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Francisco Velasco. Abogado e historiador

LA LÍNEA BAJA DE RAHOLA

 

 Hoy de izquierdas. Ayer de derechas. Mañana, de lo que sea. Da igual. Lo importante es estar. Qué más da el ser si la esencia no hace al asno. Burro es el que hace funciones de la especie animal.

 

Rahola no está catalogada entre los jumentos. Pilar, doña, es un espécimen humano adscrito a la categoría de chaqueteras de toda la vida y de progres de corpiño. Lo mismo se erige en líder de la Ezquerra republicaba que hace pinitos con la burguesía más explotadora de la Cataluña del por ciento. La mujer urde conflictos a medida que su frágil lucecita se apaga. Toca aproximarse a Mas mientras sonríe viperina a Junqueras. Entrambos se maneja la pasta y el poder. Está donde se debe.

 

Rosa Díez luce un conjunto nacionalista de lo más retro. Nadie puede hacer chantaje a España, declara emocionada la ex del Psoe. Nadie. Se muestra agresiva la vasco-castellana con los nacionalismos rompedores. Ocupa a la chita callando el centro españolista que se opone a los avances de las hordas separatistas.

 

Rosa encabeza un partido bisagra. No obstante, la pieza mecánica es demasiado débil para tanto portaje. Ninguna seguridad. Si en Asturias ha liberado los pernos, en la España de los derechos a decidir, no hay tornillería que perfore el blindaje de la gran puerta. Sería más fácil si el Partido Socialista de Cataluña consiguiera la Generalitat. Pero al paso que van, lo único que lograrán es un batacazo electoral  de dos pares y un chichón morrocotudo en la sien de sus parientes nacionales.

 

Rahola entiende más de carpintería y de masajes en la espalda del poderoso. La catalanista aprovecha como ella sola las posibilidades de las tertulias telecinqueñas para arrancar ovaciones de tres o cuatro incondicionales. Rosa Díez es más berroqueña aunque no se queda atrás a la hora del modelito sastre. Una y otra hacen lo imposible por salir en la foto.

 

En esta première de estrellitas maduras, aparece la hija del conde de Griñán. Doña Susana tiene un reloj pequeñín pero ha tenido la ocurrencia de presentarse ante la jauría secesionista de su partido con  la bandera de la unidad española. Lo cual le da méritos populares si bien suscita odios eternos en su entorno.

 

Las tres mujeres se posicionan en un espacio cerrado. El único espacio abierto es el de Carrillo y el de Garzón, que acuden allá donde el hambre les conduce en busca de una migaja de pan que se hurte a la derecha maldita. El espacio cerrado de Rosa y de Susana nunca se hundirá en la baja línea de Pilar.

 

Algo es algo.

 

Un saludo.

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