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Francisco Velasco. Abogado e historiador

EL DISPARATE ESPAÑOL

 

 En Andalucía estamos encantados con el disparate de España. Oigan, que a poco que se remueve una loseta del piso, aparecen nidos llenos de dinero robado. Y si no es la baldosa, es el nicho perforado en la pared del dormitorio. No teníamos bastante paro en nuestra Comunidad que ahora viene el visir Valderas y se deja caer con sus limosnazas de cooperación internacional. Pero hombre, si los andaluces estamos con la soga al cuello, a cuento de qué va a entregar doscientos millonazos de euros a otros países. Y por cierto, no dice a qué países ni a qué gente ni a qué instituciones  ni a qué programas. Que lo mismo se reparte el tesoro entre algunos amiguetes de Cuba, un par de choricetes venezolanos y un corte de manga para los negritos.

 

Pues nada, ahí tienen al señor duque de Bollullos repartiendo el patrimonio de los andaluces por todas las partes del mundo menos por donde debe. Este señor tiene de comunista lo que Magdalena Álvarez de easonense. Las partidas presupuestarias se distribuyen como dios Lenin manda. Las empresas cierran, los ciudadanos pisan la calle del despido y los muchachotes de IU hacen fiesta en las colombinas sevillanas. Qué ricos. Los derechos humanos, al igual que los mercedes y los casoplones, se contemplan si son los de su izquierda. Si otros los reclaman, fascistas de todo fascismo. Susana, tan contenta. Con su Psoe y con sus compañeros de bandurria.

 

No teníamos bastante con las golferías del pasado que el pretérito se vuelve a hacer presente y cabalga a lomos del futuro inmediato. Magdalena, la de Tan Tebatián,  y Blanco, el orador del “corruto”, se pican por unos meses adelante y unos días detrás. Como la yenka. El gallego dice que él ni siquiera se ha montado en el AVE. Que si se ha engordado el pastizal, que le registren y que busquen donde Álvarez, la del gratis total.  Lo único que admite es que Zapatero era el presidente, dente, de los tallarines de Adif. Ese amor por los hidratos de carbono se ha cobrado demasiadas víctimas pero no son suficientes. La droga causa adicción. Como el dinero de los demás.

 

Las europeas al caer, el batacazo seguro. Aquí votamos fatiga y repudiamos razones. Es verdad que no hay quien se atreva a tirar la primera piedra. Pero también lo es que algunos viven al lado de una gravera y, de cuando en cuando, los tejados ajenos se llenan de cascotes.

 

Lo dicho. Entre unos golfos del tío Gilito y otros apandadores del comandante Maduro, los jerifaltes españoles se pasan el día contando las “moneas robás”. Y la policía y los jueces, recusados. Por qué será. Por el disparate nacional.

 

Un saludo.

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