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Francisco Velasco. Abogado e historiador

LA CUARTA VÍA

No puede ser de otra manera. Que Merkel, Hollande o Renzi compartan las posiciones del Gobierno de Rajoy acerca de las presiones soberanistas  de los ayatollahs catalanistas, entra dentro de las tesis de coherencia que se han de esperar de políticos estadistas. En caso contrario, hablaríamos de zapadores del estado de derecho con carnet de gobernantes infiltrados.

 

La integridad territorial de los estados es incuestionable, ha declarado la Merkel. Cómo no. Si es canciller de una Alemania que se unificó hace poco más de un sigo, al modo y manera de Italia. Cómo no, con lo que costó a los Bismarck y a los Cavour poner fin  a la desmembración ilógica de esos territorios. Cómo no con el problema separatista que también afecta a los galos. Cómo no.

 

Cómo no con el grado de autonomías que disfrutan las Comunidades del Estado español, muy superior a la de los länders alemanes. Cómo no si España conforma una Nación y un Estado mucho más históricos que sus vecinos.

 

No hay tercera vía en Cataluña o en el País Vasco. Existe una España rica y plural que, en lugar de potenciar los elementos de unión, se debilita escarbando en los cimientos de la desvinculación.

 

La cuarta vía es la legalidad. La legalidad que hace residir la soberanía de España en el conjunto de la ciudadanía. Legalidad que permite el cambio constitucional con requisitos de asequibilidad. Legalidad que no puede romper ni el presidente del Gobierno ni el sursum corda. Legalidad que se aloja en la sede de la soberanía nacional. Legalidad que está en las Cortes. Cortes que pueden cambiarse por el simple mecanismo del voto del pueblo. Pueblo que decide lo que del pueblo es: su fuerza democrática y su estructura territorial.

 

Lo demás, gaitas.

 

Un saludo.

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