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Francisco Velasco. Abogado e historiador

FERRUM, FERRI.

 

 Convicciones. Convenciones. Razones. El cierre de un medio de difusión es siempre una mala noticia. Una democracia que pierde pluralidad viene a ser como el perfume que se degrada a agua de colonia. Huele bien, pero menos.

 

El PP de Valencia, al mando de la Generalitat de aquella Comunidad, ha decidido cerrar el Canal Nou. Fabra considera inasumible seguir sosteniendo una plantilla desmesurada. Bueno, el motivo es de peso. Sin embargo, cómo explica el presidente que la medida no se adoptara años atrás. Los costes de las incoherencias políticas se concretarán en las próximas elecciones. Volvemos a lo de siempre. Si el PP pierde su mayoría, no será por méritos del PSOE en la Oposición. Simplemente por deméritos propios. La ciudadanía está hasta el gorro de tanto cambalache y cuanta corruptela. Si bien, conoce lo que se avecina con el cambio de signo y, entre los males, no se decanta por la muerte.

 

En la refriega tertuliana que copa los programas de debate, existe un señor que me ha llamado la atención. Me refiero a Ferri, presentador de Informativos de la TV pública valenciana. Este profesional se ha despachado a gusto tras el bombazo de clausura. Su discurso actual, bien distinto del que sostenía tiempo antes, es que la dirigencia pepera presionaba a los periodistas. Ferri es, por ello, un deslenguado y un cobarde. Deslenguado porque dice ahora lo que en su momento prefirió callar si su mensaje fuera cierto. Cobarde porque, a toro pasado, los desplantes sin capa y espada son realizados por cualquiera del graderío.

 

El periodista asegura, veinte años después, reeditando a Dumas,  que” los trabajadores han sido silenciados durante 20 años a través del chantaje y que  el Partido Popular ha organizado una red corrupta para comprar a todo dios”. El chantaje es un  delito, señor Ferri, No se pase de listo porque una cosa es ser esclavo de la lengua viperina, otra es mostrar valentía cuando el peligro no es y una tercera es pasarse de la raya porque algún juez puede obligarle a tragarse sus palabras.

 

En cualquier caso, resulta curioso cómo se monta un revuelo por este cierre y apenas resuena el final de la empresa legendaria de los electrodomésticos en el País Vasco. Y en cuanto a los periodistas de la izquierda de boquilla, cómo no se indignaron ante la desaparición del diario “Público”. Es que hay que ver y escuchar cada sandez.

 

Un saludo.

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