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CURA DE SOCIALISMO

 

Que dice Pedro Sánchez, el nuevo secretario general de Susana Díaz, que los males de España tienen cura si se aplica la dosis de socialismo adecuada. Por ejemplo: los dirigentes del Psoe de Andalucía podían haber reventado la caja de caudales de Empleo. Si en lugar de dejarla vacía, le hubieran puesto un misil, nadie se habría dado cuenta de quién se ha llevado el dinero. Un accidente. Socialismo made in Ferraz. Lo mismo con las mordidas de UGT, el sindicato hermano. Ni reforma laboral ni leches. Si Pastrana, Fernández y amigos mártires se hubieran dejado del veinte por ciento y se comen desde los pies a la cabeza, la dimensión del festín se quedaría en especulaciones sin  pruebas. Pero claro, son tan morigerados estos médicos de la sociedad civil, que por no gastar en recetas, no aplican los remedios más eficaces.

 

Que, respecto a Cataluña, que todo es culpa de los reproches mutuos entre Mas y Rajoy. Que basta con que los dos se pongan de acuerdo en modificar la ley de leyes para que las aguas vuelvan a su cauce. Uno sabía que Sánchez había estudiado la carrera de Económicas, pero lo que servidor ignoraba es que una de las asignaturas de la licenciatura fuera la de que la Constitución se puede reformar con menos de dos tercios de las Cámaras. Me deja atónito el nuevo guaperas oficial del grupo. A poco que siga la precuela de ZP, lo adelanta en un plis plas.

 

En cuanto al modelo territorial federal de España, es maravilloso el discurso de don Pedro. O no sabe qué es el federalismo o no escucha a los separatistas. O le faltan luces o solo tiene una neurona. O es un majadero solemne o le importa un higo España. O quiere hacer méritos para parecerse a Pablo o el carisma de Iglesias le ahoga las entendederas. O le falta gallardía o le sobran humillaciones.

 

Entre este Gobierno de tecnócratas de segunda línea política y la Oposición de mediocres de tercera división, los augurios apuntan condiciones atmosféricas desfavorables. Tornados y huracanes se ciernen sobre los ciudadanos. Siendo grave la que está cayendo, prepárense para la precipitación que se cierne.

 

Un saludo.

MOLT HONORABLE, SÍ, SÍ

 

 

Quién le puso petenera. A don Jordi. Digno de ser honrado, respetado, enaltecido, premiado por sus méritos o celebrado. Menos mal que era honorable. Que si no.

 

El expresident de la Generalitat de Cataluña ha quedado en evidencia. Las vergüenzas, al aire. Su currículum político tenía más agujeros que un queso gruyere pero al fin y al cabo no dejaba de ser un queso. Nos maliciábamos barbaridades a cuenta de su fortuna pero las pruebas convierten las sospechas en certezas. Sobre todo, cuando el sujeto acaba confesando.

 

Don Jordi Pujol, el catalanista que se jacta de decir que España roba a Cataluña, resulta que puede ser un delincuente fiscal. Por lo menos. Vivir para ver. Durante años, el capitán del nacionalismo alto burgués no ha tenido tiempo para declarar su culpa y para devolver a los españoles el dinero que a los españoles nos debió dar. Hacienda, por otra parte, a verlas venir. Si se tratase de un currito mindundi, le embarga hasta el alma. Pero bueno, esa es otra historia del mismo género de terror.

 

El ejemplo del político es la marca de calidad de la autoridad y de la honorabilidad. Las hazañas financieras del nuevo/viejo adalid del independentismo indican todo lo contrario. Mala suerte que sus ansias de separación no hubieran culminado un par de años antes. Ni por asomo se iba a enterar la Cataluña independiente de la masa de dinero acumulada por el prócer.

 

Por su parte, el antiguo delfín, el señor Mas, hoy sucesor de la triste corona de la corrupción, dice que qué bonito el cielo, que viva la sardana y que arriba el Barça. Que allá Pujol con sus problemas personales. Que del tres por ciento al que se refería Maragall, él no tiene ni pajolera idea. A la hora de mentir, esta gentecilla bate récords. Abren un cortafuegos en segundos. Como se tire del top manta de Cataluña, veremos correr a más de dos y no precisamente africanos inmigrantes ilegales. Lo de don Jordi no es singular ni nada que se le parezca.

 

Eso sí, tras la obligada repulsa oficial impuesta por la pillada, los amigos del “yordi” saldrán pronto con sus cantinelas de que todo ha sido una trampa del españolismo cavernícola para frenar en seco la carrera hacia la independencia. Convertirán a Pujol en una víctima de la xenofobia española. Mecaschis. Como si lo viera.

 

Cuando los pillos se juntan, el parto está asegurado. El neonato porta los genes de sus padres. Estamos listos con los toros aguardiolados que en esa parte de España son y están. El problema catalán se reduce a la fábrica de defraudar de los miserables que se escudan en la bandera regional autonómica. Esa fábrica es un puerto franco en el territorio español. De jurisdicción muy relajada, eso sí. Tan relajada como la moral de Pujo y familia.

 

No salimos de una vergüenza que entramos en otra. Hasta cuándo.

 

 

Un saludo.

QUIÉN MANEJA MI BARCA

 

Los más pijos del lugar suelen comentar allá donde alguien les escucha, que saldrán a navegar al alba. Unos pasean a pie, otros pedalean, los hay que corren a paso lento y los hay que navegan. En general, suele ser gente de derecha rancia y casposa la que se permite este tipo de chaladuras verbales que denotan la personalidad del muerto de hambre venido a más a cuenta de deudas impagadas e impagables.

 

Los hay venidos a más y venidos a menos. Estos últimos han retrocedido en la escala de la credibilidad social no por merma de su patrimonio familiar ni de sus nóminas ni de sus beneficios empresariales. Su descenso a los infiernos de la incoherencia se debe, en realidad, a sus ideologías de quitipón. Cuanto más de izquierda se han postulado, antes caen en la tentación del barquito, de la lancha motora, del potente fuera borda y, si cae, del yate con el que mostrar los flotadores abdominales que algunos días de gimnasio intensivo no han podido eliminar.

 

Pues miren por dónde me entero de que Valderas, hijo, comunista recalcitrante, político de la nueva ola surgido a la sombra del poderoso papá y savonarola de los ricos del mundo, disfruta del título de manejo de embarcaciones de recreo. Bueno, bueno. Si el dinero no falta y los euros tienen procedencia legítima, qué más da. Todo el mundo tiene derecho a cambiar el rumbo de su vida y a mentir de la manera más aleve.

 

Una cosa es mentir y otra, engañar. Las noticias corren a velocidad de misil prorruso. Resulta que el señor Javier Valderas, honrado caballero que ejerce de portavoz de IU en el consistorio de Lepe, látigo de la derechona popular en la población costera, tiene un título para gobernar navíos pequeños y nunca superó los exámenes o las pruebas pertinentes para obtenerlo. Milagros de la burocracia. Fue un regalo de una amiga, adujo el ínclito sucesor de los revolucionarios decimonónicos, cuando la policía judicial le pidió explicaciones. Un regalo, dijo. Él sí es un regalo. La imputación de falsedad documental, que le ha arreado el juzgado de Ayamonte, la recompensa merecida.

 

Lo más chocante de todo este tinglado es no tanto el haber sido pillado con las manos en la masa ni el poseer algún barquito ni jactarse de lo bueno y valeroso que es ni de cómo defiende los intereses de la clase obrera que ni siquiera tiene para montarse en la canoa de Punta Umbría, no. Lo más indecente de todo es la cobardía de sujetos como el presente. Miren, sí, me he buscado la vida para tener el título y como es mentira, pues confieso que he defraudado. Al no aceptar su responsabilidad, uno piensa que a saber cuántos fraudes más jalonan la existencia vital de este señor y, sobre todo, cuántos fraudes vendrán en lo sucesivo para ganarse a pulso el campeonato de gran manijero de votos, de subvenciones, de títulos de patrón y de leches agrias.

 

Mientras tanto, sigue de asesor en la Diputación. La barca.

 

Un saludo.

 

 

 

 

LA RENTA BÁSICA

Ya le he dicho en alguna ocasión. Poquito me gusta el político Moreno Bonilla. Poquito. Por mucho que se perfore la tierra, hay pozos secos. Moreno podrá decir misa en hebreo pero alcance, el justo.

 

El líder, con perdón, del PP en Andalucía ha tocado fondo desde que su currículum saltó hecho pedazos. Pues nada, el hombre, lejos de enmendarse la plana, se coloca en el punto de mira de la decrepitud de fe y propone una ley de inclusión social que pasa por regalar una renta básica a todo ciudadano andaluz. Al lado de Iglesias, Moreno es Vaticano.

 

La lucha por la poltrona lleva a algunos a la esquizofrenia. Si los controladores de los programas del PP no perciben estos dislates ideológicos, pronto veremos a Rajoy lucir unas largas guedejas negras y a Javier Arenas con la camisa de poliéster del híper más popular.

 

Lo de Bonilla es la recopilación de los síndromes de la incapacidad. Ni siquiera el Chaves más fantasmón y el Griñán más descafeinado se atrevieron a tanto por más que prometieran puentes de oro a ninguna parte. Moreno se pone a la altura de Pablo y el PP imita a Podemos.

 

Algunos no venden a su madre porque no tienen. “Peazo” líderes.

 

Un saludo.

LA CUARTA VÍA

No puede ser de otra manera. Que Merkel, Hollande o Renzi compartan las posiciones del Gobierno de Rajoy acerca de las presiones soberanistas  de los ayatollahs catalanistas, entra dentro de las tesis de coherencia que se han de esperar de políticos estadistas. En caso contrario, hablaríamos de zapadores del estado de derecho con carnet de gobernantes infiltrados.

 

La integridad territorial de los estados es incuestionable, ha declarado la Merkel. Cómo no. Si es canciller de una Alemania que se unificó hace poco más de un sigo, al modo y manera de Italia. Cómo no, con lo que costó a los Bismarck y a los Cavour poner fin  a la desmembración ilógica de esos territorios. Cómo no con el problema separatista que también afecta a los galos. Cómo no.

 

Cómo no con el grado de autonomías que disfrutan las Comunidades del Estado español, muy superior a la de los länders alemanes. Cómo no si España conforma una Nación y un Estado mucho más históricos que sus vecinos.

 

No hay tercera vía en Cataluña o en el País Vasco. Existe una España rica y plural que, en lugar de potenciar los elementos de unión, se debilita escarbando en los cimientos de la desvinculación.

 

La cuarta vía es la legalidad. La legalidad que hace residir la soberanía de España en el conjunto de la ciudadanía. Legalidad que permite el cambio constitucional con requisitos de asequibilidad. Legalidad que no puede romper ni el presidente del Gobierno ni el sursum corda. Legalidad que se aloja en la sede de la soberanía nacional. Legalidad que está en las Cortes. Cortes que pueden cambiarse por el simple mecanismo del voto del pueblo. Pueblo que decide lo que del pueblo es: su fuerza democrática y su estructura territorial.

 

Lo demás, gaitas.

 

Un saludo.

CANGREJOS TÓXICOS

Pero qué habremos hecho los trabajadores de malo para que el Gobierno de Rajoy nos arre con el látigo de esta manera. Pero si no hacemos más que pagar el pato de los delincuentes de cuello blanco y alma negra. Si ya no nos queda que entrar en el patio de la sumisión y de la esclavitud plenas. Si no paran de perfilarnos las costillas con la fusta de los castigos más inmisericordes. Pero qué hemos hecho los trabajadores para un trato tan infame.

 

El Consejo de Ministros acaba de darnos con el verduguillo entre los omóplatos como preaviso a la parte inferior de la cabeza. A las mutuas se les concede el privilegio de la salud y de la enfermedad. Por encima de los médicos. Con la excusa del absentismo laboral, supuestamente injustificado, los inspectores de las mutuas se arrogan un poder que desacredita el diagnóstico de los galenos. Toma ya.

 

Cómo se atreve el gobierno a cuestionar la autoridad científica de los facultativos poniendo en solfa sus prescripciones. Hasta dónde llega su osadía.

 

Uno entiende la reforma laboral. Uno se muestra condescendiente con medidas que, a simple vista, pueden ser legales y constitucionales pero injustas. Uno trata de explicarse las razones del Gobierno en virtud de las maldades heredadas del Ejecutivo anterior. Uno, sin embargo, deplora que la espada del poder hiera las espaldas de los más débiles.

 

Vamos para atrás, como los cangrejos. No me valen las excusas. Bastante hemos padecido los ciudadanos para que nos vuelvan a afrentar con el cachondeo de las mutuas por encima de la calidad de los médicos.

 

Cangrejos no comibles por su toxicidad. Habrá que remar hacia adelante.

 

Un saludo.

LISTOS DEL BOTE

Nunca. Cándido fue ingenuo. Siempre. Se cumple lo de quién te puso petenera. Lo de Cándido Méndez es una de las fechorías políticas más perniciosas que uno contempló. Ni se enteró ni se quiere enterar.

 

Resulta, merced a la Guardia Civil y a la Juez Alaya, que UGT de Andalucía se ha forrado durante lustros a costa de los pobrecitos que contribuimos con nuestros impuestos. Cada parado que necesitaba un curso de (de)formación, abonaba un porcentaje de su cuota para el mantenimiento de la trama síndico-empresarial. Al menos, así lo ha confesado un exdirigente de esa organización que, además, ha involucrado a toda la cúpula ugetista.

 

Si Maragall acusó a Convergencia, en cierta ocasión, de la mordida del tres por ciento, en la España meridional, los bocados tiene pinta de beso suarecista uruguayo: un veinte por ciento. Un dineral con el que pagar desde comidas a viajes, desde coches oficiales a casa de lujo. Todo un ejemplo de moralidad y de respeto a los millones de parados de esta santa España.

 

Los tontos del bote en manos de los listos del bote. De los subsidios de una mayoría de infelices a los sobresueldos de una minoría de golfos. De una cartilla de ahorros a cero patatero a una visa oro a disposición del señorito.

 

Qué pena de sindicatos. Qué lastima de españoles. Qué silencio el de Susana. Qué cara más dura.

 

Un saludo.

PERSONAS NO GRATAS

 

Lo mismo no me he enterado. Igual existen por miles. Sea como fuere, reflexiono sobre el hecho por más que esté muy trillado.

 

La situación vascocatalana presenta, entre otros problemas de ruptura territorial, un componente especialmente perverso. Algunos secuaces del goebbelsianismo irredento gustan de las sinécdoques políticas a fin de confundir el todo con la parte. La literatura emplea las figuras retóricas para hacer de la palabra arte plural. La política las utiliza con la intención de convertir la pluralidad en singularidad mayestática, soberanista y con tendencia al pensamiento único. Es el tránsito subrepticio de la banal, entendido como insustancial, a lo bananero, interpretado como tercermundista.

 

Pues vuelvo al principio de mi intervención escrita. Que no sé si los concejales de algún municipio minúsculo de la organización administrativa española han solicitado la convocatoria de un Pleno para debatir sobre la decisión de unos centenares de miles de paisanos del país Vasco y de Cataluña de independizarse del resto. Que no lo sé. Si tal no hubiera ocurrido, me alarmaría. La división del territorio nacional no es asunto que se circunscriba al gobierno del Estado. Ni mucho menos. Si determinados sujetos portan el arma de las libertades democráticas para rasgar el alma de esa democracia, habrá que reclamar orden constitucional allí donde la barbarie del “porquesí” perpetre estas fechorías.

 

Reclamar no es el infinitivo que recoge las llamadas entre aves, que también, singularmente si algunas de ellas son carroñeras. Reclamar es oponerse a algo de palabra o por escrito. Esta oposición no se ha de materializar a través de mensajes de guerra ni amenazas de intervencionismo militar. Las reclamaciones se dirigen hacia la búsqueda del equilibrio perdido. Ignoro, repito, si algún alcalde pedáneo o el regidor de un pueblecito de pocos habitantes o el edil de una ciudad provinciana o el presidente de un consistorio de una gran urbe española han propiciado un debate sobre el tema. Si no ha sido así, invoco la necesidad de hacerlo. Millones de españoles que viven en Cataluña podrían verse envueltos por las cenizas de la balcanización o de la “re-rusificación de Crimea”. Y a esa multitud de compatriotas no se la puede dejar al albur de las presiones fundamentalistas de algunos iluminados.

 

El error de las conclusiones sería atacar a Cataluña o al País Vasco o insultar a los pobladores de esos territorios de España. Un error cantado, que sería celebrado entusiásticamente por los dueños de los misiles de la insolidaridad y de la desigualdad. El éxito de estos debates municipales estriba en separar el grano de la paja. En ese sentido, señalar con nombres y apellidos a los autores de la espada untada de odio del secesionismo que apunta a nuestro cuello como pueblo. Declarar no gratos a quienes hacen de España una entidad filofranquista a sabiendas de que las garantías de igualdad y de libertad que hoy disfrutamos son diamantes de muchísimos quilates.

 

Personae non gratae. Inaceptables. Por imposibilitar la concordia y la comprensión entre los españoles todos.

 

Un saludo.

LA FIEL NEBRERA

 

 Qué vida más perra. Me entero que Montserrat Nebrera, fichaje estrella del PP años atrás, ha optado por ganarse la vida en el lado oscuro nacionalista de la derecha. Si ayer fue españolista de Rajoy, hoy es independentista de Artur Mas. Ya se sabe que la ideología dura mientras el fuego del poder alimenta el globo de la corrupción.

 

Pues nada, doña Nebrera se acaba de alinear con el equipo de los Pujol y de la izquierda más ultramontana de Cataluña. Algunos no quieren buenos principios. La volubilidad es rasgo que define a éstos. Ser fiel es tan difícil como ser leal. Nebrera no predicó la lealtad hacia los de Génova y, en consecuencia, no se puede esperar que la practique con los de Oriol. En lo que respecta a su sentido de la fidelidad, recuerdo una frase de uno de los grandes escritores de la Roma clásica. Venía a decir: sospecha de quien compra fidelidades porque caducan al poco tiempo.

 

Lo de Montserrat es un síntoma de estos tiempos convulsos. La inconstancia y la levedad son pájaros de mal agüero. A poco que el peligro nos remueva, apuesten conmigo a que la religión volverá a pasear bajo palio de los laicos más recalcitrantes. Aunque la religión sea falsa. Saben que la naturaleza humana encuentra en ella el templo del misterio y del miedo, por más que la fe parezca imperar.

 

Un saludo.

DEMASIADO CANGUELO

 

 Los parlamentarios de izquierda de la Andalucía donde Susana Díaz reina, no tienen más  miedo porque es imposible. Me refiero al eje del control de la corrupción que forman PSOE e IU.

 

Vamos a ver. Si el PP instaba la convocatoria de un Pleno para debatir sobre las numerosas tramas de golferías detectadas, descubiertas, investigadas y demostradas por las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, por qué los marchantes del gobierno andaluz se niegan  a aplicar lejía al emporcachado suelo de la política de nuestra Comunidad.  Por qué.

 

Está claro que la imagen que devolvería el espejo sería monstruosa. No ya por lo advertido. También por lo que ha de saltar. De esta miseria no se libra ni la caridad. Es miedo al horror de la propia figura y pánico a la devastación moral de unos políticos que han hecho de la Administración un lodazal intransitable. Algunos creyeron que la cara de Susana Díaz sería como la medicina infalible que acabaría con la rabia. Tontuelos e ingenuos. Muerto el perro, la rabia no se extingue. El perro es el transmisor del mal, que no su origen. La cara de Susana no limpia la suciedad imperante. En consecuencia, la presidente desaparecerá de la escena antes que después y el hedor seguirá asfixiando al conjunto social.

 

Mucho canguelo. Poca vergüenza. Ya lo decía el gran Jean Paul Sartre: a pesar del antifaz, a los verdugos se les reconoce por el miedo de sus ojos.

 

Un saludo.



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