Blogia

Francisco Velasco. Abogado e historiador

MALDITOS

Mala gente. Perversos. Ruines y miserables. Malditos. Lo son quienes desean el mal y la muerte ajena. Maldita sea esta calaña de sujetos.

Un concejal de Izquierda Unida de Madrid acaba de dar un martillazo más a la estaca que se clava en el corazón de lo que fuera el partido comunista de España y hundirlo en las miserias de la degradación humana. Si la moral es el principio que rige los comportamientos individuales, este señor carece de principios y de finales, se refugia en el colectivo como garrapata parásita y adolece de ética política y, por supuesto, humana. Un desecho en suma.

El estado de salud de Manuel Fraga preocupa a muchos españoles. A otros ni les va ni les viene. A un elevado número la noticia les llama la atención. A este edil siniestro de la hundida izquierdona madrileña le llena de júbilo. Va a descorchar una botella de cava, anuncia el malévolo personaje. Al estilo de los asesinos de ETA. Valiente ralea.

El silencio de los cobardes apresa las palabras arrolladoras de Caio Lara. Dónde está el capo comunista que no condena a su camarada. Por qué el descabalgado Llamazares no se desmarca de su compañero de formación. A qué grado de desprestigio está llegando cierta clase política. Si el declarante no se retracta de la barbaridad, cómo es posible que no le hayan abierto inmediato expediente disciplinario previo a la expulsión de su partido.

Malditos los matarifes y malditos los que ríen sus gracias y alientan sus burradas. Malditos. No son los poetas malditos de Verlaine. Son los malditos pistoleros del fascismo. No hay genio en el verbo escrito de ese vocero de la muerte. La ouija es un tablero en el que el concejal ha colocado su copa para contactar con el espíritu de un hombre que, por fortuna, no ha muerto. Sobrevive en su lucha contra los años y la enfermedad. El concejal no retrata al personaje histórico. Invoca su propia autodestrucción. A falta de dones espirituales, reclama la guadaña que siega la vida del hombre. No es maldito por incomprendido. No lo es por bohemio que rechaza la forma establecida. Es maldito porque su palabra fétida alumbra el final del ciclo vital de una persona. Es maldito porque se esconde tras la democracia para justificar su canallesco mensaje.

El concejal puede realizar prácticas de brujería, ritos espiritistas. Con ellas encierra su voluntad de poder sobre el tiempo, sobre la historia y sobre los seres humanos. Por eso es maldito. Porque su afán de dictado le lleva hasta la muerte del otro.

Los malditos de la política cabalgan a lomos de caballos apocalípticos. Se entendería que, descreídos, contrariaran la ley de Dios. Lo que no se admitiría es que rompieran los valores de los hombres y los derechos humanos. Este concejal de IU es maldito porque repugna y, porque asquea, es maldito.

Deseo a Fraga un pronto restablecimiento. Si, por desgracia, falleciera a resultas de la afección pulmonar, servidor lo lamentaría. Como muchas personas que ven en la vida la paz y en la guerra la muerte. Del revés, malditos.

Un saludo.

LA COCHINA COCAÍNA

Las cloacas de la Junta de Andalucía son un monumento a la corrupción. Un dédalo de pasadizos oscuros que se entrecruzan. Lo que pasa es que los dirigentes sociatas son tan chulos que, a fin de no extraviarse entre la maraña de conductos, indicaban con flechas el camino a seguir. Flechas indicativas como en IKEA pero a lo bestia. Los comerciantes de la multinacional neerlandesa de origen sueco son excelentes guías y grandes orientadores. Los nepotes de la Autonómica griñanista no pasan de choricetes con ínfulas de Grandes de España.

Lo que venimos padeciendo los andaluces después de tres décadas de abuso dictatorial de los psoecialistas es para indemnización. Nos quedamos cortos los que afirmábamos que el Psoe había hecho de nuestra región un cortijo. De cortijo, nada. Todo un antro de vicios. Una secta fanática capaz de descerebrar a los adeptos y de crucificar a los disidentes. La ristra de casos de perversión gubernamental halla en la Consejería de (des)Empleo su cúspide de maldad. Los expedientes de regulación de empleo constituyen el no va más de la desvergüenza de una panda de mafiosos sin escrúpulos. Al río de noticias que los medios han venido vertiendo sobre la trama delincuencial tejida desde los altos cargos del (des)Gobierno andaluz, hay que añadir la de las juergas con alcohol y drogas.

Parece ser que el señor Guerrero, exdirector general de la Junta, utilizó el fondo de reptiles para algo más que favorecer a sus amigotes. Según ha declarado su chófer, porque un tipo tan importante como este señor necesita un vehículo oficial y un conductor particular para ser alguien, el supuesto testaferro de la red se gastaba sus buenos millones en copas y en coca. Cochina coca. Es decir, no sólo se inventaban prejubilaciones de cuento o subvenciones de chirigota o ayudas de carnestolendas, sino que una parte importante de la pasta malversada se destinaba a financiar las fiestas privadas del señorito.

Y en este festín de golferías, quién se extraña de que el exalcalde de Valverde tirase de tarjeta institucional para remunerar los servicios prestados en un lupanar de carretera. O de que el socio mercasevillano, el muy comunista Torrijos, diera buena cuenta en Bruselas de una mariscada pantagruélica con cargo a ya se sabe qué bolsillos. O que un conocido constructor consuele a su dilecta segunda esposa con un puesto directivo en un endeudadísimo organismo municipal de viviendas. Todo vale en el alcantarillado infesto de la ciudad de la injusticia levantada en Andalucía por gente afín al desprestigiado director general de la cosa.

Eso sí, ni Chaves ni Griñán se enteraban de nada. Ellos se mueven en circuitos celestiales a los que no llegan las desmesuras de sus amiguitos obreros del alma. Faltara más. Ellos son de otra casta. Sus hijos no se relacionan con el vulgo. Reciben, sí, pero no comparten ni departen ni reparten. Va a ser igual un presidente de Andalucía que un simple gobernador de una de las fuentes del tesoro. Y, además, la cocaína tiene purezas. Es cochina siempre pero no es lo mismo consumirla con un drogata que con una señora despampanante a tanto la hora.

Lo dicho. A la Juez Alaya habría que darle el premio a la entrega, al tesón y a la justicia.

Un saludo.

EJEMPLARIZAR


Desde el punto de vista de la moral, dar ejemplo. José Luis Rodríguez Zapatero pide a los congresistas de su partido político que lleven a cabo un debate ejemplar. Es decir, que se actúe conforme al valor de lo bueno y que se evite el desvalor de lo malo. De sus palabras se desprende, una vez más, vacío. Vacío porque en su jerga y en su quehacer, no distingue lo bueno de lo malo y porque si no sitúa debidamente el objeto, más descolocados se hallan los sujetos del mismo. El debate que propugna el expresidente no produce ni alude a un modelo cualificado de mensajes, de comportamientos o de personajes. Tan ejemplar puede ser el debate con el asesino De Juana como con la santa Teresa de Calcuta. Como es habitual en el señor ZP, la alharaca acalla los sones de la enjundia.

Ausente del Gobierno perverso que conformara para desgracia de los españoles, quema los últimos  cartuchos de su vida pública de relevancia. Le toca presidir el Congreso extraordinario -digan lo que quieran, lo es- del Psoe. A este respecto, ha prometido, él, el mismo que descendió a España de la Liga de Campeones a la competición por la permanencia en Segunda División, que la dirección federal garantizará a Rubalcaba y a Chacón que competirán en igualdad de condiciones. Mentiroso antes de abandonar La Moncloa, el embuste es inherente a su actividad política. El todavía líder de los psoecialistas demanda a los suyos un ejercicio de solidaridad en esta difícil etapa que atraviesa España. Lo que no dice es por culpa de quién. Claro, la autocita es espinosa y fanfarrona cuando viene acompañada de alabanzas. Mas si la crítica subsigue a la misma, entonces ni te digo. El zorro no se inculpa de las matanzas de gallinas. El autor siempre es otro y, especialmente, el gran adversario, el partido de los populares.

Malabarista y prestidigitador de trampas conocidas, encoge el labio inferior, hace huir su mentón, frunce la boca, simula espasmo facial, humedece los arcos superciliales y, con el aspecto contrito del mártir, agradece a sus compañeros en la irresponsabilidad que le hayan apoyado durante tantos años. Tendrá cara el prenda. Ah, señala, y perdonadme mis errores. De nuevo acude a la lítotes para significar cuáles y cuántos han sido sus escasos aciertos. El pueblo español le refregó los mismos en las pasadas elecciones. Todos conocemos el resultado. Salvo él, que se encarama a lo alto de la chaladura impenitente.

En tanto el icono de los Bardem elucubra, fantasea y se mete en vena una dosis gigantesca de falsa autoestima, Rubalcaba y Chacón andan a la greña postulándose como salvadores del naufragio del Titanic sociata. Chacón y Rubalcaba, los compañeros de viaje de ZP al caos, se ofrecen para sacar a España del atolladero al que ellos contribuyeron decisivamente a colocarnos. A falta de líderes de verdad, caudillitos. Uno, portavoz del Gobierno de Felipe durante el Gal y voz silente del Gobierno de ZP en el caso Faisán. La otra, catalanista de corazón, se luce como andalucista de pega. En ambos, el ansia de poder arrastra los barros de su mínima credibilidad.

Cualquiera de los nombrados es la antítesis del paradigma de lo ejemplar, de lo modélico, de lo edificante. Si Zp ha sido relegado al pódium esponjoso del Consejo de Estado, donde rumiará durante años su derrota, Rubalcaba debiera aspirar a poltrona similar en caso de que, en verdad, aspire a que su partido se reponga de la enfermedad que le contagiaron ciertos golfos. En cuanto a doña Carme Chacón, que siga acordándose de Olula y disfrute de la espléndida localidad almeriense de su padre. Al tiempo, que siga atendiendo sus negocios barceloneses. Políticos, claro.

Es preciso que el Psoe se recobre. La democracia necesita un poder opositor leal y constructivo. La enfermedad moral contraída es demasiado grave como para que elijan a un médico que jamás se matriculó en facultad de medicina ni practicó el curanderismo en jungla alguna. Si saben discernir qué es lo mejor para España, que se busquen otro galeno de fuerte sabiduría y ética hipocrática. Lo mejor para España no es lo mejor para el Psoe. ¿Verdad, Griñán? Criaturas.

Un saludo.

QUÉ BOCHORNO

Los niños que leímos el Catón y aprendimos en las enciclopedias Álvarez estamos desnortados. Los que, durante nuestra más tierna infancia, entendimos que matar y robar formaban parte de los pecados que proscribían los mandamientos de Dios, caminamos fuera de cauce. Quienes vivimos los duros días de la postguerra no sabemos si vamos o venimos. Donde no hay harina de valores, todo es mohína de moral.

El asunto ETA nos trae de calle. A los que peinamos canas y a quienes han seguido los telediarios sobre el tema. Una banda de asesinos se cuela en la democracia bajo el tupido velo de una sentencia cuanto menos discutible. El defenestrado gabinete zapatari se rindió a las coacciones de la cuadrilla de matarifes y nos vendió su claudicación ignominiosa como un éxito. A ver quién es el bonito que planta cara a la tropa de criminales sin que del enfrentamiento no surjan voceros mercenarios que acusen a los discrepantes de tocar tambores de nuevas guerras. Los muertos han dejado de ser víctimas. Han sido anatematizados por los fornidos porteros de la medioteca prozapateril. Se han convertido en obstáculos que impiden el avance de la democracia. Así.

Ahora toca poner en la calle a los presos sentenciados en firme. No basta con acercarlos a prisiones del País Vasco. Excarcelados todos. Después, se reivindicará una indemnización por torturas e injusta privación de libertad. En esta España, el que no llora no mama y el que no chantajea a las instituciones no cobra de ellas. Entendida esta premisa, los organizadores de esta red de traidores  sin capucha se han dado cita en Bilbao para mostrar los cisnerianos poderes. Movilizaciones a destajo y manifestaciones sin descanso. Aglomeraciones en la capital de Vizcaya como durante el franquismo en la madrileña Plaza de Oriente. Y que la vida no se detenga.

En teoría, la maniobra envolvente corre a cargo de Amaiur y los partidos abertzales. En la práctica, ya por acción insuficiente ya por omisión escandalosa, las demás formaciones vascas contribuyen al asedio. Las declaraciones de protesta de los partidos democráticos suenan a flattus vocis. Rajoy está sufriendo en su propia carne el posicionamiento de Basagoiti. Ni un paso adelante sin que el sucesor de Gregorio Ordóñez, de Carlos Iturgáiz o de María San Gil asienta. La política del PP vasco es de franco retroceso por más que se despachen opiniones de condena. PP vasco, que no PP español.

Escuchar al pueblo vasco no significa atender las exigencias coactivas del matonismo. El gobierno de Mariano Rajoy no debe confundir prudencia con cobardía ni silencio con mudez. Cualquier voluntad de mirar para otro lado en este tema sería letal. Los oradores de la macromanifestación bilbaína sustantivan la política española como de represión. Hacen un llamamiento a la responsabilidad y reclaman la libertad de quienes carecen de libertad por asesinar a españoles inocentes.

Los verdugos pretenden alcanzar un status de paz definitiva sin presos ni exiliados. Los verdugos son los que ofrecen la alternativa. Con una mano, la bomba. Con la otra, la parabellum. De ahí el bochorno. Se me enciende el rostro y me queman las vísceras. Me sofoco ante tan poderosas ofensas. Me altero por más que mi razón me insta a la calma. Uno no es Descartes.

Un saludo.

DESPACIO, DESPACITO

 

Los amantes heridos están que bufan. La prensa, la radio y la televisión del Movimiento Psoecial tiran a matar. Están al acecho. La pieza a batir es el PP. Por fortuna para la democracia, aunque sea evidente que ha faltado a su promesa de no subir impuestos, las medidas tomadas por el Gobierno de Rajoy son de izquierdas. El aumento de la fiscalidad respecto al IRPF será progresivo y progresista, pero de liberal tiene poco. Los medios del partido de Rubalcaba atacan al sujeto pero olvidan el objeto. Cosa lógica en quienes se autotitulan independientes aunque de libres sólo tengan la capacidad de bascular el plano horizontal hacia el sol que más calienta.

 

Con lupa. Los movimientos de los nuevos ministros van ser escudriñados con la minuciosidad del analista químico. Ayer se atacaba la ley Sinde y hoy se defiende la ley Wert. Todos elogiaban en 2007 la ley del suelo, pese a su carácter intervencionista, y pocos se hacen eco en 2012 de la decisión de Rajoy de prorrogar la actual valoración del suelo urbanizable. Los grandes beneficiados, los bancos. El dinero surca mares desideologizados si bien surfea sobre olas que vienen de la derecha o de la izquierda. Las finanzas siguen instaladas en la base de la recesión. La confianza que inspira el Gabinete de Rajoy ha despertado ligeramente a la Bolsa. Nada de campanas al vuelo. La cosa está mucho peor de lo que todos presuponíamos por más que lo temiéramos.

 

Lo del déficit seis era una entelequia. El ocho se aproxima más a la realidad. La hemorragia brotaba por una herida más ancha de la marcada. La lesión afecta la integridad de las paredes del vaso financiero. Demasiada pérdida de sangre e ineficaces mecanismos de hemostasia. Montoro y De Guindos deben atender la vasoconstricción a la vez que agregar plaquetas y coagular el rojo líquido viscoso. Los tres niveles de la Administración han de reducirse a uno. El tres por uno funciona cuando se ahorra. Para malgastar, ya hemos tenido siete años de desajuste protagonizado por el recepcionista del collar de Isabel la Católica.

 

Los españoles vamos a pedir a los reyes magos el fin de la crisis y de la sangría del paro. Al mismo tiempo, solicitamos a los zapadores de la Oposición que no llenen de minas mortíferas el campo de moviemiento del Gobierno. En dos semanas no se arreglan los destrozos de los zapaterianos. Ni en un año. Los monos aulladores deben contener la laringe. Los “rajoyanos” son la única esperanza que nos queda a los españoles. Que no escandalicen ni consignen soplapoyeces. Más les valiera haber denunciado los desmadres y las corrupciones de los beneficiados por el “onceme”. Entonces, como muertos bien vivos. Ahora como vivos bien muertos de unto oficial.

 

Despacio. Vísteme despacio que tengo prisa. PRISA y Roures. Público y País. Ser verdad que no mentira. Que los rayos de la maldad no confundan más de lo que ya embrollaron. Como dicen las sagradas escrituras, que muchos enardecidos no vean la paja en ojo ajeno e ignoren la viga en el propio. Muy despacio. Sin Prisa. Público, sí, pero con dinero privado. Con subvenciones, cualquiera es Cuba.

 

Qué tal si dejamos trabajar al Gobierno. Despacito y buena letra.

 

Un saludo.



REYES MAGOS

 

 Que digo yo que por qué. Que por qué el fraude se ha apoderado de la sociedad española. Que por qué la verdad ha huido de nuestra vida social. Que por qué algunos políticos se inmolan éticamente con tal de acceder, a dedo, a un alto cargo en la Administración. Que por qué estos advenedizos que venden su dignidad por un plato de lentejas no se responsabilizan después de limpiar la escudilla de barro. Que digo yo por qué admitimos como normal lo que no es sino una estafa a los valores de cualquier país civilizado y democrático. Que por qué consentimos que ciertos personajillos de tres al cuarto se hagan trajes institucionales a medida de su perfil y de su impudor. Que digo yo.

 

Que digo yo si es verdad que Javier Arenas, en el caso de que el PP arrebate la Junta de Andalucía al Prisoe, va a cerrar la tupida red de embajadas hueras y de cancilleres fútiles que Chaves ha ido tejiendo y ubicando por todo el mundo para dar salida a sus enchufados. Que digo yo si alguien podrá creerse que la tijera de la reforma va a segar la sede andaluza en Madrid que regenta/distrae don Julián Martínez, presunto novio/marido de la excelentísima Bibiana Aído. Que digo yo si no será un ardid preelectoral la intención de poner en la calle a cualquier miembro de las empresas públicas fantasmas levantadas por el maligno espíritu del Psoe a fin de situar estratégicamente a sus compinches. Que digo yo.

 

Que digo yo que si el PP gana las elecciones autonómicas de marzo y pone fin a treinta años -que parecen siglos- de dictadura psoecialista en Andalucía, los ciudadanos podremos pensar que, en adelante, la veda al enchufismo será una realidad y no un vano compromiso. Y que los secuaces de los fraudes en el empleo serán apeados de sus poltronas en las distintas delegaciones de las Consejerías y enviados, ipso facto, a los puestos de donde nunca debieron salir. Y si estaban en paro, al paro. Y si trabajaban en escalones ínfimos de los organismos públicos, que a ellos retornen. Y que si han cometido fechorías en nombre de su partido, contra ellos la acción de regreso. Y que si pretenden boicotear la oleada regeneracionista de los populares, expediente disciplinario que te crió. Lo que sea preciso, dentro de la legalidad más estricta -la que ellos se pasaron por el arco de sus golferías-, para que los derechos y libertades vuelvan a subirse a la posición constitucional que los psoecialistas desnaturalizaron. Que digo yo.

 

Que digo yo que a los nuevos inquilinos del palacio de San Telmo no les temblará el pulso a la hora de levantar las alfombras -si queda alguna- y revelar en toda su crudeza la dimensión del erial en que Griñán ha convertido el vergel andaluz. Que la lealtad presida las resoluciones de la Administración y la cooperación con la justicia alcance la carta de identidad de los nuevos dirigentes. Que la telebasura sea recogida y almacenada en contenedores herméticos a la vez que apartados de los programas los irresponsables que los produjeron y los infames que procedieron a su difusión. Que Canal Sur se convierta, al fin, en una empresa digna que emita calidad a precio de televisiones privadas y que si la deuda acrece, se ponga a los culpables en la puñetera calle. Que digo yo.

 

Y, en fin, que digo yo, que si el futuro nuevo Gobierno autonómico se toma en serio la lucha contra el fraude fiscal, comprobaremos hasta qué punto los curritos mileuristas están pagando la vajilla de La Cartuja a precio de Sèvres y que lo del trabajo de chinos no se refiere a los habitantes del país con capital en Pekín, sino a los pocos andaluces que a estas alturas del siglo XXI venimos soportando a los mandarines del desgobierno sociata. Que digo yo, Reyes Magos, que si no puede ser todo lo que se denuncia, al menos os llevéis con vosotros, bien lejos, a la camarilla chavesiana y griñanista. Que lo demás llegará por añadidura.

 

Un saludo.

DIFERENCIAS PROGRAMÁTICAS

 

 Es cuestión de ideologías. La expresión retrata a muchos sinvergüenzas que, envueltos en la bandera de la izquierda, reclaman el impuesto revolucionario a los que, de alguna manera, precisan la sonrisa cómplice de los chantajistas. Menudos mercachifles y buhoneros de la politíca pululan por esos submundos de la gobernanza. Partida de bandoleros golfos con vitola de demócratas de hace un ratito. Es que empiezan a hablarme de ideologías y me acuerdo del palo en las costillas que propinaba Engels a esta jauría de canallas.

 

La ideología del mercasevillano Torrijos es la mariscada gratis. La diferencia programática del bollullero Valderas es la torre perpetua del cómo permanecer en el machito sin dar un palo al agua del trabajo manual. Y así hasta contar un rosario de piezas nauseabundas. El móvil del presente artículo me lo ha proporcionado un buen amigo. Me reenvía un video en el que el parlamentario Javier Aguirre, del PNV, lanza una andanada dialéctica de enorme enjundia a los abertzales de Ezker Batúa, para que me entiendan, la Izquierda Unida del País Vasco. La discrepancia ideológica del partido que liderara Madrazo se reduce a un acto prosaico de colocación a dedo y de subvención a troche y moche. Que si treintaytantos camaradas del partido deben entrar en instituciones públicas y, además, que nos han de ceder graciosamente unos milloncejos de pesetas. Si es así, que nada, que PNV e IU somos la misma cosa, defendemos idénticos intereses. Desgraciados que toman en vano la hermosa palabra de la ideología.

 

La ideología de El País, del diario Público o del boletín parroquial del Psoe onubense se escribe con pe de pasta. Directamente proporcional el mensaje progresista de los pseudoperiódicos con el dinero que rellena el convoluto. A más dinero, más carga ideológica. Y un pirulí. El anuncio de la editora de Público de un expediente de regulación de empleo pone de manifiesto la independencia de este medio. La misma que tiene el que fuera monopolio de Polanco. Desaparecidos Zapatero y Felipe y chupando banquillo Rubalcaba, los otrora poderosos medios tiran del despido para que los grandes jefes sioux sigan viviendo en la opulencia. En cuanto a Odiel o El Periódico, vaya usted a saber, por el mismo caminito que sus compañeros de fatiga y socios de cazuela.

 

Es verdad que el cierre de un medio de comunicación es una herida en la pluralidad de un sistema democrático. Lo sostengo y defiendo hasta donde sea posible. Duele que un trabajador pierda su empleo. Lo que rechazo porque lo deploro es que determinados empresarios de la bazofia se escuden tras las marcas de una radio, de un diario o de una televisión para hacer pingües negocios en nombre de la libertad. Una leche. Rezuman la dictadura de Pravda. Estos empresarios utilizan el dinero del pueblo para fines espurios. La mentira y la tendenciosidad forman parte del entramado. Emprender es acometer un empeño especialmente si encierra una dificultad o un riesgo inversor. Si no, de qué. Con dinero del contribuyente monto yo una cadena de IKEAS y setecientas tiendas de Zara.

 

A los de Izquierda Unida le dejan gobernar y la banca pública cercena los derechos de la banca privada. Mira que los banqueros privados tienen que callar. Pero imaginen a Llamazares de Presidente de la Banca Pública de Asturias o a Caio Lara al frente del Banco de España. Bueno, de pesadilla. Nuestro país volvería a posiciones tercermundistas estilo Cuba o modelo Chávez. Eso sí, entre enchufados, esbirros, mercenarios y sus familiares, un montón de basura ideológica. Para que cuele. Que ingenuos hay más que piedras de mechero.

 

Mientras tanto, muy dignos, los jefezuelos de la camarilla de IU ni saben ni contestan. Andan a tortazos con los mercados y con la derechona. Hasta que sean untados debidamente. Por cierto, a ver si Méndez y Toxo se aferran a la discrepancia ideológica para cargarse a Fátima Báñez y, con ella, la imprescindible reforma laboral. Miríada de caraduras.

 

Un saludo.

IDUS DE MARZO

Con el agua al cuello y la soga del ahorcado por si el ahogamiento no se produjese. Así está el señor Griñán, que se intitula, con pompa y sin sonrojo, presidente de Andalucía. Los idus de marzo anuncian el peligro del naufragio. Relataba Plutarco, en referencia a Julio César, que el dux romano se mofaba de los augurios del mes de Martius. Ya lo ves, reprochaba a su vidente, los idus han llegado y aquí sigo. Vivito y coleando. A lo que el médium respondió: espera a que acaben. El resultado es bien conocido. Shakespeare nos legó su famosa frase: ¡cuídate de los idus de marzo!

 

José Antonio Griñán no es Julio César. Ya quisiera el presidente botellero tener la grandeza del personaje histórico. Griñán pasará a la leyenda oscura de la patria chica por la ola de corrupción que consintió durante su mandato, por los silencios cómplices que mantuvo frente a los desmanes de su antecesor y, sobre todo, por la situación ruinosa en que ha dejado a la Autonomía. Bruto traicionó a César. Griñán no sufrirá el apuñalamiento de los senadores como el dictador de Roma. Su muerte política no será consecuencia de un acto heroico en favor de la república ni cuestiones de rencores o envidias de sus cercanos. Griñán perderá el poder si el pueblo recupera la memoria, si mira la calamidad que se cierne en su derredor y si la atribuye a tres décadas de desmadramiento.

 

En San Telmo, el barroco palidece absorbido por el rococó. Exacerbada escenografía para tan escasa creatividad constructiva. El neoclásico acecha porque la austeridad reclama su sitio. Griñán amenaza con la ola conservadora que se aproxima y, sin embargo, oculta la marea negra de la ruina que cerca el territorio y asedia a sus habitantes. El impío señor ve la paja en ojo ajeno y desconoce la estaca en el propio. Se puede salir de la crisis por la izquierda, subraya el gran dictador del embaucamiento. La derecha, corea, no puede crear empleo ni sacarnos de la recesión.

 

El gran problema de Andalucía se llama Arenas, proclama impertérrito. La derecha no es la solución, insiste. Temed al PP, alientan los súcubos. Rajoy debería salir al paso de esos temores y, cobijado en el valor de la prudencia que no tuvo el pontifex maximus de Roma, parafrasear lo que César contestó a Calpurnia, su esposa: sólo se debe temer al miedo. El todavía presidente de Andalucía desprecia los idus de marte por más que se aferra a los últimos tablones del poder que conserva. A falta de proyectos e ilusiones a la ciudadanía, cultiva el fundo de los recelos y de las angustias.

 

Los idus de marzo predicen el fin del imperio y del despotismo iletrado. El partido generador de funcionarios envueltos en delitos de concusión sufre las embestidas de sus propios dirigentes. Carece de un liderazgo firme y busca al Bruto y al Casio que claven la daga mortal. Si uno apostase por el final del partido socialista, apoyaría la candidatura de Rubalcaba. Si por su amargo tránsito por el desierto de la oposición, jugaría en favor de Chacón. Si se desea borrar de la faz de la tierra a la formación política que fundara Pablo Iglesias, ayuden a Griñán a ganar las elecciones andaluzas.

 

Los idus de marzo conducirían a España al desastre de la dictadura más fascista que se conociera en nuestro país. El Estado podría salir de su trance. Nuestra Autonomía quedaría sumida en el letargo de un invierno económico y moral insufrible.

 

Idus de marzo. De marte, el señor de la guerra. O de la paz. Nos toca a los andaluces decidir.

 

Un saludo.

LA EMPALIZADA

Tengo a José Pablo Vázquez Hierro por una persona honrada. En el viejo y propio uso de la expresión, lo considero un caballero. Noble en tanto leal y desinteresado. He compartido con él tertulias en el programa de Paco Morán. Nunca escatimé elogios para con sus mensajes ecologistas y políticos. Nada hay, por el momento, que me impulse a minorar mis públicas alabanzas. Sí existen, sin embargo, sombras que apagan los fulgores iniciales. Máculas que entoldan la luz y oscurecen la memoria. Vallas que se levantan. Parapetos que ocultan. Verjas que separan. Barreras y barridos. Apartados y atropellos.

José Pablo Vázquez obtuvo una concejalía en las pasadas elecciones muncipales. Un logro extraordinario. La reflexión que subsigue viene del análisis político. La concejalía se adjudica, jurídicamente, al candidato número uno. Desde el punto de vista moral, el éxito electoral es propiedad exclusiva de la Asociación “Mesa de la Ría”. Así lo he creído y de esta idea hago causa. No es José Pablo el artífice del triunfo. Sí lo es la Asociación a la que pertenece. Sin disminuir un gramo la masa de prestigio que aporta José Pablo, el arquitecto no es Pedro Rodríguez. Es decir, el alcalde de Huelva sí posee un carisma y un gancho de atracción para el PP que, ni de lejos ni de broma, es atribuible al bueno del concejal ecologista.

Nuestra Constitución prohíbe el mandato imperativo y, pese a ello, la partitocracia lo establece y lo enarbola como distintivo esencial. La contradicción es evidente. José Pablo ostenta un acta de concejal y, desde un punto de vista constitucional, no cabe polémica al respecto. Cosa distinta es que la legitimidad discurra paralela a la legalidad. En el caso de la Mesa de la Ría, dada su singularidad asociativo-partidista y especialmente a causa del gravísimo problema ambiental de la ciudad, centro y causa de la constitución de esta formación, disociar el órgano del representante puede convertirse en un auténtico fraude de ley. Al menos, de ley moral, porque, reitero, el principio que rige nuestros comportamientos es la ética.

Mi comentario no descansa en entrevistas con representantes de las partes en conflicto. Ni he hablado con José Pablo ni he mantenido conversación alguna con Aurelio González. De ambos guardo una impresión modélica y hacia los dos proyecto mi respeto personal. A juzgar por las declaraciones de uno y otro en los medios, el señor Vázquez Hierro está equivocado. El proyecto de ciudad que esgrime el arquitecto como plataforma reivindicativa electoral residía en la erradicación de la contaminación del aire, del suelo y de las aguas. A partir de esa premisa mayor, podemos llegar a la conclusión que se quiera. En caso contrario, estaríamos hablando de una base conceptual difusa que todos los partidos defienden.

La recuperación de la Ría de Huelva es el norte de la Asociación que ahora preside Aurelio. Cualquier desviación artificiosa de la brújula partidaria constituye una estafa dialéctica. La democracia sufre un duro revés con este litigio. Uno piensa, en su ingenuidad de bien y en su lucha por la honradez, que los cargos electos precisan un plus de humildad y de adhesión a los postulados de la lista que les ha encumbrado. La institución adquiere vocación de servicio cuando la misma se pone a disposición del pueblo. Si prima el interés del representante elegido, entonces se cae en la proclividad de lo particular. Si los postulados del partido disgustan, se abandona el mismo y se teletransporta el cargo.

Desde mi punto de vista, y para concluir, si José Pablo Vázquez ha dimitido de su cargo en  la Asociación o Partido, debería poner su concejalía a disposición del grupo. Él y quienes se hallan detrás de él en la sucesión. De no ser así, la erección de la empalizada antidemocrática nos sumiría a los votantes en un estado de decepción brutal. José Pablo y los que con él colaboran en el Ayuntamiento. El sueldo y los pluses no los paga el Consistorio. Los abonamos los contribuyentes. Para engaños ya tenemos a los de Mario y los suyos. José Pablo no puede pasar de héroe a villano por una decisión errónea y por una interpretación perversa. Aurelio debe exigir la dimisión del José Pablo y la de todos los que quieran aprovechar la renuncia de éste. Si algo tengo claro, es que la marcha de José Pablo debe comportar la salida de todos los que se amparan en él para medrar, trepar y cobrar. Todos y todas. Llorando y Yolanda.

Un saludo.

LA JUSTICIA INDEBIDA

 

Huelga de hambre. Una ciudadana ha tenido que recurrir a tan radical decisión para que alguien tenga en cuenta su legítima reivindicación. El Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva, institución de excelentes profesionales sanitarios pero de muy endeble organización gestora, vuelve a salir a la palestra por hechos bien desagradables. Allá por el año 2005, que ya ha llovido, una niña falleció a raíz, no digo como causa, de una operación de apendicitis en el citado centro. La desgracia no terminó ahí. Cuando Judas traiciona, la deslealtad se viste de justicia. Ciega y armada.

 

La madre de la pequeña interpuso una denuncia, por presunta actuación negligente, contra los responsables de la institución. Al cabo de seis años, el juicio no se ha celebrado. Seis años. Hasta que las aguas fracturan las rocas y éstas se precipitan en forma de alud. Aplaste a quien aplaste. Seis años y una huelga de hambre el día nochebuena. Seis años de proceso paralizado. Seis años de dilaciones indebidas.

 

El artículo 24 de la Constitución señala el derecho a un proceso público sin dilaciones indebidas. Los juzgados y las audiencias provinciales, en su caso, deben ejercitar los recursos y mecanismos procesales que permitan dar a los pleitos el curso legal que corresponde. El primer baluarte contra los retrasos judiciales es el propio proceso. Cuando esta trinchera falla, el daño a una de las partes, la denunciante o demandante, es innegable. A partir de ahí, urge la indemnización. El dinero ha de subsanar los efectos de la dilación y el Estado se convierte en responsable patrimonial.

 

El artículo 106 de la Carta magna apunta al marco de la actuación ineficiente del servicio público de administración de justicia en base a su anormal funcionamiento. Adquiere carácter de bananera una institución cuyo decano actúa impelido por una publicidad lesiva en un día especialmente emocional. Entre varias sentencias del Tribunal Constitucional, la número 133 de 1988 es singularmente explícita. Refiere que en cada caso se verifique que la dilación es atribuible al juzgado, que el órgano jurisdiccional no pueda justificar la demora y que la duración de la irregularidad trascienda lo tolerable. Ya me explicarán por qué seis años para un litigio de complejidad relativa.

 

Cui prodest. Quién se beneficia de la demora. El presunto culpable. El Supremo se esfuerza en dar cobertura dogmática a la dilación como justificante de una rebaja de pena. Hagan cábalas y resten números. Corresponde a los secretarios judiciales la ordenación formal y material de los procesos en cuanto encargados de su correcta tramitación. Por su parte, los jueces deberán dictar las resoluciones necesarias para dar curso al proceso. Pero en el presente caso, entre unos y otros, la casa sin barrer. Seis años.

 

La justicia parece ciega pero es vidente. Su organización en España da la imagen de nefanda y, sin embargo, lo es. Me conozco más de un pleito que se sigue por el procedimiento especial de protección de derechos fundamentales, que lleva la tira de años a espera de un empujoncito para seguir. Pese a su carácter sumarial, avanza a ritmo de caracol sin mucus. Y el Decano... El Decano. Hay que preguntar al Decano si procede otra manifestación callejera, si conviene una noticia en primera página o si vale una denuncia ante el Consejo General del Poder Judicial.

 

La justicia lenta es mala por injusta y por ineficaz. Fomenta la corrupción y posibilita la impunidad de los corruptos. Entre éstos, la administración pública ocupa un lugar de triste privilegio. Máxime si el proceso depende del administrado que demanda, de la administración demandada y de la administración que ha de resolver. Entonces, el galimatías es tal que...salga el sol por Antequera.

 

Tiendas de campaña y a la calle.

 

Un saludo.

DOS MIL DOCE

 

 Apenas unas letras. O unas cifras. El año comienza y termina por dos. El dos es un número revolucionario. Rompe con la unidad e incluso con la idea del monoteísmo. El dos es la díada que exalta la imaginación pero se pliega en la obediencia. Padre y madre. Noche y día. Oposición de contrarios. Hace mover el mundo.

 

Dos mil doce viene cargado de problemas graves. Grandes soluciones. No queda otra. Y mucha paciencia. La vida en pareja y en sociedad exige cariño pero sobre todo respeto y comprensión. En caso contrario, subiremos a la cornisa del egoísmo. Y desde ella nos precipitaremos contra el duro e implacable suelo.

 

La primera profecía maya situaba en diciembre de dos mil doce el fin de mundo. Aquella cultura precolombina desapareció. Acaso prendida en la red de síntomas que predijeron pero no supieron controlar. Consideraron igualmente divinos el bien y el mal pues eran tan inseparables como la vida y la muerte. Padre y madre, ying y yang orientales, revelaban la fecundación. Dos. La esencia es el dos. Salvo el dios único al que nunca abandonaron. Era el dios absoluto, dador de medida y de movimiento.

 

Dos mil doce embiste con fuerza. Nos queda demostrar que la sequía se combate con lluvias prevenidas, que la miseria se solventa con la riqueza amparada, que la muerte se combate con la esperanza de una vida mejor, que la guerra se golpea contra la fortaleza de la buscada paz o que la abundancia sigue a la escasez de las vacas flacas.

 

Dos mil doce se inaugura hoy. El fin del mundo es la rendición de los seres humanos. De nosotros depende. En la humanidad se halla la fórmula de la victoria. No hay más símbolos que los que representan la razón, el amor y la voluntad de seguir creciendo.

 

Que este nuevo año sea fructífero para todos. Para todos.

 

Un saludo.

EL COLLAR DEL PREMIO A LOS MALOS

 

 Hay noticias que duelen hasta lo más profundo. Aguijonean los valores más sagrados. La concesión a Zapatero del Collar de la Orden de Isabel la Católica me parece una afrenta, una bofetada con mano, un guantazo en rostro helado. En la misma medida que se condecora a los ministros de su nefasto régimen con la Gran Cruz de Carlos III. Vaya, es que ni de broma. Una distinción que nombra a la reina que moldeó la nación española para quien discutió esta idea, me resulta indigerible. Del mismo modo que me resisto a tragarme que se trata de un acto de doble intención el entregar una cruz a los descreídos del Gobierno cesante entre los que varios se significaron por denostar el cristianismo. Una burrada en toda la extensión de la palabra. Y el autor de la misma no puede cometer un exceso de esta magnitud. No, señor Rajoy, no.

 

Este tipo de actos de contenido protocolario son cañones que carga Satán. No se puede premiar a un conjunto de individuos que han podido gobernar pero prefirieron traer el caos. A estos sujetos, un regalo y a los que trabajaron con honradez y denuedo, un recorte de salarios o una subida de impuestos. Inadmisible. A los autores del desaguisado y artífices del desplome de nuestra economía, un galardón. A las víctimas de estos ineptos e incapaces, una patada en sus bolsillos y un manotazo a sus esperanzas de regeneración política. No cabe castigar a los buenos. Ni laurear a los malvados. El mundo al revés.

 

Decía Fenelón que los niños tienen más necesidad de estímulo que de castigo. Comparto la idea. En sus justos términos. Lo que nadie en sus cabales puede defender es que se aliente a quienes hacen mal a los demás. En la alabanza y en la reprensión, la justicia es reina y su dictamen se fundamenta en la lógica y ésta descansa en la autoridad moral de quien loa y de quien amonesta. Los premios no merecidos pierden fuerza y provocan desinterés.

 

Galbraith, el economista estadounidense, aseguraba que el libre mercado no premia a los buenos y virtuosos sino a los corruptos y viciosos. El libre mercado, que no el Gobierno democrático. Este articulista no pide al neogabinete popular que censure o afee en público las malas artes del desgobierno psoecialista. Basta con que muestre el alcance del trance heredado. Sin añadir ni restar circunstancias. La verdad pura y dura. No es cuestión de sermonear ni de disimular. Ni siquiera de increpar y menos de escarmentar. De lo cual se deduce que tampoco es tiempo de aplausos u ovaciones. Si no, quién va a creer que el déficit es del ocho por ciento y no del seis. Los tanques de Rubalcaba se disponen, como el convoy de Queipo de Llano, a dar setecientas vueltas en torno a la categoría del gobierno saliente, públicamente homenajeado a través de honras oficiales propiciadas por el Gobierno de don Mariano. Sería el acabose.

 

Ya embarcados en descomposiciones de esta factura, propongo se decreten medidas conducentes a elogiar labores individuales del equipo al que el pueblo español ha puesto en la puñetera calle. Por ejemplo, al señor Conde Pumpido, la Orden del Mérito de la Toga Embarrada. A la señora Bibiana Aído y a doña Leire Pajín, ex aequo, la Medalla de Oro Abortivo con Escudo Rosa de Progresía en el Puño. A don José Blanco, la Gran Medalla del Demérito Penitenciario. La Medalla Minus Ultra con distintivo rojo al Excelentísimo señor Moratinos y a la Muy Ilustre doña Trinidad Jiménez por su contribución al aislamiento internacional de España. En cuanto a Zapatero, muy por encima de los demás, la Real Orden del Reconocimiento Civil a las Víctimas. A las víctimas, como quieren los de Garitano y compañeros del hacha y la serpiente.

 

Respecto a Rajoy, que si está cansado, que se relaje. Si está mal aconsejado, que cambie de asesores. No sea que la jauría de los enemigos que huelen su rastro le agracien con el Toisón de Lata de la Derrota en las Elecciones Andaluzas. Es que... Eso de premiar a los más perversos tiene un morbo que maldita la gracia.

 

Un saludo.

LA NUBE Y EL VIENTO

De vientos y de nubes. Vendavales y brumas. No acaba de hacer las maletas y el hombre quiere sentir sobre sus hombros el armiño del poder. Si no de una cosa, de otra. Lo importante es ser alguien. En casa lo tiene difícil. En ella, el viento no es propietario ni la soledad de la derrota te permite vigilar el paso de las nubes. La soberbia se traviste de humildad pero el calor de la primera acaba desvelando la falsedad de la segunda. Cuestión de tiempo.

 

Lo cierto es que el expresidente del Gobierno se aburre. Los focos le han abandonado. La jubilación precipitada suele sentar mal a quienes tienen la cabeza a pájaros. Los que reciben el premio euromillones de su vida ansían volver, como el criminal que vuelve al escenario de su fechoría, al festival de la propaganda de los telediarios del régimen. Don José Luis, antes ZP y mucho tiempo atrás, el hijo de su padre, necesita tablas. Las bambalinas son indigestas para los que se han hartado de poder. Cuesta asumir la jubilación a las personas que, a lo largo de su vida laboral, desempeñaron un carguito de mando/mango. Desposeídos del poder, se mueven como los sargentos chusqueros de los años setenta. En el cuartel y con uniforme se creían dioses. En la vida civil, se difuminaban en la muchedumbre más vulgar.

 

Así que ZP ha manifestado su querencia a las partidas de mus y de dominó. Ya le ha dicho al Jefe del casino que, ya, cuanto antes, quiere ingresar. Que está solo, triste y no sabe qué hacer, mano sobre mano, todo el santo día. Que eso del vapor de agua de la atmósfera es un concepto demasiado onírico. Un paseíto de vez en cuando por la capital hasta el antiguo Palacio del duque de Uceda, en plena calle Mayor, reconforta. Mi chófer me lleva y me trae. Me trae y me lleva.

 

Nato. ZP es consejero nato. En Andalucía dirían que de nativitate o de capirote. Pero bueno, lo de nato vale, sobre todo a quien tanto luchó en favor de los nonatos. Interesa, eso sí, que no opine mucho y que, si lo hace, se le exija fundamento. Como presidente fue un desastre en tantas cosas. Alteró la armonía del sistema en vez de consolidarla. Introdujo la arbitrariedad en la técnica normativa y los conflictos entre altos tribunales se dispararon. La buena praxis de la Administración fue interpretada a lo chiquilicuatre. La conflictividad ciudadana se encaramó a la azotea de la sana convivencia. Un modelo.

 

Pues nada, ahora al Consejo de Estado. De por vida. Los hay con cara. Frente a la pensión ridícula de millones de pensionistas, el jubileta de lujo se embolsa alrededor de veinticinco millones de pesetas cada año. Rostro pálido. Privilegios a gogó. Va a marcar una época. La democracia a.ZP y la democracia d.ZP.

 

En el viejo Madrid de los Austrias, Zapatero ha puesto el chiringuito. Con él y la señora De la Vega, los españoles podemos estar tranquilos. Las consultas a tan alta institución pasarán por el tamiz de estos (in)dignatarios. Lo que espero del sobrio juicio de Rajoy y de sus ministros es que evite el conducto del artículo 2 de la ley orgánica 3/1980. Ni un dictamen. Pedirle a ZP un dictamen sería un suicidio. En cuanto a los ciudadanos, si tienen interés por consultar algo, acudan al dueño del quiosco más próximo. No demos cancha a este señor. Confunde un apretón de manos con una dación en pago. Menuda hipoteca nos ha dejado el ilustre y esclarecido varón.

 

Un saludo.

CAAMAÑO VIENE DE AMAÑO

Se dice de alguien que ha llegado al colmo cuando ha logrado tal nivel que razonablemente no se puede superar. El colmo de la maldad, el colmo de la gracia, el colmo del amaño.

 

Don Francisco Caamaño, actual exministro de justicia, sucedió al ínclito y afamado Fernández Bermejo, gran cazador expedientado por carecer de licencia para cierta actividad cinegética que practicó junto a esa estrella judicial en declive que es don Baltasar Garzón. A fin de escribir este artículo, me documenté en diversas fuentes. Una de ellas es, para disipar dudas, en El País. Este periódico publicó en 2009, acerca de don Francisco, que el nuevo titular de la cartera ministerial “tiene buenas relaciones tanto en el Gobierno, el partido y el grupo parlamentario. Goza de la mayor consideración personal y profesional de José Blanco, vicesecretario del PSOE, y José Antonio Alonso, portavoz parlamentario de los socialistas”. Sic. Más clara, el agua de Sierra Nevada.

 

Designar a Caamaño como el colmo del amaño acaso sea una exageración. Es posible. No obstante, no me tiembla la mano al teclear que este político gallego ha dado muestras extraordinarias para darse trazas o para levantar artificios con tal de conseguir algo que ni es justo ni es merecido. Este coruñés cuarentón sí ha sido un excepcional regulador de la nada y reformador de lo que funcionaba medio bien. Siempre se mostró enemigo de las penas de telediario, salvo que las mismas encausen a gente del Pp. Ellos son sujetos en los que la presunción de inocencia ha de someterse al crisol de la filtración de los sumarios judiciales. Pues sí. Y mejor que sean los fiscales -hasta que Conde Pumpido sea destituido- quienes instruyan los procesos. Eso siempre que, en caso de que Rajoy gane las elecciones generales, entonces se recapitula y, de lo dicho ni mú, se vuelve al juez como garante de la instrucción.

 

La objetividad es una perla peregrina que está al alcance de muy pocos bolsillos y de casi ninguna puñeta. Desde luego, Caamaño conoce poco el término pues no se aplica al objeto en sí mismo sino que depende de intereses muy particulares y a maneras ideológicas de pensar o de sentir. Las filtraciones del Gürtel o del Nóos no han despertado el sentido inquisitivo del señor Caamaño para restablecer la violentada legalidad de mantener el secreto. Total, mientras se divulgue indebidamente la ropa sucia de algunos, mínimas objeciones. Cosa distinta es que las revelaciones se produzcan sobre el caso Campeón y perjudiquen a su mentor político, el muy honorable señor José Blanco. Por ahí no pasa Caamaño.

 

Esas filtraciones desgraciadas deben ser investigadas por el Poder Judicial. Otras, no. Y, además, quién se atreve sino un preso acusado de falsedad y fraude a acusar a un modelo de conducta ejemplar como don Pepiño, tan transparente él y tan cercano a los más desvalidos, que no duda en parar el coche oficial en una gasolinera y socorrer a un pobre empresario que solicitó su ayuda. Así que ojo al dato. Blanco es "inocente mientras no se demuestre lo contrario", como "cualquier español".

 

Al enterarse de que la Fiscalía ha decidido pedir al Supremo que se declare competente para investigar a Blanco en relación con la "operación Campeón" y que abra un procedimiento sobre estos hechos, al del amaño se le han abierto las carnes. Lo que no se puede consentir, remacha Caamaño, es que se anticipen juicios, pues cada cosa tiene su tiempo. Y de Garzón, idem de idem. Correa, Camps, Fabra y otros apellidos peperos se interpretan desde otra óptica. Van a comparar. Por favor. Por otra parte, si fueren condenados, ya se les indultará como al banquero Sáenz.

 

Ya les digo: Caamaño viene de amaño. Zapatero, de embustero. Blanco, de garçon y Garzón, de campeón. Queda en casa. El amaño. Caamaño ya barrió para ella.

 

Un saludo.

LA INCÓGNITA

 

 Por fin. Maná deseado. España vuelve a tener un gobierno. Rajoy se ha puesto al frente de un poder ejecutivo con autoridad democrática, moral e intelectual. Los españoles hemos estado huérfanos, desde 2004 a 2011, de un consejo de ministros. En lugar de consejo, se implantó una camarilla y en vez de ministros, se nombraron centuriones de carnaval. La Moncloa más parecía el Gran Teatro Falla en calendas de febrero. Lo de Zapatero no era una ecuación matemática. Era un ente informe desparramado por todos los resquicios de la sociedad.

 

La ecuación matemática se convierte en una expresión política. En uno u otro caso, es obligado resolver la incógnita. Interesa averiguar el número de variables que intervienen en esta operación previa de toma de tierra. El discurso presidencial de Rajoy, de enorme calado, es el indicativo fiable de que hay un formidable equipo de expertos en ciencias exactas, económicas, jurídicas y sociológicas para la resolución de los problemas heredados. Que no se trata de simples acertijos o infantiles adivinanzas. Antes de empezar, urge examinar los hechos ocultos y las macrocifras manipuladas. Si alguien se cree que el déficit reconocido por Salgado se ajusta a la realidad, es que no se quiere enterar de la capacidad fantasiosa de la exministra, capaz de denominar brotes verdes a los cardos borriqueros. Del mismo modo, si se emplea el eufemismo de la paz etarra para vendernos la paz necropolítica de unos asesinos a sueldo, es que rechazamos saber la verdad sobre el faisán de Rubalcaba, de Camacho y de Eguiguren. Podríamos seguir hasta el hastío.

 

Por sus hechos, los conoceréis. La estela de estos individuos que han sido desalojados de la satrapía por obra y decisión del pueblo soberano, se ha construido a través de los actos que marcaron su trayectoria y calificaron su reputación. Y a fe que no puede ser más negativa. En este contexto, las reacciones de la prensa nos orientan hacia dónde se dirigen los tiros. Uno se posiciona, por ejemplo, junto a Jiménez Losantos, cuando deplora los elogios que el neojefe de Interior lanzó hacia sus predecesores. O mucho cambia el señor Fernández Díaz o las primeras puyas del recién estrenado gabinete pepero no vendrán, como es de esperar, por la llaga económica. En las antípodas de mi coincidencia analítica, el diario zapateriano por excelencia, sí, Público, arremete contra la lotería de El Gordo porque el PP valenciano vendió cien millones de euros en pequeñas participaciones. Menos mal que el premio no recayó, todo él, en Fabra o en Camps.

 

Soraya. La señora vicepresidenta única despejó, hace mucho tiempo, la incógnita de su rendimiento. Su portavocía parlamentaria en la recién fenecida legislatura ha sido todo un prodigio de bien hacer. A la natural capacidad de la mujer, en ella se une la infatigable lucha por la eficiencia. A la vista de la fotografía, menudita ella, insignificante ante los centímetros de sus compañeros de fila, nadie diría que la moza tiene tan gigantesca talla moral. No obstante, habrá de resolver una nueva incógnita: el CNI.

 

Estoy convencido de que la gran prueba de su vicepresidencia es el centro de espías. El peso de esta institución desequilibra todo el entramado político y económico. Quien posee la información, tiene el poder. Ya se sabe. A diferencia de la comunicación, que es hacer común algo, la información tiene como finalidad el instruir hacia adentro. Maquiavelo definió la política como el arte de conquistar el poder. Por tanto, nada nuevo bajo el sol. Nada nuevo pero sí diferentes ópticas. Atención a los netócratas. Los dueños de las redes son, en nuestros días, los propietarios del poder. Poder, que no autoridad, sobra al nido de espías que vigilan nuestros sueños. Recuerden a Manglano y a Felipe, al 11-M y Dezcallar. A Zapatero y Sáiz y Sanz. Da miedo.

 

He ahí la incógnita. Si Soraya Sáenz de Santamaría es capaz de enfrentarse al monstruo y despejar esta incógnita newtoniana, se postulará como una política de tal fuste que ríanse de los dóricos, jónicos o corintios clásicos. Les superaría en belleza y en perdurabilidad. No me atrevo a apostar por ella. Tal es la complejidad de la ecuación y tanto el número de sus variables.

 

Un saludo.

MINISTRA BÁÑEZ

 

 Cierto que pertenecemos a generaciones distintas. Es verdad que nos movemos en círculos profesionales diferentes. Admitiendo las dos premisas anteriores, es difícil llegar a la conclusión que en una ciudad tan pequeña como Huelva no haya coincidido con la recién nombrada ministra en foro alguno. Ni siquiera en una cafetería del centro. Téngase en cuenta, para mayor abundamiento, que la sede del Partido Popular en Huelva es el edificio anexo al inmueble donde tengo mi vivienda. Cosas de la vida.

 

La nueva titular de la cartera de Empleo y Seguridad Social del gabinete de Rajoy es una mujer de reconocida trayectoria académica y de pujante credibilidad en el seno de su formación. Me satisface que así sea no tanto por ese patrioterismo que alienta a los ciudadanos de una provincia bastante olvidada, como por la esperanza de que Fátima Báñez se revele como la ministra capaz de reducir la gran lacra del desempleo. Lo lleva crudo.

 

Mariano Rajoy estableció el 7 de enero de este año que anuncia su entrada, que se prevé tumultuosa y disruptiva, como fecha tope para que patronal y sindicatos -lo de agentes sociales me suena a eufemismo hueco- se definan y se manifiesten sobre la reforma laboral. Es loable la actitud de la señora ministra en lo que concierne al diálogo fluido e incesante con Rosell, Toxo y Méndez. Lo que falta por ver es si los tres grandes gurús de las subvenciones inmotivadas se mueven en el mismo terreno intencional de la onubense y concretan sus posiciones sobre contratos, arbitraje de conflictos, convenios y absentismo y, por supuesto, en el caso de enroque, hasta qué punto piensan unos emplear el arma coactiva del cierre empresarial y otros manejan los trenes de aterrizaje del avión de la huelga/juerga general.

 

Uno, viejo por la experiencia y relativamente ducho por el estudio de la historia, es de la opinión que por más que el Gobierno apremie a CEOE, CC.OO y UGT, Mariano no tendrá más opción, a corto plazo, que pulsar el botón de las urgencias y de la unilateralidad si quiere que la reforma laboral sea una realidad en el primer trimestre de dos mil doce. Tiene que ser así porque, de desviarse del camino prometido, a ver quién es el guapo que garantiza la estabilidad presupuestaria y la reforma financiera. Que no quepa duda. El Real Decreto Ley de Medidas Urgentes se va a convertir en el acelerador de neutrinos sociales y económicos.

 

Rajoy tiene que mantener la congelación salarial de los funcionarios y cubrir la revalorización de las pensiones. Al tiempo, Báñez, a la luz del Boletín de Estadísticas Laborales, tendrá en cuenta que el número de empresas afectadas por expedientes resueltos por el FOGASA se ha incrementado más del 17% respecto al pasado año y que casi 250.000 trabajadores han sufrido las consecuencias adversas de los mismos. Datos y cifras bastante aproximadas a las que habrá de agregarse el montante verdadero de las deudas reales.

 

Fátima Báñez se enfrenta a un vendaval de problemas de relación y de diálogo. Porque cinco millones de parados, más los que se avizoran, es una carga personal, económica, social y política insoportable. Es una prioridad el insuflar un mínimo de aliento a todos ellos y a los que se ven con el agua al cuello. Fátima debe inspirar confianza. He ahí la clave. Que cuenta con el apoyo de los pesebristas profesionales de las directivas ugetista y comisionadora, pues qué bien. Que le niegan el pan y la sal, pues qué mal pero que hacia atrás ni para coger impulso. Siete años de golferías políticas es demasiado retroceso para más de lo mismo.

 

Un gobierno fuerte no equivale a un poder autoritario. En absoluto. Corresponde al Ejecutivo, democráticamente elegido, llevar a cabo lo que la mayoría de votantes le encargó. Ánimo, señora Báñez, y al toro. Muchos estamos pendientes de su eficiencia. Anhelamos su éxito porque será el del país. La gente de Huelva obtendrá un superávit de satisfacción por el logro de su paisana. Así sea.

 

Un saludo.



LA LENGUA SUELTA

Cuando la lengua se suelta, le pasa lo que al estómago pesado. Con perdón. Las diarreas verbales son muestras de la incontinencia intestinal. Suelen tener su origen en comidas en mal estado o en bebidas excesivas. No obstante, la causa de algunas reside en la frustración y, desde esta emoción decepcionante, en el cabreo descomunal que desborda nuestra capacidad de aguante.

 

Un internauta colega me invita a leer un excelente artículo de un periodista formidable que responde al nombre de Francisco Robles. Los “Griñaninis”, se titula. A partir del enlace que me facilita el compañero, enhebro los hilos de mi historia del día. No es la primera vez que he aludido a la empanada mental del señor Griñán. El que fuera ministro de Trabajo y tercero de almohada de Chaves es el dueño y señor de las críticas del number one que dijera el otrora poderoso Txiki Benegas. Don Felipe González, que se aburre de fumar habanos mientras navega en lujoso bajel al tiempo que nos obsequia con un posado en quasiporretas, ha abierto la caja de los desparrames lingüísticos contra su examigo de gales y regales.

 

El mentor de Rubalcaba y el turiferario que acompañó a Barrionuevo y Vera a la puerta de la prisión, pero sólo hasta el umbral, ha descalificado como griñaninis al grupo de acólitos que ayudan al presidente José Antonio a oficiar la misa negra del imparado desempleo andaluz. Cómo está el corral. El expresidente que vomita por un lado. La Chacón que evacua por otro. Los leales a la pasta que cambian los fetuchinis por el rissoto llantina. Eso de perder las elecciones les afecta más que carecer de vergüenza. Que Mario Jiménez es un mixto de lobo feroz y de caperucita roja es tan claro como la luz cenital de un día de verano. Acalora y da grima. El abuelito Pepe es el que le llena el cesto de carne y de eres para que los cazadores disparen sus armas hacia los de Arenas. Los mestizajes en política tienen malos finales. Más temprano que tarde, el público cae en la cuenta de que los mariojiménez acusan el principio de Peter antes que las sorayas o las cospedales. Dónde va a parar.

 

Claro que si reparamos en el estilo, dongriñán no ha hecho sino seguir la estela de las bibianas y pajines de Zapatero o del inefable Pepiño. Y el propio Felipe que no chulee, que su húmeda le juega malas pasadas. O es que ya olvidó las andanzas del electricista de la patada en la puerta y de la feria sevillana, que se llama Corcuera. Vamos, que aquí el que no corre, vuela. En vez de faisán, pularda.

 

Los síntomas son claros. Delirio y logorrea. Exaltación de lo vacuo. Coronación de lo absurdo. Compulsividad del sarcasmo. El exmarxista Felipe, a lomos de yate de gran patrón. El rojizo ZP, amarillento de bilis colérica. La catalanista Chacón, enfundada en el manoloescobarismo más vulgar. Claro, hablan lo que comen y comen a cuenta de lo que hablan. Su incongruencia ideológica destapa su contracultura.

 

En suma, apestan. Deben hacer un inmediato ejercicio de lavado con lejía y centrifugadora de mohos. Lenguas que se crecen junto a la ventana, desde que anochece hasta la mañana. Sí les riño, sí les riño. A ver si se enteran y cogen el caminito, definitivo, a la kale. Lo mismo la kale borroka ya no es terrorismo. Infelices.

 

Un saludo.

BELÉN

 

La arquitectura megalítica balear nos ofrece, entre otras impresionantes muestras del sentido de la construcción, la naveta. Existía una naveta, que se erigía como casa de los muertos, y otro tipo de naveta con la función de casa de vivos. Eran las navetas de habitación, las cuales constituían viviendas de uso familiar en cuyo interior existía un hogar y un molino de piedra. En definitiva, se puede decir que se trataba de casas de pan. La asociación de ideas me ha conducido a Belén.

 

Entre los diversos significados de la palabra belén, me quedo con la de casa del pan. Hoy, día 25 de diciembre, se celebra la navidad, el nacimiento del Jesús, el hombre único, Dios para millones de creyentes, que cambió la historia de la humanidad. Desde un punto de vista terreno, Jesús fue el gran revolucionario. A partir de su doctrina, el mundo se miró a sí mismo de otra manera.

 

No quiero entrar más allá en este día de fiesta. Seamos, o no, creyentes, parece fuera de duda que el hambre hiere de muerte a poblaciones de todo el orbe. Nadie que tenga un mínimo de sentimiento puede asistir impasible a esta desgracia universal. No valen excusas. No hay determinismos que valgan. No hay ciegos suficientes para ocultar esta barbarie.

 

Por Jesús de Nazaret, en Belén nacido, pido pan para todos. Y, de cuando en cuando, un poco de proteína, porque en árabe Belén también significa casa de carne. Si se siente la esencia y existencia de dios, Belén es su casa. Aquí en la tierra, los que esta pasada nochebuena hemos disfrutado de manjares mil, no podemos abandonar a nuestros vecinos de no importa qué lugar ni de qué continente. Sólo así sabremos que la navidad del respeto y de la solidaridad ha llegado.

 

Lo demás, palabras y zarandajas.

 

Un saludo.

BACHILLERES

 

 Para la irreal Academia de la Lengua Española, muy española, el bachiller es la persona que ha cursado, o cursa, estudios de enseñanza secundaria. Definición bastante inexacta, que induce a error y que precisaría un retoque con la piedra sílex de la lasca lingüística. En fin, si un bachiller es, también, el instruido o experto, o la instruida o experta, porque, Pajín, Aído y otros destrozaléxico, no se contempla el término bachillera, salvo que les dé la gana emplearlo con el nivel de disparate con que hiceron uso de sus sillones ministeriales, en fin, digo, si se admite esta segunda acepción, habrá que reconvenir de no bachilleres a los ocupantes de las letras de la citada y reluciente institución. Salvo que me atribuyan el ser bachiller por hablar mucho y hacerlo con impertinencia.

 

Ahora que parece que los zombies del zapaterismo han pasado a la categoría de fallecidos y enterrados o incinerados, podemos referirnos a la propuesta de Rajoy sobre el establecimiento de un tercer curso de Bachillerato. El nuevo presidente del Gobierno ha lanzado una magnífica idea que, ojalá, se materialice y fructifique, que ahí radica la cuestión. Los experimentos, con gaseosa. En cualquier caso, el cambio educacional supone un duro golpe al sistema educativo que inició el Psoe. Ya era hora. No obstante, es esencial disponer de talento, de sensatez y de seriedad para acometer esta transformación imprescindible.

 

La Educación Secundaria que vienen padeciendo los profesores y alumnos de España no se puede estirar ni un milímetro más. La Logse ha provocado más víctimas que un tsunami. Ha llegado el momento de eliminar la pésima cualidad sin afectar a la cantidad. Por más que era una vieja aspiración del Pp, nadie le había puesto el cascabel al gato. La oposición de las dizque izquierdas y de los pseudosindicatos de las subvenciones será intensa. Sin embargo, carecen de fundamento y lo único que ansían es aflorar problemas donde asoman soluciones.

 

La restauración del tercer curso de bachillerato es un triunfo. Recuerdo que, en los años sesenta, ya existían dos bachilleratos, el elemental y el superior, los cuales sólo se superaban si se aprobaba el difícil y pertinente examen de reválida. En pleno franquismo, las exigencias de una enseñanza de prestigio acompañaban a los valores de esfuerzo, entrega y responsabilidad. Los bachilleres de los años del Preu, de ciencias o de letras, lucían titulaciones de una valía inmensa. De similar categoría que la que exhibieron los estudiantes del BUP (Bachillerato Unificado y Polivalente). Canela fina que se vendía a precio barato. Los profesores y los alumnos competían por distinguirse en sus funciones. Unos se jugaban el respeto y otros dependían de la beca para continuar su formación universitaria. Pocas veces se amparó tanto la propedéutica.

 

La Logse, con ser una ley de enorme rango intelectual, incurría en el defecto de sus autores. Demasiados horizontes para tan poco recorrido. Mucho motor para tan escuálida carrocería. Exceso de demagogia a costa de los paganos de siempre. La educación es un arte que comprende multitud de estilos y de interpretaciones. El arte es libertad. Si a los artistas de la docencia se les hace pasar por la superficie estrecha del embudo, se mutila su creatividad y se uniformiza el mensaje dado. Es lo que ha pasado, en gran medida, con la enseñanza felipista. A los psoecialistas se les llena la boca de soflamas libertarias pero practican el liberticidio como los caudillos norcoreanos.

 

Dos años de bachillerato dejan poco margen para erradicar hábitos extendidos del “sé feliz”, “promociona de curso aunque suspenda” y un largo etcétera de estupideces acuñadas por una banda de desahogados que llevaban a sus hijos a centros privados en los que la constancia formaba parte del curriculum. El tercer curso supone ganar dos años. Uno, el que se quita a la triste etapa de la ESO. Otro, el que se suma a la feliz fase del bachillerato que conduce al mundo universitario o al ámbito laboral. Eso sí. Digo como José al faraón de Egipto. Conocimiento del medio, prospectiva mediática, capacidad de gestión y administración de recursos. No hace falta más dinero. El único requisito es rigor de gobierno. Y abolición de la ignorancia.

 

Un saludo.

LA HUELGA INÚTIL

 Es bien justo, y necesario, el derecho a la huelga. Delacroix nos legó una obra imperecedera tanto en el plano artístico como en el estadío sociopolítico: La Libertad Guiando al Pueblo. La huelga es una de las manifestaciones más excelsas del pueblo trabajador que se libera de las cadenas de la patronal y del Estado leviatán y se lanza hacia adelante en busca del aire de dignidad que se le niega. Por eso, la huelga se configura como la legítima suspensión colectiva de la actividad laboral con ocasión de reivindicar mejores condiciones en el trabajo o con el fin de evitar recortes sociales.

 

La crisis que se abate sobre el mundo occidental nos dispara misiles de destrucción. El siglo XXI se ha levantado díscolo y rebelde. Ha cumplido los primeros diez años en un ambiente de contradicciones capaces de provocar seísmos. Tal es el choque entre las placas tectónicas del Estado de bienestar heredado de la centuria anterior y del Estado de “peorestar” que se cierne amenazante. Los movimientos sociales no son movimientos estancos. Nacen, se nutren y viven de la realidad total de cada territorio. Con la diferencia, que lúcidamente expresó McLuhan, de que el mundo se ha convertido hoy en una aldea global en la que los aleteos de la periferia retumban los oidos de los más poderosos que residen en los palacios de cristal de la acrópolis. Aquí no se mueve una hoja sin que el leve sonido del aire se deje sentir a miles de kilómetros.

 

En este marco de comunicaciones se mueve la sociedad actual. No se puede olvidar la idea del gran hermano. Un gran hermano que desprecia los sentimientos fraternos si los mismos ponen en peligro una pequeña dosis de su seguridad y de su riqueza. La existencia de una amplia y mullida clase media mitiga y atempera los ruidos sociales. La huelga es el contrapunto final al redoble de campanas de muerte. Lo que pasa es que esas campanas tocan a rebato circunstancial o avisan de arrebatos de calado imprevisible. Es en este momento cuando estalla la revolución que no por predecible deja de generar profundos, súbitos y violentos radicalismos. El cambio revolucionario rompe con el orden establecido y su trascendencia se mide en unidades de destrucción de las estructuras vigentes.

 

Las huelgas que se avecinan sobre el orden socioeconómico de los privilegiados prevén una encrucijada de intereses. Si el frentismo se queda en simples modificaciones o incluso en revueltas, todo queda en casa. Se limpian los jarrones rotos y a otra cosa, mariposa. Los indignados y los “quinceemes” son livianas muestras de este enfrentamiento de juguete. Mas si la pugna discurre por derroteros descontrolados, entonces a ver quién para una revolución que, es verdad, cambiará la faz de la tierra pero que, y no es menos cierto, dejará tanta ruina a su paso que muchos no verán la operación de cirugía estética y la mayoría se preguntará si el nuevo rostro ha valido la pena.

 

En Grecia han convocado la séptima huelga general del año. Siete huelgas generales inútiles a la luz de sus resultados. Se protesta contra los recortes sociales, contra la subida de impuestos y contra el despido fácil. Sus peticiones son, desde un punto de vista de la justicia, incontrovertibles. Pecan, sin embargo, de extemporáneas. Los griegos llevan años dejándose mecer por la brisa del psoecialismo más demagogo. Ciegos, sordos y mudos que, de repente, se sorprenden por la tempestad que había de venir. Lloran por un presente que no es sobrevenido. Muy al contrario: anunciado desde tiempo atrás con inmensas luces de neón.

 

Las huelgas generales de un día crearán problemas, atrasos, atascos, dificultades y feria. Pero el Gobierno heleno dejó de ser soberano y está sometido a los dictados de la confederación. Si los huelguistas paralizan el país, han de saber que todo es inútil. Que cada huelga general arrastra kilotones de rabia desencauzada. Pero que no hay “tutía”. Les queda por discernir si siguen jugando a los obreros decimonónicos, si tragan con los sables del nuevo imperio, si la revolución les compensa o, en fin, si todos se conforman y echan una mano para reconstruir la gran pirámide. Habrán de elegir, pero no deben caer en la trampa de la tómbola. Les puede tocar una pelota. Muy dura. Muy pesada. Aplastante.

 

Un saludo.