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Francisco Velasco. Abogado e historiador

EXÉGETAS DE TRES AL CUARTO

 

 Las elecciones europeas ofrecen tantas interpretaciones como resultados se han obtenido. Todo el mundo gana. Nadie pierde. Salvo los huérfanos del escaño soñado que les abra un quinquenio de vida feliz.

 

Los partidos políticos convierten a sus dirigentes en  mentirosos compulsivos. El currículum profesional de muchos de ellos se hace añicos cuando de argumentar su causa personal se trata. Sosa Wagner, eurodiputado electo por el partido de Rosa Díez, ha atribuido el desmoronamiento electoral de PP y de PSOE a los casos clamorosos de corrupción. El catedrático de derecho administrativo se queda tan pancho con su análisis de mantequilla. El factor corrupción es importante pero no definidor. Qué tontería. A poco que se mire alrededor de un  gobierno, nos encontramos que las causas de su debacle son de mayor calado. El mar profundo es el manejo de los organismo públicos los cuales, a la postre, constituyen el "noli me tangere", el no me tientes pero tiéntame que me tiro de cabeza al fango.

 

Observen si no a Andalucía. Si alguien conoce un territorio más herido por la corrupción, que levante la mano. No lo hay. Difícilmente lo habrá. Después de más de treinta y cinco años de poder absoluto en la región, los gobiernos psoecialistas han tocado todo los palos del mangoneo institucional, derivando a lo público con similar fortuna que a lo privado. Con un matiz y con un método. El matiz: que trasladan a la ciudadanía una red de dependencia clientelar que les sujeta y les coarta. A mayor nivel de desempleo, más votos a la izquierda de los ayuntamientos y de las diputaciones en manos del partido. El método: que desde el día siguiente a los comicios, la máquina de captación de votos comienza a funcionar a todo tren. Las obreras trabajan para los zánganos y la nueva reina garantiza una miel que la colmena azul no produce.

 

La decisión del pueblo soberano ha conducido al fracaso del bipartidismo.  Derrota momentánea que pondrá a cavilar a más de un Arriola de aldea. Derrota que obliga a cambiarse las pilas con toda urgencia. Las inserciones coyunturales de la extrema izquierda traerán quebraderos de cabeza. Pero para eso están los políticos, para despejar incógnitas y, sobre todo, para resolver los problemas de la gente común.

 

Las próximas municipales asoman su cabezota por la esquina. O los dueños de los cortijos se enmiendan, o no habrá mayorales que resistan las embestidas de la manada de toros bravos. Eso sí, agárrense bien a las riendas que vienen curvas muy peligrosas.

 

Los intérpretes de canciones macarras no dejan de ser vulgares. Mediocres. De tres al cuarto.

 

Un saludo.

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