NIDO DE SERPIENTES
Me voy a poner puntilloso. Aunque sea en este párrafo. La Constitución otorga a la Administración el poder de autotutela. Cuando es declarativa de derechos, se la distingue como ejecutividad y cuando coacciona a los administrados, se la denomina ejecutoriedad. Así es y así se escribe la norma. Que le digan a Hacienda el camino que se ha de recorrer entre el reconocimiento de una deuda y el apremio para su pago. Breve como una noche de solsticio de verano.
Con los expedientes sancionadores, pasa algo parecido. Hay funcionarios que se hacen merecedores de una información reservada previa a la incoación de un expediente y, por causas bien espurias, jamás se someten a esa instrucción. Del mismo modo que algunos empleados públicos, a poco que estornuden, sufren en sus carnes las iras de un batallón de inspectores dispuestos a saciar la sed de venganza de los superiores de turno. Una vergüenza, oigan.
Al señor Guerrero, hasta hace unos meses director general de Empleo de la Junta de Griñán, no le permiten retornar a su puesto de trabajo en la función pública. Cómo es posible, se dirán, si tiene derecho a ello conforme a la normativa vigente. La respuesta es sencilla: mejor fuera que dentro. Si tiene que destapar la manta, que lo haga desde la calle no sea que en el interior se produzca una congelación súbita de quienes temen la rociada verbal y fundamentada del presunto consumidor de cocaína a costa del dinero de los ciudadanos.
Y va a ser que sí. Que el señor Francisco javier Guerrero, a cuentagotas, va a destapar el contenedor verde de basura. Ya ha comenzado a admitir que él no emprendía nada sin la aquiescencia de sus jefes. Que los consejeros Viera y Fernández sabían más que Briján y que éstos eran los que repartían el bacalao. Por si alguien tenía dudas sobre la trama, vayan disipándolas. Otra cosa será determinar aspectos de intendencia y de suministros. Pero el fondo de reptiles no se funda ni se organiza si no media la mano poderosa de un altísimo cargo del Psoe y si no se confía ciegamente en el estrabismo sobrevenido o en la ceguera espontánea del máximo responsable del Gobierno y, sobre todo, del Partido. Guerrero no niega que esté “pringao”. Lo que traslada a quien tenga interés en desvelar este indecente asunto, es que actuó en compañía de.
Los expedientes de regulación de empleo están llenas de irregulares y de intrusos. En la tramitación de los mismos, no se puede desdeñar la cooperación de los sindicatos mayoritarios, de los delegados provinciales de Empleo y, por supuesto, de ciertos empleados públicos que, ya por miedo, ambición o lo que fuere, hicieron la vista gorda y de su deber de garantía un cocido de serpientes. Así que Guerrero, por supuesto. Pero que un tinglado de esta envergadura no se puede acometer en la soledad del cocainómano o en la adicción del copero, es un axioma.
En el salón de lujo del Parlamento andaluz, los miserables escoltas del pivot Griñán aplauden al infame arquitecto de la economía andaluza. Qué digo aplauden. Lo ovacionan de forma estruendosa al tiempo que ensanchan sus sonrisas de profidén caro para testimoniar su adhesión inquebrantable al sucesor de Chaves. Se ríen y hacen palmas como si la fiesta fuera eterna. Como si el millón y medio de parados de nuestra región fueran melones sin calar. Como si la deuda que hemos de soportar no fuera superior a cuatro billones, si billones, de pesetas.
Esta pandilla de palmeros y abrazadineros guardan en sus manchadas manos la potestad de autotutela. Y en seguir conservándola se empecinan. El 25 de marzo, cuando los andaluces acudamos a las urnas, habremos de pensar a quién prestamos nuestro voto. Después de treinta años de mangoneo continuado del Psoe, los andaluces debemos poner pie en pared y decir: basta. Basta. Que se abra un expediente judicial a los expedientadores. Y, tras un proceso garantista, óbrese en consecuencia. Ya está bien de inquisidores fundamentalistas. El tiempo del Santo Oficio ya pasó.
Un saludo.
EL DOLMEN
El Pozuelo es el no va más. Lugar mágico entre mágicos lugares. Pocas veces el presente rabioso ha estado tan unido al pasado remoto como allí. De noche y de día, el Andévalo reclama un lugar de privilegio en la historia que, sin embargo, la actualidad le niega. El conjunto dolménico de esa localidad de Huelva es más que una pasada. Un monumento vivo que, por desgracia, se degrada a ojos vista.
La noticia estriba en la visita girada por dos autoridades provinciales al monumental sitio. Lo de autoridades, ejem, tómenlo de manera protocolaria. D. Vicente Zarza y D. Juan Manuel López han trasladado sus lares oficiales a la aldea de Zalamea la Real. Ni más ni menos que para supervisar, ojo, las actuaciones arqueológicas que en ese yacimiento megalítico se están llevando a cabo. Miedo me da. Confío en que el experto José María García Rincón no les deje acercarse en exceso. Se trata de un Bien de Interés Cultural demasiado valioso como para arriesgarse a que estos dos políticos pongan en ellos sus manos. Que se hagan la foto y, hala, carretera y al despacho de comisarios políticos.
Lo que estos señores tocan entra en barrena. Qué va a a ser de ellos si el Psoe pierde las elecciones autonómicas. A dónde volverán. Qué confianza podrán generar en sus oficios si actúan con la misma incapacidad que en sus cargos del dedazo. Los ortostatos del dolmen se derrumbarán a su paso. Que se les controle entonces lo que ahora se revela imposible e inútil.
En un país de universitarios extraordinariamente preparados, la educación es abandonada en manos de un político que ha fracasado como alcalde y el medio ambiente se encomienda a otro de igual cuña que transita por Doñana como perrico por casa ajena. Los consejeros jefes se relamen, mientras tanto, las heridas de la más que probable derrota del 25 de marzo. De la Chica y Trillo degustan los últimos platos del festín que imaginaron pero que escapaba a su realidad social.
Se defiende el enchufe como boya de seguridad privada. Con dinero público se retribuye al familiar o al amigo. López y Zarza, Zarza y López, representan a los muñidores de una Andalucía incapaz de superar el lastre del caciquismo decimonónico. Antaño vestían el terno de la oligarquía y hogaño se enfundan la seda de la política pseudodemocrática. Al igual que los vampiros, los corruptos alimentan su ansia de sangre y de dinero fácil en las oscuridades de la noche. La luz, la transparencia, la claridad acaban por destruir el mal. La estaca sufragista en el corazón garantiza el final de los malditos.
El dolmen puede ser la tumba de esta casta de sanguijuelas explotadoras de la consumida ubre de la vaca de pletóricas mamas. Dolmen sencillo. Ni galería ni sepulcro de corredor. Un menhir, sí. Que el sol inunde sus restos e impida que el crepúsculo del día regenere el poder de estos chupadores de venas ajenas.
López y Zarza, Zarza y López, se retratan. Aprovechan los últimos rayos de luna. Un cataclismo social. Únicamente una hecatombe comicial podría sumirnos, por enésima vez, en la pesadilla de treinta años de horror. A fin de evitar esta maraña que nos amenaza, se anima a los ciudadanos a estar alertas. Si creen, lleven el crucifijo encima. En caso contrario, luces, muchas luces y mayores entendederas. El arma más eficaz contra los libadores de nuestras rentas es la inteligencia y, por encima de ella, la sensatez que, al cabo, es el antídoto contra las pasiones y las piedades mal concebidas.
Ya les digo, esta gente a reposar políticamente en el dolmen. Y mejor, en el menhir. Lejos de El Pozuelo. No sea que desgracien tan extraordinario paraje.
Un saludo.
GORRA ETA
Nada de Gora ETA. Eta, de gorra. Por la gorra. A gorrazos. Las hazañas bélicas de los etarras han dado paso a las chulerías de sus miembros. La membresía asesina. La sentencia del Constitucional ha dado alas a la panda de criminales. La pasividad de Zapatero ha proporcionado carburante al motor de dos tiempos -el de la parabellum y el de la bomba lapa- de la armada terrorista. Están que se salen. Los verdugos se chulean de las víctimas y cogen carrerilla en su marcha hacia el status del me he salido con la mía.
Son los dueños de la Audiencia Nacional. De más está que el tribunal les indique las normas a seguir. Como van de gorra, gritan el gora Eta. Y no les pasa nada. Como se pasan la ley por el gorro, insultan a las fuerzas del orden y a los mismos magistrados. Y no les pasa nada. Como saben que tienen la sartén de la paz por el mango de la rendición, se cachondean de todo lo que suene a norma y a sentimiento. Y no les pasa nada. Como son así y dominan la cancha, tildan a los fiscales de torturadores. Y sigue sin pasarles nada.
El Ministro del Interior, Fernández Díaz, declara que la banda criminal puede estar reconstruyendo su aparato logístico. Anda, y yo. Y millones de españoles que, tuturú, han confiado en la paz del ultimátum de estos golfos. Pues claro que van armados. Quién puede pensar que esta gentuza ha ordenado el cese definitivo de la violencia. El impuesto revolucionario ha dejado paso, parcial y temporal, al tributo de las instituciones y, claro, ya no tienen la urgencia de antaño en descerrajar dos tiros al empresario faltón o en abrir el tórax a un guardia civil. No se puede esperar una sola proposición ética de estos miserables.
Subvenciones oficiales para gorra Eta. El Estado concede ayudas para que la canalla etarra dinamite sus propios pilares. Yo te pago para que me mates. Menuda idea. Me recuerda la chorrada que soltó el señor Bono al Secretario de Estado norteamericano: “prefiero que me maten antes de matar”. Y ser pobre antes que rico. Y no tener casa a poseer cuatro chalets. Y pedir limosna antes que regentar un negocio de caballos. Y tomarse unas copichuelas con el portero de su inmueble antes que con el pocero de Seseña. Si es que son la logia más embustera que masón alguno pudo alguna vez fundar. Pues eso, se subvenciona a Amaiur para gastos de seguridad frente al terrorismo. Por idéntica razón se debiera dotar a los comandos vivos para que prosigan su actividad de rearme. La gorra, ya digo.
De gorra. A costa ajena. Ni siquiera tienen que echarse al monte. Eta se homenajea como el ladrón que brinda por el éxito de su robo. La víctima del atraco puede yacer malherida a sus pies pero el delincuente campa a sus anchas. Enaltecer a Eta se ha convertido en grito de pulsión. Español el último, se jalean entre ellos. España es la última. Los nazis se enseñorearon de Alemania de esta manera totalitaria. A base de provocar miedo y de mostrar horrores. Los señoritos de la democracia están demasiado ocupados en discutir el sexo de los ángeles como para detenerse a pensar que el avance de los independentistas es irrefrenable. Nadie sale a pararles los pies.
Será tarde. Demasiado tarde. Cuando nos demos cuenta de la equivocación, la oleada habrá asfixiado a miles. El crujir de dientes. Por la leche que dieron a algunos, el resto vamos a tener gorra Eta hasta en los telediarios de Extremadura. Basta ya de gorra Eta. Con la banda, a gorrazos. Por las buenas y por las legales. Pero a gorrazos. No duelen pero sí imponen. No es cuestión de reprimir sino de imprimir. Leyes y carácter. No es tan difícil. Se llama respeto.
Un saludo.
LEY DE TRANSPARENCIA
Madrid, veintiuno de enero. Soraya Sáenz de Santamaría paseaba tranquilamente con su marido y su bebé por una céntrica calle de la ciudad. Discreción absoluta. La vigilancia brillaba por su inidentificación. La vicepresidenta repartía sonrisas ante las felicitaciones de los transeúntes. Brillaba el sol y la primavera parecía haber suplantado al invierno. Quietud, claridad, normalidad, evidencia, manifiesto. Sin trampas ni cartón.
La señora Sáenz de Santamaría sorprende. Me asombra. A veces hasta me entusiasma. Rompe moldes de inteligencia, de categoría y de saber estar. Lo penúltimo, su defensa de la Ley de Transparencia. Puede ser la orfebre que labre, como una Ghiberti o un Cellini de nuestra política, la joya imposible de la responsabilidad de los gobernantes. Han de responder. Los españoles electos han de explicar sus acciones ante sus votantes y ante la sociedad toda. Ya basta de tomar con una mano y golpear con la otra. Dolo y culpa. Acreditados. A continuación de las infracciones probadas, las sanciones tipificadas. Los gestores públicos no podrán irse de rositas como vienen haciendo en un número escandaloso. La buena praxis habrá de refrendarse en la ley de buen gobierno. Antes, un cuadro legal previo, cierto y escrito. No puede ser de otra manera. El que avisa, no es traidor.
Soraya lo ha anunciado. Se cocina una norma sobre transparencia. Si hay que ampliar el Código Penal, que la mano no le vacile ni la mayoría democrática tiemble. Si cabe inhabilitación, a efecto con todas las garantías. Si la pena comporta privación de libertad, bienvenida sea. Todo con tal de que la clase política no sufra los desmanes mafiosos de cierta laya de sus miembros. Lo preciso para que si alguien abre la puerta del mangoneo, encuentre la reja que impida su salida. De manera nítida. Con luz y taquígrafos.
La autoridad reside en el ejemplo. Soraya ha comenzado por su propia formación. Cualquier cargo público del PP encausado en un procedimiento judicial, perderá su silla. Compromiso que se firmará a priori como carta de adhesión a un contrato de cláusulas límpidas y no abusivas. Los indeseables, a la calle. Cuestión de ética, de deontología y de estética. Desterrados privilegios y tratos de favor. Imagen y honorabilidad, indemnes. Las de la persona y las del partido. La corrupción pierde sustancia vampírica al paso de la luz de la moral. Nada por encima del interés general. La sociedad que desprecia los valores cava la tumba de su decadencia. No son posibles los buenos jueces en país de malos legisladores.
La Administración dejará de ser una jungla espesa, oscura e intrincada. De cristal. Acero reforzado para la protección de datos. Fin de la oficina siniestra en la que el lumpen altofuncionarial destroza la credibilidad de los empleados garantes. Cuánto tengo y cuánto gano. Del inicio al final. Es el derecho ciudadano a la información y a la participación.
La palabra de Soraya Sáenz tiene peso. Su actitud, honrada y sencilla, también. La ley de transparencia iluminará más a ella y a su gobierno. Si la misma nunca se aprobase, acarreará a la vicepresidente los efectos contrarios. Sería la contrapartida. Porque, señoras y señores, obras son amores. Transparencia. Luz.
Un saludo.
CAMPS NO ES CULPABLE
O sea, que es inocente. Un alambique, un mortero y un mazo. Destilar culpabilidades es tarea complicada. Destripar inocencias, juego de niños. El jurado popular considera no probada la recepción de los trajeados obsequios. Por mucho que la fiscalía clamase por su condena, los nueve hombres buenos han considerado su absolución. Sidney Lumet dirigió aquella obra maestra del cine norteamericano: doce hombres sin piedad. En la historia de Camps no ha habido asesinato. Simplemente, casi nada, un linchamiento moral y político. Muchos detractores y difamadores nunca tuvieron su duda razonable. Son los dioses de la verdad y reserva de la inhumanidad. Es el síndrome enfermizo de los que se manifiestan sin lugar a dudas.
Reducir la realidad a un concepto es un problema grave. Sobre todo porque la realidad es demasiado compleja y diversa como para ser reducida a una formulación lingüística. Sin embargo, los guardianes de la estampilla democrática se atreven a eso y a mucho más. La rectitud, la reflexión, la inteligencia, la inquietud e incluso la compasión constituyen cargas demasiado pesadas para soportarlas más allá de un improperio o de una descalificación. Si los medios vuelcan su potencial sobre un personaje, acaban convirtiéndolo en un ídolo de barro o en un monigote de feria. Eso de formar a la opinión pública es una idea doctrinaria. La intención es deformar cuanto más mejor. Manipular. A sabiendas. ¿Y si fuera inocente? Imposible.
La justicia democrática pasa por tener en la calle a un culpable antes que enchironar a un inocente. Guste, o no, el derecho obliga a pasar por ese arco. La contundencia de la fiscalía -qué cosas tienen algunos fiscales- colisiona con la decisión del jurado. El pueblo no ha visto la película filmada por Anticorrupción. Que si tantos trajes, cuantas americanas y no sé qué calzado. A ver si el ministerio público ha contemplado una serie de la ceja y el jurado no ha caído en la trampa tendida por los maniobreros. Los juzgadores del presunto delito han desestimado la existencia de una red de tráfico de prendas de vestir, como enfatizaban los acusadores. Que no hay pruebas, señores, que no las ha habido.
Y en esta tesitura de inocencia, la realidad vuelve a superar la ficción. El gran Garzón, que destapara la trama Gürtel, es devorado por su propia ambición. Los seguidores que se arracimaban para defender la inocencia del juez estrellado, han aprovechado la estancia para abuchear a los seguidores de Camps. Si hay que ir, se va, pero ir para nada.
Inocentes. Camps y Costa. Dos por el precio de una. Veredicto absolutorio. Lo siguiente ya se perfila en el horizonte inmediato. La jugada ha salido mal a los autores intelectuales de la misma. Una solicitud de culpabilidad hubiera permitido la prórroga en las elecciones andaluzas. Griñán y Chaves tienen que tragarse el sable de los EREs, la espada de la administración paralela, el puñal de los enchufes, la daga de las comisiones irregulares y el alfiler envenenado de las macrosubvenciones sindicales. No tenían corruptelas suficientes y absuelven al valenciano.
Lo dicho. Camps no es culpable. Es inocente. Mientras tanto, ningún jerifalte de la Junta de Andalucía se ha sentado siquiera en el banquillo. Acaso porque los fiscales estaban pendientes de la luna de Valencia. Se les ha ido el reo al cielo.
Un saludo.
ABOGADO NO APOCADO
Conozco a José Carlos desde hace unos años. Seguí con cierta indiferencia su estadía como alcalde de Punta Umbría. Sin embargo, relevado del cargo por decisión democrática de los votantes, José Carlos llevó a cabo una Oposición intensa, muy británica, a la que sí he estado muy atento. José Carlos ha sido perseguido, amenazado, insultado e incluso acosado ya por haber sido alcalde, ya por ser abogado.
En ningún caso se puede admitir el delito. Nunca. Cierto es que los cargos electos han de someterse a críticas y abucheos que se cargan en la mochila de su función y en el maletín de su nómina. Los abogados, en cuanto ejercen como tales, tienen derecho a un respeto profesional y, desde luego, a no sufrir las iras de los que se sienten perjudicados por su oficio. Habrá colegas que aceptan la carga. José Carlos -y le felicito por ello- no se apoca ante presiones por otra parte inadmisibles.
Ni en Punta Umbría ni en Bollullos. Ni en Huelva ni en el feudo vasco de Amaiur. Una de las herencias más penosas que nos ha dejado Zapatero y el partido sociata es el abandono de los valores más sagrados de toda sociedad, como son el trabajo, la igualdad, la solidaridad, la abnegación, la austeridad y un largo etcétera que hemos recibido de culturas pretéritas y de civilizaciones presentes. Así nos va.
La creación de administraciones paralelas integradas por trabajadores de la órbita psoecialista conlleva una bomba de efectos letales. Se ha contratado por encima de las posiblidades de las entidades públicas sin atender otro interés que el de favorecer a allegados y nepotes. Hasta que la caja pública se cae de vacía y su desnudez escandaliza.
En Bollullos, predio de una izquierda corrupta donde las haya, el alcalde del Psoe fue descabalgado de su caballo de hierro por una coalición integrada por izquierdistas honrados, que fueron expulsados de IU por la mano implacable del capataz Valderas, y por miembros del Partido Popular. Ya es difícil, pero la izquierda y la derecha sumaron sus dignidades para mandar a la basura a la indignidad suprema que regía como un tiranuelo los destinos de la ciudad par del condado. Derecha e izquierda.
En este contexto, apremiados por la crisis galopante, los nuevos ediles deciden despedir a una serie de trabajadores municipales. Éstos, agraviados por la decisión, no han tenido más ocurrencia que linchar verbalmente y cercar físicamente al abogado contratado por el Ayuntamiento bollullero. A su salida del juzgado de lo social, el abogado no apocado, el señor Cansinos, sufrió toda una suerte de improperios y de asedios humanos a lo largo de un trayecto capitalino de cientos de metros. Por la calle y en el interior de un establecimiento público. Los despedidos culpaban al abogado del proceso judicial y el no apocado letrado tuvo la feliz idea y tomó la pertinente decisión de denunciar a sus acosadores. Frente al pisoteo de la libertad, Cansinos ondeó la bandera del derecho. La actitud afortunada de un demócrata contra el totalitarismo infame.
Eso de matar al mensajero siempre fue una barbaridad. Algunos nuncios acaban su vida después de trasladado el mensaje. José Carlos hace muy bien en defenderse. A través de su “savoir faire”. Con ello lo resumo todo. Su saber hacer se traduce en actuar conforme a principios morales y a leyes constitucionales. Si Cansinos pertenece al PP, es problema de otros. Su actividad profesional carece de ideología. Simple cuestión de buena praxis. Los fascistas son los que abusan de la fuerza de la colectividad para imponer a los demás su ausencia de argumentos. En cualquier caso, que el juzgado decida. Urge acabar con los violentos.
Un saludo.
PATXI SE PREOCUPA
Son de medalla. Los dirigentes del Psoe merecen una medalla. Al ingenio del filibustero. A la maldad del pirata. A la falta de escrúpulos del bucanero. Una medalla con insignia. Y en el metal, grabada la siguiente frase: contra los delitos del PP.
Si no la dan a la salida, la lían a la entrada. Necesitan un exorcismo democrático. Las convulsiones, los gritos, los espasmos, las blasfemias salen sin freno de las bocas macilentas de algunos de los políticos sociatas. Patxi López, que no agradece su permanencia en la lehendakaritza al popular Basagoiti, pisotea la estrategia conciliadora del líder conservador. Lejos de eso, ya se sabe qué son los no agradecidos, clava puyas aceradas en el lomo del aliado.
El señor López, cuyo patronímico castellano trata de ocultar con lo de Patxi (Paco), califica de absurda la intención de Cristóbal Montoro de perseguir por la vía penal a los políticos que se salten el déficit tasado. Fiel a la política de tirar la propia basura en predio ajeno, pone la guinda al pastelito de su malicia preguntándose si el Ministro de Hacienda y de Administraciones Públicas pretende llevar a medio PP a la cárcel. Sembrado. Don Patxi está sembrado. Con la garrocha acosa y con el verbo azuza. La viga que atraviesa el ojo del maléfico gabinete de Zapatero ha dejado tuerto al país y, en su afán de destacar la mota de polvo en el Gobierno de Rajoy, hala, a cebarse en el otro.
Más de media España sufre los embates de la ruina colectiva. En esta selva del caos económico, Patxi acusa al bombero de los fuegos que provocó el pirómano. Se necesita tener poca vergüenza política y tan débil entidad moral. Pero hombre, si hemos recibido una herencia de más de cinco millones de parados y unas deudas de pterodáctilus horribilis, habrá que activar alguna medida de ajuste para salvar el pozo en el que la camarilla psoecialista nos ha tirado sin consideraciones. Pues no. A seguir despilfarrando, a continuar con el saqueo, a secar la ubre de los impuestos que pagamos los españolitos y a seguir chupando del bote público.
Me permito recomendar al señor López, don Patxi, la lectura de una noticia que deja estupefactos a toda Andalucía. Su amigo de farras gobernantes, el señor Griñán, es el artífice de una nueva barbaridad gestora. A fin de dar una apariencia de austeridad y de hacer creer que tiene bien asidas las riendas del déficit, ha instado a la Intervención General a comenzar “procesos de traspaso masivo de remanentes comprometidos y anualidades futuras”. O sea, que hasta que estos traspasos no sean totales, “no se contabilice nueva propuesta de documento contable con cargo al ejercicio 2012”. En román paladino, que la Junta de Griñán suspende pagos. En la jerga del cheli: que se jodan los acreedores y que apechugue el PP si gana las elecciones. Lindo gatito.
Y Patxi tiene la cara de decir que se preocupa por el PP. Inquiétese, primero, por sus cuentas; luego, alármese por el polvorín de corrupción generado por Chaves y Griñán; a continuación, recele de Blanco, Garzón y algunos de los implicados en la caja de resonancia Gürtel; por último, lávese la boca y no profiera más necedades.
El gran Julián Marías prologó la reedición de "España como preocupación", libro escrito por su esposa Dolores Franco. Del mismo, extraigo el siguiente párrafo: “la guerra civil, que nos hirió profundamente, pero no consiguió arrastrarnos en su estúpido y fratricida viento de discordia, fue una terrible sacudida para nuestras esperanzas españolas. Pero no nos resignamos; no estábamos dispuestos a creer que España era lo que acababa de ser, lo que estaba siendo; pensábamos que aquello era una locura -una locura consentida-, un mal sueño estimulado interesadamente por algunos, de dentro y de fuera. Teníamos presente lo que había sido España durante siglos, su historia dramática y llena de gracia, sus empresas creadoras, sus desmayos, sus tristezas, su vitalidad siempre renovada”.
Preocúpese, señor López, don Patxi, por España, por los españoles, por la justicia social, por la verdad y el respeto. Por los principios y los valores. Contribuya y ayude a sacar el carro del fangal en que lo abandonó Zapatero. Preocúpese por ello. Hágame el favor.
Un saludo.
QUIÉN MIENTE
Un hecho. Dos noticias. Distintos medios. Muchos lectores. Alguien miente. Y, desde luego, no son estos últimos. Periodista Digital, por ejemplo. Otra muestra, el Correo de Andalucía. Tema: José Blanco ante el Supremo. Lean y juzguen. Alguien miente.
Titular de Periodista Digital: “El juez cita a declarar al ex ministro José Blanco a finales de enero”. Titular de El Correo de Andalucía: “Blanco declarará ante el TS el 26 de enero por el caso Campeón”. Hasta ahí, cierta similitud. El periódico madrileño concede la iniciativa al juez en tanto el diario andaluz transmite que esa declaración se efectúa por voluntad directa del que fuera Ministro de Fomento. Interpretaciones válidas realizadas por cualquier lector sin que de las misma se infiera intención de engaño.
Bien. Acerquemos las entradillas para alumbrar. El digital escribe: “El ex titular de Fomento comparece como imputado”. Por su parte, el Correo precisa: “lo hará a petición propia, sin esperar a que la corte solicite suplicatorio al Congreso de los Diputados”. Y ahora qué.
Sigamos leyendo. El periódico que dirige Alfonso Rojo señala que el magistrado José Ramón Soriano, instructor de la causa, ha dictado una providencia mediante la cual cita al vicesecretario general del Psoe. En sentido contrario, Diego Suárez, director de El Correo, decano de la prensa sevillana, pone el énfasis en la solicitud de Blanco para declarar, a petición propia.
Con toda seguridad, las tácticas convergerán en el conocimiento de las diligencias ordenadas por la juez de Lugo, Estela Sanjosé. A partir de ese momento, las movilizaciones abogaciales irrumpirán como elefante en cacharrería y los medios afines a una tesis u otra mostrarán su patita y comprobaremos qué intereses ocultos salen a la luz. Sin embargo, no es preciso esperar tanto. Basta, por ejemplo, saber qué grupo empresarial se encuentra detrás de la noticia del Correo de Andalucía y qué posiciones próximas a La Gaceta ocupa el señor Rojo. El Correo pertenece al grupo de Alfonso Gallardo. ¿Les suena? El creado por el empresario extremeño, tan cercano al partido que fuera de Felipe González, dueño de un microimperio de comunicación y gran impulsor del oleoducto entre Los Santos de Maimona y Huelva.
Una vez más, la cortina que controla la noticia sirve de parapeto al holding financiero cuyos tentáculos avanzan y avanzan. Del fundador, el cardenal Spínola, a finales del siglo XIX, al propietario actual, el industrial Gallardo, a principios del siglo XXI, ya ha llovido. En principios, en ética, en ideas, en fines, en personalidad. Allá cada cual. Servidor no quiere entrar en el juego de las moralinas. Lo que no está dispuesto a pasar es que le den gato por liebre.
Cuando esto ocurre, alguien miente. No les quepa duda. Incluso el defraudado. En modo alguno quiere aparecer como el tonto del comedor.
Un saludo.
LA DERECHA AL PODER
Con mucha honra. Al poder. La derecha, al poder. Es la grandeza de la democracia. La fuerza del pueblo justifica su soberanía y legitima su poder. La izquierda se ha apropiado, de manera indecente, del voto de los ciudadanos y utiliza tan poderosa arma para beneficio de algunos golfos entre sus dirigentes. Eso, si aceptamos que Psoe es izquierda y que IU es su pedúnculo. Lo cual viene a ser lo del anuncio televisivo de admitir, so pena de abandonar el juego, que pulpo es un animal de compañía. La derecha juega limpio. El Pp es la derecha española. Conclusión del silogismo: ergo el Pp actúa con limpieza.
Los españoles nos hemos dado cuenta, tarde pero algo es algo, que la llamada izquierda zapateril y su epígono la siniestra felipista representan la hez del Estado de derecho. Utilizan a las personas como conejillos en los que experimentar sus canallerías políticas y emplean el dinero de los contribuyentes en sórdidas operaciones ilegales cuales regalar joyas a esposas de ciertos cargos, untar con fuertes sumas a policías corruptos, desposeer a los desempleados de los subsidios de paro, engrosar el caudal de los camellos y, en fin, descerrajar dos tiros a presuntos etarras para después enterrarlos en cal viva. Tarde y mal pero para qué vamos a quejarnos si, a la postre, los hemos apeado del caballo de la corrupción.
En Andalucía, la dictadura del Psoe más mafioso se prolonga treinta años. Tres décadas de abandono de la verdad, de escapada de la ley, de huida del derecho y de pisoteo de la libertad. Ningún dictador norcoreano hizo menos en favor de su pueblo en tan dilatado espacio de tiempo. Chaves se ha coronado como el factótum de una Andalucía podrida que cubre sus andrajos y sus llagas con la manta hecha jirones de la demagogia de Griñán. El último baluarte de la droga, de la fiesta, del clientelismo y de la miseria del poder reside en la Junta del Psoe. El último.
No es extraño, pues, que descompuesta la armada sociata y desvalijada por ellos mismos las otrora pobladas arcas de la hacienda regional, Chacón y Rubalcaba vuelquen su dialéctica mentirosa en Andalucía. Por una vez, nuestra Autonomía importa a los dirigentes del Psoe más allá de servir de paraíso de orgías y de lujos pagados a costa del currito indígena. Los andaluces hemos sufrido diversas colonizaciones a lo largo de nuestra historia. Acaso ninguna tan cruel y humillante como la que han conducido don Alfonso Guerra y don Manuel Chaves.
A fin de esquilmar todavía más el territorio, el candidato Rubalcaba se ha presentado en Málaga y Almería para recaudar votos -que mañana serán tributos- e impedir como sea que la derecha limpia alcance la presidencia de nuestra Comunidad. Silencia el maldito vocero de la indignidad que esa derecha que lidera Javier Arenas es el antídoto contra el cáncer moral, social y económico que ha provocado esa falsa izquierda del hermano de Juan Guerra y del padre de Paula e Iván. No hay otra solución para atajar el mal que confinar en el ostracismo a los asesinos de las prosperidad y del progreso y, al tiempo, abrir la puerta de la esperanza al partido popular. No nos queda otra.
De conservar un hálito de vergüenza, el Psoe debiera retirarse a sus cuarteles de invierno, rumiar el mal que han hecho, concentrarse en la búsqueda de propuestas constructivas y dejar el campo abierto a la derecha para que ésta, exenta de historia de corruptelas y mangancias en la región andaluza, ponga manos a la ingente obra de reconstruir la Autonomía. Si en vez de mostrar, siquiera una vez, las buenas maneras que sus padres trataron de imbuirles, deciden arrasar los fundamentos elementales de la moral, agárrense que vienen curvas mortales. Con una mano al asidero y la otra a la papeleta del voto. Deposítenla en la casilla de la derecha. Los otros están, además de pringados, enfurecidos y medio locos. A las urnas y a la derecha. Con mucha honra.
Un saludo.
MADRIDISTA
Por razones personales, estoy en Madrid. Me encanta la ciudad. Tenía 17 años la primera vez que pisé la capital. Me pareció maravillosa. Hoy, también.
Aprovecho las últimas horas de la noche para escribir mi artículo de hoy. Mañana regreso a mi Huelva y aprovecho estos minutos de descanso para hilvanar algunas ideas. Decido sustraerme a la situación política del país. Incluso a las ofertas culturales de la metrópolis. Madrid puede parecer provinciana pero de eso nada. Cosmopolita como pocas. Castiza como ninguna. Acogedora siempre. Libre de prejuicios nacionalistas. Amante de la belleza, progresista en las ideas y conservadora de las libertades. Si algo me subyuga de la antigua Magerit es su espíritu libertario y moderno.
Aunque los detractores critiquen a sus gobernantes y los sitúen en la derechona más temible, lo cierto es que Gallardón y Aguirre son intérpretes de una concepción urbana que trata de conciliar el ayer con el mañana en un alarde de genio, de creatividad y, paradojicamente, de tradiciones. Mucho Madrid.
He leído los comentarios acerca del partido de fútbol del pasado miércoles entre el Real y el Barça. A través de los mismos, ya en periódicos de información general ya en la prensa deportiva, existe un sentir casi unánime. El Barcelona es un equipo sensacional. Un equipo, un grupo, un conjunto. Enorme. Dicho desde la ciudad de los derrotados, el elogio se agiganta. Constituye una muestra de la grandeza de alma de sus habitantes. Una sensación de alivio me invade cuando compruebo que el madrileño no ha perdido su alma de nobleza y su hidalguía. Se rinden a la realidad por más que duela.
Rememoro la guerra de las ideologías. Los ideólogos construyen sus teorías a partir de la realidad que viven. A partir de sus ideas "novísimas", quieren transformarla de raíz o, cuanto menos, revisar los mecanismos de su sistema. Durante un tiempo dan la tabarra a diestro y siniestro con tal de alcanzar la inmortalidad de la tesis. Vano intento. La realidad pudre sus doctrinas y éstas acaban abonando campos que seguirán sumidos en la esterilidad. En ese instante, el pensador descerebrado mira hacia otros que se pegaron un tortazo similar y, antes de admitir su inanidad, inventan un truco manido. Falsifican la realidad. Como no pueden modificarla, se la inventan. Bingo. La ideología ha servido, una vez más, de coche fúnebre que transporta las libertades individuales para enterrarlas en el panteón de la colectividad supuestamente libre.
Esa ideología fascista y totalitaria no arraiga en los Madriles. El chauvinismo franchute no puede triunfar en la bohemia del barrio de los Austria ni en los suburbios finales donde llega el metro. Este Madrid es la patria de los simpatrias y la nación de los que no nacimos en ella pero en la que habitan familiares de los que hemos oído hablar a nuestros abuelos. Todos somos de Madrid. De alguna forma.
Uno se siente en su casa. No obstante, demasiado palacio para los que solemos movernos entre los muros de nuestra pequeña Onuba. Si, aparte, uno se identifica como madridista, entonces la emoción crece. Porque antes el Madrid ganaba nueve y medio sobre diez. En estos tiempos en que el Barcelona nos vapulea en lo futbolístico y nos alecciona en la virtud del saber estar, los madridistas reconocemos la superioridad del eterno rival y ovacionamos sus aptitudes y su actitud. Es lo que hace grande a Madrid. No es fácil ser un señor o una señora. Ser un gañán, sí.
En mi onubensismo de entrañas, confieso mi amor por Madrid y mi admiración por el club de la Castellana. Desde Madrid lo escribo. En Huelva lo ratifico.
Un saludo.





