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Francisco Velasco. Abogado e historiador

MOLT HONORABLE, SÍ, SÍ

 

 

Quién le puso petenera. A don Jordi. Digno de ser honrado, respetado, enaltecido, premiado por sus méritos o celebrado. Menos mal que era honorable. Que si no.

 

El expresident de la Generalitat de Cataluña ha quedado en evidencia. Las vergüenzas, al aire. Su currículum político tenía más agujeros que un queso gruyere pero al fin y al cabo no dejaba de ser un queso. Nos maliciábamos barbaridades a cuenta de su fortuna pero las pruebas convierten las sospechas en certezas. Sobre todo, cuando el sujeto acaba confesando.

 

Don Jordi Pujol, el catalanista que se jacta de decir que España roba a Cataluña, resulta que puede ser un delincuente fiscal. Por lo menos. Vivir para ver. Durante años, el capitán del nacionalismo alto burgués no ha tenido tiempo para declarar su culpa y para devolver a los españoles el dinero que a los españoles nos debió dar. Hacienda, por otra parte, a verlas venir. Si se tratase de un currito mindundi, le embarga hasta el alma. Pero bueno, esa es otra historia del mismo género de terror.

 

El ejemplo del político es la marca de calidad de la autoridad y de la honorabilidad. Las hazañas financieras del nuevo/viejo adalid del independentismo indican todo lo contrario. Mala suerte que sus ansias de separación no hubieran culminado un par de años antes. Ni por asomo se iba a enterar la Cataluña independiente de la masa de dinero acumulada por el prócer.

 

Por su parte, el antiguo delfín, el señor Mas, hoy sucesor de la triste corona de la corrupción, dice que qué bonito el cielo, que viva la sardana y que arriba el Barça. Que allá Pujol con sus problemas personales. Que del tres por ciento al que se refería Maragall, él no tiene ni pajolera idea. A la hora de mentir, esta gentecilla bate récords. Abren un cortafuegos en segundos. Como se tire del top manta de Cataluña, veremos correr a más de dos y no precisamente africanos inmigrantes ilegales. Lo de don Jordi no es singular ni nada que se le parezca.

 

Eso sí, tras la obligada repulsa oficial impuesta por la pillada, los amigos del “yordi” saldrán pronto con sus cantinelas de que todo ha sido una trampa del españolismo cavernícola para frenar en seco la carrera hacia la independencia. Convertirán a Pujol en una víctima de la xenofobia española. Mecaschis. Como si lo viera.

 

Cuando los pillos se juntan, el parto está asegurado. El neonato porta los genes de sus padres. Estamos listos con los toros aguardiolados que en esa parte de España son y están. El problema catalán se reduce a la fábrica de defraudar de los miserables que se escudan en la bandera regional autonómica. Esa fábrica es un puerto franco en el territorio español. De jurisdicción muy relajada, eso sí. Tan relajada como la moral de Pujo y familia.

 

No salimos de una vergüenza que entramos en otra. Hasta cuándo.

 

 

Un saludo.

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