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Francisco Velasco. Abogado e historiador

DIFERENCIAS PROGRAMÁTICAS

 

 Es cuestión de ideologías. La expresión retrata a muchos sinvergüenzas que, envueltos en la bandera de la izquierda, reclaman el impuesto revolucionario a los que, de alguna manera, precisan la sonrisa cómplice de los chantajistas. Menudos mercachifles y buhoneros de la politíca pululan por esos submundos de la gobernanza. Partida de bandoleros golfos con vitola de demócratas de hace un ratito. Es que empiezan a hablarme de ideologías y me acuerdo del palo en las costillas que propinaba Engels a esta jauría de canallas.

 

La ideología del mercasevillano Torrijos es la mariscada gratis. La diferencia programática del bollullero Valderas es la torre perpetua del cómo permanecer en el machito sin dar un palo al agua del trabajo manual. Y así hasta contar un rosario de piezas nauseabundas. El móvil del presente artículo me lo ha proporcionado un buen amigo. Me reenvía un video en el que el parlamentario Javier Aguirre, del PNV, lanza una andanada dialéctica de enorme enjundia a los abertzales de Ezker Batúa, para que me entiendan, la Izquierda Unida del País Vasco. La discrepancia ideológica del partido que liderara Madrazo se reduce a un acto prosaico de colocación a dedo y de subvención a troche y moche. Que si treintaytantos camaradas del partido deben entrar en instituciones públicas y, además, que nos han de ceder graciosamente unos milloncejos de pesetas. Si es así, que nada, que PNV e IU somos la misma cosa, defendemos idénticos intereses. Desgraciados que toman en vano la hermosa palabra de la ideología.

 

La ideología de El País, del diario Público o del boletín parroquial del Psoe onubense se escribe con pe de pasta. Directamente proporcional el mensaje progresista de los pseudoperiódicos con el dinero que rellena el convoluto. A más dinero, más carga ideológica. Y un pirulí. El anuncio de la editora de Público de un expediente de regulación de empleo pone de manifiesto la independencia de este medio. La misma que tiene el que fuera monopolio de Polanco. Desaparecidos Zapatero y Felipe y chupando banquillo Rubalcaba, los otrora poderosos medios tiran del despido para que los grandes jefes sioux sigan viviendo en la opulencia. En cuanto a Odiel o El Periódico, vaya usted a saber, por el mismo caminito que sus compañeros de fatiga y socios de cazuela.

 

Es verdad que el cierre de un medio de comunicación es una herida en la pluralidad de un sistema democrático. Lo sostengo y defiendo hasta donde sea posible. Duele que un trabajador pierda su empleo. Lo que rechazo porque lo deploro es que determinados empresarios de la bazofia se escuden tras las marcas de una radio, de un diario o de una televisión para hacer pingües negocios en nombre de la libertad. Una leche. Rezuman la dictadura de Pravda. Estos empresarios utilizan el dinero del pueblo para fines espurios. La mentira y la tendenciosidad forman parte del entramado. Emprender es acometer un empeño especialmente si encierra una dificultad o un riesgo inversor. Si no, de qué. Con dinero del contribuyente monto yo una cadena de IKEAS y setecientas tiendas de Zara.

 

A los de Izquierda Unida le dejan gobernar y la banca pública cercena los derechos de la banca privada. Mira que los banqueros privados tienen que callar. Pero imaginen a Llamazares de Presidente de la Banca Pública de Asturias o a Caio Lara al frente del Banco de España. Bueno, de pesadilla. Nuestro país volvería a posiciones tercermundistas estilo Cuba o modelo Chávez. Eso sí, entre enchufados, esbirros, mercenarios y sus familiares, un montón de basura ideológica. Para que cuele. Que ingenuos hay más que piedras de mechero.

 

Mientras tanto, muy dignos, los jefezuelos de la camarilla de IU ni saben ni contestan. Andan a tortazos con los mercados y con la derechona. Hasta que sean untados debidamente. Por cierto, a ver si Méndez y Toxo se aferran a la discrepancia ideológica para cargarse a Fátima Báñez y, con ella, la imprescindible reforma laboral. Miríada de caraduras.

 

Un saludo.

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