del pueblo un trapo y del trapo, un pueblo sumiso. Fobia la del Psoe. A la libertad, a la igualdad, a la verdad. Vayan con esta música a otra parte.

 

Un saludo.

LOS BUSCONES

 

 Quevedo escribió, allá por los inicios del Diecisiete, una de sus obras cumbre. El Buscón. En la vida del pícaro casi siempre hay una familia sin más valores que los del sobrevivir cada día. Para esa vida, mejor otra, por desconocida que se presente. A veces se encuentra el día. La mayoría de las veces, un domine Capra te abraza al hambre. El sino del barroco es la conciencia del desengaño, el pesimismo vital y el camino a saltos picados. Hay tanta mierda en el suelo, que por fuerza el recoveco, la sinuosidad, el serpenteo físicos se subliman en el retorcimiento moral que es, en definitiva, la hipocresía. Mucho escaparate para nula trastienda. Fachada que esconde, tras ella, la miseria. La protomiseria. La archipobreza.

 

La cúpula dirigente del Psoe en Andalucía viene a ser como la nueva buscona aunque no haya aparecido el Quevedo que escriba sus trapacerías. La vergüenza de los expedientes de regulación de empleo se caracteriza en la actitud del clérigo avaricioso que, para engordar su codicia, deja a la población famélica. Los irresponsables políticos que han conducido a esta situación mantienen sus puestos dirigentes y suben a diario el telón de sus maldades. No sé quién, no me acuerdo, decía que el mundo no está en peligro por las personas malvadas, sino por aquellos que permiten la maldad. La camarilla psoecialista que, en estos funestos tiempos, maneja el ínclito José Antonio Griñán, esgrime el origen humilde de algunos de la banda para justificar el saqueo. Su cinismo no tiene fin. La humildad de cuna se reafirma en la hornacina de la conciencia social, pero se corroe en la cripta del odio a los que nacieron alto.

 

Vargas Llosa, el peruano español, lo describió como nadie en “El sueño del celta”. Los animales matan por comer o por defenderse. Los humanos, aparte de ese estado de necesidad, lo hacen por envidia, celos, estupidez, fanatismo, inclinación al daño. Los filósofos griegos apelaban al juego de contrarios para explicar el movimiento. La hermosura frente a la fealdad. La tristeza que se opone a la alegría. Sin embargo, se va más allá. La filosofía cede parte de la sabiduría a la física y esta ciencia rechaza lo absoluto. No existe el elemento aislante de la electricidad. Sólo se puede hablar de cuerpos muy conductores y cuerpos poco conductores. El frio no existe, sino como ausencia de calor. La oscuridad es el resultado de la huida de la luz. El mal no se explica más que por el abandono del bien. 

 

Unos llaman al mal, Satán. Otros lo denominan muerte de dios. En política, el mal se encarna en los rostros de quienes hacen del deber legal, derecho de pernada. La Junta de Griñán no se estremece ante el millón de andaluces en paro ni a causa de la crisis que agota el consumo ni por mor del tsunami de pobreza que se cierne. El mal que han causado no se repliega en la imagen de nuestra Comunidad. Transita allende la vidriera. Alcanza la bodega del buen vino. Hasta que lo avinagra.

 

Y uno se lamenta no ya por lo que se han lucrado estos golfos. Ni por el fraude contra la hacienda pública autonómica. Ni por el saqueo continuado a la seguridad social. El cabreo se incrementa por lo que han atropellado, apaleado, perseguido, discriminado o acosado. Por la caza, como aquelarre goyesco, de quienes, desde su función profesional o desde su ética personal, les advertían que el emperador estaba desnudo. Desnudo, sucio y pestilente. Por el arponeo a los que, por cumplir con su deber de garantes, fueron excluidos, apartados u obligados a morir.

 

Los buscones contemporáneos andaluces no se encuentran en las calles. No son gorrillas de aparcamiento. Tampoco, gorilas de discoteca. Ni tenorios de prostitutas. Se apoltronan en sillones de altura y confeccionan capirotes con los principios y con las leyes. Dentro de la Junta de Andalucía hay unos cuantos. Los más sobresalientes no son los que han sido pillados. Sobre ellos se alzan los que han permitido la rapiña, el despojo o la depredación. Lo han permitido y siguen cubriendo el latrocinio. Ellos son los buscones del barroco del Veintiuno. Ellos.

 

Un saludo.

CONSEJERÍA DE CORRUPCIÓN DE LA JUNTA QUE FUE DE ANDALUCÍA

 

Perversión, vicio, corrupción. He ahí algunos de los antónimos del concepto educación. Educar es dirigir. Dirección en el buen sentido. Desarrollar e incluso perfeccionar las facultades intelectuales y morales. Afinar los sentidos. Enseñar los buenos usos de cortesía. Si la educación se tuerce, el garante de la misma es el suicida o el kamikaze que circula por la autopista por los carriles contrarios a la norma.

 

A la vista de la reciente historia, la Andalucía educada por la Junta lleva camino de adentrarse en un circuito indescriptible. Se ha erigido en la aureola del demonio. La Junta ha retirado la mandorla al señor de los valores y ha rodeado con ella al Gadafi de las maldades. Todo lo que la cúpula directiva urde, en contenido de cesta pestilente acaba por convertirse. Chaves y Griñán han hecho héroes y patriotas a Escuredo y Borbolla. No hay más carne. Todo es hueso y desolación.



Chaves se ha hecho maestro en el arte del ventilador pero la nube de escupitajos se abate sobre su cabeza. El paraguas Griñán es de mercadillo y sus varillas se rinden dobladas por el fuerte aguacero. Llevan años de cooperación para el mal gobierno y el relevo entre ellos no es sino ahora te toca a ti dar la cara. A su paso, no dejan sino podredumbre, estropicio, descomposición y peste.



El asunto maldito de los expedientes de regulación de empleo se conforma como un monumento gigantesco a la carroña, a la gangrena y a la ulceración. Chaves no se acuerda de haber sido presidente del Gobierno andaluz. Dita sea con la memoria de este hombre. Sobre los EREs ni sabe ni contesta porque sólo opina sobre los no ESTÁs. El sustituto del desmemoriado padre de Paula, la señora de Matsa, nunca conoció los informes de la Intervención de Hacienda. Venga, por favor, cómo se puede exigir a un caballero de tronío que embride a su corcel. Para esa plebeya actividad, los palafreneros. La inefable Carmen Aguayo, ariete del decretazo contra los funcionarios por oposición, nunca comentó este tema con el noble guerrero de la Junta. Para qué si nunca hubo menoscabo de los fondos públicos. Setecientos millones de euros es un agujerito de nada. Total.



Pues nada, señora Aguayo, a seguir la línea. Con funcionarias como usted, los gaditanos se hacen gabachos. La solvencia de su palabra mantiene el peso del esqueleto moral de su administración. Incurren en omisión y lo saben. La secta pone en marcha su infernal maquinaria y la legión de esclavos eleva la pirámide que ha de enterrar el putrefacto cadáver que han dejado los desvergonzados políticos. La arquitectura de la verdad es funeraria. Todo un panteón de hombres y mujeres que lucharon por el pueblo yacen en su interior. Quienes utilizaron al pueblo para su provecho, levantaron imponentes cenotafios. Por todo y por todos, cobraron la comisión correspondiente. Qué bárbaros. Qué pillos. Qué ladrones. Qué repugnantes. Qué asquerosos.



No se les cae la cara de vergüenza. A ninguno. Se trata de actos de trámite inimpugnables e inexpugnables. Como los procedimientos que pervierten. La Consejería de Corrupción es el arco de triunfo del imperio psoecialista. A través de sus vanos desfilan los soldados victoriosos que, vaciados los bolsillos de los súbditos, se disponen a repartirse el cuantioso botín. A su frente los chaves y griñanes. Detrás, los lugartenientes aguayos, recios y marios.



El gentío contempla, enmudecido y estupefacto, su marcial paso. Silencio. La rebelión será pacífica. Pese a los cuatreros, los andaluces no linchamos. Somos tan demócratas que demostramos nuestras afecciones en las urnas. En mayo. Mes de las flores. La primavera nos traerá la luz.



Un saludo.

EREs JUAN MÁRQUEZ

 

 Adiós, Juan Márquez, adiós Juan Márquez. Dijo la tía María, adiós Juan Márquez. Bueno, pero Vázquez, no Márquez. Para el caso, me vale Márquez. Don Juan. Se postuló para arrebatar al PP la alcaldía de Lucena del Puerto y su aspiración muERE. El ERE de Juan Márquez va a costar más de un disgusto a este onubense que fue Delegado de Empleo y Director General de esa Consejería manejada por el Psoe. Le han pillado con las manos en la masa del prejubilado intruso. Uno, que se sepa. Veremos cuando termine el recuento, qué grado sísmico alcanza el angelito tenorio.

 

Se hace eco el diario El País. Cómo cambian los tiempos. El periódico de Cebrián saca a luz marrullerías psoecialistas. Lo que hace la falta de dinero y el celo por Roures. De 11 trabajadores, dos eran intrusos. Magnífico. Casi un 20% de error en la garantía. Los firmantes del expediente, quienes fueren, deberían pasar al baúl de los expedientados por causas objetivas y, previo procedimiento con todas las garantías, a la calle. Hombre. Si fueran 1.011 los despedidos, cabría la equivocación. Un hecho singular en un mar de tiburones, se califica de milagro. Tantos olvidos, tantas miradas torvas, tanta mudez, tantísima golfería, no, no es posible.

 

Juan Márquez dice que no recuerda. Casi todos los chorizos contestan lo mismo. Es la cantinela de los delincuentes y el sonsonete de los sinvergüenzas que se alían con el demonio del poder a costa de asesinar al dios de la verdad. No se acuerdan. De qué te acuerdas, Juan Márquez, de qué.  A continuación, comienza a recitar la segunda parte del guión. El libreto es estricto. Después de alegar desmemoria, toca el turno de la “tabula rasa”. A partir de mí, dicen, la irregularidad se acabó. Estoy limpio como una patena, agrega convencido el sacrílego que profanó la capilla universitaria de la Complutense. Los valientes para el mangoneo muestran su cobardía a poco que avizoren el pitón del toro.

 

A esto, que viene Mario Jiménez, el amigo de la inocencia, y deja caer que el pobrecito Márquez no va de cabeza de lista a las municipales de Lucena. Que quién se atreve a decir tamaña estupidez, refuta airado el moguereño sin darse cuenta del cartel electoral que luce a sus espaldas. Anchas espaldas las de Mario. De estibador de bajos muelles políticos. Porque carga, lo que se dice carga, este hombre lo más que ha sostenido es el maletín de Barrero o el portafolios de Griñán.

 

Una más. Y van. En todo caso, tranquilos. Lo de Juan Márquez no ha sido la primera ni será la última. En la tropa del psoecialismo patrio, como una ficha se deje caer inoportunamente, las demás comienzan a salirse de la fila no sea que el empujón eche por tierra sus excelencias escondidas.  Por ejemplo, el asunto Montblanc. Juan Márquez debería acompañar a Carlos Sánchez en la singladura de los desembarcados en plena travesía. Un colchón neumático y, hala, a puerto. Pero no al de Lucena. Al de El Conquero. Por favor, al de Lucena, no.

 

Un saludo.

LAS CEJAS DE GARZÓN

 

Me encanta. Los de las cejas de Garzón es que me suliveyan. Si me permiten el nicaragüismo. Son seres cósmicos, etéreos, sutiles, volátiles, vaporosos. Sobre todo, livianos. En el sentido de frívolos, superficiales, inconstantes o volubles. Así me parecen estos de la eterna troupe de cómicos de la legua que de la húmeda han hecho oficio y de la representación, beneficio,

 

Uno contempla el vestuario de los histriones y acierta a vislumbrar la baja calidad de la obra que interpretan. Sacristán, don José, es todo un paradigma de la izquierda mejor ataviada. Ropa de marca en desaliñado aspecto formal. Rigidez facial para que su barba rala y canosa impulse el rictus de seriedad que el melifluo mensaje requiere. Discurso que pretende severo pero que no supera el listón de lo empalagoso y pueril. Es la excusa que se encarna en la comicidad vulgar, pero simpática, de sus años mozos. Defiende el notable artista –sí, qué pasa- al juez Garzón. Posiblemente no sepa de qué va la cosa ni entienda los fundamentos jurídicos que esgrimen los jueces. Y qué más da. Allí está el cejario de la secta para conjurar la denuncia de los facciosos. Abandonaron la zeja y se afiliaron a la panda del apéndice piloso ciliar. Lo que haga falta con tal de mostrarnos la coherencia de su alma y la profundidad de su intelecto.

 

Sacristán como Almodóvar y Bardem como Juan Diego no sé qué. Todos ellos solidarios con el juez que rechaza la caza del faisán y reniega de la ingesta de su carne. El magistrado encausado por presunta incompetencia e ilegales escuchas o cobros irregulares. El angelito Garzón encuentra en este elenco de personalidades del mundo del celuloide el respaldo que sus actos desaconsejan. Son los más genuinos investigadores de la Desmemoria histórica y de la Historia de la desmemoria. La élite de la democracia que se faja en apoyo del titular del nº 5 pero que se raja en defensa del masacrado pueblo libio. Cómo me place esta ardorosa muestra de respeto a la verdad, de repudio de las injusticias, de solidaridad con los cinco millones de parados, y de apuesta por la igualdad y las libertades. Qué cosa.

 

No están solos. Con ellos, los sindicatos más subvencionados, los productores menos taquilleros, los chaqueteros más veloces, las asociaciones más próximas al pesebre y los paniaguados singulares. Hay clase para todo aunque todos carezcan de clase. Los desclasados del pueblo, que no un pueblo de desclasados. El garzonismo es el fenómeno moral de los expedientes de regulación de empleo. Intrusos por aquí, mangoneadores por allá. Por donde la corriente huele a dinero gratis, los metomentodos profesionales. Muchos de ellos, el club de los artistas confundidos, apañados, trabucados, aturullados. Y los poetas, los del régimen, que no falten, por dios, que no me falten jamás. Que no.

 

Un saludo.

ZARANDEAR

 

 Algunos hablan de dios. Otros, del destino. El zarandear es el infinitivo de los fuertes. Nos pillan por los hombros y nos agitan con violencia. Como muñecos de trapo. Dios o el destino. La naturaleza. El pantócrator. El terremoto de Japón nos muestra la insignificancia de lo que somos. Sic transit gloria mundi. El pensamiento barroco nos asalta en cada esquina de esta crisis y nos recuerda que polvo somos y con él nos fundiremos. Japón es la esquirla de la cruz que la vida en la tierra es. Hemos de aprender a vivir con ella porque, a la postre, lo que le arrebatamos, nos será demandado.

 

Frente a la acción, la reacción. El azar puede ser un invento. Como el amor. Física y Química en la base de todo. Literatura que recrea episodios telúricos, pero que esconde la potencia de lo concreto, de lo causal. Ignoramos muchas de ellas, pero en la combinación de las mismas hallaremos la respuesta a nuestras dudas. Acaso estemos predestinados a partir de una causa preexistente. Si la causa es Dios, él murió en la cruz y los hombres morimos en cada astilla de esta “tau” que para san Francisco de Asís, era signo de conversión y de penitencia, de elección y de protección por parte de Dios, de rendención y salvación en Cristo. En el evangelio de Juan se puede leer: “no causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios”.

 

El destino en forma de movimiento brutal se ha llevado por delante vidas. Y bienes. Vidas. El bien es la vida. La vida es el bien. El panteísmo irrumpe en nuestras vidas como el ciclón remueve los cimientos de nuestras pequeñeces. Japón se estremece en su geografía montañosa, volcánica y sísmica. En la lucha contra el absoluto impersonal con el que los panteístas identifican a dios, los nipones elevan a su dios el espíritu que niegan a la naturaleza cercana. Buscan su amistad y domestican su fiereza. Hasta que la psique humana penetra lo que se encuentra a su paso y se indentifica con su yo íntimo. Entonces, uno se pregunta dónde se sitúa el bien y en qué desfiladero del alma se aposta el mal.

 

Se duele la tierra y protesta. Con ira y cólera descontroladas. No es el pantócrator justiciero. La severidad de su lenguaje no se enraíza en su majestad, sino en su autoridad de juez que proclamará su justicia definitiva cuando llegue la Parusía, el fin del mundo. El cinturón de fuego del Pacífico es la medida de la rebeldía del ser humano a su destino terreno. Es momento de volver en sí. La nimiedad del hombre se apalanca en su atrevimiento estúpido. O en su miedo insuperable al sistema de quienes creen que el universo entero es el único Dios. El respeto al dios personal es el consuelo de los angustiados.

 

De dónde sacaremos el brío para que la muralla de nuestras creencias adquiera la flexibilidad de las edificaciones anti-tsunami. De faltarnos esa garra, el destino es el perecer. Después de ser zarandeados, la muerte nos aguarda guadaña en mano. La solidez de la construcción física es la representación del baluarte contra el abatimiento por el revolcón. Zarandear, digo, es oficio de unos pocos. Ser zarandeados es el fatum de todos.

 

Viva Japón. Viva. En la tierra del sol naciente, el dios de la naturaleza y la naturaleza hecha dios se han manifestado. Cada uno escriba su propia penitencia. La nuestra es ser sacudidos. Alguna vez que otra, sacudir.

 

Un saludo.

EL GARANTE DE LA LEY

 

El Fondo de reptiles no da abasto. El suelo se hunde por el peso y los reptiles afloran. Se rasca un poquito y, hala, puñado de culebrillas, víboras y alguna que otra pitón. La historia interminable de la corrupción incluye un apéndice en el asunto de los expedientes de regulación de empleo. Para que la mierda, con perdón, se extienda y parezca que en la sucia charca se han bañado todos, el Psoe está dispuesto a declarar intruso a todo bicho viviente. Si es del PP, mejor. Si no, de IU aunque sea uno que pasaba por allí. En la cloaca del saqueo continuado y de la continuidad depredadora, Chaves enmudece. Griñán, que él no estaba. Viera, cuidado con Viera, que llama cabrón al que se atreva a señalarle. Fernández, en su bodega privada. Recio, a tapar los boquetes para que el dinero no se escurra a su través. Qué partía de golfos se juntan a pesar de que dios no los cría.

 

El garante. En derecho, el garante tiene la función de detectar cualquier violación de los derechos humanos, indicarlo a la autoridad correspondiente, mediar en su caso, procurar un acuerdo y amonestar cuando deba. En este contexto, los delitos de omisión encuentran su hueco para la punibilidad. Sea el delito de omisión propia o impropia, el elemento común es el “no hacer”. El “no hacer” constituye la omisión que realiza el responsable de salvaguardar el bien jurídico, estando obligado a ello. No se trata de un comportamiento pasivo. Consiste en abstenerse de comportarse como tiene el deber de actuar. El funcionario, por ejemplo, encargado de custodiar o de fidelizar documentos y, sin embargo, ni los custodia ni da fe de ellos. O el policía que, a la vista inmediata de agresión a una persona, hace la vista gorda y se fuga en dirección contraria.

 

La Delegación de Empleo competente en los EREs tiene la obligación de revisar los documentos con la exhaustividad y el conocimiento que la normativa prescribe. La Dirección General de Trabajo ha de insistir en esa exigencia de cumplimiento. La Consejería de Empleo se responsabiliza solidariamente de la correcta realización de cuanto incumbe a sus subordinados jerárquicos. En Andalucía, ni una de esas tres instituciones personificadas en los señores Rivas, Guerrero y Viera o Fernández, han hecho lo que la ley les encomienda en aras al bien común de los ciudadanos y de respeto a la Administración Pública. No es que hayan infringido una norma prohibitiva, no. Su infracción recae en una norma de mandato: el mandato de que la documental de un ERE responda a la requisitoria que la ley explicita para este proceso.

 

El deber de vigilar el proceso sobre los EREs hubiera conducido, con facilidad, a detectar las irregularidades y los intrusismos. Sin embargo, las pruebas demuestran que la culpa in vigilando se traslada a la culpa in negligendo. No ha habido sólo falta de vigilancia sino gravera de negligencia en tanto no se ha querido vigilar disponiendo de medios para ello. De ahí se deduce que no se puede hablar de versión culposa o imprudente. Ni hablar del peluquín. Dolo. Intención de omitir. “Animus infringendi”.

 

Dolo ex ante. Dolo ex post. Ex ante, porque como el propio sr. Guerrero confesó, existía un fondo de reptiles. Ex ante, porque se ha acreditado la omisión en decenas de casos hasta constituir toda una trama, toda una conspiración para delinquir. Ex post, porque aflorado el escándalo, el garante institucional debía haber dado muestras irrefutables de su diligencia al denunciar el saqueo al que altos cargos de la Junta estaban sometiendo a la Hacienda autonómica. Ex post, puesto que el garante parlamentario rechaza una comisión de investigación que coadyuve a desentrañar la miseria humana que se escuda detrás de instituciones públicas. Ex post ya que ni Chaves ni Griñán quieren asumir su propia responsabilidad política y, en vez de tener un rapto, un impulso, de decencia, se atrincheran entre los resquicios de legitimación que la democracia les regala.

 

Con garantes como los nombrados, para qué queremos avales. Hasta ayer, garantía era confianza, certeza y seguridad. Hasta ayer. Desde hoy, garantía no existe. En la Junta del Psoe, no. Insolvencia e iliquidez. Se sospechaba, se denunciaba, se criticaba. Hoy se demuestra. Garantes de larga mano. A la calle con ellos.

 

Un saludo.

LA ECONOMÍA SOCIAL

 

 Nombres. Conceptos. Ideas. Frases. Palabras. Sólo palabras. La eterna lucha entre nominalismo y realismo. Es cierto que el nombre existe aunque no se conozca el objeto o el sujeto al que designa. El concepto marciano hace referencia al habitante de Marte, mas nadie ha visto a individuo de esta procedencia, salvo los creadores de ET y otros adelantados de la ciencia-ficción.

 

En el terreno de la fantasía hay que situar las promesas de algunos políticos. Su habilidad para lanzar mensajes hueros es comparable a su capacidad para olvidar lo que en su momento dijeron. Una pasada la suya. En este punto, coloco al señor Torrijos, líder político de Izquierda Unida en Sevilla y cooperador necesario del todavía alcalde Monteseirín para malgobernar el consistorio hispalense. Torrijos, izquierdista de ideología engeliana, puede escribir manuales acerca de cómo el grito a las barricadas se ahoga en la boca llena de mariscos. El hombre agota en su figura de sindicalista decimonónico todo su caudal político. En la figura y en la dialéctica trasnochada de quien no tiene más discurso que el reproche a la memoria histórica. Torrijos, ese hombre.

 

Entre Valderas y Torrijos se cargan la credibilidad que en Huelva posee Pedro Jiménez. Pedro. No confundir, por favor, con Mario, el amigo de Barrero, Griñán y otros responsables, ejem, del Psoe. El titular del programa de IU es la economía social. No dice el prohombre en qué consiste, pero qué bien queda. Es posible que se refiera al derecho de todos los desfavorecidos de nuestro país a darse un festín de gambas y langostinos a costa del erario público. No ya en Bruselas, que se conformarían en la cervecería más humilde de sus pueblos. O acaso la economía social aluda a las medidas que emprenderá el partido una vez alcance el poder cuando, claro, las ranas críen pelo o una vez, más diáfano todavía, que Zapatero sea bendecido por la sensatez política. Largo me lo fiáis, amigo Sancho.

 

La primera medida de Torrijos es procurar la igualdad. Toma del frasco, carrasco. Propugna un plan de choque contra el paro en Sevilla. Después de cuatro años de coaligación con el psoecialismo local, el candidato por la capital de Andalucía en las inminentes elecciones municipales, se deja caer ahora, después de cuatro años de ascetismo y pantagruélicos encuentros, con que el paro es vencible. Plan de choque o chocazo planificado. No es lo mismo, pero suena parecido. Concédanle los electores un mínimo de veracidad a sus palabras y, al tiempo, verán lo que tarda el inconmensurable personaje en arrimar las concejalías al ascua de la sardina de Espadas. Voto útil el de IU para el Psoe. Muy útil. Dos partidos y un destino. Dos ideologías y una sola corrupción. Admirable. Mirífico. Portentoso.

 

Eso sí. Hallado empleo para los próximos, los ajenos sigan en la cola del paro. No hay cargos suficientes para  satisfacer a tantos aspirantes al pesebre. No obstante, por mucho que la economía siga en la profunda sima en que el gran hijo de León la ha postrado, Torrijos podrá objetar, dentro de otros cuatro años, que por más que lo intentó, él no puede hacer milagros. Ni mañana ni hoy ni ayer. La economía social de Torrijos es la política marciana de Zapatero. Nombrarla se puede. La realidad nos niega su existencia.

 

Queda el consuelo de que se multipliquen los bien pagados cursos de formación, o que las subvenciones se incrementen, o que los impuestos aplasten más a los contribuyentes, o que los pensionistas sufran más dolorosos pellizcos en su magra remuneración, o que se copie el modelo Gadafi y se someta a la población con medios tan stalinistas como la tortura, el bombardeo o instrumentos pacifistas análogos. Una joya, el señor Torrijos. Un hombre del pueblo de los pies a la cabeza. Un economista social. Un marciano singular. Tan creíble como Rubalcaba en el faisán. Economista. Social. Pobre rico. Sevillano pobre. Andaluces, levantaos. Pedid justicia y libertad. Sea por Andalucía libre, España y la Humanidad.

 

Un saludo.

PANDEMÓNIUM

 

 De la mano. Crisis y barroco van juntitos. El pícaro, el truhán y el granuja hallan en la crisis económica la excusa para justificar la laxitud de los valores. El hambre, dicen. La necesidad, explican. En el mundo de los bribones y de los sinvergüenzas, el crack financiero sirve de coartada para delitos miles.

 

Milton escribía, allá por el siglo XVII, su célebre obra “El paraíso perdido”. No es sino un poema de la vicisitud, del cambio, de la confusión. En el mismo, el autor inglés llama Pandemónium a la capital del infierno. Las tinieblas, se dice, se funden con la luz. Son momentos de claroscuros. Lugares de ruido y confusión.

 

El paraíso de Occidente se pierde. Demasiado esplendor para tan dolorosa miseria periférica. El limes se resquebraja. Los parias de la tierra reclaman algo más que migajas. Buscan participar en el festín. Aunque les cueste la vida. A costa de hundir el pérfido stablishment que maneja los hilos del mundo títere.

 

En una sociedad surcada por la cicatriz relativista, se rechaza la moral universal de ninguna naturaleza. Se niega la verdad absoluta y no existe interés por buscarla. Se niega la existencia del bien objetivo y, por eso, en vez de Ética, se cursa Educación para la Ciudadanía. Se niega la mejor cultura y, en su virtud, no hay por qué hallarla. Escepticismo y cinismo son la columna vertebral de este mundo relativista.

 

Y, sin embargo, los seres humanos mantenemos los valores. La verdad ha de demostrarse aunque sus efectos amainen. La belleza física se repliega a parámetros corporales. En el mismo sentido que la belleza moral se refugia en cuevas televisivas. Hemos trasladado la arquitectura de nuestras relaciones a un espacio global, universal. La negritud está dejando de ser un referente despectivo y se acepta, por fortuna, su potencial creciente. La mujer se encarama al árbol de la igualdad e impone al machismo secular su categoría excepcional. La vejez demanda posiciones más allá del Consejo de Ancianos de la tribu y condiciona su voto al mensaje del candidato. La homosexualidad se abre paso entre la injustificable e inadmisible muralla de homófobos. Los valores se modifican al alza, en algunos casos, y a la baja, en otros. Lo que hay que perseguir es la reconducción de esos valores a detalles de normalidad.

 

En tanto esto no ocurra, el paraíso se pierde. De manera insensible, sólo avisada por rebeliones puntuales y lejanas. Pandemónium cuyo eco parece afectar a otros. No es así. El clamor cerca y sitia al rico mundo de occidente. La crisis económica será la antesala del infierno que construimos. Las democracias se afean conforme la corrupción hace nido en ellas. Cuando se aprende a vivir con el impudor, lo indecoroso se apodera del núcleo y del entorno. Las dictaduras acechan. Los sondeos acerca del impulso de la ultraderecha en Francia son elocuentes.

 

La capital del infierno es el pandemónium. El pandemónium, en realidad, es nuestra propia pasividad, nuestro reiterado conformismo, nuestro abandono de las posiciones de defensa de los valores que hicieron de nuestra sociedad, el paraíso terrenal que ahora se nos escapa. Pandemónium interior.

 

Un saludo.

LA GUERRA DE LIBIA

 

 Ay de mi chiquirritón que ha nacido entre nubes. Ay. Zapatero, hasta ayer amigo de Gadafhi y máximo impulsor de la Alianza de Civilizaciones incívicas, que no está por la labor de permitir al carnicero de Trípoli su sangrienta política. A Sadam Husseim, sí, que ese era menos malo. Al libio, no, que le regaló un caballo a Aznar y a él únicamente le agasajó. Las guerras de ZP son como las hazañas bélicas del Psoe. Siempre ganan los que a ellos conviene. Ayer se abrazaba al socialista libio. Hoy lo proscribe de su agenda. Sin embargo, ahí lo tienen. Bendito el español que mucho predica y nada hace y al norteafricano, que mucho hace y predica poco.

 

Mientras, los ataques indiscriminados contra civiles continúan. El uso desproporcionado de la fuerza es la moneda de curso legal. Miles de personas se arraciman en las fronteras con Túnez y Egipto. Las organizaciones humanitarias no pueden acceder al territorio. Ban Ki Moon se preocupa. ZP llora. Los boabdiles de vía estrecha no mueven una pestaña para frenar en seco la matanza. O acaso es que entienden preferible la declaración hipócrita de intenciones antes que la acción directa en el país del desierto. Va a ser eso. Los cínicos más redomados son los primeros en desmarcarse públicamente del poder asesino aunque, en la trastienda de las comunicaciones, le ofrecen su apoyo decidido. O es que Al Qaeda tiene algo que ver en este maremágnum de conflictos. O es que la importancia geoestratégica de Libia no ha sido bien ponderada. O es que vituperan a Pilatos para honrar a Herodes. O es que se van a saltar a la torera la soberanía del país norteafricano y, con ella, el derecho internacional.

 

Politiquillos de orejas kilométricas y secas almas. Manipuladores infames de la realidad. Y la ONU, declarando sin evacuar. Evacuando sin tener ganas. Cobardes de la talla moral de Chávez. A éste se le nota cada día más el rizo dictatorial. Se pone del lado de su compañero de aventuras al límite. Lo que no es de recibo es la oratoria cómplice de los aliancistas zapateriles. Por qué, al menos, no se ponen de parte de los sublevados y reconocen, siquiera testimonialmente, al neogobierno de Bengasi. Va a ser que no. Palabras vanas, por millones. Acciones buenas, ni una. Es el sino del presidente español más nefasto de todos los tiempos: ni una mala palabra ni una buena acción.

 

Libia se desangra. Los demócratas de toda la vida, a mirar el río de sangre se detienen. Observan el fenómeno como la licuación venerada de san Genaro. La guerra civil es el futuro próximo de Libia. El premier británico y el presidente español se entretienen en Bruselas. El hijo de la Gran Bretaña, cual Blair, es partidario de aliarse a Obama para disuadir al halcón del desierto libio. ZP está por la labor, sí, pero impone dos requisitos. Uno, que el Consejo de Seguridad dicte una resolución para bendecir la “actio belli”. Es que sin la bendición del Vaticano civil, acabar con las muertes está mal visto. Las guerras son legales siempre que Naciones Unidas exprese qué muertes son necesarias, cuáles son convenientes y hasta dónde se debe conceder tiempo. El segundo requisito es que la Liga Árabe o la Unión Africana avalen la intervención. Si no hay aval, no hay préstamo. Mientras, los salarios de tramitación se colorean en los charcos de los muertos y de los heridos. Falta que Obama imite a Bush, rearme a los rebeldes, envíe la escuadra destructora y Zapatero grite, ensimismado, sí a la guerra, viva la guerra santa.

 

En Libia hay guerra. No es que vaya a producirse. Ya está. Y como todas las guerras, las muertes de inocentes inundan de basura a quienes tienen el deber de pararla y se tocan el silbato con la viperina lengua bífida. Porque detrás, como en Irak, el petróleo reclama su protagonismo. El oro negro de Libia es imprescindible para que el suministro a España esté asegurado. Como falle el abastecimiento, ni 110 ni 90. Peatonalizados todos. Y las industrias, al garete. Este Gobierno de Zapatero es así y no de más carnes. Tanto gritar no a la guerra de Irak y ahora se tiene que comer sus denuestos con patatas fritas en aceite de colza.



Zapatero. A ver si Ban Ki Moon impulsa una resolución. Lo más arbitraria que sea. Pero que resuelva. Que nos quedamos sin carburante. Lo de los muertos le importa poco. Si de verdad fuere así, qué digo la sexta flota, él mismo se lanzaba en paracaídas, cual Moisés contemporáneo, en pos de la salvación del pueblo libio. Valiente. Valiente...



Un saludo.

BLANCO LLAMA A COMBATIR

 

 En estado de guerra. Las huestes psoecialistas llaman a sus militantes a combatir. Así se ha manifestado ese extraño universitario que se apellida Blanco y que, por los méritos contraídos en la defensa del partido del que come, es ministro de Fomento. El rey de la prohibición ha llamado friky y anarcoide a los populares por oponerse a que el nuevo límite de velocidad en autopistas sea 110 kilómetros por hora. Prohíbe y restringe. Capa y cercena. Reduce y coerce. Reprime.

 

Para los demás, la nada. Para los suyos, el todo. Es el sino de los fascistas. Ni Goebbels difundiría mejor los mensajes que alumbra la mente atormentada de Blanco. Ha dicho: “llamo hoy al PSOE andaluz "al combate" contra "las mentiras" sobre presuntas irregularidades en la Junta de Andalucía que reiteran Mariano Rajoy y Javier Arenas”. Hay que cerrar filas -prietas las filas, cara al sol, nueva la camisa-, ha agregado el gallego de chapapote, contra el enemigo popular. Ni una sola autocrítica. La mínima exigencia de depuración de responsabilidades para limpiar la inmundicia corruptiva de su partido. Ni un ultimátum a Griñán para que pida público perdón. Ni una advertencia a Chaves ante el descrédito creciente que sufre una organización de millones de honrados simpatizantes. Nada. Goebbels ataca los mismos valores que Blanco. Y viceversa.



Combatir y prohibir. Engels resumía excepcionalmente el concepto de ideología. Fruto de una conciencia falsa. Disolución de las libertades de los individuos en el bosque enmarañado de unas falaces libertades colectivas. Porca miseria. Nunca el progresismo político retrocedió tanto a ubicaciones de sórdida caverna. Jamás la izquierda se enfangó tanto en la elección y mantenimiento de líderes indeseables. En toda su historia, la democracia fue mancillada de tan aviesa forma por tan inicuos y vampirescos personajes.



Al combate. Están saliendo estos ministrillos menestrales del armario de sus delitos. La violencia que les invade sale antes que después. A las armas. Que nos quitan el marisco y la amante. Que nos dejan en bragas y sin audi. Ya lo avanzábamos en este blog va para dos años. Entonces era Chaves el que reclamaba posición de combate. Escribía entonces algo así como: Chaves lleva años mal gobernando Andalucía y, pese a verdad tan indiscutida, no tiene reparos a la hora de hostigar al PP como adalid de los casos de corrupción política. ¡Leña al mono, que son los populares de Arenas! ¡Toma posición de combate! De seguir en esa línea, entraríamos en una guerra sin cuartel, y ésta sí sería sucia en comparación con la de Irak.


¿Cuándo los políticos del PSOE dejarán su demagogia (a veces innata, a veces aprendida) y reconocerán públicamente sus errores? ¿Tendrá Chaves la gallardía de reconocer que Andalucía ocupa el último lugar, según el Informe PISA, entre las Comunidades Autónomas españolas, o que las empresas públicas andaluzas han perdido, según la Cámara de Cuentas, casi un cuarto de billón de pesetas en 2008? El día que ese cambio de mentalidad se produzca, este articulista creerá que el PSOE sí está en posición de combate, pero contra la mentira, contra la demagogia, contra el engaño, contra la manipulación, contra la propaganda nazi, contra la corrupción, contra la degeneración democrática,...

 

El fin del régimen felipista en Andalucía se halla próximo. Sí, felipista. Por él construido. Para su gloria y pompa. No hay que vender la piel del oso antes de cazarlo. Sin embargo, por Andalucía hay que cazar al oso. No matarlo. Sí dejarlo fuera de actividad. El daño que ha hecho es incontable. El mal tardará años en superarse. Es preciso un golpe de timón electoral que haga posible la contemplación de nuevas perspectivas políticas. La mejor arma contra la guerra es la paz. La paz es el sustento de la democracia. Las posiciones de combate han de pasar por el tamiz de la ley.


Éste que les escribe celebrará el cambio de régimen. El batacazo electoral del PSOE significará el fin de un período negro de corrupciones inacabables. Aunque sólo fuera por esto, habría que echarlos. Se impone, además, un movimiento de construcción autonómico que devuelva a Andalucía a la senda de la recuperación económica y de la confianza social. El resurgir moral va a ser más difícil. Todo se andaría. Una nueva victoria del PSOE indicará el triunfo de la democracia, sí, pero de una democracia intervenida. Es decir, una democracia pervertida desde dentro por esta Junta que nos desgobierna. Posición de defensa. De los ciudadanos honrados contra los políticos facinerosos, osos.

 

Un saludo.

ESPAÑOL

 

 Tal vez el presente sea el más corto de los artículos que he venido escribiendo desde 2009. Lo quiero así. Es para decir que soy español. Obviedad manifiesta. Lo que pasa es que me han emocionado las palabras del actor Imanol Arias: “Mi lengua es el castellano y mi patria, España”.

 

Y la mía. Y mi habla, andaluza. Y mi cuna, Huelva. Y mi familia, huelvana, andaluza y española. Ni más ni menos. Será poco, pero qué satisfacción la de sentirse bien con nuestros orígenes.

 

Un saludo.

OPOSICIONES A MAESTROS

 

 Aquí no hay quien viva. La Junta de Andalucía se crece en el desbarre. Discurre fuera de la razón. Si todo lo que decide y/o resuelve es fruto de su capacidad de desbarrar, sus dirigentes jamás podrán ser sujetos de prevaricación porque, para cometer este delito, es preciso hacerlo a sabiendas. Y si no saben porque la razón no les acompaña, habrá que pedir su incapacitación.

 

El presente era el último año para acogerse a la jubilación voluntaria con indemnización. A partir de 2012, cabrá la voluntariedad pero se rechaza la cantidad. De golpe, por miles, los maestros se jubilan. Antes de que comience el recortazo. En tropel. La prospectiva de los directivos de De la Chica tienen la misma idea de la sociología educativa que de la educación sociológica. O sea, ninguna. A estos psoecialistas de cúpula y de cópula partitocrática, la planificación les resulta una actividad demasiado engorrosa para sus mentes calenturientas. Ahora, eso sí, planes, los que ustedes quieran. Para reunirse, para salir, para convocar cursillitos y congresos de la igualdad entre ovejas y de la libertad de los canarios/as de flauta. Para eso, unos hachas, oigan.

 

El fracaso escolar está garantizado para años. En este punto, ser líderes de la negatividad otorga carisma, no crean. Ser los primeros en fracaso escolar tiene el mismo caché que encabezar la tasa de paro o liderar el ranking de morosos. Así son y así parecen, si me permiten parafrasear a Pirandello. La falta de respeto a los andaluces se halla en la base de este clásico teatral. La consejería de mala educación de la Psoejunta de Andalucía va a celebrar el día de la comunidad lanzando urbi et orbi una macrooferta de empleo público para docentes de Primaria. Es que uno se enternece con este esfuerzo sobrehumano de Griñán y los suyos de Mercasevilla y aledaños. El estremecimiento nos recorre cada parte de la dermis hasta erizar todo el vello de la geografía corporal. Qué corazón la de los creadores del fondo de reptiles y qué entrega la de los campeones del despilfarro.

 

Tan magnánimo y generoso el Gobierno andaluz, que se compromete a cubrir todas las vacantes de profesores. Todas. Interinidades, las mínimas. Eso se creen. Eso dicen. Los Griñán boys están dispuestos a contradecir la ley del gran conmilitón Zapatero. La Ley de Presupuestos Generales marca un límite. Esa frontera no rige para el señor Chaves, el padre de Paula, la apoderada de Matsa y subvencionador de diez milloncejos de euros. Siempre hubo clases y privilegios. La Junta oferta más plazas que siete Autonomías juntas, incluyendo a Cataluña y al País Vasco. Qué cerebros. Qué estómagos. Qué intestinos. Qué asco.

 

Cualquiera sabe, hasta el más mentecato, que profesores de toda España se van a acercar a Andalucía en busca de una de esas miles de plazas ofertadas. De toda España. Lógico. El humo conduce al fuego. El ofertón andaluz atrae a todos los maestros de la península y de las islas. De esta forma, los maestros de esta comunidad representarán al estado español en su conjunto. No se hará como en Cataluña o País Vasco, donde se requiere conocimiento de la lengua cooficial o si no, vuelva usted otro siglo. Aquí entra el que quiera.

 

Detrás de la broma, quién si no, el vicepresidente florero de (des)coordinación territorial. Qué hombre. Qué político. Qué administrador. Qué estadista. Nos tiene perplejos con tanta sabiduría. Pasado mañana, se prorrogará la jubilación voluntaria indemnizada y, oh milagro, muchos aplaudirán con las orejas. Las oposiciones andaluzas llevan al enfrentamiento, al antagonismo, a la contrariedad, a la resistencia. Al tiempo. Todo el profesorado español al asalto de las plazas andaluzas. No así de las catalanas o de las vascas. Allí colocan el stop al maketo y al charnego.

 

Andalucía, tierra de promisión. Para todos, menos para los andaluces. Olé las narices del 28-F.

 

Un saludo.

RENTA INDISPONIBLE

 

 La familia no atraviesa su mejor momento. No ya por la sangría jurídica que padece. Ni por la volatilidad de los valores propios. A causa del quebranto económico creciente. La renta, en cuanto a desazón de la salud, más que indispuesta está bastante enferma. La patología de la indisposición se agrava en el mal de la indisponibilidad. El caudal de ingresos de una familia es la renta. Descontados los gastos habituales de luz, agua, hipoteca, calzado, vestidos, impuestos, la renta disponible merma por días. Cuando la familia tiene a todos sus miembros en paro, ni renta ni disponible. Puro espectro que se alimenta del subsidio y se conforma en la pobreza.



El índice de precios al consumo se ha elevado hasta la cercanía del 4%. Lo cual quiere decir que la renta de la que dispone cualquier familia española ha descendido un 4%. El salario se queda en su nivel y los precios suben. Escenario ideal para desatar la alarma social. Detrás del incremento, los carburantes, los alimentos y las bebidas no alcohólicas. El precio del petróleo va a tirar del consumo hacia la estratosfera. No hay vuelta de hoja. Conforme la OPEP controle la producción del oro negro, el barril se pagará a precio de platino. La dependencia de esta fuente energética no permite otra salida que la adicción o la parálisis.



En la España zapateril de los cinco millones de parados y de los cientos de miles de corruptos, la inflación agrega un componente crítico al problema. En ese instante, se habrá aposentado el fenómeno de la estanflación. Precios arriba y empleo abajo. El colmo de las desdichas no es, pues, el paro. Es la estanflación. Es su concurrencia en el seno de una sociedad empobrecida que está en manos de un Gobierno incapaz y golfo. La renta disponible ha dejado paso a ingreso desarreglado. Cuando el dinero entra, se come y, en su ausencia, se limosnea o se acude al auxilio social o al hurto o al robo o a... Demasiado para el cuerpo el perder el empleo y sufrir el atropello de los impuestos y de los precios. Insoportable.



El Gobierno golfo carece de argumentos para explicar su política de zangolotinos. Días atrás, polemizaba artificialmente con el humo del tabaquismo. Es el turno, ahora, de rebajar diez kilómetros el límite de velocidad. Se inventa lo que sea con tal de tener entretenido al personal en bagatelas y abalorios, mientras se tapa el collar de perlas del desempleo y la sospecha de una más que probable falta de suministro. La economía, lejos de crecer una migaja, se precipita hacia el abismo. Zapatero combate la rebelión de los indicadores económicos con botes de humo y pelotazos de goma. Pronto, con metralletas y cierre de medios de comunicación.



Inflación, tipos de interés y tasa de paro, cual cohetes. La política fiscal expansiva empeora, además, las finanzas del Estado y desalienta a la inversión. Es de libro. El Catón de la economía es bien explícito: con estos ingredientes, no cabe consumo. Entonces, para qué la creación de empresas y, sobre todo, la competitividad de las mismas. En este punto, la devaluación de la moneda no es factible. La Europa del euro no admite jugar con la peseta. La España del zapaterismo no tiene a su alcance la firma de más Pacto de la Moncloa que la rendición monclovita a los intereses de Ferraz. Ni se flexibiliza el mercado laboral, ni se vislumbra solución creíble a los salarios o a las pensiones. A todo esto, el tremendo desequilibrio de la balanza de pagos.



El desprecio a Gadafi no significa repulsa a los actos del dictador al que ayer se rendía pleitesía. Ni que se lo piensen. La revolución libia se arreglará como sea pues, al igual que en Irak, el encarecimiento de los carburantes da alas a los ideólogos de Groucho Marx: si no les conviene esta ideología, tienen otras. Cualquier cosa, menos confesar la propia indecencia e indignidad. Es el aura que nos va a legar ZP, el psoe y la pandilla/secta. Y no hay posibilidad de a beneficio de inventario. Te tienes que comer la herencia envenenada.



Un saludo.

ESPERANZA: EL CÁNCER ES LA CORRUPCIÓN

 

 Esperanza. La señora Aguirre es la promesa cumplida. Es la madre de guante espartano y ateniense mano. La presidenta de Madrid transmite confianza, seguridad e ilusión. Dicen que se ha sometido a una operación para extirpar un cáncer de mama. De un tajo. A los tres días, fuera. Esperanza es agente y paciente.

 

No se da tregua. Ni la concede. Ella sabe que en Madrid como en el resto de España, el verdadero cáncer social es la corrupción. El pecado de hacer privado el patrimonio del pueblo se extiende por todas partes de nuestra geografía. Esperanza es el freno. Esperanza es el efecto. Es la derecha hecha izquierda y la izquierda del hacer que reniega de la izquierda de la ideología máscara. Es la mujer hecha heroína en un mundo de cobardes. Es la exigencia hecha dama y el trabajo en persona. La responsabilidad del líder se encarna en Esperanza y se sustancia en Aguirre.

 

Noble de casta, pero más de condición. Española de raza, muestra la tozudez limpia de su ascendencia irlandesa. La humildad de su persona en su origen se corona. Viene de arriba y es labriega de abajo. Viste de mercadillo como una rey luce el armiño. No precisa a Dior para que se advierta su elegancia innata. Riega su sensibilidad de Gil de Biedma con el agua evangélica de a dios rogando y con el mazo dando. Lee a Feuerbach pero refuta su praxis.

 

Es Esperanza. Aguirre. Que se presenta a las elecciones autonómicas en Madrid. Bueno. Pues muy bien para los habitantes de aquella provincia/comunidad. Incombustible e incorruptible. Los atentados de Bombay hicieron de su fortaleza un mito. Supera el accidente del helicóptero y sobrevuela las bombas terroristas. Incólume del accidente y del incidente, que diría Zapatero. Incidente entre charcos de sangre. Descalza en medio del rojo y doliente líquido.

 

Y, sin embargo, ahí sigue. Al pie del cañón de la libertad. El cáncer es la corrupción, dice. A ras del terrorismo, de la xenofobia, de la desigualdad, de la ausencia de libertades individuales. La enfermedad es la mentira y el engaño.

 

Esperanza es el antídoto. Los madrileños lo saben. Y los andaluces. Y los psoecialistas españoles, más que nadie. La vacuna es personal e intransferible. No se inocula. Debe ser vaca. Vaca. La esperanza es la vaca que extermina la corrupción. Habrá que clonarla. Mejor, no. No.

 

Un saludo.



EL SOÑADOR DORMILÓN

 

 Hijo predilecto de Andalucía. El Gobierno del Psoe que detenta, ostenta, regenta y que se pavonea de gobernar la Junta con las mismas malas artes que el señorito su coto de caza, ha concedido a D. Alfonso Guerra el título honorífico de Hijo Predilecto. Predilecto. Preferido, querido, favorito, distinguido, protegido, mimado.

 

Preferido por el poder psoecialista, al que sirve y del que se sostiene desde hace casi cuarenta años. Querido por el partido psoecialista en el que se enroca para seguir mamando de la ubre política el tiempo que pueda hasta jubilarse nunca. Favorito de Felipe y privilegiado del felipismo por más que sus amistades se truncaran cuando el expresidente le arrebató la cocina. Distinguido en tanto su sobresaliente dominio del chascarrillo compite en excelencia con su extraordinario dominio del insulto al adversario de la derecha. Protegido y escudado en unas siglas hermosas adulteradas por algunas de sus actuaciones y prostituidas por acciones delictivas de algunos de sus más caracterizados compañeros de panda sectaria. Mimado por malcriado en el seno de una familia honrada y malacostumbrado en el marco de una organización que defendió la guerra sucia, los fondos reservados, los expedientes de regulación de empleo y la corrupción en sevillamerca.

 

Predilecto Alfonso. El humilde Guerra, así se autocalificó el otrora mandamás de la transición, tiene la sencillez y la modestia del más altanero de los personajes esperpénticos de Valle Inclán. O sea, ninguna. Se conduce, en ciertos foros, de modo despótico y cruel manteniendose en el poder, cual Santos Banderas, gracias al terror que su poder en la sombra inspira y a la opresión que con su verbo inmisericorde ejerce. Su humildad es la del santo de Asís pasado por los lobos de las redes sociales. La soberbia y la altivez se hacen diminutos gnomos en la mente desvalida y proletaria del “henmano” de Juan Guerra. De escándalo, oigan, la conspiración de la dialéctica de vendedor de perfumes falsos en tarros de marca.

 

Un soñador, se autoloa. Sueño de una Andalucía, exclamó, capaz de borrar a la élite indolente y codiciosa de otro tiempo. Si así fuere, el sueño quimérico y utópico del diputado eterno se convertiría en pesadilla visionaria de la propia realidad presente. No quiere despertar Alfonso. Su poesía machadiana huele a rancio. Se apropia del carisma del egregio lírico y se cree heredero de su obra y de su singular legado literario. Nunca perserguí la gloria, versificó el sevillano nacido con la Restauración borbónica. En la gloria bendita sigue viviendo el impar líder del sector guerrista del Psoe. Y qué disfruta de su preciosa imagen. Alucinante su discurso: "Andalucía es mi tierra y es tierra de soñadores, y yo soñé una Andalucía que debería estallar de luz y color y sentar su dignidad, y supe acompañarte a levantar tu dignidad". Sin pestañear. Pocas veces Zapatero superó una rapsodia tan impostora.

 

El presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados se enorgullece de su Andalucía y de su España al tiempo que ni un mohín de disgusto surca su frente al enfrentar el problema separatista de la Cataluña de Montilla y del País Vasco de Eguiguren. Es único Alfonso. Hasta tiene momentos de ingenio. Gracia, lo que se dice gracia, maldita la que me hace. Inteligencia se le supone. Listeza, como astucia de viejo zorro. Luchó por su libertad con el mismo entusiasmo que por su patrimonio. Por su libertad, que no la del pueblo. Por su patrimonio, que al ciudadano, ni agua. En similar medida que dejó su sangre por el patrimonio y la libertad de cinco millones de parados. Exánime está el hombre a causa de su esfuerzo.

 

Me parece que Guerra ha visto “el dormilón” que protagonizara allá por los años setenta el genial Woody Allen. El neoyorquino satirizó el mundo futurista. El hispalense esquilma el pasado de la historia reciente de Andalucía con la misma celeridad que olvida el presente de nuestra tierra. Líder en desempleo y farolillo rojo en educación. Alfonso, Alfonso. Quien no te conozca, que te compre.

 

Un saludo.

TELE 5: SÍNTESIS NO ES RESUMEN

 

 La vida no es un resumen. En unas horas se puede, únicamente, abreviar lo esencial de un recorrido de años. Sintetizar es otra cosa. El compendio de la materia es la composición de un todo por la suma de sus partes. La confusión entre resumen y síntesis genera equívocos añadidos. El resumen bebe del extracto, de la sinopsis, de la recopilación. La síntesis es el fruto de la composición de un cuerpo o de un conjunto a partir de sus elementos, previamente separados en un proceso de análisis. En el campo jurídico, la síntesis se produce cuando integra en su texto todos los contenidos analizados en el transcurso del procedimiento.

 

La sentencia no es, necesariamente, la síntesis. Se ha podido llevar a cabo un análisis pormenorizado y exhaustivo de cada una de las piezas de la investigación y del sumario, pero ciertos aspectos han podido quedar desnaturalizados, desvaídos u olvidados. En cuyo caso, se dictará sentencia a sabiendas de su aproximación a la verdad, pero sin ser la verdad misma. En ese contexto, la sentencia incurrirá en lo injusto.

 

El caso Mariluz. Todavía no hay sentencia. Ésta ha podido dictarse y publicarse días atrás. No ha sido así. El tribunal resolverá una vez haya conformado un corpus jurídico que le proporcionan, durante el juicio, los documentos, los testimonios y los peritajes presentados. Sin embargo, en todos ellos repta el fantasma de la falsedad, de la comedida declaración, del informe pericial retenido. Pese a esos contingentes, el juez falla. Su fallo nunca será síntesis. Si acaso, resumen de lo vivido, de lo experimentado, de lo aprehendido, de lo intuido, de lo supuesto. Uno acepta, pero no está convencido.

 

El descubrimiento de la verdad no es admisible si no se tiene en cuenta la licitud de los medios. El fin sólo justifica los medios en regímenes fascistas y totalitarios. Los estados de derecho renuncian a la verdad a cambio de la defensa de las garantías. De manera legal, pues, la síntesis se desvanece en beneficio de otros conceptos. Hay que reconocer que los jueces no son dioses ni los ciudadanos, borregos. De igual modo es preciso enunciar que la sociedad que se da a sí misma un sistema jurídico, no puede modificar un día sí y otro también sus reglas de juego.

 

La polémica, tan antigua como el mundo, recobra actualidad a raíz de las declaraciones de Isabel Delgado, la esposa del principal acusado de la muerte (homicidio, asesinato, a saber) de la niña Mariluz Cortés. Lo que en sede judicial declaró la inefable señora es diametralmente distinto a lo que ha respondido a una periodista de Tele 5. Estuve en la sesión presencial en la que testificó la esposa de Santiago del Valle. Desde mi experiencia vital y profesional, no albergué duda alguna sobre la mendacidad de su testimonio. Ninguna. Sabía qué decir y cómo hacerlo. Incluso mostró su raza de actriz mundana al evidenciar según qué estados de ansiedad. Sus palabras en la Vista son las que determinarán, entre otras conclusiones parciales, la resolución judicial. A tal punto, que su marido podría salir indemne de los cargos si no aparecen pruebas incriminatorias o indicios de envergadura.

 

A esto, que la cadena Tele 5 emite una entrevista con la susodicha Isabel. Al aire libre. Con cámaras de espectáculo y sin grabaciones de Audiencia pública. La mujer confiesa. Señala al autor del crimen. Se desdice de cuanto manifestó en el palacio de justicia de Huelva. Ya no vale. Sus revelaciones televisivas no han de repercutir en el animus decidendi. La sentencia que se pronuncie nunca será, por tanto, una auténtica síntesis. Como mucho, un resumen adosado.

 

La cadena privada de televisión ha tenido un importante papel en el conocimiento de la verdad del caso. Puede no ser útil para determinar la catadura del autor del crimen. Sin embargo, sí es valioso a fin de demostrar a todos que aunque el fin no justifica los medios, los medios sí son necesarios para lograr ese fin. Cualesquiera que acusen a los periodistas de falta de deontología, deben mirarse su interior y reflexionar sobre la hipocresía de sus almas. Aun cuando salga absuelto el criminal, todos sabremos a qué atenernos -y él, el primero- ante la contemplación de este individuo. En cuanto a los tribunales, deberán proceder por sendas en los que sus sentencias sean síntesis, pero no resúmenes.

 

Un saludo.

JUAN JOSÉ CORTÉS

 

 Cortés. Juan José hace honor a su apellido. Aquí no vale el recurrente “quien te puso peteneras no supo ponerte nombre”. Todo lo contrario. Juan José se apellida como en esencia es: atento, comedido, afable, de buen modo, sensato y prudente, educado sin obsequiosidad e inteligente sin petulancia. Culto de mente y refinado de alma. Cual quijote de hoy, ha paseado su triste figura por todos los puntos de la geografía española, dando ejemplo de comportamiento, de saber estar y de savoir faire. Qué difícil. La actitud de este ciudadano se confunde con aptitud. Sombrerazo.

 

Del Torrejón al cielo. La cultura, como la sabiduría, no crece en los barrios altos. Se siembra allá donde la generosidad sienta sus lares. Se cosecha en los campos del respeto ajeno y del amor propio. No necesita la cuna del palacio de Liria ni los salones del palacio real. La humildad de su domicilio onubense exhala nobleza allende la aristocracia de sangre azul. Lástima que arquetipos como Juan José hayan de ser conocidos por causas tan dolorosas. Es una pena que la España profunda de los hurracos y de los eleuterios no perciba que, ya en el interior más ruralizado, ya en la urbe de barrios más denostados, la grandeza es parida en el útero de la categoría humana. Luego se enriquece en la relación con sus semejantes. Por último, se reconoce, extrañamente, en las situaciones límites.

 

Juan José Cortés es noble de esencia y aristócrata de existencia. Pocos como este singular conciudadano podrán ofrecer nunca una muestra tan diamantina. La pena de muerte. Pide la pena de muerte. Muy bien. Está en su derecho. No comparto su tesis, pero respeto su idea. No vive de ideologías hueras y falsas, y por ello admiro su imagen real de hombre de bien. Defiende la pena de muerte con idéntica galanura que soporta las infamias contra su persona. Su hija ha muerto. A estas alturas de la película, no se ha dictado sentencia. No sé si asesinato u homicidio. Lo que no cabe duda es que le han arrebatado a su pequeña de cinco años. El sufrimiento de la niña se proyecta en los padres y nos estremece a la sociedad toda.

 

Dios, que no sé si es, asista al matarife inhumano. El Estado, se precie o no, actúe conforme a las leyes que el pueblo se ha dado. El proceder recto de la conciencia se armoniza con el derecho de la justicia. La ley puede ser errónea e incluso pecar de torticera. La justicia se adecuará, con todo, a ella. No cabe el talión ni el leviatán. Frente al Pantócrator, el Beau Dieu. Frente a la theotokos, la hodegetria. Frente a la barbarie, la sensatez. Frente a la destrucción, el ave fénix de la vida que resurge de las cenizas de la maldad.

 

Dejemos a los jueces hacer su trabajo. Uno confía en ellos. Se equivocarán como lo hacemos los que paseamos nuestra imperfección por los suelos del planeta azul. Si lo hacen, habrá que corregir su error. Se recurrirá su decisión. Se hará uso de los medios que la norma nos otorga. Presionarlos, no. No podemos actuar como los amigos de los etarras o los cómplices de los fascismos nacionalistas o los cooperadores necesarios de los corruptos que se apropian del patrimonio público. El totalitarismo es la ideología capital de los deshonrosos, de los indecorosos, de los indignos.

 

Juan José es un demócrata. Un ciudadano. La palabra me llena la boca. Ciudadano. Ciudadana. Me suena a música celestial. A igualdad de hombres y mujeres. De ricos y pobres. A libertad de aromas salvajes y dulces. Ciudadano. Juan José. Muchos tenemos que agradecerte tu compostura. Y tu talento. Tantos.

 

Un abrazo para él. Para los demás, como siempre,

 

un saludo.

CON CHAVES BASTA Y SOBRA

 

La capacidad fabuladora de los voceros del Psoe halla su máximo exponente en la Junta de Andalucía. La última en poner la puntillita al tablón roído es doña Mar Moreno, que parece que actúa como Consejera de Presidencia. No se nota las bondades de su ejercicio, pero ahí está, oronda, grácil, deslumbrante y cautivadora. Cautivadora, no porque atraiga la voluntad por medio de su verbo florido y fundamentado. Tampoco a causa de la irresistible influencia de su comportamiento moral. Doña Mar cautiva porque aprisiona y priva de libertad. Sojuzga, domina y somete. Por las buenas o por las malas.

 

Otra cosa no tendrá la poderosa señora. Pero lo que es lengua, un cortinón. La penúltima pieza literaria de la asesora presidencial, gran gurú de don Griñán, es acusar al PP, a quién va a ser, de eternizar la tarea de manchar el buen nombre de don Manuel Chaves, el padre de Paula Matsa. Uno se pregunta en la ingenuidad de sus muchos años de observador de la vida política, que si eso es así, cómo es posible que el bravo vicepresidente florero de La Moncloa no ponga una querella a cualquier mancillador del honor de tan ilustre prócer. Cómo se contiene esta eminente figura de la oratoria patria, tan próxima a Castelar y tan afín a Demóstenes pero sin piedrecitas en la boca. No se comprende a don Manuel de Paula.

 

Don Manuel no tiene que abstenerse de conceder subvenciones a su hija. Acaso los padres no entregan a sus vástagos una paga mensual para sus gastos. Entonces. La señora hija tiene que vivir, que comer, que salir. O se va a quedar todo el día en casa por mor de una subvención piojosa de mil seiscientos millones de pesetas. Hasta ahí. Un padre, por su hija, mata. Mata. Y el que tenga bemoles en la Junta que le haga un expediente, que verá por dónde entra y por qué orificio le sale el procedimiento de las narices. Y si lo dice el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, qué pasa. A ver quién manda más. No te digo. Es que le cierra el grifo y el programa Adriano retrocede a tiempos de Viriato.

 

Doña Mar, de verdad, serene sus palabras perturbadoras. Sosiegue su alma. Reflexione un momento. Don Chaves se macula él solito. No precisa de compañía para deslustrar la buena fama que alguna vez cosechó. Como Juan Palomo, yo me pringo, yo me lamo. El empleo, ciego. Los EREs, bizcos. La sanidad, en carrito de ruedas. La educación, “pisateada”. La deuda, a chorros. El déficit sangra. El horizonte de cambio, como la boca del lobo. La confianza, qué es eso. La corrupción, parte de su manteca.

 

Cantaba el poeta: “te voy a hacer un rosario con tus dientes de marfil”. Llevó a cabo su amenaza. La pobre mujer murió desdentada. El protagonista rezaba los dolorosos, los gozosos y los gloriosos con caninos e incisivos, molares y premolares. Todos del marfil de la boca linda de su amada. Chaves se ha hecho un cenotafio en el que una placa indica al espectador: aquí yace el recuerdo de la muerte de la economía, de la prosperidad, de la ética, de la democracia. Sus cuerpos se enterraron en lugar ignoto. No sea que los del PP los desentierren y devuelvan a Andalucía por la senda del progreso.

 

Y eso sí que no. La Rochefoucauld apuntaba en una de sus máximas: “El daño que hacemos no nos trae tantas persecuciones y odios, como nuestras buenas cualidades”. Don Chaves no puede tolerar que don Arenas sea más listo, más bueno, más honrado, más eficaz y más limpio que él. No lo puede ver. Y mira que le ha perjudicado. Nada. Su odio se debe a que la gavilla del popular es más alta y juncal. De ahí, la hoz y la guadaña.

 

Dejemos solo a Chaves. Él se pregunta, se entiende y se responde. Tres en una. Un monstruo de talento y de moralidad.

 

Un saludo.

LA CIUDAD DE LA JUSTICIA

La panacea. La ciudad de la justicia es la solución a los problemas judiciales de Huelva. Construida, adiós a la lentitud, despedida de las obstrucciones, olvido de las dilaciones indebidas, destierro de las faltas de atención a los justiciables, exilio de fiscales progubernamentales, y todo eso. No se lo cree nadie. Confiar la solución de los problemas a la materialización de una sede jurisdiccional, es de mentecatos. La falta de juicio de las personas es la causa principal de los problemas de la justicia.

 

Ahora el ayuntamiento ha puesto a disposición de la Junta el suelo que demandaba para centralizar y modernizar los juzgados de Huelva. Resta por saber qué argumento manoseará en adelante el Psoe para justificar que sus prisas no tenían más intención que la malevolente de atacar al enemigo Pedro Rodríguez. En Huelva, no cabe impartir justicia en condiciones dignas porque el partido popular no cede una parcela acorde a las necesidades, acusaban los psoecialistas. Lo mismo que el Ave nunca llegará a Huelva mientras no se desaloje a los vecinos de Las Metas. En idéntica dirección que los ochenta mil parados de Huelva traen causa de la nefanda política social y económica de Aznar. La casuística de las acusaciones de los componentes de la mesa camilla del chalet de El Conquero se entronca en la más sesuda filosofía de Feuerbach. O de Schopenhauer. Cosa. Oigan.

 

Toca mover ficha a la Junta de Griñán. Debe sacar fondos para edificar ese suelo tan gentilmente cedido por el consistorio popular. La duda reside en si escarbar en algún nidito de expedientes reguladores, si acudir a las subvenciones de cursillitos de formación, si pedir la cooperación de algún filesio suelto, si hurgar en la cueva de los fondos reservados, si solicitar un préstamo extraordinario al amigo Botín, si vender a empresa pública interpuesta el palacio de san Telmo, si recortar un poquito más el salario a los funcionarios o si congelar un par de añitos más las pensiones a los jubilados. Cabe acudir a los presupuestos. O malversar. O dejar de pagar alquileres inútiles. O prescindir de centenares de asesores de la nada. O eliminar gastos superfluos. O aquello en pasta.

 

Despejado el problema del solar, comienza la muralla de convertir el vano en macizo. Cumplido el compromiso por parte de Pedro Rodríguez, se espera la respuesta desnutrida de Petronila Guerrero. Corresponde equipar la desnudez. La Junta tiene un año por delante para mostrar, siquiera alguna vez, que la gente de Griñán no miente. Ya es difícil. Pero la esperanza es lo último que se pierde.

 

La ciudad de la justicia no traerá justicia a la ciudad. Si así fuere, renunciaba a todos mi patrimonio hasta la muerte. Con tal de que la justicia triunfase, lo doy todo. Por la justicia, no mato. Sí cedo.

 

Un saludo.