Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes al tema ACTUALIDAD POLÍTICA NACIONAL Y REGIONAL.

VIOLENCIA CONTRA MUJERES

 

 Cuando las personas sólo disponen de fuerza bruta, el animal que llevan dentro hace acto de presencia. No hay más que una fiera hambrienta que urge su ración de carne. Los maestros que golpean a sus alumnos o, simplemente, los agreden de palabra, no tienen más recursos pedagógicos que la superioridad física. Los médicos que se amparan en su pedestal de especialistas en salud para diagnosticar a base de recetas miles, han perdido la razón de la ciencia y se congratulan nadando entre aguas reservadas a las élites. Los primos de zumosol son el instrumento de disuasión, o de persuasión, a convenir, de los que, insolidarios, se escudan en la ley de la jungla. Aunque la selva sea urbana y los tarzanes vistan corbata.

 

Esa fuerza bruta masculina está alcanzando cumbres de ferocidad que parecían superadas. La crisis pone nerviosos a muchos. El tigre que llevamos dentro sale de su jaula y mete miedo por doquier. En lo que llevamos de año, los casos se multiplican. A la luz del día y en la oscuridad de la noche. Las presas del macho son hembras. Los hombres se llevan la triste palma del protagonismo cobarde. Amenazan de palabra, golpean con la mano, atizan con el garrote y utilizan el cuchillo para desgarrar a las mujeres. A las suyas. Porque se creen que les pertenecen. Con su propiedad, hacen lo que quieren. Dueños de vidas y de honras. Dominadores del rebaño que capitanean. Desgraciados.

 

Una sociedad que desprecia a las mujeres y no pone los medios adecuados para su defensa, está envilecida. El machismo imperante triunfa porque las leyes no amparan a las físicamente débiles. No es violencia de género. Es violencia nacida de la fuerza física. Es violencia que pende de una mentalidad cobarde que se ha conservado durante siglos. Es violencia animal.

 

Los juzgados cuentan los juicios por faltas y no por delitos. Una amenaza se paga a tres o cuatro días de arresto domiciliario y pare usted de contar. Hasta la próxima. El hombre condenado aceptará de buen grado un castigo superior si le permiten el lujo de romper un par de costillas a la mujer a la que nuca trató de igual a igual. Entre diez y quince años por matar a víctimas inocentes. Y así. Así, hasta cuándo.

 

Es preciso acabar con esta lacra. La enfermedad de las agresiones transciende lo personal para instalarse en lo social. Pruebas. Una vez acreditada la agresión, duro con los apaleadores y los verdugos. Mientras tanto, que se eduque en igualdad y en libertad. Pero al tiempo, que la facultad punitiva del Estado se deje sentir sobre esta jauría de lobos con piel de hombres. Si no pueden vivir de forma civilizada, aplíquenseles las medidas necesarias para preservar los derechos y las dignidades de sus víctimas.

 

Cuántas mujeres más han de morir para zanjar esta cuestion. Ni una sola. Desde ya, fin a las agresiones y a las violencias de los machos brutales. Poco hombres. Nada hombres. Hienas.

 

Un saludo.

DEL IRPF A LA IGLESIA

 

 No voy a recurrir a la manida frase de “con la Iglesia hemos topado” que, de manera malintencionada, quiere referir el poder omnímodo de la iglesia en todo tiempo y lugar. Don Quijote dijo: “con la iglesia hemos dado”. En el sentido de encontrar el edificio y no en la interpretación maliciosa sobre la intervención del clero en asuntos del Estado. Las confrontaciones en este sentido han sido históricamente reiteradas. Claro que en España, al hablar de iglesia no cabe sino la católica. Los ataques a esta congregación de fieles no han dejado de producirse. En la actualidad, el discurso de algunos partidos se dirige contra la Iglesia en tanto institución que sustenta a esta religión.

 

 En un país de quijotes, porque los hay a millares, es tarea improductiva cebarse con los fuertes que se antojan débiles y con los débiles que nunca serán fuertes. Los extremismos siguen zarandeando al cuerpo social de esta España de nuestras entretelas. Resulta notorio el descenso del poder eclesiástico en nuestros días. De ahí el tránsito de las históricas guerras de religión a las guerras contra la religión. La católica, naturalmente. Contra la islámica, los progres de boquilla se consumen en el humo de su cobardía. Lo cierto es que la voluntad, que comparto, de separar Iglesia de Estado, ha desembocado en la realidad de que esta separación culmine en la desaparición del primer término del binomio. Iglesia fuera. Fuera la religión.

 

Craso error. Si el entusiasmo por prohibir se midiera en magnitudes de votos, algunos limitarían sus afanes liberticidas a otros menesteres. La ley seca disparó la venta de alcohol. La cruzada antitabaco azuza el vicio de fumar. Las ofensas al catolicismo generan legiones de defensores de esta religión. Y así sucesivamente. Reflexionen si no. En el ejercicio fiscal del año 2010, aumentó la cifra de declarantes que marcaron la casilla de la Iglesia. Alrededor de doscientos mil nuevos contribuyentes optaron por beneficiarla. El incremento se apoya en numerosas bases, pero todas ellas pasan por dos: la corrupción reinante en el gobierno zapateril y la convicción de que los dineros entregados a la Iglesia se dedicarán íntegramente a atender a los más necesitados.

 

A falta de razones para amortiguar la caída, el Congreso del Psoe ha vuelto a cargar contra los curas. El anticlericalismo de la izquierda feudal es un arma arrojadiza en tiempo de crisis. Lanza cortinas de humo para simular incapacidades pero el fuego termina por quemar a los promotores. En lugar de estrujarse la cabeza para hallar salida al espantoso paro, los demagogos de la corte levantan bulos y extienden maledicencias a fin de entretener su falta de sentido constructivo. Contra la Iglesia. Todo el mal del país se concentra en la religión. Díganme qué diálogo se puede mantener con un muro de cemento armado.

 

Servidor, que no es creyente pero que defiende las prácticas confesionales y rituales de los demás, ha colocado también la “x” en la casilla de la Iglesia. Tengo la certeza de que darán buen uso a mi dinero. En cambio, cada vez que Hacienda me reclama su parte, mi lengua se disparata en un reguero de imprecaciones acerca del destino de mis impuestos. No sé si algunos lo utilizarán en pantagruélicas mariscadas, en compra de coches de lujo, en adquisición de drogas fetén o en la edificación de viviendas particulares. Y como no me fío, en lo poco que pueda disponer, prefiero donarlo a los obispos antes que a las avispas del panal psoecialista.

 

Así que marco la casilla de la Iglesia.

 

Un saludo.

LA CONTRARREFORMA

 

 La compañía está revuelta. Los cómicos lloran por las esquinas. Los faranduleros de la vertical se han enfundado tupidas medias de grises otoñales. Rajoy les ha cerrado el grifo del gratis total. Qué futuro aguarda a los centinelas de la subvención. Por qué el PP se tiene que meterse en asuntos de formación a los trabajadores. Y qué carallo hace la derecha trasvasando el convenio estatal a embalses privados de cada empresa. Cómo van a mantener a tanto liberado y contratar a cuantos amigotes. Qué injusticia, papi. Del Villamagna a un hotelito de dos estrellas y de comer en el Bulli a tapear en la taberna de Sebas. No puede ser. Los representantes de la clase obrera tienen su dignidad y su distinción. Cosa distinta son los afiliados. Si no pueden degustar strogonof a las finas hierbas y regarlo con un riberadelduero de cien años, ya lo hacen los toxo y los méndez por ellos.

 

Lo calladitos que estaban cuando ZP y la pandilla del gobierno psoecialista recortaron el sueldo a los funcionarios, congelaron las pensiones, establecieron la indemnización de 20 días/año y generalizaron la de treintaytrés. Toca ponerse la saya. Es la hora de atarse los machos de la austeridad. Donde no hay, no se saca.

 

Las prendas. Los prendas. La imagen de los sindicalistas con el mono y la pana es la última moda en las reuniones sociales con la patronal y Fátima Báñez. Tienen que mantener el tipo fotográfico. Después del retrato, vuelta a la dolce vita. Si Rosell y los suyos se decidieran por despojarse de la chaqueta sastre y de la corbata de Loewe durante los encuentros y, como sus interlocutores de la prebenda, vestir las galas de los sincorbata, a ver quién era el guapo que diferenciaba a los pobrecitos de la ugeté y de los cocos de los líderes de la casta empresarial. Ni sus padres.

 

La contrarreforma se cuece en el engaño de la escenografía más barroca. Todo lo que parece, es. Se inunda de sensaciones a los sentidos pero se seca el caudal de la razón. El dorado y el oropel sustituyen al oro y a la piedra preciosa. La contrarreforma de Toxo y Méndez se reduce a la idea de la pana primofelipista y a la convocatoria de ciscos callejeros. Cuentan con la interesada ayuda de los derrotados de Rubalcaba y con la extrema izquierda verbal de Llamazares y de Lara. Si se les quita el ropaje alquilado, aparece la verdadera dimensión del fraude.

 

Una vez más, los popes de la iglesia de la pistola y de la asamblea de liberados rezan en comandita. Ocurre que el consenso que pregonan es el caldero hirviendo del acoso y de la coacción. Sucede que las propuestas del nuevo y honrado Gobierno afeitan sus sucias barbas hasta mostrar rostros amoratados por la envidia, el rencor y el odio. La cosa es que apuestan por imponer el desorden con tal de que la justicia brille por su ausencia. Los cantos gregorianos de la sindical del pesebre se quedan en simples canciones obsoletas de tiempos que no volverán.

 

Había que hacer la reforma. El PP tuvo la vergüenza torera y la fortaleza moral de llevarla a cabo. Que los empresarios han podido salir beneficiados sobre los trabajadores, acaso. Que en doce meses será difícil crear empleos, tal vez. Que se ha abierto una ventana para detener el alud del paro, seguro. Que la reforma es una medida más en el seno de otras que han de decretarse, por supuesto. Que el Gobierno del PP ha hecho más en dos meses que el del Psoe en siete años y medio, lo aseguro. Que Andalucía debiera darse cuenta del gravísimo problema que se cierne sobre sus habitantes, ojalá. Que si no remamos todos en la misma dirección compartiendo esfuerzos y sudores, nos vamos a salva sea la parte, lo asevero.

 

Que la contrarreforma sindical es una pandereta carnavalera, grítenlo conmigo.

 

Un saludo.

CURRICULA DE MENTIRA

 La titulitis es una inflamación del ego que se manifiesta en la presentación de documentos que dan fehaciencia de haber cursado carreras universitarias. Nadie presenta en su curriculum el haber hecho cursos de formación profesional. Nos podemos topar con los mejores mecánicos del mundo y no se hacen eco del papel oficial donde conste su paso exitoso por el instituto del ramo. El título es universitario o no es nada. Triste existencia. Eres un mindundi si no te acompañas de una licenciatura aunque sea expedida -que se ocultará obviamente- por la universidad libre de Lusaka.

 

Todo el mundo tiene aspiraciones y sentimientos de grandeza. En cualquier consultorio médico, abogacial o de la especialidad que prefieran, las paredes muestran las habilidades académicas de sus titulares. No ya por erradicar cualquier mal pensamiento de intrusismo como por advertir a la clientela las calidades del dispensador de respuestas. Galileo Galilei no pudo, será desgraciado, oficiar de astrónomo titulado. El gran Leonardo murió sin llevarse a la boca la satisfacción del reconocimiento de sus excelencias como artista, arquitecto, ingeniero o anatomista. Infeliz el de Vinci. Goya se pasó por la cobertura de su paleta la distinción de ser formado en una Real Academia. Sería problema de la sordera.

 

En nuestros tiempos, a menos sabiduría, más recurrencia a las titulaciones. El fantástico Messi no cambiaría sus artes futbolísticas por un doctorado en ciencias del balompié. Don José Tomás es torero de sueños sin la pesadilla de haber soportado la dormilona de ciertas aulas de tauromaquia. El dueño de Zara no ostenta diplomas empresariales expedidos por facultad alguna y esa carencia no le ha impedido convertirse en un empresario capaz de enriquecerse como pocos y de crear puestos de trabajo como menos. Valiente porquería.

 

Si se tiene título, que se ofrezca. El título indica la superación de unos requisitos establecidos por ley. El mérito de quienes los superan, es incuestionable. No obstante, una cosa es la carrera superada y otra, bien distinta, la praxis subsiguiente. Todo ello viene al caso porque el Partido Popular ha podido caer en la esquizofrenia provocada por la inflamación de los títulos. El nuevo Secretario de Estado de la Seguridad Social no es médico pero en su curriculum nos ha colado la apostilla mentirosa de tener “formación universitaria en...”. En este contexto se han movido Carme Chacón, que nunca obtuvo el doctorado, Elena Valenciano, jamás licenciada ni en Derecho ni en Ciencias Políticas, o el señor Patxi López que alguna vez soñó ser ingeniero. Las patologías inflamatorias no entienden de formaciones políticas. Se sufren o se eluden.

 

Me atrevo a recomendar a Ana Mato, ministra de sanidad, servicios sociales e igualdad, que, en aras al respeto general, despoje de la secretaria de Estado al señor que ha engordado indebidamente su historial. Si nos la quiere meter doblada antes de, qué no intentará colarnos una vez se consolide en el puestecito. Lo mismo nombra traductor/traidor de euskera en el Senado al primo del presidente por argumentar que pasó las vacaciones de primavera en Vitoria.

 

Si vales, vales. Con o sin título. Que lo tienes, lo exhibes si apetece. Si no, que ponga énfasis en sus cualidades demostrables. Lo demás, cuento, milonga, falsedad. Bastante hemos padecido a los lumbreras de ZP como para seguir experimentando estupideces de este calibre.

 

Un saludo.

JUNTA “FALSEAACTAS”

 

 Tantos ejemplos. Como churros. Lo de falsificar actas forma parte del acervo criminal de algunos halcones de la Junta de Andalucía. Si estos señores son expertos en algo, lo son en desvirtuar la verdad y en alterar la realidad. Auténticos magos de la fechoría. No de la mala praxis, que es un eufemismo como el ERE de Mercasevilla. Fechoría. Malvada acción. A conciencia. Con malas artes. Con ánimo de perjudicar a unos y de beneficiar a otros. Monumento a la discriminación y cañonazo al Derecho.

 

Se falsean actas cuando se les pone la fecha que conviene. O cuando se eliminan párrafos molestos. O cuando se agregan expresiones favorables. El fin es inducir a error y la intención, la de producir relevancia jurídica. Se pisotea la fe pública y se cachondean de la garantía constitucional. Les da igual cambiar la genuidad del documento que la veracidad del mismo. Todo sea por la pasta.

 

Ese monumento a la valentía que es la Juez Alaya lo ha denunciado. Al parecer, la Junta que ahora preside el chaconista rubalcabiano que responde al apellido de Griñán, ha podido alterar casi quinientas actas de los Consejos de Gobierno. La cifra, con ser preocupante, no es lo escandalosa que ustedes puedan pensar si tenemos en cuenta la cantidad de actas falseadas por los mil y uno organismos públicos de la Autonomía. Me sé de la directora de un Centro de Profesores que, puestos a delinquir, permite el robo de ordenadores portátiles sin avisar a la Guardia Civil del pueblo, no sea que salga trasquilado alguien de su camarilla, o del hurto de dinero en metálico que, olvidadizos ellos, se encontraba en una estantería de la oficina administrativa. Del mismo modo que se avería el vehículo particular de un asesor de la nada y se transmuta la factura del taller mecánico en varios impresos de justificación de dietas. Una cosa.

 

No cabe sorpresa. En nada de lo que gestione la Junta, se puede uno sorprender. La Juez Alaya podrá constatar, pero la atonía ha desaparecido de su rostro ante tantas golferías. Algunos funcionarios se apuntan gastos de viaje y de manutención sin moverse del lugar de trabajo y contratan despachos de abogados o proveedores externos en la certeza de las comisiones a recibir y en la impunidad que otorga el silencio cómplice de la superioridad. El sistema está tan podrido que las manzanas frescas son acosadas hasta el traslado o terminan germinando los mismos gusanos del saco de sus compañeros. Es así. Asistimos a un overbooking de canallerías.

 

La mafia no consigue mayores éxitos que esta banda de cuatreros que roban los caballos de la Administración Pública y, a continuación, borran las marcas de sus antiguos dueños y, por último, emplean hierros candentes para tatuar el linaje de los ladrones.

 

Mientras tanto, los hampones más siniestros lanzan a las ondas mensajes de solidaridad, de educación en valores, de civismo democrático y demás odas a las libertades. Mentira. Pura mentira. Los tontos pensábamos en su buena voluntad. Era mentira. Nos estaban entreteniendo hasta dejarnos en la ruina. Los “falseaactas” son sicarios de voluntades despiadadas. Se cuentan por millares. Sirven a diversos señores que, en común, tienen la avidez de las serpientes más venenosas. Si se creara trabajo sólo por limpiar a la Administración andaluza, el número de ingresados acabaría con el paro actual. Los despedidos, otro tanto. Con la ventaja de que la sarna ha sido expulsada.

 

Un saludo.

INCOMPATIBILIDADES

 

 La defensa de los derechos es, en sí mismo, un valor incuestionable. Los derechos han de ser universales. En caso contrario, estaríamos lesionando el artículo 14 de la Constitución que adjetiva a los demás derechos fundamentales que conforman el núcleo duro de nuestra Carta magna. Igualdad que nos permite ser libres y libertad que se disfruta porque somos iguales. Es así y el que no quiera entender, se confunda solito.

 

La Ley 53/1984 regula el régimen de incompatibilidades. Acaso el quid de esta regulación específica radique en la exigencia a los funcionarios de un esfuerzo testimonial de ejemplaridad ante los ciudadanos, como muestra de solidaridad, de moralización de la vida pública y de eficacia de la Administración. Dura, sed lex. Dura, pero es la ley.

 

De la voz cantarina de Rosa Díez ha resurgido el debate sobre las pensiones vitalicias del los expresidentes del Gobierno de España. El grupo de UPyD pretende declararlas incompatibles con la percepción de retribuciones procedentes del sector privado. Lo cual me parece bien. Bien pero moderadamente. Ni públicas ni privadas. O pensiones u otras remuneraciones. A elegir.

 

Me resulta inaceptable que en esta España de dos mil doce, afectada de un gravísimo problema social y económico, y hundida en la espesura selvática de más de cinco millones de parados, los poderes públicos disfruten de ingresos millonarios al tiempo que el nivel de pobreza se convierte en boca de ogro que devora a los más desvalidos. Inaceptable y reprobable. Ni siquiera se debe contemplar el debate. La singularidad de los personajes no es excusa para escarnecer a la pluralidad del pueblo.

 

Fallecido Calvo Sotelo. Ensimismado Suárez en la materia gris de su cerebro. Nos quedan Felipe, Aznar y Zapatero. Tres que tres son. Sus pensiones como expresidentes deben ser incompatibles con sus funciones en el Consejo de Estado y con cualesquiera actividades de lucro ocasional provenientes de intervenciones en empresas privadas. En cualquier caso, si quieren renunciar a las pensiones, libres son de hacerlo. Siempre les quedará el ingreso no estatal. No caben descalificaciones de demagogia ni de populismo a quienes se plantean con seriedad el tema.

 

La autoridad del gobernante se cimenta en la categoría humana de sus propios actos. La autoridad es poder, influencia, liderazgo y también competencia. Es prestigio ganado a base de capacidad y eficiencia. Es el respeto hacia las leyes y las normas en vigor.

 

De lo contrario, el abuso. La investidura de poder se materializa en actos que causan agravios materiales o morales a las personas. No caben distinciones en derecho. Menos todavía si las diferencias acentúan las desigualdades que sangran el cuerpo social en épocas tan críticas como la que atravesamos.

 

Incompatibilidad. Pensiones, sí. Pero igual trato que a quienes las perciben inmensamente más magras.

 

Un saludo.

EL PARTIDO DE BOABDIL

Llora como corrupto lo que no supiste cantar desde la honradez. El fin de treinta largos años de hegemonía absoluta toca a su fin. Nada es hasta que no acaba. Sin embargo, salvo penalty a lo Guruceta diez minutos después del tiempo reglamentario, alea jacta est. El Psoe sucumbe a sus desvergüenzas y recibe el desprecio de una masa de votantes. Lo tuvieron todo y todo dilapidaron. Suele ocurrir a los golfos. Del placer viven y por el placer mueren. En medio dejan un reguero de heridos sin hospitales.

 

Tomar el nombre de dios en vano es un pecado. Reos de demagogia son los que saludan a la democracia mientras queman la bandera de la igualdad y de las libertades. El escándalo del Psoe en Sevilla es la noticia del día. No es, en cambio, el titular de la semana. La corrupción institucionalizada sí ocupa las portadas de toda la prensa seria. La trama del dinero y de las influencias es como un tsunami que inunda las orillas del Guadalquivir y amenaza con tragarse la Giralda. No conozco un alto cargo del partido psoecialista que esté libre de prácticas nepóticas y de cazos malolientes. Ni uno solo. El que no trinca por un lado, manga por otro. La meta no es ganar las elecciones autonómicas para satisfacer la sed de justicia de la ciudadanía. Ni de broma. De lo que se trata es de seguir chupando del bote gubernamental. Ahí comienza y ahí termina toda la dialéctica electoral.

 

Que Viera haya dimitido como secretario general es una cortina de papel. El telon de raso y terciopelo del escenario lo vendieron para cocaína y, ahora, para tapar sus partes pudendas, recurren a la celulosa de antier. Griñán se significa como buscador de consensos cuando lideró el disenso de Chacón. Su escudero parlamentario, el sátrapa de Moguer y gran visir de las colocaciones por corriente eléctrica, el muy esclarecido Mario Jiménez, se sitúa primero en la lista de los candidatos onubenses al Parlamento andaluz. Chaves sigue maniobrando como un Schettino cualquiera hasta que su costa concordia particular encalle entre los arrecifes cercanos a su pueblo. No se salvará don Manuel de la ola de chivatazos que se avecinan. Ni su sanchopanza Zarrías podrá detener el incontenible ataque proveniente del fuego amigo. Ya saben. O me das o te zurro. Los pobres tienen que comer.

 

El Psoe sufre el acoso político, dentro de sus filas, que con tanta perversidad como acierto ha ido instrumentando durante tres ominosas décadas. Alababan el consenso con la aviesa intención de maquillar su vis dictatorial. Los prepotentes que viven del pueblo utilizan a la gente para justificar el rodillo de sus malas acciones. Todo para el pueblo, decían los déspotas. Sin el pueblo, afirman los del Psoe. La fractura de la organización recorre el tejido social y político. En Huelva, la mano firme de Jiménez contiene la descomposición al socaire de la escasa entidad humana e intelectual de sus adversarios. Más vale asesoría en Diputación que ponerse en la cola del paro.

 

Los andaluces tenemos la palabra. Si tienen dudas acerca de las maldades de los cafres de San Telmo, miren a Grecia. Atenas arde. Como París con los nazis. Andalucía se quema. Poco a poco. Las cenizas se esparcen y el viento aviva el fuego oculto. El reino de Boabdil está a punto de caer. Es cuestión de días.

 

Uno se felicita por ello. Ese reino no es de este mundo. Pertenece al imperio de las sombras, al lado oscuro de la realidad, al underground de la conciencia. Boabdil llora. Andalucía festeja sus lágrimas. A la calle con ellos.

 

Un saludo.

LA CALLE ES DE LOS DE SIEMPRE

 

La izquierda tiene tal sentido de propiedad que defienden con uñas y dientes sus moradas particulares y con pancartas e incluso pistolas reivindican el espacio público como escenario privado. La calle es de ellos. De esa izquierda famélica de argumentos, huérfana de ideologías y multipropietaria de avenidas, parques y plazas. Cualquier excusa es válida para hacer ostentación del dominio de su predio.

 

Si por izquierda se entiende a los indignados con el Gobierno del Psoe, a ella pertenecemos más de cuarenta millones de españoles. Si se aplica a los del partido de Llamazares y Lara, unos pocos miles están afiliados. En cuanto a la izquierda que dice representar el grupo de Rubalcaba, es posible que haya millones, entre los cuales, en honor a la verdad y en el uso más propio del término, ni lo es el líder ni quienes como él han hecho de esa hermosa ideología, una piltrafa doctrinaria.

 

Pues bien, esa dizque izquierda antisocial se ahoga en sus vómitos de deslealtades. El felipismo nos pasó una factura de no te menees. El desgobierno de Zp ha elevado el “debe” a la enésima potencia. Cinco millones de parados, y subiendo, hablan claramente del obrerismo que sepultaron sus siglas y del españolismo en el que nunca creyeron. Su dios es el poder. Son plurales cuando los votantes los destierran a la oposición. De vueltas con las riendas, monocromía y uniformidad. No falla. La constante de la izquierda es dar de comer y de beber, a veces hasta de esnifar, a sus élites. La variable radica en que la estrategia impele ya a acordonar sanitariamente a la derechona, ya a llenar las bolsas de los aliados, ya a ganarse el apoyo de los medios, ya a respetar/condenar las sentencias judiciales según les sean, o no, favorables.

 

Tantos ejemplos. La reforma laboral que anuncia Rajoy comportaba, a priori, una huelga. Estaba convocada desde que las elecciones generales no eran sino un proyecto. Vacía la despensa a base de robos y estafas, los huelguistas apuntan sus cañones hacia quien la ha de llenar. Actúan como los matones de suburbio: “te espero en la calle”. En la calle. Amenazan antes de disparar. El conflicto vandálico subsigue al aviso dialéctico. En la calle te espero.

 

No tienen pelos en la lengua y les sobra maldad en la boca. Miren la frase de la psoecialista madrileña Martu Garrote: “siempre digo que en España quemamos pocas Iglesias y matamos pocos curas, pero en la catedral de Granada dan fe de lo malos que somos los rojos”. Lo primero es conquistar la calle. El acto segundo, quemar los templos cristianos. Mezquitas y sinagogas, ninguna. Musulmanes y judíos son religiones de otros libros que no entran en el examen. Contra el cristianismo, a fuego. Asesinato de sacerdotes, tercer acto de la función macabra de unos resentidos criminales. De la guerra civil, han aprendido que el número de muertes de clérigos debe multiplicarse. Todo en la calle, en la claridad de su noche triste o en la oscuridad de una mañana de lutos colectivos. La señora Garrote es un alto cargo del partido. Es la misma irresponsable que, días antes, nos había sacudido un zurriagazo en nuestras meninges siempre asequibles al espanto. Doña Martu, apellidada Garrote, llamó mendigos, pordioseros, tullidos y polipoterras a los necesitados y discapacitados de la Comunidad de Madrid. Si los coge en la calle, qué les haría la secretaria socialista. Da miedo.

 

Se conquista la calle y se enciende la mecha del desorden que, a su vez, transporta en recipientes criogénicos los tubos del miedo tumultuario. Una vez introducida la jeringuilla fatal, la grey comprenderá el papel del lobo. Al cabo de miles de heridos y cientos de muertos, la fiera cambiará su piel por la del manso corderito. Los damnificados, al "haber" del Gobierno de la derecha. La universidad de la calle es, en verdad, el armiño de los callejones del hampa. Así se hace historia. Qué pena.

 

Rajoy y compañía deben aprender las lecciones del pasado. Tan reciente, que lo tocamos con los dedos. Atención a la calle. A las avenidas, a las plazuelas, a los bulevares. Peligro: matones.

 

Un saludo.

REFORMA LABORAL DE RAJOY

 

Este articulista escribió en junio de 2010 un artículo que tituló “Cláusula de descuelgue”. Refería entonces. He decidido reproducirlo por ver hasta qué punto uno debe rectificar y comerse sus palabras o, por el contrario, qué aspectos cobran actualidad. A continuación, lo que sigue:

 

“Canción triste de la demagogia. Demagogia. Política por la que un gobernante se gana, mediante halagos, el favor del pueblo. Demagogia. Degeneración democrática que lleva al político de turno a mantenerse en el poder, o a alcanzarlo, a través de la lisonja que remueve los sentimientos más elementales de los ciudadanos. Demagogia.

 

Perlas. Muchas perlas. "No habrá recortes sociales". "Defendemos los derechos de los trabajadores". "Rechazamos cualquier intento de la patronal contra la clase obrera". "La banca española es la más sólida del mundo." "Mientras yo sea presidente, no habrá reformas drásticas que comporten recortes salariales o congelación de pensiones." Lisonjas que esconden mentiras y mentiras encubiertas de lisonjas. Zapatero dixit. Ayer. Hoy, no. Hogaño “dicit” cosa distinta y perpetra un tijeretazo jurídico. El Gobierno. Del PSOE. No el de Rajoy. Ni antes el de Aznar. El de los psoecialistas.

 

Al recortazo a la función pública y a la clase pensionada, se va unir ahora el decretazo contra el mundo obrero. Se consuma una traición anunciada. Sabida por el traidor y sospechada por la ajusticiada. Sindicatos cooperantes de la felonía que, descubierta la trama, reniegan de sus cómplices de ideología y de subvención. Descuelgue. Y cuelgue. Cuelgue y descuelgue. Qué vergüenza. Ahora. El 16 de junio, César ha caído apuñalado por los suyos. Los derechos sociales yacen víctimas de sus más cercanos de boquilla.

 

Era el estío desconsolador. Era el verano sofocante. Era la estación adormecedora. Era el Fútbol y su mundial. Era el circus que consuela la falta de pan. Era el opio laico. Era el druida de pócima infame. Era el abono del envenenado árbol. Era el momento para el flagelo cruel. Cláusula de descuelgue. España pierde ante Suiza. Era el fin. Ni siquiera el circo. El equipo gobernante habitual ha dictaminado la muerte del moribundo. El obrero no se puede, ya, sujetar al convenio colectivo. La cláusula estipula que el patrono puede modificar, motu proprio, las condiciones de trabajo de sus empleados. Cambio a malo. Tránsito a peor. Se vuelve al ámbito predemocrático. Se cisca el espíritu, que no la letra ignota, del Estatuto del Trabajador. Sólo para empresas en crisis. Sólo. No hay soledad. La excepcionalidad se halla en la empresa no sujeta a la crisis. No hay. Toda empresa sufre la crisis.

 

La necedad demagógica del Gobierno ha llevado a la necesidad impúdica del Consejo de Ministros. De la necedad a la necesidad. Amago histriónico de diálogo social acallado por los decibelios de las disputas entre los agentes en pugna. El Estado pudo intervenir antes. Mucho antes. El salario determina el consumo, la inversión, la balanza de pagos, la inflación y, por supuesto, el empleo. Tres millones de parados más tarde, Zapatero echa mano del descuelgue. Tarde, mal y caro. Retorno a 1979 y al Acuerdo Nacional sobre el Empleo de 1981. En 2010, tres años después de que la crisis nos estallara en la cara y el vendaval del paro se llevase los sueños de millones de españolitos, se acude a la cláusula de descuelgue. Ineptos, sí. Incompetentes, también. Sobre todo, demagogos.

 

Si es imprescindible en estos instantes, más lo era en 2006. El ovillo hodierno es la conciencia falsa del hilo de antaño. Los empresarios van a optar por el despido antes que por el recorte de salarios. Lo sabe el más lerdo. Economía de guerra. Estado de emergencia. Gobierno sumergido y subrepticio. El convenio colectivo ha muerto. De tanto abusarlo. Por continuado maltrato. El carácter normativo del convenio cuelga de la cláusula levantada en la plaza mayor del Boletín Oficial del Estado. Crucificado. A su derecha, la cruz de los empleados públicos. A su izquierda, la cara rota de los que entregaron su vida laboral a la fe de unos dirigentes impúdicos y golfos. Políticos, eso sí. Pero golfos, cantidad de descuelgue”.

 

Reforma laboral de Rajoy. Qué noche la de aquel Gobierno de ZP. Qué noche. Oscura. Triste. Interminable. Se abre el telón.

 

Un saludo.

LA CULTURA DEL CINE

 

 El cine es cultura. Con mayúsculas. Si me apuran, sólo la televisión lo supera como vehículo de colonización cultural de masas. La diferencia es que mientras el cine atrae, la televisión abduce, -la caja tonta nos aliena-, el cine nos integra.

 

El cine es arte. Extraordinario. Séptimo u octavo, pero arte. En ocasiones, arte bellísimo. Bellísimas artes las cinematográficas. Ninguna otra bella arte puede despertarnos, a la vez, tantas emociones al mismo tiempo a gente tan distinta y tan alejada.

 

Si el cine es arte y cultura, podremos convenir la necesidad de impulsar su desarrollo como alimento espiritual de una humanidad cada vez más sojuzgada por los condicionamientos sociales, económicos y políticos.

 

Arte y cultura. También industria y comercio. Aquí aparece la madre del cordero. Productores sin escrúpulos, intermediarios sin remilgos, distribuidores carentes de prejuicios, exhibidores sin conciencia, se suben al pedestal cinematográfico para hacer de la cultura, mercado de comerciantes que ensucian el templo de la belleza, y del arte, montón de podredumbre fétida. El cine como negocio termina por enturbiar las límpias aguas del celuloide con vertidos inmundos. A confundir, que algo se pilla.

 

El mundo del cine español merece análisis aparte. Los cineastas, rancho especial. La politización de los artistas ha provocado, en gran medida, el descrédito del colectivo. Se incrementa el número de los espectadores que rechazan la imagen de algunos actores incluso en sus papeles fílmicos. Ha triunfado la tendenciosidad de su posicionamiento político sobre la calidad indudable de su caracterización. La señora Bardem ha dejado de ser una actriz grande porque sus manifestaciones la han convertido en un dragón que ha quemado su indudable categoría escénica. Y como ella, legión. La ceja les ha subsumido en la burbuja de los alineados.

 

Cuando un artista se especializa en ciertos roles, cuesta la misma vida liberarlo de su amojonamiento. Sobre todo si su incorporación a ciertos grupúsculos de poder se empareja a la percepción de subvenciones partidistas y partidarias. Desde este momento, es imposible el Velázquez que retrate a los Austria o el Goya que desnude el espíritu del Borbón. Al igual que los pintores de cámara, los actores abandonan la creatividad en pos de la mendicidad de unos euros. La bohemia se percibe en su indumentaria pretendidamente desaliñada con ropa de marca y carísimos perfumes. Fuera de la forma, el desierto. Puro y engañoso decorado.

 

En vez de arte, artisteo. En lugar de cómicos, titiriteros. Los creadores han degenerado en vulgares copistas. Los directores devinieron recaudadores de tributos del Estado. La cultura fue abandonada en manos de familias innobles. Y el arte... Ni se le ve ni se le espera.

 

El ministro Wert se enfrenta a un reto como máximo responsable del Gobierno en materia educativa y cultural. Su desafío no es sino devolver al cine al lugar que merece. Ese rango no se alcanza con dineros públicos. Ni mucho menos con limosnas o dádivas. Alentar el cine es espolear a los creadores. A partir de ahí, cultura y arte. A su través, la industria el comercio. Así se fundamenta un ministerio y se sustenta un poder. Si los cines se llenan y el público se rinde, entonces se abrirán las puertas y las ventanas de la riqueza espiritual de la que estamos tan huérfanos.

 

La cultura del cine y el cine como cultura.

 

Un saludo.

TOCAPELOTAS, ROMPENARICES

 

 El término no se remonta a Carlos el Calvo, Charles le Chauve, en el siglo noveno después de Cristo, como algunos pretenden. Es anterior, muy anterior. Incluso antes de Obelix, ya les digo. El “chovinismo” es al francés como el quijotismo al español. Con la diferencia virtuosa de la humildad y de la generosidad hispanas frente a la “grandeur” y a la soberbia de los galos. Dónde va a a parar.

 

Sin embargo, el chovinismo como ejemplo de mitomanía y de paranoia mental se atribuye a un señor, Chauvin, mitad real mitad ficción, que fue instituido como modelo de patriotismo insuperable. El tiempo histórico, el del imperio napoléonico. Podía ser otro, pero la Francia del corso constituía el marco idóneo para glorificar al imperio y para mitigar Waterloo. Oh, la, la. Garibaldi fue un aventurero sin "charme" al lado del héroe Chauvin. A modo de ejemplo, porque el estado mental no es singular, los atenienses sostenían que su luna era más brillante y, por tanto, distinta, de la que alumbraba las noches de los habitantes de Éfeso. Erich Fromm concluía al respecto que el hombre ordinario con poder extraordinario es el principal peligro para la humanidad. Peor que el malvado o el sádico. Y ello porque combina el amor a la muerte con la simbiosis incestuosa y con el narcisismo maligno. A partir de ahí, aflora el síndrome de la decadencia y el hombre destruye por el gusto de destruir y odia por el gusto de odiar.

 

Durante la Guerra de la Independencia, los franceses nos legaron buenos ejemplos del amor por la libertad y amargos cálices de la pasión por matar. De todo hubo. En cualquier caso, prevaleció el título honorífico del rompenarices y tocapelotas. Lo que no podían llevarse a Francia, lo dejaban. Pero mutilado. No es del todo cierto pero algo de verdad sí lo es. Que pregunten, si no, en Egipto. O escuchen al guía sobre el Doncel de Sigüenza.

 

Las iras de los franceses se centran ahora en el vecino del sur. Que los españoles ganen el Tour de France es una afrenta que no pueden soportar. Los pobres de abajo vencen a los ricos de arriba. Cést pas possible. Contador, al paredón. Hasta las meninges de droga, acusan los gabachos. Anquetil o Hinault, no. Los grandes atletas del Mont Ventoux han de nacer entre los Pirineos y los Alpes. Algo de cancha se concede a los belgas, los francófonos, claro, y los holandeses, siempre y cuando no se les note el acento germano. Del mismo modo, en fútbol, que donde esté Zidane que se quite Iniesta y que si nació en Argelia, se trató de un accidente geográfico. Y en tenis, René Lacoste y Yannick Noah, muy por encima de Santana, Orantes o Nadal. Rafa está fichado. La musculatura del mallorquín es inexplicable si no se acude a la ingesta continuada de clembuterol o a las transfusiones de sangre de Sansón o a las pócimas mágicas de los druidas. Se ponga como se ponga, las victorias del campeón español se deben a su gusto por el dopaje. En cuanto a Gasol, su estatura es fruto de injertos transgénicos y su talla baloncestística se labra en clinics del doctor Frankestein. Criaturitas.

 

Es que son. Los españoles somos gente humilde y los conciudadanos de Voltaire o Rousseau no pueden tolerar que los colonizados humillen en los campos deportivos a los ases del firmamento. Hay franceses que, a fuerza de soles, se creen reyes y que a base de reyes se consideren galaxias. Problema de personalidad. Deben hacérselo mirar. No obstante, los agraviados, de un lado, y los responsables del deporte español, por otro, han de indicarles el camino del psiquiatra o, en su defecto, de los juzgados. Si quieren romper narices, adelante con las suyas. La Gioconda, que no la toquen, que es de Leonardo. A poco que se hayan enterado de la réplica del Museo del Prado, enviarán una delegación de ilustres a anatematizar la obra como una mala, y falsa, copia de un aprendiz de tercera división del maestro de la toscana Vinci.

 

Y para tocar pelotas, las ovoides. Con un par. Y para bromitas, las de Cádiz. Con las bombas que tiran los fanfarrones...

 

Un saludo.

EN CARRERA

Eso de querer tener razón a toda costa es lo mismo que imponer la razón de uno sobre la de los demás. Mal síntoma. La democracia se construye sobre la pluralidad de pensamiento y sobre el rigor del Derecho. De no ser así, el totalitarismo más infame se abate sobre las costuras de una sociedad rota.

 

La resolución unánime del Tribunal Supremo de inhabilitar a Garzón y expulsarlo de la carrera judicial precisa de un análisis sesudo por parte de quienes como el juez estrellado han creído, y se creen, que el país es el paraíso de los golfos. Y si lo ha sido, y lo fuere en la actualidad, no es óbice para que algunos pájaros hayan caído en la red de su propia desvergüenza. Todos ellos pueden clamar al cielo pidiendo justicia, pero dudo que Dios conceda privilegios a los que abusaron del poder. Dios podrá perdonar, pero hecho el mal, que el diablo juegue su papel. Por más que el demonio se enfunde trajes talares con puñetas.

 

Garzón prevaricó. Ya no cabe presunción. Lo sentencia la más alta magistratura del Estado. Prevaricó, maldita sea. Y por más que el condenado se declare mil veces inocente y declame en verso que se ajustó estrictamente a la legalidad, los jueces han motivado extensamente el fallo. Sin un solo voto de discrepancia. Que don Baltasar quiera recurrir al Tribunal de Derechos Humanos, pues muy bien. Mas lo que está acreditado es que el titular del Juzgado nº 5 de la Audiencia Nacional vulneró “de forma drástica e injustificada el derecho de defensa de sus investigados”. Y lo hizo, “laminando de forma arbitraria y sustancial”. Laminando, comprimiendo, las garantías constitucionales. Toma del frasco, carrasco.

 

Para frasco, el tarro de las esencias de la Fiscalía. Los miembros del Ministerio Público encargados del asunto no sólo no acusaron sino que solicitaron la absolución de don Baltasar. Cómo es posible que unos tanto y otros tan poco. Cómo es posible quitar la razón a don Pedro Pacheco cuando denunció que la justicia es un cachondeo. Cómo me la maravillaría yo. Cómo se puede saltar el foso -lleno de agua e infestado de caimanes hambrientos- del castillo sin puente levadizo y careciendo de alas. Teniendo padrinos. Hasta que la ruina acabe por empobrecer a los corleones y las balas del poder judicial pongan fin a las prácticas mafiosas. Vamos en carrera hacia el más absoluto descrédito judicial.

 

Nadie podrá argüir que se trata de una sentencia a favor del franquismo. Nadie, salvo los revientaorden de siempre. El Psoe expresa su preocupación. IU considera al de hoy como un día triste. La izquierda catalanista manifiesta su queja. Ninguno se pronuncia sobre si la decisión se ajusta, o no, a ley. Son los mismos que fusilaron a Montesquieu. Los talibanes del rencor que hacen de la política una selva de intereses “fauves” sin colores ni formas de Matisse. Cuando la porquería se acumula en los rincones de la casa, los habitantes de la basura construyen estancias redondas. A partir de ahí, los residuos son tapados por las alfombras persas del poder iraní. Lo que sea, antes que reconocer que la suciedad es propia. Cualquier triquiñuela para no admitir que la enfermedad terminal inicióse tiempo antes y avisó largamente de su presencia.

 

En carrera. La inhabilitación es la primera en la frente del estado de derecho. Sin embargo, lo más grave de todo es que la acción ilegal de un delincuente togado puede poner en la calle a un grupo de facinerosos merecedores de las penas más rotundas. La correa puede devenir una simple guita. Y la guita tiene nombre de fino. Y el fino, vino de ferias es. Y de juergas. Cómo que por qué. Porque los dictadores que se visten de seda, dictadores se quedan.

 

No me alegro de los males ajenos. Sí me complazco de los bienes propios y de los triunfos de la democracia. Aunque sean lentos y cansinos.

 

Un saludo.

LA DIGRESIÓN


Si existe un virus letal en los partidos políticos, es el de la digresión. La digresión es un efecto rompedor. Y lo es porque cercena el hilo de los discursos al referirse en ellos a asuntos no conexos con lo que se está tratando. Estas conferencias periódicas se celebran con el fin de debatir cuestiones y programas que habrán de servir de guía a las distintas formaciones. Tal es su fuerza vinculante que de los congresos salen elegidas las juntas directivas que, durante el período intermedio al siguiente, se convierten en los máximos órganos de dirección.

El Congreso expresa el poder soberano de las bases militantes a través de los delegados electos para acudir al mismo. El pensamiento único es la base esencial sobre la que reposa la unidad del partido. Así reza en los Estatutos del Psoe. Y esa unidad de pensamiento se recoge, entre otros aspectos, en la unidad de acción de sus militantes cara a la sociedad. Unidad. De pensamiento y de acción. Preocupante. La pluralidad no encaja. El signo distintivo de las democracias frente a las dictaduras se combate desde los Estatutos y se impulsa desde los congresos. Esclarecedor. Lo del mandato imperativo proscrito por la Constitución tiene aquí su nido. Pues muy bien.

Los sacerdotes de la pureza hallan su alter ego en la impureza de sus prédicas. Los pastores del rebaño son los lobos del miedo de los corderos. La codicia encuentra su contrapunto sagrado en los préstamos usureros de algunos bancos. La lujuria suele residir en los popes de la castidad a machamartillo. Menos caperucitas, lobo. Blanco pasó de ser látigo fustigador de los imputados del PP a condescendiente lama de su situación judicial por el caso Dorribo. El impoluto Felipe González perdió la virginidad con la no salida de la OTAN (recuerden: de entrada, no) y despachó su inocencia con los crímenes del GAL. Garzón, cazador de escopeta y juez estrella, puede dar con sus huesos en la cárcel del desprestigio supremo por mor de su afición a la significación mediática. Lo de presumir y carecer van de la mano.

El pensamiento único del Psoe se va a ver en el Congreso que este fin de semana se celebra en Sevilla. Rubalcaba y Chacón están obligados a pensar lo mismo. Pero después. Antes de la cita congresual, van a la gresca si bien endulzan sus diferencias en la leche condensada de sus abrazos públicos. La digresión es total. De sexo, de gestión, de política, de administración, de ideología. Uno tiende al sur de  Libia y la otra al norte de Egipto. Los fontaneros de las delegaciones provinciales se apresuran a reparar las cañerías de la organización. Por los desagües, los votos se pierden a chorros y, por las cloacas, el dinero de la corrupción se dirige a bolsillos andaluces. Si al menos repartieran. Llama la atención. Los griñanistas, ahogados hasta el encéfalo por la trama de los EREs, basculan hacia la señora Chacón con similar intensidad a como la apoyan la Sexta y Público. Do ut des. Cui prodest. Esta gente no atiende a más razones que las del interés material. Se juegan mucho en la apuesta.

Hay jugadores que no buscan ganar. Persiguen el equilibrio aunque sea inestable. Ignacio Aldecoa nos dejó una magistral muestra de la digresión. Se resume así: alguien preguntó a una señora el nombre de la estación de tren en que se había detenido. En su lugar, contestó un señor sentado junto a ella: pero no hay cantina y, además, si la hay, el vino no es bueno y no quita la sed.

El pensamiento único no es tal. Lo que es singular -ay de quien se mueva- es la imagen. La sonrisa etrusca. La mano no se apoya en el hombro de la mujer. La mirada no se pierde en el infinito. Se contiene para no llegar al cuello. El hilo del discurso es que la diferencia dialéctica no es fruto de la lucha por el poder sino resultado feliz de un partido democrático.

Menos decir la verdad, cualquier cosa. Nadie espere lo contrario. No sería del grupo de Zapatero o de Chaves. Mucha suerte.

Un saludo.

EL SUMMUM

 

 El desempleo en Huelva escuece las ingles y martillea las sienes de miles de familias. La deuda de los ayuntamientos asfixia a sus habitantes. Los ciudadanos pierden las viviendas de sus sudores porque no pueden pagar las hipotecas. No cabe dación en pago y, como siempre, los pobres son los que sufren la ignominia de una ley injusta. Nuestro abuelos de Alosno son cuidados por un personal que lleva meses sin cobrar. El Museo del mundo marino cierra por falta de recursos después de haber desperdiciado millones en su construcción. Los gobernantes nos fríen a impuestos y las empresas cierran por ausencia de ingresos. Los empleados públicos se enfrentan al atropello de la Junta y el mismísimo presidente de la Audiencia Provincial de nuestra provincia critica el estado de los juzgados. La justicia no se mendiga, la justicia se conquista como todas las libertades y la democracia, ha declarado el señor Fernández Entralgo.

 

El pueblo de Huelva es así. Nos han hecho de esta manera y no somos de más carne. Tantos años de sumisión explican nuestro abandonismo. Mas no lo justifican. El miedo al pie que pisotea. Con tamaña carga a nuestras espaldas, seguimos contemplando cómo los golfos se pasean delante de nuestras caras atónitas. Porque acaso nos criaran de esta guisa, ellos, los canallas, se juntan en bandadas de aves carroñeras. Nuestra reacción ante los atracos institucionales se detiene en el "son todos iguales" y se sofoca en los susurros de los bares. Silencio, que nos pueden escuchar. No es la culpa de la dictadura que padecimos. Es la consecuencia de siglos de horror y de terror. La solución pasa por erguirnos como ciudadanos libres y despreciar nuestras pesadillas seculares.

 

Qué va a ser de nosotros si somos esclavos de nuestras omisiones a veces cómplices. El paraíso de los mangantes. La penúltima en el carrillo izquierdo. La prensa recoge la enésima noticia sobre corrupción psoecialista en el Ayuntamiento de Valverde. Su exalcalde, el señor que pagó con tarjeta municipal en un lupanar de carretera, percibía dietas de GIVSA (ay, ay, los urbanos y señoras) y de GMU (vaya, vaya, señoras de urbanos). Givsa y Gmu son empresas públicas. Tan públicas que se utilizan para el cachondeo privado. Tan arruinadas que su deuda es impagable. Tan urbanas, que en alguna se puede colocar a la esposa de algún preboste de la construcción. Esta práctica es el summum de la corrupción. Los artífices, tres señores del Psoe. Uno, Domínguez, sucesor de Cejudo. Los otros, tránsfugas de IU, herederos de un latrocinio institucional.

 

Los valverdeños están que trinan. Sobre todo, los empleados del Consistorio. Éstos no cobran y mientras los sociatas emasculan las dignidades del pueblo, muchos votantes seguirán confiando en el partido que los cobija y defiende. Pues nada, señores y señoras, a seguir con esa fe ciega. Los quejidos y lamentos posteriores, al maestro armero. Miren, por no tener, ni actividad. Givsa y Gmu habían dejado de estar. Eran pero no estaban. Existían pero no desarrollaban. Las dietas, sí. Religiosamente.

 

Nos queda por saber el nombre de los trabajadores de la plantilla de ambas entidades. Mira que si fueran amigos, familiares o roces afectivos de algún otro político postinero. Le devuelvo la pelota a Fernández Entralgo. La justicia no se mendiga. Se reclama. A través de la ley. El summum de la porquería excrementicia tiene nombres y apellidos. Los de esta trama se aproximan. Sin embargo, no son todos los que están ni están todos los que son.

 

Un saludo.

HIJOS PUTATIVOS

 

 Dícese de los hijos que se tienen por tales aunque no lo sean. No confundan con adoptivos, que son aquellos que no lo son naturalmente pero se reciben como hijos con los requisitos y solemnidades legales. Conocí a un amigo que tiene por hermana putativa a una joven, cuyos padres la dejaron recién nacida bajo el amparo de su familia y fue criada, educada y querida como una hija más si bien nunca tuvo sus apellidos. La diferencia es social y jurídicamente clara.

 

Garzón fue nombrado hijo adoptivo de Valverde del Camino. El consistorio valverdeño, regido en ese tiempo por el Psoe, tomó la decisión de otorgar esa filiación al juez estrella. Sin encomendarse a nadie, el tristemente fallecido José Cejudo, alcalde de la localidad en 2010, asió la vara de mando y, ea, a condecorar a don Baltasar con la excelencia de una condecoración tan distinguida. La motivación falaz descansó en circunstancia tan efímera como el ejercicio de su actividad judicial en la capital de la industria del calzado y del mueble. El fundamento real, dar por saco al Pp y a la derecha. Cuando los actos de gobierno se conducen por vericuetos fangosos, los zapatos dejan las huellas del barro y es fácil seguir la pista de los dirigentes procaces.

 

Doña Dolores López es la nueva alcaldesa de Valverde. Por mayoría absoluta arrasó la moza en un pueblo que se jactaba de contener el mayor clan socialista de Andalucía y de erigirse en el feudo más potente de España. Anda que se ensoberbecían, que si no, el castigo de los valverdeños hubiera llegado a niveles de humillación pública. Loles López no está por la labor de distinguir a Garzón. Hace muy bien. Si don Baltasar tuviera el ius solis, pues nada a comerse con patatas el marrón. Moguer se felicita por el nacimiento en su seno de Juan Ramón y muchos moguereños se cabrean por tener que compartir patria chica con don Mario. Son cosas del nacer. Unos tienen la suerte de venir al mundo en un sitio y algunos terruños padecen el mal de parir a sujetos de prestigio indeseable.

 

Tener a Garzón como hijo natural de Valverde, pues qué vamos a hacer, se apechuga y adelante. Pero nombrarlo hijo adoptivo, eso duele. El número 2 que fuera de Felipe y que contra él se volvió en un movimiento felino de hambre insaciable, nos ofrecía una imagen de dudosa lealtad. El Titular del Juzgado quinto de la Audiencia Nacional que no impulsó la investigación del Faisán, genera dudas acerca de su comportamiento funcionarial. La contumacia del señor Garzón en el asunto de la Memoria Histórica le hizo olvidar que la ley determina quién tiene, o no, competencia sobre determinados asuntos. Choclán y Peláez han puesto de relieve que las escuchas ilegales presuntamente ordenadas por don Baltasar pueden constituir un delito de prevaricación. En cuanto a la universidad de Nueva York, qué puedo comentar que ustedes no se escandalicen. Dinero, influencia, poder. Triángulo mágico. Círculo maldito. En su interior ha quedado encerrado el magistrado jiennense.

 

Si el Juez Garzón resultara condenado por el Tribunal Supremo, quedaría inhabilitado por mucho tiempo. De verdad, es para plantearse el problema. Es diferente a lo de Zoido en Sevilla con la calle que los socialistas dedicaron a Pilar Bardem. Que se sepa, esta señora no está imputada en cuestiones sucias. Lo que sí está es clasificada como una de las adalides del cordón sanitario contra la derecha. Lo cual refiere que el honor no se debió a su categoría como actriz ni a su actividad pública de enaltecimiento de la ciudad ni a su entroncamiento con la capital de Andalucía. El honor recibido le fue regalado por una ideología próxima a Monteseirín y contraria a Javier Arenas.

 

Loles hace bien en despojar a Garzón de un tan destacado privilegio. Al tiempo que lucha contra la Junta para que le facilite créditos con que cerrar los agujeros que le dejaron sus predecesores, incluido el último, el de las copitas en bar de carretera pagadas con tarjeta municipal.

 

Así que si los socialistas quieren adoptar, vayan al Juzgado y sigan los trámites que, al respecto, marca la ley.

 

Un saludo.



CHAVES VS. GRIÑÁN

La elección de Rubalcaba como Secretario General del Psoe comprende numerosas lecturas. Una de ellas es la victoria de la vieja guardia heredera del “llopismo” ante los sicarios del zapaterismo. El Psoe histórico se prolonga en el felipismo mientras el partido renovado se identifica en la figura continuista de Chacón, la “Zapatero con faldas” en expresión tan descriptiva como inicua y desacertada de Ibarra, el expresidente de la Junta de Extremadura. Con todo, la pugna se ha centrado en un territorio, Andalucía, y en dos sujetos agentes que se muelen a garrotazos dialécticos embarcados en una guerra sin cuartel para no perder la cueva de Ali Babá y los cuarenta mil ladrones.

 

Chaves y Griñán protagonizan la conflagración latente que, de vez en cuando, cual Guadiana político, aflora por los ojos de la corrupción. Chaves ha ganado con Rubalcaba y Griñán ha salido perdedor junto a Chacón. El pulso era un secreto a voces en la sordina comunicativa sociata. Griñán intentó frenar la escalada hacia el precipicio emprendida y desarrollada por Chaves pero incurrió en el error de poner una vela al santo y otra al diablo. Una situación degenerada no la recupera el compinche del autor. Y mucho menos éste. Piratas hubo que fueron rescatados para la cosa pública por obra y gracia del pragmatismo político de los ingleses. Se volvieron más oficialistas que los funcionarios de carrera del Foreign Office. Cosa distinta al revés. Probos servidores del Estado se dedicaron al mercadeo filibustero con poco éxito.

 

Griñán pretendió quitar el polvo a la Junta chavista en vez de liderar una comanda de limpieza con lejía y amoníaco. O se creía que éramos tontos o estaba convencido de la estupidez del pueblo. En este mismo sentido, el apoyo a la candidatura de la catalanista descansaba en su confrontación y distanciamiento del padre de Paula e Iván. No obstante, jugaba con ventaja. Dispone de dos meses de poder absolutista en la Comunidad andaluza. Dos meses de consumación de rapiñas y de consolidación de colocaciones a impostores de toda laya. El que quiera un cargo, que se pliegue al señor de los enchufes. Eso es lo que hay. Y si no, a atravesar el penoso desierto del oficio nunca ejercido o de vivir del magro sueldo del empleado público, si no del subsidio de los desempleados que se comen la tarta de los presupuestos de la Autonomía.

 

Chaves ha ganado en Rubalcaba. Sin embargo, el reino no ha sucumbido ante el asedio de las elecciones. Ganar tiempo al tiempo puede ser un arma estratégica de gran importancia. Los sitiadores pueden cometer errores imperdonables y los cercados se defenderán como en Niebla, dejando salir el buey de la honradez a ver si los ciudadanos confían el día 25 de marzo en ese rasgo inédito. Viera, uno de los artífices del escándalo de los EREs, se ha decantado rubalcabista y se ha despachado a gusto con los griñanistas gañanes a los que ha acusado de presionar de forma ilegal, inmoral e ilícita. Qué cara la de este muchacho. No se preocupa en medir el alcance de sus palabras ni mirar en el espejo la deformación de su lengua.

 

Chaves ha ganado por la mano a Griñán. Menudo bofetón. Político nefasto uno, perverso el otro. Por el momento, "donmanué" ha llegado primero a la línea de meta congresual. Veremos si ambos festejan algo a finales de marzo o encaran como caballeros su previsible debacle. Lo comentaremos.

 

Un saludo.

LA HUELVA SENCILLA DE VIVIENDAS HUMILDES

 

 Nací en Huelva allá cuando se abría la página de la segunda mitad del siglo XX. No conocí, por consiguiente, los baldones de las páginas postreras de la primera parte del libro de esa centuria. Al menos, no fui testigo directo. Sí conviví con los protagonistas de la guerra fratricida del treinta y seis. Mis padres fueron niños de la contienda civil. Soportaron las inclemencias de su estallido antes de cumplir los once años y debieron tragarse todas las miserias que este tipo de refriegas acarrea. Al final de la miseria, el hambre. Después, la penuria. En ese estrato de degradación económica vino servidor al mundo.

 

La calle Alfonso XIII fue mi patria y la calle mi patio de armas, mi campo de fútbol, mi coso taurino y mi estadio olímpico. Mío, sí, y de todos los pilluelos que conquistamos la madurez a base de carreras, de mocos sorbidos, de juegos inocentes, de escuelas gélidas, de bollos grandes de pan con un trocito de chocolate. La calle era un paraíso, no crean. Sin coches y sin contaminación. Con todas las carencias materiales pero henchidos de solidaridad y de vecinal amistad. Huelva sencilla de humildes casas de una o, a lo mucho, dos plantas. Gente cercana y limpia que sobrevivía del pluriempleo mal pagado y del conformismo con el destino.

 

Esa Huelva está desapareciendo. Mas todavía permanecen muchos restos. Son pervivencias de un pasado que se superó en lo material pero que jamás será desbordado en lo espiritual y en lo afectivo. La arquitectura típica respondía a la idiosincrasia de sus habitantes. Gente buena, amable, acogedora, sujeta al duro banco de su pobreza por las cadenas que ellos mismos se colocaban. Miedo. Mucho miedo al qué diran. Las mujeres, con velos y medias, acudían los domingos a la tempranera misa de la catedral. Los chavales acompañábamos a nuestras madres después de lavarnos la cara con el agua helada de la mañana. Vestíamos el traje de fiesta, no crean. El de los domingos. El barrio entero se congregaba en la iglesia. Venían gente de la Vega y de la Plaza de toros, incluso del Molino. El párroco celebraba otra misa a las doce. Este oficio revestía mayor solemnidad. Después del mismo, los más pudientes se acercaban al centro de la ciudad, paseaban a los niños y, mientras estos jugaban en la plaza de las Monjas, los progenitores se tomaban una cervecita, con una tapa para los dos, en el Telefónica o en el Pelayo. Era el lujo más especial que se podía permitir un trabajador en esos años. Algunos trabajadores. Muy pocos.

 

Recuerdo los frios invernales que combatíamos en las solanas del Paseo de la Independencia o en los braseros de cisco y carbón que comprábamos en la cercanía. Las lluvias asolaban nuestras vidas. Nos colocaban unas botas de agua, un impermeable ligero como la pluma y en los charcos competíamos como soldados de un ejército de marcianos. Y el barro. El eterno lodo que nos afluía del cabezo. La Huelva de entonces nos ha legado algunos “cerros testigos” de su urbanismo pobre y humilde.

 

Nos quedamos con la memoria. Aquellos tiempos. Aquellas familias. Ilusiones rotas. Esperanzas de un mundo mejor. Preguntemos a los abuelos de hoy. La respuesta está en la realidad. La solución no existe. No anhelamos el lujo aunque pretendemos un poco de confort. Claro que hemos perdido la calle. Esta calle. Signo de los tiempos. La de nuestra infancia permanece.

 

“Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante hoy esté por siempre oculto a mis miradas, aunque nada pueda hacer volver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos, pues encontraremos fuerza en el recuerdo en aquella primera simpatía que habiendo sido una vez, habrá de ser por siempre, en los consoladores pensamientos que brotaron del humano sufrimiento y en la fe que mira a través de la muerte, y en los años, que traen consigo la filosófica mente”.(William Wordsworth).

 

Un saludo.

TRABAJO FIJO


Monti es un hombre bueno, estoy seguro. Lo cual no obsta para que, desde el punto de vista político, sea todo un cretino. Si no está preparado para gobernar Italia, que se vaya. Lo que ha declarado sobre la monotonía, puede ser objeto de una tesis doctoral. Si Beyoncé se va a convertir en materia de estudio, qué voy a decirles sobre las posibilidades de análisis del fenómeno social del trabajo.

Acostumbrarse al trabajo. Ya lo quisieran millones de jóvenes. El señor Monti debiera conocer la cultura mediterránea de las migraciones. A poco que haya buceado un poco en la historia de su país, se habrá dado cuenta de la diáspora que, en busca de un empleo y de una mejora del nivel de vida, protagonizaron sus conciudadanos desde el norte hasta el sur y desde la costa tirrenia al litoral adriático. Los italianos han buscado el trabajo lejos de casa y los que se quedaron, se conforman con lo que les echen. El problema es que los echan. Vamos, que los despiden.

Es posible que el primer ministro del país transalpino quiera agarrarse a la cuerda de la movilidad funcional y territorial. Lo cual es cosa distinta y caso distante. Y ello con matices. Porque, a ver, qué pinta un siciliano que repone productos en un hipermercado de Catania en otra empresa del ramo situada en Milán para cobrar un salario idéntico. Como si en Milán no hubiera miles de desempleados empeñados por reponer lo que sea con tal de llevar unos euros a sus hijos. Si hay que ir, se va pero la partida no puede tener efectos disuasorios de abandono del destino ni convertirse, de hecho, en una medida velada para quitarse de enmedio a ciertos trabajadores. El cajero de una sucursal bancaria de Turín nada tiene que hacer en Siracusa si el puesto que se le ofrece no comporta ventaja organizativa para la entidad financiera. Por consiguiente, si la empresa entiende que su trabajo es aburrido, enviarlo al otro lado del país sólo puede entenderse como un castigo.

La movilidad laboral puede ser, y en algunas ocasiones lo es, un factor económico de enorme importancia. Eso sí, siempre que la decisión empresarial conlleve beneficios para el empleador y el empleado. Nuestro Estatuto de los Trabajadores contempla la movilidad funcional y la geográfica. Respecto a la primera, requiere poseer titulaciones académicas y profesionales con el fin de que la nueva prestación responda a razones técnicas y solventes, subrayándose el carácter de finitud temporal, respetando la dignidad del trabajador y justificándose por necesidades perentorias o imprevisibles de la actividad productiva. En cuanto a la movilidad geográfica, todo traslado habrá de motivarse. Los cambios de residencia se apoyarán en una intención demostrada de incrementar la productividad de la empresa y su articulación competitiva en el mercado a fin de dar respuesta a las exigencias de la demanda.

El discurso barbián, desenvuelto y arriscado de don Mario, vaya por Dios, Monti, no tiene que envidiar al de Berlusconi. Con todo, el magnate televisivo arrojaba ciertas sales a sus declaraciones. Lo de su sucesor es, además de simplista, desaborido. El despropósito es absoluto. En la forma y en el fondo. Un chico joven se apuntará a una peoná aunque sea en Argentina. Los que ya no cumplen los cuarenta, se tendrán que fastidiar con la monotonía de su trabajo, si lo tiene. En cuyo caso, pagarán la hipoteca de sus viviendas, consumirán para satisfacción de los comerciantes y dotarán de estabilidad a la vida social y política del Estado. Y así hasta impartir un curso de sociología de la movilidad.

Señor Monti: cuide sus palabras. Dicen muy poco de usted. Por el bien de todos, piense antes de hablar.

Un saludo.

ANDALUCISTAS


El Partido Andalucista se resiste a morir. En una tierra de sentimientos “jondos”, el afecto nacionalista no arraiga ni en la epidermis del pueblo. Muchas razones, que no pueden ampararse en la brevedad de un artículo, explican el fenómeno. Ni aceituneros altivos de Jaén ni marineros bravíos de Isla. La emoción andaluza se detiene en la familia, en las vírgenes, en los cristos, en los olores a muerte y a primavera, en tantas cosas. Los andaluces nos sensibilizamos con los pobres, nos conmiseramos de la desgracia, manifestamos nuestra piedad por los muertos, la tristeza por la enfermedad, amamos con pasión a los hijos y con delicadeza a las madres, nos conmocionamos ante crímenes innobles y nos condolemos con los males propios y ajenos. Somos un pueblo de afectos que, en ocasiones, nos precipitamos en la sensiblería y un pueblo de raza que no pocas veces se deja caer, abandonado, en las redes arácnidas de su destino.

Así somos. Así hemos sido. Lo que el futuro nos depare, queda por ver. La idea de los andalucistas de instaurar un ardor político en los que no pasa de un furor de sensaciones marcadas a fuego, es todo un error. Mi respeto hacia el partido que defiende la tesis nacionalista de nuestra Comunidad. Mi aliento para quienes impulsan un equilibrio entre el peso de las tradiciones y la gravidez del progreso basado en el raciocinio y en la ciencia. Sin embargo, mi discrepancia respecto a las tesis que parten de premisas falsas. Sí a la ciencia y sí a la tradición. Sí. Lo que rechazo es la tradición disfrazada de ciencia. Y viceversa.

El Partido Andalucista no quiere seguir el camino de otras formaciones fagocitadas por la vaciedad de sus presupuestos y el totum revolutum de sus programas. En el acervo de nuestras expresiones, figura en lugar destacado la que dice que más vale una "colorá" que cien amarillas. Verdad incomensurable que, sin embargo, no comparten muchos dirigentes de ese grupo. Si son nacionalistas, su ideología habrá de decantarse por su significación a la derecha o a la izquierda o al centro. Pocos tienen claro qué posición es la del P.A. Sí se sabe cómo su tejido político se ha ido deshilachando a lo largo de los años. Sus acercamientos al Psoe han sido clamorosos. Sus conflictos con el PP, sonados. La equidistancia suele traducirse en el descubrimiento de malos agrimensores. No se trata de estar conmigo o frente a mí. El debate reside en la conveniencia de trascender a los sujetos para analizar los objetos. Qué une y qué separa por encima de con quiénes hemos de matrimoniar.

En el último programa de “Debates en Antena”, se suscitó este problema. En Niebla, tras el “golpe de estado”, -como Paco Morán gusta calificarlo-, protagonizado por el Psoe -no podía ser otro- y el PA contra el PP para desalojarlo de la alcaldía, arroja luz sobre el tema. Parece que, por motivos políticos, la nueva alcaldesa socialista puso en la calle a cuatro trabajadores que habían sido contratados, meses antes, por el primer edil del PP. Es muy posible que el despido obedeciera a motivos políticos. Igual de probable que dicha razón propiciare su contratación. En un caso y otro, la llave de la politización del empleo estaba en manos del PA de Niebla. Ojo, y repito, del PA de Niebla. Es fácil culpar a los demás por sus actos. Lo difícil, pero aleccionador, es admitir los errores  propios. El PA pudo, entonces y después, gobernando el PP o el Psoe, exigir a sus socios coyunturales que cualquier contrato respondiera a un procedimiento administrativo principiado por la igualdad, la objetividad, la transparencia y la publicidad. Y no lo hizo.
 
En ese nadar entre dos aguas puede hallarse uno de los misterios de la escuálida remesa de votos que recibe el PA. Uno de ellos. Otro, además de los apuntados. En las filas andalucistas hay gente muy valiosa, muy mesurada y extraordinariamente honrada. Como Paco Ramos. La cuestión reside en el mensaje. Que la melodía no cala en el pueblo y que la letra deja mucho que desear. Con todo, les deseo suerte. La suerte, en cualquier caso, sólo llega cuando compramos los boletos.


Pues eso.

Un saludo.

CONVOCATORIA ELECTORAL

Al fin. Griñán ha firmado el Decreto por el cual se convocan las elecciones autonómicas del veinticinco de marzo. Por fin. A partir del día 31 de enero, el BOJA publicará la disolución del Parlamento andaluz.

Arenas, Griñán y Valderas. Tres hombres y un destino. Destino: la gobernanza de la región. Los hombres, sin misterio. Por sus obras son conocidos. Digan lo que digan, el mal está hecho. Y la autoría del mal sólo tiene un nombre, Psoe, y un responsable, Griñán. Si el Partido socialista se ha servido del territorio como latifundio de señoritos durante treinta años ininterrumpidos de caciquismo infame, no parece coherente que disponga de una legislatura más para convertir el erial en un campo fangoso. Si Valderas ha actuado como socio listo de los listos socios, habrá que convenir que los votos entregados a Izquierda Unida engordarán la bolsa repiqueteante de dinero de los correligionarios del todavía presidente de la Junta. Nos queda Arenas. Durante la última década ha realizado un productivo esfuerzo de consolidación del PP regional y se ha convertido en látigo de la galopante corrupción proveniente de San Telmo. El destino de los tres hombres no comporta, necesariamente, su porvenir. Ni personal ni político.

Porque la situación real de la economía pasa por el análisis de las cuentas. Arenas esgrime la suspensión de pagos. Griñán le tilda de mentiroso pero no soporta la carga de la prueba. Resultaría extremadamente fácil responder al líder de PP con cifras en la mano. A lo que se ve, Griñán prefiere recurrir a la descalificación verbal. Armamento dialéctico muy empleado, de otra parte, por los contingentes psoecialistas. Cuando se carece de fundamentos fácticos y jurídicos, la solución atraviesa el desierto de la ofensa. Que no está de acuerdo mi buen amigo, el arquitecto Enrique G.A., que repase las declaraciones sobre los expedientes de regulación de empleo. Y si no le bastan, procure escudriñar el sumario judicial acerca de las deposiciones del exdirector general de empleo. Si ustedes se convencen de la fortaleza probatoria de los testimonios de los imputados, lo mismo acuerdan conmigo en que los autores de la felonía y del latrocinio institucional son, cuanto menos, choricetes, mangantes, golfillos y canallas de diversa índole.

Frente a lo que arguye Griñán de que Arenas perjudica la credibilidad de Andalucía, cualquier analista con un mínimo de probidad denunciaría que la Comunidad no pierde crédito por palabras veraces sino por silencios procaces. Si determinados prohombres y promujeres próximos al Psoe han hecho de la Junta una cueva alibabesca, la oposición en particular y la ciudadanía en general tiene la obligación de echar en cara la desnudez del emperador. En caso contrario, se contribuiría a perpetuar un estado psicofísico lamentable de la casta del poder y, lo que es peor, a mantener el silencio de los corderos en un pueblo que cree vivir en un sistema democrático y no en una reedición castiza de Corea del Norte. Lo insólito es creer que disfrutamos de un régimen de libertades y no osamos decir en voz alta lo que murmuramos con pavor en círculos de confianza. Insólito y muy grave.

El mismo señor Valderas, don Diego, considera a la octava legislatura como un fracaso y lamenta el incumplimiento masivo de las promesas electorales por parte del Psoe. Tras estas reflexiones altisonantes del líder contestado de IU en Andalucía, se esconde toda una política de hechos consumados que se resume en una consigna: apoyar al Psoe. En cuyo caso, nos traslada la crónica de su anunciado aval a los griñanistas y su rechazo incondicional a los de Arenas. Con lo cual, -antes se pilla a un mentiroso que a un cojo-, Valderas contribuirá a que el Partido Socialista siga malgobernando la Comunidad y malogrando su futuro.

Nos convocan. Es decir, nos citan y emplazan, nos reúnen y congregan, nos llaman y nos requieren. Nos invitan. Lo que pasa es que quieren que la convidada la paguemos los votantes. Y las mariscadas que se la coman los de siempre. Tenemos el deber de elegir y la necesidad moral de hacerlo pensando en el bien general. La memoria es clave para distinguir a los buenos de los malos, a los pillos de los honrados, a los del Psoe de los del Pp. A Griñán de Arenas. En cuanto a Valderas, ya saben.

Un saludo.

DOS BILLONCEJOS


Griñán sitúa la deuda andaluza en dos billoncejos de nada. La Cámara de Cuentas -y de cuentos para no dormir- entiende que bastante más de dos billoncejos. Javier Arenas, que de cuatro billoncitos para arriba. Quién da en el clavo. Ya saben el refrán: piensa mal y acertarás.

El problema de la deuda es, claro está, pagarla. Queda por conocer al sabio capaz de conseguirlo sin machacar más la renta disponibles de los andalucitos. La deuda, a diferencia de la luna, no atraviesa por fases menguantes. Crecientes y muy crecientes. Deuda llena y deuda nueva. En la deuda, la ley de la gravedad es directamente proporcional a la avaricia de los gobernantes: a más intrusos en los expedientes de regulación, mayor el desfalco al Patrimonio regional. Hay que alejarse del centro de la corrupción institucional para escapar de la fuerza centrípeta de guerreros, vieras, fernández y otros formidables luchadores de la ideologia del saqueo.

Qué extraño puede parecernos que la deuda de nuestra Comunidad haya aumentado un cuarto de billón de pelas en dos mil once. Nadie se asombre que, por cabeza, corresponda a los andaluces casi trescientas mil pesetas. Una familia de cuatro miembros tendría que aportar siete mil euritos para saldar el gigantesco déficit. Ya digo, nuestras arcas públicas están mltrechas pero como esto siga así el estropicio va a alcanzar niveles de estratosfera.

Eso sí, lo que no se le ocurre a Griñán, lo piensa Aguayo. Y si no hay espacio para la reflexión analítica para estos mozos, se copia y punto. Los bonos patrióticos son una de las añagazas más sucias de algunos gobernantes. Treta similar a la de urdir cualquier trampa para no pagar a proveedores y trasladar adeudos de un año para el siguiente. El que venga, que arree con la más fea.  En Cataluña, patria de nacionalistas de pega, estos bonos tienen su qué. Pero en la Andalucía menos nacionalista de las Autonomías españolas, suena a broma. Con todo, el componente demagógico se inserta en la emisión. Los que compran bonos lo hacen en función de su amor por el terruño y no por los altos intereses que la Junta habrá de dispensar. Será posible. Patriotas, pues, los muy ricos. Los pobres, antipatriotas incapaces de malvender el pisito hipotecado para conseguir liquidez a los administradores de nuestra miseria.

Pero hombre, si hay otras formas más elocuentes de patriotismo. Por ejemplo, perseguir el fraude fiscal y vigilar las huidas a paraísos fiscales. O reducir la financiación pública de las televisiones. Incluso eliminar las subvenciones a los dos grandes sindicatos y, por supuesto, a la patronal. Para más abundamiento, prescindir de los gastos suntuarios y de los sueldos siderales de algunos ejecutivillos de opereta. En cualquier caso, aupar la austeridad de los políticos a niveles de ejemplaridad social. Parlamentarios, alcaldes, concejales, diputados provinciales, asesores de sí mismos, delegados de Consejerías, cargos de libre designación y otros arribistas de la política bien “pagá”, con el sueldo a la mitad o, si me apuran, sin dietas de manutención, de viaje, de protocolo y otros pluses añadidos.

En cuatro años de control de las riendas del gasto innecesario, el mordisco a la deuda se va a sentir y va a sentar precedente. El mordisco acabaría con tanta mordida. Igual los cuatro billoncejos de don Javier se minoran hasta lo que considera Griñán. Menudo éxito se apuntaría el Gobierno del Pp si consigue ese objetivo. Dos billoncejos.

Un saludo.

SOBRE EL CONGRESO DE LA DERROTA

 Rubalcaba o Chacón. Felipe González ya ha dicho que en el terreno de la elección política, los afectos no intervienen. Mucho te quiero, Chacón, pero el voto para Rubalcaba. Las amistades son peligrosas hasta donde los intereses permitan. Con apenas treinta y dos años, Suresnes elevó a Felipe a la cúspide del Psoe. Desde entonces hasta ahora, ya ha llovido. Si se desembarazó del marxismo y se arrimó a la socialdemocracia “made” in Olof y en Kohl, a qué no se aferrará el sevillano. Anda que no se protegía bien el expresidente. Uno puede ser cobarde, pero  listo, cantidad. Cada niño se busca su padrino y, si cabe, al primo de zumosol.

En los partidos democráticos, el peso de la militancia es tan liviano como la sinceridad de sus ideologías. O sea. Cuando decide el sátrapa, el listillo acoquinado se refugia en los búnkeres mediáticos de los afines. No obstante, a la primera de cambio, se zafarán del influjo extraño e introducirán su propio marchamo. Mucho te quiero, cordero, pero no te doy mi dinero.

Para los partidos, la democracia se viste por la cabeza visible y no por los pies. Los líderes nos hacen ver colores e imágenes radiantes como los rompimientos de gloria del Barroco. Los grandes hacedores políticos imponen el camino a seguir como los Galliano sancionan la moda. De esa forma, se nos hurta el conocimiento de la corrupción, de las perversiones de la jerarquía, del machismo imperante o de la psicología más alienadora.

La falta de motivación de las resoluciones humanas conduce a la desdicha de los interesados por las mismas. Se dictan sentencias presididas, la mayoría de ellas, por el fallo. Producir como churros decisiones, de cualquier origen social, constituye un craso error del sistema. Los paganos son siempre los más desventurados, quienes confunden aprobados con conocimientos y los que no quieren ver que ser suspendido es ser reprobado. Se pasa página y adelante. Que el tarro cognoscitivo ya se llenará el próximo años. Equivocación más indecente.

 

El congreso socialista de febrero se mece en la telaraña frágil donde reposan los elefantes que se resisten al cementerio. Léase la mesnada felipista. La generación joven que encarna doña Carme -dígase Karma- anda obsesionada con alzar otra voz aunque el eco sea el mismo. Buscan inmolar en la pira a las vestales de otrora y a la gerontocracia a lo Llopis. En Andalucía se guarda el sufragio de la victoria de uno o de otra. En nuestra Comunidad, sin embargo, no se preserva el bienestar del pueblo. Sólo se disecan dinosaurios y se guardan en formol ejemplares de aves rapaces.

No importa quién gane. Cinco millones y medio de desempleados seguirán saboreando la hiel de su destino. La única posibilidad que nos queda a los españoles es que la plutocracia chavesista y griñanista toque a su fin. Si triunfa Chacón, para ella. Si el éxito sonríe a Rubalcaba, todo suyo.

A los españoles y a los andaluces, el congreso del Psoe no es el de la regeneración, sino el de la ratificación de una tragedia gobernante. En cualquier caso, me voy a mojar. Debiera salir elegida la catalanista. A pesar de serlo. Si venciera don Alfredo, entregará las elecciones marceñas a Javier Arenas. En bandeja. Y ellos lo saben.
 
Un saludo.

NIDO DE SERPIENTES


Me voy a poner puntilloso. Aunque sea en este párrafo. La Constitución otorga a la Administración el poder de autotutela. Cuando es declarativa de derechos, se la distingue como ejecutividad y cuando coacciona a los administrados, se la denomina ejecutoriedad. Así es y así se escribe la norma. Que le digan a Hacienda el camino que se ha de recorrer entre el reconocimiento de una deuda y el apremio para su pago. Breve como una noche de solsticio de verano.

Con los expedientes sancionadores, pasa algo parecido. Hay funcionarios que se hacen merecedores de una información reservada previa a la incoación de un expediente y, por causas bien espurias, jamás se someten a esa instrucción. Del mismo modo que algunos empleados públicos, a poco que estornuden, sufren en sus carnes las iras de un batallón de inspectores dispuestos a saciar la sed de venganza de los superiores de turno. Una vergüenza, oigan.

Al señor Guerrero, hasta hace unos meses director general de Empleo de la Junta de Griñán, no le permiten retornar a su puesto de trabajo en la función pública. Cómo es posible, se dirán, si tiene derecho a ello conforme a la normativa vigente. La respuesta es sencilla: mejor fuera que dentro. Si tiene que destapar la manta, que lo haga desde la calle no sea que en el interior se produzca una congelación súbita de quienes temen la rociada verbal y fundamentada del presunto consumidor de cocaína a costa del dinero de los ciudadanos.

Y va a ser que sí. Que el señor Francisco javier Guerrero, a cuentagotas, va a destapar el contenedor verde de basura. Ya ha comenzado a admitir que él no emprendía nada sin la aquiescencia de sus jefes. Que los consejeros Viera y Fernández sabían más que Briján y que éstos eran los que repartían el bacalao. Por si alguien tenía dudas sobre la trama, vayan disipándolas. Otra cosa será determinar aspectos de intendencia y de suministros. Pero el fondo de reptiles no se funda ni se organiza si no media la mano poderosa de un altísimo cargo del Psoe y si no se confía ciegamente en el estrabismo sobrevenido o en la ceguera espontánea del máximo responsable del Gobierno y, sobre todo, del Partido. Guerrero no niega que esté “pringao”. Lo que traslada a quien tenga interés en desvelar este indecente asunto, es que actuó en compañía de.

Los expedientes de regulación de empleo están llenas de irregulares y de intrusos. En la tramitación de los mismos, no se puede desdeñar la cooperación de los sindicatos mayoritarios, de los delegados provinciales de Empleo y, por supuesto, de ciertos empleados públicos que, ya por miedo, ambición o lo que fuere, hicieron la vista gorda y de su deber de garantía un cocido de serpientes. Así que Guerrero, por supuesto. Pero que un tinglado de esta envergadura no se puede acometer en la soledad del cocainómano o en la adicción del copero, es un axioma.

En el salón de lujo del Parlamento andaluz, los miserables escoltas del pivot Griñán aplauden al infame arquitecto de la economía andaluza. Qué digo aplauden. Lo ovacionan de forma estruendosa al tiempo que ensanchan sus sonrisas de profidén caro para testimoniar su adhesión inquebrantable al sucesor de Chaves. Se ríen y hacen palmas como si la fiesta fuera eterna. Como si el millón y medio de parados de nuestra región fueran melones sin calar. Como si la deuda que hemos de soportar no fuera superior a cuatro billones, si billones, de pesetas.

Esta pandilla de palmeros y abrazadineros guardan en sus manchadas manos la potestad de autotutela. Y en seguir conservándola se empecinan. El 25 de marzo, cuando los andaluces acudamos a las urnas, habremos de pensar a quién prestamos nuestro voto. Después de treinta años de mangoneo continuado del Psoe, los andaluces debemos poner pie en pared y decir: basta. Basta. Que se abra un expediente judicial a los expedientadores. Y, tras un proceso garantista, óbrese en consecuencia. Ya está bien de inquisidores fundamentalistas. El tiempo del Santo Oficio ya pasó.

Un saludo.

GORRA ETA

Nada de Gora ETA. Eta, de gorra. Por la gorra. A gorrazos. Las hazañas bélicas de los etarras han dado paso a las chulerías de sus miembros. La membresía asesina. La sentencia del Constitucional ha dado alas a la panda de criminales. La pasividad de Zapatero ha proporcionado carburante al motor de dos tiempos -el de la parabellum y el de la bomba lapa- de la armada terrorista. Están que se salen. Los verdugos se chulean de las víctimas y cogen carrerilla en su marcha hacia el status del me he salido con la mía.

Son los dueños de la Audiencia Nacional. De más está que el tribunal les indique las normas a seguir. Como van de gorra, gritan el gora Eta. Y no les pasa nada. Como se pasan la ley por el gorro, insultan a las fuerzas del orden y a los mismos magistrados. Y no les pasa nada. Como saben que tienen la sartén de la paz por el mango de la rendición, se cachondean de todo lo que suene a norma y a sentimiento. Y no les pasa nada. Como son así y dominan la cancha, tildan a los fiscales de torturadores. Y sigue sin pasarles nada.

El Ministro del Interior, Fernández Díaz, declara que la banda criminal puede estar reconstruyendo su aparato logístico. Anda, y yo. Y millones de españoles que, tuturú, han confiado en la paz del ultimátum de estos golfos. Pues claro que van armados. Quién puede pensar que esta gentuza ha ordenado el cese definitivo de la violencia. El impuesto revolucionario ha dejado paso, parcial y temporal, al tributo de las instituciones y, claro, ya no tienen la urgencia de antaño en descerrajar dos tiros al empresario faltón o en abrir el tórax a un guardia civil. No se puede esperar una sola proposición ética de estos miserables.

Subvenciones oficiales para gorra Eta. El Estado concede ayudas para que la canalla etarra dinamite sus propios pilares. Yo te pago para que me mates. Menuda idea. Me recuerda la chorrada que soltó el señor Bono al Secretario de Estado norteamericano: “prefiero que me maten antes de matar”. Y ser pobre antes que rico. Y no tener casa a poseer cuatro chalets. Y pedir limosna antes que regentar un negocio de caballos. Y tomarse unas copichuelas con el portero de su inmueble antes que con el pocero de Seseña. Si es que son la logia más embustera que masón alguno pudo alguna vez fundar. Pues eso, se subvenciona a Amaiur para gastos de seguridad frente al terrorismo. Por idéntica razón se debiera dotar a los comandos vivos para que prosigan su actividad de rearme. La gorra, ya digo.

De gorra. A costa ajena. Ni siquiera tienen que echarse al monte. Eta se homenajea como el ladrón que brinda por el éxito de su robo. La víctima del atraco puede yacer malherida a sus pies pero el delincuente campa a sus anchas. Enaltecer a Eta se ha convertido en grito de pulsión. Español el último, se jalean entre ellos. España es la última. Los nazis se enseñorearon de Alemania de esta manera totalitaria. A base de provocar miedo y de mostrar horrores. Los señoritos de la democracia están demasiado ocupados en discutir el sexo de los ángeles como para detenerse a pensar que el avance de los independentistas es irrefrenable. Nadie sale a pararles los pies.

Será tarde. Demasiado tarde. Cuando nos demos cuenta de la equivocación, la oleada habrá asfixiado a miles. El crujir de dientes. Por la leche que dieron a algunos, el resto vamos a tener gorra Eta hasta en los telediarios de Extremadura. Basta ya de gorra Eta. Con la banda, a gorrazos. Por las buenas y por las legales. Pero a gorrazos. No duelen pero sí imponen. No es cuestión de reprimir sino de imprimir. Leyes y carácter. No es tan difícil. Se llama respeto.

Un saludo.

LEY DE TRANSPARENCIA


Madrid, veintiuno de enero. Soraya Sáenz de Santamaría paseaba tranquilamente con su marido y su bebé por una céntrica calle de la ciudad. Discreción absoluta. La vigilancia brillaba por su inidentificación. La vicepresidenta repartía sonrisas ante las felicitaciones de los transeúntes. Brillaba el sol y la primavera parecía haber suplantado al invierno. Quietud, claridad, normalidad, evidencia, manifiesto. Sin trampas ni cartón.

La señora Sáenz de Santamaría sorprende. Me asombra. A veces hasta me entusiasma. Rompe moldes de inteligencia, de categoría y de saber estar. Lo penúltimo, su defensa de la Ley de Transparencia. Puede ser la orfebre que labre, como una Ghiberti o un Cellini de nuestra política, la joya imposible de la responsabilidad de los gobernantes. Han de responder. Los españoles electos han de explicar sus acciones ante sus votantes y ante la sociedad toda. Ya basta de tomar con una mano y golpear con  la otra. Dolo y culpa. Acreditados. A continuación de las infracciones probadas, las sanciones tipificadas. Los gestores públicos no podrán irse de rositas como vienen haciendo en un número escandaloso. La buena praxis habrá de refrendarse en la ley de buen gobierno. Antes, un cuadro legal previo, cierto y escrito. No puede ser de otra manera. El que avisa, no es traidor.

Soraya lo ha anunciado. Se cocina una norma sobre transparencia. Si hay que ampliar el Código Penal, que la mano no le vacile ni la mayoría democrática tiemble. Si cabe inhabilitación, a efecto con todas las garantías. Si la pena comporta privación de libertad, bienvenida sea. Todo con tal de que la clase política no sufra los desmanes mafiosos de cierta laya de sus miembros. Lo preciso para que si alguien abre la puerta del mangoneo, encuentre la reja que impida su salida. De manera nítida. Con luz y taquígrafos.

La autoridad reside en el ejemplo. Soraya ha comenzado por su propia formación. Cualquier cargo público del PP encausado en un procedimiento judicial, perderá su silla. Compromiso que se firmará a priori como carta de adhesión a un contrato de cláusulas límpidas y no abusivas. Los indeseables, a la calle. Cuestión de ética, de deontología y de estética. Desterrados privilegios y tratos de favor. Imagen y honorabilidad, indemnes. Las de la persona y las del partido. La corrupción pierde sustancia vampírica al paso de la luz de la moral. Nada por encima del interés general. La sociedad que desprecia los valores cava la tumba de su decadencia. No son posibles los buenos jueces en país de malos legisladores.

La Administración dejará de ser una jungla espesa, oscura e intrincada. De cristal. Acero reforzado para la protección de datos. Fin de la oficina siniestra en la que el lumpen altofuncionarial destroza la credibilidad de los empleados garantes. Cuánto tengo y cuánto gano. Del inicio al final. Es el derecho ciudadano a la información y a la participación.

La palabra de Soraya Sáenz tiene peso. Su actitud, honrada y sencilla, también. La ley de transparencia iluminará más a ella y a su gobierno. Si la misma nunca se aprobase, acarreará a la vicepresidente los efectos contrarios. Sería la contrapartida. Porque, señoras y señores, obras son amores. Transparencia. Luz.

Un saludo.

CAMPS NO ES CULPABLE


O sea, que es inocente. Un alambique, un mortero y un mazo. Destilar culpabilidades es tarea complicada. Destripar inocencias, juego de niños. El jurado popular considera no probada la recepción de los trajeados obsequios. Por mucho que la fiscalía clamase por su condena, los nueve  hombres buenos han considerado su absolución. Sidney Lumet dirigió aquella obra maestra del cine norteamericano: doce hombres sin piedad. En la historia de Camps no ha habido asesinato. Simplemente, casi nada, un linchamiento moral y político. Muchos detractores y difamadores nunca tuvieron su duda razonable. Son los dioses de la verdad y reserva de la inhumanidad. Es el síndrome enfermizo de los que se manifiestan sin lugar a dudas.  

Reducir la realidad a un concepto es un problema grave. Sobre todo porque la realidad es demasiado compleja y diversa como para ser reducida a una formulación lingüística. Sin embargo, los guardianes de la estampilla democrática se atreven a eso y a mucho más. La rectitud, la reflexión, la inteligencia, la inquietud e incluso la compasión constituyen cargas demasiado pesadas para soportarlas más allá de un improperio o de una descalificación. Si los medios vuelcan su potencial sobre un personaje, acaban convirtiéndolo en un ídolo de barro o en un monigote de feria. Eso de formar a la opinión pública es una idea doctrinaria. La intención es deformar cuanto más mejor. Manipular. A sabiendas. ¿Y si fuera inocente? Imposible.

La justicia democrática pasa por tener en la calle a un culpable antes que enchironar a un inocente. Guste, o no, el derecho obliga a pasar por ese arco. La contundencia de la fiscalía -qué cosas tienen algunos fiscales- colisiona con la decisión del jurado. El pueblo no ha visto la película filmada por Anticorrupción. Que si tantos trajes, cuantas americanas y no sé qué calzado. A ver si el ministerio público ha contemplado una serie de la ceja y el jurado no ha caído en la trampa tendida por los maniobreros. Los juzgadores del presunto delito han desestimado la existencia de una red de tráfico de prendas de vestir, como enfatizaban los acusadores. Que no hay pruebas, señores, que no las ha habido.

Y en esta tesitura de inocencia, la realidad vuelve a superar la ficción. El gran Garzón, que destapara la trama Gürtel, es devorado por su propia ambición. Los seguidores que se arracimaban para defender la inocencia del juez estrellado, han aprovechado la estancia para abuchear a los seguidores de Camps. Si hay que ir, se va, pero ir para nada.

Inocentes. Camps y Costa. Dos por el precio de una. Veredicto absolutorio. Lo siguiente ya se perfila en el horizonte inmediato. La jugada ha salido mal a los autores intelectuales de la misma. Una solicitud de culpabilidad hubiera permitido la prórroga en las elecciones andaluzas. Griñán y Chaves tienen que tragarse el sable de los EREs, la espada de la administración paralela, el puñal de los enchufes, la daga de las comisiones irregulares y el alfiler envenenado de las macrosubvenciones sindicales. No tenían corruptelas suficientes y absuelven al valenciano.

Lo dicho. Camps no es culpable. Es inocente. Mientras tanto, ningún jerifalte de la Junta de Andalucía se ha sentado siquiera en el banquillo. Acaso porque los fiscales estaban pendientes de la luna de Valencia. Se les ha ido el reo al cielo.

Un saludo.

PATXI SE PREOCUPA

Son de medalla. Los dirigentes del Psoe merecen una medalla. Al ingenio del filibustero. A la maldad del pirata. A la falta de escrúpulos del bucanero. Una medalla con insignia. Y en el metal, grabada la siguiente frase: contra los delitos del PP.

Si no la dan a la salida, la lían a la entrada. Necesitan un exorcismo democrático. Las convulsiones, los gritos, los espasmos, las blasfemias salen sin freno de las bocas macilentas de algunos de los políticos sociatas. Patxi López, que no agradece su permanencia en la lehendakaritza al popular Basagoiti, pisotea la estrategia conciliadora del líder conservador. Lejos de eso, ya se sabe qué son los no agradecidos, clava puyas aceradas en el lomo del aliado.

El señor López, cuyo patronímico castellano trata de ocultar con lo de Patxi (Paco), califica de absurda la intención de Cristóbal Montoro de perseguir por la vía penal a los políticos que se salten el déficit tasado. Fiel a la política de tirar la propia basura en predio ajeno, pone la guinda al pastelito de su malicia preguntándose si el Ministro de Hacienda y de Administraciones Públicas pretende llevar a medio PP a la cárcel. Sembrado. Don Patxi está sembrado. Con la garrocha acosa y con el verbo azuza. La viga que atraviesa el ojo del maléfico gabinete de Zapatero ha dejado tuerto al país y, en su afán de destacar la mota de polvo en el Gobierno de Rajoy, hala, a cebarse en el otro.

Más de media España sufre los embates de la ruina colectiva. En esta selva del caos económico, Patxi acusa al bombero de los fuegos que provocó el pirómano. Se necesita tener poca vergüenza política y tan débil entidad moral. Pero hombre, si hemos recibido una herencia de más de cinco millones de parados y unas deudas de pterodáctilus horribilis, habrá que activar alguna medida de ajuste para salvar el pozo en el que la camarilla psoecialista nos ha tirado sin consideraciones. Pues no. A seguir despilfarrando, a continuar con el saqueo, a secar la ubre de los impuestos que pagamos los españolitos y a seguir chupando del bote público.

Me permito recomendar al señor López, don Patxi, la lectura de una noticia que deja estupefactos a toda Andalucía. Su amigo de farras gobernantes, el señor Griñán, es el artífice de una nueva barbaridad gestora. A fin de dar una apariencia de austeridad y de hacer creer que tiene bien asidas las riendas del déficit, ha instado a la Intervención General a comenzar “procesos de traspaso masivo de remanentes comprometidos y anualidades futuras”. O sea, que hasta que estos traspasos no sean totales, “no se contabilice nueva propuesta de documento contable con cargo al ejercicio 2012”. En román paladino, que la Junta de Griñán suspende pagos. En la jerga del cheli: que se jodan los acreedores y que apechugue el PP si gana las elecciones. Lindo gatito.

Y Patxi tiene la cara de decir que se preocupa por el PP. Inquiétese, primero, por sus cuentas; luego, alármese por el polvorín de corrupción generado por Chaves y Griñán; a continuación, recele de Blanco, Garzón y algunos de los implicados en la caja de resonancia Gürtel; por último, lávese la boca y no profiera más necedades.

El gran Julián Marías prologó la reedición de "España como preocupación", libro escrito por su esposa Dolores Franco. Del mismo, extraigo el siguiente párrafo: “la guerra civil, que nos hirió profundamente, pero no consiguió arrastrarnos en su estúpido y fratricida viento de discordia, fue una terrible sacudida para nuestras esperanzas españolas. Pero no nos resignamos; no estábamos dispuestos a creer que España era lo que acababa de ser, lo que estaba siendo; pensábamos que aquello era una locura -una locura consentida-, un mal sueño estimulado interesadamente por algunos, de dentro y de fuera. Teníamos presente lo que había sido España durante siglos, su historia dramática y llena de gracia, sus empresas creadoras, sus desmayos, sus tristezas, su vitalidad siempre renovada”.

Preocúpese, señor López, don Patxi, por España, por los españoles, por la justicia social, por la verdad y el respeto. Por los principios y los valores. Contribuya y ayude a sacar el carro del fangal en que lo abandonó Zapatero. Preocúpese por ello. Hágame el favor.

Un saludo.

QUIÉN MIENTE

 
Un hecho. Dos noticias. Distintos medios. Muchos lectores. Alguien miente. Y, desde luego, no son estos últimos. Periodista Digital, por ejemplo. Otra muestra, el Correo de Andalucía. Tema: José Blanco ante el Supremo. Lean y juzguen. Alguien miente.

Titular de Periodista Digital: “El juez cita a declarar al ex ministro José Blanco a finales de enero”. Titular de El Correo de Andalucía: “Blanco declarará ante el TS el 26 de enero por el caso Campeón”. Hasta ahí, cierta similitud. El periódico madrileño concede la iniciativa al juez en tanto el diario andaluz transmite que esa declaración se efectúa por voluntad directa del que fuera Ministro de Fomento. Interpretaciones válidas realizadas por cualquier lector sin que de las misma se infiera intención de engaño.

 

Bien. Acerquemos las entradillas para alumbrar. El digital escribe: “El ex titular de Fomento comparece como imputado”. Por su parte, el Correo precisa: “lo hará a petición propia, sin esperar a que la corte solicite suplicatorio al Congreso de los Diputados”. Y ahora qué.

Sigamos leyendo. El periódico que dirige Alfonso Rojo señala que el magistrado José Ramón Soriano, instructor de la causa, ha dictado una providencia mediante la cual cita al vicesecretario general del Psoe. En sentido contrario, Diego Suárez, director de El Correo, decano de la prensa sevillana, pone el énfasis en  la solicitud de Blanco para declarar, a petición propia.

Con toda seguridad, las tácticas convergerán en el conocimiento de las diligencias ordenadas por la juez de Lugo, Estela Sanjosé. A partir de ese momento, las movilizaciones abogaciales irrumpirán como elefante en cacharrería y los medios afines a una tesis u otra mostrarán su patita y comprobaremos qué intereses ocultos salen a la luz. Sin embargo, no es preciso esperar tanto. Basta, por ejemplo, saber qué grupo empresarial se encuentra detrás de la noticia del Correo de Andalucía y qué posiciones próximas a La Gaceta ocupa el señor Rojo. El Correo pertenece al grupo de Alfonso Gallardo. ¿Les suena? El creado por el empresario extremeño, tan cercano al partido que fuera de Felipe González, dueño de un microimperio de comunicación y gran impulsor del oleoducto entre Los Santos de Maimona y Huelva.

Una vez más, la cortina que controla la noticia sirve de parapeto al holding financiero cuyos tentáculos avanzan y avanzan. Del fundador, el cardenal Spínola, a finales del siglo XIX, al propietario actual, el industrial Gallardo, a principios del siglo XXI, ya ha llovido. En principios, en ética, en ideas, en fines, en personalidad. Allá cada cual. Servidor no quiere entrar en el juego de las moralinas. Lo que no está dispuesto a pasar es que le den gato por liebre.

Cuando esto ocurre, alguien miente. No les quepa duda. Incluso el defraudado. En modo alguno quiere aparecer como el tonto del comedor.

Un saludo.

LA DERECHA AL PODER


Con mucha honra. Al poder. La derecha, al poder. Es la grandeza de la democracia. La fuerza del pueblo justifica su soberanía y legitima su poder. La izquierda se ha apropiado, de manera indecente, del voto de los ciudadanos y utiliza tan poderosa arma para beneficio de algunos golfos entre sus dirigentes. Eso, si aceptamos que Psoe es izquierda y que IU es su pedúnculo. Lo cual viene a ser lo del anuncio televisivo de admitir, so pena de abandonar el juego, que pulpo es un animal de compañía. La derecha juega limpio. El Pp es la derecha española. Conclusión del silogismo: ergo el Pp actúa con limpieza.

Los españoles nos hemos dado cuenta, tarde pero algo es algo, que la llamada izquierda zapateril y su epígono la siniestra felipista representan la hez del Estado de derecho. Utilizan a las personas como conejillos en los que experimentar sus canallerías políticas y emplean el dinero de los contribuyentes en sórdidas operaciones ilegales cuales regalar joyas a esposas de ciertos cargos, untar con fuertes sumas a policías corruptos, desposeer a los desempleados de los subsidios de paro, engrosar el caudal de los camellos y, en fin, descerrajar dos tiros a presuntos etarras para después enterrarlos en cal viva. Tarde y mal pero para qué vamos a quejarnos si, a la postre, los hemos apeado del caballo de la corrupción.

En Andalucía, la dictadura del Psoe más mafioso se prolonga treinta años. Tres décadas de abandono de la verdad, de escapada de la ley, de huida del derecho y de pisoteo de la libertad. Ningún dictador norcoreano hizo menos en favor de su pueblo en tan dilatado espacio de tiempo. Chaves se ha coronado como el factótum de una Andalucía podrida que cubre sus andrajos y sus llagas con la manta hecha jirones de la demagogia de Griñán. El último baluarte de la droga, de la fiesta, del clientelismo y de la miseria del poder reside en la Junta del Psoe. El último.

No es extraño, pues, que descompuesta la armada sociata y desvalijada por ellos mismos las otrora pobladas arcas de la hacienda regional, Chacón y Rubalcaba vuelquen su dialéctica mentirosa en Andalucía. Por una vez, nuestra Autonomía importa a los dirigentes del Psoe más allá de servir de paraíso de orgías y de lujos pagados a costa del currito indígena. Los andaluces hemos sufrido diversas colonizaciones a lo largo de nuestra historia. Acaso ninguna tan cruel y humillante como la que han conducido don Alfonso Guerra y don Manuel Chaves.

A fin de esquilmar todavía más el territorio, el candidato Rubalcaba se ha presentado en Málaga y Almería para recaudar votos -que mañana serán tributos- e impedir como sea que la derecha limpia alcance la presidencia de nuestra Comunidad. Silencia el maldito vocero de la indignidad que esa derecha que lidera Javier Arenas es el antídoto contra el cáncer moral, social y económico que ha provocado esa falsa izquierda del hermano de Juan Guerra y del padre de Paula e Iván. No hay otra solución para atajar el mal que confinar en el ostracismo a los asesinos de las prosperidad y del progreso y, al tiempo, abrir la puerta de la esperanza al partido popular. No nos queda otra.

De conservar un hálito de vergüenza, el Psoe debiera retirarse a sus cuarteles de invierno, rumiar el mal que han hecho, concentrarse en la búsqueda de propuestas constructivas y dejar el campo abierto a la derecha para que ésta, exenta de historia de corruptelas y mangancias en la región andaluza, ponga manos a la ingente obra de reconstruir la Autonomía. Si en vez de mostrar, siquiera una vez, las buenas maneras que sus padres trataron de imbuirles, deciden arrasar los fundamentos elementales de la moral, agárrense que vienen curvas mortales. Con una mano al asidero y la otra a la papeleta del voto. Deposítenla en la casilla de la derecha. Los otros están, además de pringados, enfurecidos y medio locos. A las urnas y a la derecha. Con mucha honra.

Un saludo.

MADRIDISTA

Por razones personales, estoy en Madrid. Me encanta la ciudad. Tenía 17 años la primera vez que pisé la capital. Me pareció maravillosa. Hoy, también.

Aprovecho las últimas horas de la noche para escribir mi artículo de hoy. Mañana regreso a mi Huelva y aprovecho estos minutos de descanso para hilvanar algunas ideas. Decido sustraerme a la situación política del país. Incluso a las ofertas culturales de la metrópolis. Madrid puede parecer provinciana pero de eso nada. Cosmopolita como pocas. Castiza como ninguna. Acogedora siempre. Libre de prejuicios nacionalistas. Amante de la belleza, progresista en las ideas y conservadora de las libertades. Si algo me subyuga de la antigua Magerit es su espíritu libertario y moderno.

Aunque los detractores critiquen a sus gobernantes y los sitúen en la derechona más temible, lo cierto es que Gallardón y Aguirre son intérpretes de una concepción urbana que trata de conciliar el ayer con el mañana en un alarde de genio, de creatividad y, paradojicamente, de tradiciones. Mucho Madrid.

He leído los comentarios acerca del partido de fútbol del pasado miércoles entre el Real y el Barça. A través de los mismos, ya en periódicos de información general ya en la prensa deportiva, existe un sentir casi unánime. El Barcelona es un equipo sensacional. Un equipo, un grupo, un conjunto. Enorme. Dicho desde la ciudad de los derrotados, el elogio se agiganta. Constituye una muestra de la grandeza de alma de sus habitantes. Una sensación de alivio me invade cuando compruebo que el madrileño no ha perdido su alma de nobleza y su hidalguía. Se rinden a la realidad por más que duela.

Rememoro la guerra de las ideologías. Los ideólogos construyen sus teorías a partir de la realidad que viven. A partir de sus ideas "novísimas", quieren transformarla de raíz o, cuanto menos, revisar los mecanismos de su sistema. Durante un tiempo dan la tabarra a diestro y siniestro con tal de alcanzar la inmortalidad de la tesis. Vano intento. La realidad pudre sus doctrinas y éstas acaban abonando campos que seguirán sumidos en la esterilidad. En ese instante, el pensador descerebrado mira hacia otros que se pegaron un tortazo similar y, antes de admitir su inanidad, inventan un truco manido. Falsifican la realidad. Como no pueden modificarla, se la inventan. Bingo. La ideología ha servido, una vez más, de coche fúnebre que transporta las libertades individuales para enterrarlas en el panteón de la colectividad supuestamente libre.

Esa ideología fascista y totalitaria no arraiga en los Madriles. El chauvinismo franchute no puede triunfar en la bohemia del barrio de los Austria ni en los suburbios finales donde llega el metro. Este Madrid es la patria de los simpatrias y la nación de los que no nacimos en ella pero en la que habitan familiares de los que hemos oído hablar a nuestros abuelos. Todos somos de Madrid. De alguna forma.

Uno se siente en su casa. No obstante, demasiado palacio para los que solemos movernos entre los muros de nuestra pequeña Onuba. Si, aparte, uno se identifica como madridista, entonces la emoción crece. Porque antes el Madrid ganaba nueve y medio sobre diez. En estos tiempos en que el Barcelona nos vapulea en lo futbolístico y nos alecciona en la virtud del saber estar, los madridistas reconocemos la superioridad del eterno rival y ovacionamos sus aptitudes y su actitud. Es lo que hace grande a Madrid. No es fácil ser un señor o una señora. Ser un gañán, sí.

En mi onubensismo de entrañas, confieso mi amor por Madrid y mi admiración por el club de la Castellana. Desde Madrid lo escribo. En Huelva lo ratifico.

Un saludo.

ERES UGT

Unión General de Trabajadores. Expedientes de Regulación de Empleo. Quien despide es UGT. Los afectados por el despido, los trabajadores de la empresa de Cándido. Oiga, que se van a la calle. Con viento fresco. A ver si alguien se ha creído que el sindicato tiene más miramientos con sus obreros que una empresa cualquiera. Para nada. La patronal sindical se quita de enmedio al personal por menos de una subvención fallida. Pues qué se creían. Por ahora.

A medida que el Gobierno se mantenga firme y se niegue a seguir la senda -que nunca se ha de volver a pisar- de la genuflexión ante las dos grandes centrales, Méndez y Toxo van a recortar más que todos los afiliados a la CEOE. Hoy despiden a sus trabajadores externos. Qué harán mañana cuando se les cierre el grifo de los miles de liberados. Y qué pasados dos días si las subvenciones se reducen a la mitad. Y qué dentro de tres semanas si la Ministra del Ramo les retira el chollo de los cursos de formación. La que se puede armar.

Sin embargo, a poco que la señora Báñez muestre temple y el ministro Fernández disponga la seguridad con firmeza y respeto, las reivindicaciones serán tan huecas como las palabras de Zapatero y las movilizaciones, tan minoritarias como los votantes de Pajín. Tiempo al tiempo. La empresa UGT manda al paro a sus trabajadores. El notición. Se suponía que las cuotas de los afiliados sostenían a la correa de transmisión del Psoe. De igual modo que era sabido que los salarios de los liberados eran abonados por el Estado o por las Autonomías para uso y disfrute de la cúpula sindicalista. En la misma medida que los inmuebles que usufructúan y disfrutan los ugetistas nunca fueron adquiridos con las aportaciones de sus miembros, sino por graciosa donación de los gobiernos de turno.

Uno es acérrimo defensor de los derechos y libertades en general y de los sindicales en particular. Pese a ello, o mejor, precisamente por ello, rechacé en toda época cualquier tipo de conversión de los sindicatos en entes de presión política que se retroalimentan de la acción de los partidos. Con dinero público y libre de salarios, monto yo diez imperios como Zara. Menudo montón de empleos que iba a crear. Reducía el paro a la nada.

Para este viaje no se necesitan alforjas. Se resucita la esclavitud y ni EPA ni leches. Pleno empleo. Sindicatos como UGT escarnecen las leyes y vituperan la justicia. Despedir a sus trabajadores porque han mermado sus ingresos oficiales daña el sentido de la ética y de la estética. Como un patrón cualquiera, lleno de crueldad y carente de escrúpulos. Pues que bien.

Desde mi punto de vista, los liberados de UGT debieran salir a la calle, concentrarse en las puertas de todas sus sedes, airear pancartas, sacar altavoces, corear consignas y reivindicar la inmediata readmisión de sus propios despedidos. Al frente de la manifestación, Méndez y Toxo portarían el macropanfleto principal. Con el siguiente lema: UGT y CC.OO. Maltratan a sus trabajadores. La culpa es de los trabajadores. Y del PP. Junto a ellos, los amiguetes de Almodóvar y demás compañeros de trola, gritando, eso sí con arte declamativo, No a la Guerra de Irak. Aznar, al paredón.

ERES UGT. Se dicen de izquierda. Son pura entelequia. Eres de ser. ERES UGT.

Un saludo.

EL GÜRTEL ES UN BOOMERANG

Baltasar Garzón se sienta en el banquillo. No en el de los suplentes porque, hasta la fecha, no ha perdido la titularidad. En el banquillo de los acusados. Por más que ha tratado de eludir la fatídica posición sedente en tan desagradable taburete, casi un cadalso, la maquinaria procesal ha terminado imponiendo sus normas ante las maniobras escapistas del magistrado. La gloria de las estrellas se hace cenizas al contactar con la atmósfera de la realidad. La línea imaginaria del Gürtel ha descrito una curva inopinada y ha retornado a la posición del lanzador que se creía omnisciente y todopoderoso.
 
He dedicado varios artículos en este blog a la actividad pública y funcionarial del señor Garzón. En alguna ocasión, defendí su intervención protagonista en el feo asunto de los GAL. Entendía entonces, y ahora reconozco mi equivocación, que actuaba guiado por una voluntad férrea y bien intencionada de hacer justicia y no justicierismo. Craso error. El transcurrir del tiempo modifica la interpretación y las campanas de la revancha tocaron a muerte del estadista político que pudo ser. Un buen Maquiavelo debe tener la conciencia sucia y prístinas las acciones. No olvidemos que los actos nos hablan de la organización del cerebro y de las angustias del alma.
 
Un grupo de personas ha hecho causa con el señor Garzón. Entre ellas, jueces y fiscales. No podían faltar entre los adeptos la actriz Pilar Bardem y el diputado Llamazares. Todos parecen entender que la Vista es un auto de fe escenificado por la Inquisición Judicial contra el último guerrillero antifranquista. El desconocimiento de las causas revela, además de ignorancia, maldad. El señor Garzón no ha sido imputado en este proceso por su incompetencia en la investigación de los crímenes durante el régimen de Franco. Ni hablar. El juicio oral se ha abierto por la posible comisión de sendos delitos de prevaricación y contra las garantías constitucionales. A tenor de lo que se conoce del sumario, don Baltasar, en su afán de machacar a Correa y Crespo, cabecillas supuestos de la Gürtel, autorizó intervenir el teléfono para informarse de qué hablaban estos señores con sus abogados. Y claro, esa interceptación es ilícita a no ser que concurran circunstancias tasadas por la propia ley. Estas circunstancias no se daban y el señor Garzón no es un ignorante en esta materia.

El ascenso a ciertas alturas de los ochomiles puede obnubilar las mentes hasta el punto de que los escaladores se sienten diosecillos inalcanzables. La efímera permanencia en la cúspide antecede a la dura y terrenal bajada a la humanidad. No pocas veces, el resbalón mortal se produce en la confianza del descenso. Ay, cuando las ilusiones nos hacen alucinar.

Este articulista escribió allá por 2009 un artículo en este mismo blog. Analizaba las consecuencias del caso “Escuchas”. Decía en el mismo que Garzón nos sumía en el estupor. De escándalo en escándalo. Y expresaba textualmente: “el tema de las presuntas escuchas ilegales a abogados defensores en el caso Correa/Gürtel, va a traer cola” (...) Sería lamentable, de creer que el sumario del caso Gürtel es lo bastante garantista, que el don Vito hispano se librase del rosario de imputaciones por mor de una chapuza como la que se atribuye al juez Garzón. Si éste quebrantó las garantías constitucionales, recogidas en el artículo 536 del Código Penal por autorizar escuchas no fundamentadas o insuficientemente motivadas, podemos golpearnos de bruces con el muro de la nulidad de las actuaciones. En cuyo caso, el autor del presunto delito incurriría en la pena de inhabilitación especial para cargo público”.

Un juez, señor Garzón, ha de ser, antes que nada, garante y, después, impulsor de las investigaciones. De alterar esta prelación, se convertiría en arte y parte. A partir de ahí, a tomar por saco el deber de tutelar los derechos de los imputados. Y es que, amigos, no hay peor cuña que la de la misma madera. Dicho de otro modo: donde las dan, las toman. Me lo repito constantemente para mi acción particular. Para que no se me olvide.

Un saludo.

DE ROMPE Y RASGA

La expresión que da título al presente artículo se suele utilizar para designar a mujeres de físico imponente. Créanme que no es mi intención aludir al aspecto físico de las señoras a las que me dirijo. En absoluto. Me refiero en exclusiva a la capacidad de ambas exministras psoecialistas por romper y rasgar. Romper en lo que respecta a quebrar y despedazar las arcas públicas. Rasgar en lo que concierne a desgarrar y hender la economía del país. Ya verán, entre tantas razones no expresas, por qué lo digo.

Doña Trinidad Jiménez, Ministra de Asuntos Exteriores porque así le salió del dedo nombrador al señor Zapatero, constituye uno de los modelos a no seguir en asuntos de diplomacia internacional. Una cosa hiriente lo de esta excelsa mujer. A falta de gastos miles durante su nefasto mandato, la dama no ha tenido ocurrencia más trituradora que, estando en funciones, adjudicar más de diez mil millones de pesetas, diez mil millones, para proyectos de interés ¿social? Me niego a referir el destino de algunas de estas subvenciones otorgadas por tan egregia fémina, por más que la lectura de las mismas llenarían de satisfacción a mi buen amigo Paco Morán. Diez mil millones de pesetas repartidas en el extranjero porque aquí en España no hay necesidades, el trabajo sobra y la prosperidad invade todos y cada uno de los hogares españoles. Una cosa indigerible por lo vergonzante. Antes de que me echen, se habrá dicho la sobrina de Villarejo, limpio la caja de caudales. Que se fastidien los de Rajoy.

Por su parte, doña Cristina Garmendía, exministra de Ciencia e Innovación con ZP, con quién si no, ha puesto su granito de arena al Kilimanjaro de la corrupción nacionalsocialista. Años atrás, la señora Garmendia fichó como alto cargo a un señor que, con anterioridad, había sido señalado (sic) por desviar dinero público. Una de las primeras decisiones del nuevo fichaje fue contratar con una empresa que, ¡oh, dioses del averno!, había sido fundada por su espectacular y querida esposa. La cantidad abonada era más modesta. Alrededor de sesenta millones de pelas. La actividad en el ramo de la ciencia y de la innovación apenas ha tenido repercusión en la vida social y económica de España. Eso está claro. Pero... ¡y el dineral que se ha embolsado la señora unida por la afectio maritalis al secretario general de ese ministerio! Beneficiar a la familia se llama eso, se disculpa señá Cristina. Familia que se enriquece unida, permanece junta. Si es que de cristianos se pasan.

El tercer “pieza” de los rompe y rasga, dentro de los más modositos del gabinete de Zapatero, es el señor Sebatián. Menudo el caballero. En noviembre, apenas cuatro días antes de las elecciones que hundieron al desgobierno del leonés errante en la miseria de la derrota electoral, el ministro de Industria (de pitiminí) y Energía (bien flaca) rubricó un contrato de casi quinientos millones de pesetas con un despacho de abogados de asesoramiento a la Abogacía del Estado. A los abogados del Estado, ni más ni menos. Trescientos euros, más IVA, cuesta, por hora, al contribuyente la supuesta ignorancia en materia de energía fotovoltaica de profesionales tan expertos como nuestros abogados del Estado. Con este precio, las minutas de Del Nido se quedan en juego de juristas de segunda clase. Claro. Clarísimo.

Tres dirigentes ineptos de rompe y rasga. Doña Trinidad. Doña Cristina. Don Miguel. Mientras los españoles se aprietan el cinturón y las empresas se apelotonan en las oficinas de Empleo, en tanto el número de parados acrece a medida que la recesión avanza, los señoritos y señoritas del (des)Gobierno zapateril compiten por llevarse la Gran Cruz del Despilfarro en su categoría de tierra quemada. Los angelitos. De rompeempleos y de rasgamorales. A ver si se atragantan con los provechos del banquete.

Un saludo.

LATO SENSU

Mi amigo Álvaro, clásico donde los haya, trompica en la tendenciosidad en un grado similar al autor de este artículo. La diferencia radica no tanto en las ideas como en las posiciones políticas que defendemos. Él aprovecha los fallos del contrario para remar a favor del viento de su partido. El saludador critica con cierta vehemencia los pecados del otro para abrir los ojos a los ciudadanos que se empeñan en cerrarlos.

Lato sensu. Acaso mi interpretación abarque la rival. Tal vez mi no adscripción a formación política alguna me distancie de intereses de cualquier tipo. Sentido amplio. Lo desapasionado no tiene por qué comprender lo desinteresado. Ni el apasionamiento absorbe el interés. En cualquier caso, la objetividad ha de medirse en magnitudes económicas o de influencia social.

Algunos cargos electos en las recientes elecciones generales y, anteriormente, en las autonómicas, han recibido tal alud de abrazos, de felicitaciones, de apretones de mano que, una de dos, o las  expresiones de alabanza manifiestan sinceridad o, detrás de ellas, existe un desfile de rostros que se hacen notar por ver si les toca el reintegro. Lato sensu. En sentido estricto, estoy convencido de que son muy pocos los que actúan con la naturalidad propia de una relación verdaderamente afectuosa.

La proximidad de los comicios autonómicos andaluces está llevando a tejer una urdimbre de conocimientos de toda la vida. Si, como es relativamente predecible y, para servidor que no para Álvaro, absolutamente necesario, Javier Arenas consigue la mayoría absoluta, el veterano político se va a a convertir en campeón de amistades peligrosas. Le puede ocurrir como a De Guindos con Carmen Vela. Lato sensu, Carmen Vela subsume en la cara de su categoría profesional la cruz de su manifiesto prozapateril. Stricto sensu, el nombramiento de esta señora es una afrenta a los simpatizantes del PP y una bofetada con guante de boxeo a los discrepantes con los manipuladores de la ceja. En un sentido u otro, la llegada de la señora Vela a los altares ministeriales me parece un error y un horror.

Javier Arenas no metió la pata cuando hizo de Manuel Pimentel su segundo de a bordo en el Ministerio de Trabajo. La dimisión de Pimentel pudo deberse bien a la política de Aznar respecto a la guerra de Irak, bien a partir de saber que la esposa del director general de Migraciones era propietaria de una empresa de formación que obtuvo fondos públicos. Pimentel no se valió de Arenas. Carmen Vela ha podido utilizar a De Guindos. Lo peor es que el neoministro haya sido víctima de algún tipo de complejos.

Lato sensu, el saqueo protagonizado, que no dirigido ni realizado, por el exdirector general de Empleo de la Junta de Chaves y de Griñán puede ser un delito. Los tribunales se manifestarán al respecto. En sentido estricto, el presunto delito es un acto innegable de corrupción. He escuchado a algún periodista de El País decir que a él no le preocupa en qué se han gastado miles de euros el citado exalto cargo y su chófer. Lo que le saca de quicio es que hayan malversado caudales públicos. Lato sensu, la declaración es aceptable. Stricto sensu, resulta inadmisible. Y es que el plumillas se pone la venda para no ver que, tras el trinque, viene la tranca y que la cogorza puede ser de alcohol o de droga. El consumo de estupefacientes está prohibido por las normas administrativas. La posesión de ciertas cantidades, un delito. El saqueo puede ser un delito medial para la comisión de otros. Sin embargo, el columnista/opinador prefiere el lato sensu. Y ello porque beneficia al infractor, que pertenece al partido del que recibe, cuanto menos, parabienes.

Stricto sensu, mi familia está constituida por mi esposa e hijos. Lato sensu, por todos mis parientes y afines. En sentido amplio, deseo que Arenas se lleve de calle las elecciones andaluzas. En sentido estricto, lo anhelo para que lleve una política limpia y eficaz. Esta última no integra a la primera. La anterior puede no englobar a la segunda. Lato sensu.

Un saludo.

TO BE OR NOT TO BE: CARME O CARMEN

El ser o no ser de Shakespeare no pierde actualidad. La vida genera la duda. Duda que se puede disipar en muchos casos. Duda que gusta de mantenerse en otros. Duda que interesa abonar cuando conviene. Esa es la cuestión, que escribió el genial escritor inglés. El problema no residía, según Salvador de Madariaga, en si el príncipe Hamlet se debatía entre el ser o el no ser. La cuestión era más profunda. Se trataba de que Hamlet fuera incapaz de ser. He ahí la gran tragedia del personaje.

La señora Chacón fue ministra de Defensa -el qué defendiera me ofrece fundadas sospechas- del bien ido Zapatero. Mujer reivindicadora de su Carme catalán, cambia de pronto su vieja aspiración nacionalista y ahora se deja llamar Carmen, nombre español donde los haya. La duda de esta señora es si llamarse Carme dentro de su esfera de privacidad o si adoptar el Carmen en su ámbito público. El señor Joan Rosell, presidente de la patronal, fulminó el catalanismo para pasarse al castellanismo a partir de su ascenso a la cúspide empresarial. Acaso los escrúpulos de Rosell se enfundan en pieles de distinta categoría que los de la señora Chacón.

Carme es catalanista. Carmen es españolista. A ver con qué comodín jugamos el póker marcado. Nos creemos la realidad nacional con que, anteayer mismo, definía a Cataluña o podemos pensar que aquella definición era un simple proyecto dialéctico. Sin embargo, cómo explicar que el “noi” de Dos hemanas y la “noia” de Felipe considerasen a Cataluña como nación sin Estado. La señora Chacón se ha revelado más territorialista que Carod y Mas juntos. Al menos no se dejaba adelantar un milímetro en su carrera hacia el separatismo de aquella autonomía.

Pasaba. De la cuestión social, pasaba. Del problema económico, se escabullía. De todo lo que le alejase de su discurso nacionalista de pega, huía. De su amor declarado a España, desertaba. La Carme de Cataluña anulaba la fuerza marinera y castiza de la Carmen de España. Y de vacilación, nada. Con toda crudeza. Sin titubeos. De nuevo Madariaga: capaz o incapaz de ser. La señora Chacón es almeriense de Olula o de la barcelonesa Esplugas. Es socialista española o catalana del Psc. Al olor de los cirios del congreso psoecialista de febrero, tal parece que Carme/Carmen abdica del patronímico regional y abraza el santoral castellano. Carmen de España, de Bizet o de Merimée.

Es posible que doña Chacón quiera jugar a lo oculto como don Próspero. Si esconde, diga qué. Si camufla, explique por qué. Si encubre, exprese a quién. Si envuelve, descubra el pastel. Si encierra, abra las rejas y que se respire libertad. La libertad de saber la verdad. La verdad que se niega a los españoles. La verdad que, pobre de mí, reclama el embustero Rubalcaba al aseverar, ahora, que el Psoe necesita decir lo mismo en toda España. Otro que tal. Cambia de chaqueta con la velocidad con que ataca la cobra. El mensaje no tiene otra finalidad que la de desgastar a la amiga Chacón.

En esta tesitura, la señora exministra deberá calcular el alcance de su posicionamiento. Si comienza a llamarse Carmen de España, en cuyo caso la creerán unos cuantos adeptos o si prosigue con su Carme de Cataluya, de modo que sus compañeros de aquella Autonomía no se sientan afrentados por la actitud de la prófuga.

En cualquier caso, la señora Chacón habrá de responder. Si triunfa en los medios del Psoe, tendremos Carmen para un tiempo. De salir trasquilada, Carme, Carme y más Carme. Tiempo al tiempo.

Un saludo.

LAS ELECCIONES DEL DESAHUCIO

 

 Es la hora de despedir al inquilino. El 25 de marzo, fecha tope. Griñán y los suyos se creyeron propietarios del cortijo de la Junta. A poco que les dejemos, hubieran usucapido la autonomía entera. Hasta aquí hemos llegado. Corresponde desalojar a los inquilinos que, además de no pagar el alquiler, han destrozado el inmueble. La precampaña comienza hoy, día once de enero de dos mil doce. Se inicia el proceso hacia las elecciones del desahucio.

 

Griñán ha dado el pistoletazo de salida para una carrera que va a ser competida. Los okupas legales van a movilizar al mismísimo diablo con tal de que el pueblo no hable, no hable, no hable. Y si habla, lo que convenga. Los altos cargos que rezaban en Madrid regresan a Sevilla. Pelean por la silla que otros recogieron. Chaves se hace un hueco entre los gorriones que abren el pico. El pájaro hembra no da abasto para alimentar a tanto gorrón. La pérdida de Andalucía conmocionará al poderoso aparato psoecialista. Acostumbrados a vivir en palacios ajenos, escapan de los sinsabores del raso. Trabajar para vivir es duro. Especialmente si no se ha hecho en la vida. A la fuerza ahorcan. Van a poner toda la carne en el asador.

 

Griñán blanquea deudas y pone negro sobre blanco en inversiones. Cuenta con el apoyo de miles de subvencionados y sus familias. Que son multitud. El Congreso del partido abre una nueva brecha. Chacón y Rubalcaba, tanto da que da igual, dicen competir por lo mismo. Es falso. Ganan tiempo y distraen atenciones. Farsa de pelea doméstica que acabará en un final feliz de abrazos y compromisos. Comedia bufa que intercalará denuestos contra el PP recortador. Los cañones apuntan a Rajoy, sí, pero harán blanco en la línea de flotación del barco de Javier Arenas. Si éste no anda listo y no saca a relucir el Nelson que lleva dentro, en vez de manco y tuerto se quedará sin brazos, ciego, compuesto y sin novia.

 

Los “indignados” de papel y los ”quinceemes” de cartón saben cómo vender un producto caduco. A base de repetir cien mil veces sus cualidades. A la postre, que venga el maestro armero a exigir responsabilidades. Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita. Contra la arena, agua a chorros, se dicen. La movida va a ser de época. Canal Sur gastará los últimos cartuchos. El chollo de la telepública se tambalea. Si han de morir, lo harán mordiendo.

 

Griñán es el último bucanero. Los tesoros arramblados se esfumaron. La ola de austeridad que acecha es el efecto, que no la causa, de la política de fomento del desempleo de Viera, Fernández y demás corsarios de la cosa pública. Las políticas sociales de esta muchachada amoral se diluyen en el aguardiente del paro. La coca y el whisky salen gratis total. Paga el chófer de Guerrero. Con mi dinero. Con el de los españoles.

 

El año se prevé tan complicado como apasionante. La potente y adinerada escuadra de Griñán no tendrá reparos en bombardear las posiciones del enemigo, que no adversario político. Ellos piensan que los de Arenas son los malos cuando en realidad son los limpios. Los malvados y sucios encabezan el imperio de los EREs, las drogas subisguientes y las mariscadas de Mercasevilla.

 

Lo dicho. Son las elecciones del desahucio. Si no salen ahora, a ver cuándo. Da miedo pensarlo. El 25 de marzo.

 

Un saludo.

MENOS MAL

Desconfiaba. Después de la jugarreta de las condecoraciones y el nombramiento de la señora Vela, me temía lo peor. Podían nombrar a Sánchez Manzano director general de la Policía. Cualquier cosa.

Pues no, menos mal. El ministro del Interior, el señor Fernández Díaz, ha actuado con presteza y acierto. Presto para destituir. Acertado en el cese. Por su parte, Cosidó, nuevo director general de la Policía, ha prescindido de los servicios de la cúpula del Cuerpo. Como para fiarse de ellos.

La actuación de los mandos policiales durante la presidencia de Zapatero ha horadado la montaña de confianza que la ciudadanía deposita en las fuerzas de seguridad del Estado. Tal parece que han servido de guardia de corps del partido en el poder antes que agentes de la seguridad nacional.

El caso de los atentados de Atocha destapó el tarro de las esencias. El desguace de los trenes o la aparición de la mochila o el caso del ácido bórico son muestras que horrorizan a las personas honradas. Con el asunto faisán se alzaron la bandera del escándalo y el pendón de la colaboración con banda armada. Si los irresponsables que permitieron estas barrabasadas seguían un minuto más al frente de cargos tan determinantes, mejor que Amedo fuera nombrado coordinador general de la Guardia Civil y Roldán subdirector de la Policía.
 
La política de nombramientos librada durante la dictadura del Psoe en Interior es un calco de la perpetrada allá donde el zapaterismo sienta sus lares. Es decir, prevalece la designación porque me sale de mis partes pudendas. Lo cual es una perfección degenerada de la libre designación efectuada porque me paso las leyes por el forro de mis pantalones. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid lo dejó bien claro en su sentencia. Ni un nombramiento político más hasta que no se cumpla la resolución judicial. Claro que va para dos años y tararí que te vi. Ni jueces ni gaitas. Al rodillo psoecialista no se le resiste ni la mismísima Alaya. Siete mil polis elegidos a dedo tiene guantes. Y guantazos.

Cosidó no puede despreciar este aviso judicial. Si los policías son funcionarios, remítanse a la normación administrativa. Es abundante y variada. Si los vigilantes del orden se saltan las leyes, quién supervisará a esos vigilantes. Lo decía Goethe con tanta precisión como brevedad: prefiero la injusticia al desorden. Eso sí, al filósofo alemán no hay que interpretarlo. Se debe seguir su razonamiento. La policía vigila. A los delincuentes. No a los ciudadanos. Si actuara al revés, se incurriría en desorden. De ahí que si para restablecer el orden constitucional se produce alguna injusticia coyuntural, bien admitida sea. Lo que no puede ser es que nos saltemos el Estado de derecho.

Y en eso los del Psoe son auténticos maestros. El Pp sólo tiene que aplicar la ley. Es bien sencillo. Y aplicada, responsabilizar y responsabilizarse de que las funciones se lleven a cabo de forma eficaz. El que no sirva para el cargo, a la calle. Con todas las garantías procedimentales, pero a la calle. El sustituto, el siguiente en el escalafón. Así en la policía como en el funcionariado.

Los puestos políticos no han de bajar del nivel de direcciones generales. Para los demás, funcionarios. Además de probos, son garantes. Que ya es.

Un saludo.

MALDITOS

Mala gente. Perversos. Ruines y miserables. Malditos. Lo son quienes desean el mal y la muerte ajena. Maldita sea esta calaña de sujetos.

Un concejal de Izquierda Unida de Madrid acaba de dar un martillazo más a la estaca que se clava en el corazón de lo que fuera el partido comunista de España y hundirlo en las miserias de la degradación humana. Si la moral es el principio que rige los comportamientos individuales, este señor carece de principios y de finales, se refugia en el colectivo como garrapata parásita y adolece de ética política y, por supuesto, humana. Un desecho en suma.

El estado de salud de Manuel Fraga preocupa a muchos españoles. A otros ni les va ni les viene. A un elevado número la noticia les llama la atención. A este edil siniestro de la hundida izquierdona madrileña le llena de júbilo. Va a descorchar una botella de cava, anuncia el malévolo personaje. Al estilo de los asesinos de ETA. Valiente ralea.

El silencio de los cobardes apresa las palabras arrolladoras de Caio Lara. Dónde está el capo comunista que no condena a su camarada. Por qué el descabalgado Llamazares no se desmarca de su compañero de formación. A qué grado de desprestigio está llegando cierta clase política. Si el declarante no se retracta de la barbaridad, cómo es posible que no le hayan abierto inmediato expediente disciplinario previo a la expulsión de su partido.

Malditos los matarifes y malditos los que ríen sus gracias y alientan sus burradas. Malditos. No son los poetas malditos de Verlaine. Son los malditos pistoleros del fascismo. No hay genio en el verbo escrito de ese vocero de la muerte. La ouija es un tablero en el que el concejal ha colocado su copa para contactar con el espíritu de un hombre que, por fortuna, no ha muerto. Sobrevive en su lucha contra los años y la enfermedad. El concejal no retrata al personaje histórico. Invoca su propia autodestrucción. A falta de dones espirituales, reclama la guadaña que siega la vida del hombre. No es maldito por incomprendido. No lo es por bohemio que rechaza la forma establecida. Es maldito porque su palabra fétida alumbra el final del ciclo vital de una persona. Es maldito porque se esconde tras la democracia para justificar su canallesco mensaje.

El concejal puede realizar prácticas de brujería, ritos espiritistas. Con ellas encierra su voluntad de poder sobre el tiempo, sobre la historia y sobre los seres humanos. Por eso es maldito. Porque su afán de dictado le lleva hasta la muerte del otro.

Los malditos de la política cabalgan a lomos de caballos apocalípticos. Se entendería que, descreídos, contrariaran la ley de Dios. Lo que no se admitiría es que rompieran los valores de los hombres y los derechos humanos. Este concejal de IU es maldito porque repugna y, porque asquea, es maldito.

Deseo a Fraga un pronto restablecimiento. Si, por desgracia, falleciera a resultas de la afección pulmonar, servidor lo lamentaría. Como muchas personas que ven en la vida la paz y en la guerra la muerte. Del revés, malditos.

Un saludo.

LA COCHINA COCAÍNA

Las cloacas de la Junta de Andalucía son un monumento a la corrupción. Un dédalo de pasadizos oscuros que se entrecruzan. Lo que pasa es que los dirigentes sociatas son tan chulos que, a fin de no extraviarse entre la maraña de conductos, indicaban con flechas el camino a seguir. Flechas indicativas como en IKEA pero a lo bestia. Los comerciantes de la multinacional neerlandesa de origen sueco son excelentes guías y grandes orientadores. Los nepotes de la Autonómica griñanista no pasan de choricetes con ínfulas de Grandes de España.

Lo que venimos padeciendo los andaluces después de tres décadas de abuso dictatorial de los psoecialistas es para indemnización. Nos quedamos cortos los que afirmábamos que el Psoe había hecho de nuestra región un cortijo. De cortijo, nada. Todo un antro de vicios. Una secta fanática capaz de descerebrar a los adeptos y de crucificar a los disidentes. La ristra de casos de perversión gubernamental halla en la Consejería de (des)Empleo su cúspide de maldad. Los expedientes de regulación de empleo constituyen el no va más de la desvergüenza de una panda de mafiosos sin escrúpulos. Al río de noticias que los medios han venido vertiendo sobre la trama delincuencial tejida desde los altos cargos del (des)Gobierno andaluz, hay que añadir la de las juergas con alcohol y drogas.

Parece ser que el señor Guerrero, exdirector general de la Junta, utilizó el fondo de reptiles para algo más que favorecer a sus amigotes. Según ha declarado su chófer, porque un tipo tan importante como este señor necesita un vehículo oficial y un conductor particular para ser alguien, el supuesto testaferro de la red se gastaba sus buenos millones en copas y en coca. Cochina coca. Es decir, no sólo se inventaban prejubilaciones de cuento o subvenciones de chirigota o ayudas de carnestolendas, sino que una parte importante de la pasta malversada se destinaba a financiar las fiestas privadas del señorito.

Y en este festín de golferías, quién se extraña de que el exalcalde de Valverde tirase de tarjeta institucional para remunerar los servicios prestados en un lupanar de carretera. O de que el socio mercasevillano, el muy comunista Torrijos, diera buena cuenta en Bruselas de una mariscada pantagruélica con cargo a ya se sabe qué bolsillos. O que un conocido constructor consuele a su dilecta segunda esposa con un puesto directivo en un endeudadísimo organismo municipal de viviendas. Todo vale en el alcantarillado infesto de la ciudad de la injusticia levantada en Andalucía por gente afín al desprestigiado director general de la cosa.

Eso sí, ni Chaves ni Griñán se enteraban de nada. Ellos se mueven en circuitos celestiales a los que no llegan las desmesuras de sus amiguitos obreros del alma. Faltara más. Ellos son de otra casta. Sus hijos no se relacionan con el vulgo. Reciben, sí, pero no comparten ni departen ni reparten. Va a ser igual un presidente de Andalucía que un simple gobernador de una de las fuentes del tesoro. Y, además, la cocaína tiene purezas. Es cochina siempre pero no es lo mismo consumirla con un drogata que con una señora despampanante a tanto la hora.

Lo dicho. A la Juez Alaya habría que darle el premio a la entrega, al tesón y a la justicia.

Un saludo.

EJEMPLARIZAR


Desde el punto de vista de la moral, dar ejemplo. José Luis Rodríguez Zapatero pide a los congresistas de su partido político que lleven a cabo un debate ejemplar. Es decir, que se actúe conforme al valor de lo bueno y que se evite el desvalor de lo malo. De sus palabras se desprende, una vez más, vacío. Vacío porque en su jerga y en su quehacer, no distingue lo bueno de lo malo y porque si no sitúa debidamente el objeto, más descolocados se hallan los sujetos del mismo. El debate que propugna el expresidente no produce ni alude a un modelo cualificado de mensajes, de comportamientos o de personajes. Tan ejemplar puede ser el debate con el asesino De Juana como con la santa Teresa de Calcuta. Como es habitual en el señor ZP, la alharaca acalla los sones de la enjundia.

Ausente del Gobierno perverso que conformara para desgracia de los españoles, quema los últimos  cartuchos de su vida pública de relevancia. Le toca presidir el Congreso extraordinario -digan lo que quieran, lo es- del Psoe. A este respecto, ha prometido, él, el mismo que descendió a España de la Liga de Campeones a la competición por la permanencia en Segunda División, que la dirección federal garantizará a Rubalcaba y a Chacón que competirán en igualdad de condiciones. Mentiroso antes de abandonar La Moncloa, el embuste es inherente a su actividad política. El todavía líder de los psoecialistas demanda a los suyos un ejercicio de solidaridad en esta difícil etapa que atraviesa España. Lo que no dice es por culpa de quién. Claro, la autocita es espinosa y fanfarrona cuando viene acompañada de alabanzas. Mas si la crítica subsigue a la misma, entonces ni te digo. El zorro no se inculpa de las matanzas de gallinas. El autor siempre es otro y, especialmente, el gran adversario, el partido de los populares.

Malabarista y prestidigitador de trampas conocidas, encoge el labio inferior, hace huir su mentón, frunce la boca, simula espasmo facial, humedece los arcos superciliales y, con el aspecto contrito del mártir, agradece a sus compañeros en la irresponsabilidad que le hayan apoyado durante tantos años. Tendrá cara el prenda. Ah, señala, y perdonadme mis errores. De nuevo acude a la lítotes para significar cuáles y cuántos han sido sus escasos aciertos. El pueblo español le refregó los mismos en las pasadas elecciones. Todos conocemos el resultado. Salvo él, que se encarama a lo alto de la chaladura impenitente.

En tanto el icono de los Bardem elucubra, fantasea y se mete en vena una dosis gigantesca de falsa autoestima, Rubalcaba y Chacón andan a la greña postulándose como salvadores del naufragio del Titanic sociata. Chacón y Rubalcaba, los compañeros de viaje de ZP al caos, se ofrecen para sacar a España del atolladero al que ellos contribuyeron decisivamente a colocarnos. A falta de líderes de verdad, caudillitos. Uno, portavoz del Gobierno de Felipe durante el Gal y voz silente del Gobierno de ZP en el caso Faisán. La otra, catalanista de corazón, se luce como andalucista de pega. En ambos, el ansia de poder arrastra los barros de su mínima credibilidad.

Cualquiera de los nombrados es la antítesis del paradigma de lo ejemplar, de lo modélico, de lo edificante. Si Zp ha sido relegado al pódium esponjoso del Consejo de Estado, donde rumiará durante años su derrota, Rubalcaba debiera aspirar a poltrona similar en caso de que, en verdad, aspire a que su partido se reponga de la enfermedad que le contagiaron ciertos golfos. En cuanto a doña Carme Chacón, que siga acordándose de Olula y disfrute de la espléndida localidad almeriense de su padre. Al tiempo, que siga atendiendo sus negocios barceloneses. Políticos, claro.

Es preciso que el Psoe se recobre. La democracia necesita un poder opositor leal y constructivo. La enfermedad moral contraída es demasiado grave como para que elijan a un médico que jamás se matriculó en facultad de medicina ni practicó el curanderismo en jungla alguna. Si saben discernir qué es lo mejor para España, que se busquen otro galeno de fuerte sabiduría y ética hipocrática. Lo mejor para España no es lo mejor para el Psoe. ¿Verdad, Griñán? Criaturas.

Un saludo.

QUÉ BOCHORNO

Los niños que leímos el Catón y aprendimos en las enciclopedias Álvarez estamos desnortados. Los que, durante nuestra más tierna infancia, entendimos que matar y robar formaban parte de los pecados que proscribían los mandamientos de Dios, caminamos fuera de cauce. Quienes vivimos los duros días de la postguerra no sabemos si vamos o venimos. Donde no hay harina de valores, todo es mohína de moral.

El asunto ETA nos trae de calle. A los que peinamos canas y a quienes han seguido los telediarios sobre el tema. Una banda de asesinos se cuela en la democracia bajo el tupido velo de una sentencia cuanto menos discutible. El defenestrado gabinete zapatari se rindió a las coacciones de la cuadrilla de matarifes y nos vendió su claudicación ignominiosa como un éxito. A ver quién es el bonito que planta cara a la tropa de criminales sin que del enfrentamiento no surjan voceros mercenarios que acusen a los discrepantes de tocar tambores de nuevas guerras. Los muertos han dejado de ser víctimas. Han sido anatematizados por los fornidos porteros de la medioteca prozapateril. Se han convertido en obstáculos que impiden el avance de la democracia. Así.

Ahora toca poner en la calle a los presos sentenciados en firme. No basta con acercarlos a prisiones del País Vasco. Excarcelados todos. Después, se reivindicará una indemnización por torturas e injusta privación de libertad. En esta España, el que no llora no mama y el que no chantajea a las instituciones no cobra de ellas. Entendida esta premisa, los organizadores de esta red de traidores  sin capucha se han dado cita en Bilbao para mostrar los cisnerianos poderes. Movilizaciones a destajo y manifestaciones sin descanso. Aglomeraciones en la capital de Vizcaya como durante el franquismo en la madrileña Plaza de Oriente. Y que la vida no se detenga.

En teoría, la maniobra envolvente corre a cargo de Amaiur y los partidos abertzales. En la práctica, ya por acción insuficiente ya por omisión escandalosa, las demás formaciones vascas contribuyen al asedio. Las declaraciones de protesta de los partidos democráticos suenan a flattus vocis. Rajoy está sufriendo en su propia carne el posicionamiento de Basagoiti. Ni un paso adelante sin que el sucesor de Gregorio Ordóñez, de Carlos Iturgáiz o de María San Gil asienta. La política del PP vasco es de franco retroceso por más que se despachen opiniones de condena. PP vasco, que no PP español.

Escuchar al pueblo vasco no significa atender las exigencias coactivas del matonismo. El gobierno de Mariano Rajoy no debe confundir prudencia con cobardía ni silencio con mudez. Cualquier voluntad de mirar para otro lado en este tema sería letal. Los oradores de la macromanifestación bilbaína sustantivan la política española como de represión. Hacen un llamamiento a la responsabilidad y reclaman la libertad de quienes carecen de libertad por asesinar a españoles inocentes.

Los verdugos pretenden alcanzar un status de paz definitiva sin presos ni exiliados. Los verdugos son los que ofrecen la alternativa. Con una mano, la bomba. Con la otra, la parabellum. De ahí el bochorno. Se me enciende el rostro y me queman las vísceras. Me sofoco ante tan poderosas ofensas. Me altero por más que mi razón me insta a la calma. Uno no es Descartes.

Un saludo.

DESPACIO, DESPACITO

 

Los amantes heridos están que bufan. La prensa, la radio y la televisión del Movimiento Psoecial tiran a matar. Están al acecho. La pieza a batir es el PP. Por fortuna para la democracia, aunque sea evidente que ha faltado a su promesa de no subir impuestos, las medidas tomadas por el Gobierno de Rajoy son de izquierdas. El aumento de la fiscalidad respecto al IRPF será progresivo y progresista, pero de liberal tiene poco. Los medios del partido de Rubalcaba atacan al sujeto pero olvidan el objeto. Cosa lógica en quienes se autotitulan independientes aunque de libres sólo tengan la capacidad de bascular el plano horizontal hacia el sol que más calienta.

 

Con lupa. Los movimientos de los nuevos ministros van ser escudriñados con la minuciosidad del analista químico. Ayer se atacaba la ley Sinde y hoy se defiende la ley Wert. Todos elogiaban en 2007 la ley del suelo, pese a su carácter intervencionista, y pocos se hacen eco en 2012 de la decisión de Rajoy de prorrogar la actual valoración del suelo urbanizable. Los grandes beneficiados, los bancos. El dinero surca mares desideologizados si bien surfea sobre olas que vienen de la derecha o de la izquierda. Las finanzas siguen instaladas en la base de la recesión. La confianza que inspira el Gabinete de Rajoy ha despertado ligeramente a la Bolsa. Nada de campanas al vuelo. La cosa está mucho peor de lo que todos presuponíamos por más que lo temiéramos.

 

Lo del déficit seis era una entelequia. El ocho se aproxima más a la realidad. La hemorragia brotaba por una herida más ancha de la marcada. La lesión afecta la integridad de las paredes del vaso financiero. Demasiada pérdida de sangre e ineficaces mecanismos de hemostasia. Montoro y De Guindos deben atender la vasoconstricción a la vez que agregar plaquetas y coagular el rojo líquido viscoso. Los tres niveles de la Administración han de reducirse a uno. El tres por uno funciona cuando se ahorra. Para malgastar, ya hemos tenido siete años de desajuste protagonizado por el recepcionista del collar de Isabel la Católica.

 

Los españoles vamos a pedir a los reyes magos el fin de la crisis y de la sangría del paro. Al mismo tiempo, solicitamos a los zapadores de la Oposición que no llenen de minas mortíferas el campo de moviemiento del Gobierno. En dos semanas no se arreglan los destrozos de los zapaterianos. Ni en un año. Los monos aulladores deben contener la laringe. Los “rajoyanos” son la única esperanza que nos queda a los españoles. Que no escandalicen ni consignen soplapoyeces. Más les valiera haber denunciado los desmadres y las corrupciones de los beneficiados por el “onceme”. Entonces, como muertos bien vivos. Ahora como vivos bien muertos de unto oficial.

 

Despacio. Vísteme despacio que tengo prisa. PRISA y Roures. Público y País. Ser verdad que no mentira. Que los rayos de la maldad no confundan más de lo que ya embrollaron. Como dicen las sagradas escrituras, que muchos enardecidos no vean la paja en ojo ajeno e ignoren la viga en el propio. Muy despacio. Sin Prisa. Público, sí, pero con dinero privado. Con subvenciones, cualquiera es Cuba.

 

Qué tal si dejamos trabajar al Gobierno. Despacito y buena letra.

 

Un saludo.



REYES MAGOS

 

 Que digo yo que por qué. Que por qué el fraude se ha apoderado de la sociedad española. Que por qué la verdad ha huido de nuestra vida social. Que por qué algunos políticos se inmolan éticamente con tal de acceder, a dedo, a un alto cargo en la Administración. Que por qué estos advenedizos que venden su dignidad por un plato de lentejas no se responsabilizan después de limpiar la escudilla de barro. Que digo yo por qué admitimos como normal lo que no es sino una estafa a los valores de cualquier país civilizado y democrático. Que por qué consentimos que ciertos personajillos de tres al cuarto se hagan trajes institucionales a medida de su perfil y de su impudor. Que digo yo.

 

Que digo yo si es verdad que Javier Arenas, en el caso de que el PP arrebate la Junta de Andalucía al Prisoe, va a cerrar la tupida red de embajadas hueras y de cancilleres fútiles que Chaves ha ido tejiendo y ubicando por todo el mundo para dar salida a sus enchufados. Que digo yo si alguien podrá creerse que la tijera de la reforma va a segar la sede andaluza en Madrid que regenta/distrae don Julián Martínez, presunto novio/marido de la excelentísima Bibiana Aído. Que digo yo si no será un ardid preelectoral la intención de poner en la calle a cualquier miembro de las empresas públicas fantasmas levantadas por el maligno espíritu del Psoe a fin de situar estratégicamente a sus compinches. Que digo yo.

 

Que digo yo que si el PP gana las elecciones autonómicas de marzo y pone fin a treinta años -que parecen siglos- de dictadura psoecialista en Andalucía, los ciudadanos podremos pensar que, en adelante, la veda al enchufismo será una realidad y no un vano compromiso. Y que los secuaces de los fraudes en el empleo serán apeados de sus poltronas en las distintas delegaciones de las Consejerías y enviados, ipso facto, a los puestos de donde nunca debieron salir. Y si estaban en paro, al paro. Y si trabajaban en escalones ínfimos de los organismos públicos, que a ellos retornen. Y que si han cometido fechorías en nombre de su partido, contra ellos la acción de regreso. Y que si pretenden boicotear la oleada regeneracionista de los populares, expediente disciplinario que te crió. Lo que sea preciso, dentro de la legalidad más estricta -la que ellos se pasaron por el arco de sus golferías-, para que los derechos y libertades vuelvan a subirse a la posición constitucional que los psoecialistas desnaturalizaron. Que digo yo.

 

Que digo yo que a los nuevos inquilinos del palacio de San Telmo no les temblará el pulso a la hora de levantar las alfombras -si queda alguna- y revelar en toda su crudeza la dimensión del erial en que Griñán ha convertido el vergel andaluz. Que la lealtad presida las resoluciones de la Administración y la cooperación con la justicia alcance la carta de identidad de los nuevos dirigentes. Que la telebasura sea recogida y almacenada en contenedores herméticos a la vez que apartados de los programas los irresponsables que los produjeron y los infames que procedieron a su difusión. Que Canal Sur se convierta, al fin, en una empresa digna que emita calidad a precio de televisiones privadas y que si la deuda acrece, se ponga a los culpables en la puñetera calle. Que digo yo.

 

Y, en fin, que digo yo, que si el futuro nuevo Gobierno autonómico se toma en serio la lucha contra el fraude fiscal, comprobaremos hasta qué punto los curritos mileuristas están pagando la vajilla de La Cartuja a precio de Sèvres y que lo del trabajo de chinos no se refiere a los habitantes del país con capital en Pekín, sino a los pocos andaluces que a estas alturas del siglo XXI venimos soportando a los mandarines del desgobierno sociata. Que digo yo, Reyes Magos, que si no puede ser todo lo que se denuncia, al menos os llevéis con vosotros, bien lejos, a la camarilla chavesiana y griñanista. Que lo demás llegará por añadidura.

 

Un saludo.

DIFERENCIAS PROGRAMÁTICAS

 

 Es cuestión de ideologías. La expresión retrata a muchos sinvergüenzas que, envueltos en la bandera de la izquierda, reclaman el impuesto revolucionario a los que, de alguna manera, precisan la sonrisa cómplice de los chantajistas. Menudos mercachifles y buhoneros de la politíca pululan por esos submundos de la gobernanza. Partida de bandoleros golfos con vitola de demócratas de hace un ratito. Es que empiezan a hablarme de ideologías y me acuerdo del palo en las costillas que propinaba Engels a esta jauría de canallas.

 

La ideología del mercasevillano Torrijos es la mariscada gratis. La diferencia programática del bollullero Valderas es la torre perpetua del cómo permanecer en el machito sin dar un palo al agua del trabajo manual. Y así hasta contar un rosario de piezas nauseabundas. El móvil del presente artículo me lo ha proporcionado un buen amigo. Me reenvía un video en el que el parlamentario Javier Aguirre, del PNV, lanza una andanada dialéctica de enorme enjundia a los abertzales de Ezker Batúa, para que me entiendan, la Izquierda Unida del País Vasco. La discrepancia ideológica del partido que liderara Madrazo se reduce a un acto prosaico de colocación a dedo y de subvención a troche y moche. Que si treintaytantos camaradas del partido deben entrar en instituciones públicas y, además, que nos han de ceder graciosamente unos milloncejos de pesetas. Si es así, que nada, que PNV e IU somos la misma cosa, defendemos idénticos intereses. Desgraciados que toman en vano la hermosa palabra de la ideología.

 

La ideología de El País, del diario Público o del boletín parroquial del Psoe onubense se escribe con pe de pasta. Directamente proporcional el mensaje progresista de los pseudoperiódicos con el dinero que rellena el convoluto. A más dinero, más carga ideológica. Y un pirulí. El anuncio de la editora de Público de un expediente de regulación de empleo pone de manifiesto la independencia de este medio. La misma que tiene el que fuera monopolio de Polanco. Desaparecidos Zapatero y Felipe y chupando banquillo Rubalcaba, los otrora poderosos medios tiran del despido para que los grandes jefes sioux sigan viviendo en la opulencia. En cuanto a Odiel o El Periódico, vaya usted a saber, por el mismo caminito que sus compañeros de fatiga y socios de cazuela.

 

Es verdad que el cierre de un medio de comunicación es una herida en la pluralidad de un sistema democrático. Lo sostengo y defiendo hasta donde sea posible. Duele que un trabajador pierda su empleo. Lo que rechazo porque lo deploro es que determinados empresarios de la bazofia se escuden tras las marcas de una radio, de un diario o de una televisión para hacer pingües negocios en nombre de la libertad. Una leche. Rezuman la dictadura de Pravda. Estos empresarios utilizan el dinero del pueblo para fines espurios. La mentira y la tendenciosidad forman parte del entramado. Emprender es acometer un empeño especialmente si encierra una dificultad o un riesgo inversor. Si no, de qué. Con dinero del contribuyente monto yo una cadena de IKEAS y setecientas tiendas de Zara.

 

A los de Izquierda Unida le dejan gobernar y la banca pública cercena los derechos de la banca privada. Mira que los banqueros privados tienen que callar. Pero imaginen a Llamazares de Presidente de la Banca Pública de Asturias o a Caio Lara al frente del Banco de España. Bueno, de pesadilla. Nuestro país volvería a posiciones tercermundistas estilo Cuba o modelo Chávez. Eso sí, entre enchufados, esbirros, mercenarios y sus familiares, un montón de basura ideológica. Para que cuele. Que ingenuos hay más que piedras de mechero.

 

Mientras tanto, muy dignos, los jefezuelos de la camarilla de IU ni saben ni contestan. Andan a tortazos con los mercados y con la derechona. Hasta que sean untados debidamente. Por cierto, a ver si Méndez y Toxo se aferran a la discrepancia ideológica para cargarse a Fátima Báñez y, con ella, la imprescindible reforma laboral. Miríada de caraduras.

 

Un saludo.

IDUS DE MARZO

Con el agua al cuello y la soga del ahorcado por si el ahogamiento no se produjese. Así está el señor Griñán, que se intitula, con pompa y sin sonrojo, presidente de Andalucía. Los idus de marzo anuncian el peligro del naufragio. Relataba Plutarco, en referencia a Julio César, que el dux romano se mofaba de los augurios del mes de Martius. Ya lo ves, reprochaba a su vidente, los idus han llegado y aquí sigo. Vivito y coleando. A lo que el médium respondió: espera a que acaben. El resultado es bien conocido. Shakespeare nos legó su famosa frase: ¡cuídate de los idus de marzo!

 

José Antonio Griñán no es Julio César. Ya quisiera el presidente botellero tener la grandeza del personaje histórico. Griñán pasará a la leyenda oscura de la patria chica por la ola de corrupción que consintió durante su mandato, por los silencios cómplices que mantuvo frente a los desmanes de su antecesor y, sobre todo, por la situación ruinosa en que ha dejado a la Autonomía. Bruto traicionó a César. Griñán no sufrirá el apuñalamiento de los senadores como el dictador de Roma. Su muerte política no será consecuencia de un acto heroico en favor de la república ni cuestiones de rencores o envidias de sus cercanos. Griñán perderá el poder si el pueblo recupera la memoria, si mira la calamidad que se cierne en su derredor y si la atribuye a tres décadas de desmadramiento.

 

En San Telmo, el barroco palidece absorbido por el rococó. Exacerbada escenografía para tan escasa creatividad constructiva. El neoclásico acecha porque la austeridad reclama su sitio. Griñán amenaza con la ola conservadora que se aproxima y, sin embargo, oculta la marea negra de la ruina que cerca el territorio y asedia a sus habitantes. El impío señor ve la paja en ojo ajeno y desconoce la estaca en el propio. Se puede salir de la crisis por la izquierda, subraya el gran dictador del embaucamiento. La derecha, corea, no puede crear empleo ni sacarnos de la recesión.

 

El gran problema de Andalucía se llama Arenas, proclama impertérrito. La derecha no es la solución, insiste. Temed al PP, alientan los súcubos. Rajoy debería salir al paso de esos temores y, cobijado en el valor de la prudencia que no tuvo el pontifex maximus de Roma, parafrasear lo que César contestó a Calpurnia, su esposa: sólo se debe temer al miedo. El todavía presidente de Andalucía desprecia los idus de marte por más que se aferra a los últimos tablones del poder que conserva. A falta de proyectos e ilusiones a la ciudadanía, cultiva el fundo de los recelos y de las angustias.

 

Los idus de marzo predicen el fin del imperio y del despotismo iletrado. El partido generador de funcionarios envueltos en delitos de concusión sufre las embestidas de sus propios dirigentes. Carece de un liderazgo firme y busca al Bruto y al Casio que claven la daga mortal. Si uno apostase por el final del partido socialista, apoyaría la candidatura de Rubalcaba. Si por su amargo tránsito por el desierto de la oposición, jugaría en favor de Chacón. Si se desea borrar de la faz de la tierra a la formación política que fundara Pablo Iglesias, ayuden a Griñán a ganar las elecciones andaluzas.

 

Los idus de marzo conducirían a España al desastre de la dictadura más fascista que se conociera en nuestro país. El Estado podría salir de su trance. Nuestra Autonomía quedaría sumida en el letargo de un invierno económico y moral insufrible.

 

Idus de marzo. De marte, el señor de la guerra. O de la paz. Nos toca a los andaluces decidir.

 

Un saludo.

LA JUSTICIA INDEBIDA

 

Huelga de hambre. Una ciudadana ha tenido que recurrir a tan radical decisión para que alguien tenga en cuenta su legítima reivindicación. El Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva, institución de excelentes profesionales sanitarios pero de muy endeble organización gestora, vuelve a salir a la palestra por hechos bien desagradables. Allá por el año 2005, que ya ha llovido, una niña falleció a raíz, no digo como causa, de una operación de apendicitis en el citado centro. La desgracia no terminó ahí. Cuando Judas traiciona, la deslealtad se viste de justicia. Ciega y armada.

 

La madre de la pequeña interpuso una denuncia, por presunta actuación negligente, contra los responsables de la institución. Al cabo de seis años, el juicio no se ha celebrado. Seis años. Hasta que las aguas fracturan las rocas y éstas se precipitan en forma de alud. Aplaste a quien aplaste. Seis años y una huelga de hambre el día nochebuena. Seis años de proceso paralizado. Seis años de dilaciones indebidas.

 

El artículo 24 de la Constitución señala el derecho a un proceso público sin dilaciones indebidas. Los juzgados y las audiencias provinciales, en su caso, deben ejercitar los recursos y mecanismos procesales que permitan dar a los pleitos el curso legal que corresponde. El primer baluarte contra los retrasos judiciales es el propio proceso. Cuando esta trinchera falla, el daño a una de las partes, la denunciante o demandante, es innegable. A partir de ahí, urge la indemnización. El dinero ha de subsanar los efectos de la dilación y el Estado se convierte en responsable patrimonial.

 

El artículo 106 de la Carta magna apunta al marco de la actuación ineficiente del servicio público de administración de justicia en base a su anormal funcionamiento. Adquiere carácter de bananera una institución cuyo decano actúa impelido por una publicidad lesiva en un día especialmente emocional. Entre varias sentencias del Tribunal Constitucional, la número 133 de 1988 es singularmente explícita. Refiere que en cada caso se verifique que la dilación es atribuible al juzgado, que el órgano jurisdiccional no pueda justificar la demora y que la duración de la irregularidad trascienda lo tolerable. Ya me explicarán por qué seis años para un litigio de complejidad relativa.

 

Cui prodest. Quién se beneficia de la demora. El presunto culpable. El Supremo se esfuerza en dar cobertura dogmática a la dilación como justificante de una rebaja de pena. Hagan cábalas y resten números. Corresponde a los secretarios judiciales la ordenación formal y material de los procesos en cuanto encargados de su correcta tramitación. Por su parte, los jueces deberán dictar las resoluciones necesarias para dar curso al proceso. Pero en el presente caso, entre unos y otros, la casa sin barrer. Seis años.

 

La justicia parece ciega pero es vidente. Su organización en España da la imagen de nefanda y, sin embargo, lo es. Me conozco más de un pleito que se sigue por el procedimiento especial de protección de derechos fundamentales, que lleva la tira de años a espera de un empujoncito para seguir. Pese a su carácter sumarial, avanza a ritmo de caracol sin mucus. Y el Decano... El Decano. Hay que preguntar al Decano si procede otra manifestación callejera, si conviene una noticia en primera página o si vale una denuncia ante el Consejo General del Poder Judicial.

 

La justicia lenta es mala por injusta y por ineficaz. Fomenta la corrupción y posibilita la impunidad de los corruptos. Entre éstos, la administración pública ocupa un lugar de triste privilegio. Máxime si el proceso depende del administrado que demanda, de la administración demandada y de la administración que ha de resolver. Entonces, el galimatías es tal que...salga el sol por Antequera.

 

Tiendas de campaña y a la calle.

 

Un saludo.

DOS MIL DOCE

 

 Apenas unas letras. O unas cifras. El año comienza y termina por dos. El dos es un número revolucionario. Rompe con la unidad e incluso con la idea del monoteísmo. El dos es la díada que exalta la imaginación pero se pliega en la obediencia. Padre y madre. Noche y día. Oposición de contrarios. Hace mover el mundo.

 

Dos mil doce viene cargado de problemas graves. Grandes soluciones. No queda otra. Y mucha paciencia. La vida en pareja y en sociedad exige cariño pero sobre todo respeto y comprensión. En caso contrario, subiremos a la cornisa del egoísmo. Y desde ella nos precipitaremos contra el duro e implacable suelo.

 

La primera profecía maya situaba en diciembre de dos mil doce el fin de mundo. Aquella cultura precolombina desapareció. Acaso prendida en la red de síntomas que predijeron pero no supieron controlar. Consideraron igualmente divinos el bien y el mal pues eran tan inseparables como la vida y la muerte. Padre y madre, ying y yang orientales, revelaban la fecundación. Dos. La esencia es el dos. Salvo el dios único al que nunca abandonaron. Era el dios absoluto, dador de medida y de movimiento.

 

Dos mil doce embiste con fuerza. Nos queda demostrar que la sequía se combate con lluvias prevenidas, que la miseria se solventa con la riqueza amparada, que la muerte se combate con la esperanza de una vida mejor, que la guerra se golpea contra la fortaleza de la buscada paz o que la abundancia sigue a la escasez de las vacas flacas.

 

Dos mil doce se inaugura hoy. El fin del mundo es la rendición de los seres humanos. De nosotros depende. En la humanidad se halla la fórmula de la victoria. No hay más símbolos que los que representan la razón, el amor y la voluntad de seguir creciendo.

 

Que este nuevo año sea fructífero para todos. Para todos.

 

Un saludo.

EL COLLAR DEL PREMIO A LOS MALOS

 

 Hay noticias que duelen hasta lo más profundo. Aguijonean los valores más sagrados. La concesión a Zapatero del Collar de la Orden de Isabel la Católica me parece una afrenta, una bofetada con mano, un guantazo en rostro helado. En la misma medida que se condecora a los ministros de su nefasto régimen con la Gran Cruz de Carlos III. Vaya, es que ni de broma. Una distinción que nombra a la reina que moldeó la nación española para quien discutió esta idea, me resulta indigerible. Del mismo modo que me resisto a tragarme que se trata de un acto de doble intención el entregar una cruz a los descreídos del Gobierno cesante entre los que varios se significaron por denostar el cristianismo. Una burrada en toda la extensión de la palabra. Y el autor de la misma no puede cometer un exceso de esta magnitud. No, señor Rajoy, no.

 

Este tipo de actos de contenido protocolario son cañones que carga Satán. No se puede premiar a un conjunto de individuos que han podido gobernar pero prefirieron traer el caos. A estos sujetos, un regalo y a los que trabajaron con honradez y denuedo, un recorte de salarios o una subida de impuestos. Inadmisible. A los autores del desaguisado y artífices del desplome de nuestra economía, un galardón. A las víctimas de estos ineptos e incapaces, una patada en sus bolsillos y un manotazo a sus esperanzas de regeneración política. No cabe castigar a los buenos. Ni laurear a los malvados. El mundo al revés.

 

Decía Fenelón que los niños tienen más necesidad de estímulo que de castigo. Comparto la idea. En sus justos términos. Lo que nadie en sus cabales puede defender es que se aliente a quienes hacen mal a los demás. En la alabanza y en la reprensión, la justicia es reina y su dictamen se fundamenta en la lógica y ésta descansa en la autoridad moral de quien loa y de quien amonesta. Los premios no merecidos pierden fuerza y provocan desinterés.

 

Galbraith, el economista estadounidense, aseguraba que el libre mercado no premia a los buenos y virtuosos sino a los corruptos y viciosos. El libre mercado, que no el Gobierno democrático. Este articulista no pide al neogabinete popular que censure o afee en público las malas artes del desgobierno psoecialista. Basta con que muestre el alcance del trance heredado. Sin añadir ni restar circunstancias. La verdad pura y dura. No es cuestión de sermonear ni de disimular. Ni siquiera de increpar y menos de escarmentar. De lo cual se deduce que tampoco es tiempo de aplausos u ovaciones. Si no, quién va a creer que el déficit es del ocho por ciento y no del seis. Los tanques de Rubalcaba se disponen, como el convoy de Queipo de Llano, a dar setecientas vueltas en torno a la categoría del gobierno saliente, públicamente homenajeado a través de honras oficiales propiciadas por el Gobierno de don Mariano. Sería el acabose.

 

Ya embarcados en descomposiciones de esta factura, propongo se decreten medidas conducentes a elogiar labores individuales del equipo al que el pueblo español ha puesto en la puñetera calle. Por ejemplo, al señor Conde Pumpido, la Orden del Mérito de la Toga Embarrada. A la señora Bibiana Aído y a doña Leire Pajín, ex aequo, la Medalla de Oro Abortivo con Escudo Rosa de Progresía en el Puño. A don José Blanco, la Gran Medalla del Demérito Penitenciario. La Medalla Minus Ultra con distintivo rojo al Excelentísimo señor Moratinos y a la Muy Ilustre doña Trinidad Jiménez por su contribución al aislamiento internacional de España. En cuanto a Zapatero, muy por encima de los demás, la Real Orden del Reconocimiento Civil a las Víctimas. A las víctimas, como quieren los de Garitano y compañeros del hacha y la serpiente.

 

Respecto a Rajoy, que si está cansado, que se relaje. Si está mal aconsejado, que cambie de asesores. No sea que la jauría de los enemigos que huelen su rastro le agracien con el Toisón de Lata de la Derrota en las Elecciones Andaluzas. Es que... Eso de premiar a los más perversos tiene un morbo que maldita la gracia.

 

Un saludo.

LA NUBE Y EL VIENTO

De vientos y de nubes. Vendavales y brumas. No acaba de hacer las maletas y el hombre quiere sentir sobre sus hombros el armiño del poder. Si no de una cosa, de otra. Lo importante es ser alguien. En casa lo tiene difícil. En ella, el viento no es propietario ni la soledad de la derrota te permite vigilar el paso de las nubes. La soberbia se traviste de humildad pero el calor de la primera acaba desvelando la falsedad de la segunda. Cuestión de tiempo.

 

Lo cierto es que el expresidente del Gobierno se aburre. Los focos le han abandonado. La jubilación precipitada suele sentar mal a quienes tienen la cabeza a pájaros. Los que reciben el premio euromillones de su vida ansían volver, como el criminal que vuelve al escenario de su fechoría, al festival de la propaganda de los telediarios del régimen. Don José Luis, antes ZP y mucho tiempo atrás, el hijo de su padre, necesita tablas. Las bambalinas son indigestas para los que se han hartado de poder. Cuesta asumir la jubilación a las personas que, a lo largo de su vida laboral, desempeñaron un carguito de mando/mango. Desposeídos del poder, se mueven como los sargentos chusqueros de los años setenta. En el cuartel y con uniforme se creían dioses. En la vida civil, se difuminaban en la muchedumbre más vulgar.

 

Así que ZP ha manifestado su querencia a las partidas de mus y de dominó. Ya le ha dicho al Jefe del casino que, ya, cuanto antes, quiere ingresar. Que está solo, triste y no sabe qué hacer, mano sobre mano, todo el santo día. Que eso del vapor de agua de la atmósfera es un concepto demasiado onírico. Un paseíto de vez en cuando por la capital hasta el antiguo Palacio del duque de Uceda, en plena calle Mayor, reconforta. Mi chófer me lleva y me trae. Me trae y me lleva.

 

Nato. ZP es consejero nato. En Andalucía dirían que de nativitate o de capirote. Pero bueno, lo de nato vale, sobre todo a quien tanto luchó en favor de los nonatos. Interesa, eso sí, que no opine mucho y que, si lo hace, se le exija fundamento. Como presidente fue un desastre en tantas cosas. Alteró la armonía del sistema en vez de consolidarla. Introdujo la arbitrariedad en la técnica normativa y los conflictos entre altos tribunales se dispararon. La buena praxis de la Administración fue interpretada a lo chiquilicuatre. La conflictividad ciudadana se encaramó a la azotea de la sana convivencia. Un modelo.

 

Pues nada, ahora al Consejo de Estado. De por vida. Los hay con cara. Frente a la pensión ridícula de millones de pensionistas, el jubileta de lujo se embolsa alrededor de veinticinco millones de pesetas cada año. Rostro pálido. Privilegios a gogó. Va a marcar una época. La democracia a.ZP y la democracia d.ZP.

 

En el viejo Madrid de los Austrias, Zapatero ha puesto el chiringuito. Con él y la señora De la Vega, los españoles podemos estar tranquilos. Las consultas a tan alta institución pasarán por el tamiz de estos (in)dignatarios. Lo que espero del sobrio juicio de Rajoy y de sus ministros es que evite el conducto del artículo 2 de la ley orgánica 3/1980. Ni un dictamen. Pedirle a ZP un dictamen sería un suicidio. En cuanto a los ciudadanos, si tienen interés por consultar algo, acudan al dueño del quiosco más próximo. No demos cancha a este señor. Confunde un apretón de manos con una dación en pago. Menuda hipoteca nos ha dejado el ilustre y esclarecido varón.

 

Un saludo.

CAAMAÑO VIENE DE AMAÑO

Se dice de alguien que ha llegado al colmo cuando ha logrado tal nivel que razonablemente no se puede superar. El colmo de la maldad, el colmo de la gracia, el colmo del amaño.

 

Don Francisco Caamaño, actual exministro de justicia, sucedió al ínclito y afamado Fernández Bermejo, gran cazador expedientado por carecer de licencia para cierta actividad cinegética que practicó junto a esa estrella judicial en declive que es don Baltasar Garzón. A fin de escribir este artículo, me documenté en diversas fuentes. Una de ellas es, para disipar dudas, en El País. Este periódico publicó en 2009, acerca de don Francisco, que el nuevo titular de la cartera ministerial “tiene buenas relaciones tanto en el Gobierno, el partido y el grupo parlamentario. Goza de la mayor consideración personal y profesional de José Blanco, vicesecretario del PSOE, y José Antonio Alonso, portavoz parlamentario de los socialistas”. Sic. Más clara, el agua de Sierra Nevada.

 

Designar a Caamaño como el colmo del amaño acaso sea una exageración. Es posible. No obstante, no me tiembla la mano al teclear que este político gallego ha dado muestras extraordinarias para darse trazas o para levantar artificios con tal de conseguir algo que ni es justo ni es merecido. Este coruñés cuarentón sí ha sido un excepcional regulador de la nada y reformador de lo que funcionaba medio bien. Siempre se mostró enemigo de las penas de telediario, salvo que las mismas encausen a gente del Pp. Ellos son sujetos en los que la presunción de inocencia ha de someterse al crisol de la filtración de los sumarios judiciales. Pues sí. Y mejor que sean los fiscales -hasta que Conde Pumpido sea destituido- quienes instruyan los procesos. Eso siempre que, en caso de que Rajoy gane las elecciones generales, entonces se recapitula y, de lo dicho ni mú, se vuelve al juez como garante de la instrucción.

 

La objetividad es una perla peregrina que está al alcance de muy pocos bolsillos y de casi ninguna puñeta. Desde luego, Caamaño conoce poco el término pues no se aplica al objeto en sí mismo sino que depende de intereses muy particulares y a maneras ideológicas de pensar o de sentir. Las filtraciones del Gürtel o del Nóos no han despertado el sentido inquisitivo del señor Caamaño para restablecer la violentada legalidad de mantener el secreto. Total, mientras se divulgue indebidamente la ropa sucia de algunos, mínimas objeciones. Cosa distinta es que las revelaciones se produzcan sobre el caso Campeón y perjudiquen a su mentor político, el muy honorable señor José Blanco. Por ahí no pasa Caamaño.

 

Esas filtraciones desgraciadas deben ser investigadas por el Poder Judicial. Otras, no. Y, además, quién se atreve sino un preso acusado de falsedad y fraude a acusar a un modelo de conducta ejemplar como don Pepiño, tan transparente él y tan cercano a los más desvalidos, que no duda en parar el coche oficial en una gasolinera y socorrer a un pobre empresario que solicitó su ayuda. Así que ojo al dato. Blanco es "inocente mientras no se demuestre lo contrario", como "cualquier español".

 

Al enterarse de que la Fiscalía ha decidido pedir al Supremo que se declare competente para investigar a Blanco en relación con la "operación Campeón" y que abra un procedimiento sobre estos hechos, al del amaño se le han abierto las carnes. Lo que no se puede consentir, remacha Caamaño, es que se anticipen juicios, pues cada cosa tiene su tiempo. Y de Garzón, idem de idem. Correa, Camps, Fabra y otros apellidos peperos se interpretan desde otra óptica. Van a comparar. Por favor. Por otra parte, si fueren condenados, ya se les indultará como al banquero Sáenz.

 

Ya les digo: Caamaño viene de amaño. Zapatero, de embustero. Blanco, de garçon y Garzón, de campeón. Queda en casa. El amaño. Caamaño ya barrió para ella.

 

Un saludo.

LA INCÓGNITA

 

 Por fin. Maná deseado. España vuelve a tener un gobierno. Rajoy se ha puesto al frente de un poder ejecutivo con autoridad democrática, moral e intelectual. Los españoles hemos estado huérfanos, desde 2004 a 2011, de un consejo de ministros. En lugar de consejo, se implantó una camarilla y en vez de ministros, se nombraron centuriones de carnaval. La Moncloa más parecía el Gran Teatro Falla en calendas de febrero. Lo de Zapatero no era una ecuación matemática. Era un ente informe desparramado por todos los resquicios de la sociedad.

 

La ecuación matemática se convierte en una expresión política. En uno u otro caso, es obligado resolver la incógnita. Interesa averiguar el número de variables que intervienen en esta operación previa de toma de tierra. El discurso presidencial de Rajoy, de enorme calado, es el indicativo fiable de que hay un formidable equipo de expertos en ciencias exactas, económicas, jurídicas y sociológicas para la resolución de los problemas heredados. Que no se trata de simples acertijos o infantiles adivinanzas. Antes de empezar, urge examinar los hechos ocultos y las macrocifras manipuladas. Si alguien se cree que el déficit reconocido por Salgado se ajusta a la realidad, es que no se quiere enterar de la capacidad fantasiosa de la exministra, capaz de denominar brotes verdes a los cardos borriqueros. Del mismo modo, si se emplea el eufemismo de la paz etarra para vendernos la paz necropolítica de unos asesinos a sueldo, es que rechazamos saber la verdad sobre el faisán de Rubalcaba, de Camacho y de Eguiguren. Podríamos seguir hasta el hastío.

 

Por sus hechos, los conoceréis. La estela de estos individuos que han sido desalojados de la satrapía por obra y decisión del pueblo soberano, se ha construido a través de los actos que marcaron su trayectoria y calificaron su reputación. Y a fe que no puede ser más negativa. En este contexto, las reacciones de la prensa nos orientan hacia dónde se dirigen los tiros. Uno se posiciona, por ejemplo, junto a Jiménez Losantos, cuando deplora los elogios que el neojefe de Interior lanzó hacia sus predecesores. O mucho cambia el señor Fernández Díaz o las primeras puyas del recién estrenado gabinete pepero no vendrán, como es de esperar, por la llaga económica. En las antípodas de mi coincidencia analítica, el diario zapateriano por excelencia, sí, Público, arremete contra la lotería de El Gordo porque el PP valenciano vendió cien millones de euros en pequeñas participaciones. Menos mal que el premio no recayó, todo él, en Fabra o en Camps.

 

Soraya. La señora vicepresidenta única despejó, hace mucho tiempo, la incógnita de su rendimiento. Su portavocía parlamentaria en la recién fenecida legislatura ha sido todo un prodigio de bien hacer. A la natural capacidad de la mujer, en ella se une la infatigable lucha por la eficiencia. A la vista de la fotografía, menudita ella, insignificante ante los centímetros de sus compañeros de fila, nadie diría que la moza tiene tan gigantesca talla moral. No obstante, habrá de resolver una nueva incógnita: el CNI.

 

Estoy convencido de que la gran prueba de su vicepresidencia es el centro de espías. El peso de esta institución desequilibra todo el entramado político y económico. Quien posee la información, tiene el poder. Ya se sabe. A diferencia de la comunicación, que es hacer común algo, la información tiene como finalidad el instruir hacia adentro. Maquiavelo definió la política como el arte de conquistar el poder. Por tanto, nada nuevo bajo el sol. Nada nuevo pero sí diferentes ópticas. Atención a los netócratas. Los dueños de las redes son, en nuestros días, los propietarios del poder. Poder, que no autoridad, sobra al nido de espías que vigilan nuestros sueños. Recuerden a Manglano y a Felipe, al 11-M y Dezcallar. A Zapatero y Sáiz y Sanz. Da miedo.

 

He ahí la incógnita. Si Soraya Sáenz de Santamaría es capaz de enfrentarse al monstruo y despejar esta incógnita newtoniana, se postulará como una política de tal fuste que ríanse de los dóricos, jónicos o corintios clásicos. Les superaría en belleza y en perdurabilidad. No me atrevo a apostar por ella. Tal es la complejidad de la ecuación y tanto el número de sus variables.

 

Un saludo.

MINISTRA BÁÑEZ

 

 Cierto que pertenecemos a generaciones distintas. Es verdad que nos movemos en círculos profesionales diferentes. Admitiendo las dos premisas anteriores, es difícil llegar a la conclusión que en una ciudad tan pequeña como Huelva no haya coincidido con la recién nombrada ministra en foro alguno. Ni siquiera en una cafetería del centro. Téngase en cuenta, para mayor abundamiento, que la sede del Partido Popular en Huelva es el edificio anexo al inmueble donde tengo mi vivienda. Cosas de la vida.

 

La nueva titular de la cartera de Empleo y Seguridad Social del gabinete de Rajoy es una mujer de reconocida trayectoria académica y de pujante credibilidad en el seno de su formación. Me satisface que así sea no tanto por ese patrioterismo que alienta a los ciudadanos de una provincia bastante olvidada, como por la esperanza de que Fátima Báñez se revele como la ministra capaz de reducir la gran lacra del desempleo. Lo lleva crudo.

 

Mariano Rajoy estableció el 7 de enero de este año que anuncia su entrada, que se prevé tumultuosa y disruptiva, como fecha tope para que patronal y sindicatos -lo de agentes sociales me suena a eufemismo hueco- se definan y se manifiesten sobre la reforma laboral. Es loable la actitud de la señora ministra en lo que concierne al diálogo fluido e incesante con Rosell, Toxo y Méndez. Lo que falta por ver es si los tres grandes gurús de las subvenciones inmotivadas se mueven en el mismo terreno intencional de la onubense y concretan sus posiciones sobre contratos, arbitraje de conflictos, convenios y absentismo y, por supuesto, en el caso de enroque, hasta qué punto piensan unos emplear el arma coactiva del cierre empresarial y otros manejan los trenes de aterrizaje del avión de la huelga/juerga general.

 

Uno, viejo por la experiencia y relativamente ducho por el estudio de la historia, es de la opinión que por más que el Gobierno apremie a CEOE, CC.OO y UGT, Mariano no tendrá más opción, a corto plazo, que pulsar el botón de las urgencias y de la unilateralidad si quiere que la reforma laboral sea una realidad en el primer trimestre de dos mil doce. Tiene que ser así porque, de desviarse del camino prometido, a ver quién es el guapo que garantiza la estabilidad presupuestaria y la reforma financiera. Que no quepa duda. El Real Decreto Ley de Medidas Urgentes se va a convertir en el acelerador de neutrinos sociales y económicos.

 

Rajoy tiene que mantener la congelación salarial de los funcionarios y cubrir la revalorización de las pensiones. Al tiempo, Báñez, a la luz del Boletín de Estadísticas Laborales, tendrá en cuenta que el número de empresas afectadas por expedientes resueltos por el FOGASA se ha incrementado más del 17% respecto al pasado año y que casi 250.000 trabajadores han sufrido las consecuencias adversas de los mismos. Datos y cifras bastante aproximadas a las que habrá de agregarse el montante verdadero de las deudas reales.

 

Fátima Báñez se enfrenta a un vendaval de problemas de relación y de diálogo. Porque cinco millones de parados, más los que se avizoran, es una carga personal, económica, social y política insoportable. Es una prioridad el insuflar un mínimo de aliento a todos ellos y a los que se ven con el agua al cuello. Fátima debe inspirar confianza. He ahí la clave. Que cuenta con el apoyo de los pesebristas profesionales de las directivas ugetista y comisionadora, pues qué bien. Que le niegan el pan y la sal, pues qué mal pero que hacia atrás ni para coger impulso. Siete años de golferías políticas es demasiado retroceso para más de lo mismo.

 

Un gobierno fuerte no equivale a un poder autoritario. En absoluto. Corresponde al Ejecutivo, democráticamente elegido, llevar a cabo lo que la mayoría de votantes le encargó. Ánimo, señora Báñez, y al toro. Muchos estamos pendientes de su eficiencia. Anhelamos su éxito porque será el del país. La gente de Huelva obtendrá un superávit de satisfacción por el logro de su paisana. Así sea.

 

Un saludo.



LA LENGUA SUELTA

Cuando la lengua se suelta, le pasa lo que al estómago pesado. Con perdón. Las diarreas verbales son muestras de la incontinencia intestinal. Suelen tener su origen en comidas en mal estado o en bebidas excesivas. No obstante, la causa de algunas reside en la frustración y, desde esta emoción decepcionante, en el cabreo descomunal que desborda nuestra capacidad de aguante.

 

Un internauta colega me invita a leer un excelente artículo de un periodista formidable que responde al nombre de Francisco Robles. Los “Griñaninis”, se titula. A partir del enlace que me facilita el compañero, enhebro los hilos de mi historia del día. No es la primera vez que he aludido a la empanada mental del señor Griñán. El que fuera ministro de Trabajo y tercero de almohada de Chaves es el dueño y señor de las críticas del number one que dijera el otrora poderoso Txiki Benegas. Don Felipe González, que se aburre de fumar habanos mientras navega en lujoso bajel al tiempo que nos obsequia con un posado en quasiporretas, ha abierto la caja de los desparrames lingüísticos contra su examigo de gales y regales.

 

El mentor de Rubalcaba y el turiferario que acompañó a Barrionuevo y Vera a la puerta de la prisión, pero sólo hasta el umbral, ha descalificado como griñaninis al grupo de acólitos que ayudan al presidente José Antonio a oficiar la misa negra del imparado desempleo andaluz. Cómo está el corral. El expresidente que vomita por un lado. La Chacón que evacua por otro. Los leales a la pasta que cambian los fetuchinis por el rissoto llantina. Eso de perder las elecciones les afecta más que carecer de vergüenza. Que Mario Jiménez es un mixto de lobo feroz y de caperucita roja es tan claro como la luz cenital de un día de verano. Acalora y da grima. El abuelito Pepe es el que le llena el cesto de carne y de eres para que los cazadores disparen sus armas hacia los de Arenas. Los mestizajes en política tienen malos finales. Más temprano que tarde, el público cae en la cuenta de que los mariojiménez acusan el principio de Peter antes que las sorayas o las cospedales. Dónde va a parar.

 

Claro que si reparamos en el estilo, dongriñán no ha hecho sino seguir la estela de las bibianas y pajines de Zapatero o del inefable Pepiño. Y el propio Felipe que no chulee, que su húmeda le juega malas pasadas. O es que ya olvidó las andanzas del electricista de la patada en la puerta y de la feria sevillana, que se llama Corcuera. Vamos, que aquí el que no corre, vuela. En vez de faisán, pularda.

 

Los síntomas son claros. Delirio y logorrea. Exaltación de lo vacuo. Coronación de lo absurdo. Compulsividad del sarcasmo. El exmarxista Felipe, a lomos de yate de gran patrón. El rojizo ZP, amarillento de bilis colérica. La catalanista Chacón, enfundada en el manoloescobarismo más vulgar. Claro, hablan lo que comen y comen a cuenta de lo que hablan. Su incongruencia ideológica destapa su contracultura.

 

En suma, apestan. Deben hacer un inmediato ejercicio de lavado con lejía y centrifugadora de mohos. Lenguas que se crecen junto a la ventana, desde que anochece hasta la mañana. Sí les riño, sí les riño. A ver si se enteran y cogen el caminito, definitivo, a la kale. Lo mismo la kale borroka ya no es terrorismo. Infelices.

 

Un saludo.

BELÉN

 

La arquitectura megalítica balear nos ofrece, entre otras impresionantes muestras del sentido de la construcción, la naveta. Existía una naveta, que se erigía como casa de los muertos, y otro tipo de naveta con la función de casa de vivos. Eran las navetas de habitación, las cuales constituían viviendas de uso familiar en cuyo interior existía un hogar y un molino de piedra. En definitiva, se puede decir que se trataba de casas de pan. La asociación de ideas me ha conducido a Belén.

 

Entre los diversos significados de la palabra belén, me quedo con la de casa del pan. Hoy, día 25 de diciembre, se celebra la navidad, el nacimiento del Jesús, el hombre único, Dios para millones de creyentes, que cambió la historia de la humanidad. Desde un punto de vista terreno, Jesús fue el gran revolucionario. A partir de su doctrina, el mundo se miró a sí mismo de otra manera.

 

No quiero entrar más allá en este día de fiesta. Seamos, o no, creyentes, parece fuera de duda que el hambre hiere de muerte a poblaciones de todo el orbe. Nadie que tenga un mínimo de sentimiento puede asistir impasible a esta desgracia universal. No valen excusas. No hay determinismos que valgan. No hay ciegos suficientes para ocultar esta barbarie.

 

Por Jesús de Nazaret, en Belén nacido, pido pan para todos. Y, de cuando en cuando, un poco de proteína, porque en árabe Belén también significa casa de carne. Si se siente la esencia y existencia de dios, Belén es su casa. Aquí en la tierra, los que esta pasada nochebuena hemos disfrutado de manjares mil, no podemos abandonar a nuestros vecinos de no importa qué lugar ni de qué continente. Sólo así sabremos que la navidad del respeto y de la solidaridad ha llegado.

 

Lo demás, palabras y zarandajas.

 

Un saludo.

BACHILLERES

 

 Para la irreal Academia de la Lengua Española, muy española, el bachiller es la persona que ha cursado, o cursa, estudios de enseñanza secundaria. Definición bastante inexacta, que induce a error y que precisaría un retoque con la piedra sílex de la lasca lingüística. En fin, si un bachiller es, también, el instruido o experto, o la instruida o experta, porque, Pajín, Aído y otros destrozaléxico, no se contempla el término bachillera, salvo que les dé la gana emplearlo con el nivel de disparate con que hiceron uso de sus sillones ministeriales, en fin, digo, si se admite esta segunda acepción, habrá que reconvenir de no bachilleres a los ocupantes de las letras de la citada y reluciente institución. Salvo que me atribuyan el ser bachiller por hablar mucho y hacerlo con impertinencia.

 

Ahora que parece que los zombies del zapaterismo han pasado a la categoría de fallecidos y enterrados o incinerados, podemos referirnos a la propuesta de Rajoy sobre el establecimiento de un tercer curso de Bachillerato. El nuevo presidente del Gobierno ha lanzado una magnífica idea que, ojalá, se materialice y fructifique, que ahí radica la cuestión. Los experimentos, con gaseosa. En cualquier caso, el cambio educacional supone un duro golpe al sistema educativo que inició el Psoe. Ya era hora. No obstante, es esencial disponer de talento, de sensatez y de seriedad para acometer esta transformación imprescindible.

 

La Educación Secundaria que vienen padeciendo los profesores y alumnos de España no se puede estirar ni un milímetro más. La Logse ha provocado más víctimas que un tsunami. Ha llegado el momento de eliminar la pésima cualidad sin afectar a la cantidad. Por más que era una vieja aspiración del Pp, nadie le había puesto el cascabel al gato. La oposición de las dizque izquierdas y de los pseudosindicatos de las subvenciones será intensa. Sin embargo, carecen de fundamento y lo único que ansían es aflorar problemas donde asoman soluciones.

 

La restauración del tercer curso de bachillerato es un triunfo. Recuerdo que, en los años sesenta, ya existían dos bachilleratos, el elemental y el superior, los cuales sólo se superaban si se aprobaba el difícil y pertinente examen de reválida. En pleno franquismo, las exigencias de una enseñanza de prestigio acompañaban a los valores de esfuerzo, entrega y responsabilidad. Los bachilleres de los años del Preu, de ciencias o de letras, lucían titulaciones de una valía inmensa. De similar categoría que la que exhibieron los estudiantes del BUP (Bachillerato Unificado y Polivalente). Canela fina que se vendía a precio barato. Los profesores y los alumnos competían por distinguirse en sus funciones. Unos se jugaban el respeto y otros dependían de la beca para continuar su formación universitaria. Pocas veces se amparó tanto la propedéutica.

 

La Logse, con ser una ley de enorme rango intelectual, incurría en el defecto de sus autores. Demasiados horizontes para tan poco recorrido. Mucho motor para tan escuálida carrocería. Exceso de demagogia a costa de los paganos de siempre. La educación es un arte que comprende multitud de estilos y de interpretaciones. El arte es libertad. Si a los artistas de la docencia se les hace pasar por la superficie estrecha del embudo, se mutila su creatividad y se uniformiza el mensaje dado. Es lo que ha pasado, en gran medida, con la enseñanza felipista. A los psoecialistas se les llena la boca de soflamas libertarias pero practican el liberticidio como los caudillos norcoreanos.

 

Dos años de bachillerato dejan poco margen para erradicar hábitos extendidos del “sé feliz”, “promociona de curso aunque suspenda” y un largo etcétera de estupideces acuñadas por una banda de desahogados que llevaban a sus hijos a centros privados en los que la constancia formaba parte del curriculum. El tercer curso supone ganar dos años. Uno, el que se quita a la triste etapa de la ESO. Otro, el que se suma a la feliz fase del bachillerato que conduce al mundo universitario o al ámbito laboral. Eso sí. Digo como José al faraón de Egipto. Conocimiento del medio, prospectiva mediática, capacidad de gestión y administración de recursos. No hace falta más dinero. El único requisito es rigor de gobierno. Y abolición de la ignorancia.

 

Un saludo.

LA HUELGA INÚTIL

 Es bien justo, y necesario, el derecho a la huelga. Delacroix nos legó una obra imperecedera tanto en el plano artístico como en el estadío sociopolítico: La Libertad Guiando al Pueblo. La huelga es una de las manifestaciones más excelsas del pueblo trabajador que se libera de las cadenas de la patronal y del Estado leviatán y se lanza hacia adelante en busca del aire de dignidad que se le niega. Por eso, la huelga se configura como la legítima suspensión colectiva de la actividad laboral con ocasión de reivindicar mejores condiciones en el trabajo o con el fin de evitar recortes sociales.

 

La crisis que se abate sobre el mundo occidental nos dispara misiles de destrucción. El siglo XXI se ha levantado díscolo y rebelde. Ha cumplido los primeros diez años en un ambiente de contradicciones capaces de provocar seísmos. Tal es el choque entre las placas tectónicas del Estado de bienestar heredado de la centuria anterior y del Estado de “peorestar” que se cierne amenazante. Los movimientos sociales no son movimientos estancos. Nacen, se nutren y viven de la realidad total de cada territorio. Con la diferencia, que lúcidamente expresó McLuhan, de que el mundo se ha convertido hoy en una aldea global en la que los aleteos de la periferia retumban los oidos de los más poderosos que residen en los palacios de cristal de la acrópolis. Aquí no se mueve una hoja sin que el leve sonido del aire se deje sentir a miles de kilómetros.

 

En este marco de comunicaciones se mueve la sociedad actual. No se puede olvidar la idea del gran hermano. Un gran hermano que desprecia los sentimientos fraternos si los mismos ponen en peligro una pequeña dosis de su seguridad y de su riqueza. La existencia de una amplia y mullida clase media mitiga y atempera los ruidos sociales. La huelga es el contrapunto final al redoble de campanas de muerte. Lo que pasa es que esas campanas tocan a rebato circunstancial o avisan de arrebatos de calado imprevisible. Es en este momento cuando estalla la revolución que no por predecible deja de generar profundos, súbitos y violentos radicalismos. El cambio revolucionario rompe con el orden establecido y su trascendencia se mide en unidades de destrucción de las estructuras vigentes.

 

Las huelgas que se avecinan sobre el orden socioeconómico de los privilegiados prevén una encrucijada de intereses. Si el frentismo se queda en simples modificaciones o incluso en revueltas, todo queda en casa. Se limpian los jarrones rotos y a otra cosa, mariposa. Los indignados y los “quinceemes” son livianas muestras de este enfrentamiento de juguete. Mas si la pugna discurre por derroteros descontrolados, entonces a ver quién para una revolución que, es verdad, cambiará la faz de la tierra pero que, y no es menos cierto, dejará tanta ruina a su paso que muchos no verán la operación de cirugía estética y la mayoría se preguntará si el nuevo rostro ha valido la pena.

 

En Grecia han convocado la séptima huelga general del año. Siete huelgas generales inútiles a la luz de sus resultados. Se protesta contra los recortes sociales, contra la subida de impuestos y contra el despido fácil. Sus peticiones son, desde un punto de vista de la justicia, incontrovertibles. Pecan, sin embargo, de extemporáneas. Los griegos llevan años dejándose mecer por la brisa del psoecialismo más demagogo. Ciegos, sordos y mudos que, de repente, se sorprenden por la tempestad que había de venir. Lloran por un presente que no es sobrevenido. Muy al contrario: anunciado desde tiempo atrás con inmensas luces de neón.

 

Las huelgas generales de un día crearán problemas, atrasos, atascos, dificultades y feria. Pero el Gobierno heleno dejó de ser soberano y está sometido a los dictados de la confederación. Si los huelguistas paralizan el país, han de saber que todo es inútil. Que cada huelga general arrastra kilotones de rabia desencauzada. Pero que no hay “tutía”. Les queda por discernir si siguen jugando a los obreros decimonónicos, si tragan con los sables del nuevo imperio, si la revolución les compensa o, en fin, si todos se conforman y echan una mano para reconstruir la gran pirámide. Habrán de elegir, pero no deben caer en la trampa de la tómbola. Les puede tocar una pelota. Muy dura. Muy pesada. Aplastante.

 

Un saludo.

FACTURA SOCIAL

 

Caio Lara alerta, publica la prensa, sobre una creciente fractura social. Se lamenta el novel congresista del aumento de la desigualdad en España a causa del paro y de la precariedad. Sic. En los dichos términos. El nuevo parlamentario, aunque veterano polemista y viejo vocero de la izquierda mitad cubana mitad soviética, exhibe sus quejas ahora. Ahora que su aliado Zapatero ha sido despedido del Gobierno y en el mismísimo momento en que Rajoy ha sido ascendido a la máxima magistratura democrática del país merced al voto mayoritario de los ciudadanos. Ahora viene el demagógico llanto del señor Lara.

 

Lara, como casi todos los sofistas de la palabra, que confunden verso con poesía y vate con bate, avisa de la inminente fractura social pero silencia, el pícaro tiranuelo, qué parte de protagonismo se va a arrogar su formación política en la desestabilización de la sociedad durante el mandato del Partido Popular. Porque, a ver si nos enteramos, las izquierdas, aunque sean las puestas a macerar en el alcohol del pesebre psoecialista, sólo atisban rupturas cuando la muchachada de esta coalición saca tijeras y cuchillos. Nunca antes ni después. Es la sintonía de los compinches que rezan a Marx, ofenden a Engels, adoran al becerro de oro de la corrupción y elevan sus plegarias a san fidelcastro al tiempo que lucen, lerrouxianos ellos, sus chaquetas de pana y se toman el aperitivo en hoteles de cinco estrellas.

 

La fractura social, de venir, la habrá propiciado la comisión conjunta de Lara y Rubalcaba. Lo que no dice el coordinador que relevó a Llamazares -lo que dios te dé sampedro te lo bendiga- es el monto de la factura social que él ha venido consintiendo a los titiriteros de La Moncloa en órbita zapateriana. De esa factura, ni palabra. Romper, lo que sea. Justificar los gastos e ingresos, ni mediante albaranes sin firma ni sello. Hombre, Caio, si Vd. reconoce, a destiempo y mal, que la política de sus amiguitos del alma ha sido injusta e inútil y no ha traído sino crisis y paro, tenga la decencia de admitir que las reformas neoliberales -así las califica Vd.- de Mariano Rajoy pudieran mostrarse en un futuro inútiles e injustas. En un futuro.

 

Cualquier persona sensata, no dominada por el odio a la derecha o por el aborrecimiento a los discrepantes, sabe que una administración no descansa en ideologías sino en actitudes, aptitudes y resultados. A Zapatero le dan un balón y, después de reclamar el nombre de balona, nombra una ministra que legisle el maltrato a los esféricos que se utilizan en deportes ad hoc y subsume la nueva ley en la memoria histórica de las pelotas de badana que golpearon los ilustres futbolistas que vivieron durante la guerra civil y que pertenecieron al bando republicano. A los peloteros franquistas, ni agua. Lo mismo Rajoy no es un virtuoso de la finta ni un Pau Gasol de la técnica, pero sí es un Mourinho o un Guardiola de la buena praxis. Seguro que tiene calidad y a ella une el esfuerzo que nunca poseyó el tuercebotas de León. Y, además, dispone de equipo en vez de camarilla como el cretino de Fernando VII.

 

Con esa estructura mental, moral e intelectual, si hay fractura social no será imputable a Mariano. Habrá de atribuirse a la herencia ruinosa que recibió de sus compañeros de malgobierno y a las diligencias rompedoras que llevan a cabo los que juran la Constitución por imperativo legal. En España, señor Lara, sí que hay una factura social de coste ciclópeo. Sobre todo, porque ese monto deudor es contemplado por el único ojo que parece mostrar Vd. en su rostro político. Y claro, de los tuertos, lo torticero. Que Vd. no aprueba la investidura de Rajoy, pues muy bien, es su derecho y su libertad. Derechos y libertades que nos otorga esta Carta magna que Vd. acata pero no promete o jura. Claro, la libertad se gana a pulso. Y cuesta. Acaso Vd. prefiera que la libertad de los demás sea decidida por los suyos. Estilo Corea. Del Norte, claro. Allí sí hay fractura y factura.

 

Un saludo.

ESTADO DE MALESTAR

 

 Los grandes problemas precisan grandes remedios. Es de cajón. No existen sortilegios mágicos que conviertan al sapo en príncipe. La inenarrable andanza de Zapatero y amigotes en el gobierno de España ha llegado a confundir la dificultad de una gestión con la complicación de la digestión. Gestión y digestión como partes de un bocado incomible. De ahí el tránsito intestinal del Estado de bienestar al de malestar.

 

No queda sino hacer los deberes. El maestro Rajoy nos dictará las tareas para casa y nos indicará el camino a seguir en el trabajo. Para los que tengan trabajo, que esa es otra. Los trabajadores felices por serlo deberán arrostrar las cargas que comporta enderezar el desaguisado. Las medidas de Rajoy serán ingratas. En cualquier caso, uno se pregunta si caben otras y, en su caso, me digan la bonanza de estas otras. Que no me lo creo. El patio ha quedado en tal estado de deterioro, que no basta con limpiar. Hay que desembarazarse de la basura acumulada, remover los adoquines levantados, cimentar la superficie exfoliada, echar una gruesa capa de asfalto, reconstruir muros y pintar paredes. La casa está hecha una ruina. Los inquilinos se han cebado con ella.

 

Solucionar la asfixia financiera es lo primero de lo primero. Desde el puente de mando, el nuevo Gobierno habrá de meter mano a la multiplicidad de instituciones. Gastan demasiado para tan flacos servicios. No se trata tanto de suprimir organismos como de organizar sus funciones con un mínimo sentido de productividad empresarial. Es cuestión de trazar la línea roja de lo superfluo para que ni un euro se desvíe del objetivo previsto. El despido de miles de empleados públicos no contribuiría a reducir el ahogo prersupuestario sino a ocluir los orificios de aireación social. Este colectivo puede someterse a un reciclado funcional pero no debe convertirse en el felpudo de zapatos embarrados.

 

La reforma fiscal atravesará el estrecho del puerto del fraude. Aunque España no es Grecia, sí es evidente que los ciudadanos más pobres no pueden sostener el ingente peso que eluden los miles de millonarios que adelgazan sus pingües patrimonios. Si no, cómo ofrecer a los trabajadores la idea de volver a regular la contratación si los empresarios no se aprietan la correa de sus exagerados beneficios. Qué dimensión ha alcanzado el déficit de la seguridad social y si, a este paso, el sistema de reparto asegurará las pensiones. Impuestos y salarios determinan, de forma relevante, la renta disponible. En cuyo caso, será imprescindible acabar con la millonada que, en materia de subvenciones, el Ejecutivo saliente ha tirado por la cloaca maloliente de sus “maolillos mamporreros”.

 

Para abordar con un atisbo de éxito el vasto cometido que aguarda a Mariano Rajoy, urge sentar el principio de la confianza. Un pueblo puede prestar votos pero si recela del prestatario, termina exigiendo su desahucio. El nuevo presidente debe comenzar su periplo gobernante subido en la peana de su autoridad moral. Para ello, ha de erradicar el engaño de su discurso y de sus decisiones. Si duelen, que duelan. Los españoles sabemos estar a las duras. Lo que nos negamos es a que nos vendan el actual estado de malestar como el estado de bienestar que, hace años, disfrutamos. Vamos a peor, pero podemos evitar el abismo. El embarazo bien llevado puede traernos un alumbramiento feliz.

 

Un saludo.



EL DESPACHO OFICIAL

 

 Pepe Blanco es uno de mis personajes favoritos. Por muchas razones. Especialmente por sus cualidades de mozo de tebeo. Se puede situar entre Carpanta, hambriento de poder, y el caco Bonifacio. Qué ricos. Una diferencia fundamental entre el ministro y los héroes de tiovivo. Éstos llenaban de sonrisas nuestras vidas infantiles. El inicuo carterista de Fomento atiborra sus bolsillos con las angustias de los adultos.

 

El personaje José Blanco es perverso de alma y pérfido de acto. El señor de Lugo resume la esencia del socialismo zapateril. Nada hay tras las pastas lujosas de su libro de miserias. Pillado in fraganti con la violación, reniega de los mensajeros que contemplaron la escena. El colmo de la canallería es un estalinista de método bajo la piel de un leninista de opereta.

 

El señor Blanco dice que pone la mano en el fuego por su primo. Se sobreentiende que por el que, supuestamente, contribuyó a henchir su orgullo con billetes de Dorribo en aquella gasolinera que recordaba el camarote de los hermanos Marx. A ver. Que diga lo contrario. Está a lo que pueda largar su pariente por el que se inmola. Tipo siniestro el primo.

 

En la cadena de los prisa, el locutor Francino le coloca la alcachofa podrida para que el de Fomento se explaye y saque fuera todos los traumas. No sea que el pobrecito deje el Gobierno sólo con un fajo delante y otro detrás. Blanco no recibió a Dorribo, se excusa el de la cartera, en una gasolinera. Nada de eso. Lo acogió en su coche oficial. Que es distinto. Las circunstancias del depósito vacío -acaso de carburante, tal vez de bin laden- le condujeron a un lugar tan democrático donde es imposible contravenir ley alguna. Sobre todo por la presencia cercana de agentes de la Guardia Civil. Cómo va a cometer delito alguno en una estación de servicios de combustible. Para eso, tiene su despacho oficial.

 

El caricaturizado Blanco, mitad Carpanta, mitad Bonifacio, fija la mirada en un punto perdido de la emisora subvencionada amiga y, esbozando un ridículo mohín de broma, suelta la machada del día. Para delinquir, ya tengo mi despacho oficial, asevera. O sea, que de la eventualidad de Guitiriz pasa a la sólida estructura del Ministerio. Porque, de creer lo que consta en el sumario judicial, el empresario amigo le untó con cientos de miles de euros que, traducidos a pesetas, son varios millones.

 

El mantra de Blanco es la poción mágica de Astérix. Cuanto más miente, más pronto cava la tumba de su credibilidad. Si él, cual Obélix de grasa y colesterol, se bebió un tonel de la corrupción cuando de jovencito correteaba entre los matorrales de su partido. Más que un galo patriota, es un gallito en corral ajeno con un espolón como azagaya. El despacho oficial del Ministerio era, en realidad, el negociado de la manteca, la tienda del todo a cuatrocientos mil, el comercio de la mafia, el estudio del tráfico de influencias. Gatito lindo.

 

Don José nos ilustra diariamente a los idiotas españoles que no comprendemos su altura de miras. En la gasolinera, se recibe a los administrados. En el despacho oficial, a los aspirantes al cohecho. Es que no nos enteramos. Carpantas de carne y Cacos Bonifacios de hueso. Blanco negro. Negro Blanco.

 

Un saludo.

LLAMAN LOS ZARES

 

 Cuando las musas me abandonan, sustituyo la idea creadora por la finta pseudoingeniosa. Es el caso. Llamazares. El extodo de IU jugaba a zar de la izquierda y, desde su búnker blindado del Congreso, anatematizaba a la derecha al tiempo que coqueteaba con el capital. Llamazares es un vivo ejemplo de la frustración del tirano al que le han asignado el rol de demócrata. Demasiado papel para tan torpe personaje. Busca autor pero no hay quien pierda el tiempo en guiones improbables. El hombre se sentía único cuando en realidad estaba solo. Confundir soledad con singularidad puede ser una patología a tratar por psiquiatras.

 

En esto que don Gaspar es descabalgado de la coordinación de IU gracias al voto democrático en el que nunca creyó la ideología comunista, fanática defensora de la dictadura del proletariado. Pajaritos por aquí, mariposas por allá, igualitarismo por un lado, capitalito del otro costado. Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro diablillos me dan la tabarra. Es que no se lo creen ni ellos. Lara promete la Constitución por imperativo legal. Claro, para él, la mejor constitución es el libro rojo de Mao y la sociedad más feliz es la que se somete al poder y a éste presta obediencia ciega. Claro. Reivindica la república como coartada antidemócrata. Caio es republicano como si dicha esencia fuera incompatible con el poder del pueblo. Que no, hombre, que no, que si no se es demócrata no se puede ser republicano. No les entra en la mollera a estos ventajistas discípulos de Marx.

 

Abierta la X Legislatura, Llamazares protesta ante su situacion de ninguneo por parte de su partido y, a semejanza del niño celoso que se manifiesta díscolo, aporrea la puerta con las punteras de sus zapatos y grita al cielo clamando atención. Se ha cabreado el apóstol de las inconsecuencias porque Lara no ha consentido nombrarlo portavoz de su grupo parlamentario. A ver cómo dará rienda suelta a su verborrea el inflamado diputado. Se comporta como el chavo del ocho: no me tienen paciencia, se queja. Pues no que me ponen detrás de Centellas y de Coscubielas. Gaspar llora con la amargura del príncipe destronado. Como me traten así, me largo. Pues anda que no me deben favores los del Psoe.

 

Penoso. Lo de Llamazares produce grima. De zar reinante a rey sin corona. El asturiano, residente en Madrid, protesta por todo y ante todos. Reclama protagonismo el que fuera hijo único y se rebela contra el advenimiento de hermanos en la fe laica. Con lo bien que estaba don Gaspar. No le queda otra que avivar broncas y alentar movilizaciones callejeras. En su afán por destacar, mete fuego al pajar y al ajuar. La sidra se le ha subido a la cabeza y si tiene que dejar al coloso en llamas, se hace lo que con el Windsor y, luego, a procurar la indemnización.

 

Llamazares, Llamazares, llamaradas, llamaradas, ascuas, ascuas, cenizas, cenizas. Ideológicamente perfecto.

 

Un saludo.

 

 

 



QUIEN CONTAMINA...

 

 Paga. Así lo dice la Directiva 35/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo en relación a la responsabilidad medioambiental. En caso de previsible y/o inminente daño, la autoridad competente de cada Estado miembro obligará al operador a adoptar las medidas preventivas necesarias, o las tomará ella misma y recuperará más adelante los gastos derivados de tales medidas. De sentido común, pero no había que esperar a la legislación comunitaria para actuar en este sentido. En 1998, “reinando” Chaves, no existía la referenciada Directiva pero sí sobrevolaba, amenazante, el problema de la rotura de la balsa de Bolidén. ¿Y quién no estuvo diligente para prevenir? La Junta de Andalucía. ¿Y quién se tocaba las narices en esa Junta? Don Manuel, que ya estaba diseñando el camino para sus hijos.

 

Es verdad que la contaminadora fue Bolidén. Como cierto es que la indiligencia corrió a cargo de la Administración chavista que debió supervisar de cerca las actuaciones de la multinacional. Verdad es que quien debe pagar es la empresa sueca. Como cierto es que Chaves demostró ser un incompetente al reclamar el débito ante instituciones no válidas para ello. Verdad es que el desastre asoló la zona. Como cierto es que la broma nos costó a los andaluces miles de millones de pesetas. Trece años han transcurrido desde la catástrofe. Trece. Trece años de pérdidas económicas y de desprestigios sonados. Trece años durante los cuales no ha pagado el contaminador, sino el pueblo.

 

En este orden de cosas, la Consejería de Ambientazo de la Juntita andaluza se muestra satisfecha. Coloca unas gotas de sudor en la frente del inepto de turno, le enseñan a jadear ante las cámaras para que recojan el cansancio fingido del guerrero y, con cara contrita e incluso llorosa, se ofrece mártir a la ciudadanía. Doña Cinta Castillo ya lo hizo rematadamente mal en su desnorte orientativo. De Huelva tenía que ser para permanecer como una esfinge cuando el huracán de la contaminación levantaba fosfoyesos y cenizas. A falta de pan, vinieron las tortas.

 

Otro militante -he ahí el requisito sine qua non para encaramarse a puestos de tan elevada responsabilidad por más que sus titulares carezcan de los mínimos fundamentos para acceder a ellos- se subió al nido de los “sí bwana”. Don José Juan Díaz Trillo se coronó emperador de las balsas y señor de los residuos. Con el mismo éxito de sus predecesores. O sea, más polución, más peligros para la salud y más hartazgo de tipos tan políticamente despreciables.

 

A Trillo le importan un bledo los avisos de Ecologistas en Acción acerca de una posible repetición de lo de Aznalcóllar. A él le pagan para decir que no y para desmentir a quien acuse de descontrol institucional. Él soporta el descrédito con tal de subirse al carro de la ignominia y de mantener el status y la riqueza inherente al mismo. Le basta con lanzar mensajes mentirosos de tranquilidad imposible.

 

Marzo está muy cerca. Los sillones poltroneros de los potreros consejeros comienzan a moverse de manera indisimulada. El cambio de signo político planea sobre sus cabezas. El Psoe carece de puestos para colocar a tanto amante del dolce far niente. Mira que si Trillo vuelve a la dura cadena de la pizarra y al áspero contacto de las aulas, él que lleva décadas calentando sus finas posaderas en nobles asientos de regios tronos.

 

Lo que sí está claro es que él no va a pagar. Para eso ya estamos los curritos. Sus poemas venideros llamarán a la luz, al aire, a la madre tierra, al agua generosa. Y pintará todo de rosa. De rosa espinosa. No pague, Trillo, no pague, pero aléjese. Verlo me hace vomitar. Me recuerda lo que debió hacer por su ciudad y no hizo. Aléjese. Aunque no pague. Y no cobre. No cobre.

 

Un saludo.

EL FINAL DE LA PESADILLA

 

 Dicen que la distancia es el olvido. Dicen. Tiene algo de verdad. Del mismo modo que el roce hace el cariño. Como si no existieran más afectos que los próximos. Las grandes frases se corrompen en su concreción doméstica. Fíjense: si terminas abandonando algo, ese algo terminará abandonándote a ti. O esta otra: se es joven mientras los recuerdos no arrinconen a los proyectos. Pues queda muy bien, pero todo es discutible.

 

Lo que para este cronista no es discutible es la herida presente. Derrame regueros de sangre o asome la cicatriz, la herida existe. Se discutirá sobre las causas de la misma, acerca del tratamiento a seguir o de los tiempos de descanso. Lo que no admite contestación es la certeza de su existencia.

 

Doña Petronila Guerrero deja su cargo en la Diputación. Su gestión en la presidencia de esa institución provincial ha sido limpia, sencilla, clara. Limpia, sencilla y claramente nefasta. Se puede hacer peor aunque no es fácil imaginar la comisión de tantas tropelías. La veterana militante del Psoe constituye todo un ejemplo de cómo no se debe actuar en la vida pública. Sin embargo, y esa es una de las miserias de su formación sectaria, los tiranuelos de su partido le dan con una puerta en las narices al tiempo que la ¿encumbran? al balcón de la jubilación senatorial. O sea, que en vez de castigar su funesta actividad, la premian por ello.

 

El modelo de actuación se repite una vez y otra. Roma paga a traidores y coloca a leales. Allá donde un vano se abra en el macizo, el espacio es ocupado de inmediato. El problema que se les presenta es la ausencia de huecos en los que las palomas sin alpiste se refugien de las carencias que se vaticinan. La señora Guerrero encontró su columbario y allí aspirará a enquistarse durante los cuatro próximos años. En el Senado se intuye su desvaída figura legisladora. Al menos, en su calentamiento global del climatizado escaño no justificará balsas de fosfoyesos ni despreciará las reivindicaciones de los bomberos ni engañará a los despedidos de Astilleros ni se agasajará con caprichos de palacetes burgueses.

 

Servidor reitera que jamás habló con doña Petri, que la conoce de vista desde hace muchos años, que ninguna intención personal cabe en sus comentarios y que todas las críticas se dirigen hacia la persona pública que tejemaneja los destinos de hombres, mujeres, dineros y recursos varios que la democracia ha puesto en sus manos. No hay más. Ni menos.

 

Doña Petronila abandona la Diputación de Huelva. Nunca debió acceder a ella. Sufrió la derrota electoral más humillante que uno recuerda. Su “odiado” Pedro Rodríguez le demostró que se puede ser pobre y feliz. Sin embargo, la intrigante dama del Hotel París, contenido a duras penas el gesto y fruncido el ceño, como si lloviera en hemisferio distinto. La Cámara alta de las Cortes saludará su llegada. A partir de ahí, confío en que su tarea sea fructífera. Si no sabe, al menos que calle. Si busca consensos, que se aparte de las claques, de los aplaudidores profesionales que jalean a los suyos y abroncan a los adversarios.

 

En Huelva nos libramos de ella. Estoy convencido de que su sucesor a título de cacique no lo hará mejor. Igual de seguro que difícilmente logrará aventajarla en sus tristes decisiones. No obstante, me pueden sorprender. Entre las cuadernas de este barco varado podemos descubrir maderas nobles. Ojalá así fuere. Vaya usted, señora. No le digo vaya usted con Dios no sea que tomemos su nombre más allá de la fórmula común de cortesía.

 

La sorpresa vendría de la banda estrecha de IU. Mira que si Sánchez Rufo entregara su voto a Guillermo García de Longoria. Entonces sí que se podría hablar de final de la pesadilla. Entonces, sí. En vez de pesadilla, un despertar feliz.

 

Un saludo.

LA SECTA DESPIADADA

 

 La rala barba de Griñán se puebla de gnomos. Duendecillos malignos que corretean entre el bosquecillo de vellos que blanquean su cara. El rojez de la ira hace destacar la cara imberbe sobre el níveo mentón del presidente andaluz. Arde San Telmo. El neroniano político pretende incendiar la palabra discrepante. Ya no le basta con marginarla. Su intención decidida es aniquilarla.

 

La prensa recoge sus perversas maniobras. Ahora es tarde. Temprano la emprendió con la emisora más independiente de Huelva. Su odio hacia el adelantado de las críticas radiofónicas y televisivas se plasmó, tiempo ha, en un inicuo acoso administrativo y judicial a fin de exterminar al hombre y de hundir su pequeña/grande empresa de comunicación. En ello gatea el sucesor de Chaves y protector de Mario Jiménez. Anda a cuatro manos como neandertal redivivo. Mas sin éxito. Intenta aplastar la verdad pero los pies ligeros de la libertad impiden su crimen. Busca clausurar la expresión disidente aunque el número de los que han abierto los ojos obstaculiza muy mucho su meta.

 

Desde El País a Público, desde Correo de Andalucía a El Periódico, desde Canal Sur a UNA, la prensa canta en clave Psoe a base de gargantas tragaderas de subvenciones. A los adictos e incondicionales, el cielo. A los rebeldes, el fuego del infierno. No es cierto que Griñán boicotee a las emisoras de la empresa de Federico Jimñenez Losantos. No es cierto que sólo a ellas. La persecución que sufre Antena Huelva Radio es mucho más atroz que las que se ciernen sobre EsRadio. Dónde va a parar.

 

La Dirección General de Comunicación Social de la (shhhhishh)Junta acomete contra Libertad Digital. Qué novedad. Contra Paco Morán no es que haya acometido. El popular presentador onubense ha sido víctima de una embestida que, de no ser por su habilidad estilista, le hubiera mandado al otro barrio. El morlaco juntero, cornilargo y astifino, muestra la mala leche de los mansos y la pachorra de los cabestros. Su mayoral es perito en artes homicidas y arquitecto de necrópolis de demócratas.

 

Sin compasión ni perdón. Desde estas líneas, saludo a Ramón López. Es el artífice de la malla defensiva que sirve de burladero ocasional ante los ataques del Ratón gigante. No me venga nadie con que EsRadio es la única sufriente del poder maléfico de Griñán. No me cuenten historias. La verdadera nació en Huelva, se sigue escribiendo en Huelva y se espera culmine satisfactoriamente en Huelva. En Huelva se plantó cara al matonismo de los mercenarios de Griñán. En Huelva. No se puede cerrar una emisora sin resolución judicial. Juez alguno dictará resolución de clausura que mutile un derecho fundamental. Ningún tribunal se prestaría a tamaña barbaridad máxime cuando la emisora viene comunicando con toda notoriedad, transparencia, publicidad y máxima audiencia.

 

El mérito es mucho y el reconocimiento, poco. Las Termópilas fue un juego de niños comparado con la batalla que se libra en los medios de comunicación. Los invasores persas se llaman enchufados de la Junta. Se cuentan por millares. Los resistentes griegos, menos de trescientos, apenas tres o cuatro. Con todo, no pasan. No, no, no pasarán. La secta despiadada no se saldrá con la suya.

 

Un saludo.

LA DIMISIÓN DE RAJOY

 

 Cómo. Por qué. Aré lo que pude. Haré lo que pueda. Observen la diferencia escrita respecto a la sonoridad que se escucha. Algunos hacen lo que pueden. Otros aran lo que son capaces. Aré. Haré. No es lo mismo pero suena igual.

 

A los enemigos de la realidad les ocurre lo que a los listos que oyen campanas pero no distinguen tañidos. Antes de que Rajoy sea investido como presidente del Gobierno erial que le ha dejado el inicuo Zapatero, antes de que las Cortes procedan a nombrarlo de manera solemne, antes de todo eso, ya se han levantado las voces huecas y carroñeras de sus enemigos exigiendo su dimisión.

 

Se necesita ser malvado. Las redes sociales aventan miles de mensajes preñados de odio hacia el líder del PP. Acaso no puedan acometer un atentado como el que ciertos asesinos prepararon a José María Aznar, pero ya polucionan el aire con sus llamadas a la insumisión. Consignas ponzoñosas salidas de las entrañas de gente mal parida y peor crecida. No por imprevisibles, estos lemas dejan de provocar náuseas democráticas. Constituyen todo un cántico estalinista de apoyo a las dictaduras.

 

Letra y música compuestas y arregladas por sujetos pagados por la izquierda fascista. El "onceeme" se traviste de facebook y de twiter con análogas intenciones desestabilizadoras y traicioneras. Dicen defender a los parados y a los desahuciados cuando contribuyeron durante el zapaterismo a su incremento desmesurado. Amenazan con la calle. En el Madrid de Esperanza Aguirre ya dieron muestras de sus bravuconadas. Muchos liberados sindicales atizan el fuego de la discordia social. Culpan al inocente de las fechorías del judas. Psoecialistas de Rubalcaba, izquierdosos de Lara, esbirros de Toxo y Méndez esperan el momento adecuado. Qué pasaría si Rajoy saca a España de las aguas movedizas en que la hundió el Psoe.

 

La proximidad del próximo veintiuno de diciembre está poniendo nerviosos a los jefezuelos de las pandillas de descerebrados que pululan por Sol y San Jerónimo. Rajoy debe dimitir. Ahora mismo. La derecha liberal les da miedo. No por ser derecha. Por defender las libertades. Lo propio. Quienes invocan la carga histórica del franquismo caen en la demagogia de los tiranos. Los bombarderos planean destruir la democracia. Es el sino de los desleales.

 

Rajoy será presidente del Gobierno de España. Por obra, gracia y arte de un pueblo que crece cariñoso y firme. Si antes no disparan a su corazón, Mariano regirá el país al menos durante los cuatro años que vienen. Y si no lo matan los asesinos a sueldo, administrará con prudencia y sabiduría. Los asustacalles y los espantaviejos acosarán todo lo que su rencor inhumano les posibilite. No pasarán. La muralla de la ciudadanía se levanta contra los invasores.

 

Rajoy: abre la muralla de la transparencia, seca los pozos del desempleo, iza la bandera de la prosperidad, despierta la confianza de los incrédulos, construye los puentes del entendimiento, otorga al Parlamento la voz que otros cegaron. Haz lo que debas, Mariano. No renuncies. Millones de personas han depositado en usted su esperanza de una España mejor, más igual, más justa y más libre. Con arreglo a la ley y al derecho.

 

Un saludo.

REGALÍAS

 

 En Roma se llamaba derecho natural al conjunto de primeros principios de lo justo y de lo injusto, inspirados por la naturaleza. Los romanos lo admitían entre todos los hombres, a diferencia del que era peculiar de sus ciudadanos. La suprema potestad del Estado soberano le lleva a adoptar prerrogativas. Así era y así es.


Los parlamentarios disfrutan de privilegios. Sabido era y conocido es. En tiempos de bonanza, sus fueros pasan inadvertidos. En épocas de crisis, sus mercedes encuentran contestación universal. Cayo Lara ya hizo amago de desprendimiento. En el líder de la izquierda pro-Amaiur, sus movimientos suenan a cascos equinos de la demagogia andante y a sabor fétido de dictaduras latentes. Caso distinto es el de UpyD. La pequeña formación política de Rosa Díez se ha apuntado a esta cartilla de gavilleros de un trigal sordo. Toni Cantó ha dado, claro, el cante. Mala cosa para el actor metido a diputado el colocar frente a la audiencia el espejo oblongo que refleja personalidades de dudosa honradez.



El actor/diputado Cantó quiere renunciar a algunas de las preeminencias que el Estado le otorga. Ni adeseele ni pensiones ni hoteles. Si los demás aceptan las regalías, allá ellos. Su compañera de partido y de escaño, la periodista Irene Lozano, no ha querido quedarse atrás y se ha sumado al carro de los curritos. Muy, pero que muy, bien.



Sin embargo, ni una ni los otros han hecho ascos a su inmunidad parlamentaria. Cabe esperar, no obstante, que, en caso de imputación, se alejen de los dichos, hechos y desdichas de Pepe Blanco, torquemada de cabecera de los cristianos viejos y de los neoconversos. En este sentido, la iniciativa es digna de alabanza y encomiables las actitudes de todos los congresistas, de izquierda o de derecha, que van de las palabras a las materializaciones.



La democracia se justifica, aparte de por sus resultados, por el contrato electoral que vincula a electores y elegidos así como por la proscripción de la arbitrariedad que repugna al derecho. De esta manera, se llega a establecer la igualdad de todos como adjetivación de la libertad universal. Este contrato se perfecciona a partir de la constitución de las nuevas Cortes. Los que añaden cláusulas particulares al mismo se comprometen a su cumplimiento.



Uno se complace en destacar acciones constructivas provenientes de la clase política, aunque sea de una minoría absoluta, sí, pero totalmente significativa. La distancia entre puntos muy alejados comienza a salvarse a base de pequeños pasos. Algunos ya sembraron la semilla. Acaso, algún día, otros rieguen la planta con el sudor del abandono de sus regalías institucionales. Acaso.



Un saludo.



LA PEOR EDUCACIÓN

 

 Con la educación sucede lo mismo que con la sanidad. Miles de profesionales de categoría en manos de cientos de mequetrefes políticos que confunden el logaritmo con un baile antiguo y creen que la estomatología es una técnica sobre los estómagos agradecidos. Los suyos.

 

La peor educación y la peor sanidad. El más cotizado caballo de carreras nunca ganará un derby si su jinete pesa doscientos kilos y monta mirando hacia las manos traseras. Es imposible. Pues eso es lo que reina en España desde que al perverso Zapatero le regalasen la presidencia y desde que en Andalucía mangonean los que, por lo menos hasta marzo de dos mil doce, siguen desvalijando los bolsillos de los ciudadanos.

 

Aparte de ineptos y golfos, recortadores de derechos y amputadores de libertades. No se puede tener más poca vergüenza política. La Consejería de Educación ha sido un campo de batallas intestinas entre psoecialistas progres, psoecialistas puretas, psoecialistas canallas, psoecialistas lascivos, psoecialistas buitres y pseocialistas eunucos. Miles de puñaladas traperas han precedido al reparto continuado de la tarta que se retroalimenta todos los años. Fíjense que al frente de la Dirección General de Recursos Humanos colocaron al muñidor de los grandes enchufes que se teledirigen desde aquel despacho.

 

Si desde la central lechera andaluza se dictan consignas bandarras, qué no se ordenará desde la sucursal de Huelva. En la onubense, se apoltrona el conseguidor mayor de la secta. Pasan los delegados y él permanece, imperturbable, con cara de tonto, como quien no quiere la cosa, manejando con habilidad los hilos del tejemaneje.

 

Aquí no pasa nada, dicen los que no nacieron en Cabra y nunca aprendieron latín ni español. Nada bueno, claro está. A estas alturas de la película, los directores de los centros públicos se escandalizan porque no han recibido ni un euro para los gastos de funcionamiento. Dónde está el escándalo. Si los jerifaltes de Torretriana se han gastado el oro y el moro en el moro y el oro. El curso académico cubre su tercer mes y la Junta/Yunta no ha dispensado ni una sola partida presupuestaria. Los profesionales de la enseñanza lidian con el toro castrado de la iniquidad institucional. No hay ni para gasto corriente. Lo mismo les cortan la luz, el teléfono o el crédito de la papelería vecina. Lo de la calefacción, la natural y mucho es. Para calentarse, un plumón de IKEA o de mercadillo de los viernes.

 

La calle es un clamor. La gente trata de salir de paseo y de consumir un café para justificar su asiento de horas en el establecimiento hostelero del centro de la ciudad. La educación sufre los embates de la crisis. El profesorado soporta a duras penas las inclemencias de la tempestad que se abate sobre ellos en los últimos años. No se puede entender semejante despliegue de solidaridad y de responsabilidad. Se están convirtiendo en oenegés ambulantes que tiran “palante” el coche pinchado de la actividad educativa. Menguan sus sueldos y crecen sus obligaciones. Así están. Estresados, cansados, desmadejados. Y pese a ello, no desmayan.

 

Desde la atalaya de los años y el conocimiento que la experiencia proporciona, este articulista asegura que ni en tiempos del franquismo más aterrador, los profesores vivieron peor. Con todo, la calidad de la enseñanza se salva gracias al esfuerzo de los docentes. Qué buenos resultados si contaran con ejecutivos honrados en vez de con gañanes impúdicos.

 

Un saludo.

EL RIESGO

 

 A vueltas con la (in)dirigencia de la Junta del Psoeandalucía. A la entrada y a la salida. Las veinticuatro horas de los trescientos sesenta y seis días entre años bisiestos. Con la misma facilidad que mienten, meten la pata y la mano. Especímenes únicos de una cuatrebanda.

 

La penúltima es lo de la autotutela. Vamos a ver, autotutela es la prerrogativa de la Administración por la que es el ciudadano disconforme con sus decisiones el que debe impugnarlas ante los tribunales. Si no lo hace, los actos administrativos son absolutamente válidos, obligatorios y eficaces. En este sentido, la autotutela que desarrolla el (des)gobierno andaluz puede llegar a ser objeto de tanto abuso que los tribunales no dan abasto a miles de recursos. Es más, parece ser que el propio Tribunal Constitucional ha destacado que ciertas técnicas de autotutela pueden ser inconstitucionales. De ahí que cuando la autotutela tenga carácter sancionador o ejecutivo, deba interpretarse de forma restrictiva, pues ha ocurrido, y ocurre, que los máximos (ir)responsables de la Junta llegan a coaccionar bajo amenaza de males personales y profesionales de difícil reparación moral.

 

Me sé de una funcionaria de probada honradez y de intachable conducta que sufre los rigores malignos y manipuladores de una Inspección de servicios a la que molesta la categoría profesional de la trabajadora. Una entre un elenco de mujeres extraordinarias en el desarrollo de su puesto laboral. La superioridad utiliza la autotutela como un arma incendiaria que aniquila al disidente, al discrepante, al sobresaliente y al terete. La (pseudo)dirección de la Junta se aprovecha de su fuerza y sacude al que se atreva a rechistar o a estornudar. Es el síndrome de los "espaldas ciclistas", que se agachan ante los fuertes pero dan patadas en los pedales de los más débiles. Hasta que surge el francotirador, el outsider o el ejército bien pertrechado. A partir de ahí, los lloros de impotencia de los tuteladores.

 

El caso de Bolidén, la multinacional sueca, es clarividente. Mira que lo tenían fácil. Para que la empresa responsable de los vertidos en Aznalcóllar restituyese o reparase lo destrozado, la (dis)Junta no tuvo mayor ocurrencia que esgrimir su fusil de autotutela a sabiendas de que carecía de esta competencia para este tema. Si los servicios fúnebres, digo antijurídicos, de la (arre)Junta ignoraban el dato, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía se ocupó de que lo supieran a través de una Resolución -¡de 2004!- contundente. Con todo, los de Chaves, como los que cuando cogen una vara no se detienen hasta que la dejan totalmente pelada. A pesar de la parte dispositiva del TSJA, recurrieron al Supremo. Y el alto tribunal ha dictado un Auto -¡en 2011!- remarcando la incompetencia de la (contra)Junta.

 

El señor Mario Jiménez, uno de los mayores trepas políticos que ha parido nuestra Autonomía, perito en descalificaciones y doctor en carencias universitarias, ha declarado al respecto que “es inexplicable la sentencia del Supremo”. Toma ya. Para él, como si la redactan en chino mandarín o en arameo. Ni se entera Mario Jiménez ni se quiere enterar, ye-ye, porque la falta de entendederas no es óbice para ser portavoz de su partido en el Parlamento andaluz. No es que la (chula)Junta yerre en el procedimiento, es que se los pasa todos por el arco de sus arbitrariedades. Hubiera bastado que donmanué, el papá de Paula y de Iván, hubiera interpuesto una denuncia ante la jurisdicción en vez de hacer lo que, como acostumbra, le sale de sus partes blandas. A la elocuencia de Jiménez se agrega la abracadabrante respuesta del señor Trillo, consejero de un cuartito de Ambiente. Ausencia de leyes claras, reprueba el profesor que ha olvidado, por el tiempo sin ejercer, el color y la textura de una tiza.

 

Mientras los magnates del dinero del contribuyente compiten en desaciertos verbales y en tropiezos actuantes, los de Bolidén se pitorrean. Ni un euro. A ver si dentro de cincuenta años, se olvidan de la catástrofe. Habrá que esperar a las elecciones de marzo. Si triunfa el PP, mantendremos posibilidades de que el asunto se encauce por donde debe. En caso de victoria electoral de los de siempre, habrá que indemnizar a los suecos por daños morales. Las costas, aparte. Es el riesgo de que la lotería toque a unos cuantos ineptos y a unos muchos miserables. Es el riesgo.

 

Un saludo.

 



REAL FAMILIA

 

 El caso Urdangarín anuncia fuego. La humareda indica el lugar del incendio. Mas únicamente avanza la posición de las hogueras. Los cronistas se hacen eco de las funestas repercusiones que la posible imputación del yerno del trey supondría para la institución regia. La familia real española integra, además del monarca, a su esposa Sofía, al príncipe y a las infantas con sus respectivos cónyuges e hijos. Los demás parientes forman lo que se denomina familia del rey.

 

El matrimonio de los hijos de Juan Carlos es un asunto de Estado. Así lo contempla la Constitución cuando explicita en su artículo 54 que ha de ser aprobado por el propio rey y por las Cortes. Ello, so pena de perder los derechos sucesorios. Cualquier renuncia en el orden de sucesión habrá de resolverse mediante ley orgánica. No obstante lo anterior, la única persona inviolable y no sujeta a responsabilidad es la del rey. La única y va que chuta.

 

La ley diseña un marco y delimita el ámbito público de la institución aunque la esfera de privacidad de la familia está presente y bien presente. Comentaristas diversos han expresado su parecer sobre cómo han de actuar los reyes en el caso Nóos. La mayoría no duda en preservar la honorabilidad de la institución por encima de la unión de la familia. Se invita a la infanta Cristina a romper su matrimonio a fin de no perjudicar a la Corona. Se critica a la reina consorte por su reciente visita a su hija y a su yerno en Washington. A la primera se la anima a defender su deber filial por encima del de consorte. A la segunda se reprocha su imagen de madre antes que la de esposa del rey. Ojito.

 

Tiempo atrás escribí la analogía que servidor observaba entre los Borbón de España y los Romanov de Rusia. La nuestra es una gran nación aficionada a la sangre y adicta al dolor. Derribar ídolos es un deporte de masas. Hoy se reivindica la República más por fracturar el país que por convicción ideológica. La diana se ha puesto, hace años, sobre las cabezas de la monarquía. Un euro la tirada. Barato. Casi gratis. Pasearse por el precipicio no es una práctica recomendable. La escalada hay que dejarla en manos de especialistas. Los accidentes son frecuentes entre los aficionados a subir montañas y rocas peladas. El esfuerzo del rescate se une al precio en vidas y dinero de la operación. Dirimir responsabilidades es un ejercicio vano cuando los sujetos agentes van de progres o de carcas.

 

La monarquía sufre déficit de popularidad. La crisis ha contribuido a depreciar la alta consideración que, en general, se tiene del rey y de su familia. Filósofos ha que se manifestaron juancarlistas antes que monárquicos. Sofistas destacan su pasión por la república antes que declarar su respeto a la democracia coronada. Dice la leyenda que el godo Wamba ordenó decapitar a su chambelán por gritar silencio a los cortesanos que hablaban en las proximidades del dormitorio regio. No fueron los nobles parlanchines los que despertaron al rey. El causante del desvelo fue su hombre de confianza. La buena intención del consejero acabó en tragedia.

 

Uno piensa, desde la mentalidad del hombre mayor, que la infanta debiera renunciar a sus derechos al trono e incluso a la pertenencia a la familia real. En ningún caso, habría de romper la suya propia. Al menos por esta causa. Los motivos de ruptura matrimonial deberán discurrir por asuntos diferentes. La ciudadanía está ávida de grandeza moral y harta de noblezas de título. Si Urdangarín es un villano, que pague por sus hechos. Abandonar a su marido por las posibles fechorías de éste sería razón de peso si mediare engaño. En su ausencia, la malhechora sería ella. O su vínculo matrimonial vale un griñán de lata. Es preferible que proteja a su real familia que a la familia real. Sería todo un síntoma de normalidad democrática sin que se deteriore la figura del Jefe del Estado.

 

Y el discurso alcanza desde el primero al último. Lo que importa a la democracia es que sus más altos representantes sean un ejemplo de autoridad moral y de amor por su patria. El pueblo entiende deslices. Lo que no soporta son marionetas corruptas.

 

Un saludo.

EL CERCO SE CIERRA

 

 Va de dirigentes indignos, de mandatarios ilegítimos, de regentes ilegales, y de gobernantes no ejercientes. Va de presidentes andaluces arbitrarios, prepotentes, antigarantistas y corruptos. Tanto monta, monta tanto el chavismo como el griñanando. Amargura de Andalucía. Sobra a Chaves desvergüenza política y adolece Griñán de gallardía tuteladora. Vaya par de gemelos.

 

Si los apoyos institucionales a su hija Paula han dado pábulo a toda suerte de críticas y de denuncias, los impulsos económicos a su otro vástago, Iván, han llenado los titulares de la prensa independiente. No, en Canal Sur nada se dice al respecto. En los medios subvencionados, tampoco. Saben que la conservación de sus empresas depende en exclusiva de la sumisión al camisa vieja de la foto de la tortilla. Un promotor inmobiliario apellidado Rodríguez ha reconocido el empujón benefactor de la Junta que presidiera donmanué para sus proyectos golfoturísticos. Con lo cual, de ratificarse el sosias patronímico de Zp en sus declaraciones judiciales, estaría abriendo la puerta del delito tipo tráfico de influencias.

 

Influencia que lleva a crédito. Crédito que traslada el dominio. Dominio que comporta poder. Poder que conduce al peso. Peso que aplasta a base de ascendencia. Ascendencia de hijos a padres y descendencia de progenitores a prole. Pero al revés para que me entiendan. En medio, palanca de desprestigio democrático que se nutre de rancios caciquismos, sujeciones con mano férrea de recomendaciones soberanas, y presiones indiscutidas de oligarcas sin escrúpulos. La goma elástica de donmanué está a punto de romperse. A poco que la Fiscalía se tome en serio su función, el extensor puede propinar un duro golpe en el rostro del abusón.

 

De rodillo a rodillo y tiro porque me da la gana. De tal causahabiente, tamaño heredero. De semejante virrey, tal delfín. Griñán es el rostro menos duro de una forma fascista de gobernar. Don josantonio es el lado menos oscuro de unas tácticas mafiosas. Los fondos de reptiles se generaron en plena era Chaves con el conocimiento de quien sería su sucesor a título de padrino. La Intervención General de Hacienda notificó a los capitostes de algunas Consejerías la cadena de irregularidades y deficiencias detectadas en el traspaso de fondos a la Agencia Idea. Mala idea la de la Agencia. Peor ejecución. En Hacienda mandaba entonces, y mucho, dongriñán, que no se dio cuenta, cegato él, sordo él, mudo él, de que se habían transferido más de treinta mil millones de pesetas despreciando el criterio de contabilización establecido. Casi ná.

 

Con esta casuística y otros fundamentos similares, la Juez Alaya/Atalaya ha tenido los redaños y el brío de hacer frente a estas prácticas indecentes hasta poner a unos en fuga, a otros en proceso y a terceros escapistas a punto de cantar la gallina. El siguiente paso es Griñán. El jefe de Recio, Mar Moreno, Aguayo, Mario Jiménez y otras indignidades actuantes se escuda tras unas consignas leninistas del peor estilo delincuencial. Ni hay pruebas ni las habrá. Como donfelipegonzález con el escándalo de la corrupción que marcó su época final y su decadencia. Sin embargo, los informes están ahí. Es posible que el proceso quede en aguas de borrajas porque los destructores de pruebas y los incendiarios de documentos son muchos y expertos. Lo que no podrán eliminar es el tufo a corrupción. Huele que apesta. Paredes, muebles, telas, cueros y forjas están imbuidos del olor a quemado.

 

Los afectados somos los andaluces. Los golfos y canallas, los autores y cooperadores de la supermillonaria estafa. Sobre ellos se está cerrando el cerco de la justicia y de la ley. Lo mismo acaban confesando o, como el escorpión, se clavan su aguijón para no sentir el fuego de las condenas.

 

Un saludo.

OTEGUIGUREN

 

 Es que no sé. Es que me confundo. Es que me “trompico”. Es que con tanta trola, ya no sé si me hablan de Otegui, de Eguiguren, de Zapetaro o de Etazapa. Sueño o me colocan. En todo caso, las pesadillas se hacen realidad. Lo de Etapsoe se confirma. ¿O es Psoeta? Qué casta la de estos golfos. Menuda ralea la de los mentirosos del Desgobierno. Lengua miserable la del portavoz Blanquinegro. Jauría de indeseables.

 

Que sí, que sí, que Eguiguren ya está aquí. Que ha confesado. Que negoció con Eta. Antes y después de la T-4. Que ha firmado la rendición de España. Que Mayor Oreja tenía más razón que un santo. Que la golfería psoecialista no se ha limitado a dejar el país como un páramo. Que las huestes de Alizetapé han consumado su felonía respecto a la nación española. Que cuando abandonen el poder nos vamos a encontrar cadáveres dentro de cada cajón ministerial.

 

Toda la batahola de la paz de Eta era un cuento chino. Las lágrimas del presidente zangolotino rezumaban falsedad. Es el último regalo del subgobierno psoecialista a la banda de asesinos. Los criminales etarras estaban acabados, desnutridos, famélicos. A partir del 11-M, la secta que abjura del socialismo ha engordado a la bestia. La alianza infame se ha materializado a espaldas de la ciudadanía. Otegui pena, por poco tiempo, su complicidad en los asesinatos. Eguiguren ríe las maldades y se jacta de su cinismo. Los batasunos se crecen y las víctimas lloran. Zapatero nos hunde y Felipe nos pisotea.

 

Y ahora, qué. La cuestión no es que el partido/secta quiera rentabilizar la paz de los muertos. El problema es que llaman paz a la firma de un pacto lóbrego y lúgubre. El asunto radica en el precio que habremos de pagar. El contubernio psoe-independentista tiene nombre de Arnaldo y se apellida Oteguiguren. Arnaldo no es el conde del romance. Es el esconde del jueguecito infernal de rol rompeestado. Aquel Arnaldos iba a la caza, halcón en mano. Este Arnaldo se distingue por el hacha que mata y la serpiente que estrangula.

 

Quedarán para la posteridad. Las maniobras innobles del presidente villano se escribirán en góticas letras negras con ribetes colorados de sangre inocente. La historia recogerá la dimensión del delito contra la nación. El artículo 2 de la Constitución se corresponde con el 543 del código penal. Lo de Oteguiguren es un ultraje a España. La tipicidad del delito se manifiesta en unirse a sus enemigos prestándoles ayuda o socorro.

 

Se impone la reflexión. La paz armada no es paz. No puede haber armisticio porque nunca hubo declaración bilateral de guerra. Un gobierno democrático no puede negociar con chantajistas asquerosos que han hecho trizas la palabra y encumbrado la parabellum y la bomba. Lo que pasa es que Oteguiguren ni es demócrata ni es persona. Como máximo, un miserable que saca tajada del miedo colectivo. Es un lobo con hambre de poder. Acaso un etarra infiltrado en la cueva de ladrones que se ha excavado al amparo de una formación política.

 

Una vez Zp abandone el altísimo cargo que jamás debió tener, debieran acompañarle todos los faisanes canallas que con él ensuciaron el poder del pueblo. ZP es el soberano de la ruina. Oteguiguren, su visir. Les vayan dando. A los dos.

 

Viva la Constitución de España. Viva.

 

Un saludo.

NO TIENEN REMEDIO

 

 Cuando el diablo se aburre, mata moscas con el rabo. El instinto del demonio es, al igual que el del escorpión, matar. Da igual como te pongas. Al final, todo se reduce a lo mismo. A llevarse a un prójimo al otro mundo. No caben perdones ni excusas.

 

El informe no vinculante de un grupo de expertos nos deja boquiabiertos. Veintisiete grupos de expertos diferentes al nombrado por el Gobierno podrían emitir otros tantos informes notoriamente opuestos al señalado. Basta con disentir en el punto de origen de la historia que se esté fraguando.

 

El Valle de los Caidos es un símbolo de la historia reciente de España. En el interior de la Basílica yace el cuerpo del que fuera Jefe del Estado de España, el señor Franco Bahamonde. Sepultura distinguida para quien fue un santo y seña de la dictadura europea durante el siglo XX. Paradojas de la vida: su cadáver ocupa un lugar más amplio de tierra que los restos mortales de quienes combatieron por la República durante la Guerra Civil. Qué mayor ejemplo de igualdad que la muerte. El cementerio acoge a ricos y pobres, a buenos y malos, a demócratas y tiranos, al Generalísimo y al soldado más desconocido. Lo que la vida enfrentó, la muerte vincula.

 

Erigido en su momento como exaltación de la victoria del bando nacional, el Valle de los Caidos duerme el sueño de los olvidos. Despertar los recuerdos cainitas constituye una mala praxis. Si algo ha caracterizado al Gobierno de Zapatero ha sido, precisamente, su perversa intención de avivar fuegos de los que apenas quedaban cenizas. Cuando Machado escribió lo de “españolito que al mundo vienes te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”, presagiaba la venida de apocalítpcos que desayunan rencores y cenan venganzas.

 

Franco pasó a la historia del colectivo y ni los libros de texto del Bachillerato prestan demasiada atención a su figura. La aburrida izquierda antisocial construye fárragos de odio en vez de levantar quintaesencias de concordia. Persiguen trasladar, de abuelos a nietos, el enfrentamiento belicista que condenan con la boca chica y alientan con los hocicos de vampiro. En lugar de concentrar sus fuerzas y sus voluntades en contribuir a recuperar el estado del bienestar que se ha ido perdiendo, ellos, erre que erre, sacando brillo a la dictazurda del proletariado con menos hijos que ha contemplado el devenir de los pueblos. Qué importará a esta gente del psoe lo que sus políticas mafiosas han dispensado a los curritos de este país. Les basta con seguir chupando del bote público mientras canturrean la musiquilla de la internacional cuya letra ignoran.

 

Si lo que molesta es el nombre, cambiemos el de Valle de los Caidos y, en su lugar, bautícesele con otro que satisfaga a todos. Pero no cambiemos la historia. Interpretémosla con rigor pero sin fanatismos. Al paso que marca el escuadrón negro de los nostálgicos de la crispación permanente, en poco tiempo reclamaremos al Papa que venda a los magnates del petróleo la basílica de San Pedro del Vaticano y con los dólares recaudados se mitigue el hambre en el mundo. De esta forma, los mercenarios fascistas satisfarán otro de sus chacras vitalicios: eliminar a la Iglesia católica de la faz de la tierra.

 

No tienen remedio. No lo hay para quienes precipitan al pueblo entre los acantilados de su ignorancia. Sólo reconociendo las culpas, surtirá efecto el remedio. A esta banda de andrajosos de corazón, las razones tienen el color del dinero. Fuera del vil metal, Franco.

 

Un saludo.

LA JUNTACHULA

 

 A base de pan. Cuenta el chiste que Romualdo consiguió comerse, él solito, el buey a base de pan. La Juntachula es como el Romualdo del chascarrillo. Atiende las peticiones de los jueces cuando agota los plazos y pende la espada de la justicia. Así por siempre y ojalá que no para siempre.

 

Hace falta más de uno y de dos mandamientos judiciales para que los chulijuntas entreguen los expedientes exigidos. El juez puede esperar meses a que la juntasecta le salga de allí remitir la documental pretendida. Si quien lo solicita es un particular, apagamos y nos vamos. Misión imposible ocho. Las multas de 600 euros las paga el contribuyente pero no el funcionario a dedo de turno que se limita a obedecer las órdenes del superior que lo nombró, como si de esta manera hiciera decaer su responsabilidad. Por eso, estirado el elástico del tiempo y antes de que se deduzca testimonio a la Fiscalía en pos de posibles derivaciones penales, los junteros chuleones terminan por entregar, tarde y casi siempre mutilado, el expediente administrativo. Son los “mascas” de la mili particular del Psoe. Los más caras.

 

Entre la maraña de barbaridades perpetradas por esta Chulajunta, destaca, por mérito propio, la consejera de Presidencia, la simpar señora Mar Moreno. Esta mujer es que se pone a la cabeza en cuanto a engreímiento se refiere. Menos mal que es licenciada en Derecho, que si su doctorado se restringiese a los estudios de servilismo teledirigido como el de su compañero Mario Jiménez, no calculo a dónde podrían llegar sus invectivas. La susodicha politiquilla considera normal el follón de demandas contenciosas a consecuencia de la política de blanqueo de trabajo llevada a cabo en el sector público con el fin de beneficiar a unos cuantos miles de amigos y familiares a los que se convertirán en esbirros paniaguados por los siglos de los siglos. Chulapa que es ella. Y recurrirá cuantas sentencias se le pongan por delante hasta agotar los recursos. Juececitos/as a la más caleidoscópica representante del far niente institucional. Vamos, vamos.

 

Qué nivel de bravata y de jactancia ha alcanzado la Chulajunta que pasa de la imputación del director general de empleo y de la petición de una fianza millonaria a su suegra por la ñoñería de las prejubilaciones fraudulentas. Envidia cochina. A ver por qué la suegra no va a tener derecho a prejubilarse con la ayuda de su yerno. Después se quejan de las malas relaciones familiares con las suegras. Hombre, que la mamá política del político director general de la leche ha cobrado lo que corresponde a toquisque por trabajar en la galletera. Bueno, sí, pero es que la inteligente dama nunca trabajó en esa empresa. Bueno, y qué. Como si fuera exfutbolista. Pa chulanga, la griñajunta y pa puteado el administrado.

 

Y en cuanto a las elecciones, allá por marzo ventoso. Antes se afilan alfacas y se ocultan pruebas. Después será el crujir de dientes. De los chulos, ni rastro. La única herencia será el campo de minas y el entorno de ruina. Anden ellos calientes y que se joda la gente. Versión libérrima de la expresión de Góngora. “Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías, mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno; y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente”.

 

Un saludo.

ODIAIUR

 

 Hay nombrecitos que duelen y que hieren. Uno de ellos, Amaiur. El que la coalición independentista vasca apadrinada por ETA porte los fonemas “ama” ya escuece. Otra cosa es lo de “odia”. Odiaiur sería más propio a este grupo proetarra o filoetarra que, merced al Psoe y al Tribunal Constitucional, puede llevarse el dinero del Estado del que pretende separarse por las buenas o por las malas. Odiaiur, sí. Cosa distinta es el Amaiur, Maya del Baztan, vivo ejemplo de la heroicidad de un pueblo que se resiste a ser anexionado aunque, al final, sucumbe. Aquellos navarros sí amaban. Los coaligados de Amaiur odian.

 

La democracia es tan imperfecta pero a la vez tan hermosa que admite en su seno a grupos políticos que persiguen demolerla. La Constitución es tan libre que no pone trabas a las formaciones que alientan su eliminación. Odiaiur ha dispuesto de muchos votos en el País Vasco, tantos como para obtener seis escaños en el Congreso. Hay que rendirse a la evidencia. Lo que uno no debe hacer es conformarse con la injusticia ni con la ilegalidad que suele ser antesala de la primera. España sabe que tiene al enemigo en casa y el respeto a las normas la impele a obrar rectamente. Esa rectitud no debe derivar en atajo para que exista un grupo parlamentario si no alcanza el porcentaje que el reglamento establece. Al pan, pan y a ETA, disolución y entrega de armas.

 

La lucha soterrada de algunos partidos vascos por la independencia del territorio ha asomado su cabeza de serpiente mortífera y lo que era una aspiración se ha convertido en una exigencia. El PNV ha sabido imprimir a sus acciones el acierto político de ir desgarrando las bases institucionales del Estado hasta debilitarlo lo bastante como para hacer rutinario lo que es un consumado acto de fuerza. Urkullu ha pedido a Rajoy que no discrimine a Odiaiur en lo que se refiere a la tanda de conversaciones que el nuevo presidente del Gobierno va a emprender con las fuerzas políticas democráticas. Democráticas, sí. Antidemocráticas, no. El dirigente peneuvista se ha marcado tres objetivos que se resumen en uno. El primero, separar al País Vasco a la vez que responder a la crisis que él ha contribuido a agravar; el segundo, independizar a Euskadi al tiempo que llama a la paz de los cementerios llenos de víctimas del terrorismo; el tercero, patalear las posaderas de España al ritmo del nuevo status político que reivindica. Una joya el hombre. Y si no hay magdalenas, pues se pide magdalenas.

 

Odiaiur se regocija de satisfacción. Si Rajoy no cede a lo del grupo en la cámara baja, ya vendrán los salvadores de Otegi a prestarle un diputado y lo que haga falta porque dos que se acuestan en el mismo colchón es que ya eran de la misma condición. Pero apuesten a que la basca vasquista conseguirá la basca española. Dicho en términos menos crípticos: la pandilla de Euskadi logrará que los españoles sufran un estado tal de ansiedad que terminemos vomitando. De ahí lo de Odiaur.

 

Un saludo.

LA DERECHA NO SOCIAL

 

 Por sus obras los conoceréis. Por sus ideas los identificaremos. La demagogia supone la degeneración de la democracia. Un programa político que persigue el halago o la concesión para alcanzar el poder o mantenerse en el mismo se sitúa en el polo contrario a la verdadera intención fáctica. Que una cosa es predicar y bien distinta el dar trigo.

 

Haber mamado la dictadura durante veinticuatro años de una vida sexagenaria marca a fuego. Al menos con Franco sabíamos a qué atenernos. Corríamos ante los grises y conspirábamos en las catacumbas no secretas. Escuchábamos Radio París y soñábamos con la desaparición del régimen a partir de la muerte de su caudillo. Caudillo que no era demagogo porque la implantación social no era sometida a estudio ni a discrepancia abierta.

 

Con la democracia, -felices quienes podemos disfrutarla pese a sus agujeros negros-, advienen los caudillos demagogos. Ejercen el poder de forma imprudente, léase la segunda legislatura de Aznar; de forma caprichosa, mírese hacia el zangolitinismo de ZP; e incluso temeraria, baste recordar el terrorismo de estado perpetrado por el felipismo. Una vez alcanzada la aprobación pasional de las masas, emprenden su ansiada meta de ejercicio de una voluntad despótica y absoluta. No se trata de derechas ni de izquierdas. Hablamos de partidos, de formaciones políticas. Y si no, les cito dos ejemplos candentes.

 

En Cataluña, la derecha independentista encarnada por CiU ha comenzado a gobernar a mandoble libre contra los derechos sociales. Artur Mas mantiene sus embajadas y sus televisiones con millonarios costes sin perturbarles el cerrar centros de salud ni el apretar el cinturón a las escuelas públicas. Su conseller de Salud quiere reformar el sistema sanitario de España. La Seguridad Social deja paso a una póliza básica de obligado seguro en virtud de un determinado nivel de renta. Como la sociedad ha vivido mejor de lo que le correspondía, ahora, afirma el politicastro de derecha antisocial, toca vivir peor aunque no por ello se viva mal. Tócate las narices. La intemerata. De aquí a los pensionistas de lujo frente a los jubilados de aluvión.

 

En el resto del estado español, la izquierda menos social que ha conocido la historia de nuestra democracia ha congelado las pensiones. Un recorte singular y único al que IU no opuso la resistencia que se requería y al que Comisiones Obreras ni UGT respondieron con una estudiada pasividad cómplice. Esos pensionistas han perdido un tres por ciento de poder adquisitivo, que corresponde a la inflación existente. Los pactos de Toledo se han ido al garete y al garito.

 

Las declaraciones programáticas de Rajoy son contundentes: no se recortará en sanidad, en educación ni en servicios sociales. De otra parte, se instará a la patronal y a los sindicatos a llegar a un acuerdo sobre la imprescindible reforma laboral. Se vigilará estrechamente la comisión de delitos de fraude fiscal y se luchará con denuedo contra la corrupción institucionalizada que ha prendido en los faldones del partido psoecialista. La creación de empleo se convierte en la prioridad número uno del nuevo Gobierno.

 

Si el PP hace lo que ha prometido, el Ejecutivo de derechas realizará una encomiable política social. De vendernos una burra medio muerta, habrá incurrido en el pecado mortal de la demagogia más infame. En cuyo caso, habrá que obligarle a rendir cuentas. Sin esperar cuatro años. La presión del pueblo, cuando es cívica y legal, consigue milagros. Nuevas elecciones democráticas y a esperar que alguien nos saque del atolladero.

 

En cualquier caso, el empeño es bien difícil. Por culpa de la izquierda no social que ha liderado ZP.

 

Un saludo.

COINCIDIR CON EL PASADO

 

Alfonso Guerra siempre fue uno de mis personajes favoritos. No querido, pero favorito. El que fuera vicetodo del presitodo González ha conseguido una meta difícilmente alcanzable: lleva más de tres décadas tocando las narices a cualquiera que conserve un poco de memoria. Se trata de una de las figuras políticas más desvergonzadas que haya generado nuestra amada democracia.

 

El hombre se acerca a todo cuanto huele a poder. El incendiador de las masas no ha perdido su dilección por la piromanía ni su gusto por la gracieta ofensora. Es un chiquito de la calzada que destila pus en vez de encontrar sonrisas. Antifranquista militante, el sevillano del Psoe no ha superado el revés de las imputaciones a su hermano Juan, el caudillo de los "cafelitos" de Capitanía General. Una cosa la tendenciosidad de este señor. El viajero impaciente de los aviones Falcon que pagamos todos, no ha perdido la acritud láctea en su verbo trasnochado. A falta de actividades constructivas para el país, como erradicar la corrupción o disminuir los rigores del paro o instar la honradez de Pepe Blanco, el hombre, ese hombre, se empecina ahora en matar a Franco.

 

Qué importa que el dictador muriera. Lo que interesa al diputado por Sevilla es matarlo todos los días a fin de justificar su presencia en el Parlamento. Nada preocupa al mecenas de la nada la insoportable deuda económica levantada por su amigo Zapatero, el bambi. En su horizonte de miopía racional, sólo se divisa la crispación y el libro de chistes viejos. Rajoy tiene la obligación, dice, de desenterrar a Franco e inhumarlo en lugar distinto al Valle de los Caídos. De no hacerlo, -y Felipe no lo hizo-, coincidirá, subraya el desvergonzado parlanchín, coincidirá sentimentalmente con el pasado.

 

El señor Jaúregui, aquel que fue obsequiado con un trozo de cal viva con motivo del enterramiento de los supuestos etarras Lasa y Zabala, se ha apresurado a defender que el Valle de los Caídos es una necesidad para España. Mucho más que la crisis, el paro, la deuda y la corrupción juntos. Dónde va a parar. Una vez se saque a Franco de aquel lugar, España recuperará los parámetros de prosperidad económica y de estabilidad política que tuvo durante la II República. Lo de Jáuregui es de circo en contraposición a lo de Guerra, más propio de Sálvame o de La Noria. Hasta que no se taslade al dictador de aquel lugar emblemático, no habrá reconciliación ni justicia en España, asegura el insigne vicenada. El sectarismo del ministro es mejorable, no crean. Este señor forma parte de esa hégira del socialismo hacia el psoecialismo fascisto-estalinista, pues tanto le apura la derecha como se sonroja con la izquierda.

 

Si coincidir es guerra y no consuelo, Alfonso, a qué desenterrar los muertos que lo fueron por la locura de todos. A qué, Alfonso. Por qué excavar túmulos que se cerraron y han de sellarse para siempre. El guerracivilismo prende en almas vacías de justicia y en cuerpos henchidos de venganza. Decía el genial Jorge Luis Borges que él no hablaba de venganzas ni perdones, que el olvido es la única venganza y el único perdón. La democracia nos enseña que el ciudadano toma nota de las maldades cuando le convocan a elecciones y que ajusticia a los malos con su papeleta de voto. La derrota del veintene anuncia la previsible debacle en los comicios andaluces de marzo. Acaso la pérdida de la credibilidad sea lo que lleve al encuentro de los desesperados.

 

Busca concordia, Alfonso. Reconcíliate, Alfonso, aunque sea contigo mismo. Nos harás un favor a todos. Pide perdón. A Dios, si crees. A los que te culpan de haberles impelido a votar al PP, sin duda. Pide perdón, Alfonso. No coincidas más con el pasado si no es para mostrarnos un futuro en paz.

 

Un saludo.

LA TARJETA

 

 Visa o Master Card. Lo importante es la tarjeta. Tarjeta institucional al servicio privado. Tarjeta valverdeña de la que disponía el edil para irse a lupanares y puticlubs. Tarjeta de presentación que compra voluntades con dinero ajeno. Tarjeta de crédito entregada temerariamente a gente no de fiar. Tarjeta de embarque en avión de lujo y de vicio. Tarjeta de identidad que desvela la porquería interior del personaje. Tarjeta que exhibe el inmoral que preña su propio vientre a costa de la flaccidez de la teta del pueblo. Valverde de mi Valverde. Valverde de Miguel Ángel López. Valverde.

 

José Blanco no necesitaba tirar de cartera. La tarjeta se ofrecía en su apéndice nasal como hombre quevediano a su nariz pegado. Blanco utilizaba al banco de España con el banderín de Fomento. El segundo de Zapatero administraba su presente con la tarjeta volantinera de su oscuro porvenir. Aquí y allá labraba conciertos y servicios entre la peña que, a cambio de favores, depositaba “bin ladens” en los bolsillos sin agujeros de sus pantalones de ministro. La invitación de Blanco se sirve en tarjetas impresas de puños y rosas. Puños que golpean y extorsionan y rosas que acarician babosas. Tarjeta de visita que anuncia diezmos y tarjeta postal que reclama aguinaldos. Tarjeta roja de Blanco a su lucense ambición de visir de sultanes despreciables.

 

Tarjeta de Rubalcaba. La araña negra preside la dorada cartulina primorosamente cortada. Es la carta del ogro con ojo de cíclope que, borracho de grandezas, no alcanza a ver la pequeñez de su figura. Bastón perdido del ciego que creyó contemplar ferias en escenarios de fuegos fatuos. Bono amarillento de un hombre que desafió a la naturaleza de las cosas y no soportó, sin embargo, la furia de los elementos humanos. La tarjeta de Alfreddo no se entregó en la meta. Yace, arrugada y húmeda, en el fondo de las aguas que rezuman las alcantarillas del Gal y del Faisán.

 

Bono cogió su fusil. El fusil de Bono dispara balas dialécticas. El jefe del hipódromo prefiere que le maten antes de matar. Sublime INRI el de un hombre que ama a Jesús con la intensidad del Iscariote. La tarjeta de Bono es el paño de la verónica impregnado del rostro de la hipocresía imperial. El Viva España del que todavía se pavonea por el Congreso es un grito desesperado a la ruptura territorial de la España que contribuyó a destripar. Bono besa solícito la mano de Chacón con el uniforme maoísta de su partido y muerde su cuello una vez atraviesa con sus ojos anodinos la espalda de la catalana. Tarjeta de traición prendida a su acento, arrastrado, de sofista con sede en plaza de indignados.

 

La tarjeta de Zapatero es blanca. Inmaculada e impoluta. Celosamente guardada entre las hojas de un libro que nunca abrió. Las pastas sufren el golpear del tiempo. Las hojas amarillean. Pero la tarjeta permanece a salvo. Es el triunfo del sobrevivir en tiempos del cólera y en épocas de iras. Escondida entre millones de láminas de celulosa maloliente, la tarjeta de Zapatero resiste. Devuelve el legajo y se apodera de su tarjeta. Limpia. No ha trapaleado como Blanco ni puteado como el de Huelva ni arañado como el felipista ni traicionado como el manchego. Eso sí. En el anverso de la tarjeta se puede leer, a la luz de la lámpara, que su portador es el ejemplo vivo de lo que no puede ser un hombre. Picudo rojo. En el anverso está escrito: Zapatero, el picudo rojo.

 

La tarjeta es la señal de la muerte. Lo expresaba magistralmente Pablo Neruda: “Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no se atreve a cambiar el color de su vestimenta o bien no conversa con quien no conoce”.

 

Un saludo.

MÁQUINA LAVACEREBROS

 

Hay quienes desmienten, interesadamente, a Goebbels. Rechazan la idea de que una mentira mil veces repetida pueda ser verdad. Los que se manifiestan de esta forma, desconocen los efectos de la persistencia, los frutos de la reiteración y los resultados de la tortura. Nunca vivieron la experiencia del lavado de cerebros en la máquina apropiada. Existen, por desgracia, auténticos especialistas en esta materia. No se publicitan como tales sino que enmascaran su infame función bajo el rótulo institucional de las televisiones, de las propagandas comerciales, de las productoras de series, de los psicólogos y psiquiatras al servicio del poder, de las películas subvencionadas y, lo que es peor, de la respetable imagen de los centros culturales y educativos públicos.

 

El culto al líder es la consagración de los estados totalitarios, tanto de izquierdas como de derechas. Nadie se opone a esta realidad salvo fanáticos que no ven más allá de sus ideologías funestas. Cuando Hitler o Lenin diseñaban modelos psicológicos de manipulación de las masas, se basaban en armonizar los intereses de la personalidad del dictador con las necesidades e inquietudes de una amplia capa de individuos integrados en una clase social. Así, la convicción de la fortaleza de una raza, o la frustración generalizada por una derrota injusta, o el deseo de venganza ante una crisis económica devastadora. La acuñación del logotipo ZP respondió a la idea de crear un falso héroe que alejara tentaciones bélicas y aproximara al común su intención benefactora de amparar a los más necesitados. El supermán ZP. La campaña mediática de la “ceja” supuso la consolidación de este movimiento. Se trataba de reformar o de deformar las percepciones del pueblo en torno a determinados temas. A fe que tuvieron éxito los creadores de este embaucamiento masivo.

 

En la primera mitad del siglo XX, -y en nuestros días está cobrando un desarrollo que asusta-, aparecieron la teoría de la Gestalt y, posteriormente, la terapia de este mismo nombre. Se parte de que los sujetos perciben la realidad actual como un todo que tiene más valor que la suma de sus partes. En un partido político, la formación se marca unos objetivos que, a la postre, determinan la pervivencia de esa institución. Si la meta es el poder y su esfera de influencia, todo se encaminará a conseguirlo y, después, a conservarlo. La percepción de la realidad discurrirá por fijar la idea de que ese poder genera bienestar a la mayoría y que desaparecería justo en el momento en que ese poder se perdiera. Se desprecia la verdad de la afirmación pero se inocula tanto miedo que no caben más fundamentos que la supervivencia y, por consiguiente, la alienación. Se percibe lo que interesa al poder instituido.

 

Asusta pensar cómo una filosofía como la gestáltica, de contenido admirable en muchos aspectos, pueda ser reconducida para convertirse en un robot conductista capaz de modificar los hábitos y las actitudes de las personas. El susto devendría terror si este instrumento se trasladara a los centros de enseñanza. La manipulación alcanzaría niveles de cirugía encefálica. Se cambia por completo el comportamiento de la gente. Se le aconseja no reprimirse y que imponga sus deseos por encima de todo y de todos. Hasta el fanatismo egocéntrico. Qué ocurre si tienes pareja y la voluntad de uno de ellos no coincide con la del otro. Que no hay nada que hacer. En este momento, el más fuerte halla la excusa perfecta para desprenderse y aniquilar al más débil. La ley de la selva sustituye a la fuerza de la ley. O el débil se somete o que sepa lo que le sobreviene. Al tiempo que ese débil desarrollará la brutalidad más insultante con los que se coloquen debajo de su mando.

 

La máquina lavacerebros hace horas extraordinarias en la Junta de Andalucía. La derrota en las elecciones municipales y el duro varapalo en los comicios generales ha intensificado el trabajo de deformación. Disponen de pocos meses para adquirir nueva maquinaria. Especialistas tienen de sobra. Los dueños del antro no caben en sus refugios.

 

Un saludo.

PAPEL NO HIGIÉNICO

 

 La noticia salta cuando los medios se hacen eco. Sin embargo, los hechos que dan soporte a la noticia son muy anteriores a la misma. Recientemente, varios periódicos informaban acerca de la posible exigencia de responsabilidades penales a los funcionarios de la Junta que, después de nueve meses y de reiteradas peticiones del juzgado, se resistían a cumplir el mandato judicial. La realidad es mucho más dura y desesperante. Esta resistencia pasiva a entregar expedientes administrativos forma parte de la estrategia dilatoria de la Junta de Andalucía. La novedad encuentra su sede en la difusión. Los profesionales que se baten el cobre frente a la Administración conocen claramente las estratagemas de sus directivos. Como una mafia. Como una ola gigante.

 

La especie humana, como diría Huxley, es un rincón del universo que necesita ser mejorado. Vivimos tiempos de inseguridad. Nada que rascar cuando el miedo se hace invencible. Ahora resulta que la directora del colegio de La Palma del Condado dice que fue un error pedir a los alumnos y a sus padres dinero para fotocopias y papel higiénico para lo que se usa el referido material. Un error materializado por escrito. Botón del pánico. A la directora le ha sobrevenido un ataque de ansiedad que, en el delirio de la desazón, le ha impelido a asegurar que “la Consejería ha hecho efectivo los pagos correspondientes en la cuantía prevista y en las fechas establecidas para ello”.

 

Ya lo dijo el Papa Juan XXIII, que el miedo es la coartada del lobo. El lobo es el Delegado de Educación -alcalde perdedor de las elecciones municipales de Zalamea la Real- colocado en el cargo para recompensar los servicios al partido psoecialista. El señor Zarza, que así se llama el insigne directivo, desmiente a la profesora y reconoce que todavía no se ha ingresado la cantidad que debióse poner a disposición en septiembre para gastos de funcionamiento pero que su “abono se realizará en los próximos días” y dentro del plazo previsto.

 

El Delegado de Educación miente más que habla. El problema de falta de fondos no acucia a este centro de infantil y primaria de la localidad condal. Prácticamente todos los centros de enseñanza de la provincia de Huelva padecen el mismo mal. Por adeudarse, hasta cantidades importantes del pasado curso. Luego vienen el ínclito Griñán o su vocero portacoz Mario Jiménez a vendernos el enésimo embuste de que los del Psoe nunca realizarán recortes en materia de educación. Anda y que os zarzan, digo que os zurzan. Quien no os conozca que os compre.

 

La Delegación de Educación de Huelva ha puesto el listón muy alto en cuestiones de ilegalidad, de nombramientos a dedo, de incoación de expedientes, de presión a profesores y de manipulación de calificaciones docentes. Muy alto. Como los peores tiranos, actúan de manera despiadada contra los profesionales decentes que se atreven a hacer cosas distintas y distantes del quehacer ejecutivo de la casa. Las rebeldías están proscritas. Las discrepancias, en silencio. Y chitón que están más guapos y guapas. Lo de La Palma no es una anécdota. Tiene categoría de género de vampiros.

 

Zarza debiera irse a su casa con la lengua entre los dientes. El Inspector Jefe debiera presentar la dimisión hoy en vez de mañana. El Inspector de zona, directamente destituido. La Directora del Centro debiera pedir perdón por ocupar un puesto de esta responsabilidad si carece de agallas para ostentarlo. El consejero De la Chica, que se libre de los precitados y se espere hasta las elecciones autonómicas de marzo. Total, el que venga no lo hará peor.

 

El de la Delegación de Educación de Huelva es un papel antiséptico, apestoso, sucio, generador de enfermedades. En definitiva, un papel no higiénico. Atenta contra la salud física, psíquica y moral.

 

Un saludo.

EL ARTE DE LA LEÓN ORTEGA

 

 Es la escuela de arte de Huelva. Con mucho arte. Que no es cualquier cosa la calidad de enseñanza que en ese centro se imparte. La León Ortega es el referente, la vanguardia. A pesar de los obstáculos de infraestructura, el ideal es, de tan alto, inimitable. La plantilla de trabajadores, docentes o no, lleva a cabo filigranas imposibles con los escasos recursos de que disponen. Ahí están, como la Puerta de Alcalá, viendo pasar el tiempo. Enormes, clásicos y modernos, ataláyicos, los profesores y los alumnos. Se sobreponen a las inclemencias de la Administración Educativa y a los rigores atmosféricos con la voluntad de su constante superación.

 

La escuela con arte de Huelva no tiene quien le eche una mano. Muros antiguos que necesitan ser remozados con urgencia. Humedades de décadas que calan los huesos de sus habitantes. Techos de cristal que no soportan ya los embates de chaparrones atlánticos. La escuela navega a velocidad de crucero en el mar encrespado de sus carencias materiales. Rara avis en el océano de la vulgaridad y del adocenamiento.

 

La Junta de Andalucía, que dice que no recorta pero afeita, promete y no cumple, jura y comete perjurio, garantiza remedios y condena a problemas. La Junta carece de arte e ignora la ciencia en la misma medida que desprecia la educación. Se ceba en los que son, además de mejores, distintos. Si hay que creer en milagros, lo de la León Ortega lo es.

 

Pedro Jiménez, el líder de IU en Huelva se ha plantado y anuncia movida. No hace falta la movilización. Pedro impulsa el proceso de reconstrucción material. Ampara y apoya las reivindicaciones justísimas de profesores y alumnos. La León Ortega tiene categoría sobrada para la implantación de grados. Sin embargo, es requisito previo el remozamiento, primero, y la ampliación, después, de sus instalaciones. La Delegación de Huelva, hoy por Zarza, ayer por Cascales, mira hacia Antequera por ver de dónde sale el sol. Si no les importa la educación en general, la artística es que les revienta. En sede de zocatos y topirondos, el arte y la cultura son disciplinas impensables.

 

Mientras tanto, Griñán autoriza a una empresa privada de Sevilla a impartir los grados que niega a las escuelas públicas de arte. Hay que ser demagogos. De qué extrañarse, sin embargo, si los capitostes de la ruina de Andalucía tienen la lengua sucia de tanto mentir. Los pobres estudian en la pública que los hijos del rico Chaves se instruyen en la privada. Se beneficia a la patronal del sector y se cachondean de los esforzados profesionales de la pública. La concesión del grado de diseño a una institución empresarial es el acabóse de la maldad.

 

Este articulista, que ha tenido la satisfacción de conocer bien esa Escuela de Arte de Huelva, subraya la importancia de la misma en el anodino panorama de la cultura onubense. Los psoecialistas tienen la oportunidad de hacer algo en pro de Huelva y de la enseñanza. Antes de que los votantes los apeen de la torre de oro que se han erigido para su deleite personal. Dedicar los recursos materiales y humanos imprescindibles para hacer realidad una aspiración eterna de la provincia: incorporar los grados a las ofertas de estudio de la León Ortega.

 

Confío en que la moción presentada por Pedro Jiménez sea secundada por Pedro Rodríguez. Ya sé que a Petronila le importa un bledo la cuestión. Y al Psoe nada le voy solicitar en este sentido. Si en treinta años de dominio absoluto en esta Autonomía ha hecho oidos sordos ante este clamor, qué sino abundar en sus embustes cabe esperar. Pues eso. Que hay que colocar a la Escuela de Arte de Huelva en la categoría que le corresponde.

 

Un saludo.

LA GUASA DE GIAHSA VA A MAS (sin tilde)

 

 Hay políticos corruptos con cierto nivel de relaciones y corruptos políticos de cuyas relaciones más vale huir. No lo digo ya por la noticia que recoge El Mundo en su edición de ayer, viernes, 25 de noviembre. Parece ser que el que fuera alcalde, psoecialista, de la industriosa Valverde del Camino destripó más de seiscientas mil pesetas en un burdel de Sevilla cuando era primer edil del consistorio. Pero no lo digo, insisto, por eso. El hecho retrata al personajillo y al sujeto. Lo que me disgusta hasta la repugnancia es la facilidad del individuo en tirar de la pistola visa platinum y machacarse la pólvora pública en polvorientos lugares. El psoecialista más recuerda un forajido del viejo oeste que un representante democrático de los ciudadanos del lugar.

 

De este parecer debieron beber miles de votantes que, en las elecciones municipales de mayo, decidieron darle una patada en sus partes y apartarlo de la indecente gestión que había realizado en ese pueblo. La millonaria deuda del Ayuntamiento sólo puede explicarse si el desvergonzado gobernante actuaba como denuncia el periódico o como han revelado diversos medios a lo largo de los últimos años. Así, Loles López, la nueva alcaldesa del partido popular anda como anda la pobre. Su predecesor ha dejado la hacienda local tan vacía que si en ella cae un ratón, se desnuca. Al igual que los trabajadores del pueblo que se dieron cuenta demasiado tarde de la bestialidad de actuación del regidor del Psoe.

 

El imperio no paga a traidores pero recompensa largamente a sus fuentes financieras. Que fue descabalgado de la institución municipal, se le nombra de inmediato delegado provincial de obras públicas. Y tan públicas. Notorias. Acaso por asociación de apellidos y del tiro porque me toca, de uno del partido me voy a otro de la banda. En este caso, me refiero al secretario de política municipal del Psoe y, al tiempo, alcalde de San Bartolomé. Antes de las elecciones del veintene, las primeras generales en que el Pp ha dado “pal pelo” a la caterva de ineptos que dirige Rubalcaba, los dos conmilitones se reunieron para hablar de proyectos. De realidades, no. De planes. De qué van. Antes que después o después que antes, la gente los enfila y los cuadra para la posterior patada. La única realidad de estos señoritos es el poder y el vivir de lujo.

 

Con este fin se trenza la tela de araña del golferío psoecialista. Elemento importante en esa trama es MAS y, por supuesto, Giahsa. En la empresa disponen de centuriones y de argentum para levantar nuevos trampolines de influencias y de futuros votos. Cuando algún alcalde pepero insinúa intenciones de abandonar la entidad del agua, los vaqueros de Mario Jiménez se descomponen. La declarada voluntad de la nueva alcaldesa de Valverde de retirarse de la guasa de Giahsa ha hecho saltar la alarma. A ver cómo -se dicen- mantenemos los presupuestos y pagamos a nuestros familiares, digo trabajadores. Amenazas se disparan. Ya ocurrió en Bollullos cuando la coalición de IU y PP sentó en el banquillo al alcalde psoecialista. Por las buenas o por las malas, de MAS no sale nadie. Grilletes. Mordazas.

 

La estrategia del Psoe respecto al agua forma parte del imaginario vecinal. Al enemigo, ya se sabe, ni agua. Algunas gotas en las comisuras de los labios para que se relaman y recuerden quién maneja la barca. El reparto se adjudica en exclusiva al negrero. Poner al frente de Giahsa y de MAS a un individuo de esta calaña descubre al que lo nombra y al que lo consiente. Al famoso Dioni no se le puede dar de nuevo la oportunidad de quedarse con el furgón blindado. Mientras Giahsa esté en manos del Psoe, me apunto al agua embotellada. No crean que sale más cara. Al menos no contribuyo al desarrollo de lupanares ni al cultivo de tarjetas visa paltinum.

 

Un saludo.

PLAN MIENTA


Ya, ya, ya sé que el nombrecito es Memta. Pero fue un lapsus linguae de la BandaJunta de Griñán. Como lo suyo es mentir, en vez de Mienta Vd., Memta ella. Plan de Medidas Extraordinarias para la Mejora de la Empleabilidad de las Personas Demandantes de Empleo. Empleo. El predio de los reptiles sin fondo y del fondo con reptiles. Desde Viera a Recio pasando por Antonio Fernández, el bodeguero nato, hasta desembocar en los juzgados de Sevilla. Memta, mienta. El fondo lo puede todo.

Ahora resulta que, como han sido pillados con la chuleta de buey y con los cinturones de lagarto, se desprenden de la pieza robada con el mismo estilo que el camello tira la coca cuando se le acercan los maderos. Nada, que cierran el chiringuito mentiroso y lo borran de los anales de la historia. Más difícil les resultará eliminarlo de las hemerotecas. Después de FAFFE, MEMTA. Corrupción en una, vicio en la otra. Si son como esos golfillos, y golfillas, hijos de papás que mangan en el cortinglés e imploran a los seguratas diciendo que malviven en la carretera de su eminencia. Si no tienen más cara porque no entrenan lo suficiente. Ellos se creen que desvencijando desde dentro las instituciones, ya lo tienen todo hecho. Y no. Están muy equivocados. La técnica es esencial junto al esfuerzo.

Don Antonio Fernández, el prejubilado de nacimiento, se erigió en artífice del MEMTA. Lo que les refería líneas arriba: demasiadas facilidades para el latrocinio acaban como acaban. Esta gentuza es que no ha visto el golpe de Redford/Newman ni el caso Crown de McQueen/Brosnan. Un poco de distinción, unas gotas de arte, y poco más. Eso es todo. Ellos, por el contrario, a manos llenas. La impunidad es una sensación que se sabe cuándo comienza pero que desconoce la fecha de caducidad. Vosotros tranquis, compis, que el Psoe está por encima del Gobierno y del Estado. Del derecho y del izquierdo. De la ley y de la trampa. Tronquis, tranquis.

Recio, el consejero póstumo, se va a tragar los sapos del criadero de batracios de Viera y de Fernández. Lo primero, cerrar este pufo maloliente. Con más de un millón de parados en Andalucía, la Junta tenía un plan de trabajo y de formación. Sobre todo de formación. Se queda uno de bien. Se conceden licencias de enseñanza a los amigotes de turno y, hala, a deformar más desempleados a cambio de llevárselo calentito. Tanto va el cántaro a la fuente que, al final, incluso el propio Rafael Velasco -por mi padre, que no es pariente- se vio sorprendido en el encamamiento del MEMTA.

Inútil. Inútiles. Venden estufas en lugares de verano tropical. Nadie las compra pero a quién le importa. Ellos se llevan la comisión y la obrera, la general y la unión. Hasta marzo, procurarán dar una imagen distinta. No pueden padecer la debacle de ZP y de Rubalcaba. Por supuesto que de crear empleo, ni uno. Eso sí, maquillar la imagen, a grandes capas. Las colas del paro. Cada fotografía de gente esperando su turno para fichar en el INEM, una bofetada de rabia. O eliminan a los periodistas gráficos o desaparecen las colas. Mejor lo segundo. ¿Y cómo? Citándolos a todos en el interior de las oficinas de control. A la misma hora y dentro. Un cafetito a lo Juan Guerra, una firmita rápida, una palmadita trasera y, condiós, a la calle. Sonrientes. Amables. Uno a uno espaciados cada dos minutos.

Si es que no los entendemos. A los del MEMTA ni a los de FAFFE. Los que mienten más que hablan pero menos de lo que se llevan limpio son los Viera and company. El naufragio electoral del veintene los tiene perplejos. Hasta el punto que ya han iniciado el proceso de remojar sus barbas.

Un saludo.

EL BÚNKER


El fortín psoecialista de Andalucía es el último bastión de la banda. San Telmo exhibe su hermosa fachada barroca para ocultar tras ella el refugio de reptiles que buscan protegerse de los bombardeos de la justicia. Allí resiste el grupo del infame heredero de Chaves, combatiendo cualquier cambio. En su interior, los nostálgicos de la dictadura estalinista apuran los últimos cartuchos de su vida disipada al servicio de los intereses personales. El búnker.

El búnker de Griñán y compañía se desmorona. Se hunde. Su ley cemento de reordenación/desordenación del sector público andaluz ha sido atacada por los funcionarios y paralizada por los tribunales. Las fundaciones y empresas públicas tapaderas, creadas bajo la marcha nupcial del enchufismo, se retiran a los cuarteles de la nada. La Juntabanda ha pisoteado el Estado de Derecho, entienden los jueces. Lo que los magistrados no han considerado es que el despreciable hecho no es un caso aislado, sino que forma parte de un dictatorial modus vivendi. El búnker.

No es que los actos de la cueva de Aligriñán sea nulos de pleno derecho o que sean producto de una norma anulada. No. Constituyen, de inicio, un vicio de legalidad que vulnera los derechos fundamentales de igualdad. Ilegalidad y desigualdad que se manifiestan de manera indecente en la trama de prejubilaciones fraudulentas descubierta en expedientes de regulación de empleo (ERE) financiados con fondos autonómicos. A falta de fundamentos probatorios que demuestren la inocencia de Griñán, Mar Moreno acusa a la Juez Alaya de cometer errores de bulto en la instrucción. Lo de siempre. Cargarían contra su propio padre si éste osara desvelar la red de financiaciones irregulares que han ido tejiendo durante años. El búnker.

Las elecciones del pasado domingo han propinado tal revés al partido/secta matriz que la sucursal andaluza, la más importante del sistema, está poniendo todo el tinglado patas arriba. Papeles comprometedores, fuera. Por toneladas. Ordenadores de última generación, sin disco duro y sin rastro de actividades delicadas. A centenares. En caso de duda, se sustituye el intranet de lujo por un internet de juguete. Los investigadores no deben tener acceso a lo realizado. El tiempo juega contra ellos. La campaña de desapariciones masivas ocupará días y noches. Treinta años de poder omnímodo tienen la contrapartida de treinta días para llenar las valijas diplomáticas. A toda prisa. El búnker.

Las cosas andan bien jodidas, con perdón. En su desesperación, un asesor de la Consejería de Innovación -qué gracia- ha remitido desde su correo oficial y con el dominio “juntadeandalucía.es” un mensaje que alecciona sobre cómo actuar contra el PP. El esbirro le ha puesto incluso título: “Tenemos cien  horas para pararlos”. Es que están acollonados. Una vez más utilizan lo público en beneficio privado. Si es que no tienen vergüenza. El asesor de marras y grilletes introduce torpedos de terror psicológico en los votantes. EL PP, dice, recortará todo, desde sanidad a dependencia. Por eso, agrega, “hay que votar socialista porque somos los únicos que garantizamos el Estado del Bienestar”. El búnker.

A partir de ya, el asalto al búnker fascista de Griñán y los suyos debe ser una prioridad. Nadie piense que defenderán la Junta como si se tratare de El Álamo. Estos tipos son valientes con las metralletas de las instituciones en la mano. Cuando temen cercano el peligro que se cierne, se “desparraman” por las patas abajo. Los canallas son así y no de más carnes. Fuera el búnker.

Un saludo.

EL VALOR DE LOS HUMILDES

 

 La mayoría absoluta obtenida por el Pp en las recientes elecciones generales permite sacar diversas conclusiones. De todo tipo. Sin embargo, me quedo con una. La victoria rotunda de los populares se ha caracterizado por la normalidad del acto y del gesto. La humildad ha presidido las celebraciones de la noche del domingo. Ni euforias desmedidas ni actuaciones astracanadas. En la mañana del día siguiente, todo transcurría conforme se espera del discurrir democrático. Ni sonrisas teatrales ni saludos fuera de tono ni gritos desaforados de triunfo. Un buen primer paso que ahorra traspiés.

 

Es la humildad de los vencedores. Es el resultado de conocer los propios límites y, en virtud de lo que diluvia, obrar de acuerdo a ese conocimiento. No se trata, pues, ni de bajeza de nacimiento ni de sumisión a nadie o a nada. Dirigente alguno del PP de Huelva se ha significado en su brindis. Han dado una lección de modestia y de respeto. Han sabido interpretar de manera magistral la sinfonía de la recuperación moral y de la reconstrucción económica tras los bombardeos devastadores de la legión cóndor psoecialista.

 

Este articulista se hace eco de los comentarios de café y de las tertulias de cerveza a pie de calle. Los resultados de la votación no pueden entenderse en clave de varapalo judicial ni en términos de descalabro de la izquierda merced al avance de la derecha. La estrepitosa derrota de Barrero y de Mario Jiménez en Huelva ha de considerarse como una condena. El pueblo soberano ha dictado una sentencia inapelable y firme. En su argumentario verbal, la ciudadanía no ha castigado al Partido Socialista. En absoluto. Todos somos conscientes de que la pluralidad se teje con la seda de opiniones distintas e incluso discrepantes. Es la salsa de la democracia por más que la mayonesa provoque, a veces, ingresos urgentes por salmonelosis.

 

Los onubenses han emitido un voto general contra la corrupción de los ejecutivos/ejecutores del Psoe. Han dicho basta a decenios de impunidad y de tiranía. Han gritado libertad y han ovacionado la necesidad del cambio. No han querido conceder ni un minuto más a quienes han elevado el vicio de la golfería a la categoría de canallada.

 

Un poco de vergüenza política. Si a los prebostes de la mesa de camilla del chalet de El Conquero les quedara una pizca de seriedad y de respeto, la noche del veintene hubiesen dimitido de manera irrevocable. Javier Barrero y María José Rodríguez cederían su escaño a algún compañero de lista no afectado por las irregularidades de los mandamases. En cuanto a la señora Petronila Guerrero, qué le voy a pedir que rectifique. Yo me iría a mi casa. Tomar posesión como senadora ultraja a insignes parlamentarios de su partido que pusieron su alma en pos del interés público. Ella, a lo suyo. Lo suyo es su bienestar. Donde reina la soberbia, no caben razones.

 

Y qué pasa con Mario. Con Mario qué va a pasar. Mantenerlo en el podio sin cimientos de la secretaría general y en el altar laico de la portavocía del Parlamento andaluz es tanto como dar alas a los ángeles de Javier Arenas cara a los marceños comicios regionales. Cada uno se suicida como quiere y puede. Si los supervivientes del búnker de san Telmo lo dejan donde nunca debió sentarse, allá ellos. El Psoe es un partido, pero no una institución pública. De ahí que ni siquiera le solicite su abandono ni pida su destitución. Si el hombre es feliz ofendiendo a to quisque, pues nada que siga anudando la soga en el árbol de los ahorcados por los Eres, por los Matsas, por los Decretazos de desordenación, y así sucesivamente. Qué temerá Griñán para no querer ver lo que hemos visto millones de andaluces.

 

En el país de los humildes no entran los altaneros ni los jactanciosos ni los altivos ni los endiosados. La democracia es la fuerza del pueblo. Sencillo. Sincero. Campechano. Natural.

 

Un saludo.

NO SE TRATA DE LA EDAD

 

 Rubalcaba no es un mafioso. Sin embargo, me lo parece. Zapatero es un incompetente político. Me reafirmo. La campaña electoral del Psoe ha sido un desastre. Lo proclamo. En periodismo, una cosa es el qué y otra el quién o el quiénes. Está fuera de duda. Pues bien, cuando el quién se antepone al qué o, con más propiedad, si se otorga al qué un papel secundario y se entrega el protagonismo al quién, entonces se llega a la estupidez si no a la patología.

 

Verán. En los últimos cuatro años, el qué era la crisis. No había otro guión. Crisis. Al compás de la crisis, aparecieron las narraciones que acompañan al cortejo de la recesión. Uno de estos relatos, el más impresionante, era el referido a la corrupta clase gubernamental. En general, la mano derecha de las vaguadas económicas es la ausencia de canales de desagüe. La porquería se queda estancada y, al poco, comienza a oler mal. Lejos de recoger la basura, se olvida o se tapa. No obstante, los efluvios son mefíticos. Y todo el mundo sabe cuál es la causa y quiénes son los irresponsables. Todo el mundo menos los emperadores desnudos.

 

La vieja guardia del Psoe hizo acto de presencia en los mítines más populacheros. Invitados por el candidato psoecialista, Felipe y Guerra cantaron viejas y polvorientas baladas. Las letras de Felipe sonaban a fondos reservados y a terrorismo de estado. La música de Guerra rememoraba andanzas poco recomendables de este menda y de alguno de sus hermanos. La memoria histórica se volvió contra los que pensaban que estas fenecidas figuras del toreo de salón podrían insuflar vendavales de aliento a la desencantada sociedad que, otrora, votaba al partido. Se equivocó la paloma. Erraron los halcones. El mejor actor no hace película ni una cigüeña, verano.

 

El qué, insisto, el qué. Al tanatorio se va a rendir homenaje al muerto por medio de sus causahabientes. La boda es el motivo de encuentro de personas distintas en torno a los contrayentes. Las elecciones provocan la reunión de ciudadanos a fin de mostrar su satisfacción o su desencanto con la política del gobierno de turno. Las cosas discurren por ese sendero. Si alguien olvida el manejo del mando a distancia y no se pone las gafas de cerca para distinguir el sentido de los botones, perderá su tiempo y tensará sus nervios. Rubalcaba cabalgó con dos viejos rockeros acusados de corrupción. Veinte años después fue la novela apéndice de los tres mosqueteros de Dumas. La obra no obtuvo apenas reconocimiento. Resultaba penoso comprobar los estragos de la vejez en personajes que fueron paradigma de la fortaleza juvenil. No era la edad el problema. Los años eran la ausencia de solución.

 

El Psoe ha perdido las elecciones por culpa de su mala política. En vez de cambiar el rumbo y de ponerse a trabajar con energía, prefirieron el de perdidos al río. Inútiles subvenciones millonarias. Incremento de la fiscalidad. Aumento del latrocinio institucional. Carencia de la necesaria reforma laboral. Y más de cinco millones de parados. Pero bueno, qué cuadrilla de costaleros puede sostener un paso de tan gravosa carga mientras el hermano mayor se ríe y el capataz camina borracho. La vieja guardia, ávida de un minuto de gloria, acude presta. Qué va. Aparte de los chistes rancios de siempre, las fuerzas abandonaron sus cuerpos y sus mentes.

 

La cuestión era la procesión. Los directores de la banda no estaban para trotes distintos de su ingrávida batuta. No era la edad. Era el lastre. No es cosa de viejos. Es cosa de golfos. De golfos.

 

Un saludo.

BARBEROS Y NAVAJAS

 

 Que sí, que el PP ha ganado las elecciones. Otro día me referiré a ellas. Hoy, no. Hoy me acuerdo de lo que se ha sufrido para producir el cambio. Hoy me acuerdo de algunas personas que han padecido lo indecible para impartir justicia en Corruptilandia. Ante ellos me quito el sombrero.

 

Muchos habrán olvidado al juez Marino Barbero. Yo, no. En 1995, incapaz de reponerse a su enfermedad, agravada por los ataques recibidos desde el Ejecutivo de Felipe González y a causa del desamparo del Consejo General del Poder Judicial, el juez Barbero renunció a su magistratura en el Supremo. Sufrió en sus carnes una ignominiosa campaña de descrédito por parte del Psoe hasta llegar a su destrucción personal. La secta se revolvía, furiosa, contra el osado que descubría la maquinaria de financiación ilegal del partido. El señor Rodríguez Ibarra, uno de los máximos guardianes del escándalo de corrupción global en aquella España sojuzgada por el rodillo felipista, llegó a decir, el muy canalla, que el juez del caso Filesa quería "intervenir en política sin presentarse a las elecciones dictando sentencias, abriendo y cerrando sumarios al igual que hace ETA, que quiere participar en la vida política poniendo bombas". Blanco y en botella, leche. Beber esa leche de esta botella, veneno. Son así.

 

El caso Blanco vuelve a colocar a la banda en posiciones de ataque frontal y en tromba. No se limitan a defender la presunción de inocencia del vicesecretario general de la pandilla. Con eso no basta. Han llenado de minas las lenguas, ya de por sí mortíferas, de los portavoces más camorristas. La orden es poner en entredicho la imparcialidad de los jueces. Caiga quien caiga. Todo con tal de salvar los muebles podridos de la estancia del ministrín de autofomento.

 

En esta secuencia de degüellos al por mayor, la sucursal mafiosa andaluza ha saltado a la arena de los disparos. Dejan para los pistoleros de Madrid a la señora San José y seleccionan en Sevilla al grupo de operaciones que se cargue a la señora Alaya. Lejía a chorros. Ácido a discreción. Desfigurados los cadáveres, hay que enterrarlos o cremarlos. Ni un gramo de esperanza de hallarlos. Como con Marta del Castillo.

 

Alfonso Guerra ha colocado a la Juez de los EREs en el “blanco” de sus cuchillos. Parafrasea a Ibarra y no duda en soltar a la fiera corrupia de su indignidad y de su cobardía: “dicen que existe una relación especial entre la juez y algún partido”. De la relación institucional, el desvergonzado politicastro hermano de Juan Guerra ha bajado a la entente personal: “incluso hay una relación fuerte personal entre la juez y el actual alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, que eran compañeros y dicen que algún expediente en común tuvieron”. Lo que calla el parlanchín Guerra es que la juez Alaya está instruyendo una causa contra il suo fratello Gianni, el de los cafetitos y el de los caballitos famélicos. Así que, de camino que le lanza una puñalada siniestra entre los ojos, le muestra la faca que guarda, el iscariote, en la derecha.

 

Marino Barbero murió en 2001. Su corazón no pudo resistir mucho tiempo el recuerdo de tantas alimañas asesinas. Fue un héroe de nuestro tiempo. Como Javier Gómez de Liaño, que pensó que podía, él solito, frenar el rodillo infernal de los Polanco y de Prisa. Veremos qué dispensa el futuro inmediato a San José y a Alaya. Son mujeres legendarias a lo Agustina de Aragón. En la guerra de la independencia del poder judicial contra los invasores fascistonapoleónicos del general Griñán, estas damas son las Juana de Arco de la lucha contra el mal.

 

Barbero cayó víctima de su honradez. Gómez de Liaño sobrevive merced a su fuerza de voluntad. San José y Alaya, Alaya y San José están. Las navajas de miles de sicarios sobrevuelan sus gargantas. La cueva de Alí Babá ha sido puesta en peligro por estas dos gigantes de la judicatura. Los ladrones no se paran en barras. Para mantener su poder y disfrutar de sus tesoros, no es que maten. Es que rebanan cuellos. Con sus navajas barberas. Los indeseables.

 

Un saludo.

...ERGO SUMUS


Cogitamus. Del cogito ergo sum de Descartes a la paráfrasis obligada de este humilde articulista. El día de reflexión previo a las elecciones exige esta ampliación del "pienso" al "pensamos" y del "existo/soy" al existimos/somos". El racionalismo cartesiano pide a todos los votantes un plus de introspección. Permítanme al respecto el siguiente apotegma atribuido al genio de Jorge Luis Borges: “los peronistas no son ni buenos ni malos, son incorregibles”. La era Perón encuentra en los Kirchner más que una continuidad, un apéndice. Populismo furioso y caudillismo necesario. En Andalucía, durante tantos años ha gobernado una versión española del peronismo: el chavismo. Más que nunca, en vísperas de unos comicios que pueden cambiar el destino desastroso de este país, se impone el pensamiento sosegado, la ponderante cavilación.

Lo primero que ha de plantearse quien tenga el privilegio de ejercer su derecho de sufragio activo, es cómo está el país. Un repaso, aunque sea somero, a la situación económica, al estado de la cuestión política, a la posición moral de los valores éticos, al status de la sociedad en el marco constitucional. Como refería el anunciante de detergentes, si encuentra algo mejor, cómprenlo. Por el contrario, si están satisfechos con el jabón que vienen usando en la lavadora, sigan con él. Puede que la colada salga sucia, descolorida o hecha jirones. Si le satisface, no dude: deje las cosas como están. En cambio, si reclaman ropa limpia, con colores nuevos y entera, una de dos, o cambian el producto blanqueante o tiran la máquina de lavar.

En segundo lugar, medite sobre el presente de su vida propia y la de su familia. Si tiene trabajo o es pensionista. Si el fantasma del despido es un temor creciente. Si sus hijos estudian o disponen de empleo. Si la seguridad en las calles le permite salir de noche sin temor a la delincuencia. Si el fútbol o los programas de corazón les sirve de terapia contra la ansiedad del trance que padecemos. Si sobrevive con unas pensiones congeladas. Si es funcionario y no sabe cómo llegar a fin de mes. Si ha cerrado su empresa por culpa de que hacienda le cobra el IVA aunque los clientes no le abonen las facturas. Si mira a su alrededor y se cabrea por el insoportable número de enchufados. Si la justicia le resulta tardía y sesgada. Si ha solicitado acogerse a la ley de dependencia y la Administración no le ayuda. Si cree que el Gobierno se ha rendido a ETA. Y así.

En tercer lugar, actúe como si tuviera que resolver un simple problema escolar. Lea bien el enunciado. Le puede valer cualquiera de los temas que se suscitan en el párrafo anterior. Delimite qué es lo que le piden resolver. Despeje la incógnita. Realice las operaciones que procedan. Exprese el resultado.

En cuarto lugar, pregúntese si los políticos que han regido el país en los últimos siete años han sido honrados, competentes, eficaces, comprometidos, solidarios. Que, a su juicio, lo son, no lo dude: vóteles. En sentido contrario, si les culpa de la gravedad de la crisis que aprisiona al pueblo español, les animo a dar su confianza a quienes considere que están capacitados para sacar a los ciudadanos del atolladero.

Pensemos. Porque existimos y porque somos, reflexionemos. En paz y en libertad. No se deje seducir por sibilinos cantos de sirena. Y mañana, eso sí, le invito a depositar su papeleta en las urnas. La democracia, por manchada que la haya dejado alguna gentuza sin escrúpulos, es un regalo. Agradezcamos vivir en democracia. Ergo sumus.

Un saludo.

QUEDARSE EN BLANCO

 

 A quienes tienen la opción, o la obligación, de expresarse en público, siempre les asalta la duda de que la mente pueda jugarles en algún momento una mala pasada. No es la primera vez ni será la última. Cosas del directo.

 

Óscar López, otro superlópez, presidente del partido psoecialista en Castilla y León, ha sufrido la dicha empanada mental. El hombre mitineaba a un grupo -reducido, eso sí, pero chivato video- de personas y, de pronto, se quedó en blanco. Se olvidó de uno de los tres argumentos de peso con los que pensaba convencer al electorado presente que, por cierto, ya estaba más que decidido a dejarse mangonear. Aparte de los subsidios de desempleo y de las pensiones, el insigne Castelar de futbolín fue asaltado por algún pensamiento de campeonato y acaso la relación de ideas le hizo empotrarse con Blanco. No sé si me siguen. Con Blanco y en blanco. Toda una maldad.

 

El subconsciente nos traiciona. Don López de Castilla ha sido víctima de su inquisidor "yo" interior. Tanto tiempo tras la estela del torquemadilla Pepe, que lo mismo se creyó alguna vez la decencia de su jefazo de filas. Y claro con la que está cayendo, a ver quién es el guapo que escapa del diluvio universal. Ahorcados por la soga de Zapatero, el verdugo que aprieta el nudo se hacía pasar por misionero contra la pena de muerte. Pues toma garrote vil. Servidor disculpa al muchacho. Hay que tener bemoles para dar consejas en tiempos de cólera. Se le fue el santo al cielo y su mesurada verborrea se tambaleó como un castillo de naipes. In albis. En la inopia. Son los efectos de decir lo que no se debe cuando no toca y a quienes no se debe meter trolas.

 

Plauto, romano nacido en la Umbría, adquirió justa fama de comediógrafo. Entre sus obras teatrales más celebradas, la Asinaria (sobre los asnos) y el Anfitrión. El personaje humano padeció el síndrome de la memoria vacía. No podía entender que los gemelos que le presentó su esposa hubieran sido engendrados por Júpiter que tomó la forma del marido. Se quedó "enjupiterizado". O sea, blanco como la nieve. Uno de los niños fue Hércules. El otro, un simple humano. Como López, Óscar. Tan humano que el peso de Blanco aplastó la carga de su vacío argumentario. El divino tomó la forma de Rubalcaba, que las da con queso al primer estafador que se le ponga por delante.

 

Les recuerdo que el criado de Anfitrión era Sosias. Que qué es un sosias. Una persona que tiene parecido con otra hasta el punto de poder ser confundida con ella. Óscar se confundió. Por un instante pensó ser Blanco. La fuerza del sino, que tituló el duque de Rivas. Ay el destino. López fue Blanco y el hombre tembló al irse su mollera hacia parajes de juzgado, de prisión, de agravio general. Yo lo entiendo. Que se quedara blanco de tanto imitar a Blanco. Es humano. Anfitrión puede ser su padre. Júpiter, desde luego, no. Ni que se lo piense. Lo más, sosias del de Lugo.

 

Un saludo.

DOSCIENTOS Y CUATRO

 

 Escribo el artículo -que dedico a Paco Morán, luchador por las libertades- siete días antes de la votación. Siete días. Doscientos escaños. Cuatro razones. Con ciento setenta y seis sería suficiente. Los cuatro argumentos de la motivación, invariables. Sin embargo, a fuer de peso, doscientos y pico diputados aplastarían teorías vanas de los perdedores para justificar su derrota. El 20-N saldremos de dudas. Excepción hecha, claro está, de alguna barrabasada prevista en el bloc de disparates mortales del Rubalcaba de turno.

 

La victoria del Pp ha de ser, más que de mayoría absoluta, de ciudadanía comprometida y responsable. Doscientos congresistas, por lo menos. Doscientos senadores, como mínimo. Un Parlamento de emergencia para asistir a soluciones drásticas que reparen averías urgentes. El coche nacional es una ruina. Los conductores del vehículo patrio durante el septenio ominoso de Zapatero han dejado el motor y sus tacos para la ruina, gastadas las pastillas de freno e inservibles los amortiguadores. Montar en la cabina a tantos golfos y transitar con ellos por terrenos montaraces e inadecuados lleva al resultado lamentable que se ve y se siente. No es que haya que tunear el coche. Es que hay que arreglarlo entero para que pueda circular con decencia y sin ruidos de deudas, de déficits o de ratings. Hecho polvo. Lo han dejado para el desguace.

 

La tarea del partido que triunfe en las elecciones será tan ingente que o se le dota de medios y recursos o los objetivos de regeneración serán fallidos. De doscientos para arriba. Los votos emitidos por el pueblo español van a arrojar el perfil de preocupación nacional. Si los electores han tomado conciencia de lo que tenemos y, lo que es peor, de lo que se nos avecina si no se da un volantazo, se escrutará en las urnas. De doscientos para arriba, la flecha indicará que la situación es pésima con tendencia al desastre. Entre ciento setenta y seis y doscientos, el nivel de preocupación se mueve entre el cambio inmediato y la exigencia de mandar a su casa a los malhechores de este Gobierno mentiroso e incompetente. Ciento setenta y cinco escaños o menos indicarán que el pueblo español, en virtud de su soberanía, ha decidido otorgar a Rubalcaba cuatro años de continuidad para seguir sin hacer lo que pudo, y no hizo, llevar a cabo durante los siete años anteriores.

 

Gustará más o menos, pero la fiesta de la democracia se escribe en folios en blanco con letra plural. Bendito sistema el que entrega a los ciudadanos iguales y libres el destino de su gobernabilidad.

 

La primera razón para un cambio fulminante es la de confianza. La confianza es la cualidad que formaliza la integridad de las personas, que materializa su inteligencia y que fundamenta su energía. Para ello, es preciso ser muy cuidadoso con la verdad y hacer de la transparencia, sistema.

 

La segunda razón es la sensatez. A partir de lo que tenemos, diagnosticaremos los males y prescribiremos los remedios. Los necios nos persiguen porque sus actos se prolongan a lo largo de su vida. Es más difícil que un político adquiera sensatez que un sensato llegue a la política. Si no hay brotes verdes, habrá que aceptar la realidad para transformarla hasta que el frescor del agua y la abundancia de la cosecha anuncien la llegada de la prosperidad.

 

La tercera razón, la sabiduría. A diferencia del ignorante, el sabio no se sienta para llorar sus penas, sino que se dispone con agallas a reparar los daños de su entorno.

 

La cuarta razón se compendia en el esfuerzo. Esfuerzo que multiplique pero no que divida. Esfuerzo que se distribuya antes que se exija a unos cuantos. Esfuerzo imprescindible para que el bien de unos no provoque daño en otros. La vida es un todo que con la ayuda de todos se construye.

 

Cuatro razones para doscientos escaños. Por eso, este articulista no va a votar a la gente de Rubalcaba ni a la de Llamazares ni a la de Urkullu ni a la de Artur Mas. Porque los citados no me merecen confianza y, por consiguiente, rechazo su mesura, niego su seriedad y abomino de su idea del trabajo. Cuatro razones para dosciento escaños. O más.

 

Un saludo.

LUJO DE FOTO

 

 Diario La Razón. Domingo, trece del once. Fotografía a dos páginas. Los coches del lujo del psoecialista Barreda. Genial, por lo omnicomprensiva, la foto. Decenas de coche de marcas punteras expuestos para su posterior subasta. Miles de curiosos asisten a la exposición en Toledo. Como si fuera el Transparente de la catedral. Son la marca del zorro que, a costa de los pobres, vive como los más ricos. Ejemplar el que fuera sucesor de Bono en la presidencia de Castilla la Mancha. Modelo a no seguir pero, sobre todo, a no olvidar.

 

En la España de cinco millones de parados, los gobernantuchos de la Autonomía manchega viven a cuerpo de rey absoluto. La estrella de la subasta, un Audi blindado de sesenta millones de pesetas para disfrute del señor del Psoe. En la crisis, más derroche. En el estancamiento económico, incremento del despilfarro. En la cima de la corrupción, cumbre de dispendios. El señor Barreda es un monumento a la golfería política.

 

El expresidente juntero acusa a la señora Cospedal de hacer demagogia asquerosa. A falta de argumentos eximentes, insultos. No hay más de donde no se puede sacar. La deuda de la Autonomía del que fuera feudo socialista no afectaba a los máximos dirigentes. Si el pueblo no puede, ellos sí. Que se mueran los pobres, farfullaban los líderes de la sociedad obrera. No ha faltado tiempo al Psoe castellano para reclamar ante la Junta Electoral. No piden perdón por el boato. Reclaman la cabeza del mensajero. Si la Fiscalía esperará a los resultados del veintene para informar sobre la posible imputación de José Blanco, el Psoecialismo toledano exige que se prohíba la exhibición de la caravana de la repugnancia hasta la celebración de los comicios. Se dan cuenta de la dureza de la imagen de los vehículos oficiales y conocen las consecuencias del efecto espejo.

 

Pónganse con los brazos en cruz y que juren en arameo. Pero los hechos son tozudos. En un país en el que el desahucio forma parte de la normalidad económica por impago de las hipotecas, estos muchachos del puño y de la rosa se pasean en carruajes regios con cargo a los impuestos de los más pobres. La era Barreda es el culmen del mariachis Bono. Alta gama para clase tan bajuna. Oposición de contrarios. La Junta Electoral ha dicho que, de prohibición, nones. Que “se trata de un acto administrativo reglado que no constituye publicidad institucional, ni presenta logros o realizaciones, siendo un acto ordinario de la Administración (subasta) regulado por ley y como tal atribuido a su competencia”. Por si no se enteran.

 

Cospedal ha puesto molinos de viento por medio. Lo ideal es que una vez se deshaga de todos los objetos de lujo asiático del sultán, comience la noche toledana de los espadazos a la corrupción amasada tras treinta años de desgobierno psoecialista. No es preciso hacer sangre. Es suficiente poner coto y orden en tanto desmán. Aparte del agujero de la Caja, la desvergüenza del aeropuerto. Si los chicos del Psoe se enfadan, que se den una patada en las espinillas. En las propias.

 

No se asusten. Lo de Castilla nada es si algún día de este próximo marzo los andaluces deciden un cambio de rumbo en su Comunidad. Lo del lujo castellano no tiene punto de comparación con el tren de vida de los vividores de San Telmo. Al tiempo. Lujo de fotos.

 

Un saludo.

PINOCHETS PSOECIALISTAS

 La rabia es la válvula de escape que los mortales colocamos en el cerebro con el fin de que las neuronas no salten por los aires cuando nuestras emociones ardientes acaban por explotar. Es un sino, un destino al que pocos escapan. Cuando salta el termostato de nuestros sentimientos o de nuestras ambiciones, aparece la rabia. Sus manifestaciones pueden ser tan extremas que denigran, en primer lugar, a quienes las producen. En cambio, mantener el control de la válvula nos evitará años de tristeza y de arrepentimiento. La paciencia y la humildad son virtudes que rebajan los niveles de cólera. La exasperación amaina y lo efectos de la tormenta se atemperan.

 

Entre la casta política, la lucha por la imagen externa es campo de batalla. El partido se juega en casa y perder los puntos en tu propio terreno significa renunciar al campeonato. La moderación preside los actos de los gobernantes por más que el volcán de su interior arroje magma candente sin posibilidad de salida. Hasta que la naturaleza reclame su sitio y el río de lava desborde su cauce y el material se desparrame por doquier. La cara se torna roja fuego, los dientes rechinan, los ojos huyen de sus órbitas, la boca diseña una circunferencia imposible y un torrente incontenido de rayos, centellas, denuestos, insultos y blasfemias anteceden al diablo que llevamos dentro.

 

Zapatero presume de talante. Felipe se jacta de su carisma. Rubalcaba luce lámparas de sabihondez. Griñán proclama las bondades de su saber estar. Chaves, bueno,Chaves blande la espada cutre de su cualidad de “siseñor”. Todos ellos, sin embargo, cuando la calor aprieta y la muchedumbre empuja, sacan fuera la carga de mala leche que esconden y, entonces, aferrados al poder de sus instituciones de cabecera, te sacan a la calle los antidisturbios, los geos e incluso a los legionarios y a los paracaidistas. Así están en estos días que anteceden a la cita electoral del domingo “veintene”. Sin quererlo, prenden la mecha del polvorín tiránico que acumulan, en la fecha de la muerte de su odiado Franco, tan cercano el dictador a sus prácticas y tan lejano el ferrolano a sus rapiñas.

 

Trabajadores sin empleo. Obreros sin curro. De la mina y de los astilleros. Gente de Huelva que quiere y no puede. Se han cabreado. La desesperación ha parido la rabia. La rabia ha conducido a la protesta. Verbal. Pacífica. La tiranía aplasta la rabia del pueblo porque no puede contener la cólera de sus regidores. Porra en mano, la policía ha cargado contra los manifestantes. Griñán y los suyos celebraban en Huelva su día de la rosa. Los pétalos adornan el cortejo. Las espinas se clavan en los corazones del pueblo. La rosa se marchita bajo el puño herrumbroso.

 

Mario Jiménez, el portacoz de la Junta, ha llamado a capítulo a dos dirigentes de Comisiones Obreras. Nuevas promesas, hoy, que se incumplirán mañana. Las soluciones de estos pinochets locales son tan sólidas como la palabra de un trilero. Piden peras al olmo. El instinto del escorpión no se puede modificar. Mata. Indefensos y desprotegidos, vuelven a caer en la red del sempiterno engaño. Los irresponsables de San Telmo no pueden tener respuesta porque ignoran la verdad.

 

La cuenca minera de Huelva agoniza pese a las cataplasmas y a las tiritas. Los astilleros se queman entre las cuadernas de los barcos inacabados. No es sólo la depresión económica. Es la vaguada anímica de quienes sufren los horrores de una dictadura cruel. Los mineros de Riotinto y los trabajadores de la naval sevillana confiaron, ingenuos, en la ideología de un Psoe que se dice social y obrero. Inocentes. Psoe no es sino partido. Del partido, fuerza. De la fuerza, estilo. Del estilo, arma. De las armas, ataque. Ataque al mundo del trabajo. Los trabajadores terminarán votando a la derecha social. El Pp es su última esperanza democrática. El partido está dirigido por pinochetistas de puño de acero y rosa de plástico. Malditos gañanes.

 

Un saludo.

UNA CARA INOCENTE

 

 La del niño. Entre la muerte y la vida. Una víctima. Una más. La desesperación se resume en los ojos de un niño de siete meses. El determinismo del territorio se hace realidad en Kenia. O en Somalia. O en Chad. La desnutrición forma parte del paisaje humano de la negritud. La escualidez subsigue a la ausencia de alimentos y la debilidad esquelética representa la hambruna de millones de personas. La cara del niño vierte su sonrisa en el estanque vacío de una civilización sin defensas espirituales. La risa actual voltea su tristeza de ayer. Ha podido comer.

 

El primer mundo se queja por los efectos de una crisis canalla que, sin embargo, no perjudica al universo de los desheredados. Que si la bolsa se estrella. Que si los puestos de trabajo se evaporan. Que los salarios son asesinados a tijeretazos. Que si nuestros abuelos sufren en sus carnes el aguijón de sus depauperadas pensiones. Que si no se venden coches. Que si las casas pierden valor de mercado. Que los restaurantes de lujo tiran a la basura millones de toneladas de comida. Que si... Que sí. Que los lamentos de los más ricos suenan carcajadas de gula en la carencia de los que ni siquiera pueden ser pobres.

 

El fin de la vida humana no está por llegar. Tiempo ha que advino. Lo del once del once del once no fue sino un recordatorio de nuestros pecados pretéritos. Se puede morir de éxito pero no se debe morir de hambre. Cuando esto ocurre y la frecuencia y el número de fallecimientos no estremece, contemplamos el muro que separa la vida de la no vida. Bebemos cerveza fresca y miramos, impertérritos, a miles de infelices a los que se les niega el agua. No nos sentimos concernidos por la desgracia nuclear de millones de seres. Nacen con la lacra de su lugar de origen. Nos reconforta la conciencia una lágrima furtiva o la entrega de un óbolo a la oenegé de turno. Lavamos nuestra crueldad interior en el río que discurre aguas abajo. Remontamos la corriente de nuestros olvidos a base de golpes de pecho, de apadrinamientos sedantes y de meses y causas.

 

La inocencia del niño nos revela el drama de la culpabilidad de los ricos más pobres y de los pobres más ricos. Ya es duro no alcanzar siquiera el umbral de la indigencia. Al menos, un indigente conoce las estrecheces de su alrededor. En Kenia no cabe la penuria porque no se conjuga el verbo escasear. Sencillamente no hay. Las referencias marcan fronteras de bienestar. Los niños de África carecen de referencias de bienestar desde el momento que ni la leche del pecho materno consuela su destino de recién nacidos. Somalia forma parte del cuerno del continente negro. Cornamenta topográfica y empitonamiento moral.

 

Se busca humanidad. Vale que nos miremos el ombligo. Pero debemos escarbar en el “joyo” de nuestra sensibilidad. De la sensibilidad, que no de la sensiblería reprochable. La cara inocente de los niños que mueren de hambre no basta. Los buitres que se alimentan de sus cuerpecitos no enterrados no nos conmueven más allá de la millonésima de segundo que tardamos en cambiar el programa de televisión que nos ofrece tan desagradable espectáculo. La cara del culpable se mueve entre una mirada de horror y unos dedos veloces. Vivir para no ver.

 

Un saludo

LA PAPISA AGUAYO

 

 La señora Martínez Aguayo es consejera de Hacienda y Administración Pública de la Junta de Andalucía que preside -jajaja- José Antonio Griñán. De Hacienda y de Administración Pública. Con consejeras como la susodicha, para qué queremos enemigas. Así está la Comunidad. Así está el paro. Así está Andalucía.

 

Los presupuestos que han destripado, cocido y guisado los psoecialistas de San Telmo se lo van a comer los andaluces. Poca carne y mucho pan. Apenas pescado, pero salsa la que quieran. Para seguir mojando calamidades. El Parlamento va a aprobar estos presupuestos para 2012 con un par de lamentos por cada uno de los genitales golpeados. Regalar más de ocho millones de euros a los “jefesitos” de Comisiones y de Ugt es una patada en las partes pudendas de los desempleados, de los funcionarios, de los pensionistas y de todo el pueblo andaluz. En época de recorte sanitario y educativo, se entrega un sobre lleno a los cómplices de la bestia parda que esta Junta es.

 

Con estos mimbres monetarios, Pastrana y Carbonero muestran su contento y desbordan sus alabanzas. Cómo no. No es extraño, pues, que los sindicatos sin clase se pertrechen para un futuro que no resulta nada halagüeño para la clase obrera. Si, como todo indica, el Pp triunfa en las elecciones generales y en los comicios autonómicos, los osos tendrán que buscarse alimento distinto a la miel líquida que les proporciona la harca de Griñán. Así y sólo así se puede explicar el apoyo incondicional de los pesebristas al Gobierno del Psoe. Qué vergüenza.

 

En esta lucha diaria por enrocarse en el poder, la señora Aguayo es la suma pontífice de las trampas legales. Lo mismo se marca unas rumbas paralelas que unas sevillanas falaces o un tango de la corrupción más arrabalera. Es infalible. La señora organiza tinglados que le tiran los tribunales. Pero ella no desfallece. Si los jueces la ponen en entredicho, no se arredra. Más artificios administrativos y puñado de maquinaciones a la palestra. Qué va a poder el judicial sobre el ejecutor. Ella es vicaria de Blanco y de Chaves en tierra andaluza. Ya saben. En el país de los EREs, Blanco es majestad.

 

En tanto la mona se viste de seda en los vestuarios amigos, los trabajadores miran el cochazo oficial de la papisa Aguayo mostrando un mohín de asco y arrastrando la lengua entre chasquidos de desprecio. En la comitiva, los lujosos vehículos de los líderes sindicales. Escoltan a la sacerdotisa máxima de las componendas dinerarias. Bendicen su careto y besan sus manos. Todos se dirigen al templo de las ceremonias malditas. Allí donde los comerciantes de la piltrafa cambian escaños por euros, trocan derechos por docilidades y blanquean cargos a costa de dignidades.

 

La papisa está contenta. Cumple la misión que le encomendara la secta. Cuela por izquierdo lo que al derecho repugna. Es una papisa aventurera y sin piedad. No es la controvertida papisa Juana. Es la despreciable papisa Carmen. Adoratriz de ídolos de barro y vestal del becerro de oro.

 

Un saludo.

 

ENORMEMENTE SATISFECHOS

 

 Jean Baptiste Poquelin, dit Molière, es uno de los grandes de la literatura mundial de todos los tiempos. Una de sus obras más emblemáticas es el Tartufo. En ella, como en tantas otras, el francés universal supo, como pocos, atacar la pedantería, la ignorancia y la pretenciosidad como bases públicas de una hipocresía privada. El Tartufo es un canto desgarrador a la manipulación consciente del poder.

 

Heine, el último poeta romántico, expresó de forma elocuente qué era la hipocresía. La hipocresía, afirmaba, es una mentira performativa, transformadora. Refería que los hipócritas son maestros en predicar agua en público mientras a escondidas toman vino. Del mismo modo que se anatematiza en el púlpito a los que sucumben a los deseos de la carne y calman sus ansias sexuales en lupanares. O los que instan a no robar y son ladrones de amplia trayectoria. Todos ellos son mentirosos performativos bien alejados de los embustes en legítima defensa o en estado de necesidad.

 

El falaz presidente del Congreso de los Diputados ha defendido a su correligionario José Blanco de las acusaciones que se vierten sobre el Ministro en el caso “Campeón”. Ha hecho gestiones, subraya el adalid de la moral más cínica. De tráfico de influencias o de cohecho, ni por asomo. Bono es de los que se apoyan en los mandamientos de la ley de Dios o de la Iglesia hasta que los intereses particulares imponen sendas que él no admite en otros. Está enormemente satisfecho de lo bien que ha quedado con su compañero de armas políticas.

 

Por su parte, el pinochesco Blanco asegura que su intervención en el caso Dorribo tenía una clara intención de crear empleo allá donde exista el mínimo resquicio. Que él no se ha lucrado con los taratantos mil euros. Que cómo se le puede calumniar con semejantes infundios. Que él es muy devoto de Santa Bárbara y se acuerda de ella, como Dios manda, cuando truena. Que de dimitir, por qué. Eso queda para el corrupto de Camps y la gente del Pp.

 

La Junta de Andalucía es un nido ovíparo y vivíparo de hipócritas. Ovíparos porque se reproducen por huevos y vivíparos porque amamantan a sus crías hasta que llegan a la edad de colocarse a dedo en el sancta sanctorum de los enchufados. La consejera de la presidencia, la señora Mar Moreno, ha declarado, en un alarde tartufesco que supera al personaje de ficción, que el Ejecutivo de Griñán está enormemente satisfecho con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en la que se refleja que “el procedimiento seguido por el Gobierno andaluz para repartir el dinero del ’fondo de reptiles’ supone "un desprecio al Derecho y a los trámites exigidos legalmente". ¿Hipócrita ella? Para nada.

 

En este orden de corrupción, el señor Rubalcaba ocupa uno de los puestos de renombre. En el debatito televisado, se olvidó de los cinco millones de desempleados españoles para atacar el programa de Rajoy cuando, si los españoles lo legitiman, se convierta en presidente del Gobierno español. Está muy preocupado por lo que ha de suceder y ahoga en lava volcánica la podredumbre que él y su íntimo Zapatero han producido.

 

La lista de triunfadores de la hipocresía más vomitiva sería interminable. Permítanme que termine con Machado: El único vicio que no puede perdonarse es la hipocresía. El arrepentimiento del hipócrita es de por sí la hipocresía. Alfonso Guerra es el dios tartufo. Lo que ha dicho sobre la juez Alaya le descalifica per saecula saeculorum.

 

Un saludo.

LA MANTA

Una buena manta todo lo tapa. Durante un tiempo. Hasta que el grosor de lo escondido comienza a escamar. O cuando la pituitaria husmea olores poco gratos. O cuando la abundancia de abrigos levanta fundadas sospechas. O cuando los mantas de la ocultación se lían la manta a la cabeza y cometen errores a manta. La manta de palos que les espera. En esos extremos de prepotencia e impunidad, alguien comienza a tirar de la manta. La manta.

La manta de golfos que manipula el gobierno andaluz ha nombrado a dedo a una manta de amigos, familiares y enchufados de estirpe ideológica. Los más mantas. A mantazo limpio. A manotazo sucio. La tropa de Griñán necesita hormigas soldado dóciles para taponar los agujeros del queso roído por las ratas. Después de los latigazos morales del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, el Supremo ha aumentado el sonrojo. Más de un centenar de altos cargos de la Junta han sido anulados. Los magistrados han entendido que el sistema de libre designación debe ser excepcional y motivado, a fin de no apartarse del camino que señala la ley. En este caso, los abogados de la Junta no podrán recurrir la sentencia porque es tan firme como dura la cara de sus patronos. De risa lo que a esta estirpe de mangones les importa la ley o la justicia. De risa y de llanto.

El enchufe es la conexión de la manta a la electricidad. A veces, la manta da calambres y en ocasiones, el susto es bastante mayor. Nadie crea, sin embargo, que las condenas variarán los sentimientos y que la contrición hará acto de presencia. El nepotismo y el favoritismo forman parte de la identidad más ancestral de las bandas mafiosas. Los padrinos son muchos y los sicarios, multitud de arrastrados.

El Titanic de la corrupción no soporta el peso de tantas mantas ni el lastre de mantas tan malos. Por mucho que Griñán arengue a su ejército de chupaores para contener la ola conservadora, su discurso caerá en el barrizal de su saliva inútil. Ni el mitin de Felipe y Alfonso revolverá la decisión de millones de agraviados y vilipendiados por las hordas del huno RubalcAtila. No hay encuestas remontables a estas alturas del curso electoral. Salvo que el chispazo intencionado en la manta gigante que cubre la piel de toro, prenda fuego en cortinas, muebles y demás enseres combustibles. Una catástrofe salvaría al terrorista del ostracismo que le aguarda.

La manta se cierne sobre millones de cabezas. Si no pueden tapar, asfixiarán. En caso de varapalo judicial, a iniciar de nuevo el procedimiento. No cejarán en su intento malvado de convertir el vergel en un baldío. Amenazan con recortes y tijeras cuando ellos podan con hachas y motosierras. Coaccionan a la ciudadanía con mensajes de una prosperidad imposible. Son impermeables a la angustia del paro y a la cultura de la libertad. La gruesa y confortable manta que les cubre les aisla del mundo real. Desde su palacio de invierno, al calor de su lujo y de su espacio vital, miran entre sonrientes y divinos a la muchedumbre que se agolpa al fuego de las candelas combatiendo el frio inmisericorde que penetra entres sus falcas carnes.

Después, se lamentarán del estallido social. Propondrán a la derecha para ser quemada en la pira. La desvergüenza tiene género femenino. Como la Junta. La manta admite la ambigüedad. Lo que no es cuestionable es que Griñán y los suyos están consumiendo al país en la lumbre de sus chimeneas particulares de sus mansiones de señoritos.

Destapemos la manta. Antes y después. De seguir gobernando estos impresentables, no quedará ladrillo sobre ladrillo en el edificio institucional de Andalucía. Mantas fuera. Todos y todas. Mulillas de arrastre para los revolcados, postrados, genuflexos, envilecidos, humillados, lameculos y besapiés.


Un saludo.

LA GAUCHE NUE

 

 Desnuda. La izquierda. Del eurocomunismo de Berlinguer a la globalzurda de Lara. De la izquierda posible a la desunida e improbable izquierda. Un salto atrás en la calidad. Lo de Lara es de traca verbenera. Discípulo del más intransigente Gramsci, reniega del maestro y levanta barricadas contra la iglesia católica. Toma posiciones jacobinas pero no es sino un Robespierre de opereta. La única guillotina que se abatirá sobre su cuello es la ranura de las urnas veintenovembrinas. Vive en democracia pero echa de menos las checas y los gulags al más puro estilo soviético. Se pasa el derecho fundamental a la igualdad por la bufanda de su gañote a lo Valderas.

 

A nuevos tiempos, recursos distintos. El siglo XXI va a reproducir clichés decimonónicos. Las libertades huyen de la sociedad al ritmo del felipismo y del zapaterismo más atroces. Los amigos de los terroristas de Estado y los socios del cordón sanitario contra la derecha muestran sus partes íntimas llenas de llagas. Nada queda de la herencia de Marchais. Lo mismo que de la sociedad común de Carrillo. Estertores de una política que soñó con cambiar dictaduras por democracias sin saber cómo. Experiencias dolientes que se deslizaron por la pendiente de su demagogia insana.

 

La izquierda española está desnuda de valores. Mucho ruido y en vez de nueces, cáscaras. La alianza con el poder ha arrancado el velo de sus heridas. No hay cicatrices. Sí, y mucha, pus. El tripartito catalán rompe aguas e inunda de subvenciones a Roures. El rubalcabismo cose a todo trapo el himen de la decencia mil veces desflorado. Zapatero acude a su funeral en busca del llanto de algún distraído o de sus beneficiados. Eguiguren concede canonjías a los verdugos y abre fosas a las víctimas. Llamazares se coloca las ropas talares de la secta a la que ha de adherirse en breve. El Papa Guerra se prende la tiara capitalista con la fuerza del iluminado. Los sindicatos del paro disfrutan del festín de los empresarios más despiadados. Es la izquierda, estúpidos. La izquierda que prefiere la carroña del amo antes que el pan fresco del trabajador.

 

La justicia se deja en manos de sicarios. A la educación pública acuden los hijos de la derecha y de la izquierda pobres porque los vástagos de los ricos de izquierda ingresan, sabihondos, en los salones de la privada. La sanidad padece los excesos de años de rapiña y compadreo. Los servicios sociales se derrumban de forma paralela al incremento del paro. La cultura del esfuerzo que los funcionarios lideran se escurre por los sumideros de los cantos de la cigarra más molesta. Persiguen una banca pública quienes abominan del capital y quienes siembran de enchufismo las instituciones. Asaltan las televisiones de las Autonomías pero desdeñan los periódicos públicos a sabiendas de que la civilización de la izquierda pasa por la imagen y por la palabra vociferada pero no por la lectura silenciosa. La SER, el País y demás portavoces del poder izquierdoso silenciaban antes los males de los bancos entregados.

 

Treinta años de izquierdas en Andalucía han traído miseria moral y económica a la tierra de califas y tartesios. Chaves y Valderas han roto los vínculos del poder con el pueblo. En vez de lazos, grilletes. En lugar de trabajo, desempleo. No hay igualdad de oportunidades pero sí conveniencia de discriminaciones. Se cierran empresas pero se unta a administradores. Corrompen lo que tocan en la garantía de su impunidad. Los cargos públicos devienen banderas piratas.

 

En las elecciones que están al venir, los ciudadanos coincidirán en el destino de su voto. Les pido que observen las desnudeces de los partidos que se dicen de izquierdas. Despojados de su ropa, muestran la realidad de su cuerpo marcado por años de fiestas, borracheras y orgías. De ahí la crisis. La crisis económica. La crisis de valores. Analicen a la izquierda desnuda. Luego, voten. En conciencia.

 

Un saludo.

RESPONSABLE PRINCIPAL

 

 José Luis Rodríguez Zapatero reconoce en un mitin de precampaña que se siente "el principal responsable ante la falta de trabajo". Tan nostálgico y débil se mostró el todavía presidente del desgobierno de España, que no dudó en abrazarse, hasta dos veces, al ministro Don Pepe Blanco, el del caso Dorribo/Derribo. Hasta dónde alcanzan la desesperanza, la inquietud y el miedo.

 

ZP se siente responsable y, sin embargo, no responde ni por la ruina y el paro ni por los ineptos que colocó dentro de su gabinete presidencial. Se siente responsable y el zangolotino señor no ha puesto cuidado ni atención en lo que ha hecho o ha decidido no hacer. Se siente responsable y ni ha dirigido ni vigilado las tareas a él encomendadas por la ley. Se siente responsable y ni piensa restituir, reparar o indemnizar por las consecuencias de su delito político. Por el contrario, espera con ciertas ganas su definitiva destitución para dedicarse a menesteres cuyas consecuencias se extiendan únicamente a la esfera de su persona y/o de su familia más próxima. Para responsables como este individuo o como su abrazado/abrasado Blanco, prefiero irresponsables que paguen por sus trampas.



En su diáspora de la política estatal, el descabalgado señor de las incivilizaciones sigue dejando ríos de sangre. El paro alcanzó las cotas más altas que contemplaron los siglos. La cohesión territorial boquea y agoniza. Mares de chapapote de deuda ennegrecen el futuro de la nación. La corrupción institucional psoecialista despedaza los valores patrios y dinamita el Estado de derecho. El terrorismo ha impuesto sus condiciones al Gobierno rendido. Siete años de vacas flacas han seguido, ay José, a ocho años de vacas engordadas por un Aznar trabajador, serio y riguroso. Toca rehacer lo que algunos canallas han derrumbado.



Difícil tarea. El Banco de España advierte la posibilidad de recesión. El ligerísimo avance en el consumo de los hogares y en la inversión de las empresas no compensan, ni de lejos, el recorte del gasto público. Ni siquiera el turismo sirve como tabla de salvación. Aumenta el desempleo, se seca el crédito y se pierde el poder adquisitivo de las familias. El incremento del número de subsidiados da al traste con la recuperación del consumo y de la demanda interna. Si a esto unimos el alza de la morosidad, quién va a tirar del carro de la economía. La cuestión no puede simplicarse a la dicotomía austeridad sí o no. Ni impuestos no o sí. O exportaciones más o menos.

 

La solución al problema comienza por determinar cuál es el dilema. El enigma no es sino un acertijo bien fácil: la responsabilidad de Zapatero en el desaguisado infernal que vivimos. Las expectativas forman parte de la dinámica de cualquier economía. La sustitución del leonés de Valladolid es prioritaria. Junto a él deben largarse al destierro la banda de sinvergüenzas políticos que le han acompañado en esta razzia maligna que ha arrasado a España. Entonces, se verá que el túnel tiene fin. A partir de esa visión, advendrá la confianza. Ya se sabe: la fe mueve montañas. Zapatero no puede liderar sino una turbamulta despendolada. Hace falta un nuevo jefe. Líbranos, señor, de Don Alfreddo, a quien no creo.



Por oposición a accesorio, Zapatero es el principal, el esencial, el fundamental responsable de la gravísima situación social, económica, política y cultural de España. Tiene que irse. Por el bien de todos, que se vaya. Si no a la cárcel, destino sobre el que debiera reflexionarse tras un proceso garantístico, sí al ostracismo. Allá donde no pueda hacer más daño el Joker de Batman. Ni el cara de avaro y usurero.



Un saludo.

EL CACHÉ

 

 A diferencia de su acepción primigenia, distinción o elegancia, hoy día el artisteo se cataloga en virtud de su cotización en programas ante el público. Las televisiones privadas carecen de finura y estilo y esta carencia acrece conforme cultivan el morbo social como modus vivendi. Me da igual la tele de Berlusconi que la de Lara, la del cinco que la del tres. En cuanto a la que fuera de Polanco y a la que manipula Roures, el caché se diluye entre los cuatro hongos de los seis políticos más infames de la izquierda burguesa. La una y la dos se suman a las autonómicas en bajarse al moro para buscar la droga más gubernamental.

 

El share manda y marca los tiempos. Da igual que la imagen repugne. Lo que importa es que la audiencia engorde. Los crímenes son el gran comedero de programas de ocio que hacen del suceso sangriento el descanso espiritual de sus productores. Nauseabunda la entrevista de Jordi González en “La Noria” de T-5 a la mamá de “El Cuco”. La señora ya tiene bastante con lo que es. No se puede esperar de semejante personaje alienación distinta a la que consume su humanidad marginal. Además, no va de otra cosa. Es y está y a cobrar. La disquisición ética recae sobre el conductor del espacio televisivo. El señor se postula como sello de una progresía social y la pantalla arroja la figura de un pillo de voz meliflua que vende bajezas a una multitud ansiosa de ruindades ajenas. A fin de no ver las propias, se consuelan con las vilezas del lumpen. Los mercaderes del templo vuelven a hacer su agosto entre las tripas de los más necesitados.

 

El caché de la mamá del delincuente subirá a poco que prometa decir tres ideas que silenció en el primer asalto. Y así sucesivamente. El señor Jordi González oficia de predicador pero sus ojos delatan su afán por rellenar la cartera y el cepillo. A su lado, dos o tres dizque periodistas de la nada que, lejos de informar formando, deforman engañando. Suelen ser primeros espadas de los medios zapateristas. El barroco vuelve a tomar cuerpo en las iglesias y en los camposantos, entre las ruinas del bombardeo rosa y a partir de los incendios provocados por sicarios de don Capone.

 

La niña Mariluz, la adolescente Marta, los chiquillos onubenses desaparecidos, todos ellos son tratados como mercancías narcóticas que despiertan neuronas de placer dormido, a sabiendas de que se habla de menores, de sentimientos profundos y de repugnantes mensajes cargados de malignidad. Nada comparable el asco que me producen los perpetradores de esta basura de programas con la doctrina socialista que dicen amparar. Constituyen el contrapunto de lo que quieren y de lo que no desean. Persiguen aparecer como padres de una moral de la redención y rechazan esa aparición si la redención no viene cargada de fajos de billetes.

 

Los que se lucran son los vicarios de los programas basura. Los delincuentes invitados o sus familiares sólo cobran una parte pequeñísima por prestarse a protagonizar la sesión doble diaria del escándalo. La proliferación de reality show trae causa de la generación de estiércol suficiente para los espectáculos de opinantes, debatientes y macarras calvos o de medio pelo que se erigen en héroes modernos de nuestros días. A mayor analfabetismo y vocerío, más alto el índice de atracción. En la economía de mercado, la ley de la oferta y de la demanda sigue bien vigente. La continuidad de estos espectáculos babosos depende, en exclusiva, de los ciudadanos que los sintonizan. Cuando se produce coincidencia de ideas y opiniones, adviene el éxito. Por mucho que, en público, todos nieguen la contemplación de la mugre.

 

Los telepredicadores hallan su asiento catedralicio en la televisión de los Jorge. Ambos tienen en común ciertos rasgos que les hacen triunfar en la sociedad actual. Sonrientes y beatíficos despachan vicios a precio de oro. Su caché se eleva hasta las calderas del infierno que, por arte de magia, ellos han situado donde antes se encontraba el cielo. Sin embargo, su distinción profesional y humana descansa en la paz del humus. Los pobres se creen ricos. Menos share y más respeto.

 

La presente es una sencilla crítica fruto de la libertad de expresión. En modo alguno, pretendo despreciar ni escupir ni perseguir a don Jordi y demás repartidores de carnets de demócratas.

 

Un saludo.

CHAQUETEROS DE PANA

 

 Doña Elena es peletera. De tronío. Alemania, Japón o Alemania han ovacionado sus pasarelas. Mujer rica, se conoce su cercanía a Felipe González y a toda su troupe. Vive bien y se relaciona mejor. A la hora del dinero, que se quiten las ideologías. De la pana al visón en un vertiginoso cambio de chaqueta. Benarroch es la maestra de ceremonias de la fiesta de la confusión. Banqueros y menesterosos de la política toman un cocktail junto con los cómicos de la compañía de Almodóvar. El director de cine es tan de izquierdas que siempre le entran por el mismo sitio. Igual que la Preysler. Gente de carnet y posibles.

 

Una psoecialista de gratis total y de ministra fatal gusta asimismo de formar parte de esta farándula de la riqueza y del pavoneo. La aristocracia del pueblo llano viste pieles en privado. No se muestran en cueros pero sí en pellejos. Pellejos morales. El presidente del Gal no pudo acudir a la fiesta. Tanta pana pesa mucho. Sí estuvo su actual compañera. El Madrid del lujo y del pijerío se concentra en salones de moda. En la era de los Borbones, los nobles hacen como si fueran plebe y la chusma se cree, por un rato, parte de los apellidos ilustres. Cretinos de marca y vitola. En el mundanal ruido, el gran Gabilondo. No el ministro. El serhermano. El urdidor de patrañas como la de los pañales de los terroristas suicidas. El hombre de arrogante aspecto y de desmadejado espíritu.

 

Cosas de casa rica. Casa de cosas pobres. Gente sensible y minuciosa como la orfebrería que diseña el exvaquero de Dos Hermanas. Marcan tendencia y se dejan acunar por la jactancia del poseedor. A la fiestecita no están invitados Rajoy o Aznar. No cuadran en el ambiente de jolgorio y de estudiado descuido de los presentes. Demasiado serios y coherentes para aquella parafernalia de señores, bufones y busconas. La gente de derecha vive de su trabajo y de su empresa. Crean empleo y esperanzas. Pieza a pieza y nudo a nudo construyen su proyecto. Doña Benarroch no se siente a gusto entre la burguesía emprendedora y capaz. Sus clientes forman parte del universo de la riqueza del moño.

 

El sarao está servido. La diseñadora de pieles modela joyas. Trata de no ostentar y sin embargo el lujo deslumbra. Los ecologistas no están. Tampoco se les espera. Miles de animalitos han muerto para satisfacer a los empresarios que engordan sus cuentas a costa de su piel. Algunos son taurófobos y sacian su gula con el paté de la oca predilecta. La piel engancha. Si hay que sacárselas a tiras, incluso si están vivos. Que sufran los animales. Pero que nadie vea la masacre. Ojos que no ven. Granjas del horror. El real de la feria de la piel se asienta en Benarroch. Don Felipe está presente. Y los de la ceja no se pierden el evento de la hipocresía.

 

Los chaqueteros son seres serviles y aduladores que cambian al compás de su conveniencia. Cuando el salto es muy brusco, el problema se acrecienta. De la pana campesina a la piel cortesana, hay todo un abismo. Felipe González cubre el precipicio con lianas de oro en forma de joyas.

 

Chaquetero. Felipe, chaquetero. ¿Y Alfonso? Lo mismito. Chaqueteros bien forrados. Pero que muy forrados. Pobrecicos.

 

Un saludo.

EL ENTE EDUCATIVO

 

 ISE. El ente/engendro público de Andalucía se conoce como ISE. Las siglas responden, bastante mal por cierto, a la Infraestructuras y Servicios Educativos de la Junta. Se trata de una de las famosas Agencias Públicas Empresariales que forman parte del entramado organizado por la tropa de Chaves para escapar del control del Derecho Administrativo por más que se adscriba a la Consejería de Educación. Goza el engendro/ente de personalidad y capacidad jurídicas y comenzó sus malhaceres hace media docena de años. Si me preguntan que a qué se dedica en realidad, mi respuesta es clara: a hacer lo que hasta antes de 2005 realizaban los funcionarios de las Delegaciones de Educación. Con la diferencia que de tres o cuatro empleados públicos se ha pasado a una montonera de enchufados. Y con el agravante de que los contratos y convenios pueden escapar a la vigilancia de la propia Administración.

 

El Ente/Engendro venía precedido de bastante mala fama. La fotografía de una profesora y de unos niños sentados en el suelo de un aula desnuda de pupitres y demás mobiliario indispensable en la escuela, ha sido la coronación de su bien labrado desprestigio. O sea, el Ente mal engendrado ni adquiere el equipamiento docente ni contrata como es debido las instalaciones necesarias para que los niños y sus profesores realicen sus deberes en el marco de un centro educativo normalito. Hala, todos al suelo. Y como no les gusta la fotito, lejos de decir la verdad, pues toca arremeter contra la fotógrafa. Ya les digo, hablar de vergüenza en la política educativa andaluza es como pedirle a los ministros psoecialistas que dejen de mentir en vísperas de las elecciones. Un imposible metafísico porque la mendacidad forma parte de su esencia y ni en período electoral ni fuera de él es posible la sinceridad en esta jarca de impúdicos.

 

El Ente/Engendro constituye todo un síntoma del deterioro del sistema educativo andaluz. Fracaso escolar galopante, deterioro de la convivencia escolar, incremento del absentismo, cúmulo de agresiones sufridas por el profesorado. Cosa fina. El Consejero De la Chica debe estar contento. Como heredero de una de las mayores fortunas de la Autonomía, asiste impávido e incluso sonriente al vertiginoso ascenso del paro juvenil y al desmoronamiento de los pilares sociales. En la cúspide de la corrupción, su concepción dogmática y patrimonialista de la Educación.

 

Lejos de dimitir e irse con la banda a otra parte, De la Chica destituye al irresponsable -ahora se entera de su ineptitud- y nombra como directora general del Ente/Engendro a una señora que, a tenor de su curriculum, no es economista ni licenciada en dirección de empresas ni experta en temas de gestión de recursos humanos. Sí es, y con ser mucho no basta para este desempeño, maestra de Infantil y Primaria. De lo que no cabe duda es de su adscripción al Partido/Secta. Si no, de qué y de cuándo. Igualico que su Consejero. Con estos mimbres, qué vamos a pedir al cesto de la enseñanza pública en nuestra Andalucía natal y de adopción.

 

No pretendo hacer un catálogo de centros públicos faltos de las infraestructuras mínimas. Sería tan extenso que trascendería la dimensión del presente artículo. Les voy a referir un ejemplo sin expresar el nombre del Centro docente. En verano el calor es tan agobiante como terrible el frio que invade sus paredes en invierno. Los departamentos no reciben dinero ni para comprar los elementos imprescindibles para su funcionamiento. De no ser por la calidad extraordinaria de su claustro de profesores y de su equipo directivo, ese Centro estaría, a día de la fecha, cerrado. Gracias a sus profesionales, abre todos los días.

 

¿Y el Ente/Engendro? ISE. Ignorantes. Serviles. E... Pongan ustedes el epíteto, sí el epíteto, que les guste. No se priven. Bastantes privaciones padecen nuestros profesores y alumnos.



Un saludo.

SUPREMO BLANCO

 

 Calidad suprema. Como el turrón. Blanco es supremo. El Supremo espera a Blanco. Mantiene su presunción de inocencia pero se halla en el turno de espera del Alto Tribunal. El refrán castellano debió inspirarse en cierta gentuza para glosar aquello de que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Y si, además de embustero, es un demagogo coercitivo, pues se desemboca necesariamente en los gobiernos del Psoe. Dentro de la catalogación global de éstos, en dos de sus más celebérrimos ministros: Rubalcaba y Blanco. Par de hachas.

 

Filtraciones del sumario dan por sentado que las acusaciones a Pepe Blanco tienen base amplia y sólida. Su querido primo telefoneó al todavía portavoz del Ejecutivo de España para propiciar una entrevista con el empresario gallego. Con portavoces como el presente, el primer poder de esta democracia vergonzante debiera calificarse de Ejecutor y no de Ejecutivo. En una gasolinera puso su despacho oficial el trepa lucense. Como si su Ministerio careciese de sedes oficiales para atender las solicitudes de los ciudadanos. Ahí, en un surtidor de carburante, previo pago, el Ministro de Autofomento recibió posibles coimas. Ejemplar el mozo de estoques.

 

Despacio. Despacito. Que Blanco es aforado. Que a él no le puede juzgar una juez cualquiera. Los diputados disfrutan de un fuero que les evita la comparación judicial con el resto del pueblo. Son como el turrón, bien duro, supremo. A esto hay que agregar lo que se cuece entre bambalinas de la Fiscalía. En este sentido, se dice que Conde-Pumpido ya está medrando a fin de convencer, ejem, a la señora Estela San José para que ordene nuevas pruebas y, de esta manera, prolongar las investigaciones hasta después de las elecciones del veinte de noviembre. Don Cándido es de los que confunden poder con autoridad y se queda tan ancho con su moralidad capilar. Mujer, que Blanco es amigo y cómo vas a permitir un escándalo de estas dimensiones a medio mes de la cita con las urnas. Mujer.

 

Blanco, ese hombre, mujer, sigue sin querellarse con nadie. Ni una simple denuncia. En la comisaría de la esquina. No le hace falta ni abogado. O un escrito ante el Fiscal. Qué va. Le queman los papeles. Son como boomerangs que se vuelven contra él por aquello de la “exceptio veritatis”. Es como el efecto foehn. La topografía de Blanco es popografía y la descomposición intestinal obliga a su masa de poder a subir en busca del favor de las alturas terrenas y celestiales, hasta que se condensa el vaho de su ansiedad contenida y se precipita en forma de lágrimas bajo el diluvio. No sea cagueta, señor ministro. El pavor desmedido conduce a diarreas incontroladas.

 

Es el sino de estas izquierdas falsas como judas genuinos y como jesús apócrifos. Encima el muchachito se sirve respaldar al irresponsable Zapatero y se atreve a criticar a su compañero de juergas griegas, el señor Papandreu. Para una decisión correcta que toma el presidente heleno, la del referéndum, lo pone de chupa de dómine. Al menos esta vez, la democracia es representativa en la Hélade. El pueblo decidirá algo más que si aprueba, o no, el rescate. Los griegos determinarán si pueden seguir instalados en un sistema en el que reina la corrupción institucional, en el que los presupuestos se falsean a ritmo de sirtaki, donde las pensiones y los impuestos se dirigen por la senda del fraude más despendolado, o en el que el cohecho en los cargos públicos es tan corriente como el almorzar y donde las reformas laborales tienen como norte el larriano vuelva usted mañana. Pepe Blanco compendia los pecados mortales de la política griega. Papandreu se ha frenado en seco. Tarde pero bien. Blanco arrastrará por las plazas su penosa agonía.

 

Blanco, no. Erre que erre. La leninista consigna del “resiste y vence” se hace carne en la estrategia anticarcelaria del artista de Palas de Rey. Se esconde tras gigantescos valladares. Ya veremos cómo se corta este duro turrón, si ante el Supremo o se va a quedar en producto de feria.

 

Un saludo.

OJALÁ

 

 Una nueva ceja para un no renovado arco superciliar. Las cosas ruedan tan mal a Rubalcaba que, además de González y Guerra, la penúltima legión de jubilatas del Psoe ha entrado en liza para buscar votos extraviados. Un grupo de veinte o treinta artistas de medios indefinidos han creado una nueva plataforma electoral. Después de una vida postrados ante el poder de la izquierda de lata, los pensionistas de oro siguen amarrados al duro banco de su galera felipista. No cruzan el mar ni vuelan pero ansían un minuto del fulgor perdido. Se hacen llamar “Ojalá”. Ojalá que suceda, corean. Cómo que a quién apoyan. A Rubalcaba. Cela va sans dire, que dicen los franceses. Por supuesto.

 

Cantan a la alegría. Al menos eso proclaman. La alegría de la orgía pantagruélica con la que Felipe, Zapatero y el ubicuo don Alfreddo les ha regalado durante años de subvenciones. A falta de ideas innovadoras, regreso a lo retro. La moda tiene ese diezmo. Entre los figurantes de la enésima farsa publicitaria, dos nombres. Uno, Rosa María Mateo. Otro, Federico Mayor Zaragoza. Junto a ellos, los hinchas de la rive gauche de los más exquisitos restaurantes del Sena. Ana Belén y el marido, Sabina y Ríos. La new wave de la cultura hispana. Grandes genios de la SGAE que presidieran Teddy Bautista y otros canariones de  su jaula de oro.

 

La plataforma “Ojalá” ha manifestado su apoyo a Rubalcaba por ser el líder progresista más fiable y más capacitado para dirigir España. Fiable como una hiena cuya sonrisa no es explicable si tenemos en cuenta que se alimenta de carroña. Y capacitado como ZP, cuyo rictus bucal es justificable cada vez que se acuerda de cómo ha dejado al país. Lo de estos españoles es para hacérselo mirar. Más que sobre una plataforma se han elevado sobre un podio de tan frágil tarima que, a poco que se empujen, amenaza con tragarse sus otrora bien cebados cuerpos. “Ojalá” es una peana sin santos. Un andamiaje sin albañiles. Una causa sin rebeldes. Un programa sin horizontes. Un transbordador al pasado más desastroso.

 

Están desesperados. No concilian el sueño. Sustantivan la victoria democrática del PP como plebiscito del miedo. Desprecian la verdad. La ciudadanía se va a limitar a pulsar el botón del pánico. Horror al vacío de valores y de esperanzas. La herencia de Rubalcaba travestido de Zapatero trasciende las ideologías. Es cuestión de vida o muerte. Trasunto de empleo o de paro. Contenido de deuda a la griega o de corrupción a la calabresa. Fondo de reptiles de EREs andaluces o de españoles galetarras.

 

Me da que los del Ojalá sufren de angustia vitalicia, que no vital, de exasperación vital, que no vitalicia, de impaciencia, de aflicción. Conforman un estrado de plañideros y de llorones que cambian las reglas del juego en pleno partido y, derrotados pese a todo, intentan manipular las actas del árbitro.

 

Todos ellos denotan un vivo deseo de que suceda algo. Ese algo, si es Rubalcaba o su pandilla, sería más pernicioso para España que dejar a Otegi en la presidencia del país o recolocar a Barrionuevo y Vera al frente del Ministerio del Interior. Ojalá suceda lo contrario de lo que esta muchachada anda cocinando. Ojalá. Lo contrario.

 

Un saludo.

EL SÉPTIMO SELLO

 

 El libro del Apocalipsis es el último de los que componen el Nuevo Testamento. Es la Nueva Alianza que forma parte de la Biblia cristiana. Se cree que fue escrito en el siglo I coincidiendo con las cruentas persecuciones de Domiciano. El Apocalipsis habla de siete sellos y de cuatro jinetes. La cuestión es la filosofía de la existencia. La muerte, el hambre, la enfermedad y la muerte nos hacen plantear hechos trágicos que afectan a nuestras creencias personales. Entre los sellos, el fanatismo religioso. Para los cristianos, la fe capaz de soportar las angustias de un mundo hostil.

 

El jinete del cuarto caballo tenía por nombre Muerte. Seguía a la Muerte el Hades, la morada de los espíritus tras la muerte. Es fe. O sea, una proposición ni evidente ni demostrada pero que se acepta porque no existe otro principio al que podamos referirnos. Por consiguiente, la fe hace crecer una fuerza interior que mezcla voluntad, esperanza y creencia en la autoridad directa de alguien. Ahí está y ahí queda. Sin imposiciones ni amenazas. En cualquier caso, la fe no es una fuerza bruta exenta de directrices racionales. En la Carta a los Hebreos, se define la fe como la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve.

 

En 1989 cayó el muro de Berlín. El muro alemán era un símbolo de división entre dos bloques irreconciliables. El muro se derrumbó y no se derramó sangre. Como afirmaba Benedicto XVI, la voluntad de ser libres es más fuerte que el miedo a la violencia. La violencia en la historia ha tenido muchas veces su asiento en la fe cristiana. Sin embargo, esta fe es fruto de una interpretación abusiva. Se produce cuando el ser humano deja de reconocer normas y jueces por encima de su propia autosuficiencia. La verdadera naturaleza de la fe huye de la guerra pero no hace ascos a la razón.

 

Abjurar de la espiritualidad es renegar de la humanidad. Hoy se conmemora en gran parte del mundo el día de los muertos. La teología es auténtica cuando se considera como ciencia que se interroga sobre la razón de la fe. El ateísmo más feroz debe preguntarse las razones de su hostilidad. El culto a los muertos es algo más que un acto de fe y más que una liturgia religiosa. La fiesta, de origen pagano, no es una exclusividad del cristianismo. Hunde sus raíces en las civilizaciones más antiguas.

 

Acaso la desidia ante Dios sea paralela a la apatía emocional. De tan cercanas las calamidades, de tan acostumbrados a la muerte de la inocencia y a los horrores de la guerra, los hombres hemos creído que el ser supremo está en nosotros mismos. Salvo cuando la parca acecha y se desmorona su fortaleza. Entonces todos se acuerdan de Santa Bárbara.

 

Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo. Apocalipsis, 8.1.

 

Un saludo.

SANTITOS

 

 San Tito fue obispo. Compañero de Paulo de Tarso. No aludo, sin embargo, al personaje cristiano. Sí apunto al diminutivo plural de santo. Santitos. En la acepción que quieran. Que buenos, beatos. Que virtuosos, venerables. Que inmaculados, puros. Que dibujos, viñetas. Que imágenes, ídolos. Que onomástica, fiesta. Que consigna, salvoconducto. Hay para todos.

 

El día uno de noviembre tenemos una cita con los santos. Celebración cristiana que todos los años se materializa en España. Días de reflexión y de morriña. Santos que preceden a los muertos. Vidas admirables que no escapan al humus. Se conmemora el nombre de aquellos que no tienen sitio en el santoral. Tosantos, sí. Tosantitos, no.

 

Los santitos son una especie a la que se da de comer aparte. Forman una comunidad de puretas a los que se reconocen méritos y cualidades formales que en nada se compadecen con el fondo de sus almas ni con la bondad de sus acciones. Pasan por bienaventurados pero hacen infelices a parroquias enteras. Alaban la paz pero fomentan acciones bélicas. Descansan en hamacas algodonosas entre muchedumbres de famélicos. Dicen indignarse junto a los desvalidos pero pisan alfombras persas de carísimos hoteles. Se presentan como apóstoles de los obreros y no son sino iscariotes del sudor de su frente. Santitos.

 

En un mundo en crisis, imputan a los demás los yerros y las maldades propios. Se apropian lo público para su disfrute particular. Doblan sus rodillas ante un Cristo al que crucifican a diario. Dicen una cosa y defienden la contraria. Caras de beatitud ocultas bajo el manto que cortó Esquilache. Santitos.

 

En todas partes se hallan. Cuestión de observarlos. En el clero y en la clase política. Dentro de los nobles y entre los villanos. En las cámaras de representación y en los observatorios carcelarios. Santitos.

 

Día de fiesta. Que no nos engañen. El reino de los cielos aguarda la llegada de algunos. Los otros se benefician de los loores de la tierra. Muchos se quemarán en los infiernos de Pepe Botero.

 

Hoy, sin embargo, nos acordaremos de los que, en verdad, han actuado como santos. Como ejemplos. Como modelos a seguir. Estén, o no, canonizados. Se les rinda, o no, culto. Estén, o no, consagrados a Dios. Los que han luchado de verdad por la paz, la igualdad y la libertad. He ahí los santos. Los que dicen que han peleado por ellas y, en realidad, se han escondido como ratas, ellos son los santitos. Santitos.

 

Un saludo.

EL CHULO

 

 Me lo contaron. Creo los relatos. Dos fuentes distintas para un mismo sujeto y un hecho idéntico. Como no puedo contrastar las circunstancias, no referiré el nombre del pecador. Me limitaré a contar el pecado.

 

Érase una ciudad española. Andaluza por más señas. En ella, el parlante y mangoneante por excelencia era el conocido cacique de un partido político de trabajadores. Hombre joven, aprendió casi de niño la carrera. Buenos maestros tuvo. Sólida formación adquirió. Pocos valores pero grandes despreciables cualidades. Malencarado y brutal. Vocinglero y provocador. Tinte fascista en su tez de sonrisa forzada.

 

Niño bonito criado a la sombra de feo hombre. Patriarca éste de una larga saga de cabecillas políticos sonoros y sonados. Nombra gobernantes y destituye autoridades sin necesidad de motoristas. Una ceja enarcada. Una tos acuciante. Una mirada torva. Una mano que señala. Aleluya. A la calle el interfecto. Elevado el tocado por la mano del diosecillo local. Desde la mansión de la Mojonera. Allí gestaba desmanes y atizaba ciscos y carbones. Allí le rendían pleitesía constructores roñosos, empresarios mediáticos de pesebre alto, profesionales de toda laya que ambicionaban un cargo público. Toda la clase meretriz de la baja política pasaba por el arco de su puerta.

 

Qué te contaron, articulista. Al grano. Verán. En esa ciudad de la Andalucía más pobre y abandonada, había una Caja. Al frente de ella, un director. Por encima, un Consejo de Administración. La cúspide, ocupada por el político designado a dedo por el partido que reparte el bacalao electoral. Nuestro hombre. Ni economista ni abogado ni empresario ni leche. De oficio, su beneficio. Convocatoria. Sesión extraordinaria. Asiste el gran jerifalte. Conduce su lujosa berlina de pijo. El defensor del obrero viste de Armani y se desplaza en Audi cabrio.

 

Jactancioso, llega tarde. Traspasa la puerta del garaje de la entidad bancaria. Desciende del haiga. Las llaves en la mano, cierra displicente la puerta. Echa una mirada a la reluciente carrocería. Un gesto de indisimulada satisfacción asoma en su ridícula boca. Echa un vistazo a su peluco de oro. Pulsa el botón del ascensor interior. Entra, triunfante, en el amplio salón de reuniones. Todos le esperan. Preside. El Director de la Caja se le aproxima solícito. Reverente sonrisa. Extiende la mano y le deja caer la llave. Abajo. El coche. Apárcalo.

 

Se sienta. Qué tal, dice. Perdonadme el retraso. El trabajo, ya sabéis. De nuevo el director. La llave, compañero. El coche, en el sitio de preferencia. Preparado para salir. Puño cerrado. Rosa dentro. Comienza otro sainete.

 

Chulo el político. Preterido el profesional. Historia de siempre. Historia interminable.

 

Un saludo.

BROMAS CON CATALUÑA

 

 Los que amamos a Cataluña no dejamos de admirarla. Es una de las joyas de la corona de España. Destacada en tanto gavilla sobresaliente, son muchos quienes, asimismo, quieren cortar de un tajo su altiva presencia. En el país de las desigualdades, ser demasiado distinto es un problema añadido. Eso ocurre con Cataluña. Es parte de una España de la que algunos quieren separarla mientras otros se empecinan en atarla corto y hacerla cautiva de una mediocridad lacerante. Cataluña es historia de España y España no entenderá jamás su historia sin Cataluña.

 

El señor Peces Barba, uno de los papás de la Constitución, tiene poca gracia y bastante mala leche. El infortunado Comisionado anti-víctimas del terrorismo y defensor de la normalización política de sumisión a ETA se ha pasado dos pueblos con unos comentarios que, acaso, pretendieran ser jocosos, pero revelan, por el contrario, la poca calidad chistosa del político psoecialista. Ha aprovechado para desbarrar su intervención en el X Congreso Nacional de la Abogacía. Qué risa. Los abogados, sobre todo los catalanes, es que se partían. La majadería pone un piso más en el castellet de inestable equilibrio en la difícil coyuntura que atraviesa aquella comunidad autónoma. Decir que “nos habría ido mejor si Olivares hubiera preferido Portugal a Cataluña”, es una comicidad de inmersión lingüística a la inversa.

 

Si tamaña estupidez se hubiera dirigido hacia los vascos, hoy los de Amaiur estarían brindando con champán por el impulso gratis que hacia su ansiada secesión les propina Peces Barba. De referirse a los andaluces, nada pasaría. Para eso están los mastines conmilitones de Griñán, para quitar hierro a la memez dialéctica. Especial, la carcajada de don Mario Jiménez, que, a no dudar, contraatacaría echando vinagre al silencio de Javier Arenas. Torpe el constitucionalista. Muy torpe. No sé si los años han restado lucidez a su proverbial capacidad. O lo mismo que su inteligencia era más fruto de la propaganda que de factores vectoriales tipo Spearman.

 

Uno no sabe si su intención era buena en el sentido de propender a la defensa de la unidad de España, seriamente amenazada por las concesiones de su amigo Zapatero a los mamporreros de la banda etarra. La fractura de la nación española significaría el fracaso de Peces Barba y de los redactores de la Carta Magna. Corolario de la metedura de pata fue su alusión a los históricos bombardeos de Barcelona y a la interpretación de sus derrotas militares como festividades simbólicas. Es que los catalanes son muy susceptibles, se queja el prohombre, que no sé si chochea o padece algún desvarío pasajero. Hombre, don Gregorio, si sus teorías constitucionalistas son tan acertadas como sus comicidades, mejor que prepare varios volúmenes de actualización.

 

Paradigma del bombero pirómano, Peces Barba hace un llamado a la unidad de España. A la vez que prevé la oleada fiera que de Vascongadas se aproxima. En su Constitución hay elementos que previenen hechos como los que se avizoran en la cercanía del tiempo. Entre ellos, las fuerzas armadas. Para poner en marcha ese mecanismo, habría que haber evitado jueguecitos como los de Eguiguren, Urkullu, Ibarretxe o Rubalcaba. Si el senior catedrático habla de la independencia de Portugal, está echando toneladas de leña a la pira vasco-catalana. Una monada de señor. Una nonada. Esta persona es una nonada.

 

No dan una a derechas. A la izquierda, sí, en forma de pasta, de mucha pasta. Horreur.

 

Un saludo.

FERIANTE

De feria en feria y de mano en mano. Así anda el candidato Rubalcaba por los caminos de la España preelectoral. El hombre mira al cielo y no pronostica el chaparrón que habrá de soportar. Mercadea votos con dinero del pueblo y celebra fiestas aprovechando el negociete. Ha instalado un gigantesco carrusel en el que montan los amigachos, ha levantado una gran carpa de circo mediático subvencionado y ha suprimido las casetas del tiro al Blanco. Los puestos de dulces y chucherías han sido restringidos porque engordan.

 

Ayer tocaba La Rioja. Se personó, séquito incluido, en Logroño. En la capital del vino, vendió su candidatura a las mujeres rurales por un puñado de votos. Fiesta pagada a escote por los contribuyentes. Invitaba Medio Ambiente pero se rascaban sus bolsillos los ciudadanos. No tienen cara. Así nos van las cosas. El pillín nos ha salido un mucho golferas. Se cuela en las bodas y bautizos a cuenta del tumulto y, encima, se presenta como padre de la novia y padrino del sacramentado. Joya de político. Menos escrúpulos que el Herodes bíblico.

 

William M. Thackeray escribió su famosa “Feria de las vanidades”, una obra realista alejada del sentimentalismo de Dickens. En ella, el escritor nos ofrece una descripción admirable de la debilidad humana, de cómo los seres humanos se arrojan por la pendiente irrefrenable de la degeneración hasta caer, de forma inexorable, en el abismo de la indolencia sin solución. La inteligencia y la ambición entran en liza contra la dulzura y la ingenuidad, transportándonos a la eterna lucha de contrarios que, según la filosofía epicúrea, hace mover al mundo. A este respecto, recreo una alusión de Somerset Maugham: “prefiero ser un monstruo de perversidad que un monstruo de estupidez. El feriante Rubalcaba tiene bien aprendido el discurso. Las intenciones las poseía de mucho antes. Frente a la inocencia del pueblo llano, él atraviesa, sí, atraviesa, la crueldad del tahúr más descarnado. Su feria no trasciende las fronteras de la diversión. Se encierra entre los muros del fraude.

 

De la feria de las mujeres de Logroño a la feria del pulpo en Lugo. En el Real de la feria y en la feria internacional del libro. Feriante es el que vive de las ferias. Feriado el que disfruta de ellas. Feriante y feriado candidato. No en vano, los cubanos conjugan el verbo feriar para designar la acción de quienes dilapidan los bienes, especialmente el dinero. El problema es que Rubalcaba derrocha el patrimonio del pueblo y guarda celosamente, bajo mil candados, el propio peculio.

 

El envanecimiento de la feria se forja en la arrogancia del mercader. Conoce el comerciante que las cosas de este mundo fenecen al ritmo trepidante en que el mercadillo caduca su estancia acá y acullá. Cuestión de días. Al cabo, se cambia de paraje y nuevo público para las mismas ventas. La feria es una representación vana, una fantasía, una ilusión. Engreído y soberbio, don Alfreddo nos ofrece idéntico drama, a la misma hora, con idénticos personajes, en el teatro único de esta aldea global. Todos conocen el desenlace. Resta por adivinar el número de incautos que sucumbirán a la florida mentira del asustaviejas y del espantaniños. En ese terreno, advienen las encuestas. Pero esa es otra feria. Como distinta es la feria que se erige dos horas después del escrutinio.

 

La gran feria es la declaración oficial de los resultados. En ella, los más abatidos argumentarán los éxitos de su fracaso estrepitoso. Reirán de amargura y celebrarán el dulce sabor de su derrota. Ahí estamos.

 

Un saludo.

POLÍTICA PENITENCIARIA

 

 A vueltas con el carro de las bombas. Rediez. Puede resultar tedioso. Cargante. Pero tantas veces acude el cántaro a la fuente que, al final, se rompe. El comunicado de falsa paz que traslada ETA al pueblo español es una mano al Psoe para que no se estrelle en el precipicio electoral. Una banda de asesinos y de torturadores no presta sino a un interés usurero y mafioso. A cambio de qué, pues, la ayuda cuando su práctica es echar la mano al cuello. He ahí el meollo de la apoyatura.

 

La nueva marca blanca del secesionismo etarra se llama Amaiur. Su compromiso primero es Euskal Herria. Y el segundo. Y el tercero. Y así. Es la nación vasca que persigue ser dueña de su futuro. El PNV no pasa de la tercera marcha en la carrera de la independencia. Se sabe. Amaiur es la marcha sexta. La paz es una condición impuesta. Se mantiene si hay contraprestación. Mientras la muchachada del Psoe sucumbe a la extorsión, las juventudes de Segi apuestan por no quemar autobuses. O el zapaterismo rubalcabista respeta la palabra de los vascos o la mano se abre y deja caer el paquete. La normalización política es, en el cerebro perturbado de estos criminales, la rendición de las fuerzas democráticas.

 

El ministro Caamaño, de Justicia nombrado, ya les ha dicho que, por favor, no les suelten. Que las listas de Amaiur no serán impugnadas. Que decenas de etarras presos van a abandonar en breve las prisiones. Que no suelten. Que descartan, por ahora, una ley de amnistía pero que todo se andará si ellos conservan La Moncloa. Que, paso a paso. Hoy, a tomar por saco la doctrina Parot. Mañana, algunos indultos finos. Pasado, excarcelaciones masivas por epidemia de enfermedades terminales de los etarras o de las madres que, sin culpa, los parieron. Que la Audiencia Nacional pasará a la historia. Que lo del iluminado Otegi es cuestión de tiempo. Que el futuro lehendakari verá muy pronto la luz de la resurrección. Que las víctimas se joderán, como está mandado. Que el Pp acabará comiendo del cazo porque no tiene los relicarios precisos para oponerse.

 

Urkullu se ha montado en el "formulauno" de Iñaki Antigüedad. Colocada la semilla en el trasero de don José Luis ZP, la flor crecerá en breve. Se apuntan a un bombardeo ideológico con tal de romper el Estado español. Patxi López tiene los días contados. Basagoiti tropieza con una frecuencia que estremece. Las fichas se mueven en el mismo sentido. Todos reman en torno a la meta de la secesión. Todos.

 

La política penitenciaria está marcando el ritmo. Por cada preso de ETA que se beneficie de la paz unilateral, un mes menos de unidad de España. Calculen. Tantos criminales terroristas en la cárcel, a la España constitucional no le quedan tres meses de telediarios. La balcanización del país nos echa su aliento. Elijan. O España constitucional sin paz o España sin Constitución.

 

La política penitenciaria nos apena. No es la mano que mece la cuna. Es la mano que deja caer. Ay, secta socialistak. Ay.

 

Un saludo.

EL OBSTÁCULO DEL RÉGIMEN

 

Julen Agirre, pseudónimo de Eva Forest, publicó un libro, “Operación Ogro”, sobre la preparación y ejecución del atentado contra el almirante Luis Carrero Blanco, delfín de Francisco Franco. Fue ETA. Lo que no se sabe, aunque se sospecha, es quiénes fueron los cómplices de la banda terrorista. El “cui prodest” se dibuja siempre en este tipo de acciones criminales. Entonces, en diciembre de 1973, como en marzo de 2004. La cuestión es dinamitar los obstáculos al proceso que algunos pretenden abrir antes que después. O nunca. Proceso contra un régimen.

 

En plena decadencia de la dictadura, el proceso era eliminar la continuidad del franquismo. En el declive de una democracia incapaz de superar su adolescencia, el proceso pasa por lograr la ambición independentista de los asesinos etarras. Ayer y hoy, la violencia condiciona la vida política. Troya delenda est. Los guerreros asaltantes no se esconden en las entrañas del caballo de madera. Son más sutiles y menos arriesgados. Se confunden en las máximas instituciones. Condicionan con sus votos la continuidad de un Gobierno corrupto. Utilizan cabezas de puente mediáticas que se inclinan, menesterosos, ante el botín prometido. Se juramentan en el silencio. Esconden como “carcaños”, “cucos” y “samueles” el cuerpo del delito. Niegan hasta la eternidad cual discípulos desdichados de un Lenin ibérico. Fuera el obstáculo. Al precio que sea.

 

La muerte, -muerte, dónde está tu victoria- deja sabores amargos. La violencia estigmatiza las mentes. El pueblo busca en la dialéctica verdulera y morbosa del puntopelota o del sálvame la válvula de escape a la ansiedad de su fracaso económico. La brutalidad física es repelida de consuno por votantes de derecha y de izquierda. Hoy se vende el “matoyluegopido perdón”. Las excusas son el bálsamo de Fierabras que nada cura pero que para todo sirve. Ya lo recogía magistralmente Cervantes. La neurastenia colectiva de la izquierdona española utiliza el potingue para justificar su ineptitud. Los servicios sociales del Estado del Bienestar sufren los recortes sanguinarios de la tropa directiva infame que sigue a Zapatero. Los capitostes de Psoe e Iu, a falta de argumentos asertivos, atacan a la derecha y al catolicismo, ofenden a las víctimas masacradas por los verdugos, tildan de perros rabiosos al conservadurismo que ha de venir y atribuyen a la burguesía tradicional los defectos que, en realidad, sobresalen de los propios injuriadores.

 

Si la derecha lleva a cabo una verdadera y eficaz política social, qué cuarteles permanecen en poder de la izquierda. Si el Pp consigue prosperidad económica, qué trasunto puede defender la secta de Rubalcaba. Si Rajoy alcanza su objetivo de reducir drásticamente el problema maldito del paro, dónde se coloca la credibilidad de los seguidores de Pablo Iglesias. En democracia, la derecha es la fuerza que construye. En cambio, la izquierdona prostituida es el vendaval que arrasa y saquea. En la dictadura, las cosas funcionaban al revés. Algunos no han superado el “Babia” que sufrimos durante cuarenta años. No eran los fascistas quienes vivían mejor con Franco. Eran los que utilizaban el socialismo y el comunismo como coartada quienes se aprovechaban del mar revuelto de la ignorancia y del miedo.

 

El psoecialismo está obsesionado por controlar el poder. Todos los poderes. El Psoe es uno y trino en su interpretación terrenal y luciferina. Gobernantes, parlamentarios y jueces forman una piña indisoluble. No hace concesiones a la pluralidad ni siquiera de pensamiento. En su demencia neurótica, quema en la hoguera de la prensa subvencionada a los herejes, cualquiera que sea la facción en que se encuadren. La ortodoxia del Psoe es la reedición del Santo Oficio más perturbado. En aras a no perder ese poder, no dudan en remover cualquier obstáculo, incluso el sistema democrático. Veremos muchas de sus maquinaciones pérfidas y malignas de aquí a unos cuantos meses. Porque el régimen es el del Psoe, hay que triturar cualquier piedrecita que lo haga rechinar. Cuestión de escrúpulos.

 

Un saludo.

KAGAN

 

 Pronuncien “keigan”. Califíquenlo en el grupo de los “neocons”. A partir de su nombre y de su ideología, vamos situándonos. Kagan defiende una política exterior agresiva. Frente a Obama, Bush. Como reacción al liberalismo, conservadurismo. En contraposición a la izquierda pusilánime, la derecha más entera. Así es, si así os parece, que decía Luigi Pirandello. Sus tesis son claras. Se les ve venir. Expresan, sin complejos, su aborrecimiento por las formaciones ultras de un extremo al otro del espectro jurídico.

 

El ejercicio de análisis de los textos lleva a conclusiones sobresalientes. Fíjense en el siguiente ejemplo. La Constitución española de 1978 explicita que España “se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan”. Por su parte, la Constitución francesa de 1958 refiere que “Francia se divide administrativamente en regiones, departamentos, distritos, cantones, y municipios (o comunas)”. Entre organizar y dividir hay un mundo de connotaciones. Organizar significa poner algo en orden. Dividir es separar en partes. Caben interpretaciones. Las que quieran. Ahí va una. España ordena lo que pudiera ser un dislate. Francia separa lo que ya está bien controlado. Aprecien matices y agreguen comentarios.

 

Fuente de sabidurías y de experiencias, de todo tipo, es nuestro vecino allende los Pirineos. La Francia de Luis XIV es también la Francia de Sarkozy. En medio, la Revolución de 1780, y las alternancias Imperio-República. Allons enfants. Con una democracia veterana más que estructurada, la France nos muestra el camino de una ley electoral bien distinta y contraria a la nuestra. La circunscripción es la base del voto y de la representación. La vecindad como plataforma impar de la soberanía popular. Los diputados al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio del Parlamento. El cambio de ley electoral se antoja como bisagra armoniosa de los intereses enfrentados de partidos nacionales y nacionalistas. Bisagra que se ha de colocar con urgencia. Al estilo francés.

 

Urge modificar las normas y procedimientos que transforman los votos en escaños. Es preciso apuntarse al sistema mayoritario a doble vuelta. Me objetarán que este sistema favorece el bipartidismo. Es posible. Sin embargo, salvo que la corrupción vuelva a enseñorearse de la escena política, no se corre el peligro del turnismo caciquil de la Restauración borbónica. Su gran ventaja, aparte de eliminar las extorsiones de los separatistas, es que el ganador goza de la mayoría absoluta, lo cual, lejos de provocar tentaciones totalitarias, abre un horizonte de gran estabilidad política. Lo cual no es moco de pavo.

 

En vez de una vuelta, doble. En dos momentos. La dispersión ideológica hace prácticamente imposible la mayoría absoluta en la primera vuelta. Los resultados primeros auspiciarán alianzas posteriores y la presencia multipartidista se materializará en un voto útil que se entregará a la formación más potente. Se garantizaría, así, una representatividad mayor porque se fomenta la relación entre sugragistas activos y pasivos de forma que los primeros pueden revocar, cuando toque, el voto de confianza otorgado a los segundos.

 

Algunos van a tener que ganarse el escaño con el sudor del trabajo para su pueblo. Cuántos. El chantaje independentista acabaría bien pronto. Qué será de ellos, entonces. Kagan en estado puro.

 

Un saludo.

Y SI FUERA INOCENTE...

 

 Huelva padece mal de menores. En los últimos años, las desapariciones y posteriores muertes de niños onubenses han sacudido a la sociedad. Qué está pasando. No nos habíamos repuesto del caso Mariluz y nos golpean el rostro con el caso de los hermanos Ruth y José. Diluvian lágrimas sobre una ciudad azotada por la sequía. Y mientras, todos acusan al padre.

 

Algo estamos haciendo mal. La justicia basada en el derecho es la columna vertebral de un país civilizado. Acaso falle la base jurídica. Tal vez, en consecuencia, la justicia sea un asteroide hecho pedazos al chocar contra el planeta ley. Las fuerzas de seguridad desempeñan un papel sublime que no se reconoce. Los delincuentes campan a sus anchas por los pasillos de las comisarías y entre los legajos amontonados de los juzgados. Funcionarios judiciales no dan abasto. Letrados que se parten el alma en defensa de sus representados. Tanto personal y, sin embargo, pobres resultados. Algo estamos haciendo mal.

 

Los medios de comunicación son garantes del derecho fundamental a la información. Loable papel el suyo. El de la información, el del entretenimiento, el de la investigación, el de la búsqueda de transparencia. Admirables los profesionales de este sector. Sin embargo, cuando el vicio del morbo sustituye a la virtud del saber, una bala cruza el espacio audiovisual y se aloja, mortal, en el cerebro del público. Una bala por una parabellum disparada. Las cámaras registran notarialmente la realidad cercana. El pueblo alimenta su inanidad cultural, su desesperación laboral y su aburrimiento televisivo con noticias deformantes. La policía busca a un asesino y millones de ciudadanos engendran en sus lenguas a otras tantas Agathas Cristies. Los programas basuras se frotan las manos en este lupanar de tendenciosidades. La audiencia da dinero. Impulsemos la audiencia. Cultivemos los instintos más primarios del ser humano.

 

Todos acusan al padre de los dos niños desaparecidos en Córdoba. Los hechos se ponen en su contra. Las circunstancias le señalan. El juez lo manda a prisión. Su abogado defensor sostiene que no hay motivos suficientes para esta privación de libertad. Las redacciones de los periódicos echan humo. Periodistas y fotógrafos realizan guardias eternas. Centenares de curiosos se agolpan para ver pasar al culpable presunto por la alfombra roja de la ignominia popular. Asesino, le gritan. No se entiende por qué la reconstrucción de los hechos se ha llevado a cabo en pleno día. A este paso, podrían pagarse spots publicitarios para que la multitud invada el parque Cruz Conde. La canallesca reina en épocas de crisis y de carencias. A falta de pan, retorcimiento emocional. El carcaño, el cuco y el samuel pasean sus miserias a la luz de los flashes. La jauría disecciona sus rostros con el bisturí más afilado. Todo vale. Cualquier cosa menos la prudencia y la discreción. Hay que vender.

 

La inocencia no es noticia. El boom es la culpabilidad. Nadie compra rutina ni normalidades. El negocio no es sino la negación del ocio. Dos niños han desaparecido. Ojalá estén vivos. El visor del bazooka mediático apunta al padre. Las pedradas ofensivas de los linchadores de turno ofician contra el hombre. La revuelta no deja serenar los ánimos. Mala cosa eso de las pasiones descontroladas. Ciegan la mente y torturan al espíritu. Pueden caer justos por pecadores.

 

Yo me pregunto: y si el padre fuera inocente. Respondan ustedes. La presunción se refiere a la inocencia. Este derecho no está en el mercado. El crack es la culpa. Cuanta más escarnecedora, más alto el precio. Silencio. Se rueda.

 

Un saludo.

INDEPENDÍCENSE, COÑO

 
Pistola en mano. Cual Tejero golpista. Zapatero ha levantado la banderola de salida. La carrera a la independencia está en su recta final. El teniente coronel de la Benemérita fue la cara visible de una asonada brumosa. El presidente psoecialista del Gobierno es la cabeza roja de una traición esperable.

Es tiempo de llantos. Lloró, contenido, ZP. Moqueó, inconsolable, Carles Francino. Lagrimea, lagartón, Rubalcaba. Son las expresiones emulgentes de un personal con sangre de horchata. Es el llanto fingido de una alegría sangrienta. Huellas rojas del viscoso líquido que los asesinos de ETA sacaron a tiros del cuerpo de sus víctimas. Lloran ahora. Por qué. No es por la paz. Ni por los muertos. Gimen con hipidos de triunfo. Son los sollozos de las plañideras a tanto la hora.

El Psoe buscaba un clavo ardiendo al que asirse para evitar la debacle anunciada de noviembre. El clavo presagia un incendio. España en llamas. Como la Roma de Nerón. El komintern pirómano cuenta con el beneplácito de los bomberos secesionistas del País Vasco y de Cataluña. Quemad, que ya apagaremos. Cuando convenga, sofocaremos el fuego purificador.

La llave de la seguridad del Estado ha cambiado de manos. Con nocturnidad y alevosía, el sereno desleal ha dejado el clavero en la percha viperina de Bildu. Los filoetarras han accedido a las instituciones sin forzar la puerta. Gratis et amore. Con gusto y cariño. La cara del Gal se ha convertido en el pico torvo de un faisán carroñero. De Felipe a Zapatero, una misma ilegalidad y dos diferentes interpretaciones. Por las malas o por las buenas. La ley, hecha humo.

En tanto, los jueces resolverán y absolverán. Qué salida les dejan. La policía evitará detener. Para qué. La meta está en la autodeterminación. Por las peores o por las pésimas. ZP lo hubiera tenido más sencillo. Suspiros de cocodrilo para romper a España. Los abertzales se mofan de los guardias civiles y los asesinos se ciscan en la democracia. Si el destino es la secesión y si el medio es la paz del cobarde, entréguenle ya el estatuto del separatismo. A qué aguardar.


Diga como Tejero: independícense, coño. El asco aumentará en dimensión pero no en grado. Coño, independícense. Entre golpistas anda el juego. Ninguno suspira por España. Rompan el país, la nación y el estado. Al tiempo escupan lágrimas por lo buena que es ETA. Gadafis de fortuna.

Un saludo.

¿GORA ETA?

 

 El cese definitivo de la lucha armada por parte de ETA está causando furor en la sociedad española. Furor. En unos, arrebato triunfalista. En otros, prisa. En los más, cólera. En España, las polémicas se mueven en espectros de violencia verbal extremas. Nada nuevo. Lo que sí resalto es que en este abanico de posiciones encontradas, el vocero mayor y el correbullas más destacado es ZP -deleznable representación la suya- que se ha empeñado en formar parte de la historia como impulsor de la paz de conventos y necrópolis. Es lo suyo. En este sentido, Gadafi, Mubarak y otros sátrapas engrosarán las páginas de los libros históricos.

 

El comunicado de ETA es creíble. Los enmascarados de la chapela cesan la lucha armada. Lo dicen en presente. Omiten los crímenes del pasado salvo para reivindicar derechos para los gudaris de la muerte. Cesa la violencia, es cierto. Pero se trata de un cese condicionado. Mañana será otra cosa. Si el Estado medroso y pusilánime legaliza a los cabecillas de la banda, la guerra fria permanecerá latente pero no incendiará al país. En cambio, si el Estado se fortalece y de la ley hace su bandera, es evidente que no aceptará el chantaje inadmisible de los asesinos etarras ni las amenazas de las formaciones políticas que vehiculan este engañoso proceso. El porvenir se hace actualidad como nunca.

 

ETA, insisto, dice la verdad por mas que se trate de una banda de terroristas confesos y convictos. Ha sido fiel a la hoja de ruta que había negociado con el Gobierno de Zapatero, ya directamente, ya a través de mediadores designados al efecto. El que ha sido desleal, felón y embustero ha sido Zapatero, quien ha negado, desde la a hasta la z, la existencia de negociaciones con estos bandidos desalmados.

 

El cese de la lucha armada es la consecuencia de las negociaciones previas. La conferencia de paz de San Sebastián fue el acto telonero que precedió al concierto orquestado de la Filarmónica socialistak. ETA no se rinde, avisa. ETA no entrega las armas, enfatiza. ETA no pide perdón a sus víctimas, anuncia. ETA no se disuelve, precisa. Luego ETA sigue siendo una banda terrorista y asesina cuyos crímenes no han prescrito. Si el razonamiento inductivo es correcto, enaltecer a los etarras es un delito penal. Gritar Gora ETA se inscribe en la tipificación de apología del terrorismo. ¿O no, señor Rubalcaba? ¿O sí, señor Conde Pumpido? ¿O no, señor Ministro Caamaño? ¿O sí, señor Dívar?

 

La escenificación de los tres enmascarados con chapela es una evidente manifestación de la fortaleza de ETA. Las Fuerzas de Seguridad del Estado habrán debilitado su maquinaria burocrática, financiera y bélica, pero el Gobierno y adláteres han procurado consistencia a su aparato político a fin de que la banda no muera merced a la victoria del Estado de Derecho. A ZP y los suyos les conviene que esta derrota no se produzca en términos de eficacia de nuestra policía. A este (des)Gobierno le interesa difundir que el abandono coyuntural de la violencia etarra trae causa de la política de mano tendida del gabinete zapateril. Ellos han comprado una lotería premiada el día anterior y pasan al Gobierno del PP que ha de venir la patata caliente de solucionar el problema del décimo falsificado y, sobre todo, de comerse las tripas crudas de un indigerible animal salvaje.

 

Cambio de cromos. Yo te doy un anuncio de fin pasajero del terror y tú me das licencia para asaltar las instituciones del Estado. Trueque maligno. Cuando las partes etarras no vean colmadas sus aspiraciones, volverán a su instinto de escorpión y las calles se llenarán de cadáveres. Otra vez. Pretender convertir el País Vasco en un Kosovo ibérico es un acto demasiado canallesco y repugnante. Al Psoe le da igual. Si los ciudadanos le retiran el mandato presidencial, llenarán de minas el espacio que ha de ocupar Rajoy. Esto es lo que hay.

 

Pero a ver si me contestan los triunfalistas: ¿Ya no es delito decir públicamente Gora Eta? Si lo es, ¿dónde está el éxito, dónde?

 

Un saludo.

LABERINTO DE INFORTUNIOS

 

 Juan de Mena escribió en el siglo XV “El laberinto de Fortuna”. Los griegos consideraban a Fortuna la diosa de la buena o de la mala suerte. Sin embargo, preferían asociarla con el fasto y con lo fértil en contraposición a la adversidad del infortunio. En esta obra de tránsito histórico, el autor reflejaba cómo las ruletas del pasado y del futuro son inmóviles en tanto la del presente se muestra en constante movimiento. Delante de la Fortuna, el laberinto. Complejidad intencionada para confundir a quienes se adentren en su interior. Especialmente difícil si analizamos el laberinto barroco plagado de adarves y con una sola vía correcta para salir del mismo.

 

La España de principios del siglo XXI es un laberinto ultrabarroco cuya salida no ha sido encontrada. Multitud de vías muertas obstaculizan el camino y obligan a volver atrás. Una vez y otra y otra. El ayer y el mañana no se mueven. Ya, ya.

 

La Banca es, por sí misma, un dédalo infernal. Cambia las paredes del trayecto en plena caminata. Las reglas del juego se modifican a placer porque los grandes príncipes de las finanzas predeterminan quiénes atravesarán la encrucijada de callejuelas sinuosas. Por si acaso algún Gobierno pretende regular los parámetros de su recapitalización, Botín hace declaraciones admonitorias y aboga por un mayor celo en la supervisión. Y, por supuesto, advierte, de cargar con más impuestos a la Banca, nanay de la China. Zapatero ya se ha enterado de la dimensión del aviso. Rubalcaba rechaza, con la boca chica, como un susurro, y mirando al infinito, las presiones. Rajoy sigue en su puesto sedente del umbral hasta que pase el cadáver del enemigo. Laberinto de posiciones que desembocará en la Fortuna de los más ricos.

 

Laberinto de Fortuna de los tiranos y de los demagogos. El ministro del Interior -léase Psoe- ha ordenado a la policía que libere a los dos individuos que penetraron en el domicilio de Esperanza Aguirre, o séase, el PP. Dónde está la misma vara de medir respecto a aquellos dos manifestantes que nunca agredieron a Bono, La noche de los valores no tiene sol que ilumine. Oscuridad. Para luz, la de las linternas del partido/secta que ocupa el poder. Fuera de ese artificio lumínico no cabe otra realidad. Es la caverna de Platón. Las sombras son reales.

 

Sin embargo, para infortunio laberíntico, el de la conferencia de paz que han parido los bilduetarras y otros fantoches del extranjero llegados. Si Eguiguren es del psoecialismo vasco, perdonen, pero más parece un infiltrado de Josu Ternera en las filas de Patxi López. Con todo, para desgracia, la de Rubalcaba. Sí y no y todo lo contrario. Ante las estupideces malignas del presidente del Psoe vasco, el candidato empalador respeta el albedrío de su conmilitón y correligionario político. La tormenta perfecta es aquella que se proyecta en pantallas de tres dimensiones sin necesidad de gafas al hoc. Zapatero ha hecho su fortuna personal a costa de dejarnos a los españoles en el centro de un tornado que parece no tener fin. En su maníaca personalidad de aparecer como hombre de paz, se humilla ante los asesinos y vilipendia a las víctimas, encumbra a los verdugos terroristas y entierra a los familiares de los asesinados. Nos pone grilletes en las manos y bozales de cuero impiden el movimiento de los labios.

 

A falta de acierto, ensayos repetidos con fracaso seguro. Algún día, conseguirá su propósito. La dictadura volverá y los españoles comenzaremos la dialéctica de los hierros, de las balas y de los garrotes. En ese instante, los conferenciantes de la paz de una guerra que nunca existió, nos dirán a todos, como tontos de solemnidad: os lo dijimos. No queríais que ETA y la Banca se salieran con la suya, pues ahí tenéis el conflicto. Con lo cómodo que es disfrutar la paz de los cementerios.

 

Un saludo.

GOLFOS Y VÍCTIMAS

 

 He sido víctima de una golfería, se lamenta José Blanco, todavía Ministro de Fomento del Gobierno de Zapatero. De una golfería. Él, el gran atizador de los pillos, sufre los efectos de unos deshonestos. No se lo cree nadie. En el totum revolutum de los desvergonzados de la política, Blanco se encarama a una de las posiciones más cercanas a la cúspide de esa pirámide faraónica. Había procurado mantenerse en posiciones de base pero, como se coge antes a un mentiroso que a un cojo, el pilluelo ha saltado hasta la cima en un quítame allá esa gasolinera.

 

Blanco, la víctima negra. Se destina al sacrificio porque se arriesgó en obsequio de su partido. Sufre daños por culpa ajena. Angelito. Será que se hace la víctima y sus quejas buscan desesperadamente a la Susan compasiva que se apiade de sus desdichas. Algunos medios han publicado datos poco concretos sobre el patrimonio acumulado -acaparado- por este muchachito que un día salió de un pueblo de Lugo, mano delante y mano detrás, y rindió pleitesía en Madrid, coronado como todopoderoso jefazo del clan de los psoecialiñas. Milagrosa ascensión a fe mía.

 

Dícese que posee un chalet de lujo en elitista urbanización de la capital de España. Que accedió asimismo a la compra de una vivienda en el litoral gallego. Que sus niños, los pobres, se ven privados de sus derechos a ingresar en la escuela pública y, mohínos y pesarosos, acuden cada día a un centro docente bilingüe, o trilingüe, por culpa de Esperanza Aguirre, que es que la tiene tomada con él. Pepe Blanco es uno de los más eximios pensadores de esta España en la que la universidad se reserva para los que desayunan en el esfuerzo y cenan en la austeridad, mientras el partido que fundara Pablo Iglesias se constituye en cueva de promoción política y económica de trepas promiscuos. Ay, mi José Blanco. De la nada al todo y de lo absoluto al relativismo más cruel. Parece que lo han pillado con las manos en las masa de sesenta millones de pesetas.

 

Eso sí, Blanco niega el alborear. De lo poco que aprendió en la escuela de ideas de Jesús Caldera, fue el negar la mayor, rechazar cualquier acusación, blindarse ante toda evidencia. Leninista de método pero zarista de privilegios. Bolchevique de lengua y redomado burgués de praxis. Lo que sabe este Ministro. Se reboza en harina de mercadillo fraudulento y aparece como un pan clerical. Santificado a divinis. Sólo que esta vez lo han fotografiado con el carrito de los dorribos.

 

En tanto de su boca emergen palabras de dolor, entre sus sílabas le delatan bisbiseos teatrales. Golferías. Gol el que le han marcado por chulo y ferías de las fechorías que ha soltado a mandobles. Con lo fácil que es acercarse al Juzgado y endosarle una denuncia penal por calumnias al acompañante casual de la causalidad más lubricada. Una denuncia. Si ha sido maltratado por un golfo, denuncia al canto y que se deje de historietas de tebeos y de milongas de arrabal bonaerense. Cuando se levante el secreto de sumario y pueda acceder al contenido exacto de las declaraciones de Dorribo, entonces querella que te crió. Mas déjese de gaitas gallegas y acuda, presto, a reivindicar su honor. Dé la cara, hombre, muestre su figura con o sin lentes. Vístase por los pies como hacen los hombres y las mujeres que llevan pantalones.

 

Por último, tome una tacita, el culito de una, del vinagre que hizo engullir a Camps. Si tiene un poco de valentía, siga el camino que señaló a su adversario valenciano. No le vamos a tener ganas. Con la que lió. Con la que lía. Con la que arma. Al final, va a resultar que la víctima era el golfo y que el golfo era la víctima. En fin, el cazador de jirafas cazado por un venado. De vena.

 

Un saludo.

CREYENTES Y CREÍDOS

 

 Paraíso de los creyentes. Lo de José Blanco es de estudio. Habla mucho. Nada hace. De falsedad en falsedad, hasta llegar a la cadena. Cadena sin condena. Condena sin cadenas. No desmiente. El apacentador de un rebaño de hienas calla. Y espera. Ya escampará. Mientras la lluvia arrecie, se pone a cubierto. No sea que un rayo le atraviese su alma de creído. Se las daba de ser todo un campeón. Sin embargo, Dorribo le derriba. El parlamentario de taberna no quiere explicarse. Menos en el Congreso. Le entra tiritera. La sonrisa torva de tiempo atrás conserva su amenazador gesto pero muestra síntomas de miedo. Se mantiene huraña y aviesa aunque sus ojos delatan ansiedad y ganas de huir. El creyente Blanco.

 

Se resiste a la querella y a la denuncia. Acaso espere que el empresario amigo se retracte. En el ínterin, procura un atajo por donde evadir su cruz. ¿O no se trata de la cruz? Porque dice creer pero no concreta qué. En la existencia de caminos prohibidos, sí. En su pasado de cazapeperos, vaya. En su conciencia laxa, relajada como un elástico roto, cualquiera sabe. Él dice creer. Y como cree, no se arrepiente. De qué tendría que arrepentirse si no ha mentido. En todo caso, el contrito debiera ser el presunto calumniador. Resulta curioso. Habla de falsedades, pero omite el término calumnia. Con lo que es Blanco y se desayuna con la víbora del delito. Cómo estará ese cuerpo que hasta la lengua se le contrae, reprimida.

 

Lejos de comparecer ante la Diputación Permanente de las Cortes, se esconde bajo el faldón opaco de su partido. Mucho menos se atreve a una rueda de prensa. Por quitarse de enmedio, hasta del desfile militar puso pies en polvorosa. No consintió en sumarse a los abucheos de su bienamado Zapatero. Creyente Blanco. Creído Pepiño. Dónde su arrogancia. Dónde su prepotencia. Dónde su tiranía. La gente lista, afirmaba Shermer, cree en cosas raras porque está entrenada en defender creencias a las que ha llegado por razones poco inteligentes. No le falta razón. De ahí la súbita proclamación de fe del todavía ministro.


El biólogo Rostand, ateo autodeclarado, enfatizaba sobre la presencia del Dios entre los que no creen en Él. Dios está más presente en un ateo que en un creyente. Lo que olvidaba Rostand era el citar a Voltaire. Demandaba éste, cuando la vida le abandonaba, la presencia de un cura en su lecho final. Para morir, decía, el cristianismo. Todo un ilustrado sometido a la dictadura de la fe y renegando de su razón. Ejemplo de ciencia y modelo de creencia. Blanco es creyente como el Arouet del final de sus días. La pérdida de su ministerio, no precisamente sacerdotal, le conduce a la fe. La fe de los carboneros ricos. La fe de los petroleros millonarios. La fe de los clérigos gordos.

 

Tentación. El creyente tentado. Blanco es el Savonarola de la España del siglo XXI. El italiano de Ferrara congregó en su contra a los arrabiatti o enojados por su fanatismo inquisidor. El español de Lugo ha alentado a los indignados de Sol a rebelarse, no contra los corruptos de su banda, sino contra los enemigos de la corrupción. El poder y el lujo son serpientes seductoras que inducen a los hombres a pecar. En su carta a los Corintios, Paulo de Tarso refería: Satanás se transforma en ángel de luz. Blanco, de tan creyente y creído, sigue siendo Satanás. La luz no acompaña al ángel cuando éste repta por la oscuridad y teme la transparencia. Blanco. Creyente. Y Torquemada, también.



Un saludo.



HOME IS SPAIN

 

Qué trabajo cuesta. Una cosa que hace y cuatro que destroza. Se le entiende todo pero nada se comprende. La lógica huye de su verbo y de las acciones, ni una es buena. Es, señoras y señores, Zapatero. El gran disruptor. El pequeño tirano.

 

Nadie lo quiere ya. Los españoles se lo toman a chufla. Los psoecialistas lo arrinconan, junto al desván de la abuelita, para que nadie los relacione. Lo que influye. De manera negativa, claro. A este santo no se le puede pasear. Ni siquiera mantener en la peana. Ni conservar en el ángulo oscuro de la cripta. Al ático de las coronas de flores. Se avergüenzan de él quienes antes parieron al engendro político. Las risas de la alianza de incivilizados tornáronse llanto y crujir de dientes con el escudo antimisiles. Se ha colocado a la altura militar del Generalísimo Franco. Bases militares norteamericanas en Rota. Medio siglo después, los yankys vuelven gloriosos.

 

El escudo del señor Obama lo porta Zapatero. Con toda su alma blanca de ídolo de barro negro. Si no salvó a Occidente vía pacífica, logrará su propósito por el camino de las armas. Americanos go home. Home is Spain. Zp hace suyo el programa de su odiado Bush y ondea la bandera del imperio por el madrileño Paseo de la Castellana. Los agravios a Estados Unidos se han trocado en lisonjas alfombradas de guerra. La estrategia de la disuasión se ha transformado en nueva carrera de armamentos.

 

Home is Spain. Más propiamente Andalucía. Griñán anda como sonámbulo. Llora por las esquinas el desasoiego. Podía haber esperado a las elecciones autonómicas de 2012. A ver qué mentiras vendo para justificar que nuestra Comunidad es la primera en arrostrar peligros que otras rechazan. En Cataluña, ni un escudo ni una espada de madera. Los residuos atómicos para Huelva. Los misiles, a Cádiz. Eso de las bombas que tiran los fanfarrones y aquello de los tirabuzones, suena a antiguo y mordaz, pero en este caso no cuela. Mucho riesgo a cambio de nada. Por qué no en Madrid. Por qué. Salven, primero, a la capital. O a la costa mediterránea. Los andaluces ya hemos padecido lo suyo con lo ajeno. Que otros pueblos tomen el relevo.

 

El problema no es Zapatero. La solución no pasa por echar al presidente. Estriba en convertir al Psoe en una formación democrática pequeñita, muy pequeñita, incapaz, por lo reducido de su dimensión, de inflar el globo de su avaricia sin que le estalle en plena cara. Radica en votar a un nuevo gobierno que sepa, que pueda y que quiera hacer de España una nación plural y digna de respeto. Reside en llevar a cabo una política de Estado y no un batiburrillo de diecisiete taifas ambiciosos. Se halla en entender la Constitución. España no está dividida en comunidades autónomas. España se organiza en comunidades. Se organiza, que no se fractura.

 

Zapatero, el escudero, se va pero nos deja el programa de los misiles. Abandonó Irak para vergüenza cobarde de muchos. Nos envió a Afganistán en un intento de borrar aquella imagen. Por último, nos regala juguetes bélicos. Especialmente a los andaluces. A partir de ahora, cuando se diga Yankys go home, tengan en cuenta que la casa de esos estadounidenses es Andalucía, con sede en Rota. Así que ojito. Que se ha de especificar. A su casa de América. Y Zapatero, a la suya. Cuanto más lejos, mejor.

 

Un saludo.

COMO UN PINO

 

 Un bicho. El picudo rojo. Alejandro Márquez, no. El insecto palmericida. Alejandro Márquez no deja de pertenecer a la especie de metepatas sin fronteras. El actor Federico Luppi, uno del club de la ceja, no se recató en pedir un cordón sanitario para el PP. Sanitario, como si fueran apestados. La calidad democrática de este histrión no vale un “videla de lata”. Lo que ya preocupa más es la virtud intelectual de algunos de los grandes creadores de guettos. Monsieur Márquez, del equipo de desgobierno de la Diputación de Huelva, ha lanzado una perla que se recogerá en los “Annales” del disparate provincial. Ha comparado a un insecto, el picudo, con una persona, la que ha talado varias docenas de pinos y eucaliptos, algunos de ellos con más de cien años de vida. Sabida es la inteligencia del coleóptero de la palmera. Lo que no atribuíamos al diputado psoecialista es ese nivel de cultura y ese grado de discernimiento. Es que no se puede caer más bajo.

 

Las fuerzas taladoras de la Diputación que, todavía, preside doña Petronila, han lanzado una ofensiva mortífera contra una masa arbórea en lugar histórico. Pertrechados hasta los dientes, los mílites leñadores han procedido a limpiar el campo de enemigos de madera. Operación Petri del Márquez han venido en bautizarla. Como no tienen otra cosa que hacer, pues la diligencia de la institución ha colocado a toda su tropa, se han sacado de la manga el proyecto Redescubrir a fin de dar a La Rábida un repasito de limpieza. Por supuesto que la hazaña bélica se ha perpetrado sin declarar la guerra al consistorio de Palos. Carmelo Romero se ha despertado con los cañonazos de las fuerzas asaltantes. Si por lo menos hubieran pedido licencia municipal. Que va. Van a pedir ellos, los dueños de todo el país, permiso para hacer lo que les salga de las narices. Desde cuándo los amos de España piden autorización a sus súbditos para arramplar por doquier. Derecho de pernada, oigan. Puro y duro abuso de poder.

 

Sánchez Rufo ha pedido, muy serio, responsabilidades. No se tiene certeza de a quién las exige. Lo mismo culpa a David Toscano del desaguisado. Seguro que a José Martín, no, pues el portavoz de la nada se limita a asentir, cabeza arriba y abajo, o a negar, carrillo derecho a izquierdo y viceversa. A la señora Guerrero, es que ni la menciona, no sea que le suelte una fresca. Lo mismo ha sido al alcalde de Huelva, que es la sempiterna pieza a abatir. Qué más da que don Pedro nada tenga que ver con la materia y la competencia. La Rábida pertenece al término municipal de Palos de la Frontera y allí es Carmelo Romero el que corta el bacalao. El edil palermo, eso está acreditado, no ha cortado cuantos eucaliptos se le han puesto delante. La culpa, por negligencia e ineptitud, se asienta en terrenos petronilos. No le den más vueltas a la noria de los “y tú más”.

 

Lo de siempre. El psoecialista Márquez llevaba varios días dando la tabarra al grupo municipal del PP de Huelva acerca de su gestión medioambiental, cuando el boomerang de su mala uva se vuelve contra el avieso lanzador y le alcanza en la cocorota. Para gestión, pésima, indecente, infame, la tala de La Rábida. Siempre habla un cojo. Patrulla de inanes e inútiles. Son los “campeones” del “dorribo”. Predican pero de trigo, ni un celemín. Rubalcabean pero no pueden simular el blanqueo circunflejo. Pican como rojos pero dictan como azules falange.

 

Felipe Arias, concejal pepero, ha estado listo y presto. Aplaudo sus palabras sobre el parque Moret: “Una utopía hecha realidad. El sueño de una ciudad cumplido en el mayor parque urbano de Andalucía: 30 hectáreas de bosque en el corazón de la capital onubense, más de 90 millones de euros de inversión y un futuro abierto para lograr un Pulmón Verde para Huelva”. Que Carmelo permanezca atento. Que el paraje rabideño se puede ir al traste si no pone a un par de guardas en la zona bombardeada. La gente de Petri, Márquez a la cabeza, no distinguen un lugar histórico de una historieta del lugar. Como la copa de un pino. Su ignorancia es sólo parangonable a su osadía de señores feudales.

 

Un saludo.

DISCIPLINA Y ORGANIZACIÓN

 

 En algunos centros de enseñanza y en ciertas carreras, existía el llamado consejo de disciplina. Su misión era proponer sanciones conforme al reglamento. Hoy día, se atenúa la dureza militar del término y las instituciones docentes han establecido, en su lugar, las comisiones de convivencia. Entonces como ahora, la disciplina no es sino la observancia de las normas. Siempre se funciona igual: desde fuera hacia dentro. Sin novedad. Es el marco propio de una asociación de personas que se regulan en función de determinados fines. Partidos políticos. Se mueven en esa onda. Cada vez más. Si quieren salir en la foto, ya saben los que van de disidentes y por libres. O tragan o se ahogan. Ya lo advirtió, respecto al Psoe, el interminable Alfonso Guerra: el que se mueva no sale en la foto.

 

Al hilo de algunos comentarios sobre la decisión del PP de no llevar a Juan José Cortés en las listas al Congreso o al Senado, me veo en la obligación de replicar. Por sentido común. Ni me va ni me viene. Los comités electorales eligen candidatos conforme a sus voluntades de llevarse el gato de las urnas al agua de su interés. Ocurre, sin embargo, que hay candidatos a palos y candidatos que empalan. Entre los primeros, algunas excepciones que se sacrifican en pos de formaciones políticas con media docena de militantes. Entre los segundos, políticos que hacen valer sus años de oficio y su capacidad de influjo so pena de pasar factura a los disciplinadores. O entro o hablo. En el caso del señor Cortés, me pregunto qué ha pasado. Si estaba prevista su inclusión en las candidaturas, sería bueno conocer por qué ha sido desalojado de las mismas. Si, en cambio, nunca se le prometió señalamiento de representación, a qué viene este galimatías.

 

Decía Schopenhauer que si las cosas tienen solución, a qué preocuparse, y si no la tienen, a qué preocuparse también. Juan José Cortés es un zoon politikon en el sentido más aristotélico del término. Su dimensión social ayuda a constituir la base de una educación colectiva y su dimensión política ayuda a difundir y extender esa educación. Cortés se realiza plenamente en la sociedad. Nada tiene que añadir a su trayectoria pública. Mucho se puede restar en este campo. Se le mira con lupa. De ahí que, pese a sus méritos, no se le dé lo que pueda corresponderle acaso porque no haya pedido con la insistencia necesaria.

 

Tranquilo, Juan José, tranquilo. Es preferible, en ocasiones, pecar de confiado a creer en la lealtad. La memoria sube y baja como la bolsa. Cuando se avistan ganancias, se compra y, para recoger beneficios, se vende. Estoy convencido, pese a mis lagunas informativas, que el PP no te ha traicionado. Es más, apuesto a que sus dirigentes te han arropado como hermanos. Por eso, vuelvo a solicitar de tu nobleza declaraciones públicas que arrojen luz sobre el tema. Son muchos los que quieren pasar factura a Arenas por los sucesos de El Torrejón y los que buscan darte pasaporte por tu presunta participación en ellos. En tus manos se guarda la llave de la verdad. No es un acto de disciplina impuesta por la superioridad. Es una defensa de la verdad que nace de las entrañas de los bien nacidos. Tú no te mueves en la órbita de José Blanco. No amenazas ni coaccionas. Estás y eres.

 

Ten en cuenta, Juan José, que algunos amigos son sinceros. Muy pocos. Si eliges bien, sabrás seguir sus recomendaciones. Sin embargo, la sinceridad de tus enemigos es incuestionable: aunque guste a aceite de ricino, aprende de sus censuras. Te conocerás mejor y sabrás sacar de ti lo óptimo. Por encima de disciplinas y de organizaciones. Nunca más allá de la verdad.

 

Un saludo.

MANDATO CLARO

 
Mayoría absoluta. Lo que pide Aznar a los votantes del próximo “ventenene”, vente, es una holgada victoria electoral que permita a Rajoy gobernar en solitario. De no ser así, este país va a pasarlo rematadamente mal. El olor a cadáver atrae a carroñeros de diversas especies. La ciudadanía tiene la palabra. Cualquier resultado restrictivo supondría una catástrofe. España sería, en ese indeseado caso, ingobernable. Estaría a merced de los independentistas y a los pies de los camisetas verde billete.

Aznar me pareció siempre un tipo raro. Su rareza es la normalidad. Aunque más de una vez ha puesto los pies sobre mesa donde no debía, en general ha sabido comportarse. Él cumplió como nadie con su deber de presidente. Dejó en herencia un país emergente y respetado. El problema es que no previó -nadie pudo imaginarlo salvo los autores intelectuales de Atocha- quién iba a hacerse cargo de los destinos de la nación. De haberse cumplido las previsiones, Rajoy hubiera tomado el testigo con la mayor dignidad. No fue así y, por la vía de los atentados, se le adelantó el incapaz más destacado de la política democrática. A tal personaje, tamaña ruina. Pobrecitos. Los españoles, claro.

El Gobierno que se avizora -ojo, que hasta el rabo todo es toro- debe ser el contrapunto de orden y de responsabilidad al caos reinante. Como decía Goethe, prefiero la injusticia al desorden. No cabe duda si se aplica el pragmatismo. Los descontroles no traen más que iniquidades y discriminaciones pues la ley de la selva se impone al Derecho y, falto de éste, la sociedad se desvertebra hasta retroceder a niveles de incivilización. Aznar sabe lo que dice. El PP puede ganar. Las tiene todas consigo. Sin embargo, deberá poner encima de las urnas un programa que lo identifique. No más disfraces. Fuera las máscaras. Caras descubiertas y manos sin guantes.

Siete años de derroche nos han dejado sin vacas. No es que las lecheras hayan enflaquecido. Es que no hay. Las borracheras de poder de los amigos de Pepe Blanco han hecho de la actividad política una orgía de ilegalidades e impunidades en la que sólo cuenta el placer. Los psoecialistas han salido caros. Y eso que todavía la verdad no ha asomado su patita. Las deudas reales anegarán los despachos.

Despacio y buena vista. El oso no está cazado. Los dirigentes del PP deben conducirse por la propiedad del lenguaje y por la humidad del gesto. Las carcajadas, en las fiestas. Y el pueblo no está para festividades ajenas. Toca trabajar y apretarse la hebilla del cinturón. Los indignados de verdad aplaudirán el gesto honrado del buen parlamentario. La Función Pública ha de recobrar el pulso. Enchufados a la calle. Mano de hierro ante los corruptos. Código penal frente a los terroristas. A los separatistas, lecciones de Constitución. Raciones de nación española en el contexto de la pluralidad política, territorial, cultural y lingüística. Ahuyentar los espíritus uniformadores ha de ser un principio ideológico. Servir a España es hacer de ella una pero rica por diversa y diversa por rica. Tentaciones totalitaristas, ni una. Voluntades férreas por recuperar el presente, todas.

Mandato claro. O las urnas otorgan al PP la mayoría absoluta, o el fantasma de Latinoamérica paseará por España el espíritu de la discordia. Y ya está bien. Mandato claro.

Un saludo.

PACTAR CON PETRONILA

 

Que sí, que el diablo sabe más por viejo que por diablo. Se pacta entre caballeros y entre damas y entre unos y otras. Se trata de contratantes que se comprometen a cumplir lo estipulado. A fuer de responsables, antes de rubricar, se conviene, se transige, se ajusta y se avienen al texto y al espíritu de lo apalabrado. Uno, que ya lleva tiros dados en este campo de batalla de los incumplimientos, se rebeló siempre contra los corruptos. Quién se atreve a poner su patrimonio particular bajo la gestión personal de Mario Jiménez. Servidor, ni loco. ¿Y de Petronila o de Barrero? Ni se me ocurre. A los hechos de su pésima praxis política me remito. Bueno, pues vienen los del grupo popular en la Diputación de Huelva y celebran un acuerdo con la susodicha señora para rescindir el negociazo del palacete parisino de la plaza de las monjas. Los hay...

 

Y claro, a otro perro con ese hueso. Uno tira de hemeroteca y se encuentra con un comunicado del Partido Popular, fechado en febrero del pasado año. El comunicado toma como base una fotografía en la que aparecen, en derredor de una mesa de camilla, una serie de personajes públicos. Preside la imagen el impar José Blanco, todavía Ministro de Fomento, cuando se desconocía todo sobre las acusaciones del emprendedor/empresario, Dorribo. Junto al gallego de oro, Javier Barrero y Mario Jiménez. En lugar destacado entre estos “chevaliers de la table ronde”, un señor que me distingue con sus sentimientos y emociones más viscerales. Me refiero a D. Francisco Urbano, empresario/emprendedor conocido en la ciudad, merced a sus manifestaciones de fervor semanasantero, a sus buenas artes como constructor, y a su cercanía financiera y mediática, léase Odiel Información y Canal Huelva Noticias, con algunos prebostes del Psoe de Huelva. Un elenco de actores. Entre las actrices, al aparecer de espaldas, no reconozco a ninguna. Lástima. Todo ello, ad maiorem gloriam politicorum del Psoe.

 

A sabiendas de con quiénes se juegan los cuartos y los créditos, el PP de Huelva vende como un éxito su participación, junto a Petronila y Sánchez Rufo, en la rescisión del contrato del Hotel capricho de la emperaora. Como un éxito que cuesta al contribuyente la nada despreciable suma de más de trescientos millones de pesetas y al electorado dudas crecientes acerca de la esperanza en el partido que se postula como modelo del cambio. Es que se las ponen a las huestes de Rubalcaba como a Fernando VII. Serán ingenuos. David Toscano, al que tengo como un alcalde eficiente y limpio, ha caído en la enésima trampa que le han tendido Pepe Martín y Sánchez Rufo. Pero hombre, David, lo de la caducidad en 2013 es un decir. De aquí a entonces, a saber qué nos depara el destino. No obstante, ya nos podemos hacer una composición de lugar y de tiempo.

 

La prensa onubense -HuelvaYa y Huelva Información- recoge en titulares de portada que Petronila ha ordenado acometer nuevas obras en su preciado retiro monjil por valor de ochenta mil eurazos. O sea, que de aquí a dos años, todos calvos. David, no vale hoy quejarse de lo que ayer admitiste. Se veía venir. Austeros los del Psoe, dené, que decíamos los de Huelva cuando niños. Cumplidores los del Partido de Petri, pregunten, entre otros afectados, a los trabajadores despedidos de Astilleros. Imparciales los del chalet del Conquero, pidan datos a los directores de El Mundo Huelva Noticias, de Canal Luz, de Antena Huelva, y otras emisoras discriminadas por la mano justiciera de la presidente de la Diputación.

 

Pactar con Petronila no es pactar. Es perder el tiempo y el crédito. Con lo fácil que hubiese sido desmarcarse del complot urdido por psoecialistas e izquierdaunidos. La firmeza es una virtud difícil. Si el PP no combina esa cualidad con el respeto e impulsa una política de compromiso con el pueblo, decepcionará profundamente a quienes, como quien firma, han confiado en los de Rajoy y Aznar la prosperidad de nuestro país y de nuestra provincia. Una cosa es pactar y otra, pastar, o sea, pacer.

 

Un saludo.

MANZANA PODRIDA

 

Mordida, la manzana de Steve Jobs. Podrida, la manzana que tentó la fragilidad del paraíso de dos. La política es un cesto de manzanas limpias. No me cabe la menor duda. Basta echar una ojeada a los miles de concejales de pueblecitos perdidos por la geografía nacional. La existencia de la podredumbre manzanil desmerece la cosecha pero no la invalida.

 

León Felipe escribía, allá por el año que nació este articulista, que si hay una manzana sin gusanos, no está detrás de mí, sino delante. El poeta zamorano decía al respecto: la libertad es la voluntad de mecerse de izquierda a derecha, de ir en sordos y rítmicos vaivenes, de una manzana podrida a otra manzana podrida, porque más allá de este balanceo no está sino el muro negro y espeso. Cuando un pueblo, moralizaba, se levanta y estrella sus sesos contra ese muro, le gritan que es un loco o un violento.

 

Manuel Azaña es autor de una frase limpia que a muchos sonará a irreverente: el Museo del Prado es más importante para España que la República y la Monarquía juntas. Sencillamente iconoclasta. Lástima que su intelecto sublime no estuviera a la altura de su clase política. La putrefacción no radicaba, según el que fuera presidente de la II República, en el Arte con mayúsculas, sino en el arte de lo posible que decía Cánovas. Tremenda confusión el identificar los conceptos. La letra grande impone diferencias.

 

La manzana de oro, transmite la leyenda, estuvo en la base de la guerra de Troya. La perfidia suele arrastrar discordias.La manzana de Blancanieves echa sus redes en el mar de las envidias. La manzana es la alegoría eterna de la corrupción. Simboliza el abuso autoritario del poder que hace de la autoridad, tiranía. El gusano reviste formas de manejos deshonestos. Desde la apropiación indebida al tráfico de influencias. Del cochecho a la malversación. En el fondo, la prevaricación resultante del ejercicio tecnificado de cinismos e hipocresías. La manzana simplifica el poder. La tersura del fruto desaparece poco a poco hasta convertirse en desagradable e informe despojo.

 

La corrupción es una lacra no superada. Desde las actuaciones gansteriles norteamericanas a la tangentópolis que arrasa a Italia pasando por las “mordidas” roldanianas que acabaron con la prepotencia de Felipe González. Mala fama la de la manzana. Tan tentadora como abominada. Que le pregunten a José Blanco. Puede crecer en el árbol oculto del ministerio o entre los efluvios colocantes de un surtidor de gasolina. Entre los papeles de una Consejería de Empleo o en los contratos públicos de operaciones amañadas. El sarcófago está lleno de gusanos. Hasta que fagocitada la carne muerta, vuelven por donde llegaron. En busca de nuevas putrideces.

 

En el viacrucis del laico ministro de Autofomento, la estación resulta crucial. El adorador de la manzana refulgente podía llevar el gusano en las proximidades de su insaciable lengua. Qué se puede hace cuando uno ignora ser portador de enfermedades contagiosas. En principio, ser prudente. Al final, apartarse. Si la precaución no distinguió al transmisor, la cordura debiera alejarle del núcleo de infección. En caso contrario, el grupo debe actuar con diligencia. Mala acción la de quienes pueden inmunizar a la población y, por intereses espurios, potencian la figura emponzoñada del envenenador. Algunos padres no pueden estar satisfechos de sus hijos. Ni algunos hijos de colegios bilingües manifestar su contento por la lengua bífida de sus poderosos ascendientes.

 

Lo dicho. Manzanas vendo. Las mordidas de Jobs, lustrosas y ricas. Las podridas de tantos, mordidas de muchos. Vaya con la manzana.

 

Un saludo.

ODIO IDEOLÓGICO

 

 De no ser por su desvergüenza, Rubalcaba sería un payaso de trapo. Pero claro, habla, sube el pan y arroja aceite hirviendo a la audiencia. He leído el artículo de Carlos Carnicero en el que declara sobre cómo se las gasta el candidato psoecialista. Y da miedo. Dónde ha llegado. Harto conocido. Gal y Faisán nos golpean en el rostro. El hombre de Felipe, impertérrito, se pone dos duracell y lengua que te lengua.

 

Lo último de este tipo oscuro es su voluntad de resucitar el odio ideológico. Como si esa abominable emoción hubiese muerto alguna vez. En la boca de tan maléfico personaje, el odio forma parte de la cotidianeidad de sus acciones. Amaga con la derecha para descerrajar un tiro mortal con la izquierda. Uno de los mayores defensores del cordón sanitario al PP se saca de la chistera una nueva amenaza. Quiere reformar el Código Penal para castigar el delito de odio y discriminación. El summum de la enfermedad del alma. El anticristo se hace Cristo por medio del verbo envenenado. El Gobierno de Zapatero no ha hecho otra cosa desde la malhadada fecha del atentado de Atocha. Ha urdido cuantas maldades atravesaron su enferma mente para incriminar a Aznar y a los suyos. Qué habla este señor con pinta de usurero descarnado que acusa de engaño al que fuera mejor presidente de la democracia. Dónde vas, Satanás.

 

Se salta a pídola la Constitución y quiere impartir lecciones de ciudadanía. Ha convertido la ley de memoria histórica en un arma de enfrentamiento sin otra intención que sangrar la herida que ya cauterizaba. El gran provocador se erige en apóstol de las víctimas. El acosador de viejecitos se nos vende como ángel exterminador de mercados y de sicav. Ya navega, a bordo del barco de su dictadura, por aguas procelosas de tiburones corruptos. Y nos viene con el cuento de la ideología. Será mamarracho. Si hubiera leído a Engels, hubiera simulado un poco. Rubalcaba ha hecho de la ideología el resultado de una conciencia falsa. La conciencia de introducir, a la fuerza, a los ciudadanos en el bosque de las libertades colectivas a fin de arrebatarles sus derechos individuales. Este hombre es como el picudo que arrasa los palmerales.

 

A falta de argumentos, esperpentos. No alcanza su malicia el genio creador de Valle Inclán. Con todo, sí es un mal remedo del Bono que jura ser pobre como las ratas. Si España decide ser cristiana, él anima las contraofensivas laicas. Si hay libertad religiosa, propugna la fricción con la Iglesia católica. Si las Fuerzas Armadas defienden la unidad de España, potencia los independentismos. Proteger a la nación puede ser, si se le da pábulo, un delito contra la ideología nacionalista excluyente de catalanistas y vasquistas. La pluralidad de este especimen de la más rastrera política se reduce a El País y a dos o tres medios que le dan cuerda y rollo.

 

Los sondeos otorgan un amplio margen de ventaja a Rajoy. No pasará mucho tiempo antes que esta araña negra que recreara magistralmente Blasco Ibáñez, convoque a los miembros del Tribunal de la Inquisición, digo Constitucional, para dilucidar si el gran jefe de la calle Génova ha firmado pactos antisistema con el mismísimo Franco, con el rey Lear o con la máscara de Primo de Rivera. En cuyo caso, el nuevo Santo Oficio instará al futuro presidente de España a dimitir si no quiere terminar en la hoguera como los brujos bajomedievales.

 

Odio ideológico el tuyo, Rufián. Cava. Cuaba. Que qué es cuaba. El término con que los dominicanos definen, con desprecio, a los problemas y a los disgustos.

 

Un saludo.

MAL MENOR

 

 Cuando elegimos, sabemos distinguir el mal del bien. Diferenciamos el eco de la voz. Apreciamos lo auténtico frente a lo fingido. Las personas forjamos nuestras decisiones en el yunque de nuestras posibilidades por mucho que la bondad se ausente y por más que nos apartemos de lo lícito o de lo honesto. El mal menor se configura así, eufemismos aparte, en una calamidad de efectos atemperados. Pero, al fin y al cabo, en un desastre, una desgracia que se quiere excusar en función de unas cicunstancias atenuantes pero nunca eximentes.

 

La doctrina del mar menor nos convierte en entes indistintos. Todo da igual. Los políticos son todos unos sinvergüenzas, sea del partido que sea. Al saco. Y no. No me vale esa premisa pues falsea el silogismo. La Transición democrática no puede degenerar a niveles de la restauración borbónica tras la fallida Primera República. Tampoco puede retroceder a esquemas de la Segunda República que llevaron al país a un escenario guerracivilista. No. La Restauración fue un mal menor ante el mal inmenso que fue el experimento de 1873. Se pretendió un bien pero se amasó un mal. No es compartible, en este sentido, la idea de que el Alzamiento Nacional fuera un bien. Si acaso un mal mayor que rivalizaba en magnitud con el mal que hicieron crecer los fanáticos desde Azaña a Negrín. Mal uno y mal otro. El bien, por parte alguna.

 

Las excepciones confirman la regla pero no son norma. Si lo fuera, la subversión del bien moral sería un hecho consumado. El mal menor es una aberración porque consagra la sepultura del bien. Si la verdad es un valor, la mentira, aunque se disfrace de mentirijilla, se clasifica como desvalor. Intentar convencer al pueblo de que el apaleamiento de una víctima es un bien y no un mal menor en comparación con la mutilación de sus órganos genitales, contribuye a justificar la maldad de los autores. Y no, no es eso.

 

No cabe el mal menor cuando se pacta o se consensúa en contra del bien común. La concesión de la independencia al País Vasco como remedio contra el terrorismo de ETA y de sus fuerzas políticas extorsionadoras, es un mal mayor que el problema que se quiere sortear. La política de inmersión lingüística en Cataluña, que comporta el desprecio hacia la lengua castellana, es un mal no menor porque el Estado se pone de rodillas ante el chantaje de los catalanistas. ¿Dónde está el bien? Si el bien está marcado en la norma constitucional que se ha dado el pueblo soberano, cualquier atentado contra esa norma es un mal. Y de menor, nada. La robustez de las leyes descansa en la fuerza de voluntad de su democracia. He ahí el bien.

 

No existe el concepto medio muerto o medio embarazada. O se está muerto o se está vivo. La preñez no admite discusiones objetivas. Si la ley es la referencia moral, lo que esté prohibido por ella, es un mal. Y si no lo prohíbe, aunque no lo admita, el bien está presente. El mal menor es tan repudiable como el mal a secas. Terrorismo y antiterrorismo son, por definición, males. El primero, porque violenta el Derecho. El segundo, porque convierte al Estado en forajido que se pone al margen de la ley. La mejor arma de la democracia es el poder moral de soportar el odio y la venganza y la fuerza ética para no ser esclavo de la corrupción.

 

La rescisión inmediata del contrato del Hotel París, del palacete/capricho “petrimonial” de la onubense plaza de las Monjas, hubiera sido un bien. Un bien sin paliativos. Las exigencias del Psoe y de Iu de Huelva a este respecto han llevado al PP a un camino erróneo. Pactar con los partidos del odio ideológico a la derecha supone tanto como firmar un acuerdo con los grandes derrochadores que se han comido y bebido la economía de la provincia. Es una equivocación grave. Ellos lo llaman un mal menor. El mal no pierde su naturaleza por su dimensión. Lo es por sí mismo. No hay satanes buenos. Todos son malos.

 

El PP debería dar ejemplo de categoría moral y de valor ético. Procurar el bien general, el interés del pueblo. No sea que éste lo vote hoy como mal menor en contraposición al delito nefando de los políticos del Psoe. De hacerse así, el cambio de sentido sería tan efímero como pobre. Si los populares de Rajoy no se postulan como artífices de una política bien hecha, se sitúan en la misma órbita errática y corrupta de los de Zapatero, Rubalcaba, Blanco y otros impúdicos de su ralea. No puede ser. Si quieren manga, al Mar Menor. Los males menores, como la mangancia, no deben recalar en puertos de confianza. No.

 

Un saludo.

CAAMAÑO

 

 El señor Caamaño es ministro de justicia. En principio, el cargo y la función nos llevan a pensar en toda una autoridad del Estado español. A bote pronto, así sería. Mas si contextualizamos su figura y la ubicamos en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, la cosa cambia. Sentarse en el Consejo y compartir responsabilidades con Pajín, Aído, Álvarez, Blanco y otras ejemplaridades de esta jaez, invita a reflexionar sobre nuestra primera impresión.

 

Entre Caamaño y Benítez, su predecesor, la justicia ha llegado a tocar fondo. Es que no pueden ser más badulaques. Su inconsistencia política corre paralela a su necedad funcional. Están pero no son. Entes licuables que adoptan la forma del recipiente en que se alojan. Algo así como su colega Conde Pumpido. Si de colorear la toga con el ocre del barro, allá van. Que interesa al partido ennegrecer las puñetas con la legalización de los filoetarras, a la piscina que se tiran. Cuando deciden modernizar el aparato judicial, mucho hablar y poco hacer. En caso de polémicas doctrinales, son capaces de convertir el principio de contradicción en un sofisma versión “no hay caso ni lo habrá” del pequeño José Blanco.

 

El tema de la cadena perpetua está adquiriendo nuevos tintes. Caamaño podría esgrimir argumentos en vez de lanzar denuestos y descalificar al adversario. Quiá. Mucho pedir a quien apenas practica más allá del exabrupto. El pensamiento cartesiano o la filosofía kantiana suenan a este ministro como Kelsen a un analfabeto. Ná de ná. Podría haber aludido a la dudosa constitucionalidad de la misma. O bien matizar las dificultades de revisabilidad de lo perpetuo. Incidir en el análisis de la reinserción. Arañar las posibilidades de la reeducación. Cosas de ese estilo. Un poco de asertividad en este producto del dedazo de ZP es pedir que el cielo reubique su techo. Misión imposible. En lugar de construir, arrasa con los discrepantes y los coloca en el barrio de los retrógrados. Los desprecia como defensores de instituciones sociopolíticas obsoletas. Una patada con la lengua constituye todo el bagaje intelectual de este mozo. A imitar. Mecaschis.

 

El abordaje del Código Penal es una necesidad insoslayable. El estado de la justicia española no puede ser más preocupante. Magistrados que archivan con la ligereza de un gun-man y jueces que firman autos de libertad antes de que la policía ponga a su disposición al ladronzuelo o al estafador de medio pelo. La calle está dividida sobre el tema de la cadena perpetua. Y si, además, es revisable, la madeja se enreda. Sin embargo, los alemanes, los británicos y los franceses la tienen instituida. Al cabo de 30 años, los penados salen a la calle. La revisión procura la reducción. La perpetuidad es un mal demasiado perverso como para ejercitarlo con crueldad. Condenar de por vida a alguien, sin posibilidad de redención, equivale a matar cualquier esperanza de perdón. La ley existe porque la sociedad demanda unas normas de convivencia e incluso de supervivencia. La ley es, pues, resultado de una petición colectiva. Al revés, no. La ley no debe condicionar la soberanía del pueblo y mucho menos suplirla.

 

Caamaño llama retrógrado a todo bicho viviente que diga esta boca es mía. Suele ocurrir que el agente se convierte en paciente. Acaso sea él partidario de retornos a dictaduras fascistas y, avergonzado de su intención, atribuya al PP la defensa de valores innobles. Caamaño realiza, como algunos astros, un movimiento retrógrado. Cómo que qué es esto. El que se realiza en sentido contrario al movimiento directo. Dicho en román paladino: que se opone al movimiento de avance de los demás y denuncia que el resto del mundo marcha por camino equivocado. Cosita de ministro. Lo que sí debiérase revisar es el modo de provisión de los ministerios. Tanto de los del Gobierno como los de la Fiscalía. Si mantenemos el status actual, el trompazo es seguro.

 

Un saludo.

A POSTA: BOTO Y BOTOX

 

 Entre diversas acepciones de posta, elijo una. En los juegos de envite, porción de dinero que se envida y pone sobre la mesa. Dinero, juego y envite. Dinero ajeno, juego ilegítimo, ofrecimiento amañado. A costa del país. A posta.

 

HuelvaYa recogía en sus páginas una información que firmaba José Carlos Aguado -periodista grande- en El Mundo Andalucía. Por lo visto el angelito que fuera alcalde de la muy psoecialista Valverde del Camino, se gastó, en pocos meses, antes de que los electores le pusieran de patitas en la calle, algo así como dos millones de pesetas con la visa platinum del Ayuntamiento. Con la Visa del Ayuntamiento. La suya particular, si la tenía, que para qué, ni la aireaba no fuera que se contagiase de la pública. El hombre tiraba de la platinum con la rapidez y el tino de Billy el niño. Muchacho, qué habilidad y qué falta de escrúpulos. Endeudado el consistorio valverdeño hasta las orejas, el edil del botox -de botos y de muebles, el señor Domínguez sabe bien poco- se inflaba los labios a golpe de marisco, de curado jabugo, de espumosos y de alguna que otra bebida cara de malta. A posta.

 

Ahí tienen al genio de la lámpara y factótum del Instituto Municipal de la Vivienda más ruinoso que pensarse pueda. Que el pueblo le retira su aval democrático, la Psoesecta lo eleva al altar de los servidores desahuciados. Roma no paga a traidores pero compensa opíparamente a los reptiles. Y ahí lo tienen. Barrero premia al derrochón con la Delegación Provincial de Obras Públicas y Vivienda. Otra visa del mismo metal y no se rellena ni un bache en cualquier carretera comarcal. Y Barrero lo nombra a posta. Remarca José Carlos Aguado la cenita del honorable Domínguez en Savini. El restaurante milanés se ubica en el arrabal como quien dice. Ni más ni menos que en pleno corazón de la ciudad, entre la catedral gótica y el teatro de La Scala, en plena Galería Victor Manuel II. Anda que se come mal en la tabernita de varios tenedores y que el servicio es de los de tocar las palmas. En todo caso, si se pusieron ciegos en ese templo de la carne, no fue por llenarse las panzas. No. Fue a posta. Que con el dinero de los valverdeños, se come uno un buey a base de pan. Ya del bolsillo propio, la manduca está más restringida. A posta.

 

Qué quieren que les diga del "probe" Migué. Yo me inclino por la tesis del hambre. Porque vamos a ver. Si Viera, que fue Consejero de (des)Empleo de la Juntasuna, está implicado hasta los ojos en el fondo de reptiles de los expedientes de regulación de empleo, y no se ha gastado las millonadas del conmilitón en esos banquetes, será porque o bien no se han descubierto las facturas o bien porque el hombre, pese a su carita sonrosada por los buenos yantares o folgares, entretenía sus penas de dinero en menesteres de otra índole. Por ejemplo, evitar la obesidad entre los cientos de miles de parados andaluces. Es que Viera tiene un gran respeto por la sanidad autonómica. Con decirles que el señorito se jacta de su patrimonio personal. Lo van a comparar con el exregidor valverdeño, que bastante tiene con masticar a dos carrillos. Y todo, reitero, a posta.

 

Herodoto elogió con enusiasmo el sistema de postas implantado por el persa Ciro. Pero la historia no pasa por envíos de correo por uno u otros medios. La historia no para en este asunto. Más bien se detiene. El peso de la poca vergüenza llega a asfixiar. No por que falte aire limpio a los pulmones. Sencillamente porque la avaricia rompe el saco. Los ofidios se tragan enteras y vivas a sus presas. Los reptiles humanos, también. Ocurre, a veces, con alguna gente corriente y moliente que han hecho del partido, una partida. Partida: conjunto poco numeroso de gente armada, con organización militar u otra semejante. Coloquialmente, en Cuba, partida es persona hambrienta. Lo que les digo: el hambre de Miguelete Domínguez y de Josantoñito Viera.

 

A posta. Lo hacen a posta.

 

Un saludo.

MAFIA NEGRA, BLANCO MAFIA

 

La sorpresa tiene escaso asiento en mi forma de entender la política. Sin embargo, aunque pocas noticias me causen estupor, la reiteración en los escándalos sí me genera alarma. Por mucha templanza que se posea, el botón del pánico se aprieta con cierta frecuencia. Nos vamos a estrellar. Se están pulverizando las marcas mundiales de actividades mafiosas. En España. La Cosa Nostra ha dejado Italia como subsede y ha establecido la oficina matriz en territorio patrio.

 

El Gal, los fondos reservados y Luis Roldán sacudieron los cimientos de la política española durante la presidencia de un psoecialista, Felipe González. El faisán, las negociaciones con ETA y la corrupción de altos cargos del partido/secta vuelven a poner una bomba en la línea de flotación del buque democrático. Lo penúltimo, porque surgirán revelaciones increíbles, es lo del Ministro de Fomento de su propio Patrimonio. Dorribo acabará derribando a este jerifalte de los miedos. El encuentro de la gasolinera va a ser su tumba.

 

Todo ello, sin embargo, peccata minuta. Si es verdad lo que publica La Voz de Galicia, las presiones a los jueces son de tal magnitud que vulnera la independencia de estos magistrados. Chicago años veinte. Hampa institucional si se demuestra que agentes del Centro Nacional de Inteligencia están siguiendo a algunos miembros de la judicatura. Y si resultara cierto que los encontronazos de la Fiscalía con los jueces están adquiriendo categoría de gresca, entonces, mano sobre mano, posición fetal y a buscar la protección natural del cuerpo ante la explosión que viene.

 

Mientras el caso Blanco, en realidad el affaire mafia psoecialista, ocupa titulares de algunos periódicos -El País y otros de las subvenciones callan como zorros-, la juez Alaya sigue destapando las vergüenzas de Griñán y de la Consejería de Empleo de la Junta. Los enchufes han modificado de facto el Derecho administrativo. Los concursos de méritos se miden en términos de carnet de partido. El desembarco de cualquier funcionario en puestos de responsabilidad hace hervir la olla del dinero. Dejar la caja de caudales en poder de un funcionario probo sería la ruina denla financiación psoecialista. La ética voló hace muchos años del libro de estilo del Gobierno de Zapatero.

 

Las delegaciones provinciales de las distintas consejerías de la Junta de Chaves y de Griñán son un nido de nepotes y de chapuceros que se creen impunes. En ellas se refugian los desbancados por el pueblo en las últimas elecciones municipales. Si se produce overbooking en estos organismos, ahí están las diputaciones provinciales para recoger los restos del naufragio electoral.

 

Esta gente no está dispuesta a rendirse ante la ley. Si son desalojados, dejarán tras de sí un reguero de muertos, un vacío de liquidez, una tropa de intrusos y un colosal caballo de Troya del que descenderán, en la quietud sombría de la noche, toda una legión de mercenarios del mal.

 

El nuevo Gobierno tiene ante sus narices una ímproba tarea: la exigencia de recuperar la moralidad. Siendo lo de Blanco un incendio provocado por su propia avaricia, lo del CNI es más grave. Implicaría que Interior y Defensa estuviesen pringados como, años atrás, pudo estarlo Manglano. La historia se repite cuando los protagonistas ponen en escena las malas artes que utilizan los capos de la droga, del dinero blanco, digo negro, y de la compraventa de almas. ¿Se refiere a los traficantes de armas? No. Hablo de los negreros/blanqueros de almas, de espíritus, de conciencias. Algunos forman parte de este Gobierno. Mafia negra. Blanco mafia.

 

Un saludo.

BLANCOHECHO

 

Quiero creer que es inocente de un delito penal. Sin embargo, desde un punto de vista de la moralidad política, considero que José Blanco, ministro del Gobierno de España, es un individuo de dudosa reputación. El caso “Campeón” lo ha puesto en el disparadero de la corrupción más infame. Por más que niegue las acusaciones del empresario Dorribo y por mucho que anuncie la interposición de una querella criminal, pintan bastos para este gallego sin más oficio que el partido y sin otro beneficio que el de pertenecer al mismo.

 

Excusatio non petita, accusatio manifesta. No falla. La pata -la mano es otro cantar- la ha metido Rubalcaba. Cómo no. Es el estilo Psoe. La defensa de los acusados -y suele entrar en la técnica jurídica de los penalistas- pasa por arrancar a tiras los defectos de los denunciantes. Nada extraño. El candidato ha ido directo a la yugular del empresario Dorribo: “parece que estuvo en la cárcel unos meses y eso a uno le da que pensar”. Se echan toneladas de tierra sobre uno hasta sepultarlo en vida. De esta forma, se hunde la credibilidad del inhumado. Así funciona la historia. Y como tal, los protagonistas repiten las mismas consignas. En su día, con el chaparrón de los fondos reservados y otras lindezas, Felipe González exclamó: siempre que llueve, escampa. Los socialistas gallegos han optado por una versión idéntica: en unos días amainará la tormenta.

 

Estrategas de mesa de camilla y de gañanes de aldea. Acuden a la meteorología para tapar a los satélites descontrolados, o muy controlados, a saber, que se estrellan contra la atmósfera de limpieza política. El imperativo categórico de Kant les suena pero que lo toquen otros. Si el afectado por la denuncia fuera del PP, las campanas tocarían a muerte. El caso Gürtell fue aireado por los medios afines como si los amigos de Rajoy hubiesen saqueado el Banco de España. Dimisión, atronaban los halcones asustagaviotas. Dimisión. La derecha, al paredón.

 

Pepe Blanco, no. Cómo va a ser eso. De los tres señalados por el dedo del empresario, el popular y el "galeguista" dimitieron. El psoecialista, que ni lo piensen. Los otros son sospechosos de hedor. Pepe Blanco es inocente sin presunción. No es que presuma de inocencia. Es que chulea y bravuconea. Si el ministro quiere pararse en una gasolinera para charlar con Dorribo, pues es normal. Para eso es ministro y para eso es discípulo de la escuela más sectaria que contempló la historia. Ni mú. A don Blanco, ni chistarle. Que te pone una querella en menos que pasan unos cuantos días. El hombre tiene que pensar qué va a decir no se le pille en un renuncio.

 

Extraco y Campeón. Dos caballos que pueden hacer perder la cabeza a Pepe Blanco. Iban de ganadores y saltó la chispa de la derrota. Si es que cuando las cosas vienen mal rodadas, por mucha pendiente que haya, la cuesta puede ser un precipicio. En el partido de Rubalcaba, -qué fue de ZP-, las cabezas van a caer en tropel. Es que estaban hasta los ojos de corruptos y parió el de Fomento. Yo creo que lo de portavoz ha sido la puntilla de D. Pepe. Por la boca, Blanco, muere el pez. Hay perros que deben salir a pasear con el bozal puesto. Esto del cohecho contra Camps ha degenerado en blancohecho.

 

Ay de mi Alhama.

 

Un saludo.

DESDICHA LABORAL

 

El trabajo nace con la persona. Y muere. Uno ha pasado del status emocional de la irritación al ente visceral de la cólera. Septiembre ha matado las esperanzas de casi cien mil españoles por mantener su empleo. Rubalcaba, que sabe cómo arreglar este desaguisado, se guarda la receta para nunca. Desgraciado personaje que procura la infelicidad de un pueblo a costa de manipular sus más primarias necesidades. Cien mil parados más por obra y malas artes de este Gobierno del horror y del polvo. Se puede ser peor, pero esta contingencia se arracima en los estantes podridos del partido de Zapatero.

 

De tal Estado, tal provincia. Nos acercamos a la denigrante cifra de sesenta mil desempleados onubenses. De nuevo, el síndrome de culo del mundo se hace cuerpo en las clasificaciones del paro. Superamos, -qué éxito, Mario Jiménez; qué triunfo, Petronila Guerrero- la media andaluza. Lo peor es que seguimos hurgando en el barrizal del problema. Sólo ciento noventa mil huelvanos están afiliados a la Seguridad Social. Ante este cúmulo de despropósitos, el 15-M calla. Comisiones se queja pero no remueve la niebla no sea que la transparencia muestre sus debilidades subvencionadas. En Madrid, la de Dios. En Andalucía, los santos inocentes. Vivo ejemplo de autoridad inmoral y de arrastramiento sindical. La otra, sí, Ugt, recita la misma consigna. Pide que se solucione el problema. Sin embargo, ni un meneíto, que se cierra el grifo del dinero corriente. Las manifestaciones y las huelgas, contra Esperanza Aguirre. Pandilla.

 

Alguno me argumentará que, al menos, reconocen el estado agonizante del enfermo. Algo de dignidad sí les queda. No mucho. Algo. Nada, lo que se dice cero patatero, lo del Delegado de Empleo. El comisario político de la Consejería donde se parieron los malformados expedientes de regulación de empleo, asegura que el dato del paro hay que mirarlo en positivo. En positivo. Es que en 2010 fue peor. Y en 2009, lo mismo. No obstante, la moraleja es que hay que decir un embuste por más que se note la falsedad.

 

En tanto la ciudadanía se muere de asco, la élite psoecialista sigue chupando del bote de los organismos públicos. Al famoso tránsfuga Rodríguez Donaire, uno de los artífices de la degeneración económica de Valverde del Camino, lo premian. Petronila lo acaba de contratar como Asesor de no sé qué carreteras y no sé cuantos aeropuertos provinciales. Seis millones de pesetas al año. Dietas y gajes aparte. O sea, destroza la economía del pueblo y lo ascienden a consejero de la miseria. Mucho pasta por medio. Que esta gente no mueve un músculo, siquiera para derruir, si no la colocan bien. Una deuda de cincuenta millones de euros no la alcanza cualquiera. Hay que ser especialmente pernicioso. Pepe Martín y Sánchez Rufo no le van a la zaga. De no ser por David Toscano, los dos edilicios aljaraqueños pudieran haber llegado, en la presente legislatura, a la cima del pitote más pendenciero.

 

Nos faltan los resultados de la Encuesta de Población Activa. Ya sabemos que sobre cinco millones de parados. Ochocientos mil por encima de los datos que ofrece el INEM. Y tanto. La EPA distingue entre ocupados y parados. Éstos son los mayores de dieciséis años que, durante la semana en que se realiza la encuesta, estaban disponibles para trabajar, buscaban obsesivamente un empleo y se han tenido que comer sus ganas de actividad. Cinco millones.

 

No se preocupen. Ya que no ZP, Rubalcaba encontrará la solución. Van a enchufar a los votantes, a sus hijos en edad y a las madres que los parieron. No habrá luego dinero para pagarles. Eso es lo de menos. Lo de más es que sigan tomando al país como el pito de un sereno. El pito somos los ciudadanos. El sereno. Eso del sereno... No sé, no sé.

 

Un saludo.

SE JUBILA

 

 A veces, me decía Antonio, hemos de querernos un poquito. Mi amigo también se quiere. Pero muy de tarde en tarde. Ahora, sexagenario, se jubila. Deja el trabajo que ejerció durante cuatro décadas. Ama, me dice, su oficio aunque abomine de horarios y burocracias. Ya es hora, insiste como si quisiera remachar que su decisión no es un error. Es hora. Tiempo de "candalitos" y no estrés es tres, tres. Octubre y cuatro. Clave y requisito.

 

Dice que siempre quiso ser honrado. Acaso sea mi único mérito, apunta. Desecha la idea del dolce far niente. A su edad, eso sería perjudicial para una persona criada en los entresijos de la pluriactividad. Sin embargo, sé que intentará dosificar esfuerzos. Pensará en los nietos que, alguna vez, sus hijos le regalen. Y tratará de compensar cuanto se privó antaño.

 

Atrás, pero cercanos, quedaron, porque la memoria los conserva felices, los recuerdos del Calasanz calañés y de los onubenses del que fuera José Antonio, del impar Vázquez Díaz, de la entrañable familia "donanita", del recio Neruda, del fuentepiña juanramoniano, y del cariñoso León Ortega.

 

Se jubila. Mi amigo se jubila. Brindo por él. Por que su felicidad sea completa. Me insiste que agradezca a todos quienes contribuyeron a enriquecerle su trabajo y su vida. Dicho. Hecho.

 

Sus amigos, sus hermanos, sus padres, sus "IgnaGuilleGonza" y su mujer siempre estuvieron. Y están.


 

Un saludo.

BALBOA: VUELVE LA SERPIENTE

 

 Refinería, una y gracias. Con Cepsa ya tenemos bastante. Balboa rompe el vaso de la paciencia de los onubenses. No hay dinero para comprar la dignidad del pueblo de Huelva. Que nos traguemos los humos, mala herencia. El legado del suelo y de las aguas contaminados, ahí lo padecemos. La Junta de Andalucía está dando pasos de gato con botas para colársela doblada a la ciudadanía más estoica del mundo. La gente del Psoe se apresura a colocar a los suyos no sea que los votantes desalojen a los negreros de San Telmo en las próximas elecciones.

 

La presidenta de la Autoridad Portuaria, Manuela de Paz, dice, con toda la jeta, lo que la Refinería Balboa supondrá para Huelva y para su actividad empresarial. A otro perro con ese hueso. Lo que silencia la psoecialista -qué caterva- es cuánto dañará al medio ambiente, en qué medida perjudicará al turismo costero y, por supuesto, cómo repercutirá la serpiente negra de petróleo en la modernización del tejido económico de la provincia. Ahí se calla como una muerta. El oleoducto maldito, con una capacidad de más de cuatrocientos mil metros cúbicos de crudo, atravesará toda la geografía de la vieja Onuba hasta adentrarse en la vecina Badajoz. Esta gente del partido sabe lo que dice y dice lo que conviene a la secta.

 

No es extraño, pues, que el señor Herrero, presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía, apure a la Junta para que la refinería sea ya una realidad. Si el macro-recipiente de petróleo atravesara un milímetro de la Sevilla de su alma, ya mismito estaba metiendo prisa. Los sevillanos le dan “cosquis” hasta en el cielo de la boca. Para ensuciar, dice, ya tenemos a los vecinos de ese pueblo portugués que Huelva es. Qué rico. No voy a pedir a Sevilla que acepte lo que rechazo para mi ciudad. Hasta ahí podríamos llegar. Pero lo que no quiere Sevilla, -recuerden al Polito de Subdesarrollo que nos endosó el franquismo-, la capital de las tres carabelas tampoco.

 

La voluntad política de embaucar a la gente de Huelva reside en el Gobierno moribundo de Zapatero y en la Juntasuna boqueante de Griñán. Las administraciones locales no están por la labor. Ni de coña. Este proyecto debe ser asfixiado en los cajones de las instituciones medioambientales. La crisis y el paro no son causas suficientes para esta caja de pandora de los desastres ecológicos y de la imposibilidad de regeneración de la ría de Huelva. La Declaración de Impacto Medioambiental ha de ser negativa sí o también. De dictar lo contrario, la sostenibilidad de nuestra economía será nula.

 

El gran Trillo, José Juajn, nacido en Huelva y criado entre la gente que habita el chalet del Conquero, subraya que es posible y necesario armonizar los intereses empresariales del grupo Gallardo y la protección del medio ambiente. Y un kiriki. Este Consejero te suelta un soneto en menos que se derrama el chapapote en Mazagón y hace de Doñana una mancha negra perpetua. Qué cosa política. Cómo que cuál es la posición de Comisiones y de Ugt. Ni se pregunta. Lo que diga el amo mientras maneje la caja de subvenciones. Amén. Pastrana y Carbonero a obedecer. Como manda el Partido.

 

La empresa que está detrás de este tinglado es la del Grupo Alfonso Gallardo. Qué casualidad. La misma que edita El Correo de Andalucía. Afecta y adicta al Psoe hasta el tuétano. Si es que ellos se juntan aunque dios no los críe. Son aves de rapiña que huelen la muerte desde lejos y se aprestan cual buitres a llevarse su trozo de carne. Servidor se va a oponer con todas sus fuerzas. Que son pocas pero suficientes para montar el cirio a las hienas travestidas de linces del coto.

 

Un saludo.

FINAL TRISTE

Triste. Amargo. Previsible sin embargo. No podía ser de manera distinta. La calle se apropia de la convulsión política. Los debates se crispan y la bronca hace acto de presencia. El estruendo de las voces apaga la razón dialéctica. La marabunta avanza sin cese ni pausa. Parece que las erupciones de El Hierro se alimentaron del empacho de la mentira nacional.

 

El país se rompe. El territorio se fragmenta. Los frutos económicos languidecen y mueren. La sanidad y la educación sufren severos recortes. La cultura, eso qué es. La ciencia se refugia en el Hola. El cine parasita a la tele. España es un concepto erróneo.

 

De nuevo emerge la palabra hueca. Que no hay recesión, vuelven los de siempre a la carga. Una desaceleración diagnosticada y de rápido control. Los idus de noviembre traen malas noticias. O buenas, según se mire. Parece que Rubalcaba se hará el harakiri y Julio César Rajoy va a evitar el apuñalamiento traidor del Bruto de Ferraz. De nada servirá la patraña de la anticrisis. Todos los poetas de la mentira se han encerrado en el club de La Moncloa. Apología de la náusea y epopeya de la miseria. Náusea provocada por el engaño de un contrato marcado por el miedo y la violencia. Miseria que radica en la situación de los compelidos a adquirir pese al condicionamiento insuperable. Los estafadores, a lo suyo. Obstinados en seguir vendiendo la recuperación. Pasan olímpicamente de la dimensión de los daños.

 

Cómo será la cosa que a Gürtell le liberan de la millonaria fianza. La instrucción de Garzón muestra una pésima educación investigadora. Los procesados del Psoe se alinean como menhires de carne y hueso ante los magistrados de las audiencias. Ansia de que la vida recupere su normalidad. Pero qué es hoy lo normal. De tanto sumergirnos en el barro, hemos dejado de creer en la acción limpiadora del agua. Huimos de la lluvia que arrecia para refugiarnos en los soportales incómodos y sucios. En vez de explicar las causas, se justifican mal los efectos. La duda y la sospecha difuminan la imagen de la certeza. Se lanzan titulares de presunción de inocencia al tiempo que los periódicos manipulan la letra chica de los culpables.

 

Añoro los actos nobles y pido la cara descubierta. No será posible. No.

 

Un saludo.

BLANCO TIENE LENGUA BÍFIDA, DIGO ES BILINGÜE

 

 Qué saben además de mentir. Cuál es el oficio de sus vidas. Dónde está la sustancia de su ideología. Todo es morralla. Pura filfa aderezada de política barata. El portacoz de Zapatero es vocero patrocinador de la inmundicia. El ministro del Psoe y no sé qué alto dirigente de la Ugt llevan a sus hijos a la escuela privada. Glosan la defensa de la pública pero como los comunistas de chiste, dejan la de todo el pueblo para quienes no tienen dinero y pagan la de la élite. Valiente poca vergüenza se gastan estos “gachós”.

 

Si gobernar es escoger, Blanco ha elegido la distinción de la privada. La enseñanza pública es una deshonra para los hijos de este ministro de pepetilla. Estoy que me salgo con la noticia. Claro, se excusa el indecente, como en la pública no hay colegios bilingües, he tenido que sacrificarme y matricular a mis vástagos allí donde puedan formarse en dos idiomas. El hombre gana poco y encima tiene que tirar patas abajo los míseros ingresos que le proporciona su profesión de ejecutivo de Zapatero. Es que si no corre, vuela. Será carota. En vez de callar y aguantar el chaparrón de críticas, sobreactúa como los pícaros ofendidos pillados con la mano en la masa. Y ataca.

 

No hay colegios bilingües en la zona donde vivo, se excusa sin balbucear. Qué pasa. ¡Es que un ministro de la España cautiva tiene que llevar a su descendencia a educarse donde el común!, truena lleno de ira. Le gustaría, amaina su vendaval de voces, que todos los madrileños y todos los españoles tengan la oportunidad del inglés desde el primer día. Le gustaría pero los gustos hay que pagarlos y, desde luego, este gobierno de indignos no hace sino recortar la educación y conducir a ésta a la hecatombre que ya es. Será desgraciado el tipo. Es el sonsonete que vengo escuchando a estos psoecialistas de Chivas y Montecristo desde mi primera adolescencia. Servidor escuchaba en cierto piso de la onubense calle de La Palma cómo algunos de los entonces líderes del partido en la clandestinidad se metían, entre pecho y espalda, más de un whisky de marca y justificaban la calidad y el precio de la bebida en su deseo ferviente de que todos los españoles, algún día, pudieran tomarse tres tragos. Algún día. La demagogia de estos chichilicuatres no viene de ahora. Es más antigua que la charlatanería de los golfos de feria y de los proxenetas de burdeles baratos.

 

La educación ha importado al Psoe una higa desde que Felipe asió el poder con la fiereza de un obseso. De la educación no les interesa sino la caja que hacen con ella. Gabilondo y Maravall, Rubalcaba o la madre que parió a Peneque. Qué más da que lo mismo sueltan a discreción Los hijos de los ricos a la escuela privada, bilingüe o trilingüe. Eso de relacionarse ricos con pobres, ministros con ordenanzas, millonarios con mileuristas, rien de rien, en francés para que se note la diferencia. Panda de golfos con cartera. Y atacan a la Aguirre por imponer dos horas lectivas más a los profesores madrileños. Anda que si en vez de añadir horario, Esperanza lo hubiera restado. Entonces la cuelgan. Directamente. De esta manera, el PP le hubiese proporcionado al Ministro de autoFomento la coartada perfecta para salir del callejón en que él solito se ha metido. Claro, argumentaría el falaz, como el PP permite que los profesores impartan dieciséis horas de clase a la semana, así los chavales nunca aprenderán. Por eso me llevo a mis hijos a la privada. Y si es germano-británica, mejor que mejor, que la disciplina es reina en estos centros.

 

De Blanco a Chaves y de Chaves a Blanco. Ministros de la pública y palafreneros de la privada. Olé con sus bemoles. Pensemos bien. No obstante lo acre de mi mensaje, yo comprendo que algunos titiriteros que han hecho del circo gubernamental su cueva de alibabá, preparen a sus hijos en los mismos modelos que han sido criados Paulita y su hermano. Nunca trataría así a mis hijos. Pero bueno, el honor es patrimonio del alma y ésta, Calderón, la ahormamos nosotros mismos en nuestra acción personal. Los que como Blanco son, se la coman con papas. Y que en adelante, les sigan votando. A ver si revientan sus lenguas bífidas.

 

Un saludo.

ARTUR MAS: PENOSO

 

 Hay derechas y derechas. Izquierdas e izquierdas. Ya me entienden. Lo de CiU es un híbrido monstruoso. Si Tarradellas contemplara la calidad de Artur Mas, se avergonzaría de esta derecha catalanista flaca en virtudes y oronda en demagogias. La herencia del Psoe ha venido a dar alas al independentismo caduco de convergentes y unionistas. Pep Montilla, tiene guasa lo de Pep en un cordobés, dejó tan arrasado el solar que el país emprendedor que fue Cataluña se ha convertido en territorio de funcionarios denostados y de politicastros de mala jaez.

 

El honorable, con perdón, nuevo president de la Generalitat ha suprimido el “molt” y ha dejado la honra a ras de fango. Me repugnan las personas que abusan de su poder para beneficiar a los ricos y aplastar a los pobres. Son los desechos humanos de una casta que no tiene más horizontes que su lujosa pervivencia. Artur Mas golpea el rostro de los más débiles. A los ancianos y a los discapacitados, un tijeretazo en los surcos profundos de sus arrugados rostros y de sus disminuidas facultades. Son viejos y casi inútiles, piensan. Ni protestan ni votan. Al personal sanitario, un bisturí de plástico, más barato. Da igual que se cierren quirófanos o que se suspendan consultas. Los pacientes, pues eso, a sufrir. Y a los maestros, ración doble de desprecio. Los alumnos suelen ser menores que ni pinchan ni cortan en la tarta electoral. Y es que no tenemos liquidez, se excusan los farsantes.

 

Mientras miles de ciudadanos tragan los sapos de esta partida de haraganes, el despilfarro institucional sigue arañando récords. La política de inmersión lingüística se come más de treinta mil millones de pesetas. La Administración paralela del Sindic de Greuges, dieciocho mil milloncejos más. Los convolutos a los medios afines, entre seis y diez mil millones del ala. Las embajadas de la desgracia exterior se llevan otra pasta. El capítulo de informes sobre el tono del rojo y del gualda de la enseña entra de lleno en la golfería andante. No hay líquido porque los amigos de CiU se emborrachan con las penurias de los más desvalidos.

 

En esta tesitura, aparece la imagen trajeada y encorbatada del expresidente del Parlament, el señor Benach, al lado de su flamante Audi tuneado. Y ya entonces, la bilis se remueve en tu interior y el cerebro lucha por retenerla a fin de controlar los espasmos táctiles de echar la mano al cuello a más de uno de estos canallas. El mozo de Ezquerra Republicana presenta las trazas del burgués más desahogado. Las trazas y el diseño interior. Un coche de ochenta mil euros para un señorito catalán que vende la segregación de la comunidad a precio de caballo de vapor. Una joya de la izquierda más estalinista y del totalitarismo más racial.

 

Artur. Mas. Contra los pobres. A las grandes fortunas, anuncia, un impuesto particular. Habrá que verlo. Si quiere poner en el otro platillo de la balanza este tributo, necesitará mucha paja añadida para restablecer el equilibrio imposible.

 

Mas es de derecha facha y Benach de la fachosa izquierda. Lo que yo digo. Ideologías como la de estos individuos se venden en el mercadillo de mi barrio a euro la docena. Y regalan una foto de Mussolini o de Castro. A elegir. Mas no puede llegar a menos.

 

Un saludo.

LAS PROMESAS DEL DIABLO

 

 Les invito a ver alguna de las películas de gansters que tanto proliferaron en Hollywood. El malo malo, cara de malo tenía. El bueno, rostro de honradez manifestaba en la pantalla grande. Daban el pego. El maniqueísmo del guión se concretaba en las efigies magnificadas y simplistas de los protagonistas. El éxito del film radicaba en discernir cómo el bien atraparía en las redes de la ley y de la justicia al delincuente contumaz.

 

De aquellos argumentos, estos libretos. El malo recortador de salarios y congelador de pensiones asegura que si gana las elecciones generales, ni entumece las segundas ni amputa los primeros. Más chulo que un ocho. No dice, pero todavía está a tiempo, que la merienda se incluye en el arsenal de compromisos. El Pp, sostiene el gran arácnido negro, se prepara para desguazar el Estado del bienestar. Ancha es Castilla. El desmantelador del Estado y el desvencijador de los bienestares atribuye a los populares una acción ya consumada por el adalid de las denuncias falsas. No es posible arruinar más lo que ya ha sido devastado hasta los cimientos. Sobre la nada, sólo queda reconstruir, reedificar. Como se hizo con las torres gemelas una vez perpetrado el criminal atentado.

 

Rubalcaba miente más que habla. Seguro de su facilidad para el trile, el candidato psoecialista a la presidencia del Gobierno, del que Zapatero se ha autoexcluido, insiste en la chorra de su discurso. Promete lo imposible, que miles de ingenuos terminarán creyendo lo que quieren escuchar. He ahí el triste lema de su turbulenta campaña. Cuántos españoles quedan por picar el anzuelo de tan desalmado pescador de votos del miedo y de la mentira. Cuántos. No se molesta Alfreddo en explicar cómo logrará que el sueño de un demente no se convierta en pesadilla de millones de cuerdos. Qué reformas emprenderá el exatleta que corre hacia el becerro de oro y no abraza al dios de la lealtad.

 

La economía está como para bromas. Los parados es que se se acuerdan de los muertos de los que les han conducido a su fatídica quietud laboral. Los asalariados están que aplauden con las orejas la gracieta de que Rufiancaba les va a subir sus depreciados ingresos mensuales. Por su parte, los pensionistas no mueven un músculo de la cara. La camisa no les llega al cuerpo. De tan asustaditos los pobres. Ni a los viejos respeta el maligno candidato. Podría decir la verdad, al menos una vez. Que los impuestos acechan por igual a pobres y ricos. Una verdad, hombre. Una, por caridad.

 

La Seguridad Social se apunta al déficit. Disminuyen las cotizaciones sociales. Las transferencias corrientes descienden y, en cambio, suben los ingresos por los recargos de apremios e intereses de demora. Más contento el Estado de la requisa y de las desinversiones. Se salen. De listos, se pasan. Ya lo dijo mi compañero Fernando Infante en el programa Debates en Antena que dirige Paco Morán. No es que España se vea obligada a salir del euro. Quienes se van a largar son los países ricos. Los fundadores de la Comunidad Económica. Que por qué. Por favor. Porque están hasta las ingles de los ineptos que un pueblo engañado ha puesto al frente de su gobierno. Y claro, para indignación la de los Estados serios regidos por dirigentes honestos.

 

Las promesas del diablo son escopetas que los mayores de edad apuntan sobre sus pechos cuando eligen mal. Este diablo es dueño de un arsenal potentísimo. La diana enfila la ingenuidad de los votantes. Ya saben aquello de que el arma la carga el diablo. La mentira es propiedad de Satán. No lo olviden. Nos va mucho en juego.

 

Un saludo.

SETENTA Y UN MIL EUROS

 

 Las elecciones de noviembre consagrarán un cambio de gobierno. Ignoro el signo del mismo. Es la esencia de la democracia. Sin embargo, bien sé quién no presidirá el Ejecutivo. Zapatero, no. Lo cual ya supone un respiro. Un aliento. Una esperanza.

 

Zapatero se va con vientos leoneses. Lo que haga de su vida, me importa bien poco. Me conformo con que no haga más daño a España y a los españoles. Hará bien en retirarse de cualquier actividad pública. Si tuviera dignidad, renunciaría a ser miembro del Consejo de Estado. Que no aconseje más, por Dios, que no pronostique ni vaticine.

 

Retírese con los 71.000 euros que la ley le concede, graciosamente, por no haber sido lo que debió ser. Presidente de España. Pero retírese. Bien dados están con tal de que no haga más estropicios. A Rubalcaba le entregaría la misma cantidad si acompañara a su compañero de ruinas en la salida silenciosa. Y a Blanco. Y a Salgado. Y a todo el gabinete del Fernando VII sin corona pero con análoga perfidia.

 

Al Psoe. no. El Psoe debe seguir. Despojado de sus ropas tiránicas y libre de sus resabios antidemocráticos. Luciendo la indumentaria habitual de pantalones libres, camisas de igual, saya de ley, calzado de derecho y cayado de justicia. Hace falta. El de los gales y faisanes, sobra.

 

Setenta y un mil euros. Todos para que la camarilla de la deshonra abandone los salones de la vida política sana. Toxo y Cándido pueden entrar en la brega de cesantes. Comisiones y UGT, no. Los sindicatos han de permanecer. En su papel de defensa de los trabajadores. Alejados de las relaciones espurias del zapaterismo. Subvenciones fuera. Liberados, menos y lejos.

 

La regeneración de España pasa por la salida del mal. El hombre ZP es sólo la pústula de la enfermedad. Extirparla no comporta superarla. La cirugía requiere un ámbito más extenso. Mucha metástasis. Hay que llegar al fondo. Limpiar y limpiar. Sólo así Nostradamus profetizará con acierto.

 

Setenta y un mil euros. Con mucho gusto. Pero a descansar a León. O a Huelva. Que me da igual. Pero quietecito.

 

Un saludo.

EL GOZO Y EL POZO

 

 A caballo entre la década pobre de los cincuenta y del decenio esperanzador de los sesenta del pasado siglo, -hablamos de siglos con la ligereza de días recientes-, Torrente Ballester publicó una de sus novelas de mayor éxito. Los gozos y las sombras. Era un retrato de la sociedad gallega de los años de la guerra civil que ponía de manifiesto la lucha entre los últimos restos del régimen nobiliario caciquil de la Restauración y los primeros conatos de la burguesía emprendedora para imponerse sobre los anteriores. El escritor se hace eco del gozo, de la alegría por el cambio y participa su emoción por ello.

 

Las redes sociales recogían, ha pocos días, la intención del único representante de IU en la Diputación de solucionar el triste espectáculo del Hotel París. Ese palacete lujoso que la psoecialista Petronila Guerrero ordenó alquilar, casi por precio de venta, en pleno corazón del casco histórico de Huelva. Uno de los mayores despilfarros que este onubense ha contemplado en la historia provincial. Recuerdo el enfado mayúsculo, la indignación creciente de Pedro Jiménez, ante la decisión de la presidenta Guerrero. No puede ser, repetía allá y acullá. Después, silencio. Mutismo estruendosamente roto cuando, tras las elecciones municipales de este mismo año, su grupo político otorgó la presidencia del organismo supramunicipal a la misma persona que contrató lo que no debía a un precio indecente por lo astronómico. No se puede ser más incoherente. Aunque, visto lo visto, sí. Sí se puede.

 

Sin embargo, algunos meses después, IU parece reconsiderar su postura. El señor Sánchez Rufo, cooperador necesario del exalcalde José Martín en la nefanda y ruinosa gestión del ayuntamiento de Aljaraque, descorrió un pestillo del búnker. Rufo declaró en el programa “Diálogo Social” que dirige Ramón López en Antena Huelva Radio, que sí, que su grupo no va a retirar su voto a Petronila pero que va a revisar las condiciones del contrato y que, de ser viable, apoyaría la rescisión del mismo. Bueno. Compás y espera. Más vale tarde que empecinarse en la porquería.

 

Ilusión vana. Regate engañoso. Finta tramposa. Que es mejor esperar hasta 2013 porque la indemnización sería, de tan elevada, especialmente gravosa. Que el remedio empeoraría la enfermedad. Aparte de no conocer los elementos básicos de la aritmética, estos políticos de IU ignoran los principios elementales de la economía. Y lo peor es que están convencidos de que los ciudadanos de Huelva somos tontos. Estúpidos de balsa de fosfoyesos e imbéciles de cenizas radiactivas de Mendaña.

 

Ante la basta, tosca y grosera propuesta de los amiguitos del alma del Psoe, el Partido Popular ha tenido reflejos y ha sabido responder a la contraparte. La señora Céspedes refuta la tesis de Jiménez y de Rufo. Los contratos del palacete de Petronila no incluyen cláusula de penalización. En cuyo caso, por qué esperar dos años para resolverlos. A tres mil euros diarios que nos cuesta la chocita de lujo, embolsaríamos a los afortunados arrendadores la bonita suma de más de dos millones de euros. O lo que es igual: más de trescientos millones de pesetas. La megalomanía de una señora que se ampara -y la defienden- bajo las siglas de un partido que se dice socialista y obrero es digna de análisis. La demagogia de una formación que se postula como paradigma de la izquierda más social se perfuma en los baños de algunas instituciones públicas. No es de recibo la primera ni de entrega la segunda. El gozo se difumina en la sombra de la certeza más descarnada. Irrumpe, entonces, el pozo.

 

El pozo de la soledad es una novela con la que su autora, Marguerite Radclyffe, quiso generar, allá por el período de los felices 20, un sentimiento de tolerancia hacia la homosexualidad femenina. Pese a las presiones de los puritanos y fundamentalistas de entonces, su voz se escuchó por doquier. El pozo se llenó de gozo. La sombra cedió un metro a la luz.

 

Si el Psoe e Iu hacen de la corrupción un valor, nunca habrá gozos y sombras ni pozo de la soledad. Los dirigentes de esta izquierda, que se viste de Armani y se elige por el tercio familiar, habrán arrojado al pozo de la ilegitimidad el gozo de la honradez. O es que alguien se creyó alguna vez que Petronila iba a ceder la presidencia y que el nombramiento de José Martín como portavoz era fruto de los méritos contraídos como consecuencia en su enorme labor de crecimiento de la deuda municipal de Aljaraque. Venga. El tándem Martín-Rufo prosigue su razzia. Quien no los conozca, que los compre. Lo dicho. Al título.

 

Un saludo.

 

JUVENTUDES PSOECIALISTAS

 

 Alfonso Guerra, por Sevilla. Manuel Chaves, por Cádiz. Javier Barrero, por Huelva. Griñán. La nueva ola del psoecialismo encabeza las candidaturas en las principales provincias andaluzas. Una nueva hornada que cierra el paso al hermano de Juan, al papá de los niños subvencionados, al amigo mentor del distinguido profesional Mario Jiménez y al padrastro de los EREs y de Mercasevilla. El Psoe corrige en su partido el desconsolador desempleo juvenil de la comunidad más pobre de España. Postula para el Congreso de los Diputados a miembros de la Gerusía que se han hecho casi ancianos a la candela de los leones de San Jerónimo. Al frente de los nada seniles magistrados, el renuevo más espectacular: Rufiáncaba. En fin, que viva el poder y la democracia real asamblearia.

 

Jóvenes y nada implicados en la corrupción que asuela al Psoe. Qué tiene que ver Alfonso con el uso de un despacho oficial por Juan Guerra. A ver, que me lo expliquen. Nada se puede reprochar a Manuel porque el presidente de la Junta tuviera un detalle, un insignificante óbolo, con una empresa a la que apoderaba, por méritos propios, que se enteren, su Paula Chaves del alma. No piensen que JB insidió para que el palacete del Hotel París se alquilase por la ridícula suma de tres mil euros diarios, por más que ochenta mil parados sufrieran los efectos devastadores del paro en Huelva. José Antonio -él prefiere que le llamen Pepe por aquello de Primo de Rivera- compendia la lealtad y la transparencia de la Administración andaluza -de la oficial y de la para lelos- hacia la justicia, a la que facilita cuantos expedientes reclaman los jueces. Con respecto a Alfreddo, qué, qué de qué por ser aficionado a la cinegética y, en particular a la de “ahogaetarras” y “liberafaisanes”.

 

Juventud y pureza en los personajes citados. Grandes próceres de una España endeudada y desprestigiada por el señor de los vientos. El futuro del país en manos de estos señores es toda una garantía del porvenir aciago que las urnas pueden ofrecernos a poco que el electorado caiga de nuevo en la trampa saducea de estos benditos de mentiroso verbo. Otro José Antonio, apellidado Viera -tampoco tuvo nada que ver con el fondo de reptiles- y próximo a cumplir los setenta, un adolescente casi impúber, se encarga de los mítines en pos del rescate de los clásicos. Lástima del fallecimiento de Largo Caballero o de Indalecio Prieto y del fundador Iglesias. En ese caso, pondrían en valor hasta los dólmenes de El Pozuelo. Qué pena. Hubiera sido esencial contar con ellos a la hora de volver a conectar con los ciudadanos. ¿Por qué éstos han vuelto la espalda al partido de los descamisados? Los malos son los de Rajoy. Ha sido Aznar el que ha propiciado la ruina de la nación y no Zapatero, sencillo urdidor de burros volando.

 

Todos ellos han alzado la voz, desde sus cochazos oficiales y sus chóferes de confianza, para reclamar una democracia más participativa e igualitaria. Con una condición sine qua non: que ellos, los de siempre, sean las partes protagonistas y mangoneantes y que los demás luchen para ser iguales entre sí pero no con los líderes, que esa igualdad es imposible. Están dispuestos, contritos estos muchachos sin tierras ni patrimonio, a reconocer el par de errores que han podido cometer. Ahora, eso de devolver lo que se ha extraviado sin darse cuenta, eso no, que una cosa es meter la pata y otra introducir las dos manos en la caja.

 

Mientras la chavalería candidata goza del botellón de cinco estrellas y planifica la enésima modernización de la Andalucía que agoniza, los astilleros cierran, los autónomos se mueren de asco, los funcionarios y pensionistas hacen juegos malabares con sus magros ingresos, los desempleados pasan la semana a la intemperie y los sindicatos saborean los euros recibidos por la defensa de sus privilegios que, desde luego, son, únicamente, para ellos. Paso a la juventud política y sindical. El nuevo mundo alborea. Impíos.

 

Un saludo.

A LAS DURAS

 

 Corría el locuelo febrero. Algún día de ese mes, dediqué un artículo a Juan José Cortés. Decía entonces, entre otras cosas, que este hombre se apellidaba como en esencia era: atento, comedido, afable, sensato, prudente, educado sin obsequiosidad e inteligente sin petulancia. Ejemplo de comportamiento. Sombrerazo ante la actitud y la aptitud del personaje.

 

Afirmaba, entonces, que la cultura y la sabiduría se cosechan en los campos del respeto ajeno y del amor propio. Y que era una pena la España profunda de los hurracos y de los eleuterios, que la grandeza es parida en el útero de la categoría humana, con independencia de su cuna, de su hábitat o de su entorno.

 

Terminaba mi escrito con estas palabras: dejemos a los jueces hacer su trabajo. Juan José Cortés es un ciudadano demócrata.

 

Las noticias sobre los incidentes de El Torrejón han provocado expectación social. Imágenes diversas nos han mostrado al ciudadano Cortés en dependencias policiales y judiciales. Los rumores se disparan y las viperinas lenguas pueden crear una imagen distorsionada de un hombre que, en circunstancias dificilísimas, supo ser y estar.

 

A Juan José le pido. Que actúe. Que hable. Que de su boca salgan vientos que alejen las nubes de la confusión. Que sus palabras diseñen un marco de transparencia. Que calle a los agoreros y a los iconoclastas. Sería importante para esta sociedad que pierde valores por el sumidero del egoísmo, que Juan José Cortés volviese a impartir pedagogía.

 

Desde estas breves letras de afecto, le animo a perseverar en su voluntad de justicia y, a su través, de concordia.

 

Un saludo.

JUNTASUNA O BILDUJUNTA

 

 Lo veo y no me lo creo. Lo escucho y el vómito asoma. Cada vez que los barandas de la Junta de Griñán -juntasunos o bildujunteros- efectúan declaraciones, se me aparece la madre Otegui de ETA o el Hijo Cuidator de LAB-Usabiaga. Resulta inevitable la comparación personal. No es, sin embargo, sino la actitud irredentista del psoecialismo patrio, hundido hasta las cachas en el estiércol inorgánico de sus ambiciones fascistas. Seca su lengua tras las horas extraordinarias de rellenar ditirambos contra Esperanza Aguirre por aquello de las 21 horas lectivas, vuelven a humidificarla para negar la acusación que le formula uno de sus sindicatos de cabecera, CC.OO, cuando asegura que en muchísimos centros educativos andaluces el establecimiento de ese horario es una realidad incuestionable. Pero claro, si Otegui niega ser un terrorista, los juntasunos se apuntan a la misma escuela de falsedades.

 

El sicarioconsejero De la Chica pone a Rajoy a los pies de los jumentos. No se revuelve contra los compañeros de Comisiones. Reprueba a Mariano y le exige que rectifique por decir lo que es tan cierto como que Parrot es un asesino o que Antonio Fernández está imputado por la estafa de los expedientes de regulación de empleo. Tan verdad es lo de las veintiuna horas, que no lo discute ni el mismísimo líder de la UGT. A pesar de que caen chuzos de punta y de que la economía sufre la mayor crisis del período democrático, algunos sindicatos apoyan movilizaciones para rechazar la política de recortes. Se confía en que las protestas públicas se manifiesten ante las instituciones regidas por la militancia sortusocialista y no frente a los ayuntamientos ganados recientemente por los populares merced a los votos de millones de desesperados con los bandarras de Mercasevilla y otros muy turbios negocios.

 

En cualquier caso, la demagogia aflora con independencia de quiénes sean los destinatarios de las reivindicaciones florales. Constituye una desvergüenza supina el esgrimir como pretexto para este paripé sindical de acciones teatrales, el grave asunto del fracaso andaluz. Más de un 35%, se quejan los liberados. Pues peor me lo ponen. Si con los recursos humanos y materiales despilfarrados hasta la fecha, la tasa de suspenso y de abandono de los estudiantes era la que ellos cifran, lo mismo se dispara hasta el doble si dejan de contratar a interinos, si no sustituyen a los compañeros en baja laboral o si optan por elevar las horas lectivas hasta un máximo de treinta. En el mundo de los juntasunos y de los bildujunteros, todo es posible. Hasta que De la Chica sea consejero de Educación, o que Gutiérrez ocupe la dirección general de recursos humanos o de que el etarra Josu Ternera ostentara la presidencia de la comisión de derechos humanos en el Parlamento vasco.

 

Gracias a la vida, que me ha dado tanto. Así recitaba el cantor. Gracias a los profesores, que tanto se entregan, dice este que firma. De no ser por los realizadores educativos, cuales son los docentes, no sé qué sería de la educación en España. Funciona, aunque bastante mal, merced a su labor profesional y a pesar de la ineptitud patológica de los irresponsables nombrados a dedazo. Con salarios amputados por la Juntasuna, con devaluado prestigio social al que no es extraña la falta de respeto de los bildujunteros, ahí los tienen, soportando agresiones, amarrados al duro banco de las agresiones verbales y físicas, desafiando las iras de una sociedad que los desprecia. Ahí están, ahí están. Los profesores. Contra ellos, los bildujunteros y los juntasunos.


Por cierto. El Supremo sentencia sobre las actas, declaradas secretas por la juntasuna, que a la vista. Que para secretas las deliberaciones del Consejo de Ministros. Que se dejen de maldades y golferías y que muestren el verdadero rostro de terrorismo administrativo que ocultan. Si es que se niegan a enseñar hasta las actas que reclaman los opositores de una prueba de selección. Lo mismo ni las hacen, seguros de su impunidad y de su infamante actitud. Angelitos. De los avernos del Dante. Una temporadita con los amigos de Bildu y de Batasuna les vendría de bien.



Un saludo.

ACTAS: ASTILLAS

 

 Las actas del Consejo de Gobierno de Andalucía son públicas. Así ha dictaminado el Tribunal de Conflictos Jurisdiccionales del Supremo. No son, pues, secretas, señor Griñán. Públicas. Se acabó la broma. Ha bastado que una magistrada ejercite su función para doblar el brazo ejecutor de unos políticos matones que han hecho de una institución democrática una casa de hetairas. Ya era hora. Basta de mafiosos.

 

La sentencia es firme. No cabe recursos contra ella. Es más. El Alto Tribunal ha considerado improcedente el requerimiento que los inquilinos del garito de San Telmo hicieron a la juez Alaya para que se inhibiera. Que quiénes son ellos. Que sí, que se enteren, que las actas son públicas y pueden ser consultadas. Que no te enrolles Griñán "Bóyer". Ahora, eso sí, que si la muchachada de la presidencia de la Junta estima que en esas actas existe información sobre las canalladas perpetradas por los irresponsables de la Consejería de Empleo acerca de los expedientes de regulación de empleo, y que, para evitar que más de un alto cargo visite la cárcel, la declaran secreta, pues nada, que lo digan y que se vuelvan a negar a entregarla a la señora Alaya. De ahí a la querella criminal, un paso.

 

Cuánto engaño desarrollan quienes tienen la obligación de decir la verdad. Como recriminaba Rufiancaba a Aznar, los psoecialistas demagogos se tienen que beber un cubo del veneno que ellos mismos destilan. La petición de las actas por parte de la juez eran, por tanto, razonables y proporcionadas. La actuación de Griñán, pura filfa.

 

La investigación de la trama corrupta de las prejubilaciones fraudulentas toma otros derroteros. La sospecha de responsabilidades políticas del más alto nivel toma el carril de las certezas. Es preciso, en este punto, que el tren de las actas no pierda su raíl y, como por casualidad causal, la documentación se extravíe, se robe, se queme o desaparezca misteriosamente. No sería la primera vez. De las actas, astillas. De documentos de referencia oficial, fragmentos de la cara de pedernal o del corazón de madera de los junteros. Querían sacar beneficio, lucro o ganancia. Se ponen en el bando de personas que han regido con ánimo maligno las riendas de una Administración Pública.

 

Actas y astillas. Quienes se han esforzado en tapar las primeras han podido ser astillas del mismo palo de delincuentes comunes. Edificante la Junta de Griñán. Por qué algunos la denominan Juntasuna o Bildujunta? ¿Por qué será?

 

Un saludo.

PROGROMS

 

 Tengo por principio y por norma controlar mis impulsos más viscerales. Es posible que este control me pueda provocar, algún día, una enfermedad irreversible y especialmente dura. Lo asumo y me atengo a lo que la vida me depare. Los sentimientos y las emociones me los guardo para mi ámbito de esfera privada a fin de que mis cabreos no perjudiquen a nadie. Pretendo hacer de la razón estilo dialéctico y del argumento, forma de diálogo entre personas dignas. Me duele la injusticia. En general. Si no damos a cada uno lo que le corresponde, me agobio. Igual que me hiere el abuso de los poderosos y de los fuertes. O me lacera sin pausa la discriminación. Del mismo modo que reniego de quienes engañan a los inocentes y de los ingenuos hacen su riqueza. Tantas cosas. Cuántos casos.

 

En la españolísima Cataluña, una jauría de lobos independentistas, armados de odio e instrumentados de violencia, están resucitando los progroms. Reeditan la acción de linchar, de forma multitudinaria y premeditada, a un grupo que ellos consideran distinto. Lo mismito que los nazis hicieron con los judíos durante la “noche de los cristales rotos”. Muy parecido a la diáspora que sufrió el pueblo semita durante la Edad Media por parte de diferentes reinos cristianos: desde Felipe Augusto de Francia a Eduardo I de Inglaterra pasando por la España de los Reyes Católicos. Del progrom a la diáspora, un instante de soledad y un siglo de angustias.

 

Incurrir en la aculturación es un defecto de muchos historiadores. No quiero incurrir en ello. Es un error incorporar elementos de una nueva cultura a patrones de comportamiento labrados en épocas distintas, con mentalidades alejadas y en un contexto sociopolítico y económico insospechado en los momentos actuales. Las juventudes fascistas de Ezquerra Republicana de Cataluña están defendiendo una posición que, en nuestro mundo, repugna al derecho y a las declaraciones universales de defensa de la humanidad. En su empeño inicuo por imponer la política de inmersión lingüística, estos cachorros herederos del militarismo de Hitler fomentan el apartheid dentro del marco del racismo más espeluznante. “Al compañero español, intégralo o margínalo”, dicen estos nacionalistas malnacidos. Por las buenas, que se catalanicen. Por las malas, que se les trate como a leprosos y apestados. Y todo ello, con el silencio cómplice de CiU o el mutismo aquiescente del PSC.

 

Al paso que vamos, los catalanes que también se sienten españoles terminarán abandonando el “pequeño país del noreste” y afincando sus enseres -los pocos que nos les han sido expoliados previamente- en tierras al sur del Duero. Los etarras ya experimentaron con enorme éxito esta forma de devastación y se cuentan por miles los vascos que se vieron obligados a dejar el terruño para huir de la bomba terrorista. La fundamentación de los independentistas, ya se ve, descansa en la fuerza de la palabra y en la palabra de la fuerza.

 

Cabe, por otro lado, recluir a los españoles vascos y a los vascos españoles en barrios exclusivos para ellos. En vez de juderías, españolerías. El histórico barrio gótico de Barcelona fue una judería. A los españolistas podrían aislarlos en el extremo opuesto a Montjuich, al Nou Camp, a la Sagrada Familia o al Puerto. En suburbios extremos donde el hacinamiento comporte un sufrimiento mayor a los condenados a la ostraka.

 

Qué bien. Qué buenos son Mas y Pujol, Ridao o Carod, Montilla y Chacón. Qué izquierda tan desnaturalizada y qué derecha tan financiera. A los españoles, el progrom y, a su través, la diáspora. Contengo las ganas de decirles lo que pienso. Aunque reviente, no les diré lo que les deseo. Que cada uno se exprese como guste. Ustedes mismos.

 

Un saludo.

DEL PP Y DEL PSOE

Dividir puede ser una buena acción. Es repartir o distribuir, entre otras cosas. Salvo que se anime a la discordia. Romper es distinto. Implica separar con violencia las partes de un todo, deshacer uniones, hacer pedazos algo, destrozar, abrir heridas, y así.

 

El cuerpo social de España comenzó a dividirse en autonomías. Se interpretó como una entidad perfectamente articulada en conjuntos solidarios. El tiempo condujo a la fractura. El egoísmo llevó a la repulsa y el rencor añejo al necio enfrentamiento. No ya entre regiones o territorios al albur de postulados nacionalistas. Entre partidos políticos.

 

En la travesía de las aguas tranquilas y acidulentas de la ría de Huelva, la piragua gubernamental del Psoe interrumpe la carrera de la falúa del PP. Desde la Junta de Griñán se torpedea el normal avance de los remeros populares. Al sevillano Zoido, piedras que le tiran. Al onubense Pedro Rodríguez, fosfoyesos en la cara. A la valverdeña Loles, guardias civiles que toman la ciudad abandonada a su suerte por la policía local. Todo un ejemplo para los jóvenes que se forman en las escuelas públicas. Mucho hablarles de cooperación y de valores y, en la práctica mostrenca, peleas, ingratitudes y cochino el último que llegue.

 

Días atrás, el personaje principal de la trama corrupta de los EREs, el todavía presidente Griñán, se dio una vueltecita por la capital de Huelva. Venía el hombre a hacer campaña. Se le había exigido su presencia en la ciudad regida por el incombustible y carismático alcalde pepero. Había que evitar, a toda costa, que el Ayuntamiento recabara los honores y los aplausos de los vecinos agradecían la entrega de llaves en la barriada de La Navidad. En el cortejo juntero, Josefina Cruz, consejera de no sé qué y, sobre todo, esposa de un señor que, por lo que sabe y lo que gana, tiene línea directa con la plana mayor psoecialista. Un tal señor Javier, de cuyo nombre no me quiero acordar por aquello de la repugnancia que me producen algunas conductas innobles. A la compañía llegada de la hispalense villa, se agregó, cómo no, doña Petronila. Faltara más. Si no había enredado bastante con la ruina del palacete, si no engañó asaz en la construcción de la estación fantasmona del AVE, si calló maliciosa en el imposible levantamiento de los tres puentes, si no ha hecho el ridículo hasta lo grotesco, pues allá posó ella, cual floripondio de pronto marchitar.

 

Toda la banda de música fúnebre de la desgobernanza andaluza del Psoe se concentró en la ciudad más contaminada de España. Un ratito. Mucho tiempo, no. Para hacer crecer a la ciudad, tampoco. Para molestar y hacer un pressing de lucha libre al consistorio capitalino. Los del palacio de San Telmo vienen a banalizar los contenidos. A hacerse la foto. Tres pepinos les interesa el bienestar de una barriada tan popular como la presente. El verdadero impulsor de esta barriada que, en los años setenta carecía de agua corriente en muchas de sus viviendas, es Pedro Rodríguez. Qué si, que es de la derecha. Un orgullo ser de esta adscripción política cuando, además de crear empleo, realiza actuaciones sociales que ya quisiera llevar a cabo la izquierda falsa que utiliza en vano la representación de las clases trabajadoras más deprimidas. Ya quisieran Psoe y su adlater compinchado de IU.

 

Por una vez. Al menos por esta vez. Si los poderosos recursos que instrumenta el Psoe que okupa -con legitimidad pero con negligencia ilícita- la Junta de Andalucía no se ponen al servicio de las instituciones, de todas ellas, regidas por socialistas o por populares, estaremos asistiendo al enterramiento de la dignidad de la democracia. Sitiar los fortines del adversario en la oposición es un delito de lesa majestad. Se hiere al pueblo soberano. Se cerca la voluntad de la ciudadanía. Se persigue hundir los derechos e inhumar las libertades. Se reedita el fascismo más atroz. ¿Verdad que sí? Verdad.

 

Un saludo.

LAS DE CAÍN

 

 La cosa está mal. El equipo habitual del desgobierno ha emitido un  nuevo parte. España progresa adecuadamente. Adecuadamente a los matarifes de las Administraciones de las romerías, verbenas y enchufes. Doña Elena Salgado pasa la pelota al infiltrado Valeriano. Éste, previa consulta con Cándido y con la aquiescencia de los indignados patéticos, banderillea la reforma laboral y pega un estoconazo en el bajo vientre al astifino de los funcionarios. Desde estas páginas, este analista vaticinaba un septiembre tórrido, pero fresquito en relación con el otoño/invierno que se nos venía encima. Fácil la predicción. Basta ponerse las pilas y repasar los artículos de los trencillas primeros espadas de los distintos medios/instrumentos de comunicación/tergiversación.

 

El futuro de los trabajadores todos está comprometido. El salario de los que pueden trabajar pende de un hilo. La pensión de los jubilados tiene el equilibrio del canto de un euro en día de tempestad. El estado de bienestar ha fenecido. La cuadrilla zapateril que ahora regenta el mago Rufiáncaba ha puesto la puntilla a decenios de avances sociales. Sin embargo, el matador sin alternativa culpa al respetable de la matanza del animalito. Manos arriba, esto es un atraco. Han cogido la hucha y la han desvencijado. No se devuelven entradas. Se abre la taquilla para la becerrada del próximo veinte de noviembre. Reservado el derecho de admisión. O se aplaude al candidato del GAL o no se entra.

 

Las empresas privadas entonan el réquiem. Los ochocientos mil directores de las bandas públicas atemperan los gritos con pasodobles toreros. Mi Huelva ya no tiene una ría. Que no, que no la tiene. Los altos cargos muestran su bien cubierto riñón. Audis de lujo y Mercedes todoterreno. Los recortes, para los tres millones de indios que aprobaron la oposición. Serán desgraciados que son capaces de quemarse las cejas mientras Griñán los cuela a millares por la puerta de atrás. En Madrid, se cerca a Esperanza. En Andalucía, Chaves y Griñán saludan desde el centro del coso. Dónde va a parar. Cómo va a ser igual un recorte del PP con una guillotina del Psoe. La mala leche de los populares es infinitamente superior a la putrefacta baba de quienes cortan cabezas. Por favor. La izquierda decapita pero con buena fe. La derecha quita de acá y de allá pero con toda la maldad. La derecha es Caín. La izquierda, Abel.

 

Lo que pasa es que los hechos son tozudos. Aplastan a las palabras cuando éstas carecen de sustancia. La izquierda que se dice Abel es, en realidad, cainita. Los cainitas veneraban a Caín porque el dios de los judíos reprobó a este personaje bíblico. Forman una secta con gran número de partidarios. El llamado Evangelio de Judas no es sino el mensaje de los cainitas gnósticos que despreciaban a Abel por ser débil. La debilidad es la coartada de los lobos. Ya lo dijo el Papa Juan. Los ciudadanos medrosos siempre serán víctimas del predador sin escrúpulos. Estamos pasando las de Caín porque, en verdad, somos Abel. Y lo repito hasta la saciedad. Hermanos, sí pero no primos. Buenos, sin duda; tontos, no. Y así.

 

La moda otoño/invierno circula al ritmo del tiempo político. Y créanme. Desértico. Flama de día y gélido de noche. Una delicia, vaya.

 

Un saludo.

LEGITIMADOS

 

 Felipe González esgrimía con mucha facilidad el brocardo “qué más da la especie si de lo que se trata es de llegar al objetivo”. De ahí el GAL, claro. Entre otras cosas del mismo zapatito. El qué ha de acompañar siempre al cómo. Y viceversa. Al fondo de los asuntos se llega a través de un procedimiento garante. El Santo Oficio arrancaba confesiones a cambio de estiramiento de huesos. La ley divina apoyaba en las justas medievales al vencedor del espadazo. Se trataba de justificar la existencia de Dios por medio de la victoria de los más diestros campeones. Si lo que importa es que los etarras canten, tortúreseles, pareció ordenar el sevillano de los bonsais. Y no. No señor.

 

Legitimado no quiere decir facultado. El presidente Zapatero está legitimado para presidir el Gobierno de España pero resulta obvio que las facultades propias no le acompañan en tal alta misión. Que tiene derecho, sí. Qué está dotado intelectual y profesionalmente para ello, no. Zapatero es de los que creen, en su incapacidad mental manifiesta, que la mejor manera de combatir el calor es destripar los termómetros que informa sobre la elevación de las temperaturas. No hay termómetro, no se padece el sofoco de los centígrados. Así es la cara del hombre y de esta guisa la cruz de los españoles. Zapatero podría estar legitimado para ser dueño de un inenso rascacielos si bien nadie daría un duro por encargarle el diseño y construcción del mismo. Por razón sencilla: no sabe hacer la o con un canuto.

 

En el caso MATSA de ese genio del matusalenismo político que es Chaves, no estaba legitimado ni facultado para conceder una subvención de diez millones de eurazos a la empresa que apoderaba su hija Paula. Y miren si la otorgó o no. Que dicen los tribunales que no delinquió, pues bien. También dice la Sala que se le debió incoar un expediente administrativo. Pues mal. Para eso está el Supremo. Para no entrar en el fondo del asunto y para sí desestimar el recurso del PP argumentando la falta de legitimación activa de Antonio Sanz. Es el proceso, releche, es el proceso. Cuantas más garantías, mejor. Cuantos menos chinitos a los ejes de la rueda de la verdad, la excelencia.

 

La sentencia de la más alta magistratura del país hará sentir a Chaves como el que rompe el termómetro. ¿Ven? Como Sanz no está legitimado, yo soy inocente. ¿Se dan cuenta? Como es de noche, no hay sol, sólo estrellas. La verdad resplandece, agrega el falaz exvirrey andaluz, capaz de confundir la luna con un planeta y Venus con una estrella. Lo suyo es dar a propios lo que pertenece a ajenos. Es así de libérrimo y de desprendido el señorito. Que el Supremo no exime a Chaves de la acusación. Se limita a rechazarla porque el acusador carece de legitimación ad hoc. La jauría de voceros psoecialistas saldrán ahora a cantar las mañanitas del rey David. Sin embargo, más valdría que entonaran el requiem por la muerte de la razón.

 

Claro, que a la gente del GAL, de Filesa, de los huérfanos de la Guardia Civil, de Roldán, de Sánchez y de tantos otros amigos de la corruptela, les importa una higa la verdad de la razón y la razón de la verdad. Ellos quieren el tesoro. Su tesoro. El día que lo pierdan, caerán chuzos de punta. Afilados. Mortales. No están legitimados, pero a ellos qué. Diabólica hermandad de mangantes, chorizos y canallas. Las urnas no les legitiman para matar. Ellos opinan lo contrario. País.

 

Un saludo.

CORROÍDOS

 
El desgaste lento de las cosas es la corrosión. Resultado de una persistente acción roedora que termina deformando el objeto o incluso destruyéndolo. El semblante también se corroe y la salud se arruina al compás de los efectos de las penas, de los odios, de las envidias o de los remordimientos. Un rosario de emociones, en fin, puede convertir a las personas en guiñapos irreconocibles hasta para la madre que las parió.

Decía Ortega que la novela picaresca es en su forma extrema una literatura corrosiva. El filósofo consideraba que este género novelesco sólo puede ser realista en cuanto a medida que leemos el libro, levantamos los ojos para contrastar lo leído con la realidad. Contrastada la verosimilitud, aseguraba, nos gozamos en la confirmación de su exactitud pues, al cabo, concluía, es arte de copia. El pícaro barroco era una suerte de gusarapo humano capaz de curarse al sol sobre un estercolero, perdonavidas de muchos amos y cronista subjetivo de una sociedad ridícula en la que los estamentos sociales mostraban sus interiores deshojados por la miseria, la vanidad, la intriga o la farsa. El pícaro actual participa de casi todos los rasgos de su precedente, ya cervantino, ya anónimo, ya de cualquier otro escritor. De casi todos. Los amos han cambiado. El estiércol que abonaba sus actos y hacía sobrevivir su esquelético cuerpo ha sido modificado.

El pícaro Mario presenta análogos rasgos al Guzmán de Alfarache. Sin embargo, el paisano de Juan Ramón no mira estamentos, sino clases; no analiza de abajo arriba sino que odia de arriba abajo; no dispensa favores a varios patronos; niega su condición ínfima. La movilidad social del nuevo pícaro se conduce por raíles de partido. De la misma forma que los antiguos botones de la banca escalaban categorías hasta alcanzar la caja. Acróbatas de la lisonja y forzados del maletín del poderoso, los marios de hoy corean insultos que la distinción del jefe rechazan emitir en público. Estrategas de una guerra cruenta por el control de los bajos fondos y de los altos copetes, estos muchachotes sin más oficio que la farándula de la política y sin otro beneficio que el que provee su docilidad, se entregan a la causa de la destrucción con la fiereza de quienes se juegan la vida. Porque se la juegan. De no cumplir aquello que propició su primer ascenso, la caída de estos dioses de barro sería inminente. El pícaro de ayer torna sicario de hoy.

Todos se montan en el tren desequilibrado de un pueblo que mira hacia todos los lados y no se asombra ante la erosión de la montaña enhiesta que días atrás referenciaba el paisaje ni del río hecho rambla donde aparcan los coches. Desorientados y estupefactos, los ciudadanos miran pero no ven. Ven pero no deslindan. Territorio ideal para los elementos que roen y corroen. Son los encargados de lanzar soflamas de descalificación a los adversarios de sus señores. Se acuña el término indignados y se transforma en 15-M. Se pide democracia real a la Oposición y no al Gobierno. Exigen menos recortes sociales a los herederos de la política de tierra quemada practicada por zapaterinos y rubalcabianos. Esperan al cuarto de hora siguiente a la victoria electoral de la derecha para imputar a ésta la existencia de cinco millones de parados. Organizan un pifostio a la señora Aguirre por un quítame allá unas horas lectivas y pasean su mansedumbre subvencionada ante la orgía de tijeretazos a los salarios de los funcionarios.

Estos pícaros no engañan para sobrevivir entre las capas de su pobreza. Mienten para ostentar el poder, mantener su influencia, conservar sus privilegios y mangonear los caudales públicos. Mientras esto sea posible, la paz callejera está garantizada. Tóquenles los “corrojones” y comprobarán de inmediato la brutalidad de sus cargas violentas. Corroídos. Corroídas. Lo malo es que nos carcomen, nos consumen y nos transmiten su repulsiva caries bucal y espiritual.
Eso es lo malo.

Un saludo.

CURSO POLÍTICO

 

 El curso comienza oficialmente en la segunda quincena de septiembre. La vendimia es la festividad que lo anuncia. El final de la recolección es tiempo de alegría. Se ha sacado a la madre diosa tierra el fruto cultivado y atendido. El vino fue siempre un puente entre la humanidad y los dioses. Muy pronto el mosto satisfará el paladar de los buenos bebedores de zumo de uva. Más o menos allá por noviembre.

 

Hasta entonces, dos meses de corto día e invasora noche aguardan. Octubre se nos anuncia brillante y astillable como el ópalo pero también vistoso, discoidal, pubescente y amarillo como la caléndula. Todo vuelve a la normalidad interrumpida por las dulces vacaciones de verano. Tiempo de estudios y de retorno a la rutina confortante. En política, la carrera adquiere este año el tinte púrpura de la cosecha democrática. El evangelista Mateo nos dice: “los hijos del reino serán echados a la oscuridad de afuera. Allí es donde será su llanto y su crujir de dientes”. Excelente resumen de una soledad anunciada. Zapatero marcha solo al destierro con su derrota a cuesta. Derrota labrada con el cincel de la impiedad y con el martillo de la destrucción. El vino se hizo vinagre en falsa botella de Lacrima Christi.

 

Las elecciones avizoran un cambio de rumbo. Salvo hecatombe no descartada y con el requisito de humildad exquisita, la ciudadanía relevará al peor gobierno que el pueblo ha sufrido en la historia de la democracia. Ha sido reprobado en todas y cada una de las asignaturas y reprendido por el universo de instancias presentes. No aprueba ni las “marías”. A uno le cuesta destacar lo peor entre tanto mal. Sin embargo, a fuer de analítico, refiere la inseguridad jurídica como el factor más desintegrador. El derecho vertebra a cualquier sociedad civilizada. El imperio de la ley se yergue sobre la exuberancia salvaje de la selva. Si se renuncia a una libertad esencial para enrocarse en una efímera seguridad, se pierde la libertad y se debilita la seguridad. La libertad no equivale a locura ni es cordura la seguridad. Sus fronteras son tan finas que el territorio de una y de otra se difumina al ritmo de emociones.

 

Conócete a ti mismo, que decía Michel de Montaigne. A tu través llegarás a entender el mundo que te rodea y a las personas que se acercan a tu vida. Es momento de promesas imposibles y de borrones y nuevas cuentas. Mas no toca olvidar. Es período de saneamiento, sí, pero no por ocultación de las suciedades sino por retirada del estercolero. Los competidores en el periplo electoral podrán decir misa. Incluso en latín. Sobre todo en latín. Escúchenlos. A todos. Identifiquen personajes y voces. Si nos dicen que van a crear empleo, asegúrense de que el embustero no es el que ha destruido miles de puestos de trabajo. Si nos aseguran que desterrarán el enchufismo de la Administración, comprueben que no son los mismos que han colocado a sus parientes y amigotes. Si nos dan su palabra de que el despilfarro será enterrado, constaten que los hermanos fosores no son intrusos. Hilen con fina rueca. Los amantes del embaucamiento son peritos en dislocamientos. Los capos jamás renuncian a la maldad.

 

Comienza el curso político. El vino nuevo se ofrecerá a todos. Sin embargo, debemos ser muy prudentes. Si entregamos las llaves del nuevo Ejecutivo a los borrachos del anterior, nos convertiremos en cómplices de un desastre sin límite. Será democrática la decisión. En cualquier caso, nos mereceremos las consecuencias de la misma. Respeto y firmeza. Lo escribió el romano Cicerón: La felicidad suele habitar en la triste entereza y en la austera constancia. La alegría, la lascivia, la ligereza o la burla no son sino humo.

 

Premiemos el esfuerzo. Combatamos las frívolas lisonjas. El nuevo curso ha de depararnos expectativas de cambio real. Trabajo. Prosperidad. Libertades y derechos. Igualdad.

 

Un saludo.

PSOEFASCISMO

 

 Un partido fascista busca, ante todo, el apoyo social manifestado a través del movimiento de masas. Al igual que el comunismo, el fascismo echa sus redes pescadoras en períodos de graves crisis. La burguesía es un río con meandros cuyo caudal recibe aguas de los afluentes de la izquierda y de la derecha, a convenir. Partidos, sindicatos, organizaciones sociales juegan el rol democrático. Pura imagen. Observen, por ejemplo, cómo el Rubalcaba ministro lustraba el parquet de la banca y, en cambio, el Rubalcaba candidato aplica cera a los banqueros. Cuestión de demagogia. Acto fascista por excelencia.

 

A las masas se las mima hasta que se cierran los colegios electorales. Durante la campaña, se anima a la ciudadanía a transformar la sociedad. A partir del escrutinio, se alaba su soberanía pero se guillotina su regia testa según el modelo Luis XVI. Los nazis eran maestros en esta bochornosa representación. Goebbels manejó con pericia los cauces de información para extraer, de entre los votantes, aquellos indignados capaces de ampliar los círculos concéntricos del descontento. A continuación, aquellos indignados formaban grupos combatientes que atentaban contra los propietarios, los capitalistas, los mercados o los judíos. Les daba igual. Su intención no era sino hacer creer que defendían los intereses de la mayoría desamparada por la clase dominante. Rubalcaba se ha travestido de líder obrero y luce su utilitario Skoda con la misma maña que Lerroux se descorbataba segundos antes de interpretar sus mítines.

 

Millones de españoles en paro. Cientos de miles de pequeños empresarios cierran las puertas de sus negocios famélicos. Desde tenderos de ultramarinos a comerciantes de zapatos. Funcionarios castigados por el hecho de haberse ganado una plaza en propiedad. Pensionistas pendientes de los gestos del Gobierno. Caldo de cultivo ideal para reprimir, apalizar, incendiar, violentar, torturar o asesinar. O se admite el pensamiento único o los discrepantes sufrirán los efectos de la milicia organizada. La izquierda y la derecha más extremas comparten estos esquemas. La revolución no es un medio. Es una amenaza. La represión es un instrumento idóneo para alcanzar el objetivo de mantener el poder. Los sindicatos son destruidos o se autodestruyen con interés victimario.

 

En Andalucía, llevamos más de treinta años de revolución psoecialista ininterrumpida. En esta espiral laberíntica que no lleva a parte alguna, Canal Sur ha tenido un papel clave. Ha lanzado mensajes de innovación tecnológica con personal que nunca abandonó el achelense. Se habla de parlamentarismo para designar el vocerío ofensor de los canes de presa del licenciado Griñán. Males y dolores sufre el cuerpo social andaluz. Aumenta el paro al ritmo en que disminuye la posibilidad de crear puestos de trabajo. Se rompe la economía y los intrusos hacen su agosto de mangoneo institucional. Yerran en sus vaticinios y hacen autoloas de estos errores. Las Consejerías de la nada culpan a lo que ha de venir del desastre propio. La mentira política toma carta de naturaleza. La exministra Calvo acusa a la excomunista Aguilar de chaquetera. La diputada Trujillo no escribe tan poco sino tampoco. El fomentador de enredos Pepe Blanco dormita. Es la historia interminable del sopor de los líderes fascistas que se dicen de izquierdas. Nos aguardan meses de tensión.

 

Los fascios de combatimento están prestos. Las televisiones del pesebre redoblan la calidad de sus milongas. Los sindicatos de Toxo y Méndez cercan a Aguirre. Se habla de “labase” y, en realidad, se trata de “peinase”. Fasciopsoe. Psoefascio. Se olisquea su miedo a volver al oficio que nunca tuvieron.

 

Un saludo.

APOLOGÍA DE LA INCONSCIENCIA

 

 Uno de mis hijos me decía, con apenas tres años, que a él no le gustaba el dinero. Sí, papá, es verdad, aseguraba cuando, incrédulo, le preguntaba que cómo podía afirmar semejante cosa. Porque no me gusta, me lo gasto, concluía tan orondo y satisfecho. La peregrina teoría se proyecta a mayores con muchos años a sus espaldas.

 

El diario prozapaterista “Público” ama a los trabajadores. Mucho. La empresa periodística va a despedir a un montón de empleados. Alegan los ejecutivos de Roures que todo el mundo tiene derecho al paro, al descanso, al ocio. Y aunque algunos de entre ellos no quieren cesar en su labor, se les obliga. Por su bien. El País, boletín parroquial de la muchachada felipista y rubalcabiana, idem de idem. En latín, que da más culto. A descansar, queridos, que la vida es corta y el pastel para todos no engorda. Cebrián es la madre coraje de los patronos. Entre el de la Sexta y el exjefazo de Cuatro hay feeling. Defienden a los trabajadores poniéndolos en la puta calle. Los beneficios son intocables. El discurso del método cartesiano reedita una nueva dimensión en el stajanovismo malsano de estos dos pobres de solemnidad.

 

Alfonso Guerra ha manifestado por activa y por pasiva su cariño hacia los descamisados. De ahí que su corbata anude su impoluta camisa. Ponerse esa prenda no es efecto de una tendencia indumentaria, pues su aliño sigue el canon del autorretrato de Antonio Machado. Por el contrario, se coloca la camisa como el penitente sufre el cilicio. Como signo de cercanía a los desheredados. Y si tiene un “peazo” de vivienda en Sevilla, la habita por respeto a quienes viven bajo los puentes, al aire libre, en contacto con la naturaleza, gozando de los mágicos efluvios del medio. Aunque le asquean los mercados, coloca su hucha en la alcancía de los bancos malignos, para que los pobres se liberen del peso de estas relaciones satánicas.

 

Zapatero dona el dinero de los españoles a la alianza de las incivilizaciones porque con el suyo tiene que construir el chamizo que cubra el pequeño solar que adquirió en León. Pero por rellenar ese suelo vacío. No por razón distinta. Pepe Blanco no estaba dormido en la cama turca de la rueda de prensa del zangolotino presidente del Gobierno, como mostraban las fotografías. Ni lo piensen. Oraba. Rezaba, los ojos cerrados, por la miseria que se avecina si Rajoy llega a La Moncloa. El Ministro de Fomento, jejeje, es maestro en la ciencia de las prospectiva. Dice que si el PP gana el 20-N, España tendrá cinco millones de desempleados. En horas. Qué agudeza intelectual y cuánta astucia adivinatoria.

 

En Andalucía, Griñán admite su placer por los EREs. A tal punto su dilección, que se los guarda todos para él y entrega a la juez Alaya unos poquitos para que se distraiga. Admira de tal modo a su portacoz parlamentario, Mario Jiménez, que lo eleva a edecán sin ser siquiera guardia de corps. Ni Godoy con María Luisa.

 

La Huelva del abandonismo histórico ha dado otra muestra de la gente que desgobierna su Diputación. Petronila odia la presidencia de la institución y, para que la echen, alquiló el palacete de la plaza de las monjas por tres mil euros mensuales. Se sacrificó la señora Guerrero. No es que quisiera malgastar los impuestos de los onubenses. Quería perder las elecciones en un alarde de buena voluntad política. Las urnas la descalabraron. No era bastante. Por eso, Barrero, Javier, la ha catapultado hacia el jubileo de los sexagenarios. Pero no porque sea mala gestora, que lo es con mala uva, sino por respeto hacia alguien que lleva tantos años dando el callo. No se sabe en qué oficio. Tampoco tiene las manos curtidas por el azadón. Mas si lo declara el amigo de Mohedano, seguro que es mentira.

 

No es que sean inconscientes. Es que son apologetas de la falta de conciencia.

 

Un saludo.

EL "PETRIMONIO"

 

 O el mariomonio. Caraballomonio. Y así. Permítanme la licencia del juego de palabras, "demonios". Algunos sustantivan de chafardería, cotilleo, chisme o análogos la noticia de la publicación del patrimonio de nuestros políticos más conocidos. Que si Zapatero tiene una vivienda, que si Rajoy acumula tal capital, que si el comunista Llamazares invierte en fondos queridos por sus aborrecidos mercados. Toda una historia y mitad de un cuarto de verdad.

 

El patrimonio es el conjunto de los bienes propios adquiridos por cualquier título. Así lo recoge una de las acepciones que, acerca del término, contempla la Real Academia de la Lengua Española. Pues bien, este articulista asume la publicación de esa hacienda personal de estos padrastros de la patria y, sin embargo, no se cree la mayor. Que no y que no. Por ejemplo, ¿qué es eso de que Alfonso Guerra posee dos viviendas? Me explico: mi amigo Ruperto, mecánico de profesión, también tiene dos casas. Una, en Huelva, en la barriada de La Orden, de apenas 84 metros cuadrados; otra, en un campo de Gibraleón, donde el hombre cultiva algunas verduras los fines de semana. Ruperto posee, en consecuencia, el mismo patrimonio que el sempiterno congresista del Psoe sevillano. Y una leche. Cuando se dice vivienda, ha de referirse su ubicación, su superficie y otras cualidades exigibles al más ingenuo de los vendedores inmobiliarios.

 

Lo mismito es vivir en un pisito de una zona suburbial de cualquier ciudad que en un imponente chalet de Puerta de Hierro. Idéntico precio tiene una colmena en las sevillanas Tres Mil Viviendas que una mansión en la madrileña Puerta de Hierro. Venga ya, hombre. Cuando se publica una noticia, es preciso aquilatarla y ahormarla en un contexto que vehicule verdades y no medias mentiras. Para eso, mejor dejar paso a la imaginación. Dos kilos de oro pesan igual que dos mil gramos de arena. Sin embargo, el listillo dueño del oro se limitará a decir que su propiedad se reduce a dos kilos, sin mencionar al áureo metal.

 

En cuanto a la fortuna cuentacorrentista, otra de otra. Que de Madrid al cielo. Que podemos ser ingenuos, pero nada tontos. Desde que el mundo es mundo, en España se ha criado el dinero en nidos. Mi abuela, la pobre, distribuía sus escasos ahorros de viuda de funcionario del grupo C entre calcetines que, después, escondía bajo el colchón, en una esquina de algún armario, en los bolsillos de su abriguito de paño de invierno y cosas de ese estilo. ¿Quién se puede creer que Chaves sea dueño de tan escasa y congrua fortuna bancaria? Quien no lo conozca, que lo compre. O que lo vote, que para el caso es lo mismo. Unos aman el capital en privado y lanzan denuestos en público contra el mismo. Ah. Y qué decir contra la política del ladrillo que tanto atacan nuestros psoecialistas y amigos/aliados/compinches de Izquierda Unida. Hala, ahí los tienen. El que no deja sus euros en el Fondo tal, gasta en inmuebles enladrillados que no tienen narices de desenladrillar. Qué malo el capitalismo y qué bueno el socialismo comunista de otros.

 

Por último y para terminar, una reflexión postrera: ¿se ha cuantificado la diferencia patrimonial de la pléyade de diputados desde que accedieron al cargo hasta el día de la fecha? Pudiera ser que algunos entraran en política con una mano delante y otra detrás y salieran de la misma con ambas manos aguantando el peso de los bolsillos y tratando de llegar a la esquina de San Jerónimo, alejadas las cámaras y micrófonos, con la intención de soltar la carcajada que les aflora y que se esfuerzan en contener por el qué diran. Cuánto demagogo. Por cierto, me gustaría conocer el "petrimonio" de la defenestrada señora Guerrero y el del incansable trabajador de no sé qué oficio que es don Mario Jiménez. O el del señor Barrero, que dejó la toga, lustros atrás, para dedicarse al servicio de la humanidad. El hombre. ¿Qué bienes poseía entonces, cuando trabajaba en el bufete laboralista, y cuáles disfruta ahora, que vive del gabinete estatal?

 

De Petri, petrimonio. De padre, patrimonio. De padrastro, mentiras. Y dominación.

 

Un saludo.

TIEMPOS DUROS

 

 La crisis global golpea a España de manera local. Ya está bien de generalizar. Todos admiten las consecuencias pero pocos se detienen a explicar las causas.

 

La situación política de España es una maraña de intereses económicos y de ambiciones segregacionistas. La reforma constitucional escuece al Psoe. Ha enseñado la patita derecha. Los compañeros de viaje se amotinan contra el gran subvencionador. Zapatero se escuda en el escaso tiempo de legislatura. Blanco asegura que se siente mal por no haberse convocado un referéndum. Rubalcaba se recome con la jugarreta del pistolero amigo.

 

Detrás de esta escenificación, la extrema izquierda relame sus heridas. Se desespera. El río de dinero apenas lleva agua. El cierre de la compuerta está haciendo pupa. Años de despilfarro conducen a esto. La máquina de moneda chirría. Con el cuento de atender los servicios sociales, los agentes de IU y de los dos sindicatos compinchados han vivido a cuerpo de rey. Demasiado gasto inútil. La hucha rota, los gorrones piden otra. No hay otra. No hay más. Si acaso calcetines donde preservar los ahorros.

 

Los gobiernos autonómicos de la nueva derecha han puesto blanco sobre negro. Las deudas reconocidas no son tales. Se multiplican por muchas cifras. El engaño de los administradores únicos ha sido descubierto. Tarde. La caja de caudales está vacía. Los nuevos regidores deben atender necesidades básicas. Esta atención pasa por recortar gastos. De manera brutal. Es lo que están haciendo Cospedal, Aguirre y otros dirigentes del PP.

 

Cuando Solbes derogó la ley de techo presupuestario, abrió la espita del oro líquido y los buscadores del metal amarillo se forraron. Hubiera bastado con mantener la norma, y cumplirla, claro, para que la reforma constitucional fuera innecesaria. El gobierno pródigo quiere volver a casa. Sin embargo, la vivienda familiar sufre los efectos de años de abandono y de cantos de cigarra. La herencia es deuda y más deuda. Papel y tijera. No hay más.

 

Los ciudadanos, descontentos, no piden explicaciones. Se resigna la mayoría. Algunos se indignan. Pero no contra los hijos de las noches de fiestas, de las romerías exóticas y de los coches de lujo. Se rebelan contra los herederos de los restos de la interminable bacanal.

 

Tiempo de reflexión. Todos creímos que el Amazonas de la prosperidad regaba las orillas de nuestra tierra. Nos animaron a gastar lo que no teníamos. Difundieron la idea de progreso en pleno retroceso económico. Se emborracharon en sus mentiras. El pueblo recibió los vómitos del disparate. En vez de mejoras, los ciudadanos limpiamos los residuos de la orgía. Nuestro río es un simple estero.

 

Toca apretarse el cinturón. Y maldecir. Sí sería justo que las imprecaciones se dirigieran hacia el autor de la desgracia. Hacia el presidente y hacia su partido. Equivocarse en esta dirección sería como repetir la mala historia presente. Ya está bien de confusiones. La necesidad de creer ha de ser compatible con la voluntad de saber la verdad. La fe en el embuste está detrás de estos duros tiempos.

 

Un saludo.

CONSENSO CONSTITUCIONAL

 

Un títere. Algunos poderes fácticos manejan a la sociedad como a un tropel de peleles. El gobierno, y sus aliados de sol y sombra, ha convertido al pueblo español en un monigote, en una marioneta, en un infeliz guiñol. Nos manipulan cuando y como les da la gana. Ni se arredran en sus maniobras desvergonzadas ni se sonrojan ante la envergadura de la acción.

 

El País informaba, es un decir dada su versatilidad camaleónica, sobre la ruptura del modélico consenso que amparó el éxito de la Constitución de 1978. El consenso de ese año era fruto obligado de una situación insostenible de frágil puente entre los residuos del franquismo y los brotes verdes de la democracia. Así y todo, Arzallus no se sumó al generalizado acuerdo. El precio de aquel consenso fue bien costoso. Treinta y tres años después, seguimos pagando aquella deuda. Entonces resultaba necesario. Hoy se está utilizando como moneda de nuevo cuño/cambio.

 

El abandono del hemiciclo por parte de las minorías parlamentarias y de los dobermans independentistas nos agranda la imagen de una realidad que se pretende ocultar. El consenso acabó con el golpe de Estado del 23-F. Se mantiene la Constitución pero su espíritu murió con la dimisión de Suárez y el acceso a la presidencia de Calvo Sotelo. Olvidar los hechos siempre fue un mal asunto. Hacerlo ex profeso nunca condujo a la transparencia. CiU lo sabe y se aprovecha. PNV empuja a España al precipicio de su fractura. La izquierda mamarracha de Llamazares quiere pescar gusanos en el cenagal de los indignados por horas. No hay consenso. Y como no lo hay, invocarlo en estos momentos en que por una vez los dos grandes partidos del Estado han decidido operar de consuno, se configura como un ataque fascista a postulados liberales.

 

Las conversaciones privadas han reducido el parlamentarismo a política de saloon del oeste. Los diputados hacen las veces de tahúres y de mirones. Mientras se juega al despiste, Puigcercós recuerda que la inmersión lingüística es una realidad consumada en Cataluña, diga lo que diga la Justicia. Caamaño, el ministro, se apunta al desacato.

 

La reforma constitucional emprendida por PSOE y PP, en este orden, vincula a casi el noventa por ciento de la representación de la soberanía nacional. Es el nuevo consenso. Lástima que sea coyuntural e impuesto desde la Unión Europea como consecuencia del desastre económico al que nos ha llevado el inmoral Gobierno de Zapatero, amigos y amigotes.

 

Esta reforma sí ha traído un consenso constitucional. Por las causas que ustedes quieran. Pero ahí está. Sin necesidad de referéndum porque cuando el buque hace aguas, no se puede pedir la opinión del pasaje. Lo deseable sería la inmediata reforma de la ley electoral. Quitar fuerza a los independentistas es una obligación de quienes tanto dicen querer a la Carta Magna. Otra cosa será que se cumpla con ese deber de mantener unida a España. Ese consenso sí sería plausible sin condiciones. Ahí veríamos ante notario quiénes pretenden la autodeterminación y quiénes defienden la estructura actual de nuestro Estado. Lo veríamos. Con tanta nitidez como contemplamos el frustrado golpe del señor Tejero. Consenso.

 

Un saludo.

DRAGO

 

 El derecho de autodeterminación vuelve a ser objeto de debate. El problema no viene generado por la construcción de un foro de diálogo. El quid de la cuestión reside en la voluntad de que la vía del parlamento desemboque en el mar de los hechos consumados. En cuyo caso, nos adentraríamos en el océano de la independencia.

 

Me dirán que el derecho de autodeterminación tiene su origen en la necesidad de algunos seres humanos de alcanzar sus aspiraciones y de garantizar la igualdad de los ciudadanos. Y es verdad. Pero no toda la verdad. Debajo de ese derecho está la idea de nación. Y en esa idea mágica pero tramposa no puede caber todo. Los límites a los derechos de unos vienen dados por los derechos de los otros. De todas formas, en ningún caso, desde mi particular punto de vista, los derechos colectivos pueden imponerse a los derechos individuales. En ningún caso.

 

Cuando sucede lo contrario, el concepto pueblo se desprende de su sentido de libertad y adopta la forma de grey humana. Es más: de seguir esta línea de pensamiento y lo, que es peor, de ejecución de ese albedrío, cualquier minúscula aldea, la más pequeña pedanía de la geografía local está legitimada para ejercer ese derecho de autodeterminación. De esta forma, la globalidad se rinde a la tribalidad y retrocedemos en el tiempo hasta la prehistoria. Clanes y tribus. Pues muy mal. O muy bien. Quién sabe, a la postre, lo que el destino que el hombre fabrica depara a este mismo hombre metido a constructor y también a destructor. Quién sabe.

 

Drago. Ministro argentino de principios del siglo XX, enunció una teoría que lleva su apellido. Básicamente dice: ningún poder extranjero puede utilizar la fuerza contra una nación a los fines de hacer efectivo el cobro de una deuda. A una nación de América se refería. A Venezuela, en este caso, cuyo presidente rechazaba pagar a las potencias europeas la deuda contraída con ellas. Coincidía en el tiempo con la doctrina Monroe, la de América para los americanos. América del Norte, claro. Porque Estados Unidos no apoyó el impago, como era de esperar en un país acreedor de medio mundo.

 

Las deudas se pagan. Son reglas de juego sagradas. Zapatero podía pasarse la deuda por la taleguilla de su discurso vacío. Sin embargo, en el póker como en los naipes en general, lo que se debe, ha de apoquinarse o asumir las consecuencias de la defección. Reembolsar un montante hipermillonario, exige midas drásticas de ahorro y de recorte. Salvo que los ingresos del deudor sean tales que hagan innecesario cualquier tijeretazo. O a no ser que la solvencia permita satisfacer el débito con elementos del patrimonio. Lo cual no es de aplicación en las dichas salvedades.

 

América para los americanos, sí, espetaba Monroe, pero siempre que algún colonizador del siglo XX ambicionara dominar fronteras y territorios del nuevo continente. Pero por no pagar las deudas, anda y que les zurzan.

 

En la España de Zapatero, el gobierno boqueante que todavía preside, ha aprendido tarde y con palos que o abona lo que debe o que se atenga a lo que habrá de venir. Le han visto las orejas al lobo. Han pasado de Drago y se han convertido en monroístas. Ya les digo. La reforma constitucional es el resultado único de un partido que estaba perdido desde que a ZP le tocó la lotería el 14-M de 2004. A los españoles, ni la pedrea. Ahora padecemos la fuerza de la Unión Europea. El derecho colectivo de los pueblos unidos se impone al derecho individual de cada uno de ellos. En España, mientras la Constitución no diga otra cosa, también. Independencia, ni una. Nación, una. España para los españoles mientras los ciudadanos libres, libres, no decidamos lo contrario. Una sola. Drago, Drago, paga lo que debes. 

 

Un saludo.

VÍBORAS Y COBRAS

 

 Venenosos. Lo de los reptiles del fondo de los EREs no son culebras. Cobras y víboras. Letales. Todo un monumento a la metáfora de cómo se arrastra por el lodo a la Administración y al Estado de derecho. Es que mienten tan rematadamente bien que viven instalados en el embuste organizado. Se la pegan a los administrados y se la dan con queso a la justicia. Jamás conocí ilegalidad tan continuada durante el franquismo. El triste record se lo apunta la Junta de Andalucía. Pero ojo, la Junta que preside Griñán, y antes Chaves, con la más desvergonzada política que se pueda urdir.

 

Antonio Sanz, secretario general del PP andaluz, ha acusado a la VíboraJunta de ocultar a la juez Alaya, más de trescientos expedientes. Uno se sorprende con pocas cosas. La presente no es, desde luego, una de ellas. Sin embargo, sí manifiesto mi pesar por estos gravísimos hechos que forman ya parte del sistema. La Constitución, en su artículo 9.3., garantiza el principio de legalidad, la seguridad jurídica y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos. Pues bien: la seguridad jurídica es violentada, en este caso, por la propia Administración que ha de servir los intereses de los administrados. Basta acudir a la definición que de este concepto hace el Diccionario de la Real Academia Española: “Cualidad del ordenamiento jurídico, que implica la certeza de sus normas y, consiguientemente, la previsibilidad de su aplicación”. En España es un principio constitucional y un derecho fundamental. Sólo las leyes nos protegen de la arbitrariedad, deslindan lo que es lícito de lo que es sancionable y permiten en ese ámbito de lo lícito desplegar la libertad, apoyada en la predictibilidad firme sobre los límites en que la actividad pública puede incidir sobre la vida de cada uno. Caca de la vaca, con perdón. Miseria, porca miseria.Lo que les importan las leyes a estos facinerosos.

El artículo 3.1. de la Ley 30/92 explicita que los Poderes Públicos no pueden defraudar la legítima confianza que los ciudadanos aprecian objetivamente en su actuación, de manera que es legítimo -jurídicamente exigible- que el ciudadano pueda confiar en la Administración. Lo que pasa es que dicha confianza debe desprenderse en todo caso de signos externos, objetivos, inequívocos. Esos signos o hechos externos deben ser suficientemente concluyentes como para que induzcan racionalmente al administrado a confiar en la apariencia de legalidad de una actuación administrativa concreta. La confianza del ciudadano en la eficacia de los actos administrativos se está defraudando cada día. Hoy más que nunca, cuando el desorden jurídico es tal que ni jueces ni compiladores, ni profesores se ponen de acuerdo con las normas vigentes, los grandes principios jurídicos constituyen un referente ineludible en el intento de luchar contra las arbitrariedades del poder.

 

El Psoe no sabe ni contesta. Sigue en su línea sinuosa de decenios. Quiere presas fáciles para mantener su status de corrupción. El temor al batacazo del 20-N les quita el sueño. A los demás nos arrebatan derechos y libertades. A los demás, nos hunden en la miseria. A los demás, nos cantan nanas con un pico de cloroformo. A los demás, que les vayan dando.

 

Que dónde están los fiscales. Vaya usted a saber. O recurriendo absoluciones a exdirigentes populares, o embarrando alguna que otra toga, o “manriquean” contemplando cómo se pasa la vida y cómo se viene la muerte tan callando. Antes la jerarquía que la legalidad. Antes mudos que cumplidores. Ya lo saben, el que no “víbora”, no “cobra”. Y viceversa. Siempre, reptiles.

 

Un saludo.

SE VA DOÑA PETRI. DON MARIO, NO.

 

 Dos meses y medio para las elecciones generales y el Psoe de Huelva mueve ficha. Pone en la calle Fernando el Católico a doña Petronila. Por Gran Vía, no. Por la parte de atrás de la Diputación. Las últimas apariciones públicas de la señora presidenta del Hotel París dan que pensar. Como ausente. Ha escarbado tanto en el hoyo de su incapacidad que la piqueta ha tocado la roca madre. Derrotada por el alcalde Pedro Rodríguez. Denostada por el despilfarro. Acorralada por los suyos. Perdida en su obcecación. No hay más tela que cortar. Marcha. Destituida.

 

El presente artículo se limita a reproducir, con algunas variaciones, el publicado allá por el pasado mes de mayo. Venía a decir: estoy convencido de que el chalet del Conquero es una cueva. Allí se gestó una política de charlatanería y de derroche. Festines, banquetes, coches de lujo, dietas escandalosas, contratos a dedo, actuaciones corruptas. Una joyita. Los irresponsables de la juerga siguen instalados en el lujo, en el destete, en el vicio. Fuera Petronila, Dentro Mario. Ávido trepa, detestable gestor. Camaleónico rostro para inmodificable actitud. Reiterado Nini. Ni lucha ni aprende ni trabaja ni busca la virtud.

 

Petri, al Senado. Con Bella. Dios los cría y en la Cámara Alta se jubilan. Santa democracia. Cuántos dislates en tu nombre. Muerto el perro, no se elimina la rabia. El equipo de desgobierno de la Diputación mira a otra parte. Asesores por doquier. Nada ilustran pero cuánto reciben. Esperanza Ruiz pone el cazo como cada año desde la traición sonada. Se engrosa la nómina de vividores del erario público. Adelgaza el peculio. Ochenta kilos al año. Milagrosa dieta. Hasta el hijo de Valderas se beneficia de sus efectos. 

Mario se cree impune. Sin embargo, tanta manipulación le pasará factura. Ojalá conserve su vida muchos años. Lo deseo. Del mismo modo que, sin ánimo de venganza, pero sí de equidad, anhelo que, sentado allá donde viva, sufra de alguna manera los padecimientos económicos de quienes vivimos en Huelva. Cazar al cazador no significa querer esa presa. Simplemente, se pretende inhabilitarlo. La veda a Mario Jiménez. Para cargo público alguno. Que se ponga a trabajar y a producir en pro de esta sociedad. Que no deprede más.

Pasa la gloria. Nos ciega la soberbia. Pero un día... Pasa la gloria. (Pata Negra). O quam cito transit gloria mundi. Qué rápido pasa la gloria del mundo. (Tomás de Kempis, Imitación de Cristo).


Un saludo.

PROFESORES CABREADOS

 

Profesores hay a los que disgusta ser llamados maestros. Este segundo término comporta una carga de profundidad que merece un análisis más exhaustivo. En todo caso, y por resumir, me quedo con el profesor en lo que se refiere a rango social y con maestro, en cuanto a la potencialidad pedagógica que suele adornarle.

 

La efervescencia juvenil en la España de la democracia va en aumento. En proporción inversa a la autoridad de los docentes. A mayor rebeldía, intransigencia, pasotismo y desprecio de los alumnos por los estudios, la fatiga laboral, la ponogenia, del docente se dispara. Cualquier estudio sociológico nos muestra hasta qué punto el desánimo cunde en el oficio. El cansancio no nace del número de horas lectivas. En absoluto. Su origen se halla en el estrés que origina la dificultad creciente de desarrollar un programa curricular en un foro distraído, a peor, aburrido y, en no pocos casos, hostil y disruptor.

 

Ante tamaño problema, profesores y maestros han de lidiar un morlaco de cuernos más finos y largos. Se trata de la incomprensión de la comunidad educativa, por un lado, y la soledad en que la Administración Educativa los deja. Desde un punto de vista de la seguridad personal y profesional están desasistidos e incluso abandonados. Desde el interno y desde el entorno, sufren críticas acervas e injustas. Carecen del incentivo económico que les permita sobrevivir en la jungla de los mercados laborales y financieros. Sus carreras universitarias no les permiten competir, en situación de igualdad de nóminas, con otros trabajadores de oficios manuales. En épocas de bonanza, los salarios de los docentes se antojan ridículos respecto a los de un operador fabril, de un fontanero, de un albañil o de un ingeniero. A la contra, cuando la crisis genera paro a mogollón, los gobernantes se refocilan en la medida anexa de recortar su minusválido sueldo.

 

Estoy en contra, absolutamente en contra, de la decisión de la Comunidad de Madrid de incrementar el número de horas lectivas. Que es legal, no lo pongo en duda. Que es ilegítima, en las condiciones de supervivencia actuales, también. El esfuerzo que realiza un docente por cada hora lectiva supone un fortísimo desgaste de energía física y psicológica. Insisto: no ya por los canales de comunicación que se despliegan en virtud de la heterogeneidad cognoscitiva de los alumnos, sino por el torpedeo constante que algunos de estos discentes dispensan a sus profesores.

 

En cuanto al sueldo mensual, es rotundamente falso que un profesor con la Oposición recién aprobada supere los dos mil euros. Absoluta falsedad. Conozco a muchos docentes que, al cabo de treinta años de profesión, no alcanzan los tres mil euros. A ello, se han de unir las diferencias remuneratorias entre las distintas comunidades autónomas, lo que, por ejemplo, deja a los andaluces en el farolillo rojo de la clasificación. El manido alegato a los dos meses de vacaciones, tan discutidas como discutibles, ejemplifica hasta qué punto la sociedad manifiesta su fobia a este cuerpo de profesores. Pocos colectivos laborales pueden enorgullecerse de la honradez, de la probidad y de la generosidad solidaria de estos profesionales. Siempre se toma a los buenos por tontos y a los tontos por buenos.

 

El gran pecado de la Administración es que mete a todos sus funcionarios en el mismo saco. A los funcionarios del montón, a los callados, a los respetuosos, a los vocacionales, a los responsables. A ellos, que les den... Un tijeretazo a sus derechos. A los conmilitones, a los reprobables, a los pelotilleros, a los manipuladores, a esta caterva minoritaria, un plus de productividad. En cuanto a los inspectores de educación, más bien inquisidores y fiscales mercenarios. Porque de educación, ni saben pero sí contestan. Los desgraciados.

 

Una sociedad que no respeta a los profesores, está condenada a vivir en el tercer mundo de la cultura. A lo peor, esto es lo que interesa a muchos gobiernos. La incultura. Como en los regímenes dictatoriales. Una bendición. Leches.

 

Un saludo.

LA PARÁBOLA DEL NUEVO PRÓDIGO

 

 Nos lo cuenta el evangelista Lucas: Un hombre tenía dos hijos. El menor pidió a su padre su parte de la herencia y el padre se la entregó. A los pocos dias, el hijo reunió todo lo suyo, se fue a un pais lejano y alli gastó toda su fortuna llevando una mala vida. Cuando se lo habia gastado todo, volvió al seno de la familia (...). Al final, ya saben ustedes. Que muy bien.

 

Leído en Huelvaya: “Los derechos no los garantiza la derecha sino gente normal como los socialistas” (Javier Barrero). Su maletinero de antaño y vocero de hogaño nos ha dejado, para no quedar a la zaga, otra perla: “ los tres pilares fundamentales sobre los que se va a trabajar de cara a las próximas elecciones del 20 de noviembre son la generación de riqueza y empleo, la defensa del estado del bienestar y más democracia”. No conforme con la verbalización de tamaña barbaridad, ha apuntillado al toro de la verdad: “Rubalcaba sabe perfectamente lo que se debe hacer para salir adelante”.

 

Dicho de una persona, pródigo es quien desperdicia y consume su hacienda en gastos inútiles, sin medida ni razón. No confundan al pródigo con el saqueador, que no es sino el que se apodera de todo o la mayor parte de aquello que hay o se guarda en algún sitio. Ni se equivoquen con el término despilfarrador, que se aplica a quien consume el caudal en casos desarreglados. Podríamos seguir invocando la riqueza del lenguaje castellano y mantener una interminable lista de sinónimos.

 

Pues bien: el gobierno psoecialista nos ha enseñado algo que, cara al futuro, no debemos olvidar. Nos ha exteriorizado que, en vez de generar riqueza y empleo, nos han legado miseria y paro; que el estado del bienestar ha perdido su carácter universal para reducirlo a la posición de particular de los dirigentes del partido; y que la democracia es algo que se predica pero que ellos se pasan por el arco de su rodillo electoral. Derrochada la fortuna que los ciudadanos pusimos en sus manos, retornan a la casa del Estado. Dicen que, ahora sí, vienen a dejarse la piel en aras del bien común. Porque, apunten, sólo ellos, la gente normal, garantizan los derechos. Arrasan la propiedad, la desguazan y, de pronto, en la inminencia de su desdicha en las urnas, aparentan voluntad de contrición. Aparentan.

 

El remate del tomate viene dado por las declaraciones esperpénticas de doña Petronila, la presidenta de la Diputación porque así lo quiso Izquierda Unida. La dama del palacete de la Plaza de las Monjas no siente sonrojo ante el desdoro que supone pagar lo que se paga por el alquiler de un capricho. Mientras el pueblo se las ve y se las desea para sobrevivir, ella amenaza con el paso atrás que supondría el triunfo de la derecha.

 

Miren ustedes. La parábola del hijo pródigo tiene muchas interpretaciones. Desde el punto de vista del padre, puedo entenderla. Justificarla, no. Desde la óptica de los hijos, la herida sangra con abundancia. El Estado es el padre y permite que el Psoe, en vez de que algunos de los dirigentes acaben en la cárcel, presente a los mismos candidatos a las elecciones. Muy bien. Para eso están las leyes, para respetarlas. Sin embargo, los ciudadanos que votamos no somos los padres. Somos los hermanos, aunque más propio sería decir los primos. En cuyo caso, como hermano sojuzgado y malherido, y como persona que rechaza el ser un primo, me niego públicamente a entregar mi voto a esta partida de pródigos del dinero público. Pródigos y disipados que malgastan y desperdician. Corruptos de cuello blanco y corbata roja que se aprovechan de los recursos públicos en beneficio propio. Lucas. Parábola. Pródigos. Corruptos. Golfos.

 

Un saludo.

ACOSO PROFESIONAL

Los acosadores -presuntos delincuentes revestidos de gente de bien- presionan a sus víctimas hasta la tortura. En general, su malévola acción se produce en un entorno/interno de complicidad y compinchería. Siempre hay gentuza que coopera en esa retorcida asfixia al alma de la persona damnificada. Hay corifeos que se manifiestan con pancartas que piden la cabeza del mártir. Y muchedumbres masivas que hacen de su silencio, un pilatesco lavado de manos. Y autoridades administrativas que intensifican la rueda del suplicio moral y físico. Es la vida, señores y señoras, pero esto no es vida.

 

Cuando alguien se sale del carril que marca el poder, ha de atenerse a las consecuencias de su rebeldía. No importa que pretenda ensanchar el camino para el bien general, ni que trate de elevar la calidad de una obra pública, ni de oponerse al despilfarro de que hace gala la clase dirigente, ni de intentar iluminar las oscuridades reinantes. Da igual. Esa persona distinta y singular se hace Cristo y como él (con minúsculas) padecerá la cruz de su propia personalidad.

 

Este mundo está lleno de pilatillos, de herodíades y de iscariotes. Proliferan como setas. Tan venenosas como la amanita phalloides, se disfrazan de boletus aereus. En tiempos de recesión, aumenta el excedente de estos esporocarpos que crecen en la humedad de los árboles que pueblan terrenos húmedos de baba y faltos de luz.

 

Las callampas psicoactivas humanas no dudan en marginar, evaluar de forma torticera, acusar con falsedad, menspreciar, ningunear, aislar, avasallar y rendir a la seta distinta. Por ello, se la convierte en enemiga. Enemiga a la que se abandona inerme, en la charca fangosa, de la discriminación más atroz. Se atreven a firmar pasquines exigiendo que el boletus pinophilus sea erradicado del lugar. No reclaman que se condecore a una. Exigen que se degrade a otra. Se llame Antoñita o Peperina.

 

Como insista en permanecer allá donde le corresponde, se urge a las compañeras para que se aparten de su lado. Se la coacciona para que se vaya bajo amenaza de degüello. Se la desacredita, se atenta contra su dignidad, se difunden rumores malintencionados, se predica de locura lo que es genialidad, se la grita para intimidarla, se la agrede en foros públicos. Es la enemiga.

 

Ni agua. A la enemiga, ni agua. A los cuatreros los linchaban. Sin proceso ni juicio. Es la decisión de la turbamulta que odia y se deja arrastrar por sus más viles pasiones. Pocos se atreven a defenderla. La apalean sin mazas y la lapidan sin piedras. Su espíritu sufre pero no se resquebraja. La instan a arrojar la toalla mas resiste en su rincón con los segundos del ring. Terminarán acabando con ella. Luego vendrá el llanto y el crujir de dientes. Me repugnan estos sepulcros blanqueados. Me asquean estos reductos de la demagogia más anticristiana. Aborrezco su cobardía. Villanos de corazón y huérfanos de sentimientos.

 

La angustia y la aflicción de la atormentada satisfacen al maltratador y a sus sicarios. Lejos de atribularse, se sienten más hienas que nunca. Fustigan hasta el sacrificio consumado. Después, respiran de alivio y ríen satisfechos. Mobbing. El delito se llama mobbing. No se preocupen. No habrá pruebas. Los jueces mirarán para otro lado. Los verdugos se golpearán el pecho. Así es y así estamos. Y peor que se apunta. A mucho peor.

 

Un saludo.

 

PRODUCTIVISMO

 

 La Real Academia de la Lengua Española define la productividad como la relación entre lo producido y los medios empleados, tales como mano de obra, materiales, energía, etc. Una empresa se considera productiva si es competitiva. Toma ya. Lo productivo ha de ir ligado a lo competitivo. Es decir, que si esa empresa no contiende con otra en sus objetivos y resultados, no cabe decir con propiedad que existe productividad porque el mercado exige rivalidad entre ellas. Voy más allá. Si una empresa no mima la calidad de su producción, o no logra bajar sus costos y sus tiempos, si no introduce métodos laborales y tecnológicos innovadores, podrá sobrevivir, sin duda, mas nunca podrá ser productiva. Cómo que por qué. Porque su rentabilidad deja mucho que desear. Y no hay más ciencia.

 

Hablar de productividad en el sistema público me resulta chocante. Y no porque no esté convencido de la necesidad de dotar a la Administración de los recursos que precisa para que sus servicios puedan competir, en el terreno de la igualdad, con la empresa privada. Desecho las romanzas de los tenores huecos que niegan la libertad de empresa y excluyen a los empresarios privados del ancho campo de la participación en la vida ciudadana. Esos tenores son la hez de una dictadura solapada que refugia en el Estado la estrechez de sus capacidades y de sus esfuerzos personales. Cuando determinados tiranos disfrazados de lagarteranas de aldea niegan el pan y la sal a la escuela privada, reflejan su voluntad de aplicar un cordón sanitario a la pluralidad de ideas. De qué manera se evaluará la potencialidad de un hospital público si no se mide en consonancia con otros sufragados por el Estado y, sobre todo, en relación a los de titularidad pública. Qué decir del éxito de gestión de las televisiones autonómicas -léase Canal Sur, por ejemplo- si se analiza friamente el número de sus empleados, la audiencia diaria de sus programas, la calidad conceptual de sus contenidos o la aportación cultural de sus mensajes. Que sus resultados son tan nefastos en materia de productos como los de telecinco o de antenatres, por supuesto.

 

Tan amplio exordio se constituye en antesala del comentario que subsigue. El Gobierno de Zapatero alardea de sus recortes y dice, ahora, que disminuirá en un dieciséis por ciento el plus de productividad de algunos de sus funcionarios. Un escándalo, oigan. Un escándalo tumultuoso. Veamos. Qué complemento cabe añadir al sueldo de algunos irresponsables de un organismo público (universidad, hospital, ministerio, etc.) cuyo rendimiento se mide en unidades de reclamaciones por minuto y en magnitudes de recursos contenciosos por días. Además de su salario ya elevado para lo que merecen, se les premia con cantidades adicionales. La pregunta es en virtud de qué criterio de eficiencia, de ahorro energético, de calidad de prestaciones o de optimización de recursos se les obsequia con una pasta que, por otra parte, se niega a los trabajadores de a pie y a la mayoría de los mandos intermedios. Si el plus de (inadmisible) productividad depende de los barandas de las instituciones, todos ellos nombrados a dedazo, resulta esclarecedora la deficiencia de sus rendimientos. Vayan a hacer puñetas los chicos y las chicas de la productividad menos competitiva. A los funcionarios de la contestación, la productividad se les niega el plus y se les otorga el minus. Dónde irás, buey, que no ares.

 

El dieciséis por ciento es una bagatela. Un insulto a la inteligencia de los empleados públicos. Cómo le van a pagar más a un inspector de hacienda o de trabajo o de educación, si el primero pesquisa sólo a los más pobres, el segundo defiende los intereses de la empresa y el tercero admite índices de fracaso escolar superiores al cincuenta por ciento. Qué plus ni qué leche se destinan al director médico o al gerente del Hospital “Juan Ramón Jiménez” si no saben cuántos pacientes podrán ser intervenidos quirúrgicamente cada día e ignoran el tiempo de las listas de espera.

 

Productividad, sí. Pero al que se lo merezca. A la mayoría de los ejecutivillos de nuestras administraciones de la vergüenza, ni un euro. Qué digo. Aplíquenles la acción de regreso por su desastre profesional en base a los perjuicios que causan, a los objetivos que incumplen, a los gastos superfluos que no evitan y a la inutilidad de sus presencias. Por improductivos, que cobren menos. En su lugar, colóquese a los que realmente contribuyen a realizar un servicio público bueno, bonito y barato. Se es productivo cuando la mente y la acción se coordinan para alcanzar el bien general. Mientras los resultados no acompañen, el plus de productividad, tachado de las nóminas. Ahí sí que ahorraríamos la tira.

 

Un saludo.

FASCINACIÓN Y VERDAD

 

 Dicen que la meditación es el ojo del alma. La enfermedad del alma más peligrosa es la ignorancia, por más que la más terrible sea la pasión de dominar. En Egipto, las bibliotecas eran consideradas el tesoro de los remedios de estas enfermedades. El ignorante es débil per se. Especialmente cuando tiene miedo a parecerlo. Es frecuente este mal entre la clase política. Muchos de los que quieren entrar en este mundo percuten contra aquellos que se resisten a salir. Éstos se apegan al mundo de la fascinación de estar porque el encanto del momento huye de la verdad.

 

La verdad está fuera. En la calle. En medio de la soledad acompañada de la muchedumbre mansa. La vida de los hombres y de las mujeres discurre por un camino flanqueado por precipicios horrorosos. Mientras permanezcan atentos al recto caminar, su vida no corre peligro. Cuando se aspira a la riqueza, el riesgo produce lazos invisibles en los que el corazón se enreda y las piernas trastabillan. Decía Voltaire que la ignorancia afirma o niega rotundamente, mientras que la ciencia duda.

 

Cuando la ignorancia se coaliga con la pasión de dominar, el espíritu se hace añicos. Sólo hierro y violencia, sangre y crueldad. Fuerza en suma.

 

La pasional relación entre la ministra, que es, Rosa Aguilar, y la ministra que fue, Carmen Calvo, pone de relieve la confrontación entre el mundo embrujado de la política y el universo de a pie de la pedregosa calle. La ciencia ni la sabiduría acompañaron a estas damas cuya ilustración quedó en el zaguán del brillo artificial de sus cargos públicos. Ambas ratifican lo que todos intuíamos. La obediencia es una virtud tan excepcional en el mundo de los partidos, que perderla equivale a morir políticamente. La envidia no es un atributo negativo misántropo ni misógino. La envidia es una hoja de planta salvaje que si se mastica, puede causar efectos letales. Como el extramonio.

 

La fascinación se rompe cuando la verdad hace acto de presencia. La televisión seduce mas la cultura aplasta. Aguilar y Calvo están protagonizando un conflicto que, no por insólito, nos lleva a reflexionar. Se reedita la lucha por el poder entre un hombre, Rubalcaba, y una mujer, Chacón. La llaga sangra cada vez que Zapatero se venga de la autoproclamación de dos Alfreddo como líder oficial de un grupo que se descompone. En el escaparate se coloca el cartel de “liquidación” aunque en la trastienda los stocks fueron saqueados tiempo antes.

 

Ignorantes ambas. Apasionadas por el ultradominio las dos. Ambiciosas sin pausa y con causa. Peligrosas y terribles una y otra. No se trata de dualidades singulares. Muy al contrario. Creen que el glamour del cargo a dedo les confería el glamour que su valía personal les negaba. Pensaba el tonto, pensaba, rezaba la cancioncilla tradicional. Calvo y Aguilar. Aguilar y Calvo. Dos patas demasiado delgadas para una mesa desequilibrada. Floreros de una organización cuya cabeza visible es un hombre zangolotino y cuyo sucesor a título de visir es un conspicuo representante de la verdad prefabricada, de la gran mentira maquillada. Fascinación que palidece ante la luz de la verdad.

 

Un saludo.

FRENTE DE IZQUIERDAS

 

Recua de parásitos. La extrema izquierda, que no trabaja porque no produce y no produce porque no da un palo al agua, piensa organizar una nueva tangana bélico-política. Un frente. No crean que me refiero a la parte superior de la cara, que en el caso de algunos de ellos apenas mide dos dedos. Tampoco hablo de una coalición de partidos, porque ya me dirán qué es IU, qué el BNG, qué ERC y qué otros grupitos fascistas de porra e insulto. Nada de esto. Por su interacción con la gente del 15-M, los de Democracia Irreal, el nuevo frente alude necesariamente a la primera fila de la tropa acampada en Sol, al estilo de las milicias.

 

Sí señores, sí. El señor Llamazares, al que apenas quedan dos “sálvame” congresuales, quiere seguir en la brecha, en la herida parlamentaria, e impedir como sea que las heridas del guerracivilismo cicatricen de una vez. A este fin espurio que sólo interesa a unos cuantos mamones desubicados y llenos de odio, cuyas llagas esparcen pus a través de sus desdentadas bocas, ponen manos a la obra los intelectuales del Reader´s Digest que siguen la estela de don Gaspar. Hay que tener estómago y destilar poca vergüenza. Un frente.

 

En cualquier caso, esta pataleta, nacida al socaire de la decisión de ZP, obediente a Merkel, de aliarse por un momento, a Rajoy, esta pataleta, digo, deja desnudo a los travestidos integrantes de la compañía de cómicos “Los indignados”. Sería bueno que los Lara, Torrijos, Valderas, Cándido, Toxo y demás amigotes de la subvención a precio de silencio mortal, se manifestaran y dieran a conocer sus verdaderas intenciones disruptivas en las próximas elecciones generales. Existen, a estas horas de la historia reciente, probos ciudadanos que creen en la buena fe de Pedro Jiménez cuando actúa de llave que permite que la gobernanza de la Diputación de Huelva continúe en manos de la gran despilfarradora, la señora Petronila Guerrero. Yo, no.

 

El gran frente, y ahí sí hay más de cuatro y cinco dedos de anchura, es el de Lara con Rubalcaba en estos momentos de descomposición del Psoe. Alfreddo ha perdido dos grandes batallas ante un Zapatero herido que saca su veneno de escorpión al verse rodeado por las huestes del nuevo líder no coronado. Le ha sentado mal al de las alianzas de civilizaciones que un mindundi como el del faisán le arrebate lo que años de alfombra le ha costado obtener. Y eso no. Conviene a ZP que Pérez Rubalcaba se vincule políticamente a la izquierda más violenta y cruel. Desde hace un par de meses, Rajoy encuentra a su gran valedor en el marido de Sonsoles. Cosas veredes, amigo Sancho.

 

Para hacer frentes, es preciso tener partido. Llamazares no lo tiene. Rubalcaba, tampoco. Lo de los galleguistas y catalanistas son escaparates cutres de tiendas obsoletas que se caen ellas solitas. Mas si quieren enfrentar, si buscan la bronca, si necesita sobresaltos callejeros, lo tienen más fácil. Pidan la colaboración de Bildu y de Sortu, de CiU y del PNV, que ellos conservan inmejorables relaciones con algunos etarras de mucho fuste y pesadas parabellum. Menudo frente. No será de izquierdas, pero la que podrían liar sería de aúpa.

 

Me atrevo a aconsejar a Llamazares e incluso a Lara. Búsquense un oficio. Hagan un esfuerzo y pónganse a trabajar. Cuando lo hagan, es posible que de su frente ruede un líquido viscoso y suave, algo cálido. Se llama sudor. De esa manera, acaso logren asimilar el mensaje evangélico del padrenuestro. La frente sudorosa, llamazares, he ahí su reto, su desafío. Déjese de majaderías y doble el lomo. La lengua ya está bastante podrida.

 

Un saludo.

 

LA CARA, LA CARETA, LA CAROTA

 

 Que me duermo, me voy a tomar un café. Palabritas de Rubalcaba a Zapatero en el edificio del Congreso de los Diputados con motivo de la reforma constitucional de la estabilidad presupuestaria. Se duerme. La tensión entre el macho alfa derrocado y el macho alfa por derrocar se masca. Ni siquiera se esfuerzan por disimular. La cara de uno y otro muestran los surcos de la derrota y los espasmos del abatimiento. Mantienen la táctica de las mil caretas pero el verbo les delata. El verbo y los gestos. La carota se impone a la cara y se superpone a la careta. Qué mal andan las cosas en el partido que fuera de Pablo Iglesias.

 

La cara amable de ZP fue sustituida, a medida que la galanura de su ingenuidad marchitaba, por la careta sociable que ocultaba la descomunal carota del presidente septenal. La cara taimada de Rubalcaba nunca pudo ser escondida por la careta de sabio con que algunos cercanos pretendían simular la careta malévola y usurera del nuevo liderzuelo del grupo con sede en la madrileña calle de Ferraz.

 

Cara, careta y carota se solapan en la mímica y en las expresiones de tan inicuos politiquillos de mucho pico y poca chicha. Es el sino de los incapaces. Mientras pueden, dan una imagen falsa como su ideología. La pompa del chicle les estalla en la cara y la mascada goma se funde con la careta del momento. Nada que hacer. Están retratados y la etopeya les marca como Velázquez pintó a los Austria.

 

Rubalcaba se duerme y Zapatero permanece insomne. El primero pierde la consciencia de la realidad al ritmo del retroceso en el manejo de los mecanismos electorales de su partido. Acude al café como atenuación de las ganas de colocarse con otras sustancias más activas. Desaparece del escenario donde se rueda la película del triunfo de la derecha. Se refugia en la cafetería a fin de que sus ojos no vean lo que el corazón -si lo tiene- ya presiente.

 

Su cara de avaro irredento no admite careta que desfigure su enfermedad espiritual. Las caretas de los independentistas han dejado de cubrir los estragos que el mal anímico han causado en su carota de piedra granítica. ZP le ha chafado su estrategia burda y traidora de vender a España en el mercado gadafista de Urkullu y de Mas. La posible cooperación interesada de Llamazares, de Cándido y de Toxo se ha ido a hacer puñetas. Aliarse con el PP es un mandoble a la yugular del prestamista miserable, mezquino y roñoso que anticipa una parte del Estado con intereses imposibles de satisfacer. La señora Valenciano no tiene manos con las que taponar las mil brechas que dejan ver el sanguinolento cerebro de su fugaz jefe de filas.

 

La Armada psoecialista navega por mares procelosos. Sin embargo, la deblacle no se explicará por las tempestades como se excusó con Felipe II. El revolcón del “veinteene” traerá causa de hechos más humanos y menos meteorológicos. El principal de ellos es la ineptitud de los almirantes y la incompetencia de los jefes de la marinería. La corrupción suele anidar allá donde los gobernantes se dan de bruces contra el muro de la transparencia. A falta de luces, las oscuridades se adueñan del territorio. A poco que arda una pequeña llama, todos verán que la cara de la vergüenza era sólo una. Las caretas, mil. Los y las carotas se resumen en dos, como los mandamientos de la ley de Dios: desconfía de Zapatero; de Rubalcaba, más o menos.

 

Un saludo.

REFLEXIONES TARDOVACACIONALES

 

 

 

Último domigo de un agosto que dicen inhábil. Ay de la inhabilidad tan diestra de este mes. Todo parece dormitar pero la vida se revuelca en las aguas y en las arenas, en los asfaltos y en las graveras. Tiempo de infidelidades y de desleales. Agosto engañabobos.

 

Afirmaba Jaime Balmes que el argumento es la base en que descansa el sentido común. El sentido común requiere conciencia (que se piensa), evidencia (que no admite contradicción) e instinto intelectual (que relaciona idea y realidad). Los avisados de la política y de los negocios tienen un extraordinario sentido común. Ellos son conscientes de la posibilidad de salir adelante sin más honor que vivir a costa de quien sea. Agosto es tiempo de listos.

 

Los buscadores de empleo marchitan sus sopores en esta agosteña siesta de distraídos. Les da igual todo. Apuran sus penúltimos subsidios. Se quejan pero nada de nada. Para ellos, ni agua. Alguna fórmula habrá para salir de este laberinto de inutilidades. Desde luego. Lo que no hay es científico que las componga en el laboratorio de las ideas ni mecánico que las materialice en el taller de la política. En cualquier caso, si los hay, no están en el Gobierno. Y si están, se callan como muertos. De tener alguna magistral a mano, ¿de cuándo la reforma constitucional en plena canícula congresual?, ¿o es que el mandato del Banco Central Europeo ha puesto punto final al angustioso déficit acumulado, a la asfixiante deuda pública, a la morosidad aplastante, a la dosificación de créditos o al chorreo de cierre de empresas?

A ZP no le ha quedado sino copietear (como los males estudiantes) a Merkel. Como no ha visto los libros ni por el forro, va y fusila el examen de la germana. Tiene narices la cosa. Sin idea de nada, quiere saber de todo. Repite como loros pero ignora el significado.


Socialismo de puñalada y bajonazo, como critican los taurinos. Ni arte ni ciencia. Ni sentido de la empresa ni mínimo de respeto al sentido común. Estocada al toro viejo. Prefiere al enemigo inocente que al amigo del fuego propio. La izquierda de ZP se viste con playeras y se desnuda en casa ajena, la del PP. El otoño se acerca tan caliente que la torridez del estío nos va a parecer el fresquito primaveral.

 

Un saludo.

 

 

LA BANCA ROTA

 

 Nos hemos cansado de escuchar que la permanencia del sistema depende de la fortaleza de la banca. Es muy posible que el archirrepetido mensaje sea una falacia como la copa de un Lehman Brothers. Lo cierto es que la mentira se ha adueñado de la clase política hasta la náusea. Nunca el mercado mandó de forma tan descarada sobre los Estados. Los gobiernos de la Unión Europea creían estar por encima de la bomba financiera. Ilusos. Les ha estallado en los pechos y en los cerebros de los ciudadanos más pobres. Se nos vendió la idea de que la banca española era un modelo de funcionamiento y la realidad nos vierte sobre el rostro el aceite hirviendo del nuevo embuste.

 

No es que España y otros países de la zona euro estén cercanos a la bancarrota. Es que la propia banca está rota, destripada. El desmoronamiento de la imagen de esta banca prepotente no afecta a sus beneficios, que prosiguen. Repercuten en el porcentaje de los mismos. Si cada año ganaban trescientos mil, no se conforman con quedarse en trescientos un mil. Quieren quinientos mil. A costa de lo que sea. Poniéndonos a todos en la balanza de o te sumas o te ahogas. Con la complicidad de los gobiernos títeres. O se ponen más recursos en sus manos o nos chantajearán hasta el día del juicio final.

 

Los valores bancarios se traducen en problemas de liquidez. O se les inyecta dinero gratis o van a prestar lo que cayó en el conquero. No es que la Bolsa se caiga. Es que la están despeñando por etapas. Hoy se rompe un hueso y se abandona el diez mil. Mañana, se da un poco de vidilla a los incautos y se eleva al diez mil dos. Pasado, un batacazo espectacular, recuperable en parte, a fin de que la gente se entere quién maneja mi barca, quién. La banca está a la espera de noticias políticas que musiquen sus melómanos espíritus. Si recortan los sueldos de los funcionarios, una charanga de feria. La congelación de pensiones, una fanfarria verbenera. Los sueldos. Los despidos. Los contratos. Los convenios. He ahí la sinfonía con la que gustan regalarse. En España y en Estados Unidos. Cuando se habla de mercados, dígase bancos financieros. Y si de crisis del sistema, atiéndase la exigencia de recuperar inversiones.

 

Quién garantiza al sector bancario que van a cobrar los préstamos griegos. Ni con todo el patrimonio histórico artístico de los helenos hay suficiente para saciar la voracidad de estos emporios plutocráticos. Mientras los bancos no tengan asegurado el festín de siempre, la serpiente no arrojará al exterior la pieza que se ha tragado viva. La crisis empeorará, no lo duden.

 

La avaricia rompe el saco. La banca está estirando demasiado el elástico. Se va a romper antes que después. La bancarrota de los Estados traerá consigo males previsibles. Cuando esto ocurra, los bancos sufrirán en sus delicados tímpanos el estruendo de la barbarie social. Los banqueros huirán, teretes, a paraísos conocidos por su seguridad. Los bancarios recibirán el estipendio de la patada en las posaderas. Los clientes clamarán por sus ahorros. Será en vano. El corralito argentino exigirá la intervención de contingentes militares.

 

Botín no se fía de González ni éste de Ron ni Fainé de Rato ni ellos entre sí se prestan un euro. Cada uno defiende su finca por miedo a que el predio modifique sus fronteras. Sabida es la escasa valentía del dinero. Hoy no se fía; mañana, sí. La bancarrota será efecto de la banca rota. Y viceversa.

 

Ahora bien, para rotos, los bolsillos de los ciudadanos. Qué digo rotos. Despedazados. Hendidos. Triturados.

 

Un saludo.

SOCIOLOGÍA DE UNA LOCURA

 

 Algunos no se han enterado todavía de la derrota del Psoe en las recientes elecciones municpales y autonómicas. Ni se quieren enterar, ye, ye. Han perdido gobiernos regionales, ayuntamientos postineros y diputaciones bien ricas. Nada importa. Siguen verbeneando la política como si el batacazo no fuera con ellos. Se agarran al autobús renqueante de La Moncloa pese al desencuentro entre el conductor defenestrado y el chófer de relevo. Cosa de locos. Pero de locos, locos.

 

Nadie piense que el Partido casi único ha perdido la razón. Ni que sus dirigentes tienen poco juicio o que son propensos al disparate o a la imprudencia o que funcionan sin control. No lo crean. Lo que sí está claro es que se pasan de lo ordinario, de lo cabal, de lo lógico, de lo regular, de lo ilegal, de lo legítimo y hasta de lo sensible. Su razón es el poder del dinero y la influencia de la fuerza. Son los motivos que animan cualquier dictadura. Tiranos de fundamento, sí, pero locos por dictar, también. Los demás, a seguir el ritmo de la lectura y a copiar la letra de las órdenes.

 

A veces, es preferible callar a ser bocazas. A veces. A la gente del Psoe no afecta esta prédica. Ellos aciertan hasta que dicen la burrada del siglo. Al rato se desdicen y atribuyen a otro la parida insufrible. Rubalcaba, que se burlaba, ladino, de la propuesta de Rajoy sobre la imposición de un techo de gasto, se mete su sapo en la boca, lo mastica, lo salpimenta y, antes de tragárselo, lo expele con la fuerza de un esputo. A otro perro con ese batracio, que Alfreddo sólo degusta ancas de ranas en restaurante vasco de muchos tenedores.

 

Don Alfreddo sabe que don José Luis le va a hacer la cama más de una vez antes de abandonar su actual cometido de hacer como que preside. Zapatero es un individuo vengativo y cobarde. Abraza sonriente, en público, al autonombrado sucesor a título de líder del partido de la corrupción, pero en la sombría y solitaria sobremesa de palacio teje el estramonio/extrademonio que ha preparado para el impostor. Lo de la reforma constitucional, a estas horas de la película, no es un acto de estadista al uso ni de político capaz de rectificar sus memeces crónicas, no. Ni hablar. La reforma de la Constitución, con ser una imposición de Merkel, es, ante todo, una patada en los testículos a Rubalcaba y los suyos, por atreverse a ocupar el trono imperial del neroniano secretario general.

 

El modelo alemán de contención del déficit de las administraciones es una coartada. Zapatero ha legado a Rajoy un pellizquito de lo poco que se ha conservado. De esta manera, amputa uno de los ejes de la política de Rubalcaba de concierto con catalanistas y vasquistas. Reformar la Constitución por consenso de los dos grandes partidos nacionales es un éxito de oportunidad y un paradigma del odio cainita. No obstante, el loco no para hasta que la vara está completamente pelada. Por ello, el señor Pérez Rubalcaba le ha dicho a Alonso, el amigo de ZP, que para negociar, él y sólo él. Que si el exministro de Defensa quiere prestarse a la portabilidad de la cartera, buen botones será. Pero ni un pasito adelante más, María.

 

Don Alfreddo ha de cuidarse mucho de que, consumado el estropicio, esta reforma no comportará más recortes sociales. En este punto, o el PP elogia la locura de ZP y se vale de ella o el cuerdo loco de Rubalcaba se la mete doblada. Los acercamientos de Urkullu y Duran y Lleida hay que cogerlos con papel de fumar. Sus votos nada valen en cuanto Psoe y PP deciden de forma holgada. Lo que habría que temer es la salida extralimitada de algunos diputados psoecialistas reacios a la boda de conveniencia de la derecha centrada con la izquierda sin rumbo. El hombre del faisán lanza un aviso a don Zapatero el Navegante: no se incluirán cifras concretas. Si se sale con la suya, reformar la Constitución será para nada.

 

De lo que se trata, locos y cuerdos, es de que los poderes públicos garanticen el Estado del bienestar. Lo cual, queridos lectores, está muy lejos de asegurarse. No ya por el paro ni el déficit ni la deuda ni la economía en general. Por la corrupción de este Gobierno que agoniza pero que, en el fin de su putrefacta vida, sigue diciendo “aña”, “eta”. Que no es a favor de España ni contra ETA. Ni siquiera la caña y la escopeta. A España, la sopa. Al partido, la teta. Que en la boca de Alfreddo sí cabe la sopa y la teta, el Gal y el Gol, la zeta y la meca. Como él no paga.

 

Un saludo.

TABERNARIOS/AS

 

 Más allá de los conceptos de nación y patria, se encuentra el Estado. Éste -que escribo con mayúscula- se constituye como tal cuando existe su elemento básico. Y su elemento básico es el pueblo, el conjunto universal de personas que integran ese Estado. No puede existir el Estado sin pueblo aunque exista el pueblo sin Estado. España existe como Estado porque así lo determinan la historia, la tradición, las leyes y, sobre todo, la voluntad soberana de su pueblo. De todo su pueblo.

 

El Estado Español se ha configurado como un Estado de las Autonomía, en base al Título VIII de nuestra Carta Magna. La Carta Magna, amigos de los vaivenes desestabilizadores, es la Constitución. Esta Ley suprema del Estado de España, insisto, de España, es sagrada porque manifiesta, de un lado, la voluntad de los españoles y, de otro, en tanto fue votada favorablemente por más del noventa por ciento de los ciudadanos que, en 1978, teníamos derecho a voto. En el marco de un sistema democrático recién nacido contra el muro de una Dictadura de cuarenta años. Bajo el brazo, derechos y libertades como pan ácimo, bendito.

 

Vivimos tiempos de revuelta y de retroceso. Parecía que la Transición política nos hacía más responsables. A todos. No es exactamente así. A algunos se les ha olvidado la historia. O nunca la vivieron. O prefieren repetir hechos amargos que nunca debieron existir. O se alimentan de los odios de algunos descerebrados que, a falta de raciocinio, cultivan vísceras purulentas. Aquí no valen las remembranzas segundorrepublicanas ni aspiraciones a monarquías de regímenes antiparlamentarios. No valen. Como se reprueba a los golpistas de cuartel, de finanzas o de política. Tras los espadones se movieron oligarcas conocidos y políticos de vuelo gallináceo. Toca el imperio. El imperio y la autoridad de la ley.

 

A uno le preocupa que el Estadoespañol se desgaje. Sin embargo, en esta preocupación se confunden un sentimiento y una razón. El sentimiento comporta una voluntad particular por más que sean millones quienes coincidan en la manifestación de este sentir y de esta volición. Ahora bien: la razón induce a liberarse de pasiones de todo tipo e invita a radicar en la ley. La fuerza de esa razón que se impone a los excesos sentimentales. La Constitución, por más que no sepamos o queramos o podamos asumir su enorme importancia, se instituye como el resultado de la soberanía de un pueblo que vota, decide y elige en libertad.

 

Si este pueblo español soberano decide un día, en uso de esa su libertad, conceder la independencia a las regiones del Estado que la reclamen de manera legal y no violenta, uno sentirá que parte de su alma se ha perdido, pero comprenderá que la ciudadanía ha dicho su última palabra y aceptará la indeseada fractura. Es la ley, elaborada y aprobada en libertad, la que impera y la que obliga, en definitiva, a ese pueblo que ha mandado hacerla. Eso es democracia. Lo demás son cuentos nacionalistas bélicos.

 

El mensaje es tan sencillo como peliagudo. Alguna vez, todos nos hemos saltado un semáforo y rebasado la norma de velocidad máxima. Esta infracción personal no comportará jamás un cambio general del código de la circulación. Es cierto que la Constiución requiere ciertas modificaciones. Cierto y necesario. Lo que es indudable es que lo que sobran son las actitudes tabernarias, propias de gente baja, grosera y vil. Frente a lo tabernario, la altura de miras, la fineza de comportamientos y la nobleza de espíritus. No de sangre. De espíritu. Tabernarios y tabernarias, ya está bien.

 

Un saludo.

JUSTICIA PARA POBRES

 Hace años, un cliente me indicaba la posibilidad de interponer un recurso contencioso en Almería, y no en Huelva, a la vista de cómo los juzgados de aquella provincia resolvían asuntos como el que se litigaba en nuestra capital. Ignoraba el recurrente aquello del juez predeterminado por ley. La ignorancia no le quitaba razón. Ponía el dedo en la llaga. Ante identidad de objeto, hechos y fundamentos jurídicos, por qué en el levante andaluz se sentenciaba de una manera bien distinta a la del occidente de la región.

 

Muchas veces he criticado el compadreo en cualquier estamento de la vida pública. He visto a jueces compartir cafés, cervezas, almuerzos y algunas otras festividades más íntimas con abogados, procuradores y personal vario. Qué tendrá que ver el atún con el betún, me responden airados los pillados en este tipos de contubernios gastronómicos. Mucho. Tiene que ver mucho. Y si no, por recurrir a un ejemplo vulgar pero cercano, ya me dirán qué pensará la afición del Madrid si los árbitros que dirimirán la final de Copa contra el eterno rival han pasado horas de convivencia inocente en la madrugada valenciana junto a directivos del club adversario. El grito en el cielo. La justicia es ciega pero los que en ella intervienen saben más que Briján. Quién asegura a un profesional de la abogacía que su caso no ha sido colocado el último en la fila o, de convenir, ha experimentado un adelanto para su emplazamiento judicial. Nos pondríamos las manos en la cabeza si determinados funcionarios de la Administración de Justicia se compincharan para hacer desaparecer documentos del rollo, o para reemplazar unos por otros o, acaso, para atender la insistencia de algún letrado que ha perdido el plazo de alegaciones. Qué.

 

Alguna vez, hace años de esto, he sido testigo presencial de algunas francachelas de esta jaez. Como me pareció infame y como mis sospechas quedaban en la duda metafísica, siempre opté por retirarme de las citas jurídicoprivadas y apostar por otro tipo de encuentros. Me repugna el corporativismo. En general. Ya de abogados, de profesores, de médicos, de arquitectos o de masones, ya me entienden. Constituyen una mafia que viste trajes talares para ocultar su vilipendio. Con todo, el intercorporativsmo me toca el alma. Se erige esta figura como un cartel de bandas en pos de invertir influencias para obtener beneficios mutuos. Fíjense, si no, el papel de algunos medios de comunicación. Lamentables.

 

Cuando esta irregularidad andante se generaliza, la justicia se quita la venda de los ojos y se coloca un yelmo de cemento armado que cubre toda su cara. De la vergüenza que la embarga. Así, se permite que los ricos disfruten de unas connivencias favorables y que los pobres se ajoten al mundo del turno de oficio. Los abogados que prácticamente viven de estas minutas, se las ven y se las desean para sacar adelante su profesión. Para más retranca, los de la justicia gratuita son retribuidos cuando hay algo de dinero. Lo cual, en estos días de crisis galopante, es nunca, hasta el punto de acumularse retrasos insostenibles.

 

La justicia para pobres se escribe con g de gratuidad y con o de oficio. Excelentes profesionales que trabajan a destajo a pesar de los pesares. Mas qué ocurriría si, como han hecho los futbolistas de la AFE, deciden ponerse en huelga. ¿Serían apoyados por los grandes bufetes o se hundirían aún más en la miseria que les acecha? Me temo que se quedarían más solos que la una. Cuanta menos competencia, más beneficios. Lo que pasa es que si se reduce el número de árboles del bosque, las reuniones de armonía serían más visibles y la evidencia dejaría a muchos listos con el código penal al aire y con la ley de enjuiciamiento donde la espalda pierde su casto nombre. Justicia para pobres.

 

Un saludo.

ELEGIR A DEDO

 

 Qué arte. Quince figuras del Flamenco se han reunido en la sede del Instituto Andaluz para criticar a la Junta de Andalucía que preside, es un decir, José Antonio Griñán. Los artistas de este gremio reprochan al (des)gobierno de nuestra Comunidad Autónoma que no actúan con equidad a la hora de repartir el trabajo y, sobre todo, que siempre contratan a los mismos, por supuesto a dedo recio, a garganta firme o a pies volanderos, ya se trate de guitarristas, cantaores o recreadores del baile.

 

Qué arte el de Pansequito y los agraviados. Ahora se enteran cómo se las gasta el griñanismo. Pero señores míos, qué ciegos, qué sordos y qué mudos han debido estar ustedes para que una conducta tan discriminatoria no les haya llegado. Después de más de treinta años de rodillo psoecialista en Andalucía, el sistema no ha variado un ápice. Por el contrario, se ha perfeccionado de tal manera que, a día de hoy, adjudican con toda la cara a la familia entera. Ahí tienen a Chaves y las millonarias subvenciones otorgadas a sus queridísimos hijos. De vez en cuando se sacan del BOJA algunos procedimientos selectivos “low cost”, concienzudamente manipulados, para acallar murmullos. Pero el dedo sigue funcionando a todo tren. Sin pausa pero con prisa, con mucha prisa, que la debacle electoral que se otea, puede seccionar más de una falange. Falange, de dedo y de ideología, que no están tan lejanos los antecedentes parentales de las actuaciones presentes.

 

Qué arte el del Instituto Andaluz de Flamenco. Fíjense en los méritos digitalizados de doña Bibiana Aído. Nombrada, a dedo, claro, directora de la Agencia Andaluza del Flamenco. Querubina ella y tan buena en lo suyo que, al poco, Ministra de Igualdad. Eso es arte y lo demás, envidia. Hasta Pilar Távora, tan afín a los postulados felipistas, va a protestar ante el Parlamento. Cómo estará la cosa pública que el Patrimonio Inmaterial de la Humanidad se pone en solfa. Y si la rebeldía sube de calor, la llave del oro del cante se quita y se gana.

 

Qué arte. Manejar el índice con inigualable soltura y hacer creer que hablan con el corazón. A ver quién es el guapo o la guapa capaz de conocer el número de personas unidas por vía de amistad, de partido o de familia, que han sido colocadas en la Administración legal y en la Administración paralela de la Junta de Chaves y de Griñán. No hay manera. Más de cien mil, sin duda. Estos artistas del flamenco juegan en la infantil de la liga de la información escrita.

 

Qué arte. El del flamenco supera toda manifestación sociocultural asociada, generalmente, al pueblo gitano. Arte flamenco, el de la Junta del dedo. Los dedos se le hacen huéspedes. Arte. Mucho arte. Artistas. Una cosa es cantar y otra cantar las gracias al poder. Una cosa es bailar y otra bailarle el agua al jefazo. Una cosa es tener arte y otra ser artista. Las candideces y las ingenuidades son, como las inocentadas. Se dan a los más despistados. Y a los que se hacen el distraído.

 

Un saludo.


DIPUTACURVAS

 

 Bandazos. Dontancredismo que no cesa. Veletas que mueven sus flechas allá donde el viento las dirija. Cuando sopla el vendaval, ni les digo los cambios. El que ya es veleidoso, del capricho hace ley. De la inconstancia, volubilidad. De la conveniencia, sistema. El tema de las diputaciones provinciales es un recurso a exprimir en épocas de vacas flacas. La importancia de estos organismos públicos radica en que la gobernanza de los mismos corresponda al partido psoecialista. Que son ellos quienes tienen las riendas, pues nada, benditas sean estas instituciones que construyen puentes de solidaridad intermunicipales. Giraldillos airosos y banderolas festivas. Cuando el signo de las elecciones es propicio para el PP, se alzan catavientos de izquierda que reclaman un cambio sustancial en las diputaciones.

 

El malvado Rubalkov ya está pidiendo a gritos una revisión del papel de los entes provinciales. Incluso su desaparición. Con la Federación de municipios y provincias no se han enzarzado todavía, al menos mientras mantengan el mango de la sartén. Si lo perdieran, a sartenazos limpios con la FEMP y La FAMP. En esta oscura forma de entender la política, más cercana a una organización mafiosa que a una formación democrática, Griñán se deja caer asegurando la posibilidad de cambiar algunas de las funciones de las diputaciones. Coincidirán conmigo en que el gran hacedor de la Administración paralela más infame que vieron los siglos, es un modelo de incoherencia respecto al interés general y de coherencia suprema en lo que concierne al bienestar de su partido/banda.

 

Este articulista ha entrado con frecuencia en el debate sobre la desaparición de las diputaciones. En todas sus intervenciones se ha mostrado partidario de su conservación. Siempre me gustó distinguir las voces de los ecos y las coyunturas de las estructuras. En todo momento defendí a estos mal llamados ayuntamientos de ayuntamientos. No obstante, exigía que los dirigentes políticos actuaran con honradez y con eficacia. Primero, con honradez. La eficacia vendría después. Con estos dos tan sencillos pilares de gestión, las diputaciones transcenderían su actual papel de servicio a la presidencia de turno y se aposentarían en el rol auténtico de atender las necesidades de los pueblos más necesitados. ¿Verdad, Petronila?

 

Cómo está el país. Revuelto. La marea negra que acompaña los movimientos pendulares del Psoe amenaza con los infiernos. Ganen o pierdan las elecciones, ellos quieren mandar. Lo de las urnas es un truco manido, dicen, ideado por los liberales para proteger a los plutócratas. La defensa de los ciudadanos pasa, en exclusiva, por la orden de “ar”. Está muy bien que el 20-N vuelva a arrasar el programa del PP. Muy bien. Pero el Gobierno es una cosa seria que debe estar manejado por los amigos de los descamisados. Diputaciones, sí, pero... Elecciones, por supuesto, mas a condición de que... Estos angelitos son así y no de más carne. Mucho bolsillo para tan escaso y agujereado pantalón.

 

Agárrense que vienen curvas. El coche oficial va a derrapar y se va a dar un castañazo de no te menees. El “safety car” ya está presto a detener la carrera. Les importa un higo que las normas del circuito proclamen otras opciones. O ganan los del 34 o se rompe la baraja.

 

Son diputacurvas. Antidemócratas. Chaqueteros. Un lujo que desearíamos bien lejos.

 

Un saludo.

LA LIGA DE LOS LÍOS

 

 Me gusta el fútbol. Lo jugaba, de niño, en el empedrado de mi calle Alfonso XIII. Como no había coches aparcados ni en circulación, nuestros sueños se escenificaban en aquel largo y estrecho escenario. Allí jugábamos partidos interminables. Nos daba igual que la pelota fuera de papel, de trapo, de goma, o una simple piedra. El caso era jugar. Y si podíamos, ganar. Hemos ganao, hemos ganao la copa de meao. Los que han perdio, se la han bebío. Dios, como pasa el tiempo.

 

Era la época de esplendor del Madrid de Diestéfano. El fútbol llenaba nuestras vidas hasta el punto de olvidar nuestras hambres y torear las carestías que nos corneaban a cada paso. Yo era, y soy, muy madridista. Lo éramos todos en mi familia. Queríamos al Madrid con la misma vehemencia que temíamos al Barcelona. Digo temíamos porque nunca lo odiamos. Kubala era la otra cara del fenómeno. Un húngaro frente a un argentino.

 

Hoy día, hay un Diestéfano y un Kubala. El primero responde al nombre de Messi. El segundo sería Cristiano. Messi es el Diestéfano del Barça. Nos hemos de convencer de este axioma si queremos entender la pasión por la gresca y el barullo que invaden las confrontaciones entre los dos mejores equipos del mundo.

 

Desde mi humilde punto de vista futbolero, el Barça está creando escuela. Escuela con estilo. Estilo con clase. Clase llena de técnica. Técnica mojada en un humeante tazón de exquisiteces y de filigranas. Habrá otros estilos y otras formas de entender el deporte del balón. Pero coincidirán conmigo en que este Barça es diferente. Del mismo modo que Guardiola ha sabido imprimir al juego un marchamo de grupo con señas de identidad pata negra. Messi es el referente que trabaja para un equipo que se vuelca con su líder. Todos defienden y todos atacan. Pocos volean el cuero para quitárselo de encima. Tratan el esférico con el virtuosismo de un Rostropovich. Messi Diestéfano impone unas cláusulas que en la selección albiceleste se niegan a firmar.

 

El Barcelona de hoy es una empresa solvente que halla en la jerarquía un bálsamo de humildad y en los trabajadores el cariño de quienes quieren y se sienten amados. Retorna al deporte la idea iluminada que Cataluña siempre tuvo para con sus negocios. La felicidad se expande para disfrute de millones y para infelicidad de otros tantos. Como que por qué.

 

Uno anhela los triunfos del club de sus amores. Valora al adversario de toda la vida y admira su gusto por el arte. Con todo, desea fervientemente que el Madrid alce la copa de los triunfos. En esto, y para esto, se contrata a Mourinho. Me cae bien el portugués. Pese a sus incontinencias, el luso es un tipo de grandísima personalidad. Está organizando al club más laureado del mundo con fórmulas inglesas. El muchacho cae en la propia trampa de la calidad. Quiere vencer a un Barça de Guardiola con un estilo que no es capaz de destruir la plasticidad y eficacia de aquél. Ahí radica su error. A este Barcelona de Messi -en el que Iniesta sería una especie de Gento y Xavi un Puskas de altura- no se le puede superar más que jugando parecido. Imitándolo en lo posible. Los futbolistas azugranas han acumulado tal destreza posicional que no se van a Sevilla ni un momento. Saben que pueden perder la silla.

 

En el Madrid actual, al que reconozco méritos de superación y al que quiero insuflarle huracanes de aliento, ser segundo es una hazaña importante. La proeza sería ganar. Si lo consigue esta temporada, me alegraré como hincha pero tendría que analizar el tema con la reflexión que merece. Bajo ningún concepto, admitiría que se intentase con Messi lo que algunos desgraciados hicieron con Diestéfano. Lesionarlo. Para que el cazo dé la vuelta, no hay otra solución que quitar de enmedio al Leo. Al León. Y así, no. No y no. Respetemos, al menos, el arte. Este Barça lo tiene. Al menos, esto reconoce este humilde seguidor del Real Madrid.

 

Un saludo.

SOBERANÍA, PERO MENOS

 

Se veía venir. Lo habíamos anunciado. La pérdida de soberanía de un Estado supone, de hecho, la razón de ser de ese Estado. Se podrá hablar de otra cosa, pero de Estado, en el sentido definidor del término, no. Soberanía es la cualidad de quien posee la autoridad suprema e independiente. Esa cualidad reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos.

 

Merkel y Sarkozy han decidido otra cosa. El francés y la alemana han dado un salto de gigante en la destrucción de Europa. Se han pasado por el fajín de su generalato la política escrupulosa y prudente de los “pequeños pasos” diseñada por los padres de la Unión Europea. Gobierno auténtico para la zona euro, demandan los grandes impulsores de la economía de este continente, tan viejo que se cae a pedazos. En el país de Obama, es que ni disimulan del contento. No porque piensen que los Estados Unidos de Europa es una realidad de alguna forma temida. Al contrario. Los norteamericanos saben que la propuesta de los líderes deja abierta una puerta a la deconstrucción de la realidad política que se avizoraba para bastante más tarde.

 

En España todavía podemos darnos con un canto en los dientes. Acaso sea preferible delegar una parte de nuestra soberanía en la formación de una entidad supranacional, que rendirla a manos de unos etarras asesinos confesos. Los de Bildu y Sortu se frotaban las manos. De confirmarse esta posibilidad, la independencia se les frustra de raíz. La base económica prevalece sobre los vértices políticos. Aquí y en Berlín. En cualquier caso, la situación es compleja y peliaguda. O se compone un Gobierno económico en la Europa de la moneda única, o el tren de la prosperidad pasará de largo por nuestras estaciones. Ya no habrá siquiera un Plan Marshall mirífico. La ley de la jungla reinará en cada rincón de la aldea global. Los más perjudicados, como siempre, los más débiles.

 

A dónde irá España, sin la asistencia germana y el apoyo de los galos. Qué será de Portugal, Irlanda, Grecia o Italia. Inglaterra pactará con el mismísimo diablo con tal de no ceder un fleco de su historia de siglos. En cuanto a los demás componentes de la Unión, a su suerte. Es sencillo adelantarse a las conmociones sociales que agitarán las poblaciones de los países más abandonados. O se federan o se aislan. No hay más opciones. La barbarie iza la bandera de la rebelión. Las revoluciones estallaron por motivos de menor peso.

 

No se trata sólo de buscar disquisiciones entre soberanía nacional y popular al albur del concepto que se acuñó en la Francia de 1789. No. Se está tejiendo una idea novísima: la soberanía supranacional. Atender las aportaciones teóricas de doña Ángela y de don Nicolás nos conducirá irremisiblemente a ello. Y entonces, España, que nos duele, pasará a formar parte de una confederación de estados relativamente dependientes. Dependientes, sí, de la Gran Alemania. Tiene narices la cosa. Lo que no se logró mediante la guerra, se puede convertir en amarga realidad a causa de la desesperanza económica. De todas formas, el conflicto bélico es el término de este tren que ha perdido el control de su velocidad.

 

Termino con una cita del dictador Fidel Castro: “En el mundo actual, ningún problema social se resuelve por generación espontánea”. Se refería el octogenario líder cubano a que el futuro de una nación no puede dejarse en manos de los financieros o de los magnates. ¿O sí? La Bolsa no puede ser la vida, pero marca las pulsaciones de una economía mentirosa. Cómo que no. Ayer, casi cinco puntos menos. Mañana, un respiro asistido. Pero la enferma no podrá recibir el alta. Así, menos soberanía y más Alemania.

 

Un saludo.

BENDITO DIECISÉIS

 

 

La influencia de la Iglesia católica sigue al alza. Basta con observar el número de críticos destructivos que han sacado sus alfanjes a relucir con la llegada del Papa. Eso de la JMJ les pone de los nervios. El fundamentalismo es un mal a extinguir. Toda religión y, por cultura y civilización, la religión cristiana, es digna de respeto. Toda. El cristianismo fue decisivo en su doctrina de igualdad de los seres humanos. Con todas las imperfecciones que se quiera, pero una feliz realidad. Ni siquiera la revolución francesa aseguró la igualdad jurídica. Y menos las constituciones democráticas actuales. En esa diatriba nos encontramos.


La historia como confrontación de buenos y malos es maniqueísmo de baja estofa. Juan Pablo II cumplió un papel estelar en el mundo católico y Benedicto XVI, que carece del carisma de su predecesor, realiza una labor sorda de singular importancia por más que pase inadvertida. La Iglesia es necesaria en la medida que administra los asuntos de los fieles. Guste o no, es así. Se tenga, o no, fe, la evidencia aplasta. Que los editoriales de algunos periódicos subvencionados por Zapatero lanzan soflamas de repudio, pues muy bien, están en su derecho e incluso forma parte de sus obligaciones. Ni las discuto ni las reprocho. Lo que sí rechazo frontalmente es el ataque político a una persona que, aparte de otras connotaciones, es el Jefe del Estado del Vaticano.

 

Que no hable del aborto, bramó amenazante Jáuregui, uno de los del GAL. Que no se inmiscuya en la política española. Él si puede hacerlo en la labor pastoral de la Iglesia. A sabiendas de su situación de superioridad. No haría lo mismo con el Dalai lama o con el Arzobispo de Canterbury y qué decir con algún alto dirigente islámico. Pero, bueno, con la Iglesia todo vale. País.

 

Si la Iglesia condena el aborto, forma parte del mensaje del Sumo Pontífice recordar el pecado. No el delito, si lo hubiere. El pecado. Las intervenciones del Gobierno sobre este tema no es ya que denoten, sino que connotan. Le chorrea la dosis de subjetividad. Cada aborto que se ejecuta (sic), muesca en su revólver de abortador mayor del reino. En su objetivo de conservar tan dudoso galardón. Cómo se atreve la Conferencia Episcopal a rechistar. Qué osadía la de los obispos carcas que refutan una ley psoecialista.

 

El Gobierno sí pontifica. Y dogmatiza. Descorren cortinas de estancias ajenas al tiempo que telones herméticos censuran problemas candentes. Porque el desempleo se agrava. Porque la crisis se hace más aguda. Porque las empresas cierran. Porque el consumo se arrastra. Porque el futuro amenaza vendavales. Porque el (des)Gobierno aumenta. Porque los nacionalismos se encrespan. Porque los abertzales campan a placer. Porque la democracia se corrompe. Porque los valores se diluyen. Porque la corrupción invade. Porque la educación naufraga. Porque a la sanidad se la ayuda a morir. Porque el ejército no defiende la unidad. Porque se pervierte el Derecho. Porque...

 

Juerga de ministros descabezados. Gesticulante corifeo de una tragedia de final previsible. Compra de voluntades parlamentarias. Control policial de la ciudadanía. Pérdida de libertades cívicas. Indignados de prédicas oficiales. Imperio del gran hermano Sitel. Vertedero de los parlamentos regionales. Dudosa credibilidad de algunos tribunales. Unificación antidemocrática de poderes. Ineficiencia de una mastodóntica Administración Pública.

 

Bendito Dieciséis viene a España en son de concordia. Alguno españoles le reciben con aires de guerra. Qué males padeceremos en esta patria nuestra que los valores cívicos se transforman en desgracias alentadas. Bienvenido Ratzinger. Bendito Dieciséis.

 

Un saludo.

El naufragIU

Puro espejismo. El éxito electoral de IU en las elecciones municipales onubenses es una entelequia. El pequeño salto cuantitativo –de dos a tres concejales- en el consistorio de Huelva era fruto de una creencia falsa. Se pensaba, se creía, que Pedro Jiménez era la fuerza personal capaz de devolver credibilidad a una formación desautorizada por las infamantes acciones políticas de algunos desaprensivos sectarios que mientras besaban a su esposa en público, metían mano a la mujer de otro con fines lascivos, lúbricos, concupiscentes y obscenos. Mostraban la careta de honradez en sus nucas cubiertas al tiempo que sus rostros se dirigían, babeantes, hacia la rica cónyuge del amigo de progreso.

 

Lo tienen crudo. Los “amigüitos” de Llamazares van de cráneo. Procuran, en estos momentos de confusión social y de revoltijo político, acercarse a los “indignados”. Utilizan la vieja táctica fascista y policial de infiltrar en el grupo del 15-M a una serie de sujetos perfectamente preparados para la manipulación asamblearia. Manual de libro de la dinámica de grupos acerca de cómo reconducir los movimientos espontáneos del pueblo en organizaciones pertrechadas al servicio de los granujas de turno.

 

El grupúsculo director de Democracia Real Ya ha convertido el descontento generalizado de los ciudadanos contra Zapatero y su banda psoecialista en un movimiento de repulsa a la derecha. El autor de la fechoría financiera y económica no es el Ejecutivo de Rubalcaba. Para este hato de pandilleros de la crispación, el responsable de la debacle es Aznar, como líder máximo de una derecha que sigue anclada en el franquismo trasnochado. A partir de esta falacia, se aprestan a levantar un monumento, una torre de Babel de la infamia, a la mentira. En eso están. No hacen sino entrenarse para lograr la conjunción táctica necesaria para acometer al Gobierno que se avecina. La acogida que se prevé al Papa, forma parte de la recepción que se dispensará a la derecha triunfante. La izquierdona política y sindical moviliza a sus bases para frenar la victoria democrática impecable de la derecha social.

 

Esta gente del 15-M asemeja a los paramilitares de las guerrillas urbanas. Llamazares tiende sus manos anchadas de tinta a estos mafiosos que viven gracias a las aguas revueltas de la política más impúdica. No cabe atribuirles buenas intenciones. La tragedia de los buenos propósitos no es de aplicación. De ninguna forma.


Cómo es posible que se comparta la idea de regeneración en la IU de Pedro Jiménez si el 21 de marzo mostraba la candidez de su alma y veinticuatro horas después se intitulaba señor de las llaves del palacete de la plaza de las Monjas. Tetas y sopas no caben en la boca. A Pedro Jiménez se le estiró la sonrisa de retrato de la “enciclopedia Álvarez” una vez las comisuras de sus labios quedaron ocultas tras la poblada, cetrina y adusta barba blanquinegra que cubre su cara. Sin rubor. Piel curtida por años de preparación escénica. Una voz alta y rotunda y un mensaje de limpia apariencia son vehículos de corto engaño. Ya se sabe: se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

 

Ahí tienen al superviviente Valderas. Más de siete legislaturas ininterrumpidas al servicio de sí mismo. Triste record, a fe mía. Sin embargo, ahí lo tienen, orondo y colorado como un tomate (toma té, elector confiado) de invernadero. Viviendo del cuento parlamentario durante décadas. Qué sorpresa nos depara, entonces, con mimbres como los citados, el amigo Torrijos. Amigo de lo público, claro, porque de lo privado, de lo suyo, como mal comunista, no toca un céntimo. Las mariscadas con dinero particular le sientan mal. Es preferible el gratis total con peculio del Estado. Debe saber a elixir de dioses eso de yantar y de libar, acaso de folgar, a cuenta del país. Torrijos es a Monteseirín como sálvame de luxe a salsa rosa. Disfrutan rajando de lo ajeno y nutriendo la moral del percebe como la gula adorna al pecador. Los trabajadores como excusa. Se admite pulpo como animal de compañía. Los trabajadores como defensa, según y cómo. El Juzgado de lo Social -¡qué paradoja!- de Sevilla ha condenado al jefezuelo Torrijos por acosar laboralmente a una empleada. Toma ya. Si el varapalo judicial hubiera recaído sobre Zoido, estarían cantando aleluyas los telediarios vergonzantes de Canal Sur.

 

Los antecedentes sindicales del señor Torrijos, como los de don Pedro Jiménez, se sitúan en la estela (funeraria) de Comisiones Obreras. Pobre Marcelino Camacho. Lo que le costó construir un sindicato para los trabajadores. El disgusto que se llevaría si pudiera ver su extraordinaria obra convertida en guarida perpetua de magnates, digo de mandantes, digo de mangantes, ya no sé lo que digo. Pero no, los COCOs son una cosa, el PC, otra, y en lo que respecta a IU, la adulteración clamorosa de una bella idea. Los Torrijos y los Valderas son los grandes deshacedores de la doctrina del común. El “paquebot” que pudo ser se ha quedado en una falúa de reyes. Reyes. Ellos que se las dan de republicanos. La vida. El naufragIU.

 

Un saludo.

 

 

EL ENEMIGO EN CASA

 

 Estilo. Bueno, si el modo de comportarse revierte en interés general. Malo, si los usos o las prácticas revelan un dechado de maldades. De un signo o de otro, maniqueísmo simplista, el estilo marca gusto, elegancia o distinción.

 

El señor Duran (sin tilde) Lleida presume de estilo. Claro, que no precisa la tendencia. Va de amable y gentil, cual Bono sin tupé, pero como el presidente del Congreso atribuía a Esperanza Aguirre, sonríe al amanecer, junta el entrecejo al mediodía y chupa la sangre de sus víctimas cuando la luna reina en el cielo. Estilo, sí, pero no digno de ser imitado. El amigo Duran Lleida ha declarado que el PP logrará mayoría absoluta porque el Psoe ha arruinado al país. Inmenso. El portavoz de los catalanistas de CiU en la Carrera de San Jerónimo es un portento de sabiduría. Ya digo. Carácter de Bono. Pónganle un peluquín, añadan un frenillo a su voz y, hala, a dar el pego. Españoles de boquilla, cristianos católicos de confesión, políticos de oficio y escorpiones de instinto.

 

Pues es verdad lo de la ruina de España a causa de la banda psoecialista de Zapatero. Lo que oculta el astuto maquiavelín es que su coalición independentistas de tragos cortos ha contribuido en gran medida al descalabro económico del Estado y, sobre todo, al descrédito moral de la nación. Don Duran, sin tilde, es un cómico de la legua. Se ha aprendido un papel menor y, eso sí, supo colocarse en lugares destacados del proscenio gubernamental. Su rol se reduce a aparentar españolismo a fin de atemperar las ínfulas segregadoras de los nacionalistas de Jordi Pujol y de Artur Mas. Se presenta como el poli bueno de la película de chinos mafiosos. El hombre ha sobrevivido pese a todo.

 

Las ratas son las primeras en abandonar el barco. Primera lección de una clase de ciencias naturales y de sociología de la conducta humana. Mosén Duran ha roto su idilio septenal con el zapaterismo. Tiempo de amoríos rotos como los romances de Corín Tellado. El papá de la novia es desahuciado y el galán, trémulo de ira por tener que soportar a una pobre española, prefiere lanzar los anzuelos en bancos genoveses, cuyos caladeros se adivinan repletos. Pacto fiscal con Cataluña, desliza el noviete de fortuna. Con la de banquetes que ha presidido y con la de despilfarros que ha protagonizado, el Bono catalán sin bisoñé se erige en defensor de las clases medias y de los jóvenes.

 

Lo malo de tanta memez publicada es el silencio de los nuevos interlocutores. Uno considera que, a veces, las palabras nos hacen esclavos de nuestros actos. Hasta ahí de acuerdo con la prudencia. Sin embargo, lo que está fuera de discusión es que a un charlatán de feria aldeana se le permita moverse por palacio como juglar desafinado de damas indefensas. Alguien tiene que decirle a Duran que el disfraz está anticuado y que sus cantos de sirena no son sino onomatopeyas del croar de sapos y del crepitar de tablones incendiados. Cuanto antes.

 

El majete Duran quiere dinero. Mucha pasta. A cambio de qué. De nada, por supuesto. De que Cataluña prosiga la ruta separatista con los medios y recursos del nuevo padre de la novia. Si Rajoy tiende la mano, en vez del puño, a Duran Lleida, volverá a repetir el brocardo de que no hay peor cuña que la de la misma madera. Se habrá metido al enemigo en casa. Entonces, si el PP se deja seducir por el estilillo puntillero del maletilla, éste le clavará el estilete envenenado en el mismo costado que al vallisoletano de León. Vaya, y que un gallego, con la retranca que atesora, se deje atrapar por el fulanismo de un individuo así, es que manda bemoles la cosa.

 

Para amigos como Duran, para qué necesitamos enemigos. Ya tenemos a Rublacaba, a Pepe Blanco, etc., etc., etc.

 

Un saludo.

NOVIEMBRE, VEINTE

 

 Rajoy halla en el Congreso la caja de resonancia que se le escapa fuera de la sede parlamentaria. La vida, don Mariano, es un universo más amplio que la sede española de la soberanía popular. El pueblo delega allí su poder. Sin embargo, la fuerza de la gente se manifiesta en sus escenarios cotidianos: el lugar de trabajo, la cola del paro, la charla de bar, el encuentro con los vecinos del barrio, el sofocón en los campos de fútbol. Y así. Rajoy olvida esta circunstancia. Y si la tiene en cuenta, poco hace por construir una estrategia más efectiva de aproximación a los ciudadanos.

 

Zapatero sabe perdidas las elecciones novembrinas. En la misma medida que Rubalcaba trata de rebajar la dimensión de la cantada derrota. Tanto mal a tanta gente pasa lógica factura. El coche de la pandilla de Ferraz se desliza sin control por esta pendiente abrupta. Mientras el vehículo del adversario va del encontronazo al porrazo y del golpe a la culada, el presidente del Partido Popular se limita a observar. No discutiré la bondad política de esa posición. Lo que sí reprocho es la actitud poco elegante de la misma. Ver los toros desde la barrera es carácter del aficionado, mas no calidad del matador. El albero es el destino natural del lidiador.

 

En medio del oleaje que levanta la crisis económica y moral que padecemos, a sabiendas de que el capitán Zapatero ha sido relegado del mando, cuando el pasaje se aferra a los salvavidas, el señor Rajoy, a verlas venir. No puede ser, hombre. Hay que levantar la voz. Hay que advertir el peligro. Hay que hablar con la gente. Con tripulantes y tripulados. Con financieros y financiados. Con empresarios y empleados. Hay que animar el cotarro. En los camarotes, en los salones, en la cantina o en la cubierta. A cielo despejado o bajo una gran tormenta. Por doquier.



El filo de una navaja es la frontera que separa al prudente del cobarde. El miedo al fracaso acrece a medida que se tienta el éxito. Sin embargo, cuando este triunfo inminente obedece más al demérito ajeno que al valor propio, entonces, Mariano, se incurre en la cobardía. Se deja de ser prudente para volverse cobarde. Sin paliativos. Navegante, considérese avisado.

 

La crisis económica está haciendo estragos. El sistema de pensiones puede caer hecho trizas. Las hormigas prevén calamidades si no se taponan los huecos. España ha de reformar efectivamente y no sobre el papel. La inseguridad del (des)Gobierno se extiende a la Oposición. Tres meses de angustia esperan a los españoles antes de decidir un cambio de rumbo. Si los mensajes no son diáfanos, la niebla oscurecerá la visión. Ya se sabe el alcance de los de Ferraz. Lo que todavía desconocemos es el horizonte de los dirigentes de Génova.

 

O se aclaran o se votará contra Zapatero. El PP perderá legitimidad si su victoria en las elecciones descansa en el demérito de sus adversarios. El éxito pasa por la evaluación positiva de las ofertas. Rajoy debe dejar los arcanos de la fecha electoral y manejarse en clave de asertividad ciudadana. Los sondeos son simples tendencias de opinión. La gran encuesta se publica el veinte de noviembre. Veinte ene.

 

Un saludo.

EFECTO ALAYA

 

 En cenáculos de abogados, se está comenzando a acuñar un nuevo término: efecto Ayala. Se refiere a la Juez Ayala. Con mayúsculas. La titular del Juzgado de Instrucción número seis de Sevilla tiene más valor que el Guerra. Y más redaños que todo un ejército de fiscales y magistrados. Realiza la función de instruir una causa y lo hace con la seguridad que otorga el conocimiento de la ley. Instruir es tramitar un procedimiento administrativo o judicial. Esto es, realizar cada uno de los estados y diligencias que hay que recorrer en un negocio jurídico hasta su conclusión. Y la señora juez Alaya lo hace sin aspavientos pero con una fortaleza profesional que da que pensar. Pensar en lo que se hace y en lo que se omite. A partir de ahí, reflexionar por qué unos, muy pocos, sí, y otros, la mayoría, por desgracia, no.

 

Las medidas coactivas que contempla la ley para reducir la negativa de la Administración a remitir a los juzgados los expedientes administrativos, son claras. Claras pero escasas. Escasas y poco eficientes, en tanto se reducen a una multa que, a la postre, no paga el funcionario de turno puesto que, al cabo, éste no hace sino cumplir órdenes. De la superioridad. Hasta tres veces y hasta tres multas. La Ley de la jurisdicción contenciosa ya avanzaba la nula rectitud de ciertos procederes. Hasta tres. A la primera, a la segunda y a la tercera. A la cuarta, se pone los hechos de desobediencia, de burla y mofa, en conocimiento del Ministerio Fiscal. La Juez Alaya, la del efecto de su nombre. Cómo que la Junta del Psoe no va a entregar los expedientes. Cachondeos los justos.

 

La Administración no se descompone, no. Ella, a lo suyo. Es como un búfalo ciego que arrolla a cuanto se le enfrenta. A falta de los jueces, de algunos, los funcionarios, los secretarios judiciales y algunos que otros fiscales se hallan en la órbita de su fuerza bruta. Contra el vicio de pedir, la virtud de no dar, se dicen los directores generales y toda esa patulea de advenedizos que, de la nada de su oficio, si lo tienen, pasan de golpe al todo de un poder omnímodo. El efecto Alaya ha puesto a algunos jerifaltes del cargo público sobrevenido en el lugar que les corresponde. Expediente mutilado, incompleto o nunca entregado. Ya se cansarán. La demanda ha de empezar por la ausencia de documentos.

 

El efecto Alaya es un golpe de mano legal que la jurisdicción ha asestado en pleno rostro a unos administradores públicos corruptos que hacen y deshacen a voluntad. Que les multen, que paga el contribuyente. Faltara más. Y les da igual un juzgado de pueblo que un tribunal superior de justicia, un Supremo que un Constitucional. La facultad de autotutela se convierte en potestad de autocorruptela. Así va el país. Con esta Administración golfa, para qué queremos administrados.

 

Administrar, señores de la Junta psoecialista, es ejercer la autoridad. Y autoridad, conmilitones del partido de Griñán, es legitimidad, prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su calidad y competencia. Autoridad de la Junta, ninguna o muy poca. Mando, un montón. Ordeno, tela. El efecto Alaya es un aldabonazo en la conciencia de los jueces, de los abogados y de los fiscales. El efecto Alaya es un respiro de democracia pura. Un alivio para la moral.

 

Un saludo.

EL MALVADO RUBALCOV

Me recuerda uno de los personajes cinematográficos salidos de la pluma extraordinaria de Dickens. El anciano jefe de una banda de ladrones infantiles. Fagin. Un lado cómico que no escondía la poliédrica crueldad de un hombre desalmado. Los bajos fondos del genial novelista británico asoman en la cara impasible e imperturbable de un sujeto de condición bajuna.

 

Durante un tiempo aguardó su oportunidad. Cuando los problemas de España amenazaron al partido, quiso, y logró, formar parte del gobierno de Zapatero. Rubalcaba previó los sucesos graves que se cernían sobre su gente. Se adelantó, astuto, para lograr artificiosamente su fin. Cuestión de tiempo pues la suerte estaba echada. De factótum en el Consejo de Ministros a candidato único para las elecciones cantadas. A la luz de los sondeos, ordenó al presidente el adelanto de los comicios. Nada al azar. Ninguna experiencia incontrolable. Todo, cuando y como conviene.

 

Ninguneado el líder, renegó de su talante y se apresuró a proclamar su óbito político. El que manda, oficialmente, a partir de ya, es Alfreddo. Cuesta arriba las encuestas, al taimado personaje de las calles londinenses no queda sino la treta en su más alta traición. Hay que ganar como sea. Como en 2004. Si es preciso llamar asesinos a los populares, se hace. Si hundir tres Prestiges, sin vacilar. Si no Atocha, Chamartín o El Prat. O el Palacio Real, a imagen y semejanza del noruego Breivik.

 

Ha pasado del “los españoles no merecen un Gobierno que les mienta” al “a los españoles los embauca mi menda lerenda”. Posee talento pero le falta imagen y le sobra maldad. El viejillo de aspecto pretende rejuvenecer sus canas pero sus ojos lacerantes le delatan cuando impone a los flashes su meliflua sonrisa. Es el rey de la trampa. Muestra sus redondeces mentales porque carece de principios y desconoce sus finales.

 

Teme la derrota pero rechaza el derrotismo. Alborota el cotarro para que el polvo del camino altere las señales y confunda a los viajeros. Se acerca a Democracia Real el propagandista y agitador de los indignados. Utiliza a los muertos como votos lázaros de una misión que se antoja imposible. Lanza mensajes de concordia para compensar el efecto morigerado de Rajoy. Pura entelequia. Tiene nombre y está bautizado. Este Fagin dickeniano se ahoga en su propio vómito verbal. Sin embargo, cuidado con él. Rubalkov es un privilegiado del dios Marte.

 

“Se ofrecen cinco guineas a quien ofrezca noticias acerca de Oliver Twist, en paradero desconocido desde el pasado jueves”. El Oliverio Twist de este Fagin de carne y hueso es la nación española. Ofrezco mi patrimonio a cambio de quien me facilite cómo encontrarla. Tan pérfido el desactivado ZP como taimado y vil el activista Rb.

 

Aviados estamos. Si fuera creyente, terminaría con el ritual “Dios nos coja confesados”.

 

Un saludo.

VATICINIOS

Hay  predicciones fáciles. Adivinaciones sencillas. Pronósticos claros. Vaticinar la conmoción social que nos acecha a la vuelta de la esquina, es tarea al alcance de cualquier observador atento. Las protestas estudiantiles y obreras del pasado serán cosa de niños con las reivindicaciones de los universitarios, de los parados y de los afrentados del presente. Se dice que de la pobreza, se sale. De la miseria, es casi imposible. Si hay que estudiar, se estudia, pero estudiar para nada, pues… Es la alusión a la frase ingeniosa de cierto grupo cómico español: si hay que ir… Lo que no se conjuga es el si hay que trabajar. Porque aunque se quiera, que se anhela, no hay curro.

 

La situación socioeconómica es tan peliaguda que una de dos, o se dice la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad al pueblo, o las mentiras continuadas harán hervir la marea de rabia contenida de la gente. Dar esperanzas falsas de curación a un enfermo terminal no hace sino engendrar enfermedades nuevas. La realidad es la que es y su interpretación maliciosa no hace sino deformarla. Esto es lo que hay. Se toma o se deja. En el segundo caso, los efectos serán caóticos. Si se toma, hágase con las debidas fórmulas. La Bolsa está cantando la traviata. Los voceros del pesebre se quedan con el culo al aire por más que traten de subirse sus sucios calzones.

 

La nave económica zozobra y arrastra en su hundimiento a los demás navíos sociales. Hacer emerger los pecios cuesta muy caro. Es preferible intervenir antes de que el mar se trague a toda la flota. Se precisa cirugía. Lo venimos anunciando desde hace años. Si se asume esta premisa, comenzaremos a cambiar el rumbo. No se trata de recortar derechos, sino de configurarlos a la luz de nuestras posibilidades. Tampoco es cuestión de mutilar libertades, sí de adaptarlas a unas necesidades distintas.

 

Libertad y seguridad forman parte de una misma soga. Cuerda que une pero que también ahorca. Tirar de un extremo lleva consigo minorar la superficie del otro. En las estaciones de ferrocarril, no ha mucho tiempo, los familiares solíamos despedir a nuestros seres queridos desde el mismo andén. Se era libre para abrazar a los familiares a la llegada del convoy. Razones de seguridad hacen imposible, actualmente, esa práctica. Nadie se lleva las manos a la cabeza cuando se aducen motivos de peso. En los aeropuertos, las medidas son más extremas. Se acaba comprendiendo que, a veces, la seguridad de todos comporta la incomodidad de unos cuantos.

 

De esta crisis maldita que sufrimos, saldremos. No se sabe con exactitud el momento. Pero se superará el bache. El cataclismo económico era previsible. Sin embargo, en vez de explicar el estallido del fenómeno, los gobernantes priorizaron la conveniencia del voto antes que el interés de los votantes. Engaño artero que beneficiaba a los políticos desvergonzados a costa del sacrificio de una población ingenua que, por otra parte, cierra los ojos y se esconde cuando alguien les apunta con… un simple chorro de agua que sale disparado del orificio pequeño de un botijo.

 

Advertir el peligro supone, de alguna manera, adelantarse a sus consecuencias y, en esa previsión, atemperar sus peligros. No se trata de amenazar. Basta con llamar la atención, hacer notar, amonestar si es menester. Bajo ningún concepto conviene silenciar, omitir, censurar. El sistema democrático cuenta, entre sus imperfecciones, la ambición de los candidatos a ganar su escaño de forma fraudulenta y a no dar cuenta del incumplimiento de sus promesas.

 

La cercanía de las elecciones generales debería hacer reflexionar a los partidos. Miren ustedes, España atraviesa tal crisis, que si queremos sacarla del hoyo en que la hemos metido, habrá que sudar sangre. Todos habremos de arrimar el hombro. Lo que hasta ahora nos costaba tres, a partir de mañana, y hasta no se sabe cuándo, costará seis. Despidos, salarios, pensiones, impuestos, derechos sociales, libertades públicas y otras necesidades básicas habrán de supeditarse a la exigencia de sacar al carro del atasco. Si no, el fango se apoderará del bien. Y entonces, ni habrá trabajo ni ingresos ni derechos ni  libertades.

 

El sacrificio de todos llevará a la rendición de cuentas de quienes nos gobernaron. Eso, en el futuro. Lo que pasa es que, en el presente, la mentira ha tomado tal carta de naturaleza, que a los estafadores se les piden responsabilidades desde ya. De ahí el vaticinio. O aprendemos a decir no o el tren de la miseria nos aplastará a todos. La miseria se llamará insurrección, pillaje, pistolerismo, atentado y guerra. De la pobreza, se sale. De la miseria, no. Vaticino.

 

Un saludo.

VÁNDALOS JUVENILES

 

 Mala fama la de los vándalos. El antiguo pueblo germano que se estableció en parajes de las actuales Galicia y Andalucía hacia el siglo quinto de la era cristiana, cobró reputación a causa de su brutalidad, de su violencia y de su espíritu destructor. Hasta hoy.

 

Los actos vandálicos resumen la esencia de aquel antiguo pueblo. La prensa se hace eco, de tarde en tarde, de las actuaciones incívicas de determinados grupos de muchachos encaminadas a hacer daño por el placer mismo de causarlo. No es la kale borroka porque la ideología es distinta. No obstante, sus métodos aniquiladores se asemejan bastante. Su campo de acción son las plazas urbanas. Rompen a placer, incendian a discreción y despedazan la tranquilidad de los vecinos. Una joya. Lo mismo en España que en Gran Bretaña. Allá donde crean que esto es Jauja.

 

El problema no es baladí. Descansa en una casuística bien concreta. Se puede explicar desde un punto de vista psicológico o sociológico. Ahora bien: cada vez que se quiere justificar esta ristra de atropellos a los derechos y libertades de los demás, se está abonando el terreno para que la cosecha de estos malhechores de baja estofa sea más abundante. Los actos señalan a sus autores. Vándalos, sí. Gamberros, también. Delincuentes, por supuesto. No me vale el discurso huero del progre y del pureta acerca de la desafección familiar, escolar y social de estos individuos. Yo los pondría en el vestíbulo de sus casas durante una semanita. Ni dos horas transcurrirían antes de implorar apoyos coercitivos. La policía en casa. Si les apuramos un poco, hasta los GEOS.

 

Urge tomar medidas. Cierta es la relación causa-efecto entre el paro, la pobreza, las desigualdades asumidas y la inseguridad ciudadana. Pese a ello, si no se pone pie en pared, qué ocurrirá en nuestro país si las legiones de desempleados quieren tomarse cumplida venganza y se dedican, durante las madrugadas, a romper farolas, quemar contenedores, echar ácido a los coches estacionados, a obstruir cerraduras y a cometer otras lindezas por el estilo. Lo fácil es echar la culpa a lo que en el presente no tiene solución por más que sirva de aviso para impedirlo en el futuro. Los sucesos de Tottenham reflejan una patología hasta ahora silente. Al mal, el remedio. Al problema, soluciones. Ya.

 

Erradicar la idea de impunidad debe ser el punto de partida de esta batalla por la convivencia colectiva. Algunos jueces Catalayud desempeñan en este punto un rol esencial. Firmeza y respeto conducen a situaciones de equilibrio y proporción. Dejadez, apatía e incuria comportan leña al fuego del abandono. Una legislación específica debe enfrentar este fenómeno que va desbordando sus cauces naturales. De acuerdo con que hay que concienciar a los jóvenes. Pero y quién calma a los que padecen los insultos, los tirones, las heridas, los arrastres y las ofensas de estos grupitos de desencantados que se complacen en proyectar a sus semejantes la inanidad de sus cortas vidas.


Estamos asistiendo, impávidos, resignados e incluso cabreados, a un espectáculo lamentable. La rendición del cuerpo social ante las invasiones de pueblos que nada tienen que perder y mucho que ganar, hace germinar nuevos brotes de apocalipsis. O la ciudadanía impele a sus instituciones a conservar lo que tanto costó construir, o los vándalos de hoy harán trizas la cultura occidental de manera análoga a lo que perpetraron los bárbaros de la antigüedad con el decadente imperio romano. El “limes” está más cerca de lo que se pueda pensar. El vandalismo indica un cambio de sistema. Si la civilización carece de instrumentos para preservar sus valores, la barbarie usucapirá el bien descuidado. Es un axioma. Luego que vengan los teóricos de la noche a explicarnos el movimiento rotación de la Tierra. En cuanto al de traslación, es que ni llegaron a esa lección cuando iban a la escuela.

 

En cuyo caso, vándalos los violentos, bárbaros los pasivos.

 

Un saludo.

DE ATOCHA VENGO

 

 Equivocarse y no rectificar. De sabios es enmendarla. Dícese que de humildes es corregir. Del valor de la ética y de la cualidad de la inteligencia, están ayunos los políticos. Su orfandad ética e intelectual halla uno de sus máximos exponentes en las leyes que ellos redactan y que, a la luz de sus defectos o de sus carencias, no revocan. Clama al cielo. La angustia del pasado se recrudece en el presente y su amenaza se abre hueco en el futuro.



El aliento independentista es demasiado fuerte para que el Gobierno, débil hasta la náusea, se enfrente con valentía a esta lacra que no busca sino la ruptura de la unidad de España. Por más que esté escrito en la Carta Magna que todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado, Bildu se ríe, se burla y se mofa de Zapatero. Ni éste ni Rubalcaba ni el mismísimo Rajoy, en su caso, van a tener narices de aplicar esa Constitución que juraron o prometieron cumplir. Ni País Vasco ni Cataluña van a ceder un centímetro de lo birlado a España. Al menos, por las buenas. Por más que se requiera a los presidentes de ambas Autonomías. La autodeterminación se encuentra tan cerca que casi la disfrutan. Se ve desde Atocha y desde Santa Justa.



La monarquía parlamentaria se apellida juancarlista. Es el culto a la personalidad. Enorme error el de la sinécdoque regia. Se minimiza, una vez más, al pueblo. Qué más dan Austrias que Borbones si los ciudadanos quedamos relegados a la condición de aquel Sebastián de Morra que inmortalizara Velázquez. Monárquicos o republicanos, pero con la vitola egregia de demócratas. Una cosa es que la sociedad esté en crisis y otra, la crisis de la sociedad.



Penden carteles por todo Madrid anunciando la visita del Papa. La prensa capitalina que cobra del Gobierno ya calienta las críticas. Los indignados sin dignidad se suman al abucheo planificado. La libertad religiosa queda para los papeles. Aunque algunos no disimulan su afección al republicanismo, muchos se la tienen jurada al suegro de doña Letizia. Jáuregui, ministro de la NO presidencia de ZP amenaza al Santo Padre católico. Ojo con atacar la ley del aborto.


Las romerías del 15-M de primeros de agosto de dos mil once nos parecerán inocentadas dentro de muy poco. Se va a armar un cisco de mil pares de demonios. El grupito de un par de miles que el pasado viernes volvió a tomar la Puerta del Sol salpimenta un plato gigantesco. Interesa al Ejecutivo cualquier cosa con tal de distraernos del aburrimiento del paro, de la deuda y de los despidos laborales. Hasta que empiece la liga de fútbol, la gran adormidera.



Desde Atocha, las cosas se ven distintas. Lo de Sol es algo más que un lema o una consigna. Sol quema. De cerca, mucho más. Vamos a ponernos crema. Cuanto antes.



Un saludo.

GÓMEZ EN LAS BERMUDAS

 

Hijo de Bermudo. Como de Rodrigo o de Jimeno. El sufijo ez significa hijo de. Nada más que eso. Y nada menos. Un hijo de Bermudo ejerce de juez. Eso parece.

 

Conocí personalmente a Javier, hijo de Gome y de Bermudo, en una charla que se celebró, años atrás, en el auditorio principal de la Casa Colón de Huelva. Era uno de los conferenciantes estrella que José Antonio Gómez Marín presentaba todos los viernes para regocijo de muchos onubenses que acudíamos encantados a escuchar a gente importante de los Madriles. Organizaba el acto, de elevada categoría cultural y política, el Mundo Huelva Noticias, que dirigía de forma extraordinaria ese gran periodista que es Rafael Pérez Unquiles.

 

Tocaba el turno a Gómez. En aquellos momentos, el magistrado que dictó la sentencia del 11-m andaba en trifulcas profesionales. Gente cercana al Psoe procuraba, por todos los medios, que este juez no presidiera la sala de lo penal de la Audiencia Nacional. Pedrojota se puso de su lado y articuló fórmulas para que triunfara la independencia. O dicho de otra forma: el segundo periódico más difundido de España se posicionó en favor de las tesis de Bermúdez. Se apostó por la capacidad de este hombre joven, de aspecto a lo Yul Brynner, que ofrecía aliento a la desmadejada ciudadanía que suspiraba por el esclarecimiento del atentado criminal de Atocha.

 

No pudo ser. La consolidación del puesto hizo sonar la alerta. Se le había dado la vuelta a su pensamiento como a un calcetín. Lo de caminito de Jerez se quedó en peregrinación al Rocío de Ferraz. De la gloria del héroe a la fama del convenido. Poca chicha. Menos limoná. Puro escaparate. De adelante hacia atrás sin freno.

 

La última ha sido reciente. Don Javier ha tomado parte en el escándalo del faisán. No conforme con la resolución de Ruz, Gómez quiere elevar al Pleno el escándalo del chivatazo a ETA. Prejuzga un empate en los votos de los jueces -dónde queda la objetividad de la ley y qué lejos la calidad de los juzgadores- y, por si acaso la cosa deriva en condena de los policías amigos de Rubalcaba, se cura en salud. A pleno. El caso, a manos de catorce, que veintiocho ojos ven más que seis.

 

Maliciosos hay que sostienen que Bermúdez teme lo peor. Que la condena de los Ballesteros, Hidalgo y Pamies, tiene visos de realidad. Demasiado para el body. Imposible para la cuarta y la sexta. Demoledor para Cebrián. Insoportable para la vieja guardia felipesca. Puntilla para los estertores postreros de la esperanza rubalcabiana. Que no, que no. Ese riesgo deja en mantillas al que califican Moody´s o Ficht.

 

Es posible que Gómez, Javier, ande desorientado. Por aquello del triángulo de las Bermudas. Ya se sabe la leyenda que rodea a este área atlántica. Lo mismo el hombre necesita una brújula más moderna y una moral más recia. Por si acaso, propongo un brindis. Por la justicia que nunca se logró en la masacre de Atocha. Por la garantía de imparcialidad de los tribunales. Por la necesaria independencia del poder judicial. Por la defensa de los valores.

 

En suma, por don Javier. El hijo de Gome y de Bermudo. A ver si consigue, al fin, recuperar el rumbo. Si alguna vez lo tuvo.

 

Un saludo.

CONTRA LOS CRISTIANOS

 

 Qué tendrán en la cabeza quienes persiguen al cristianismo. Qué les pasa. ¿Es odio a una confesión, inquina a una Iglesia o ausencia de virtud? Desde mi reconocido descreimiento, me pregunto y no hallo respuesta. No es cosa de ideología, pues la doctrina de Cristo es seguida por personas allende su militancia política. Tampoco es caso de fundamentación teológica, ya que los dioclecianos de hoy no confinan en catacumbas a los seguidores de Jesús. Qué ocurre entonces cuando en un Estado aconfesional se ataca de manera tan injustificada los símbolos e iconos de esta religión.

 

En Mérida, a falta de creatividad, la puesta en escena de la Antígona de Sófocles recurre al tópico de la Guerra Civil española. Difuminada la causa de la tragedia griega, se pretende despertar el interés del público a partir de hechos pretéritos pero dolorosos, buscando abrir las llagas de un conflicto que debiera estar cicatrizado. Cuando los artistas se refugian en el escándalo fácil y en la ofensa burda, mal andan de genio. La exposición de una fotografía en la que un actor aparece desnudo, caracterizado de hijo de José y de María, constituye un claro ejemplo de cuanto digo. Si la comprensión y respeto al artista ha de pasar por el desprecio y por la vulneración de las sensibilidades religiosas del pueblo, apaga y vámonos.

 

La delegada en Extremadura del (mal)Gobierno del Psoe pide respeto y tolerancia de los cristianos hacia los artistas. A los cristianos. A los manipuladores chabacanos de los clásicos griegos, no. Están por encima del bien y del mal. Y digo yo: qué obsesión embarga a estos directores teatrales y nefastos adaptadores de guiones para escapar del texto y zaherir a los creyentes. ¿No será que sus ofensas verbales y gráficas a los cristianos se enmarcan en la propia prédica de no violencia de sus principios y de su fe? ¿Se atreverían estos cobardes a escenificar la figura desnuda de Mahoma?

 

La cosa es epatar, asombrar. Sin duda, lo consiguen. Jamás serán admirados, sin embargo, por su talento innovador o revolucionario. Es más: su popularidad se impone sobre su fama en tanto los medios recogen lo accesorio como noticiable mientras reducen a la nada el principal argumentario de la obra literaria. Se conforman con meter ruido una vez constatan que las ovaciones son imposibles. Reaccionan frente al progreso. Retroceden ante la fuerza del clásico entendido como modelo y arquetipo. Como carecen de ideas, rompen crismas y se dedican a herir creencias.

 

Contra los cristianos. Únicamente contra los seguidores de esa figura que unos consideran divina y que servidor no alcanza sino a denominar singularmente histórica. Se comportan como las fieras de la selva. Atacan a los más indefensos. Se arredran ante los poderosos o los que tienen sed de venganza. No son tigres o leones. Simples hienas, buitres carroñeros. En su torpeza, ignoran que en el mundo de la justicia, incluso los que no participamos de los dones de la fe, nos ponemos de lado de los perseguidos, de los más necesitados, de los que sufren acoso injusto. La estupidez mental y moral de estos timoratos del demonio sirve para que los creyentes consoliden sus convicciones y certidumbres.

 

Así, si su acción ambicionaba otros objetivos, aparte de sacarle la pasta gansa al psoecialismo que mandaba, hasta ayer, en Extremadura, se van a tener que ir con el rabo entre las patas. O a rabear por ahí. Como los animalitos que menean su apéndice rectal hacia una parte y otra. Buscando un consuelo, una caricia, una dádiva, una subvención. Porque si no la consiguen, muerden.

 

Un saludo.

NO LO ENTIENDO

Algunas palabras me desconciertan. Determinados gestos me resultan provocadores. Ciertas oportunidades que se pierden por falta de atención, terminan por cabrearme. De estas emociones me embargó ayer Rajoy, Que quien se postula como nuevo presidente del Gobierno tras las elecciones del 20-N, cometa errores de bulto a estas alturas de la película, me parece lamentable. España no se puede permitir el lujo de estar en Babia. Siete años de ensueños locos y de pesadillas cuerdas es demasiado tiempo de aflicción y de tortura. O Mariano se pone las pilas o Rubalcaba se le cuela por la derecha en la carrera hacia la Moncloa. En cuyo caso, habríamos escapado de Pilatos para ser atrapados por el maligno Herodes Pérez.

 

Rajoy afirmó ayer algo que me escandalizó. “Zapatero dice ahora la verdad”, declaró el hombre de Génova. Y se quedó tan ancho. No midió el alcance de su frase. Tendió un salvavidas humanitario al bandido a costa de ahogar a España. ZP no ha dicho la verdad en su vida. Cuando refiere, ahora, entre los restos del naufragio, que la situación española es muy complicada, falta de nuevo a la verdad. Con más propiedad: vuelve a mentir alevosamente.     España se encuentra en situación extrema, agónica. Muchísimo peor de lo que se publica. La crisis económica se nutre de la necedad del todavía primer ministro calamidad pero las provisiones le llegan por conducto interno y por contrabando exterior.

 

La economía sufre el desgarro de los mercados. Nada nuevo. Nada malo si a estos mercados se inyecta las pastillas de la confianza que tan bien les sienta. Mas si en vez de suministrarle dosis de expectativa, les aplicamos grajeas de incertidumbre, pues la demanda se viene abajo y la oferta se coloca al amparo del fortín. Se compra para ganar. Para perder, se vende. Cuanto antes. La Unión Europea no va a rescatar a España. La va a intervenir. Merkel ha dictado sentencia. Como Zapatero es un inútil incapaz de conducir el transporte español, vendrá ella a hacer los deberes. Eso sí, a precio de pérdida de la soberanía española. Nadie trabaja por nadie salvo que la paga lo merezca. Por tanto, señor Rajoy, la situación económica está marcada por la cesión de soberanía a un Estado extranjero. Vergonzante e indigno.

 

En este contexto, no hay que maliciarse lo que es un secreto a voces. Las concesiones a los independentistas vascos y catalanes se insertan en esta espiral de fragmentar España a trocitos. En un par de años, si no se opone una resistencia firme, pero respetuosa, la unidad de España será un concepto engullido por el devenir inexorable de la historia. Los europeos nos arrebatan la soberanía. Los ultranacionalistas, más de lo mismo. Complicada, un cuerno. Premoriente.

 

La verdad, señor Rajoy, es que España se halla en quiebra. Rota en lo político, destrozada en lo económico, arrastrada en lo moral. Un guiñapo, oiga. Y si los tocapelotas del PSOE se atreven a exponer la idea de devastación general, es que el panorama está marcado por campos llenos de sal en los que ni el menor brote verde puede surgir. Calamitoso el campo. Arruinada la ciudad. Con tan hermosos exponentes de grandeza, el angelote Mariano otorga al satánico José Luis la posibilidad de escabullirse de sus fechorías y, a la par, deja un resquicio al diabólico Alfredo para que los últimos vestigios de lo que fuera una hermosa hacienda sean repartidos entre los de la secta.

 

No lo entiendo, Rajoy. No lo entiendo. España se juega algo más que su status económico. Su unidad política. Su soberanía nacional. Recuerde: Zapatero nunca dice la verdad. Nunca.

 

Un saludo.

 

NOTICIAS DEL MUNDO

Rupert Murdoch está en la picota. Bueno, todo lo que un magnate de su poder pueda estarlo. Mucho ruido y pocas nueces. Escuchas ilegales. Acaso, también pirateo informático. Les suena lo de SITEL. ¿O no? Aquí solemos escandalizarnos de lo de fuera y arrullar con viento fresco lo de dentro.

 

Va para dos años. Noviembre de dos mil nueve. La prensa española se hizo eco, hasta que la sordina oficial apagó el fuego, del sistema de escuchas SITEL. Recuerden las palabras del ministro del Interior, refiriéndose a Carlos Floriano, diputado del PP: “veo y oigo todo lo que haces y dices”. Rubalcaba. Después lo negó. También Pedro negó tres veces a Cristo. Y Felipe apostató del marxismo. Lo mismito que el comunista Carrillo se convirtió, como un Paulo de Tarso de papel de fumar al socialismo que más calienta. Alfreddo es que no admite hoy lo que dijo tres segundos antes. Por eso lo de P punto. SITEL era ilegal hasta la náusea. Lo mismito que el chivatazo a los etarras. Idéntico a las acciones de la comandita de Intxaurrondo. Igualico, igualico. Detrás de todo el tinglado, el mismo de siempre. La esperanza verdinegra que reemplaza a la fuerza al fraude negriverde de Zapatero.

 

El grito en el cielo. Los socialistas quieren involucrar a la derecha toda en los delitos presuntos de que acusan al tabloide británico. Ven la paja en el ojo ajeno y no ven a Txeroki o De Juana Chaos en el propio. Si ya era una temeridad dejar a Pérez Rubalcaba al mando de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, convendría pensar, un poquito, sólo un poquito, qué será de este país si las urnas nos sorprenden con un triunfo electoral de este señor. Servidor suele hablar por teléfono en clave. No me fío de que esté pinchado. No ha mucho sorprendí a un colega entrando en mi correo electrónico particular. Denuncia penal al canto. Hasta la fecha, las diligencias juiciales van lentas, muy lentas. Es posible que sean seguras. No las tengo todas conmigo.

 

En un país en el que la justicia la dirige Caamaño, en que la Fiscalía sigue las órdenes jerárquicas de Conde Pumpido y el ministerio del Interior se halla en las manos de Alfreddo, concédanme un voto de desconfianza. Yo proclamo que alguien, conocido e identificado, ha penetrado, sin mi consentimiento, en mi e-mail privado. Garantizo que la justicia tiene conocimiento de los hechos. Aseguro que, de comprobarse, estamos ante un delito tipificado. Pues nada. Las cosas de palacio, sobre todo del palacio de justicia, van despacio. Ya sé que no hay recursos. Qué me van a contar. Pero vergüenza, menos.

 

A Murdoch pueden empapelarlo. A Rubalcaba, podrían investigarlo. A Caamaño, no estaría de más que se le exigiera explicaciones. A Conde Pumpido, que siga enlodando la toga. A los ciudadanos, que les espíen. Ni en el franquismo más azul oscuro se vieron estos descalabros de libertades y estos pisotones a los derechos.

 

Me reitero. Si me piratean mi correo informático, y sostengo la acusación sin dudas, por qué he de creer que mis teléfonos no están pinchados. Claro que me lo creo. El artículo 197 del Código Penal dice en su apartado primero: “El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales o intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses”. Por su parte, el artículo 408 refiere: “La autoridad o funcionario que, faltando a la obligación de su cargo, dejare intencionadamente de promover la persecución de los delitos de que tenga noticia o de sus responsables, incurrirá en la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis meses a dos años”.

 

O sea, menos Murdoch y más Rubalcaba, más Caamaño, más Conde Pumpido. No sé si me explico.

 

Un saludo.

CLARO DE LUCES

 

 Izquierda Unida juega a lo más de lo mismo. El referente de honradez que debió ser, nunca fue. Salvo casos muy contados. Las andanzas de Llamazares han sido de lo más comentado. Lo que ha tragado ese hombre con la excusa, falsa como un real de madera, de la ideología. O los festines con que Torrijos ha agasajado su estómago agradecido con la coartada de Bruselas y otras visitas al Oriente medio y al cercano Occidente. Y qué decir de las fiestas públicas de ese político cavernario, nacido en Bollullos, que responde al nombre de don Diego. Valderas. Y en cuanto a Pedro, Jiménez, cómo nos tenía engañados. Seríamos ingenuos que hasta creímos que luchaba por el medio ambiente. En realidad, lo que buscaba era el ambiente adecuado para hacer del debate municipal un trampolín desde el que realizar el salto de la carpa.

 

Pez de agua dulce, la carpa habita también en aguas salobres, siempre poco profundas y con densa cubierta vegetal. Claro de luces. Allá donde ha sido introducida, amenaza al ecosistema. Tal es su predilección por el plancton. Ahora, que si se ponen a tiro no hace ascos ni a los peces muertos ni a los artrópodos. Todo es según se presente la ocasión. Va y me entero de que la alcaldesa de Manilva, qué más me da cómo se llame, que, ni corta ni perezosa, se deja caer con sendas colocaciones, vía corriente eléctrica pública, de una hermana de sangre y, por afinidad, de una hermana política. A ver, si lo hacen los socios del pacto de progreso, por qué no ellos. Los socios están para eso, para ser solidarios en la salud y en la enfermedad, para los enchufes y los privilegios, hasta que la muerte cainita los separe. Luces y claros.

 

La continuidad de doña Petronila Guerrero en la presidencia de la Diputación de Huelva es un magnífico ejemplo de cómo se las gasta la izquierdona señoritinga. IU de Huelva ha pasado de enemigo acérrimo de las golferías del palacete de la plaza de las Monjas a comprensivo abogado defensor del alquiler más caro del mundo local. Un cambio de parecer capaz de provocar la fractura de todas las neuronas de la coherencia. Claro como la luz del día. A cuánto se despacha un cuarto de kilo de poder. Según como se postule el mercado. Hoy cuesta un ojo de la cara y mañana a lo peor todo el rostro. Y qué me importa lo que me digan. Ande yo caliente y ríase la gente.

 

El líder de la independencia cubana, José Martí, afirmaba que ayudar al que lo necesita es parte de la felicidad, pero no del deber. La gente de Caio Lara ha seguido bien su prédica. En Manilva, la felicidad de la alcaldesa de IU pasa por ayudar a los más menesterosos. Da la puñetera casualidad que en su pueblo, los que precisan un amparo más urgente son los familiares de la primera edil. Qué tienen que objetar acerca de la objetividad y sentido de la equidad de tan insigne miembro -miembra para la señora Bibiana- del consistorio. Le da la gana y basta. Y si quieren justicia, voten a la derecha. Qué tropa, dios mío, qué cabila, qué tribu.

 

Estos días del inicio agosteño en que disfruto de mis vacaciones, no puedo dejar de acordarme de las palabras de los jefazos de IU. Miren que admiro a las bases por aquello de su fidelidad a sus ideas. Pero qué fatiga me producen los de la cúspide en virtud de su deslealtad a sus votantes y seguidores. Cada día más. Son capaces de vender ideología en Las Vegas de la corrupción. Aquí no vale el "do ut des". En IU, voto que les regalas, mariscada que se meten entre pecho y espalda. Cuestión de luces. Claro. Calvo. Atunes. Carpas.

 

La convocatoria de elecciones generales me anima a trasladar a los sugragistas este pensamiento. Si depositan sus votos en las unas, sepan a quiénes benefician. Si estiman que IU es distinto a PSOE, alguna vez acertarán. No digo lo contrario. Pero hilen muy fino porque la mayoría de las veces es más de lo mismo. El mismo perro de luces con distinto collar de claros.

 

Un saludo.

FISCALES INSTRUCTORES

 

 Es obligado reconocerlo. Nobleza obliga. Ciertamente tendenciosa, mi opinión sobre las estrategias del partido de Pablo Iglesias es que son modelos a estudiar por más que disten mucho de valores a seguir. El papel del poder judicial en un sistema democrático resulta crucial. Supone la coronación del imperio de la ley sobre los deslices democráticos, las corrupciones de electores y elegidos, las manipulaciones demagógicas de los medios de (des)información o el clientelismo secular que atropella las virtudes políticas de nuestra madre patria. En la tienda de todo a cien del Psoe no se ciñe corona distinta a la de la secretaría general. Las demás testas regias permanecen en tanto se acerquen al despliegue de la cadena de mando.

 

Cuando Guerra, don Alfonso, asesinó a Montesquieu, tiraba a matar. No hizo un simulacro de ametralladora verbal. La cuerda, cortita a los jueces. Qué es eso de que los hombres de la toga y de las puñetas están por encima del Gobierno, fruto de la voluntad soberana del pueblo. Lo dijo y se quedó tan ancho. Y tan rico. Además, como había expresado el antiguo alcalde de Jerez, había que erradicar la idea de que la justicia es un cachondeo. Al menos, en lo que respecta a según qué personas, personajes y parientes. En todo caso, los tribunales están a lo que el pueblo mande y el pueblo, sépase, es votante incondicional de la secta de los descamisados de alta costura.

 

Consumado el ascenso de la escalinata de las ideas perturbadoras, se imponía la materialización de las mismas. Si los jueces estaban ya bastante divididos en asociaciones varias, seguían disfrutando del secular carisma. Un juez es un sujeto a tener en cuenta. Había que limar, pues, las bases de su jurisdicción. La primera base tenía solución simple. Los funcionarios están acostumbrados a doblar la cerviz bajo el arco del no sabéisconquiénestáishablando. Cosa distinta era el rol de los secretarios judiciales. Señorías ellos y ellas, no se sustraían, sin embargo, al influjo omnipresente del magistrado de turno. El frotar se va a acabar. La creación de la Oficina Judicial crea una figura distinta y distante. Se les faculta para señalar fecha y hora de juicios, se les otorga el derecho a la autoridad funcional, allende la de fe pública y se les encarga la dirección técnico procesal de su oficina judicial.

 

La relevancia del secretario judicial preocupa conforme a este puesto se puede promocionar vía interna. Las oposiciones libres dejan paso a los concursos de méritos y oficiales veteranos con acendrada afinidad al partido gubernamental aspiran a lo que otros lograron a base de estudio constante y de esfuerzo denodado. Con lo cual, si ya se hacen de mangas capirotes, ahora, las trampas se olisquean como los radares móviles en las carreteras.

 

La tercera pata del banco que se quiere quebrar es la de los fiscales instructores. El acabóse. Imaginen a miembros del Ministerio Público siguiendo disciplinadamente las órdenes jerárquicas del Conde Pumpido de turno. Para temblar. No teniamos bastante con los Garzón, los Bermúdez, los Pedraz y algunos otros de cuyo nombre no me quiero acordar, para que, en el colmo de la dependencia, la justicia deje de ser una virtud para convertirse en un desvalor. En este sentido, llegaremos a decir antes que pronto: el crimen como valor. Oxímoron más sangrante acaso no sea posible. Pero no está lejos. En las escuelas se educará en desvalores. Como el robo, el asesinato, el cohecho, la prevaricación y la estafa. Entre otros.

 

Y es que algunos confunden educar con instruir. Sus diferencias son tan notorias como la presidencia de Aznar y la de Zapatero. No comparen al primero con el segundo. El último lo es no en razón de la cronología, sino de la eficacia y del patriotismo. Fiscales. Instructores. Qué miedo.

 

Un saludo.

ARRIBA EL TELÓN

Maestros en el arte del fraude, los jefezuelos psoecialistas manejan los hilos de los tiempos y de las personas con pericia singular. Ustedes, y yo mismo, creemos que son las presiones ciudadanas las que modifican el trazado de nuestros políticos. Craso error.

 

Son ellos los que manipulan la realidad a partir, eso sí, de las tendencias "tuiteras" que recogen las redes sociales. Dan la vuelta a la democracia con idéntica habilidad que se cambian de chaqueta. Escuchan los sones del pueblo y, cual tañido de campanas, allí erigen la torre y, si cabe, edifican el templo.

 

Han mantenido, con espartana disciplina, que el presidente decide la fecha de las elecciones. Han asegurado, con la fría sonrisa de la hiena, que el adelanto electoral no estaba en la mente de ZP. Han aseverado que España va bien y, en consecuencia, no se contemplan modificaciones de tipo alguno. Todo llegará conforme a la normalidad, han mentido.

 

Las elecciones nacionales ya tienen fecha bien distinta a la de marzo de dos mil doce. Las cábalas han tomado asiento de certeza. Zapatero ha claudicado. La situación es caótica. Allende las aspiraciones independentistas de vascos nacionalistas y catalanes de relumbrón, la parálisis económica ha llevado a los mercados a izar la bandera pirata. Ya saben. Las agencias de calificación desconfían del Gobierno español que maldirige, todavía, el marido de Sonsoles. La bolsa baja. El paro se contiene, mínimamente, en verano a base de apósitos coyunturales. En septiembre, la sangre del desempleo volverá manar con fuerza. Y entonces, o se acude a la cirugía o estallará un volcán de verdaderos indignados.

 

En este marco de estrategia partidista que relega el interés general de los españoles, Griñán defiende en sus cuarteles de San Telmo la normalidad electoral. En marzo, enfatiza el sucesor de Chaves a título de Barón de los EREs. En marzo. Andalucía muestra síntomas distintos a los que presenta el Estado. En España ya no queda tela que cortar ni rincón donde esconder miserias. En la comunidad andaluza, más de lo mismo, pero la picaresca de la Junta sigue esquivando los lances, blanditos y suaves, de Arenas y los suyos. Mientras los arietes peperos no actúen con la contundencia de los mercados financieros, no habrá forma humana de poner en aprietos urinarios al griñanato.

 

Es posible, perdón, es seguro, que la Plana Mayor de Ferraz deje a la joya de la corona psoecialista a buen recaudo, como último reducto del mangoneo de la sectaria formación política. La tierra de Felipe y de Guerra, de Chaves y de los de la foto de la tortilla siempre fue mariana, sede de María santísima. Hoy, Andalucía es el Fuerte Álamo de la desvergüenza. En su interior no se atrincheran héroes, sino fugitivos, renegados, clientes, pesebristas, estafadores y un sinfín de gente de reputación dudosa. Por ellos, y por él mismo, por supuesto, Griñán dilata las pausas. Si Andalucía cae en poder del PP, y la nueva Junta barre con eficiencia la porquería acumulada tras tres décadas de dictadura fáctica, más de uno va a pisar los suelos de algunas penitenciarías de la región.

 

Griñán dice que habrá que esperar a marzo. Pues nada, quien espera lo más, aguarda lo menos. Ya veremos cuántos ataúdes pasan por el portal de la Oposición. El teatro está lleno a reventar. Sin embargo, el telón sigue bajado. Se escuchan rumores tras el cortinaje. Nadie se decide a levantar el bastidor para que veamos a los protagonistas ubicados en el escenario. Es una urgencia que se eleve el telón. Ea, ea, ea, la gente se cabrea.

 

Un saludo.

FRANCO VOLVIÓ A MORIR

 

 Treintaiséis años después, Franco ha vuelto a morir. El veinte de noviembre de mil novecientos setenta y cinco, falleció el gran dictador, parodiando el título de la película del genial Chaplin. El veinte de noviembre de dos mil once, el país abre una nueva puerta en la azarosa historia que ha escrito el presidente menos demócrata -salvo boquillas múltiples- de los que han presidido el Ejecutivo desde la coronación de Juan Carlos Primero. Zapatero se larga. La convocatoria de elecciones es toda una llamada a la cordura después de más de siete años de frenesí descontrolado. ZP se marcha. Al fin, la montaña se movió. El profeta de las alianzas incivilizadas y de los paripés igualitaristas, ha movido la ficha que le faltaba. Ha costado. No obstante, al final, lo inevitable se consumó. Ha sido necesario que el país se rompiera en pedacitos para que el primer ministro de una España hecha polvo, advirtiera -o le obligaran a advertir- que el camino emprendido no lleva a parte distinta del despeñadero.

 

La convocatoria de elecciones generales deja en el aire un interrogante esencial. ¿Seguimos en la senda democrática porque así dictaminan las normas formales o, en cambio, se pronostica un cambio de rumbo en lo que es fundamental para nuestro sistema constitucional, la voluntad formada -y no deformada- del pueblo?

 

No creo, bajo concepto alguno, que el hecho de tirar la toalla sea fruto de una reflexión del líder de la familia Zapatero. Sí sostengo que la decisión ha sido dolorosa para el leonés de Valladolid porque ha cedido ante las presiones internas de un partido que, ni en las aguas cenagosas del Felipe GAL, se tentó tanto las ropas y se palpó los bolsillos ante la debacle que se avecinaba. Siempre tuve dudas acerca de la determinación presidencial de adelantar las elecciones. Su sociopatía política casa con la desmesura de su soberbia. Demasiado peso visceral para equilibrar una necesidad racional. Al cabo, el golpe de estado psoecialista ha mandado a la eme, la política neroniana del hombre de la ceja. K.O. Zapatero ha perdido el combate por K.O. De forma similar a la paliza moral y legal sufrida por Bautista y los titiriteros que encumbraron al jefe de la Moncloa.

 

Franco murió y su obra persiste. Nadie nos devolverá los años de represión que sufrimos quienes padecimos la ausencia de libertades. Nadie podrá justificar, por más que se vuelque en explicar majaderías miles, el miedo al poder, la angustia por la rebeldía, la facultad de defender los derechos individuales. Nadie. No es el nadie del Ulises ante Polifemo. Es el nadie del cíclope ciego de su único ojo. Sin embargo, nadie pudo prever que la transición ejemplar que supimos llevar adelante los españoles de entonces, acabaría en una lesión colectiva. Se transitó a pequeño pasos, andando despacio, intentando no alborotar, procurando que el sueño de los golpistas fuera eterno y, de pronto, desde dentro del pacifismo que nos caracterizó, llega un iluminado, se alza con el poder merced, entre otros motivos, al vil atentado de Atocha y, de entrada, se apresta a descomponer la España que debía consolidar. El angelito hizo esto y peor. Este querubín voló demasiado alto con tan escasitas alas y tan débiles entendederas. Que se estrellara, era previsible. Lo mismo que estrelló a quienes lo votaron y a quienes sufrieron esos votos.

 

Comienza el 20-N una segunda transición. La nación está en peores condiciones que cuando el caudillo militar la dejó. El caudillismo guerracivilista del duce Zapatero ha realizado la proeza impensable de hacer bueno al general golpista del treintaiséis. Todo lo que se construyó con inigualable mimo e impar discreción, se ha ido al garete por obra y gracia, maldita, de este individuo bien nacido y mal vivido que es el todavía presidente de España.

 

Atención. No obstante, ojo, mucho ojo. Tras el rey dimisionario se alza la aleve mano armada del apóstol del Gal y del Faisán. Los comicios pueden deparar sorpresas. Si triunfa Rubalcaba, comiencen a recordar oraciones. Entre Nerón y Calígula, prefiero a ambos antes que a Stalin. No sé si me explico. Entre el genocida soviético y el dictador español, me quedo con éste. 20-N. Ojo, mucho ojo. Que Franco vuelve a morir. Nos viene la mundial.

 

Un saludo.

DONDE LAS DAN, ...

 

 Está claro, aunque rechine. Quien hizo la ley, hizo la trampa. Tantos ejemplos. Me limitaré a uno. Acaso el último. Esperanza Oña, que es portavoz de los populares en el Parlamento andaluz, ha propuesto a Griñán una idea que, en buena lid, éste debiera aceptar. Al menos si, como ha repetido hasta la saciedad, le pareció buena en un momento dado. No se trata sino de pagar al Gobierno con la misma “monea”. Si la Junta adeuda la tira de millones a la Hacienda nacional, sírvase entregarle los solares e inmuebles que, con motivo de la deuda histórica, Zapatero endiñó a Chaves con la complacencia de éste.

 

Es de justicia. ¿O acaso Andalucía ha de estar presta siempre a que la den por allí donde al Psoe interesa y no devolver el paño cuando a la ciudadanía de esta región conviene? ¿O es que esas prácticas se ciñen a los momentos contados en que el PP ha ostentado el Gobierno de la nación? La señora Salgado, émula a peor del inepto Solbes, deberá admitir la réplica por el mero principio de que la Administración no puede ir contra sus propios actos. Lo que era bueno para los andaluces, debe serlo para los españoles todos. Aquí no vale el cambio de reglas de juego porque el tahúr de la Moncloa esté más colgado cada día.

 

Tirita la caja pública. La de Estado y la de los ayuntamientos. Repica la bolsa nacional. Las autonómicas, qué decirles. Un concierto de platillo. En cuanto a la de los municipios, un solo de trompeta. Se anuncia el óbito y se descarta la recuperación. Cómo se puede, siquiera, atisbar horizontes de claridad cuando los acreedores externos retuercen las partes pudendas de la hombría y de la feminidad del país. En almoneda. España se encuentra en situación de venta pública con licitación predeterminada y puja teatral. Los postores independentistas acompañan a los compradores foráneos. Si Grecia está a punto de permutar el Partenón por una mareante cantidad de millones de euros, España se dispone a imitarla con la puesta en el mercado de la propia mezquita cordobesa. Y así.

 

Donde las dan, las toman. Hará pero que muy bien la Junta -aunque dudo de sus reales voluntades- en saldar la deuda con la devolución de los bienes que sirvieron para compensar la histórica deuda. Qué gracia lo de la deuda, lo de la historia y lo de la compensación. Una gracia maldita. Ahora, si el Psoe de Córdoba respalda la iniciativa y la superioridad de la jerarquía andaluza no se opuso a la misma, parece coherente que se satisfaga en medida similar lo que sus correligionarios defienden con tanto ahínco. Que ya sabemos que en política dos y dos son lo que me da la gana, que sí. Y que en el psoecialismo político, dos más dos, son veintidós, veintidós, como el dúo sacapuntas. Pero alguna vez habrá que situar al trilero ante su espejo de fraude y de maldad. Que se enteren lo que vale una mentira y que conozcamos cómo se castiga la falsificación monetaria.

 

Lo dicho. Que si Zapatero nos apremia al pago de lo que se debe, pues hoy paz y mañana, gloria. Que si acabaron con el botín, que lo digan y que se echen a la sierra. Se constatará, de una vez por todas, quiénes son los serranos, quiénes los morenos, quiénes los bandidos y quiénes los ropavejeros. Ahora. Que las elecciones están al despeñarse y si los amigos de los EREs pierden la silla, entonces será demasiado tarde para Andalucía.

 

Griñán, ahí queda eso. Que donde te la dan, pues a saber.

 

Un saludo.

ROMÁN PALADINO

 

 “Quiero fer una prosa en román paladino/en el qual suele el pueblo fablar a su veçino...”. Gonzalo de Berceo. “Yo, Gonzalo por nomne, clamado de Berçeo, de Sant Millán criado, en la su merced seo...”.

 

Román paladino. El riojano medieval depuró la lengua castellana. Vaya, que se alejó de los cultismos de la clerecía y se acercó a la lengua de los juglares, que no es sino la del pueblo. Vaya, que en lugar del término corrupto, empleó el de chorizo para designar a los que robaban a los pobres para dárselo a los ricos. Vaya, que no escribía “carretera sin señalización horizontal”, sino “carretera sin pintar”. Vaya, que al pan, pan y al vino, vino. Vaya. Que como se chotea Antonio Burgos, en España se está estudiando filología tertulianística en vez de practicarse charlas de taberna o conversaciones de puticlub. O como Juaristi “gongorinea” al referir que el Gobierno no cantará la canción de la palinodia cuando en realidad bastaba afirmar que el gobierno no se retractará con lo de Bildu. Ay, la riqueza del castellano hace cultos a los que adolecemos de genio y posterga a la condición de simples a los que poseen la ciencia de la comunicación con el pueblo sabio y llano de aldeas, pueblos y barrios urbanos.

 

Largo exordio, pardiez. Prosaico coñazo, joder. Todo para presentar la noticia archirrepetida del año. Que un organismo público de la Junta de Andalucía está acusado de malversar fondos públicos por la Fiscalía. Se sospecha de un tal Fernando No Sé Qué y de un alto funcionario de Educación apellidado Cuánto Sé. El Ente Público de Infraestructuras y Servicios Educativos es el medio para trincar más de seiscientos millones de pesetas. Que, en propiedad, pueden ser malversadores, bueno. En román paladino, ladrones de corbata y carnet. En tanto, Hacienda, que detecta la falta de veinte céntimos de euro en la declaración fiscal de cualquier mileurista, no se ha enterado de la desaparición de una burrada de billetes de curso legal. Y la Fiscalía ha tardado la tira de años en denunciar lo que era un secreto a voces.

 

Hace dos décadas, este que les escribe ya denunció que la Delegación de Educación de Huelva era el patio de monipodio. Cursitos de formación bien pagados y mal administrados; asesores de la vergüenza que cobraban dobles sueldos por el mismo trabajo; obras públicas no acabadas y remuneradas a precio de lujo; responsables directivos que colocaban a dedo a amigotes pandilleros; falsificadores de documentos públicos que engañaban a la propia justicia; destructores de pruebas que siguen haciendo de su oficina pública un corral de gandules; generadores de deudas eternas... La poca vergüenza y la nula honradez sentaron cátedra en muchas instituciones oficiales. A tal punto, que yo digo: la coordinación provincial de formación de la Delegación de Educación de Huelva jamás podrá recaer en la candidata que reúne los mayores méritos y capacidades para esa función. Cómo que por qué. Porque con esa señora en el referido puesto no se escapa un céntimo ni se otorga una prebenda ni se escaquea un miserable.

 

En román paladino. Se busca cargo público. Absténgase la gente honrada y capaz. En román paladino: el imperio del Psoe acumula tanta mierda que se necesitarán lustros para dejar los despachos como los chorros del oro.

 

Un saludo.

COPAGO Y COPARO

 

 Permítanme la gracieta de palabras. Copago. Coparo. Bueno. A ver si consigo explicarme y que ustedes me entiendan.

 

El problema del paro tiene una cara sucia social y una cruz ensangrentada económica. Son el anverso y el reverso de una moneda política tan falsa como los dirigentes que la acuñaron. No cabe mencionar, en este caso, el socorrido tópico de qué fue antes el huevo o la gallina. No ha lugar. En España, la precariedad reina por doquier. Teníamos una gallina de huevos de oro. Otrora. De pronto, el despilfarrador Zapatero puso a la ovípara a hacer horas extraordinarias. Tantos huevos echó que el animalito quedó para el arrastre. Así y todo, todavía proporciona pingües beneficios. Lo que pasa es que el zangolotino presidente mantiene la perturbada idea de que Caperucita Roja puede con el lobo feroz. No se da cuenta el insensato de que el lobo es él, que la encarnada caperuza se la puso su desmesurada soberbia de ególatra irredento, y que su camarilla asiente sus chistes malos con la falsa sonrisa de los reptiles más venenosos.

 

Pues sí. Como no hay dinero, se busca. Se vende España a trocitos. Se multiplica la deuda hasta lo imposible. Se suben los impuestos. Y si hay que pagar la sanidad, ojo, más de lo que ya se abona, pues se hace y santas pascuas. De ahí el copago. Por visita al médico de ambulatorio, un eurito. Si se rinde saludo al galeno de urgencias, de tres a cinco machacantes europeos. Que urge una operación quirúrgica, qué menos de veinte a cien euros en virtud de la gravedad. Un negocio, oigan. Lo del copago es la salida vil de una administración deleznable. De todas formas, de qué nos podemos sorprender. Es la consecuencia lógica y certera de la colocación en puestos de responsabilidad a los amigotes y parientes de los elegidos democráticamente. La elección es la patente de corso que los dictadores esgrimen para justificar todos sus desmanes e incluso sus delitos. Y así nos va. La gallina ya casi no pone huevos y reponer el déficit va a costar a los españoles al menos uno de los dos con que la naturaleza dotó al género masculino. En cuanto a las mujeres, háganse la idea.

 

Que no es suficiente con el copago para amainar la tormenta financiera. Pues nada, a por más brillantes salidas. Atacar el paro. Los subsidios de cinco millones de parados suponen un gasto que, en boca del castizo sin ánimo de blasfemia, cuesta la biblia en pasta. Como el presidente oscuro, sí, Rubalcaba, don Alfreddo, no tiene en su mente ni en su lengua más que un hato de mentiras, no inventa estratagema más artera que sacarse de la manga un nuevo contrato de trabajo. Qué me dice. Lo que oyen. El exportavoz del GAL y afamado criador de faisanes quiere reducir el paro oficial en más de seiscientas mil unidades. Por arte de mafia, el prestidigitador de Ferraz es capaz de reducir la demoledora cifra de desempleados por medio de tan sucio ardid. El contrato de trabajo es sacar de las listas del INEM a todos aquellos jóvenes, menores de treinta años, y reingresarlos en centros de formación ocupacional. Hala. De igual forma que los jóvenes que han besado la arena de la pérdida de su empleo, han debido regresar a casa de sus padres, la chavalería retorna a los pupitres de sus tiempos adolescentes. Qué rico el señor Pérez. Qué cosita.

 

Entre tanto, unas referencias amables al 15-M. Enmedio de la canícula de la desesperación, palabritas de salutación a los indignados de la factoría partidista y sindical propias. Mientras se realizan encuestas preelectorales, una pasadita por el bulo de adelanto de los comicios. Total, a falta de fútbol de competición, trofeítos de verano para mantener la adicción.

 

Copago, no. Co-paro, tampoco. Contigo, ZP, ni a recoger billetes de quinientos. Con Pérez, ni a por agua en pleno desierto. Eso sí. Si preguntan cuánto estamos dispuestos a remunerar al Psoe para que estos dos irresponsables políticos se vayan allá donde no hagan más daño, que me avisen, que estoy dispuesto a pedir un préstamo personal para animarles en su diáspora. Que me avisen.

 

Un saludo.

QUIÉN HEREDARÁ LA TAIFA DE CHAVES

 

 Conmocionado por la criminal acción del loco cuerdo noruego, me resisto a escribir sobre este individuo animalizado. Sabía lo que hacía. Vaya que si lo tenía bien planeado. Pero lo peor es que hizo lo que sabía. Matar. Asesinar. En su cuerda locura y en su locura cuerda, sus ojos señalaban el objetivo y sus manos abatían la presa hasta asegurarse de que muerta, y bien muerta, la había dejado. No valen excusas. Explicaciones psicológicas, sociológicas y del tipo que quieran, todas. Justificaciones, ninguna. Sólo la frialdad y el respeto a la vida humana nos obliga a rebajar el calor de la sangre para no descejarrar dos tiros de gracia a semejante alimaña. Si hay dios, que se lo lleve pronto a su seno. Antes que la furia humana ejercite funciones predadoras.

 

Lo de Noruega es un episodio más de una película de terror basada en hechos reales. Los amigos nórdicos se creían a salvo de cafres. En la era de la globalización, el instinto asesino se cría al lado del raciocinio más gélido. Ningún pueblo está libre de incubar en su seno a bárbaros descontrolados. Desdeñar los sucesos ajenos es un mal extendido que, sin embargo, debe combatirse. De acuerdo que la educación en valores es un arma positiva en este sentido. De acuerdo. Pero tan poco efectiva, tan lenta, tan en desuso, que, mientras se enseña a los ciudadanos cómo se circula por esa dirección, hacia nosotros avanza, con paso militar, toda una tropa de descerebrados portantes de una infernal maquinaria de guerra. Nos encontramos, entonces, entre dos fuegos. El fuego que nace de la voluntad de entendimiento entre los seres humanos. Y el incendio que brota de la colilla ardiendo que algunos despreocupados bien atentos lanzan, dizque distraídos, a la hierba seca de nuestros campos amarillos por el estío. El segundo fuego arrasa al primero. No cabe duda.

 

Hace treinta años, vengo diciendo, sin más interés que el de la alerta emocional, que el mundo camina hacia una tercera guerra mundial. Reitero mi tesis al respecto. Los desencuentros bélicos no surgen por motivos únicos y simplistas. No es suficiente argumento una frontera territorial. Como no lo es una pugna religioso-ideológica entre fundamentalismos ultraicos de la izquierda o de la derecha. En modo alguno es la oposición de contrarios capitalistas y comunistas. Mentira cochina. Dinero. Bienestar. Nivel de vida. Esperanza de desarrollo. Prosperidad que se goza. Búsqueda de equilibrios sociales. Economía en la base del problema. Sistema social lleno de agujeros. Políticas neuróticas. Cultura alejada de los pueblos. Líderes de audiencia pero no de eficiencia. Mundo que se ahoga en las arenas movedizas de su propia saliva inútil e inconsecuente.

 

Nos estamos dedicando a contar las estrellas mientras destripamos las piedras que aplastan nuestros pies. Ya lo decía León Felipe: sistema, poeta, sistema, empieza por contar las piedras, que luego contarás las estrellas. La sociedad está demasiado esclerotizada. Las tentaciones de san Jerónimo que pintara, entre otros, el gran Valdés Leal, son minúsculas lujurias al lado de las atracciones de la droga fácil, del dinero negro, del delito rápido, de la televisión hipnotizadora, de los sortilegios de la publicidad, del olvido del alma. Ya lo avisaba el gran François Fenelon, a caballo entre los siglos diecisiete y dieciocho. “Demasiada autoridad corrompe a los reyes. El lujo empozoña a toda una nación”. Huimos de la austeridad como el niño implora la luz del sol para conjurar los miedos de la noche. Queremos las cosas hechas y el esfuerzo mínimo. Que lo hagan otros.

 

No queremos inmigrantes. Perseguimos esclavos. En la cúspide de la pirámide de nuestro vacío humano, queremos ser amos. Y explotadores. Y escandalosamente ricos e influyentes. Predicamos igualdad y, sin embargo, cultivamos la semilla diabólica de la discriminación. Bueno, mientras no nos toquen el bolso. Oiga. Y a qué viene el título. Cómo que quién heredará la taifa de Chaves. Les parafraseo al señor De Salignac de la Mothe, en referencia a Chaves y Griñán: “Vuestro nombre se ha hecho odioso... mientras vuestros pueblos mueren de hambre, el cultivo de las tierras está casi abandonado, las ciudades y el campo se despueblan, todos los oficios languidecen, Andalucía entera no es más que un gran hospital desolado y desprovisto".

 

Así se quiere seguir. Nada cambia. El cansancio disuadirá. Todo antes que la libertad del pueblo. Todo.

 

Un saludo.

 

LAS HORMIGAS NEGRAS

 

 En verano y en primavera, las hormigas se convierten en los grandes enemigos de los árboles. Bien conocida es la habilidad de estos insectos sociales para trabajar en equipo. Cuando el camino se torna abrupto y los baches dificultan el tránsito, las hormigas soldados utilizan sus propios cuerpos para taponar los agujeros y facilitar el paso de sus compañeras. Son maestras en el trabajo en grupo y eficaces en el cumplimiento de los objetivos. La eficiencia de su conducta para con su colonia es directamente proporcional al mal que causan a la sociedad humana. Nada les importa, por otra parte, sino la propia supervivencia del hormiguero.

 

Este grupo de formícidos himenópteros y predadores viven en pequeñas cavidades naturales o habitan grandes territorios. Esopo escribió la famosa fábula de la cigarra y la hormiga que, más tarde, recrearon La Fontaine y Samaniego. Trabajo, trabajo y trabajo como requisito indispensable para vivir. Su vida depende de ello. Trabajar para vivir y vivir para trabajar. La analogía con el psoecialismo director es más que evidente, aunque los soldados y las obreras son los que se parten el abdomen mientras cantan las cigarras interiores. La reina madre es, a día de hoy, Zapatero. No obstante, se siente amortizada y una sucesora, de mayor edad, se postula para ocuparse de los inmediatos planes.

 

La reina ZP está cumpliendo los últimos mandatos del hormiguero. Transmutado Rubalcaba, designa como fertilizadores del puesto a Blanco y a Camacho. No cabe sorpresas. La reina entrante quiere que todo esté cubierto y bien cubierto. Blanco supone la fidelidad ciega a la idea social. Camacho, la continuidad del mal a los humanos. El Psoecolonia mantendrá la tónica de las obreras y el papel de los machos. A la política antiterrorista se la volverá a llamar faisán y el gal dejará de mencionarse. Todo atado y bien atado. Al menos, hasta que el ácido fórmico de las elecciones inevitables lleve al traste toda la parafernalia taponadora.

 

La reinona Rubalcaba necesita tiempo para sortear la debacle electoral. En primer lugar, para hacer creer a sus congéneres de base que, deshecho el zapaterismo perturbado, es posible el rubalcabismo agitador y geobbelsiano. En segundo lugar, porque el globo sonda de la recuperación económica genera expectativas entre los más fanáticos. Por último, en tanto la creación de empleo deja de ser misión imposible y deviene utopía irrealizable. Algo es algo. La colonia de Ferraz busca senderos de falso suelo a fin de trampear a las cigarras de Génova Street. La tarea pertinaz no se interrumpió después de la depuración de las municipales y autonómicas. La capacidad de engaño trasciende el horizonte de cansancio. La facultad de inventarse señuelos forma parte intrínseca de estos vividores de la política.

 

Las hormigas negras aprovechan los ruidos de las cigarras. Éstas se limitan, por ahora, a ver pasar el cadáver de sus enemigos. Hacen mal. La acción del líquido incoloro y picante que se desprende de la secreción, puede tener su antídoto. El medicamento contra el veneno será inocuo si se administra tarde y mal. Rubalcaba, reinona, se ha retirado a sus cuarteles de estío. Aguarda que las cigarras se confíen en sus hoteles de descanso. Mientras, las hormigas negras siguen adueñándose de tierras pobladas de valores, hasta destruirlos completamente. Y es que las cigarras, aunque se limiten a cantar, no causan los destrozos de sus antagonistas de fábula. Los desgarros sociales provocados por las reuniones de Rubalcaba son antológicos. Si se olvidan, vendrán más. Algunos, irreversibles.

 

Contra las hormigas negras, los amplios huecos de la libertad. Ahí se pierden. Y ácido fórmico en lingotes de transparencia y honradez. Insuperables remedios.

 

Un saludo.

FUNCIONARIOS CUMPLIDORES

 

 Rosell, el presidente de la patronal, ha malogrado una gran oportunidad para callarse y no decir tonterías. Una magnífica oportunidad. Pero no. Se le calentado la boca a don Juan y se ha puesto a arreglar el país. Sin ayuda. Su receta mágica es la de cargarse a los funcionarios incumplidores. En un país en el que la política se supedita al olimpo económico, el empresario catalán culpa a los más débiles de los males del Estado. Caen mal los funcionarios. Muy mal. La leyenda negra se cierne sobre ellos desde épocas inmemoriales.

 

El “vuelva usted mañana” que Mariano José de Larra acuñara hace dos siglos, sigue teniendo plena vigencia. Es muy posible que Rosell no haya leído al genial escritor, pero algo habrá escuchado sobre el particular. Funcionarios, dice. No alude a empleados públicos. A todos los introduce en la misma bolsa de desempleo. Con especial saña a los incumplidores y a los prepotentes. Lo hace, sin embargo, con tan escasa fortuna, que cuelga a todos ellos el mismo sambenito. El bombero de un consorcio provincial es un chulo. El médico de la seguridad social, un expendedor de recetas inútiles y caras. La profesora de su hija, una cantamañana sin recursos. El guardia civil que vigila las fronteras, un presunto colaborador de los narcos. Se pone uno a enumerar actividades y no se salva ni el sursum corda.

 

El pobrecito hablador retrataba a una sociedad. Rosell se fotografía a sí mismo. No se digna a mirar la callada labor de la enfermera de la UCI. Ni al celador que empuja camillas por los pasillos de un hospital saturado. Tampoco se detiene a calcular la eficacia del maestro de pueblo que itinera entre escuelas a cambio de un mísero salario y a costa de un gañafón por carreteras imposibles. Qué decir del policía nacional que arrastra sus pasos entre delincuentes detenidos y puestos en la calle un par de horas después. O de los jueces que se resisten a las presiones de los gobernantes y no ceden al chantaje de los bilduanos. Debiera referir la hazaña de los administrativos que sobreviven entre el acoso de unos jefezuelos nombrados a dedo y el mileurismo de su triste paga. En cuanto a quienes rigen los destinos de las cárceles de nuestro país, ni mu.

 

Todos los colectivos laborales del mundo tienen garbanzos oscuros. Todos. En el universo empresarial, no andan huérfanos de esta horda. Para tres emprendedores honrados, cuántos son explotadores. Los incumplidores, señor Rosell, no son los funcionarios. Los prepotentes visten trajes de mil euros y habitan áticos de millón. Suelen ingresar merced a una influencia. Militan en partidos y en organizaciones sociales en las que se eternizan. Acostumbran a hacer uso de sevicia perpetua. En nada coadyuvan a la prosperidad general pero son peritos en generar dividendos privados.

 

Incumplidor y prepotente lo será usted, señor Rosell. No sabe arreglar sus cuitas y quiere reparar levedades ajenas. Los funcionarios son gente honrada. Y garante. Si tiene lo que se ha de tener, antes de proferir majaderías, señale con nombre y apellidos. Comprobará, no estupefacto, que los identificados son gente conocida o familiares de. Ya verá. En cuyo caso, deberá meterse la lengua en salva sea la parte y, a partir de ahí, a ver si con las subvenciones millonarias que le da el Gobierno, es capaz de crear uno o dos puestos de trabajo.

 

Un saludo.

EXPLICAR NO ES JUSTIFICAR

Hay días en que uno no está para nadie. Ni para nada. El cabreo alcanza a ti mismo. La aculturación es un fenómeno de efectos perversos. Aculturar es recibir y asimilar elementos culturales de grupos humanos distintos y, en general, pretéritos. En general. Hay que tener cuidado con las digestiones. Algunos sufren ardores y úlceras por no asimilar debidamente ciertos alimentos del alma.

 

Entre los grandes catedráticos de Historia de España, hay quen reseñar a don Luis Suárez. Nada que ver con el genio del fútbol que fue Luisito Suárez. El historiador ya sufrió las iras de los nuevos inquisidores del zapaterismo y de la memoria histórica. Crece como hongos esta muchachada de la escuela torquemadiana. No dejan pasar ni una. Como la economía andaluza marcha tan bien, en tanto la corrupción moral y política desapareció totalmente, puesto que se ha alcanzado el pleno empleo y, en fin, todo marcha sobre ruedas en nuestro país, los aburridos del bienestar se entretienen recordándonos tiempos mejores. Aquellos años que condujeron a un fallido golpe de Estado y que, por ende, hizo estallar una indecente guerra civil en España.

 

Los memoriones interesados no admiten el trabajo científico de los miembros de la Real Academia de la Historia. En su afán por la ortodoxia más totalitaria, han denunciado ante la Fiscalía Superior de Andalucía las informaciones injuriosas y la difusión de ideas justificadoras del delito de genocidio que, dicen, han hallado en el Diccionario Biográfico Español. Sic. Gonzalo Anés, otro científico egregio de la ciencia de la Historia, es uno de los denunciados. Es que don Gonzalo, aseguran, parece erigirse en arquitecto del restablecimiento del régimen franquista. Ya les digo.

 

Orwellianos ellos, el colectivo denunciante quiere que la historia sea reescrita. El palimpsesto es común a las dictaduras. Donde Tucídides escribió, el agitador y propagandista de turno se empeña en recrear lo que conviene a su peculio. Las descripciones de Estrabón serán miradas con lupa por esta asociación de castigadores. Los únicos libros permitidos por este movimiento neocensorial son los que atacan sin compasión a Franco. Y a los franquistas. Franquistas fuimos todos los que vivimos durante la dictadura del general. Algunos hablan con ligereza insultante de alcaldes, de concejales y de funcionarios franquistas. Serán lelos. Tendrán maldad. No hay posibilidad humana de no ser condenado por esta agrupación goebbelsiana por haber nacido entre 1936 y 1975. Quienes han vivido durante esos años, son reos de cruel afinidad y connivencia con las torturas y la represión. No se libra nadie. Por el mero hecho de nacer cuándo y dónde.

 

La ley de la memoria histórica es un cohete nuclear en manos de unos desaprensivos. Pueden causar una mortandad terrible. Mientras tanto, amenazan y “querulan”. Algo similar ocurre con la Ley de Igualdad. O se cumplen las proporciones o aquí no es posible el progreso. En un certamen para elegir, hoy, al mejor futbolista de la década de los sesenta, el jurado deberá incluir señoras, al menos en un porcentaje del cuarenta por ciento. Aunque nunca vieran un partido de fútbol ni sepan qué es un córner ni quién era Ramallet. Así es -parafraseando a Pirandello- si así les parece a estos veedores de sombras. Cuando relean “Doce Hombres sin Piedad”, de Reginald Rose, magistralmente dirigida por Lumet y excepcionalmente interpretada por Henry Fonda, contacten con la exministra Bibiana Aído. Que secuestren la obra. Cómo doce hombres. Y las mujeres, qué.

 

Si Azaña levantara la cabeza o si permitieran la publicación de las memorias de Alcalá Zamora, lo que íbamos a descubrir. Una cosa queda clara. Los zapateristas de medio pelo y los demagogos de cuerpo entero quieren trasladar a la ciudadanía la idea de que la República fue el edén y que Franco la serpiente que destruyó el paraíso terrenal. Y ello, por la sencilla razón de que como España se arrastra por el barrizal, los cómicos de la subvención gubernamental buscan distraer nuestra atención de los problemas de la calle. A falta de fútbol durante el verano, el opio se extrae de las memorias de algunos ordenadores anticuados.

 

Entiéndanlo. Explicar no es justificar. De ser así, cuántos jueces serían acusados de asesinos, ladrones, golpistas y autores de delitos mil. Explicar sólo es justificar cuando se exculpan palabras o acciones, declarando que no hubo en ellas intención de agravio. Por ello, en vez de decir: ¿me he explicado?, escribiré: ¿me han entendido?

 

Un saludo.

 

CAMPS HA DIMITIDO

 

La noticia me llegaba a las 17:30 horas de ayer, día veinte de julio. Notición. Dios cría a los políticos pero no todos se juntan. El presidente de la Generalitat de Valencia no se vincula a otros de su clase. El señor Camps ha preferido subordinar su interés personal a la categoría de la institución que venía presidiendo. El militante del PP ha querido que su partido no sufra los rigores de un adversario político dispuesto a ver un grano de arena antes que las dunas de Doñana. Camps ha dado ejemplo de cómo se ha de actuar cuando un pueblo reclama transparencia y honradez a sus gobernantes.

 

Por ello, me felicito. Y al señor Camps traslado mi satisfacción como ciudadano. Ha podido meter la pata, pero ha rectificado a tiempo. En nombre de quienes cremos que la política es un oficio digno, muchas gracias. Ahora, a defenderse ante los tribunales. Como debe ser.

 

Nada más. Me remito al artículo "CAMPS DEBE DIMITIR" publicado en este blog días atrás.


Un saludo.

CURBELO, CÚRVELO

 

No podía ser de otra manera. Curbelo es, sin duda, militante aventajado del Psoe. Tan buen discípulo es que se ha ganado las alas de senador de España. Excelente maestro que casi nació presidiendo el cabildo de La Gomera. Es tan antiguo como el Garajonay. Parece ser que armó camorra en un puticlub o en una sauna, a saber, que las demarcaciones ociosas las carga Rubalcaba, y la policía se lo llevó camino de los calabozos. Parece ser. Así, al menos, los periódicos recogieron la noticia. También puede ser la versión de los agentes de las fuerzas de seguridad.

 

Lo que no es, eso, seguro, es lo que suelta por esa boquita de comensal el señor Curbelo. Refería al inicio que este español de Canarias -ojalá que no se apunte al independentismo de Cubillos-, era un digno miembro del partido de Zapatero. Por lo que miente. Por lo que deforma. Por lo que manipula. Por lo que ventila al exterior. La culpa es de Rajoy, vociferaba al tiempo que imprecaba a los moros y a los gangosos. Esto es una trama del PP, se desgañitaba sin enronquecer. Y es que una de las grandes virtudes inmorales -valga el oxímoron- de la escuela psoecialista de verano es la enseñanza primaria de cómo defenderse de acusaciones certeras a partir de la proyección de las mismas al enemigo. No es necesario que se trate de políticos. Se lanza el obús contra un ciudadano de a pie, un guardia civil, un fiscal, un juez o un tócame allá las narices.

 

El psoecialismo está fuera de toda culpa. Su inmaculado proceder le exime, a priori, en medio y ex post, de toda actuación despreciable. Curbelo no ha estado con prostitutas. Ni pensarlo. Sin duda, jamás puso los pies en antro de perdición. El hombre salía con su hijo y un amigo de tomar unas copichuelas a fin de incrementar el consumo español que bien necesita un impulso. En mi tierra, se llama a esto encorvar. Encorvar es sinónimo de curvar. Y curvar no es sino doblar y torcer algo hasta ponerlo corvo. De ahí el cúrvelo, Curbelo. El senador del Garajonay no es presunto inocente. Eso queda para algunos privilegiados. Curbelo es inocente sin presunción alguna. De manera indubitada. Por huebos con be.

 

Es mentira lo del erotismo o lo de las meretrices. Por favor. Un senador del reino de España. Pasaba por allí. Cómo podía imaginar este pater senatorial que en la capital de España hubiera locales de mal querer y excelso mirar. Y en cuanto a la policía que le detuvo, es rotundamente falso que él les sustantivara lo de cabrón y lo de hijo puta. En realidad, es que los godos no entienden la jerga de los guanches, se lamenta. Exclamaba que Ramón, Ramón, esto no está en la ruta, la que señala la guía turística. Además, si él se entrega en cuerpo y alma al parlamentarismo de la Cámara Alta. Se toma tan en serio su labor representativa que en todos los años que lleva en el edificio de la Plaza de la Marina, no ha registrado una sola iniciativa. Alma cándida. Cómo va a mezclarse este hombre santo con gente del oficio más viejo del mundo. Que no, que no. Ni tampoco entra en cabeza humana que increpara a los guardianes del orden rubalcabiano.

 

Cúrvelo, señor Curbelo. Hace pero que muy bien. La rectitud no es patrimonio de todos. Cuánto mejor la curva. Observe, si no, los trazados de las calles arábigo-españolas. O la charis de Praxíteles. Y qué decir de las salomónicas columnas de nuestro impar Barroco. Cúrvelo, señor Curbelo. No siga la recta razón o el conocimiento práctico de lo que debe hacer o decir. Curve, arquee, combe, ondule, contorsione. Es más propio de los de su bando político. La verdad no se escribe con be de curbelo sino con la uve de cúrvelo. Así que, nada, señor inocente. Por cierto, si va por Catalayud, no pregunte por la Dolores.

 

Un saludo.

ALCALDES DIPUTADOS

 

 La incompatibilidad de cargos públicos se recoge en ley. A uno le gustará poco esta ley, pero es. La ley es. Y está. Obligado su cumplimiento. Por más que se la salten unos y miren a sitio distinto otros. En parte alguna he visto u oído a los políticos oponerse a la misma. Hasta que les tocan el zurrón.

 

No entiendo a Javier Arenas. Ha anunciado que el PP movilizará al electorado para impedir que entre en vigor una ley que haga incompatibles el ejercicio de la alcaldía con la función de parlamentario autonómico. Arenas, que no es alcalde, incluye un algo de objetividad a su oposición. Sin embargo, Sánchez Gordillo, edil perpetuo de Marinaleda, introduce parcialidad a raudales al tildar de disparate a la posible y futura norma.

 

Hasta aquí, el qué. El hecho. La compatibilidad no se debe medir en la horma de los decretos. Las leyes se elaboran, se aprueban y se promulgan en aras al bien común. En el caso que nos ocupa, no hay más poder en juego que el de ciertos diputados andaluces que, a su vez, son alcaldes. El interés general no se halla, pues, en solfa. Es más: el pueblo agradecerá que sus representantes se dediquen en cuerpo y alma a una actividad y no a dos. Lejos de dispersar las mentes y multiubicar los cuerpos, es preferible, en orden a la eficiencia, concentrarlos.

 

Cosa distinta es el móvil que impulsa el embrión de ley. En pleno período postelectoral, el PSOE se lame las heridas del descalabro. A falta de razones, esgrime rodillo mayoritario. Como no puede castigar a los del PP, los fastidia. El ataque al enemigo, como las deudas, se sostiene en patrimonio presente y futuro. La inminencia de las elecciones hace que las campanas toquen a rebato. Cómo será la cosa que el portavoz psoecialista en el Hospital de las Cinco Llagas, anda pidiendo escaleras para ponerle los clavos a Javier el arenero. Mario Jiménez reconoce la complicada diáspora de su partido. Él, que tan bien conoce su limitación intelectual y académica, se atreve a alzar la bandera de la sangre. Todos los afectados por la incompatibilidad referenciada pertenecen al partido de Rajoy. Uno, al de Lara y Llamazares. El Psoe, como ha perdido hasta la vergüenza moral, se queda in albis. Por lo tanto, como no le perjudica la medida y sí desfavorece a sus eternos adversarios, adelante con los faroles.

 

La ley de incompatibilidades políticas es una memez. Como todas las prohibiciones que restan libertades. Si el alcalde no gestiona bien su municipio por entregarse con preferencia a las labores parlamentarias, apúntese su matrícula y sanciónesele por defraudador. En caso contrario, anímesele a seguir por el camino de la mayor eficacia. Contrólesele el ingreso que percibe del erario público. Recórtesele el gasto superfluo. Pero no conviertan el Parlamento democrático en un sucedáneo. El Parlamento. Porque lo que es el Gobierno andaluz, no es que sea una mala imitación. Es que es una auténtica falsificación de la representación de los andaluces.

 

Déjense de majaderías, señores del Psoe. Por una vez, sean serios y coherentes. Sé que es casi un imposible. Lo único que les resta para que el imedio les mantenga adheridos al coche blindado es encerrarse en sus despachos, instalar alarmas y, cuando se acerque la temporada electoral, declarar el estado de peste nacional. En caso contrario, vayan preparando las maletas. IU les ayudará a llevarlas. Para eso, son socios. Que hagan algo de pro.

 

Es que no son más canallas porque no se entrenan. Lo de siempre: una libertad menos, un tiranuelo más.



Un saludo.

LA ASCAE

 

 La Sgae da asco. El asco de Sgae. Lo que muchos sospechábamos, parece que es una realidad pútrida. Ramoncín, que nunca fue santo de mi devoción, ha dicho que nadie tiene cojones de decir que la SGAE es del PSOE. Clamor silenciado a fuer de miedo a la querella. De ahí la ASCAE. Vomitiva la simulación. Esperpéntica la representación.

 

La comedia de las malas intenciones. Nadie sabe nada y menos quiere saber. Blanco. Omo lava Blanco. Blanco, blanquísimo. Ramoncín haría desaparecer la SGAE, causa acaso no única, de sus ingresos de los últimos años. Neri y Teddy, cojonudos. Dónde van a parar. Claro que ZP no es responsable del calor agosteño. De lo que sí es culpable, es de encender las calefacciones en plena canícula. Lo que sí le es imputable es de eliminar los parasoles que alivian el fuego del verano. El antecesor de Alfreddo en la cúspide del partido es la persona que ordena retirar las mangueras de riego. En vez de procurar el confort, incrementa el malestar. Cuando ha podido detener el latrocinio del canon, se ha fotografiado con los aprovechados. Lejos de acercarse a los consumidores, ha subido el IPC. De todo esto, sí cabe acusar a ZP. Ese hombre que se abraza a las farolas del espectáculo y del histrionismo más tosco.

 

Por Neri, que no san Felipe, mataba Ramoncín. Prospectiva la suya. Genial su capacidad de escudriñar cuando el amigo le llena el bolsillo. Por Teddy y Pompof, el rockero pierde pie porque se ha ido a su casa. Vidente el cantante tertuliano. Estaba dentro del bosque y, como Víctor Manuel, pensaba que era Robin de Sherwood. De joven, cantaba al Caudillo. De mayor, loa al dictador. Ande yo caliente y ríase la gente, que decía Góngora. En esto de los pillos, el veintiuno deja al diecisiete en la infancia. Dónde va a parar la sabihondez de Rubalcaba con la pretendida astucia del conde duque. Nefastos ambos, campeón el galifaisán.

 

Ramoncín es el paradigma de la incoherencia. Se apunta a caballo ganador. Parece músico y hace de comerciante. Ataca Operación Triunfo y del programa de los triunfitos acepta ser jurado. Arte y negocio se funden en la persona del cantautor. Desde luego, en desequilibrada proporción. Le entristecía el apoyo de algunos artistas a los componentes del reality show musical. Triste y solo. Solo se queda Ramón. Qué arte el suyo.

 

Ramoncín o la cólera de Dios. El chaqueteo, como el enchufismo, forma parte del acervo de millones de incoherentes. Inconsecuentes e ilógicos, pero, joder, qué listos. Qué rematada habilidad para nadar y ponerse la ropa de otro bañista. Lo dicho. La SGAE es la ASCAE.

 

Un saludo.

CAMPS DEBE DIMITIR

 

 El presidente de la Generalitat de Valencia debe presentar su dimisión. Ayer antes que hoy. Sin más problemas. Sin más explicaciones. Ser representante democrático del pueblo exige una sutileza singular. Se representa al pueblo desde la institución. No es de recibo sentar en el banquillo a un cargo público cuando quien va a ser juzgado es una persona que ha podido hacer un uso pernicioso de la función para la que ha sido proclamado. Debe dimitir. Ya.

 

Rajoy no debe echar a Camps. Éste fue elegido por una mayoría aplastante de valencianos y, por respeto a éstos y en pro a la limpieza inherente a la presidencia que ostenta, la decisión compete, únicamente, a él. Salvaguarda el sistema. Ampara al Gobierno autonómico. Recita un aria a la humildad. Se aleja de posiciones ultraistas de otros imputados y procesados de partidos enemigos. Y da ejemplo. Ejemplo. Se reviste de una autoridad moral extraordinaria. Se convierte en paladín de los que confiamos en que la verdad resplandezca. Al cabo, celebrado el juicio y, en su caso, libre de culpa, ascenderá al escenario del Parlamento y gritará, con rabia feliz, su categoría humana.

 

La fidelidad a sí mismo, el espejo de pulcritud para su familia y la imagen de grandeza de su partido están en la base de su renuncia. Un acto doloroso pero lleno de ventura. Una ráfaga de aire en la mar calma. Un aliento sublime a la esperanza contra las dictaduras. Camps debe irse porque es digno y coherente. Ha de marcharse por respeto a la justicia y a la ciudadanía. Da igual que se trate de cohecho propio o impropio. No importa la cantidad presuntamente detraída. La Constitución le garantiza la presunción de inocencia. Los tribunales le aseguran un procedimiento justo. Camps nació a la vida política para servir al pueblo. En virtud de este servicio, Camps abandona, acaso momentáneamente, su derecho legal a proseguir. Vale más honra sin barcos. Mucho más.

 

Las elecciones generales están cercanas. El Partido Popular es el referente ético que nos resta para sacar a España del atolladero en que lo ha sumido el Partido Socialista. Los cantos a la transparencia sólo serán creíbles si sus intérpretes nada tienen que ocultar. No están inmersos en faisanes ni gales. No son reos de mangancias. Carecen de hípicas y áticos permutados. No se inventan EREs. Tampoco enchufan a miles de amigos y familiares. No han hundido la prosperidad de España. Se niegan a manipular a la policía. No atribuyen a los agentes del orden los actos que algún senador comete a la salida de una sauna. No veranean, a precio de mileurista y a rango de millonario, como alguna ministra. Por supuesto, no propician separatismos ni son sospechosos de romper al país en unos cuantos cantones. Por éstas y muchas cosas más, el PP no debe presentarse con Camps.

 

Enfréntese al juicio en soledad. No siente a su lado a la Generalitat. Luzca como hombre íntegro. Estoy seguro de que la verdad prevalecerá. Entonces, reivindíquese. Al igual que los románticos, el pueblo hará de usted un patriota y del patriota, un héroe. Dimita. Hoy mismo.

 

Un saludo.

 

ENCHUFE

 

 El enchufe se ha convertido en el gran deporte nacional. Gracias al Psoe, beneficiar a un amigo, pariente o incondicional con un cargo, es la mejor manera de asegurar un suculento granero de votos. Lo que no es sino un delito, ha entrado a formar parte de la cultura andaluza de la democracia. Sin embargo, los registros de corrupción alcanzan límites intolerables. La Administración Pública es la gran panacea de los nepotes que carecen de méritos propios para acceder a ella de la forma que marca la Constitución y formulan las leyes.

 

El Decretazo que ha perpetrado Griñán para colocar a miles de enchufados en las filas de la Junta ha tenido una contestación social que, lejos de apagarse, se incendia por días, por más que la canícula estival adormezca los movimientos de protesta. La prensa se encarga de echar leña al fuego de la legalidad y de la transparencia en estos momentos en que los autores intelectuales de la golfería institucional se tuestan al sol de influencia particular.

 

La prensa sevillana, ABC en concreto, ha publicado que la Secretaria General Técnica de la Consejería de Empleo fue la encargada de realizar el informe que defendía el trasvase de casi dos mil trabajadores de FAFFE -una Fundación sin ánimo de lucro, jejeje- a la Agencia del Servicio Andaluz de Empleo. Claro que lo que no dice el Consejero Recio ni revela la propia Secretaria General es que esta trabajadora proviene de la Fundación Andaluza del Fondo de Formación y Empleo. De esta manera, todo queda en casa. La distinguida empleada es excedente voluntaria de FAFFE. Ella misma puede ser una de las grandes beneficiarias de esta administración paralela que ha engendrado la camarilla gobernante del partido psoecialista. Que por qué. Muy sencillo. Los directivos de la Fundación, que no están sometidos al Derecho Administrativo y han sido nombrados a dedazo, pueden dar un salto cualitativo y convertirse en los superiores jerárquicos de empleados públicos que han atravesado las horcas caudinas de una dura y sufrida oposición.

 

La mariquita de turno o el periquito de reparto, con o sin carrera universitaria, se instalan en la Administración con un status análogo al funcionarial merced a la desvergüenza política de un Gobierno corrupto, de unos sindicatos mayoritarios cómplices y de una Justicia que mira hacia parte distinta de donde el fuego quema los bosques. El mundo al revés. La vida. Jugarretas. El enchufe da calambres. O se cambia o alguno se puede quedar prendido a la corriente.

 

El enchufe presenta diversas formas, agujeros y tamaños. Los propios enchufes son incluso diferentes en muchos países. Si queremos evitar consecuencias desagradables, lo mejor es cortar el enchufe original. No sea que... No sea.

 

Un saludo.



Blog creado con Blogia.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras

Contrato Coloriuris