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CANGREJOS TÓXICOS

Pero qué habremos hecho los trabajadores de malo para que el Gobierno de Rajoy nos arre con el látigo de esta manera. Pero si no hacemos más que pagar el pato de los delincuentes de cuello blanco y alma negra. Si ya no nos queda que entrar en el patio de la sumisión y de la esclavitud plenas. Si no paran de perfilarnos las costillas con la fusta de los castigos más inmisericordes. Pero qué hemos hecho los trabajadores para un trato tan infame.

 

El Consejo de Ministros acaba de darnos con el verduguillo entre los omóplatos como preaviso a la parte inferior de la cabeza. A las mutuas se les concede el privilegio de la salud y de la enfermedad. Por encima de los médicos. Con la excusa del absentismo laboral, supuestamente injustificado, los inspectores de las mutuas se arrogan un poder que desacredita el diagnóstico de los galenos. Toma ya.

 

Cómo se atreve el gobierno a cuestionar la autoridad científica de los facultativos poniendo en solfa sus prescripciones. Hasta dónde llega su osadía.

 

Uno entiende la reforma laboral. Uno se muestra condescendiente con medidas que, a simple vista, pueden ser legales y constitucionales pero injustas. Uno trata de explicarse las razones del Gobierno en virtud de las maldades heredadas del Ejecutivo anterior. Uno, sin embargo, deplora que la espada del poder hiera las espaldas de los más débiles.

 

Vamos para atrás, como los cangrejos. No me valen las excusas. Bastante hemos padecido los ciudadanos para que nos vuelvan a afrentar con el cachondeo de las mutuas por encima de la calidad de los médicos.

 

Cangrejos no comibles por su toxicidad. Habrá que remar hacia adelante.

 

Un saludo.

LISTOS DEL BOTE

Nunca. Cándido fue ingenuo. Siempre. Se cumple lo de quién te puso petenera. Lo de Cándido Méndez es una de las fechorías políticas más perniciosas que uno contempló. Ni se enteró ni se quiere enterar.

 

Resulta, merced a la Guardia Civil y a la Juez Alaya, que UGT de Andalucía se ha forrado durante lustros a costa de los pobrecitos que contribuimos con nuestros impuestos. Cada parado que necesitaba un curso de (de)formación, abonaba un porcentaje de su cuota para el mantenimiento de la trama síndico-empresarial. Al menos, así lo ha confesado un exdirigente de esa organización que, además, ha involucrado a toda la cúpula ugetista.

 

Si Maragall acusó a Convergencia, en cierta ocasión, de la mordida del tres por ciento, en la España meridional, los bocados tiene pinta de beso suarecista uruguayo: un veinte por ciento. Un dineral con el que pagar desde comidas a viajes, desde coches oficiales a casa de lujo. Todo un ejemplo de moralidad y de respeto a los millones de parados de esta santa España.

 

Los tontos del bote en manos de los listos del bote. De los subsidios de una mayoría de infelices a los sobresueldos de una minoría de golfos. De una cartilla de ahorros a cero patatero a una visa oro a disposición del señorito.

 

Qué pena de sindicatos. Qué lastima de españoles. Qué silencio el de Susana. Qué cara más dura.

 

Un saludo.

PERSONAS NO GRATAS

 

Lo mismo no me he enterado. Igual existen por miles. Sea como fuere, reflexiono sobre el hecho por más que esté muy trillado.

 

La situación vascocatalana presenta, entre otros problemas de ruptura territorial, un componente especialmente perverso. Algunos secuaces del goebbelsianismo irredento gustan de las sinécdoques políticas a fin de confundir el todo con la parte. La literatura emplea las figuras retóricas para hacer de la palabra arte plural. La política las utiliza con la intención de convertir la pluralidad en singularidad mayestática, soberanista y con tendencia al pensamiento único. Es el tránsito subrepticio de la banal, entendido como insustancial, a lo bananero, interpretado como tercermundista.

 

Pues vuelvo al principio de mi intervención escrita. Que no sé si los concejales de algún municipio minúsculo de la organización administrativa española han solicitado la convocatoria de un Pleno para debatir sobre la decisión de unos centenares de miles de paisanos del país Vasco y de Cataluña de independizarse del resto. Que no lo sé. Si tal no hubiera ocurrido, me alarmaría. La división del territorio nacional no es asunto que se circunscriba al gobierno del Estado. Ni mucho menos. Si determinados sujetos portan el arma de las libertades democráticas para rasgar el alma de esa democracia, habrá que reclamar orden constitucional allí donde la barbarie del “porquesí” perpetre estas fechorías.

 

Reclamar no es el infinitivo que recoge las llamadas entre aves, que también, singularmente si algunas de ellas son carroñeras. Reclamar es oponerse a algo de palabra o por escrito. Esta oposición no se ha de materializar a través de mensajes de guerra ni amenazas de intervencionismo militar. Las reclamaciones se dirigen hacia la búsqueda del equilibrio perdido. Ignoro, repito, si algún alcalde pedáneo o el regidor de un pueblecito de pocos habitantes o el edil de una ciudad provinciana o el presidente de un consistorio de una gran urbe española han propiciado un debate sobre el tema. Si no ha sido así, invoco la necesidad de hacerlo. Millones de españoles que viven en Cataluña podrían verse envueltos por las cenizas de la balcanización o de la “re-rusificación de Crimea”. Y a esa multitud de compatriotas no se la puede dejar al albur de las presiones fundamentalistas de algunos iluminados.

 

El error de las conclusiones sería atacar a Cataluña o al País Vasco o insultar a los pobladores de esos territorios de España. Un error cantado, que sería celebrado entusiásticamente por los dueños de los misiles de la insolidaridad y de la desigualdad. El éxito de estos debates municipales estriba en separar el grano de la paja. En ese sentido, señalar con nombres y apellidos a los autores de la espada untada de odio del secesionismo que apunta a nuestro cuello como pueblo. Declarar no gratos a quienes hacen de España una entidad filofranquista a sabiendas de que las garantías de igualdad y de libertad que hoy disfrutamos son diamantes de muchísimos quilates.

 

Personae non gratae. Inaceptables. Por imposibilitar la concordia y la comprensión entre los españoles todos.

 

Un saludo.

LA FIEL NEBRERA

 

 Qué vida más perra. Me entero que Montserrat Nebrera, fichaje estrella del PP años atrás, ha optado por ganarse la vida en el lado oscuro nacionalista de la derecha. Si ayer fue españolista de Rajoy, hoy es independentista de Artur Mas. Ya se sabe que la ideología dura mientras el fuego del poder alimenta el globo de la corrupción.

 

Pues nada, doña Nebrera se acaba de alinear con el equipo de los Pujol y de la izquierda más ultramontana de Cataluña. Algunos no quieren buenos principios. La volubilidad es rasgo que define a éstos. Ser fiel es tan difícil como ser leal. Nebrera no predicó la lealtad hacia los de Génova y, en consecuencia, no se puede esperar que la practique con los de Oriol. En lo que respecta a su sentido de la fidelidad, recuerdo una frase de uno de los grandes escritores de la Roma clásica. Venía a decir: sospecha de quien compra fidelidades porque caducan al poco tiempo.

 

Lo de Montserrat es un síntoma de estos tiempos convulsos. La inconstancia y la levedad son pájaros de mal agüero. A poco que el peligro nos remueva, apuesten conmigo a que la religión volverá a pasear bajo palio de los laicos más recalcitrantes. Aunque la religión sea falsa. Saben que la naturaleza humana encuentra en ella el templo del misterio y del miedo, por más que la fe parezca imperar.

 

Un saludo.

DEMASIADO CANGUELO

 

 Los parlamentarios de izquierda de la Andalucía donde Susana Díaz reina, no tienen más  miedo porque es imposible. Me refiero al eje del control de la corrupción que forman PSOE e IU.

 

Vamos a ver. Si el PP instaba la convocatoria de un Pleno para debatir sobre las numerosas tramas de golferías detectadas, descubiertas, investigadas y demostradas por las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, por qué los marchantes del gobierno andaluz se niegan  a aplicar lejía al emporcachado suelo de la política de nuestra Comunidad.  Por qué.

 

Está claro que la imagen que devolvería el espejo sería monstruosa. No ya por lo advertido. También por lo que ha de saltar. De esta miseria no se libra ni la caridad. Es miedo al horror de la propia figura y pánico a la devastación moral de unos políticos que han hecho de la Administración un lodazal intransitable. Algunos creyeron que la cara de Susana Díaz sería como la medicina infalible que acabaría con la rabia. Tontuelos e ingenuos. Muerto el perro, la rabia no se extingue. El perro es el transmisor del mal, que no su origen. La cara de Susana no limpia la suciedad imperante. En consecuencia, la presidente desaparecerá de la escena antes que después y el hedor seguirá asfixiando al conjunto social.

 

Mucho canguelo. Poca vergüenza. Ya lo decía el gran Jean Paul Sartre: a pesar del antifaz, a los verdugos se les reconoce por el miedo de sus ojos.

 

Un saludo.

EL FETICHE

 

 No hay quien le eche cuenta. Aburrido, se comporta como el abuelo brasas. Construye relatos tan inverosímiles como interminables. Ahí está Zapatero.

 

Con el fin de llamar la atención, el que fuera la desdicha de la política española durante siete insufribles años, ha lanzado una de sus proclamas vacuas. El hombre propone la creación de una alianza permanente de confesiones religiosas. Después del fracaso estrepitoso de su alianza de incivilizaciones, don José Luis vuelve a tocar la tecla de la estupidez  y aboga por una unión política de religiones del mundo mundial, incluidas las religiones laicas, ateas, agnósticas existentes y por venir. Un cielo este señor. En la cúspide de la nueva organización ecuménica, él mismo. Por qué no. Servidor le votaría con toda la intención. De esta manera, como los niños pequeños, satisfarías sus inquietudes y rabietas con juegos de casitas de papel. De papel.

 

El suyo es un cántico a la paz. Un espíritu libre de la no violencia solo puede engendrar querubines y criaturas seráficas. Que el líder espirituoso –a base de licores- decide poner fin al conflicto de Oriente Medio, desde Palestina a Irak, pues alza la mano, bendice a los líderes y un  manto de calma abriga el escenario de guerra. Que hay que poner orden en Ruanda, pues lo mismo con la diferencia de que en África, se sustituirá el petróleo por agua. Y así sucesivamente.

 

El problema de este gran líder de la nadería es que piensa que las religiones del libro están en la base de todos los males que sufre la sociedad. Y como carece de conocimientos históricos, sociológicos y de otros tipos, saca a pasear su vena de pastor antievangélico, anticoránico y antitalmúdico y arremete contra ellos por vía del budismo light, del confucionismo atávico o del viento que se lleva por delante todas las enfermedades, menos la suya.

 

Un caso. Alguien debe poner tareas a este hombre. Cuando el diablo se aburre, dicen, mata moscas con el rabo. Distracción. Hay que buscarle un claro objeto de relax. Fuera de los ámbitos políticos. Igual se le puede contratar como ayudante del quinto entrenador de un equipo de baloncesto de su ciudad.

 

Cualquier deseo de volver a la política activa pone los pelos de punta. Uno se acuerda del Plan E, de su sentada ante la bandera norteamericana y de aquello de que los catalanes harán lo que decidan hacer, y es que se estremece.

 

Una y no más, santotomás.

 

Un saludo.

LO MENOS MALO

 

 La calidad no es requisito ni mérito en política. Esto es lo que hay. O nos conformamos o nos rebelamos. En cualquier caso, todos fastidiados. El mal menor es el objetivo, por ralo y mísero que nos parezca.

 

Pedro Díaz se ha reunido con Susana Sánchez, tanto da que da tanto, a poquito de apuntarse la victoria en las elecciones internas. El carisma de Pedro es de similar graduación enológica que un vino de mesa bebido directamente del brik de cartón. Susana sí se deja querer en un tintorro pesetero de los que nos servían, de jóvenes, con una tapa de altramuces en las tabernas de la Huelva antigua.

 

Que ambos se hayan hecho con el monopolio del consumo de alcohol en el país, es todo un síntoma de la pobreza económica y, sobre todo, del raquitismo cultural e ideológico de la ciudadanía. El hartazgo llega a tal nivel que un sorbo de alcohol barato sacia nuestras expectativas.

 

Entre Susana y Pedro cabe un trago. Lo malo hubiera sido que Madina se liara la manta a la cabeza y siguiera la estela malhadada de Eguiguren. Antes que el caos del vasco, la mesurada medianía de la asociación castellano-andaluza. Dónde va a parar. Al menos, con la presidente de la Junta, tenemos la certeza de que España seguirá siendo una y que la Constitución, de modificarse, será respetada en sus pilares. Lo cual es de agradecer en estos tiempos del cólera secesionista.

 

La voluntad de aunar sensibilidades forma parte de las políticas falsarias del Psoe. La sensibilidad prevalente es la del que gana. Las otras se suman, como postizos y pelucas, a la candidatura triunfante. Por eso, si Susana Sánchez y Pedro Díaz, que sí que da igual, se empeñan en llevarse las primarias al tercio del tiempo postmunicipales, las promesas dadas dormirán el sueño de los deseos imposibles y se almacenarán en el desván de los juguetes rotos.

 

Mucha es la fuerza de los barones socialistas en Ferraz para que el nuevo Papa se atreva a cambiar lo más sagrado de la organización: la obediencia debida al cónclave. Cualquier desajuste facial en este sentido supondría la muerte súbita del liderzuelo. En el Psoe no hay rey que rinda a la nobleza armada. Felipe se dio este gustazo singular durante cierto tiempo. Hasta que se quiso coronar emperador.

 

Hay que estar agradecido a la alianza entre Madrid y Sevilla. Un Madina en Ferraz sería una bomba de mil kilotones.

 

A la fuerza ahorcan.

 

Un saludo.

MALAS COSTUMBRES

 

La costumbre como método bucea en la ilegalidad. Se comienza habituando a repetir algunos actos y se termina instruyendo y, lo que es peor, adoctrinando. Lo que se inicia por hábito se culmina en precepto. Ya saben que las costumbres se hacen leyes. El carácter o la propensión o el miedo o la violencia pueden conducirnos a hacer común lo que debe ser excepcional. El lavado de cerebro de las personas se genera a partir de pequeñas repeticiones más o menos sutiles y la ejercitación constante de las mismas hasta que adquieren categoría de necesidad.

Acostumbrarse a fumar o a no fumar forma parte de este rito de la creación artificial e impuesta de disciplinas externas rayanas en la imposición más dictatorial. La Ley contra el tabaco que ha redoblado sus esfuerzos represores es un claro ejemplo de convertir el behaviorismo animal en conducta humana. No vale la autoconvicción para repeler el ataque del tabaco. Tampoco se desecha la abolición legal de la venta de cigarros no sea que la industria del ramo ponga de patitas en la calle a miles de trabajadores que viven de ella. Por supuesto, que no se prohíbe la venta de cajetillas pues, en su caso, se privaría al Estado de una importante fuente de recursos tributarios.

La ley antihumo es, en realidad, una nueva fórmula de la ley seca que sacudió la América del primer tercio del siglo XX. Entonces, la prohibición del alcohol causó problemas mayores a los que se quería evitar. La ausencia de libertades y el fomento de vetos provocan efecto boomerang. El surgimiento de bandas de traficantes y la aparición de nuevos alcapones es uno de ellos. Condenen las religiones y nacerán apóstoles de la confesionalidad del Estado. Ejecuten a los líderes revolucionarios y nuevos mártires llenarán las hornacinas de la memoria del pueblo. Defiendan la salud por encima de la intención de cada persona y ella misma se rebelará contra los misioneros de la sanidad.

La Ley antihumos es, por otra parte, muestra universal, que no española, de la infinita hipocresía de nuestros gobernantes mundiales. Cinismo desmedido que, acaso, encuentre en nuestro país rasgos de especial perturbación social. En la sociedad española, el número de establecimientos hosteleros per capita es formidable. En la misma callejuela nos topamos con dos o tres bares que sacian las necesidades sociales y de frecuentabilidad de nuestros compatriotas. Desde el amanecer hasta casi el alba, las cafeterías, tabernas y demás tiendas de venta de alcohol y de consumo de tabaco lanzan al “azur” el brillo de los neones. Hay clientela y la oferta no sucumbe a la crisis.

Fumar es un placer, cantaba Sarita Montiel a la expectativa de Carlos Gardel. Como lo es dejar de fumar. La libertad de cada uno colisiona con la libertad de cada otro. He ahí el principio de actuación de las leyes. Y de comprensión de las mismas. Y de justificación de los parlamentos. Cuando se legisla a medias, una parte queda a merced de otra. Es la marca de los demagogos.

Miro a mi alrededor a través de la planta ático del edificio que me cobija. Veo a apenas medio kilómetro de mi casa una inmensa superficie blanca. No es una plataforma de sal, pese a la proximidad de la ría. Ni una meseta nívea porque las precipitaciones blancas son muy improbables en el sur del meridión. Ni un descomunal cauce fluvial cercano a la ciudad porque su caudal no se compadece con la raquítica aportación de lluvias. Nada de eso. Se trata de una superficie gigantesca formada por una colosal balsa de fosfoyesos. De fosfoyesos.

En Huelva, se prohíbe fumar mientras se permite que elementos nocivos para la salud se almacenen junto al núcleo urbano. En Huelva se rechaza el humo del cigarrillo en tanto las chimeneas de las fábricas inundan la atmósfera con vapores nauseabundos. En Huelva, el Psoe y el Pp defienden la ley antitabaco y reprimen a los ecologistas que se oponen a la polución del aire. En Huelva rige la ley del más fuerte. Del que utiliza la ley según el viento sople hacia la playa, hacia la montaña o hacia el propio bolsillo. En Huelva nos han acostumbrado.

No debemos acostumbrarnos. La salud moral está por encima de la salud física. Si nuestra moral enferma, lo sufre nuestra psique y, a partir de ella, el “somas” resulta afectado. Libertad para fumar. Libertad para no fumar. Busquemos espacios no conflictivos. He ahí la cuestión.

Servidor, lo digo por si acaso, no ha fumado en su vida. Si muero, que sea por el tabaco de los fumadores, que no por las radiaciones de los fosfoyesos.

 

Un saludo.

EL PASADO ACUSADOR

 

                 A partir de ahora, vamos a ser buenos y a llevarnos bien. Lo que pasó, se olvida y pelillos a la mar. Juego de intenciones baldías. La memoria propia y, sobre todo, el recuerdo de los demás ponen de actualidad lo que hicimos ayer.

 

                El líder con cara de angelito patudo de ese partido azufrado que se gana la publicidad gratis merced a los merluzos de algunas televisiones, es un  ejemplo del peso de nuestra historia personal. El hombre anda metido en berenjenales de todo tipo tratando de ofrecer una imagen de responsabilidad sin que la mirada atrás nos descubra sus verdaderas andanzas y sus maliciosas desventuras. Sus relaciones con ETA, con Cuba y con  Venezuela pueden ser, o no, objeto de delito. Pero existir, existieron. Ahora puede rechazar sus coqueteos, sus amoríos e incluso sus pasiones, pero los enemigos, que son muchos, ya se encargan de refrescarle las meninges.

 

                Ocurre lo mismo con tantos. Vean, si no, al aspirante a la Secretaría del Psoe, el señor Pedro Sánchez. Resulta que el candidato a liderar al partido de los cien años de honradez, el joven economista que desbarra de los bancos, el tertuliano ocasional que defiende las prédicas de la izquierda, estaba vinculado con Bankia, con Blesa y con el trasiego de capitales de esa entidad. Como todos, seguro que no se enteró. Como todos, seguro que se benefició de alguna concesión hipotecaria, sin  necesidad de enchufe ni de privilegio, porque sí.

 

                Pues ahí lo tienen, vivito y galleando de honradez personal y de acción progresista. Pudo haber reclamado una comisión de investigación sobre el fiasco de Bankia y se calló como un muerto, mientras, con la otra cara de su rostro, criticaba el indulto a uno de los jefes de Banesto. Este muchacho quiere ser secretario general y su breve historia política le hace acreedor de una secretaria muy particular, muy chiquitita, casi imperceptible. Si con su voto o con su silencio colaboró en el desastre de Caja Madrid, asuma su responsabilidad en los presuntos delitos de falsificación de cuentas, de estafa o de administración desleal.

 

                No se conoce que el referido diputado haya puesto el grito en el cielo por semejante desfalco ni que haya emprendido acciones legales a fin de desmarcarse de cualquier acto de connivencia con los imputados. Igual se desvela que se sumó a las protestas de los preferentistas mientras daba su visto bueno o cerraba los ojos a las prácticas fraudulentas de ese banco.

 

                Ay, ese pasado que a todos nos destapa. Ay, ese pasado que descubre lo peor de nosotros. Es el pasado que nos arroja a la cara el “eres un jili que te crees puro cuando en realidad eres un saco de inmundicias”. Ay, ese pasado.

 

                Toma memoria histórica personal.

 

                Un saludo.

PARA DESCONFIAR

 

                Si es verdad lo que se lee en algún confidencial, el gobierno de Rajoy tiene menos crédito que Jenaro el de Gowex. Con una mano hace como que te da y con la otra te quita.

 

                La salida de Magdalena Álvarez del Banco Europeo de Inversiones, que vicepresidía, debe estar relacionada con su papelón infecto en el escándalo de los expedientes de regulación de empleo de Andalucía. Si la Juez Alaya no se pone en su sitio, la exministra del gratis total estaría atada a su sillón.

 

                Si el motivo de cargarse a la mano derecha de Chaves era la integridad moral, quién puñeta se explica que el Gobierno borracho de don Mariano quiera ofrecerle un puesto, bien remunerado, en una oficina extranjera del Instituto de Comercio Exterior.

 

                La honorabilidad de algunos tiene el peso de un grano de arroz. Al menos, en esta ocasión, Maleni ha sabido estar y les ha dicho que se metan el puesto donde les quepa. Lo cual señala que entre unos y otros, la suciedad forma parte de la conciencia maléfica de los políticos con mando en plaza.

 

                Menudos desvergonzados.

 

                Un saludo.



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